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Restricciones legales de utilidad pública a la


Propiedad

Concepto

Son restricciones que se establecen directamente en el interés


público, caen en la esfera del Derecho Administrativo y su
finalidad es satisfacer las necesidades de interés general y están
llamadas a servir a todos los ciudadanos.

Estas restricciones, a su vez, pueden clasificarse en:

a.) Restricciones en interés de la seguridad, salubridad y


ornato públicos.
b.) Restricciones que entrañan los llamados bienes
ambientales: monumentos nacionales y monumentos
naturales.
c.) Restricciones a favor del patrimonio histórico y artístico
nacional.
d.) Restricciones en interés de la defensa nacional.
e.) Restricciones en interés de la economía social.

I.)Restricciones en interés de la seguridad, salubridad y


ornato públicos.

En esta materia resulta importante distinguir las restricciones en


interés de la seguridad y ornato públicos, por una parte, y las
restricciones en interés de la salubridad pública, por otro.

A.)Restricciones en interés de la seguridad y ornato


públicos

a.) Policía de Construcciones: De acuerdo a la Ley General de


Urbanismo y Construcciones, la Ordenanza General de
Urbanismo y Construcciones, que contiene las disposiciones
reglamentarias de esta ley, es la llamada a determinar los
diversos sistemas de construcción que pueden adoptarse en los
edificios, sus características, los materiales que deben
emplearse, y, en general, todas las exigencias de seguridad,
higene, comodidad y aspecto que deban reunir según su
naturaleza, ubicación y uso a que estén destinados.
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Estas Ordenanzas de Construcción y Urbanización contienen


disposiciones relacionadas con la estética de conjunto, bloques
de edificación, comunidad de servicio de desagües y
antisismicidad de los bloques de construcción.

Gran importancia revisten las normas sobre formación de


poblaciones y barrios nuevos. Así, por ejemplo, si en una
población, abertura de calle o formación de un barrio, lote o
subdivisión no se hubieren ejecutado todos los trabajos de
urbanización que exige la Ley General de Urbanismo y
Construcciones, no es lícito al propietario, loteador o
urbanizador de los terrenos correspondientes, edificarlos,
enajenarlos o acordar adjudicaciones en lote, celebrar contratos
de compraventa, promesas de venta, reservas de sitios, etc.
Además de la ley y Ordenanza General de Urbanismo y
Construcciones existen ordenanzas locales que establecen los
límites en las alturas de los edificios y en el vuelo de las
salientes o miradores.

Por no cumplirse algunas de estas condiciones y otras que


señalan las normas antes indicadas muchas personas no han
podido adquirir sus viviendas e inscribirlas en el Registro
Conservador de Bienes Raíces, dictándose la ley 16.741 de
1968 que establece normas para el Saneamiento de los títulos y
Urbanización de Poblaciones en situación irregular.

b.) Policía de Caminos: La policía de caminos está constituida


por un conjunto de medidas que tienden a facilitar la
construcción, conservación y desembarazo de obras, letreros
con avisos publicitarios o plantaciones próximas que perturben
la expedición y visibilidad de las vías.

La legislación básica de los caminos públicos está contenida en


el título II del texto único de la L.O.C. del Ministerio de Obras
Públicas. Este texto único se encuentra en el Decreto nº 294
del año 1984 Ministerio de Obras Públicas que, en su título III,
después de definir y clasificar los caminos públicos, se ocupa de
la Dirección de Vialidad, de la Policía de Caminos, del
financiamiento, de las expropiaciones, servidumbres y
donaciones y, por último, de las sanciones.

