La sirena del río Huallaga

Hace tiempo atrás cuentan los pescadores de las riberas del
río Huallaga, que misteriosamente los jóvenes pobladores de los
caseríos del bajo Huallaga desaparecían en las aguas del río
cuando salían a pescar para el sustento de su familia.

Una noche, el hijo de don Mañuco salió muy temprano a
pescar llevando su tarrafa y sus anzuelos. Ya por la tarde casi al
anochecer sus padres ya se sentía preocupados, al ver que su hijo
Felipe no regresaba a la casa de tal pesca. Es ahí cuando su
madre doña Georgina le comenta a su marido que escucho
comentarios en el caserío que varios jóvenes también salieron a
pescar y no más volvieron. Preocupado don Mañuco llamó an su
hermano Crisho y le comento el caso. Y dándose cuenta que ya
era demasiado tarde salieron en busca de su hijo, al llegar al río
solo encontraron la tarrafa y los anzuelos que Felipe había
llevado a la pesca, más allá un poco de pescado que había
agarrado durante el día. Don Mañuco desesperado al no
encontrar a su hijo, junto con su hermano, regresaron al caserío a
avisar a los pobladores de lo sucedido. Contaron que solo
encontraron sus materiales de pesca y una porción de pescado.

Don Ashuquito, el más antiguo del caserío, les dijo que era en
vano volver a buscar al muchacho. Al oír dichas palabras la
familia de Felipe se entristecieron y se pusieron a llorar. Es ahí
cuando don Ashuquito les cuenta, que cuando era joven, una
noche salieron con su hermano a pescar, estando pescando, de
repente sintieron que alguien había movido sus canoa, ellos
pensaron que eras una ola, siguieron pescando si hacer caso a lo
sucedido. Después de unos minutos más nuevamente sintieron el
movimiento, el cual les hizo voltear su canoa. Don Ashuquito al
estar más cerca de la orilla logró salir rápidamente , dejando a su
hermano en el agua. Don Ashuquito logró agarrar una rama para
ayudar a su hermano logrando sacarlo . De pronto vio una
muchacha detrás de su hermano, al ver esto don Ashuquito,
cuenta, que se asustó, y que se quedó mirándola como
hipnotizado, tanto que vio que se llevaba a su hermano a las
profundidades del río sin poder hacer nada. Al sumergirse por
completo la muchacha y su hermano ,vio una enorme cola de
pescado que dejó una gran ola.

Después del asombro y el gran susto don Ashuquito
reaccionó, corrió a su casa a contar a su familia lo sucedido.
Desde entonces jamás volvió a ver a su hermano y que cada

diciendo que no se preocupen por él y que no estén tristes. “ Tun. A ratos el sol penetraba entre el follaje y se podía divisar en el fondo de la tahuampa el movimiento de los peces y de las peligrosas anguilas. Me distraje mirando como los bufeos colorados cazaban con una rapidez increíble. con los troncos ni con las raíces. carne son”. que es una sirena muy bonita y muy buena. Los pejes que divisaba eran anguilas eléctricas. o que la boa negra se encontraba cazando a los cotomonos. quería llenar mi canoa con pejes para llevar a vender en el puerto de . tun. La sacha mama “ Tun. tun.” el ruido se acercaba. tun. el bujurqui. tun. El río había sobrepasado su caudal y cubría gran parte del monte. M i canoa. formada por la crecida del río. se deslizaba sigilosamente al compa del remo. porque él está bien y muy feliz al lado de su pareja. Pensé que eran huanganas que estaban remontando el río. la obadita. al principio no me llamó la atención. pues estaba concentrado en las redes y trampas que iba colocando en la tahuampa. Es ahí donde abundan los peces de todo tipo. Desde entonces dice don Ashuquito que la muchacha mitad pescado sale cada luna llena buscando un nuevo joven para su pareja. Entre las raíces y ramas de los árboles y arbustos se encuentran el acarahuazú. calculando bien estaba todavía lejos.noche le hace soñar. La cocha también se había desbordado. o quizá el chullachaqui golpeaba las aletas del renacal buscando hacer notar su presencia. Había colocado como diez redes y trampas. el tucunare. de tal manera que era imposible determinar los límites del río y la cocha. no se chocaban los majaderos.” se escuchaba a lo lejos. son mis pejes favoritos “carne.

Divise una isla pequeña que se movía en medio de la cocha. estas en el centro de la chacra de la sacha mama. que haces ahí. . te engaña. Cuando estuve en la loma la curiosidad me ganó y vi sus ojos inmensos como dos faros. controlé mis emociones y mis miedos. eso te librará de su hilo – Escuchó apenas una voz. pero a su paso arremetía con todo lo que se interponía. caes en su trampa. Mis ojos se cerraban a pesar que buscaba no cerrarlos. Pagaban bien en esa temporada de invierno. no quería ser tragado por esa fiera del monte. “ Tun. hacía esfuerzos en vano. ¿Era acaso el miedo que me estaba venciendo? La sacha mama te hipnotiza antes de engullirte. luego una pesadez en mi pierna y en mi cuerpo.San Lorenzo a orillas del río Marañón. su cara parecía de un perro feísimo y rabioso. ya iba poco a poco recostando en mi canoa. guaba. tun. De pronto me agarró un sueño incontrolable. _ Oye. agarra tu machete y haz como si estuvieras cortando.” un fuerte rumor de olas que se chocaban con palos llegaba a mis oídos. despareció el nudo de mi garganta. ni muy lenta ni muy rápida. como a unos cien metros. Su cabeza era del tamaño de mi tambo. Empecé a remar desesperadamente “No mires atrás. con una atracción de muerte. Si entras a su chacra. anonas y guayabas que al olerlas de lejos te atraen. Logré agarrar mi machete e hice lo que la voz me dijo. Empecé a sentirme libre. te lanza su hilo cuando pasas por su chacra. cuando llegues a la loma recién te volteas” seguía la voz alentándome y librándome de la muerte segura. ya no sentía pesadez en las piernas ni en los brazos. Estaba cerca ahora. fijo que eres su presa. En el centro hay árboles de caimito. Sentí un nudo en mi garganta. mis ojos querían serrarse. no sueltes el machete. Eran arbustos y árboles que se deslizaban suavemente. Qué bonita y limpiecita tiene su chacra. Hice un esfuerzo sobre humano. tun.

Me quedé mudo por varias horas. aquí tengo mi chacrita. Fernando Shinkikat. _ Oye. Cuando llegué al caserío de Sacha papa. por haber perdido a su presa. _Te prometo que nunca cometeré el mismo error de pescar de manera ambiciosa. Estas avisado _ me dijo en sueños la sacha mama. . Si vuelves a poner trampas con esa ambición que sentí nadie podrá detenerme y te perseguiré como el tigre negro a su presa. no se por qué te ayudó a escapar. para poder dormir.tenía como unos cincuenta metros la maldita boa. a la orilla de la cocha. Cuido estas aguas porque es mi habitad. es más nunca pienso volver a pescar cerca de tu cocha_ le respondí en sueños. De pronto escuché un trueno que hizo temblar la tierra y las olas se levantaron como queriendo alcanzarme. Yo vivo aquí hace miles de lunas. en su lomo crecían los árboles blancos. La sacha mama estaba furiosa. me tuvo que soplar con cigarro mapacho el curandero Cuñach Nuninga Auruna. te libraste de mi hilo gracias al chullachaqui.