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OBLIGACIONES CIVILES Y NATURALES

I. CONCEPTO

Como se ha indicado con anterioridad, las obligaciones en cuanto a su exigibilidad se


clasifican en obligaciones civiles y naturales.

Así lo establece el Art. 1470 del C.C. que prescribe que las obligaciones son civiles o
meramente naturales.

Este mismo precepto se encarga de definir las obligaciones civiles y las obligaciones
naturales.

Obligaciones civiles son aquellas que dan derecho para exigir su cumplimiento.
Obligaciones naturales, en cambio, son aquellas que no confieren derecho para exigir
su cumplimiento, pero que cumplidas autorizan a retener lo que se ha dado o pagado
en razón de ellas.

Tradicionalmente se ha sostenido que las obligaciones civiles dan acción para exigir
su cumplimiento y las obligaciones naturales no dan acción para exigir su
cumplimiento, pero si excepción para retener lo pagado.

Del mismo modo se ha afirmado que la definición del Art. 1470 es incompleta, porque
no destaca las diferencias existentes entre ambas obligaciones, en circunstancias que la
principal diferencia es precisamente la indicada por dicho artículo, a saber, que las
obligaciones civiles otorgan acción para exigir su cumplimiento, a diferencia de las
obligaciones naturales que confieren excepción para retener lo dado o pagado en razón
de ellas.

II. FUNDAMENTO

El fundamento de las obligaciones naturales no es otro que razones de moralidad y


justicia; se trata de compatibilizar la justicia y moralidad con las exigencias del
ordenamiento jurídico para el nacimiento y eficacia de las obligaciones.

En efecto, existen ciertos casos en los cuales es imposible amparar la pretensión de un


acreedor, dado que la ley no se hace cargo de la obligación porque, desde un punto de
vista legal, es nula o ineficaz. Sin embargo, si estas obligaciones son cumplidas por el
deudor la ley autoriza al acreedor a retener lo pagado, porque se entiende que el deudor
ha tenido un deber de conciencia; razones de orden moral lo han llevado a cumplir una
obligación que no era exigible.

Son, entonces, las obligaciones naturales ¿simples deberes morales o de conciencia?

No, las obligaciones naturales no son simples deberes morales o de conciencia, porque
técnicamente hablando son obligaciones, tanto así que la ley autoriza al acreedor a
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retener lo dado o pagado en razón de ellas y, además, es posible distinguir en esta


obligación un acreedor, un deudor y un contenido preciso, lo que no ocurre con los
deberes morales o de conciencia.

Sin embargo, este tema ha sido discutido, existiendo dos grandes doctrinas en esta
materia: la doctrina clásica y la doctrina moderna.

1º Doctrina Clásica.

Esta doctrina cuyo origen se remonta al Derecho Romano sostiene que las obligaciones
naturales son verdaderamente obligaciones, pues se trata de vínculos que
primitivamente eran obligaciones civiles imperfectas que son obligaciones nulas o
desvirtuadas, de modo que no pueden producir todos sus efectos.

Sostiene que el deber moral o de conciencia jamás podrá producir los efectos de una
obligación, puede ser el motivo que induce a otorgar un acto jurídico, pero en ningún
caso la obligación misma.

Existirá obligación natural entonces en dos supuestos:


a.) Tratándose de obligaciones civiles perfectas que han perdido algunos de los
requisitos necesarios para producir todos sus efectos por circunstancias
posteriores a su nacimiento (Art. 1470 nº 2 y nº 4), y
b.) En el caso de la obligación civil que no ha llegado a tener todos estos requisitos.
(Art. 1470 nº 1 y nº 3)

En consecuencia, para esta doctrina hay obligación natural donde hubo o pudo haber
una obligación civil, existiendo entre la obligación natural y civil tan solo una diferencia
de grado.

Esta es la doctrina que inspira al Código Civil, ya que si se examinan los casos de
obligaciones naturales del Art. 1470 del C.C. se concluye existe una obligación natural
donde hubo o pudo haber una obligación civil.

