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I

Tomó el boleto sin mirarlo y el cambio sin contarlo, no hacía falta revisar una
operación automática y completamente rutinaria, y como en tal rutina una vez pagado su
boleto le arremetía el arrepentimiento, la sensación de vacío y de pérdida, seguida de la
desesperanza y finalmente por la resignación forzada proveniente de la irreversible
transacción de un timo y un sueño enterrado con una lápida cuyo epitafio era una cifra
indeleble alrededor de la cual giraba el circo de cada jueves por la tarde. Tocó el papel y
sintió el palpitar moribundo de una idea que podía de pronto resolver todos sus problemas,
respiró hondo y fantaseo con la analogía que sus pensamientos al aire dejaban con un
viaje. “Un viaje, por supuesto, es así como debería de comenzar el cambio de mi vida, una
huida del estrépito y el ruido, a algún lugar lejano... “ Pensando en esto estaba mientras con
un ademán se hacía del paso en el transporte, como pidiendo el paso, entre las personas
que con mirada cansada o concupiscente miraban, y tras una breve revisión de los asientos
disponibles, decidió sentarse en un lugar vacío junto a la ventana, pues es quizás la forma
en que se describe la soledad del viaje, la negación del otro y el desinterés por la
obligación que es viajar así en el transporte público, mirando a la nada detrás de la ventana.
A menudo, es entonces, cuando el movimiento se hace aparente sobre el mundo, y
la ardilla olorosa de las personas comienza a girar la rueda del pensamiento, que va como
el transporte, se detiene y se atora en el tráfico, cruza siempre los mismos tormentosos
semáforos y se va siempre cuidando de ser asaltado por la posibilidad de la llegada de
algún imprevisto que, como nunca falta, no se puede adelantar ni procurar: La enfermedad
de su hija, que requiere tratamiento y puede complicarse de la noche a la mañana, la
inestabilidad del empleo que a cada día amenaza su funesto término, la desesperante
incongruencia... “Sí... Aquél vicio insoportable, aquella esperanza absurda, la debilidad que
no me deja oponerme a cada jueves... “ Eulalio saca de la cartera un billete con un número
escrito en un recuadro y lo revisa dígito por dígito, cada uno con un significado particular
para él. Que degenera en la supersticiosa creencia de la existencia del destino. Así el 3 es
la cantidad de personas que viven en su casa, el 1 la diferencia de edad que tiene con su
esposa, el 8 el número de habitación de la vecina que espía al vestirse los viernes por la
mañana, el 12 la cantidad de horas que trabaja a diario. Juntos los dígitos forman el número
del boleto, 31812 por si el lector no se ha dado cuenta. Desde hace diez años lo compra,
siempre el mismo, cada jueves con un billete de la misma denominación y le regresan el
cambio, curiosamente, con la misma combinación de monedas. Pero él nunca ve eso, sólo
piensa en sus dígitos.
En esas iba andando cuando bajó del transporte, a empujones y un poco a traspiés,
puso el pie en el terraplén de polvo y tierra, la obscura calzada que lo lleva a su casa, aquél
lugar por el cual pocos se atreven a ir a no ser que vivan ahí. La tarde comienza a caer y la
oscuridad nace de los oscuros callejones que se forman entre aquellas casas con techo de
lámina. Los últimos niños sucios son llamados a casa, aún juegan juntos en ese lugar, aún
corren como animales salvajes, juegan a cazarse y dan maromas en la hierba,a veces
saltan en el paso de algún transeúnte para asustarlo con gritos y abriendo la boca muy
grande para dejar ver sus dientes sucios, ¿Qué más podrían hacer en ese lugar? Eulalio los
ve con lástima, con los mismos ojos que ve a su hija cuando la encuentra en cama resfriada
y adolecente. Es entonces cuando el remordimiento del boleto le hinca más profundo el filo

