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JORGE

BOCCANERA
SELECCIÓN
DE POEMAS
A DOS
COLUMNAS
HABLAN LOS OJOS DE NAZIM HIKMET Llegarán a destino,
viejas empalizadas que sucumben bajo
Sobre mi mano, mareas de carne.
la mitad de una manzana brilla. Llegarán -dijo el diario.
La otra mitad está sobre una mesa a miles de Más la estampida cruza por suelos
kilómetros de aquí. pantanosos y mi patria –la mía- es sólo esta
Es imposible morder esta mitad manada de elefantes que ha extraviado su
sin que duela el vacío. rumbo.
¡Guarde celosamente la selva impenetrable
este ulular de bestias!
De Bestias en un hotel de paso (2002) Tambores y petardos, acompañan.
Algo de todo el polvo que levantan, es mío.
I

La selva está hecha a lápiz, punta fina HADA
sobre papeles rotos, garabatos que se alzan
en el aire y cajitas de música y el oso Se alimenta de carne de venado, de hojas
perezoso. grandes y verdes, pero vomita nieve.
Una lágrima verde rueda sobre la lengua del Se desliza a gran velocidad, sube a los altos
jaguar. picos y mcuenta lo que todos callamos.
Tierra tatuada, selva con la palma en el ¿Podría patinar sobre un pie? ¿Dibujar en un
centro que en un aire de reina pie?
despliega su penacho, su cabellera de hilos, Voy a decirlo de otro modo: la Sordomuda
su serena ebriedad. pasa con su cuerpo ladeado para recuperar el
Abajo, el viento junta restos del universo. equilibrio.
Aquí todos la aclaman: “no hay palabras, es
única”.
EXILIO Con su pasamontañas se desliza.
Clava sus espolones y mi lengua aterida se
Expulsados de la selva del sur de Sumatra enrolla en viejos miedos.
por los hombres que vienen a poblarla, 130 Y así ella se alimente de frutas amarillas o de
elefantes emprendieron hoy una larga peces plateados, siempre vomita nieve.
marcha de 35 días hacia la nueva ciudad que Cuando vomite al bosque, yo lo conoceré.
les fue asignada. Ahora está en la pendiente: “no hay palabras,
No hay sitio para los elefantes. es única”.
Ayer los expulsaron de la selva en Sumatra, Yo rito del trineo, con mi hocico escarchado
mañana alguien les impedirá la entrada al poco puedo decir.
Unión Bar. Para ella los aplausos porque puede bailar,
Yo integro esa manada hacia Lebong Hitam, dar vueltas como un trompo.
yo sigo a la hembra guía, Y si se lo propone,
cargo con la joroba de todas mis valijas sobre podría leerle los labios a un muñeco de nieve.
las cuatro patas del infierno.
Llegarán a destino –dijo un diario en Yakarta.
Los colmillos embisten telarañas de niebla.
DIÁLOGO EN UNA ESTACIÓN DE TRENES patraña y ruido!
Sé que la oí cantar,
-Escribir es, de alguna manera, ir a una cita. ¿qué cambia que hubiera sido de otro modo?
-¿Con quién? ¿En qué lugar? ¿A qué hora?
-La misma expectativa, el sudor en las manos,
la mente en blanco, la página igual.
-Pero él, ¿escribe? OASIS
-...y marcó el número y concretó la cita y
escuchó aquella voz como bordada en todo el Caminé en el desierto de tu lengua.
cuerpo. De cada polvareda hice un recuerdo grato.
-¿Pero cuál? ¿Pero quién? De una piedra redonda, un amuleto.
-Hay fotos de revistas, hay rumores. De las verdes tormentas hice un bosque.
-¿Cuándo? ¿En qué lugar? De cuatro lagartijas, un amigo.
-El entra al baño, se peina, se despeina, se Caminé,
perfuma y ya decidido va a pedir un café. ¿Para qué?
-Es temprano, ¿verdad? Si el que habla de estas cosas es apenas el
-El reloj es un inválido que cuenta historias viudo de tu lengua.
crueles. ¿Para qué?Caminé,
-Siga, siga. ¿Por qué? Caminé.
-Ella cruza la puerta, endiablada, entalcada, El bosque, el amuleto, el amigo, el recuerdo,
ella avanza atareada, en fin, pintarrajeada. son puñados de polvo.
-Por favor, continúe.
-No hay palabras, es única. ¡Tanto excavar por una sola perla de agua!
-¿Y él? ¡Todo mi harén es una Sordomuda!
-Ya se puso de pie y le estira una mano.
-¿Y ella?
-Pasa ligero, dice "no lo conozco". NOTICIAS DE UNA MUJER CUALQUIERA
entramos a la pieza casi sin reconocernos
sus ojos eran pactos de ternura y violencia
¿A ESTO LE LLAMAS AYUDARME? yo la miraba todo el tiempo
habrá pensado en mi cansancio
Yo dije "bésale las piernas a la poesía". habrá pensado -está borracho-
Y también "bésale las palabras". habrá pensado en irse pronto
Yo dije "hurga su lengua". habrá pensado tantas cosas
Y dije "hasta que abra los brazos".
me acerqué a sus dos manos
Yo dije "bésale las piernas, las palabras". sin dejar de mirarla
Y dije "hasta que no de más". desde mi soledad hasta su boca
Y "hasta que pida más". habrá pensado en enojarse
Y dije "hasta que cante". habrá pensado -no es un hombre-
habrá pensado ¿en qué quedamos?
A qué alegar ahora si ella en verdad cantó. habrá pensado tantas cosas
¿Fue un sueño?
¡Qué más da si era mímica y disco, si era cuando entró el sol cuando se fue
desde mi boca hasta su adiós para que de una puerta salga el enceguecido
y aún en el viaje de regreso tirando puñetazos al aire
habrá pensado tantas cosas echando espuma por la boca
habrá pensado tantas cosas. un hombre se me viene cayendo por la
sangre
con pasos de borracho
no hagan ruido no escupan
ENSAYO BREVE SOBRE no demoren quiere decirnos algo.
LA HONESTIDAD POÉTICA

no es que los poetas mientan ARDER
es que los mentirosos Cuando nos besamos trituramos un ángel.
quieren hacer poesía Su última voluntad será nuestro deseo.
Tiempo habrá para escupir sus vidrios de
colores,
su sombrero de plumas,
CARTA DEL SUICIDA barajas manoseadas por tahúres y ahora
lo poco que he vivido hay que hacerlo entrar,
me ha hecho perder ofrecerle licor (que él viene de morirse),
demasiado tiempo acercarle una silla (que lee en la oscuridad).
Dirá sus baratijas,
su forma de guiarnos al secreto de la vieja
estación.
UN HOMBRE Dirá que el vino está hecho de hojas secas,
Un hombre se me viene cayendo por la que puede hacer un fuego con tu rostro y el
sangre mío.
con una copa rota entre los dientes (Ni un centavo de luz a su trabajo).
no soy yo Cuando nos besamos desollamos un ángel,
somos todos un condenado a muerte que va a resucitar en
la soledad otras bocas.
el tajo de odio en la memoria somos No tengas lástima por él, sólo hay que hincar
un hombre se me viene derrumbando el diente
por la oscura saliva del silencio y triturar al ángel.
salpicando mis ojos con antiguas cucharas Abrir tus piernas blancas y darle sepultura
lágrimas que él inventa cuando pisa
los charcos de mi sangre
un hombre se me viene cayendo por la SIEMPRE ESTOY COMENZANDO ESTE POEMA
herida de «LOS ESPANTAPAJAROS SUICIDAS» (1974)
no hagan música o fuego siempre estoy comenzando este poema
no soplen ni respiren pero claro
quiere decirnos algo llaman a las puertas las voces cotidianas
hay un sur de rodillas preguntando o se cae a pedazos el día diecinueve
dónde estábamos todos o se me sube rosi a las rodillas
cómo fue que dejamos crecer la indiferencia o caigo en la guitarra buscando no sé qué
siempre estoy comenzando este poema me llamo como dices, pero
pero llegan recuerdos de una ternura un día puedes quedarte,
o me sirven café hay un poco de sopa, algo de vino,
o voy a ver al boby que está ladrando mucho afuera está lloviendo en otro idioma.
siempre estoy comenzando este poema
y escribo una palabra y ya viene la tarde
con su naufragio entonces OJOS DE LA PALABRA
pongo la ternura en una botella a Octavio Pineda
para que alguien recoja pedazos de mis ojos La palabra,
siempre estoy comenzando este poema fogonazo entre el deslumbramiento y el
pero llega la noche hartazgo, viaja
quiero decir tu pelo mojado sobre los hombros del enigma.
quiero decir que crezco Estrellas que atraviesan usinas de ceguera,
y que salgo a caminar tu nombre. correntadas de nadie.
La palabra es iguana en la roca calcinada, una
pata en el aire,
LA MUJER DEL PROJIMO la otra en el infierno.
Su cuerpo breve da una sombra inmensa.
de «MUSICA DE FAGOT Y PIERNAS DE
VICTORIA» (1980) Quieta no se está nunca por el fuego cruzado
de la sangre.
I Un chasquido de lengua la echa a andar por
Llegó al cuarto entre asustada y no baldíos donde
su piel había memorizado calles lo ruin humea y pudre el aire.
para que yo esta noche las caminase todas. A horcajadas, con los ojos vendados, entre
Llegó invadida de cebolla y pena, bolsas de estiba,
de fiebre del pequeño y vecinas absurdas. dientes de nicotina
Llegó cansada de saludos breves, y un corazón sin aparente anhelo que
preguntarse por qué a tanto silencio. acampa en el vacío.
Necesitaba
que esta noche sus hombros arriben a otro Esa palabra lleva en su aliento un viaje, un
puerto, detenerse,
sus manos algo lejos del filo de la escoba, un continuar.
su pelo rojo en otra almohada. Sus patas diminutas lo tocan todo por
Entonces comprendí primera vez.
que la mujer del prójimo es ajena,
incluso para él. LA TORRE ROJA
II
No unté mis ojos Avisos luminosos se encienden y se apagan.
con el paisaje de los tuyos, Sobre la torre roja me toca vigilar:
ni desordené el día para que aparecieras, cada chispa en la almohada,
ni he juntado tus ruidos con mi boca la boca de mi madre con dos vueltas de llave,
para que no doliesen las preguntas, las palabras que cuentan y los días contados,
ni siquiera las linternas que talan la noche de los sueños,
las vísceras al aire de la selva. escribirlo como la bestia, corregirlo como la
bella.
Se encienden y se apagan marquesinas.
Me toca resguardar: Hacerlo y deshacerlo con tu puñal al cinto y el
la lengua en llamas de la sordomuda, oído
el camino salvaje, en el polvo
las ollas donde hierve sus colores el bosque, donde murmura el rastro de la presa y habla
las cartas del exilio que te rompen la boca una estela
y el que maquilla espejos con estrellas de de humo.
talco.
A esa ferocidad habrá que desollar,
¿Y los escombros que acarrea el insomnio? arrancarle colmillos,
¿Y el ahogado golpeándome la puerta? arrebatarle el cuero, las aletas, desplumarlo y
¿La que busca en el horno la rosa de la hervirlo hasta
muerte? que se consuma
y solamente quede al fondo de la olla,
Sobre la torre roja yo vigilo. polvo de una pregunta.
El ojo del patrón engorda el ganado.

APAGONES
ANIMALES BORROSOS I
Apagones, pantanos. Me despierto
Muñón obsesionado, cede el paso, empujando
hay que entregar un sueño, muerto y alerta, cifras de la catástrofe, puertas cerradas,
tiritando. animales de
Hurga entre los vendajes del aliento, respírale pelambre espesa.
en la cara
al infortunio y acuéstate a dormir junto a los Me levanto empuñando horas vacías, soles
animales cuadrados,
borrosos del enigma. muebles viejos. Lo mío es empujar
Interroga despojos del silencio en los huesos los troncos desmayados a mitad del decir,
quebrados los caracoles de la desmesura.
del poema, sube a los carromatos donde viaja
la orquesta En un mundo de cosas,
con su tos de perro, al día hay que empujarlo como a un hogar en
busca un trofeo de aullidos en el océano de la ruinas.
noche. Apagón, pesadillas
que viven debajo del vendaje
No alimentes palabras como plantas y voces engrilladas a la pata de un barco.
carnívoras ni
remiendes plegarias. Me acuesto tras ordenar el hielo
Calcula con navajas el azar y separa las y despierto empujando
hebras del deseo. las altas torres de osamenta y furia.
Luego, a lo tuyo:
ASTILLAS ALEJANDRA PIZARNIK ABRE SU CUADERNO DE
¿A qué va uno al espejo? APUNTES
A preguntar,
a inquirir el anverso, la faz, a investigar por
uno, El hombre que saca la cabeza del agua,
a rastrear la fachada, es un pez y se asfixia.
el asunto es el mismo: interrogarse. El pez que mete la cabeza en el agua,
es un hombre y se ahoga.
Solo atiende preguntas el espejo,
abre ventanas solo a ese llamado. El poeta escribe en la línea del agua,
y se asfixia,
Su respuesta es gruñido, un murmullo de y se ahoga.
noches
arrugadas. Autoplagio
Ese despeñadero te pisa los talones. Latigazos de sombra desordenan tu cuerpo,
en la fotografía donde te estoy pensando,
y soy el extranjero que descubrió tu rostro
II y se animó a escribirlo, que era como besarlo.
Entre cuatro navajas ondula un río de lava.
Besos
III La vida no es
El espejo se pudre. la cara ni el llanto de la cara
Lo vi con estos ojos que ya no son lo mismos. ni la mano ni el golpe de la mano en la cara
ni el viaje de la mano ni la estéril huida de la
IV cara
Quien observa al espejo visita una memoria. es el hilo de sangre que sale de tu boca.
Las brasas del que mira se hunden en el
desierto.
EL ÁNGEL DE LA MUERTE
V
El espejo reúne lo que el viento dispersa. Oigo pasos ¿será la boca de tiznar y el
navajazo
en pleno rostro?
Cuaderno del suicida Así te acechan como ¿será la antorcha de otra
voz
que va sobre la tuya?
Mis pies parecen palas. Escucho pasos y ¿será el escupitajo en la tela
Y mi lengua y mis manos tienen forma de de
palas. araña de tu infancia?
Si me viese al espejo vería solo Así te azuzan como ¿será la cruz al rojo en tu
una pala. mejilla?
Todo lo que yo haga Oigo pasos cerca de ¿será como esos guantes
tendrá forma de fosa. rozando tu estación?
En la memoria hay una puerta rota. Y lo que llega envuelto en papel de regalo se
Los sueños son distintos y el final es el irá
mismo: sucio de odio.
el asesino que te besa.
Bailamos entre los escombros de una cita.
ELLA Dibujamos una taza de café en el desierto.
Vivimos de sumar y de restar:
Viene despacio lo que te da el amor, lo que te quita el miedo.
entra Al final nos entregan los huesos de un
tropieza con mi tos perfume.
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte Aún así persistimos.
viene despacio En alguna montaña vive un pez resbaloso.
ordena mis silencios Entre números rotos se desliza una estrella.
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos EXILIO
viene despacio
a tender sus manteles de ternura Un hombre enterrado en las arenas del exilio
viene despacio donde se hunden sin chistar mujeres rojas y
apenas hecha humo para no despertarme tiendas de lentas humaredas,
se abre paso entre vasos arrojados al día y una espada se empera y una silla en
retratos de mujeres desuso.
noches de bronca y noches de ginebra
viene despacio Un hombre enterrado allí donde Tarafa
con su enchape celeste subiéndose a mis ofrece una copa de vino, por las llamas del sol
mástiles que lo despedazaron.
viene despacio Y va a pique la mesa donde alguien escribió
entra moriré tal vez muy lejos de mi idioma
se arrodilla al borde de mi alma Y Artaud canta parado en un caballo blanco.
y junta los fragmentos de mi risa
después... se vuela azul como la tarde. Entonces, ese hombre es polvo de su voz.

HILACHAS

ENVÍOS Es el silencio el guante de una voz?
¿Se podría tocar?
Todo lo que se da llega a destiempo. Recordaríamos el silencio de un día
No existe otra manera. cualquiera cuando niños?
Entre el ojo y la mano hay un abismo. ¿Acaso vuela al ras del suelo?
Entre el quiero y el puedo hay un ahogado. El poeta que se llama a silencio, ¿va
Un país que asoma su cabeza deforme en una voluntariamente o el silencio lo llama?
carta, El que calla, ¿otorga?
y va a darse a destiempo, nada es lo que
esperabas. Son respuestas que yo no puedo preguntar.
No le temo al silencio, -Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué
aun cuando se estrelle con sus alas de polvo sería de tí?
en mi ventana. -No lo sé.
No da miedo escucharlo. -Desaparecerías. Eres una figura de su sueño.
Tengo miedo de verlo. Si se despertara ese Rey te apagarías como
una vela.

HISTORIETA Pero ella está borracha y lo que sueña es tan
vertiginoso que no puedo seguirla.
La niña abre el baúl y una mano le echa tierra Habrá que adivinar, mis ojos fijos en su
en los ojos. cuerpo que se estremece, se sacude,
Ella dice: ¡qué hermoso paisaje! que respinga, que tiembla,
Ahora mezcla pinturas, como una telaraña en la cuna vacía.
revuelve los vestidos de tías adornadas con
juegos de palabras.
Se amorata, se luce angelical, gira mangosta, LOS PAPELES DEL NADADOR
novia de esparadrapo,
se mira en los espejos que trabajan sin que I
nadie los mire. Si el nadador tristea, todo el mar es su
En este último cuadro la niña se pinta y se lágrima, todo el ruido del mar es su tonada,
despinta, aparece y se borra. todo el mar es de vino.
Yo cierro el libro de cuentos infantiles
pensando que mi lengua es esa niña II
Sordomuda, Prueba otra vez, prueba una y otra vez.
probándose vestidos a la hora en que los El nadador sube hasta el trampolín,
demás duermen. entre las nubes altas,
los aviones que escriben en el cielo con
humo,
ILUSIÓN las bandadas de patos.
Ya está en puntas de pie, ya flexiona las
Está dormida, sueña, sus párpados esconden piernas, estira bien los brazos.
un aplauso cerrado, un puñal de hojalata, un
castillo de mimbre. Prueba otra vez, una y otra, una y otra, se
Seguro que en su sueño alguien está concentra, respira,
soplando un almohadón de plumas y ella el agua hace silencio.
viaja y visita. La ventolera tira sus manotazos y le arranca
Los 33 Billares o El Blanquita el gorrito de baño, escupe en su antiparra.
(Hoy: Los Imperio, Ana Libia, Los Tres Ases, Pero él insiste y otra vez, prueba una y
Paco Miller y su muñeco don Roque), prueba otra.
y trae una botella en cada mano. Es un ovillo el nadador entre las nubes altas,
el humo que dejaron los aviones,
-Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo las plumas de los patos que emigraron al
sabes? norte.
-Nadie lo sabe. Puntas de pie, no vayas a fallar.
Vuela en picada el nadador, su dibujo es Alguien tejió esa piedra para que te miraras
perfecto, su boca entra al desierto. con tu viejo sombrero, tu sonrisa maltrecha.
Alguien dice tu nombre en la oscuridad de
III esa piedra,
y te narran girando por los espesos caldos del
de ser posible, leer con música de fondo alcohol.
de Bob Marley Se agotó la paciencia de tus labios que ahora
viven adentro de una piedra.
Mal rayo me parta, e cielo está muy Los pliegues de tu miedo van a pudrirse allí.
resbaloso, Tu quieres preguntar y para preguntar
el vino escaso, la caricia extraña en estos primero hay que morirse.
días,tu nombre llega como un golpe de vino a Nadie puede bailar en esos pasadizos.
la cabeza,mal rayo me parta en tan Nadador,
inoportuna ocasión. mira como se apagan tus gestos en los
bordes redondos de esa piedra.
Simulo leer un diario bajo el aguacero de tu Empolla en esa piedra la canción del
cuerpo,bienganado el diluvio, malhaya la naufragio.
tormenta, pasa un cuerpo flotando bocabajo
y mal rayo me parta tan lejos de tu cuello.
Los cielos se mezclaron en tu boca pequeña, OLAS
los gatos se revuelcan en tu mano,
adelante el insomnio es un campo minado, Tu corazón es una taza diminuta,
hay besos enterrados que pueden estallar. y es la única taza que precisa dos bocas,
y es la única boca que no se vuelca nunca.
Corro a campo traviesa con fósforos mojados, Enormes olas,
¿qué es esta polvareda sino un fantasma locomotoras de agua se desploman cerca de
tuyo? tus labios de Grecia.
El futuro es un traje pero para otro cuerpo, Pero esto es Isla Negra y enfundada que vas
los espejos del bar no preguntan por mí. en un abrigo hecho para otro cuerpo, hecho
para otro clima.
Hoy cargo mis valijas por el fondo del mar, Pero siempre en tus ojos brillando una tacita.
tengo pocas palabras Entonces,
mis dos lenguas tropiezan dentro de una hay un hombre encerrado en los papeles de
botella la noche.
y mal rayo me parta en tan inoportuna Sus vagabundos quieren levantar esa taza,
ocasión. como los deportistas a sus copas doradas.
IV
PORDIOSERA
Nadador
la verdad es una piedra pulida por el agua, No es la musa cantora ni el pájaro chillón,
una estrella aplastada por algún tren ni el muñeco parlante ni la dama que dicta.
carguero, Es una Sordomuda,
yace en el fondo, extraña, entre una multitud que te muestra la lengua por sólo una
de formas ondulantes. moneda.
Eran contadas y eran, al fin, las que contaban
La lengua está vacía. El tiempo es implacable.
La moneda tiene que ser de oro. El que pierde palabras tiene los días
contados.
SUCESO VIII