2º Doctrina Moderna

Esta doctrina entiende que las obligaciones naturales no se reducen a obligaciones


civiles imperfectas sino que también incluyen cualquier deber moral o de conciencia
que tenga un acreedor determinado, un contenido preciso y que sea de aceptación
general.

Tiene su origen en Francia, ya que el C.C. francés no reguló las obligaciones naturales,
quedando su construcción entregada a la doctrina y jurisprudencia por lo que los autores
franceses la desarrollaron en el ámbito de las relaciones de familia y de concubinos para
justificar prestaciones que civilmente no tenía ningún asidero, como el derecho de
alimentos entre hermanos.
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III.OBLIGACIONES NATURALES DEL ART. 1470 DEL C.C.

Dentro del Art. 1470 es posible distinguir dos grandes grupos de obligaciones naturales:

1º Obligaciones Nulas o Rescindibles (Art. 1470 nº 1 y 3)


2º Obligaciones Desgeneradas o Desvirtuadas (Art. 1470 nº 2 y 4).

1º LAS OBLIGACIONES NULAS O RESCINDIBLES.

Las obligaciones nulas o rescindibles son aquellas obligaciones otorgadas con omisión
de ciertos requisitos propios de los actos jurídicos.

El Art. 1470 en sus numerales 1 y 3 distingue dos tipos de obligaciones nulas o


rescindibles, a saber:

a.) Obligaciones contraídas por ciertos incapaces.


b.) Obligaciones en las que no se han cumplido con las solemnidades legales.

a.)Obligaciones contraidas por ciertos incapaces

El Art. 1470 nº1 se refiere a este tipo de obligación nula o rescindible y prescribe que
son obligaciones naturales:

1º Las contraídas por personas que teniendo suficiente juicio y discernimiento, son, sin
embargo, incapaces de obligarse según las leyes, como los menores adultos.

La redacción de este artículo plantea las siguientes interrogantes:

I. ¿A qué incapaces resulta aplicable el Art. 1470 nº 1?


II. ¿Es necesaria la declaración de nulidad de la obligación para que la
obligación del incapaz sea una obligación natural?

I. ¿A qué incapaces resulta aplicable el Art. 1470 nº1?

Respecto a esta interrogante, cabe señalar que éste no resulta aplicable a los actos de los
incapaces absolutos, dado que el Art. 1447 inc. señala que los actos de los incapaces
absolutos no producen ni aún obligaciones naturales, toda vez que les falta suficiente
juicio y discernimiento.

Tampoco resulta aplicable a aquellas personas a quienes la ley ha impuesto la


prohibición de ejecutar ciertos actos (Incapacidades especiales del Art. 1447 inc. final),
porque en este caso la sanción sería la inexistencia, nulidad absoluta o relativa, según la
postura doctrinaria que se adopte, pero en ningún caso daría lugar a una obligación
natural1).
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Véase apuntes de Sujetos del Derecho relativos a las Incapacidades Especiales de 3 de Octubre de 2005.
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Una situación similar se advierte a propósito de las obligaciones relativamente nulas por
error, fuerza, dolo o lesión en que la sanción de ineficacia civil será la nulidad relativa.

Por consiguiente, este artículo sólo resulta aplicable a los actos de los incapaces
relativos, esto es, al menor adulto, como expresamente lo señala dicho artículo, y,
eventualmente, al pródigo que ha sido declarado en interdicción de administrar lo
suyo, toda vez que se ha discutido si el pródigo que ha sido declarado en interdicción
de administrar lo suyo está verdaderamente incluido en el Art. 1470 nº 1.

MESA BARROS y ABELIUCK sostienen que el pródigo que ha sido declarado en interdicción
de administrar lo suyo no está comprendido en la norma, toda vez que el Art. 1470 nº 1
se refiere a los actos de las personas que teniendo suficiente juicio y discernimiento
son capaces de administrar lo suyo y es obvio que el pródigo que ha sido declarado
en interdicción de administrar lo suyo no tiene suficiente juicio y discernimiento, tanto
así que ha dilapidado sus bienes y ha sido declarado en interdicción de administrar lo
suyo, de modo que sus actos no originan obligaciones civiles ni naturales.