sólo le reclama las condiciones de vida a las que los ha llevado él. pero en este caso. Eso llevó su coraje contra un barril oxidado que a veces llenaban los vagos y maleantes sin hogar. uno podría pensar que Eulalio la persona se encontraba mal de la cabeza. Y podría ser que tuviese razón. pues ambos luchaban por salir de un agujero negro retorciéndose a los lados. le revuelve el estómago y le hace sentir asco por sí mismo. es más bien un pretexto. Es más. y cuando lo hizo levantó su zapato roído sobre el animal. la esperanza y el hambre de la juventud. con basura para quemar por la noche y así calentarse un poco. cuando al dar unos pasos notó movimiento en una esquina. Pero pronto la ilusión de grandeza que genera la ira. desgarraron su desesperación y buscó venganza. Una inspección más cercana le hizo notar medio cuerpo cilíndrico con anillos a distancias regulares que se agitaba lentamente sobre el suelo que salía de la pared. Aunque hoy no será así. para evitar confusiones lo nombraremos por Eulalio el gusano. no quién se la había hecho. ese es el motivo por el cual su supervisor le permite salir más temprano en el trabajo. no era ni muy hábil ni muy fuerte o siquiera capaz de hacerle daño a una persona. sumado a la frustración y la impotencia de sus cortas miras. mientras saboreaba sus reflexiones sobre las semejanzas que sentía por tal animal. los jueves su esposa lleva a su hija al médico en la ciudad y no ha de regresar sino hasta el viernes por la mañana. Eulalio la persona miró con detenimiento durante un rato a Eulalio el gusano. sólo puede agachar la cabeza y recibir el reclamo. al haber vivido con su esposa desde hace quince años. pero mirarlo ahí. decidió refugiarse en los seres más débiles y frágiles del mundo. y aún más frustrado. sin embargo. mientras desfila por su pensamiento se asienta y agarra fuerte del boleto. El cauce de sus pensamientos. Pero pronto la reacción monótona y poco emocionante que tenían las hormigas le aburrió y lo dejó. quizás se identificó con él por la inútil tarea que era vivir. Eulalio la persona estiró su mano hacia . “Un Gusano. pero no le pudo dar alcance y al lanzarle una piedra el gato anaranjado desapareció ágilmente por las azoteas. y él. de alguna forma recordaba a su existencia de Eulalio. que hasta a su suegra puede “hacer cerrar el pico”. Desesperado.. pensar que con lo que ha pagado por él podría comprar una semana de medicamento para su hija. Sino más bien quién se la pagase. ella no disfruta más de su compañía. tratando de salir de un agujero negro que salía de la pared. parece entonces ser la salvación definitiva. Sólo halló un gato roñoso que tenía fama de llevar una vida más re-productiva que muchos hombres solitarios o casados. Después pensó en el perro mugroso y viejo que andaba por ahí. Al notar que la noche lo había alcanzado y aún restaban unos metros para su casa decidió guardarse su coraje y la rabieta de niño para otro momento. pero tras inspeccionar los alrededores no lo halló. pero al momento pensó en lo doloroso que sería golpear algo más duro que su mano y desistió. el gusano recordaba tanto a Eulalio. que también le llamaremos Eulalio.. “ Pensó.. con poco éxito. quien no encuentra momento para sumar sus propios reproches a la misma suerte que ha tenido la familia de Eulalio.. dispuesto a reducirlo a una mancha sobre la tierra.en el pecho. Todo esto. Así que su esposa prefiere acompañarse de su madre. se le fue apagando al recordar que fuera de acomodar cajas. que comenzó a aplastar una a una mientras se movían estrepitosamente intentando evadir el ataque y por mucho sin saber qué ocurría. se agachó y buscó entre la tierra el rastro de una fila de hormigas. se han extinguido y dejado resignación como cenizas también en el lecho matrimonial. Eulalio no podría haberse dado cuenta quién era el culpable de su vida aunque lo tuviese de frente y con un letrero. ya que. En un atisbo de piedad por sí mismo.

Hambriento. Como podría ser el plan de comer y el recuerdo de saber que no hay nada. Eulalio saca su cartera y. la mole color barniz del ropero. Que su esposa tuvo que llevarse todo el dinero para el transporte de ella su hija y su mamá a la ciudad y de regreso. le ha costado la cena. formulando otro momento más común y obscuro de su rutina. Eulalio se para y un poco tambaleante apaga el foco de la luz. Eulalio la persona se desconcertó. van sus perturbaciones de un lado para otro. y aprovechando que su esposa no se encuentra en casa toma un segundo vaso de aguardiente en una sentada. se dirige a su cama. sin embargo una vez hecho esto. acaso generada por la nube de mota que se ceñía sobre él en ese momento o por el cansancio o la oscuridad o qué sé yo.. Eulalio se frota los ojos y se sienta en un lugar que encuentra a tientas. más allá de la piecera. entrecerró los ojos para asegurarse que estaba viendo bien y terminó concluyendo que había sido demasiado introducirse en sus pensamientos para esa noche. se ve claramente. Miró el reloj de pared. tiró un par de veces de Eulalio el gusano. Después. Busca su vaso sucio en un cajón de un tocador. movimiento que acentuaba más la semejanza entre el dedo de la mano de Eulalio la persona y Eulalio el gusano. para así poder tirar de Eulalio el gusano y ayudarle a salir del agujero.Eulalio el gusano.. los gusanos no existen. Eulalio la persona. sobre la cual se tumba estrepitosamente y se pierde en el cálido sueño del aguardiente. Eulalio lo toma para poder dormir por la noche. cansado y sólo. trae consigo un atisbo de realidad y de razón. Es aquí cuando siente una vez más la punzada del mentado boleto. ahuyentando fantasmas y formaciones caprichosas. cuando los vuelve a abrir. incrustado en el muro frente a la puerta. recuerda el incidente con Eulalio el gusano y el frío de la noche. última parada después de una jornada agitada. Eulalio el gusano comenzó a reconocer sus alrededores como cualquier animal que olfatea un lugar nuevo. En la cabecera encuentra una botella con un poco de aguardiente. último lugar que invita a reposar. para enrollar suavemente la parte de su cuerpo que se encontraba fuera del agujero en su dedo. pero sobre todo de recuerdos y planes inmediatos. pareció mirar a Eulalio la persona y hacer un movimiento que bien podría interpretarse como de agradecimiento de no ser porque se trataba de un gusano. mostrando bajo una luz llana la forma común de las cosas. un poco tambaleante palpa las orillas de su cama. que también. De pronto. sólo distingue el blanco sin forma del colchón por unos instantes y frente a esta. Ya que cuando se enciende la luz de un cuarto y muestra el orden específico de las cosas. Ante ésta apariencia.. mira hacia su cama. y despertar por la mañana. El punto es que una vez afuera del agujero negro. Después de tomar un vaso. por lo pronto. como gusanos.. . Una vez. en cuestión de un segundo parece que en las paredes borrosas se mueven cuerpos gelatinosos y largos. una brisa se filtra por debajo del tejado de lámina y piensa por un momento si sería buena idea sacar más cobijas del ropero. Al momento se borra su vista. por lo que sin más miramientos se dirigió a su casa. ondulan y vuelven las paredes líquidas. al menos eso es lo que él sostiene. Lo que ocurrió a continuación pudo parecer a primera vista una alucinación de Eulalio la persona. también cuando uno sabe que nunca más se ha de levantar. ambos pegados al muro de ladrillos desnudos. sintió una fuerza succionante que iba del otro lado del agujero. pero finalmente tras un tercer intento logró sacar a Eulalio el gusano del agujero tras escuchar un “pop”.