Reflexiones sobre el consumo de Pasta Base de Cocaína/Paco en jóvenes de la

Ciudad de Buenos Aires: una perspectiva desde la Salud Mental Comunitaria

Lic. Daniel Russo

El presente trabajo se propone abordar el pasaje entre la lógica de la “asistencia terapéutica” a
los jóvenes drogodependientes a la de la “atención desde la perspectiva de la salud mental
comunitaria” a los consumos problemáticos de sustancias.

Este cambio de perspectiva requiere del análisis de las transformaciones del campo social,
especialmente aquellas que han tenido lugar desde la década de 1990. Es por ello que este
trabajo comenzará con una breve semblanza de los efectos que la aplicación de las recetas
neoliberales tuvieron en los sectores sociales más vulnerados.

En un segundo momento se caracterizará la emergencia de un actor social sobre el que recae la
constelación estigmatizadora de ser joven, pobre y adicto. En este sentido, se plantearán las
consecuencias prácticas que acarrea analizar por separado los efectos de la exclusión social y el
padecimiento mental.

En este sentido, se abordarán las consecuencias que entrama pensar el pasaje de la clínica
tradicional, entendida como ejercicio liberal de la profesión, al abordaje comunitario, donde los
servicios de salud mental deben desarrollar estrategias que promuevan la integración social y
den cuenta de la integralidad como forma de abordaje.

Por último, este trabajo planteará la dimensión ética de la intervención comunitaria, que supone
el pasaje de trabajar para al de trabajar con, lo que implica un profundo análisis de las
implicaciones teóricas e ideológicas de los actores que trabajan en cada uno de los territorios
abordados en este trabajo.

Neoliberalismo y desagregación social

Para estudiar el cuadro actual de desagregación social de vastos sectores de nuestra sociedad
resulta indispensable cimentar el análisis en las transformaciones políticas y económicas
operadas desde la crisis de la modernidad tardía.

En primer término, se abordarán dos ejes imbricados: el de las protecciones y el de las
seguridades. En segundo lugar, se expondrá el escenario actual donde se conjugan nuevos
riesgos e inseguridades.

1

(Vilas. 2 . 2010). Si bien las condiciones de vida estaban diferenciadas por la pertenencia a una posición social determinada. más allá de su pertenencia a una comunidad. 2004: 11). En las sociedades pre-modernas ambas protecciones se conjugaban en la proximidad de las relaciones comunitarias. El desarrollo de la modernidad implicó la transformación de la noción de individuo. La sociedad se entendió como una suma de individuos.en un escenario invisible llamado Mercado y a la regulación de las protecciones y seguridades por parte del Estado. (Castel. 1 Las inseguridades no sólo remitían a estos peligros externos sino que se encarnaban también en la figura de ciertos actores desacoplados del orden colectivo. como así también su rol en la integración social de los ciudadanos en sistemas democráticos. los peligros acechantes eran comunes: invasiones de pueblos vecinos. Sobre este fondo de inseguridad civil y social es que se fundó. ya que los peligros se multiplicaron y la descolectivización le restó al individuo capacidad de protección. En este sentido se entenderá la definición que hace Carlos Vilas sobre esta particular relación: “Mercado y Estado son estructuras de poder generadas por la interacción de los actores sociales en función de sus respectivos objetivos e intereses y de los recursos que movilizan: producción e intercambio de mercancías y maximización de la ganancia económica en un caso.Robert Castel sitúa dos tipos de protecciones: las civiles y las sociales. Por su parte. entendido como la única instancia capaz de brindar seguridad al individuo que no logra ya protegerse a sí mismo (Rangugni. quien pasó a constituirse como sujeto en sí mismo. a finales del siglo XIX en Alemania. constitución de un orden político estable de cooperación y mando en el otro”. el llamado Estado de Bienestar. Este cambio de signo fundó un tipo de sociedad a la que Castel denominó de inseguridad total. Entiende a las primeras como aquellas que “garantizan las libertades fundamentales y la seguridad de los bienes y de las personas en el marco de un Estado de derecho”. 2011: 11) El autor destaca el papel del Estado como motor del desarrollo económico a lo largo del siglo pasado. lo que significó un cambio de signo en la naturaleza de las relaciones humanas: de la cooperación a la competencia entre pares. hambruna y pestes1. tales como las enfermedades y los accidentes incapacitantes. las protecciones sociales son las que resguardan a los sujetos de los peligros inherentes a la existencia humana. como ser los vagabundos. En el siglo XX se profundizaron las tensiones en torno a las exigencias que le imprimió el capitalismo al individuo -resolver por sí mismo las condiciones materiales de existencia.

