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Artículo de TEXTOS. Didáctica de la Lengua y de la
Literatura
Literatura infantil y juvenil.
Autores::
Carlos Lomas, Manuel Vera Hidalgo
Áreas:
Didáctica de la lengua y la literatura
Palabras clave:
Lectura, Enseñanza, Literatura infantil, Literatura juvenil

Carlos Lomas, Manuel Vera. (2009). Textos. [Versión electrónica]. Revista Textos 51
Literatura infantil y juvenil
Carlos Lomas
Manuel Vera
Palabras clave: enseñanza, literatura infantil, literatura juvenil, lectura

De un tiempo a esta parte, uno de los tópicos habituales en cualquier debate sobre educación consiste en afirmar
categóricamente que los alumnos y las alumnas no leen nada, que asistimos al apocalipsis de la lectura literaria y que esa
objeción lectora en la escuela democrática y multicultural es el indicio más irrefutable del desastre de la educación actual y
del fracaso de cuantas reformas educativas se han impulsado en España desde los inicios de la actual democracia.

Nada más lejos de nuestra intención que oponer al catastrofismo de ese tópico sobre la educación actual una mirada
ingenua sobre la compleja y en ocasiones difícil vida de las aulas. Pero de ahí a predicar desde los púlpitos de las radios,
desde las tribunas de la prensa y desde la ventana electrónica del televisor que todo es un desastre y que en educación
cualquier tiempo pasado fue mejor hay un trecho enorme. Veamos, por ejemplo, lo que ocurre con la lectura literaria en la
escuela.

Es innegable que hoy adolescentes y jóvenes no leen tanto como deseamos (ni lo que deseamos), pero ¿leen menos que
antes? ¿Tanto se leía antaño? O, mejor dicho, ¿quiénes y cuántos leían antes? ¿Es adecuado comparar los índices de
lectura de hace tres o cuatro décadas con los índices de lectura de hoy, en una época como la actual en la que predominan
las ficciones audiovisuales de la televisión, del cine, de los cómics, de los videojuegos y de Internet? ¿Es el ocio cultural de
hoy el mismo de antaño? ¿Es tan inútil la labor del profesorado en el fomento escolar de la lectura? ¿Son tan ineficaces las
estrategias didácticas de animación a la lectura? ¿Están vacías de niños, niñas, adolescentes y jóvenes las bibliotecas de
las escuelas y los institutos y otras bibliotecas públicas? Y, ya en el ámbito de la educación literaria, convendría enunciar al
menos otros dos interrogantes: ¿ha contribuido la enseñanza literaria tradicional a la construcción de hábitos lectores y al
disfrute de la literatura entre las generaciones actuales de adolescentes y jóvenes? ¿Tiene sentido en estos inicios del
siglo XXI mantener a ultranza un canon literario que selecciona el estudio y la lectura de obras literarias en función de su
prestigio filológico y de su evaluación académica o conviene abrir ese canon hasta convertirlo en un canon escolar con
arreglo al cual se incorporen a las aulas otros textos y otras literaturas?

Aunque no hay una sola respuesta a estos interrogantes, es obvio que conviene situar las cosas en su contexto y evitar
tanto esa tentación apocalíptica tan en boga en la hora actual, que nos invita al desencanto y al desánimo, como un
optimismo inocente que ignora que hoy la educación de adolescentes y jóvenes, esos "depredadores audiovisuales" (Gil
Calvo, 1986) que acuden de lunes a viernes a las escuelas y los institutos mientras fuera del horario escolar disfrutan con
los relatos de las series de televisión, intervienen en las ficciones de los videojuegos, se asoman a Youtube y "conversan"
en foros como el Messenger (Lluch, 2008), está sometida a dificultades innegables que en nada favorecen el fomento
escolar de los hábitos de lectura y el aprecio y el disfrute de la experiencia literaria. Sin embargo, hay dos hechos
innegables que nos animan a afrontar el futuro con esperanza: nunca la industria editorial de literatura infantil, juvenil y
adulta ha editado tantos ejemplares ni nunca la escuela y el magisterio han trabajado tanto como hoy en la animación a la
lectura y en el estímulo del uso de la biblioteca escolar (Lomas, 2007). Esta monografía de Textos intenta contribuir a la
reflexión sobre el papel que han de desempeñar los textos de la literatura infantil y juvenil en el fomento de los hábitos
lectores y en el aprecio y en el disfrute de la literatura a la vez que a ayudar al profesorado en la construcción escolar de la
competencia literaria de un alumnado que, nos guste o no, es como es y viene de donde viene.

