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montado sobre un conjunto de 547 . ocupaba el cargo de al- calde Fermín de Lodosa y Andueza. como Caro Baroja. Mariana de Ibaizabal. interviene en la bata- lla de Noáin o Esquíroz. aprovechando otros ma- teriales. al proceso de Inza. pues otro Fermín de Lodosa llega a almi- rante dentro del siglo XVII. hay uno relativo al valle de Araiz. los traslada a su torre o palacio de An- dueza. ya que Inza contaba solamente con 22 vecinos en 1645– es el palaciano o señor del palacio de Andueza. al que estaba ads- crito el alcaldío perpetuo. lo escrito por otros autores. y ya los antecesores de don Fermín se distinguieron en la causa beau- montesa. hoy municipio aparte. cla- ro. Es un valle bucólico y grato a los ojos. concretamente Juan de Andueza. en 1512. Sin embargo. LOS PROTAGONISTAS Protagonista número uno en este suceso –que afecta a pacíficos labrado- res de un pueblo minúsculo. y con vocación marinera en algún caso. límite con Guipúzcoa. como toda nuestra región montañesa. sobre el que se va a centrar mi atención a propósito del tema que nos ocupa: la existencia de un supuesto foco brujeril en 1595. situado en la ruta de Pam- plona a San Sebastián. o Araiz. Los brujos del valle de Araiz E ntre los numerosos procesos de brujería existentes en el Archivo General de Navarra. Arribas (antiguamente Arriba) y Betelu. Más tarde. le he dedicado poca extensión y creo que merece la pena explotarlo a fondo. que ayudó al duque de Alba en la conquista de Pamplona. compuesto entonces de siete pueblos. por las circunstancias y nove- dades que presenta dentro del fondo común de todos los casos. en Arriba. Otros vástagos siguen también la carrera de las ar- mas. a Castilla. Así se abre el gran proceso. siempre vinculado a la cau- sa beaumontesa. en 1521. En la época del proceso. Pues bien. El viajero encuentra en la ru- ta de San Sebastián los pueblos de Atallo. Fermín de Lodosa es el que recoge las denuncias sobre su- puestos brujos y. y en el asedio de Maya. aunque sin olvidar. Un poco más adentro se encuentra el pueblecito de Inza. algunos pegados al imponente Balerdi. uno más de la no corta serie que desfila por varios trabajos publicados por mí especialmente. casado en 1551 con una señora de San Sebastián. de primera intención. que crio una prole de varones lucidos.

ofreciéndonos una pintoresca narración sobre los aquelarres. habiendo fallecido ya varios por enfermedades y hambre auténtica. Había 11 en la primera lista. de sesenta años. de trece y nueve años. según leemos en los papeles. si les había visto en los ayuntamien- tos. En los procesos estudiados en otros trabajos. lo mismo que en Logroño en 1610. FLORENCIO IDOATE IRAGUI truculencias que nos muestran la capacidad de nuestros montañeses para in- ventar fantasías y dejarse contagiar por absurdas patrañas. Catalina de Mer- cero. el abogado Pedro de Caparroso junto con el re- ceptor Beruete. los brujos denun- ciados por ella llevaban más de cuatro meses encarcelados. de diez y sie- te años. Si no ellos –salvados por su corta edad–. María Johan de Chorro y María Ernandoiz de Perugorri. La de más edad es Gracia de Zubieta. Aquí figuran Martinico y Miguelico. una muchacha de doce o trece años. pero también. de cincuenta y siete. En esta fecha. que recogía en romance las de- claraciones hechas en idioma vascongado. Ellas eran María Miguel de Orexa. En presencia de los licenciados Ozcáriz y Ros. en principio. aunque el número aumentaría. Eran tres hombres y ocho mujeres. Por cierto que sus declaraciones pesaron entonces muy especialmen- te en el ánimo de los jueces. para empezar. no faltan niños. Contestó que no había visto a los procesados en 548 . Parece increíble que se cebase tanto la malqueren- cia o ignorancia en un pueblo tan pequeño. las más jóvenes. Observamos posteriormente que la relación de detenidos aumentó hasta 17. Miguela de Chorro. licenciados Ozcáriz y Ros. el único que hablaban en esta tie- rra. pues. en gran parte. 