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La filosofía en el tocador

Marqués de Sade

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Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 2

Índice

A los libertinos
Primer Diálogo: Señora de Saint-Ange, El Caballero de Mirvel
Segundo Diálogo: Señora de Saint-Ange, Eugenia
Tercer Diálogo: Señora de Saint-Ange, Eugenia, Dolmancé
Cuarto Diálogo: Señora de Saint-Ange, Eugenia, Dolmancé, El Caballero de Mirvel
Quinto Diálogo: Dolmancé, El Caballero, Agustín, Eugenia, Señora de Saint-Ange
Franceses, un esfuerzo más si queréis ser republicanos
La religión
Las costumbres
Sexto Diálogo: Señora de Saint-Ange, Eugenia, El Caballero
Séptimo y Ultimo Diálogo: Señora de Saint-Ange, El Caballero, Agustín, Dolmancé,
Señora de Mistival

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LA FILOSOFÍA EN EL TOCADOR
Obra póstuma del autor de

JUSTINE

La madre ordenará
Esta lectura a su hija

A LOS LIBERTINOS1

Voluptuosos de todas las edades Y de todos los sexos, a vosotros solos ofrezco es-
ta obra: nutríos de sus principios, que favorecen vuestras pasiones; esas pasiones,
de las que fríos e insulsos moralistas os hacen asustaros, no son sino los medíos
que la naturaleza emplea para hacer alcanzar al hombre los designios que sobre él
tiene; escuchad sólo esas pasiones deliciosas, su órgano es el único que debe con-
duciros a la felicidad.
Mujeres lúbricas, que la voluptuosa Saint Ange sea vuestro modelo; a ejemplo su-
yo despreciad cuanto contraría las leyes divinas del placer, que la encadenaron to-
da su vida.
Muchachas demasiado tiempo contenidas en las ataduras absurdas y peligrosas
de una virtud fantástica y de una religión repugnante, imitad a la ardiente Eugenia;
destruid, pisotead, con tanta rapidez como ella, todos los preceptos ridículos incul-
cados por imbéciles padres.
Y a vosotros, amables disolutos, vosotros que desde vuestra juventud no tenéis
más freno que vuestros deseos ni otras leyes que vuestros caprichos, que el cínico
Dolmancé os sirva de ejemplo; id tan lejos como él si como él queréis recorrer to-
dos los caminos de flores que la lubricidad os prepara; a enseñanza suya, conven-
ceos de que sólo ampliando la esfera de sus gustos y de sus fantasías y sacrificando todo a

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Notas del traductor llevan entre paréntesis la indicación «Nota del T»

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pero.. los placeres de que quería privarme no han venido sino a ofrecerse con más ardor a mi imaginación. como yo.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 4 la voluptuosidad es como el desgraciado individuo conocido bajo el nombre de hombre y arrojado a pesar suyo sobre este triste universo. según dices. de lo que que- rría hacer. sólo se prestaba a ello por interés.. quiero gozar con sus gustos. EL CABALLERO DE MIRVEL SRA.. amigo mío. por complacencia.. En fin. pagado para tratarme de esa forma. querido. Es imposible hacerse una idea de lo que concibo.. quiero reunir todos los géneros. en toda su vida no ha podido ver a una mujer como el uso lo prescribe. DE SAINT-ANGE: ¿Sabes. soy un animal anfibio. Y bien. amigo mío. DE SAINT-ANGE: Buenos días. Entre los procedimientos que me han esclavizado y los que aún me esclavizarán a esa extrava- 4 Librodot . A los veintiséis años ya debiera ser devota. que mis de- seos concentrados en mi sexo no se exhalarían ya hacia el vuestro. es sólo el gusto lo que me decide. hoy no es ya ni la complacencia ni el capricho. co- mo ves. sino que únicamente cede al nuestro con la cláusula especial de entregarle los queri- dos atractivos de que está acostumbrado a servirse en los hombres? Mira. y eso sólo sirve para echarme a perder. SRA. cuanto más razonable debiera ser. sodomita por principio. Pensaba que limitándome a las mujeres me volvería prudente. hermano mío. y he visto que cuando. con sus desenfrenos. no sólo es idólatra de su se- xo. es inútil pensar en imponerse frenos: fogosos deseos los rompen al punto. proyectos quiméri- cos. que estoy algo arrepentida de mi curiosi- dad y de todos los proyectos obscenos formados para hoy? En verdad. hermano. confiésalo. querido. que hasta ahora nunca me he entregado así más que a ti. ¿el señor Dolmancé? EL CABALLERO: Llegará a las cuatro en punto y no cenaremos hasta las siete. o a alguno de mis criados que. amo todo. quiero ser la víctima de sus errores: sabes. ¿no es en mí una extravagancia completa querer conocer a ese singular Dolmancé que.. amigo mío. que... LA FILOSOFÍA EN EL TOCADOR o Los preceptores inmorales DIÁLOGOS Destinados a la educación de las jóvenes Señoritas Primer Dialogo SEÑORA DE SAINT-ANGE. cuál es mi extravagante fantasía: quiero ser el Ganímedes de ese nuevo Júpiter. más se excita y vuelve li- bertina mi maldita cabeza: me lo pasas todo. hermano. se ha nacido para el liber- tinaje.. puede lograr sembrar algunas rosas en las espinas de la vida. tendremos tiempo de sobra para charlar. hermano. me divierto con todo. que eres demasiado indulgente. y no soy aún sino la más desenfrenada de las mujeres.

su error es el de la naturaleza. pero es que el mundo está poblado de sandios imbéciles que creen injuria el declararles que uno los encuentra idóneos para los placeres. no: es un cumplido que os hace.. Yo le he hablado de ti. ¡Oh. No hay nada que no haga enton- ces. DE SAINT-ANGE: ¡Mancharse... a fin de que lo tenga bien metido en la cabeza antes de verle llegar. Ade- más. como nosotros no lo somos de nacer patituertos o bien hechos. una licencia. Píntame a tu Dolman- cé. ¡Eh! Y dime. cautivar a semejante hombre! EL CABALLERO: No te ocultaré mis extravagancias con él. de ojos muy vivos y muy espirituales.. te rechazará en seco si pretendes incitarle a otra cosa: «Lo que consiento hacer con vuestra hermana es -según pretende-. hermana mía. hermano mío? EL CABALLERO: Ya los sabes: las delicias de Sodoma le son tan caras como agente que como paciente. tienes demasiada inteli- gencia para censurarlas. un poco de molicie en el talle y en el porte.» SRA. brutalizando a quienes no reconocen toda su extensión. ¿te ha poseído? ¡Con tu delicio- sa cara y tus veinte años. EL CABALLERO: Dolmancé. siempre celosas de cuanto parece atentar contra sus derechos. EL CABALLERO: ¡Ah! ¿Cómo dices eso? Es el ateo más célebre. por- que ya sabes que sólo le conozco de haberlo encontrado el otro día en una casa en la que sólo estuve unos minutos con él. de rostro muy hermoso. sólo es a condición de que sean lo bastante complacientes como para cambiar de sexo con él.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 5 gante manía.. precauciones!. acaba de cumplir los treinta y seis años. veo una diferencia inconcebible. DE SAINT ANGE: ¡Cómo me enardece todo eso! ¡Voy a enloquecer por ese hombre! ¿Y sus gustos. y quiero conocerla. se imaginan los quijotes de esos derechos ordinarios. pero no in- sultarlos nunca. me gustan las mujeres. el individuo más malvado y perver- so que pueda existir en el mundo! SRA. te lo suplico. De hecho. no eran dueños de llegar al mundo con gustos diferentes.. SRA. jamás un hom- bre razonable hablará de esta materia de modo distinto a como yo lo hago. y sólo me entrego a estos gus- tos extravagantes cuando un hombre amable me acosa. echados a perder por las mujeres. le he prevenido de tus inten- ciones.. tiene los más hermosos dien- tes del mundo. y. querido. hermana mía. talento. Estoy lejos de esa altanería ridícula que hace pensar a nuestros jóvenes mequetre- fes que hay que responder con bastonazos a proposiciones semejantes.. pero una cosa algo dura y un poco malvada se pinta a pesar suyo en sus rasgos. consiente alguna vez en probar mujeres. es alto... en mi opinión. tiene hermosa la voz. pues.. como ésas. bien se puede. mucha filosofía en el espíritu.. ¿es el hombre dueño de sus gustos? Hay que compadecer a quienes los tienen singulares. y que. 5 Librodot .. Te lo prevengo. respon- der entonces con injurias o insultos? Sólo los tontos pueden pensar así. sobre todo. él acepta y te advierte a su vez las cláusulas del trato. prueban el horror profundo de que están penetradas por todo lo que no atañe al culto admitido. sólo ama a los hombres en sus placeres y si. el hombre más in- moral. es la corrupción más completa y entera. es de una elegancia extremada. ¿por qué. sin duda por la costumbre que tiene de adoptar tan a menudo ademanes femeninos. una extravagancia con la que uno sólo se mancha raramente y con muchas precauciones. DE SAINT-ANGE: Espero que no crea en Dios. ¡Amo hasta la locura el lenguaje de esas amables personas! También entre nosotras las mujeres tenemos palabras exclusivas que. ¿os dice un hombre algo desagradable al testimoniaros el deseo que tiene de gozar de vosotros? Indudablemente. a pesar de ello.

EL CABALLERO: Muy cierto. y más hermosa que el Amor. la cu- riosidad pareció ser al principio el único motivo. amigo mío. la mejor parte de ese tiempo la emplearé en educar a esta personilla. rojo como una bacante: «Ves el estado en que me has puesto. Dolmancé y yo meteremos en esa lin- 6 Librodot . al que he cautivado. la espero. muy pronto exhaló al fondo de mi culo ese licor encantador con el que yo rociaba. le privaríais de la mitad de las sensacio- nes que Dolmancé espera de vos.. le traté como a Dolmancé. todo me hizo feliz pronto a mí también. mientras mi marido estaba en las aguas.. que no me costó apenas?. Una vez allí.. me hizo ver al punto que sólo el gusto había tenido parte en aquel examen. me con- juró a que yo tuviera a bien ser aún algo hombre con él mientras iba a ser la mujer de su amigo. manoseando.. Traté a Dolmancé como amigo. el cual. Previne a Dolmancé de todas las dificultades de la em- presa: nada lo asustó: «Soy a prueba de ariete -me dijo-. dicen que es delicioso. quitándose los calzones ante mis ojos. me presté. ocupada únicamente por ese deseo. demasiados ojos estaban fijos en nosotras. para satisfacerlo trabé conocimiento con su familia. ¿Y puedes creer. y así podré decir que he saboreado en tus brazos divinos todos los placeres del gusto que con tanta imperiosidad ansío.. querido mío. pero nos prometimos reunirnos cuando fuera posible... SRA. EL CABALLERO: El señor Dolmancé estaba enterado por uno de mis amigos del so- berbio miembro de que sabes que estoy dotado.» Encontrando tan pocas dificultades en lo uno como en lo otro. hermana mía. Allí no pudimos nada. DE SAINT-ANGE: ¡Ay.. quiero por lo menos algunos preparativos: «¡Guardaos bien de ello! -me dice el marqués-. con lo enorme que es. debes de haber gozado los mayores placeres al encontrarte entre dos de esa manera. bésame! No serías tú mi hermano si pen- saras de otro modo.. a invi- tarme a cenar a su casa. volviéndose desenfrenado hacia mí. voy a entregar a tus ardores una jovencita virgen. pasaremos dos días juntas. un culo muy hermoso que se me puso delante. y toqué el fondo de sus entrañas sin que el maldi- to pareciese sentirlo. Por fin viene la hermosa. DE SAINT-ANGE: Hermano mío. SRA.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 6 SRA. dame unos pocos detalles tanto sobre el físico de ese hombre como sobre sus placeres contigo. él nos alentaba toqueteando. digo yo hundiéndome ciegamente en el abismo. pero. EL CABALLERO: ¿Cómo? Con Dolmancé. Apenas estuve fuera.. dos días deliciosos. DE SAINT-ANGE: Pues bien. y no tendréis siquiera la gloria de ser el más temible de los hombres que perforaron el culo que os ofrezco. para recompensar hoy tu delicada complacencia. Su padre es un libertino. sus deliciosas palabras. ¿haces venir una mujer a tu casa? SRA. sus meneos. se hundió sin que me diera cuenta. dígnate servirme de mujer después de haber sido mi amante. quiere que le atraviesen. pero se diga lo que se diga. querido caballero? -me dijo ofreciéndome una polla seca y amotinada. Me preparo. la excesiva voluptuosidad que él gustaba. ángel mío.. comprometió al marqués de V.. amor mío. muy larga y de seis pulgadas por lo menos de contorno-... el marqués. casi al mismo tiempo. Dolmancé. por favor. y del que se me rogó que gozara. Ni un lamento. DE SAINT-ANGE: Se trata de una educación: es una jovencita que conocí en el convento el pasado otoño.» El mar- qués estaba allí. devolviéndome centuplicadas todas las sacudi- das con que yo abrumaba a nuestro tercero. te lo ruego. y lo inundé. es el mejor sitio. todo eso no son más que extravagancias que nunca preferiré al placer de las mujeres.» «¡Será satisfecho!». fue preciso exhibir lo que yo llevaba. no nos atrevimos a nada. mi polla. el de V. besando todo lo que uno y otro sacábamos a la luz.. quiere que le desgarren.

la madre tiene todo lo más treinta y dos.. bri- bona. es el seductor más profundo. DE SAINT-ANGE: Se llama Eugenia.. EL CABALLERO: Pero. querida hermana. la impiedad. ¿no temes nada de los padres? ¿Y si esa jovencita habla al volver a su casa? SRA. la abrasaremos con nuestros fuegos..] 3 En el texto. Los recaudadores no tienen por destino más que la riqueza. que tu alumna responda a los cuidados del preceptor y te garantizo que pronto estará perdida! SRA. de unos treinta y seis años.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 7 da cabecita todos los principios del libertinaje más desenfrenado. ¡Ay. y XIII. ¡Ah. y es la hija de un tal Mistival. cómo vas a gozar con el placer de educar a esa niña! ¡Qué delicias para ti al co- rromperla. y como quiero unir un poco de práctica a la teoría. en dos lecciones quiero volverla tan malvada como yo. pero nun- ca se atreverá a profundizar en ellos. EL CABALLERO: Y dime. al circular en ese joven corazón junto con el que yo lance en él. por favor. sembraban desgracias sobre las desgracias y hacían nacer las necesidades públicas de las necesidades públicas. es mío.. caballero. ¿cómo es esa joven? SRA. es divino. la inhumanidad. [Nota del T. y la muchacha. para Dolmancé la de las rosas de Sodoma. Mistival es tan libertino como su mujer devota. tan corrompida. ¿es digno de mi imaginación este proyecto? EL CABALLERO: No puede ser concebido más que por ella.. DE SAINT-ANGE: Ten por seguro que no ahorraré nada para pervertirla. DE SAINT-ANGE: Así han de ser para que resulten seguros. el hombre más corrompido. al ahogar en ese joven corazón todas las semillas de virtud y de religión que pusieron en él sus institutrices! En verdad que es demasiado vicioso para mí. DE SAINT-ANGE: No temo nada. fluyen de los labios de Dolmancé como antaño la unción mística de los del célebre arzobispo de Cambrai2. a cuya «unción mística» alude Sade.. [Nota del T] 7 Librodot . hermano mío. el más peligroso. el de inspirar los gus- tos a la amable inocente que atraigo a nuestras redes.. para que el veneno de sus inmoralidades. la inspiraremos nuestros deseos. 18. logre desarraigar en pocos instantes todas las semillas de virtud que podrían germi- nar sin nosotros. para echar por tierra en ella todos los falsos principios de moral con que ha- yan podido aturdirla. 2 Se trata de Fénelon. DE SAINT. he seducido al padre. ignora mis designios. ni el respeto y la consideración de los magistrados» (XI. ¿Tendré que confesártelo? Me he entregado a él para cerrarle los ojos. Lo tengo. Tendré dos placeres a la vez: el de gozar yo misma de esas voluptuosidades criminales y el de dar las lecciones. SRA... tan im- pía.. 20)..» La elección de este cargo para Mistival no debe ser ajena a lo que de los «recaudadores» dice Montesquieu en L'Esprit des lois: los recaudadores romanos «eran ávidos. quince. la cosecha de los mirtos de Citerea.. traitant.. querida amiga.... no merecen ni la gloria y el honor de la nobleza. EL CABALLERO: ¡Tus medios son horribles! SRA. ponle al tanto en cuanto llegue. Prevén a Dolmancé. y te prometo cumplir a las mil maravillas el encantador papel que me destinas. hermana mía. Y bien. el libertinaje.. dime.ANGE: Me parece que no tardará mucho con las disposiciones que sé que tiene. EL CABALLERO: Era imposible encontrar un hombre mejor para lo que necesitabas: la irreligión. como quiero que se demuestre a medi- da que se diserta. que el Diccionario Littré define como: «Aquel que se encarga de la cobranza de los dineros públicos en las condiciones reguladas por un tratado. uno de los recaudadores3 más ricos de la capital. he destinado para ti. la alimentaremos con nuestra filosofía. para degradarla.

y todo ello de una frescu- ra.. SRA. ¡Apenas hay con qué colmar la mano.. es absolutamente preciso que tu coche y una de tus criadas me devuelvan pasado mañana. un beso sola- mente. mi madre se oponía rotundamente a este delicioso viaje. toca su polla a través del calzón. un beso. ha terminado por consentir lo que me concedía mi padre... su talle es un modelo de elegancia y de finura. DE SAINT-ANGE: ¡Eh! Buenos días... SRA.. si no puedes pintármela. EUGENIA: ¡Oh.... te esperaba con una impa- ciencia que fácilmente adivinarás si lees en mi corazón.. su tez es de una blancura resplandeciente. Amigo mío. una hora antes de partir. ángel mío! Apenas podré.. tan frescas. pretendía que no era conveniente que una joven de mi edad viniese sola.. Eugenia es alta para su edad: se la echarían diecisiete años. (Ella lo besa. y además tenemos que hablar. para satisfacerme al menos hasta entonces. y el joven sale precipitadamente. sa- biendo aproximadamente con quién tengo que habérmelas... pero mi padre la había golpeado tanto anteayer que una sola de sus miradas ha dejado anonadada a la señora de Mistival... dos tetitas más hermosas!. es imposible resistir a esos ojos! ¡No imaginaríais siquiera todas las tonterías que me han hecho hacer!. desde luego. querida mía! Creí que no llegaría nunca... Pero ya la oigo. le bajan hasta las nalgas. ¿no sa- 8 Librodot . déjanos. que a duras penas caben en el puño.. DE SAINTANGE: Bueno.... sus ojos de un negro de ébano y de un ardor. amigo mío.. ¡Son.. ¡Ay. sería en vano. el aire de nobleza que tiene cuando la vuelve. sus dientes soberbios. EUGENIA. tan blancas!. ¡Si vieras las lindas cejas que los coronan... los interesantes párpados que los bordean!. Su boca es muy pequeña. sal por el jardín para no encontrarte con ella y sé puntual a la cita. tanta era la prisa que tenía por estar en tus brazos.. Me han dado dos días. llene mejor mi imaginación con el ídolo en que debo sacrificar.. pero tan dulces.. que tratara de pintártela: está por encima de mis pinceles. he temblado de miedo a que fuera impo- sible venir. amigo mío: sus cabellos castaños.... ¡Oh.. ¡Oh. Una de sus bellezas es la elegante manera en que su hermosa cabeza está unida a sus hombros... no sé cómo es el resto.. EL CABALLERO: Pero esbózamela al menos. Adiós... hermana mía... bástete estar convencido de que ni tú ni yo hemos visto nunca algo tan delicioso en el mundo. ¡Veinte veces he perdido la cabeza besándolas! ¡Y si hubieras visto cómo se animaba con mis caricias. Segundo Diálogo SEÑORA DE SAINT-ANGE. en tan poco tiempo.. su nariz algo aguileña.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 8 En cuanto a Eugenia. amigo mío... para que.. DE SAINT-ANGE: ¡Qué breve es ese intervalo.. y he acudido corriendo. dejarte en el estado en que estoy!. jamás el Olimpo tuvo divinidad que pudiera comparársele!. sus pechos de- liciosos... hermosa mía. EL CABALLERO: El cuadro que acabas de hacerme te responde de mi puntualidad. cielos! ¡Salir. a juzgar por lo que conozco. expresarte todo lo que me inspiras. SRA. cómo sus dos gran- des ojos me pintaban el estado de su alma!.

SRA. DOLMANCÉ EUGENIA. reina mía? Es posible que la lección sea larga. de los diálogos de Nicolás Chorier: Aloisioe Sigue Tole- tano Satyra Sotadica De Arcani Amoris Et Veneris. Al menos debías haberme consultado. que la idea de esta sorpresa es úni- camente de mi hermano. si no sé todo.] 9 Librodot . y me ha introducido secretamente pensando que no lo desaprobaríais. hemos almorzado a una legua de aquí. ahí estaremos más a gusto. Latinitate donavit Joannes Meursius. ¿quieres almorzar. no deberíais llegar hasta las cuatro. y precisamente del grado de filosofía que nos hace falta para tu instruc- 4 La expresión es un recuerdo. SRA. a propósito. como sabe que sus demostraciones no serán necesa- rias hasta después de las disertaciones teóricas. SRA. ya he prevenido a mis criados. 1978). cuántas cosas vamos a hacernos y decirnos una a otra! Pero. DE SAINT-ANGE. Ha habido edición castellana moderna: La Academia de las Damas. que a nadie se le ocurrirá interrumpir- nos. Aloisia Hispanice Scripsit.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 9 bes que es en esta entrevista en la que debo iniciarte en los misterios más secretos de Ve- nus4? ¿Tendremos tiempo en dos días? EUGENIA: ¡Ah... DE SAINT-ANGE: Pasemos. pero no te asustes: Dolmancé. igualmente sorprendida: ¿Por qué azar estáis aquí. SRA. Aloisia Sigea.. DOLMANCÉ: Siempre adelanta uno cuanto puede la dicha de veros. DE SAINT-ANGE: Te aseguro. (Pasan a él abrazadas. a mi tocador. amor querido. todo esto es obra tu- ya. en traducción del latín de Joaquín López Barbadillo (última edi- ción Madrid. EUGENIA: Querida amiga. DE SAINT-ANDE. señor? Según creo. EUGENIA. no tengo otra necesidad que oírte. vaya faena. Llamada «Sátira sotádica de Luisa Sigea so- bre los arcanos del amor y de Venus». [Nota del T. Para Gilbert Lély La filosofía en el tocador debe su «ordenamiento» a ese personaje de Chorier. Eugenia. y en cuanto a él.. querida amiga.. señora: me he encontrado con vuestro señor hermano. probablemente. se ha dado cuenta de que sería necesaria mi presencia en las lecciones que debéis dar a la señorita. He venido aquí para instruirme y no me iré sin ser sabia. cuya primera edición in-8° fue casi completamente secuestrada y quemada. esto es una traición! SRA. Y ahora siento una vergüenza que. muy sorprendida al ver en el gabinete a un hombre que no esperaba: ¡Oh! ¡Dios! ¡Querida amiga. no aparecerá hasta entonces.. DE SAINT-ANGE: De veras. Dolmancé. tranquilízate. pues. besándola: ¡Oh. evi- dentemente. a quien tengo por un hombre muy amable. me quedaré!. EUGENIA: Por la que no me dejo engañar. sabía que aquí sería el li- ceo donde se daría el curso. ahora esperaré hasta las ocho de la tarde sin sentir la menor nece- sidad. se opondrá a todos nuestros proyectos.) Tercer Dialogo La escena transcurre en un tocador delicioso SEÑORA DE SAINT ANDE.

metiéndole la lengua en la boca. SRA.. la verdad.. infinitamente más estimables. con el hombre de mundo en mejor si- tuación de formarte y guiarte en la carrera de la felicidad y de los placeres que que- remos recorrer juntas. DE SAINT-ANGE: No. Familiarízate. respecto a su discreción. hermosa Eugenia. EUGENIA: ¡Oh! De acuerdo.) EUGENIA: ¡Oh.. Necesitamos de vuestras lecciones. ayudándola a desvestirse: Totalmente ridículas.. DE SAINT-ANDE. señora. ¿no es eso? EUGENIA: Por lo menos muy indecentes.. que por lo menos vos tengáis la bondad de prestaros.. dejemos tanto una como otra de ser gazmoñas con este hombre encantador. tranquilizaos. besándola también: ¿Habías creído. querida. bribonzuela.. DE SAINT ANGE: ¿Más estimables? DOLMANCÉ: ¡Oh. Es una rosa apenas entreabier- ta. vistámonos estas túnicas de gasa: de nuestros atractivos sólo velarán aquello que hay que ocultar al deseo. DOLMANCÉ: Vamos.. EUGENIA. DOLMANCÉ. palabra de honor! (Al decir esto. las lame durante un cuarto de hora a las dos y las dos se le entregan y lo rinden. el pudor es una vieja vir- tud de la que. DOLMANCÉ: Sea.. no quiero que veáis todavía.. defendiéndose: ¡Acabad.. no lo conozco más que a ti. no. contemplando las tetas de Eugenia. os lo suplico! SRA. SRA. pues. Dolmancé. teniendo a las dos en sus brazos. podáis luego razonar con sangre fría.) DOLMANCÉ: ¡Ah! ¡Estos preliminares me embriagan de voluptuosidad! Señoras mías. hazme caso.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 10 ción... señor! En verdad que me tratáis con pocos mi- ramientos. y mira cómo me entrego a él. querida.. ¡Ay.. te respondo de él como de mí. SRA. no por ello estoy menos confusa!. sonrojándose: ¡Oh. DOLMANCÉ: Otra costumbre gótica de la que bien poco caso se hace en el día. la estrecha entre sus bra- zos y la besa. DE SAINT-ANDE. debéis saber prescindir a las mil maravillas. EUGENIA: ¡De veras. me obligáis a unas cosas!.) Imítame. para dar a esta hermosa criatura las prime- ras lecciones del libertinaje.. sí. dád- noslas. hablaremos infi- nitamente mejor. que no iba a tener yo mi parte? (Aquí. 10 Librodot . y los mirtos que queréis coger formarán luego vuestra corona. ¿querréis creerme? Hace mucho calor: pongámonos cómodos. un objeto cuyo poder es demasiado imperioso sobre vos para que.. es necesario.. DE SAINT-ANGE: ¡Qué pecho tan hermoso!.) DOLMANCÉ: ¡Ah! ¡Qué amable y deliciosa criatura! SRA.. Dolmancé hace ademán de volver a Eugenia para examinarla por detrás.) EUGENIA. con tantos encantos. no.. ¿de quién tomaría mejores ejemplos? (Se entrega a Dolmancé. DE SAINT-ANGE: Eugenia. que la besa ardientemente. no puede sino ser útil a nuestros proyectos. SRA. Dolmancé. EUGENIA: Pero la decencia. DE SAINT-ANGE: De acuerdo. teniendo lo metido en la ca- beza. ¡Contraría tanto a la naturaleza! (Dolmancé coge a Eugenia. pero para demostrar. sin tocarlas: Y que promete otros encantos. cómo me besas! SRA. (Lo besa lúbricamente en la boca.

sí. voy a tenderme sobre ese canapé. su uso es de gran virtud en el placer. señora. qué encantadora es mi amiga. señor? DOLMANCÉ: Es bella.) DOLMANCÉ: ¡Qué disposiciones tan excelentes! Un poco menos ardor. balbuceando y besando a Eugenia en la boca: Castigos. pero estoy conven- cido de que vos no le vais a la zaga. los acaricia. Comencemos nuestra lección.. todas las partes que cita: Comienzo. se le llama miembro por excelencia. linda alumnita.. ¿Y qué haríais entonces. os la entrego. EUGENIA: Vamos. las axilas. pero no la más agradable. EUGENIA: ¡Oh. (Lo hace. no hay ni una sola parte del cuerpo donde no se introduzca. DOLMANCÉ: Pues bien. DE SAINT-ANGE: ¡Oh.. qué bello cuerpo! ¡Es la misma Venus. de Saint-Ange.. sólo es atención lo que os pido por ahora. DE SAINT ANGE: Así lo creo. embellecida por las Gracias! EUGENIA: ¡Oh.. escuchadme. Eugenia. en fin. SRA.) SRA. al cabo de unos pocos movimientos algunos hombres logran derramar ahí el bálsamo delicioso de la vida. No hablaré de estos globos de carne: sabéis tan bien como yo que los llaman indistintamente pechos. también le presentan a menudo altares donde arde su incienso. palizas. ¡Ay!. Vamos. el seno. cualquiera que sea el lugar que prefiera. derrame que constituye la mayor di- cha de los libertinos. un amante los tiene ante los ojos cuando goza.. el más delicioso de todos. es con frecuencia aquí (separa sus nalgas y muestra el agujero de su culo) donde el libertino busca gozar: ya volveremos sobre ese goce. suele anidar aquí (toca el coño de Eugenia): es su ruta ordinaria.. buscando un templo más misterioso. apruebo el proyecto.. dar una disertación a nuestra cole- giala sobre ese miembro al que habrá que citar constantemente? SRA.. es el pri- mer agente de los placeres en amor. la boca... heme aquí completa- mente desnuda: disertad sobre mí cuanto queráis! DOLMANCÉ: ¡Ah. que va tocando.) SRA. Pero ¿no sería mejor.. tras ser agitado unos instantes se le ve lanzar un licor blanco y viscoso cuyo 11 Librodot . anidando su miembro entre los dos montes de Venus. DOLMANCÉ: Bien podría no quedarme sólo en reprimendas. tan rolliza. escucho.. vos os situaréis a mi lado.. tetas. ¿verdad. sobre la Sra. señora.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 11 SRA.. de Saint Ange muestra.. DE SAINT-ANGE: Sí. señor? DOLMANCÉ. DE SAINTANGE: Este cetro de Venus que ves ante tus ojos. los palpa. y explicaréis vos misma sus propiedades a nuestra jo- ven alumna. Dolmancé. la más usual. DE SAINT-ANGE: ¡En buena hora!.. bella Eu- genia.. pero no lo demás. decididamente. debéis reñirla mu- cho si no es prudente. algunos incluso hacen de ellos la sede del goce y. dé- jame cubrirlos de besos. y no se hará su instrucción. escucho. perfectamente bella. os apoderaréis del sujeto. tan fresca. DOLMANCÉ.. o el poco tiempo que tenemos para gozar de Eugenia va a pasar en preliminares. sí. mirad.. (Se lo palmea a través de la túnica de gasa con que ahora está vestida Eugenia... Siempre dócil a las pasiones de quien lo mueve. porque si no sois dócil usaré con vos los derechos que ampliamente me concede el título de preceptor vuestro.. querida amiga. que la mujer cierra y comprime sobre ese miembro. senos.. ¡Bien. y ese lindo culito bien podría responderme de las faltas de la cabeza. (Dolmancé se coloca y la Sra. qué atractivos! Déjame recorrerlos a placer. justo cielo! Me asustáis. Es que es tan hermosa.

el maestro de ambas. DE SAINT-ANGE: Podría hacerlo mediante la simple vibración de mi mano. ¿cuál es su uso y cómo se llaman? SRA. y cuya eyaculación en la matriz de la mujer produce la especie humana. ¿veis cómo se irrita a medida que lo sacudo? Estos movimientos se llaman masturbación y. manipulando los testículos de Dolmancé: ¡Oh. Eugenia. querida.. os lo ruego. DE SAINT-ANGE: La palabra técnica es cojones. me correré a pesar mío y ese temible miembro. que apenas cabe en mi mano. no podrá serviros en vuestras lecciones. DE SAINT ANGE: No.. ¡Cuántos peligros. de todos los placeres del goce. Una muchacha bonita no debe preocuparse más que de joder. en términos de libertinaje.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 12 derramamiento sume al hombre en un delirio lo bastante vivo para procurarle los placeres más dulces que pueda esperar de su vida. pero para convencer mejor a Eugenia de todo cuanto vamos a de- cirle sobre el placer. por ejemplo? 12 Librodot . SRA. déjame menear ese hermoso miembro! DOLMANCÉ: ¡No aguanto más! Dejadla hacer. EUGENIA: ¡Cómo! ¿Se reduce a nada. como tú me aseguras que puede hacerlo. en un agujero tan pequeño como el de tu trasero.. éste es el único que debes preferir. pensad que es el premio a vuestros trabajos y que sólo puedo entregároslo cuando lo hayáis merecido. de que. tendré tanto placer en ver correr eso! SRA. querida amiga. qué molesta estoy. levantaos. señora: esa ingenuidad me la pone ho- rriblemente tiesa. EUGENIA. no puedo aguantar más. sed prudente: al disminuir el derrame de esa semilla la actividad de vuestros espíritus animales aminoraría el calor de vuestras disertaciones. espero que te convenza. esta acción se llama menearla. querida amiga... para fijarnos principal y únicamente en las voluptuosidades libertinas. querida amiga. cuando la mujer no está todavía acostumbrada siempre siente dolor. Y estas bolas. DOLMANCÉ: Daos prisa con vuestras demostraciones. nada puede igualar los placeres que se gustan. cuando ese miembro enorme. y el que se experimenta al introducir este miembro en nuestros culos es indiscutiblemente preferible a cuantos puede procurar esa misma introducción por delante. ¿qué inconveniente habría en que la magrearais delante de mí. debe causar un grandísimo dolor a la mujer. Eugenia.. y ninguno de embarazo. que dependen más de la medicina que del libertinaje. por la resistencia que pones a mis deseos!. pero nos basaremos po- co en estos detalles.. bien se haga por detrás. SRA. déjame hacérsela perder.. nunca de engendrar. no evita una mujer en- tonces! Menos riesgo para la salud. Dolmancé. penetra. Le ha pla- cido a la naturaleza hacernos llegar a la felicidad sólo por las penas: pero una vez venci- das. para que yo vea lo que ocurre. Dolmancé. señora. si pierde esa semilla de que hablas?. reducido a nada. DOLMANCÉ: Sea. DE SAINT-ANGE: Bien que esa introducción se haga por delante. EUGENIA: Pero. ¡Oh. DE SAINT-ANGE: Me opongo a tal efervescencia. testículos es la del arte. además. no. Es- tas bolas encierran el depósito de esa semilla prolífica de que acabo de hablarte. querida. cuánto me gustaría ver correr ese licor! SRA. EUGENIA: ¡Oh. EUGENIA: ¡Oh. además. Pasaremos por alto todo lo que atañe al insulso mecanismo de la procreación.. No me extenderé más ahora sobre esta voluptuosidad. ¡Y. cuyo espíritu no es nada procreador. la analizará pronto ampliamente y uniendo la práctica a la teoría.

) ¡Ay. ¿Cómo se llama esto que hacemos? SRA. cómo demuestran tus placeres y tus gustos tus primeros homenajes! DOLMANCÉ: Pero ¿puede haber en el mundo nada que valga como esto?. que admire el uno junto al otro: ¡es Ganímedes al lado de Venus! (Colma de besos los dos.. EUGENIA: ¡Qué deliciosa invención! SRA. (Le quita la túnica a la señora de Saint Ange y le aca- ricia el trasero. déjame que colme este culo con las más dulces caricias! (Lo palpa y lo besa transportado. querida mía. Esa lengüeta que se encuentra de- bajo se llama el clítoris. DE SAINT-ANGE: Es para que... Pues bien. ahora agitad esos hermosos culos con todo el fuego de la lubricidad. ¡Para!. cuando una muchacha comienza a tener la regla.. querida. DE SAINT-ANGE: Dolmancé. desvestid vos mismo a la víctima. (Se abrazan una a otra. DOLMANCÉ: No será difícil puesto que no hay más que quitar esta gasa para ver al desnudo los más conmovedores atractivos..) Para dejar siempre ante mis ojos el espectáculo encantador de tantas bellezas.) Ahora voy a verlo. pero mira... voy a ver este culo divino y pre- cioso que ansío con tanto ardor. amiga mía. bribona. examina mi coño. Inténtalo... sólo después de haberlas reci- bido se convertirá en vuestra recompensa.. ¡Ay... libertino!. Dios! ¡Qué deliciosa travesura! Pero ¿por qué todos esos espejos? SRA. que sigan las impresiones con que el placer va a moverlos. ¿Dónde tendría el amor altares más divinos?.. Olvidáis que sólo a mí me pertenece Eugenia.. así es como se llama el templo de Venus. DE SAINT-ANGE: ¡Deteneos. Ponte sobre este canapé.. ofrecer sin cesar a mis miradas estos culos encantadores que idolatro? SRA. ninguno.. entregadme el vuestro. (La desnuda.) DOLMANCÉ: No podría estarlo más: es precisamente lo que pedía.. cuánto brillo y elegancia!.. DE SAINT-ANGE: Indudablemente.. deforma que sus dos culos estén frente a Dolmancé.. señoras.. voy a col- marlo de los mismos homenajes. EUGENIA: ¡Oh.. Ahí yace toda la sensibilidad de las mujeres: es el foco de toda la mía: no podrían excitarme esa parte sin verme extasiar de placer. sublime Eugenia...) SRA. Este antro que la mano cubre. DOLMANCÉ: ¡Ah. Mirad. único precio de las lecciones que de vos espera. bien.. Ninguna de las partes de ninguno de los dos cuerpos puede ser ocultada por este medio... otros tantos cuadros deli- ciosos. qué relleno y qué frescura. DE SAINT-ANGE: ¡De mil amores!. cambie- mos de postura. multipliquen hasta el infinito los mismos goces a los ojos de quienes los gustan sobre esta otomana. ¡Jamás vi uno tan hermoso! SRA. es delicioso! EUGENIA: ¡Ay. cómo lo haces!.... ¡Eugenia. y voy a proceder a ello con tanta más alegría cuanto que este episodio lúbrico no podrá sino ayudar a nuestras lecciones. ¡Vive Dios. al repetir las posturas en mil sentidos distintos. otros tantos imitadores de sus placeres.. es preciso que todo esté a la vista: son otros tantos grupos reunidos a su alrededor que el amor encadena... examínalo bien: voy a entreabrirlo. Esa elevación que ves que está coronada se llama el monte: se guarnece de pelos comúnmente a los catorce o quince años. bribón. enlazándoos una a otra. o me enfado. ¿no podríais. DE SAINTANGE: Masturbarse. 13 Librodot . Suspended esos ardores.. qué bello es. ¡y también qué delicioso! Dejadme que los compare. ángel mío!.. ¡Bien. qué placer me das!... y sus primeras miradas se dirigen al instante al trasero.. ¡Se diría que no has hecho otra cosa en tu vida!. son celos!..Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 13 SRA.. DE SAINT-ANGE: ¡Ah.. bri- bonzuela.. ¿estáis satisfecho?. que suban y bajen a compás.. con los que su lubricidad se embriaga y que sirven para colmarla al punto. darse placer.

. Dolmancé. pues para entibiar. Dime el efecto que experimentas cuando nuestras lenguas se introduzcan a la vez en tus dos aber- turas...) EUGENIA: ¡Ay. y que sólo se corra ella. Bajo los dedos hechiceros de esta linda niña. y en el hombre por la eyaculación que te haremos ver. y hagámosla extasiarse entre nosotros de este modo tres o cuatro veces seguidas si se puede. de la forma en que la coloco. ¡Ahí. ¡Ah. voy a enseñarte ahora una nueva manera de sumir a una mujer en la voluptuosidad más extrema.. mi polla está muy cerca de vuestras manos. Cuando tu buena amiga quiera. estoy a punto de perder la cabeza. ya veis que. ¿cómo te encuentras tras el placer que te hemos dado? EUGENIA: ¡Estoy muerta. ¡Déjame separarte!.. DOEMANCÉ: Por la postura en que estoy. pero es muy sen- sible.. te digo que no.. estoy anonadada!. Estoy fuera de mí. ¿qué signifi- ca matriz? SRA. después de un magreo más o menos lar- go. no quiero entregarme. (Se corre en medio de sus dos preceptores. Tu monte es encantador. no os limitéis a chuparle el clítoris.. contenedme... abandonad todos vuestros sentidos al placer. EUGENIA... ¡Ay.. ¡Qué embriaguez se apodera de mis sentidos! DOLMANCÉ: ¡Cómo descarga la pequeña bribona!.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 14 ¡Para!. me muero! ¡No me abandonéis. estoy rota. ya lo ves. SRA.. que sólo nos preocupe la educación de esta querida niña!.... que sea el único dios de vuestra existencia. no puedo más. Dolmancé!..) SRA. vuestras ideas variándolas. ¡Qué delicioso sería encularla en este instante! (Se levanta y planta su polla ante el agujero del culo de la joven. ¡Cómo te agitas!.. Su ano se aprieta hasta cortarme el dedo. (Lo hacen.. en primer lugar. DE SAINT-ANGE: Es una especie de vaso. DE SAINT-ANGE: Y bien. las glándulas seminales se hinchan y terminan por exhalar un licor cuyo derrame su- me a la mujer en el transporte más delicioso. cuyo cuello abraza el miembro del hombre y que recibe el semen producido en la mujer por el rezu- mamiento de las glándulas. señora... Eso se llama descargar. ¡Cuánto me gusta besar ese vellito!. mas- turbadla vos misma. amigos míos. conteneos vos. Es tan dulce formarla.. DE SAINT-ANGE: ¡Un poco de paciencia. 14 Librodot . mientras yo chupo este culo divino. DOLMANCÉ: Bueno. al menos nada es tan delicioso.. es delicioso. Entregaos. os lo rue- go. y de la mezcla de estos licores nace el germen. lo noto!.. amiga mía.. DE SAINT-ANGE: Espera. estoy a punto de desvanecerme!.. Eugenia. sí!. dos palabras que habéis pronunciado y que no entiendo. Pero explicadme.. es el único al que una joven debe sacrificar todo.. de este modo su lindo culo se encuentra bajo mis manos: voy a masturbarla ligeramente con un dedo. haced penetrar esa lengua vo- luptuosa hasta la matriz: es la mejor forma de adelantar la eyaculación de su leche. EUGENIA: ¡Ay. señora. Tu clítoris..... Separa bien tus muslos. en esta postura. dignaos menearla. No..) SRA. Chupádselo mientras su coño va a serlo por mi lengua. está poco formado. por favor. su culo queda para vos. ¡no sé ya ni lo que digo ni lo que hago!... DOLMANCÉ: Pues bien. Eugenia. envarándose: ¡Ay. Eugenia.. Eugenia. seguramente eres virgen!.. es una sensación imposible de pintar! Me sería muy difícil decir cuál de vuestras lenguas me sume mejor en el delirio.. Hundid más vuestra lengua.. querida mía.. si es posible.. que ahora veo mejor.. te haré ver de qué forma más enérgica y más imperiosa ocurre esa misma operación en los hombres.. que produce unas veces niños y otras niñas. y a sus ojos nada debe ser tan sagrado como el placer. parecido a una botella.

no debemos absolutamente nada a nuestras madres. pequeña loca.. querida.. vive Dios!. siempre guiados por el descubrimiento de aquéllos. Y ¿es necesaria la unión de las simien- tes para la formación del feto? SRA. DOLMANCÉ: Ahora ¿no sería necesario que Eugenia. extasiándose: ¡Me muero. Eugenia: son naturales. su- persticiosa.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 15 EUGENIA: ¡Ah!. cuánto detesto a las mujeres virtuosas!. el padre por tanto ha querido nuestro nacimiento. y siento que detesto a mi madre. no crea nada. y. aunque mujer. aún no me he consolado de la muerte de mi padre. Tal afirmación no carece de verosimilitud y. mientras que la madre no ha hecho sino consentirlo. lo creo incluso útil.. ¡Qué diferencia para los sentimientos! SRA. aunque esté probado sin embargo que el feto debe su existencia únicamente al semen del hombre. que en tal caso el niño formado de la sangre del padre sólo a éste debía ternura.. santo Dios!.. es con toda seguridad la tuya! Desabrida.. sin mezcla con el de la mujer.. DE SAINT-ANGE... ¿os parece que estoy bien puesta? DOLMANCÉ: ¡De maravilla! Así puedo devolveros de la mejor manera posible los mismos servicios con que Eugenia se ha encontrado tan bien. no se me ocurriría combatirla.. Me habéis saciado los dos. bien. DE SAINT-ANGE: Consiento en ello. ¡Chupadme. Ahora. porque amo a mi padre hasta la locura... DE SAINT-ANDE. no han hecho. ¿no es así. Eugenia. durante la operación también querréis mi culo.. por eso.. ¡Si hay alguna madre en el mundo que deba ser detestada. los moralistas. sino prestarse al acto.. Ahí. EUGENIA: Encuentro en mi corazón la prueba de lo que me dices. que al principio no había comprendido bien. y que os magrease ante mis ojos? SRA. con vues- tra linda lengua. apostaría a que esa moji- gata no ha dado un paso en falso en su vida. y de una gazmoñería indignante. además. mientras que el padre lo ha solicitado. La detestaba cordialmente. Creo que nunca en mi vida he tenido tanto placer. DOLMANCÉ: Semejante predilección no tiene nada de extraño: yo he pensado lo mismo. dirigida por mí. ¡Ay.. po- neos con la cabeza bien metida entre las piernas de vuestra amiga y devolvedle. ¡Masturbad!. no lo lograría. ¡cuánto me gusta tocar tu hermosa polla mientras me corro!.. sobaré deliciosamente el de Eugenia. Adoptad sin temor estos mismos sentimientos. devota. cuánto me gusta hacer de puta. ¿Veis cómo nos conjuntamos? SRA. Dolmancé? DOLMANCÉ: ¿Podéis dudar. 15 Librodot . presentándole las nalgas: Y bien. querida.. Se acabó. ¡Quisiera que me inundara de le- che!... los mismos cuidados que acabáis de obtener de ella. han deducido. DE SAINT-ANGE: Probablemente. no puedo más. Dolmancé. esa definición me explica al mismo tiempo la palabra le- che. ¡Ay. mientras que cuando perdí a mi madre. entiendo.. aprendiese a devolver lo que vos acabáis de prestarle. del placer con que le rendiré mis más dulces ho- menajes? SRA. Pero ya volveremos sobre ello. Formados únicamente por la sangre de nuestros pa- dres. Muchos naturalistas modernos pretenden in- cluso que es inútil.. gruñona. con bastante verosimilitud. ¡Vaya! Por la postu- ra podría poseer vuestros dos culos. chupando el de su bella amiga. señora. ayuda a la creación sin ser su causa.. DE SAINT-ANGE: Existen mil razones más a tu favor. el que nosotras proporcionamos no hace más que elaborar.. sin duda. salté de alegría. lanzado solo. cuando mi esperma eyacula así!.

y con mucha frecuencia despreciables. Eugenia. no es más que el nec plus ultra de la razón humana. EUGENIA: ¡Oh! Me lo explico.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 16 EUGENIA: ¡Qué contenta estoy de ser yo la causa! Pero una cosa. ¡Vivan aquellas a las que este título honra a sus ojos! Ésas son las mujeres realmente amables. y Dolmancé junto a ellas en un gran sillón. Eugenia! ¿Hay uno solo de los sacrificios que pueden hacerse a esas falsas divinidades que valga lo que un minuto de los placeres que se gustan ultrajándolas? Bah.. Una sola gota de leche eya- culada por este miembro. Eugenia. ¿qué pensáis vos. Tales movimientos. como el león. y no la ofendemos al comportarnos como lo hacemos? DOLMANCÉ: ¡Ah. aunque tengo menos méritos para el título. pregunto? ¿No han seguido ellas sólo las impresiones del amor propio? Por lo que a mí respecta. si está demostrado que ese Dios. como el roble. a quien los tontos miran como autor y fabricante único de todo lo que vemos. EUGENIA: (Tras haberse restablecido levemente la calma durante estas disertaciones. más necesarias a la sociedad que las mojigatas. No son. de la piedad? DOLMANCÉ: ¿Qué puede ser esa virtud para quien no cree en la religión? ¿Y quién puede creer en la religión? Veamos. ¿Debemos algo a semejantes seres. como los minerales que se encuentran en las entrañas de este globo. esa injuria me calienta la cabeza. pero ya sabes que estoy aquí para instruirme. si está probado que.) Pero hay virtudes de más de una especie. el reconocimiento que tiene por la existencia recibida de ese sublime autor? EUGENIA: No se puede definir mejor. cuyo culto sólo consiste en inmolaciones perpetuas. ¿pueden ser naturales? ¿Aconseja la naturaleza lo que la ultraja? No seas víctima. la virtud no es más que una quimera. pero ¿no se opone la virtud a semejante conducta. por ejemplo. no es. te aseguro que lejos de molestarme. es el orgullo. tan antiguo sobre este glo- bo como el globo mismo. tampoco a mí me molestaría que me lo dije- ran. siempre dispuestos a entregarse a su temperamento o a su interés. y no la entiendo. de esas mujeres que oyes llamar virtuosas. en rebeldías sin número contra las inspiraciones del temperamento. querida. y que lo compromete a testimoniarle.. razonemos con orden. el fantasma creado en el instante en que esa 16 Librodot . a menudo in- cluso sólo la frigidez de un temperamento que no les aconseja nada. las únicas verdaderamente filósofas. puesto que ella sola es el órgano de la naturaleza. mientras que la otra lo es sólo de la estupidez y del prejuicio. la consideración que esa sociedad osa quitarles injustamente. bella mía. tienen el coraje de sacrifi- car. y quien sólo escucha esta última voz tiene más razones sin duda. DOLMANCÉ: Pues bien. si está demostrado que el hombre sólo debe su existencia a los planes irresistibles de la naturaleza. que desde hace doce años trabajo por merecerlo. y que no debe la suya a nadie. querida mía. me es más preciosa que los actos más sublimes de una virtud que desprecio. aca- ba de escapársete una palabra. son los intereses particulares. nuestras pasiones las que ellas sirven: tienen otras. si quieres. querida amiga. Es la ambición. Eugenia: ¿no llamáis religión al pacto que liga al hombre con su creador. Es más: me gusta que me llamen así cuando me follan. pero que la voluptuosidad corona. y que. las mujeres. están semiacostadas sobre el canapé. a esas víctimas públicas de la depravación de los hombres. renuncia a las virtudes. más que una producción necesitada por la existencia del globo. SRA. vestidas de nuevo con sus túnicas. En cuanto a mí. creo que tanto valen unas como otras. para servirla. median- te un culto. me divierte. ¿Qué entiendes tú por esa expresión de puta? Perdón. felices y respetables criaturas que la opinión mancilla. DE SAINT-ANGE: Se denomina así.