La literatura infantil y juvenil en el currículo escolar
Lo que hoy conocemos como literatura infantil y juvenil es un fenómeno cultural que tiene, aproximadamente, dos siglos de

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que desarrollaba la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) estableciendo las enseñanzas mínimas de la educación secundaria obligatoria (MEC. tenía como objeto y recurso "los textos literarios capitales de la historia cultural española" (MEC. Referido posteriormente al ámbito educativo. comprensión lectora y expresión escrita. obviamente. sin embargo. comenzando por la propia capacidad de estos textos para producir en el alumnado los conocimientos. capaz de contribuir al desarrollo de las habilidades lingüísticas (competencia lectora. Sus objetivos y contenidos seguían. sobre todo. 2003. al que consideraba "como hecho lingüístico. Colomer. siquiera incipientemente. objetivo de una "iniciación a la literatura" que habría de producirse en la segunda etapa (11-14 años). expresión oral. Esta orientación comunicativa del currículo lingüístico y literario asigna un lugar destacadísimo a la comprensión lectora y a la lectura como "fuente de placer. reproducir. en el currículo de 1973. esta literatura comienza su andadura en el siglo XIX. no impide. destreza en la escritura. como pasatiempo y como medio de aprendizaje" (MEC. en lo que ahora nos interesa. http://www. En efecto. de la mano de una burguesía ascendente que concibe la infancia como una etapa con entidad propia y empieza a comprender al niño o a la niña como algo más que un adulto en miniatura. unido al papel curricular destacado que ha asumido la comprensión lectora en el desarrollo comunicativo del alumnado. 1973). el concepto de competencia literaria ha generado toda una corriente didáctica que ha intentado delimitar y definir las destrezas y los conocimientos que la definen y la contribución que hacen a ella las obras destinadas al público infantil y juvenil (Mendoza y Pascual. 1995 y 2008. Si bien el Real Decreto de 29 de diciembre de 2000 que vino a sustituirlo (sin que las razones que aducía para ello resultaran. ha conferido a la literatura infantil y juvenil un papel relevante entre los conocimientos y las tareas que. niñas y adolescentes.. La convicción. El Real Decreto de 14 de junio de 1991. es un idea mucho más reciente que apenas podemos retrotraer unas décadas. emitir juicios de valor. sin explicitarlo. Este movimiento ha producido novedades importantes tanto en la caracterización de las obras que se publican como en la configuración del propio mercado editorial. aunque fueran ajenos al repertorio de textos consagrados por el canon literario tradicional. como expresión del mundo personal y fuente de goce estético.htm?nocache=0. 1988.grao. promueve la escuela. así como a la consolidación de "hábitos lectores" (MEC. tan innovadoras en la regulación de otros aspectos de las enseñanzas lingüísticas.). y al margen de las recopilaciones de material popular llevadas a cabo con anterioridad y de algunas obras didácticas. el de 29 de diciembre de 2006 que desarrolla la actual LOE retoma aquella primera perspectiva de la LOGSE para ponderar la contribución de la educación literaria al desarrollo de la competencia comunicativa. de movimientos y de autores (MECD. que. pero también a unas competencias específicas que se derivan de las "convenciones propias del uso literario de la lengua" y de "las relaciones del texto literario con su contexto cultural". desarrollar criterios propios de selección y producir textos de intención literaria.5254214925930418 antigüedad. circunscritas a sus intereses temáticos. que surge a mediados de los años sesenta del siglo pasado en el contexto de los estudios generativos. entre los que no tenían cabida. 