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MARTHA C. NUSSBAUM

JUSTICIA POETICA
La imaginación literaria
y la vida pública
Traducción de Carlos Gardini

EDITORIAL ANDRES BELLO
Barcelona • Buenos Aires • México D.F. • Santiago de Chile
A Richard Posner

TílUio de la edición original:
Poetic j ustice
Edición original:
Beacon Press, Boston , 1995
Traducción :
Carlos Gardini

Diset'lo de portada: Enrique !borra

Reservados todos los derechos. Queda rigurosam e nte pro hibida,
sin la autorización escrita de los titulares del Coppight. bajo las sanciones
establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta o bra
por cualquie1 medio o procedimiento, incluidos la reprog rafía
y e l tratamie nto informáúco, así como la distribución de ejemplares
mediante alquiler o préstamo públicos.

© 1995 by Martha Nussbaum
Published by arra ngeme nt with Beacon Press. Bosto n

© Editorial Andrés Be llo , marzo 1997
Av. Ricardo Lyon , 946, Santiago de Chile
Editorial Andrés Bello Espat'lola
Rosellón, 184, 4? 1.' - 08008 Barcelo na
http://www.ANDRES.BELLO.COM

ISB : 84-8969 1-09-6
De pósito legal: B-1 4425- 1997

Impreso por Rom an ya Valls, S.A.- PI. Verdaguer, 1 -08786 Capellades

Printed in Spain
Un niño preguntó qué es la hierba, dándomela a ma n os llen as.
¿Cómo podía responderle al n iño? Sé lo que es tanto como él.

Quizá sea la bandera de mi án imo, un paño verde y esperanzado.

O quizá sea el pañuelo del Señor,
un obsequio perfumado, un recordatorio arrojado adrede,
con el nombre del dueño e n los bordes, para que lo veamos y preguntemos
de quién es:

O quizá la h ie rba misma sea un niño, el vástago de la vegetación .
O quizá sea un jeroglífico uniforme,
y sign ifique: broto por igual en parajes a n chos y an gostos,
crezco tanto e ntre negros como entre blancos,
Kanuck, Tuckahoe, Congressman, Cuff, os doy lo mismo, os recibo por
igual.

Y ahora me parece el bello y desaliñado cabello de las tumbas.

Tiernamente te usaré, hierba rizada,
tal vez brotes del pecho de hombres jóvenes,
tal vez si los hubiera con ocido los habría amado,
tal vez seas d e gen te a ntigua, o d e chiquillos pronto separad os del regazo
de sus madres,
y aquí eres el regazo de sus madres.

Esta hie rba es muy oscura para ser d e la blanca cabeza de madres viejas,
más oscura que la barba descolorida de los ancianos,
oscura para brotar de rosados palada res.
Walt Whitman, Canto a mí mismo

Por primera vez en su vid a había alcanzado una cima de senum1entos
desde la cual podía otear para ver vagas relaciones con las que nunca había
soñado. Si esa bla nca y tonante montaña de odio n o era una monta.ñ a, sino
gente, gente como él y como J an, entonces enfre ntaba una gran esp eranza
que él jamás había concebido, y un a desesperación cuyas honduras no se
atrevía a con cebir.
Richard Wright, Native Son
CONTENIDO

Agradecimientos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
Prefacio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15

l . lA IMAGINACION LITERARIA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
2. lA FANTASIA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39
3. EMOCIONES RACIONALES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85
4. LOS POETAS COMO J UECES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 115

Notas ................................................... 165
Indice temático .......................................... 179

11
AGRADECIMIENTOS

Este libro comenzó en las conferencias Alexander Rosenthal de
1991 , en la Facultad de Derecho de la Northwestern University.
También se presentaron algunas partes en las conferencias Hanna
de la Hamline University, en las conferencias Arthur Leff Fell0 w's
de Yale, y en las conferencias Donnelan del Trinity College de
Dublín. Mi primer agradecimiento es pues para mis anfitriones
en esas instituciones, por su hospitalidad y sus valiosos comenta-
rios, y especialmente a Akhil Amar, Ron Allen, Owen Fiss, Paul
Gewirtz, Anthony Kronman y Bill Lyons. Durante la evolución
del manuscrito recibí comentarios de muchas personas sobre
diversos borradores. No puedo hacerles justicia a todos, pero al
menos deseo agradecer a Brian Bix, Dan Brook, Ken Dornstein,
Elliott Dunn, Don Garrett, David Gorman, Tom Grey, Jean
Hampton, Linda Hirshman, Sanford Kadish, Michael McConnell,
Philip Quinn, Eric Rasmusen, H enry Richardson, Amartya Sen,
Cass Sunstein, Jeremy Waldron, James Boyd White y Bernard
Williams. También agradezco a los alumnos de mi curso de Dere-
cho y Literatura de la Facultad de Derecho de la Universidad de
Chicago en 1994.
Tengo una deuda de especial importancia. La noche an-
terior a mi primera conferencia Rosenthal, tuve la buena suerte
de conocer a la persona que en muchos sentidos era el señor
Gradgrind de esa conferencia, y mi adversario intelectual duran-
te esa serie. Me dijeron que le habían entregado el texto de mis
conferencias. Me acerqué a la mesa con cierta aprensión, sabien-
do que es común rebelarse contra la crítica y despreciar al críti-
co. Mis temores, sin embargo, pronto se disiparon, pues encontré
a una persona jovial y abierta, cuyo interés en el intercambio de

13
AG RADECIMIENTOS
PREFACIO
opiniones es infatigable, especialmente cuando hay un profundo
des~cuerdo. También supe que era un amante de las novelas y
un JUez sumamente literario, de modo que nuestro disenso resul-
tó se~ má~ sutil de ~o que yo esperaba. Creo que con el tiempo
contribuyo a que m1s argumentaciones también fueran más suti-
les. Por la generosidad con que ha discutido conmigo con el
~orr~r de los añ~s (y espero que no se detenga ahora), por su
mfaugable ~nergia pa~a hacer comentarios y su gran capacidad
para la amistad, dedico afectuosamente este libro a Richard
Posner.

Hablando de las discusiones políticas en Estados Unidos, Walt
Whitman escribió que el artista literario es un participante muy
necesario. El poeta es "el árbitro de lo diverso", el "igualador de
su época y su tierra". Su vasta imaginació n "ve la e ternidad en
hombres y mujeres", no los ve como "sueños o puntos minúscu-
los". La reivindicación de Whitman de una poesía pública me
parece tan pertinente en nuestra é poca como lo era en la suya.
Con frecuencia en la vida po lítica actual nos sentimos incapaces
de ver al prójimo como plenamente humano, como algo más
que "sueños o puntos minúsculos". Esa falta de compasió n va
también con frecuencia acompañada por una confianza excesiva
en los métodos técnicos para modelar la conducta humana, so-
bre todo los que derivan del utilitarismo económico. Tales mo-
delos pueden ser muy valiosos en su lugar, pero suelen resultar
insuficientes como guía para las relacio nes po líticas entre los
ciudadanos. Sin la participació n de la imaginación literaria, afir-
maba Whitman, "las cosas son grotescas, excéntricas, infructuo-
sas". Hoy vemos muchas discusio nes po líticas que son grotescas y
excéntricas en este sentido. El propósito de este libro es describir
ese ingrediente del discurso público cuya ausencia Whitman no-
taba en su época, y mostrar algunas funciones que podría desem-
peñar. Nace de la convicció n , que comparto con Whitman , de
que la narrativa y la imaginación literaria n o sólo no se o po nen a
la argumentación racional, sino que pueden aportarle ingredien-
tes esenciales.
En vida de William J ames y John Dewe y se daba por sentad o
que la filosofía académica, incluidos los comentarios fil osófi cos
sobre literatura y arte, formaba parte del discurso público. Pero

14 15
PREFACIO PREFACIO

la filosofia académica de nuestro siglo, en Estados Unidos, ha nas de la suya. "En ese momento supo - escribe Wright sobre
tenido escasos vínculos con la decisión práctica y la vida pública.l Bigger- que nunca podría decir por qué había matado. No
Recientemente, sin embargo, los filósofos han regresado al deba- porque no quisiera contarlo, sino porque para co ntarlo ha-
te público, y no sólo abordando problemas básicos de teoría bría tenido que explicar su vida entera." Hablamos de la im-
ética y política, sino también temas más concretos relacionados portancia de ese pasaje para las disputas sobre individualidad
con la medicina, los negocios y el derecho. En los últimos cinco y misericordia en las sentencias penales, sobre una decisión
años he consagrado, al igual que muchos colegas relacionados de la Corte Suprema que exhorta a los tribunales a no tratar a
con la filosofia, cada vez más tiempo a las instituciones de ense- los acusados "como miembros de una masa anónima e indife-
ñanza -en mi caso, las facultades de Derecho-, dictando confe- renciada ", sino como "seres humanos singulares e individua-
rencias y hablando sobre ciertos temas con los teóricos y les".2 ¿Cómo podría una novela como la de Wright comunicar
practicantes de ciertas profesiones. En la primavera de 1994 en- a futuros jueces y abogados una comprensió n de ese requeri-
señé derecho a estudiantes por primera vez, como profesora visi- miento? Yo no inventé el curso de Derecho y Literatura; es
tante de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chicago. más, hacía años que formaba parte del programa de la Facul-
Este libro debe muchísimo a esa experiencia. tad.3 El interés de la gente de leyes en la relación entre filosofia
El tema de mis clases era la narrativa, pues el curso que debía y literatura me sorprendió al principio. Poco a poco compren-
dictar era "Derecho y Literatura". Mis alumnos y yo leímos a dí qué se buscaba con ese curso: la investigació n y defensa
Sófocles, Platón, Séneca y Dickens. En relación con las obras fundamentadas de una concepción humanista y pluralista de
literarias hablamos de la compasión y la misericordia, del papel la racionalidad pública, que tiene un ejemplo elocuente en la
de las emociones en el juicio público, de lo que está implícito al tradición del derecho consuetudinario. Esta concepción ne-
imaginar la situación de alguien que es diferente de nosotros. cesita su defensa, pues hace tiempo que sufre el ataque de las
Hablamos de los modos en que los textos de diferentes tipos concepciones más "científicas" que ofrece el movimiento law
presentan a los seres humanos: a veces como fines en sí mismos, and economics. Hacía tiempo que yo trabajaba en ideas filosófi-
dotados de dignidad e individualidad; otras veces como unidades cas similares, y ya había comenzado a relacionarlas con temas
abstractas e indistinguibles o meros medios para los fines de judiciales. Pero el curso de Chicago fue la primera vez en que
otros. Como la Facultad de Derecho de la Universidad de Chica- intenté elaborar algunas de estas ideas en el aula, frente a
go es la cuna del movimiento law and economics, comentamos estudiantes que pronto serían abogados y pasantes de jueces.
asimismo la relación entre imaginación literaria y razonamiento Aunque sigo siendo una aficionada en cuestiones legales, y
económico. aunque hago esta sugerencia desde fuera, con gran ignoran-
También hablamos de temas sociales más concretos, como el cia del aspecto más técnico y formal d el derecho -al que no
género, la homosexualidad y la raza. En una sala de conferen- deseo restar jerarquía y por el cual sie nto un gran respeto- ,
cias que estaba a cincuenta metros de la cerca de metal negro creo e nfáticamente que la reflexión sobre la narrativa tiene el
del aparcamiento de la Facultad, que demarca la "frontera" pote ncial para hacer contribuciones al derecho en particular
entre el mundo de la universidad y el mundo de las barriadas y al razonamiento público en general.
pobres de Chicago, en una clase donde había un solo alumno Durante esa época también participé en la vida pública en
negro entre setenta, leímos Native Son de Richard Wright. * un campo totalmente diferente. De 1986 a 1993 fui consultora
Todos los nombres de Chicago indicaban un lugar que cono- del Instituto Mundial de Investigación de Economía del Desarro-
cíamos, aunque respecto de esos lugares casi todos estábamos llo en Helsinki (un instituto relacionado con las Naciones Uni-
en la situación de la Mary Dalton de Wright, cuando le dice a das) como codirectora, con el economista Amartya Sen, de un
Bigger Thomas que ignora cómo vive la gente a diez manza- proyecto de evaluación de la calidad de vida en los países en

16 17
PREFACIO PREFACIO

desarrollo. Nuestro proyecto debía mostrar por qué ciertos deba- muy preocupados por la imparcialidad, han defendido las emo-
tes filosóficos - acerca del relativismo y el antirrelativismo cultu- ciones del lector o del espectador como esenciales para un buen
ral, del utilitarismo y sus fuerzas y flaquezas- son relevantes para juicio ético; tal vez el m ás notorio sea Adam Smith, cuya T eoría
la tarea de quienes procuran encontrar maneras de medir y com- del sentimiento moral es una inspiració n central para el proyecto
parar esa variable tan elusiva que es la "calidad de vida" de un de este libro. Aunque estas emocio nes tie nen limitacion es y peli-
país. Aquí también la narrativa desempeñó un papel importante. gros, como luego argumentaré , y aunque su función en el razo-
De hecho, Sen y yo usamos Tiempos difíciles de Dickens para ela- namiento ético se debe circunscribir cuidadosamente, también
borar críticas de los paradigmas económicos utilizados para eva- contienen una vigorosa aunque parcial visión de la justicia social
luar la calidad de vida, que nos parecían reduccionistas y carentes y brindan podP.rosos mo tivos para la conducta justa.
de complejidad humana, y para ilustrar los tipos de información Pero, ¿servirá de algo apelar aun a los mejores usos de la
que tales evaluaciones de berían incluir para ser plenamente ra- imaginación literaria en un clima político lleno de prejuicio y
cionales, ofreciendo bue nas guías de tipo predictivo y normati- odio? La comprensión de que los blancos poseen cada uno su
vo.4 Una vez más atribuimos gran valo r práctico y público a la historia individual brinda a Bigger Thomas una esperanza de
capacidad para imaginar los modos concretos en que personas solidaridad humana. Sin embargo, también le provoca desespe-
diferentes de nosotros enfrentan sus desventajas. Alegábamos que ración, pues sabe que el odio y la terquedad tienen más poder
una ciencia económica cabal necesita operar con una concep- político que la esperan za, que sólo una rara perso na ha podido
ción más amplia de la calidad de vida para que sus indispensa- verlo a la luz de esa esperanza y que, al menos para él, toda
bles investigaciones técnicas alcancen un éxito total. (Comento esperanza pronto se extinguiría con su vida. ¿De qué sirve narrar
estas argumentaciones e n el capítulo 2.) historias, pues, e n un mundo d onde la vida cotidiana de mucha
gente está dominada por diversas formas de exclusió n y o presión
1
(y d o nde las historias mismas pueden contribuir a esa opresió n )?
La imaginación literaria es parte de la racionalidad pública, pero En el examen final de mi curso de Derecho y Literatura, una
no el todo . Y creo que sería extremadamente peligroso sugerir alumna, criticando mi visión optimista del papel de la literatura,
que el razonamiento mo ral regido por reglas sea reemplazado escribió lo siguiente acerca de nuestra lectura en el aula de E. M.
por la imaginación empática. De ninguna manera hago esa suge- Forster (anónimame nte, pues en Chicago los exáme nes se califi-
rencia. Defiendo la imaginación literaria precisamente porque can sólo con un número):
me parece un ingrediente esencial de una postura ética que nos
insta a in teresarnos en el bie nestar de personas cuyas vidas están Tal vez la lectura de una obra como Maurice pueda cambiar
tan distantes de la nuestra. Esta postura ética dej a amplio m ar- la me ntalidad de un individuo, incluso la de un juez. Sin
gen para las reglas y los procedimientos formales, incluidos los embargo, me temo que e n la mayoría de los casos no sería
procedimientos inspirados por la econo mía. (Personalmente ad- así. Tal vez muchas obras de este tipo obligarían a alguien
hiero a una versión de la postura é tica derivada de Aristó teles, que aborrece la homosexualidad a examinar sus razones para
pero todo lo que digo aquí puede concebirse de ntro de un kan- ello. Pero me parece que es una diminuta chispa de esperan-
tismo modificado para otorgar a las emociones un papel cognitivo za contra una to rmenta de odio y prejuicio.
claramente delimitado.) 5 Por otra parte, una é tica de respeto
imparcial por la d ignidad humana no logrará comprometer a La estudiante 1180 tie ne razón. 6 La imaginación literaria tie-
seres humanos reales a menos que éstos sean capaces de partici- ne que luchar contra los profundos prejuicios de muchos seres
par imaginativamente en la vida de otros, y de tener emociones humanos e instituciones, y no siempre prevalece. Muchas perso-
relacionadas con esa participació n. Algunos teóricos de la ética, nas que narran historias maravillosas son racistas que no podrían

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PREFACIO
PREFACIO
- - - - - - ---------
contar una historia empática so bre un negro. Muchas otras, que ·
m1sm. 0
Si no cultivamos la imaginación de esta . manera,
. . . a mi.
tien en criterio amplio en cuestiones raciales, rechazarían la invi- juicio perderemos un puente esencial hacia la JUStiCI~ soc1a1· 51
tació n de Forster a imaginar a un gay como una persona similar renunciamos a la "fantasía", renunciamos a nosotros m1smos.
a ellas o a sus seres queridos. Nuestra sociedad está plagada de
rechazos que atentan contra la imaginación empática y compasi-
va, rechazos de los que nadie está exento. Muchas de las historias Este libro se encuentra en la intersección de varios pr~y~ct?s
que nos contamos alientan el rechazo de la compasión, de m odo filosóficos más técnicos en los que estoy trabajando. Alud~r_a, sm
que ni siquiera la imaginación literaria está libre de culpa. Aun- un desarrollo pleno, a trabajos relacion~dos con ~a creac10~ _de
que hallemos una buena historia para contar, no debemos esperar un marco para la evaluación de la ca~1d~d. de Vlda. Alud1ra a
que cambiaremos ai'ios de odio y discriminación institucionaliza- trabajos actuales sobre la racionalidad JUdicial y el ?a?el de las
dos mediante la sola apelación a la "fantasía", pues aun la fanta- emociones y la imaginació n en el derecho. Y, por u_lumo_ -con-
sía más lograda es una fuerza frágil en un mundo lleno de diversas centrándose en los vínculos entre la imagi~ación hterana y la
formas de crueldad. Tenemos mo tivos para aceptar la crítica de compasión y la misericordia-, aludirá a trabaJOS en curso much o
esta estudiante si recordamos cómo se abordan algunos de estos :1
más detallados sobre la estructura de las emociones y papel de la
temas en la práctica política, que con frecuencia parece imper- creencia y el pensamiento en las emociones. El ob~euvo 9e este
meable a la argumentación y la compasión y rechaza los recla- libro no consiste en desarrollar exhaustivame~te n_1~guno de es-
m os implícitos en la historia de otra persona. tos proyectos, sino en presentar una concepcwn Vl~da ~el razo-
Por otra parte, lo que vemos e n esos rechazos humanos no es namiento público que sea humanista y no seudooenufica: en
un defecto en el tipo de "fantasía" que defenderé aquí, sino un mostrar que cierto tipo de narrativa expresa y d~sarrolla diC~a
defecto de los seres humanos que no practican bien ese tipo de · , y en sei'ialar algunos de los beneficiOS que podna
concepcwn, . .
fantasía, que cultivan su simpatía humana en forma estrecha y brindar esta concepción en la esfera públic~. El JUe~ O_hver Wen-
parcial. El remedio para ese defecto no consiste en re pudiar la dell Holmes escribió una vez que un estudiO de Anstoteles pue-
fantasía, sino en cultivarla de manera más coherente y humanita- de mostrarnos que "la vida es pintar un cuadro, _no hacer una
ria, ni en reemplazar estructuras institucionales impersonales por suma".s El propósito de este libro es elaborar esa 1de~ y mostrar
la imaginación, sino en construir instituciones y actores institu- cómo luciría el razonamiento público en esa perspectiva.
cionales que encarnen más perfectamente las intuicio nes de la
imaginación compasiva. No es preciso ni aconsejable confiar úni-
camente en la fantasía de los individuos. La "fantasía" también
debería informar las instituciones mismas.
Le respondo a la alumna 1180, pues, con una pregunta: ¿qué
otra cosa podemos hacer com o ciudadanos, si deseamos alentar
la esperanza y el respeto por nosotros mismos? La tarea de la
imaginación literaria e n la vida pública es, como una vez declaró
Henry James, "crear el registro, a falta de un goce mayor; en una
palabra, imaginar el caso honorable y posible".? Podemos abrigar
la esperanza de que este registro permanezca, aunque n o tenga
poder de persuasió n universal, y que al ser contrastado con lo
brutal y lo obtuso com o un o bjeto bello fren te a un objeto feo,
dé testimonio del valor de la humanidad como un fin en sí

20 21
1
La imaginación literaria

Notando en sus hijos un extraño e insalubre exceso de imagina-
ción, una perniciosa floración del sentimiento, en suma una re-
nuncia a esa perfecta racionalidad científica en que se basan la
vida privada y pública cuando están bien administradas, el señor
Gradgrind, economista, hombre público y educador, se pregunta
cuál es la causa:

- ¿Será posible - se preguntó el señor Gradgrind, cavilando
con las manos en los bolsillos, los cavernosos ojos en el fue-
go-, será posible que algún preceptor o criado haya hecho
alguna sugerencia? ¿Será posible, a pesar de todas mis pre-
cauciones, que un improductivo libro de cuentos haya entra-
do en esta casa? Porque, en mentes que se han formado en el
rigor y la disciplina desde la cuna, esto resulta raro e incom-
prensible.9

El señor Gradgrind sabe que los libros de cuentos no son mera-
mente decorativos o amenos, aunque esto ya bastaría para hacerle
dudar de su utilidad. Entiende que la literatura es subversiva. Es
enemiga de la economía política tal como la conoce el señor
Gradgrind: un ambicioso proyecto científico consagrado a repre-
sentar las complejidades de la vida humana en "forma tabular".
La literatura expresa, en sus estructuras y formas de decir, un
sentido de la vida que es incompatible con la visión del mundo
encarnada en los textos de economía política, y modela la imagi-
nación y los deseos de una manera que subvierte las normas
racionales de dicha ciencia. Con buenos motivos, desde su punto
de vista, el señor Gradgrind enseña a Sissy Jupe, la inculta chica

25
Jl. riCIA PO EliC \
LA IMAGlr\ACION LITERARIA
~---

------------------
d~ circo, a considerar que los libros de cuentos que antaño ella Gradgrind es un motivo más para invitar a los libr~s de cuentos a
le 1a afectuosamente a su padre son "libros malos" de los cuales entrar en nuestra casa para defender su causa. Y SI logran defen-
mejor ni hablar. Y con buenos mo tivos se de prime al reflexionar der su causa, podríamos tener imperiosas razones para invitarlos
sobre el futuro de su país, c uando pie nsa en los ciudadanos que a quedarse, no sólo en nuestras casas y escuelas, modelando las
acuden en tropel a las bibliotecas públicas de Coketown y "se percepciones de nuestros hijos, sino tam~ién en nuestras institu-
p_r_endaban de Defoe e n vez de Euclides, y hallaban más conforta- ciones de enseñanza política y de estud1os de desarrollo, y en
Cion e n Goldsmith que e n Cocker". Cuando estos vanos libros de nuestros gobiernos y tribunales, e incluso en ?ues~as :~cul~de_s
cuentos entran e n la casa, la economía po lítica corre peligro. El de Derecho -donde se modela y alimenta la lmagmaCion pubh-
mundo se ve de otra manera, y las actividades antieconómicas ca- , como partes esenciales de una educación para la racionali-
como imaginar y sentir no só lo se re presentan en el papel sino dad pública. . .
que se llevan a cabo.
Me concentraré, pues, e n las características de la lmagma-
. El _se ño r Gradgrind tiene razón: la literatura y la imaginación ción literaria com o imaginación pública, una imaginación que
hteran a son subversivas. A estas alturas estamos acostumbrados a sirva para gu iar a los jueces en sus j uicios, a los legisl~dores en_su
pe? sar e n la literatura como algo optativo, como algo magnífico, labor legislativa, a los po líticos cuando midan la c~h~ad de VIda
va_hoso, am: ? o·, excelente, pero que existe al m argen del pensa- de gentes cercanas y lejanas. Remitirla a la esfera pubhca es com-
mle?to_Pohuco, económico y judicial, en o tro de partamento uni- plicado, pues muchas personas que creen que la lite~atur~ es
versltan o que es ~cc~so rio más que compe titivo. La segmentación esclarecedora en lo concerniente a la vida personal y la lmagma-
del mundo academ1co moderno -junto con las teorías estrecha- ción privada la creen inservible para abordar las g randes preocu-
mente hedonistas del ~alor literario- nos ha inducido a perder paciones de las clases y las naciones. Se entiende que entonces s~
ese concepto que el s~ n or Gra~grind apreciaba con firmeza: que necesita algo con mayor solidez cien~fica, más_distante~ más_ n-
la novela (pues a partir de aqm me concentraré en la novela) es gurosamente racional. Yo argumentare que a~ m, ~~n ~a~ razon,
una ~orma mo ralmente contro vertida que expresa, con su forma las formas literarias pueden hacer una contnbucwn umca. De-
y estilo, e n sus modalidades de interacción con los lectores un fenderé esta arg umentació n com enzando con Tiempos diJ!ciles_ ?e
sentido no rmativo de la vida. 10 Pide a sus lectores que obse~en Dickens, que aborda explícitamente el tema de la contnbucwn
~s to y no aque llo, que actúen de tales maneras y no de otras. Los de la novela a la vida mo ral y po lítica, representando y encarnan-
mduce a_adoptar ciertas actitudes e n vez de o tras, con la m ente y d o su triunfo sobre o tras maneras de imaginar el mundo. Tanto
el corazon. Y, como bien percibía el señ or Gradg rind, dichas en este capítulo como en los restantes comen_taré el por~_ué de
maneras son ~a las y tales actitudes sumamente peligrosas desde esta e lección , y sus implicaciones para cualqu1er concluswn ge-
el punto de VIsta de una : acionalidad econó mica estrecha, que neral acerca de la "imaginació n literaria".
es, a su entender, no rmativa para el pe nsamiento tanto público "Economía política" es también una categoría muy amplia,
com o privado.
que incluye a pensad ores económicos de diversos tipos. Nue~r:os
Pero si la lite ratura, desde la perspectiva de un econo mista an tagonistas no serán las formas filosóficas refina?as _d~ l utl_hta-
como el _señ~r Gradgrind, es tan peligrosa que merece eliminar- rismo ni la teoría de los economistas filosóficos mas d istinguidos
s~, e llo 1mphca también que no es un mero o rnamento, que -com~ Adam Smith en el siglo XVIII y Amartya Sen en éste- ,
tiene el potencial para hacer una clara contribución a nuestra sino las formas más toscas del utilitarismo económico y el análisis
vida _pública. Y s_i tene~os dudas acerca de los libros que agradan de costo-beneficio que se utilizan e n muchos campos de la deci-
al seno r ~radgnnd - as1 como de su pertinencia como visiones de sió n pública y a menudo se recomiendan como n ~rmativas para
la humamdad , como expresiones de un sentido cabal de la vida otros. Más aún, mis propuestas se inspiran e n Sm1th y Sen para
social- podríamos considerar que el enfático repudio del señor sugerir un a concepción más amplia de la "econo mía po lítica".

26 27
J U5'TICIA POETICA LA IMAGINACION LITERARIA

Me concentraré en dos interrogantes prácticas, relacionadas con me concentraré en las emociones y los diversos motivos por los
dos as~e~~os de ~i propia experiencia en la vida pública: primero, cuales se las considera una amenaza para la racionalidad. Mi
la med1oon del b1enestar de una población; segundo, la índole de opinión es que ninguno de estos motivos basta para eli~in~r las
los procesos racionales del buen juez o pensador judicial. El pri- emociones del razonamiento público, y que, con los hm1tes y
mero es explícitamente un tópico central de Tiempos dificiles, el filtros adecuados, brindan una guía irreemplazable para dicho
segundo se desarrolla implícita y vigorosamente en la novela. Am- razonamiento. Más aún, la postura del lector literario nos brinda
bos son buenos ámbitos para observar el contraste entre los con- abundantes recursos para filtrar las emociones públicas. Por últi-
ceptos económicos y literarios aplicados. Preguntaré qué actividades mo, en el capítulo 4 abordaré la relación entre la imaginación
de _la person.alidad son las mejores para estas dos tareas públicas, literaria y la imparcialidad pública, especialmente en el derec~o.
que pen~am1e~t?s, qué sentimientos, qué modos de percepción. Interpretando la sugerencia de ~alt Whitm~n d~ que e~ ~rt1sta
Ello nos. 1~duc1ra naturalmente a inquirir qué textos representan literario es el "igualador de su epoca y su tierra , sugenr: .una
estas actlVldades deseadas y les brindan existencia. profunda conexión entre la "fantasía" y la igualdad democrat1ca.
Mi pregunta, pues, no se limitará a lo que representan las
novel~s, a lo que contienen, aunque eso forma parte importante
~e m1 ~royecto. También quiero preguntar qué sentido de la Este proyecto plantea muchas interrogantes, algunas de las cua-
Vlda esta encarnado en su misma forma: no sólo el modo de les debo enfrentar en su propio contexto. Pero a estas alturas
sentir e imaginar de los personajes, sino qué clase de sentimien- puedo anticipar por lo menos dos: ¿por qué la novela? y, más
to e imaginación se manifiestan en la narración de la historia, en importante aún, ¿qué novelas? . .
la forma y la textura de las frases, en el esquema narrativo, el La primera pregunta se puede formular desde d1versas direc-
sentido de la vida que anima el texto en su conjunto. Y también ciones. La pregunta de por qué novelas y no tratados (sobre todo
pre~ntaré, inevi~blerl_len te, qué clase de sentimiento e imagi- tratados económicos) es el tema central del capítulo 2. Pero el
naoon cobran ex1stenoa cuando el texto interpela a sus lectores lector también querrá saber por qué la novela y no otras formas
hipotéticos, qué clase de actividad de lectura está incorporada a narrativas como los libros de historia y las biografías. E incluso,
su forma. ¿por qué Ía novela y no la sinfonía o el. ~ine? Por úl_timo, aun si
. , El. mejo.r modo de e ncarar la compe tencia entre la imagina- privilegiamos las obras literarias de fic~10n, ¿por. qu.e la novela Y
Clon hterana y sus rivales consiste en partir de los tres reparos no la tragedia, la comedia o la poes1a?11 Es d1ficll habla~ del
que. se suele~ hacer a la "fantasía" cuando se trata del policy- porqué antes de hablar del "qué", es deci~, ant~s de menc10nar
makmg. El senor Gradgrind conocía bien esos re paros. Primero, las aportaciones que veo en dichas obras hteran as. Pero alg~~as
deb~ decirse que la imaginació n literaria es poco científica y declaraciones generales comenzarán a orientar nuestra reflex10n.
s~bVlerte el pensamiento social científico. Segundo, que es irra- ¿Por qué la novela y no los libros de historia o las bi~grafí.a~?
c.lOnal en su compromiso con las emociones. Tercero, que no Mi tema central es la capacidad de imaginar en qué cons1s~e Vl':r
u.ene nada que ver con la imparcialidad y universalidad que aso- la vida de personas que podrían ser, dados algunos ~amb10~ cir-
Ciamos con la ley y el juicio público. Dedicaré un capítulo a cada cunstanciales, nosotros mismos o nuestros seres quendos. M1 res-
una de estas ob~eciones. Explorando la primera en el capítulo 2, puesta a la pregunta acerca de la his~o~a, pu:s, _surge ~irecr;,unente
me concentrare. e n la mane~ en que las novelas encarnan y de Aristóteles. El arte literario, deoa el, es mas filosofico que la
generan -para d1sgusto del senor Gradgrind- la actividad que él historia, porque la historia se limita a mostrar "qué sucedió",
llama "fantasía", esa capacidad para imaginar posibilidades inexis- mientras que las obras literarias nos m~estran "las cosas tal co~o
tentes, pa~a ver una .cosa como otra y una cosa en otra, para podrían suceder" en la vida humana.l 2 En o tras palabras, la his-
dotar de Vlda compleJa a una forma percibida. En el capítulo 3 toria se limita a consignar los hechos concretos, aunque no re-

28 29
JUSTICIA POETICA L \ lfvl-\GINACJON LITERARIA

presen ten una posibilidad general para la vida humana. La lite- emocional expresivo en algunos casos (las sinfonías de Mahler,
ratura se cent~a e.n lo pos~bi~ , invitan_do al lector a hacerse pre- por ejemplo), y es natural pensar que ese contenido se desarrolla
guntas sobre SI mismo. Anstoteles esta e n lo cierto. A diferencia en forma narrativa, aunque también sabemos que toda represen-
de la mayoría de las obras históricas, las obras literarias invitan a los tación verbal de esa narración es a lo sumo una tambaleante
lecto:~s a poners~ e n . el lugar de personas muy diversas y a traducción. 14 Se pueden hacer análisis similares en el jazz. (Todo
adqum~ sus_ ~xpenenCI.as. En su misma forma de interpelar al ello se relaciona con Dickens, pues en Tiempos difíciles la música
l~c.tor hipotetico, trasmiten la sensación de ser eslabones de posi- genera las imágenes de sensualidad y juego que definen e l mun-
bilidad, al menos en un n.ivel m.uy general, e ntre los personajes y do del circo.) Por otra parte, la contribución de la música es por
e~ _lector. En consecuencia, activan las emociones y la imagina- naturaleza etérea e indeterminada, de una manera que limita su
cwn del lector, y lo que a mí me interesa es la naturaleza de esta papel en la deliberación pública. En cuanto al cine, la crítica
a~ti~i~ad y s~ rel~vancia para e l pensamiento público. Las o bras recie nte nos ha demostrado convincentemente que algunas pelí-
hJstor.Icas y brograficas nos brindan info rmación empírica, que es culas tienen el potencial para realizar contribuciones similares a
esenCial para la buena elección. Incluso pueden despertar for- las que yo atribuyo a las novelas. 15 Y se podría argumentar que en
mas relevan tes de actividad imaginaria, si están escritas en un nuestra cultura, hasta cierto punto, el cine ha reemplazado a la
~stilo. narr~~ivó seductor. Pero, en la medida en que alientan la novela como el medio narrativo moralmente serio pero de gran
Idenuficacwn y la simpatía del lector, semejan obras literarias. popularidad. Creo que ello desmerece el continuo poder de la
Ello ocurre especialmente cuando desean mostrar el efecto de novela, y procederé a hablar sin reservas de la novela como forma
las circunstancias sobre las emociones y el mundo interior lo viva. Pero no soy reacia a admitir que el cine también puede
que -según argumentaré- constituye un ingrediente esencial de hacer similares aportaciones a la vida pública.
la a por tación de lo literario. He aquí el núcleo de mi respuesta a la pregunta de por qué
Podríamos expresar lo mismo diciendo que la buena literatu- la novela y no otras formas literarias. La novela es una forma viva
r~ es .perturbadora de una manera en que rara vez lo son la de ficción que, además de servir de eje de la reflexión moral ,
h1ston a y la~ cienc~as ~ociales. Como suscita emociones podero- goza de gran popularidad e n nuestra cultura. Se pueden decir
sas, desc?nCierta e mtnga. Inspira desconfianza por la sensible ría muchas cosas a favor d e la tragedia clásica e isabelina que están
convenciOnal, y provoca una confrontació n a me nudo dolo rosa estrechamente relacio nadas con lo que diré sobre la novela (una
con nuestros pensamie ntos e intenciones. Podemos e nterarnos obra como Filoctetes de Sófocles brinda intuiciones esenciales acer-
de muchas cosas sobre la gente de nuestra sociedad y sin embar- ca del infortunio y los beneficios sociales de la compasión). Pero,
go mantener ese conocimiento a distancia. Las obras literarias si deseamos hablar de la vida pública contemporánea, y del modo
que promueven la identificación y la reacción emocional derri- en que las circunstancias concretas moldean las emociones y as-
ban esas estratagemas de autoprotección, nos obligan a ver de piraciones humanas, parece aconsejable centrarse en un género
cerca mu~has. cosas que pueden ser dolorosas de e nfrentar, y que todavía sea fecundo , y donde las circunstancias concretas
1
vu.elven digenble este proceso al brindarnos placer en el acto que se describen sean relevantes para nuestras discusiones. 16 Ello
mismo del enfrentamient0 .13 no me impedirá hablar más tarde de la poesía lírica. Pero al
. ¿Por qué las obras literarias y no las realizadas en otros me- apelar a Walt Whitman abordaré a un poeta cuyo compromiso
dios, co~o la música, la danza o el cine? Esta pregunta es profun- con la narrativa y la definición concreta de diversas formas de
da Yfasc!n~nte. Las ~bras artísticas no literarias a menudo poseen vida lo pone en estrecho contacto con la novela.
caract~nstJcas narrativas y formas de expresión emocional que las Ello sugiere un punto de vista más general sobre el género:
aproxu~an a aquellas ca~acterísticas de lo li terario que aquí co- la novela es concreta e n una medida que no suele tener paran-
mentare. Las obras musicales más serias poseen un contenido gón en otros géneros narrativos. Se podría decir que su asunto

30 31
JUSTICIA POETICA L \ IMAGINACION UTERARlA

consiste en la interacción entre las aspiraciones generales huma- cuando quisieran gozar de los be neficios del m atrimonio. De
nas y ciertas formas particulares de la vida social que alientan o nuevo, evalúo todo esto con referencia a ciertas perspectivas de
frustran dichas aspiraciones, modelándo las en e l proceso . La no- la libertad y el funcionamiento humanos, a las que atribuyo sig-
vela (por lo menos la novela realista de la que nos ocupamos) nificación universal, por lo menos en un alto nivel de generali-
presenta formas persistentes de necesidad y deseo humanos en- dad. No puedo leer como participante activa sin poner en juego
carnadas e n situaciones sociales específicas. Esas situaciones sue- dichas perspectivas, pues están implícitas en las emociones con
len diferir bastante de la del lector. La novela, reconociéndo lo, que reacciono.
apela en general a un lector implícito que comparte con los A medida q ue leo me voy enterando de que los postulados
personajes ciertas esperanzas, temores y preocupaciones genera- económicos del señor Gradgrind ejercen aún mayor influencia
les, y que por ese motivo puede formar lazos d e identificación y en la vida política e intelectual de mi sociedad que en la socie-
simpatía con ellos, pero que también vive en un ámbito distinto y dad de los personajes de Dicke ns, o de la voz narrativa _d~ su
necesita informarse sobre la situación concreta de los personajes. novela. Noto que el tipo de análisis costo-beneficio propiCtado
De esta manera, la misma estructura de la interacción entre el por la economía se ha vuelto tan familiar en la d~cisión ~úb_lica
texto y su lector implícito invita al lector a ver cómo los rasgos que se da por se ntado; al mismo tiempo, los servtdores_~ubhcos
mudables de ·la sociedad y las circunstancias afectan la realiza- leen cada vez menos literatura, que es d o nde descubnnan una
ción -más aún, la estructura misma- de las esperanzas y los de- visión más compleja de la vida humana. Me intrigan estos cam-
seos comunes. bios y la influencia que ejercen sobre la reacción qu~ ~o, en
Esto se manifiesta bellamente, por ejemplo, al final de Tiem- cuanto ciudadana interesada, debería tener frente a mt e poca.
pos difíciles de Dickens. La voz narrativa apela al lector: "¡Querido En estos y o u·os sentidos se me invita a pensar en el desarrollo
lector! De ti y de mí de pende que en nuestros respectivos cam- humano y a ver cómo "hombres y mujeres más o menos simila-
pos de acción sucedan o no cosas similares". Así que tenemos al res" a mí (el modo en que Dickens describe a las personas que
menos tres mundos sociales en juego: el de la acción de la nove- sus personajes e ncuentran cuando ellos leen novelas) han vi~do
la, el de la voz del autor, y el mundo del lector (que a su vez es en forma diferente de la mía, e n un relato de cosas que podnan
múltiple, pues la novela no restringe su convocatoria a lectores ser de o tra manera.
de un solo tiempo y lugar). Como lectora (sólo una entre mu- Sostengo que este juego enu·e lo general y lo concret~ forma
chas, y co ncretam ente situada en mi propia esfera), no to que la parte de la estructura misma del género, de su manera de mterpe-
vida de los operarios fabriles de mi sociedad difiere en algunos lar a los lectores. La novela construye un paradigma de un estilo
sentidos de la vida de los obreros de Coketown; en otros senti- de razonamie nto ético que es específico al contexto sin ser relati-
dos, sin embargo, no difiere tanto como desearía. Evalúo estas vista, en el que obtenemos recetas concretas y potencialmente
condiciones con referencia a ciertas normas muy generales de universales al presenciar una idea general de la realizació n huma-
realización humana que forman parte de mi reacción compasiva, na en una situación concreta, a la que se nos invita a entrar me-
e n el marco de un juicio acerca de aquello que es perjudicial diante la imaginació n. Es una forma valiosa de razonamiento
para una vida y aquello que no lo es. Noto que el acceso al público, tanto desde una perspectiva intracultural como desde una
~ivorcio en m i sociedad es más fácil y menos clasista que en intercultural. En general, la novela lo alienta en mayor grado que
tiempos de Stephen Blackpool, pero que en otros sentidos las las tragedias clásica<zs, los cuentos o los poemas líricos.
relaciones entre los géneros y los problemas asociados con el He imaginado a los lectores en una situación concreta, pero
matrimonio y la familia no han cambiado, o tal vez se han vuelto diferentes lectores presentarán, por cierto, diferentes situ~ci?nes
más difíciles en algunos sentidos. También me doy cuenta de concretas. Diferentes lectores percibirán legítimamente dtstintas
que en mi sociedad aún existen parejas que no pueden casarse cosas en una novela, interpretándola y evaluándola de diversas

32 33
J USTICIA POETICA LA IMAGI NACION LITERARIA

maneras. Ello naturalmente sugiere un nuevo desarrollo de la al lector a notar que su propia experiencia de lector de novelas
idea de razonamiento público como lectura de novelas: que el ha sido muy diferente de la de ella. Análogamente, cuando Mary
razonamiento implícito no sólo es específico de un contexto sino Dalton, la bien intencionada liberal de Richard Wright, exclama
que, cuando está bien hecho, es comparativo y evoluciona en la que no sabe nada sobre la gente que vive a diez manzanas .d~ ~u
conversación con otros lectores cuyas percepciones cuestionan o casa, los lectores de Wright son invitados a recordar que ellos mtoa-
complementan la nuestra. Esta es la idea de la "co-ducción", ron su propia experiencia en el inquilinato de Bigger Thomas,
elaborada por Wayne Booth en su excelente libro The Company como testigos del ataque de Bigger contra una rata enorme. En
We Keep: An Ethics of Fiction. 17 Booth arguye que el acto de leer y Maurice, de Forster, los personajes describen reiteradamente al
evaluar lo que hemos leído es éticamente valioso precisamente homosexual como un ser perverso y promiscuo, diferente de
porque su estructura exige tanto la inmersión como la conversa- ellos en todo sentido. El lector de Forster ya sabe que Maurice es
ción crítica, porque nos insta a comparar lo que hemos leído, no un rutinario agente bursátil de clase media cuyas fantasías sexua-
sólo con nuestra experiencia sino con las reacciones y argumen- les se centran en la imagen de un amigo afectuoso. La novela
taciones de otros lectores. Si creemos en este tipo de lectura, en introduce al lector en lo que de alguna manera es común y
la combinación de nuestra imaginación absorta con períodos de próximo pero que a menudo, en su significativ~ extrañeza, es
escrutinio crítico más distante (e interactivo) , comprenderemos objeto de profunda ignorancia y de rechazo emocw_nal.
por qué puede resultar una actividad adecuada para el razona- Ello nos conduce a la siguiente pregunta. ¿Que novelas? Ar-
miento público en una sociedad democrática. gumentaré que el género mismo, _dados los rasgos ?_enerales de
Hay otra característica de la lectura de novelas que es preciso su estructura, alienta una empatia y una compas10n que son
señalar desde un principio: el interés de la novela por lo cotidia- sumamente relevantes para la ciudadanía. Adam Smith tenía ra-
no. Como lectores de Tiempos difíciles, visitamos un aula, un hogar zón cuando encontraba en la experiencia de la lectura un mode-
de clase media, un circo , un hogar de clase obrera, la oficina de lo de las actitudes y emociones del espectador juicioso. Pero,
un gerente, la fábrica donde trajinan los operarios, una mina desde luego, no existe el "género en sí mismo"; sólo existen las
abandonada donde muchos obreros han encontrado la muerte . novelas, obras que no comparten un solo núcleo de rasgos comu-
Ninguno de estos lugares habría sido apropiado para las trage- nes a través de los siglos, aunque estén conectadas por una red
dias de Esquilo, Sófocles, Corneille y Racine. 18 Aun en la historia de semejanzas superpuestas. Me parece significat~v~- que ~ea. ne-
política y las biografias, la vida de lo insignificante puede apare- cesario subvertir propiedades esenciales de la trad1c10n ( ehmmar
cer sólo como clases o estadísticas, tal como figuran en los libros la invitación a investigar la psicología y la historia de los persona-
que recomienda el señor Gradgrind. Pero en la narración de jes, las que son tan "esenciales" como ?tros ele~e~~os d~l géne-
Dickens nos sumergimos en lo cotidiano, que se constituye en ro ) para desechar distinciones cualitativas y la mdlVlduahdad, la
objeto del interés y la comprensión más hondos. Visitamos estos compasión, incluso la misericordia. En el capítulo 4, donde ha-
lugares como amigos, preocupados por lo que acontece en ellos. blo de Native Son de Richard Wright, regresaré a este punto. Pero
Esta era una característica del género desde su nacimiento, sobre es evidente que no toda obra que posea muchos ra~gos co~unes
todo en Inglaterra, y por eso está tan asociado con el surgimiento del género resultará igualmente valiosa para la cmdadanta. El
de la democracia. 19 En cada etapa del desarrollo del género en- análisis de Wayne Booth muestra gráficamente lo que todos sab~­
contramos momentos autorreferenciales que indican ese rasgo al mos: que muchas obras populares suscitan en el lector senti-
lector. Cuando Louisa va a visitar a Stephen Blackpool, hacia la mientos toscos y fantasías que pueden suponer la
mitad de Tiempos difíciles, Dickens destaca que ella nunca había deshumanización de otros.2° La evaluación ética de las novelas
sabido nada concreto sobre la vida de los obreros de fábrica, pues mismas, en conversación con otros lectores y con los argumentos de
sólo sabía de su existencia como estadísticas abstractas. Se invita la teoría moral y política, es pues necesaria para que el aporte de

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JUSTICIA I'OETICA L'\ IMAGINACION LIH.RARIA
- - -- ------ ---------
las novelas sea políticamente fructífero. Buscamos, ante todo, la la economía. Su hostilidad hacia los modelos matemáticos for-
mejor coincidencia entre nuestros juicios morales y políticos y las males le impedía ver que los problemas para los cuales buscaba
intuiciones que ofrece la lectura. La lectura puede inducirnos a solución en la beneficencia privada podían prestarse a una solu-
modificar algunos de nuestros juicios, pero también es posible ción institucional pública.
que estos juicios nos induzcan a rechazar ciertas experiencias de Mi propuesta es más modesta: que la ciencia económica se
lectura como deformantes o perniciosas.2I debería construir sobre datos humanos tales como los que las
He optado por concentrarme e n la novela realista angloame- novelas de Dickens revelan a la imaginación, que la ciencia eco-
ricana, y sobre todo en un grupo de novelas que tratan temas nómica debería buscar fundamentos más complejos y filosófica-
sociales y políticos. El segundo capítulo se centra en Tiempos mente coherentes. Como se verá en mis comentarios sobre las
diftciles, que he escogido por su atención a la relación entre la obras recientes de filosofía económica acerca de la calidad de
imaginación literaria y sus adversarios económicos, y por su in- vida, en el capítulo 2, hay muchos motivos para pensar que un
vestigación del papel de la "fantasía". Aunque hay buenos moti- enfoque que incluya los elementos que yo encuentro en la litera-
vos para criticar algunos aspectos del retrato dickensiano de la tura permite un tipo de modelación y medición más fructífero
sociedad, cre_o que su novela contiene (en su forma, así como en en lo predictivo, y más apto para guiarnos en las decisiones, que
las afirmaciones que se hacen en ella) valiosas intuiciones acerca los tipos que encontramos en la ciencia económica. Pero dichos
del poder de la imaginación en la política, las que no son ajenas elementos, por cierto, no deberían desplazar los hallazgos de la
a su riqueza metafórica y lingüística. ciencia económica, que puede cumplir muchas funciones que
Pero nadie puede aprender todo lo que necesita aprender sin esos modelos formales quedan fuera del alcance de la imagi-
como ciudadano sólo con leer obras ambientadas en una época y nación de los individuos; aquélla nos proporciona, entre otras
un lugar distantes, por muy universales que sean los hallazgos de cosas, un sentido práctico de cómo se pueden alcanzar ciertas
esas obras. La lectura de Dickens nos muestra muchas cosas so- metas que la imaginación nos presenta: menos desempleo, pre-
bre la compasión, pero no nos muestra los modos particulares cios más bajos, mejor calidad de vida en general.
en que nuestra sociedad inhibe nuestra compasión por personas Segundo, el énfasis en la imaginación literaria no está desti-
de otra raza u orientación sexual. Tampoco muestra los modos nado a desplazar la teoría moral y política ni a reemplazar los
en que la desigualdad social y el odio forman y deforman la vida razonamientos por las emociones. Semejante interpretación de
emocional de las víctimas de ese odio. En consecuencia, en el mi propuesta sería totalmente contraria a su espíritu e inten-
capítulo 4, hablando de la igualdad social, volveré a Wright y a ción. Como se verá en el capítulo 3, las emociones del lector
E. M. Forster para indagar tales cuestiones. contienen evaluaciones implícitas y descansan, pues, en una
teoría del bien. Como ya he sugerido al comentar a Booth, esta
teoría debe cotejarse con las teorías morales y políticas que ha
Ahora es preciso hacer hincapié en dos cosas. Primero, aunque propuesto la filosofía, no sólo en el seno de la reflexión inte-
destacaré la crítica económica presente en Tiempos diftciles, no rior de cada lector, sino en conversación con otros lectores. Por
considero que mi investigación literaria sea anticientífica ni que sí misma no es completa, y puede resultar desorientadora. La
convoque al rechazo de la ciencia económica. Esa propuesta se- reacción de los lectores ya apunta hacia ciertas teorías políticas
ría absurda. Ni siquiera la hacía Dickens, quien declaró que de- en vez de otras; rechazan el utilitarismo y se sienten más a sus
bíamos llegar a la "Razón" (con lo cual aludía al razonamiento anchas con ciertas perspectivas kantianas y aristotélicas del ser
científico formal) "por medio de la tierna luz de la Fantasía", no humano. Pero las sutiles difere ncias entre esas teorías se deben
que nos limitáramos a la "fantasía" y viviéramos toda la vida en el elucidar mediante argumentaciones fil osóficas. La lectura de
circo. Más aún , Dickens era excesivamente escéptico en cuanto a novelas no brindará por sí misma estas argumentaciones, que a

36 37
J USTICIA POETICA

veces puede n inducirnos a rechazar las intuiciones que surgen
de nuestras lecturas.
2
Hago dos afirmaciones, pues, en lo concerniente a la expe-
riencia del lector: primero, que brinda intuiciones que -una vez
La fantasía
sometidas a la pertinente crítica- deberían cumplir una función
en la construcción de una teoría política y moral adecuada; se-
gundo, que desarro lla aptitudes morales sin las cuales los ciuda-
danos no lograrán forjar una realidad a partir de las conclusiones
normativas de una teoría po lítica o moral, por excelente que sea.
Como decía en el prefacio, la lectura d e novelas no nos dirá todo
sobre la justicia social, pero puede ser un puente hacia una vi-
sión de la justicia y hacia la realización social de esa visión. -Bitzer -dijo Thomas Gradgrind-. Tu d-efinición de un caballo.
- Cuadrúpedo. Herbívoro. Cuarenta dientes, a saber: veinticinco molares,
cuatro colmillos, doce incisivos. Cambia de piel en primavera; en los
terrenos pantanosos también cambia los cascos. Los cascos son duros, y es
preciso ponerles herraduras. Se conoce la edad por las marcas de la boca.
Esto dijo Bitzer (y mucho más).
- Ahora, alumna número veinte -dijo el señor Gradgrind-, ya sabes qué es
un caballo.

