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AMADEO O

CÓMO SALIR
DEL PASO
Comedia en tres actos

Traducción de LUIS ECHÁVARRI
Versión electrónica de OSCAR MORÁN ORTIZ

Esta, comedia fue estrenada el 14 de abril de 1954 en el Theatre de
Babylone de París con una puesta en escena de Jean-Marie Serreau.
Decoraciones de Jacques Noel, música de escena de Pierre Barbaud.

PERSONAJES
AMADEO BUCCINIONI, 45 años Lucien Raimbourg.
MAGDALENA, SU mujer, 45 años Yvonne Clech.
(AMADEO II)
(MAGDALENA II)
UN CARTERO Pierre Latour.
PRIMER SOLDADO AMERICANO Jean Martin.
(SEGUNDO SOLDADO AMERICANO)
MADO, una muchacha Dominique Dullin.
(El Patrón del bar).
PRIMER GUARDIA MUNICIPAL Jean Latour.
SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL S. G.
UN HOMBRE en la ventana Jean David.
UNA MUJER en la ventana.

DECORACIÓN
Una modesta habitación que sirve de cernedor, sala y oficina. A la
derecha una puerta. A la izquierda otra puerta.
Al fondo, en el centro, una gran ventana cuyos postigos están cerrados,
pero cuyas anchas grietas dejan entrar bastante luz. En la parte izquierda
del tablado, en el centro del escenario, una mesita con algunos cuadernos
y lápices.
En la parte derecha, contra la pared, entre la ventana y la puerta de la
derecha, una mesita con un cuadro de teléfonos y una silla. Otra silla junto
a la mesa del centro. Un viejo sillón en la parte delantera del escenario.
No debe haber otros muebles en el primer acto, salvo un reloj de
chimenea, muy visible, cuyas agujas se verán girar.

ACTO PRIMERO
Al levantarse el telón, AMADEO BUCCINIONI, de edad mediana, pequeño
burgués, preferentemente calvo, con un bigotito apenas gris, anteojos,
chaqueta oscura, pantalón negro con rayas grises, cuello postizo con las
puntas rotas, corbata negra, se pasea, rodeando los muebles, con la
cabeza baja y las manos entrelazadas a la espalda, nervioso y pensativo.
De vez en cuando se acerca a la mesa del centro del escenario, abre un
cuaderno, toma un lápiz y trata de escribir (pues hace obras de teatro),
pero no lo consigne o escribe una sola palabra que suprime en seguida.
Es evidente que no está tranquilo; de citando en cuando lanza también
una mirada hacia la puerta de la izquierda, entreabierta. Su inquietud y
su nerviosidad aumentan. Mientras se pasea por la habitación, con los
ojos fijos en el piso, se inclina de pronto y arranca algo detrás de la silla.
AMADEO. — ¡Un hongo! ¡Vaya! ¡Si los va a hacer brotar también en el
comedor, sería el colmo! (Se endereza y contempla la seta.) ¡Sólo faltaba
esto!... ¡Venenoso, evidentemente! (Prosigue su paseíto, cada vez más
agitado, murmura para sí mismo y gesticula después de dejar el hongo en
un rincón de la mesa y de contemplarlo con descontento; lanza miradas
cada vez más frecuentes hacia la puerta de la izquierda, va a escribir una
palabra que en seguida suprime y luego se hunde en el sillón, rendido.)
¡Ah, esa Magdalena, esa Magdalena, cuando va al dormitorio no vuelve a
salir de él! (Quejoso.) Sin embargo, lo ha visto bastante, lo ha visto
bastante. ¡Lo hemos visto bastante! ¡Ah, la, la, la! Calla, destrozado.
Pausa. Se oye a la derecha, en el descansillo de la escalera, la voz, sin
duda, de una portera y luego la de un vecino.
Voz DE LA PORTERA. — ¿Vuelve usted de sus vacaciones, señor Víctor?
Voz DEL VECINO. — Si, señora Concou. Llego del Polo Norte.
Voz DE LA PORTERA. — No habrá tenido calor.
Voz DEL VECINO. — Oh, el tiempo no era malo. Es cierto que para usted,
que es del Mediodía...
Voz DE LA PORTERA. — No soy del Mediodía, señor Víctor. El comadrón
de mi abuelo era de Tolón, pero mi abuela vivió siempre en Lila.
De pronto, cuando oye la palabra "Lila", AMADEO, quien ya no puede
contenerse, se levanta, va hacia la puerta de la izquierda, la abre más y
llama:
AMADEO. — ¡Magdalena! Vamos, Magdalena, ¿qué haces que no
terminas? ¡Ven de una vez!

MAGDALENA aparece. Tiene la edad de su marido y es tan alta o acaso un
poco más alta que el, dura, brusca. Lleva en la cabeza un viejo chal y
viste una bata para las tareas caseras. Es más bien delgada, casi cana. Su
marido se aparta vivamente para dejarla pasar y ella deja la puerta
entreabierta,
MAGDALENA. — ¿Qué te pasa otra vez? ¡No puedes quedarte un instante
solo! ¡No estaba divirtiéndome!
AMADEO. — ¡No te quedes todo el tiempo en su habitación! Eso te hace
daño. Ya lo has visto bastante. Ya no merece la pena.
MAGDALENA. — Tengo que barrer. A pesar de todo, alguien tiene que
ocuparse de las tareas domésticas. No tenemos criada, nadie que me
ayude. Y además tengo que ganarme la vida.
AMADEO. — Lo sé, sé que no tenemos criada. Me lo repites cien veces al
día.
MAGDALENA (poniéndose a barrer o a quitar el polvo en la habitación).
— Por supuesto, contigo ni siquiera se tiene el derecho de quejarse.
AMADEO. — Vamos, Magdalena, no obres de mala fe.
MAGDALENA. — ¡Eso es, ahora me insultas, además!
AMADEO. — Sabes muy bien, querida, que soy el primero, y por lo demás
el único, que se compadece de ti. Lamento la situación y me reprocho por
ello, pero... a pesar de todo podrías... Por ejemplo, necesitas un cuarto de
hora para limpiar una habitación grande como ésta, y para su habitación,
que es más pequeña, no te bastan una o dos horas... Te demoras en ella,
contemplándolo...
MAGDALENA. — ¡Cuentas mis minutos! Tengo que dar cuenta al señor de
todo lo que hago, de cada segundo de mi vida. Ya no me pertenezco, ya
no soy yo misma, soy una esclava...
AMADEO. — La esclavitud está abolida, querida.
MAGDALENA. — ¡Yo no soy su querida, señor!
AMADEO. — Ya no hay esclavos.
MAGDALENA. — Soy una esclava moderna, sencillamente.
AMADEO. — No quieres comprenderme. Es porque me compadezco
de ti por lo que...
MAGDALENA. — ¡No necesito tu compasión, hipócrita, mentiroso!
AMADEO. — Sí, es porque te compadezco verdaderamente por lo que no
quiero... perdón... por lo que no desearía que te quedes allí
contemplándolo. Eso te hace daño y no sirve para nada.

. tú. sin embargo. — Es para ver si se ha desarrollado. se da cuenta de ello. trabajo. — No puedo más. Sigues en la primera escena. — Y ahora. para escuchar. he agregado una réplica. AMADEO. AMADEO. — ¡Oh. MAGDALENA. (Lanza una mirada a la mesa mientras quita el polvo) Eso no parece que progresa. Quizá se quede así. Cierra la puerta. tengo el estómago hinchado. MAGDALENA. — Carezco de inspiración. trabajo. Él lee:) El viejo le dice a la vieja: "¡Eso no será fácil!". mientras se acerca a MAG- DALENA). — Yo también estoy cansada. pero antes lanza una mirada a la habitación que se supone está detrás de esa puerta. Y. AMADEO.. pero no hasta el extremo de… . MAGDALENA. Estoy rendido. siento sueño constantemente. deshecha. con tu estúpido "optimismo ilustrado"! Es sabido el resultado que han dado siempre tus previsiones. — Excusas. pesado. Siento que he envejecido. te digo. — No desde ayer o por lo menos no de una manera sensible. AMADEO (cierra por fin la puerta y luego. — Por eso mismo.. Es quizás el hígado. — Es mejor que vayas a cerrar la puerta.. ¿qué estás haciendo? ¿Por qué le miras tú mismo? A mí me lo reprochas y. MAGDALENA. (Abre el cuaderno. Se diría que ha crecido un poco. sin embargo. cansado. — Me siento fatigado. MAGDALENA se interrumpe. No te faltan… AMADEO. MAGDALENA. — ¡Duermes durante todo el día! AMADEO. Es cierto que ya no soy muy joven. — Sí. — ¿Nada más? AMADEO. ¡Nunca la terminarás! AMADEO. trabajo.. — Tal vez haya terminado. digiero mal. Harías mejor si escribieses tu pieza. ¿A qué esperas? Hay corrientes de aire. — Todas las demás puertas y ventanas están cerradas.. ¿Cómo quieres que haya corrientes de aire? Va a cerrar la puerta de la izquierda. MAGDALENA. MAGDALENA (secamente).MAGDALENA (insensible). con la escoba o el trapo en la mano. Con lo que me pesa en la con- ciencia. la vida que llevamos el ambiente no es favorable MAGDALENA. que le observa.

— Descansa... MAGDALENA. — Entonces. con el brazo sobre el que apoya la frente.) Tengo que ponerme a trabajar. — ¡Siempre la misma historia! ¿Cómo hacen los otros? Hace quince años que careces de inspiración. pero tengo que trabajar. es cierto! (Señala la puerta de la izquierda. ¡ponte a trabajar. AMADEO. si no tienes nada grave. Hay que ser un héroe. Son ellos los que hacen daño. — ¿Has visto a algún superhombre en la miseria? ¡Serías el único! AMADEO. — Más de una vez. AMADEO.. — ¡Holgazán! Se quita el delantal y el chal y se dirige con esos objetos. MAGDALENA. — ¡Quince años. MAGDALENA ha terminado de barrer y de quitar el polvo. Luego.MAGDALENA. se le desliza la cabeza. no durante el día. Es duro. — Nunca he tomado más que jugo de tomate. Come menos. — No es necesario emborracharse para hacerse alcohólico. huraño. tengo que ponerme a trabajar.) Sólo he escrito dos réplicas desde que él. escribe tus obras maestras! AMADEO. (Toma el cuaderno y lee:) La vieja le dice al viejo: "¿Crees que eso saldrá bien?" y la que he podido escribir hoy y que te he leído hace un momento: El viejo contesta: "¡Eso no será fácil!" (Se sienta a la mesa. Cuando llega a ella y la entreabre. Escena muda. — Me falta la inspiración MAGDALENA. si tus facultades están intactas. si has sido siempre sobrio. en esta miseria. — Nunca me has visto borracho. — Tengo que trabajar. para escribir en mi situación.. MAGDALENA. AMADEO. El hábito del aperitivo destruye el organismo. . un superhombre. la cabeza entre las manos. AMADEO levanta bruscamente la cabeza. la mirada pérdida. ¡Escribir en el estado en que me hallo! No se debe crear sino en la alegría. AMADEO. ¿Quién te impide descansar? Duerme por la noche. — Eso es falso. Has bebido demasiado. hacia la puerta de la izquierda. Los aperitivos. Entretanto. MAGDALENA. poco a poco.. con los codos apoyados en ella. se encoge de hombros al ver a su marido en esa actitud y murmura entre dientes: MAGDALENA (aparte). la escoba y el trapo. Eso es la consecuencia de tus excesos.. Se hunde en su mesa.

la.AMADEO. — ¡Tengo que librarme de todo esto! ¿Dónde quieres que lo deje? No puedo dejarlo aquí.) ¿Dónde lo has cogido? AMADEO.) ¡Ciérrala bien! (AMADEO lo hace. serenidad.. en tono llorón)... — Vamos. en el piso. — ¡Ay. no es sano. la. la. Pero no te quedes demasiado tiempo. — Quería evitarte. hacia la puerta de la izquierda que ha quedado entreabierta.. — Discúlpame. pues MAGDALENA. inquieto. No lo he hecho expresamente. — Ahí. si ahora brotan en el comedor. ¡No contamos con treinta y seis habitaciones! AMADEO. AMADEO quiere cerrar la puerta. ¡Como si ya no tuviera bastante!. — ¡Cuidado! ¡Me has hecho daño! AMADEO. — ¡Sí. — De todas maneras no podría hacerlo. Te ayudaré. — ¡Sólo faltaba eso! ¡Me espías! AMADEO. la sigue con la mirada. — No había más que uno. — ¿Por qué no me lo has dicho en seguida? ¡Siempre me ocultas todo! AMADEO. — ¡Cierra la puerta. ¡Ah. Sabes muy bien que debo trabajar para ganar la vida. en el comedor! MAGDALENA. MAGDALENA. — Cierra la puerta. — ¡Oh. en qué se va a convertir esto! Tendré un trabajo suplementario para arrancar todo eso. Tal vez no brotarán otros. vacila y luego se levanta y se dirige. MAGDALENA ve el hongo recogido por AMADEO y que éste ha dejado en una esquina de la mesa o en una silla. MAGDALENA. MAGDALENA (desconsolada. — Es justo. — ¡Vas otra vez a su habitación! MAGDALENA (mostrando lo que tiene en los brazos). ¡Nuestra vida! Entra en la habitación de la izquierda. al volver a entrar. — ¿Sigue creciendo? MAGDALENA. Ya tienes bastantes preocupaciones. pero no tiene tiempo. MAGDALENA. en el comedor. Nunca cierras las puertas. te digo! (AMADEO empuja la puerta y sigue mirando hasta que la puerta se cierra. pero se demora ligeramente con- templando la habitación de al lado. MAGDALENA. AMADEO. hace un gesto de abatimiento y bruscamente se dispone a volver a su mesa. tropieza con él. MAGDALENA. prudentemente. — ¿En el comedor? AMADEO. MAGDALENA. Los arrancaré yo. AMADEO. Y muy pequeño. no se puede contar contigo! Además. la! AMADEO. .

MAGDALENA. Tienes razón. te lo aseguro. abrumado). ¡Hongos de París! ¡No puedes saberlo. y ahora. — Ayer había cuarenta y siete. no digo eso. — En todas partes. no apartas de él la vista. verdaderamente! MAGDALENA. va disminuyendo. Pero aprovechas también la ocasión para mirarle. No vamos a ninguna otra casa. — Te preguntas siempre por qué me quedo tanto tiempo en su habitación. Ya era mucho. Sobre todo en las pequeñas ciudades de provincia. — Sí. Y a veces en las grandes. Es a causa de él (mirada y gesto hacia la puerta de la izquierda). — No sé si en los departamentos de Lyon crecen hongos. Hay que ver las cosas tales como son Así es como comenzó también eso en la habitación de al lado. en los departamentos. En París no existe eso. como sabes. — No. — Eso sucede. MAGDALENA.MAGDALENA. tal vez sirva para algo: aleja a las arañas. e incluso en casa de los vecinos. y que no tenía importancia. — ¡Otra vez tu optimismo aparente! Sé adonde lleva. por ejemplo. en las junturas del piso. Ayer había más. Es quizás la humedad. también en París. AMADEO. Además. AMADEO (con tono de desesperación). — Nosotros nunca salimos. MAGDALENA. al pie de las paredes. No nos engañemos. Quizá no sea él quien los hace brotar. seguramente. a causa de él únicamente. Quizá los haya en París. No soy una niña. que era un accidente aislado. me dijiste. sólo hace un momento. — ¿Los has encontrado hoy también al lado? MAGDALENA. AMADEO. como de costumbre. — ¿Habías visto ya hongos en los departamentos? AMADEO. AMADEO. . Desde hace quince años vivimos encerrados.. AMADEO (se resigna a la verdad. — Ya ves. En Lyon. con los brazos colgantes. "Es chiquitito". Eso sucede con frecuencia. — He destruido cincuenta. siguen aumentando! MAGDALENA. de todos modos. MAGDALENA. AMADEO. AMADEO (que quiere tranquilizarse). La causa no puede ser otra que él.. — Son muy pequeños. Eso ha podido cambiar. No lo hago para descansar. en el techo. — ¡Por lo tanto siguen au- mentando. — No me vengas con cuentos.

— La situación se va a hacer verdaderamente intolerable si los hace brotar también en esta habitación. — Te lo prometo.MAGDALENA. se pone el casco auricular y da la comunicación. — ¿Hola?. ¡No le basta con la suya! ¡Ya no se podrá vivir aquí! (Desolada. nueva llamada). . (Con menos dureza. El reloj marca un cuarto de hora más. — ¡Las nueve! Es la hora.. MAGDALENA.) ¡Hola! ¿El Elíseo? ¿El Elíseo? AMADEO (en su mesa). un poco de calma! Quizá no brotarán más.. — El viejo a la vieja. voy a procurar. MAGDALENA (en el teléfono). AMADEO (sentado a su mesa. el Presidente.. AMADEO (en su mesa) — El viejo a la vieja. — La vieja al viejo: "¿Crees que eso saldrá bien?".. — El Presidente de la República está de viaje.. Tal vez se trate de un accidente aislado. — "Eso no será fácil".. ya lo verás. el abacero? Se lo paso. dentro de una media hora el Presidente.. MAGDALENA (lo mismo).) — ¡No corte! (Toma otra línea. MAGDALENA (en el teléfono. ¿El Presidente de la República? ¿El Presidente mismo o su secretario?... Ah. Es el momento en que comienzan a llamar… (Suena el teléfono.. Voy allá.... (Otra llamada. relee lo que ha escrito). ya se lo he dicho. MAGDALENA (poniéndose el sombrero) — Me van a reñir. (Nueva llamada telefónica.. — No. escucha por otro receptor. AMADEO (en su mesa). — El viejo a la vieja.. señor. mientras AMADEO va también a sentarse a su mesa. ¡Voy a llegar con retraso! AMADEO. MAGDALENA corre al tablero telefónico...) Trabaja tú también. Tengo que ir a trabajar... AMADEO. — ¡Calma.) Ya llaman. MAGDALENA (levantando la cabeza hacia el reloj). MAGDALENA (lo mismo)... AMADEO (lo mismo). — Apresúrate. — ¿El señor Charlot.) ¡No era ya muy divertido! AMADEO. escribe. Magdalena. señor. a AMADEO.) Hola. Son las 9 y 15. se sienta. — Es para el rey del Líbano.. Telefonee dentro de media hora. delante de su cuaderno. MAGDALENA (en el teléfono)... — La vieja al viejo: "¿Crees que eso saldrá bien?". AMADEO (lo mismo). — ¡Hola! Escucho. escucho.

. con los ojos huraños. escucho. AMADEO.) Se lo paso. no encuentro la réplica. fijos en el vacío).) Escucho.la vieja. AMADEO (con un fulgor en los ojos. hola.. existe el rey del Líbano.... — "No.MAGDALENA (en el teléfono)... detenido en el umbral de la puerta. Se lo paso..) Sí.... — Sí. MAGDALENA (en el teléfono). eso no será fácil".. va a la puerta de la izquierda." MAGDALENA (en el teléfono). — "Si. Pero yo no he dicho que hoy sea jueves. eso saldrá bien de todos modos. puesto que me telefonean de su parte...... — Magdalena. y así sucesivamente... — Le paso. AMADEO (a MAGDALENA. hola! Se lo paso.. Llevan de paseo a sus hijos. (Otra llamada. ¡Hola! ¡Hola! AMADEO. ¿No le molesta si ella le telefonea desde el cuarto de baño? AMADEO vuelve a sentarse pesadamente. es su día de descanso. con las manos en la mesa). AMADEO (en su mesa). sin dejar la mesa). El reloj indica las 9 y 50). sí... (En otro aparato. — ¡Magdalena! ¿Quieres que te lea lo que acabo de escribir? Me dirás si está bien. señor. MAGDALENA (que se ha levantado ligeramente el auricular para oír lo que dice AMADEO). se levanta suavemente... mira a la habitación.. (Llamada telefónica. pues ha "encontrado").. Se la paso.. respondiendo a otra llamada).) Hable con el señor Presidente de la República... se los paso.... y luego a otra. Quiere hablar con su esposa?.No corte... señor Presidente. (Nueva llamada. en otro aparato. —. Se lo paso.) ¡Hola! Se lo paso. mientras las agujas del reloj marcan las 9 y 45 y luego las 10). — No tengo tiempo... — ¡Cómo me fatiga escribir! ¡Me derrenga! MAGDALENA (en el teléfono... MAGDALENA (responde a otra llamada. AMADEO (se incorpora. ya lo ves. aprovechándose de que su esposa está ocupada en el teléfono. — ¡No tengo tiempo en este momento! ¡En seguida!. (Las llamadas se suceden. Se los paso. ¡Hola. Se la paso.. Lo siento. — ¡Hola. vuelve la cabeza para ... —. la hora avanza... (Nueva llamada.. AMADEO (con los ojos huraños. Espere a la próxima. Se los paso. ya no hay cámara de gas desde la última guerra.. MAGDALENA (en otro receptor... hola! Se lo paso. — Se lo paso. Se la paso. MAGDALENA (a AMADEO). — Sí.) No. pero los bomberos no trabajan el jueves..

