Muerta en vida

Todavía recuerdo como fue nuestro primer encuentro de forma pragmática y digo
pragmática porque de alguna manera su repulsiva imagen con forma estética
femenina logro colarse hasta la más oscura cloaca de mi subconsciente, cloaca
que sólo es abierta de tan permisiva manera en el instante en el que no soy
consciente de que el mundo sigue girando, momento en el que no sé a ciencia
cierta si sigo siendo yo, independiente de que tenga una actitud narcisista, aunque
si mal no recuerdo un presupuesto para ser narcisista es tener vida propia… -creo
que me he desviado del tema principal, perdone usted usualmente cambio de
tema sin previo aviso y de forma muy advertiría. Como le iba diciendo de alguna
forma ese esperpento o abominación de cabello químicamente claro, pequeñas
cejas, hermosos ojos oscuros y sonrisa quizá no eterna pero similar al cielo logro
colarse en mis sueños. Donde de alguna manera sin la más mínima necesidad de
separar sus finos labios fue capaz de profetizarme su amor, lo más lógico es que
fuese de esa manera yo nunca la había escuchado hablar aunque llevaba
respirando su mismo aire y mirando el mismo cielo desde una distancia prudente,
en la cual podía observarla de vez en cuando, sin el más mínimo interés de saber
algo acerca de ella, esto al manos hasta que se apodero de mi sin siquiera
tocarme o dirigirme una palabra. -como le dije hace un momento yo no tenía la
menor idea de cómo era su voz, en mi sueño ella portaba un delicado vestido
blanco el cual era opacado por su bello cabello claro y por sus ojos de color casi
negros, que de alguna manera me recordaban la tierra y moría yo por ver ya fuese
un eclipse en dichos ojos o ver germinar alguna flor en ellos, el que me recordaran
la tierra quizá fue por el factor de abundancia que ésta posee, porque podía ver un
universo entero ahogándose en oscuridad y volviendo a nacer de la luz más clara
y pura que emanaba del más mínimo reflejo ya fuese de la luz del sol o de la luna
en esos ojos.
– lo que acabo de contarle es mi segundo encuentro con ese monstruo, el primero
no fue algo tan trascendental y mucho menos lleno de tanta verborrea
romanticista, llanamente fue la confluencia entre una dama sin ningún objetivo y
un chico sin nada en el estómago y sin ningún motivo de peso más que el hambre
para seguir existiendo. Sólo recuerdo que por algún motivo aparente todos
estábamos bajo el abrazador sol en aquel día de junio, yo por mi parte siempre he
considerado al sol como un antagonista de cualquier cosa no verde, por otro lado
también odiaba el lugar y el hecho de estar en él, generaba que mí cólera se
incrementara paulatinamente, no obstante encontré refugio bajo la sombra de un
árbol que debido a su gran alta gama de hojas irónicamente verdes techo no solo
mi cuerpo sino también mi conciencia. Allí estaba yo sentado bajo un árbol, una
pequeña brisa sugería que no todo el día era una especie de pandemonio o
distopía amañada para hacerme imposible el acto de existir, pero lo que en
realidad me hizo más fácil el hecho de seguir respirando paso poco después de
sentarme bajo el árbol, minutos después de sentarme llego una chica con el
cabello largo y claro con unos diminutos rizos en las puntas, recuerdo que tenía

sé que sus bragas eran de un color claro porque ellas se mezclaban con el tono suave y delicado de su piel blanca y sonrosada. pero no fue así lo único que podía sentir era la suave brisa que hacía más amena aquella tarde. Recuerdo que se sentó al frente mío de la forma más burda y poco femenina existente. – aunque ahora difiero mucho de ello si le soy sincero. por alguna razón de la cual me arrepiento elegí la segunda opción pero algo sí era un hecho y es que por el simple gesto de que mis ojos se apoderaran por un momento de ella. por alguna razón después de haber soñado con ella todos de alguna forma me la recordaban o me expresaban lo simple y encantador de su belleza sin que yo hubiese pedido alguna opinión. me gustaba tanto el color de su cabello que de ser necesario hubiese hecho una estratagema o la apología más grande del mundo para validar que ese era el color de su cabello y que los productos capilares eran de alguna forma naturales ya que debelaban como las personas realmente se sentían. yo por mi parte esperaba el inicio de una tormenta que habían desencadenado mis ojos. de no ser por ello jamás me hubiese percatado. así que una semana después de haberla visto en un estado de plena inconciencia me dispuse a conocerla. bajaría y subiría cada vez más cerca de ese lugar el cual había estado mirando fijamente por más de cinco segundos. Al parecer mi actuar no fue muy relevante para ella. pero a su vez me sentía el ser más humano del mundo o del universo. dichos lares de alguna manera lograron por un momento separarme y arrebatarme de eso a lo que se denomina humanidad. a lo mejor en mi rostro estaba escrito que la amaba desde el fondo de mis entrañas sin saberlo. ella se posó a una distancia menor a la