la naturaleza no es nada. Eugenia. ¿Qué hacéis presentándome para resolver- la a vuestro Dios? Me planteáis otra más.. ¿aclara algo? Desafío a que me lo prueben. que no es otra cosa que la materia en acción? Vuestra quimera deífica. que la piedad que vincule al hombre con ese Creador imbécil. que tiene la acción perpetua por una de sus leyes. equilibrar en las llanuras inmensas del espacio todos los globos cuya vista nos sorprende y cuya marcha uniforme. si es cierto. porque sus voluntades. ¿Qué veo en el Dios de ese culto infame a no ser un inconsecuente y bárbaro que crea hoy un mundo de cuya construcción se arrepiente al día siguiente? ¿Qué veo sino un ser débil que jamás puede hacer que el hombre se pliegue a lo que él querría? Esta criatura. suponiendo que exista como las religiones nos lo pintan. si ésta sola. ¿creéis entonces. ¿qué necesidad habrá de buscar un agente extraño a todo esto. ese abominable fantasma. que debieran ser justas. donde se me aparecerá vuestro espantoso Dios? Veamos un poco cómo me lo pinta. pues- to que esa facultad activa se encuentra esencialmente en la naturaleza misma. nos llena de respe- to y de admiración. Ahora bien. esenciales alas leyes de la naturaleza. puede. porque constantemente debería querer el bien. Suponiendo que me engañe respecto a las facultades internas de la mate- ria. por combinaciones que nos son desconocidas. es Dios quien lo es todo. en fin. Pero. ¿No sería un absurdo? La cosa creada no puede ser igual al agente que crea: ¿es posible que el reloj sea el relojero? Pues bien. de Saint Ange: ¿Cómo? ¿De veras. invariable.. jamás podrían aliarse con las injusticias. DE SAINT-ANGE: Y. si. feroz y despre- ciable. una de las más despreciables. y la naturaleza. todo esto estuviera probado. es inútil para el sis- tema de la tierra. amable amiga. Dios y la naturaleza son la misma cosa. siempre en mo- vimiento. ¡Otra tontería! Necesa- riamente ha de haber dos cosas en el universo: el agente creador y el individuo creado. a la Sra. digo yo. suponiendo que ese ser inerte exista. mantener. como indiscutiblemente lo está. saca de sí misma lo que a los tontos place darle gratuitamente. y que la naturaleza. puesto que per- mite el mal sobre la tierra cuando su omnipotencia podría impedirlo. continuarían. a fin de ayudar a sus operaciones. debido a su energía.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 17 razón ya no ve nada más. Eugenia. no podría sino encontrarse en competencia y oposición perpetua con el. sería con toda seguridad el más detestable de los seres. si está probado que la exis- tencia de ese Dios es imposible. crear. a todas luces. DOLMANCÉ: Hay que haber perdido el sentido para creer en ella. insuficiente. si el mo- vimiento es inherente a la materia. infaliblemente la perjudicaría. producir. ¿cuál es ese agente creador? Tal es la única dificultad que hay que resolver: ahí tienes la única cuestión que hemos de contestar. mientras que la naturaleza sólo tiene que desearlo como compensación del mal que sirve a sus leyes. puesto que no habría servido más que un solo día y luego durante millones de si- glos estaría en una inacción despreciable. se mueve. se dirá a es- to.. ¿Y cómo queréis que admita por causa de lo que no comprendo algo que comprendo menos aún? ¿Será en medio de los dogmas de la religión cristiana que he de examinar. ¡puede ofenderle y merecer por ello suplicios eternos! ¡Qué ser tan débil ese Dios! ¡Cómo! ¿Ha podido crear todo cuanto vemos y le es imposi- 17 Librodot . siempre en acción. sería una virtud muy necesaria? EUGENIA. que la exis- tencia de Dios sería una quimera? SRA. se me plantea una dificultad por lo menos.. sería con toda seguridad el más ridículo de los se- res. porque sería preciso que actuase siempre. Fruto del pavor de unos y de la debilidad de otros. aunque emanada de él. le domina. Si la materia actúa. conservar.

algunos servicios. ¿nos resarcirá? Sigamos un instante al personaje. por tanto. solamente delante de dos o tres amigos suyos. cada vez que lo invoquen. a esta alian- za asocia otro fantasma que denomina Espíritu Santo. con- vencerán pronto de ello al universo! En una cena de borrachos. pierde adrede. el horrible Dios que predicáis? No tiene más que un hijo. Y Dios.. prestados por ese bribonzuelo a los sacerdotes del templo de Jerusalén. luego una desaparición de quince años. más afirma el bellaco que hay mérito en adoptarlo. porque igual que el hombre jode. que finalmente introduce en Judea. dada su ignorancia.. Nada puede vencer la energía de ese demonio en nosotros. que sigue conservando su poder. indudablemente muy li- bertinos. hace aún menos. el Diablo.. uno de sus camaradas se hace el muer- to. según se dice. y desde ese momento la obra era digna de un Dios. el charlatán se hace crucificar tras haber asegurado a los pillos que le siguen que. dada su imbecilidad. a la criatura que él mismo ha formado. No escribe nada. el tunante promete los cielos a todos los tontos que le escuchen. Nada de eso. en efecto. aunque muy raros. lo maldice. ese Dios sublime de quien osa decir que desciende. ¡y los sorprendentes milagros que han de vérsele realizar. aunque Dios. Un ser más poderoso que ese despreciable Dios. Le torturan. un hijo único que posee de no sé qué comercio car- nal. inunda al hombre para convertirlo. igual a su padre. él deja que lo hagan. no le presta 18 Librodot . el pícaro cam- bia. poco satisfecho de tan sublime tarea. va a res- plandecer su grandeza? Veo en primer lugar una infancia ignorada. en fin. hasta que cansando final- mente a los magistrados. ¡y asegura que estas tres personas no deben ser más que una! ¡Cuanto más sorprende a la razón este ridículo misterio. El señor su padre. jamás habría podido ha- cer el mal. sino en el seno de una puta judía. por su presciencia infinita. Es tentar al hombre dejarle que elija. su demencia empieza por hacerle decir que es hijo de Dios. en un desierto. y allí. Tal vez alguien imagine que esta su- blime criatura ha de aparecer sobre rayos celestiales. ¿Qué imagina entonces. ¡Ésa es la digna extracción que le prestan! Pero su honorable misión. el agua en vino. envía desde el cielo a esa respetable porción de sí mismo. consigue constantemente. dada su debilidad. en medio del cortejo de los ángeles. se traslada a una montaña. es en me- dio de un cortijo de cerdos donde se anuncia el Dios que viene a salvar la tierra. ¡Qué horrible Dios ese Dios! ¡Qué monstruo! ¡Qué perverso más digno de nuestro odio y de nuestra implacable venganza! Sin embargo. impacientados por sus discursos sediciosos. mediante sus seducciones. ¿Qué dice? ¿Qué hace? ¿Qué sublime misión recibimos de él? ¿Qué misterio va a revelar? ¿Qué dogma nos va a prescribir? ¿En qué actos. según vosotros. corromper el rebaño que se había reservado el Eterno. descenderá a ellos para que se lo coman.. habla muy poco. me responderéis a esto. Maldiciendo además con entusiasmo a quienes no crean en él. y nuestro impostor lo resucita. sabía de sobra lo que de ello resultaría. lo quema. peligros en aniquilarlo! Asegura el im- bécil que es para salvar a todos por lo que él ha tomado carne.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 18 ble formar un hombre a su guisa? Pero. Apenas reaparece. el hombre no habría tenido mérito. alimenta a varios malvados con provi- siones ocultas que sus secuaces tenían preparadas. ¡Qué simpleza! ¿Y qué necesidad hay de que el hombre merezca de su Dios? De haberlo formado completamente bueno. que sigue pudiendo desafiar a su autor.. si lo hubiera creado así. durante la que el bribón va a envenenarse con todas las enseñanzas de la escuela egipcia. hace un juego de manos que haría avergonzarse al peor prestidi- gitador de nuestros días. Des- de ese momento. en el seno de un hijo de los hombres. éste ha querido que su Dios joda también. a la vista del universo entero. Nada de todo esto lo cambia.

en aquella ciudad donde tan grandes maravillas acaban de realizarse. cubierto de crímenes. e incluso ese Dios. los tontos. y. como esta novedad se predicaba a los pobres. DE SAINT-ANGE: Júrame no volver a pensar en ello. algunas virtudes prescritas por ella. el medio era inevitable. Que traten de cubrirlo. tienen éxito. y que no quieres que semejantes reminiscencias pueden perturbar jamás mi tranquilidad? SRA.. Cansados del despotismo de los emperadores. y. creció. incluso hoy. en esa ciudad teñida por la sangre de un Dios. SRA. las mujeres y los niños gritan cuanto pueden. y todas nuestras esperanzas se des- vanecerán si no nos salvamos con una hazaña. no ocuparte nunca de in- vocarle en ningún momento de tu vida y no volver a él mientras vivas. sobre ella el edificio vacilante de su repugnante doctrina. y es de todos los escritores el que puede vanagloriarse de haber hecho más prosélitos. Eugenia. EUGENIA. ésta es la historia de Dios y de la religión. se publica la vida del impostor. Sus satélites se reúnen: «Estamos perdidos. y decidíos sobre ellas en consecuencia. dicen. con un golpe de efecto. Se instituyen ritos extravagantes bajo el nombre de sacramentos. el más digno y más abominable de los cuales es ése por el cual un sacerdote. de ridículo. DE SAINT-ANGE: ¿Podría tener otro motivo? EUGENIA: Pero. Sólo los discípulos de ese impostor piensan en sacar partido del fraude. se le hace decir cien cosas en las que jamás pensó. el poder de hacer llegar a Dios en un trozo de pan. seducirá al mundo entero. Dolmancé.. de los que tan digno era de ser el jefe. En una palabra. pero no por el momento. al que aún tenía en consideración por debilidad o por ignorancia. precipitándose sobre el seno de la señora de Saint Ange: ¡Ah! ¡Hago el juramento entre tus brazos! ¿No veo acaso que lo que exiges es por mi bien. Es más: el hecho es tan poco digno de ser transmitido que ningún historiador habla de él. sin embar- go. nadie quiere creer en ese Dios. Pronto los altares de Venus y de Marte son sustituidos por los de Jesús y María. erigen. se les hacía necesaria una revolución. al- gunas de sus ridículas frases se vuelven pronto la base de su moral. El hábil Voltaire no empleaba otras armas. EUGENIA: Mi elección no es difícil. por ri- dícula que sea. no es para mí más que un objeto de horror. Escuchan a estos trapaceros. yo desprecio todas esas fantasías repugnantes. desde su mismo nacimiento este culto indigno habría sido destruido sin remisión si no hubieran empleado contra él otras armas que las del desprecio que mere- cía. Todo cambio place a los hombres. no se produce ni una sola conversión. ved el caso que tales fábulas mere- cen. ¡Manos a la obra!» Emprenden el golpe. y caerá. publiquemos que ha resucitado: la estra- tagema es segura. La siguiente consideración es también muy esencial: dejan transcurrir varios años antes de hacer uso de su insigne bribonada. progresan rápidamente: es la historia de todos los errores. si conseguimos que crean en esta bribonada. robemos su cuerpo. la caridad se convierte en la primera virtud. se propagará.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 19 la menor ayuda. y cuyo culto podría contribuir a nues- tra felicidad? 19 Librodot . Volvamos a él. ¿No existirán en esa religión. ¿A cuántos bribones la audacia no ha valido tanto como el mérito? El cuerpo es robado. Emborrachemos a la guardia que rodea a Jesús. nuestra nueva religión se sostendrá. según creo ha sido el análisis de las virtudes lo que nos ha llevado al análisis de las religiones. finalmente. tiene no obstante. y ya tenemos al tunante tratado como el último de los criminales. No lo dudemos. esta insulsa novela encuentra víctimas. por la vir- tud de algunas palabras mágicas. pero se les ocurrió perseguirlo.

Era de la Sociedad maternal. Dolmancé. cloacas espantosas que vomitan cada día a la sociedad un enjambre re- pugnante de nuevas criaturas que no tienen más esperanza que vuestra bolsa. conservar con tantos cuidados a tales individuos? ¿Hay miedo a que Francia se despueble? ¡Ah. mi padre piensa lo mismo que el señor: en su vida ha hecho una obra buena. empleará todo el coraje. No cesa de reñir a mi madre por las sumas que gasta en tales prácticas. y mientras se hace todo lo posible para multiplicarla. aunque. todos los medios que haya recibido de la naturaleza para salir del estado en que ha nacido. viéndose así privado de estos peligrosos recursos. desde el momento en que le faltan. Eugenia. [Nota del T] 20 Librodot . sobre la beneficencia. que esta acción tiene tan buen resultado como se piensa: yo. Allí todo el mundo trabaja. allí todo el mundo es feliz. Nada de asilo para los frutos vergonzosos de su desenfreno: abandona esos horribles resultados como las secuelas de una digestión. por supuesto. Examinad aten- tamente Francia: veréis lo que os ofrece. terminan siempre por extenuarlo. Estos seres supernumerarios son como las ramas parásitas que. ¿Queréis no tener mos- cas en vuestra habitación? No derraméis azúcar para atraerlas. ese gobierno languidece. No imagines tampoco. pregunto yo. se convierte en ladrón o en asesino. viviendo sólo a expensas del tronco. nada altera la energía del pobre y cada uno puede decir como Nerón: Quid est pauper?5 EUGENIA. la beneficencia. y suprimid antes que nada vuestras casas de caridad. a la Sra. nunca por la única mira de hacer una buena acción. la consi- dero la mayor de todas las estafas. El chino. Eugenia. y tales superfluidades no son en modo alguno riquezas para el estado. sino la mayor disposición al vicio contrario. personalmente. esa virtud que vues- tros ojos destruyen. no os importunará más. a contrario. El individuo nacido en el infortunio. hermosa amiga: ¿Creéis encontrar en esa absurda y peligrosa pureza de alma todos los placeres del vicio contrario? EUGENIA: No. ¿Qué resulta de ello? Ya se ve. aunque vuestro conjunto sea su imagen? ¿Acataríais la obligación de combatir todos los movimientos de la naturaleza? ¿Los sacrificaríais todos al vano y ri- dículo honor de no tener nunca una debilidad? Sed justa y responded. Destruid. la caridad. de Saint Ange: Querida amiga. Por todas partes oigo exigir medios para suprimir la mendicidad. encantadora amiga: la beneficencia es más un vicio de orgullo que una verdadera virtud del alma. no tengamos nunca ese temor! Uno de los primeros vicios de este gobierno consiste en una población demasiado nu- merosa. de la Sociedad filantrópica: no 5 En este fragmento hay fuertes relaciones con la tesis que. acostumbra al pobre a socorros que deterioran su energía.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 20 DOLMANCÉ: Bueno. más sabio que nosotros. se guarda mucho de dejarse dominar así por una población demasiado abundante. Pero no te engañes. es por ostentación por lo que uno alivia a sus semejantes. Recordad que siempre que en cualquier gobierno la po- blación es superior a los medios de existencia. palabra de honor que no quiero eso. se sentirían muy molestos si la limos- na que acaban de dar no tuviera toda la publicidad posible. expone Rousseau en La Nueva Eloisa (VI. Nada de casas para la pobreza: no se la conoce en China. ¿no podrían hacer la felicidad de algunas almas sensibles? DOLMANCÉ: Lejos de nosotros. ¿Será la castidad. no siento en mí la menor inclina- ción a ser casta. derribad sin pie- dad esas detestables casas en que tenéis la desfachatez de encubrir los frutos del libertina- je de ese pobre. ¿De qué sirve. ¿Queréis no tener pobres en Francia? No distribuyáis ninguna limosna. las virtudes que no hacen más que ingratos. examinémoslo. no trabaja si espera vuestras caridades y. pero. Euge- nia. ii).

mientras que en otros lugares la humanidad. DE SAINT-ANGE: Y si se presentase una mala. y las virtudes de otro hemisferio podrían. Privados del placer que da. SRA. te lo suplico. él la ha obligado a dejar todo eso. que todas esas asociaciones. compensemos al menos esa sensa- ción mediante la pequeña maldad excitante de no hacer nunca el bien. ni siquiera la violación o el in- cesto. EUGENIA: Pero me parece. EUGENIA: No temas. a la recíproca. y la benefi- cencia me tienta demasiado poco para infringir. Dolmancé. por encima de los cuales debemos ponernos. nuestro tem- peramento. sentimientos ridículos y frívolos. los impulsos de mi corazón y tus deseos. DE SAINT-ANGE: Ninguna. Dios! ¡Cómo me inflaman vuestra lecciones! Creo que me mataría an- tes que obligarme ahora a hacer una buena acción. la castidad. es con frecuencia virtud cien leguas más abajo. la beneficencia. a poco que las acciones que nos lo merezcan tengan alguna voluptuosidad para nosotros. EUGENIA: ¡Ah. De tales diferencias puramente geográficas nace el poco caso que debemos hacer de la estima o del desprecio de los hombres. Todo es en razón de nuestras costumbres y del clima que habitamos. amor mío. ser crímenes para nosotros. 21 Librodot . absolutamente inflexibles con todo lo demás. ¿estarías también dispuesta a cometerla? EUGENIA: Cállate. asegurándola que le dejaría la pensión más módica si se le ocurría volver a caer en semejantes estupideces. ¿sólo nuestros gustos. No hay horror que no haya sido divinizado. considerados como excelentes acciones. coronados. que debe de haber acciones bastante peligro- sas. y castigadas por tales de una punta a otra del universo. lo que aquí es crimen. SRA. seductora. DE SAINT-ANGE: No hay nada más ridículo y al mismo tiempo más peligroso.. DOLMANCÉ: No dividamos esa porción de sensibilidad que hemos recibido de la na- turaleza: es aniquilarla más que ampliarla. es a ellas. No des jamás limosna. en esto. a las escuelas gratuitas y a las casas de caridad a las que debemos el horrible caos en que estamos ahora. nada es tan indiferente sobre la tierra como cometer en ella el bien o el mal. Eugenia. ninguna. sus órdenes. bastante malas en sí mismas como para haber sido generalmente consideradas como criminales. No siem- pre se puede hacer el mal.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 21 sé de qué sociedad no era. el candor. ni siquiera el asesinato o el parricidio. que sea verdaderamente criminal. Eugenia. en fin. no responderé hasta que no hayas terminado de ins- truirme. ¿Qué me importan a mí los males de los de- más? ¿No tengo bastante con los míos para ir a afligirme con los que me son extraños? ¡Que el fuego de esa sensibilidad no alumbre nunca otra cosa que nuestros placeres! Seamos sensibles a cuanto los halaga. por singular que podáis suponerla.. todas nuestras virtudes. deben ser respetados? DOLMANCÉ: ¡Ah! No lo dudéis. eran miradas como monstruosidades. De ese estado anímico resulta una especie de crueldad no exenta a veces de delicia. EUGENIA: ¡Cómo! ¿Pueden excusarse en alguna parte tales horrores? DOLMANCÉ: Han sido honrados. ninguna que pueda llamarse realmente virtuosa. querida. sin embargo. esas palabras de vicio y virtud sólo nos dan ideas puramente locales.. SRA. hasta el punto incluso de preferir sin temor su desprecio. No hay ninguna acción. hace tiempo que mi padre exigió de mí lo mismo. ningu- na virtud que no haya sido reprobada. Me parece que después de cuanto me decís.

Eugenia. pues. entre tormentos peores que los del infierno. como la loba: debe pertenecer a cuantos quieran algo de ella. que es un libertino. Escuchemos a la naturaleza sobre tema tan in- teresante. en buena hora: que goce de ti. rompe el yugo si quiere esclavizar- 22 Librodot . Es. ¿no son infinitamente más impor- tantes que los que. no se olvide la suerte de las desgraciadas muchachas. el hombre. ¿les conocen los autores de sus días? Y ellos. a quien legíti- mamente no debes más que odio y desprecio. y rompe tus cadenas al precio que sea. convertirse en víctima de la voluntad de sus padres. mirado como un crimen en un pueblo cautivo. ¿creen deber algo a los que les han dado la vida? Indudablemente no. ¿Dará en el vicio? ¿Y qué importa? Los servicios que brinda una joven consintiendo en hacer la felicidad de todos los que a ella se dirigen. Si tu padre. y que las leyes de los animales. ofrece a su esposo? El destino de la mujer es ser como la perra. primero. deben colocarse ellas mismas por encima de la costum- bre y del prejuicio y pisotear audazmente los hierros vergonzosos con que pretenden esclavizarlas. en lo que quiera. al asegurar la libertad de todos los indivi- duos. alejando desde la edad de razón a la joven de la casa paterna. desde ese momento. luego sobre el adulterio de las mujeres. Eugenia.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 22 EUGENIA: Os suplico que me expliquéis todo eso: exijo un breve análisis de cada uno de esos crímenes. debe. cuando está probado que los poderes de esas familias so- bre ellas son absolutamente quiméricos. se la deje dueña de convertirse. aislándose. y tras haberle dado una educación nacional. vuestra opinión sobre el libertinaje de las muchachas. urgida por deseos que está obligada a vencer. asociándola. pero. lo desea. vuelto más sabio porque será más libre. ¿No es acaso el prejuicio únicamente el que prolonga esas cadenas? No hay nada más ridículo que ver a una jo- ven de quince o dieciséis años. esperar. ¿Con qué derecho los hijos de los hom- bres están. todos sus deseos? Tan pronto como pueden caminar y nutrirse solos. no puede serlo en un pueblo libre. de la legitimidad de tales principios. ¡Ay! No. si son tan dignas de lástima que resultan olvidadas. ¿Se extienden los deberes paternales en ellas más allá de las pri- meras necesidades físicas? Los frutos del goce del macho y de la hembra ¿no poseen toda su libertad. rogándoos que comencéis por explicarme. ultrajar al destino que la naturaleza impone a las mujeres encadenarlas por el lazo ab- surdo de un himeneo solitario. Eugenia. que plazca a sus padres. constreñidos a otros deberes? ¿Y qué fundamenta esos deberes si no es la avaricia o la ambición de los padres? Ahora yo pregunto si es justo que una joven que comienza a sentir y a razonar se someta a tales frenos. a los quince años. Esperemos que se abran los ojos. SRA. a un esposo que o no tiene nada para hacerse amar o lo tiene todo para hacerse odiar. Es absurdo decir que tan pronto como una muchacha está fuera del seno de su madre. mucho más cercanos a ella. pero sin encadenarte. Parte. triunfarán entonces al punto de la costumbre y de la opinión. desprecia las vanas reprimendas de una madre imbécil. desde ese instante. tras haber hecho desgraciada su juventud. sacrificar aun su edad madura. es preciso que. evidentemente. por tanto. sentirá la injusticia que cometía por despreciar a las que así actuaron. a pesar suyo. DE SA1NT-ANGE: Escúchame entonces. no. inmolándola a su pérfida codi- cia. tales ataduras serán muy pronto aniquiladas. nos sirvan un momento de ejemplo. No es en un siglo en que la amplitud y los derechos del hombre acaban de ser profundizados con tanto cuidado en el que las muchachas jóvenes deben seguir creyén- dose esclavas de sus familias. y que. y que el hecho de ceder a los impulsos de la naturaleza. para permanecer así hasta su último aliento.

a no ser el de tus fuerzas o el de tus deseos. o las mujeres que ellos encuentren. sacrificio de sus gustos y de sus afectos.. que pisotee todo. nos castiga al punto con mil desgracias. no son más que placeres morales. Aprovecha el tiempo más feliz de tu vida: ¡son demasiado cortos estos felices años de nuestros placeres! Si somos lo bastante afortunadas para haber gozado en ellos. Eugenia. nos deja aún la esperanza de culto más allá de la tumba? ¿Cómo. más de una joven ha actuado de la misma forma con su padre. ninguna excepción de lugares. violada en sus derechos. libre y de mundo. y ya está lanzada. en una palabra. virtudes. en una palabra. y a la que se habrá entregado sólo por política. Mientras las leyes sean las que toda- vía son. pero las rosas se encuentran por encima de ellas en la carrera del vicio. es jodiendo como permanecerás en la memoria de los hombres. si se lo exigen. hermanos. coronán- donos de flores aquí abajo. a falta de esa amiga. mientras que las Teodoras y las Mesalinas son motivo de las conversaciones más dulces y más frecuentes de la vida ¿Cómo pues. pregunto yo. no preferir este partido a aquel que. pueda hacerle gustar secretamente los placeres. consejos. sólo tuyo. cuanto. la continencia es una virtud imposible. Las predicciones de desgracias en el camino del libertinaje no son más que una extra- vagancia de nuestros padres. no preferir un partido que.. sólo convenientes a ciertas cabezas. religión. la opinión nos obliga a ello. ¿Que los hemos per- dido?. de tiempos ni de perso- nas. usemos de ciertos velos. pero compensémonos en silencio de esa castidad cruel que estamos obligadas a tener en público. Recuerdos amargos. padres. que. Que una muchacha trabaje por conseguir una buena amiga que. Eugenia. y esos argos por sí mismos. a toda hora y en todos los lugares. amenazas. para esto has venido al mundo. amigos. no pongas límite alguno a tus placeres. Jode. y estos seductores atractivos nos compensan pronto de ese desprecio ilusorio al que es difícil escapar si se desafia a la opinión pública. exhortaciones. El único escollo a temer en el primero de esos caminos es la opinión de los hombres. sólo tú en el mundo tienes derecho a gozar de él y a hacer gozar con él a quien bien te parezca. no tardará en llevarla a una situación más agradable.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 23 te. Eugenia. no nos promete después de nuestra existencia más que el des- precio y el olvido? 23 Librodot . ¿Tienes acaso la locura de la inmortalidad? Pues bien. primos. realizarán al punto las miras de la joven. y que se llaman celestinas. delicio- sos recuerdos nos consuelan y nos divierten aún en nuestra vejez.. de la que la naturaleza. prometiéndoles todo el oro que puedan sacar de su venta. pero del que muchas mujeres sensatas se han burlado hasta el punto de hacer de él un placer más. no apunte a guiarla al seno de la impudicia. pero ¿qué muchacha ingeniosa no ha de su- perar esa despreciable opinión a poco que reflexione? Los placeres recibidos de la esti- ma. horribles remordimientos nos desgarran y se unen a los tormentos de la edad para rodear de lágrimas y zarzas la funesta proximidad del ataúd. hay espinas en todas partes. Jode. jode. Pero que nunca vuelva a los prejuicios de su infancia. todos los hombres deben servir a tus voluptuosi- dades. deberes. si es necesario para ocultar su conducta. Se ha olvidado pronto a las Lucrecias. los de la jodienda agradan a todos. que entonces arroje polvo a los ojos de cuantos la rodean. sólo en los senderos cenagosos de la virtud no las ha hecho nacer nunca la naturaleza. ángel mío: tu cuerpo es tuyo. haciéndonos vegetar im- bécilmente en la tierra.. trate de sedu- cir a los argos de que está rodeada. que les suplique que la prostituyan. que se entregue a todos. una intriga que le ha desagradado. que rechace y desprecie obstinadamente cuanto sólo tienda a encadenarla de nue- vo. que haga in- cluso. jode pues. querida.

y entonces. te colmaré de ellas. le plazca o no su marido. amor mío. porque en el fondo de su corazón sólo tiene el mayor deseo de faltar a esa palabra. SRA. lejos de ultrajar a la naturaleza. Eugenia. al pie de los altares. querida. obligada a jurar a este hombre. te ado- ro.. te hartaré de ellas! EUGENIA. excesos a que podamos llevarlos. que los hombres miran como un cri- men. ¿podrás presentarme a algunas de esas mujeres. él queda mancillado si ella los infringe. su honor se basa en sus juramentos. (turbada) que me prostituirán. de Saint-Ange: ¡Ay. ceder a los deseos que sólo ella ha puesto en nosotros no es más que obedecer sus leyes. el desprecio más constante de todos los consejos de sus padres. que no tiene experiencia alguna. querida. Y. una obediencia y una fidelidad injusta. si le prescribo la desobediencia más formal a las órdenes de su familia. DE SAINT-ANGE: Cierto.. El adulterio. ¿es capaz de satisfacernos? Indudablemente. que era difícil para una joven lanzarse al libertinaje sin que el esposo que debe tomar se dé cuenta. pero me parece que me diste a entender. no es para ese fin para el que nosotras hemos nacido! Esas leyes absurdas son obra de los hombres. ¡Ah. Apresúrate. me encargo de hacerte tan virgen como el día en que viniste al mundo. DE SAINT-ANGE: En cualquier estado. no. aun- que tenga que morir por ello de dolor. es preciso que ella se pierda o que arrastre el yugo. DE SAINT-ANGE: De aquí a que tengas más experiencia. sea mujer. todas las precauciones que adopte para cubrir tus extravíos: mi hermano y este amigo seguro que te instruye serán los primeros a quienes quiero que te entregues. no. déjame a mí ese cuidado. sea doncella. El divorcio incluso. sea viuda. querida amiga: ¡te haré volar de placer en placer. que hacerse joder de la mañana a la noche: para este único fin es para lo que la ha creado la naturaleza. te sumergiré en un mar de delicias. Considera. obligada a pasar súbitamente a los brazos de un hombre al que jamás ha visto.. luego te buscaremos otros. Eugenia. en nuestras antiguas conversaciones. más aún. en efecto. no. ¿Hay en el mundo. sólo resistiendo a ellos la ultrajaríamos. a enseñarme cuál ha de ser la conducta de una mujer en el matrimonio. querida. aunque hayas jodido como Anto- nieta. Eugenia. que no conoce nada. si se lo digo? SRA. en que se encuentre una mu- jer. de Saint Ange: ¡Oh. Eugenia. seguras de que nuestros des- órdenes en este punto.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 24 EUGENIA. ángel mío. ¿Quién nos responde de encontrar con mayor seguridad en unos segundos lazos la dicha que se nos ha escapado en los primeros? Compensemos por tanto en secreto toda la coacción de ataduras tan absurdas. y si. para cumplir tal intención. precipitándose en brazos de la Sra. mírala ahí atada. nunca debe tener otra meta. pero hay secretos que zurcen todas esas brechas. Eugenia. sigue instruyéndome. con- vendrás.. suerte más horrible que ésa? Sin embargo. di- me. el adulterio. sean cuales fueren los. tenga él o deje de te- ner para con ella ternura o malos modos. el que antes le aconsejaré aniquilar será con toda seguridad el del matrimonio. EUGENIA: ¡Ah! ¡Eres deliciosa! Vamos. eso sólo me atañe a mí. que. que han osado castigar como tal arrancándonos por él la vida. Te prometo hacértelos conocer. y. No te inquietes. SRA. otra ocupación y otro deseo. cómo inflaman mi cabeza y se- ducen mi alma esos discursos seductores! Estoy en un estado difícil de pintar. en tal ca- so. y nosotras no debemos someternos a ellas. mira. exijo de ella pisotear todos los prejuicios de su infancia. a la Sra. Euge- 24 Librodot . a una joven apenas salida de la casa paterna. nunca tendrás una alumna más sumisa que yo. de todos los frenos a romper. no son más que un homenaje sincero que le rendimos.

si ese marido es suspicaz. mientras me acueste con mi marido. lo será en todos los casos. En primer lugar. no robará nada a mi tierno esposo. Pero ¿no es extremadamente fácil en- tregarse al libertinaje sin temer el embarazo? ¿No es más fácil todavía destruirlo. mis faltas son perso- nales. y en caso de incertidumbre no puede ni debe jamás (puesto que ha cooperado a la existencia de esta criatura) tener escrúpulo alguno por conservar esa existencia. . Ahí lo tienes. hoy ya estamos de vuelta de esa quimera y mi marido no queda más mancillado por mis desenfrenos de lo que yo podría estarlo por los suyos. sería igual de desgraciado aunque su mujer fuera una vestal. convengo en ello. nada podrá probarle nunca que el hijo que nazca no le pertenece. da lo mismo que ocurra. ¿hay algo más simple? . los frutos de vuestros desórdenes? Esa es la objeción de Rousseau6. le pertenece. supongo. sin embargo. y cualquier hombre que sufra por sospechas sobre este tema. la única algo es- peciosa con que puede combatirse el adulterio. por lo tanto.No. ¿qué mal hago metiendo en el hogar un hijo que debe gozar de una parte de esos bienes? Será de la mía de la que gozará. y es. o es un hombre delicado. no hay ningún inconveniente en legitimar algunas veces las sospechas. de existencia imposible. la considero tomada de mi dote. Si ese hijo hubiera sido suyo. Es porque ese hijo me pertenece por lo que le debo una porción de mis riquezas. no podría afligirlo.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 25 nia. . en la primera hipótesis. ¿a título de qué habría participado de mis bienes? ¿No sería en razón de lo que hubiera emanado de mí? Pues bien. por tanto. quimérico. va a gozar de esa parte en virtud de esa misma razón de alianza íntima. sólo es. Ese pretendido deshonor estaba bien hacía un siglo. para su estado de dicha o de desgracia moral no sería ni más ni menos. mientras su semilla corra hasta el fondo de mi matriz. por especioso que parezca al principio. más que una fábula. si por imprudencia ha ocurrido? Pero como volveremos sobre este tema no trataremos ahora más que el fondo de la cuestión: veremos que el argumento. lo mejor que puedo hacer es vengarme de su conducta. expo- nernos a querer como a hijos nuestros. Una de dos: o mi marido es brutal y celoso.Pero engañáis a vues- tro marido. Por tanto. ¿Qué reproche tenéis que hacerme. eso es todo.Pero se trata de un ultraje real hecho al honor de vuestro mari- do. no es más que el pago de un derecho a la naturaleza. por lo tanto. he sido la primera víctima de unos lazos que él me ha forzado a tomar: y me vengo de ello. del que las fantasías de esos tiranos jamás podrán sustraernos. Y si puede ser suspicaz siempre.] 25 Librodot . puede ser suyo como puede no serlo. Pero ¿no es horrible. en un completo error: ahí lo tienes acariciando el fruto del libertinaje de su mujer: ¿dónde está el crimen? ¿No son comunes nuestros bienes? En tal caso. en la segunda. a abrazar como a tales. xviii): «¿Hay en el mundo algún hombre honesto que no sienta horror a cambiar el hijo de otro durante la cría? ¿Y es menor crimen cambiarlo en el seno de la madre?» [Nota del T. si él también las disfruta? . se trata de una devolución. esa falsedad es atroz.¡Prejuicios! Mi libertinaje no afecta a mi marido para nada. aunque vea a diez hombres al mismo tiempo que a él. ni ese hijo ni yo le quitamos nada a mi marido. dado que me gus- 6 La Nueva Eloisa (III. jamás estará seguro de que el hijo que abraza es verdaderamente el suyo. Desde el momento en que puede pertenecerle. esa parte que va a disfrutar. ¡Yo joderé con toda la tierra sin hacerle siquiera un rasguño! Esa pretendida lesión no es. porque es imposible responder de una mujer y porque la que ha sido prudente diez años puede dejar de serlo un día. dicen nuestros esposos.

en cualquier caso. ahora bien. no sólo no lo conseguiría. Quienes antaño castigaron el adulterio eran. una mujer vive tranquila. y porque toda la ley humana que contraría las de la naturaleza no merece otra cosa que el desprecio. ¡Que haga él lo mismo conmigo. pero que no trate de contradecirle. La única precaución que debe usar es no hacer hijos. si no sabe nada. sino que se haría detestar ensegui- da. no hay ningún hombre delicado que no goce con el espectáculo de la felicidad de la persona que adora. que joda im- 26 Librodot . y entonces una jode tranquilamente a su sombra. este error sólo a él pertenece: no podría afectar a la mujer. y perfectamente buena para la mujer. ¿Que es impotente? Una se separa. es. casos en que el adulterio. y la paz reinará en el hogar! Resumamos: Sean cuales fueren los efectos del adulterio. pero. y si es desconocido por el marido. Vive muy engañada la mujer a la que nudos tan absurdos como los del himeneo impi- den entregarse a sus inclinaciones. desde ese momento el adulterio no es más que una acción completamente indiferente para el marido. sean de la naturaleza que sean. hay que joder siempre. acabas de sentir cuán engañada está. ningún jurisconsulto podría probar. lo único que hay es el descubrimiento que de él ha he- cho el marido. imaginaban injustamente que bastaba con ofenderlos para ser criminal. y como si en justicia pudiera llamarse crimen a una acción que. ¿os gustaría que hiciera otro tanto? . que teme bien el embarazo.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 26 tan los placeres. si el marido descubre el adulterio. ante todo tiene que sa- tisfacerle sin repugnancia en sus gustos. no. celosos que. tiranos. sí. por ejemplo. porque no lo era hacía un momento. cómo inmola vilmente a los más ridículos prejui- cios tanto su felicidad como todas las delicias de la vida. porque nosotras hemos nacido para joder. se sentirá feliz por ello si es honesto. luego. a la que deleita. Si soy razonable. redoblando los cuidados y las condescendencias para con sus caprichos. por tanto. porque es imposible serlo por un mal que se ignora. lejos de ultrajar a la natu- raleza y a la sociedad. porque cumplimos las leyes de la naturaleza jodiendo. hay que espesar los velos. como si una injuria personal debiera considerarse alguna vez un crimen. Si son gustos antifísicos los que la obligan a compensarse por las negligencias de su marido. se vuelve más embarazoso para la mujer. más vana aún. que le haga entender que semejantes complacencias merecen sobradamente algunos miramien- tos. pero ¿debe molestarse ella por esto? Indudablemente. ha de vivir a gusto. verdugos. sin embargo. Hay.¡Ay. entonces no es el adulterio lo que es un mal. si consiente. en ese caso. o abortar si tales precauciones le fallan. sirve evidentemente a la una y a la otra. que pueda ser un crimen. si le ama. el marido. fácil de probar. si se niega. no podrá ser desgraciado. Acabas de verlo. que pida una libertad total en razón de la que otorga. ¡Ah! ¡Que joda. . como ha hecho el mío. nunca me afligiré por tanto de los desenfrenos de mi marido. de su reputación.Pero si le amáis. amor mío. bien los ultrajes de su esposo. desgraciada de la mujer a la que se le ocurra estar celosa de su marido! Que se contente con lo que la da. aunque sea introducir en el hogar hijos que no pertenecen al esposo. si lo sabe. Eugenia. remitiendo todo a sí mismos. o la mancilla. Como ella goza mientras su marido no goza nunca. sin ser por ello más criminal. tales excesos se tornan indudablemente más ostensibles entonces. y él no puede cambiar de naturaleza. el del esposo que se encuentra en la impotencia o sometido a gustos contrarios a la procreación. si el adulterio no tiene secuelas. desde el momento en que son de la mujer tie- nen derechos seguros a una parte de la dote de esa mujer. debe mirarlos como a hijos que su mujer hubiera tenido de un primer matrimonio. que no la conoce. Entonces el marido niega o consiente.

pero de la solución del problema a la ejecución del procedimiento. se en- tregan a ella prodigiosamente. del torrente de delicias en que me sumergí de esta manera. EUGENIA: ¡Cómo me convences. sin compensación. y sobre todo los de cierta edad. inclinada sobre él.. con mis nalgas a plomo sobre su rostro. sin que él ponga obstáculos. ¿ganas tu libertad a cambio del consentimiento a esta complacen- cia? SRA. DE SAINT-ANGE: Mi marido era ya viejo cuando me casé con él. y mira el singularísimo episodio que une a esto: mientras que. DE SAINT-ANGE: La libertad más total. Ésa es la conducta que siempre prescribiré a todas las mujeres que quie- ran imitarme. es preciso. en primer lugar. tanto la virtud como el vicio se confunden en la tumba. ¿exalta el público más a unos de lo que condena a otros? ¡No.. si ella lo quiere. EUGENIA: ¡Vaya fantasía extraordinaria! DOLMANGÉ: Ninguna puede ser calificada así. por favor. ¿os negaríais. Desde la primera noche de bodas me previno de sus fantasías. al crear a los hombres. La fantasía de que acaba de hablaros vuestra amiga no pue- de estar más de moda. Dime. me han jodido más de diez o do- ce mil individuos. todas están en la naturaleza. no. una vez más. y como no lo entiendo te suplico que me lo expli- ques.. le plugo. pero no tomo amantes: amo demasiado el placer para eso. de forma que pueda te- ner hijos. ángel mío! ¡Cómo triunfas de mis prejuicios! ¡Cómo destruyes todos los falsos principios que mi madre había puesto en mí! ¡Ay! Quisiera estar casada mañana mismo para poner al punto en práctica tus máximas.. Juré obedecerle.. 27 Librodot . ¡ay!. ten- go que cagarle en la boca. querida amiga. ¡y en mi sociedad me creen mojigata! Cualquier otra habría tenido amantes. ¿qué es lo que te hace entonces? SRA. querida. Pretendes que tu marido no se comporta. seguros de gustar los más dulces placeres conmigo si eran discretos. No tienes idea. expira. ¿podrán compensarla de tales sacrificios? No. Eugenia. en lo que acabas de decirme. El gusto de mi marido consiste en que se la chupe. me rodeaba de sirvientes encantadores. De cual- quier modo. ¡Qué seductoras son. y no! Y la desgraciada que haya vivido sin placer. asegurándome que por su parte jamás pondría obstáculos a las mías. y desde esa época siempre hemos vivido los dos en la más deliciosa libertad. absorbo con ardor la leche de sus cojones.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 27 punemente! Un poco de falsa gloria. y no debemos asombrarnos de la diversidad que ha puesto en nuestros trazos más que de la que ha puesto en nuestros afectos. una infinidad de hombres. Hago por mi parte lo que quiero. ¿puedo negarme a algo? Sólo pido perdón para mi sorpresa: es ésta la primera vez que oigo to- das esas lubricidades. durante el goce. se desvanecerán en la noche del silencio tan pronto como estén consumadas! Yo era rica: pagaba a jóvenes que me jodían sin conocerme. que las conciba. mientras que diez escenas de libertinaje repetidas cada día. ¡Pobre de la mujer que se ata! ¡Basta un amante para perderla. creo que mis preceptores deben estar se- guros de que no habrá nunca más distancia que la que ellos mismos exijan. Eugenia. enrojeciendo: Según las máximas que me son inculcadas aquí. y cuánto las amo! Sólo una cosa me inquieta. ángel mío.. y al momento habría estado perdida. qué verdaderas. algunas frívolas esperanzas religiosas. también de ser despedidos si decían una sola palabra. ¡Lo traga!. Al cabo de algunos años. no. si alguien la exigiera de vos? EUGENIA. diferenciar sus rostros como sus figuras. querida. Desde hace doce años que estoy casada.

el miembro de su amigo. y gozan delicadamente de este modo el placer voluptuoso de hacer pasar mutuamente a sus entrañas ese precioso licor. y le ofrecen reductos donde su se- milla puede perderse sin riesgo de embarazo. excepto cuando tengo mis reglas. que él ha querido que tome a mi servicio. cuando se adopta esta postura hay que agarrar. DOLMANCÉ: Esta forma es deliciosa. lo presionamos. se procede como acabas de ver. Echar a perder así los derechos de la propagación y contrariar de esta forma lo que los tontos lla- man leyes de la naturaleza. las axilas. que ofrezca en su lu- gar indistintamente su mano. malvadamente escamoteado a su destino usual. te lo ruego. Eugenia. y todo va a pedir de boca.. el esperma salta. sir- ven a veces también de asilo al miembro del hombre. os recomiendo su ejecución.. gasta más de cien mil escudos anuales en los gustos obscenos que vuestra amiga acaba de pintaros hace un instante. DE SAINT-ANGE: A decir verdad. episodio siempre necesario para el complemento de la voluptuosidad. DE SAINT-ANGE: Una joven nunca se expone a tener hijos mientras no se la deje meter en el coño. Pero. y al cabo de unas cuantas sacudidas el hombre se corre de tal modo que nos inunda las tetas y algunas veces la cara. empuñar las nalgas y cosquillearse recíprocamente el agujero del culo. recibirá mucho placer. su boca. es preciso que. A la primera de esas formas. pero ¿qué me importan a mí sus excesos cuando su multiplicidad autoriza y oculta con un velo los míos? EUGENIA: Sigamos. La mejor forma de gustarlo es que la mujer se tienda a contra sentido sobre el cuerpo de su jodedor. Una joven muy hermosa. 28 Librodot . sus tetas o el ojete de su culo. te acaricia durante ese tiempo. ¿Que lo quiere hacer metido entre los senos? Nos tendemos en la cama. ¿no concurren exteriormente otros obje- tos a diversificar sus placeres? DOLMANCÉ: No lo dudéis. al cabo de al- gunos movimientos. sea con el esposo que debo tomar. DE SAINT-ANGE: Nunca. colocamos el miembro viril en medio de los dos pechos. querida. con la cabeza entre tus muslos. está realmente lleno de encantos. Por esta última vía. e incluso más que por otras partes. tampoco yo lo dudo. SRA. porque he de confesarte que ese temor me asus- ta mucho. introduciéndote su lengua en el coño o sobre el clítoris. el pormenor de las maneras con que una joven. que puede ser muy agradable para el hombre. sea en la carrera del libertinaje. Esta manera es la menos voluptuo- sa de todas. como si lo bombease. El goce de la boca es infinitamente más agradable. haya ad- quirido suficiente flexibilidad para apretar el miembro del hombre comprimiéndose sobre él. te mete la polla en la boca y. a fuerza de servicio. SRA. quiero decir. lo dará. no me parece que lo sea tanto para la mujer. me case con un hombre rico y sobre todo con un hombre de fantasías. casa- da o no. tu marido. Eugenia: el marido de la señora es uno de los mayores li- bertinos de su siglo. y es de nuestros goces exentos de unos riesgos que temo de lo que deseo que me hables. puede preservarse del embarazo. el hombre te besa. de las demás maneras. te de- vuelve lo que le haces. ¿no exigió nunca otra cosa de ti? SRA. desde hace doce años no se ha desdicho un solo día. pero esa forma de gozar. acabas de indicarme una al hablar de los gustos de tu esposo. Los muslos. a la de la mano. me reemplaza entonces. Eugenia: una sacude. y sólo puede convenir a mujeres cuyo pecho. tanto para el hombre como para la mujer. Amantes calientes y llenas de imaginación tragan entonces la leche que exhalan en su bo- ca. y será por supuesto la mía. y cubre con ese licor la parte de tu cuerpo que mejor le place.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 28 EUGENIA: Esta máxima es la más segura. como tú. EUGENIA: Pero sin duda él no se queda ahí. Que evite con cuidado esa manera de gozar. estrictamente ligado a sus gustos.

cuando es la que nos lo inspira? ¿Puede dictar lo que la degrada? No. se la sirve tan bien ahí como en otra parte. y es especialmente por el hombre por el que nos ha dado gusto. las pestes. xv). me da aún más voluptuosidad que el de una muchacha. tras haberlo palmoteado. ahora bien. hay que serlo hasta el final. ¿no serían más que accidentes necesarios a las leyes de la naturaleza. y dado que.] 29 Librodot . a veces incluso latigado. no sería por tanto más criminal en un caso de lo que sería víctima en el otro? DOLMANCÉ: Víctima lo es. otras obligan a sus jodedores a servirse de una bolsita de piel de Venecia. que mediante este sistema llegáis a probar incluso que la extinción total de la raza humana sólo sería un servicio hecho a la naturaleza? DOLMANCÉ: ¿Quién lo duda. y quizá de forma más santa incluso. La propagación no es más que una tolerancia por su parte. por conducto de otra lengua romance. DE SAINT-ANGE: ¿Sabéis. » La palabra castellana bujarrón tiene esa misma etimología: el bajo latín bulgarus. Dolmancé. no. Joder a las mujeres por el culo no es más que serlo a medias: es en el varón donde la naturaleza quiere que el hombre se sirva de esta fantasía. es acostarse boca abajo. y cuyo nom- bre se dio luego en Francia a los inconformistas. que no tienen con las damas toda la atención que les de- ben. Eugenia. señora? SRA. Ya volveremos sobre todas estas cosas. La postura más usada para la mujer. ¿Cómo podría haber prescrito por ley un acto que la priva de los derechos de su omnipotencia. En castellano aparece en 1526. [Nota del T. si su defensa lo exigiera? DOLMANCÉ: Confieso mi debilidad. DE SAINT-ANGE: Algunas mujeres se meten en el interior de la vagina espon- jas que. si nuestra especie fuera destruida totalmente. lo adoro en los dos sexos. agente o paciente de tales efectos. santo cielo! Las guerras. pero de todas estas maneras. de suerte que hoy se llama a estos señores Boulgares. le impiden lanzarse en el vaso que lo haría propagarse. pellizcado 7 Sade emplea el término bougres que Voltaire explica en el Dictionnaire philosophique: «Búlgaros: Ya que en el Dictionnaire enciclopédique se ha hablado de búlgaros. con las nalgas bien separadas. los asesinatos. que parecieron tan malvadas que se las trató de heréticas. suprimiendo la l y la a.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 29 SRA. con su significado actual de «sodomita». sin duda cuando se doblega bajo los golpes de la des- gracia. Es absurdo decir que tal manía ultraja a la naturaleza. probablemente el francés anticuado bougeron (s. mientras tanto. la cabeza lo más bajo posible. en el borde de la cama. pero el culo de un joven muchacho. ¿Quién mejor que vos para pintar un gusto por el que daríais vues- tra vida. Convengo en que no hay ningún goce en el mundo que sea preferible a éste. El lascivo. debo admitirlo. Dolmancé. donde la semilla corre sin riesgo de alcanzar la meta. nuevas cons- trucciones rehechas por su mano volverían a hacer surgir las intenciones primordiales cuya realización sería más halagadora aún para su orgullo y para su poder? SRA. Se llama bujdrrones7 a quienes se entregan a esta pasión. la del culo es la más deliciosa indudablemente. al recibir el esperma. puesto que la propagación no es más que una secuela de sus prime- ras intenciones. palpado. y el hombre. Eugenia. empleado como insulto por tratarse de herejes pertenecientes a la Iglesia ortodoxa griega. quizá guste saber a ciertos lectores quiénes eran estas extrañas gentes. DE SAINT-ANGE: ¡Oh. nunca. tras haber disfrutado un instante con la perspectiva del bello culo que se le ofrece. cuando uno es buja- rrón. os dejo que disertéis sobre ella. las hambres. analicemos para la bella Eugenia el goce sodomita que constituye ahora el objeto de nuestra conversación. vulgarmente llamada condón. ¿Puede ser. en este goce. pero criminal.

humedece con su boca el lindo ojete que va a perforar. Hay otros que no quieren que la paciente goce: es lo que explicaremos en seguida. en los de esta especie. hasta que el pelo de su apara- to frote exactamente los bordes del ano del objeto al que encula. DOLMANCÉ: ¡Error! Ese goce es tal que resulta imposible que algo lo perjudique y que el objeto que lo sirve no se vea transportado al séptimo cielo al gozarlo.. de ahí procede la singular respuesta que dio una mujer imaginativa que jodía fríamente con su marido: -¿Por qué tanto hielo?. ¿no se goza por ella? ¿No es de ella de la que proceden las voluptuosidades más excitantes? SRA. a veces la mujer sufre enton- ces. pero sin miramiento alguno para con los dolores que pronto van a convertirse en placeres. la imaginación sólo nos sirve cuando nuestro espíritu se halla totalmente liberado de prejuicios: uno solo basta para enfriarla. y he conocido mujeres libertinas que ponían con frecuencia mayores encantos en estos episodios que en los goces reales. redoblarán los placeres del agente que. es preciso que empuje con ardor. su mayor triunfo. las mejores formas de saborear el placer con un hombre sin correr los ries- gos del embarazo. -¡Vaya! Pues la verdad. Ninguno va- le tanto. ninguno puede satisfacer de este modo tan completo a los dos individuos que se le entregan. consisten en romper todos los frenos que se le oponen. estad bien segura de ello. idólatra del desorden y de todo lo que lleva los colores del crimen. sino también chupándolo. es que lo que me hacéis es completamente tonto. magreándolo. le respondió aquella singular criatura. SRA. al alcanzar el mojón. es decir. porque. por supuesto. se goza no sólo ofreciendo el culo a un hombre del modo que acabo de explicaros. con la otra separa las nalgas de su goce. cuando siente su miembro penetrar. DE SAINT-ANGE: Permitid un momento que sea alumna a mi vez y que os pre- gunte. ahora bien. hasta que por fin haya alcanzado la meta. teniendo mucho cuidado de no perder terreno. se hunda en él y deposite más cálida y blandamente la leche que lo irrita y enar- dece. si es nueva y joven. Ésas son. DOLMANCÉ: Lleno. a fin de que la punta de la polla del jodedor. Eugenia. le decía éste. Dolmancé. La imaginación es el aguijón de los placeres.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 30 y mordido. es enemiga de la regla. lo regula todo. moja asimismo su aparato con saliva o con pomada y lo presenta suavemente al agujero que va a horadar. Para acabar de metamorfosear en placer los restos de dolor que su objeto aún experimenta. etc. pero Eugenia debe tener cuidado. sólo quedan las rosas. es esencial que el objeto que sirve tenga entonces las mayores ganas de cagar. que habrán provocado tan lúbricos detalles. y es difícil que quienes lo hayan gustado vuelvan a probar otra cosa. disparará pronto al fondo del culo de su goce un esperma tan abundante como espe- so. DE SAINT-ANGE: De acuerdo. DE SAINT-ANGE: Me temo que el paciente ha de conseguir así menos placer. el culo del paciente. las . y prepara la intro- ducción con la punta de su lengua. Esta caprichosa porción de nuestro espíritu es de un libertinaje que nada puede contener. sus delicias más eminentes. si es un joven muchacho que le coja la polla y se la menee. en qué estado debe encontrarse. 30 Librodot . el jodedor debe empujar con vivacidad su polla gradual- mente. SRA. con una mano lo lleva. para complemento de los placeres del agente. Que prosiga entonces su camino con rapidez: todas las espinas están ya cogidas. es el móvil de todo. que acaricie el clítoris si es una muchacha.titilaciones del placer que provoca cuando encoge prodigiosamente el ano de la paciente. colmado de gusto y de voluptuosi- dad.

