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Capítulo 6.

Un contrato claro facilita la terapia: negocia cuidadosamente el
proyecto de trabajo

Una de las claves para poder hacer breve una psicoterapia es partir de un buen
contrato de trabajo. Si la intervención se inicia sin saber qué desean los
consultantes, sin un acuerdo entre ellos sobre qué quieren conseguir, o sin que
quede claro cuál es nuestro papel dentro del entramado profesional que tal vez
esté involucrado en el caso, estaremos sentando las bases para una terapia
ineϧcaz y potencialmente inacabable.
La importancia de no limitarnos a escuchar cuáles son las quejas de los clientes e
ir más allá, averiguar cuál es su demanda, renegociarla si fuera preciso, y
establecer un acuerdo claro respecto de la naturaleza y la meta de nuestra
intervención. Llamamos desarrollo de un proyecto de trabajo (o renegociación de
la demanda) al proceso de construcción de un problema resoluble a partir del
motivo de consulta que inicialmente presenta la familia.

PARA QUÉ
Los objetivos de la negociación de un proyecto de trabajo conjunto son varios,
todos ellos relacionados con el ajuste a lo que los consultantes desean de
nosotros, así como con el establecimiento de las condiciones para una terapia
exitosa:
* Alcanzar un principio de acuerdo entre terapeuta y consultantes acerca del fin
que tendrá la interacción entre ellos (en qué desean que les ayudemos como
terapeutas).
* Llegar a cierto consenso acerca de los medios que se utilizarán para alcanzar
estos fines (cómo desean que les ayudemos como terapeutas).
* Entender nuestra función dentro del contexto de la derivación y acotar cuál será
nuestro papel en relación con otros profesionales.
* Identificar las creencias de los consultantes acerca del problema (teoría del
problema) y acerca de la solución del mismo (teoría del cambio).

QUÉ / EJEMPLOS DE CASO
a) La renegociación de la demanda puede implicar tres procesos diferentes:
* En primer lugar, a veces se limita a detectar demandas que no se
corresponden con nuestra área de capacitación profesional o que se sitúan
fuera de nuestro campo de interés.

hay todo un proceso más fino. segundo. * A partir de la pregunta inicial intentaremos obtener una somera descripción del problema y. así como deslindar los contextos en los que se da. suele incluir varios elementos: * Nos gusta marcar el comienzo de esta fase de la entrevista compartiendo con los presentes la información que hemos recogido por teléfono. si no resulta claro. De esta manera nos aseguramos de que todos tienen la misma información y evitamos mantener secretos. cómo se explican sus causas o su origen. primero.* En segundo lugar. Puede ser útil darle nombre. duración e intensidad. * A menudo los consultantes inician su descripción remontándose en el tiempo y contando l a historia del problema. encaminado. * Una vez hecha esta introducción. Cuando se trata de más de un consultante. y. En cualquier caso. * A menudo la conversación sobre el motivo de consulta permite también entender el contexto de la derivación. a construir un proyecto de trabajo que resulte viable. escucharla con interés suele ser una buena forma de seguir creando la relación terapéutica y de paso permite conocer mejor las creencia de los consultantes acerca de sus dificultades. Puede ser útil obtener algunos datos acerca de su frecuencia. recogemos brevemente lo que ha dicho y volvemos a plantear la misma pregunta abierta a las personas que aún no han contestado. A estas alturas de la conversación el terapeuta se habrá hecho ya una idea bastante aproximada de qué es lo que preocupa a los consultantes y cuál es la ayuda que están . a menudo es necesario crear una demanda en situaciones en las que aparentemente los consultantes no piden ayuda por propia iniciativa. hacemos una pregunta abierta: «¿Qué os trae por aquí?». b) El proceso de negociación de un proyecto conjunto de trabajo puede concluirse en tan sólo un par de minutos o alargarse incluso más allá de la primera entrevista. es decir. Aunque desde el punto de vista de una terapia breve no resulta necesario conocer la historia. de modo que pueda empezar el que lo desee. clarificar para quién y de qué forma constituye un problema. preguntar sobre el proceso de derivación lleva habitualmente a aclarar cuál es nuestro papel en relación con otros profesionales. es decir. * En tercer lugar. hacemos la pregunta al aire. preguntando cómo lo llaman los consultantes y tratar de entender su «teoría del problema». Una vez que contesta una primera persona. a entender bien qué es lo que piden los consultantes. y una vez descartadas demandas que no podamos atender o explicitada una demanda implícita. reconstruir el proceso en virtud del cual los consultantes han decidido acudir a nosotros.

. * La viñeta muestra que no sólo es útil plantear en qué desean ayuda los consultantes. «¿Sigo con mi esposa o la dejo por la otra mujer con la que he iniciado una relación?». Pero de todas formas. En estos casos nuestra propuesta de trabajo irá enfocada a que tomen la decisión de la mejor manera posible. * Habitualmente marcamos el ϧnal de esta fase de negociación del proyecto terapéutico haciendo un pequeño resumen que recoja lo fundamental de lo tratado hasta ese momento y que incluya una propuesta de trabajo en común. sino también tratar de entender cómo quieren esa ayuda.. Otra posibilidad es no trabajar con el visitante o rehén. Otra fuente de di ϧcultades son aquellas situaciones en las que nuestros interlocutores en realidad no perciben ningún problema y acuden a nosotros presionados por un tercero (los clientes «visitantes»). asumible o sobrellevable.. una discapacidad física o intelectual. corremos el riesgo de terminar trabajando con nuestras propias preocupaciones o sobre la demanda que imaginamos que hacen los consultantes. como por ejemplo la pérdida de un ser querido. el fin de una relación de pareja. que desde Servicios Sociales les dejen en paz. En este caso se tratará de encontrar cuál es la motivación que tienen los consultantes (por ejemplo. o apuesto por mi pareja y me voy con ella a Madrid?»). y hacerlo en cambio con quien le obliga a venir (con los padres. planteamos esta cuestión explícitamente. etcétera. «¿Sigo mi sueño y me voy un año de cooperante a Guatemala. A veces el enredo se basa en que aceptamos como problema (resoluble) algo que en realidad es una limitación: una circunstancia más o menos aceptable. o que los padres dejen de presionar al adolescente) y construir desde ahí el proyecto de trabajo («ayudaros a que podáis hacer los cambios mínimos para que dejen de presionaros desde Servicios Sociales». sin saber lo que nuestros interlocutores realmente quieren. «ayudarte para que consigas un poco más de espacio ante tus padres»).. ya que en nuestra forma de trabajar es fundamental que los consultantes nos indiquen claramente qué es lo que quieren conseguir con la terapia. con la esposa preocupada. con el tutor. Es importante estar atento y no aceptar contratos que no podamos cumplir. A veces la demanda que nos plantean los consultantes no es resolver un problema o manejar mejor una situación difícil. sino tomar una decisión («¿Debemos cambiar a nuestro hijo de colegio. pero nunca a que nosotros decidamos por ellos . De lo contrario.) Y ADEMÁS. o es mejor que se quede en el actual?». pero que no se puede resolver.demandando.