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Y solo eso…

Vera era una niña que solo vivía con su madre, la Sra. Miles. Ambas tenían una
excelente relación madre-hija, ella trabajaba de lunes a viernes pues era el soporte
de la familia y Vera acudía a una escuela cerca del trabajo de su madre pero ambas
esperaban con ansias cada fin de semana pues desde el viernes saliendo de sus
respectivas actividades hasta el domingo por la noche realizaban muchas cosas
para distraerse un poco de la rutina diaria iban a la feria, al cine, a comer pizza,
etc., no existía fin de semana en el que ellas no hicieran algo.

Un día en su trabajo la Sra. Miles comenzó a sentir muchos mareos y nauseas horas
después sufrió un desmayo pero pensó “hoy no desayune bien es solo eso” pasaron
algunos días normales hasta que un viernes cuando se disponían Vera y ella a salir
de paseo por el centro de la ciudad comenzó a sentir de nuevo esos mareos y
nauseas, recordó lo ocurrido aquel día en su trabajo así que decidió que esa noche
se quedarían en casa, era el primer viernes en años que se quedaban en casa, ella
no le comento nada a Vera pues no la quería preocupar y además de que no tomo
mal el quedarse en casa. Al día siguiente aun sentía esos malestares comenzó a
preocuparse así que le dijo a Vera que tenía que salir a solucionar unos problemas
de trabajo que en cuanto regresara irían juntas al cine pero en realidad fue al doctor
pues los mareos y las náuseas cada vez eran más y más; fue necesario que se
realizara una serie de análisis y que regresara a otra consulta pues aun no
detectaban cuál era su problema, la Sra. Miles trataba de mantenerle oculto todo
esto a Vera pues temía cuál sería su reacción. Y así llego el día en donde lograron
diagnosticarle que era lo que tenía: una extraña bacteria había entrado en su
organismo provocando una severa enfermedad terminal la cual solo le contaba los
días de vida restantes, a la Sra. Miles esto la derrumbo y no precisamente por el
hecho de que moriría lo que más le pesaba era que pasaría con Vera una niña
consentida, que no sabía estar sola, acostumbrada a una buena vida con la paga de
su trabajo, una niña que no se sabía cuidar sola! Qué pasaría con su pequeña hija si
ella estaba por morir.

Consternada llego a casa por la tarde pidiendo a Vera que saliera a jugar al patio
por un momento, el doctor le había llamado dándole la mala noticia de que su
corazón y pulmones estaban críticamente dañados no dándole más de 1 semana de
vida. Miles sin saber cómo decírselo a Vera escribió una carta donde le explicaba
que era lo que pasaba con su estado de salud, pero cobardemente no pudo dársela,
llego el viernes y Miles le propuso a Vera ir a la feria del pueblo ella accedió y
fueron, después de una tarde de risas fingidas y malestares de Miles le compro un
algodón de azúcar a Vera pero no se lo dejo comer hasta que regresaran a casa y
en el camino de regreso ella le dijo lo siguiente:

“Querida Vera tu eres lo más importante en mi vida, eres ese motor que me
impulsa a
seguir adelanta y dar lo mejor de mí para que tú puedas estar bien, pero
sabes…..algunas veces llega el momento donde las personas se tienen que separar
y este es nuestro momento me duele mucho decírtelo pero pronto desapareceré de
aquí, me han detectado una enfermedad terminal y no me queda más que unos

pálida y alado de su cama había un poco de vomito con sangre que tal vez las náuseas provocaron durante la madrugada. Miles y ella lentamente le susurró al oído “llama al doctor” Vera corrió lo más rápido que pudo a la sala y le llamo no tardó mucho en llegar la ambulancia para trasladar a su madre. de ahora en adelante me convertiré en tu algodón de azúcar… cuando la pases mal dale una mordida y yo endulzare tu vida. Vera aterrada corrió a abrazar a la Sra. La abuela y la tía en ese momento comenzaron a llorar . Vera fue al cuarto de su madre y vio tal vez una de las peores imágenes de su vida. cuando caigas no te preocupes que yo estaré en esta suave y rosada forma para amortiguar el golpe y ayudarte a levantar. además de que por un tiempo no tendrás que preocuparte por dinero pues en el jarrón de la sala te he dejado el suficiente dinero para que tú y tu abuela vivan un par de años de hoy en adelante tú serás Vera la responsable de todo asunto relacionado con este hogar.pero hija mía solo te pido una cosa no llores. Recuerda que yo siempre te amé y lo seguiré haciendo quiero que me recuerdes como esa gran madre que yo intente ser a todo momento… Los ojos de Vera se llenaron de lágrimas pero no derramo ninguna como se lo había pedido su madre tomo el algodón de azúcar temblorosa y le dijo a su madre que cumpliría lo que ella quería y en un futuro lograría que Miles se encontrara orgullosa de Vera aunque no se encontraran juntas ya para ese momento. Pero no te preocupes yo sé que crie a una personita muy valiente. ni nada de nada algo pasaba. En la sala del hospital se encontraba Vera. Un miércoles por la mañana Vera despertó y se arregló como todos los días para ir a la escuela pero todo fue diferente al salir de su cuarto no había desayuno en la mesa. ni ruido. cuando necesites hablar con alguien susúrralo y todos esas palabras las guardare y una brisa de viento llegara para volar ese pedazo de algodón y poder escucharte……. Vera tristemente sabia como terminaría aquel día llamo a su abuela y subió a la ambulancia junto a su madre. días de vida. Miles a la funeraria. pues si tú lo haces provocaras que poco a poco yo en este algodón me desintegre hasta desaparecer por completo. Sé que será difícil pero cuando me extrañes solo piensa en este algodón de azúcar que tal vez sea el último regalo que yo tu madre te pueda dar. su madre en su cama sin fuerzas para levantarse ni hablar. fuerte y sabía que lograra salir adelante sin la necesidad de estar alado de su enferma madre. Miles había fallecido a las 6:52 pm solo hacía falta que alguien hiciera el papeleo para así poder trasladar el cadáver de la Sra. su abuela y su tía. ella sabía que este era el momento en el que tenía que llevar a su lado aquel algodón de azúcar que su madre le regalo aquella última noche de diversión. Miles intentaba hablar con Vera pero uno de los médicos se lo impidió Vera le dijo que no se preocupara que tenía con ella el algodón de azúcar no había necesidad de hablar. eran las 7:30 pm y fue esa la hora de la mala noticia llego frente a ellas un doctor con aspecto muy triste y serio diciéndoles que la Sra. ni una madre terminando de ponerse el traje en la cocina. no derrames ninguna lagrima.

incontrolablemente pero Vera no actuó igual. ella tomo su algodón y se sentó en una silla aparte comenzó a hablarle al algodón nadie supo lo que decía después de eso una pequeña lagrima recorrió su mejilla la cual inmediatamente se limpió y dio una leve mordida al algodón… Victor Herrera López nombre del autor .

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