a veces soy la voz del otro lado del teléfono TELENOVELA
a veces un aliento
una ciudad enorme donde te encuentro a Sordomuda
veces yo cargo las valijas, yo compro los boletos,
por supuesto una fecha y soy tu catador, el señor de las flores,
un saludo que cruza el cielo velozmente tu pareja de baile en el salón Colonia de
dos ojos que te miran México D.F.
un café que te espera después de la llovizna
una fotografía una mano en tu mano Yo soy tu lazarillo y te compro historietas y
desesperadamente una canción etcétera soy tu guitarrista, el chofer de tu almohada,
a veces el jinete, a veces el caballo.
y siempre o casi siempre
nomás ese silencio Mudita de mi alma yo te elijo perfumes y te
donde solés colgar tus prendas íntimas. exhibo como el Príncipe Orsini al luchador
Jacob, "La Bestia", en un cine mugriento.
SUERTES Y soy el del retrato, tu instructor, tu pupilo, el
cara de payaso, un pasajero en tu sudor
Azar no es arrojar una moneda al aire. apenas, Sordomuda, el que reza en tu cuerpo.
Ni siquiera esperar el cara o cruz..
Azar es atrapar la moneda en el aire
y huir sin dejar rastro. LAS SEIS Y LÁGRIMA

SUMA Justo a las seis,
en punto, vendrá a buscarte la ciudad
Los días no contaban para mí, y esta vez quizá el apuro
bastaba la palabra. no te deje ni lavarte los dientes.
Yo escuchaba en cuclillas cómo alguna Te busca día a día
palabra conversaba con otra. con sus codos mojados,
No contaban los días. sus ojeras de niebla,
Pero extravié palabras y los días me siguieron sus manos temblorosas diciendo: ¡te devoro!
de cerca con sus largos abrigos. Para un golpe en la nuca de oficina,
Yo iba mirando el suelo. para oxidarte todos los costados
"Ese no cuenta el cuento", vaticinaron unos. y arollarte con su tren de piedra.
Yo no escuchaba a nadie, yo contaba con Te busca la ciudad
ellas. con sus alcantarillas espías,
Los días fueron como trapos mojados en los sus torres de tic-tac echando humo,
pies. su tristeza mordiéndote la lengua.
Habité días feroces porque perdí palabras. En el viaje, colgado de tu saco,
pensás en unas manos, Después,
simplemente unos dedos, pasó el otoño con el café barato tu pequeña
que te roben los lápices, canción,
te acaricien el pelo vino acaso la guerra, volvió a los compañeros
y maten el reloj seis menos cinco. la distancia de a poco lo fue cubriendo todo,
como
(De "Los espantapájaros suicidas", 1973) un lento derrumbe de cartas amarillas que no
llegaron
nunca.
OBERTURA
Y un nuevo jet cruzó todo el espacio,
Victoria,
una ciudad pasó a llamarse Ho,
si supieras
se agudizó la histeria del fascismo,
que después del fagot
nadie habló del otoño durante doce meses,
en un peldaño cualquiera de la noche
y cada vez que pasa un tren carguero, suena
un hombre con mi rostro
esa melodía
descansa,
"La gradisca si sposa e se ne va".
de tu boca.
Y ya nadie se ama debajo de los puentes
donde los vagabundos crecen en número y
ESA FOTOGRAFÍA QUE NOS SACAMOS UNA silencio.
VEZ
(De "Música de fagot y piernas de Victoria",
Me molestaban 1979)
los ojos de los vagabundos desde árboles
vecinos,
ese enorme sombrero DIARIO DEL MOTOCICLISTA
y los ruidos del tren carguero de las doce,
cada vez que hacíamos el amor debajo de los (fragmento)
puentes.
Después, El motociclista
yo me quitaba el barro de las botas que ha tomado la carretera sur
y regresaba alegre a mi fagot, salió en forma sorpresiva de la casa
mientras tu voz tatuada por mis besos olvidando zapatos mojados por la lluvia
volvía a los sustantivos de costumbre. el nombre en plena almohada
en boca
Y te olvidabas pronto del color de mis ojos de no sé qué mujer bañada en fuego.
y pronto me curaba del filo de tu piel.
Y vuelta al juego de encontrarnos El sol
quizá en un bar entre Perú y Defensa, cayó en boca de un gato vagabundo
o en la vieja recova, y no hubo forma de encontrarlo.
si era domingo en plaza San Martín.
La noche llegó envuelta
Y otra vez tus labios despintados
en música de Mikis
alimentando pájaros ocultos
y fue mujer corriendo desde un extremo de la
en los trapos más negros de mi barba.
calle
hasta el abismo de algún llanto,
porque el motociclista había tomado la háganse a un lado...
carretera cargo un espinazo,
aquella. un fósil atado con alambre,
un enfermo de amor,
Luego tras el insomnio general amaneció, una huesera al rojo vivo,
las vecinas una tumba de besos al fondo de mi carne
hicieron de sus tristes rumores un polvo con este poema vago / divago / briago
amarillento
arenilla como las maldiciones, yo payador, las riendas, el párpado a los
pero el motociclista había partido tumbos
y fue la humanidad dos ojos de ternero. ¿equivocado?
Así transcurrió el día como el que abrió un paraguas que el sol
entre patas mugidos y meada y dura piel derribó a besos
reseca como el ciego que jura por la luz que lo
por el viento. alumbra
¡a contrapelo vamos!
(De "Contra el bufón del rey", 1980)
volando
MARIMBA ¿acaso alguien vio un sueño tirado por
caballos?
de Jorge Boccanera
¿un tatuaje en el muslo que arrastran por el
a David Viñas
cielo?
a Saúl Ibargoyen.
ahora se puede ver
no hay imposibles en el vértigo de una cama
de bronce
Este es un poema tirado por caballos. (tirada por caballos)
Voy de pie / voy aullando donde salo tu carne de mujer
una palabra brilla sobre mi lengua seca,
polvorienta ¡arre malditos vamos!
quiere trazar sus círculos concéntricos en un agiten sus collares de sangre
agua que cante llevo espuma en la boca,
¡arre caballos! una navaja en cada mano llevo,
llevo “todo el hocico en llamas como un feroz hilachas de otro rostro ganadas con sudor,
ladrido” (bendito mallarmé y un anzuelo de plumas,
Yo soy el payador sobre cubierta y un as de pocas pulgas
apretando una viola frente a la ciudad en yo quiero un mundo / ¡otro!
ruinas
dejen libre la calle, ¡no canto porque sí! Este es un poema tirado por caballos
yo busco un mundo / otro este es el payador sobre cubierta
yo no enumero la cristalería el espectáculo de la persecución estalla
quiero hacerla pedazos y vienen ya las aves de rapiña,
y las aletas de los tiburones,
Este es un poema tirado por caballos y asoma la lava del volcán,
vean arder mi látigo sobre el viejo tambor de y un derrumbe de piedras con el rostro de
la poesía aquella...
por eso ¡arre caballos! ... y una cifra tristísima de gente que no está
hay que apretar el paso,
yo espuelas, yo cananas, yo polainas, yo yo soy el payador sobre cubierta
arenga “mis versos van revueltos y encendidos como
atravesando sueños que se anudan en mi corazón” (caro Martí
amargas regiones, debo enterrar palabras en el fuego,
osamentas de voces de bruces en la tierra urge que entregue un par de cartas,
urge que llegue a un mitin,
el paisaje / el lenguaje debo entonar un himno,
(no hay quien tome nota de esta respiración urge que escuche a mi hijo su primera
agitada) palabra
cuando Yazmín, lo abriga con sus plumas de
cerca del carromato se agrietaron las calles. asombro
Nos sigue un ulular...
nos embiste lo incierto no quiero la palabra saciada de sí misma
(en el paquete del futuro no hallarás más que ni la verdad dorada, donde no cruje un
una muleta) pájaro
no quiero almacenar saliva,
¡no entienden que yo quiero un mundo / ni la tos delicada que recoje su aplauso
otro! quiero besar el caos
yo cabriola, los escombros del cielo no me dan de beber
yo baile,
yo marimba, yo soy el payador que quiere un mundo /
yo quiero el poema planeando sobre mi otro
cabeza y busca en el polvo del poema, acaso una
mi cuello en libertad respiración inútil, boca a boca
quizás un vaso de sangre donde no quepa ni
Este es un poema tirado por caballos, una sola gota de miedo
van mis muertos aquí así de día / tantos días que abro los ojos en el
sus huesos hablan con el frío barro
este es el payador sobre cubierta
sobre sus ojos una ciudad en ruinas ¿hiur de este poema?
alguna vez su lengua fue un pedazo de trapo ¿arrojarme al vacío?
frente al cuerpo de la belleza ¿tirarme por la borda?
ahora quiere cantar ¿en los brazos de quién?
y dice ¿de qué supuesta pureza?
y grita ¿en qué animal de signos que no sea este
¡que nadie se me cruce...! relámpago?
voy alerta, de pie, pañuelo rojo
funyi / cuchillo / banderola el lenguaje / el paisaje.
atravesando sedas que se recuerdan en una
antigua danza ¡No me muevo de aquí!
ángeles de chatarra engominados Va echando chispas este sueño
cortinados movidos por un guante vacío vi desfilar al miedo / la infamia / el verso
flaco,
los ojos van vendados debajo de los ojos, El poeta que arroja su anzuelo en la garganta
la boca amordazada debajo de la boca y una de la
lengua estaqueada a mitad del silencio Sordomuda, ¿qué busca?
¿La lástima del público?
yo soy el payador sobre cubierta ¿Que tenga lástima la Sordomuda?
¡no canto porque sí ! ¿Busca su propia lástima?
porque tal vez humeando entré a la vida
Y el público, ¿está loco? ¿por qué aplaude?
Este es un poema tirado por caballos
cruza bajo los grandes árboles de la historia
entre los delicados gestos de los mortales EL ROCK DE LA CÁRCEL
voy de pie / voy aullando Ella pone la radio a todo volumen cuando
intento
yo quiero un mundo / ¡éste! escribir,
yo me quito el sombrero cuando quiero dormir,
¡buenos días señora del placer! ella baila en el piso de arriba.
¡arrabales salvajes / buenos días!. Baja las escaleras con fuerte zapateo,
sus hijos lloran,
sus perros ladran.
APUNTES Todo el santo día hay personas que tocan a
mi puerta
Y te recuerdo madre, y por toda disculpa dicen: me equivoqué de
como cuando la única luz, era tu sombra. puerta.
Ahora sube las escaleras corriendo, da un
GALERIA DE COSAS INUTILES portazo en
su cuarto y discute a los gritos.
el viejo león del circo no distingue Sus hijos ladran,
entre un ruido cualquira y un aplauso sus perros lloran.
cerrado Con ella el vecindario es mucho más que una
para él todos son ruidos riña de gallos en el techo,
para él todos los hombres son payasos. mucho peor que una explosión adentro de la
almohada.
Un día respiré profundo, subí las escaleras,
UNIVERSO
me atendió un hombre que estaba
El poeta, como el cazador pobre,
agonizando,
a lo que salga.
dije tímidamente, me equivoqué de puerta,
Baldomero Fernández Moreno
mis hijos lloran,
mis perros ladran.
El domador que mete su cabeza dentro de la
Ella tiene la radio a todo volumen cuando
boca
intento escribir,
del león, ¿qué busca?
cuando quiero dormir,
¿La lástima del público?
ella baila en el piso de arriba.
¿Que tenga lástima el león?
¿Busca su propia lástima?
Hace años que mi único deseo es cruzarme Y ocupó aquel sillón, despatarrada y con
con ella en un remolino en la cabeza.
la escalera, “Tiene un pelo difícil”, dijo sin voz mi abuelo.
y decirle a la cara: ¡me voy! Después, la muerte asentó su navaja y
y rociarla con nafta, haciendo su
y apagar mi cigarro en su vestido rojo. trabajo, ¿rasuraba al espejo?
El peluquero se marchó bajo un cielo
cualquiera con
estrellas de talco.
EL PELUQUERO
El espejo se pasó la mano por la cara
A mi abuelo, Santiago
afeitada,
Asentaba navajas en un listón de cuero,
suave, como un recién nacido.
porque era su trabajo arrancarle a los rostros
sus
animales muertos. HUELLAS
Hacía barba y bigote para el espejo atestado
de gente.
En el sueño soy otro que se parece a mí.
Su navaja pulía aquella superficie,
En la arena del sueño cruza un tren.
rasuraba los rostros del espejo y haciendo su
La silueta de un viejo va borrando las huellas
trabajo,
con un plumero negro.
¿afeitaba al espejo?
Tras la locomotora, el ruido de tus pasos y
los míos anudados a un tango,
Era más chico que un tarro de gomina
a una canción revuelta.
Brancato
a un roquerío lejano donde van a morir todas
mi abuelo,
las camas.
pero una cabeza más alto que la muerte.
Y la luz en la luz.
Invitaba al cliente sacudiendo una toalla
Y el anciano en lo suyo.
y el cliente ocupaba aquel sillón Dosetti de
madera
En el sueño soy otro que se parece a mí.
y entraba en el espejo.
Este que ves ahora, no se parece a nadie.
El estilista hablaba solamente con su tijera
y cuando ella por fin tenía la lengua
desgajada
hacia un lado, él decía: “servido”.
MENUDENCIAS

Mi abuelo maquillaba al espejo con estrellas
de talco La muerte afila un palo,
y usaba un pulcro saco blanco. una daga de palo, un palo de tambor, un
La muerte -que es prolija- le envidiaba su caballo de palo,
colección una cuchara.
de peines. La muerte, trabaja a la vista de todo el
mundo.
Un día la muerte, que hojeaba una revista
deportiva, La vida afila un palo,
dijo: “me toca a mí”. un bastón, una vara, una cruz.
La vida trabaja a la vista de todo el mundo. Sentado en una mesa del bar El Lobo
Púrpura, cerca
¿Qué diferencias hay entre las dos? del Puente Negro, desliza pensativo
mole de guajolote, tamales de paciencia.
La vida fabrica huesos con los huesos. Y tiende en el suspenso un mantelito a
La muerte fabrica huesos con los huesos. cuadros.
Perdices estofadas en globos historieta.
Se le hace agua a la boca.
LLUVIA NEGRA

¿La obseción de su vida? Una bestia
Brutal es el insomnio de la máquina, emplumada.
su noche al rojo blanco, ¿La niña de sus ojos? El jabalí adobado.
la lluvia atronadora de viruta negra. Gentilhombre. En la calle da el verbo
"aderezar".
En el aserrín de los grandes talleres Donde ayer hubo piedras, confitura de
olfatea vagones del sueño y escucha las botas arándano.
contra el piso: Salpicón de cordero donde ayer hubo frío.
un desfile incesante de soldados de plomo. Donde una vez el odio, se levanta un asado.

Pero unos y otros equivocan el rumbo, Frutas cristalizadas bajo lámparas suaves
los soldados se funden, el tren se desbarata. y al que quiera escucharlo: carnero a la jalea,
vinagreta, uvas negras.
Brutal es el desvelo de la máquina. Te encomiendo mi alma: lechoncillo, jengibre.
La gran lámpara roja oscila en los galpones Se relame (osobuco), se le hace agua (salsita).
de escoria Grandes papas doradas como besos,
y estropajo, faisanes gratinados, caldereta, potajes.
donde vela por siempre su fulgor sumergido.
Caviar del pensamiento y motivos de árbol de
Fondeados en los tinglados que la noche ají.
agranda, "Los hombres que cocinan,
los ojos helados de la máquina cuentan sus encontraron el modo de evitar el suicidio."
monedas de polvo,
sus ovejas de fierro, sus rebaños de nada.
REPTIL MAGAZINE

MANJARES Es inútil,
jamás entenderías a este corazón de
"Los hombres que cocinan", dice el profesor dinosaurio
Tauro, porque has sido educada para el corazón de
no en las enciclopedias. En la calle, otras especies,
a quien quiera escucharlo: fritangas de animales domésticos,
coraje, vino cuya pelambre con aroma de cedro y azucena
espeso, chocolate de perlas. es más que necesario en estas épocas,
gallináceas de fastuosa cola
plumaje verde con visos azules y dorados. Tamaño lío
haberte enamorado por un instante de este
Un dinosaurio nunca ha sido ascendido en su corazón
trabajo de dinosaurio.
ni ha sido condecorado nunca, Además,
ni siquiera ha protagonizado un film de amor, nunca hubieras podido dormir con mis
más bien resulta incómodo su abrazo, latidos
ilegible su letra, como de clavicordio y de tormenta.
incomprensible su cuota de alcohol diaria Con estos ojos tristes, quién hubiera podido,
y lo que es más, mi pequeña.
esta piel cuaternaria no comprendería nunca
las complicidades y pactos de hoy en día:
mente ágil, INTIMIDAD
disciplina,
popularum-progressio.

Yo sé bien que es inútil, La tarde giraba como un barco,
quizás en otros días,
con voluntad de pan
después del maremoto anunciado por los
sabios
y empuñadura de juguete nuevo.
ilustres,
antes del gran diluvio,
Él llegó con su ración de pájaro en la frente
alguna vez,
quién sabe.
y aquella vieja moto.
Pero ahora es inútil,
porque has sido educada para otros Ella traía un sol empecinado en su cintura
menesteres.
Nunca el insomnio y una canción de pólvora en los brazos.
cabalgando en esta música de besos,
encuentros insolentes, Se encontraron en el instante justo
el deseo de pastar en los campos prohibidos
y la entrega total, en que los pueblos arrojan sus muelles a
de cabo a rabo. temblar.

