UNIVERSIDAD PRIVADA SAN JUAN BAUTISTA

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

MEDICINA HUMANA

DENGUE
Asignatura: MICROBIOLOGIA

Sede: San Borja

Ciclo: IV

Semestre académico: 2017- l

Turno: MB

Docentes:

INTEGRANTE:
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DENGUE

DESCRIPCICON

El dengue es una enfermedad infecciosa causada por el virus del dengue, del
género flavivirus que es transmitida por mosquitos, principalmente por el Aedes
aegypti. La infección causa síntomas gripales, y en ocasiones evoluciona hasta
convertirse en un cuadro potencialmente mortal, llamado dengue grave o
dengue hemorrágico.1 Es una infección muy extendida que se presenta en
todas las regiones de clima tropical del planeta. En los últimos años la
transmisión ha aumentado de manera predominante en zonas urbanas y se ha
convertido en un importante problema de salud pública.

CAUSAS

La causa del dengue es un virus trasmitido por el mosquito AEDES
AEGYPTI. Se transmite cuando el mosquito se alimenta con sangre de una
persona enferma de dengue y luego pica a otras personas sanas y les
transmite esta enfermedad.

SINTOMAS

1. Dengue clásico:
– Fiebre alta
– Dolor de cabeza
– Dolor detrás de los ojos
– Dolor en los músculos y articulaciones
– Erupción cutánea (manchas rojas en la piel)
– Náuseas y pérdida del apetito
2. Dengue hemorrágico (puede causar la muerte)
– Fiebre alta
– Hemorragias nasales
– Sangrado en las encías
– Dolor de estómago intenso y continuo.
– Vómitos
– Dificultad en la respiración
MEDIDAS PREVENTIVAS DEL DENGUE

La aplicación de insecticidas, que ayuda a eliminar a los mosquitos adultos
que pueden transmitir estas enfermedades, y la fumigación no es suficiente
para exterminar el mosquito.

Para evitar la presencia de mosquitos, es importante:

 Evitar tener recipientes que contengan agua estancada, tanto dentro como
fuera de la casa.

 Renovar el agua de floreros y bebederos de animales día por medio.

 Deshacer todos los objetos inservibles que estén al aire libre y en los que
se pueda acumular agua (latas, botellas, neumáticos).

 Colocar boca abajo los recipientes que no estén en uso (baldes, frascos,
macetas).

 Tapar los recipientes utilizados para almacenar agua (tanques, barriles,
toneles).

 Agujerear, romper, aplastar o colocar arena en aquellos recipientes que no
puedan ser eliminados y cuya permanencia pueda constituir potenciales
criaderos de mosquitos.

 Limpiar las canaletas y desagües pluviales de la casa.  No atar botellas a
árboles y canteros.

Y ante la presencia de mosquitos:

 Aplicar repelente en aerosol, crema o líquido en las partes del cuerpo no
cubiertas por la ropa.
 Colocar mosquiteros o telas metálicas en las aberturas de las viviendas.

 Utilizar espirales, pastillas o líquidos repelentes.

 Evitar que se acumule agua en recipientes que se utilizan
permanentemente, dándolos vuelta (baldes, palanganas, tambores) o
vaciándolos regularmente (portamacetas, bebederos).

EPIDEMIOLOGIA DEL DENGUE

DENGUE EN EL MUNDO

En las últimas décadas ha aumentado enormemente la incidencia de
dengue en el mundo. El número real de casos de dengue está
insuficientemente notificado y muchos casos están mal clasificados. Según
una estimación reciente, se producen 390 millones de infecciones por
dengue cada año (intervalo creíble del 95%: 284 a 528 millones), de los
cuales 96 millones (67 a 136 millones) se manifiestan clínicamente
(cualquiera que sea la gravedad de la enfermedad). 1 En otro estudio sobre la
prevalencia del dengue se estima que 3900 millones de personas, de 128
2
países, están en riesgo de infección por los virus del dengue.