carentes de modelos que los vinculen al mundo del trabajo y el estudio. Danani y Beccaria. o bien Robert Castel (2004) sobre la configuración de las protecciones sociales. Latinoamérica ha sido durante la década de 1990 un laboratorio donde los organismos internacionales de crédito (FMI.. Nuevos actores sociales. arrojados a su propia suerte. Veinte años después del inicio de ese proceso. los servicios públicos de atención al consumo problemático de drogas se encuentran con los efectos de las políticas de desagregación: jóvenes pobres. 2004. Thwaites Rey. Castel. primero en el plano social para luego expresarse en el plano civil. En sólo una década. El programa neoliberal posibilitó procesos de crecimiento de la rentabilidad del capital a costa de la reducción de los costos de salarios y cargas sociales. nuevas formas de consumo de drogas La implementación de políticas neoliberales desde mediados de la década de 1970 deja hoy al descubierto el más amargo de sus frutos: la desigualdad social. etc. 2002. 3 El trabajo es entendido como la actividad central de integración en el campo social. 2011. BM) han exigido y logrado la aplicación de las recetas de este credo2. vastos sectores de la población fueron arrojados fuera del campo productivo. Rosanvallon señala la secuencia agregativa que implica la fusión de los sujetos en una actividad social y su contracara.En esa misma línea pueden considerarse los aportes que hacen autores como Pierre Rosanvallon (2004) sobre el Estado providencia como instancia de inserción social. la desagregación social como resultado de la exclusión3. Los individuos. 2011. la desregulación de la actividad productiva y financiera a través de la limitación de las funciones del Estado -globalización. ausencia de los servicios públicos básicos y drogas de alto poder psicotóxico. Las consecuencias de dichas políticas no tardaron en manifestarse en el campo social. Rosanvallon. Véase Vilas. A partir de allí. La desprotección civil y social se anudó rápidamente con el aumento de la inseguridad.y la reducción del gasto público. En la década de 1970 ese modelo de Estado comenzó a mostrar su incapacidad para contener la voracidad acumuladora del capitalismo. pueden destacarse los siguientes ejes como elementos característicos de este proceso histórico: el encumbramiento del Mercado como instancia de organización clave de los procesos económicos. 3 . se produjo un aflojamiento del lazo social. En ese mismo sentido. no logran equilibrar sus necesidades de forma autónoma. 2 La aplicación en nuestra región de estas políticas por parte de los Estado-nación se ha realizado bajo la denominación de “Consenso de Washington”. 2004. Acuña et al. Tal como afirma Castel. 1999. Las pérdidas se constituyeron en la matriz de una nueva identidad social. múltiples formas de violencias. familias disgregadas.

