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EMOCIONES MORALES MORAL EMOTIONS

AND BEHAVIOR
Y CONDUCTA IN BOYS AND GIRLS
EN NIÑOS Y NIÑAS ITZIAR ETXEBARRIA BILBO
PEDRO APODACA URQUIJO
Mª JOSÉ ORTIZ BARÓN
Universidad del País Vasco
Mª JESÚS FUENTES REBOLLO
Universidad de Málaga
FÉLIX LÓPEZ SÁNCHEZ
Universidad de Salamanca

e-mail: itziar.etxebarria@ehu.es

RESUMEN ABSTRACT
El estudio analizó la relación de la empa- This study analyzed the relationship
tía y la culpa con diversas conductas between both empathy and guilt, and
socio-morales, así como las diferencias de some socio-moral behaviors, as well as
género al respecto en niños y niñas de 6 a gender differences in these variables, in
8 años. Las madres respondieron a varias 6-to-8-year-old children. Mothers were
escalas del Cuestionario de Internaliza- administered several scales from the
ción Moral de Kochanska, De Vet, Gold- Moral Internalization Questionnaire by
man, Murray y Putnam (1994) y los profe- Kochanska, De Vet, Goldman, Murray, &
sores a dos escalas del Perfil Socioafectivo Putnam (1994), and teachers were
de La Frenière, Dubeau, Capuano y Janosz administered two scales from the Socio-
(1988) y a la escala de Impulsividad del affective Profile by La Frenière, Dubeau,
Cuestionario de Conducta Infantil de Capuano, & Janosz (1988) and the
Goldsmith y Rothbart (1991). La culpa y la Impulsivity scale from the Child Behavior
empatía mostraron una estrecha asocia- Questionnaire by Goldsmith & Rothbart
ción entre sí. Por otra parte, ambas se aso- (1991). A close relationship was found
ciaron con la reparación y la conducta between guilt and empathy. Besides, both
internalizada. Además, los resultados were associated with reparation and
apuntan, en las niñas, a una asociación internalized behavior. Moreover, results
positiva de ambas emociones con la con- suggest, in girls, a positive association of
ducta prosocial y negativa con la conduc- both emotions with prosocial behavior

eduPsykhé, 2009, Vol. 8, No. 1, 3-21 3

Con el objetivo de aportar datos empíricos sobre la relevancia de estas dos emociones morales en la conducta social. higher moral indexes than boys in all mente más elevados que los niños. conducta behavior. aunque la investigación respecto al papel motivacional de la empatía es relativamente amplia. Kochanska y Aksan. culpa. teniendo en cuenta los plan- teamientos del propio Hoffman (2000). Girls showed significantly reparación. nos pareció de especial interés analizar las diferencias de género en el conjunto de variables estudiadas. reparation. variables. Las niñas presentaban en and a negative association with aggres- todas las variables. conducta altruista. en la medi- da en que niños y niñas pueden presentar perfiles bastante diferentes al respecto. y como parte de una amplia investigación sobre el papel de determinadas características y comportamientos parentales en el desarrollo moral infantil. Aunque en el contexto anglosajón existen bastantes estudios sobre las diferencias de género en el ámbito socio-moral. así como en la conducta internalizada y la reparación. EduPsykhé. no ocurre lo mismo con la centrada en el papel de la culpa. tanto en las afectivas como en las conductuales. donde esta cues- tión apenas ha sido abordada. Por último. but the effect size was small. 4 Universidad Camilo José Cela . reparación. guilt. conducta Empathy. internal- internalizada. Sin embargo. nos pareció interesante analizar asimismo la relación entre ambas emociones. except in guilt and reparation. Y. PALABRAS CLAVE KEY WORDS Empatía. sin embargo. ized behavior INTRODUCCIÓN Hoffman (1982. en el presente estudio nos propusimos analizar el papel de una y otra emoción en la conducta prosocial y en la conducta agresiva. 1986. Otros importantes autores en el campo del desarro- llo socio-afectivo han subrayado igualmente dicho papel (Eisenberg. especialmente en nuestro país. prosocial prosocial. aggressive behavior. REVISTA DE PSICOLOGÍA Y EDUCACIÓN ta agresiva. índices morales significativa. aun. 2000) hace tiempo señaló el importante papel de la empa- tía y la culpa como antecedentes motivacionales de las conductas prosociales y de la conducta moral en general. en nuestro contexto ésta es una cues- tión a la que aún no se ha dedicado suficiente atención. el análisis de la misma es fundamental para orientar las intervenciones educativas diri- gidas a favorecer la conducta cívico-moral en unos y otras. Por otra parte. en los que se subrayan las raíces empáticas de los sentimientos de culpa. excepto en culpa y sive behavior. 2006). que el tamaño del efecto era bajo.

