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Los tormentos de mi pasado llegan a mi tal cual palabras al poeta que

hace de las historias simples estrofas…
Cuando me veo al espejo me pierdo en un mar de pensamientos al cual
desearía borrar de mi historia y reconstruir por completo a este ser tan
impuro cuyo pasado forjo.
Los recuerdos de mi niñez donde todos estos pensamientos indignos de un
ciervo de dios comenzaron son recurrentes en mi mente puesto el contacto
con la lujuria ha sido desde ese momento la razón de mi perdición.
Aun veo en mi mente todas esas imágenes de mujeres indecentes que
mostraban sus atributos tal cual si carecieran de toda moral los cuales
provocaban en mí la sensación de inquietud que recorría todo mi ser
obligando a mi cuerpo a desear ser tocado de alguna manera para liberar
toda esa intranquilidad que se acumulaba en mi ser provocando que mis
manos recorrieran cada una de las partes que conformaban mi ser hasta
que algo inesperado y extraño para mi ocurría. La manera más impropia e
impura de liberar toda esa inquietud que algunos podrá llamar la represión
de toda esa lujuria.
Con el tiempo se volvía una adicción, mientras que la información iba en
aumento más eran las maneras que inventaba para poder sacar aquellos
sentimientos que tanto reprimía frente a otras personas y desquitaba con
las imágenes de aquellos cuerpos carentes de ropa o de dignidad que se
mostraban en simples papeles que podía conseguir aun a mi corta edad,
aún recuerdo aquella ves que supe el nombre de aquella acción que me
hacía aún más feliz y tan satisfecho que con anterioridad me costaba
realizar.
Sin embargo no recuerdo el momento en el que caí por completo en los
placeres mundanos relacionados con la autosatisfacción de mis ser.
Con el tiempo encontré quienes compartían aquel auto placer y lo
disfrutaban tanto o aún más que mi propio ser. Un día sin más que decir
entre pláticas (con aquellos que llegue a considerar amigos) alguien con
más experiencia se nos acercó diciéndonos otra clase de placeres
mundanos que podíamos hacer para disfrutar aún más de este auto placer y
como todo buen aprendiz de un arte el cual se considera incluso tabú
escuche en silencio todo aquello que se nos inculco aprendiendo cada una
de las técnicas e incluso llegando a recrearlas en algún momento de
insatisfacción.
…”Aun es todo un placer lograr a satisfacerme con todo aquello aprendido
que solo era difundido a través de aquellas conversaciones incluso
consideradas platónicas”…