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Kath

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Clau Lau_sp_90 Fatima85

Fatima85

Aria

Sinopsis Dieciséis
Uno Diecisiete
Dos Dieciocho
Tres Diecinueve
Cuatro Veinte
Cinco Veintiuno
Seis Veintidós
Siete Veintitrés
Ocho Veinticuatro
Nueve Veinticinco
Diez Veintiséis
Once Veintisiete
Doce Veintiocho
Trece Veintinueve
Catorce Treinta
Quince Sobre la autora

Cuando una chica de diecisiete años desaparece;
Una comunidad se estremece
Los padres se desesperan
Los amigos hacen vigilias
Y el chico que la ama, busca.

Cuando un año pasa;
La comunidad está recuperándose
Los padres se sienten desolados
Los amigos sienten desesperanza
Y el chico que la ama, continúa su búsqueda.

Cuando diez años pasan;
La comunidad ha olvidado.
Los padres se aferran al pasado.
Los amigos avanzan al futuro.
Y el chico que la ama…
La trae a casa.

Jade Childs pasó diez años en cautiverio, pero, ahora que ha regresado, la
verdadera batalla por sobrevivir comienza. Los medios la abruman. Su
antigua vida la evade. Su tan mentada nueva vida la rechaza. Pasó
demasiados años en la oscuridad para reconocer la luz. Pasó demasiado
tiempo reprimiendo sus sentimientos para recordar cómo expresarlos.
Pasó una década abandonando la esperanza y no se atreve a dejarla entrar
de nuevo en su vida. Jade no solo está definida por lo que le sucedió… está
capturada por ello.

Cuando la mujer de veintisiete años es encontrada;
Una comunidad quiere saber la historia,
Los padres quieren olvidar la historia,
Los amigos quieren ser parte de la historia,
Y el hombre que todavía la ama enfrenta el desafío más grande hasta
ahora: dejarla ir.

siempre son seguidos por los peores. por lo general. no puedo decirle a Torrin. Escucho la sonrisa en su voz. no es que pueda culparlo. lo que hace que se forme una mía. Lo sé. como si acabara de despertar. Su corazón todavía está latiendo. Sus pulmones funcionando. de la clase que hace que el estómago de una . —¿Qué estás pensando en este mismo segundo? —Su cuerpo se mueve un poco. Probablemente asegurándose de que no me durmiera. me acurruco un poco más contra él y meto mi cabeza bajo su barbilla. pero no estábamos usándola para ese propósito. Puede que estuviéramos en su cama. así que le digo lo que estaría pensando si no fuera eso del momento más feliz del mundo. no soy el chico de al lado. Tiene una sonrisa tremenda. Mi pulgar baja por sus costillas. Mucho. No puedo decirle la verdad. Así que. Mi brazo estirado a lo largo de su vientre también. tal vez la teoría sobre los momentos felices de Torrin está empezando a calar en mí. Me gusta este punto. ste es el momento más feliz de mi vida. o un alivio tan grande. Mi pierna sobre sus caderas se aprieta. Puedo escuchar sus latidos a la vez que mi cabeza sube y baja al ritmo de su respiración. —Que acabo de perder mi virginidad con el chico de al lado. en lugar de decirle sobre mi momento más feliz en el mundo. Inclina su cabeza hacia mí cuando me quedo en silencio. como si acabáramos de despertarnos de una siesta o estuviéramos por caer en una. Es un poco tendencioso después de lo que le pasó a su papá. puesto que tiene toda esta teoría de que los momentos felices. pero sé que no. Probablemente me sentiría de la misma forma si el día en que anoté el gol ganador en el campeonato estatal fuera el mismo día en que mi padre fue asesinado por un conductor ebrio en medio de un cruce. —Mi voz suena igual que la de él. No sé por qué encuentro esto tan reconfortante. Por supuesto. —Haces que eso suene tan apagado… perdiéndola con el chico de al lado… y técnicamente.

—Que lo único que quiero es dormirme de esta forma y despertarme y hacerlo todo de nuevo. Algunos días siento que sé todo lo que hay que saber de él. —Soy lo que quieras que sea. Algo se remueve dentro de mí cuando lo siento. —Mis piernas estiradas a lo largo de sus caderas se bajan más. No hace ni cinco minutos. ¿Por qué quiero hacerlo de nuevo? ¿Por qué es lo único en lo que puedo pensar? Sin embargo. que se deshicieron de sus tarjetas de virginidad antes que yo. y tal vez incluso enloqueciendo un poco. y lo mejor que puedes. Mis padres han amenazado con mudarse al otro lado de la ciudad si no voy más despacio. sé que no. —Su pecho se abre como si se estuviera estirando. y otro me pregunto si siquiera he raspado la superficie. No puedes “ir más despacio” o dividirlo en porciones “saludables” que los demás consideren aceptables. mi chico de al lado. Lo que fuera que quedara por derretirse en mí. Algunos días simplemente se le nota más que otros. de todas formas. Apenas acabamos de terminar. —Pensé que vendrías a gritarme por cubrir a Caden de nuevo. Debería estar dolorida y cansada. —Me gusta tu idea. según algunas de mis amigas. Eso es lo que estoy pensando ahora. . Perder a su papá lo arruinó por un largo tiempo. —La casa a mi lado ha estado vacía por años. Nunca lo estará… las personas simplemente no pueden poner esa clase de cosas tras ellos. Pero nosotros sí.chica se retuerza. Me derrito un poco más. Nadie parece entenderlo. Además. simplemente lo haces. Mis amigas dicen que estar tan enamorada de un chico cuando solo tengo diecisiete no es saludable. sé la respuesta. pero estoy demasiado acunada contra su pecho para echarme hacia atrás y verla. Esta fue mi primera vez. Las ventajas de crecer con Torrin Costigan. —Mi sonrisa se estira cuando veo dónde aterrizaron sus pantalones… sobre la lámpara en su mesa de noche—. ¿Qué tal eso? —Su mano peinando a lo largo de mi cabello se detiene en las puntas para tirar suavemente. memoricé esa sonrisa hace años. —¿Qué estás pensando tú? Torrin es un libro abierto y un libro de secretos a la vez. y la de al lado de la tuya es la de una viuda de ochenta y tres años. Cuando amas a alguien. y aun cuando dice que eso está en su pasado. Sé por qué. Lo amas tan fuerte como puedes. pero sus dos brazos se quedan con fuerza a mi alrededor. Es la misma razón de siempre: no puedo tener suficiente de él. Eres el chico de al lado Torrin. —Su voz es suave. Sé que tampoco es un sentimiento en una sola dirección.

—¿Por finalmente estar lista para tener sexo después de dos años juntos? Sí. Mi familia cree en los cuentos de hadas tanto como en la posibilidad de la paz mundial. —No te odiaba. —Se encoge de hombros. Rory. La mamá de Torrin está trabajando esta noche. —¿Quieres decir por tomar la culpa por él? ¿De nuevo? —Mi voz es más fuerte. —Me río tan suave como puedo. Habría esperado. decidí que esta era la noche. De hecho. venía a eso. ¿verdad? — Mis dedos de los pies se presionan contra el costado de su pierna. Mi cuerpo se mueve con el suyo de nuevo—. una razón para recordar que existimos. Están fríos. Él sabe por qué—. y él está caliente. un año. Dedos fríos y el costado caliente de una pierna incluidos. el hermano mayor de Torrin. Tampoco quiero darle a Caden. pero cuando sí lo hace. Es extraño cómo cualquier cosa que necesito. —Solo hay una tú. yo lo tengo. incluso solo con exhalar—. quien probablemente está dormido en el cuarto de al lado. Usualmente es feliz fingiendo que no. —¿Eternidad? —responde de forma inocente—. Sí. —Solías odiarme. noto la piel erizada a lo largo de su pecho justo bajo mi boca. con ese pequeño encogimiento de disculpa. Se siente como si estuviera fundiéndose en mí. Me encanta saber que tengo este efecto en él. Una risa se escapa de mis labios. Su mano se presiona en la curva de mi espalda con más fuerza. Gruñe. sino porque la ceja de una chica debe levantarse cuando un chico declara que esperaría por ella toda la eternidad. Simplemente me molestabas demasiado. Se sintió correcto. la vida es más desagradable durante esos pocos minutos. pero no quiero despertar a su hermano menor. — Tengo que detenerme para tomar aire. Un mes. una eternidad… —Mi cuerpo se levanta con el suyo cuando se encoge de hombros—. —Gracias. —¿Habrías esperado una eternidad? Sabes lo que es eso. Cuando exhalo. —Besa el nacimiento de mi cabello. No porque no le crea. no hay problema. y mis emociones se cruzaron. sé qué es en una definición general. la tiene. O lo que sea que él necesite. —Habría esperado por ti sin importar el tiempo que necesitaras. . Prefería ser lo que sea que Torrin y yo somos. pero luego te vi y me mostraste esa sonrisa triste tuya. —¿Y estarías dispuesto a esperar a que estuviera lista por una eternidad? —Mi ceja se levanta. Por supuesto.

descansando en el borde de su cama. —¿Pero me amas? —Es una pregunta retórica. —Suspiro porque es mi segunda alarma. bueno. Sin embargo. —Sus palabras salen como recubiertas por acero. Vagamente recuerdo a la primera apagarse hace quince minutos. sacaba mejores notas en las pruebas. tú también solías molestarme —respondo. Molesta. —Eh. Su barbilla tiene una sombra por no afeitarse hoy. pero estoy muy feliz. Este momento es demasiado perfecto para terminarlo por algo tan trivial como un toque de queda. pero nada en su expresión encaja con ese sentimiento. fuertes y herméticas. —Suena molesto. Sus ojos claros brillan. con su rostro sonrojado por lo que acabamos de hacer… Dios. ya es tarde. . Su cabello oscuro está revuelto sobre su almohada. He empezado a configurar una alarma cuando estoy con Torrin porque el tiempo más o menos se me escapa cuando estamos juntos. quiero estirarlo por mis siguientes tres vidas. En la suave luz de su lámpara. —Acabas de llegar. No me preocuparía por establecer una alarma si mi papá no fuera un jefe de policía armado las veinticuatro siete. —De nada —dice como si estuviera orgulloso de eso porque. ya saben. no agarrados de las manos con su primogénita. La primera significa que será mejor que levante mi trasero y llegue a casa si ya no estoy ahí. es la cosa más hermosa que he visto. No quiero que este momento acabe nunca. Lo he sabido desde hace tiempo. casi como si los que había estado viendo durante doce años hubieran estado muertos en comparación. —Alcanza su teléfono y lo deja al lado del mío. Incluso aunque sé que tiene que hacerlo. y uno que también tiene la impresión de que los chicos Costigan son el tipo de personas que terminan en la parte trasera de su patrulla. vibra. —Sí. Mis padres van a estar enojados. —¿Entonces cómo pasa un chico de odiar a una niña a amarla? — Inclino mi cabeza hacia atrás lo suficiente para mirar su rostro. no te odiaba. Es entonces cuando mi teléfono. U ocupada con alguien más—. Probablemente debería ver la hora en mi teléfono. Lo sé. —Claro que lo hago. molestar a una niña es algo merecedor de una medalla o algo. pellizcando su costado. y pateaba tu trasero en cada juego uno a uno? —Exactamente. supongo que funcionó para nosotros. —¿Porque era más rápida que tú. pero estaba ocupada con algo más en ese momento. —Tira las puntas de mi cabello de nuevo. —Por millonésima vez.

pero se oscurecen cuando digo eso. pero su mandíbula se relaja un poco. Sus ojos se abren un segundo después. Lo siento debajo de mí. está acercándome. Si se entera de esto… —su dedo se mueve entre nosotros—… estaré en una alguna tumba sin marcar descomponiéndome bajo una pila de lejía. —¿Será cierto también para la segunda vez? —Ahora no está apartándose. No estoy lista para dejarlo ir. Toma sus pantalones de la lámpara y se los pone. y quedo a horcajadas sobre sus caderas. Puede que tenga que ver con mi pierna sosteniéndolo en el sitio cuando trata de deslizarse. y siento los músculos ondular bajo mis dedos. acabo de llegar hace dos horas. pero no estoy lista para moverme todavía. —Está moviéndose debajo de mí. Mi nariz se arruga ante la idea. pero cuando mi cuerpo se presiona contra el suyo. justo antes de que suavemente me baje de su regazo y se deslice del colchón. y no sé si es con intención. No soy exactamente “ligera”. —¿Ahora? —pregunto. Mierda. Sé que lo quiere. —¿Cómo puedes estar tan controlado? —Agito mis manos hacia él justo antes de que rodee la habitación. Está más bien afirmándolo. Mi estómago se siente como si estuviera lleno de lava. —Solo hay una forma de saberlo. —Pensé que tu padre iba a encerrarte en alguna torre y encarcelarme a mí después de la forma en que me encontró besándote la semana pasada en el pasillo. Así que no estoy segura de por qué cierra sus ojos con fuerza y aprieta su mandíbula como si estuviera intentando controlarse. Él sabe que yo lo quiero. pero mi cuerpo no está preguntándolo. —¿Cuándo? —Posa sus manos sobre mis caderas. —Por esta bestia conocida como Internet y la curiosidad mórbida. Rueda mi cuerpo sobre el suyo. tiene el clásico cuerpo de futbolista. pero quién sabe dónde aterrizaron. Sus ojos son del azul más pálido que he visto alguna vez. —El tiempo vuela cuando tienes sexo por primera vez. —Agh. Él es puro musculo y piel. la cual se había enrollado en todas partes con excepción del ventilador . —¿Qué? ¿En serio? —Toma su teléfono de la mesa de noche y lo voltea. pero hace que mi regazo se hunda más contra el suyo. Sus ojos se ensanchan cuando lee la hora—. —Mis manos van a sus hombros. ¿Cómo sabes de esas cosas? Sus ojos todavía están cerrados. Y sé que arranqué un par de bóxer antes. tomando su camisa y mi ropa. me siento así. —Sí.

mi papá vendrá hasta aquí y golpeará la delgada puerta del cuarto de Torrin. No estoy lista para vestirme. pero esta sonrisa es un poco ladeada. ¿Por qué habría de querer salir de esta cama? ¿Alguna vez? Cuando ve que todavía no me muevo. pero hace girar mis bragas de algodón blanco en mi cara. todos sus músculos cortando por su piel mientras se contenía a sí mismo. No está haciendo que sea fácil salir de su cama y vestirme—. como si fueras un buen chico católico que estaba guardándose para el matrimonio. prácticamente rogándote que me hagas el amor de nuevo. Y sé que tiene razón. probablemente terminaría bajo una pila de lejía si nos encuentra de la forma en que estamos ahora. —Estoy así de controlado porque sucede que de verdad. —Había estado por ponerse sus zapatos de fútbol. Si llego otros tres tarde. También sucede que eso no será una opción si llegas a casa después del toque de queda tras salir de mi casa. sonriendo de nuevo. Las sábanas de Torrin eran de un azul marino hace años. Estoy desnuda. Cuando paso mi cabello sobre un hombro antes de engancharlo en la espalda. son suaves y huelen a él. sostiene su teléfono en mi dirección y apunta a la hora. pero las arrojo al resto de mi pila. Me obligo a apartar la mirada de su cama. Eso es lo que finalmente me saca de la cama. —Oye. Deja la pila de ropas en mi regazo. y su pulgar acaricia la comisura de mis labios. y tú te estás poniendo la camisa. —Tienes el control de un sacerdote —murmuro mientras me pongo la ropa interior. Las agarro. y baja las mantas hasta los pies de la cama como si estuviera esperando coaccionarme de salir. pero se detuvo cuando empecé a vestirme. —Mis ojos vuelven a la cama donde puedo verlo cerniéndose sobre mí. lo hago un poco más despacio de lo normal. —Oh por favor. Su mano cae. he ido a misa todos los domingos durante los últimos diecisiete años de mi vida. moviéndose lentamente para no lastimarme. Está mirándome.colgando del techo—. La imagen me hace desear que estuviera quitándome la ropa en lugar de volver a ponérmela. Estoy lista para algo más. pero ahora son de un tono más violeta tras cientos de lavados. Sin embargo. Cuando me pongo el sujetador. —Muy bien. No es como si fuera . —Acuna mi barbilla cuando sigo enfurruñada en su cama. me gusta hacerte el amor y me gustaría seguir haciéndolo. hablar de sacerdotes después de lo que acabamos de hacer es muy raro. Ya estoy tres minutos atrasada. él traga. de verdad. en tu cama.

Y cada uno después de esos también. Abarrotada. y aunque él es el hermano del medio. —Detalles. Le sigo por el pasillo y bajo las escaleras con él. Torrin ha sido vetado de mi casa. pero ambos somos sorprendidos por el ruido de algo rompiéndose en alguna parte de la cocina. La mitad de las luces del techo están quemadas. —Cuando termina de atar el segundo. Estamos casi abajo. Indefinidamente. parecía que todos y todo simplemente flotaba en diferentes direcciones. pero es imposible no ver qué está pasando. Su casa no siempre fue así. Todo se complicó cuando el señor Costigan murió.nuestra última vez ahí. Debemos apurarnos. Es una de las razones por las que a mis padres no les gusta que venga con los Costigan. besa el exterior de mi muslo y agarra mi mano—. no estoy avergonzada de estar aquí. es por eso que generalmente pasamos el tiempo en mi casa o algún otro lado. Sin embargo. pero después del fiasco del acalorado besuqueo contra la pared la semana pasada. pero el hermano mayor de Torrin fue el que peor lo tomó. Torrin toma mis viejos Converse del suelo y se agacha a mis pies para ponerlos mientras lucho por meterme en mi camisa. Nunca. Las cosas comenzaron a cambiar después de que su padre murió hace cinco años y su mamá tuvo que tomar dos trabajos. Y el día después. y una vez que se fue. Después de ponerme mi falda. Si papá ya no está paseándose por la puerta principal. cerveza. Son zapatos muy grandes que llenar. Estoy bastante segura de que sé qué es y quién es responsable del cristal. Probablemente porque era la . mejor dicho. He presenciado esta escena tantas veces que la he aprendido de memoria. ha tomado el rol del hombre de la casa lo mejor que puede. Existe el mañana. Prácticamente siento mi sentido arácnido activarse. rompiéndose. —Solo porque tendrías que enfrentarte a tu mamá si no ibas. el resto de la casa está medio desordenada. Con más de seis meses de retraso desde que necesita una limpieza a fondo. A diferencia de su cuarto. Sé que tenemos que hacerlo. Su hermano pequeño está arriba durmiendo. y quiero parar y decirle lo mucho que lo amo y que nunca podría avergonzarme por nada cuando se trata de él o que no puedo imaginarme un mejor lugar que su cama para nuestra primera vez. El padre de Torrin era el ancla de la familia. Sé que está avergonzado de llevarme allí. el cual está relativamente ordenado para un chico de diecisiete. pero Torrin debe revisar. Tenemos tiempo. está a un minuto de hacerlo. Zapatos imposibles de llenar si le preguntas a Torrin.

Lo único que me importa es él. o al menos gran parte de ésta. —Si no es más que mi hermano. Cobarde. —Puedes pagarme no bebiendo alcohol en la escuela de nuevo ni dejando un rastro de latas de cerveza que lleven al maletero de mi auto. Y lamento que te hayan suspendido del equipo por cinco juegos. —Claro. Lo era antes de que su padre muriera y se había convertido en uno mayor desde entonces. —Gracias por tomar la falla por mí. pasó volando por allí. quien en serio me salvó el culo hoy —anuncia Caden a la cocina llena con media docena de sus amigos perdedores. te debo una.razón por la que el señor Costigan estuviera afuera esa noche. pero mi mano se queda en la suya. y se dice que está en un buen punto para terminar con una buena beca si sigue marcando dos goles por partido… lo cual no puede pasar si tiene que . No tendría que haber estado en medio de ese cruce cuando Sherry Gates. Me tenso. el cual es seguido por un par de risas. cuyo nivel de alcohol en la sangre era superior a tres puntos. pero por la mirada vidriosa en sus ojos. Ha sido titular en cada juego desde su segundo año. pero perdió tantas clases que tiene que repetir el último año. y la otra se queda metida en el bolsillo trasero. si Caden hubiera estado en casa cuando dijo que estaría. pero no había oído que Caden básicamente había dejado un rastro de Natty Ligth hacia la camioneta de Torrin. —Caden hace un perezoso saludo. Thierry de verdad es muy duro. Es bueno en eso también. pero no me importa. No es que eso le gane mucha simpatía en mi lista. está jodidamente claro que ya se ha bebido otra media caja—. Torrin. porque Caden es un imbécil. Ya sabes. lo cual apesta ya que eso nos pone a los tres en un mismo grupo en las mismas clases. La mano de Torrin se aprieta alrededor de la mía en cambio. ¿los que se presentan a la primera clase ebrios o con resaca la mayoría de días? ¿Los que no podrían ni llenar un dedal con honor entre todos ellos? Se suponía que Caden se graduaría el año pasado. El líder de todos. Es extraño cómo la culpa estrangula la vida de las personas. El señor Costigan fue quien murió esa noche. Había escuchado que Torrin le había dicho al director Thierry que las latas de cerveza eran suyas. —Caden alza la mano sobre su cabeza. hermano. pero Caden ha estado muriendo lentamente desde aquel momento. Caden suelta un “¡Atrapado!” a sus amigos. Me giro hacia Torrin. esperando a que la choque. —¿Te suspendieron del equipo de fútbol? Detrás de mí. El fútbol es su vida.

Torrin? ¿O todavía está guardándose contigo? Caden deja caer su mano sobre el hombro de Torrin. ¿Besaste a mi hermano con esa boca tan sucia? — Mueve su barbilla hacia Torrin—. Caden es el clásico cobarde. cuidar de mí. La mano de Torrin se aprieta alrededor de la mía. hacia Caden. Jade. no puedo evitar sentir cosas asesinas cada vez que lo miro. —Lo enfrento y doy un paso más cerca. o vete al diablo. Apuesto que estabas un poco distraído hermano. así que es más que obvio. La última vez que lo intentó. Lentamente. De repente estoy tan enojada con Caden que quiero golpear esa sonrisita en su cara. Puedo notar que está casi matándolo dejarme manejar esto por mi cuenta. Torrin trata de acercarme a él. Torrin se estremece. sus ojos se entrecierran a Caden. —Muérdeme1. Él sabe que no debe ponerse frente a mí o mover su cuerpo en esa dirección. —Me mira a los ojos. pero tiene que entender que puedo protegerme sola. Decido omitir el movimiento por un momento. excepto por sus ojos marrón oscuro y su cuerpo más robusto que atlético. 1En el original. Madura y toma responsabilidad. Afortunado. poco impresionada. — Cierra sus dientes una vez más—. Justo en ese bonito trasero redondeado tuyo. Debe entender que es mi trabajo.sentarse en el banco por los próximos cinco juegos. Está entendiéndolo. pero se queda donde está. Entiendo que su instinto sea protegerme. —Me encantaría. se para a mi lado. Torrin se lo quita de un encogimiento y me acerca de nuevo a él. Bite me. respondes inmediatamente—. tuvimos una seria pelea. Caden. —Ustedes dos estuvieron en tu cuarto por dos buenas horas. y no retrocedes ante un cobarde cuando lanza un golpe. No parpadea—. ¿Ya estás dándole a eso. . expresión equivalente a púdrete. y puedo diferenciar el dulce sonido de un colchón rebotando desde un kilómetro de distancia —dice Caden guiñándole un ojo a Torrin—. Cuando eso no funciona. —Iba a contártelo. Solo estaba medio… distraído. Caden choca sus dientes entre si un par de veces. Ya ha perdido la mayor parte de su bronceado de verano. —Sus mejillas se sonrojan un poco. Aunque más o menos se parece a Torrin. —Eres un idiota. —Caden cruza sus brazos sobre su pecho de barril. —Ah. Alzo una ceja. Sus ojos bajan a mí—. pero lo hace. No permitas que tu hermano siga haciéndolo por ti. no el suyo.

muchas gracias. luego estrella su botella contra la encimera. Torrin se lanza hacia Caden. Caden? —Tiro de él hacia atrás unos pasos porque no tengo demasiada fe en que esto no vaya a convertirse en una pelea si Caden no cierra la boca antes de que lleve a Torrin a la puerta principal—. detente. bien podrías tomar todo lo que puedas tantas veces como puedas conseguirlo. le doy un tirón a su brazo antes de que pueda llegar muy lejos. No vale la pena. pero después de que el último dejó a Torrin con un ojo negro y tantos moretones en su pecho que estaba segura de que tenía un par de . Tengo un agarre lo suficientemente sólido en él como para evitar que vaya muy lejos. sin parpadear. La distancia es algo bueno. —Le muestro mi dedo medio mientras todavía me las arreglo para agarrar a Torrin con ambas manos. Toma aire profundamente un par de veces. En especial cuando se trata de partes corporales sacudiéndose y puños cerrados. Caden resopla. Su retorcida sonrisa cuenta el resto de la historia. —¿Por qué no bebes hasta quedar en coma. Solo está tratando de molestarte. Por la mirada en el rostro de Caden. Una rabia estremece el cuerpo de Torrin. —Mi honor está muy bien. He visto a estos dos meterse en suficientes problemas para saber que es un enfrentamiento bastante empatado. sé que esto pasará de feo a violento con un par de palabras más. idiota. Se lanza de nuevo. Defiende el honor de tu novia —dice Caden. hermanito. Mira a Caden. —¡Basta! ¡Ahora! Esto es lo que él quiere. pero lo esperaba. — Caden levanta sus ojos al techo mientras se toca la frente. Serías de mucha más ayuda. mirando a Caden todo el tiempo. El músculo que pasa por su mandíbula parece a punto de romperse. pero los músculos agrupados en el antebrazo que estoy agarrando empiezan a temblar. —Esa chica jamás va a casarse contigo. —Torrin. hermano. —Vamos. esta vez con la suficiente fuerza para arrastrarme medio camino por el suelo de linóleo antes de lograr atraer su atención. —Y tú serías de mucha más ayuda si cierras la boca y abres las piernas en cambio. No se lo des. —No con las cosas sucias que te estoy haciendo en mi cabeza. Se detiene. —Sí lo vale. Sigo llevando a Torrin fuera de la cocina. Cuando Caden encorva su dedo hacia Torrin. Algo destella en los ojos de Caden.

las cosas serán más tranquilas. pero sé que no puede oírme. —Cuando no suelto su brazo. pero ninguno avanza para ayudar a su amigo. Ya tiene a Caden en el suelo y ha arrojado dos golpes antes de que pueda gritar de nuevo—. —¿Oye. Sus ojos vuelven a Caden—. o en este caso. Caden está riéndose. —Apunto hacia la puerta—. —Dejemos a estos monos rascándose sus traseros y lanzándose sus mierdas. . —¡Torrin! —grito. sabes dónde encontrarme —dice. ya está sobre él. No es que fuera a dejarlos acercarse a él. o si lo está. Me doy vuelta tan rápido como puedo. me meto. Después de otro minuto. Caden y Torrin ya no eran chicos luchando por diversión. ¡Basta! Los amigos de Caden se cierran alrededor de ellos. Jade? Mis hombros se tensan. Su expresión todavía es letal. probándolo. es más amoroso que peleador. Extrañamente callado. será el momento en que explote. No parece que vaya a detenerse hasta que Caden se calle. Al menos Rory. me mira. Torrin levanta sus manos y se aleja un par de pasos. a lo largo de la cocina. No creo que Caden esté intentando defenderse. Me sigue. Para cuando lo he liberado completamente. casi enfocados. eran hombres que sacaban sangre. ¿por qué Caden no puede saber cuándo parar? —Si necesitas ayuda con lo de abrirte de piernas. a quien le están pateando el trasero. Sus golpes son concentrados. juré que tendría que evitar que se metiera en otra.costillas rotas. su respiración ha vuelto a la normalidad. No rompe el agarre y va como un gorila loco hacia Caden. También es muy reconocido por su velocidad subiendo y bajando por el campo. así que suelto un poco más. Una vez que Caden se mude de la casa. Estoy bien. Torrin no solo es conocido por hacer goles. Torrin le quita las ganas a golpes. Buenos amigos. Vamos. pero está bien. El segundo en que alguno de ellos le ponga un dedo encima. Doy el primer paso fuera de la cocina y espero. golpe tras golpe. pero Torrin está en silencio. No puedo contar el número de estas peleas “fraternales” que he roto. pero es muy tarde. así que cuando noto las primeras salpicaduras de sangre a lo largo del linóleo. el hermano menor de los Costigan. —Estoy bien. Suelto mi agarre.

— Cuando Torrin habla. tronando sus nudillos. y terminamos. —Vamos. no se mueve. Bajo la mayoría de las circunstancias. Mira a Caden por otro momento antes de ponerse de pie a mi lado. Torrin. —No tengo que gritar esta vez porque no hay mucho ruido ahora. pero no creo que haya algún hueso roto o que requiera puntos. también lo sabe. como exhaustos. Aparte del sonido del puño de Torrin conectando con alguna parte de Caden. todo su cuerpo se queda inmóvil. Flexiona sus dedos. —Háblale a Jade de esa forma otra vez. Ahora cálmate y limpia antes de que mamá llegue a casa. hazme saber cuando descifres eso. luego agarra mi mano y me saca de la cocina. más bien asustada por quien quiera que se cruce en su camino. le habría reclamado por eso. Del todo. hermanito! —grita Caden a nuestras espaldas. No porque esté preocupada por mi seguridad. —Hace sonar la última parte como un insulto mientras abre la puerta principal y me apresura para que salga primero. al momento en que mi mano se curva en su hombro. La nariz de Caden está sangrando. —¡La sangre es más espesa que el agua. —Suficiente. Se queda sobre Caden unos segundos más. y un par de los nudillos de Torrin parecen abiertos. . Incluso aunque mis palabras no están deteniéndolo. Aprieto su hombro. Finalmente dejó de reírse. Por la mirada en los ojos hinchados de Caden. —Sí. Aparte de su pecho subiendo y bajando con su acelerada respiración. pero acaba de patearle el trasero a su hermano sin que Caden consiguiera dar un solo golpe. En algún momento de este último año. su voz es controlada. Hermano. De nuevo. se hizo más fuerte que su hermano mayor. de nuevo. Suficiente. pero lentamente sus brazos bajan a sus costados mientras sus puños caen abiertos. el cuarto está en silencio. Los roles han cambiado. Estoy cansado de limpiar tus desastres. escupiendo lo que supongo es su propia sangre. pero no dejo de notar el temblor que corre por su espalda—. Con suerte por última vez esta noche porque es un maldito milagro que mi papá ya no esté aquí golpeando la puerta principal con un equipo SWAT cubriéndolo. Me asusta cuando se ve de esta forma. Estaba conteniéndose. No retrocede una vez que está comprometido con algo—. Quiere asegurarse de mantenerse entre su hermano y yo. Ya tiene mucho con qué lidiar sin que me ponga toda mujer independiente con él. —Torrin… —Me paro frente a él.

Miro hacia la casa de Torrin. Nunca quiero ver a Torrin romperse. o tan normal como Torrin Costigan es capaz de verse en un día típico. La intensidad es buena hasta un punto… el punto en que se rompe una persona. Ninguno de los dos tiene afán de separarse. y sé que te sientes mal por él debido a eso. Sin embargo. Torrin de alguna forma se siente en parte responsable por la muerte de su padre. pero eso no cambia el que sí lo tenga para él. Sé que se siente responsable por lo que le pasó a tu papá. es una persona intensa. —Mira la acera. Eso es lo que me gusta de él. cuidar de mí misma. así que para cuando bajamos los escalones y estamos saliendo a la acera. El frío aire de otoño hace un trabajo decente aclarando nuestras cabezas. y tú estás en la cima de esa lista. Se quedó ahí de pie. tratando de no sonreír. pero no lo hizo. Había esperado que lo esquivara. Tener a un jefe de policía como papá de verdad apesta cuando eres adolescente. Como siempre. Si no cuido de ti. Se quedan despiertos hasta que llego a casa cada vez. —También puedo. Apenas son pasadas las diez. —No debiste golpearlo —digo mientras caminamos por la acera. Quiero volver ahí y hacer que la nariz de . sin moverse y lo recibió. Las luces todavía están encendidas en cada cuarto excepto en la habitación de mi hermano menor. Me había acusado de hacer trampa en un examen de deletreo. pero no puedes dejar que arruine tu vida a la vez que arruina la suya. —Sí. escaneándome como si estuvieran revisando si mi blusa está enredada o si mi falda todavía está alzada o algo. se lo merecía. Pero solo hay unas pocas personas a las que amo. Es también por eso que me preocupa. ya sabes. poniendo los ojos en blanco cuando comienza a abrir su mandíbula como si le hubiera hecho un daño permanente—. Excepto cuando estoy afuera con Torrin. —Se frota la mejilla. pero solo estaba molesto porque yo había sacado un punto más que él. casi luce normal de nuevo. Miro hacia mi casa. Le gusta frotarla cada vez que puede desde que una vez le di un golpe durante un descanso en cuarto grado. y por lo general mis padres van a dormir a las nueve treinta en punto. —¿Cuánto tiempo más vas a seguir cubriéndolo? —pregunto. Un chico que luce como si este mundo y el siguiente estuvieran sobre sus amplios hombros. Su proceso de pensamiento no tiene sentido para mí. Como si sus doce años y cuarenta kilos pudieran haberse colocado frente a esa acelerada minivan y destrozarla antes de que aplastara a su papá. —Lo sé. lo recuerdo. ¿qué tan bueno soy? Siento la temida bola en mi garganta de nuevo. desacelerando nuestro paso hasta que nos detenemos—.

Cuando lo hace. sé que Caden habría sido suspendido para siempre si hubiera sumado otra infracción. —Oye. sus ojos claros finalmente empiezan a despejarse—. —Espero a que me mire. Tiro de su mano hasta que su pecho está rozando el mío.Caden sangre de nuevo cuando recuerdo las consecuencias de que Torrin haya sido suspendido por él. considérame con la agenda despejada. se vuelva incluso más loco. Su rostro se suaviza mientras extiende su brazo. Lo que sea que ve. Cuando su sonrisa comienza a aparecer. exhalo. lo suficientemente fuerte para que el pequeño terrier del señor McCune comience a ladrar por la ventana delantera. Mi estómago se anuda cuando pienso en lo decente que es en la cama. en la ventana. Algunas veces solo debes dejarlo ir. pero ¿y qué? En lo que a mí respecta. la maldita bola en mi garganta dobla su tamaño—. Supongo que simplemente estoy esperando que entiendas algún día que no puedes salvar a todo el mundo. —¡Ya voy! —grito en respuesta. —Exhala y mira hacia lo lejos. Te acompañaré hasta tu casa. —¡Jade Childs! —La voz de mi papá hace eco desde donde supongo se ha estacionado en el porche delantero. lo cual solo hace que Roco. —Vamos. Su brazo se estira a mi alrededor. Ya terminé con eso. —Cuando la piel entre su ceño se frunce. deslizando mi pulgar por uno de los aros del cinturón. cavó su propia tumba. y estaré ahí. —Debo recolectar datos adicionales antes de dar mi conclusión final. —Lo sé. hace que sus ojos se entrecierren—. La voz de mi papá tiende a provocar eso. Sí. —Levanta su ceja hacia mí. Hora. No quiero perderte por tratar de salvarlo. lugar. —Y sabes. —Soy un tonto y un caso perdido. —No me perderás. —Le sonrío. —Mete la mano en su bolsillo y comienza a llevarme por la acera. Es inmune o algo. acercándome. Torrin. La expresión de Torrin no cambia. Hago una mueca. La seriedad en su voz y su rostro me hace reír. —Qué bueno que seas tan lindo. puede que sea muy decente en la cama. .

Buen intento. si debo decirlo. El aire que he estado tomando se atora en mis pulmones. pero lidio con él. mejor no. Todo el mundo es un dolor en el trasero a su manera. Él es un dolor en el trasero hasta donde puede serlo un novio. Soy un dolor en el trasero hasta donde puede serlo una novia. Ni siquiera me la quito para bañarme. voy con otra cosa. Supongo que así es el amor. La meta es encontrar a la persona por quien valga la pena aguantar dicho dolor. —Trata de caminar por la acera de nuevo. Vivimos en una de las ciudades más seguras del país. No me muevo. Me muerdo el labio para tratar de contener el sonrojo que siento subir por mi cuello. Perderte. —Lo que me asusta desde el primer día que supe que te amaba. no soy la chica tímida que se sonroja y podría ser elegida Miss Simpatía. Toma esto. es un punto de orgullo para mí. sé de dónde viene. Supongo que la mayoría de los chicos que pierden a un padre a una edad temprana se sienten igual. Han experimentado de primera mano la fragilidad de la vida y lo rápido que puede extinguirse. así que ¿por qué demonios dejaría que un montón de otras personas traten de decirme quién debería ser y qué debería querer? Borra su sonrisa ladeada antes de responder. Han estado llamándome niña terca desde que era pequeña. En lugar de intentar convencerlo por centésima vez. Prácticamente está regodeándose por la buena funcionalidad de su masculinidad. mis palabras nunca parecen echar raíces. ¿Qué te asusta tanto? Escanea el vecindario alrededor de nosotros como si hubiera cosas que no pudiera ver. —Mira. Tan equivocado como es su miedo de perderme. Vivo a media cuadra. Sé quién soy y lo que quiero. Después de lo que pasó en el pasillo la semana pasada. —No. aunque admiten eso con decepción. He encontrado el mío. —Su mano se aprieta alrededor de la mía—. —Saco de mi camiseta la cadena que he usado alrededor de mi cuello por diez años. Me quedo donde estoy. Se ha convertido en una parte de mí. Chicos… —No voy a dejarte caminar en la noche hasta tu casa sola. —Son las diez —digo. como mis oídos y mis dedos. . Para desgracia de mis padres. parpadeando—. tienes suerte de que tus partes masculinas estén conectadas… y funcionando más que impresionantemente. pero lidia conmigo. No importa cuántas veces le haya dicho que no voy a dejarlo. Soy la chica que vive en camisetas de bandas y pone sus ojos en blanco ante las porristas.

Y siempre y cuando tengas una parte de mí. Casi parece . No puedo tomarlo. da un paso atrás. descalzo. No quiero sumar otra semana por llegar otro minuto tarde. Ya me he ganado un castigo de una semana por llegar lo que supongo son quince minutos tarde. así que está justo donde debe estar. me siento como más que flotando. —Buenas noches. queda justo sobre su corazón. —Cuando no toma el collar. Su frente se arruga. —Puedes regresármelo algún día —digo. Cuando me la quito y la sostengo frente a él. Baja la mirada a donde cuelga. y amo demasiado a esta persona. y con cabello oscuro brillando a la luz de la luna. —No puedo tomar el anillo de tu abuela. —Sí. Mi abuela específicamente quiso que lo tuviera. La mirada en su rostro me detiene. Me levanto en las puntas de mis pies y presiono un rápido beso sobre su boca antes de salir corriendo por la acera hasta mi casa. —¿Jade? —¿Síp? —Me doy vuelta. Después de esta noche. me sonríe. sí puedes. Se necesita mucho para ponerme nerviosa. Él ahueca sus manos alrededor de su boca y grita. moviéndome hacia atrás por la acera. Y gracias. Dejando a Caden de lado. pero en Torrin. Me eligió a mí sobre cinco primas. tendrás una parte de mí. y no estoy segura de por qué. Guárdalo por mí. —Hazme señas cuando llegues a casa. pero supongo que llegar a un intercambio de anillos algún día está a la altura—. no puedes perderme de verdad. —Sí. esta ha sido la mejor noche de mi vida. lo deslizo sobre su cabeza—. Escucho la puerta de mi casa chirriar al abrirse. Lo sé. cuando el tiempo sea el correcto. ¿bien? Hago un saludo hacia él. Siempre y cuando lo tengas. Siempre lo será. El collar le queda más corto. moviéndome. —¿Te casarías conmigo? —Con las manos en sus bolsillos. —Es una herencia de familia. señor. Ahora que está muerta. Ya sabes. supongo que jamás lo sabré. Estoy frente a la casa vacía a mi lado cuando su voz llega hasta mí de nuevo. Lo estudio sobre él también. Pero amo demasiado ese anillo. El anillo cae justo bajo mi pecho.

pero vislumbro su sonrisa. Una brisa me recorre. Sacude su cabeza. —Se acerca—. Mi corazón comienza a disparar como si fuera a escaparse. jugando con el dobladillo de mi falda y las puntas de mi cabello. Estoy pidiéndote que te cases conmigo. estoy muy confundida. Quiero pasar el resto de mi vida contigo. Se acerca más. No puede ser una prometida adolescente. Sus ojos nunca dejan los míos. Pero no puedo decir simplemente Sí o Acepto o Lo haré o lo que sea que digan las chicas en esta clase de situación. Yo también quiero pasar el resto de mi vida con él. Sé que lo quiero. Debo haber oído mal. —No lo hiciste. Estoy pidiéndote que te cases conmigo porque nunca he estado más seguro de algo en mi vida. Sé mi respuesta. como si hubiera planeando esto por años y hubiera estado seguro de ello durante décadas—. ¿Cierto? Sacude su cabeza una vez. —Su voz es tan tranquila. No estoy segura de que pueda responder. . —¿Qué? —Mi voz se rompe en esa única silaba. Casi. Ya sabes. —Torrin… —No hoy. ¿y el chico católico que no eres está haciéndote sentir culpable? Está al menos a quince metros de distancia. Mi garganta se queda seca. El aire sigue jugando conmigo. No mañana. Pero algún día. No parpadea. —Tenemos diecisiete. Te amo. —¿Solo me estás pidiendo eso porque nosotros…? —Me aclaro la garganta—. pero lo estoy. ¿Verdad? Dios. Pero no estoy confundida sobre Torrin o sobre amarlo o quererlo para siempre. —Ya me escuchaste.disculparse. Esa es la cosa más clara para mí en el mundo. —No hoy. —No. No mañana. No estoy segura de si debería saber esto en esta etapa de mi vida. y Jade Childs no puede ser una novia adolescente. No podría ignorarla ni aunque estuviéramos a un sistema solar de distancia. pero no del todo. ¿Cierto? No puedo haber escuchado lo que creí. porque tengo diecisiete años y soy yo. jugando con mi cabeza de la misma forma en que se mete con mi ropa.

Hacia él. Mis pulmones tensándose. Sigue besándome. porque es aquí cuando lo siento. dibujando los cuadros de la rayuela. Me pregunto si alguna cantidad de tiempo es demasiado para él. —Su frente está tan arrugada como alguna vez la he visto. justo aquí. pero que antes es padre. me lanzó contra él. luego estoy besándolo. Está ahí. respirándolo una última vez. toma mi mano. pero eventualmente me retiro. Antes de que pueda acercarse más pasos. Justo aquí en la acera donde crecí montando mi bicicleta. Admitirá libremente que es policía. —¡JADE CHILDS! —El grito de mi papá hace eco por todo Madison Boulevard. Beso a Torrin como si mi vida dependiera de ello. Para siempre. Mi corazón está golpeteando. Justo cuando estoy por irme corriendo por la acera. Con un guiño. raspando mis rodillas. si se lo pido. lo hace. Cae un par de pasos y luego se estabiliza. Mi sonrisa aparece en su sitio mientras miro la cadena colgar de su cuello. Cuando llego a la pequeña verja frente a mi casa. Abro el pestillo de la reja y le hago señas. pero sé que la próxima vez que mi papá salga al porche. —Nunca respondiste. esperando que pueda contener su aroma hasta verlo antes de la primera clase mañana por la mañana. Está justo frente a mí. Cuando la siguiente ola de viento me golpea. Todo lo demás está flotando. y en cierta forma. aprieto su mano una última vez antes de girarme y correr. —Debo irme —susurro contra sus labios. me muevo. Él está justo frente a mí. esperando. es de alguna forma mucho mejor que el que compartimos arriba en su dormitorio. —Pensé que estaba jodidamente claro con ese beso. Este momento. Por eso la escopeta. Para que todos vean. miro hacia atrás. pasaría la noche esperando justo ahí. Para que cualquiera vea. Mis piernas se envuelven a su alrededor y mis brazos se enredan en su cuello. En casa sana y salva. No quiero correr lejos de él momentos después de su pregunta y mi respuesta. lo hará con su escopeta. Un par de perros más están ladrando en los patios y las ventanas delanteras ahora. Sé que habría esperado más. Nuestras vidas han estado unidas durante mucho tiempo… es aquí cuando sé que siempre estarán enlazadas. Desenredo mis piernas de él y beso la comisura de su boca. Me . Sé que. —Algún día.

—Aquí. así que quiero espantarlo antes de que la escopeta de papá aparezca por la puerta. Justo cuando estoy por cruzar la puerta principal.hace señas en respuesta. si exploto dentro de la casa con una sonrisa loca. No puedo ver quién está dentro. gatito. Pero sé que. Puedes agradecerme después — murmuró. Él acaba de pedirme que me case con él. Nada ni siquiera remotamente emociónate pasa aquí. Se queda ahí. sal de aquí si quieres salvar tu pellejo. Papá ha amenazado con disparar a la pobre cosa la próxima vez que mire de reojo los arbustos de rosas de mamá. esperando. pero eso normalmente no me eriza los vellos de la nuca. mirando. Esta es una de las cuadras más seguras de todo el país. Siento como si estuviera brillando desde adentro. gatito. escucho algo tras de mí. Un día. pero cuando eso no sirve. acercándome a los arbustos lentamente. Por supuesto. Acabo de tener sexo por primera vez. —Me acerco un par de pasos más y aplaudo. —Vamos. Nada. acomodando la tierra removida antes de que papá la vea. gatito —llamo. Me siento como bailando por el camino de entrada. no la vieja patrulla que estoy acostumbrada a ver aparecer en la noche. Usualmente visitantes que vienen a esta hora no traen buenas noticias. La mujer de los gatos que vive a un par de casas adoptó a un nuevo gato que tiene la impresión de que el mundo es una pequeña caja. Es tan oscuro como la noche. una cosa malhumorada color naranja y atigrada sale del arbusto—. Algún día. Rodeo los arbustos hasta la reja. así que me detengo para recomponerme. abro la pantalla de la puerta. Es difícil hacerlo. Estoy por volver a entrar cuando escucho un carro detenerse enfrente de nuestra casa. pero no se mueve para entrar. el radar de mis padres se activará con fuerza. sacudo los arbustos un par de veces. pero eso no puede tocarme. Mi papá tiene muchos visitantes al azar de la estación de policía que se aparecen a todas horas de la noche. Dando dos respiraciones más para componerme. Puede que sea tarde y algo esté haciendo ruidos en los arbustos. Acabo de aceptarlo en la forma de un beso que se sintió como si derritiera mis nervios. El carro detenido frente a nuestra casa es una vieja furgoneta. Con el chico que amo. La gente ni siquiera acelera a más de cinco por encima del límite. Necesito más que una pausa para recomponerme de todo eso. y nada puede apagarlo. La furgoneta . Dejo que la pantalla de la puerta se cierre antes de bajar los escalones frontales. Probablemente no irá a casa hasta que escuche mi puerta cerrarse.

pero sé que no lo es. ¿Esta es la Avenida Driscoll? —pregunta el conductor. Está solo a un kilómetro de regreso más o menos—. El hombre asiente y consulta su mapa de nuevo. ¿Por qué hay una aguja colgando de su mano? Echo mi brazo hacia atrás. El hombre toma mi muñeca antes de que pueda dar un paso atrás. ¿Quién usa mapas todavía? Existen estas cosas útiles llamadas teléfonos con mapas. Debe ser un mapa viejo. Genial. señorita. Driscoll está a unos kilómetros de regreso. sin embargo. es Madison Boulevard —digo. —Eh. y me acerco un par de pasos. —Disculpe.está todavía encendida. —No. Nuestro vecindario está metido detrás de una de las partes más comerciales de la ciudad. Debería estar en su mapa. Sucede mucho. salgo a la acera y trato de ver su mapa. y personas de negocios de las afueras se pierden aquí todo el tiempo. podría ser un policía. Conozco a todos en la estación de papá. Perdido. Siento que todo mi cuerpo ha caído en una piscina de gelatina y estoy intentando moverme. no. así que tal vez el conductor solo se estacionó para llamar. ahí está. Es entonces. —No lo veo aquí. pero siento que me muevo en cámara lenta. No puedo verlo desde este ángulo. Es entonces que siento un pinchazo en mi muñeca. Es un sonido que memoricé hace unos veranos—. cuando el vello en mi nuca se eriza. —Su voz es diferente ahora. y el rostro de un hombre aparece en la ventana. todavía estudiándolo. navegación y todo. —Hemlock. Muy se asegura de que acabo de escuchar la puerta principal de Torrin cerrarse. Hablando de teléfono… dejé el mío en la mesa de noche de Torrin en mi afán de llegar a casa. extendiendo un mapa sobre su volante. —Frunce el ceño y se frota la barbilla. menos amistosa—. No estoy para nada perdido. —Ahí. . La ventanilla del conductor baja. Hemlock… —Revisa su mapa aparentemente sin éxito. —Aterrizo mi dedo sobre la cuadricula donde la calle Hemlock se une con Driscoll. Lo sostiene para que lo vea. Hacen la vida verdaderamente fácil. Luce arreglado y de mediana edad. Saliendo por la calle Hemlock. Feliz de poder ser el MapQuest personal de este tipo. Abriendo la reja. —Hemlock es una calle vieja. Al menos no está tan perdido.

Me succiona hasta que no puedo recordar mi nombre. La forma en que se veía conmigo en la cama. Estoy flotando y hundiéndome a la vez. y antes de saber qué está pasando. —Torrin… —Pasa por mis labios lo suficientemente fuerte para solo oírlo yo. No puedo gritar. Me hunde hasta que no estoy segura de si quiero recordarlo. No puedo hacer nada más que pensar en él. soy empujada por la puerta de la furgoneta y encerrada dentro. . La forma en que se verá mañana cuando se entere de lo que ha pasado. La forma en que se veía en la acera después de pedirme pasar mi vida con él. luego la oscuridad aparece. No puedo moverme.

es porque yo he cambiado. me quedo parada junto al sofá. Me he acostumbrado. sin embargo. Tuve muchos de estos días al principio. a oscuridad no es tan negra como solía ser. Supongo que ya no es de madrugada. Lo que alguna vez fue negro. Por supuesto hay que culpar al sueño por eso. al menos un poco. A esta chica. Justo a tiempo para el almuerzo de siempre. es diferente. pero han disminuido en frecuencia e intensidad. Un rápido vistazo al reloj que cuelga sobre su reclinable revela que son casi las doce y media. En lugar de moverme a la cocina porque son las doce y veinte. Hoy. No porque algo haya cambiado. Es tan intenso como cualquiera que he tenido. tal vez más. Estiro mis piernas y brazos y me siento en el sofá. ya no es tan sofocante. Ruedo mi cuello para deshacerme de los calambres. He aprendido esa lección más veces de las que me importa contar. sin embargo. y el almuerzo debe estar en la mesa a las doce y treinta. pero la mayoría de los días estoy feliz con el mundano horario. Cada día es predecible porque todo es igual. quien quiera que sea. no podía predecir nada. una que empieza tan pequeña como una semilla y luego florece en algo tan grande que parece que va a romperme. Raro. pero es mucho mejor que en lo que dormía antes. Lo de siempre. la forma en que la . Ese es el sueño del que me despierto. ahora no es tan consumidor. Si lo hago demasiado rápido caeré inmediatamente. Dormir en un sofá con una almohada plana no es exactamente cómodo. el programa de siempre a esta hora del día. le gusta saber qué esperar porque no hace mucho. Escucho la televisión arriba en su cuarto. Algunas veces debo recordármelo. Lo que una vez fue oscuro. Hora del almuerzo. Me levanto lentamente para probar mis piernas. pero esa chica ya se fue. Una emoción aletea en mi pecho. Este. Esto es mejor. es diferente. Hubo un tiempo en que habría odiado vivir con un horario estricto. Todavía puedo ver su rostro esa última noche. El sueño con él.

Me muevo al viejo refrigerador para agarrar el paquete de mortadela . porque es lo único que me queda de él… sueños. Trato de apartar todos esos pensamientos lejos antes de entrar en la cocina. me digo que no es nada más que una ilusión. La clase de oscuridad que te desorienta. más fuerte es él. casi como si los músculos se hubieran atrofiado. Es un pobre sustituto de lo verdadero. Dios. Eso es parte de su plan. más poderoso se hace. Tampoco el resto de mi cuerpo. Perdí el sentido de lo que era arriba y abajo. esos sueños son dolorosos. pero mejor alternativa que perderlo por completo. mis piernas se sienten más débiles con cada paso. podrían herirme. Mientras más débil estoy. Es demasiado brillante. Me siento como si hubiera vivido en la oscuridad por años. esa vida… ese chico… todo se ha ido. Podría ser peor. Mientras alcanzo la hogaza de pan de la alacena. adopté el mismo pensamiento. La forma en que sonreía como si compartiéramos toda una vida de secretos. La forma en que me miraba como si yo fuera todo. Probablemente tenía la vista de una persona de ochenta años ahora. Me dijo eso tantas veces al principio que comenzó a inundar mi mente involuntariamente. Mientras me muevo hacia la cocina. Al principio lo fue. Demasiado dolorosos. por supuesto. Esa chica. pero al menos se me permite encender las luces cuando quiero. Mis piernas no son ni de cerca tan fuertes como solían ser.oscuridad ensombrecía la mitad y la luz iluminaba la otra mitad. Y cuando los sueños me recuerdan la vida que tenía. Esta es mi vida ahora. me encuentro mirando esas dos fotos. Mis ojos habían pagado un precio. Trato de ignorar las fotografías enmarcadas colgando de la pared detrás de la pequeña mesa de comedor. porque ahora puedo encender la luz cuando quiera. Otra parte de mí nunca quisiera dejar de soñarle. sin embargo. Probablemente hay algo de verdad en eso. pero nunca lo logro. Otra vida. Enciendo el interruptor de la cocina. pero ahora… no tanto. Parte de mí desearía que se desvanecieran para no tener que sentir como si mis costillas estuvieran siendo partidas por algo creciendo dentro de mi pecho. No me hacen ningún bien. En algún lugar durante el camino. No es mala. Esta vida no es tan mala. También duermo con ella encendida. Soy más convincente ahora de lo que solía ser. Estar metida en esa clase de oscuridad por quién sabe cuánto tiempo había arruinado mi visión de lejos. Está bien. una estéril luz fluorescente inunda la habitación. Mientras más frágil me vuelvo.

Su cabello está puesto sobre sus hombros. Las noticias a las doce. una foto tomada un par de años antes que la otra. ir al baño a las doce y veinticinco. Saber qué esperar es mejor que no saber nada. ha habido días en que me he convencido de eso para ver si hace las cosas más sencillas. El mismo fondo. En una tormenta. La chica en la foto está rota… parece injusto que su foto cuente una historia diferente. hasta que alguno de esos sueños destruía esa fingida realidad. pero no llega a sus ojos. escucho la presión del agua por las tuberías sacudiéndose en las paredes. almuerzo a las doce y treinta. y rostro… la única cosa que es diferente es la sonrisa. He hecho este sándwich de mortadela tantas veces que puedo prepararlo y seguir mirando las imágenes de la pared a la vez. Esta es una casa vieja. ojos. los ojos de esa chica se ven muertos. Bueno. La chica mayor está sonriendo. Detrás de los vidrios enmarcados están los rostros de dos chicas. todavía mirándolas. No lo sé con seguridad. Los mismos ojos verdes azulados. pero supongo que tiene al menos cien años. ojos grandes. Es claramente una foto escolar con uno de esos fondos azules.y la botella de mostaza amarilla. Incluso tiene la misma estructura ósea. Rechina mucho. Supongo que muchas personas mirarían a las dos y creerían que son la misma. la clase de sonrisa que es verdadera porque llega hasta sus ojos. Escucho el suelo rechinar arriba cuando se mueve por el cuarto. Siempre leche. hace tanto ruido que parece que tuviera vida propia. Está usando una camisa lavanda y una banda de cabello a juego. al menos por un rato. La joven tiene el mismo cabello marrón claro que se ilumina con el sol que yo. Me recuerdo que esa previsibilidad es buena. el mismo cabello. mientras estoy cortando un puñado de patatas fritas en el plato. Me obligo a apartar la mirada porque tengo la urgencia de arrojar el astillado plato en el que estoy preparando el sándwich de mortadela hacia la foto de la chica mayor con la esperanza de que el marco se rompa. una chica si le preguntas a él. Un minuto después. Demonios. Algunas veces es así. Camino por el curtido piso de madera a la nevera y cambio la mortadela y la mostaza por el galón de leche. De hecho. Esa chica está sonriendo. al igual que en la otra foto. Con cada . La chica mayor en la foto a un par de centímetros a la derecha está usando la misma clase de blusa y otra banda de cabello a juego. como si cualquier luz que solía brillar tras ellos hubiera sido soplada como una vela de cumpleaños.

porque sé que nunca mirará ahí. Tanta leche que he tenido pesadillas con ahogarme en ella. pero hizo lo contrario. y las noticias eran simplemente demasiado deprimentes. hablando sobre no perder la esperanza o sosteniendo mi foto en alguna vigilia a la luz de las velas con lágrimas en sus ojos. Lo dejo en la mesa. pero ya no funciona. Él no habría dejado que eso pasara. Por lo general siempre era un canal de noticias. recojo todo y lo meto en la parte posterior del armario de juegos. Me lo había estado mostrando durante años. cuando dibujo. Con cada bocadillo. Solía hacerlo. Su voz es un poco aguda para ser de hombre. que la gente todavía se preocupaba. esos primeros años. —¡Papá! —grito hacia arriba—. Solo un par de horas la mayor parte de las veces. me aseguro de mantener una oreja alerta en las escaleras que llevan a su cuarto. podría haberme reconfortado saber que no me habían olvidado. nada más que una pila de cenizas carbonizadas. Me hizo mirar cada pedazo entrar en las llamas mientras repetía una y otra vez que esa era mi vieja vida. Su almuerzo está listo. La gente podría buscarme. La última vez que me atrapó haciendo algo que no aprobaba. Ante el más ligero sonido. Le sirvo un gran vaso y deslizo el recipiente casi vacío de vuelta al refrigerador. rota en pedazos. Se va de la casa en algunas ocasiones. pero áspera. Hay una vieja televisión de caja en la sala de estar. pero jamás me encontraría. Ahora. Al menos no los de mesa. metiendo una servilleta bajo el costado derecho del plato. En mi situación. No puede estar sin su leche. Como si cada palabra tuviera que ser procesada en un túnel de grava. No le gustan los juegos. Leche. Las horas en las que puedo hacer lo que quiera sin miedo a que esté detrás de mi hombro y que no le guste lo que sea que esté haciendo. Sara —contesta. quemada en llamas. pero esas son mis horas. No solo eso. nunca me encontrarían. Al principio . No quería que siguieran buscando porque sabía que no lo harían. —Bajaré en tres minutos. las caras de mi pasado estaban ahí.comida. Por lo general una vez a la semana. lo que significa un viaje rápido a la tienda pronto. me hizo encender un fuego en la estufa de madera y me obligó a romper en pedazos el dibujo que había pasado las últimas noches dibujando. Me lo dijo. y algunas veces cuando se iba. ¡Tú almuerzo está listo! Escucho el suelo rechinar de nuevo. la encendía y retorcía las antenas lo suficiente para tener recepción en un canal o dos. en la misma silla de siempre. En especial cuando. me lo había mostrado.

La ayuda no puede ayudarme. Podría haber lanzado mi cuerpo contra la puerta. Él es mi padre. Ahora. Está en silencio. Sara Jackson. recordándome por quién sabe cuántos millones de veces que soy Sara. . Dejé de mirar la entrada por la patrulla de policía que recé apareciera algún día. No puedo dejar que cosas como los sueños del pasado arruinen esa realidad o de lo contrario regresaré donde había empezado. Podría haber intentado conseguir ayuda. la hija de Earl Rae Jackson. —¿Sí? —respondo. Demasiado de mí ha sido robado por Earl Rae. Dejé de buscar el teléfono. Ha pasado mucho tiempo. —¿Sara? El agua del grifo está resonando mientras froto mis manos con lavaplatos. y ahora… es la única voz que he escuchado. Mis dedos están grasientos por cortar las patatas. Como hace un par de días. Así que dejé de buscar formas de escapar. —¡Sara! —Esta vez su voz es menos paciente. sé que Earl Rae debe tenerlo en alguna parte. y solo debo visitarlo ocasionalmente cuando alguna persona al azar aparece en la puerta principal. Soy su hija. y no puedo soportar el olor de la mortadela en mi piel. Demasiado de mí ha sido reemplazado con Sara. cuando ese vendedor de paneles solares apareció y Earl Rae prácticamente me arrojó al armario después de pegarme una tira de cinta aislante en la boca y otra alrededor de mis muñecas. Podría haber pateado las paredes. pero sé que lo que Earl Rae me ha dicho desde el principio es cierto… estoy más allá de la ayuda. El que estaba tan sellado que ni siquiera un rayo de luz podía pasar por las rendijas. Me hace enderezarme y girarme del lavabo.me aterraba. —¿Papá? —digo de nuevo después de que no contesta. es casi reconfortante. Así es como es. Podría haber intentado gritar a través de la mordaza. una vez cada pocos meses más o menos. Voy hacia el lavabo para lavar mis manos. No puedo escuchar sus sonidos moviéndose arriba. Eventualmente me acostumbré. Supongo que podría haber hecho ruido. Han pasado años desde que pasé cualquier duro momento ahí. Hace las cosas más fáciles. Escucho su voz. Dejé de buscar cortadores de metal para liberarme. Dejé de esperar. más como recuerdo al principio. El armario. pero me toma unos minutos procesarla. No pasa muy a menudo.

¿Cuántas personas hay . Me muevo hacia las escaleras que llevan arriba. Esto no es parte del horario. —¿Papá? —Estoy gritando tan fuerte como puedo porque sé que algo simplemente no está mal… algo está muy mal. Lo he hecho de nuevo. Algo está mal. el frío beso del metal corta en mi garganta. Cuando giro mi cuello para mirar a las escaleras. Eventualmente. Casi como una manada de caballos salvajes que han sido liberados y están por cargar contra la puerta principal. no sabes siquiera que está ahí. el final de mi camino.La televisión apagada. Earl Rae vive y muere por su horario. pero de vez en cuando. Me baño con él. Por defecto. la que algunas veces abro cuando me olvido. Puede que se sienta extraño y raro al principio. Hay demasiados pasos. Camino en la vieja rutina con él. Es entonces cuando escucho el sonido de pies golpeando los escalones de madera de la puerta principal. Son demasiado ruidosos. la herida perpetua que nunca parece sanar. Ya que no recibo nada de arriba. Esto no puede ser un vendedor puerta a puerta tratando de vender molinos y tanques de agua del tipo sin red traídos a estas remotas localizaciones. Nunca la apaga antes. He aprendido cómo girar mi cuello para que no pinche o se clave en mi piel. No puedo ver nada más que las escaleras. pero me he acostumbrado a eso. Esto no es normal. el grueso collar de metal me lo recuerda presionando en mi garganta. Desacelero cuando llego al escalón inferior porque sé que he alcanzado. Mi corazón está acelerándose. Mi paso aumenta cuando me muevo alrededor de la cocina. Me muevo de forma que pueda mirar hacia arriba. pero no puedo verlo. Siento un par de cálidas cosquillas en mi cuello. también yo. solo se convierte en otra parte de ti. Esto no es predecible. Duermo con el collar. —¿Papá? —grito más fuerte. Hago una mueca. Al principio. pero he dibujado en mi mente imágenes de cómo se ve. Todavía más golpes. pero no puedo diferenciarlos. pero no grito. Esto no puede ser un visitante perdido tratando de encontrar a alguno de los vecinos de Earl Rae. todavía tiene otros dos minutos de sobra para las noticias de la tarde. mi cuello pasó más tiempo sangrando que cicatrizando. Nunca he estado arriba. corro por la cocina hacia la sala de estar para ver si puedo descubrir qué está pasando. y un rápido vistazo a la hora muestra que son solo las doce y veintiocho. pero eventualmente. Escucho gritos. Me he acostumbrado de la forma en que la gente se acostumbra a un anillo de bodas.