la inves- tigación empírica al respecto es más bien escasa. 1. diversos estudios empíricos apoyan dicha relación. en la medida en que el componente empático está presente en la mayor parte de las experiencias de culpa. Los resultados revelaron que quienes habían sido estimulados para empatizar con la víctima mostraban sentimientos de culpa más intensos que quienes no habían recibido estímulo en tal sentido. Rosenberg. ETXEBARRIA. junto con el ansioso-agresivo. 1986. Concretamente. mientras que el componente ansioso-agresivo pre- dominaría en otras –las analizadas en su día por Freud. la ira empática o la culpa. Como se describirá más adelante. 8. 2009. una culpa de raíces ansioso-agresivas más que empáticas. Zahn-Waxler y Robinson. Por último. tales como la compasión. etc. 3-21 5 . ansiedad…– de los niños y las niñas tras hacer algo que no debían. tras romper algo. 2000) concibe la empatía como una respuesta afectiva más congruente con la situación de algún otro que con la propia. eduPsykhé.. J. APODACA. Thompson y Hoffman (1980) presentaron a niños y niñas de distintas eda- des una serie de historias semiproyectivas en las que el protagonista provocaba algún daño a otra persona. Aunque otros autores (Eisenberg. Hoffman propone deno- minar a esta culpa “interpersonal” o “verdadera”. Vol. LÓPEZ Y M. y considera que esta respuesta constituye la fuente de la que derivan diversas reacciones emocionales. y no específicamente la culpa “interpersonal”. Por su parte. Marschall. la culpa apa- recería cuando la persona siente empatía ante el sufrimiento ajeno y se atribuye a sí misma la responsabilidad causal en dicho sufrimiento. cabe citar aquí un estudio de Etxebarria y Apodaca (2008) que muestra que el com- ponente empático.I. No. Sin embargo. a menudo expresaban empatía centrada en el otro. J. FUENTES. P. cuando relataban episodios en los que habían experimentado sentimientos de culpa. 1995) han señalado también la especial conexión entre empatía y culpa. como sugiere el propio Hoffman (2000). constituye una de las dos dimen- siones básicas subyacentes en las experiencias de culpa: dicho componente sería el componente fundamental en ciertas experiencias de culpa –aquellas que cen- tran la atención de Hoffman–. Barlow y Wagner (1996) encontraron que tanto los niños como los adultos. en este estudio la medida de culpa utili- zada lo que evaluaba era la reacción emocional negativa –de malestar. ORTIZ Relación entre empatía y culpa Hoffman (1982. M. Tangney. F. No obstante. pidiéndoles que dijeran cómo se sentirían si ellos fue- ran los agentes de dichas acciones. es lógico esperar una asociación entre la tendencia a experimentar empatía y la tendencia a experimentar no sólo culpa “interpersonal” sino cualquier tipo de culpa. para distinguirla de la culpa des- crita en su día por Freud (1923/1973).

Así. 2006. 6 Universidad Camilo José Cela . en los juicios morales y en la toma de decisiones. Apodaca. Apodaca. Por lo que respecta a la conducta internalizada. conductas dirigidas a compensar de algún modo a la víctima por el daño que se le ha causado. Garaigordobil y García de Galdeano. Aunque en gene- ral esta cuestión ha sido analizada en muestras de adultos. Garaigordobil y Gar- cía de Galdeano. Sin embargo. Fuentes y Ortiz. se ha constatado en muestras de niños. López. Zahn-Wakler. González y Martorell. adolescentes y adultos que la tendencia a la culpa se asocia a formas constructivas de regular la ira (Tangney. 1994). EduPsykhé. patente ya en la edad preescolar. Por otra parte. 1998. 2006. Cole y Barret. la relación entre culpa y conducta prosocial también ha sido constatada en niños (Chapman et al. Asimismo. planteamientos como los de Hoffman (2000) acer- ca del papel de la reacción empática en la activación de un principio de benevo- lencia general. sugieren un cier- to influjo de la empatía en dicha conducta. En el terreno empírico. diversos estudios apoyan una relación negativa entre empatía y agresión en la infancia (Findlay et al. 2006. 1987. Girardi y Coplan. Etxebarria. Quizás sea ésta la razón de que la relación entre empatía y conducta internalizada apenas se haya estudiado. Fuentes y López. Findlay. hay base empírica para sostener que la empatía actúa como un ele- mento inhibidor de las conductas agresivas. diversos estudios muestran que esta emoción no sólo lleva a realizar conductas reparadoras. pero en los estudios con niños los resultados no son consistentes. No obstante. Marschall y Gramzow.. 1991). 2001. Hill-Barlow. 1993). Chapman. Etxebarria. diversos estudios apoyan el papel inhibidor de la culpa respecto a las conductas agresivas. técnicas basadas en la activación de la toma de perspectiva y la empatía en el niño (Hoffman. 2007). Eceiza. Según una revisión de 17 trabajos en los que se había analizado la relación entre empatía y conducta agresiva o delin- cuente (Lovett y Sheffiel.. a la conducta conforme a las normas en ausencia de vigilancia externa. la relación entre empatía y conducta internalizada encuentra apoyo indirecto en la asociación entre dicha conducta y el uso de técnicas inductivas por parte de los padres y las madres. 2006). 2000). 1987). Wagner. los estudios con adolescentes apoyan claramente una relación negativa entre ambas. 1996). sino que se asocia a todo tipo de conductas prosociales (véase la revisión de Etxebarria. Cooperman y Iannotti. Ortiz. REVISTA DE PSICOLOGÍA Y EDUCACIÓN Papel de la empatía y la culpa en la conducta Son numerosos los estudios que apoyan el papel motivacional de la empa- tía en todo tipo de conductas prosociales (Calvo. se ha encontrado que la culpa empática por el daño interpersonal. en principio la empatía no parece jugar en ella un papel tan relevante como la culpa. es decir. Igualmente. regula la agresión infantil (Zahn-Waxler. En cuanto a la culpa.

