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Resumen: H-016

UNIVERSIDAD NACIONAL DEL NORDEST E
Comunicaciones Científicas y Tecnológicas 2004

Guaraní y castellano en una comunidad rural de la provincia de Corrientes.
Una aproximación etnográfica.

Cerno, Leonardo

Instituto de Letras - Facultad de Humanidades -UNNE
Av. Las Heras 727 - (3500) Resistencia - Chaco - Argentina.
Teléfono: +54 (03722) 437067
E-mail: leocerno@hotmail.com

Antecedentes.
De acuerdo con un estudio reciente, la lengua guaraní hablada en la provincia de Corrientes ha sido hasta el
momento escasamente estudiada (Censabella, 1999, 55). Existen gramáticas descriptivas realizadas por autores
correntinos, casi siempre desde una perspectiva "purista" de la lengua. Desde una perspectiva sociolingüística, no
tenemos noticias de estudios que hayan investigado esta lengua en relación con variables tales como cantidad y
situación social de sus hablantes, distribución geográfica, ámbitos de uso y/o prácticas comunicativas. Contrariamente a
ello, abundan estudios acerca de las variedades de guaraní habladas en Paraguay. También existen trabajos acerca de la
variedad de guaraní que mayor influencia del castellano ha recibido: esta variedad, llamada "yopara" (tr: mezcla) se
encuentra desvalorada por los estudiosos 'puristas', aunque es al parecer la más hablada en los centros urbanos de aquel
país. Las gramáticas publicadas en Corrientes no mencionan esta variedad "mezclada" con castellano. Muniagurria, en
un texto de 1947, deplora el dialecto "volpuk, mezcla de uno y otro [idioma] de que ahora se vale [el habitante rural]".
Melia (1992, 35) considera "un caso aparte" el guaraní de Corrientes, del que afirma que "es hablado por el 50% de la
población rural, sobre todo en el campo" y que, a diferencia de lo ocurrido en otras zonas de habla guaranítica,
Corrientes vivió "un proceso de castellanización mucho más intenso" que en el Paraguay.

Materiales y métodos.
Nuestra investigación se propuso relevar el conjunto de prácticas verbales y elementos del imaginario social
vinculados con el uso de esta lengua en una comunidad de la provincia de Corrientes, a 60 km. de la capital. Se han
realizado más de 30 jornadas de trabajo de campo en la comunidad, a través de visitas a la escuela y, a partir de allí, a
una familia del pueblo y a varios hogares donde este núcleo familiar reside. Este contacto nos permite movernos en una
retícula social de aproximadamente 20 sujetos de observación, de edades y actividades diversas. La observación con
participación y la entrevista no dirigida constituyen nuestras principales técnicas de trabajo en el campo. Se llevan
además registros de lo actuado y observado, donde se consignan situaciones de habla, variedades y lenguas puestas en
uso, prácticas y acciones lingüísticas relacionadas con las variedades o lenguas, actitudes y valoraciones, etc. Con
respecto a las entrevistas, se han realizado poco más de 10, en diferentes momentos del proceso de trabajo, o en un
único encuentro. El objetivo de ambas técnicas es además el de relevar categorías culturales compartidas por los actores
sociales, pertinentes para la comprensión del fenómeno en estudio. En tal sentido se obtienen tres "tipos" de datos,
según procedan de a) la observación/participación; b) la entrevista; c) el análisis de la interacción. El discurso de las
entrevistas se trabajó provisoriamente buscando categorías culturales comunes entre las mismas. Muchas situaciones de
interacción han sido grabadas y analizadas para detectar elementos pertinentes para comprender fenómenos del habla.
Exponemos resultados de un proceso inicial de la investigación, tendiente a detectar categorías y prácticas pertinentes
para la comprensión del fenómeno en lo que constituye el "sentido común" de los actores sociales que son investigados.
Una segunda entrada al campo permitirá ajustar esta serie de supuestos. (Aclaro que todo lo que pongo entre ".." se
refiere a categorías etnográficas; "/ /" categoría o traducción aproximada; '...' categoría teórica.)

Discusión de resultados.