Los Estados Miembros de tres regiones de la OMS notifican
sistemáticamente el número anual de casos. El número de casos notificados
pasó de 2,2 millones en 2010 a 3,2 millones en 2015. Aunque la carga total
de la enfermedad a nivel mundial es incierta, el comienzo de las actividades
para registrar todos los casos de dengue explica en parte el pronunciado
aumento del número de casos notificados en los últimos años. Otra
característica de la enfermedad son sus modalidades epidemiológicas, en
particular la hiperendemicidad de los múltiples serotipos del virus del dengue
en muchos países y la alarmante repercusión en la salud humana y en las
economías nacionales y mundial.
Antes de 1970, solo nueve países habían sufrido epidemias de dengue
grave. Sin embargo, ahora la enfermedad es endémica en más de 100
países de las regiones de África, las Américas, el Mediterráneo Oriental,
Asia Sudoriental y el Pacífico Occidental. Las regiones más gravemente
afectadas son las Américas, Asia Sudoriental y el Pacífico Occidental.

En 2008, en las regiones de las Américas, Asia Sudoriental y Pacífico
Occidental se registraron en conjunto más de 1,2 millones de casos, y en
2015, más de 3,2 millones (según datos oficiales presentados por los
Estados Miembros a la OMS). En fecha reciente el número de casos
notificados ha seguido aumentando. En 2015, se notificaron 2,35 millones de
casos tan solo en la Región de las Américas, de los cuales más de 10 200
casos fueron diagnosticados como dengue grave y provocaron 1181
defunciones.

Además de que el número de casos aumenta a medida que la enfermedad
se propaga a nuevas zonas, se están produciendo brotes epidémicos de
carácter explosivo. Europa ya se enfrenta con la posibilidad de brotes de
dengue ya que la transmisión local se notificó por vez primera en Francia y
Croacia en 2010, y se detectaron casos importados en otros tres países
europeos. En 2012, un brote de dengue en el archipiélago de Madeira
(Portugal) ocasionó más 2000 casos, y se registraron casos importados en
otros 10 países europeos, además de Portugal continental. Entre los viajeros
que regresan de países de ingresos bajos y medianos, el dengue constituye
la segunda causa de fiebre diagnosticada tras el paludismo.

En 2013 ha habido casos en Florida (Estados Unidos de América) y la
provincia de Yunnan (China). Además, el dengue sigue afectando a varios
países de América Latina, especialmente Costa Rica, Honduras y México.
En Asia se ha notificado un aumento del número de casos al cabo de varios
años en Singapur, y también se han notificado casos en Laos. Las
tendencias observadas en 2014 indican un aumento del número de casos en
China, Fiji, las Islas Cook, Malasia y Vanuatu, y que el virus del dengue de
tipo 3 (DEN 3) está afectando a los países insulares del Pacífico tras un
periodo de 10 años. El dengue se ha notificado también en el Japón tras un
lapso de más de 70 años.

El año 2015 se caracterizó por grandes brotes de dengue en todo el mundo.
En Filipinas se notificaron más de 169 000 casos y en Malasia se superaron
los 111 000 casos sospechosos, lo que representa un aumento del 59,5% y
el 16%, respectivamente, en el número de casos con respecto al año
anterior.

Solo en el Brasil se notificaron más de 1,5 millones de casos en 2015, es
decir, aproximadamente el triple que en 2014. También en 2015, en Delhi
(India) se registró el peor brote desde 2006, con más de 15 000 casos. La
isla de Hawai, en el estado homónimo de los Estados Unidos de América, se
vio afectada en 2015 por un brote con 181 casos, y la transmisión continúa
en 2016. Se han seguido registrando casos en estados insulares del
Pacífico: Fiji, Tonga y Polinesia francesa.

Cada año, unas 500 000 personas que padecen dengue grave —niños en
una gran proporción— necesitan hospitalización. Aproximadamente un 2,5%
fallecen.