3-21 7 . ORTIZ Por último. con niños y niñas de 10 a 13 años. en el presente estudio for- mulamos la hipótesis de que las niñas tenderían a experimentar sentimientos empáticos más intensos que los niños. una asociación negativa de ambas variables emocionales con la conducta agresiva. 2009. J. una asociación sig- nificativa entre empatía y reparación. ETXEBARRIA. A partir de los trabajos que acabamos de citar. 8. M. 2000): el guión transgresión-culpa. 1923/1973. 2002). y. a fin de evitarla.. En este sentido. sobre todo en los estudios de autoinforme. Lin y Nichols. en el presente estudio nos planteamos la hipótesis de una asociación positiva de la empatía y la culpa con la conducta prosocial y la conducta internalizada. cabe señalar que el papel de la culpa anticipada en la conducta inter- nalizada ha sido subrayado por los principales autores que han profundizado en esta emoción (Freud. pero los existentes. apoyan asimismo una mayor intensidad de dicha respuesta afectiva en las niñas (Calvo et al. Garaigordobil y García de Galdeano. Gross. puede activarse antes de que la acción (u omisión) tenga lugar. LÓPEZ Y M. como otras representaciones. J. a los 56 meses de edad. APODACA. encontraron que se daban diferen- cias relativamente amplias a favor de las mujeres en los índices que reflejaban empatía. Hoffman. Vol. se ha cons- tatado que los niños que a los 33 y 45 meses muestran más culpa en situaciones de laboratorio (en las que se les hace creer que han roto diversos objetos valiosos) posteriormente. relativamen- te estables. dada la estrecha relación entre culpa y empatía. se han encontrado diferencias similares en edades demasiado tempranas como para que niñas y niños puedan saber que están siendo observados o inferir las expec- tativas de los otros: Radke-Yarrow y Nottelmann (1989) las encontraron ya a los a los 2-3 años. No obstante. No. Diferencias de género Eisenberg y Fabes (1998). 1. eduPsykhé. Si tales diferencias corres- ponden meramente al deseo de ajustarse a los estereotipos de género al respon- der a los cuestionarios o reflejan auténticas diferencias de género. F. En España. dado el carácter aversivo de esta emoción. si esto ocurre. esperábamos encontrar una estrecha relación entre culpa y reparación y. FUENTES. P. en un meta-análisis con una muestra de 259 estudios sobre diferencias de género en diversas respuestas relacionadas con la conducta prosocial en niños y adolescentes. la persona. tienden a violar menos reglas de conduc- ta (Kochanska. Partiendo de los planteamientos teóricos y los trabajos empíricos citados. controlará dicha acción (u omisión). es algo que no está suficientemente claro. los estudios sobre empatía en la infancia que hayan analizado las diferencias de género son escasos.I. Asimismo. 2001. en cambio. 2006).

así como las raíces empáticas de la culpa. 1997).. No obstante. en el cual se obser- varon. las niñas obtuvieron puntuaciones significativamente más altas que los niños en “donación” y. El estudio de Zahn-Waxler et al. No obstante. En nuestro país. EduPsykhé. incluso a edades tan tempranas como los 33 y los 45 meses de edad (Kochanska et al. pero los datos son menos consistentes. Por lo que respecta a la conducta prosocial en general. Ahora bien. los estudios sobre diferencias de género son en general –no sólo en España– escasos. sería de esperar que las niñas presentaran también más conductas de este tipo.. En este sentido. En la infancia. Según los autores. Etxebarria. No obstante. 1998). 2002). ayuda y donación. Apodaca. cuando se han encontrado dife- rencias. asimismo. Además –a través de un sociograma– se constató que las niñas eran percibidas por sus compañeros como más prosociales que los niños. REVISTA DE PSICOLOGÍA Y EDUCACIÓN Por lo que se refiere a la culpa. en una muestra de preescolares en situaciones de juego espontáneo. supusimos que las niñas de edad escolar tenderían a pre- sentar sentimientos de culpa más intensos que los niños. merece especial aten- ción un estudio realizado por López y colaboradores (1998).. Sin embargo. La ausencia de trabajos en España sobre diferencias en culpa en la infancia dificulta el planteamiento de una hipótesis precisa sobre las diferencias de géne- ro en una emoción en la que el contexto cultural ejerce un importante influjo. López et al. existe amplia evidencia de que ésta tiende a ser más intensa en las mujeres. Radke-Yarrow. no todos los estudios encuentran diferencias de género. diversos estudios han encontrado también más culpa en las niñas que en los niños (Harvey. Eceiza. siendo las diferencias de género especialmente cla- ras a partir de la adolescencia (Bybee. teniendo en cuenta el conjunto de trabajos citados. 2001. 2000. cuatro tipos de conducta prosocial: conductas de consuelo. no se encontraron diferencias signifi- cativas en los indicadores de prosocialidad en los que el informante era el educa- dor. estos resultados podrían estar reflejando cierta tendencia 8 Universidad Camilo José Cela . Frank y Batres. 2003. curiosamente. éstas han sido favorables a las niñas (Lupinetti. Zahn-Waxler y Chapman. cabría pensar que las diferencias halladas se deban a que los índices de conducta prosocial utilizados en muchos estudios se corresponden más con el rol femenino que con el masculino. defensa. 1983). Diversos estudios con muestras españolas de niños y adolescentes han encontrado también diferencias a favor de las chicas (Calvo et al. 1998). una tasa global de conductas prosocia- les significativamente mayor que éstos. En dicho estudio. (1991) citado anteriormente apoya esta hipótesis. las diferencias de género en la tendencia general a experimentar sentimien- tos de culpa en la infancia no han sido objeto de atención hasta la fecha. teniendo en cuenta la relación entre culpa y reparación señalada en un apartado anterior. Gore. En cuanto a la reparación. Fuentes y Ortiz.

