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La ansiedad presente en el ser humano oscila desde una respuesta

adaptativa hasta un trastorno incapacitante. Es decir, que bajo condiciones
normales, mejoran el rendimiento y la adaptación al medio social y académico.
El estado de ansiedad puede movilizar a la persona frente a situaciones
amenazantes o preocupantes, de forma que hace lo necesario para evitar el
riesgo, neutralizarlo, asumirlo o afrontarlo adecuadamente. Sin embargo,
cuando sobrepasa determinados límites, la ansiedad se convierte en un
problema de salud, impide el bienestar, e interfiere notablemente en las
actividades sociales e intelectuales. Cada persona, según su predisposición
biológica o psicológica, se muestra más vulnerable o susceptible a unos u otros
síntomas. Algunos de estos síntomas se manifiestan de manera significativa en
alteraciones o trastornos de la ansiedad como fobias y temores.
La ansiedad tiene que ver con el hecho de sentirse en riesgo, Spielberger
define el estado de ansiedad como las sensaciones subjetivas,
conscientemente percibidas de manera transitoria, es decir, que la
aprehensión, tensión y preocupación varían en intensidad y fluctúan en un
cierto plazo de tiempo. La ansiedad es característica de la sociedad actual, y
existen importantes indicios de que cuando es elevada es un problema para
muchos niños y adolescentes, repercutiendo en su desarrollo psicológico y
social.
El niño que es hospitalizado debe obtener especial atención en lo que se
refiere a comunicación, ya que debido a su edad y al estado de su desarrollo
cognitivo sus preguntas no reflejan sus dudas ni tampoco evidencian la
ansiedad que tienen acerca de los cuidados que se les impartirán.
Spielberger CD (1973). The State-Trait Anxiety Inventory for Children,
Palo Alto, CA: Consulting Psychologists Press;