Mis informantes suelen expresar que las personas del pueblo hablan en castellano o en guaraní de acuerdo con
su "costumbre": alguien se "acostumbra" a usar una de tales lenguas (aunque pueda hablar ambas) y esto suele depender
de la "costumbre" familiar. El ambiente social o laboral en que se desempeña la persona también puede ser causa de su
hábito lingüístico: emigrar a Buenos Aires y pasar una temporada allí, hace que esta persona regrese al pueblo
"acostumbrada" al castellano, y que participe de aquí en más en castellano en situaciones donde todos hablan en
guaraní. Estimamos que tal "costumbre" del hablante y de la familia se relaciona con actitudes y valores que generadas
en el entorno familiar de los hablantes, no siempre son compartidos entre grupos familiares dentro de la comunidad en
estudio. Fuera del entorno familiar, el hablante se 'presenta' en castellano o en guaraní, lo cual significa una 'actitud
lingüística' contrapuesta a otras. Un conjunto de categorías etnográficas suelen ser usadas para describir tales
"costumbres" de habla: "guaranisero" (también "guarango") correspondería al hablante bilingüe que prefiere el guaraní
para la interacción con vecinos de la comunidad; "ikatese", hablante bilingüe que "se presenta" en castellano frente a
los "guaraniseros"; "orillero" o "cerrado" alude posiblemente a los monolingües guaraníes, personas de quien se dice
que son viejos ("los de antes") o que viven lejos del ámbito geográfico del poblado. La categoría "gente" se refiere a los
extraños al pueblo (yo, por ejemplo, fui un "gente" en varias situaciones de habla), quienes no hablan guaraní. Otra
categoría es la de "porteño": no necesariamente oriundo de Buenos Aires, son llamados "porteños" quienes emigran
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por cuestiones de trabajo a la ciudad capital. Los "porteños" regresan generalmente para las fiestas (patronales o
peregrinación); y con respecto al habla son reconocidos por la adopción de diacríticos caracterísitcos del habla
bonaerense. Es notable que muchos jóvenes (sobre todo mujeres) suelen adoptar los rasgos lingüísticos que identifican
al "porteño". Para la participación en situaciones de habla, los hablantes ponen en uso algunas de las variedades que
configuran su repertorio lingüístico. En términos de los informantes, el uso del castellano o del guaraní depende de lo
que se sabe acerca de la competencia lingüística y la 'presentación' ("costumbre") de los interlocutores. "Pea ndo ñee
guarani" [ese no habla en guaraní] "pea oñee pora" [ese habla bien (guaraní)] "eso habla cerrado" "ése habla bien
castellano" "le gusta que le hable en guaraní"; estas frases han sido usadas en ocasiones para informar en qué idioma
hablar a quién durante el intercambio. En tal sentido pensamos que la caracterización de la situación de habla responde
a aquellos dos rasgos principales a) el nivel de competencia (en guaraní o en castellano) de los participantes y b) la
actitud o 'presentación' ("costumbre") frente a los demás. A nivel de supuesto, planteamos que esta comunidad de
hablantes propicia el uso de las variedades de que dispone según cuatro situaciones prototípicas (S) de habla. En los
extremos del contínuo (S1 y S4) la presencia de un monolingüe castellano (S1) o de un monolingüe guaraní (S4) marca
la preferencia de los bilingües por la lengua que no excluya al hablante monolingüe del tema del discurso ('alternancia
situacional', según Gumperz 1972). Este supuesto será contrastado en el curso próximo de la investigación. En el medio,
S2 y S3 se componen de hablantes bilingües, y se diferencian entre sí en función de valores simbólicos ('alternancia
metafórica') que estarían operando en la selección del código. En S2, la situación se define por la puesta en uso del
castellano en una de sus variedades. En S3, los hablantes bilingües se comunican en una de las variedades de guaraní.