Todos los padres podían bailar sobre toneles rodantes, erguirse sobre bote-
llas, atajar cuchillos y bolas, hacer girar bacinillas, montar sobre cual-
quier cosa, saltar sobre cualquier cosa y lanzar puñales a cualquier parte.
Todas las madres podían bailar (y bailaban) sobre cuerdas flojas y sobre
cables tensos, y hacer piruetas sobre corceles sin montura; ninguna se
negaba a mostrar las piernas y una de ellas, guiando un carro griego,
entraba en cada pueblo guiando seis caballos.
Charles Dickens, Tiempos diftciles

Nada más que datos

Tiempos difíciles contiene una visión normativa de una economía
política científica y de la imaginación política cie n tífica. Presenta
esta norma, por cierto, como blanco de un mordaz ataque satíri-
co. Pero como este ataque es profundo, la novela describe el
o bjeto de su sátira con lucidez y muestra el sentido más hondo

38 39
-~STICIA POETICA_ __ lAFANTASIA

de lo que aún hoy suele enseñarse como normativo en la deci- no siempre, ello se asocia con la perspectiva de que las preferen-
sión pública, en sociología y en ciencias políticas, en bienestar cias son simplemente materia prima para la opción personal o
social, y no son en sí mismas produc.to de opci.o~_es sociales. ~ .
2
social y en economía del desarrollo, y recientemente hasta en
derecho, donde el movimiento law and economics ejerce una cre- Tales supuestos dan al utilitansmo su viston caractensuca
ciente influencia sobre la educación de los futuros abogados y de las personas. Como lo expresan vívidamente Amartya Sen y
jueces. Bernard Williams: "Esencialmente, el utilitarismo ve a las perso-
Los actuales modelos utilitaristas de elección racional deri- nas como el ámbito de sus respectivas utilidades, como los sitios
van, en última instancia, del utilitarismo que el señor Gradgrind donde acontecen las actividades tales como desear y sentir placer
conocía, aunque con algunas importantes diferencias, que des- y dolor. Una vez que ha tomado nota de la u~ilidad de la. perso-
cribiré brevemente. Los modelos más comunes suponen cuatro na, el utilitarismo ya no tiene más interés dtrecto en mn~n~
elementos: conmensurabilidad, adición, maximización y prefe- información sobre ella( ... ). Las personas no cuentan como mdt-
rencias exógenas. viduos, tal como un tanque de gasolina individual no cuenta en
Conmensurabilidad significa que la elección racional, en estos el análisis del consumo nacional de petróleo".25 En otras pala-
modelos, supone que los objetos valiosos que sometemos a nues- bras ni las distinciones cualitativas entre las personas (más allá
tra consideración son mensurables en una sola escala, que sólo de 1~ can tidad de utilidad que generen) ni, en última instancia,
expone diferencias cuantitativas, no cualitativas. Ello es posible los límites entre ellas (sólo son contenedores de utilidad o luga-
porque, como en el utilitarismo clásico decimonónico, hay un res donde se realiza la utilidad) , ni su libertad de elección (pues
compromiso explícito con una teoría monista del valor (todas las la utilidad se define de un modo que no hace referencia esencial
cosas valiosas son valiosas porque con tienen una cosa que en sí a la condición de agente) serán relevantes desde el punto de
misma varía sólo en cantidad) o porque, a pesar de la pluralidad vista de la explicación utilitarista. . ..
de valores, hay una argumentación que muestra que un solo tipo Los modelos utilitaristas de elección racwnal se utthzan para
de medición puede capturar lo que es valioso en todas ellas. 22 varios propósitos. Algunos de estos propósitos son explicativ~e­
(También puede ocurrir que el teórico, aunque no crea que un dictivos: usando el modelo, el economista sostiene que la elece1on
solo tipo de medición capture lo realmente valioso, encuentre de ciertos actos producirá ciertos resultados. Otros usos son nor-
una base suficiente para modelar la elección con propósitos pre- mativos: se critica la conducta que no se conforma al modelo por
dictivos. Esa función de la conmensurabilidad escapa a algunas irracional 0 deficiente, y el modelo se utiliza para guiar la elec-
de las críticas que haré, y regresaré sobre ella al fin al. ) ción de decisiones públicas. Esta distinción conduce a otra, ~ la
Con adición quiero decir que se obtiene un resultado social que regresaré más tarde, entre los teóricos que. d~n una exp~tca­
juntando datos a partir de vidas individuales, sin considerar los ción sustantiva de los ítemes que se deben maxtmtzar (por ejem-
límites que dividen dichas vidas como de especial importancia plo, la utilidad) y en consecuencia sostienen ~ue son específicos
para los propósitos de la elección.23 y demostrables, y otros que simplemente enuen.den que la con-
Con compromiso con la maximización me refiero al empeño ducta real revela preferencias, y en consecuenCia hacen afirma-
en considerar la racionalidad tanto individual como social como ciones casi inverificables sobre el papel de la conducta en la
dirigida a obtener la mayor cantidad posible de algo, trátese de maximización de la satisfacción de preferencias.
la riqueza, la satisfacción de preferencias y deseos, del placer o El utilitarismo clásico y los modelos contemporáneos de elec-
de ese elusivo ítem que es la u tilidad. ción racional parecen diverger ampliamente. A partir de la base
Por último, la teoría supone que las preferencias de las perso- común, las teorías clásicas de Bentham y Sidgwick se concentran
nas son exógenas; en otras palabras, que para propósitos económi- en usos normativos y no explicativos de la utilidad y, dentr? ~el
cos se pueden suponer como algo dado. Con frecuencia, aunque proyecto normativo, en una idea radical según la cual el objetivo

40 41
J USTICIA POETIO\ L\FM'TASIA

adecuado de la elección personal y social es la maximización de modos en que la gente habitualme n te elige en la realid~d. La
la suma total (o e n alg unas versiones, del promedio) de la felici- teoría no espera ni desea que la mayoría d e las personas pie nsen
dad humana, habitualmente entendida como placer o satisfacción. como utilitaristas normativos e n todas sus opciones -una posibili-
Se trata, como puede verse, de una teoría moral extremadamen- dad que presentaría conocidas dificultades- ;27además de su exi-
te e xigente y revisionista. Supone que en cada una d e mis elec- gente norma, necesita pue~ una ~x~licación. d e cómo .escoge la
ciones yo debería preferir la opción que sea mejor para la vida mayoría de la gente en la VIda cotidiana, y Dtckens sugiere plau-
humana en general. Si soy una cómoda persona de clase media siblemente que el modelo de maximizació n de la satisfacción d e
esta. te~ría me plantea~á mayores exigencias de altruismo y aut~ los intereses y las preferencias personales es algo que un econo-
sacrificio que la mayona de las teorías morales. Requiere que me mista del tipo d el señor Gradgrind podría d esarrollar de forma
considere como uno más entre todos los seres humanos del mun- coherente. De hecho, eso es lo que J e remy Be ntham, fundador
do, y que no dé preferencia a mis amigos y familiares, a mis de la teoría clásica, asumía como cierto de la gen te. Por otra
metas y proyectos. Los utilitaristas clásicos no sugieren que la parte, la teoría contemporánea de la elección racional ~ie~e su
gente se comporta de este modo en la realidad; saben que no es propia dimensió n normativa. Algunos autores del ~o~miento
así. Creo que el énfasis en el igual valor d e las personas es un taw and economics, por ejemplo, sostienen que el objetivo de la
aspecto muy meritorio del ideal utilitarista clásico; como vere- elección racional social es la maximización de la riqueza de la
mos •. es un aspecto que la novela de Dickens a poya en gran sociedad, un objetivo que se supone promueven en su conjunto
m edida. las elecciones interesadas de agentes que son racionales en lo
En cambio, los teóricos contemporáneos de la elección racio- d escriptivo. El objetivo de la maximización de la ~iqueza e~ de
nal se concentran en elementos explicativo-predictivos; sostienen tipo normativo, aunque no siempre ello se haga evidente; as1, es
28
que brindan modelos que nos pe rmiten predecir la conducta no posible criticar una elección cuando no promueve ese objetivo.
di.r ecciones para el cambio de conducta. Y su teoría d escrip¡iva, Aunque no es precisamente el mismo objetivo que el de los
leJOS de centrarse en el altruismo, sostiene que la finalidad de la utilitaristas clásicos como Bentham y Sidgwick (pues hasta un
elección racional individual es siempre la maximización de la utilitarista admite que la riqueza no es sinónimo d e felicidad),
satisfacción del interés individual. En estos supuestos conductua- está estrechamente relacionado con el suyo y parece pla ntear
les el altr uismo sólo cumple una función instrumental: hacer exigencias similares al individuo. En muchos otros sentid.~s, los
bien a alguie n me ayuda e n cierto sentido a maximizar mi utili- modelos contemporáneos proponen normas para la eleccwn so-
d ad o la satisfacción de mis preferencias.26 Podríamos interpre- cial y el rumbo de las d ecisiones públicas. . .
tar entonces que la teoría contemporán ea conside ra irracionales La imagen utilitarista de los seres huma nos y la raciOnalidad
l~s el:c.cio nes altruistas que la teoría clásica sostien e como para- es muy conocid a e n teoría. Si la norma utilitarista resulta tan
d•gmaucas de lo (normativamente) racional. singular para el lector de la novela d e Dicke ns es porque se .toma
Hay mucha verdad en ello, y en esa medida el lector moder- absolutamente en serio: no es sólo un modo de redactar mfor-
n? .encontrará que Tiempos dificiles tiene un doble objetivo, p ues mes, sino una forma de tratar con la gente en la vida cotidiana;
d1nge sus dardos contra los supuestos comunes a ambas teorías, no es sólo un modo de h acer economía, sino de definir un caba-
a veces concentrándose en los objetivos sociales normativos de la llo o ha blar con una niña; no es sólo un modo de parecer profe-
teoría clásica. y otras veces en los supuestos conductuales de algo sionalmente respetable, sino un compromiso que de termina todo
que es semeJante a la teoría contemporánea. Pero e n realidad el contenido de nuestra vida personal y social. Pero, como esta
amba~ ~:orías están más emparentadas de lo que sugiere esta norma se presenta como una pauta de racionalidad y no sól?
exp?sicion, pues 1~- teoría cl~sica, además de su explicación nor- como una herramienta profesio nal, y como, si en verdad consti-
mativa de la eleccwn, necesita una exposición descriptiva d e los tuye una norma, parece justo pedir a la gente que la respete,

42 43
JUST'!C!A PO ET !CA LA. FANTAS!A

también parece ju~to preguntar cómo sería la gente que viera el elección racional no está destinado a modelar el pensamiento y
mundo tal como dicha norma lo recomienda, y si esa visió n sería los actos de la gen te, sino sólo a brindar un modelo hipotético
completa. Y es razonable suponer que el contenido de esta nor- para predecir las elecciones. Pero argumentaré que esta obje-
ma que po~tulan las cie ncias sociales, los hábitos de percepción y ción, aunque hasta cierto punto justificada, no reduce sino que
reconoc~"_l~ento que ella alienta, influyen hasta cierto punto so- eleva el aporte crítico de una novela como Tiempos difíciles. Con
bre la VISIOn perso.nal y la conducta de los científicos que la todo, exploremos con la novela antes que nada la extrañeza de
formulan. Al exammar el utilitarismo queremos aprender algo esos modos de hablar acerca de los seres humanos y pregunté-
acerca del modo en que esta norma afecta a la gente, y saber qué monos por qué son tan extraños.
podemos esperar de la gente así afectada.29 Lo que estoy por decir puede parecer obvio en ciertos senti-
Es más, Y sobre todo en la creciente bibliografia que analiza dos, pues uno de los designios de la novela es mostrarnos la
la organización de la conducta fuera del mercado, cada vez en- forma de pensar del economista en el contexto de la vida cotidia-
contra~?s más análisis que para el lego en economía resultan na como absolutamente extraña, y la manera contraria como
tan exotlcos_como las .enseñanzas de la escuela de Gradgrind. natural. Pero el economista rival de Dickens no es un espantajo
Hace tres anos, por ejemplo, se publicó un solemne artículo inventado por el novelista, sino una concepción que aún hoy
acerca de las "pérdi?as navideñas", donde se alegaba que los domina nuestra vida pública de una manera que no difiere !HU-
regal.o s en mercadena son menos eficientes que los regalos en cho de la que presenta esta novela. Si examinamos las complejas
ef~ctlvo Y q u: la práctica de hacer regalos gen era cuatro mil modificaciones del utilitarismo disponibles en la filosofía moral,
?e
mill~ne~ dolare~ d~ "pérdidas" anuales. !lO Otro ejemplo es esta la sátira de Tiempos difíciles puede parecer hasta poco sutil. 32 Pero
exphcac10~ gradgrmd1ana de las opciones sexuales, tomada de la la versión económica de la teoría utilitarista de la elección racional
controvertida obra Sexo y razón, de Richard Posner: suele contener pocas sutilezas filosóficas, y ejerce mayor influen-
cia que las versiones filosóficas. No sólo domina el pensamiento y
Ahora exam.inemos _los diferentes "tipos" de costo que supo- la práctica económicas, sino también -dado el prestigio de la
ne la sexualidad, as1 como los principales factores que afec- economía dentro de las ciencias sociales- gran parte de la litera-
tan estos cos~~s. Uno es el costo de la búsq ue<ia. Es cero para tura de otras ciencias donde la "teoría de la e lección racional" se
la mastur~acion en cuanto actividad solitaria, por lo que re- adopta como equivalente a la teoría de la elección racional que
~ulta la mas barata de las prácticas sexuales. (La acotación es se practica en la economía neoclásica. Los policy makers acuden a
Importante: la "masturbación mutua", he terosexual u homo- estas normas para encontrar un modo ordenado de tomar deci-
sexu~J, es una forma de relación no vaginal pero sus costos siones. Los enfoques económicos han ejercido gran influencia
~e busqueda son positivos.) . . .Los hombres incurren en con- aun en las áreas más inesperadas, como el análisis de la familia y
SI~erables costos de búsqueda por una call girl-y costos aún de la sexualidad.33 Y la elegante simplicidad de la teoría es tan
mas elevados, por cierto, en e l caso de una amante 0 de una seductora que ejerce una influencia cada vez mayor en la juris-
espos.a-, pero en muy pocos por las "mujeres de la calle ", prudencia, aun cuando gran parte de la tradición judicial ha
prostltu~~ cuyo costo de búsqueda es cero y que sólo brin- preferido una imagen más compleja del razonamiento práctico,
d~n serVIcios ~exua.les de calidad inferior. Análogamente, los estrechamente relacionado con el que defenderemos en este ca-
bienes de cahdad mferior se consumen en e l hogar no se pítulo. Recientemente la teoría ha invadido incluso los estudios
despachan. 31 ,
literarios, donde se invoca el prestigio de la economía neoclásica
-la de la escuela de Chicago- en defensa de una aplicación am-
Esta pec~liar _forma de hablar se puede defender seriamente. plia de su teoría conductual a todos los campos de la vida huma-
Luego exammare la plausible objeción de que el enfoque de la na.34 El lector que no esté familiarizado con la posición opuesta

44 45
jüSTICIA POETI<..A LA FANTASIA

puede acudir a los escritos de Gary Becker sobre la familia 0 los Thomas Gradgrind, señores. Un hombre de realida~es. Un
de Richard Posner sobre diversos temas, para hacerse un~ idea hombre de datos y cálculos. Un hombre que se auene al
más cabal de su manera de hablar sobre las personas. Los enfo- principio de que dos más dos son cuatro, sin vue l ~ de hoja, y
ques de Posner y Becker son extremos, pero sólo en el sentido al que nadie logrará convencer con vueltas de hoja. Tho~as
de que, como esta novela, aplican globalmente una teoría donde Gradgrind, señores, Thomas y no otro. Thomas Gradgnnd.
los rasgos económicos son aplicables a la elección racional en Con una regla y un par de pesas, y la tabla de multiplic~r
general. Si esa teoría constituye una explicación adecuada de la siempre en el bolsillo, señores, dispuesto a. sopesar y medtr
racionalidad, tienen razón al hacerlo, y se justifica que examine- cada porció n de naturaleza humana y a dectr exact~me~~e a
mos sus obras como verificaciones de la visión de la teoría. 35 Los qué se reduce. Es una mera cuestió n de cifras, pura antmeuca.
apologistas de tal enfoque econ ómico han efectuado altisonantes
declaraciones al respecto, como que "la economía es racionali- La economía política de Gradgrind se presenta como una
dad .aplicada" e incluso ~ue "todas las conductas deliberativas y ciencia que ofrece datos en vez de ociosas fant~s~~s, objeti_vidad
preVIsoras del hombre s1guen los principios de la economía".36 en vez de meras impresiones subjetivas, la prectston del calculo
Es precis? an(!Jizar a~entamente tales afirmaciones. Volvamos para matemático en vez de la irritante elusividad de las distinciones
ell_o al senor Gradgnnd, quien -a diferencia de la mayoría de sus cualitativas. "Como usted sabe, la razón es la única facultad que
p~~os con temporáneos- al menos termina por expresar remor- debería abordar nuestra educación", le dice a su amigo Bounderby.
dtmtento, revelando de paso cierta complejidad humana. La economía política de Gradgrind se e norgullece de abordar el
, .El lector debe tener en cuenta desde el principio que mi mundo por medio de la razón y no del sentimiento, Y_ ~on el
cntlc~ (como la ?e 1~ novel~) ~e dirige hacia una concepción distante poder teórico y calculador del intele~to. mate~atlco en
específica de la ctenc1a economtca, no contra la idea misma de vez de una deliberación razonada y más cuahtauva. El mtelecto
cien: ia ~co~ómica, y ciertamente no con tra la idea de que las de Gradgrind ve el heterogéneo mobiliario del mundo, seres
teonas Cien~~cas abstra~tas puedan resultar cruciales para la bue- humanos incluidos, como superficies o "porciones" que se deben
n~ ~ondu:CI~n de la VIda pública. Resultará evidente que esta sopesar y medir.
cnttca esta ahada a una con cepción alternativa de la ciencia eco- Esta breve descripción resume atinadamente cuatro aspec~os
n.óm~ca y la racionalidad económica que a su vez es plenamente de la mentalidad económica utilitarista. 37 Primero, reduce las dtfe-
CI~nufica. lnclus~ la podemos considerar más científica por ser rencias cualitativas a diferencias cuantitativas. En vez de Louisa,
mas veraz y prectsa, y está ligada a la teorización filosófica tal Tom, Stephen, Rache!, en tod~ su diversid~~ cu~litativa, su parti-
como el utilitarismo económico lo está a las teorías filosóficas cularidad histórica, tenemos stmplemente porciOnes de natura-
utilitaristas, aunque sus filósofos predilectos son Kant Rawls Mili leza humana" que son cuantificables. Esta elimin.~ción de la
Smith, Dewey y Aristóteles e n vez de Bentham y Sid~ck. ' ' diferencia cualitativa se obtiene hacie ndo abstracc10n de todo
aquello que en la gente se sustrae a la~ fórm~las ma~emáticas;
esta mentalidad, para medir lo que mtde, auende solo ~ un~
"En esta vida no necesitamos más que hechos, señor nada más versión abstracta y general del ser humano, en vez de a la_dt~e~st­
~ue hechos:" Este famoso aserto, proclamado en e l ~u la del se- dad concreta con que la novela nos enfrenta desde un ~nnc~?10:
~or Gra~gnn? ~n el capít~l?, inicial de la novela (un capítulo los oscuros ojos brillantes de Sissy Jupe, los claro_s y fnos ?Jtllos
Utulado Lo umco necesano ) , define la esencia de la filosofía de Bitzer, la calva del profesor M'C hoakumchtld reluCiendo
de Gradgrind. Y la novela pronto la caracteriza mejor, poniendo "como la masa de un pastel de ciruelas", el oscuro cabello de la
en boca de este hombre las frases bruscas y directas que parecen alumna Sissy, "que parecía recibir más lustre del sol cuando sus
adecuadas para expresar su mentalidad. rayos la alumbraban".38 Vemos esta mentalidad abstracta y mate-

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LAFANTASIA ----- -
--------
ta pregunta requiere que el protago nismo y la libertad se
mática en el modo e n que la escuela de Gradgrind u·ata a sus res, es . - . l . d' 'd .
den como fenómenos penfen cos, pues e m tVl uo es VIsto
al~mn.?s, a quienes se designa po r un número ("alumna número a b or 1 .- .
un contenedor de satisfacciones cuya e ecoon acuva es
vemte ) y no por su nombre, y a quienes se considera como un corno . 1 1 ·-
. 1 vante para la teoría salvo en la m edtda en que a e ecc10n
"plano inclinado de pequeños recipientes dispuestos en orden trre e . ' . , 41
preparados para recibir galones de datos hasta desbordar".3!:1 L~ misma es fuente de sausfacoon. . . .
El señor Gradgrind no elimina perfectamente la mdtvtduah-
.
vemos en el tratamiento de los o breros de Coketown , una serie dad el protagonismo en su escuela, donde l~s alumnos conser-
de "manos y estómagos", "bullentes miríadas" cuyos destinos se ~u nivel de desempeño individual, su aputud para pensar y
pueden calcular e n una pizarra, y cuyas diferencias cualitativas van ., · 1 ·
hablar como centros individuales de eleceton , e m e uso eterta
~on tan irrele:antes como las de "hormigas y escarabajos" que
dida de distinción cualitativa. No alcanza su meta a la perfec-
entraran y salieran de sus nidos". rne - . · 1
·- ni siquiera consigo m ismo, pues su retonca m terna, en e
, Segu_n~o, la mentalidad Gradgrind, empeñada en sus cálculos, cton ¿ ·e · l'
·e antes citado, insiste en la separación y la uerenoa cua 1-
~s~ ?ec1d1da a sumar los datos obtenidos a partir de las vidas pasaJ
tativa de su mente respecto de la de otros.
"Q · - d' -
mza pu ~~ramos
mdtVIduales para llegar a una imagen de utilidad total o media introducir estas patrañas en la cabeza d e George Gradgnnd,_ de
Augustus Grad grind, de John G~adg:ind o de Jose ph Gradgnnd
que elimine los límites personales además de las d iferencias cuali-
(meras suposiciones, personas mex1st~nte:) ', pero nunca e~ la
tativas. El individuo ni siquiera es tan distinto como un insecto
pues e n los cálculos del señor Gradgrind la persona se conviert~ cabeza de Thomas Gradgrind, nunca Jamas. La novela sugtere
~n un mero dato que es parte de una compleja operación matemá-
sutilmente que la medida de autono~ía persona~ y resp eto que
uca que trata la unidad social como un solo gran siste ma donde el señor Gradgrind anhela para sí mm':o lo o bh?a a encararse
todas las pre~~rencias y ~atisfacciones se combinan y fusionan . Así, con una distinción que él niega en sus calculos, e mcluso a rego-
en la educac10n de LoUJsa la clase trabajado ra se convie rte en
dearse en una rara (aunque tosca) fantasía.
Pero le va mejo r e n el seno de su familia, pues en gen~ral
Algo q~e debía trabajar tanto y cobrar tanto, y nada más; que consigue percibir a sus pro pios hijos del m odo en que _rec~mten­
se debta determinar infalible mente por las leyes de la oferta y da su teoría.42 Cuando Louisa, atormentada por su mmmen te
1~ demanda, algo que tro pezaba con esas leyes y se metía en
boda con Bounderby, exclama "Padre, a menudo he pensado
dtficultade:, algo que se marchitaba un poco cuando el trigo que la vida es muy breve", su desconcertado padre r esponde:
se encareeta, y se ensoberbecía cuando el trigo se abarataba;
algo que _aur~e~taba a determinado porcentaje, y arrojaba un - Sin duda es breve, querida mía. No obstante, está demostra-
porce~~Je stmtlar de delitos, y otro porcentaje similar de
d o que la duració n media de la vida ~umana h~ aumentado
mendtctdad; algo provechoso con lo cual se amasaban vastas en los últimos años. Los cálculos de d1versas oficmas de segu-
for~unas, algo que en ocasiones crecía como e l mar, causaba
ros, entre otras cifras que no pueden estar erradas, han con-
danos y estragos (sobre todo a sí mismo) y bajaba de nuevo·
así veía ella a los obr~ros de Coke town . Nunca había pensad~ firmad o este d ato.
-Hablo de mi propia vida, padre . . .
en separarlos e n umdades, así como no había pensado en - ¿De veras? Aun así, huelga aclararte, Lo UJsa, que tu VIda
separar el mar en las gotas que lo componían. 43
está regida por las leyes que rigen las vidas de la suma tota\.

, Las vi~as son gotas en un mar indiviso, y la pregunta de y en uno de los momentos más escalofriantes y brillantes de
co_mo func_10na e ~ g~upo es una pregunta cuya resolució n econó- la novela, vemos qué apariencia tenemos cuando so~os visto_s
mtca_ requtere ehmmar el infranqueable a bismo que separa la por los oj os de la "teoría Gradgrind". La señora Gradgnnd, sumt-
desdtcha de unos de la satisfacción de o tros.40 Por razones simila-
49
48
JUSTICIA POETICA l.A FANTASIA

sa Y siempre con un escaso sentido de su diferencia cualitativa y imaginar su complejidad en cuanto forma de vida o su significa-
su protagonismo individual, yace en lo que pronto será su lecho .ón en la vida de los seres humanos que aman los caballos. Lo
Cl d . d . .
de muerte. "¿Sientes dolor, querida madre?", pregunta Louisa. mismo sucede con las vidas humanas. El señor Gra gnn m SI-
La respuesta: quiera entiende el sentido del exabrupto de su propia hija, cuan-
-~reo que hay dolor en alguna parte de la habitación -dijo do ella habla oscuramente de un fuego que estalla de noche y se
la senara Gradgnnd-, pero no podría afirmar a ciencia cierta pregunta por la brevedad de su vida. En c~nsecuencia, Gradgrind
que es mío. no siente la menor curiosidad por los distantes seres human~s
. La economía política sólo ve dolores, satisfacciones y genera- que trabajan en las fábricas de Coke~own. En una de las mas
lidades, no ve a las personas como centros delimitados de satis- notables incursiones de una voz en pnmera persona en esta no-
facción, y menos como agentes cuya planificación activa es esencial vela, Dickens describe y critica este hábito mental:
pa_:a la huma~idad de c~alquier satisfacción que obtengan. La
senara Gradgnnd aprendió bien la lección. Tantos obreros en la fábrica equivalen a otros tantos caballos
Si regresamos a la descripcion inicial del señor Gradgrind, de fuerza. Es sabido hasta la precisión de una libra qué hará
hallaremos U!! tercer rasgo de su mentalidad económica: su de- el motor, pero ni siquiera todos los expertos. en la deuda
terminación de encontrar, por medio de un procedimiento "su- nacional pueden medir la capacidad para el ?Ie.n o para el
matorio" o maximizador, una solución pulcra y precisa para todo mal, para el amor o para el odio, para el pa~nousmo? para
probl;ma humano. 44 ~1 señor Gradgrind, en efecto, está dispues- el descontento, para la degeneración de la VIrtu~ e~ VICIO, o
to ~ sopesar y medir cada porción de naturaleza humana, y para lo inverso, en el alma de estos callados. sn·~Ientes de
decir exactamente a qué se reduce ". Y más adelante se describe semblante calmo y gestos mecánicos. No hay miste~I~ e~ el~o;
su estudio como un "encantador apartamento" donde "las más hay un misterio insondable y eterno aun en el mas mst?n~­
complejas cuestiones sociales eran invocadas, sumadas en totales cante entre ellos. Quizá deberíamos reservar nuestra arttme-
exactos y al fin zanjadas". Como desde un principio ordena los tica para los objetos materiales, y gobernar estas abrumadoras
~atos humanos en "forma tabular", la mentalidad económica no incógnitas con otros medios.
tiene reparos en encarar la vida de los seres humanos como un
pr~~lema m~te~ático relativamente elemental que tiene una so- Si las decisiones económicas no reconocen las complejidades de
l~cwn defi~Id~, Ignorando el misterio y la complejidad de cada la moral interior de cada ser humano, sus luchas y perplejidades,
VIda, en su Intriga y dolor frente a sus elecciones, sus enmaraña- sus complicadas emociones, sus esfuerzos de comprensi~n y su
dos amores, sus inte~tos de e~frentar el enigmático y sobrecoge- terror; si no distinguen en sus descripciones entre .~na VIda hu-
dor hecho de la propia mortahdad. 45 La desaprensiva mentalidad mana y una máquina, cabe desconfiar de su pretensiOn de go?er-
calculadora juega con la superficie de estas vidas como si no nar una nación de seres humanos. De hecho, es bastante posible
necesitara mirar en su interior, como si pudiera "decidir todos que, puesto que nos consideran iguales a objetos inanimados,
sus destinos en una pizarra". ~os trataran con cierta obtusidad.
. La idea de que la "simple aritmética" puede resolver cual- Ello nos conduce directamente a la cuarta característica de
qmer problema humano tiene una influencia decisiva en la edu- la racionalidad económica que esta novela nos presenta. Como
c.ación al estilo Gradgrind. Los hijos de éste aprenden desde ve a los seres humanos como fichas en un juego matemático,
tierna edad a encarar el mundo de la naturaleza sin el menor negándose a explorar su misterioso mundo int~rio~,, la filosofía
sentido del..misterio o d.el as~m~ro. La definición del caballo que Gradgrind puede adoptar una teoría d~ la mouvac10~ humana
nos da el buen estudiante Bazer es una descripción chata y que resulta simple y elegante , apropiad~ para el JUe?o del
abstracta de los rasgos superficiales del animal, que reniega de cálculo, pero cuya relación con las compleJaS leyes que nge n el

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~----------------------- LA FANTASIA

mundo interior de un ser humano d e be encararse con escepti- do precipitada y cruelmente la situació n de. Sissy. La suge:encia
cismo. Así como Gradgrind se considera un hombre práctico y ue el h ábito del economista de reducirlo todo al calculo,
es q , . 1" d 1 t
realista, un hombre dado a lo<> datos fríos y concretos antes que binad o con la necesidad de una teona s1mp 1sta e os ac os
com d ·
a las fantasías etéreas, la teoría tiene un aire de desdeñoso humanos, crea una tendencia a ver cálculos por oqUier,. en v~z
realismo que sugiere el desenmascaramiento de ficciones agrada- d e Compromiso y comprensión: "Cada , tramo de la existenCia · , " 47
bles pero hueras. Los seres humanos, según esta visión antisen- h u m ana ' del nacimiento a la muerte, deb1a ser una transacc10n. . l
timental , actúan siempre motivados por el interés personaJ.46AJ Esta tendencia conduce a un análisis tosco y con frecuencia a
final del libro, Bitzer, el perfecto discípulo de esta concepción, error. y cuando no al error, conduce a una percepció~ brutal de
revela el principio según el cual se crió. Cuando el arrepentido las personas y los hechos. Peor aún, e nseñada desde tierna edad
señor Gradgrind procura apelar a su gratitud y amor, Bitzer le produce discípulos a su imagen y semejanza. ,
espeta: Aho ra es preciso destacar otro aspecto de la t~ona conduc-
tual. La economía de Gradgrind, como la de sus pnmos contem-
-Perdón por intt>rrumpir, señor -replicó Bitzer-, pero sin poráneos, considera los intereses y preferencias in?_ividua~es como
duda ust_e d sabe que todo el sistema social se basa en el algo dado, como datos en la teoría de la elecc10n sooal, y no
interés personal. Siempre se debe a pelar al interés personal. como rasgos socialmente mudables de personas que son m~dela­
Es lo único que cuenta. Así estamos hechos. Se m e inculcó das po r la organizació n social. El ind~strial B?underby enue.n?e
ese catecismo c uando yo era pequeño, como usted bien re- que sus obreros ambicionarán l~s mismos. lujOS que ~1 ambiCIO-
cordará. na. No puede imaginar que esten tan pnvados de libertades Y
necesidades básicas que "alimentarse de sopa de tortuga Y ve~a­
Bitzer se niega a reconocer siquiera esas motivaciones residuales do con cuchara de oro" ni siquiera sería para ellos una fantas1a,
de amor y altruismo que ahora afectan profundamente el cora- m~cho me nos un proyecto. No siente curiosidad por los modos
zón del propio señor Gradgrind. El interés perso nal es la filoso- en que la desdicha afecta las aspiracione~ e incluso cercen~ la
fía que le inculcaron, y ésta conduce a extrañas e inviables capacidad para la rebeldía. Bounderby a~buye al padre de S1ssy
interpretaciones del mundo. esa egoísta desconsideración po r la fam1ha que ha m~rcado .su
En un capítulo anterior, cuando el viejo payaso Jupe se va del propio ascenso al poder, sin tener en cuenta q~e las d tferenc1as
circo y su abandonada hija Sissy le atribuye motivos altruistas, de educació n mo ral generan distintas prefere ncias. L~ novela .de
proyectos e n bie n de ella, e l industrial Bounderby se niega a Oickens, en cambio, rastrea e mpecinadamente el on gen sooal,
escucharla. Ella debería saber, afirma, que se encuentra en una la formació n y la defo rmació n del deseo, de ~.m.a manera que se
situación lamentable: su padre la ha a bandonado, su padre ha anticipa asombrosame n te a alg.unas de l~s m~ mteresan~es.y r~~
huido pensando sólo en sí mismo. Agudamente, la novela deja cientes críticas que ha merecido la racionalidad .econom1ca .
este caso sin resolver. Sabemos que Jupe está deprimido por su Insisto: en ciertas circunstancias podría haber mouvos para que
incapacidad para hacer reír al público, y sabemos que ama inten- el econo mista ignore estos hechos, pero debemos comenzar por
samente a su hija; nunca sabemos cómo interactúan estos moti- reconocer su ho ndura y predominio.
vos para determinar su elección. Por esta misma razón el caso de En síntesis, si con "datos" nos referimos a "verdades", 1~ ~re­
Jupe suscita diversos supuestos conductuales en los intérpre tes, tensión de la economía Grad grind de presentar todos Y umca-
diversas maneras de interpretar el mundo. La n ovela convence m ente los datos de la vida hum ana se debe e n cara r con
al lector (y al señor Gradgrind) de que Gradgrind se equivoca a] escepticismo. El mismo escepticismo co~. el :tt~~ ~e reci.?irá_ s~
negar la posibilidad de actos genuinamente altruistas y abnega- pretensió n de hablar en no mbre de la razon SI por . razon
dos. Pero si existe esta o tra posibilidad, Bounderby ha interpreta- entendemos una facultad autocrítica que está comprometida con

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JUSTICIA POETICA U.FANTASIA

la verdad. Pues los "datos" de la economía política son percep- social ni verlo como el dolor de un individuo. Si la misión de la
ciones reductivas e incompletas, y su "razón " consiste en una ciencia es acopiar y organizar todos los datos relevantes, la teoría
dogmática operación del intelecto que con frecuencia luce in- de Gradgrind es una ciencia inepta, porque pasa por alto mu-
completa y endeble. El intelecto calculador opera en la superfi- chos datos relevantes concernientes a los seres humanos.
cie de los objetos, sin siquiera obtener datos perceptivos muy
certeros. El estudio de Gradgrind es comparado con un observa-
torio astronómico sin ventanas, donde el astrónomo organiza el
mundo "únicamente por medio de la pluma, la tinta y el papel", Meras fábulas sobre hombres y mujeres
obstinado en percibir sólo rasgos abstractos que sean fáciles de
traducir a cálculos económicos. Desde esta perspectiva, la menta-
lidad Gradgrind tiene motivaciones positivas para proceder de Preguntémonos ahora en qué difiere la novela de Dickens de los
tal modo: su empeño en ser realista y eludir el sentimentalismo, textos utilitaristas que menciona, con sus "declaraciones tabula-
su afán de ser preciso, su determinación de no dejarse influir res" que miden el bienestar social. ¿Cómo modela los deseos y
por lo m~s cercano (el señor Gradgrind reflexiona que Louisa expectativas de sus lectores?50 ¿Qué aspectos del mundo reco?o-
"habría sido terca .. . de no ser por su crianza"). La novela nos ce como descollantes? ¿Qué visión de los seres humanos y la vtda
deja vislumbrar estas metas positivas. Su mismo estilo expresa el humana percibe allí el lector? Debemos comenzar por los datos
compromiso de ser distante, realista e imparcial en su contun- más obvios: no dar por sentado el hecho de que estamos leyendo
dencia, su llaneza sintáctica, su dureza rítmica y sonora. (Sin una obra de otro género, sino preguntarnos por los rasgos del
embargo, debemos observar que la prosa que la novela imputa a género mismo y cómo éstos forman la imaginación del lector.
la imaginación de Gradgrind es mucho más expresiva, sucinta, Ante todo estamos leyendo una narración. Esta narración
rítmica y agradable , en su extraña brusquedad, que la prosa cha- nos pone ante personajes, hombres y mujeres, que en ciertos
ta, deslucida y rimbombante que utilizan muchos economistas sentidos se nos parecen. Representa a estos personajes como
del tipo de Gradgrind. Dickens necesitaba introducir este cam- diferentes entre sí, dotándolos de atributos físicos y morales que
bio para convertir al señor Gradgrind en un personaje vivo de nos permiten distinguir a cada uno de los demás. Somos testigos
una novela legible.) de sus gestos y palabras, de su físico y de la expresión de su
Pero, y el libro lo revela, por su resolución de ver sólo lo que semblante, de sus sentimientos. Cada vida interior se presenta
entra en los cálculos utilitaristas, la mente económica es ciega: con hondura psicológica y complejidad. Vemos seres humanos
ciega a la riqueza cualitativa del mundo perceptible, a la indivi- que comparten problemas y esperanzas, aunque cada cual los en-
dualidad de las personas, a sus honduras interiores, a sus espe- frenta a su manera, en su circunstancia concreta y con los recur-
ranzas, amores y temores; ciega a lo que es vivir una vida humana sos de su propia historia. Aun los utilitaristas Bounderby y
y tratar de infundirle sentido humano. Ciega, ante todo, al he- Gradgrind son figuras totalmente humanas, pues su filosofía abs-
cho de que la vida humana es algo misterioso y extremadamente tracta surge de un mundo interior con el cual dicho pensamien-
complejo, algo que exige ser abordado con facultades mentales y to no siempre armoniza, como ya hemos comenzado a ver. Las
recursos lingüísticos que sean adecuados para la expresión de deliberaciones abstractas de la novela, pues, surgen de vidas hu-
esa complejidad. En nombre de la ciencia se renuncia a un asom- manas concretas y expresan sólo una parte de la riqueza interior
bro esclarecedor e inspirador de una ciencia más profunda. 49 En de esas vidas. Y aunque no siempre tenemos acceso explícito y
nombre del afán de tomar en serio el dolor de cada persona -la total al mundo interior de un personaje, siempre nos invitan a
motivación más noble en los orígenes del utilitarismo- tenemos vislumbrarlo, a imaginar los motivos que impulsan a Bounderby
una visión que no puede sondear el dolor ajeno en su contexto a negar sus orígenes y a la señora Sparsit a perseguir a Louisa, y

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JUSTICIA POETICA LAFANTASIA

luego, con más cálida comprensión, a imaginar el torbellino en afrontarlos solas, y que tie nen sólo una vida para luchar por la
que se sume el corazón del señor Gradgrind al presenciar el felicidad.
d~rrumbe de su sistema con humildes expresion es de remordi- La capacidad d e las personas para escoger la forma de esa
mte nto. Nos preguntamos cómo interpretar sus actos, y nos Jo vida como agentes individuales está muy destacada. Entre las
pregun tamos con una mezcla de compasión y crítica que variará muchas desgracias de la vida d e Stephen, ninguna es mayor
de l~ctor en lect?r, como ocurre con las actitudes de la gente en que su imposibilidad de cambiar de rumbo, su falta de acceso
la Vlda real. _(Ast, podemos d isentir sobre la interpretación co- al sistema judicial, su carencia d e un trato contractual justo con
rrecta de algun elemento de la novela, y sobre la justificación de sus emplead o res. La novela representa a los seres humanos como
nuestras simpatías, sin perder de vista la preocupación funda- criaturas para quienes la libertad de elección tiene una impor-
mental que nos une en cuanto lectores.) tancia profunda y apasionada, una importancia que no se redu-
En sus diversas maneras de interpelar a los lectores, la novela ce al placer sino que fija condiciones dentro de las cuales un
reconoce todos estos elementos como descollantes, como dignos placer puede ser auténticamente humano. De este modo, nos
de aten~ión y preocupación. Damos ello por sentado, pues sabe- muestra que los obreros de Coketown no sufren sólo de priva-
mos que es leer una novela, pero no deberíamos hacerlo. En ciones económicas, pues aunque estuvieran bien alimentados y
todo mo mento de bemos estar alerta al rumbo de nuestra aten- seguros llevarían vidas subhumanas respecto de la libertad. De
ción y nuestros deseos, y recordar cuán diferente es ese rumbo hecho, tal vez la vida menos humana de la n ovela sea la de la
cuando leemos un tratado de econo mía. En esta atención las señora Gradgrind, por el modo como cede su protagonismo e
diferencias cualitativas son fundamentales. 51 ' individualidad a las fuerzas que la oprimen, aunque sea benig-
El ~undo donde se mueven estos personajes es cualitativa- namente .
mente n eo. Contiene un "aula que es una bóveda austera desnu- Notamos en varios pasaj es que la novela entiende que las
da Y monótona", pero también las banderas y la "re~onante preferencias no son datos externos a la vida de los individuos. Así
orquesta" del circo; contiene el "grácil acto ecuestre tirolés de las como los obreros se conforman con poco porque llevan una vida
flores" y también un "río que circulaba enrojecido de malo liente paupérrima, la preferencia de la señora Gradgrind por no ser
tintura", por no men cionar "el pistó n de una m áquina de vapor una persona integral debe entenderse como producto de las fuer-
(. · .) como la cabeza de un elefante en un estad o de melancólica zas trituradoras que la han acuciado toda la vida.
loc~ra". Este mundo envuelve continuamente a los personajes, Insisto: todas estas características son pro pias del género, de
creandoles a la vez o bstáculos y oportunidades. Al describirse la su manera de invitar a los lectores a mirar los personajes en su
actividad cotidiana de los obreros fabriles, vemos nítidamente entorno social e interesarse en sus vidas. También lo es su com-
que aquellas circunstancias que la e lección social puede cambiar pleja teoría conductual, tan diferente de la teoría utilitarista, que
n~ afectan sólo la_ ~tilidad _sino también la a ptitud para el pensa- atribuye las motivacio nes a la maximizació n interesada. Los per-
mtento y la selecc10n , no solo el placer sino también la libertad. sonajes de Tiempos difíciles buscan la satisfacción de sus preferen-
La perspe_ctiva utilitarista conside ra a las personas com o cias d e muchas man eras, y tambié n exhibe n simpatías y
meros receptaculos de satisfacció n. La n ove la en cambio ve compromisos que no responden a la m era utilidad. El circo es
los límites e ntre una persona y otra como u~o d e los d~tos una comunidad estructurada sobre el principio de la ayuda y la
más sobresalient~~- La buena alimentación y complacen cia d e preocupación mutuas, donde los individuos definen sus objetivos
Bounderby no mtttgan e n absoluto la fatiga y el aislamien to del en virtud de la felicidad de los demás, a menudo de formas que
obrero Step~en Blackpoo l; la satisfacció n de Grad g rind no atem- suponen reales sacrificios. Pero los otros personajes de la novela
pera la desdtcha de su hija Lo uisa ante su matrimonio. El dolor también son gente de circo, por lo menos e n parte de sus vidas.
y la felicidad afectan aquí a personas individuales que deben También aquí encontramos una excepción: así como la señora

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jl:STJCIA POETICA U\FANTASIA

~r~d?rind e~tá en el límite de la humanidad en cuanto agente rista. Bitzer es tan raro que no podemos identificarnos ni intere-
mdtvidual, Bttzer, monstruoso producto del sistema utilitarista, sarnos en él, pues intuimos que está vacío por dentro. Una novela
está en igual situación respecto del altruismo. Es un manipula- poblada únicamente por Bitzers sería una suerte de relato de
dor, y aun su tímida parodia de los sentimientos del utilitaris- ciencia ficción que no atraparía al lector a la manera de la nove-
mo es sólo su aberrante manera de obtener lo que desea a la tradicional, que se basa en vínculos de identificación y simpa-
expensas de su maestro. No entiende qué son el amor y la tia. Pero en cambio profesamos un comprensivo interés por el
gratitud; para él el corazón es una bomba útil, y nada más. señor Gradgrind, y se nos insta a interesarnos en él aun mientras
Pero, como nos muestra la novela, Bitzer es sumamente excén- lo criticamos, a preocuparnos por lo que le sucede; en suma, a
trico y muy poco humano. Desde nuestro primer encuentro experimentarlo como un personaje cautivante y significativo en
con sus "ojillos fríos" y su cutis "tan insalubremente despojado una novela apasionante. Nuestra experiencia estética incluye una
de color natural", sabemos que nos las vemos con un monstruo. cierta modelación del deseo.
La monstruosidad de Bitzer radica en su incapacidad para toda ¿Qué hay en el señor Gradgrind que despierte este deseo? El
compasión o compromiso que no implique el uso de los demás hecho de que sabemos casi desde el principio que él no es como
para sus propios fines. El que esta figura suscite rechazo en vez sus elaboraciones teóricas, que es cualitativamente distinto de
de identificación es un rasgo del género, característico del modo una manera que no se reconoce en su visión teórica de las perso-
en que la novela realista estimula y cultiva la imaginación. Es nas, que está motivado por el amor, el compromiso y una senci-
tan aberrante que nos cuesta mucho preguntarnos cómo nos lla decencia que no encuentran expresión en su teoría de la
sentiríamos en su lugar. acción humana. Notamos que se niega a aceptar los crudos jui-
Si queremos examinar un ejemplo que resume todas es- cios de Bounderby sobre el padre de Sissy. Percibimos elevados
tas diferencias entre la novela y un tratado utilitarista a lo motivos humanitarios en su preferencia por la razón sobre la
Gradgrind, podemos concentrarnos en la relación que entabla- fantasía, motivos que pueden ser falaces pero que son admira-
mos, como lectores, con el señor Gradgrind. Si éste escribiera un bles en sí mismos. Ante todo percibimos un grado de amor por
libro de economía, situándose como personaje de un modo co- su hija, un titubeo en la ejecución de sus planes para ella que
herente con su sistema, ¿qué tendría de interesante y d escollante nos hace pensar que este hombre tiene un alma a pesar de todo.
él como personaje? ¿Cómo atraería la imaginación del lector? Esta visión de Gradgrind como un agente complejo, este respeto
Está claro que sólo por el hecho de que su vida está regida por por un alma, forma parte del género mismo, de su modo de
las leyes que rigen las vidas de la totalidad, y porque él ejemplifi- interpelar a los lectores. Si no hay varios personajes con quienes
ca la presunta racionalidad del economista calculador. El señor podamos entablar esta relación, perdemos el interés y cesa el
Gradgrind sólo podría aparecer en su propio libro bajo estas placer de la lectura. Pero cuando entablamos tales relaciones,
descripciones. La "historia" narrada en ese libro sería una histo- vemos el mundo desde un punto de vista muy diferente del reco-
ria de transacciones, y el lector no leería con amor ni temor, sino mendado por la teoría económica de Gradgrind.
c?n una mezc~a de exaltación intelectual e interés egoísta y ra- Esta novela narra una historia. Al hacerlo, induce al lector a
ciOnal. Tal sena el contenido moral del género, si así podemos interesarse por los personajes, a participar de sus proyectos, te-
denominarlo.
mores y esperanzas, a compartir sus intentos de desentrañar los
Nuestra relación con el señor Gradgrind es muy diferente. misterios y perplejidades de sus vidas. La participación del lector
¿Por qué es un personaje interesante para el lector, un carácter se explicita en muchos puntos de la narración. Y los lectores
fascinante y en última instancia conmovedor, de una manera comprenden que en cierto modo se trata de su propia historia,
~ue no lo son Bitzer y Bounderby? Sin duda porque fracasa en el pues muestra posibilidades de elección que en cierto sentido
mtento de ser la clase de persona que representa su teoría utilita- también son las suyas, aunque las circunstancias concretas varíen