¿por qué hay corriente de aire? (Vuelve la cabeza y advierte su ausencia. Sólo se oyen sus voces. en el teléfono. MAGDALENA. — Eso no cambiará nada. AMADEO.. MAGDALENA (en la habitación. MAGDALENA.. ay! MAGDALENA. ¿no oyes? ¿Qué haces ahí en vez de escribir tu pieza? ¡Te llamo! Entra en la habitación. mi pobre amigo! AMADEO. escucho.. — ¿Así. Eso es sabido. — No he podido evitarlo. pues! MAGDALENA sale de la habitación de la izquierda. — Cada vez que lo miro. ha vuelto a entrar en la habitación! Es obstinado.. No. — Abstente de hacerlo. ¿Qué vas a buscar en su ha- bitación? AMADEO. Está impresionante con su barba blanca. señora. . que quizás habría desaparecido. sin abandonar su puesto. — Se ha agrandado más. dejando también la puerta entreabierta.. no merece la pena. — He tenido un momento de esperanza..) ¡Ah. No es viejo. Sí. otra llamada).. por su propia iniciativa? ¡Divagas..) Amadeo. no. AMADEO. Irritada. MAGDALENA (en el teléfono. Creo que era más bien pequeño hace quince años.. no muy fuerte. No va a caber en el diván. en resumidas cuentas. De vez en cuando. una breve llamada. MAGDALENA. — Los muertos envejecen mucho más rápidamente que los vivos.. — ¡Hola!. (Mientras el reloj indica las 10 y 15. incorregible. ¡Ven. Veinte años y quince no son de todos modos más que treinta y cinco..asegurarse de que su mujer no le observa y luego entra despacito en la habitación. pataleando. desde 1870. ¡me enfermo! MAGDALENA. — ¡Ya no hay milagros. Sus pies lo sobrepasan ya.. — Me enferma.... señora. entre los bastidores de la izquierda). dejando la puerta entreabierta.. — Buscas excusas para no escribir. que queda sin respuesta. AMADEO.. ven. — Bueno. MAGDALENA. — Le miras. Y muy joven.) Amadeo. arrastrando a AMADEO tras ella. Ahora tiene una gran barba blanca. AMADEO.. somos una República. se levanta y se acerca a la puerta de la izquierda. Me he dicho que él... (A AMADEO.

la criada de todos. — ¡Lo tomas por un árbol! ¡Él no se molesta! ¡Va a ocupar todo el lugar. Pareces no darte cuenta de ello. sí. MAGDALENA. AMADEO. — Podríamos prescindir de su belleza molesta. Es su crisis de crecimiento. AMADEO. señor. Al menos lo supongo.. va a hundirse en el sillón. — Cómprale otro par. Siguen siendo tan bellos como antes. — Los dedos de los pies le han desfondado los zapatos. MAGDALENA (se acerca a AMADEO.) No. petrificado.. MAGDALENA. Por lo demás. MAGDALENA corre a su mesa de auriculares. ¡Dios mío! MAGDALENA. pero su habitación no está a oscuras.. — Se agranda. Cada vez que abandona su trabajo se quita el sombrero y se lo pone otra vez cuando vuelve a él). — ¡Hola! Sí. AMADEO. Son los únicos que tengo.. — A ti te parecen bellos. Soy la criada de todos.. pues no eres tú quien te ocupas de la casa. unos grandes ojos verdes. — De todos modos no puedo darle los míos. (Entretanto.. No es un trabajo fácil. Mira. MAGDALENA. — Yo no he dicho que tenga gracia. — Los postigos se hallan herméti- camente cerrados. — Tiene unas uñas enormes. si tienes dinero para gastar. Dios mío.AMADEO. . — Son sus ojos los que la iluminan.. Eso es literatura. ¡Tengo que hacer otras cosas! La semana pasada arrojé un puñado entero a la espuerta de la basura. ¡Con los grandes pies que tiene ahora! Llamada telefónica. no está. abrumado. — No puedo pasar el día entero cortándoselas. Parecen faros. Voy a cerrárselos.. MAGDALENA. Es normal. MAGDALENA se halla en el centro del escenario. MAGDALENA.. Haces literatura en la vida. AMADEO se levanta de su sillón y se dirige otra vez hacia la puerta entreabierta de la izquierda. ¡Tiene gracia esa belleza! AMADEO. Te olvidaste de cerrarle los ojos.) ¿Oyes? AMADEO. ¿Qué quieres que haga yo? ¡No seré yo quien te lo dé! Somos pobres. (Se oyen ligeros crujidos provenientes de la habitación de la izquierda.. no le servirían... — Sus ojos no han envejecido. AMADEO (en la misma posición). será mejor. AMADEO. todo el lugar! ¿Dónde voy a ponerlo? A ti te da lo mismo.

. — ¿En qué has estado pensando hasta ahora? ¡Tu amor al trabajo se despierta siempre a última hora! AMADEO. le comunico con su teniente alcalde. Sin embargo. AMADEO (irritado). pone la mano en el picaporte de la puerta. MAGDALENA dice: MAGDALENA (a AMADEO.AMADEO. — Por supuesto. Antes que llegue a ella.. ocupada en el teléfono.. que eso habría podido suceder de otro modo. — ¡No es cierto! MAGDALENA. AMADEO vuelve sobre sus pasos. — A mí también me da lo mismo. Sí. Te sorprende que no adelante. — ¡No me dejan tranquila un segundo! (Tomando el auricular. vuelve a su mesa de trabajo y se sienta. . AMADEO. — ¡Sí!.. — En estas condiciones no es fácil trabajar.. ¿Crees que esto me divierte? Si quieres que nos muramos de hambre. a AMADEO.) ¡Cierra la puerta! (Respondiendo al teléfono. Después.. No habrá nada para almorzar. — Vas a encontrar nuevas razones para quedarte sin hacer nada. — Tampoco yo puedo abandonar mi trabajo. me impresiona a pesar de todo. Nueva llamada telefónica. — Voy allá. parece vacilar y por fin cierra la puerta. ¡Con semejante vida! . señor Alcalde. mientras el reloj marca las 11 y cuarto). MAGDALENA. a AMADEO). ¡Sí! Llamada telefónica. a mí me da lo mismo. — El viejo le dice a la vieja. AMADEO. nos causa muchas molestias.. — ¡Todavía no le has cerrado los ojos! (Por teléfono. Se levanta y se dirige hacia la puerta de la izquierda. ¡No puedo trabajar. ¡Vete a escribir! AMADEO. Inventa otros recursos.) Sí.. MAGDALENA (mientras AMADEO se dirige a su mesa de trabajo). MAGDALENA (antes de contestar al teléfono..) ¡Hola!. Toma la cesta. No puedo correr el peligro de que me echen a la calle. Lo estás viendo. — Podrías ir a hacer los recados. Cuando pienso.. MAGDALENA. AMADEO. no puedo trabajar! No cuento con las condiciones normales para el trabajo intelectual. mira otra vez a la habitación y luego del lado de MAGDALENA. serás tú quien me hará reproches.. escucho.

(En el teléfono.... — ¿Qué hay que comprar. — ¡Tengo que pasar el cesto! MAGDALENA (en el teléfono). — ¿Qué vas a buscar otra vez en su habitación? AMADEO.. AMADEO se dirige hacia la puerta de la izquierda y pone la mano en el picaporte. AMADEO (dirigiéndose a alguien que se encuentra verosímilmente abajo. dos yogurts. AMADEO (a la persona de la calle).MAGDALENA. mi pobre amigo! Te quejas constantemente de que sientes el estómago vacío. entonces? MAGDALENA (a AMADEO). Sí. MAGDALENA (por teléfono). — El cesto. Procura no olvidarlo. (Por teléfono.. (A AMADEO. ¡Nunca sabes dónde están las cosas! (Llamada telefónica. en la calle). ¡Me has dicho que tome el cesto! MAGDALENA. Ése es su lugar.. . bajo la mesa..) ¿Oyes? (Responde por teléfono. (Llamada telefónica.. El reloj marca las doce menos cuarto). (AMADEO levanta ligeramente las persianas o entreabre los postigos y pasa por la ventana el cesto.) No compres salchichón. desde su aparato telefónico).. — No es ése su lugar...atravesar la línea férrea entre la medianoche y las ocho de la mañana. pues la salchichería te hace daño. — Dos tostadas.) ... — Ponga una libra de ciruelas. AMADEO (a MAGDALENA). — Está prohibido para los vagones de más de diez toneladas. — No es muy larga esta cuerda.) ¡Está ocupado! AMADEO (se dirige a pasos lentos hacia la ventana del fondo.) Allí. — Compra lo que quieras.salvo autorización escrita del ministro de Salud Pública. Disculpe...) . ¿qué haces? ¡Van a vernos! AMADEO (volviendo la cabeza hacia MAGDALENA). — No. de diez toneladas. señora.salvo con autorización escrita. Pides de comer durante todo el día. —. (En el teléfono. Por suerte vivimos en el primer piso... MAGDALENA (que lo advierte. Un saladillo.. MAGDALENA (en el teléfono). . a cuya asa está atada una cuerda.) ¡Hola! ¡Un momento! (A AMADEO.) Toma el cesto y apresúrate.. — ¡Con el hambre que tienes.. Hablaba con mi marido.. con el cesto. (A AMADEO. sosteniendo la cuerda.. pues de lo contrario no encontrarás nada en el mercado.) Sí por cierto.) Amadeo.. por favor. el cesto.. atravesar la línea férrea.

Es usted muy amable. está bien. señorita.. MAGDALENA. ¡unto a MAGDALENA. Los vivos olvidan más rápidamente. Puesto que sigue agrandándose. — Las doce. —.con el visto bueno del comisario. no.. No me gusta esta marca de saladillo.. Has olvidado los puerros. AMADEO. — Nada más. MAGDALENA (lo mismo).. es que tiene todavía reivindicaciones. AMADEO. MAGDALENA (por teléfono). AMADEO (lo mismo).. no se moleste. si pudiéramos estar seguros de que nos ha perdonado! Otro silencio. — No lo sé. AMADEO ha subido el cesto y cerrado los postigos. Hace un movimiento hacia la puerta de la izquierda. Quizá él sea menos malo que otros.. No ha dejado de guardarnos rencor.) ¡Ah. Largue todo.. — Es que tienen toda la vida por delante. — ¿Has terminado? MAGDALENA. Magdalena..) ¡Por fin! Se quita el sombrero y se acerca a AMADEO. — No es demasiado pronto.MAGDALENA (por teléfono). AMADEO.. ¿Qué esperas? AMADEO (se sienta.. Los muertos son muy rencorosos. Sube el cesto tirando de la cuerda. (Deja el auricular.. haciendo frente al público. — No me has dicho que los compre.. — ¡Hola! Sí.. está vuelto del lado de esa misma puerta. Gracias. —.) Dime. Va a vaciar el contenido del cesto en la mesa...cincuenta gramos de sal fina. AMADEO (lo mismo). ¡Oh!. comen las ciruelas. MAGDALENA. mientras AMADEO. . (Indica con la cabeza la puerta de la izquierda. (Largo silencio abrumador. El reloj marca las doce.) — Tal vez nos haya perdonado. No puedo más. — Si nos hubiera perdonado no se agrandaría. MAGDALENA.. todavía en pie. ¿crees que él nos ha perdonado? MAGDALENA se sienta a la mesa haciendo frente a la puerta de la izquierda. MAGDALENA.que se puede obtener dirigiendo una solicitud a la prefectura... Yo así lo creo. —. AMADEO.. — No se puede saber.. junto a sus cuadernos. — Siéntate y come. No debía de ser malo en vida.

Magdalena.. Magdalena. AMADEO. ¡Si eso no es maldad! AMADEO. Supongo que no pretendo demasiado. — A mí no me parece. . — Quizá no lo haga deliberadamente. De todos modos no vas a abrir la puerta de la escalera. — No. MAGDALENA. MAGDALENA. Sin embargo. Magdalena. Apenas un poquito.) No hará más fresco. AMADEO. Breve silencio. MAGDALENA. resulta mucho al final. Silencio. Está bien. — ¡No quiero que se hable de eso en la mesa! AMADEO. — Aquélla. te lo aseguro. (MAGDALENA mira. — Abre la puerta.) ¿Ya no tienes ganas de comer? (MAGDALENA no contesta. — Todos los días un poquito. — Vamos. — ¿Crees tú? Todos son iguales. (Los dos dirigen las miradas hacia la habitación. — No es para mirarlo. — Yo estoy en la misma situación. — ¡Qué calor hace aquí! Me ahogo. desde su lugar y sin comer. Se agranda tan lentamente. MAGDALENA. Comen en silencio. — Te ruego que obedezcas. eso no es prudente. Te digo que se agranda y que hace brotar los hongos.) ¿Ya no tienes ganas de comer? MAGDALENA. — Vas a irritarte otra vez. Magdalena. por la puerta abierta.. AMADEO.) ¿Qué he hecho yo para ser tan desdichada. todos los días un poquito. AMADEO. Tú sufres menos. — Déjame en paz.. MAGDALENA. — No es lo mismo. No entrará aire. yo opino que no (Se levanta. — Está bien. — ¡Quiero almorzar tranquilamente! ¡Tener paz. — ¿Qué puerta? MAGDALENA (indicando la puerta de la izquierda). para ser perseguida como lo soy? AMADEO. para que entre un poco de aire.. MAGDALENA. tú lo sabes. — ¿Puedo ir a ver? Tal vez haya dejado de crecer. AMADEO. como sabes. por lo menos en la mesa! Ya tengo bastantes preocupaciones durante todo el día. — No te enojes. Es que siento de- masiado calor y quiero un poco de aire.. abre la puerta y vuelve a la mesa.MAGDALENA. AMADEO. MAGDALENA. déjame respirar. eres menos sensible.. pues están cerradas las ventanas de su habitación. MAGDALENA. AMADEO.

MAGDALENA.) ¡Qué expresivo es su rostro! (Silencio. — ¿Quieres que cierre su puerta? MAGDALENA. Quiere tomar la mano de MAGDALENA. Ahora es demasiado viejo. puedes pensar en otra cosa. — ¿Quién quieres que sea? Algún vecino que vuelve a su casa.) Lo hemos instalado en la mejor habitación.) Pronuncian nuestro apellido. ¡Soy siempre yo la que debo pensar. Nada más que la oficina y las tareas domésticas.. AMADEO. (Se oye una voz en el descansillo de la escalera. — ¡Has vuelto a olvidarte de cerrarle los ojos! Ya ves que no piensas en ello. AMADEO (deteniéndose a un paso de la puerta de la izquierda). pues tienes frío. — ¡No hablamos mal de él! Silencio. Ambos miran hacia la habitación. — Basta con una vez. En tanto que yo nada tengo. siempre! AMADEO. . Se oyen pasos en la escalera y una tos. MAGDALENA. Primeramente voy a buscar tu chal. — ¡Pobre Magdalena! MAGDALENA (irritada). siento un frío terrible! AMADEO. Hemos roto relaciones con todos.. tu literatura. AMADEO.) Se diría que nos oye. AMADEO.) ¡Escucha! (Se oye indistintamente el apellido "Buccinioni". — ¡Viene alguien! MAGDALENA. AMADEO. — Sí. MAGDALENA. (Breve silencio. pero ella la retira.AMADEO. — Es bello. — Se diría que respira. — ¿Tanto mejor para mí? MAGDALENA. — ¡Oh! MAGDALENA.) ¿Sigue guardándonos rencor? ¿Nos guarda rencor todavía? (Breve silencio. — Por supuesto. te liberas un poco de esta inquietud. AMADEO. — ¡No necesito que me compadezcas! Breve silencio. — ¡Vamos. — Todavía es bello. MAGDALENA. Con tus libros. — No lo digo para ofenderte. siempre. (Silencio. en nuestro dormitorio de recién casados. Al menos tú escribes. Desde hace quince años no hemos recibido a nadie. come! ¡Ah. ¡Tanto mejor para ti! AMADEO. — ¡Ve más bien a cerrarle los ojos! AMADEO se dirige hacia la habitación de la izquierda. — Era bello. No te lo reprocho.

) No. Nuevos golpes en la puerta de la derecha.. sin abandonar su lugar). No han debido de oír. ¡Dios mío! ¡Dios mío! AMADEO (enloquecido). MAGDALENA (con la mano sobre el corazón).MAGDALENA (quien comienza a inquietarse). más claramente esta vez. — ¡Señor Buccinioni! ¡Señor Buccinioni! . MAGDALENA (cuchicheando. Sería más grave. — Llame más fuerte. Están seguramente en casa. — Abre. — ¡Chitón! Luego. — Ya te decía que era para nosotros. como acosada. (AMADEO va a abrir. Nunca salen. — ¡Sufres alucinaciones! (Entretanto vuelve a oírse la palabra "Buccinioni". — Sería inútil. ¡Es tan fácil derribar una puerta! AMADEO se dirige hacia la puerta de la derecha. por lo menos. Se oye decir: Voz DEL CARTERO (en el descansillo). — ¡Cierra esa puerta.) Vete a abrir. señor. — Enfrente. MAGDALENA (indicando la puerta de la izquierda). — Vete a ver quién es. mira por el agujero de la cerradura. — ¡Es el cartero! EL CARTERO (desde fuera). MAGDALENA se levanta. AMADEO (a MAGDALENA). a MAGDALENA). (AMADEO vacila.. pronto! AMADEO empuja precipitadamente la puerta de la izquierda. — Llame con más fuerza. Es inútil no abrir. MAGDALENA (jadeante). Eso hace que AMADEO y MAGDALENA se sobresalten violentamente. — ¿El departamento del señor Buccinioni.) ¡Yo te lo había dicho! Ambos escuchan. MAGDALENA (a AMADEO). mientras se oye decir en el descansillo de la escalera: Voz DE LA PORTERA. quién puede ser! No conocemos a nadie. — ¡Dios mío. ¡Es tan fácil derribar una puerta! MAGDALENA.) ¡Dios mío! (A AMADEO. — Mira. Ruido de una puerta que se cierra. — No perdamos la cabeza. pero MAGDALENA se ha acercado ya a ella y le da la espalda. por precaución. AMADEO (a MAGDALENA). no abras. Dios mío. está aterrada. mientras se oye decir afuera: Voz DE LA PORTERA. jadeando. Se oyen golpes repetidos. Se oye llamar a la derecha. Están siempre en casa. por favor? Voz DE LA PORTERA (en el descansillo). quién es. AMADEO (se endereza.

¿Por qué no he de abrir? (Abre la puerta y entra el CARTERO. señor. — No tenemos nada que ocultar. Magdalena. es un error. Se oye un largo crujido en la habitación de la izquierda.) ¿Por qué dice usted que es natural. — Ya abro. ¿Quién ha de ser? MAGDALENA (al CARTERO). . — ¡Entonces. Soy yo: Amadeo Buccinioni. — ¿Quién podría escribirnos. MAGDALENA (a AMADEO.) Ya ve. un error! EL CARTERO. señor. señor. — ¡Es nuestro apellido! (Se ha alejado ligeramente de la puerta. — ¿No es usted el señor Amadeo Buccinioni? AMADEO. La tercera parte de los parisienses se llaman así. pues. es una carta para el señor Amadeo Buccinioni. por supuesto. — Señor cartero. AMADEO. como para impedir la entrada a la habitación de la izquierda). — Sí.MAGDALENA (con terror). sin duda. señor. con los brazos extendidos.. pero se da cuenta de ello y se apresura a volver a su lugar. — Mi esposa y yo.. tú! ¡Es por ti! ¡Tus antiguos conocimientos. — Una carta para ustedes. Nada tengo que ocultar. señor. señor. nos decíamos: "¿Por qué no ha- bríamos de abrir?". señor? EL CARTERO (con indiferencia). tú. tus antiguos conocimientos! AMADEO (mientras MAGDALENA jadea. EL CARTERO (como si nada hubiera pasado). señor. AMADEO. ¿Es usted verdaderamente un cartero? AMADEO (a MAGDALENA). no puede traer una carta para nosotros! ¿Por quién nos toma usted para que nos envíen cartas? EL CARTERO. MAGDALENA. quien la toma. — ¡Es espantoso! El CARTERO quiere irse mientras AMADEO examina la carta. nada hay que ocultar en esta casa. — Es natural. ya abro. — Evidentemente. AMADEO.) ¡No hay nada. Entre. he abierto la puerta. MAGDALENA. — Sí. no hay nadie. nada hay que ocultar en esta casa. Tiende la carta al CARTERO. es asombroso. señor? Es lo que yo le decía a mi marido. en esta habitación! AMADEO (tomando la carta que le entrega el CARTERO). — Pero no soy el único Amadeo Buccinioni de París. — ¡Un cartero! ¡Imposible! ¡Te equivocas! ¡Ah. MAGDALENA. — Es imposible. MAGDALENA (casi asiéndose al marco de la puerta de la izquierda). tú. señor. ¡Es. — ¿Por qué dice que es natural? (Al CARTERO. es cierto. sin dejar su lugar).

EL CARTERO. señor. y lo muestra con el dedo a MAGDALENA. sino A-ma-deo Buccinioni. AMADEO (al CARTERO). señor. Se endereza vivamente. MAGDALENA. un error. Magdalena!. — ¿Cultivan ustedes hongos de habitación? AMADEO (rápidamente. señor. Como usted ve. — No va usted a hacernos firmar. . se trata de un error.. al pie de la mesa. señor. — Se trata. y no vivo en el número 29 de la calle de los Generales. EL CARTERO. asustada. no hay… (Mira. — No hay más que un número 29 en la calle de los Generales. Se va y AMADEO se apresura a abrirle la puerta. pues mi marido no bebe. Discúlpenme. Es enteramente facultativo. EL CARTERO. AMADEO. al CARTERO). reprime un grito de angustia. ¿Quiere firmar. Es en el campo donde se ofrece un vaso de vino al cartero. sino en el número 29 de la calle de los Generales. — Le quisieron dar el nombre de su padrino. Somos personas honradas. se lo aseguro.MAGDALENA. por supuesto. No era para nosotros… ¿Crees que le hemos molestado? . EL CARTERO (neutro). señor. — Es.. señores. MAGDALENA. AMADEO (al CARTERO). MAGDALENA. — No tiene importancia. No es costumbre en París.. no hay más que una calle de los Generales. — Lo lamentamos mucho. y ríe para ocultar el ruido. en el número 29 de la calle de los Generales. No tenemos vino en casa. señor? Presenta un cuaderno. Vea usted: la A de Amadeo en el sobre es una mayúscula cursiva y mi nombre se escribe con una A romana. señores! Va a salir. AMADEO. — No tiene importancia. del señor Amadeo Buccinioni. EL CARTERO. inquieto. señor. señora. Yo no soy Amadeo Buccinioni. MAGDALENA. — Lamentamos no poder ofrecerle un vaso de vino. quien sigue inmóvil. No lo soporto.) ¡Otro. Los generales brotan como los hongos.. EL CARTERO (examinando la carta). no obstante. — Discúlpenme. señor. — Nadie nos conoce.) ¡Uf!.. — ¡Adiós! (Cierra la puerta y mira durante un instante por el agujero de la cerradura. no bebo. Nunca nos escriben. ¡Adiós. — Es exacto. tiene usted razón. — Es cierto.

aquí está. tengo miedo! AMADEO. AMADEO.. dóblalo. ¡pues pareces tan desdichado! (De pronto se oye en la habitación de la izquierda un crujido enorme. te lo permito. (Breve silencio. — ¡Dóblalo. entre bastidores. MAGDALENA (aparece.) ¡Ah. Con estrépito de vidrios rotos procedente del mismo lugar. continúa su frase). — ¡Sin embargo. — Es el segundo en el comedor. MAGDALENA (quien sigue en el marco de la puerta). MAGDALENA.) Escucha: hoy podrías hacer una excepción. — ¡Apresúrate! (Un ruido sordo. — No es fácil. nadie. nadie! ¡No tenemos amigos! ¡Hemos roto con todos. — Es él. AMADEO corre a la habitación. lo vi hace un momento! MAGDALENA (indicando la habitación. aquí está el hongo! MAGDALENA. es muy sencillo. — ¡Mira. no.. Bebe un vaso de vino.) ¡No dejes que caiga su cabeza al piso! ¡Qué torpe eres! AMADEO (entre bastidores).) ¡Ha roto los cristales de la ventana! ¡Su cabeza ha pasado a través de ellos! MAGDALENA (entre bastidores). — ¿Qué habrá ocurrido? (Ambos desaparecen por la puerta de la izquierda. — ¡Ahora se agranda por los dos lados! ¡Qué es lo que no se imagina! Haz algo. No lo pongas en la mesa. (MAGDALENA vuelve a entrar en la habitación de la izquierda y se le oye decir:) ¡Déjame hacer! . (Se oye a AMADEO respirar pesadamente a causa del esfuerzo. ¡No te olvides de cerrarle los ojos! AMADEO (entre bastidores).. es asqueroso y sabes muy bien que es venenoso. MAGDALENA.MAGDALENA (yendo hacia el centro del escenario. que dejan abierta de par en par. todos. Amadeo. No temas.. Apóyale la cabeza en el almohadón.. — Levántalo. Vete a ver.. A la izquierda. AMADEO (se arrodilla en el suelo y luego se levanta con un hongo en la mano). Magdalena. — …con ése que está allí. — ¡Nadie nos escribe nunca! ¡Nadie. se queja). de espalda. Ya no hay lugar suficiente. — No te quedes ahí plantado.) Así. — Es lo que estoy haciendo. en el marco de la puerta). ¡Van a verlo los vecinos! ¡Métele dentro la cabeza! AMADEO (entre bastidores). vamos. todos! No podríamos recibirlos. seguido por MAGDALENA. AMADEO (busca el hongo y mira por todos lados en el suelo). — No puedo.

