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El cerebro reptiliano, donde se originan nuestros impulsos negativos

En esta primera entrega, la Dra. Carmen González, nos explica como
funciona en el ser humano esta parte del cerebro, capaz de no
hacernos pensar y llevarnos a cometer las mayores atrocidades.

Redacción25 de mayo del 2011 - 1:08 AM

El cerebro reptiliano, reptilian o primitivo, es el básico o el instintivo
en el ser humano. Es el que actúa cuando nos ocupamos de cosas
puntuales como fregar, lavar o coser. Es la parte más antigua del
cerebro, es más, es el primero que la naturaleza nos proporcionó
junto con los reptiles, hace unos 500 millones de años.

Los reptiles son las especies animales con el menor desarrollo del
cerebro. El suyo, está diseñado para manejar la supervivencia y en
dos extremos: huir o pelear, con muy poco o ningún proceso
sentimental. Tiene un papel muy importante en el control de la vida
instintiva.

Este cerebro no está en capacidad de pensar, ni de sentir; su función
es la de actuar, cuando el estado del organismo así lo demanda.

El complejo reptiliano comprende las conductas que se asemejan a
los rituales animales como el anidarse o aparearse y las conductas
impulsivas de defensa y ataque.

Cuando este cerebro ha sido activado en la primera infancia debido al
maltrato o a climas emocionales de violencia; y probablemente
cuando llegue la persona a la adultez será una persona necesitada de
drogas para calmarse, un suicida, un violento o un delincuente.

Se trata de un tipo de conducta instintiva programada y poderosa, por
lo tanto, es muy resistente al cambio. Es el impulso por la
supervivencia: comer, beber, temperatura corporal, sexo,
territorialidad, necesidad de cobijo, protección.

Nos sitúa en el puro presente, sin pasado y sin futuro, por lo que es
incapaz de aprender o anticipar. En el cerebro reptiliano se procesan
las experiencias primarias, no verbales, de aceptación o rechazo.

Es un cerebro funcional, territorial, responsable de conservar la vida,
no piensa ni siente emociones, es pura impulsividad y es el capaz de
cometer las mayores atrocidades.