El reglamento de estas normas legales prohíbe la plantación y


existencia de zarzamora en la faja de los caminos y en los
terrenos colindantes hasta la distancia de 20 metros y regula
en forma prolija las plantaciones de árboles y arbustos en
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dichos caminos y terrenos adyacentes. La ley dispone además


que los predios rústicos deberán permitir la extracción de tierra,
arena, piedra y demás materiales análogos que fueran
necesarios para la construcción y conservación de los caminos
que existieren dentro de sus propiedades, quedando estos
predios sometidos a las servidumbres de tránsito para el efecto
del acarreo de estos materiales y de los que puedan existir en
el lecho de los ríos. Los dueños de los predios colindantes a los
caminos deben proporcionar el agua que se necesite para la
construcción de los caminos con derecho a indemnización
cuando se les ocasiona perjuicio (Decreto nº 294 Arts. 46 y 49).

c.) Policía de Ferrocarriles: La ley General de Ferrocarriles


(DS 1.157 de 16 de Septiembre de 1931) declara que las vías
férreas, como vías públicas, gozan de las servidumbres
establecidas por ley sobre los predios colindantes, ya para
obras o trabajos de construcción, reparación o conservación de
la vía y sus dependencias, sea para mantener expedito y libre
el tránsito por ella y para la extracción de tierras, arena,
piedras y demás materiales análogos que fuesen necesarios
para la construcción y conservación (Art. 32).

En los terrenos colindantes con un ferrocarril y, a menos de 20


metros no es permitido:
a.) Abrir zanjas, hacer excavaciones, explotar canteras o minas,
hacer represas, estanques, pozos o cualquier otra obra de la
misma clase que pueda perjudicar la solidez de la vía.
b.)Construir un edificio de paja o de otro material combustible.
c.)Hacer depósitos o acopios de materiales inflamables o
combustibles (Art. 34).

Todo lo anterior, sin perjuicio de las expropiaciones a que


pueda haber lugar para la construcción o mejoramiento de los
ferrocarriles.

B.) Restricciones en interés de la salubridad pública: Como lo


dispone la Constitución Política de la República en su Art. 19 nº
24 el derecho de propiedad está sometido a las limitaciones y
obligaciones que la ley impone para permitir asegurar su
función social, función que comprende entre otras cosas lo que
exija la salubridad pública. La ley, por consiguiente, puede
establecer limitaciones y servidumbres a la propiedad a favor
de la salud de los ciudadanos y de la salubridad pública, y, en
consecuencia, puede imponer obligaciones o servidumbre de
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utilidad pública a favor de los intereses generales del estado,


de la salud de los ciudadanos y de la salubridad pública.
Esta declaración constitucional se ha concretado en leyes como
la nº 10.383 que estableció el Servicio Nacional de Salud,
organismo encargado de la protección de la salud por medio de
acciones sanitarias y de asistencia social y atenciones médicas
preventivas y curativas. Las atribuciones del Director General
de Salud, son muy amplias, dado que puede, después de haber
reconvenido al propietario u ocupante, clausurar cualquier
edificio, finca o lugar que por su falta de condiciones sanitarias
ponga en peligro la salud o bienestar de los habitantes.

Otro ejemplo es el Código Sanitario (DFL 725 de 1968)1, la Ley


de Municipalidades, Ley General de Urbanismo y
Construcciones, Ordenanza General de Urbanismo y
Construcciones, leyes y reglamentos sobre sanidad industrial y
vegetal y Reglamento para la manipulación higiénica de los
alimentos (DS 977/96)2.

II.)Restricciones que entrañan los llamados bienes


ambientales: monumentos nacionales y monumentos
naturales

Se entiende por bienes ambientales aquellos bienes que encierran


un valor esencial para la comunidad sea artístico histórico o
ecológico, no obstante lo cual dichos bienes pueden permanecer
en la propiedad particular pero sometidos a la tutela de la
autoridad pública.