En este contexto “nace” un nuevo actor social. Como ejemplo. Véase en http://estatico. Los niños del 2001 son hoy adolescentes. En un país rico. los datos macroeconómicos. op. Jorge Tasin considera que centrar el análisis en este campo esconde una actitud cínica que eclipsa la cuestión central: la toxicidad de las sustancias que consumen los chicos de los barrios pobres.ar/areas/hacienda/sis_estadistico/resultados_provisionales_censo_201 0. basta señalar que el consumo de los hogares argentinos representa el equivalente a ciento diez millones de canastas básicas. a través del análisis de los informes de la Cepal. que la tasa de empobrecimiento fue menor a la de crecimiento poblacional. Rameri y Raffo en Tasin. lo que hace ininteligible la existencia de los niveles de pobreza e indigencia actual. siendo que la primera es el sulfuro de cocaína a partir del cual se elabora el clorhidrato. es un consumo que no coincide con los parámetros históricos del uso de drogas. Una tercera perspectiva sostiene que se trataría de pequeñas dosis de cocaína pura. comiendo gracias a la acción solidaria de los comedores comunitarios. lo que arroja una variación relativa porcentual del orden del 52. Recién en los años posteriores al cambio de paradigma político-económico se consolidaron los datos del descenso de la pobreza en término de volumen absoluto de pobres e indigentes (Vilas.3%5. el Paco. la cantidad de personas que cayeron debajo de la línea de pobreza creció en número. víctimas primeras de la inseguridad social y civil. Ahora bien. cuando. la población en villas de la ciudad trepó hasta los 150. el problema parece radicarse en la distribución inequitativa de la riqueza (Lozano. La Base. 4 Carlos Vilas señala. 2004. El consumo de sustancias psicoactivas como elemento central en la construcción identitaria presenta una faceta que demanda un análisis distinto al tradicional.587 habitantes. reflejan impactos concretos en la vida diaria de millones de personas. No obstante eso. 2011)4. Hogares y Vivienda 2010 en la Ciudad de Buenos Aires”. El colapso del modelo en el año 2001 mostró una de sus caras más dramáticas. Vilas. Al respecto. forasteros en su propia ciudad.El desequilibrio entre ricos y pobres alcanzó en nuestro país un carácter inédito. Si bien algunas interpretaciones sobre este crecimiento lo ligan a la llegada de inmigrantes de países limítrofes empujados por el crecimiento económico.000. tras la crisis de 2001.gov. es el mismo IVC (Instituto de Vivienda de la Ciudad) el que señala que el pico de crecimiento en esos espacios se dio en el primer lustro de la década (2001-2005).cit). y el segundo es un producto desarrollado a partir de los desechos de esa producción. lejos de representar universos formales. Crecieron viendo a sus padres desterrados del campo del trabajo.pdf 6 Cabe señalar que existen debates en torno a las diferencias en la composición química entre la Pasta Base de Cocaína (PBC) y el Paco. especialmente aquel desarrollado por las culturas juveniles. Población blanco de un nuevo agente en estas latitudes: la pasta base de cocaína (PBC)/Paco6. La población de las villas y asentamientos precarios en la ciudad de Buenos Aires creció de 107. 5 Datos correspondientes a los “Resultados provisionales del Censo Nacional de población. 4 .buenosaires.422 a 163.