En estas dos últimas situaciones, los hablantes seleccionarían el código en función de una supuesta "integración
simbólica" (Fishman 1972) con la sociedad nacional y la cultura "oficial", o bien para crear un marco de saberes y
valores propios del universo cultural de la comunidad guaraní hablante o familias "acostumbradas" al guaraní. Por su
parte, el rango del repertorio para la participación en tales situaciones puede ser diverso. No todos los hablantes de la
comunidad en estudio dominan las cinco o seis variedades de habla que son utlizadas allí. Es de hacer notar que sobre
las variedades lingüísticas puestas en uso también operan representaciones. Así, quien domine dos variedades de
guaraní, es posible que no ponga en uso la variedad "cerrada" en un contexto donde es valorada la variedad "mezclada"
de la misma lengua. Pasaremos a describir someramente las variedades (V) que pensamos configuran el repertorio
lingüístico de la comunidad. V1: castellano estandar; variedad poco usada, se reconoce por la puesta en uso de reglas
de concordancia género y número entre constituyentes; se tiene contacto con ella a través de los medios de
comunicación (televisión y radio) y de la lectura. Simbólicamente se asocia al habla de los "porteños". V2: variedad
regional 1; esta variedad de castellano, caracterizada por interferencias morfosintácticas del guaraní, es de uso
generalizado y ha sido descripta como el resultado del prolongado contacto histórico entre ambos sistemas lingüísticos
(Abadía de Quant 1996). V3: variedad regional 2: variedad de castellano cuya estructura y morfosintaxis es la de V2,
aunque se diferencia de ella por la inclusión de préstamos léxicos del guaraní con valor sintáctico-pragmático. Estimo
que es una variedad diferente de V2, ya que los hablantes las usan sistemáticamente en situaciones diferenciadas. Los
préstamos léxicos (katu, niko, haje, pa, ta, ko) suelen determinar el tipo de acto de habla que realizan los hablantes
(pregunta, aseveración, opinión, juicio). Suponemos que existe un alto grado de diferenciación entre estas variedades,
en términos de léxico y sintaxis, aunque un conjunto de estructuras fonológicas puedan ser transferidas de una a otra
variedad. V4: guaraní "mezclado": Corresponde a la puesta en uso de la gramática guaraní como base del discurso,
aunque muchos elementos léxicos o sintagmas del castellano sean incorporados mediante alternancia de códigos y/o
préstamos. "Mbaé pa ojetrata la película?" [De qué se trataba la película?] representa un enunciado con préstamo
(ojetrata) y alternancia ("la pelicula"). Estimamos que el uso de este registro comunicativo no siempre depende del nivel
de competencia del hablante; motivaciones sociales y circunstancias de comunicación podrían ser pertinentes para
determinar su uso. V5: guarani "cerrado": se asocia al empleo de la gramática guaraní por parte de hablantes
monolingües en esta lengua; empleo al parecer divergente fonológica y morfosintácticamente de la variedad anterior. La
"pronunciación", sobre todo, es considerada por los informantes como una diferencia importante. Al parecer, el uso de
V4 y V5 podrían ser marcadores de la situación geográfica y social de los hablantes. Una sexta variedad de habla, el
guaraní paraguayo, sería pertinente en tanto variedad que los hablantes reconocen como diferente de las anteriores, y
con la que toman contacto a través de la música y los medios de comunicación. Casi siempre esta variedad es
considerada el "auténtico" guaraní, aunque no por todos los informantes.
Sobre estas variedades se proyectan un conjunto de valoraciones y representaciones. De acuerdo con Bourdieu
1985 , el "valor" del estilo expresivo del hablante emana del conjunto de "estilos" (variedades) que posee la comunidad
hablante, en la que el patrón de comparación es siempre la "lengua oficial" de uso institucional. Estimamos que son
puestos en juego dos sistemas interpretativos desde los cuales las variedades en uso adquieren valor. En uno de los
sistemas interpretativos, el guaraní aparece valorado (+) por oposición al castellano que se cubre de connotaciones
negativas (-). En una ocasión, el Negro (Ambrosio), mi joven maestro de guaraní, me llamó para comenzar la clase.