Conozco ese tono. rápidamente. sin embargo. Finalmente puedo distinguir sonidos arriba. Quiero que el ruido y los gritos se detengan. Earl Rae mantiene las ventanas selladas. solo había experimentado esos sonidos en un campo de tiro. Hasta hoy. Es entonces cuando la puerta principal se abre detrás de mí con una .fuera? Podría haber miles por los sonidos que están haciendo. No he gritado tan fuerte desde el principio. no he escuchado nada más en años. La explosión cuando se libera. según los ruidos rechinantes que hace el suelo. pero hay una mirilla en la puerta principal. pero no suena amigable o como si estuvieran preguntando. Tiempo atrás. Nunca olvidaré la forma en que suena un arma cuando se dispara. O el sonido que hace un cuerpo cuando se estrella contra el suelo un momento después de la explosión. —¿Earl Rae? —No hago una mueca de anticipación por lo que me hará por usar su verdadero nombre. Están demandando. —¡Earl Rae! —grito. Más ruidos frenéticos arriba. No he gritado ni la mitad de fuerte desde entonces. El sonido aterrador que hace cuando es amartillada. alguien cercano a mí era un oficial de policía. No responde. Sé que nunca responderá de nuevo. Pero lo hago. Quiero pretender que no sé lo que es. —¡¿Earl Rae?! —Mis pulmones se tensan. Quiero que se vayan. No es hasta este momento que escucho cómo suena para un oído descubierto. Más pánico dentro de mí. Lo que está golpeando en la puerta principal es más aterrador que cualquier castigo que pueda imponerme. No puedo distinguir qué están diciendo. Era el único que había escuchado durante meses. cuando se dispara un piso por encima de ti. Me siento a salvo aquí. Los pies golpeteando en el porche. Aparte de la voz de Earl Rae y los sonidos de la casa. Quiero fingir que no he escuchado el sonido que llega después. y la visión y los sonidos de armas habían estado incrustados en mi cabeza. pero lo sé. No sé quién o qué hay al otro lado de la puerta. Ordenando. No quiero acercarme tanto. no demasiado cerca de la puerta principal. Está moviéndose alrededor del cuarto. Más ruidos furiosos fuera. La sensación que inunda el estómago de la persona dejada atrás. con auriculares contra el ruido y objetivos al alcance. los puños en la puerta y las voces gritando afuera probablemente no son tan ruidosos como parecen.

Ambos tienen rostros perfilados y se ven lo suficientemente amigables. Nunca he sido alta. El hombre a su lado se quita su casco también. El collar abre mi herida mientras me muevo. Me imagino haciéndome tan pequeña que no me ven.explosión de astillas de madera y polvo. todos ellos con armas. pero sé por Earl Rae que esos rostros amables no son de confianza. se quedan donde están. He estado atrapada en el mismo pequeño espacio por años. Atrapada. Los dos hombres no se arrastran bajo la mesa detrás de mí. me he puesto tan delgada que Earl Rae me traía ropa de tallas de niños de las tiendas de segunda cuando necesitaba algo nuevo. Siento más cosquillas calientes. La mayoría se despliega por la casa. El collar corta en mí. algunos metiéndose en los cuartos abajo y otros corriendo arriba. Fui tomada una vez por un hombre que no conocía. Cuatro letras grandes y blancas están estampadas en sus chalecos. y chalecos antibalas entran por la puerta principal. Todas sus armas están apuntando al frente. el otro más joven. así una vez que terminen lo que sea que están haciendo. no es que lo haría de todos modos. listas. En cambio. Ambos hombres me miran como si estuvieran esforzándose mucho por parecer valientes. empapando el cuello de mi suéter. cascos. Casi me he creído que no me verán cuando noto dos grandes sombras arrodilladas a mi lado en la mesa. Lo que parecen docenas de hombres en trajes negros. No quiero ser tomada de nuevo por un montón de hombres desconocidos. Envuelvo mis brazos alrededor de mis piernas y me acurruco tan pequeña como puedo. Me arrastro por la cocina y me agacho bajo la mesa tan lejos como puedo antes de que la cadena se enrede en las patas de la silla y quede atascada. Me estremezco y trato de meterme más bajo la mesa. No estoy segura de si reconocería las caras de mis padres. no puedo recordarlo del todo. —¿Jade Childs? —dice el hombre mayor. El más joven lo tiene más difícil. e incluso aunque tengo una idea distante de qué significan. Cada vez que sus ojos caen en mi collar y la longitud de la cadena que cuelga de este. y grito de dolor. Uno es mayor. pero nunca me he sentido más atorada. No reconozco su cara. moviendo sus manos cuando trato de alejarme de nuevo. uno de ellos se quita su casco lentamente. se irán y nunca me encontrarán. No hace que deje de estar asustada de ellos con todas sus armas y todos sus gritos. aparta sus ojos como si la visión fuera demasiado para él. . Me imagino volviéndome invisible.

no soy ella. Miro la fotografía un minuto. —¿Eres Jade Childs? —me pregunta. La primera vez que vi mi reflejo en el espejo… ese collar de metal alrededor de mi cuello. La miro por otro minuto. porque esa chica se ha ido. girando la foto hacia mí. Cuando no digo nada. Sin embargo. intentando recordar qué le gustaba. —No. no lo culpo. así que sacudo la cabeza y aparto la mirada. no puedo. tratando de recordarla. No me detuve hasta que mi estómago estuvo vacío y mi garganta se sintió en carne viva por el ácido. quién era y cuáles eran sus sueños. No la misma chica cuya foto está colgando en la pared a mi lado. . sin embargo. Es una fotocopia de la foto de una chica. el mayor baja su mano y saca algo del bolsillo delantero de su chaleco. vomité. Soy Sara Jackson. Los hombres están esperando mi respuesta. gracias al collar que todavía estaba alrededor de su cuello y el hombre que la encerró ahí. La vida y el alma en esa chica fueron asfixiadas hace años.

al menos ahí. debo enterrar todo el pasado y pretender que no existe. o de nada más. y enterrarlo en una tumba sin marcar. Probablemente me contestarían. Quiero mi antigua vida en esa pequeña casa en medio de la nada de regreso. Me restringió cuando me resistí. Tenía cuatro metros de libertad dentro de una casa en lugar de estar atada a una pequeña cama de hospital. Siguen diciéndome que he sido rescatada y que estoy a salvo. dejarlo sangrar. Mi cuerpo está entumecido por lo mismo. Se metió en mi vida y me llevó sin consentimiento. pero no lo hago porque sé que las respuestas pueden ser contestadas… y no quiero saber. Me castigó cuando no hice lo que quería. tal como ellos están haciendo. me había acostumbrado a eso. Cortar su garganta. prefiero pasar. Podría preguntar. robando mi libertad. nada de esto se siente diferente a lo que Earl Rae me hizo. Tenía un horario. pero no estoy segura de cuánto tiempo he estado aquí. Podría preguntar dónde he estado viviendo durante años. Cuando intenté arrancarme la intravenosa para poder invocar un pensamiento claro por mi cuenta. Me confinó en un espacio pequeño. La única forma de tener un futuro es asesinando el pasado. en realidad. . mis manos estaban restringidas. Mi cabeza está nublada por las drogas que me inyectaron. igual que ellos. Podría preguntar cuántos años he estado perdida. Si esto es lo que significa ser salvada. inyectándome un montón de drogas. Las enfermeras y doctores salen tan rápidamente como entran. pero de lejos. en Seattle. xperimenté una pesadilla despierta una vez. Había esperado que la vida me ahorrara una repetición. igual que ellos. Si quiero alguna oportunidad de tener cualquier clase de vida que una persona como yo puede tener. Podría hacer el millón de preguntas que tengo. Podría preguntar qué pasó con Earl Rae. Me han dicho que estoy en el Hospital Mercy. probablemente solo he estado unas horas en lugar de los días que parecen. Con las drogas haciéndome dormir cada pocos minutos. como ellos han hecho.

Soy la doctora Argent. Se mueve lentamente por el cuarto después de cerrar la puerta. —Buenas tardes. todavía lentamente. está en pantalón de vestir y una camisa de botones. No realmente. los olores. Sirve un poco en un vaso. las drogas son fuertes. 2Asociación Nacional de Baloncesto femenina. pero no lo hace. No es una sensación que asocie con recuerdos agradables. el ruido. pero cuando la persona se acerca más. —La doctora Argent se acerca. Mi vida ha sido tan pequeña durante tanto tiempo que no estoy segura de qué sucedería si fuera lanzada a toda la estimulación del mundo exterior de una vez. He sido secuestrada y mantenida en cautiverio. Está usando ropa normal. En el armario. En cambio. y toma la jarra de agua de la mesa al lado de la cama. pasé lo que se sintió como un año con la garganta reseca. y en realidad intenté evadir un rescate cuando un equipo de oficiales de policía vino a “salvarme”. pero sé cuál sería el término de la gente normal… loca. cuando la puerta se abre. Supongo que eso significa que estoy viva. ¿Está bien si me siento y hablo contigo por un minuto? Solo puedo imaginarme las cosas de las que quiere “hablar”. —¿Ciertas circunstancias. Las máquinas que me rodean pitan cada pocos segundos. Me dieron una habitación privado cuando llegué y estoy agradecida por eso. mueve su mano. El cuarto está oscuro y tranquilo. —Exactamente. puedo ver que es una mujer. . Tiene el cabello corto y es lo suficientemente alta para jugar en la WNBA2. —Alguien del personal del hospital cree que podría ser bueno para ti hablar conmigo. Al principio creo que es un hombre entrando. sería una chica encontrada años después de su secuestro? No se compromete con la conjetura. No estoy segura de cuál sería su término clínico para mí. la gente… entro en pánico de solo pensarlo. —¿Ciertas circunstancias? —Mi garganta está seca por las drogas. No viste como los doctores y enfermeras. la primera persona que he visto en ellas. pero nunca me he sentido tan muerta. Soy una psiquiatra que trabaja con el hospital en ciertas circunstancias. Apenas hace algún ruido en el suelo de baldosas. Probablemente ella ya está trabajando en un contrato sobre un libro para este desastre de caso. Mi cabeza está derritiéndose en la almohada otra vez. Bueno. Tampoco está en un uniforme del SWAT. La máquina a mi izquierda muestra que mi corazón todavía está latiendo. La luz. con excepción de esos primeros meses después de que Earl Rae me llevó.

no lo sé. fue sellada hace años—. Hace años. justo frente a mí. —Porque la chica que la creó está muerta —digo por último. No se aclimatan muy bien de nuevo en la sociedad. No reconozco el sonido o las palabras o el borde de amargura en mi voz. pero no tanto como beber de un vaso siendo sostenido por una psiquiatra porque mis manos están atadas. Me siento fuera de práctica. Conozco las historias de otras chicas que fueron llevadas y mantenidas en cautiverio por años. Es por eso que estoy aquí y por qué espero que seas receptiva a hablar conmigo. Está recostada en esta cama. Exhalo con fuerza. Sostiene el vaso para mí. —Ya construí la clase de vida que quería. no lo está. pero esa puerta. lo ha hecho. —No tengo mucha oportunidad de una vida normal. —Se detiene como si esperara que esas palabras fueran a abrirse paso dentro de mí. —No. porque ¿adivina qué? No hay tal cosa como una vida normal. —¿Y por qué no puedes tenerla de regreso? —pregunta amablemente. pero se siente como si alguien más estuviera a cargo de lo que se dice y cómo se dice. pero nunca nos sentamos y solo hablamos. significa que puede hacerse. Pero algunos sí. —La doctora Argent sacude su cabeza—. La garganta reseca es incómoda. pero no sirve. Trato de retorcer mi cuello alrededor de la almohada. incluso una sola persona. Significa que tú puedes hacerlo. —No. Necesito rascarla. Puedes hacer una vida por tu cuenta… como sea que quieras construirla. Incluso con Earl Rae. nunca conversábamos de verdad. algunas personas no se ajustan bien de regreso a lo que llamarías una vida normal. Quiero esa vida de regreso. Se encoge de hombros de una forma que dice “como quieras” y deja el vaso a un lado. ¿verdad? ¿Después de todo esto? —Sacudo mi cabeza cuando inclina el vaso hacia mí—. —¿Algunos sí? —repito—. No tienes que decirte a ti misma que no tienes oportunidad de una vida normal. ¿Quiere decir que la mayoría no? —Si alguien. Creo que . No he tenido una conversación con otra persona en una eternidad. Mi garganta pica. pero no levanto la cabeza. —Sabe lo que quiero decir. Intercambiábamos palabras en una oración por aquí y por allá. pero no puedo con las muñecas restringidas. No tienes que dejar que lo que te sucedió te defina por el resto de tu vida. esa que es receptiva al optimismo. —Cierto. Soy la que está hablando.

—¿Sí? —Me gusta pensar en mi simple acercamiento como esas paletas. La doctora Argent se inclina como si estuviera por contarme un . sí. Para que la próxima chica tenga un poco más de esperanza de la que es posible. es jodidamente deprimente. No puedo hablar sobre toda esa mierda positiva porque. y decirlo de verdad. Creo que es irritación más que nada. así que cuando alguien más en mis zapatos tenga que sentarse con otra chica como tú algún día en el futuro. en especial una psicóloga. ¿verdad? ¿Mi psique? ¿Mi alma? ¿Mis sentimientos? No estoy segura de qué está hablando específicamente. —Está un poco loca… y se supone que la loca soy yo. —¿Una buena vida como una ermitaña con miedo a salir de casa? ¿Con miedo a despertar cada día y darme cuenta que no hay manera de salir de la pesadilla? ¿Incapaz de tener algo cercano a una relación amorosa y de confianza nunca más? —Alejo la cabeza de la doctora Argent—. pero estoy cien por ciento segura de que tienes oportunidad de una nueva vida. La doctora Argent levanta sus manos como si estuviera sosteniendo algo en ellas. Miro el techo mientras se desliza en la silla al lado de mi cama. —¿Sabes que los doctores tienes esas paletas eléctricas para traer de nuevo a la vida a un corazón? Mis ojos se mueven juntos. Creo. Porque sé… que estoy demasiado jodida para siquiera esperar que eso sea una posibilidad para mí ahora. pueda decirle que algunas chicas se han levantado de lo que les ha pasado. simplemente. que le dan una descarga a tu psique y la traen de nuevo a la vida. Puedes sentirlo. al menos. no la que sea más fácil. pero sí siento algo removiéndose. puedo sentir algo. la clase de buena vida que quieras. serian sensibles. ¿Esa es la clase de buena vida que tienen esas otras chicas de la cual está alardeando? —No. Esa clase de buena vida. ¿comprensiva? He pasado por algo a lo que la mayoría de las personas. La vida por la que tienes que trabajar duro. pero al menos está de regreso. No puedo seguir hablando sobre nuevas vidas y posibilidades y derrotar las probabilidades.todos somos felices de crear cualquier clase de vida que queramos cualquier día que elijamos. que vas a tener más desafíos para llegar allí de los que cualquiera debería. —Baja sus manos y se encoge de hombros—. pero tiene razón. Una buena vida. Lo que hagas después de esto depende de ti. no lo sé. —No se supone que sea como.

pero sé que es cierto. bueno. —¿Sabes qué edad tienes. así que en realidad no tuve elección en la parte de sobrevivir. Mis ojos se cierran. No sé si eso es más tranquilizador o deprimente. estoy empezando a preguntarme si todo el punto de la vida es ver qué tanto puede soportar una persona antes de romperse. pedí tu caso. Fue más fácil ser Sara Jackson cuando Jade Childs estuvo muerta. Esta vez sí me río. la verdad es que no tuve mucha opción en el asunto. No podía esperar por la oportunidad de conocerte. que quise morir. Después de esos primeros meses que pasé encerrada en ese oscuro armario. ¿de verdad ha sido todo ese tiempo? Supuse que eran cerca de ocho—… y no fue como si me hubiera matado de hambre o golpeado hasta la inconsciencia. Me habría reído si mi garganta no estuviera ardiendo. para poder tomar notas para el contrato del libro. Me aferré tanto a la vieja parte de mí. . —De hecho. Como que me mantuvo encadenada por diez años… —Dios.secreto. Es un honor conocer a una superviviente. Suena un poco roto. Si se me hubiera dado la oportunidad. Después de todo. ¿cuán frustrante debe ser. ¿O preferirías que te llamara Sara? Ese fue el nombre que le dijiste a los oficiales cuando te encontraron. para una persona cuya profesión es ayudar a volver a juntar la vida de una persona. porque. Nadie es inmune. sin embargo. —Es un honor conocer a una mujer fuerte que logró sobrevivir diez años de cautiverio con un terrible hombre enfermo mentalmente. —La vida es un gran fabricante de locos. La vida que tuve no fue tan mala cuando no la comparaba con la que había tenido antes. Ya sabes. Fue más o menos forzado. los meses. Jade? —pregunta la doctora Argent—. No tiene un lapicero o un cuaderno como habría esperado. años. Como si hubiera pasado la mayor parte de mi vida fumando cigarrillos. demonios. ¿verdad? La doctora Argent cruza sus piernas y dobla las manos sobre su regazo. que siguieron fueron oscuros. probablemente la habría tomado. —Lamento que esté atrapada conmigo —digo. No fue hasta que me obligué a estrangular la vida de esa chica que todo mejoró. —Sí. porque esa no habría sido mi opción. —Es todo un honor conocer a una chica estúpida que se las arregló para ser secuestrada por un completo extraño a solo seis metros de la puerta de su casa. trabajar conmigo? La mía está total e irrevocablemente destruida.

pertenece al pasado. Tal vez sí necesito muchas cosas. —Mi lengua taladra el costado interior de mi mejilla cuando digo su nombre. —Es una mentira. como si estuviera acomodándose. en qué ciudad. no pertenece al futuro. Jade? —La doctora Argent espera. Estabas justo en las afueras de Bellingham. —Eso necesariamente no significa que es así como quieres que te llamen. Supongo que eso es lo que años de universidad y cientos de dólares en préstamos estudiantiles te conseguirán. —Quiero que me llamen Jade —digo lentamente—. Mi estómago se revuelve. —¿Necesitas algo. —Earl Rae Jackson. Dios mío. En algún lugar del país. no voy a volver ahí. —En una vieja casa. Tan cerca de casa… ¿qué les tomó tanto tiempo? ¿Por qué no pudieron encontrarme antes de que me perdiera a mí misma? ¿Por qué…? Ese había sido mi pensamiento en mis primeros años con Earl Rae. Y tengo veintisiete años —añado. Espero que no me salga el tiro por la culata porque me gustaría pasar la prueba del loquero y continuar… a lo que sea que venga después—. ¿cómo podría haber vivido en alguna parte por una década y no tener ni idea de dónde. como si fuera a decir una lista de víveres y cosas que necesito. No sé por qué. Bellingham. en cuál estado. Es junio. ¿Sabes el nombre del hombre que te secuestró? Apenas tengo tiempo para absorber que estoy a mediados de mis veinte antes de que me empuje hasta el siguiente tema difícil. —Mi nombre es Jade. En el mismo estado. —Humedezco mis labios y pienso. —Abro mis ojos y miro los azulejos del techo. —¿Sabes dónde estabas cautiva? —Cruza sus piernas y se inclina hacia atrás. así que acabas de cumplir años. casi tengo treinta. porque incluso aunque no sabía que estuve perdida por diez años. No cambia incluso aunque la mía lo hace. Diecisiete más diez es igual a veintisiete. todavía puedo hacer sumas simples. una voz nivelada y sin emoción—. pero estoy diciéndole lo que quiere escuchar. Puede llamarme Jade. Preguntar por qué. —La voz de la doctora Argent se queda igual. Preguntar el por qué no hace nada. y me arruinó bastante bien. —Así es. mejor estaré. pero ninguna de ellas puede ser . Esta es una de las experiencias más incómodas en mi vida. estaba? —Así es. sin importar lo que diga. No puede arreglar lo que había sucedido. Mientras más pronto regrese a mi antigua vida.

Es difícil que lo digan hasta que reciban el examen de sangre. dadas tus circunstancias. y con algo de ejercicio y tiempo. Pasé tanto tiempo fantaseando con ser rescatada que había repasado lo que sería mi vida después de ser encontrada. ¿Por qué está sonriendo? ¿Qué razón hay para sonreír? Entonces no tengo ninguna deficiencia de vitaminas. Sabría que esa pregunta vendría. me pone furiosa que esta persona que estudió libros esté diciéndome cómo funciona el abuso. pero se siente raro. Nunca me violó. Necesito sacudir mi cabeza para aclararla antes de poder responder. No sobreviví diez años porque fuera negligente conmigo. siento la gasa alrededor de mi cuelo. De hecho. Las preguntas. pero no lo entiendo. Escucho la sonrisa en su voz. No está muy apretada. —Trago. Extraño. Sin ser capaces de mirarme sin verme como una víctima. pero ella tampoco me lo está poniendo fácil a mí. pero no parece que tengas deficiencias de vitaminas o minerales. —¿Está preguntando si me violó? —No me estremezco. —¿Abusó de ti. pero secretamente pensando que no tenía una oportunidad. Jade.comprada en una tienda. —Hay muchas formas de abuso aparte de la violación. tengo muchas otras que no pueden ser arregladas con píldoras y rayos de sol. No necesito que me lo diga. —Si me violó. Por las drogas y ahora las emociones aferrándose a ella—. Se aseguró de que tomara vitaminas. me dijeron que serás capaz de correr maratones para el próximo verano si lo deseas. sin azúcar. Jade? Su pregunta me golpea con fuerza. Estoy acostumbrada a algo pesado y frío rodeándolo. —Cuidó de mí. Debía comer saludable. eso me molesta. — Cuando trago. Dejo que el silencio continúe. No estoy poniéndole esto fácil. Acceso a una caminadora y algunas pesas. —Estoy preguntando si abusó de ti. Me hace sentir incómoda. Nadie sin poder evitar imaginarse lo que Earl Rae me había hecho. La curiosidad mórbida. Nunca me tocó de esa forma. Incluso trajo a casa algunos antibióticos una vez que mi cuello se puso demasiado infectado. La doctora Argent queda en silencio por un minuto. Era su hija. Todo el mundo diciéndome que me deseaban lo mejor. —La respuesta es no. —Los doctores dicen que. estás bastante saludable. porque mi garganta está en llamas. Solo parpadeo hacia el techo y espero. . no algo ligero y suave. Estoy bien… así que ahora puede ir con otra paciente que la necesite.

y te mantuvo encadenada. yo puedo. Algo se aprieta en mi corazón. te retuvo en contra de tu voluntad por diez años. solo quiere asegurarse de que se queda bien metido en mi cabeza. Solo quiero olvidarlo todo. y es justo entonces que me doy cuenta que he empezado a llorar. Pasé de ser una prisionera a ser un miembro invaluable de la familia. ¿bien? —Mis dedos tiemblan. Ya que claramente mi cabeza es un desastre—. No puedo hacerlo si sigue haciéndome preguntas. Sí. —¿Qué van a hacer con su cuerpo? —No lo sé. —Me muevo en la cama. ¿Está muerto? Mi voz es tan suave que estoy sorprendida de que me escuche. ¿Quieres que pregunte? Sacudo mi cabeza. Deseo que las drogas me duerman de nuevo. Más o menos de la forma en que se sintió por un par de días después de que él me drogó la noche que me llevó—. —La doctora Argent deja eso colgando en el aire. —La doctora Argent descruza sus piernas y las cruza de nuevo en la otra dirección. Esas frases han estado tan programadas en mí que no estoy segura de si alguna vez seré capaz de olvidarlas. —Bien. Esto no es algo que una persona simplemente pueda superar. Solo quiero olvidar los últimos diez años de mi vida. Quiero dormirme y despertar para encontrar que estoy lista para seguir y que mis cicatrices se han desvanecido. pero puedo averiguar si quieres. Algo está atorado en mi garganta. Una vez que finalmente me rendí en el juego de rol de su hija. Mojo mis labios de nuevo—. —Mi voz se rompe. tu hija. pero sí te secuestró. Soy Sara. Te extrañé. se me permitió salir del armario. Estoy tan feliz de que me hayas encontrado. está muerto. —¿Tendrá un funeral? —No estoy segura. y miro el vaso de agua. no puedo. Te amo. Son lágrimas silenciosas. —Sabes que eso es imposible. No es algo con lo que puedan estar “bien” un día después. pero salen una detrás de la otra. Se disparó él mismo. Jade. pero mi adrenalina probablemente está quemándolas demasiado rápido. Los ignoro—. papá. De cierta forma. . Me moví de la oscuridad a la luz. son las palabras que me liberaron. —No te violó. —Sé que puedo intentarlo. y cuando trago esta vez. sintiéndose como si estuvieran tallando cañones por mis sienes. No está esperando que responda. —Sus duras palabras son dichas con suavidad. —¿Earl Rae Jackson? —Apenas y asiente—. pero mi cuerpo se siente entumecido.

He lidiado con suficiente en mi vida. Ella no puede hacerme un par de preguntas. —Puede suceder en cuestión de días. siendo la única persona con la que tuviste contacto. Quiero dejar de llorar completamente porque aprendí hace mucho tiempo que las lágrimas no consiguen más que hacer sentir peor a una persona. quiero cubrir mis orejas. Lo odio. no debería aguantar esta mierda. Luego se aclara la garganta. La doctora Argent acerca su silla más. No suena como la mayoría de las risas. y que estuvieras una década bajo su control. sería normal que sintieras una especie de lazo con él. y la persona desaparece y cierra la puerta. Quiero limpiar las lágrimas para poder pretender que nunca han estado ahí. —¿Podría por favor dejarme? ¿Ahora? —Logro tragar la masa alojada en mi garganta—. o el que sus profesores de la universidad discutieron hace un tiempo. Las lágrimas no se detienen. ha sido una década difícil para mí. Jade. no un diagnóstico. es muy común para las víctimas en tu situación formar una especie de apego por sus captores. —Estás llorando. Levanta su mano para indicar que deben esperar. Malditos loqueros y que sean tan observadores y formen conclusiones. No quiero escuchar nada de esto. La doctora Argent queda en silencio un segundo. Solo quiero seguir con mi vida. —Han pasado diez años. luego saltar a la opinión de que encajo en el molde de este caso de estudio sobre el que leyó. —Me quitó toda mi vida. Salen más rápido. Tus amigos habrán . y alguien asoma su cabeza dentro. Quiero limpiarlas para que ella no pueda verlas. No quiero hablar de lo que pasó. No quiero hablar de él. Me río un poco. ver un par de lágrimas. pero la doctora Argent claramente sí. No sé quién es. —En caso de que no se diera cuenta. —No. No puedes simplemente volver a ser una estudiante de último año de secundaria. Hay un golpe en la puerta. pero en realidad. Su atención aterriza sobre mí de nuevo. Cierro mis ojos. no me importa qué pase con él. Soy una persona. —Sabes. —No estabas llorando hasta que mencioné a Earl Rae.

Earl Rae intentó sacar todo de mí. —¿Entonces por qué no están aquí con nosotras? La doctora Argent mira el techo como yo estoy haciéndolo. No puedes volver a esa misma vida. Están ansiosos por verte. Bien. Pasé la última década pretendiendo ser la familia de alguien más hasta que casi dejé de pensar sobre la mía del todo. Vinieron tan pronto como escucharon que habías sido encontrada. Jade? La miró. —Les pedí que esperaran a que hablara contigo antes de que los doctores los dejaran entrar. si construía defensas lo suficientemente fuertes. —Por favor váyase. Ese es un truco que aprendí cuando estaba con Earl Rae. —Sus hombros se levantan como si eso fuera todo—. No automáticamente como todo el resto del mundo puede decir el nombre de los miembros de su familia.cambiado. los nombres de mis padres. Mi familia. —Quiero decir su nombre. pero no se levanta y tampoco se va. Un nombre todavía está ahí. —Tu familia está aquí. insultada. —Mike y Eleanor Childs. Quiero preguntarle si está aquí. Todos están aquí. Jade. nunca se desvaneció… pero no puedo decirlo porque el suyo es el que más duele. Imagino mi cuerpo siendo recubierto por acero hasta que estoy segura de que nada puede penetrarlo. —¿Recuerdas sus nombres. Puede ser . Me muerdo la mejilla y busco en mi memoria. La chica que él amo se ha ido. —He trabajado con otros como tú. Sé que están ahí. Al menos no de inmediato. Lo quiero de regreso… pero esa era otra vida. Connor y Sam. Me giro tanto como puedo hasta que le doy la espalda. pero no lo consiguió. probablemente para ver si está omitiendo algo. —Así es. Quiero saber si ella lo ha visto. —Déjelos entrar. No dice nada por un momento. Algunos puede que estén casados y tengan familia. Están esperando afuera. son los nombres de mi hermano y mi hermana. Mis pulmones se desinflan. Están ahí. pero eso no significa que no puedas hacer una nueva que sea igual de buena. Esa mirada se desvanece cuando me doy cuenta de que no. Dolía demasiado. nada puede penetrarlas. y muchos encuentran abrumador tener a todos de una vez entrando de regreso en sus vidas. Samantha. La chica que lo amaba se ha ido.

no hay nada malo con necesitar un poco más de tiempo antes de verlos. Puede que no esté lista para verlos. Quieren lo que sea mejor para ti. La doctora Argent asiente. Eso hará que aclimatarse a la vida diaria sea mucho más sencillo. ¿y le preocupa que una reunión con mi familia sea abrumadora? —Buen resumen. Luego rodea los pies de mi cama y hace lo mismo con la derecha. No puedes avanzar cuando todo el mundo está tratándote como si no hubieras cambiado. —Y tan buenas como son sus intenciones. Pequeños mordiscos a la vez. Sé que ellos lo entenderán. y nada más que tiempo para estudiar. —Te aconsejaría que vayas de a poco de regreso en tu antigua vida. es muy probable que vuelvan a tratarte como si fueras exactamente la misma chica que los dejó. —Suelta la segunda atadura y la arroja a la basura. Y de nuevo con lo de tu familia. guardándose las pinzas en el bolsillo de nuevo. intentaba mantener mi mente fuerte. mis muñecas serán atadas otra vez. Earl Rae no tenía talento para eso. Tu agudeza mental parece también estar en forma. Jade. No pregunta si suelta mi intravenosa y me deja libre. Debo regresar a mi vida donde la dejé. Ha pasado mucho tiempo desde que escuché un chiste. pero si espero hasta estarlo. —Su mirada se mueve a la puerta—. No me advierte que. no todo de golpe. —Eso es bueno. Simplemente me libera como si eso fuera lo que queda por hacer. sea lo que sea. —Déjalos entrar. Se pone de pie y saca un par de pinzas largas de su bolsillo. Me siento y lo bebo de un trago. Siento mis cejas levantarse. Mientras mi cuerpo se debilitaba. si lo hago de nuevo.mucho para manejar. luego alcanzo el vaso de agua. —Son mi familia. puede que nunca suceda. Froto mis muñecas por un segundo. —Estás taladrándome con lo que Earl Rae me hizo y presionándome por ser la segunda chica que se ponga de pie. muchos libros. Está intentando bromear. Lo mejor que pueda. Me retuerzo en la cama. creo. —Tenía libros. Corta a través de la atadura que sostiene mi muñeca izquierda. Esto es parte del proceso. .

Es mamá. No es hasta que medio habla. Eso es lo que está reproduciéndose en una cinta en mi cabeza cuando un golpe suena fuera de mi puerta. Puede que luzca diferente. la doctora Argent me dijo que habia llegado al Seattle Mercy alrededor de las tres de la tarde. justo antes de que se abra. he sido una buena paciente y dejé la intravenosa en mi brazo donde los doctores la querían. Ese es. He elevado la parte de atrás de mi cama para estar más sentada que acostada. Estas son las cosas que siento que debo repetirme hasta que me convenza de ellas. Mis muñecas aún arden un poco por las restricciones. pero no voy a detenerme. Él siempre ha sido el jefe de la casa. Me he lavado el cerebro antes. Estoy bien. o los he visto en diez años. Soy fuerte. Puedo lidiar con lo que sea que pase. Antes de irse. Ya son casi las nueve de la noche. medio llora mi nombre que sé que es ella. Papá. No la reconozco al principio. Se han realizado pruebas. He vivido con estas personas por diecisiete años y con Earl Rae solo diez. pero nada que un poco de crema y un masaje no puedan arreglar. Puedo lidiar con lo que sea que pase. Puedo hacer esto. Soy fuerte. Un psquiatra me ha “psicoanalizado” y estoy apunto de reunirme con mi familia. Voy a estar bien. Es mucho que digerir en un momento. Mucho a pasado en menos de doce horas desde mi rescate. puedo hacerlo otra vez. . Y los diez minutos que llevo esperando se sienten como diez más. Debería conocerlos lo suficientemente bien para ser capaz de descifrar quién será el valiente que atraviese primero la puerta. ¿Quién va a pasar primero? ¿Quién será? Siento que debería saberlo. pero su voz es la misma. Me equivoco. Él será el primero en entrar por la puerta. He lidiado con mucho. como la doctora Argent me advirtió. y todos lo sabíamos.

Dos personas más entran por la puerta. Gracias a Dios que te encontraron. Está vacía también. Una década tiene una manera de cambiar realmente a uno de diez y de catorce años. pero no dura mucho. Sus manos se apoyan en sus caderas y su espalda se sacude de nuevo. —Tengo que recordarme llamarlo papá. Jade. de la forma en que recuerdo que era mamá cuando yo tenía catorce años. Me pregunto si me veo igual. Exactamente igual. Se mueve unos pasos más cerca. Ella ni siquiera puede mirarme. papá. más deseo haber tomado el consejo . y todavía entra en una habitación como si fuera el dueño. se mantiene cerca de la puerta. cerca de papá. o como lo hacía. Papá viene después. —Hola. Papá no dice nada al principio. No los reconozco. Esperando por una invitación de mi parte o reunir un poco más de coraje. —Cariño… —gimotea. después se adelanta unos pasos antes de esperar a que todos los demás entren tras ella. casi como tratando de esconderse en su imponente sombra. entonces tiene que alejar la mirada. como si hubieran pasado treinta años en lugar de diez. Están lloviendo lágrimas—. Se ve igual. Ya no sale con naturalidad. Connor. pero parece que se está conteniendo. pero no tiene los mismos hombros amplios. Se frota la nuca y se apoya en la pared. Sus manos se mueven a su boca y su espalda se sacude. Me siento tan incierta sobre qué hacer o decir como ellos. tiene una barba y lleva una camiseta de la Universidad de Washington. Agarro la jarra. se gira un poco. Cuanto más se alarga el silencio. Se ve centrada y pulcra. Al principio. Vacío. Trata de sonreírme. el cabello de mamá ha empezado a volverse gris y ha perdido peso. Se ve… vieja. Es alto como nuestro padre. cambiando de un pie a otro cada pocos segundos. —Oh Dios mío. Su cabello todavía está peinado con precisión a un lado. —Mamá se limpia los ojos. Mi hermano. Solo me observa por un momento. Cuando hablo. Permanecen atrás. su bigote tan prominente como siempre. ¿Cómo puedo sentirme así de incómoda a su alrededor? ¿Cómo pueden sentirse tan incómodos a mi alrededor que apenas pueden soportar mirarme? Me extiendo por mi vaso de agua. Sam luce mucho como mamá. Esta es mi familia. A diferencia de papá. No lo sé. Probablemente tanto como yo.

cariño. A lo mejor todavía lo está. Nunca he visto a mi padre llorar. Ni siquiera cuando habló en el funeral. Sam y Connor todavía arremolinados cerca de la puerta. Papá se acerca detrás de ella y le frota la espalda. No sé lo que estaba imaginando. ondea la mano para que se acerquen. su cabeza junto a la mía. —Lo siento. No creí que fuera posible. mi hermano y mi hermana apenas pueden mirarme. Ni siquiera cuando se enteró de que uno de sus hombres había muerto en acción. —Te hemos extrañado. tanto. Jade. —No. Las palabras que continúa repitiendo al lado de mi oído no son más que un susurro. Me retuerzo bajo ella. nena —murmura en un arrullo. La culpa inunda mi estómago. Sam al último. Mirando a mi familia reunida al pie de mi cama. Es demasiado. pero cuidadosamente—. Nunca. Mamá se apresura a mi lado primero.de la doctora Argent y haber esperado para la cosa de la reunión familiar. es mi culpa. luego papá. Ha estado llorando. azotando su cabeza de un lado a otro y extendiéndose hacia mí. pero no era esto. Lo siento mucho. Mi mamá parece tener el doble de su edad. Vamos a hablar de lo que vamos a hacer ahora que has vuelto. me doy cuenta de que no soy la única que ha sufrido. Cuando se da cuenta de papá. Es demasiado. —Sus brazos se aprietan alrededor de mí mientras su cabeza baja al lado de la mía. Sus brazos. —Me ahogo. pero parece que está gritando. Estás de vuelta. Eso es todo lo que importa. No. Ahora que estás en casa. Incómodo al principio. Puede que no hayan estado presos por una cadena de metal durante diez años. —No hablemos de cómo hemos estado. Ya hay suficientes lágrimas en esta habitación—. pero claramente han estado atados a otras que los han retenido. Connor se mueve primero. la pared de hierro de mi papá se desmorona. No te disculpes. como una madre podría acunar a su bebé recién nacido. —¿Así que… cómo han estado? —pregunto. Esto es mi culpa. Tanto. Tiene los ojos rojos y el rostro hinchado. Mamá resopla y continúa moviéndose más cerca. Han estado rotos también. Ahora sé por qué se apartó de mí al principio. inclinándose sobre mí y enrollando sus diminutos brazos a mi alrededor como si estuviera tratando de sostenerme. —Mamá se ahoga con un sollozo. luego se extiende a mis piernas y brazos. su agarre. el perfume que huelo en ella y el suavizante en su blusa. Estás de vuelta. con los brazos pegados a mis costados. mordiéndome la mejilla para no volver a llorar. Papá se .

retorciéndome. Nadie escucha. —Alto —digo ahogadamente. Y mi cuerpo hace lo único que puede para salvarse a sí mismo: se desconecta. No escuchan. Está muerto también. me siguen abrazando. Aun así. Tomo las riendas de lo que sea y lo empujo a la superficie. es cuando papá envuelve sus brazos gigantes alrededor y me sostiene cerca que siento como si mi cuerpo se rompiera en cien pedazos diminutos. no es suficiente. Mis órganos haciéndose líquidos. aplastándome.inclina sobre mí al otro lado. Siento que algo burbujea en mi estómago. gritando en mi oído. pero se siente como lava caliente y explosiva. y mientras los diminutos brazos de mamá parecen estrangular la vida en mí. Mi piel siendo frotada en carne viva. Sea cual sea el instinto de supervivencia que me queda. pero Connor se sienta en el borde de mi cama y acaricia mi pierna unas cuantas veces. . Grito. Es como si hubiera pegado un hierro candente para marcar en mi pantorrilla. No puedo decirlo. O si lo hacen. Sam y Connor se quedan atrás. Siguen sofocándome. Esta vez ni siquiera estoy segura de si verbalizo las palabras. —Alto. No estoy segura de lo que es. confinándome. Por favor. Siento mis huesos aplastados volviéndose polvo. —Alto… —suplico con un susurro. asaltando todos mis sentidos hasta que estoy ardiendo de adentro hacia afuera. —Mi voz es tan tensa que no es siquiera un susurro. Parece que todo el instinto de supervivencia me abandona. de felices por la reunión. toman mis gritos como que son iguales a los suyos.

Cinco horas han pasado desde que me desmayé. Probablemente trabaja en el turno de noche. Mi boca está seca de nuevo. cariño? —pregunta la enfermera. Soy atormentada por cosas en ambos mundos. abía estado teniendo una pesadilla. He experimentado la sensación lo suficiente para saber qué pasó. Estoy presionando el botón de llamada cuando una enfermera pasa por mi puerta. Solo por el uniforme que está usando. Las drogas todavía bombeando por la intravenosa tienen algo que ver con eso. Todavía no he conocido a esta. O tal vez es la forma de mi cerebro. Me desmayé la mayoría de los días después de que Earl Rae me secuestrara. casi sonriendo cuando veo que los ositos de peluche 3Es un personaje de la película “Alguien voló sobre el nido del cuco” o “Atrapado sin salida”. me siento culpable por estar aliviada por eso. Si ni siquiera puedo lidiar con cuatro miembros de mi familia. No me había dado cuenta lo difícil que sería. Asiento. Solo sé que por lo general no me desmayo por tanto tiempo. Creo que es la forma en que mi cuerpo lidia con el miedo extremo. No lo sé. sé que me caerá mejor que la Enfermera Ratched3 con la que ha estado en el turno de día. ¿cómo lo haré con el resto del mundo? Si no puedo con un simple abrazo de mi papá y mi mamá. bajando los lentes por su nariz. pero la jarra todavía está vacía. pero está completamente oscuro fuera. Es una enferma estricta y autoritaria. ¿cómo puedo volver a mi antigua vida? Mi vida había estado llena con personas. sin embargo. El reloj frente a mí marca las dos. despierta. Las persianas están abiertas cuando me despierto. no parece importar. Dormida. Mi familia se ha ido. Me despierto también en una. —¿Estás despierta. actividades y lugares y… No estoy segura de cómo puedo hacerlo si tan solo las luces del centro de Seattle brillando a través de mi ventana son demasiado. . apagarse para poder reiniciarlo y esforzarme más a la próxima.

No sé lo que hará el decirlo. Torrin está aquí. El cuarto queda en silencio por un minuto después de que la enfermera se marcha. pero supongo que tiene un nombre. Está aquí. —¿Quién es? —Ha pasado mucho tiempo. —Asoma su cabeza por la puerta otra vez—. Mi corazón sube a mi garganta. —Sus cejas se mueven un par de veces—. Pensar en su nombre hace que mi corazón convulsione. —¿Estás lista para una visita? ¿O prefieres descansar? Sé que es tarde. pero incluso en ese entonces. encajaba con ese criterio. pero estoy muy nerviosa para pensar en eso. El tono de anticipación. Debería usar el tiempo para ajustar mi bata de hospital o pasar mis dedos por mi cabello o pellizcar un poco de color en mis mejillas porque sé lo pálida que estoy. Oscuro y Apuesto. Mi cabeza se levanta de la almohada. Confía en mí. —¿Cuál es su nombre? Sus hombros se mueven. —Me guiña un ojo antes de girarse para irse. pero aparte de un haz de luz amarillo. De repente me siento como Ricitos de Oro encontrando la silla correcta. cariño? —Está bien. ni tan suave para no poder oírla. Puedes dejarlo entrar.estampados en su uniforme sostienen arreglos de globos. No puedo imaginar lo que me hará verlo. Se detiene cuando va a mitad de camino de la puerta—. Han pasado años. Su voz es correcta. —Estaría bien simplemente llamarlo Alto. —La enfermera mira hacia afuera como si estuviera ahí. Con suerte no me desmayaré como lo hice con mi familia. —Buena elección. no puedo ver nada. Estoy por responder que prefiero descansar cuando añade: —Si vas a ver a algún visitante. pero lo hago. —No lo sé. La falta de sol le hace eso a una . este sería el correcto. No sé cómo lo sé. pero todavía reconozco el sonido de esperanza en mi voz. No pregunté. gracias. ¿Necesitas algo? Puede que necesitara algo. —No. No habla tan fuerte que parece gritar. —Me encuentro intentando obtener un buen vistazo de la puerta. ¿Quieres que le pregunte.

pero no puedo ver sus dedos por la forma en que está de pie. Habría pensado que pasar tanto tiempo como pasé en la oscuridad habría hecho más sencillo para mí ver en esta. Cuando parpadea. lo cual me hace preguntarme qué más ha cambiado. encontrando una calidez en ellos que me tocó incluso en mis días más oscuros? Prácticamente brillan en la oscuridad. ¿Cuántas veces lo he imaginado desde esa última vez que estuvimos juntos? ¿Cuántas veces he intentado dibujarlo para descubrir que nunca podía hacerlos bien? ¿Cuántas veces me he concentrado en la luz de sus ojos. Veo sus hombros subir y caer mientras respira. y justo cuando estoy deseando haberle pedido a la enfermera que me diera agua. Aparte de la década que lo ha tocado. y un oscuro abrigo verde todavía abotonado. Se ve igual. Cierra la puerta. Un minuto después. No estaba lloviendo antes. probablemente no sabría la persona que es ahora. sintiendo que mi corazón está hinchándose y encogiéndose a la vez. más ancho de los hombros. Cada par de parpadeos. hasta que puedo distinguir lo que está usando: pantalón de vestir negro. cerniéndose sobre la puerta. me siento aquí. mirando la sombra que su cuerpo proyecta sobre la brillante baldosa. Y luego están sus ojos. puedo verlo. entra en mi cuarto. al menos. bloqueando la brillante luz del pasillo. me pregunto si ha cambiado sus botas de fútbol por un par de zapatos de vestir. . principalmente porque sé que se sentirá como una bola de demolición atravesándome. No parece que esté lloviendo ahora. pero no puedo distinguir nada más. Después de parpadear un par de veces. Sus zapatos hacen eco sobre el suelo. Tengo razón. Su rostro es lo último que veo. Si lo ha hecho tanto como yo. Levanto la cabeza de mi cama un poco más. y la suavidad infantil de su rostro ha sido reforzada en ángulos más cuadrados y líneas más rectas. luciendo como si ya hubieran pasado unas semanas de necesitar un corte. Mi mirada automáticamente va a su mano izquierda. pero lo opuesto parece ser cierto. mis ojos se ajustan un poco más. En cambio. Es más alto. lo que parecen zapatillas a juego. y es tan oscuro y negro como recuerdo. Todavía lleva su cabello igual. noto la sombra en la entrada. Es él.persona. Se queda ahí por un momento. Mi respiración se detiene. Mejor. es como si toda la luz hubiera sido extraída del mundo.

—Su voz es un poco más profunda. él fue lastimado por mi desaparición también. He estado planeándolo por los últimos diez años. pero mantiene la distancia. Como. de verdad me mira. Sé que no es una buena visión. Su cabello cae sobre su frente como solía hacer cuando jugaba fútbol. La familiaridad de eso hace que mi cuerpo duela. Mi corazón se siente como si estuviera latiendo en mis amígdalas. Asiente un par de veces. . Sus ojos se quedan en los míos por un momento. Obliga a sus ojos a ir a los míos. sus cejas fruncidas como si algo estuviera doliéndole. No puede dejar de mirar mi cuello. luego bajan a mi cuello. Entra más en mi habitación. Abre la boca. Lo intenta de nuevo. Son más oscuros que antes. Lo sé—. Me pregunto si soy quien lo está lastimando. —Estoy feliz de verte. deteniéndose cuando está frente a mí. El dolor se convierte en un pálpito—. pero esa línea entre sus cejas se frunce aún más con cada palabra. —Considerando todo lo que pasó… —estrujo las sábanas cubriéndome—… estoy bien. No quiero mentirle. Jade. —Pensé que sabía qué iba a decir. pero lo mismo sucede. estoy segura de que no podría hacerlo. Tal vez debería haberme puesto una bufanda o algo. Pero la verdad es que no quiero decirle la verdad. Como lo hizo la noche que pasamos juntos… —Dios. pero sus ojos no lo dejan. Creo que quiere hacerlo. —Continúa frotando la parte de atrás de su cabeza. ¿Cómo estás? Es entonces cuando finalmente me mira. Como mi familia. se frota la parte de atrás de su cabeza como solía hacer cuando estaba intentando descifrar algo. nada de lo que planeé decir suena correcto. —Se aparta de la pared y se acerca más. concentrado en el suelo frente a él. El aire se pone un poco denso. Nada suena correcto ahora que estás aquí. —Estoy feliz de que volvieras. Se queda más cerca de la pared que de mi cama. Cerrándola. Algo destella en sus ojos cuando estudia los vendajes a su alrededor. —Traga. Algo que hace que su expresión se oscurezca. —Mi voz suena suave en comparación a la suya. pero ahora que estoy frente a ti. e incluso si supiera qué decir. pero la misma. —Hice lo mismo… pensando en lo que diría si alguna vez volvía a verte de nuevo. Ha sufrido lo suficiente con el resto de nosotros. pero nada sale. Su garganta se mueve como si estuviera tragando una manzana entera—. algo que los ojos no pueden evitar mirar.

pero no quiero que Torrin la experimente. —¿Acostumbrado a ellas? —Más como equipado para manejarlas. Siento como si ya hubiera dado todo. Eso no tengo que pensarlo. Es lo que todo el mundo asume que siento. Su lengua se mueve en el interior de su mejilla mientras mira por la gran ventana. pero es muy pronto para saber. Marcharme. Me levanto un poco en la cama. No quiero que él sepa lo que se siente tener tus pulmones con la sensación de que están a punto de explotar por contener el aire justo antes de que se vuelvan de piedra cuando pierdes la batalla. su garganta se mueve—. —Se encoge de hombros—. Estoy feliz de verlo. y no podía… —Aparta la mirada. —De hecho. Esto es difícil para él. Me he ahogado en ella demasiadas veces. —Dios. Vivir. —He tenido muchas noches difíciles. Torrin. Debería estarlo. sin embargo. pero estaba aquí y sabía que estabas aquí. No me fue muy bien con la parte de vivir. no he decidido si estoy feliz de volver. se están muriendo. No pasa por alto el giro en mis palabras. —Sus hombros se levantan—. Daría cualquier cosa. Él es mejor en eso que yo basada en la sonrisa que siento querer formarse. La melancolía se hace más densa entre nosotros. Sacude su cabeza. —Espero que estén en mejor forma que yo —digo. más o menos. estuve bien. Está intentando aligerar el ambiente también. Noche difícil para ti. Deseo poder hacerlo más fácil. —¿Estabas en el vecindario? —Sí. pero ha perdido su . sin embargo. —Buscarte. medio en serio. —Sé que es tarde. pero hay demasiada pesadez ahora. sin embargo. Es un juego de palabras porque en realidad. Deseo poder convencerlo de que estoy bien y que lo estaré. Siento una ceja levantarse. Lo siento. y que incluso mientras no estuve. Estaba visitando a alguien más en el hospital. y lo siento… Iba a darte algo de tiempo antes de aparecer. medio bromeando. —¿Entonces qué has hecho los últimos diez años? —Trato de mantener la voz ligera.

y se apiadaron de mí y también me dejaron graduar. Había captado un vistazo de él en algún canal de noticias nacionales cuando Earl Rae se había ido y había robado unos minutos de tiempo de televisión. . —Por supuesto que te busqué. Me pregunto qué clase de trabajo tiene. no de mí. —Era un buen estudiante. Todo el mundo lo hizo. —Truena sus nudillos y se acerca un poco más. Nunca dejé de buscarte. —¿Me buscaste? —Lo dije como una pregunta. Más o menos. Ahora hemos hablado sobre lo que he estado haciendo.truco para eso. Me pregunto si fue al baile de graduación. pero es como si no estuviera viendo nada de este—. —Todavía está mirando el paisaje de Seattle. Tu papá y el departamento de policía voltearon esta ciudad patas arriba buscándote. Me pregunto qué estudió. No puedo retractarlas—. Listo. con una cadena de veinte metros. —Siempre fuiste un buen estudiante. Una pequeña sonrisa se le escapa de los labios. y hablando sobre cómo no se había perdido la esperanza de encontrarme incluso aunque parecía que el resto del país lo hizo. Torrin estaba dando una entrevista a uno de esos grandes presentadores de noticias. No quiero hablar de mí. No veo un anillo. Todavía seguiría buscándote si no te hubieran encontrado. El aire se aclara un poco. —¿Algo más que hayas estado haciendo? —Mis ojos caen a sus manos de nuevo. No puedo detenerlas. con el mismo hombre. pero ya sabía la respuesta. Mi estómago se siente como si hubiera caído cincuenta pisos con una sola respiración. Eso fue dos años después de mi secuestro. —Me gradué. Luego fui a la universidad. Fue un poco difícil mantener eso cuando pasé la mayor parte de mi tiempo intentando encontrarte. pero eso no significa que no tenga a alguien. su frente se arruga. Me pregunto de todo. —Pasé los últimos diez años en la misma casa. usando una camiseta con mi foto en ella. Me muevo en la cama. —Las palabras se derraman de mi boca como una avalancha. Traga otra vez. —Me siento un poco raro hablando de mí con todo lo que te sucedió. Preferiría mucho más hablar de él. No necesito preguntar por qué. Deberíamos estar hablando de ti. ganando velocidad con cada una. Eso no significa que alguien no lo tenga.

y al último minuto. lo siento. No necesita saberlo. Podía ir a la cocina. Es la primera vez que he dicho su nombre en meses. Nunca termina. y voy a tener que pasar por todo eso mañana con un par de detectives. Aparta la mirada otra vez. Me muerdo el labio porque no voy a llorar frente a él. —Estoy tan preocupada por hacerlo sentir bien que hablar sobre Earl Rae no me paraliza como hizo antes con la doctora Argent. —No estaba. Dios. en un húmedo armario que podría haber calificado como calabozo. Se acerca más y mira la silla al lado de mi cama. —¿Él te… —tiene que aflojar su mandíbula para seguir—… lastimó? —Sus ojos destellan de nuevo. Trata de aflojarlos. se endereza aún más. Tal vez años. No es tu culpa que haya personas enfermas en este mundo. Torrin. pero va a continuar. —Jade… —No quiero hablar de eso. en un calabozo ni nada de eso —digo rápidamente. moviéndolos un par de veces. Como si su mandíbula hubiera estado cerrada e intentara hablar. No debí separarme de tu lado hasta que estuvieras a salvo dentro. Jade. —Una psiquiatra ya me habló sin cansancio de eso más temprano. No quiero hablar más de eso de lo que es necesario. . Al menos uno de nosotros puede encontrar algo de paz. Sus puños se cierran a sus costados. Torrin. —Mi voz titubea. —Mi mano se curva alrededor de la baranda de la cama cerca de él—. a mi cuarto. No voy a dejar que me vea dolorida. Se da cuenta. —No de la forma en que estás pensando. al baño… incluso a gran parte de la sala de estar. Sus sueños no necesitan ser atormentados también—. —También yo —digo. —Nunca debí dejarte ir por tu cuenta esa noche. Interrumpo porque conozco este camino. Sus ojos se cierran. Voy a terminar esta pesadilla para él de una vez por todas. como. —Esto no es tu culpa. Parece que va a tomar asiento. —Se detiene para tomar aire. —¿Te mantuvo encadenada? —Las palabras suenan extrañas. pero no antes de notar que hace una mueca. pero no funciona. No mencionaré el primer año cuando fui dejada en la oscuridad. —Lo siento tanto. Parece golpearlo tan fuerte como me golpea a mí.

No quiere decir lo que sea que es. Mira mi mano. Y al hacerlo me arrebató la mía. ¿Cómo puedo seguir a menos que lo haga? Él era gran parte toda de mi vida en ese entonces. —Sus nudillos suenan cuando sus puños se cierran otra vez—. —¿Qué sucede? —¿Además de enterarme de que todo este tiempo estuviste a dos horas de distancia? —Su voz es rígida. —No. Probablemente mucho. No hay anillo. —Nunca seré capaz de dejarlo ir. Se da vuelta hasta que me da la espalda. —Han pasado diez años. Es mi culpa dejar que mi novia fuera llevada por uno de ellos. Mis piernas cosquillean como si fueran a entumecerse o despertar de estarlo. solo porque estoy de regreso no quiere decir que me quiera de vuelta. Mis ojos caen a sus manos otra vez. No lo hace. Lo conozco mejor de lo que conozco a mi propio hermano o hermana. Todavía los haces tronar cuando estás nervioso. Algo está mal. —Sacudo mi cabeza—. He conocido a Torrin Costigan desde que teníamos cinco años y mi familia se mudó al barrio. No estoy segura de que siquiera un haz de ella quede en la mujer rota recostada en esta cama de hospital. pero no puede. Siento que lo conozco mejor de lo que me conozco a mí misma ahora. No quiere decir que no está enamorado. lo noto temblar. Me pregunto si se ve extraña para él así como para mí. así como su postura. Darme cuenta de eso hace que mi estómago se sienta como si fuera desgarrado. Necesito saber que todavía puede estar en ella. No soy la misma chica de la que se enamoró. Eso solo quiere decir que no está casado. Olvídalo. Nunca seré capaz de olvidarlo. Hay más. —Tus nudillos. Te arrebató tu vida. . estudiándola. Nunca. Se llevó todo. Todo eso está en el pasado ahora. Incluso si no hay nadie. —¿Qué no me estás contando? Se toma un momento para contestar. Pero eso no quiere decir nada. acurrucándose alrededor de su cálido cuerpo. Está tratando de decirme algo. Ha pasado una década. no lo es. Aparte de lo obvio. —No. Espero que añada algo más. pero necesito que lo haga. Puedo sentirlo. Puedo verlo. Déjalo ir. Incluso bajo su abrigo. Alguien más puede subirse a la cama a su lado cada noche.

pero esta vez en lugar de llamas. —Tampoco creí que te vería alguna vez. Se detiene al momento en que lo menciono. —Estoy hablando de más. las bandas de musculo presionando en la piel. me recuerdo porque sé que no puedo amarlo ya de la forma que merece. fuera de su agenda de conversación. —No sabía… no estaba seguro… si alguna vez te vería de nuevo. Cuando se ve a sí mismo tronando sus nudillos de nuevo. Debería ser al contrario. Consiguió a alguien más. Soy una persona diferente ahora. pero su cabeza cae. pero la otra parte siente que estoy perdiendo toda mi vida de nuevo. . —Los planes cambian. lo entenderé. Ha avanzado. —Estás reconfortándome —dice para sí mismo—. Parte de mí está feliz. Estoy cayendo y no hay final. y aprender a amar de nuevo no es como montar una bicicleta… no regresa de forma natural. el hielo cubre mi garganta—. No estoy segura de si eso está evitando que desfallezca o me caiga. Lo ha superado. He pasado mucho tiempo sin sentirlo. Cualquier cosa que debas decirme. lo sabe. No se da la vuelta. —Vine preparado para hablar contigo… para verte… no para hablar de mí. demasiado tiempo sin expresarlo. con él. Con todo… todos… no querían aparecer con otra cosa más para ti al principio. Torrin. mi mano agarrando la baranda de la cama un poco más fuerte. desliza sus manos en los bolsillos delanteros de su pantalón. Su cabeza cae todavía más. Eres quien ha pasado por un infierno. —¿Qué pasa? —pregunto girándome en la cama para mirarlo. y sé que cualquier cosa que tenga que decirme. Está bien. eso fue hace una vida. Nunca dejé de buscar… nunca dejé de esperar… pero simplemente no lo sabía.¿sabes? —digo cuando lo noto moviéndolos de nuevo. Me concentro en la parte expuesta detrás de su cuello. y por la forma en que inclina su cabeza hacia mí. —No iba a decirte esto hasta después. y es ahí donde necesito estar ahora—. pero está manteniéndome aquí. Estoy cayendo. —Preferiría recibir todo ahora a que se alargue durante semanas — digo. —Trago. y estás reconfortándome. Probablemente tú también. bien podría terminar el trabajo de romperme. Diez años es mucho tiempo… una vida entera para adolescentes como los que éramos cuando fui secuestrada. y eso es bueno. —Solo dime. Tú y yo. Está bien.

Solía mantenerse en pantalones desgastados y camisetas de colores. —Esta vez no es un susurro. De pie delante de mi diez años después. Está bien. —Pensé que te habías ido. y sus brazos a sus costados. Su espalda todavía esta girada hacia mí. Parece como si la oscuridad lo hubiera tocado. Me pregunto qué tan profundamente ha hundido sus garras en él. Está vestido de negro. No puedo imaginar qué podría ser tan malo como para que no pueda mirarme a los ojos y confesarme lo que sea. El suyo es negro con un cuadrado blanco acunado bajo su manzana de Adán. No es hasta que bajo mi mirada de su rostro que lo veo. más pronto puedo avanzar en mi vida. —Debo detenerme porque esas dos palabras se sienten como si acabara de recitar la Declaración de los Derechos Humanos con una respiración—. Mira por la ventana otro minuto. como si estuviera confesando un crimen. Finalmente. sus manos abiertas con sus palmas giradas hacia mí. Nunca fue muy fanático del negro. Deja que mis palabras se estanquen por un minuto. se gira hacia mí. No puede mirarme al rostro y decirme qué tiene. Como si estuviera luchando con una manada de caballos salvajes tirándolo en otra dirección. El chico que recordaba está dentro del hombre en este cuarto oscuro conmigo. La baranda está pegajosa por el sudor de mi mano. Su cabeza está inclinada. Eso es más de lo que la mayoría de la gente puede decir. Suena como que ha estado conteniendo el aliento por los últimos diez años. luego exhala. O tal vez sí. Hace un tiempo. y no estoy segura de porqué. El collar. —Está bien —digo de nuevo.Mientras más pronto lo sepa todo. lo único que noto es lo perfecto que es. Jade —susurra. —Lo sé. Luego lo escucho bajar el cierre de su abrigo seguido por el sonido de él quitándoselo. Al principio. las palabras se derraman de su boca como si estuviera maldiciéndolas. tuve el amor de una persona maravillosa. Sus hombros se tensaron con mis palabras mientras cuelga su chaqueta sobre la parte de atrás de la silla. Las luces de la ciudad no parecen tan brillantes como cuando me desperté. —Lo siento. Su oscuro cabello cae contra sus ojos. porque así es. pero un collar es un collar… un objeto que está destinado a controlar y restringir a quien lo usa. Lentamente. La chispa ha sido quitada de ellas. y su mandíbula está cerrada de la forma en que ha estado toda la noche. . con una camisa de manga corta.

—Porque es lo que soy. No se detiene hasta que está al lado de mi cama de nuevo. El mundo está dando más vueltas de lo normal. cuando me sentí rodeada por su olor mientras estuve bajo él en su cama. Tal vez no está de verdad vestido como un sacerdote y admitiendo que es uno. pero nadie más en el cuarto podría haberlas dicho. En lugar de responder mis preguntas. Una parte de mí espera que las drogas bombeando en mis venas sean lo suficientemente fuertes para provocar alucinaciones. —Estás mintiendo. —Siento mi frente fruncirse. Recuerdo pasar conduciendo junto a ésta y admirar el vidrio tintado de las ventanas y la arquitectura gótica. La recuerdo. y es el mismo que recuerdo. Exhala lentamente y se acerca. —Levanto una ceja hacia él. Levanta la suya en respuesta—. Ni una vez había pasado junto a ella e imaginado a Torrin siendo el sacerdote algún día. San Marcos. —Sí. porque entonces esto no sería verdad. Soy el sacerdote de San Marcos. no lo eres. Te escapabas de la catequesis para pasar el rato besándote conmigo en el estacionamiento de la iglesia. . Una alucinación parece más real que creer que Torrin se ha convertido en sacerdote. No puedo hacer que nada de eso tenga sentido. —¿Por qué estás vestido como un sacerdote? —Las palabras no suenan como mías. —Sus ojos viajan a los monitores al otro lado de mi cama. Está tan cerca que puedo distinguir su aroma. —Estoy diciendo la verdad. y los zapatos de vestir. —No. Reproduzco su respuesta. Me lleva de regreso a la noche en que estuvimos juntos. trae una avalancha de otras. Pensé que te convertirías en un cazador de focas bebés antes que en sacerdote. Mi corazón está latiendo contra mi esternón tan fuerte que duele. Terminé el seminario hace un año. Mi cuarto es un vórtice de esto. —Prácticamente tenías que ser arrastrado a misa cada semana. Es lo más cerca que ha estado de mí esta noche. Lo soy. Sus ojos encuentran los míos. Reproduzco mi pregunta. Mi mirada baja por los botones negros de su camisa. Su frente se frunce hacia uno de esos—. No puedo hacer que estén de acuerdo. La forma en que pareció cubrirme como si nada pudiera penetrarlo. al pantalón a juego.

va hacia el lavabo—. Todavía me siento atrapada. Esto tampoco ayuda. Te dejaré. —Estoy molestándote. — Sus hombros se levantan—. Lo único que sé es que siento que he sido salvada de una prisión solo para ser arrojada a una diferente. —¿Mis padres te contaron? Sacude su cabeza. Es demasiado que asimilar. Todavía siento que la niña que era. —Tomo aire profundamente. Creo que fue muy difícil para ellos con todo y. ¿Solo vino esta noche para verme una última vez antes de despedirse? ¿O podemos reunirnos de vez en cuando para tomar un café? Dios. Esto es lo que soy ahora. —Sus manos se curvan alrededor del asa de mi jarra de agua. como acababas de regresar de verme cuando fuiste secuestrada. Quiero tocarlo. Mi vida ha sido diezmada. El chico con quien pensé que me casaría es ahora el hombre al que me estoy preguntando si estaría bien invitarlo por un café alguna vez. Los latidos no se desaceleran. —Tus latidos… son muy rápidos. —En realidad no seguimos en contacto. Todavía siento que no puedo confiar o estar cerca de algún otro ser humano. —Retrocede un par de pasos y se detiene—. pero como dijiste. está muerta. —Su mandíbula se tensa como si algo que no puedo ver destellara frente a él. Trata de calmarte. No creo que tu papá me haya sacado nunca de su lista de sospechosos tampoco. También yo. Cuando nota que está vacía. has cambiado. —En ese entonces. Todavía no sé si quiero pasar los siguientes sesenta años como la mujer que fui obligada a ser. . La vida no se siente diferente ahora que he sido “liberada”. —Sus ojos van hacia la maquina monitoreando mi corazón—. No sé qué decir. —Mira a la puerta y luego al botón de llamada para la enfermera. Jade. Da otro paso más cerca de mí hasta que su cinturón está casi tocando la baranda de mi cama. No puede dejar de mirar el ritmo del corazón en el monitor. Además. y su espalda está hacia mí de nuevo. Todavía me siento sola. Tomo aire profundamente. —Fui encontrada hace menos de veinticuatro horas y acabo de enterarme que mi novio se volvió un sacerdote. Tenía que verte. también yo. El agua sale. Siento que está tratando de poner distancia entre nosotros. No estoy segura si está permitido o si siquiera soy capaz de hacerlo ahora. ¿Las felicitaciones son apropiadas? ¿Una disculpa? ¿Una aceptación? No lo sé. pero no estoy segura de qué tanta. fui algo así como el sospechoso principal por un rato después de que desapareciste. Solo quería verte. pero no estoy segura de que pueda. ya sabes.