. en los paseos públicos. proezas: apuesto a que has hecho co- sas más singulares. has ido mucho más lejos todavía. querida. ¡Cuánto lo desea mi corazón! SRA. no. la virtud. ¿no es cierto que sus extravíos serían prodigiosos? 8 Véanselas anécdotas de Procopio. y mira cómo lo imagino: ¿no me has dicho que las sensacio- nes morales más deliciosas nos venían de la imaginación? SRA. Eugenia.. EUGENIA: ¿Qué quiere decir esa palabra? DOLMANCÉ: Se llama así a las casas públicas donde. mujer de Justinia- no8. querida? SRA. DE SAINT-ANGE: He estado en el burdel... le perdono a Dolmancé sus detalles. DE SAINT-ANGE: ¿Es eso posible? EUGENIA: ¡Oh! Sí. traducidas del griego al latín en 1607 por primera vez.. sólo desde ese instante. que tuvo una juventud tormentosa como actriz antes de casarse con el emperador].. es siempre lo que nos hace descargar con mayores delicias. desde que estamos juntas. SRA. no querida. que dejó unas Anécdotas. o Historia secreta. SRA. SRA.. dándole libertad para fran- quear los últimos límites que querrían prescribirle la religión. conozco tu cabeza. ¡Ay. EUGENIA: ¡A cuántos extravíos increíbles no habréis debido de entregaros uno y otra! ¡Cuánto me gustaría conocer los detalles! DOLMANCÉ. he estado allí de puta. los atrapé en las esquinas de las calles. cómo compren- do ahora el mal!. pero tú. EUGENIA: Pues bien. como la célebre emperatriz Teodora. sí. los horrores. EUGENIA: Querida. SRA. [Nota del T] 31 Librodot .. EUGENIA: ¿Y tú te has entregado allí. qué disposiciones siento en mí para conocer esos divinos impulsos de una imaginación desordenada! No imaginas. qué es lo más extraordinario que has hecho en tu vida. mi buena amiga. DE SAINT-ANGE: Me las he entendido yo sola con quince hombres: he sido jodida noventa veces en veinticuatro horas. por un precio convenido.. EUGENIA: No sé si sería demasiado para mí prestarme a todo. ¡Ay. te lo ruego. DE SAINTANGE: Sí lo he dicho. DE SAINT-ANGE: Sí. dejando errar esa imaginación. por un principio igual de libertinaje. besando y palpando a la joven: Bella Eugenia. DE SAINT-ANGE: Que las atrocidades. no puedes figurarte todas las ideas voluptuosas que ha acariciado mi espíritu. [Fue Procopio un historiador de Justiniano y secretario de Belisario (siglo VI). En ellas figuran las aventuras amorosas de Teodora.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 31 EUGENIA: Me gusta hasta la locura esa respuesta. EUGENIA: Eso no son más que desenfrenos. lo más infame y lo más prohibido es lo que mejor excita la cabeza. he satisfecho durante una sema- na entera las fantasías de muchos viciosos. cualquier hombre encuentra jóvenes y hermosas muchachas dispuestas a satisfacer sus pasiones. y me jugué a la lotería el dinero ganado en esas prostituciones.. tanto por delante como por detrás. y he visto gustos muy singulares. EUGENIA: Bueno. la decencia...... la humani- dad. antes preferiría cien veces veros experimentar cuanto yo quisiera hacer que contaros lo que he hecho. Eugenia: lo más sucio. todos nuestros presuntos deberes. dime. en fin. los crímenes más odiosos no te asombren ya. DE SAINT-ANGE: Yo no te lo aconsejaría.

DE SAINT ANGE: Nada más cierto. prosiguiendo: Lo que te pido es lo que has imaginado. en voz baja y entrecortada: Pero tú dices que no existen.. más rienda suelta habrá que dar a nuestra imaginación en las cosas más inconcebibles. porque me harías decir unas cosas. EUGENIA: Ahora bien.. balbuceando: Eugenia. DE SAINT ANGE: Mi hermano: me adoraba desde la infancia. Dime. pero sin molestarnos el uno al otro. más desearemos conmovernos con violencia. ya veo que no me amas lo bastante para abrirme hasta ese punto tu alma. Un horrible cataclismo dejó a Adán sólo sobre la tierra. igual que dejó a Noé un acontecimiento semejante. EUGENIA: Si esto es así. reproducirse si no por el incesto? ¿No tenemos el ejemplo. de que jamás habéis hecho lo que habéis imaginado. felizmente. sin embargo. DE SAINT-ANGE: A los crímenes. sólo es para calentarse la cabeza: no se hace nada. a los crímenes más negros y más horribles. como Noé. DOLMANCÉ: ¡Es. cada uno por nuestro lado. encanto. y la de Noé se conservó. Prosi- gamos nuestra instrucción. ¿quién fue el primer mortal al que hiciste dueño de tus primicias? SRA. a aquella que ésta nos prescribe y nos aconseja como la mejor? Razonad un momento.. y lo que has hecho tras haberlo imaginado. se hace. no por ella dejamos de sumergirnos menos. en los excesos más divinos del libertinaje. le había prometido entregarme a él cuando estuviera casada.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 32 SRA. DE SAINT-ANDE. SRA. que se puede ir lejos por el camino que nos trazas? EUGENIA: Así lo entiendo. queri- da.. pero la tradición de Adán se perdió. mi marido no había estropeado nada y él cogió todo. mantuve mi palabra. sino un restaurador del género humano. SRA. desde nuestros años más tempranos nos habíamos divertido con frecuencia sin llegar al final.. ¿no ha de excitaros más gracias a la inmensidad de sus ex- travíos? SRA... y él me hace conocer hombres. ya ves adónde sospecho que se puede llegar. DE SAINT-ANGE: ¡Qué progresos ha hecho la bribona en tan poco tiempo! Pero ¿sabes.. ruborizándose: Pues bien. prosigamos con nuestros detalles. EUGENIA.. ¿pu- 9 Adán no fue. algún día te contaré mi vida.. SRA.. tan dulce hacer lo que uno ha imaginado! EUGENIA. malvada. y. Seguimos dedicándonos a esta intriga. EUGENIA: Vamos. EUGENIA: ¡Ya llegamos! DOLMANCÉ: ¡Qué cabeza! EUGENIA. en los libros respetados por el cristianismo? Las familias de Adán y de Noé9. No pretenderéis convencerme. Eu- genia: ¿cómo pudo la naturaleza humana. queri- dos preceptores.. y puesto que no me impongo ningún freno. EUGENIA: ¡Delicioso apaño! Pero ¿no es el incesto un crimen? DOLMANCÉ: ¿Podría considerarse así a las uniones más dulces de la naturaleza. esperaré el plazo que me impones. y además. 32 Librodot . besando a Eugenia: ¡Deliciosa! SRA. incluso nos ayudamos mu- tuamente: yo le procuro mujeres. DE SAINT-ANGE: A veces lo he hecho. y la prueba in- cluso. tras las grandes catástrofes que experimentó nuestro globo. DOLMANCÉ. nuestro goce mejorará entonces en razón del camino que haya hecho la cabeza. cuanto más agitadas queramos estar.. DE SAINT-ANGE: Indudablemente.

nos lleva con frecuencia a hechos crueles. ¿no admitís al menos que existan ciertas acciones absolutamente escandalosas y decididamente criminales. en una palabra. no es por otra parte sino una quimera. que según vues- tros principios hay pocos crímenes sobre la tierra. y estemos seguros de que. toman imbécilmente las instituciones sociales por leyes divinas de la naturaleza. por singulares que puedan parecer a los tontos que. no hace ocho días desfloró a un muchacho de trece años. pero si. sin embargo. son los de- seos de mi amigo. Siendo la des- trucción una de las primeras leyes de la naturaleza. mirado como ley sabia y hecha para cimentar los lazos de la familia. tierna Eugenia. se- gún sé. DOLMANCÉ: Eugenia. es una suposición. EUGENIA: ¡Oh! Comprendo claramente. fruto de un comercio carnal con esa hija. pero no abusemos has- ta el punto de tomar por ley de la naturaleza lo que no ha sido dictado más que por el in- terés y por ambición. más encantos tendremos para gozar. en todo esto parto siempre de un princi- pio: si la naturaleza prohibiese los goces sodomitas. son gozar también de los frutos que nacerán de ese himeneo. ¿permitiría que encontráramos en ellos tanto placer? Es imposible que pueda tolerar lo que realmente la ultraja. de un padre por su hija. ¿Cómo podría ultrajarla una acción que sirve tan bien a la naturaleza? Esa destrucción. me concederéis. y sus intenciones. cuanto más cercano nos sea el objeto de nuestros deseos. reserva una suerte análoga a estos proyectos. y que podemos entregarnos en paz a todos nuestros deseos. interroguemos a ese órgano sagrado. ese mismo joven se casará con su madre. con qué cantidad de incestos y de crímenes se habría mancillado este honrado amigo si hubiera algo de verdad en el prejuicio que nos hace admitir el mal en estas relaciones. que entre padre e hija? Una política mal entendida. nace del parecido. da 33 Librodot . por tanto. entregados a estas depravaciones. etcétera. nada de lo que destruye podría ser un crimen. el asesinato no es una destrucción. que tal acción sería un crimen. cediésemos a las inspiraciones de esa extravagante naturaleza hasta el punto de atentar. tripliquemos. cesemos de cegarnos sobre los sen- timientos de un hermano por su hermana. amigos míos. Pero. ni con mucho podemos concederos tal cosa. quien lo comete no hace más que variar las formas. ofendiéndose y alarmándose por todo. tan singular en las producciones que ha creado como variada en las inclinaciones que nos da. contra la vida de nuestros semejantes. Uno de mis amigos vive habitualmente con la hija que ha tenido de su propia madre. esos deliciosos incestos. aunque estén dictadas por la naturaleza? Estoy de acuerdo con vosotros en que esta naturaleza. sin temer nada. En resumen. los goces incestuosos. las mastur- baciones. Doblemos. eso espero al menos. de la que el hombre se vanagloria. En vano uno y otro los disfrazan bajo el velo de una legítima ternura: el amor más violento es el único senti- miento que los inflama. y reconoceremos que no hay nada más delicado que la unión carnal de las familias. es joven y puede esperar.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 33 dieron perpetuarse de otro modo que por este medio? Hojead y compulsad las costumbres del universo: por doquiera veréis el incesto autorizado. ¿dón- de puede haberlo más perfecto que entre hermano y hermana. Ved. Si el amor. el único que la naturaleza ha puesto en sus corazones. prohibió el incesto en nuestras costumbres. causada por el temor a permitir que ciertas familias se volvieran demasiado poderosas. sondeemos nuestros corazones: a ellos remito siempre a nuestros pedantes moralistas. dentro de algunos años. divinos preceptores míos.

mientras que la total destrucción de la especie. Dolmancé. leyes crueles. EUGENIA: ¡Ah! ¡Deja que oculte mi rubor en tu seno! DOLMANCÉ: ¡Voluptuosa criatura! ¡Quiero a mi vez abrumarte a caricias que han de ser el premio a la energía de tu corazón y de tu deliciosa cabeza.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 34 a la naturaleza los elementos de que ésta. se sirve para recompensar al punto a otros seres. 34 Librodot . DE SAINT-ANDE. que se lo presta con lubricidad. y le da ligeras palmadas en las nalgas. ¿no habéis deseado nunca la muerte a nadie? EUGENIA: ¡Oh!. por tanto. ¡pe- ro qué inconsecuencia. Quizás un día os las confiese. y la acción que los tontos locamente censuran no es más que un mérito a los ojos de este agente universal. Eugenia. tan ridículamente extraño? ¿Y no debemos nosotros. Estimándonos las primeras criaturas del uni- verso. decidme en conciencia. ¡Besadme. débiles y desgraciadas criaturas. (Dolmancé la be- sa en todo el cuerpo. SRA. bajo el velo del más profundo misterio. ¿no podremos sacri- ficar un solo ser a nuestras venganzas o a nuestros caprichos? ¿Hay algo tan bárbaro. ¡Qué espíritu y qué valor hay que tener para haber gustado como vos todos los place- res! Sólo al hombre de genio le está reservado el honor de romper todos los frenos de la ignorancia y de la estupidez. ¿nunca os habéis satisfecho en ese pun- to? DOLMANCÉ: No me forcéis a revelaros mis faltas: su número y su especie me obligarían a ruborizarme demasiado. y ante mis ojos he tenido cada día una abominable criatura a la que desde hace mucho tiempo quisiera ver en la tumba. ¡Os adoro!. podrán incluso asesinar cada siglo mi- llones de individuos. le proporciona ma- teriales que ella utiliza inmediatamente.. Eugenia! ¡Pues qué! Un soberano ambicioso podrá destruir a su capricho y sin el menor escrúpulo a los enemigos que obstaculizan sus proyectos de grandeza. de Saint Ange empuña y menea su polla.. EUGENIA: ¿De quién sospechas? SRA. hemos creído que la naturaleza perecería si nuestra maravillosa especie llegara a aniquilarse en este globo. DOLMANCÉ: ¡Ojalá no tuviera otros reproches que hacerme! SRA. y como las creaciones no pueden ser más que goce para quien se entrega a ellas. vengarnos ampliamente de semejante inepcia10? EUGENIA: Desde luego. hemos imaginado tontamente que toda lesión que sufra esta sublime criatura de- bería ser por necesidad un crimen enorme. DE SAINT-ANEE: Apuesto a que adivino quién es. Pero. uno a la naturaleza... sí.. SRA. sois encantador! DOLMANCÉ: Sed franca.. ¡Oh! ¡Cuán seductora es vuestra moral. y nosotros. 10 Por hallarse tratado extensamente este artículo más adelante. las manos de Dolmancé se pierden también de vez en cuando por el trasero de la Sra.. el malvado se ha servi- do muchas veces de ella para satisfacer sus pasiones.. el asesino le prepara. DE SAINT-ANGE: Dirigiendo la espada de las leyes.. de Saint Ange. DE SAINT-ANGE: De tu madre. saltando a su cuello: ¡Hombre divino!. Es a nuestro orgullo al que se le ocurre erigir el asesinato en crimen. con su hábil mano. sí. devolviendo a la naturaleza la facultad creadora que ella nos cede. arbitrarias.. se le pone tiesa. la Sra. imperiosas. nos contentamos con sentar aquí algunas bases del sistema que pronto desarrollaremos. y cómo me gus- ta!. le daría de nuevo una energía de la que nosotros la privamos al propagarnos.

Eugenia..... Y tras algunas correrías en el culo de esta criatura. si os place.. EUGENIA: Me han faltado medios. con vuestra cabeza entre sus piernas.. así es.. ¡Bien!. en mi opinión. que pondréis. DE SAINT ANGE: Eugenia. SRA. mientras mi mano izquierda os cosquillea el clítoris! SRA. De este modo. la magreáis como mejor se- páis. mi querido Dolmancé. pero os faltará algo. ¿Veis cómo se decide?.. es preciso que tu encantador trasero sea el precio del don que te prometo. no la recubráis nunca.. DOLMANCÉ: ¿Una polla en el culo? Tenéis razón. ¿Es así? 35 Librodot . y nuestros placeres quedarán colmados. ¿quieres hacerle gustar el mayor de los placeres? EUGENIA: Por supuesto. Eugenia. DOLMANCÉ: Nada más sencillo: el objetivo principal. bribonzuela!. mejor es la erec- ción.. su cabeza entre vuestras piernas. DE SAINT ANGE: Pues bien. me dará a chupar su clítoris: de este modo le haré perder leche por segunda vez. ¿cuál es la que no estoy dispuesta a aceptar? DOLMANCÉ: Ven. y entonces se verá! DOLMANCÉ: Los tendréis. en la postura en que os coloco.. os lo prometo. nunca hay que cubrir la polla que se está meneando. doblada en vuestros brazos. un poco de orden en estas orgías: es preciso hacerlo hasta en el seno del delirio y de la infamia. DOLMANCÉ: Quisiera que Eugenia me la menease un momento. Eugenia. EUGENIA: ¿Cuál? O mejor.. DE SAINT-ANGE: Dejémoslo por esta mañana. no puedo aguantar más.) Pero. Cuanto más tenso pongáis el frenillo.. DE SAINT-ANGE: Bien. como ella acabará de hacerlo. ¡Que vuestras nalgas se posen sobre mi mano de- recha.. abrazando el lindo cuerpecito de esta en- cantadora novicia..) Sí. EUGENIA: ¡Ay! ¡Tan joven todavía! DOLMANCÉ: Pero ahora. yo haré otro tanto mientras mi mano. Luego.. señora. EUGENIA lo hace. quiero hacer cualquier cosa para procurárselo. Voy a meterle mi polla en el culo mientras. vos misma preparáis el estado del miembro que va a perforaros.. ¡Que me den los medios. SRA. vos me ofreceréis vuestro culo en lugar del coño que ella me ofrecía... variaremos el cuadro.. Dolmancé continúa. yo detesté a mi madre tanto como tú odias a la tuya. yo chuparé el ojete de vuestro culo de la misma forma que habré chupado el coño. SRA. ¡Dadme vuestra lengua. mantened siempre bien desnuda esa cabeza bermeja. ven a mis brazos.. un poco más rápido. Yo os encularé. ¿ahora qué haríais? EUGENIA: Todo. es preciso que un cri- men pague el otro...Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 35 algo repuesto... yo me volveré a colocar en su ano... ella podrá devolvéroslo: os besaréis la una a la otra. y no dudé. pero pongo una condición. perversa. (Ella lo hace. venid ambas a apagar con oleadas de leche el fuego divino que nos inflama! SRA. amor mío. es que yo me corra dando a esta encantadora muchachita el mayor placer que pueda. ¡O mejor. métete su polla en la boca y chúpala unos instan- tes. ¿por qué no habríamos de poner en práctica esa idea sublime? SRA. Pongamos manos a la obra. es decir.. ¡Ven!. irá a cosquillearle el clítoris para hacerla correrse también. encima de vos. señora.. la tendremos por la tarde: mi hermano vendrá a ayudarnos. vos des- cargaréis. SRA. DE SAINT-ANGE: Di mejor el valor. DE SAINT-ANGE: Pongamos. DE SAINT-ANGE: Eugenia.

¡Valor. EUGENIA: ¡Ay! ¡Me desgarráis! SRA.... Pero ¡rediós!.. querida.. veo que.. ¡Jode!. DE SAINT-ANGE: ¡Ya me voy! ¡Ay! ¡Jode!. Sí... rediós!.. Dolmancé? DOLMANCÉ: ¡De maravilla! Este lindo coñito ¡ r—e n se ofrece deliciosamente a mí. no puedo resistirlo!.. mil veces más exaltado entonces. los encadenará a vosotras para siempre... me muero!... además. además. amigo mío! DOLMANCÉ: Dadme vuestro culo. Eugenia.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 36 DOLMANCÉ: ¡Ah. un niño de sie- te años fue desflorado por esta polla en menos de tres minutos.. Vamos. o no aguantaré más...) EUGENIA: ¡Ay! ¡Me hacéis morir de placer. me excito. querido.. ¡Cómo entra mi polla!. debo retirarme inmediatamente de esa boca divina.. (la lame. Vuestro trasero.. Mira el sudor que cubre mi frente. ejecutemos el cua- dro que he trazado.) Aquí me cuesta menos. quiero agotarla si es posible. Quiero hacer correr su leche.) EUGENIA: ¡Cuánto temo. Mujeres voluptuosas y hábiles. EUGENIA: ¡Oh. mujer encantadora. ¡Ah. y veréis cómo tales palabras acrecientan de modo infalible vuestros senti- dos. ¡Empujad!. y sumerjámonos los tres en la ebriedad más voluptuosa... ¡Vale para mí tanto como el más hermoso de los culos!. ¿no te alivian un poco mis dedos? EUGENIA: ¿Podría resistir sin ellos? Hazme cosquillas. valor!.. ¡Ay! ¡Dios! ¡Jamás experimenté dolores tan vivos!.. ya has ingresado en el rango de las mujeres... dádmelo que lo bese mientras me chu- pan. SRA. ¡dejaré ahí mi leche!. ayer incluso. y no os asombréis de mis blasfemias: uno de mis mayores placeres es jurar cuando estoy empalmado. aborrece y desprecia mucho mejor esa repugnante quimera.. Imitadme. ángel mío. bien puede comprarse esa gloria a cambio de un poco de dolor.... señora.. SRA. por más placer que sienta. santo Dios.. DOLMANCÉ: ¡Ay! ¡Santo Dios! ¡Rediós! ¡Recontradiós! Cambiemos. Me parece que mi espíritu.. querida! ¡Ay.. Dios mío... y querría poder reconstruir al punto el fantasma para que mi rabia se dirigiera al menos contra algo. un infractor. ¡Empujad!.... Siento que imper- ceptiblemente el dolor se metamorfosea en placer.. ¡Dolmancé.. sentirá menos el dolor. DOLMANCÉ: Sodomizo todos los días a gente más joven... putilla.. no neguéis nunca este placer a vuestros amantes.. pero el deseo de dar a esta niña las primeras lecciones de la voluptuosidad es mayor que cual- quier otra consideración. jura!. cielos! No ha sido sin esfuerzo. qué boca tan deliciosa! ¡Qué calor!. quisiera encontrar una forma de denos- tarlo o de ultrajarlo más.. pensad que yo respondo de ella! DOLMANCÉ: Magreadla bien. por favor. Eugenia. 36 Librodot . me corro!. EUGENIA: ¿Estoy bien así. DE SAINT-ANGE: ¡Cómo blasfemas. señora. señora. DE SAINTANGE: ¡Jura entonces. SRA. lo sé.. Soy un culpable..... y cuando mis malditas reflexiones me llevan a la convicción de la nulidad de ese repugnante objeto de mi odio. la impotencia de vuestros esfuerzos! La despropor- ción es demasiado grande.. ya está todo di- cho: la he metido hasta el pelo. DE SAINT-ANGE: Ya estás desflorada a medias.. estos atractivos no están hechos para mis ojos. (Adoptan la postura. EUGENIA: ¡Yo hago lo mismo. SRA.. señora... DE SAINT-ANGE: ¡Tened cuidado.. Pero este bello culo no es menos delicioso. ¡Dolman- cé.. y colocaos inmediatamente como os he dicho.. cómo me chupa!.. colocaos. Dolmancé. y Dolmancé continúa. (Se colocan.

.. pero volvamos a nuestro preceptor a sus principios y retornemos. ¡Cuánto me gusta besar un culo que acabo de joder!. perdónala. ya está. ¡Ay. todavía piensas en ello! Había creído que la historia nacía sólo de la efervescencia de tu cabeza.. ¡Oh. donde cita como fuentes a los misioneros portugueses y en especial al capuchino Antonio de Gaeta. reine d’Angola.. amigas mías: quizá pudiera haceros mucho mal. DE SAINT-ANGE: ¡Cómo! ¡Bribona.. fríamente: ¡Ah. también nosotras tenemos el de despre- ciarlos cuando su proceder nos fuerza a ello.) Sólo es- táis hechas para los homenajes. sólo cuesta la primera vez.. aunque por error Sade atribuya el libro a un «misionero». y me muero!. histoire africaine. qué placer siento!. EUGENIA: Es el impulso más nítido de mi corazón. No temáis nada de mí. también Zingua. ¡A tu sitio. SRA. creo que tiene la probidad de los vicio- sos: es la mejor. dejadme que recupere el aliento al menos un instante. EUGENIA: ¡Bonito título! 11 Véanse Suetonio y Dión Casio de Nicea.. SRA... ¡Jodido santo dios.. querida.. entre nosotros...) ¡Ah. te lo juro. perfectamente sencillos y de sobra conocidos por mí..] 37 Librodot .. que es lo que hace el propio autor en el prólogo.. cualquiera que sea el estado en que uno se encuentre. (Eugenia se coloca. DE SAINT-ANGE: Pero consuélate. cielos! Es- toy agotado.. piensa que es tu madre. este aniquilamiento los lleva a la desgana... ¡Ay! Dejadme que os lo chupe bien mientras lanzo mi esperma al fondo del coño de vuestra amiga... joder! No imagináis cómo lo aprieta. nunca deben realizarse.. EUGENIA: También él me hace morir a mí. DE SAINT-ANGE: Así son los hombres. querida. sin embargo. ¡Estoy en la más dulce de las embriagueces!. no aguanto más. Eugenia mía: si adquieren el derecho a des- preocuparse de nosotras porque están satisfechos. al gran designio que nos inflamaba antes de que nos excitásemos. mi leche corre. y la desgana pronto al desprecio.. DOLMANCÉ. cómo lo comprime... 1769.] [Nota del T. quiero lamerlo a mi gusto.. qué injuria. DOLMANCÉ: ¡A tu sitio!.. desde luego. «Jamás entre sí se co- men los lobos». y no quedaré contenta hasta la consumación de ese crimen. Seré víctima de todos estos cambios de mano.. pero nunca os lo haré.. DE SAINTANGE: ¡La muy bribona! ¡Qué pronto se acostumbrará! DOLMANCÉ: Conozco una infinidad de jovencitas de su edad a las que nada en el mundo podría convencer para gozar de otro modo. dice el proverbio. bien! Ya estoy en mi primera guarida. reine d’Angola.. Si Tiberio sacrificaba a Caprea los objetos que acababan de servir a sus pasiones11. y por trivial que sea es exacto. ¡rediós! ¡Descargo!. divina belleza! (Abraza a ambas. me atrevo a responder de ello: Dolmancé nunca abu- sará de los derechos que sobre nosotras le demos. señora? Esta vez ha entrado sin es- fuerzo.. 12 Véase la Histoire de Zingua.. inmolaba a sus amantes12. una mujer sólo tiene que probar de esta manera para que no quiera hacer otra cosa. mostradme el agujero de vuestro culo. EUGENIA: ¡Oh! No. reina de África. París. DOLMANCÉ: Estos excesos. querida. no. ¿Podríais creerlo. os lo suplico. SRA. ¡Ay! ¡Joder. bueno. fue escrita por Jean-Louis Castilhon. apenas nos miran cuando sus deseos quedan satisfechos. SRA..Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 37 EUGENIA: Bien. DE SAINT-ANGE: ¡Oh! Bueno. Eugenia!. [Zingua.. SRA.

decía Maquiavelo. ni el don de ninguna virtud. que las virtudes son de algu- na utilidad en la vida civil. de que la práctica de las virtudes apenas es útil a quien la posee: los demás sacan tan poco de ella que. DOLMANCÉ: Pues bien. Eugenia. sobre todo. la detesto. porque yo. cómo queréis. [Nota del T] 14 Rousseau: Sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres: «Ser y parecer llegaron a ser dos cosas totalmente diferentes. ¿cómo queréis que aquel a quien ni la voluntad. haz más aún. 13 Suetonio. y mi engañador triunfará. jamás se hará culpable de ningún mal. usa toda la trapacería. Y esto no es todo: resulta indispensable. sólo me culpo a mí. EUGENIA: Estas lecciones serán retenidas y puestas en práctica sin duda. actúa sola: nada tan peligroso como los cómplices. lo convence: desde ese momento triunfa. pero profun- dicemos. en la práctica. o su apariencia. tiene todo lo necesario. mil razones legitiman mi odio. nos da igual que lo sea en realidad o no. Que jamás se te escape tu secreto. antes de actuar. Puesto que en sociedad los hombres no hacen más que rozarse. si es verdad. Que actúe como quiera a ese respecto.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 38 DOLMANCÉ: Tienes razón: esa madre ¿ha pensado en Eugenia al traerla al mundo? La muy tunanta se dejaba follar porque sentía placer. Nerón acariciaba a Agripina en la barca mis- ma que debía engullirla13: imita este ejemplo. yo os pre- gunto: ¿cómo no ha de fracasar siempre un individuo sincero en medió de una sociedad de gentes falsas? Ahora bien. te lo juro. en esa falsedad que aconsejáis usar a las mujeres. sea el exceso que fuere al que llegue en este caso. sobre todo. Acércate más que nunca a tu víctima antes de inmolarla. ¿consideráis abso- lutamente esencial en el mundo tal manera de ser? DOLMANCÉ: Indudablemente no conozco otra más necesaria en la vida. EUGENIA: La aborrezco. y. se convierten en lo más necesario para ti. Eugenia. finge agradarla o consolarla. ni el poder. todo el mundo la emplea. además. ¿no es desde luego la virtud. tras esto. júrale que la adoras. una verdad cierta va a probaros su indispensabilidad. es preciso que ob- tenga su vida al precio que sea. cosa que le ocurre a muchas personas. desconfiemos siempre de aquellos mismos que creemos que nos son los más adictos. Nerón. por favor. Nunca. lo que se vuelve realmente necesario al hombre social14? No du- demos que la apariencia sola le basta: poseyéndola. todas las imposturas que pueda sugerirte tu espíritu. XXXIV. quedarás sa- tisfecha. o hay que deshacerse de ellos en cuanto nos han servido. fingir para los proyectos que maquinas. con tal que quien haya de vivir con nosotros parezca virtuoso.] 38 Librodot . repito.» [Nota del T. Por otra parte. que tal ser no esté esencialmente obligado a fingir para obtener a su vez un poco de la porción de felicidad que sus competidores le arrebatan? Y. la fal- sedad es casi siempre un medio seguro de triunfar: quien la posee adquiere necesariamen- te una especie de prioridad sobre quien comercia o tiene tratos con él: deslumbrándole con falsas apariencias. puesto que tus resoluciones son inquebrantables. pero estaba muy lejos de pensar en esta hija. como pretenden. comparte sus penas. cuando quieren engañar es cuando se vuelve más indispensable. mímala. nunca podrá llevarse demasiado lejos la falsedad. ¿no ha de bastarles con mostrarnos la corteza? Convenzámonos. convéncela: en tales casos. Si la mentira es siempre necesaria a las mujeres. dejémosla en total libertad y contenté- monos con asegurarle que. pero permíteme algunos consejos que. hay que tener cómplices. Si me doy cuenta de que me han engañado.

Eugenia.. Pienso que es preciso seguir ahora nuestras disertaciones sobre los dife- rentes caprichos de los hombres en el libertinaje. quieren gozar. mientras que yo no seré nada. algún día. bien a una mujer. evitad el bidé o el roce de telas cuando acabáis de ser jodida de esa forma: conviene que la brecha esté siempre abierta: de ello se derivan deseos y titilaciones que pronto apagan los cuidados de la limpieza. ni siquiera me es- cucharán. En primer lugar. su conducta es fácil: mucha dulzura y complacencia con él por un lado.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 39 por orgullo. entregarse a un hombre que nos trata como a una mujer. no obstante. siempre. evitad los ácidos: inflaman las hemo- rroides y vuelven las introducciones dolorosas. apuesto diez contra uno a que su marido no tendrá estos gustos. debéis haceros masturbar siempre el clítoris cuando os sodomicen: nada casa mejor que esos dos placeres. una vez logrado. perfec- tamente convencido de que cumpliréis el consejo. no habré de quejarme. Sumemos algunas reflexiones a lo que ya hemos dicho. amigas mías. Acabo de familiarizaros con esos ataques. no se tiene idea de hasta qué punto se prolongan las sensaciones. cuando estéis en trance de gozar de esa manera. para examinarlos más someramente. es sodomita pasivo cuando se hace joder. de todas las repu- taciones. Eugenia. confesarse su querida. Os exhorto a recorrerla como una de las más deliciosas de la isla de Citerea. Si. sólo relativos a las mujeres que. qué voluptuosi- dad! Pero. este campo ha de ser vasto. se casará y. ¡Ay. metamorfoseándose en hombres. acabamos de iniciar a nuestra alumna en algunos misterios de la práctica. de este delicioso placer. o los que le son análogos. no obstante. progresará. de todos los favores. los reduciremos a tres: la sodomía. Voy a limitarme a dos o tres avisos esenciales para cualquier persona decidida a conocer sólo este género de placeres. DOLMANCÉ: Los detalles libertinos de las pasiones del hombre son. tendrá razón cuando yo esté equivocado. mirémosla como la llave de todas las gracias. es tan dulce cambiar de sexo. comete sodomía activa. por más que lo inculpe. y he visto suficiente para estar convencido de que. haréis progresos en esta carre- ra. de todas las riquezas. no descuidemos la teoría. llamar a ese hombre amante. y calmemos cumplidamente el pequeño pesar de haber cometido engaños con el excitante placer de ser bribones. en tal hipótesis. en fin. limitémonos aquí a algunos consejos de detalle. Una vez convencida. su ascendiente sobre mí será siempre notable. cautivará pronto a la opinión pública. recorrá- moslo. como Eugenia sobre todo. Entreguémonos por tanto audazmente y sin cesar a la más insigne falsedad. Eugenia debe estar tranquila y animada: que actúe cuando quiera. bien a un muchacho. tan delicioso imitar a la puta. las fantasías sacrílegas y los gustos crueles. señora. Con frecuencia se ha puesto en tela de juicio cuál de estas dos formas de cometer sodomía era más voluptuosa: con toda seguridad lo es la pasiva. por encima de mí. siguiendo nuestro ejem- plo. poco susceptibles de motivos de instrucción para una joven que. Así. por otro. oponeos a que varios hombres os des- carguen sucesivamente en el culo: esa mezcla de esperma. no está destinada al oficio de mujer pública. si así fuera. SRA. vues- tra Eugenia desea algunos análisis de los gustos del libertinaje. Se divide en dos clases: la activa y la pasiva: el hombre que encula. él se enri- quecerá mientras que yo me arruinaré. DE SAINT-ANGE: Pienso que esto es infinitamente más de lo que requiere es- ta materia. mucha falsedad y compensaciones secretas: estas pocas palabras lo encierran todo. aunque voluptuosa para la 39 Librodot . puesto que se goza a la vez de la sensación de delante y de la de atrás. Eugenia. La primera pasión es hoy universal.

No hay sobre la tierra derecho más cierto que el de las madres so- bre sus hijos. y que es imposible exigir de un individuo cualquiera que se con- vierta en padre o en madre si no lo desea. esos imbéciles. DOLMANCÉ: Tal derecho está en la naturaleza. ese pérfido licor cuya vegetación sólo sirve para estropearnos nuestros ta- lles. Cumple este artículo. Cuando desarrollaba para vos. por fin hemos llegado a reconocer que éramos perfectamente libres de volver a tomar lo que sólo de mala gana y por azar habíamos entregado. DE SAINT-ANGE: No imagines. éramos tan palmariamente dueños de ese trozo de carne. según ellos. EUGENIA: ¿Y si el niño estuviera ya hecho? SRA. mejor instruidos en las leyes y en los secretos de la física.. a desviar del principal camino la semilla del hombre. que le suplicas no hacértelos. porque la propagación no es en modo alguno el objetivo de la naturaleza: sólo es una tole- rancia. echad siempre fuera las distintas emisiones a medida que se produzcan. hemos desarrollado el principio de la generación. Era obra de Dios: era de Dios. venía a animarla al punto. Los imbéciles que creían en Dios. te lo aseguro. sus intenciones quedan cumplidas mejor. como lo somos de las uñas que cortamos de nuestros dedos. de las excrecencias de carne que extirpamos de nuestro cuerpo. en resumen. y que. y te haré echarlo suavemente. No hay ningún pueblo que no haya reconocido esa verdad: está basada en la razón. DE SAINT-ANGE: Aunque estuviera en el mundo siempre seguiríamos siendo dueñas de destruirlo. ¿se podía disponer de ella sin pecar? Pero desde que la antorcha de la filosofía ha disipado todas esas im- posturas. nosotras somos siempre dueñas de lo que llevamos en nuestro seno. debieron con toda certeza consi- derar como un crimen capital la destrucción de esa pequeña criatura porque. porque todo ello es de nosotros. para en- vejecernos y para perturbar nuestra salud. ofrécele todas las rutas que puedan alejar el homenaje del templo. incluso en el matrimonio. y de que tan pronto como un embrión se hallaba maduro una pequeña alma. y porque somos absolutamente dueños de lo que de nosotros emana. Euge- nia. ese crimen es imaginario. por animado que estuviese. que una criatura de más o de menos sobre la tierra no tenía mayores consecuencias. la muy escasa 40 Librodot . hemos apelado a la naturaleza contra el error de los hom- bres. Y si esta desgracia te ocurre sin que tú tengas culpa. siento por la propagación un horror tal que dejaría de ser tu amiga en el instante mismo en que estuvieras encinta. y cuando no la aprovechamos.. o de las digestiones que suprimimos de nuestras entrañas. es con frecuencia peligrosa para la salud. La extravagancia del sistema deifico fue la fuente de todos estos groseros errores. en los principios. que hay el menor mal en prestar- se. desde que.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 40 imaginación. porque. avísame en las siete u ocho primeras semanas. digo. desde que la quimera divina ha sido pisoteada. de la manera que sea. pobre loca. Ampliando la extensión de nuestros derechos. EUGENIA: Pero ¿no sería un crimen si fueran hechas por delante? SRA. y desvía sin cesar. convencidos de que nosotros sólo recibíamos la existencia de él. y no hacemos peor destruyendo esa especie de materia que purgando la otra mediante medicamentos cuando sentimos necesidad de ello. Eugenia. No temas el infanticidio. emanada de Dios. para debilitar en nosotras las sensaciones voluptuosas. porque todo ello está en nosotros. no pertenecía ya a los hombres. es indiscutible. desde que ese mecanismo artificial no ofrece a los ojos nada más sorprendente que la vegetación del grano de trigo. obliga a tu marido a acostumbrarse a tales pérdidas. sé enemiga jurada de esa fastidiosa propagación. para marchitarnos. y. dile que detestas los hijos. querida.

puede divertir durante unos instantes. exigid lo mismo de ellas. sin duda. no porque en ella haya más realidad. sobre todo. demostradles lo ridículo de sus prejuicios. la hostia. es por tanto inútil volver sobre ello: la exce- lencia de vuestro ingenio aumentará mis pruebas. habréis podido apreciar la pe- queña secuela que debe de tener asimismo cuanto atañe al infanticidio.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 41 importancia que la acción del asesinato tenía en la tierra. cuando uno ha tenido tiempo de instruirse y convencerse de la nulidad de objetos que no son sino pobre representación de los ídolos que nosotros escarnecemos. señoras mías. querida. hacedles sentirse lo que se dice mal. más de lo que supondría la degradación de una estatua profana. EUGENIA. dejando ver vues- tro pecho. y siempre con el mayor éxito. ¿de qué sirve insultar su nombre? Sino porque es esencial pronunciar palabras fuertes o sucias en la embriaguez del placer. por tanto. Haced gala. (Dirigiéndose luego a la Sra. el crucifijo. conmigo si te ocurre. apenas tiene alguna clase de consecuencia. a ojos del filósofo. ¿has empleado algu- na vez el remedio que me ofreces para destruir interiormente el feto? SRA. cometido inclu- so sobre una criatura en la edad de razón. para quienes toda ruptura de cualquier freno se convierte en goce. pero te exhorto a no ponerte nunca en el caso de necesitarlo: es más seguro. haced alarde de desenfreno y de libertinaje. Continuad. mediante con- 41 Librodot . las imágenes de los santos. si son más jóvenes que vos. todo eso no de- be suponer. desde el momento en que no hay Dios. tomadlas por la fuerza. seducidlas. divertíos y corrompedlas mediante ejemplos. hay que olvidarlas sin preocuparse más por ellas. DE SAINT-ANGE: En dos ocasiones. Dolmancé. estamos en las fantasías sacrílegas. Cuenta. de Saint Ange. no obstante. y porque las de la blasfemia van bien a la imaginación. si vais con ellas a lugares secretos. fingid que hacéis de puta. acabará por convenceros de que sólo sería una imbecilidad admitir como tal esta acción totalmente indiferente. Estas fan- tasías tienen tan pocas que. dos mu- jeres que conozco han empleado este mismo remedio en la mitad del embarazo. Prosigamos ahora la serie de detalles lúbricos que hemos prometido a esta jo- ven. Probadlo. querida. pero tales voluptuosidades han de volverse. remangaos los vestidos con indecencia. y veréis cuáles son sus resultados. dejadles ver con afectación las partes más secretas de vuestro cuerpo. Eugenia. Una vez que se ha condenado al desprecio tan execrables fruslerías. es una de mis voluptuosidades secretas: pocos placeres morales hay más activos sobre mi imaginación. os lo confieso. Profanar las reliquias. y me han asegurado que habían obtenido buenos resultados. es una espe- cie de pequeña venganza que enardece la imaginación y que. de una prodigiosa impiedad cuando os encon- tréis con personas de vuestra edad que vegetan aún en las tinieblas de la superstición. jurad como un hombre con ellas. No hay que ahorrar nada: hay que adornar esas palabras con el mayor lujo de expresiones. para el orgullo. dado que.) Pero dime. sermoneadlas. primero a Dolmancé: No puedo deciros hasta qué punto me convencéis. no deben calentar más que a cabezas muy jóvenes. haciéndonos ver que este uso es universal. pero debo confesarte que sólo he hecho la prueba en los primeros días. DOLMANCÉ: Supongo que Eugenia está demasiado de vuelta de los errores reli- giosos para no hallarse íntimamente convencida de que cuanto implica burlarse de los objetos de la piedad de los tontos. de todo ello sólo hay que conservar la blasfe- mia. en mi opinión. es preciso que escandalicen lo más posible. en la práctica. insí- pidas y frías. un pequeño triunfo de ningún modo desdeñable. La lectura de la historia de las cos- tumbres de todos los pueblos de la tierra. porque es muy dulce es- candalizar: hay en ello.

y no debe cada uno mirar para sí mismo en el mundo15? Nos habláis de una voz quimérica de esa naturaleza. Pero -objetan a los hombres encaprichados con esta manía-.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 42 sejos. se atreven a decir. ¿Qué nos importan. concededles misteriosamente cuanto pueda divertirles sin comprometeros. y éste es el argumento de que se sirven para legitimarla: queremos que nos conmuevan. dicen. y queremos serlo por los medios más activos. y en el Ensayo sobre el origen de las lenguas. ¿Y si lo consi- guen? En tal caso son débiles. cuyos efectos no pueden engañar y cuyas vibraciones son más activas. mediante todo aquello que os parezca idóneo para pervertirlas. una vez casada. al contrario. haceos más difícil en ellas. cuando es seguro que de ese dolor ha de nacer un gran placer para nosotros? ¿Hemos experimentado alguna vez un solo impulso de la natura- leza que nos aconseje preferir los demás a nosotros. acabamos de demostrar que producirlos nos depara una sensa- ción deliciosa. ¿es caritativo hacer daño a los demás para deleitarse uno mismo? Los tunantes os res- ponderán que. puesto que el honor quimérico de las mujeres afecta a las primicias anteriores. preferir lo que sienten a lo que no sienten de ningún modo. que os masturben. acostumbrados como están en el acto del placer a creerse ellos todo y a no creer nada en los demás. están convencidos de que es muy fácil. Esa clase de placeres es hoy muy común entre los hombres. Rousseau trató en varias ocasiones el tema de la piedad: en el capítulo IX del Ensayo 42 Librodot . y sin que se haya podido sospechar nunca de vos. al ser determinados en las regiones bajas por el movimiento de retrogradación que les es esencial. ahora bien. el tema de la piedad se halla en contradicción con lo expresado por Rousseau en el Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres. haced alarde con ellos de irreligión y de impudor: lejos de asustaros por las libertades que tomen. si no puede po- nerse en duda que el dolor afecta con más viveza que el placer. resonarán con más energía en nosotros. ¿Por qué motivo habríamos de tener consideración con un individuo que no nos afecta para nada? ¿Con qué motivo hemos de evitarle nosotros un dolor que nunca nos arrancará una lágrima. pero. sed asimismo ex- tremadamente libre con los hombres. llegad incluso a poner el culo. ese dolor aflige al prójimo. Prosiga- mos: Son los placeres de la crueldad los que hemos prometido analizar en tercer lugar. habréis encontrado el arte de hacer cuanto os plazca. o pagad a algunas personas seguras. Los efectos del placer son siempre falaces en las mujeres: es además muy difícil que un hombre viejo y feo los produzca. y los choques mucho menos nerviosos. lo cual ha dado lugar a una polémica entre eru- ditos que en el prólogo a mi edición de esos dos títulos de Rousseau abordo sumariamente dando bibliogra- fía sobre el tema. Por tanto hay que preferir el dolor. nada de amantes. se trata sólo de hacer estremecerse la masa de nuestros nervios mediante el choque más violento posible. no se trata de saber si nuestros procedimientos agradarán o desagradarán al objeto que nos sirve. sobre la piedad. tomad criados. abrasarán de inmediato los órganos de la voluptuosi- dad y los dispondrán para el placer. los choques sobre noso- tros de esa sensación producida en otros tendrán esencialmente una vibración más vigo- rosa. dejaos magrear por ellos. que nos di- 15 Nuevamente parece haber aquí un recuerdo de las tesis expuestas por Rousseau en el libro citado ante- riormente. desde ese momen- to todo queda a cubierto. Partiendo de este punto. Precisamente en este ensayo. dolores ocasionales en el prójimo? ¿Los sentimos noso- tros? No. ése es el objetivo de todo hombre que se entrega a la voluptuosidad. pondrán en circulación más violenta los espíritus animales que. según los impulsos de la naturaleza. meneádsela. nada podrá dañar vuestra reputación.

perjudica a los efectos sagrados de la natura- leza tanto como el cultivo perjudica a los árboles. porque el ser lesionado carece casi siempre o de la fuerza o de los medios para rechazar la injuria. El niño rompe su sonajero. así estamos en el estado primitivo de guerra y de destrucción perpetua para el que su mano nos creó. Era. es el primer sentimiento que imprime en nosotros la naturaleza. Pero los demás -responden ellos a esto. [Nota del T] 16 El término francés imbécile mantenía aún en esa época rastros de su sentido latino: debilidad mental. en los que. sólo nos habla de nosotros. y veréis cuál es más bello. con ese otro que vuestro arte cuida dominándolo. perseguidos diariamente por su estúpido sistema. Fueron los primeros cris- tianos los que.» ¡Imbéciles16! ¿Cómo la naturaleza. que nunca imprime en nosotros otros impulsos ni otras inspiraciones. de todos modos. Pues bien. Comparad en vuestros vergeles el árbol abandonado a los cuidados de la naturaleza. tras mi experien- cia y mis estudios. fue recogido por Rousseau en el Discurso sobre el origen de la desigualdad.] 17 El tema del niño cruel. que siempre nos aconseja deleitarnos. más próximos a la naturaleza que el hombre civilizado.pueden vengar- se. En buen hora. y está en los salvajes. Eugenia. un tema frecuente de la Enciclopedia: Diderot lo comenta al final de su artículo Hobbisme. en la primera parte de ese Discurso sobre la desigualdad y en el libro IV del Emilio. pero ese absurdo consejo sólo nos ha venido de hombres. sólo el más fuerte tendrá razón. no nos desolléis! La naturaleza dice que no hay que hacer a los otros lo que no quisiéramos que nos hicieran a nosotros. gritaban a quien quería oírlos: «¡No nos queméis.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 43 ce que no ha de hacerse a los demás lo que no quisiéramos que nos hicieran a nosotros. mi querida Eugenia. asegurarnos que no hemos de pensar en deleitarnos si eso puede causar dolor a los demás? ¡Ah! Hagámosla caso. sin importar a expensas de quién. que la crueldad. La crueldad está en la naturale- za. y lo que vemos más claro en ella es el inmutable y santo consejo que nos da de deleitarnos. muerde la teta de su no- driza. por una incoherencia sin ejemplo. todos nosotros nacemos con una dosis de crueldad que sólo la educación modifica. no hay nada tan egoísta como su voz. como razonan esas gentes. [Nota del T. si actúa sobre el fuerte será rechazada por éste. nuestra ma- dre común. es en el estado de civilización en el que es peligrosa. estrangula su pájaro mucho antes de entrar en la edad de la razón17. Así es. y en el que sólo le conviene que estemos. La crueldad no es otra cosa que la energía del hombre que la civilización no ha corrompido todavía: es por tanto una virtud y un vicio. y si actúa sobre el débil. pero en el estado de incivilización. y yo añado. cuál os da mejores frutos. Eliminad vuestras leyes. como creo haber dicho. sobre el origen de las lenguas. y de hombres débiles. que procede de Hobbes.. no hay el menor inconveniente. sería por tanto absurdo concluir que es una se- cuela de la depravación.. lejos de ser un vicio. vuestros castigos. [Nota del T] 43 Librodot .. inmediatamente después de sus pensamientos sobre la piedad. pero la educación no está en la naturaleza. puesto que no obrará nunca sin que pueda ser rechazada al punto por los mismos medios. las leyes de la natura- leza se leen más enérgicamente que en nosotros. vuestras cos- tumbres y la crueldad dejará de tener efectos peligrosos. hagámosla caso. La crueldad está impresa en los animales.. lo repito. la naturaleza. podría al momento siguiente. Tal sistema es falso. Al hombre fuerte no se le ocurrirá nunca emplear ese lenguaje.