No son sordos todos ellos. MAGDALENA (hace un gesto para cerrar la puerta de la izquierda. pero cambia de idea). — ¡Es el car-te-ro! ¡El car-te-ro! Callan y se oye al eco repetir: EL ECO. y luego otro sordo. el fondo.) ¡Cuidado. AMADEO (deteniéndose). Pero te repito que a esta hora.AMADEO aparece de espaldas en el marco de la puerta. — ¡Es el cartero el que ha hecho eso! ¡Es el car-tero! (A AMADEO. (Breve silencio.. dejando la puerta completamente abierta. Por otra parte.) No reaccionan. — No lo son todos. AMADEO (desaparece de nuevo en la habitación de la izquierda.. MAGDALENA. MAGDALENA (dándole vuelta.) ¡Cierra bien los postigos! Va a hacer frío ahora.. ciérrale los ojos! ¡Has vuelto a olvidarte! AMADEO se dirige a la habitación. sin vidrios. evidentemente. — Los vecinos han oído seguramente. Ven a ayudarme... (Gritando. — El invierno está lejos todavía. — Como ves. MAGDALENA. — ¡Tira con más fuerza! (Se oye el ruido de sus esfuerzos.. AMADEO. — Como eres tú quien.) ¿LO creerán? El cartero se ha debido marchar ya. — ¿Qué podríamos decir? AMADEO. entre bastidores). hacia la ventana del fondo). AMADEO y MAGDALENA reaparecen. AMADEO... — ¡Ya está! AMADEO. — ¡Vamos. — Han debido oír algo ciertamente. — ¡El car-te-ro! ¡El car-te-ro! ¡Car-tero! ¡Te-ro! ¡Te-ro! . — No. — He hecho lo que he podido.) ¡Es el car-te- ro! MAGDALENA y AMADEO. cuidado! (Otro ruido. Tengo que enseñártelo todo.. hacia... MAGDALENA (entre bastidores). MAGDALENA (en voz más alta. — Así se debe hacer. todo se arregla.. de espaldas al público. a esta hora. Siempre me dejas el trabajo más duro.. — Podríamos decir que ha sido el cartero. ¿Hay vecinos en las ventanas? MAGDALENA (entre bastidores). AMADEO.. MAGDALENA. AMADEO. Se le oye decir). MAGDALENA. Nunca estás contenta. — Tal vez no hayan oído. — Razón de más.

cielo! AMADEO y MAGDALENA. debe parecer espantoso. Dios mío. pero de modo alguno insólito. ¡Una coartada! Sentémonos. nada se puede hacer ya! Sufre la progresión geométrica. AMADEO. Lo presentía. — ¿Pero en qué va a parar. — ¡No se puede hacer nada. se endereza.. — ¡Se agranda cada vez con mayor rapidez! MAGDALENA. en qué va a parar esto? Yo te lo había dicho. — ¡Mira! Esto debe ser dicho con angustia. Es un acontecimiento molesto. (Corre. . MAGDALENA (lanzando un grito). mudos de espanto. que se disponía a sentarse. AMADEO. ¿Cómo podremos conseguir otros vidrios? Se oye de pronto en la habitación de la izquierda un fuerte golpe violento en la pared. vuelve a gritar). levanta los pies y los coloca con cuidado sobre un taburete o una silla. el eco mismo lo repite. MAGDALENA hace lo mismo. — Quizá no sea el eco. con la mirada fija en la izquierda.. sin duda. — Sí. AMADEO. nada! ¡Ay. MAGDALENA. para ello la actuación de los actores debe ser natural. — Haz algo. MAGDALENA (a punto de desmayarse. desesperado). — ¡Oh..AMADEO (volviéndose al mismo tiempo que MAGDALENA hacia el pú- blico). — La vida se ha hecho verdaderamente imposible. miran dos pies enormes que salen lentamente por la puerta abierta y avanzan cuarenta o cincuenta centímetros en el escenario. por supuesto. AMADEO (desolado. — ¿La progresión geométrica? AMADEO. la enfermedad incurable de los muertos. — Lo veo. — ¿Qué nos hace otra vez? ¿Qué quiere? AMADEO.. MAGDALENA. pero sobre todo fasti- dioso. cálmate! La puerta de la izquierda cede como bajo una presión continua. Se trata de un "accidente imprevisto" importante. — ¡Ah! AMADEO (enloquecido). — ¡Cálmate. así! MAGDALENA. pero con cierta moderación. pero que no es más que un "accidente". MAGDALENA (sentándose). pero todavía en pie. desde luego. MAGDALENA. — En todo caso es una confirmación. — Ya ves. ¿Cómo ha podido contraerla en nuestra casa? MAGDALENA (estallando).) ¡Entonces.

MAGDALENA. calma! MAGDALENA.. es más de lo que se puede soportar! AMADEO (quiere consolarla). impotente. — Ya lo está. — ¡Esto ya no es vivir! ¡No. ya no es posible! AMADEO (lo mismo). (Con lo que mezcla un:) ¡Es la excusa con que soñabas . solloza con la cabeza entre las manos y de vez en cuando repite. AMADEO. — ¡Otra vez! (Oculta de nuevo el rostro entre las manos. entretanto. MAGDALENA. ya no es humano. MAGDALENA (retorciéndose las manos). — ¡No te das cuenta de que esto ya no es humano! ¡No. Nuevo avance de los pies. qué podemos hacer. desesperación). — Y mis obras de teatro… Ya no voy a poder escribirlas. — ¡No es humano.. Era una señal. — ¡Vamos. MAGDALENA (sollozos.. Estamos perdidos. MAGDALENA (en el mismo estado. — Todos tienen preocupaciones. — ¡Se va a introducir aquí con todos sus hongos! Ya has encontrado dos.AMADEO. humano. — Voy a doblarlo en dos. — ¡Oh. — Los hay más desdichados que nosotros.) ¡No es humano. con los brazos colgantes. AMADEO (lo mismo). La atmósfera se va a hacer completamente irrespirable. AMADEO. MAGDALENA (interrumpiéndole. qué va a suceder? Llora con el rostro entre las manos. ora mira a MAGDALENA. Se oyen crujidos en la habitación de la izquierda. permanece en pie.. ora mira al muerto y se enjuga la frente. no. lágrimas. — Eso no le impedirá crecer. AMADEO (aparte). — Mis padres.. Yo habría debido comprender. Magdalena. — Voy a enrollarlo. sigue repitiendo). de unos treinta centímetros y que sobresalta a MAGDALENA.. Mag- dalena. MAGDALENA. humano! AMADEO.) ¡No es humano… no es humano! AMADEO. es demasiado... solloza y repite. por ejemplo... da un paso hacia ella como para consolarla y renuncia. ¡Se agranda por todos los lados a la vez! ¿Dónde lo vamos a poner. tenían. no es verdaderamente humano! (Se deja caer en una silla. no es humano!. — No voy a poder. llorando)...

Descansa.. Es demasiado injusto. se dirige a pasos lentos a su sillón. (Suena el teléfono. (Hacia el teléfono. se hunde en él. Suena el teléfono. Mientras algunos fuertes crujidos llegan todavía de la habitación de la izquierda. AMADEO.. Con él en la mano.. Estás demasiado fatigada. MAGDALENA. a pesar de todo.para dejar de trabajar por completo! (Luego continúa sus:) No. completamente desamparado... cada vez más apremiante. Estoy agotada. Magdalena. que se había puesto de través en la cabeza. es demasiado. ¿De qué quieres que vivamos? No tenemos un centavo. ya voy! (A AMADEO. Macarrones. Sólo piensa en explotaros hasta la última gota de sangre. — Tengo que hacerlo. El reloj marca las 13... MAGDALENA (definitivamente abatida). MAGDALENA. . no es humano. Y en un caso como éste... agotado. la mirada perdida en el vacío. ya no puedo más. AMADEO. Magdalena. Tanto peor. — No vayas. — Todavía tenemos algunas reservas.... (Las llamadas cesan bruscamente. (Hacia el tablero telefónico. y en tono muy fatigado dice: AMADEO. trata de ponerse el sombrero y se dirige al cuadro telefónico. ¡no hay nadie a quien pedir consejo! TELÓN . Es la hora. AMADEO la mira y luego. se queda en el centro del escenario. — No puedo comprender cómo hemos llegado a esto. mostaza. vinagre. quitándose el sombrero. Cae sentada en su silla. y arrojándolo con violencia. recoge maquinalmente el sombrero.. MAGDALENA trata de levantarse.) Es necesario.. No se imagina que se puede estar agotado. — Además.) Sí.) ¡Sí. (Sin embargo.) No contesto.) La gente no sospecha. agobiado. por lo menos hoy. tengo que volver al trabajo. MAGDALENA se toma de nuevo el rostro entre las manos y solloza desesperadamente.. Abatida. .. — Eso no nos servirá de mucho.. No puedo más. apio.) Me faltan las fuerzas. ya voy. ya voy. el sombrero yace al azar en el piso. Suenan los aparatos telefónicos.

—1 Se ha alargado otros doce centímetros en veinte minutos.. De cuando en cuando. y luego mide cuidadosa- mente. Sólo hay en ella dos o tres taburetes. al pie del taburete en el que se apoyan los pies del muerto. como presa de un tic nervioso. vaya! (Durante un momento contempla la parte del cuerpo que se halla en escena. en la mitad derecha del escenario. Al comienzo del acto el reloj marca las 15.) ¡También esos siguen creciendo! (Silencio. MAGDALENA (en un breve sobresalto). a causa del crecimiento del muerto. a poca distancia unos de otros. Escena muda durante cierto tiempo. no cabían ya en ella. o venderlos. A cada sacudida y alargamiento de los pies del muerto AMADEO mide el avance. no sé verdaderamente qué hacer! ¡Nunca consigo sacar provecho de nada! MAGDALENA (saliendo de entre los muebles y peinándose ante el espejo). en silencio.ACTO SEGUNDO La misma decoración. y luego los hongos que se han hecho enormes. muebles llevados de la habitación de la izquierda y que. a sacudidas que cada vez sobresaltan a MAGDALENA y AMADEO. AMADEO (va a trazar con tiza una raya en el piso. . al pie de las paredes y a todo alrededor. un espejo.) Si no fuesen venenosos se podría consumirlos. los pies del muerto avanzan en dirección de la derecha. Puede haber un sillón suplementario. un lavabo. La parte izquierda del escenario está desprovista de muebles. Eso va a ir todavía más rápidamente. Entre esos muebles figura un diván. Se ve que se sobresalta la cabeza de MAGDALENA. los pies del muerto avanzan en dirección de la derecha. ¡Ay.. En esa mitad izquierda hay también. un armario y diversos muebles de dormitorio. la que inmediatamente después desaparece de nuevo entre los muebles. una mesita de luz. junto a la puerta de la derecha. además. ocultos entre el batiburrillo de muebles. la distancia entre la raya anterior y la muí i). Apenas se los ve. AMADEO sale. — Se agranda a ojos vistas. — Hace tiempo que te lo digo. sobre los que se encuentran los pies y las piernas del muerto. Al levantarse el telón AMADEO y MAGDALENA se encuentran en la parte izquierda del escenario. una cantidad de hongos enormes. éste ocupa una gran parte de la mitad izquierda del escenario. ¡Vaya. Forman un batiburrillo junto a la puerta de la derecha. Hay. En una primera sacudida. bloqueada por todos esos objetos.

. MAGDALENA. Vete.. a la habitación de la izquierda y llega al umbral. Se le ocurre una idea: lanza otra mirada a MAGDALENA. vete.. AMADEO. Luego da unos pasos y se detiene bruscamente. — ¡No puedo dar un paso sin que me sigas! ¡Soy libre! MAGDALENA (irritada). — Voy contigo. AMADEO. y a continuación de nuevo a MAGDALENA y de nuevo a la puerta. — Amadeo. adonde me has traído. — A ninguna parte. perdón! Lentamente.. AMADEO. no hago gran cosa. y luego se detiene.) ¿No me oyes? ¿Te pregunto adonde vas. AMADEO deambula por la mitad izquierda del escenario. pensativo. ¡Si quieres estar siempre solo!.. Por fin se decide. un poco encorvado. Otro se des- empeñaría seguramente mejor. MAGDALENA. ¡Si por lo menos te sirviese de algo hacer tu capricho! AMADEO (volviendo sobre sus pasos). AMADEO. — Haz lo que quieras. ¿adonde vas? (AMADEO se inmoviliza. tienes razón. Con las manos a la espalda. ¿Estás sa- tisfecha? MAGDALENA (encogiéndose de hombros). Ves muy bien cómo estamos. No he nacido para vivir en este siglo. no voy. vuelve a colocar las piernas en su lugar y mira hacia MAGDALENA para ver si ella le ha visto o no hacer eso.AMADEO (suspirando). — Yo no tengo enteramente la culpa. — Reproches.. . — Sí. ¿Adonde podría ir? MAGDALENA. — Es fácil decir eso. Yo estoy desarmado en la vida. MAGDALENA (apareciendo por completo y avanzando). (Al dirigirse a la derecha. hacia el diván. de puntillas. Es el cansancio. — Bueno. a ninguna parte.) ¡Oh.. como está ocu- pada en su aseo. — Si por lo menos mi moral fuese mejor. — ¡Qué mal carácter! ¡Qué hombre imposible! Hay que tener paciencia contigo. siempre reproches. amigo mío. Si por lo menos tuvieses alguna cualidad. Lo que está hecho está hecho y son inútiles los remordimientos. Amadeo? AMADEO.. luego a la puerta abierta a la izquierda. Es fácil desembarazarse de su culpabilidad. Sin embargo. tropieza ligeramente con las piernas del muerto. Soy un inadaptado. Se acerca poco a poco. — ¡Debías haber nacido antes o mucho más tarde! Silencio. AMADEO se muestra un poco aliviado. Magdalena.

. ¡Vas a librarme de esto! AMADEO. — Eso se va a arreglar. — ¡Se agranda! ¡Se agranda! (AMADEO se dirige al diván... por ejemplo eso! ¡No vas a pretender que la tengo yo! Se dirige a la habitación de la izquierda. — No es éste el momento. ¡Escucha! .. ni voluntad. Magdalena.. sino que me fatiga más. — Me propongo hacerlo.. AMADEO.) ¡Es una locura! ¿Cómo quieres que eso se arregle?. reconstituyentes nerviosos. AMADEO.. ¿te propones librarme de esto. MAGDALENA. — Ya no tengo fuerza. — Eso les tiene sin cuidado a los vecinos. Tómalos. MAGDALENA. — ¿Tú crees?. — Entonces. — Como cada vez que debes hacer algo. — ¡Ah. No podría atenderlo yo solo MAGDALENA. MAGDALENA. AMADEO. de un momento a otro.MAGDALENA. me lo propongo seriamente. te digo. — ¡No puedo dejarlo así! ¡Tengo que lavarle la cara! No serás tú quien se encargue de eso. — No merece la pena. — Eso no me produce ya efecto alguno. MAGDALENA. se va a arreglar. me divorcio. — ¿Adonde vas? MAGDALENA... AMADEO. ¡Hay que hacer algo absolutamente! Escúchame: si no me libras de él. si o no? Respóndeme. ya no habrá lugar donde meterlo. — ¡No es éste el momento de no tenerlas! En el instante decisivo te falta siempre la energía. Además. te abandona la voluntad. MAGDALENA.. — ¡Es que estoy tan cansado! Va a hundirse en el diván. AMADEO. Si estás tan cansado. Los pies del muerto avanzan). Nunca cambiarás. Estoy seguro de ello. No es posible que no se arregle. amigo mío. MAGDALENA.) ¿Qué haces? ¡Todavía no le has cerrado los ojos! ¡Cómo se puede ser tan atolondrado! AMADEO... toma fortificantes. AMADEO. — ¡Te lo propones! ¡Hace mucho tiempo que te lo propones! Los vecinos se darán cuenta. AMADEO... ¡No merece la pena! MAGDALENA (no va a la habitación. — No sería el momento. si no te decides. — ¿Lo crees? (Cambiando de tono bruscamente.

Ya te digo que te sacaré del paso. AMADEO. tú sabes. — No me das un momento de respiro.. Yo también sufro.. MAGDALENA. — Mañana. Voz DE HOMBRE. — ¡Si fuera cierto! (Breve silencio. Conozco tus promesas. MAGDALENA. — Bueno. AMADEO.) Quieres decir que nos sacarás del paso. — La gente dice cualquier cosa. — Te repito que la culpa es tuya. — ¿Cuándo? ¿Cuándo? ¿Cuándo? AMADEO. ¡Todo se descubrirá! Nos se- ñalarán con el dedo. Procura más bien proteger al menos lo que nos queda de porvenir. AMADEO. sino hoy mismo cuando tienes que decidirte! ¿Has comprendido? AMADEO.. — Hasta que esto estalle. — De acuerdo. Déjame descansar. No lo harás solamente por mí. — ¿Has oído? Y no es la primera vez que oigo semejantes reflexiones.. Desde que lo dejas para mañana ha pasado toda una vida. AMADEO. me acomodaría.. — Son personas muy extrañas. — Mañana. y luego una voz de hombre.. Tampoco yo me reconozco. — Déjame unos instantes. MAGDALENA. tus "mañanas". Te sacaré del paso hoy mismo... un rinconcito para vivir. — Tú le llamas a eso "vivir"..) ¡Qué va a decir la gente! ¡Qué va a decir la gente! AMADEO.. ¡Y dices que no he cambiado! MAGDALENA. Te lo prometo. MAGDALENA.. . ¡Y si no fuese más que eso! AMADEO. (Aparte. MAGDALENA. — Deben ocurrir cosas que no son normales en esta casa.Se oye la voz de la PORTERA en el descansillo de la escalera. Lo harás también por tu tranquilidad. MAGDALENA.. mañana. — Sólo hace falta un lugarcito. no contamos con salones inmensos en los que pueden entrar trenes enteros . — ¡Qué hombre incorregible!. — Si sólo se tratara de mí. si quieres. Aun en ese caso. Todo eso es obra de la fatalidad. No vivimos en el Palacio de Versalles. — ¿Pero dónde lo pondrías? ¿Dónde lo pondrías? Es esto tan pequeño. MAGDALENA. él lo ocuparía todo. Voz DE LA PORTERA. Te lo repetiré hasta que te entre en la cabeza. ¡No es mañana. MAGDALENA. Son palabras en el aire que no traen consecuencias.

vencido. con los que ya no cuento al presente. Emprendes siempre muchas cosas que no terminas. no viviríamos como prisioneros. ahora contaríamos con la prescripción. cuando era más fácil.. si no hubiera sido por mis magros ingresos. — ¡Sí. (Nueva sacudida brusca del muerto. Abandonas tus proyectos. traza una nueva raya con la tiza. MAGDALENA. No dirás que no eres perezoso... va a medir la nueva distancia recorrida. O librarte del cadáver antes. que no se oye. tras un silencio). AMADEO. como culpables. AMADEO. si hubiésemos hecho esa . AMADEO. enseñarte la lógica. registrando los cajones. MAGDALENA. en cualquier parte. no tengo yo únicamente la culpa. La casa sería más alegre. Hace tiempo estaríamos en prisión. Si no hubiera trabajado yo para ganarnos la vida. en el diván o en su sillón...) A causa de él. — Nunca sabes dónde pones tus cosas.. MAGDALENA. roto de cansancio. desordenado.. si tú no quieres hacer otra cosa.AMADEO (débilmente). AMADEO. — Nunca lograré. que apenas se ha interrumpido. abrumado. Lo dejas todo..) Habrías debido declarar su muerte a tiempo.. — Roto de cansancio. Magdalena. Estaríamos mucho más tranquilos. sobre todo. continúa su discurso. tanto mil al cabo de quince. Si hubieses declarado su muerte a tiempo. AMADEO. — No. Te las encuentro bajo las camas. MAGDALENA (continúa. — Ya lo ves.. No temeríamos a los vecinos.. se encoge de hombros sin responder y se limita a mover los labios para bosquejar un "no" obstinado de niño.. MAGDALENA. (Señala al muerto.. Ya no se podrá hacer creer a nadie que no sucede nada. que no ha sucedido nada en nuestra casa. AMADEO se levanta con dificultad. — Por lo menos se podría demostrar que murió nací quince años… Al cabo de quince años se está garantizado por la prescripción. habría que decírselo al comisario. o guillotinados. sufre en silencio. incluso al cabo de trece años.) Sin embargo. con el rostro visible para el público y que expresa una gran fatiga. vuelve a un sillón y se hunde en él pesadamente mientras MAGDALENA. — Habría complicaciones. Pierdes las tres cuartas partes de tu tiempo buscándolas. — Al cabo de trece años.. sí! (AMADEO. nada puede salimos bien. ¡Quince años! . Es tu falta de iniciativa la causa de todo. — Has dejado pasar quince años. indolente. como un autómata. Silencio.