—¿Quieres que busque a una enfermera? Tal vez podrían darte algo. Le sonrío en respuesta. Su mano se desliza por la baranda y encuentra la mía. Debería irme. Sus dedos se enlazan con los míos mientras su palma se desliza bajo esta. Su mano es un poco más grande de lo que recuerdo. Es tan natural. Todavía. —No había considerado eso. —Lamento que se tardaran tanto tiempo en encontrarte. Sé que nunca va a regresar… pero tengo miedo. pero no la pasa por alto. sus hombros se relajan. He pasado los últimos diez años prácticamente sola. ¿Bien? —Su barbilla se apoya sobre la baranda. A tu lado. Es un poco más áspera también. es como si nunca hubiera dejado su mano en estos pasados diez años. —Me quedaré despierto. Está muy lejos para que lo alcance. Casi parece tan aliviado como yo lo estoy de que no se vaya. Es tarde. —No te vayas. Es lo que me espera mañana. Mi mano se mueve hacia él automáticamente. ¿Eso tiene sentido? No sé si lo tiene. Solo… —¿Qué es?—. ¿Por qué tengo tanto miedo de estar sola por una noche? Exhala. —Bajo mis ojos. no hay ninguna emoción contaminándola. y esta vez cuando me sonríe. Inclino mi cabeza a la bolsa de la intravenosa. Agarra la pata de la silla con su pie y la arrastra hasta el borde de mi cama. tan instintivo. Mis dedos se aprietan con fuerza alrededor de los suyos como si fuera lo único que evita que me desvanezca. intentando incorporarme un poco más—. Es demasiado pesada para sostenerla—. Son todos los mañana después de ese lo que me asustan. Debería haberlo hecho. No es solo Earl Rae y lo que pasó lo que me asusta. Vigilaré. —Mantengo mi mano en el aire por otro segundo antes de dejarla caer en el colchón. Sé que está muerto. —Tanto tiempo como me quieras. de la misma forma. y lamento que alguien pensara que tenías algo que ver con mi desaparición. —Ya me han dado todo lo que tienen. —Lamento que no te llamaran —digo. . Los más cercanos a la víctima siempre son los primeros en la lista de sospechosos. Por favor. No quiero estar sola. Estaré aquí. pero simplemente parecía tan absurdo que alguien pudiera pensar que Torrin me haría algo así a mí. —Muestra una sonrisa que está llena de culpa y arrepentimiento—. Se encoge de hombros y me sirve algo de agua en mi vaso antes de dejar la jarra en la mesa.

sosteniendo mi mano y quedándose vigilante por lo que sea que ambos tememos que vendrá luego. —¿Sí? —Su voz no suena adormilada como la mía. Mis ojos caen a nuestras manos enlazadas. Pero no puedo. Me permito sentir la única alegría que he sentido en diez años. Me permito ser llevada lejos por el momento. Ruedo un poco más sobre mi costado para mirarlo. Su sonrisa se queda en su sitio. Esa vida se ha ido. Me permito sentirlo… luego tomo un alfiler imaginario y lo reviento. susurro su nombre. —¿Esto está bien? —pregunta cuando me nota mirando nuestras manos—. Me pregunto si apartarla ahora en lugar de después será más fácil porque no estoy segura de que pueda ser amiga del hombre que una vez amé. Solo se queda ahí sentado. Es simplemente el mejor sonido que he escuchado en una década. me permito pensar que nada ha cambiado y que es el mismo chico que me pidió que me casara con él… algún día… un día… descalzo y sonriendo. —¿De verdad eres un sacerdote? Una suave risa vibra en su pecho. —Esto está bien. No parece moverse. —¿Por qué? Su exhalación sale sonando como si todavía sostuviera el peso del . Esa vida murió la noche que morí para el mundo. —Bien. No dice nada después de eso. —De verdad lo soy. Por un momento. Suena lo opuesto. Creo que serlo sería como morir de nuevo cada día. Debería retirarla. —Bien. ¿Que yo… te toque? La forma en que lo dice me hace pensar que alguien le advirtió lo que sucedió antes con mi familia. y me pregunto si debería apartarla. se esconde su collarín. Justo antes de que el sueño me arrastre de nuevo. Me acurruco más en la almohada. Con la forma en que está apoyando su cabeza en la baranda. Mis dedos se aprietan alrededor de los suyos.

—Te extrañé. Puedo ver su collarín ahora. Torrin —susurro. ese cuadrado blanco es casi cegador. —Su pulgar roza el costado de mi mano—. Su cabeza ya no está en la baranda. El ultimo pensamiento que tengo es preguntarme si su collar se siente tan restringente como el mío… alejándolo de las personas que ama y la vida que quiere vivir. sin embargo. . Estoy más dormida que despierta cuando lo escucho exhalar. —Te extrañé. En la oscuridad. Jade. y veo una mirada en su rostro que hace que mi garganta se cierre. —Duerme. mis ojos se abren. Por un corto segundo.mundo en su espalda. Ya tendremos tiempo para repasar los porqué y los qué. pero todavía está cerca. Solo descansa.

El punto se extiende a una línea. Solo se queda ahí de pie. Hay luz afuera. dejándome aferrarme a él hasta que siento que puedo soltarlo. Está inclinado sobre mí con una mirada ansiosa en su rostro. No me deja salir a la superficie. y la luz lo inunda. Jade. pero no tiene caso contra su presión. Estás a salvo. y por la . El caparazón de oscuridad se resquebraja. —Solo un sueño. —Repito para mí y hago que mis dedos se aflojen antes de cortar la circulación de su brazo. más fuerte se enmaraña a mi alrededor. Sé que estoy teniendo una pesadilla. La voz sigue susurrándome hasta que el caparazón alrededor de mí se rompe. Mientras más peleo. Está bien. o puedo despertarme. jadeando por aire y aferrándome a cualquier balsa que pueda agarrar. Más luz entra. intentando romperla. —Fue solo un sueño. La cosa más cercana que evita que vuelva a caer es el brazo de Torrin. —Se ve un poco pálido. Una voz se arrastra por la niebla de la pesadilla. Despierta. Estoy cubierta de sudor. Estás a salvo. cubriéndome. Está bien. No se mueve. Jalo la cuerda. pero no me deja ir. Es tela en lugar de metal. —Despierta. Jade. Estoy aquí. estrangulándome. Me despierto como ahogándome. La cuerda a mi alrededor se afloja. Mi cuello. y veo el punto más pequeño de luz. como si estuviera arrastrándose por ese infierno conmigo. y mis mantas y sábanas están retorcidas como un tornado alrededor de mis piernas. restringiéndome con más fuerza con cada paso que doy para despertar. pero está retorcido alrededor de mi cuello.

más fuertes de lo que se han sentido en un tiempo. uno a la vez. —Espera. —Gira su brazo derecho para revisarlo—. Se acerca a mi lado mientras pruebo mis piernas. hasta que estoy libre. Estoy acostumbrada. Incluso entonces. —No. en su mayor parte. no debería —dice en voz baja. solo jalé tu brazo un poco cada vez. me doy cuenta de lo alto que se ha puesto. Excepto por un par de veces en que hiciste… lo que acabas de hacer. lo siento. Ha crecido al menos un par de centímetros desde la última vez que lo vi. pero permanezco derecha. Mis piernas se sienten más fuertes. —Estoy segura de que es una buena idea. Torrin. luego fuerza una sonrisa. Paso mis piernas por un lado del colchón de repente. y te calmaste. Puedo notarlo porque sus ojos no se le unen. Debo de parpadear un par de veces para poder leerlo. —No. Solo se queda a mi lado. Eso me pone . los números se ven un poco borrosos. —Dios. Recuérdame ponerme una armadura la próxima vez que acepte hacer vigilia al lado de tu cama. —¿Dormí tanto tiempo? —Me siento para mirar el reloj en la pared. no lo demuestra. Si las nota. Debo irme. Levantándome. verdugones y lo que parece el inicio de un moretón en su brazo. Debiste haberme dejado gritar y sacudirme. Es una pequeña indulgencia que estoy dispuesta a aceptar. —¿Pero no desperté? —No puedo recordar ninguna de las pesadillas con excepción de la última. desenrollando los nudos que atan mis piernas. —Alisa las mantas sobre mis piernas ahora que están acomodadas—. como… ¿ahora? —Ahora. —Sí. —¿Qué hora es? —pregunto mientras suelto su brazo. El aliento que había estado exhalando se detiene.apariencia de las sombras abrazando sus ojos. Nunca habría imaginado que la clase de fuerza necesaria para infligir esa clase de daño estuviera dentro de mí. —No mira el reloj. Hay arañazos. —Casi las nueve. no durmió en absoluto. He dejado visibles marcas rojas en su piel. —Debo salir de aquí. —¿Estás segura de que es una buena idea? Estira sus manos mientras me levanto.

Demasiadas personas. —¿Qué necesitas de mí? Cruzo mis brazos y pretendo que sé lo que voy a hacer con el resto de mi vida. yo sí sé. se detiene. Me mira a través de la ventana. Nunca quise que fuera igual a un hogar. —Listo. así que camino a la ventana. . genial. peor será. Como si tuviera todo planeado y solo necesitara tachar cosas de la lista una a la vez. Nunca quise ser secuestrada tampoco. Seattle está zumbando. pero se sentía más cálido que esta fría baldosa. —Cuando está a mitad del camino a la puerta. Me pregunto si alguien allá abajo se siente como yo. pero si no. no vas a detenerme. tan fuerte como anoche. quién sabe dónde los lleva. —Avisa en la estación de enfermas que me voy. estos doctores y enfermeras. —No le digo que no recuerdo ya sus números telefónicos. El único hogar que he conocido. El lugar en el que pasé diez años. Algunas cosas en la vida podemos elegirlas. estaban cubiertas de alfombra. todo el mundo en su camino. Se enterarán cuando aparezca en la entrada. Mientras más tiempo me quede aquí y más tiempo me aferre a lo que pasó. El baño era linóleo. Todas las partes de la casa de Earl Rae. incluso la cocina. otras cosas nos son impuestas. La cama es muy suave y la temperatura no es la correcta y las horas de las comidas están mal y… Mis ojos se cierran cuando me doy cuenta que estoy comparando el hospital con su casa. ¿Qué ve cuando me mira? ¿Una pieza de su pasado? ¿Una mujer dañada? ¿Una chica que necesita salvación? ¿Un deber? Podría preguntar. todo eso me recuerda lo que me pasó para ponerme aquí? —No puedo seguir mirando su collar. Necesito irme. Si lo hiciera. Nunca quise acostumbrarme a eso. total y completamente perdido—.casi al nivel de su cuello. Si quieres ayudar. tal vez podría llamarlos y decírselos. Voy a irme. El piso es frío aquí. Hay demasiados ruidos aquí. —No. pero es más un suspiro de aceptación que de rendición. —¿Cómo se supone que deje atrás lo que me sucedió cuando este hospital. Demasiados olores fuertes. justo en la línea con ese collar negro y blanco. Suspira. Me golpea con fuerza otra vez. al menos en las que se me permitió entrar. —¿Tus padres saben que vas a darte de alta? Mi cabeza se sacude. —Bueno. Más esponjoso también.

—Acabo de escuchar que te vas. hay más tiempo entre cada uno. —¿Estarás bien aquí por tu cuenta? Su pregunta hace algo en mi pecho. Tal vez es porque mi perspectiva ha cambiado. Escucho pasos hacer eco en mi cuarto mientras me abotono el cárdigan. Jade. ha perdido su brillo. y no puedo esperar a salir de aquí. Cierro la puerta del baño. esas manchas jamás saldrán. Quien sea que espere por mí no se va. El hospital huele a antiséptico especialmente esta mañana. Earl Rae hizo remover todos los espejos de la casa cuando me encontró serruchando mi cadena con un pedazo afilado del espejo del baño que había quebrado. salpico un poco de agua en mi rostro. Paso mis dedos por mi cabello un par de veces. Sus pasos no suenan así. No había visto mi reflejo en años. Has pasado por un trauma . y me enjuago la boca un par de veces. —La doctora Argent no parece tan alta como ayer. —Estaré bien. Tan pronto como se va. Tengo una idea de quién puede ser. agarro la bolsa de plástico que contiene las ropas con las que vine y voy rápidamente al baño. Es un segundo muy largo.pero tengo mucho miedo de la respuesta. pero no me apresuro a salir porque sé que no es Torrin. y sé que no importa cuánto tiempo o cuánta agua fría use. Mi rostro ha adelgazado hasta el punto que lo único que veo son sombras y hueso. junto con todo lo demás. Cuando me deslizo por la puerta del baño. Reviso mi reflejo en el espejo por un segundo. Me veo como un esqueleto con un pedazo de piel estirado sobre el duro hueso. Me veo más muerta que viva. La imagen ha cambiado desde la última vez que la vi. descubro que tengo razón. Estoy pálida hasta el punto que puedo ver frágiles redes de venas pasando bajo mi cara. Sangre seca mancha el cuello de mi suéter de ayer. Mis ojos parece que ya no poseen demasiado color. suenan más suaves. —Te aconsejé seriamente sobre eso. —Viajan rápido las noticias. —Ya regreso. Mi rostro hace juego con la forma en que me siento dentro. y mi cabello. La doctora Argent exhala por su nariz. Asiente y corre a la puerta.

La doctora Argent suspira. como yo creo que puede ser. Alguien en quien confiabas antes y en quien puedas confiar ahora. Alguien que pueda alejarte del precipicio cuando lo encuentres y alejarte de la oscuridad cuando te encuentre.que destruiría a la mayoría de las personas. —Si me permites darte un último consejo… —Está mirándome. y es un suspiro de la clase que me hace pensar que ha llegado a la conclusión de que no tengo esperanza. —Sí. almuerzo y cena? —No tengo miedo —digo. Jade? De nada. —¿De qué tienes tanto miedo. No deberías firmar la salida del hospital al día siguiendo y planear retomar tu vida donde la dejaste. Cruza sus brazos y se inclina contra los pies de la cama. pero tal vez es parte de su acercamiento de “desfibrilador para mi psique”. venga a buscarme. Encuentra una atadura emocional. pero no le devuelvo la mirada—. puede que me tome su consejo un poco más en serio. esa es la ropa de Sara. Mis dientes se aprietan. ¿Cómo puedo decir eso sin que suene a que necesito una camisa de fuerza y una taza de píldoras para el desayuno. Claramente ha estado . y no la sueltes. —De hecho. Encuentra a esa persona. —Son mis ropas. aférrate con fuerza. —Los ojos de la doctora Argent miran las manchas marrones rojizas que rodean el suéter. No quiero volver a sentir miedo nunca más… incluso aunque puedo sentirlo pulsando en mis venas en este mismo momento. Mías. esperando. Algo de sangre en mi suéter se siente como la menor de mis preocupaciones apaleándome. bueno. pero pueda llevarte al futuro. No sé si el objetivo de la doctora Argent es molestarme con cada conversación. Se me dijo qué hacer cada día durante la última década. Es entonces que Torrin irrumpe por la puerta. —Si puedes esperar unos minutos más. puedo conseguirte ropa nueva. De todo. Estoy bien —contesto. Una persona que pueda conectarte con tu pasado. porque no quiero tener miedo de nada. De repente siento que no puedo soportar ni una persona más diciéndome qué hacer otra vez. el día que sea retenida en contra de su voluntad por diez años. —Son. pero la asquerosidad es subjetiva. Sé que se ve asqueroso.

Probablemente no seré capaz de confiar en las personas por un tiempo sin embargo… si es que soy . Por la forma en que ella lo mira. puedo imaginarla pasando por la pila de notas que sé que tiene sobre mí en su oficina. pero hace que Torrin se retuerza. —¿Quién es usted? —La doctora Argent se aparta de la cama y se gira hacia Torrin. pero no pasa por alto las manchas en mi suéter. —Estamos bien. pero no lo hago. No confío en ella. más que nada. es su comentario aludiendo al pasado el que me hace removerme. Saqué mi camioneta a la puerta también. Esta vez. ¿verdad? —digo sin parpadear. Dios mío. —¿Te dejaron ponerla ahí? Torrin apunta a su cuello. —¿Como Torrin Costigan? ¿Quien creció con Jade? —El mismo. Torrin se aclara la garganta y finalmente parece notar a la doctora Argent. —Levanta su barbilla hacia mí—. Mi postura se relaja ahora que está de regreso. eso. Sí. —Ventajas del collar. Sus cejas se levantan cuando lo recuerda. No tengo razón para no hacerlo. Me pregunto si está hablando sobre su vieja camioneta. Me muevo hacia él. me hace caer en la cuenta de que en verdad es un sacerdote. Padre Costigan. Ya había sido vieja hace diez años. ¿verdad? Torrin me mira como si estuviera verificando para ver qué debería decir. Lo habría sido si no hubiera pasado la última década en reclusión forzada. —Eras su novio al momento del secuestro. es mejor que haya algunas si hace que te comprometas con el celibato. Parecen sacar el aire directamente de sus pulmones—. mirando a la doctora Argent. la que había sido de su padre antes de que fuera suya.corriendo ya que su respiración está un poco agitada. —Parece no notar a la doctora Argent. supongo que hablar de celibato con la chica con quien perdiste la virginidad sería un poco incómodo. Eso debería haber sido obvio. El chico de al lado. Me he convertido en la persona socialmente incomoda que no sabe qué decir o cuándo decirlo. —El padre Costigan. Solo había hecho un chiste. —Bueno.

Mi número de celular está en la parte de atrás. y tienes mi permiso para simplemente golpearme en la nariz cuando pregunte demasiadas. Jade —dice antes de salir del cuarto. —Cuando pasa a mi lado. Cuando mira entre nosotros. dejo la tarjeta de la doctora Argent en la basura. —Con mis padres. Hasta que los pasos de Torrin perforan el silencio. Eso es todo —le dice Torrin. No hay muchas. —Alza una ceja hacia él—. Lo único que sé es que necesito salir del hospital. No estoy segura qué le ha pasado durante los últimos diez años. —¿Tienes algún bolso? —pregunta mientras voy hacia la puerta. —Estoy aquí para ayudar. . supongo. —Lo siento. El cuarto está en silencio ahora que se ha ido. —Solo asegúrese que no confunde ayudar con lastimarla. Espera hasta que la tomo—. Tomo la tarjeta. —Oye. ¿bien? Mientras salimos del cuarto. Solo vine con lo que tengo puesto. Lo que sucedió ya sucedió. pero su expresión no va a juego—. y tiene que apartar la mirada. —Has jugado fútbol desde que tenías tres años y nunca lograste romper tu nariz. Probablemente habrá muchas de esas. No quiero ser la responsable de finalmente romperla. —O al menos no lo hizo hasta que tuvo diecisiete. estoy a una llamada de distancia. Fue una pregunta tonta. extiende su tarjeta de negocios. —No. Mi frente se arruga mientras considero las opciones. Ya tengo suficiente equipaje. Ir a la universidad y volverse un sacerdote es todo lo sé que ha estado haciendo— . Mira la oscura mancha que rodea el cuello otra vez. —Jalo el desgastado cárdigan que es un par de tallas demasiado grande. No tengo planes de pasar dos horas a la semana diseccionándolo en pequeños y feos trozos. pero no tengo planes de usarla. —¿A dónde vamos? En realidad no he pensado en eso. pensé que yo era la paciente. Padre. —Buena suerte. Su mirada se mueve a Torrin mientras avanza hacia la puerta. —Su voz es suave. Asiente y se da vuelta. Déjalo tranquilo.capaz de volver a confiar en ellos de nuevo. La clave para arreglarme a mí misma es continuar. Sus manos van a sus caderas. inspeccionando el cuarto. Si alguna vez quieres hablar. no trata de ocultar lo que está pensando.

Torrin se despide de ellas. Nada más que un par de enfermeras pretendiendo que no me están mirando. —¿Estás bien? Asiento y agarro la baranda detrás de mí con más fuerza. —¿Sí? —digo. pero ahora no puedo bajar ni cinco pisos sin sentir que fuera a hiperventilar. Puertas que no pueden abrirse fácilmente. los míos están desplegados para que todo el mundo se entere. limpiándome las manos en el pantalón. Me mira por otro segundo y luego se acerca un poco más. No me gusta porque la mayoría de las personas pueden mantener ocultos sus secretos sucios con el resto del mundo. No me gusta que me miren. Espacios pequeños. Toma un minuto. no es hasta que las puertas se cierran que el pánico comienza a apoderarse de mi vientre. —Me inclino hacia delante para recuperar el aliento. Solo dame un segundo. Aprendí sobre estas después de morir yo misma. Cuando pasamos la estación de enfermera. —Una persona puede arreglar una nariz rota. y sé que la gente está mirándome de nuevo. De reojo. Entro fácilmente. Casi como si estuviera buscando a alguien. —¿Jade? —Me alcanza. Casi me estrello en el elevador. pero no . confinados. —Síp. — Presiona el botón de bajar cuando nos detenemos frente al elevador. moviéndome a los elevadores un poco más rápido. Mi respiración se está acelerando. No me saca de la zona de pánico. no hay problema. Un elevador. porque sé que él sabe muy bien sobre rupturas que no pueden ser arregladas. y siento que mis manos se acalambran. Sostiene la puerta del elevador cuando se abre y me guía al interior. pero la calidez de su cuerpo rompe a través del mío. veo a Torrin mirándome. Sostiene la puerta abierta y me deja pasar primero. No con algo como curiosidad mórbida. Miro el pasillo con él. bajando su rostro a mí. Siento la energía que está emitiendo. Aprendió sobre ellas después de que su papá murió. —Estoy bien. Los he usado miles de veces. No estamos exactamente tocándonos. Algunas rupturas son más fáciles de arreglar que otras. Sin embargo. —Algunas rupturas no pueden ser arregladas en absoluto. sino algo que se acerca bastante. pero consigue que pase el resto del viaje hasta que las puertas se abren con un susurro en el primer piso. y él mira de arriba abajo por los pasillos. ya todo el mundo nos está mirando. O esperando a alguien. No contesta.

—Un par de los reporteros. —No. —No lo murmuro. lo cual es irónico considerando que acabo de pasar una temporada de diez años en la meca de lo aterrador. Cierro mis ojos con fuerza antes de abrirlos de nuevo. Torrin se pone rígido. No suelto su brazo. Es el mismo que anoche prácticamente destrocé en pedazos. Pasemos por la puerta principal. no porque soy la chica que acaba de ser rescatada después de ser secuestrada hace diez años. Quiero terminar con esto. —Mierda —murmura. Mierda. —No podemos. pero él no hace muecas o se aparta. Si no estuviera mirando el collar. ¿Qué más será responsable de hacerme lo mismo? ¿La alarma de un reloj? ¿La hora pico en el tráfico? ¿Una mujer tocando mi hombro en el supermercado? Todo parece aterrador. Solo me están mirando porque parezco como si fuera a tener un bebé. Cuando lo hago. Espera aquí. Haz que los buitres esperen. Las luces de las cámaras destellan. —No puede dejar de mirar al ejército de reporteros esperándonos afuera de las puertas. Un elevador debería de sentirse como un masaje relajante en comparación. —No pensé que los sacerdotes pudieran maldecir. No me doy cuenta de que estoy retrocediendo hasta que me mira—.me importa. —No tienes que hacer esto. A mi lado. claramente me han visto ahora. y la multitud se convierte en una loca masa—. Llevaré la camioneta atrás y te veré ahí. volteo para ver qué ha atraído su atención. —Tu secreto está a salvo conmigo. pero estoy temblando. Me enderezo y le sonrío. No pueden entrar. siento que estoy atorada en el elevador otra vez. Se me ocurrirá algo. —Cuando no responde. pero antes de llegar allá. —Bien. probablemente no hubiera pensado en nada de eso. Haz . Jade. No parpadea mientras mira algo enfrente de nosotros justo afuera de las grandes puertas de vidrio. Diez veces más—. Comienza a caminar hacia la recepción. Todavía estoy aprendiendo. Un elevador acaba de hacerme perder el sentido. agarro su brazo. —¿Bien? —Su mano roza la parte baja de mi espalda. —Su frente se arruga mientras su mirada se convierte en un ceño—. —Debe haber otra forma de salir de aquí. sus brazos se flexionan como si estuviera preparándose para algo. pero soy nuevo. rodeando su camioneta.

No les des mucho más de lo que estés lista para explicar. Cuando aprieta mandíbula. Ahora estás lista para enfrentar la tormenta. Baja su rostro para mirarme y sonríe. —¿Estás segura? Claro que no. Esa chica. al cuello manchado de mi suéter. —Ahí está. Quiero terminar con esto. Me observa por otro más. Avanza. Sonrío en respuesta. colócate esto. —¿Por qué? —Solo… —Cuando sus ojos bajan a mi cuello. Lo sé. Incluso me coloca la capucha antes de subir el cierre hasta mi barbilla. Tú lo sabes. La camioneta de Torrin está a unos metros de distancia. —Sostiene su abrigo y espera. Sacudo mi cabeza. Cuando camino hacia la puerta principal. —Dales un tiempo. Así es como las personas me conocerán ahora. pero esta vez porque saben quién soy. rechina. —Toma. sé la razón—. hasta que prácticamente estoy corriendo por las puertas de vidrio. —Solo quiero terminar con todo esto. El pensamiento hace que mis pies se muevan más rápido. Me mira por un minuto. Esa chica. Como esa chica. No quiero retrasar lo inevitable.que esperen hasta que pasen a la siguiente historia. y da un paso detrás de mí. Todo el mundo en el vestíbulo está todavía mirándome. Asiento. Trago y me encuentro deslizándome detrás de Torrin. Casi puedo oír las palabras rondando en las mentes de todos los que me miran. deslizando la chaqueta por mis brazos y sobre mis hombros. —No pasarán a otra cosa. usándolo como un escudo contra los implacables flashes que atraviesan el vidrio. pero ya no estoy segura de muchas cosas. —Estoy segura. La que fue secuestrada de uno de los vecindarios más seguros del país hace diez años. Toma aire como si estuviera preparándose para sumergirse profundamente. más pronto pasaran a otra cosa. Mientras más pronto consigan sus fotos. sus titulares. Torrin corre a mi lado. pero llegar a ésta es como tratar de . Termina con esto. pero soy una bola de nervios.

Ahora que hemos llegado a la pared de reporteros. Los micrófonos son empujados en mi boca. y me guía por el océano de reporteros. empujándome otro micrófono. . —Jade. Las cámaras son arrojadas en mi rostro. Me he sentido impotente así antes. Creo que Torrin aparta un par de fotógrafos lejos de la puerta para poder abrirme. Solo agacho mi cabeza y trato de seguir avanzando. Alguien llega detrás de mí. Estoy intentando no mirarlos. acercando tanto su micrófono que de hecho rebota en mi nariz. —¿Cómo es su relación con la señorita Childs. —¿Es cierto que te mantuvo encadenada durante diez años en su casa? —grita un reportero masculino entre el resto de ellos. Los flashes son implacables. las preguntas están cambiando. ¿Algo que quieras decirle al mundo? No respondo. Lo hace como si estuviera moviendo un montón de cajas en lugar de hombres adultos.avanzar por una piscina de cemento. Grito un poco. Cierra. —Te tengo —dice Torrin. Es imposible. pero están cegándome. No puedo hablar. El tono de estas está cambiando. guiándome a través de ellos como si fueran un cuchillo afilado cortando un lazo. Una vez que la puerta está abierta. Son demasiado fuertes. Hay menos lastima en las voces de los reporteros. Torrin se ha quedado unos pasos atrás. Las preguntas son disparadas una tras otra. escuda mi cuerpo con el suyo hasta que estoy dentro de la cabina. envuelve sus brazos sobre mi cabeza. Se siente como si miles de personas estuvieran cerrándose a mi alrededor. No puedo moverme. No puedo liberarme. padre? Ahora que ha aparecido. Las luces destellan en mi rostro. Es entonces cuando escucho un fuerte rugido detrás de mí. casi quebrándole la mano a un hombre cuando metió su micrófono detrás de mí. es casi imposible moverse. Casi estamos en la camioneta. pero nunca cuando no había estado atada a una cadena de corta longitud. siendo reemplazada por escepticismo. No puedo ver. En mi afán por llegar fuera. —¿Algo que desearías decirle a Earl Rae Jackson si todavía estuviera vivo hoy? —grita otro reportero. Apenas puedo ver las ruedas delanteras. sino porque me sorprende. atrapándome. y empiezo a sentir espacio abriéndose a mi alrededor. acorralándome. y estoy muy débil. pero lo hace sin dudar. sin embargo. ¿cómo estás? —Escucho esa pregunta al menos una docena de veces—. No porque me duele.

Este pedazo de familiaridad es tranquilizante. Rompe el silencio cuando nos acercamos a nuestro destino. Una atadura emocional. porque no importa si lo estoy o no. Me concentro en ellas hasta que siento mis dientes presionarse juntos. el familiar motor de una camioneta escupiendo me recuerda que hubo un tiempo en el que pertenecí. luego presiona el acelerador. Se siente incluso más corto ahora. Ahora los reporteros están enfocados en él. Me pregunto qué tan cerca estuvo de arrollar a alguien. pero ahora hay un chillido saliendo bajo el capó. Tan pronto como abre la puerta. Mis manos están temblando en mi regazo. —Dejamos a los reporteros. como si necesitara la seguridad de que todavía estoy aquí. Miro por la ventana otra vez. No dejan de temblar. Toca el claxon dos veces. —¿Lista para esto? —Sí —digo. No temblando… estremeciéndose. Pasa volando por una luz que es más roja que amarilla y presiona el acelerador cuando llega a la rampa de salida. Hay silencio por un rato antes de que toque mi espalda. Incluso la forma en que él me mira desde el asiento del conductor. La vida no va a ir más . Las cámaras no dejan de destellar. se mete y enciende el motor. Luces de edificios y autos pasan. —Quédate agachada. pero no siento que tenga algo con lo que sujetarme. pero no puedo controlarlas. Puedes sentarte si quieres. —Tiene que gritar sobre el ruido. En un mundo al que ya no parezco encajar. ¿Cómo será mi atadura cuando el vapor tiene más sustancia que yo? El viaje de Seattle a Sammamish no es tan largo. Me enderezo lentamente y miro por la ventana. es familiar. Escucho gritos de rabia mientras nos alejamos. pero su mano suavemente guía mi cabeza hacia adelante a mi regazo. Él es a quien debería aferrarme. así que miro al frente. casi me marea. Quiero llorar porque siento que mi cuerpo está traicionándome. La camioneta todavía se sacude como si estuviera por derrumbarse cuando pasa los cincuenta. Las miro y trato de detenerlas. estrellando los micrófonos en su rostro mientras las cámaras giran en su dirección cuando rodea a empujones la camioneta hasta el asiento del conductor. Mirar hacia fuera casi me da nauseas. Prefiero que me den nauseas a que Torrin me vea llorar.

Nadie quiere ser amigo del sacerdote porque están preocupados de que vaya a delatarlos con Jesús o algo así. —Eso todavía no se siente real. El sol está brillando. —¿Qué? —Tú. Mis manos se aprietan.despacio solo porque no puedo tolerar el ritmo—. pero creo que al convertirme en esto… —dice como yo lo hice. sus piernas extendidas y tomando la mitad del asiento. es un poco irreal estar aquí sentado a tu lado y hablando de mis hermanos. no tanto. Un par son miembros de la iglesia. bueno. Después de que Rory se graduó y finalmente echó a Caden. Esto. Todavía estoy riéndome. y Caden está… siendo Caden. Él todavía sonriendo. Mamá la vendió hace unos años y se mudó a un pequeño condominio. Nadie quiere un sacerdote alrededor cuando hay una fiesta. Es el momento más perfecto que he tenido en años. Conduce su camioneta exactamente como solía hacerlo… con una mano agarrando el volante. —No. pero si alguien está muriendo o naciendo. ¿Tu familia todavía vive en la misma casa? Sacude su cabeza. La forma en que lo dice me hace reír. —Sí. Fue un poco extraño para ellos. —Apunto a su atuendo—. —Rory está estudiando biología en la universidad de Washington. y todo es verde y exuberante. —¿Qué? Es cierto. convocando un puñado de palabras en una sola—. Los veo alrededor de la ciudad de vez en cuando. Termina en el momento en que gira en Madison Boulevard. —En realidad no. —¿Cómo están tus hermanos? Gira por una calle familiar. estoy en marcación rápida. —¿Sigues en contacto con alguno de nuestros viejos amigos? Acaba de girar en Hemlock. Mira su camisa como si acabara de decirle que derramó salsa de tomate en el frente. Me sonríe. —¿Entonces dices que no ha cambiado mucho? —Aparte de que fuera al sacerdocio. la otra puesta sobre este. —Me giro en mi asiento para mirarlo. La casa de . En la que nuestra escuela quedaba.

y puedo escuchar a través de las ventanas el rugido de los reporteros gritando preguntas. —¿Qué quieres que haga? Lo que en realidad quiero que haga es que dé la vuelta y conduzca hasta que estemos en la costa. y me acompañes hasta la puerta para poder devolverte tu abrigo. Presiona un poco más el acelerador. así como yo. Quiero intentar ponerme al día con los últimos diez años de su vida. con la expresión plana. donde pueda hacer una gran hoguera. . Te ayudará a enfrentar la tormenta. con los ojos ensanchados—. Las cámaras ya están destellando. Está listo para terminar con esto. —Dios mío. Hace que la escena del hospital parezca pacífica y exigua. —Mis manos están anudándose otra vez. —Puedes quedarte el abrigo. Quiero huir. ¿recuerdas? —Entonces me gustaría que me acompañaras a la puerta como mi guarda de seguridad personal. Maldice las mismas palabras del hospital en voz baja. No lo estoy. Se siente como si cada país en el mundo hubiera mandado su propio equipo a mi porche delantero. y las aceras están llenas de personas. Quiero rentar una pequeña cabaña en la playa. pero los periodistas no son exactamente conocidos por su obediencia a las reglas. Dios. Quiero caminar con él. un par se giran en nuestra dirección. y la camioneta acelera. preferiblemente sin atropellar a nadie. —No pueden poner ni un pie en propiedad de tus padres sin su permiso. hay tantos de ellos. ¿Estás segura de esto? No. La camioneta desacelera. —Estoy segura.mis padres está a un par de cuadras bajando. pero sigue avanzando. Quiero caminar sin una cadena que dictamine cuán lejos puedo llegar. pero ya puedo verla. Jade. Cuando estamos a media cuadra. No bajo la cabeza esta vez. —Quiero que sigas. Saben que venimos. —Se inclina contra el volante. La calle está alineada con camionetas. y quiero caminar por la arena hasta que no pueda dar un paso más. Quiero reír como acabo de hacerlo. Estaciones en la entrada. pero mantengo mi rostro hacia el frente. —Y probablemente tampoco pueden golpear a alguien en la nariz con un micrófono gigante.

Mis manos empiezan a sacudirse de nuevo. presiona su palma contra éste y la deja ahí. los reporteros se mueven. —Espérame para salir. ¿dónde está el control de multitudes? —Hago una mueca cuando me doy cuenta de lo que dije—. —Está bien. y no sé cómo ese pantalón no se ve bien en Torrin. Cuando eso no parece hacer nada. — Estaciona la camioneta y apaga el motor—. —Por Dios. Un par de ellos se cubren los oídos. pero un par tienen los pies en el césped. Otra vez. Quiero ser vista como una persona que sobrevivió. Puedo ver las caras de mis padres por la ventana de la sala de estar. Aunque no sé si yo misma creo esa historia. Finalmente. pero nadie se mueve. Toca el claxon un par de veces. Soltando el claxon. pero me gusta la forma en que está . porque estas cosas… —pellizca el material de su pantalón—. acelera hasta el borde de la entrada. Toca el claxon otra vez. y una vez que está despejado. Lo siento. Me quedaré a tu lado izquierdo para que los únicos titulares a los que lleguemos mañana sean sobre cómo la iglesia católica debe de cambiar el proveedor de pantalones. No sé quién es Jason Momoa. luego podemos ir rápido a la puerta. Marchan a los costados. pero no quiero que vean eso tampoco. Solo quiero abrir la puerta y correr hasta haber cerrado la puerta principal detrás de mí. el camino está lleno de reporteros moviendo sus micrófonos y gritando sus preguntas a través del parabrisas. golpeando las ventanas mientras pasamos. No le diré nada a Jesús. Sonrío. Puedo ver por el espejo retrovisor que los reporteros se quedan en el borde de la acera.Me aseguro de que la capucha esté alzada sobre mi cabeza y el cierre subido hasta mi barbilla. harían que incluso el trasero de Jason Momoa se viera plano. Miro mi regazo para mantener la sonrisa oculta. No quiero que sepan que estoy asustada. no quiero darles nada que no esté lista para explicar… en especial la razón por la que el hombre sentado a mi lado puede hacerme reír. No quiero compartirla con ellos. acelera un par veces el motor antes de avanzar hacia delante. Cuando llegamos a la entrada de la casa de mis padres. No quiero alimentar el perfil que ya ha sido dibujado de mí por probablemente docenas de loqueros en docenas de entrevistas. No quiero ser esa chica cuya vida está arruinada. Me siento como si una bola disco estuviera destellando en mi rostro por todas las fotos que están siendo tomadas. Tiene razón.

—¿Bien? ¿Qué estás esperando? Los dos segundos de fama de tu pantalón aplasta traseros y tú se están agotando. tal vez cientos. Su brazo pasa alrededor de mis hombros mientras corremos por el césped. Los rosales de mi mamá ya no están y han sido reemplazados por piedras de río. de reporteros están mirándome. el punto exacto donde desaparecí por completo. Trato de no mirar al camino de entrada mientras pasamos. Había estado atrapada en el hospital. Estoy cayendo. Me gusta que acabe de escuchar “trasero” salir de los labios de un sacerdote. Todavía puedo ver el mapa con el que me atrajo. Mis piernas ceden sin advertencia. evadiendo los medios en cada giro? ¿Alguna vez mi historia perderá la atención pública? Si es así. Viene a mi costado izquierdo como prometió cuando salgo de la camioneta. ¿Esto es lo que será mi vida? ¿Agachándome para salir y entrar por puertas. Luego abre su puerta y trota alrededor del frente de su camioneta. Docenas. pero todavía estoy atada a ella. La pequeña cerca blanca había sido reemplazada por una versión metálica más alta. prácticamente rogando por mi atención. Detrás de mí. pero lo retiro. —Papá se estira por mi brazo. cuando Torrin me atrapa. llamándome. Está mirando a Torrin. pero papá se para frente a ella. Hay más video cámaras de las que puedo contar e igual cantidad de cámaras regulares. casi derribándome al suelo. a punto de estrellarme en el suelo. Lo miro. más cargándome por las escaleras que guiándome.intentando hacerme sentir cómoda. el sonido aumenta. . La cadena podría ser invisible y un poco más larga. Espero hasta que está fuera de mi puerta y la abro. las preguntas siendo lanzadas desde la acera me golpean. —Nos encargamos desde aquí. Puedo oler el interior de la camioneta antes de desmayarme. bloqueando la puerta. —Curvo mis dedos alrededor de la manija de la puerta y espero. La puerta principal se abre cuando llegamos al porche. Todavía puedo ver su furgoneta estacionada bajo el viejo árbol de maple. El patio es diferente ahora. Torrin mira sobre su hombro e inhala. Y todavía estoy atrapada. Mi mamá nos hace señas para que entremos. Me gusta el tono de su voz. —Te tengo —dice mientras me levanta. ¿cuánto pasara hasta que eso suceda? Había estado atrapada en la casa de Bellingham. pero no me está mirando. Trato de no mirar la acera al final del camino. Cuando lo hago.

—¿Te quedarías? —pregunto. Quiere que entre. —Les gusta mantenernos ocupados por una razón. —Eres un tipo ocupado. moviéndome para que mi espalda quede hacia la calle—. Giro mi rostro hacia él. —Está vez. Solo sonríe y me guiña un ojo. —Quiero hacerlo… —dice. —Probablemente este no es el mejor momento para conversar en el porche delantero. —Mamá asoma su cabeza detrás de él y nos hace señas. El pecho de papá se infla. —Cuando inclino mi cabeza. se van a poner todo medievales conmigo y me quemarán en una estaca o algo. ya me he perdido dos sesiones de consejería. No estoy segura de quién gana. Metí mi número de teléfono en la chaqueta. un desayuno con los ancianos de la iglesia. no se mueve. Está claro que no quiere que Torrin dé un paso en su casa. el rugido aumenta. —Me alegra que hayas vuelto. papá tiene un serio problema para perdonar que debería solucionar. Veré cómo estás más tarde. Es más una puñalada que un dolor. No puedo imaginar que esto sea todavía por la vez que nos encontró todo calientes contra la pared del pasillo. Me quedo plantada en el porche con Torrin. Si es así. —Retrocede al primer escalón—. Me pregunto si tiene algo que ver con la noche en que fui secuestrada. pero papá se hace a un lado para despejar la puerta para que podamos entrar. invítalos a entrar. Detrás de nosotros. añade—: Para que no tengamos tiempo de arrepentirnos de todo el voto de celibato. Pero no puedo. —Por Dios. y las cámaras se disparan como un enjambre . Se gira hacia mí. Torrin y mamá tienen una especie de competencia de miradas. —Mejor me voy. —Su brazo todavía está a mi alrededor como si tuviera miedo de que cayera otra vez. Si no voy al bautismo de las once. Papá se aclara la garganta. Mike. y una visita en el hospital. No se va a ir hasta que lo haga. Asiente. —Si necesitas algo. —Me sonríe desde el escalón de abajo y espera. llámame. Siento una tensión en mi pecho mientras retrocede.

Mejor vas adentro. Cuando me paro sobre el umbral y paso a papá. Creo que incluso lo extraño a él. Está mirándome con concentración. Es más frío también. Cuando pienso en lo que sí se siente como hogar. No se siente de esa forma. —Gracias por quedarte conmigo anoche. No es hasta que me encuentro buscándolos que me doy cuenta que ya no viven aquí.de luciérnagas furiosas. Algo lleno de significado se extiende en el rostro de Torrin. —Los ojos de mamá están llorosos cuando me sonríe. desde una astilla en el pulgar hasta un secuestro de diez años. mi estómago se revuelve. No veo a mi hermano o mi hermana en ninguna parte. ¿estás bien? —Mamá se mueve frente a mí y coloca sus manos en el hueco de mi brazo. Gracias por traerme a casa. sin importar qué tan temporal sea. después de mi desvanecimiento por ser tocada demasiado y muy rápido. En verdad no hay esperanza para mí. —Oh. casi como si estuviera cuidando el camino de entrada. pero mantiene una distancia segura. Esta no es mi casa. Sé que las despedidas pueden ser permanentes incluso si no quieres que lo sean. nunca me fui. me giro para despedirme con la mano de Torrin. Trato de responderle. Sé que tiene razón. Papá nos rodea. se permite sonreír y se despide en respuesta. Todavía está ahí de pie. —Luego levanta su barbilla hacia mis padres—. Entonces asiente. —Bienvenida a casa. Su sonrisa es lo que estoy viendo cuando papá se para frente a mí y cierra la puerta. sellándonos en el interior. Sé que los adioses no tienen garantía de que volverás a ver a esa persona de nuevo. pero cuando me despido. Tengo veintisiete. No está atacándome con una tormenta de lágrimas y sofocándome con abrazos. una pregunta que una madre hace a su hijo sin importar qué haya sucedido. pero no quiero hacerlo. Se mudaron. Alguien debe haber hablado con ella sobre lo de ayer. En realidad. la hija mayor. cariño. Mantiene las manos en sus costados. Es más oscuro con la puerta cerrada. Extraño la casa. No quiero decir adiós. —De nada. . No quiero responderle porque creo que la pregunta es retórica. y todavía estoy viviendo aquí. Jade. pero es imposible.

sé que ya no lo es. una vez que me las arregle para arreglarme a mí misma. La comida tiene toda la sensación de una celebración. y papá está con su traje puesto. seré capaz de unirme. Sin importar qué tantas veces lo hagan. pero mi corazón no está en ello. Los vinos buenos han sido sacados. Me siento como el huésped en la casa de alguien más. pero no es así. ada en la casa en que crecí ha cambiado. y los olores de costillas y ajo han estado emanando de la cocina desde esta tarde. No es en realidad la casa lo que se siente extraño. Se supone que mi hermano y hermana vengan. y algunos de los . pretenderé celebrar con ellos. pero eso no cambia que no lo está. pero todo es exactamente como lo recuerdo. mamá? —grito hacia la cocina desde mi asiento frente a la ventana. Solía ser mi comida favorita: carne de res. Debería sentirme bien en casa. Esta casa no ha cambiado. y mamá incluso ha puesto la vajilla elegante sobre la mesa. es como si lo sintieran y están intentando descifrar la forma de hacerme encajar. Por el bien de mi familia. nunca encajaré. —¿Necesitas ayuda. Todo es lo mismo. Mis bordes están muy desgastados. rara. con miedo de mirar en las alacenas o subir mis pies en el sofá. Es la hora de la cena. yo sí. y tal vez algún día. como que no encajo. Se merecen su celebración. es más grande. Algunas de las estaciones con canales locales familiares. Las paredes tienen una capa fresca de pintura y la raída silla reclinable de papá ha sido reemplazada por una nueva. como si estuviera retomándolo donde lo dejé. puré de patatas con ajo. y habichuelas salteadas. Esta casa se siente extraña. El circo mediático no ha disminuido en las ocho horas desde que llegué. Las finas cortinas han sido corridas. Con tan solo el olor. es yo estando dentro de ella. pero todavía puedo ver hacia afuera. La forma en que mis padres se han cernido sobre mí todo el día. Sé que debería estarlo. algunas no. Ahora grandes reflectores se extienden en la cima de los camiones de noticias.

camiones más grandes tienen el emblema de cadenas nacionales estampadas en sus costados. mis padres parecen no tener ni idea de qué decirme. Miro la mesa. Jade? Sam y Connor vendrán en cualquier momento. Connor entra a la sala de estar primero. —Compré algunas de tus sodas favoritas. —No he tomado una soda en diez años. y debo correr mi silla hacia atrás por el olor. Sé que era cerca a papá. Me aparto de la ventana. —¿Dónde quieres que me siente? —Donde siempre —dice mamá mientras deja un bol de vidrio con puré de patatas en la mesa. Tomo asiento y espero. Fuera. Además. el nivel del ruido aumenta antes de que la puerta delantera se abra. Estaré lista en cinco minutos. Los charcos de grasa manchados de rojo debajo de la carne me hacen retorcerme en mi asiento. No puedo recordar dónde me sentaba usualmente. No tanto. —No. Necesito algo para mantener mis manos y mente ocupadas. pero todavía no se han detenido. —Aquí tienes. No sé exactamente qué decirles tampoco. o el jazz de mamá sonando desde la cocina y las noticias de la noche de papá haciendo eco en la sala de estar. Es casi desagradable ahora. está silencioso. Sin la música alternativa de Connor resonando desde su habitación y Sam y sus amigas riéndose detrás de la puerta de su cuarto. —El agua está bien. —Mira esta belleza —dice papá mientras carga un gran asado. pero he pasado los últimos diez años descansando. puedo suponer por qué ya no conserva esa tradición. Lo pone justo frente a mí. Sin embargo. . Ahora que estoy en casa. Me ha dicho que descanse el resto del día. —Agua. tengo demasiada energía nerviosa que relajar. mirando las noticias de la noche. por favor —digo. Todas las cámaras están destellando. Jade? —pregunta papá desde la cocina. Probablemente destruiría mi estómago ahora. pero ¿era a la izquierda o a la derecha? Mamá me atrapa mirando y saca la silla a la derecha de papá. solo relájate. Hay tanto silencio en la casa ahora. cariño. —¿Por qué no tomas asiento. Es un lugar extraño para encontrarlo. luciendo un poco atónito. Papá solía pasar la hora antes de la comida en su silla. —¿Qué quieres beber.

Pasé diez años siendo llamada con un nombre diferente. Por un breve momento. aparta la mirada y toma un trago de su agua. Así que supongo que están felices de tenerme de regreso. —Sacude su cabeza. Jade. Sam lo sigue un minuto después. —Su voz es forzada. Estoy segura de que ese algo debo de ser yo. pero no .pero su rostro se aclara cuando me ve. Soy Jade. Por un segundo. y debo verme extraña por la forma en que Connor me está mirando. Yo. —No me doy cuenta de que todos me miran boquiabiertos hasta que echo un vistazo alrededor de la mesa. Caigo en cuenta justo después. se ve completamente organizada. —¿Quién está listo para comer? —La voz de mamá suena por el cuarto. no es mi ropa lo que está mirando. —Mete sus manos en sus bolsillo y toma asiento en lo que supongo es su asiento de siempre. Algunas veces se clavaba en mi piel y me hacía sangrar. como si nada pudiera tocar el brillo en sus zapatos o arrugar la seda de su vestido. —¿Qué le pasó a tu cuello? —pregunta. Estoy por responder cuando mamá viene cargando las habichuelas. Sangré mucho el día que fueron por mí. estudiando los vendajes nuevos. Todos los demás tienen los ojos como platos. Como ayer en el hospital. y todo el mundo excepto yo asiente. No puedo recordar eso tampoco. Papá le da una palmada a Connor en la espalda y va hacia la puerta principal. Mamá me trajo uno de mis viejos atuendos para que me cambiase más temprano. Escucho susurros apurados que suenan como Sam y papá discutiendo sobre algo. Ya he tenido suficientes de esas. —Connor. preguntándome con quién está hablando Connor. —Es por un collar metálico que usé. —Hola. Sam es la única boquiabierta. miro alrededor. Bueno. Papá vuelve al comedor primero. No me mira al principio. Justo así. con sus cejas fruncidas en una dura línea. pero finalmente me mira. De hecho. pero todo es demasiado grande ahora. Jade. Me sentía extraña usando el pantalón caqui de mamá y el suéter de cachemira. —Hola. Así que me prestó uno de sus conjuntos y me dejó probármelo. pero aun así… ¿buscar en la habitación por Jade cuando nací con ese nombre y fui llamada probablemente docenas de veces a diario durante diecisiete años? No necesito otra confirmación de que pasar a una vida normal es imposible para alguien como yo.

Se encoge de nuevo y papá gruñe. Tal vez nunca lo hagan. guisantes. No sé por qué. Sé que planeó esta comida para mí. Nunca había sido tan intensamente consciente de que el pedazo de carne que estaba por comerme venía de un ser vivo. No me gusta. La visión de la brillante carne hace que mis ojos se cierren. Estoy a punto de comer su carne. Papá toma su puesto a la cabeza de la mesa y corta el asado. Mamá se humedece los labios frente a mí y mira a papá. Papá vuelve a cortar el asado. pero no en esta.están listos para escuchar lo que sucedió. Nunca volveré a cenar los pedazos de un inocente animal de nuevo. —Toma. Mi apetito ha desaparecido desde que fui secuestrada. . Jade —dice. atún. pero no puedo comer eso. pero por el bien de mamá. —Amas el asado. judías verdes… puede que me haya gustado la carne en una vida diferente. el cuchillo en su mano gotea grasa roja. frijoles. Sé que nunca comeré carne de nuevo. Solían ser amigos. —Connor se inclina en la mesa y agarra mi plato antes de dejar el suyo vacío frente a mí. —No. Sonrío en su dirección. —Último año. Sé que no seré capaz de comer tanto. La sangre inundando el plato de servir de porcelana es la misma sangre que mantuvo a ese animal vivo. Durante diez años. No sabe qué hacer. y él se encoge de hombros como si no fuera nada. las sillas tenían almohadones cubriendo los asientos. El sonido que hace el cuchillo como un serrucho cuando corta la carne hace que mi estómago convulsione. tratando de encontrar un punto cómodo. —¿Qué estás estudiando. Cuando papá coloca la primera costilla en mi plato. no he comido nada que no saliera de una lata o una bolsa: arroz. lo intentaré. cambiemos platos. y yo me distraigo sirviendo una cucharada de puré y habichuelas en mi plato. —¿Estás en primer año? —Miro su camiseta de la universidad de Washington. preguntándome si se ve con Rory. pero es como si no pudiera digerir nada más. —Un poco de todo —responde Connor. Sé que quería que fuera especial. —Sigo sacudiendo la cabeza—. sacudo la cabeza. pero quién sabe si ese es el caso ahora. Esta silla es muy dura. Connor? —pregunto mientras me remuevo en la silla. Odio estar arruinando todo para ella. Apenas puedo soportar sentarme en mi asiento con eso mirándome. En la casa de Earl Rae.

Trabajo para Boeing in Federal Way como intermediaria internacional. Estoy segura de que es la misma receta. a quien conocí en la universidad. . —Patrick y yo no estamos listos para explicarle esto a Maisy todavía. ¿qué pude haber hecho para enojarla tanto? No puede estar enojada todavía por la vez que Torrin y yo encendimos los aspersores sobre ella y sus amigas cuando estaban acampando en el patio. Me iré la próxima semana a Europa para pasar un trimestre tomando un curso de Historia Antigua de Escocia. me casé con Patrick. y un anillo brilla en su dedo—. Siento su rabia dirigida hacia mí. Sam? —Pruebo un bocado del puré de patatas. Sacude su cabeza. Papá se queja de nuevo. —¿Qué has estado haciendo. Sam enumera todo esto como si estuviera leyendo la lista de la compra. —Connor levanta su tenedor. Tuvimos a nuestra hija el año pasado. —Porque piensa en todas las oportunidades de trabajo ahí afuera para personas que pasan el verano aprendiendo historia escocesa. pero no puedo identificar su fuente. —Antigua historia escocesa. Es una gran decisión. así que me toma un segundo digerirlo todo. —Me gradué de la universidad de Oregón hace tres años con un doble título en Negocios Internacionales y Economía. —Se graduará con el resto de su clase en una semana —dice papá en voz baja. —¿Patrick y Maisy vienen también a cenar? —pregunto. Su nombre es Maisy. —Levanta su mano. Se tensa cuando digo su nombre. Trabaja para Microsoft en Redmond como desarrollador de software. Hace dos años. Asiento mientras papá gruñe. luego levanta su tenedor. pero la mesa solo está para cinco. dibujando espirales en el puré de patatas. Sam está en silencio en el lugar a mi lado. —Todavía no sé qué quiero hacer cuando termine. —Hace que “esto” suene como algo escabroso. pero siento que estoy ahogándome con un pedazo de goma. Me he ido por diez años. Sam levanta su hombro. ¿Está casada? ¿Tiene una hija? —¿Eso quiere decir que soy tía? —Las palabras salen de mi boca mientras intento descifrar eso. —Connor bebe de su agua—. —¿Qué edad tiene Maisy? —pregunto.

Parece que todo el mundo se siente igual. sino como su hermana e hija—. pero sé que no seré capaz de comer más que un par de bocados. Asiento como si supiera. ¿Por qué tengo que hablar con ellos? ¿Por qué todo el mundo está tan preocupado porque hable con alguien? Earl Rae está muerto. que me traten como a la persona que recuerdan. —Catorce meses. —No lo sé. Los únicos comiendo son Connor y papá—. Lo odio. Mi tenedor se congela sobre las habichuelas. Pero sus rostros están borrados de mi memoria. Unos buenos. Sé que todos estarán ansiosos de verte. . —¿La próxima semana? —pregunta suavemente. —¿Quieres que organice una especie de pequeña reunión con algunos de tus viejos amigos? —Mamá está sosteniendo su tenedor. He sido encontrada. ¿Siente vergüenza de mí? ¿Pena? ¿Cree que ya estoy arruinada? ¿Que soy una influencia potencialmente mala? ¿Un agujero negro que succionará todo lo que se le acerque? —Felicidades —digo antes de probar las judías. pero su apetito parece tan ausente como el mío. sé que tiene dudas en mencionar lo que sea que vaya a decir. —No lo sé. No quiere que los conozca. que no piensen de mí como una víctima que fue secuestrada. pero en realidad. No quiere que me conozcan. pero no ha tocado su plato. —Gracias. Esta cena es como soportar una lenta tortura. ¿Para cuándo debería reprogramar tu reunión con los detectives? —pregunta mamá. Éstas bajan un poco más fácil. Apenas puedo recordar los nombres y las caras de mis viejos amigos. Sé que tuve algunos. —Jade. y no soy la única que la siente de esa forma. Solo quiero que actúen como si nada hubiera pasado. Papá deja de cortar las costillas y se sienta. Explicar esto no es la razón por la que Sam dejó su familia en casa. Siento mi frente fruncirse. —Sam pica su plato. no sé. Incluso mi silla de siempre se siente como si le hubieran salido espinas. —Tomo otro bocado de las judías como distracción. ¿Qué más necesitan saber? —Te lo haré saber. sus nombres están enterrados en el ático de mi mente. Está caminando sobre cáscaras de huevo. Todo el mundo lo hace. —Tienes que hablar con ellos en algún momento —presiona. cariño… Solo la forma en que mamá lo dice.

ni siquiera lo había considerado posible. También estaba buscando una forma de que puedas trabajar en conseguir tu diploma para que puedas empezar a aplicar a universidades. como si esos dedos no fueran tan invisibles como pensé—. —He visto a Torrin. y de repente. No sé cuánto tiempo durará esto. Lo único que sé es que no . sin embargo. —No te preocupes. Universidad. ¿Y si no puedo pasar el examen para el diploma? ¿Y si ninguna universidad me quiere? ¿Y qué si ni siquiera quiero ir a la universidad? No lo sé. o quiere algo completamente diferente? No lo sé… qué maldita gran sorpresa. Están tan incómodos a mi alrededor como yo al suyo. ¿La persona que soy ahora todavía quiere ir. como si fuera una granada cuyo seguro está siendo jalado gradualmente. —Mucho ha cambiado en diez años. pero tendrás que encontrar una forma para ponerte al día. No he visto el interior de un aula de clases en una década. pero no lo hace. Mi diploma. No sé si alguna vez pasará. Carrera. —Tal vez amigos que no eran antiguos novios que fueron y se convirtieron en sacerdotes —dice Sam en voz baja. O de quién está hablando papá. solo me voy del comedor. Quiere que acepte que Torrin no es parte de mi vida ahora. Los dedos invisibles se aprietan. Sé de lo que está hablando papá. Mi cabeza da vueltas. O la forma en que Connor deja de masticar y mira como si quisiera decir algo. Jade. Hasta ahora. Jade. No puedo hablar. No se me pasa por alto la forma en que Sam me mira. O la forma en que mamá inclina su cabeza en sus manos y la forma en que papá mira hacia la ventana como si estuviera perdido. —Voy a tener que disculparme. Mamá y papá intercambian una mirada. Todo el mundo deja de hablar y me mira. —Mi voz suena tensa. Quiere que deje ir cualquier parte a la que sea que me haya aferrado de él. me encargaré de organizar alguna reunión. No espero que digan nada. Gracias por la cena. siento como si alguien hubiera aparecido detrás de mí y envolviera sus dedos alrededor de mi cuello. Probablemente puedas empezar el primer año en otoño. Mamá continúa hablando sobre viejos amigos. Sé que no estabas aquí para cambiar con eso. Muevo las judías alrededor del plato. No puedo respirar. La preocupación toca sus cejas—. e ignoro todo lo demás. —Mamá mira mi plato. quién se casó con quién y quién está en la escuela de medicina. y salto fuera de la silla.

puedo sentarme en esa silla. Los ramilletes de los . Sin embargo. Nada ha cambiado. todavía está colgando al lado de mi armario. Mi cuarto es el mismo. Ésta inunda el cuarto y parpadeo un par de veces para asegurarme de que estoy viendo lo que creo que veo. Las recuerdo porque Torrin abrió una lata de soda que explotó sobre ellas. pero es el único lugar al que puedo pensar ir. La puerta al final del pasillo está cerrada. donde puedo cerrar una puerta y tener algo de privacidad. pero puedo notar que las cortinas son iguales. Cuando llego al segundo piso. Me pregunto en qué ha sido convertido. Es como si una chica de diecisiete años hubiera salido esta mañana de su cuarto y se esperara que regresara de la escuela. Es casi como un santuario por la forma en que los animales de peluche están organizados en la silla mecedora metida en el rincón del cuarto. No he subido escaleras en años. no estoy segura de si todavía es mi cuarto. apoyadas en mi tocador. me detengo para recuperar el aire antes de continuar por el pasillo. viejas entradas de cine. Busco por el interruptor de la luz y la enciendo. por más tiempo. algo falta… o un par de algo. Las fotos de mis amigos y la familia están ahí todavía. Los trofeos de fútbol que me dio no están en la estantería. Mi cuarto. y la forma en que las sábanas parecen como si hubieran sido recién planchadas. pero creo que estaría más cómoda en la vieja habitación de Connor convertida en cuarto de huéspedes. las manchas oscuras no pudieron ser removidas por completo. Las fotos de Torrin no están en mi mesa de noche. ¿Un cuarto de almacenaje? ¿Un cuarto de artillería para la colección de armas de papá? ¿Un cuarto de costura? Giro el pomo y abro la puerta. Ha sido convertido en un gimnasio. Todo lo que tiene que ver con cierta persona. No he estado en mi cuarto desde que llegué a casa. debo detenerme y subir cada una a velocidad de babosa. más fotos. El tablero de corcho con toda mi basura al azar. así que la subida por las escaleras se siente como escalar el Himalaya. A mitad de éstas. El cuarto está oscuro. Mi tocador está en el mismo lugar con las pequeñas figuritas de vidrio de cisnes que mantenía encima. y sin importar qué tantas veces mamá las lavó. banderines de campeonatos. El cuarto de Connor ha sido convertido en uno de huéspedes. Miro al cuarto que solía ser de Sam. Un frío aire me baña. en esa mesa. Una vez que llego a las escaleras. así que no veo mucho. La caminadora que usaba para caminar no tenía la opción de inclinarla. Debería sentir tranquilidad en mi propio cuarto. las subo a zancadas. Es un poco raro.

Saco el elefante entre los otros animales y lo miro. Torrin lo ganó para mí en la feria ese otoño que fui secuestrada. pero no se siente tan suave. Su rostro no es tan dulce como recordaba que era. No estoy lista para esto.bailes a los que fuimos juntos habían desaparecido. Por la ligereza de estos. es un objeto inanimado después de todo. Escucho pasos subiendo las escaleras. Probablemente viene para ver cómo estoy. supongo que es mamá. Cuando lo abrazo. Cierro mi puerta antes de que llegue al pasillo. . pero ellos no lo sabían. pero no estoy lista para ella. Con excepción del elefante de peluche metido entre la otra pila de peluches en la silla. Estoy segura de que no ha cambiado. no me hace sonreír y prepararme para dormir. No estoy lista para ninguno de ellos realmente. Se aferraron a mí… pero lo dejaron ir. Ese es el primer lugar al que camino.

que es muy tarde para que siga dormida. está pasando de nuevo ¿cierto? ¿Alguien se la ha llevado? —Se ahoga con sus propias palabras—. — e ha ido. Excepto por la línea de luz que entra por debajo de la puerta. Parpadeo. pero está oscuro. . solo conseguí cinco horas. Sus ojos están rojos. —Hemos buscado por todos lados y nada. Son menos histéricos y suenan más pronunciados. ¿Es acogedor ahí? Me enderezo un poco más y froto la parte baja de mi espalda. Está agachado frente a mí. no puedo ver nada. y su maquillaje está desordenado por las lágrimas que está llorando. Aunque si cuentas el tiempo de sueño real. La puerta se abre suavemente y la luz me ciega por un segundo. Nunca vamos a ver a nuestra bebé de nuevo. la voz frenética de mamá. El saco de dormir se desliza hacia abajo. igualando sus pasos. Los oigo detenerse fuera de la puerta y comienzo a enderezarme. —Comprueba el reloj en su muñeca. su cabeza rozando la parte baja de mis suéteres y camisas colgando en mi armario. Otra serie de pasos se mueve con los de mamá. Nadie puede encontrarla. —Está aquí —llama a mi mamá. Apoyo mi espalda contra el costado del armario. Oh Dios mío. mirándome con su rostro rojo e hinchado. quien rápidamente entra en la habitación. No puedo encontrarla. lo veo. Junta sus manos delante de él y me sonríe—. Prácticamente puedo sentir la impresión que la zapatilla deportiva dejó allí por dormir sobre ella durante tanto tiempo. Esa es la primera cosa que escucho cuando despierto la siguiente mañana. —Es hora de levantarse y comenzar el día. Parece que son casi las diez. Cuando puedo ver de nuevo. —¿Qué hora es? Mamá se cierne sobre Torrin.

tu padre me dijo que hiciera algo conmigo que estoy bastante seguro que en mi profesión no se vería bien. —¿Qué estás haciendo ahí. Estaré en la cocina si me necesitan. —Algo así. puedo decir que se está obligando a no hacerlo. no he comido nada desde que fui encontrada. —Mi cama —asiento hacia ella—. —Les daré a ambos un minuto. Estaba demasiado abierto. pero la cuestión es que nada de ello en realidad ayuda—. Sé que está tratando de ayudar. sé que quiere ayudar. Nada se ha movido en ella. todavía observándome como si yo pudiera desaparecer. —No. el armario es más cómodo que la cama. Demasiado expuesto. Mira hacia mi cama. Gracias por encontrarla. y ese cuadrado blanco luce extra brillante hoy. pero debí de quedarme profundamente dormida. Aunque no tengo hambre. —¿Tienes hambre?. Si te hubiera escuchado entrar más temprano. Mamá muerde su labio. era demasiado blanda o algo así. No podía dormir. No mira hacia atrás porque creo que él lo sabe. Levanto la esquina del saco de dormir y lo . No parece posible que pueda permanecer tan limpio. Jade? —Mamá examina el saco de dormir y ve la almohada. —Porque llamé anoche para reportarme y cuando pregunté si podía hablar contigo. —Necesitas un teléfono —dice. Torrin la observa salir de la habitación. Anoche arranqué las vendas alrededor de mi cuello. Tal vez más tarde —añado cuando noto su ceño fruncido. Parece casi horrorizada—. Deben blanquear esas cosas como el infierno porque nunca he visto nada tan blanco. ¿Dormiste ahí? ¿Toda la noche? Me encojo de hombros. —¿Por qué? —contesto. En realidad. Creo que entiende que no podía simplemente subirme a mi vieja cama y caer dormida rápidamente en mi primera noche en casa. como si no acabara de encontrarme metida en el armario como una pequeña niña asustada. Lamento si asusté a todos escondiéndome aquí. hubiera dicho algo. y aunque él no está mirando la combinación de cicatrices y costras. En este momento. Luego se endereza. —¿Por qué? —pregunta. Está vistiendo ropa igual que la de ayer. guardé algo de desayuno para ti. gracias. —Palmea el hombro de Torrin un par de veces—.