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JUSTICIA POETICA L\FANTASIA

enormemente. El lector evalúa e iuterpreta con actitud crítica profundamente que otros géneros al reduccionismo económico;
pero afectuosa, pues el texto lo retrata como un agen te social está más comprometida con las distincio nes cualitativas.
responsable de crear un mundo que puede parecerse o no al Pero en las reflexiones del señor Gradgrind sobre los extra-
mundo que hay e n esas páginas, un agente que en la vida debe ños hábitos librescos de los obreros de Coketown nos topamos
entablar una relación emocional y práctica con los problemas de con un rasgo ya específico del género, a saber: su interés en lo
la clase o brera y la conducció n de los gerentes y dirigentes. Al común, en la vida cotidiana y las luchas de hombres y mujeres
imaginar cosas que e n verdad no existen, la novela, como ella comunes. Al e ntrar en el hogar de los o perarios como amigo, el
misma lo manifiesta, no es "improductiva", pues ayuda a sus lec- lector se adentra en sus vidas. Ello significa que el lector ya tiene
tores a reconocer su propio mundo y a escoger más reflexiva- la experiencia mo ral que Louisa adquiere al visitar el hogar de
mente. Stephen Blackpool y sufrir una conmoción al darse cuenta de
En síntesis, la experiencia de leer esta novela tien e las que un "peón " tiene un nombre, un rostro, una vida cotidiana,
propiedades que ella misma atribuye a la lectura de novelas, un alma compleja, una historia.
cuando (por medio de los asombrados ojos del seilor Gradgrind)
describe la ter:tdencia de la gente de Coketown a prefe rir la Po r primera vez en su vida Louisa entra ba en la morada de
lectura de novelas a la lectura de estadísticas oficiales. "Se inte- un peón de Coketown , pues por primera vez en su vida en-
resaban e n la naturaleza humana, las pasiones humanas, las frentaba algo semejante a la individualidad en su relació n
esperanzas y temores humanos, las luchas, triunfos y derrotas, con ellos. Sabía que existían po r cientos y por millares. Cono-
las cuitas y penas y alegrías, las vidas y las muertes, de h o mbres cía los resultados laborales que determinado número de ellos
y mujeres comunes. A veces, al cabo de quince horas de tra bajo produciría en determinado tiempo. Los conocía en muche-
se sentaban a leer meras fábulas sobre hombres y mujeres más dumbres que iban y venían de sus nidos, como hormigas o
o menos similares a ellos mismos, y sobre niilos más o menos escarabajos. Pero, por sus lecturas, conocía mucho más sobre
similares a los suyos. Se prendaban de Defoe en vez de Euclides, las costumbres de esos industriosos insectos q ue sobre estos
y hallaban más confortació n en Goldsmith que en Cocker ". laboriosos hombres y mujeres.
Mientras el señor Gradgrind analiza "este dato inexplicable",
nosotros por supuesto vemos que la novela describe nuestras Este es uno de los pasajes más notables e ntre los muchos pasajes
preferencias y nuestra actividad actual. autorreferenciales de la novela. Llega mucho después de la deta-
Hasta ahora hemos hablado de características que la novela llada descripción de la vida de Stephen Blackpool, y nos recuer-
comparte con muchos otros géneros narrativos: su interés por la da que nuestra educación y experiencia como lectores han sido y
individualidad de las personas y la irreductibilidad de la calidad son muy diferentes de la educación econo micista de los hijos de
a la cantidad, su afirmación de la importancia de lo que sucede Gradgrind. La persona que se ha educado únicamente con tex~
con los individuos de este mundo, su empeilo por no describir tos de economía no está habituada a pensar en los obreros (m
los hechos de la vida desde una perspectiva externa de distancia- en otras personas) como seres humanos plenos, con histo rias
miento -como si fueran los actos y movimientos de piezas mecá- propias que contar.
nicas- sino desde dentro, como investidos d e la compleja Ello no es necesariamente un argumento antiutilitarista, pues
significación que los seres humanos atribuyen a sus propias vidas. se podría señalar con justicia que el conocimiento de que cada
La novela procura describir la riqueza del mundo interior más ciudadano tien e una historia compleja y propia que contar es
que otros géneros narrativos, y muestra un mayor com promiso una buena manera de elaborar el núcleo de la idea de Bentham,
c?n la relevancia moral de seguir una vida en todas sus peripe- según la cual cada persona debe contar como una. y ~ing~?a
Cias y su contexto concreto . En esta medida se opone aún más como más que una. Aquí pues, al igual que con la s1gmficaciOn

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J USTICIA POETICA LAFAJ\' TASIA

del dolor: ~on .la importancia central del altruismo, la obra sugie- cos, desde el punto de vista novelístico la refinada economía de
re una cntlca mterna y sutil de cierta especie de utilitarismo, no Gradgrind es una mala novela, porque resulta burda en su capa-
su repudio total. La sugerencia es que lo mejor de la teoría no ha cidad de representación y descripció n, está falsamente distanciada
e~contrado un eco legítimo en el desarrollo de la misma (espe- de la situación del prój imo y reconoce e inspira una paupérrima
Cialmente en la economía contemporánea, aunque no sólo en gama de sentimientos. Recordemos, además, las historias que sus
ella), y que es necesaria una visión más plena de las personas personajes utilitaristas cuentan sobre sí mismos, y qué to rpes son
para hacer justicia a los profundos conceptos del benthanismo. como relatos: por ejemplo, la dislocada narración de Gradgrind
La descripción de la vida de la clase obrera adolece de graves acerca de su victoria sobre Joseph, George y los demás Gradgrinds
defectos en esta novela. Por una extraña falla de técnica literaria imaginarios, la evocación de "plúmbeos libros" acerca del "buen
nu~ca .se exp~ica la misteriosa promesa de Stephen a Rache! que' niño [que] invariablemente llegaba al banco, y el mal niño [que ]
le Impide umrse al sindicato, a pesar de que ello determina la invariablemente se dejaba arrastrar por su entusiasmo". La nove-
trama. Y es que Dickens recela tanto de cualquier acción colecti- la sostiene que los defectos de la imaginación de Gradgrind no
va que describe el trabajo de los sindicatos bajo una luz manifies- son políticam ente irrelevantes, pues lo que uno puede hacer con
tamente injl!sta, aun desde las pautas de sus propios artículos de las hormigas y escarabajos es mo ralmente diferente de lo que
esa época.52 ~~ general, tenemos muchos motivos para simpati- uno puede hacer con una criatura a quien vemos investida con la
za~ co.n .las cn_ucas de George Orwell a Dickens. En su pasión por dignidad y el misterio de la humanidad. Las atrocidades sociales
~1 mdlVlduo, este no logra interesarse lo suficiente por las posibi- que se practican en la fábrica -la larga y monótona jo rnada de
lidades de acción política y cambio institucional; y como no lo- trabajo, las insalubres e inseguras condiciones laborales- no es-
gra imaginar dich os cambios, se satisface fácilme nte con la tán disociadas de esa visión que propicia la educación utilitarista,
perspectiva de propo rcionar a los pobres un poco de alivio y de según la cual los obreros son meras piezas, manos que producen
tiempo de ocio.53 y estómagos que consumen. Si deshumanizamos al o brero con el
Aun así su novela presenta una visión política cuyas recomen- pensamiento, es mucho más fácil negarle el respeto que la vida
daciones explícitas sobreviven a tales defectos. Lo esencial del humana reclama.
pasaje de Louisa y Stephen permanece en pie: leer una novela El primer principio de la ciencia de la economía según Sissy
como ésta nos insta a reconocer la igual humanidad de miem- Jupe, que fracasa míseramente en su lección, es "hacer a los
bros de clases sociales ajenas a la nuestra, nos hace reconocer a demás lo que quisiera que m e hicieran a mí". (A lo cual el señor
l ~s trabajador~s como sujetos deliberantes, con amores y aspira- Gradgrind observa, "meneando la cabeza, que esto era muy malo,
Clones complejas y un rico mundo interior. Nos hace ver su po- que demostraba la necesidad de machacar sin cesar en el molino
breza y sus opresivas condiciones laborales e n relación con esas del conocimiento, en sistemas, programas, anuarios, informes y
e.mociones ~ aspi.raciones. La insiste ncia en la complejidad de la declaraciones tabulares A-Z") .56 Sostengo que el primer princi-
VIda de los md1v1duos y la importancia de las diferencias indivi- pio de Sissy Jupe no sólo está represe ntado en la novela, sino que
duales desalienta soluciones utó picas simplistas y sugiere un en- está incorporado a la estructura de la novela como principio
foque q~e s~ concentra en la libertad , dejando gran margen rector, pues se nos invita a interesarnos en el destino de nuestros
para la ~IVers1dad. 54 Pero la novela es consciente de que la liber- semejantes, a apegarnos a ellos mediante una amistad compren-
tad reqwe~e de condiciones materiales y puede ser estrangulada siva y una identificación empática. Cuando al final se nos invita a
por la des1gualdad material. En su insistencia en estos datos pensar en lo que haremos, nuestra reacció n natural será, si he-
inspira compasión y pasión por la justicia.55 ' mos leído con auténtico interés, obrar con otros ho mbres y mu-
Si desde e l punto de vista de Gradgrind, pues, las novelas son jeres comunes tal como desearíamos que o braran con nosotros,
deficientes en econo mía por carecer de refinamientos matemáti- viendo a los m ás pobres como gente que podríamos ser naso-

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JL~TICIA POEI'Il.A IA FAN f ASIA

tros mismos y viendo en las circunstancias más comunes y aun en
las más sórdidas un lugar d o nde he mos habitado con la fanta- Fantasía y asombro
síaY
Ello nos conduce a otra caracte rística d e la novela: su capaci- He sostenido que la novela, esta nove la , e ncarna e n su forma
d~d para complacer. Sus operaciones m orales no son indepen- una cierta visión po lítico-moral: d e moc rática, compasiva, res-
dtentes d e su excelencia esté tica. Nos liga a Jos obreros porque la petuosa d e la comp lejid ad , la elecció n y las diferen cias cuali-
compañía d e esos pe rsonajes nos resulta placentera. Una novela tativas. H e di cho que no sólo representa una competen cia
tediosa no tendría el mismo poder moral; mejor dicho, e l inte rés entre la fantasía y la economía po lítica, sino que también la
con que reclama nuestra atención es e n sí mismo un rasgo mo- manifiesta e n su estructura, en su man e ra de conversar con
ral. No se trata de un aspecto accesorio de T iempos dificiles, sino un lector hipo tético . Aho ra d ebemos pro fundizar más, decir
de un rasgo que la novela presenta con pro minencia. La anúpo- algo más sobre esa actividad d e la mente que la escuela d e
da moral d e la escuela de Gradgrind es el circo de Sleary, cuya Gradgrind a bo rrece y se propone a nte todo extirpar: la imagi-
capacidad para complacer está estrechamente vinc ulada con su nació n c readora d e ficcio n es, la "fantasía " tal como la nove la
superiorida<f moral. Y si hacemos una vez más la o bvia pregunta la representa, la capacidad que la novela d efiende central-
acerca de las difere ncias enu·e esta o bra y un texto econo micista, mente co mo necesari a para el bue n vivir, y que ejemplifica de
sin duda responde re mos que una de las mayores consiste e n que mo do triunfal y exube rante e n cada capítulo.
este libro es ameno. Como e l circo, contie ne humor y aventura, La fantasía es e l nombre con que la novela d esigna la capaci-
elementos grotescos y sorpresivos, música (nótese el frecuente dad d e ver una cosa como otra, para ver una cosa en otra. En
uso d e metáforas musicales), ritmo y movimiento. El lenguaje es consecue ncia, podría mos llamarla imaginación me tafórica. Co-
lírico y está plagado de figuras poéticas. La trama es cautivante, mienza de un modo simple, como un reflejo casi instintivo d e la
los personajes nos inspiran confianza y compasió n , o nos hacen me nte (sólo Bitzer y la seño ra Gradgrind carecen totalmente de
reír, o nos asustan, o nos provocan cólera y d esprecio o una él). Aun Lo uisa, a quien se le impidió c ultivarlo, ve formas en el
compleja combinación de estos sentimientos. Este placer es más fuego, atribuye significados a formas que no están presentes en
densamente crítico, más ricamente moral, que el placer d el cir- la d esnuda percepció n sensoriaJ.59 Las cosas semejan otras cosas
co; describe el circo como intelectualme nte incompleto, insis- o, con mayor precisió n, se ven otras cosas e n las cosas inmedia-
tiendo e n una compleja mezcla d e narrativa y c rítica social que la tas, pues Louisa apre he nde esas imágenes sabie ndo que no son
novela, en cuanto género, está bien equipada para ofrecer. Pe ro , realidad es presentes. 60 (Con la sensatez pro pia de la fantasía, no
en todo su arte, la novela reconoce de mane ra autorreferencial se precipita al fuego para aferrar las imágenes que allí ve; una
la importancia moral del juego d e la imaginación. Como afirma sensatez, podríamos añadir, d e la c ual carece su padre, quien
Sleary en dos ocasiones: "Hay que entrete ner a la gente". La objeta un diseño flo ral e n una alfombra alegando que uno no
~apacidad de esta novela para jugar y d eleitar -una capacidad pisotea flores con las botas. Sissy se opone, pues sabe que esas
mseparable, como en el circo, del arte que la conforma- es pa rte flores, siendo de fantasía, no serán pisoteadas por botas reales.)
de aquello que la hace valiosa para la vida humana. 58A diferencia Ver una percepció n , pues, como algo que apunta m ás allá de sí
de ~ouisa, el lector de esta novela llega "a la Razón por m edio de misma; ver e n las cosas perceptibles y cercanas cosas que no
la Uerna luz d e la Fantasía". Ahora veremos por qué esto se d ebe están ante nuestros ojos: eso es la fantasía, y po r ello el señor
considerar importante. Gradgrind la reprueba. En la infancia, nos recuerda la obra, esta
aptitud se suele cultivar de un sinfín de maneras -juegos, cuen-
tos, canciones d e cuna-, todas las cuales están pro hibidas en el
programa educativo d e Gradgrind.

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JUSTICIA POETICA lAFANTASIA

Ningún chiquillo Gradgrind había visto jamás un rostro en la benévola que reverenciaba a deidades igualmente grandes,
luna ( ... ) Ningún chiquillo Gradgrind había aprendido la ton- no como un ídolo sombrío, frío y cruel, con sus víctimas
ta cancioncilla "Brilla, brilla, estrellita, me pregunto lo q ue maniatadas, una gran forma obtusa de mirada ciega e incon-
eres" ( Twinkle, twinkle, little star; how 1 wonder what you are.0 . movible: ¿dónde estaban?
Ninguno se habría hecho esa pregunta, pues a los cinco años
los chiquillos Gradgrind habían diseccionado la Osa Mayor Aquí la novela propone algunas asociaciones complejas. ¿De qué
como profesores, y manejado la Osa Menor como conducto- manera precisa se conecta la fantasía con la caridad y la generosi-
res de locomotoras. Ningún chiquillo Gradgrind había aso- dad, con la compasión por el género humano y con un uso
ciado una vaca del campo con la famosa vaca de cuerno benéfico de la razón?
arrugado que arrojó al perro que perseguía al gato que mató El hombre de la luna, la vaca del cuerno arrugado, la estrelli-
a la rata que se comió la malta, ni con esa vaca aún más ta . .. En todos estos casos el niño imagina que una forma, presen-
famosa que se tragó a Pulgarcito. Nunca habían oído nom- tada por la percepción como un mero objeto físico, posee una
brar a estas celebridades, y sólo les habían presentado una compleja vida interior, en algunos sentidos misteriosa, en otros
vaca qu«: era un rumiante herbívoro y cuadrúpedo de varios sentidos semejante a la del niño. Ver los cráteres de la luna como
estómagos. un rostro, hablar con una estrella, contar el cuento de una vaca,
son cosas que la fáctica y distante imaginación de la ciencia eco-
Desde el punto de vista de Gradgrind, esta omisión de adornos nómica no está dispuesta a hacer. Pero, como afirma la novela,
prescindibles deja más tiempo para el meollo de la educación. hay caridad en esta voluntad de ir más allá de lo evidente, y esta
Pero la novela proclama y demuestra que se trata de la omisión caridad nos prepara para ser caritativos en la vida.
de una aptitud moralmente crucial, sin la cual se empobrecen las Reflexionemos ahora sobre lo que es ver a un ser humano.
relaciones personales y sociales. La percepción representa un objeto físico, tal vez en movimien-
Cuando Louisa, arrepentida y vacía, regresa a casa, la voz del to. Tiene cierta forma, semejante a la que nos atribuimos a noso-
autor recuerda al lector la diferencia entre sus recuerdos del ho- tros mismos. ¿Cómo saber qué clase de objeto físico es y cómo
gar y las influencias que el hogar y la imaginación infantil suelen comportarnos ante él? ¿Alguna vez tenemos pruebas fehacientes
ejercer. de que no se trata de un refinado robot o autómata? ¿De veras
posee un mundo interior como el que describen las novelas?
Y cuando regresó a su viejo hogar, las influencias benéficas ¿Cómo sabemos a ciencia cierta que vemos un rostro y no un
de ese viejo hogar no descendieron sobre ella. Los sueños de complejo objeto mecánico, una máquina endiabladamente inte-
la infancia ( ... ) sus airosas fábulas; sus gráciles, bellos, huma- ligente? ¿Dónde se podrían obtener dichas pruebas? En este sen-
nos e imposibles ornatos del mundo, tan gratos para ser creí- tido, sugiere Dickens, la vida humana consiste siempre en
dos entonces, tan gratos para ser recordados después, pues trascender los datos, en aceptar fantasías generosas, en proyectar
luego hasta el menor de ellos se eleva a la estatura de una nuestros sentimientos y actividades interiores sobre las formas
gran Caridad en el corazón, acogiendo a los niños y cuidan- que percibimos en torno (y en recibir, a partir de esta interac-
do con sus manitas puras un jardín en los pedregosos cami- ción de imágenes de nosotros mismos, nuestro propio mundo
nos de este mundo ( .. . ) ¿dónde estaban? Los recuerdos de interior). Todos somos, en la medida en que interactuamos mo-
sus viajes a lo poco que conocía, por los caminos encantados ral y políticamente, proyectores fantasiosos, todos creamos ficcio-
de lo que ella y millones de criaturas inocentes habían ansia- nes y metáforas, y todos creemos en ellas. 61 Lo cierto es que la
do e imaginado, de cómo, llegando a la Razón por medio de escuela "fáctica ", que niega experiencia subjetiva a las vacas y
la tierna luz de la Fantasía, la había visto como una deidad caballos -y humanidad a los obreros-, se embarca en la creación

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USTICIA POETICA LA FMTA!>IA

de ficciones tanto como los lectores de novelas y los soñadores. compasivamente en la tristeza del perro, y no a complacerse en
Su rotunda negación de la vida y la humanidad exceden, como el dolor del animal? Riley pe nsaba que no era posible explicarlo
los asertos de los otros, los límites de la evidencia. Nunca conoce- del todo; yo estoy segura de que la explicación tiene mucho que
rem?s. con ce_rteza el contenido del corazón de esa forma que ver con los padres de Riley y el sentimiento de amor y seguridad
perCibimos, solo podemos escoger entre una interpretació n ge- que él comenzaba a vislumbrar en el contexto donde había oído
nerosa y una interpretación mezquina. 62 La visión interna o fan- la canció n . Pero lo cierto es que esa cancioncilla infantil, como
tasía, la gran caridad del corazón, alimenta una interpretación muchas nanas similares, alimenta la atribución de humanidad y
generosa del mundo. Esta interpretación, como bien sugiere la la perspectiva de amistad, no la sensación paranoica de que nos
novela, no sólo es más adecuada como explicación de la totali- persigue una aborrecible creatura celestial. Induce al niño a con-
dad de la conducta humana tal como la experimentamos, sino siderar la estrella "como un diamante" y no como un proyectil
que también es causa de mejores modos de vida.63 destructivo, tampoco como una máquina que sólo sirve para la
En mi curso de la Facultad de Derecho, cuando llegamos a producción y e l consumo. En este sentido, el nacimiento de
este punto de la novela, antes de hacer mis propias observaciones la fantasía no es neutro y nutre, como sugiere Dickens, una inter-
acerca de la fantasía decidí preguntar a mis alumnos sobre las pre tación generosa de lo que vemos. Riley, igual que Dickens,
canciones infantiles: ¿por qué Dicke ns les atribuía tanta importan- estaba diciendo que ello introducía una diferencia en la vida
cia? _Acudí a un alumno de cabello oscuro de la segunda fila, que mo ral. 64
hab1a hablado poco en clase , aunque lo que había dicho revelaba Vemos la diferencia en el libro, por ejemplo en el modo
reflexión. Se ño r Riley, dije, ¿alguna vez cantó la canción de la contrastante de considerar a los obreros. Bounderby sólo veinte-
estrellita? Sí, el señor Riley la había cantado. ¿En qué pensaba al reses egoístas; la novela ve una rica variedad de motivaciones. Lo
cantar esa canción? ¿Recuerda cómo le hacía sentir? (Hacer estas notamos en el modo de abordar las posibilidades de cambio
preguntas en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chica- político, pues aunque los caminos del mundo son "pedregosos",
go podría considerarse tan raro como llevar el circo de Sleary a la la fantasía puede imaginar en ellos un vergel. También lo identi-
escuela de Gradgrind.) Con su pausado acento de Kansas, Riley ficamos en la actitud contrapuesta del circo y de Tom Gradgrind
comenzó a describir -con una poesía dickensiana que no logro hacia los apetitos del cuerpo. La gente del circo es romántica y
expresar aquí- la imagen de un cielo be llamen te cuajado de tiernamente apasionada, ve en los demás una vida compleja y se
estrellas y franjas de colores brillantes. Esa maravillosa visión le deleita en ello . En cuanto a Tom , la novela señala con fuerte
indujo a mirar de un modo nuevo a su perro cocker spaniel. ironía: "Era inexplicable que un joven caballero cuya imagina-
Miraba los ojos del perro y se preguntaba si sentía y pensaba, si ción había sido sofocada en la cuna todavía sufriera el acoso de
podía sentir tristeza. Ahora le parecía que era atinado preguntar- ese fantasma, que cobraba la forma de una agobiante sensuali-
se acerca de la experiencia del perro, y pensar que el perro sentía dad". Ver los cuerpos sólo como objetos físicos en movimiento
amor por él y tenía capacidad para sentir placer y dolor. Sentado produce una vida sexual pobre . Esta idea, en efecto, está en la
ahí en la segunda fila, en camiseta, Riley describió los ojos del raíz de la crítica feminista a la transformación de la mujer en
perro con una gracia y un arte que produjo silencio en el aula. No "objeto", e n la tendencia a ver a nuestra pareja como algo pareci-
había sensiblería en la descripción , aunque es difícil evocarla sin do a una cosa, carente de particularidad y autonomía.
dar la impresión de que así era. Todo esto, a su vez, le inspiró No es accidental, pues, que los utilitaristas aparezcan retrata-
nuevas maneras de pensar en sus padres y en otros niños. dos con un lenguaje fálico y militar, como armas agresivas que
¿Por qué pensaba Riley que ese cielo estrellado era benigno y acometen implacablemente contra todo lo que es sensual, lúdico
no malévolo? ¿Por qué le indujo a atribuir amor y bondad a su y, a la manera del circo, musical. El señor Gradgrind es "un
perro, e n vez de malicia y sadismo? ¿Por qué le indujo a pensar cañón cargado de datos hasta el bo rde", un "dispositivo galvani-

68 69
JUSTICIA POETICA LAFANTASIA

zador" dirigido contra "las tiernas imaginaciones que era preciso Aquí la imaginación literaria se contrapo ne a los filosos no mbres
expulsar a sangre y fuego ". En cambio, el enfoque de la fantasía que la economía usa como instrumentos, y se deja llevar po r un
se describe como musical y sensual, como algo que se deleita en ánimo juguetón. De este m odo encarna y evoca formas del deseo
la destreza del lenguaje y del gesto, en el intrincado ritmo y la y la sensualidad que se oponen profundamente a las que atribu-
textura de las palabras. El lenguaj e de Gradgrind suena duro, ye a la versión Gradgrind de la economía. Imaginemos el lengua-
invasor, y sus cadencias son bruscas y abruptas. Asimismo, su je com o un modo de tocar un cuerpo humano, sugiere Dicken s,
cuerpo se mueve con ímpetu inexorable, combinando la agresivi- y tendremos un modo de analizar la pretensión de que la econo-
dad con una mojigata complacencia: "La escuela M'Choakumchild mía de Gradgrind pueda hablar en nuestro nombre en la pleni-
era puro dato, y la escuela de diseño era puro dato, y las relacio- tud de nuestro yo.
nes entre el maestro y el hombre eran puro dato, y todo era puro Añado que a veces se ha representado a Dickens como un
dato entre el hospital donde uno nacía y el cementerio, y lo que escritor que reprime la sexualidad, sobre todo la sexualidad fe-
no se podía expresar en cifras, o comprar en el m ercado más menina. Aunque este juicio se basa en su tratamiento de muchos
barato y vender en el más caro, no existía ni existiría jamás. personajes femeninos, pasa por alto pruebas contrarias, sobre
Amén". En ~ambio, el lenguaje de la fantasía posee, por así de- todo la manera como esta novela describe los modos en que la
cirlo, un cuerpo circense, flexible y acrobático, una variedad asom- lengua y la mente abordan una forma humana. No sólo se con-
brosa y exuberante. Ama la textura fisica del lenguaje y juega den a una tosca agresividad a la vez que se celebra una sexualidad
con ella, provocando y acariciando al lector. Aunque hable de más variada y juguetona, sino que es evidente que este juego
sus adversarios, no puede abstenerse de tratarlos como amantes sensual se asocia reiteradamente con la influencia de la mujer,
en un juego de palabras donde el deleite posee un valor propio. así como con el interés del circo por la música y el arte narrativo.
De ahí los muchos juegos lingüísticos aliterativos en la descrip- El lado susceptible y lúdico de la vida, el lado perdido por la
ción de la casa de Gradgrind, donde el narrador disfruta del mayoría de los varon es adultos, nos dice David Copperfield, es
juego con su ágil lenguaje en torno de esos cuerpos rígidos, aquel donde se generan las novelas. 65 Y ésta no es la excepción.
como en este pasaje, donde una descripción directa se vuelve En el circo, los hombres y las mujeres son iguales: 'Todos los
cada vez más sensual, hasta que el juego de la lengua prevalece, padres podían bailar sobre toneles rodantes, erguirse sobre bote-
derrotando a su propio asunto. llas, atajar cuchillos y bolas, hacer girar bacinillas, montar sobre
cualquier cosa, saltar sobre cualquier cosa y lanzar puñales a
Los chiquillos Gradgrind también tenían gabinetes de diver- cualquier parte. Todas las madres podían bailar (y bailaban) so-
sas especialidades de la ciencia. Tenían un pequeño gabinete bre cuerdas flojas y sobre cables tensos, y h acer piruetas sobre
conquiliológico, y un pequeño gabinete metalúrgico, y un corceles sin montura; ninguna se negaba a mostrar las piernas".
pequeño gabinete mineralógico, y todos los especímenes es- En vez de esas mujeres cándidas y asexuadas que habitan el mun-
taban orden ados y etiquetados, y los trozos de piedra y mine- do dickensiano de clase media, el circo presenta a la encantado-
ral lucían como si los hubieran desprendido de la sustancia ra Josephine, quien a los doce años redactó un testamento
madre por medio de esos filosos instrumentos, sus propios "expresando su deseo de que a su muerte los dos ponies pintos
no mbres, y -por evocar la leyenda del flautista de Hamelin- la arrastraran a la tumba".
nunca hubieran logrado regTesar al hogar materno. Si los Con esta mención del juego llegamos a otro elemento de la
codiciosos chiquillos Gradgrind aprehendían algo más que esto, fantasía, que ahora debemos explorar para redondear nuestra
¿qué era, por el santísimo amor de Dios, aquello que apre- explicación de su función social. Cuando un niño aprende a
hendían los codiciosos chiquillos Gradgrind? fantasear, está aprendiendo algo inservible. En esto radica la prin-
cipal objeción de la escuela Gradgrind: los libros de cuentos son

70 71
JliSfiCIA POETICA LA FANTASIA

"improductivos". Se requieren datos, "lo único necesario", ¿y de raciales. Luego el portavoz, volviéndose sobre sí mismo, ve en la
qué sirve un hombre de la luna? Pero el niño que se deleita en . rba sentidos más oscuros, cavilando sobre la belleza de los
h te - b ·
cuentos y canciones aprende que no todo en la vida humana muertos. Atribuye belleza aun a los cadáveres que estan aJO
tiene una utilidad. Adquiere un modo de encarar e l mundo que · rra hablando de ellos con ternura y reverencia profundamen-
ue , fl ·
no se concentra exclusivamente en la idea de uso, sino que tam- te eróticas, pero de una manera que no excluye nuevas re exJo-
bién es capaz de valorar las cosas por sí mismas. Y el niño trasla- nes acerca de la hierba como procedente de padres mayores o
da esta actitud a sus relaciones con otros seres humanos. No es niños muertos prematuramente. Y en esa oscuridad -demasiado
sólo la capacidad para dotar una forma de vida lo que hace tenebrosa para proceder de viejas madres o aun ?e la boca de
moralmente valiosa la imaginación metafórica, sino la capacidad aquellos a quienes pudo haber amado- ve una tmagen de su
de encarar los productos de la fantasía como algo que no tiene propia muerte. , .
un fin más allá de sí mismo, que es bueno y deleitable de por sí. Aquí vemos todas las aptitudes de la fantas1a dtes~a~ente
El juego y la diversión no son meros aditamentos o suplementos entretejidas: su capacidad para dotar a una form~ perob1da. ?e
de la vida humana, sino paradigmas para encarar Jos elementos una significación rica y compleja; su generosa mterpret~CJon
centrales de l_a vida. En este sentido, el deleite del lector cobra de lo visible, su preferencia por el asombro sobre las soluoone.s
otra dimensión moral, como preparación para las actividades adocenadas, sus movimientos juguetones y sorprendent.es, delei-
morales de todo tipo en la vida. tables en sí mismos; su ternura, su erotismo, su reverenoa ante la
Tal vez pueda sintetizar todo esto revisando las dos escenas mortalidad humana. En la perspectiva de Dickens, como en la de
contrastantes de educación presentadas en el exu-acto de Whiunan Whitman, esta imaginación -incluido el afán juguetón, inc~uido
que sirve de epígrafe de este libro, y el pasaje de Tiempos difíciles el erotismo- constituye la base necesaria para el bu~n g~bte~~o
con que abrí este capítulo. Ambas son escenas donde se solicita de un país de ciudadanos iguales y libres. Dota~~ ~e 1magmac10n
una definición o explicación de algo. Ja razón se vuelve benéfica, guiada por una VISJOn generosa de
Bitzer nunca ha amado un caballo y obviamente no tiene sus objetos· sin su caridad, la razón es fría y cruel. 66
interés en pensar qué se sentiría siendo un caballo. Con un aire Ahora 'entendemos que el exuberante lenguaje metafórico
de contundencia y certidumbre, recita la distante descripción de Tiempos difíciles no es un mero juego ni una distracción estilís-
externa. El caballo surge como una máquina útil, nada más. Qué tica, sino que apunta al meollo del tema moral de la no~ela. Aun
diferente es el portavoz de Whitman. Ante todo, no está motiva- cuando ésta describe el aula de Gradgrind, no puede eVItar com-
do por un afán mecánico de completar una enumeración , sino parar una cosa con la otra, ver una. cosa en otra: ~?s oscuras
por la auténtica curiosidad del niño, y por la vista y el contacto cavernas en los ojos del señor Gradgnnd una plantacJOn de abe-
de la hierba de la cual habla, tendido en ella. Su primera reac- tos en su cabello, la masa de un pastel de ciruela en 1~ calva
ción es reconocer que en definitiva no sabe nada, es decir, reco- superficie de la coronilla de M ' Choakum~hild. Aun _m1~ntras
nocer que hay un misterio en la naturaleza. Todas sus respuestas describe la monotonía y la aplastante sordidez de la fabnca de
aparecen como conjeturas. Primero habla de su vida interior, su Coketown triunfa sobre ella con el lenguaje, comparando las
esperanza; a continuación, antojadiza pero no dogmáticamente, volutas de' vapor con serpientes, las piezas móviles de las máqui-
de la idea que un niño tiene de Dios; luego cuenta al niño que la nas con elefantes "en un estado de melancólica locura", mostran-
hierba es como él, un retoño de vegetación. Pide al niño que do así el sentido humano de lo inhumano. La novela no puede
la vea como él mismo. Luego muestra al niño que también pue- describir aquello que se le opone sin batallar contra ello, abar-
de tener una significación social: podemos ver en ella la vitalidad , d o 1o traVlesamen
. t 67
dándolo por medio de la fantasía y superan e.
y dignidad igualitaria de todos los norteamericanos, su igualdad La novela nos insta a interpretar metáforas. Pero ahora pode-
de derechos y privilegios al margen de las diferencias étnicas y mos decir más: la novela se presenta ella misma como una metáfo-