DENGUE EN LA REGIÓN DE LAS AMÉRICAS

En la región de las Américas el patrón es similar a la situación que se observó
en Asia hace 30 años. Según datos de OPS/OMS, los casos de dengue se
quintuplicaron en las Américas entre 2003 y 2013. Entre 2009 y 2012 se
notificaron anualmente, en promedio, más de un millón de casos, y el 2013 fue
uno de los años más epidémicos en la historia del continente, con más de 2,3
millones de casos, 37 705 casos graves y 1289 muertes. Sin embargo, la
letalidad por dengue disminuyó de 0,07 a 0,05% en los últimos tres años, una
reducción que se atribuye al mejor manejo clínico de los pacientes a partir del
2010. En el 2014 se reportaron 1 173 248 casos de dengue (tasa de incidencia
de 193,7 casos por 100 mil habitantes), 16 008 casos de dengue grave y 684
fallecidos en la región de las Américas. La subregión del cono sur reportó el
52,1% de los casos, seguido por la subregión Norteamérica, Centroamérica y
México (25,2%) y la subregión andina (20,7%) . Los países de la región con
una tasa de letalidad superior al promedio fueron: Brasil, Colombia, Ecuador,
Guatemala, Panamá, Perú y República Dominicana, siendo este último el país
con la mayor tasa de letalidad. Los cuatro serotipos se encuentran circulando
en todo el continente y en ocho países se ha confirmado la circulación
simultánea de todos ellos (Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, México,
Nicaragua, Perú y Venezuela

DENGUE EN EL PERÚ

Los primeros reportes de brotes de un síndrome febril compatible con dengue
clásico en el país fueron descritos en 1700, 1818, 1850 y 1876, aunque no se
tuvo confirmación laboratorial. La reemergencia del dengue en el Perú en el
siglo XX está ligado a la reintroducción del Aedes aegypti en 1984 (luego de su
eliminación en 1956). En 1990 ocurrió una explosiva epidemia de dengue
clásico por DENV-1 en las principales ciudades de nuestra Amazonía y, en la
actualidad, casi todas las áreas del país con presencia de Aedes aegypti
presentan casos de dengue y la circulación de cuatro serotipos de dengue. En
la Figura 3 se muestra la evolución de casos de dengue registrados desde su
ingreso al Perú en 1990 hasta el 2014, evidenciándose una tendencia al
incremento en la última década, siendo los departamentos de la Amazonía y de
la costa norte los más afectados.

La presentación de casos graves y fatales en nuestro país tiene una clara
correlación con el ingreso de un nuevo linaje del DENV-2 genotipo
americano/asiático a finales del 2010, que produjo una epidemia que tuvo gran
impacto en la demanda de servicios de salud . De esta manera, en el 2011 se
registraron 22 087 casos de dengue sin señales de alarma (88,5%), 2720
casos de dengue con señales de alarma (10,9%), 158 casos de dengue grave
(0,6%) y 29 fallecidos. Para el 2014 se notificaron 14 537 casos de dengue sin
señales de alarma, 4296 casos de dengue con señales de alarma y 95 casos
de dengue grave, con una tasa de incidencia de 61,43 x 100 000 habitantes

Virulencia:
Cuando un mosquito infectado que lleva el virus del dengue, pica a una
persona, el virus entra en la piel junto con la saliva del mosquito. El virus se
une y entra en los macrófagos, donde se reproduce mientras los macrófagos
viajan por todo el cuerpo. Los macrófagos responden produciendo proteínas de
señalización e inflamación para activar al sistema inmune, como citoquinas e
interferon, los cuales van a ser responsables de los síntomas, como la fiebre,
los dolores y los demás síntomas gripales. Como vemos, el virus no es
directamente el agente lesivo, sino que los síntomas son debidos a la
respuesta inmune del organismo. En las formas graves, la producción del virus
en el interior del organismo es enorme, y otros órganos pueden verse
afectados, como el hígado o la médula ósea. Normalmente, las formas graves
aparecen cuando existe una segunda exposición a un serotipo diferente del
dengue del de la primera exposición. De esta manera, el sistema inmune está
sensibilizado y responde de una forma más agresiva, generando peores
síntomas. Además, en estas formas graves se suele producir una disfunción
endotelial, responsable de las hemorragias (cuadro más severo del dengue)