LUIS CLARO SOLAR, en cambio, postula que el pródigo que ha sido declarado en
interdicción de administrar lo suyo si está comprendido en el Art. 1470 nº 1, en virtud
de las siguientes consideraciones:

a.) La expresión “suficiente juicio y discernimiento” alude a la inteligencia del


individuo y el pródigo que ha sido declarado en interdicción de administrar lo
suyo tiene inteligencia, lo que ocurre es que ha sido declarado en interdicción.
b.) No existe razón para no aplicar al menor adulto el Art. 1470 nº 1, porque el
precepto legal se refiere al menor adulto de modo ejemplar, sin ser una norma
taxativa.

Se ha refutado esta argumentación señalando que antes el precepto era enunciativo,


porque existían otros relativamente incapaces, como las personas jurídicas, entidades
religiosas y la mujer casada en sociedad conyugal. Sin embargo, reformas legales
posteriores eliminaron la incapacidad de estas personas, quedando el precepto como
taxativo.

Cabe señalar que, no obstante los argumentos anteriores, la doctrina mayoritaria está
por excluir al pródigo que ha sido declarado en interdicción de administrar lo suyo
del Art. 1470 nº 1, de modo tal que este artículo sólo sería aplicable al menor adulto.
Por consiguiente, sólo los actos del menor adulto dan lugar a obligaciones naturales en
la medida que éstos actúen sin las formalidades legales, puesto que de lo contrario sus
actos generan obligaciones civiles.

II. ¿Es necesaria la declaración de nulidad de la obligación para que la obligación


del incapaz sea una obligación natural?

En esta materia también existe discusión doctrinaria, existiendo dos opiniones.


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Una primera opinión doctrinaria representada por FUEYO y ALESSANDRI postula que si es
necesario que la obligación del incapaz sea declarada nula para que sea una obligación
natural, dado que el Art. 1687 prescribe que la nulidad produce todos sus efectos una
vez que ésta ha sido declarada por sentencia judicial. Antes que ello ocurra el acto
produce todos sus efectos y la obligación es civil.

Una segunda opinión doctrinaria, que es la mayoritaria, representada por ABELIUCK,


MESA BARROS y CLARO SOLAR sostiene que no es necesario que la obligación de un
incapaz sea declarada nula por sentencia judicial para que ésta sea natural, en virtud de
las siguientes consideraciones:

a.) El Art. 1470 nº 1 alude a las “obligaciones contraidas por las personas....”, de
modo que son obligaciones naturales desde que nacen y no desde que se dicta
sentencia judicial.
b.) El Art. 1471 dispone que la sentencia judicial que rechaza la acción intentada
contra el naturalmente obligado no extingue la obligación natural.

Como se advierte, la obligación tiene el carácter de natural antes y después de la


sentencia, dado que la sentencia judicial no extingue la obligación natural de modo que
ésta era natural y subsiste como tal.

c.) El Art. 2375 nº 1 niega la acción de reembolso que le corresponde al fiador que
ha pagado al acreedor para que el deudor principal le restituya lo dado o pagado
“cuando obligación del principal deudor es puramente natural y no se ha
validado por la ratificación o por el lapso del tiempo”.

Las únicas formas en que se puede sanear la nulidad relativa y, que suponen que ella no
haya sido judicialmente declarada, son la confirmación (mal llamada ratificación, pues
esta figura es propia de la representación) y el transcurso del tiempo. En efecto, una vez
declarada por sentencia judicial la nulidad relativa esta no se puede confirmar y no
habrá lugar a la prescripción de ella.