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El artículo 11 del Código Sanitario establece que, sin perjuicio de las atribuciones que competen al Servicio
Nacional de Salud, corresponde, en el orden sanitario, a las Municipalidades: a) Proveer a la limpieza y a las
condiciones de seguridad de sitios públicos, de tránsito y de recreo; b.) Recolectar, transportar, eliminar por
métodos adecuados, a juicio del Servicio Nacional de Salud, las basuras, residuos y desperdicios que se
depositen o produzcan en la vía urbana; c) Velar por el cumplimiento de las disposiciones que sobre higene
y seguridad se establecen en la Ordenanza General de Construcciones y Urbanización;
d) Reglamentar y controlar las condiciones de limpieza y conservación exterior de las casas-habitación,
fábricas, edificios públicos, cuarteles, conventos, teatros y otros locales públicos y particulares;
e) Establecer plazas, parques o locales públicos de juego o recreo para adultos y niños, así como baños y
servicios higiénicos públicos; y f.) Proveer a la limpieza y conservación de los canales, acequias y bebederos,
considerando además las condiciones de seguridad necesarias para prevenir accidentes.
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Este reglamento establece las condiciones sanitarias a que deberá ceñirse la producción, importación,
elaboración, envase, almacenamiento, distribución y venta de alimentos para uso humano, con el objeto de
proteger la salud y nutrición de la población y garantizar el suministro de productos sanos e inocuos. Este
reglamento se aplica igualmente a todas las personas, naturales o jurídicas, que se relacionen o intervengan en
los procesos aludidos anteriormente, así como a los establecimientos, medios de transporte y distribución
destinados a dichos fines.
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Especial importancia reviste en esta materia la ley 17.288 sobre


Monumentos Nacionales de 4 de Febrero de 1970, cuya última
modificación fue introducida por la ley 19.891 de 23 de Agosto de
2003.

a.) Monumentos nacionales: Son monumentos nacionales, de


acuerdo al Art. 1º de esta ley, y quedan bajo la tuición y protección
del Estado, los lugares, ruinas, construcciones u objetos de
carácter histórico o artístico; los enterratorios o cementerios u
otros restos de los aborígenes, las piezas u objetos
antropoarqueológicos, paleontológicos o de formación natural, que
existan bajo o sobre la superficie del territorio nacional o en la
plataforma submarina de sus aguas jurisdiccionales y cuya
conservación interesa a la historia, al arte o a la ciencia; los
santuarios de la naturaleza; los monumentos, estatuas, columnas,
pirámides, fuentes, placas, coronas, inscripciones y, en general,
los objetos que estén destinados a permanecer en un sitio público,
con carácter conmemorativo.
Su tuición y protección se ejercerá por medio del Consejo de
Monumentos Nacionales, en la forma que determina la presente
ley.

b.) Monumentos Naturales: El Decreto nº 531 del Ministerio de


Relaciones Exteriores de 23 de Agosto de 1967 ordenó cumplir
como ley de la República la Convención para la Protección de la
Flora, la Fauna y las bellezas Escénicas Naturales de América
firmada en Washington en 1940.

El objeto de esta convención es preservar todas las especies y


géneros de la flora y fauna de América de la extinción y las áreas
de extraordinaria belleza, con énfasis en formaciones geológicas o
con valor estético, histórico o científico

Se entiende por monumentos naturales, de acuerdo al art. 1 de


dicha convención, las regiones, los objetos o las especies vivas de
animales o plantas de interés estético o valor histórico o científico,
a los cuales se les da protección absoluta. Los Monumentos
Naturales se crean con el fin de conservar un objeto específico o
una especie determinada de flora o fauna declarando una región,
un objeto o una especie aislada, monumento natural inviolable,
excepto para realizar investigaciones científicas debidamente
autorizadas, o inspecciones gubernamentales.

De acuerdo a dicha convención internacional se pueden declarar


monumentos naturales a diversas especies, siendo éstas
inviolables y existiendo prohibición absoluta de cortar los
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ejemplares de especies arbóreas en razón de diversas causas,


como, por ejemplo, estar íntimamente ligadas estas especies a
valores que conforman el patrimonio histórico, social y cultural de
un pueblo o de una nación toda, como es el caso de la especie
vegetal pehuen o pino chileno cuyo nombre científico es el de
Araucaria Araucana.

Cuando la obligación de mantener en pie los árboles declarados


monumentos naturales impide su explotación y acarrea un
perjuicio verdadero al dueño de la tierra se le da una
indemnización, pero en otras ocasiones se le niega esta
indemnización. Así ocurre, por ejemplo, cuando el dueño de un
fundo tiene otras explotaciones en éste y el bosque de los árboles
que no puede cortar no es proporcionalmente de gran extensión y
hasta le puede prestar utilidad conservarlo, pues éste sirve de
atracción a los turistas.