Una vez en la piel, el virus del dengue es reconocido y captado por las células
de Langerhans (una subpoblación de células dendríticas) presentes en la piel
que identifican patógenos. El virus gracias a un receptor de endocitosis entra
en la célula; esto se produce por la interacción entre proteínas virales de
superficie y proteínas de membrana de la célula de Langerhans, especialmente
una lecitina tipo C llamada DC-SIGN, un receptor de manosa y la proteína
CLEC5A. Se ha demostrado que el DC-SIGN, un receptor no específico de
material extraño de las células dendríticas, es el punto principal que permite la
entrada del virus al interior de la célula presentadora de antígenos.La célula de
Langerhans migra hacia el ganglio linfático más cercano. Mientras tanto, en
este recorrido, el genoma del virus es trasladado, en el interior de vesículas de
membrana, hacia el retículo endoplasmático, donde se producen nuevas
proteínas virales a través de la lectura del ARN viral, para comenzar a formar
nuevos viriones. Las partículas inmaduras del virus son transportadas al
aparato de Golgi, ya que ciertas proteínas del virus necesitan ser glicosiladas,
es decir, necesitan añadir a sus cadenas moléculas glucídicas para ser
estables. Esta glicosilación tiene lugar en el Golgi. Ahora estas proteínas se
van a ensamblar, y van a viajar hacia la membrana de la célula de Langerhans,
para salir al exterior mediante exocitosis. Ya están capacitados estos nuevos
viriones para infectar a otras células blancas sanguíneas, como monocitos y
macrófagos.

No está del todo claro por qué la infección secundaria con una cepa o serotipo
diferente del virus del dengue produce un mayor riesgo de padecer dengue
hemorrágico o síndrome del choque del dengue. La hipótesis más aceptada por
la comunidad científica es la de la mejora dependiente de anticuerpos. El
mecanismo exacto que está detrás no está del todo claro. Podría ser causado
por la unión deficiente de anticuerpos no neutralizantes y la entrega en el
compartimento equivocado de las células blancas de la sangre que han
ingerido el virus para su destrucción. Recientemente, hay una gran sospecha
de que la mejora dependiente de anticuerpos no es el único mecanismo que
subyace al dengue grave, y sus complicaciones relacionadas. Y, varias líneas
de investigación actuales, han implicado a las células T y factores solubles
tales como citocinas y sistema del complemento en la patogenia de estas
formas graves.

La enfermedad grave se caracteriza por los problemas en la permeabilidad
capilar (disfunción capilar), una parte del líquido y algunas proteínas de la
sangre se extravasan hacia el tejido extracelular debido a un aumento de la
permeabilidad capilar; y además suceden en la sangre problemas de
coagulación. Estos cambios por la infección vírica, aparecen asociados a un
estado desordenado del glicocálix endotelial, que actúa como un filtro para los
componentes sanguíneos. Este desorden se cree que está causado por la
respuesta immune frente al virus. Otros procesos de interés que ocurren en
estas formas graves del dengue incluyen a células infectadas que se vuelven
necróticas, y a plaquetas y factores de la coagulación, que también intervienen
en este caos hemodinámico

DIAGNOSTICO DEL DENGUE:
Lo más importante para poder hacer un diagnóstico de dengue es la clínica
del paciente, interrogarle sobre viajes a zonas endémicas y exposición a
picaduras de insectos. También es fundamental descartar otras enfermedades
tropicales, principalmente la malaria o paludismo.

