Informe texto “El atavismo de la justicia social”, F. Hayek.

Friedrich Hayek fue Nobel de economía en 1974. En este ensayo…

Para Hayek el término “justicia social” está desacreditado, y le preocupa el
hecho de que sea constantemente usado para plantear reivindicaciones para unos
grupos particulares. A su vez, la justicia individual (o la “sociedad pacífica de
hombre libres”) y la supuesta justicia social, son incompatibles.

Si aquél término es sinónimo de “distribución”, pues bien, ésta no puede
aplicarse a una economía de mercado. Ello puesto que no hay ningún acuerdo ni
medida de lo que es justo o injusto, y ningún esquema de este tipo tendría sentido
en una sociedad de hombres libres que pueden usar su conocimiento para sus
propios propósitos. Según el autor, ninguna persona tendría la claridad de lo que
es socialmente justo, salvo la regla de “igual pago por igual trabajo”, que es de
hecho reforzada por la libre competencia.

A continuación Hayek pretende explicar porqué la gente continúa creyendo
universalmente en la “justicia social”. Sucede que hemos heredado de una
sociedad anterior ciertos instintos, que hoy son inaplicables a nuestra civilización.
Pero aún más: se atreve a sugerir que es precisamente cuando un número de
individuos “tuvo éxito” y descartó estos principios, que salimos de la sociedad
primitiva.

En aquellos tiempos el hombre andaba en bandadas de cazadores, en
grupos de unas 50 personas que compartían alimento y mantenían jerarquías
estrictas. Condición de su existencia era la asignación de cuotas diferentes de la
presa a los distintos miembros, acorde a su importancia para la sobrevivencia de
la banda. Es probable, dice, que estos sentimientos no sólo se hayan transmitido
por la enseñanza, sino que también “llegaron a ser innata o genéticamente
determinados” (…lo que ya recuerda a la teoría del “uso” de Lamarck, desplazada
hace más de un siglo por el compañero Darwin). Con todo ello, Hayek nos revela
que estaría en la naturaleza del ser humano el ser porfiado.

Pero lo cierto es que apelar a una justicia social surge como respuesta a
una condición histórica mucho más cercana, y para la cual no resulta necesario
remontarse 10.000 años atrás y comenzar a especular (y sería bueno que el autor
al menos aportara las fuentes de su descripción de la sociedad primitiva).