embotada demasiado deprisa por su excesiva finura. ya veis. y los excesos a que lleva no son sino refinamientos de su delicadeza. dejó un reguero de crímenes por los que fue ejecutado en Nantes. el mariscal de Retz. inmolaban niños para conseguir que se les pusiera dura. En uno de sus castillos de Bretaña se hallaron setecientos u ochocientos inmolados. es esa delicadeza. compañero de Juana de Arco. [Nota del T] 44 Librodot . nunca analizada. 1857). Nuestra constitu- ción. porque quien está inclinado a ella no es susceptible de ningún refinamiento. la otra especie de crueldad. figura en los del Duque de Orleans. su figura se convirtió en personaje legendario. Heliogábalo. están obligadas a esconderse. nun- ca razonada. No analizaremos la crueldad en los placeres lúbricos de los hombres. Charolais18. por ello son tan encantadoras. En general distinguimos dos clases de crueldad: la que nace de la estupidez. evidentemente. Todo ello es concebible. siempre es fácil evitarlas. por desgracia. utiliza todos los recursos de la crueldad. por la poderosa razón de la excesiva sensibilidad de sus órganos. y vuestra ardiente imaginación ha de haceros comprender fácilmente que. son indudables. en un alma firme y estoica. Tiberio. En el Journal de Barbier Chronique de la Régence et du regne de Louis XV (París. Charolais. poco más o menos. más adelante. fruto de la extrema sensibilidad de los órganos. las pronunció. Estudiadlas bien: veréis si no es el exceso de su sensibilidad lo que las ha llevado ahí. otorga poco alimento a su crueldad.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 44 puesto que sólo lesiona a un ser que cede ante el fuerte de acuerdo con las leyes de la naturaleza. acabo de probároslo. la fuerza de su espíritu. los diferentes excesos a que pueden llevar. las Mesalinas o las Chantal19. sus placeres y sus necesidades: sometámonos. Euge- nia. y santa Juana de Chantal a Mesalina. [Nota del T] 19 Sade opone Tito a Nerón. se cuentan varios episodios que ponen de relieve su brutalidad y sus violencias. el curso de los licores. Ahora bien. iguala al individuo nacido así con la bestia feroz: no pro- porciona ningún placer. no hay por qué enorgullecerse más de la virtud que arrepen- tirse del vicio. la energía de los espíritus animales: he ahí las causas físicas que producen en el mismo momento los Titos o los Nerones. veréis si no es la extrema actividad de su ima- ginación. ¡Qué pocas personas conciben estas diferencias! ¡Cuán pocas las que las sienten! Y sin em- bargo existen. la que. cometieron también los asesinatos del desenfreno: el primero confesó en su interrogatorio que no conocía voluptuosidad más poderosa que la que sacaba del suplicio infligido por su limosnero y él a niños de ambos sexos. que. el propio Sade referirá uno de esos episodios. rara vez son peligrosas. este segundo género de crueldad es el que afecta con más frecuencia a las mujeres. 1400-1440). que fue quien. murió en julio de 1760. Nerón. lo que Sade atribuye a los labios reales. siempre más activa en ellas que en los hombres. lo que las vuelve malvadas y feroces. no deben tener límites. emparentado con el Príncipe de Condé. aun- que en la obra de Barbier. para despertar. nuestros órganos. tío de Condé. sólo es conocida por seres extremadamente delicados. de gota. ella ha actuado según sus miras. a disimular. la absurdidad de nues- tras costumbres. fundadora de la orden de la Visitación (1572-1741) fue dirigida espiritualmente por san Francisco de Sales. más bien. Por tanto sólo examinaré aquí la crueldad de las mujeres. la rigidez. Santa Juana. por ello también no hay una sola de esta especie que no desemboque en la locura cuando empieza. las brutalidades de un ser así. o. ni tampoco hay por qué acusar a la naturaleza por habernos hecho nacer buenos más que por habernos creado perversos. a cubrir su inclinación por medio de ostensibles actos de beneficencia que en 18 El mariscal de Retz o Rais (c. repentinamente.

masturbándose: ¡Ay. cielos! ¿Qué os pasa.. véase la nota 8. la historia nos proporciona miles de rasgos de la crueldad de las mujeres. ante ella. lo son de otra y. la de socorrer al infortunado. Lancemos una rápida ojeada sobre las mujeres de esa clase. muchas son las desgraciadas en consecuencia. y Mesalina se masturbaba mientras. Algunas de ellas la uti- lizan.. ¿Queréis conocerlas? Anunciad un espectáculo cruel. Zoé21.. pero son peligrosos.. [Nota del T] 45 Librodot . se hacía morir por agotamiento a los hombres.. pero estas ocasiones no son lo suficientemen- te numerosas para alimentar su furor: se contienen y sufren.. con frecuencia hacía luchar a guerreros ante sus ojos y se convertía en premio del vencedor. un incendio. la mujer de Justiniano. hacía inmolar esclavos mientras jodía con su marido.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 45 el fondo de su corazón detestan. 21 Zoé: se ha supuesto que bajo este nombre se alude a la emperatriz Wu Chao. cau- san la desesperación de sus esposos y de su familia. Las mujeres de Florida hacían hincharse el miembro de sus esposos y ponían pequeños insectos sobre el glande. ¡Oh. para esta operación los ataban y se reunían varias en torno a un solo hombre para lograr más fácilmente sus propósitos. y los impulsos de su descarga eran proporcionales a la crueldad de las angustias que hacía soportar a aquellos desdichados. por un misionero... pero eso es poco y a menudo dista mucho de su necesidad de hacer lo peor. 1640-1680) y la Brinvilliers (1676) fueron dos envenenadoras de la época. se divertía mandando machacar en un mortero a todas las mujeres que ha- bían quedado embarazadas antes de los treinta años20. sólo bajo el velo más oscuro. medio por el que los hombres crueles aplacan su ferocidad. y.. La Voisin (c. la sociedad ganaría. ellas mismas suje- taban a sus esposos mientras esos bárbaros europeos los asesinaban. Su negativa a hacer una buena acción cuando la ocasión se presenta. y. ¡Aquí tenéis el efecto de vuestras jodidas palabras!. con las precauciones más grandes. Indudablemente habría otros medios con los que una mujer a un tiempo sensible y feroz puede calmar sus fogo- sas pasiones. 20 Véase la Histoire de Zingua. afinando sobre la clase de suplicio que iba a imponer a sus víctimas. Sobre Teodora. Teodora. a falta de ellos. no tenía mayor placer que ver ejecutar criminales ante sus ojos. Con esta salida brindada a la barbarie de las mujeres. inmolaba a sus amantes nada más gozar de ella. desearía que se acostumbraran a usar la flagelación ac- tiva. desarrolla perfectamente. un duelo. y nunca me atreveré a aconsejártelos. ayudadas de algunas amigas seguras. mujer de un emperador chino. se divertía viendo hacer eunucos. reina de Angola. para halagar su alma feroz. lo cual les hacía sufrir horribles dolores. santo Dios! ¡Me volvéis loca!. pero no se halla extendida entre ese sexo hasta el punto que yo desearía. como hay muchas de esta clase. un com- bate de gladiadores. En resumen. si se quiere. pueden entregarse a sus inclinaciones. la más cruel de las mujeres. por el mismo procedimiento. reine d'Angola. ¡en qué estado se encuentra vuestra alumna!. Zingua. Señora.. La Voisin y la Brin- villiers envenenaban por el solo placer de cometer un crimen. una batalla. veréis cómo acuden. Ella fue la que. EUGENIA. in- ventó esa famosa columna de bronce hueca que se ponía al rojo vivo tras haber introduci- do en ella al paciente. Eugenia. Cuando vieron a los españoles. porque al no poder ser malvadas de esa forma. diseminando su veneno en la sociedad. lo sé. debido a la inclinación natu- ral que sienten por esos impulsos. ángel querido?. esa ferocidad a que ciertas mujeres son arrastradas por naturaleza..

cielos! ¿Qué oigo?.. DOLMANCÉ.. amor.. señoras mías... ¡esto es una traición! DOLMANCÉ: Una traición inaudita. que pueden responderos de mí. nunca una cabeza tan deliciosa!. procedería con mayor energía a los placeres de nues- tra encantadora alumna. Descargo. calmémonos. ¡Mi leche corre!.. Bésame... DOLMANCÉ: Es deliciosa. mientras doy leves cachetadas en las nalgas. rediós!.. no la perdonaría!..... (La empuña.... ¡Traga... ¡Ah. SRA.) ¡Adorable criatura.. es total. Pero... de mi discreción. EUGENIA: Querida.. esta encan- tadora niña me ha chupado como un ángel!.... Es mi hermano.... no he perdido ni una sola gota. ¡Ay. ahí mi amigo. SRA.. y además. ayuda! ¿Dejaremos correrse a esta hermosa niña sin ayudarla?... Eugenia. así excitado. DE SAINT-ANGE: ¡Oh! ¡Sería injusto! (Tomándola en sus brazos. ¡Imprudente!. sólo trabaja- mos para vuestros placeres..Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 46 DOLMANCÉ: ¡Ayuda. DE SAINT-ANGE: ¡Ah. descuidara los deberes que aquí le impone la lubrici- dad. ¡Hostias! Mi éxtasis es completo. ocupaos de mi culo. observo que podríais chu- parme la polla por turno. ¡Traga!. bella Eugenia. muy animado: ¡No la perdonaría. Eugenia. te disputo el honor de chupar esta hermosa polla. EL CABALLERO DE MIRVEL EL CABALLERO: No temáis nada. ¡Los hundís hasta la muñeca!... SRA. extraviada: ¡Ay! ¡Joder! ¡No será difícil! DOLMANCÉ: Por la postura en que estamos.. nunca he visto una sensibilidad como la tuya.. Cuarto Diálogo SEÑORA DE SAINT-ANGE.. con mi lengua voy a lamer el lin- do agujerito de su culo..) DOLMANCÉ: ¡Ay! ¡Qué delicias!.. ¡Y cómo ha descargado la pequeña bribona!. o por no sé qué otro motivo. EUGENIA: Pero. ¿No veis cómo está entre- abierto mi jodido culo? ¿No veis cómo apela a vuestros dedos?.. señora.. que sería azotada hasta la sangre!. ¿no es así? No temáis nada... DOLMANCÉ: Ocupaos de la parte delantera. DOLMANCÉ: Sólo se me ocurre una cosa para terminar de una vez este ridículo ce- remonial. respondo de ella. caballero. EUGENIA. Llaman: ¿quién puede venir a molestarnos de este modo?. ¿os porta- réis bien en el momento de la crisis? SRA. señora.. ahí está mi hermana... tu leche está ahora en el fondo de mis entrañas. que no se pierda ni una sola go- ta!. señora... tragará. EUGENIA: Querido y adorable preceptor. EUGENIA. DOLMANCÉ. si por niñe- ría. os juro que sería azotada. que a vos se ofrece. le enseñamos 46 Librodot . ¡Un castigo ejemplar. no puedo más.. y ríete de esta jovencita que se esconde para que no la veas. hermano mío.. Y vos. Eugenia. estamos educando a esta hermosa joven.... DE SAINT-ANGE: ¡Está inundada! ¡Oh. señora.... pronto quedará convencida! Acércate.... ¡Qué calor voluptuoso!. os lo ruego. Atiende..... DE SAINT-ANGE: Tragará.. querida.. tiene que correrse entre nuestras manos por lo menos siete u ocho veces de esta forma.

pero se remangan en cuanto se lo piden. el objeto de ésta es mostrar a Eugenia el mecanismo de la eyaculación. pero nos ha creado desnudos.. señora. DE SAINT ANGE: ¡Pues bien. ved cómo actúa. demasiado halagadora para que la rehúse. por lo tanto quiere que vayamos desnudos y todo proceder en contra ultraja totalmente sus leyes.. pisotead todo comedimiento: el pudor no fue nunca una vir- tud 22. para instruirla mejor.) SRA. DE SAINT-ANGE: Lo que me gusta de Dolmancé es que no pierde el tiempo. En Otaiti las jóvenes van vestidas. abusáis de mi juventud hasta un punto. de la necesidad de hacerlo más vivo mediante la modestia. También a veces puede encontrarse una singularidad mayor: hay países donde es habitual el pudor de las vestimentas. Dueño de la manga. (Se colocan. De Bougainville parece haber tomado la cita de la desnudez de las mujeres de Otaiti. a la vez que discursea. Vos masturbaréis a vuestra amiga. vamos a colocarnos los cuatro frente a frente y muy cerca unos de otros. Eugenia. señora. cómo examina complacido el so- berbio culo de mi hermano. [Nota del T] 47 Librodot .. Va- mos. que todavía no tienen ninguna idea del placer ni. Yo voy a dirigir la es- cena.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 47 todo cuanto tiene que saber una señorita de su edad.. es preciso que el seno y el rostro de vuestra amiga sean inundados por las pruebas de la virilidad de vuestro hermano. caballero. sin que en ellos pueda en- contrarse la modestia de costumbres. Los niños.) ¡Oh. publicado en 1771: el suple- mento a este viaje. en conse- cuencia. pero como es difícil que pueda observar tal fenómeno con sangre fría. sabe lo que hay que hacer a los otros. Eugenia. Le falta ver una polla descargando: en ese punto estamos: ¿quieres darnos tú el modelo? EL CABALLERO: Tal propuesta es. poned toda vuestra imaginación en los últimos ex- travíos del libertinaje. EUGENIA: ¡Oh! De veras que es demasiado fuerte. y la señorita tiene encantos que decidirán enseguida los efectos de la lección deseada. muestran cuanto llevan. SRA. y. sobadle cuidadosamente todas las partes lú- bricas de su cuerpo... no aparecería hasta un año después de la publicación del texto sa- diano. (La besa y deja pasear sus manos por sus encantos. DE SAINT-ANGE: ¿No estamos demasiado cerca? DOLMANCÉ. Cuando se trata de masturbar. desde luego. Dios! ¡Qué atractivos tan frescos y bonitos! ¡Qué gracias tan encantadoras!. pero ¿por quién va a tomarme el señor? EL CABALLERO: Por una muchacha encantadora. yo me encargaré del caballero. vamos! Manos a la obra ahora mismo.. escrito por Diderot. ella misma hubiera tenido ese cuidado. un hombre es para otro hombre infinitamente mejor que una mujer.. yo dirigiré los chorros de manera que resulte to- talmente cubierta. DOLMANCÉ: Hablemos menos. SRA. es preciso que se corra en sus mis- mas narices. unimos siempre algo de práctica a la teoría.. pensad que vais a ver realizarse los más bellos misterios ante vuestros ojos. por la criatura más adorable que he visto en mi vida. apoderándose ya del caballero: Nunca podríamos estarlo demasia- do. Si la naturaleza hubiera querido que ocultásemos algunas partes de nuestro cuerpo. Como sabe lo que le conviene. y hagamos más. Mientras tanto. estoy en mi derecho.. cómo menea voluptuosamente la hermosa polla de este 22 Sade parece aprovechar de Bougainville su Voyage autour du monde. coloquémonos.

. inundada de leche por los dos. la naturaleza y los torrentes de placeres con que os colma. DE SAINT-ANGE: Podría tenerlas debajo de las axilas y en el pelo.. EUGENIA. de este modo.. en la medida de lo posible.. manos a la obra! ¡Ya está la manga de la bomba en el aire. señora. He visto a muchachas más jóve- nes que vos aguantar pollas más gordas todavía.. qué puta soy! Os desafío a igualarme en los deliciosos combates de la lujuria.. ¡Ay. DOLMANCÉ: (Hay que observar que las masturbaciones continúan siempre durante el diálogo. a tantos hombres!. pronto nos inundará! EUGENIA: ¡Ay. lance la suya muriendo de placer.. que sigue siendo masturbada por su amiga. hermana mía. querida!. os compensan pronto de los pequeños dolores que los preceden.. ¡Qué nalgas tan suaves y rollizas!. DOLMANCÉ: Está muy cerca del desenlace. Con coraje y paciencia se superan los mayores obstáculos. y prin- cipalmente sobre Eugenia. ¡Cómo me masturbas. ¡Oh. de Saint-Ange: ¡Ay. a fin de que.. pero si es rica. sufrirá mucho al volver a otro mediocre. que se los meta entonces por el culo. tiene la precaución de dirigir las oleadas de esperma de su amigo sobre las dos mujeres.. durante esta crisis. esa mujer que colocáis en la forma que acabáis de decir. entregarse a los aparatos más gordos que pueda encontrar. ¡Ah. como el caballero lo es por Dolmancé: ¡Ay. no devorar más que pollas en torno a una. ya masturbada por la Sra... ¡Vamos.. Dolmancé. ¡Si apenas pue- do abarcarlo!... por el contrario.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 48 joven. Me vuelves loca. mi leche va a unir- se a la vuestra!.. DE SAINT ANGE: Indudablemente. qué miembro tan monstruoso!.. ya veis que éste no os perforaría sin peligro.. DOLMANCÉ: Y haríais bien: una joven nunca debe asustarse por una cosa se- mejante. querida!.. Es una locura imaginar que.... Dios mío! ¿Son todos tan gordos como éste? DOLMANCÉ: Sabéis.. qué delicias!.. debería de tener treinta a su alrededor si fuera posible. ¡Cómo se llena y vuelve bermeja su majestuosa cabeza!.... a todos los desafiaría yo para gozar de ellos!. Eugenia. ¡cómo se hincha!.. encon- trará todos los que quiera de ese tamaño. querida amiga. ¡Ay... rediós!. ¡Eres la diosa misma del placer!. (Dolmancé. que el mío es bastante inferior. acercaos. ser inundada por todas en el mismo mo- mento en que una descargue.. ¿no podría tener una polla en la boca y otra más en cada mano? SRA.. que en el cuadro que pintáis debería haber dos o tres po- llas más..) Me parece.. hay que recurrir a pollas muy pequeñas para desflorar a una joven.. joven y bella. e.. y para ser aún más feliz.. tales aparatos son temibles para una jovencita. ¡Cómo! ¡Que podré entregarme. ¡Cómo corre!. en esos momentos sería preciso no tener. ¡Correos! ¡Correos las dos. Soy de la opi- nión de que una joven debe. EL CABALLERO: Eugenia.. no tocar... Eugenia.. ¡Ay. producirse con mayor rapidez en ella. una vez rotos cuanto antes los ligamentos del himen. que se sirva de los dos a la vez.) 48 Librodot . las sensaciones del placer puedan. Y esta hermosa polla. que las voluptuosas sacudidas con que ha de agitar al que la encoña sirvan para precipitar el éxtasis del que la encula.. y si se le presen- tan otros menos gordos y quiere utilizarlos. SRA. Cierto que una vez acostumbrada a ese tamaño.. EUGENIA.. que resulta inundada. qué pechos tan divi- nos!.... Que se limite entonces a ellos.. ¡Yo he hecho todo lo que se puede en la materia!.

y que no tenga yo otro tanto en el culo! SRA. DOLMANCÉ: Todos los excesos lo proporcionan cuando uno es libertino... joder... es preciso que vaya preparándose. sólo se preocupan de hablar) Esa idea es extravagante y la tendré en cuenta... ¡Heme aquí total- mente cubierta.... ¡Hermano mío. DOLMANCÉ: Pues entonces.. me muero. mira qué embadurnado está.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 49 EUGENIA: ¡Qué bello espectáculo!.. EL CABALLERO: Prefiero joderla. Destinada a jugar un día todos y cada uno de los distintos papeles de la lujuria... como vos. me muero! DOLMANCÉ. en mi vida me correré con más voluptuosidad! ¿Has perdido tu esperma. remátame. EUGENIA: Realmente he vuelto a sentir placer. 49 Librodot . yo os joderé du- rante este voluptuoso incesto. EUGENIA: ¡Ay. armada con este consolador.... pero dudo.... DE SAINT-ANGE: ¡Ay. durante las lecciones que aquí le damos. déjame recoger esas perlas preciosas. Déjame chupar tu lengua. caballero.. DE SAINT-ANGE: He depositado quinientos luises en un notario para el indivi- duo que me enseñe una pasión que no conozca y que pueda sumergir mis sentidos en una voluptuosidad que todavía no haya gozado... señora. ¿Lo hago bien?. DOLMANCÉ: ¡De maravilla!. SRA. se ha probado el placer del culo. me dará por el culo. bésame una y mil veces. y me corro en tus brazos. señora.. ¡Realmente la pequeña bribona me encula como un hombre!.. no concibo que nadie se vuelva a los otros. DE SAINT-ANGE: ¡Descansemos.. amigo mío. EUGENIA.. me muero. ay. joder! ¡Descarguemos los cuatro a la vez!. querida. (Encula a Dolmancé.. sí. DOLMANCÉ: Sí. caballero? EL CABALLERO: Mira este coño.. ¡Ay... ¡Bueno! Me parece que ya estamos perfectamente enlazados los cuatro. me ha saltado hasta los ojos!.. SRA. todavía la tengo gorda. Eugenia.. déjame que respire tu voluptuoso aliento cuando está inundado por el fuego del placer. a cumplirlos todos por igual... sí. voy a frotar tu clítoris con ellas para provocar más deprisa tu descarga. DE SAINT-ANGE: Divina niña.) ¿Es así. que ese singular deseo tras el que corréis se parezca a los débiles placeres que acabáis de gustar.. metédsela.. desfallezco!... ¡Ah. caballero!. la única regla de mi conducta.. sí! Esa idea es deliciosa. querido maestro?. Hazlo. también yo me corro!. poniéndose un consolador: ¡Oh. SRA. DOLMANCÉ: ¡Rediós! ¡Qué placer me da este culo encantador! ¡Ah! ¡Joder. ¡Rediós. DOLMANCÉ: (En este punto los interlocutores. amiga mía. SRA. te lo ruego!. DE SAINT-ANGE: ¿Cómo? DOLMANCÉ: Os juro por mi honor que no conozco nada tan fastidioso como gozar de un coño y cuando. nuevamente tranquilos.. ¡No puedo acostumbrarme a las deliciosas sacudidas de tu hermosa polla!. la única base de todas mis acciones. y lo mejor que puede hacer una mujer es multiplicarlos más allá incluso de lo posible. ofreciéndome vuestro culo. encantada! Nunca me cogeréis en falta cuando se trate de libertinaje: ahora es mi único dios. DOLMANCÉ: ¡Ay. SRA. ahora sólo se trata de seguir adelante. DE SAINT-ANGE: Espera. masturbad a vuestra hermana.. besando a Eugenia: Esta encantadora niña me ha jodido como un dios.. ¡Cuán noble y majestuoso!.

una es fe- liz al sentirlo. cualquiera que sea la parte que un aparato perfore. Vamos. DOLMANCÉ: ¡Ese lugar es el culo! Querido caballero. lo único que verdaderamente amo en las mujeres es el altar que indicó la naturaleza para rendirles homenaje. de vuestra casa o de vuestros campos. SRA. EL CABALLERO. y aseguro aquí a todas las mujeres voluptuosas que el placer que se siente jodiendo por el culo superará siempre con mucho al que se experimenta haciéndolo por el coño. pánfilo! ¡Oh. DE SAINT-ANGE: Son viejos hábitos. DOLMANCÉ: Estoy de acuerdo. que he visto hace un momento trabajando en vuestro huerto? SRA. SRA. SRA. DOLMANCÉ: ¿No será por casualidad un joven jardinero. santo cielo! ¡Qué monstruo!. DE SAINT-ANGE: Tengo precisamente lo que me pedís. Pero prosigamos con nuestra educación. amigos míos.. DE SAINT-ANGE: En el agotamiento en que ambos estáis. de rostro delicioso y de unos dieciocho o veinte años. y. EL CABALLERO: Yo no pienso lo mismo. DE SAINT-ANGE: ¡Oh.. sin embargo. jamás la naturaleza indicó otros altares para nuestro homenaje que el agujero del tra- sero. como un torrente!. algún joven muy robusto que nos sirva de maniquí y sobre el que poda- mos dar las lecciones. Quinto Diálogo DOLMANCÉ.. Agustín.. Voy a buscarlo. ¿habría proporcionado con tanta exactitud su orificio a nuestros miem- bros? Ese orificio. quiere que la jodan por todas partes. y que difícilmente volverán al de adelante cuando hayan hecho la experien- cia del trasero. Soy. será prepararle un buen trabajo. le des- agradarían de modo infalible. por eso me gustaría que viniese. Me presto a lo que sea. multiplicando una propagación que ella sólo se limita a tolerar. pero por gusto. Eugenia acaba de contemplar a placer el sublime misterio de una descarga.. precisamente.. Cuando una piensa como yo. SRA. rediós! Si su intención no fuera que jodié- semos los culos. trayendo a Agustín: Aquí está el hombre del que os he habla- do. AGUSTÍN. quisiera ahora que aprendiese a dirigir sus oleadas. de vuestra opinión. Que se remitan para ello a la mujer de Eu- ropa que más veces lo ha hecho de las dos maneras: yo les aseguro que no hay la menor comparación. cuyo miembro tiene tre- ce pulgadas de largo por ocho y medio de circunferencia! DOLMANCÉ: ¡Ah. Yeso ¿eyacula?. divirtámonos. ¿Qué sería la vida sin placer? ¡Acércate.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 50 SRA. DE SAINT-ANDE. EUGENIA. ¡Ah. pero ordena éste. permite lo demás.. ¿no es tan redondo como ellos? ¿Hay un ser lo bastante enemigo del sentido común para imaginar que un agujero ovala- do puede haber sido creado por la naturaleza para miembros redondos? Sus intenciones se leen en esa deformidad: nos hace ver claramente con ello que sacrificios demasiado reitera- dos en esa parte. si escrutas con cuidado sus le- yes. DE SAINT-ANGE: ¡Agustín! ¡Sí. DE SAINT-ANGE SRA. qué tonto! ¿Podéis creer que hace seis meses que trabajo por desbravar a este gran cerdo sin conseguirlo? 50 Librodot ..

enro- lladle la camisa debajo de la chaqueta de modo que la delantera. haced acto de putanismo con este joven. Bajad vos misma los calzones de este joven hasta más abajo de sus bellos muslos. Es lo que se dice una polla soberbia. que tiene. él mismo socratiza a Agustín. ¡Bien! Ya está en toda su potencia.. DOLMANCÉ: Vamos. cielos. Dejadme el sitio un momento.. Que ahora una de vuestras manos se apodere de ese gran trozo de carne que pronto. DE SAINT ANGE: Pues bésala.) Agustín. Vamos.. más enérgicos.. así. Sí. pensad que toda provocación de una muchacha a un muchacho es una ofrenda a la naturaleza. mantenedla desnuda... ¡Bien! ¿Veis ahora el efecto de mis lecciones?. ¿no tienes en qué ocuparlas?. Eugenia. caray! ¡Qué hermosa boca!. DE SAINT-ANGE: Regularmente todas las noches cuando estoy en este campo.. ¿Y os servís de ella. (Para demostrar a Eugenia cómo debe hacerlo. Me parece tener la nariz zobre laz rozaz de nuestro jardín.. (Mostrando su polla tiesa... aquí tienes un bancal de flores en bar- becho. riendo: ¡Ah.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 51 AGUSTÍN: ¡Vaya. entre paréntesis. y que la otra se pasee por las nalgas. zeñorez. y que vuestro sexo nunca la sir- ve mejor que cuando se prostituye al nuestro: en una palabra. zeñora! Deciz a veces que empiezo hora no ir tanto mal.) ¡Veiz. y el trasero. y le haga cosquillas. tensad el frenillo hasta romperlo. DOLMANCÉ.. (Se la menea a Agustín.) ¿Veis cómo estos movimientos son más firmes y al mismo tiempo más blandos? . tenéis razón: trece de longitud por ocho y medio de circunfe- rencia. muy hermoso. y cuando hay terreno barbecho. DOLMANCÉ: Espero que por el culo. te lo ruego. veiz el efecto que ezo ha producido! EUGENIA: ¡Cielos! ¡Qué larga!.. (Señalando a Eugenía.. no hay ninguna... DE SAINT-ANGE: Con más frecuencia por el coño. señores.MANCÉ: Que vuestros movimientos sean ahora más regulares... EUGENIA: No hay ninguna duda: ya veis que no puedo empuñarla. de todas nuestras acciones.. Nunca la he visto tan gorda. seguid. hermoso mío. so- bre todo de las del libertinaje por sernos inspiradas por la naturaleza.. y sobre todo no tapéis el capullo. 51 Librodot ... EUGENIA. no te quedes así con las manos juntas.. ¿no pudiera yo bezar a zeñorita que me da tanto placer? SRA. ruborizándose: ¡Oh. DOLMANCÉ. señora? SRA... SRA. que habéis nacido para ser jodida. siempre a mi lo dais. en el orificio del culo. To- mad. Paséalas por ese hermoso seno.. así. qué vergüenza! DOLMANCÉ: Alejad de vos ese sentimiento pusilánime. exa- minemos si es cierto que la tiene más gorda que el caballero.. señorita. tan gentiles pedazoz no están hecho para nozotroz. mide: Sí. por esas hermosas nalgas. ¿quieres encargarte? AGUSTÍN: ¡Ay.) Descapullad bien esa cabeza rubicunda. bésala cuanto quieras. sea cual fuere la especie de que podáis suponerla.. no la cubráis nunca al mas- turbarla... y mirad bien cómo lo hago. ¿o es que no me besas a mí cuando me acuesto contigo? AGUSTÍN: ¡Ah.. ¡Qué frezca eztáiz!. caray.. y que la mujer que se niega a esta intención de la naturaleza no merece ver la luz. va a espantaros por su forma. DOL. AGUSTÍN: Zeñorez. imbécil. por la que debamos sentir vergüenza. Y tú. se encuentren a vuestra disposición. encantador. encantador! Nuestro querido amigo es tan fran- co como fresco. lo estoy viendo..

buscad su boca para chuparla. ¡Rediós. 52 Librodot . DE SAINT-ANGE: Esperemos: en ella no pueden ser más que fruto de la expe- riencia. yo saldré ganando.. lo que pro- ponéis. vos por el culo. lo confieso.. me parece: hace tiempo que ya no con- tamos.. ¡Recristo! ¡Ha llenado toda la habitación!..Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 52 DOLMANCÉ: ¡Ay. permitidme añadir una cláusula: Agustín. preparaos.. DOLMANCÉ: Me agrada la idea. ¡Se corre. rediós! ¡Qué libertinaje! Pues bien. ¡Qué guapo eres!. en cuanto a mí. pero todavía hay algunos episodios que habéis descuidado. Dolmancé. señora... DOLMANCÉ. ven que te re- anime. y cuando. todavía estás todo mojado de leche. que vuestros movimientos ad- quieran toda la energía de que son capaces. amigo mío. él me la meterá por el coño. Eugenia. estoy muy contenta de mi Eugenia.) Y bien.. me muero!. qué abundancia de esperma!.. estáis toda cubierta.. SRA... pero si queréis que os trate bien. hacia sus ma- nos!. muchachote mío... entrará en vuestro culo como entra en el mío. DE SAINT ANGE: Apruebo de buena gana el arreglo. y para mi alumna serán dos excelentes lecciones en vez de una.. por así decir. apoderándose de Agustín: Ven aquí. Apruebo. la víbora va a vomitar su veneno. ¡No puedo máz!. ¡Ay. sin miramientos.. se lo devolveré.... Ahora máz fuer- te.. regulará todos los movimientos y los estudiará a fin de familiarizarse con esta operación que inmediatamente le haremos sufrir a ella misma con la enorme polla de este hércules. voy a ofreceros el mío. que vuestros atractivos vuelen. Bésame.. a quien voy a lograr que se le ponga tiesa con dos pasadas de mano. redióz. ¿os ha jodido esta noche? SRA... DE SAINT-ANGE: No os hagáis el estrecho. quien la colocará en mi culo. (A Dolmancé.. más fuerte. y será Eugenia la que preparará vuestra polla. y creo que ahora debemos hacerla gozar de otro espectáculo... en prueba de su pronta eyacula- ción. SRA. y es leche lo que yo te pido. Dolmancé. no veo nada claro!. oz lo zuplico. que vuestros ojos estén fijos en la cabeza de este sublime miembro. Vamos. y decid. lo veáis hincharse y matizarse del púrpura más bello. ¡Ah. Eugenia. entregaos por completo al libertino que goza de vos. ¡Con qué vigor la ha lanzado!.. maestro mío. DE SAINT-ANGE: Nueve o diez veces.. que los dedos que cosquillean el ano se hun- dan lo más profundo que puedan. Eugenia. para empezar. pero prosigamos nuestra lección. DOLMANCÉ: ¡Más fuerte. Nunca he visto a nadie correrse así. ¿estás con- tento? DOLMANCÉ: Mucho. está en la ebriedad!. entre tanto. palabra de honor que no sé si me va a caber. y ese lindo culito será pronto desgarrado ante nues- tros ojos por las violentas sacudidas del bravo Agustín. EUGENIA: Quisiera estar inundada. DOLMANCÉ: Ya lo veremos: me halaga que mi Agustín me haga el honor de lanzar- me un poco de leche en el trasero. EL CABALLERO: Hermosa Eugenia. señora. Hagámos- le ver los efectos de una polla en el culo.. anuncia las mejo- res disposiciones. me enculará mientras yo os sodomizo. tengo que chuparle el culo a la vez que se la me- neo!. Ved las huellas del primer chorro: ha saltado más de diez pies.. SRA.. ahí tenéis el instante de vuestro triunfo! AGUSTÍN: ¡Ají! ¡Ají! ¡Ají! ¡Zeñorita. yo estaré en brazos de mi hermano...

estás tan fresco!.... ¿La sientes.... todo lo que quieras. apretad mucho más la polla que meneáis. así: ahora ya podemos empe- zar. mucho mejor. Entraré mejor que en voz.. besándole: ¡Oh..... DE SAINT ANGE: ¿Mis nalgas están bien para ti. ¡Ah. DE SAINT-ANGE: ¡Ay. con el que llena- rás mis entrañas. antes tengo que encular a tu hermana.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 53 EL CABALLERO: Acércate. en todo ello hay enseñanzas que pue- des sacar.. un lugar infinitamente más estrecho que ninguna otra parte del cuerpo. DOLMANCÉ: Todavía no... ¡Ay. (A Agustín). por tanto.. estamos contigo dentro de un minuto. Eugenia? EUGENIA: Dos apenas. Dolmancé? ¡Ay. Eugenia. (Ella lo pone en práctica.. ha de ser tu mano la que lo encamine a la brecha.. ¡Qué culo divino!. Venga.. Separad el trasero un poco más.. y que le debemos lecciones precisas. bien.. Toma. abrid ese culo sublime a mi ardor impuro. exponién- dole a él tus hermosas nalgas lo más separadas posible. rediós. EUGENIA: Aquí está. EUGENIA.. es preciso que sea ella la que lo haga penetrar. venid a meneármela mientras yo decido al enorme aparato de este mal sujeto. ¡Maldizión! Ahí zí que hay zitio!. Me parece que el resto no tardará mucho.. cuán poderoso es tu imperio! DOLMANCÉ: No he jodido otro culo igual en mi vida: ¡es digno del mismo Ganíme- des! Vamos. SRA. así!. ésos son tus deberes de novicia.. Vamos. zeñorita.. a cada sacudida.. señora. cuando esté dentro. Pero empuja. puesto que Agustín me lo insinúa.. para responder mejor a las intenciones de Dol- mancé y a las tuyas. luego os casaré a vosotros: serán mis dedos los que os unan. ¡Oh.. no puedo más!. ¿ves el agujero que tienes que perforar? AGUSTÍN: Veo bien... ¡Qué pronto ha entrado la cabeza!. la mano que coopera tiene que volverse. ¡Dejadme que lo bese!. ¡Que lo lama mil y mil veces!. Vamos. ¡Mejor. SRA.. angelito.. hermana. para el aparato que trabaja. once pulgadas en el culo!.) EUGENIA: ¿Lo hago bien? DOLMANCÉ: Siempre ponéis demasiada blandura en vuestros movimientos. para que. caballero.. cuánto tiempo hace que quiero que me encule un bujarrón! DOLMANCÉ: Vuestros deseos van a ser saciados. que por vuestros cuidados Agustín me encule al instante. voy a tumbarme en esta cama.. dulce voluptuosidad...... ¡Qué delicia!. la cabe- za de mi polla toque el ojete de vuestro culo.... Eugenia. DOLMANCÉ: ¡Empuja. cogerás el de Agustín.. ¡Sí. No faltemos a ninguno de los principios: pensemos que una alumna nos mira. bezarme un poco para entrar mejor. Vamos.. guía el dardo. di: ¿sientes cómo penetra?. te acostarás en mis brazos... mantened la erección de mi polla masturbándola levemente sobre vuestra nalgas. por eso te mando que lo hagas... que mi culo ya está dispuesto. Eugenia: si la masturbación sólo es agradable porque comprime más que el goce. Sí. preparaos. ángel mío! ¡Si supieras cómo te deseo. ¿Cuántas pulgadas quedan fuera. empuja. señora. qué maza! ¡No he recibido nunca nada semejan- te!. amigo mío!. así! Masturba a tu hermana entretan- to. métemela hasta el fondo de las entrañas!.. aquí está esta polla que deseas!.. esperadme. Eugenia. DOLMANCÉ: ¡Tengo. ya se le pone tiesa a mi hombre!... granuja? Di... os lo traigo. ¿estás listo?.. Desgárrame si hace falta.. caballero.. mas permitid que me de- tenga un instante a los pies del ídolo: ¡quiero festejarlo antes de introducirme hasta el fondo de su santuario!. 53 Librodot .. ¡Me re- vienta.

EUGENIA: ¡Oh. hermano mío. por detrás cuanto queráis. ¡Sagrado bujarrón de dios! ¡Descargo!...... DE SAINT ANGE: De ahora en adelante.. amigos míos. no hay nada en el mundo que pueda comparársele!.. DE SAINT ANGE: ¡Ay! ¡Joder. mira todo lo que hago a la vez: ¡escándalo.. sus sacudidas son más vivas... tengo que cederte lo que hubiera querido deber sólo a mi culo!. que te coma.. SRA. SRA.) SRA.. ¡Qué increíble exceso de voluptuosidad!. ¡Espérame!. SRA.. cómo me obligas a co- rrerme con tus frases y con el extremado calor de tu culo!.... mal ejemplo.. joder!.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 54 EL CABALLERO: Prueba y dime lo que te parece... Inundadme. que os case. amor mío. ¡Me muero!. estoy inundada! EUGENIA: ¡Yo no puedo decir otro tanto! (Arrojándose retozona en los brazos de su amíga. amigos míos.) Dices que has cometido muchos pecados.. ¡Rediós en quien me jodo!. ¡pero yo. en tales instantes....... a gustarlo con arrobo. no me habléis.... ¡Ay. entreabre sus nalgas. no tengo que temer ninguna indigestión! SRA.. déjame que te bese.. ni uno solo! ¡Ay. da ánimos al coraje de mi jodedor.. Dolmancé...) DOLMANCÉ: ¡Ha sido uno de los mejores goces que he tenido en mi vida! (Señalando a Agustín... es tu presa. seño- ra!. ¡Pero bien os lo he devuelto.. mírala. sodomía!.. y tú.. amigos míos.. ¡Sacúdeme. sólo tenemos que ocu- parnos de ella.. ven a aprender siguiendo mi ejemplo. joder! Correos cuando queráis. incesto. ¡Eugenia. que devore tu leche mientras pierdo la mía!. solo y único dios de mi alma.. Todo me fuerza a correrme hora mismo. ¡No. (Le da cachetes en el culo.. te vas. sacúdeme!. ven a mirarme en el vicio. Eugenia. DE SAINTANGE: ¡Ingenua y deliciosa muchachita! ¡Os pide precisamente lo que tanto cuesta obtener de otras! 54 Librodot .. (Agustín. joder! ¡Qué pena me da la mujer que no lo haya probado!. hijos míos. Tu sola proximidad da energía a la polla que me jode. ofrece a mi corazón nuevos extravíos y verás cómo me sumerjo en ellos! DOLMANCÉ: ¡Voluptuosa criatura! ¡Cómo empujas mi leche. corrámonos juntos: es la única felicidad de la vida!.. DOLMANCÉ: Venid. como Dolmancé acaba de hacerme hace un rato. Caballero.. lo siento. seducción. Venid aquí. a saborearlo con delicia.. ¡Rediós! ¡Qué divino placer!.. adulterio. ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Joder. que pronto os tocará. oprime sus flancos. por delante no! Me haría mucho daño... DE SAINT-ANGE. Dolmancé y el caba- llero le hacen coro.... examina esa encantadora virginidad. heme aquí jodida por los dos lados!. ¡Esperadnos!.) Este bujarrón me ha llenado de esperma.. Eugenia. si como mucho tiempo pan con humo como ahora... inspírame alguna cosa más.. gracias a Dios. lanzad las olas de vuestra leche espumosa hasta el fondo de mi alma abrasada: sólo existe para recibirlas. ¡Oh.. Lucifer. La siento. inundad a vuestra puta. ¡Oh. DE SAINT-ANGE: ¡Ay. ahora ya sabes el arte de reanimar los deseos vacilantes. el temor a ser monótonos nos impide transcribir expresiones que. pronto te va a pertenecer. fuérzame con la violencia de tus movimientos a precipitarme en la espada de mi hermano. Mira. contémplame. siempre son parecidas. ¡Bribona. quiero cooperar lo mejor posible a este divino incesto. DE SAINT-ANGE: ¡Ay.. SRA. yo no aguanto más...) Besadme. estallando de risa: ¡Qué pícara! DOLMANCÉ: ¡Es encantadora!.. pequeña. querida. que os azote.. (Introduce la polla del caballero en el coño de su hermana..

esas aldeas. porque todo lo que el libertinaje inspira está inspirado asimismo por la natu- raleza. de él no hablo). Quienes intentan proscribir o condenar este gusto pretenden que perjudica a la procreación. las acciones más extraordinarias. que. Si la naturaleza no hiciera más que crear. ni nada se regeneraría sin destrucciones? La destrucción es. pere- cieron por el fuego. o mejor. Eugenia.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 55 EUGENIA: ¡Oh! Y no sin remordimientos. señor. a todas las instituciones humanas (porque en cuan- to al cielo. por otro veo que le es necesario y que no hago otra cosa que entrar en sus miras entregándome a ella. pues bien. que el más sublime de todos los actos sería trabajar sin cesar en el que produce. que aquella que se encuentra en una fábula tan singular de la insulsa narración de la santa Escritura. por tanto. os pregunto? Pero los tontos y los procreadores objetan aún lo que es sinónimo. sin embargo. lo repito. Eugenia. que fue- se como castigo a estos extravíos por lo que esas ciudades. La más leve ojeada sobre las operaciones de la naturaleza. pero es falso. igual que la creación. Admitido este principio. verdad? DOLMANCÉ: Partid de lo siguiente. Sodoma y Go- morra perecieron como esas ciudades de Italia que engulleron las lavas del Vesubio: eso es todo el milagro. una de las leyes de la naturaleza. sin embargo. EUGENIA: ¡Oh. ¡Qué tontos son! Esos imbéciles nunca han tenido en la cabeza otra idea que la procreación. y. por ende. y es muy cierto que sólo por su ór- gano reciben los hombres encaprichados con esta manía las impresiones que hacia ella los llevan. natural! DOLMANCÉ: Sí. sería infinitamente más pequeño. como acaba de ocurrir entre Dolmancé y Agustín. y ni una sola carece de modelo en la naturaleza. ¿cómo explica vuestra filosofía esta clase de delito? ¿Es horrible. la naturaleza no tiene dos voces: una con la mi- sión de condenar diariamente lo que la otra inspira. para convencernos de ello. Veamos. relativamente. se encuentra entre sus leyes como acabo de probar. y si no destruyese nunca. yo podría creer. en hacerlo entre hombres. ¿no prueba que las destrucciones son tan necesarias para sus planes como las creaciones? ¿Que estas dos operaciones están ligadas y enca- denadas tan íntimamente que le resulta imposible a una actuar sin la otra? ¿Que nada nacería. con esos fastidiosos sofistas. las que parecen chocar con más evidencia a todas las leyes. ni siquiera éstas son horrorosas. sobre todo. y. ni han visto nunca otra cosa que crimen en todo lo que se aparta de ella. es la misma. ¿Está demostrado acaso que la naturaleza tenga tanta necesidad de esa procreación como quisieran hacérnoslo creer? ¿Es totalmente cierto que se la ultraja cada vez que uno se aparta de esa estúpida procreación? Escrutemos un instante. tanto su marcha como sus leyes. porque no me habéis tranquilizado sobre el crimen enorme que siempre oí decir que había en ello. Si por un lado admito la inclinación que la naturaleza me impone hacia tal pérdida. desde luego. que el de destruir. y. natural. ese esperma procreador no puede haber sido puesto en vuestros riñones para más uso que el de la procreación: volverlo hacia otra parte es una 55 Librodot . y es que no hay nada horroroso en li- bertinaje. ¿cómo puedo ofender a la naturaleza negándome a crear? Si suponemos como mal tal acción. veamos. las más extravagantes. fastidiosa compilación de un judío ignorante durante el cautiverio de Babilonia. fue de ese suceso tan simple de donde partieron para inventar bárbaramente el suplicio del fuego contra los desgraciados humanos que se entregaban en una parte de Europa a esa fantasía natural. situadas en el cráter de algunos antiguos volcanes. ¿Dónde estaría entonces el crimen. y completamente inverosímil. hermosa Eugenia. cierto que ésa de que habláis. les concedería que la negativa a producir deba ser necesariamente un crimen.

ni siquiera lo tiene en cuenta. que esta voluptuosidad con que entonces nos corona pudiera ser sentida de nuevo si desviásemos el homenaje. negándose obstinadamente a una con- junción de la que sólo resulta una progenitura fastidiosa para ella. como sucede tanto en nuestros sueños como en nuestros recuerdos. allí la habrían en- contrado igualmente. ocurriría. mucho más importante que la pér- dida. y nunca el menor inconveniente!. se hallaría en condiciones de dar la vida a su semejante. con toda seguridad. ¡Cómo! ¡La naturaleza está ávida de procreación. y la semilla que presta al hombre para servir a esas propagaciones se pierde siempre que place al hombre! ¡Él encuentra el mismo placer en esta pérdida que en su empleo útil. La especie entera se aniquilaría. suponiendo la vida de mujer más larga. y de allí se trajo este gusto di- vino. nos llega cuando nos civilizamos. que nos ha convencido de que todo terminaría si esa desgracia ocurriese! Ella ni se daría cuenta. nunca permitiría su derrame salvo en el vaso de la propagación. y que el ejemplo de los pueblos más ra- zonables nos sirva para convencernos de nuestros errores. amigos. convenzámonos bien. cosa que sería así si tal pro- creación fuera tan cara a la naturaleza. de que el sodomita y la tríbada están a su servicio. que sólo durante siete años. ni la marcha del universo menos exacta.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 56 ofensa. además. no sería en sí misma un crimen. debéis estar 56 Librodot . ¿Cree alguien que no ha habido ya razas extinguidas? Buffon cuenta varias. Cesemos. Si nuestros globos hubieran estado en la luna. ¡Ah! Lejos de ultrajar a la naturaleza. muda por una pérdida tan preciosa. en primer lugar. Cook fondea en un mundo nuevo: allí reina ella. en cien años de vida. y el aire no sería menos puro por ello. no querría. Gusto delicioso. si así fuera. que hacían de él una virtud. y la naturaleza. ¡Qué progresos no le vemos hacer bajo los emperadores! Al amparo de las águilas romanas se extiende de un extremo a otro de la tierra. No nos engañemos. cuando desaparece el imperio. ¡Hay que ser imbécil para creer que nuestra especie es tan útil al mundo que quien no trabaje por propagarla o quien perturbe esa propagación se volvería necesariamente un crimi- nal! Cesemos de estar ciegos en este punto. ni el astro menos brillante. se opondría a que tales pérdidas ocurrieran sin coito. sigue a las artes en Italia. es falso que la naturaleza quie- ra que este licor espermático esté absoluta y enteramente destinado a producir. Descubrimos un hemisferio. tal propagación no fue nunca una de sus leyes. puesto que lo perdemos cuando queremos y donde queremos. no sólo no permitiría que tal derrame se produjera en otros casos. que no. y allí encontramos la sodomía. avara de un licor tan precioso.. y. todo lo que no tiende a esa meta la ofende. Acabo de probar. ¡Pero qué le importa que la raza de los hombres se extinga o aniquile en la tierra! ¡Se ríe de nuestro orgullo. el sexo destinado a produ- cirla no podrá hacerlo más que durante siete años! ¡La naturaleza sólo quiere propaga- ciones. hechas todas las deducciones. cesemos de creer en tales absurdos: hacen estremecerse al sentido común. se refugia junto a la tiara. sino todo lo más una tolerancia. porque no sería razonable suponer que consiente en darnos placer en el momento mismo en que nosotros la abrumamos a ultrajes. Los griegos. como nos prueba la experiencia. Vayamos más lejos: si las mujeres no hubieran nacido para producir.. No hay un solo rincón de la tierra donde ese pretendido crimen de sodomía no haya tenido templos ni partidarios. sino que. le erigieron una estatua con el nombre de Ve- nus Calípiga. puesto que esta pérdida no equival- dría siquiera a una destrucción. ya os lo he dicho. En segundo lugar. Roma envió en busca de leyes a Atenas. por el contrario. hijo de la naturaleza y del placer. y que la destrucción.

los rasgos. asimilan- do de este modo a las mujeres. sería el de los dioses si las partes de ese divino goce no fueran ellas mismas los únicos dioses que debemos adorar en la tierra23! EUGENIA.. muy animada: ¡Oh. es el de los héroes. tenéis a mis ojos el gran pe- cado de ser mujer. quien se encargue de apagar los fuegos que enciendo. reconoceréis incluso su debilidad. vuelve a hundirse hasta el pelo! ¡No. quien la estrecha. no hay en el mundo entero un goce comparable a éste: es el de los filósofos.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 57 doquiera se hallen hombres. si supierais cuán deliciosamente se goza cuando una polla gorda nos llena el trasero. si lo permitís. Su hermana. ¿Será. dará en el culo de su hermano los golpes más temibles. más rollizas. por haberle parecido preferible un joven con el que encuentra dos placeres. a una muchacha que no le promete más que un goce! ¡Sería un malvado.. no quiero ocultároslo. también diferente del carácter de los demás. un monstruo por haber querido jugar el papel de un sexo que no es el suyo! Y entonces. sus nalgas serán más blancas.) SRA. el caballero se encargará de la faena. y quiero devolverle totalmente lo que me ha hecho. (Al pronunciar estas palabras cae en brazos de la Sra. DE SAINT ANGE: Divino preceptor. pues. algunos. cuando. aquí nos li- mitaremos a un análisis ligero. cuando. más flexibilidad. armada con este consolador... tapizado de una membrana más delica- da. los bujarrones. posible que la naturaleza. de Saint-Ange. ¡Jodedme.. no alardeamos más que de franqueza y de justicia en nuestros principios. observaréis en ella diferencias radicales con la de los hombres que no comparten este gusto. Querida niña. 23 Como en la continuación de esta obra hay una disertación más amplia sobre esta materia. más sensual. querida Eugenia. amigos míos. no seré yo. pero. será positivamente de la misma clase que el interior de la vagina de una mujer. señorita. aquí es- tán mis nalgas. que la enculará y al que yo joderé entretanto. ¡Ay.. y doquiera se os haya conocido os erigirán altares. hermosa Eugenia. todos ten- drán sus manías y. de verdad. 57 Librodot . el carácter de este hombre. el culo de este hermoso mucha- cho me tienta desde hace una hora. ¿resistiríais esta propuesta? ¿No ha de ten- taros este sublime trasero? ¡Mirad cómo respira. que alguien me encule! Tomad. puede haber extravagancia igual a la de imaginar que un hombre ha de ser un monstruo digno de perder la vida por preferir en sus goces el agujero del culo al de un coño.. porque. espero que os parezca bien que me quede ahí. ¡Oh. encontraréis en él casi todos los vi- cios y todas las virtudes de las mujeres. DOLMANCÉ: Mil perdones. se irrite por tener los gustos de ellas? ¿No es evidente que se trata de una clase de hombres distinta de la otra. hundida hasta los cojones. cuya extensión excesiva la perjudicaría infaliblemen- te?. no. Dolmancé. os las ofrezco. retraída hasta el prepucio. más acariciadora.. cómo se entreabre! DOLMANCÉ: Os pido perdón. EUGENIA: Acepto el cambio. tendrá más blandura. me corro!. amigos míos. se mueve con ardor. al tiempo que presentará su hermoso trasero a Agustín. cuyo interior.. la besa y ofrece los lomos alzados de esta joven a Dolmancé. la franqueza de vuestra con- fesión no deja de encerrar cierta descortesía. ¿por qué la naturaleza lo ha creado sensible a este placer? Examinad su conformación. De buena gana quisiera olvidar toda prevención para cosechar vuestras primicias. y que la naturaleza la creó así para disminuir esta propagación. ni un pelo sombreará el altar del placer. el de ser a la vez amante y querida. pero nosotros.