). punks junto a sus sustancias de referencia: anfetaminas. MDBD. tanto en el plano técnico como en el ideológico. tampoco de una acción cargada de ideología contra-hegemónica o libertaria. Así es como desfilaron a lo largo de las décadas siguientes rockers. Ortiz Maldonado y Russo. MDEA. 2-CB y las llamadas Smartdrugs. Philippe Bourgois señala que “el consumo de drogas en las zonas urbanas es solamente un síntoma -y a la vez un símbolo vivo. En el plano de las dificultades técnicas para trazar el perfil del consumidor de PBC/Paco. mods. lo cual 7 Se hace referencia al MDMA.50% bajo régimen semi-residencial (hospital de día) y el 18.A partir de las políticas prohibicionistas de drogas al inicio del siglo pasado. su altísimo potencial adictivo obliga a los consumidores a repetir la ingesta incesantemente. 2010:32). etc. (Álvarez. etc. GHB. A partir de la década de 1950.de una dinámica profunda de alienación y marginación social” (Bourgois.no responde al posicionamiento subjetivo frente a la exclusión social o a la acción colectiva de escenificación del fracaso neoliberal. La construcción de un modelo ideal de paquero entrama como primer riesgo el reduccionismo de este fenómeno complejo a unas pocas variables intervinientes. cocaína. 2011). el consumo de las sustancias ahora ilegalizadas mutó del uso masivo y libre a la acción soterrada de grupos minoritarios (poesía/opiáceos. Y así como los jóvenes de las clases más acomodadas tienen hoy a su disposición una variedad inédita de drogas de diseño 7. Si bien resulta necesario elaborar un perfil de consumidor de PBC/Paco para adecuar las respuestas del sistema de salud a su realidad. DOM. para los jóvenes de los sectores más vulnerados se ha desarrollado un mercado de drogas de exterminio. Alienación y marginación que alcanzan la dimensión de lo absoluto tanto cuando este investigador estudia el consumo de crack en Harlem como cuando se analiza el consumo de PBC/Paco en las villas de Buenos Aires. se emparentó el tipo de consumo con una nueva categoría social: la cultura juvenil. Las sustancias que consumen los pibes de los barrios no tienen como finalidad transformar o expandir la conciencia sino borrarla. debe entenderse que la emergencia de este nuevo actor social -joven. hippies. arrasarla. y la consecuente estigmatización a partir de ese modelo ideal. 8 Si bien el precio de las dosis de PBC/Paco es muy bajo en relación a otras drogas. jazz/heroína. lsd. En el mismo sentido. Ya no se trata de un consumo recreativo o exploratorio de nuevos registros de conciencia y percepción. sino al desarrollo de un mercado de venta de drogas muy rentable8. el 26. A la intensidad del flash se continúa un malestar que los mismos usuarios describen como insoportable. MDA. tango/cocaína.10% de los entrevistados está en tratamientos de tipo residencial (bajo régimen de internación). 5 . beatniks. pobre y “paquero”.40% restante en dispositivos ambulatorios. 9 El 55. marihuana. DOB. deben tomarse ciertos recaudos. heroína. debe considerarse el hecho de que las fuentes de información se construyen sobre la base de población que demanda tratamiento en dispositivos del gobierno9-o asociados a éste-.

el 93% restante comienza a consumir drogas entre los 11 y 15 años.4% de los casos es hombre. 12 La exclusión del alcohol en las respuestas se debe a que la mayoría de los entrevistados no lo consideran una droga. En las niñas y adolescentes. La edad promedio de un usuario de PBC/Paco que demanda tratamiento es de 25 años y en un 85. Ninguno de ellos tiene un trabajo formal. en base al informe sobre consumo de Paco del Observatorio de la Dirección General de Políticas Sociales en Adicciones del GCBA del año 200911. Menos de un cuarto de la población entrevistada asiste a un establecimiento educativo y tiene algún tipo de cobertura social. Hechas las aclaraciones correspondientes.de las condiciones sociales. La PBC/Paco es la sustancia que motiva al pedido de tratamiento en un 60 %. familiares. Entre el 65 y 70% de los consultados consumió en promedio 3 sustancias psicoactivas a lo largo de su vida. respuestas tradicionales”. El 55. edad de inicio y cantidad de sustancias. económicas. La constitución de este nuevo actor no se sostiene en el hecho de ser pobre y excluido sino porque esa pobreza y exclusión se anuda a una nueva modalidad de auto (y hétero) destrucción.53% tiene entre 18 y 25 años. se tomará como fuente de información un análisis presentado en el Congreso Internacional de Políticas Sociales en Adicciones en el año 2010 10. 11 Los datos del informe concuerdan con los resultados obtenidos de la base de datos de los Centros de Intervención Asistencial Comunitaria (CIAC) del GCBA. La edad de inicio del consumo en los varones se da entre los 11 y 15 años (inicio temprano) en el 68% de los casos. 6 . culturales y políticas de los sujetos de la muestra. si bien el inicio tempranísimo es menor (7%) que en los varones. no obstante permite arribar a una primera intelección: no puede disociarse el análisis estadístico –tipo de consumo.79% es menor de edad y el 30. “Consumo problemático de drogas: nuevos desafíos. en tanto el 20% lo hace entre los 6 y 11 años (inicio tempranísimo). con mayor prevalencia de marihuana y cocaína12. Por último. Sólo el 2% comienza a consumir drogas siendo mayor de edad. en tanto supuesta información relevante. 10 Russo. El 10% comienza entre los 15 y los 18 años. las fuentes estadísticas disponibles se construyen a partir de ciertas categorías.implica un corte poblacional que no permite extender las categorizaciones a la totalidad de los actores implicados. Esta breve reseña no pretende agotar la complejidad de aspectos estructurantes del fenómeno. lo que supone la exclusión de otras igualmente significativas para la construcción de dicha caracterización poblacional. D.