72 73
JL"STICIA POETICA
LAFANTASIA

:~aNosu:ugi~re que veamos el mundo de esta manera y no de
sobre cuáles actividades humanas son las más importantes y en
, q miremos las cosas como si fueran esa h' t .
como nos · d . IS ona y no qué medida las actos políticos de diversos tipos respaldan o no
obtenemos~~~;~~ :n~::t~en~i:s sociales . .Al l~erla. no sólo dichas actividades. Ello significa que la novela nos invita a re-
mundo en particular, sino tambi1n nos_pe:mi.ten I~agmar este flexionar críticamente: ¿ha acertado al identificar esas activida-
marco intelectual general para abor·dY mals significativamente, un des y las condiciones necesarias para su realización? La descripción
I · are nuestro. de la biblioteca de Coketown habla de "la naturaleza humana, las
nsisto en que no existe en esta novela -ni . .
postura- desprecio por 1 - . en mi propia pasiones humanas, las esperanzas y temores humanos" como asun-
la verdad Lo que . ~ razon m por la búsqueda científica de to de la novela. Con ello nos recuerda que ésta no hace predomi-
· yo cntico es ese enfo · ·fi .
tende hablar en nombre d 1 - que Cienti ICista que pre- nar el contexto social y la variedad individual en desmedro de la
der, no logra hablar en no::r:a~~~ y de la verdad. A mi enten- teoría moral y política. Forja una compleja relación con el lector
errónea y dogmáticamente la compleji~:~~d rorque representa donde, por una parte, lo exhorta a interesarse por las caracterís-
y de la vida humana y no 1 h bl e os seres humanos ticas específicas de las circunstancias y la historia y a verlas como
porque confia. acríti~amenteo;~a e~ ar .en nombre de la razón relevantes para la elección social, pero por otra parte lo insta a
psicológicas burdas La 1 p cepcwnes borrosas y teorías reconocer que los seres humanos de diferentes esferas tienen
. nove a no nos exh t d
zón, sino a llegar a ella bajo la luz de 1 [; or _a a esec?ar la ra- pasiones, esperanzas y temores comunes: la necesidad de enfren-
una facultad creati· a antasia, entendida como tar la muerte, el deseo de aprender, los profundos vínculos de la
va y veraz. La alternati
es el circo de Sleary El . fi va que yo propongo no familia. 68 Entenderlo ya es embarcarse en una reflexión teórica.
· Circo o rece a los 1 ,
esenciales sobre el arte la d ' . ¡· ectores metáforas El género mismo exige esta reflexión , como sostiene atinada-
, ISCip ma el 1·ueg
aun dentro de la novela se 'd ., o y e 1 amor, pero mente Tiempos dificiles, e invita a una crítica más completa a par-
mente incompleto, que sus a~~tued:~Ia que su p~pel es política- tir de teorías filosóficas más formales. Las percepciones de la
prichosas como para gobe s~n demasiado toscas y ca- novela se presentan como relativamente confiables por el hecho
rnar una nación L 1 · .
los tratados pol'f _ . · a nove a mdica que de que suscitan reacciones profundas más allá de los límites de
tico pueden se:
una visión del ser h
~~~e~ee~~~:~~c~~ de es~!~ absr_racto y matemá-
proposito mientras ofrezcan
tiempo y lugar. Por otra parte, pueden ser erróneas, y requieren
de una corroboración teórica. La novela misma impone ciertos
umano que sea tan r · 1 .. ,
propone. la novela, mientras no pierdan ~e: ~~:::~o a VISion .que constreñimientos: sus intuiciones son incompatibles con muchas
por motivos de eficiencia El b' que omiten teorías políticas, pues sigue el rumbo de una teoría liberal de
biografia de cada ci'udad . go Ierlno no puede investigar la estilo kantiano o aristotélico, donde pesan la individualidad, la
ano como 0 hac ¡
personajes, pero puede saber ue . e a n~ve 1a con sus libertad y una versión compleja de la realización humana. Pero
grafia compleia y d q cada cmdadano tiene una bio- la especificación precisa de la teoría y su concepción del floreci-
'J , pue e tener en cuenta que . . .
n.orma sería reconocer la individualidad 1 . en pnnc~piO la miento siguen siendo tema de nuevas discusiones filosóficas.
Cia cualitativa de cada ' a hbertad Y la diferen- En su abordaje de una noción general del ser humano, pien-
ejemplo de un enfoqueuno, ~1 c.omo. la ~oveJa. Pronto daré un so que esta novela (como muchas otras) es particularista sin ser
formación más completa.e conomico Cientifico basado en esta in- relativista. Es decir, reconoce necesidades humanas que trascien-
En realidad, las aptitudes ue s . den los límites de tiempo, lugar, clase, religión y etnicidad, y
novela son incompletas s· q : muestran y cultivan en la concentra su deliberación moral en la cuestión de la satisfacción
m una teona econ- · -·
ral, aunque también es cierto , omica y po1Itico-mo- adecuada de dichas necesidades. Su crítica de situaciones políti-
tar ciega e impotente si·n lque 11~ teona abstracta puede resul- cas y sociales concretas se basa en cierta noción de la realización
e e u tivo de d · h ·
experiencia de leer la novela su . 1' . Ic as aptitudes. La de un ser humano, y esta noción misma, aunque es muy general
pone Imp ICitamente una reflexión y necesita más especificaciones, no es localista ni sectaria. Por
74
75
J USTICIA POETICA
·------~~~~---- --- -----
IAFANTASIA

otra parte, ~icha i~ea de realización supone un profundo respe- ese propósito y no para otros, el lector de novelas no debería
to ~or las diferencias cualitativas, así que la norma exhorta a Jos presentar objeciones. En cuanto a que cumplan bien esta fun-
gobiernos, dondequiera que estén, a prestar atención a los ciuda- ción predictiva, cuando se apartan tanto del modo real de pen-
d~~os en toda su concreción y variedad, y a responder con sensi- sar y de actuar de la gente, aún resulta dudoso. La mayoría de los
bihd~d a las contingencias históricas y personales. Pero eso análisis económicos de comportamientos ajenos al mercado efec-
~onstituye .una exhortación universal que forma parte de una túan sus predicciones retrospectivamente, arguyendo que la teoría
Ima~en umv~rsal de la condición humana. Y, al descansar sobre habría predicho un resultado real; obviamente tal procedimiento
este Ideal _umversal, la novela, tan diferente de una guía 0 inclu- se presta mucho para diversas maniobras ad hoc, sobre todo ante
so de un mfor~e antropológico de campo, hace participar a Jos la elusividad del concepto de utilidad . Los ejemplos de predic-
lectores de la VIda de personas muy diferentes y les permite criti- ciones verificables realizadas antes de los hechos son demasiado
~ar 1~~ disti~ciones de clase que otorgan a gente de similar cons- escasos para saber si dichas técnicas poseen un poder predictivo
tltUCIOn desiguales posibilidades de realización. Una vez más estas superior, e incluso se han cuestionado muchas de las prediccio-
percepciones requieren de una corroboración a partir de argu- nes retrospectivas. 69 No obstante, el lector de novelas debería
mentaciones .teóricas, pues no son completas en sí mismas. Pero apoyar la verificación de esos enfoques para determinar en qué
Y? creo ~~e la novela como género es, en su estructura y aspira- medida tienen ventajas predictivas sobre enfoques de mayor LOm-
CI.on~s basicas, una defensora del ideal iluminista de igualdad y plejidad.
digmdad de toda la vida humana, no del tradicionalismo acríti- Por otra parte, los lectores de novelas deberían entender que
co. No se opone al ideal en sí, sino a esa perversión del ideal que ello otorga mayor relevancia a su función. Cuando las concepcio-
se ha llevado a cabo en nombre de un enfoque seudocientífico nes simplistas de los seres humanos se usan ampliamente con
de la eco~om.ía, y también a su insensible aplicación sin respeto propósitos predictivos, se vuelve más importante recordar una
por las histonas que se narran dentro de un contexto histórico imagen más rica de la vida humana de la que presentan dichos
concreto.
modelos. Como sugiere la novela, ver a las personas del modo en
que recomienda la economía suele influir sobre la conducción
de la vida y la toma de decisiones. La visión de Gradgrind no es
El_economista uti~itarista replicará ahora con tres argumentos. El una inocente operación hipotética, sino una reestructuración del
pnmero (y el mas fuerte) es que la teoría utilitarista -por lo mundo humano que, llevada a cabo sin restricciones, tendrá re-
m~nos en su forma económica contemporánea- no se propone percusiones profundas en la configuración de la sociedad. 70 Si la
bnndar una explicaci?n c?mpleta de todos los aspectos de las usamos por su utilidad, debemos cerciorarnos de dominarla, de
personas. Y ~u mundo m tenor. Se propone capacitarnos para ha- que ella no nos domine. No debemos olvidar que algunos de sus
ce~ predicciOn.e~~ y puede cumplir bien esa función aunque no apologistas sostienen que la economía ofrece una explicación
~cierte en s~- VlSion feno~e~ológica. A veces puede cumplir me- completa de la actividad deliberativa humana. George Stigler
JOr .~sa funCion al no perCibir esa visión interior en toda su com- afirma que "toda conducta humana deliberativa y previsora sigue
plej~dad, pues los buenos modelos deben ser más simples que la los principios de la economía". 71 Pongámonos en guardia cuan-
realidad. E~ ese sentido, los modelos de elección racional no se do los modelos simplificados prevalecen y comienzan a presen-
~eben considerar como rivales de las percepciones de la novela, tarse como toda la realidad. Debemos resistir esa tendencia. Con
smo como parte de un proyecto diferente. esa finalidad debemos insistir aún más en la lectura de novelas,
Esta r~sp.u~sta es bastante aceptable, dentro de ciertos lími- un vívido recordatorio de un sentido humano del valor y un
t~s. E~ pnnC1piO no hay obj eción contra la adopción de modelos ejercicio en la capacidad de valoración que nos vuelve plena-
simplificados con propósitos predictivos. Mientras se utilicen con mente humanos.

76 77
J USTICIA POI::TICA LA FANTASIA

~?_?em~s. añ~dir, además, que no se trata de e legir entre tiene por qué estar en competencia con la novela, en la medida
la VlSl~n utthtansta y la sensiblería anticientífica, pues la no- en que ésta ofrece a los lectores una norma ética y _cu_Itiva e~~
vela mtsma hace su aporte a la ciencia económica, como pronto a·ones compasivas relacionadas con esa norma. Instsumos, dtra .
veremos, y el economista debería tomar en serio el argumen- Jlector de novelas, porque la "racionalidad" tal como se enuen-
to ?e que una teoría compleja de la persona puede ofrecer ~e en economía no es sólo un término descriptivo, sino sutil-
meJores predicciones. Muchos proyectos económicos contem- mente normativo y evaluativo. Se la contrasta con el mero
poráneos, incluso del movimiento law and economics utilizan sentimiento y la emoción irracional; connota sensatez y no t~nte­
estas nociones más complejas de la persona, precisarn'ente por ría. En los escritos de Posner sobre la justicia, por citar un eJem-
razones predictivas. plo, se usa para atacar a la_ Corte Sup~e~a _de Estados Unidos por
Regresando a un punto mencionado al comienzo de este tomar decisiones concermentes a la mttmtdad que no se confor-
, . 73 u
capf~ulo,_ ~ho_ra nece~it~mos recordar que existen dos tipos de man con Jo que recomendaría el modelo economtco. na vez
teona utthtansta predtcttva, las cuales d ifieren en su relación con más el señor Gradgrind no es un espantajo, pues al desechar la
las intuiciones y su capacidad para realizar predicciones verifica- fantasía y la emoción a favor de su estrecha concepción d~ los
bles. La visión utilitarista que toma la conducta real como indica- hechos defiende una distinción normativa que los economtstas
tiva de~~~ preferencias de los agentes (la teoría de la "preferencia profesionales de hecho establecen, y por la cual -~ueden ser_justa-
revelada ) parece capaz de adaptarse flexiblemente a datos em- mente criticados. Podemos ver la autocomprens10n normauva de
píricos; por otra parte, sus predicciones están condenadas a ser la teoría con mucha claridad en la economía del desarrollo, don-
vagas y casi im~osi~l~s de ve~i~car científicamente, pues no pro- de se supone que sus modelos brindan información ~ue debería
po~e una c:xphc~ct?n defimttva de la utilidad que un agente ofrecer una base suficiente para decisiones normauvas. Luego
rac10nal esta maxtmtzando. Sin una explicación de Jo que subya- explicaré el porqué de sus perniciosos resultados. .. .
ce a las elecci?nes, no podemos captar aquello que la gente Por último, el economista replicará que el modelo uuhtansta
valora y predec1r lo que elegirá en otra situación. Las elecciones se puede acomodar a las percepciones del novelista, pues toda la
son ~uy contextuales, y por este motivo las elecciones presentes información sobre deliberación humana y valor que comenta-
no strven para predecir conductas futuras. 72 mos aquí se puede calificar con un puntaj e adecuado para i_n-
En c~mb~~, la ram_a del utilitarismo económico que ofrece cluirla en cálculos de elección racional basados en la preferenCia.
una exphcac10n defimda de la utilidad (el tipo preferido por Ante todo, los lectores de novelas sospecharán que se trata de
Becker y _Posner) ofrece predicciones definidas y verificables. una modificación trivial, pues han argumentado que el modelo
Pero aqm debemos tener más en cuenta la diferencia entre la mismo contiene tendencias que en ciertos sentidos están reñidas
explica_ció~ , utilit~rista de aquello que valoran los individuos y con lo que ellos defienden. Pero también observarán que el eco-
la ~xphcaet~n. mas rica procedente de nuestra experiencia lite- nomista, al replicar de esta manera, está concediendo qu~ a fi~
rana _ (~ cottdta~a~. Tal vez las diferencias no importen para de cuentas su teoría no ofrece una explicación de la ractOnah-
proposttos predtcttvos, aunque son tan considerables que sería dad. Dicha teoría debería incluir una explicación de por qué la
sorprendente que no importaran. En todo caso, es precisamen- gente asigna los puntajes que asigna a diferent~s opciones en sus
te cuando escogemos esos modelos en aras de la simplicidad deliberaciones, y cuáles deliberaciones son aunadas. Toda esta
qu~ _debemos tener presente una imagen más completa de la labor debe hacerse primero por deliberación, antes que la "ra-
acc10n humana. cionalidad", en este vago sentido económico, se ponga en mar-
~a s~~un~a objeción del economista será que he tratado la cha.74
teona utllttansta como descriptiva y normativa, cuando en reali-
dad sólo se precia de ser descriptiva. En tal caso, insistimos, no

78 79
JL;STICLA POETICA LAFANTASIA

por no mencionar la salud, 1~ e?ucació~, los dere~hos humanos
La lección de economía de Sissy Jupe y la calidad de las relaciones etmcas, raciales y de ?enero. .
Un enfoque más refinado mide, como deseana Gradgnnd, la
¿Qué significa todo esto para la economía y sus implicaciones utilidad total o media de la población, amalgamando satisfaccio-
políticas? 75 El papel público de la economía en la medición de la nes. Este es el enfoque utilitarista en que me he concentrado, al
calidad de vida constituye el tema de la primera lección de Sissy igual que la novela. Este enfoque posee por lo menos la ventaja
Jupe sobre el asunto. Nuestro interés por la novela de Dickens de tener en cuenta cómo funcionan los recursos para la gente,
aumenta al ver que todavía se corresponde, aun en sus elemen- promoviendo metas humanas de ."ario~ tipos. P~ro e~hibe des-
tos satí.ri.cos, co~ 1~ pr~ctica. de la economía del desarrollo y con ventajas que la novela pone en eVIdencia. Ademas de Ignorar la
las deos10nes pubhcas mflu1das por dicha práctica. individualidad personal, y de utilizar una visión burda de las
Así procede la escuela Gradgrind, entonces como ahora. personas como contenedoras de satisfacción, ignora que lo~ de-
Sissy le cuenta a Louisa: seos y satisfacciones son muy maleables, y que la gente muy mfe-
liz puede adaptarse a las circunstancias en que vive, pues uno de
~él me dijo:. "Esta aula es una nación . Y en esta nación hay los peores aspectos de la privación es que despoja a la gente de
cmcuenta ~mllones ?e libras. ¿No es una nación próspera? sus aspiraciones y del sentido de la dignidad. 77 Los obreros fabri-
~umna numero vemte, ¿no es una nación próspera, y no les de Coketown manifiestan cierto descontento pero, dado su
VIVe usted en un estado floreciente?" agotamiento y las limitaciones materiales e imag~nati~a~ en que
- ¿Y qué respondiste? -preguntó Louisa. se desenvuelven, es probable que acepten cualqmer ahv1o y tam-
. -Señorita ~?uisa, _respondí que no sabía. No podía saber bién un liderazgo inadecuado e insensible, pues no han podido
SI era una nac10n prospera o no, y si yo vivía en un estado forjarse un ideal de plena igualdad. Stephen ve que su vida es un
~creciente o no, a menos que supiera quién tenía el dinero y "berenjenal", pero no puede expresar claramente su desconten-
SI una parte me pertenecía. Pero eso no tenía nada que ver to ni sentir plenamente su fuerza. Gradgrind, por otra parte, e~~
con ~llo. No constaba en las cifras -dijo Sissy, enjugándose muy satisfecho con su vida, que la novela muestra como espm-
los OJOS. tualmente pobre, y su descontento al final de la novela es sin
-Pues cometiste un gran error -observó Louisa. duda un progreso sobre su complacencia anterior. .
En el límite, el personaje de Bitzer nos muestra que el senti-
Hoy, en efecto, cuando la prosperidad de las naciones se miento de satisfacción es totalmente indigno de confianza cuan-
c?mpara en "forma tabular", la estrategia más común consiste en do no está asociado a una evaluación ética más profunda, pues lo
Citar el PNB per cápita. 76 Esta tosca medición, como Sissy reco- que complace a ese vacío recipiente de interés e.go~st~ colma al
noce de inmediato, ni siquiera nos habla de la distribución de la lector de angustia y horror. Sabemos desde el ~n~CipiO que ~ay
riq~eza y los ingresos, y puede otorgar puntajes altos a países que más valor y humanidad en las desdichas y aflicCiones de Stssy
exhiben gra~des desigualdades. Y el combate contra la desigual- Jupe -un sensible barómetro para med.ir la je~igonz: h.ueca y la
dad Yla de~d1cha que se retrata en Tiempos difíciles parece ser una injusticia- que en la vacía complacenCia de Bttze:: Mt~n.tras ~a
parte muy Importante de la calidad de vida de una nación. Más niña tenía ojos y cabello tan oscuros que pareoa rec1b1r mas
aún, semejante enfoque, al concentrarse exclusivamente en lo lustre del sol cuando sus rayos la alumbraban, los ojos y el cabe-
mo~etario, no. nos dice cómo los seres humanos que tienen o no llo del niño eran tan claros que los mismos rayos parecían sor-
el dmero funcionan con respecto a sign ificativas actividades eco- berle el poco color que poseía". En esta elocuente des~ripción la
nómicas que no están bien correlacionadas con el PNB. Ni si- novela expresa la riqueza humana de la respuesta de S1ssy ante la
quiera nos habla de la expectativa de vida y la mortalidad infantil , vida, aun ante su infelicidad, y el escalofriante mecanicismo del

80 81
LA FANTASIA --- - -

ah~~a ~~seo afir~ q~n::::la
JUSTICIA POETICA
- - - ue es como Tiempos
optimismo de Bitzer.78 ¿Puede la utilidad darnos la medida de . ~o q di ma de dicha evaluación. Al presentar la ~Id~
estas vidas, de la educación de la cual son fruto, y de su funciona- dijíales es un para g . . dad de distinciones cuahtau-
bl · ' con una nca vane .
miento humano? de una po a.oo~ . .ones individuales del funcionamiento y
Tales críticas a la utilidad como medida -junto con los otros
puntos que he mencionado acerca de la adición y las diferen- : ro~o~~~~~~ose=~.r;~~~ion:i~:~~i~~~:i~~:::~:;:;~~i~~
cias cualitativas, que se han enfatizado mucho en recientes crí- general de las n~ces~~i~d;: ra información requerida para evaluar
ticas filosóficas a la economía- han inducido a un grupo de cont~xto conc~e o, romete al lector en la tarea de realizar la
economistas y filósofos que trabajan en el campo del desarrollo la cahdad de VIda y compd el marco imaginativo para
·' De este mo o propone 1
a defender un enfoque de la medición de calidad de vida basa- eva1uaciOn. - d 1 1 se debería formular cua-
· · ública dentro e cua .
do en una noción del funcionamiento y la aptitud humanos, la asistenoa P . J'fi cad o Al mismo tiempo, ejem-
más que en la opulencia o la utilidad. (Den tro de la economía quier model~ cuant~taud·vo ydesi7:i~agin~ción que son esenciales
.fi a y culuva aptitu es 1
el pionero de este enfoque fue Amartya Sen, que también es PlI IC ., . . d d' has evaluaciones, tanto en a
filósofo.) 7 9 Se trata de preguntar por e l bienestar de la gente para la realizaoon m~ehgente e IC
inquiriendo en qué medida su forma de vida le permite funcio- vida pública como pnva~a. . ar a uno de sus personajes
nar en diversas áreas, incluyendo la movilidad, la salud, la edu- Tiempo~ difíci~s termma, bor :tv~~ mí depende que en nues-
cació n , la participación política y las relaciones sociales, pero centrales: ¡Quendo lector. e. - y edan o no cosas similares.
· ampos de acoon suc
sin reducirse a ellas. Este enfoque rehúsa limitarse a una cifra tros respecuvos e ánimo más alegre frente
que reduzca la calidad a la cantidad, e insiste en preguntar Démosles reposo. N_os selntare~osdco~uestro fuego se vuelve fría
sobre las aptitudes funcionales reales de cada individuo en vez al hogar, para ver como a cemza e . aun ue en
. " Al interpelar al lector como amigo y coagente, . q
de preguntar cuántos recursos domina. Es así porque el enfo- y gns . t de la vida, la voz del autor dirige el com~asi~o ~som­
que reconoce que los individuos necesitan diversas cantidades otra es era l destino de los personajes haoa st mtsmo,
de recursos para llegar al mismo nivel de funcionamiento: una bro del lector ante e . , él e nfila hacia la muerte, que tam-
persona lisiada requiere más recursos para su movilidad que la recordándole que tambte~d d , . a de ver en el fuego las for-
persona de movilidad común, una persona corpulenta y activa bién él tiene esta ?portum aersu~~~tivas que sugieren para el
necesita más alimento que otra menuda y sedentaria, y así suce- mas de la fantasia Y las P p tá en lo cierto: de
. . d la vida humana. La nove1a es ,
sivamente. 80 No obstante, e l enfoque alienta la modelación y la meJoramiento e dan o no Su afirmacion es
d nde que tales cosas suce . 1
medición , como cuando estudiamos el acceso que tienen las nosotros e ~e . , . . arte esencial de la teoría y a
personas con problemas de movilidad a diversas funciones en que la imagmaclOn ht~rana es p
una sociedad dada, como cuando estudiamos las diferentes ne- práctica de la ciudadama.
cesidades alimentarias de personas de diferentes tamaños, eda-
des y ocupaciones, como cuando estudiamos los modos en que
las distinciones de clase obstaculizan el acceso a la participa-
ción política. Los gobiernos de Finlandia y Suecia utilizan esas
mediciones plurales y cualitativas para estudiar la desigualdad
en sus poblaciones, lo que demuestra su efectividad concreta
como instrumento de medición. 81 Tales mediciones son plura-
les y no singulares, cualitativamente heterogéneas más que ho-
mogéneas. Sen y yo sostenemos que este procedimiento -dentro
de ciertos límites- mejora las mediciones.
83
82
3
Emociones racionales

-Bitzer -dijo el señor Gradgrind, abatido y miserablemente sumiso-, ¿no
tienes corazón ?
-La circulación, señor mío - replicó Bitzer, sonriendo ante la extravagan-
cia de esa pregunta-, no pod1ia llevarse a cabo sin un corazón. Ningún
hombre que conozca los datos acopiados por H a1Vey acerca de la circula-
ción sanguínea puede dudar que yo posea un corazón.
- ¿Está abierto a alguna influencia compasiva? -exclamó el señor Grad-
gJ'ind.
- Está abierto a la Razón, señor mío - respondió este excelente joven-. Y
nada más.
Charles Dickens, Tiempos difíciles

Nada más que la razón

La literatura está asociada con las emociones. Los lectores de
novelas, los espectadores de obras dramáticas, encuentran en
estas obras un camino hacia el temor, la congoj a, la piedad, la
cólera, la alegría, el deleite, incluso el amor apasionado. Las
emociones no sólo constituyen respuestas probables ante el con-
tenido de muchas obras literarias, sino que son inherentes a su
misma estructura, como maneras en que las formas literarias
solicitan atención . Platón , describiendo la "antig ua querella" en-
tre los poetas y los filósofos, lo vio con claridad: los poetas épicos
y trágicos cautivan al público presentando héroes que no son
autosuficientes, y que por lo tanto sufren profundamente cuan-

85
JUSTICIA POETICA EMOCIONES RACIONALES

do los ataca la calamidad. Formando vínculos de compasión e senas son maximizadoras racionales de la satisfacción". Sin de-
identificación, inducen al lector o espectador a experimentar fender este concepto de lo racional, justifica su propuesta de
piedad y miedo por el trance del héroe, y también miedo por sí extender el análisis económico a todos los campos de la vida
mismos, en la medida en que ven que sus posibilidades son simi- humana apelando a dicho concepto como si fuera una norma
lares a las del héroe. Platón comprendió que no era sencillo establecida, y como si aquélla excluyera todas las decisiones basa-
borrar de la tragedia estos elementos emocionales (para él obje- das en la emoción:
~bles), pues forman parte del género, de su sentido de lo que es
Importante, de una trama adecuada, de aquello que necesita ·Es posible suponer que las personas son racionales sólo o
é . l
reconocimiento como parte destacada de la vida humana. Para principalmente cuando realizan tra~~acc10nes en ~s merca-
desechar los elementos emotivos habría que reescribir la trama, dos y no cuando realizan otras actiVIdades de la VIda, tales
transformar a los personajes y reestructurar la naturaleza del como el matrimonio, el litigio, el delito, la discriminación y
interés que vincula al espectador con la narración (o falta de el ocultamiento de información? ( .. . ) Pero muchos lectores
narración, una vez que se la modifica lo suficiente) . sin duda considerarán intuitivamente que estas elecciones
Podemos. afirmar algo similar de la novela realista. Como ( ... ) se encuentran en el área donde las decisiones son emo-
afirma Dickens, esas novelas son narraciones acerca de las "espe- cionales, más que racionales.82
ranzas y temores humanos". El interés y el placer que ofrecen es
inseparable de la preocupación compasiva de los lectores por En otras palabras, podemos respetar las elecciones de la gen-
"hombres y mujeres más o menos similares a e llos mismos" y te como racionales en el sentido normativo sólo si podemos de-
por los conflictos y reveses que los acucian. Pero, si un amante mostrar que se adecuan al concepto utilitarista de maxi~ización
de la literatura desea cuestionar el planteo de Platón, que destie- racional y no reflejan la influencia de los factores emociOnales.
rra a los poetas de la república, debe defender las emociones y (Posner no nos ofrece una explicación de las emociones ni de su
su contribución a la racionalidad pública. relación con las creencias.) De acuerdo con esta concepción , las
También hoy es preciso defenderlas. El contraste que esta- obras como la novela de Dickens, que sugiere que ciertas emo-
bl~ce Bitzer entre la emoción y la razón se h a vuelto lugar co- ciones pueden ser elementos esenciales en una buena decisión,
mun en nuestro discurso público, aunque su valor conceptual serían obras desorientadoras y perniciosas, "libros malos", como
quede enturbiado por una incapacidad para definir qué son las diría el señor Gradgrind.
emociones y por un equívoco entre el uso descriptivo y el uso Y esta denigración de las emociones no se limita a las obras
nor_mativo de "razón " y "racional". Bitzer da por sentado que la utilitaristas teóricas que tratan sobre la racionalidad pública.
razon se define de acuerdo con la concepción económica de De una u otra forma, desempeña un papel importante en la
Gradgrind, la que excluye elementos emocionales tales como la práctica pública. Consideremos, por ejemplo , la instrucción a
compasión y la gratitud. Luego este controvertido concepto se un jurado emitida por el estado de California. En la fase pena~ ,
utiliza sin más defensa, como si fuera una norma, de modo que se advierte al jurado que "no se debe guiar por el mero senti-
~odo aquello que excluye se puede tratar como prescindible e miento, la conjetura, la compasión, la pasión, e l prejuicio, la
mcluso desdeñable: "Está abierto a la Razón, señor mío. Y nada opinión pública ni el sentimiento público". 83 Como demostró
más", se ufana Bitzer hablando de su corazón. el juez Brennan con gran cantidad de ejempl~s, tanto los fi~~a­
Los herederos contemporáneos de Bitzer se apresuran a efec- les como los jurados suelen entender que dtcha exhort~oon
tuar la mi~ma maniobra. Así, en su libro La economía de la justicia insta al jurado a desechar por completo los factor~s emo~IOna­
( 1981) , Richard Posner, pensador que lidera el movimiento law les al tomar una decisión. En un caso representativo, se mfor-
and economics, comienza por anunciar que asumirá "que las per- mó al jurado que su evaluación de los factores agravantes y

86 87
JUSTICIA POETJCA EMOCIONES RACIONALES

atenu.~ntes "no es una cuestión, creo, que deba guiarse por la que las emociones son "femeninas" y la razón es "masculina",
e_m~c10n, la compasión, la piedad, la cólera, el odio 0 nada presuntamente porque la mujer estaría más cerca de lo animal y
srm1lar, porque no es racional tomar una decisión sobre ese lo instintivo, más sumergida en el cuerpo.) Naturalmente, seme-
fundamento". El fiscal continúa: "Sería muy difícil eliminar por jante visión de las emociones induce a desecharlas de la vida del
completo ~odas ..nuestras emociones, tomar una decisión pura- ciudadano deliberante y del buen juez. Las fuerzas así descritas
·mente sracional
4
. Pero esto ' añade ' es Jo que ha ra- un b uen parecen constituir una amenaza para el buen juicio, y su predo-
JUrado.. Este proceso de eliminación excluiría, como arguye minio en el individuo pareciera cuestionar la aptitud del mismo
persuas_Iva~ente Brennan, los factores de evaluación compasiva para ejercer las funciones ciudadanas.
de la h1stona personal y el carácter del acusado que en 1"- Se utiliza un argumento muy diferente en las principales obras
d d · d" , rea 1
a son m _1spensables para llegar a un juicio racional sobre contrarias a la emoción de la tradición filosófica occidental. Ha-
una s~ntenc~a~ ~parte central de lo que tradicionalmente supo- llamos variantes de él en Platón, Epicuro, los estoicos griegos y
nen d1c~os JUICios. Aclarar este contraste no examinado entre romanos y Spinoza. Estos filósofos sostienen una visión de las
la emoc1ón y la razón introduce pues una diferencia práctica en emociones que resulta incompatible con la visión que subyace a
el derecho.s_s la primera objeción, a saber, que las emociones están estrecha-
mente relacionadas con los juicios (en algunos casos, que son
idénticas a ellos). Así que la falta de juicio no es el problema. El
problema es que los juicios son falsos, y lo son porque atribuyen
Las emociones objetadas gran valor a personas y acontecimientos externos que no están
bajo el control de la virtud ni la voluntad racional de la persona.
Son manifestaciones, pues, de las limitaciones y vulnerabilidad
Para responder a_ la acusación de que las emociones son irracio- de la persona. El miedo implica el pensamiento de que en el
nales en _un sentido ?ormativo, y en consecuencia inadecuadas futuro pueden acontecer cosas malas e importantes que no so-
c~mo gmas ~? la deliberación pública, debo ante todo precisar mos capaces de impedir. La pena implica el pensamiento de que
d1cha. acusac10n. Se han utilizado diversos argumentos contra las nos han privado de algo o alguien extremadamente importante;
emoCio?es, tod?s los cuales se expresan mediante el cómodo la cólera, el pensamiento de que otro ha dañado gravemente
generalizador termino "irra~ion~l". En algunos casos tales argi. algo a lo cual atribuimos gran valía; la piedad, el pensamiento de
mentos part~n de pe_rspectlvas mcompatibles acerca de lo que que otros están padeciendo sin culpa propia; la esperanza, el
son las e~oc10nes. As1 que cualquier defensa debe comenzar por pensamiento de que nuestro bien futuro no está plenamente
de~e~tranarlos. Me concentrar€- en sólo cuatro de las muchas bajo nuestro control.
obJeCiones que se pueden enconr rar. Creo que son las más perti- En todos estos casos las emociones pintan la vida humana
nente~ al debate sobre el papel público de la literatura. como necesitada e incompleta, como rehén de la fortuna. Los
. Pnmero est~ la objeción de que las emociones son fuerzas vínculos con nuestros hijos, padres, seres queridos, conciudada-
CI~gas que no tienen nada o no mucho que ver con el razona- nos, nuestro país, nuestro propio cuerpo y nuestra salud son el
mien_to. Como ráfagas de viento o encrespadas corrientes mari- material sobre el cual trabajan las emociones, y estos lazos, dado
nas, Impulsan. al ~?ente irreflexivo, llevándolo a la deriva. No el poder del azar para destruirlos, vuelven vulnerable la vida
encarnan-medltaCI~n ni juicio, y no responden a los argumentos humana, que no se puede -ni siquiera es deseable- controlar,
de la_ r~on. (Esta Imagen de las emociones se expresa a veces dado el valor de esos apegos para la persona que los experimen-
descnb1endolas como "animales", como elementos no del todo ta. Pero, según los filósofos antiemotivos, esta imagen del mundo
humanos de nuestra naturaleza. También se esgrime la idea de es falsa. Sócrates dijo: "La persona buena no puede sufrir daño".

88 89
JUSTICIA POETICA EMOC IONES RACIONALES

La virtud y el pensamiento son las únicas cosas valiosas, y la Aquiles llorando la muerte de Patroclo, rodand~ en el polvo y
fortuna no puede dañar nuestra virtud ni nuestro pensamiento. gritando, en vez de reconocer que esas cosas no ue~en verdade-
Otro modo de expresarlo es decir que la persona buena es total- ra importancia. Suscita así malos deseos en el ac~o mismo d.e l~er
mente autosuficiente.
0 mirar, y proporciona al público un mal paradigm_a para Imitar
Este argumento se asocia a veces con un pariente del primer en la vida. Una vez más, insistamos en que aqm no se trata
arg~mento por medio de la idea de estabilidad.86 Un buenjuez, únicamente del contenido literario, sino de la forma, pues el
so~uenen estos filósofos, es alguien estable, alguien que no se género trágico, como hemos dicho, es~á consagrado a 1~ aflic-
deJa mecer por las corrientes de la fortuna ni de la moda. En ción, la piedad y el temor. Su forma misma, sus personaJes Y_ la
cambio, la gente que es presa de las emociones al encontrar estructura de su trama son subversivas ante los intentos filosofi-
importantes elementos de su bienestar fuera de sí ~isma cambia cos de enseñar la libertad racional.
con los vientos de la fortuna y es tan veleidosa como el 'mundo. Como quedará claro a continuación, prefiero la segunda ~b-
Ora esperanzada, ora afligida, ora serena, ora sumida en una jeción a la primera, pues creo que se b~~a en una persp~~uva
violenta congoja, carece de la estabilidad y solidez del sabio, que más profunda y más razonada de la relacwn entre la emocwn y
encuentra un_ constante y sereno deleite en el curso firme de su la creencia o juicio. Pero ya debería estar claro que podemos
propia ~rtud. ~e. este modo esta segunda imagen puede llegar a aceptar este análisis de las emociones y sin e~bar~o rechazar la
conclusiones surulares a las de la primera. Pero es importante conclusión estoica de que las emociones son 1rracwnales (en el
comprender cuán diferentes son, en ambos casos, los motivos sentido normativo) y se deben evitar del todo cuando procura-
para llegar a tales conclusiones. En la primera visión, las emocio- mos deliberar racionalmente. Pues podemos ver que esa conclu-
nes no se e~señ~n ni están encarnadas en creencias; en la segun- sión se basa en una visión ética sustantiva y sumamente
da, se ensenan JUnto con creencias que implican evaluaciones. controvertida, según la cual los lazos con nuestros seres queri-
En la primera visión no se pueden inculcar ni eliminar del todo; dos, nuestro país y otros elementos inconstantes y externos al yo
en la .segunda, .ambas cosas son posibles. En el primer caso las carecen de valía. Pero ello es discutible, y quizá desearíamos
emociones son mestables por su estructura interna irreflexiva; en retener los juicios de valor contenidos en emociones que h~mos
el segundo, porque son pensamientos que atribuyen importancia juzgado ciertas, y aprovechar esos juicios en el razonamiento
a cosas externas e inestables. práctico. 87 . . .
Esta segund.a objeción indujo a Platón a afirmar que la ma- Una tercera objeción respeta las emociOnes en la VIda pnva-
yor parte de la literatura existente se debía desterrar de la ciudad da mientras que ataca su función en la deli?e~~ción públic~. (Es
ideal; indujo.~ los est~icos a que exhortaran a sus discípulos a compatible con el análisis de la segu~da obje~1~n~ que cons1dera
pr.estar at~~ciOn a la literatura sólo desde un seguro distancia- las emociones como estrechamente hgadas a JUICIOS acerca de la
miento cntiCo: como Ulises, decían, amarrado al mástil para es- valía de los objetos externos, y quizá no sea compatible con la
cu~har el canto de las sirenas sin dejarse seducir por él. Indujo a primera objeción , según la cual son totalmente irreflexivas.) Las
Spm~za a esco_ger ~na fo~ma de comunicación con su lector que emociones, señala esta objeción, se concentran en los lazos o ape--
estuVIera lo mas leJOS posible de lo literario: el método geométri- gos reales de una persona, sobre todo en objetos concretos o perso-
co, con el .cual afirma que "examinaré los actos y deseos huma- nas cercanas al yo. No consideran el objeto en abstracto, como
nos cual SI se tratara de líneas, planos y cuerpos". Como veían uno entre muchos, sino como especial, y al menos en parte es
todos estos autores, la mayor parte de la gran literatura encara especial a causa de su relevancia en la vida del age~te. Las em0:
los acontecimientos que afectan a las personas finitas y vulnera- dones siempre permanecen cerca del hogar y contienen, P?r as1
bles como profundamente significativos, haciendo participar al decirlo, una referencia de primera persona. El amor atribuye
público de su buena o mala fortuna. Muestra a un héroe como gran valía a una persona que entabla una relación íntima con el

90 91
J U~TICIA POETICA EMOCIONES RACIONALES

agente, y su intensidad depende habitualmente de la existencia versiones de esta objeción , las novelas pueden ser útiles en el
de ~n contacto entre el agente y el objeto. La congoja, asimismo, ámbito privado mientras no traspongan esos límites; ~n. la_~er­
esta totalme nte centrada en el yo o se experimenta en relación sión marxista, que no concede la existencia de un domm10 euco
con amigos, familiares, seres queridos. La cólera despierta ante separado del político, carecen de todo valor.
los agravios o daños que ha sufrido algo o alguien que es impor- Las cuatro objeciones son profundas. Para responderlas to-
tante para uno. En todos estos casos las emociones vinculan la das en forma definitiva debería elaborar y defender una teoría
imaginación moral a particulares que están cerca del yo. No integral de las emociones. Es evidente q~e no puedo hacerlo
contemplan la valía humana, o el sufrimiento humano, de mane- aquí.89 En cambio, bosquejaré respuestas VIables a las cuatro ob-
ra imparcial. No se inflaman ante vidas distantes ni sufrimientos jeciones y luego preguntaré cuál sería el mejor modo de podar o
invisibles. Esto, desde el punto de vista de la teoría moral utilita- purificar las emociones públicas para asegurarnos de que nos
rista, e incluso kantiana, sería buen motivo para eliminarlas de valemos únicamente de las que merecen nuestra confianza.
una norma pública de racionalidad, aunque podrían tener cierto
valor en el hogar. Aun la piedad, que al principio parece más
universal, pu~de no serlo: en el análisis de Aristóteles, por lo
menos, también contiene una referencia de primera persona, en Respuesta a las objeciones
el pensamiento de que nuestras posibilidades son similares a las
del sufriente. En esta perspectiva, pues, las novelas, al alentar y
f~rtalecer las emociones, estimularían una forma egoísta y par- Las emociones como ciegas fuerzas animales
Cial de atención a los sufrimientos de otros seres humanos. Debe-
ríamos preferir la imparcialidad del intelecto calculador y de la La primera objeción alega que las emociones son irr~cionales en
prosa en la que está encarnado: pues aquí cada persona vale el sentido normativo, es decir, que son malas conseJeras para la
igual, y ninguna más que otra. elección , porque no participan de la razón ni siquiera en _el
. , Estrechamente emparentada con la anterior, la cuarta obje- sentido descriptivo más amplio. Las emociones son impulsos Cie-
CIOn alude a que las emociones se interesan demasiado en los gos que no contienen una percepción de su objeto ni descansan
particulares y demasiado poco en las unidades sociales más gran- sobre creencias. Entiendo que esta posición no merece que le
des, como las clases. Esta objeción ha inducido a muchos marxis- ded iquemos demasiado tiempo, pues jamás ha contado con el
tas y otros pensadores políticos a considerar que la novela es un respaldo decidido de aquellos filósofos que consagraron sus o~ras
instrumento inadecuado para la reflexión política y, en algunas más serias a las emociones, incluidos los que por otros mouvos
versiones, un instrumento tan comprometido con el individualis- son contrarios a las mismas. A estas alturas está ampliamente
mo burgués que no sirve para la reflexión política crítica. lrving desacreditada incluso donde otrora era popular, en la psicología
Howe esgrimió este argumento contra Henry James, alegando cognitiva, por ejemplo, y en la antropol~gía. 90 Pero tod~vía ejer-
que su insistencia en una afinada percepción de los individuos, ce cierta influencia sobre muchas reflexiOnes y charlas mforma-
su atento escrutinio de emociones sutiles, delataba una ineptitud les sobre las emociones, que retienen el legado de viejas teorías
para ver lo político, que es "una modalidad de acción colecti- conductistas y empiristas. Es importante, pues, decir algo sobre
va".88 En El cuaderno dorado, de Doris Lessing, la protagonista, aquello que ha llevado a la difundida conclusión de que este
una novelista marxista, enfrenta una objeción similar por parte punto de vista no es sostenible. , . ,
de sus amigos marxistas: su afición por la novela y sus estructuras Filósofos occidentales tan diversos como Platon, Ar1stoteles,
emocionales delatan un apego residual al mundo burgués q ue los estoicos griegos y romanos, Spinoza y Adam Smith han conve-
no es coherente con sus puntos de vista políticos. En algunas nido en que es importante distinguir emociones tales como la

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JUSTICIA POETICA EMO .I ONES RACIONALES

con.goja, el amor, el temor, la piedad, la cólera y la esperanza, de para las otras emociones principales. El temor requiere la creen-
los Impulsos corporales como el hambre y la sed.91 La distinción cia de que pueden sucederme daños importantes a mí o a al-
se efectúa de dos maneras. Primero, las emociones contienen en guien que es importante para mí en el futuro, y que yo no puedo
sí mismas una dirección hacia un objeto, y dentro de la emoción evitarlos del todo. La piedad requiere la creencia de que otra
e~ objeto es encarado con una descripción intencional. Esto sig- persona está sufriendo de manera significativa, sin culpa propia
m fica que figura en la emoción tal como aparece para la persona o al margen de su culpa, y así sucesivamente. Algunas de estas
que experimenta la emoción, tal como la persona lo percibe. Mi creencias, sobre todo las relacionadas con el valor o la importan-
cólera no es un. mero impulso, un hervor de la sangre: está dirigi- cia, pueden estar profundamente arraigadas en nuestra psicolo-
da contra al.gll1en, a saber, una persona que en mi percepción gía; no es posible liberarse de ellas con una simple argumentación.
me ha agraVIado. El modo en que veo a esta persona es inheren- Y sin estas creencias las emociones no tienen arraigo.
te a la naturaleza de mi emoción. La gratitud contiene una visión La mayoría de los pensadores de nuestra tradición va más
op~esta. de la , relación de otra persona con mi bienestar; para allá, sosteniendo que las creencias en cuestión también son par-
distmgll1r la coJera de la gratitud se requiere una explicación de tes constitutivas de la emoción , parte de aquello que la identifica
estas percep~iones opuestas. El amor, en su sentido relevante, no y la aparta de otras emociones. Parece poco plausible que poda-
es ci~go: pe~cibe su objeto como dotado de un aura y una impor- mos individualizar y definir emociones complejas tales como la
tanci~ especial. Un ~ vez más, este modo de percibir el objeto es cólera, el temor y la piedad por mera referencia a la sensación
esenctal para el caracter de la emoción. El odio difiere del amor que provocan. Para determinar si un malestar es temor o pesa-
en la índole opuesta de sus percepciones. En suma, las emocio- dumbre, debemos inspeccionar las creencias que se vinculan con
nes, al margen de todo lo demás, son cuando menos modos de la experiencia. Para discernir si un sentimiento de felicidad debe
percibir.
llamarse amor o gratitud, también debemos inspeccionar no sólo
Segundo, las emociones están íntimamente relacionadas con el sentimiento sino las creencias que lo acompañan. Por esta
ciertas cr.eencias acer.ca de su objeto. La tradición filosófica que razón , las definiciones de la emoción en la tradición filosófica
he menCionado no tiene una opinión unánime en cuanto a la suelen incluir las creencias además de las sensaciones.
relación precisa entre la emoción y la creencia. Algunos sostie- Más aún, muchos pensadores aducen que las creencias que
nen qu~ !as creencias relevantes son condiciones necesarias para hemos mencionado son suficientes para la emoción. Es decir, si
la emocwn; .otr?s, que son necesarias y suficien tes; otros, que son logro que alguien crea que B lo ha insultado a sus espaldas, y ese
partes constitutivas de la emoción; otros, que la emoción es sólo alguien cree que esos insultos son un perjuicio importante, eso
una clase de creencia o juicio. Comencemos, pues, con la visión bastará para enfurecerlo con B. No necesito inflamar su corazón .
más débi~, en la que todos estamos de acuerdo: la visió n de que El fuego que existe se relaciona con el insulto y basta mencionar
las emocwnes responden a diversas creencias de un modo tal el insulto para encenderlo. Gran parte de la antigua ciencia de la
que no podrían existir sin ellas. ¿Qué induce a estos filósofos a retórica descansa sobre esta observación, y el discurso político
aceptar ese punto de vista? Pensemos e n la emoción de la cólera. moderno tampoco le es ajeno. Cuando George Bush quería que
~ara encolerizarme debo creer que yo -o algo o alguien que es los votantes temieran la presidencia de Dukakis, no necesitaba
Importante para mí- he sufrido una injuria o un daño a causa inyectarles agua helada en las venas. Sólo necesitaba hacerles
del acto inten~ional de otra persona. Si un aspecto significativo creer que la presidencia de Dukakis representaría peligros signi-
d~ esa c?mp.le~~ creencia dejara de parecerme cierto, si yo cam- ficativos que el público no podría evitar, como criminales sueltos
biara mi opmwn sobre quié n ha causado el daño o sobre su por las calles de todas las ciudades, dispuestos a atacar a mujeres
intenc~o~alidad, o sobre la realidad del daño causado, es posible y niños inocentes. Esta posición es compatible con la perspectiva
que mi coJera se atemperase o cambiase de curso. Lo mismo vale de que las emociones poseen otros componentes no cognitivos

94 95
JU!.IICIA POETICA EMOCIONES RACIONALES

(como los sentimientos o los estados corporales) además de las fue en defensa pro pia), la existencia de la provocació n razonable
cree ncias, pero insiste en que las creencias relevantes son causa reduce el nivel de la ofensa; po r ejemplo, de ho micidio premedi-
suficiente de esos o tros compone ntes. tado a ho micidio culposo. En estos y o tros sentidos, la tradición
El mayor pe nsador estoico, Crisipo, fue un paso más lej os al del derecho consuetudinario no trata las emociones como fuer-
sostener que las emociones son idé nticas a cierto tipo de creen- zas ciegas que pued an anular la vo lición por su mera fuerza, sino
cia o juicio. No es necesario un sentimiento o estado corpo ral como elementos del carácter de una persona. Se e ntiende que la
específico para que surja determinad o tipo de emoción . Creo gente es respo nsable de mo dificar sus emocio nes para integrar-
que su posición es convincente, y menos antiintuitiva de lo que las al carácter de una persona razonable. 93
parece al principio. 92 Pero defenderla es una tarea intrincada, y En síntesis, no h<~y mo tivos para creer que las e mociones son
sólo necesitamos las perspectivas cognitivas más dé biles de la inad ecuadas para la deliberació n sólo porque pueden ser erró-
emoción par a refutar la primera o bjeció n , así que pasaré por neas, así como no hay m o tivos para desechar todas las creencias
alto esa tarea. de la deliberació n sólo po rque pueden ser erró neas. Por cierto,
Nó tese que los enfoques cognitivos que he presen tado dej an se puede arg umentar que esta clase de actitud cognitiva tiende a
amplio marge n para afirmar que algunas emocio nes (tal vez to- ser erró nea po r determinado mo tivo, trátese del con tenido o de
d_as) son irracio nales en el sentido no rmativo, pues aho ra es pre- su mo d o de formació n . Pero sería preciso presen tar y evaluar
CISO evaluar las emocion es inspeccio nando las creencias o j uicios dicha argumentación. Aho ra paso a evaluar la argumentació n
relevantes. Estos puede n ser verdade ros o falsos, a propiados o más famosa.
inapropiados para su o bje to, y puede n ser racio nales o irraciona-
les. (Son dos dime nsiones de la valoración: una creencia puede
ser falsa pero racional, si se basa e n prue bas atendibles aunque Las emociones como reconocimiento de carencia
errón eas; con más frecue ncia, puede ser verdadera pe ro irracio-
nal, si se fo rmó precipitada y acríticamente pero sucede que Paso a la segunda objeción, la de los antiguos esto icos. Al respon-
resulta acertada.) Pero e n ningún caso las emocio nes serán irra- der a la primera h e aceptado la explicació n estoica de las emo-
cionales en el sentido de estar totalmente divorciadas de la cog- ciones, hallando en ellas una intencio nalidad dirigida hacia un
n ición y el juicio. objeto y una estrecha relació n con cierto tipo de creencias, creen-
Es importante señalar que este mod o de evaluar las emocio- cias que atribuyen mayor impo rtancia a cosas y personas que
nes -concediéndoles un contenido cognitivo para preguntar si están fuera del contro l del yo. H acer estos juicios de valo r es
concuerdan con su objeto y situación- constituye la tradición reconocer n uestras carencias y nuestra falta de libertad plena.
d ominante e n el derecho penal, do nde, por citar un ej emplo, la Ahora podemos localizar con mayor p recisió n la dimensión cog-
formulación del concepto de provocació n razonable (proceden- nitiva de las e mocio nes: capacitan al agen te para percibir cierta
te del derecho consuetudinario) evalúa si la cólera del acusad o clase de valor. Para aquellos que atribuyen un valo r a tales cosas,
ante una situació n es a pro piada preguntándose cuál sería la reac- las emocio nes son necesarias para una visió n ética completa.
ción de la persona razonable en esa situación . Se considera q ue Louisa Grad grind d ice que, careciendo de emocion es, ella ha
alg unos hech os provocarían la cólera de una persona razonable; sido "ciega como una piedra". Su cegue ra ha sido una ceguera
por ej emplo, un ataque contra un hijo. La ley trata esta cólera y ante los valo res, una ineptitud para ver el valo r y la impo rtancia
sus consecuencias de distinta manera a la de una persona malhu- de las cosas externas a ella, para ver lo que necesita, para ver que
mo rada y desaforada. Aunque la persona "razonablemente pro- su vida n ecesita completarse mediante vínculos con otros.
vocada" que comete un acto de violen cia igual será condenada ¿Es válida esta admisió n de carencia? La objeció n estoica afir-
por un delito (a menos que se demuestre que el acto vio lento ma que la creencia de que la gente siente profunda necesidad

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j t:~TI CIA PO ETIC.A EMOCIO NES RACIONALES
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del mundo es siempre falsa: los únicos recursos que realmente guien que aman) son en general similares a las de los sufrientes.
necesitamos vienen de nuestro interior y de nuestras virtudes. El reconocimiento de que uno podría sufrir de un modo similar
Más aún, estas creencias falsas son socialmente perniciosas, pues se vincula tradicional y plausiblemente con la beneficencia, y
nos privan de confianza y restan estabilidad a la acción. Si nos el rechazo de la piedad (como en el personaje de Bitzer de
liberamos de ellas nuestra vida será más satisfactoria. Ello signifi- Dickens), con una disposición pétrea y egoísta.
ca, para los estoicos, reescribir radicalmente la visión del mundo El fundamento de la compasión (como el de su pariente
que sus j óvenes alumnos habrían obtenido de su educación lite- cercano, el miedo) es la creencia de que muchas desgracias co-
raria. En vez de historias dramáticas, sostienen, necesitamos pa- munes - la pérdida de hijos y otros seres queridos, las durezas de
radigmas de libertad y distanciamiento, pues la vida de una la guerra, la pérdida de derechos políticos, la enfermedad y los
persona buena no contiene dramatismo ni tensión. "Ved cómo achaques corporales, la perspectiva de la propia muerte- son de
se produce la tragedia -escribe el estoico Epicte to-: cuando he- suma importancia. Para eliminar la compasió n de la vida huma-
chos fortuitos acontecen a los necios. " La serena conducta de na, los estoicos deben eliminar esa creencia fundamental. Pero
Sócrates en prisión indica el modo en que un sabio enfrenta el entonces debemos preguntar qué razones nos darán para intere-
infortunio. Este ejemplo se convierte en ese ideal antitrágico del sarnos profundamente en las cosas malas que acontecen a los
héroe que es· propio del estoicismo. No se puede escribir una demás, qué razones para participar, para arriesgarnos en aras de
obra literaria convencional sobre Sócrates, pues Sócrates no otorga la justicia social y el bien común.
gran importancia a los hechos que lo rodean. La única "trama" Para las filosofías basadas en una idea de la autonomía de la
en la que se interesa es el despliegue de la argumentación, que virtud, siempre ha sido difícil explicar por qué el bien común es
siempre -sostienen los estoicos- está dentro de su poder. importante. Ningún gran pensador de esa orientación está dis-
Se trata de una visión profunda de la vida ética; profunda, puesto a decir que no importa, y sin embargo, para Sócrates,
ante todo, porque se basa en una vigorosa concepción de las para los estoicos griegos y romanos, para Spinoza y para Kant, es
emociones, una concepción que considero más o menos correc- difícil presentar una motivación coherente, dada la presunta irre-
ta; profunda, además, porque suscita hondas interrogantes acerca levancia moral de los bienes externos y la autonomía de la volun-
de lo que debería ser el buen vivir humano, de qué vulnerabili- tad virtuosa. El repudio de la piedad que vemos en los estoicos
dades son compatibles con la constancia que se requiere para la deja escasas motivaciones para los actos impulsados por la pie-
vida ética y política. Y es profunda, por último, porque, como dad, y si se realizan por motivos muy diferentes -por ejemplo,
todo pensamiento filosófico penetrante, muestra su estructura una piadosa obediencia a la voluntad de Zeus--, no queda claro
argumentativa al lector y así indica cómo y dónde uno podría que su carácter moral sea el mismo. En efecto, la persona priva-
rebatirlo. En particular, muestra tanto a los amigos como a los da de las evaluaciones contenidas en la piedad parece estar priva-
enemigos de las emociones que la conclusió n antiemotiva radical da de una información ética sin la cual tales situaciones no se
se basa e n afirmaciones normativas sobre la libertad y el distan- pueden evaluar racionalmente.
ciamiento que son sumamente controvertidas. Empecemos a cues- La visión moral de la novela de Dickens, en cambio, y como
tionar tales premisas. en la mayoría de las novelas realistas populares y los dramas
Consideremos la emoción de la compasió n (piedad) .94 Como trágicos, parte de la profunda relevancia de la vulnerabilidad de
argumenta largamente Aristóteles, tal e moción requiere la creen- la vida humana y de la necesidad de "bie nes externos". Parte,
cia de que o tra persona está sufriendo gravemente sin culpa pues, del miedo, de la gratitud y de la piedad o compasió n . Bien
propia, o más allá de su culpa. Los que sienten compasión tam- podemos decir de la novela realista lo que Aristóteles decía de la
bién de be n creer -por lo menos en la mayoría de los casos- que tragedia: que la forma misma inspira compasión en los lectores,
sus propias posibilidades (o, como añade Aristóteles, las de al- instándolos a preocuparse intensam ente por el sufrimiento y la

98 99
JUSTICIA POETICA EMOCIONES RACIONALES

desgracia ajena, y a identificarse con los demás de maneras que productivamente l~s necesidades de ~uienes lo rodean. En cam-
les revelan posibilidades para sí mismos. Como los espectadores bio Bitzer, para qmen todas las relaoones hum~~as ~on ~ransac­
de tragedias, los lectores de novelas comparten el trance de los ciones de mercado y la gratitud es una reacc10n IrraCional e
personajes, experimentando lo que les sucede como sí tuvieran "insostenible", no logra ser un buen agente utilitarista en el
su mismo punto de vista, y también piedad, algo que trasciende sentido original del término, pues no logra reaccionar ante el do-
la empatía porque supone que e l espectador juzga que los infor- lor ajeno. 95 .. , .
tunios de los personajes son graves y no han surgido por su culpa. En síntesis, si rechazamos la tradicion estOica en lo concer-
Este juicio no siempre es accesible dentro de la perspectiva em- niente a la autonomía personal, para ser coherentes debemos
p~tica, así que el lector de novelas, como el espectador de trage- rechazar sus argumentos normativos concernientes al rechazo de
dias, debe alternar entre la identificación y una simpatía más la emoción. Podría haber otras justificaciones para este rechazo,
externa. Aquello que la tradición antigua de la piedad afirma de pero sería preciso que se formularan para _analizarlas. Entretan-
la épica y la tragedia hoy se podría afirmar de la novela: que esta to, parece ser que muchas respuestas emoCionales enca~nan ~~r­
compleja actitud resulta esencial para obtener la plena medida cepciones correctas del valor y son dignas de u~a dehber~cwn
de la adversidad y el sufrimiento ajenos, y que esa evaluación es rectora: por ejemplo, la evaluación correcta de la importanCia de
necesaria para una plena racionalidad social. Rousseau observa los hijos y otros seres queridos en la vida de una persona. Y
astutamente que el no creer en nuestra vulnerabilidad potencial podemos ir más lejos. Si convenimo~ en sostene~, con la mayor
conduce fácilmente a la obtusidad social y la indiferencia: parte de la tradición filosófica, que Ciertas creenCias acerca de la
importancia de los acontecimientos mundanos y 1~~ personas n?
¿Por qué los reyes no sienten piedad por sus súbditos? Por- sólo son necesarias sino suficientes para la emooon -esta posi-
que cuentan con no ser nunca humanos. ¿Por qué los ricos ción parece muy plausible-,96debemos conceder que si n~ e~iste
son tan despiadados con los pobres? Porque no temen empo- la emoción la creencia tampoco existe del todo. Y eso significa
brecerse. ¿Por qué un noble siente tanto desprecio por un que no existe una parte de la racionalidad social. Los que acep-
campesino? Porque él nunca será campesino ( ... ) La piedad tan el juicio acerca del valor de los "bienes de la fortuna" qu~ la
del ser humano lo vuelve sociable, nuestros sufrimientos co- tradición de Aristóteles y Rousseau plantea contra los estotcos
munes guían nuestro corazón hacia la humanidad; no le de- deben admitir, para ser coherentes, las emociones como ele~en­
beríamos nada si no fuéramos humanos. Todo apego es señal tos esenciales del buen razonamiento en estos asuntos. Ast , los
de insuficiencia ( ... ) así, de nuestra debilidad misma nace jueces o jurados que se niegan a sí mismos la influencia de la
nuestra frágil felicidad. (Emilio, libro 4) emoció n se niegan maneras de ver el mundo que parecen es~n­
ciales para aprehenderlo en plenitud. No puede ser (nor~auva­
El utilitarismo parte del dato del sufrimiento común y, en su ex- mente) racional pensar de esta manera, aunque estemos hae1endo
presión más noble, está motivado por el deseo de mitigar el dolor. economía.
De modo que si logramos demostrar que las formas de razona-
miento que designa como "racionales", con exclusión de las emo-
ciones, nos privan de información necesaria para experimentar Emoción e imparcialidad
una reacción plenamente racional ante el sufrimiento ajeno, esta-
remos postulando una gravísima crítica interna del utilitarismo. El intelecto calculador se proclama imparcial y capaz de una
Tiempos difíciles hace esta crítica al mostrar que , sólo cuando rigurosa justicia numérica, alegando que las emocion~s son _pre-
cobra conciencia de su propia necesidad y siente "una aplastan- juiciosas y se dejan arrasu·ar indebidamente P?r lo mme,dtato.
te sensación de desamparo", puede el señor Gradgrind abordar Todo ser humano debe contar como uno, y nadie como mas que

100 101
j L'STICIA POETICA EMOCIONES RACIONALES

uno, insiste razonablemente el utilitarista. Pero en las emociones ca para los hambrientos, y la muerte para los deudos, afirma
los apegos a la familia y los amigos parecen abarcarlo todo, anu- atinadamente que la baja cantidad no compensa esas muertes,
lando los justos reclamos de una mayoría distante. Así, el lector que una complacencia en la baja cantidad no es la respuesta
de novelas, que aprende a valorar personajes particulares en vez de adecuada. Como es consciente de que no hay reemplazo para un
pensar en el mundo entero, recibe una formación moral que ser humano muerto, piensa que la gente que se encarga de los
subvierte la justicia. viajes marítimos debería esforzarse más. Tratándose de cifras,
Lo dudo. Como argumenté en el capítulo 2, la visión abstrac- resulta fácil decir que "esta cantidad es satisfactoria", pues ningu-
ta del intelecto calculador resulta ser miope e incapaz de d iscri- no de esos números tiene un sentido no arbitrario. (Por lo demás,
min~r. a menos que la asista la capacidad de imaginar vívida y nótese que quinientas muertes sobre cien mil pasajeros es una
empaticamente la sensación de vivir cierto tipo de vida. Ahora cantidad increíblemente alta para travesías oceánicas, sea por
puedo añadir que las emociones forman parte integral de esta aire o por mar.) Tratándose de vidas humanas imaginadas y sen-
visión abarcadora. Louisa lamenta que la incapacidad de su pa- tidas, no aceptamos - siendo todos los demás factores igua-
dre para educarla emocionalmente la haya vuelto "injusta", y de les- ninguna cifra de hambre como correcta, ninguna estadística
hecho vemos_que la ausencia de una rápida percepción del sobre seguridad de los pasajeros como aceptable (aunque, por
dolor ajeno le dificulta comprender la situación de los obreros supuesto, podríamos juzgar que otros factores impiden un pro-
de Coketown. En cambio, las fuertes reacciones emocionales de greso en tales cuestiones por el momento). Las emociones no
Sissy ante las necesidades ajenas constituyen un ingrediente esen- nos dan la solución de estos problemas, pero nos urgen a resol-
cial de su capacidad (en su lección de economía) para presentar verlos. Juzguemos qué enfoque conduciría a una mejor respuesta
respuestas sensatas a casos distantes e hipotéticos. Examinemos pública ante una hambruna lejana, ante la situación de los sin
ahora otros dos ejemplos de esa lección. techo, ante la prueba de productos y los estándares de seguridad.
El maestro utilitarista dice a Sissy que, en "una inmensa ciu- Ello no significa que no debamos usar modelos económicos
dad " de un millón de habitantes, sólo veinticinco mueren de del tipo que conocemos. Con frecuencia pueden brindar infor-
hambre en las calles. El maestro, M'Choakumchild, le pregunta mación valiosa. Pero debemos utilizarlos guiados por un sentido
qué p_iensa .~e ello, sin d~da esperando una respuesta que expre- del valor humano. El razonamiento basado en las emociones no
se sausfacc10n por un numero tan bajo. Sin embargo, Sissy res- tiene por qué sostener que la vida humana es "sagrada" ni de
ponde que "debe ser igualmente duro para quienes mueren de "valor infinito", conceptos vagos que quizá no traduzcan las in-
hambre, aunque los demás sean un millón o un millón de millo- tuiciones de mucha gente cuando se examinan con más rigor, y
n_es". En o_tra ocas~ón, c~ando le dicen que en determinado pe- que han generado gran confusión en las discusiones sobre los
r~odo ~e _tiempo Cien mil personas realizaron viajes marítimos y derechos de los animales, la terminación de la vida y el trata-
solo _qm_men ~~s se ahogaron, Sissy señala que ese bajo porcentaje miento de seres humanos que sufren discapacidades graves. 97
no sigmfica nada para los parientes y amigos de la gente que Podemos conceder que en algunos casos la visión emocional de
pereció". En ambos casos el análisis numérico ofrece conforta- una sola muerte puede distorsionar el juicio si se deja guiar por
ción y distanciamiento : qué bajo porcentaje, se felicita el vago concepto del valor infinito, y que las "frías" técnicas de la
M'Choakumchild, y ya no es preciso acometer ninguna acción economía podrían proporcionar una guía más precisa. (Por ejem-
e~ ese sentido. El intelecto sin emociones es, por así decirlo, plo, estaríamos dispuestos a aceptar un riesgo relativamente bajo
ciego para los valores: no capta el valor de la muerte de una de muerte o enfermedad para obtener ganancias sociales consi-
persona, una captación que es inherente al juicio basado en las derables.) Pero sostengo que en este caso no estamos diciendo
emociones. La respuesta emocional de Sissy inviste a los muertos que el cálculo en sí sea más confiable que la emoción en sí:
con la valía de la humanidad. Sintiendo lo que el hambre signifi- estamos diciendo que cierto grado de distanciamiento frente a lo

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JUSTICIA POETI<.:A

EMOCIONES RACIONALES
inmediato -algo que el cálculo puede ayudar a alentar . -----
personas pued .. en Ciertas
. - e_ ~ermi?rnos organizar mejor nuestras creenci sociales mayores como las clases, debemos conceder que el com-
y emociones y asJ mducJr un sentido más refinado d 1 as promiso de la novela en cuanto género, así como en sus elemen-
dich~~ emociones, _Ycuáles de ellas son las más confi:bl~s:~7 s~~: tos emocionales, se dirige al individuo, visto como cualitativamente
co~tai~os con n~meros, careciendo del sentido de valor encar- distinto y separado. En este sentido, y como hace tiempo argu-
na o en as emociOnes del temor y la com asión sólo , mentó Lionel Trilling, la visión de comunidad encarnada en la
mos formas arbitrarias de responder a die: ' poseena- novela es una visión liberal donde los individuos son valiosos en
regresaré a la cuestión del distanciamiento. as preguntas. Pronto sí mismos, poseedores de historias propias que contar.99 Aunque

néti¿,e~~::fo;::~;,~~i~~!:~:r::!.,~d;;~~:~:~~~;:~e~~ ge- el género enfatiza la interdependencia mutua de las personas,