(La azota. voy a devolvérselo. arreglémoslo mejor: que Eugenia se suba a vuestros lomos..) DOLMANCÉ: Espera. se agarrará a vuestro cuello. yo mismo seré quien la introduzca. pero al proceder a ella. así tendré dos culos al alcance de mi mano. señora. DE SAINT-ANGE: Reputación de franqueza no es. he cometido horrores. DOLMANCÉ: Algo traidores. caballero.. lo que se tiene de los que. SRA. aunque con una excepción. y por ello pido perdón a la hermosa Eugenia. No conocéis el imperio de este preliminar. de veras!. ya volveremos sobre ello.. cielos! ¡Con qué empeño golpea!. señora..Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 58 SRA.» DOLMANCÉ: Sí. cuando no hay un solo crimen del que no haya hecho mis delicias más queridas... sí. jodamos.) EUGENIA: Os aseguro que esta ceremonia es inútil. De verdad.. como vos. Permitidme que me ofrezca a vos un instante como ejemplo.. que satisface vuestra lujuria. pero previamente. espera. correríamos el ma- yor peligro si mostrásemos únicamente franqueza. vamos. tiene que permitirme azo- tarla para ponerla a punto. DE SAINT-ANGE: ¡Oh. entonces. DOLMANCÉ.. es evidente que les concederíamos sobre nosotros todas las ventajas que ellos nos niegan.. DE SAINT-ANGE: ¡Ay.. todos os dirán que soy un hombre honrado. en disfrazar sus vicios que tienen para no ofrecernos más que las virtudes que nunca veneraron. preguntadles qué piensan de mí. sin embargo. pues bien. sí. SRA. amiga mía. pero esperad. ¡Mis nalgas están ardiendo!. Dolmancé.) DOLMANCÉ: ¡Oh! ¡Muchísimas gracias! Sólo un favor le pido a Eugenia: que me deje azotarla con la misma cuerda con la que yo deseo que me azoten. ¿puede uno negarse a algo con mi temperamento y con mis principios? SRA. yo diría lo mismo. DOLMANCÉ: Todo. más bien. no puedo aguantar más. Condenados a vivir con per- sonas que tienen el mayor interés en ocultarse a nuestros ojos. sois como aquel que decía a su confesor: «El detalle es inútil. seréis fusti- gada! EUGENIA: ¡Oh. que sigue azotándola: ¡Ah. (Se colocan. ¡Vamos. (Y azota ella a Dolmancé. DE SAINT-ANGE: Voy a vengarte.. El disimulo y la hipocresía son necesidades que la sociedad nos ha impuesto: cedamos ante ella. para añadir mayor fe a vuestras confesiones. Dolmancé. ya veis que si- go en esto la ley de la naturaleza. podéis estar seguro de que lo he hecho todo.. señora: con toda probabilidad. no me convenceréis de que los habéis cometido atroces! DOLMANCÉ: ¡Atroces!. DE SAINT-ANGE: ¡Cómo! ¿Libertino. Cuando la tenéis tiesa os gus- ta decir horrores. os suplico que no finjáis que ha- céis algo por mí. SRA. y quizá nos dierais ahora por verdades los libertinos prodigios de vuestra imaginación inflamada. y el engaño sería manifiesto. mis con- temporáneos están engañados. os he de- mostrado que tal carácter era indispensable en la sociedad.. Ante estas palabras. están acostumbrados a poseer a las personas sólo por detrás.. los zurraré 58 Librodot .. excepto el asesinato y el robo. como esas madres que llevan a sus hijos a la espalda. no hay en el mundo un ser más corrompido. ya me daréis noticias dentro de poco!.. Decid. quiero oírlas únicamente con la cabeza fría. bribonzuela.. ¿eso creéis? Pues bien. SRA. señor. DE SAINT-ANGE: Pues bien. señora. os habéis permitido?. Pero ¡me hacéis daño. jodamos!. señora. señora. todo. algo falsos. pero. porque.

acuérdate de que sólo por las penas se alcanzan siempre los placeres.. DE SAINT-ANGE: ¡Dios santo! ¡Yo tampoco.. se detiene un minuto para contemplar su obra. ¡Este bujarrón me ha llenado el culo!. prosiguiendo: Sesenta más todavía. sí. y en tres sacudidas está hecho. ¡Qué placer!... Sí. AGUSTÍN: ¡Y a mí también!.... Vamos. EUGENIA: ¿Es culpa mía? ¡Me muero de placer!. en cuanto a mí.. os aseguro que no he de tratar con mi- ramientos a vuestro jodedor. DE SAINT-ANGE: Embellecerá tus nalgas coloreándolas. mi leche corre en el culo de la hermosa Euge- nia.. DE SAINT-ANGE: No tengáis miramientos con esta bribona.... EUGENIA: ¡Oh. también a mí me ciega la leche. señoras mías. DOLMANCÉ: ¡Ya está!. así es.. Pensad que me encuentro a la vista de mi maestro: debo mostrarme digno de sus lecciones. DOLMANCÉ: Os sigo. 59 Librodot . esta polla in- mensa. masturbándose: Sí. enculad a vuestro hermano.. DE SAINT-ANGE: ¡Vaya escena!. ¡Y a mí también!. ¡Oh. amigos míos. querida.. si quisierais concederme sólo dos minu- tos.. amigos míos. caballero.. su trasero está lleno de sangre!. valor.... EUGENIA: ¡Ají! ¡Ají! ¡Ají! Creo que mi sangre corre de veras. ¡Tratadme con cuidado. DE SAINTANGE. SRA. EL CABALLERO: Ya no hay tiempo. pobre pequeña. os habré alcanzado en seguida.. SRA. ¡Ay. qué placer vais a tener ahora jodiendo! (La postura se deshace. santo nombre de un dios!. y nos iríamos todos a la vez. al bidé! SRA. me desgarráis!. DOLMANCÉ: Vayamos juntos.. me gusta así. SRA... ya estamos!.. ¡sesenta más en cada culo!... me gusta sentir la leche en el cu- lo: cuando la tengo no la devuelvo nunca. EUGENIA: No puedo más. de veras. DOLMANCÉ.. de veras. no puedo más!. ángel mío. el caballero y Agustín me lo devolverán golpeando los dos juntos a la vez mis nalgas. sí. os lo suplico!. ¡Perverso. SRA. ¡Querida... DE SAINT-ANGE: Mirad cómo se estremece la muy pícara. y mis besos serían más ardientes si los vestigios fueran más crueles.... EUGENIA: ¡Ah. sodomízala.... examinando las nalgas de Eugenia: ¡Ay. por favor.. DOLMANCÉ: Vamos.. y como yo no os pido gracia tampoco quiero que le concedáis ninguna. señora. Valor.. EL CABALLERO: Es imposible.... DE SAINT-ANGE: No. ángel mío.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 59 juntos. ¡Ay. cielos! ¡La tenéis más gorda que Dolmancé!. os sigo... Ya está la polla de Agustín dispuesta a introducirse en vos....... y este amable caballero que aún sigue masturbándome!. cuánto placer sacas de besar así los vestigios de tu crueldad! DOLMANCÉ. aho- ra pensemos sólo en corrernos... EL CABALLERO: ¡Al bidé.. ¡Qué delicia! SRA.. sois un monstruo! DOLMANCÉ: ¡Estoy de acuerdo! EL CABALLERO: Por lo menos es sincero. tunantes.... ¡Ah! ¡Bien! Me parece que ya está formado el rosario... ¡Me muero!. ¡Esta fustigación. Me encanta ver el pelo de una polla frotar las paredes de un ano.... EL CABALLERO: Sosténla por las caderas. Tengo que llegar al final.... no lo oculto. ¡Caballero. me corro!. luego.) SRA... Eugenia..

por lo tanto la acción que sirve a uno perjudicando a otro es perfectamente indiferente para la naturale- za. la beneficencia. porque. a la ausen- cia de tal dolor. Forzados a mendigar la piedad de los demás. SRA. y si depen- de de aquél con quien se divierte. la humanidad. ese ligero cosquilleo que nos deleita a esa suma inmensa de desgracias de los demás. no nos hallamos todos en estado de guerra perpetuo y recíproco? Ahora bien. ¿no somos enemigos unos de otros. DE SAINT-ANGE: Siempre. 60 Librodot . dado que todos los indi- viduos son iguales a ojos de la naturaleza. yo os pregunto si lo sería suponiendo que las virtudes exigidas por ese pretendido hilo de fraternidad estuvieran realmente en la natura- leza. y nos pro- porcionase a nosotros una dosis muy ligera de placer. que nos divierte. nos hace agradables los dolores del prójimo. ¿no sería horrible entregarse a ella? DOLMANCÉ: Tampoco. ocurre por el contrario que la singularidad de nuestros órganos. no hay hombre aficionado a esta postura que. Ahora. amigos míos. una construcción extraña. la naturaleza hace que los hombres nazcan aislados. que se convertiría en una privación para nosotros? La fuente de todos nuestros errores en moral procede de la admisión ridícula de ese hilo de fraternidad que inventaron los cristianos en su siglo de infortunio y de indigencia. sacará cuanto quiera si domina el arte de conceder sólo adrede lo que se le pide. tal predilección es imposible. como decís. DOLMANCÉ: Y bien.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 60 EUGENIA: De veras que no puedo más. habría que demostrar que el ser herido es más precioso para la naturaleza que el ser servido: ahora bien. ¿Cómo negar ayuda. al precio que sea. EUGENIA: Pero si. al acercarlos. DOLMANCÉ: Nada es crimen. que no podría afectarnos. EUGENIA: Pero si la acción perjudicase a una gran mayoría de individuos. y el más leve cosquilleo de placer experimentado por nosotros nos con- mueve.. que se haga acosar. independientes unos de otros. por tanto debemos preferir. de las que sería imposible defenderse. querida. A partir de ese instante la piedad. porque no hay comparación posible entre lo que sienten los demás y lo que nosotros sentimos. ¿No nacemos todos aislados? Digo más. que se dé a valer. querida hija. como a veces ocurre: ¿quién duda entonces de que ineludiblemente debemos preferir este dolor de otros. resultarían virtudes naturales. ¿estás convertida? ¿Has dejado ya de creer que la so- domía es un crimen? EUGENIA: Y aunque lo fuera. me concederéis al menos que las necesidades.. ¿qué me importa? ¿No habéis demostrado vos la nade- ría de los crímenes? Ahora muy pocas acciones son criminales a mis ojos. debe hacer más todavía: como es- ta manera de joder es deliciosa. Antes bien. Si su voz las inspirase a los hombres. y que harían ese estado primitivo del hombre salvaje to- talmente contrario a como lo vemos. no se arruine por una mujer lo bastante hábil para negarse con el solo propósito de inflamarle más. aunque lo que sirve a uno perjudicando a otro fuera crimen. sea lo que sea: la más monstruosa de las acciones ¿no tiene un lado por el que nos resulta propicia? EUGENIA: ¿Quién lo duda? DOLMANCÉ: Pues bien. la dosis más fuerte de dolor en los demás debe ser para nosotros nada. siempre. en un ca- so así. desde ese momento deja de ser crimen. no era torpe sostener que eran todos hermanos. debe exigirla de aquellos de quienes se sirve. decidme si una mujer debe aceptar siempre la propuesta de ser follada de esta forma cuando se la hacen. angelito. las sentirían desde el nacimiento. presentes o gracias. según esa hipótesis? Pero es imposible admitir semejante doctrina. si espera obtener de él favores.

Eugenia! ¿Habéis podido conocerlos alguna vez? ¡Ah. el deseo. sólo puede considerarse como el efecto resultan- te de las cualidades de un objeto hermoso sobre nosotros. si nos es imposible conse- guirlo. ¿Ocurre? ¿Hay muchos ejemplos de esas relaciones eternas que jamás se hayan desmentido? Algunos meses de goce. los del amor. a él o a mí. al motivo. tan se- mejantes a los efectos de la locura? Si debiéramos amar siempre ese objeto adorable. y esa ternura no debe ser un grado superior al que tendríamos con otros amigos.. por el bien que os deseo! ¿Qué es el amor? A mi entender. y con frecuencia mejores. nos consolarán de la pérdida de ése. tratemos de triunfar. sería una extravagancia. nos desesperamos. que semejante sentimiento no se acerque jamás a vuestro corazón. escrutándolos con prudencia y reflexión. y li- brémonos de los efectos.. ¿Cuáles son las secuelas de ese sentimiento?.. nos pone en tal estado que ya no vemos ni existimos más que por ese objeto locamente adorado! ¿Es eso vivir? ¿No es más bien privarse voluntaria- mente de todas las dulzuras de la vida? ¿No es querer permanecer en una fiebre ardorosa que nos absorbe y que nos devora sin dejarnos otra dicha que goces metafísicos. si fuera seguro que jamás tendríamos que abandonarlo. se parecen: no hay amor que resista los efectos de una reflexión sana. ¿qué queda entre él y yo? ¿Y qué obligación real encadenará.» [Nota del T] 61 Librodot . El motivo es poseer el objeto. en realidad. DOLMANCÉ: No más que los otros. absorbiendo en nosotros el resultado de los sentidos. Dejemos de ser víctimas de todo esto: no debemos nada a nuestros padres. pero tan pronto como está concluido. no nos han dado a menudo más que una existencia desgraciada o malsana. y los interesados cuidados que tienen con nosotros en nuestra infancia son únicamente para merecer luego las mismas atenciones en su postrera edad. por ejemplo.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 61 han debido establecer obligatoriamente algunos lazos entre ellos24. sobre cada uno en particular. los de la san- gre nacidos de su alianza recíproca. pero con prudencia. gocémoslo en cuanto lo tengamos. todas las mujeres. a los resultados de ese coito? Estos últimos lazos fueron frutos del pavor que sintieron los padres a ser abandonados en su vejez. y el hijo mismo no era nada para la madre tan pronto como podía prescindir de ella. pero excusable al menos. que la necesidad de casarme. Pero ¿cuál es la base de ese sentimiento?. tales efectos nos transportan. consolémonos en caso contrario: otros mil objetos semejantes. Atengámonos. la locura. lo deseo: eche- mos una rápida ojeada. ya estamos contentos. nos inflaman. nos está permi- tido detestarlos y deshacernos incluso de ellos si su proceder nos irrita. y como han trabajado menos para nosotros que para sí. sólo debemos amarlos si actúan bien con nosotros.. Eugenia. no encontraremos probablemen- te en ellos otra cosa que razones de odio hacia los que.. los de la amistad. que ponen pronto al objeto en su verdadero lugar. ¡Me habláis de los lazos del amor.. porque los derechos del nacimiento no establecen nada ni fundan nada. ¿Diríais vos. pues bien. debe establecer lazos indisolubles o sagrados con el objeto al que me alío? Os pregunto. pues. para ver prolongada mi raza o para conseguir mi fortuna. si poseemos ese objeto.. pero analicémoslos. pensando sólo en sus placeres. puedo indudablemente ne- cesitar ese objeto para que participe en él. decidme. indudable- mente. nos hacen avergonzarnos por el incienso que hemos que- 24 Nuevo eco de Rousseau y de su Discurso sobre la desigualdad: «Satisfecha la necesidad. y. ¿no sería absurdo sostenerlo? Mientras dura el acto del coito. espero que al menos respetéis éstos. ni lo más mínimo. de ahí. Eugenia. los del reconocimien- to. ¡Oh! ¡Qué engaño esa embriaguez que. los dos se- xos ya no se reconocían. todos los hombres.

[Nota del T] 62 Librodot . DE SA1NT-ANGE: Que mi querida Eugenia esté completamente segura de que Dolmancé le explica mi corazón. otros sentimientos que los que deben ser buenos para algo. En cuanto al reconocimiento. (Lo suficientemente bajo para no ser oído po- rAgustín. Lo único bueno que tiene es la parte física. no pensaría más en éste. DOLMANCÉ: La última parte de mi análisis se dirige por tanto a los lazos de la amis- tad y a los del reconocimiento. sólo rosas encontrarán en la carrera de la vida.) Preguntadle si daría un paso para conservar a este Agustín que hace hoy día sus delicias. ¿Cuáles son ahora. preguntad a la encantadora mujer que ha tenido a bien encargarse de vuestra educación. que se entreguen indiferentemente a cuantos quieran algo de ellas. amarlas por ellas mismas no es más que un engaño. en miradas. consiento en ello. re- pudiando el amor. de quererlos. multiplicar y cambiar a menudo de jodedores. convertirse así en el juguete del amor propio de los de- más? ¿No lo es más todavía tener que estar agradecido por ello? Nada cuesta tanto como un beneficio recibido. Siempre putas. Preguntad. y con frecuencia no llegamos siquiera a concebir que haya podido seducirnos hasta ese punto. En la hipótesis de que quisieran quitárselo. conservemos a nuestros amigos mientras nos sirvan. Nada de términos medios: o lo devolvemos o nos envilece. los lazos que sustituyen el aislamiento en que nos ha creado la natura- leza? ¿Cuáles son aquéllos que deben establecer relaciones entre los hombres? ¿A titulo de qué habríamos de amarlos. oponerse fuerte- mente sobre todo a que uno solo quiera cautivaros. Eugenia. ¿No es humillante. tomaría otro. por orgullo. ¿Acaso nos hacen favores los hombres por no- sotros mismos? No lo creamos. pero no améis. impediros que os entreguéis a otro. divertíos: eso es lo esencial. nunca amantes. Rousseau también aprovecha esta idea de Buffon para demostrar que la familia no es natural. sobre el caso que hay que hacer a un hombre cuando se ha gozado de él. jamás estu- vo en la naturaleza inspirar a los hombres otros impulsos. Las al- mas orgullosas soportan mal el peso del beneficio: pesa sobre ellas con tanta violencia que el único sentimiento que exhalan es el de odio por el bienhechor. SRA. lo inmolaría ella misma en dos meses si nuevos goces debieran nacer de tal sacrificio. entregadnos por tanto vuestros cuerpos cuanto podáis! Follad. Respetemos los primeros. mientras nos sean útiles. y. adorando el placer. Escuchando sólo esta sagrada voz. atándoos a él. en billetes de dulce amor. querida: lo hacen por ostentación. egoísmo cruel que pronto se vol- vería fatal para vuestros placeres. sino follar. y no sólo sobre este punto razonaba como buen filósofo. decía el naturalista Buffon25. ¡Oh jóvenes voluptuosas. desde ese momento. divertíos. a las personas nunca hay que amarlas más que por uno mismo. Lo repito. en vuestra opinión.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 62 mado en sus altares. pero huid con cuidado del amor. de preferirlos a nosotros mismos? ¿Con qué derecho consolaríamos su infortunio? ¿Dónde estará ahora en nuestras almas la cuna de 25 En el Discurso sobre la naturaleza de los animales (1753). porque la meta de este constante amor sería. no os preocupéis más por ser amadas: lo necesario no es extenuarse en lamentaciones. sólo flores será lo que nos prodiguéis. seámoslo por tanto también si queremos cumplir sus leyes. olvidémoslos desde el momento en que no podamos sacar nada de ellos. pronto cansada del nuevo. Las mujeres no están hechas para un solo hombre: la naturaleza las ha creado para todos. igual que el de todas las mujeres. nada es tan egoísta como la naturaleza. Eugenia. como si le hubiéramos abierto sus entretelas. en suspiros. es induda- blemente el más débil de todos los lazos.

. no puedo más!.. Eugenia! ¡Pero estad bien segura de cometer- los sin temor. indicadas en el código absurdo de algunas religiones imbéciles. se pondrá a cubierto mediante precaucio- nes. tendrá cuidado 63 Librodot . ¿admitís aún algo sagrado entre los hombres? ¿Concebís alguna ra- zón que nos haga preferirlos a ellos en vez de a nosotros? EUGENIA: Esas lecciones.. apenas brotado de su seno. sino para lo general. ved. sirven sin embargo a veces en medicina. se protegerá de las leyes como lo hará de estas bestias venenosas. mientras la sodomizo. (La coge en sus brazos. amigo mío. cosas fáciles para la sabiduría y la prudencia. ¡Sí.. una víctima!. lo molestan y lo atan las tres cuartas partes de su vida. Mas las leyes. DE SAINT-ANGE: Están en la naturaleza. ¿cómo podría ser lo que sientes fruto de la corrupción? EUGENIA: Pero si todos los errores que preconizáis están en la naturaleza... DOLMANCÉ: ¡Santo Dios. masturbaré su clítoris con la soberbia cabeza de la polla de Agustín..) Agustín... de humanidad. lo cual las pone en perpetua contradicción con el interés. mirad a esta libertina cómo se corre de cabeza sin que nadie la toque.. querida mía.. predicadas por impostores o por mendigos. me halagan demasiado para que mi espíritu las rechace. ¿son suficientemente rápidos? EUGENIA. con vuestra amiga y conmigo! EUGENIA: ¡Ay. que. aunque hieren o envenenan. que Eugenia se acueste en tus brazos. ¡Todo! Todo lo que pudiera hacerle la más desgraciada de las criaturas. tiéndete en el borde de esta cama.. Eugenia? Dínoslo en confianza. (Todo se cumple a medida que Dolmancé lo indica. señora. a las que mi corazón ayuda. SRA. mediante misterios. debieron necesariamente aconsejar aquello que podía apoyarlas o tolerarlas? Pues bien. DE SAINT-ANGE: ¿Y de qué sexo la deseas? EUGENIA: ¡Del mío! DOLMANCÉ: Y bien. EUGENIA. haría la fe- licidad de mi vida!. como antes: ¡Una víctima... por eso el hombre sabio y lleno de desprecio hacia ellas las tolera. eres deliciosa. qué imaginación!. ¡Haced lo que queráis con él! DOLMANCÉ: Esperad a que disponga este goce de una manera algo lujuriosa. SRA. son muy malas para el individuo que la compone. Ven que te bese mil y mil veces. señora.) Ved. aquí está mi culo!. ¡Es absolutamente necesario que la dé por el culo una vez más! EUGENIA: ¿Tendré luego lo que pido? DOLMANCÉ: ¡Sí. Ven. extraviada: Quisiera una víctima. de caridad. Eugenia. dado que el interés personal está enfrentado siempre al interés general. buenas para la sociedad. querida. ¿estáis contenta con vuestra alumna? Sus progresos. yo te respondo de ello! EUGENIA: ¡Oh.. ¡Ojalá la fantasía de algunos crímenes inflame vuestra alma.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 63 vuestras bellas e inútiles virtudes de beneficencia. dioses. DE SAINT-ANGE: ¿Qué capricho te habita. loca!. ¡Oh. ten piedad de mí... SRA. ¿por qué se oponen a ello las leyes? DOLMANCÉ: Porque las leyes no están hechas para lo particular. esa fantasía está ya en mi corazón! SRA. que. ¡Oh. porque para una vez que lo protegen o le ofrecen garantías. para ahorrar su leche. Eugenia. querida. DE SAINT ANGE: ¿Y qué le harías? EUGENIA: ¡Todo!.. como hace con las serpientes y las víboras que. Eugenia: basta para demostrarlo la aprobación que les das.

) ¡Bien! Éste... córrete!.. EUGENIA: ¡Oh. el querido caballero... Y vos.. yo no encularé a vuestra querida Eugenia hasta que vuestro enorme miembro esté bien dentro en mi culo.. exponiendo sus hermo- sas nalgas a mis besos. me llena de leche. señora.. palpitante: ¡Ay. santo Dios!. tiene catorce pul- gadas de largo por diez de contorno. sí... trabajo para mí.. ¡Ay. Piensa en nuestros principios..) DOLMANCÉ: Caballero. bien. Eugenia. Te lo advierto. que sin decir una palabra se la menea suavemente oyéndonos.. quiero que os convirtáis vos en el mío.. qué hermoso tra- sero!... ¡no siento más que placer!.... ardo de lubricidad! (Se colocan en esa postura.... ¡Ay. la entrada de su coño está inun- dada. poneos esto a la cintura. ¡Santo Dios. ahí tenéis a vuestra pequeña libertina llena todavía de leche. la postura se rompe. ayuda a tu hermana para que se pasme en tus brazos. de veras. ¿Te la meneo bien...) EL CABALLERO: ¿Estoy bien de esta manera? DOLMANCÉ: Un poco más arriba el culo. penetrad. voy a joder tu culo sin prepararlo. amigo mío. No resisto más. según el número. señora. y en esa postura ofréceme las nalgas: voy a joderte mientras Agustín me encula. EL CABALLERO: ¡A fe que como tú quieras! ¿Puedo sentir otra cosa que placer en el seno de esta muchacha? (La besa y la masturba.. ¡córrete. ahora puedes hacer lo que quieras!.) Mirad. EUGENIA: ¡Me matas!. santo Dios!.. teniendo mi aparato en un culo. voy a lanzar al fondo de tus entrañas la leche ardiente que se exhala. ¡ahora. ¡Ya está! ¡Ya está. follad a vuestra puta. Yo recibo la del culo del caba- llero. que tu ano presio- ne mi polla.. DOLMANCÉ: Me guardaré mucho de ello: se pierde la mitad del placer con esas tontas atenciones.. (Todo se dispone así.. Dolmancé.. ángel mío. sin preparación. amor mío. agita tus nalgas.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 64 de no correrse. y nuestro héroe escoge el más temible. masturbadla.. ángel mío... Ya está ahí.. señora.. y en cuanto a vos.. y al cabo de un instante perseguidora!. ¡Ay. jodedme. yo se la menearé por debajo. ponme buen culo.. es decir. hundiéndole ligeramente un dedo en el coño. víctima un momento. ángel mío. a pesar suyo... tras haber sido yo vuestro marido. como eres tú quien va a desflorar a esta hermosa niña.. empujad. menearé una polla con cada mano.. me pones en las nubes!.. hermosa mía!.. y voy a reventaros con esto. es una de las cosas más deliciosas que se pueden hacer. libertino?. de Saint Ange abre un cofre que está lleno de ellos. amiga. la mía se une a ella. Tú. EUGENIA. ¡En- tra!. Eugenia. SRA... caballero.. mientras la Sra. Prepara por lo menos el camino.. jodido bujarrón de dios! ¡Me muero! (Se retira.. Agustín.) 64 Librodot . querido amor.. señora. ca- ballero.. sí.. DOLMANCÉ: ¡Rediós! ¡He llegado al fondo! EUGENIA: ¡Ay. y dadme ahora los golpes más terribles. DE SAINT-ANGE: Estáis loco... ¡poneos el más enorme de vues- tros consoladores! (La Sra. de Saint Ange acaricia el clítoris de Eugenia. Eugenia.. ¡Nada de piedad. qué placer me darías! ¡Ay. DOLMANCÉ: ¡Cuánto me gusta menear esta gruesa polla encima del clítoris de una virgen!. frotad vigorosamente su clítoris todo mojado de esperma. DOLMANCÉ: No temáis nada. me desgarras!. ahí. lo soy y quiero serlo.. tendrá a bien tenderse sobre los hombros de Eugenia.

. Vamos.) ¡No.. Dolmancé. moriré. te digo que tiene que entrar.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 65 DOLMANCÉ: En cuanto a mí. libertina. ángel mío.. ya me dirás si no valen más los culos que los coños. de- vuelve al caballero lo que él te hace. aunque tenga que des- garrarla. EL CABALLERO: Grita cuanto quieras... moriría! El vuestro es más pe- queño. os lo suplico! DOLIMANCÉ: Es imposible.. por tanto. Agustín! ¡Cuánto tardas en decidirte! AGUSTÍN: ¡Maldita zea! ¡Zeñorez.... Yo lo he hecho y volveré a hacerlo.. ¿La desfloramos? EUGENIA: ¡Oh. querido. gritaré que me están asesinando!. caballero.. sosteniendo con toda la mano su polla tiesa: ¡Sí.. pero ten cuidado. como suponéis. guardo para la Sra. te aseguro que saco mucho más contigo de lo que saqué con Eugenia. las lágrimas corren por sus mejillas.. Dolmancé. que no ez tan bonito. puesto que va a ser él quien coja tus primicias. Pero el ardiente deseo que tengo de ser jo- dida me hace atreverme a todo sin temer nada. santo Dios! ¡Qué empresa!. ¿por qué quejarse? Es la naturaleza: cada cual predica para su santo.. pasar por ello! EUGENIA: ¡Despacio.. verídico Agustín. ez que acaba de corrérzeme ahí juntito a enta gentil tortolita. ¡Sí. sólo él es digno de cogerlas: no le quitemos sus derechos.. no es. Vamos. más suave. de veras. pequeña bribona. penetra. mira la peque- ñez del estrecho que vas a enfilar: ¿hay alguna proporción entre el contenido y el conti- nente? EUGENIA: ¡Oh. me corro!.. SRA. eso es inevitable!. ¡Ají! ¡Ají! ¡Ají!.. rediós. pero en interés mismo de tus placeres... pierdo la cabeza.. cielos. señora. y cuando tengas algo más de experiencia. tan fresca. no quiero que me lo haga él. DOLIMANCÉ: Yo en cambio seré prudente... EUGENIA: Y bien que se la meneo. no puedo aguantar!... (Se debate. no quiero que entre! ¡Si seguís. querido.... ¡Santo Dios! ¡Estoy fuera de mí!.. me per- mitiréis que no empiece a mi edad. porque desafío a que alguien diga que mi Eugenia no es la muchacha más hermosa de París! ¡Oh. SRA. Hermana mía. pues. EL CABALLERO. nunca en mi vida he jodido un coño. ¡Tened piedad de mi estado. ¡eso es lo que se dice atenerse demasiado a sus prin- cipios! DOLMANCÉ: No tanto como debiera. y quereiz que ahora ze ponga tieza en zeguida para vueztro culo. EUGENIA: ¡Qué barbarie! DOLMANCÉ: ¡Ah. sí. ¡tanta diferencia es la que hay entre el culo de un muchacho y el de una muchacha!. no puedo más. ¡Y bien...) ¡Socorro! ¡Querida amiga!. a ti me entrego.. aunque hayas de reventar mil veces. menéasela. no. ¡Ah... Sólo pretendía poner en trance este her- moso culo.... Eugenia. señor!. DE SAINT-ANGE: Adelante. ¡Dame por el culo. le beso. joder! ¿Puede ser uno delicado cuando la tiene tiesa? 65 Librodot ... señor.. sigue penetrando. ami- gos míos. ya estás a punto!.. vamos. (Ella grita. joder! ¡Es necesario que penetre!. llevar mi culto hasta el fanatismo. preocúpate sólo de ti: tienes razón... maldita zea! DOLMANCÉ: ¡Imbécil! Pero. de Saint-Auge la leche acumulada: nada me divierte tanto como empezar en un culo la operación que quiero terminar en otro. sostenedle cada uno una pierna. ¡que sólo a vos deba yo esta operación. DE SAINT-ANGE: ¡Rechazar una desfloración. aunque tenga que atravesarla.. Vuestras primicias pertenecen al caballero. caballero.. me muero... es preciso. tan linda como ésta. porque estoy seguro de que muchos de mis cofrades no os la meterían por el culo.

EUGENIA: ¡Por Agustín!... verdugo. DOLMANCÉ.... gran payaso!. ¡Aho- ra que todavía sangro!. pordioz. ¡Ay. ¡Mirad cómo corre su sangre! EUGENIA: ¡Anda.. Pero vuestro ano se aprieta. cómo golpeáis!.. ¡Ay.. ¡Así te correrás más deliciosamente! ¡Cómo la masturbáis. qué divino estar así entre el hermano y la hermana! SRA. joder! ¡Me revienta!. ¡Anda. No sé a cuál atender. te adoro!.. jode!.... apoderándose de Eugenía: ¡Que no. haciéndolo: Acepto.. Sí.. ¡Ya ha llegado al fondo!. santo dios!....... sol mío.. ¡Oh. ¡Ya ha llegado. que me co- rro!. desgárrame si quieres.. Dolmancé.. creo que estaría ya muerta.. el buja- rrón! ¡Cómo clava!... ¡Bésame. mientras estén abiertos los caminos.) EUGENIA: ¡Ay. santo cielo..) DOLMANCÉ: Mi parecer es que.. ¡Ay. ya eztoy preparado! ¡Cuando ze trata de trincar a ezta niñi- ta... ¡Queréis matarme.. zeñorita: ezo no ha hecho nunca mo- rir a nadie. Ya lo veo. santo cielo!.. así. corazón mío: tienes que sufrirla.... ¡Ay........ DOLMANCÉ. EUGENIA: ¡Ay... Dolmancé le ha sobado el culo y los cojones. DOLMANCÉ: ¡Un momento. cuánta leche me va a costar este doble goce!... deprisa!. acercaos. (El caba- llero descarga. ¡Camina despacio.. empújala hasta el fondo de mi matriz. el jodido!. ¡Empuja! ¡Empuja. venga.. mira qué tiesa está!. el dolor cede ante el placer.. Eugenia. señora. jardinero. Rocía con tu leche las llagas con que me has cubierto. mientras él jodía. amiga mía. Es digna de sustituirme. tigre!. un momento!: tienes que ofrecerme el cu- lo mientras la jodes. señora de Saint-Ange: os he prometido encularos.. mientras tanto.. ¿Tenéis ganas de matarme? SRA. ¡Joder! ¡Vaya virginidad del diablo!. cambiemos de mano. hijo.... Mira... AGUSTÍN: ¡Ay... vendría.... devolverá sobre tus nalgas los golpes de verga con que acabas de ensangrentar las de Eugenia. Es encenderme por dos partes... ahora me río!. vamos a corrernos al mismo tiempo. Ya corre. ¡Qué grandes placeres rechazarían por un pequeño dolor!. de Saint Ange acariciaba el clítoris de Eugenia.. dezde Roma a piez. ¡Pobres de las jóvenes que se asusten ante semejante ataque!. lo tendrás. Creo que nunca tuve tanto placer. que el caballero me azote! (Se colocan.. pequeña bribo- na!.. ¡Una polla de ese tamaño!. para hacerle conocer los placeres de estar entre dos. qué garrote!. bésame. bésame.. La postura se deshace. ¿puede hacerse un cambio más rápido que éste? EUGENIA: ¡Cómo! ¡Los dos sobre mí.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 66 EL CABALLERO: ¡Miradla! ¡Ya está! ¡Ya está. ¡Mientras tanto. tenía bas- tante con este ganso. DE SAINT-ANDE.. Agustín joda inmediatamente a la pequeña bribona. y yo encularé a mi hermana que.. caballero. Sin esta sensual eyaculación. ¡Hala. pero colocaos de modo que al joderos esté en condiciones de azotar a Eugenia.. 66 Librodot ... a Dolmancé: ¡Jode.. estoy a punto de desvanecerme!.. cómo de- be de endulzar ese ligero dedo los males que Agustín y yo le hacemos!. ¿me imitas? ¡Oh.. pero la sentencia se ha pronunciado y es inapelable. pasa rápidamente del culo de mi hermana al de Eugenia.. te compadezco. ¡Ay. EL CABALLERO. EL CABALLERO: Dolmancé.. empuñando la enorme polla de Agustín: ¡Mira.. me ponéis al rojo las nalgas... y mantendré mi palabra. ¡Me mue- ro!. y la Sra. Vaya... AGUSTÍN. azotando con toda su fuerza: ¡Lo tendrás.. una vez que está dentro no es nada!: todos los dolores se olvidan. Saint-Ange.. amigo mío. eso está claro!.. DE SAINT-ANGE: Amor mío...

Amigos míos. Dolmancé. UNESFUERZO MÁS SI QUERÉIS SER REPUBLICANOS La religión Vengo a ofrecer grandes ideas..) Y bien. DOLMANCÉ: ¡Bueno! ¿Cuál es el objeto. habré contribuido algo al progreso de las luces. al menos algunas quedarán... Estoy anona- dada. Proseguid mi instrucción. apagad mis remordimientos. sobre el que queréis que os instru- ya? EUGENIA: Me gustaría saber si las costumbres son verdaderamente necesarias a un gobierno. es el medio de hacer una alumna perfecta. si no todas agradan. A fe que es un título singular: promete mucho.. alentadme...) Franceses. querida.. (La postura se rompe. DE SAINT-ANGE: Agustín. DOLMANCÉ: ¡Qué bella está así! EUGENIA: ¡Os detesto. tú que posees una hermosa voz. serán pensadas. ¿Cree al- guien que esa meta se alcanza cuando nos hayan dado leyes? Que nadie lo crea..Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 67 cómo jura la bribona!.. que sólo quiero vivir en el crimen? Sentémonos y charlemos un instante: no puedo más. este rudo campesino me inunda: me lo lanza al fondo de mis entrañas. caballero. veo con pena la lentitud con que tratamos de llegar a la me- ta. pero no te alejes. me habéis rechazado!. y con ello que- daré satisfecho. Eugenia. os perdono. EUGENIA: ¡Desde luego! SRA.. Pero me habéis puesto en un estado. he comprado en el Palacio de la Igualdad26 un folleto que. córrete. es preciso que un poco de teoría suceda a la prácti- ca. ¡cómo! ¡Los dos a la vez. en una agitación. léenos esto.. córrete. (Lee. ¿Qué ha- 26 El Palais Royal..... ¿Ahora soy lo suficientemente puta?. las escucharán.. DOLMANCÉ: ¡Ah. tocaremos la campanilla cuando sea preciso que vengas. No lo oculto. recibid mi leche: se une a la vuestra. ¡Cómo no había de adoptarlos yo. con inquietud siento que estamos en vísperas de no alcanzarla una vez más.. EL CABALLERO: Empiezo. la alusión apunta a Philippe Egalité. amor mío. en la embriaguez en que me encuentro. sí. esto a ti no te incumbe.. un esfuerzo más si queréis ser re- publicanos.. si su influencia tiene algún peso sobre el genio de la nación...... pardiez! Al salir de casa esta mañana... juro que. si fuera preciso llegaría a ha- cerme joder en medio de las calles!. DE SAINT-ANGE: Es justo. ¡Ay.. DOLMANCI: O mucho me equivoco o debe de responder perfectamente a la pregunta de Eugenia. y debo respetar los principios que llevan a los extra- víos. ¿estás contenta con tu alumna?. DOLMANCÉ: ¿Podía acaso contrariar mis dogmas? EUGENIA: Entonces. santo cielo!.. [Nota del T] 67 Librodot .. y decidme algo que me consuele de los excesos a que me he entregado. Acaba de salir de las prensas.. de creer al título.. DE SAINT ANGE: Veamos. SRA.. FRANCESES.. debe de responder necesariamente a vuestra pregunta. SRA. ¡Oh. jodedores míos!.. Dolmancé.

volverían a encadenaros a los reyes. sin embargo. de su superstición. que sea algo así como su desarrollo. vicios que siempre renacen en esa horda impura. para siempre todo lo que un día puede destruir vuestra obra. sino también la autoridad que le han hecho perder? ¿Y cuántos seres débiles y pusilánimes no se volve- rán pronto esclavos de este ambicioso tonsurado? ¿Por qué no se piensa que los in- convenientes que han existido pueden renacer aún? En la infancia de la Iglesia cristia- na. vosotros que tenéis la hoz en la mano. por desgracia para él. quién los había conducido allí? ¿No fueron los medios que les proporcionaba la re- ligión? Ahora bien. pese a su juramento. de sus prejuicios. y vuestro edificio republicano. Vieran los sacerdotes lo que son hoy? Ya veis adónde habían llegado. y qué. la pondrían pronto bajo el yugo que su energía acaba de romper. se necesita una religión que vaya con las costumbres. falto de bases. la de un vil histrión de Judea. porque el po- der de éstos siempre apuntaló el de aquéllos. Franceses. y no la moral en la religión. la estrechez de miras. la insulsez de los dogmas y de los misterios de esa indigna y fabulosa religión. debéis estar totalmente convencidos de que vuestro sistema de libertad y de igualdad contraría demasiado abiertamente a los ministros de los altares de Cristo para que haya alguna vez uno solo que la adopte de buena fe o no busque con moverlo si consigue recuperar algún dominio sobre las conciencias. sin religión? Necesitamos un culto. Aniquilad. compatriotas míos. propinad el último golpe al árbol de la su- perstición: no os contentéis con podar las ramas: desarraigad por entero una planta cu- yos efectos son tan contagiosos. Si. a esa religión y a quienes la predi- can. es deber vuestro. yo pregunto si puede suponerse que la de un esclavo de Tito. Ya se disipan 27 No tardaría tanto: El Concordato en 1801. sería vano jactarse de que el espíritu de un clero que ha jurado la constitución no es el de un clero refractario. se derrumbaría. pese a su pobreza. muy alejado de poder continuar el de Roma. la tiranía y el despotis- mo de los sacerdotes. No perdamos de vista que esta pueril religión era una de sus mejores armas en manos de nuestros tiranos: uno de sus primeros dogmas era dar al César lo que es del César. contando siempre con los mismos medios llegarán pronto al mismo fin. ¡Qué sacerdote. Antes de diez años27. comparando el estado a que acaban de reducirle con el que antes gozaba. y el Imperio en 1804. por un lado el orgullo. volverían a poseer el impe- rio de las almas que habían invadido. [Nota del T. si no la prohibís completamente. no ha de hacer cuanto de él dependa para recuperar no sólo la confianza. vuestros sacerdotes. no lo creáis. en medio de la religión cristiana. por otro la baje- za. Oh. y un culto hecho para el carácter de un republicano. no. puede convenir a una nación libre y guerrera que acaba de regenerarse. pues. el francés volviera a se- pultarse en las tinieblas del cristianismo. No. debilitando la altivez del alma republicana. como su necesaria secuela.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 68 ríamos con las leyes.] 68 Librodot . probidad vuestra.- pero nosotros hemos destronado a César y no queremos darle nada. Pensad que estando el fruto de vuestros trabajos reservado sólo a vuestros nietos. pueda mantenerla perpe- tuamente a la altura de esa libertad preciosa que constituye hoy día su único ídolo. Ahora bien. no dejar ni uno de estos gérmenes peligrosos que podrían volverles a sumir en el caos de que con tanto esfuerzo hemos salido. En un siglo en que esta- mos tan convencidos de que la religión debe apoyarse en la moral. elevando el alma. siempre hay vicios de estado que nunca pueden corregirse.

y como tenían la esperanza de ser adorados también ellos un día. Que el esclavo de un bergante coronado se arrodille. de realistas y de aristócratas. Ni un solo dios de estos grandes hombres estaba privado de energía. a los pies de un ídolo de pasta: ese objeto está hecho para su alma de barro. los pretendidos fieles. con una mano puesta en la venda que fascina sus ojos. tan justamente despreciada. No es ni ante las ro- dillas de un ser imaginario ni ante las de un vil impostor ante lo que un republicano de- be arrodillarse. Golpead sin miramientos su cabeza altiva y tembloro- sa. veremos si no es en su número donde está totalmente comprendida esa casta. hacían más: le co- municaban las virtudes del ser respetado. Europa espera de vosotros verse libre a un tiempo del cetro y del incensario. ya no puede ni dictarme leyes ni transmitirme luces. dejan los dioses de harina a los ratones. imitemos el de los romanos: las acciones. por su bajeza de miras. tenderá siempre. descaradamente alzados sobre las cenizas tanto de los Ca- tones como de los Brutos. la moral imposible de esa repugnante religión. Franceses. ¡quien puede servir a reyes debe adorar a dioses! Pero nosotros. si quiere. ¿arrastrarnos todavía humildemente bajo frenos tan despreciables? ¡An- tes morir mil veces que ser esclavos de nuevo! Puesto que creemos necesario un culto. compatriotas míos. El adorador de Minerva quería ser prudente. las ceremonias monstruosas. Tales ídolos sublimaban el alma. todos transmitían el fuego en que ellos mismos se abrasaban al alma de quien los veneraba. a las atroci- dades del antiguo régimen. los misterios espantosos. desde luego que no! Ese hombre. ¿Creéis de buena fe que me iba a dejar yo dominar por la opinión de un hombre al que acabo de ver a los pies del imbécil sacerdote de Jesús? ¡No. las pasiones. y ved si puede convenir a una república. Franceses. no le veo más que como un esclavo de los prejui- cios y de la superstición. al deser- tar del banquete católico.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 69 nuestros prejuicios. y que antes de dos meses el árbol de la libertad. ha suprimido los tem- plos. desde el momento en que ha podido someterse a las estupi- deces de una religión tan insulsa como teníamos la locura de admitir. Pensad que es imposible librarla de la tiranía monárquica sin romper al mismo tiempo los frenos de la superstición religiosa: los lazos de la una están demasia- do íntimamente ligados a la otra para que. la electrizaban. si dejáis subsistir una de las dos. está decidido a que el matrimonio sea sólo un acto civil. os lo repito. no volváis a caer pronto bajo el imperio de lo que habríais descuidado disolver. veremos entonces si no son todos enemigos irreconciliables del sistema actual. esos sí que eran ob- jetos respetables. Examinad con atención los dogmas absurdos. el tiempo de con- servar quizás algunos prosélitos. y Francia está perdida si en ella se lo venera to- davía. aspiraban a volverse al menos tan grandes como 69 Librodot . cubra con el peso de sus ramas victoriosas todos estos desprecia- bles ídolos del cristianismo. los héroes. Daos prisa: no deis a la santa Roma. nosotros. nosotros. Pongamos los ojos. siempre vil. ha derribado los ídolos. franceses. sobre los pocos individuos que permanecen adictos a ese culto insensato de nuestros padres. no os de- tengáis: Europa entera. Roma desapare- ció cuando se predicó el cristianismo. ya el pueblo abjura los absurdos católicos. El valor estaba en el corazón de aquél al que se veía a los pies de Marte. espera de vosotros el esfuerzo que debe arrancarla de su frente. dando sombra a los despojos de la cátedra de san Pedro. para convencernos de esta verdad. que se agita en todas direcciones para reprimir vuestra energía. sus únicos dioses deben ser ahora el valor y la libertad. los confesionarios rotos sirven en los fogones públicos.

el motor era inútil. Numa. o de heroísmo. esa imbécil religión28? El insulso im- postor de Nazaret29 ¿provoca en vosotros el nacimiento de alguna gran idea? Su sucia y repugnante madre. la impúdica María. se ha comprendido que ese dios quimérico. ¿Qué encontramos en cambio en los vanos dio- ses del cristianismo? ¿Qué os ofrece. Indudablemente hubo de ser así. y seguros de cautivar a los pueblos con la sanción de tales dioses. dando a nuestra alma ese grado de energía esencial a las virtudes republicanas. prudentemente inventado por los primeros legisladores. Despreciemos por tanto hoy día tanto el vano dios que los impostores han predicado como todas las sutilezas religiosas que se desprenden de su ridícula adopción. Es de sobra conocida la historia del in- 70 Librodot . por lo tanto.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 70 aquellos a los que tomaban por modelo. y en parte de la indiferencia y de la confusión de los gentiles. o de virtudes? Es tan cierto que esa estúpida religión no presta nada a las grandes ideas. podían muy bien hacerle decir sólo aquello que apoyaba las leyes ridículas con que pretendían esclavizarnos. Jesús y Mahoma. no era entre sus manos sino otro medio más para encadenarnos y que. estamos de vuelta de ese fantasma. Que la extinción total de los cultos figure. Licurgo. no es con ese sonajero como se puede divertir ya a hombres libres. No nos contentemos con romper los cetros. sólo él encenderá el verbo de los grandes hombres. a no ser por el embrutecimiento en que la superstición los mantiene. pulvericemos por siempre los ídolos: no hubo nun- ca más que un paso de la superstición a la realeza31. [Nota del T. Mahoma. 29 Quizá Sade piensa en un texto anónimo titulado Traité des trois Imposteurs. supieron asociar las divinidades que fabricaban a su desmesurada ambición. llevará al hombre a amarlas o a practi- carlas? Ni lo soñéis. de interrogarlos sólo a propósito. 28 Si alguien examina atentamente esta religión. en lugar de asumir lo que los pueblos de la Antigüedad tenían de bueno. y ahora el ateísmo es el único sistema de todas las personas que saben razonar. todos esos grandes bribones. todos esos grandes déspotas de nues- tras ideas. el agente necesario para imprimir ese movimiento se convertía en un ser ilusorio y que.] 30 Sade no parece hacer distinción entre teísmo y deísmo: el primero admite la posibilidad de Revela- ción. que ningún artista puede emplear sus atributos en los monumentos que alza. Jesucristo. Moisés. en los principios que propaguemos a toda Europa. por ser inherente el movimiento a la materia. tuvieron -cuidado siempre. y a la religión consagrar a los reyes. como se sabe. o de hacerles responder úni- camente aquello que creían que podía servirles. por tener que estar todo cuanto existe en movimiento por esencia. A medida que las luces ilustran se ha comprendido que. ¿Será en el teísmo30 puro donde encontraremos más motivos de grandeza y de eleva- ción? ¿Será en la adopción de una quimera que. mientras el mundo subsista. [Nota del T] 31 Seguid la historia de todos los pueblos: nunca los veréis cambiar el gobierno que tenían por un go- bierno monárquico. ¿os inspira algunas virtudes? ¿Y encontráis en los santos con que han adornado su Elíseo algún modelo de grandeza. reservándose el derecho de hacer hablar sólo ellos a ese fantasma. los cristianos pare- cen haber hecho su religión con la mezcla de los vicios que encontraron por todas partes. referido a Moisés. siempre veréis a los reyes apuntalar la religión. la mayoría de los adornos y ornamentos del palacio de los papas tiene sus mo- delos en el paganismo. y. en Roma mismo. encontrará que las impiedades de que está llena proce- den en parte de la ferocidad y de la inocencia de los judíos. que se había publicado en 1768. pregunto.