1974). ésta es una cuestión que en España ha sido poco inves- tigada. podría haber llevado a evaluar. FUENTES. 8. conviene seña- lar una cuestión. J. Etxebarria et al. 1998). ya a los 2-3 años (Baillargeon et al. F. Teniendo en cuenta la investigación empírica que acabamos de revisar. López et al. otros autores no han encontrado tales diferencias (Saket. en cuanto a otras formas de agresión. En cual- quier caso. 2001. No. si consideramos que la culpa asociada a la trasgresión de los valores y las normas juega un papel fundamental en la conducta internalizada. 1. Sin embargo.. no sólo físicamente sino también verbalmente. M.I. en más de un estudio. ETXEBARRIA. en el presente estudio supusimos que encontraríamos mayores niveles de conducta prosocial y menores de conducta agresiva en las niñas que en los niños. las niñas salían mejor paradas (véase Wright. APODACA. Esta tendencia. 2005).. Vol. se trata de una cuestión cuyo análi- sis ha estado muy descuidado en las últimas décadas. Sin embargo. varios estudios han constatado estas mismas diferencias en niños y adolescentes de nuestro país (Calvo et al. pero. Por lo que se refiere a la conducta agresiva. porque éstos tienen una experiencia de la conducta social de los niños en un contexto diferente del fami- liar. un contexto en el que la interacción con los pares es fundamental. amistad o inclusión en el grupo– es más común entre las niñas. cuando se encontraban dife- rencias. ORTIZ de los maestros a establecer baremos diferentes a la hora de evaluar la prosociali- dad en uno y otro sexo. sería de esperar que las niñas presentaran niveles superiores que los niños en dicha conducta. entre otras razones. J. baremos que serían más exigentes en el caso de las niñas. 3-21 9 . De todos modos. y antes de pasar a presentar éste. En cualquier caso. en los años 60 se realizaron numerosos estudios al respecto. Dentro de la amplia investigación en la que se inscribe este estu- dio. diferencias más débiles de las verdaderamente existentes. junto con los padres. Tras esta revisión de los estudios previos sobre las cuestiones objeto de aná- lisis en nuestro estudio empírico. existe amplia evidencia en apoyo de su mayor frecuencia en los varones. Comparativamente. 2009. a los maestros y maestras de los niños.. Sin embar- go. no sólo en lo que respecta a las diferencias de género. nos pareció adecuado utilizar como informantes. teníamos nuestras dudas de que éstos fueran buenos informantes para las eduPsykhé. 2003. Numerosos estudios llevados a cabo en dis- tintos países han constatado que los varones son más agresivos que las mujeres.. Muchos de los estudios que abordaron la cuestión mediante pruebas experimentales en las que se tentaba a los niños y las niñas a hacer tram- pas no encontraron diferencias significativas. LÓPEZ Y M. Crick y colaboradores (1999) han aportado pruebas empíricas de que la agresión “relacional” –conductas que infli- gen un daño a otros dañando o amenazando las relaciones o los sentimientos de aceptación. de ser real. P. 2007). En cuanto a la conducta internalizada.

Una parte de las madres no devolvió los cuestionarios cumplimentados y otra parte lo hizo de manera incompleta. EduPsykhé. siendo éste un dato que no se corresponde con el que aportan otros informantes. en algún caso. Por ello. Guipúzcoa. compuesta por 10 ítems (ej. están enfermas o tristes”). Murray y Putnam (1994): la escala de Empatía. La muestra no fue obtenida por criterios estric- tamente aleatorios sino mediante la selección de colectivos suficientemente diver- sos a varios niveles: regiones diferenciadas y centros escolares diversos en cuanto a su titularidad y a características de ubicación y clase social de los alumnos. a tal fin. de modo que los niños y las niñas impulsivos resultan evaluados. Málaga y Salamanca. y la de Reacción emocional a la trasgresión. además de analizar la relación entre las variables afec- tivas y conductuales controlando dicha variable. los maestros tampoco respondieron a la prueba de impulsividad. REVISTA DE PSICOLOGÍA Y EDUCACIÓN variables que queríamos analizar. según las variables objeto de análisis el número de casos utilizado variará. Ello nos permitiría. poner a prueba el posible sesgo en el juicio de los maestros respecto a la conducta social en el aula. escolarizados en primer y segundo curso de Educación Pri- maria. Los análisis presentan un número de casos variable debido a los diferentes niveles de colaboración de las madres y de los maestros. 7 = Totalmente cierto) adap- tadas del Cuestionario de Internalización Moral de Kochanska. creímos necesario con- trolar esta cuestión y. en sus juicios sobre la conducta social y moral de los niños. introdujimos una medida de la impulsividad de los niños. en general. de 13 10 Universidad Camilo José Cela . como más agresivos y menos prosociales que los demás. con un alpha de Cronbach = . a menudo se dejan arrastrar incons- cientemente por su idea del niño o la niña como formal o molesto en el aula. Nuestra impresión era que éstos. MÉTODO Participantes Participaron en el estudio las madres y los profesores de 244 niños y 241 niñas de 6 a 8 años.69. Por este motivo. Instrumentos Empatía y Culpa Estas dos variables se midieron a través de las madres. pertenecientes a un total de 8 centros públicos y concertados de Burgos. De Vet. Goldman. quienes respondie- ron a dos escalas de 7 puntos (1 = Totalmente falso.: “Le dan pena las personas a las que les han hecho daño.