—Lo logré porque tu papá está en el trabajo y tu mamá me llamó cuando no podía encontrarte. Así que me puse un vestido veraniego de algodón. Deberíamos hacer un viaje al zoológico pronto. Cuando sonrío. los ruidos.. y el viejo bóxer que robé de Torrin con el que solía dormir durante el verano había desaparecido con el resto de sus cosas. porque los hoyos simplemente no se verían bien en mí. Tengo toda la intención de estar fuera de esta casa cuando tu papá llegue del trabajo. —Ese estuvo bueno. ya sabes. —Hoy está recién afeitado. —Solías amar el zoológico. cuando estés lista para salir del armario y enfrentarte de nuevo al gran y malvado mundo.. a diferencia del rastrojo que tenía ayer. —¿Qué tal hoy? —Tiro de un largo suéter para quitarlo del gancho y me lo pongo. hoy? ¿Estás. Tal vez todavía lo hagas. y cuando ve lo que estoy usando. lista para eso? Sé lo que me está preguntando. pero al menos se queda puesto. —¿El zoológico? —La última cosa que pensé sería su gran idea. tengo una idea realmente buena —dice de repente. —¿Hoy. Estiro mis dos brazos por encima de mi cabeza. dice rápidamente—: Además. —Mete sus manos en sus bolsillos. luce un poco aliviado. Cuando lo hago. Ya sabes. codos nudosos. Levanto una ceja—. clavículas prominentes y pechos que se han encogido hasta tal punto que el sostén es solo una formalidad. vigilando lo que dice y hace porque tiene miedo de molestarme. es todo lo que se está mostrando. Sin agujeros de bala por lo que se ve. ¿Estoy lista para la gente. así que tal vez te puedan ofrecer algún consejo.meto bajo mi barbilla. Mis viejos pantalones de pijama ya no se quedan arriba. esto lo hace parecer aún más como un sacerdote—. y por alguna razón. —Soy un hombre ingenioso. Se queda hacia la ventana. Me pregunto si también está tratando de ser cuidadoso. los animales tienen mucha experiencia con ser mirados por masas de gente. —Bueno. . —Oye. No sé por qué verme en él lo pone incómodo. Rodillas huesudas. lograste pasar por la puerta esta mañana. Todavía me cuelga flojo. se gira para mirar por la ventana. esperando a que salga de él. —Retrocede del armario.

algo así. —Estoy lista para el zoológico. pero me conformo con el par azul marino. y mi vida no va a regresar a la normalidad por sí misma. —Tengo diez años que compensar. puedo disfrutar del aire fresco y estar con él. el tipo fingido. tengo que ir todo el camino hasta la parte de atrás para encontrar los que tengo en mente. —¿No es demasiado rápido? ¿Salir del hospital ayer e ir al zoológico hoy? El mundo no va a ir a ninguna parte si quieres tomarte tu tiempo para regresar a él. los malditos medios? Por supuesto que no estoy preparada para nada de eso. —Vaya. tengo un montón de respaldos. No puedo permitirme desperdiciar un solo día. Tiene razón. son demasiadas cosas. —Creo que estás confundiendo eso con el toro que pincha mi culo con sus cuernos. y se sienta en el borde del alféizar de la ventana. pero dudo que alguna vez lo esté. ¿cierto? Ruedo mi mano. . demasiado rápido. incluso si me quedara metida en mi armario por el resto del día. Tengo un millón de pares de Converse. y aunque mis favoritos se perdieron la noche que desaparecí. Se da la vuelta una vez que se da cuenta de mi suéter. Al menos en el zoológico.las vistas. pero sí. Realmente estás tomando el toro por los cuernos. Cuando vuelvo a mi armario para buscar entre la pila de viejos zapatos. Trabajo para reunir el único tipo de coraje que me queda. Quiero que los negros regresen. —Me sorprende lo convincente que sueno. pero se sentiría de esa manera. poco a poco. y me pongo mis viejos Converse. Sé que la vería en su rostro si echara un vistazo hacia atrás. Oigo la preocupación en su voz.

Sin embargo. la mayor parte de mi tiempo lo paso justo como ahora. —Por favor. Lo miro. estoy aquí con el resto de ustedes. lo encontré sentado al pie de la escalera. —No creía que a los sacerdotes se les permitiera salir de detrás de un altar. Creo que ni un solo reportero descubrió que había dejado la casa de mis padres. Mamá expresó en voz alta sus protestas. Siento que está a punto de traquetear y hacerse pedazos aquí. Todavía no puedo mirar por la ventana lateral por mucho tiempo. con gente. es un sacerdote ninja. Torrin no se detuvo a mirar por el retrovisor hasta que llegamos a la autopista. El resto del tiempo. Después de cepillarme los dientes y el cabello. en medio de la I-5—. pero puedo mirar a través del parabrisas sin problemas. supongo. Me paso un par de horas a la semana detrás de un altar. —Los autos zumban. así de bueno es. Me mira de costado. —¿Ayudando a la gente? —Supongo. pero no me causan náuseas como ayer. Luego me llevó a través del laberinto de vallas y jardines que habíamos tenido que sortear cientos de veces para ir a la casa de uno y otro. y aquí estás. pero no bloqueó la puerta como papá hubiera hecho si estuviera en casa. pero tal vez había notado cómo estaba más a gusto cuando él estaba cerca. porque ¿para qué ir por la acera cuando esto era tan divertido? Nos metimos gateando en su camioneta y desaparecimos por el camino sin que nadie lo notase. lo habría aclarado con los nuevos propietarios. orrin no es solo un sacerdote. —Eres bueno en eso. con Torrin estando allí y todo. . —Cambia hacia el carril izquierdo y acelera aún más la camioneta. Había estacionado su camioneta en su antigua casa. Me sorprendió que no lo haya llamado todavía. —Intentando. llevándome al zoológico. esperándome.

. —Nunca pude obligarme a hacerlo. —Los ojos de Torrin aterrizan sobre la mancha que se me cayó accidentalmente del bote cuando estaba pintándome las uñas de los pies en un paseo a la playa—. —Esa es una de las razones por las que me convertí en sacerdote. parece que alguien lo está machacando con una docena de martillos también. Mi pecho hace esa cosa de nuevo. No estaba con ánimo de encontrar una sustituta. azotándolo alrededor de mi cara. toco la mancha color coral brillante que baja por ahí. totalmente inesperado. Simplemente no podía obligarme a. —Bajo con mi dedo por el esmalte de uñas seco.. Me encuentro mirando el salpicadero. —¿Cuál es una de ellas? —presiono. Las brisas en duelo juegan con mi cabello. —Sí. tocando la mancha. contraerse como si alguien me golpeara en las costillas con un martillo. pero la parte de sacerdote no encaja. Tiene derecho a mantener sus secretos. no estoy segura de entenderlo. Huele bien. Exhala como si hubiera una guerra librándose en su interior. Su mano colgando sobre el volante se cierra en un puño. No he sentido el viento en mi cabello por una eternidad. Suspira y aprieta el volante un poco más fuerte. borrarlo. De la nada. No creo que vaya a responder. Para ayudar a la gente. pero cuando lo hago. El dolor de aceptar lo que nunca podrá ser de nuevo. Sería como si me postulara a candidata política. No me di cuenta de inmediato. No me doy cuenta que una lágrima se desliza de mi ojo hasta que cae sobre el brazo que continúa extendido. . —Nunca lo limpiaste. —¿Cuáles son las otras razones? —A pesar de que he aceptado que es un sacerdote. —¿Sí? Giro la manilla de la ventana bajándola unos centímetros para dejar entrar el aire fresco. Cuando Torrin me mira. Sigue siendo el Torrin que recuerdo. pero a Torrin no se le escapa. reviviendo el momento como si estuviera sucediendo ahora mismo. —Baja su propia ventana un poco. Dios sabe que debería ser capaz de identificarme con eso. No puedo continuar mirándolo mientras me observa de esa manera. —La mujer con la que quería pasar el resto de mi vida desapareció. no están llegando más. Sé que estamos sintiendo lo mismo: el dolor de lo que podría haber sido. —Hay muchas razones. Es solo una lágrima. Como la lluvia y plantas verdes.

—Ahí es cuando empecé a enamorarme de ti. A pesar de las ventanas entreabiertas. —¿Lo que viene con naturalidad a mí? —No se calla lo suficiente para que yo responda—. Estás de vuelta. es otra cosa. No sé qué decir. —Lo siento. Todavía llamando a mi puerta y viendo si quería echar unas canastas. incluido un bote de esmalte de uñas derramado—. Sin embargo. No con él siendo lo que es. tú me hiciste jugar baloncesto. Todavía te burlabas de mí cuando obtenías una nota más alta en una prueba. —Me vas a tratar exactamente como lo hacías antes. Cuando todo el mundo entendía que yo quería encerrarme en mi dormitorio. —Mis dedos se apartan del salpicadero. y sé que no debería sentirlo ahora mismo. Cómo actuar a tu alrededor. y el mundo reiniciándose a cada uno de mis pasos. y tal vez las cosas se volverán más fáciles. no es realmente dolor. Estoy totalmente perdido. haciendo sonar sus articulaciones. Su frente está arrugada. conmigo siendo lo que soy. No lo he sentido en mucho tiempo. La única vez que he sentido como si la vida no hubiera drenado hasta la última gota de emoción de mí. No es mi pecho lo que duele cuando dice eso. Me trataste igual que antes. Sus nudillos se aflojan alrededor del volante. afortunadamente. Voy a hacer lo que sea natural para mí. — Sonríe al parabrisas como si estuviera mirando las versiones de doce años . —Me giro para enfrentarme a él—. y su mirada se dirige de mí hacia el camino. No puedo dejar que esa mirada en sus ojos siga haciendo esto a mi estómago. es cuando he estado con él. Creo que no estoy haciendo nada bien. No estoy seguro de que eso sea útil para ninguno de los dos. Nos paramos en el semáforo que conduce al zoológico y me mira. es mi estómago. Lo que pasó. el aire dentro de la cabina tarda un tiempo en despejarse. Los buenos recuerdos han dado paso a los dolorosos. —Sus nudillos están blancos cuando salimos de la autopista—. Todo esto es muy surrealista. El semáforo cambia. —Haz lo que sea natural para ti. Prefiero que actúes como si nada hubiera pasado y como si fuera la misma persona que recuerdas a tener que buscar otro significado a todo lo que dices y haces. Dobla sus dedos. No puedo dejar que la forma en que su pecho está subiendo y bajando más fuerte afecte ahora al mío. después de que mi papá murió y actuaste exactamente de la misma manera a mi alrededor. No sé por qué se está disculpando.

Solía guardar una bolsa de Skittles en mi bolso por si el hambre lo golpeaba fuerte y no estábamos al alcance de un paquete de Pringles. ya sabes? —Pensar en esa noche me hace sonrojar.. Quería traerla por si acaso. Siempre tendré una gruesa y desigual cicatriz púrpura rodeando mi cuello para llamar la atención de la gente. —He traído algunos elementos esenciales. y no sé qué decir porque no estoy segura de lo que quiso decir. coloca una de sus viejas gorras de béisbol en mi cabeza. Hablar de ello me hace removerme.. Mi mirada se dirige nuevamente a la mancha de esmalte de uñas. pero no se ha curado. y los otros reconocerán mi rostro y se sorprenderán de que la cicatriz esté tan inflamada como parecía en la televisión. metiendo cuidadosamente los laterales detrás de mis orejas. —Más como elementos para pasar de incógnitos. Busco la bufanda turquesa de pashmina y la enrollo alrededor de mi cuello. quiere poder escapar rápidamente. Así que miro por la ventana.. me encuentro frotando mi cuello. pero tiene cuidado de no mirarme. —Torrin deposita el contenido de una bolsa de papel en el asiento en medio de nosotros y toma las gafas de sol primero. —¿Y cuándo terminaste de enamorarte de mí? ¿Cuándo finalmente te permití ganar un juego de uno-a-uno5? ¿O fue la noche que nosotros. A continuación. Mis dedos tiemblan al principio cuando siento algo tenso alrededor 4Around the World: juego de salón basado en la novela homónima de Julio Verne. Me mira por un momento... —¿Como aperitivos esenciales? —adivino. 5Uno-a-uno: juego de computadora . Me trajiste de vuelta. —Nunca terminaré de enamorarme de ti. Torrin no podía pasar dos horas sin comer. Está en ángulo justo delante de una salida y entra marcha atrás. Algunos de ellos asumirán que traté de colgarme. Las desliza sobre mi rostro. cuando todos los demás simplemente me dejaron atrás.. En aquel entonces. Nunca lo hará. —¿La bufanda no es esencial? —Después de colocar mi cabello detrás de mis orejas. y él vuelve a mirar por el parabrisas. Mi pecho como que convulsiona. Torrin serpentea alrededor del estacionamiento varias veces antes de instalarse en el lugar correcto. El tercer elemento lo deja en el asiento. —Tú decides. —Su voz vuelve a la normalidad.de nosotros jugando un juego de Around the World4—. Las vendas se han ido.

de mi cuello. pero no sé las reglas. No sé qué decir. pero luego Torrin lo afloja. solo creo que es mejor si lo hago. creo que sabe que entiendo lo que quiere decir también. Paga con una tarjeta. Nada más que cochecitos de bebés y padres de aspecto agotado. . justo así. Le sonrío y empujo la puerta. sacude la cabeza. —Bajo las gafas oscuras por mi nariz y examino su traje menos-que-sutil. —Ahí. Deslizándolo alrededor y colocándolo. Le respondo acercándome a su lado. —Al menos uno de nosotros está de incógnito. y he asistido a misa con Torrin unas cuantas veces. así que no digo nada. Después de cerrarla. encuentra una manera de dejarla suelta mientras todavía cubre la cicatriz. reviso mi reflejo en la ventana para asegurarme de que la bufanda todavía cubre la cicatriz. Ha pasado una década desde que he tenido que usar un cruce de peatones. Parece una mejor opción que pedirle que me explique. dejando caer su brazo—. Torrin escanea el estacionamiento mientras nos movemos a través de él. Sonríe en vez de decir de nada. —Me aclaro la garganta cuando sus dedos rozan mi cuello mientras termina de ajustarla. —¿Lista? —Rodea el parachoques delantero y me espera. Ahora eres libre de vagar por el zoológico sin tener que preocuparte por un enjambre de periodistas documentando cada uno de tus movimientos. Lo recuerdo haciendo eso muchas veces. Asiento. —No —dice. —Justo cuando pensé que lo tenía todo planeado. —¿Siempre tienes que usar eso cuando estás en público? He estado en la iglesia antes. Para ayudarme a mí mismo a recordarlo. Porque creo que sé lo que quiere decir. —Gracias. Cuando Torrin se mira a sí mismo. Cuando me mira una vez que llegamos a la taquilla. —No. ahí es donde se agota mi conocimiento de la iglesia. Amarás al prójimo y no matarás. Levanta dos dedos en la taquilla y paga por nuestras entradas. —¿Para ayudarme a recordar lo que eres ahora? El brazo de Torrin me detiene cuando estoy a punto de dar un paso delante de una minivan.

y no hay periodistas ni personal del hospital ni familiares que me hagan sentir como una anomalía. y no quiero pedirles. Torrin se aclara la garganta y retrocede. Siento como que me dormí siendo una niña y me desperté como una adulta. Su mano me está alcanzando. —Los elefantes. Me está mirando de esa manera otra vez. —Porque no habría sido lo mismo sin ti. Nunca he pagado una factura. no puedo pagarle. —¿Por qué no? Torrin toma un mapa que un empleado le entrega y se detiene. Creo que lo miro de la misma manera. padre. —¿Qué quieres ver primero? —Desliza su dedo por debajo de su alzacuello como si estuviera demasiado apretado y sostiene el mapa para mí. ¿Qué tipo de persona va a contratar a alguien que puede resumir sus últimos diez años de experiencia en hacer sándwiches de Bolonia y servir leche mientras está encadenada a un tubo de metal? —Gracias a ti. No he estado en el zoológico desde la última vez que nos saltamos esa clase la primera semana de escuela. No tengo nada. Sé lo que quiero ver primero. No tengo un trabajo donde gane un sueldo y no sé para qué estaría cualificada. Me lanza una sonrisa rápida antes de seguir con sus asuntos. El mapa cae a su costado. y se acerca a mí. Nunca he usado una tarjeta de crédito. El mundo entero ha avanzado mientras todavía estoy sosteniendo mi manta. una anciana se acerca a nosotros. El sol está arriba. No hay pasado y no hay futuro cuando me mira así. No necesito mirar. —Los elefantes. pero nuestro momento se va con ella hacia la Aventura Ártica. Tarjetas de crédito. A menos que pida dinero a mis padres. —Torrin intenta gruñir. solo el presente. —Me guía para atravesar las puertas—. Al igual que . a punto de decirle que le devolveré el dinero. y justo cuando siento que su pulgar acaricia el interior de mi codo. me está calentando la espalda. —La bendición. pero es patético. Ese es otro buen recuerdo. —Gracias —digo. Dios te bendiga por todo lo que haces. Cheques. —Toma la mano que está extendiendo hacia mí y le da un suave apretón—. pero no puedo. Dinero. Uno doloroso ahora. Nunca he escrito un cheque.

Si lo haces. No uno que solo come. Uno de los malos. un guardia está de pie junto a la cerca. Defecan. Los leones son más geniales.siempre fue cuando trató de quejarse de mi emoción por los elefantes—. —No. delante de mí. incluso el sol me lastima. pero al menos no estoy sucumbiendo a ello. porque me siento feliz. No solo un animal que es todo instinto. No he estado en la luz directa del sol en una década. Lugares. y estoy tratando con todas mis fuerzas de no pensar en ello. Amante de Leones. ¿Por qué siempre los elefantes? ¿Por qué no los leones? ¿O los gorilas? ¿O las adorables nutrias marinas? —Porque sí —respondo. hablando con un grupo de personas. creo que estoy haciendo un buen trabajo. Al menos lo que creo que se siente ser feliz. Hace una mueca como si lo estuviera pensando. y está haciendo que mi cerebro se sienta como a punto de explotar a través de mis sienes. Torrin se queda a mi lado. Caminan con dificultad. Gente. Tengo dolor de cabeza también. —Elefantes. pero sacude la cabeza cinco segundos después. O lo que puedo esperar que se sienta después de todo. Es un día hermoso en el zoológico. Vivir en los suburbios de una de las ciudades más grandes de la nación. En el momento en que rodeamos el recinto de la cebra. Frunce el ceño. Me apresuro alrededor del borde de la muchedumbre e intento . Cuando llegamos a la jaula del elefante. Me sigue con otra queja. —Oigo la emoción en mi voz mientras sonrío a Torrin. justo como todo lo demás que era bueno en mi vida anterior. igualando mi ritmo sin prisas. La gente está pasando junto a mí. alrededor de mí. pero es otro intento patético. Ahora. —Elefantes. —Comen. defeca y camina dificultosamente. Sr. ¿Qué hay de emocionante en ellos? —Intenta mirar en sus ojos esta vez. Creo que es por el sol. verás que hay un alma ahí dentro. Pongo los ojos en blanco y lo empujo mientras caminamos por el sendero hacia los elefantes. Podría ser la única persona vagando por el zoológico con las palmas sudorosas luchando contra un ataque de ansiedad. Me pregunto si me veo igual. así que es un día lleno de gente en el zoológico. Me digo que tengo que acostumbrarme a esto otra vez. con expresión feliz.

Otro chico dice lo mismo. . Sacude de nuevo la cadena pesada. ¿Quieren saber por qué? La muchedumbre está mirando alrededor con sorpresa. Este es para el gran Brutus. hacia los elefantes. —El brazo del guarda oscila detrás de él. En pocas palabras. El guarda señala a un chico que grita hacia la cadena de clips. Estamos hablando de un feo los-leones-están-sueltos baño de sangre.acercarme más. Va a luchar duro. Cuando veo lo que tiene en la mano. todavía tintineando esas cadenas. —Voy a hablar del encadenamiento de los elefantes y las razones por las que se hace. o esta. empujándome suavemente hacia atrás. ¿por qué esta cadena va en junior y esta va en papá grande? —pregunta a la multitud. Siento la mano de Torrin en mi hombro. —El guardia se inclina para recoger algo del suelo. —Sus manos cambian. un elefante bebé va a luchar contra la cadena como un loco la primera vez que lo aten a ella. y la cadena de clips se levanta—. casi como dos serpientes de hierro resbalando. muy rápido. Torrin me sigue a cada paso. y otra la usamos en el gran Brutus de por ahí. —Algunos de ustedes puede que hayan oído hablar de la práctica de encadenar un elefante desde el momento en que es un bebé. Como casi todo lo relacionado con el entrenamiento y exhibición de animales. se hace porque funciona. pero no me muevo. pelear y hacer que todos piensen que está siendo atacado por una horda de hienas. Una risita suave se esparce a través de la multitud reunida alrededor. —Una de estas cadenas la usamos en un bebé. La manera en la que suenan me hace querer taparme los oídos. —Esta va en el elefante bebé. ¿Cuál de estas cadenas creen que se usa en un elefante bebé? ¿Esta. Va a llorar. La forma en que se mueven en sus manos. siento que alguien me apuñala en el estómago. Sacude la cabeza a ambos lados y levanta la cadena pesada. me hace querer cerrar los ojos. —Entonces. El elefante bebé va a luchar. y la sensación de ser golpeada con cuchillos se mueve más arriba. Es la única manera en que una persona de mi tamaño puede controlar algo de ese tamaño. No hablaré de la controversia porque se pone muy feo. Los niños le están mirando. No puedo ver lo que es—. que parece unos clips atados en comparación? —Balancea las dos cadenas en sus manos. así puedo oír lo que el encargado está diciendo. —Verán. es un tema polémico. gruesa y pesada. Ahora siento los puñales en el hueco de mi cuello.

—Lanza las cadenas a sus pies. —El elefante bebé deja de pelear. sería como atar un pedazo de serpentinas al tobillo de este sujeto y anclarlo al suelo con un palillo de dientes. aprende que está indefenso. —Sale de mi boca antes de que sepa que lo estoy pensando. Para que sepan que son libres. al igual que la multitud. Cuando mi mirada se dirige a los elefantes que vagan tras él. Para que una manipulación no les impida darse cuenta de lo poderosos que son. No es para que me aleje. tengo este deseo intenso de destrozar la barrera que se extiende alrededor de su exhibición para liberarlos. No es una sugerencia para que me calle. y siento la necesidad de correr. —No me doy cuenta de que soy yo quien está hablando hasta que noto que la mirada del guardia se mueve en mi dirección—. —Para hacer que lo imaginen mejor. No tengo miedo de hablar. no importa lo duro que luche. —Deja las cadenas y levanta dos cosas diferentes. Se llama indefensión aprendida. me hace saber que está aquí. probablemente temen estar equivocados como los dos niños antes. Funcionaría también. porque sé por qué. Es de apoyo. El guardia asiente con la cabeza. Mis pulmones se esfuerzan. —¿Por qué es cruel? Es la única manera en que los humanos y los elefantes pueden coexistir en sitios relativamente cercanos. Aprende que no puede romper la cadena. por lo que solo… —cuando me detengo. Junior utiliza la que parece que es tan pesada como el martillo de Thor. Es lo mismo con las estacas a las que están encadenados. Para recordarme que estoy libre y ninguna cadena me está sujetando. —Apunta a un tipo que parece que podría ser el líder de una pandilla de motoristas—. La mano de Torrin me aprieta el hombro. pero no entiendo por qué. pero solo si lo hubiéramos vencido en la pelea con algo más sustancial desde el principio. Está sonriendo. No lucha contra esta cadena o con esta otra porque ha descubierto que la cadena es más fuerte que él. y papá obtiene el que parece un cortador de papel en comparación. —Es cruel. —El guardia . y no les sugiero que lo mecanografíen en un motor de búsqueda de internet a menos que quieran pasar el resto de su vida en un estado de depresión crónica. Nadie dice nada. —Eso es correcto. ¿Qué hay de divertido en esto? ¿Cómo es posible que tomar un animal y joder con su cabeza para controlarla valga la pena sonreír? —Así que cuando el joven crece hasta convertirse en un mamut de cinco toneladas que podría mover un semirremolque si quisiera. una gigante aún en comparación con la otra—. siento que Torrin se acerca más a mí—… deja de intentar escapar.

¿Cuántas chicas jóvenes en esta zona tienen largas cicatrices púrpura alrededor de su cuello? Como los teléfonos siguen elevándose hacia mí. —Los elefantes no necesitan coexistir con nosotros. Más personas miran fijamente. incluso los niños me miran como si supieran que algo está mal. —Esto no es sobre mí —le grito al guardia mientras me alejo—. La razón por la que coexisten con los humanos es porque los hemos sacado de sus hogares y los hemos forzado a entrar en una vida que nunca habrían elegido.tiene los ojos cálidos. pero hace diez años aprendí que la calidez en la superficie no significa que lo más profundo no está encerrado en hielo. No quise hacerlo tan personal. No he visto las noticias ni he leído los titulares. no puedes simplemente joder con su libertad. Están aquí porque alguien los sacó de sus vidas en África o Asia o se llevaron a sus padres o abuelos. No dejaré que me engañe de nuevo. empiezo a preguntarme si tengo un cuchillo real saliendo de él. ¿por qué diablos no hacerlo? Noto que algunos padres toman a sus hijos de la mano y los alejan de la "loca". La cicatriz es como caminar con un letrero que enumera mis secretos más oscuros. simplemente siento que tengo que decirlo. —Lo siento. y. No dejo que me engañe. El reconocimiento también está en su rostro—. Los teléfonos hacen tomas panorámicas de mis movimientos mientras me . —Me acerco un poco más al guardia. pero puedo imaginar lo que ha sido desparramado por ahí. No piden estar cerca de nosotros. luego encadenarla y joder con su cabeza también. el reconocimiento parpadea en sus ojos. sé que no muchas. Demasiado tranquila. porque algún imbécil decidió que quería un elefante. Debería detenerme. La gente está mirando fijamente la cicatriz. más profundos. veo teléfonos levantados y lo que supongo que son personas sacando fotos o videos. señora. Torrin se mueve conmigo—. Ahora la multitud está en silencio. —No puedes tomar algo porque lo quieres —digo—. No sé lo que estoy diciendo. No quieren. —El guardia baja las estacas y patea las cadenas de regreso a su sitio. Esto es sobre los malditos elefantes. No es hasta que los ojos del guardia bajan a mi cuello que me doy cuenta de lo que ha sucedido. Por la manera en que algunos están mirando mi cuello. Siento que todo el mundo sabe quién soy y lo que me pasó. La bufanda se ha soltado en medio de mi discurso. Me giro para salir porque he visto suficiente del zoológico por un día. Mientras escaneo a la multitud. He estado gritando lo suficientemente fuerte como para que se haya reunido más gente.

apresuro en volver por el mismo camino que acabamos de recorrer. Torrin
está a mi lado antes de que me aleje más que unos cuantos pasos.
—Ya no me gusta el zoológico —digo, tratando de ignorar algunas de
las cámaras que todavía me siguen.
Torrin frunce la nariz.
—Sí. Los zoológicos apestan.
Puedo dar una última mirada a los elefantes antes de llegar a la parte
superior del camino. No me acerqué lo suficiente para mirar en sus ojos
esta vez. Si lo hubiera hecho, me pregunto si aún pensaría que podía ver
sus almas. Lo dudo, ¿cómo podría sobrevivir un alma cuando ha sido
estrangulada por una larga cadena?
La bufanda se balancea a mis costados, mi cuello atrae más atención
mientras volamos hacia la entrada. Agarrando la bufanda, empiezo a
enrollarla alrededor de mi cuello, más apretada esta vez para que no se
mueva. Cuando estoy a punto de envolverla por tercera vez, Torrin me
detiene. Quitándome el extremo de la bufanda, desenrolla lo que acabo de
hacer. Luego la retira de la parte posterior de mi cuello y la toma en su
mano.
—Estás mejor sin ella.

a que claramente no me gusta más el zoológico, dejo que mi
madre me lleve al centro comercial cerca de casa. Tal vez he
cambiado y lo que solía odiar ahora me encanta.
Me doy cuenta de que no es el caso en el instante en que doy un paso
dentro del centro comercial en Bellevue. Es sábado, después del almuerzo,
y recuerdo este lugar estando muy lleno en una mañana de martes. Se
siente que hay tanta gente deambulando por aquí como la que había en el
zoológico hace unos días, pero estamos encerrados aquí. No hay aire fresco
que me ayude a ahuyentar el ataque de pánico antes de que clave sus
garras en mí.
—¿Algún lugar por donde quieras empezar? —pregunta mamá
mientras nos unimos a la masa de compradores caminando alrededor
como si faltaran siete horas para Navidad en lugar de siete meses—.
Necesitarás todo nuevo, así que podríamos querer empezar por una de
esas tiendas principales primero.
Estoy llevando una de mis viejas prendas. Es una camiseta de una
banda que ya no existe y mis pantalones cortos cortados solo aguantan
porque tomé prestado uno de los cinturones de mamá. Sé que necesito
ropa nueva, pero no estoy de humor para comprar.
Ir de compras. Pasar horas y horas echando una mirada, probando y
comprando cosas que serán dejadas en una tienda de segunda mano el
próximo año, era una práctica que realmente no había entendido cuando
era adolescente… es incluso más extremo ahora.
Sé que significa mucho para mi madre, sin embargo, así que intento
parecer interesada.
—De acuerdo, suena bien.
Me espera, pero no puedo recordar los nombres de las grandes
tiendas o en qué dirección están.
—Empecemos por Nordstrom.
Comienza a caminar por el pasillo y la sigo. Sé que todavía se siente
incómoda a mi alrededor. A veces la atrapo mirándome como si no pudiera
resolver quién invadió el cuerpo de su hija o cómo puedo ser exorcizada.

No es la única que me mira de esa manera.
Torrin es el único que todavía me mira y me habla de la manera en
que solía. Preferiría tener a la vieja mamá que me ordenaría mantener el
paso y quitar el enojo de mi rostro más que la que sigue mirando hacia
atrás, hacia mí, como si esperara que me esfumara.
Cuando pasamos la tienda de teléfonos, hago una pausa para mirar
dentro. Los teléfonos han cambiado mucho desde que tuve uno.
—Creo que necesito un teléfono.
Mamá retrocede hacia donde estoy en la entrada y echa un vistazo al
interior.
—¿Por qué crees que necesitas uno?
Me encojo de hombros.
—En caso de que quiera llamar a alguien.
—Tenemos un teléfono fijo para eso. —Intenta continuar, pero no me
muevo con ella. Se detiene y espera.
—En caso de que alguien quiera llamarme.
La comprensión aparece en su expresión.
—Te refieres a, en caso de que Torrin quiera llamarte.
Me encojo de hombros de nuevo.
—Desde que papá ha estado monitoreando mis llamadas, sí, sería
agradable ser capaz de hablar con quien quiera cuando quiera. Ya no soy
una niña, mamá.
Cuando digo la parte de “no soy una niña”, los hombros de mi madre
caen, solo lo suficiente para notarlo. Sabe que no es toda la verdad.
Incluso yo lo sé. Podría tener veintisiete años, pero todavía me siento en
gran parte como si tuviera diecisiete. Podría también haber sido
criogenizada, porque siento que diez años han pasado sin incluirme.
—Sabes que Torrin es…
—¿Sacerdote? —interrumpo—. Sí, es un poco difícil ignorarlo.
—Podrías no haberlo ignorado, ¿pero entiendes lo que significa?
Justo entonces, me siento mucho más como una adolescente
teniendo una pelea con su madre sobre un chico en medio del centro
comercial.
—¿Que con suerte le gusta vestir de negro? ¿Un montón?
—Jade. —Oigo un fragmento de la madre que recuerdo. Eso me
anima.
—Mamá, déjalo. Sé lo que hago. Somos amigos. —Me cruzo de brazos

como ella—. Incluso si no fuera sacerdote, no importaría, porque no estoy
preparada para meterme en una relación con nadie ahora. O nunca.
Alejo la mirada, pero es demasiado tarde. No se perdió el destello en
mi rostro cuando decidí involuntariamente exponerme delante de ella.
—Simplemente no quiero verte herida —dice—. Has pasado por
suficiente. No te pongas en una posición en la que puedas sufrir más.
—Torrin nunca me haría daño.
—No a propósito, pero que vuelva, que esté tanto alrededor… me
pregunto si lo ha hecho ya.
La idea de un teléfono se marchita. Tiene razón, por supuesto. No
necesito un teléfono solo para que pueda llamarme cuando quiera. Se pasa
cada día desde que volví a casa y podemos decirnos lo que necesitemos
entonces. No debería necesitar un teléfono privado para que pueda
contactarme a cualquier hora del día… o para que pueda contactarlo.
No hemos cruzado una línea, pero me pregunto si lo sabríamos de
haberlo hecho.
Termino la discusión del teléfono pasando la tienda de largo. Le toma
un segundo seguirme, pero cuando viene a mi lado, puedo decir que está
dividida. Sé que puede ver que cualquier momento feliz en mi vida ahora,
es cuando Torrin está alrededor. Sé que no ignora la manera en la que mis
sonrisas son menos falsas cuando él está cerca. Cómo me río cuando está
conmigo. Que la pesadez presionándome parece tomar un descanso
cuando estoy con él.
Lo sabe.
También sabe la manera en la que solía sentirme por él. No podría
decirlo de mi padre, pero era más fácil hablar con mamá. Sabe que estoy
jugando con fuego al pasar tanto tiempo con él.
Lo sé también.
Pero tal vez soy demasiado egoísta para detenerme, o tal vez solo
estoy demasiado jodida para saberlo mejor.
Nordstrom está llenísimo cuando nos aproximamos a la entrada de la
primera planta. Una fila de clientes que esperan por sus cafés se alarga
hasta el vestíbulo. Cada vendedor en el departamento de calzado está
desbordado, atendiendo a varios clientes a la vez. Las mujeres se aplican
muestras de brillo labial en el mostrador de maquillaje y los hombres
miran detenidamente caros relojes detrás de las cajas de cristal.
Es demasiado. Un sobre estimulante sensor sobrecargado.
Los olores de docenas de perfumes diferentes casi me derriban. El alto
rugido de los clientes comprando. Las luces de encima son más que un
poco demasiado brillantes.

Siento como si un estroboscopio estuviera destellando en mi rostro; la
luz es tan debilitante. He evitado salir gracias a los equipos de noticias
todavía acampando delante de nuestra casa. Me las arreglé para un rápido
viaje a la tienda de comestibles con mi madre una noche tarde y fui a mi
restaurante favorito de comida para llevar para el almuerzo ayer. Pero es
un poco difícil que me siga encantando un restaurante conocido por sus
hamburguesas cuando he acabado con la carne.
—¿Por cuál departamento deberíamos empezar? —Mamá se mueve
hacia la escalera mecánica—. ¿Ropa casual para mujeres?
Asiento y pretendo saber de qué habla. ¿Ropa casual para mujeres?
Suena como una enfermedad o algo. Solía hacer la mayoría de mis
compras en mercadillos y mesas de promoción de conciertos.
Cuando nos movemos entre la gente y llegamos a la escalera
mecánica, dudo. No lo suficiente para que mi madre lo note, pero lo hago.
Diez años. Por la manera en la que acabo de tener que repasar cómo dar
un paso sobre la escalera mecánica, podría también haber pasado un
siglo.
Cuando llegamos al segundo piso, mamá sale. Estoy agradecida de
que no tengamos que subir en la que va al tercer piso. Empieza por un
departamento con un montón de vaqueros y camisetas de algodón; ropa
casual para mujeres, cuando oigo que gritan mi nombre desde atrás.
Me encojo, esperando a medias que sea el enjambre de reporteros que
han recurrido a gritar mi nombre cuando sea que los paso. Hasta ahora no
he sido acosada en público, pero sé que no durará. No con los tratos de
entrevistas que estoy recibiendo. Todo el mundo parece necesitar saber
cada horrible detalle de mi cautividad.
—¡Jade! —llama la voz de nuevo.
Me vuelvo lentamente para ver a un par de chicas de mi edad
dirigiéndose en mi camino, balanceándose en tacones tan altos que
podrían también ser zancos.
—Jade Childs, de ninguna jodida manera. —La castaña codea a la
rubia cuando se detienen frente a mí.
Mamá viene a mi lado, pero en lugar de mirarlas con escepticismo
como yo, sonríe educadamente.
—Candace. Morgan. ¿Cómo están, chicas?
Candace. Morgan. Los nombres son familiares. No puedo recordar los
apellidos, pero nos recuerdo siendo amigas. No se ven como nadie que
recuerde, pero ha pasado una década. Probablemente tampoco soy
reconocible.
—Tomando ventaja de las rebajas en calzado, tan absolutamente

increíbles. —Candace, la castaña, alza un par de grandes bolsas.
A su lado, Morgan hace lo mismo.
—Pero basta sobre nosotras. ¿Cómo estás? —Candace se inclina y
pone su mano en mi muñeca como si fuéramos mejores amigas.
—Estoy bien. —Me muevo a un lado, así que su mano cae de mi
muñeca.
Ella y Morgan intercambian una mirada.
—¿Sí?
—Sí.
Mamá se remueve.
—Lo siento tanto por lo que pasó. Qué pesadilla. —Morgan deja sus
bolsas en el suelo y parece querer abrazarme. Me muevo hacia atrás un
poco más—. Cuando escuchamos que te habían encontrado, Dios, hicimos
una fiesta de celebración.
—¿Hicieron una fiesta? —Parece una cosa extraña para hacer
después de lo que sucedió. No puedo procesarlo.
—Prácticamente todos los de nuestra clase vinieron. Todos están muy
felices de que hayas vuelto, Jade. Sabes cuánto le gustabas a la gente.
Pongo mi cabello detrás de mí oreja.
—¿Todo el mundo fue?
Estoy en repetición porque no sé qué decir. ¿Estuve desaparecida
durante diez años y la gente celebró una fiesta cuando volví? No puedo
hacerlo cuadrar. Debería estar contenta de que mis amigos estuvieran
felices por mi regreso, pero ha pasado tanto tiempo que la mayoría de mi
vieja yo se ha ido. No los recuerdo.
—Por supuesto. Bueno, todos excepto los que se han mudado lejos o,
ya sabes, muerto. —Morgan muerde su labio y mira a Candace para que
intervenga.
—Y Torrin… no pudo hacerlo. —Candace me da una mirada que
siento que se supone que tengo que entender, pero no puedo traducirla.
—Es un chico ocupado.
Morgan inclina su cabeza mientras que Candace la mueve de un lado
a otro.
—Has oído sobre él, ¿verdad? Bueno, por supuesto que sí. Los vi a los
dos en las noticias cuando llegaste a casa del hospital. —Codea a Morgan,
pero no sé qué significa—. ¿Puedes creerlo? Quiero decir, mierda, voy a
San Marcos. —Su cabeza se mueve de nuevo—. ¿Sabes cuán incómodo es
ir a confesarme y hablar sobre mis pensamientos sucios con el mismo

—Sabes. y citas. Respondo con un encogimiento de hombros. y aquí estoy. entonces Morgan codea el costado de Candace. con un par de amigas de mi pasado se siente más como fantasmas que me han empujado hacia el momento crítico. Creo que Morgan y Candace lamentan su decisión de acercarse a mí casi tanto como yo. Torrin convirtiéndose en sacerdote no es tan difícil de comprender. ¿verdad? Si consideras aceptar casarnos un día como una gran cosa. Se ríe un poco. y fiestas. entonces sí. —Morgan codea a su amiga mirándome como todos los demás. Hablar sobre Torrin. Necesito encontrar un lugar tranquilo donde pueda estar sola o voy a explotar. Oh —mueve su teléfono hacia mí—.chico que es responsable de los mismos? Caray. —Ya sabes. deberíamos juntarnos. —Debe ser muy raro para ti entonces… —No es raro en absoluto. en el segundo piso de Nordstrom. cuando sea que estés preparada —añade Candace. Mi visión se emborrona y sé que necesito escapar. Me siento como si alguien hubiera dejado caer una pelota de playa en mi pecho y hubiera explotado. Mamá se aclara la garganta y mira detrás de nosotras. Miran detrás de ellas ahora también. Por la manera en que mi madre me mira. —Oh. —Candace saca un teléfono de su bolsillo—. Tiene un plan de jubilación que haría caer las bragas de una heredera y conduce un Porche 911. Otra mirada. —Bueno. Les diremos a todos para que puedas reunirte con todos tus viejos amigos. sí. —¿En serio? —pregunta Morgan. ustedes tenían una gran cosa en la escuela. Ese chico creció en todos los lugares correctos. El rostro de Candace cae. Debería presentarlos. mis costillas estiradas… todo duele. creo que lo sabe. Mira a mi madre. teníamos una gran cosa. Justo aquí. que personas de verdad. Supongo que la manera en que estoy respirando capta la atención de Candace porque deja de hablar. . —Si alguna vez lo estás. Mis pulmones están tensos. Pronto. que me está mirando con la misma expresión preocupada. —Levanto mis manos a mis lados—. fui secuestrada durante diez años y nadie pensó que siguiera viva para ser encontrada. tengo un amigo que es soltero y tan sexy que debería ser ilegal.

entonces miran mi cuello ahora que estoy absorta. Yo volveré… enseguida. Tendrá que servir porque no puedo continuar. Después de cerrar la puerta. —Sí —suelto antes de entrar en la habitación vacía al final. El final de la cuerda se desliza de entre mis manos y el peso que estoy sosteniendo cae. Cada hora. —Jade —su mano descansa en el exterior de mi brazo—. Me dirijo hacia los probadores. Es acre. Cada día desde que regresé ha sido un desafío. ¿quieres irte? Morgan y Candace miran de mí a la una a la otra. . Morgan parpadea y parece como si pudiera llorar. Está alfombrado y limpio. Me voy. —¿Te encuentras bien? Asiento mientras tropiezo por la fila de habitaciones. Lejía. minuto y segundo me han probado. Candace traga y da un paso atrás. —Yo… —La palabra sale en un balbuceo—. He estado agarrada a un yunque colgando del borde de un acantilado e intentando evitar caer. Este es el momento en que me agoto. apresurándome hacia el final de la tienda donde veo las palabras Probadores de Mujeres. un olor me asalta. No en este momento. pero cuando acurruco mi cuerpo sobre él. Caigo con él. nauseabundo y demasiado. Yo… —Mi cabeza se mueve. buscando un escape—. y esa cuerda se está deslizando de mis manos. Una mujer de pie ante un espejo mueve su cabeza y me dirige una mirada preocupada. me deslizo hasta el suelo. Solo puedo aguantar un tiempo antes de agotarme.

y él. Hace diez años —¿ ara? ¿Todavía no te sientes bien? La voz se filtra en mi conciencia. Es una puerta gruesa. Un cubo relleno en la esquina trasera para que use como inodoro. Hay una caja de barras energéticas también. No son . Por lo menos lo suficientemente fuerte como para que cuando la oigo. ¿Cuánto tiempo he estado aquí? ¿Dónde es aquí? —¿Sara? —El familiar trío de golpes suena fuera de la puerta. despertándome. —¿Cuánto tiempo he estado aquí? —Mi voz se fuerza cuando hablo. No he tocado nada de eso. Si esta es mi vida ahora. No me siento lo suficientemente segura para dormir tan expuesta. Sara? —Otro golpe. separada de mi familia. Como su golpe. Conozco los números. suena como si fuera absorbido por la madera. acurrucada. no la quiero. Un pequeño colchón duro que huele tan fuertemente a lejía que tengo arcadas cuando me olvido de respirar a través de mi boca. con mis brazos hacia delante. como siempre. —¿Estás despierta. Suena como que he estado caminando a través del desierto durante días sin agua. sin embargo. es mejor quedarme doblada. Dejo que mis piernas se estiren un poco. porque no quiero vivir si esto va a ser mi vida. como si fuera un contundente y gigantesco moretón. y amigos. Hay una caja de agua embotellada aquí. Un espacio oscuro que es tan pequeño que no puedo acostarme de lado a lado en él. para siempre. su voz es fuerte. Estoy de lado. porque ya no puedo dormir sobre mi espalda. ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente esta vez? Con la oscuridad que me envuelve es imposible saberlo. Prefiero morir ahora que vivir esto por lo que resta de mi vida. Viene con ser una hija de policía. El golpe no hace eco. inmediatamente me sienta débil. Todo me duele.

buenos en mi caso. Las primeras veinticuatro horas después de un
secuestro son críticas, y si la persona no es encontrada en cuarenta y
ocho, lo mejor para la familia es aceptar que van a estar planeando un
funeral donde un cuerpo puede, o no, estar presente.
No sé cuánto tiempo he estado desaparecida exactamente, pero las
uñas me han crecido lo suficiente como para notarlo. Lo suficientemente
largo que las he clavado en las cuatro paredes que me mantiene enjaulada,
en busca de algún punto débil, algo que me dé la esperanza de que podría
escapar. No hay nada. Este lugar parece que fue construido para un
animal salvaje en vez de una chica de diecisiete años.
No hay punto débil. Nunca voy a ir a casa.
—¿Cuánto tiempo he estado aquí? —grito de nuevo, pero suena tan
débil que no creo que mis palabras logren pasar más allá de la pesada
puerta. No hace frío, pero aun así tiemblo. Me niego a usar las mantas y la
almohada. Todavía están dobladas al pie de la cama.
—Siete días. —Suena como si estuviera justo afuera, presionado
contra la puerta.
Una semana. Había adivinado la mitad de eso. Nunca volveré a ver a
ninguno de ellos. Nunca.
—¿Qué quieres? —Empiezo a llorar. He llorado mucho. Con la falta de
agua, no sé cómo no me he deshidratado hasta una muerte temprana.
—Solo quiero que te sientas mejor, Sara. Con tu mamá llevándote
lejos de mí como lo hizo e... —Hay otro golpe en la puerta. O tal vez es la
pared—. Tuvo que ser molesto para ti, pero ahora estás en casa. Estás
segura. Podemos estar juntos de nuevo.
El colchón está húmedo bajo mi rostro por las lágrimas. No diluyen el
olor de la lejía, sin embargo. En realidad, lo hacen más fuerte.
—Entonces déjame salir de aquí. No puedo mejorar si me mantienes
encerrada aquí.
—Aún no, Sara. No estás lista.
No sé su nombre, lo que lo hace mucho más aterrador. Referirme al
hombre que me secuestró como Él es peor que llamarlo Bob o Bill.
—Pero te prometo que en cuanto lo estés, te dejaré salir y volveremos
a ser felices de nuevo. Podemos volver a la vida tal como era.
Parpadeo como si estuviera tratando de ajustar mis ojos a la
oscuridad, pero no sirve de nada. Este es el tipo de oscuridad tan vacía de
luz que no hay cantidad de tiempo o ajuste que me hará posible ver. Estoy
ciega aquí.
—¿Sara? —dice después de que me quedo callada por un minuto.

No puedo responder porque estoy llorando más fuerte ahora.
Aparte de la furgoneta, el mapa, la aguja, y él, no recuerdo nada
hasta despertar en este colchón. Había necesitado un minuto para que mi
cabeza se despejara de lo que fuera que me hubiera inyectado, entonces el
pánico despejó el resto. La primera cosa que hice fue asegurarme de que
estaba vestida y que nada se sentía... violado.
Esa fue la primera vez que lloré, cuando me di cuenta de que no
había sido herida de esa forma. Lo siguiente que hice fue gritar. Grité
tanto después de despertar que me quedé ronca. Y, aun así, tampoco dejé
de gritar. Cuando nadie vino, inspeccioné la habitación con las manos.
Después de eso, cuando todavía nadie vino, me acurruqué de nuevo en el
colchón y lloré hasta quedarme dormida.
—Déjame ir. Por favor. —He suplicado esas mismas palabras tantas
veces que creo que están incrustadas en las paredes—. Déjame ir a casa.
El piso cruje mientras lo imagino moviéndose fuera de la puerta.
—Sara. —Hay una rotundidad en su voz. Una certeza—. Estás en
casa.
Agarro el cubo y lo arrojo a la puerta. Hace un sonido metálico contra
ella y retumba hasta el suelo. Incluso con un cubo de basura salpicando a
través de la habitación, todo lo que puedo oler es lejía. Me quema las fosas
nasales cada vez que respiro.
—¡No soy Sara! —grito, pero justo en ese momento, después de solo
siete días, comienzo a preguntarme si soy ella. Ya no me siento yo.
No toma mucho tiempo para que todo lo que pensamos que somos, no
importa cuán profundamente arraigado lo tengamos, sea arrancado y
cortado. No toma mucho tiempo perderte a ti mismo de tal manera que
casi te encuentras deseando no ser rescatado nunca.
Todo lo que toma, es una semana.

s el día del funeral de Earl Rae.
También es el día en que mis padres han planeado tener
un gran encuentro en uno de los centros de eventos con vistas
al Sound. Me pregunto si lo planearon de esa manera a
propósito o si es mera coincidencia.
Han pasado dos semanas desde que me encontraron. Mis padres
están haciendo algo para celebrar. Les sigo la corriente para su beneficio,
pero después de dos semanas, debería estar mejorando. No debería estar
todavía desorientada en las conversaciones cotidianas o disgustándome
sobre la idea de salir en público, o fallar en seguir adelante.
Debería estar regresando a la vida normal en lugar de estar
sintiéndome como si estuviera siendo arrastrada detrás de una camioneta
en contra de mi voluntad. Debería estar ansiosa por la fiesta de esta
noche, ver a la familia que nunca pensé volver a ver, ponerme al día con
los viejos amigos, pero no lo estoy.
Creo que estoy temiéndola en su mayoría. Temiendo la mayor parte de
ello por lo menos.
Estoy metida en la parte de atrás del Tahoe de papá, y me siento
como una niña siendo llevada a su primer día de jardín de infancia. Mis
nervios están de punta, y mi estómago se siente como si alguien lo
estuviera utilizando como una pelota anti estrés. Aprieta, libera. Aprieta,
libera. Tal vez eso es parte de la razón por la que no he tenido mucho
apetito últimamente, porque no quiero tener que preocuparme de vomitar
por causa de los interminables espasmos estomacales.
Mamá se da la vuelta en su asiento mientras entramos en el
estacionamiento del centro de eventos. Está sonriendo. Su vestido está
brillando por las luces de la calle y sus ojos también.
—¿Estás emocionada?
Han hecho tanto por mí. Han puesto tanto en esta noche.
—Sí, lo estoy.
—Va a ser una gran noche, eso es seguro. —Papá está en un
esmoquin, lo que es algo grande. Supongo que la última vez que vistió uno

fue para su boda.
—Ahora, cariño, si en cualquier momento te sientes… —Ella muerde
sus labios, su memoria probablemente volviendo al incidente en el centro
comercial—. Como si necesitaras estar sola, solo házmelo saber y te
encontraremos un lugar especial. Cerraremos el baño de mujeres si
tenemos que hacerlo, ¿está bien?
Miro por la ventana. A su conocimiento, solo he tenido uno de esos
“incidentes”, pero en realidad he tenido varios desde entonces. Todos
fueron provocados por sentirme abrumada. Todos terminaron conmigo
desmayándome y teniendo un recuerdo de mi tiempo con Earl Rae.
Tampoco todos los recuerdos fueron desagradables, esos fueron más
perturbadores que los malos.
—Está bien —respondo mientras evalúo el estacionamiento. Está
lleno de autos. No veo un solo espacio vacío, y este no es exactamente un
pequeño centro de eventos.
—Las dejaré bajar aquí chicas, e iré a estacionarme. —Papá frena
justo frente a las puertas principales y espera.
Mamá abre su puerta y se desliza fuera, emocionada. Yo me demoro
en el asiento trasero.
Estoy usando un vestido que mamá escogió para mí después que
regresara sola al centro comercial. Fue mucho más productiva por su
cuenta de lo que habría sido conmigo a cuestas, teniendo un “incidente”
cada vez que me encontraba con alguien de mi pasado.
Es un largo vestido sin tirantes, color ciruela con un delgado cinturón
de satén. En realidad, es realmente encantador. Podría haberlo escogido
por mi cuenta si hubiera estado con ella. Se ajusta demasiado bien,
excepto en la zona del pecho. Aunque ese problema fue resuelto por la
creatividad de mamá con un acolchado sujetador sin tirantes.
Eligió un par de zapatos bajos y un par de tacones, y obviamente elegí
los bajos. Una fiesta con un par de cientos de personas no era el momento
de hacer mi reaparición en tacones después de un descanso de diez años.
Mamá también hizo una cita para arreglar mi cabello. Incluso
encontró a alguien que viniera a nuestra casa. Earl Rae de vez en cuando
recortaba mi cabello, dado que no me dejaba manejar nada afilado
después del incidente del espejo, pero no podía cortar en una línea recta,
sin importar cuántas veces lo intentara.
Cuando la estilista terminó, había cortado un poco del largo, cortó en
línea recta y arregló mi cabello de una manera que llamó “Glamour de
Hollywood”. Yo lo llamé “enloquecer toda la noche por estar en mi rostro”,
pero lucía bien.
Ahora que estoy aquí sentada, a pocos minutos de entrar en la fiesta,

siento que el vestido y el cabello son una ilusión. Algo así como pasar
pintura en aerosol dorada sobre un diente podrido, la capa brillante no
cambia lo que está debajo de él, todavía está en descomposición.
Mamá abre mi puerta cuando yo no lo hago.
—¿Estás bien, Jade?
He escuchado esa pregunta tantas veces en las últimas dos semanas
que mi respuesta automática está condicionada en mí.
—Sí. Solo asegurándome de tenerlo todo.
Mientras me deslizo fuera del asiento trasero, mamá sostiene una
delgada bufanda de seda del mismo color que mi vestido. La ha teñido
para combinar y todo.
—¿Decidiste sobre esto, cariño?
La miro fijamente colgando de su mano. No quiero esconderme detrás
de ella, pero me pregunto si debo hacerlo. Solo porque todo el mundo
dentro de este edificio tiene que saber sobre el collar para este momento, y
probablemente han visto imágenes de mi cicatriz, no significa que tengan
que verlo a un metro delante de ellos.
Tampoco significa que no tengan que hacerlo.
Pienso en la bufanda turquesa que Torrin me consiguió. Pienso en la
forma en que la desenrolló de mí. Pienso en lo que me dijo.
—No, iré sin ella.
Mamá la sostiene por otro segundo, viendo si cambiaré de opinión,
antes de meterla en su bolso.
—Estará aquí si cambias de idea.
Papá le da un golpecito a la bocina mientras se aleja, entonces
estamos entrando. Enseguida escucho el ruido procedente de la sala de
recepción. Mamá me dijo que solo habría un centenar de personas, pero
suena más como mil.
Me hace congelar en medio del pasillo.
—¿Jade? —Mamá se detiene cuando se da cuenta que ya no estoy a
su lado—. ¿Es demasiado, demasiado pronto? No tienes que hacer esto.
Les explicaré a todos, sé que lo entenderán. —Toma mi mano y la sostiene
como si fuera una flor cuyos pétalos están a punto de caerse—. Podemos
intentar esto de nuevo más adelante. No tienes que hacerlo.
Las puertas que conducen al salón están cerradas, pero el ruido sigue
creciendo.
—Quiero hacerlo. —Trago—. Estaré bien.
—Jade…

Casi como si estuviera lista para anunciar el precio justo de lo que queda de mi alma. pero el ruido es casi ensordecedor. se aflojan. ni siquiera sé qué es de mi vida ahora. —Entonces no nos preocupemos por nada de eso. —Mamá. —Cuando me muevo para descongelar mis pies. Podrían financiarte por el resto de tu vida. Es el mismo que lleva usando desde que puedo recordar. Les pedí a todos que siguieran haciendo lo que estuvieran haciendo cuando entraras. He escuchado los números. mamá. En lugar de hacer las entrevistas más atractivas. absolutamente no. —No estoy lista. más largo parece ser el pasillo. así no te sentirás como el centro de atención. Siento que esas puertas dobles siempre estarán a cincuenta pasos de distancia. Capto el aroma del perfume de mamá. —¿Has pensado en las entrevistas para la prensa? Mi columna se pone rígida. sus pensamientos son tan audibles. no se irán hasta que cuentes tu historia. —En serio. Mamá ve a través de mi mentira. —Lo que algunas de esas cadenas nacionales están ofreciendo… es sustancial. —Las cámaras. pero guarda sus palabras para sí misma y fuerza una sonrisa. —No van todos a gritar sorpresa y tirar confeti. Cuanto más caminamos. pero sigue moviéndose conmigo. Suena como si hubiera metido mi cabeza en una colmena de abejas. Todavía están cerradas. estoy bien. No estoy exactamente preocupada por la planificación financiera lo que sea que eso sea. no creo que lo hagan. Al menos. Han estado en el rango de las siete cifras. ¿cierto? —No. ¿está bien? De alguna manera hemos terminado frente a las puertas del salón de baile. —¿Está bien? —pregunta. Quiere decir algo más. —Perderán el interés con el tiempo. me tranquiliza. Vamos a disfrutar esta noche. —Muy bien. Una corriente de aire sale de mi boca. no importa cuánto avancemos. las hace menos. y por alguna razón. . los periodistas. Exhala como si no me creyera.

Sonríe. Solo sonríe. La peor. Abre la puerta lentamente. Aunque no es mi rostro lo que están mirando fijamente. llena de gente vestida con ropa bonita. me pregunto cuánto tiempo tendré que mentir sobre estar lista. Esto fue una mala idea. La sensación de perder mi agarre en el peso al que estoy colgada. me digo. Está llena con cuerpos. silenciosamente. Rápido. Algo que me paraliza en lugar de revivirme. Extraños están por todas partes. es algo más. Detrás de mí. Por lo menos eso es un comienzo. —Lista. esa sensación de girar fuera de control. la puerta susurra al cerrarse mientras mamá llega a mi lado. Lo siento luchando contra mí de nuevo. Esto se confirma cuando miro alrededor de la habitación. Algunos están haciendo un mejor trabajo en ocultarlo. Mis inhalaciones están haciéndose más fuertes y más rápidas. Siento que todo el mundo me ha notado. Me hubiera gustado haber tomado la bufanda que me ofreció mamá. Los olores . rebotando láseres alrededor de la habitación. No reconozco ni un solo rostro en el mar de ellos rodando sobre mí. pero permanece a mi lado. Me concentro en su rostro mientras me muevo dentro porque el zumbido que venía de aquí hace un momento está desapareciendo. sosteniendo sus bebidas tan cuidadosamente como están sosteniendo sus expresiones. todas estas personas no solo tendrán mis cicatrices externas grabadas en sus memorias. Les hace gestos a algunas personas que nos están haciendo señas. Las lentejuelas de los vestidos de cóctel atrapan las luces de arriba perfectamente. Los que no habían estado mirando fijamente lo están ahora. Cuando abre la puerta. Me invita a entrar con una cuidadosa sonrisa. Si lo pierdo aquí mismo. No llega a mis pulmones. Tomo un respiro. pero no es el oxígeno lo que estoy tomando. —¿Lista? —La mano de mamá cae sobre el mango de la puerta. Mis dedos se curvan juntos. sino una secreta. El ruido sigue apagándose en volumen. como si supiera que no quiero una gran entrada. pero todo el mundo ha echado un vistazo. La entrada secreta se está convirtiendo en el otro tipo. Estoy empezando a creer que siempre tendré que hacerlo.

y todo lo demás tira en su dirección. —Vamos a dejarlos en la oscuridad durante otro minuto… ¿qué te parece? Oigo la sonrisa en su voz. Como si fuera un millón de virutas de hierro y él fuera un imán. Es algo que dicta mi subconsciente. De la manera tradicional. No como yo la conozco. pero iba a darte las gracias por ello. —¿Eres responsable de esto? —susurro. y justo cuando el familiar destello blanco comienza a apagarse antes de desmayarme. Huelo la pista de la misma crema de afeitar que ha estado usando desde su primera afeitada el verano que cumplió dieciséis años.viniendo de las mesas de comida. todo se mueve hacia él. asumiría que me había desmayado. O tal vez solo lo he memorizado lo suficiente para imaginarlo. —¿Por qué? ¿Vas a delatarme? Cuando su mano se desliza lejos de mi brazo. —¿Qué pasó con las luces. la tomo. No es una decisión consciente. obediencia. Le preocupa que sea la gota que colme el vaso para mí. Los olores viniendo de la barra abierta. —Mi voz también es ligera. Siento que mis nervios se deshacen. pero la sensación me hace tambalearme en el lugar. Suena extraña a mis oídos. Esto no es oscuridad. lo que le hace . pero puedo distinguir su contorno. Está oscuro. Es algo pequeño. Simplemente las luces se han apagado. No se da cuenta que ahora me siento más cómoda que cuando entré en la luz justo hace un momento. Doy unos cuantos pasos dentro de la habitación. El calor pulsando hacia mí. solo agradecerte con palabras. ya sabes. mi aliento volviendo. Siento el calor de sus dedos irradiar por mi brazo. Correcta—. —¿Y cómo vas a darme las gracias por ello? He hecho promesas de celibato. —No. Gracias —digo lentamente. por el amor de Dios? —La voz de mamá suena por la habitación. Mi visión se nubla de nuevo. No jadeo ni grito. de abstenerme de cualquier cosa de una naturaleza divertida. mi estómago se vuelca. proveniente desde todos los cuerpos. Si no fuera por los gritos disparándose por la habitación unidos al jadeo de mi mamá. Sé por qué. todo se oscurece. pero se siente bien. girándome para enfrentarlo. una nota de nerviosismo en ella. y alguien me toma del brazo. ni siquiera me muevo. y para parafrasear. —Su voz es ligera mientras entrelaza sus dedos con los míos. Aunque no lo he hecho. —Siempre podría.

y sé por qué. —Está bien. —No. Quiero preguntarle qué es. —Cambiaste tu collar por una pajarita. Es más fácil olvidar lo que es y sucumbir a lo que me gustaría que en cambio fuera. todo el mundo. —Estoy bastante seguro que así es como lo llaman. —Te ves bien. Está vestido en blanco y negro de nuevo. se ve mejor que bien.reírse. Ahí es cuando las luces se encienden de nuevo. mío de nuevo. No luce tan apretado como el cuello de sacerdote. Y tal vez retrocedo para tener una mejor vista de él. Sonrío tirando de la pajarita. vuelvan a disfrutar de la noche. lentamente arrastrándose un poco más cerca. —Su . —Probablemente no necesitas más preguntas incómodas de las que ya tendrás. Verlo así. —Sí —dice. Crisis evitada. me está mirando fijamente con algo que no reconozco en sus ojos. Creo que tengo miedo de la respuesta. Debe darse cuenta al mismo tiempo porque libera su mano de la mía. Pero no creo que se me permita decirle eso a un sacerdote. En realidad. Se ve mejor que genial. y todavía estoy mirándolo de regreso. No luce ni la mitad de restrictivo. —La voz de mamá hace eco en la silenciosa habitación—. pero cuando lo hago. —Se mira a sí mismo—. pero me acobardo. sin el cuello de sacerdote. tirando del lazo—. Por favor. —Deeee naaadaaaa —contesta. —Sus ojos exploran la habitación mientras su mano se desliza dentro de su bolsillo. desdibuja demasiado las líneas para mí. Al menos así es como el tipo en el lugar de alquiler lo llamó. Doy un paso atrás para asegurarme que no estoy viendo cosas. Miro hacia su cuello. Gracias por venir. Él todavía está mirándome. Me toma unos segundos aclarar mi visión. Es nuevo. Pero todavía me está ahogando malditamente. —¿Estás vistiendo un esmoquin? —Mi corazón se acelera. Parezco una monstruosidad a tu lado. pero este no es el mismo atuendo en blanco y negro al que estoy acostumbrada. tú te ves bien. y ahora sé que otros están empezando a mirarnos. como siempre lo ha estado durante las últimas dos semanas. Especialmente con la forma en que la gente está sintonizando nuestra conversación.