Una prueba que se utiliza en ocasiones para evaluar a los pacientes con
sospecha de dengue es la prueba del lazo o prueba del torniquete, que mide
de manera indirecta la fragilidad de los pequeños vasos sanguíneos (capilares).
Consiste en colocar en el antebrazo del paciente un torniquete o el manguito
del tensiómetro a una presión media durante cinco minutos, si transcurrido este
tiempo el paciente tiene más de 30 puntitos rojos (petequias) alrededor de la
zona de presión se considera una prueba positiva y puede ayudar al médico a
confirmar la sospecha de dengue.

Inicialmente se suele hacer un análisis de sangre llamado hemograma para
ver los glóbulos blancos, los glóbulos rojos y las plaquetas. En los pacientes
con dengue es característico ver una disminución de los glóbulos blancos
(leucopenia) y de las plaquetas (trombopenia). También es importante
determinar el hematocrito, que es el porcentaje del volumen de la sangre que
está compuesta por glóbulos rojos. Si el hematocrito se eleva se
llama hemoconcentración, que es un signo de deshidratación del paciente y
de salida de líquidos de los vasos por aumento de permeabilidad de los
capilares, lo que puede ser indicativo del inicio del dengue hemorrágico. En el
análisis de sangre también se puede ver una elevación de las enzimas
hepáticas conocidas como transaminasas y, especialmente en el dengue
hemorrágico, una alteración en las pruebas de la coagulación de la sangre.

Entre el día 1 y 5 de la aparición de los síntomas, se pueden realizar dos tipos
de pruebas para detectar el virus circulando por la sangre. En primer lugar, se
puede diagnosticar el dengue mediante un test rápido que detecta antígenos
del virus en la sangre. El resultado se tiene en menos de una hora. Sin
embargo, esta prueba sólo suele estar disponible en centros especializados.
También se puede detectar el material genético del virus, pero es una prueba
cara y poco accesible en la práctica clínica habitual.
Habitualmente se realizan los llamados test de serología, que miden en el
suero del paciente los anticuerpos dirigidos frente al virus del dengue. El
resultado suele ser positivo tras los primeros 3-5 días del inicio de la fiebre. Se
pueden realizar los anticuerpos del tipo IgM que se forman en la fase aguda de
la infección, por lo que son muy útiles para el diagnóstico, y anticuerpos del tipo
IgG, que se forman en la fase de convalecencia, y que pueden diagnosticar la
enfermedad una vez pasada.
ASPECTOS CLÍNICOS Y LA NUEVA CLASIFICACIÓN DE DENGUE
La infección puede cursar de forma asintomática o manifestarse con un amplio
espectro clínico que va desde las formas inaparentes o febriles con dolores de
cuerpo a formas graves que incluyen al choque y alteración de la hemostasia
con hemorragia o sin ella. En el 2009, la OMS recomendó una nueva
clasificación de la enfermedad debido a las dificultades observadas con la
clasificación anterior, tenemos así: dengue sin signos de alarma, dengue con
signos de alarma y dengue grave. Esta nueva clasificación permite un mejor
manejo de las formas no graves en los establecimientos del primer nivel de
atención y la atención especializada de las formas graves en los
establecimientos del segundo y tercer nivel de atención.

Entre los signos de alarma destacan el dolor abdominal intenso y continuo,
vómitos persistentes, acumulación de fluidos clínicamente detectables,
sangrado en mucosas, letargia o irritabilidad, hepatomegalia mayor a 2 cm y en
el laboratorio aumento del hematocrito y reducción del número de plaquetas.