Procedimiento Para conseguir la participación de los padres en la investigación se entregó un sobre a cada niño con una carta dirigida a éstos en la que se explicaban los objetivos generales de la investigación y se solicitaba su colaboración en la misma. APODACA. M. Las puntuaciones finales se obtienen restando los ítems negativos de los positivos. Las escalas para medir las variables que se analizan en el presente estudio fueron introduci- das en el sobre de la madre.: “No es fácil hacer que se sienta mal después de haber hecho algo malo”) y con un alpha = . 3-21 11 . eduPsykhé. F. con alpha = .: “Raramente repite una acción prohibida previamente aunque no esté presente un adulto”). de 9 ítems (ej. compuesta por 10 ítems (ej. cada uno de los cuales contenía las escalas que debían responder el padre y la madre. ORTIZ ítems (ej. en la carta se incluían dos sobres. quienes evaluaron la conducta de los niños y las niñas mediante dos escalas del Perfil Socioafectivo de La Frenière. Dicha escala consta de 12 ítems (ej. LÓPEZ Y M. (1994): la escala de Conducta internalizada. 1. respectivamente. lo que da lugar a una escala con un rango de +5 a -5. Capuano y Janosz (1988): la escala de Prosocialidad-Ego- ísmo.76. Además.: “Insulta. Los cuestionarios respondidos y metidos en el sobre eran entregados por los niños a su profesor. con un alpha = .: “Normalmente se lanza a una actividad sin pensarlo dos veces”) y tiene un formato de respuesta tipo Lickert de 7 puntos (1 = Totalmente falso. Impulsividad Esta variable la evaluaron los maestros mediante la escala de Impulsividad del Cuestionario de Conducta Infantil (CBQ) de Goldsmith y Rothbart (1991). 8. 2009.87.89. J.71.: “Cuando ha hecho daño a un compañero intenta arre- glarlo y hacer las paces”) y con un alpha = .: “Consuela o ayuda a un niño/a con dificultad”). No. 7 = Totalmente cierto). Alpha de Cronbach = .86. también de 10 ítems (ej. con un alpha = . 6 = Siempre). FUENTES. Dubeau. Conducta Internalizada y Reparación Estas variables fueron evaluadas por las madres mediante otras dos escalas del Cuestionario de Internalización Moral de Kochanska et al. Vol. J. ETXEBARRIA. pega a otros niños”).I. y la de Reparación. y la escala de Agresividad-Control. P.74. Ambas son escalas de 6 puntos (1 = Jamás. Conducta Prosocial y Agresiva Estas dos variables se midieron a través de los maestros. de 7 ítems (ej.

05.75** 202 -. PROSOCIAL -.17 82 CULPA . INTERNALIZADA . PROSOCIAL C.05. se calcularon las correlaciones de Pearson entre todas las variables. AGRESIVA *p < .62** 143 . Correlaciones entre las variables emocionales y conductuales en niños y niñas por separado CULPA REPARACIÓN C.19* 105 .06 61 -.05 130 -. REVISTA DE PSICOLOGÍA Y EDUCACIÓN RESULTADOS Relación entre las variables Para analizar la relación de las dos variables afectivas entre sí. realizamos este análisis por separado para los niños y para las niñas.32** 111 .01 12 Universidad Camilo José Cela .02 82 COND. **p < .03 130 .04 150 -.51** 135 .30** 135 REPARACIÓN .06 105 -. Dado que suponíamos que las asociaciones en algunos casos podían ser más estrechas en un sexo que en el otro. AGRESIVA . INTERNALIZ.02 61 .05 160 -.33** 111 .22* 105 -.57** 141 COND. AGRESIVA IMPULSIVIDAD Niños n Niñas n Niños n Niñas n Niños n Niñas n EMPATÍA .07 130 -.58** 135 .08 111 COND. **p < .03 105 .20* 111 .31** 111 .13 105 .59** 135 .14 82 REPARACIÓN .09 105 -. EduPsykhé.60** 143 -.02 130 -.62** 111 .05 130 -. PROSOCIAL COND.01 C.25** 111 .08 130 -. Niños n Niñas n Niños n Niñas n Niños n Niñas n EMPATÍA .12 160 . así como la relación de cada una de ellas con las variables conductuales. Los resulta- dos se presentan en la Tabla 1.68** 141 *p < .29** 135 CULPA .52** 135 COND. Tabla 1.80** 215 -.08 150 .03 105 -.06 61 . INTERNALIZADA COND.

