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Resumen: H-022

UNIVERSIDAD NACIONAL DEL NORDEST E
Comunicaciones Científicas y Tecnológicas 2005

El estudio de géneros discursivos en comunidades de habla guaraní/castellano de
la provincia de Corrientes. Discusiones preliminares al análisis de corpus orales.

Cerno, Leonardo

Instituto de Letras – Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste.
Av. Las Heras 727 – 3500 Resistencia, Chaco. Rep. Argentina.
Teléfono: 03722-446958
E-mail: leonardo_cerno@yahoo.com.ar

Antecedentes:

Las comunidades rurales de la provincia de Corrientes configuran una realidad lingüística descriptible en términos de
contacto lingüístico guaraní/castellano, contacto que habría influido en las particularidades del habla regional de ambas
lenguas. El presente trabajo se propone plantear una relación entre el empleo de rasgos de diferentes variedades
dialectales y el tipo de actividad comunicativa que realizan los hablantes, esto es, entre componentes del habla y
componentes del contexto. Estudios de dialectología del castellano de Corrientes señalan la existencia de dos variedades
de castellano: una variedad que denominan estándar (aquí variedad regional estandar o VRE) y otra denominada sub-
estandar (variedad no estandar VNE) -Abadía de Quant 1996; 2004. La menor o mayor presencia de interferencias del
guaraní al castellano –en los planos fónico, morfosintáctico y léxico- es el criterio para demarcar cada una de estas
variedades respectivamente. En lo que al guaraní respecta, la variedad correntina de esta lengua no ha sido considerada
con la atención que han merecido otros dialectos de la familia tupí-guaraní, aunque se la supone muy permeada por el
castellano (Tovar, A. et al 1984; Melia 1992) y con rasgos morfosintácticos y léxicos que la diferencian del guaraní
paraguayo yopará (Armatto de Welti 1994; 1995; Liuzzi 1998). Según mostrábamos en un trabajo anterior, los
hablantes de la región investigada son capaces de reconocer tres variedades de esta lengua: guaraní “mezclado”, guaraní
“cerrado” y guaraní “paraguayo” (Cerno 2004).
Las ciencias del discurso plantean explícitamente la dificultad de hallar marcadores lingüísticos relacionados
directamente con funciones comunicativas y/o géneros (Charodeau, P. y Maingueneau, D. 2005; Branca Rosoff 1999).
Por su parte diversos enfoques procedentes de la sociolingüística interaccional (Gumperz 1982) etnografía del habla
(Hymes 1972; Sherzer 1987) y antropología lingüística (Woodbury 1985) analizan la relación entre el empleo de
diferentes componentes del habla (prosódicos, morfosintácticos, lexicales, pragmático-discursivos) y diferentes
componentes del contexto comunicativo (situación, participantes, fines del habla, etc). Tales enfoques proceden
observando el uso de diferentes recursos semióticos de orden verbal y no verbal en relación con tipos de actividad
discursiva y el contexto etnográfico o punto de vista de los actores. Nuestro trabajo se dirige a fundamentar que el
empleo de rasgos de las variedades dialectales pueden considerarse un componente importante en el estudio de la
relación entre géneros discursivos primarios y secundarios (Baktin 1979) y el contexto que los mismos instituyen en la
comunidad investigada.

Materiales y métodos:

Nuestra perspectiva teórico-metodológica ha sido etnográfica y desde 2003 se han recolectado muestras de discurso oral
en diferentes contextos nativos, acompañadas de registro y ulterior análisis. Se han hecho observaciones en contextos
familiares y comunitarios, con cerca de 50 días de trabajo en terreno, distribuidos en jornadas de uno, dos o tres días de
duración. El grupo social observado es en general bilingüe. No se ha hecho observación sostenida en familias
monolingües en lengua indígena, aunque se ha observado a sus miembros en otras situaciones sociales. Se han relevado
mediante entrevistas no dirigidas un conjunto de categorías nativas relacionadas con los modos de conducta verbal,
tipos de actos de habla, géneros, fines de la comunicación, etc. Tales categorías se ponen en relación con hechos del
habla o del comportamiento, del contexto de actividad, etc, previamente observados. El análisis pretende vincular las
prácticas comunicativas con las categorías nativas empleadas para describirlas.