mostrando un mundo donde todos estamos implicados en el
:us ~~dres, formados en la temprana infancia y alimentado;~~ bien y el mal ajenos, también insiste en separar la individualidad
d:s~~~~~Ía::~c:ln a~~ t~ul: t~:p~~id~ti1: ~~~ispen1 sba.bles
para
de cada persona y en ver a cada una como un centro separado de
experiencia.
mundo . l n· h er e Ien en el
., so~Ja . IC os apegos iniciales requieren más educa- No es casual, pues, que los movimientos de masas a menudo

~~o~; ~;~c~~~~t~: ~~rl~ ~:~~~i;~i~~:i~=~~f~~t=lpg~n~~eenso
menos tan an tig - .
salgla
por o
fracasen en la novela, pues pasan por alto la individualidad de
sus integrantes, su intimidad y sus diferencias cualitativas. La
libro 2 d 1 p, -~o con: o , 1a en ti ca aristotélica a Platón en el burocracia inglesa en La pequeña Dorrit, el movimiento sindical
1 f: T e a olztzca. Anstoteles insiste en que la separación de en Tiempos difíciles, las leyes de divorcio que causan la desdicha
l~a;i:~~:· t~~~:~o~ecf~~:~~~~: un tratamiento i~parcial e igua- de Stephen Blackpool, todo el sistema legal de Casa desolada, el
movimiento revolucionario en La princesa Casamásirna de Henry
h ' asegura que nadJe se preocu
mue .o por n.a?~· Este punto está expresivamente desarrolla~~ James, todos aparecen como culpables de incomprensión hacia
en Tzernfos dijiczles, en el estremecedor relato de la ed ., el individuo. En la medida en que son culpables, la novela en su
d e los hilOS de Grad · d ucac10n
"J grm , a quienes se enseña a calcular misma forma es su enemiga y los subvierte. Es decir que, desde el
nunca a amar. y la historia del trágico derrumbe de L . pero punto de vista de esos movimientos, la novela es una forma peli-
muestra algo más: un énfasis 1 .- omsa nos grosamente reaccionaria, como señalaban los amigos comunistas
evolutivo del niño, al brindare: a ~mociOn .duran.t~ el proceso
a e . na uena onentaciOn sobre los del personaje de la novelista de Doris Lessing en El cuaderno
b~iJ:~ •mp?rtante~, .puede disminuir las necesidades y vulnera- dorado, y como recalcaba Lukács al condenar como "pequeñobur-
sonalide:dmas perniciosas de la vida posterior, creando una per- guesa" la visión política liberal y cosmopolita de Rabindranath
. mas centrada y estable qu e la de Loui Tagore en su novela El hogm·y el mundo.1oo
personalidad que haya equilibrado los com . sa,. una Esta actitud política tiene sus peligros, y a veces la suspicacia
les y en co · prom1sos emociOna-
1
em . , . nf:sec~enCJa os juicios prácticos. La represión de la del novelista ante cualquier forma de acción colectiva induce al
ocJon m antil en cambio d 1 error, como cuando Dickens parece sugerir, en Tiempos difíciles,
retornen de m ' -. ' pu.e e ograr que las emociones
anera mas destructiva, genuinamente irracio naJ.98 que sería mejor divertir y entretener a los obreros en vez de
transformar sus condiciones laborales mediante la acción sindi-
cal, o como cuando describe los sindicatos como represivos por
Emociones y clases naturaleza hacia los obreros en tanto individuos. Pero esa falla
no condena de ninguna manera todo el enfoque. Con mayor
En cuanto a la objeción según la cual las emoci . frecuencia, a mi juicio, la visión de una calidad de vida individual
excesivamente e n el ¡ d .. d . ones se Interesan
n IVJ uo y demasiado poco en unidades que presentan las novelas resulta compatible con críticas institu-
cionales y políticas serias, e incluso las motiva. Así, en la lección
104
105
J USTICIA POETJCA
EM OCIONES RACi ONALES
de Sissyjupe ¡ ·
as mrsmas emociones del 1 . .
del hambre y la desd· h d . ector Indican el sent¡"d natural. Si somos socialistas serios, a menudo encontraremos
· Ic a e mlllone d o
m telecto calculador a ínter 1 ~ e personas, instando aJ en el interior de esta sustancia real -siempre tan sorprenden-
damente activista. De esta r:;~:r as Cifr~s ~~n espíritu apasiona- te y vívida en sus detalles- las profundas condiciones y los
Tagore del nacionalismo ¡"nd · a, en el InCISivo retrato que hace movimientos sociales e históricos que nos permiten hablar,
· . IO encontramo •
moVImiento pasan por alto e c. . s que 1os lideres del con voz más o menos plena, de una historia humana. 102
r· . . • n su •anatismo ab tr
Ias economicas reales de los b . s acto, las penu-
den ganarse Ja vida a menos quepo rdes col merCiantes que no pue- En una novela realista como Tiempos difíciles entramos en ese
mas - baratas, mientras q ven an as m ercanCias • extranieras
ue nosotros -con N "kh ·¡ 1 :.~ mundo integral del esfuerzo humano, esa "sustancia real" de la
comprendemos meJ·or en que· . I I , a voz del autor- vida que la política requiere para hablar con voz plena, y plena-
no cuente como uno.IOI consiste logra d
r que ca a ser huma- mente humana. 103 Este entendimiento humano, basado en parte
Parece apropiado, en realidad en respuestas emocionales, es el sustento indispensable de un
colectiva tenga en cu . ' que toda forma de acción enfoque abstracto o formal bien orientado.
enta como Ideal 1 ¡
ante las necesidades y · a Pena responsabilidad
crrcunstanci ·
que recomienda la novela t as particulares del individuo
.d E , anto en su form
m o. IJo no implica un rom . . a como en su conte-
1 . . anticismo que d d - 1
y as mediCiones como h . . .d es ene os modelos El espectador juicioso
. " b , e msisti o Esas .
nas su rayan gran parte d 1 . • percepclOnes "litera-
cos más recientes sobre med~ci~n~eJor ~e los en~oques económi-
acerca de la calidad de 1 .d he cahdad de VIda. Una historia Hasta ahora sólo he sostenido que a veces las emociones pueden
. d. . a VI a u mana . 1
m IVIduales humanos . sm re atos de actores ser racionales, y que las emociones de compasión, miedo y de-
d a para mostrar cómo fi , pienso yo resulta , d .
. ' na emasiado indefini- más, tal como las elabora una obra literaria como Tiempos difíci-
.
d Iversos tipos de funcionam · unc10nan los
h recursos para promover les, son buenas candidatas a ser emociones racionales. Aún no he
.
h Istona . Iento umano An -¡
de acción de clase . h. . . a ogamente una profundizado en qué emociones son dignas de confianza ni en
- • S Sin IStOna . d" "d '
nana el sentido de las a . s m lVI uales no nos ense- qué medida las lecturas literarias nos ayudan a discriminar aque-
. cc10nes de clase .
ramiento de las vidas . d .. d • que es Siempre el meJ·o- llo que es digno de confianza de aquello que no lo es. Pero,
. In lVI uaJes Raym d w· .
muy b1en este argumento d fi d" · on Ilhams expone aunque no tengamos un dispositivo confiable de filtración , aún
· • e en Iendo la ·
CIOnal contra la crítica socialista. narrativa realista tradi- podríamos preguntarnos si debemos confiar en las emociones.
Ahora argumentaré que dicho dispositivo puede encontrarse en
Más aún ' no d e benamos
- como s . r el concepto de "espectador juicioso" de Adam Smith, y que la
traordinario error de e , 1 ocia Istas, cometer el ex- lectura literaria (como sugiere el propio Smith) constituye un
reer que a ma - d
vuelve interesante cuand . yona e la gente sólo se buen sucedáneo de la posición de dicho espectador. Ofrece un
•. o comienza a com
tos poh ticos e industriales d prometerse en ac- dispositivo de filtración de las emociones como el que Smith
.d E e una clase previ
CI a. se error mereció el mord ~mente recono- creía necesario para que aquéllas desempeñaran el valioso papel
que para muchos marxistas la az co_mentano de Sartre de que debían tener en la vida pública.
sa en el mercado laboral .talg~nte solo nace cuando ingre- Comencemos por señalar que Adam Smith, en muchos senti-
capi Ista Pero ·
cuanto a la vida política, debem . . , SI somos serios en dos el fundador de la economía moderna, no creía que la racio-
donde la gente vive como uede os ~ngresar e~ ese mundo nalidad ideal estuviera desprovista de emoción. Por el contrario,
tro de un complejo de tr b. '
y VIve necesariamente den-
a ;:uo, amor, enfermedad y belleza
consagró gran parte de su carrera a desarrollar una teoría de la
racionalidad emocional, pues creía que el papel rector de ciertas
106
107
JUSTICIA POETIC.A
EMOCIONES RACIONALES
emociones constituía un in d' - - ~-- - - - - - --- -- - - - - - - ------ - - -
pública. En La teoria del ~r~ Iente esencial de la racionalidad sufrimiento, la empatía podría mostrarnos el placer de un niño
denomina del "espectadsoent~m~er:to '~oral describe una figura que satisfecho. Pero aun así, observa Smith, el espectador juicioso
r JUICIOSO Cl · · ·
están destinados a ofre ' . Iyos JUICIOS y reacciones encarará esa calamidad, "de todas las calamidades a que la mor-
pública, tanto para el d~~r un paradigma de la racionalidad tal condición expone a la humanidad", como "de lejos la más
m gen te como p ·
constructo artificial del es ectad , ara. e 1 cmdadano. Ese espantosa". Ello nos muestra que tanto la participación empática
punto de vista moral racio~al or e~t~ destmado a modelar el como la evaluación externa son cruciales para determinar el gra-
sea únicamente aquellos p , ga.rantiZandose para ello que po- do de compasión que es racional sentir por una persona. "La
ensamientos sentim· e:
que forman parte de una pe . ,. lentos y ~antasías compasión del espectador debe surgir de la consideración de lo
El espectad . . . rspectiva raciOnal del mundo.I04
or JUICioso es ante tod que él mismo sentiría si estuviera reducido a la misma e infausta
participa personalmente en 1' h h o, espectador. Es decir, no situación y pudiera al mismo tiempo - lo que quizá sea imposi-
. os ec os que pre .
Interesa por los participa t senCia, aunque se ble- contemplarla con su razón yjuicio presentes".
n es como un amig
consecuencia no tend , l . o preocupado. En Smith, seguidor de los antiguos griegos en el aspecto cognosci-
. , ra as emociones y los .
cermentes a su seguridad 1e ¡· 'd pensamientos con- tivo de la emoción, sostiene que las emociones como la piedad, el
. · Y e ICI ad personal· · es
ImparCial y escruta la . ' en ese sentido miedo, la cólera y la alegría se basan en la creencia y el razona-
. escena que tiene delant .
Ciamiento. Por cierto qu d .. e con Cierto distan- miento, así que no titubea en describir el punto de vista del espec-
procedente de su histo . e pue e utJhzar cualquier información tador como rico en emociones. No sólo la compasión y la piedad,
. na personal para e
dicha información se deb . ncarar 1os sucesos, pero sino también el temor, el pesar, la cólera, la esperanza y ciertos
. e exammar para q 1
CIOsa y no favorezca su . ue no resu te tenden- tipos de amor son sentidos por el espectador como resultado de su
ello carece de sentimie stpropios objetivos y proyectos. No por vívida imaginación. 105 Parecería extravagante omitir estas emocio-
n os, por lo demás E t e:
morales más important s - 1 . . n re sus ~ acu l tades nes: la posición de Smith (y la mía) es que están implícitas en
e esta a capacidad de . .
mente en qué consiste se d Imagmar clara- ciertos pensamientos que es apropiado poseer acerca de lo que
e-1Imagina.
. r ca a una de las pers .
onas cuya situación sucede a la persona que está delante de nosotros; más aún, for-
man parte del equipo con que registramos lo que sucede. Las
El espectador d b ( ) reacciones del espectador no son meras actitudes voluntarias de
e e · · · procurar en la d·
ble, ponerse en la situación del ot;o .m~ Ida de lo posi- preocupación, sino emociones, y evidentemente Smith cree que el
tancia de angustia que d ~e ' y asimilar cada circuns- cultivo de las emociones apropiadas es importante para la vida
pue a <Uectar al su[; · D
el caso del otro con todos d' . nente. ebe encarar ciudadana. Las emociones apropiadas son útiles para mostrarnos
d e representarse con lama orsus Immutos i 'd
. , nCI. entes, y tratar lo que podríamos hacer, y además poseen su propio valor moral,
imaginario de situación so~r ~erfecJCJon posible ese cambio como reconocimientos del carácter de la situación que enfrenta-
(!.1.4.6) e e cua se funda la compasión.
mos. Más todavía, motivan una acción adecuada.
Por otra parte, no todas las emociones son buenas guías.
Pero la identificación compasiva con 1 Para ser una buena guía la emoción debe ante todo estar infor-
te para la racionalidad d 1 as partes no es suficien- mada por una visión verdadera de lo que sucede: los datos del
e espectador Sm· th ·
menudo los infortunios a[; . ' entiende que a caso, su significación para los actores y todas las dimensiones de
capacidad para evaluar coque ectan a las partes menoscaban su su sentido o importancia que puedan resultar elusivas o distor-
. rrectamente su p · . ._
eJemplo extremo podem . . ropia situaCJon. En un sionadas en la conciencia de los actos. Segundo, la emoción debe
' os Imagtnar un e d d
te hace que la persona que ten e m aso . on e un acciden- ser la emoción de un espectador, no la de un participante. Ello
to el uso de la razo' n s· 1 'dos delante pierda por comple- no sólo significa que debemos evaluar reflexivamente la situa-
. I a VI a de la
persona no presenta ción para deducir si los participantes la han comprendido co-
108
109
JUSTICIA POETICA
EMOCIONf$ RACIONALES
r~ectamente y han reaccionado de m d
nifica que debemos omi•; o o razonable; también sig- dicho, las emociones son buenas guías sólo si se basan en una
ur esa parte de la emo · -
nuestro interés personal en nuestro . . Cion que deriva de visión veraz de los datos del caso y de la importancia de diversos
del espectador juicioso propw bienestar. El método tipos de sufrimiento y alegría para actores humanos de muchos tipos.
la cólera el miedo y otrapunta ~nte todo a filtrar esas facetas de (Como en otros juicios, debemos cotejar su coherencia con nues-
. ' as emocwnes que s
mi amigo sufre una i~usticia m 1 .e centran en el yo. Si tras otras experiencias y con nuestras teorías morales y políticas.)
pero según Smith esa co'l ' e enco enzo en nombre de él Es obvio que las obras literarias pueden distorsionar el mundo de
era carece de la int 'd d '
que puede tener la cólera ant . ensi a vengativa los lectores en estos dos sentidos. Pueden presentar falsamente los
mo. Si mi amigo llora la p- d~dagdravros dirigidos contra mí mis- datos históricos y científicos, como Dickens lo hace en gran medi-
er 1 a e un ser q 'd
su pesar, pero no su exces 0 d uen o, compartiré da con los movimientos sindicales, y como muchos novelistas
convencido de que pe cega ?r Y paralizante. Smith está presentan una imagen distorsionada de las aptitudes de las muje-
nsar en esta d1stinc · -
en aquello que deberíamos a . Ion nos ayuda a pensar res o de las minorías religiosas y raciales. También pueden repre-
spirar a ser como . d d sentar erróneamente la importancia de ciertos daños o
sonas apasionadas por el b' CIU a anos: per-
. Ienestar de los de -
msertan desmedidamente e 1 d mas, pero que no se sufrimientos, induciéndonos a considerarlos más graves o más
En esta <U'gumentación nSmith e cua ro que contem 1 leves de lo que son . Así, Dickens sugiere que los obreros prospera-
.. pan.
contemplación de obras dramáticasutihza 1~ lectura literaria (y la rán si se les brinda distracción y tiempo de ocio; no atribuye gran
emociones del espectado . . . S) ~ara Ilustrar la postura y las valor al daño causado por la jerarquía clasista en sí. Tampoco
. r JUICIOSO. mith atribu ·
Cia a la literatura como fuent d . . - ye gran Importan- repara en los daños que sufrían las mujeres por las desigualdades
t aneJa . d eriva del h ech d e e onentaCion mo r al . Su Impor- . que eran propias del matrimonio tal como se vivía en su época. En
- 0 e que la lectur
sucedaneo artificial de la s't .- d a es, en efecto, un el próximo capítulo, y como ya he sugerido en el anterior, sosten-
I uacwn el espectad . . .
conduce de manera grata or JUICioso, y nos dré que hay aspectos de la imaginación del lector que conducen
buen juez y ciudadano Al ¡y natural a la actitud que cuadra al hacia la igualdad social y no hacia su opuesto, que tienden a
· eer somos particip ·
preocupados, aunque ca antes Interesados y detectar y socavar las jerarquías raciales, clasistas y de género.
recemos de un con · ·
acerca de nuestra posició 1 OCimiento concreto Pero debemos conceder que esta tendencia no se practica univer-
n en a escena que te d 1
preocupamos por Louisa y S h nemos e ante. Nos salmente, y en esta medida las novelas (como cualquier otro
dida nos identificamos co porb tep en Blackpool, en cierta me- texto) ofrecen una guía promisoria pero falible e incompleta.
. . n am os pero caree d ¡
Intensidad emocional que se rodu . - . - emos e a confusa Ello nos recuerda que debemos ejercer el juicio crítico al
propias vidas. Ello tamb" . pifi Cina SI esas fueran nuestras seleccionar las novelas, y continuar el proceso de juicio crítico
.- Ien sigo Jea que no ad ta
c1on prejuiciosa· podemo . op mos una posi- mientras leemos, en diálogo con otros lectores. Wayne Booth ha
.. · s sentir por Louisa y St h
eqmhbrio que cualquiera de amb . ep en con mayor dado a este proceso el atinado nombre de "co-ducción", pues
mo tiempo somos ambo . os, precisamente porque al mis- por naturaleza es un razonamiento práctico no deductivo y com-
1ectores diferentes con hist s Y nmguno Una ve - h
. . z mas, ay muchos parativo que se realiza en colaboración con otros. En el proceso
. . . onas personales dife 1
res JUICiosos pueden utiliza 'nfi .- rentes, y os lecto- de co-ducción, nuestras intuiciones acerca de una obra literaria
. r I ormacwn proced d
nas personales para ev 1 1 ente e sus histo- se refinan mediante las críticas de la teoría ética y del consejo
1ectura se debe completa a uar o que sucede (P
'd 1 . or eso e 1 proceso de amigable, las que pueden modificar la experiencia emocional
r 1 ea m en te con un .-
tre 1os lectores.) Pero d.' h . e .- a conversacwn en- que tenemos como lectores: por ejemplo, si descubrimos que las
IC a IntOrmaCion 1 }' ·
nas, carece de la parcialidad d 1 . . ' a .ap ICarse a VIdas aje- invitaciones de la novela a la furia, el repudio y el amor se basan
La visión d ¡ e partiCipante Interesado. en una visión del mundo que ya no podemos compartir.
e as esperanzas y los te h
forma el lector juicioso al le 1 more~ umanos que se En síntesis, mi visión no exhorta a confiar cándida y acrítica-
er nove as no es mfalible. Como he mente en la obra literaria. 106 He insistido en que las conclusio-
110
111
l:.:l.l ü<.:IONES RACIOr-;AJ.E!>
------------"'
J_US
_TICIA PO ET I CA - - -
- - - -- los re uerimientos de Smith nos ayuda a
nes que podemos extraer de nuestra experiencia literaria requie- te, t~ner en cuendta l o~pleJ·os problemas concernientes al
ren del continuo escrutinio crítico del pensamiento moral y po lí- eluodar algunos e os e .
tico, de nuestras intuiciones morales y políticas, y del juicio de debate sobre la c~~pasión del jU~~o.aso California contra Brown
otros. Sin embargo, he argume ntado, con Smith, que las estruc-
turas formales implícitas en la experiencia de la lectura literaria conveman en que un J .
1:
To~as las opmton~~r:~:~: f:se penal debía ignorar sólo
. da en los agravantes y
nos brindan una guía indispensable para nuevas indagacio nes, "la compasión que no estuvtera arraiga f 1" 107
. .d l ruebas durante la ase pe na .
incluida la indagación crítica de la obra literaria misma. Si no atenuantes mtroduct os po r as P . - s" pero no las
al 1 "emoc10nes extrana ,
partimos de la "fantasía" para interesarnos en esas figuras huma- Se de bían pasar por to as bas U n caso anterior, Woodson con-
nas, sintiendo compasión por sus sufrimientos y alegría ante su emocion_es fundadas en ?r~~tablecido elocuen temente la impor-
bienestar; si no valoramos la importancia de encarar a cada per- tra Carolma del Norte, habta, . . . t"endo en la relación entre la
. d ·ón empauca m s1s 1
sona como un individuo con una vida singular, nuestra crítica de tanoa e 1a emoo , 1 . dividuo como una person a
las emociones perniciosas carecerá de fundamento. La lectura, compasión y el acto de trata~ a m
como he argumentado, nos brinda ese fundame nto, y también singular con una historia prop1a.
nos brinda la postura de espectadores juiciosos que es esencial so ue no o to rgue significación a la~ facet~s rele-
para la crítica: El lecto r de Tiempos difíciles está bien situado para U:Ot~:~c~ ca~cter y el historial del infractor , m a la_~C 1 rc~~s­
iniciar una crítica de la image n d e la felicidad de los obreros que
:mcias de su infracción particular, excluye de su co~sbi"l~la~lO;~
presenta la novela, dada la estructura de atención y compasió n . de la muerte la posi 1 I a
inherente al acto de la misma lectura. El lecto r cultiva una pre- al fijar el extremo casugo '· . de las diversas
factores compasivos o atenuantes que surjan d nadas
ocupación por el protagonismo y la autono mía humanas, y al
fla uezas de la humanidad. No trata a las person~ e?~ e
mismo tiempo la capacidad de imag inar cómo es la vida de un q . d delito como seres humanos mdlVlduales y
obrero como Stephen Blackpool. Es pro bable que esta combina- ~or determi~a o o mo miembros de una masa an ó nima e in-
ción suscite e n los lecto res de Dickens cierta insatisfacción con la st~gular~s,dsmo ec ha de ser sometida a la ciega aplicación de
solución un tanto superficial y condescendiente del propio diferenoa a qu
· ¡ tOS
Dickens. No es preciso entonces considerar que una novela es la pen a cap1ta .
políticamente correcta en todo sentido para apreciar la expe- . t ' me n es de California contra Brown reconocen
riencia de haberla leído como po líticamente valiosa. Todos los d ie \dando así el papel del espectador juicioso y
este precedente, va 1 . 1 tal"dad de una narració n com-
también su inter~s en segUir a to iila instrucción tal como se
Vuelvo ahora al jurado de California. El espectador/ lector juicio- pleja. Difieren solo en cu~nto a s d . h en la "mera" coro-
so incorpora un re pertorio emocional que es rico e inten so pero enuncia (solicitando a los JUradlos qute e~:~ la exigencia de ex-
., ) . t pretaría natura me n e .
está exento de la parcialidad que deriva de saber que el resulta- paslOn se m er . , iada La opinió n mayoritaria sosuene
do nos afectará personalmente. Las emociones d el lector tam- cluir una compaslO~ aprop · ide sólo que desech en una
bién están constreñidas por e l "registro", es decir, por el hecho ue los jurados venan que se 1es p . . n ue
q . , "d medida" mientras que los d1sidentes arguye q
de que se limitan a la info rmació n presentada en el texto. Así compas10n es : 1 dado el modo en que los
vemos que el espectador juicioso es un excelente modelo para el los jurados n o lo tendnan mu_y e aro, ·o' n Mi argumento indica
l presentar la mstrucci .
jurado. Por supuesto que el jurado no es simpleme nte un espec- fiscales s~e. en re . , n· res ecto de esta cuestió n existe
tador juicioso; los jurados no sólo están constreñidos por las que los disidentes u en en razod. p de la necesidad de aclarar
f · , y de ello se espren
restricciones sobre la parcialidad que forman parte del mo delo gran con us1o n, ., . - empática que está víncu-
de Smith, sino por estipulaciones legales específicas. No obstan- los límites de la compaslOn . La e mooon

11 3
JUSTICIA POET!CA

lada con las pru b . . -
. e as, mstitucionalme t
rencias a nuestra situa . -
.
smo esencial en el J·uici·
. . .
CIOn personal p
' bl "
o pu Ico Es la
n e acotada y libre de refe-
.
, arece no solo aceptable
·-
4
JUICioso, la emoción que las ob ·1. _emoCion del espectador
que aprenden lo que es sentt·
ras Iterar1as ft ·
.. orJan en sus lectores Los poetas como jueces
. . r emoc1on no " '
ma e In diferenciada " sino po 1 " por una masa anóni-
1 " Ell . re ser human 0 . d" .
ar · o significa que las ob . .
1Iteranas son 1
m lYldual y singu-
ras
q ue eran: elaboraciones artificiales S .
d . o que mith creía
les para una norma de racionalidad ~ c~ertos el~mentos cruda-
una respuesta acertada. p bhca, y vahosas guías para

Hace poco leí algo que me conmovió. Estaba leyendo a Chesterton, y él
hablaba de una de las obras de Carlota Brontii, creo que de Jan e Eyre.
Chesterton dice que uno va y mira la ciudad -creo que se refería a Lon-
dres- y que entonces uno ve todas esas casas, aun a fines del siglo dieci-
nueve, y todas parecen haber sido iguales. Y uno piensa en toda esa gente
que sale a trabajar y es toda igual. Pero, comenta, Carlota Brontii nos dice
que no todos eran iguales. Cada una de las personas de cada una de esas
casas y de cada una de esas familias es diferente, y cada cual tiene una
historia que contar. Cada una de esas historias dice algo sobre la pasión
humana. Cada una de esas historias habla de un hombre, una mujer,
hijos, familias, trabajos, vidas, y el libro nos transmite eso. Así que la
literatura a menudo me ha resultado muy útil para bajar de la torre.
Stephen G. Breyer,
al Comité judicial de l Senado, en las audiencias para su nominación para
la Corte Suprema de Estados Unidos.

Al deár a los reos que ningún aspecto de su individualidad está ampara-
do por las garantías constitucionales, ni siquiera la foto de un hijo o una
carta de la esposa, la Corte rompe con una tradición ética que yo creía
consagrada para siempre en nuestra jurisprudencia.
Juez Stevens, Hudson contra Palmer, 1984

114
115
- - - - -- - - - -_ _ JUSTICIA POETICA
LOS POETAS COMO JUECES

El árbitro de lo diverso del juicio igualitario destinada a reemplazar una confianza sim-
plista o reduccionista en principios abstractos generales. Whitman,
En 1867, a "orillas del azul Ontario", Walt Wh" " . como Aristóteles, sostiene que este juicio flexible y contextua! no
naba sobre el retorno de e d' d Itman reflexlO- es una concesión a lo irracional, sino la más cabal expresión de
sos Ias e guerra y
muertos sin retorno" y . . paz, y en los lo políticamente racional: no "en él" sino "fuera de él ", las cosas
. · , mientras reflex 10nab "F
gigantesco y altivo de severo sembl a, un antasma "son gro tescas, excéntricas, infructuosas". El poeta no es una
do poetas para la vida públ" d 1 ante, se aproximó", exigien- criatura antojadiza, sino la persona mejor dotada para otorgar "a
._ Ica e a nación Este Fantas ·
nacion, creo yo de los "óven . ma -combi- cada objeto o cualidad su justa proporción ", sopesando debida-
y del Presiden~e asesi~ado~s:;;~:tos en 1~ Guerra de Secesión mente los reclamos de una población diversa, con la mirada füa
plenamente dotados para . que solo los poetas están tanto en las normas de la imparcialidad ("es el igualador de su
encarnar normas de . . .
tengan unidos estos estados 1 JUICio que man- época y su tierra") como en la historia ("los veleidosos años él
en una so a nación "S "d
tes -comenta el Fantasma- no serán - . . ~s presi en- sostiene con fe firme"). Tanto la imparcialidad como la historia
lo serán sus poetas." su arbitro comun tal como siempre corren pe ligro en la democracia; e l poetajuez es su
El Fantasma describe al oeta e . protector.
Pero este poetajuez encarna p omo una especie de juez. Luego el Fantasma de Whitman dice algunas cosas oscuras y
cio, que lo pone en entr d" huna norma muy particular del jui- aparentemente contradictorias. Primero, el poeta "no es penden-
. . .
d e JUICio e IC o con los modelo ·
que Whitman hall s convenciOnales cia, sino juicio", y "no juzga como el juez sino como el sol alum-
na pública He - a que son predominantes en la esce- brando a una criatura indefensa". ¿Por qué el poeta no es
del Fantas~a: aqu¡ una parte de las descripciones normativas
"pendencia, sino juicio"? ¿Cómo puede ser juicio si no 'juzga
como el juez"? ¿Y qué manera de juzgar se insinúa en la extraña
De estos estados el poeta es hombre ec - . metáfora de la luz?
no -1 · fu uamme Sugiero que la clave de estos versos desconcertantes se en-
en e smo era de él las cosas ' - .
infructuosas... son grotescas, excentricas e cuentra en el verso posterio r, d o nde el poeta "ve la eternidad en
El ot~rga_ a
cada objeto o cualidad su J·usta proporci·o·n hombres y mtüeres, no ve a hombres y mujeres como sueños o
mas m menos , ni puntos minúsculos". Aquí hay un contraste entre una visión abs-
es el ~rbitro de lo,diverso, es la clave, tracta y seudomatemática de los seres humanos y una visión rica
es el Igu~lador de su época y su tierra ... y concreta que hace justicia a la vida humana. Creo que también
Los veleidosos años él sostiene con fie fi debemos interpretar de este modo el contraste entre ser "pen-
él n . . Irme, dencia" y ser 'juicio": e l poeta no sólo presenta consideraciones
ob els pendencia, smo juicio (la naturaleza
_a so utamente), lo acepta formales abstractas, sino juicios ecuánimes, juicios que concuer-
no J~ga como el juez, sino como el sol Iam. d . dan con las complejidades histó ricas y humanas de una causa
m defensa... Ien o una cnatura particular. El Fantasma observa que la mayoría de los jueces no
El ve la eternidad en hombres . actúa así: el poeta no 'juzga como el juez". Podemos tener una
mujeres como sueños o pun~o~~~~:~~~s~e a hombres y idea más acabada de este procedimiento, sugiere, pensando en
el modo en que el sol alumbra a una "criatura indefensa". Esta
Whitman llama al poeta-·uez "el h - . " osada imagen sugiere, primero, gran detalle y particularidad.
su ideal en una tradición d j ombre ecuamme ' ruando
o
Cuando el sol alumbra a una criatura ilumina cada curva, cada
remite a Aristóteles quien ~ razon~n:Iento legal y judicial que se recoveco; nada permanece oculto, todo se percibe. Así alumbra
' esarro o una concepción normativa
el juicio del poeta, percibiendo y revelando todos los detalles.
116
117
LOS POETAS COMO J UECES
JUSTICIA POETICA
- . . razones para evitar el distanciamiento
(La imagen es similar a la imagen aristotélica de la regla flexible ·uez
J , . literano uene buen.as ·ento práctico basado en
prefenr un razonam1 . . ,
del arquitecto, que se curva para adecuarse a la forma de la escepuco y para . d en un modelo cuas1Clenufico;
piedra.) 109Ante todo, el sol ilumina la situación de los indefen- e~aluaciones hum~mstasn:::nt; arraigadas en la tradición del
sos, que habitualmente está envuelta en la oscuridad. Pero esta dichas razones est~ h~ B 1 neutralidad, pero de un modo
intimidad es también severa y algo despiadada: al comparar el derech o consuetudmarlO. udsca ~ "' del espectador J·uicioso
· estra escnpe1on
juicio con la luz del sol y no con una suave sombra, Whitman que se aViene con ~u 'miento empático de datos
sugiere que el compromiso del poeta con la imparcialidad no (capítulo 3), y requiere de un conoC1
sucumbe al favoritismo, que su confrontación con lo particular, por humanos cargados de valores. . , d Whl' tman de que el poeta
la afirmac10n e .
íntima que sea, es inflexible. Hay aquí un ideal de neutralidad Abordan d o luego . , desarrollaré la asooa-
. d d época y su uerra , .
judicial, pero una neutralidad que no se asocia con una generali- es, "el ¡gual~ or. e ~~ literaria e interés por la igualdad so~~~·
dad remota sino con una rica concreción histórica, no con la abs- cion entre ¡magmaoon . sJ'udiciales que summls-
. , algunas sentenc1a
tracción cuasicientífica sino con una visión del mundo humano. Por último, exammar~ d e de juicio que recomienda
Todo esto es una descripción del juicio. También es una tran buenos y malos eJemplos e 1a e1as
descripción de la imaginación literaria. Whitman hace la asom- Whi~an . nsidero u e los aspectos específica-
brosa afirmación de que la imaginación literaria debe cumplir Tengase en cuenta que el~ . "qconsu"tuyen sólo una faceta
. · d · "J"uez 1terar10
una función importante otorgando a "estos estados" normas de mente hteranos e ml . .d al ElJ·uez de la vida real
. d n JUez de 1a Vl a re .
razonamiento legal y, sobre todo, judicial, por medio de una del pensamlento e u . es conocimientos, y está cons-
concepción aristotélica del juicio práctico. En este capítulo de- también requiere de ~tra~ ap~ltU~ y ~orlas exigencias del estatu-
fenderé esa afirmación de Whitman, aunque no sin acotaciones, treñido por su papel msut~o~n:stablecen lo que puede. o no
pues insistiré en que el razonamiento técnico legal, el conoci- to y los precedentes, qu y t ll'terarios del J·uiclo son
b al . nte Los aspec os
miento de la ley y los constreñimientos de los precedentes de- con siderar so res le . "o' n del razonamiento
. orar a una comprensl
sempeñan una función central en el buen juicio, circunscribiendo más fáciles d e ~~corp d' . , del derecho consuetudinario,
los límites dentro de los cuales debe obrar la imaginación. El judicial que ?en~e dC: ~a tra \~onarticular. Pero esa tradición no
juez no puede ser simplemente un poeta, ni siquiera un hombre con su énfasls anstotehc~ en d p didamente la compasión y la
ecuánime aristotélico. Whitman desdeña los constreñimientos ins- permite que el juez pracuque esme , mo o pera la fantasía den-
titucionales del papel del juez, tratándolo como si fuera libre fantasía. Deb~mos ~r~gundtar, pu~~n~~ónjudicial formal.
para seguir sus propias fantasías, y esto es un error. Pero argu- tro de los estrlctos hmltes e una
mentaré que la clase de imaginación que describo en los capítulos
2 y 3, con las debidas restricciones, puede constituir un valioso
suplemento para los otros aspectos del razonamiento judicial. La Ni escepticismo ni cientificismo
concepción aristotélico-literaria, combinada con restricciones ins-
titucionales, ofrece un complejo ideal de la neutralidad judicial, vela como Tiempos difíciles, no como
que constituye un poderoso rival de otras influyentes concepcio- Cuando leemos una no b d teorías de la interpreta-
nes de esa norma. teóricos de la literatura e n usca e e conmueven y se delei-
. res humanos que s 1
En particular, contrastaré al juez literario con tres rivales: un ció n smo como se . . . s libres de la parcialidad Y e
juez que cultiva el distanciamiento escéptico, un juez que conci- tan , somos espectadores JUlCl~So , t'empo n o somos escépti-
. les Al mlsmo 1 ,
be el razonamiento judicial según el modelo del razonamiento favoritismo perso na . d 1 misma m an era ante los per-
formal científico, y un juez que prefiere una altiva distancia res- cos. No todos reaccionamos e a de la novela - su
sonajes y su situació n. Pero la estructura
pecto de los particulares por motivos de neutralidad judicial. El
119
118
JUSTICIA POETICA LOS POETAS COMO JUECES

~anera de pres~ntarnos el mundo y sus tentaciones para iden- Fish, tal vez el principal apologista de esta perspectiva en el
tificarnos con ciertos personajes y no con otros- nos sitúa en derecho, sostiene que sin pautas que trasciendan la historia y la
~n~ postu~a del corazón y la mente que no es de escéptica actividad interpretativa humana -pautas que a su juicio no he-
IndiferenCia, pues no cualquier cosa que le suceda a esta gente mos encontrado- sólo nos queda el juego de fuerzas políticas e
n.~s da lo mismo. Por supuesto, podemos rechazar la invita- históricas, que nos induce a creer ciertas cosas pero no permite
Cion de la novela a par~icipar de _la manera que ella sugiere postular principios que justifiquen tales creencias. 111 En otras
(aunq~e en~onces n~ se para que continuaríamos leyendo). palabras, si eliminamos la justificación extrahistórica, elimina-
Pero ~I s~gu.Imos la histona con ávida atención, sucumbiendo mos toda justificación racional. Nos quedan las causas, pero no
a sus .I~vi.tacwnes y conmoviéndonos con sus personajes, hace- buenas razones. 112 Sin embargo, este salto -del firmamento al
m.os JUICIOs durante ese proceso -sobre la revolución indus- abismo, por así decirlo- no está implícito en ninguna argumen-
tnal , s~?re el utilitarismo , sobre la ley de divorcio, sobre la tación que Fish haya enunciado o resulte fácil de imaginar. Aun-
educa~wn de los niños-, confiando en que algunas razones que se podría demostrar que carecemos de pautas extrahistóricas
son mas fuertes que otras, que algunas maneras de tratar a los para el razonamiento público y legal, ello no debería perturbar-
seres human~s son mejo~es que otras, y que se pueden justifi- nos demasiado, pues la ley siempre ha basado sus razonamien-
car como meJores expomendo determinadas razones. tos en la historia y el contexto social y rara vez ha atribuido
. La. novela nos constituye en jueces. Como tales, podemos importancia a la creación de una base eterna para sus juicios.
di~enttr entre nosotros acerca de lo que es correcto y apropiado· Fish no demuestra -creo que le resultaría imposible- que no
mientras los personajes nos importen y actuemos en nombre d~ podamos escoger en la tradición del razonamiento humano so-
~llos, no pen~a~e.mos que la disputa es vana ni que se trata de un bre la ética y el derecho algunas argumentaciones como más
Jueg.o. Tales J~Icios (por ejemplo, sobre la educación moral de fuertes que otras, algunas posiciones como más defendibles que
Lomsa Gradgnnd, y de los niños en general) no se basarán habi- otras. La experiencia del lector de literatura demuestra que eso
t~almente en pautas extrahistóricas trascendentes. Por el contra- hacemos al aplicar nuestro sentido global del principio y la tra-
no, nuestra ex~er~encia como lectores nos induce a pensar que dición a un contexto concreto. Fish llega al distanciamiento
tales pau.tas senan mnecesarias para nuestra búsqueda, pues como porque fija la meta de la argumentación a una altura tan eleva-
lect?res mteresados buscamos un bien humano que procuramos da que los seres humanos jamás podrían alcanzarla. En la vida
reah~ar en y para la comunidad humana, y dicho proyecto no real, sin embargo, nos fijamos metas más modestas, y con fre-
reqmere de n~rmas externas a la experiencia de la lucha huma- cuencia las alcanzamos. Si así sucede en el razonamiento ético
na. ~uestra busqueda también está guiada por los juicios y las general, sucede más aún en el derecho, pues el sistema de los
reacCiones ~e otros lectores que persiguen esa coincidencia ge- precedentes y los constreñimientos legales contribuye a la de-
n~ral. ~o solo buscamos una visión de la educación moral que rrota de la indeterminación aún más drásticamente, quizá, que
de sentido a nuestra experiencia personal, sino una visión que la imaginación moral.
podamos defen.d~r ante otros y respaldar junto a otros con quie- Si la perspectiva literaria repudia enérgicamente el distancia-
nes deseamos vt~r en ~omunidad. Esto contribuye a anclar nues- miento, y con buenas razones, también repudia la idea de que la
~ra lectur~ y distanciarla del libre juego de las facultades ley pueda o deba entenderse según el modelo de las ciencias
mterpretativas.I IO naturales. La perspectiva cientificista insiste en reaparecer en
~s important~ destacar el carácter no escéptico de la lectura diversas formas en la historia del derecho angloamericano, sobre
comun, pue~ re.Cientemente se ha defendido un enfoque excesi- todo como un ataque contra el carácter presuntamente caótico y
v~me~t.e escepti~o del razonamiento legal desde la teoría litera- asistemático del derecho consuetudinario. En un revelador pasa-
na, utilizando la mterpretación literaria como paradigma. Stanley je autobiográfico, Benjamín Cardozo compara la búsqueda de

120 121
jUSTICIA POETICA LOS POETAS COMO J UECES
-------------------
un sistema científico con la búsqueda del paraíso, de algo dife- La idea de que el derecho sólo sería un campo académico
rente del mundo humano que habitamos en la realidad. respetable si fuera una ciencia en uno de estos sen tido~ ignora
una obvia posibilidad: que la ley sea un campo humanista a~e­
Me sentí muy perturbado, en mis primeros años de práctica, más de científico, y que sus excelencias incluyan las excelencias
al descubrir cuán inexplorado era el océano al que me había específicas del razonamiento práctico ~l _como se entiend~n en
lanzado. Buscaba certidumbre. Sentí abatimiento y desánimo las humanidades. Como argumenta Anstoteles, el razonamiento
al ~omprend~r que esa búsqueda era fútil. Trataba de llegar en ética y política es y debe ser di~ere~te del razonru:niento de-
a tierra, la tierra firme de las reglas fijas y establecidas, el ductivo que algunos buscan en las etenetas, pues debe mt~resarse
paraíso de una justicia que con sus señales se manifestara fundamentalmente en el cambio histórico, en la compleJidad de
m~s clara e imperiosa que sus tenues y fluctuantes reflejos en los contextos prácticos reales y en la diversidad de los casos. Por
m1 mente y mi conciencia vacilantes. Descubrí, con los viaje- todas estas razones, aunque por cierto buscará y usará las normas
ros del Paracelso de Browning, que "el verdadero cielo está como guías, también atenderá a los detalles de los casos y no se
siempre más allá".II3 limitará a presumir de antemano que basta con las reglas tal
como se han establecido por antecedentes. Aunque las reglas
Se comprende que alguien que se aferrara a ese ideal (cosa fijas cumplen una función importantísima en el juicio le?a~ -por
que no hizo Cardozo) caerá fácilmente en un distanciamiento ejemplo, garantizando la estabilidad, impidiendo la parc1a.l~dad y
a l estilo de Fish, desalentado por la imposibilidad de alcanzar- reduciendo los errores de juicio-, los juicios legales tambien de-
lo. En todo caso, semejante conclusión delataría una especie ben acomodarse a circunstancias y valores cambiantes, enfren-
de vergüenza acerca de las razones de las que se vale el dere- tando casos concretos.1 15 La norma aristotélica de la razón práctica
ch~, ~~e poseen fundamento histórico y sin embargo tienen se encuentra bien ejemplificada en los procedimientos típicos
pnnCipios. del derecho consuetudinario, con su fructífera atención a la his--
Vemos un similar repudio de la razón práctica en Christo- toria y a las circunstancias.
pher Columbus Langdell, fundador de la concepción moderna
de la educación legal, quien argumentó que el derecho hallaría
~ug~r en una gran universidad como Harvard sólo si podía
JUStificar sus pretensiones de ser científico. "Si no es una ciencia Neutralidad judicial
-escribió-, entonces es una especie de artesanía, y conviene
aprenderla como aprendiz de alguien que la practique." Para
Langdell, demostrar que el derecho era una ciencia requería El juez literario -como el rayo de sol de ~itman- .está compro-
de.m~s~ar q.ue estaba constituido por una jerarquía p latónica de metido con una neutralidad bien entendida. Es decu, no acomo-
pnncipws simples y generales que, aunque elaborados a partir da sus principios a las exigencias de gru~os .d~ pres~ón políti~os
del e~amen de casos, serían füados para juzgar casos posteriores, 0 religiosos ni otorga a ciertos grupos o ~~d1vtduos mdulgenetas
ofreciendo procedimientos casi mecánicos para tomar decisio- ni favores especiales en virtud de la relac10n que tenga con ello.s
nes: "El verdadero ab?gado posee tal dominio de los principios 0 de sus preferencias. Espectador juicioso, no es presa de senti-
legales que puede aplicarlos con constante facilidad y certidum- mientos irrelevantes ni infundados. Por otra parte, como acabo
br: en 1~ caótica madeja de los asuntos humanos".ll4 En épocas de exponer, su neutralidad no requiere de una altiva distancia
mas recientes, la aspiración científica ha procurado asimilar el respecto de las realidades sociales que impli~an l~s c~~sas que
d~r~cho a la cie?cia de la economía, una idea cuya aplicación atiende; debe indagar esas realidades con su 1mag1~~c~on Y con
cntico en los capitulas anteriores. las respuestas emocionales propias del espectador JUICioso o de

122 123
JUSTICIA POETICA
LOS POETAS COMO JUECES
~u su~tituto, el lector d e novelas. En el e , .
JUez hterario buscaría ante t d apnulo 2 sugiero que el de ban operar como un "órgano de poder desnudo". De hecho,
h an sufndo. o o pruebas d e ·
desigualdades . que Ciertos grupos Smith parte de una idea análoga de neutralidad e imparcialidad
atención si han de recib' y, en co? secuencta, necesitan mayor cuando elabora el concepto de espectador juicioso, valiéndose
Ir un tratamiento r 1 ·
Esta preocupación por los des l'd ea m ente Igualitario. del recurso de pensar e n el lector de narrativa. En lo concernien-
tructura de la experiencia literaria va ' os form a pa:te de la es- te al razonamiento legal, es preciso añadir al modelo de Smith el
deJo de Adam Smith p : qu~ era, como VImos, el mo- hecho de que también habrá poderosos constreñimientos insti-
a ra 1a expenencta del e
EI 1ector p articipa en fiorm d . . .
. . specta or JUICioso tucionales sobre el razonamiento del juez, y ello nos dará aún
a VIcana en much 'd . .
a1gunas más privilegiadas qu E as VI as diferentes más razones para coincidir con Wechsler en su exigencia de
e otras. n las . •
tas, en las que me he centrado e . nove 1as sociales realis- principios d e ne utralidad .
cientemente e n diversos estr t , st~s VIdas se d esarrollan cons- Sin embargo, más adelante en su argumentación, Wechsle r
. a os sociales y el d
Circunstancia condiciona la real· .- d, m o o en que esta se aparta abruptamente d e la idea de neutralidad d e Smith para
d e la experiencia del lec tor E t IZaciOn e esas vidas forma parte adoptar una norma más distante y abstracta. Parece entender
· · s e entra en cad d
sm saber, por así decirlo cu -11 a una e esas vidas que la neutralidad exige que nos alejemos de las circunstancias
fica con Louisa, y lueg; e a Se pe~tenece: al principio se identi- actuales y su historia al extremo de ignorar todo dato social e
una de esas vidas y cobra odn tep .en ~lackpool, viviendo cada histórico específico, datos que parecieran muy relevantes para
n o conCiencia d e
mueh os sentidos un accidente d 1 fi que su 1ugar es en aplicar la ley según principios equitativos. Aunque la parte teóri-
ciones empáticas acorde e a. onuna. Experimenta emo- ca del artículo insiste en que su concepció n del principio no
. s con esa vtda - ·
emociOnes de espectador e n las u y,- mas Importante aún, supone d esechar la historia ni los precedentes legales, su lectura
fortuna ha favorecido o d 1 q e evalua el modo en que la de los casos de segregación escolar parece desechar datos socia-
.
El¡ o Significa, esa e ntado el flo · ·
como arguyo e n la róx· rec~~ue nto personal. les muy pertine ntes so pretexto de atenerse a los "hechos". Sobre
con especial claridad en las d p ~a secciOn , que reparará todo, sugiere que los jueces que e ntonces entendían en causas
privilegiados. En el caso d 1 esvent<:vas que sufren los menos relacionadas con escuelas donde regía la fórmula "separados pero
e a novela d e o· k
que entienda que Stephen Black ool IC ens, es pt:obable iguales" debían abstenerse de todo conocimie nto empático con-
padece, requie re de una at . _P ' da?as ~as d esventajas que creto acerca de las desventajas específicas d e las minorías y del
tratamiento igualitario comoe~cidond especial SI ha de recibir un sentido asimétrico de la segregación para negros y blancos, con
E Clu a ano
sta concepción del espectador . el objeto de garantizar que sus principios se aplicaran sin sesgo
controvertido argumento de H b va al meollo d e l célebre y político.
pios n e utros d e derecho consti;~c:~;;~~sler. e n "~acia.princi­
cuerda con la visión general u . El juez hterano con- La fórmula "separados pero iguales" no fue impugnada "en
d el artículo: losJ·ueces n . q e ~la~tea Wechsler al principio la forma", sino que se sostuvo que "no ha lugar" en la educa-
. . ecesitan cnten os
m antojadizos, "criterios que no sean a rbitrarios ción pública, con el fundamento de que las escuelas segrega-
el ejercicio de la razó n y que se puedan enmarcar y verificar con das son "inherentemente desiguales", con efectos deletéreos
voluntad ". Una buena d n?.~omo un m ero acto de terquedad o sobre los niños de color al implicar efectos de inferioridad
eciston es aquell "
zones acerca de tod as la c. a que reposa sobre ra- que retardan su desarrollo educativo y m en tal ( ... )
. s 1acetas de la cau
generalidad y ne utralidad tra . sa, razones que en su Me cuesta creer que este juicio girase en torno de los
sc1endan todo ¡ d .
que se halle implícito " L resu ta o mmediato hechos. Tengo la impresión, por el contrario, d e que ha
fiormulación pública · as razones deb · c.
h . e n satistacer pa utas de partido de la perspectiva d e que la segregación racial es en
. Y co erenc1a d e prin · ·
llrnos ené rgicame nte a la idea d Clp~os. 0 e bemos resis- principio, una negativa de la igualdad para la minoría contra
e que los tribunales puedan o la cual se dirige ( ... ) Pero esta posición también presenta
124
125
JUSTICIA POETICA
LOS POETAS COMO JUECES

problem~~ ( ... ) En el contexto de la acusación de que la
dad marciana. Dado su forzado distarJciamiento frente a las emo-
segregac10n c~n escuela~ iguales es una negación de la igual-
ciones que supone la experiencia de la op~esión: no logra reparar
dad, ~no hay Cierta razon cuando en el caso Plessy se postula
que SI "la separación forzada marca a la raza de color con la en principios totalmente razonables y um:~rsahzabl~s q~e mclu-
yen el sentido asimétrico de la segreg~c10n y la htstona de la
rúbrica de la inferioridad" es sólo porque sus miembros esco-
segregación como un estigma. Es~ n~~10nes son muy releva~:es
gen "adoptar esa interpretación"? ¿La separación forzada de
para la interpretación de la ConstJtuciO~, y para. la ~ormulac~on
los sex.os discrimi?a contra las mujeres sólo porque son muje-
de principios apropiados que sean no solo const1tuc10nale~ smo
res qu1e~es la resisten y porque se impone a partir de juicios
además humanos. La falta de imaginación de Wechsler es Igual-
pr.edommantemente masculinos? ¿La prohibición del mesti-
mente manifiesta en el principio de los géneros, que pareciera
Zaje es una discriminación contra el miembro de color de la
pareja que desearía casarse? destinado a servir como una reductio ab absurdo de su planteo
racial; si "separados pero iguales" está mal para la raza, debe
Par~ _mí, asumiendo la existencia de las escuelas iguales,
la cuesuo~ q~e ~lan.t~a la segregación forzada por el Estado
estar mal para el género. Pero sabemos que las ~ersonas que se
oponen a la discriminación por género son muJeres que lo ha-
no. es la discnmmaciOn. Sus dimensiones humanas y consti-
cen en función de una agenda política, no por razones que se
tutivas se encuentra~ en otro punto en la negación por par-
puedan formular en una enumera~i?n de principi?s. ~al parece
te del Estad~ de la bbertad de asociarse, una negación que
ser el mensaje de esta argumentac10n. Una vez mas, sm embar-
afecta del mismo modo a cualquier grupo o raza afectados
go, hay muchas maneras en que la asimetría histórica .entr~ _hom-
( ... )En los días en que yo trabajaba con Charles H. Houston
bres y mujeres puede convertirse en tema de una discusion d~
en un litigi~ d~ la Corte Suprema, antes que se construyera
el actual ~dific10: él no sufrió más que yo al saber que tenía-
principios, una discusión que descansa sobre razones y no esta
simplemente adaptada para alcanzar un resultado particula.r.
mos que Ir a Umon Station para almorzar juntos durante el
receso. En cambio, el juez literario sostiene que esos datos soc1ales e
históricos son relevantes, y piensa que debe esforzarse en compren-
der todos los matices de la situación de los grupos afectados. No
Nótese que Wechsler pretende formular el sentido no sólo
constit~cional sino también "humano" de las leyes en cuestión.
debe sucumbir a inclinaciones personales ni a objetivos sectarios.
Se equivoca en ambos puntos. Aquí hay tal distancia respecto de Debe poseer las emociones del espectador juicioso, no ~mocio­
l~s datos humanos del caso que los principios no son correctos. nes personales que afecten su propia pérdida o ganancia en el
SI Wechsler hubiera imaginado el incidente del almuerzo a la caso concreto, ni seguir otros gustos o metas personales que
manera de un novelista, considerando lo que significaba para partan de su propia situación y no de la situ~ción donde es
Houston [el letrado negro] no poder almorzar con él en un espectador. No deben ser simplemente las em?c10nes de los ac-
tores, aunque la empatía con los actores es ~mportant~ ~n el
restauran~~ céntrico, habría visto de inmediato que el sentido de
e~a negac10n de la libertad de asociación es fuertemente asimé- proceso de lectura juiciosa por el cual el juez m1de el sufnm1en_to
trico: para Wechsler se trata de un inconveniente y (como señala de la gente. El espectador juicioso debe trascender la e~p~ua,
evaluando desde su punto de vista el sentido de estos sufnmien-
e~ otr~ P.arte) de una fuente de culpa; para Houston, es el bal-
don pubbco de la inferioridad. No podemos examinar minucio- tos y sus implicaciones para las vidas afectadas. La gente pu~de
equivocarse de muchas maneras en los hechos que protagomza.
sa Y compasivamente la historia de las relaciones raciales en
~stados Unidos, a la manera del espectador juicioso de Smith Como espectadores, podemos descubrir que Stephen Blackpool
exagera el mal que le ha causado la sociedad, o p.odemos descu-
sm reparar en ~1 ~si~etría. Cuando Wechsler sostiene que aquf
no se trata de discnmmación, habla con una especie de neutrali- brir -como creo que sucede cuando leemos a D1ckens- .que su
privación política lo ha adaptado excesivamente a su desdicha , al

.
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127
= ~y,
,,
J USTICIA I'O.ETI<..A LOS POETAS COMO JUECES

punto de predisponerlo a aceptar un pequeño alivio en vez de suerte de quienes se encuentran en peor posició~, y comenz~­
exigir p lena igualdad. La evaluación distante está en el corazón mos a pensar en modos que podrían haber cambiado esa post-
~e l~ imaginación literaria del espectador juicioso. Pero ello no ción o que podrían mejorarla.
sig~ifica que deba ignorar o negarse a reconocer sufrimientos y Una de las razones por las que la situación de los pobres o
desigualdades que forman parte de la historia. La neutralidad los oprimidos resulta especialmente oprobiosa es el hecho de
literaria, como la luz del sol de Whitman, como la lectura de una que pudo haberse evitado. Lo vemos cl.aramente_cuando compa-
nov~la, se ace~ca a la gente y a sus experiencias reales. Así puede ramos dicha situación con la de los neos y prosperas. De este
ser JUSta y reahzar correctamente su propia evaluación distante. modo nuestro pensamiento se orienta naturalmente h acia la
meta de lograr que la suerte de los desamparados sea más s~milar
a la suerte de los ricos y los poderosos; como nosotros podnamos
ser cualquiera de esas personas, o convertirnos en ellas, quere-
El igualador de su época y su tierra mos elevar el nivel general. Tal vez no se logre llegar a una ~lena
igualdad (trátese de recursos, bie nestar o capacidad de funciOna-
míen to), pero por lo menos el pensamiento político adopta ~n
Whitman llama "igualador" a su poetajuez. ¿Qué quiere decir rumbo tendiente a mitigar las persistentes desigualdades y bnn-
con ello? ¿Por qué la imaginación literaria estaría más asociada con dar a todos un mínimo decoroso. Desde luego, podemos tener
la igualdad que con la desigualdad, o con ideales democráticos estos pensamientos sin ser "poetas". Per~, a ~i ent:~der, lo que
más que aristocráticos? ¿Por qué e l sol de la visión judicial siente Whitman señala es que la capacidad de tmagmar VJVJdamente - y
especial interés e n la "criatura indefensa"? luego de evaluar judicialmente- el dolor de otra persona, de
Cuando leem~s- Tiempos difíciles como participantes compasi- participar en él y preguntar por su si~nificación, es un mod?
vos, nuestra atenc10n no se distribuye parejamente entre todos poderoso de aprender acerca ~e la reah?ad humana y ~e ad~m­
los componen~es de la . obra. Como los sufrimien tos y angustias rir una motivación para modificarla. St no podemos tmagmar
de los personaJeS constituyen vínculos centrales entre el lecto r y cómo se siente ser Stephen Blackpool, resulta muy fácil desechar
la obra, nuestra atenció n se dirige especialme nte a los personajes su situación, como lo hace Bounderby al describir a los obreros
que. sufren y temen. Los personajes que no temen ninguna ad- como seres torpes e insensibles. Del mismo modo, y por to.m ar
versid~d no nos atrapan como lectores; no hay dramatismo en un caso que figurará en la próxima sección, si no podemos Ima-
una VJda donde las cosas andan sin problemas. La sensibilidad ginar lo que sufren las mujeres a causa del acoso sexual e~ el
t~~gica i~duc~ al lector a entrometerse, con una aguda combina- trabajo no podremos sentir nítidamente que esa _ofensa c~nsutu­
CIOn de Identificación y piedad, en aquellas vidas donde las cir- ye una grave infracción social que la ley debena ren:ed1ar. En
cunstancias .h an contri.buido a crear obstáculos. Por supuesto que ninguno de ambos casos el espectador juicioso se detiene en la
a veces las circunstanCias calamitosas son necesarias e inevitables. experiencia del dolor de la otra persona. Es cierto que debe.m os
Mueren seres amados, desastres naturales destruyen bienes y ciu- preguntarnos, en cuanto espectad ores, si ese dolor es ap~~p1ado
dades. Con frecuencia, sin embargo, la tragedia que nos con- para su objeto, si ese dolor, fu ror o temor es el que senur.I ~ una
mueve es innecesaria. No todas las guerras son inevitables, ni Jo persona razonable en esas circunstancia~. Pero la per~epc10~ de
son el hambre, la pobreza y las condiciones laborales opresivas. lo que se experimentó es un paso cruc1~l en el cammo, sm el
Cuando leemos una novela como Tiempos difíciles con la idea de cual toda evaluación del espectador errara el rumbo.
que ~osotros mismos podríamos estar e n la situación de un per- El juez literario es tambié n un igualador en .un sentido que
~On<l:J~ -p~~s nuest:a.s emociones se basan parcialmente en esta está muy emparentado con el anterior. H e sostemdo que la expe-
IdentlficaciOn empatica- , tendemos a preocuparnos más por la riencia de la lectura de novelas induce a contemplar cada VJda

128 129
jl'STICL\ I'OETJCA
LOS POETAS COMO J UECES
como individual y singular. Este modo de ver las cosas es muy
relevante para las cuestiones de bienestar que acabo de mencio- . arece razonable buscar novelas que d.e~
cías sociales concretas, p ' fi de rupos con los cuales VIVI-
nar. La buena fortuna de Bounderby no compensa la miseria de criban las circunstancias espec~ cas lti~ando el hábito de ver el
Stephen. Pero también hay otra clase de relevancia. El odio y la mos y que deseam.~s compre: e~a~~ones y deseos dentro de un
opresión colectiva a menudo nacen de la incapacidad para indi- logro o la frustraCion de sus p . ar por desigualdades insti-
vidualizar. El racismo, el sexismo y muchas otras formas de pre- mundo social que se puede caractenz
juicio pernicioso se basan con frecuen cia en la atribución de
tucionales.
d "' 1 . Son, de Richard Wright.
novelas es Hatzve . .Cuando
características negativas a todo un grupo. A veces -como en el
caso de la descripción nazi de los judíos o e l de gran parte del Una e esas d estudiantes mayontanamente
enseñé esta novela a un grupdo ed ta' ambientada la novela,
racismo estadounidense "pensante"-, se llega al extremo de pre- l · lugar on e es
blancos, en e mismo 1 , de nosotros nos hallábamos
sentar al grupo como totalmente subhumano, como alimañas, debimos reconocer que a .m¿o~a Dalton bien intencionada
insectos, incluso "parásitos", una actitud que no puede sobrevivir en la situación del personaJe ed ary pasió~ deseosa de saber
al conocimiento individual de uno o varios miembros de ese . t y carente e com , .
pero muy. I?noran e 1 d de "la frontera", pero sin la capacidad
grupo. Ello no significa que e n el contacto con un individuo no cómo se Vlvta del otro a o d seo La experiencia de leer y
podamos hallar maneras de deshumanizarlo con el pensamiento, o la voluntad de concretar ese e . . los lectores blancos ser
pero sí que el retrato deshumanizador es insoste nible, al me nos comentar la novela al men~s pe.rmited acir hábitos de "fantasía"
por un tiempo, cuando uno logra extender al individuo la acti- . d ignoranCia e mtro u
conscientes e su
que resultan cruciales . d I"berar seriamente sobre e 1
SI deseamos e I
tud literaria de la imaginació n compasiva. 11 7 Hay un momento
memorable en la película La lista de Schindler, en e l que el co-
tema racial. ... 1 dora" en los dos sentidos que
mandante del campo de concentración alemán sostiene la barbi- La novela de Wright es Ig~~ a bre la miseria y nos acerca
lla de su criada judía mientras ella lo mira aterrada y semidesnuda, he mencio nado: llama la. at~n~IOn so 1 mundo a través de los
y pregunta, desgarrado entre el dogma y e l deseo: "¿Es ésta la . . 'd 0 de el pnnCipio vemos e
cara de una rata?". al mdiVI uo. es . ue sufre desventajas abruma-
ojos de una persona en ~::c:~~uilinato, donde Bigger Thomas
La comprensión literaria, pues, promueve hábitos men tales doras. Entramos en un so "La luz que inundaba la
que conducen a la igualdad social en la medida en que contribu- d sus hermanos.
vive . con. , su matr rehay a un mno . - negro, de pie en un angosto
yen al desmantelamiento de los estereotipos en que se basa el habitaCion mos a d h' "118 Bigger visto a la luz
odio colectivo. Para este propósito, en principio, toda obra litera- d astros e Ierro. •
espacio entre os cam brosamente el sol "lamiendo
ria que posea las características que he comentado en el capítu- del sol -una imagen que evoWhca~om ya está en prisión. Como
lo 1 sería valiosa: al leer a Dickens adquirimos hábitos de "fantasía" · · d fensa" de Itman-, ,
una cnatura m e d en una situacion de de-
que luego podemos aplicar a o tros grupos, a unque los mismos ta está atrapa o .
la rata que pronto ma , ta de mantener la autoestima
no estén retratados en las novelas que hemos leído. Pero tam- V ' nto cuesta tra r
samparo. emos cua . . 'dad para cambiarnos de
bién es muy valioso extender esta comprensió n literaria buscando d no tenemos mUmi "
y el orden cuan o , . "conspiració n contra el pudor
experiencias literarias donde nos identifiquemos compasivamen- ropa, cuando nuesn:a pateucal uier momento por una rata que
te con miembros individuales de grupos marginados u o primidos puede ser interrumpida en cua ql ata arrinconada, contraataca
de nuestra sociedad, aprendiendo por un tiempo a ver el mundo 1 . o Vemos que a r , .
corretea por e pls · . de la relación de Bigger con
a través de sus ojos y reflexionando como espectadores sobre el fieramente y ello nos da ~na I:ag:~ presenciar el mundo por los
sentido de lo que hemos visto. Si uno de los aportes significativos el mundo que lo rodea. ~ su ~os ue sus esperanzas y temo-
de la novela a la racio nalidad pública es su descripción de la ojos de Bigger, como tesugos, ve . , q de sí mismo, están condi-
interacción entre aspiraciones humanas comunes y circunstan- res, sus deseos sexuales, su perce~ciOn
donados por la sordidez en que VIve.
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--- - - ---
) L S I'ICIA POETI( •.\
LOS POETAS COMO J UECES
No sólo sordidez. La fuerza predominante en la au to image n
de Bigger y en su vida emocional es la desigualdad racial y el odio. l ca ítulo 3 en relación con la delibera-
que he comentado en e p. al delincuente como a un
Se percibe a sí mismo e n imágenes tomadas de la denigración de . , d 1 . radas· es preciso ver .
CIOn e os JU .. . . Esta postura no determma
los blancos, se define como in d igno porque lo han defin ido así. Y, individuo con una his~or;a propia. e como sugieren Woodson y
como la rata, contraataca, valiéndose de la violencia para escapar ningún desenlace particu ar au~qu , asocia con la misericordia
de l desamparo y la vergüenza. La novela evita suscitar una compa- California contra Brown, a me~u o s~eben to mar en cuenta gran
l · Los jurados y JUeces . L
en ~sentencia.
sió n fác il que diría, a pesar de las diferencias de circunstancias,
h os de ellos de carácter técm co. os
que todos somos hermanos bajo la piel. Al lector blan co le cuesta cantidad de elementos: m~c 1 .d 1 del espectador juicioso deben
identificarse con Bigger; no sólo sus circunstancias externas, sino constreñimi~ntos propios_ ~ ~t~~ le ales específicos. Pero, au~­
tambié n sus emociones y deseos, son producto de factores sociales acatar ademas los requenmJe . g ( su grado de culpabih-
que el lector juzgue _cul~~~l~ a_ ~~ge~oJo lo demás igual, quizás
e históricos. Pero debajo de la compasió n fácil yace la posibilidad 8
de una comprensió n más profunda, una que d ice: He aquí un ser
humano que lo tie ne todo pa1·a llevar una vida productiva; no sólo
dad es ciertamen_te ~scu~ :1 ·i~e:n~r el castigo, viendo en qué
se incline a la r;usencordia d t p de circunstancias creadas por
las circunstancias ex ternas sino también el furor, el te mor y el medida su caracter es pro uc o
deseo están .disto rsionados po r el odio raci al y por su expresión 11 9 1 d
o tros. ., . bargo es que e mun o
institucional. La difere ncia que impide la identificación se con- Lo que muestr~ la n~ra~I~nh::a~:on s~s barreras institu-
donde realmente VIve Big~~d d acial con su alienación racial y
vierte en objeto prin cipal de nuestro interés.
Aquí la experie ncia del lecto r muestra claramente el papel cion ales y legales a la moVI I a s do a diferencia del de la
que desempeña la empatía e n la actividad del espectad o r juicio- el mutuo odio Y t~m?~-, e~_te ~un e~pática propia del lector
lectura, impide la mdiVI~~: ~:~~~a~ raciales de por medio. Ni
so. No podemos seguir la novela sin tratar de ver el mundo a
través de los ojos de Bigger. Al hacerlo asumimos hasta cierto de novelas cuando hay 1 e d n ver a los miembros de la
punto sus e mociones de furia y vergüe nza. Por otra parte, tam- ·1 naies blancos pue e
Bigger m os persa :J h 'storia propia que contar. La
bié n somos espectadores. Como espectadores reconocemos que 'ndividuos con una 1 p
alg unas de sus emociones no ~on apropiadas para su objeto,
otra raza como I . . . s ecli sala ide ntidad person al. ara
marca racial de los mdiVIduo P _ d d 'o" No puede verlos
como su vergüe nza ante su colo r de pie l, su trágica combinació n 1 bl s son una "montana e o 1 . . . .
Bigger, os anco . la erspectiva de una relación mdlVI-
de añoranza y temor por la fa mi lia blanca. Dichas emocio nes son por separado, y por Ciert~ ~ ta tanto miedo vergüenza y re-
absolutamente pla usibles en su situación , pero la novela muestra dual con Mary Dalton le 1e~ple~ de la violación y luego del
su cruel y arbitJ·ario fundamento social. Como espectadores, ello sentimiento, que llega ~ or eh e amiga de Bigger como
nos in duce a sentir una nueva gama de emociones: una profun- . 'd ' M Dalton mtenta acers
da piedad ante el trance de Bigger, pero también indig nació n .homiCJ
. .d 10. ary o d e una manera torpe y desatinada, pues .su per-
mdiVI uo, per . . 'd tá habitualmente oscurecida por
an te las estructuras racistas que lo han hecho como es. cepción de él como mdiVI u~_es e resenta apenas algo m ás
"En ese momento supo q ue nunca podría decir por qué ha- los estereotipos; para ella, ¡gger r p padres Resulta dudoso
bía matado. No porq ue no quisiera contarlo, sino porque al con- d. rebelarse contra sus .
que un me lO para 1 . , más personal salvo en
que hubiera SI o ~o , .
tarlo habría tenido que explicar su vida entera. " Como "espectador . .d sible una re aciOn ' . .
ado de racismo derrota el JUI-
juicioso" de la histo ria de Bigger, el lector - a diferencia de casi circunstancias muy_msohtas. Elle~ amistad y camaradería cons--
todos los personaj es- asiste a la explicació n de toda su vida y cio literario, y con el !a esper~z~one como la novela de Dickens,
llega a comprender la génesis de su carácter vio le nto. La novela tructiva. En este sentido, Natz~e d ' , misma Su más en érgica
sugiere que esta compre nsió n es esencial para la justa de termina- , . se recomien a a SI . .
habla de . , SI misma
ntra y sociedad
la . n orteame r·cana
I es que ni siqmera
ción del crime n y e l castigo de Bigger. Así, ad o pta la posició n acusaoon co ·ón
puede encontrar sus propios modos de percepo .
132
133
LOS POETAS COMO JUECES
JUSTICIA POETICA
- ----- . · · contar) Ver
La novela es célebre por los alegatos del abogado de Bigger, . d" .duos con sus proptas hlstonas que ·_
verlos como m IV1 una tonante montana de
quien, siguiendo a Fanon, ve la violencia como una reacción ersonas no como .
