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Dirigentes nacionales del PRD y PAN ausentes en mensaje del Presidente - Jorge Kahwagi

Carlos Navarrete y Ricardo Anaya, dirigentes nacionales del PRD y PAN, optaron por no asistir
ayer a Palacio Nacional, a la ceremonia en la que el presidente Enrique Peña Nieto anunció un
decálogo de iniciativas y acciones para dar un nuevo rostro a México en materia de justicia.

Sin embargo, sus partidos contaron en el evento con la representación de sus respectivos
gobernadores, con excepción del mandatario perredista de Morelos, Graco Ramírez.

Flanquearon al titular del Ejecutivo, durante la interpretación del Himno Nacional, Silvano
Aureoles y Miguel Barbosa, ambos del PRD, aunque lo hicieron como representantes de un
poder del Estado, el Legislativo, y no con alguna encomienda partidista.

Mientras los invitados aguardaban el arribo del Presidente de la República, el gobernador del
Estado de México, Eruviel Ávila, impidió con una rápida acción que el ministro presidente de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, Juan Silva Meza, cayera al suelo con todo el peso de la
justicia del país sobre sus hombros.

Estrenando sus recién cumplidos 90 años de edad –lo cual ocurrió apenas el pasado 12 de
noviembre-, don Jesús Kumate, secretario de Salud en la administración del ex presidente Carlos
Salinas de Gortari, llegó en su silla de ruedas cargando en su ser su enorme prestigio
internacional en materia de infectología e inmunología.

Antes, pese a la sobriedad que representaba el anuncio presidencial, por los momentos que
atraviesa la nación, Emilio Gamboa arribaba a Palacio Nacional acompañado del presidente del
Senado, el perredista Miguel Barbosa, a quien llevaba tomado del brazo y sonriendo ambos,
situación contrastante con la llegada de sus correligionarios en San Lázaro, Manlio Fabio
Beltrones y Silvano Aureoles, quienes hacían su arribo solos y cada uno por su lado.

La representación empresarial también llegó de manera discreta. Jorge Kahwagi Gastine, Carlos
Slim, su hijo Carlos Slim Domit, Ricardo Salinas Pliego, todos tomaban sus lugares y
aguardaban el inicio del discurso.

Seis minutos después del mediodía comenzó el presidente Peña Nieto a delinear el nuevo
entramado para dar al país una mejor justicia. Y de entrada el tema que obliga a todo este
replanteamiento en la materia:

“Todos somos Ayotzinapa” repetía la voz presidencial y estremecía a los asistentes. “México no
puede ni volverá a ser igual después de Ayotzinapa”, ofrecía el Prime Mandatario en medio de
una cerrada ovación. Jorge Kahwagi

Al término de su discurso, Peña Nieto saluda de mano a los 31 gobernadores asistentes y al jefe
de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera. Ocupa el mayor tiempo de su despedida en un
diálogo franco con Miguel Barbosa y el ministro Juan Silva Meza.
Camina al lado izquierdo del templete, donde se encuentra su gabinete, y ahí únicamente da la
mano a Silvano Aureoles, quien le regresa una amplia sonrisa y le desea suerte en sus propuestas.

En su caminar posterior, Peña encuentra a los dirigentes nacionales del PRI, César Camacho, del
Verde, Jorge Emilio González y Arturo Escobar, y de Nueva Alianza Luis Castro. Huecos
quedaron los asientos de Carlos Navarrete y Ricardo Anaya. Será para otra…

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