Las formas graves del dengue están asociadas con una mayor extravasación
de plasma, que conlleva a acumulación de plasma en el tercer espacio,
choque, distrés respiratorio, sangrado severo y daño severo de órganos
(hígado, cerebro, corazón, riñón y otros órganos). Esta forma correspondió al
1% de los casos notificados en el Perú durante el 2012 y 2013.
Después del período de incubación, la enfermedad se inicia bruscamente y
pasa por tres fases clínicas: febril, crítica y de recuperación. La etapa febril que
puede ser la única en la mayoría de los pacientes, está asociada a la
circulación del virus en la sangre, tiene una duración variable que no excede
los siete días.

En la mayoría de casos la evolución es hacia una mejoría luego de la caída de
la fiebre; sin embargo, en algunos pacientes la caída de la fiebre se encuentra
asociada al agravamiento del caso, siendo la defervescencia de la fiebre el
heraldo del inicio de la etapa crítica de la enfermedad. Durante la infección
viral, la respuesta inmune innata es activada por el reconocimiento del material
genético del virus a través de los receptores de reconocimiento de padrón que
resulta en la producción de interferón tipo I (α y β), así como citocinas y otros
mediadores inflamatorios. Usualmente en las infecciones virales la respuesta
inmune es protectora; sin embargo, en el caso de la infección por dengue
puede darse una respuesta protectora temporal y una respuesta inmune
paradojal que se manifiesta por una respuesta con producción excesiva de
citoquinas (“tormenta de citocinas”), cambio de la respuesta TH1/TH2 e
inversión del índice CD4/CD8. Este desmesurado incremento de citoquinas
aumenta la permeabilidad vascular, conllevando a extravasación del plasma,
fenómeno que es esencial conocer para explicar la hipotensión y el choque
distributivo que se produce, debido a la salida de agua y proteínas del
intravascular al extravascular. La apoptosis de los linfocitos T es un fenómeno
inducido por la infección viral en los primeros días de la infección, lo cual puede
limitar o agravar la infección por deterioro de la capacidad inmune del paciente.
También puede provocar daños en las células endoteliales y de órganos como
el hígado, el corazón, el riñón o el cerebro. La plaquetopenia es una
manifestación de destrucción de estas por fenómeno inmunológico y por
depleción temporal en su producción, aunque la intensidad del sangrado no
está en relación con los niveles de plaquetopenia.

Las causas del sangrado es multifactorial e incluyen las alteraciones
vasculares, alteraciones de los mecanismos de la coagulación y fibrinólisis.

Clínica.
La infección por dengue puede ser clínicamente inaparente o puede causar una
enfermedad de variada intensidad. Luego de un período de incubación que
puede ser de 5 a 7 días, (se han observado casos con un período de
incubación de 3 hasta 14 días), podrán aparecer las manifestaciones clínicas,
aunque una alta proporción de las personas infectadas cursarán de manera
asintomática.
Las infecciones sintomáticas pueden variar desde formas leves de la
enfermedad, que solo se manifiestan con un cuadro febril agudo, de duración
limitada (2 a 7 días) a otros cuya fiebre se asocia a intenso malestar general,
cefalea, dolor retro ocular, dolor muscular y dolores articulares. En no más del
50% de los casos estos síntomas pueden acompañarse de un exantema en la
mayoría de los casos pruriginoso, no patognomónico.

Algunos casos de dengue pueden evolucionar a formas graves (dengue grave)
en las que hay manifestaciones hemorrágicas, pérdida de plasma debida al
aumento de la permeabilidad vascular, (lo que ocasiona un incremento del
hematocrito) y presencia de colecciones líquidas en cavidades serosas
(derrame pleural, ascitis y derrame pericárdico). Finalmente, existen otras
formas clínicas de dengue menos frecuentes, que se caracterizan por la
afectación especialmente intensa de un órgano o sistema: encefalitis,
miocarditis, hepatopatía, y afectación renal con insuficiencia renal aguda.

Las manifestaciones clínicas del dengue pueden dividirse en tres etapas:
• Etapa febril
• Etapa crítica
• Etapa de recuperación

Es fundamental controlar en forma estricta al paciente en las 48 horas
posteriores al cese de la fiebre, lo que sucede entre el 4to y 7mo día de iniciada
la fiebre (o el cuadro clínico). Esta es la etapa de mayor riesgo de aparición de
las complicaciones.