Ahora, Él se quitó la intemperie
recoge con cuidado tus manecillas suaves y
tus y un pantalón que alguna vez fue azul.
labios ociosos,
tu cabello de seda y esa voz aflautada que Ella apoyó sus rodillas en el suelo de tierra
entre sorbos
de té solía decir: "mañana será otro día" . y con sumo cuidado
Ha de haber sido horrible
haberte visto emvuelta de pronto en este desató sus cabellos de los dedos del aire.
embrollo.
Después, Hay que incendiar a la poesía

en un lugar y cantar luego

dolido de humedad y otras barbaridades con las cenizas útiles

los dos cuerpos pusieron los ojos a cantar. (de Poemas del tamaño de una naranja)

(de Contraseña)

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NOTICIAS DE LA HISTORIA

suena/ un tiro en la noche: el poeta/ Según la historia universal,

ya/ no/ duerme. Rafael Góchez Sosa a la paloma de la paz

se la comió

La gente ha escondido sus ruidos, la gallina de los huevos de oro.

sus modos de doler, (de Poemas del tamaño de una naranja)

ha incendiado sus nombres,

fusilado su ropa,

puesto a dormir su sangre y sus saludos.

Por si esto fuera poco, VI

los perros de la noche Lluvia,

llevan mi nombre entre sus dientes. somos dos extranjeros.

(de Contraseña) Mi nombre –como el tuyo- es una travesía,

un deambular por puertas cerradas para
siempre.
DEL OFICIO DE LA POESÍA
La gente entra en mi sueño como por otra
casa
y tus breves colores se deshacen contra el apilo noches, de barro son, cuadradas.
olvido,
Ahora dedicación, la paga escasa
pero ya lo sabemos:
Reseca es esta noche, hosca, de madres
no hay nada que tratar con su navaja, muertas.

nada que preguntar en sus regiones. Yo tuve otros empleos. Eso está en otro
cuerpo.
Lluvia,
Ahora dedicación, la lengua muda.
somos dos extranjeros.
Soy el que apila noches toda la santa noche.
Nos separa una herida.
El que traslada escombros de una carta a la
otra.

(de Oración para un extranjero) (de Bestias en un hotel de paso)

SEMEN

Entre barcos hundidos que deshacen su
SERVICIOS DEL INSOMNIO rostro para
matar el tiempo.
Entre perros de escamas y cuerpos atados
con cadenas,
Apilo noches cada noche. maniquíes sin nada que ofrecer,
vive un tren blanco,
Paredones de sombra donde mi sombra reza, de estrellas líquidas, alcoholes raros.
traga
Sale de su escondite de aguaceros, cruza
un bocado, un ruido de hojas secas. los viejos puentes, tiembla
sobre la red tejida en los abismos.
Es a destajo y es de mala gana. Nada tiene que ver con los trenes blindados
que atropellan ciudades, ni con
Yo tuve otros trabajos. Eso está en otra desvencijados
historia. vagones que trafican esclavos.

Ahora dedicación, la vista baja. Es apenas un tren tallado en hielo
atravesando el patio
Castigo de las manos, pena. Una sobre la de tu ropa tendida.
otra, Le cambiaron las ruedas por almohadas,
sueña con RECUERDO
el abrazo del carbón y la nieve.
Donde crece la noche, se duplica la selva. Ayer,
Un tren al rojo vivo se refleja en la pupila de es una casa
un ciego. que se quedó sin puertas.
Cuando menos lo pienses,
su esqueleto de lava descansará en tu POLVO PARA MORDER IV
lengua.
Y la ceguera que es penumbra y cárcel.
SANDUNGUERA Y la vejez, aurora de la muerte.
Y la fama, que no merece nadie.
Mi rostro en el espejo de tu lengua viaja, Y el hábito de urdir endecasílabos.
canta, va Jorge Luis Borges
de aquí para allá,
se compone o disuelve según el calendario de Vara blanca del ciego
tu sed. con que el ciego aguijonea la oscuridad.
Alguna vez mis animales pastaron bajo los Vara blanca del ciego en un aire callado
soles donde la oscuridad abre sus uñas,
negros de tus tetas, enfurece sus polvos,
cuando movías tus vidrios de colores al son hierve sus aceites.
de Y es el silencio ciénaga donde el ciego se
"Sandunguera, te me vas por encima del hunde
nivel". irremediablemente,
Te conocí bailando negra de amor, la vara sin un gesto.
tus gestos levantaba el polvo del infierno. ¿Quién velará por él?
"Te me vas por encima del nivel", y el
malecón Sólo la palabra lo tomará del brazo.
nocturno de La Habana se abría como un Solamente el poema le hará cruzar la calle.
gran ventanal.
Y ahora, ¿para qué tumbadoras, maracas, POLVO PARA MORDER V
para qué?
si este harapo, esta lengua da su trazo de
¿Y las palabras?
sombra en las
Funeral, silencio.
paredes blancas del silencio.
El cielo es una esponja que devora los
Yo guardo las trompetas, yo escondo los
pájaros.
timbales.
¿Y las palabras?
Mi rostro viaja, zumba, le da por hablar solo:
Como arrumbadas ellas,
"ya no la quiero es cierto" pero a veces:
como escombros,
mamá
como montón o nada que decir,
no puedo con ella.
como basura humeando.
¿Y las palabras?
Unas: como un altar de clavos.
Otras: como luto en las mangas.
Como rotas de amor y para siempre. POLVO PARA MORDER
Una bestia emplumada mete su hocico,
escarba, A veces la palabra
pero ellas arrumbadas como huesos pelados como una copa rota donde morder el polvo
o y otras veces un agua
nada que decir. de alumbrar.
¿Quién arriesgará un ala?
¿Quién meterá su lengua sin temor a una Asomada a los cielos, la palabra,
herida? es un tambor de polvo deshecho al primer
golpe.
remando en el infierno, la palabra,
De: Polvo para morder es un agua posible sobre un manto de cólera.

POLVO PARA MORDER VI Entonces, la palabra,
¿polvo, para morder en la oscuridad?
Finalmente ¿Agua, para alumbrar este cuerpo callado?
palabra
he de morder el polvo PASA VALLEJO NAVEGANDO EN EL POLVO
para que tú
puedas mover las alas Magro, cetrino, casi hierático, me pareció
para que yo Un árbol deshojado. Su traje era oscuro
respire de tu aire Como su piel, oscura.
sin conocer Ciro Alegría
el aire que respiro.
Un Santiago de Chuco de labios apretados lo
POLVO PARA MORDER III ve
pasar y dice: como si la victoria y la derrota
Bésale las piernas a la poesía comieran de su plato. Y dice: como un hueso
aunque diga que no que aquí nos pueden escarbando en el habla de nadie. ¿Y tanto
ver. así?
Bésale las palabras hurga su lengua hasta
que abra los brazos y diga ¡santo dios! Pasa un zumbido, un triste, alguna capa, un
o hasta que santodios abra los brazos de capellán,
escándalo un globo sin su niño, un ala que saluda. Las
bésale a la poesía a la loba tardes
aunque diga que no que hay mucha gente son iguales aquí. Pasa Vallejo navegando en
por aquí el polvo
nos pueden ver. Bésale las piernas las de las demoliciones.
palabras
hasta que no de más hasta que pida más Como si la victoria (se lo dije), como si la
hasta que cante. derrota (¿no le digo?) comieran de su plato y
él escupiera el plato porque un dedo de
sangre
va abriéndole los ojos, porque hay un
aguacero deshacen contra el olvido,
que se lo lleva todo. pero ya lo sabemos,
no hay nada que tratar con su
Pasa el maestro de escuela por las calles navaja,
vacías. nada que preguntar en sus
Una mano cortada lo lleva de la mano. regiones.

PACIENCIA Lluvia
somos dos extranjeros,
Sordomuda, nos separa una herida.
en tu lengua vacía flota Janitzio, la sila,
pasa Dino Campana vestido de bombero, ORACIÓN PARA UN EXTRANJERO XXI
arden las casa de Chiloé con sus escamas de
madera, Imperturbables.
no dejan de girar los voladores de Papantla, Sin decir agua va.
y el trío Matamoros canta "Lágrimas negras". Como la parca.
La que no pide silla ni licor.
¿Y qué esperaba yo, mirándote la lengua Irrespetuosamente,
treinta y se instalan estos gallos más ciegos que el
tantos abriles? olvido
¿Un tifón? ¿Una chispa, trébol de cuatro a colgar con esmero del clavo de mi lengua
llaves? sus palabras prohibidas,
¿Un vendedor de biblias? mis blasfemias después.
¿"Una juventud amable, heroica, fabulosa,
digna de ser ¿Por qué tanta lejanía?
escrita en letras de oro"? ¿Falta de documento?
¿Acaso soledad?
Sordomuda, ¿Incertidumbre y asco?
estoy sentado en el lugar de siempre y en tu
lengua el mar busca una puerta para seguir
vacía escucho pasos. golpeando
y su recuerdo danza para vos (o para tu
ORACIÓN PARA UN EXTRANJERO IV recuerdo)

Lluvia, somos dos extranjeros, Yo me subo a ese tren o compro algún
mi nombre como el tuyo periódico o
es una travesía, enciendo este cigarro,
un deambular por puertas y es el día del látigo en el hombro
cerradas para siempre. cuando los que yo cito,
agitan asustados el pañuelo mugriento de sus
La gente entra en mi sueño alas.
como por otra casa Sin alimento van.
y tus breves colores se Ni rumbo tienen.
es escasa.
De: Oración (para un extranjero)
Bandoneones pintados por Gaeta sangran
ORACIÓN PARA UN EXTRANJERO XVII desentonadas palabras de alquitrán.
Y aquella vez el extranjero desconoció al
Alguien ha entrado al mar como a una casa, escriba
humaredas de espuma le entorpecen el -un servidor-
habla, sobre los basurales de la noche
lo ciegan, bailó su tango con la muerte.
llenan su corazón de harina negra.
ORACIÓN PARA UN EXTRANJERO XII
Si el pescador era propiedad de la tierra
el ahogado pertenece al mar, Creo
y es inútil disputarle a las aguas esas verdad en el nombre prohibido del extranjero,
pesada. en su caballo oscuro,
en su único ojo bueno, en su peste, en su
Como el rostro del que entró para siempre vino,
al espejo del agua, en sus alas mojadas.
en un país que desconoce.
Creo
En el muelle, en la sangre seca de sus manos después
la muchacha de la bufanda azul espera. de tanto olvido,
en su sal derramada,
La memoria es a veces como una piedra sus largas caminatas por muelles y países.
enorme
en los brazos de un niño. Su corazón a punto de volar en pedazos.

ORACIÓN PARA UN EXTRANJERO XIV ORACIÓN PARA UN EXTRANJERO XV

En la ciudad del vino: Atangados,
los arrabales que levantó el odio. oscuros suelen ser
Por lugares así deambula el extranjero. los gallos que yo nombro
A ratos mira su pedazo de hembra en una sólo emiten quejidos que se rompen sin
foto gloria
y una memoria roja como huevos podridos contra el sueño.
se le deshace a gritos en la boca. Quieren cantar y anuncian los adioses, las
desaparciones y hoy no hay carta.
Es el vino que hierve sobre los mostradores
del olvido, Yo soy el extranjero que sangra en sus
son callecitas breves de mordaza y navaja, milongas,
cicatrices del día que es mejor no tocar. el que recuerda a gritos esa mujer o cielo o
Todo conduce a un patio donde la luz – bienaventurados temblores de tus pechos,
disculpen- lámparas de tus hombros
para mi última noche.
ORACIÓN PARA UN EXTRANJERO IX
Es época de lluvia,
entro por tus gemidos donde se cruje y duele
así en la cama como en el suelo. Los gallos ciegos del olvido invaden como
ratas.
Mi rostro es hoy una canción prohibida
en la ceniza de sus ojos.
ORACIÓN PARA UN EXTRANJERO XI ESTA
CANCIÓN TIENE LA SOGA AL CUELLO Y el ilegal, el otro, el exiliado,
va escribiendo carajo sobre viejas barajas,
Un hombre, repartiendo ese grito entre los hombres.
cualquier hombre,
acaso el transmigrante, ORACIÓN / VI
lleva un pequeño blues en la garganta.
Estalla en las armónicas del día
Lluvia,
cuando los ademanes del silencio preparan
somos dos extranjeros.
su emboscada.
Mi nombre — como el tuyo — es una
travesía,
Un hombre,
un deambular por puertas cerradas para
cualquier hombre,
siempre.
lleva un pequeño blues en la garganta.
La gente entra en mi sueño como por otra
Duele como la noche.
casa
Quema como tu cuerpo.
y tus breves colores se deshacen contra el
olvido,
ORACIÓN PARA UN EXTRANJERO VI pero y alo sabemos:
no hay nada que tratar con su navaja,
Lluvia, nada que preguntar en sus regiones.
somos dos extranjeros.
Mi nombre-como el tuyo-es una travesía, Lluvia,
un deambular por puertas cerradas para somos dos extranjeros.
siempre. Nos separa una herida.
La gente entra en mi sueño como por otra
casa ¿QUÉ BUSCA?
y tus revés colores se deshacen contra el
olvido.
El poeta, como el cazador pobre,
Pero ya lo sabemos:
a lo que salga.
no hay nada que tratar con su navaja,
.Baldomero Fernández Moreno
nada que preguntar en sus regiones.
El domador que mete su cabeza dentro de la
boca del león, ¿qué busca?
Lluvia,
¿La lástima del público?
somos dos extranjeros.
¿Busca su propia lástima?
Nos separa una herida.
El poeta que arroja su anzuelo en la garganta
de la Sordomuda, ¿qué busca? es decir, este aroma de ausencias y de gritos.
¿La lástima del público? Adentro estoy yo mismo
¿Que tenga lástima la Sordomuda?
golpeando para afuera
¿Busca su propia lástima?
y hay una almohada tibia donde apoyo tu
Y el público, ¿está loco? ¿por qué aplaude?
nombre.
Hoy la tarde sobre Ingeniero White es suave
Adentro está el otoño el café el intestino
como mi abuelo peinándome de niño.
las rótulas tus ojos el parque que olvidaste.
Adentro están doliendo tu setiembre y mis
¿PREMIO? pasos
y hay una piel llorando.
Me presento a un concurso Ahora,
y gana este dolor. adentro mío se oxida una ternura.
Por unanimidad. Yo digo adentro mío, en esta tarde
de otros.
Y SE ASFIXIA Y SE AHOGA
UN HOMBRE GRITA EN NUEVA YORK
El hombre que saca la cabeza del agua,
Quiere ver a la mujer aquélla
es un pez y se asfixia. vestida de mujer aquélla
El pez que mete la cabeza en el agua, quiere ver sus muslos inflamables
es un hombre y se ahoga. su regular concupiscencia ?
conocer a sus pechos desordenando el
El poeta escribe en la línea del agua, mundo
y se asfixia, acérquese
y se ahoga. ponga el ojo aquí sobre la sien
justo en el agujero de la bala.
YO DIGO ADENTRO MÍO

Adentro hay una boca recibiendo a la lluvia ÚLTIMO MOMENTO
y una mano queriendo penetrar en los
trenes.
Adentro está mi infancia con su mañana Distintas informaciones recibidas hoy de
blanca, fuentes extraoficiales, indicarían
mi pueblo, allí, colgando de la lengua del día. un acercamiento entre tu corazón y el mío.
Adentro está tu frente pero nunca los lunes, Dichos voceros señalan,
porque adentro me sombran el reloj y los una cuestión de piel irremediable.
diarios. Los observadores estiman que te amo.
Adentro está lo bueno, lo malo, lo que
queda, De: Música de fagot y piernas de Victoria
mi corazón adentro un pájaro sin rostro.
Adentro tengo al viento derramado en tus
hombros,
TAL VEZ SI LA QUEMARA ESTE BARRIO SERÍA una torta partida por un rayo.
MÁS AMABLE La sala está revuelta.
El miedo de un venado
Mis vecinos son sanos, no cabe en este horno,
tienen el paso elástico y recortan el césped por eso huele así toda la casa.
los domingos.
pero yo no conozco a mis vecinos. Pero a quién se le ocurre
Tengo mi casa aquí, dibujar una piedra y tropezar dos veces,
pinté verde la verja, la pared blanca, llenar un cenicero con los puntos y comas
pero no los conozco. de alguna carta antigua.
Los supongo educados, ¿Hubo un Adán violento?
Eso se ve en el moño que corona sus bolsas
de basura. ¿Hubo un amor-halcón
Mis vecinos son sanos, "de una vez para siempre"?
tienen un perro largo que arrastra las orejas,
y un jardín de candados. Qué cabeza la mía,
Tengo mi casa aquí, puse una piedra, planté guardar los zapatones en un charco
una veranera, y aceptar ese baile sabiendo que me espera
pero no los conozco. una puerta cerrada tras la puerta.
Cada mañana escucho el golpe del periódico
contra sus puertas de metal. MANUAL DE LOS BUENOS MODALES
Estoy viendo mi casa. Si le prendiera fuego,
un curioso quizá se acercaría. Mis vecinos son sanos,
Pienso en mi casa, tal vez si la quemara tienen el paso elástico y recortan el césped
este barrio sería más amable. los domingos.
Pero yo no conozco a mis vecinos.
SOLEDAD
Tengo mi casa aquí,
Nadie. pinte verde la verja, la pared blanca, pero no
Como decir: los conozco.
todos del otro lado. Los supongo educados,
eso se ve en el moño que corona sus bolsas
SILVIA PLATH LAVA UNA TAZA SECA UNA TAZA de basura.

Mis vecinos son sanos,
Qué cabeza la mía,
tienen un perro largo que arrastra las orejas
dejé una frase suelta y una rosa en el horno.
y un jardín de candados.
Cotidianos trajines, calores, taquicardia,
y un almohadón de plumas
Tengo mi casa aquí, puse una piedra, planté
con un lápiz labial justo en el centro.
una
veranera,
Qué cabeza la mía.
pero no los conozco.
Yo buscaba algún parque y encontré en un
Cada mañana escucho el golpe del periódico
mal sueño
contra sus
puertas de metal. de un lugar que era nuestro.