de un metro del lugar en el cual yo me encontraba. en uno de ellos me disponía a quitarle lentamente la braga de color claro. me aterraba la idea porque todo lo que sabía o creía saber de ella era . pero todo esto se vino abajo cuando me di cuenta de que ella me estaba observando. Cuando la insumisión en mí ya era lo suficiente resistente ese lugar ya no me parecía tan abrumador hasta era agradable pagar mi condena de haber nacido en aquel lugar. recuerdo que los minúsculos rayos de sol que se colaban entre las hojas hacían una especie de iris mágico al hacer contacto con ese cabello químicamente aclarado. mi mano se apoderaría e incorporaría a esa piel. en aquel momento no supe si era más apropiado suicidarme o pretender de que no la miraba.una falda de no ser así hubiese sido imposible el observar esos lares. cada pensamiento era más provocador que el anterior. una nube cargada de erotismo se colaba en mi mente. aunque para ser sincero sabía que ese no era el color de su cabello porque lo escuche en boca de otros. yo ya había muerto y vuelto a la vida 3 veces. simplemente ella se dispuso a cerrar sus piernas con la mayor tranquilidad del mundo. pero no sin antes volver mi piel una con la de ella. recuerdo que sus dos piernas hacían un ángulo de noventa grados dejándome ver aquél rincón que como le dije anteriormente me separo de cualquier discurso humano pero que de alguna forma me anudo con toda aquella persona que en algún momento de su vida había sentido algo más grande que ella misma y para mi desgracia lo que había provocado ese sentir se encontraba al frente mío.

pero yo no esperaba nada de ella. recuerdo que estaba viendo datos sobre Dalí cuando me arrime a su lado. sin que ésta me tocase. era el denominador que podía unirme a ella imprescindiblemente. Un día gris. la respuesta la cargaba conmigo pero no era algo que iba expresarle a nadie de todas maneras no tenía a quien expresársela. no lo había hecho durante mi corta estadía en aquel ruin lugar. así que seguí campante con la conversación antes interrumpida por algún sujeto. a lo primero hice caso omiso y me dispuse a tener una conversación con ella y así fue. recuerdo que ella me dijo que no hiciese caso que por esos lares todos eran unos idiotas y eso no era algo refutable partiendo de mí mismo creó que para aquel entonces no era más que una masa de ignorancia con la capacidad de hacer alarde de mis supuestos dotes intelectuales. el acto de dormir se traduce a debilidad no me quiero imaginar que hubiese hecho Churchill al ver dormido a Hitler. que presuntuoso era… . opaco y lluvioso como me gustan decidí que era hora de expresarle todo lo que sentía por ella y por qué lo sentía lo cual suele ser muy poco usual en las declaraciones occidentales de amor “Hollyputenses” por lo general el amor suele ser justificado por supuestos hechos empíricos de los cuales al menos uno de los dos espera de alguna manera ciertos actos de forma voluntaria del otro. sin escucharla hablar. pasaron las horas y el deseo de conocer sobre uno por el otro se incrementaba hasta que una voz de insoportable proveniencia detuvo quizá la epopeya que le narraba aunque estoy seguro de que era una más de mis banas ocurrencias. ella me dijo que iría .creo que sigo siéndolo. durante el primer minuto que estuve a su lado me percate de dos cosas: la primera era que de ella emanaba un olor horrible y la segunda era que ésta era fanática del ocio. para mi sorpresa ella sabía el mío así que mi reto consistía en tener un conversación sin aburrirla lo suficiente como para que se apartara de mí. ya me había acostumbrado a su horripilante olor y había notado una fascinación que yo considero obscena y ésta era al desmesurado acto de dormir en gran cantidad y es que es mucho el tiempo que se pierde cuando se está dormido qué pensaría Kairós de ello… y no solo eso. perdón por interrumpir. me había enamorado de ella sin conocerla. Al cabo de algunos meses ya era un amigo cercano a ella. ¿por qué había decidido simplemente hacerlo de un momento a otro?. Dicha noche había desentrañado una especie de plan para conquistarla donde ella me diría que sí y yo podría decirle a través del lenguaje lo que callaba solo para mí y así debió haber sido … estuvimos sentados por lo menos una hora hablando y tomando cerveza. sin embargo ello no me importaba porque estaba compartiendo tiempo con la mujer que se me había colado entre mis sueños. he dicho una estupidez y la maldita voz no hacía más que de alguna manera recriminarme el hecho de haberme acercado a ella.una vil mentira que a lo mejor yo mismo quería creer para ser feliz. aunque teníamos muy poco en común me atrevía a creer que el cielo azul que compartíamos era más que suficiente. el día que la conocí estaba sola lo cual era poco usual porque solía estar rodeada por sus amigos así que me senté al lado de ella y con un gesto de supuesta ingenuidad le pregunte su nombre aunque lo sabía de memoria porque en mi sueño lo recité mil veces.

