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Cuando sentís el latir incesante de tus tuberías sangrientas, cuando sentis esa vena que tanto te gusta

hincharse furiosa como un demonio, cuando sabés que lo que ves con los ojos cerrados no está ahí. Cuando
sentís un estremecedor y cautivante calor que sube incontrolable desde tus pies y se detiene y no llega a tu
corazón, ahí sentís el pecado más divino, la lujuria.

Indudablemente hoy no era un día tranquilo. Su sangre hacía ebullición, su imaginación fluctuaba
entre candores y fuegos abrasadores. Desde el sueño se sentía insaciable. La noche cálida de invierno sobre
sus sábanas había sido superada exitosamente, pero seguía allí esa sensación, ese regusto seco y dulce en su
boca como el infernal vino.
Afiebrado estaba sentado en la oscura habitación. Nadie podía sacar de su rostro el brillo de sus
labios, el trémulo mirar húmedo, la sudorosa frente. Nada podría calmar esa fiebre constante que recorría su
cuerpo. Sus manos ansiosas fumaban efisémicamente. Sus labios se mordían entre sí, sin consuelo, hasta
sangrar. Estaba incontrolable. No podía sostenerse y pensó en Odiseo. ¿Cómo pudo hacerlo? ¿Cómo pudo
un hombre como él, supuestamente tan pasional, sofrenarse al encanto de las sirenas?. Él no hubiese podido,
él se hubiese entregado en cuerpo y alma a esas dulces hembras. Aunque no hubiese sabido cómo.
Parado en la habitación de aquí para allá, no sabía cómo calmar esas ansias que licuaban su sangre.
Sentía un deseo irrefrenable de acometer contra otro cuerpo todas sus sensaciones. Infatigable, salvaje y
sensualmente. Deseoso de otro aroma, de otro calor, de otro sudor que no fuera el suyo, no se contuvo y se
dirigió hacia ella que dormía plácida y cansinamente en la cama sudada de toda la jornada, pálida y sensual
como una escultura, desgastada como una dama del siglo romántico. En sus ojos el fuego, en su boca el
veneno. En sus piernas el infierno tan glamoroso, tan encantador. Y simplemente, y sin logos inútiles,
extendieron el prólogo hasta que la mañana dio sus primeros albores, cayendo nuevamente en un sueño
nocturno y asfixiado de olor a cuerpos.