Estoy viendo mi casa: si le prendiera fuego, El deseo escribe en un libro sin hojas.
un curioso Alguien se prende fuego envuelto en un
quizá se acercaría. secreto.
Pienso en mi casa, tal vez si la quemara Hay quienes buscan que el amor les corrija la
este barrio sería más amable. rabia.
Otros rezan, divisan un lugar después de este
LÍMITES lugar.
Está el que desespera :
Mi pueblo si ese animal ocupa tanto espacio, ¿por qué
limita la norte con Bolivia y Paraguay, no puedo verlo?
al este con Brasil, el océano Atlántico y Unos pocos eligen atravesar un sueño para
Uruguay llegar a un sueño.
al oeste con Chile.
Y Luisa, ¡Ah, si el silencio dijera sus lugares!
se pudre en una celda de dos metro por uno. Ahora, cada baldosa es un campo de caza.
En días por venir, alguien
escarbará en las preguntas hasta desenterrar
LUGAR
un fémur,
algún diente de lo que fue un lugar.
Lugar, es el nombre del animal más grande
Pero no en esta casa con un piso de viento.
de la tierra.
Aquí nadie se mueve, ha llegado el gran día.
Hay quienes aprovechan su sombra y no
Reparten un desierto entre todos los
saben que existe.
hombres.
O beben su saliva y lo confunden con un río.
O duermen en los huecos que dejan sus
LA SILLA PRESTADA
pezuñas en la tierra
y piensan que la tierra es así.
Los exiliados cargan sus pedazos de tiempo. La selva está hecha a lápiz, punta fina
Otros clavan zapatos en el barro. sobre papeles rotos, garabatos que se alzan
en el
Hay ciegos que cambiaron la vista de la aire y cajitas de música y el oso perezoso.
certidumbre. Una lágrima verde rueda sobre la lengua del
Algún dios carpintero que fabricaba muebles jaguar.
repite Tierra tatuada, selva
la sentencia : con la palma en el centro que en un aire de
"Un lugar para cada cosa y cada cosa en su reina
lugar. despliega su penacho, su cabellera de hilos,
Pero los desaparecidos ¿ dónde están ? su serena ebriedad.
Si el nombre que los nombra parece un
chupadero.
Todo es ajeno aquí
Somos los extranjeros
LA POESÍA ES UN MAL NECESARIO y un pantalón que alguna vez fue azul

La verdad que es muy mala vecina. ella apoyó sus rodillas en el suelo de tierra
La verdad que hace ruido de noche. y con sumo cuidado
Más si quiero algo de su cocina, desató su cabello de los dedos del aire
siempre a mano tendré: un caballo, un tonel después
de palabras, una taza de azúcar en un lugar
y la luz que me falta. dolido de humedad y otras barbaridades
los dos cuerpos se pusieron a cantar.
La poesía es un mal necesario.
La verdad que me aturden sus voces. ILUSIÓN
Pero si me cambiara de barrio
no tendría jamás: un color, una mano Está dormida, sueña, sus párpados esconden
caliente, una taza de azúcar un
y la luz que me falta. aplauso cerrado, un puñal de hojalata, un
castillo de mimbre.
Seguro que en su sueño alguien está
Quiero la boca de la poesía sobre mi boca. soplando un
La verdad que es muy mala vecina. almohadón de plumas y ella viaja y visita.
La verdad que hace ruido de noche. Los 33 Billares o El Blanquita
(Hoy: Los Imperio, Ana Libia, Los Tres Ases,
Más si preciso algo de su cocina, Paco Miller y su muñeco don Roque),
siempre a mano tendré: una bronca, un y trae una botella en cada mano.
temblor,
una pena, una taza de azúcar -Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo
y la luz que me falta. sabes?
-Nadie lo sabe.
INTIMIDAD -Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué
sería de tí?
La tarde giraba como un barco -No lo sé.
con voluntad de pan -Desaparecerías. Eres una figura de su sueño.
y empuñadura de juguete nuevo Si se despertara ese Rey te apagarías como
una vela.
él llegó con su ración de pájaro en la frente
y aquella vieja moto Pero ella está borracha y lo que sueña es tan
vertiginoso que no puedo seguirla.
ella traía un sol empecinado en su cintura Habrá que adivinar, mis ojos fijos en su
y una canción de pólvora en los brazos cuerpo que se estremece, se sacude, que
respinga, que tiembla, como una telaraña en
se encontraron en el instante justo la cuna vacía.
en que los pueblos arrojan sus muelles a
temblar

él se quitó la intemperie
FLASH BACK yo hice esta cavidad
con un zapato bueno saqué escombros
Hay una habitación a oscuras algún recuerdo ingrato un mar antiguo
y un hombre dentro de la oscuridad. un miedo de amanecer entre peces corcheas
Hay un corazón oscuro dentro del hombre y otras voces
y un rostro de mujer dentro del corazón. y así instalé su nombre esquina al sur
El hombre se pregunta: ordené los manteles los símbolos del día
¿quién puede dormir esta noche si los las caricias el mate los gorriones
pechos mientras caían toboganes de luz sobre mi
de la mujer aquella saltan sobre el alambre patio
del yo anduve en mí cavando una canción
recuerdo y caen entre mis manos? la de los pescadores
Se pregunta: la de mi tío el zapatero
¿quién puede dormir esta noche, la de los que encontraron la alegría
si una mujer apedrea mi piel desde sus quise incendiar la noche allí en su boca
labios? que se limpie la lluvia en estas manos

En cualquier calle de la ciudad vacía puede ocurrió cierto día volvimos al silencio
encenderse un rostro de mujer, ella juntó sus cosas su sexo dijo chau
que entra a la habitación, mis manos regresaron a aquella cucharita
se desnuda callado sin encender la luz, y a los ojos vacíos del lavacopas ese
y se recuesta. las agujas del sol se me perdieron
alguna tarde escrita con minúsculas
El silencio se duerme en la saliva de una ella llevaba una pollera rosa
mujer y un hombre. y la magia de un sur abandonado.
En la mesa de todos los días,
una manzana abierta golpea contra la ESPEJITO DE MANO
oscuridad.
Mírate bien, hoy eres
ESQUINA AL SUR una cara de trapo al fondo del aljibe,
un perfil oxidado que ondea bajo el agua.
Con las manos cansadas de manejar aquella Te advertí, te lo dije,
cucharita el espejo, ese imbécil, compra muebles
y los ojos vacíos del lavacopas ese usados
buscaba el calendario de una risa y trabaja en el rostro con cuchillos sin filo.
allá en el sur
cuando llegó me desarmó las piedras Mírate bien, hoy somos
y amiga de los grillos se acomodó en mi furia el ladrido del viento, te advertí, te lo dije,
los espejos rodaban en mi sangre es un sepulturero que cobra como artista.
festejando la ausencia de los trenes Seguro ya te olió.
mi corazón corría lo increíble Su corazón helado
setenta mariposas por segundo vende casas de polvo en los despeñaderos.
Mírate bien, hoy eres
todo sucedió allí sobre mis hombros un hospicio, un extraño,
reverso de una imagen que se repite y dice : DESTINO
uno de los dos está muerto.
Tu nombre es lo presente;
ESCALONES me rodea con su abrazo,
sustrae mis escombros.
a Esteban y Pablo Antonio, La pequeña esperanza es suficiente.
hijos de estos versos.
He vuelto a tu caricia.
También soy parte del olvido, El abrazo persiste en la tormenta
de los pequeños enredos cotidianos, y voy de mi desorden al camino.
y me ofrezco en silencio con las noches
en el clamor sereno del abrazo. Estoy donde la piel nos amanece,
La brisa yace, desnuda de sí, pero mi soledad se aferra
y una lágrima basta: a la garganta del suicida,
es suficiente para sobrevivir en media ola, como viajero sin destino en este riel.
una lágrima hollando transparencias,
alcanzando estrellas que llegan a tu pelo, Y la noche naufraga,
detrás de caracolas y arenas conmovidas. yo lo sé,
Yo soy parte también mas te busco en la piel cuando despunta.
del adiós que dejamos en los ancianos,
de los ecos cuando ya acuden las primeras ASTILLAS
canas,
y nos hallan los hijos Gira la cuerda ciega que hace volar el
la parte superior de la nostalgia. trompo,
Vienen ahora a tocarme el corazón para el papalote,
amansarlo algo que en la garúa
y sujetarlo un poco a los rincones. te oscurece los poros;
Resucito en la sonda del enfermo y está rota la barca de los sueños,
mientras la pobre anciana aquella nuestra casa y sus duras ventanas.
fabrica su última lágrima,
su pequeña muerte de cobijas y clamores. ¡Ah!
Y soy parte también de los que sueñan,
de los que en forma alguna ¡Las ancladas paredes de los predios,
me olvidan y recuerdan, allí nacía el semen gritando a las estrellas,
me desconocen o aman. se anidaba en tu piel!
De los que están presentes,
bajan o suben con nosotros los mismos ¿Cómo decirte ahora, rasgando las cobijas
escalones, en un afán de deslizarnos sin ser vistos,
te rozan y no te determinan, cómo en los mismos ladrillos
te abrazan, te liquidan y sonríen. que pusimos en medio del abrazo?
Mientras vienes de nuevo
y entre las gentes que pasan ¿Es que el césped no existe,
aún estás conmigo. la misma luna no se ve desde el patio
como una madre dulce que espierta?
Sin queja,
Y el mar, ¿acaso huyó de ti, hemos dispuesto los manteles, el vaso,
acaso no moldea ya tus caderas? el tenedor interrogante y la tibieza.
¿No duermen los maderos en la playa? (Me diste las manos
detrás de cacerolas insondables
Los sueños quebrantados, y bajo las sábanas
la sed del cielo que en tu boca amé, bebimos de nuevo el chorro feliz de nuestros
tu pecho solidario con la niebla. besos).
Y más aún, Hablando incongruencias que la piel no
aquel temblor de pasos que me vence. desdeña.
Ya cercanos.
Está rota la barca
y el viajero Montañas en oleaje
en una astilla canta, vienen a la ventana sobre el aire.
todavía. Y la espera se agrieta de mantillas,
de dulces buenos días para crecer
AGUA ESPESA y ser amigos
y niños
Tus poros navegaron en mi sed casi dioses,
y no hubo rincón donde la piel y la lengua asustados,
juntas no visitaran el delirio. alegres,
Fuiste liviana, casi un pan necesario
compás de ausencia, mientras ha empezado a llover en las
desnudez que apretó toda amargura. afueras.
¿Y dónde esta lágrima de semen Es cercana la dicha de la espera.
te inunda y te reclama? La cuna sin color no aguarda más;
¿Y qué hacías, qué destrenzabas la calle y su octubre de charquitos,
cuando el vaho? la vieja pulpería que se empobrece
más y más.
¿Qué soledad Y te has vuelto cercana,
trizaba el canto en media lluvia? tejedora del tiempo,
¿Y por qué hoy comienza en el grito mi expectante sutil de la mañana.
caricia, Y ya conmigo
si desde el agua espesa del amor habremos de saltar los sitios solos,
tan solo mi dolor en ti dejé? habremos de crecer como los niños,
más abajo quizás.

ESPERA

A Natalia, FÁBULA VI
desde cuando te esperábamos,
porque ya venías. Cuando llegues a la última hoja
Es pasajero el desayuno del húmedo bosque,
cuando tu vientre y estés sola cotigo
va llenando todos los rincones. y el temblor del rocío,
y ante la tensa pulsación de estrellas donde el viento era ajeno, ajena
que el colibrí bate al libar la palabra,
con su aguijón de sed; enfrentándonos en formas incorrectas
y cuando extasíes los claroscuros
a la niebla.
y mezcles tu palabra con pinceles y
Cada árbol fingía en su lugar,
ensueños,
y solo a renacer nos oponíamos.
cuando tus pies mojados
Ventanales de pronto abrimos en la herida.
hollen los verdes que ya sueñan,
No pudo caber sino, en primera instancia,
los charcos del olvido, la garúa indolente;
ese miedo terrible de encontrarnos,
cuando dejes tu boca por el aire,
de ovillarnos de nuevo en las raíces,
tu pálpito en el viento,
replegados y absurdos en los muros
tus ojos de cervatillo en el vuelo
pues tu pañuelo rojo ya no era guerrillero.
de guacamayas,
¡Allí donde corrimos bajo la lluvia
o en el brinco de las ranas azules,
traspasando fronteras y gritando de júbilo,
naranjas que perdimos.
con los besos más besos de tu boca!
Cuando los congos hoscos
hagan su desfile en las ramas
–TÚ eras la tempestad, dijo un amigo,
y pongas los oídos en su sangre que aúlla,
huracanada sangre conmoviendo,
y las mariposas intenten regresar
y ese lecho eras tú
a sus capullos
y tus manos cavando entre mi piel.
de tanto embelesar al mundo.
Éramos la furia, espantada de sí,
Cuando los pájaros paraguas
desbocada entre calles,
convoquen a sus hembras.
(los apenas caminos de Santa Ana),
Cuando de tanto zaherir el alma
hundida para siempre en agua turbulenta.
de verdores aún ciertos
Fuiste la herida y la mejor estrella
te contraigas y ovilles,
para untar con tus luces nuestras llagas,
semidesnuda,
y yo sané a costa de tu herida
azorada,
y ensanchó mi dolor tu regocijo.
recuerda que en esta ciudad te espera
¿Dónde pasión nos arrastró
abatido por prisas,
y fuimos posesivos, absolutos
poeta de cabecera, camarada,
y después omitidos y lejanos?
quien quiere beber de tus pocitos hondos
todo el bosque que traigas del camino.
Hemos venido ahora

con los años más largos,
HISTORIA el dolor estirado tornándose cansancio:
Lo primero aprendido fue a mirarnos,
Soltada golondrina, con los ojos posibles del encuentro.
¿dónde pretendes sujetarte? ¡Ah, la amistad,
esta especie de estigma incontrolado!
No hay puñal más agudo Fue de nuevo aquel aire
que la pura mirada, leve, impreciso, con mi voz en tu sangre.
deshecha en un cajón inoportuno Y el Poema de Roque, de la facultad,
Veníamos así: con los más largos años en donde en una sola habitación del tedio
quedaba despoblado el denso miedo HISTORIAS FEBRILES
para que entraras con todos los espacios
en mis poros.
El poder del recuerdo–¿lo recuerdas?– Febril aventura es mi palabra, lo sé,
cuanto más niños, es mayor. trastocada en las lunas
ahora moribundas,
Ese miedo terrible porque me niegas
de mirarnos, proponernos, el afán de soñar y soñar con tus milagros.
temblar lanzando al aire tempestades, Febril aventura este beso,
pequeñas golondrinas quizá imaginado, nunca proscrito
desde la pantalla que nos hermanaba.
¿Dónde saltar sino a la libertad No sé quien se atreve a manchar
del vuelo y del abrazo, mi corazón.
al fondo donde amamos, amistamos, hecho de las altísimas espumas
donde siempre tuvimos los meses más para que tú también cantaras
intensos , bajo las lluvias
más locos e insalvables? que apenas entrevés entre la niebla.
¿Dónde sino el transcurso de mi boca en tu Yo me sobrepuse a tu lento desamor.
cuerpo, Yo ya no olvido;
la posibilidad de enraizarnos no puedes arrebatarme esta terca
sin herirnos memoria de señales.
con la simpleza de la noche al desplazar el Los que saben de besos a escondidas
día, no pueden condenar mi poesía
de la flor que al nacer tensó los pétalos? que sólo sabe mentir con tu permiso.
Estas febriles historias yo las inventé
Ahora, y por eso duelen como bandadas ciertas:
en medio del lecho que alquilamos no he dicho más que estas orillas
está la lluvia tribales del poema;
y entre la lluvia vaga una hilacha de niebla tú cambiaste la almohada
que no muere.
por una piedra negra
que alguien te invitó a cargar en el camino.
Yo no la puse allí.
HISTORIAS FEBRILES POSDATA AZUL DE LAS
Yo para ti estaba cantando:
MENTIRAS
era ese otro amor a tus costados
no rendido, sí prudente, incapaz de manchar
Ay! barco, no te tiemblen los costados,
tu rebozo de bermejos cristales
que llevas una herida.
entre la noche.
G.Mistral
Fui tu mal amigo, pero todas mis palabras
las encendí en el secreto de esta luz
mortecina de distancias.
Ahora vete, ya me hundiste tu tacón terrible.
Ya puedes vanagloriarte de haberme
pisoteado.
INVOCACIÓN y me abandonas,
luna aterida de mi amor.
Agregar un poema aquí, ¿Es este signo tu nombre o el número
cuando la llama azul se suspende para ser esta ciudad y su tristeza
sobre la roja sensación cardial y su luvia y las líneas amarillas
que nos hermana. que se desbandan de las carreteras
Agregarlo aquí, y los lazos, los linces de tu piel,
cuando el corazón puede ser la invocación los lagos de tus ojos de gacela,
apasionada la lujuria, luciérnaga distante,
de la forma, la lenta lámpara
cuando las caderas pueden resucitar gastada de llamarte,
la nueva luz del abismo que nos hace, o ese número par,
cuando un día no es solo la jornada o tu nombre que vuelve
para el amor en nombre de tu piel
sino la esencia de todos los almanaques o que se aleja?
que convocamos.
Aprender que es necesario el silabario REFLEXIÓN SOBRE MI PADRE
que puso beso en mitad de la flor,
el calendario que puso abrazo en la palabra, Mi padre a tono con las circunstancias,
la bitácora que inundó de caricia circunspecto,
esta parte del mundo que a sí misma defiende su recuerdo a capa y espada: quizá
se llama POESÍA. le quede
deambular sin Ella ante la noche lentísima,
QUIZÁS ESTE ES EL NÚMERO REDONDO y nosotros solo seamos el anuncio de neón
o la llave solidaria que la sangre asume.
Quizás este es el número redondo
que esperábamos, POSTULADOS DEL SUEÑO
tu nombre diciéndose a solas,
a mordiscos en la alcoba de la soledad. Aquí estoy, del etereo
Pero quizá se confirma una vea más bostezo.
esta tristeza que exhibo entre la gente
y que entre todos logra risas, Aquí
parajes de elocuencia, donde puedes arraigarte a una silla,
aplausos o reproches, a un cuaderno, a un estornudo.
bofetadas de la niebla.
Tanta cercanía Aquí estoy, deletreo,
y no hay una caricia siquiera soy la mirada, la aspiración del mar,
que borre tus ríos de mi piel. la coyunda atándome a un invierno,
Sólo queda esta ventana al averno, a la pereza.
donde después los sueños todavía atónitos
se rindieran profiriendo un adiós en la Lo que tú lees o dormitas
noche. tiene un sentido solo con la soledad.
Anatema de sed y sal Cubres la entrepierna: queda tu enagua de
es sentir que te abandono
jean, tan insalvable de tu propia poesía,
el ying y el yang o la única esperanza, como mi carne a destiempo deseándote,
el doblez de la noche que se aviene preguntándote:
esperando, el libro, el móvil, ¿por qué no vienes y me vuelves pájaro,
la naranja solícita sobre la mesa extraña. herida, saltimbanqui, nocturnidad,
tránsfuga para tu sed de asombro o
Aquí. caminante?

Mírenme latir de tan despacio,
desconectado de todo: ENVÍOS
no sé si al dormir vuelvo a ser
este que se escribe, Todo lo que se da llega a destiempo.
el que se inscribe, No existe otra manera.
el que te lee leyéndome, Entre el ojo y la mano hay un abismo.
leyéndose a sí mismo en estas notas. Entre el quiero y el puedo hay un ahogado.
Aquí. click. Un país que asoma su cabeza deforme en
una carta, y va a darse a destiempo, nada es
II lo que esperabas.
Solo tengo el espacio de tu beso soñándome. Y lo que llega envuelto en papel de regalo se
No me despiertes con las manos frías. irá sucio de odio.