cosa que era . ya ni siquiera sentía amor por ella. ese lugar no era nada más que la misma realidad. una noche decidí salir a caminar para intentar hacer más ameno el estado terminal en el cual me encontraba. para cuando me pongo de pie logro percatarme de que el cabello que estaba clarificado por medio de químicos y su poseedora estaban sentados en una mesa de un bar con un hombre un poco mayor. recuerdo que tenía que ver con su novio. el aire me sabía a mierda. mi amor por ella dejo de ser el ideal estúpido que tuve hasta esa noche. yo no esperaba nada de ella hasta esa pregunta. ella dejo de ser la dama de mis sueños y se convirtió en la de mi vida y mis pesadillas. No podía seguir visualizando esa escena no por mí bienestar. pasados unos quince minutos sentí un leve sentimiento de preocupación por ella. Lo que realmente generó que me hirviera la sangre no fue el hecho de que se besara con el hombre adulto que ni siquiera conocía lo que de alguna manera me lleno de cólera era que me mintiese. su imagen me mantenía despierto no por amor si no por asco y repulsión no podía sacarla de mí mente y de esa misma forma mi mente también se empezó a marchitar. era la chica por la cual había sucumbido al mundo de lo real. acaso medio minuto tuvo que pasar para que la escena diese un giro aun peor. Por otro lado yo si estaba sumido en la melancolía era como si las sobras que emanaban de esas dos personas me arrastrasen a un lugar oscuro y desagradable. ésta lloraba sin medida y sin control. pero por desgracia tampoco pude evitar preguntarle qué pasaba. llegue a sentir como la mirada de cada una de las estrellas se retrataban en mí. lo siento. así que opte por comprar un poco más de trago que zambullí en mí persona de forma inmediata. el cabello que con el reflejo del sol podía consolidar un bello iris no hacía más que darme asco al ver como se mezclaba con las luces de mala muerte del bar. parecía disfrutarlo. al enfadarme por ello me había vuelto como cualquier persona. ella lo estaba besando y digo ella porque fue ella la que decidió sentarse en esa mesa sin ninguna resistencia no parecía estar subyugada o amordazada.había una gran fila para el baño. podía sentir como cada átomo del universo se burlaba de mí y de alguna manera todo ello provenía y emanaba de ella. sentí que el universo no tenía nada más que ofrecerme y yo tampoco tenía nada que ofrecerle a él. la noche culmino y en esa medida cesaba cualquier asomo de algún sentimentalismo en mí. me sentía como un cubo de hielo que era arrojado a un desierto de sal.al baño que no tardaría. lo primero que hice al tomar asiento fue preguntar el porqué de su demora para lo que ella respondió de forma inmediata . por un momento volví a tener la misma sensación de cuando la conocí no me sentía humano pero era humano lo que sentía en aquel momento. para cuando volví al lugar donde estuvimos postrados un rato ella estaba ahí esperándome con la sonrisa más falaz que había visto hasta aquel entonces. al cabo de un rato y de muchas cuentas carentes de contenido relevante sobre cuantos pasos había dado vi una silueta femenina con cabello claro que se hacía más visible en la medida en que la luna se posaba encima de ella o para ella. no pude evitar de alguna manera el no alegrarme de su miseria. estaba muriendo.