1999 y 2008.. Teun Van Dijk formula el concepto de competencia literaria. las destrezas y los intereses que se atribuyen habitualmente a la competencia literaria. a sus expectativas y a sus preferencias narrativas. sino al contrario. simplemente. 1972). trasladan una idea del hecho literario en la que las obras prestigiadas aparecen como portadoras de valores objetivos incuestionables que el alumnado ha de descubrir o. 1973) dejaba ya entonces. y como producto social y cultural. En efecto.com/imprimirArea. que se enmarca en un contexto social e histórico". el hecho de que se trate de obras escritas específicamente para niños. El inicio de este proceso que privilegia la lectura como uno de los elementos esenciales de la competencia comunicativa lo encontramos. un resquicio abierto a la introducción en el aula de textos más lúdicos y cercanos al universo cultural y al horizonte de expectativas de adolescentes y jóvenes. de que la lectura de este tipo de libros. Así. los textos concebidos para lectores no adultos.. 1991). conciencia de la norma. un repaso por la legislación educativa de los últimos años en España nos permite comprobar que hasta la actual Ley Orgánica de Educación (LOE) la literatura infantil y juvenil no ha estado presente en el currículo de lengua castellana y literatura. En sentido estricto. ha orientado las preocupaciones de la investigación didáctica y de la práctica docente hacia problemas muy específicos. la progresiva evolución desde la enseñanza de la historia de la literatura hacia la educación literaria. sino ni siquiera congruentes) supuso una involución que volvía a estructurar los contenidos como una sucesión de conceptos literarios. apreciación de los valores literarios. Amo. aludiendo exclusivamente a "las obras relevantes de la tradición literaria. Más reciente aún es su incorporación al currículo escolar como una actividad que favorece la competencia lectora y contribuye a la formación literaria de los alumnos y de las alumnas. Por primera vez el currículo de lengua castellana y literatura contempla la lectura de "obras adecuadas a la edad" entre los contenidos de la "educación literaria" de los dos primeros cursos de la educación secundaria obligatoria (12-14 años). que muchos de estos textos puedan contribuir a la consecución de las aptitudes que caracterizan a las 2 de 4 06/03/2013 9:45 .) y a la adquisición de hábitos culturales (afición a la lectura. es una actuación provechosa y educativamente deseable. se ha producido en los últimos decenios una evolución en la orientación de las enseñanzas lingüísticas hacia un enfoque comunicativo que prioriza como finalidad educativa la adquisición de las normas de uso que rigen los intercambios verbales y la comprensión de la forma en que la realidad social y cultural adjudica significados a los discursos. adoptaba una visión diferente del hecho literario. 2007). de esta manera. La "capacidad de estimar y comentar los diversos valores de un texto literario". 2000). las orientaciones pedagógicas para la educación general básica de la Ley General de Educación (LGE) de 1970. no ya satisfactorias.. Pero. de enriquecimiento personal y de conocimiento del mundo". Así pues. Lomas. entre otros). al margen de su capacidad para divertir o entretener. El propósito manifiesto de conseguir "una actitud positiva hacia la lectura. producto de un modo de comunicación específico. Educación literaria y competencia comunicativa Paralelamente a este proceso. muestras destacadas del patrimonio cultural". sin embargo. como "la capacidad del hombre para producir e interpretar textos literarios" (Van Dijk. que consideraba el lenguaje "como un instrumento básico de comunicación" y estructuraba los objetivos del área en cuatro bloques: comprensión oral. quedaban al margen del comentario. de un tiempo a esta parte. recursos para la construcción de un conocimiento que permitiría a los alumnos y a las alumnas relacionar.