¿estáis destinados para siempre a pareceros al amo de esos dos bribones? 32 Robespierre fue guillotinado el 10 Termidor de 1794. Dios. del que el infame Robespierre32 ha querido sacar- lo33. no queremos ya a un dios sin extensión y que. sin embargo. pero ya no queremos al fabuloso autor de un universo que se mueve por sí mismo. a Hércules o a Palas. dicen. Un esfuer- zo más. no queremos ya un dios que perturba la naturaleza. debilidad y locura. jamás sus ritos. y hasta ahora no ha podido conseguir que se le honre convenientemente. derrocar sus alta- res y sus presbiterios? ¡Ah! Creed que del mismo modo renunciarán a su ridículo dios. Dios nos ha creado para adorarle. la religión es incoherente con el sistema de la libertad. no dejéis subsistir nin- guno. ¡Y cuánto más seguros no de- bemos estar de su retorno si el que dejáis vivir es positivamente la cuna de todos los demás! Basta de creer que la religión pueda ser útil al hombre. porque basta uno sólo para volver a traerlos todos. un ser amigo del orden y por cuyo gobierno todo está en desorden. Sí. Tengamos buenas leyes.] 33 Todas las religiones coinciden en ponderarnos la sabiduría y el poder íntimo de la divinidad. ¡Qué pobre diablo ese dios! 34 Aquí sólo tratamos de aquellos cuya reputación se halla establecida hace mucho tiempo. dicen. Las estatuas de Marte. ¿no han sentido los cam- pesinos necesidad del aniquilamiento del culto católico. la que conviene a los hombres libres. un dios todopoderoso que no cumple nunca lo que desea. ¡En buena hora! Dadnos pues. ¡Infortunados humanos!. lo habéis nota- do. desde el momento en que ese trono ha sido abatido. Hemos vuelto a poner los emblemas de la libertad sobre las bases que sostenían antaño a los tiranos. jamás sus dog- mas. lo di- vierte. desde que lo ha sido felizmente para siempre. en ese caso. Franceses. ciudadanos. ha creado el mundo para sí mismo. [Nota del T. precisamente el mismo día en que Sade salió de la cárcel. 71 Librodot . y lo relegamos por siempre al olvido. lo contiene. puesto que trabajáis por destruir todos los prejuicios. sus misterios o su moral convendrán a un republicano. de Minerva y de la Libertad serán colocadas en los lugares más tendente y del cocinero: Pasadme la pimienta. tal dios nos hace estremecernos de indignación. El hombre libre jamás se inclinará ante los dioses del cristianismo. Pero. reedifiquemos igualmente la efigie de los grandes hombres sobre los pedestales de esos polizontes adorados por el cristianismo34. que es el padre de la confusión. y sin dolor. que mueve al hombre en el momento en que el hombre se entrega a los horrores.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 71 puesto que uno de los primeros artículos de la consagración de los reyes era siempre el mantenimiento de la religión dominante como una de las bases políticas que mejor de- bían sostener su trono. tan contradictorio con los ver- daderos principios de la libertad? ¿No han visto sin temor. No. un ser soberanamente bueno que no hace más que descontentos. Devolvednos los dioses del paganismo. tratemos a todos los ídolos cristianos como hemos tra- tados a los de nuestros reyes. y pasamos nuestra vida burlándonos de él. sustituyamos ese indigno fantasma por los imponentes simulacros que ha- cían a Roma dueña del universo. y podremos prescindir de la religión. y yo os pasaré la mantequilla. De buena gana adoraremos a Júpiter. no temamos extirpar de igual modo lo que cons- tituía su sostén. Pero se necesita una para el pueblo. Dejemos de temer el efecto del ateísmo en nuestros campos. pero cuando nos exponen su conducta no encontramos más que imprudencia. llena todo con su inmensidad.

preparada por la estupidez de un pueblo es- clavizado. No bastará con amar para ser digno de esta corona. y valdrán más que los del nacimiento y de la riqueza que un tonto or- gullo exigía antaño. ¿Cómo podemos temer que la obra de la filosofía sea más penosa que la del despotismo? Son únicamente los sacerdotes los que todavía encadenan a los pies de su quimérico dios a este pueblo que tanto teméis ilumi- nar. recibirán el homenaje de los amantes. la grandeza de alma. lo bastante valiente para conducir a un monarca impúdico des- de la cima de las grandezas a los pies del cadalso. pregunto: ¿para qué puede. siempre suspendida sobre las pasiones? Por tanto. alejadlos de él y el velo caerá naturalmente. mucho más sa- bio de lo que imagináis. vosotros daréis los primeros golpes. será allí donde. será preciso haber merecido serlo: el heroísmo. levantados bajo un templo agreste. Creed que ese pueblo. que un pueblo que en estos pocos años ha sabido vencer tantos prejuicios. y hemos de trabajar sobre la opinión. mientras que del que hemos tenido sólo nace la debilidad de profesar crímenes. y en qué motivos hemos dé apoyarnos para prolongar su existencia? ¿Se me dirá que no estamos bastante maduros para consolidar aún nuestra revolución de una manera tan manifiesta? ¡Ah. lo estará muy pronto de los de la superstición. En una palabra. para bien y prosperidad de la república. Si es cierto que las pasiones ciegan. se otorgará la corona cívica al ciudadano que más lo haya merecido de la patria. ser- vir. ciudadanos. ¿cómo podemos suponer que los que están lejos de nosotros. por la mano de las Gracias. Este culto se aliará con la libertad a que servimos. el Himeneo y el Amor. aquel a quien la espada material de las leyes no detiene tampoco se detendrá por el temor moral de los suplicios del infierno. la humanidad. si está probado que es peligroso por sus demás efectos. lo será de sobra para inmolar. la encenderá. pero ja- más ha evitado una sola. vuestra educación nacional35 hará el resto. conciudadanos míos. Por lo menos.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 72 ostentosos de sus casas. liberado de los hierros de la tiranía.] 72 Librodot . puedan llegar a disipar esa nube que no disuelve siquiera la es- pada de las leyes. que ha sabido romper tantos frenos ridículos. si está demostrado que este suplemento de frenos impuesto por la idea de un dios se vuelve inútil. de los que se burla desde su infancia. [Nota del T. Venus. mientras que el teísmo es por esencia y por naturaleza el enemigo más mortal de la libertad a que noso- tros servimos. la animará. que se convierta en uno de vuestros cuidados 35 La fundación de la École Normale es contemporánea de la redacción del libro por Sade (1795). éstos son los títulos que se verá obligado a poner el amante a los pies de su amada. ¿Costó una gota de sangre cuando los ídolos paganos fueron destruidos en el Bajo Imperio? La revolución. Franceses. los talentos. para lo que os propongo. Creemos que un pue- blo lo bastante prudente. vuestro teísmo ha hecho cometer muchas fechorías. mucho menos de lo que la hemos atormenta- do en todos los sentidos desde la época de la caída de la Bastilla. Vosotros lo teméis si no tiene ese freno: ¡qué extravagancia! ¡Ah! ¡Creedlo. el camino que hemos recorrido desde el 89 era de otro tipo de dificultades que el que nos queda por recorrer. A la entrada de un bosque solitario. allí celebrarán una fiesta todos los años. pero pongámonos pronto a la tarea. de ese culto saldrán algunas virtudes. se realizó sin el menor obstáculo. un civismo a toda prueba. pues. la mantendrá. como lo están los castigos anun- ciados por vuestro dios. un fantasma mucho más ilusorio de lo que podía serlo el de un rey. la belleza co- ronará a la constancia. que su efecto es tender ante nuestros ojos una nube que nos oculte los peligros de que están rodeadas.

por tanto. harán derrumbarse el edificio y se convertirán en malvados sólo porque creerán que la religión que han derribado les prohibía serlo. y esta ley que rige a todos los hombres será siempre la más segura de todas. añadiréis. se cree todo y no se analiza nada. que es mucho menos esencial entender la naturaleza que gozar de ella y respetar sus leyes. tan descuida da en la edu- cación religiosa. y la experiencia sólo se adquiere mediante el ejercicio de los sentidos. hacedles sentir que esa felicidad consiste en hacer a los demás tan afortunados como nosotros mismos deseamos serlo. como antaño cometíais la locura de hacerlo. ¿Cómo. Evítese. sin vuestras fábulas religiosas. es que. El hombre tiene miedo. se cesa de razo- nar. es que. añadiréis. por excelentes principios sociales. Si quieren que por encima de todo les habléis de un creador. que estas leyes son tan sabias como simples. de donde se sigue que los principios religiosos no se refieren evidentemente a nada y no son en modo alguno innatos. La incertidumbre en que el hombre se encuentra en relación a su Dios es precisamente el motivo que lo vincula a su religión. que evidentemente es una idea sin objeto? Una idea semejante. cuando se tiene miedo. no habiendo tenido comienzo jamás y no debiendo tener nunca fin. con que fatigáis los jóvenes órganos de vuestros hijos. apenas hayan reconocido vues- tros alumnos la futilidad de las bases. Reemplazad las tonterías deíficas. que tenga ante todo por base esa moral esencial. habiendo sido siempre las cosas lo que son. en las tinieblas. proseguiréis. he ahí las dos bases de todas las religiones. todo principio es un juicio. La ignorancia y el miedo. Si colocáis esas verdades sobre las quimeras cristianas. el miedo se vuelve habitual en él y se convierte en necesidad. que les pruebe que el conocimiento de un dios. mezclar ninguna fábula religiosa a esta educación nacional. serán personas honestas por egoísmo. proseguiréis. Ha- ciéndoles sentir en cambio la necesidad de la virtud únicamente porque su propia felici- dad depende de ella. bastan para su felicidad indi- vidual. y. seguiréis diciéndoles. y que los hombres tienen esa idea desde el vientre de su madre. sean instrui- dos en sus deberes para con la sociedad. No perdamos nunca de vista que son hombres libres lo que queremos formar y no viles adoradores de un dios. enseñadles a amar las virtudes de que apenas les hablabais antaño y que. Pero esto es falso. que en lugar de aprender a recitar fútiles plegarias que tendrán a gloria olvidar cuando tengan dieciséis años. ase- guran que la idea de Dios es innata. ¿cuál puede representarnos la idea de Dios. jamás sirve a su felicidad. les han recomendado desconfiar de su razón. con el mayor cui- dado. responded que. ¿no es tan imposible como los efectos sin causa? Una idea sin prototipo ¿es algo más que una quimera? Algunos doctores. ha podido persuadirse a seres razonables de que la cosa más difícil de comprender era la más esencial para ellos? Es que les han asustado mucho. todo juicio es el efecto de la experiencia. tanto fisico como moral. y que no serán más felices admitiendo como causa de lo que no comprenden algo que comprenden aún menos. Todas nuestras ideas son representaciones de objetos que nos llaman la atención.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 73 prioritarios. muy peli- groso a menudo para los hombres. sobre todo. Decidles que es imposible pa- ra los hombres tener ideas verdaderas de un ser que no actúa sobre ninguno de nuestros sentidos. le resulta tan inútil como imposible al hombre poder remontarse a un origen imaginario que no explicaría nada y que nada cambiaría. Que un filósofo sencillo enseñe a estos nuevos alumnos las sublimidades incom- prensibles de la naturaleza. cuando el cere- bro está turbado. que están escritas en el corazón de todos los hombres y que basta con preguntar a ese corazón para discernir sus impulsos. creería que le falta algo si no tu- 73 Librodot .

buenos esposos. Que las blasfemias más insultantes. Pero si. y que un premio considerable. el primer rey y el primer emperador de Roma. a fin de acabar de extirpar en el corazón y en la memoria de los hombres esos terribles juguetes de nuestra infancia. No. Numa y Augusto. y se colocarán en ellas los mismos colosos. que ningún terror religioso vendrá a turbar su genio. haréis hombres tan unidos a la libertad de su país que ninguna idea de servidumbre po- drá presentarse ya a su espíritu. no será obrando igual que ellos como obligaréis a sentir horror por quienes las ejercían. ¿qué ocurrirá? Se volverá a construir sobre esas bases. porque se convertirá en el único sentimiento dominante. En seis meses todo habrá acabado: vuestro infa- me Dios será nada. no asesinéis. que se vinculen a este oficio tan noble para un republicano. no son seguidos estos consejos. al primero de esos benditos charlatanes que venga a hablarnos todavía de Dios o de religión. sin cesar de temer la espada de las leyes. y haréis buenos ciudadanos. Que nadie dude de que las religiones son la cuna del despotismo. sin dejar de ser honesto. vuestra segunda generación está segu- ra y vuestra obra. al destruir al uno. una prisión perpetua será la pena que caiga sobre quien incurra dos veces en las mismas faltas. haréis buenos guerreros. no desterréis: esas atrocidades son propias de los reyes o de los malvados que los imitaron. Desde todos los tiempos. ni matanzas ni deportaciones: todos estos horrores están demasiado lejos de mi alma para osar conce- birlos un minuto siquiera. basta con ridiculizar a quienes los sirven. Condenemos a ser escarnecido. buenos padres. No propongo. [Nota del T] 74 Librodot . deje a sus compatriotas una guadaña para derribar todos esos fantas- mas y un corazón recto para odiarlos. las obras más ateas sean autorizadas plenamente en seguida. Volved luego a la utilidad de la moral: dadles so- bre ese gran tema muchos más ejemplos que lecciones. con la cruel diferencia de que esta vez serán cimentadas con tal fuerza que ni vuestra generación ni las que la sigan logra- rán derribarlas. ridiculizado. reinará con toda su fuer- za y con toda su pureza. destruyamos para siempre toda idea de Dios y hagamos soldados de sus sacerdotes. Sólo hemos de emplear la fuerza con- tra los ídolos. Sí. sin embargo. los sarcasmos de Juliano perju- dicaron más a la religión cristiana que todos los suplicios de Nerón. se debe zapar al otro. algunos lo son ya. por temor o pusilanimidad. entonces. y nin- guna idea extraña debilitará su energía. se convertirá en ley del universo. el primero de todos los déspotas fue un sacerdote.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 74 viera nada que esperar o que temer36. porque se habrá com- 36 La crítica ha descubierto en estos pasajes detalles textuales de las ideas de Holbach. Heliogábalo fue sacerdote del Sol. en todos los siglos. único objeto de nuestros des- precios. cubierto de barro en todas las en- crucijadas de las mayores ciudades de Francia. si se deja subsistir las bases del edificio que se había creído destruir. consolidada por ella. muchas más pruebas que libros. se asocian uno y otro al sacerdocio. discernido por la nación. pero que no vuelvan a hablar ni de su ser quimérico ni de su religión fabuladora. por la sencilla razón de que el primero servirá siempre de ley al segundo. Entonces el verdadero patriotismo estallará en todas las almas. hubo entre el despotismo y la religión tal conexión que está demostra- do de sobra que. y esto sin dejar de ser justo o celoso de la estima de los demás. habiendo demostrado todo so- bre esta materia. habiendo dicho todo. que se saque a concurso la obra más capaz de iluminar por fin a los europeos en materia tan importante. Constantino y Clodoveo fueron antes abades que soberanos. sea recompensa de quien.

van a anularse aquí. criaturas necesitadas de la naturaleza como las plantas y los animales. pesando y examinando bien las cosas. en una palabra. Por último. es imposible que el ciudadano de un Estado libre se comporte como el esclavo de un rey déspota. Franceses. Aquellos que su conciencia y su credulidad le imponen para con el Ser Supremo. en razón de la necesidad que tiene de unos y de otras. la primera parte de estos deberes. Las costumbres Tras haber demostrado que el teísmo no conviene en modo alguno a un gobierno re- publicano. sobre todo porque son las costumbres las que van a servir de motivos a las leyes que han de promulgarse. o más filosóficamente aun. ni el temor a males mayores que los que nos envía la naturaleza. esa certeza aniquila de un solo golpe. bajo un gobierno que no conoce ya ni reyes ni religiones de- ben desaparecer asimismo en un Estado republicano. que con un poco más ha de concederse la de acción. estamos aquí porque era imposible que dejáramos de estar. aquellos que sólo tienen relación con él. todos ellos co- nocidos bajo los nombres vagos e indefinidos de impiedad. ciudadanos. porque. que debían exigir tanto más cuanto que necesitaban imponer frenos para hacerse respetables o inaborda- bles a sus súbditos. cuya única guía es la virtud. otras fechorías. como puede verse. os quedan muchos menos crímenes que poder castigar. de sus relaciones entre sí. y luego las medire- mos con los verdaderos deberes de un republicano. cuanto ella nos inspira se convertiría en medida muy insegura para re- gular con precisión lo que está bien o lo que está mal. una multitud de pequeños errores. es decir de aquellos por los que nos creemos falsamente responsables para con la divinidad. lo que debe conducir a un republicano. como el remordimiento su úni- co freno. de pequeños delitos sociales. blasfemia.. La certeza en que debemos estar de que ningún dios ha tenido nada que ver con noso- tros y de que. determinan de un modo absolutamente distinto su comportamiento en el mundo. pensad. y que salvo aquello que choca directamente a las bases del gobierno. sólo es verdaderamente criminal aquello que la ley reprueba. en una palabra. ateís- mo.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 75 prendido que el verdadero amigo de la patria no debe ser arrastrado por quimeras. Desde tiempos inmemoriales los deberes del hombre han sido considerados bajo las tres relaciones distintas siguientes: 1. Aquellos que está obligado a cumplir con sus hermanos. conocidas bajo los nombres de regicidio o de sacrilegio. me parece necesario probar que a las costumbres francesas tampoco les con- viene más. las diferencias de sus intereses. de sus de- beres. Tras conceder la libertad de con- ciencia y la de prensa. considerados muy esenciales bajo el gobierno de los reyes. sacrilegio. como el esclavo de los reyes. Pero para desarrollar mejor mis ideas sobre un tema tan esencial. Este artículo es esencial. etc. que Atenas castigó tan injustamente en Alci- 75 Librodot . ni la esperanza frívola de un mundo mejor. 3. porque en la práctica hay muy pocas ac- ciones criminales en una sociedad cuyas bases se fundan en la libertad y la igualdad. al dictarnos la naturaleza tantos vicios como virtudes en razón de nuestra organización. que no es. 2. sois demasiado ilustrados para no datos cuenta de que un gobierno nuevo va a necesitar costumbres nuevas. todos aquellos. vamos a clasificar las diferentes acciones de la vida del hombre que hasta ahora se ha convenido denominar criminales.

En la profunda ignorancia en que es- tamos. Creo que basta esto para demostrar sobradamente que no debe promulgarse ninguna ley contra los delitos religiosos. franceses. quien ofende una quimera. querer. Nada sería probablemente más sublime si fuera posible que lo falso pudiese llevar alguna vez los caracteres de la belleza. y de la teocracia reedificada nacerá pronto la aristo- cracia. esta clase es. ahora bien. sobre la balanza de la igualdad. como a amigos que la naturaleza nos da. indudablemente. decidir sobre la naturaleza de lo que con- tenta o desagrada a ese ridículo fantasma de su imaginación. sienta bases tan llenas de sofismas que resulta imposible admitirlas. en una infinidad de pruebas no sólo discordantes entre sí. protegerán pronto las opiniones. y su memoria. desearía que fuéramos libre de reírnos o bur- larnos de todos. y la opinión caerá por sí misma. Por eso no me limitaría a permitir con indiferencia todos los cultos. La moral cristiana. porque. pulverizadlos jugando. sería necesariamente adoptar un partido e influir. desde entonces. y con los que debemos vivir tanto mejor en un Estado republicano cuanto que la desaparición de las distancias debe necesariamente estrechar los lazos.] 38 Cada pueblo pretende que su religión es la mejor. fuesen vistos como comediantes en una escena. Si hay algo extravagante en el mundo es ver a los hombres. Esa absurda moral nos dice que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. y en cuanto vuelva a discutirse sobre las religiones. para convencernos. que los hombres. demasiado vaga en las relaciones del hombre con sus semejantes. que no conocen a su dios y lo que ese dios pueda exigir más que se- gún sus limitadas ideas. ¿cuál de ellas puede agradar a un Dios.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 76 bíades y Francia en el infortunado La Barre37. todos los peligros que conllevan renacerán al punto en tropel si ponéis en ello capricho o importancia. lo más seguro es indudablemente proscribirlas. pero sólo burlándoos de ellos los destruiréis. aniquilada por la preferencia o la protección otorgada a una de ellas. primera ley de vuestro nuevo gobierno. nada de dioses. logró ser rehabilitada por la Convención. defendida por Voltaire ese mismo año. si no queréis que su funesto imperio nos vuelva a sumir pronto en todos los ho- rrores del despotismo. [Nota del T. No derribéis su ídolos con cólera. desaparecerá pronto del gobierno. y se apoya. nada ofende. puesto que tenemos la certeza moral de que todas son supercherías: por eso ninguna puede agradar más que las otras a un dios que no existe. la más extensa. Por eso nunca podrá repetirse demasiado: nada de dioses. de cuya repre- sentación cada cual puede ir a reírse. Pasemos a los segundos deberes del hombre. 76 Librodot . pron- to adquirirán la seriedad que las vuelve importantes. sin embargo. puesto que eso va contra todas las leyes de la naturaleza y puesto que sólo su órgano debe dirigir todas las acciones de nuestra vida. a los que lo vinculan a sus semejantes. se trata únicamente de amar a nuestros semejantes como a hermanos. y sería la última inconsecuencia castigar a quienes ultrajan o desprecian un culto cuya priori- dad sobre los demás nada demuestra con evidencia. o prohibirlas a todas por igual. debemos proteger a todas igualmente. reunidos en un templo cualquiera para invocar al Eterno según su gusto. suponiendo que haya un Dios? Si somos sabios. porque cuando se quiere edificar principios hay que guardarse mucho de darles sofismas por base. Si no veis las religiones desde este enfoque. 37 Fue ajusticiado en 1766. volverán a pelearse por las religio- nes38. sino casi todas contradictorias. No se trata de amar a los semejantes como a uno mismo. la igualdad.

Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 77 Que la humanidad. más fríos o más atrabiliarios. causados por la impureza. sobre todo. pero las leyes pue- den ser tan dulces. Sea. como hay tal o cual remedio que no puede convenir a tal o cual temperamento. como espero. como vemos. como fuere. y aun exigiría yo que ese pequeño número de leyes sea susceptible de poder adaptarse fácilmente a todos los distintos caracteres. el hombre recibe de la naturaleza impresiones que pueden ha- cer perdonar esa acción. y cumplámoslos cada uno con el sencillo grado de energía que en este punto nos ha dado la naturaleza. sobre el nuevo Código que se nos prepara39. todas las dulzuras que los demás encuentran. tenemos dos menos de golpe. mientras que la ley. injusta. aquellos delitos que. puedan fácilmente plegarse a ellas. porque la ley. y que esa aritmética sólo puede ser familiar a los verdugos o a los imbéciles. sin ultrajar a la naturaleza (y eso es lo que demostraré). y el asesinato. Convengo en que no pueden hacerse tantas leyes como hombres. porque se comete día tras día a los pies del cadalso. Ahora bien. no podría acceder a las pasiones que pueden legitimar en el hombre el acto cruel del asesinato. fría por sí misma. pero serán aceptadas por personas instruidas. en cambio. en tan pequeño número. Hay que su- primir esa pena. de acabar para siempre con la atrocidad de la pena de muerte. puedan haber recibido de esta madre común la total libertad de atentar contra la vida de otros. porque hay que convenir que sería un ab- surdo palpable querer prescribir leyes universales. y. ¡cuál no sería el colmo de vuestra injusticia si cas- tigaseis con la ley a quien le resulta imposible plegarse a la ley! La iniquidad que come- teríais ¿no será igual a aquella de la que os haríais culpable si quisierais forzar a un cie- go a discernir los colores? De estos primeros principios se desprende. es una injusticia espantosa exigir que hombres de carac- teres desiguales se plieguen a las leyes generales: lo que a uno le va. en resumen. a otro no le va. a quienes las dirijo. inadmisible. porque toda ley que atente contra la vida de un hombre es imprac- ticable. en fin. es imposible que tenga los mismos derechos. el robo. la beneficencia nos prescriban según esto nuestros deberes recíprocos. la fraternidad. no sienten en estos lazos. de este proceder resulta evidentemente que en lugar de un hombre menos. [Nota del T ] 77 Librodot . sino que es imposible que la ley pueda obtener idéntico privilegio. e influirán. en razón del indi- viduo al que habrían de afectar. Y no es. porque no hay peor cálculo que el de hacer morir a un hombre por haber matado a otro. no puede ser autorizada a permitirse los mismos extra- víos: sin tener los mismos motivos. La segunda razón por la que hay que acabar con la pena de muerte es que nunca ha reprimido el crimen. del carácter que sean. pueden afectar desagradablemente a los demás. como diré enseguida. este proceder sería tan ridículo como el de un general del ejército que quisiera que todos sus soldados fueran vestidos con un traje hecho a la misma medida. que todos los hombres. Está demostrado que la práctica de tal o cual virtud es imposible para ciertos hombres. que el espíritu de quien las dirija sea emplear mayor o menor severidad. sin censurar y sobre todo sin castigar a quienes. He ahí distinciones sabias y delicadas que escapan a muchas personas porque muy pocas per- sonas reflexionan. Todas estas 39 El nuevo código llamado de Napoleón se promulgaría el 21 de marzo de 1804. pese a ser tan conmovedores. siempre en oposición a la natu- raleza y sin recibir nada de ella. las fechorías que podemos cometer contra nuestros hermanos se reducen a cuatro principales: la calumnia. la necesidad de hacer leyes suaves. que no haya infinidad de ca- sos en que los hombres.

porque sólo a su única luz debe emprenderse un examen semejante. y así tenemos al malhe- chor mejor conocido. el calumniador habrá producido efectos bastante buenos. de pronunciar ninguna pena contra la calumnia. cuyas ideas han de ser grandes como la obra a la que se aplica. y menos aun en un gobierno como el nuestro. sobre todo en un gobierno en que tan esencial es conocer a los malvados y aumentar la energía de los buenos.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 78 acciones. que mayor mal hay en aumentar. como algo muy útil. y éstas me leerán sin peligro. al contrario. Para tales personas la calumnia no es más que un escrutinio depurador. ex- pongo ideas que desde la edad de razón se han identificado conmigo y a las que el in- fame despotismo de los tiranos se ha opuesto durante tantos siglos. sólo me dirijo a personas capaces de entenderme. in- cluso. más cercanos. le desafío a encontrar en ellos algo punible. En este caso hay incluso beneficio para la masa de las virtudes de la república. en cualquier caso. o cae sobre un ser virtuoso. tanto peor para quienes sólo saben captar el mal en las opiniones filosóficas. Supongamos que reina una influjo malsano en Hannover. que no se diga que hay riesgo en embotar. no corro otro riesgo que coger un acceso de fiebre. porque este hombre virtuoso y sensible. más unidos entre sí. susceptibles de corromperse con todo! ¿Quién sabe si no se envenenarían quizá con las lecturas de Séneca y de Charron? No es a ellos a quienes hablo. pero que. porque. Así. consideradas capitales en un gobierno monárquico. exponiéndome a esa inclemencia malsana. se aplicará a hacerlo mejor aún. tienen evidentemente mayor interés en conocerse bien. obligando a la virtud a mostrársenos por entero. en el que todos los hombres. ¿podré en- fadarme con el hombre que. Guárdense mu- cho. y. ¡Tanto peor para aquellos a quienes estas grandes ideas corrompan. estimulado por la injusticia que acaba de sufrir. resulta casi indi- ferente que se hable algo peor de un hombre conocido por practicar el mal. 78 Librodot . la inclinación que esos mismos malhechores tienen ha- cia el crimen: afirmo aquí formalmente no tener ninguna de esas miras perversas. en el segundo los habrá producido exce- lentes. en el primer caso. desafío a que pueda poner alguna sombra de justicia a la ley que la castigaría. El legislador. el mal que no existe aclare mejor entonces el que existe. y todo el veneno del calumniador recaerá pronto sobre él mismo. como quizá hagan estos escritos. considerémosla bajo la doble perspectiva de un fanal y de un estimulante. en el primer caso. asustándome con un gran mal. Estaremos de acuerdo en que. me ha impedido sufrir uno pequeño ¿Que la calumnia se dirige por el contrario contra un hombre virtuoso? Que no se alarme por ello: pruébese. por tanto. Confieso con la franqueza más extrema que nunca he creído que la calumnia fuera un mal. para impedirme ir allí. yo pregunto bajo qué enfoque puede pareceros temible el calumniador. y sus buenas acciones adquirirán entonces un grado más de energía. se convierte en el hombre más justo y más íntegro si la favorece o la recompensa. del que su virtud sólo saldrá más resplandeciente. querrá superar esa calum- nia de la que se creía a salvo. me diga que moriré nada más llegar? Indudablemente no. son tan graves en un Esta- do republicano? Esto es lo que debemos analizar a la luz de la filosofia. Ahora bien. incrementando los vicios del hombre peligroso. me- diante la suavidad de mi moral. tal vez. Que no se me tache de innovador peligroso. y cuando de este modo observe así los efectos que derivan de la calumnia. Una de dos: o la calumnia se dirige contra un hombre verdaderamente perverso. nunca debe estudiar el efecto del delito que sólo afecta individualmente: son los efectos en masa lo que debe examinar. el remordimiento en el alma de los malhechores.

puesto que sabe que. sólo el rico tiene interés en el juramento que el pobre pronuncia con una falta de consideración que le impide verse extorsionado en su buena fe por ese juramento y comprometido a hacer algo que no pueden hacer por él. porque si alimenta la igualdad por un lado. porque entonces no sería ya el pacto de un pueblo libre. vuelve a haber un nuevo recuerdo de Rousseau. nada más injusto: un juramento debe tener el mismo efecto sobre todos los individuos que lo pronuncian. ¿Cuáles son los elementos del pacto social? ¿No consiste en ceder un poco de su libertad y de sus propiedades para asegurar y mantener lo que se conserva de ambas? Todas las leyes descansan sobre estas bases. veremos el robo permitido. pero ¿se me permitirán algunas ideas sobre la injusticia de ese juramento? ¿Cuál es el espíritu de un juramento pronunciado por todos los individuos de una nación? ¿No es el de mantener una perfecta igualdad entre los ciu- dadanos. legitimáis todos los crímenes a que ha de condu- cirle ese perjurio. me atrevería a preguntar si el robo. sería el arma del fuerte sobre el débil. Ahora. no. la fuerza. [Nota del T. sino al que se ha- bía dejado robar. como debéis estarlo. Convencidos. contra la que éste debería revolverse sin cesar. cuyo efecto es igualar las riquezas. Indudablemente. ¿con qué derecho quien nada tiene se encadenará a un pacto que sólo protege a quien lo tiene todo? Si hacéis un acto de equidad conservando. Un poco más abajo. Si recorremos la Antigüedad. Forzándole al perjurio mediante un juramento absurdo para él. no agravéis por tanto vuestra injusticia castigando al que nada tiene por haber osado robar algo al que lo tiene todo: vuestro desigual juramento le da más que nunca derecho. en una palabra. la astucia. Lo cual nos lleva a reflexiones más amplias. no os corresponde por tanto castigar aquello cuya causa habéis sido vo- 40 Al jurar la Declaración de los derechos del hombre y de los ciudadanos. es imposible que pueda encadenar a quien no tiene nin- gún interés en su mantenimiento. Hubo un pueblo que castigaba no al ladrón. a fin de que aprendiese a cuidar de sus propiedades. de esta bárbara desigualdad. que la nación acaba de pronunciar40. se le conserva lo que le queda. sólo el rico encadena con él al pobre. pero. las propiedades del rico. es un gran mal en un gobierno cuya meta es la igualdad. a cambio de lo que da. todas las virtudes útiles a un gobierno republicano y en con- secuencia al nuestro.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 79 El robo es el segundo de los delitos morales cuyo examen nos hemos propuesto. es cierto que mantiene el valor. Dios me guarde de querer atacar o destruir aquí el juramento de respeto a las propieda- des. con toda seguridad. son las razones de los castigos infligidos a quien abusa de su libertad. mediante vuestro juramento. lo cual hace que un ciudadano no proteste cuando se le exigen. sin parcialidad. por otro nos impulsa a conservar nuestros bienes. recompensado en todas las repúblicas de Grecia.] 79 Librodot . algunos otros pueblos lo consideraron una virtud guerrera. Autorizan asimismo las imposiciones. yo os pregunto si es muy justa la ley que ordena al que no tiene nada respetar al que lo tiene todo. y eso es lo que ocurre en el juramento de respeto de las propiedades que acaba de exigirse a la nación. y el de someterlos a todos por igual a la ley protectora de las propiedades de to- dos? Ahora bien. pero rectificado. repitámoslo una vez más. Esparta o Lacedemonia lo favorecían abiertamente. ¿no come- téis una injusticia exigiendo este juramento del «conservador» que no tiene nada? ¿Qué interés tiene éste en vuestro juramento? ¿Y por qué queréis que prometa una cosa que sólo resulta favorable para quien tanto se diferencia de él por sus riquezas? No hay.

por el medio que sea. la forma esencial a su mantenimiento: ésa es la única moral de un gobierno republicano. com- prendieron que no tardarían en perder todos los efectos del deseo si los prevenían. pensaban esos sabios legisladores. van desnudos y no sienten ninguna vergüenza. pensad que vuestro juramento le autoriza a esa clase de acción y que. Si estuviera en la intención de la naturaleza que el hombre fuese púdico. no sería razonable imaginar que sus medios de pervivencia puedan ser los medios morales. No debemos dudar ni un solo momento de que los denominados crímenes morales. Los delitos que debemos examinar en esta segunda clase de deberes del hombre para con sus semejantes consisten en las acciones que puede emprender el libertinaje. sea esencial a los indi- viduos ser morales. probablemente no habría hecho que naciera desnudo. son perfectamente indiferentes en un go- bierno cuyo único deber consiste en conservar.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 80 sotros. La insurrección. es decir. no es en modo alguno un esta- do moral. la violación y la sodomía. sería pues tan absurdo como peligroso exigir que quienes han de mantener la perpetua conmoción in- moral de la máquina. sin embargo. influyendo su disolución moral en la que es útil a la máquina. una infinidad de pueblos. perfectamente feliz como el gobierno republicano. uno de los primeros medios de la coquetería de las mujeres. se aseguraban mucho mejor los medios de agradar ocultando esos defectos mediante adornos. mientras que su estado inmorales un estado de mo- vimiento perpetuo que le acerca a la necesaria insurrección. todas las acciones de esa clase que acabamos de citar. resultase de ello la insurrección. y nada hay menos moral que la guerra. no fue por lo tanto más que una de las primeras secuelas de la corrupción. Licurgo y Solón. completamente conscientes de que los resultados del impu- dor mantienen al ciudadano en el estado inmoral esencial a las leyes del gobierno repu- 41 El Leviatán de Hobbes. Vayamos ahora a los detalles y comencemos por analizar el pudor. no hace más que seguir el primero y más sabio de los impulsos de la natu- raleza. menos degradados que nosotros por la civilización. fueran seres muy morales. en lugar de dejarlos nacer. así el pudor. en la que el republicano tiene que mantener siempre al gobierno de que es miembro. ese movimiento pusilánime. contrario a los afectos impuros. pensaron que. puesto que siempre se ve acosado por los déspotas que lo rodean. Nada más diré para haceros sentir la terrible crueldad que hay en castigar a los ladrones. castigad al hombre lo bastante negligente para dejarse robar. no hay duda de que la costumbre de vestirse ha tenido por única base tanto la inclemencia del aire como la coquetería de las mujeres. debe excitar necesariamente el odio y los celos de cuanto le ro- dea. Ahora bien. Digo más: es bueno que no lo sean. el de conservar su propia existencia sin importarle a costa de quién. ser el estado permanente de una república. el incesto. Ahora yo pregunto cómo se llega- rá a demostrar que. el adulterio. Imitad la sabia ley del pueblo de que acabo de hablar. debe. pero no pronunciéis ninguna clase de pena contra quien roba. porque el estado moral de un hombre es un estado de paz y tranquilidad. siempre indispensable en un gobierno que. entre las cuales se distinguen particularmente como más atentatorias a lo que cada uno debe a los otros la prostitución. porque sólo pervivirá por la guerra. [Nota del T] 80 Librodot . por no haberlas creado sin defectos la naturaleza. en un Estado inmoral por sus obligaciones41. Los legisladores de Grecia ha- bían comprendido perfectamente la importante necesidad de gangrenar los miembros para que. entre- gándose a ella. lejos de ser una virtud.

lo que resulta de tales incli- naciones constituye los pretendidos crímenes que estamos analizando. [Nota del T. he prometido la misma lógica para todo y mantendré mi palabra. perturbará el gobierno. la desnudez pasó incluso por virtud entre algunos pueblos. persuadidos de que. y cuya primera consecuencia es la prostitución. siendo la lujuria una secuela de tales inclinaciones. sin hallarse encadenado nunca por nada. ahora bien. embotando la pasión que los hombres sienten por una muchacha desnuda. es en ella donde el hombre gusta de ordenar. Sea como fuere. para ejercerlo. a establecer toda la seguridad precisa para que el ciudadano. Ahora que hemos superado en este punto la multitud de errores religiosos que nos cautivaban. 43 Icoglán: según el Diccionario Littré: «Paje del Gran Señor». completa- mente seguros de que. contento por haber podido ejercer su pequeña soberanía en medio del harén de icoglanes43 o de sultanas que vuestros cuidados y su dinero le someten. sólo escuchamos su voz. hacer más activa la que los hombres sienten a veces por su sexo. ninguna indudablemente es tan despótica. se trata menos de apagar esta pasión en nosotros que de regular los medios de satisfacerla en paz. serán ofrendados a los caprichos de los libertinos que vayan a gozar. pueda entregarse con esos objetos a cuanto sus pasiones le prescriban. como acabo de decir hace un instante. imponed sobre esos objetos de la lujuria pública las ridículas trabas antaño inventadas por la tiranía ministerial y por la lubricidad de nuestros Sardanápa- 42 Se ha dicho que la intención de estos legisladores era. ninguna pasión tiene más necesidad de toda la extensión de la libertad que ésta. todas las edades. comprendían la necesidad de la inmoralidad en las costumbres republicanas. a capricho de quien la haya su- frido. más cerca de la naturaleza por la cantidad de prejuicios que acabamos de destruir. Debemos. sólo radicaría en resistir a las inclina- ciones que nos inspira antes que en combatirlas. Si queréis evi- tar este peligro. En las ciudades se crearán distintos emplazamientos sanos. porque no hay en el hombre ninguna pasión que tenga mayor necesidad de toda la extensión de la libertad que ésta. Esos sabios mostraban lo que querían que se rechazara y ocultaban lo que creían hecho para inspirar los más dulces deseos. Practicad. ajustarlo a las costumbres republicanas. cada vez que no deis al hombre el medio secreto de exhalar la dosis de despotismo que la naturaleza puso en el fondo de su corazón. y ahora que. por tanto.] 81 Librodot . sobre las criaturas que lo rodeen.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 81 blicano. la negativa más leve será castigada al punto. Si. y la subordinación más completa será la regla de los individuos pre- sentados. Todavía debo explicar esto. la mayoría de los misterios pa- ganos se celebraban así. de rodearse de esclavos obligados a satisfacerle. del impudor nacen las inclinaciones lujuriosas. por el contrario. todas las criaturas. a su pesar. en cualquier caso ¿no trabajaban con vistas a la meta que acabamos de mencionar? Como se ve. saldrá satisfecho y sin ningún deseo de perturbar un gobierno que le asegura de modo tan complaciente todos los medios de su concupiscencia. dedicarnos a poner orden en este punto. cuidadosamente amueblados y seguros en todos sus puntos. permitid libre vuelo a esos deseos tiránicos que. se abalanzará. Roma imitó pronto este ejemplo: bailaban desnudas en los juegos de Flora. obligaron a las jóvenes a exhibirse desnudas en el teatro42. si hubiera crimen en algo. ahí. espacio- sos. un proceder diferente. de ser obedecido. a quien la necesidad acerca a los objetos de lujuria. le atormen- tan constantemente. todos los sexos.

que gozan de las ventajas de los demás animales hembras y pertenecen. Jamás puede ejercerse un acto de posesión sobre un ser libre. tanto las prime- ras leyes de la naturaleza como las únicas instituciones de los primeros agrupamientos que los hombres hicieron. una mujer no puede alegar como motivo del rechazo que hace a quien la desea el amor que siente por otro. Aplicando en puridad las leyes de la naturaleza. ¿con qué derecho pretendéis que las mujeres sean exceptuadas de la ciega sumisión que la naturaleza les prescribe para con los caprichos de los hombres? Y luego. el desen- freno en Lacedemonia. las mujeres nacen vulgívagas. y se la quedaron. la cambiará como acaba de hacerlo. en el estado de naturaleza. en lugar de prohi- bírselo. de un ardor muy diferente del nuestro. en cualquier caso.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 82 los44. con qué otro derecho pretendéis someterlas a una continencia imposible para su fisico y absolutamente inútil a su honor? Voy a tratar por separado cada una de estas cuestiones. Iré toda- vía más lejos. el hombre. con más frecuencia todavía raptaron a esa mujer. puedan asi- mismo satisfacerse con todos los sexos. sino que incluso debemos erigir para ellas otras donde sus caprichos y las necesidades de su temperamento. por contrarias que sean mis ideas a nuestras actuales costumbres. exasperado al punto contra vuestro gobierno. declarado por el oráculo el más sabio de los filósofos de la tierra. a todos los machos. en legítimo derecho no puede por tanto otorgarse a un sexo la posibilidad de apoderarse exclusivamente del otro. es tan injusto poseer ex- clusivamente una mujer como poseer esclavos. bien imbuidos de estas ideas. y enriquecido por él. y todas 44 Se sabe que el infame y malvado Satrine [Jefe de la policía. todos los hombres han nacido libres. ningún género de lubricidad les estaba prohibido. y ningún hombre puede ser excluido de la posesión de una mujer desde el momento en que es evidente que pertenece decidi- damente a todos los hombres. de labios de la Dubarry. porque ese motivo se convierte en exclusión. el pormenor privado. haciendo leer tres veces por semana. de cuanto pasaba en los lugares de mala nota de París. no perdamos nunca de vista estos principios. no por ello dejaba de ser gloria de Grecia. pasando indiferentemente de los bra- zos de Aspasia a los de Alcibíades. y jamás uno de esos sexos o una de esas clases puede poseer al otro de forma arbitraria. y que no sólo debemos asociarlas a las lujurias practicadas en las casas que establezco. embriagaban con él al ciudadano. indudablemente. celoso en seguida del despotismo que os ve ejercer completamente solos. 82 Librodot . Sólo puede ejercerse el acto de posesión sobre un inmue- ble o sobre un animal. jamás sobre un individuo que es semejante a nosotros. Es cierto que. creyeron enriquecerse tomando una mujer y con ella los bienes de su familia. he ahí satisfechos los dos primeros sentimientos que acabo de indicar. sacudirá el yugo que le imponéis. El ínterés. que fue amigo y protector además de Di- derot y de la Enciclopedia] le preparaba a Luis XV medios de lujuria. he ahí el segundo motivo en acción y. el egoísmo y el amor degradaron estas primeras miras tan simples y tan naturales. es decir. harto de vuestra forma de regirle. y Sócrates. según esto. en Atenas. tales fueron. voy a tratar de convenceros de que la prostitución de las mujeres conocidas con el nombre de honestas no es más peligrosa que la de los hombres. como mi meta es probar que debemos apresurarnos a cambiar estas costumbres si queremos conservar el gobierno adoptado. En primer lugar. Esta rama del libertinaje del Nerón francés le costaba al Estado tres millones. como ellas y sin ninguna excepción. la injusticia. Ved cómo trataban los legisladores griegos. y. todos son iguales en derecho.

para lo que se nos han dado todas las mujeres. porque no hay nin- guna que no esté en la naturaleza. pero sí derechos' ciertos a su disfrute. al ser amado y al ser amante. pero los tengo indiscutibles a su goce. bajo la supervisión de las matronas de este templo de Venus. Un hombre que quiera gozar de una mujer o de una muchacha cualquiera podrá. que las castigará si faltan. no tengo ningún derecho real a la propiedad de tal o cual mujer. contra la que no podría invocarse ningún motivo legíti- mo o justo. ¿No he probado ya que era legal forzar la voluntad de una mujer en este punto y que. Quien tiene derecho a comer el fruto de un árbol puede. estos medios quiméricos nada valen. con tanta humildad como sumisión. porque me con- tradiría. sean de la clase que sean. ni que tras haber establecido más arriba que no teníamos derecho alguno a atar una mujer a nosotros. cogerlo maduro o verde. un derecho de goce igual sobre todas las mujeres. resulta indiscutible que hemos recibido de la naturaleza el derecho a ex- presar nuestros deseos indistintamente a todas las mujeres. no hay pues nadie que. desde entonces da lo mismo que ese goce sea provechoso o perjudicial para la criatura que debe someterse a él. desde el momento en que me concedéis el derecho de propiedad sobre el goce. no tengo ningún derecho a la propiedad de la fuente que encuentro en mi camino.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 83 las ataduras que puedan encadenar una mujer a un hombre. todos los caprichos que le agra- de tener con ella. y no para una felicidad egoísta y privilegiada. La ley que ha de obligarlas a prostituirse cuanto queramos en las casas de desenfreno de que acaba de hablarse. Esta consideración carece de valor. al que se puede denominar locura del alma. ninguna que no sea aprobada por ella. por más que sean extravagancias o irregularidades. el pudor o su vinculación a otros hombres. con toda evidencia. y allí. Si. pueda establecer sobre una mujer un derecho único y personal. más arriba hemos visto que el pudor era un sentimiento ficticio y despreciable. siendo la violencia misma uno de los efectos de ese derecho. Todos los hombres tienen. de ello mismo se deriva que tenemos el de obligarla a someterse a nuestros deseos. por tanto. es por tanto una ley de las más equitativas. porque pretendo que no se puede hacer sin perturbar la libertad de quien desea el goce de una muchacha de tal o cual edad. Tampoco se trata aquí de fijar la edad. en su defensa. podemos emplearla legalmente. este dere- cho es independiente de los efectos producidos por el goce. sino momentáneamente45. son tan injustas como quiméricas. por tanto. según las inspira- ciones de su gusto. tengo derecho a aprovechar el agua límpida que ofrece a mi sed. según las leyes de la natura- leza. destruyo esos principios diciendo ahora que tenemos derecho a forzarla. y que las forzará a ello si se niegan. repito que aquí sólo se trata del goce y no de la propiedad. ¿Y qué? ¿Acaso no ha demostrado la naturaleza que teníamos ese derecho. 83 Librodot . Es indiscutible que tenemos derecho a establecer le- yes que la obliguen a ceder a la pasión de quien la desea. al otorgarnos la fuerza necesaria para someterlas a nuestros deseos? En vano las mujeres deben invocar. y es para la felicidad de todos. El amor. tan pron- 45 Que no se diga que me contradigo. no en exclusiva. tengo derecho a obligarla a este goce si ella me lo rehúsa por el motivo que sea. le será entre- gada para satisfacer. Se me objetará que hay una edad en que el comportamiento del hom- bre perjudica decididamente la salud de la muchacha. no tiene más títulos para legitimar su constancia. si las leyes que promulguéis son justas. no puede servir a la felicidad de los demás. al no satisfacer más que a dos individuos. de igual modo. obligarla a que esté en una de las casas de que he ha- blado.