Signos de alarma ante inminencia de shock:
1. Dolor abdominal intenso y sostenido.
2. Vómitos persistentes.
3. Derrame seroso (en peritoneo, pleura o pericardio) detectado por clínica, por
laboratorio (hipoalbuminemia) o por imágenes (ecografía de abdomen o Rx de
Tórax).
4. Sangrado de mucosas.
5. Cambio en el estado mental del paciente: somnolencia o irritabilidad.
6. Hepatomegalia (> 2 cm). (La hepatomegalia brusca se observa sobre todo
en niños)
7. Si está disponible: incremento brusco del hematocrito concomitante con
rápida disminución del recuento de plaquetas.
Actualmente se utiliza una clasificación binaria para la enfermedad: Dengue y
Dengue Grave.

Los criterios para dengue grave son:

• Extravasación grave de plasma, expresada por la presencia de shock
hipovolémico, y/o por dificultad respiratoria debida al exceso de líquidos
acumulados en el pulmón.
• Hemorragias graves.
• La afectación de órganos: hepatitis grave por dengue (transaminasas
superiores a 1000 unidades), encefalitis o afectación grave de otros órganos,
como la miocarditis.

Criterios para diagnostico presuntivo.

Los casos sospechosos de dengue deben ser evaluados para identificar la
presencia o no de signos de alarma, ya que esto definirá una primera
clasificación.

Los signos de alarma que deben evaluase en toda persona sospechosa de
dengue son los que se detallan en el cuadro siguiente:
Frente a casos sin signos de alarma:

Luego de la evaluación, los pacientes con dengue podrán clasificarse en cuatro
categorías:

Se considera Caso Confirmado a todo paciente sospechoso que tenga un
diagnóstico confirmatorio de dengue por laboratorio, o por nexo epidemiológico,
según la situación epidemiológica.

LAS ACCIONES DE CONTROL DEBEN REALIZARSE ANTE LA
DETECCIÓN DE UN CASO SOSPECHOSO, NO deben esperarse los
resultados del laboratorio etiológico para comenzar con las mismas.

PREVENCION Y CONTROL

La mejor medida de prevención para residentes que viven en áreas infestadas
con el Aedes Aegypti es eliminar los lugares donde el mosquito pone sus
huevos, principalmente los envases en desuso que acumulan agua. También,
los bebederos de animales y floreros deberán ser vaciados y estregados
diariamente. Esto eliminará los huevos y larvas del mosquito y reducirá el
número de insectos en el hogar.
El uso de acondicionadores de aires y tela metálica en puertas y ventanas
reduce el riesgo de ser picado por mosquitos en interiores.
La aplicación adecuada de repelente de mosquitos que contenga DEET
(repelentes para insectos) como ingrediente activo en la piel expuesta y la ropa,
reducirá el riesgo de ser picado por los mosquitos.
El dengue se trata de un mosquito que vive preferentemente cerca de los
asentamientos humanos y ha desarrollado hábitos domésticos. Ciertas
condiciones domiciliarias hacen posible su ciclo vital, proporcionándole un
hábitat adecuado.
Macetas, latas, botellas, neumáticos abandonados, floreros a los cuales no se
les renueva el agua, etc., son ideales para su reproducción. Los expertos
aseguran que su radio de influencia es muy pequeño, manteniéndose muy
cerca de su lugar de nacimiento. Es imprescindible erradicar estos pequeños
criaderos de mosquitos vaciando los recipientes, eliminando envases vacíos, o
renovando diariamente su agua.
Otra forma de prevención es evitar la picadura del mosquito. A diferencia de
otras especies, el Aëdes Aegypti pica principalmente durante el día,
especialmente a la mañana y en las últimas horas de la tarde. Su vuelo es bajo,
por lo cual pica generalmente los pies y las pantorrillas. Podemos prevenirnos
de la picadura usando repelentes para insectos. Instalar protectores
mosquiteros en las cunas de los bebés y las camas de los niños es una buena
forma de evitar que los piquen mientras duermen. La medida puede extenderse
hacia las personas adultas.
Por último, compartir esta informacion con otras personas es la manera más
directa de ayudar en el control del dengue.