Discusión de resultados:

En general los miembros de la comunidad señalan rasgos de orden fónico, morfosintáctico y léxico relativos a modos
diferentes de hablar el castellano. Tales rasgos coinciden en buena medida con las descripciones que existen acerca de
las variedades regionales de habla, y son llamados en el paraje con las categorías de “ikaté” (=delicado) -variedad
regional estándar- o de “menchoité” (variedad regional no estándar). El guaraní (también “avañeé”) por su parte es
reconocible por su componente léxico, aunque existen diversas formas de hablarlo en la medida en que se empleen más
estucturas morfosintácticas y préstamos del castellano. Tales formas de hablar son llamadas “mezclado” y también
“serrucho”.
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Variantes Variedad regional Estanadar Variedad Regional no Estandar
Fónicas Sibilante /s/ conservada en situación La /s/ se pierde o se aspira en posición
intervocálica y final de palabra. Ej: “muchas intervocálica o a final de palabra. Ej: “é’to e’
veces” “nos ha” má’ lindo”
Consonantes sonoras /d/ y /b/ conservadas en Se aspiran o se pierden en estos mismos
situación intervocálica. Ej: “puede”, “había” contextos. Ej: “pue’e” “ha’ía”

Grupo consonántico /tr/ se conserva con sus Se articula como africada sonora t®, próxima a
dos rasgos constitutivos. Ej: “nosotros la palatal sorda /ĉ/. Ej: “nuest®o” (“nuescho”
tratamos” “chatamos”)
Morfosint Función de OD marcada con pronombres Función de OD marcada con el
ácticas la, las, lo, los. pronombre "le".
Género y número: morfosintácticamente Género y número: léxicamente marcado.
marcados.
Uso preposicional según el castellano. Uso “interferido” de preposiciones (“Fuí
en Itatí”).
No uso de marcadores discursivos Uso frecuente de marcadores discursivos
pragmáticos del guaraní. pragmáticos del guaraní (ko, nikó, ayé,
pa, ta, katú, etc)
Léxicas Uso de léxico especializado no local. Uso de léxico especializado local.
Uso menos frecuente de léxico guaraní Uso frencuente de léxico guaraní.
(guaina, yawá, poriahú, etc)