AMADEO. AMADEO. — Siempre he sentido horror por las formalidades. te habrían hecho firmar una pequeña declaración y dejado en libertad... MAGDALENA (tras un breve silencio). lo que era la pura verdad. — No es posible entenderse. MAGDALENA. — Evidentemente. Y a ti también te comprendo. — O bien habrías podido. es tu negligencia. como se trataba de un crimen pasional. que no eres lógica. MAGDALENA (con energía). — Y tal como son las cosas. MAGDALENA (continuando). ¿verdad? ¿Es eso lo que quieres decir? AMADEO.. — Quizá sea más fácil ir a la comisaría. — No he querido decir que eres tonta. Nunca me das la razón. hoy. yo no tengo razón. tus sutilezas! AMADEO. Y sin embargo. desde hace mucho tiempo. me contestabas. — ¡Oh. — ¡Ah! ¿Lo maté por eso? Lo había olvidado. ... tienes que ir hoy. como acabas de hacerlo.) Y... lo habrían clasificado. quizás ni siquiera te habrían molestado. tu dejarte llevar. — No lo dudo. lo que nos ha perdido. se sigue hablando. — Te lo repito. AMADEO. ir a la comisaría y decir que lo habías matado en un momento de ira. ¿Lo había visto yo antes? ¿Venía por primera vez a nuestra casa? MAGDALENA (continuando).. y hace tiempo que no se hablaría del asunto.declaración el día mismo de la muerte. sino. mañana. sigo siendo yo la más tonta. ¡Pobre joven! Ah. Sí. "Mañana. hoy! AMADEO. mañana. sencillamente. por celos. lo que no es de modo alguno lo mismo.. cuando todavía era tiempo: "Ve a hacer tu declaración". MAGDALENA. pues pretendías que era mi amante. La prescripción no habría tenido tiempo de funcionar. — ¡No.. MAGDALENA. mañana AMADEO. Habrían incluido la declaración en un legajo. sí. — ¡Atolondrado! ¿Cómo se pueden olvidar semejantes cosas? (Continuando. — Y sería cierto si fuese mañana. — Lo he entendido todo. MAGDALENA. al día siguiente mismo del asesinato. Yo no lo negué AMADEO. Vino a visitarnos. — Cada vez que te decía. me parece recordar. por la administración.

hoy mismo. — Tú mismo confesaste que lo habías matado.. Quería decir otra cosa. quizá podría decir que «s mi padre y que lo maté ayer. me pregunto si verdaderamente yo. Cuando se espera quince años sólo puede tratarse de premeditación. Como el muerto ha envejecido y parece muy anciano. me parece que el galanteador se había ido ya.. ¡oh. — ¿Fue verdaderamente al galanteador que teníamos al que maté? Me parece. como te conozco.. — Sí.. no. Ciertamente. — Sí. — ¿Entonces? AMADEO. Magdalena! MAGDALENA. qué mala memoria!. — ¿Qué quieres. tienes razón. pobre mujer? AMADEO. MAGDALENA.. MAGDALENA. — Me pregunto qué le podría decir al comisario. — Por lo demás. Y lo más de prisa posible.. entonces? AMADEO. — No digo eso. — En realidad. que lo mataste en un arrebato de ira. ¿No acabas de decir que le vas a hacer desaparecer de aquí hoy mismo? ¿O quieres que me divorcie? AMADEO... Dijiste que lo recordabas. AMADEO.. AMADEO. — ¿Qué te pasa ahora? ¿Vacilas. — Por la vía legal ya nada hay que hacer.Otra vez vas a decir que carezco de lógica. MAGDALENA. Te queda la clandestinidad. MAGDALENA.. Tienes que obrar por tus propios medios. AMADEO (se levanta lentamente. eso no serviría para nada.. — ¿Lo maté yo verdaderamente? MAGDALENA. AMADEO. ¿verdad? . para no cumplir tú promesa. —... No te creerán. MAGDALENA. — ¡Vamos.MAGDALENA. — No. quince años después del homicidio. — Tal vez no sería una buena excusa. MAGDALENA. Es así. bien. Magdalena. sé que no irías a la comisaría... — ¿Qué otra cosa? ¿Qué es lo que no está claro? AMADEO.. — Bien. Además. verdad? ¡No quieres hacer nada! AMADEO.. no. evita al muerto y da la vuelta a la habitación a lo largo de las paredes).. — ¿Acaso fui yo. — Tal vez no.. MAGDALENA.. en el momento del crimen. MAGDALENA.

. — Una vecina nos confió un día un nene. en un arrebato de ira legítima.. Me irrita oír gritar a los niños. AMADEO.. Mi memoria es más segura que la tuya. un gesto torpe. un poco brutal. MAGDALENA. — Tal vez me engañé.) Pero. no sé. MAGDALENA.. —i Es posible. — Tal vez fuera el bebé. — ¡Evidentemente. — Ante todo.. Era el cortejante. — Si reflexiono sobre ello me pregunto si no se trata de algún otro. MAGDALENA acentúa las palabras "hombre de edad" y lanza una mirada llena de sobreentendidos a AMADEO... MAGDALENA.. no tiene la sangre espesa de un hombre de edad.. Quizá gritaba demasiado. ¿yo tengo la culpa? ¿Es eso lo que quieres decir?. Entonces. MAGDALENA. un joven de veinte años tiene las arterias flexibles.. evidentemente! (Tras un breve instante. quien simula no comprender.. — No era el nene. MAGDALENA... y está unido a la vida por un hilo. lo habríamos dejado crecer en nuestra casa? En ese caso se trataría otra vez de tu negligencia.... ¿por qué no pudo morir de muerte natural? ¿Por qué te empeñas en que lo maté yo? Un bebé es frágil. ¿O lo habrías matado?.. escribir mi obra de teatro. ve una mujer linda. — Que ese anciano muerto sea el cortejante o el bebé. . ¿Recuerdas? MAGDALENA. — Discúlpame.. Sin duda me impedía trabajar. a un bebé se le mata como a una mosca. — ¿El bebé? AMADEO. Eso provoca un alza de tensión. Tú sabes. puede sufrir una congestión y. — Si no fue el cortejante.... — Un cortejante. una vez muerto.... — ¡Es absurdo! ¿Por qué había de morir el bebé? ¿Y por qué...... supongo que eso debió exasperarme. Ya no sé dónde estoy. llega… bebe tan poco de más. ello no hace que cambie la situación.. Dios mío. AMADEO. ¿quién quieres que fuera? AMADEO.AMADEO. MAGDALENA. como iluminado por un comienzo de alegría. confundo los sueños con la realidad.... — Entonces... no muere de eso. los recuerdos con la imaginación. al oírle aullar horas y horas. ¡Quedó convenido que no era culpa mía! AMADEO. en resumidas cuentas. un cortejante... me confundí... AMADEO.. voluptuosa. Lo embrollo todo. ¡Asesino! ¡Infanticida! AMADEO. Tenemos que librarnos de él.

AMADEO.. — ¡No son hongos los que faltan! Mira. — De todas maneras.. AMADEO. MAGDALENA. AMADEO. — ¿Y cómo explicarías la presencia de un cadáver en nuestra casa? AMADEO.. — Vas a encontrar otra vez razones para dejarlo ahí. la tomas con mis hongos. — ¡No lo he hecho a propósito! MAGDALENA. no se ejercita una torpeza. — ¿Quién? ¿Qué se te ocurre ahora? AMADEO. y ahora no nos queda uno solo.. — Vamos. sino de hombre. MAGDALENA. MAGDALENA. no me molesté y dejé que se ahogase. — No sé. — ¡Mis pobres hongos! ¡Me has roto toda la vajilla! Ahora que no te queda ya un plato para ejercitar tu torpeza... AMADEO.. Señala el cadáver...en tanto que los hongos brotan. Yo estaba en el campo pescando. — Los platos no crecen. MAGDALENA. — Tú sabes. — No. Una mujer cayó al agua. Es menos grave. MAGDALENA. No se me había ocurrido. (Silencio.. — ¡Cuidado con mis hongos! ¡Me los vas a destruir todos! AMADEO. MAGDALENA. Brotan y crecen constantemente. se desarrollan .. — También decías de mis platos que no faltarían. Sigue su pensamiento mientras camina a lo largo de las paredes.. —. pues hemos cometido por lo menos el delito de ocultación del cadáver. MAGDALENA. — Así es… Es exacto. Como no sabía nadar y como los peces picaban en mi línea. AMADEO. — ¡Atolondrado! Olvidas que ése no es un cadáver de mujer.. pero hay que comprarlos.. Por descuido. O vino él solo. — Es cierto. seríamos culpables. Por lo menos mientras él esté aquí. pues MAGDALENA se ha dado cuenta. AMADEO. Tal vez lo trajeron a nuestra casa para hacerle la respiración artificial. —... Pidió socorro.. tropieza con un hongo y se sobresalta. AMADEO.) ¡Perdón! Es demasiado tarde. MAGDALENA (estalla)..MAGDALENA. de ningún modo. — No... . En ese caso sólo se me acusaría de no haber ayudado a una persona en peligro.

tras una nueva sacudida y un nuevo avance... — ¡Dichosa. MAGDALENA. AMADEO. podríamos tratar de llevarlo en seguida. de todos modos... — He dicho simplemente "haz algo". Después. un pequeño consuelo. AMADEO. MAGDALENA (lanza un grito. estoy acostumbrada a esperar. quizás.. arroja la tiza y se encoge de hombros.. MAGDALENA. MAGDALENA. — Por fin me sentiré aliviada.. querido. Una falta de comodidad. AMADEO.. — Haz algo. renuncia a ello. porque es absolutamente necesario hacer algo. esperar. — Eso ha sido mi vida. pero tú nunca piensas en mí! AMADEO (tímidamente). hacia la puerta de la derecha... MAGDALENA... Esperaremos a la noche. mediante muchas sacudidas sucesivas. Es necesario… No va a ser fácil. MAGDALENA (retorciéndose las manos). eso ha sido mi vida. — Y la mía también. enloquecida).. si quieres.. una vejez menos atormentada. ¡Ay!. pero luego.. te lo prometo. — Es necesario. — Por fin serás dichosa. — Es demasiado peligroso para los dos. — No puedo en este momento mismo. Y lo he dicho porque eres tú quien debe hacerlo.. MAGDALENA. — ¿Qué has dicho? MAGDALENA (otra vez irritada). que es lo que tú quieres. Tengo que esperar a la noche. AMADEO. esperar. AMADEO (tímidamente).. Eso es todo lo que he dicho. AMADEO.. . y siempre con ruido. MAGDALENA. Amadeo! ¡Ya lo ves! ¡Ya lo ves! ¿A qué esperas. Lo seguirán siendo siempre.. Hace mucho tiempo se debía haber hecho eso.Los pies del muerto avanzan bruscamente. lo veo.. Unas horas más o menos.. ¡Se podría escribir con ella una novela! ¡Tú nunca has pensado en escribir una novela sobre mi vida! ¡Merezco por lo menos eso. profundamente. Es necesario que no te vean. — ¡Ay.. — Tendré.. dichosa! ¡Como si se pudiera recuperar el tiempo perdido! Todos esos años malogrados son un peso muerto. nada más. Hemos esperado quince años. Ahora nos vemos obligados a esperar hasta la noche. Lo haré esta noche. — ¿A qué esperas? ¿A qué esperas? ¡Decídete! ¡Decídete! AMADEO. — Si tú quieres.. — Será. pues? AMADEO se dispone a marcar con tiza las nuevas distancias recorridas. — Voy a tratar...

en su sillón. Esperemos. silencio. Veremos qué pasa. AMADEO (con gesto de cansancio). — ¡Amadeo! AMADEO (con los ojos cerrados). tan cansado. No es cosa de perder los mejores momentos. Luego ella toma las agujas y teje. ella. MAGDALENA.. nueva mirada a AMADEO... MAGDALENA. AMADEO. en tina silla.. a través de la ventana. — Si mantiene su progresión geométrica.. Magdalena… Hay que tomar una determinación. otra mirada a AMADEO. — Sentémonos. pero se abstiene. Escribe tu pieza. ora fija la vista en el reloj del fondo.. MAGDALENA (nueva mirada a AMADEO y luego al reloj. pero sin interrupción.. — Deberías ponerte a trabajar.. im- paciente.. abatido.. Silencio.. Estamos obligados a esperar. MAGDALENA y AMADEO se sientan. — Nunca he sido muy hábil en los cálculos. — Estoy. — ¡Un esfuerzo. Amadeo! Sabes que es por tu bien. Recuperemos las fuerzas. sería más seguro. No se puede hacer otra cosa. Calcula cotí la mirada. teje. MAGDALENA. nerviosa. En adelante. y esta vez). . el muerto continuará avanzando hacia la puerta de la derecha.. — Podrías calcular. sin sacudidas. Siéntate. MAGDALENA.. él se hunde en su sillón. con los ojos semidormidos.Ligero avance del muerto. Ora mira del lado de AMADEO. El reloj da la hora. con el mismo ritmo que los pies del muerto.. Déjame recuperar las fuerzas. lentamente.. MAGDALENA. mientras la luz proveniente de la ventana del fondo tifie con los colores del día y luego con los del crepúsculo la habitación en que se hallan los dos personajes. vagamente. — Siempre la incertidumbre contigo. de cara al público. — ¡Caramba! Hay que esperarlo. Desde la sala se debe ver cómo se mueven las agujas lentamente. al final del acto. Más tarde será la semioscuridad del anochecer y luego la luz de h luna. Ella abre la boca como para decir algo. la distancia que separa los pies del muerto de la pared de la derecha.. AMADEO (en la misma actitud). — ¿Qué?.. Eso te ayudará a pasar el tiempo hasta la noche.. que se verá redonda y enorme. ¿cabrá en el departamento hasta la noche? AMADEO.

. Puesto que no tienes otra cosa que hacer hasta la noche. lo haré yo.... MAGDALENA. al menos por el momento. lo más penoso. cuando se espera que pase la hora… Siento ya palpitaciones. — En la vida se debe estar preparado para toda even- tualidad.. AMADEO (en la misma actitud). — Me doy cuenta de ello… tarde. No malgastes tus reservas de energía. — ... AMADEO (en la misma actitud).. — Voy a procurar dominarme.. Debes vencer tu temor. No pienses en ello ahora.. — Falta tanto tiempo hasta la noche. un intelectual. — No tengo fuerzas. No habrías debido descuidar tu cuerpo. —. MAGDALENA. se incorpora ligeramente y vuelve a caer en su sillón.. MAGDALENA. Soy un sedentario. MAGDALENA. Avance insensible del muerto. MAGDALENA. — Habrá que pasar un momento penoso… Yo estaré presente y te ayudaré. — Va a exigir un gran esfuerzo transportarlo. cuando no se espera más que eso... Siento ya miedo..... — Lo penoso. no… verdaderamente. — Nunca he practicado los deportes. AMADEO (en la misma actitud)..y lo más peligroso.. Vamos...y el esfuerzo físico… MAGDALENA. — Es indispensable.. — Procura olvidar.. MAGDALENA (con menos dureza). Pero quién habría podido pensar… que yo debería.... Silencio. AMADEO (en la misma actitud). Las agujas del reloj avanzan también insensiblemente.. AMADEO (en la misma actitud)..AMADEO (en la misma actitud). — Olvidar. .. — Es igualmente peligroso para los dos. Ni siquiera sé ganarme la vida.. MAGDALENA. escribe. No puedo.. . — Tú eres un hombre.. no estoy en condiciones. AMADEO (en la misma actitud).. muy tarde.. Será duro. AMADEO trata de levantarse. — Tu educación ha sido incompleta. Silencio.. MAGDALENA. Silencio pesado.. Amadeo. AMADEO (en la misma actitud). Jamás he sido peón. Ya verás lo que puedes hacer cuando llegue el momento. —. AMADEO.... Domínate. MAGDALENA. — Es lo que te corresponde. — Serenidad. AMADEO (en la misma actitud). Valor.

Este es un día como todos los demás. — Pero ya te lo he dicho. MAGDALENA. puesto que es necesario MAGDALENA. — ¡Vuelves a lo mismo! AMADEO (en la misma actitud).. No estoy completamente seguro de ello. o bien acechan tras las cortinas de sus ventanas. puesto que es necesario.. (Suspira. Están ahí. agrupados en la portería.. Eso servirá también para despistar a los vecinos. en un momento de ira de despecho. Nos espían. Escucha: no se les oye. MAGDALENA.AMADEO (en la misma actitud). — ¿Estás loco o lo dices de mala fe? AMADEO (en la misma actitud). No deben sospechar nada. es muy sencillo..) Lo haré. es muy fácil. Haz como si nada hubiera pasado.. Trata de no pensar más en ello... pero no más Escribe tu obra.. en sus departamentos. Es inútil recriminarlos... o a los pisos. tener energía para matar a alguien.. justamente cuando no es necesario. — Los conozco mejor que tú. puedes estar seguro... — Exageras.. — Ante todo. MAGDALENA (más nerviosa). ¿Voy a poder hacerlo? El esfuerzo físico. MAGDALENA.. la espera. ese .. eso es lo que destruye. — ¡A pesar de todo! AMADEO (en la misma actitud). con los oídos pegados a las paredes.. MAGDALENA.. AMADEO (en la misma actitud).. Lo hace cualquiera.. no está enteramente demostrado que yo lo matara.. su curiosidad cruel.. igualmente malo. La maldad de la gente. tienes a veces. MAGDALENA. ¡Habría sido mejor que te hubiera faltado la fuerza en aquel momento y que tuvieras más al presente! AMADEO (en la misma actitud). sobresaltos de energía Pudiste muy bien matarlo.. No piensan en nosotros. puesto que es necesario. Es cuando callan cuando más los temo.. nos espían y no hacen más que eso durante todo el día. el sobresalto necesario. o bien permanecen silenciosos. Eso te aliviará. — Sin embargo. — Sin embargo. la idea del esfuerzo. Mis padres no fueron previsores. ¿No tienes antenas? ¿No sientes cómo pesa su silencio? Apenas descubran la menor cosa. — Están ahí. AMADEO (en la misma actitud). — Estoy dispuesto a admitirlo porque no veo otra explicación razonable de la situación… Admito que es verosímil que sea yo quien la mató.. — No hay por qué preocuparse por los vecinos.. Es el esfuerzo físico prolongado el que me asusta. — Entonces.. el esfuerzo premeditado. en pie. — Es cierto.

no podría. — ¡Pero trabaja a pesar de todo! ¡Cuantas veces quieres que te lo diga? ¿No comprendes que hay que despistar? Como si no sucediera nada extraordinario.. — Esta noche. penosamente). no obstante. un día como los otros. dando la cara al público.) Se diría que. y..... decídete! (Señala al muerto. (Sin cambiar de actitud........ AMADEO (en la misma actitud. — Voy a tratar. Los prefiero cuando hablan.. (Silencio.. e incluso cuando deslizan papeles inmundos bajo nuestra puerta..... De todas maneras. Tengo que ponerme a ello... algo muy pesado. ..... Si por lo menos hubiera pasado ya. Hay que desconfiar de él. Sigue en la misma posición. MAGDALENA... gestos de hombre agotado.. cuando tira de la cuerda invisible.. Eso viene. acercaos. penosamente sus cabezas.. como el otro día.. acercaos!.) Escribir. (Breve silencio. o cuando tratan de abrir agujeros en la pared para pasar por ellos hilos. esta noche… a las doce.. es decir. no antes. escribe. se diría..silencio sospechoso en el que confías estallará con el estrépito de un vaso que se rompe en mil pedazos.. MAGDALENA (bruscamente)..... ¡Vamos. AMADEO (en la misma actitud..... — ¡Entonces.) Hay que tomar una determinación. Tampoco yo tengo ánimo para trabajar... Tú sabes. con una cuerda invisible. Siempre en la misma actitud.. vapores.. concéntrate.. y tanto más éste. En el sillón balancea rítmicamente ... he perdido el sueño… ¡Escribamos! (Breve si- lencio. vamos. — Un día como los otros. que eso se mueve. AMADEO (en la misma actitud).... si el tiempo pudiera pasar más de prisa. ¡Qué cansado estoy! ¡Maldito trabajo! (Con gran desprecio. Humaredas. que las imágenes levantan.... Terminar de una vez.. con los ojos semicerrados.. tengo que ponerme a ello. Silencio. hasta la medianoche. tejo como de costumbre. lo hace también con gestos muy lentos. hundido en su sillón..) Él debe inspirarte. hace el gesto de tirar hacia sí.. Durante unos segundos abre los ojos y en su rostro se debe leer la expresión de una fatiga inmensa. las palabras se echan a volar... y. Vamos. De todos modos prefiero eso. como un ladrón. Densas nubes rozan el suelo.) El horizonte está cercado por montañas oscuras.. rendido... cuando hacen en alta voz reflexiones desagradables para que se les oiga.) Preferiría dormir. que se aproxima. más de prisa! (Silencio. la hora del crimen. penosamente). Pero no puedo acostumbrarme a su silencio malvado. ¡Ah. para el que todo esfuerzo. Uno sabe a qué atenerse. se hace muy penoso. lentamente.

. ¿a qué..) . dos actores que dan vueltas en el mismo lugar durante la escena siguiente.. SUS voces imitarán exactamente a las de AMADEO y MAGDALENA.. Ya viene. flores. entran o aparecen por el fondo dos personajes. Hay que señalar. i-má-ge-nes. tan natural como puede ser la de MAGDALENA y AMADEO..... AMADEO continuará. además. Salid. por ejemplo. y luego se inmovilizará progresivamente. para eso no deben aparecer a una luz fantasmal. tan ajeno como MAGDALENA a lo que sucede en el escenario. con los ojos semicerrados y en el rostro una expresión de fatiga triste y coagulada.. sobre todo. es evidente que ya no se necesitan actores suplementarios: las réplicas puestas entre paréntesis se suprimen. Una vez inmóvil.. durante algún tiempo. y se viste. i-má-genes. Se parecen.. MAGDALENA ha desaparecido. etcétera. frente al público. Cuando aparecen su sosias.. Música. tirando de la cuerda imaginaria y moviendo rítmicamente la cabeza y los hombros. inhumanas.. que se debe evitar.. todo lo posible. adquiere rostros. a AMADEO y MAGDALENA. irreales. se parece. hacia el final esas voces serán muy agudas — sobre todo la de MAGDALENA—. al levantarse e inclinarse. se puede representar la siguiente escena de este modo: la perspectiva se concentra en AMADEO. AMADEO es novio: saca de su cajón guantes blancos. seguirá tejiendo.. se acerca a ella. del pozo. La actuación de MAGDALENA II y AMADEO II debe ser muy natural dentro de lo no natural. subid.. La luz se hace más clara y da a la escena un aire de fiesta. Salid. debe parecer que amenaza con doblarle y romperle el cuello y rodar sobre las rodillas de los espectadores de primera fila en la sala. de una manera muy realista.. Mientras MAGDALENA sigue tejiendo en su rincón. sino a la normal del escenario. parecidas a gritos de animales que sufren. en el caso en que no se pudiera encontrar otros dos actores que se parecieran completamente a los que interpretan los papeles de AMADEO y MAGDALENA. a qué... de lo irreal.. Según las posibilidades de la puesta en escena y. .los hombros y la cabeza de derecha a izquierda y de izquierda a derecha.. a qué?. podrá permanecer durante algún tiempo con la boca entreabierta. corbata. en su sillón o en el dirán. en su lugar... Si se adopta esta segunda posibilidad.. no se ve más que su rostro inmóvil. sombrero. en tanto que MAGDALENA.. igualmente. A cada instante su cabeza. MAGDALENA aparece en su balcón. plañideras. que MAGDALENA II y AMADEO II tengan el aspecto de ectoplasmas. Ya están ahí. en ese caso.

... — ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! AMADEO II. Estribillos de moda.. — No grites. ¡Ciertamente por aburrimiento! .. barro!. ¡Hongos! AMADEO II. — ¡Magdalena. — ¡Dios mío.. Nada veo. la. ¡Me desgarras los oídos! AMADEO II.. ¡tú cantabas en otro tiempo! MAGDALENA II. la. el valle verde... socorro! AMADEO II.. Pinchas.. MAGDALENA II...... ¡Calor suave!. En él bailan la ronda. ¡La. en los recuerdos... la! MAGDALENA II. — Magdalena querida. tomados de la mano. — ¡Mira... yo veo.. pinchas. — ¡Hongos!. a tu alrededor! MAGDALENA II. húmedo. pantanoso. despiértate. — Sí. negro! ¡Ciego.. Es la aurora de la primavera... ¡Estás ciego! AMADEO II. ¡no gri-tes! ¡Qué voz estridente! ¡Me taladras los oídos! ¡Me haces da-ño! ¡No desgarres mis tinieblas! ¡Sádico! ¡Sádico! AMADEO II. la. — Sí.. ¡Hongos!. No me toques. MAGDALENA II (entre gemido y grito).AMADEO II. negro.. — ¡Mise-ra-ble Amadeo! AMADEO II. en el que se hunde y se ahoga. — Magdalena. ¡Hongos!.. — Por aburrimiento... la.. El sol inunda la habitación… Luz de gloria. — Es la realidad la que nos embellece. la.... AMADEO II. —… ¡Noche. ¡Socorro. No.. la. mira.. — ¡La. embelleces la realidad! ¿No ves que la embelleces? AMADEO II. — Valle sombrío. MAGDALENA II.. — Desbordo de canciones.. en el presente. lluvia. ¡Me haces daño! ¿Qué quieres? ¿Adonde vas? ¿Adonde vas? ¿Adonde vas? AMADEO II... la! MAGDALENA II (gritando). li. está loco! ¡Está loco! ¡Mi marido está loco! AMADEO II. Magdalena! MAGDALENA II.. pinchas. Despiértate. — No cantes con esa voz falsa. — No. Abramos las cortinas.. el valle verde en el que florecen los lirios MAGDALENA II. MAGDALENA II.. — Magdalena. me ahogo. —. MAGDALENA II. li. en el porvenir.... la.. no. ¡El frío! Tirito ¡Negro. veo… MAGDALENA II... li.. Está oscuro... li.. — Nada veo... No hay nadie. la. — Magdalena.. — No te acerques.

— ¡Voces de niños! . ¿Una barca? ¿Qué barca? ¡Pero dime de qué barca hablas! ¿En qué barca puedes pensar? ¿Dónde ves barcas? ¡Ji.. los lobos! ¡Oh! ¡Oh! AMADEO II. La ronda. — Voz de la nieve en la montaña. ¡Las iglesias son palomas! MAGDALENA II.... MAGDALENA II. — ¿Quién hace que broten los árboles esas hojas duras. — Bogamos en el lago límpido.. Dicha loca. — Magdalena...... dejadme! ¡Dejadme!.... — Bosques viscosos. ¡Piedad para los niños! AMADEO II. ¡No disparen.. una cuna.. Luz loca..... estalla.. ji. las ametralladoras. — ¡Bailemos!.. ¡Alegría. — ¡No me maten!.. Nuestra barca es un lecho de flores. esas ramas azotantes.. Las bayonetas. ¡Ay!. ¡Voces de primavera! MAGDALENA II. Claridad viviente… ¡Se acabó la noche. se acabó! MAGDALENA II... MAGDALENA II. Bosques infernales.. ¡Les imploro compasión!. .... ¡Qué pesadilla! AMADEO II.... sapos. — ¡Resbalo!.. tengo miedo! AMADEO II. MAGDALENA II. — ¿Dónde? ¿Dónde? ¡Oh! ¡Oh! ¡Veo las nubes. ¡Ay.. ¡Eres sordo! AMADEO II.. Eres sordo. ¡No lo maten! ¡No los maten!... — Magdalena... ji! ¿Es posible que haya barcas en el barro. MAGDALENA II (grito de espanto). Hay que cortarlas con cuchillo… No veo… no veo.. nos deslizamos.. en la arena del desierto? AMADEO II. — El horizonte respira... ¡Tengo miedo! ¡Ay! AMADEO II. ... MAGDALENA II. Amor loco. — ¡No. — La mañana no envejece.. esos bejucos? ¡Eres tú quien hace eso. mi-se-ra-ble! AMADEO II... MAGDALENA II. Luz de gloria... juramentos! AMADEO II. — ¡Me hundo en la noche! ¡Densas tinieblas!. estalla... La onda nos lleva.. miserable. La alegría estalla... no oigo nada.. — ¡Locura! ¡Locura! ¡Locura! AMADEO II. — La dicha loca. oscuridad de presidio.. querida. .. — ¿Campanarios?. — ¡No disparen!... — ¡Iglesias blancas! ¡Campanarios!.. alegría! MAGDALENA II. no.. — La gente se abraza. No oigo nada. ¡No disparen!. ¡Voces de manantiales! ..AMADEO II.

. Todo se responde. Mira bien... nada de distancias! MAGDALENA II. Las paredes. nuestras piernas serían alas.MAGDALENA.. lentos.. MAGDALENA II... No hay árboles. MAGDALENA II.. la huérfana más vieja de la tierra! AMADEO II. — El tiempo es bochornoso. — Siempre la noche... nada.. AMADEO II (en su sillón). Ligera plenitud. No hay nada... — Se levanta al mundo con una sola mano... los segundos. llamas de hielo! ¡Me clavan alfileres de fuego en la carne! ¡Ay! AMADEO II.. espeso. Piedras suaves como el musgo... — ¡Nunca contento! ¡Nunca contento! AMADEO (en su sillón). — ¡Ved eso! ¡Ved eso! AMADEO II. — ¡Nunca contento! ¡Miserable.. alas en los pies. quedaría abolido el peso... MAGDALENA II... MAGDALENA II. Potencia transparente.. eres tú quien me golpeas en el rostro! ¡Mi-se-ra-ble! AMADEO II. soy huérfana. — ¡Estamos en las puertas del mundo! MAGDALENA II (como una cotorra). mira.. está muy mal pegado.. breves. no obstante.... No hay más que agujeros. Las paredes se tambalean.. mi- serable.. ¡Son espinas de fuego! ¡Llamas puntiagudas. los años. ¡Sola en el mundo! AMADEO II. vieja. — Es pesado y.. — No hay obstáculos. — ¡Las auroras son victorias! ¡Todos los soles se levantan! .. — ¡Me azotan las mejillas y los hombros! ¡Eres tú.. enferma. siempre la noche.. ¡Oh. Libertad. — Si tú quisieras habría. Estamos tomados de la mano. El mundo no tiene peso. — ¡Eso se va a derrumbar sobre nuestra cabeza! ¡Se ha roto en mi ca-be-za! .. habría: savia en abundancia. vedlo.. MAGDALENA II.. — Universo aéreo.. el mundo. — ¡Soy viuda.. Equilibrio... nunca contento! . MAGDALENA II. — Todas las voces son nuestro eco.. nuestros hombros serían alas. — Me desuellan los pies.. los inmundos hongos! ¡Qué mal huelen! ¡Lo pudren todo! AMADEO II.. el vacío. — La piedra es el vacío. las masas de plomo se desploman. dejaría de existir la fatiga.. — ¡Ved eso! ¡Ved eso! ¡Eso no existe! ¡Nunca contento! ¡Nunca contento! AMADEO II... ¡Espacio. MAGDALENA II..... soy pobre.

. el hierro. — Eso se va a desarticular por completo. MAGDALENA II. oscuridad. de luz. reina de belleza! MAGDALENA II. las flores no se marchitaban. MAGDALENA II... oscuridad. vidrio. oscuridad. — Casa de vidrio.. de vidrio. — ¡Hierro.. — Lo que está lejos puede estar cerca.. — De hierro. — Nos amamos.. se burla de mi nariz! ¿No has visto mi nariz? AMADEO II. MAGDALENA II.. MAGDALENA II. ¡Ali-dulée!. MAGDALENA II y AMADEO II (juntos). de luz. me rodea! ¡Me envuelve por dentro y por fuera!. Nunca contento. MAGDALENA II. casa de oscuridad! AMADEO II. — De vidrio.. ¡Socorro. Lo que está separado se reúne. AMADEO II. Somos dichosos.. vidrio. hierro.. En la casa de vidrio. hierro. Lo que está marchito reverdece.. hierro. de oscuridad.. ¡No es posible! ¡No es posible!. MAGDALENA II y AMADEO II (juntos). — Los gorriones recuperaban las fuerzas en nuestras manos. — Quiere decir casa de hierro....Fuego. de hierro. de oscuridad. — ¡No digas eso! ¡No digas eso! ¡Nunca contento! AMADEO II.. recobra tu memoria.. — Recuerda. MAGDALENA II. — ¡Tu imaginación! ¡Tu imaginación! ¡Tu imaginación! ¿Dime dónde? ¡Me irritas! ¡Me irritas!.. oscuridad! AMADEO II. oscuridad... — ¡No es cierto! ¡No es cierto! ¡No digas eso! ¡Me destrozas el corazón! AMADEO II. de luz. hierro.. Lo que no existe ya volverá. — ¡Ay. recobra tu memoria.... — Vidrio. . MAGDALENA II. — De vidrio. AMADEO II. ¡Ardo! ¡Socorro!. — ¡Reina de belleza! ¡Vean eso!.. — Recobra tu memoria.. — ¡Eres bella.... luz.. reina de belleza! ¡Vean eso! AMADEO II. hierro. ¡Miserable! ¡Bella... de hierro. ¡No es eso! AMADEO II. AMADEO II. — No digas eso. — ¡Ay! ¡Ay! (Solloza. por completo. hierro. Me irritas. la casa de luz . ¡Alidulée!. Alidulée! . oscuridad. recuerda.AMADEO (en su sillón). luz.. vidrio. hielo… ¡Descendiendo sobre mí. oscuridad... — ¡Hierro.). luz. ¡Alidulée!. hierro. la oscuridad! MAGDALENA II. de hierro. — ¡Casa de hierro. ¡Miserable! ¿En quién piensas? ¡Se burla de mí. hierro! AMADEO II (como vencido)..

. gruñona. — ¿Es la hora? MAGDALENA (en la misma actitud). Vuelve lentamente a su mesa.. — Está.AMADEO II.. Magdalena. No hay nada auténtico en ella. he querido hacer una obra sociológica. Alidulée. Alidulée!. ¡Alidulée! MAGDALENA II se marcha aullando y AMADEO II corre tras ella gritando: "¡Espérame! ¡Espérame!". todo esto no tendría ya importancia alguna. ¡Socorro. en el aire. No es el amor el que nos va a librar de ese cadáver... (Juntando las manos. AMADEO. AMADEO. — Yo te libraré de él. — ¡Alidulée. Tampoco el odio. Sin embargo.... AMADEO.. Alidulée!. — Cuando tienes inspiración. AMADEO (en la misma actitud). si nos amáramos. — ¡Estoy seguro de ello! El amor puede redimirlo todo. Si nos amáramos de veras... me comprendes? MAGDALENA. Alidulée! MAGDALENA II y AMADEO II (juntos). cambia la vida.. Es AMADEO viejo. Paciencia. — ¡Todo eso no quiere decir nada! ¿Qué es esa historia de amor? ¡Tonterías! ¡No es el amor el que puede librar a la gente de las preocupaciones de la vida! Esos no son verdaderos personajes. AMADEO (en la misma actitud). pobre cosa lastimada.. MAGDALENA.) ¡Amémonos. Amor Alidulée. — ¡Déjame en paz! AMADEO (balbuceando). — Magdalena. — No.. ¡Querido Alidulée! . MAGDALENA reaparece por el fondo y va a tejer. en su lugar. ¿Cuándo harás una obra de teatro como todo el mundo? AMADEO (en la misma actitud). Los sosias desaparecen. Alidulée. Alidulée. no obstante.. todavía no es la hora. — ¿Se acerca la hora? MAGDALENA. MAGDALENA. ¿Me crees. ¡Socorro. — ¡Alidulée. — No digas tonterías. — Apenas. Carece de realidad.. MAGDALENA... En el caso en que no se emplee los sosias: MAGDALENA se va gritando y AMADEO se queda solo y triste. por lo demás. — Ha salido así.. No es cuestión de sentimiento. La atmósfera del comienzo del segundo acto.. y se quita los guantes y el sombrero. te lo suplico! Como sabes. MAGDALENA se levanta lentamente y se dirige a AMADEO en su sillón. el amor lo arregla todo. es morbosa.... Amor Alidulée!.

y pan pasar entre los pies del muerto y los muebles. con el fin de hacer lugar al muerto. bastante discretos. En cierto momento AMADEO. (Mira a la puerta abierta de la habitación. Para ir a ese lugar. — Quizá no. inmóviles. ¡Tú no eres tú mismo! (Señala el cadáver. en la oscuridad en aumento. el baturrillo de muebles y el escenario vacío de personajes. La música se oye durante largo tiempo. no el nuestro. se levanta para cambiar de lugar. Durante la música se oyen ruidos que hacen los vecinos: un lejano "A la mesa". Es él quien te ha dictado eso. sin que se los vea desde la sala. procedente de la habitación del muerto.. AMADEO y luego MAGDALENA y AMADEO encuentran dificultad. un toque de campanilla también lejano.) Y ya no se puede cerrar la puerta.. pues es la hora de la comida.. — Eso no te representa.) Esto está res- baladizo. poco a poco. la puesta en escena deberá insistir en la luz verde. en esta escena.MAGDALENA. — Voy a hacerlo. No se mueve. — Tal vez. Sigues sin cerrárselos. pues de pronto se oye — mientras el escenario se oscurece y el reloj marca las 8 de la noche—. Hay gérmenes de hongos por todas partes en el piso. y luego se sienta. la extraña música del muerto. furtivamente.. choques de vasos. AMADEO (en la misma actitud). que sigue avanzando. AMADEO y MAGDALENA callan y escuchan. cuando comienza la música.. los que . No es el amor el que va a limpiarlo. Luego. pues el muerte crece y va ocupando todo el espacio todavía libre. van desapareciendo esos ruidos y sólo se deja oír la música. desde el que los dos personajes siguen escuchando en silencio. MAGDALENA. ¿te das cuenta? AMADEO (en la misma actitud). así como para salir de él.. Por otra parte no tiene tiempo para hacerlo. MAGDALENA. Es él todo eso. Es su mundo. — ¡No cabe duda! (Resbala en el piso. — Interviene en todo. AMADEO (en la misma actitud). reemplazada poco a poco por una luz verde proveniente de la habitación del muerto. ¡Lo ha invadido todo! Por lo menos no le dejes los ojos abiertos. junto a MAGDALENA en el baturrillo de muebles.) La culpa la tiene él. o entre los pies y la puerta de la derecha —pues MAGDALENA y AMADEO tienen que hacer más tarde ese movimiento— hay que hacer casi gimnasia. al final de esta escena. así. una música extraña que se intensifica progresivamente. ruidos de pasos. a un mueble. en la escalera. pues no se ve a AMADEO y MAGDALENA ocultos por todos esos objetos durante un largo momento. retintín de platos.

AMADEO (también en voz baja). MAGDALENA.. Los sones del reloj se agregan a esa música. — Tiene la boca cerrada. — A pesar de todo. enloquecidos. Enloquecidos en su mutismo. Pausa larga.. sus movimientos son desordenados. AMADEO (en voz baja). — Cierra los postigos.. al principio débil. mientras AMADEO vuelve a su lugar junto a ella en silencio). Silencio. Es su fuerza. de pronto. Y también los ruidos de afuera al comienzo. Tanto mejor. — No querrás que él lo destruya. AMADEO. — Deberíamos cambiar de lugar el armario. — Llega de todos lados.. AMADEO y MAGDALENA cambian de lugar el armario en silencio. de la música).actúan son la música. cambian también de lugar otros muebles. tiene talento. — ¡Oh. que llega de la habitación del muerto y al principio sólo ilumina parte de la escena. música larga. — ¿Qué es eso? ¿Oyes? ¡Es otra vez en tu obra! AMADEO. así no hay que encender la lámpara. se ilumina con una luz verde. pasando difícilmente por un lado y el . Luego. — Esa luz viene de su habitación. AMADEO. AMADEO y MAGDALENA hacen una serie de movimientos sin palabras. Durante cierto tiempo no se oye más que la música. el escenario. AMADEO y MAGDALENA se levantan simultáneamente. y luego. Proviene de él. por las grietas de los postigos entra la luz de la luna. no desagradable. Pausa. MAGDALENA (en voz baja). los pies del muerto que se alargan y la luz verde.. AMADEO va lentamente a cerrar los postigos. mientras las agujas del reloj aceleran sus movimientos. Su luz es más suave. MAGDALENA. MAGDALENA (en voz baja. MAGDALENA (al oír la primera nota. — Las ondas se propagan.. AMADEO y MAGDALENA callan. — Los sonidos le salen sin duda por las orejas… Es el mejor instrumento. las agujas del reloj se destacan sobre el fondo oscuro. -— Son sus ojos los que iluminan. sin decir una palabra. Parecen dos faros. que había quedado casi completamente a oscuras. de pronto. . MAGDALENA... AMADEO (lo mismo). — Los vecinos terminarán pronto de comer e irán a acostarse. pocos instantes después de la última nota de música. va a tocar la puerta! MAGDALENA. — No. MAGDALENA (en voz más baja). Es que él canta.

se vuelve. parece muy abatida y le hace a AMADEO un gesto con los brazos como si quisiera decirle: "Ya ves cómo estamos". después de haber cambiado de lugar ese armario. MAGDALENA. — ¿Es verdaderamente el momento? . con las manos entrelazadas a la espalda. sin moverse. levantaba una carreta con los hombros. — Se te creería Jean Valjean envejecido. a AMADEO. Durante un breve instante MAGDALENA contempla. con un ímpetu irresistible! MAGDALENA.otro de los pies del muerto. sin que MAGDALENA interrumpa su agitación. AMADEO se detiene. con la mano. — ¡Oh. MAGDALENA (al oír el ruido del gongo). mucho más tranquilo o mucho más pesado. sí! No debes negarlo. la fija en la puerta abierta durante unos instantes. Ahora me pesa una pluma. MAGDALENA saca brillo a los zapatos del muerto y AMADEO. con un trapo. mueve la cabeza y suspira. En otro tiempo rompía el hierro con las manos. El reloj marca las doce menos cuarto. Luego. sin embargo. de pronto. Al levantarme estoy más fatigado que al acostarme. esta vez con las manos vacías. — Toca la puerta. En cierto momento. MAGDALENA guarda en el armario el trapo que había tomado para lustrar los zapatos. — Desde hace mucho tiempo mi descanso no es reparador. AMADEO. que en otro tiempo me sentía con tanta fuerza. Coloca mejor los pies del muerto en el taburete. AMADEO. Luego nueva agitación. Ese movimiento desordenado y silencioso es interrumpido. de espaldas al público. frente a la puerta de la izquierda. Ha llegado el momento. contemplando los pies del muerto. ¡Ímpetu! ¡Nunca lo has tenido! AMADEO (en la misma actitud). AMADEO parece. amigo mío. y luego. le quita el polvo del pantalón. Dentro de ese enloquecimiento. MAGDALENA. — Habrías hecho mejor descansando un poco en vez de agitarte así. por un violento ruido de gongo: son los pies del muerto que han llegado a la puerta de la derecha. sin hablar. lentamente. — Te ilusionas. Los movimientos de los personajes se hacen de pronto visiblemente más lentos y pesados. pasea su mirada por el cuerpo. ¡Yo. ¿Sigues cansado? AMADEO. los dos personajes hacen nuevos movimientos desordenados en el escenario. Ni tampoco el sueño. — ¿Tengo todavía tiempo para recuperar fuerzas? Está en pie.

. Estaríamos perdidos. MAGDALENA. — Si nos libramos de él. Lo que se ha decidido... así es el corazón humano!. con nosotros. Sí. (Pausa. La casa nos parecerá vacía cuando ya no esté él. un niño.) No obstante. — Así es. Siempre serán algunos años de seguridad relativa....) Si se hubiera mantenido tranquilo quizás habríamos podido conservarlo. MAGDALENA. — ¡Con tal que no la derriben también! Da a la escalera. Sin embargo. — Un poco más.. confieso que la idea de deshacerme de él. será más pequeño. ¡Cuidado con ese sillón! AMADEO y MAGDALENA cambian de lugar el sillón. — Así es.. AMADEO (entorpecido. a pesar de todo me había habituado a él.MAGDALENA.. con las manos a la espalda. pues. mientras MAGDALENA se deja caer en el sillón. (Mirando hacia la habitación. — Sus pies se apoyan en la puerta.. mientras MAGDALENA le sigue con la mirada. pues tiene derechos para ello.) Es extraño. uno se apega a cualquier cosa.. decidido está. inmediatamente. sigue siendo bello. MAGDALENA. (AMADEO obedece.... una caja.. Podrían verte. AMADEO (mirando por las grietas del postigo). Pero no es una razón para no sacarlo de aquí.) ¡Basta!. el momento! MAGDALENA. AMADEO (en el mismo lugar). un gato. No ocupará en seguida todo el lugar.... Tanto más a él... Y hay que hacerlo ahora mismo mira la hora. MAGDALENA. a un perro.. se dirige a la ventana). Así. — En todo caso. En resumidas cuentas ha crecido y envejecido en nuestra casa.. Pausa. — Tienes todavía uno o dos minutos. — No mires. — ¡Ha llegado. empujan un poco hacia la derecha o la izquierda. vuelto hacia la habitación. — Yo también. encorvado. Ha sido el . ¿crees que nos servirá de algo? Puede venir otro invitado y se repetirá la cosa. (Sigue en pie.) Ha envejecido más desde hace un momento. AMADEO.. Empuja. al sesgo. lamento sinceramente separarme de él. por supuesto. uno se apega a todo.. — Por supuesto. AMADEO (mirando los pies del muerto).. ¡Eso cuenta! ¡Qué quieres.) De todos modos esta puerta es más sólida que la otra. (Circula por el escenario.. — Ya no se los ve. ¡Cuántas cosas nos recuerda!. Tendremos tiempo para respirar antes que crezca.. MAGDALENA. AMADEO. los pies del muerto.. (Da unos pasos y empuja ligeramente un velador para hacer lugar a los pies.. No falto a mi palabra.. Sí.