Mientras lo seguía hasta el sitio que destinabamos a las "lecciones", Ambrosio exclamó en tono cómplice "/Ñande
ñañemongueta guarani, porque ñande correntino; ha'e kuera porteño, oñee castellano; ñande nda'ei porteño/" (Nosotros
[vos y yo] hablamos guaraní porque somos correntinos; aquellos son porteños, hablan castellano; nosotros no somos
porteños). Pensé que con "porteño" podía referirse a otros investigadores que frecuentaban la escuela y que son
oriundos de Buenos Aires. Pero Ambrosio se estaba refiriendo a miembros de su familia que momentos antes hablaban
en castellano conmigo. Esta asociación de guarani═correntino y castellano═porteño, sería varias veces escuchada por
mí durante el trabajo de campo. De modo que los esquemas interpretativos que propongo a modo de supuestos se
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constituyen en categorías culturales asociadas a ambas lenguas. Tales esquemas se pondrían en actividad en situaciones
concretas de habla y serían de dominio colectivo en esta comunidad. Actualmente persigo la pista de las cadenas
asociativas que -además de lo "porteño" o lo "correntino"- se relacionan con ambas lenguas. Estimo que con el primero
de tales esquemas, guaraní (+)/castellano (-), las prácticas lingüísticas se asocian con la "/picardía/" o "inteligencia" de
un correntino para "/tomar el pelo/" a un porteño, mediante su competencia en la lengua nativa. Nuestros registros
cuentan con variados testimonios que refieren situaciones en que los hablantes de guaraní forman corro para "reirse" de
una persona que visita el pueblo y que no sabe guaraní. Estas risas y chanzas, como veremos más adelante, son
sistemáticamente asociadas al uso de la lengua nativa, y al parecer constituyen prácticas verbales muy relacionadas con
ella. El segundo de los sistemas interpretativos, castellano (+) / guaraní (-) asocia a la lengua nativa con el "atraso", en
contraposición al castellano, que se asocia con "progreso". En varias entrevistas el castellano se encuentra
indisociablemente ligado a la escuela y prácticas discursivas como la lectura. El castellano suele asociarse con
"/instruído/", "inteligente", "delicado" ("ikate"); por oposición al guaraní asociado con categorías como "bruto",
"/analfabeto/", "bárbaro", "croto". Aclaro que ambos sistemas interpretativos serían manejados situacionalmente para
contextualizar la acción discursiva y transmitir significados implícitos en la interacción. Otra vez, en la situación de
habla parece ser pertinente la "costumbre" de los participantes, o sea, sus actitudes o valores culturales respecto de
ambas lenguas. Lo castellano puede marcar "/escolarización/" o "/urbanidad/" tanto como "sinvergüenceada" o
"/desigualdad social/", según los marcos interpretativos puestos en juego: un hombre me dijo en confianza, viéndome
escribir en mi cuaderno de campo: "/sí, los castellano sabe leer, sabe muchas cosas, sabe dónde robar, dónde sacar la
plata/".
Un capítulo interesante de reflexión es la distribución familiar del habla, sobre todo, las prácticas lingüísticas
asociadas con la lengua que hablan los niños. En la retícula familiar en la que hasta el momento me ubico, es norma que
la primera lengua de los niños sea el castellano. Los restantes miembros de la familia se comunican entre sí, en las más
variadas situaciones, en guaraní, en tanto al dirigirse a los niños cambian automáticamente al castellano. Los niños, en
la medida en que adquieren la capacidad de habla, adquieren también una competencia pasiva para comprender las
situaciones de habla en guaraní y participar en ellas, aunque lo hagan siempre en castellano. Tenemos noticias de que
fuera del ámbito hogareño, estos niños comienzan a poner en uso la gramática guaraní entre sus pares, compañeros de
escuela o con niños de otros núcleos familiares. Entre las familias que organizan de este modo el habla, un niño
hablando en guaraní representa un fuerte símbolo de "atraso" o "pobreza". Así, es posible que en situaciones sociales los
niños se guarden de hablar esta lengua, que reservarán para ocasiones en que no están bajo la tutela de los adultos y
donde los participantes prefieren expresarse en guaraní. Debo aclarar que no todas las familias realizan esta práctica
(criar a sus hijos en castellano). Existen familias donde la primera lengua que adquieren los niños es el guaraní. Este
hecho estaría relacionado con el de no poseer los padres una competencia aceptable de castellano. Tales familias envían
a los niños a la escuela como una oportunidad para que éstos adquieran el castellano. Así, el primer contacto de estos
niños con la lengua oficial es en ámbitos institucionales, si es que no la han escuchado en la radio o la televisión. De
acuerdo con el razonamiento de una joven entrevistada, los niños que adquieren castellano como L1 y competencia
pasiva de guaraní, pondrían en uso su guaraní frente a los niños que adquieren el castellano como L2 y guaraní como
L1. A su vez, estos últimos serán instruidos en castellano también por los primeros. Tales situaciones de interacción se
producen en la escuela o en ámbitos y situaciones sociales diversas (el almuerzo en la capilla, las fiestas patronales, las
reuniones familiares, visitas, encuentros ocasionales, juegos y deportes, etc). He tenido escaso contacto con familias que
transmiten el guaraní a los niños como L1. No así con esos niños, quienes se valen de la competencia en guaraní para
establecer mensajes de "/complicidad/" con otros participantes de la situación, mensajes que suelen suscitar las risas o
ser festejadas por el auditorio. Creo que esta competencia para el habla no es habitual entre los niños que adquieren el
guaraní como L2.