20 años antes. cuarenta y sesenta años. In- za no pasaría de los 100 habitantes con sus 23 vecinos. alcaldes de Corte. comisarios del tribunal en este negocio contra Juan Martines de Perugorri y consortes. María de Peruxa y Arana. casi todos labradores. Martín de Bara- zarte y Johan Martiz de Perugorri. a los que tomó declaración el señor de Andueza. como por las amarguras del hambre y la enfermedad. respectivamente. Ellos se llamaban Johanes de Zapataguindegui. En la citada fecha. la declaración de la catadora de los brujos. por el sufrimiento moral que suponía tan dra- mática situación. María de Peruxerena. y de seis de los acusados. Gracia de Zubieta. Veamos ahora quiénes eran los supuestos brujos. asistien- do su hijo Pedro y el escribano Juan de Areso. como ya hemos dicho. como alcalde. se le preguntó si les conocía como tales brujos o bruxos (es la pala- bra que se emplea más en este proceso). que pasaron a las cárceles de Pamplona. comparecen ante los alcaldes de Corte. las her- manas Miguela y María Johan de Chorro o Chorroa. tanto por la injusticia de su prisión. la citada Juana de Baráibar. que tomaban en cuenta sus declaraciones con una constancia increíble durante todo este siglo XVI. como vemos en el proceso de Anocíbar a 20 km de Pamplona. si tenían alguna señal –copio– “a manera de çarpa de çapo en el ojo iz- quierdo” y otros extremos. un matrimonio acabó trágicamente en esta ocasión. donde les esperaban horas muy amargas. a la que co- nocemos por su declaración del 20 de junio. Muy sabrosa nos parece. Pero aún resulta más chocante la extrema simplicidad de los jueces. LA CATADORA DE BRUJOS Todo empezó –si las cosas son tan sencillas como aparecen en el proceso– por la presencia en Inza de una tal Johana de Baráibar o Barébar.

Habiendo asomado esta traviesa catadora por allí. les echó agua bendita al rostro y les leyó ciertas oraciones. y se exami- naron cuidadosamente las cuevas de allí. pues. en lo que ya tenía no- tables antecesoras dentro de Navarra. y que la dicha señal solamente podían echar de ver los que hauian sido bruxos y se auian allado en su junta”. por lo que fuese. Intere- sante es también lo que declara Juana de Baráibar sobre el sueño de su abue- la. Aunque parezca mentira. Como testimonio de esta afirmación aseguraba que su hermano Miguelino de Baráibar. Después de estas andanzas. Ella le enseñó a distinguir –copio– “la señal de los que conoció en la dicha cueva. habría de ser la causante. Luego de esta visita. Respecto al famoso ungüento blanco (que se suponía guardado en casa de Usabarrena). se entretuvo con María Miguel de Oreja y María de Hualde. el importante señor de Andueza no sólo escu- chó sus chismes. uno piensa a veces 549 . a las que enseguida catalogó de brujas por la señal de los ojos. empezó a ser perse- guida y azotada por el famoso “negro”. Veamos ahora lo que dice Juana de Baráibar de las relaciones con el alcal- de. por haber descubierto a las brujas. Parece que los Andueza tenían interés en que lo de las brujas prosperase. Igualmente aseguró que los que se apartaban de las juntas y del poder del “negro” o demonio conserva- ban toda la vida la señal. Su especialidad era catar la famosa señal de los ojos. Fermín de Lodosa. Jurdana de Arangúa. bastante asustada. de diez años. si le hemos de creer. en que pudo ser instrumento o pretexto para disi- mular otras intenciones. al- guien la amenazó de muerte por haber denunciado a los brujos. que no despertaba a las voces que daba la nieta cuando le golpeaban de no- che las brujas. dijo que no sabía si era el que usaban las brujas para untarse. lindante con Araiz. pasó ella en busca de nabos a este lugar con otras mujeres de Ba- ráibar. sino que la acogió bajo su protección. aparentemente ingenua e inofensiva. donde les confesó un fraile que les puso unas reliquias. crecía “entre peñas y peñascos en la sierra de Aralar y en los montes del dicho lugar de Aldaz”. Es curiosa la confesión que hace de haber ido al monasterio de Aránzazu con su abuelo. Su maestra había sido en este difícil arte su propia ma- dre. En 1576. también. Tal vez ha- ya que pensar. en el valle de Larráun. situado a un tiro de arcabuz de Arriba. Esta aprendiz de bruja. se habían prac- ticado investigaciones en el valle de Larráun. Con tal motivo. Ocu- rrió después lo de la prisión del grupo de Inza en Andueza. pues. madera de bruja 100 por 100. Parece que esta romería