Saludo y sonrío cuando la gente hace lo mismo. de cualquier manera que esté. pero no reconozco a la mayoría. Mis dedos se enroscan en mis palmas. Estando con él. Sus ojos se suavizan al verme relajada. esperándome—. —Gracias por venir. — Sus ojos hacen su viaje de regreso a los míos—.mirada me recorre. —Jade. —No tengo idea. otra parte destrozada vuelve a estar bien de nuevo. No de inmediato. pero me alegro que estés aquí. sino forzada. mirándome. Tú estás aquí. cariño. Inclinándose más cerca de Torrin. Y te equivocas en que esto no sea lo mío. con una ceja arqueada. como si supiera que yo soy incapaz de hacerlo. El rostro de Torrin se vuelve plano. no necesito ser uno por ser la tentación de un sacerdote. Es casi como si cada vez que estoy con él. Soy un imán por lo que me sucedió. ¿cierto? —le pregunta mamá. Gran fiesta —dice Torrin. —Palmea su brazo una última vez. Se ríe y ondea su mano mientras mamá me aleja. no puedo apartar la vista. —Mamá aparece a nuestro lado. La habitación entera se siente como si estuviera arrastrándose alrededor de nosotros. Gracias. mirando alrededor de la habitación—. Estoy contenta que pudieras venir. Padre. Aparta la mirada primero. Mamá me lleva por toda la habitación. Sin embargo. Tus invitados. Una sonrisa destella mientras guiña—. —No sabrías lo que sucedió con las luces. y está intentando decirme algo que pienso estoy empezando a entender. escuchando. Todos están ansiosos por saludar. permaneciendo en lugares que no estoy segura que los ojos de un sacerdote se supone que miren. —Debe haberlo sido —responde mamá. Eleanor. pero ya lo estoy. Torrin. —¿Por qué? —Incluso su inocente rostro es culpable. Aparte de algunos . no a punto de perder mi mierda por toda la habitación. —Su voz no es cruel. y me está mirando como yo lo miro. palmea su brazo—. —No juegues al inocente conmigo. —Aunque no puede mantener la actuación. sonriendo. Sé que estás ocupado y esto probablemente no es lo tuyo. —Hola. Sé que no quiere que resulte lastimada. —Me alegro de estar aquí. —Hola. me hace un poco mejor cada vez. mirando. Porque viste un esmoquin. Debe haber sido una casualidad.

Extraños a mi espalda. Me relajo cuando la reconozco. como si quisiera llorar. —No conozco a la mayoría de rostros del grupo de personas más cercanas. Mal. Ese es el marido de mi hermana. le animé a que no lo hiciera solo porque yo estaba de vuelta. —Está bien. Tienen un bebé. Jade —dice una de las chicas que parece de mi edad. Me mira de la misma forma que lo hizo el día en que comencé la escuela preescolar. hace que todo sea mucho más fácil. —Hola. casi puedo sentir que arde—. A decir verdad. Una persona menos a la que convencer de que estaba bien. porque eso significaba un miembro menos de la familia ante el que fingir. la asociación. el círculo de personas nota que me acerco y comienza a abrirse. Todo el mundo parece moverse . Han crecido y evolucionado en la última década mientras que yo ni siquiera he conseguido mantenerme igual. Búscame si necesitas algo. juntados frente a mí—. Palmea mi brazo y me observa mientras avanzo. pero desvío la mirada tan pronto como lo nota. Se ven felices. No quiero cambiar eso apareciendo y presentándome a su marido como la hermana que fue secuestrada hace diez años. Cuando estoy a un par de metros del grupo. Permaneceré cerca. Hola a todos. y aunque se ofreció a perdérselo. —Hago contacto visual con los demás. —¿Quieres ir a saludar? —Mamá me atrapa viendo a mi hermana. todos los demás están en blanco. Mamá examina el grupo hacia el que estoy avanzando. Es la única que no me mira el cuello así que. me sentí aliviada de que se fuera. El esposo de mi hermana menor. Gracias por venir. —Están Sam y Patrick —dice mamá cuando mi hermana y quien supongo es su esposo entran por la puerta como si no estuvieran seguros que están en el lugar correcto. Paige. me marchito ante esta sensación. Una variedad de saludos me responde. pero manteniéndose valiente por mí. Relajados. sin apartar la mirada hasta que dejan de mirar mi cuello. así que lo hago. Estábamos juntas en el coro del instituto. —Creo que me relacionaré por aquí. Tienen trabajos impresionantes. —No puedo resolver dónde poner mis brazos. Connor se marchó la semana pasada para su aventura escocesa. —Hola. El nombre.miembros de la familia y algunos amigos cercanos. pero prefiero enfrentarlas a ellas que a mi hermana. Soy Paige Arlington. Mi padre estrecha la mano de Patrick y le da un beso a Sam en la mejilla. Se sienten extraños a mis lados. obviamente.

¿Cómo has estado? Realmente no pienso mucho en su pregunta. Jade… —Alguien me da un codazo. y su sonrisa está de vuelta. Te ves tan bien como siempre. No puedo. Sí. —Jade Childs. recuerdo. yo no sé qué decir a nadie Noto a Torrin hablando con otro grupo de gente con quien probablemente fuimos en la escuela. —Sí. y todos están riendo. Justo cuando está a punto de volver a la conversación. Me estremezco por el contacto inesperado. y en realidad. soy totalmente inepta. . —Ha pasado mucho tiempo. Cuando me sonríe. Eras el portero. pero aterrizan en alguien cercano. supongo que para estrechar la mía. este rostro lo recuerdo. pero no desaparece por completo. Probablemente está usando un toque perfectamente aceptable. y parecen gente bastante agradable. Se acerca. —Estabas en el equipo de fútbol de Torrin. Su sonrisa desaparece. buscando un escape. Froto mi mano cuando la suelta. Su sonrisa vacila. Su cabeza gira. Ahora no solo soy socialmente torpe. y al menos cinco conversaciones parecen estar sucediendo en ese círculo. Alguien se une al grupo. jugaba en el equipo del instituto. lo golpea como un hacha en su espalda. No estaba precisamente mirando a los otros jugadores en el campo cuando iba a animar en los juegos de Torrin—. Por la mirada en su cara. —Oh —digo. era delantero. —Chasqueo dedos—. Está sonriendo. Y es el sacerdote. Sus ojos se deslizan lejos de mí. Fuimos compañeros en biología durante nuestro segundo año. Nadie está incómodo a su alrededor. Paige le sisea algo a Trent. y me ve mirándolo. Nadie sabe qué decirme. Pero no el nombre que va con él. la agarra con demasiada firmeza y la sacude con demasiada fuerza. Cuando pongo mi mano en la suya. tratando de recordar. Es Trent. Su sonrisa se extiende. pero no encajo. —Trent Covington.al mismo tiempo. —Así que. Extiende su mano. tan mal. Miro por encima de mi hombro. Esto va tan. parece notar algo. pero las bocas de la gente que me rodea caen. Sé que estos son mis amigos de la escuela. Lo que ha dicho lo golpea. pero es aplastante para mí.

Lo siento. Pero a Torrin Costigan se le permite bailar. Me prometiste ir al Sadie Hawkins. —Deja salir una exhalación y acaricia mi brazo—. al Baile Formal de Invierno y a la Graduación conmigo. Simplemente se ríen. No me va a presionar. está dejando que yo elija—. amigo. Esta vez un par de otros se unen a Paige siseándole una advertencia. —En serio. cambia de opinión y en cambio. Nos perdimos los tres. —Ya tengo a alguien ocupándose de eso. —¿Y? Eso no significa que no podamos. padre Costigan. —Costigan. Covington? —La voz de Torrin rompe el silencio. —Inclina su cabeza hacia el frente de la habitación donde veo a alguien conectando algo que parece que podría tocar música—. —Venga. —No hay música. Que pregunta tan estúpida. tienes pelotas. ver películas y comer pizza. —No creo que Torrin haya escuchado nada de lo que dijo Trent—. —Señalo la habitación porque no solo no hay música. capaz de llenar mis pulmones de nuevo—. Me relajo un poquito más. El tipo con el equipo en la parte delantera le muestra sus pulgares hacia arriba. Levanta su codo—. Solo ignora al idiota de la habitación. — Extiende su mano como si fuera a dejarla caer sobre mi espalda baja. Doy un paso atrás porque todavía no me he acostumbrado a que la gente me toque. Tienes… testículos. El tipo incluso tiene la canción que pedí. Baila. Uno verdadero. Reconocimiento destella por el rostro de Trent. creo que sí. Torrin le devuelve el gesto. Es un sonido agradable. —Quiero decir. Me lleva de vuelta a un tiempo en que solía pasar el rato con estas personas. Trent inclina su cabeza. pero Torrin se vuelve hacia mí. —Oh Dios mío. En el último segundo. pero los demás no. Está a mi lado como si hubiera estado aquí todo el tiempo. —Nadie más está bailando. ni siquiera hay una pista de baile. Muerdo mi mejilla para evitar reírme. ¿En serio? Los ojos de Torrin se iluminan. —¿Quieres oír una pregunta estúpida. —¿Se le permite bailar a los sacerdotes? —No lo sé. Estoy dispuesto a intercambiar tres bailes por una canción. extiende su brazo para mí. amigo —Trent se mueve más cerca—. ¿Quieres bailar? —¿Qué? —pregunto. No solo soy un .

Cae un momento después. Tomo su brazo porque me está dando la opción y quiero hacerlo. O creo que esto es bailar. ¿Me pediste que bailara porque querías hacerlo o porque no te gustó la forma en que Trent me estaba mirando? El pecho de Torrin se alza contra el mío. Parece un poco avergonzado. presiona más. —Bien. Quiero estar con él de cualquier manera en que se nos permita. —¿Son celos lo que detecto en tu voz? —No. palabra por palabra. Se siente casi normal. Estática rompe por la habitación justo antes que una distantemente familiar melodía se filtre alrededor de nosotros. Ha pasado mucho tiempo. han estado mirándome sin parar toda la noche.sacerdote. lo atrapé hablando de lo que le gustaría hacer con cierta parte de tu anatomía en el vestuario después de la práctica. pero sé que esta es la misma sensación que solía tener . —Bien. suspira—. y la gente empieza a girarse para vernos. no tan cerca como para tocarse. sin decir nada. De todas formas. Después. Me concentro en el brillante botón de su camisa de vestir para que no note mis ojos iluminados. bailamos. pero no mucho. Tan cerca que puedo sentirlo tratando de aferrarse a mi piel. —Ambos. —Cuando sigo mirándolo. —Trent Covington tiene algo por ti desde primer año. al menos ahora estoy haciendo algo que quiero hacer mientras lo hacen. Todavía tiene un chaleco y una camisa de vestir. pero yo no. Diez años más tarde y todavía puedo recordar lo que dijo. Covington no sabe nada sobre ello. una mano alcanza la mía y la otra se desliza por mi columna. Caminando delante de mí. Torrin me aleja algunos metros del grupo. —¿Al igual que yo no soy solo la chica desaparecida? —Un poco así —responde él. Mi cuerpo se desliza contra el suyo. deslizándola justo debajo de su chaqueta. —Dime algo. Pero estoy tan cerca que puedo sentir las solapas de su chaqueta frotándose contra mi piel. Baja hasta que encaja en la parte baja de mi espalda. Hay más de mí que eso. Y tal vez un poco de celos. —Descanso mi mano libre contra su pecho. pero el movimiento se siente íntimo—. es lealtad. Después de eso. La canción suena.

cada vez más profundo. no significa que no lo seas. Soy real y no una aparición que viene y va. ¿por qué llevas un esmoquin? —¿Recuerdas lo que dije? Nada mata una fiesta como un sacerdote apareciendo. —Lo sé. Cuando lo miro así. porque estoy en sus brazos. Pensaba que. pero lo he perdido. —¿Lo haces? La guitarra de Pink Floyd sigue sonando. pero solo porque no estés vestido como uno. no significa que sea todo lo que soy. Ahora estás aquí. no tiene que hacerlo—. ¿Porque somos almas perdidas? La mano de Torrin se aprieta a mi alrededor. —Entonces. la deseaba lo suficiente. ¿cierto? —digo mientras nos movemos juntos—. —Es por eso que te gusta la canción. se volvería real. A veces susurraba algo más. rasgando hasta su final. Algo está hundiéndose en mis entrañas. Me concentro en la letra de la canción porque si no lo hago. A veces cantaba la melodía en mi oído. Me distraigo de la sensación de vacío tocando su pajarita. está un poco torcida. . A veces. Cuando mis dedos se alejan de su pajarita. —No. Al menos así es como se siente. Parpadea. temo que voy a hacer algo que no quiero que un centenar de personas presencie. la pensaba lo suficiente. —Y solo porque sea uno. Es un poco catártico. no estamos perdidos. Es tan gradual que no estoy segura. Solo quería tocarlo. si solo la escuchaba lo suficiente. pero el agarre de Torrin se está apretando. Se detiene para asegurarse que lo estoy mirando. —Sí. ¿sabes? Mi pecho se siente vacío cuando dice esto porque sé que a pesar que estamos bailando y reunidos y todavía mirándonos el uno al otro de la forma en que solíamos hacerlo. Estamos aquí mismo. sé que estoy aquí. Lo hago. solo inclinaba su rostro contra el mío y me respiraba como si estuviera tratando de mantener una parte de mí dentro de él para siempre. No había querido girarla.cuando Torrin me acurrucaba cerca de él mientras la música sonaba de fondo. No más deseos. —Elegí esta canción porque la escuchaba día tras día después de… — No dice nada más. si deseaba lo suficiente que estuvieras aquí. nunca podremos realmente pertenecernos uno al otro de nuevo. La canción se está terminando.

Torrin mira alrededor de la habitación. quiero olvidar. Excepto a él. —No me importa. Olvidarlo todo. —Papá… —No sé qué más decir. No estoy lista para enfrentar más de lo estrictamente necesario. Sé quién es. y su garganta sube y baja. Y muchos de ellos empiezan a mirar fijamente. No miro. Lo que yo debería ver primero y siempre que lo mire. rebanándola por la mitad—. No sé qué hacer con ese conocimiento y la aceptación de que es un sacerdote. —La voz de papá corta la nota final de la canción. Torrin. porque esta noche no quiero recordar quién soy. Tal vez esta noche. tuve mi baile. No se supone que sea el indicado… pero siempre ha sido el Único. No puedo tenerte toda para mí. también quiero olvidar. No sé si Torrin pidió otra canción o no. Estoy tan dañada que todo lo que recuerdo sobre el amor es cómo se deletrea. Solo estamos bailando. —Torrin no rompe el contacto visual con mi padre ni por un segundo—. pero eso no cambia que sea al único con quien ya lo hice. No se supone que sea él a quien me ate. tiene razón. —Jade. —Tú y Torrin. Tienes más de un invitado esta noche. pero sé lo que está viendo en cambio. Aceptar que Torrin está perdido para mí en la manera en que lo deseo es suficiente por una noche. pero otra suena en la habitación. —No. pero no estoy lista. nunca podrán solo estar haciendo algo.cuando veo una gran figura acercarse detrás de Torrin. Él podría ser quien es ahora. —Papá debe ver mi mandíbula apretada porque se inclina hacia Torrin—. Excepto esto. pero los dos son tontos si piensan que pueden solo ser cualquier cosa. Torrin también debe sentirlo ahí. He tenido mucha experiencia con eso últimamente. —Sus manos me sostienen más cerca antes de aflojarse—. No estoy lista para dejarlo ir. Además. Los ojos de papá se mueven hacia la pajarita de Torrin. y tú eres quien eres. Tal vez esta noche y cada noche en adelante. porque ya sé que todo el mundo está mirando. papá. porque su boca cae justo en mi oreja antes de decir: —Y tal vez estoy vistiendo esto. Está pasando por suficiente sin tener que añadir esto a los titulares. . —Papá señala entre nosotros como si eso confirmara todo—. Tienes que dejarla ir.

ese vacío se abre un poco más. Obtuve mi deseo. —Desearía que pudieras —susurro hacia el espacio separándonos. Cuando su mano cae lejos de mi espalda y la otra suelta su agarre en mi mano. tú también obtendrás el tuyo. . Quizás un día… algún día. pero solo un paso. Retrocede. —Y pasé diez años deseando que estuvieras aquí.

la mayoría de cada viejo amigo. No puedo recordar su nombre. cuando paso la mesa de postre y una conversación me llama la atención. No quiero que este día acabe conmigo desmayada en una pequeña habitación y reviviendo uno de mis peores recuerdos. de contarles. que fue un poco más caluroso que Sam. a los demás. aunque sé que me lo dijeron cuando nos presentaron. Estoy orgullosa por hacerlo tan bien esta noche. Es demasiado. habría golpeado mucha más miseria en ese hijo de puta antes de sacarlo de allí. una persona que hablaba sin hablar en realidad. mi piel está ardiendo y mi cuerpo duele. pero sé bien que no debo empujar mis límites. ser el centro de este tipo de atención. por el amor de Cristo? Quiero decir. Hasta hace dos semanas. Acabo de conseguir alejarme de un par de nuestros viejos vecinos para encontrar a uno de mis padres y decirle que tengo que salir. pero eso no dice mucho. —¿Cómo sería eso un crimen. Me he encontrado a Patrick. Por mucho que no quiera decir a mis padres que esta fiesta fue una mala idea. si . i voz está forzada. y entonces Tom y yo tendríamos que arrestarte y pasarías el resto de tu vida pudriéndote con los mismos criminales que arrestaste. —Sabes exactamente lo que harías. ¿poner a un tipo así fuera de su sordidez? Aunque si fuera mi hija. Son compañeros de trabajo de papá. Demasiadas sonrisas de lástima. y están sacudiendo la cabeza el uno al otro. Demasiados desconocidos que me tocan. y por lo menos la mitad de los conocidos de mis padres y amigos del trabajo. estoy cerca de cinco reintroducciones más y abrazos incómodos sin parar. y hablan conmigo. había pasado años con una sola persona. Esto sería mucho para cualquiera. y actúan como si no hubiera estado perdida la última década de mi vida. He hablado con cada miembro de la familia. Demasiadas preguntas. Demasiada gente. —¿Puedes imaginarte si fuera tu hija? No sé qué haría —dice el que es cercano a la edad de mi padre.

por el amor de Dios. Somos un par de policías de la vieja escuela con un poquito de whisky en ellos ahora —dice el que sugirió encadenarlo. Solo olvídalo. Veo más lástima. He conseguido no recordar a Earl Rae esta noche. —Yo no querría uno. Lo amarraría por los tobillos como una piñata y dejaría que todos en esta habitación tomasen un golpe. —Tomó a una muchacha joven. Los tres oficiales giran para encontrarme de pie frente a ellos. No queríamos que oyeras nada de esto. Esa no es la misma Jade. Fingir que no oí nada de eso. Jade. no puedo dejar de pensar en que hoy fue su funeral. Veo arrepentimiento. fueran sus tripas lo que se derramase. Esa no es Jade en absoluto.sabes a qué me refiero. Estos tres hablan de querer matarlo de nuevo. De su familia. 6Butterfingers: Golosina de chocolate con mantequilla de maní. porque déjame decirte qué. era el mismo diablo. pero por lo jodida que está. La tomó por diez años y le hizo cosas terribles —dice uno de los otros. De su vida. Es el día de su funeral. pero está enrojeciendo de vergüenza. No era solo un hombre malo. Es de piel clara. Los otros chicos siguen asintiendo. No necesito oír nada más. Los tres se miran. y sé que debería seguir avanzando. mirando mi cuello—. . —Ojalá ese hijo de puta enfermo estuviera aquí justo ahora. Los dos hombres a su alrededor sacuden la cabeza. —Mi voz no suena tan baja como había pensado que sería. Mi garganta se está apretando con emoción. Veo vergüenza. en lugar de Butterfingers6 y chicles. Escalofríos atraviesan mi espalda. Dejaría que Jade tomase tantos como quisiera hasta que. y sé que debo seguir adelante. hablando y sonriendo y fingiendo que es mi lugar. Hoy era el día en que su cuerpo fue puesto a descansar en el cementerio de Holy Names. —Lo siento. —Uno de los otros baja su plato y señala el techo—. y todas estas personas están pensando lo peor sobre él. y estoy en una fiesta. —Sé que dicen que nunca la tocó así. pero ahora que lo hago. —No era un hombre malo. bien pudo haberlo hecho. —No tomaría un solo golpe.

me ve. pero todavía tengo frío. —¿Este llega hasta el cementerio Holy Names? —pregunto al conductor desde la acera. Esta vez no discuten conmigo. Es verano. Ni siquiera mi madre. busco a través del guardarropa para encontrar la chaqueta que sé que papá trajo para mí. sus puertas se abren. Quiero invitarlo a que venga conmigo. Sigo retrocediendo hacia la puerta. No tengo que esperar mucho afortunadamente. pero supongo que aún está aquí. Nadie más entiende. es mejor si estoy sola. —Pago el billete y me deslizo en el primer asiento libre. Es la primera vez que he estado en una oscura acera sola desde entonces… Y cada auto que pasa me hace temblar. y el viaje es rápido. No me ven. En lugar de eso. Nadie está fuera de las puertas cuando me escapo. me deslizo a través de ellas sin ser detectada. para lo que he planeado esta noche. Cuando llego a las puertas. Me mira. Me alegro por ello. —No era un hombre malo —repito. Además. mirando hacia la puerta. bajan la cabeza y miran fijamente sus copas vacías. pero no lo hago. familiares y conocidos. El autobús está casi vacío. Cuando la máquina gigante chirria hasta la acera. Reviso el bolsillo para asegurarme de que los veinte que metí allí antes todavía están. Nadie está en el pasillo cuando me voy. Tomé el autobús unas cuantas veces con Torrin cuando nos escabullimos furtivamente a la ciudad. —Te llevará cerca. Esta oscuro. Exhalo y subo a bordo. alejándome más. Tendrás que caminar unas cuantas cuadras si no te importa hacerlo. porque en algún lugar dentro de mí. Ya no veo a Torrin. Especialmente cuando oscurece. y hace un gesto con la mano hacia mí. Aprieto mi chaqueta más fuerte a mi alrededor y espero el autobús. sé que papá tiene razón. Y me siento como un gatito blanco que se acaba de caer en una jaula de lechuzas. Nadie está cerca para verme desaparecer. O tal vez lo hacen y están fingiendo no hacerlo por mi bien. pero estoy nerviosa mientras camino hacia la parada a una cuadra del lugar del evento. y sigo adelante. Todos opinan lo contrario que yo en esto. Torrin y yo nunca hemos sido capaces de “solo” hacer algo. Al salir del edificio. . Ya es tarde. que no parece haberse apartado de mí durante más de cinco segundos. Encuentro la chaqueta oscura que mamá había elegido para mí y me la pongo. en mi largo vestido y con miedo de escalar los peldaños del autobús. logrando pasar por amigos. —No me importa caminar. Me alejo del trío de hombres.

Eso es si puedo encontrar otro autobús que de alguna manera me lleve todo el camino de regreso a Sammamish. esta es tu parada. Suspiro mientras continúo por la acera. Asiento y sonrío. chirria de nuevo alejándose de la acera. Aparte de algunas luces brillantes de un par de edificios. examinando cada parte de tierra. —Ten cuidado. Ojalá tuviera un teléfono. Todo en lo que me había centrado era en llegar al cementerio. está oscuro. y luego empiezo a caminar. Me siento mal por no avisar a mis padres o alguien más. Paseo por la entrada por un tiempo. y luego todo se queda tranquilo. Después de hacer algunas paradas. porque no necesitan que me pierda de nuevo. así que el documento de ayer que encontré fue una casualidad. Las puertas metálicas del cementerio están cerradas con llave. esta calle. y que estaré en casa más tarde esta noche. el después y las repercusiones. —Gracias. Estoy casi al final del cementerio cuando noto un montículo donde la tierra no se ha asentado. ni siquiera pasaron por mi mente. solo conozco el cementerio por el artículo que leí en el periódico que papá dejó en el brazo de su sillón reclinable. Las puertas del autobús gimotean al cerrarse detrás de mí. pero es solo para mantener los coches fuera porque puedo deslizarme a través de ellas. Había tenido demasiada prisa por irme. hierba y tumbas que parezca recién removida. y nadie más está alrededor. —Humm. No sé dónde está enterrado Earl Rae. Sigo adelante porque no puedo volver atrás. No he pensado nada de esto. Me levanto y salgo del autobús. Compruebo de nuevo la señal de la calle que cuelga sobre mí para asegurarme de que es Ash. Holy Names está a tres o cuatro cuadras bajando por Ash. preguntándome qué diría si le dijera que iba a Holy Names a visitar la tumba de la misma persona que me había secuestrado hace una década. Mis padres han tenido cuidado de mantener la televisión apagada durante las primeras horas de noticias y asegurarse de que el diario nunca está a la vista. El antes. O tal vez estaba destinado a ser visto. . el conductor se gira en su asiento. y sabía que nunca me hubieran dejado salir por esas puertas si supieran dónde iba. ¿de acuerdo? No es seguro que una mujer salga a caminar sola por la noche. Al menos podría llamarlos para hacerles saber que estoy segura y bien.

Esta parcela está escondida en la esquina más lejana. Frio. No hay nada más. debería ser yo. Puedo verlo mirándome desde debajo del suelo. Ni siquiera una rúbrica grabada en las esquinas. Hoy era su funeral. Cuando abro mi mano temblorosa para tocar la lápida. ¿cómo puedo seguir adelante? Quiero recordar a la persona que celebró mi cumpleaños cada año con globos y rosas amarillas… Aunque no fuera el cumpleaños de Jade. En vez de aceptar mi calidez y radiarla.Encontrarlo me lleva más tiempo de lo que había pensado. sino el de Sara. está más fría que el suelo blando en el que se me hunden las rodillas. Su nombre está estampado a través de la lápida en letras impersonales. Quiero recordar a la persona que no me hizo las cosas que todo el mundo asume que hizo. No se merecía que lo enterrasen así. Siento que el frío se arrastra por mi brazo y se engancha alrededor de mi codo. leo las letras grabadas en la lápida. Quiero recordar el alma que no era malvada… que acabo de perder. Caigo de rodillas. y estoy agradecida por haber cogido la chaqueta. Se filtra a través de mi vestido como si mi piel estuviera disfrutando de ello. No he notado a la persona detrás de mí. Tan frío. parece consumirla. Lo sé . No ha venido nadie. Su tumba me mira fijamente. tan cerca de la valla que las malas hierbas que vienen del otro lado han comenzado a tocarla. Lo sé porque no hay flores. Duro. Nadie le ha dejado flores. La tierra es fría. ningún afecto. Mi ritmo se ralentiza. las fechas de su nacimiento y muerte abajo. Mi pecho se mueve más rápido mientras mis piernas se sienten como si se estuvieran convirtiendo en piedra. pero sé que está aquí. De repente. extinguirla. ningún versículo de la escritura. Tomar los últimos pasos es casi imposible arrastrando este tipo de peso. La he encontrado. Nadie ha venido. lo sostengo. Cuando estoy lo suficientemente cerca. Tan vacuo. todo lo que he sentido durante esos diez años con él me inunda. Lo he encontrado. No es solo la piedra la que encaja en esa descripción. No hay pasos presionados contra la tierra excepto los míos. y me dirijo hacia él. No quiero recordarlo así porque si lo hago. Ningún título. Si alguien puede simpatizar con un alma perdida. La piedra no se calienta sin importar cuánto tiempo mantengo mi mano presionada contra ella. No quiero que este sea mi último recuerdo de él. Tan sólido. ni siquiera con lo que hizo. Tomo aire. Vacío. húmeda.

Su mandíbula está apretada. —Tal vez no de las visibles.porque el frío que fluye delante de mí disminuye. —Mira en la dirección opuesta y se encoge de hombros—. Jade? —Torrin exhala como si hubiera estado conteniendo la respiración durante semanas. Estamos compartiendo el mismo espacio. en este momento. —No hay flores. —Pero no era así. Solo se arrodilla y recoge algunos de los hierbajos. —Su voz está tensa. —Ni notas. Confuso. —Triste. como si se estuviera ahogando. No se acerca a ella. Nunca lo he oído de esta forma. Me cuidó. Y después de lo que pasó. —Mi espalda tiembla por el sollozo que estoy conteniendo. Malvado. y sus hombros están tensos. verlo arrancar hierbas que se parecen a flores para que yo las ponga en la tumba del hombre que me apartó de él. Noto que Torrin se da la vuelta completamente. He llorado en presencia de Earl Rae tantas veces que no quiero que este sea su último recuerdo de mí tampoco. Nada. Las palabras parecen hacer eco a . —¿Cómo me has encontrado? —Tomo el ramo de hierbajos y dejo que mis dedos rocen los suyos antes de apartarme. No lo miro. Me mantuvo con vida. Torrin no dice nada cuando se mueve hacia la línea de la cerca. —No he dejado ninguna. Todos esos años de estar separados… es extraño cómo se siente. Hay unas pocas y pequeñas flores blancas que salen de los extremos de algunos. Vuelve una vez que ha recogido unos cuantos y me los entrega. Ni llamadas. Bajo el ramo hacia la piedra y lo posiciono sobre su nombre. —Todo el mundo lo está llamando monstruo. que él y yo y Earl Rae estamos juntos. y me pregunto si se da cuenta de la misma forma. Yo soy un poco hipersensible a ciertas cosas también. —¿Qué estás haciendo aquí. Hombre malo. Agarro los hierbajos. un par de dientes de león que sobresalen. No mira a la tumba. —He seguido el rastro de miguitas de pan que has dejado. arrancando lo que sea que se parezca a una flor. —¿Cómo era entonces? No reconozco su voz. No lo era —añado cuando lo oigo exhalar fuertemente. Perdido. Nadie le ha dejado flores. —Aparto mi mano y la descanso sobre mis piernas—. Lo observo. —Después de secuestrarte —gruñe. soy un poco hipersensible a tu repentina desaparición.

pero nuestras manos nos conectan. dejando que la noche nos acune. —El perdón está en la naturaleza de Dios. me doy la vuelta hasta que estoy inclinada hacia él. que no se puede conseguir nada más esta noche. No quiere tener esta conversación.través del silencioso cementerio. pero no tanto como para no poder ver la tumba. —Giro mi cuello solo lo suficiente para verlo. Casi tan fuerte que duele. sus ojos moviéndose a nuestras manos unidas. se acerca de espaldas y encuentra mi mano con la suya. La fría humedad que se arrastra por mis piernas se desvanece. Estaba enfermo. Me doy cuenta porque su rostro está arrugado por la batalla interna que está ocurriendo dentro de él. —Puede que su historial médico parezca una enciclopedia de salud de enfermedades mentales. silencioso. ¿No se supone que tienes que ser todo sobre perdón? Sus dedos agarran los míos con más fuerza. Nuestras espaldas están la una contra la otra. algo que Torrin ha dicho me llama la atención. Se vuelve un poco hacia mí. planear meticulosamente tu secuestro y mantenerte oculta durante diez años. Nuestras manos se mantienen conectadas. Necesitaba ayuda… pero no era la persona malvada que todo el mundo piensa. Alcanzo sobre mi hombro. —¿Cómo sabes que lo planeó? Cuando Torrin se queda callado. —No era una mala persona. Tú también deberías. Si eso no es malvado. —Porque hablé con los detectives que trabajan en el caso. No en la del hombre. —Se detiene como si no debiera decir más. pero lo hace—: No lo suficiente enfermo como para no acosarte. . No en la mía. pero no estaba lo suficiente enfermo como para no darse cuenta de que tragarse una bala cuando su casa estaba rodeada de policías era una mejor opción que pasarse el resto de su vida en la cárcel. La pesadez como de piedra desaparece. —Incluso mientras dice esto. Estamos callados después de eso. —Eres sacerdote —digo con suavidad—. abriendo mi mano hacia él. no debo conocer la definición. Siento que es hora de irnos. y él está quieto. —Yo lo he perdonado. —Nunca lo perdonaré. No nos movemos. pero mientras empiezo a levantarme.

Respiro hasta que siento que mis pulmones están a punto de explotar. La forma en la que la taza de espuma se frotaba contra mis dedos. y en su lugar deslizaba un par de billetes de dólar de su billetera al cajero antes de que yo pudiera. siento como si me hubiera estado ahogando. cuando les decíamos a nuestros padres que estábamos estudiando. pero ahora sí. La tierra se mueve debajo de mí. —Hice una lista. Todos ellos. recuerdo la forma en la que congelaba mi estómago y cerebro al mismo tiempo. Me tambaleo en el lugar. 7Slurpees: Bebida granizada helada. Recuerdo la dulzura del sabor de arándanos que era nuestro favorito. Los mismos detectives que llevan queriendo hablar conmigo días. sé que nunca lo olvidaré. Es un recuerdo que deseo poder purgar. Siento que se me arruga la frente. de toda la gente que recordaba con la que habías estado en contacto. —¿Re investigar? ¿Lo investigaron antes? La cabeza de Torrin cae como si hubiera estado aguantando una roca en el cuello durante años. Todo. —¿Por qué querían hablar contigo? Torrin rueda los dedos en mi mano y sus nudillos hacen ruido. Cómo Torrin me sonreía cuando intentaba pagar. Mi mundo cambia mientras viajo en el tiempo a una época cuando nunca había sido más feliz. Los mismos a los que he pasado días evitando e inventándome excusas por las que no podía hablar con ellos todavía. —Oh Dios mío —respiro. Hasta el cajero de la gasolinera donde solíamos comprar Slurpees7 todos los días después de clase. Cuando inhalo. apenas podía recordar nada de aquella vida. La mano de Torrin me mantiene estable. —Porque yo soy el que al final los llevó a re investigar a Earl Rae Jackson. Lo recuerdo… a él. doblándome porque duele. no lo llevaron más lejos. pero como no tenía antecedentes y no encajaba en el maldito perfil. Vuelvo a viajar a las tardes pasadas con Torrin cuando nos deteníamos para comprar Slurpees gigantes después de clase para abastecernos para lo que habíamos planeado más tarde. —La policía habló con Earl Rae después de que desaparecieras. justo después que desaparecieras. Nunca habría recordado el rostro de Earl Rae de la gasolinera. —Sus ojos se estrechan en la noche—. .

así que miro al único lugar que me queda. No suena para nada como la mía. No se supone que lo haga. Por un segundo Torrin se aleja de mí. Duele demasiado. no debería hacer tanto frío como para crear vapor en el aire con una respiración—. Ver lo que podría haber sido mi futuro solo para darme cuenta de que nunca lo será. yo soy la razón por la que no fuiste encontrada antes. Muriendo lentamente. —¿Entonces cómo lo encontraron finalmente? —Esa voz no es mía. Tengo que apartar la mirada. Luego se arrodilla junto a mí. Pero sé que hay más. su aliento nubla el aire. pero su rostro me dice el resto cuando se vuelve sobre su hombro. —Recordé algo hace poco. —Me ahogo con las palabras. Solo una. Lo veo porque mi cabeza está mirando en su dirección. Si hubiera recordado eso antes… más pronto… Deja las palabras sin decir. ¿Cómo de jodida estoy? . —Hace una pausa para respirar. Tampoco puedo contarle a nadie que le echo de menos… pero lo hago. y no era como si supiera que había perdido a su hija. Algo que te dijo un día después de que pagásemos por nuestro Slurpee. Siento que una lágrima se desliza por mi rostro. Marchitando. —No. —Cuando exhala. —Al momento. Mis ojos se cierran. —Tú eres la razón por la que fui encontrada —susurro. —Sí. Su mandíbula resalta sobre su piel—. No puedo mirar a Torrin. Nunca se secan. simplemente supe que era él. pero por alguna razón. Llamé a la policía. Torrin. Los hombros de Torrin se tensan antes de caer. y así fue como te encontraron. pero siguen viniendo—. pero todavía no nos miramos. Dijo que eras igual que su hija. los parpados demasiado pesados para mantenerlos abiertos ya. hace que todo dentro de mí se sienta atrofiando. —Le echo de menos. —Torrin parpadea en la oscuridad. aquella noche. Siento como si me hubiera arrancado la respiración de mis pulmones. no pareció para tanto. ¿Esto podría ser más? Él mira a nuestras manos antes de que sus ojos pasen por mi espalda. Es verano. Yo miro a un lado y él a otro. —¿Nuestras vidas podrían haber sido distintas? —Mis ojos se mantienen en los suyos mientras mi palma se presiona más fuerte en la suya—. les conté lo que recordaba.

Sus ojos se entrecierran. extiende su mano y espera. Y está bien echar de menos y llorar a quien quiera que elijas. —Sus brazos se aprietan otra vez cuando un temblor se desliza por mi espalda—. los sollozos solo raspan la superficie de esto. Luego vuelve su espalda hacia la tumba. el ramo parece más hierbajos que flores ahora. Sus dedos se hunden más en mis brazos. Nadie tiene el manual para una situación como esta. —¿Cómo te sientes? Torrin inhala contra mi cuello. pero antes de alejarse. nadie tiene que ver lo débil que soy. Me está sujetando tan fuerte que no podría desmoronarme si quisiera. así que no dejes que nadie te diga cómo sentirte. Como si fuera demasiado débil para controlar mis emociones. ¿Qué demonios se supone que tengo que hacer con eso? —Mi cuerpo está convulsionando a ritmo con mis sollozos. Veo cosas que no sabía que existían dentro de cualquier hombre. Si cubro mi rostro. No puedo decir si es un suspiro de frustración o de contento. Nadie. —Era un buen hombre. Con la forma en que mi visión está borrosa por las lágrimas. —Pone su cabeza contra mi cuello y suspira. Enfermo… pero bueno. —Es tu derecho creer lo que pienses sobre él. Siento la calidez de su cuerpo acercarse antes de que sus brazos me envuelvan. y veo cosas en ellos que no sabía que existían dentro de Torrin Costigan. sosteniéndome. demasiado débil para controlar mi cuerpo. Torrin. . Manteniéndome junta. No me gusta llorar de esta forma. y el mío creer cómo me siento sobre él. No va a dejar que me quede atrás. Soy un lío. —Echo de menos al hombre que me secuestro durante diez malditos años. luego se levanta. —Lo que sea que necesites —me dice con una voz que recuerdo—. Tengo que romper su agarre porque necesito mis manos para cubrir mi rostro. Está bien sentir lo que sea que estés sintiendo. Su rostro se acerca a mi oreja. Finalmente mira a la tumba frente a mí. —El infierno no tiene un círculo interno suficientemente malo para un hombre como Earl Rae Jackson.

se siente como que están cortando la circulación hasta mis tobillos. La primera es de Torrin acompañándome a mi puerta principal después de dejar el hospital. Creo que parte de mí todavía está esperando a que "El secuestro de la niña Childs" pase eventualmente. Mis manos se aferran contra el borde del escritorio por apoyo porque en la portada del periódico local hay dos fotos. Está en su traje de sacerdote y consigue bloquearme casi por completo desde el ángulo del fotógrafo. escucho a mamá discutiendo en el teléfono con alguien. Soy el huésped que no se va. Todavía no me he acostumbrado a los pantalones de mezclilla ajustados que me compró ayer. Soy la fuente de tensión en la casa. La segunda foto no es tan borrosa y fue tomada anoche en la fiesta. Nunca van a decir nada. tan ampliadas que están borrosas. Tiene que ser papá porque solo usa ese tono con él. empujado contra la ventana que da a la puerta principal. pero al parecer es el único estilo que compró. no tengo que desdoblarlo para saber que nada ha pasado todavía. Llámalo curiosidad mórbida. Torrin está en su . se siente así a veces. No se han aburrido de que permanezca encerrada dentro de la casa de mis padres o de escabullirme por el callejón a escondidas en el asiento trasero del Tahoe de papá. Supongo que el estilo pierna holgada ya no es popular. Cuando abro el cajón y saco el papel. Sigo siendo resucitada. De vuelta en la misma vida a la que no pertenezco y a la que tengo que ser expuesta por unas pocas horas después. Papá guarda el periódico en el cajón en medio del escritorio antiguo. tratando de hablar bajo. Mamá está en la cocina. sin embargo. así que me quedo en la sala cuando desciendo por las escaleras. Es de mí. No tengo que poner atención para descubrir sobre qué están discutiendo. la fuente de tensión en todo el mundo. pero no puedo evitarlo. La única manera de saber con seguridad es revisar los titulares. esde mi habitación. y me encuentro siendo atraída en esa dirección. pero el aire es tan espeso por la tensión que pienso que he muerto de sofocación unas cien veces.

Parecemos dos personas enamoradas. en esta calle. Luego leo el titular: ¿Padre Costigan o padre Encantador? Eso es. Sus problemas en la escuela. Siguen hablando sobre Torrin después de mi desaparición. todas ellas haciendo que mis intestinos se sientan como un enredo enmarañado y anudado. No recuerdo que mi mano desapareciera tanto debajo de su chaqueta. estaba en el mismo cine donde pasamos más tiempo besando que mirando. Parecemos. Un amigo. llevando bolsas de hamburguesas a los niños de la calle y ayudando a los ancianos a medir sus medicamentos en pastilleros. luego al seminario después de eso mientras el explosivo Torrin Costigan se transformó en el respetado padre Costigan de San Marcos. Hay una cita de uno de los miembros de . La primera cosa que comprendo es que alguien en la fiesta tuvo que haber tomado esa foto y la vendió. pero me dejo caer. Lo sé. un miembro de la familia. entrevistas a la televisión nacional y local para mantener mi imagen al público. como nada que deberíamos con él siendo quien es y yo siendo quien soy. Ira roja y volátil que empieza en mi pecho y se distribuye por el resto de mi cuerpo. absorbiendo frases. Saben sobre la relación entre Torrin y yo en la escuela secundaria. No debería leer el artículo. La traición me corta como un cuchillo caliente. De cómo hace horas interminables de voluntariado en la comunidad. Un par de encontronazos con la ley que solo fueron presentados como delitos menores dadas sus "circunstancias especiales". No recuerdo estar tan cerca de él. No recuerdo que su mano estuviera tan baja en mi espalda. cómo organizó grupos de búsqueda.esmoquin. La siguiente cosa que siento es ira. Supongo que no habría sido tan difícil de descubrir ya que cualquiera en nuestra escuela secundaria. un conocido. Nada bueno sale de profundizar en esta madriguera de conejo.. cuando estábamos mirándonos el uno al otro y sonriendo. yo en mi vestido. Le echo una hojeada al artículo. la recordaría. De cómo es un favorito en la comunidad católica de Seattle. Nada más. estando su novia secuestrada minutos después de estar con él. Cómo apenas se graduó en la escuela secundaria. Luego el artículo habla de él yendo a la universidad. No solo cuando estábamos bailando sin embargo.. Debería meter el periódico de regreso en el cajón y olvidar que lo vi alguna vez. Nos vemos como recién casados bailando su primer baile en su boda. Solo esas cinco palabras grabadas en delgadas letras tan grandes como mi dedo meñique. y fue tomada cuando estábamos bailando. vigilias a la luz de las velas.

sintiendo que estoy a punto de detonar.San Marcos que afirma que Torrin hace lo que cuatro personas no pueden lograr. No pueden llegar a mí porque no los dejo. golpeando sus micrófonos . No hasta que hayan conseguido lo que quieren. El otro amigo. Todavía están ahí. o a cualquier otra persona que intente entrar en nuestro camino. Me hace arrugar el papel. Todos ellos. y el otro. Ninguna conclusión es expuesta. Así que están balanceando sus ganchos de carnicero en las alternativas más cercanas. La gente lo leerá. y el domingo. lo hablará con otras personas. y ella todavía está tocando la bocina. cuando una serie de bocinazos brotan desde fuera de la barricada. pero es una fachada. Cuando los periodistas golpean sus ventanas. ¿Por qué lo harían? Es la hermana de Jade Childs. Barreras de metal han sido levantadas y cintas han sido colocadas veinticuatro siete para guiar al tráfico a través del laberinto de camionetas. Está asustada. los cercanos a mí. Solo puedo notar el sedán azul oscuro de Sam ser rodeado por periodistas que “se supone” deben dejarla. y no se van. No se irán. No respetan mi privacidad. Casi dos semanas. Mi cabeza se levanta. pero es tan obvio lo que está siendo implicado que siento mis uñas cavando en el escritorio de madera. Está manteniendo esa expresión valiente que he visto mucho desde su regreso. No lo hacen. Esto lo pondrá en una mala situación. Cómo Torrin me había seguido de la misma forma clandestina unos minutos después. Luego hay un par de citas anónimas de los invitados en la fiesta anoche. Jade Childs no está alrededor para disecar su vida en pedazos sangrientos. así que ¿por qué no solo diseccionar a todos los demás a su alrededor? En algunos lugares. y miro por la ventana. pero puedo verla a través del parabrisas de su coche. No toman la indirecta. todo el mundo sentado en esos bancos de la iglesia lo mirará fijamente. cámaras e imbéciles. sin embargo. de la forma en que lo consigan. Todavía estoy mirando por la ventana. están encimados alrededor del auto de Sam. Están yendo tras las personas a mi alrededor. pasar.. preguntando… juzgando. Incluyendo crucificar a la persona que más me importa sobre su propia cruz si es necesario. Una persona habla sobre lo acogedores que Torrin y yo nos veíamos la mayor parte de la noche. miembro de la familia o conocido le dijo al reportero cómo me habían visto escabullirme de la fiesta temprano sin decir adiós. Esto no pasará al olvido. Los pitidos se convierten en un estruendo cuando al conductor no le es permitido pasar..

—Esto es lo que quieren. Mi desaparición arruinó a esta familia una vez. —¿Para ver lo terriblemente jodida que voy a estar el resto de mi vida? ¿Para ver lo que han hecho diez años de ser retenida contra mi voluntad? ¿Para ver esto? —Sacudo mi cabello detrás de mi espalda y dibujo una línea con mi dedo a través de mi cuello. Están demasiado ocupados acosando a mi hermana. Miro hacia arriba para ver a todos mirándome. no habría pasado tanto tiempo deseando ser encontrada. Cuando uno de los chicos que empujo. Entonces la abro. comienza a llorar. hay otro silencio. Antes de que sus ojos terminen de ensancharse. Al principio. —¡Déjenla en paz! —grito. tropieza y aterriza en la hierba. con su cuerpo temblando. un poco de mi alma es tomada. nadie me nota.contra ellas. el teléfono todavía metido en su oreja. pero mi voz no se mueve por encima del rugido. . Déjenla jodidamente en paz. Ahora empiezan a darse cuenta. los empujo—. Corro por los peldaños y atravieso el césped. entonces el ruido comienza de nuevo mientras las preguntas se derraman a través del patio frente a mí. Lo que se siente como cientos de cámaras y personas giran de golpe hacia mí. —¿Qué está pasando ahí fuera? —me pregunta. Todavía está inclinada sobre el volante. Mi mano se enrolla alrededor de la manija de la puerta. Siento como con cada uno. salgo. Estoy corriendo a través de la sala de estar. —Quédate aquí. —¡Déjenla en paz! —Trato de alejar a los rezagados que todavía se ciernen alrededor del auto de Sam. Si hubiera sabido que la vida de todos los que amaba sería destruida por segunda vez. las cámaras rodando como si fuera un espectáculo y nada más. Cuando eso no funciona. Los flashes se disparan a mí alrededor. y cuando llego a la puerta de entrada. ¿verdad? —Levanto mis brazos y grito—. mamá está saliendo de la cocina. ¿Esto es lo que han estado esperando? ¿Confirmar qué tan desquiciada estoy ahora? Giro y ondeo la mano al hombre que acabo de tirar. Aléjense. Nunca me hubiera imaginado que ser encontrada los arruinaría de nuevo. Hay un silencio por un momento. Su frente baja hacia el volante y la bocina se detiene.

Cada flash disparándose captura otra toma de mí perdiéndome en el patio delantero de la casa donde crecí. La lava reemplaza la sangre en mis venas—. Envuelvo un brazo alrededor de los hombros de cada una mientras giran nuestras espaldas hacia las cámaras y me guían hacia la casa—. —No puedo levantarme —digo cuando pruebo mis piernas. pero ahora que la he quemado a través de eso. Ya no está llorando. Las fotografías se disparan más rápido. La puerta principal no está lejos. —Acuno mi rostro en mis manos—. encapsulándome al mismo tiempo. han desaparecido ahora. Me pregunto si existe un círculo interno en el infierno reservado para los reporteros también. Jade. me sobresalto. Mientras empieza a ayudarme a levantarme. El ruido explota a través de mí. otro par de manos se extiende hacia mí desde el otro lado. Cuando siento un par de manos alcanzándome. ¿¡No pueden ver eso!? Ahí es cuando caigo al suelo porque ya no puedo sostenerme más. —He pasado por lo suficiente. Si tenía músculos en ellas hace un minuto. Ya no me queda nada. —Pienso en el artículo sobre Torrin. . Estoy atrapada. creo que debe existir. La adrenalina me sacó por la puerta. pero ya he dado todo lo que tengo para dar. No puedo levantarme. Después de mi experiencia con ellos. Nosotras te ayudaremos. guiándome hacia arriba con mamá. Vámonos. —Vamos. —Lo sé —dice Sam. Es Sam. Solo déjennos en paz. La calle se ha convertido en un estroboscópico intermitente gigante. Las preguntas se disparan hacia mí. No creo que pueda gatear. no hay nada que me mantenga siguiendo. Es mamá y está sonriendo hacia mí con fuerza en su expresión. —¡Mi familia ha pasado por lo suficiente! Las personas que me importan han sufrido lo suficiente. pero se siente como que tendré que cruzar un océano para alcanzarla.

Sé que los detectives están aquí cuando el ruido de fuera aumenta. Sé que estaba confundido cuando le dije que estaba demasiado cansada para salir el otro día o cuando no respondí al teléfono cuando mamá me dijo que estaba en la línea. No con todo lo que ya le he hecho. Aprecio sus esfuerzos. Supongo que para él se siente como si acabara de enviar al banquillo al capitán del equipo cuando el juego del campeonato se va a la prórroga de muerte súbita. Los malditos vampiros hacen lo mismo cuando el conductor de entrega aparece. . pero no lo hice. a que rompí mi silencio con los medios. Incluso horneó galletas y encendió una vela como si estuviera tratando de hacer la entrevista un poco más fácil para mí. Los detectives accedieron a reunirse en mi casa. y aunque dijeron que podía tener a quien quisiera presente durante la entrevista. Mi decisión prácticamente envía a papá a un paro cardiaco. una reputación arruinada no. decidí hacer lo mismo con la policía. Es lo mejor para él. No quiero hacer eso. Necesito saber que no estoy atrapada. He tomado el asiento en la mesa más cercano a la puerta porque quiero poder escapar si es necesario. han conseguido un gusto por la sangre que no será satisfecha hasta que me hayan drenado la última gota. Después de mi exposición en el patio delantero. aunque sé que la única manera que la entrevista será más fácil para mí es si nunca sucede. No podía pedírselo. a diferencia de los medios que destruyen el hogar. Después del artículo en el periódico hace unos días. pero tengo que hacerlo. No me siento muy lejos de esa última gota. he tratado de construir una pequeña distancia entre nosotros. pienso que sus razones para querer saber lo que me sucedió son legítimas. pero la confusión puede desaparecer. Papá los recibe en la puerta. Mamá arregló la mesa de la granja en la cocina con tazas y una cafetera. Torrin habría estado aquí si se lo hubiera pedido. y oigo pasos acercándose. Los detectives que trabajan en mi caso han sido pacientes y. he decidido hacer esto por mi cuenta. hemos tenido diez años de “distancia”.

aparte de sonreírme y deslizarse en una silla frente a mí. debido a la cicatriz. Miro a la cosa a la que estoy a punto de derramar mi alma. y este es el detective Burnside. pero no dice nada. tengo la impresión de que conoce mi secreto. es un placer conocerla —dice una mujer con un traje color carbón mientras ella y quien supongo es su compañero se acercan. No sabía lo grande y fea que era hasta que la vi en una foto. Cuando Reyes asiente. ya que. Me pregunto si todo el mundo me ve tan dañada que piensan que no voy a confiar en otro hombre de nuevo. A pesar que tocar a otros se ha vuelto más fácil. Tal vez tienen razón. Creo que lo sé. . Lo sabe. y lo hizo. La detective Reyes está claramente tomando la iniciativa en la entrevista. todavía quema un poco. Vi una de las fotos tomadas ese día en el césped. Está a punto de bajar la mano cuando la agarro. pero ninguno de nosotros tomamos ninguna—. Burnside no ha dicho nada. Recogió unos cuantos pañuelos de colores también. Algo como un brazo despertando después de dormir en él toda la noche. Gracias por tomarse el tiempo para hablar con nosotros. Me pregunto si eso es porque el departamento pensó que poner a una mujer en el caso lo haría más fácil para la víctima. —Lamento que me haya tomado tanto tiempo hacer esto. Burnside saca una grabadora de su chaqueta y la pone sobre la mesa. Gracias por su paciencia. No lo sé. entonces algo parpadea en su cara. Mamá dejó crema y azúcar. Tengo un suéter de cuello alto. —Señorita Childs. —Primero. Le pedí a mamá que buscara algunos tops que la cubran. —Soy la detective Reyes. Burnside probablemente solo está aquí como una formalidad. aunque es verano. ¿cómo estás? —Reyes toma la delantera con las preguntas como había adivinado que haría. La estrecho suavemente. —Extiendo la mano para agarrar la cafetera y sirvo un poco en todas nuestras tazas. —Estoy bien —digo en piloto automático. —Extiende su mano para que la estreche. y me hizo ver mi cicatriz diferente de lo que la veía en el espejo. me sentiré mejor o peor. Papá se detiene en la puerta por un momento antes de salir con un suspiro. y me pregunto si cuando haya terminado. Cada día se hace un poco más fácil. Mi expresión incluso conoce la manera de formarlo para así parecer convincente.

Luego me . respondiendo preguntas sobre esos diez años. No estoy lista. o que estaba dentro de su casa. No sé qué. así que voy con la respuesta B. —¿Y cuánto tiempo te mantuvo en el armario? —No lo sé. así que no tenemos que salir corriendo. ¿cómo te llevó Jackson a su camioneta? — Reyes dobla las manos sobre la mesa y espera. Respiro hondo y asiento. Cuando me acerqué lo suficiente. —Meses. ¿Años? No lo sé. —En un armario oscuro. —¿Semanas? ¿Meses? —Reyes hace una pausa—. creo. —¿Y qué hiciste durante este tiempo? ¿Además de sobrevivir? —Primero grité mucho. y después de eso. La idea de pasar el resto del día con estos detectives. pensando que alguien podría oírme. —Cuando te despertaste. Tengo que agarrar el borde de mi silla para quedarme en ella. No sé cuánto tiempo estuve desmayada. No sabía que era un armario al principio. y luego mi cuerpo cedió. La esencia del pánico con el que desperté flota desde el lugar donde he intentado enterrarlo. —La noche que te llevaron. Tenía un mapa y estaba tratando de encontrar la calle Driscoll. Quiero decirle lo que una oscuridad así le hace a una persona. —¿Cuánto supondrías? —pregunta Reyes. Me doy cuenta de que algunas de ellas pueden ser incómodas para ti. ¿de acuerdo? Dejamos libres nuestros horarios por el resto del día. Nadie tomó un trago de su café. —Nos gustaría hacerte algunas preguntas. Mis respiraciones se aceleran. Tómate el tiempo que necesites. Supongo que días. pero eso ya no parece importarle a nadie. así que tómate todo el tiempo que necesites. —No lo sé. Cómo la dirección. No sé si fue horas o días después. Nadie sacó una galleta del plato en medio de la mesa. pero me confundió de inmediato.. hace que la sala se balancee.. ¿dónde estabas? Trato de averiguar cómo mantener mi voz sin emoción como la de Reyes. me inyectó algo. pero ahí es donde me desperté. —Dijo que se había perdido. —Tragué y traté de recordar sin revivir la escena—. el tiempo y todo está perdido y totalmente sin sentido.

—Nunca. ¿qué pasó entonces? —Reyes continúa. pero después de un tiempo. —Me llamó Sara. Traía agua. Dijo que no iba a dejar que nadie me alejara de él otra vez. pero sus ojos no se quedan allí. Habló sobre los recuerdos de ellos al ir al parque. Me prometió que me mantendría a salvo. pero con el paso del tiempo. solo para salir de él. Se refirió a mí como su hija. comida y un cubo fresco. Dormí con ella. habría dicho cualquier cosa. Al principio la cadena era lo suficientemente larga como para moverme por un dormitorio. —¿De qué habló? Miro a la grabadora.. Entonces me di por vencida y dormí en su mayoría. y la veo hasta que me pone en un trance. Pensé que esto había sido claro y confirmado por las pruebas del hospital. —Cuando finalmente te dejó salir. me duché con ella. —¿Y tú respondiste? Parpadeo. pero al parecer nadie puede creer que pasé diez años con el hombre que me secuestró y no fui violada de alguna manera. pero eso fue todo el contacto que tuve con él al principio. habló conmigo. Nunca me la quitó. siguió añadiendo un poco más de longitud hasta que podía moverme por la mayor parte del primer piso. —Nada.puse a llorar. —Um. —Me froto el cuello y tiro del cuello del suéter—. Burnside se mueve en su silla. Nunca. . cuando le enseñó a nadar. —¿Así que nunca tuviste la oportunidad de escapar? ¿Para alejarte de él? —El dedo índice de Reyes golpea la mesa como si estuviera golpeando algo. Quiero decir. —¿Alguna vez te quitó la cadena? —Reyes me mira el cuello. A pesar de que no tiene un bloc de notas frente a ella.. Al final. concentrándome en la luz roja de nuevo. —Al principio traté de convencerlo de que no era su hija y de que me dejara ir. sido cualquier persona. ese armario oscuro me destrozó un poco. Un poco de luz roja parpadea en ella. —No. —¿Y qué hizo Jackson durante este tiempo que estuviste en el armario? Sé lo que me está preguntando. puedo notar que está marcando las preguntas de una en una. Me encadenó.

—Reyes hace una pausa. . —¿Así que no sabías que cuando te encontramos. Estoy flotando en un vacío negro. escucho emoción en la voz de Reyes. Bajo la cabeza.. soy el elefante bebé. Dejé de intentarlo después de un tiempo y me rendí. la dirección y el significado se alejan de mí. soy el elefante adulto cuya voluntad de pelear ha sido aplastada. No creo haber escuchado bien.. pero no tenemos idea de cuándo Jackson lo abrió.. ¿Tú sí? El suelo se siente como que se está desmoronando bajo mi silla. No hay forma de que se hubiese arriesgado a perderme. mirándome—. y siento que he sido arrojada en ese armario otra vez. No lo intenté. Creo que esto es lo que se siente estar en estado de shock. el final de la cadena no estaba atado a nada? Mi garganta se seca. —¿Así que no crees que Jackson liberó tu cadena porque te dejaba libre? —Reyes pregunta. —Cuando te encontramos. —El otro extremo de la cadena a la que estabas atada no estaba conectado a nada. tratando de despejarla—. pero no estoy llorando. y puedo notar por la forma en que su expresión vacila que la próxima pregunta será difícil—. —No lo sabía. —Reyes exhala. En realidad. Estaba simplemente tirada en el suelo del sótano. Reyes se inclina más cerca. pero sé que la he oído mal.. A menos que supiera que había aceptado la cadena y nunca intentaría luchar contra ella. no. Sé que la oí mal. Lo que queda de mi alma se desprende y se disipa en la oscuridad.. Jade? ¿Por qué no trataste de escapar? —Por primera vez. Mi cabeza está girando. No hay forma de que soltara el candado y me dejara ahí. ¿Jackson alguna vez salía de la casa? Asiento. —Lo siento. Dios. con la posibilidad de escapar.. ¿Acabas de decir que no estaba encadenada a nada cuando me encontraron? Eso no puede ser lo que dijo. sabiendo a dónde va. —¿Qué? Burnside y Reyes intercambian una mirada. Había un candado en uno de los enlaces. Su dedo deja de golpear. No estabas atada a nada que te hubiera forzado a quedarte allí. —¿Por qué no intentaste escapar. —Sacudo la cabeza. —Mi voz está temblando. Todo el sentido del tiempo. la cadena no estaba unida a nada.

—No. . lo hizo porque sabía que me había roto.

Quiero morirme. Por otro lado. he perdido la noción del tiempo. Aunque he aprendido algo más por mi cuenta desde que me convertí en una sombra de esta habitación negra: lo que amamos también es lo que nos mata. junto con la esperanza. junto con nuestro razonamiento. Pieza tras pieza están cayendo en un abismo negro del que nunca seré capaz de recogerlas. Se han ido para siempre. las probabilidades empeoran. Hace diez años e oído decir que el amor nos hace débiles. nos hace peores. se entorpecen. Mi voluntad de sobrevivir se ha extinguido. corruptos dado que no conocemos límites cuando se trata de proteger lo que amamos. Pasaron unos segundos. Así . Cada día que pasa. Tal vez meses. Nada. me desperté y no podía recordar mi nombre. En cierto modo. La posibilidad de encontrar a un niño desaparecido en mi situación después del mismo tiempo es uno de cada mil. Prácticamente estoy muerta para mí misma. He llegado a aceptar que lo que amamos nos hace débiles. Estoy muerta para el mundo. La posibilidad de encontrar a una persona desaparecida después de una semana es uno de cada cien. pero sé que. Incluso mi ira se ha templado hasta algo tan tenue que ya no puedo sentir su calor hervir en mis venas. más intuitivos y menos impulsivos. comprendí que lentamente me estoy rompiendo. Nos convierte en inmorales. Tampoco hay nada que pueda cubrir esos lugares rotos. Primero consideramos cada movimiento a través del filtro de ese amor. pero en ese lapso de luchar por recordar mi nombre. Con suerte no años. He estado desaparecida durante semanas. Nos hace débiles porque nuestros instintos de supervivencia. Hace unos sueños. Cada segundo que pasa se siente como otro clavo en mi ataúd. Mi esperanza de ser encontrada ha sido consumida por este mundo negro. lo que amamos nos hace mejores personas.