Se ha fallado que la prohibición definitiva y permanente de


explotación o corte de la especie araucaria araucana dispuesta por
decreto supremo que la declara monumento nacional importa una
limitación al dominio. No puede desconocerse el carácter legítimo
de ésta si el decreto mencionado se ajusta al Tratado Internacional
sobre Protección de la Flora americana y tampoco puede
sostenerse entraña desconocer el derecho de propiedad y privar a
su titular de un modo absoluto de las facultades de gozar y
disponer de la cosa objeto de dominio; tan sólo se trata de una
limitación a este derecho apoyada en la función social del mismo.

c.) Santuarios de la naturaleza : Son santuarios de la


naturaleza, según el Art. 31 de la ley 17.288, todos aquellos sitios
terrestres o marinos que ofrezcan posibilidades especiales para
estudios e investigaciones geológicas, paleontológicas, zoológicas,
botánicas o de ecología, o que posean formaciones naturales,
cuyas conservaciones sea de interés para la ciencia o para el
Estado.

Los sitios mencionados que fueren declarados santuarios de la


naturaleza quedarán bajo la custodia del Consejo de Monumentos
Nacionales, el cual se hará asesorar para los efectos por
especialistas en ciencias naturales.

No se podrá, sin la autorización previa del Consejo, iniciar en ellos


trabajos de construcción o excavación, ni desarrollar actividades
como pesca, caza, explotación rural o cualquiera otra actividad
que pudiera alterar su estado natural. Si estos sitios estuvieren
situados en terrenos particulares, sus dueños deberán velar por su
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debida protección, denunciando ante el Consejo los daños que por


causas ajenas a su voluntad se hubieren producido en ellos.

Se exceptúan aquellas áreas que en virtud de atribución propia, el


Ministerio de Agricultura declare Parques Nacionales o tengan tal
calidad a la fecha de publicación de esta ley.

III.)Restricciones a favor del patrimonio histórico y artístico


nacional

Dentro de estas restricciones cabe destacar las siguientes:


A.) Monumentos Históricos
B.) Conservación del aspecto típico y pintoresco de poblaciones o
lugares o determinadas zonas de ellos
C.) Derecho preferente de ciertas bibliotecas públicas para adquirir
manuscritos, documentos, libros y otros impresos que se
vendan en pública subasta.
D.) Derecho preferente del Ministerio de Relaciones Exteriores y de
la Biblioteca Nacional para adquirir mapas, libros y otros
impresos de interés nacional que se vendan en subasta pública
o privada
E.) Control de la salida del territorio nacional de obras artísticas.

A.) Monumentos Históricos: Según el Art. 9 de la ley 17.288


sobre Monumentos Nacionales son monumentos históricos los
lugares, ruinas, construcciones y objetos de propiedad fiscal,
municipal o particular que por su calidad e interés histórico o
artístico o por su antigüedad, sean declarados tales por decreto
supremo, dictado a solicitud y previo acuerdo del Consejo de
Monumentos Nacionales.

Según el Art. 11 inc. 1 y 2 de esta ley los Monumentos Históricos


quedan bajo el control y supervigilancia del Consejo de
Monumentos Nacionales y todo trabajo de conservación,
reparación o restauración de ellos, estará sujeto a su autorización
previa. Los objetos que formen parte o pertenezcan a un
Monumento Histórico no podrán ser removidos sin autorización del
Consejo, el cual indicará la forma en que se debe proceder en cada
caso.

Si el Monumento Histórico fuere un inmueble de propiedad de un


particular el propietario deberá conservarlo debidamente; no
podrá destruirlo, transformarlo o repararlo, ni hacer en sus
alrededores construcción alguna, sin haber obtenido previamente
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autorización del Consejo de Monumentos Nacionales, el que


determinará las normas a que deben sujetarse las obras
autorizadas. Si fuere un lugar o sitio eriazo, éste no podrá
excavarse o edificarse, sin haber obtenido previamente
autorización del Consejo de Monumentos Nacionales, como en los
casos anteriores. (Art. 12)

Ninguna persona natural o jurídica chilena o extranjera podrá


hacer en el territorio nacional excavaciones de carácter científico
sin haber obtenido previamente la autorización del Consejo en la
forma establecida por el Reglamento el que fijará las normas a que
deberán sujetarse dichas excavaciones y el destino de los objetos
que en ellas se encontraren (Art. 13).

