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Fotografía de una línea de chalets situa

-
dos en primera línea de playa afectados
por las olas durante un temporal.

Nuestra costa EL ETERNO CAMBIO

C
ada verano nos asoma- cluso de un día a otro. Nuestras
mos a nuestras hermo- costas cambian. Se modifican con-
sas playas y creemos tinuamente en un marasmo evolu-
identificar los rasgos tivo que nos engaña. Y nos enga-
que las hacen reconoci- ña porque de un verano a otro nos
bles de un año a otro. Conocemos esforzamos por identificar aquellos
las calles que nos llevan a ellas, su rasgos de ellas que más amamos
horizonte, su olor, su arena y has- y que nos identifican con nuestro
ta cada chiringuito que jalona cada entorno. Pero cada invierno el mar
tramo de la misma. Sin embargo, ocupa el espacio que en verano es
todo ello es una ilusión que nues- territorio de las sombrillas, las olas
tra mente se crea. Quizá las ca- barren un terreno que creemos tan
lles no cambien, pero cada gra- nuestro y se llevan las arenas, las Dr. Juan Antonio
no de arena de la playa que tan rocas y hasta los paseos marítimos Morales González
bien creemos conocer, cada roca o los puertos que a nuestras auto-
del acantilado al que nos asoma- ridades tanto les cuesta mantener “Grupo de Geociencias
mos, cada planta de la duna que para crear la ilusión de que todo si- Aplicadas e Ingeniería
atravesamos, son diferentes de un gue como siempre. Ambiental” (GAIA).
año a otro, de un mes a otro, in-

14 RECUERDA: La legislación vigente, si encuentras objetos de valor patrimonial.
Fotografía de
la playa de La
Antilla (Huelva)
a finales de
verano, cuando
el oleaje ha
depositado
barras de arena
sobre la playa.

Fotografía
de la playa
de La Antilla
(Huelva) tras
un temporal
que ha
destruido
el paseo
marítimo.

Ahora que llamo la atención sobre dunas y levanta las olas más fie- En estas líneas intentaré ofreceros
estos cambios, quizá muchos de ras en lo más temible del tempo- una visión que os ayude a enten-
vosotros comencéis a recordar al- ral. Ese viento que mata a nues- der que la costa que vemos hoy es
gunos de ellos, a rememorar que tros marineros. única. Que es distinta de la que tu-
cuando erais niños nada era como vimos ayer o de la que disfrutare-
ahora. Quizá en el mismo noticia- A estas alturas ya todos estaréis mos mañana. Y también intentaré
rio de hoy estén televisando imá- pensando en el movimiento. El mo- que entendáis por qué ocurren es-
genes de grandes olas que se lle- vimiento de la superficie del agua, tos cambios.
van a los curiosos y que pasan por pero también de su interior. El mo-
encima de los acantilados. Qui- vimiento de las arenas en el cons- EL VIENTO, LAS OLAS Y EL CLIMA
zá no sea en las noticias de hoy, tante vaivén al que el agua la so-
pero sería en las de hace unos mete. El movimiento de las rocas Todos hemos escuchado hablar del
días, o quizá en las de mañana. que encontramos bajo los acanti- cambio climático. Estaría dispuesto
Las olas. Esas enormes olas, pero lados… Y el caos del eterno movi- a apostar que la mayoría identifica
también las pequeñas olas son miento. Nada más lejos de la ver- la expresión “cambio climático” con
las responsables del eterno cam- dad. El cambio de nuestras costas la responsabilidad que el hombre
bio que ocurre en nuestras cos- no ocurre a causa del caos y lejos tiene en hacer que la atmósfera se
tas. Por supuesto, las mareas… de ello está sometido a unos pa- caliente por culpa de los gases de
las subidas y bajadas del mar, con trones cíclicos y predecibles para efecto invernadero. Si es así, es-
sus corrientes reversibles, aque- aquellos que nos dedicamos a su táis equivocados. Pensad, el tiem-
llas que cada día cubren y des- estudio y que sabemos reconocer- po de hoy es distinto al de ayer, y el
cubren dos veces nuestro campo los. El gran problema es que nues- invierno es distinto a la primavera
de fútbol improvisado de las tar- tros estudios sobre estos cambios y el tiempo de este año es distin-
des de verano. Y el viento… ese parecen no trascender a la socie- to al que hubo el año pasado. En-
viento que igual anuncia nuestras dad y mucho menos a las autori- tonces… el clima también está so-
tardes de primavera, que refres- dades, más preocupadas en no metido al cambio constante y esto
ca las noches de verano y aúlla perder votantes que en solucionar ha sido así desde el principio de los
amenazante en las noches de in- realmente los problemas que aca- tiempos y seguirá siendo así en el
vierno. Ese viento que mueve las rrean estos cambios. futuro. Para un climatólogo decir