No tengo mucho tiempo. Demasiado vacía para incluso convertirme en un fantasma. Es la única oportunidad que tengo de poder salir de este lugar que está abriéndose paso hasta el centro de mi alma. Ahora puedo contar mis costillas. esto no sería un contraste tan fuerte. porque gritar no hace nada más que dañarme. Lo que amo me ha hecho débil. Ida. no hacen falta refuerzos para eso. Necesito salir de aquí antes de fundirme con el negro. la falta de interacción humana… no estoy segura de si eso podría matarme. No he gritado desde hace docenas de sueños. hasta que haya cortado la conexión. Si no fuera porque todavía me aferro a la vida que tuve. por lo menos. Sé que. esto sería más fácil. Me enrosco con más fuerza sobre el colchón. porque sé que la única cosa débil en este mundo negro soy yo. a los que amaba en esa vida. junto con lo que encierra. está planeando matarme. no lo creo. y no puedo estar sobre un lado durante demasiado tiempo o el hueso de mi cadera empieza a doler. pero siento que puede. He dejado de patear las paredes con la esperanza de que alguien escuche. Así es como me siento. Esa voz. así es como mido ahora el tiempo. Es lo que creo responsable de desear estar muerta. Ya no araño las paredes. a ellos y a él. si tuviera acceso a algo letal. Mis músculos se sienten muertos por el desuso. Por todo lo que sé. más huesudo. y mi cuerpo se siente igual. Mi cuerpo. pueda seguir adelante… en lo que sea que sea esta vida. se está marchitando. la falta de movimiento. Así es como desearía poder estar. cuando lo último de mí se desmorone. Si no fuera por todo. Tal vez si no me aferro tanto a esa vida… tal vez si no me aferro a aquellas personas que amaba… tal vez si ya no me sujeto a cuán locamente lo amaba.que. pueda encontrar alguna sombra de una vida nueva. Al mismo tiempo se siente más suave. porque la esperanza fue lo primero que se marchitó. no me sentiría como si hubiera sido dejada en el peor lugar en la tierra. Ahora he empezado a sorber el agua. Muerta. yo misma lo haría. y nunca seré capaz de aceptar esta vida mientras esté aferrándome a la antigua. solo me iré. y todos. La falta de luz solar. y he mordisqueado las barritas. después de estar sumida en esta oscuridad. Lloro de nuevo cuando pienso eso porque sé que tengo que hacerlo. Esos tres golpes en esa gruesa . —Ese nombre. en sueños. pero no es la falta de agua y comida lo que me tiene agotada. Quizás si ignoro esa vida. Tal vez si construyo un muro entre los dos mundos. buscando un punto débil. —Sara.

y un cuchillo atravesará la garganta de toda esa vida. entonces me romperé. —Sara. El para siempre puede ser destruido tan fácilmente como una brizna de hierba puede ser pisoteada. porque si lo hiciera por la razón típica por la que los hombres secuestran a jovencitas. Otro de los contras y pros de crecer en torno a policías. Teníamos todo el tiempo del mundo. y cuando me ahogo audiblemente. Me despierto con la sensación que estoy muriendo. Me despierto sintiéndome así todo el tiempo. Sé que quiere construirme de nuevo en Sara. que deseo que la oscuridad simplemente termine el trabajo. y no es hasta que consigo recuperar el aliento y recuerdo dónde estoy. Está tratando de romperme. Sé que esa es la razón de porqué me secuestró. Para siempre es frágil. —Tres golpes más. Cuando entierro la imagen en el polvoriento y oscuro desván de mi . Si me convierto en Sara. Para siempre es finito. Sé que quiere romperme. Todo lo que me queda es mi nombre y las imágenes de la vida que tenía. Me está desgastando. La oscuridad se contrae más apretadamente a mi alrededor. Sé que todo el punto de doblar a alguien es llegar a su punto de quiebre. Recompensa. Una vez que haga eso y me entregue. Treinta segundos antes que alguien lo robara porque ambos éramos unos tontos al creer en la promesa del para siempre. Exige. su hija. Cuando borro su imagen de mi mente. es que no hay promesa. Lo sé. Como siendo sofocada. En mi mente. La oscuridad parece dar vueltas a mi alrededor más fuerte hasta que se siente como una pitón enroscada desde mis tobillos hasta mi barbilla. porque una vez que están rotos. me doy cuenta por qué siento como si algo me estuviera estrangulando. ¿estás dormida? Tenemos que hablar en algún momento. Que me ahogue y termine con todo. jadeando por aire. No puedes quedarte ahí dentro para siempre. pero en este punto. una persona puede construirlos de nuevo de cualquier manera que quieran. mirándome como si tuviéramos todo el tiempo del mundo. siento que el negro retrocede. pero vendrán más si continúo doblándome a su voluntad. me lo estoy imaginando. La única promesa.puerta. conseguiré algo como una especie de recompensa. Me someto. todo eso se irá. Si me doblo. ya hubiera sido revelado. Para siempre es fugaz. Para siempre se ha ido. no tengo que temerle. doblarme hasta romper y convertirme en Sara luce igual de terrorífico. sostengo una fotografía de él en la acera con sus manos en los bolsillos. De esa manera. No sé cuál será esa recompensa.

lo sé. Esa era parte de la razón por la que dormía mucho. Ahora. pero no podía dejar que te alejaras de mí otra vez. Me di por vencida de chillarle y gritarle en busca de respuestas. Supongo que finalmente estaba lista para renunciar al resto. estoy más que equipada para identificarla. Sin viajar a través del pánico. está oscuro. Siento lágrimas inundar mis ojos. pero las obligo a regresar al lugar por donde vinieron. —Te he echado mucho de menos. sin embargo. Podemos resolver esto. Cuando lo escucho aclarar su garganta. está más oscuro que nunca. Siento que otra parte de mí se desmorona hacia ese vacío. —¿Sí? —Mi voz es ronca por el desuso. Cuando cierro mis ojos. Me di por vencida de exigir que me dejara ir y amenazarle con que sería encontrado y lo encerrarían en la cárcel para siempre. —Mi voz vacía hace eco en el pequeño espacio. Escucho el clic de la llave en la cerradura. se mantiene callado. pero eso no me detiene. finalmente. Está esperando. No estoy enojado. pero ella se había ido. Después de todo. Solo feliz que estés de vuelta. Siento haber tenido que ponerte ahí. salir de este infierno como ha estado prometiendo desde el principio. creo que interpreto su tono con más exactitud: es tristeza lo que escucho. Estoy despierta. —Aclara su garganta de nuevo—. pero no ha girado todavía. Jade estaba llorando. Solía sentir lo contrario. Voy a desmoronarme de cualquier manera. Ganaré mi libertad… encarcelando a mi viejo yo.memoria. O estaba a punto de hacerlo. pero supongo que el silencio es su propio tipo de grito—. Sé que estabas confundida cuando te fuiste con tu mamá. . —Yo también. suena como que tiene que desprender algo de ella. Todo puede volver a como era antes. pero tienes que prometerme que no vas a tratar de huir de nuevo. No he hablado con él en días. Es extraño. —Voy a abrir la puerta y a dejarte salir. si te dejo salir. tal vez semanas. Tienes que prometer que. Su voz no suena tan malévola como solía hacerlo. siento que el negro casi desaparece por completo. no intentarás escapar. Fuera de la puerta. Sara. Me di por vencida. —¿Sara? Solo háblame. bien podría hacerlo con la posibilidad de. porque puede regresar a ser la misma después de horas de gritos. Ya no la reconozco.

La ráfaga de aire fresco me golpea después. No me di cuenta cuán muerta olía hasta que pude oler un poco de vida. Es una calidez sutil. pero he aprendido un montón de lecciones últimamente. o si solo es familiar porque todos los cables en mi cerebro se han cruzado y deshilachado. pero mis ojos están teniendo dificultades para adaptarse. Nunca supe que la luz podía ser tan cegadora como su homólogo. Sin detalles. de ver algo además de negro. —Protejo mis ojos e intento parpadear para abrirlos. No había notado cuán pútrido es mi mundo hasta que aprecio cómo huele el mundo exterior. Ha venido antes para cambiar mi cubo y dejar nuevos suministros. tengo que construir esa pared entre vidas un poco más alta. Se adhiere a mi piel hasta que casi puedo sentirla filtrándose más profundo. Sé qué espera. No podría correr aunque quisiera. Suspiro mientras el aire fresco despeja el rancio. el más mínimo atisbo de luz iluminaría todo mi mundo. Después de estar cautiva por semanas en la oscuridad. Cuando la puerta se abre. Todavía es cegadora. pero siempre me ordena que me meta en la esquina y cierre los ojos. Esos músculos se han convertido en papilla por cómo se sienten. pero no puedo decir de dónde. Lo escucho dar un paso más cerca. no puedo mirar hacia otro lado solo porque sea demasiado doloroso. —¿Está mejor? Es la primera vez que ha hablado conmigo sin la puerta entre nosotros. Tengo que cubrir mis ojos porque es de día por primera vez para mí. la siento. No correré. y lo hace con tanta fuerza como siempre. A pesar de no verla. hace que mi cuerpo tiemble con un sollozo. soy cegada por ella. Su voz es familiar del tipo "sueño lejano". Todavía está esperando. Puedo ver la brillante luz blanca y una sombra oscura. Después que me la quitaran durante tanto tiempo. y siento que el sol está ardiendo a metro y medio de distancia. Suspira. entonces noto que la luz que entra atenúa algo del aire. papá. Sin color. No está exigiendo eso en este momento. pero para decirlo. Tengo que hacerla un poco más gruesa. . luego la llave gira. A esto estoy acostumbrada. Luz. pero eso es todo. —Lo prometo —la palabra tiene un sabor amargo en mi boca—. —Sí. —Lo prometo. ¿Es ésta mi recompensa? ¿Todo. pero no puedo cerrarlos a la luz de nuevo. o parte de ella? La oportunidad de echar un vistazo a la luz.

Incluso cuando cierro mis ojos. —Esto es por tu propio bien. Todo lo que sé es que estoy atrapada. Lo escucho alejarse una vez que todo ha sido puesto en su lugar. pero no dice nada más. De esta manera. No es un colgante. no lo sé. y mi cuerpo está cerca de hacer lo mismo. Se mantiene en silencio. Creo que sentirme libre para moverme en un pequeño espacio es mejor que estar atada como un animal salvaje. Esto te evitará caer en esos impulsos. No he sido tocada en semanas. Una cadena cuelga de él. Sara. —Sale de la habitación—. Hostil. No es un nudo corredizo. me encojo hacia atrás. La puerta de esta habitación oscura ha sido desbloqueada. Escuchar su voz así. Ni siquiera tengo la fuerza para levantar mis manos e inspeccionar lo que está ahí. pero los adolescentes pueden ser impulsivos. y su tacto es una sensación extraña e incómoda. —Y prometí que nunca te dejaría irte de nuevo. Cuando siento a mi cabello levantarse. y a qué está atada. Creo que me gustaría que esa puerta nunca hubiera sido abierta. me estremezco. Verás. luego mi cuerpo se vuelve flojo. suspira. Cuando grito. . pareciendo hundirse por ese pesado anillo siendo cerrado alrededor de mi cuello. Lucho contra él y contra eso. Ahora que no está bloqueando la mayor parte de la luz fluyendo dentro de la pequeña habitación. me está cegando de nuevo. —Me dejo caer contra la pared detrás de mí y me doy cuenta que no puedo doblarme más. entro en pánico. Dándole a mi cabello un fuerte tirón. pero ya lo sé. todavía veo luces estroboscópicas destellando. me recuerda a la noche en que secuestró. —El repiqueteo se mueve más cerca— . ambos seremos capaces de mantener nuestras promesas. Uno de metal que se siente por lo menos de dos centímetros y medio de ancho y tan pesado que no estoy segura de sí seré capaz de levantarme con él puesto. —Todo va a ser diferente ahora. —¿Qué estás haciendo? —Mi voz tiembla. Suena frío. —Prometí que no volvería a huir. Sara. me arrastra hacia atrás. Quiero escabullirme de él. pero cuando siento algo frío y duro pasar alrededor de mi cuello. pero estoy tan débil como sabía que estaría… y más derrotada. La lucha burbujea fuera de mí después de unos segundos. Sé que no querías irte. pero me obligo a quedarme donde estoy. Es un collar de arresto. Cuando escucho un sonido agudo y vibrante. Creo que voy a vomitar. pero solo para abrirme a un mundo más oscuro.

El collar corta un lado de mi cuello. la cadena repiquetea. Cuando me enrosco de nuevo en el colchón. . Ya estoy rota. Pero ya no puedo doblarme más. y sé que nunca seré capaz de dormir con él puesto. podía escapar de este mundo e ir al otro. Al menos cuando dormía antes.

o he salido de mi habitación en dos días. No he salido de la
casa en siete.
Mis padres no saben qué hacer. Yo tampoco.
Desde la reunión con los detectives y descubrir que el
final de mi cadena no estaba agarrado a absolutamente nada, mi
sensación de la realidad, mi percepción de la libertad… todo está
cambiando.
Cuanto más me acerco a aceptar que no estaba atada a nada, libre de
irme cuando lo descubriera, más confinada me siento. Más pequeña se
hace mi sensación de seguridad. Cuanto más pienso en ello, más me
asusta. ¿Cómo se supone que sé lo que es real y lo que no cuando nada es
lo que parece?
¿Cómo se supone que voy a liberarme del pasado, si no pude saborear
la libertad en el momento en que Earl Rae me quitó el candado?
No quiero dejar la casa. No quiero dejar mi habitación.
Aquí, donde no hay cámaras, ni incómodas preguntas, ni gente
mirándome, estoy segura.
Al menos creo que lo estoy. No estoy segura de recordar cómo se
siente la seguridad.
—¿Jade? —La voz apagada de mi madre llega desde el pasillo—.
Tienes que salir, cariño.
—No estoy preparada. —Me hundo más en la mecedora y abrazo el
elefante de peluche más fuerte contra mi pecho.
—No puedes quedarte ahí sola. No es saludable.
Compruebo de nuevo la cerradura de la puerta. Todavía está girada.
—Pasé meses en un armario oscuro, llorando en un colchón viejo y
cagando en un cubo de metal. No me digas lo que es y no es saludable.
—¡Jade! —La voz de papá surge seguida de unos fuertes golpes—. Sal
de ahí. Basta de esto. Ahora.
No digo nada. No dejo de balancearme, mirando fijamente la misma

mancha en la alfombra que he estado mirando toda la mañana. Estoy
bastante segura de que es donde Torrin me besó por primera vez. Sigo
tratando de evocar la imagen, pero no puedo obtener un control
suficientemente firme sobre ella. En el momento en que comienza a
emerger, algo tira de ella hacia abajo.
Todo lo que puedo recordar es que nos reíamos de algo y, a
continuación, al segundo siguiente, nos estábamos besando. No recuerdo
lo que llevaba puesto, o cuándo mis manos se pusieron encima de él, pero
recuerdo sus manos por mi cabello y cómo tiraron de mí, sosteniéndome
cerca.
Recuerdo estas sombras como si la chica en ellas fuera otra persona,
porque es tan diferente de la que se ha dejado caer en esta mecedora que
no pueden ser la misma. Reproduzco fragmentos de mi memoria como si
estuviera celosa de la versión de diecisiete años de esta chica y pienso en
cómo cambiaría mi vida por la de ella en un instante… entonces mato ese
deseo. No quiero que su felicidad llegue a su fin más pronto de lo que lo ha
hecho.
Podría haber sido esa chica, pero hay demasiado veneno en mí ahora.
Eso la ha matado, y nunca podrá volver. Estoy atascada con esto. Yo.
Quienquiera que sea.
—No me hagas derribar esta puerta, Jade, porque que Dios me ayude,
lo haré. —La voz de mi padre se estremece mientras golpea contra la
puerta de nuevo. Parece sacudir toda la habitación.
—Entonces hazlo. Adelante. No serías la primera persona en quitarme
la libertad.
El golpeteo se detiene, y me parece escuchar el grito de mamá, pero
cubro mis orejas porque estoy tan cansada de las lágrimas. Estoy tan
cansada de saber que soy la responsable de ellas. He oído tantas, a altas
horas de la noche cuando piensan que estoy dormida, que he empezado a
desear que mi familia me hubiera encontrado muerta. Por lo menos
habrían tenido algo de paz una vez que mi cuerpo fuese enterrado.
Por lo menos podrían seguir adelante. Pero ahora, con vida, los estoy
hundiendo conmigo.
Todavía estoy cubriendo mis oídos cuando escucho más golpes, pero
este tipo es diferente. No es el mismo golpe de nudillos en la madera, es
más ligero. Suena más claro. Bajo mis manos y miro en la dirección de
donde provienen: mi ventana.
Cuando ve que ha captado mi atención, deja de tocar el vidrio y
saluda. Cuando sonríe, mi pecho se aprieta. No he visto a Torrin en días.
Verlo ahora, incluso a través de una lámina de vidrio, me hace sentir que
todo va a estar bien. Me siento así durante unos segundos.

Entonces noto su cuello de sacerdote, y luego mi cuello arde con un
dolor fantasma, y me doy cuenta que el cristal de mi ventana no es lo más
pequeño que nos separa.
Cuando me quedo en la silla, levanta sus manos como si estuviera
esperando a que diga algo. O haga algo.
Torrin y yo solíamos subir a los salientes de la ventana de nuestras
habitaciones tanto de niños, que mi padre había amenazado con hacer
crecer arbustos espinosos en este lado de la casa cuando nos convertimos
en adolescentes. Los plantó el día en que fuimos a nuestra primera "cita" a
la pizzería en el lago Washington. Excepto que no se dio cuenta que el
rosal que había plantado era sin espinas. No evitaba que Torrin subiera
aquí, y cuando estaban en flor, siempre recogía una rosa en su camino
hacia arriba. Así que sí, el plan de papá había fracasado totalmente.
Qué agradable debe ser acabar con rosas cuando esperas espinas.
Después de un minuto, Torrin se encoge de hombros y se sienta. No
se aparta, solo sigue mirándome a través de la ventana.
No pasa más de un minuto antes de levantarme de la mecedora y
dirigirme hacia la ventana. Después de desbloquearla, la levanto. Cuando
doy un paso atrás para que pueda entrar, no se mueve.
—¿Puedo entrar? —pregunta.
No está ordenándome. No es exigente. No me está obligando. Está
pidiéndomelo.
—Puedes entrar —contesto.
Cuando lo hace, el aire se mueve en mi habitación como si su pesadez
estuviera escapando por la ventana. La deja abierta y se para delante de
mí. La última vez que estuvimos en mi habitación juntos detrás de una
puerta cerrada con llave, me acostó en la cama y me besó hasta que sentí
ese lugar donde este mundo retrocede y la cortina del otro lado empieza a
levantarse.
Mira alrededor de mi habitación por un momento. Me pregunto si está
pensando lo mismo. Me pregunto si sabe el lugar exacto donde tuvimos
nuestro primer beso, con las piernas cruzadas y riéndonos en el suelo.
—Así que me he dado cuenta de que has estado evitando el mundo
últimamente. —Se apoya en las puertas del armario. Mi cama está en la
esquina opuesta.
—El mundo puede besar mi culo. —Dejo el elefante de peluche en la
mecedora.
Lo nota, y algo vacila en sus ojos.
—¿Quieres hablar de ello?

Mi exhalación sale como un resoplido.
—No.
—Bueno. —Aplaude y continúa—: Así que vamos a pasar a la razón
por la cual escalé por tu ventana. —Sostiene mi mirada, no dejando que
mis ojos vaguen lejos de él—. ¿Por qué me has estado evitando?
Vago por mi habitación, sin saber dónde ir ahora que está aquí. No
estoy segura de dónde encajo ahora. No estoy segura de dónde encajo en
su vida.
—Sabes por qué —digo en voz baja—. Podrías haberte ahorrado la
escalada.
—Quiero escuchar cómo me dices el porqué.
—¿Por qué?
—Así puedo cambiar tu opinión. —Sus manos se deslizan en sus
bolsillos delanteros, y la luz del sol se refleja en el reloj de su padre y hace
destellos dorados por la habitación. Se ilumina como si alguien hubiera
encendido un millón de velas a la vez—. No puedo hacer eso a menos que
sepa exactamente por qué no quieres verme.
—Porque no quiero arrastrarte a mi mundo desordenado más de lo
que ya lo he hecho. Porque no quiero más desorden en ese mundo del que
ya tengo. Porque no quiero que te ahogues en el fango que los medios de
comunicación provocan. Porque no quiero hacerte daño, otra vez, y porque
quiero protegerte.
—Puedo protegerme de ellos.
Niego y cubro mi pecho con mi mano.
—Para protegerte de mí.
Su mandíbula se endurece. La intenta liberar después de un
momento.
—No necesito protegerme de ti.
—Todo el mundo necesita protegerse de mí. Hay algo oscuro en mí
ahora, Torrin, y no puedo sacarlo. Está creciendo, esparciéndose, y no
quiero infectar a la gente que quiero.
Se empuja lejos de las puertas del armario y cruza la habitación antes
de que sepa que va a venir.
—No hay nada oscuro en ti, Jade. Nada. —Me apoya en la pared y me
mira fijamente, sin parpadear—. Hay luz y bondad en ti. Siempre lo ha
habido. Siempre lo habrá.
—Eso se ha ido. Lo tomó de mí.
—No, no lo hizo. —Torrin golpea su mano en la pared al lado de mi

cabeza—. Todavía está allí. Lo tuviste que enterrar para mantenerlo a
salvo, pero todavía está allí. Lo encontrarás. Lo sé.
Quiero creerle, pero eso no significa que sea cierto.
—No se puede encontrar algo que no existe, Torrin.
—Maldita sea, deja de hablar de eso —dice, apretando la mandíbula—
. Está allí. Lo sé.
—Lo he intentado. No puedo encontrarlo. —A pesar de que lo digo,
comienzo a sentirme de manera diferente. Es porque está muy cerca,
diciendo lo que dice de la manera en que lo dice. Es la cuerda que me
mantiene a flote.
Su mirada se encuentra con la mía.
—Yo te ayudaré a encontrarlo.
Siento mi corazón de nuevo. Mis pulmones. Todo lo demás. Lo siento
despertar después de una semana.
—¿Qué te hace estar tan seguro de que puedes encontrarlo?
—Porque cuando te miro a los ojos, todavía lo veo. —Su otra mano se
ajusta contra la pared—. Porque cuando estoy cerca de ti así, todavía
puedo sentirlo. —Se inclina un poco más cerca, y siento algo—. Está ahí,
Jade. No se ha ido. Tomó diez años de tu vida. Diez años. —Las comisuras
de sus ojos se pliegan mientras una emoción incendia sus ojos—. No le
entregues el resto creyendo en esa mierda.
Estoy tan sorprendida por su repentina explosión que casi me saca
del parche gris donde me he estado escondiendo. Las tiras alrededor de mi
pecho empiezan a aflojarse.
—Acabas de decir mierda. De nuevo.
Eleva su ceja.
—¿Y?
—Eres un sacerdote. Otra vez.
La esquina de su boca se contrae. Se inclina y guiña.
—No soy uno muy bueno, ¿recuerdas? Me olvido de las pequeñas
cosas todo el rato.
Sus manos están alrededor de mi cabeza, con su rostro justo enfrente
del mío. Me siento… viva.
—¿Como maldecir?
—Como maldecir. —Su hombro se levanta—. Y otras cosas.
—¿Qué otras cosas?
Se inclina aún más cerca, hasta que puedo ver las manchas de estaño

—Lo sabrás cuando las veas. —No puedo tener lo que quiero. Da un giro lento. no la verdad. —Se detiene frente a mi mesita de noche. No me importa. —Los dedos de Torrin se deslizan por mi tocador. En mi habitación. Es agradable sentirse viva. Lo que quieres tú. Con Torrin.en sus ojos claros. —Me decido a quedarme en la esquina de mi cama. a mí sí. Pero primero tienes que decidir qué es. Luego se aleja de la pared. De nuevo. Él falta. y cuando las aparto. donde mis ramilletes de flores secas solían estar. Titulares tratando de dibujar una relación ilícita entre nosotros. hacen un sonido. A solas. —Su objetivo es vender periódicos. —Así que ahora que hemos aclarado todo esto. Déjales escribir lo que demonios quieran de mí. Me importa lo que pienses. No voy a dejar que todo el mundo piense que eres una especie de persona inmoral porque haya fotos nuestras bailando y alguien dijo que me seguiste fuera de una fiesta. Pero eso casi dice más que cualquier palabra. Él. tiempo de publicidad. no sé qué hacer. Tú. Mis palmas están contra la pared. —Soy un sacerdote. sus cejas se unen como si estuviera tratando de averiguar lo que falta. Quiero pasar tiempo contigo… —Me gusta estar contigo también. . —Me gusta pasar tiempo contigo. —Tal vez no puedes. no tienes ninguna razón para evitarme. Sentir algo… por alguien. Le miro directamente —Bueno. Parece un lugar seguro… sin que se note que estoy buscando uno. y veo las marcas que mis manos húmedas dejaron. Todo el mundo me mira y ya piensa lo peor. Las fotos de nosotros que solían estar allí—. —Nada se ha aclarado. Solo esas cosas y unos pocos cientos de otras. No me importa lo que piensen de todos modos. Me confunde la cabeza. Torrin hace una mueca. Dónde poner mis brazos. Yo. ¿Qué más queda por hablar? —Solo esta pequeña cosa conocida como los medios internacionales. Tal vez puedes. Sus ojos caen hacia los lugares en la pared donde mis manos estaban puestas. Incluso si solo son unas palmas sudorosas causadas por una mirada intensa. La gente sabe eso. Su cabeza se inclina. No dice nada.

sin embargo. Me inclino hacia delante y paso mis dedos por mi cabello. Camina hasta el final de la cama y se queda en el mismo lugar de la alfombra al que estaba mirando. echas de menos la playa. Echo de menos la chica fuerte que solía ser. Estuviste desaparecida durante diez años. Está casi sonriendo. —Así que has estado encerrada durante una semana. ¿Cuánto más vas a dejar que te tenga encadenada. todavía concentrándose en ese lugar. —No sé. y estoy agradecida porque no necesito enredar más las cosas entre nosotros. Te quitó una década. Apenas saliste las semanas antes de eso. No lo sé. . Torrin. sus pensamientos son ruidosos. La que no permitiría que nada la parase o se metiese en su camino. —¿Nuestra playa? Asiento —Esa. Ya están demasiado complicadas. Siento el colchón moverse cuando se sienta en el extremo opuesto. Está en silencio durante un minuto. —Earl Rae te mantuvo encadenada durante diez años. Dios. evitando que hagas las cosas que quieres hacer y estando con la gente que quieres estar? Su pregunta me golpea en el estómago como si estuviera moviendo un bate. Está inclinado hacia adelante como yo. ¿en qué lo gastarías? No me pregunta con quién lo pasaría. la extraño. después frota su rostro. —El colchón hace ruido cuando se mueve—. Solo tienes que encontrarla. —Mis dedos se enroscan en mi cabello—. Tendré que encontrar una manera de llevarte a ella. —Todavía está allí. Echo de menos la playa. si tuvieras un día más para vivir. Gira la cabeza hacia mí. ¿Hay algo que realmente hayas echado de menos? Estoy hablando de que. Muerdo mi labio y poco a poco asiento. —Bueno. —La playa —digo—.

No suena como los otros que he escuchado. Torrin? —Lanzo la toalla dentro del baño y me pongo el suéter que saqué del armario. y esperando. y he olvidado cómo pedirla. la única cosa manteniéndome ahí. cuando escucho el golpe en la puerta. trabajando en el coraje y mentalmente preparándome. Esta vez. Me sentía tan impotente como lo hacía en el final de esa cadena. Escuché pasos moviéndose arriba y abajo del pasillo toda la mañana. Nunca llegué la puerta. te negaste a dejar tu habitación. Mis dedos no podían empujar la puerta abriéndola. Lo intenté hasta que mi frente estaba sudada y mis manos sacudiéndose. Mi mano no podía doblar la manilla. secándome el cabello con una toalla. sé que estás ahí desde que. La que pude simplemente haber quitado y caminar hacia la puerta. era yo. —¿Jade? Dejo de frotar la toalla por mi cabello. Me gustaría que alguien lo hiciera porque. la ayuda es como un cuento de hadas con un felices para siempre. —Así que. no puedo hacer la siguiente parte sola. Nadie me había encerrado en la habitación. Llegué tan lejos como mi mano pudo. Después de años de estar pidiendo. después de que Torrin se marchara. Necesito ayuda para salir de detrás de esta perta. pero no pude manejar la siguiente parte. raté de dejar mi habitación anoche. Yo misma me encerré dentro… y no podía liberarme. ya sabes. pero esta vez sé que soy libre de irme. pero nadie ha golpeado mi puerta o intentado rogar u ordenarme salir. o debería trepar por la ventana de nuevo? —¿Qué pasa. ¿Me vas a hablar. —Se detiene—. cuando caí de rodillas sobre el césped frente a cientos de cámaras. . Lo intenté por una sólida hora. como ese día. Está pasando lo mismo. Salgo del baño contiguo a mi habitación. con esperanzas.

Lo intenté… no puedo abrir la puerta. parezco haber vuelto a ello. La manilla se mueve un poco cuando supongo que pone su mano sobre ella. —Puedes hacer eso. Mis pies pasan por la alfombra. Eres más fuerte que tu más grande y horrible miedo. —Eso creo. mirándola. Solo al final del pasillo dos puertas a la izquierda. no a tu puerta. —Quiero hablar contigo. Muerdo mi labio y trato de evitar que el pánico se ponga a hervir. No lo creo. Me pregunto si Torrin puede sentir cuán asustada estoy desde el otro lado. —¿Cuál es la sorpresa? —Sabes la definición de sorpresa. —¿Lista? —Su voz rueda a través de la grieta de la puerta. Es una locura cómo el mundo fuera de estas cuatro paredes puede parecer tan aterrador e inalcanzable. Eso es todo. —Quiero hablarte a ti. pero quiero. . —¿De qué quieres hablar? —En realidad. Suspira. y mi mano ya está temblando. Diez veces más fuerte que eso. Es una locura que después de obtener mi libertad. acercándose a la puerta. —¿Es esta tu manera de intentar que salga de la habitación? —No. Torrin. Jade. —No puedo hacerlo. Esto es más lejos de lo que llegue antes. —Bien. No sonrío. quiero mostrarte algo. —Te ayudaré. —Estás hablando conmigo. Puedo sentirlo en la superficie. no tienes que ir lejos. Me muevo hacia la puerta. Hablar no es necesario si estás harta de conversar conmigo. tratando de pasar hacia la luz. pero la seguridad en su voz tiene mi mano en la perilla. ¿cierto? Me inclino hacia la pared de la puerta. Es una locura lo que hacen tres días de aislamiento a una persona. ¿Qué quieres mostrarme? —Es una sorpresa.

Manejo girar la manilla un poco. —Está bloqueada. Nadie dijo nada de cerrar los ojos. Me apoyo en el marco y miro de un lado a otro por el pasillo. Jade. La mano de Torrin sigue alrededor de la manilla cuando la puerta se desliza dentro de mi habitación. una sombra del futuro. Así que levanto mi otra mano y la guio hacia la cerradura. —Sonrío y doy mi primer paso fuera de la habitación. Mi corazón está disparado. —Bienvenida al mundo. y entonces… la puerta se abre. —Listo. Señala hacia el pasillo. Como si la casa no fuera un reflejo de mi pasado. Retrocede para darme algo de espacio y espera. al menos al pasillo. No puedes abrirla estando así. logro quitar el seguro en un rápido movimiento. pero cuando comienza a empujar abriendo. pero luego siento mi mano girando y mis dedos tirando. No puedo ayudarte a abrirla si está bloqueada. y no me atrevo a soltarla porque no estoy segura de si mi mano encontraría el camino de vuelta. —Bueno. —¿Lista para tu sorpresa? —No peleé con un ataque de pánico por nada. La manilla resbala de mi mano. comprobándolo. No la suelta hasta que está abierta por competo. Nada es distinto. —Bueno. y no estoy segura de ser capaz. la puerta se queda en su lugar. Como si los diez años de separación no fueran reales. —¿Por qué siento que sigues fallando en entender la definición de sorpresa? —¿Por qué siento que sigues fallando en tomar un no como respuesta a cualquier cosa? —Suspiro y cierro los ojos. Algo dentro de mí está listo para ser libre. Esta mano está temblorosa también. Entonces cierra tus ojos y vámonos. pero parece diferente. y siento a Torrin girarla al mismo tiempo. La perilla gira completa. Está sonriendo y mirándome de la manera que solía. —Espera. tal vez. —Entonces abre la puerta. Está desbloqueada. pero antes de que se sacuda. sino. . —Mi voz es alta con tensión—. —¿Prometes que están cerrados? Siento su mano moviéndose frente mis ojos.

pero viene de su dirección. —¿De qué estás hablando? Ese fue el mejor pollo pasado de cocción y pasta cruda que he tenido. luego sus manos se alejan. Escucho abrir una puerta. pero es claro. porque tiene razón. guiándome. y voy a recordar lo que se siente vivir… en lugar de sentir que estoy practicando para toda la vida. Torrin me guía unos pasos más. sus manos en mí. No tengo idea de lo que está haciendo. pero no parece así. entonces no. —Sí. —¿Va a ser esto algo parecido a la última sorpresa en la que me pediste que cerrara los ojos? —pregunto. Cuando lo siento moverse. pero lo hago de todas formas. me muevo con él. porque quizás. — Su voz suena ahogada. Y te la he traído. —Si te refieres al desastre conocido como La Noche Que Traté de Preparar la Cena Para Ti. Torrin se pone detrás de mí y me toca un brazo. no se filtra en mí como estoy acostumbrada. Mis ojos no han tomado ni un cuarto de la habitación antes de que mi mano encuentre la suya. Oigo un crujido. No puede encontrar ninguna fisura para entrar. Se siente tan bien que no quiero parar. el pollo a la Marsala puede haber sido un poco ambicioso para un tipo que todavía no había dominado el arte de tostar pan. Estoy esperando que su otra mano se envuelva alrededor del otro cuando se desliza sobre mis ojos. Tengo que mirar detrás de mí para asegurarme de que todavía estamos en el mismo pasillo y no hemos atravesado ningún agujero de gusano. —Lo prometo. Los hombros de Torrin se elevan y señala la habitación. Se mantiene cerca. Afortunadamente nada como eso. No discuto. y poco después nos detenemos. No quiero dejar de sonreír y reír. Arrastrando mis dedos a través de su cálida . No me dice que puedo abrir mis ojos. —Pediste la playa. —Has mirado —dice como si se estuviera defendiéndose. las sonrisas superarán las lágrimas y la tristeza. puedo sentir mis pestañas rozándose contra su mano mientras lucho por mantener mis ojos cerrados. A pesar de que percibo que todo está oscuro. Para nada. Incluso ahora. un día. Nos movemos por el pasillo. Pensé que esta habitación solía ser de Sam. Mi carcajada repica por todo el pasillo. Más crujidos.

cierro los ojos por el modo en que la arena se siente en mis pies. Lámparas de calor están posicionadas alrededor de la habitación. —¿Por qué? ¿No debería? —No. e incluso hay una pequeña cometa flotando tras ser atada a uno de los ventiladores. Cubos de ella. ocupando la mayor parte de la habitación. Una lona de color beige ha sido colocada debajo de la piscina. Me sorprendo cuando lo veo porque cuando me ayudó a abrir mi puerta. dejándome explorar por mí misma. Es la playa. Arena real. Mucho que no me quiero perder. y un par de ventiladores están girando a baja velocidad. Todos ellos. Trato de observar el resto de la sala. tu padre ayudó no arrojándome fuera de la casa como sé que quería. A dos puertas de mi habitación. Me giro en la arena. y está cubierta en lo que parece arena. La manera en que cede cuando camino. Ya no lo está. Los muebles de la habitación de invitados han desaparecido. arropándonos. Hay cubos y palas de colores brillantes colocados alrededor de la arena. El sonido de olas chocando y gaviotas graznando alrededor. —¿De verdad te desvestiste en el pasillo? —Hago un gesto a su bañador y la sudadera con capucha que lleva encima. . Si cierro los ojos.palma y doy un apretón de agradecimiento. Deslizo mi pie desnudo a través de ella y descubro que es real. dejando huellas detrás para recordarme que estuve allí. —¿Todos? —Bueno. podría estar de pie en la playa en un cálido día de verano. pero hay mucho que ver. Así que puedo adivinar la causa de los crujidos. Está caliente por las lámparas. —¿Hiciste esto? —Entro más. Responde con otro. —Tu familia ayudó también. creando una brisa cálida que rueda por todo mi cuerpo de una manera familiar. Eso explicaría todas las pisadas que estaba escuchando. si no quieres que todos crean que hay un sacerdote desnudo corriendo alrededor del piso superior. Tengo que moverme para comprobar si es real o solo un espejismo. Permanece detrás. estaba en el traje de sacerdote blanco y negro en el que estoy acostumbrada a verlo. y han sido reemplazados por una de esas piscinas de plástico duro de niños llena de agua teñida de azul. hundiendo mi pie un poco más profundo.

No me doy cuenta que estoy restregando mi cuello hasta que los ojos de Torrin se arrastran allí. y veo fuerza. Las cejas de Torrin se juntan como si estuviera tratando de averiguar si estoy hablando en serio. —¿Qué quieres hacer primero? Hay una cesta de picnic y una manta puestas en la esquina de la habitación. —No estaba encadenada a nada. estoy anticipando una ola rompiendo en mis tobillos. así no puede verlos cerrados apretadamente. —Así que. y sonrió. que soy vulnerable. —¿Así que eso significa que no quieres hablar de tu repentina adicción a los suéteres de cuello alto? Le doy un codazo cuando se sienta en la arena a mi lado. Lo relajante que es. ni siquiera a mis padres. Torrin. para todos de que soy débil. —Esto. Veo a una persona que sobrevivió a diez años en una situación que a muchos los habría derrumbado en menos de un mes. Me recuesto y me estiro. pero ahora que lo ha sacado… —Eso no significa que tengas que hablar de ello si no quieres. Jade. pero realmente los estoy escondiendo. Planeé no contarlo . —No. pero me siento donde estoy. Guarda silencio por un minuto. —¿Qué quieres decir? No se lo he dicho a nadie. Esa cicatriz no prueba que eres débil. —Veo esa cicatriz. he notado que estás llevando suéteres en verano… de los que cubren tu cuello… —¿Sabes qué es lo más genial de ir a la playa? —Me detengo un latido—. Demuestra lo contrario. —Es un recuerdo enorme. significa que estaba esperando no tener que hacerlo. levantando mi rostro al sol falso. feo. Cierro mis ojos porque si le digo lo que pienso de eso… no quiero imaginar cómo se lo tomará cuando lo averigüe. Cubro mis ojos con mi antebrazo como si los protegiera del sol. Veo a una superviviente. Levanta los ojos al techo y cierra la puerta. Con los ojos cerrados. moviendo los pies y las manos en la arena. —Observa la piscina frente a nosotros como si fuera el Pacífico—. se siente mucho más como la playa.

—¿Cómo…? —Los detectives con los que me reuní la semana pasada me lo dijeron. Se coloca más cerca hasta que su brazo está en completo contacto con el mío. No me deja . Era… libre. mi alma. pero no huele igual —digo. no estaba atado a nada. ¿cierto? —Sí. —Bueno.nunca. No puedes dejarlo encerrarte en tu habitación por el resto de tu vida. si hubiera averiguado que no estaba atada a nada. —El otro extremo. —No puedes seguir castigándote por eso. Podría haberme ido. Aunque me había roto. Creo que sería mejor que enfrentar la realidad. tengo que decírselo a Torrin. —Yo tampoco lo sé. La saca a la superficie. Torrin levanta nuestras manos y las deja sobre su pecho. porque puede que. preguntándome si puedo retrasar lo inevitable para siempre. Mi voluntad. —Ese no es el porqué me he alejado. Debería haberlo sentido o sido capaz de averiguarlo. Torrin? ¿Que era libre de salir por la puerta principal un día? —No lo sé. trayéndolos a la vida. Debería haberlo sabido. No estoy lisa. Pero… —¿Qué si hubiera averiguado que no estaba encadenada a nada. —¿Por qué entonces? No quiero reflexionar sobre esa pregunta porque tengo miedo de la respuesta. Solo no lo sabía. Podría haber vuelto a mi vida. —¿Por cuánto tiempo? —No lo sé. calentándolos. Su cuerpo es más cálido que la brisa que sopla sobre nosotros. nunca hubiera cargado esa cadena fuera de la casa. Nadie nunca lo sabrá. Todo ello. como quieras llamarlo. nada como una tarde en la playa para relajarse y reflexionar. pero no lo hice. Ese es el problema. Me da miedo dónde me llevará pensar en ello. Lo siento recostarse a mi lado antes de que su mano de hunda bajo la arena para encontrar la mía. Lo rompió. pero ahora. Mis dedos se sienten lánguidos comparados con los suyos. Torrin está callado. Podría haber… —Sé que ambos podemos completar lo que no digo—. Era libre. pero los frota. mi espíritu.

—Bueno. sabes dónde encontrar eso cuando estés lista. .ocultar la mía de nuevo.

. — Cuando papá se gira en su asiento. De nuevo. —Torrin me da un apretón de mano rápido antes de alejarse. y he estado al borde de quebrarme desde que salimos del garaje. Cuando superé mis nervios para ir a la playa real. Es mi primera vez fuera en dos semanas. — Cuando papá exhala en voz alta. entonces. Así que. tan abundantes y viciosos como siempre. hemos cargado el Tahoe y cuando estacionamos en el acceso público a la playa. Torrin dice—: Todo el tiempo. eran sinónimo de escapada exitosa sin una caravana de camionetas de noticias que nos siguieran. mi primera salida fuera de casa en dos semanas es un asunto de familia. y una manta extendida por mi espalda. y encontrarnos un lugar. como estoy acostumbrada. stoy lista. O estoy fingiendo estarlo. de modo que. —Oye. Así que los invité. supe que estaban heridos porque el plan no los incluía. Pero cuando mis padres se enteraron. pero papá hizo que polarizaran las ventanas del auto hace unos días. cariño. Eso. si me quebraba. mi familia no tendría que presenciarlo. o por los menos eso creo. E invitaron a Sam y a su familia. o si estaba cerca de hacerlo. Me muerdo el labio y asiento. Los medios siguen acampando. —Voy a llevar la hielera y las sillas. pero estoy en pánico por dentro. Solo quería incluir a Torrin. puedes hacerlo. solo planeaba ir con Torrin. ¿está bien? —Es el turno de mamá de girar en su asiento e inspeccionarme. —Bien. papá apaga el motor. papá ha pasado tanto tiempo revisando el espejo retrovisor como mirando el parabrisas—. —Papá me revisa a través de sus gafas de sol y luego alza una ceja a Torrin antes de salir por la puerta. No entra y se extiende. te pones ese protector solar especial que te di. agrega—: Todos estaremos aquí. En cualquier caso. Estaré aquí todo el tiempo. Ni siquiera la inyección de confianza de Torrin puede penetrar mi piel esta vez.

—Torrin… —dice mamá cuando empiezo a ir a la playa. Está cargado de bolsas. Eleanor. Necesito salir de este auto y alejarme de la interminable corriente de preocupaciones de mi madre. y un poco dulce. —Grandioso día para la playa. Brumoso. y no puedo imaginar ningún otro lugar donde quisiera estar. mamá. Lleva el . —Estará bien. Por su expresión. —Traje la sombrilla. pero vamos a estar seguros por si acaso. como algas secándose en el sol. pero se está moviendo tan rápido como yo. solo para estar a salvo. Tu piel no ha sido expuesta al sol en años. Sé que era imposible sacarte del agua.. me ha estado tratando como un bebé prematuro en la unidad neonatal que debe ser protegida dentro de una caja de plástico transparente. No con las corrientes y las mareas y todo. —Suspiro. Con él. No sé si te vas a quemar o ampollar. —Sé que te pusiste el traje de baño. las gaviotas gritan. Últimamente. y la brisa marina pegajosa las recubre instantáneamente. Debes comenzar en una piscina primero. Incluso deja de estar serio y sonríe en dirección a Torrin cuando ve la alegría en mi rostro. luchando con uno de los postes de la sombrilla. Torrin deja su carga y ayuda a mi padre con la sombrilla. Respondo con un movimiento de cabeza. no de porcelana. y es todo lo que recuerdo. —Estoy hecha de carne. Asiento.. Las olas están rompiendo. Torrin da zancadas hacia mí cuando estoy a medio camino al borde del océano. Esta vez me quejo mientras tomo la manija de la puerta. así que ¿por qué no esperas aquí mientras tu papá la prepara? Exhalo con esta sugerencia. Oh. y el océano. la brisa sopla y el sol entra y sale de las nubes. Dame un poco más de crédito. su comprobación mental de su lista apenas está empezando—. pero ha pasado mucho tiempo desde que has nadado. Papá deja de montar la sombrilla cuando nos ve venir. pero probablemente deberías quedarte cubierta hoy. Esto es otra cosa. ¿no? —dice. pero ella sigue adelante. Con ellos. —¿Y tienes las gafas y el sombrero? Asiento de nuevo. El olor me golpea a continuación. como si ninguno de los dos pudiera esperar para ir a jugar. Balanceo mis piernas por la puerta. sillas y mesas. pero grandioso no empieza a resumirlo.

sonríe y camina. Supongo que una parte de su papá tenía que entrar en la piscina genética. pero sé que estoy viendo a mi sobrina por primera vez. viva. Cuando me vuelvo a mirar. Sé que esto es algo grande. No es una foto. Cubro mi boca con mi mano. y cuando traga. lo cual la hace reír y chillar. todo lo que puedo hacer es luchar contra ese nudo. mamá tiene que girarse mientras se limpia los ojos. Mamá se queda atrás un poco. Se forma un nudo en mi garganta de la nada. Eres su familia. sino la real. Sé que esta es la manera de Sam de aceptarme de nuevo en la familia. mientras continúa agitando sus pequeños brazos hacia mí—. Apenas puedo distinguir su rostro por debajo de todo eso. —Su voz es aguda cuando me entrega a Maisy—. Sam la sostiene.mismo bañador y sudadera de nuestra tarde en la playa en la habitación de invitados. estoy bastante segura que tiene el mismo nudo en la garganta. excepto que tiene ojos marrones. La versión de quince años está dentro del hombre ante mí. y cuando todo lo que quiero decir es gracias. Hace que mi estómago se sienta divertido. —¡Mira quién lo logro! —La voz de mamá sale detrás de mí. ¿Está bien? Sam mira a su hija. y cuando se da cuenta que me veo abrumada y sin palabras. parece el Torrin del que me enamoré. Realmente no he hablado con Sam desde el día que la gran cantidad de reporteros pululaban su coche. Sam sintiéndose lo suficientemente cómoda como para traer a su hija cerca de mí.. A un lado. Se detiene delante de mí y mira a su hija rebotando en sus brazos. pero no me mira como si estuviéramos en equipos opuestos. Luego ríe de nuevo y se acerca tanto a mí que Sam tiene que apretarla para que no caiga de sus brazos. Me congelo una vez que tengo a Maisy en mis brazos. dejando que Sam y yo tengamos un minuto. Sonrío cuando lo veo. Nunca la había visto antes. Luego acaricia su nariz contra su hija—. Como si algo estuviera bailando por dentro. —Sam le da saltitos unas cuantas veces.. Patrick está aún más cargado con los trastos de la playa que Torrin. —Umm —digo. Con el viento jugando con su cabello y sus chanclas. —Esta es Maisy. Maisy deja de rebotar e inclina la cabeza hacia mí como si estuviera tratando de averiguar quién es esa tía Jade. —Por supuesto que está bien. Se parece mucho a Sam de bebé. Esta es la tía Jade. veo a Sam y Patrick y. Es más pesada .

—Está bien. Torrin me observa con una intensidad que me quita el aliento. el bebé riendo en mis brazos podría haber sido nuestro. Cuando me vuelvo un poco para poder ver el océano. que permanezco congelada un momento más. por primera vez me encuentro con algo que parece casi dolor en su rostro. se ríe conmigo. —¿Quieres dar saltitos? Maisy parpadea sus ojos marrones y hace un ruido divertido con su boca. Estoy tan preocupada por dejarla caer. No le harás daño. —Eres una niña boba. y cuando la balanceo contra mí. —Sigo rebotándola. o herirla. Jade. . Rebota contra mí como si me estuviera lanzando una indirecta. Suena como un pedo. no creo que alguna vez se cansará de esto. Se aleja y camina hacia el agua. Trago y dejo ir el nudo. De verdad debes ser mi sobrina. o cualquier otra cosa mala que le pueda pasar a un bebé pequeño. en otras circunstancias. lo veo. —Sam me toca el brazo—. Cuando le sonrío.de lo que había imaginado. y por la mirada en su rostro. Me hace reír. Quiero apartar la mirada porque creo que sé lo que está pasando por su mente: en otra vida. y más inquieta.

no puedo imaginarme regresando a mi habitación y encerrándome lejos del mundo. Y me encanta este día. — . que ahora amo la playa incluso más. y pensado si vas a registrarte en alguna? Bajo mi hamburguesa. Mamá me señala. hora que estoy fuera. Las que son rocosas y tempestuosas. No tendrás problema pasando el diploma general de equivalencia. La he visto muchas veces dirigida hacia mí desde que volví a casa. en el exterior. pero no hay nada como la presión de seguir donde lo dejé. Estamos a punto de terminar con las hamburguesas vegetarianas que mi padre cocinó a la barbacoa en su pequeña parrilla de carbón cuando mamá pone esa mirada en su rostro. —¿Has mirado las fechas de las pruebas para el diploma general de equivalencia. Incluso las playas del norte que no conocen los rayos del sol y los cielos azules como lo hacen las del sur. —¿Cuándo crees que podrías decidirte a hacerlo? —Mamá juega con el tapón de su botella de agua. me las había arreglado para comerme la mitad. Jade. con esta gente. Torrin está a mi lado en la manta de playa y baja su plato. —Sí. —Una vez que resuelva cómo estar en público sin desmayarme. después de todo. Hace diez años. Una vez que resuelva cómo silenciar mi cabeza lo suficiente para pensar sobre literatura y álgebra. —No. Creo. Siempre he amado la playa. de hecho. Una vez que encuentre un tutor que pueda ayudarme a ponerme al día sobre todo lo que me perdí y todo lo que probablemente he olvidado. era una estudiante de honor en el instituto. tener una crisis o explotar. formando estos recuerdos. Creo que es el aire del océano lo que me pone hambrienta. —Oh. para quitarme el apetito. en realidad no lo he hecho. y pasan la mayoría de los días cubiertas de gris. eras una estudiante de honor.

mamá. Su voz no es desagradable y sé que lo está diciendo porque quiere lo mejor para mí. pero muy enferma. más abajo sobre mi frente. ¿por qué no dejas de decirle lo que debería estar haciendo y debería estar sintiendo y simplemente escuchas lo que te está diciendo? —Torrin pone sus manos en sus caderas. Por una persona muy. creando una barricada. masticando lo que queda de su hamburguesa. fue secuestrada. Pero Torrin lo hace. Así que. ¿te das cuenta por lo que pasó tu hija? No se separó en el centro comercial y se perdió por unos minutos. . No hay protocolo para esto. Quien la mantuvo encadenada y la obligó a fingir ser su hija. —Necesitas empezar a avanzar. Las chicas inteligentes no se quedan atrapadas en una casa cuando… —Las palabras se atascan en mi garganta. —No.Inclino el ala del gran sombrero. No puede comprender cuán triviales me parecen un diploma y un grado universitario cuando estoy luchando para salir de la cama cada mañana. Mamá continúa retorciendo el tapón de su botella de agua. Dios mío. todavía veo sus puños formarse cuando Torrin está a poca distancia de mí. pero siento su apoyo. pero no puede entenderlo. Eso significa que está de acuerdo con Torrin. Torrin se inclina hacia atrás y casualmente estira sus brazos ampliamente para que uno quede detrás de mí. —Su voz se está levantando y estoy contenta que Sam y Patrick estén dejando a Maisy patalear en las olas para que no tengan que presenciar esto—. No puedes permanecer atrapada en tu habitación. ¿Por qué debería preocuparme sobre lo que voy a hacer con mi vida si no puedo reunir la voluntad para vivir más momentos que no? —¿Por qué? ¿Por qué no es saludable? —La voz de Torrin interviene en la conversación cuando se inclina hacia delante para mirar a mi mamá. pero permanece en silencio. Eleanor. Su brazo permanece plantado detrás de mí—. pero su silencio es apoyo suficiente. La miro sin parpadear. No hay una manera correcta o incorrecta de comportarse después de algo así. apretando para recomponer sus emociones. saliendo para ocasionales visitas a la playa. No me inclino hacia él porque sé que no puedo con mi familia desperdigada a nuestro alrededor. Papá está en silencio en su silla. No es saludable. que mi madre insistió que llevara. cariño. no lo soy. —Eres una chica inteligente. Todavía no lo saben. Las chicas inteligentes no son engañadas para caminar directo hacia hombres extraños en furgonetas. Nunca lo diría.

Cuando alcanzo el borde del agua. La corriente. —Me siento como si tuviera dieciocho ahora que lo tengo puesto. así él no puede ver la forma en que lo miro. Estoy agradecida cuando mira sobre su hombro y sus ojos me encuentran. Tiene esa mirada en su rostro que dice que también está recordando. —¿A dónde vas? —La voz de mamá es preocupada cuando doy un paso fuera de mi vestido hacia la arena. Nadie puede ver la forma en que lo miro. Me siento extraña en mi viejo traje de baño. la primera ola que llega a mis tobillos envía hielo por mis venas. Creo que sé lo que es ya que no parece tener un problema con mirarme de la manera en la que yo lo estaba mirando desde detrás de mis gafas oscuras. Su cabello oscuro rebota con su paso. . estoy feliz porque mamá insistiera en que llevara gafas oscuras. Su expresión se ha aclarado. De repente. Pero hoy. entonces me quito el largo vestido de algodón. no voy a dejar que me quite las cosas que quiero hacer y la gente con quien quiero estar. pero todavía queda bien. Me doy un momento para acostumbrarme. — Cuando echo un vistazo hacia abajo. Quiero moverme y cubrirme. Todo parece peligroso para ella y conozco esa sensación. —Jade… El sol. todo lo que veo son llanos planos y huesudas articulaciones. su espalda es familiar y extraña al mismo tiempo. pero sus ojos todavía están nublados por algo. Torrin se quita su sudadera por la cabeza y la deja caer en mi regazo. En su mayoría. El Pacífico en esta latitud es tan frío que la mayoría de la gente prefiere verlo desde la arena que nadar en él. —Por un baño. —Siempre me encantó ese traje. entonces camino un poco más allá. voy a permitírselo. Mis gafas de sol le siguen. pero no lo hago. Si quiere revisarme como si todavía fuera la chica de diecisiete años que se derramaba fuera de su traje en lugar de nadar en él como lo hago ahora. Está sin camiseta y cuando va hacia el agua. sus ojos intentan decirme lo mismo que he ignorado hasta este momento. Torrin ya ha desaparecido entre las olas antes de que llegue a la oscura línea donde la arena húmeda comienza y la seca termina. —Sí. lo recuerdo. Torrin está volviendo ahora que me ha notado. —Sus brazos se mueven por el agua. No me doy cuenta que estoy de pie hasta que quito el sombrero de mi cabeza y lo dejo caer sobre la manta. El océano. Cae un poco alrededor de mi culo y se arruga donde solía tener esta genial parte de la anatomía femenina conocida como senos.

Verlo tan cerca. Doy un paso más profundo hasta que las olas llegan a la parte inferior de mis muslos. con agua de océano cayendo por las líneas y crestas que se han desarrollado desde la última vez que las toqué. Ver su espalda desde la distancia ha sido suficiente para hacer que lo que había entrado en hibernación en esa región bajo mi estómago se revolviera. —No te estoy revisando. —¿Las personas de tu profesión tienen permitido “revisar” a otros? Los hombros de Torrin se levantan. Claramente me estás revisando. Camino por el agua un poco más profundamente porque necesito que más de mi cuerpo esté oculto. Ese aleteo de una chispa ha crecido en algo que se está extendiendo. Esa es otra de esas zonas grises que estoy feliz de dejar abierta para la interpretación. . entonces se levanta. Su cabello húmedo se pega en su frente. —Lo que sea. Torrin sacude su cabeza. nadando más cerca mientras una ola lo atrapa. ¿no es así? —Sonríe. esta vez. Mis piernas desde mis rodillas hacia abajo se han entumecido. nadando más cerca. me muevo. —Eres fluida en el lenguaje de la locura. Torrin hace una mueca y lanza un chorro de agua de océano hacia mí. Resopla. aviva esa sensación de revolución en mi interior. pero está bien porque claramente te estoy revisando. Su sonrisa se extiende. Toda aguada y flácida y triste. —Me veo como un balón desinflado. —Te ves bien. —Gracias por dar la cara por mí ahí atrás. —No estoy seguro. Créeme. Me aseguro que no tengas ninguna medusa o tiburones colgando de ti. frente a mí. La suavidad de la infancia ha sido limada por los más duros y ásperos planos de la adultez. El agua rueda por el triángulo tallado en la parte de arriba de sus hombros y gotea por su pecho. Aclaro mi garganta y. y juro que hace a propósito que los músculos de su estómago se aprieten bajo su piel. Me muevo de nuevo. —Lo que sea. ¿sabes? —No soy la única. hundido hasta la cintura en el agua. —Me estás revisando. Todavía eres la chica más hermosa que jamás haya visto. Solo examino.

—¿Divertido? No es mi idea de diversión. Así es como se siente vivir. Es esto. —¿Cuál es tu idea de diversión entonces? Torrin todavía sacude su cabeza cuando de repente grita: —¡Esto! . mis padres lentamente vuelven a las mantas una vez que ven que estoy bien. Lo recuerdo. luego me agarra. Estamos en el mismo lugar en el agua. —Eso fue divertido. No confío en mí para estar demasiado cerca con la manera en que mi cuerpo está respondiendo al suyo en este momento. Sé que una vez que haya terminado conmigo. pero no me suelta. Es la adrenalina pulsando tan fuerte en mis venas que se sienten a punto de estallar. Son las sensaciones que retuercen mi estómago en nudos. me soltará. Una vez que me haya girado un par de veces. —Solo dije lo que eras demasiado educada para decir. Había olvidado que el estómago podía doler por reírse. así que no entro en pánico. Camino un poco más allá hasta que el agua choca contra mi estómago. Es sentir tanto frío que mi cuerpo se entumece y tan atraída por alguien que mi cuerpo se siente lo opuesto a entumecimiento. Siento algo arremolinarse en mi tobillo. —Froto mi estómago porque duele. me dejará en paz. Por la risa. Quito el agua de mi rostro y encuentro la misma cantidad de arena pegada a él. el terror grabado en su expresión. Ha pasado antes. Puedo sentirla empezar a perder impulso cuando dos brazos me rodean y me liberan. inspeccionándome con la otra como si fuera a encontrar un codo o un órgano perdido. Mi cabello se siente como si un ciclón acabara de pasar por él y sé que mi piel está roja y manchada por el tratamiento exfoliante con arena que acabo de recibir gratuitamente. Siento el agua de océano saliendo por mis orejas y mi nariz. Cuando salgo a la superficie. Casi puedo sentir el calor de la sangre en mis venas cuando empieza a correr otra vez. Me río. pero mantengo algo de espacio entre nosotros porque tengo que hacerlo. Vivir. —¿Estás bien? —Me sostiene con una mano. —¿Por qué te ríes? —El rostro de Torrin se llena de alivio cuando ve que estoy bien. Estoy completamente mojada. En la playa. Torrin me gira. Soy sumergida al instante cuando la corriente submarina me lleva a la parte inferior del océano y me revuelca.

Mis ojos se levantan hasta los suyos y se mantienen ahí. —¿Torrin? —susurro. —Acabo de hacerlo. nuestros rostros demasiado cerca para no ser conscientes de dónde están las bocas del otro… —De nuevo. —Esto… es… —Me libero de su agarre y empujo sus piernas con mis pies—. ¿cierto? —Me muevo un poco más cerca. pero no quiero que lo haga. claramente está preparado porque todo lo que hago es chocar contra él. así que voy por ello desde un ángulo diferente. Mi mano se desliza más abajo hasta que mi pulgar está tocando la esquina de su boca. Childs. Lo salpico cuando sale a la superficie a poca distancia. ¿qué es esa cosa de la venganza? —Prácticamente se está regodeando. —Has oído sobre la venganza. —¿Acabas de hundirme? Salpica en respuesta. Mis ojos caen hasta su boca y se quedan allí hasta que sus labios se separan cuando su respiración se acelera. No quiero que jamás me deje ir. Muevo mi boca su oreja. cuando eso no funciona. viniendo baja desde su garganta. me eleva más alto y sus brazos forman una red debajo de mi trasero. Cuando mi mano se curva contra el costado de su rostro. Me jala bajo el agua con él. Me río de nuevo y así lo hace él cuando saca su cabeza sobre el agua. mi boca descendiendo. ¡Venganza! Cae con un sorprendido grito y una explosiva salpicadura. Cuando me lanzó hacia él e intento hundirlo. una gota de agua rueda por sus pestañas. Necesito aclarar mi cabeza antes que pueda recordar lo que estoy haciendo. —Bien jugado. —¿Sí? —Su voz es ronca. Me suelta de inmediato. siguiendo la línea de su mandíbula. ignorando la manera en que puedo sentir a mis padres mirándonos desde la playa. Sus brazos se enredan con más fuerza detrás de mí porque me estoy deslizando por ellos. nuestros brazos enredados juntos. siento su pecho moverse con fuerza contra el mío. Aunque no soy un gran fan. esperando que no . —Muchas gracias —digo con una inclinación. —Lo he oído. Cuando parpadea. Mi cuerpo mojado contra el suyo.

—Siempre tuviste talento en agitar el mundo a mis pies.pueda ver a través de mí de la manera que siento que a veces hace. Aunque creo que podría verlo. . lo sabrá. porque yo podría estar viéndolo en él también. El sol capta sus ojos justo cuando me mira. Él. Sabrá que habría preferido besarle. Todavía preferiría estar besándole. hay una parte que quiero empacar y llevar conmigo hacia el futuro. Sabrá que mientras estoy contenta con poner la mayoría del pasado detrás de mí. Si lo hace ahora.

más fuerte se vuelve. con el motor en marcha durante cinco minutos. es seguro. Si lo hacen y los periodistas averiguan… Estoy atrapada. Mamá me deja fuera. y un anciano entra. después de entrar. no lo sé. Espero que el coraje sea como un músculo. Hoy. Me apresuro y lo saco de la papelera. Me llama la atención por el gran titular y las fotos que ocupan toda la portada. Mientras el hombre entra en la biblioteca. y he trenzado mi cabello hacia atrás. la biblioteca. Por horas. no solo quiero caminar. así que una tarde en la biblioteca será. Quiero caminar sola. Lo que realmente quiero hacer es ir de paseo. así que espero que nadie me reconozca. La tórrida historia de amor del padre Torrin. Ayer. Le pedí que me trajera a la biblioteca porque no parece amenazante y. Sabía que no habría forma de que estuviera de acuerdo en dejarme en alguna esquina y permitirme evadirme cerca de la ciudad siquiera. Aun así. el riesgo vale la pena. y siento un tirón en el estómago cuando todo en mi interior parece drenarse. pero de . Cuando veo que mamá no va a alejarse al momento de dejarme en la biblioteca. Sin embargo. Estoy usando una gorra de béisbol. He estado observando. pero su auto permanece estacionado en la puerta. o cómo la mala suerte tuvo lugar en ello. Hay una foto de nosotros. Doy un último giro alrededor del vestíbulo. Para limpiar mi cabeza y tratar de averiguar algunas cosas. Quiero caminar hasta que mis piernas no puedan ir más lejos. Una vez que el auto finalmente sale del estacionamiento. la playa. Por kilómetros. Pensar. Sacudo la portada abierta. decido esperar otro minuto más por si acaso. deja caer el periódico en la papelera de reciclaje y continúa. y es de ayer. Solo puedo escapar tan rápido como mis piernas me lo permitan. cuanto más lo trabajes. hago tiempo paseando por el vestíbulo. algo por mi cuenta al día siguiente. Para procesar. leyendo un periódico. Cómo alguien nos encontró o nos reconoció. aparte de un posible corte de papel.

Mis ojos están abiertos. Siguiendo las instrucciones. Mis piernas están enrolladas alrededor de él. —¿Dónde estás? —En el hospital St. —Esperaré. Caminando. ¿Qué se supone que debo hacer con eso? ¿Un momento de debilidad? Nunca había estado tan seguro de sí mismo como lo estuvo ayer.. agarrando el papel en la otra mano mientras me apresuro por la puerta. Finalizo la llamada y salgo por las puertas. es que él estaba listo para besarme de vuelta. la distancia es de quince. Sus brazos están sosteniéndome debajo de mi trasero. —Espera ahí. —¿Jade? Debería haber tomado un minuto para recuperar el aliento antes de llamarle porque no puedo responder por un minuto. ¿de acuerdo? Está en silencio por un segundo. La distancia de conducción es de diez minutos gracias al tráfico. encuentro el último número en mi memoria y pulso llamar. ya que me propuse caminar de todos modos y no hay un taxi o parada de autobús a la vista. Solo quédate ahí. Al está a un kilómetro y medio de distancia. —Estoy a punto de realizar un último rito en veinte minutos. tratando de encontrar la ubicación del hospital St. —Bien. Los suyos están cerrados. Pero eso no es lo que me hace tener que apoyarme en la pared para sostenerme.alguna manera se las arreglaron para obtener justamente el plano de nosotros en el agua donde parece que nuestros labios casi se tocan.. Deslizo el móvil que mamá recogió para mí hace unos días de mi bolsillo. Lo hubiera hecho si me hubiera acercado más. Realmente lo creyó. Me estoy poniendo al día con la tecnología. Al en mi teléfono. rápidamente. Muestra que St. Estamos en el océano hasta nuestros muslos. pero se está adaptando a la vida . pero no en un verdadero trote. Decido ir caminando. acorto vuelta tras vuelta. Mi cuerpo todavía se cansa del esfuerzo. Pensó que iba a besarlo. —¿Qué sucede? Apoyo mi cabeza en la pared y tomo una respiración profunda. pero sé cómo encontrarlo con mi teléfono. Responde en medio del segundo de timbre. lentamente. No sé dónde está. Al. Me empujo de la pared.

suponiendo que ella sabría dónde está la gente en este lugar. Golpeo el botón cinco una docena de veces. —¿Padre Costigan? Sus ojos se alejan de la tableta. . —¿Paciente? —responde. ¿Por qué estoy tan apurada para averiguarlo? ¿Por qué tengo que verlo tanto? Es para hacerle saber sobre el artículo… ¿la foto? ¿O es para confrontarlo con el beso que podría haber sido? No estoy segura. corro. señorita? —pregunta una mujer en el mostrador de recepción cuando me quedo congelada justo en la entrada. Cuando ondea su mano hacia los ascensores. aunque escasamente estoy caminando. Se está haciendo más fuerte. Para cuando llego a la cima y estoy frente al hospital. Estoy inquieta esperando a que uno de ellos abra. —No. Me da ganas de llegar incluso antes. Está en el quinto piso con la señora Delaney. empiezo a moverme. salto dentro antes de que alguien tenga la oportunidad de subir. Una enfermera en un carrito de píldoras se gira cuando oye mis zapatillas chirriar a través de las baldosas. ¿Padre Costigan? —Toco el periódico sujeto bajo mi axila. y supongo que no lo estaré hasta que esté parada frente a él. es un visitante… —Entonces me doy cuenta de que probablemente soy una de las pocas personas que todavía lo llama Torrin—. Tomando un segundo para que mis pulmones se relajen. casi me estoy arrastrando. —¿La habitación de la señora Delaney? Levanta su tableta para comprobar. —¿Torrin Costigan? —digo. —Se aleja de su computadora y se quita los lentes de lectura—. Sus ojos se entrecierran en la pantalla. pero no hace que las puertas se cierren más rápido. Corro. escribiendo algo en su ordenador.cotidiana de nuevo. sé que me estoy acercando y sigo sus sirenas hasta la cima de la colina. claro. —Gracias. —Oh. y sacude su cabeza. —¿Puedo ayudarle. y cuando finalmente lo hace. La subida parece que va a hacer explotar mi corazón. Cuando una ambulancia vuela a mi lado. sigo las señales a la entrada principal y freno en un alto cuando me doy cuenta que no tengo ni idea de dónde está Torrin en este enorme hospital. hacia fuera del ascensor antes de que las puertas terminen de abrirse.