Pero sí, Bailamos entre los escombros de una cita.
hazme el amor Dibujamos una taza de café en el desierto.
con tu cabalgancia de piel Vivimos de sumar y de restar:
sobre mi insomnio, lo que te da el amor, lo que te quita el miedo.
sobre este árbol erguido Al final nos entregan los huesos de un
hazme el amor y no la guerra, perfume.
o ambas quizá cuando te alcance, noche.
(Te pintaste los labios, Aún así persistimos.
guardaste el bolso pleno En alguna montaña vive un pez resbaloso.
en tu hombro izquierdo Entre números rotos se desliza una estrella.
y te fuiste nadando en una bruma).
EL SON
Ahora, ¿quién atará los cordones de mi
soledad? Es tener una playa en los ojos,
¿Quién?
es tener una selva en las manos,
es tener un brillo entre los poros
¿Quién?
y una sonrisa igual a una tristeza,
¿Vendrás tú o vos o ella o la que ya se fue? y músculos como negras raíces,
¿Quién pondrá los botones
y dientes como soles heridos,
en el ojal y manos como palmas golpeando,
desmadejado del olvido?
y carmichael gritando venceremos,
¿Quién ha de venir sino tu gracia caminando? y asombros como dioses de viento,
Tan inefable,
y pómulos como tambores,
porque la negra piel es toda aurora A mi espalda
bajo el cálido son que da su sangre, el mar desata un ruido de cuchillos.
a la vista del día, Pequeños dedos de agua
con las manos subidas a las calles se arrastran fatigosos hasta alcanzar la orilla,
con ángela y patrice a la cabeza. una que otra pareja,
huellas de perro y botellas vacías de cerveza.
EL NIÑO DE LA FOTOGRAFÍA
Esto es el mar a esta hora
No hay mucho que hacer en mi memoria. en este mes de julio en Miraflores,
Caminar una casa derribada a balazos, donde todo es más claro
atravesar arañas con palabras, el mar termina rojo y
buscar viejos olores quemados por el viento. una sola gaviota defiende al horizonte,
Poco que hacer allí, luego
mear en los rincones para espantar las estamos en paz.
sombras,
correr donde no hay nadie. EL HERMOSO CAZADOR FRENTE AL BEBEDERO
¿Qué hacer en la memoria? CELESTE PARA LOS PÁJAROS SIN CORAZÓN
¿Descansar en un ruido? HUIDOBRO
¿Ponerse de rodillas ante un gran agujero?
Ha oscurecido en el poema,
EL MALECÓN se hace difícil avanzar,
llueve torrencialmente
Claro que desde aquí
todo se ve más claro. Y sobre mi sombrero de paja,
el panorama es amplio como mujer abierta. la vieja máquina de escribir
Donde apuntan, los ojos un desierto de rechina en cada curva,
espuma, y amenaza volcar,
un malecón golpeado por temblores
antiguos. hay sirenas y gritos y ruidos de motores
Ningún otro rastro sino el tuyo, que avanzan, retroceden,
ninguna canción fuera del viento, acelero un lenguaje difícil de entender,
luego estamos en paz. juro que no he tomado ni una gota.
Una mano apura los gestos de la muerte.
El mar comienza verde Una esfera de llanto rueda por la avenida
pero termina rojo. principal
Esto suele ocurrir siempre a esta hora o directrices del poema,
en este mes de julio en Miraflores, la hoja es de cemento liso,
este es el mar donde arrojo tu nombre los faros que vienen en dirección contraria la
con un terrón de azúcar al café, atraviesan.
una sola palabra contra tanta marea, Son teorías opuestas,
contra todo naufragio discusiones antiguas,
sólo eso. ¿Acaso la palabra piedra puede más que al
apalabra
vidrio? EL CALLADO
Unos infortunados intentan autostop
¡la lluvia quebrará esos rostros! A Juan Gelman
(Si uno pudiera subir al texto sus animales
preferidos Le advirtieron que hablara. Lo intimaron.
otro cantar sería). Dijo:
Lo que callo es de arena.
Ha oscurecido en este mes y acelero, Lo que yo nunca digo es un aroma que ha
acelero, podido tatuarme.
es una pesadilla, Sin mucho esfuerzo puedo callar una estación
tengo miedo, entera, un
es de noche. modo de nevar.
Donde espera tu nombre siempre habrá Mi boca guarda el humo de un disparo en una
una mancha de aceite en medio del poema. noche de 1976.
Soy un hombre que vive de callar.
EL EXTRANJERO DOS Espesuras de ciego que lamen los recuerdos
Me visita mi padre (una foto movida le cubre
Ojos de aullar, el esqueleto).
mirada de mugido Callo un tren enredado en las líneas de una
y lengua errante en boca del ahogado. mano que estuvo
¿A eso vine? entre las mías. Bandadas callo.
Mi reclamo es humilde: La procesión de San Silverio reflejada en el
encontrar sed de tigre en boca de la niña y agua, sus botes
hambre de colores.
de halcón en esa sed.
Afilaron cisaña, chamuscaron su sombra en
Pero calzo estos días que nunca dejan huella las paredes.
y me visto de oscuros animales que se Y él les dijo:
muerden la cola Callo algún bar, algún cielo de espuma, ojos
y hablo con preguntas que hacen nido en la de marineros en
asfixia. bandejas plateadas para los muslos de la
Me acercó este deseo: vitrolera, única tierra firme.
que ella me regalara jardines para el dónde, Lo que yo nunca digo es una noche, ese
me entregara paciencia para el cuándo, terrón despedazado a
pero su simple cifra no se puede decir, besos, y un tigre de bengala alrededor d eun
apenas atisbo de nombrarla me deja entre las cofre y en el confre:
manos comparsa en Bahía Blanca, una carroza
sombra de dos lugares. hundida en salitrales.
Los espejos vomitan siempre un bocado más Es un aceite hirviendo que callo.
de lo que fui. Es un hijo que recorre saltando las piedras de
Regresé del exilio, volví a ninguna parte. mi voz.
Muchas horas del día paso en eso.
De: Bestias en un hotel de paso
Dale que dale. mandíbulas,
Es un color que si lo miro es otro. las lágrimas trabajan, el turbión, los zapatos
crepitan
Lo amenazaron fiero, lo maltrataron, dijo: y cada espejo dinamita un rostro.
Yo no cierro la boca, yo callo cada brazo,
cierro Ahora lo que se dice, no vale una palabra de
el pelo, las uñas, disuelto estoy en la todas la que él calla.
respiración de El suelo está en el suelo, el hombre está en el
alguna madre. hombre.
Al silencio hay que hacerlo, acunarlo, Agujeros que se comen el aire recuerdan una
vestirlo. cara que se tragó la cara.
En una soga gruesa cuelgo la ropa limpia,
voces de una Le advirtieron y dijo: "lo que callo es de
una mujer nacida en Drinicí. sangre".
Para sobrevivirla callo una selva entera.
Busco aullidos de mono en caracoles, una EL ALTILLO
perla enterrada
en un ají.
A ratos logro que me pierda el tiempo. Casi a nueva peldaños de la muerte
Cuando alguien calla, el mundo se divide: es bajo una luz difusa
éste y otro, te desvestís
se hace dos para siempre. esta no es la cubierta del Kabanos
esto no se parece al paraíso
En la radio hay un himno de orines y una es tan solo un altillo.
noche de trapo. aquí tus pechos vuelan
Le dieron otra chance, la última. Él les dijo: tu cintura golpea entre mis brazos
Fabrico lo que callo: huesos de algún y la humedad es una amiga
perfume, una mirando con ojos agrietados
almohada de polvo. un desorden de piernas
Con metales secretos elaboro una tela, fina, esto no es
suave la suitte especial del plaza hotel
(la voz de Brillie Hollliday en "Tenderly") ni hay una alfombra roja donde rodar a
No es memoria. Tampoco es omisión. Yo no gusto
sabría explicarlo. es tan solo un altillo
No es mutismo, no es eso. Es un cuento que aquí tu pelo emerge de la noche
empieza en el final. y es bandera de mimbre
aquí una vieja cama pide a gritos
Lo que yo nunca digo son cuatrocientos ¡socorro!
indios mirando aquí no hay vencedores ni vencidos
la cabeza del jefe Lloriqueo clavada en una afuera
estaca. no muy lejos
Lo que callo y olvido me habita de otro la estrella herida de la tarde
modo. rueda como un gato sin fuerzas
Escucho la caldera: la nostalgia trabaja, las sobre el techo del mundo aquí
casi a nueve peldaños de la muerte viene despacio
tus ojos encuentran a los míos con su enchape celeste subiéndose a mis
y no tenemos tiempo siquiera de despertar. mástiles
viene despacio
EJERCICIO entra
se arrodilla al borde de mi alma
Dar en el blanco: bien. y junta los fragmentos de mi risa
Acertar, atinar, justo en el centro: bien. después se vuela azul como la tarde.
Entre una ceja y otra.
Hacer centro: bien, bien. COMENTARIOS
Dar en el clavo, restallar,
pero con un muñón. Dos niños que se miran,
interrumpen el mundo.
CUADERNO DEL SUICIDA
COMENTARIO XII
Mis pies parecen palas.
Y mi lengua y mis manos tienen forma de por amor a mi fe y a la vida que viene
palas. canto la poesía de mis compañeros.
Si me viese al espejo vería solo Martín Micharvegas
una pala.
Todo lo que yo haga Dejo constancia aquí sobre la mesa
tendrá forma de fosa. de café generales y blasfemias
Polvo para morder que he sido útil inútil justo injusto
Amargord, Madrid, 2008 valiente con mis miedos y he tenido
como cualquier mortal hambre y bacterias
CON MI COSTUMBRE DE DEJAR LA NUCA EN deseos de una mujer de buenos muslos
CUALQUIER PARTE que quede claro que yo he sido amigo
y hombre de furia-sobre todo eso-
Viene despacio y que gustaba de los días de marzo
entra de sus tardes de sol y viceversa
tropieza con mi tos y que he bebido y festejado el canto
con mi costumbre de dejar la nuca por la esperanza con mis compañeros.
en cualquier parteviene despacio
ordena mis silencios COMENTARIO III
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos de: La comida pobre (Aguafuerte, 1904)
viene despacio Sentados en un mismo lado de la mesa
a tender sus manteles de ternura Pedro tomaba a Nora por el hombro
viene despacio escuchaban la lluvia lamiendo los rincones
apenas hecha humo para no despertarme pero no se miraban
se abre paso entre vasos arrojados al día mirarse era pensar tenemos hambre.
retratos de mujeres
noches de bronca y noches de ginebra Comentario ii
Y alguna vez condecorarán al poeta y alguien rasga la tienda donde estás
por usar palabras como fuego prisionera:
Juan Gelman lengüita azul no vayas a llorar,
El mecánico está en los planes del ingeniero afuera los caballos resoplan intranquilos
que figura en los planes del mago y hay varios centinelas para una sola piedra.
quien a su vez está en los planes del
sacerdote Remo de mi canoa, mensajera, tu lengua
que está en los planes del fabricante de brilla
caramelos ácidos junto al fuego cuando estamos espalda con
que figura en los planes del mago espalda.
que está en los planes del martillero público No vayas a hacer ruido,
pero los poetas no figuran en los planes de hay jirones de tedio en los arbustos,
nadie. cantimploras vacías.

BESTIAS Loca de amordazada, emperrada, cautiva,
hay clavos oxidados en tu lengua, hay
Como un aullido el corazón, soldados de plomo.
como un grito que piensa y que se aturde de Los he visto acampar y procurarse leña,
su propia he visto sus cabezas rapadas, sus uniformes
ignorancia. sucios.
Todas las palabras caben en ese gesto.
(El aullido de un mono, por ejemplo). Cada noche soñamos que un caballo de
Cada día, cada hora, se descuelga del sueño vidrio muerde las ataduras,
y se arroja al vacío. pero amanece y vamos espalda con espalda.
Se muere y resucita,
en un juego que nunca me tocó decidir. ARTE POÉTICA
Condenado a ser apenas una sombra en
medio de su afán, He tratado de dibujar un niño en la corteza
escucho su respiración bajo mi ropa. de los árboles,
Ronca como la selva a medianoche. y de ocultar las ramas entre las páginas de un
sueño.
Un extraño, un aullido enterrado en mi Y he mezclado los cielos a la sombra de un
cuerpo. hijo, a la sombra de un árbol, a la sombra de
Lo he visto dibujado en las hojas de un libro. un libro.
Se llama corazón.
Nos vamos pareciendo poco a poco: He tratado de barajar los pocos cielos míos.
yo no tengo diez dedos en las manos, De plantar una lengua en la tierra del sueño
él a veces camina como yo. y escribir con la mano del deseo ese libro
que mañana hablará como un hijo.
AVENTURAS
Sin dejar de girar con un vino en el aire.
Sordomuda, Por el hijo de oro, por el libro de espadas,
vivimos maniatados espalda con espalda por el árbol de sangre.
ABAJO EL VIENTO JUNTA RESTOS DEL en los mercados pobres
UNIVERSO de sandías abiertas,
o en los parcos espacios del CENAC.
XXIV En las calles sinuosas del concreto sumido,
Ni crece, ni se expande la selva. subamos a la periférica,
Nunca se multiplica. vamos a correr en La Sabana
Nunca asciende la selva, dejando olvidados los tobillos viejos,
vive de imaginar al tiempo. vamos a besarnos bajo el tolde de un árbol
Todo el tiempo. guanacaste.
En mi aldea de Teatro Nacional
XLIV huyamos de las gentes
buscando en los contornos montañeros
El colibrí garganta brillante, dice: refugios de riachuelo,
«El color blanco es una selva que nadie poemas del adiós vencido,
sueña». frondas para que el beso sea en presente,
La ranita dorada dice: «Siempre estamos cielos para el abrazo azul
despiertos». que nos debemos.
Las aves del pantano dicen: Y si después de probar las lunas en
«Los opuestos se envían cartas rotas, menguante,
se dedican linternas herrumbradas, la desnudez de la llena sobre los tejados,
se buscan para decirse adiós». y el orgasmo de Selene soñando
El pájaro sombra dice: «Para juntarse los en su quimera siempre,
amantes, resulta que te vas
uno de los dos muere». por callejones sin salida
Los cuervos de voz áspera, dicen: y no regresas,
«El árbol del aullido da corazones rojos». ni requieres ya más
El zopilote rey –blanco y mudo- a este poeta a domicilio,
piensa mientras planea sobre los entonces condéname a ser
hormigueros gigantes: solamente estas cartas;
«Lo que no es selva es pobre mundo». también la distancia tiene goznes
Luego, todos se callan. y delirios que se abren
Nieva. como las azucenas
que te llevaste fecunda de mis besos.

XXVI SAN JOSÉ XXIII NO SE VAN AL MAR

Pero si quieres ven a mi ciudad, No se van al mar,
repitamos el camino de la tarde anochecen con uno.
que nos vio usufructuando los minutos, No se zurcen como calcetines,
devolvamos febrero a los febreros, son como gatos enquistados
fundemos tu apartamentito en el rincón del enfermo,
bajo lluvias de mayo y cafetal; son heridas a medio cicatrizar
ríete conmigo en el andén soleado que de pronto se reabren,
donde ya no hay trenes, y nos hablan purulentas.
Nunca terminan de restañar jugando a la rayuela en las esquinas.
el espacio para el beso, La tarde es un camino
se quedan y no cesan su perdón de olvido. que gastamos
Quisiera decirte de nuevo que lo intentes. de tanto pisar con sus distancias,
Decirte lo feliz con el pie izquierdo.
que intentes tanto cielo Y el corazón arrinconado.
aún sin mí. Sólo es cierta su muerte irrepetible;
Soy este mal amigo, la noche no es su secuencial demencia;
avivo tu dolor con mi osadía: es sólo otra puerta para la memoria,
envío estos poemas otra carretera para transigir
para que surquen tu mirada, en pos de la tristeza.
repito las palabras, pequeñas que me diste. No es cierto.
Te digo que el dolor no se desecha.
Pero compréndeme: Esta ya no es la tarde
sólo tuve quince días para que me amases, ni la noche
y más lejanía, ni la primera luz de la aurora.
y más inconcluso el ayer, Es solo un hilo de soledad
y el beso que te envío que sangra en la ventana.
está al otro costado de la arena,
y no te llega. XX ASPIRO TU OLOR DE MUJER
Más allá de la sal
que el mar empuja, Soy el junco azorado que llega a tus orillas
mis navíos se queman, Carlos Fco.
mi soledad te aclama.
Mas ya lo advierto: Monge
estoy hecho de un sueño Aspiro tu olor de mujer
que no fue el mismo entre tu piel. recién bañada;
No se van al mar traes todas las flores invisibles
nuestros dolores, saltando de los poros,
sólo anochecen con la almohada, rosa, sándalo,
lúbricos. violetas maceradas, azucenas,
tulipanes, y reinas en la noche.
XXI NO ES CIERTO LA TARDE MURIÓ Todo está en equilibrio
bajo tu bata encendida.
No es cierto. Sacudes el agua de tus cabellos rojizos,
La tarde murió, friccionas tu cuello
yo la vi latir bajo el olvido, con la mano que sueña;
llevarse tus aromas yo estoy hurgando
y dejarlos prendidos a los sauces. tus rincones suavísimos,
Escucho nuestra estación, después de estos versos a ciegas
bajo el farol de mi calle; hacemos el amor una vez más,
la tarde ya murió luego tomamos este café chorreado;
y mi soledad aún sigue vigente. y partirás después,
No es cierto que la vieron dos días después serás sólo el perfume,
bienaventurada de lágrimas para que fueras
y espumas y caricias invisibles, esa estrella silente cayendo en mis
que aún nos han de servir cuadernos;
para proteger nuestra fe todo tenía el rubor de una conquista,
contra el olvido. de una simple aventura
que no pude olvidar,
nunca pude.
XVII YO PARA SANGRAR TENGO EL POEMA
XLIII UNA ALTA SONRISA PUEDE MÁS
Yo para sangrar tengo el poema,
¿y tú que dices luces Mi sueño de amor se desvanece por siempre.
empacarás aquel presente, Yo nunca amé la vida tanto.
pondrás los sellos Tosca.
con una nota de ya no soy la misma? …porque nunca al borde del precipicio cuesta
Tienes derecho a rehacer la vida más el abrazo.
con él, la soledad, las otras puertas, Vicente Aleixandre
y con esta forma de mirar más hacia el
viento, hacia el poniente,
con una forma de sentirte amada, Una alta sonrisa puede más
tan ala, tan rotunda, que la muerte agazapada.
que nada derribase tu poema. Tanto sueño desposé con tu ausencia,
Sólo tal vez. tanto manchado tálamo
Déjame hacer a mí las conjeturas, se irisó con el tiempo,
que yo para sangrar tengo el prodigio tantas veces barrí
de no olvidar, de ser impenitente. ocultando bajo la alfombra
el desasosiego del polvo y el olvido.
Pero cómo te has diluido de distancia,
cómo la memoria de las heridas
XLV CUENTO va gestando su huella
sobre esta sangre volátil de los aguaceros.
Toda mentira crea otra verdad. Ya no sé dónde está tu país;
L. Albán mi país no es una patria,
Te voy a decir la verdad: es tan solo un papel que se derriba
Es sólo un cuento, una mentira más en media carretera,
que no pude tirar por la ventana. que aun mancha los besos que nos dimos.
Es cierto que anhelaba Aún me resisto a dar el salto.
más que el roce de tu mano al asirse a mi Ante los altos muros de las ciegas ventanas
brazo no me espera más que el poro sangrante
para cruzar la calle o la orfandad. de tu lejanía,
Es cierto que te quería desnuda, quizás la bala perdida en la ciudad ajena
enfrentada a la noche, que ayer celebró mis versos
hacía ya tantas noches. imaginando los rostros de sus propias
Pero todo es un cuento aprendido mujeres.
que repetí en mi ceguedad Yo nunca amé la vida, así,
tanto como al vértigo, en la mira nostálgica del duelo.
sueño de espejos Si tú me amaras.
donde tus dedos van borrándose en mi Esas palabras.
espalda. No sabe aquel niño
cómo le sirve la memoria
XL SI a la cincuentona edad de mi estrategia
saber que un si condicional
¿Sabes? lanza un precipicio que no podemos saltar
sin lastimarnos.
Tenía 14 años cuando escribí ¿Acaso para morir
estos versos comunes que recuerdo debimos respirar
detrás de tus palabras: más lentamente?
Si tú me amaras,
esas palabras unidas todas XIX SI TU ROSTRO AL MENOS SE DISIPARA
por el eco de una voz lejana.
INÉDITO, 1965 que te amo
Y si fueses audaz, aún en contra de los presagios.
espina de la ausencia, Narcisa Castro.
vistiendo los amores inconexos Si tu rostro al menos se disipara
que te siguen, y entre la niebla
anchurosos deshilara uno a uno
tras los cristales empañados. sus filamentos dorados, rosáceos:
Si pudieras vencerte si tus ojos derritieran su miel
con mi palabra sola gota a gota,
y sus números enteros, cayendo al vacío, disecándose luego,
y sus latidos. y no viniesen nostalgiando tanta noche.
Si yo al menos lo lograra: Si tu ciudad no viajase
Decirte algo igual que tus palabras
que fuese más que el verde, y no te encerrase y ya no sangrara
pronunciar un filo por esta pantalla manchada
donde estés al borde del abismo de mi sed.
embelesada. Si tu abrazo, tu beso,
Incapaz de soltarte del hechizo no existiesen tan ciertos
y su veneno, como amanecer con tu nombre
prohibiendo a la noche en todas las esquinas.
prohibiciones absurdas, ¿Acaso podría
no más razón de amor clausurar esta historia
que la ya tan pronunciada: que nació en la frontera de los sueños
sacar del otro ante los vaticinios?
al otro que nos ama,
al que inventemos,
asidos al vejamen de maderas vencidas
que sostienen las ventanas,
poniendo el ojo
VERDAD Deja ya abandonado ese cardumen.
El aire es la frontera del deseo
Hoy amanecí como un día más. que emana al imaginarte entera ante el
amor, mujer que me redime,
Esperar estocada que vence, a mis costados,
es trenzar una mirada detrás de la corbata, la empinada soledad que conociste en mí.
sin ninguna esperanza.
Es amargo este pan en la gaveta. Deja más allá del aire, el velamen
Este iniciar la fila sin apoyo alguno, suspenso de tus labios, que yo he venido a
solo, en un rincón sin nombre. culminar en tus laderas
los ríos crecidos del indómito poniente
Sin embargo, de este amor.
esta noche miraré entre muebles viejos
mi desenfreno junto a las ventanas, REGRESOS
me he de recordar
bebiéndome tus pechos tiernamente, De pronto sé
y entrará mi voz dónde se encuentra el territorio amado;
y con ella una música de hálito y rocío. más allá del reproche
dónde calmar la sangre de los besos;
Ya amaneció y estoy cansado. más allá de la brisa que desdeñas
Quizá porque lo estoy, mañana he de decir dónde unir con el viento mi caricia.
que esto es verdad y está de punta: mi Porque vienes abriéndote en espasmos,
corazón, entre crucifixiones y regresos,
mi sangre, en la espuma que elevo,
y la sed cotidiana ante el olvido. yo pretendo iniciarte con un pétalo,
un puñado de raíces desprendidas
VELAMEN DEL DESEO hacia el ala que todo lo conmueve.
Y sé que en ti viaja como un herido el beso,
Deja ya suspendido ese velamen. que en ti nace amortajada el alba,
Escucha. y que yo estoy de pronto
Es sólo el viento, descubriendo mañanas, alentando brasas,
el viento, sólo eso, fundando los rincones.
inaugurando nuestros poros Más allá del reproche,
con sed de traspasarse y ser la música sé que vienes,
festiva del encuentro. y que eres necesaria.
¡Ah, el agua que enarbolo fecunda a veces
para alcanzar tus praderas camina
y anegarlas todas! como yo.