la hizo al iniciarse el proceso de Inza. de una marca indeleble. de Aldaz. pues hacía dos años que no acudía. había recobrado la tranquilidad perdida. Se trataba. que la llevaba a los aquelarres. La tradición brujeril existía. como vemos en el proceso de los bru- jos de Ituren. Esto se debía a que le ponía –copio– “una hierba dormidera sobre el coraçon” que. según ella. El que le ponía su madre era blanco “como lo graso del tocino”. del jaleo que se armó en Araiz y sus desagradables consecuen- cias. LOS BRUJOS DEL VALLE DE ARAIZ los ayuntamientos de rigor. en 1525. por lo visto. después que el licenciado Caparroso la examinó. De todas formas. Total que. en esta zona. Esto quiere decir que contaba con ante- cedentes. para evitar cualquier agresión por parte de los comprometidos en tan confuso asunto. Días antes de tomar declaración a las ya famosas bru- jas de Inza. se encontraba en este caso. quien la retuvo en su casa para más seguridad de su persona. informó a Fermín de Andueza. en buena parte.

el receptor de los Tribunales. Casi podríamos asegurar que los de Inza ocu- paban una buena parte de la cárcel de Pamplona. se encontró con un tal Oteicico. Este cuestionario fue preparado. y el escribano Juan de Areso. su hijo Johanes el Jiboso y muchos más. pero su buen nombre quedó en en- tredicho en boca de otros. aunque a medida que las cosas se embrollaron. la benjamina del grupo. – Qué intereses o premio se les da. afirmó. – Si sabía que hubiese brujos en el valle de Araiz y otras partes. Johanes de Zapataguin- degui. hija de Martín Chorro y María Ernandoiz. FLORENCIO IDOATE IRAGUI que el buen sentido está en proporción inversa a la categoría cultural de las personas. Juan de Huarte. Gracia de Zamarguiñarena. Se le preguntó si conocía a los abades de Arriba y Errazquin. quien le untó la cabeza con un ungüento o “co- sa blanca”. no tenía ungüentos ni polvos. habien- do recibido de Belcebú “ciertos polvos” para repartirlos entre los brujos. fue sometido. que el sentido común es el menos común de los sentidos. al ir falleciendo casi la mitad en pocos días. Por lo menos estos clérigos quedaron en buen lugar por parte del decano de la brujería de Inza. sin duda. – Qué suelen hacer y las cosas a que quedan obligados. Nos dirá Johane que a los dieciséis años. La ac- tuación de los tribunales parece corroborarlo sistemáticamente en el siglo XVI. En cuanto al primero. al si- guiente interrogatorio. el número fue creciendo hasta llegar a 17 en los meses de abril y mayo. con más o menos malicia. En esto no hay originalidades en el proceso. – A dónde suelen acudir a hacer el ayuntamiento o junta y a qué horas. los brujos de ma- yor y menor edad. Pero ahora. Los niños –lo estamos viendo en todos 550 . Allí vio a Belcebú y a una mujer sentados en sendas sillas doradas. bien que su número fue ba- jando. Con- testó que nunca los había visto en los cuarenta y pico de años que llevaba en su oficio de brujo. – Quién le enseñó este arte. más o menos. y de María de Chorro. pero también se com- plica a otros en el juego. Pasamos ahora a María Johan de Chorro. – Cuándo estuvo la última vez en estos ayuntamientos. Las de Johane Martiz de Perugorri. Entre los asistentes se encontraban la fami- lia de Orexa (u Oreja). LAS DECLARACIONES DE LOS BRUJOS Ya hemos visto que fueron 11 los encarcelados por Andueza. de sesenta años. por el palaciano de Andueza. Catalina de Urrutia e hijos. Micheto de Usarbarrena. de nueve. Estos dos últimos hacían de juglares y en alguna parte leemos que tocaban la gaita. María Domingorena. Analicemos ahora algunas de las declaraciones. presuntos asistentes a estas reuniones según varios de los encausados. llevándole luego por el aire a la endrecedera o término de Aque- darrea. andando de pastor en el término de Aralar. Lo de arrastrar los brujos a los familiares era lo normal. junto al valle de Araiz. casero del pa- lacio de Eraso (en Errazquin). Martín de Barazar- te. que puede servir de norma general: – Si era brujo y de cuántos años a esta parte. ob- servando que muchas mujeres besaban al demonio –copio– “en el trasero y que suelen danzar y regocijarse”. La última vez que asistió al aquelarre fue unos nueve meses atrás.