Con respecto al cuadro, cabe destacar el mismo separa de manera arbitraria rasgos que pueden pasar con cierta
fluidez de una variedad a otra. Por ejemplo, es muy común que el leísmo se emplee en el contexto de los rasgos de la
VRE, aunque el hablante sea capaz de marcar la función OD con pronombres personales. Pero existen elementos que en
general no pasan de una variedad a otra, como son los marcadores discursivos pragmáticos del guaraní, cuya presencia
señaliza un cambio de estilo o forma de hablar. El concepto de compartimentalización entre las variedades (Fishman
1972) alude a este fenómeno y tendrá algo que decir en el análisis ulterior. Así también, existen rasgos fónicos que
comparten ambas variedades de castellano (palatal africado /ŷ/ (“ayer” [aŷer], central /ll/ “lluvia”, vibrante múltiple
asibilda /rr/ “ca®®o”) y que son reconocidos como diacríticos del habla regional contrapuestos a los de otras hablas
regionales (chaqueña, bonaerense, etc). El uso de tales rasgos ha sido observado en contextos diferentes. El empleo de
rasgos de la VRE se observa en situaciones relativamente ritualizadas (el momento de las oraciones en los velorios, el
habla del sacerdote en el oficio religioso, la clase de catecismo, en el aula y los actos escolares) y también se ha
registrado en el marco de juegos infantiles entre niñas emulando a señoras. También la lectura en voz alta de revistas,
libros de oraciones, la Biblia, libros de cuentos infantiles, etc, representa una situación que enfrenta a adultos y niños a
la pronunciación cuidadosa de eses y grupos consonánticos. En contexto escolar observamos una discriminación del uso
en relación con las categorías institucionales: las maestras, que usan la VNE entre sí, pasan a la VRE para dirigirse a los
niños y al personal no docente en general, y corrigen severamente a los niños el empleo de rasgos sintácticos,
marcadores discursivos y léxico de filiación guaraní. En contexto familiar, aunque el empleo de la VNE sea
generalizado entre los adultos, fueron registradas idénticas “correcciones” del habla de los niños. Pero los niños
emplean la VNE con sus pares, y fuera de la casa alternan libremente castellano y guaraní, tal como lo escuchan hacer a
los adultos en situaciones de habla hogareña. La lengua indígena y el castellano convergen entre hablantes que desean
hallar elementos de identidad común e integrarse en una misma categoría social (niños, adolescentes, mujeres, etc), en
tanto una compartimentalización más rígida entre ambas lenguas y variedades se reservaría para restituir la identidad de
categorías sociales diferenciadas (en el habla de niños con adultos, vecinos con maestros, mujeres con varones, etc).
Ahora bien, cualquier estudio de alternancia de variedades habrá de preguntarse primero cuál es la opción no marcada
(más frecuente) en el contexto de las relaciones interpersonales y grupales (Myers-Scotton 1995, 80). Podemos pensar
que para el habla entre grupos jerárquicos diferentes la opción no marcada depende de otra opción que se reserva para el
grupo de iguales. En el habla que dirigen los maestros al personal escolar y/o a los niños, el empleo de la VRE como
opción no marcada depende de la existencia de otras opciones usadas en el interior del cada uno de estos grupos (VNE
para los maestros -a quienes no se ha observado el uso del guaraní- y VNE y guaraní para personal y niños). Si en
contexto escolar el uso de la VRE se dirige a organizar la actividad institucional y halla su origen en el habla de las
maestras con personal y niños, el uso de la VNE permanecerá como opción tendiente a disolver la existencia de
obligaciones y separación de roles vinculadas con el mundo del trabajo. Los géneros discursivos instituyen estos
contextos diferenciados, y así es posible que los rasgos de la VRE sean escuchados más en relación con órdenes y
directivas vinculadas al trabajo, que en relación con la conversación cotidiana sobre asuntos no laborales, más propia de
la VNE, donde aparecen en profusión los marcadores discursivos de filiación guaraní (katú, nikó, ko, ngo, pa, etc) cuyo
uso depende de funciones etnopragmáticas (González Sandoval 2005) y significados posiblemente más próximos a la
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experiencia comunitaria cotidiana que a la institución educativa y su proyección extra local. La escuela, el oficio
religioso (donde se alterna VRE, VNE y guaraní), los programas provinciales de capacitación agropecuaria, constituyen
contextos donde los nativos escuchan la VRE en boca de no nativos procedentes de San Luis del Palmar o de la capital
de Corrientes. El empleo se asocia simbólicamente a esos ámbitos: la VRE no se percibe como propia de la comunidad.
En contexto comunitario la relación entre recursos del habla y contextos se presenta en el marco de un repertorio donde
las opciones más normales son la VNE y las variantes de guaraní (“cerrado” “mezclado”), y eventualmente rasgos de la
VRE para diversos efectos de sentido. Intentaremos despejar esta cuestión con el análisis del uso de tales variedades en
contexto familiar, discriminando tres tipos de familia según se verá. En el marco de las familias donde el guaraní es la
lengua de los adultos, la VNE es la opción normal para el habla con los niños. A los niños se les da órdenes y se les pide
información; ellos mismos participan en conversaciones entre los adultos aportando o rectificando informaciones, pero
jamás opinando. También se les suele exigir el uso de la VRE, pero en tanto se espera de la escuela idéntica exigencia,
en estos hogares son ambas variedades de castellano las que se emplean sin una compartimentalización rígida, en tanto
una separación más estricta de funciones se reserva para el castellano y guaraní. El castellano se vincula a órdenes y
pedidos de información, y en este último caso involucra al niño en una relación con la verdad de sus emisiones. En un
segundo tipo de familias, donde el guaraní es usada casi solo para el habla entre adultos y ancianos, la VRE y VNE se
emplean en el marco de diversas funciones y géneros en el habla (pedidos, órdenes, conversación, narración,
explicaciones, etc) en las relaciones entre adultos y niños y adultos entre sí. Pero en tanto en estos ámbitos la
compartimentalización rígida se reserva para diferenciar el habla en el hogar (castellano) del habla fuera del hogar
(guaraní), creemos que el uso de más o menos rasgos de la VNE y guaraní podría estar relacionados con atemperar
jerarquías generadas en el interior del grupo doméstico. Un tercer grupo de familias, hablantes solo de guaraní en
contexto doméstico, no ha sido observado de manera directa. Sí se han registrado un conjunto de recursos prosódicos
que configuran formas de hablar en guaraní, tales como velocidad, volumen, claridad, articulación, nasalidad, y otros.
Algunas personas pueden imitar el estilo de habla guaraní de ancianas/os u otras personas monolingües en esta lengua,
personas generalmente clasificadas como “orilleros” (=gente que vive en sitios distantes de la ruta que comunica al
paraje con Corrientes). Tales rasgos podrían ser significativos para discriminar géneros entre grupos de pares
(conversación, bromas, anécdotas) y grupos de no pares (directivas, pedidos de información, retos, etc.) en este tipo de
contexto familiar. Si seguimos el razonamiento anterior, estos grupos podrían mantener una compartimentalización
rígida entre el guaraní cerrado y el guaraní mezclado en contexto doméstico, y reservar el castellano (en la medida en
que se crean capaces de hablarlos) para ciertos contextos comunitarios. Los niños de tales grupos adquieren la lengua
dominante en la escuela, y la emplean casi únicamente en ese contexto. De cualquier modo la investigación sobre este
grupo de hablantes está por hacerse. Pasando del contexto familiar al comunitario, podemos pensar basándonos en
diferentes entrevistas que el guaraní es opción más normal cuando i) los actores saben unos de otros que el interlocutor
no sostiene valoraciones negativas hacia el guaraní y sus hablantes ii) el hablante va a comunicar un mensaje no
vinculado al contenido referencial de la emisión (alusiones, ironía, bromas, parodia). El uso de cada lengua como
opción normal por consiguiente responde a un grado de conocimiento mutuo de entre interlocutores y al hecho de
negociar reglas de uso que no son compartidas por todos (por ejemplo reservar el guaraní para bromas y castellano para
el habla seria). Pero puede ser normal que las personas empleen el castellano para jerarquizarse (aunque no lo hablen
bien!) y quizás también para dar a su emisión un estatuto de verdad que el guaraní no posee, vinculado a la ironía y el
habla lúdica entre grupos de iguales. Nos preguntamos empero si tales reglas son conocidas y usadas por “orilleros” y
otros grupos fuertemente asociados con el guaraní como lengua única (los “ymá waré” o ancianos). Pues en el uso que
ellos hacen de la lengua nativa para igualmente jerarquizarse y tomar el pelo a otros vemos una subversión de los
valores propagados desde las escuelas y las instituciones oficiales (progreso, lectura, nacionalismo, moderación), y una
reivindicación de valores generados en el marco de grupos cuyo estilo de vida y visión de mundo se encuentra en franca
oposición a los de la sociedad dominante.