Si el monumento declarado histórico es un objeto mueble su


exportación debe someterse a lo prescrito en el Art. 43 de la Ley
16.641 para la salida de los monumentos de isla de Pascua 3,
previo informe favorable del Consejo de Monumentos históricos.

De conformidad al Art. 15 de la ley en caso de venta o remate de


un Monumento Histórico de propiedad particular, el Estado tendrá
preferencia para su adquisición, previa tasación de dos peritos
nombrados paritariamente por el Consejo de Monumentos
Nacionales y por el propietario del objeto. En caso de desacuerdo,
se nombrará un tercero por el Juez de Letras de Mayor Cuantía del
departamento del domicilio del vendedor. Las Casas de Martillo
deberán comunicar al Consejo de Monumentos Nacionales, con
una anticipación mínima de 30 días, la subasta pública o privada
de objetos o bienes que notoriamente puedan constituir
monumentos históricos, acompañando los correspondientes
catálogos. El Consejo tendrá derecho preferente para adquirirlos.
Corresponderá a la Dirección de Casas de Martillo aplicar las
sanciones a que haya lugar.

33 La ley Nº16.441, publicada en el Diario Oficial el 1º de Marzo de 1966 prescribe en su art. 43 lo siguiente:
"Sólo el Presidente de la República por decreto fundado, podrá autorizar la extracción fuera del territorio
nacional, de partes de edificios o ruinas históricas o artísticas o enterratorios o cementerios de aborígenes, de
objetos o piezas antropo-arqueológicas o de formación natural que existan bajo o sobre la superficie y cuya
conservación interese a la ciencia, a la historia o al arte, y de bienes, monumentos, objetos, piezas, cuadros,
libros o documentos privados o públicos que por su carácter, histórico o artístico, deban conservarse en
museos o archivos o permanecer en algún sitio público a título conmemorativo o expositivo." Cabe destacar
que el Decreto Supremo Nº329 del Ministerio de Educación, publicado en el Diario Oficial el 19 de junio de
1997, en su artículo único delega en el Ministro de Educación la facultad de otorgar la autorización contenida
en el artículo 43 de la Ley 16.441, indicando que el correspondiente decreto será suscrito por dicho Ministro
bajo la fórmula: "Por orden del Presidente de la República.
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Finalmente, cabe destacar que el Consejo de Monumentos


Nacionales podrá pedir a los organismos competentes la
expropiación de los Monumentos Históricos de propiedad
particular que, en su concepto, convenga conservar en poder del
Estado (Art. 16).

B.)Conservación del aspecto típico y pintoresco de


poblaciones o lugares o determinadas zonas de ellos: Con la
finalidad de mantener el carácter ambiental y propio de ciertas
poblaciones o lugares donde existen ruinas arqueológicas o ruinas
o edificios declarados monumentos históricos, el Consejo de
Monumentos nacionales, en virtud del Art. 29 de la ley 17.288,
podrá solicitar se declare de interés público la protección y
conservación del aspecto típico y pintoresco de dichas poblaciones
o lugares o de determinadas zonas de ellas.

Esta declaración debe hacerse por decreto y sus efectos son los
siguientes:1.- Para hacer construcciones nuevas en una zona
declarada típica o pintoresca, o para ejecutar obras de
reconstrucción o de mera conservación, se requerirá la
autorización previa del Consejo de Monumentos Nacionales, la que
sólo se concederá cuando la obra guarde relación con el estilo
arquitectónico general de dicha zona, de acuerdo a los proyectos
presentados; 2.- En las zonas declaradas típicas o pintorescas se
sujetarán al Reglamento de esta ley los anuncios, avisos o
carteles, los estacionamientos de automóviles y expendio de
gasolina y lubricantes, los hilos telegráficos o telefónicos y, en
general, las instalaciones eléctricas, los quioscos, postes, locales o
cualesquiera otras construcciones, ya sean permanentes o
provisionales (Art. 30).