María Ernandoiz. LOS BRUJOS DEL VALLE DE ARAIZ los casos– no eran excluidos de estas acciones de la justicia. Veamos lo que declaró María Johan de Chorro. atada a quatro cauallos”. a un hombre negro con unos cuernos. Ozcáriz. Suescun. Urrutia. y en medio de to- dos ellos. es mucho número de bruxos y brujas. Copio lo que sigue: “Y lo que ha visto en la dicha endre- cera de Aquelarre. a la de María Mi- guel de Orexa publicada en mi obra El Señorío de Sarría. En el caso ya citado de Ano- cíbar. le serían embargados sus bienes “y a ella le harían pedazos. Gorostiaga. María Peruxa (de veinte) y de la ci- tada María Ernandoiz (de treinta y siete). a partir del 22 de febrero. En total. pero ya en su época se hi- cieron famosos. Explicación un tanto sim- plista. más o menos. que sin duda conocería el romance y echaría sus latinajos. en 1575. procesadas ambas. estudiante. la catadora de brujos. vacilan. La citada María Ernandoiz nos cuenta su en- trevista con la Baráibar. en el acto de la adoración. la gran bru- ja del lugar. alguno del Roncal. Citamos. Ma- riano. las de Ma- ría Miguel de Oreja (de veintiséis años). el banquete y la danza. y les da ciertos dineros y andan dançando”. pero algo tendrá de verdad. los supuestos brujos de Inza pasan a Pamplona donde. sobrinos de María Johana. Luego. No nos podemos detener apenas en otras declaraciones. untándola con un ungüento en las cejas y en la frente. por supuesto en idioma vascongado. El realismo en la parte tocante al acto sexual con el demonio resulta ver- daderamente crudo en varias declaraciones de mujeres. De no hacerlo. también procesada. sin duda. más que en ningún otro proceso de los encontrados por mí. como muestra de lo que digo. publicado recientemente por mí. como ejemplo. Zubieta. ahora ante los alcaldes de la Corte. Bengochea. incluyendo a su madre y a su hermana. coinciden todos en la presencia de Belcebú. La famosa cue- 551 . el más cul- to de la cuadrilla. como ocurre en este caso. y cómo en cuanto le vio –co- pio– “la primera palabra que le dixo a ésta que declara fue que era una bru- ja. el premio en dinero. Ros y Tejada. a pesar de proceder de una chiquilla. Asustada ante tales amenazas. En este caso era su propia madre. Las niñas son las que no mantie- nen una postura firme. Es muy interesante su larga declaración. ACTUACIÓN DEL TRIBUNAL DE LA CORTE Tras unos días de prisión en la torre de Andueza. la que le llevaba a Aquelerrea. en la que narra sus andanzas desde niña y las impresiones recibidas en su profesión de bruja. algunas de las cuales aportan detalles curiosos. También puede verse mi trabajo La Brujería. En el gran proceso de 1610 encontramos bastantes también. que corresponde al año 1613. Por supuesto. y a otros muchos: Usarbarrena. prestan nueva de- claración. etc. y que hiciese su confesión ante don Fermín de Lodosa y Andueza”. preparó su viaje al palacio de Andueza. Martinico y Miguelico. Además. por ejemplo. incluido Miguel de Barrena. Me remito. y junto a él una mujer. Y to- dos los que allí acuden y esta declarante le besan al dicho hombre negro en el trasero. Los recuerda el último documento de la Inquisición de Logroño. un poco víctima de la rutina y de sus propios prejuicios. María de Perugorri. se concedía gran importan- cia a sus declaraciones. En general no niegan su prosapia brujeril. María Johan dio una lista de los asistentes. una cuarentena. Juániz. a su abuela. pues el temor al poderoso puede mucho. donde ofrezco un re- sumen. no contaban más que diez y siete años.