CUADERNO DEL ESPEJO Entre el espejo y yo, hay un hombre hecho
polvo. El perro de policía luce sus colmillos de
cristal.

Su saliva ya sueña con mis huesos.
El espejo se cree que está leyendo un cuento Condenado a ser apenas una sombra en
medio de
Todo el espejo es hambre.
su afán, escucho su respiración bajo mi ropa.
Duermo apretado en el espejo, con mi padre
Ronca como la selva a medianoche.
y mis hijos. El espejo no escucha, pero te lee
los labios. Un extraño, un aullido enterrado en mi
cuerpo. Lo he visto dibujado en las hojas de
La trampa del espejo está hecha de paciencia.
un libro. Se llama corazón.
El espejo relata, una vez, otra vez, el cuento
Nos vamos pareciendo, poco a poco. Yo no
de mi cara. En la red del espejo hay un
tengo diez dedos en las manos. El a veces
pescado.
camina como yo.

Suele mirarme como se ve un hermano.
EL CALLADO
El espejo es un pozo que se tragó mi infancia.
a Juan Gelman
Todas las cacerías empiezan y terminan en el
mismo lugar: el campo pulido del espejo.
Le advirtieron que hablara. Lo intimaron. Dijo
Espejo delator.
Lo que callo es de arena.
Fragua un retrato hablado del fugitivo.
Lo que yo nunca digo es un aroma que ha
Está hecho de cajones de espanto, el espejo.
podido tatuarme.
Allí guarda las caritas de trapo de los niños,
Sin mucho esfuerzo puedo callar una
planchadas, ordenadas, prolijas.
estación, un modo de nevar.
Mi rostro, el tuyo, afilan los espejos.
Mi boca guarda el humo de un disparo en una
El espejo es un libro que está leyendo un noche del 76.
libro.
Soy un hombre que vive de callar.

Espesuras de ciego me lamen los recuerdos.
EL EXTRANJERO (UNO)
Me visita mi padre (una foto movida
cubriendo un esqueleto).

Como un aullido el corazón. Callo un tren enredado en las líneas de una
mano que estuvo entre las mías. Bandadas
Como un grito que piensa y que se aturde de
callo.
su propia ignorancia.
La procesión de San Silverio reflejada en el
Todas las palabras caben en ese gesto. (El
agua, sus botes de colores.
aullido de un mono, por ejemplo).
Afilaron cizaña, chamuscaron su sombra en
Cada día, cada hora, se descuelga del sueño y
las paredes.
se arroja al vacío, se muere y resucita en un
juego que nunca me tocó decidir. Y él les dijo:
Callo algún bar, algún cielo de espuma, ojos sabría explicarlo. No es mutismo, no es eso.
Es un cuento que empieza en el final.
de marineros en bandejas plateadas para los
muslos de la victrolera, única tierra firme. Lo que yo nunca digo son cuatrocientos
indios
Lo que yo nunca digo es una noche, ese
mirando la cabeza del jefe Lloriqueo clavada
terrón despedazado a besos, y un tigre de
en una estaca.
bengala alrededor de un cofre, y en el cofre:
comparsa en Bahía Blanca, una carroza Lo que callo y olvido me habita de otro modo.
hundida en salitrales.
Escucho la caldera: La nostalgia trabaja, las
Es un aceite hirviendo lo que callo. mandíbulas. Las lágrimas trabajan, el turbión,
los zapatos crepitan
Es un hijo que recorre saltando las piedras de
mi voz. Muchas horas del día paso en eso. y cada espejo dinamita un rostro.
Dale que dale.
Ahora, lo que se dice, no vale una palabra de
Es un color que si lo miro es otro. todas las que él calla.

Lo amenazaron fiero, lo maltrataron, dijo: El suelo está en el suelo, el hombre está en el
hombre. Agujeros que se comen el aire
Yo no cierro la boca, yo callo cada brazo,
recuerdan una cara
cierro el pelo, las uñas, disuelto estoy en la
respiración de alguna madre. que se tragó la cara.

Al silencio hay que hacerlo, acunarlo, vestirlo. Le advirtieron y dijo:
En esa soga gruesa cuelgo la ropa limpia,
“Lo que callo es de sangre”.
voces

de una mujer nacida en Drinicí. Para
sobrevivirla callo una selva entera. MADRE (FOTOGRAFÍA UNO)

Busco aullidos de mono en caracoles, una
perla enterrada en un ají.
¿Cuántas llaves su boca?
A ratos logro que me pierda el tiempo.
Candados que la visten. La roban de la luz,
Cuando alguien calla, el mundo se divide: es escondida, entregada.
éste y otro, se hace dos para siempre.
Ladran perros de trapo en cajones saqueados
En la radio hay un himno de orines y una por el polvo.
noche de trapo. Le dieron otra chance, la
Todos los movimientos de mis manos la
última. El les dijo: Fabrico lo que callo:
dibujan.
huesos de algún perfume,
¿Cuántas llaves su boca?
una almohada de polvo.
Días ajados flotan sobre palabras rancias,
Con metales secretos elaboro una tela, fina,
suave en el mismo rincón donde mi edad es un
ruido
(la voz de Billie Holliday en “Tenderly”) No es
memoria. Tampoco es omisión. Yo no
y una canción de vidrios sucios quiere El globo de los ojos a punto de estallar, las
hacerme dormir. alas atrofiadas,

Ella respira los venenos. lenguas partidas serpenteando entre los
dientes carniceros.
Esa señora vive a dos pasos de nadie,
replegada. Y vuelvo a ser un niño hecho sed y Son pocos los que han visto un Alebrije.
ella el agua
No hay follaje que disimule este rencor, ni
escondida entre las piedras. piedra que lo oculte, ni una rama que acepte
un parecido. Son pocos los que han visto un
¿Cuántas llaves su boca?
Alebrije.
¿Cuántas vueltas de llave?
Y pocos vivirán para contarlo.

Algunos escucharon un verso en su saliva: “el
EL ALEBRIJE corazón de la mariposa es una garra”.

Otros creyeron ver una sentencia entre sus
restos de comida: “si hueles mi excremento
Algunos artesanos mexicanos han
sabrás que alguna vez me comí al diablo”.
construido alebrijes, figuras monstruosas de
papel maché pintadas de colores chillones. Mascota de llorar.
Las manos de estos artesanos han captado
Dragón que habita la piecita del fondo de una
los restos de una pesadilla; un híbrido de
gallina tonta.
seres que cruzaron un umbral prohibido para
engendrar a la pavura. Cola de espinas que asoma por debajo del
vestido de novia

Lo suyo es el espanto.
Entre la burla y el escarnio,
Lo suyo, es una guerra personal.
barro contra los ojos, boca de carnaval,

el Alebrije paga una culpa antigua anterior al
pecado, y es remoto por dónde se lo mire. EL ESCRITOR FRACASADO (DIARIO)

“Toda piel es disfraz”, sentencia a ratos,
briago. En guerra con él mismo
Pruebas al canto,
-cuerpo de dos cabezas sacándose los ojos-
sarna del trabalenguas que da palabras rotas
sueña perfumes dulces que le comen el alma
y tacones torcidos.
caga prolijamente rayas de presidiario.
Cada paso un traspié, borrón y cuenta vieja.
Entre la repulsión y la piedad: el Alebrije. La frente muy en alto. La tonada es la misma:
“Fui gazapo en la tienda de orondo,
Prisa de pato en salmo de tortuga, perro
metido fui desliz en el reino de ufano”. También el
ser supremo se equivoca. Pero él corrige con
a pájaro, y la sangre a lunares bajo el lomo
milagros.
quemado, achicharrado.
Hay sueños que no ofrecen ni una gota de y papeles de china recortados, panecillos de
jugo. Bancarrota con luces y guirnaldas. miel y otras delicias.

Y siempre la tonada: Así es la muerte en México, próxima y
querendona. Por eso vas que flotas con
“Fui gazapo en la tienda de orondo,
pimientos de fuego,
inclemencia y mal tiempo”.
calacas sombrerudas, altares de Mixquic.
Mal de muchos consuelo del que escribe: “¡Yo,
que tengo la mano lejos del corazón!” Yo te cerré la boca, yo clausuré un color, te
enterré en un mal sueño,
La boca es un paraguas dado vuelta que reza
su desgracia una tumba chiquita, un abrigo de piedras.
Pero en ésta, tu tierra,
Porque errar, es humano.
sólo los dioses tienen la dicha de morirse.
Porque hasta el más pintado se equivoca.
Yo sé esperar, yo espero, yo quiero estar
despierto
ALGUNOS CONSEJOS DE DOÑA LEONOR A SU
cuando en los guitarrones de la noche, suene
HIJO EL POETA JORGE LUIS
el corrido de la Sordomuda.

No permitas que ella cruce el jardín de la
EL EXTRANJERO (DOS)
palabra solo,

que descorra cortinas de tu sombra
Ojos de aullar, mirada de mugido
o que apoye su olor en los peldaños. Podría
ensuciar los muros con leyendas. Podría dejar y lengua errante en boca del ahogado.
dos velas encendidas
¿A eso vine?
y la palabra solo nunca presta su almohada.
Puedo ver animales partidos a cuchillo que
No compartas el taxi ni el pañuelo.
duplican la selva.
Vigila noche y día.
Vuelan alrededor cartas de nadie a nunca que
No le entregues la llave de la puerta. No te rompen a boca.
atiendas el teléfono.
¿A eso vine?
Si te mira, no mires.
Mi reclamo es humilde:
Que ella no ponga un pecho en esta casa.
encontrar sed de tigre en boca de la niña y
hambre de halcón en esa sed.

SORDOMUDA Pero calzo estos días que nunca dejan huella.

A tu boca cosida, Sordomuda, y me visto de oscuros animales que se
muerden la cola. y hablo con las preguntas
llevo ramos de flores (flores de
que hacen nido en la asfixia. Me acercó este
zempaxúchitl), pongo locos de atar y velas,
deseo:
chocolate
que ella me regalara jardines para el dónde, Vientos del país del diablo me relatan largas
me entregara paciencia para el cuándo. historias de gente cuerpo a tierra.

Pero su simple cifra no se puede decir, Donde estaba mi calle, una almohada se
pudre bajo los aguaceros
apenas el atisbo de nombrarla me deja entre
las manos sombra de dos lugares. Y soy la noche de la presidiaria, que sueña
con linternas que talan todo el bosque.
Los espejos vomitan siempre un bocado más
de lo que fui. Apenas ésa.

Regresé del exilio, volví a ninguna parte. Una caja de música en la parte más alta de la
hoguera.

II
MADRE (FOTOGRAFÍA DOS)
No hay otra que bañarse en un fuentón a
Madre,
oscuras. Otros se bañarán bajo la ducha y
yo vi al perro en la leche. entonarán canciones, pero aquí será siempre
un fuentón y un
Si lo hubieras visto, tu cara se habría
escapado de tu cara. profundo silencio.

No, Madre, Afuera, vigilan cada calle, cada piedra en la
calle.
vi al perro del amor.
Aquí la oscuridad abre sus boca
Si hubieras visto eso tendrías una piedra
adentro de la lengua. y yo salgo a pelearle con un jabón pequeño y
perfumado.
Madre, te juro, vi

al perro de la luz, lo vi de cerca.
III
La madre inclina la cabeza, llora por él, por
todos. Busco el centro del silencio, ahí está, lo tengo.
Apunto bien y arrojo al suelo un plato sopero
de la vajilla de la señora Van Pels. No hago
CUADERNO DE ANA FRANK añicos el plato, hago pedazos al silencio. Y el
silencio me mira con sus pedazos regados por
el suelo. Ahora todos están furiosos
I
conmigo. Somos apenas un plato quebrado
Duermo la noche de la presidiaria. contra el piso. Esta noche soñaremos con el
bombardeo.
Grandes olas de trapo para un cuerpo
pequeño. IV
Los mismos corazones que hablan con el Estoy agarrada al filo de una callecita.
aullido de los monos y besan como joyas
Mis ojos me sostienen.
hambrientas.
Cuelgo de una cornisa. Hay una calle angosta Hoy me toca paseo, por eso estoy al pie de la
tallada en el abismo, escalera. Y vamos y venimos agarrados del
brazo.
es oscura como la sombra de estrella de la
Cuando subo saludo a los que bajan. Cuando
indiferencia. El miedo de los hombres ha
bajo saludo a los que suben.
rodeado mi casa.

Me sostiene una risa de metales preciosos, OLGA OROZCO MIRA UN CUADRO DE
GERÓNIMO BOSCH
una ronda que juega con mis pasos, me da
confianza un árbol que se truena los dedos.

Porcelana en el dedo de la madre.

V Oro en polvo en los ojos de la abuela. Encajes
en los labios de Margarita. Puntas de pie,
perfume de Francesca.
Mucho más que estar sola, alejada de los
Una letra minúscula en las cartas de Gaby.
demás,
Nos evoca la lluvia Romina y su teclado.
es estar sola, así, Suave murmuración flota en los valses.
Espejos obedientes repiten acuarelas
sin los demás. Por eso yo voy siendo los
otros, y decir estoy sola Y el corazón de todos un oleaje sereno.
es nombrar mucha gente. Pero afuera, la selva.

Y siempre algo que chilla
VI “como un cerdo al que degüellan en el alba”.
Hoy nos toca paseo
y vamos a subir por la escalera.
Tomados de la mano, en un peldaño y otro SANGRESECA
vamos a regresar por la escalera.
La escalera es redonda como el mundo antes
de ser redondo. Preguntas que cortan las manos, queman la
Tal vez la vida sea un sueño repetido: el acero boca, flotan en la cuchara.
del
Yo respiro preguntas hechas de sangreseca.
hacha contra un árbol de arena.
La escalera me lleva, me trae, de ningún lado. El insomnio de los colores engendra
Yo sé cuántos peldaños tiene, es un número monstruos.
inútil. Cuando puedo elegir escojo la baranda.
¿Qué engendra el país de los torturadores?
Es suave y
es muy firme. Un túnel de preguntas donde zumba una
Todo se ve distinto desde arriba. novia
Abajo cruje un mar inmenso. Entre una tabla
de esparadrapo, la novia rota del camino. La
y otra, brillan las estrellas hundidas.
vi temblar en una foto y arrastrar sus dos
pies
Es la memoria el humo de todas las palabras, En alguna montaña vive un pez resbaloso.
chispazo entre las alas de los días donde la Entre números rotos se desliza una estrella.
muerte

tuvo domicilio, jardín de encapuchados, ropa
SERVICIOS DEL INSOMNIO
sucia. Ruedas de la memoria, sangre fresca.
a Vicente Muleiro
Que el asco no te saque a bailar, que no te
mire. La pista es un pañuelo endurecido.

Y la novia, ¿utopías? ¿un puñado de fiebre Apilo noches cada noche.Paredones de
para cambiar el mundo? sombra donde mi sombra reza, traga un
bocado, un ruido de hojas secas.
La rosa del pantano engendra sueños.
Es a destajo y es de mala gana.
Es la memoria ese sudor de madres.
Yo tuve otros trabajos. Eso está en otra
En la cabeza llevan este fuego encendido.
historia. Ahora dedicación, la vista baja.

Castigo de las manos, pena. Una sobre la
ENVÍOS otra, apilo noches, de barro son, cuadradas.

Ahora dedicación, la paga escasa.

Todo lo que se da llega a destiempo. No Reseca es esta noche, hosca, de madres
existe otra manera. muertas. Yo tuve otros empleos. Eso está en
otro cuerpo. Ahora dedicación, la lengua
Entre el ojo y la mano hay un abismo.
muda.
Entre el quiero y el puedo hay un ahogado.
Soy el que apila noches toda la santa noche.
Un país que asoma su cabeza deforme en una
El que traslada escombros de una carta a la
carta,
otra.
y va a darse a destiempo, nada es lo que
esperabas.
MANJARES
Y lo que llega envuelto en papel de regalo se
irá sucio de odio. a Tomás Saraví

Bailamos entre los escombros de una cita. “Los hombres que cocinan”.

Dibujamos una taza de café en el desierto.
Vivimos de sumar y de restar:
“Los hombres que cocinan”, dice el profesor
lo que te da el amor, lo que te quita el miedo. Tauro, no en las enciclopedias. En la calle,

a quien quiera escucharlo: fritangas de
coraje, vino espeso, chocolate de perlas.
Al final nos entregan los huesos de un
perfume. Sentado en una mesa del bar El Lobo
Púrpura, cerca del Puente Negro, desliza
Aun así persistimos.
pensativo
mole de guajolote, tamales de paciencia vende casas de polvo en los despeñaderos.

Y tiende en el suspenso un mantelito a Te advertí, te lo dije, el espejo, compra
cuadros. Perdices estofadas en globos de muebles usados
historieta.
y trabaja en el rostro con cuchillos sin filo.
Se le hace agua la boca.
Mírate bien, hoy eres un hospicio, un extraño,
¿La obsesión de su vida? Una bestia reverso de una imagen que se repite y dice:
emplumada.
uno de los dos está muerto.
¿La niña de sus ojos? El jabalí adobado.
Nadie tiene una casa de buena piedra
Gentilhombre. En la calle da el verbo
“aderezar”. Donde ayer hubo piedras, Tenía razón el viejo Pound. En el país de los
confitura de arándaro. Salpicón de cordero ciegos
donde ayer hubo frío.
todo cuesta un ojo de la cara.
Donde una vez el odio, se levanta un asado.

Frutas cristalizadas bajo lámparas suaves
HISTORIA DE LOS DÍAS
y al que quiera escucharlo: carnero a la jalea,
vinagreta, uvas negras.
Con paciencia infinita,
Te encomiendo mi alma: lechoncillo, jenjibre.
Se relame (osobuco), se le hace agua (salsita). dócil, como algunos perfumes que van
Grandes papas doradas como besos, rayando el aire con polvo de diamante,

faisanes gratinados, caldereta, potajes. yo llené una alcancía, la colmé, minucioso,
sereno,
Caviar del pensamiento y motivos del árbol
del ají. “Los hombres que cocinan, coloqué la ilusión, una y otra, el tintineo era
de oro
encontraron el modo de evitar el suicidio”.
(como el sonido de los días).

Con paciencia infinita yo llené una alcancía.
ESPEJITO DE MANO
Era de barro (como los huesos de los días).
a Laura Yasán Cuando el tiempo la quiebre,

encontrará un puñado de clavos oxidados.