a los blancos como P ' Pero en las circunstancias
inevitable contra la opresión y tal vez como una forma valiosa de · · · de la esperanza. •
odio, es e 1 pnnCIP 10 erte también causa desespe-
autoafirmación. Pero la novela no termina en este tono, y nos 1
de Bigger, pronto a enfrentar a_mtu na' vida humana real y una
muestra que el abogado es tan sordo a la historia personal de ., ' 1 d scubre que exls e u
racwn, pues e e . d sabe que está a punto de per-
Bigger como muchos otros personajes blancos. La novela finaliza comunidad humanaJusto ~~an o b"én incluye el conocimiento
con el logro de la comprensión y la amistad. Durante su larga derlo todo. La desespera~~~ ::d;nado siguen intactas, que la
estancia en prisión, Bigger -conmovido por el valor y la decencia de que las fuerzas que lo tar ahora para nadie, que se reque-
de Jan, un joven comunista que tiene muchos motivos para odiar- esperanza no se p~ed~ co~cr~ 1 sociales que él ni puede
lo, pero que es el único que parece escucharlo como persona- rirán vastos cambiOS msutucwna es y realidad ara los demás.
comienza a pensar como lector de novelas. Es decir, comienza a imaginar para que la espe~:;.ta ~e~ u~;an" ante;de su "Adiós".
pensar en la profunda similitud de objetivos e inseguridades hu- Sus últimas pa~~bras son I e o a 1 acer~ cuando cerraron la
manas que puede existir en ambos lados de la barrera racial, "Oyó la vibraClon del acero contra e
aunque oculta por la distorsión social del carácter y el deseo. Al puerta con estrépito". edia de opresión social, la
final, en una I'epentina epifanía, es capaz de ver esta humanidad Atrapando al lector en esta trag ·uez cauteloso y neutro de
común: novela construye un lecto~ que es un J tral"ldad es diferente de
un JUeZ cuya n eu
Bigger Thomas, pero , de Whitman si bien, a
- ucho mas cerca ' .
Se preguntó si era posible que a fin de cuentas todos en el la de Wechsler Y ~sta m , 1" .t do or requerimientos insu-
mundo sintieran igual. ¿Los que lo odiaban tenían dentro de diferencia de Whitman, esta ~-~~ ~ d"pct"al El estigma del odio
sí lo mismo que Max había visto en él, lo mismo que había · d la funClon JU 1 ·
tucionales propiOS e d ecormación fundamental
inducido a Max a hacerle esas preguntas? ¿Y qué motivo po- - urge como una 1'
racial y la verg~enza s nidad humanas, y la lectura de la
día tener Max para ayudarlo? ¿Por qué Max se arriesgaría a de la personahdad y ladcoml~ . soci"al como condición nece-
enfrentar esa marejada de odio blanco para ayudarlo? Por . 1 · alda po Ittca y
novela exige a tgu s ciudadanos de ambos
primera vez en su vida había alcanzado una cima de senti- saria de la humanidad plena para 1o
mientos desde la cual podía otear para ver vagas relaciones lados de "la frontera".
con las que nunca había soñado. Si esa blanca y tonante
montaña de odio no era una montaña, sino gente, gente
como él y como Jan, entonces enfrentaba una gran esperan-
za que él jamás había concebido, y una desesperación cuyas la preocupaClon por la tgu
. .,
e: fi
t e el espectador literario Y
Para demostr~: que la as?Cl:~~o~ ores un fenómeno aislado,
a uno de los problemas
honduras no se atrevía a concebir ( . .. ) Se paró en medio de . , · plo que se re tere
introduClre otro ejem ' . os E M Forster
, t s de nuestros uemp . . .
la celda y trató de verse a sí mismo en relación con otros de igualdad II_las urgen ;14 la novela sólo se publicó en
hombres, algo que siempre había temido hacer, tan profun- escribió Maunce en 191_ , pero nos cuenta el autor, porque
damente manchada estaba su mente por el odio que otros le 1971. No se pudo pubhcar antes, fi l e 1" "La clave
h exuales con un ma le lZ.
tenían. trata de ~?s amantes i oh:~~era tenido un final infeliz, con u_n
es la fehCldad ( · · ·) S to suicida todo estan a
El odio racial es una mancha y una peste que impide ver a los d na cuerda o un pac '
joven co1gad o e u fí . d cct"o' n de menores. Pero los
demás como seres individuales con quienes se comparte una h rnogra 1a n1 se u ,
bien, pues no ay po consecuencia, hacen apologta
humanidad común. (Estas dos percepciones están asociadas, por- amantes se sale n con la suya y, en
que ver a los demás como plena e igualmente humanos supone del delito. 120

134 135
JUSTICIA POETICA --- --- -
común también es evidente. La imagen de la "barrera" evoca esa
La estrategia de Maurice consist "frontera" que separa al negro del blanco en el mundo de Bigger.
nista a un hombre de te d . he en escoger como protago-
. n enCias omosex 1 f En ambos casos hay una división en la sociedad, que marca a
SIVas, que no es "antinatural" d . ua es uertes y exclu-
~s ~era.
. e nmguna otra ma D h algunas personas como normales y buenas y a otras com o ver-
un. tedioso agente bursátil inglés de el e echo,
Imagmación
, mediocres . El 1 ~se
ector no Siente gra f . media, de talento., e
gonzosas y malas. En ambos casos tal división estigmatiza al gru-
po excluido de modos que se relacio n an con desigualdades
por el, pero su amabilidad b n ascmacwn
tía. La estructura emocion~lsude ul:n nat~ral despiertan simpa- sistemáticas: Maurice puede conservar un empleo, pero no pue-
lector ve a Maurice como n ove a, se basa e n que el de expresar abiertamente sus deseos sexuales; vive bajo el riesgo
- una persona comun y lue - continuo del litigio, y no puede mantener relaciones francas con
ano, que el trato que la soc¡"ed a d d a a sus deseos go ve,· ano a
t~rno de tiernas fantasías acerca de un " . , -:-que giran en sus amigos y compañeros de trabajo. En un sentido muy real, no
es un ciudadano igual a los demás. Clive, que decide abstenerse
conyuge- lo convierte en , . amigo tierno, casi un
un excentnco - · de la gratificación h o mosexual para entrar en un matrimonio
igualdad. Desde la lecc·, d , una victima de la des-
Ion e an atomía 1 1 insípido, no es igual, pues está obligado a llevar una vida esen-
alabanza casi bíblica que h ace e 1JOVe . en a P daya,1 donde la
n pro~ cialmente deshonesta en una cuestión de suma impo rtancia. La
dad de la h eterosexualid d .esor e a naturali-
" a provoca que e l JO e · última frase de la novela nos dice que Clive, habiéndose entera-
naturaleza"·y sus impul sos son vergonzo v dn rSienta que su
el epílogo donde Forster sos y eiormes, hasta do del amorío de Maurice con Alee, "regresó a la casa para
' nos recuerda que corregir las pruebas y elaborar un método para ocultar la verdad
homosexuales eran perse uid aun en 1971 los
timiento mutuo, la novel g os por act?s s~xuales con consen- a Anne". Forster señala que en todo caso Clive y Maurice están
nidad reducida a una s"at cu~~ta duna histona de común huma- más cerca de la igualdad gracias a las Yentajas de clase de las que
I uacwn e rep · - carece el amante de Maurice, que es de clase inferior. En la Gran
Esta desigualdad es Impuesta· po · · reswn
· , .temor y culpa ·
tifican a sí mismos co 1 r ~reJUICIOS sociales que se jus- Bretaña de 197 1, a menos que se despenalicen los actos homo-
religiosa Aq - · n un engu ate :J
qu e d enva· d e la tradición sexuales consensuales, "Clive, desde el estrado, seguirá senten-
· UI se m sta a los 1 t ciando al acusad o Alee. Maurice puede salir libre". De esa manera
como alg uien que podri' an ec ores a reconocer a Maurice
conocer alguie d se muestra que los prohlemas de desigualdad social están asocia-
son alarmantes n i peligrosos El . , n cuyos eseos no
quieren los heterosexuales L (were muchas de las cosas que dos con el tema central de la novela, la igualdad sexual.
que Maurice siente or ot~o os ectores observan que el d eseo La novela, como Native Son, como Tiempos difíciles, se refiere
tural" ·d p. s hombres es profundamente "n _ a sí misma. Una y otra vez los lectores notan que perciben a
ni controla. (El psiquiatra ue no ~ un n:!o do qu~ él no escoge
' surgi o a una tierna edad d a Maurice de una manera muy diferente a la de la gente q ue lo
da que se m ude a Francia, ~icien ~g.~a cu rarlo .le recomie n- rodea. Los am igos de Maurice se niegan a reconocer su d iferen-
negado a aceptar la naturaleza hu!o. •.?glaterra siempre se ha cia o, si la reconocen , lo evitan horrorizad os como si de pronto
rosexual la sociedad of a na ·) Para la persona he te- se hubiera convertido en un monstruo. No pueden permitirse
, rece respeto · · imag inar por un instante qué sentirían en su lugar. El lector q ue
diferente frustrac · - n .. Yprestigio; para la perso na
. ' 10 , verguenza y cont" 1. lo imagina es conscie nte de que él no es igual ni es un m o ns-
Chve, e l amigo de Ma . muo pe 1gro. Cuando
. unce, se casa con un · " truo. El lector, como espectador juicioso, es consciente -de un
vencwnes los recibiera . a muJer, bellas con-
de la barrera con las n, lmbientras que Maurice erraba más allá modo que está vedado a los personajes- del efecto alien ante de
' pa a ras equivo d 1 . los prejuicios sociales, del desamparo que crean . La novela de-
deseos equivocados e n el , ca as en os labios y los
Au nque en h co~azon, y los brazos llenos de aire" fiende la libertad sexual iguali taria al e nseüar el profundo valor
mue os sentidos 1 1 - ·
de Native Son -se ambient a nove a ~sta a gran distancia de esa libertad e n el florecim iento de Maurice y e n la frustra-
m edia, y sus personajes son are~nn:dnotrotegi.do mundo de clase ción de Clive , y reclu ta a los lectores como partidarios de esa
y no VIolentos-, su terreno
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136
JUSTICIA POETICA
LOS POETAS CO:.IO J CECES
igualdad al permitirles ver a M . -
sus seres queridos podrían s aunce como alguien que ellos o como fo tografías y cartas. Palmer afirmó que esa destrucció n de
er.
bie nes violaba su d e recho, otorgado por la Cuarta Enmienda,
contra inspeccio nes y confiscaciones inde bidas, y que la priva-
ción no autorizada d e propiedad a te ntaba contra los procedi-
Juicio poético mie ntos legítimos que exige la Decimocuarta Enmienda.* En un
dictam en redactad o po r el preside nte del tribunal supremo, Bur-
ger, la mayoría sostu vo que un con victo e n prisión n o tiene "una
La tesis de este libro esta' b. . . razonable expectativa de intimidad e n su celda que le garantice
. d Ien smtetlzad 1 .
Cia e confirmación de Ste h B a en a Cita de la audien- la pro tecció n de la Cuarta Enmienda contra inspecciones y con-
de este capítulo. La capa .dP den reyer que uso como epígrafe fiscaciones inde bidas" (398) , y que por tanto aun la modesta no-
CI a para ver 1 ·d
manera del novelista argu B a VI a de la gente a la ción d e que las inspeccio nes aleatorias deben respetar ciertos
la preparación de unJ·~ez Oybe. reyer, es parte importante de
el e· . VIamente no es 1 d .. lineamientos establecidos (como sostiene la Cámara de Apelacio-
Je, pero aun así es vital n· h . _ e to o, m siquiera nes) restringe excesivamente la autoridad carcelaria: "El recono-
P o r vemr· · tc a afirmaCion b
de- un juez que d. ta d co ra mayor relieve cimie nto d e los d e rec hos de privacidad a los prisioneros en sus
~e una gran destreza técnic: ene ser un sentimental, es dueño celdas no se puede conciliar con el concepto de e ncarcelamiento
Intelectual que emocional Ay to~o caso es considerado más y las necesidades y objetivos de las instituciones penales" (403).
· · un un JUez tan
sentimentalismo, pues, concede poco propenso al En cuanto a la destrucció n d elibe rada de bienes, no atenta con-
relevante para la imaginación jud .q~~ ~·lectura de novelas es tra el procedimie nto legal porque el estado provee "una signifi-
ente~der, el enfoque que Bre e/~a . ~.enfoque -como, a mi cativa compe nsación " (406).
enfatiza la necesidad de d . Y. _os~ueJa en su declaración- El juez Stevens Uunto con los jueces Bre nnan, Marshall y
. · omm10 tecmco ta
mtento e Imaginacio'n e . . nto como de senti- Blackmun ) consiente e n parte y disiente e n parte. Los disiden-
d b • InSISte tamb· •
e en estar continuamente infi d ten en que los segundos tes están d e acuerdo e n lo concern ie nte al procedimiento legal ,
mero. orma os Y contenidos por el pri-
pero sostienen que el razonamiento de la Corte acerca d e la
. . Para seguir ad 1 .
e ante necesttam . Cuarta Enmienda contie ne "graves d efectos" e "incoh ere ncias
diciales que manifiesten o 1 ?s ejemplos de sentencias ju-
internas" (412-41 3). Es incoherente porque la Corte concede la
escogido dos ejemplos positl~o as VIrtudes ?el juez literario. He posibilidad d e inspeccio nes maliciosas y acoso intencional de
vos y uno negativo.
los reos, di ciend o que ello "no puede ser to lerado por una
sociedad civilizada" ( 413, citando 404), pero sostiene que "por
H~on contra Palmer, Cone Su re maliciosas, destruc tivas o a rbitrarias que sean una inspección
[Dtctamen deijuez Stevens en d.~d m~ de los Estados Unidos, 1984
• ISI enc1aJ · de la celda y una confiscació n, no pueden constituir una inva-
sión inde bida de ninguna privacidad o interés posesorio que la
Esta causa fue iniciada por Palmer . sociedad esté dispuesta a reconocer com o razonable". Los disi-
sentencia por falsificación , incend .' un conVI.cto que cumplía una dentes expone n las implicacion es de esta incoherencia:
cos, contra Hudson un Io premedttado y asalto deban
' agente de r - -
~na vio.l~nta inspección de su celda~~ Icia que había realizado Medidos por las condiciones que p revalecen e n una sociedad
msrecciOn no tenía más finalidad . Palmer afirmaba que la libre, las posesiones y el leve residuo de privacidad de que
lo. 22 Aunque Hudson sost - que la de acosarlo o humiHar-
dispone un reo en su celda tienen ape nas un valor mínimo.
truyó intencionalmente efe;;Ia que buscaba contrabando, des-
Desde el punto d e vista del prisionero, sin embargo, ese tri-
os personales legítimos de Palmer
' vial residuo pued e marcar la diferencia entre la esclavitud y
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139
J USTICIA POETICA
LOS POETAS COMO JUECES
la humanidad ( ... ) Las cartas personales, las fotos de familia-
res, un recuerdo, un mazo de naipes, un juego, tal vez un Si ahora argumentáramos que los objeti-
aun a o~ios de. la Cor 1 te.- · pesan mas , q ue los¡·ntereses de Pal-
diario o un manual para iniciarse en un nuevo oficio, incluso vos instituCionales eglttmos dente· "Privar a los
una Biblia, hay diversos artículos baratos que pueden permi- , rgumento contun ·
mer, no resultana un a . 'd d o derechos posesorios
tir al reo mantenerse en contacto con una parte de su pasado . d 'duo de pnvaCI a .,
conVIctos de to o res¡ . 1 fines institucionales. Los SOCIO-
y encarar la posibilidad de un futuro mejor. ¿Todos estos es lisa y llanamente contrano a os . dos de todo sentido de la
artículos quedan sujetos a una inspección, confiscación o mu- los reos pnva ,
logos reconocen que I' mismos y por los demas
tilación irrestrictos por parte de un guardia posiblemente . . . l'd d · den el respeto por s . , .
hostil?" (413). mdiVIdua I a p!er . n mas , proc1Ives
. a la vio lencia haCia SI mis-
.
y e n consecuenc:I: so Aun ue Stevens cita varios estu.dws
m os o los de mas (420) · q ., n última instancia el
Ahora Stevens continúa con un argumento legal. Primero ldan esta conc1uswn , e
recientes que respalo insutuClona . . 1 debe pesar más que los dere-
distingue entre el interés de Palmer por sus bienes y su interés d
123 argumento e que . d ' has pruebas sociológicas para ser
posesorio. Aunque no admite la conclusión general de la Cor- chos de Palmer no reqUiere IC l h ho de que las normas caree-
te de que un prisionero no puede te ner ninguna expectativa de refutado. Queda refutado¡por e ~o:n de su propiedad. No pue-
privacidad en -sus papeles o efectos, está dispuesto a aceptarlo en ., a Palmer a posest .,
larias permtUan . . . d apropiación destruccwn
de haber necesidad msutuCI~na de finen como no contraban-
aras de la argumentación. Luego arguye que la Cuarta Enmienda 1 0

protege el interés posesorio de Palmer en la propiedad, citando , 1 reglas mismas e I .
de aruculos que as ., los prisioneros equivale a de-
definiciones de "inspección" y "confiscación" en casos anteriores. do: "Otorgar menos protecCion a . a medida de dignidad
· d recho a nmgun
Señala que la posesión del material destruido era totalmente clarar que no tiene~ e . foto ni una carta, nada queda-
legítima según la ley estatal, y por lo tanto la Corte se equivoca al humana o individualidad; m unad , . ' n arb¡'trarias excepto
llegar a la conclusión de que no podía tener intereses posesorios · ·' n estrucc10 '
ría exento de la apropiaciO y , el punto de vista que ha
legítimos en cuanto prisionero. Puntualiza que, en su tratamien- · Pero este es
las ropas reglamentanas. l reos son poco menos que
to de l reclamo de Palmer por cuestiones de procedimiento, la adoptado la Corte. Declara q~e o~e yo creía superada tiempo
Corte misma concede que el material destruido era "propiedad" bienes muebles, una perspectiva q
que entraba dentro de la cláusula de procedimiento legal, y ello atrás por la sociedad" (4281). flex¡'ones más generales. Ci-
supone que el reclamo de Palmer sobre el material está encua- . · con a gunas re ,
drado dentro de la legitimidad (415-416) .124 Stevens termma 1
d 1974 n el cua se asev ero' que los reos no estan
tando un caso e e , constitucionales, insiste en que
Los actos de Hudson, pues, constituyeron una "confiscación". del todo privados de las garanl ua~ un d eber especial de pro-
¿Era la confiscación "indebida"? Este problema sólo se puede . . 1 tr'buna es uenen
tradiciOnalmente os I l'd los marginados de cara a
resolver "sopesando la violación de garantías constitucionales teger los derechos de _Jos de~va I os y
contra los intereses institucionales que justifican esa conducta los reclamos más practicables.
controvertida" (417). Stevens arguye que no hay justificación
penal legítima para la apropiación de bienes. No se alega que la . cierto tienen la obligación especial de
Los tribunales, por , . . eros Los prisioneros son
p ropiedad fuera contrabando o planteara un riesgo para la se- d hos de los pnswn · .
proteger los erec. E 1 dos despreciados y temidos,
guridad institucional. Hudson ya la había examinado antes de los parias de la sociedad. xpu sal .d , de la vista del público,
tomarla y destruirla. No se ha sugerido ningún motivo para esa d merecidamente, exc UI os . 1 ..
a menu o . .. 'noria singular e msu ar ·
conducta, salvo el despecho. Como la Corte misma ha reconoci- los prisioneros constituyen una m¡ . d d de Palmer fue
do que el acoso intencional de los prisioneros no se puede tole- .ón de la prople a
En este caso, la destrucCI . d' . l tiene el deber constitucio-
rar e n una sociedad civilizada, la apropiación resulta indebida una apropiación; el. pod~r J~ IC!a
nal de determinar SI fue JUStificada o no ( ... )
140
141
LOS POETAS COMO JUECES
JUSTICIA POETICA
- . n su pequeña caverna sin
, d ia F1loctetes, co b
Al decir al reo que ningún aspecto de su individualidad hace Sofocles . e 1 par . h .da deformante que repugna a a
está amparado por las garantías constitucionales, ni siquiera so' 1 su taza rud•mentana, la 1 en
la foto de un hijo o una carta de la esposa, la Corte rompe todos los ciudadanos norma es. l"t rarl·os" son relevantes para
, "d t s "aspectos 1 e
con una tradició n ética que yo creía estaba consagrada para ;En que seno o. es o , . terés institucional cobra
._ ' stema que e 1 m
siempre en nuestra jurisprudencia ( 420). la causa? La mayona so l del prisionero y con esta argu-
. sob re los rec amos ' los mtereses
.
Precedenoa ., d' d · ta la humanl a
"d d del reo
'
y
En este dictamen mi mayor interés no se centra en los méri- mentac•on per la e VlS . bros de la sociedad que gozan
a otros m1em .
tos de su argumentación constitucional, sino en la relevancia de derechos que 1o unen S describe estos m tereses
, · · ales tevens
lo que podríamos den ominar los aspectos literarios de las consi- de garanuas consutuclond ·, "d mente su argum ento de que
aldan o VlVl a .
deraciones de Stevens en to rno de Palmer. Describamos tales comunes como resP . 1 ' timos que éstos fueron mva-
aspectos. El dictamen de Stevens no es emocional. Tampoco es Palmer tenía intereses posesonos degl ... , debida" Podría h aber
1 búsque a era m ·
retórico ni rebuscado, no es "literario" en el sentido de que nos didos, y que en este caso a . estos detalles precisos, pero
. · argumento sm d
impresione por su estilo. Sin embargo, parece encarnar algunos recumdo a 1 mismo 1 te el concepto genera1 e
d forma e ocuen
de los rasgos más importantes del "espectador juicioso" literario ellos nos recuerd an e . derech os y que no 1os
· d danos y u en en •
que he imaginado. Como Louisa Gradgrind frente a frente a la que los prisio neros son cm a d" Nótese que el dictame n de la
mo meros me lOS. . . . d
individualidad de un peón de Coketown, Stevens aborda la sin- odemos tratar co . . ntos generales, mslsuen o
P , d n estos senUmle . \"
gularidad y la individualidad del reo Palmer e imagina la signifi- mayona concuer a co_ . . d no debe tolerar inspecoones ma l-
cación de artículos triviales tales como cartas y fotos para su en que una sociedad ClVlhza a . , enes que infunden vida a
ta el caso con lmag ,
humanidad y su esperanza de una vida mejor. En vez de tratar al ciosas. Stevens presen b 1 s reflexiones de la m ayona, y
. ·da que falta a e n a .
prisionero como un mero cuerpo que se debe man ejar según estas ideas, una V1 bl ma de la coherenoa.
normas institucionales, lo trata como un ciudadano que goza de así aclara la hondura del pro e l"terarios del dictamen abor-
. . o los aspectos 1 . .
derechos y de una dignidad que suscita respeto. Puede entrar en Al m1smo uemp • . . H d Si podemos 1mag1nar
· , d 1 mahoa de u son .
la existencia de alguien a quien la sociedad teme y aborrece (con dan la cuesuon e a . ección -una fotografía, una
justicia), viendo los intereses y derechos del prisionero, y sus los artículos se~uestrado~ en es~e~~~ de que Palmer los poseía
circunstancias especiales, sin compartir plenamente sus emocio- carta-, e imag¡~ar no sol? t~r del interés que él debía tener en
nes y motivaciones. Mientras el dictamen de la mayoría no de- legítimament~ smo el carac . ad odem os valorar co~ mayor
mostraba interés por imaginar el legítimo interés del prisio nero esos frágiles Sl_gnos de h~~am~e ¡.;intrUsió n del guardia, .cu~
en su propiedad, Stevens imagina este interés d e una manera intensidad la mdole mahoosa , a ninguna finalidad msu-
., d fotografía no serna . ., La
que reconoce la diferencia entre el prisionero y los demás ciuda- destrUcc1on e una . . "dació n y la humlllaoon.
.bl salvo la mum1 · . ¡·
danos, pero también reconoce las preocupaciones humanas que tucional con ceb 1 e . . 1 y las inspecoones ma •-
, 1 el acoso mtenoona .. . ._
los unen , preocupación por la familia, por los recordatorios de mayona dec ara que sociedad ciVlhzada. Al 1mag¡
d n tolerar en una ·d d
su hogar, por el mejoramiento de sí mismo. Stevens obra como ciosas no se pue e .. , evens uede exponer con segun a
un espectador n eutro e imparcial; se cuida de indicar que su nar el caso con preclSlon, St pt precisamente sobre eso. El
d esta causa tra a
razonamiento no es ad hoc ni busca un resultado po lítico inme- el argumento e que argumento sin los elemen-
, h ber expuesto su
diato. Más aún , gen eraliza acerca de los reos, enfatizando el ca- juez Stevens pod na a . , tales elementos refuerzan su
rácter representativo de este caso y así el carácter universal de su tos que he llama~o "lite~~no:;aP~~~ebida y constituía un acoso
juicio. De esta manera su d ictamen se vincula de m odo estrecho, idea de que la mspecclOn l ue la m ayoría h abía juzgado
. · tal como e q
literariamente hablando, con las estrategias generalizadoras del intencional y m allClOSO
antiguo coro trágico: uno podría compararlo con el retrato que into lerable.
143
142
JUSTICIA POETICA
LOS POETAS COMO JU ECES
La reflexión general con que conclu e Steven
modo de imaginar la dignidad y la humfnidad de: ::o
b~aflen _su el principio del dictamen, Posner señala que los abogados de
na que, en general, la Constitución se in terpone entr~
h umanos y los proced · · .
l:s
exiO-
seres
Carr, temiendo que la pauta del erro r positivo hiciera improba-
ble ese resultado, intentaron persuadir al tribunal de que había
1 l"b Imientos Institucionales desmedidos
as I ertades amparadas por la Cu E . , que existido un error legal en el dictamen del tribunal de distrito.

~~e :~::i,'~~e;~d~~t~n~; 1
: i:{i::'ón~::':~~u~~;~~ ~~'";~¡~~~
5
Posner no halló ningún error legal, pero sí halló errores en los
datos. La pauta del error positivo "nos exige a los jueces de
pr~~ión del . razonamiento constitu~~:~r~~~d:~Jst:t:~~o7- apelación que distingamos, por una parte, entre la situación en
rem a, por eJemplo, con el enfo ue - . n e que creemos que, de haber sido los que examiná bamos los datos,
acuerdo con el cual estas libertad~ econom~c? de Posner, de habríamos decidido la causa de otra manera y, por la otra, la
tión relativa 125 El m· p s se converunan en una cues- situación en que estamos firmemente convencidos de que ha-
. Ismo osner ha conced'd .
que las libertades am d I o recientemente bríamos obrado así". De este modo, Posner anuncia desde el
explicar del todo en ~~r~~~~~r ~: C~ns~itu~~~n n? se pueden principio (refiriéndose a una pauta habitual ) que su dictamen se
defiende el m odo más trad · . ~nomJco. El JUez Stevens basa en esta clase de convicción firme. Su explicación de los
caso se a o - . ICio na1 e encarar las libertades; el hechos ahora debe respaldar ese juicio.
libertade~ /na;~ s~ _capacidad p~r~ ;er y describir el valo r de las En este caso, cuando hablamos de "hechos", de bemos te ner
mana. es Ion y su asoCJaciOn con la individualidad hu-
presente que se trata de meros "hech os" en el sentido de que son
distintos de los valores y la evaluación. No h ay disenso en cuanto
a los episodios que sucediero n en el taller de hojalatería. Hay
disenso en cuanto a su sentido humano : en qué medida eran
~ary J Carr contra la Allison Gas Turbine Division de la G l intimidatorios, cuán ad versos eran para el clima en que trabaj aba
motors Cr»>h t" e- en era
:·r~ra ton, amara d e Apelacio nes de Estados Unid Carr. Los h echos relevan tes, pues, son hechos humanos de la
p a_ra e l Sepumo Circuito 26 d e julio de 1994 os clase que el juez literario está bien dotado para indagar. Posner
(Dtctam en de Richard Posner]
enfrentaba dos preguntas: "si la demandante fue, a causa de su
sexo, sometida a una conducta hostil, intimidato ria o degradan-
Mary Carr fue la primera mu ·er b ., te, verbal o no verbal, al extremo de afectar ad versamente las
tería de la divisio'n de t b" ~ dque tra aJo e n el taller de hoj ala- condiciones en que trabajaba", y "si, en tal caso, la reacción o
planta de lnd· D ur m as . e gas de Genera1 Mo tors, en su falta de reacción del demandado de cara a la conducta de sus
de sus com ~~~;~s ~;ame c~nco años _enfrentó el acoso sex ual empleados fue negligente" (1009). (Una tercera pregun ta, plan-
esos cinco ~os se . ~rabaJo masculmos. Durante cuatro de teada por el juez de distrito, "si era un acoso indeseado", es
de 'd' , 1 . ~~eJO e n vano ante el supervisor. En 1989
desechada por Posner com o inexistente: "Un 'acoso sexual de-
~n~bil~ ~~: ~~:~~~~oc:~~r:a~:~;~lto insopor~~le y ren unció: seado' es un oxímoro" [1008]). En tendemos que la resolución
Indemnizaciones. El juez de distrito ~otors, exJgi~ndo pagos e de estas interrogantes acerca de los "hechos" requiere de una
favor de General Mot arry J. McKinney falló a buena dosis de "fantasía". Nótese que la relevancia de estas pre-
ors, aceptando el a
presunto acoso se limitaba . . . rgumento de que el guntas está d ictada por el T ítulo VII y n o por la imaginació n
el ámbito laboral y que G a mlsiMnuaciOnes sexuales com unes en febril de Posner. * Si no hubiera existido una ley que lo autoriza-
e nera otors no p 0 d ' . d'
la apelación, el tribunal fa ll ' f: d Ia 1mpe 1rlas. En ra a indagar datos humanos de esta índole, no habría tenido
o a avor e Mary Carr 127
El caso es relativamente inusitado .. fundamento para nada de lo que sigue. Por otra parte, el Título
tribunal impugnó los datos d ' en el_sentido de que el VII, tal como está redactado, necesita claramente del suplemen-
aporta os por el JUez de distrito. En
to del juez, que debe verificar los datos humanos de ese tipo.
144
145
JUSTICIA POETICA LOS POETAS COMO JUECES

. !ras exponer su opinión sobre la cuestión técnica de Ja con- orinaban desde el techp del taller en su presencia, y ella
VICCion firme, y habiendo planteado las preguntas que se deben oyó que uno acusaba a un empleado negro que era menos
hacer en cuanto a los hechos, Posner cuenta la historia de Mary hostil a Carr de estar detrás "de ese coño blanco, por eso
Carr: quieres a una mujer aquí, porque quieres un poco de eso".
Esto ocasionó varios comentarios racistas y bromas de natu-
Mary Carr operaba un taladro en la división de turbinas de raleza racial contra ese ho mbre, único empleado negro en-
~as de_GM cuando, ~~ -~gasto de 1984, ingresó como opera- tre los hojalateros. Un comentario que se o ía con frecuencia
na c~hficada d~ la diVISIOn como aprendiz de hojalatera. Era en el taller era: "Nunca me retiraré del puesto de hojalatero
I_a pnmera muJer que traba~aba en ese taller, y a sus campa- porque le allanaría el camino a un negro o a una mujer".
neros no les agradaba trabaJar con una mujer. Todos Jos días Otro compañero de Carr le arrojó un cigarrillo encendido
~acían coment~rios despectivos de índole sexual (tales como (l 009-1 o1o) .
n_o voy a trabaJar con una zorra"), y continuamente la deno-
~nnab.~n" en su pres~nc~~ con términos tales como "puta", Carr se quejó ante su supervisor,Jim Routh ,
zorra '. trasero p~r~1do ; le pintaron "zorra" en su caja de
h~rram1entas_y le h1c1eron varias bromas de tipo sexual, como en vano. El atestiguó que, aunque algunas de esas declaraciones
pmtarle la CaJa de herramientas de rosa y (sin conocimiento ofensivas se hicieron en su presencia, como no era una mujer
de ella) rasgarle_ el fondillo de sus delantales de trab~o. Le no sabía si una mujer consideraría ofensivas las declaracio-
adornab~n I_a caJa de herramientas y la zona de trabajo con nes. Estaba tan perplejo que al oír las declaraciones reía entre
letreros, 1magenes Y rayados de carácter sexual ofensivo, le dientes y mordía la pipa con más fuerza (1010).
r
ocultaban robaban sus herramientas, le escondían la caja
de herramientas, colgaban fotos de mujeres desnudas en el Esta descripción es muy directa en cierto sentido, pero mani-
taller Y se quedaban en paños menores delante de ella cuan- fiesta considerables selectividad y destreza literarias. Posner se
do se cambiab~n de ropa. Uno de ellos le puso una tarjeta sitúa cerca de la escena, cuenta los hechos con más detalles de
obscena
· d del D1a. de San Valentín ' dirü:rida
o-
a "Zorra", en 1a los estrictamente necesarios. Pero adopta la posició n de un ob-
CaJa e herram~entas. La tarjeta muestra a un hombre que servador juicioso cuya actitud hacia la conducta de los operarios
lleva a una muJer desnuda cabeza abajo y el texto explica varones es muy crítica. El uso sardónico de expresiones como
que el _ho~bre al fin ha descubierto por qué una mujer tiene "adornaban" y "el texto explica", su insistencia en el carácter
dos onfiCJ?s: para poder llevarla como una caja de cerveza. ofensivo y amenazador de la conducta de los operarios hacia
U~ operarw llamado Beckham exhibió el pene dos veces. La Carr, y sobre todo su vívido y saúrico retrato de Routh ("estaba
pnmera vez, ~uran te una discusión donde Carr le dijo que la tan perplejo ") nos revela que él ve más allá de la argumentación
puer_ta de _sahda "se mecía hacia ambos lados", sugiriéndole (utilizada por General Motors) de que se trataba simplemente
qu~ el podía marcharse tanto como ella, el hombre re plicó que de bromas o travesuras en las que participaban operarios de
tema algo que "se mecía", y le hizo una demostració n. La ambos sexos. Se sitúa como alguien que (a diferencia de Ro uth)
segunda_vez, otro operario apostó a Beckham 5 dó lares a que puede imaginar el probable impacto de dicha conducta en una
no sacana el pene. Perdió la a puesta, aunque n o está claro si mujer.
C~ es~ba frente a Beckham o detrás de él. y fue Beckham Posner en cara luego los efectos de esta situación, abordando
qUJen du~ a Carr, en otra ocasión, que si él se caía desde una el argumento del juez de distrito según el cual la conducta de los
a~~ur~ pehgrosa en el taller ella tendría que hacerle respira- operarios no constituía acoso, pues el lenguaje ofe nsivo es co-
Clan boca a verga" para resucitarlo. Los compañeros de Carr mún en el ámbito laboral y los empleadores no tie ne n la obliga-

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_ _ __ _ _ _ _ _ ______:!.J tJSTICIA POETICA LOS POETAS COMO JUF.CES
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ción legal de purificar ~ste lenguaJe sólo porque algunas perso- Ahora Posner aborda e l argumento del juez de distrito según
nas lo e?cuen~an ofensivo. Debemos insistir, argumenta Posner, el cual esta conducta, aunque fuera acoso, no era rechazada por
en la diferencia entre lo "meramente vulgar y medianamente Carr, quien también usaba palabras de carácter ~bsceno, qui~n
ofensivo" y lo "profundamente ofensivo y el acoso sexual". Inten- una vez apoyó la mano en el muslo de un compa~e ro d e tra?a~o
ta exponer esta distinción teniendo en cue nta la situación de y quien, "cuando le mostraron una foto pornográfica y le pidie-
Carr: ro n que señalara el clítoris, accedió". En síntesis, ella provocaba
esa mala conducta, porque no se comportaba "como una dama",
Por lo pronto, las palabras y actos que ella denuncia estaban por usar los términos del juez de distrito. Posner comenta:
a .d.if~rencia de lo que puede haber sucedido en (otra causa]:
dtngidos contra ella, y es mucho más incómodo ser blanco Aunque no nos preguntemos por qué el no portarse "como
de palabras y conductas o fensivas que ser un mero observa- una dama" d e bería suscitar una reacción hostil y acosadora
dor. Patricia J. Williams, The Alchemy of Race and Rights, Diary en vez d e una respuesta vulgar, y aunque desechemos (a
of a .Law Professor, 129 (1991). Por lo pronto, manchar la pesar de su plausibilidad ) el testimonio de Carr según el cual
propiedad de una persona (aunque sólo le pertenezca para ella hablaba y actuaba así en un esfuerzo por ser "como los
usarla en el trabajo) y mutilar sus ropas (aunque sólo le muchac hos", sus palabras y su conducta no pueden compa-
pertenezcan para estar en el trabajo) son afrentas más omi- rarse con las de los hombres ni usarse para justificar la con-
nosas y agresivas que las meras palabras (1010). ducta de sus compañeros ni exonerar al empleador ( ... ) Se
debe tener en cuenta la asimetría de las posiciones. Ella era
Aquí vemos el uso de la empatía en relación con la evalua- una muje r; había muc hos hombres. Su uso de pa!abras obs-
d~~ juiciosa. ~esulta interesante que Posner, conocido por no cenas no po día ser profundamente amenazador, m el acto de
ut1hzar tantas Citas y notas al pie como la mayoría de los jueces, y apoyar la mano en el muslo de un c.ompañ~ro de trabajo
que es personalmente responsable de las citas en sus dictáme- podía ser intimidatorio, y no fue ella qmen llevo la ~oto pomc:
nes,128 cite. la obra de la académica Patricia Williams sobre pro- gráfica a la "lección de anatomía". Nos cuesta imagmar una SI-
blemas raCial.es como fuente de sus conclusiones en este párrafo. tuación donde obreros de fábrica acosen sexualmente a una
Parece sugenr 9~e su evaluación global del contencioso requiere muje r solitaria en defen sa propia, por así deci~~o, pero así es
de la .co.mparaciOn c?n narraciones de otras personas en posicio- como General Motors caracteriza lo que suced10 ( 1011 ).
nes similares de des1gualdad social. (La relación entre el acoso
sexual Y racial ya queda establecida cuando se describe el modo Este sereno párrafo está totalmente desprovisto de sen sible-
en qu~ l.os operarios trataban al compañero negro que se negaba ría. Posne r no se refriega las manos ni estalla emocionalmente
a parti~I~ar del to?o en la campaña contra Carr.) Tal vez no como si estuviera liado personalme nte en la situación. En todo
fuera factl ~ru:a _u~ JUez en l.a p~sición de Posner decidir, a partir sentido es el espectador juicioso. Pe ro parece cumplir con el
de su propio JUICIO y expenencia, si la intimidación denunciada concepto de Smith de ese papel cuasiliterar~o. S~ verifica~ión ,. ~n
por Car:_se basaba razonablemente en datos objetivos. Parte de efecto , acude a la "fantasía": tratemos de Imagmar la s1tuac10n
su soluCion fue tener en cuenta otras historias de acoso. Encara- como la d escribe n los otros o pe rarios, donde Carr es tan amena-
da como un recurso literario deliberado, la referencia a Williams zadora para ellos como ellos para él, y nos r~sulta.rá imposibl~ .
muestra la determinación d e aproximarse a la experiencia de las (Nótese que "imaginar" está destacado. ) Pero 1magme~os 1~ asi-
personas que se hallan en posiciones de desigualdad como si metría d e la situación tal como era, imaginemos el a1slam1ento
f~_era un factor relevante para la resolución correcta de la cues- de Carr, la falta de apoyo del supervisor, y llegaremos a la con-
tton legal. clusión d e que ella era víctima de una campaña de acoso de gran

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JUSTI CIA POETICA
LOS POETAS COMO JUECES

duració n e intensidad. (Comentando la dificultosa situación per- !ación de sus buques de guerra. General Motors tendría que
son~l de Ca:r en el siguiente párrafo -el hijo adoptivo de esta haber logrado integrar una mujer a un taller de hojalatería.
mu~er fue ejecutado por homicidio-, Posner aprovecha la opor- Se revierte la sentencia con instrucciones de fallar a favor
tumdad para mencionar que "uno de los encantadores comentarios de la demandante (pues ningún otro resultado sería cohe-
q ue_ le ha bía hecho Beckham, el compañero de trabajo que se rente con el expediente) y proceder a una determinación de
habta desn~~ado ante ella, era que con gusto pagaría la cuenta la compensación a la cual tiene derecho (1012-1013).
de la electrtcidad consumida en la ejecució n ".)
¿General Motors actuó de manera indebida? Posner argu- Posner llega a la conclusió n con una apelación directa a la
ment~ que de~os~ó. negligencia, a pesar de que la compañía imaginación y la reacción de una "persona razonable", una pa~ta
afirmo haber stdo VICtima de una "conspiració n de silencio entre tradicional del derecho consuetudinario, estrecham en te relaCio-
los hojalateros", una frase que no deja dudas al lector sobre la nada con la norma del espectador juicioso de Smith. Muestra en
reacción crítica de Posner. Su conclusión: "La imagen de una su prosa la fundamentada indignación y el desprecio que dicho
poderosa empresa como General Motors inerme ante hojalate- espectador siente ante la conducta de la General ~otors. En
ros mal hablados nos resulta totalmente inverosímil ". Una vez términos lite rarios, el párrafo parece hacer referencia a los re-
más, el recurso· a la imaginación suscita la respuesta irónica del cursos y e mociones tradicionales del género ?e la sátir_a, se~ en
e_spec~dor juicioso. Posner comenta después, en relación con la su antigua forma romana Quvenal) o en un ejemplo mas reo_en-
SituaciOn de Carr, que para obtener una indemnización ella sólo te como la obra de Swift. (Quizá la emoción que procura suscitar
de be demostrar "que la discriminación a que fue sometida era la prosa de Posner sea la saeva indignatio que se menciona en el
tan grave como para inducir a una persona razonable a renun- epitafio de Swift.) Denuncia la pretendida impotencia ~e la com-
c~ar", una pauta que incorpora las reacciones del espectador jui- pañía y expresa su opinión de ésta y de sus operanos en ese
cioso a la resolución del caso.
metafórico "se los refregaran en la cara", comparando la empre-
Ahora llegamos a la conclusión de Posner: sa con un perro incontinente al que h ay que frotarle el hocico
con sus propios excrementos. La frase que comienza con "l~s
Resulta difícil para un empleador desentrañar acusaciones medidas de investigación " expresa indignación con la eficacia
Y co~traacusacione~ de acoso sexual entre empleados en retórica de un trío de condena ascendiente; la siguiente frase
confhcto, pero aqm tenemos una situación donde durante utiliza el par alelo "logrado integrar" para señalar el contraste
años _u na d e las _mayores empresas del país fue incapaz de entre el logro de la Armada y la negligencia de General Motors ..
reacciOnar efe~ t~v~mente contra una n o toria campaña de Posner se sitúa cuidadosamente como j uez y espectador, dis-
acoso sexual dmgtda contra una m ujer. Ninguna persona tanciado y neutral de la manera apropiada. Pero la imaginaci~n y
razonable podría imaginar que General Motors era impo- una emoción también apropiada son cruciales en su razonamien-
tente de veras, que hizo todo lo que razonablem ente podía to. Su indignación no es caprichosa: se basa e n los hechos, y él
hacer. Es evidente que la empresa (o por lo menos la divi- puede hacerla sentir al lector en su versión de esos hechos. ~u
sión de turbin as d e gas de la empresa) no estaba preparada dictamen logra lo que la buena sátira al estilo de Juven~ o Swift:
para enfrentar pro blemas de acoso sexual n i siquiera cuan- inspira indignación por su incisivo retrato de la venahdad y la
do se los refregaran _e_n la cara, y también que era incapaz crueldad humanas. Aquí, como en el dictamen de Stevens, el enfo-
de ofrecer una solucton. Las m edidas de investigación fue- que literario está estrechamente relacio~ado con la a~ención com-
ro n ?esganadas; las medidas disciplinarias, inexistentes; las pasiva al trance de personas que son socialmente ~estguales y, por
m edidas correctivas, superficiales. La Armada de los Esta- eso, en cierta medida impotentes. Posner llama reiteradamente la
d os Unidos ha logrado integrar muchas mujeres a la tripu- atención sobre este aspecto de su pensamiento, y sobre su relevan-

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JUSTICIA POETIC..A LOS POETAS COMO JUECES

cia al abordar la cuestión de la intimidación y la hostilidad. Escri- constituía un derecho de privacidad implícito en causas anterio-
be: "Se debe tener en cuenta la asimetría de las posiciones". res relacionadas con la Decimocuarta Enmienda. La Corte señala
que la categoría de los derechos en cuesti~n ~~ id~n.tifica con
"aquellas libertades fundamentales que estan tmphCltas en el
Bowers contra Hardwick, Corte Suprema de los Estados Unidos concepto de libertad ordenada' [y aquellas que están] 'profunda-
1986. , mente arraigadas en la historia y las tradiciones de este país". Es
[Dictámenes de los jueces White y Burger] importante señalar estas restricciones en el resultado y el razona-
miento de la causa. Toda compasión o imaginación ejercida por
T_ant? el caso como los dictáme nes son famosos, así que resumí- cualquier dictamen será vana a menos que esclarezca la asocia-
re mas que en los otros casos. 129 Michael Hardwick estaba en un ción entre este caso y ciertos precedentes relevantes, o nos ayude
dormitorio de su apartamento prac ticando una fetación a otro a decidir si hay concordancia entre esta causa y otras anteriores
hombre; un agente de policía e ntró al apartamento para cumplir respecto de una o ambas descripciones generales.
con u?a orden de arresto contra Hardwick por beber en público: En cuanto a los precede ntes, el juez White reseña causas
arresto a l?s dos hombres por infringir la ley de su estado contra anteriores y encuentra que
la sod?m1a. I:.uego, ambos fueron liberados sin acusaciones.
HardWJck entabló un pleito para invalidar la ley. La ley misma ninguno de los derechos enunciados en esas causas ~uar.da la
es~aba formulada en términos d e actos sexuales, y definía la sodo- menor semejanza con este presunto derecho constituciOnal
mla como sexo oral o anal. Como sucede con muchos estatutos d e los homosexuales a participar en actos de sodomía que se
sobre la s~domía, la ofensa no se restringía a los homosexuales, y menciona en esta causa. No se ha demostrado ninguna rela-
una pareJa heterosexual, 'John y Mary Doe", se sumó al pleito, ción entre la familia, el matrimonio o la procreación, por
a~n~ue su causa no llegó a la Corte Suprema. El tribunal de una parte, y la actividad homosexual por la otra ( ... ) más
?'stnt~ declaró q~e "~o habían sufrido ni estaban en peligro aún, toda pretensión de que estas causas representen 1~ pro-
mmed1ato ~.e sufn~ nmgún perjuic~o directo por la aplicación posición de que cualquier clase de cond~cta. sexual pnva~a
del estatuto . La Camara de ApelaciOnes confirmó el dictamen entre adultos que la consienten esté constituCionalmente ats-
del tribunal d e distrito, desechando el reclamo de esa pareja por lada de la prohibición estatal es insostenible (190-199).
falta de mérito · 130 As'1, e 1 exped'le nte VIrtualmente
· reconocía que
el estatuto no se aplicaría a los heterosexuales. Ello ciertamente ofrece una lectura plausible de las causas de
..Los dictámenes mayoritario y afirmativo de este caso se han privacidad. Es verdad que Griswold se centra en la decisió~ priva-
cntlcado con frecuencia y desde muchos puntos de vista. Al eva- da e n el contexto de la relación marital, con referencta a las
luar los aspectos literarios de estos dictámenes, debemos tener decisiones sobre maternidad. Aunque Eisenstadt extiende este de-
claro que se trata ante todo d e un problema de procedimiento, recho a los individuos solteros, y así reconoce un derecho de
com? de hecho se argumentó. Conviene preguntar, pues, en qué decisión privada para los individuos y no para las parejas, aún.. se
medtda los aspectos de la imaginación literaria serían relevantes centra en decisiones relacionadas con el acto de tener un hiJO.
P.~ra pres~nta.r este caso o uno similar como un caso de protec- Lo mismo sucede en Roe contra Wade. En Eisenstadt la mayoría
~ton •guahtana (una argumentación sugerida e n el disenso del sostie ne que si "el derecho de privacidad signific~ algo, es el
JUez Blackmun, y en recientes trabajos judiciales sobre el tema). derecho del individuo, casado o soltero, a estar hbre de una
El problema que la Corte debía resolver, puesto que el caso se intrusión gubernamental indeseada en asuntos ~';~~ afectan tan
pres~ntaba como un problema de legitimidad del procedimiento, fundamentalmente a una persona como la declSlon de engen-
era SI el presunto derecho a la sodomía homosexual con consenso drar o tener un hijo". Esta formulación sugiere que podría haber

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J l:Sl iUA POETICA LOS POETAS COMO J UECES

otros derechos fundame ntales que afecten a la persona en este ción entre la aparien cia perso nal y la integridad y la identidad
campo. Pero no se me ncionan o tros derechos, y como Eisenstadt personal, y de todos ellos con el derecho a la intimi_d ad. Sin
era un caso de pro tecció n igualitaria, su argumentació n central duda el caso de Hardwick, además de su m ayor apremio huma-
g iró en to rno a que los derechos de contraconcepción de las no estaba much o más cerca de los precedentes e implicaba un
personas casadas pertenecen igualmente a las personas solteras. de~echo que estaba más plausiblem ente re~acionado con ellos.
El paso que va de Eisenstadt y Roe al reconocimiento del derecho Si pasarnos a la siguiente pregunta, si el presunto derech o
de los adultos a participar e n la conducta sexual de su elecció n concuerda con una 0 ambas descripcio nes generales r~levantes,
no es largo, pero debemos conceder que aún no se había dado.131 de nuevo encon tram os un enfoque distante y no narrativo, tanto
¿Cuál podría ser la relevancia de la imaginació n literaria en la en el dictamen d e la mayoría como en el afirmativo. "La pros-
de terminación de dar este paso? Lo que hallarnos en las causas cripció n de esa conducta tiene antiguas raíces", escribe la may~
anteriores es una consideració n del modo en que los derechos ría desech ando la idea de que el derecho a cometer sodo mia
reconocidos brindan libertades de opción personal en cuestiones ho~osexual esté "implícito en el concepto de libertad ordenada"
íntimas que afectan fundamentalmente a una perso na. Dada la 0
"profundamente arraigad o en la histo ria y ~adiciones de este
vaguedad del alcance de esta protecció n, cabe esperar que una ' s" El dictamen afirmativo de Burger, presidente d e la Corte,
pai . . . d " .d
inspecció n exhaustiva de la cuestió n implícita en Bowers derive en es aún más severo. Burger declara que "las decis10nes m IVl u~-
una atenta consideración del carácter del derecho reclamado por les relacionadas con la conducta ho mosexual han esta~~ ~om:_ti­
Hardwick. El dictamen de la mayoría sostiene una altiva distancia das a la interve nción estatal en toda la histo ria de la clVlhzaCI? n
respecto de los datos de la situació n de Michael Hardwick.l32 El ·d tal"· Señala que "Blackstone describió 'el nefasto
O CCl en , f dehto
d •
lenguaj e distante ("el presunto derecho constitucional de los ho- contra natura, como una ofensa de 'malignidad mas . ~ro un a
mosexuales a participar e n actos de sodo mía") expresa una negati- que la violación, un acto aborrecible ';uy~ sola _menCI_on es una
va a pensar en el modo en que dicho tema afecta la personalidad vergüenza para la naturaleza humana y un cnmen mn_ombra-
de Hardwick, e incluso parece expresar una actitud sard ónica acerca ble'( ... ) Sostener que el acto de sodomía homosexual ~sta _prote­
de la sugerencia de que dicho derecho merezca pro tección. El gido com o derecho fundame ntal sería ~esechar milen!os de
d ictame n sugiere un marcado esfuerzo por mantener la historia e nseñ anza moral". La severidad del le nguaJe de Burger, asi como
humana a distancia, para no describir los hechos corno si le hubie- su larga enumeración d e condenas h istóricas, sirve para_ que la
ran sucedido a alguie n que uno pod ría ser o conocer. Un examen Corte y el lecto r se distancien aún más de la perspectiva Y. ~a
más empático de la situación de alguien cuya cond ucta sexual es historia de Mich ael H ardwick, un ser humano q ue ~rocura VIVIr
ilegal quizá no habría cambiado el juicio en cuanto a la lectura de una vida plena y humana. Se n os insta a ver a HardWick co~o un
los precedentes, pero habría ale ntado una reflexió n cabal acerca delincuente peligroso, similar al vio lador , y nada nos dice lo
de la cuestión del alcance del derecho a la intimidad, que no con trario en la exposición de los hechos. .
parece ha berse dad o aquí, por la rapidez con que se desechó la Esta estrategia de distanciamiento se asoCia con el h:_cho de
petició n de Hardwick. q ue no hallamos en los d ictám e nes nin~na argumentac~on rela-
Incluso pode mos notar que la relació n de este caso con pro- cionada con la decisiva cuestió n del mvel de generahdad. Es
blemas fun damentales de la persona recibe m enos comen tarios obvio que, descrito en u n nivel específico como "dere~h.o a co-
de los que generó un caso mucho más trivial (po r lo men os en el meter sod omía hom osexual", aquel derecho no e~ tra~I~lOnal, Y
dictam e n diside nte). En Kelley contra j ohnson , el problema resid ía que tradicionalmente no se ha considerad o como 1mphC1tO en el
e n un reglam ento del de partamento de po licía que limi taba la concepto de libertad orde nada. Po r o tra parte , si el derecho en
lo ngitud del cabello de los agentes. 133 Ello ocasio nó una sustan- cu estio n se en tendiera en forma general, com~ el derecho de
cial deliberació n (po r parte de los disidentes) acerca de la reJa- determinar el rumbo de nuestra vida sexual siempre que no

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J USTICIA POETICA LOS PO ETAS COMO J UEC ES

causemos dañ? a otros .. al menos podría argumentarse que tal el cual definir los derechos relevantes era el nivel más específico,
derecho quedo reconoCldo en varios casos anteriores, por ejem- y que las tradiciones legales angloameri~~nas tod~vía no to_lera-
plo en los relacionados con el derecho a casarse con la persona rían la clasificación del derecho en cuesuon, defimdo especifica-
de nuestra elección. Los disidentes argumentan así, asociando mente como "implícito en el concepto de libertad ordenada" o
las ley~s de sodomía con las leyes que prohibían el mestizaje: éste "profundamente arraigado en la historia y tradiciones , de este
-descnto concretamente como "matrimonio con una persona de país". Pero la compre nsión del modo en que en otra~ epocas y
o.~a .~aza", no como "matrimonio con la persona de nuestra elec- lugares se han encarado conduc~ similares h~bría bnnda~o un
Cion - no era por supuesto un derecho fundamental tradicional- necesario fundamento para considerar la posible relevancia de
~en~e reconocido, pero una descripción ge neral lo habría un nivel de descripción más general. Este mismo proceso habría
I~ph~ado. Pero en este caso no se hace ningún intento por progresado bastante si se hubiera examinado empáticamente lo
discutir este asunto vital, tan evidente le parece a la mayoría que que había en juego para Hardwick. ~icho examen -del que ha-
el sexo homosexual no se relaciona con los intereses d e la liber- llamos un vívido ejemplo en el Maunce de Forster-, aunque n~ la
tad en el campo de la sexualidad y el matrimonio. Se facilita esta zanjase, al menos habría planteado la cuestión de la rela~1ón
e~usió~ tra~n?o al homosexual como un paria a quien siglos de entre este d erecho y los derechos tradicionalmente protegidos
h1stona comCiden e~ , condenar. Si a Blackstone le parecía ve r- de casarse y de controlar nuestras opciones repr~ductiva~. .
g~nzosa 1~ sola menc10n de sus actos, es fácil justificar la negativa De esta manera el elemento literario habna contribUido a
a mspecc10narlos con el pensamiento y la argumentación para una deliberación más cabal acerca de ciertos aspectos del caso,
elaborar adecuadamente su relación con otros ac tos. aunque se haya presentado como una cuestión de deb~~o ?roc~­
¿~ué esperaríamo~ aquí de la imaginación literaria, y cuál so. Si se hubiera presentado como un caso de protecc10n Iguali-
podna ser su relevancia? Creo que podríamos esperar dos cosas taria la relevancia de la imaginación habría sido aún más clara.
lamentablemente ausentes en los dictámenes concordantes de la El j~ez Blackmun, e n disenso, reconoce que la causa tie~e un
mayoría: una cui~~dosa atención al contexto histórico y social, y importante aspecto de protección igualitaria y q~e se P?dna ha-
un examen empauco d e la situación del homosexual en la socie- ber argumentado de esta manera. Cass Sunstei? sosue.n~- que
~ad estadounidense. La historia primero. Las afirmaciones histó- esta vía habría sido preferible, puesto que segun su ~~Ion .la
ncas. que se exponen en. los dictámenes son imprecisas y en gran cláusula de legitimidad del procedimiento.~ue~e ser. tra.dicionahs-
m~d1?a falsas. El estudio de la historia de las concepciones y ta y conservadora, y la cláusula de protecc10n tguahtana, progre-
prac~cas. sexual.es es u~ campo floreciente en las humanidades y sista y reformista.136 Como la decisión de Bower_s_ha bl?queado la
las Ciencias sociales. Libros que no están fuera del alcance del vía de la legitimidad del procedimiento, tam.bi~n es Importante
lego han puesto e n jaque esa imagen simplista de una historia de señalar que todavía podrían dirimirse casos similares. ~pe.land? a
c?ndenación en que se apoya la mayoría, en el caso de las tradi- la protección igualitaria. El argumento de la pro~ecCl.on Igu~h~­
ciOnes grecorromana, cristiana, judaica e inglesa.l34 El debate ria suele requerir consideraciones acerca de la h1st~na de dts~n­
contemporáneo en las principales tradiciones religiosas y filosófi- minación que ha padecido un grupo, así como sus Clrcunstanct~
cas d~l mundo es complejo, y no hay grupo importante donde de impote ncia política. Una consideración más de~lla~a, emp.a-
no ex!stan polémicas internas y efervescencia.I35 El juez literario tica y concreta habría contribuido a revelar una h1~~ona de dis-
tendna qu.e ~l~er" el caso de Michael Hardwick en su pleno criminación que pusiera este caso en estrecha relaClon con otras
d 137
cont~xto h1stonco y social. Ello requiere de datos históricos vera- historias d e persecución de grupos margn~ados y ~~sprec1a , os.
o o

ces, SI hemos de acudir a ellos. De hecho, pareciera que esta clase de ~.~dagaciOn. no solo es
El uso de datos históricos veraces puede afectar 0 no el resul- suficie nte sino necesaria para la comprenston, pues sm ella r~sul­
tado, pues aún se podría argumentar que el nivel de derecho en ta complicado establecer la importante distinción entre la s1tua-

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JUSTICIA POETICA LOS POETAS COMO JUECE

ción de ~ic hael Hardwick y la de un criminal vio lento (el viola- alcance y la existencia misma del derecho a la intim ~dad mues-
dor mencionado por Burger), cuyos actos son punibles por muy tran cuánto cuesta a los jueces fallar de un modo mnovador,
buenas razones. Para reflexionar bien sobre una argumentación incluso salvar lo que pareciera una laguna en el texto explícito
d.~ p~otec~ión igualitaria es preciso distinguir entre la discrimina- de la Constitución; y, a pesar de esa historia de intervención judi-
cion 1rraC1~na~ y la condena de lo genuinamente peligroso. Cier- cial no se determina un resultado claro en el caso de Hardwick.
to entend im iento de la historia del prejuicio contra los Lo; ciudadanos empáticos no deben confiar sólo en el poder
homosexuales en la sociedad estadounidense -combinado con judicial para exigir lo que consideran justo.
algún conocimiento de las actitudes que han adoptado otras cul- Pero, en estas tres causas -dos de las cuales implican cuestiones
turas y una comprensión compasiva de los objetivos e intencio- constitucionales controvertidas, y la tercera, un profundo desacuer-
nes de los homosexuales reales- mostraría, a mi entender, que do en cuanto a la evaluación de los hechos-, el acto de imaginar en
es~e g~upo es .más similar a las m inorías raciales, las mujeres y las forma plena, precisa y minuciosa los datos humanos creó o pudo
~·_nonas ~ac•.on~les que a los violadores y los abusadores de crear una diferencia en el resultado: en Hudson, al dar a Stevens un
nm~s. Sena dificil obtener este resultado sin usar la imaginación sentido de la importancia que tenía para Palmer el interés posesorio
o mientr.as se ~a~e a los homosexuales con la distancia y la re- que Hudson había violado maliciosamente; en fv!ary Carr, al propor-
pugnanCia que eVIdencia el dictame n concurrente de la mayoría. cionar a Posner un vívido sentido del acoso sufndo por Carry de la
Los problemas constitucionales relacionados con esta causa inverosimilitud de la versión de General Motors; en Bowers, tal como
son muy complejos y controvertidos. Un juez que se pronuncia se presentó, al dar al hipotético juez literario un sentido de la
s~bre. ella está restringido en muchos sentidos por el texto, la naturaleza fundamental de los derechos y libertades implícitos y de
h.I~tor~a y l~s precedentes. Sería tonto pretender que la imagina- su relación con otras libertades fundamentales; en Bowers, visto
cion hterana haga aquí todo el trabajo, e inadecuad o recomen- como un caso de protección igualitaria, otorgando al juez una
dar que funcione fuera de las restricciones institucionales. Sin comprensión de las desventajas específicas ~ue .sufren los homo-
embargo, dentro de estas restricciones, puede aportar intuicio- sexuales masculinos y las lesbianas, de la h1stona de las leyes de
nes que resultarían valiosas para una deliberación cabal. sodomía como instrUmentos de discriminación, del estigma social
que recae sobre quienes son blanc~ de esas leyes. .
En ninguno de estos casos sugiero que el razonamiento legal
¿La imaginación literaria establece una diferencia? No en todos común, incluida la consideración de los precedentes, deba
~os ~asos imagin~bl es, obviamente. A veces los problemas legales subordinarse a la sensiblería. El juez no es un legislador, y su
mdican con clandad una dirección, a veces los hechos son tan imaginación debe conformarse a estrictas restriccion~s i.nstitucio-
sencillo~ y poco controvertidos que la imaginació n literaria no nales. En los dictámenes de Carry Hudson los senttmtentos de
resulta Importante. En todos los casos, la ley debe estar siempre compasión e indignación que se expresan son v~liosos precisa-
presente, pues de lo contrario ningún j uez puede hacer nada. El mente porque se asocian con un cabal razonamtento legal de
i~terés. del juez Steve.ns por las fotos y cartas de Palmer no llega- tipo tradicional y con una aprehensión sóli?a d~ los .hec~os.
na a nmguna parte sm el texto de la Constitución, sin una gama Pero en ambos casos podemos decir que el JUez hterano tiene
de ?recedentes ~specíficos y sin la admisión por parte de la ma- una mejor comprensió n de la totalidad de los hechos que el j.uez
yona de que las mspecciones maliciosas son intolerables. El j uez no literario. Sostengo, pues, que el juicio literario no es sufiCien-
Posner no ha~r~a podido fallar a favor de Mary Carr sin una ley te para juzgar bien y resultaría pe~ni~ios~ si no es.tu~e~a restrin-
de derechos CIVIles, por mucho que aborreciera el acoso sexual. gido por otras virtudes puramente msntuoonales ~JUdiciales. pero,
~ambi é n l?s l e~isla?_ores y los ciudadanos que los eligen deben al margen de cualquier otra exigencia, en las circunstanCias en
eJercer la 1magmac10n. Las notorias dificultades q ue rodean el que sea pertinente debemos reclamarlo.

158 159
J USTICIA POETIC'.A
I.OS POETAS COMO J UECES

La compasión que da testimonio y de los derechos que otros pisotean,
de los deformes, triviales, obtusos, tontos, despreciados,
Ahora vuelvo, a Whitman , pues h e ll egad o a vanos . temas que están niebla en el aire, escarabajos empujando bolas de excremento.
e~ e~ , corazon de su poesía: el dolor de la exclusión social la A través de mí voces prohibidas,
re aciOn entre, la exclusión del homosexual y otras exclusio~es voces de sexos y deseos, voces veladas y yo quito el velo,
b.as~d: en el. genero, la religión y la raza; los intereses que todos los voces indecentes por mí clarificadas y transfiguradas ...
~m a ano~ tienen en la libertad, sea erótica como de otros ti os· la
~mp~rt.a,?cia de a~enta~ una racionalidad política que pueda pve; al Deslumbrante y arrasador, con qué rapidez me mataría el sol
~~~:~rd de ese mteres, con lo que Whitman atribuye al poeta: nacie nte,
¡ , e amor y lengua de fuego! / ¡Ojo para penetrar las hondu- si yo no pudiera ahora y siempre irradiar un sol naciente
ras mas
1 . hondas
. y otear el mundo'" . . H e sugen'd o, con Whaman
. desde mí.
q.u e a I.magmación literaria que se centra en la importancia d~
~ertas h~ertad~s: igualdades ofrece una valiosa guía en casos que Aquí Whitman sintetiza su versión de la misión democratiza-
ectan dichas libertades. Así que concluiré comentando [; dora del poeta. Es una misión de imaginación, inclusión, com-
so pasaie del e t , . un amo- prensión y voz. El poeta es el instrumento por medio del cual las
, • :.r • • ~n o a mz mzsmo, donde todos estos temas se unen con
lucida c~~CISion. El pas~e está en medio del poema, después de "voces largamente mudas" de los excluidos dejan caer el velo y
un.a secciOn donde el poeta-portavoz alberga a un esclavo fu itivo son alcanzados por la luz. Asistir al modo en que las cosas son
cm~ando las her~das que las grillas le han abierto en sus pie~nas , con los excluidos y los despreciados, así como con los poderosos,
tobillos, y despues de la parábola 'V . u· h ., - y insistir en participar, por medio de la comprensión, en la degra-
· . , em oc o JOVenes se banan
JUn:o .~ la onlla , una emocionante y lírica descripción de la dación de los degradados, aceptar sólo lo que otros puedan te-
~x~ u.~on de las mujere.s_en cuanto seres sexuales con plena igual- ner de igual manera, dar voz al dolor de los excluidos, a la
a . o soy la ~ompasiOn que da testimonio", sintetiza el oeta intimidación de los acosados, es una norma de juicio democráti-
Entonces anuncia que, por medio de su imaginación los excfuido~ co muy pertinente a la situación de Bigger Thomas, del Maurice
encuentran voz y sus emociones hallan reconocimie~to : de Forster, de Mary Carr, del prisionero Palmer, de Michael
Hardwick. Whitman insiste en que el discurso del poeta descorra
¡Qu~tad los cerrojos de las puertas! el velo de esas voces silenciadas por la exclusión sexual y el opro-
¡Q~Itad las puertas mismas de su jamba! bio. Sostiene que la luz de la imaginación poética es un agente
Qmen degrada a otro me degrada a mí crucial de igualdad democrática para estos excluidos, pues sólo
y todo acto o palabra al fin regresa a mÍ.. . la imaginación sabrá expresar los hechos de sus vidas y ver en su
tratamiento desigual la degradación de uno mismo.
?igo 1~ cl~ve primigenia, doy el signo de la democracia. Sostengo que sería bueno tener jueces que vieran de esa
,Por DIOs. Nada aceptaré que no resulte a todos accesible. manera. La imaginación implícita en ello ejemplifica una ra-
Por mi intermedio muchas voces mudas cionalidad pública que hoy necesitamos mucho, pues nos es-
voces ~e interminables generaciones de ~risioneros y esclavos tamos negando esta visión inclusiva, estamos cerrando las
voces e e~ermos, y angustiados, y ladrones y enanos, , puertas de compasión que Whitman deseaba abrir. La compa-
voces de ciclos de preparación y crecimiento sión del espectador juicioso no impone resultados específicos
y de las. hebras que unen los astros, y de lo~ vientres y de la en ninguna causa legal específica. Está demasiado restringida
semilla, por el estatuto y los precedentes. Y tampoco se sostiene sola,
ni siquiera como imaginación: necesita apoyarse en la imagi-
160
161
¡ o~ POETAS~0~1 0 J l" ~ CI::'_ _ _
JUSTICIA POETICA
- - - - .- Wh"Itman la "J·usticia poética" necesita equi-
nación y la compasión que ya se ejercen en la esfera legislati- Como sugiere • . . . ·
t" dad de atributos no hteranos: conocimiento
va. Pero ejemplifica un tipo de pensamiento que debería for- parse de gran can I . . t de la historia y de los precedentes,
mar parte de la reflexión judicial. técnico legal, con~om_Ien o . l"dad El J· u ez debe ser un buen
. , a la d ebida Impareta I .
atenciOn p para ser p lenamente racionales, los
J·uez en esos.,aspectos. ero, "
deben ser capaces de "fantasear y comp e
r nder
.
A orillas del azul Ontario, Whitman concluye su convocatoria b
jueces tam 1e n · · apacidad
No sólo deben afinar sus aptitudes técmca~, smo _su_ e
general al poetajuez e interroga a futuros candidatos para ese . d esta capacidad, la unparoahdad es oh-
papel. Plantea una notable serie de preguntas a la persona que huma na. _En .a~se~eta e a usencia d e esta capacidad, las voces
"asumiera el lugar de enseñar o ser un poeta aquí en los Estados tusa y la JUStleta, CI:.ga. En curan h ablar por medio de esa justi-
Unidos". "largamente mu_d as q~t pr? y el "sol nacie nte" del juicio d e mo-
cia permanecer~n en st en~o, ·a de esta capacidad , las
¿Quién eres para h abla rle o cantarle a este país? crático quedara velado. n ause~~I . esclavos" nos ro-
"inte rminables generaciones de pnsiOn eiOS y d J" b tad
¿Has estudiado la tie rra, sus modismos, sus h ombres?
d earán con su dolor y tendrán menos esperanza e I er .
¿Has pensado en la declaración del primer día del primer
año de la Independencia, firmada por los comisionados,
ratificada por los estados, y leída por Washington a la cabe-
za de su ejército?
¿Te has imbuido d e la Constitución Federal?
¿Has visto el tránsito fugaz de costumbres y famas pasajeras?
¿Puedes resistir contra seducciones, locuras, torbellinos, fie-
ros argumentos? ¿Eres muy fuerte? ¿Perteneces de veras a
todo el pueblo?
¿No perte neces a una facción, una escuela o m era re ligión?
¿Profesas igual amor por los maduros, por los recién nacidos,
por los grandes y pequeños, por los errabundos?