Saneada la nulidad la obligación pasa a ser una obligación civil, y si el Art. 2375 nº 1
exige que ello no haya ocurrido es porque no es requisito de la obligación natural que la
nulidad relativa sea declarada por sentencia judicial.

b.)Obligaciones en que se han omitido las solemnidades legales

El Art. 1470 nº 3 señala que son obligaciones naturales:

3º Las que proceden de actos a que faltan las solemnidades que la ley exige para que
produzcan efectos civiles; como la de pagar un legado impuesto por un testamento que
no se ha otorgado en la forma debida.
La redacción de este precepto ha dado lugar a tres discusiones importantes, a saber:

I. Tipo de nulidad a que se refiere el Art. 1470 nº 3.


II. Sentido de la expresión “acto” del Art. 1470 nº 3.
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III. ¿Es necesario que el acto haya sido declarado nulo por sentencia judicial
para que la obligación tenga el carácter de natural?

I.Tipo de nulidad a que se refiere el Art. 1470 nº 3.

El tipo de nulidad a que se refiere el Art. 1470 nº 3 es nulidad absoluta ya que se han
omitido las solemnidades que la ley exige para el valor del acto o contrato, y, de
conformidad al Art. 1682 del C.C. ésta es una causal de nulidad absoluta.

Si la nulidad absoluta tiene su origen en otra causa (objeto ilícito, causa ilícita, actos de
los absolutamente incapaces, o falta de objeto, falta de causa o falta de solemnidades
para quienes postulan que la nulidad absoluta es la máxima sanción de ineficacia en
nuestro derecho2) no sólo no existe obligación natural, sino que no existe obligación.

II.Sentido de la expresión “acto” del Art. 1470 nº 3.

El Art. 1470 nº3 se refiere a las obligaciones que proceden de actos a que faltan las
solemnidades que la ley exige para que produzcan efectos civiles.

Se ha discutido si la expresión “acto” se refiere a un acto unilateral o bilateral.

La opinión mayoritaria sostiene que la expresión “acto” alude a los actos unilaterales en
virtud de los siguientes argumentos:

a.) El ejemplo que da el Art. 1470 nº3 se refiere a un acto unilateral, puesto que el
legado es un acto unilateral.
b.) El párrafo 45 del Mensaje del C.C. señala que los ejemplos sirven para ilustrar
el verdadero sentido y espíritu de la ley.
c.) Los antecedentes históricos del C.C., concretamente las partidas y el proyecto de
1851 se referían en esta materia a los actos unilaterales.
d.) El C.C. cuando ha querido referirse a todo tipo de actos ha utilizado la expresión
“actos y contratos” y, en este caso, ha utilizado la expresión “acto” para referirse
a una declaración unilateral de voluntad.
e.) Existe un argumento de orden práctico y de justicia. La aplicación de esta norma
a actos bilaterales podría conducir a absurdos e injusticias.

Así por ejemplo ocurriría en el caso que se otorgue un contrato de compraventa de


bienes raíces por escritura privada. Si el vendedor entrega la cosa y el comprador no
paga el precio se aplica el Art. 1470 nº 3, solución que sería injusta, dado que el
vendedor no podrá exigir el cumplimiento, porque se trata de una obligación natural, y
el comprador no estaría obligado a restituir la cosa, de modo que el vendedor no puede
repetir lo dado o pagado.

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Véase apuntes de Sujetos del Derecho sobre la Inexistencia de clase de 18 de Octubre de 2005.
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Por otra parte, esta solución sería absurda, en virtud de las siguientes consideraciones:

a.) Se aceptaría que el Conservador de Bienes Raíces inscribiera escrituras privadas,


en circunstancias que sólo inscribe escrituras públicas.
b.) El comprador no puede exigir al vendedor una escritura pública para inscribir,
dado que una obligación natural no lo facultar para exigir nada al vendedor.

Esta es la opinión de autores como ALESSANDRI, FUEYO y SOMARRIVA.

Otros autores como Claro Solar y Mesa Barros sostienen que la expresión “acto” alude
a los actos unilaterales y bilaterales, toda vez que si el C.C. no distingue no es lícito al
intérprete distinguir.

III.¿Es necesario que el acto sea declarado nulo por sentencia judicial para que la
obligación tenga el carácter de natural?