Medidas preventivas:

1) Educar a la población respecto a medidas personales, tales como la
destrucción o eliminación del hábitat de larvas, y protección contra la
picadura de mosquitos en actividad diurna, incluso el empleo de
mosquiteros, ropas protectoras y repelentes.
2) Precisar la densidad de la población de mosquitos vectores, identificar el
hábitat de larvas (comúnmente se depositan en recipientes artificiales o
naturales contenidos de agua, cerca de viviendas, llantas viejas, floreros,
etc.), para así eliminar los criaderos. Para esto debe haber una
detección rápida y temprana de un brote de dengue.

Control del paciente, de los contactos, y del ambiente inmediato:

1. Notificación a la autoridad local de salud, si es que hay peligro de un brote
de dengue.
2. Aislamiento de los pacientes afectados, evitando el acceso de los mosquitos
al mismo: precauciones pertinentes para la sangre.
3. Desinfección concurrente.
4. Cuarentena.
5. Inmunización de contactos.
6. Investigacion de los contactos y de la fuente de infección.

Medidas en caso de epidemias:
I. Buscar y destruir especies de mosquitos Aëdes Agyoti en las viviendas y
eliminar los criaderos, o aplicar larvicidas en todos los hábitat.
II. Las personas expuestas a las picaduras, deberán usar repelente.
III. La dispersión aérea de insecticidas pueden evitar epidemias.

Medidas Internacionales:

Otra de las formas de prevenir la propagación del dengue o una posible
epidemia, en cada país o zona en peligro, es con el cumplimiento de los
acuerdos internacionales destinados a evitar la propagación de Aëdes Aegypti,
por medio de los diferentes medios de transporte, provenientes de zonas
infectadas como: barcos, aviones, medios terrestres, etc. Estos acuerdos están
regulados por Centros Colaboradores de la OMS (Organización Mundial de la
Salud).

El control y la prevención del mosquito requieren del apoyo y accion, tanto de
las comunidades como de las autoridades.
Las autoridades de cada zona pueden ayudar a combatir la enfermedad del
dengue, mediante:

Abastecimientos de agua potable
1. Sistemas eficaces de recolección de residuos
2. Visitas regulares a zonas específicas para eliminar posibles criaderos
3. Campañas de educación sanitaria
4. Publicidad
BIBLIOGRAFIA:
-http://www.msal.gob.ar/images/stories/epidemiologia/pdf/guia-dengue.pdf
-http://www.scielo.br/pdf/ea/v22n64/a04v2264.pdf
-http://www.dge.gob.pe/portal/docs/tools/dengue/5.dengue_OPS.pdf
-http://www.paho.org ; Organización Panamericana de la Salud.
-http://www.ins.gob.pe ; Ministerio de salud del Perú, Instituto Nacional de
Salud.
-DENGUE EN EL PERÚ: A UN CUARTO DE SIGLO DE SU REEMERGENCIA.
Cabezas Cesar. Víctor Fiestas. María García–Mendoza, Miriam Palomino,
Enrique Mamani, Fernando Donaires. REV PERÚ MED EXP SALUD PÚBLICA.
2015

-DENGUE – GUIA PARA EL EQUIPO DE SALUD. 4ta edición. Ministerio de
Salud de la Nación. Argentina 2015.
-Dengue: Guías para el diagnóstico, tratamiento, prevención y control
- http://www.webconsultas.com/salud-al-dia/dengue/diagnostico-del-dengue-
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