no impedían a la Ernandoiz hacer una vida normal con su marido des- de hacía 20 años. también procesado. a pesar de que “al tiempo que con él casó. emponzoñamiento de los sembrados con los famosos polvos. a los que se atribuía todos los males habidos y por haber. suponemos que con más ingenuidad que malicia. comenzó un ver- dadero infierno para los pobres inculpados. Johanes de Zapataguindegui nos aclara lo tocante a la música. era “tan grave”. como romance y otras len- guas”. María Peruxa y Arano concreta más cuando dice que el campo de Aquerlarrea estaba “junto al lugar de Alli”. aparte de tocar el instrumento “que le llaman gaita”. No hace falta señalar que la imaginación y fantasía de estos aldeanos vascos está a gran altura. como se dice en el nombramiento de comisario. Mari Juana. En el proceso citado de Anocíbar. así bascuence. y a otras. La ya citada María Peruxa declara que Belcebú “les predicaba en bas- cuence y en la misma lengua les persuadía que renegasen de Dios Nuestro Se- ñor”. SITUACIÓN DE LOS BRUJOS EN PAMPLONA Desde su ingreso en las cárceles de Pamplona en febrero. en 1575. María Miguel de Oreja nos explicará que “suele ablar de muchas maneras. Catalina Mercero. Y des- pués aca an viuido como marido y muger con mucho amor. En cuanto al idioma de Belcebú. etc. y así lo dio a entender al dicho su marido antes que con él se acostase. que inició a María de Peruerena. que veían pasar los días sin ma- yor avance en su proceso desde que los alcaldes de la Corte les tomaron la pri- mera declaración. Tipo curioso de bruja y curandera es la llamada Monja de Errazquin. incluida la de la famosa olla con el ungüento. La acusación del fiscal es del 22 de mayo. Cuando las cosas se pusieron serias. y an tenido un hijo y tres hijas”. Más curiosidades. se iluminaba en las noches de aquela- rre con huesos encendidos de criaturas sacrificadas por los brujos. En ella se recogen todas las patrañas vertidas por los procesados. aunque alguno habla de Huici. Muerte de criaturas y ganados. con “Belcebut” como se le llama en este pro- ceso. Estas maestras son una parte de la organización brujeril en todos los meri- dianos. sin embargo. se le dio y entre- gó como viuda. es junto San Miguel de Celssi”. aunque el negocio. Juan Martínez de Perugorri fue untado con el famoso ungüento en los sobacos por un compinche. nos da las frases en vascuence que le dirigió el demo- nio: Eneaiz (mía eres) y erutako veradun (para mí has de ser). Las diligencias de rigor se hacían con lentitud. Este le engañó diciéndole que quería ver “si tenía peojos” en la cabeza. Los procesados envuelven en estos líos a sus familiares y con- vecinos. una de las procesadas. le tomó por su muger. Los tratos con el demonio. por supuesto. La novedad está únicamente en ubicar el aquelarre en las cuevas de Alli. del tamborín. negaron tales fantasías y pidieron perdón a los que habían perjudicado con sus excesos verbales. al pie de la Sierra de Aralar. mujer de Carlos de Zaparaguindegui. la pro- tagonista. y no como doncella virgen. ya que parece ser el que cantaba “con voz algo levantada”. y. También se habla del rabel y. las enfermedades se cebaban en estas pobres gentes que em- 552 . asegura que “la endrecera llamada Aquerlarrea. FLORENCIO IDOATE IRAGUI va de Alli. y le refirió que el dicho Belcebut le hauia privado de su virginidad. Mientras tanto. del valle de Larráun.