quiero que las leyes les permitan entregarse a tantos hombres como buenamente les parezca. y es lo que va a constituir la res- puesta a la segunda cuestión que me he propuesto. Si admitimos. en que todos los que nacen son hijos de la patria? ¡Ah. no habiendo conocido nunca a otra que ella. y su sola exposición debería hacer- nos sentir la extremada necesidad que tenemos de cambiarlas por otras más puras. debemos compensarlas a todas luces. indudablemente debemos nivelarla. Abandonando. con frecuencia peligrosos. y. y todas las virtudes de un hombre de Estado se vuelven absolutamente imposibles. de todos los falsos prejuicios del pudor. me pregunto. su corazón entero a quienes los han hecho nacer. a estas mujeres a las que acabamos de esclavizar tan cruelmente. que todas las mujeres deben ser sometidas a nuestros deseos. Sí. esta injusticia de nuestras costumbres es más de temer dado que. cuánto más no la amarán los que. en este examen se trata sólo de lo que conviene a aquel que desea. absolu- tamente vueltas al estado natural.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 84 to como inspira el deseo del goce. en esa desigual atrocidad. Toda la absurdidad de nuestras costumbres está escrita. es preciso que tengan la libertad de gozar igualmente de cuantos ellas crean dignos de satisfacerlas. como si estos segundos beneficios no fueran más importantes que los primeros. darlos a conocer e ilustrarlos. sólo hay ventajas separándolos de ellas. y que tiene derecho a apropiársela. que han recibido inclinaciones mucho más violentas que nosotros a los placeres de la lujuria. en su corazón ya no encuentran ningún afecto por aquella que debe hacerlos vivir. Digo. ¿Cuáles son. como acabamos de hacer. Ya nivelaremos la balanza. que las mujeres. a lo que me parece. podemos permitirles evidentemente satisfacer todos los suyos. que únicamente deben pertenecer a la república. Desde el momento en que las consideraciones que se tengan al respecto destruyan o debiliten el goce de quien la desea. bajo cláusula especial de entregarse asimismo a cuantos las deseen. sus ideas. adoptan inevitablemente los prejuicios. Si hay el menor in- conveniente en dejar a los niños mamar así en sus familias intereses a menudo muy di- ferentes de los de la patria. esa consideración de la edad nada significa. pues. en fin. se aíslan. ¿no se los separa naturalmente por los medios que propongo? Al destruir absolutamente todos los lazos del himeneo. quiero que el goce de todos los sexos y de todas las partes del cuerpo les sea permitido igual que a los hombres. podrán entregarse a ellas cuanto quieran. y es absurdo haber colo- cado tanto su honor como su virtud en la fuerza natural que ponen en resistir a inclinacio- nes que han recibido con mucha más profusión que nosotros. sabrán desde que nazcan que sólo de ella deben esperarlo todo? No soñéis con hacer buenos republicanos mien- tras aisléis en sus familias a los niños. se particularizan. los peligros de esta licencia? ¿Niños sin padres? Pero ¿y qué importa eso en una república en que todos los individuos no deben tener más madre que la patria. absolutamente li- beradas de todos los lazos del himeneo. nuestras leyes deben favorecer en este punto su temperamento de fuego. consentimos en hacerlas débiles a fuerza de seducción y en castigarlas luego por ceder a todos los esfuerzos que nosotros hemos hecho para provocarlas a la caída. al mismo tiempo. abstracción hecha de cual- quier sentimiento egoísta? Lo mismo ocurre con su salud. Otorgando sólo a algunos individuos la dosis de afecto que deben repartir entre todos sus hermanos. de los placeres de la mujer no nacen más frutos que niños a los que el co- 84 Librodot . sus opiniones. de es- tos individuos. debía someterse a ese goce. porque no se trata en modo alguno de lo que puede sufrir el objeto condenado por la naturaleza y por la ley al sometimiento momentáneo de los deseos del otro.

y. más moral que la de la naturaleza. la estima que con- cebiremos por vosotras será proporcional sólo a la mayor amplitud que vosotras mismas os hayáis permitido dar a tales extravíos. debe ceder desde el momento en que su naturaleza ha- bla. Habrá. la eternidad de los vínculos conyu- gales. coronadas de mirtos y de rosas. sin duda. El primer movimiento de concupiscencia que experimenta una muchacha es el momento que la naturaleza le marca para prostituirse y. sin ninguna otra consideración. no tengáis más freno que vuestras inclinaciones. 47 Las mujeres no saben hasta qué punto las embellecen sus lascivias. echemos sobre él no obstante una ojeada. Compárese a dos mujeres de edad y de belleza casi semejantes. como deben. Lo que acabo de decir debería dispensarnos. por encima del prejuicio que antaño encadenaba su sexo podrá. en lugar de ser. ¡Cuán ridículo era considerarlo criminal en nuestras antiguas instituciones! Si había algo absurdo en el mundo. 85 Librodot . satisfecha con abundancia. por nulo que sea según las leyes que establez- co. resarcíos ahora sin miedo. No hay nada tan bárbaro ni tan ridículo como haber unido el honor y la virtud de las mujeres a la resistencia que ponen a los deseos que han recibido de la naturaleza y que enardecen sin cesar a quienes cometen la barbarie de censurarlas. ha dotado a las mujeres de un temperamento más ar- diente. y con ello los medios de pertene- cer sólo a una misma familia. allí será recibida con respeto. de una sensibilidad más profunda que a los individuos del otro sexo. ultraja sus leyes. ¿debe acaso recibir cadenas de la otra? ¡Ah. hijos de la patria. era. y por ello les vuelve más pesado el yugo de un himeneo eterno. no languidezcáis más tiempo en estos prejui- cios bárbaros que marchitan vuestros encantos y cautivan los divinos impulsos de vues- tros corazones47. de regreso a la sociedad. pues. y cuanto más frecuenten estas casas tanto más serán estimadas. si se resiste. la naturaleza. de que no habéis sido creadas para un solo 46 Las babilonias no aguardaban a los siete años para llevar sus primicias al templo de Venus. allí les serán proporcionados todos los individuos de uno y otro sexo que puedan desear. Mujeres tiernas y abrasadas por el fuego del amor. serás libre. ya no se os verá ruborizaros por vues- tros encantadores extravíos. y la carrera de los combates de Venus está abierta para vosotras lo mismo que para nosotros. no temáis más absurdos reproches.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 85 nocimiento de su padre les está totalmente prohibido. gozarás como los hombres de todos los placeres que la naturaleza te impone como un deber. estarán puestas bajo la protección del gobierno. como hemos dicho hace un momento. la pedantería y la superstición han sido aniquiladas. cualquier violencia hecha a la naturaleza marchita mucho más que el abuso de los placeres. Sexo encantador. que ya no tiene nada que conservar para el himeneo (absolutamente abolido por las sabias leyes que de- seo). una de las cuales vive en el celibato y otra en el libertinaje: así se verá cuánto la supera ésta en esplendor y frescura. no reprimirás ninguno. una joven liberada de los lazos paternos. con toda seguridad. de examinar el adulterio. en mi opinión bastaba con examinar o sentir toda la pesadez de estos vínculos para dejar de considerar como crimen la acción que los aflojaba. sois libres como nosotros. Desde su más tierna edad46. más leyes que vuestros de- seos. casas destinadas al libertinaje de las mujeres y. podrá hablar en ella tan públicamente de los placeres que haya gustado como hoy lo hace de un baile o de un paseo. no hay nadie que ignore que los partos embellecen a una mujer. como las de los hombres. pues. la naturaleza lo exige!. convenceos de que no puede existir mal al- guno en seguir los impulsos de la naturaleza. entregarse a cuanto le dicte su temperamento en las casas establecidas al efecto. La parte más divina de la humanidad. rompedlas.

nunca los legisladores que les dieron leyes creyeron conver- tir en crimen el adulterio. ¿Es el incesto más peligroso? Indudablemente no. lo sentimos. varios volúmenes no bastarían para demostrar que nunca se consideró la lu- juria un crimen en ninguno de los pueblos sabios de la tierra. y se casan a menudo a la vez con la madre y la hija. y las ideas de este gran hombre no siempre eran sueños48. entraña necesariamente el incesto y deja poco que decir sobre un presunto delito cuya nulidad está demasiado demostrada para que sigamos insistiendo. y casi todos autorizaron el desorden de las mujeres. a la primera ojeada. cuanto más se prostituía una mujer tanto más honrada era. y cómo se- guirían abusando si su crédito no se hubiera perdido sin remisión. Entre los tártaros.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 86 hombre. En Pegú49 las propias familias entregan sus mujeres o sus hijas a los extranjeros que viajan: ¡se las alquilan a tanto por día. Las primeras instituciones favorecen el incesto. Me atrevo a asegurar. Que ningún freno os detenga. y el goce de objetos que nos pertenecen nos parece siempre más delicioso. y no se estimaba a las que no lleva- ban ese adorno. parece ser. tanto más nos ordena al mismo tiempo que nos alejemos de él. sino para placer indistintamente a todos. y vamos a pasar a la violación que. de su hermana o de su hija podría ser alguna vez criminal? ¿No es. Tomás Moro prueba en su Utopía que es ventajoso para las mujeres entregarse al desenfreno. está consagrado por todas las religiones. ¡Cuántos matrimonios fallarían si esa ley se cumpliese! Debe admitirse que lo contrario es lo que se dice comprar la mercancía sin haberla visto. 48 Este mismo autor quería que los prometidos se viesen completamente desnudos antes de desposarse. amplía los lazos de las familias y en consecuencia vuelve más activo el amor de los ciudadanos por la patria. y que cuantas más inclinaciones nos hace sentir hacia un objeto. todas las leyes lo han favorecido. que el incesto debería ser la ley de todo go- bierno cuya base fuera la fraternidad. el mayor de los hijos en el reino de Judá debe desposar a la mujer de su padre. Ya sabemos de qué modo se aprovecharon de ello. 49 Pegú. en resumen. con sus hijas. llevaba públicamente al cuello las marcas de su impudicia. Todos los filósofos saben de sobra que sólo a los impostores cristianos debemos haberlo erigido en crimen. Los negros de la Costa de la Pimienta y de Río Ga- bón prostituyen sus mujeres con sus propios hijos. antiguo reino desaparecido. ubicado en Birmania. Los sacerdotes tenían por supuesto su motivo al prohibirnos la lujuria: esta recomendación. os pregunto. nos es dic- tado por las primeras leyes de la naturaleza. Estas contradicciones son absurdas: sólo pueblos embrutecidos por la superstición pueden creerlas o adoptarlas. encontraremos el incesto establecido por doquier. como los caballos y los carrua- jes! En fin. Si recorremos el universo. los pueblos del Chile se acuestan indistinta- mente con sus hermanas. La comunidad de mujeres que yo esta- blezco. les da- ba un increíble dominio sobre las mujeres y les abría una carrera de lubricidad cuya ex- tensión no tenía límites. reservando para ellos el conocimiento y la absolución de estos pecados secretos. de todos los extravíos del libertinaje. Imitad a las republicanas de Grecia. lo encontramos en el origen de las sociedades. [Nota del T] 86 Librodot . abominable prejuicio considerar crimen el hecho de que un hombre estime en más para su goce el objeto al que el sentimiento de la naturaleza más le acerca? Equivaldría a decir que nos está prohibido amar dema- siado a los individuos que la naturaleza más nos ordena que amemos. ¿Cómo pudieron hombres razonables llevar el ab- surdo hasta el punto de creer que el goce de su madre.

causa menos per- juicio al prójimo que el robo.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 87 aquel cuya lesión está mejor establecida en razón del ultraje que parece hacer. no hace aún cuarenta años. pero como es imposible seguir ade- lante con tales absurdos. ese presunto crimen que atrajo el fuego del cielo sobre las ciudades entregadas a él. y que le importa menos la pro- creación de lo que nosotros tenemos la locura de creer? Y. Completamente esclarecida sobre esta debilidad de al- gunos hombres. ¿no podríamos deducir que. pues. este vicio serviría sus miras. ¿Cuál es el único crimen que puede existir aquí? Probablemente no lo es ponerse en tal o cual lugar. por seguro que es tan sencillo gozar de una mujer de una manera como de otra. el mal que ha cometido es más bien mediocre. Tengamos. Es. que los placeres que de él resultan son mucho más vivos y que por este motivo sus partida- rios son mil veces más numerosos que sus enemigos. Ahora yo me pregunto si es verosímil que esa simiente sea tan preciosa a los ojos de la naturaleza que se vuelva imposible perderla sin crimen. acción rara y muy difícil de probar. de he- cho. una vez comprobado que en nosotros no pueden existir otras incli- naciones que las que hemos recibido de la naturaleza. y que hay unas puras y otras mancilladas. el único presunto delito sólo podría consistir en este caso en la pérdida de la simiente. ciudadanos. Consolaos. y nosotros no contribuimos en nada a esa organización. es obra suya. puesto que no ha hecho sino poner un poco antes a la criatura de que ha abusado en el estado en que poco después había de ponerle el himeneo o el amor? Mas la sodomía. A veces es fruto de la saciedad. ésta es demasiado sabia y dema- siado consecuente para haber puesto en nosotros algo que puede ofenderla alguna vez. y ya no se co- rrigen de él nunca. Niños en su más temprana edad anuncian este gusto. hoy se comprende perfectamente que semejante error no puede ser cri- minal. a menos que se quiera sostener que todas las partes del cuerpo no son iguales. en el acto del goce de una mujer embarazada? ¿Podemos imaginar que la naturaleza nos dé la posibilidad de un crimen que la ultraja? ¿Puede consentir que los hombres destruyan sus placeres y se hagan así más fuertes que ella? Es inaudito el abismo de absurdos a que uno se lanza cuando para razonar se abandona la antorcha de la razón. Si mediante un censo exacto se llegara a probar que este gusto afecta infinitamente más a uno que a otro. ¿Qué tendréis pues que objetar al violador si os responde que. la absurdidad de los legisladores estaba todavía en ese punto. El de la sodomía es resultado de la organización. ¿pertene- ce menos por ello a la naturaleza? Desde cualquier enfoque. y en todos los casos lo que ella inspira debe ser respetado por los hombres. tales absurdos no volverán: la sabiduría de vuestros le- gisladores os responde de ello. que es absolutamente indiferente gozar de una muchacha que de un muchacho. ¿no es un extravío monstruoso cuyo castigo nunca podría ser demasia- do fuerte? Es sin duda muy doloroso para nosotros tener que reprochar a nuestros ante- pasados los asesinatos judiciales que osaron permitirse en este tema. ¿Es posible ser tan bárbaro como para atreverse a condenar a muerte a un desgraciado individuo cuyo úni- co crimen es no tener los mismos gustos que vosotros? Uno se estremece cuando piensa que. pero incluso en este caso. recorriendo el universo. ¿Pro- cedería ella a diario a pérdidas semejantes si así fuera? ¿Y no es autorizarlas permitirlas durante el sueño. lejos de ultrajar a la naturaleza. ¡a 87 Librodot . y que la naturaleza no podría haber otorgado al fluido que corre en nuestros ri- ñones una importancia tan grande como para enfadarse por el camino que nos plazca hacer tomar a ese licor. y que. puesto que éste invade la propiedad que el otro se conten- ta con deteriorar. sin embargo. cierto que la violación.

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cuántos pueblos no vemos despreciar a las mujeres! Los hay que sólo se sirven de ella
para tener el hijo necesario para reemplazarlos. La costumbre que los hombres tienen de
vivir juntos en las repúblicas siempre volverá este vicio más frecuente, pero no es desde
luego peligroso. ¿Lo habrían introducido los legisladores de Grecia si así lo hubieran
creído? Muy lejos de eso, lo creían necesario para un pueblo guerrero. Plutarco nos ha-
bla con entusiasmo del batallón de los amantes y de los amados; ellos solos defendie-
ron durante mucho tiempo la libertad de Grecia. Este vicio reinó en la asociación de las
hermandades de armas; la cimentó; los mayores hombres estuvieron inclinados a él.
Toda América, cuando fue descubierta, se la encontró poblada por personas de este gus-
to. En Luisiana, los indios Illinois, vestidos de mujeres, se prostituían como cortesanas.
Los negros de Benguelé mantenían públicamente a hombres; casi todos los serrallos de
Argelia están poblados en la actualidad sólo por muchachos. En Tebas no se contenta-
ban con tolerarlo: ordenaban el amor de los muchachos; el filósofo de Queronea50 lo
prescribió para suavizar las costumbres de los jóvenes.
Ya sabemos hasta qué punto reinó en Roma: había allí lugares públicos en que los jó-
venes se prostituían vestidos de muchachas y las muchachas vestidas de muchachos.
Marcial, Catulo, Tibulo, Horacio y Virgilio escribían cartas a hombres como a sus
amantes, y en Plutarco finalmente leemos51 que las mujeres no deben tener ninguna par-
ticipación en el amor de los hombres. Los amasios de la isla de Creta raptaban antaño a
muchachos con las más singulares ceremonias. Cuando amaban a uno, participaban a
los padres el día en que el raptor quería raptarlo; el joven oponía alguna resistencia si su
amante no le placía; en caso contrario, partía con él, y el seductor lo devolvía a su fami-
lia tan pronto como lo había utilizado; porque en esta pasión, como en la de las muje-
res, se tiene demasiado cuando uno ha tenido bastante. Estrabón nos dice que, en esa
misma isla, los serrallos sólo se llenaban con muchachos: los prostituían públicamente.
¿Queréis una última autoridad, hecha para demostrar cuán útil es este vicio en una re-
pública? Escuchemos a jerónimo el Peripatético. El amor de los muchachos, nos dice,
se extendía por toda Grecia porque daba valor y fuerza, y porque servía para expulsar a
los tiranos; las conspiraciones se formaban entre amantes, y antes se dejaban torturar
que denunciar a sus cómplices; de esta manera, el patriotismo sacrificaba todo a la
prosperidad del estado; estaban seguros de que estas relaciones fortalecían la república,
clamaban contra las mujeres y era debilidad reservada al despotismo unirse a estas cria-
turas.
Siempre la pederastia fue vicio de los pueblos guerreros. César nos enseña que los ga-
los estaban completamente entregados a él. Las guerras que tenían que sostener las re-
públicas, al separar los dos sexos, propagaron el vicio, y cuando se reconocieron secue-
las tan útiles al estado, la religión lo consagró al punto. Se sabe que los romanos santi-
ficaron los amores de Júpiter y de Ganímedes. Sexto Empírico nos asegura que esta
fantasía era obligatoria entre los persas. Finalmente, las mujeres celosas y despreciadas
ofrecieron a sus maridos el mismo servicio que recibían de los jóvenes; algunos lo pro-
baron y volvieron a sus antiguas costumbres por no parecerles posible la ilusión.

50
Sócrates. [Nota del T.]
51
Obras morales. Tratado del amor.

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Los turcos, muy inclinados a esta depravación que Mahoma consagró en su Corán,
aseguran no obstante que una virgen muy joven puede reemplazar bastante bien a un
muchacho, y raramente las hacen mujeres sin haber pasado por esta prueba. Sixto Quin-
to y Sánchez permitieron este desenfreno; el último se propuso probar incluso que era
útil a la procreación, y que un niño creado tras este curso previo estaba infinitamente
mejor constituido. Finalmente, las mujeres se resarcieron entre sí. Esta fantasía no tiene
indudablemente más inconvenientes que la otra, porque el resultado es sólo la negativa
a crear, y porque los medios de quienes tienen el gusto de la población son lo bastante
potentes como para que los adversarios nunca puedan perjudicarles. Los griegos basa-
ban asimismo este extravío de las mujeres en razones de Estado. De él resultaba que,
bastándose entre sí, sus comunicaciones con los hombres eran menos frecuentes y así
no perjudicaban los asuntos de la república. Luciano nos enseña los progresos que hizo
esta licencia, y no sin interés la vemos en Safo.
En una palabra, no hay ninguna clase de peligro en todas estas manías: aunque llega-
sen más lejos, aunque llegasen a rozarse con monstruos y animales, como nos enseña el
ejemplo de muchos pueblos, no habría en todas estas nimiedades el menor inconvenien-
te, porque la corrupción de las costumbres, con frecuencia muy útil en un gobierno, no
podría perjudicarlo desde ningún punto de vista, y debemos esperar de nuestros legisla-
dores suficiente sabiduría y suficiente prudencia para estar completamente seguros de
que ninguna ley emanará de ellos para la represión de estas miserias que, por derivar
totalmente de la organización, no podrían hacer a quien siente inclinación por ellas más
culpable de lo que lo es el individuo que la naturaleza creó contrahecho.
En la segunda clase de delitos del hombre hacia sus semejantes sólo nos queda exa-
minar el asesinato; luego pasaremos a sus deberes para consigo mismo. De todas las
ofensas que el hombre puede hacer a su semejante, el asesinato es, sin contradicción, la
más cruel de todas puesto que le quita el único bien que ha recibido de la naturaleza, el
único cuya pérdida es irreparable. Muchas cuestiones sin embargo se plantean aquí,
abstracción hecha del mal que el asesino causa a quien se convierte en su víctima.
l. Esta acción, considerada desde las leyes solas de la naturaleza, ¿es realmente crimi-
nal?
2. ¿Lo es desde las leyes de la política? 3. ¿Es perjudicial para la sociedad?
4. ¿Cómo debe considerarse en un gobierno republicano?
5. Finalmente, ¿debe reprimirse el asesino mediante el asesinato?
Vamos a examinar por separado cada una de estas cuestiones: el tema es lo bastante
esencial para permitir que nos detengamos en él; quizá parezcan nuestras ideas algo
fuertes, ¿qué importa? ¿No hemos adquirido el derecho a decir todo? Desarrollemos
para los hombres grandes verdades: las esperan de nosotros; es hora de que el error des-
aparezca, es preciso que su venda caiga junto con la corona de los reyes. ¿Es el asesina-
to un crimen a ojos de la naturaleza? Ésa es la primera cuestión planteada.
Indudablemente vamos a humillar aquí el orgullo del hombre, rebajándolo al rango de
todas las demás producciones de la naturaleza, pero el filósofo no halaga las pequeñas
vanidades humanas; ardiente perseguidor de la verdad, la discierne bajo los tontos pre-
juicios del amor propio, la alcanza, la desarrolla y la muestra audazmente a la tierra
asombrada.
¿Qué es el hombre y qué diferencia hay entre él y las demás plantas, entre él y los
demás animales de la naturaleza? Ninguna probablemente. Casualmente colocado, co-

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mo ellos, en este globo, ha nacido como ellos; se propaga, crece y decrece como ellos;
llega como ellos a la vejez y como ellos cae en la nada tras el término que la naturaleza
asigna a cada especie de animales en razón de la constitución de sus órganos. Si las se-
mejanzas son tan exactas que resulta completamente imposible a la mirada escrutadora
del filósofo percibir desemejanzas, entonces habrá tanto mal en matar a un animal como
a un hombre, o tan poco en lo uno como en lo otro, y sólo en los prejuicios de nuestro
orgullo estará la distancia; pero nada hay tan desgraciadamente absurdo como los pre-
juicios del orgullo. Estrujemos no obstante la cuestión. No podéis dejar de convenir que
no sea igual destruir un hombre que una bestia; pero la destrucción de todo animal que
tiene vida, ¿no es decididamente un mal, como creían los pitagóricos y como creen hoy
todavía los habitantes de las riberas del Ganges? Antes de responder a esto, recordemos
en primer lugar a los lectores que sólo examinamos la cuestión en lo que atañe a la na-
turaleza; luego la contemplaremos en relación a los hombres.
Ahora yo pregunto qué valor pueden tener para la naturaleza individuos que no le
cuestan ni el menor esfuerzo ni el menor cuidado. El obrero sólo estima su obra en ra-
zón del trabajo que le cuesta, del tiempo que emplea en crearla. ¿Le cuesta el hombre a
la naturaleza? Suponiendo que le cueste, ¿le cuesta más que un mono o que un elefante?
Voy más lejos: ¿cuáles son las materias generadoras de la naturaleza? ¿De qué se com-
ponen los seres que vienen a la vida? Los tres elementos que los forman ¿no resultan de
la primitiva destrucción de los demás cuerpos? Si todos los individuos fueran eternos,
¿no se le haría imposible a la naturaleza crear otros nuevos? Si la eternidad de los seres
es imposible para la naturaleza, su destrucción se convierte, por tanto, en una de sus
leyes. Ahora bien, si las destrucciones le son tan útiles que en modo alguno puede pres-
cindir de ellas, y si no puede llegar a sus creaciones sin abrevar en esas masas de des-
trucción que le prepara la muerte, desde ese momento la idea de aniquilación que acha-
camos a la muerte no será ya real; no habrá aniquilamiento comprobado; lo que noso-
tros llamamos fin de un animal que tiene vida no será entonces un fin real sino una sim-
ple transmutación, cuya base es el movimiento perpetuo, verdadera esencia de la materia,
admitida por todos los filósofos modernos como una de sus primeras leyes. La muerte,
según estos principios irrefutables, no es por lo tanto más que un cambio de forma, un
paso imperceptible de una existencia a otra: esto es lo que Pitágoras llamaba la metem-
psícosis.
Una vez admitidas estas verdades, yo pregunto si alguna vez se podrá sostener que la
destrucción sea un crimen. Con el propósito de conservar vuestros absurdos prejuicios,
¿osaréis decirme que la transmutación es una destrucción? Indudablemente, no; porque
sería necesario para ello demostrar en la materia un instante de inacción, un momento de
reposo. Ahora bien, jamás descubriréis ese momento. Pequeños animales se forman en el
instante mismo en que el gran animal ha perdido el aliento, y la vida de estos pequeños
animales no es más que uno de los efectos necesarios y determinados por el sueño mo-
mentáneo del grande52. ¿Osaréis decir ahora que place más a la naturaleza el uno que el
otro? Para ello habría que probar una cosa imposible: que la forma alargada o cuadrada es
más útil, más agradable a la naturaleza que la forma oblonga o triangular; habría que pro-
bar que, respecto a los planes sublimes de la naturaleza, un vago que engorda en la inac-
52
Sade sigue en esta tesis de la generación espontánea a Buffon, aunque también había sido defendida
por otros. [Nota del T]

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y el hombre que destruye a su semejante es a la naturaleza lo que le es la peste o el hambre. y está fuera del alcance de las fuer- zas humanas probar que pueda existir algún crimen en la pretendida destrucción de una criatura. es que los necesita. lejos de perjudicar a la naturaleza. con que se sostiene? ¿Y qué es la guerra sino la ciencia de destruir? Extraña ceguera la del hombre.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 91 ción y en la indolencia es más útil que el caballo. habría que decir que la serpiente venenosa es más necesaria que el perro fiel. os dicen. tras la extinción de la mitad del mundo. que recompensa al que mejor lo hace y que castiga a aquél que. ¿Hay crimen en política? Nos atrevemos a confesar. dejadla hacer. el pequeño número de seres que pudiera sobrevivir. las guerras. ¿es el asesinato un crimen contra la sociedad? ¿Quién pudo nunca creerlo razonablemente? ¡Ah! ¿Qué le importa a esa numerosa sociedad que haya entre ella un miembro más o menos? Sus leyes. ¡Ea!. Ahora bien. cuyo servicio es tan esencial. ¿se viciarán por ello? ¿Ha influido alguna vez la muerte de un individuo sobre la masa general? Y tras la pérdida de la mayor batalla. consen- tir en admitir la imposibilidad en que nos hallamos de aniquilar las obras de la naturaleza. dado que lo único que hacemos. ¿experimentaría la menor 91 Librodot . ¿Qué ciencia humana tiene más necesidad de sos- tenerse por el asesinato que aquella que sólo tiende a engañar. es preciso. o que el buey. de cualquier edad. que nacen unas de otras. de su totalidad si se quiere. sus costumbres. absoluta- mente esencial para sus obras. se ha deshecho de su enemigo. Con toda evidencia hay que dejarla hacer. sus usos. éstos. ¿No es hora de volver a hablar de errores tan bárbaros? Finalmente. desde el momento en que no hacemos sino seguir sus miras? Pero esto es más de lo necesario para convencer a cualquier lector ilustrado de que es imposible que el asesinato pueda ultrajar alguna vez a la naturaleza. al entregarnos a la destrucción. sexo o especie que la supongáis. que aquella que no tiene otra meta que el crecimiento de una nación a expensas de otra? Las guerras. por tanto. según esto. suponernos culpa- bles ante ella. no necesitan ser invocados para excitar siempre el horror y la indignación generales. en una palabra. únicos fru- tos de esta bárbara política. la cual se sirve de todos los medios posibles para obtener antes esa materia prima de destrucción. qué digo. Dignémonos esclarecer un instante nuestra alma con la santa antorcha de la filosofía: ¿qué otra voz sino la de la naturaleza nos sugiere los odios personales. ¿Cómo podemos nosotros. por el contrario. que enseña públicamente el arte de matar. habrá que convenir fi- nalmente en que. igualmente enviadas por su mano. abocados a la execración pública. las venganzas. como todos estos sistemas son insostenibles. no es más que operar una variación en las formas. por una causa particular. pero son sus impulsos lo que el hombre sigue cuando se entrega al homicidio. puesto que mediante esa acción le proporcionáis la materia prima de sus reconstrucciones. todos esos motivos de asesinatos perpetuos? Y si ella nos lo aconseja. cuyo cuerpo es tan precioso que ninguna de sus partes queda sin utilidad. es la naturaleza la que lo aconseja. que no puede apagar la vida. ¿son otra cosa que los medios de que se nutre. cuyo trabajo se le haría impracti- cable si no destruyeseis. Llevados más adelante aún por la serie de nuestras consecuencias. y no de atrocidades cometidas por los facciosos y los desorganizadores. la acción que cometéis al variar las formas de sus diferentes obras es ventajosa para ella. con que se fortifica. ¿No fue a fuerza de asesinatos como Roma se convirtió en dueña del mundo? ¿No fue a fuerza de asesinatos como Francia es libre hoy? Es inútil advertir aquí que sólo se habla de asesinatos ocasionados por la guerra. que desgracia- damente es uno de los grandes resortes de la política.

y el tonto orgullo del hombre. sólo se mantendrá mediante muchos crímenes. Si ese pueblo blando y afeminado se liberara del yugo de sus tiranos. Una infinidad de naciones toleran los asesinatos públicos. los devotos españoles llegaban a prometer a Santiago de Galicia matar doce americanos diarios. pronto será sojuzgado. El emperador y los mandarines de China adoptan de cuando en cuando medidas para hacer que el pueblo se rebele.] 54 Kachao. junto al río de San- to Domingo. los salvajes. pero como es verdadera pese a su audacia. los mataría a palos con mucho mayor motivo. en Kachao54. los habitantes de Borneo creen que todos cuantos matan les servirán cuando ya no existan. degüellan por or- den vuestra y ante vuestros ojos al individuo que les señaléis. quien quiere cometer un asesinato es elevado al rango de los valientes: le adornan al punto con un turbante. y el asesinato. con una vestimenta conocida y confesada. La altivez del republicano exige un poco de ferocidad. los viajeros ingleses han dado testimonio de esta manía en Batavia. no haría más que cambiar de víctimas. y si quisiera pasar del crimen a la virtud. si se ablanda. los indios toman opio pa- ra animarse al asesinato. no! La naturaleza entera no lo sentiría. es decir. ¿Hubo algún pue- blo más amigo del asesinato que los judíos? Lo vemos en todas las formas. matar a todo el que encuentre. Los pueblos más libres son aquellos que mejor acogida le prestan. se convertirá en la felicidad de los otros. los más cercanos a la naturaleza. Una nación que comienza a gobernarse como republica sólo se sostendrá por las virtudes. entre los cara- guos hay que haber matado a siete hombres para obtener los honores de ese tocado. pero una nación ya envejecida y corrompida que valerosa- mente sacude el yugo de su gobierno monárquico para adoptar otro republicano. se entregan con impunidad diariamente al asesinato. [Nota del T. porque está ya en el crimen. reino asiático en Tartaria. en Venecia. En Esparta y en Lacedemonia salían a la caza de ilotas como en Francia vamos a la de perdices. Los hombres más independientes. la diré. al que le está permitido. porque para llegar a lo más. que cree que todo está hecho para él. ¿Cómo debe verse el asesinato en un Estado guerrero y republicano? Con toda seguridad. [Nota del T] 92 Librodot . en todas las páginas de su historia. capital del reino de Tonkín. En Mindanao. precipitándose luego a las calles. de un estado violento a un estado suave. si su energía se pierde. o casti- garla. siempre necesario. fuerte y vigoroso. Prosigamos. siempre adop- tado. era la dicha de unos. los asesinos. siempre hay que empezar por lo menos. quedaría sorprendido tras la destrucción total de la especie humana si viera que nada varía en la naturaleza y que el curso de los astros no se ha retrasado siquiera por ello. 53 Tangut. están totalmente permitidos en Génova.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 92 alteración material? ¡Ah. sería extremadamente peligroso desacreditar esa acción. Aquí aparece una reflexión muy singular. en ciertos días del año. en el reino de Tangut53 escogen un hombre joven. masacran todo lo que en- cuentran a su paso. en Nápoles y en toda Albania. a fin de obtener mediante estas maniobras derecho a co- meter una horrible carnicería. a orillas de China. caería en una inercia cuyo resultado sería muy pronto su ruina cierta. ¿Qué sería del árbol que trans- plantaseis de un terreno lleno de vigor a una llanura arenosa y seca? Todas las ideas in- telectuales están tan subordinadas a la física de la naturaleza que las comparaciones proporcionadas por la agricultura jamás nos engañarán en moral.

por doquiera. todos los niños deformes eran inmolados por los mismos padres. puesto que su destino era convertirse en esposas de los salvajes de aquella comarca. y los arrojan a una fosa. y con mucha frecuencia a los propios: veremos estas acciones. despre- ciaban esa conmiseración individual que se encuentra entre las naciones modernas. vino a persuadir a los hombres de que era malo matarse. Por doquiera. Los antiguos legisladores no tenían ningún escrúpu- lo en condenar a los niños a muerte. ahogando nada más nacer sus frutos en cubos de agua hirviendo o arrojándolos al río. eran inmolados al punto: allí no consideraban esencial cons- truir casas ricamente provistas para conservar esa vil espuma de la naturaleza humana56. y estos antiguos republicanos. y en consecuencia muy precioso en un gobierno guerrero o re- publicano. que no podían soportar a las mujeres. Las madres. Los romanos pasaron de ahí al placer de ver estrangular enanos en su presencia. la actual Ceilán. osaban exigir que los moribundos cayesen con gracia y mos- traran sus formas aun bajo las convulsiones de la muerte. Las mujeres de Madagascar exponían a las bestias salvajes los hijos nacidos ciertos días de la semana. las inmolaban tan pronto como las habían dado a luz. Muchos pueblos salvajes matan a sus hijos en cuanto nacen. En las repúblicas de Grecia se examinaba cuidadosamente a los niños cuan- do llegaban al mundo. llenos de entusiasmo y de ardor por la patria.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 93 ¿Qué pueblo fue a un tiempo más grande y más cruel que los romanos. más feroces aún. se ha creído con razón que el asesino. univer- salmente adoptadas. sólo quedaron satisfechas in- molando niños. y el 55 Trapobana. es decir. y allí. Doce o quince víctimas diarias llenaban la arena del circo. y si no los encontraban formados de manera que pudieran defen- der un día a la república. todos los romanos que no querían alimentar a sus hijos los arrojaban al vertedero. conocida mejor como Taprobana. en fin. convencidas como estaban de que sus hijas sólo nacían para ser desgraciadas. se volvió guerrera por su hábito de convertir en un juego el asesina- to. 93 Librodot . cada mañana se encuentra una increíble cantidad de niños abandonados en las calles. los tiranos encadena- ron al punto a ese pueblo. y que nación conservó por más tiempo su esplendor y su libertad? El espectáculo de los gladiadores mantuvo su coraje. Repasemos las naciones que. y nunca ninguno de sus códigos reprimió los dere- chos que un padre creyó tener siempre sobre su familia. pero se amaba más al país. [Nota del T] 56 Cabe esperar que la nación reforme este gasto. En Pekín. En todas las ciudades de China. formar parte en ocasiones de las leyes. las mujeres. se amaba menos a los hijos. a menudo las coma- dronas mismas liberan a las madres. una carreta los recoge al despuntar el día. los ponen en pequeñas canastillas de juncos que abandonan en los canales. a orillas del río Orinoco. cada día retiran lo que flota en esos canales. el hombre que ahogaba su sensibilidad hasta el punto de matar a un semejante y de arrostrar la ven- ganza pública o particular. y lo mejor que puede hacerse es quitársela en el momento en que la recibe. Aristóteles aconsejaba el abor- to. Hasta el traslado de la sede del imperio. el más inútil de todos. se ha creído que semejante hombre tenía que ser muy peligroso. todo individuo que nace sin las cualidades necesarias para ser un día útil a la república no tiene ningún de recho a conservar la vida. y los héroes del mundo se convirtieron pronto en juguetes. más crueles que los hombres. y cuando el culto cristiano. digo. En Trapobana55 y en el reino de Sopit. infectando la tierra.

impedir llegar a la vida a un ser que cier- tamente será inútil al mundo. el más peligroso de los abusos. París. pero la abun- dancia de población. la pena de muerte no contra el asesino. La especie humana debe ser depurada desde la cuna. necesitan evidentemente hombres. ¿No podáis el árbol cuando tiene demasiadas ramas? Y para conservar el tronco. Es hora de resumir. como acabamos de demostrar. 1735. y tenía que pagar el equivalente en oro del peso de esa túnica. ¿no cortáis las ramas? Todo sistema que se aparte de estos principios será una extrava- gancia cuyos abusos enseguida nos llevarían a un vuelco total del edificio que acaba- mos de levantar con tanto esfuerzo. no lo dudemos. como decían nuestros modernos de- cenviros: sólo se trata de no permitirle los medios de extenderse más allá de los límites que su felicidad le prescribe. no. al derecho de deshacerse de los niños que no puede alimentar o de aquellos de los que el gobierno no puede sacar ningún beneficio. decretó. porque el resultado de todas estas acciones. de la Chine et de la Tartarie chinoise. absolu- tamente nimias en sí mismas.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 94 célebre viajero Duhalde57 estima en más de treinta mil el número diario que quitan cada vez. Childeberto. con los riesgos y peligros a su costa. sin embargo. autor de Description. rey de Austria. no lo es. jesuita. digo yo. que acababa de matar un hombre para divertirse. que degollarlos para disminuirlo. para la conservación de ese mismo Estado conceded igualmente a cada individuo que se entregue cuanto quiera. No puede negarse que no sea extraordinariamente necesario y extremadamente po- lítico poner coto a la población en un gobierno republicano. por intenciones completa- mente contrarias. concededle asimismo deshacerse. Pero no es cuando el hombre ya está hecho cuando hay que destruirlo a fin de disminuir la población: es injusto abreviar los días de un in- dividuo bien conformado. proporcionada al individuo que había matado. Dejad decir a los monár- quicos que un Estado sólo es grande en razón de su extremada población: ese Estado será siempre floreciente si. será mantener vuestra población en un estado moderado y nunca lo bastante numeroso para perturbar vuestro gobierno. los tiranos sólo son ricos en razón del número de sus esclavos. el culpable y su familia quedaban esclavos de la Iglesia. Si para esplendor del Estado concedéis a vuestros guerreros el derecho a destruir hombres. 57 Jean Baptiste Duhalde. es un vicio real en un gobierno republicano. de todos los enemigos que pueden perjudicarle. pero también lo concedo a quien os ma- te. y como el culpable encontraba fá- cilmente medios para sustraerse a ella. La ley ripuaria tampoco ordenaba contra esta acción otra cosa que una mul- ta. contenido en sus justos límites. No hay. No imponga- mos jamás al asesino otra pena que aquella en que puede incurrir por la venganza de los amigos o de la familia del muerto. ¿Debe ser reprimido el asesinato con el asesinato? Indudablemente. Yo os otorgo el perdón. decía Luis XV a Charolais. Guardaos de multiplicar demasiado un pueblo en el que cada ser es soberano y estad seguros de que las revoluciones no son nunca otra cosa que secuelas de una población muy numerosa.. puede traficar con lo super- fluo.. en caso contrario. 94 Librodot . [Nota del T] 58 La ley sálica sólo castigaba el asesinato con una simple multa. hay que alentarla en una monarquía: en ésta. Todas las bases de la ley contra los asesinos se encuentran en esa frase sublime58. éstos son los únicos medios razonables para aminorar una población cuyo excesivo número es. mediante una orden fir- mada en Colonia. Costaba muy caro si se trataba de un sacerdote: fa- bricaban para el asesino una túnica de plomo de su talla. sino contra aquel que se sustrajera a la multa dictada contra el asesino. hay que suprimir de su seno a todo aquel de quien se suponga que no habrá ser nunca útil a la sociedad. puesto que puede hacerlo sin ultrajar a la naturaleza.

unión.] 95 Librodot . entonces está permi- tido librarse de ella. ¿por qué hacer leyes que lo castiguen? Y si lo es. entraba en los planes de los legisladores. no volvamos su sangre inútil. había depravado nuestras costumbres. que nuestra leyes sean dulces como el pueblo que deben regir. no lo lamentemos si alcanzamos nuestra meta. los más ilustres senadores se entregaron a la muerte. uno se mataba en público. 59 Alusión a la carta XXI. pero un horror con frecuencia necesario. es completamente inútil recomendarle su práctica. pienso que es ésta. pronto superaremos sus virtudes: es el gobierno el que hace al hombre. el asesinato es un horror. He demostrado que el universo entero ha dado ejemplos de ello. Cuando nuestra vida es un mal para nosotros y no es un bien para nadie. en la tercera parte de La Nueva Eloísa. No me en- tretendré probando aquí la imbecilidad de las personas que erigen esta acción en cri- men: remito a la famosa carta de Rousseau59 a quienes aún puedan tener alguna duda al respecto. esencial para que se tolere en un Estado republicano. Casi todos los antiguos gobiernos autorizaban el suicidio por política o por religión. al que todavía in- censaban. más inútil aún imponerle penas si falta a ellos.. rehagamos su obra. no eran más que suicidios. Véase la nota siguiente. recuperando ese mismo espíritu. probemos leyes excelentes sobre las victorias que acabamos de conseguir. en lo que no ofende a otro es derecho de la na- turaleza.» [Nota del T] 60 Batalla de 1792 ganada por Dumouriez. nunca criminal. más me parece que la cuestión se reduce a esta propo- sición fundamental: buscar su bien y huir su mal. pero unión. o perderemos el fruto de todos nuestros esfuerzos. Todas las repúblicas de Grecia toleraron el suicidio. adoptemos las mismas virtudes. sostengamos esa libertad que ya nos ha costado tantas víc- timas. nuestros primeros legisladores.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 95 En una palabra. cuando es libre. al precio de nuestras fortunas y de nuestras vidas. pero ¿hay que considerarlo como una acción hecha para ser penada con la muerte? Quienes respondan al dilema siguiente ha- brán resuelto la pregunta: ¿El asesinato es un crimen ò no lo es? Si no lo es. Cuando Roma fue tomada por los galos. [Nota del T. La república de Roma alentó el suicidio: aquellas abnegaciones por la patria... Como el filó- sofo únicamente adopta esos deberes cuando tienden a su placer o a su conservación. no nos dieron más que leyes dignas de ese tirano. pronto vamos a ver de qué accio- nes sublimes es capaz el genio. esclavos aún del déspota que por fin hemos abatido.. se han entre- gado voluntariamente. el carácter francés. ¿por qué bárbara y estúpida inconsecuencia vais a castigarlo con un crimen igual? Sólo nos queda hablar de los deberes del hombre para consigo mismo. tan célebres. pensemos que es para republicanos y para filósofos para los que por fin vamos a trabajar. en la que Rousseau escribe por la pluma de Saint-Preux: «Cuanto más reflexiono. y hacía de su muerte un espec- táculo de aparato. ellas mismas. Un hábito tan prolongado de despotismo había debilitado totalmente nuestro coraje. El único delito que el hombre puede cometer en este género es el suicidio. todas. Siempre a la altura de estos orgullosos republicanos. Si hay en el mundo una máxima evidente y cierta. Durante la campaña del 92 un soldado se mató de pena por no poder seguir a sus camaradas en la acción de Jemmapes60. Los atenienses exponían en el Areópago las razones que tenían para matarse: luego se apuñalaban.

DOLMANCÉ: No hay en el mundo nada más peligroso que la piedad y la beneficen- cia. Pero vamos demasiado lejos. animad la agricultura. Si a un buen observador se le ocurre calcular todos los peligros de la piedad.. vuestro ejemplo. Invencibles en vuestro interior y modelos de todos los pueblos por vuestra civilización y vuestras buenas leyes. pero que sean buenas. la bondad no es nunca otra cosa que una debilidad. como acabo de hacerlo. Antes de cumplir tales resoluciones. reduzco nuestro trabajo a bien poco. después de haber arrojado al enemigo de vuestras tierras. nunca se repetirán demasiado las co- sas buenas. dan incluso a la lectura que acabamos de ha- cer las apariencias de una repetición. ni uno sólo que no se honre con vuestra alianza. y todo esto para volver a besar los hierros que habrán de imponeros los tiranos que os habrán subyugado durante vuestra ausencia. Cuando el enemigo esté al otro lado del Rhin. acordaos de los desgraciados sucesos de las Cruzadas. EUGENIA. peligrosos algunos de esos principios. Alzado hasta las nubes en 1792. sólo con el hierro y el fuego podríais llevarlos al fin del universo. Que las leyes que promulguemos no tengan otra meta que la tranquilidad del ciudadano. No se trata de multiplicar los frenos: se trata de dar al que utilicemos una calidad indestructible. y correrán a la dicha por el mismo camino que vosotros les habréis trazado61. creedme. que sólo está adormecido. la nimiedad. por el vano honor de llevar vuestros principios lejos. seducidos por una religión falsa. dejad a los tronos de Europa desmoronarse por sí mismos. reanimad vuestro comercio. dad de nuevo energía y salidas a vuestras manufacturas. las disensiones intestinas os desgarrarán. su felicidad y el esplendor de la república.) ] [Nota del T.» (Histoire de la Révolution française. que estoy tentada por creeros su autor. no habrá gobierno en el mundo que no trabaje por imitaros. y la ingratitud y la impertinencia de los débiles fuerzan siempre a las gentes honradas a arrepentirse de ella. Este hombre traicionaba con una especie de voluptuosidad. tan necesaria en un gobierno como el vuestro y cuyo espíritu debe poder abastecer a todo el mundo sin que nadie pase necesidad. abandonáis el cuidado de vuestra propia felicidad. el despotismo. habréis agotado vuestras finanzas y vuestras conquistas. Hagamos pocas leyes. que los demás pueblos os vean felices. guardad vuestras fronteras y quedaos en casa. vuestra prosperidad los derrocarán pronto sin que tengáis necesidad de intervenir. [Charles-François du Perrier. cayó en el oprobio y en el desprecio desde el año siguiente.. que os lo han demostrado. Mas. encuentro.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 96 Al presentar aquí. EUGENIA. franceses. no quisiera que el ardor de propagar vuestros principios os arrastrase más lejos. miraban como criminales. sin embargo.] 96 Librodot . Todo lo que deseáis puede hacerse sin que sea necesario abandonar vuestros hogares. Dumouriez (1739-1823). Eugenia. y tan ajustado a vuestros principios. la indiferencia de una infinidad de acciones que nuestros antepasados. a Dolmancé: Eso es lo que se dice un escrito muy sabio. verá si no son más los primeros. resumamos para vuestra educación el único consejo que puede sacarse 61 Recuérdese que la guerra exterior no fue nunca propuesta más que por el infame Dumouriez. cortándole: No me he dado cuenta. DOLMANCÉ: Es muy cierto que estoy de acuerdo con gran parte de esas reflexiones. haced florecer vuestras artes. al menos en muchos puntos. será juzgado casi en los mismos términos por Michelet: «Un aventurero cínico con el que el antiguo régimen gratificó al nuevo. y mis discursos. mas si. y los compara luego con los de una firmeza sostenida. renacerá.

lan- guidecieses algunos años en esa abrumadora miseria que tu espíritu feroz se atreve a reprochar a los miserables! Echa una ojeada piadosa sobre ellos. ella apagará en vos los remordimientos que vuestra mala conducta provocará en él y. si. te digo. EL CABALLERO: Séame permitido. por favor. ¿no son acaso hombres como tú? Y si se te parecen. si puedo. echa una ojeada sobre su familia desolada. Todos los extravíos de vuestro espíritu serán redimidos por una buena obra. en los bosques. descanse lánguidamente en lechos de pluma. os falta experiencia. la raíz amarga de un suelo reseco. y no cierres tu alma hasta el punto de endurecerla sin remedio a los gritos desgarradores de la necesidad. mira el suyo. lanza una mirada sobre ellos. caballero. cuando nadas en medio de lo superfluo. pero aún me queda mi corazón. espero a que ella os haya madurado. más que su fría superficie para tenderse. entonces. Eugenia. mientras esos desgraciados disputan a los lobos. de acuerdo. mira a su es- posa temblorosa repartirse con ternura entre los cuidados que debe a su marido. encontraréis ahí consuelo a los extravíos a que vuestros errores os habrán arrastrado. los princi- pios de Dolmancé. carecer incluso constantemente de las necesida- des más primarias de la vida. y los que la naturaleza le impone para con los brotes de su amor. Dejemos los prin- cipios religiosos. como los animales. recogiendo apenas un poco de paja para preservarse del frío de la tierra. no apaguéis jamás en vuestra alma la voz sagrada de la naturaleza: es a la beneficencia a lo que os conducirá a pesar vuestro. al intrigante o al farsante: lo primero tiene muy leves consecuencias.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 97 de cuanto acabamos de deciros: no escuchéis nunca a vuestro corazón.] 97 Librodot . formando en el fondo de vuestra conciencia un asilo sagrado al que a veces os replega- réis con vos misma. Cuando tu cuerpo. pero no abandonemos nunca las virtudes que la sensibili- dad nos inspira. harto sólo de voluptuosidades. amigos míos. sólo practicándolas gustaremos los goces más dulces y más deliciosos del alma. lo segundo los mayores inconvenientes. y es puro. soy libertino. lo demostráis con vuestro discurso. hija mía. mira al. no hablaréis tan 62 Hay un nuevo eco de las doctrinas rousseaunianas. sois joven. con el que me consuelo de todos los defectos de mi edad62. querido mío. sin estremecerte si es que puedes. satisfecho de los placeres que recoge en medio de las lágrimas sin sospe- char siquiera que existan otros. soy joven. privada de la posibilidad de cumplir ninguno de esos deberes tan sagrados para su alma sensible.miserable tendido junto a su triste esposa. rodeado de pla- tos suculentos con los que cada día veinte discípulos de Comus despiertan tu sensuali- dad. más vale rechazar el que realmente debiera interesaros que arriesgaros a dar al malvado. impío. cerradlo con gran cuidado a los acentos falaces de la desdicha. ¡mírala. míralo. [Nota del T. cuando separéis su órgano del fuego de las pasiones que lo absorben. y es con él. las gracias y las risas lleven a tu yacija impura los objetos más conmovedores del templo de Citerea. soy capaz de todos los desenfrenos del espíritu. que languidece a su lado. privado de esa fortu- na inmensa en que encuentras sin cesar los medios de satisfacer tus pasiones. abatido por trabajos que a ti te permiten vivir. Hermana mía. cuando los juegos. pues no tienen. ¡Ah! ¡Cuán diferentes serían. es el guía más falso que hemos recibido de la naturaleza. reclamar de ti eso superfluo que tu crueldad le niega! Bárbaro. hombre cruel. míralo cuando tú no te prohíbes nada. dudar y destruir. ¿por qué tú debes gozar mientras ellos languidecen? Eugenia. DOLMANCÉ: Sí.

es demasiado dulce para las personas sin principios de nuestra es- pecie. no nos des otra cosa que tu leche. y jamás los sofismas de la cabeza apagaron los movimientos del alma. cometeríais un error. entonces me califico de sensible. amigo mío? ¿Pueden existir en el alma de quien no reconoce el crimen en nada? Que vuestros principios los apaguen si teméis su aguijón: ¿os será posible arre- pentiros de una acción de cuya indiferencia estéis profundamente convencido? Desde el momento en que no creáis que hay algo malo. menos ebrios que vos. caballero. de la ruptura de los frenos sociales y del atropello de todas las leyes? EUGENIA: ¡Tú triunfas. y vuestros principios están demasiado bien apuntalados en mi corazón pa- ra que los sofismas del caballero lleguen alguna vez a destruirlos. sí. al caballero: Sí. 98 Librodot . lo que los tontos lla- man corrupción se ha asentado ahora con tanta fuerza en mí que no hay esperanza de re- torno siquiera. sólo se llora porque se teme. siempre falsas definiciones nos extravían. Dolmancé. mientras que en el fondo no soy otra cosa que débil y tímido. DOLMANCÉ: Tiene razón. no hablemos más de ello. sin ser vuestras. te perdonamos la moral. como vos. yo no sé lo que es el corazón: llamo así a las debilidades del espíritu. Una sola y única antorcha resplandece en mí: cuando estoy sano y seguro. Eugenia: que esta pérfida sensibilidad no abuse de vos. DE SAINT-ANGE. de acuerdo. DE SAINT-ANGE: Sí. creed. nunca me induce a error. Ahora bien. SRA. madurad éste. Eugenia. Fue su ingratitud lo que secó mi cora- zón. y podrías perjudicar las lecciones con que queremos alimen- tar el alma y la mente de esta encantadora niña. ¿no es hacer un servicio a la juventud ahogarlos en ella a tiempo? ¿Qué me dices de remordimientos. En una palabra. el otro cederá al punto. jódeme bien pero no me ser- monees: no nos convertirás. estén en condiciones de oírme. sí. inapreciables. tú ganas! Los discursos del caballero apenas rozan mi alma. aca- so había nacido. porque los habréis conocido. caballero. EL CABALLERO: De acuerdo. no es. más que la debilidad del alma. si los vicios de unos vuelven en otros peligrosas estas virtu- des. os desgarrarían pronto para nada. guardaré mi moral para aquellos que. ¿Que soy viejo. hermano mío.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 98 bien de los hombres. SRA. ésta no sabe más que alcanzar en un sentido el corazón que el otro acaricia y trastorna por todas partes. y no queremos de vos otra cosa que vuestro comportamiento. sé que aquí estamos para un objetivo muy distinto del que yo querría alcanzar. amigo mío. cuando queremos razonar. su perfidia lo que destruyó en mí esas virtudes funestas para las que. EUGENIA: ¿Perturbar? ¡Oh! ¡No. trata de inventar para vos un montón de penas que. al deciros que abráis vuestro corazón a todos los males imagina- rios del infortunio. ¿pue- den compararse los goces permitidos con los goces que unen a los atributos más excitan- tes aquellos otros. detestad pues los pérfidos consejos del caballero. hipocondríaco o pusiláni- me? Me engaña. y por eso son tiranos los reyes. Te lo repito una vez más. sólo son fruto del corazón. porque nunca es otra cosa que la expresión de los falsos cálculos de espíritu. ¡Ah. vayamos derechos a ese objetivo. creed que los placeres nacidos de la apatía valen más que los que la sensibilidad os da. y estad bien segura de ello. Rechazad. ¡los tuyos la seducen y la arrastran! ¡Ah! Creedme. dirigíos más a las pasiones que a las virtudes cuando queráis persuadir a una mujer. DOLMANCÉ: Pero el corazón engaña. no! Vuestra obra está acabada. ¿de qué mal podréis arrepentiros? EL CABALLERO: No es del espíritu de donde vienen los remordimientos.

