ANTROPOLOGÍA DE LA MÚSICA

CARLOS MIÑANA BLASCO
Estudiante: Angélica Bolívar Villa
Reseña: Feld, S. (2002). Una Nana Dulce para la. Música oral del Sur:
revista internacional. Actas del Coloquio Internacional, (5), 185-208.

El etnomusicólogo estadounidense Steven Feld, que al interior del campo a promovido el
cuestionamiento ético frente al tratamiento de las músicas populares, usando la categoría de
“explotación cultural”

En este artículo, Feld parte de la idea de globalización de la música y reconoce los señalamientos que
desde la teoría se han hecho: i. La fusión y fisión constante de los estilos e identidades musicales como
consecuencia de los vertiginosos procesos de comunicación global; ii. La naturalización de la
virtualidad sónica; iii. La industria musical como principal agente de la globalización de la música; iv.
El doble sentido de la globalización de la música, como festiva y contenciosa y las tensiones que de allí
se manifiestan, punto sobre el cual sustenta su crítica.

El autor busca desnaturalizar la categoría world music, mediante una genealogía que devela y
problematiza su emergencia, legitimación y difusión. Así pues, señala a los académicos de la década de
1960, como quienes proponen esta categoría con el ánimo de promover el estudio de la diversidad
musical y de reforzar el cuestionamiento que ya venía escalando en la etnomusicología frente a lo que
debía considerarse o no música. No obstante ahondó la brecha que separa la música occidental del resto
y la musicología de la etnomusicología.

Resulta crucial no perder de vista el contexto mundial de la época, en el que se impuso la noción de
“tercer mundo” y son las músicas de estos lugares las que se empiezan a comercializar como world
music, con un aire de exotismo y una pretención folcklorista avalada por el ámbito académico que se
desmarca de esas sonoridades y las enuncia como una sola otredad que engloba una enorme diversidad.

(…) era la turbulencia de movimientos de independencia, demostraciones anticoloniales y los poderosos
forcejeos nacionalistas de fines de los años cincuenta y principios de los años sesenta en África, Asia y
América Latina, lo que alimentó la creación de este mercado y el deseo comercial para lo "diferente" en la
música, lo auténtico (y a menudo nostálgico). (Pag. 187)

De esta forma Feld muestra como los discursos académicos están revestidos de una posición política de
superioridad que subjetiva las manifestaciones que se salen de los cánones propios, y que van a
sustentar dispositivos de dominación cultural e incluso explotación comercial.

En la década de 1980 se desarrolla y consolida el campo de los Estudios de la música popular, centrado
en manifestaciones populares de occidente, principalmente rock, señalando la etnomusicología como
un enfoque acrítico por lo que, en adelante, esta se distancia del purismo y se concentra más en
procesos de hibridación, colonización, mestizaje, etcétera.

(…) la colaboración y gerencia entre estrellas de la música pop se volvió el indicador central del mercado de
la música del mundo a mediados de los años ochenta. Esto fue posible gracias a la habilidad de la élite de la
música "pop" occidental y sus casas discográficas de financiar las correrías artísticas en un mundo que pronto
llegará a ser experimentado como geográficamente expansivo y estéticamente familiar. (Pag. 188)