Micheleto de Usabarrena pidió. de Arriba. “porque no acauen de mo- rir en la dicha prisión”. Micheleto de Usabarrena. por ejemplo. cuyos nombres pa- sarán a la posteridad como ejemplo de un proceso injusto llevado hasta el fin. y los buenos y gente principal y cristianos de la dicha valle. Ciertamente. Se ha- cen eco los presentes de las acusaciones contra algunos. revo- ca aquella”. de propietarios de casa y ha- cienda. al parecer. porque lo dixo por su antojo y no por otro despecho”. pero esto no impre- sionaba mucho al tribunal. En nombre de sus compañeros. María Andrés Peruxarena (quince). en descargo de su conciencia. Miguel de Oreja. y ante los alcaldes de Corte. que la supuesta bruja usaba para engrasar los borceguíes de su marido). y sigue la declaración: “porque es justo. alguna criatura muerta. se trataba. un macho. y. ya sexagenario. Johanes de Zapataguindeguía. Pocos días después nos enteramos que habían fallecido hasta ocho nada menos. cuyos represen- tantes o jurados se reúnen en la casa llamada Bazarresagasti. De modo semejante se retracta Martín de Barazarte. vuelven a prestar declaración. que los que lo son (brujos y brujas) sean castigados. la justi- cia era un poco víctima de sus propios procedimientos y de los prejuicios in- dudables de los que la administraban. contaba con 20 corderos. Mari Arano. Pero todo se volvía contra ellos: algún rebaño despeñado. viene a decir lo mis- mo: “que lo dixo por su antojo y que así. Había llegado el mes de junio y las cosas no avanzaban. que carecen de la di- cha mácula y nota. sin bienes propios. Todo debía ir por sus pasos contados. hasta la aparición de una olla con ungüento (que resultó ser grasa de un oso muerto durante el invierno último. María Peruxarena (veinte). Los lobos y las malas nubes o nieblas eran los verdaderos brujos causantes de los entuertos. aunque el fisco sólo llegó a muy poco en este punto.. nada de soborno o de influencias extrañas. dice clara- mente “que todo ello es falso y contra verdad. que murió pronto. de cincuenta y siete años. primero. Particularmente se quejaban María Johan y Miguela de Chorro de ocho y trece años. que se les conce- diese la libertad o que se tratase pronto su negocio. Y lo mismo hacen los procesados posteriormente. LOS BRUJOS DEL VALLE DE ARAIZ pezaban a volver de su pasajero delirio a la realidad. Por temor o por lo que sea. María Ernan- doiz (treinta y siete) y Miguela Chorro o Chorroa (trece). Graciana o Gracia de Zubieta (sesenta). Catalina Mercero (veintinueve). Se hacen eco también los pueblos de la novedad y de los daños causados y entran en el plei- to. de ochenta años. llevaban ya tres meses en lamentable situación. cin- co cabras y su casa de Orexena con sus campos. Después de mucho rogar lograron que se les atendiese. Uno a uno van negando con firmeza lo que confesaron ante el señor de Andueza. las fuerzas de la naturaleza. El asunto trascendía ya del ámbito del palaciano de Andueza. Habían muerto para entonces María Miguel de Orexa (veintiséis años). en algunos casos. sean conocidos y queden sin nota alguna”. Siempre con el prurito legalista de llevar el asunto por sus pasos. Ape- nas se les alimentaba. es decir. Las últimas eran madre e hija. pero otros se encontraban más desvalidos. Johan Martínez de Perugorri. después. Dentro del mismo mes de mayo. pues. se quejaba de la gran miseria y hambre que padecían. Da la impresión de ser un poco inmo- 553 .. Por tanto. de cuarenta años. Es en este mo- mento cuando intervienen los siete lugares del valle de Araiz. Parece claro que hubo acuerdo general y consejeros prudentes de por medio. una yegua. A todo esto.

se entiende los 554 . En cuanto a la famosa quema de brujos en Burguete. a pesar de la conocida carta de Avellaneda publicada por Caro en 1933. como es sabido. castigando a los delatores de los brujos SENTENCIA DEL TRIBUNAL Parece claro que esta intervención momentánea del tribunal de Logroño paralizó un poco el proceso. en su carta dirigida al condestable de Castilla. LA INTERVENCIÓN DE LA INQUISICIÓN Y ACTUACIONES POSTERIORES La Inquisición tiene que contar en Navarra con su régimen especial de rei- no aforado. si- no también las muertes de los que acaban sus días en las cárceles. observamos que en el de Anocíbar dos de los encartados murieron víctimas del sufrimiento físico y moral. nos encontramos con una carta fechada el 2 de mayo y firmada por el licenciado Lombera (agregada al proceso). Pero también actúan los tribunales navarros posteriormente. que por ser de la