. les hace dormir profundamente. En resumen.. penetra en la habitación. También se podría decir que no ha sido agradable a causa de él. quizá no hemos sabido tomarlo como debíamos. AMADEO. evidentemente. Todos hemos cometido errores los unos con respecto a los otros y debíamos habernos mostrado más tolerantes mutuamente. ¡De prisa! AMADEO.. — Reflexiona bien. (AMADEO se dirige a la ventana del fondo y se dispone a abrir los postigos con movimientos de autómata. — Ya verás cómo te sientes mejor luego. MAGDALENA. En ese momento reina un silencio total.testigo mudo de todo un pasado. — No vas a vacilar en el último momento. Hay que ser más generoso. MAGDALENA. la vida nunca es alegre. Todo esto habría tomado otro giro... Magdalena.) Nadie te verá. No hemos intentado todo. nunca más.. — Haz lo que te digo. pero. — ¿Lo crees? MAGDALENA. No vas a echarte atrás. quizás debíamos haber encarado las cosas con más filosofía. . pero debíamos haber tratado de acostumbrarnos a ello. todo lo que hacía falta para que él se sintiera cómodo.. Si no se tiene una preocupación se tienen otras. un pasado no siempre agradable. Nadie te oirá.. no llorarás! AMADEO ha abierto ampliamente los postigos y una fría luz de luna. AMADEO. no más divertido. — La luna llena les deslumbra. que se mezcla con la luz verde. Piensa bien en ello... les entorpece.. el reloj da las doce. AMADEO (que ha abierto completamente un postigo). — ¡Qué bella es la noche! MAGDALENA.) En efecto. en lo que me obligas a hacer. MAGDALENA. — Abre los postigos. — Ya no soy yo mismo. MAGDALENA.. AMADEO (suspirando). ¡No te lamentarás. en fin. ¡Ahora o nunca! ¡Vamos! AMADEO (mirando por la ventana). MAGDALENA. o incluso la anula. — No hay más remedio. — Pueden vernos. no me harás reproches. . — Es el momento propicio. (Nuevo son de gongo contra la puerta.. — Es más de medianoche.. No lo volveremos a ver nunca. evidentemente. Hay luna llena. Todos se hallan encerrados en sus sueños. No se puede tener en cuenta todo. De otro modo la vida no es posible. Parece muy fatigado. La cosa no tendrá ya remedio.

La luna ha florecido en medio del cielo y se ha convertido en un astro viviente. praderas.) ¡Y espacio.... tal como lo describe AMADEO en las palabras que siguen.. ¡Pobre! . La luz da matices de plata a los hongos.. Apresurémonos. cabelleras. ¿En qué piensas? El frío penetra. sino un poco de todas partes: de las paredes. pero. — Estamos en verano.. Nunca la había tocado. columnas.Por la ventana entra la luz brillante y fría. océanos. AMADEO. de los muebles. arroyos de plata líquida. Vamos a resfriarnos. (Hacia el muerto). árboles en el cielo. AMADEO. No hay un ruido. el escenógrafo. — No pierdas el tiempo. como luciérnagas. de los hongos.. no parecen venir únicamente de la ventana. estanques. cúpulas... Entre los juegos de luz que se ven y el aspecto macabro de la habitación de los dos esposos hay un contraste patente. La soledad. en el piso.. hace lugar. MAGDALENA (que comienza a enloquecer). rutas en el cielo.. — A nadie. (Se vuelve hacia MAGDALENA con las manos tendidas. bordados. un espacio infinito! Todo esto debe ser dicho indispensablemente sin declamación.La luz es de seda. — ¿Ves transeúntes? AMADEO. de doblar un poco las piernas del muerto. Magdalena. Hay miel.. La luz. evidentemente. MAGDALENA. de los pequeños gérmenes de hongos que brillan. se diría que tengo en la mano terciopelos. (Señala al muerto con pesar. ríos. (Mira de nuevo por la ventana. Nada se mueve. — Mira. Es necesario que el director de escena.. de las junturas del armario. de leche espesa. el especialista en iluminación tengan muy en cuenta esto: la atmósfera de la habitación de los esposos cambia un poco de carácter. luz palpable. un mueble.) Él no podrá ver todo eso. espacio. lo horrible y lo bello deben coexistir en absoluto. nebulosas en profusión.) Mira. jardines. Todas las acacias brillan. que inunda ahora el escenario. capiteles. Sus flores estallan. (De linceo en la ventana... no obstante. cambia de lugar los objetos. y en seguida renuncia. está incandescente. Por la ventana se ve el espectáculo luminoso. La vía láctea. Ascienden. trata inútilmente. lagos.) . muy naturalmente. Magdalena. que entretanto han crecido también y se han hecho enormes.. (Entretanto MAGDALENA hace en la habitación los últimos preparativos. los juegos de luz. templos.) Ramilletes de nieve florida.

MAGDALENA, a medida que se hace inminente la puesta en práctica de la
decisión, y luego, durante la ejecución misma, pierde cada vez más su
sangre fría, el dominio de sí misma. Es AMADEO quien al comienzo y
después, no tranquilo, sino como ausente, actúa como un autómata.
AMADEO. — ¡Este no es el momento de compadecerte!
Lo que sigue se hace entre la agitación más grande de MAGDALENA.
MAGDALENA. — Vamos, ayúdame... Vamos, vamos... (AMADEO deja la
ventana y se acerca a MAGDALENA.), ¡Silencio! ¡Escucha! ... No, no es
nadie. ¡Vamos, de prisa!
AMADEO. — No pueden verme. Tú decías que los deslumbra la luna.
Están junto al muerto. AMADEO le levanta los pies y los deja caer otra vez
en el taburete; no sabe bien por dónde comenzar.
MAGDALENA (retorciéndose más o menos las manos). — Es cierto... pero
nunca se sabe... Con tal que... ¡Vamos, de prisa! (Las escenas que siguen
son febriles en el más alto grado. MAGDALENA mira el reloj, trata de
cambiar de lugar los muebles y renuncia a hacerlo; da numerosas
muestras de ansiedad.) ¿Dónde vas a arrojarlo?
AMADEO. — En el río, por supuesto. ¿Dónde quieres que lo haga?
MAGDALENA. — Sí, en el río. (Se aprieta el corazón con las manos.)
¿Has elegido el lugar?
Se oyen como golpes dados en la puerta de la derecha.
AMADEO (sin asustarse, pues está más allá del espanto). — Llaman.
MAGDALENA (apretándose el corazón). — No, son los latidos de mi
corazón.
AMADEO. — Si llamasen de veras a la puerta no sería fácil distinguir los
golpes de la puerta de los latidos de tu corazón En fin, eso no se
producirá, sin duda...
Música o no, según la puesta en escena. Golpes raros, potentes —los
latidos del corazón de MAGDALENA— conmueven, al parecer, toda la
decoración.
AMADEO (trata de arrastrar al muerto por los pies, lo que parece muy
difícil. MAGDALENA le ayuda, o le hace lugar empujando a un lado y otro,
sin razón e inútilmente, los muebles; él puede interrumpir su esfuerzo
para hablar.) Lo más peligroso es hasta la llegada a la orilla del río... Sin
embargo, no hay que recorrer más que quinientos metros. Los primeros
trescientos son los más fastidiosos. Son de nuestra calle y a sus lados se
alzan casas altas. Pero... si consigo ir de prisa, mientras la luna actúa sobre

la gente, no me verán. A menos que ocurra una catástrofe, un grito
penetrante que desgarrara los sueños y despertara a todos. Pero hay que
jugarse el todo por el todo. ¡Estoy obligado a hacerlo! (MAGDALENA
escucha y enloquece cada vez más.) No puedo elegir.
MAGDALENA (ayudando a AMADEO a tirar de los pies del muerto). —
¡Vamos, apresúrate... apresúrate!
AMADEO. — Hago lo que puedo. No me irrites.
MAGDALENA. — Quiero ayudarte y dices que te irrito. Si te dejara solo,
¿qué dirías?
En realidad, cada vez que AMADEO consigue levantar un poco los pies del
muerto, hacerles, muy difícilmente y apenas, acercarse a ¡a ventana,
obligándolos a formar codo, pues la puerta está a la derecha y la ventana
en el fondo del escenario, MAGDALENA se le interpone, le cierra el paso y
anula o complica sus esfuerzos. AMADEO arrastra, más o menos, al
muerto y a MAGDALENA al mismo tiempo; se halla asombrosamente
tranquilo, con una "calma autómata".
MAGDALENA. — ¡Tira con más fuerza!
AMADEO hace un esfuerzo supremo, un esfuerzo sobrehumano. Tira con
mucha fuerza una, dos, tres veces, y luego, de pronto, el muerto va a él
con gran estrépito, que sucede al silencio, y hace caer las sillas y el yeso
del techo levanta una densa nube de polvo y derrumba las decoraciones.
Se debe tener la impresión de que el cadáver, cuya cabeza sigue sin verse
y que, arrastrado por AMADEO, avanza ahora claramente hacia la
ventana, arrastra consigo toda la casa y las entrañas de los personajes.
MAGDALENA (gritando entre el estrépito). — ¡Cuidado, que no haga caer
la loza!
AMADEO (gritando y tirando). — Estaba verdaderamente arraigado en
nuestra casa. ¡Cómo pesa!. . ¡Tiene una fuerza pasiva extraordinaria!
MAGDALENA (gritando entre el estrépito). — ¡Su cabeza está todavía en
su habitación! ¡Y también el tronco! ¿Quieres que vaya a tirarle del
cabello?
AMADEO (gritando). — ¡No merece la pena!... Ya viene. (Disminuye el
ruido.) Viene.
MAGDALENA. — ¡Vamos! ¡Valor!... ¡Rápido!... El tiempo pasa.
¡Tira!... ¡Arranca!

AMADEO (tirando con todas sus fuerzas, avanza hacia atrás en dirección
de la ventana). — Es más difícil de arrancar que la muela del juicio…
más duro que un roble.
MAGDALENA. — Espera. Voy a ayudarte. (Ayuda inútil, desordenada,
embarazosa.) ¡Oh, pesa más que un roble!... Es un roble de hierro con
raíces de plomo.
AMADEO (ha llegado a la ventana del fondo; coloca los pies del muerto
en el borde de la ventana, se detiene para soplar y se enjuga la frente). —
¡Uf!
MAGDALENA. — ¡Uf!
AMADEO. — Y no ha terminado. Pero ya llegaremos.
MAGDALENA. — Es ahora, sobre todo, cuando hay que poner atención. Tú
estás bañado en sudor. Con tal que no te resfríes... (AMADEO trata de
reanudar su esfuerzo.) Espera un poco. Voy a atisbar. (Se pone en la
ventana, junto a los pies del muerto, y mira a la calle.) La calle siempre
vacía. Habrá que tomar precauciones. No veo patrulla de policía.
AMADEO. — Las calles están vacías a esta hora.
MAGDALENA. — No habrá que arrojarlo al agua donde hay pinazas; los
marineros no son sensibles a la influencia de la luna. Evita ese lugar.
AMADEO (señalando con el dedo por la ventana). — Iré cien metros más
allá. Será un pequeño esfuerzo más. De todos modos tendré que atravesar
la plazoleta, en el extremo de la calle.
MAGDALENA (mirando por la ventana en la dirección indicada). — ¿No
puedes hacer otra cosa?... Es fastidioso... ¿Allí, al término de la calle?
Hay ventanas iluminadas. Pueden verte.
AMADEO. — Son el bar y la casa de tolerancia pertenecientes al pro-
pietario de nuestro departamento. Los frecuentan soldados norte-
americanos. Se los puede encontrar a veces, pues se pasean con
muchachas. El peligro no es demasiado grande, pues no saben una palabra
de castellano... la mayoría.
MAGDALENA. — Procura evitarlos.
AMADEO. — Es apenas posible. Se trata de un riesgo que hay que correr.
Hay que probar ventura. La noche es bella.
MAGDALENA (sigue mirando por la ventana, de espaldas a la sala;
AMADEO vuelve a tirar de las piernas del muerto hacia el centro del
escenario; luego se acerca otra vez a la ventana). — Amadeo... tengo
miedo... Sin embargo, es necesario. . es necesario... Puedes ir...

Junto a la ventana, AMADEO tira del muerto; la cosa marcha visiblemente
con más rapidez. Sones del reloj. Los pies del muerto cuelgan sobre el
borde de la ventana y se deslizan por el otro lado.
AMADEO. — Se desenrolla... La cosa marcha más fácilmente ahora...
¡Se desenrolla!
AMADEO tira de las piernas y el cuerpo sale, como si se devanara, de la
habitación de la izquierda, largo, largo, sin fin. AMADEO sigue colocando
todo lo que llega en el borde de la ventana y las largas piernas continúan
deslizándose sin duda en la acera mientras que, interminablemente
largas, van saliendo poco a poco de la habitación, sin que el tronco haya
aparecido todavía.
MAGDALENA (farfulla). — Tengo miedo... No habríamos debido
decidirnos tan pronto... No podíamos hacer otra cosa... Habríamos debido
esperar. No, no habríamos podido esperar... Tú tienes la culpa... No, no
tienes la culpa, pero yo tenía, no obstante, razón, era necesario...
(AMADEO sigue tirando y las piernas del muerto pasan regularmente por
el borde de la ventana.) ¡Mas de prisa, más de prisa, Amadeo! Me duele
el corazón... ¡Vas a matarme, Amadeo! ¡Tira más de prisa, eso no termina,
tira más de prisa! (Afuera y abajo se oye un gran ruido y AMADEO se
detiene.) ¡Ay, Amadeo! Ya te había dicho que tuvieras cuidado... Se
diría que lo haces intencionadamente.
AMADEO (inquieto, a pesar de todo). — ¿Qué ha sucedido?
MAGDALENA. — ¡Sus pies, sus pies! Han chocado con el pavimento. Hay
que hacerlo más lentamente.
AMADEO mira también por la ventana, junto a MAGDALENA.
AMADEO. — Voy a bajar... Vigila bien.
MAGDALENA. — ¿Voy a quedarme aquí sola?... Tengo miedo.
AMADEO (poniéndose a horcajadas en la ventana). — ¿Qué otra cosa se
puede hacer? No será muy largo. Dentro de unos instantes estoy de
vuelta.
Desciende por la ventana. Ya no se ve más que la cabeza de AMADEO, y
luego sólo sus manos, hasta que desaparece por completo. MAGDALENA
observa cómo desciende.
MAGDALENA. — ¡Cuidado, querido, baja con prudencia! Pon el pie ahí...
eso es... y luego allí... así.
AMADEO (desde abajo). — Ya está.
MAGDALENA. — ¿Estás abajo? No hagas mucho ruido.

A-ma-de-o!. ¿ves a alguien? MAGDALENA.. desde la ventana. ¡No te enfríes!.) ¡Ti-ra!. ¡Sigue tirando! Todavía hay más. se ha alejado bastante... ¡Ti-ra..AMADEO (desde abajo).. en sordina. Entretanto.. tira! (Sigue en la ventana. Por fin aparecen sus hombros y luego su cabeza. a AMADEO). iba siguiendo poco a poco la marcha de su marido por la acera. ¿Has encontrado a alguieeeen? AMADEO. — Entonces. ¡Nooo!. de espaldas a la sala. tira! Por fin aparecen el tronco y las manos enormes. tira... ¡Apresúrate!. ¡Ti- ra!. el deslizamiento del cuerpo continúa. Vero sigue sucediendo lo mismo: de la habitación de la izquierda salen ininterrumpidamente las piernas. Eso no ha terminado de devanarse.. durante la escena anterior. enorme barba blanca. tú. ¡Tira. — ¿No ves a nadie? MAGDALENA (por la ventana. MAGDALENA sigue estimulando a su marido. — Yo no veo a nadie.. . quizás una música extraña. — ¡A na-dieeee!. La cabeza del muerto se acerca a la ventana y su larga cabellera todavía no ha salido por completo de la habitación.) ¡Tira!. — ¿Y tú no ves a nadie? AMADEO (desde abajo).. Tienen una longitud insospechada.. pues su. se ha elevado ahora y se dirige más lejos). voz llega de lejos). que atraviesan la escena y pasan por la ventana. ¡Cuidado con las barcazas!. el bar y el burdel... MAGDALENA (por la ventana..) ¡Tira. TELÓN . acompañará a ese deslizamiento.. adelante.. ya debe estar... — ¡A na-dieee! ¡No temas! Y tú. — No. No pierdas tiempo... tira. que es tan grande que apenas puede pasar por el vano de la puerta: enormes cabellos blancos. ¡Vamos... a AMADEO)..... ¡No te demores en el cami-nooo!.. cerca de la plazuela. (La cabeza está pinto a la ventana y casi oculta a MAGDALENA. AMADEO (en la calle. ¡Vamos!. tira!.. de modo que su deslizamiento dura bastante tiempo. Amadeo. ¡Apresúrate!. mientras tira.. No ha terminado. por ejemplo... ¡Tira.. — ¿Todavía no ha salido to-do-o? (Con eco. tira! (AMADEO tira desde la acera.) ¡Llego a la plazoletaaa! MAGDALENA (cuya mirada. ¡Sigue tirando!...

Música y ruidos en sordina llegan del bar. con muchas ventanas. De pronto se abre con estrépito la puerta del bar: la música y los ruidos provenientes del bar se hacen increíblemente fuertes mientras la puerta queda abierta. Surgirán inmensos ramilletes de estrellas. como una imagen rápida. o quizá dos. su aspecto es enteramente honesto. se abra la puerta del bar para dejar salir a un soldado norteamericano arrojado violentamente fuera del local. Quizá puede haber también. una ventana iluminada. fuegos artificiales en el cielo. en un momento dado. enorme. voces de hombres y mujeres. Las ventanas de las otras casas están a oscuras y con los postigos cerrados. y la fachada es bastante baja. un farol. Unas manos arrojan vigorosamente del bar. Si se quiere. que apenas se perciben desde la sala. Sobre la pared de la "casa de tolerancia" se ve la luna. una puertecita.ACTO TERCERO DECORACIÓN La plazuela. tomándolo . Al levantarse el telón sobre la decoración del tercer acto el escenario debe permanecer vacío durante cierto tiempo. de muchos pisos. Sobre todo no hay que tratar de dar a la escena el aspecto convencional de rincón de calle "mal reputado". No se debe insistir demasiado: las sombras no deben pasar más que una sola vez. los escalones pueden encontrarse junto a la puerta del bar. entre la puerta y la ventana. La música y el rumor del bar. a derecha e izquierda hay casas altas. No debe parecer una taberna. Esa luna ilumina muy claramente la escena.CASA DE TOLERANCIA. el que en ese caso queda al nivel del tablado. Eventualmente. Cuando aparece AMADEO la iluminará todavía más. como si fuera una señal. pero todo ese ruido parece más lejano que lo que está realmente. cometas y estrellas fugaces. Es el "bar-casa de tolerancia" frecuentado por soldados norteamericanos. luego el ruido se amortiguará de nuevo. ni una "boîte". En el fondo algunos escalones. Sobre la puerta y la ventana del local hay un cartel que dice: BAR . pueden percibirse a través de las cortinas sombras que bailan. corriente. se harán de pronto exageradamente fuertes cuando. Llegan de ese lugar algunos ruidos discretos: música de jazz. es un lienzo de pared que necesariamente no debe ser muy alto para que permita la realización escénica de lo que va a seguir. en cambio. las paredes de esta "casa de tolerancia" son claras. en un breve instante. y pueden provenir también de muchos rincones de la sala.

LA voz... El soldado se vuelve y golpea la puerta..... I’m not... EL SOLDADO AMERICANO. por.. Open the door.. — ¡No queremos borrachos aquí! ¡Fuera! Luego la puerta se cierra de golpe tras el soldado americano.. — ¡Mado! ¡Mado! ¡Coñac! ¡Mado! ¡Coñac! ¡Mado! ¡Mado! ¡Coñac! La puerta del bar se abre y se oye la voz de hombre. queda casi por completo fuera... EL SOLDADO AMERICANO. a un robusto soldado americano. I’m not drunk. — What? LA VOZ (con acento español)... — Mado es una muchacha bien educada... ¡Quiero a Mado! Un violento empujón desde el interior lanza afuera al SOLDADO AMERICANO. los ruidos se atenúan.) Military police… La puerta se cierra.. — ¡Vas a terminar o llamo a la policía militar! (En mal inglés. cara al bar. I want Mado... — ¿No has oído que tienes que largarte? EL SOLDADO AMERICANO (obstinándose). I paid for it. empujando fuertemente. que cae a tierra...) No. Sigue golpeando. — ¡No! ¡No! (Golpea la puerta... — I paid for it. que impide que la puerta se cierre por completo. (Sigue golpeando la puerta. sólo tiene dentro un pie. parece luchar. I payed for it. tiene una parte del cuerpo dentro del local y otra parte fuera..por los hombros.. La puerta se abre y el SOLDADO AMERICANO.. mientras se oye decir en el interior del bar: Voz DEL PATRÓN. not for drunk men. — ¡No! ¡No! (Luego. I paid for… Mado! (Pronunciando mal.. golpea el suelo rítmicamente con los puños). — I paid for it. I want to come in.. EL SOLDADO AMERICANO (sentado en tierra.. Nunca va con los borrachos. — Which Mado? EL SOLDADO AMERICANO. . I want. — ¿Qué Mado? EL SOLDADO AMERICANO... se introduce a medias. empujado por una fuerza superior. La puerta se cierra..) ¡He pagado. EL SOLDADO AMERICANO. LA VOZ. Mado.) Open the door. — I’m not.) I’m not drunk! I want some brandy! Cognac brandy! Voz DEL PATRÓN (dentro).. Mado! LA VOZ.