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“cambio climático” es una obvie-
dad tan grande como decir “subir
para arriba”. Lo importante es dar-
se cuenta de que el clima no cam-
bia al azar, sino que responde a
unos cambios que están relaciona-
dos con los ciclos de actividad so-
lar, con los ciclos del giro de la Tie-
rra alrededor del Sol y con otros
ciclos de mayor duración que se
relacionan con la forma de la ór-
bita terrestre y con los cambios en
la inclinación del eje de la Tierra.

La pregunta inmediata es: ¿Y qué
relación hay entre los cambios
del clima y los cambios de nues-
tra costa? Podría responderos con
otras preguntas ¿No depende del
clima la intensidad de los vientos?
¿No depende del viento la fuerza
de las olas? ¿Y no dependen tam-
bién del clima la cantidad de agua
que llevan nuestros ríos y ramblas
o la cantidad de arena que ese
agua es capaz de transportar has-
ta la costa? La respuesta en todos
los casos es sí. El clima lo contro-
la todo… Y si el clima cambia cícli-
camente, todo lo demás también.

Los ciclos de duración más cor-
ta son las estaciones del año. El
ejemplo más claro es la acción que
las grandes olas hacen sobre nues-
tra costa durante los temporales.
Durante el tiempo que actúan esas
grandes olas de temporal, el ni-
vel del mar se eleva de forma sú-
bita debido a la acción de las ba-
jas presiones y el viento, haciendo
que las olas impacten en lugares
donde normalmente no alcanzan.
El resultado es un peligro inminen-
te para el hombre y sus propieda-
des, además de una enorme pér-
dida de arena en nuestras playas.
Pero luego vendrán la primavera
y el verano, con sus suaves olas
que traerán de vuelta a las playas
la arena que el temporal se llevó,
restableciendo de forma natural el
perfil de la playa.

Este vaivén anual no es igual to-
dos los años. Durante los años
de grandes temporales, se pier-
Evolución del delta del Guadiana en los últimos 3.000 años, desde la estabilización del de más arena de la que las olas
nivel del mar tras el deshielo de la última glaciación. de buen tiempo pueden devolver
a la playa. Sin embargo, los años