C.)Derecho preferente de ciertas bibliotecas públicas para


adquirir manuscritos, documentos, libros y otros impresos
que se vendan en pública subasta. El martillero público o casa
de martillo que recibe encargo de vender en pública subasta
libros, documentos públicos o privados u otros impresos o
manuscritos, debe dar aviso de la subasta a la Dirección de
Bibliotecas, Archivos y Museos y al Director de la Biblioteca del
Congreso Nacional, con 30 días de anticipación a la fecha en que
el remate se llevará a cabo.

Estas entidades tienen derecho preferente para adquirir las


mencionadas obras hasta 5 días antes de la subasta al mínimo
fijado para las posturas o al precio que determinen de común
acuerdo con el vendedor. Sino se cumplen estas condiciones y se
subastan obras de la naturaleza indicada, a requerimiento del
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Director de Bibliotecas, Archivos y Museos o del Director de la


Biblioteca Nacional y previa audiencia del infractor, la Dirección
General de Crédito Prendario y de Martillo debe sancionar con la
multa señalada por la ley al martillero Público o casa de Martillo
que hubiere realizado la subasta sin respetar dichas condiciones.

Como puede observarse, en el caso que se trata la libertad para


ejercer la facultad de disposición jurídica de enajenar está sujeta a
condiciones previas en beneficio de determinadas instituciones
compradoras por razones de interés público o de ecología cultural.

D.) Derecho preferente del Ministerio de Relaciones


Exteriores y de la Biblioteca Nacional para adquirir mapas,
libros y otros impresos de interés nacional que se vendan
en subasta pública o privada.

La ley obliga a las casas de Martillo a comunicar al Ministerio de


Relaciones Exteriores y a la Biblioteca Nacional, con anticipación
de 30 días, la subasta pública o privada, de obras, folletos, mapas
y cualquier otro impreso indispensable para los intereses
nacionales, acompañando los correspondientes catálogos. Las
reparticiones señaladas tienen derecho preferente par adquirirlos,
según el Art. 13 de la Ley 16.592 de 1966 que crea la Dirección de
Fronteras y Límites del Estado de 21 de Diciembre de 1966.

Esto es sin perjuicio de la declaración de utilidad pública y la


autorización de expropiación que contiene la citada ley en cuanto
a los documentos, mapas y otras piezas originales, así libros y
otros elementos materiales indispensables para los intereses
nacionales. Las expropiaciones que efectúe la Dirección de
Fronteras y Límites del Estado tiene señalado su procedimiento en
esta misma ley.

F.) Control de la salida del territorio nacional de obras


artísticas.
La ley 17.236 de 1969 establece normas a favor del ejercicio,
práctica y difusión de las artes y, en general, del patrimonio
cultural y artístico nacional. Según esta ley la salida del territorio
nacional de las obras de artistas chilenos y extranjeros debe ser
autorizada previamente por la Dirección de Bibliotecas, Archivos y
Museos. Si la salida de estas obras lesiona el patrimonio artístico
nacional le corresponde a esta dirección determinar la forma de
garantizar su retorno y señalar el plazo en que éste debe
realizarse que, de acuerdo a los incisos 1 y 2 del Art. 2 no puede
exceder de dos años.
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Cabe destacar que según el Art. 4 de esta ley las personas


naturales y jurídicas deben declarar a la Dirección de Bibliotecas,
Archivos y Museos las obras de arte de que sean poseedoras, las
que han de anotarse en un Registro Especial, con indicación de su
naturaleza y características.

IV.)Restricciones en interés de la defensa nacional.

Esta restricción se vincula con la obligación de los particulares de


proporcionar recursos militares y navales. Desde el momento en
que se promulgó la “Orden de Movilización” todos los habitantes
del territorio nacional quedan obligados a proporcionar los
recursos indispensables para los fines militares y navales en la
forma prescrita por el Art. 1º del D.L. 405 de 1935.

Entre estas obligaciones enumeradas en el art. 3 los


particulares y comunidades deben poner sus casas a disposición
de las fuerzas armadas para efectos de su alojamiento y
aprovisonamiento; poner a disposición de todas las autoridades
militares y navales todos los edificios, propiedades y
establecimientos que se necesiten para los fines militares o
navales como todos los elementos para la construcción de
caminos, líneas férreas, puentes, plazas de ejercicio, trabajos de
fortificación, etc.