Mírate bien, hoy eres

una cara de trapo al fondo del aljibe, CUCHARA

un perfil oxidado que ondea bajo el agua.

Mírate bien, hoy somos Nace del verbo dar,

el ladrido del viento. Te advertí, te lo dije, es como si el corazón tuviera mango. Está hecha
un sepulturero que cobra como artista. de lo que le falta, jamás se
Seguro ya te olió. Su corazón helado
guarda nada para sí
Podría medir el mundo, acunarlo, transportar Pero yo no conozco a mis vecinos.

su misterio, sus campanarios de agua de una Tengo mi casa aquí,
orilla a la otra.
pinté verde la verja, la pared blanca, pero no
Más humana que un perro. Más a mano que los conozco.
Dios.
Los supongo educados,

eso se ve en el moño que corona sus bolsas
LÁMINAS INFANTILES de basura.

Mis vecinos son sanos,

Todo fue puntual y simple. tienen un perro largo que arrastra las orejas
y un jardín de candados.
Hubo quien lo peinó frente al espejo y quien
le llenó la cantimplora. Tengo mi casa aquí, puse una piedra, planté
una veranera,
Alguien le puso una moneda en el bolsillo.
pero no los conozco.
Luego, la camisa planchada, el beso en la
mejilla. Uno cruzó los dedos. Todos lo Cada mañana escucho el golpe del periódico
acompañaron a contra sus puertas de metal.

la puerta de calle. Estoy viendo mi casa. Si le prendiera fuego,
un curioso quizá se acercaría.
Y el suicida, salió de cacería.
Pienso en mi casa, tal vez si la quemara este
barrio sería más amable.
EPITAFIOS
BESTIAS EN UN HOTEL DE PASO

La palabra en la boca del muerto. No hay
Se ama un enigma a punto de ser descifrado
nada más inútil.
Luis Cardoza y Aragón
Un diálogo de sordos. A destiempo un rumor

cuando todos se han ido.
AGUARDIENTE
Los mudos quieren tener la última palabra.
Nada más narcisista que un epitafio.

Ella estampa su boca en un papel y cierra lo
que queda del día.
MANUAL DE CONVIVENCIA
Duerme plácidamente, la cabeza apoyada en
un cactus
Mis vecinos son sanos,
en la misma ciudad donde pido socorro. Ella
tienen el paso elástico y recortan el césped apoya la sangre en palabras no dichas
los domingos.
Abandona su boca en el papel, rostros que se El, callado, contesta
destiñen en su lengua, vidrios del
que en dos patas es fácil olfatear ramas altas.
aguardiente, gente de no fiar.
Y en el cuento infinito,
Recorren la ciudad esos papeles, flotan sobre
los altos edificios. el cazador apunta a la cabeza de los sueños.

Yo soy el distraído, el que vive sin ver
explosiones nucleares debajo de la tierra.
LABIOS DE RAMAS QUEBRADAS
Y ella puede llevarme de la boca, tatuarme un
par de cuentos, golpear el aire con una breve
ola de rouge. Sabemos que el sonido de un río es el ruido
del río,
Ella sabe que puede bailar en un susurro
y que no tiene nombre, y lo reconocemos.
y darme entre los ojos con los ojos cerrados.
Es igual que ese nombre que llamamos tu
nombre, y lo reconocemos
BESTIAS EN UN HOTEL DE PASO
y es el ruido de un río.

Escalas del deseo para el rinoceronte, gran
HUELLAS
cuerno de atizar.
a Jorge Teillier
Hay un ancla de huesos enterrada en un cielo
distinto al de los libros, En el sueño soy otro que se parece a mí. En la
arena del sueño cruza un tren.
una historia de escamas y de plumas
revueltas en abrazos y vapores de júbilo. La silueta de un viejo va borrando las huellas
con un plumero negro.
La gran mole ladeada acomoda la verga, echa
a rodar su lágrima de polvo. Tras la locomotora, el ruido de tus pasos y los
míos anudados a un tango, a una canción
Peldaños del deseo para el que corcovea y
revuelta, a un roquerío lejano donde van a
respinga de gozo.
morir todas las camas.
Racimo de pezuñas tachonadas al lomo de la
Y la luz en la luz.
tierra. Y en la noche del cuerpo: un tambor de
jadeo, Y el anciano en lo suyo.

selva de cañerías,

de dos que se despiertan dentro de un En el sueño soy otro que se parece a mí. Este
laberinto y agitan sin desmayo sus perlas que ves ahora, no se parece a nadie.
oxidadas, sus armaduras tristes, sonajeros
de fierro.

Llueven migas de pan cuando la hembra
conversa: “Desde éste, mi lugar, puedo ver la
otra orilla”.
“ESTA NOCHE, AMIGA MÍA...” Bajo el filo mellado ruedan los labios que
callaron, que se oxidaron sin reclamar el aire
que nos falta.
Todas las ventanas de los bares,
Y el cuchillo golpeando,
tienen una cara como la mía estampada en
y aquella empuñadura como mano de
su nada.
muerto, y las horas hirviendo al fondo de la
Un día ocurre. olla

Tu rostro ocupa lo que veo y es el paisaje que
respiro.
ESCUCHANDO UN DISCO DE C. E.
Hay una hoja caída de tu corazón que pasa de
la realidad al misterio con sólo pestañear y
sobrevive a la tormenta como los héroes de No te muevas, no digas, no te mires las uñas
los cuentos. oxidadas

Describe un abismo entre tus ojos y la noche y no cambies el disco, no revuelvas la sopa
que estoy al borde, justo donde dice hasta
que en un mismo azar trastabillan cosidos
aquí y un animal de polvo agoniza en las
por la lluvia.
sillas, no des vuelta la página, no cierres los
Todas las ventanas de los bares tienen una cajones, no mires el reloj que sopla un país
cara como la mía helado debajo de las suelas, por eso no
respires ni soples esa vela que me caigo del
viendo pasar la gran ciudad, maquillaje
mundo.
barato del desierto.

BIENVENIDO
EL HOGAR

La palabra perro se levanta temprano, me
El cuchillo golpeando la madera. Sobre la
plancha las camisas, es más mala que un
tabla de picar cebolla
perro.
el tableteo de los días, el cuchillo
Lleva agitado un corazón pequeño. Pero no
golpeando en la madera. tiene corazón, no me habla.
Aguijón que retumba sobre la tabla de picar y Mastica mi comida antes de que yo me la
el día desplumado al fondo de la olla, lleve a la boca. Silva cuando me duermo.
y el cuchillo golpeando la madera. La escriben en el cielo con humo que
envenena. Una gota es mortal. Trabaja todo
Cizaña de la música y redoblante, escarcha
el día.
del acero que corta, que desgarra las
El sueño está tatuado con sus dientes.
sombras asustadas detrás de cada puerta.
Si una mano cortada me escribiese una carta,
Y el cuchillo golpeando la madera.
yo la recibiría.
Son estrellas deshechas de sus ojos, no se
pueden mirar, no se pueden dejar de mirar.
IV
Un mundo tapizado de ladridos.
El mar está hecho de botellas que arrojamos
Atiende en el espejo, entrega a domicilio al mar.
cucharadas de hollín.
Tu pelo se revuelve en un aire lejano
Por la calle sin nadie va el día disfrazado de la
Alguien quiebra botellas en mi noche vacía.
palabra perro.

No quieras enterarte qué dice esa palabra.
BUJÍAS

DESEO
En las paredes de mi cueva las cifras de tu
música y un bisonte tatuado que corre entre
Sea mi cabizbajo tu esperanza, mi enrarecido las piedras, las branquias de una estrella,
tu obsesión,
y la pequeña ola de tu voz.
tu inocencia mi trueque,
Bendita sea la luz que alumbra esa pared.
tus dientes mi amuleto,
Y cuando se hizo noche.
mi alcoholizado tu noviazgo. Y un día,
Maldita sea la mano que me robó tu boca.
cualquier día,
BALADA EN SAN JOSÉ
se te haga agua la boca para mi navegar.

Te busco, no porque esté aturdido,
BOLEROS
porque deba cruzar un puente hecho de
I tablas flojas,

El perfume de tu voz dice mi nombre como si o por saciar el hambre de un capricho, como
mordiera una sombra. si eso

me hiciera un hombre menos solo.

II Ni para coleccionar huellas en un álbum de
nieve,
Y tu cuerpo
ni por la vanidad secreta de nombrarte
era el tamaño de mi ataúd.
y pensar que estás pensando en mí.

Ya te encontré.
III
Y te busco.
Me gasté en ese roce contra las uñas de su
voz como si aquellos labios rojos se fumaran
un hombre.
TANGO DE LA CONTORSIONISTA ¿La extrañaba después? ¿Hubo
remordimiento?

Vivo agarrado de tu trenza larga,
PLACENTA
guindando, dando rumbos,

aferrado a ese hilo con voz de polizón y un
Fue el fin del mundo cada día,
abismo en las suelas.
cada rosa cortada, cada borracho sobre su
Y ella no come de mi mano.
bicicleta.
¿Podré asomarme al filo de su rostro?
Alguien se despertaba, se miraba aJ espejo
¿Alguien trató? ¿Dijo, me juego la cabeza?
y eso era el fin del mundo.
Vivo trepando por su trenza larga.
Todo y por todos lados, cada grano de sal,
Ella se bambolea, se retuerce, se comba, hace
una puntada aquí en la sien o un auto a gran
oscilar las piernas, sabe quebrar los brazos. velocidad.

En el hombro un tobillo y una mano en los No había película que hablara de otra cosa,
ojos.
Ni cosa que estuviese fuera de esa película.
Ondulante cintura de la contorsionista donde
Fue el fin del mundo cada día, cada minuto y
instalé mis sueños. ¡Santo Dios!
cada café frío.
Da cornadas de ciego su mejilla en el barro,
No había felicidad sin sus ropas ajadas
pero no come de esta mano,
y el rostro que besabas era el del fin del
yo tengo manos que no duermen. mundo.

Vivo agarrado de su trenza larga como de una No había carta que no abriese con su enorme
cornisa.
cuchillo de cocina.
Si algún día tratase de frenarla despertaría su
Ni la estela de un bote escapó de sus redes.
furia:
Ahora mismo,
de serpentear es ella,
un teléfono suena y atiende el fin del mundo.
de culebrear su trenza

"sabor de mate amargo".
¿LA IMAGEN ES UNA CREAClóN PURA DEL
Cuando ovillada en sus calones se duerme
ESPfRITU?
sobre la cabeza de un alfiler.

Anoche soñé que un enjambre de brazos me
EL SOL es una taza rota y su Java no
levantaba en vilo para arrojarme lejos de su acaba de volcarse.
carpa.
Eso pasó hace mucho.
El sol existe así porque así lo soñaron los de barba roja y ojos azules, se demudaba

huicholes y después lo encerraron en sus súbitamente en medio de una conversación,
cuadros de estambre con escalofríos de terror o de furia q4e se
disipaban al instante.
en sus mantas, en sus cucharas sabias
Otro testigo, dijo: "no hay riña de borrachos
sus· cucharas sabias.
que te deje ese tajo en la cabeza".
Uno pintó una cara azul
Quedan aún muchas dudas sobre esa noche
envuelta en rayos rojos.
de febrero de 1927, cuando Cortés se volvió
Otro le hizo nariz. loco.

Uno pintó u- .na piedra con un bosque Después vivió colgado de las vigas del techo
de sangre alrededor. de su casa, como los marineros sujetos a los
mástiles, resistiendo a los cantos de sirena.
Otro más imaginó un erizo con sus
estalactitasamarilla Porque la locura es una pregun:ita. A
quemarropa,del tipo: ¿Qué mujer, cada
Pero hubo quien soño un pez plateado sobre
noche, con los ojos en blanco, lanza un
una telaraña.
aullido de oro?
Ese no pinto nada

TATUAJES DE MINU
NOTA ROJA

Hay que dormir, Minú,
La locura es. una pregunta a quemarropa tu pelo en llamas me distrae.
del tipo: ¿el zenzontle es un ave? No ves que es tarde ya

Y también "¿ Tiempo, dónde estamos tú y yo, y un gallo can ta para nadie.

¿Qué ma110 de rencor
yo que vivo en ti y tú que no existes?
traspapeló tu rostro suave?
El ciudadano Alfonso Cortés, premiado en los
Las cosas de los dos,
Juegos Florales de Querzalrenango,
lloran corno niños salvajes.
veinteafiero, elegante, codiciado por Raquel,
Qué triste eras, Minú,
por Angélica, lo sabía: existe una pregunta
cambiando siempre de plumaje,
que es un soplo en tu lámpara.
planeando sobre mí,
El muchacho solía decir que Dios le hacía
de borrachera por el aire.
cosquillas en el cerebro. U no de los testigos Hay que dormir, Minú,
-apellidado Cardenal- observó que la víctima la noche guarda sus tatuajes.
¿No ves que yo también Hoy apagué las luces de tu cuerpo y salí.

voy con la música a otra parte? a uro que fue al descuido).

Vamos Minú, No me sigas ahora, descalza, bailarina,

que en mi carne de ahogado van tus besos llueve vidrio molido.

cantando todavía.

Vamos, Minú, TAREAS

que somos dos y está que arde la vida.

O asomare a mi sombra y apagame las La nada tiene un pie en todo.
bestias La puntera, el talón, el meñique en un todo.
con un soplo, Minú. La ilusión junta cielo en la calle sin nadie

y lo vende por kilo.
LA BAILARINA Otros trabajan en el engorde de la pesadilla.

Empiernadas la vida con la muerte, viven
Siempre en pun ras de pie, juntas,

sobre ese mar de aceite que eran nuestras dormitan bajo frazadas viejas, pero ninguna
miradas, saca

llegabas sin querer: la pequeña mujer, la cara por la otra,

la que llora por nada. no intercambian azúcar, no se prestan aceite.

Yo era aquel estribillo Cada quien, cada día, amansa su animal.

que tan fácil se hundía en la desesperanza,

si un ángel de chatarra DEL LIBRO “PALMA REAL”

te amordazaba el paso para que no llegaras.
I
En mi lago de alcohol

daba funciones gratis la mejor bailarina. La selva está hecha a lápiz, punta fina
Y en mi cuarto sin nadie, sobre papeles rotos, garabatos que se alzan
en el
mis pies breves dejaban una huella de harina. aire y cajitas de música y el oso perezoso.
Yo era un gran auditorio Una lágrima verde rueda sobre la lengua del
jaguar.
reventando en aplausos bajo sábanas viejas. Tierra tatuada, selva
Y entre risas y besos, con la palma en el centro que en un aire de
reina
me goleaba de nuevo cu cruel adolescencia. despliega su penacho, su cabellera de hilos,
su serena ebriedad. Furia que no envejece.
Abajo, el viento junta restos del universo. Como la respiración contenida de un dios.
Lo que no es selva es ruina.
II
V
Junco con el turbante desmañado y fruta
en el penacho. Yo respiro la selva, no lo ves pero yo la
La Palmera, respiro
faro del bamboleo, y voy sujeto al humo de su cuerpo.
bengala de cabeza reflejada en el río. El vapor de sus nombres sube por las
Su cabeza de pólvora ¿en qué piensa? cañerías de
Arde viajando en su quietud. esta ciudad vieja.
Cuenta un naufragio en catedrales de hojas. Y respiro su sangre.
Calla una historia entre un temblor y un Aspiro la arboleda y es de un trago, con
sueño. borbotones,
pelos de animal y cáscaras de fruta
Hay un niño que piensa construirla, descompuesta.
amarrando una estrella al extremo de un Cosas que fueron otras se deshacen en el
palo. plateado de la
noche.
III Son estrellas podridas que acunan con
aullidos, con un
Desde las grietas/ se arrastra/ el verde filo vidrioso y una piedra que duele a
EDWARD KAMAU BRATHWAITE cualquier tacto.
Vivo en esa caverna sin paredes.
No habrá trago más fuerte que el corazón Entre sus inscripciones lo enmarañado tiene
disuelto rostro
de la selva. Hecho polvo lo guardo en los y los perfumes gozan su fugacidad eterna.
pulmones. También en la noche de cemento te respiro.
Va dormido, molido y en cenizas, Agua insolente cruza debajo de mi almohada.
Hay un ángel expulsado del cielo: es el
bosque, VI
Rueda con sus antorchas de silencio, sus
pastizales altos, El pájaro trogón, capucha negra, cola de
sus martillos que trozan las verdes telarañas. presidiario, deja en el aire este mensaje:
No hay más lugar que sus lugares. “Y tú no me conoces,
Es un dios que no es nadie. Y es un dios. nos amamos,
y yo no te conozco”.
IV
VII
La rosa es una máscara,
oculta el rostro de la selva,
barro verde. Encopetada la palmera, envanecida sobre un

fango de espuma.
Balbuceo en el agua de estrellas moribundas, 1543. Anota: “Revolución de las esferas”.

sargazo desteñido, Todo gira alrededor del corazón de la selva,
en su respiración, en la corteza de los
jactancia pura en cielo amotinado es esta
árboles.
selva,

un Narciso temblando,
Nicolás palpa las estelas donde los mayas
duplicado en el río lustrado por la luz.
dejaron
Ecos de un sueño líquido.
saltos de animales y pelambre de escamas.

Tiene cuarenta y siete años el que ve tallas en
VIII
guijarros que viajan por el cielo y esqueletos
de

En la corteza de los árboles, grabo estos fósforo y picos de garceta.

pensamientos: 1543. Escribe: “Cada víscera abierta es un
interrogante”.
Cuando sonríes

se suavizan las piedras
Hay quienes escupen esas manos que
que me aprisionan.
describen volutas.

Hay antorchas que observan de reojo las
IX espiras celestes y el tiempo allí, pudriéndose
a sus anchas.
(COPÉRNICO)
Teorías sospechadas, inquina contra el que
sabe que la
…una nebulosa que comprende millones de
imaginación come deseo.
mundos y la concha segregada por cualquier
molusco marino, desafían la más mínima Todo gira en las hojas que mastica la bestia
tentativa de comparación. A mis ojos, sin
del anhelo sin fin.
embargo, las dos están sometidas a la misma
ley de desarrollo en espiral. ROGER CAILLOIS

X

“La selva va bordada en la imaginación” dice
el
La selva es lo inminente, eso que está por
sacerdote polaco que observa una caligrafía
desencadenarse.
de
Es lluvia detenida. Espuma a punto de
palmeras en el firmamento.
plumaje.
Sabe que en cada sueño hay hebras de
Urgencia.
coraje.
Estar y devenir en una misma boca. ¿Será posible el sur?

Lo que se viene. Pronta. Y se va a desatar. ¿Será posible

Telegramas que ruedan por el aire. tanto invierno caído sobre el último rostro de
mi

hermano, tanto salario escaso riendo con
Mi oficio es recibir eso que vive de
descaro
anunciarse.
en el plato vacío y el verdugo esperando?
Ser la rama de aquello que no se posa nunca.

...
Mi territorio de una vez

Gira en la oscuridad de esa pregunta.
XVII
¿Será posible el sur?
Alguien ha entrado al mar como a una casa,
humaredas de espuma le entorpecen el Si se viese al espejo
habla,
¿se reconocería?
lo ciegan,
llenan su corazón de harina negra.

Si el pescador era propiedad de la tierra EL NIÑO DE LA FOTOGRAFÍA
el ahogado pertenece al mar,
y es inútil disputarle a las aguas esas verdad
No hay mucho que hacer en la memoria,
pesada.
caminar una casa derribada a balazos,
Como el rostro del que entró para siempre atravesar arañas con palabras,
al espejo del agua, buscar viejos olores quemados por el viento.
en un país que desconoce. Poco que hacer allí.
Mear en los rincones para espantar las
La memoria es a veces como una piedra
sombras
enorme
correr donde no hay nadie.
en los brazos de un niño.
¿Qué hacer en la memoria?
X
¿Descansar en un ruido?
¿Ponerse de rodillas ante un gran agujero?