16 RECUERDA: No utilizar el detector de metales dentro de los límites de yacimientos arqueológicos ni de zonas protegidas.
de bonanza, la playa gana en vera- parte del continente”-, dirán. Una para que el buen tiempo pueda re-
no más arena de la que los tempo- nueva equivocación. Son los ríos cuperar esas arenas y devolverlas
rales se llevaron. Esta alternancia y las ramblas los que transportan a la costa.
también ocurre en ciclos de unos el material arenoso desde el con-
ocho a doce años, que están rela- tinente hacia la costa. Se trata de El problema es que la mayor parte
cionados con los ciclos de actividad “autopistas” a través de las cuales de esas “autopistas” son de peaje
solar reflejados en el número de transitarán las arenas que el olea- y están cortadas. Así es, no hay río
manchas solares. je utilizará para construir nuestras en España que no tenga embalses,
playas. Claro está, este transpor- dificultando o imposibilitando que
Lo cierto es que si el hombre no in- te también es cíclico y depende di- las arenas alcancen nuestra costa.
terviniera, la playa alcanzaría por rectamente del clima. Si llueve, Ahí está el origen de la mayor par-
sí misma un equilibrio dinámico en las ramblas llevarán agua y arena, te de los problemas de erosión que
su vaivén de arenas. Pero el hom- mientras no llueva, éstas estarán tienen nuestras playas.
bre interviene. Interviene porque secas. De una forma lógica, si llue-
instaló sus urbanizaciones y sus ve mucho, el agua y la arena se- LA ACCIÓN DE LAS MAREAS
paseos marítimos al alcance de las rán abundantes; en cambio, cuan-
olas. Y lo hizo porque urbanizó sin do llueve poco las aportaciones En la costa mediterránea, las olas y
estudios previos, o a lo peor, igno- serán escasas. Los ciclos solares su ciclo climático son las que ejer-
rando los estudios previos. El hom- vuelven a regir nuestro destino. Y cen el principal control sobre la cos-
bre interviene, porque pretende el caso es que temporales y riadas ta; sin embargo, en la costa atlán-
tener playas perfectas a mediados van de la mano cuando a la penín- tica también las mareas ejercen un
de la primavera, sin dar lugar a que sula llegan las borrascas de invier- papel fundamental en la evolución.
el oleaje regenere por sí mismo las no. Ambos son fenómenos aparen- Y también las mareas responden a
playas al final del verano. Intervie- temente catastróficos llevándose ciclos. En este caso el ciclo menor
ne porque la sociedad demanda al las arenas hacia zonas más profun- es el que hace que cada día el ni-
político una playa inamovible. Y el das del mar, pero sientan las bases vel del agua suba y baje dos veces.
político ha respondido a la socie-
dad generando una costa rígida,
llena de escolleras, en la que los ci-
clos actúen de una forma mínima.
En consecuencia, nuestra costa ha
perdido su flexibilidad.

El viento es el que da origen a las
olas, pero es también el viento el
que entresaca las arenas más finas
de las playas para construir una de
las formas de arena más dinámicas
y fascinantes: las dunas. Dunas
que son capaces de formar eco-
sistemas diversos, dunas que pue-
den migrar y crecer dando riqueza
a nuestra costa; pero que también
pueden convertirse en una amena-
za cuando migran demasiado, in-
vadiendo el entorno urbano. En-
tonces vendrá el ser humano en
su eterna ignorancia y las elimina-
rá, eliminando a la vez la protec-
ción que estas dunas ejercen sobre
las edificaciones situadas detrás de
ellas cuando las olas de temporal
tienen hambre.

LOS RÍOS Y LAS RAMBLAS

Quizá mucha gente se sorprenda al
ver que se habla de los ríos y las
ramblas cuando se trata de la cos- Imagen aérea actual del delta del Ebro, (Tarragona).
ta. –“Los ríos y las ramblas forman

RECUERDA: Respetar el Patrimonio Histórico de nuestro país 17
1761.
lencia, publicado en el año
Mapa de la Albufera de Va