(Mira hacia todos lados.. sólo se ven las piernas del muerto.. exclama:) ¡Mado! ¡Mado! Va a sentarse en los escalones del bar. Luego aparece. — ¿Policía militar?. AMADEO (vuelve a tomar los pies y avanza un paso. AMADEO se afana. not Magdalena. llega al centro del escenario. perdón. señor! EL SOLDADO AMERICANO. Suelta los pies. cuando está sentado así. A lo lejos se oye un ladrido discreto y luego todo se calma. con su mal acento:) La policía militar soy yo. AMADEO. Si no tuviera este trabajo. grita.. tira. — Do you speak english? AMADEO (un poco asustado). — ¿Magdalena. — ¿Qué le pasa? (Vuelve a tomar suavemente los pies.. mastica y luego se duerme. a AMADEO).. el ruido de cacerola es menos fuerte. — No. pues el resto del cuerpo se halla todavía entre bastidores. (Se encoge de hombros. Military Police.. Pausa. Vuelve a tomar los pies del muerto. EL SOLDADO AMERICANO (surgiendo de la sombra.. que le llegan.. pero demasiado tarde. I belong to it! (Se vuelve hacia el público.. hace un movimiento hacia la puerta del bar.) Es la mitad del trayecto. saca del bolsillo un brazal que tiene las letras M. Ruido de cacerola. muy sofocado. sopla un poco y se enjuga la frente. vacila. se arranca con ira el brazal con las letras M. Golpeando la puerta con los puños. después de rascarse la cabeza.EL SOLDADO AMERICANO (se ha levantado y lanzado hacia la puerta. entristecido. con mala pronunciación). hasta los hombros. que hacen ruido al caer. se lo pone en el brazo y dice. arrastra el cuerpo del muerto tras sí sujetando sus pies con las dos manos. lo arroja al suelo. Se detiene y nuevo ruido de cacerola). se aplasta la nariz. mientras mastica. y luego. tira y avanza un poco más. saca del bolsillo un chicle y comienza a masticarlo. mi esposa? EL SOLDADO AMERICANO.) Tengo suerte. P. con el mismo tono dolorido y fuerte acento norteamericano. — Did you see Mado? AMADEO.. proveniente de la izquierda. ¡Qué hermoso cielo!. ¿Policía militar?. La plaza está vacía.. Mado. naturalmente. salvo la música amortiguada que llega del bar.. — ¡Oh. Se detiene de nuevo.. con la cabeza entre sus largas piernas. renuncia y añade con pesar y perplejidad:) ¡Mado! ¡Mado! (Luego. Do you know Mado? .. P. precedido de un ruido como el de una cacerola atada al rabo de un perro. avanza un poco más hacia la derecha.

¿Amigo de usted? AMADEO. No... Probemos.. señor?.. avanza con dificultad... Los camiones no podrían pasar mañana por la mañana.. Se aleja unos pasos..... señor... That's too bad! AMADEO... AMADEO. EL SOLDADO AMERICANO.. señor... es una desgracia. sin asombrarse. I.AMADEO (esforzándose por hablar en inglés). ¡Ay.. demasiado cansado.. no puedo dejarlo en medio de la calle. — A friend?. se lo ruego. — Who is he? A friend? AMADEO. un amigo.. — Déjeme. ¡Usted no comprendería! EL SOLDADO AMERICANO (que no comprende verdaderamente). What. nuestro drama!. Si lo dejase aquí..) Y no puedo llevarlo otra vez a casa. señor... — No llegaré allí. con la mayor naturalidad).. Usted no es de la policía.. (Tira.. — ¡No! Mediante gestos da a entender a AMADEO que quiere ayudarle... No desearía que me sor- prendan.. sí... la gran desgracia de mi vida. Estoy demasiado debilitado. señor. ¡Vamos. Pero no es el momento. I. averiguarían que esto proviene de nuestra casa. cuando esto esté hecho.. — Never mind. probemos otra vez! (Levanta la cabeza durante un segundo. No me demore. EL SOLDADO AMERICANO.. — ¿Desgracia? What does that mean? ¿Desgracia? AMADEO. Eso no le incumbe. — Want some help? ¿Ayuda? AMADEO. — ¿Mado?. No me gustan las conversaciones en la calle.. tira con todas sus fuerzas.....) ¡Qué hermoso cielo!. pero no puede avanzar. — Déjeme. I see... Estoy muy ocupado. Discúlpeme.. EL SOLDADO AMERICANO. Contemplaré el cielo cuando esto esté hecho. do not. señor.. harían una investigación.. ¡Y Magdalena que me espera!... EL SOLDADO AMERICANO (que sigue sin entender). Oh. Ya no puedo más. no puede más y se detiene. EL SOLDADO AMERICANO (señalando el cuerpo).. Mi mujer me ha prohibido..... — I see. Habría circunstancias agravantes por impedir la circulación.. I. . tengo prisa. no llegaré.. — ¿Cómo.. do not know Mado. AMADEO toma los pies del muerto. — No hablo el inglés. EL 'SOLDADO AMERICANO (viendo el cuerpo... do not. — Sí.

.... señor. good! Usted.. Soy partidario de la acción. tomando a AMADEO por los hombros. y luego. al ver que el cuerpo del muerto se enrolla alrededor de su cintura. se lleva de pronto el dedo a la frente. Gracias. La cosa parece divertirle. the play? AMADEO.... el esfuerzo ha sido sin duda demasiado violento. tirar con todas sus fuerzas y una gran parte del muerto llega a escena y se amontona. AMADEO también ladra para hacerle com- prender que se trata de perros. creo en el progreso. ¡Ay. esa Magdalena nunca está tranquila! (Al SOLDADO AMERICANO. perros!. el ruido ha provocado los ladridos de los perros y la puesta en marcha de trenes a los que se oye rodar a lo lejos. en favor de un nuevo humanismo.. Al pronunciar estas palabras el SOLDADO AMERICANO se pone a. lo hace girar sin moverse del lugar.) ¡Ah. — ¡Amadeo!. — Sí. Pero al tirar. no tan fuerte... Es una obra de tesis contra el nihilismo. EL SOLDADO AMERICANO.... a la izquierda. Se oye débilmente. Debo volver lo más pronto posible para terminar mi pieza. yes.. señor. se ven los hombros y el nacimiento del cuello. nos han oído! En efecto. — You are writer? ¡Aah! Good. VOZ DE MAGDALENA. AMADEO (desesperado). ha puesto en marcha los trenes. la voz de MAGDALENA. Una pieza en la que defiendo a los vivos contra los muertos. Se ven los brazos que sobresalen del montón. señor.) Señor.. ¡Guau. — ¡Oh. — I get it… I get it. más ilustrado que el antiguo..AMADEO. a lo lejos.. pues ha producido un gran estrépito... — ¡Cómo no!... al principio débilmente y luego con más fuerza.. Como el americano no siente motivo alguno para inquietarse y no se dé cuenta del enloquecimiento de AMADEO.. como aquel a quien se le ocurre una idea luminosa. cerca de los bastidores. — ¿Su pieza? AMADEO le indica mediante gestos que escribe. — Pero. Es usted muy amable. guau. señor? Los perros ladran. — What? (Comprende. AMADEO (girando sobre sí mismo. ¿Qué haces? AMADEO (asustado). yes. Es idea de Magdalena.. writer. dogs. EL SOLDADO AMERICANO. comprende y se pone a girar por su propia .. EL SOLDADO AMERICANO. Si usted quiere. a su pesar).. Así irá más de prisa. — ¿Qué ha hecho usted. guau! Yes. ¿Qué hace? ¿Qué hace? (Luego.. EL SOLDADO AMERICANO (que sigue sin comprender).

Son peligrosos. los fuegos artificiales. I get it.. raramente los conos.. así.. MADO. puntiagudos.. no se hace sin un silbido ininterrumpido y potente. se convierte en punta. se aleja un paso y le deja actuar por sí solo). nunca las pirámides. dibuje. EL SOLDADO AMERICANO. — Los sonidos agudos son cuchillos...... en la con- versación.. el enrollamiento del cuerpo del muerto alrededor de la cintura de AMADEO.. — Así es más fácil. eluda las preguntas. EL SOLDADO AMERICANO (satisfecho porque AMADEO ha comprendido. perífrasis. El inglés es una lengua suave. — I get it. ¿Es usted geómetra? EL SOLDADO AMERICANO... — Y... Está bien... es una idea excelente.) Sí. Sustituya el ángulo por la bóveda. AMADEO. pero ya es demasiado tarde para detenerse y hay que continuar cueste lo que cueste. EL SOLDADO AMERICANO.iniciativa para que el cadáver siga enrollándose. — I get it. perifraseemos... I get it. — I get it. No hay que quedarse inmóvil. sobre todo. (Deja un instante de girar.. solapadamente. I get it. AMADEO.. hable mucho en perífrasis.. ahora sin hablar y cada vez más inquieto.. y eso fue lo que los perdió. Si de todos modos se ve obligado a pronunciar sonidos agudos. una muchacha. disloca. Son un silbido.. Hay que desconfiar de las roturas. — I get it. y un . ángulos. Si desea usted aprender el castellano no emplee nunca los sonidos agudos en la conversación. para encerrarlos. nada peligrosa. el triángulo por el círculo. I get it. perífrasis... Habría debido pensar en ello antes. AMADEO.. No hay sonidos agudos como en castellano.. Entretanto. Perifrasee. — El espíritu cortante se desliza. AMADEO.... etcétera. EL SOLDADO AMERICANO. — Good! Good! AMADEO. un círculo alrededor de la boca. En el cielo recrudecen las estrellas fugaces.) Voy a hacerle un favor a mi vez. quien gira y gira... . como hicieron los egipcios. Los americanos son muy inteligentes. Al decir las últimas palabras AMADEO ha vuelto a girar sobre sí mismo. gracias. con sus puntas. Eso termina alborotando al barrio. el paralelepípedo por la esfera. de todo lo que hunde. La puerta del bar sé abre y en el umbral aparecen el patrón. pues se convierte en clavo... Es una idea excelente. Desconfíe de ellos. puntas. los cilindros.. — En ese caso decídase en favor de las esferas. Las ventanas de las casas se abren y se iluminan y aparecen en ellas cabezas. penetra...

trabado. — ¡Mado! ¡Mado! ¡Mado!. yo. la policía! En efecto. Levanta a MADO en sus brazos... no es la hora de los trenes! PRIMER SOLDADO AMERICANO (al ver a MADO). that was me. SEGUNDO SOLDADO AMERICANO (al primero).. — ¡Sin embargo... al pasar).. — No es por nosotros. (Éste sigue girando. — Hello. EL PATRÓN (desde el umbral.. abraza a MADO y se muestra muy contento al volverla a ver. ¿Cómo está su esposa? (Se oye tocar el silbato. UN HOMBRE (en una ventana).) ¡Los municipales! AMADEO (se detiene. PRIMER GUARDIA MUNICIPAL (se lleva un dedo al quepis.segundo soldado americano. — What? SEGUNDO SOLDADO AMERICANO (al primero). Sí. pues se enreda en las largas piernas del muerto. — Hace usted un trabajo muy gracioso.. — ¡Mierda. hacia la izquierda.) Él. a la puerta. ¿Es a ti a quien han echado a la calle? PRIMER SOLDADO AMERICANO... — She's asking you if you're the one they kicked out? PRIMER SOLDADO AMERICANO (jubiloso. pero es mi inquilino.) ¡A su edad.. viejo. What a surprise! (Al ver al SEGUNDO SOLDADO AMERICANO.. MADO (a los dos americanos. les estrecha la mano. a AMADEO). pero con más dificultad. señor!... petrificado). (Señala al PATRÓN con el dedo. ¡Ah. — That's his friend! .. Harry! MADO (al PRIMER SOLDADO AMERICANO).) Well Bob! El PRIMER SOLDADO AMERICANO se dirige hacia su compañero y MADO. es el señor Amadeo!. EL PATRÓN.. ven a ver! Los agentes corren tras AMADEO y desaparecen por la izquierda detrás de él. SEGUNDO SOLDADO AMERICANO (explica la situación a sus amigos presentes). — Señores y señoras. a MADO). — Buenas noches. que han avanzado algunos pasos.. y el ruido de los trenes y los ladridos aumenta. — Oh! yes.. que se han asustado durante un instante). AMADEO retrocede y huye. mientras AMADEO sigue girando y el cuerpo del muerto enrollándose. — ¡Julia. aparecen dos guardias municipales a paso gimnástico y tocando los silbatos.

¡A América! El PRIMER GUARDIA MUNICIPAL. — ¿Es de veras el cuerpo del delito? SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL. lo apresarán! UNA MUJER (en la ventana). ¡Vamos.. Julia!. MADO.. — ¿Su amigo? ¿Qué quería de él? EL PATRÓN (con las manos en los bolsillos). UNA MUJER (en la ventana. no se le ve desde la sala. UN HOMBRE (en la ventana).) No lo detendrán. a su marido.. — ¡Por allí. — Déjalo. tú sabes. EL PATRÓN (para sí). — ¡Atrápalo! SEGUNDO SOLDADO AMERICANO (a MADO). — ¡Qué gracioso. detrás del bar. — ¿Quiere usted apostar? PRIMER SOLDADO AMERICANO (a MADO). — ¡No. — Yes… (Pronunciando mal. América. señor. — Nada de eso.. — ¿Por dónde ha pasado? SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL. — ¿Por dónde ha pasado? EL PATRÓN (señalando una parte del cuerpo. lo apresarán! (A su mujer. — ¡Oh. — Es un trozo del cuerpo del delito. MADO. no lo apresarán! UN HOMBRE (en la ventana). — Estoy dispuesta. que está dentro). detrás de la pared. Risas de los americanos y de MADO. sí. — I’ll take you along MADO. fuegos artificiales. ¡Atrapémoslo ante todo! Corren tras AMADEO y desaparecen detrás de la pared.) ¡Ven a ver. son las estrellas. levántate! Luces. en el escenario). el señor Amadeo! ¡Nunca lo habría creído! UNA MUJER (en la ventana).. en tal caso! Los dos agentes reaparecen por la izquierda. Es gratis..AMADEO reaparece por la izquierda y desaparece tras la pared baja del fondo. PRIMER GUARDIA MUNICIPAL... UNA MUJER (desde su ventana). que está adentro..... sí. — ¡Eso. estrellas. De pronto sucede algo bastante . fuegos artificiales! EL PATRÓN (encogiéndose de hombros). PRIMER GUARDIA MUNICIPAL. no lo detendrán! (Al señor que está en la otra ventana.. Risas en las ventanas. — ¡Oh. — ¡Sí.. — ¡No lo apresarán! UN HOMBRE (en la ventana).) América. — ¡Sí.. señor agente! ¡Debe de estar detrás de la pared! PRIMER GUARDIA MUNICIPAL (mirando el cuerpo).

señores y señoras. — ¡Oh! EL PATRÓN. UN HOMBRE (en la ventana). reconocible por su larga barba. — ¿Me darás una foto? UNA MUJER (en la ventana). — ¡Atrápalo! ¡Atrápalo! ¡Se nos escapa! AMADEO (volando). SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL (detrás de la pared). los dos guardias municipales— lanza al aire su gorro). sus piernas. uno de los .sorprendente. elevado por ese paracaídas. la cabeza del muerto se ha convertido en una especie de estandarte luminoso. — Hello. boy! Hip. — ¡Cobarde! El PATRÓN. — ¡Oh! Los americanos lo dicen. hip! Hourrah! MADO Y LA GENTE (en las ventanas. escapando a los policías.. con acento americano. EL PATRÓN. por encima de la pared del fondo. boy! (Salta de entusiasmo. etcétera. PRIMER GUARDIA MUNICIPAL (detrás de la pared). su tronco. El SEGUNDO SOLDADO AMERICANO saca rápidamente un aparato fotográfico y trata de fotografiar a AMADEO en su vuelo.. El estandarte es como un gran chal en el que se ve dibujada la cabeza del muerto. El cuerpo del muerto. El SEGUNDO SOLDADO AMERICANO ha terminado de fotografiar. se ha desplegado como 7tna vela o como un enorme paracaídas. la cabeza de AMADEO. se ve una mano aparecer y desaparecer y que se ase al zapato de AMADEO). — Discúlpenme. salta. enrollado alrededor de la cintura de AMADEO. es el viento… Se lo aseguro. — ¡Como hazaña. Lo hago a mi pesar. de las ventanas y el escenario parten aplausos.. SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL (detrás de la pared. boy! Hello. pero yo no tengo la culpa. y se ve aparecer. un poco avergonzados. mirando en el aire a AMADEO que vuela lentamente). por supuesto. pero parece muy contento.. UNA MUJER (en la ventana). no soy yo. — ¡Ya había dicho yo que lo atraparían! PRIMER SOLDADO AMERICANO (desbordante de entusiasmo —mientras reaparecen. — Hello. es una hazaña! PRIMER SOLDADO AMERICANO. — ¡Sólo he atrapado su zapato! MADO (al americano que fotografía). MADO y los dos soldados americanos corren al centro del escenario. MADO Y LOS DOS AMERICANOS. desde donde ven y siguen el vuelo de AMADEO. — No es común. AMADEO vuela. y luego sus hombros. — ¡Se escapa! ¡Se escapa! Él dice que no quiere.

— ¿Por qué no? MAGDALENA. EL PATRÓN. — ¡Oh. despeinada. UNA MUJER (en la ventana). Los hombres son todos iguales.guardias municipales tiene en la mano el zapato de AMADEO. Fuegos luminosos por todos lados del escenario. salvo los agentes). — Oh… yo. naughty boy! MADO. — Hip. Ha desaparecido por completo. — No se preocupe.. No tengo sed. hip! Hourrah! MADO Y LOS AMERICANOS.) Hip. No lo he vuelto a ver. hip! Hourrah! TODOS (juntos. — ¡Cielos! ¡No es posible! ¡No se puede creer! ¿Es de veras él? PRIMER GUARDIA MUNICIPAL. Es el viento el que hace eso. Amadeo! ¡Te vas a resfriar! TODOS (juntos. aparece MAGDALENA. — ¡Vengan todos a beber un vaso! PRIMER GUARDIA MUNICIPAL. nos abandonan! Su marido no es más que un niño grande. enloquecida.. no. repitiendo el gesto del PRIMER. MAGDALENA (corriendo hasta el centro del escenario). Luces brillantes. señora! A mí me sucedió lo mismo con mi primer marido. — ¡Bribonzuelo! ¡Bribonzuelo! PRIMER SOLDADO AMERICANO. — You. señora. señora? MAGDALENA (mira al aire). — No volverá. señora. hip! Hourrah! LA GENTE (desde las ventanas). MAGDALENA. — Hip. hip! Hourrah! PRIMER GUARDIA MUNICIPAL (tocando el silbato). — Hip.. UNA MUJER (en la ventana). señora.. es muy cierto. yo no sé si para mí es decoroso. GUARDIA MUNICIPAL). MADO. no volverá. — Ya no se le ve. — ¿Es su marido. Tiene gracia. ¿verdad? MAGDALENA (mirando al aire). — ¡Circulen! ¡Circulen! Por la izquierda. — ¡Amadeo! ¡Amadeo! ¿Han visto ustedes a Amadeo? ¿Qué le ha sucedido a Amadeo? SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL. UN HOMBRE (en la ventana). — ¡Ahora voy a estar completamente sola! ¡No quiero volver a casarme! ¡No ha terminado de escribir su pieza! . — ¡Amadeo! ¡Amadeo! ¡Desciende. ¡Cuando no nos necesitan. — Y sin embargo. — Tal vez vuelva a usted.

señora.. Todos entran en el bar. — ¡Qué lástima! ¡A pesar de todo tenía genio! EL PATRÓN. Puesto que el patrón nos paga la bebida. pero nunca se sabe. a su mujer..SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL (empujando suavemente a MAGDALENA). eso se dice siempre. Eugenio. ¡El espectáculo ha terminado! .. — ¡Un talento que se pierde! ¡Tanto peor para la literatura! MADO. — Y nosotros podemos ir ahora a acostarnos. — Nadie es irreemplazable. Venga. — Oh. — Cerremos los postigos. con todos los demás).. Vamos. Julia. Mañana nos tenemos que levantar temprano. UN HOMBRE (en la ventana. que está dentro). MAGDALENA (dirigiéndose al bar. Se olvida. UNA MUJER (en la ventana).

agosto de 1953.Cerisy-la-Salle. TELÓN .

... po! ¡Ti… ra. — ¡No hay tiempo que per… der! ¿Estás loco?.. está. de lejos). ¡Ti… ra….... áni. te! ¡La noche es cor… ta. ro..! ¡Tira. Así....... bien. ¡Ahora.. ra... to… do… lo… que. — ¿Queda. — Podrás recupe… rarte más tar… de.. mo! ¡Esfuér. zo..... — ¡Sólo queda… la… ca… beza! MAGDALENA sigue en la ventana.. — Ti-ro.. (Empuja por su lado la cabeza del muerto hacia AMADEO. No hay tiempo. — Sólo un se… gundo… Luego ten… dré... — Ha.) ¡Así! AMADEO (invisible.. zas. AMADEO (invisible. Empuja tú. ti-ra. — ¡Tira.. ni .... MAGDALENA (lo mismo).. desde lejos). más fuer.. que está casi por completo obstruida.. so! (Pausa.. rar... pe.sú-ra.. de lejos).. — Bue… no. MAGDALENA (aparte). no hay tiem.. ra!.. tam.... — He avanza… do… Tengo que… detenerme para respirar.. re. con to... ya. . tus. ti… ra! ¡Apre. Tengo que re… cupe. MAGDALENA (lo mismo).... pues! AMADEO (invisible... Ti. das. cho? ¿A. en… ello… más. do. ra. — ¡Pon..... vanza? MAGDALENA (lo mismo). de lejos). todavía… mu........ ¿Qué le pasa? MAGDALENA (con la mano en embudo).. sólo le queda el espacio justo para asomar la cara.... lo que coloca la acción en una especie de espacio indeterminado y luminoso.... pero eso no avanza fácilmente..He aquí otro final de la obra.... mo! AMADEO (invisible.. go. MAGDALENA... fuer. MAGDALENA (con la mano en embudo)... Amadeo… vamos… ¡ti. — No puede hacer nada él solo..... va a ama… ne.... ... te! ¡No seas.. pue... teniendo en cuenta las exigencias del escenario y más fácil de poner en escena. desde lejos). — ¡Ti… ra… no tienes más que tirar con más fuerza!...... con á. de lejos).... za. ti... zas! AMADEO (invisible.. sino mediante la introducción en el escenario de personajes nuevos y (en el Théátre de Babylone) mediante un dispositivo escénico que permite hacer que desaparezca únicamente la pared del fondo del comedor de AMADEO y MAGDALENA..... y que puede reemplazar al Acto III sin bajar el telón después del Acto II.... cer! AMADEO (invisible.. El cambio de lugar no se hace mediante un cambio de decoración.) ¡Ti...