Dentro de las prácticas sociales asociadas al guaraní, es de destacar la relativa a poner motes, o "retar" al
interlocutor. Esta actividad equivaldría a la injuria abierta, aunque dentro un marco de juego, humorístico o irónico. La
habilidad para el guaraní suele ser festejada o valorada en la medida en que sirve para estigmatizar al interlocutor. Esta
valoración involucra una puesta en juego de la capacidad para combinar morfemas y estructuras de manera económica y
transmitir grandes unidades de significado con ayuda del contexto físico-espacial y los conocimientos compartidos entre
los participantes. Se trata no solo del domino de una gramática, sino también de una 'performance'. Pero actos de habla
como epítetos, injurias, motes, frases con doble sentido, etc, también pueden ocurrir en una de las variedades del
castellano: no siendo privativo del guaraní, es uno de los modos de ocasionar una situacion alegre y de deshinibición,
probablemente de "/aproximación/" entre los interlocutores. Tal actividad discursiva está relacionada con el modo de ser
akahata (cabeza dura, cabezudo). El modo de ser akahatá identifica a personas con esta habilidad lingüística y
comunicativa. A nuestro entender, la habilidad akahata consiste en un permanente control de la inferencia interpretativa
del auditorio mediante el uso de recursos contextualizadores del habla. Se crea así un contexto humorístico en el cual
un conjunto de valores culturales vernáculos entran en juego para la comprensión de la acción comunicativa. El akahata
actúa bajo la condición de hacer reir, hecho que se debe a su ingenio y su poder sobre la habilidad lingüística del
interlocutor 'desafiado'. Procede por asociaciones fonicas y semánticas, utilizando su competencia en ambas lenguas.
Pensamos que se trata de una categoría cultural que permite plantear el conjunto de las prácticas discursivas en guaraní
a modo de "resistencia cultural" frente a los valores, patrones de comportamiento, saberes y estilos de habla procedentes
de la cultura oficial y difundidos por medio de las instituciones oficiales y los medios de comunicación.
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Conclusiones.
Una comunidad de habla que comparte un conjunto de ámbitos y situaciones de interacción y cuyos miembros
no poseen el mismo repertorio lingüístico ni los mismos hábitos comunicativos hace pensar en sistemas de valoración
igualmente diferentes, en que las variedades de habla (incluída la lengua oficial) serían interpretadas a la luz de
experiencias sociales diversas en relación a las posibilidades de adquisición de las variedades. En los contextos
cotidianos de interacción se estaría negociando, junto con la identidad social del hablante, su posición frente a un
universo cultural común escindido entre valores propios de la experiencia vital comunitaria y los valores de una cultura
nacional a la que se accede en las ciudades. Estimo que el uso del guaraní responde a la posibilidad de crear con el
interlocutor un contexto donde el conjunto de la experiencia sociocultural de la comunidad guaraní hablante sea
valorada como elemento de construcción del sentido. Sin embargo, el acceso desigual a las variedades de habla (y
probablemente al dominio de estrategias de contextualización) no impide que personas que no dominan una gramática -
ni un modo de ponerla en uso- puedan compartir ámbitos sociales con la expectativa de comunicarse.

Bibliografía.
Abadía de Quant, Inés. "Guaraní y español. Dos lenguas en contacto en el Nordeste argentino". En: Signo y Seña Nro 6;
Facultad de Filosofía y Letras, UBA, 1996.
Bourdieu, P.1995. Qué significa hablar. Madrid, Akal.
Censabella, Marisa, 1999. Las lenguas indígenas de la Argentina. Buenos Aires, Eudeba, 2002.
Fishman, Joshua.1972. The sociology of language. (Tr: Sociología del lenguaje. Cátedra, Madrid, 1995.)
Gumperz, John y Blom, Jan-Petter. 1972. "El significado social en la estructura lingüística: la alternancia de códigos en
Noruega". En: Lastra, Yolanda (comp). Estudios de Sociolingüística. Universidad Nacional Autónoma de México,
Instituto de Investigaciones Antropológicas, México, 2000.
Melia, Bartolomeu. 1992. La lengua guaraní del Paraguay. Madrid, Mapfre.
Muniagurria, Saturnino. 1947. El guaraní. Buenos Aires, Hachette.