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UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS

NARRACIONES Y TESTIMONIOS DEL CONFLICTO
Marieta quintero

Humanidades y posconflicto
Juan David Cabrera Ruiz- 20141160084

¿Cuál es el papel de las humanidades en el actual escenario de posconflicto?

Poco se ha hablado de la educación en humanidades como una base fundamental para
pensar el futuro de una paz estable y duradera; no es un secreto para nadie que las
humanidades han ocupado desde hace mucho tiempo un lugar secundario en el interés
académico de instituciones, docentes y, lo que es preocupante, de estudiantes. Por supuesto,
todo ello tiene como base la insistencia de los gobiernos por entender las lógicas de la
educación en términos mercantiles; me explico: se considera la escuela como una pequeña
empresa en la que se forma la futura mano de obra (es frecuente escuchar en el aula que se
educa para trabajar), un simple medio que sirve a un fin último: la incursión en el mundo
del trabajo; en ese sentido, es posible hablar de ciertas asignaturas que se acomodan más a
los intereses mencionados. Las humanidades no son precisamente el área que más le
conviene a la realización de este fin; por el contrario, en términos mercantiles, puede
considerarse un gasto casi innecesario aunque no del todo prescindible.

Ahora, ubicándonos en un escenario de posconflicto, las lógicas con las que se entiende la
educación deben descentrarse totalmente, los intereses económicos no pueden primar, por
el contrario (en términos educativos) deben olvidarse, y que sea la causa que nos une a
todos la que se ponga en la cúspide de los objetivos de la escuela: la paz. Así, aunque es
una pretensión nada fácil de implementar, las humanidades deben ser el tema principal en la
escuela y en cualquier campo de desarrollo educacional técnico o profesional. Actualmente,
por estar en un país con más de cincuenta años educando en un contexto de conflicto
armado, no es posible pretender que todos los daños que se causaron durante esta por
actores como el ejército, las FARC-EP o los paramilitares queden perdonados con la
implementación del acuerdo final que se está desarrollando actualmente, y más cuando el
perdón es algo tan individual; por ello es necesario repensar la educación para un contexto

ya que en términos reales implica toda una reestructuración de la escuela. una reforma de todas las mallas curriculares y planes de estudio del aula. Una educación pensada para el posconflicto debería basarse sobre todo en la construcción de alteridad. pues a causa de todos los años de conflicto armado ininterrumpido se ha caído un error craso: considerar la guerra como una coyuntura inherente al país. al punto de tener como principal objetivo formar personas que. sin sesgos ni censuras de ningún tipo. además de un completo cambio de paradigma que implica que lo que algunos teóricos de la pedagogía llaman currículo oculto se transforme en uno que tenga como fin la construcción de la paz. Es claro que son pretensiones demasiado idealizadas (el reconstruir los currículos con un fuerte componente ético y en humanidades). se debe pretender reterritorializar el pensamiento de los ciudadanos del común y los estudiantes con una historia del conflicto armado como la que propone el Centro de Memoria Histórica con el texto Basta ya. más allá de los adoctrinamientos de la moral religiosa.de reconciliación. sean capaces de hacer una autoevaluación crítica de su accionar y. aceptar las diferencias y aprender a convivir de manera pacífica con ellas (alteridad). educar para la construcción de la verdadera paz. Además. que es la que se debe construir en la cotidianidad. Por otro lado. por supuesto. Convertir en realidad este tipo de reformas educacionales y cambios de pensamiento para un alcanzar un porvenir aceptable es un trabajo sumamente difícil que implica una completa desterritorialización de la cultura incentivada por la satanización y descontextualización de las luchas armadas. actuar concienzudamente como sujetos éticos capaces de reconocerse a sí mismos (mismidad). cosa que representa un verdadero reto para todos los colombianos. tomar consciencia de que lo normal es un país en el que podemos hacer uso del derecho al buen vivir. el deber ahora es naturalizar la paz. nada de lo mencionado anteriormente tendría sentido alguno si no se hace una completa desnaturalización de la guerra. esta debe enfocarse en el desarrollo integral de los sujetos. reconocer a su prójimo (otredad) y. con base en ello. permitiendo que todos conozcan el porqué del conflicto . en la enseñanza del respeto por el otro. es importante recalcar que la educación no debe ser considerada como la repartición arbitraria de conocimientos o saberes inconexos entre sí.

y los vaivenes que ha tenido a lo largo de los años para así poder evitar los posibles señalamientos hacia los excombatientes de uno u otro bando. . sólo así será posible alcanzar la paz. lo que se necesita para asegurar la paz es toda una estrategia educativa pensada para mejorar las relaciones. y que estas se basen exclusivamente en el respeto y el diálogo. como ya se ha dicho antes. En pocas palabras.