pues hay que tener en cuenta que. pese a no debilitarse. se destacan en negri- ta las correlaciones en las que se aprecia un cambio respecto a las correspon- dientes de la Tabla1. En dicha tabla. más alta en el caso de las niñas que en el de los niños.I. 2009. más elevada en éstas. esto es. con la conducta agresiva. M. No. se procedió a analizar de nuevo las relaciones entre las variables. por parte de los maestros. el número de sujetos en estos segundos análi- sis se redujo sustancialmente. 3-21 13 . pero controlando ahora la variable impulsividad. Teniendo en cuenta estos resultados. al introducir en el análisis la variable impulsividad como covariable. Vol. pero no así con la conducta prosocial ni con la conducta agresiva. dejan de ser significativas. Además. tanto la empatía como la culpa muestran correla- ciones significativas con la reparación y. la Tabla 1 muestra también correlaciones significativas entre diversas conductas. la conducta prosocial y agresiva muestran entre sí una elevada correlación negativa. especialmente en el caso de las chicas. tal como se había hipotetizado. En fuerte contraste con estos resultados. Por último. Asimismo. estas correlaciones son nulas en el caso de las niñas. ETXEBARRIA. merecen atención. Además. 1. Por lo que respecta a la relación entre dichas variables y las variables conductuales. De hecho. J. LÓPEZ Y M. J. se observa una correlación significativa entre la con- ducta de reparación y la conducta internalizada en niños y niñas. FUENTES. Los resultados se muestran en la Tabla 2. eduPsykhé. 8. aunque más moderadas. F. con la con- ducta internalizada. P. en este segundo análisis las correla- ciones anteriormente observadas entre la conducta internalizada y la conduc- ta prosocial y agresiva en el caso de los varones. en las correlaciones con conducta prosocial y agresiva. APODACA. Aunque estas correlaciones no alcanzan la significatividad estadística. sólo se aprecian cambios en las correlaciones con las variables evaluadas por los profesores. también moderada. ORTIZ Como se puede apreciar. Así. de impulsividad en los niños y las niñas y la elevada conducta agresiva y la escasa conducta prosocial en ellos. en el sentido plan- teado por las hipótesis. Como era de esperar. Se observa un aumento de las correlaciones de las variables afectivas empatía y culpa con dichas variables. la variable impulsividad no presentó ninguna asociación significativa con las variables conductuales –como tampo- co con las afectivas– evaluadas por las madres. las correlaciones obtenidas muestran una estrecha asociación entre la percepción. en los varones la conducta internalizada presenta una corre- lación positiva moderada con la conducta prosocial y una correlación negativa. la empatía y la culpa presentan una correlación estrecha.

52** 79 COND.08 108 COND. Aunque en ambas variables se daban diferencias en la dirección hipotetizada.09 58 -. Los índices Eta muestran tamaños del efecto bajos.20+ 79 CULPA .12 58 -. **p < .05. Como se observa en la tabla.25+ 58 .01 108 -.05.50** 79 . EduPsykhé.19+ 79 -.19 58 .20+ 79 REPARACIÓN . *p < .60** 140 -. INTERNALIZADA COND. INTERNALIZADA Niños n Niñas n Niños n Niñas n Niños n Niñas n EMPATÍA .01 C.15 79 -.33** 58 . PROSOCIAL -. algo mayo- res en las variables conductuales. A fin de contar con un índice del tamaño del efecto.29** 79 CULPA . INTERNALIZADA .60** 79 .20 58 . PROSOCIAL +p < . *p < .62** 58 .01 Diferencias de género en el conjunto de variables Para analizar las diferencias de género se realizaron pruebas ts para mues- tras independientes. se encontraron diferencias significativas en todas las variables excepto en culpa y en reparación. 14 Universidad Camilo José Cela . éstas no alcanzaron la significa- tividad estadística.07 102 -. **p < . PROSOCIAL C.09.23+ 58 -.33* 58 .31* 58 . AGRESIVA Niños n Niñas n Niños n Niñas n EMPATÍA .02 58 .05 79 -. Correlaciones parciales entre las variables emocionales y conductuales en niños y niñas por separado controlando la impulsividad CULPA REPARACIÓN C.10 79 COND. REVISTA DE PSICOLOGÍA Y EDUCACIÓN Tabla 2. Los resultados se presentan en la Tabla 3.61** 79 .21 58 . se cal- cularon las Etas correspondientes.68** 138 +p < .30** 79 REPARACIÓN .13 102 .09.