Hay entre ellos algunos que castigarían como una falta de respeto la audacia de compartir su goce. El acto del goce es una pasión que subordina a ella. El rey de Achem63 manda cortar despiadadamente la cabeza de la mujer que ose olvidarse de ello en su presencia hasta el punto de gozar. 99 Librodot . Para desenredar mis ideas sobre todo esto. los de Asia. la muerte más cruel es el castigo para las que no le comprenden. que esa crueldad que preconizáis con ardor influ- ya algo en vuestros placeres. desde ese momento los tenemos probablemente más ocupados de ellos que de nosotros. es mucho mejor. mi querida Eugenia. la idea de ver a otro gozar como él. es como si tuviera menos placer si los otros parecen sentir tanto como él. Es falso. Dolmancé. siempre les da sus órdenes mediante signos. y ved si los jefes de esos célebres harenes se preocupan mucho. Al contrario. quisiera ser el único en el mundo capaz de experimentar lo que siente. entonces domina. que cuide solo de nosotros. muy natural en ese momento. Ese deseo de dominar en ese momento es tan fuerte en la naturaleza que incluso se reconoce en los animales. ¡Qué diferencia para el amor propio! No creemos que en tal caso se calle. cuando se les pone tiesa. ya os lo he dicho: su repercusión. que comparta o no mis goces. Abrid los serrallos de África. los de vuestra Europa meridional. querida. determina con mayor energía y rapidez los espíritus animales en la dirección que necesitan para la voluptuosidad. ¿Qué se desea cuando gozamos? Que todo lo que nos rodea se ocupe exclusi- vamente de nosotros. [Nota del T. y los suplicios se ejecutan siempre por su mano o ante sus ojos. Todo esto. era capital del reino del mismo nombre. sois duro al gozar. EUGENIA: Es mejor incluso que ese objeto sienta dolor. con tal que yo sea feliz. Si los objetos que nos sirven gozan. ya me ha parecido observarlo. esperamos que nuestros ilustrados lectores nos entiendan y no confun- dan el absurdo despotismo político con el muy lujurioso despotismo de las pasiones de libertinaje. más activa en nosotros. No hay hombre que no quiera ser déspota cuando está caliente. ¿verdad? DOLMANCÉ: Por supuesto. en la isla de Sumatra. es tirano. Achim. ordenan. de dar placer a los individuos que les sirven. que haya placer en darlo a los demás. que no piense más que en nosotros. y lo acepto. son obedecidos. pero que al mismo tiempo las reúne. Por un movimiento de orgullo. haciendo el mal experi- menta todos los encantos que gusta un individuo nervioso haciendo uso de sus fuerzas. decidme por favor. lo demás me da lo mismo. y muy a menudo se la corta él mismo. gozan. todas las demás. el hombre está lejos del deseo de ser útil a los demás. ¿cómo miráis al objeto que sirve a vuestros placeres? DOLMANCÉ: Como algo absolutamente nulo. y. también percibo en mí algunas disposiciones para ese vicio. se satisfacen y entonces se van. El dromedario va más lejos: no engendra si no se cree 63 Achem.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 99 EUGENIA: Temo mucho. apatía o incluso dolor. cuando la tiene dura. eso es servirlos. o Acenim.] 64 La pobreza de la lengua francesa nos obliga a emplear palabras que nuestro feliz gobierno re- prueba hoy día con tanta razón. nadie se atreve a responderles. uno de los más singulares de Asia. Ved si los que están en esclavitud procrean como los que están libres. le remite a una especie de igualdad que perjudica los indecibles atractivos que el despotismo hace experimentar entonces64. por otra parte. está guardado sólo por mujeres. que experimente o no contento. está basado por entero en los principios que ya os he mostrado. Este déspota. y nuestro goce por lo tanto resulta perturbado.

Muestra a mis ojos esa obra maestra. ¿Hay nalgas más bellas. de rodillas. (Llaman. Sosos adoradores de las muje- res.. ¿Me permitiríais. Todo lo que puedo hacer es alojarme en él.. seño- ra. a quien esta estimulante ceremonia incitaría a no tener contemplaciones con nuestra alma. ángel mío! Guárdame algunos para el momento de la crisis.. Llamad a Agustín. Que esos animales vegeten en la bajeza que los envilece: sería vano que predicá- ramos para ellos. hacemos. amigos míos! De veras. ¡Joder! ¡La tengo tiesa!. ¿no sería una especie de rabia si la intención de esta madre del género humano no fuera que el trato en el coito fuese el mismo que en la cólera? En una palabra. les dejo esperar a los pies de su insolente dulcinea el suspiro que debe hacerlos fe- lices y. y éste. bien de otra. Pero que no denigren lo que no pueden entender. ¡y que el último insulto sea para el ídolo mismo 100 Librodot . incluso mediante suplicios.... bajamente esclavos del sexo que deberían dominar..... Tratad de sorprenderlo y de demostrarle así que tiene un amo: huirá y se separará inmediatamente de su compañía.) ¡Oh! ¡Es divino. armada con un puñado de vergas. Si la intención de la naturaleza no fuera que el hombre tuviera esta superioridad. los únicos que están hechos para prescribirles las leyes y para las lecciones.. le chupase la polla mientras tanto! Con su postura expondría su trasero al caballero. me ofrecería sus nal- gas a besar. Uno más.. amor- cito. señora. ¡Este bribón tiene el culo de un estrecho!. ¡todo está a las mil maravillas. pero ¿qué me importan esos imbéciles? No es a ellos a quien hablo. no hay artista en el mundo en situación de ejecutarlos como vosotros. amigo mío. él entra. y puedes estar segura de que entonces te trataré con toda la crueldad.. azotar al caballero. que en tu bello culo me haga yo digno de las llamas con que Sodoma me abrasa. se- gún me parece. Agustín. siempre serán los únicos que merecerán ser escuchados. a caballo a lomos de Agustín... molestar su go- ce en ese momento? Sé de sobra que una infinidad de imbéciles.. ¿qué hombre bien constituido..) ¿Ves cómo te trato. la ejerza mediante todas las violencias que buenamente le parezca. ¡quiero besarla y acariciarla un cuarto de hora! Ven.. DOLMANCÉ: ¡Ah! ¡Santo Dios! ¡Qué amenaza! Es apremiarme a ofenderte. y ella no cesa de soltar pedos.) Sí. quizá pudiera.. ¡Me corro!. que la encularía. toda la barbarie. más blancas? ¡Quisiera que Eugenia...) ¡Es inaudito cómo el soberbio culo de este hermoso muchacho está en mi cabeza desde que hablo! Todas mis ideas parecían referirse involuntariamente a él. (Se colocan en esa postura. qué hombre dotado de órganos vigorosos no desea..) ¡Ah! ¡Joder! ¡Delicioso. le da azotes. comprenderán mal los sistemas que establezco.. como vos y yo....Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 100 solo. juro que a cada vejación. ven. y la Sra.) ¡Veamos si mantienes la palabra! (Recibe un pedo. que nunca se dan cuenta de sus sensaciones. delicioso!. así es. (La muerde. (Le da un azote y al instante recibe otro pedo. no puedo más. es un placer pediros cuadros. y que se convenzan de que quienes sólo quieren establecer sus principios en esta suerte de materias sobre los impulsos de un alma vigorosa y de una imaginación sin freno. te lo advierto. de Saint-Auge. bien de una forma..... DE SAINT-ANGE: Cuanto queráis.. La crisis de la voluptuosidad.. mas mi venganza está dispues- ta. los entrego a los viles en- cantos de llevar las cadenas con que la naturaleza les da el derecho de abrumar a los otros. no habría creado más débiles que él a los seres que ella le des- tina en ese momento. (La muerde. os lo suplico... ¡Joder!. cómo te domino?... que goza más que nunca enton- ces de su potencia. te soltaré un pedo en la boca. bribona. Esta debilidad a que la naturaleza condenó a las mujeres prueba de forma irrefutable que su intención es que el hombre..... morder y pellizcar vuestras hermosas carnes mientras follo? SRA. inclinándose un poco..

amigos míos.) Y vosotros. para pasar un momento al gabinete vecino con este joven. con aire de repugnancia: Tenéis razón. te lo suplico. yo os la menearé. SRA. maestro mío. que besa. señoras mías. quiero que me echéis en la boca la que el caballero os ha metido en el culo... arrastrando a Agustín: Pues bien. ¡Oh! ¡Queri- da. nada es tan bueno como la leche que sale del fondo de un hermoso trasero. señoras mías... ¡qué libertino es tu amigo! EL CABALLERO: Por lo tanto no te he engañado presentándotelo como tal. (Sale arrastrando consigo a Agustín.. (Lo traga. ¿Quién puede ser? Había prohibido que a mi puerta. DE SAINT ANGE: No le dejo irse sin ello. Dentro de un momento estoy con vosotras. pero.. es horrible. DE SAINT ANGE: ¡Oh! ¡Me lo temía! DOLMANCÉ: Como veis. voy a decírosla. vivamente: Esperad. 101 Librodot .. hermana mía. voy. DE SAINT-ANGE: Llaman.) Mirad cuánto me importa. DOLMANCÉ: No. DOLMANCÉ. SRA. de veras. DOLMANCÉ. no suelto más que leche por todas partes. DE SAINT-ANGE: ¿No podéis hacer aquí con él cuanto os plazca? DOLMANCÉ. SRA. en voz baja y misteriosa: No. ¿qué habéis hecho? EUGENIA. esto es un asunto de honor que debe hacerse sólo entre hombres: una mujer nos perturbaría.. no puede decirse.) Sexto Diálogo SEÑORA DE SAINT-ANGE.. Es un manjar digno de dioses. caballero.) Voy a pediros permiso... (Habla en voz baja a las dos mujeres. EUGENIA: ¡Ah! ¡Vaya! Por lo menos ponednos al corriente. echando la leche que tiene en el culo y en la boca: ¡Ay. ya veis cómo me han puesto vuestros alumnos! Tengo el trasero y la boca llenos de leche.) EUGENIA. (Volvién- dose hacia el culo de Agustin... la postura se deshace. señoras mías.. EUGENIA: ¿Queréis que vaya con vos? Mientras vos os divertís con Agustín. DOLMANCÉ: ¿Queréis saberlo? EUGENIA: Absolutamente. Ha de ser algo muy urgente. SRA.. hay ciertas cosas que exigen velos de todo punto. es encantador! Veámoslo a menudo. SRA.... EUGENIA: Estoy convencida de que no tiene igual en el mundo. debía callaros esa fantasía.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 101 donde he sacrificado! (La muerde en el ojete del culo. DE SAINT-ANGE: En serio. EUGENIA. EUGENIA. hermano mío. DE SAINT-ANGE: ¿Hay acaso alguna infamia en el mundo que no sea- mos dignos de oír y de ejecutar? EL CABALLERO: Bueno. ahora comprenderéis que hay que estar solo y en la sombra para entregarse a semejantes bajezas. EL CABALLERO SRA. por favor. Ve a ver de qué se trata. colocándose: ¡Qué extravagancia! DOLMANCÉ: ¡Ah!. no.

vos limitaos a obedecer.. amor mío. a Dolmancé: ¿A cumplirlos?. te aseguro que no tendremos contempla- ciones. ¿Tú querías una víctima. es lo único que os pedimos. Espero que estéis totalmente decidida a cumplir los deseos de su marido. ¡Es de vuestro padre. Adiós. Bueno. alarmada por el viaje de mi hija a vuestra casa. EUGENIA: La gozaremos. que mi insoportable esposa. aun sospechando que fueran ciertas... que. No me devolváis a Eugenia hasta que no esté instruida. diciendo que recordaba las órdenes que le habíais dado. no serían en verdad sino muy simples.. por favor. EUGENIA: ¡Esa puta!. en verdad. regresando con Agustín: De mil amores. lo sé todo... Os ruego que la castiguéis rigurosamente por esta impertinencia. ¿Me entendéis? Lo que hagáis esta- rá bien hecho.. DE SAINT-ANGE: Bésame. SRA. Eu- genia! EUGENIA: ¡Mi padre!. hermosa amiga. querida. DE SAINTANGE: ¡Ah! ¡Ah! ¿Qué es esto? . tranquilízate. estad en guardia por lo tanto. ¡A sobrepasarlos. que. querido!. ¡Ah! ¡Insolente criatura! ¡jamás vi nada semejante!. Eugenia? Pues aquí la naturaleza y el azar te dan una.. cuánto me impacienta saber cómo recibirá Dol- mancé esta noticia! DOLMANCÉ.. EUGENIA. os lo pido como gracia.. señoras mías. de buena gana quisiera ser de los vuestros.) ¿Podéis creer... la gozaremos. Quiero dejaros a vosotros las pri- meras cosechas. Vamos.. Querido amigo. ¡Ay! ¡Estamos perdidas!. SRA.. sean cuales fueren los horrores a que condenéis a esa furcia. ¡Ay.. DE SAINT-ANGE: ¡Ay. yo la corregí ayer por una semejante. pero que le había pareci- do tan importante como urgente... pero estad seguros..Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 102 EL CABALLERO: Una carta que trae Lafleur.. ¿nos ponemos algo más decente para recibirla? 102 Librodot ... no estaba lo bastante lejos como para no oíros... DOLMANCÉ: Dejad hacer a vuestra amiga y a mí.. querida. os lo suplico. DE SAINT-ANGE: Leamos antes de desanimarnos. de que habréis trabajado en cierto modo para mí. encárgate. se ha retirado apresuradamente. Eugenia. y creed que cualquiera sea el extremo a que llevéis las cosas no me quejaré. de Mistival no podría venir más a propósito. DE SAINT ANGE: ¡Qué torpe es! Y bien. la lección no ha bastado.. ¡Cuánto me gusta ver en ti tan bue- nas disposiciones!. SRA.... te lo juro. parte ahora mismo en su busca? Se imagina tantas cosas. La Sra. sin embargo. puesto que mi papá nos da carta blanca. Es cuanto puedo deciros. ¡Ah! Que la tierra se hunda a mis pies si me veis ablandarme. Hace tanto tiempo que esta ramera me carga. Jugadle una buena pasada. de dirigir todo esto. ¿ves hasta qué punto no hay que asustarse? Habrás de convenir que esa mujercita es muy insolente. SRA. Llegará poco después de mí carta.. te lo ruego... (Lee. hemos de recibir a esa ramera como se merece! SRA..

como veis. ¿la tuvisteis en cuenta entonces? No. os ruego. señora. sígueme! EUGENIA: Os pido perdón. por el estado en que os halláis. Eugenia! ¡Recuerda bien nuestros principios!. es fácil juzgar vuestras costum- bres. ¿verdad? Pues bien. señora? ¿Alardeáis de su legiti- midad? Cuando el Sr. os lanzó en la vagina las gotas de leche que hicieron brotar a Eugenia. Coloqué- monos en el mayor desorden. SRA. SRA. a vos y a vuestra compañía. ¿Queréis que mande a buscar azotes para corregir a esta niña indócil? EUGENIA: Mucho me temo que. se- ñor. señora. DE MISTIVAL: ¿Qué entendéis vos por tirar por la ventana? ¡Sabed. sirviesen más para la señora que para mí. SRA. DE MISTIVAL: ¡Cómo! ¡Mi hija se me resiste! DOLMANCÉ: Os desobedece formalmente incluso. amor mío. nada de in- sultos. si los trajeran. señora. SRA. señora. y sin conocer exactamente el grado de las relaciones que existen entre la Sra. SRA. en su lugar.. acercándose a la Sra.. SRA. señora. EUGENIA. valor. DE MISTIVAL: ¡Impertinente criatura! DOLMANCÉ. que no hay nada más ilusorio que los sentimientos del 103 Librodot . ¡Eugenia. tengáis a bien devolvérmela y no desaprobar mi llegada. EL CABALLERO.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 103 DOLMANCÉ: Todo lo contrario. os habría mandado tirar por la ventana. de Místíval:Despacio. no lo permitáis. y podríais arrepentiros de vuestras vehe- mencias con ella. o no sé quién. a la Sra. SEÑORA DE MISTIVAL SRA. todos nosotros protegemos a Eugenia. de oíros se diría que vuestra hija está en malas manos. por llegar a vuestra casa sin preveniros. de Saint-Ange: Os ruego que me excuséis. ¿qué agradecimiento queréis que os tenga hoy por haberos corrido cuando os jodían ese despreciable coño? Sabed. pero no puedo tener ese honor. DE SAINT-ANGE: Oigo ruido: es ella. AGUSTÍN. DE MISTIVAL: A fe mía que si hay que juzgar por el estado en que la encuentro a ella. pero por vuestras palabras. señora. no os oculto que yo. DOLMANCÉ. creo que no me equivoco mucho pensando que está muy mal aquí. ¡Vamos. pero me han dicho que mi hija está aquí y. por favor. de Mistival. DOLMANCÉ: Ese principio es impertinente. DE MISTIVAL.. Creedme. DE MISTIVAL: ¡Cómo! ¿Mi hija me ha de desobedecer y yo no he de poder ha- cerle sentir los derechos que tengo sobre ella? DOLMANCÉ: ¿Y cuáles son esos derechos. SRA.. es preciso que desde que entre no conciba la más mínima duda sobre la forma que tenemos de pasar el tiempo con su hija. que no se tira por ahí a una mujer como yo! Ignoro quién sois. Séptimo y último Diálogo SEÑORA DE SAINT-ANGE. señora. señora. de Saint-Ange y vos. ¡Ay. DE SAINT-ANGE: Su llegada es de lo más descortés. como su edad no permite todavía que vaya sola. santo Dios! ¡Qué escena tan deliciosa!.

no les debéis nada. Nada funda. reconocerían a sus padres desconocidos. absurdos.. y sin verse. a los que algunas gotas de vuestro esper- ma han dado la luz. los padres distinguirían. de Jesucristo. tiene que haber sido muy mala. como si exis- tiera alguno. quienes os han dado la vida no tienen ni un so- lo título para exigirlos de vosotros. como si la felicidad de una joven no estuviera en el desenfreno y la inmoralidad. el uso los pres- cribió. la fuerza de la sangre no sería ya quimérica. pe- ro el mayor de todos los engaños sería darles cuidados o ayudas que no les debéis por ningún concepto. sentimientos locales. volarían a sus brazos y los adorarían. mientras que joder es la acción más deliciosa de la vida. indudablemente. Si los movimientos de amor recíproco correspondieran a la naturaleza. de esa piedad filial cuya base es una verdadera quimera. otros en los que éstos degüellan a aquellos de los que han recibido la vida. hijos. como si fuera necesaria. [Nota del T] 104 Librodot . reconocimiento. sólo el interés los imaginó. ¡Le habéis hablado de Dios. porque aquí nos hemos visto obligados a re- fundir todos los principios que le habéis inculcado. no: y sin embargo.. Ved si los conocen los animales. ni uno que no sea absurdo o quimérico. fruto de costumbres climáticas65 que la naturaleza reprueba y que siempre desau- torizó la razón. en uso aquí. y a la inversa. la costumbre los sostuvo. nada establece semejantes sentimientos. nunca han sido otra cosa que fruto de la costumbre o del orgullo. DOLMANCÉ: ¡Oh! Respecto a los cuidados. pero jamás los imprimió la naturaleza en nuestros cora- zones. nunca han podido soportar la vista de sus padres. ¡Oh padres! Tranquilizaos por tanto sobre las pretendidas injusticias que vuestras pasiones o vuestros intereses os llevan a cometer sobre esos seres nulos para vosotros. ahogad sin remordimientos tales sentimientos absurdos. ¿Qué vemos en lugar de esto? Odios recíprocos e inveterados. inclu- so antes de la edad de razón. ninguno de esos sentimientos se les debe. mucho más libres. en medio de la mayor asamblea.. la educación que le he dado!. evidentemente Eugenia no os debe nada. si no os ocuparais más que de vosotros: sólo para vosotros debéis vivir.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 104 padre o de la madre para con los hijos. como no habéis hecho por ella más de lo que prescriben las cos- tumbres del país en que habitáis. habéis querido darle buenas costumbres. de religión. Estos pretendidos impulsos son por tanto ilusorios. Piedad. de virtud. amor.. no hay uno solo encaminado a su feli- cidad. a ellos hay que remitirse siempre que se quiere conocer la naturaleza. detestados allá. nada prescribe la ley sobre esto. si es posible. estáis en el mundo para vosotros y no para ellos. DE MISTIVAL: ¡Cómo! ¡Los cuidados que con ella he tenido. padres que alejan a sus hijos de sí porque nunca pudieron sufrir su proximidad. no trabajan más que para ellos. como si la más feliz de todas 65 El texto sadiano dice climatérales. que se las apañen. término desconocido por los diccionarios franceses. como si ese tunante no fuera otra cosa que un trapacero y un malvado! Le habéis dicho que joder era un pecado. SRA.. ni los de éstos por los autores de sus días. sin conocerse mu- tuamente. y vosotros. estaríais muy locos si os molestarais. En cuanto a la educación. convenceos asimismo de que tampoco debéis nada a esos individuos cuya sangre os ha traído a la vida. puesto que hay países en que los padres matan a sus hijos. adorarían a sus hijos. hijos que. como si todos los cultos reli- giosos fuesen otra cosa que el resultado de la impostura del más fuerte y de la imbecili- dad del más débil. y si por casualidad imagináis que el órgano de esos sentimientos está en las inspiraciones del uso o en las de los efectos mora- les del carácter. éstos.

besadlas. Dios mío! ¡Aquí me van a matar! DOLMANCÉ: ¿Y por qué no? SRA. nada es más cierto! Creo que en mi vida he visto un cuerpo más maltratado.. DE MISTIVAL. medio desnuda... chupadlas. (Lo besa y lo soba. señora. seño- ra.. ¿Cuál será? 105 Librodot . conviene que os prevenga del estado en que vais a encontrarla..... a la altura de vuestra boca. (Agustín lo hace brutalmente. señora. ¡cómo!. DE SAINT-ANGE. te lo pido de rodillas! (Se echa a sus pies.. DE MISTIVAL: ¡Dejadme. acabáis de re- chazar a Eugenia con demasiada dureza. dejadme o pediré socorro! SRA..) DOLMANCÉ: ¡Ah! ¡Bueno! ¡Vaya escena de lagrimas!. Pero. os doy mis nal- gas. ya no son órdenes.. DE MISTIVAL. diablos. despacio. más que odio.. ya que se resiste.) SRA. SRA. ¡aléjate de este comercio peligroso y sígueme. es preciso un castigo para este crimen. Eugenia acaba de decírmelo al oído: ayer su marido la azotó a más no poder por algunos pecadillos caseros. cuando la Sra. ahí las tenéis. DE MISTIVAL: ¡Oh. SRA.. ¿pensáis en lo que permitís que se me haga en vuestra casa? ¿Imagináis que no me quejaré de semejantes procedimientos? SRA. ella se defiende. rechazando a Eugenia con horror: ¡Ah! ¡Monstruo! ¡Aléjate. DE SAINT-ANGE: Un momento. enterne- ceos! EUGENIA. a la Sra. Sin embargo. que siempre me mostraré digna de ser tu alumna.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 105 las mujeres no tuviera que ser. cielos! Dónde estoy? Pero.. DOLMANCÉ: Agustín.. reniego para siempre de que seas hija mía! EUGENIA: ¡Unid a ello vuestra maldición. tiene tan- to por delante como por detrás. ¡Ah! Desengañaos. mi querida Eugenia. corno se recordará: Tomad. indiscutiblemente. DE MISTIVAL: ¡Desnudarme!. la que mejor desafía todos los embustes y la que más se burla de la repu- tación. pues. señores. es todo cuanto Eugenia puede hacer por vos. es preciso que sufras tu suerte. ya os he dicho que está bajo nuestra protección. mamaíta... y me veréis siempre de la misma flema! DOLMANCÉ: ¡Oh! Despacio. nada podrá librarte de ella. ¡Vamos. madrecita mía. si queréis. la que más se revuelca en la porquería y el libertinaje. de Saint Ange: ¡Oh. SRA. sirve de doncella a la señora. Antes de exponer a vuestros ojos el cuerpo de esta encantadora belleza. acercándose a ella y cogiéndola por el brazo: ¡Escucha. para que la cosa sea más conmovedora.. eso ha sido un insulto. tiene un culo muy hermoso. según me asegura Eugenia. pu- ta! ¡Voy a decirte por fin la verdad!. por desgracia es demasiado cierto que aquí estás entre monstruos. SRA.) SRA.. son súplicas. DOLMANCÉ. tened la bondad de desnudaros por completo para recibir el que merece vuestra brutalidad. y. DE SAINT-ANGE: No es muy seguro que podáis hacerlo. oye por última vez las súplicas de la que te ha dado la vida. de Mistival está desnuda: ¡Ah. desengañaos. corazón mío. Recuerda. Dolmance.. DE MISTIVAL: ¡Santo cielo! Mi Eugenia está perdida. nin- guna obligación que esté dictada por la naturaleza habéis cumplido respecto a ella: Euge- nia no os debe. es evidente. Nada habéis hecho por vuestra hija. hija mía. Eugenia. vais a encontrar sus nalgas como tafetán chino. Para nosotros eres una víctima en viada por tu mismo marido. Eugenia. vaya.

dame a besar tu hermoso trasero mientras jodo el de tu mamá. recorre igualmente las dos rutas. cada cual será dueño de condenarla al suplicio que mejor le pa- rezca. querida. que yo compare vuestros dos culos. nada de nada. sólo quería magrear un poco para ponerme a pun- to. Es preciso que me divierta un instante jodiéndolos a los dos. ¡santo cielo!.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 106 No lo sé. cumpliendo su propósito y comenzando por encular a la madre: ¡Eh. acercad el vuestro. Te lo repito. Eugenia. ni siquiera lo habéis sentido!. vos.. no se puede haber caído mejor. Ahora te toca a ti. señora.... no serás inmolada hasta después de haber sufrido una infi- nidad de tormentos previos! En cuanto a tus gritos.. ¡Ved. y. DE MISTIVAL: ¡Ah.. todo ha partido ya.. de Saint Ange la encula y la en- coña con su consolador.. EUGENIA: ¿Qué vas a hacer. santo cielo! ¡Qué ultraje! DOLMANCÉ.. DE MISTIVAL. hermosa. ¡furcia! ¡Oh... como supondréis. la elección de tu suplicio depende de tu hija: es ella la que ha de pronunciar tu condena. y os relevaremos puntualmen- te. de la obligación en que me veo de sodomizar a esta vieja vaca.. (Eugenia obedece. supliciada. amigo mío. sí. tened la bondad de armaros de estos consoladores a fin de dar por turno a esta res- petable dama.) A fe que el tuyo es bello. Quizá seas colgada. se ve que tenéis una buena amiga en la Sra. DOLMANCÉ.. diablos. ¡Qué diferencia!. como ves. Eugenia. Durante el goce. lloras. DOLMANCÉ: No le imploréis. EUGENIA: Prevenirla hasta ese punto es lo que se dice tener miramientos. SRA.. SRA. en la que. tus criados. será sordo a tu voz como lo es a la de to- dos los hombres. Hay que estar rodeado de culos cuando es un culo lo que se jode.. ese cielo poderoso nunca se ha preocupado por un culo. palpándola y dándola siempre azotes en las nalgas: En verdad. quemada viva. descuartizada.. continúa azotándola: La cosa más natural del mundo: la voy a depilar y la voy a magullar los muslos a fuerza de pellizcos. qué sencillo!. DE MISTIVAL: ¡Ay. y vos. Agustín. putorra! Te estrangularía si no quisiera dejar pla- cer a los otros. ¿Dón de encontrar ahora esa franqueza? ¡Os dice unas verdades!. En primer lugar.. SRA. venid a poner vuestras nalgas al lado de las de vuestra madre. le da algunos puñetazos.. luego viene Agustín. he de prevenirte que serán inútiles: podría degollar a un buey en este gabinete sin que sus mugidos fueran oídos.. ¡Ah! ¡Cómo se nota que vuestro marido se ha servido con frecuencia de esta ruta! Ahora tú. qué daño me hacéis! DOLMANCÉ: ¡Increíbles efectos de las extravagancias del espíritu humano!. Un poco de orden ahora. contened a la señora. bien en el coño. el de la mamá no está mal tampoco. amiga mia. de Saint-Ange. quiero socratizarlo. será una vez más su culo el que reciba mi ho- menaje.. tu marido nos autoriza a lo que hagamos. Yo voy a empezar. ya estoy satisfecho. atenazada. querida. qué vas a hacerle a esta zorra? ¿A qué vas a condenarla mientras pierdes tu esperma? DOLMANCÉ. y tu venida no es más que una trampa tendida a tu simplicidad.. Agustín y yo trabajaremos con nuestros propios miembros.. Eugenia.. Sufres. los golpes más temibles. teniendo cuidado de ir gradualmente á fin de no reventarla de golpe. Agustín. Ya.. pero. y la abofetea mientras descarga.. hace lo 106 Librodot . (La Sra.. quiero sobarlo. bien en el culo.... viene luego el caballero.. consuélame. Eu- genia. y yo me corro. DOLMANCÉ: Espero que ahora la señora se haya tranquilizado por completo. señoras mías. señora. al recibir esta vejación: ¡Ah! ¡Monstruo! ¡Malvado! ¡Me va a lisiar!.. ¡Ay. Tus caba- llos. Pe- ro sufrirás. Saint-Ange. El caballero.. enculándome. por favor.. y vos. Saint-Auge.

ninguna clase de mal entregándonos a estos impulsos. Convéncete. ¡Creo que te estás corriendo.. añade. valor y filosofía forman su carácter. Durante estos distintos ataques.. madre mía.. Es un poco más gorda que la de vuestro esposo.nos inspira por turno el movimiento que necesita. amigos míos!. Vos. ganapanes o intrigantes. y ese motor es la naturaleza. hombre simple y pusilánime. actúa sin temer nada.. hermosa Eugenia. Los crímenes son imposibles para el hombre. amigo mío. Dolmancé. Caballero.. caballero. ¡con qué rapidez reco- rro la espinosa ruta del vicio!. otras de virtudes. entrará. da diez o doce puñetazos en el pecho y en los costados de su madre. Dolmancé se opone.) ¡Ay. EL CABALLERO: ¡Realmente. ¡Qué progresos. la azotaremos para volverle el sentido. Los milagros. Heme aquí a la vez incestuosa. los efectos físicos de esta madre del género humano. deja de temer sus efectos: un solo motor actúa en el universo. Y en cuanto al cielo. Saint-Ange. han propagado sus ridículas ensoñaciones: y eso es lo que el caballero denomina cielo. no. DOLMANCÉ: Nada me divierte tanto como los firmes arranques de virtud del caba- llero. ¡Y tú.. cualesquiera que sean los que podamos imaginar. si pulverizáramos a esta ramera no habría siquiera el menor indicio de crimen. es desconocida de aquéllos cuyo estoicismo. gritas cuando tu hija te folla!. Dolmancé. no hay nada tan lúbrico como ver a una mujer desvanecida.. te lo suplico. en cuanto hacemos.. ¿no es cierto que se corre?. Dolmancé!. (La aprieta y la magulla el cuello... mamaíta. diferentemente interpre- tados por los hombres.. han sido deificados por ellos bajo mil formas a cual más ex- traordinaria... abusando de la credulidad de sus semejantes... al cielo y a la humanidad? Amigo mío. cuanto nos mandáis hacer es horrible!. de Saint Ange quiere socorrerla. ¡Ah. ramera. Ahora voy a saber si sois firme... Actúa. ¿no es verdad. al correrse. adúltera. que os sirva de marido.. ¡primero por el coño! EUGENIA: Venid. ¿Dónde diablos verá.. ¡Oh. mi dulce amigo. folladla sobre el pecho de su madre desfallecida. pues.) DOLMANCÉ: ¡Eh! No. Ya te he dicho mil veces que la naturaleza -que para el perfecto mantenimiento de las leyes de su equilibrio tiene unas veces necesidad de vicios. Eugenia. Dolmancé. Dolmancé ha recorrido con su aparato los culos de todos los agentes. ¡Jódeme. DE MISTIVAL. al cielo y a las leyes más santas de la humanidad.. (La Sra. me muero!. venid. no hacemos. querida? No importa. que lo que los tontos llaman humanidad no es más que una debilidad nacida del temor y del egoísmo.. es de la naturaleza de la que los viciosos reciben los principios que ponen en práctica. Las leyes de la humanidad. supo sabiamente alejar de ellos las acciones que podían perturbar sus leyes. me estás dando por el cu- lo!.) SRA. jódeme. sodomita. y que ella nos la menee a Agustín y a mí con cada una de sus manos.. y todo esto para una joven que acaba de ser desvirgada hoy. que esta quimérica virtud. venid a tumbaros sobre el cuerpo de la víctima. magreadla mientras la joden.. Recuerda. encadenando sólo a los hombres débiles. excitándoles con sus palabras.. ¡eso es lo que teme ultrajar!. perdiendo el conocimiento: ¡Tened piedad de mí.. putona! ¡Voy a enseñarte a ser libertina! ¡Toma. gritas.... el menor ultraje a la naturaleza. dulce mamaíta!... follad a vuestra madre.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 107 mismo y termina con algunos cachetes y pellizcos. por tanto.. caballero. de que todo lo demás está completamente permitido y que no ha sido absurda hasta el punto de dar- 107 Librodot . o mejor. es ultrajar a un tiempo a la naturaleza. me mareo... Al inculcarle la naturaleza el irresistible deseo de cometerlo.. dejadla en ese síncope. ¡Ah. toma!. soy una perdida!. (Eugenia... son violadas por las tonte- rías que nos permitimos.) Vamos. os lo supli- co!. de una vez por todas... mira sus ojos. Me siento mal.

caballero... yo la dejaría con tal de zer rota en vida.) SRA. abriendo los ojos: ¡Oh. estallando de risa: ¡Ah.. no está todo di- cho. SRA. que yo me encargaré de prender una a una. en mi calidad de preceptor vues- tro. DOLMANCÉ. fo- 108 Librodot . cogiendo los espinos de la mano de Agustín. (Adoptan la postura. DE SAINT-ANGE. con humor: ¡Muerta! ¡Muerta! ¡Cómo! ¿Voy a tener que llevar luto este verano. al criado. el grupo se deshace.) DOLMANCÉ: ¡Y bien! ¿Veis el efecto de mi remedio? Ya os había dicho que era segu- ro. a medida que la Sra. (Se dispone el cuadro. tendiéndose sobre su madre: ¿Yo palidecer? ¡Rediós! Vais a ver ahora mismo que no.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 108 nos el poder de perturbarla o de perjudicarla en su marcha. con los hermosos vestidos que me he mandado hacer? SRA. ¿No es preciso que oigáis vuestra condena?.. mientras que la mía va a ejecutarse. la abofetea y le da cachetes. en veinticuatro mil trozos. DE SAINT-ANGE: Yo la condeno a ser colgada. pero la diferencia que va a haber entre mi fallo y el vuestro es que vuestras sentencias no eran sino los efectos de una mistificación mordaz. de Mistival es azotada.. el único crimen sería resistirnos a ello. (Todo el mundo aplaude...) DOLMANCÉ.. madrecita. EUGENIA. vaya con el pequeño monstruo!. puesto que no hay ningún medio de convencer a este malvado de que cuanto nos ordena hacer es horroroso. Cuando el caballero se ha corrido. que vuelve: Vamos a ver el efecto de este último remedio. de Mistival sigue en su síncope.. Voy a ha- cerle subir: lanzará su veneno en los dos conductos de la naturaleza de esta querida y amable dama.) Lapierre. Eugenia. chúpame la polla mientras trabajo en devolve- ros una madre y mientras Agustín me devuelve los golpes que voy a dar. y todos los malvados de la tierra no son más que agentes de sus caprichos. como entre los chinos.) DOLMANCÉ: ¡Cómo! ¡Esta golfa no ha vuelto en sí todavía! ¡Vergas! ¡Vergas!. Pero ¿qué veo?. durante todo el tiempo que duren las impresiones de esta cruel enfermedad. Dolmancé. a fin de que. colocaos. que sigue flagelándola: Es que. vuelve a la vida. Comenzad. Va- mos. mandan subir al criado. señora de Saint-Ange. que se ponga en medio del círculo y que es- cuche temblando lo que hemos de anunciarle.. Vamos. DE MISTIVAL.. EUGENIA: Mi mamaíta será mechada con pastillas de azufre. amigos míos. pero que desgraciadamente destila el virus y está roído por una de las más terribles sífilis que se hayan visto en el mundo.. Ciegos instrumentos de sus inspiraciones. vete enseguida a coger un puñado de espinos del jardín. cielos! ¿Por qué me sacan del seno de las tumbas? ¿Por qué devolverme a los horrores de la vida? DOLMANCÉ. (Mientras los espera. (Los fa- llos siguientes se dicen mientras los actores continúan en acción. EUGENIA. la puta se acuerde de no molestar a su hija cuando ésta se dedique a joder. No me molesta- ría. AGUSTÍN: Mirad.. ¡Palidece!... en realidad. por mí. (Aquí la postura se deshace. Eugenia. con sangre fría: Y bien. la Sra. verte encular a tu hermana: ponte de tal modo que pueda besarte las nalgas durante la operación. EL CABALLERO: Cortada. Tengo abajo un criado provisto de uno de los más hermosos miembros que haber pueda en la naturaleza. suavizo la condena.. aunque nos ordenara quemar el universo. ¿No es preciso que se cumpla?. reunámonos en torno de la víctima. Agustín.) ¡Oh! ¡A fe que temo que esté muerta: nada la vuelve en sí. EL CABALLERO: Obedezcamos.

por lo menos podré llevar mis lindos vesti- dos este verano. Tronchin era llamado a París para la inoculación de los hijos del duque de Orléans. Loyola.. para que encoñe con firmeza a la Sra. primer médico del duque de Orléans. señor? DOLMANCÉ: ¿Tienes miedo de enseñarnos tu polla? LAPIERRE: No.. la Sra. DE MISTIVAL: ¡Oh! ¡Cielos. multiplicad los puntos para que se me ponga más gorda. vete. SRA. por favor. según Condorcet. Eugenia zurrará a Agustín y será azotada vigorosamente por el caballero. más se detalla el instrumento en sus elementos tenues (el color. su amo le ordena joder el culo. al año siguiente. mamá. LAPIERRE: ¿Delante de todos. menos sometido a evaporación. Fourier. EUGENIA: ¡Excelente idea! Vamos. al revés. riendo como un loco: ¡Diablos! La idea es excelente. la sinécdoque se profundiza aquí median- te una especie de tranquilidad doméstica. nunca habría dado con ella. de Saint-Ange se la menee.. (Todos se colocan. para que os cosa a fin de que no me deis más hermanas ni hermanos. ninguno había sido tan feliz». quedando presente el pequeño material de costura en el ins- trumento de suplicio». en 1755 llegó a París la inoculación de la viruela ( petite vérole). de Mistival. mamá: es para probar mi aguja. este goce puede curaros: hay ejemplos de ese remedio. por tanto es preciso que Eugenia os cosa con cui- dado el coño y el culo. porque es muy hermosa. Vamos. más concentrado. en frente de la opera- ción: ¡Ah! ¡Santo dios! ¡Qué tiesa me la pone este extravío! Eugenia. a partir de ese momento. qué dolor! DOLMANCÉ. EL CABALLERO: ¡Esta pequeña puta la va a llenar de sangre! DOLMANCÉ. con toda probabilidad. se habría vuelto intolerable). 66 Sade juega con el término francés vérole: Théodore Tronchin (1709-1781).] 109 Librodot . mi opinión es que nos flagelemos todos. que tiene un grue- so hilo rojo encerado67. agujas. EUGENIA.) SRA. DE SAINT ANGE: Creo que ahora es muy esencial que el veneno que circula en las venas de la señora no pueda salirse. DE MISTIVAL: ¡Oh! ¡Justo cielo! ¡Qué horrible condena! EUGENIA: Más vale eso que morir. [Nota del T. de Saint-Ange zurrará a Lapierre.) Bueno. vamos. «ningún inoculador en Europa era más célebre. Agustín me zurrará a mí.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 109 llad a esa mujer. de Saint-Ange. y lo hace. ¡Oh. os calcine los huesos con rapidez. hilo. mas crece el horror y más impreso queda en nosotros (si nos hu- biera contado el grano del hilo. yo zurrare a la Sra. haciendo que la Sra. (La Sra. Eugenia cose. señora. DOLMANCÉ: Divirtámonos mientras tanto. para que el humor virulento. Separad vuestros muslos.. Roland Barthes. en Sade. el interior y a veces el vientre y el monte: Esto no es nada. pinchando de vez en cuando los labios del coño. Lapierre. la cera). está extraordinariamente sana. [Nota del T. se detiene en este «hilo rojo» para hablar de su sentido metonímico: «Cuanto más se amplia la sinécdoque. aquí tienes diez luises. diablos! ¡Vaya inoculación! ¡Ni Tronchin hizo una igual en su vida66! SRA. Cuando Lapierre ha fo- llado el coño. mamá. tened la bondad de colocaros. de Saint Ange da a Eugenia una gran aguja. te honra.] 67 Ese hilo encerado es. fue el más famoso inoculador de la época. Toma. el hilo revestido de pez que emplean zapateros y guarnicioneros.

cédeme el culo. obedeciendo: ¡Jamás se ha visto una joven tan bribona como ésta! EUGENIA. que Agustín te dé por el culo delante de mí.. ¡Muévete.. alcanzamos la meta al mismo tiempo que tú... (La pincha en más de veinte sitios. toma ésta. adoptando la postura exigida: ¿Estamos bien así.. no veo lo suficiente el culo.. Hacía mucho tiempo que no se me ponía tan tiesa... Vamos.) SRA. extraviado por el placer: Mucho me gustaría. pero a condición de que pinchéis más fuerte.) SRA. hermano. y que yo vea sobre todo los culos: este cuadro va a acabar conmigo. sí... DE SAINT-ANGE: Estás demasiado empalmado.. mientras tu hermano te encoña. masturbadme mientras opero. DOLMANCÉ. que se incline: quiero ver el ojete. Eugenia. DOLMANCÉ. no lo habría creído después de tantas descargas. voy a dar puntadas por todas partes. ¡Ay! ¡Joder! ¡Qué placer!. dentro de un instante rocío con el bálsamo de la vida las llagas que acabo de producir. es la parte que me toca.... EUGENIA: ¡Ay! ¡Joder! ¡Ya sangra la bujarrona! DOLMANCÉ: No le va mal. DE SAINT-ANGE: ¡Fóliame! ¡Fóliame. estás cubriéndome la polla! EUGENIA: Es que los dolores de esta ramera inflaman mi imaginación hasta el punto de que no sé exactamente lo que hago. que me corro!. ¡Eugenia. querido. (A Agustín)... gritando como un diablo: ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! DOLMANCÉ. o te pongo las nalgas como mermelada!. ¿estáis preparados vosotros? En cuanto a mí. rediós! ¡Mi esperma corre. no hace más que multiplicar sus pinchazos sobre las nalgas de la víctima... Dolmancé.. EL CABALLERO. SRA.. porque os pincho.) ¡Toma.. muy inflamada: Nada de invectivas. porque estaréis de acuerdo conmigo en que tenemos demasiados miramientos con ella.. Un poco más el culo. corazón mío. DE SAINT-ANGE: ¡Trabajadme un poco esas dos gordas nalgas! DOLMANCÉ: Paciencia. perdón. Conten- taos con sobarme como es debido. que ha terminado su operación.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 110 EUGENIA: Haré más de doscientos. menéamela!. malvada!. de Saint Ange: Eugenia.. SRA. mamaíta. dirígelo sobre las nalgas que martirizo. ¡Ah! ¡Joder! ¡joder! Se aca- bó. Dolmancé? DOLMANCÉ: Que Agustín gire un poco a la derecha. Eugenia. DE MISTIVAL: ¡Me desgarras. Caballero. san- to dios!.. DOLMANCÉ: ¡Hostia bendita! Empiezo a perder la cabeza. DE SAINTANGE. por favor.. se pierde. SRA. las tetas. DE MISTIVAL: ¡Ay. coge una aguja y comienza a coserle el agujero del culo. DE SAINT-ANGE: Sí. metiéndole la aguja profundamente en las carnes: ¡Cállate. voy a mecharla enseguida como si fuera un trasero de buey... SRA. ¡Cómo me avergüenzo de haberte dado el ser! EUGENIA: Vamos.. ya no puedo más. y ésta otra!.. si es preciso. EUGENIA: Sí. (Pincha las nalgas mientras se prepara la postura que ha pedido. DE MISTIVAL. la vas a martirizar... señor! ¡Mil y mil perdones! ¡Me estáis matando! DOLMANCÉ. caballero. me corro. por favor.. que ya termino. furcia. SRA. DOLMANCÉ: ¿Y qué importa? ¿No tenemos acaso permiso por escrito? (La tiende boca abajo. jodido! ¿No sabes que cuando me corro es cuando hay que entrar más adentro en 110 Librodot .... ¿sólo tienes una mano? Ya no veo nada. querida mamá.... corriéndose: ¡Ay.. paz. hasta los muslos. (Se la menea. ¡olvidas las lecciones. saliendo empalmado de las manos de la Sra. ¿Por qué tiene que suceder la debilidad a pasiones tan intensas? SRA. Saint-Auge. Mirad hasta dónde se extravía mi aguja.

hacédselo cruzar a patadas en el culo..) DOLMANCÉ: Todo está dicho. FIN 111 Librodot . puedes vestirte y partir ahora cuando quieras. y pídele perdón por tu abominable conducta con ella..) ¡Puta!. y de ahí los cuatro nos iremos a la misma cama. (A la Sra. Vos. (Todo esto se hace. Has de saber que estábamos autorizados por tu esposo mismo a cuanto acabamos de hacer. ¡Un día estupendo! Nunca como tan bien ni duermo más tranquilo que cuando me he mancha- do suficientemente durante el día con lo que los imbéciles llaman crímenes. no se os ocurra joder a la señora en el camino. caballero. puta! Ponte de rodillas ante tu hija. y tan pronto como esté en el umbral de la puerta. (Le enseña la carta. ¡Ay. Nosotros te lo hemos dicho. recordad que está cosida y que tiene la sífilis. (Cuando se han ido.) Y nosotros.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 111 mi culo?.. lo mejor es dejarla que haga lo que quiera. santo nombre de dios! ¡Qué dulce ser jodida por dos hombres de este mo- do! (El grupo se deshace. amigos míos.. que ha nacido para joder y que si no quieres que te joda a ti. dadle dos buenas bofetadas a vuestra señora madre. tú no lo has creído: lee la prueba. Sal: el caballero va a llevarte. de Mistival. vamos a sentarnos a la mesa. Eugenia. que le gusta joder.) Que este ejemplo sirva para recordarte que tu hija está en edad de ha- cer lo que quiera. ¡Saluda a todos.) Adiós.