Los niveles de estas subidas y ba- que hicieron que la costa española
jadas a veces superan los tres me- sea tan diversa… y tan bella.
tros en muchos lugares de nuestras
costas. Pero también hay ciclos de NUESTRA COSTA CAMBIANTE:
mayor duración que alternan entre UN PATRIMONIO NATURAL
las mareas vivas que ocurren en
relación con las lunas llena y nue- Una vez analizados los factores
va y las mareas muertas que te- que hacen que los cambios sean
nemos en los cuartos creciente y el estado natural de nuestra costa,
menguante. Claro está, estos ciclos quizá convenga hacer un repaso de
son de origen astronómico y se ri- las joyas que el eterno movimiento
gen por la posición relativa entre ha creado en nuestras costas.
los tres astros: Tierra, Luna y Sol.
Comenzando por los sistemas en En los ríos donde el aporte de are-
La subida y bajada del nivel da lu- los que la sedimentación ganó la nas fue menor la sedimentación
gar a fuertes corrientes en los ca- partida a la erosión, los deltas son también va ganando la partida,
nales de desembocadura de los sistemas ecológicamente más pro- aunque aún falta tiempo para re-
ríos que vierten sus aguas al Océa- líficos y seguramente son los que llenar los espacios interiores de
no Atlántico. Son las corrientes de mejor ilustran el resultado de los desembocadura y poder conseguir
marea las que toman las arenas y cambios. Siglos de acumulación de algún día convertirse en deltas.
gravas que la corriente fluvial trae las arenas traídas por los ríos a las Las rías gallegas, asturianas, cán-
hasta la desembocadura y la sacan que el oleaje dio forma consiguie- tabras y vascas son ejemplos es-
al mar abierto, para que el oleaje ron que en la salida al mar del Ebro pectaculares de conjunción entre
construya con ella nuestras playas, y el Guadiana pudieran construir- las olas y las mareas para construir
nuestros estuarios y nuestros del- se grandes cabos en el lugar donde maravillas de la naturaleza. Pero
tas. Y la marea se conjuga con el antaño hubo grandes bahías. Tone- también los estuarios andaluces
oleaje para dar forma a nuestras ladas de arenas y barros que con- ilustran cómo lo que en principio
costas en una lucha permanen- figuraron una arquitectura natural fueron “embudos” o entrantes cos-
te entre dos fuerzas que se con- que hoy el hombre está poniendo teros donde el mar inundó las des-
trarrestan o se complementan. Fue en peligro con sus embalses, sus embocaduras de los ríos, se fueron
este juego y los diferentes equili- escolleras portuarias y sus extrac- convirtiendo en amplias marismas
brios entre estas dos fuerzas los ciones subterráneas de agua. mareales. Quizá el caso de Doñana

18 RECUERDA: Recoge todos los elementos contaminantes que localices en tus búsquedas.
ra
tual de la Albufe Acantilado típico de la cos
Imagen aérea ac ci ón co n característico de la acción
ta cantábrica,
r compara
de Valencia. Po de du ci rs e sobre las costas con esc
erosiva del oleaje
puede
el mapa de 1761 la al bu fe ra aso aporte de arenas.
l área de
la reducción de ió n de
la extens
y el aumento de
de ar roz, debido a la
los campos
los márgenes de
sedimentación en
la misma.

sea la “joya de la corona” de este te peninsular. Pero el oleaje fue nas que fueron separadas del mar
tipo de sistemas, donde el estuario capaz de fraguar impresionantes por largas lenguas arenosas. No-
del Guadalquivir se fue rellenan- acantilados separados por calas tables ejemplos son el Mar Menor
do de fangos hasta transformarse en las que se acumularon las po- en Murcia y la Albufera de Valen-
en el ecosistema más rico de Euro- cas arenas que había disponibles. cia. Estos sistemas evolucionaron
pa y construyendo en su entrada el Los acantilados. Esos grandes rellenándose y reduciendo paula-
sistema de playas y dunas más es- muros de roca que nos parecen tinamente su extensión y su pro-
pléndido que cualquiera pueda lle- invariables e inamovibles, aun- fundidad, de modo que son hoy
gar a conocer. que nos parezca mentira, tam- día sólo una sombra de lo que fue-
bién cambian. Cada año, el oleaje ron antaño.
En aquellas costas que carecen de va limando centímetro a centíme-
grandes ríos por estar las cordille- tro su base hasta desestabilizar La costa. Nuestra costa. Ese en-
ras situadas justo al lado del mar, su pendiente y hacer que grandes torno cambiante, que hemos dis-
como la costa mediterránea espa- masas de rocas caigan al agua, frutado pero también modifica-
ñola, las escasas arenas transpor- donde son desmenuzadas por el do. Esa costa que aún no hemos
tadas por las ramblas no fueron combatir de las olas y dispersa- destruido y que constituye nues-
capaces de construir grandes del- das. En este marco de las costas tro mayor patrimonio, que ya es
tas ni estuarios; ni siquiera eter- rocosas del levante hay notables hora de que empecemos a valorar
nas playas como las del suroes- excepciones, como son las lagu- y proteger.

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