En este sentido. Allí hay un breve apartado sobre vulnerabilidad psicosocial. son múltiples las disciplinas -y dentro de ellas. Esta multiplicidad de actores produce un efecto en dos sentidos: por un lado. se siguen estructurando las propuestas de abordaje como si se tratase sólo de una manifestación más de algo ya conocido. Este afán normalizador configura los modelos ideales que luego aprisionarán en la práctica a los sujetos sobre los que se procura intervenir. sus escuelas. De hecho. 1991: 125).para generar los recursos que posibiliten equilibrar sus necesidades13. pierde sentido cuando el sufrimiento no puede separarse en su dimensión personal. A continuación se presentará un breve análisis sobre las “respuestas del afuera” y sus consecuencias directas. Por otro lado. La tendencia habitual a abordar los padecimientos subjetivos a partir de la propia responsabilidad del sujeto. cuando se trata de analizar los servicios de salud. donde se identifican otros vectores que hacen a la misma: el desamparo institucional y el escaso desarrollo de recursos por transitar situaciones desfavorables. Por tanto. familiar y comunitaria. la Dirección Nacional de Salud Mental publicó en el año 2010 un proyecto de investigación denominado “Problemas de salud mental en la infancia”. sino también la forma en que los profesionales intervinientes lo conciben. no alcanza con estudiar la complejidad del fenómeno en sí mismo. la variedad de enfoques amplía y enriquece la comprensión sobre el tema. jurídico y psicológico confluyen en su apego “a ratificar la normativa social y ejercer acciones y medidas de tipo tutelar sobre aquellos que la transgreden” (Carballeda.Aún cuando desde los dispositivos de atención de las adicciones se percibe la transformación del sujeto de tratamiento. La redefinición de la intervención profesional Una práctica profesional se sostiene en las concepciones que los actores tienen respecto de los fenómenos sobre los que intervienen. 7 . En el campo del consumo problemático de sustancias. esa misma variedad parece confluir en un único sesgo: entender la complejidad desde una mirada normalizadora. no puede señalarse un único abordaje ni tampoco una posición que pueda ser identificada como la más adecuada respecto de las otras modalidades de trabajo existentes. Es por ello que para la atención de estos jóvenes no alcanza la perspectiva tradicional de la clínica médica o psicológica. 13 Al respecto. Carballeda señala que las intervenciones desde los modelos médico. así como en otros campos de la salud mental. y del análisis de las relaciones afectivas inmediatas. A las dificultades propias que implica en sí el abordaje del consumo problemático de drogas debe sumarse la posición de fragilidad de los sujetos -y las comunidades.que reclaman derecho propio para sentar posición en el tema.