¿Será posible el sur?

¿Será posible V

tanta bala perdida al corazón del pueblo, ¿Y las palabras?
funeral, silencio.
tanta madre metida en la palabra loca y toda
El cielo es una esponja que devora los
la memoria en una cárcel? pájaros.
¿Y las palabras?
Como arrumbadas ellas,
como escombros, aguacero
como montón o nada que decir, que se lo lleva todo.
como basura humeando.
Pasa el maestro de escuela por las calles
¿Y las palabras?
vacías.
Unas: como un altar de clavos.
Una mano cortada lo lleva de la mano.
Otras: como luto en las mangas.
Como rotas de amor y para siempre.
Una bestia emplumada mete su hocico,
PENA DE MUERTE
escarba,
pero ellas arrumbadas como huesos pelados
o
Rostros que yo extravié, ¡nunca reposen!
nada que decir.
¿Quién arriesgará un ala? Ámense en la ceniza, enrólense en la ira,
¿Quién meterá su lengua sin temor a una
ofrezcan recompensa, exijan mi cabeza,
herida?
maldigan a mis hijos a y a los hijos de ellos.

Subrepticiamente dejen una bala en mi plato,
CORRÍA EL AÑO 1917
debajo de mi almohada, entre fotografías.

Navaja y gran coraje en su oración de sangre,
Magro, cetrino, casi hierático, me pareció
un árbol deshojado. Su traje era oscuro pero nunca reposen.
como su piel oscura.
Yo los rocé en un sueño sin querer
Ciro Alegría
y les prometí asuntos, no hay perdón.

Hay que tener paciencia, yo sé que
Un Santiago de Chuco de labios apretados lo
alguna vez seré sombra de sus sombras,
ve
pasar y dice: como si la victoria y la derrota seré miedo en sus miedos
comieran de su plato y dice: como un hueso
y habrá látigos duros: la palabra Yasmín.
escarbando en el habla de nadie, ¿y tanto así?
...
Pasa un zumbido un triste alguna capa un
capellán Envíos
un globo sin su niño un ala que saluda las Todo lo que se da llega a destiempo.
tardes No existe otra manera.
son iguales aquí pasa Vallejo navegando en el Entre el ojo y la mano hay un abismo.
polvo Entre el quiero y el puedo hay un ahogado.
de las demoliciones. Un país que asoma su cabeza deforme en una
Como si la victoria (se lo dije) como si la carta,
derrota (¿no le digo?) comieran de su plato y y va a darse a destiempo, nada es lo que
él escupiera el plato porque un dedo de esperabas.
sangre Y lo que llega envuelto en papel de regalo se
va abriéndole los ojos porque hay un irá
sucio de odio. NACIMIENTO
Bailamos entre los escombros de una cita.
Dibujamos una taza de café en el desierto.
Vivimos de sumar y de restar: a mi hijo, Roberto Nicolás
lo que te da el amor, lo que te quita el miedo.
Al final nos entregan los huesos de un
perfume. En la intimidad de otro cuerpo ha levantado
su pequeña tienda.
Aún así persistimos.
En alguna montaña vive un pez resbaloso. Kilómetros de arena en su ceguera, pero
Entre números rotos se desliza una estrella. ninguna estrella.

Aletas que se arrastran en un cielo sin dios,

HISTORIETA osamentas de peces lo rodean,

algas que condecoran su cintura.

La niña abre el baúl y una mano le echa tierra
en los ojos.
Y aquellos limosneros que llaman Reyes
Ella dice: ¡qué hermoso paisaje!
Magos
Ahora mezcla pinturas,
revuelve los vestidos de tías adornadas intentan confundirlo.

con juegos de palabras. Ofrecen una almohada de piedra para él,
Se amorata, se luce angelical, gira mangosta,
una mordaza,
novia de esparadrapo,
leche de los mil diablos para él,
se mira en los espejos que trabajan
pesan su corazón anfibio.
sin que nadie los mire.
En este último cuadro la niña se pinta y se
despinta,
En las redes del vientre posó sus manos
aparece y se borra. inseguras.
Yo cierro el libro de cuentos infantiles
Vio pudrirse la carne de su ángel anterior.
pensando que
No tiene nombre aún y ha soñado su rostro
mi lengua es esa niña Sordomuda,
probándose vestidos a la hora en que los sumergido en el llanto.
demás
duermen.
Ha levantado su pequeña tienda en un cielo
que ruge

con sus olas de polvo.

Y aquellos limosneros: cada escama una
perla,

corales de oro ofrecen.
Pero él avanza, quita NOTICIAS DE UNA MUJER

los algodones de las bocas del miedo,

pregunta el paredero de Yazmín,
IV
brinda por mí.

—Hoy no sé nada y viene mi pariente— No había un gran saludo
ni un abrazo de quién a no sé dónde
ni siquiera un racimo de palabras había
¿Cómo he de recibirte Señor de las tan sólo su sonrisa
Tormentas comitiva de sus labios
pidiendo credenciales a mis ojos
si no es desnudo, armado hasta los dientes,
diciendo:
loco
bienvenido señor
de vergüenza? en representación de esta mi piel.

X
Ahora no pido nada,

cualquier dulce palabra puede ser un insulto,
Los pájaros que construyen la noche,
una canción de cuna puede ser un harapo sueñan con ella,
prolongan sus silencios hasta inventar países
porque él ha levantado ya su pequeña tienda.
y cuidan de ella como si fuese un ala o una
rama.
Los pájaros que construyen la noche,
EL SON
la brisa de la noche,
la lluvia de la noche,
Es tener una playa en los ojos, sueñan con ella.
es tener una selva en las manos, Porque los gestos de ella,
es tener un brillo entre los poros como pájaros, senos, muslos, bocas, se ponen
y una sonrisa igual a una tristeza a volar.
y músculos como negras raíces, Ella se echa a volar.
y dientes como soles heridos, En fin,
y Carmichael gritando venceremos, los pájaros que construyen la noche,
y asombros como dioses de viento, aúllan por ella.
y pómulos como tambores,
porque la negra piel es toda aurora
XIV
bajo el cálido son que da su sangre,
a la vista del día,
con las manos subidas a las calles ¿Qué haré con este corazón?
con Ángela y Patrice a la cabeza. ¿Derribarlo a mentiras?
¿Ahogarlo con palabras?
¿Tirárselo a los perros?
¿Serrucharle un peldaño?
¿Olvidarlo en un taxi? te desvistes.
¿Reducirlo a ceniza? Esto no es la cubierta del Kavanos,
¿Arrojarle las piedras más negras de la esto no se parece al paraíso,
noche? es tan sólo un altillo.

¿Qué haré con este corazón desordenado y Aquí tus pechos vuelan.
triste, Tu cintura golpea entre mis brazos
que no responde a nada ni recuerda su y la humedad es una amiga
nombre mirando con ojos agrietados
desde aquella emboscada entre tus pechos? un desorden de piernas.

Esto no es
ATTILA JÓZSEF
la suite especial del Plaza Hotel
ni hay una alfombra roja donde rodar a
Attila József espera al tren carguero, gusto.
su barba de tres días lo delata, Es tan sólo un altillo.
lo delata un bracero entre sus manos Aquí una vieja cama
y un zapato callado lo delata. pide a gritos ¡socorro!
Attila József espera al tren carguero Aquí no hay vencedores ni vencidos.
mientras guarda su sombra en la valija
y recuerda a su madre: Afuera
"frágil era mi madre. Murió pronto no muy lejos
porque las lavanderas mueren pronto." la estrella herida de la tarde
Attila, el tren carguero y cuánta hambre rueda como un gato sin fuerzas
metida entre tus huesos, atada a tu cintura sobre el techo del mundo.
y Flora lejos, casi inalcanzable
como el perfume a hierba de diciembre. Aquí
"En donde yo me acueste está tu cama." casi a nueve peldaños de la muerte
En tu espalda, la tarde deshizo sus colores, tus ojos encuentran a los míos
en tanto que el silencio le dibujaba un nudo y no tenemos tiempo siquiera a despertar.
a tu sonrisa.
Un obrero, tu hermano, mira un repollo
fresco
CASI OTRA BALADA
y tú esperas al simple tren carguero.
El día presiente que vas a construirle
un grito, Vuelvo tarde a la casa
un salto, y no te traigo flores,
un ¡Basta para mí! solamente estas manos después de la rutina
astillas de mis ojos
y una voz oxidada por gritos y tabaco.
EL ALTILLO

Vuelvo tarde a la casa
Casi a nueve peldaños de la muerte y no te traigo flores,
bajo una luz difusa solamente este aliento y una mala memoria
que ha olvidado los nombres de las calles gorro de
la edad de tu cintura papel, su venda sucia, su tos a cataratas.
pagar el alquiler. Habrá que estar atento,
andar por los andamios de la palabra juntos.
Vuelvo tarde a la casa Por eso es que no quiero que la lluvia se
y no te traigo flores, mezcle con tus
sólo un gato nocturno con pasos de borracho, brazos, doblegue tu cintura en lucha desigual,
lo que queda de un hombre invada tu garganta sin el menor respeto,
que hasta tu cuerpo llega por un poco de cuando escribo esta carta donde digo te
amor, extraño,
por una cucharada de silencio. si digo que amanece junto a esas referencias,
donde digo te extraño.
Y un último mensaje en la boca entreabierta
CANTATA BREVE
del papel.
Esperame en los ojos, pero siempre en las
Yo no quiero una lágrima como un alud de uñas.
olvido,
ni un abrazo que diga me voy pero me quedo,
ORACIÓN
ni una carta extendida para leer en la noche
cuando esté terminada la bufanda celeste.
Pero sí, que regreses a la casa, me esperes en XIV
los ojos,
porque sé que están frescas las señales,
El vino es un ángel rojo
huellas de mi cansancio en la camisa,
caído para siempre en nuestra copa.
pedacitos de mi hambre pegados a tus ollas,
Saúl Ibargoyen
y esa costumbre: el sur.
Yo subiré a los hilos del teléfono,
con mi fagot iré bajo el verano, En la ciudad del vino,
y en el cabello desordenado de algún niño y los arrabales que levantó el odio.
en mi ración de música, estarás. Por lugares así deambula el extranjero.
Me habrán de sorprender: A ratos mira su pedazo de hembra en una
el viejo puente colgante de Chosica, foto
el Cerro de la Muerte y San José, y una memoria roja
ese pequeño puerto de Tuxpan-Veracruz se le deshace a gritos en la boca.
y la plaza que llaman Melibea.
Mi cuerpo estará solo en la esterilla cuando el Es el vino que hierve sobre los mostradores
amanecer en Aguadulce. del olvido,
Y esta bocina de latón anunciando la cólera, son callecitas breves de mordaza y navaja,
de ese cicatrices del día que es mejor no tocar.
dios justiciero montado en sus incendios, que
en Todo conduce a un patio donde la luz —
ráfagas de trigo partió en dos nuestra casa, y disculpen— es escasa.
que Bandoneones pintados por Gaeta (1930)
regresa siempre con su caballo verde, su sangran desentonadas palabras de alquitrán.
Y aquella vez el extranjero desconoció al ¿qué busca?
escriba —un servidor—. ¿La lástima del público?
Sobre los basurales de la noche, bailó su ¿Qué tenga lástima el león?
tango con la muerte. ¿Busca su propia lástima?

El poeta que arroja su anzuelo en la garganta
XIX de la Sordomuda, ¿qué busca?
¿La lástima del público?
¿Qué tenga lástima la Sordomuda?
En el bar hay quien duela y hasta un vino
¿Busca su propia lástima?
esperando,
Y el público, ¿está loco? ¿por qué aplaude?
como un hombre rodeado de mesas sin
respuestas,
hay un gato que nadie olvidó en una silla,
acaso un empleado que barre, que no canta,
DESAPARECIDO I
que limpia los espejos
donde quizá hubo rostros exagerando
historias. Hablan y hablan
Y las manos que arrojan sus dados de neblina de aquellos
saben todo el tiempo.
que esto es doler, ¡perderse lejos! Sigue de boca en boca la palabra
Donde los pescadores buscan una cerveza deshecha.
entre un rumor que nombra marea roja y Hablan y hablan
contaminación y trabajo perdido. de aquellos
Donde siempre es verano porque saben
y los turistas piensan en qué gastar dinero y si callan
con quién retratarse, que ese silencio
mejor se es un trofeo de este subdesarrollo. sangra.
La mujer duerme en la pequeña casa.
Algunos parroquianos cuentan que el mar la
está buscando. DESAPARECIDO II
El guante del cansancio les tapará la boca.
Las palmeras trabajan para el viento.
Yo no soy y soy ninguna parte.
Yo no puedo y lo que puedo es nada.
UNIVERSO Yo no estoy.
Apenas una sílaba pero en verdad más nada,
un tiempo ayer, ceniza,
El poeta, como el cazador pobre, a lo que
viento por todas partes, no entro ni salgo, yo
salga.
no digo buenasnoches, no beso, no utilizo
Baldomero Fernández Moreno
sombrero.
Porque jamás y soy ninguna parte.
El domador que mete su cabeza dentro de la
boca del león, Se terminó —dijo la vida de un portazo— y yo
no vuelvo y cuando vuelvo quedo a mitad de
camino. con mi costumbre de dejar la nuca
No puedo y si pudiera, es casi o menos que en cualquier parte.
eso. Viene despacio,
Apenas una fecha en el papel ajado de tus ordena mis silencios,
labios. desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos.
Allá van las barajas de mano en mano y estos
Viene despacio,
dados de sangre rodando a la deriva.
a tender sus manteles de ternura.
Yo sueño, si me sueñan.
Viene despacio,
Pero a veces, escucho. Hay una voz,
apenas echa humo para no despertarme.
me sabe de memoria.
Se abre paso entre vasos arrojados al día,
retratos de mujeres,
noches de bronca y noches de ginebra.
Viene despacio,
MECANISMOS entra,
se arrodilla al borde de mi alma
a juntar los fragmentos de mi risa.
Después se vuela azul como la tarde
Para entreabrir el árbol
hay que cerrar el viento. CATRINA
Para entreabrir al sueño
hay que cerrar el día. Las escobas que barren el reloj son dos
Para entreabrir al mundo locas.
hay que cerrar la bomba. En la esfera que trina suena el temblor
Para entreabrir las manos tembleque
hay que cerrar pañuelos. del tic tac.
Para entreabrir el niño Sobre ese camposanto interminable van a
hay que cerrar al hombre. sembrar
azúcar y a recoger veneno
Para entreabrir al mar
hay que cerrar ciudades.
Tan vestidas de gala las escobas,
Para entreabrir la boca
tan flores de trapito aquellas capelinas,
hay que cerrar los ojos.
plumas de zopilote, soga de cascabel le
(De Los espantapájaros suicidas). enfiesta
el cuello
ELLA y por la madriguera de sus ojos escapa el
humo
de pájaros quemados .

Viene despacio, La pista circular es ese disco
entra que dura lo que dura una canción.
tropieza con mi tos, De catrina en catrina el minutero
me va diciendo: de huesos.
hola y adiós. Una radio lejana da noticias de una guerra
Locas del camposanto las escobas, no dejan que termina y empieza
de barrer cada día.
la testa del ahorcado.
Pulen la luna helada cada noche y luego se Al que agoniza le dan de comer en la frente,
columpian le dan de vivir en la boca,
en un árbol de huesos, le dan de soñar en el pecho,
graznan, chillan, se embriagan, sus labios de le dan de pensar en la sombra.
ceniza.
El lago artificial va sin arrugas, ignorante de
Con aliento a difunto y a cantina los colores, sin el latido de una sola hoja, sin
van aquellas escobas, arrastran pies el chasquido de una garza.
marchitos al ritmo Sólo el afligido va de aquí para aquí con su
de un danzón pregunta incrustada
¡Ay la fregada y su perfume rancio! en los ojos.
¡Ay la esfera pulida y platinada colgando en el Pero el dolor no hace tratos con nadie.
extremo Y aunque no duela siempre, siempre duele.
de un rosario de cruces! Las palabras, las ganas están hechas de aire,
Sobre ese camposanto llueve baba de perro. ese polvo de oro
fugado de los bolsillos rotos del cuerpo,
La pista circular es ese disco
que dura lo que dura una canción. Y le dan de comer en la frente,
De catrina en catrina el minutero de vivir en la boca,
me va diciendo: de soñar en el pecho,
hola y adiós. de pensar en la sombra.

Hacer de tripa, corazón; de hueso corazón; de
MORIBUNDAJE almita, corazón. Pero ¿y de corazón?, ¿una
coraza?, ¿un pájaro de
“El dolor no se puede matar” sangre?
CRISTIAN ALIAGA Alguien se vuelve anónimo envuelto en su sí
mismo.
La bestia del dolor al centro del lago La bestia del dolor al centro del lago artificial,
artificial, la montaña nevada tras los barrotes blancos
la montaña nevada tras los barrotes blancos de la cama,
de la cama, el almidón, las sábanas, los dados de marfil,
sábanas y almidón. moribundaje.
Bajo la piel los dados de marfil se juegan un Aspirar, exhalar, armar con pedacitos de
estar, moribundeando vamos, tanteos en la nada una enorme
oscuridad de un cuerpo propio, el extranjero paciencia de dientes apretados.
de uno mismo. Y el deseo con mordaza en el paisaje de los
Se escucha trabajar cerca del lago al pulidor frascos, el lago artificial, el náufrago aferrado
a una astilla de luz, de puntillas de El hombre de la capa negra elige sus cuchillos
pie sobre las fauces del vacío. ordenadamente dispuestos sobre un paño
azul, en la pequeña mesa de madera. Acaricia
Y le vuelven a dar de comer en la frente, el filo para cerciorarse de su poder
y de nuevo le dan de vivir la boca, devastador, toca la punta con su índice
y otra vez de soñar en el pecho, enguantado.
y de nuevo le dan de pensar en la sombra.
Su ayudante le acerca un abanico de puñales,
No hay quien le ponga el cascabel al gato. él cierra un ojo y toma puntería; los arroja sin
pausa, vertiginosamente, pero ninguno da en
LA NIÑA DE LA MALLA ROJA el blanco. La gente aúlla, aplaude, ovaciona
de pie al hombre que ha errado cada tiro.

El cuerpo de la niña de la malla roja gira en la
rueda de madera. Va maniatado en ese Tras saludar mintiendo una sonrisa, el
disco, como si formase parte de su ser y el hombre de la capa negra que mastica una
movimiento se hiciese uno con su rabia profunda y macerada, abandona la
respiración. pista. El elefante deja la alfombra de aserrín.
El payaso borra su gran boca pintada. El
público deja lentamente la carpa. Nadie
Ningunos de los espectadores boquiabiertos
aplaude a la niña de la malla roja que en su
y con el corazón detenido por el riesgo del
volar en círculos eludió una vez más los
acto, sospecha que la niña, en lugar de girar
lances de la muerte.
al ritmo que le impone la rueda, está volando.
Tampoco les ha dado a pensar si detrás del
antifaz de lentejuelas sus ojos
lagrimean, sonríen o van envueltos en un
sueño. Menos se les ocurriría que en este REGRESO
mismo instante está abriendo los ojos para
ver lo que da vueltas a su alrededor: un No en balde la mariposa se posa
elefante de cabeza, la carpa multicolor ociosa en tu mano,
borracha, los globos que desciende y el no en vano tu mano, ahora sí,
payaso a los tumbos. El mundo tal cual es, vuelta rosa,
patas arriba. se torna instante,
se torna eternidad,
La niña de la malla roja gira en la rueda de y el tiempo que inventamos
madera a gran velocidad; el cuerpo atado, las engañando al viento
manos y los pies sujetos con correas de se deshace en las alas,
cuero. El cuello igual. se deshace en las líneas
y en los montes.
No en vano, no en balde,
no en las ancas del aire,
el poema se esfuma
para la otra orilla, atávica,
de nuestra unión con el Cosmos.

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