los resultados mues- tran. Diferencias de género en el conjunto de variables NIÑOS NIÑAS M DT n M DT n t p Eta EMPATÍA 5. al controlar la variable impulsividad. Asimismo. No.89 .65 135 -2.97 202 1.19 COND.13 DISCUSIÓN Un primer objetivo del estudio era analizar el papel de la empatía y la culpa en la conducta.89 . y a una asociación negativa de las mismas con la conducta agresiva.57 1.19 COND.13 .05 111 4. al con- trolar la variable impulsividad.074 . ORTIZ Tabla 3. en el caso de las niñas.89 .23 IMPULSIVIDAD 3. muy probablemente estas correlaciones habrían resultado significativas.23 143 3. F.86 165 -.83 215 -3. el número de sujetos en los análisis se redujo sustancialmente. APODACA. si bien las correlaciones obteni- das. en los niños estas correlaciones fueron muy débiles (en el caso de la culpa. 1. PROSOCIAL 1.26 1.70 215 4.001 .76 .323 . INTERNALIZADA 4.88 111 5. LÓPEZ Y M. tanto en los niños como en las niñas. La culpa mostró correlaciones similares con la reparación y la conducta internalizada.30 1.96 1.042 . P. FUENTES.87 . aunque en los varones la correlación de la culpa con la conducta de reparación fue más moderada que la de la empatía con dicha conducta.25 141 2. J.05 135 -3.07 .24 1. 2009.034 . los datos apuntan. prácticamente nulas).05 .91 . En cualquier caso. a una asociación positiva de ambas variables afectivas con la conducta prosocial. 3-21 15 . correlaciones elevadas en el caso de la reparación y moderadas en el de la conducta internalizada.05 COND. correlaciones significativas de la misma con la reparación y la conducta internalizada. eduPsykhé.88 1.001 .13 CULPA 4. AGRESIVA -1.46 1. probablemente debido al escaso número de sujetos que entraron en estos aná- lisis.99 .79 135 -1. Como se ha señalado.80 . no alcanzaron la significatividad estadística. Vol. respecto al papel de la empatía. M.03 . ETXEBARRIA.09 . Pues bien.99 158 5.01 REPARACIÓN 5.I.47 1.81 202 -2.77 111 6. 8. y debido a que algunos profesores no respondie- ron a esta prueba. con un número de sujetos mayor. J.003 .

conviene tener en cuenta que. aquí hay que tener en cuenta una de las limitaciones más importantes del estudio. Wagner et al.. aunque débiles. la correlación de la culpa con la reparación. los resultados apoyan la hipótesis de una estrecha relación entre empatía y culpa. a saber: el hecho de que estas dos variables. De nuevo. sin duda. En la misma línea.. REVISTA DE PSICOLOGÍA Y EDUCACIÓN En general. 2006. Sin embargo. 2006) y con la culpa (Tangney. Ahora bien. 1998. Las correlaciones de la empatía y la culpa con la conducta internalizada en los varones. Findlay et al. No obstante. 2000). así como dos de las variables conductuales (conducta reparadora y conducta internalizada). influye en parte en la magnitud de las correlaciones halladas. dentro de la amplia investigación en la que se inscribe este estu- dio. A este respecto. 2001. Garaigordobil y García de Galdea- no.. Ortiz et al. Ésta es una cuestión sumamente interesante que exige un análisis más detenido y en la que habrá que profundizar en el futuro. se midieran a través de los mismos informantes (las madres).. aunque más elevada. tampoco son consistentes con los resultados de la investigación sobre la relación de la conduc- ta agresiva con la empatía (Findlay et al. ¿Cómo han de interpretarse estos resultados? Si los consideramos en con- junto. los ítems correspondientes a estas cuatro escalas se hallaban intercalados con muchos otros ítems de otras escalas del Cuestionario de Internalización Moral de 16 Universidad Camilo José Cela . Un segundo objetivo del estudio era analizar la relación entre la empatía y la culpa.. 1996). esto apun- ta a que también la respuesta de culpa podría tener una fuente menos empática en los niños que en las niñas. son algo mayores. pero siguen siendo más débiles que en el caso de las chicas. los resultados apoyan las hipótesis de partida respecto a la rela- ción entre las dos variables emocionales analizadas y la conducta socio-moral. Sin embargo. las débiles correlaciones de dichas variables con la conducta prosocial y la conducta agresiva en los chicos no son consistentes con los resultados de la investigación previa sobre la relación de la conducta prosocial con la empatía (Calvo et al. 2006. Esto. sigue siendo bastante menor en los niños que en las niñas. Análisis ulteriores deberán determinar si en éstos la culpa tiene una base más ansioso-agresivo que empática o –lo que parece más pro- bable– unos orígenes menos afectivos. Garaigordobil y García de Galdeano. EduPsykhé. cabe señalar que ya los plan- teamientos de Gilligan (1982) respecto a las “voces” diferentes de los varones y las mujeres en el ámbito moral sugerían un papel más relevante de la empatía en la vida moral de éstas. todo parece apuntar a que las variables afectivas jugarían un papel menos relevante en la conducta social y moral de los niños que en la de las niñas. los resultados muestran una estrecha asociación entre ambas.. 1993) y con la culpa (Etxebarria. más alta en el caso de las niñas que en el de los niños. López et al. 2006. En cualquier caso.