No obstante este litigio nunca se desarrolló. El autor evidencia con este enfoque como están entrelazados. calificando a las otras como rígidas. de poca difusión y ventas. 191). se trata de narrativas ansiosas. Publicaciones académicas. De ahí que haya retornado el interés por lo auténtico. El autor señala la década de 1990 como momento de expansión de dicho proceso. el autor plantea la categoría world music como un discurso coherente. Sweet lullaby posteriormente pasa a hacer parte del repertorio publicitario de prestigiosas marcas. por Celine Music para su producción Deep forest. en el que se abre el segmento del mercado denominado world music. a lo mejor. postura que desconoce el ejercicio de dominación de la industria discográfica y en qué manos se quedan las mayores ganancias. efectos de sintetizador. Por otro lado. enfoque analítico con el que aguza su crítica. consolidan al final de la década un campo próspero. El caso expuesto es Rorogwela. desde la mirada etnomusicológica trivializa la diferencia.” (Pag. bajo el título Sweet lullaby. académicos y la industria discográfica. lo que desde el punto de vista comercial ofrece una única ventana de posibilidad para un sinfín de posibilidades. con coros. los intereses comerciales y los efectos políticos. radiofónica y del espectáculo. lo que motiva una pesquisa de Zemp. que desdeña lo que pasa por el filtro discográfico por ser “impuro” y abre el debate académico sobre si la categoría world music promueve o difumina la diversidad. En palabras del autor. africanas. asiáticas. unos que -en la amplitud mayor de las cosas.pueden estar superados por la creatividad. orquestada. ni Audivis (quien la distribuyó) ni mucho menos de Afunakwa. que celebran las apropiaciones que hace el pop de músicas locales y hablan de equidad cultural. evocando imaginarios de selva mediante representaciones sonoras. etcétera. grabada a capella en 1970. “las narrativas elogiosas indican los costos de la "tradición" como superficiales. propietario de la grabación. es decir. revistas especializadas. festivales. internet y espacios cotidianos. invención y flexibilidad. como una “zona del contacto de actividades y representaciones” (Pag. el discurso académico. Es decir que no es aventurado decir que la academia configura discursos que contienen dimensiones políticas con efectos sobre la realidad. Feld busca señalar world music. en el que incluso las críticas alimentan de forma dialéctica todo un campo de dominación. Ambas posturas confluyen en un “optimismo cauteloso para los futuros musicales”. configurando todo un imaginario de alteridad. quien no autorizó el uso de Rorogwela. para músicos.Feld apunta a la forma en que el desarrollo de los estudios académicos en torno a las músicas (occidentales o no). samples y una sugestiva progresión que remplaza sutilmente la voz de original repetición tras repetición. en el que la diversidad se rescata aun cuando sea con distintos fines. que permitió que la world music se extendiera a la televisión. evidenciando que tampoco lo hizo UNESCO (quien la patrocinó). etcétera. en 1992 se convierte en un éxito al aparecer en la galardonada producción Deep forest. que se contrapone narrativas elogiosas. una nana de los Bageu cantada por una mujer llamada Afunakwa. 193). Así pues. . por lo que ya nos son necesarias las estrellas pop para la comercialización de músicas latinas. tienen correlatos en el campo comercial o económico.

etiquetada como melodía tradicional africana. tras la fachada de la libre elección y la presencia de una multiplicidad de voces. el autor apuntala el ejercicio académico como una práctica de dominación que claramente presume superioridad. también. Siguiendo este hilo argumentativo. saxofonista noruego hace un arreglo de la nana de Afunakwa en una producción discográfica suya al estilo new age. citando a Taussig. que en la práctica significa dueño de nadie."víctimas" supuestas por los puristas académicos. como señales de contradicciones ansiosas y elogiosas en la "música del mundo" pero.” (Pag. así como un señalamiento del ambiguo estilo musical desarrollado por Garbarek que apunta a problematizar la noción de tradición oral. Estas historias pueden repetirse. que esconde sus opresivas formas. por lo que Jan Garbarek. así como se reveló por cadenas de mimesis "esquizofónica" (Pag. 198) mas no un objeto de estudio. 197) Cuando Garbarek se entera del equívoco. 201) De esta manera. el precio que pagan los primitivos por llamar la atención de los modernos. como señales de la naturalización desigual de globalización. la historia de la "música del mundo" tiene algo que decir sobre el poder bajo la globalización y. bajo el título Nana pigmea. le da una doble acepción inseparable: poder de representar el mundo y de falsificar. lo que a juicio de Feld es “un ejemplo del tipo de mimesis "esquizofónica" de la segunda generación (…) más suave. 202). muestra una postura despectiva. Por su parte. 203) Se trata de otra imagen de la falaz democracia liberal. que hace comunes este tipo de situaciones en las que tradiciones inmateriales de pueblos originarios. En Noruega se alza la polémica por este caso. cuando fueron presionados con preguntas sobre las éticas en la creación de "samples". 196) Dado que en Deep Forest no se señalan las fuentes usadas. por lo que se pregunta nuevamente “ ¿Es la "música del mundo" una forma de humillación artística. hacen pasar una melodía de las Islas Salomón como centroafricana. ennoblecida y dulce. que supone superioridad y alega que la música folklórica debe ser solo una “fuente de inspiración” (Pag. alimentando los citados relatos de ansiedad y elogio. específicamente. aun cuando todas digan lo mismo. (Pag. por ganar la entrada en su mundo de representación?” (Pag. conectando “el aura con la autenticidad. se volvieron -ellos mismos. Primero. la creatividad con la caricatura y la diferencia con el dominio” (Pag. sobre toda la política de los derechos y las copias. Feld abstrae el conflicto desde el concepto de “mímesis” al que. . los Deep Forest han utilizado la prensa musical con éxito para presentarse ellos mismos como guardianes del respeto. en el que los saberes que no se enmarcan dentro de determinados preceptos son exotizados. Cabe resaltar que Garbarek emprende una mediatica defensa de su nombre y su obra que logra desviar el debate y dejar intacto el problema. objetivados y en últimas deshumanizados. son subsidiarias y perecen ante la lógica de “propiedad intelectual” y “derechos de autor”.