IV.)Restricciones en interés de la economía social.

Bajo esta denominación se agrupan las restricciones al dominio de


muy diverso carácter, relacionándose algunas de éstas más
directamente con esta finalidad que otras, como ocurre con
aquellas que tienden al fomento de la agricultura y las industrias.
Así es posible distinguir las siguientes restricciones:

1.) Restricciones que se refieren a la regulación de precios y


rentas; 2.) Restricciones para el fomento de la industria minera;
3.) Restricciones para el uso de las aguas;
4.) Restricciones relativas al régimen de la agricultura;
5.) Restricciones relativas al régimen de los bosques; y
6.) Restricciones del dominio en pro de la navegación aérea.

a.) Regulación de precios y rentas. Con el objeto de impedir


lucros desproporcionados hasta hace poco tiempo solía fijarse
el precio de algunos artículos de consumo habitual y el monto
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de las rentas de arrendamiento y subarrendamiento de


inmuebles destinados a la habitación, a locales comerciales o
industriales, pero con el auge de la economía social de mercado
tales restricciones han desaparecido en la mayoría de los
países.

b.) Restricciones para el fomento de la industria minera. Los


intereses de la industria minera imponen a los dueños de los
predios superficiales la obligación de sufrir en sus propiedades
en ciertos casos la apertura de calizas, esto es, pozos o galerías
de pequeña dimensión para investigar la existencia de
minerales, y la ocupación por depósitos minerales, plantas de
extracción, etc. (Art. 120 del Código de Minería).

c.) Restricciones para el uso de las aguas. En esta materia


destacan la servidumbre de camino de sirga y la de
abrevadero.

En lo que se refiere a la servidumbre de camino de sirga cabe


señalar que camino de sirga es aquel que a orillas de los ríos y
canales sirve para llevar las embarcaciones tirando éstas desde
tierra, existiendo, por consiguiente, navegación a la sirga, cuando
la embarcación navega tirada por una cuerda o sirga desde la
orilla.

Los dueños de estas riberas están obligados a dejar el espacio


necesario para la navegación a la sirga y tolerar que los
navegantes saquen sus balsas a tierra, aseguren los árboles, las
carenen, sequen las velas, compren los efectos que libremente
quieran vendérseles y vendan a los riberanos los suyos, pero, si no
obtienen el permiso del respectivo dueño y de la autoridad local no
pueden realizar ventas públicas y no pueden cortar el árbol a que
actualmente estuviere atada una nave, barca o balsa (Art. 103 del
Código de Aguas).

Cabe señalar además que el ancho del camino de sirga debe ser
de 3 metros si se destina a peatones y de 8 metros si se destina a
tracción animal o mecánica. Ahora si el camino abarcare más de la
zona señalada debe abonarse a los dueños de los predios
sirvientes el valor del terreno que se ocupe. (Art. 104 del Código
de Aguas).

La servidumbre de abrevadero, en cambio, consiste en el


derecho a conducir el ganado por los caminos y sendas usuales, a
beber dentro del predio sirviente en días, horas y puntos
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determinados. Se encuentra reglamentada en los Arts. 99 a 102 y


su estudio corresponde al Derecho Agrícola.

d.) Restricciones relativas al régimen de la agricultura. Estas


restricciones se relacionan con el hecho que hoy, en la mayoría
de los países, es obligatorio el cultivo de fincas rústicas; está
prohibido abandonar el laboreo de tierras y se encuentra
regulada la división de éstas.

e.) Restricciones relativas al régimen de bosques. El decreto


4363 de 1931 que aprueba el texto definitivo de la ley de
bosques prohíbe la corta de árboles y arbustos nativos situados
a menos de 400 metros sobre los manantiales que nazcan en
los cerros y los situados a menos de 200 metros desde el punto
en que la vertiente tenga origen hasta aquel que llegue al plan;
la corta o destrucción del arbolado situado a menos de 200
metros del radio de los manantiales que nazcan en terrenos no
regados; la corta o destrucción de árboles que existan sobre
cerros desde la medianía de su falda hasta la cima. No obstante
las prohibiciones anteriores, el interesado podrá solicitar que el
Ministerio de Bienes Nacionales restrinja la extensión de las
zonas de vegetación que debe mantener y reglamente su
explotación ordenada. (Art. 5).