EL SOLDADO AMERICANO. — ¡Amadeo! ¡Amadeo! ¡Amadeo! Continuando su coqueteo. ce. ya verás. good. MADO (al SOLDADO AMERICANO... roncito más! Suave.AMADEO (invisible.. MADO y el SOLDADO AMERICANO se hablan por encima de la cabeza de MAGDALENA y hasta la apartan a veces ligeramente para tocarse. MADO (al SOLDADO AMERICANO)..) ¡Ya está! ¡Ya está! ¡Ha salido! (A AMADEO. co! MAGDALENA (lo mismo). señora. za! ¿Don. — ¡Oh.. mucho. MADO (al SOLDADO AMERICANO)... un po. MAGDALENA (con la mano en embudo). tal! ¡Obede.) No le podremos pagar al propietario.... apasionadamente. da. — ¿Habla usted el inglés? Yo hablo el español: Señorita. cias! Mientras MAGDALENA llama. ¡Y vuelve pronto. americano mentiroso! . I get it... good! MAGDALENA continúa su acción en la ventana.. .. pueden ir a la ventana.. — Do you speak Spanish? EL SOLDADO AMERICANO. aparecen tras ella MADO y el SOLDADO AMERICANO. más?. rate... — ¡Vamos.... rate.. apresú.. salvaje! ¿Me oyes? (La cabeza desciende..... (Mira a lo lejos. señor.. do! ¡No seas bru... MADO y el SOLDADO AMERICANO.. MADO (melindreando). mucho.. — Nos entenderemos bien.) ¡Ahora habrá que encontrar muebles para amueblar el departamento! (La cabeza ha desaparecido enteramente de la vista del público. te! ¿No me o... ¡No destruyas la ventana! (Una sacudida.) ¡No tan fuerte.) Sigue tu camino. dejando a MAGDALENA entre ambos.. como si MAGDALENA no existiera... con la mano formando visera. za... MADO (melindrosa y lasciva)... Música de baile... — ¡Sólo la ca. etcétera. vamos! ¡Otro ti. EL SOLDADO AMERICANO.. — ¿Queda. MAGDALENA (lo mismo)........ ¡Cui..) ¡Ha sali.... Lo más duro está hecho. ja. mentiroso. en el vano de la ventana vacía. — Si me enseñas el inglés te enseñaré el castellano......... — En el otro extremo de la pla.. — Un poco. apresú. mira a lo lejos y se irrita. to! Sobre todo. — Tú hablas un poco. do! (Mira rápidamente a su alrededor en la habitación vacía. de es..... ¡Empu.. mente... yes? ¡Vas a demoler la casa! (Toda la decoración se conmueve fuertemente. lasciva). — I get it. be. de lejos). de lejos). Hay que trabajar...) ¡Amadeo! ¡Amadeo! ¡Responde! ¡Dame noti. tas? AMADEO (invisible.

. señora. con sus gemelos.. como tú quieras.MAGDALENA (con la mano formando visera en la frente). — Oh.. January. euh. mucho. — ¡Ah. — Se ha equivocado de camino. gemelos! Very well. — ¡Te veo. — ¿Ca- labazas o limones? MADO (al SOLDADO AMERICANO). (A lo lejos. está aplastada en un rincón). — ¿Gemelos? MADO (al SOLDADO AMERICANO). ¡Apasionadamente! Acaricia.. — ¡Dobla la esquina. MAGDALENA (con los gemelos). Passionnement! MAGDALENA (con los gemelos). No oigo lo que él me dice.. adelante! MADO (a MAGDALENA). me oyes? ¡Amadeo! EL SOLDADO AMERICANO (a MADO. las calabazas son más grandes.. Amadeo! ¡Qué morcilla! ¡Atraviesa la calle! ¡Sobre todo no lo dejes caer! EL SOLDADO AMERICANO (acariciando los senos de MADO)... — No. — ¡El limón es el fruto del limonero! Abraza a MADO.) ¿Tiene usted gemelos? EL SOLDADO AMERICANO. yes.. MAGDALENA (con los gemelos). puedes seguir! ¡Vamos. — Me da igual. Querida. MAGDALENA. — Un poco. — Darling! . — ¡Amadeo! ¡Amadeo! ¡Amade… o! MADO (abrazada por el SOLDADO AMERICANO). por favor.. acariciándole los senos)... querido! EL SOLDADO AMERICANO (MADO y el SOLDADO AMERICANO ocupan casi todo el vano de la ventana. EL SOLDADO AMERICANO.. — No tan fuerte. A MADO) Euh. — ¡Amadeo! ¡Contesta! ¿Dónde estás? (Al SOLDADO AMERICANO. con los gemelos. EL SOLDADO AMERICANO (a MADO). do you speak English? MADO (al SOLDADO AMERICANO)... (Lasciva.. ¡Ya no se oye! MAGDALENA (a MADO). — ¿Cómo dicen ustedes? ¿Calabazas? MADO.. — Tú hablas un poco. quien los toma para mirar a lo lejos. Amadeo! ¿Qué vas a hacer ahí? Te equivocas de camino.) ¡Eres tú el que importa..) ¿Amadeo... — Y viceversa. — ¡Cruza! ¡No hay coches a esta hora. por encima de MAGDALENA. February. (Le da sus gemelos a MAGDALENA. MAGDALENA (lo mismo). MADO.. el pecho de MADO..

— ¡Exagera usted. — ¡Cu. se interrumpen... sin embargo! ¡Es terrible... — ¡Cucús! MAGDALENA (lo mismo). cu. — ¡No puede hacer nada bien! ¡Tiene que desvariar en algún momento! EL SOLDADO AMERICANO. — ¡No hagas ruido... dogs! .EL SOLDADO AMERICANO.. a tu alrededor. Ha dado vuelta a la esquina. Amadeo! ¡Toma el camino más corto! ¡El camino más corto! MADO (a MAGDALENA. — ¡Qué torpe es!. — ¿Y esto? MADO. cú! MAGDALENA (lo mismo).. — ¡Lyon! EL SOLDADO AMERICANO.) ¡Limón! ¡Calabaza! ¡Calabaza! ¡Limón! MAGDALENA (lo mismo).. — ¡Gibraltar! MADO.. — ¡Marsella! MAGDALENA. cú... señoras y señores! EL SOLDADO AMERICANO (a MADO).... cú.. señora! ¡Me rompe los oídos! MAGDALENA (lo mismo). yes.) ¡Enróllalo. pues. — ¿Y esto? MAGDALENA (lo mismo). cú. No puede hacer nada bien. — ¿Perritos? Ah. — ¡Cruza! ¡Da vuelta! ¡Cruza! ¡Da vuelta! EL SOLDADO AMERICANO (a MADO). cu. EL SOLDADO AMERICANO Y MADO. dogs. — ¿Y esto? MADO. ¡Pero no eres ya un niño! (Al SOLDADO AMERICANO y a MADO. — ¡Se ha debido encontrar con alguien! ¡Charla! ¡Se lo había prohibido. do! ¡No te rompas la cabe... — ¡Casablanca! MAGDALENA. — ¡Enróllalo a tu alrededor! ¡No tienes más que enrollarlo! ¡Así será más fácil llevarlo! ¡Hay que enseñarte todo!. cu. pues os verán a los dos! EL SOLDADO AMERICANO (manoseando a la muchacha).. — ¡Perritos! MAGDALENA (al SOLDADO AMERICANO y MADO. — ¡Querida! (MADO y el SOLDADO AMERICANO se apartan un poco de la ventana. que no le prestan atención). Amadeo! MADO. MAGDALENA (lo mismo).. que no oye). — ¡Cuidado con la acera. — Cu. cú. sobre to.. — Mumús y lulús... — ¡Cruza! ¡Da vuelta! EL SOLDADO AMERICANO (a MADO).) ¡Hay que enseñarle todo! (A AMADEO... — ¡Evita la luz. Amadeo. za! ¡No pases bajo el farol. vuelven a bailar y así sucesivamente hasta el final. esbozan un vago paso de danza. EL SOLDADO AMERICANO (a MADO).. enróllalo! MADO (al SOLDADO AMERICANO).

— ¡Ay. — ¡Un perro! MAGDALENA (con el sombrero puesto).) ¡Levántate! (Nuevo ruido de cacerola. — Tengo un perro. pues está prohibido por la circulación! ¡No mires las estrellas! UN HOMBRE..) ¡Debe seguir arrimado a las paredes! MADO.. guau! MAGDALENA (lo mismo). — ¡Mierda.) ¡No puedo abandonar al imbécil. guau. — ¡Ahí está! ¡Corre! ¡Pronto! ¡Abandónalo en el camino! No quiere. ay! EL SOLDADO AMERICANO. . — ¡Guau. ha caído! ¡Ya sabía que iba a caer! ¡Lo preveía! ¡No debía haberle dejado hacer! ¡Se lo había prohibido. — ¿La policía? MADO. no es la hora. guau! MADO Y EL SOLDADO AMERICANO (tomados de la mano). guau. pues es mi marido! MADO. — ¡Tengo que ir a ver! (Se pone el sombrero. ¡Qué obstinado es! UN HOMBRE. Se ve trencitos correr por el fondo.) ¡Pone en marcha los trenes! (Vuelve a la ventana.MAGDALENA. no es por nosotros. — Julia.. — Sí. perros. se oye de pronto como un gran ruido de cacerola que llega de la dirección de AMADEO. MAGDALENA (con angustia vehemente). ladridos furiosos a lo lejos. ay! (Da vueltas agitada en el escenario. la policía! EL SOLDADO AMERICANO. MADO y el SOLDADO AMERICANO siguen su acción. guau. — ¿Qué sucede? ¿El tren? Sin embargo. levántate y ven a ver. yo se lo había dicho! (Los trenes se ponen en marcha. yo tenía razón! ¡Ay! (Al paño. MAGDALENA (lo mismo). ay. — Perros. — ¡Ya no se puede dormir! ¡Yo trabajo! Se oyen silbidos.. MAGDALENA. guau. — ¡No puede hacer nada por sí solo! Mientras MADO y el SOLDADO AMERICANO siguen lanzando pequeños ladridos eróticos. — ¡Ay. Amadeo! ¡No me dejes sola! La cabeza de un hombre aparece en una ventana o un rincón del escenario. EL SOLDADO AMERICANO. MAGDALENA. — ¿Dónde estás? ¡Ven en seguida! ¡Llévalo y ven! ¡No lo dejes en el camino.) ¡Regresa. — No te preocupes.. dogs. ¡Guau. o saliendo del foso de la orquesta..) ¡Va a despertar a todos! ¡Lo van a ver! ¿Dónde está? ¡Qué va a decir la gente! ¡Estamos perdidos! ¡Él tiene la culpa. — ¡No sirve para nada! ¡Ay. MAGDALENA. UN HOMBRE.

— ¡No tropieces! ¡Corre! UN HOMBRE. — ¡Sí. Amadeo! UN HOMBRE. señor agente! ¡Atrápelo! MADO. — ¡Cuidado con las luces rojas! EL SOLDADO AMERICANO. — Ven a ver. — ¿Te divierte el espectáculo de la calle? EL SOLDADO AMERICANO. — ¡Las calles de la ciudad! UNA MUJER. — Ha doblado la esquina. con toda esa gente. very good! UN HOMBRE. — ¡Circulen! ¡Circulen! MAGDALENA. lo atraparán los policías! MADO. — Oh. MAGDALENA. — Ya no lo veo. — ¿Por qué se mete usted? MAGDALENA. — ¡No te retrases! MADO (al SOLDADO AMERICANO). — ¡No lo atraparán! EL SOLDADO AMERICANO. — ¡Campeón de carreras! Hello. — ¡Uno no está ya en su casa! EL SOLDADO AMERICANO. — No se puede saber. con el silbo en la mano). — ¡Ahora caerá! PRIMER GUARDIA MUNICIPAL (deja ver medio cuerpo solamente. MAGDALENA. — ¿Qué sucede? ¿La policía? UN HOMBRE. a la vuelta. — Cruza la plaza corriendo. — ¡Los policías! ¡Corren tras él! (Chillería a lo lejos. — ¿No oyes? ¡Circula más rápidamente. — ¡Huye! UNA MUJER. — ¡Es el señor Amadeo! ¡Qué gracioso! MADO (al SOLDADO AMERICANO). UNA MUJER.) ¡Avanza rápidamente para su edad! MAGDALENA. — ¡Yo le digo que no lo atraparán! MAGDALENA. los agentes tocan los silbatos. — ¡No! . UNA MUJER. — ¡Ha doblado la esquina.La cabeza de una MUJER aparece junto a la del HOMBRE. — ¡Tiene una desventaja con su fardo! MADO. señor agente! UN HOMBRE. — ¡No lo atraparán! UNA MUJER. ¡Le sigue un perro! ¡Le va a desgarrar el pantalón! UNA MUJER. — Allí abajo. boy! MADO. — ¡Está detrás de la pared. — ¿Qué hacen? ' UN HOMBRE. MAGDALENA. UN HOMBRE. — ¿Dónde está? MADO.

EL SOLDADO AMERICANO. desde el foso. no hagas eso! ¿Quién te ha dicho que hagas eso? EL SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL. — ¡Se nos escapa! UN HOMBRE (a una MUJER). — ¡Va con el cuerpo del delito! MAGDALENA (corriendo de manera desordenada). — ¡Oh! MAGDALENA. — ¡Ah. MADO. — ¡Eso no te importa! UNA MUJER. — ¡No lo dejes escapar! ¡Atrápalo! UNA MUJER. — ¡Sí! UN HOMBRE (a una mujer). boy! . — Hello! Hello! El SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL va a poner la mano sobre AMADEO. UNA MUJER. pues AMADEO se levanta de pronto de tierra y comienza a volar. — ¡Ahí está! MADO. Vero inútilmente. — ¡Aquí está! MAGDALENA. — ¡Circulen! UNA MUJER. — ¡No lo atraparán! EL SOLDADO AMERICANO. boy! Hello. y el PRIMERO. — ¡Atrápenlo! UN HOMBRE. — ¡Eso está bien! EL SOLDADO AMERICANO (entusiasmado). — ¡Amadeo. — ¡No te enloquezcas! EL PRIMER GUARDIA MUNICIPAL (al SEGUNDO). EL PRIMER GUARDIA MUNICIPAL (que no ha atrapado más que el zapato de AMADEO). — ¡Deja caer el cuerpo del delito! EL GUARDIA MUNICIPAL. — ¿Por dónde ha pasado? AMADEO aparece corriendo por el fondo. con el sombrero del muerto en la cabeza y su barba en el rostro. UNA MUJER. AMADEO. — ¡Ya te había dicho que no lo atraparán! MADO. — ¡Cobarde! UN HOMBRE. — Hello. — ¡Es mi marido! ¡Es mi marido! UNA MUJER. aquí estás! ¡No es demasiado pronto! El SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL aparece por el fondo. tiende igualmente la mano como para atraparlo.MAGDALENA (retorciéndose las manos). — ¡Por allí! ¡Por allí! UN HOMBRE. — ¡Dice que es su marido! ¡Como si eso fuera un motivo para que no lo atrapen! EL GUARDIA MUNICIPAL.

— ¡Descienda. — ¡Qué lindo! ¡Y son personas res- petables! MADO (al SOLDADO AMERICANO). ¡Es contra mi voluntad! UN HOMBRE. pero parece contento. . que no tengo yo la culpa. — Hello. señoras y señores. Magdalena! ¡Es a mi pesar! PRIMER GUARDIA MUNICIPAL. — ¡No es culpa mía! ¡Discúlpenme. señor agente! AMADEO (ascendiendo suavemente). — ¡Ay. — ¡Sí él le dice que es el viento! UN HOMBRE. — ¿Quieres descender en seguida? ¡Obedece. puesto que te lo ordeno! El SOLDADO AMERICANO saca un aparato fotográfico y fotografía el vuelo de AMADEO. — ¡No lo hago intencionadamente. lo has hecho intencionadamente! AMADEO (volando). — ¿Me darás una foto? PRIMER GUARDIA MUNICIPAL (al SOLDADO AMERICANO). señora! AMADEO (lo mismo. — Les aseguro que yo no tengo la culpa. a MAGDALENA. boy! UNA MUJER. SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL. — ¡Vuela! Él dice que no lo quiere. Discúlpenme. suspendido). — Te aseguro. — ¡La cosa no es corriente! UNA MUJER. — ¡Amadeo! ¿Quieres descender? Te vas a resfriar. severo). MAGDALENA (a AMADEO). señora? MAGDALENA. señoras y señores! SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL (a MAGDALENA). SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL. — ¡Desciende en seguida! MADO (a MAGDALENA). — ¡Está prohibido tomar fotografías! MAGDALENA (a AMADEO). — ¡Sólo he atrapado su zapato izquierdo! MAGDALENA. Magdalena. pero es el viento el que lo hace.AMADEO (volando). sí. señor Amadeo! Su esposa se lo pide. — ¡Dígale que descienda! ¡En seguida! MAGDALENA (a AMADEO). — ¡Es el viento! EL SOLDADO AMERICANO. — ¡No es el viento! PRIMER GUARDIA MUNICIPAL (con el zapato en la mano. ¡Es el viento! MADO. — ¡Sí. — ¿Es su marido. — ¡Déjelo en paz.

Yo me arreglaré con la policía. Es contra mi voluntad.. — ¡Es una amabilidad por su parte! . Opino que el hombre excede su propia medida. — ¡No te has puesto el im- permeable! ¡Te vas a enfermar! ¡Amadeo! De arriba cae el segundo zapato de AMADEO. Estoy perplejo.) ¡Déjenlo en paz! ¡Abajo la policía! UNA MUJER (a un HOMBRE). — Les juro que me opongo a la disolución… Estoy en favor de la inmanencia. — Por supuesto. — Es excusable si no es por libre consentimiento.. MAGDALENA. — ¡Es un asunto de hongos! UNA MUJER. — ¡Son vendedores de hongos! AMADEO (en el aire). PRIMER GUARDIA MUNICIPAL (a AMADEO. — Escucha... AMADEO. Amadeo. good. — ¡No tienes vergüenza! AMADEO.. Perdón. — ¡Es un escritor! EL SOLDADO AMERICANO. desciende. No crean. — Pronuncia un discurso. te lo aseguro. (A los agentes... EL SOLDADO AMERICANO.. Desearía poner los pies en tierra... — Ah writer!. — ¡Eh. Discúlpenme. los hongos han florecido. señoras y señores. señores? PRIMER GUARDIA MUNICIPAL.... señora. — ¡Déjelo.. pues... — Perdón. — Amadeo. polichinela! (A los policías. — ¡Amadeo. Envía besos a todos y vuelan desapareciendo por completo. —. — ¡Déjenos por lo menos el otro zapato! MAGDALENA (retorciéndose las manos).. puedes volver a casa... puedes creerme. qué bien habla! EL SOLDADO AMERICANO. que ha desaparecido)..) ¿No es así. no es por mi libre consentimiento! MADO. — Hip hip! Hourrah! UN HOMBRE. — ¡Magdalena. les ruego que me disculpen. señoras y señores.UN HOMBRE. Yes. MAGDALENA. perdón. good! UN HOMBRE (a MAGDALENA).. SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL.. tu carrera dramática! MADO (al SOLDADO AMERICANO). MADO.. Amadeo. desaparecido). Desearía ser útil a mis semejantes.. contra la trascendencia. — ¡Oh. no quería faltar a mis deberes! ¡Es el viento! ¡No lo he hecho intencionadamente. AMADEO (en el aire). todo puede arreglarse. — What does mean: hongos? UN HOMBRE. señora! MAGDALENA (a AMADEO.

vete bribonzuelo! TODOS (repitiendo el gesto del GUARDIA MUNICIPAL). UNA MUJER. MADO. Los agentes se reparten los zapatos de AMADEO. MAGDALENA (gritando hacia el cielo). ni siquiera has terminado tu pieza! MADO (a MAGDALENA). — Amadeo. — ¡Bribonzuelo! ¡Bribonzuelo! EL SOLDADO AMERICANO. UN HOMBRE. si es posible con la barba. con el sombrero del muerto en la cabeza y la barba como collar). sobre la cabeza de MAGDALENA. — Los hombres son todos iguales. — ¡No. solloza. MAGDALENA (en tierra. UNA MUJER. no volverá a usted! MAGDALENA vuelve la cabeza hacia una y otra. tal vez! UNA MUJER. De lo alto cae el gran sombrero del muerto. Ha desaparecido. estrellas fugaces. etc. UNA MUJER. MADO. Amadeo! ¡Nunca serás serio! SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL (mirando al cielo.PRIMER GUARDIA MUNICIPAL. — ¿Por qué dices eso? No puedes saberlo. que cae sentada en tierra. — ¿Y nosotros? De arriba caen cigarrillos y la chaqueta. — ¡Otro talento que se pierde! ¡Tanto peor para la literatura! . seguramente! A mí me sucedió lo mismo con mi primer marido. — ¡Quizá tenía genio! SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL. — ¡Cigarrillos! ¡Una chaqueta! Se los reparten. tú asciendes y asciendes. — ¡No. señora. — ¡Pero no verdaderos! MAGDALENA (hacia lo alto). — Ya no se lo ve. UN HOMBRE. — ¡Es muy generoso! (El cielo se ilumina profusamente: cometas. — Quizá vuelva a usted. — Así tendremos uno cada uno. — ¡Amadeo. Fuegos luminosos en todos lados del escenario.) ¡Fuegos artificiales! UN HOMBRE. pero no te elevas en mi estimación. — ¡Cohetes! UNA MUJER. MADO (a MAGDALENA). — ¡Sí. — You. — No se preocupe. — ¡Vamos. amenaza a AMADEO con el dedo como se hace con un niño). No lo he vuelto a ver. naughty boy! Luces brillantes. — ¡Bribonzuelo. UN HOMBRE (a una MUJER). MAGDALENA (para si). UNA MUJER.

circulen! . EL SOLDADO AMERICANO. más de prisa. — Cerremos los postigos. circulen! ¡Vamos. — ¡Levántese. vuelto hacia el público). más de prisa! ¡Circulen. señoras y señores.) ¡Invito a beber! MAGDALENA (levantándose con esfuerzo. UNA MUJER (a un HOMBRE) . repite hasta que cae el telón). señora! (Mientras hace ademán de levantar a MAGDALENA. no tengo sed! MADO (al SOLDADO AMERICANO).MADO. no. — ¡Llora! MADO. — ¿Me llevas a América? EL SOLDADO AMERICANO. le ha dejado el sombrero. con el silbato en la mano. sostenida por el GUARDIA MUNICIPAL y sollozando. — ¿A América? UN HOMBRE (a una MUJER). ¡El espectáculo ha terminado! PRIMER GUARDIA MUNICIPAL (en el foso. Ven. — Ahora vamos a acostarnos. — ¡No. no tengo sed. no tengo sed. — Nadie es irreemplazable. — Sin embargo. Julia. — ¡Circulen. SEGUNDO GUARDIA MUNICIPAL.

TELÓN .

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