You are on page 1of 1

La “fuerza” de las nuevas ideas…

Cuán efusivos y motivados nos sentimos cuando se despierta
una idea nueva, un proyecto que en nuestro interior tiene el
secreto de la felicidad (me refiero, específicamente, en el
plano profesional). Digo esto, porque muchas veces soñamos
despiertos con cosas que desearíamos llevar a cabo y que su
desarrollo nos llenaría de dicha; pero qué sucede cuando es
solo un soplo efusivo del momento. Es decir, cuando
pensamos y pensamos en esa cosa, pero no hacemos nada
para alcanzarla; creo tener algunas repuestas que quiero
compartirles.

La primera y creo la más importante es una falta de confianza en nosotros mismos
principalmente y, también en el proyecto o idea; puede deberse a los fracasos que hemos
experimentado o simplemente porque nadie nos apoya, y eso, tenemos que reconocer que es algo
que influye mucho; lo segundo es el miedo e incertidumbre que “todo lo nuevo” trae aparejado. A
pesar de estar en el siglo XXI y pertenecer a la generación Millenials – y todas las características
que se asocian a esta generación-, nadie escapa a esta experiencia, y aunque, muchos arriesgan
con más facilidad que otros, esa parte de inseguridad está en todos presentes.

En tercer lugar, creo que no debemos dejar de lago el contexto que nos rodea, si contamos con
personas que piensen como nosotros, que nos inspiren, y en el mejor de los casos, que nos
impulsen, que nos “coucheen”; es visagral cuando nos cruzamos providencialmente con personas
que por su experiencia nos guían y nos invitan a ir detrás de los proyectos que están, todavía, en
nuestra cabeza – en la antesala de la “fabrica”-, y que no han visto la Luz que merecen.

¿Qué hacer, entonces? Sin duda, hay otros factores que podemos considerar, lo importante es que
podamos reconocer nuestras propia capacidad, nuestra realidad y oportunidades en
particular y no la de otros, y desde allí comenzar a gestionar cada una de esas ideas para que no
queden como tales, sino que sean verdaderamente una salida exitosa a esa cuota de creatividad
(que en mayor o menor medida), todos tenemos. Por ello, no tengamos miedo a llevar nuestros
proyectos adelante, aunque incluso tengamos que postergarlos por un tiempo- si la prudencia lo
dicta-, pero jamás renunciar a llevarlos a la práctica.