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SOBRE EL CUERPO

SOBRA EL CUERPO

Cinco poemas
de Oswaldo Antonio González

000 millones de neuronas se toman de las manos asfixiadas Hermanitas que se cuidan unas a otras Se acurrucan Tiemblan de frío .PUERTA AL INFIERNO En su fantástico asilo apenas guarecidas por su estuche astillado 100.

. Es la vida que trajina en su inquietante cárcel. Dentro con sigilo una tormenta de sangre no reposa. Es pintoresco.Es triste tener cuerpo. Qué triste autonomía. Arquitectura de carne y huesos y venas y cartílagos que decae inexorablemente que fenece como un atardecer sin gracia.

Tú. . Se producen menos rosas. el miedo. Aparecen señales. decides un programa. son menos cada vez las probabilidades. fuera del paraíso para siempre.MIDAS Tú te nublas. Así van las cosas. lo sentías en tu cuerpo desde niño. advienen rumores en tus miembros. entre ondas y sombras. Ahora las noticias nacionales del fin de una revuelta en el fondo de las ganas. te cubres todo. ablandas cada instante. Te vistes desde un pie hasta la puerta. Lo sabías. apaga esa carencia. sin más que un poco de piel. hielas lo que tocas. anciano de ajeno pero no más sabio. entre glándulas que ordenan el deseo de pasar. una tableta tomas contra el mareo.

Un cuerpo fue entregado a la ira del señor. capitula ante el misterio estricto de la ausencia. un cuerpo abre los sobres y adelgaza de apegos. Aprende de la liebre estratagemas. Aprende a perdonar de madrugada. Acaso sin saberlo. . Harto ya. a sus densos estragos. Un cuerpo pierde cuerpo. dolorosa luz. harto. Apenas salva el alma. de los ruidos del cosmos. harto de las casualidades.

. al frío de la ducha. lavar mi sexo con esmero. que no hiedan los pies o rasurarme? ¿Para qué enfrentarme al espejo.DULCÍSIMA AGONÍA ¿Para qué bañarme. sino estás para ensuciarnos con jugos licenciosos. y no has de amarme? A Kristel. perfumar mis sobacos.

nadie tenía quejas. cómo estar seguros. qué se agitaba. . Pero.Un boceto de Kokoschka Los recuerdos aturden con sus golpes la certeza. Era un cadáver de lo más tranquilo. En lo más hondo de su pelada osamenta. Por lo demás. Subía de su lecho de rosas a curiosear un poco. Sería sincera esa pacífica sonrisa.