el cielo era negro y no había una sola estrella sobre aquél firmamento adyacente a nosotros. la odiaba. diría que hicimos el amor pero yo no la amaba de hecho lo más cercano y empático que sentía por ella era desagrado. luego de ello le pregunte qué sentía por mí. odiaba el maldito dolor que se acumulaba en mi pecho en la medida que nos movíamos al ritmo de la esa repugnante canción de “the doors” la odiaba y me odiaba pero nuestros cuerpos danzaron como si fuesen uno bajo la voz de Jim Morrison y lo que más odiaba era que no pude ni hacer tangible el dolor que sentía ni el amor que en algún . resulto ser que el novio era un imbécil que conocí una vez en una noche de copas. botón por botón. Recuerdo que a unas dos cuadras de donde la encontré estaba su casa. al escuchar esas palabras me llene de ira. mientras teníamos sexo ya no compartíamos el mismo cielo azul que de alguna manera me unía a ella. estaba embriagado por la insensatez y el odio. así que la acerque a mí y mientras besaba su abdomen recorría cada parte de su cuerpo con cada una de mis manos de esa forma logre memorizar cada parte de su cuerpo. una piel delicada quizá algo frágil y ruborizada por una constelación de pecas en la cual deseaba perderme. lo único que me separaba de ese campo inhóspito que había visto antes eran unas bragas de color oscuro. no pensaba darle a ella el lujo de quitárselas. un cuarto de espantoso color blanco en su totalidad me sentía en un manicomio. me senté en su cama algo pequeña para mí gusto. sin embargo adoraba esa imagen frágil y delicada que de alguna manera era más que suficiente. la bese. no traía sostén igual no creo que su pecho tuviese el tamaño suficiente como para llevar uno. así que sólo quedaba que se quitara la parte inferior de su vestimenta. no sé porque vi en sus oscuros ojos una señal de que debía besarla a lo mejor eso era lo que quería ver y así fue.yo estaría mintiendo si le dijese a usted que lo vi negro. la verdad era que por dentro me embriagaba la ira y me desesperaba la puta paciencia con la que lo hacía cuando logro quitarse la camisa pude entre ver que su pecho era como el color de sus piernas. yo lo veía del mismo maldito y repulsivo color del cabello de ella. cómo podía ser tan cínica y déspota. después de que ella encendiese la radio se empezó a desvestir. esa canción no era mi favorita pero no podía hacer nada. ella por su lado prendió la radio recuerdo que sonaba una canción de “the doors” la cual no logro identificar. quizá ella veía el cielo negro a lo mejor ni siquiera lo vio. para quitarse el pantalón no vacilo mucho desabotono el botón que está encima de la bragueta y procedió a quitárselo. . ésta dijo que le gustaba y que lo venía haciendo desde hace un tiempo atrás. la detestaba. creí que era el tipo mayor con el cual se había besado la noche de las mil y un penas donde había muerto alguna parte de mí. era una casa pequeña y desordenada olía horrible al igual que ella.nueva para mí ya que no sabía que tenía novio y cuando le pregunte por él en alguna ocasión me dijo que no tenía y que no estaba interesada en nadie. después de un rato de conversación. se quitó la camisa que llevaba puesta. nos dispusimos a entrar a su cuarto. Ella también lo hizo. en el momento que los dos estábamos sobre la cama con un movimiento delicado le quite lentamente la braga que me separaba de lo que fue mío por unos pocos segundos y que sería mío por lo que quedaba de la noche y así fue.

estaba afligido y así lo entendía yo. era como si en el momento en que una abeja poliniza una flor dicha flor se tragara a la abeja en vez de que la abeja la polinice. así que por medió de esto que le estoy contando espero poder matarla porque esa cosa está muerta en vida. no podía ni siquiera odiarla ni amarla. el mayor de mis problemas era que no sentía. lo que estaba al lado mío no era humano era un vil monstruo el cual no podía matar porque no lo odiaba y ni lo amaba. del mismo modo como se llevó una parte de mí se había llevado una pequeña parte de todos los hombres con los cuales había estado y ese olor no era más que esas partes en putrefacción y descomposición. Al cabo de un rato ese maldito olor que se desprendía de ella era más fuerte y en ese momento comprendí porque olía así. A la mañana siguiente desperté a su lado note un gran agujero en el interior de mí vientre era como si hubiese perdido una parte de mí y ese era el menor de mis problemas.momento sentí por ella porque no tenía palabras para expresárselo ni a ella ni nadie. era como si en el acto de entrar en ella y ser uno con ella no hubiese salido. .