calidad que son. se avisase para proveer lo conveniente. En todos estos procesos cuentan no solamente las condenas a pena de muerte. En la cuenta de los jueces hay que cargar. Se dice luego que. que se falló por la Corte el 3 de octubre. no estamos seguros del número de víctimas. pues. como en los de Roncal y Salazar en 1527. se meten aquéllos de lleno a principios del siglo siguiente. incluido el tor- mento del potro. aunque con signo dis- tinto. estas otras víctimas. Efectivamente. Repasando un poco los procesos anteriores. del momento álgido. Si se ha de juzgar por las seis cadenas para los “colgados” –según indico en mi trabajo Un documento de la Inquisición sobre Brujería en Navarra– hu- bo seis muertos. se ma- nifestaban ya en los procesos de principio de siglo. En cambio. no tratar por ahora destas causas en el Sancto Oficio. en 1527. a auido al- guna dilación en tomarse solución. Estos choques. y así se buelben a ynviar a v. Y a parescido. En el auto de fe de Logroño. que perecieron menos espectacularmente. el Supremo de Navarra. las informaciones originales”. los verdaderamente ejecutados fueron también seis. Avellaneda nos habla. sobre lo que se auia de hacer para acertar mejor. al que explica que se había trabajado con actividad “en los ne- gocios de los bruxos y bruxas. que los inquisidores se inhiben discretamente en esta ocasión y el Consejo Real se comporta con cortesía. entre 200 procesados. sus compañeros. aplicado a un hombre y a una mujer. es decir. También hay un leve conato en Araiz. y a esos señores alcaldes. aunque otros muchos murieran en las cárceles del Santo Oficio. prudentes o abiertos. hasta después del proceso de Zugarramurdi. de varias brujas ajusticiadas en Pamplona (menos de ocho) y de 50 en Lerena y Burgo de Roncesvalles. FLORENCIO IDOATE IRAGUI vilista en esto de la brujería. Lo mismo que haría la Inquisición en Logroño con varios condenados en 1610. por lo que son frecuentes los choques de jurisdicción con el Con- sejo Real. Va dirigida al licenciado Luis Suescun. m. cuan- do los supuestos brujos llevaban en prisión casi ocho meses. si de las diligencias practicadas resultase alguna cosa “tocante a nuestra Sancta Fe Catholica”. O sea.

algunos datos útiles para el mejor conocimiento de este pintoresco capítulo de la bru- jería. También se alega la hidalguía como mérito. claro está. No es fuerte el castigo. Todo esto es bastante embrollado. ya que en principio habían si- do condenados los dos a 200 azotes. se le evitó así la pena humillante de azotes. la destrucción de las cosechas. de los procesados posteriormente. se negó a hacerlo con los que declararon haber hecho falsas deposicio- nes hasta que restituyesen la honra a los perjudicados en la primera declara- ción. “en su lengua vas- congada”. concu- rría también a Aquerlarrea. Un poco atenuó la pena el recurso –que diríamos hoy– promovido por es- tos supervivientes del famoso proceso de Inza. Se absolvió a Johan Zamarguiñarena. de la primera hornada. el inducir a otros a ser brujos y. En cuanto a Zamarguiñarena. Son sus supues- tos delitos la muerte de niños y de animales. y era uno más entre los que besaban a Belcebú y cometía otros actos “vituperables”. que reconoció que la mayor parte de los procesados habían sido confesados por él. pero lo mismo ocurre en casos similares. pena denigrante. a confesar y comulgar. observamos que Barazarte llevaba al aquelarre a las dos hijas de Chorro. condenado a 100 azotes y destierro del reino por seis años. prometiéndoles “que los llevarían a Calahorra y los harían absolver”. o sea. Madrid. 1975 555 . Del cumpli- miento de sus devociones nos informa el padre Paulo. pero el mal estaba ya hecho y había hecho muertes por delante. y a destierro perpetuo. jesuita. siéndolo. Los argumentos empleados fueron el cumplimiento de sus deberes religiosos. de los que no pres- taron declaración en el palacio de Andueza. completa- mente contraria. suavizando un poco las penas impuestas por la Corte. A Martín de Barazarte (cuarenta años). como no podía ser menos. en vascuence. que presenta forzosamente mu- cho en común con los demás de Navarra. Tal es a grandes rasgos el proceso de Inza. El Consejo Real falló el 28 de noviembre. Este religioso les hablaba. pero que aporta. Sin em- bargo. LOS BRUJOS DEL VALLE DE ARAIZ que sobrevivieron. también. Consultadas las acusaciones del fiscal. haber confesado y comulgado antes de la segunda declaración. haber sido inducidos y engañados por algunas personas pa- ra que declarasen ser brujos.