Estoy segura de que el juicio construido según mi concep-
ción de 'Justicia poética " a prueba este examen . Intimo e impar-
cial, afectuoso sin favoritismos, representante d e todos y no de
un grupo o facción, comprendiendo con sus "fantaseas" la ri-
queza y complejidad d e l mundo interior d e cada ciudadano, e l
juez li terario, como el poeta d e Whitman, ve e n las hojas de
hierba la igual dignidad d e todos los ciudadanos, así como mis-
teriosas imáge nes de añoranza erótica y libertad perso n al. Com-
bina estas visiones en juicios muy difere ntes de los que
recomie nda la escuela d e Gradgrind. Y no llega a la abstracción
adoptando una altiva distancia respecto d e los datos humanos
d e sus causas. Tampoco es un escéptico que d esespera de las
buenas razones.
163
162
NOTAS

l. En los países euro peos, en cambio, la filosofía participa desde hace mucho
más tiempo en la vida pública.

* La novela Native Son (Hijo nativo, 1940), d el escritor negro Richard Wright,
narra la vida de Bigger Thomas, un joven negro que se cría en las sórdidas
barriadas de Chicago y es condenado y ejecutado después de matar acci-
dentalmente a la hija de su pa tró n. Constituye un hito e n la novela testi-
monial estadounidense de este siglo. (N. del T.)
2. Woodson v. North Carolina, 428 U.S. 280, 304 (1976).
3. El curso fue inventado po r James Boyd White a principios de la década del
70, y revivido por Richard Posner a fines de la década siguiente.
4. Martha N ussbaum y Amartya Sen (eds.), The Quality of Lije, Oxford, Ciaren-
don Press, 1993, introducción. Para e l próximo volumen de esta serie, ver
Martha Nussbaum y J o nathan Glover (eds.) , Women, Culture, and Develop-
ment, Oxford, Clarendon Press, 1995, donde Martha Chen presenta un
estudio de campo bellamente escrito sobre la vida de las mt.Yeres e n la
India y el Bangladesh rurales, haciendo un aporte narrativo de la clase que
buscamos.
5. Para versiones d e la ética kantiana que enfatizan aspectos flexibles de la
teoría d e Kant basados en la virtud, ver Barbara Herman, The Practice of
Moraljudgmmt, Cambridge, Harvard University Press, 1993, y Onora O'Neill,
Constrnction of Reason, Cambridge, Harvard University Press, 1989.
6. La alumna 1.1 80, según descubrí cuando se descorrió el velo de la ignoran-
cia, es Sophie Clark, una aguda y empeñosa inglesa que ha pasado varios
años como gerente de una pista de carreras y ahora participa en un docto-
rado d e Derecho y Cie ncias Políticas.
7. Henry James, Art ofthe Novel, Nueva Yo rk, 1907, pp. 223-24.
8. Oliver Wendell Holmes J r. , carta a Lewis Einstein, 23 de julio de 1906, en
The Essential Holmes, Richard Posner (ed .) , Cambridge, Harvard Un iversity
Press, 1991.
9. Ch arles Dickens, H ard Times, Harmondsworth, Penguin, 1969, David Craig,
ed., p. 63 (todas las ci tas remiten a esta edición). Los estudios de esta

165
NOTAS
N OTAS

novela que me resultaron más esclareced o res son· Ra
ture and Society 1780- L d .
. ~---
· ymond Wllhams, Cut-
North-Holland, 1985,The Standard of Living, Cam bridge, Cambridge tJni-
' 1950, o n res, Pengum 1958 pane 1 5 1 ve rsity Press, 1987.
excelente
(ft introducció
. . n de Craig a la ed'JCJon
.. d e' p e ngum
'. y F R • Lcap.· ;The
a 23. Ver J ohn Rawls, A Theory of j ustice, Cambridge, Harvard University Press,
eat Tradztwn, Nueva York, Charles Scribner's Sons, 1948. . . eaVJS,
19 71, pp. 554-60.
~uedará claro que aquí me centro só lo e n ciertos ti os d 24. Compárese la versió n similar presentad a en la introducció n de Sen y
~ novela, _Y me
10.
mteresan tanto los rasgos que se podrían considerarp Williams a Utilitarianism and Beyond, que d efin e el utilitarismo en cuanto
como los que so n específicos de l autor y la obra. propios del genero "bienestarismo" (la info rmación sobre bienes individuales com o lo único
re levante desde el p u nto de vista teórico), "consecuencialismo" (los actos
on Philosaphy and Literature' Nueva Yo rk • oxlo~dn Uml. ov~ s Kpnowledge:
11. Ver otro comentario sobre estas cuestio ne · L • se decide n según las consecue ncias que pro mueven ) , y "totalismo " (el bien
mvers1ty ress, 1990.Essays social se compu ta segú n la suma total de bie nes individuales).
12. Aristóteles, Poética 9.
25. lbíd., 4.
13. Ver Lucrecio, Sobre la naturaleza de las cosas, Libro 1, 11, 926-50. 26. Para una documentación exhaustiva y una crítica de estos supuestos cond uc-
14. Ver mi comentario en Uplzeavals of Th ht· Th · tuales, ver Amartya Sen , "Rational Fools", en PhilosajJh)' and Public A.ffaiTs 6
Lectures 1993. Cambridge C b 'd ougU ·. a . eory ofthe Emotwns, Gitford (1976-7): 317-44. La teoría de la fam ilia de Gary Becker, expuesta e n A
1997. ' am n ge mve rsJty Press, po r publicarse en
Treatise on the Family, Cambridge, Harvard University Press, 1981, plantea que
el jefe de la familia es un alm.Jista que trabaj a para el bienestar de los d emás
15. ~ife~r ejemtlo, ~~dnley Cavell, Pursuits of Happiness: The Hollywood Comedy miembros de la fam ilia , pero parece que se trata del altrtlism o ú pico d e la
mage, am n ge, Harvard University Press, 1981. economía, que lo interpreta como un med io para p ro mover el bienestar
propio. Hay otra d ificultad aún mayor en el supuesto de Becker: aun este
16. Podríamos hablar de la dramatur ia m d
vo suponer que se trata de un g · g ~ erdnad, pe ro creo que sería· excesi-
enero VIVO a as las restricc'o altruismo en sentido restringido parece ser empíricame nle fa lso, al menos
tas ~or la comercializació n en el teatro ne~yorquino La J ne~al~~P~:s­ en muchos casos y en muchas partes el mundo. A menudo hay conflictos
no uene po · . · co merc1 ¡zacJo n por los recursos d entro de la familia, y el jefe d e la familia no siemp re se
• r que atentar necesanamente contra la calidad P
ra 1 as1 parece hab d 'd • e ro en gene- p reocupa por el bie nestar de su cónyuge y sus hijos (sobre tod o si so n hijas).
;e~:::~~~~a~a~~~~~~~:~c; s~río~ ~~~s~o~o%~:~r s~~~e~b~~~~~~~on~~~ Ver Women, Culture, and Droelopment, co mp. Martha Nussbaum y J onathan
Glover, Oxford, Clarendo n Press, 1995, sobre tod o el trabajo de Sen; tam-
bién Sen, "Gender and Cooperative Conflicts", e n Persistent lnequalities, comp.
T . d y BLos Angele s, u mversJty
17. Berkeley · · o f CaJJforma
. . Press 1988 pp 70-77 El Ire ne T inker, Nueva Yo rk, Oxford University Press, 1990.
ana JSJS e ooth se aplica a la lectura d e obras de ficciÓn en ~en~ral. .
27. Por ejemplo , se argumen ta que no querernos médicos que e n tod as sus
18. No incl_uyo las ~ersion es realistas m odernas d e la tragedi . elecciones inten ten maxim izar el to tal d e la fe licid ad humana, preguntan-
~~: r::~;s.muymfluidas por e l éxito de la nove la y com;~~~~ ~:~~~:e;~ do en cad a caso si es mejor para toda la h u manidad que tal perso na viva o
mue ra; tal vez se p ro mueva más el resultado utilitarista por med io de un
age nte m enos calculad or y m ás consagrad o al d eber. Sobre ello ver R. M.
19. Ver Ian Watt, The Rise of the Novel Berkele L . .
California Press 1957· y Charl
Modern Jdent ' e' b ~
T
1 S y y o s Angeles, UmversJty of
es ay o r, ources of the Self: The Making oif
Hare , Moral Thinking, Oxfo rd, Clarendon Press, 198 1.
zty, am ndge, Harvard University Press, 1989. 28. Ver, por ejemplo , las críticas a la j urisprudencia d e la Corte Suprem a sobre
privacidad en Richard Posne r, The Economics of j ustice, Cambridge, Harvard
20. Ver Boo th, op. cit., caps. 6-7, sobre todo pp. 201-5. University Press, 198 1, tercera parte. En su prefacio de 1983, Posner escri-
be: "El libro usa economía en dos sentidos muy diferentes, el positivo y el
ción. de John Rawls de la búsqued a de "e o ·¡~bo~ confltac~os co n la d escrip-
21. Este m odo de plantear el proyecto tien b ·
t' C b . equ11 n o re ex1vo" en A Theory 0if no rma tivo, y reconozco que el segundo es m ucho más con trovertido ( ... )
Jus zce, am ndge, Harvar d University Press, 1971 . Espero n o habe rme extralimitado en mi enfoque por no prestar suficiente
atenció n a los exóticos resultados que podría producir su aplicación sin
Reasoning about Final Ends Cambri~ C enb . e nry Ri.cha~dson, Practica/
22. Esta distinción está muy bien ex uesta H . reservas". Llega a la co nclusión de que d ebe ríamos leerlo com o un ''tema
cuya exposición sobre el proyecto dgel am ndge U~J~ersny Press, 1994, para la especulación " más q ue com o un "plan de acción social'' (v-vi).
es una de las me 'ore e a con mensurabilidad y sus defectos Otros ejemplo s d e l u so no rmativo d e la rn axirnizació n d e la r iq ueza:
mo econó mico, ~er ~~:ps. ~ 6). Para otras. c~ítica~ valiosas del utilitaris- Thornas J. Philipson y Richard Posner , Priva/e Choices and Public Health: The
rianism and Beyond, Cambridgn Y~ern~r~ Wllhan:s, J~troducción a Utilita- A!DS Epidemic in an Economic Perspective, Cambrid ge. Harvard University
también muchos textos d e Sen :·ntr: ;n n ..ge Umve.r~J~ Press, 1988; ver Prcss, 1993; y Rich ard Epstein. Forbidden Groumls, Cambrid ge, Har\'ard ni-
and Measurement, Oxford, Basil' Blackweuo\

ii~·~o~unod.
• 1
hty·tz zes
·enan.a
C~oCaice,pabilztzes,
W~{(~re, versity Press, 1993.