comprender la particular visión del mundo que cada obra refleja y la ideología que transmite. entre otras) han puesto a disposición del profesorado una detallada descripción de las estructuras cognitivas y afectivas de que dispone el lector y de los procesos que activa durante la lectura. desde una concepción constructivista de los aprendizajes. debe adquirir el lector novel que aspira a ser competente: explicitar el propósito de la lectura. que ha empleado buenas dosis de empeño e ilusión en programas de iniciación que tenían como objeto el desarrollo del hábito de leer y como recurso las obras destinadas a las diferentes edades. se convierte así en un componente fundamental de la competencia a que aspira la formación literaria (Mendoza. interpretar y emplear los sentidos figurados y los recursos semánticos. realizar inferencias. como consecuencia de estos estudios de orientación cognitiva y otros de carácter específicamente literarios. "Corresponde a los docentes conducir a los alumnos a una mayor familiaridad. afirma Petit (2001). La necesidad de orientar al alumnado hacia textos que representan los valores estéticos y éticos que educativamente se promueven. La mediación es una función que pueden desempeñar (y desempeñan con éxito entre lectores formados) otros textos (los paratextos: la cubierta. El intertexto. http://www. 2002. como el encuentro entre un discurso literario y un lector o lectora que activa una serie de estrategias de comprensión.. gozan de las preferencias de un público fiel (Lluch. y que con frecuencia se presenta como un dilema: las lecturas que promociona la escuela. la reflexión sobre el papel que desempeña este tipo 3 de 4 06/03/2013 9:45 . como paso previo para acometer su enseñanza y para afrontar las dificultades que los aprendices encuentran en la lectura en general. a una mayor soltura en el acercamiento a los textos escritos. las transgresiones lingüísticas y atribuirles significado. gustar la diversidad de los textos". En los últimos tiempos parece haberse conseguido cierto grado de consenso. Colomer. pp. distinguir entre hechos y opiniones. la creatividad. sobre todo. entre las que se incluye la conciencia del vínculo que el discurso literario establece con otros discursos del acervo cultural común. Lluch. 2003. 2008). etc. 2001). señalar las relaciones que el texto establece con otros textos. en consecuencia. la psicología cognitiva la disciplina que ha aportado los esquemas y las explicaciones que nos han permitido entender el acto de leer como un proceso de interpretación del texto en el que desempeñan un papel protagonista la información que proporciona el propio texto y el bagaje cultural con que se enfrenta a él el lector o la lectora. Quienes colaboran en esta monografía de Textos aportan no sólo un conocimiento en profundidad de éstos y de otros asuntos. fundamentalmente. descubrir el tema y apreciar la estructura de la trama. de asesorar al chico o a la chica que se dispone a leer. Solé. la persona que interviene entre los textos y el alumno o la alumna. 2003). Olid. así como las estrategias lectoras que. el tipo de texto y el contexto al que se dirige. 17-28). a menudo dirigidas expresamente a las chicas e integradas en series que repiten siempre un mismo modelo y refuerzan la presencia del lector en el relato a través de la identificación con el protagonista o la protagonista. 1993). y escritos con un lenguaje próximo a los textos expositivos que. actualizar sus conocimientos previos. Quienes se han dedicado a la investigación en este campo (Colomer. que trata de integrarla entre las actividades escolares. 2002. ¿han de producirse libremente o deben ser obligatorias? (véase. pero. la originalidad. ha puesto de relieve en estas últimas décadas la figura del mediador. pero que en el ámbito escolar desempeña habitualmente el profesor o la profesora como consecuencia de una progresiva toma de conciencia sobre la importancia de la lectura en la formación integral de adolescentes y jóvenes. En consecuencia. 2003. especialmente su calidad literaria (Sánchez Corral. que Delgado (2006) resume advirtiendo que el proyecto educativo de la escuela debe tener en cuenta los gustos de los lectores.5254214925930418 personas literariamente formadas: comprender un uso connotativo del lenguaje. sin embargo. descritos con rasgos tópicos y frecuentemente sexistas.) y otras personas (la bibliotecaria. El análisis del pasado y del presente de la literatura infantil y juvenil en la educación (Ana Díaz Plaja. Se trata de obras muy simples. Ha sido. representado por el ámbito académico. que se incrementa conforme el lector aumenta su experiencia con otros textos y progresa con el nivel de complejidad que presentan sus lecturas. evaluar la coherencia y adecuación de lo escrito.).htm?nocache=0. etc. de la competencia literaria) ha hecho que muchos docentes se hayan preguntado por los procesos y las habilidades que están en la base de la comprensión lectora. el autor o la autora cuando acuden a las aulas. los artículos de crítica literaria en las revistas especializadas y en los suplementos literarios. Solé. definido por Riffaterre (1991) como "la percepción por el lector de relaciones entre una obra y otras que la han precedido o seguido". identificar los rasgos que permiten vincular una obra a un género. de personajes estereotipados. por ejemplo. hacerles sentir la necesidad del relato. pero también sus carencias: "Si esta tarea docente no se materializa se puede vaticinar una debacle cualitativa de la literatura juvenil todavía más desastrosa que la de la última década. los inventarios de libros infantiles de calidad para cada uno de los niveles educativos. 1992. La animación a la lectura ha sido asumida con entusiasmo por el profesorado (especialmente en las décadas ochenta y noventa del pasado siglo). explícita o implícitamente. 1997. vinculados casi siempre a la estética de la recepción. 1995. etc. De un tiempo a esta parte han proliferado los listados de intencionalidad canónica (por ejemplo. La lectura literaria se presenta hoy. que propone una conciliación entre el espacio íntimo y gozoso en que se produce (y que contribuye a crear) la lectura y el espacio público. los artículos de crítica literaria. sino también una experiencia docente e investigadora que nos es de una enorme utilidad a la hora de hacer y de saber hacer cosas en las aulas con los textos de la literatura infantil y juvenil. Algunos de estos estudios han advertido de la escasa calidad literaria de muchas novelas juveniles. entre otros).grao. la presentación. el animador cultural. y los estudios que intentan definir el componente literario en estas obras y facilitar el análisis de los textos según diversos criterios. Amo. realizar inferencias. Es éste un asunto que ha preocupado sobremanera al profesorado de lengua y literatura. y en la lectura de textos literarios en particular.com/imprimirArea. porque triunfarán los libros para lectores menos competentes". los catálogos. apreciar la variedad. a quien facilita información literaria considerando sus necesidades y destrezas lectoras. identificar la intención del autor. el análisis y la apreciación de las virtudes literarias de los textos de la literatura infantil y juvenil se han convertido en los últimos años en una tarea habitual entre el profesorado y entre quienes se dedican a la investigación en teoría literaria y en didáctica de la literatura. La consideración de la destreza lectora como uno de los soportes básicos de la competencia comunicativa (y. seleccionar la información esencial. Hermida y Cañón..

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