a la hora de definir estrategias de intervención para esta problemática. op. la intervención profesional corre el riesgo de situarse desde la exterioridad del fenómeno. La reiteración de una fórmula que no da los resultados esperados parece reafirmar el afán de querer hacer coincidir la realidad con los modelos clínicos existentes. dando lugar a un abordaje “desde afuera”15. en lugar de trabajar en la reformulación de los dispositivos de atención para la comunidad. Sin embargo. 15 Véase Álvarez. ese porcentaje trepa hasta el 61. donde se privilegia la clínica individual por sobre las estrategias de rehabilitación psicosocial 14. los profesionales de nuestro medio presentan. Respecto de los menores de edad. Ortiz Maldonado y Russo (2011). En un informe publicado por el Cels (2008).cit. Una muestra de ello lo constituye la insistencia en la prescripción de tratamientos de tipo residencial para una población que deja en evidencia la ineficacia de los mismos16. (Russo. reaparecen perspectivas que angostan el problema al consumo de sustancias en sí mismo. su autor. en general.30%. 16 El 55. Como una consecuencia directa de la formación orientada al trabajo individual. 2010).). sólo un abordaje comunitario puede reintroducir una matriz de intervención que dé cuenta de la complejidad del fenómeno. como así también para desarrollar programas de prevención y promoción de la salud (Cels. y como tal. potenciando así la visión normalizadora de los profesionales intervinientes. Éstas son sus palabras: 14 Se hace referencia al informe “Vidas arrasadas. Desde esta perspectiva. 60% de los casos estudiados estuvo internado con anterioridad. La segregación de las personas en los asilos psiquiátricos argentinos”.El consumo de PBC/Paco en los barrios vulnerados no puede ser entendido como un problema circunscripto al sujeto que consume: es un problema de la comunidad. A modo de conclusiones En el prefacio a la última edición de la obra “En busca de respeto: vendiendo crack en Harlem” (2010). se señala que en Argentina el déficit de dispositivos de atención en Salud Mental con una perspectiva comunitaria se debe a la posición privilegiada del psicoanálisis como enfoque. Philippe Bourgois. enuncia de forma clara y precisa una sentencia que obliga a considerar el tema de este trabajo desde el análisis del plano geopolítico. 8 . dificultades para integrar equipos interdisciplinarios.

En un segundo nivel. debe situarse la existencia de una cadena de ineficiencias y complicidades que anuda diversos estratos del poder político. de las violencias y el miedo. las estrategias que desarrollan los sistemas de salud para afrontar este cuadro de situación. incrementa los márgenes de utilidad del narcotráfico y catapulta los niveles de violencia que rodean el negocio. distribución y venta de drogas en los barrios más vulnerados de la región metropolitana dejó de ser una postal atípica. algunos actores asumen una acción militante a favor del consumo de marihuana y su autocultivo como forma de resistencia a los circuitos de venta del narcotráfico. donde la pobreza extrema y la violencia urbana tienen como fondo la irrupción de estas drogas de exterminio. la mirada profesional en los tratamientos de drogas producirá parcialidades y reducciones: centrará su atención en la búsqueda de la abstinencia total como horizonte de intervención. del frío -o el calor-. en cada esquina y pasillo. en sus familias. 18 Al abogar por la despenalización de ciertas drogas. de la justicia y de las agencias policiales y de seguridad17 (Alarcón. en las comunidades. No puede comprenderse este cuadro de situación por fuera de la intervención neoliberal que hizo de América Latina una región caracterizada por la desigualdad social. o bien sostendrá un discurso militante sobre la libertad de uso de determinadas sustancias. 2010: 19-20). Tampoco podrá abordarse este campo problemático sin entender la experiencia concreta de quienes padecen a diario la incertidumbre del hambre. Por último. puertos o pueblos rurales” (Bourgois. esa misma realidad macro-política encarnada en miles de jóvenes. Estas posturas no siempre contemplan el hecho de que en los barrios vulnerados la edad de inicio del consumo de drogas va desplazándose hacia edades cada vez más tempranas. Desde la exterioridad. inédito en nuestro medio. Las políticas de “mano dura” han generado las condiciones óptimas para que el crack deje sus huellas en los rincones más alejados del continente. a medida que inaugura nuevos mercados de manera casi accidental entre los peones del narcotráfico y las comunidades que atraviesa. ya sean centros urbanos. El arraigo de organizaciones dedicadas a la producción. así como la política de “tolerancia cero” de la llamada “guerra contra las drogas” del gobierno estadounidense. Esto obliga a considerar distintos niveles al momento de estudiar este fenómeno. sin tomar en consideración la vulnerabilidad de ciertos actores18. 17 Véase Cristian Alarcón (2008) Notas sobre jóvenes y exclusión social. La mirada desde “el afuera” sólo puede dar cuenta de ausencias. En primer lugar. que induce un aumento artificial en el precio de las drogas. lo que echa 9 . 2008). “La tragedia más apremiante para América Latina es consecuencia de la gran demanda de crack en los Estados Unidos. La naturaleza particular de esta práctica de consumo de sustancias de alto poder psicoactivo exige una intervención que sitúe en su horizonte los tres niveles arriba señalados.

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