El Art. 17 prohíbe la roza de fuego como método de explotación


en los terrenos forestales. Para emplear el fuego en la
destrucción de la vegetación arbórea en suelos fiscales o
particulares que se desee habilitar para la actividad
agropecuaria, se requerirá de un permiso escrito otorgado por
el Gobernador al propietario del predio o a un tercero con
autorización del propietario, previo informe del Agrónomo
respectivo del Ministerio de Agricultura. Este permiso se
solicitará con seis meses de anticipación a lo menos.

El reglamento de la ley de bosques fija los requisitos y la época


en que el roce puede ejecutarse. No obstante, el Presidente de
la República, por decreto supremo expedido por el Ministerio de
Agricultura, podrá prohibir el empleo del fuego para destruir la
vegetación en zonas que el mismo decreto señale, por un
tiempo determinado. Estas prohibiciones deberán establecerse
antes del 31 de diciembre y, una vez decretadas, se entenderán
suspendidos los permisos ya otorgados.

El empleo del fuego en contravención, será sancionado


administrativamente con una multa de hasta doce sueldos
vitales mensuales para el empleado particular de la industria y
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el comercio del departamento de Santiago. Se presumirá autor


de la infracción a quien, explotando el predio en su beneficio,
hubiere ordenado, permitido o tolerado la preparación del roce
en el cual
se produjo el incendio.

El que rozare a fuego infringiendo lo dispuesto en el citado Art.


17 de la ley y en el reglamento respectivo y a consecuencia de
ello destruyere bosques, mieses, pastos, montes, cierros,
plantíos, ganados, construcciones u otros bienes pertenecientes
a terceros, será sancionado con la pena de reclusión menor en
su grado mínimo a medio.

El que, fuera de los casos antes indicados, por mera


imprudencia o negligencia en el uso del fuego en zonas rurales,
o en terrenos urbanos o semiurbanos destinados al uso público,
provocare incendio que cause daño en los bienes antes
aludidos, sufrirá la pena de prisión en su grado máximo,
conmutable en multa de un décimo de sueldo vital mensual
para el empleado particular de la industria y el comercio del
departamento de Santiago, por cada día de prisión.
Lo dispuesto en el presente artículo, es sin perjuicio de la
obligación de indemnizar los daños causados a terceros. Se
presumirá responsable de los perjuicios a la persona a quien se
hubiere sancionado administrativamente de acuerdo con la
multa antes señalada.

f.) Restricciones del dominio en pro de la navegación aérea.


El Código Aeronáutico de 1990 establece zonas de protección
de infraestructura aeronáutica, considerando como tales:
a.) Los aeródromos públicos o militares;
b.) Las inmediaciones terrestres o acuáticas de dichos
aeródromos, y
c.) Las instalaciones de ayuda y protección a la navegación
aérea (Art. 14).

Prohíbe además elevar obstáculos y hacer funcionar fuentes de


interferencia en las zonas de protección, debiendo éstas
permanecer libres de plantíos, construcciones, estructuras, cables,
dispositivos y toda otra cosa que pueda constituir un obstáculo a la
navegación o a sus instalaciones complementarias.
Los plantíos y demás cosas en referencia constituyen un obstáculo
a la navegación aérea cuando sobrepasan las alturas máximas
fijadas en las delimitaciones de las zonas de protección de cada
aeródromo y constituyen fuente de interferencia a las
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instalaciones de ayuda a la navegación cuando entorpecen o


dificultan la plena utilización de esas instalaciones (Art. 15).
La persona que con posterioridad a la determinación de una zona
de protección construya o erija en ellas objetos que constituyan
obstáculos o fuentes de interferencia a la navegación aérea, debe
suprimirlos o removerlos a su costa y sin derecho a ser indemnizar
(Art. 17).