Conclusiones.

Resta considerar el uso de todas estas alternativas en relación con los fines de la comunicación: un grupo de categorías
folk nos hablan de ello: ñeé haeté (hablar enserio), ñeé tavyreí (hablar en broma) ñeé akahatahawá (hablar para hacerse
el pícaro), ñeé areí (hablar de balde). Tales fines están relacionados con valores culturales de los grupos en estudio: ser
“inteligente” es un valor, pero el mismo se asocia al conocimiento de la lectura y la escolarización. Ser pícaro (akahatá)
es otro valor, asociado a la vez con el uso ingenioso del guaraní. Ser “pavo” es un anti-valor, asociado con la víctima de
las tomaduras de pelo, quien no posee un trasfondo de conocimientos locales para orientar la interpretación. El respeto
es un valor, y el mismo está asociado al comportamiento en ámbitos institucionales (escuela, capilla, con los mayores,
etc). Ser salvaje es un anti valor, pero el mismo se relaciona con el género del reto y el ñeé tavyreí. Ser valiente es un
valor, asociado con la experiencia de la vida rural. Es notable que los saludos en castellano se asocien al grado de
respeto y distancia social existente entre las personas (“buen día” “buenas tardes”) en tanto el saludo en guaraní a un
grado de confianza y en ocasiones a una falta de respeto (mbaépa reikó; mbaépa reí). También registramos la
circulación de géneros elaborados exclusivamente en guaraní: el chiste, los casos (anécdotas), relación (narración en
verso), ñeengá (refran). Respecto al habla lúdica se destacan un conjunto de recursos: el uso de rima con empleo
indistinto de castellano y guaraní, la deformación intencional de palabras, y el uso de rasgos del habla bonaerense y
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léxico del inglés, por último, que también cumple funciones en la construcción de la identidad social por parte de los
adolescentes.

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