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La magia del cómic - JAVIER PÉREZ ANDÚJAR

MIÉRCOLES, 29 DE MARZO DEL 2017 - 16:46 CEST
Según acaba de publicar 'Quaternary International' (una revista de temas de nuestr
a época), en Europa llevamos dibujando, principalmente en las paredes, figuras de
animales desde hace por lo menos 38.000 años. El artículo reseña el hallazgo, en la re
gión francesa de la Dordoña, de una imagen grabada que representa a un uro (un toro
primitivo) llena de agujeritos, los cuales evocan el estilo de los pintores impr
esionistas, de modo que en algunos titulares posteriores se la ha considerado un
precedente de Seurat y de Van Gogh. Dar con los orígenes prehistóricos del puntilli
smo hubiera sido un puntazo, pero tal vez aquellos artistas del auriñaciense no es
taban pensando en lo mismo que los pintores de finales del siglo XIX. Hay un ana
cronismo de interpretación, que es lo mismo que provoca el humor en 'Los Picapiedr
a', o en las historietas de Altamiro de la Cueva (que dibujaba Bernet Toledano p
ara 'TBO') o de Hug el Troglodita (de Gosset, para 'Tío Vivo'), o de aquella tira
americana de Johnny Hart titulada 'B.C.' (las iniciales en inglés de antes de Cris
to), que aquí editó por primera vez Buru Lan, y donde los hombres primitivos más que i
r con barba parecía que iban sin afeitar (como el Salón del Cómic de este año está dedicad
o a la aviación, indiquemos que Hart sirvió en las fuerzas aéreas durante la guerra de
Corea).
El caso es que los pintores rupestres (algunos estudiosos como David Lewis-Willi
ams, autor del fascinante ensayo 'La mente en la caverna', sostienen que eran ch
amanes e interpretan sus dibujos como un acto mágico) estuvieron representando ani
males a base de puntos, manchas redondas, topos..., durante miles y miles de años.
Unos 8.000 años después de la pieza citada, alguien trazó en la gruta de Chauvet la s
ilueta de un mamut, de unos dos metros de largo, rellena de gruesos puntos rojos
. Ese es el lugar donde Werner Herzog, que ha participado estos días en el festiva
l Kosmopolis, grabó su documental 'La cueva de los sueños olvidados'.
Aquellos pintores de las cavernas se habían erigido como los primeros magos y sabían
bien lo que querían decir con lo que dibujaban
Dos expertas en prehistoria y arte parietal, Dominique Baffier y Valérie Feruglio,
han demostrado que esas pinturas de manchas circulares de pigmento rojo se hacían
aplicando contra la pared la base de la palma de la mano. Acaso las pinturas más
famosas de este tipo sean las de los caballos moteados de la gruta de Pech Merle
, también en la Dordoña. Fueron realizadas hace 25.000 años con pigmentos negros (el r
ojo y el negro son los colores con que descubrimos el arte). Pero mucho antes de
representar animales, ya se había empleado el sistema de puntos para trazar figur
as geométricas. En Cantabria, en la cueva del Castillo, hay una pared llena de ext
raños signos de puntos rojos a los que se calcula más de 40.000 años de antigüedad. Prob
ablemente los puntos eran un lenguaje simbólico, no una técnica de dibujo; pues aque
llos pintores de las cavernas se habían erigido como los primeros magos y sabían muy
bien lo que querían decir con lo que dibujaban (o las primeras magas, porque quizá
fuesen pintoras).
Hoy en el cómic continúa viva esa magia porque sigue vivo el oficio de dibujante, ta
n antiguo como la humanidad. Los primeros pintores fueron magos, brujos, y cuand
o ahora los dibujantes de tebeos, los magos del humor, han creado esos animales
con topos como el Marsupilami (en 'Spirou'), como el Jeep (en 'Popeye'), o cuand
o una escritora le ha proporcionado un caballo moteado a Pippi Langstrump, han s
ido en realidad actuales herederos de aquel momento mágico en que nació el arte de p
intar en las paredes.