No dice adiós y se da vuelta para irse ahora que está hecho. La puerta 542 está parcialmente cerrada. quedándose a su lado todo el tiempo. Sé que la mujer cuya mano sostiene está muriendo. —La voz se transporta fuera de la habitación y luego desliza su mano de la suya—. lo había olvidado. lo estoy. Gracias. pero lo oigo dentro. Se queda. La piel se ve delgada. Nunca ha podido manejar bien a una mujer llorando. Se mueve hacia la puerta. Puedo decir que el sonido se trasmite en estos pasillos como el olor del desinfectante. —¿Has visto el periódico hoy? Empiezo a sacarlo de debajo del brazo cuando me detiene. La señora Delaney inhala. Él sonríe. apoya la mano en el pie de su cama. Había estado demasiado hipnotizada por lo que acababa de pasar en esa habitación. y puedo decirlo por el modo en que la mandíbula de Torrin se aprieta. Pero la deja llorar. pero antes de irse. Por un minuto. Me apresuro por el pasillo. En realidad. pero puedo ver su mano curtida nadando en la suya. No soy católica. y sus finos dedos se enrollan alrededor de su mano. Sé cuáles son los últimos ritos. frágil… fría. Me alejo un poco. —¿Qué ocurre? —pregunta en voz baja. Termina su oración. Puedo oírla. No parece sorprendido de verme cuando entra en el pasillo. —Ahora —exhala como si todo el dolor y el miedo hubieran salido de ella—. y luego está silencioso. pero no dice nada hasta que cierra la puerta. Me detengo cuando llego al final del pasillo. Sé que la mujer está llorando. luego se dirige hacia la puerta. se persigna. padre. No le acaricia la mano antes de ponerla en la cama. porque no quiero que sepa que estaba escuchando. No quiero que sepa que lo que acabo de presenciar podría haber sido la cosa más hermosa que he visto. Sus dedos . Pronto. —Esté en paz. Su mano permanece sólida en la suya todo el tiempo. —Habitación 542. pero sé lo suficiente de las veces que fui con Torrin a su iglesia. Puedo verlo también. sintiendo que es la última habitación en este túnel interminable. pero su mandíbula todavía está tirante. —Es una luz brillante en este mundo oscuro. lo es. Sigue sosteniendo su mano. No puedo ver a la señora Delaney porque la está bloqueando.

—Dejo el periódico a mi lado—. —Me señala—. ¿Estás preocupada? —Mucho. —¿Y la foto? ¿Eso no te preocupa? Sacudo el periódico en su cara. —Lo he visto. probablemente buscando a mis padres. Tomándome del brazo. No. —Su frente se arruga cuando me mira—. lo he visto. Y eres un sacerdote. y pienso en el beso que podría haber sido. —¿Y no te preocupa? —Dejo que el periódico caiga frente a él. me lleva a una sala de espera vacía. . Ahora su expresión cambia. Si la gente va a dejar que una foto perfectamente sincronizada y un titular de fantasía formen sus opiniones. Me doy cuenta de que una de las enfermeras en el pasillo gira su cabeza hacia nosotros. Toma una respiración profunda. —Es una foto. no necesitamos hablar de cómo llegué. Estoy preocupada por cómo te afecta a ti. ¿no? Van a enviar más reporteros a tu puerta. La preocupación toma su lugar. —¿Lo has visto? —¿El que tiene una foto del tamaño de una pelota de fútbol de los dos? Sí. pero con todo no lo ve. —Olvídate de eso ahora mismo. ¿Y por qué diablos se refieren a él como el padre Torrin cuando sé que a un sacerdote se le llama por su apellido? Sé por qué: tórrido y Costigan no surten el mismo efecto. no me preocupa. no es mi problema. todavía se ve como si las cosas estuvieran a punto de ponerse muy “tórridas”. Torrin también lo nota. No cuenta toda la historia. —Esto va a empeorar las cosas para ti. —¿Cómo podría afectarme si no son más que basura y mentiras? —Porque estabas a punto de besarme. No podrás escabullirte sin que te sigan… hablando de eso. No esperaba esa respuesta. Estoy aquí. No puede mostrar lo que vino antes y lo que vino después. No estoy preocupada por cómo esto me afecta.se enrollan en mi brazo. No lo mira. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Sola? —Escanea el vestíbulo. considerando que es una mentira. —¿La tórrida historia de amor del padre Torrin? No. Doy vuelta al papel para cerciorarme de que la primera vez no vi la foto mal. —Le hago una seña como si lo explicara todo—.

y no ha disminuido. —No eres solo un sacerdote. —No debí haberlo hecho. La atracción. Todavía está allí. No ha permanecido igual. —¿Qué les vas a decir? . Jade. No te dejaré hacerlo. sabiendo exactamente lo que soy. sé lo que eres. Podría negarlo. me hace retroceder porque allí está. No lo hago porque tiene razón. estás diciendo algo diferente cada vez? —No te dejaría. haciendo coincidir todos mis pasos mientras retrocedo. Hice la única elección que me quedaba. — Pienso en la mujer en esa habitación y en cómo hizo mejor sus últimos momentos en este mundo—. —Su voz me envuelve. El tirón. Una década después. Tienes razón. moviéndose delante de mí—. ¿verdad? Guarda el teléfono. —Mis ojos bajan a su cuello—. Se mueve hacia mí. El anhelo. —¿Quieres decir eso de nuevo? ¿Tal vez con un poco de convicción esta vez? La forma en que lo dice. —¿Y qué si no me importa lo que dices porque cuando me miras. No debería haberlo hecho. —Ellos están llamando por lo nuestro. —Tú también ibas a besarme —dice. Eres un maldito sacerdote. Está molesto. —¿Y si estoy dispuesto a hacerlo? ¿Renunciar a todo? ¿Tirarlo todo? Mis ojos se abren. No tires todo por la borda. Podría discutir. Su teléfono vibra en su bolsillo. —¿Por qué estás haciendo esto? ¿Qué quieres decir? —Aprieto los ojos porque no puedo apartar la mirada de él cuando me mira así—. —Entonces diría que eres un maldito idiota. Estás haciendo esto por una razón. Eres uno bueno. No quiero ser eso en su vida. No quiero que se moleste por mí. —Te habías ido. la forma en que cierra el espacio entre nosotros. —¿Si con ellos te refieres a mi obispo gobernante y los ancianos de la iglesia? Probablemente. Uno muy bueno. el impulso. Exhala cuando lo saca y revisa la pantalla. Hiciste tu elección. Ha aumentado.

Alguien que había estado entregando sándwiches para las personas sin hogar. —Ya te dije por qué. porque me había ido y tal vez nunca regresaría y querías ayudar a la gente. —¿Y cuál es? —digo. ¿Por qué? Su mandíbula se aprieta. Mucho. —¿Por qué te convertiste en sacerdote? Inclina la cabeza. agradecida de que estamos en la intimidad de la sala de espera porque mi voz se está elevando—. tal vez me estarías esperando del otro lado. si alguna vez quería hablar de nuevo. me llevó a casa. Todo el camino. crujiendo los nudillos—. —Sin embargo. ¿La verdad? Los ojos de Torrin se estrechan. —Tú la sabes. tratando de pensar en cualquier cosa que pueda decirle para que cambie de opinión. porque tiene razón. sé la verdad. . “ella está en un lugar mejor” y estaba a punto de romper la nariz de la siguiente persona que lo dijera. Me ayudó a levantarme. —Su hombro se levanta—. podría encontrarlo en San Marcos. —Entrelaza las manos delante de él. cuando me enfrenté a algunas personas malas que yo había escuchado podrían saber sobre tu desaparición. Se inclina hacia adelante y mira al suelo. Era el sacerdote allí. —La verdad. Estaba consumido por tratar de encontrarte. No esperaba escuchar sobre la vez en que casi murió porque no podía dejarme ir. No había esperado esa historia. Pensé que. Me siento desesperada. Mira por la ventana durante un minuto. Quería morir. ¿sabes? Escuchar. si no había más. Después que me dejó en casa me dijo que. quería dejar este mundo para siempre. Uno de esos caminos me llevó a una seria pelea que casi me mató. luego cae en la silla detrás de él. Simplemente no estás lista para admitirlo. cambié. Simplemente escuchaba. Aunque no estoy muy segura si quiero que lo haga. Todos los demás estaban diciéndome continuamente “estarás bien con el tiempo” o. Fue la primera persona en hacer eso. —Después de que desaparecieras. Me dejo caer en la silla frente a él. Esa noche debajo del puente del Canal Bridge. Pero también tiene razón sobre que no estoy lista para admitirlo. alguien me encontró. —Sí. y eso me llevó por un montón de caminos por los que nunca debí haber vagado. Podías haber hecho cien cosas diferentes si quisieras ayudar a la gente. Oigo el teléfono vibrar de nuevo en su bolsillo. no dijo nada. y escuchó mi historia. Solo puede ignorarlo por un tiempo.

aprecio e indignación. y me hundo más en la silla. Solo seguía fallando mejor hasta que finalmente recordé algo que llevó a la policía al hombre que te tomó. —¿Quién dijo eso? —No lo sé. Con culpa. ¿por qué te convertiste en esto? — Doy un leve movimiento hacia él. —Volví. —Sí nunca perdiste la esperanza. —Sus manos se curvan antes de mirarme—. me desesperaba demasiado. Era contraproducente. no me diera por vencido. —Mira sus manos. —Inténtalo de nuevo. con los ojos en su collar. Porque funcionó. pude abordar tu caso desde una perspectiva imparcial y casi objetiva. Él escuchaba. Fue el mismo día que finalmente me ofreció algún tipo de consejo o tranquilidad. Me imagino un joven y desesperado Torrin repitiéndoselas a sí mismo. Hasta que finalmente un día. pude pensar claramente. Una vez renuncié a esa parte egoísta de quererte de vuelta. Es lo que me llevó a través de una década de callejones sin salida y caminos fríos. terminé de hablar. su rostro atado con emociones que no estoy segura saber nombrar. Falla de nuevo. Me dijo que mientras hubiera esperanza. pero no creo que lo oiga—. Falla mejor. más lejos parecías deslizarte. de que aún había un futuro para nosotros. —Su teléfono zumba en su bolsillo de nuevo. Un montón de veces. —¿Así que sacrificaste toda tu vida por mí? —Paso mi lengua por mi mejilla. abrumada. me repitiera cierta cita a mí mismo. Tengo a este sacerdote y esas palabras para agradecer por mi libertad. Cuanto más me acercaba a ti. Exhala. Hablaba. Ahí es cuando me mira. —Porque aferrarme a ese tipo de esperanza. Se toma un momento para responder. si podrían levantarme cuando el peso de mil fracasos me sujeta. Todavía observa sus manos como si no fueran suyas. Alguien brillante. ¿por qué fuiste al seminario? Si sentías que todavía me encontrarían. Me repito las palabras a mí misma. Si no me hubiera convertido en esto… no estoy seguro de si estarías sentada frente a mí ahora. Inclino la cabeza y espero. Me dijo que cuando me sintiera como un completo fracaso y no llegaba a ninguna parte. Me dijo que no sería de ninguna ayuda para ti si conseguía que me mataran. La mirada en su rostro me hace querer arrastrarme a la silla a su lado y sostenerlo. sus cejas juntándose—. sino de alguien más. Me pregunto si esas palabras podrían ayudarme a superar mi tiempo oscuro. Una vez que me comprometí a esto. . Algo saca el aire de mí.

lo veo en sus ojos otra vez. lo eres. solo fuera de alcance. —¿Qué razones? —pregunto. lo siento. Cierro mis manos cuando las siento acercarse a él. —Lo siento mucho. y entré en él con los ojos abiertos y con otras razones más que la esperanza de fallar mejor al encontrarte. Tengo que irme. Recuerda eso cuando te sientas en conflicto. Recuerda cuán bueno eres en . y sus nudillos chasquean uno después del otro. Tengo que cerrar los ojos. Todavía esta encorvado—. Antes de que pueda decir algo. Y serás mi última. No es un verdugo. Nunca. Es la zanahoria colgada delante de mí. Sabía exactamente lo que estaba haciendo cuando empecé por este camino. Sus ojos se niegan a parpadear. Siento mi corazón latiendo en mi garganta. —Cuando sonríe. No me puedo arriesgar a que abra su boca y cambie mi opinión. ¿qué más se puede decir? Ha dado tanto. —Lo siento —digo de nuevo porque. —Sus palabras resuenan en el pequeño espacio—. Rueda los dedos. pero no estoy segura de saber cómo. a cierta pregunta y a una respuesta en forma de beso. Cuando alza la mirada. mirando hacia la puerta. Dios. Torrin. Tenía la esperanza de que tal vez podría ser lo mismo para alguien algún día. pero no puedo tenerlo. continúo. Un hombre podría tener miles de parejas diferentes y establecerse con una mujer increíble. —Yo no lo siento. —Te convertiste en esto por muchas razones. negándose a domar su mirada. —Me inclino hacia atrás para mirarlo. No quería que renunciaras a lo que pudiera haber venido luego. —Sacrificaría esta vida y cada vida que tuviera por ti. y tengo tan poco para devolver. Se inclina a través de la distancia entre nosotros. Para esa mujer en esa habitación. —El padre Sullivan fue mi luz en el momento más oscuro de mi vida. Yo no lo estoy. para no ser atrapada nunca. No quería que renunciaras a diez años de tu vida por mí. es triste. Todo lo que quiero está frente a mí. Eras eso para mí. antes de que te convirtieras en esto… Se acerca más. Eres eso para mí. Además… esto no es una sentencia a muerte. y todavía tengo el derecho de presumir. Buenas razones. No te sientas mal por eso. —Fuiste mi primera. La vida es tan jodidamente injusta. —Eres eso. Esa mirada me lleva de vuelta en el tiempo a una acera oscura. —El aire se remueve cuando retrocede—.

Un suspiro sale de la sala de espera. pero te hice una promesa primero. no tengo el derecho de esperarlo una segunda vez. Te recuerdo a ti. Sé que tomé votos. serás tú. Cuando su teléfono suena de nuevo. —Extiende su mano para que la tome. Ya he tenido el amor de un hombre que me dio todo. Siento que mi resolución se debilita. —No sé cómo. Todo. peor será. —Exhala y sus ojos bajan—. Cada vez. Sigo adelante. Amo lo que hago. luego sus dedos se curvan en su palma y la retira. y sé que cuanto más me quede. sentado allí en su blanco y negro—. Ya se ha sacrificado lo suficiente. ¿Cómo puedes ser tan bueno en esto —lo señalo. Pasa el dedo por debajo del cuello de su camisa como si se estuviera ahogando. Quiero hacerlo. no solo la amistad y las aventuras. Creo en lo que hago. —Cuando me siento en conflicto. Jade. De pie para alejarme. y no sentirte en conflicto cuando se trata de nosotros? —Hay un conflicto en mí. pero cada paso se hace más difícil. —Solo déjame ir. —Se gira en su asiento. Todo dentro de mí está siendo atraído hacia él—.esto. Cada paso rasga otro pedazo de mi corazón. son esas cosas las que recuerdo. Torrin. Recuerda cuántos lugares más oscuros puedes iluminar. . Quiero fingir que podemos tomar todo lo que dejamos y que la pregunta que me hizo esa última noche puede llegar a ser realidad. También quiero que tenga una vida tan pacifica como pueda a partir de ahora. —No lo entiendo. Lo quiero de vuelta. Me siento tan cerca como para tomar su mano y pedirle hacer esa elección. Quiero lo que teníamos. digo: —Te daré un poco de privacidad. —Jade. Su mano cuelga allí por un minuto más. Si me veo obligado a hacer una elección. me siento en conflicto con mi propio desgarramiento. Pedirle que lo deje todo para que podamos estar juntos sería un acto egoísta que creo podría desgarrarnos de todos modos. observándome salir. —Sus ojos se elevan para encontrarse con los míos—. porque ya lo ha hecho una vez. Serás tú. No quiero que renuncie a todo por mí. Tanto que siento que podría comerme vivo si lo dejo.

o es tristeza lo que siento cuando paso por las puertas del cementerio esta vez. Un horno se ha instalado dentro de mí. Esta vez. pero no muchos. Esta vez. Esta vez. y en vez de gatear por las puertas como la última vez. me alegro de que haya sido enterrado aquí porque puedo gritar todo lo que quiero y probablemente nadie lo oirá. mi mente cambia. Entonces veo rojo. paso a través de ellas. La miro—. Earl Rae. Una vez que el autobús se detiene en la parada de autobús y salgo. no lloro lágrimas silenciosas.. Lo veo extender sus manos hacia mí. y a mí siendo incapaz de alcanzarlo. más caliente me siento. —Soy yo. tengo que morder mi labio para evitar gritar lo que necesito decir aquí mismo. . No estoy pensando en él en este momento. A medida que camino por los mismos caminos y senderos. y estoy usando otro suéter que me oculta el cuello. ¿Recuerdas a esa chica que decidiste tomar una noche y fingir que era tu hija? ¿Esa chica? Veo el rostro de Torrin caer en la sala de espera del quinto piso. Hay automóviles y gente alrededor hoy.. Esta vez. había combatido la necesidad de regresar a decirle lo que quería. y está bombeando calor a través de mi cuerpo. Veo su sonrisa y escucho su pregunta e imagino la forma en que mi vida podría haber sido. Cuanto más cerca estoy de la lápida. Es otro día soleado. Después de dejar a Torrin en el hospital y decir lo que dije. pero no es nada del exterior lo que me está calentando. es rabia. El tipo que se siente como que está a punto de derramarse fuera de mí en olas. Esta vez. lo único que echo de menos son los diez años que me han robado. no siento confusión. no me arrodillo en su tumba. me siento caliente en lugar de fría. —Mi voz se estremece con ira mientras me subo a la lápida de cemento. Trotando el último tramo hacia él. Pero que sé que no puedo tener. viene desde adentro.

y no es suficiente. Cómo se siente. —Todavía me ama.. —¿Quieres saber por qué tu hija probablemente huyó con su madre. estas son derivadas de la ira. —Ojalá no hubieras tomado la escapatoria del cobarde. a nadie le importas. —Estoy saltando ahora. y comienzo a patear la lápida. enfermo. Eres un hombre malo y nadie llora a una mala persona. —Me has quitado la vida. Alrededor de tu cuello. No lo recuerdo… Cuando un manto de tristeza se extiende dentro de mí. No te importaba. Eso es todo lo que me queda para amar. Mi garganta se contrae cuando grito la última parte. —Lo amaba. Excepto que no habría usado una pistola y lo hubiera hecho rápido. porque a diferencia de las otras. jadeando. —Pateo las malas hierbas secas hasta que desaparecen en la hierba—. Era una gran vida que me quitaste porque eras una mala persona. ¿Quieres saber por qué se quedó lejos? Porque nunca quiso verte de nuevo. pero soy una fracción de lo que solía ser. se sienten muy bien. No me limpio las lágrimas. Estoy mirando la lápida como si estuviera esperando que dijera algo. Con el talón de mi zapatilla. con la punta. Él me amaba. y nunca lo recuperaré porque me retorciste y me quebraste hasta el punto en que no estoy segura de recordar lo que es el amor. Solo la tomaste.. En realidad. Te odio. y todavía lo amo. Un hombre malvado. bastardo patético. es justo que te quitara la tuya. o una disculpa. Cómo luce. cualquier parte que puedo aplastar contra ella. Ojalá no lo hubieras hecho porque era mi derecho. tanto. No sé si alguien me ve. Eres un enfermo y nadie ama a una persona enferma. No me importa.. Lo tomaste. Te odio más de lo que cualquier persona ha odiado a alguien jamás. Y nos lo quitaste. Te odio tanto. y otra vez. aplasto las hierbas secas todavía descansando sobre su nombre con la punta del zapato. como si pudiera romper el cemento por la mitad si no me detengo—. o algo que me dé un poco de paz por lo que fue arrancado de . No sé si alguien me oye. —Me levanto con la ira explotando en mi cuerpo. el infierno de Earl Rae se ponga un poco más caliente—. Esa era mi vida. ¡Quiero matarte! De nuevo. Tú tomaste mi vida. Mía. en algún lugar en ese círculo interior. Estoy esperando una explicación. Earl Rae. Porque mira tu lápida. maldito enfermo? Porque no podía esperar a alejarse de ti. y todo lo que me queda son restos. No hacen tanto daño como el otro tipo. Hasta que la vida se escurriera de ti de la manera que lo ha hecho de mí. Me detengo un instante.. Habría usado mis manos. Espero que se meta en el suelo y que. y otra vez. Se lo merece todo. No me lo preguntaste.

Earl Rae. Solo silencio. No hay nada. —Limpio el sudor de mi frente y tiro del cuello de mi suéter porque estoy sofocada del calor que fluye a través de mí—. Nunca la absolución. Nunca habrá una explicación. . Y sin nada de eso. Yo estoy ardiendo en el mío.mi vida. imaginando la mirada inocente en su rostro esa noche que me secuestró. ¿me oyes? Te odio. Nunca una disculpa. Arde en el infierno. ¿Cómo podría alguien tan malo dominar tal inocencia?—. —Miro la lápida. ¿cómo es posible la paz? —Te odio.

la mayoría de las casas del vecindario también. Como lo hice con Torrin hoy. Estoy nadando en él. y no puedo encontrar el lugar adecuado para apretar y torcer cada gota y que se marche. sigo encontrando alguna manera de lastimarlos. Al igual que antes. ahora no quiero que descubran lo dañada que estoy. El rostro de mamá está hinchado. He absorbido una década de aislamiento y desesperación. Mis pensamientos han sido oscuros durante la mayor parte del día. suponiendo que estaría con él. En el momento en que estoy dentro y cerrando la puerta. No quiero causarles más dolor. En mi deseo de protegerlos. y sus ojos rojos. Podría tomar tanto tiempo para estar libre de ella como lo tomó acumularla. todavía los hiero. Incluso cuando trato de no hacerlo. La casa de mis padres es una de las pocas con luces encendidas. cuando todo lo que quería era protegerlo. pero tomará tiempo. pero parece inevitable. Empieza a llorar de nuevo. He perdido casi las mismas de Torrin. Es inevitable. uando entro a escondidas en el patio trasero horas más tarde. Podría ser capaz de encontrar una manera de drenar un poco aquí y allá. Apenas he girado la llave en la puerta de atrás antes de oír sus pasos amortiguados corriendo en mi dirección. El desgaste del día no se nota en papá tan obviamente. alumbrada intensamente por dentro. ambos están aquí. No quiero que se preocupen. Puede que nunca esté libre. a quien probablemente llamaron después de no poder localizarme. está oscuro. los . pero se puede encontrar en los detalles más finos: la forma en que su cabello no está tan perfectamente puesto. cuando no respondí a las llamadas de mis padres porque no quería que me escucharan en el estado en que estaba. Lo he aceptado ahora. sus pantalones arrugados. y espero poder pasar a mi habitación sin ser detectada y descansar una noche antes de enfrentar a mis padres. He perdido docenas de llamadas de ellos.

Y aunque estoy de vuelta ahora. ¿Es eso de lo que se todo esto trata? —La voz de papá parece un rugido en comparación con la de mamá y la mía. Levanto un hombro y me quedo junto a la puerta. Papá resopla. papá. que tuvieron una conversación difícil. Está apagado. Papá alcanza la mano de mamá porque ahora está llorando más .pliegues en las esquinas de los ojos. Estoy bien. —Oh. Torrin. todavía lo he perdido todo. Esto es sobre todo. Quiero una vida que no puedo tener. Debería hacerte feliz. Soy una adulta que vive en la casa de sus padres y que tiene que depender de ellos para prácticamente todo. —Pellizco el suéter ondulado que cuelga de mí—. —¿Por qué. Soy una mujer en el cuerpo de una chica. Qué pasó.. Que estabas bien. mamá. Todo ello. Gracias a Dios que estás a salvo. no estabas allí cuando volví. —Levanto mis manos y paso adentro como si me estuviera rindiendo. Lo perdí todo. —Estoy bien. ¿Por qué no contestaste? —Porque no sabía qué decir. — Su mano se apoya alrededor de la parte superior de una silla de cocina mientras lágrimas frescas caen por su cara—. Tengo veintisiete años y tengo una educación secundaria. y alienta la ira que luché para someter antes. —No lo perdí. y puedes dejar de preocuparte por Torrin y por mí. —No sabía qué decir. ¿Por qué no respondiste a ninguna de nuestras llamadas? ¿Perdiste tu teléfono? Saco el teléfono del bolsillo. —Solo quería saber que estabas a salvo. —La voz de mamá se estremece—. Jade? —Mamá sorbe—. —Mis padres retroceden cuando digo su nombre—. La frente de papá se arruga. Los medios de comunicación. Eso se acabó. Amo a un hombre que no puedo amar. —¿Contento? ¿Crees que algo de esto me hace feliz? Extiendo mis brazos y grito: —¿Cómo crees que me hace sentir? —Mi visión se desdibuja. Earl Rae Jackson. —Torrin dijo que fuiste al hospital hoy. Lo tomo como una objeción a todo lo que acabo de decir. pero parpadeo para aclararla—. ya sé que la idea de que estuviéramos juntos siempre te ha molestado. —Gracias a Dios. —¿Dónde has estado? La biblioteca. Qué está pasando. Ustedes. —Esto es sobre todo..

No me fallaste. —Papá. Siento haberte fallado. Debería haber sido capaz de encontrarte. El hombre que me secuestró tiene la culpa. culpa. Si tengo alguna posibilidad de mejorar. como si ya no las reconociera—. Papá se acerca un poco más. Promete tener esto en mente y te prometo que tomaré lo que acabas de decir en serio. y no lo hice. —La persona a la que secuestraron tampoco tiene la culpa. Creo que es porque todavía estoy atada a mi antigua vida. lo juro. Debería haber sido capaz de hacerlo. Intentando regresar a ella. pero me quedo donde estoy. —Estamos intentándolo. pero no llego a ninguna parte. no porque esté de acuerdo. Soy yo. de mejorar. pero no dice nada más. —Papá se desplaza y abre la boca como si hubiera más cosas que decir. sino porque estoy demasiado agotada para discutir. Jade. Asiento después de un minuto. Y lo siento. Estoy demasiado cerca de llorar. pero me deja tener mi espacio. todavía estoy en el mismo lugar. —Lo sé. No pude encontrarte. —Mi cerebro finalmente está trabajando. no te culpes. Están haciendo un gran trabajo.. ¿Crees que es fácil tenerte en casa después de diez años y saber que estabas tan cerca todo ese tiempo? ¿Sabiendo que soy el maldito jefe de policía y no pude encontrar a mi propia hija en el mismo estado en el que fue secuestrada? —Ahora es mamá la que busca a papá porque él es el que parece cerca de estallar en lágrimas—. Quiero cruzar la cocina y lanzar mis brazos alrededor de él. —Tengo que desviar la mirada porque ya no puedo ver a mis padres con claridad—. y no quiero que tengan que verme derramar otra lágrima. por favor no lo hagas. pero sé que seguiría llorando si no estuviera de pie delante de . pero no es fácil para nosotros tampoco. logrando juntar las ideas y las palabras de una manera cohesiva. No quiero que sientan más dolor. necesito crear una nueva vida como la persona que soy ahora. Tenía los recursos y el personal y la experiencia. o arrepentimiento de lo que ya tienen. No la gente que quedó atrás e intentó encontrarme. —¿Y crees que algo de esto nos hace felices? ¿Verte así? —Papá me hace un gesto con la mandíbula cerrada por un momento—. Por favor. Jade — dice en una voz tan suave como es capaz—. Sabemos que esto es duro para ti.. —Estoy mirando a mis manos de la manera en que Torrin lo hizo antes. —¿Y cómo haces eso. Trato de seguir adelante.fuerte. cariño? —Mamá está poniendo su expresión valiente. Jade. pero cuando miro detrás de mí al final del día. —Nada de esto me hace feliz —susurro. Me siento cada mañana como que estoy subiendo una montaña.

más tiempo estoy desperdiciando.. ¿podrías responder? Después de lo que te pasó. pero no discute. Solo sé que no puedo pensar en nada de eso hasta estar sola y pueda tomar mis propias decisiones como la persona que soy ahora. —Papá tiene que apartar la vista—. Papá se aclara la garganta. pero si quiero hacerme una vida nueva. Asiente. sintiendo que la culpa gotea por mi garganta—. Mientras camino por la cocina para subir las escaleras.. —No de inmediato. —Y la próxima vez que mamá y yo te llamemos una y otra vez. —¿Debería? . —¿Qué pasa con el GED? ¿La universidad? —No lo sé todavía.. —Bueno. —Cuanto más me quedo aquí. —¿Cuándo quieres empezar a buscar tu propio lugar. —Y deberías llamar a Torrin. necesito salir y encontrar mi propio lugar. Nunca has vivido sola —dice. —No lo sé exactamente. Los ojos de mamá se cierran. —Niego—. ¿Por favor? —No lo haré —prometo.. —Gracias. —Tan pronto como sea posible —contesto. Los ojos de mamá se ensanchan mientras papá traga saliva. —Volver a esta casa. —He estado sola por diez años. Lo siento. Paro. —Respiro. Jade? Mamá le mira como si lo hubiera oído mal. la cabeza de papá gira. Puedo hacer esto. a mi dormitorio. Mañana empezaremos a buscar. —Mamá mira alrededor de la cocina como si las paredes se derrumbaran a su alrededor. No está lista para admitirlo en voz alta. Jade. Date un poco de tiempo para entrar de nuevo en el mundo. Creo que sabe que lo necesito. Es la primera vez que papá ha sugerido que le llame. —Acabas de regresar. No puedes ir y no responder cuando no sabemos dónde estás.ella. Es demasiado difícil seguir adelante cuando todo lo que veo es mi vieja vida.

La mano de papá se ha posado en su cadera. su vida se está desmoronando por mi culpa. Supongo que no era una pregunta. Por supuesto. mis pies están pegados en su lugar. Mi lengua se trabaja en mi mejilla. Me muerdo el labio. Está en una especie de libertad condicional. otra vez. Cuando intento seguir moviéndome. —¿Por mí? La habitación se queda en silencio por un momento. todo simplemente va mal. —No. luego papá suspira. Por supuesto que es por mi culpa. —¿Lo suspendieron? —Sí. no lo estoy. Por supuesto que va a perder todo por mi culpa. —¿Estás bien? —La pequeña voz de mamá rueda sobre mí. pero la respuesta honesta finalmente brota de lo profundo. Por supuesto que va a sufrir por mi culpa. . —Puede que ahora necesite un buen amigo para hablar. Mis hombros tiemblan por lo que siento. Al menos temporalmente. Incluso cuando trato de hacer las cosas bien.

todos lo están. pero a medida que se oscurece. El apartamento todavía está en Sammamish. Ellos eran los que luchaban contra el insecto del miedo entonces. persistiendo en la puerta principal. También había apoyado uno de sus viejos bates en la esquina de mi habitación. no sentí al miedo clavar sus garras en mí de la manera que lo siento ahora. alrededor de mi pequeño apartamento. El apartamento es de unos trescientos metros cuadrados. no menos. haciéndome imposible pensar o poner un pie delante de otro. Cuando todo el mundo vino para ayudarme a mudarme. Primero hasta la mitad de su tamaño. La expresión en el rostro de mamá me había convencido de que iba a pasar la noche acampando en mi puerta. No estaba asustada antes. confirmando que volverían después del desayuno para terminar de desempacar. El miedo no llega hasta que empiezo a apagar las luces. recordándome que llamara si necesitaba algo a cualquier hora. y papá me apartó a un lado antes de que se fueran para decirme que había colocado recipientes de gas pimienta en mi puerta principal. se encoge. una por una. No tengo ni idea de cómo empezar. pero el sistema de seguridad y el gas pimienta y portones hacen que el mundo parezca más aterrador. luego un cuarto. Mis padres incluso tenían instalado un sistema de seguridad. pero no ayuda. hasta que se convierte en un armario pequeño y oscuro . Me concentro en mi respiración y me digo que estoy a salvo y no hay nada que temer. El miedo no me encuentra hasta que la oscuridad arroja su velo alrededor de mí y me acoge en él. El miedo tiene una manera de paralizarme. ventana de la cocina. Sé que solo está tratando de hacerme sentir segura. Ni siquiera lo sentí justo después de que acompañé a la puerta a mis padres y a la familia de Sam para decir buenas noches. Después de que papá prácticamente la sacara a rastras. Solo empeora con cada luz que se apaga. mesita de noche y en mi bolso. puerta trasera. pero se fue. a página número uno de mi nueva vida está lista para ser escrita. en un barrio cerrado.

Pero todo está igual. revisé las cerraduras. Es tan fuerte que cuando me giro. No puede ser real. En la ventana o en la puerta trasera saliendo de la minúscula lavandería. y quedarme dormida enseguida. Permanece a mí alrededor como una armadura. Mi corazón se acelera y mi respiración le sigue. Alguien sabe que estoy aquí y viene a llevarme. Esta noche será la peor. y cada una después seguirá la misma tendencia hasta que pueda apagar las luces. Oigo otro estallido. Hasta que un día. no tan agudo. esbozando imágenes en las que estoy leyendo demasiado. me deslizo hasta encontrar la esquina. Esto es ser un adulto. pesada e impenetrable.en el que me siento atrapada. Quiero llamar a mis . Un sonido de algo cayendo estalla en la habitación. pero la poca luz que entra desde las persianas cerradas está dibujando patrones en mis paredes. Alguien está intentando entrar. Esto es lo que hacen los adultos cuando se van a la cama. Por otra década o para siempre esta vez. Después de cerrar las puertas. la oscuridad no me dominará. La oscuridad no es tan gruesa como la que conozco. No puedo notar si el ruido que escucho es un eco en mi cabeza o es real. tiene que ser fuera. Mañana será más fácil. Mi latido del corazón es lo único perturbando el silencio. no voy a salir de ello. este parece aún más fuerte. y me meto en el armario. espero encontrar un piano aplastado que haya caído del cielo delante de mi mecedora. como si estuvieran aplaudiendo justo entre mis oídos. El primer día en mi nueva vida. Si no es dentro de mi habitación. Así que me tapo los oídos y cierro mis ojos. pero todavía está ahí. No podría oír ese sonido con mis orejas cubiertas de este modo: sería más apagado. vuelo a través de la habitación. me digo que debo acostarme y meterme bajo las sábanas. Sabía que sería difícil… Puedo manejarlo. No puedo. me aseguré de que la estufa estaba desconectada y apagué las luces. No estallan en sudor frío y sienten como si un grito estuviera arrastrándose por su garganta con cada segundo que pasan en la oscuridad. Me digo esto una y otra vez. Mis manos tiemblan mientras camino por mi nueva habitación hacia la cama. No hay nada diferente. Cuando me siento en el borde de la cama. pero no ahuyenta el miedo. He configurado la alarma. Cuando cierro los ojos. la oscuridad sigue ahí. y esta vez. Tomo el teléfono de mi mesita de noche. meterme en la cama. Él está aquí. Levanto el teléfono y me concentro en su luz.

Él todavía está en el lugar número uno. Mis manos siguen temblando mientras suena. —Estoy aquí. pero éstos son diferentes de los golpes que me . El teléfono suena dos veces. ¿Qué pasa? Suena cansado. No puedo mejorar cediendo a mi miedo. no es el número de mis padres. No lo pensaría dos veces. tratando de exhalar el temor reprimido—. No puedo hacerles saber que me siento tan expuesta que quiero resbalar bajo sus mantas y quedarme dormida entre ellos. cambiaría la libertad incierta por una jaula segura. —Lamento llamarte tan tarde… después de no hablar contigo por un tiempo… —¿Lamentas ignorar mis llamadas durante las últimas dos semanas? ¿Es eso lo que estás diciendo? Oigo más ruidos. Es el que todavía tengo en el lugar número uno. Justo ahora. solo lo haré si lo enfrento. Seguiré estancada en mis mejores días y decayendo en mis peores. Está silencioso. entonces oigo su suspiro. —¿Torrin? —dejo escapar un largo suspiro. Jade. Me preocupa que nunca vuelva a responder porque le he hecho suficiente daño y ya ha tenido suficiente. porque entonces nunca me pondré mejor. no es solo cansancio lo que escucho en su voz. Ni siquiera es el celular de Sam. y cuando llega al cuarto tono. Aunque no lo he llamado en dos semanas. No puedo hacerles saber que siento lo mismo que ellos. pero no están sacudiéndose como antes. Ya son casi las once. ¿Agotamiento? ¿Fatiga? Algo no provocado por la falta o la necesidad de dormir. No puedo hacerles saber que estoy tan aterrorizada que quiero arrastrarme al regazo de mamá y dejar que aleje mis miedos mientras me mece. Quiero pedirles que me encierren en una celda de la que nadie tiene llave. me preocupa que no vaya a responder. probablemente estaba dormido. Estoy anticipando su correo de voz cuando contesta. Aunque probablemente debería borrarlo. Cuando golpeo el botón de llamada. Por eso sé que no puedo llamarlos.padres. Quiero rogarles que vengan a buscarme y me mantengan a salvo. así no tengo que sentirme de este modo. es algo más fuerte. Quiero pedirles que me oculten del mundo por el resto de mi vida. ¿Torrin? Está callado por un segundo más. Sin embargo. tres.

Uno de ellos. —Mi voz está quebrándose por el miedo. Oigo lo que suena como la puerta de su vieja camioneta chirriando al abrirse. —Los apartamentos Bluff. más fuertes parecen. Creo. como algo que está tratando de arrastrarse por el techo para atraparme. La línea se muere. rompiendo las palabras como la mía. Estoy yendo. —Hay un portón. Jade. Puedo estar allí en diez minutos. Lo repito una y otra vez. Estoy yendo. pero tendría que dejar el armario para llegar a ellos. ¿Podemos pasar más allá de que es muy tarde para la razón por la que me llamaste? —La preocupación está jugando con su voz. —¿Dónde estás? —Más ruido en el fondo. No puedo moverme. —Escucho lo que suena como una puerta cerrada—. pero no puedo. Estoy yendo. ¿qué pasa? —Acabo de mudarme a mi nuevo lugar y… —No sé qué decir. 2477… O tal vez es 2677. ya lo mencionaste. Estoy a punto de preguntarle si vendrá cuando escucho algo en su fondo. El código es… Escaneo mi memoria. Estos suenan como si estuvieran justo encima de mí. —¿Qué pasa? —Su voz es una nota más alta. Papá los escribió para mí y los puso en mi refrigerador y los metió en mi bolso. No es la primera vez que me repito estas palabras. Sé que es muy tarde… —Sí. Estoy yendo. —Estoy yendo. Estoy yendo. Unidad 2B. Cuatro números. Me siento tan atrapada en este armario como lo hice en el que Earl Rae me mantuvo. Trato de ignorar los ruidos que vienen de encima de mí.enviaron volando al armario. —Yo solo… probablemente no sea nada… pero sigo escuchando estos ruidos… —Me siento como una niña corriendo en el dormitorio de sus padres durante una tormenta. —Estoy yendo. —Lo siento por eso y todo lo demás. pero mantengo el teléfono apoyado en mi oído y repito su voz en mi cabeza. No me detengo hasta que oigo un golpe en mi puerta seguido por el . imaginando el rostro de Torrin mientras lo dice. Movimiento. sonando más urgente ahora—. —El código es… —Intento de nuevo—. Cuanto más los ignoro. Estoy yendo. ¿Estoy asustada? ¿Me siento sola? ¿Necesito a alguien aquí conmigo? No sé qué decir ni qué puedo decir—.

todavía golpeando. no quise decir… —No.timbre. y todo lo que se me ocurrió fue llamarte. Las líneas duras se desvanecen de su expresión. —¿Porque yo era el más cercano? Me aparto y tiro la puerta más abierta para él. mi primera noche… —Cierro mi boca cuando me doy cuenta que estoy hablando de una lista de pensamientos fragmentados—. Diría algo para hacerle saber que estoy aquí y bien. como que me encerré en el armario. Finalmente termino con la alarma. —Sacudo mi cabeza—. éste parece sacudir las bisagras. Me lleva unos cuantos intentos poner el código correcto. pero mi voz ha desaparecido. —¿Qué te llevó tanto tiempo? —Frunce el ceño mientras examina mi apartamento oscuro. y ahora él está realmente golpeando la puerta. estar sola en un lugar nuevo. sí. abro las puertas. Yo solo… después de escuchar esos ruidos. —Jadeo. me siento como si estuviera a punto de romperme por la adrenalina y la ansiedad. —¿Jade? —grita Torrin. así de pequeña es mi voz. Deja de buscar en la habitación y me mira. en realidad. . y corro hacia la puerta principal que está siendo golpeada. Sigue buscando a mi alrededor. Cuando finalmente abro la puerta. me retuerzo hacia la puerta y mis dedos luchan con el cerrojo. —Um. —Sé que no puede oírme porque ni siquiera yo puedo. está bien. —Yendo. Estaba asustada. —Lo siento. Está bien. —Estoy aquí. Me arrastro a través del armario. —Porque sabes cómo ahuyentar el miedo. Otro golpeteo. —¿Estás ahí? Me deslizo hasta parar delante de la puerta y apenas logro recordar desarmar el sistema de seguridad antes de abrirla. sintiendo que mi miedo comienza a desaparecer solo por ver su rostro. —Estaba en el dormitorio. Corro como si algo estuviera persiguiéndome y quien está al otro lado de esa puerta es el único que puede salvarme. —¿Te encerraste en el armario o algo así? Porque estaba a punto de romper la puerta si te tomaba cinco segundos más llegar aquí.

Me quedo junto a la puerta. —¿Torrin? Su figura flota fuera de mi habitación. no puedo. —En mi dormitorio. oigo las cortinas moviéndose y las puertas del armario cerrarse. me doy la vuelta para encontrarlo parado delante de mí. esperando. El que me puede sacar de los lugares oscuros y llevarme de nuevo hacia los lugares brillantes. Ya no escucho ruidos. Estás usando mi vieja camiseta de fútbol. entonces no oigo nada más. Porque me mantienes conectada a la persona que solía ser. Enciende una lámpara en el interior de la sala de estar. Eso es lo que realmente quiero decir. —Se mueve por el pasillo y rodea mi habitación. —Espera aquí. . Pensé que se suponía que debía apagar todas las luces. pero también oí cosas arriba. —¿Por qué está tan oscuro aquí? —Estaba yendo a la cama. pero permaneces a mi lado mientras voy por el mundo en el que ésta nueva persona aterrizó. Mientras viene por el pasillo. todavía revisando el apartamento como si estuviera listo para cualquier cosa. Oigo crujidos y deslizamientos. Miro hacia abajo y tiro del bajo. —Se inclina hacia la cocina para encender las luces ahí también y se detiene cuando me nota quieta junto a la puerta—. Después de cerrar la puerta y asegurarla de nuevo. Todo mi cuerpo se relaja. Al principio los oí justo fuera de mi ventana. su espalda enfrentándome. Mira fijamente la entrada con sus cejas juntas como si estuviera resolviendo un problema sin solución obvia. —¿Dónde oíste los sonidos? Señalo el pasillo. —No se supone que debas hacer nada a menos que quieras. Cuando entra por fin. —Sus ojos caen sobre la camisa gastada que me pongo para dormir. no esperaba que tu apartamento estuviera totalmente apagado en la primera noche por tu cuenta. Volveré enseguida. pero como la mayoría de las cosas que quiero decir a Torrin. o apenas los notaría ahora que está aquí? Desde mi habitación. Para alguien que no parece ser una gran admiradora de la oscuridad. escuchando. se detiene para encender una luz. sintiéndose más benigno que amenazante ahora que está aquí. Porque tú eres mi ancla. la oscuridad cambia. y me pregunto: Si volviera a oírlos. ¿me metería en un armario como lo hice.

Hay algunos grandes contenedores de reciclaje detrás de tu habitación. Es diferente de lo que estoy acostumbrada. porque sus ojos me están clavando en la puerta. y un montón de otras cosas. anotaste el gol de la victoria en el campeonato estatal ese año. Papeleras de reciclaje. Mira hacia otro lado por un segundo. Nunca hice esa llamada que papá me recomendó. —He comprobado tu habitación y fuera de tu ventana. —Señala el techo—. así que alguien podría haber estado tirando sus botellas o algo. 8TEPT: Trastorno de Estrés Postraumático. —¿Una distracción de qué? Se encoge de hombros. Me siento avergonzada y tonta e inmadura. pero puedo quedarme un rato. —Mis pensamientos. Y lo siento. si lo hacía. Alguien debe usarlo con orgullo. —Bueno. Vecinos arriba. una persona podría andar de puntillas allí arriba y parecería que un hipopótamo se ha mudado. Así sabes con seguridad. No puedo encontrar nada más. —Está bien. Sonríe. En realidad. ¿Lo invito a tomar algo? ¿En la cocina? ¿La sala de estar? No es que pueda moverme de todos modos. No lo hice porque sabía que. pero sus ojos encuentran el camino de regreso hacia mí. —Trago. por si acaso lo oyes de nuevo. —Me remuevo—. dándome un tiempo difícil y todo. —Me enteré sobre ellos suspendiéndote. Trataré de no despertarte en medio de la noche la próxima vez que mi vecino tire de la cadena del inodoro. Ruidos cotidianos de vida en un apartamento que prácticamente me habían puesto en algún tipo de estado de TEPT8. babea y se despierta con aliento mañanero? Levanto una ceja y me siento aliviada de que esté actuando normal. fue una distracción bienvenida. Y no estaba dormido de todos modos. —Gracias por comprobarlo. Parece más forzado que natural. y con la forma en que se construyen los apartamentos. . sintiendo que esta camiseta es de alguna manera una extensión de mi alma y la llevo para que él vea. También tienes gente que vive encima de ti. —Exactamente. e hizo ese ruido. —¿Tan orgullosamente como llevándola para ir a la cama? ¿Donde la gente ronca. —Luego cruzo mis brazos. No sé qué hacer con él aquí… dentro de mi propia casa. Ya sabes.

—¿Debería? —No sé. Torrin observa la habitación. El sueño está fuera de cuestión después de ser asustada en un armario por unas pisadas y reciclables. y te ayudaré a desempaquetar. pero me gusta. . —Lamento interrumpirlos. como el resto de la casa. Lo siento. Definitivamente has sido el punto culminante de mis pensamientos… un poco de conocimiento de primera mano sería útil. Torrin. y lo sigo. Enciende otra lámpara. Mira por encima de su hombro. Mi sala de estar. —Necesitaba tiempo para pensar. así que supongo que hay una característica que todo esto comparte conmigo. Nada aquí pertenece junto. los pensamientos que me mantienen despierto esta noche.. contiene una mezcolanza de muebles. Lo hace. —Ellos no hicieron eso.. —digo. —¿Y tú? Por la forma en que pregunta. ¿Quieres.. —¿De verdad piensas dormir esta noche? —Me mira como si supiera mejor. ya sabes.no podía simplemente decir que lo sentía. —Te diré qué. y en la luz. me ayudas con esa cosa de conocimiento de primera mano. sino agotamiento. Solicité la suspensión. Un par de mesitas de una venta de garaje y una planta de interior de la guardería en la ciudad. tus pensamientos. Tenía razón. Creo que también le gusta. sé que no se refiere a planes de verano o qué día de la semana es mi favorito. resumiendo cada respuesta para cada pregunta sin contestar la que cuelga entre nosotros. Yo lo hice. —¿Por qué? Su espalda permanece hacia mí cuando se detiene. puedo ver lo cansado que está. así. No tiene tema o cohesión en absoluto. Compruebo el reloj retro colocado sobre la mesa de café. —Inclina su barbilla a la pila de cajas llenas en la esquina. hablar? —Doblo mi pierna debajo de mí mientras me siento en el sofá. Un sillón mullido y una mesa de café del sótano de mis padres. —Pasea por la sala de estar. —No sé. Un viejo sofá de la casa de Sam. —Es casi medianoche. Como si alguien lo hubiera exprimido y todavía estuviese aguantando—. —Se da la vuelta para encararme.. como voy a intentar ahora—: No mereces eso. sin embargo. no es solo cansancio.

Saco otra y la desenvuelvo. y me tira hacia él. y él me mira. La sostengo para que la vea.. Agarro el cúter para abrirlo. pero está envuelto con el resto. Las “desamontoné” y las embalé para traerlas aquí conmigo. y dejar ir a la que me estaba aferrando. fondo y todo. Sus manos dejan de desenvolver el periódico cuando ve la foto. Son unos cuantos floreros que mamá envolvió para mí. Es una de las fotos de los dos que encontré amontonadas en el ático de mis padres. —Corto a través de la cinta y abro la caja. para usarlos para decoración o para flores. ¿verdad? ¿Deshacerse del equipaje? Siento algo más dentro de la caja que no es un florero. Un poco de lo que estoy trayendo conmigo. —Será disección del pensamiento —murmuro y me levanto para ayudarlo a desempaquetar. Exhalo. —Porque he estado tratando durante dos semanas. —Conseguiste tu propia casa. —Creí que era tiempo de conseguir mi propia casa y averiguar quién es esta nueva Jade. desempaquetar será? —Ya se está moviendo hacia las cajas. —Lo entiendo. Levanta la primera del montón. y los dos estamos a medio camino entre una sonrisa y una risa. mirando la foto. Lo estoy mirando. —¿Por qué me muestras esto? —Se sienta en el brazo del sofá. y Torrin no salta hacia atrás cuando saco la cuchilla. y con la otra cosa.. —No todo. En ésta. y oficialmente he perdido mi habilidad para ello —añade. Torrin y yo estamos en Westport Beach. —Para mostrarte que estoy aferrada a algunas cosas de esa vida. y nuestra piel está mostrando el más débil color rosa de un día sin protector solar en la playa. Pongo abajo la foto de baile cursi y meto la mano en la caja para desenvolver la siguiente. y sus ojos trazan las sombras debajo de mis ojos. Es una vieja foto de uno de nuestros bailes. —Yo también he perdido mi habilidad para ello. Cuando la saco. Nuestro cabello está desordenado por la sal y el viento. la mano de Torrin alcanza mi muñeca. Vertiendo el peso muerto. —¿Así que. Lo saco y despliego el papel. Está hasta sus rodillas en el océano. —Desenvuelve el primer florero de su montón de periódico—. —Lleva la caja a una mesa auxiliar y la deja—. . con pose cursi. Entonces lo sostengo para él. y estoy sobre sus hombros. Me gusta.

—Me separo y agito un dedo entre nosotros—. nada puede cambiar eso. Es el de nosotros en la playa. Toma la foto y la pone abajo. Coincide con todos mis pasos. Tiempo. —¿Qué quieres de mí. No lo veo balancearse al borde después de chocar con él. Mi favorito. y lo sabes. lo sabes. Esa parte ha terminado entre nosotros. —Retrocedo rodeando la mesa de café. —No ha terminado. No deja de seguirme—. no lo sé. no lo deja pasar. Nunca reflejará lo que se esconde debajo de la forma en que solía hacerlo. Jade? —Se arrodilla al lado del cuadro roto y . Esto me está matando. Torrin. agarra mi brazo para evitar que me caiga. —Cuando tropiezo con la pata de la silla. —¿Por qué no? ¿Por qué? La pregunta que daría casi cualquier cosa por saber contestar. Doy un paso atrás. pero esta vez. lo veo llamando a mi engaño. Me deja seguir avanzando. porque sabes que nunca terminará. circunstancia. da un paso adelante. Un centenar de pedazos afilados y rotos que nunca volverán a estar bien. y en ellos. no. No deja de arrastrarme más cerca hasta que mi pierna choca contra la suya. Tú y yo. Cuando siento que su otra mano empieza a moverse alrededor de mi costado. tragedia. —Sí. no hay un final para nosotros. mis ojos se abren. —Esta vez me agarro cuando tropiezo con una pata de la mesa—. sin embargo. Miro fijamente las piezas rotas y siento que me estoy mirando a mí misma si estuviera hecha de vidrio. —Tiene que haberlo. Su mano alrededor de mi muñeca se aprieta. —Cierro mis ojos e imagino esa armadura de nuevo. Me alejo. —¿Esto? No puedo traer esto conmigo. No me doy cuenta del cuadro que se balancea en el extremo de la mesa. Debe ser así. se acerca. No me pierdo cuando se estrella contra el suelo y se rompe. No puedo seguir haciéndolo. Se levanta del brazo del sofá y se acerca a mí. —¿Qué parte de nosotros llevas contigo? ¿Solo los recuerdos? ¿O hay espacio para más? —Torrin. incluso si pudiera pegarlos de nuevo juntos. Sus ojos claros me miran como si supiera que estoy mintiendo. —No.

lo que dije se asienta. Solo está de pie allí. Deberías irte. Una pieza de vidrio engancha su piel. No pienso en la posibilidad de ello ni en la factibilidad de la misma ni en sus consecuencias y repercusiones. Con paciencia. ¿Qué quieres? No lo que crees que se supone que quieres. ¿por qué no lo entiende? Él es todo. Solo a ti. Su boca comienza a abrirse como si estuviera preparado para discutir de nuevo. Cuando alza la vista. me doy la vuelta. pareciendo medir el espacio entre nosotros. No lo que todo el mundo te dice que debes querer. —No lo sé. ¿Qué quiero? Sigo mirándolo. Ni siquiera se da cuenta. —Cruzo mis brazos y me muevo hacia la puerta para abrirla. Yo. Se pone de pie y pone el marco y sus pedazos rotos sobre la mesa. ¿Qué quieres tú? Lo miro y pienso en esa pregunta. —Bueno. No sé lo que estoy diciendo. se da cuenta de lo lejos que he llegado. —Sí. seguido por un encogimiento de hombros—. —¿Crees que esto es fácil para mí? —grito. Sus nudillos estallan mientras mira hacia la puerta. —A ti —digo. pero una realidad complicada. . sabiendo que no se supone que debo? —¿Te detendrás con el supuesto? —Pasa a través de la habitación y se detiene delante de mí mientras me preparo para el choque. pero luego. señalándole. Está mirando el espacio entre nosotros con una expresión que lo hace parecer como si estuviera luchando contra algo. y su pulgar comienza a sangrar. No pienso en lo que me pasó. ¿qué quieres exactamente de mí? Sigo saliendo de la sala de estar. solo sigue poniendo las piezas en su lugar. No dice nada. Así que. y no tengo nada más que dar—. Metódicamente—. una por una.alcanza el marco. Un minuto creo que lo sé. Cuando no lo oigo moverse. —¿Quisiste decir eso? Dejo ir el aliento que estoy sosteniendo y empiezo a abrir la puerta. ¿crees que puedes averiguarlo? Seguro que haría mi vida más fácil. todo. No pienso en la persona que soy ni en la que él es. Sus ojos queman—. y al siguiente no tengo ni una maldita idea. Pienso en su pregunta… ¿Qué quiero yo? Es una pregunta simple y una respuesta fácil. La salida será más fácil para él si actúo como si yo fuera la que lo sugiriere—. ¿qué dije? ¿Qué estoy haciendo? —Olvídalo. ¿Algo de esto? ¿Teniendo estos sentimientos. Dios.

Es familiar. Cuando empiezo a besarlo de regreso. no sé qué hacer al principio. sus dedos se deslizan por mi cuello hasta que dos de ellos se presionan en el espacio bajo mi mandíbula. Suena como recuerdo. Se siente como recuerdo. La forma en que me siento segura y protegida. No le toma mucho tiempo derretir mis labios. Han pasado diez años desde que besé a Torrin Costigan. Tal vez el beso de mi vida. Se dirige hacia la puerta. Su cuerpo se desliza frente a mí. Mis manos se deslizan contra la puerta cuando siento el calor de su cuerpo mezclándose con el mío. Sus dedos se curvan en la piel de mi hueso de la cadera. y alinea sus ojos con los míos. siento algo dentro de mí deshaciéndose. la cierra de golpe. pero creo que podría ser la resolución. No recuerdo el tan agudo rasguño de su barba corta contra mi mejilla. Antes de que me bese. No estoy segura de lo que es. El beso de la década. hace que una década pase sin parecer que valga la pena. y cuando ve la velocidad de mi aliento. y justo cuando creo que está a punto de desaparecer a través de ella. . y es diferente. mis manos serpentean alrededor de su cuello para acercarlo más. —Entonces no voy a ir a ninguna parte. Su otra mano se desliza hasta mi pierna y se mete justo debajo de su vieja camiseta. Sabe como recuerdo. No recuerdo la fuerza que posee ahora. sosteniéndome tan estrechamente entre él y la puerta que no puedo desmoronarme. una esquina de su boca se contrae. Todavía hace ese gemido bajo en su pecho cuando enredo mis dedos en su cabello. y su pecho lentamente me presiona contra ella.. Dejo de respirar cuando su boca se mueve hacia la mía. y como nada puede llegar a mí cuando está cerca. Cuando me besa. Sus manos todavía se entierran más profundas cuando paso mi lengua por la suya.. Es el primer beso en una década. —¿Estás seguro? Su fuerte mano agarra el lado de mi cuello. pero con la forma en que me está besando ahora. Y estaré seguro de ti por el resto de mi vida. No recuerdo el gruñido áspero que vibra contra mí cuando deslizo mis dedos por su pecho. Mi pulso late contra las yemas de sus dedos y mi aliento se escapa otra vez. entonces su rostro se acerca. —He estado seguro de ti desde que tenía quince años. Sus ojos bajan a mi boca.

o va alrededor de tu dedo. Cuando me levanta y enrolla mis piernas alrededor de él. Mis dedos rozan a lo largo de la cintura de sus vaqueros. pero solo dura un momento. Antes de que la camiseta golpee el suelo. Otro estruendo vibra contra mí cuando encaja sus caderas un poco más apretadas contra las mías. Mis dedos encuentran el dobladillo de su camiseta y la suben por su cuerpo. Su mano rodea el anillo y mi mano mientras me lleva al dormitorio. sé que lo recordaré todo. este momento es fugaz. Se ve igual que la noche que se lo di. Realmente recuerdo algo de esto. Sus labios se separan por aliento. —Se queda en mi cuello. Lentamente. Después de esta noche. estaría bien. Es la clase de urgencia que trata de compensar ese tiempo. sus manos deslizan mi camiseta por mi cuerpo. Si pudiéramos quedarnos así. —Dejo que la cadena de oro se deslice entre mis dedos antes de alcanzar el anillo descansando contra su pecho.. pero no recuerdo el resto. . —Todavía lo tienes. recorro sus hombros y entonces llevo mi exploración bajo sus pectorales y termino en los planos de su estómago. Su cuerpo caliente contra el mío. Su vieja camiseta revolotea delante de mi cara. Lo miro y levanto mis brazos por encima de mi cabeza. No me ha besado en diez años. Veo algo colgando de su cuello que no había notado al principio. Pero sé que no podemos. ralentizándose al llegar a su cremallera. su pecho duro contra el mío. me contempla. sus dedos todavía en mi pulso presionan un poco más. El tiempo no lo ha deslustrado como tiende a hacer. Creo que he encontrado cualquier tipo de curación que necesito si puedo quedarme así para siempre. La edad no ha desgastado los intrincados surcos del diseño. y sus ojos están vivos. así que lo beso de nuevo. Siento su sonrisa incluso cuando nos besamos. y siento una corriente fría de aire atravesar mi piel desnuda. Retrocede solo lo suficiente para dejarme terminar de sacarla. Ver al hombre llevando el anillo que le di al muchacho hace diez años hace que me duela el pecho. Como si me diera la oportunidad de parar si lo necesito. se presiona contra mí de nuevo. El uso no lo ha hecho inútil. Pongo mis manos sobre su pecho desnudo. Cuando retrocede de nuevo. entonces su boca está sobre mí otra vez con una urgencia que es nueva..

no era el momento adecuado. Puedo distinguir débilmente a su corazón latiendo contra mi espalda. antes de bajarme a la cama. Sé que era importante .. Mi parte hecha añicos. Pero eso no me impide seguir disfrutando mientras está ocurriendo.. Esa es la primera cosa que pienso mientras empiezo a despertar. Pasará. Quiero volver a dormirme y congelar este momento. pero besó mi frente y susurró algo en mi oído. pero otra parte soy yo. Pensé que acababa de recordarse lo que era y que se dio una ducha fría mental. Tiene que hacerlo. Cuando me llevó a mi habitación. Todavía estamos vestidos. rodeándome de la cabeza a los pies. así como la sensación de estar intacta. Quiero permanecer en este mundo entre dormida y despierta y sentirme completa el resto de mi vida. y su lenta respiración empaña el costado de mi cuello. Ahora puedo sentir su cremallera rozar mi columna vertebral. No estás cayendo en la cama con un cura. Parte de ello es por la somnolencia. Estás subiendo a ella conmigo. Se mueve en su sueño. No quiero terminar de despertar. pero no tanto como para ahogar el conocimiento de lo que él era. se detuvo. de alguna manera se las arregla para acercarse más. es efímero. y su cuerpo está acurrucado al lado del mío. Creo que fue importante para mí escuchar eso. El brazo de Torrin está cruzado a mi alrededor. Control fue algo de lo que ambos parecimos sufrir un ataque anoche cuando llegó el momento de cruzar el umbral final. Aún no. En su mayor parte. y yo sabía que mientras él estaba definitivamente listo. Pero no puedo. Sé que el momento. y puedo notar otras partes presionadas contra mí por debajo de su pecho. Mi cabeza podría haber estado nadando con las cosas que su cuerpo le hacía al mío. unca supe lo roto que podía sentirse todo. Su pierna está metida entre las mías. Torrin sabía que no estaba preparada.

Creo que a veces su conciencia piensa que pertenece más al mundo de los sueños que al real. cuando Torrin se metía a hurtadillas por la noche en mi habitación y nos entreteníamos hasta que mi alarma estaba a pocos minutos de sonar. Sus brazos se tensan por un momento. Todavía está dormido. No me importa lo que se “supone” que los adultos hacen. al igual que una persona que hace rodar una roca hasta el borde de un acantilado no puede impedir que se caiga. Cuando su cuerpo se revuelve contra el mío de nuevo. Las luces están encendidas. Así que necesito encontrar una camiseta. pero todo mi apartamento está brillando desde adentro también. Nos quedaremos atrapados en este carrusel de tocar y besar.para él que yo lo creyera. Y lo hice. Sin embargo. volver a lo que estuvimos haciendo la mayor parte de la noche será inevitable. Sigo contoneándome y deslizándome. Sé que soy incapaz de bajarme cuando estoy con él. Sacar mi cabeza de debajo de su brazo es más difícil porque tengo que levantarlo un poco. Esta mañana. recojo su camiseta de fútbol del suelo y me la pongo. Cuando mis piernas están balanceándose sobre el costado del colchón. Nada se siente incorrecto. Aguantando la respiración. quiero preparar el desayuno para él y necesito encontrar algo para ponerme porque. esto todavía se siente bien. pero eso no cambiaba que él es lo que es. No me arrastraré en la cama con las luces apagadas otra vez por un buen tiempo. cada uno a su manera. Son casi las siete de la mañana y el sol corre a través de todas las ventanas. me giro para verlo. Siempre ha tenido el sueño pesado.. Casi todas ellas. La .. y se siente como si pesara cincuenta kilos. Me paseo por mi dormitorio y me deslizo por la puerta entreabierta. y creo que él tampoco lo puede hacer. pero cuando me quedo quieta se relajan. No podríamos detenerlo. sé que está despertando. como si pudiera sentirme escapando. Ambos sabemos cómo movernos alrededor de un colchón sin hacer ningún sonido. Todavía envuelto alrededor de mi cuerpo fantasma. me deslizo por el colchón. En el vestíbulo. Gracias a Torrin. apartando las sábanas que están sobre mí mientras me muevo. ni siquiera si el Vaticano está llamando o los medios de comunicación están desfilando por mi apartamento. al igual que yo soy quien soy. colgando como si la nada alrededor de él fuese toda la sustancia que necesita. Sostengo la respiración un poco más y me levanto tan despacio que ni siquiera el colchón hace ruido. pasa por un proceso antes de despertar. Tengo mucha práctica con esto desde hace años. si se despierta y seguimos así. No estamos disponibles.