167
166
NOTAS
NOTAS
w nde en "Submission Choice, and Ethics: A Rejoinder to
29. Un estudio reciente demuestra que los alumnos que aprenden este mode- ss., y est resp~b-d 1449 y ss Ver' también Posne r, Law and Literature,
lo en economía se concentran más en el interés personal y son me nos Judge Posner , 1 1 ., · •-
capítulo 4, para una versión posterior de esta argumentaclon.
proclives al altruismo que antes. Ver Roben Frank, Thomas Gilovich y
Dennis Regan, "Does Studying Economics Inhibit Cooperation ?", j ournal of Frank Easterbrook "Method , Result, and Authority: Jt: Reply", H~rvar~ LaU:
Economic P~mpectives (primavera 1993), y un comentario sobre este estudio 36. Revi 98 (1985): 622 y ss; George Stigler, "Convocauon ~ddress ' Umve:sz-
en "How do you Mean, ' Fair'?", columna Econo mic Focus del Economist, 29 .:Wch·zcago Record, 1deJ·unio• 1981• 2 (debo esta referencia a james Whlte,
ty o1
de mayo de 1993. "Economics and Law"; 172) ·
30. Joel Waldfogel, "The Deadweight Loss of Christmas", American Economic -· t mbié n son aplicables a los utilitaristaS filosóficos,
37. Algunas de estaS cnucas a bl na sola
Review 83 (1993). muchos de los cuales tratan. los valores co~'?ffime~~:aT~;r~~~c~mmen­
31. Richard Posner, Sex and Reason, Cambridge, Harvard University Press, 1992, pauta cuantitativa. Ver, por eJemplop,Jabml.eAs ,/~ •7n,( l977)· 34-59 el que yo
')" Philosophy and u zc '.JJazrs • •
pp. 119-20. surable Va1ues. • en . ,. L 's Knowledge· Essays on
critico en "The Discemment of Percepuon ' en ove . .
32. Por ejemplo, ver J ames Griffin, Well-Being, Oxford, Clare ndon Press, 1986, Philosophy and Literature.
y Richard B. Brandt, A Theory of the Good and Right, Oxford, Clarendon .ll ana'lisis de estos contrastes en la escena inicial, ver E.
Press, 1979. 38. Para un maravt oso .
R. Leavis, The Great Tradition, op. Cit., PP· 227 Y ss.
33. Ver Becker, A Treatise on the Family, y Posner, Sex and Reason.
- 1 estudiantes no están numerados po r los motivos de impar-
34. Ver Barbara Herrñstein Smith, Contingencies of Value, Cambridge, Harvard 39. ~~1\~:dq~~ l~s calificación que figuraban en mi pref~c!o: su profesor los
University Press, 1988. Ver también todos los escritos de Richard Posner, conoce muy bien e incurre constante me nte en el favonusmo.
entre ellos Economic A nalysis of Law, Boston, Little, Brown, 1977, The Econf>.
mies of Justice, y Law and Literature: A Misunderstood Relation, Cambridge, p co después enterándose de los infortunios de Stephen, Louisa señ~a
HaiVard University Press, 1988. En Problems of ]urisprudence, Cambridge, 40. q~e antes los había oído mencionar, "aunque en ese mo mento no presta a
Harvard University Press, 1990, Posner modifica su enfoque, abrazando atención a los detalles".
una suerte de "pragmatismo". Para una buena crítica general del razona- - ·em lo el tratamiento de la elecció n en la teoría kantia-
miento económico en la vida pública, ver la introducció n de Sen y Willia- 41. Comdparehse, pRaorwelsJ dopnd'e las satisfacciones sin elección no poseen valor
ms a Utilitarianism and Beyond. na e Jo n , ·~ . . )
mo ral (A Theory ofjustice, en la sección sobre per ecclOOISmo .
35. Ver Posner, Economic Analysis of Law y The Economics ofjustice, Gary Becker,
42. Se confirma que esta teoría no es mera ficción con la lectura de A Treatise
The Economic Approach to Human Behavior, Chicago, University of Chicago
Press, 1976, y A Treatise on the Family. Es muy instructivo el principio de The on the Family de Becker.
Economics ofjustice de Posner, donde introduce por prime ra vez el "supues- . d d e Louisa ve que su matrimonio ha fracasado,
to de que las personas son maximizadores racionales de sus satisfacciones", 43. Comp~rese el pasaJe o~ d ·sparidad que surge n de dos naturalezas indi-
señalando que "los principios de la economía son deducciones realizadas a d.adas todas esa~:a~~~\e e ~neral ·amás podrá dictarme, padre, hasta q ue
partir de este supuesto". Luego pasa a usar la palabra "racional" sin más vtduales,. y q.ue mi g Yg d . nd~ clavar el bisturí para tocar los secretos
puedan md1car a anatomista o
argumentaciones filosóficas, como si ser racional equivaliera simplemente
a "maximizar satisfacciones" (pp . 1-2). Una aguda crítica a Posner con de mi alma".
respecto del valor de nuestra integridad personal hace Margaret Jan e Ra- E 1 o muy profundo en la motivación utilitarista en general , e inspi-
din en "Market-Inalienabili tyn, Harvard Law Review 100 (1987) , pp. 1849 y 44. r:t~i::t~sgdesvios respecto de las creencias clomue~~aHpe;; l~i~fe~~~:~:
ss. Hay más críticas valiosas a Posner en James Boyd White, "What Can a . 1 cedie ndo que adoptar una so a m . .
eJemp o, con . escribe· "Si no debemos sistemauzar
Lawyer Leam from Literature" (reseña de Law and Literature de Posner), ta se de las creencias comunes, ·
Harvard Law Review 102 (1989): 2014-47, y "Economics and Law: Two Cul- apar ~ . des humanas tomando la Felicidad Universal como su ~eta
tures in Tension ", Tennessee Law Review 54 (1986): 16 1-202; Frank Michel- las a~uvt~a - otro rinci io nos basaremos para sistematizarlas?" Senala
man, "Norms and Normativity in the Economic Theory of Law", Minnesota comun, <edn q~e "son~nevi~bles cuando nace una ciencia". Ver Methods of
que esos esvtos
Law Review 62 (1978): 1015 y ss.; Arthur Leff, "Economic Analysis of Law: Ethics, 7l ed., Londres, 1907, pp. 401,406, 425 ·
Sorne Realism about Nominalism ", Virginia Law Review 60 (1974): 451 y ss.
Para una crítica acerca de Posner y el uso de la literatura, ver Robín West, Antes de la mención de los "plúmbeos libros", elyropio ~ar.rad~r~~~~~
45. 1 . dad de Coketown "camina contra el uempo, aCla e
"Authority, Autonomy, and Choice: The Role of Consent in the Moral and que a c1u
Política! Visions of Franz Kafka and Richard Posner ", Harvard Law Review infinito".
99 (1985) 384 y ss. Posner responde en "The Ethical Significance of Free
Choice: A Reply to Professor West", Harvard Law Review 99 ( 1986): 143 1 y 46 . Ver Amartya Sen , "Rational Fools", op. cit.

169
168
NOTAS
NOTAS
Cam bridge Harvard University Press, 1989. Mucho puede decirse enreste
47. Jon Elster analiza con rigor los aspectos no calculadores d e la conducta sentido ace'r ca de las te nsiones que existe n dentro d e la ob_r~ de nove ! Stas
humana y la frecuente irracio nalidad de las preferencias y el deseo en D H Lawrence 0 H en ry James, cuya Princesa Casamastma muestra, a
Ulysses and IM Sirens, Cambridge, Cambridge University Press, 1979, y en ~i':~te~d~r, que era un perfeccionista antes qu_e un eliti~~· que re~pal~a­
Sour Grapes: Studies in IM Subversion of Rationality, Cambridge, Cambridge ba el o to r amiento de una e ducación humamsta y arusuca a to os os
University Press, 1983; ahora existe una extensa bibliografía sobre te mas ciudadano~. (Ver "Perception and Revolutio n", en Love's Knowledge.)
similares. Como demuestra Sen, la e xistencia de análisis económicos del
co mpro miso y la compasió n n o e limina necesariame nte la objeció n, pues 56. Ver también el pasaj e do nde el señor Grad grind demuestra que "el buen
al acomod ar estas características de la vida humana a ese mode lo el análisis samaritano era mal economista".
suele modificarlas sutil pero crucialmente, poniéndo las al servicio d e la h" · · · ez mo ral id eal que
maximizació n d e la utilidad. 57. Así la novela construye e~ su lecto~ ¡poteuc~e ~: Jpuosició n original" de
arda una estrecha semeJanza con as partes . . 1
48. Ver especialme nte Sour Grapes de J on Elster, y también su artículo "Sour fohn Rawls (An Ethics ofj ustice). Pe~~ ~~ facul~~es d~«;, ~e ~;~sa ~:~ ~i
Grapes - Utilitarianism and the Genesis o fWants", en Sen y Williams, Utilita- lector no se corresponden con el _ ~UI~IO ~onsl era. K led e .
rianism and Beyond, pp. 219-38. Ver la critica de las preferencias distorsiona- argumentació n en "Perceptive EqU!hbnum , en Love s now ~ .
das en John Harsanyi, "Morality and the Theory o f Rational Behaviour", en
ibíd., 39-62. Ideas similares han influido e n las criticas de Sen a la econo mía La novela encam a pues un concepto aristotélico d el placer, segú~ : di cdual
58. d"'" · e alitativas y prevalece en acUVl a es
del d esarrollo: ve r Resources, Values, and Development, Oxfo rd, Blackwell, 1984. el placer mismo contiene Heren Cias _u . . . . d a d el
. los u tilitan stas clas¡cos son m aximiza or s
Hay un análisis de la formación social de la e moción y el deseo en mi d e d1versas clases que para _ G d · d o pone tanto a la lectura
"Constructing bove, Desire, and Care", Laws and Nature: Shaping Sex, Preferen- placer. ¿Por q ué , entonces, e l s:~~~ ::ceg~;l t:~or de que dicha lectura
ce, and Family, comps. David Estlund y Martha Nussbaum , Nueva York, Oxford
University Press, 1996.
?:d:~;;l:sia~e~~;e~C:o~p~~::~;ode m anera ineficie_nte en el resto de su
~da; desde su punto de vista, ello hará más mal que bie n .
49. Al mismo tiempo, la concepción u tilitarista de la ciencia de be algo a la
con cepció n cartesian a d e la naturaleza com o m áquina; e llo se revela sobre Ver el pasaje donde Louisa contrasta la pe~cepción d e "la forma y superfi-
todo en la actitud hacia los animales en la escuela Gradgrind. 59. cie" d e las cosas con el ejercicio d e la fan tas1a.

50. Ve r un excele nte tratamiento d e esta cuestión e n Wayne C. Booth , TM Sobre esto ver Richard Wollheim, "Seeing-In and Seeing-As", e~ ~rt and lts
Company We Keep: A n Ethics ofFiction, op . cit. 60. Objects, 2l ~d., Cambridge, H arvard University Press, 1980, y Pamtmg as Art,
Princeton , Princeton University Press, 1987, cap . 2.
51. Nótese que una de las características espantosas de Coketown, desde el
punto de vista de la novela, es su intento d e borrar las dife rencias cualitati- T . C ell The Claim of Reason: Wittgenstein,
vas: "Contenía varias calles grandes, todas muy semejantes, y varias calles fil. ~~~~:sm~~:r:ll~~;,oa:;~~:;e;y~ Nu:"va York, Charles Scribner 's Sons, 1979,
pequeñas, aún más semejantes"; su gente debía "realizar la mism a tarea, y parte 4.
cad a día era igual al anterior y al sig uien te, y cada año igual al previo y al .. d a" d e "respeto" y "disposición
p róximo". 62. Se dice que la gente de l circo es m~ece ?! de Sleary a "d ar lo mej or d e
generosa". Ver también la famosa ex or tacto n
52. Ve r el excelente comen tario de David Craig e n la introducción a la edició n nosotros, no lo peor".
d e Penguin.
53. Ver "Charles Dickens", en George O rwell, Dickens, Dali, and Others, Nueva 63. ~
o r 1a con u
f~eg~~:o~~loq~~os~~7¿~~~;;;'~~~~~ ~i~~t:f~i~~~~;;
n oveladsoscuta·end:
• " .
York Harcourt Brace j ovanovich, 1946, pp. 1-75. en ese sentido . Ver Sen , "Rational Fools , op . Cit.
54. Ver otro comentario similar en Lionel Trilling, "The Princess Casamassima", Podríam os compararlo con la educación ~~ Emilio para la "p~e~::~~ ~~~~
e n TM Liberal Imagination: Essays on Literature and Society, Nueva York, Char- 64. libro 4 d el Emilio d e Rousseau, d onde_ Emtho debe ~prender d e hacer lo
les Scribner's Sons, 1950, y en mi "Perception and Revolutio n ", en Love's p asión por el sufrimien to de los ammales pequenos antes
Knowúd~ ver tambié n el capítulo 3 para m ás comentarios sobre este punto.
propio con los seres humanos.
55. Ello no significa que no pued a existir una novela no igualitarista, pero sí "S _e th's Arm" en Love's Kn owledge, d o nde com ento e~ m odo en
que el no igualitarism o está en te nsió n con la estructura del género , que 65 Ver tee,,or • · · d or DaVId Copper-
. rrativa es reiteradam ente tmagm a a P
suscita preocupación y respeto po r todas las historias que propo ne a l lector. que su pers~na n~ Ello no implica que Dicke ns esté exento d e con tra-
El pro blema, e n el caso d e un novelista com o Proust, está en el estrech o field como emenma. tra el duro tratamiento de Emily.
d icciones e n este punto, como lo mues . cómodo suscribiendo a una
círculo de seres humanos a cuyas vidas se dirige nuestra ate nció n. Ve r Ian En muchos sentidos Dickens parece estar mas 1 mu·eres Pero
Watt, TM Rise of IM Novel, Berkeley y Los Angeles, University of Califo rnia sexualidad receptiva y j ugue to na en los varones que en as ~ .
Press, 195 7, y Charles T aylor, Sources of the Self: TM Making of Modern ldentity,

171
170
N OTAS
NOTAS
. r . iones muestran que no podemos ordenar. las
en Tiempos diftciles es no torio que la representante de la imaginación arústi- prefenble a C.) Estas lmt~~ b base de las elecciones sin expltcar
ca, Sissy Jupe , es también la única perso na que logra un matrimonio feliz y preferencias individuales so o so re 1a
afectuoso. las evaluaciones que subyacen a ellas.

66. Cabe preguntarse si no podríamos usar la fantasía para e l odio. Hablaré 73. Posner, The Economics ofjustice, PP· 231 Yss. n.. . l

más sobre ello e n el capítulo 3, donde comento la gama de sentimientos e 1 . - n de este argumento en Richardson, nacttca
74. Ver la excelente lo rmu acto
que la fo rma de la novela suscita en el lector; lo asocio con el concepto de R.easoning, cap. 5, sec. 15. .
espectador e mocional ideal, tomado de Adam Smith. Tiempos dificiles nos S d The Quality of Lije, Oxford,
insta a considera r la pa rticipación desprejuiciada de la novela en la vida de 75. Ver Martha Nussbaum y Amartya en, e s.,
todos, reconociendo que cad a uno tiene su propia historia, invitando a ver Clarendon Press, 1993.
cada vida desde e l punto de vista de esa persona. Creo que aquí vemos lo . . ntextos otros enfoques han abierto algu-
que quería decir Dickens con "la gran caridad de l corazón": la novela, 76. En cierta medtda y en ctertos co ' d d 'básicas" o en el enfoque d e Sen,
aunque permite e incluso sugiere críticas a sus personajes, alienta la miseri- nos caminos hablando de "nec~st a ~ Pro ra~a de Desarrollo de las
cordia al invitarnos a la comprensión empática. El odio social suele impli- del funciona~iento y la cab actdatk, Hermano ganual. Pero el otro enfoque
car una negativa a entrar en la vida de otro con el pensamiento, a reconocer Naciones Umdas, Informe~ esarro . , u S ~ Nussbaum a The Quality of
al otro como un ser humano individual que tiene una historia distinta que todavía predomina; ver la mtrodd~cct~r!:t ~x~ord Basil Blackwell, 1984.
Lije, y Sen, R.esources, Values, an eve~r • '
contar, alguien que podría ser uno mismo. En ese sentido, la novela culti-
va, e n su estructura misma, una actitud mora l que se o po ne al odio. er Sen, Choice, Weljare, and M easurement y The Standard of Living.
77. V
67. Compárese con él señor Gradgrind cuando puede ver un fuego en los ojos Ver el comentario d e Leavis sobre este pasaje en The Great Tradition .
de Louisa y comienza a usar le nguaje metafó rico. 78. N ssbaum y Sen The Quality of Lijf!.
79. Para explicacio nes de este enf<;>que, ver 1 u - lo mío ci~do en la nota 47.
68. Para más detalles ver "Aristotelian Social Democracy", en Liberalism and the los diversos textos de Sen ya cttados y e truc~uación de la calidad d e vida
Good, comps. R. Bruce Do uglass, Gerald M. Mara y Henry S. Richardson, Las implicaciones de es~e enfoq~ pa~a a eva Glover Women, Culture, and
Nueva York, Routledge, 1990, pp. 203-52; "Aristotle on Human Nature and de las mujeres se analtzan en uss aum y ,
the Foundations of Ethics", en World, Mind, and Ethics: Essays on the Philoso- Devewpment. . . " .
phy of Bernard "'1lliams, comps. Ross Harriso n y J. E. G. Altham, Cambridge, Ver Sen, Choice, Welfare, and Measurement; The Stand~rd oftt:ng, y Capabt-
Cambridge University Press, 1995, pp. 86-1 31; y "Human Functioning and 80. lities and Well-Being", en Nussbaum y Sen, The Qualzty of ifi.
Social Justice: In Defense of Aristotelian Essentialism", Political Theory 20
( 1992)' pp. 202-46. b . de Roben Erikson y Erik Allardt en Nussbaum y Sen, The
8 1. Ver 1os tra aJOS
Quality of Lije.
69. Ver mi comentario sobre las predicciones de Sex and Racism de Posner, e n
"'Only Grey Matter?' Richard Posner's Cost-Benefit Analysis of Sex", Uni- Richard Posn er, The Economics ofjustice, PP· 1-2.
versity of Chicago Law Review 59 (1992): 1689-1734; para un comentario 82. . .- 1' en Caliifiornia v. Brown 479 U.S. (1986), 538 y ss.
crítico sobre la dimensión predictiva de Private Choices and Public H ealth de 8 3. La mstrucc1o n se eva ua
.. . SS4-S5 La mayoría sostenía que la
Philipso n y Posner, ver David Charney, "Economics of Death ", H aroard 84. lbíd, el juez Brenna~ , e.n dtlsldencta,cualqui~r jurado razonable compren-
Law Review 107 (1994): 2056-80. Posner mismo afirma que su explicación instrucción era consutuoona porq~~ " . " "inadecuada ". Brennan
no predice correctamente la decisión de la Corte Suprema de Estados • luía la compas1o n exces1va o
de ría que so1o se exc h .d así Todos los jueces concuer-
Unidos en las causas de privacidad (Economics of j ustice), pero llega a la argumenta elocuenteme~te que no ~SI logíti~as para llegar a una deci-
conclusión de que ello es así porque las elecciones de la Corte no son dan en que ciertas emocJOne.s son gulas e
racionales en el sentido normativo. Para críticas similares d e Becker sobre sión racional sobre la sente noa. .
la familia, ver Sen, "Gender and Cooperative Conflicts". . . .- ció n-razón e n la ley, ver Paul GewlrU,
85. Acerca de. la d,tsunclon emoR.ev. 101 (1988): 1043-55; Lynne Hender-
70. Hilary Putnam habla de los "súper be nthamitas" e n R.eason, Truth, and "Aeschylus Law 'Haroard Lc;_w M' ~e:a n Law R.eview 85 (1987): 1574-1652;
History, Cambridge, Cambridge University Press, 1982, y ese pasaje se co- son, "Legality and Empathy • te /ga tellin and the Rule of Law: New
menta e n Margaret jane Radio, "Market-Inalienability". To ni Massaro, "Em~ath~ ~egalr! lview ~S 1989) : 2099-2127; y Martha
(
0

Words. Old Wounds • Mzchtgan "P w. f Justice" Cardozo Law Review 10
71. Stigler, "Convocation Address" (ver nota 36).
72. Ver Amartya Sen, "Internal Consistency of Choice", Econometrica 61 (1993):
1
Minow y Elizabe th V. Spelman, as~~n ~;1 juez B;ennan sobre el mismo
(1988): 37-76, que comentan e tr~ aJO la aguda dicotomía e ntre razón y
- ¡ M' ow y Spelman cuesuonan .
495 y ss. Muestra que, dada la influencia del contexto en la elección, las caso. So o m , 'nvestiga el papel de las creenoas Y
eleccio nes no obedecen ni siquiera a axiomas débiles de racionalidad, como emoción, y ninguno de esto~ arucu1os 1
e l carácter transitivo (es decir, si A es preferible a B y B a C, e ntonces A será el juicio en las emocio nes mismas.

172 173
NOTAS
NOTAS
la emoción Dos personas pueden juzgar que "Sócrates ha muerto". ~i
86. Expreso la visión estoica en su forma plena, que es bastante extrema, como ~ 1 una también j uzga que "Sócrates es para mí una de las personas mas
veremos; podemos aceptar esa afirmació n en forma modificada, es decir, so o d 1 do" sólo una experimentará pesadumbre. Pero para
como válida en ciertos casos, sin deshacernos por completo de las emo- importantes e mun • ¡ d bre Ver mi
ella ese conjunto de creencias será suficiente para a pesa um .
ciones.
Upheaval of Thftught.

~~::~~:~ tJ~:~ ~~~~;s~;;;;~~~rl!~~;Jso~~=~~,G~~e:e~~ t:i~¡::~i
87. Para las diversas posiciones tradicionales concernientes a la relación entre
creencia y emoción, ver más abajo. 97.
88. Irving Howe, Politics and the Nove~ Nueva York, Horizon Press, 1957. El and Saving Lives, Harmondsworth, P~lican, 1976 y Rich ard Posner, an
capítulo sobre J ames se reeditó en Henry James: A Collection of Critical Essays, Reasm, Cambridge, Harvard Universtty Press, 1992. .

~ou~:cst~:i~~t~i~~a~~~i~r~~ ~a~~do;s:ól~e~~~;
comp. Leon Edel, Englewood Cliffs, Nueva Jersey, Pre ntice-Hall, 1963,
pp. 156-71. 98. Bien podríamos decir qdue
mente porque su mun o e
89. Para un intento de hacerlo, ver mi Upheavals of Thought: A Theftry of the abrazar el vacío que sie nte.
Emotions, op. cit. . 1 T ·¡r The Liberallmagination: Essays on Literature and Society, Nue-
99. Ltone n mg,
90. En psicología ver, por ejemplo, Richard Lazarus, Emfttion and Adaptation, va Yo rk, Charles Scribner's Sons. 1950 · .
Oxford, Oxford University Press, 1991, y A. Ortony, G. Clo re, y G. Collins, d h w, ld (que critica inte nsamente el movt-
The Cognitive Structure of Emotion, Cambridge, Cambridge University Press, 1OO. Lukács califica T_he f!0 ~ an t e c;r "narración ueñoburgue-
1991 ; en antropología, Jean Briggs, Never in Anger, Cambridge, Harvard miento nacionahsta tndto en sus ongene~) de d . , de ~ta Desai a la
sa d e la clase más vulgar" (citado en la mtro uc~wn Para el caso de
University Press, 1981, y Catherine Lutz, UnnaturalEmotions, Chicago, Uni-
edición de la novela publicadTa ~ n.
11
1 98
versity of Chicago Press, 1988. La falta d e respaldo de los filósofos no sería ;1;a¡i:;~gl'::r:~~~~~~. y mi comen ta-
The Princess Casamasstma, ver n mg, ·
significativa de por sí, pues los filósofos han estado de acuerdo acerca de rio en "Perception and Revolution" en Love's Knowkdge.
conclusiones erróneas durante mucho tiempo. Sin embargo, me propongo · N'kh'l· "Me temo
concentrarme en el dato de que no se han presentado buenas argumenta- 101. Como el empobrecido comedrciante P oannasc~~pl~r~~~e: se¡ en~~rguen de 1~
ciones para respaldar este punto. - ( ) que mientraS uste es, pers '· . d
senor . .. 'rán alegremente y la m u 1u tu
91. La posición de los estoicos, errónea o no, se remite a Platón, y Spinoza y lucha, la policía y l~s leguleyos se re~mllegue el momento de hacerse
Smith se basan en los estoicos. disfrutará del espe,ctac"ulo, pero cu:~ ~ características del género en la
matar sólo quedare yo . Vemos tam ten as . "N do ( )
92. Lo defiendo en The Therapy of Desire: TheQ1) and Practice in H ellenistic ? d Nikhil a despedir a la gobernan ta mglesa:
n~gauva e - . G'lby
o ~ue
a través de una niebla de abstracCiones, so o
·;¡
Ethics, Princeton, Princeton University Press, 1994, cap. 10, y también en mtrar a la senonta 1 rar la barrera de su nombre des-
Upheavals oJThftught. porque es ingle~a. ¿No puede usteld ~s~~e puede comprender que ella lo
- de tanto uempo de conocer a. e: o 1
93. Ver Kahan y Nussbaum, "Two Conceptions of Emotion in Criminal Law" pues, .. (Este es un momento autorreferencial, ~ues r~sulta evidente que a
(manuscrito). ::~la en su totalidad comparte esta visió n paruculanzada.) .
94. Uso ambas palabras porque "piedad" ha adquirido conno taciones paterna- 102 Raymond Williams, The Politics of Modernism: Against the New ConjQTmiSts,
listas que antes no tenía, y que no tiene cuando se usa como traducción · Londres y Nueva York, Verso, 1989, P· 116.
del griego eleos, del latín misericMdia o de la pitié de Rousseau . , d d Ver su valiosa explicación de la
95. Veamos las apelaciones de Gradgrind a Bitzer para que agradezca su edu- 103. Williams sin duda ndestaSon~ t e 1~~~;
novela en Culture a ae y,
9;0
'
Londres, Penguin, 1958, parte 1,
cació n y se compadezca de la situación de Gradgrind:
-Me extraña sobremanera -replicó el viejo alumno con tono re flexivo- cap. 5. .
.. . · ·rcunstanciales e informauvas para
que adopte usted una posició n tan insostenible. Pagu é mi educación; fue 104. Este recurso, que uuhz~ restrtcCI~n~ c~n muchos sentidos el o rigen de l
una transacción, y cuando egresé, la transacción terminó. modelar el punto d e vtsta mora .. , e . . " .rj .
wls de la "posicton ongmal e n A TheQ1) oJ. usttce.
Era principio fundamental de la filosofia de Gradgrind que todo tenía que recurso d e Jo hn R.a ,
pagarse. Nadie debía dar nada a nadie ni prestar ayuda a nadie sin la . or los amigos y conciudadanos, ast
compra. La gratitud debía abolirse, y las virtudes que nacieran de ella no 105. Smith i~cluiría el ~~~~!~~i~a~~:~~l!ye sólo el amor erótico, que _para ~1
debían existir. Cada tramo de la existencia humana, del nacimien to a la ~~~~s= e~;;r~~~laridades moralmente irrele;a~tes y que resulta mexph-
muerte, debía ser una transacción. Y si así no llegábamos al Cielo, ése no
cable por cualquier proceso de racionalidad pubhca. ,
era un lugar político-económico y nada teníamos que hacer allí. b' ' 1 yo "Love s
106. Acerca de la necesidad de c_:í~ca reflexiva, ver tam ten e ensa
96. Es plausible sólo si tenemos en cuenta que la creencia relevante incluye
Knowledge" en el libro homommo.
evaluaciones de la importancia del obje to para la persona que experimen-

175
174
NOTAS
NOTAS
107. California v. Broum, 538.
122. Los agentes encontraron una funda de almohada rasgada en el cesto d e
108. Woodson v. N. Carolina, 428 U.S. 280, 304 (1976). basura y en consecuencia acusaron a Palmer de destruir propiedad del
109. Etica Nicorruu¡uea, 5, 1137b 27_32. estado. Se le ordenó que reembolsara el dinero y se consignó una amones-
tación en su prontuario.
l 10. Para explicaciones similares sobre el ·uicio rá . .
Taylor, Sources of the Self: The M k . J if M p cnco n.o deducnvo, ver Charles * La Cuarta Enmienda (1791) de la Constitución de Estados Unidos estable-
University Press, 1989, y respe~t~njeo 1 lodern Id~tzty, ~ambridge, Harvard ce, entre otras cosas, que "no se violará el derecho de las gentes a estar
The Company We Keep. Sobre el unto d~ :~tura ht~ra~Ja, Wayne C. Booth,
seguras en sus personas, casas, papeles y efectos, contra inspecciones y
"The Discernment of Perceptidn" , --· ' ta de Aristoteles, ver Nussbaum, confiscaciones indebidas". La Decimocuarta Enmienda (1868) establece,
• en LUUe s Knowledge.. entre otras cosas, que "ningún estado privará a ninguna persona de la vida,
111. Stanley Fish, especialmente Doin What Comes la libertad o la pro piedad sin atenerse a la ley, ni negará a ninguna perso-
University Press 1989 y There' tl S h T. . Natura/ly, Durham, Duke
Thing Too, Cambridge' Harvar; u~· u c. "hpmg as Free Speech and It s a Good
na que se halle dentro de su jurisdicción la protección igualitaria de las
leyes". (N. del T.)
• · •vers•ty ress, 1993.
11 2. Ver "Skepticism about Practica! R . . 123. En una llamativa frase del principio de esta sección, Stevens usa el nombre
vard Law Review 107 (1994) : 7I~aso.n m Lnerature an~ the Law", Har- "Hudson " donde debía decir "Palmer": "Aunque se suponga que Hudson
céptico" porque sostiene que . F•sh ~~ acepta la calificación de "es- no tenía expectativas razonables de privacidad en cuanto a la mayoría de
.
mouvan para tener ciertas cr nuestras
. trad•c•ones y n uestra ps1colog•a
· . nos
los bienes en cuestión .. . " (413) . El juez literario no debe confundir un
en ese sentido no somos libr::ndcJas y actu~r de acuerdo con ellas, y que personaje con otro, pero tal vez se trate de un error de transcripción.
- e actuar m de cuestion y,
q~e as1 pensaban Jos escépticos griegos . , ar. o argumento
como y por qué actuaría el escé tico' ~as• respond•an a la I?regunta de 124. Stevens añade argumentos derivados de la Octava y Primera Enmienda, los
buenas razones para la acción J?l . na vez que renunCiamos a las cuales no tendré en cuenta aquí.
puedan impulsarnos con e l •' mp ,tso o nos. .quedan causas de acción que
e u necesano. 125. Richard Posner, The Economics ofjustice.
113. Benjamín Cardo The N.
pp. 166-67. zo, ature of the Judicial Process, Nueva York, 1921 , 126. Richard Posner, Sex and Reason, y "The Economic Approach to Homo-
sexuali ty", en Laws and Nature: Shaping Sex, Preference, and Family, comps.
114. Christopher Columbus Lan d 11 d" David Estlund y Martha Nussbaum.
Twining, Knrl Lleweiyn and ~hee Re
tcu:rso de 1887, citado en William
Oklahoma Press, 1985, p . 11. a tst ovement, Norman, University of 127. Mary jane Carr v. AUison Gas Turbine Division, General Motors Corporal ion, 32
F. 3d 1007 (7th Cir. 1994).
11 5. Hay más comentarios sobre ello en "Th .
Love's Knowledge y en "E u · e 0 •scernment of Perception" en * Se refiere al Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964, que entre
(1993) : 83-125. 'Para un qe~~e~nd Merey", Ph~losophy and Public Affair~ 22 otras cosas prohíbe toda discriminación laboral basada en raza, sexo, ori-
derecho, ver Cass Sunstein Polit~ntleCoc~~entano sobre estos temas en el gen o religión. (N. del T .)
Oxfi d U . ' zca nrzct and the Rule o' La N
or mversity Press, de próxima publicación. " w, ueva York, 128. Gran parte de las opiniones judiciales son redactadas por pasantes, y es
116. Herbert Wechsler, "Toward Neutral p . . muy probable que ellos elijan las citas.
vard Law Review 73 ( 1959) . nnc•ples of Constitutional Law", Har-
129. Bowers v. Hartwick, 478 US 186 (1986).
11 7. V~r Raoul Hilberg, The Destruction of the E . .-
130. Una peculiaridad de la situación que comen ta Posner en su excelente
d•antes, Nueva York, Holmes and Meier, 19~~:'ean }ews, ed•c•on para estu-
exposición del caso (Sex and Reason, 341-50) es que en el derecho consue-
118. Richard Wright, Native Son Nueva York tudinario la sodomía no incluía la fetación sino que se limitaba a las rela-
toman de esta versión no e;purgad d 1, Harper, 1993. Todas las citas se ciones anales; la extensión se introdujo a fines del siglo XIX. En el caso
a e a novela.
119 Ver mi "E · d heterosexual, los demandantes presentaron la moción de que todos los
. . qUJty an Merey", reeditado en Punish . miembros de la oficina del fiscal de Georgia que alguna vez hubieran
otros, Pnnceton Princeton U · . p ment, A. John S1mmons y cometido sodomía se descalificaran; la moción no se aprobó.
' mversJty ress, 1994, pp. 145-87
120. E. M. Forster nota final de M . N .
' aunce, ueva York W w N 131 . Ver Posner, Sex and Reason, 342:
P· 250· T o d os los números de - · . • · · orton , 1971, "Si hubiera notado que además de tratar sobre la familia, el matrimonio y
pagma remiten a la edición en rústica
J 21. Hud.son v. Palmer 468 U S 517 8 2 . la procreación, [estos] casos trataban sobre la sexualidad, no habría podi-
pp. 393 y SS. ' • . ' L Ed. 2d 393, 104 S. Ct. 3194 (1984), do desecharlos tan fácilmente". También Thomas Crey, "Eros, Civilization,
and the Burger Court", Law and Contemporary Problems 43 (1980): 83 y ss.

176 177
NOTAS INDICE TEMATICO
132. Para otro ejemplo de la táctica de distanciamiento del juez White, ver
Richard Posner, Law and Literature: A Misunderstood Relation, Cambridge,
Harvard University Press, 1988, pp. 308-9, donde comenta la presentación
de datos en Cox Broadcasting Corp. v. Cohn, 420 U. S. 469, 471 (1975) , una
causa en la que se sostiene que un estado no puede permitir que la familia
de una víctima de violación asesinada por los violadores reciba indemniza-
ción cuando una emisora invade su intimidad al difundir el nombre de la
víctima. White comienza: "En agosto de 1971, la hija de 17 años del apela-
do fue víctima de una violación y no sobrevivió al incidente". Como señala
Posner, la Corte "evitó mencionar la cruda verdad" (que la víctima fue
asesinada).
133. Kelley v. johnson, 425 U. S., 238 (1976).
134. Para el mundo griego, ver K. J. Dover, Greek Homosexuality, 2 1 ed., Cambridge, Brennan,juez William, 87, 139
Harvard University Press, 1986; para asociaciones con problemas contem- A
Breyer,juez Stephen G. , 115, 138
poráneos, ver la autobiografia de Dover, Marginal Comment, Londres, Duc-
kworth, 1994. Ver también mi "Platonic Love and Colorado Law: The Acoso sexual, 129, 144-152, 158 Burger,juez Warren, 139, 152,
Relevance of Ancient Greek Norms to Modern Sexual Controversies ·: Vir- Adición, 40 155, 158
ginia Law R.iview 80 (1994) 601-738 (el apéndice 4 es obra de Kenneth Alegría, 109 Bush, George, 95
Dover y mía). Sobre la tradición cristiana ver entre otras obras,John Boswell, Altruismo, 42, 52, 58, 62
Christianity, Social Tolerance, and Homosexuality, Chicago, University of Chi-
Arnor,91,94,95, 109;
cago Press, 1980; para una argumentación detallada sobre la interpreta-
entre padres e hijos, 104 e
ción de pasajes relevantes del Levítico, ver Saul Olyan , "And with a Man
Yo u Shall Not Lie: the Lying Down of a Woman ", j oumal of the H istary of Aristóteles, 29, 46, 99, 101 , 116,
California contra Brown, 113, 133
Sexuality5 (1974) ; pp. 179 yss. 11 8;
sobre las emociones, 93; Cardozo, Benjamin, 121
135. Los argumentos de ambas partes en cuatro importantes tradiciones religio- su norma de la razón práctica, Ceguera a los valores, 97, 102
sas norteamericanas se expusieron en una conferencia de la Universidad Ciencia económica, 37
de Brown los días 7-8 de abril de 1995, y se publicarán en un libro que
123;
sobre la compasión, 92, 98; Cientificismo, 121-123
compilaremos Saul Olyan y yo. Para un notable ejemplo de revisión recien- Clases, emociones y, 92-93, 104-
te de las normas tradicionales, ver las afirmaciones de los teólogos y diver- Política, 104
Autosuficiencia, emociones y, 90, 107
sos grupos de la Iglesia Luterana Noruega compilados en el preámbulo a "Co-ducción", 34, 111
la reciente legislación sobre parejas del mismo sexo aprobadas por el Par- 91,97,98, 101
lamento noruego en 1993.
Cólera, 89, 92-95, 110;
y noción de provocación
136. Cass Sunstein , "Sexual Orientation and the Constitution: A Note on the razonable, 96
B
Relationship between Due Process and Equal Protection ", University of Chi- Comité Judicial del Senado, 115
cago Law Review 55 (1988): 11 6 1 y ss. Los argumentos de protección iguali- Compasión, 35, 36, 98-100, 104,
taria se h an usado en causas de tribunales inferiores relacionadas con Becker, Gary, 46, 78
Beneficencia, 99 109;
derechos homosexuales, aunque hasta ahora todas las decisiones que han Ver también Piedad, Simpatía
utilizado dichos argumentos han sido rechazadas. Be ntham,J eremy, 41 , 43, 46, 61
Congoja, 89, 9 1, 92, 94, 95, 109
Biografías, novelas y, 29
137. Ver Posner, Sex and Reason.
Blackmun,juez Harry, 139, 152, Conmensurabilidad, 40
Constitución de los Estados
157 Unidos, 127, 144, 158
Blackstone, sir William, 156
Booth, Wayne, 37, 111 ; Corneille, Pierre, 34
The Company We K.eep: An Corte de Apelaciones para el
Ethics oJFiction, 34, 35 Séptimo Circuito, 144
Bowers contra Hardwick, 152-158, Corte Suprema de Estados
Unidos, 79, 115, 126;
161

179
178
INDICE TEMATICO IN DICE TEMATICO

y Bowers contra Hardwick, 152- Empaúa,35, 100,109, 127, 132 Hudson contra Palmer, 11 5, 138- Lukács, Georg, 105
158; Epicteto, 98 144, 159, 161
y California contra Brown, 11 3- Epicuro, 89
114, 133; Escepticismo, 11 9-1 22 M
y Hudson contra Palmer, 138- Espectador juicioso, 114, 119, 129, I
144; 132; Mahler, Gustav, 31
y Woodson contra Carolina del y neutralidad judicial, 123, Igualador, el poetajuez como, Marshall,juez T hurgood, 139
Norte, 113, 133 124, 127; 128-138 Marxistas, 92-93, 106
Creen cias, emociones y, 90, 91, Adam Smith y su, 107-11 2, Igualdad social, 130, 135 Mary J. Carr contra la Allison Gas
94-97, 98, 101 124, 125, 126, 149, 151; Ilustración, 76 Turmne Division de la General
Crisipo, 96 simpatía del, 161 Imparcialidad , emociones e, 91- Motors Corparation, 144-152,
Esperanza,89,94, 109, 110 92, 10 1-104 158, 159, 161
Esquilo, 34 Maximización , 40
D Estabilidad, idea de, en relación McK.inney, Larry, 144
Mentalidad econ ómico-utilitaria,
"Deadweigh t Loss of Christmas,
con los jueces, 90 J 47-55, 56
Estados corporales, emociones y,
The" Qoel Waldfogel) , 44 95-96 James, Henry, 92; Mestizaje, 156
Debido proceso, 152, 157 Estoicos, 93, 96; La princesa Casamásima, 105 Miedo, 94, 99, 104, 107, 109, 110;
De recho consuetudinario, 119, y las emociones como Judíos, descripción nazi de los, y creencias, 95, 99;
121, 123 reconocimiento de carencias, 130 explicación estoica del, 88-92
Dewey,J ohn , 46 88-91, 97-101 Juez literario. Ver Poetajuez Mill,John Stuart, 46
Dickens, Charles: Casa desolada, Juicios: críticos, en la selección de Música, literatura versus, 30
105; novelas, 111;
La pequeña Dorrit, 105. F emociones y, 88-91, 96
Ver también Tiempos difíciles Jurado, 133; N
Distanciamiento, 103, 108, 121 , Fanon, Franz, 134 emocion es y, 88;
122 Fish, Stanley, 120-1 21, 122 simpatía del, 88, 113, 114 Neutralidad judicial, 123-128
Dukakis, Michael, 95 Forster, E. M., Maurice, 35, 135- Juvenal, 151 Novela, 26-29, 38;
138, 157, 161 aspectos de la lectura de
Fuerzas animales ciegas, novelas, 33-36;
E emociones como, 88, 93-97 K y otros géneros literarios, 28-
32;
Eisenstadt contra Baird, 153-154 Kant, Immanuel, 46, 99 realista angloamerican a, 36;
Emociones: como reconocimiento G Kelley contra j ohnson, 154 interés de la n . en lo común,
de carencias, 89-91, 97-101; 34-35,61
respuestas a las objeciones, Gratitud,94,95,99, 104
93-107; Griswold contra Connecticut, 153 L
como fuerzas animales ciegas, o
88, 93-97; La Lista de Schindler, 130
y clases, 92-93, 104-107; H Langdell , Christopher Columbus, Odio, 94
e imparcialidad, 91-92, 101- 122 Orwell, George, 62
104; Homosexualidad, 136-138, 152- Law and economics, movimiento,
objecion es a las, 88-93; 158, 159 40,86
y razón, 85-88; H orton, Willie, 95 Lessing, Doris, El cuaderno dorado,
p
dignas y no dignas de H ouston, Charles H., 126 92, 105
confianza, 93, 107-11 4 Howe, lrving, 92 Libros de historia, novelas y, 29 Películas, novelas y, 29, 31

180 181
INDIGE TBlATIGO INDIGE TEMATIGO_
- - - - - -- --~==-.:...:::.:...._____.:._ _ _ __ __ _ __
Percepciones, emociones y, 94 Represión de las emociones en la Universidad d e Harvard, 122
Teoría de la elección racional, 41-
Piedad, 89-90, 91, 92, 94, 95, 99- infancia, 104 Usos normativos para modelos
100, 109; 46
Retórica, el antiguo arte de la, 95 Tiempos difíciles (Dickens): y utilitarios de elección
Ver también Compasión , Roe contra Wade, 153, 154 emoción y razón, 85, 86, 87, racional, 41, 42
Simpatía
Rousseau,jean-:Jacq ues, 101 ; 102, 105, 107; Utilitarismo, 27, 37, 45, 46, 58,
Platón, 85-86, 89, 90, 93, 104 Emilio, lOO 62;
final de, 32, 83;
Poetajuez, el, 115-ll9, 158-163; fantasía e imaginación, 65-76; y Tiempos difíciles de Dickens,
y Bowers contra Hardwick, 152- y neutralidad judicial, 123- 40, 42, 43;
158;
S 128; intención del, 76;
como igualador de su é poca y noción de espectador motivación del, 54, 100, 101;
de su tierra, 128-138; Sátira, 151 juicioso, 110, 11 2, 119; dos tipos de, 78;
y Hudson contra Palmer, 138- Segregación, 125-127; e imaginación literaria, 25-38; su visión de las personas, 41
144;
instalaciones b~o e l con cepto visión moral de, 99-101 ;
y neutralidad judicial, 123- de "separados pero iguales", y el poetajuez como
128; 125-127 igualador, 128-130, 137; w
y Maryj. Carr contra la Allison Sen, Aunarcya, 27,41,82 y la ciencia de la "economía
Gas Turbine Division de la Sentimientos, emociones y, 96 política", 39-55; Wechsel, Herbert, 135;
General Motors Corporation, 144- Sexualidad, 13&-138, 152-1 58; la lección de economía de "Toward Neutral Principies of
152;
en Dickens, 71 Sissy Jupe en, 80-83, 102, 105- Constitutional Law", 124-127
y cientificismo, 121-123; Sidgwick, Henry, 41, 43, 46 White,juez Byron, 152, 153
106;
y escepticismo, 119-122 Simpatía, 87, 100, 107, 109, 113, movimiento sindical en, 105, Whitman, Walt, 29, 31, 72, 73,
Posner,juez Richard, 46,78, 144; 114, 132; 123, 131;
111 ;
The Economics ofjustice, 86-87; Ver también Compasión, visión del ser humano y de la el poeta-juez en, 115-119, 128,
y Mary J. Carr contra la Allison Piedad vida humana en, 55-64 129, 135, 162;
Gas Turbine Division de la Sinfon ías, novelas y, 29, 31 Título VII de la Ley de Derechos Canto a mí mismo, vii, 160-163
General Motors Corporation, 144- Smith, Adam, 27, 35, 46, 93, 11 4; Civiles de 1964, 145, 158 Williams, Bemard, 41
152, 158;
espectador juicioso de, 107- Trilling, Lionel, 105 Williams, Patricia]., 148
Sex and &ason, 44 113, 125, 126, 149, 151; Williams, Raymond, 10&-107
Preferencias exógenas, 40 Woodson contra Carolina del Norte,
The Theory of Moral Sentiments,
Propósito explicativo-predictivo,
modelos utili tarios de elección
108 u 113, 133
Sócrates, 89, 98, 99 Wright, Richard, 35, 36;
racional con un, 41 , 42 Sodomía, 152-153, 154, 155, 159 Native Son, vii, 35, 131-135,
Universidad de Chicago, Facultad
Protección igualitaria, 152, 154, Sófocles, 34; 137
de Derecho de la, 68
157, 159 Filoctetes, 31, 143
Provocación razonable, 96
Spinoza, Baruch, 89, 90, 93, 99
Stevens,juezjohn Paul, 115, 138-
144, 151, 158
R Stigler, George, 77
Sunstein, Cass, 157
Racine,jean, 34
Swift, J on athan, 151
Racionalidad, 79;
pública, 27, 87, 108, 11 4, 161
Racismo, 130, 131-1 35
Rawls,john, 46 T
Referenci~ de primera persona,
Tagore, Rabindranath, El hogar y el
e mociones y, 91
mundo, 105

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