de los niños y las niñas como impulsivos y su percepción como alta- mente agresivos y poco prosociales. En cuanto a las diferencias de género. sean notoriamente diferentes en el caso de los niños y en el de las niñas sugiere que no toda la asociación hallada entre estas variables se explica por el hecho de haber sido evaluadas por el mismo informante. APODACA. por parte de los maestros. Sólo podemos señalar que se requiere más investigación al respecto. las correlaciones obtenidas muestran una estrecha asociación entre la percepción. aunque no suficientemente robusto. M. 8. LÓPEZ Y M. las diferencias entre los sexos. en la línea de conclusiones previas en este campo (Tagney y Dearing. la variable impulsividad no presentó ninguna correlación significativa con las varia- bles conductuales –tampoco con las afectivas– evaluadas por las madres. Estas altas correlaciones de la impulsividad con la conducta agresiva y la conducta prosocial pueden estar algo sobredimensionadas por el hecho de que las tres variables fueran evaluadas por el mismo informante. J. al evaluar la agresividad y la prosocialidad en los niños y niñas. Así pues. Sin embargo. Como se ha señalado en la introducción. en relación con la hipótesis de un posible sesgo de los maestros al juzgar la conducta social de los niños y las niñas impulsivos. no sabemos de ningún estudio que haya analizado la cuestión en muestras infantiles. P. no contamos con investigación sufi- ciente para poder contrastar los resultados relativos a estas dos variables. parecen más bien pequeñas. Los relativos a la culpa son más numero- sos. F. Por otra parte. en la conducta agresiva. conducta internalizada y conducta prosocial. Sea como fuere. los estudios sobre diferencias de género en reparación son muy escasos. Ahora bien. No. los resultados mues- tran diferencias significativas –en el sentido esperado– en los niveles de todas las variables excepto en los de reparación y culpa (si bien en esta última la diferencia es tendencial). Por último. ETXEBARRIA. 1. el tamaño del efecto en general es pequeño.I. en este caso el maestro. podemos concluir que los resultados obtenidos apoyan la presencia de niveles más elevados de empatía. Vol. en nuestro contexto. siendo más alto en las variables conductuales y. el hecho mismo de que las correlaciones. Sin embargo. en su mayor parte. son demasiado elevadas para ser interpretadas como un mero efecto del informante. 2002). 3-21 17 . creemos que los resultados obtenidos pueden interpretarse como un dato que. J. FUENTES. y niveles inferiores de conducta agresiva. Estas elevadas correlaciones nos llevan a pensar en la presencia de un cierto sesgo en los maestros: éstos. podrían estar confundiéndolas en cierta medida con el grado eduPsykhé. (1994). junto a lo ya señalado respecto al dife- rente peso de las variables afectivas en los niños y las niñas. ORTIZ Kochanska et al. en particular. pero. Por tanto. apoya los planteamientos acerca de las raíces empáticas de muchas experiencias de culpa. en las niñas que en los niños. al menos en esta edad. En fuerte contraste con estos resultados. 2009.

Gender differences in physical aggression: A prospective population-based survey of children before and alter 2 years of age..: LEA. M.). 43(1). los niños impulsivos controlen menos su agresi- vidad. 45. Dilucidar en qué medida se da este sesgo.. C.. EduPsykhé. Bybee. Lincoln. y Tremblay. Variables relacionadas con la conducta prosocial en la infancia y adolescencia: personalidad. Perusse. hasta cierto punto. (1998). Bybee (Ed. J. 1998). Wu. M. C. Cote. Chapman. Grotpeter. pp. Ciertamente. sin embargo. M. A. R. J. REVISTA DE PSICOLOGÍA Y EDUCACIÓN de impulsividad y actividad molesta de éstos en el aula.. Developmental Psychology. 75-141). 113-125).). en muchas ocasiones. S. Casas. E. X. E... Gender and motivation. es muy pro- bable que. 18 Universidad Camilo José Cela . Cooperman. O’Brien. J. cognition and behavior. en la línea de otros detectados en la percepción de la conducta social de los escolares (López et al. M. pues puede ser de gran ayuda para orientar a los maestros que se enfrentan a la difícil tarea de conjugar la enseñanza académica con la educación en su sentido más amplio. R. y no sería de extrañar que a la larga ello pudiera llevarles a confundir. The emergence of gender differences during adolescence. N. Childhood aggression and gender: A new look at an old problem. incluido el moral. J. K. D.. (Vol. Infancia y Aprendizaje. H. 23(1). Este análisis merece sin duda la pena.. San Diego. Eisenberg. En J. Guilt in children (pp. Zoccolillo. Altruistic emotion. G. no parece tan lógico pensar que los niños menos impulsivos sean más prosociales. R. Es ésta una tarea en la que año tras año han de bregar con niños y niñas de variados temperamentos.. Developmental Psychology. Werner. M. Boi- vin. y Iannotti. N. CA: Academia Press. Zahn-Wakler. Hillsdale. N. Calvo. R.. US: University of Nebraska Press. (1999). D. Empathy and responsibility in the motivation of children’s helping. González. autocon- cepto y género. NE... Bernstein (Ed.. K. J. N. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Baillargeon. K. Crick. y Markon. R. 95-111. H. la “buena conducta” en el aula con la conducta auténticamente moral. Nelson. y Martorell. (2007). F. (1987). Nebraska symposium on motivation. K. Keeann. no siempre fáciles. En D. 13-26. (2001). 93.. (1986). 140-145.. requiere un análisis más específico del que aquí hemos podido realizar y que convendría abordar más directamente en el futuro.. A.

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