De qué color es su cepillo de dientes. No es que pudiera haber hecho nada con él. Si visita la tumba de su padre todos los meses. ¿Pero qué querría el Torrin de veintisiete años? ¿Qué come ahora en el desayuno? ¿Qué es lo que bebe? No lo sé. los encuentro casi vacíos. hemos estado demasiado abrumados por el peso de las cosas grandes. Si todavía tuviéramos diecisiete años. ¿Qué toman mis padres en la mañana? ¿Qué recuerdo de lo que tomaban los amigos de mis padres? Siento una sonrisa cuando recuerdo. nunca esperé que no saber qué come para desayunar me golpearía tan duro. Hemos pasado tiempo juntos desde que regresé. pero sí sé que sea lo que sea. Sé lo que el viejo Torrin respondería a esas cosas. incluso los destinados a cubiertos y paños de cocina. pero no conozco su versión diaria. me doy cuenta. Sin embargo. sacaría una lata de refresco de la nevera y una caja de cereales azucarados del armario. café. Qué hace en su tiempo libre. frente a la mesa de comedor. pero no ha sido descubriendo esos detalles. no verifiqué la nevera ni los estantes anoche. Le conozco. es tan importante como quién está debajo de todo. Quién es en la superficie. Mamá fue a buscar algunas provisiones básicas para mí ayer. y voy a la otra ventana. cuando se apilan juntos. Pienso un minuto más. No es que supiera . Quiénes son sus amigos. no tengo cafetera. son tan importantes como las cosas grandes. para dejar entrar más. y no veo nada que parezca café. Qué come. ¿verdad? Después de abrir unos cuantos armarios. Los armarios blancos de la cocina brillan a la luz de la mañana. Así que no sé lo que le gusta para el desayuno. Todavía lo conozco. eso no va a impedirme intentar darle lo que quiere. ya que. No es solo la ausencia de luz. Abro el resto. pero no sé qué hay más allá. Es un clásico para los adultos. pero no sé cuáles tomó. Debido a que todavía tengo que convencerme para comer. Al menos no mucho. ¿Qué prepara una chica para el tipo en su cama la mañana siguiente? Me inclino en el mostrador de la cocina y pienso en eso. al hombre que está en el centro de todo.mayoría de ellos no conocen la oscuridad de la forma que yo lo hago. Los detalles aparentemente insignificantes que. Si todavía cambia su propio aceite o qué barra de chocolate escogería de una máquina expendedora. Apoyada en el mostrador de la cocina. pero no sé las repuestas que daría el Torrin de estos días. sino el verdugo de ella. probablemente no lo tenga.

Es imposible no cambiar cuando me mira así. Sonrío mientras camino por el pasillo. observándolo. aunque no en este contexto. Tal vez si solo lo miro lo suficiente. — Tiro del dobladillo de mi camiseta mientras lo miro. No son mis vecinos moviéndose por arriba o alguien dejando su reciclaje. Me quejo y me dirijo hacia mi cuarto. pero no se siente como uno. Estoy buscando la caja amarilla encima de la nevera cuando escucho algo. trato de recordar por qué estoy aquí. Cheerios.qué hacer si tuviera una porque. pero no tengo porque todavía soy una niña que piensa que sabe como el culo. Medio desnudo y mirándome de la manera en que cada persona quiere ser mirada por otra al menos una vez en su vida. y estuviste fuera durante diez años. En mi cama. No pasa mucho antes de que se caiga de mis brazos y golpee el . Es impresionante. —En camino. —Cheerios suena increíble. es lo que quiere. Cuando lo hago. me siento más intacta que desmoronada—. No sé si esto es lo que toma la mayoría. o todas las mañanas. porque en mis sueños. Me muevo hacia la ventana. aunque probablemente lo hubiera descubierto con un poco de prueba y error. —Sí. Yo también sonrío. pero al menos ésta. Nunca hubiera pensado que se sentiría como una prueba que tengo que tomar para graduarme en la adultez. Es como un sueño. así que creo que alguien suele tomar café por la mañana. —Sí. —Estuve fuera por cinco minutos. —Sus ojos se abren—. Una olla de café. Pero creo que tengo leche y cereales. —Sus ojos están cerrados. apretando la caja de cereal contra mi pecho. nunca he hecho café en toda mi vida. Su mitad superior desnuda contrasta con las suaves almohada y sábanas enredadas alrededor de sus piernas. y todavía está acostado en la cama como si me estuviera sujetando. ¿qué tal un plato de Cheerios para despertarte? Me muestra un pulgar hacia arriba. Cumplí mi condena cuando se trata de extrañarte. Eso es un comienzo. Es un sonido familiar. ¿Sigue siendo un tipo de azúcar-en-cada- comida? ¿O se ha transformado en uno de esos Seattleanos que solo comen comida que parece que fue creada para unicornios? Apenas he estado allí dos segundos cuando una sonrisa soñolienta se extiende sobre su cara. puedo descifrarlo. —Te extrañé.

Sabe que algo está mal antes de que lo enfrente. vías para que él escape mientras tropiezo en el pasillo. Pronto. o me sigan. Tantas líneas. me doy cuenta de que hay muchas más partes de él que no he visto. Si no hago algo. No pregunta quién. no lo hagas. Su expresión va de serena a preocupada en un parpadeo de mis ojos. lo sé. Pero lo harán. La forma en que lo dice. —¿Qué pasa? Congelo-enmarco este momento y lo archivo en la parte superior de mi memoria. ¿Saben que está aquí? No. . pero el recuerdo de él sí. Fuera. y mientras lo sigo. —Bueno. Tengo una confesión que hacer. Este momento no puede durar. No pregunta dónde. Su expresión se arruga cuando retira las sábanas y salta de mi cama. a pesar de que están estacionados un poco atrás gracias a la barrera de la policía colocada en el lugar. Estoy pensando en la forma de sacarlo de aquí. Eso tendrá que esperar. veo lo que hay detrás del ruido familiar. Debería haberlas dejado cerradas. más allá de la puerta. el pánico hunde sus garras en mi garganta. —Están aquí. listos con sus bisturíes y sierras de hueso para diseccionarme. y ya están aquí. Podría pasar una noche entera conociendo cada uno de ellos. pedazo sangriento a pedazo sangriento. Siento como si estuvieran justo fuera de mi ventana. son los medios de comunicación. o lo documenten. Mi corazón cae hasta el fondo de su tumba a seis metros bajo tierra. Me encontraron. No podré salir de mi apartamento sin pasar por ellos. Los músculos de su espalda están tensos. —¿Quieren una historia? Les daré una historia. No podré hacer nada fuera de este espacio de trescientos metros cuadrados sin que lo vean. —Corro tras él. la forma en que pasa delante de mí. No debería haber abierto las cortinas..suelo. ya que lo que quiero y lo que es mejor para él son dos cosas opuestas. Qué va a hacer y qué va a decir —Torrin. Torrin. ¿Cómo me han encontrado? Apenas he sido residente durante veinticuatro horas.. surcos y caídas que quiero tocar y explorar. No pregunta cuántos.

—Entonces. No quiero seguir entrando furtivamente a través de ventanas y puertas oscuras.. sin camiseta a las siete de la mañana del sábado. no pondrás fin a nada. El calor de su mano ya se siente a través de mi camiseta. Cierro los ojos apretadamente y trato de concentrarme. Ya no sé qué hacer. No tartamudeo. No puedo dejar que corrompan lo que tenemos. porque sabes que eso es lo que va a pasar. y no puedo hasta que sepa cuál es esa historia. .. —Cuando digo su nombre. Y no voy a arrastrarte a este lío mientras estoy dándome tiempo y tratando de recuperarme. Miro a la puerta. Ven lo que hizo. Lo detiene. —Cuando está llegando a la puerta. mi estómago se contrae cuando pienso en lo que está esperando ahí fuera. —Agarro su otra muñeca y me paro frente a él. —¿Crees que eso es lo que quiero para ti? ¿Otra razón para que los medios de comunicación no te dejen sola? —Los músculos de su cuello salen a la superficie—. ambos saldremos como si nadáramos en la misma pocilga de moralidad que los Earl Raes del mundo. me lanzo delante y agarro su muñeca. La gente me mira y ve a un hombre. ¿qué se supone que debemos hacer? —Su muñeca se retuerce en mi mano tratando de liberarse. No te dejarán. la mandíbula de Torrin se pone rígida—. Por favor. de convertirlo en algo feo y vergonzoso. no me lo pidas. Jade. —Me detengo para recobrar el aliento—. para. Solo sigo diciéndole la dura verdad—. penetrando en mi piel. Earl Rae Jackson. No me refiero solo a los medios de comunicación. —Sé que no se irán hasta que cuente mi historia. Solo va a ser el comienzo de un proceso largo y doloroso en el que. Me está matando. Momentáneamente—. —Lentamente me muevo. Su pecho se mueve tan rápido como lo hizo durante ciertos momentos anoche. Se pondrá peor. No desvío la vista. No puedo hacerte eso. al final. Me está haciendo lo mismo. Encontrarán una forma de quitarnos eso. No quiero seguir haciendo como que somos viejos amigos. Cada beso. —Lo sé. Está tan desgarrado que lo veo a punto de partirse en la mitad. extendiéndose a mi cabeza y jugando con mi sentido del razonamiento. —No. La levanta para colocarme el cabello detrás de mi oreja. Si sales y empiezas a gritar sobre cómo están las cosas entre nosotros. pero no nos van a dejar en paz solo porque les pidamos que lo hagan. cada toque. No quiero que el mundo me mire y vea al padre Costigan. Los ojos de Torrin van a la puerta. lo juzgan y cruzan los dedos para no encontrarse nunca con alguien como él. Pero el punto es… —Exhala y baja su mano por mi espalda—. Tampoco puedo dejarte. No quiero seguir fingiendo. cada momento privado. colocándome entre él y la puerta—. No puedo dejar que nos hagan eso. Necesito tiempo para entenderlo.

le rodeé con un brazo y lo dejé llorar. me estás obligando a mí. Exhala. —¿Qué debo hacer? —Su voz es ronca como si alguien lo estuviera ahorcando. Los suyos ya están abiertos. o seguir adelante. Las cosas más pequeñas. no dice nada. y fue el día que lo encontré pasando la noche en los escalones de la entrada a su casa. me hacen caer en picada. Tengo recuerdos. Esto es lo más cerca del llanto que lo he visto desde entonces. Se merece lo mejor de lo mejor. envuelve sus brazos alrededor de mí uno tras otro. no lo hagas. pero si haces esto. insignificantes. Por qué esto es tan importante para mí. Su frente baja hacia la mía y nuestros ojos se cierran. mal. Como esa tarde gris en sus escaleras hace quince años. Va a tomar tiempo. o volver a mi vieja vida. Al menos la única clase de eternidad que Torrin Costigan y yo podemos tener. pero no creo que vea lo mismo que yo cuando me miro al espejo—. —Nadie me obliga a hacer nada. Me mira. y me atrae cerca. Mis manos se colocan alrededor de los costados de su cuello. pero abro mis ojos. no dije nada cuando me acerqué a él. y hasta que pueda darle eso. Él es importante. Ese día. ¿Me puedes dar eso? Solo he visto llorar a Torrin una vez. pesadillas e imágenes en mi cabeza que traumatizarían a un sádico. Su cabeza se acurruca contra la mía. —Doy un paso atrás para que lo haga y mantengo mis brazos a los costados. —Porque es una elección que quiero que hagamos cuando sea el momento adecuado. Fui reintroducida en el mundo hace unas semanas después de años lejos de él. —¿Por qué? No me retracto. La de clase finita. —Me detengo. No quiero que seamos forzados a tomar esa decisión. Eso atrae su atención. no puedo seguir—. Acaba de cerrar el espacio entre nosotros. —No. Necesito ponerme bien para no hacer esto. —Mírame. cuando todos los demás estaban dentro tras el funeral de su padre. Torrin. Las arrugas cubren su frente. Voy a necesitar tiempo. —¿Y si quiero ser arrastrado? —Te lo pido —suplico—. . y la ira que rueda a través de sus ojos se desvanece. Sería tonta si pensara que puedo superarlo rápidamente. recordando por qué estoy diciendo esto. y me sostiene por lo que parece una eternidad. Él. nosotros. Me senté a su lado.

Mientras se gira para irse. Desconéctate. estoy dispuesto a aceptarlo. Sé maravilloso. lo detengo. —He vivido una vida plena. Y trataré de averiguar quién soy mientras lo haces. y ni siquiera tengo treinta años. pero al menos esta vez puedo hacerlo—. —Sí. Sus brazos se apartan de mí y caen pesadamente a sus costados. —Vuelve a ser sacerdote. contagioso. Lejos de los medios de comunicación. bañado en la luz del sol. y sé lo afortunada que soy por tener esto como mi último recuerdo de él. su sonrisa eclipsando todo. Ve a ser tú mismo. Entonces le doy un beso de despedida. Se las arregla para sonreír porque creo que sabe que un ceño fruncido me mataría. Toma la puerta de atrás. Sea lo que fuere. —Y una cosa más. —Señalo con mi barbilla al otro lado del pasillo. Tengo que decir adiós. compasivo y todas las cosas que me atrajeron de ti. —¿Algo más? También sonrío. Lejos de la tormenta—. Sin camiseta. Sé esa luz. Se las arregla para darme una pequeña risa. —Me inclino hacia atrás y lo miro. . porque creo que un ceño fruncido lo mataría también.

Sonrío porque está haciendo una broma. Sé que ha sido un proceso difícil para ti. La semana que pasó entre su llamada y hoy. así que debería haber estado lista para las miradas. Cuando nos sentamos por primera vez en su escritorio para hablar. —La detective Reyes cierra la carpeta delante de ella—. y estoy mejorando con las respuestas condicionadas. Reyes levanta su bolígrafo. se paró y me hizo un gesto hacia un pasillo. Ofreció tanto la sala de descanso como una sala de interrogatorios. Esperar un par de semanas por el resto de tu historia fue lo menos que pudimos hacer. Gracias por toda su paciencia. El archivo permanece cerrado. fue más rápida de lo que me hubiera gustado. pero no sin poner para ella una fecha tan tardía como pudiera sin tentar mi suerte. sentí a todos mirándome. Estuve de acuerdo. al final. fui a la sala de interrogatorios. pero le dije que la encontraría en la estación. —No hay problema. Cuando empiezo a empujar mi silla hacia atrás de la mesa. la detective Reyes me llamó para preguntar si estaría dispuesta a revisar mi caso nuevamente. —Bueno. Estoy reaprendiendo al ritmo de una tortuga con tres piernas rotas. pero al menos estoy avanzando. La detective Reyes se ofreció a ir a mi casa a revisar las últimas cosas. — racias por tomarse el tiempo para sentarse y repasar unos últimos detalles. La entrevista tomó menos tiempo de lo que esperaba. y todos están familiarizados con mi padre. Es una cosa pequeña que se siente como algo grande. Una semana después de mi noche con Torrin. —Se inclina hacia atrás en su silla. como si estuviera tratando de sentirse cómoda. Reyes debe haber visto mi malestar porque no me preguntó si quería moverme. la policía no logró encontrarte durante diez años. . pero no parece ser el tipo de persona que podría estarlo—. haciéndome preguntarme por qué no podíamos haber hecho las preguntas por teléfono. o ambos. Supongo que la mayoría de ellos estaban involucrados en mi caso ya sea al principio.

una serie de preguntas muy extrañas. —Esto va a ser muy rápido. —¿Así que nunca viste al vendedor? —Gira el bolígrafo entre sus dedos—. —No había nada cuando desperté.. —Las Converse negras con las que fuiste secuestrada. —Muy bien. . Y no. pero ese bolígrafo sigue girando círculos lentos en sus dedos como si estuviera pensando en algo. —Sí. Llevaba otra ropa. así que estoy sorprendida por que lo esté preguntando. ¿Tenían pequeños corazones que habías garabateado en la puntera de la goma? Asiento. Hace un sonido como si estuviera desconcertada y tratando de solucionar un problema. está mirando el bolígrafo. No tengo que explorar mucho. —Sé que lo he mencionado antes. Mi par de zapatillas favoritas. —No. y no fui yo quien escribió esos corazones negros en la puntera de la goma: fue Torrin. —¿Dónde están? —pregunta. y empiezo a sentir que estoy girando alrededor de la habitación con ella. porque todavía no he logrado enterrarlos muy profundamente. ¿Por qué lo preguntas? Sigue observando el bolígrafo. Earl Rae me encerró en el armario. La expresión de Reyes es plana. Siempre lo hacía cuando alguien aparecía en la casa. No me está mirando. —Aprieto mi suéter más fuerte alrededor de mí porque hace frío en esta habitación.. ¿Lo recuerdas? Tengo que explorar en mi mente por un momento porque he estado trabajando en reemplazar esos recuerdos con los nuevos que estoy haciendo. Me dijo que lo había quemado todo. Reyes asiente y continúa. —¿Así que esas zapatillas no podrían haber estado alrededor de la sala de estar en el momento en que fuiste rescatada? —No. hubo un vendedor de paneles solares que estuvo en la casa de Earl Rae dos días antes de tu rescate. lo recuerdo. Todavía las extraño. —¿Lo viste? Junto mis cejas. De ninguna manera. ¿Había alguna manera que él te hubiera visto? ¿A menos que tuviera la visión de rayos X de Superman? —No. Algo acerca de lo que casi puedo sentir que Reyes está pensando me está dando frío también—.

Earl Rae tenía todas las ventanas de la casa cubiertas. —Bueno.. Por su cuenta. así que decidió localizar a Earl Rae. así podía cambiar mi historia? ¿Por qué no me lo contó? Esa es la pregunta que sigue dando vueltas en mi cabeza. —Después de decirnos lo que recordaba de Earl Rae en la gasolinera. con la esperanza de sonar tan convincente como tengo que serlo. Por la razón que fuera. hace un sonido agudo que retumba en la habitación—. estaba tan cerca. —Oh Dios mío. Pero también me siento preocupada. es un crimen. ¿Por qué no me lo dijo? ¿Por qué no me lo dijo. —Reyes me mira—.. —Sabes.. A la policía. —Reyes deja caer el bolígrafo giratorio de sus dedos. Sin decirnos —gruñe Reyes—. porque sabe que no necesito una confirmación. o no quería que mintiera por él o no pensó que fuera algo grande. ¿ese vendedor de paneles solares? —Niega una vez—. A Earl Rae le llevaba un poco de tiempo meterme en el armario. Trago y continúo—: Y Earl Rae podría haber estado mintiendo sobre quemar todas mis cosas.. —Pero no te vio. podría haberme visto entonces. Mis pulmones fluctúan justo antes de que sientan que están a punto de estallar. dijo que te había visto en el pasillo. Siento muchas cosas en ese momento. . Cuando nos habló de su pequeña operación encubierta. Fue él. Mintió. Reyes permanece en silencio durante tanto tiempo que mis manos comienzan a temblar. —Me ha salvado de tantas maneras.. Tengo que salvarlo ahora. Así es como te encontramos.. Tengo que hacerlo bien. y en ciertos casos. Supongo que una mentira sobre ver a una chica desaparecida y que resultara que la policía reunió a una docena de personas para asaltar una casa. Eso es suficiente para que lo acepte. Cuando golpea la mesa. Miro a la mesa. No era exactamente un vendedor. estábamos derribando la puerta. entra en esa categoría. no me dijo. junto con tus zapatos en la habitación de enfrente. Sé que fue él. ¿No es así? No asiente. No es como si pudiera confirmarlo. En su mayoría estoy un poco abrumada por saber que era él. pero supongo que la respuesta sencilla es que no me lo dijo porque no quería. Y tus zapatillas son cenizas que se llevó el viento hace años. tal vez podría haberme visto.. Este sentimiento crece a medida que el otro retrocede. Sé que eso nunca es bueno. ya sea que no quería que lo supiera. y que todavía podría estar atada a esa cadena de no ser por él.. Dos días después. no estaba contento de que las cosas no estuvieran moviéndose a la velocidad de la luz y no estuviéramos derribando puertas ese día.

Parpadeo hacia ella. —Me encontró. Por qué no está tomando notas como antes. y no perjurarte a ti mismo para conseguir que un equipo SWAT derribe la puerta de un tipo que recordaste que dijo algo espeluznante a tu novia hace diez años. estaba aquí todos los días buscando una actualización o dando una él mismo. Y sí. sino un sacerdote que mintió. pidiendo que todos los hombres del departamento se prepararan y aparecieran en la casa de Earl Rae. Me vio. nada habría impedido que te trajera a casa. no lo hagas —le digo. durante ese primer año. —Si Torrin Costigan te hubiera visto ese día. o un mechón de cabello que sospechara que fuera tuyo. ya que era una entrevista de cortesía y no un interrogatorio oficial. —Reyes se encoge de hombros—. —Las mantiene levantadas por otro segundo antes de bajarlas—. o tus zapatos viejos. —Reyes desliza la carpeta por la mesa—. —No trabajé en tu caso al principio. —Me inclino hacia delante en mi silla—. —¿Lo sabías? ¿Cómo? Reyes comprueba las cámaras colocadas en la habitación. Reyes levanta sus manos mientras empiezo a acelerarme. Dios. y esperaría dos días para que te rescatasen. está bien. Sabía que Torrin estaba mintiendo cuando llegó aquí. pero mi tono suena más a una súplica—. Lo recuerdo. —Su mirada se aparta de las cámaras—. No es solo alguien que mintió. bajaría los escalones del porche. No sabía el significado de darse por vencido. Los llamó en sus días libres. Torrin Costigan no vería una sombra de ti en un pasillo. hace que suene mal. —Por favor. y dejaría que le cerraran la puerta en la cara. pero tengo la sensación que está revisando porque no quiere que filmen lo que está a punto de decir. No lo recibí hasta hace poco. Me contaron todo acerca de Torrin Costigan y cómo. Reyes hace una pausa como si estuviera esperando una confirmación. Solo si crees en cosas como la ley. ¿Importa cómo lo hizo? —Bueno. los llamó incluso después que se retiraran. pero no voy a abrir la boca y decirle cualquier otra cosa que pueda meterlo en problemas. —Jade. Eso lo haría cien veces peor si esto fuera publicado. pero conozco a los detectives que trabajaron en él cuando desapareciste. Ese tipo de persona no ve a la chica que ha estado buscando durante diez años y se da la vuelta y se aleja. y decir la verdad. Miro la carpeta y me pregunto por qué todavía está cerrada. podríamos haber encontrado el cuerpo de Earl . Me dijo que no estaban grabando nada.

No para decirle lo que faltaba en mi historia. —Niega. —Entonces. —Escucha —dice Reyes—. No te conté nada de esto al principio porque sabía que tenías suficiente. Me encontró. —Mi cabeza se siente pesada de confusión—. él te buscaba. No iba a decírtelo porque no cambia nada acerca de quién es él y quién eres tú. ¿Por qué no me lo dijeron? Los ojos de Reyes se estrechan un poco mientras mira a la puerta. y por un momento no está aquí.. Todo lo que le importaba era llevarte a casa. Me pregunto si esta es la razón por la que pidió que nos encontráramos. que él fue el responsable de llevarte a casa. realmente no lo estaba. en . ni siquiera me lo dijo. —Tu padre no lo sabe. y policía después. Él también estaba conmigo. —Y en cuanto a por qué no te contó. no le importaría mucho. aunque mi primer instinto es asumir que papá se convertiría en el “poli malo” si alguna vez lo descubriera. No solo siguió creyendo. incapaz de encontrar una posición cómoda. recuerdo algo que me ha estado diciendo toda mi vida: primero es padre. Se negó a creer que te habías ido. Él me encontró. No solo me buscó. fue un informador anónimo quien nos dio lo que necesitábamos para encontrarte. o cualquier cosa que viene con eso. porque yo seguro que lo haría. —Nunca me lo dijo. mi papá. Pensé que querrías saber. Pensé que querrías saber que cuando todos decían que nunca volverías a casa. Indagando. pero nunca se dio por vencido. Todo lo que quería era encontrarte. Todavía estaba allí.Rae un día. Pensé que querrías saber que cuando todo el mundo estaba cediendo a las estadísticas. él te trajo de vuelta. creo que es porque no quiere la fama o reconocimiento. —Golpea la mesa con su palma—. o a alguien. simplemente no lo aceptaría. Tú estabas ahí. pero la bala en su cabeza no habría sido por su propia mano. Mis ojos se ensanchan. Buscando. No tenía ni idea. —¿Por qué no le dijiste a nadie? Reyes se encoge de hombros. Esos diez años que pensé que estaba muy sola. pero me quedo callada porque. Me muevo en mi asiento. Esa cuerda podría haber estado tirante y al punto de ruptura.. Tengo que morderme el labio para no llorar. —Porque tenía razón. cómo sucedió eso. Estaba en casa. Falló hasta dar en lo correcto. En cuanto al informe oficial. sino para que ella pudiera contarme la suya. investigando. ¿por qué me lo dices ahora? —Pensé que querrías saber.

entendiendo. Algo que pensé que querrías tener la oportunidad de terminar. haciendo un chasquido. —Me mira con algo significativo en sus ojos—.. Está casi fuera de la habitación cuando se detiene. No parpadea cuando contesta: —Incluso si esa persona es el jodido papa. golpea la mesa unas cuantas veces antes de dirigirse hacia la puerta. vale la pena cruzar límites. . Inhalo. así que tómalo antes de irte. Levanta las cejas y se pone de pie. Está enraizando un final feliz. y la fracción de una fracción de oportunidad de que aún estuviera viva. con otra persona—. —Oh. pero solo hay un él. dejé algo para ti en la recepción. Parece extraño que venga de una detective de policía dura. Mientras lucho con una sonrisa.esta habitación. Alguna evidencia que recogimos en la casa de Jackson y que te pertenece. Por esa clase de amor. —Hay miles de sacerdotes en el mundo para difundir el bien.. Me gustaría saber que un hombre estuvo dispuesto a renunciar a todo por la fracción de una fracción de oportunidad de que estuviera en esa casa. —¿Incluso si esa persona es un sacerdote? —La miro. amistad. como quieras llamarlo. Está defendiendo el cuento de hadas. hacer el bien y ser bueno. está en otro lugar.

Cepilla un mechón de cabello de nuevo en su lugar. —Estoy lista. pero ahora tengo un arsenal de herramientas a mi disposición para cuando eso sucede. — Sus ojos me repasan y me hace un gesto para que gire de nuevo—. —No. El blanco los tomará por sorpresa. Es el primero que celebro en diez años. —¿Estás segura que estás lista para esto. buscando esa luz en mis ojos. sonriendo ante mi ligero vestido. el blanco es apropiado para la situación. Probablemente es por eso que programé lo que hice para esta mañana. —Porque todos esperan que vista de negro. redirigir la energía negativa en algo positivo. —Me miro en el espejo por un minuto. Lo tengo un poco más corto y todavía no me he acostumbrado a manejarlo. Se siente un poco como un renacimiento. Diez meses más tarde s mi cumpleaños. o bebas o comas nada. Cumplo veintiocho. Hago las tres ahora. Cuando salgo del cuarto de baño. a . hago un pequeño giro antes de ponerme mis zapatos—. cariño? —Mamá se sienta en el borde de mi cama mientras termino con mi cabello. haciéndolo lo que es. El blanco es peligroso. —¿Por qué esperan que vistas de negro? Me encojo de hombros. —Porque el negro absorbe todo a su alrededor. Respiración profunda. Estoy nerviosa. Alisa la costura que baja por mi costado. Gira el collar de perlas para que el cierre esté oculto. Me toma un tiempo encontrarla. pero al menos ahora puedo hacerlo. concentrarme en un recuerdo seguro que me tranquilice. —¿Por qué es eso? —Mamá se acerca para ayudarme a ajustar algunas cosas. Solo no te frotes contra nada. ¿Y? ¿Cómo me veo? —Hermosa. —Paso mis manos por la suave tela y me concentro en mi respiración.

que refleja todo y no deja nada pasar. Me encanta el trabajo. Sacude su cabeza y saca un pañuelo de su bolso. —Vaya. —Y aquí yo que pensaba que elegiste el vestido porque te queda como un sueño y estaba en el estante de rebajas. pero no pagan mucho. Mamá levanta una ceja y sonríe. lo cual se convierte en ella atrayéndome a uno de cuerpo entero. Ha sucedido mucho. —Y tal vez también eso. no lo que me sucedió. Incluso tú me miras como si fuera un funeral. Solo ha pasado un año. colocando su mano en su estómago. Conseguí un trabajo en la piscina pública. Le doy un abrazo de lado. Alguien toca en mi puerta. mientras trabajo en cubrir algunos prerrequisitos de la universidad comunitaria de la ciudad. Levanto un hombro. Me aprieta tan fuerte que es como si acabaran de decirle que es la última vez que podrá verme. —Estoy tan orgullosa de ti. —Estoy tan nerviosa que me encuentro a un sobresalto de distancia de orinarme en mis bragas. por cierto. Soy quien soy. está intentando no llorar. lo cual. me echo hacia atrás y la encuentro llorando. —Lo harás genial. Y todos estaremos justo ahí para ti. Bueno.diferencia del blanco. —Da toquecitos en su nariz y ojos y echa un vistazo a la puerta donde suena otro golpe—. no me hace quien soy hoy. —También estoy orgullosa de mí. Así que compro cosas rebajadas y de ventas de cochera porque insisto en pagar mis cosas. . Cuando sorbe. pero no cambia que lo haría si no estuviera poniendo la expresión valiente para mí. Se muerde sus labios y echa un vistazo a la puerta. Están listos. —¿Estás tan nerviosa como yo? No lo pareces —pregunta mamá. no mencionaste en tu lista de lo que no hacer cuando llevas blanco. ¿Estás segura de que no quieres esperar? ¿Asegurarte que es realmente lo que quieres? Bajo hasta el nivel de sus ojos. Quiero que todo el mundo sepa que no me defino por lo que ocurrió. Es importante para mí ser capaz de cuidarme sola. Este es un gran día. Jade. enseñando a nadar a adultos que no saben. La envuelvo con mi otro brazo y la aprieto en respuestas. —Solo estoy preocupada.

Dado que había lanzado su tarjeta en la basura del hospital. me ha ayudado a ayudarme a mí misma. Para lo que venga. Estoy lista. Finalmente he descubierto cómo. Tal vez un día tendré una oportunidad de usarla. sin embargo. No solo hay al menos una docena de rostros poco familiares apretándose en el pequeño espacio. hay dos veces más objetos extraños. pero todavía no . Cuando asiento. es diferente a sentirme completa de nuevo. Están esperando. Está esperando a que le dé la señal de que estoy lista. fotos y almohadas. tuve que llamarlos para ponerme en contacto con ella. pero tiene razón. Me concentro en lo bueno y permito que me impulse hacia delante en lugar de dejar que el miedo me lleve de vuelta a su cueva. oscuridad y luz. estoy lista. ¿Estoy lista para esto? ¿Realmente estoy lista para esto? Los reporteros acampando afuera se han reducido en número. Supongo que eso es lo que las sesiones de dos horas. pero parece totalmente diferente. Oigo un montón de ruido procedente de mi sala de estar. Eso me hace más fácil seguir cuando quiero darme la vuelta y meterme de nuevo en ese armario en el que he pasado más que mi primera noche. —¿Ves? No diré nada que no esté preparada para decir. Siento mi latido acelerarse y mis palmas humedecerse. No puedo evitar sonreír por la cafetera apoyada sobre la encimera. Supongo que había estado esperando mi llamada porque automáticamente me comunicaron a su teléfono móvil. —Exactamente. pero no en tenacidad. otras cosas con aspecto tecnológico que no puedo nombrar… todo está inundando mi pequeña sala. pero también oigo las voces de papá y Sam. Para lo que vino. me detengo. Estoy bien. —Está lista. mamá va justo detrás de mí. Cuando empiezo a salir. —Deberíamos irnos. Y ya sabe que no tiene que decir nada que no esté preparada para decir. Echo un vistazo en la cocina cuando llego al final del pasillo. las mesas. Cuando entro en la sala de estar. Ha pasado un año. abre la puerta y me hace un gesto para que pase. —La doctora Argent se mueve hacia la puerta y pone su mano en el pomo. —La doctora Argent se levanta de la mecedora y me guiña—. Estoy lista. ya no me siguen durante mucho tiempo. —Le doy a mamá una pequeña sacudida—. Luces. pasado y presente. Eso todavía es un trabajo en proceso. A excepción de unos pocos. bueno. Lista. una vieja silla. Hemos pasado un montón de tiempo hablando sobre puertas y ventanas. dos veces a la semana harán. Me ha ayudado mucho. cámaras. quedándose tan cerca que chocará contra mi espalda si desacelero. Todas mis cosas siguen aquí: el sofá.

en realidad parece importarle una mierda lo que informa y la persona que entrevista. Al menos. me nota y se aproxima. tengo que fingir sentir valor antes de realmente hacerlo. que personifique esa cualidad. Quiero hacer esto. Viste un traje de falda negro con algunas piezas de joyas de oro destacando. Finalmente acepté esta gran entrevista con este gran canal y su reportera estrella. No más negro. Que le importe una mierda es importante. pero siéntete libre de tomarte tanto tiempo como necesites. —Estamos listos cuando tú lo estés. —No puedo decir cuán honrada estoy por ser aquella a la que estás preparada para contarle tu historia por primera vez. —Señorita Childs. voluntariamente lo dejo entrar en mi vida. que es igual de perfecta y serena en persona como luce en televisión. He terminado de dejarlo estrangularme sin defenderme. —Extiende su mano cuando se detiene frente a mí y la estrecho sin pensarlo. un poco más en paz. nunca paso de la parte de fingir. al menos. debido a la genuinidad que representa en una profesión de la que no puedo exactamente decir con un montón de confianza. He acabado con él. me dejarán en paz. —Si hubieras querido hacer esta entrevista en la luna. Puedo estrechar las manos de la gente y rozarme y no sentirlo como una enorme invasión de privacidad. Esto es parte de la razón por la que la solicité a ella. . Negro. Pero esos días se vuelven menos y más lejanos entre sí. Me repito eso mientras pongo una sonrisa en su lugar. no habría inconveniente. La doctora Argent me enseñó eso. Supongo que pasarán meses antes que las cámaras se vayan de mi puerta principal y años antes que pueda comerme un perrito caliente sin tener que preocuparme por una cámara capturando el peor momento posible. Lo digo silenciosamente mientras obligo a mis pies a romper las raíces que los mantienen quietos. —Gracias por venir aquí. no puedo decirlo. Sé que tiene que ser difícil para ti. —Mi voz tiembla un poco. A veces. Además. Incluso la reportera ha aparecido para la entrevista como si estuviera asistiendo a un funeral.puedo tener ni un solo momento privado en público sin sentir que una cámara me vigila. porque una vez que mi historia salga. Echo un vistazo a mi madre con una ceja arqueada y suspira. pero si lo nota. —La reportera. Sé que debe haber sido un enorme inconveniente. A veces. Puedo hacer esto. O. —Sonríe y tengo la sensación que es una sonrisa real.

pero ahora que tiene dos años. —Todos los que alguna vez he entrevistado. No lo sé. simplemente mira la barba de Cameron. La reportera espera a que tome asiento antes de acomodarse en el suyo. Todos están aquí. estarán justo aquí. Un par de personas se acercan y mientras una empolva mi nariz con lo que asumo que es maquillaje. Está ayudando a la gente. ser él. Dado que son las ocho en punto. Mamá y la doctora Argent ríen. esparciendo bondad como si fuera a extinguirse y haciendo brillar una luz a todas partes donde va. han estado nerviosos. Mis pies son capaces de moverse y aunque con cada paso se vuelve más difícil avanzar. Eso siempre hace reír. Intento no pensar en las preguntas que va a hacerme. pero él siempre será mi luz. Falta uno. Hoy no es solo mi cumpleaños. le resulta difícil quedarse quieta. La reportera se ríe y se dirige hacia la silla en la que se sentará delante de mí. O por el bien de la barba de Cameron. —Se inclina y apunta a alguien jugando con una gran cámara que está volteando hacia la silla en la que me sentaré—. pero mamá intenta refrenarse. en el rabillo de mi ojo. Si eso no funciona. es domingo. Papá y Sam están de pie en un costado. continúo. Mamá y la doctora Argent se unen a ellos. De esta manera. Trago saliva. Supongo que casi todos están aquí. incluso Patrick y Maisy se pasean por alguna parte. —¿La barba de nuevo? ¿En serio? ¿No eres una reportera? El material nuevo debería no ser un concepto extraño. Intento no pensar en mis respuestas. Cameron suspira y acaricia lo que supongo que algunas personas podrían considerar una barba. supongo que por el bien de Cameron. La suspensión de Torrin terminó hace diez meses y volvió a hacer lo que mejor hace. probablemente acaba de empezar la misa temprana. Cruzo mis tobillos y doblo las manos en mi regazo. haciendo lo correcto. apoyados contra la pared de atrás. Me dan un par de pulgares arriba cuando los miro. el otro sostiene algo cerca de mi rostro que luce como si estuviera midiendo o algo. así que no eres la única. Es pelusilla de un chico de trece años. —Eso no es una barba. Solo les dejo hacer lo que necesiten . Me las he arreglado para encontrar un titileo por mi cuenta que arde de vez en cuando. Simplemente intenta olvidarte de todo esto y pretende que solo somos tú y yo teniendo una conversación. Al oír su nombre. —Un poco.

Segura. pero el espíritu de la misma no. y cuando unas pocas luces más se encienden. pero el pánico sigue empujándola fuera de mi alcance. Necesito un ancla. voy a tener manchas de sudor bajando hasta mi ombligo. todos a mi alrededor se desvanecen. pero he fallado mejor y mejor cada vez. No puedo divisar las formas de mi familia o de la doctora Argent a mi derecha. No puedo ver nada y siento que el mundo empieza a encogerse a mi alrededor de nuevo. está ahí en la punta de mi cerebro. luego la siento. Está en el mismo marco roto. He fallado tantas veces que he perdido la cuenta. Abro mis ojos. Necesito encontrarla. A lo que estoy atada. Conectada. Todavía está al final de la mesa. Esas palabras que me citó hace meses. y ahora realmente estoy encogiéndome. Mi ancla. intentando reducirme a algo no más grande que una mota de polvo. van detrás de las luces y las cámaras. Después que terminan de empolvar y medir y ajustar. El mismo equipo se mueve hacia la reportera. Estoy sujeta a algo. comprendí que la vista de la foto podría haber cambiado. Incluso puedo sentir el calor procedente de ellas como si abrasara mi piel. dejo que se extienda. Progreso… un fallo a la vez. Las luces son cegadoras. —Estoy lista —le digo a la reportera. Mis axilas ya están húmedas y empiezo a repensar mi opción de color para hoy. Siempre será él. en este círculo interno conmigo. da la señal a las cámaras con un movimiento de su dedo. Para el final de esto.mientras me concentro en mantener la calma. Arraigada. a punto de decirle a la reportera que no puedo hacer esto. y veo la foto. La reportera cruza sus piernas y revisa un sujetapapeles con lo que supongo es una lista de preguntas que ha preparado para hacerme. Es él. Cierro mis ojos y la busco. Solo somos nosotras dos ahora. Siempre ha sido él. Ha sucedido cientos de veces. Falla de nuevo. Respiro profundamente. Es en la que Torrin y yo estamos en Westport. Después de darme un momento para cambiar de opinión. porque después de meticulosamente pegarlo junto de nuevo. Necesito recordar que estoy atada a ella así que no importa cuán lejos sienta que caigo o cuán pequeña sienta que me encojo. Viene hacia mí de todas direcciones. Cameron baja la cámara . No puedo ver mi cocina al otro lado del pasillo. Falla mejor. puedo recordarme que no estoy sola. me han salvado de ondear la bandera de la rendición en dirección de la vida incontables veces desde entonces. o cuán hondo sienta que estoy siendo enterrada. Intenta de nuevo.

Creo que se supone que la mire cuando responda. Ahora que me he acostumbrado a la iluminación. trayéndolos de vuelta a la existencia. puedo divisarlos de nuevo. ¿Con qué palabras quieres romper tu silencio? Miro mis manos. Ahora estás rompiendo tu silencio. —La reportera se inclina hacia delante—. miro directamente hacia la cámara. Quiero que todos sepan que una nueva vida. .frente a mí y a pesar que supongo que oficialmente ahora estoy siendo grabada. Pero soy una superviviente. la mayoría de ellos ve a una víctima. —Todo lo que has atravesado… —Los puntos suspensivos están escritos sobre su rostro cuando se inclina hacia delante—. que la respuesta siempre está en la punta de mi lengua. no siento nada diferente. —Antes de entrar de lleno en la entrevista. Falla de nuevo. pero quiero mirar a los ojos del mundo cuando diga esto. Me siento lista. Has estado en el epicentro de una tormenta de medios de comunicación durante un año y te has mantenido en silencio todo el tiempo. De un lugar que pensé que se había podrido y que nunca podría ser traído de nuevo a la vida. un nuevo comienzo. —Jade Childs. es posible sin importar quién eres o lo que hayas atravesado. Pero me recuerdo algo que alguien que respeto mucho me citó. —Mis ojos se mueven hacia mi ancla antes de volver a la cámara—. —Templo mis palabras con una cuidadosa sonrisa—. una pieza rota a la vez. Intenta de nuevo. Ya no me siento nerviosa. Mi respuesta se eleva de alguna parte profunda en mi interior. muchas gracias por tomarte el tiempo de hablar conmigo hoy y contarme la historia de tu cautiverio de diez años con Earl Rae Jackson. quiero hacerte una pregunta. Es eclipsada por una verdadera al pensar en él—. El mundo está ansioso por escuchar tu versión. —Cuando la gente me mira. La voz de la reportera llena mi sala de estar y noto que mi familia parece hacer un movimiento colectivo. Mucho. Falla mejor. que le había ayudado en un momento oscuro. Lista para contar mi historia. Cuando alzo la mirada. —Mi sonrisa ya no es tan cuidadosa. ¿Cómo lo haces? ¿Qué te hace salir de la cama cada mañana? He tenido que responderme esa pregunta tantas veces. —Fallo. He estado encontrando más y más de esos pedazos. considerando su pregunta. He estado pegándome como un todo de nuevo.

Es otro día despejado mientras cruzo las puertas del cementerio. Es mi cumpleaños. Tampoco acelera. Pero mientras que algunas cicatrices nunca pueden ser removidas. No estoy aquí buscando flores para irme o para patear la hierba muerta de una lápida. Mi corazón sigue el mismo patrón. Sé que han sido cortadas por una cortadora de césped o se ha convertido en una parte de la tierra para este momento. Estoy lista para dejarla atrás para siempre. Ni siquiera esperé a que el equipo empacara y se fuera. La doctora Argent dijo que es un dolor fantasma con el que probablemente viviré la mayor parte de mi vida. pero esta vez. Ahora solo necesito atravesar la siguiente parte. Podría decir que mi familia estaba preocupada cuando salí del apartamento tan pronto como terminó la entrevista. pero estar de pie delante de su lápida y decirlo parece importante. Supongo que los vivos no quieren pasar este tipo de día con los muertos. hice la paz con esto hace un rato. Cuando me detengo frente a la lápida de Earl Rae Jackson. Le di las gracias a la reportera. Uno que estoy dispuesta a pagar. No viene a partir una entrevista. Vengo por una razón diferente. Estoy aquí para hacer la paz con esta parte de mi pasado. y el resto de mi cumpleaños será una brisa. Esas cicatrices son la . Algo como la cicatriz que siempre llevaré allí. estreché su mano y me fui. viene con un precio mucho más elevado. así como mis pulmones. obreviví a la entrevista. el cementerio está prácticamente vacío de gente. y un renacimiento no podría simplemente suceder. Tampoco vengo a llorar. Mi ritmo no disminuye a medida que me acerco. Siendo un soleado domingo por la mañana durante el verano. Mi cuello todavía arde cuando pienso en él. pero no puedo dejar de sentir que todavía están aquí. Esas son las que me preocupan cuando pienso en el hombre cuyo cuerpo se está descomponiendo debajo de mis pies. busco esas hierbas secas. a decir adiós. no estoy atravesándolas para desplegar mi ira. otras sí. De alguna manera.

antes de marcharme y dejar a Earl Rae Jackson donde pertenece. Miro su lápida por última vez. Puede haber violado permanentemente mis opiniones sobre la seguridad. Puede haberme alejado de la gente que amaba. Dos metros debajo de la tierra. —Adiós —digo. la confianza y la naturaleza humana. Pero no podrá tener otro minuto de mi vida. . Puede haberme dado pesadillas sobre las que tengo mucho miedo de hablar con la doctora Argent. Puede haberme quitado diez años. Detrás de mí. Earl Rae puede haberme quitado diez años de mi vida.razón por la que he venido aquí. Puede haberme roto tanto que ni siquiera pude recordar cómo se sentía la libertad cuando la tenía.

—Y hay un sacerdote. Parece natural. como si estuviera teniendo una conversación con sus viejos compañeros de equipo de fútbol sobre el próximo juego. porque si le digo lo que quiero. Es parte de lo que hace que sea difícil venir la mayoría de los domingos. Son las once y media en punto. pues solamente puedes estar allí de pie de lo lleno que está. No había estado segura de si sería capaz de hacerlo hoy. —La anciana me golpea la rodilla cuando me siento al lado de ellos—. a gusto. En lugar de ir a otra ronda que podría hacerme sonrojar más de lo que ya estoy. —Gracias —susurro porque el coro está alineado en el frente. Es tan bueno en esto. e llegado justo a tiempo. no importa qué servicio se está celebrando. Afortunadamente. Lo suficientemente bonito para llevar en un día de boda. hoy algún tipo de pareja de ancianos me observa buscando un asiento y se aprieta un poco más fuerte y me hacen señas de que vaya. y sus manos descansan a los lados de él. pero el del segundo domingo por la mañana es a veces un calvario. Fácil decirle y más fácil dejar que tome su decisión basada en eso. —La mujer señala al frente donde una figura familiar está subiendo las escaleras hacia el altar. sería fácil. No es fácil. sonrío y doy la vuelta en mi asiento. San Marcos siempre está lleno. cariño. Paso mis manos por el vestido. pero no habría sido correcto perder la única cosa que realmente estoy esperando en el primer cumpleaños que he celebrado en una década. sé lo que hará. Conozco las . —Bueno. —Ese vestido es precioso. Bueno en lo que hace y cómo influye en la gente para que actúe. y me las arreglé para superar una entrevista que va a ser transmitida internacionalmente y decir lo que necesitaba en el cementerio. estoy en una iglesia. Si no fuera tan bueno en esto. Torrin se mueve detrás del altar.

Y mientras tanto. no hasta que termine de recoger las piezas que faltan. La mujer se inclina hacia mí cuando Torrin toma asiento mientras el coro canta una canción sobre la redención. ¿No sería una de las cosas más egoístas que podría hacer? ¿Quitar a una persona que afecta tantas vidas porque quiero que se arrastre en la cama conmigo cada noche y sostenga mi mano cuando entramos en la tienda de comestibles? Todavía está en mi vida. No suelo sentarme tan cerca. pero yo sí. —¿No amas al padre Costigan? La miro y sonrío. pero quiero más. Llevo los ojos hacia él. He conocido a Torrin Costigan por lo que se siente toda mi vida. Como si él pudiera sentirlo. Los que nadie más atrapa. o cuando estamos juntos. al menos con él. estar juntos y llamarnos el uno al otro. no acercarnos “demasiado”. Siempre parece saber dónde estoy antes de colocarse detrás del altar. Por eso vengo. y él continúa con el sermón. Mientras comienza a hablar.. pero no estoy lista para ello. prácticamente sonriendo en mi dirección. pero que Dios sana todas las heridas. me inclino como si esos dos centímetros adicionales harán toda la diferencia en los metros que nos separan. su cabeza gira. Para este tipo de momentos. pero significan todo para nosotros. en la misma habitación. Lo quiero. Probablemente nadie más puede decir que está sonriendo. —Sí —respondo—. así paso desapercibida. una ciudad llena de gente lo necesita. Hoy está dando un sermón sobre el dolor que los humanos nos pueden causar. Pero nunca lo logro. Claro.. Sí. pero todavía puedo verlo. compartiendo el mismo aire. tenemos que tener cuidado de no vernos “demasiado”. Ya lo tengo en mi vida.. . frota su mejilla derecha y hace una pausa.consecuencias. cuando habla de las heridas físicas que los humanos pueden infligirse unos a otros. A los otros feligreses y a él. vengo a estar cerca de él. Todavía somos amigos. No me siento en la fila delantera o la fila de atrás. Por lo general no presto mucha atención.. Todavía tenemos que vernos. Me siento en el medio. lo hago. Quiero todo lo que viene con esa promesa que me hizo una noche en la acera frente a nuestras casas. pero hoy.

Está cambiado a su ropa típica de los domingos. Hace un año. fui secuestrada. Feliz cumpleaños a ti. y cuando empieza a apagarse. Ya no soy una observadora pasando por la vida sin sentidos para guiarme. —Dije que tenía un asunto familiar urgente al que ir y me salí de eso. fui encontrada. pero sus ojos van en mi dirección por un momento. jeans y la misma camiseta que usó la primera noche que pasó en mi apartamento. Me muevo a un lado cuando llega al borde de la manta. —Pensé que tenías que ir a alguna cosa de la iglesia esta noche. Fue la última noche que se quedó ahí también. —Eres mi familia tanto como la de verdad lo es. Hace once años. se detiene y espera. sosteniendo un pastelito y escudando la vela de la brisa. stoy pasando el resto de mi cumpleaños aquí. Me aclaro la garganta e intento desvanecer la imagen. Lo siento todo. . —Torrin está caminando lentamente hacia mí. La arena entre mis dedos. La llama está moviéndose. y verla me hace recordar la forma en que se aferraba a él cuando se la quité. Mi familia está más abajo en algún lado explorando pozas de marea con Maisy. comienza a avanzar de nuevo. ya que eres el líder y todo eso. querida Jade. No tengo tanta suerte. Eso me hace sonreír. pero todavía hay buena luz. la forma que se sintió entre mis dedos. tengo mi vida de regreso. sentada en una vieja manta para playa en Westport y mirando las olas chocar. comparto el mismo sentimiento. el sol rebotando contra mi piel. la pegajosa brisa en mi rostro. y yo solo estoy… viviendo. Cuando vuelve a la vida. Está mirando la llama fijamente. Feliz cumpleaños. —Feliz cumpleaños a ti. —¿Entonces mentiste? Sus cejas se fruncen. feliz cumpleaños a ti. El sol está ocultándose. Hoy.

sus ojos se mueven en mi dirección. La vela todavía está ardiendo con fuerza. Me gusta el . Cuando soplo una tercera vez. Inclinándome hacia adelante. —Si no de nombre. —Antes de que pueda descubrir cómo responder. —El ultimo cumpleaños que tuve. La soplo de nuevo. Aparta el cabello azotando mi rostro detrás de m oreja y se sienta a mi lado. Sus cejas se fruncen. mucho en eso. Pero en realidad sé lo que voy a desear. le lanzo una mirada con el ceño fruncido. Pensé que te gustaría. —Me encanta. Respondo su pregunta no dicha con un encogimiento de hombros. —Ya se hizo realidad. Luego suelta una especie de chispa y sonido crepitante antes de volver a la vida. Sin embargo vuelve a la vida. cumplí diecisiete. Solía amar la vainilla. de experiencia. Se acerca más. La vela se apaga. —¿Entonces cómo se siente tener veintiocho? Suelto un pequeño gruñido ante la idea de estar más cerca de los treinta que de los veinte. —Simplemente sigue encendiéndose. No importa cuántas veces la soples. todavía escudando la vela de la brisa tratando de apagarla. se desliza alrededor para que todo su cuerpo escude la vela de la brisa. —Estás aquí. Pide un deseo. Esta vez. la fuerza de la naturaleza sopla la luz. regresa. —Sonrío ante el pastelito porque es de mis favoritos. sostiene el pastelito—. Su sonrisa borra las arrugas de confusión. —Entonces pide otro deseo. Su luz vuelve a encenderse. —Sostiene el pastelito para mí—. Cierro mis ojos con fuerza e inclino mi cabeza hacia atrás como tuviera que pensar mucho. soplo como intentando apagar todo un granero en llamas. pero ahora soy más del tipo limón. Tomo el pastel y lo bajo. Cuando estoy lista para soplar la vela. Durante cinco segundos. Mientras se arrodilla. Solo se ríe y se mueve a un lado para escudar más el fuego. Es lo que deseo cada noche. —Tal vez un día de nombre de también.

muy buenos de mí? Tomo el cuaderno y los dibujos de la manta y el lápiz que está detrás de mi oreja. Como si yo fuera lo que . —¿Cómo me veo diferente? Debo de apartar la mirada para concentrarme en eso. —No estaba solo intentando que tuvieran la forma correcta. No quiero que él vuelva a apartar la mirada. giro mi cabeza para mirarlo. —¿Entonces se ven diferentes ahora de lo se veían cuando miraba el papel? Lo miro mientras me mira. —Muerdo el borrador mientras examino sus ojos a dos pasos de distancia. Estaba intentando dibujarlos de la forma en que son cuando me miras. Cuando se inclina hacia atrás. O el brillo en ellos perfectamente. No importaba cuántas veces lo intentara o de qué formas diferentes los dibujara. —Se ven terminados para mí. porque siento lo mismo cuando lo miro—. Ríe y se acerca más. Nunca tuve oportunidad de terminarlos. El que estoy intentando terminar. ¿Por qué no crees que los ojos lo están? —Se inclina y estudia el dibujo sobre la pila. ¿solo sabes que está vacío? —Cuando me doy cuenta que asiente. Ya que él está aquí.sonido de dieciocho mucho más que de veintiocho. —Sí. y uno de los detectives me los regreso para poder hacerlo. Su mirada se mueve del papel a mí. sin embargo. —Tienes todo lo demás bien. Mi lápiz deja de moverse. —Me encojo de hombros mientras mi lápiz vuela por el papel—. No quiero volver a apartar la mirada. Tus ojos. —¿Conoces esa sensación de que algo falta? ¿No sabes exactamente lo que es. Nunca pude hacerlos bien. —No. ¿Son bosquejos de mí? —Sus cejas se fruncen—. bien podría intentar terminarlos. —No sé si sean muy. muy. Estudio el horizonte. Su boca empieza a abrirse. Me miras diferente de lo que miras todo lo demás. uno de sus brazos va detrás de mi espalda. pero sabes que no está ahí? Ese punto vacío dentro de ti que no sabes con qué llenar. ¿Bosquejos. no podía hacerlos bien. Los dibujé antes… —Robo una mirada de él antes de bajar el lápiz sobre el papel—. son de ti. Es así como me miras. pero puedo sentirlo ahí. No era de extrañar por qué no podía hacerlos bien. —¿En qué estás trabajando ahí? —Se inclina para echar un vistazo—. pero sí. muy buenos. golpeteando el lápiz contra mi mejilla. No me toca.

cruzando el mío bajo el suyo. No nos detenemos hasta que la brisa está azotando mi cabello contra su mejilla y enredándose en su corta barba. Soy lo que llena ese punto vacío. y me encanta saber eso. Me aferro hasta que flota tan lejos que ya no puedo verlo. —Deja que eso se asiente entre nosotros. Amo cada cosa nueva que aprendo y todo lo que recuerdo sobre él de antes. y eso probablemente resume lo que fue hoy. mejor dicho. Te dije que te amaba por primera vez hace trece años. e incluso aunque sé que no debería. sería el momento ideal —digo. Es así como me miras. Ha estado “preocupado”. pero no paso por alto la preocupación en su voz. enloqueciendo. Eres lo que me falta. —¿Cómo estuvo tu día? —pregunta suavemente. —Bajo el lápiz porque ya no necesito hacer bien los dibujos. La vela que todavía está encendida bajo nosotros atrapa la luz de sus ojos. Llenas todos mis espacios vacíos. No viene con una fecha de caducidad.no está ahí. sin embargo. Mi cabeza se gira. Me quedo donde estoy porque no estoy lista para que este momento termine. desde que le dije que aceptaría la entrevista. Es la primera vez que lo dice desde la noche en que desaparecí. dejando que un poco más de mí se aferre a él. No quería que se preocupara más sobre hoy. más de lo que sabía que ya estaba. —No solo sería un buen momento. ¿verdad? —Me mira de reojo. No le conté sobre la visita al cementerio. pero su sonrisa se desvanece un poco cuando se acerca más. extiendo mis brazos detrás de mí. —Torrin… Es la primera vez que lo dice así. con ojos emocionados. Nunca lo hará. Está sonriendo. y siento mis ojos abrirse más. —Veamos. Todavía es un niño cuando se trata de cumpleaños. —No creí que fuera un secreto. Fue agotador. —Cuando me inclino hacia atrás. No me mira como si hubiera dicho o hecho algo malo—. Se inclina más cerca. luego lentamente retrocede. —Te miro de esa forma porque eso es exactamente lo que eres. aliviador. —Te amo. —Entonces este probablemente sea un buen momento para un regalo de cumpleaños. también me acerco. mirándolo de reojo. —Me mira directamente y no parece avergonzado. no cuando está de nuevo frente a mí—. emocional… elige un adjetivo. .

pero nunca han mostrado la verdad. Patea la arena. —Estira sus piernas enfrente de él y mira al océano—. Soy muy bueno esperando. para comenzar una nueva vida. y que me ama de la misma forma en que yo lo hago. —Estoy listo Jade. probándolas. No estoy completa. —Entierro mis dedos en la arena. Su cabeza se gira. —Tienes diez años de experiencia. Pateo un poco de arena sobre sus pies. pero no dice nada porque creo que lo sabe. Sé que puede. —Esos periodistas me han acusado de ser tu amante prohibida. La brisa azota alrededor de nosotros y es como si intentara levantarme. Rota. —La esquina de su boca se frunce—. — Lo codeo—. No hay una línea dibujada entre a quién puedo amar y a quién no. todo puede ser arreglado. pero todavía hay mucho que hacer. Para lo que sea que venga. y todo lo del medio. —Quiero dejar todo por ti. —Sé que lo estás. Esos son días malos. tu sumisa. Algunos días se siente que mientras más arreglo. bueno o malo. Estoy sanando. pero el final de su ecuación del amor no es el problema… es la mía. Puede que simplemente no reconozca públicamente que te amo un poco más que al resto. mirándome como si estuviera intentando probarlo—. un poco de meditación desde el alma a diario. Exhala lentamente. y unos intentos muy tristes de yoga. Esos son los días que me ayudan a atravesar los otros. Estoy listo. . y me observa un momento. y hasta que lo esté. no me importa. —Pensé que ya no tenías permitido amar a alguien de esa forma. Pero puedo esperar a que lo descubras por ti misma. El llamado es amar a las personas. Y todavía sé que algo falta. La mujer que te ama. no voy a dejar que dejes todo por mí. Tomo aire lentamente. —Mi trabajo es amar a la gente. —Ya estás completa —dice. Retrasando lo inevitable por dos segundos más—. Miro el océano con él hasta que siento las olas retorciendo algo dentro de mí también. más me doy cuenta de lo que está roto. Lo sé. —He pasado por un año de consejería extrema. Para irme. — Saboreo las palabras en mi boca primero. Pero yo no lo estoy. Se sienten bien—. Los buenos son los días en que me recuerdo a mí misma que no importa qué. entera.

sonriendo al horizonte. o que debo sesgar mi decisión cuando se trata . Yo estaré justo aquí. No puede darte su apellido. y no estoy segura de que alguna vez lo haga. trago—. Jade Childs. luego lentamente se suelta. Estoy enamorada de un sacerdote. —Lucho contra la sonrisa. —No te vayas. Nunca le he mencionado lo que descubrí ese día en el cuarto de interrogatorios con Reyes. —Estoy listo para tomar esta decisión. nuestros rostros están alineados. Mi pecho se contrae. No puede darte intimidad. No de la manera en que nuestras vidas están ahora. —Lo único que siempre he querido es a ti. ¿verdad? —Sus ojos caen en la distancia entre nosotros—. no todavía. pero pierdo la batalla—. el contorno del anillo debajo de su camiseta. esa noche cuando no había sido más feliz—. pero Torrin Costigan puede amarme. —Me inclino hacia adelante—. —Supongo que sí —dice. Sigue mirándolo mientras su mano va a su pecho—. Quédate donde estás. —Lo sé. Además. así que puedo sentir su cálido aliento rozar mis labios. Me quedo justo donde estoy. dependiendo del día. siempre has sido más que suficiente. Pero incluso con el más ligero de los toques. ¿Eso es suficiente para ti? Baja su rostro hacia el mío. —¿Y eso es suficiente para ti? ¿Siendo lo que soy? ¿Estando así? — Mira mi boca de una forma familiar. mírame. mi cuerpo responder como si estuviera subiéndose sobre mí de la forma en que lo hizo esa noche en su cuarto. pero no puede. Creo que no quiere que sienta que le debo algo. Entonces… tenía otro regalo de cumpleaños para ti… —Cuando su mano se curva alrededor de algo colgando bajo su camiseta. —Me deslizó solo un centímetro más cerca para que nuestros hombros se toquen un poco. si me quedo donde estoy… sabes lo que eso significa. —Tu. No retrocedo. No parpadea. Estoy listo para irme. Eres suficiente. No voy a ninguna parte. una familia o un hogar. Todavía no. Puedo ver la cadena en parte de atrás de su cuello. nadie ni nada está obligándola. Quiere besarme. —No este. Soy el sueño o la pesadilla de todo psicólogo. En cualquier forma en que pueda tenerte. —Pero si hago eso. Mi mano se curva en la arena cuando me encuentro deseando extenderla para él. Y soy el epicentro de una tormenta mediática. Pero supongo que no es el cumpleaños correcto para este regalo. No en una playa publica para que cualquiera vea. El padre Costigan no puede darte un anillo.

lealtad y amor y deseo cuando veo a sus ojos. Es fugaz y eterno a la vez. para mí. Veo a la persona que sacrificó diez años de su vida para salvar la mía. Pero supongo que este es el mejor cumpleaños del mundo porque él está aquí para compartirlo conmigo. por una década en la que se negó a dejarme ir. En la creciente noche. Creo que es importante para él saber que cuando esté lista. Por ahora. —Me encontraste con vida. Pero entonces. y el hombre a mi lado me mira de una forma similar. —De nada. detallando todo por lo que le estoy agradeciendo. —Por salvarme. . Es mi amigo. pero todo se resume a lo mismo. —Sonrío cuando quiero besarlo. Por ahora. ilumina toda su cara.de nosotros. Tal vez porque pensé que no celebraría otro. —Gracias —digo. esa pequeña luz todavía moviéndose entre nosotros. Luego sacude su cabeza. Mi mejor amigo. mi prometido o mi novio… ni siquiera mi amante secreto. Exhala. —¿Por qué? Podría seguir sin parar. Su rostro se acerca un poco más. O tal vez porque estoy viva para tener otro cumpleaños cuando las probabilidades me ponían en el rango de una en un millón. Veo devoción. me trajiste de regreso a la vida. Ilumina la distancia entre nosotros también. pero mis ojos están entregando un montón de otras cosas que espero que vea. Es el mejor cumpleaños que he tenido. —Todo el mundo estaba equivocado. y justo antes de inclinarse hacia atrás. y casi puedo sentir su frente inclinándose contra la mía. No es mi esposo. y no porque quiero pagarle por los diez años en los que nunca se rindió. Él sonríe cuando sé que quiere besarme—. Creo debe hacerlo. esto es exactamente lo que necesito. Torrin Costigan vale la espera hasta que haya completado el proceso de volver a armar mis pedazos. Veo los ojos del chico que amé en el rostro del hombre que amo. —Todo el mundo pensó que estaba muerta. Veo todo lo que siempre he querido y todo lo que espero merecer algún día. Sus cejas se fruncen como si fuera un recuerdo doloroso. tomaré esa decisión porque quiero estar con él. eso es más de lo que alguna vez podría haber imaginado tener de nuevo. su frente se presiona contra la mía.

Pero él sabe lo que significa. Asiento y me acerco un poco más. Mi mano encuentra la suya bajo la superficie de la arena y se cierra alrededor. —Algún día. —¿Algún día? —pregunta. . Nadie mirando pensaría nada de esto. También yo.

madre y escritora. almas gemelas y finales felices. ¿quieres unirte a mí? A Nicole le encanta escuchar de sus lectores.. Brindemos por permanecer joven en tu corazón *levanta su copa de champán*. Escribo temática para jóvenes adultos porque todavía creo en el amor verdadero.com . Puedes contactarla a través de: nwilliamsbooks@gmail..Soy esposa. Empecé a escribir porque me gustaba y aún lo hago porque lo amo.