Por las mismos argumentos invocados para sostener que las obligaciones contraídas por
ciertos incapaces (Art. 1470 nº1) no deben ser declaradas nulas por sentencia judicial
para tener el carácter de naturales, se ha sostenido que, tratándose de los actos a los que
faltan ciertas solemnidades para que produzcan efectos civiles tampoco es necesaria
declaración judicial alguna para que la obligación tenga el carácter de natural. Sin
embargo, hay dos pequeñas variantes:

a.) El argumento de texto del Art. 1470 nº 1 que aludía a la expresión “contraídas”
cambia por la expresión “las obligaciones que proceden de un acto..”. En
consecuencia, se trata de obligaciones que nacen como obligaciones naturales
sin que sea necesario declaración judicial.
b.) En lo referente al argumento del Art 2375 no resulta aplicable en lo que alude a
la confirmación (mal llamada ratificación), puesto que se trata de nulidad
absoluta, y ésta no puede sanearse por confirmación dado el interés público que
ella envuelve, pero si por el transcurso del tiempo.

2º LAS OBLIGACIONES DESVIRTUADAS O DESGENERADAS.

Son aquellas naturales que han tenido como antecedente una obligación civil perfecta,
pero que por circunstancias posteriores a su formación se han desvirtuado o han
desgenerado en una obligación natural. Existen dos tipos de obligaciones desgeneradas
o desvirtuadas:

a.) Las obligaciones prescritas (Art. 1470 nº 2)


b.) Las obligaciones que no han podido acreditarse por falta de prueba (Art. 1470 nº
4)
a.)Las obligaciones prescritas

Estas obligaciones están contempladas en el Art. 1470 nº 2 en los siguientes términos:


“Las obligaciones civiles extinguidas por prescripción”.
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La redacción de este artículo ha dado lugar a dos observaciones:


1º El C.C. en esta materia incurre en una impropiedad de lenguaje dado que no son las
obligaciones las que prescriben sino las acciones para exigir su cumplimiento. Lo
que ocurre es que la obligación subsiste como natural. Así se deduce del párrafo tercero
del título 42 del Libro IV que se refiere a la Prescripción como medio para extinguir las
acciones judiciales.

2º ¿Se requiere sentencia judicial que declarare la prescripción de la acción o basta


el simple transcurso del tiempo?

La mayoría de la doctrina, representada por ALESSANDRI y SOMARRIVA, estima que se


requiere sentencia judicial que declare la prescripción en virtud de los siguientes
argumentos:

a.) El nº 2 del Art. 1470 se refiere a las “obligaciones extinguidas” y la extinción de


la obligación únicamente se producirá con la sentencia judicial en razón de estar
prescrita la acción.
b.) Para que la prescripción produzca sus efectos debe ser alegada. Así se desprende
del Art. 2493 que prescribe que quien quiera aprovecharse de la prescripción
debe alegarla, el juez no puede declararla de oficio, lo que evidentemente
supone un juicio.

Otros autores como CLARO SOLAR y MESA BARROS postulan que no es necesario que se
declare la prescripción por sentencia judicial, en atención a los siguientes argumentos:

a.) La ley no establece la declaración judicial de prescripción como requisito para


que la obligación sea natural.
b.) El Art. 2514 relativo a la prescripción está referido precisamente a la
prescripción de las acciones, a diferencia del Art. 2493 que alude a las reglas
generales. El Art. 2514 prescribe que La prescripción que extingue las acciones
y derechos ajenos exige solamente cierto lapso de tiempo durante el cual no se
hayan ejercido ciertas acciones. En consecuencia, quien paga antes de
transcurrido el plazo, pero antes de la sentencia paga una obligación civil; en
cambio, quien paga transcurrido el plazo, pero antes de la sentencia paga una
obligación natural, y, quien paga después de la sentencia que declara la
prescripción paga lo no debido.

Sin embargo, este último argumento es cuestionable, toda vez que el Art. 2514 exige el
transcurso del tiempo, pero no basta el sólo transcurso del tiempo para que opere la
prescripción extintiva, sino que además se requiere que la acción no se haya extinguido.

c.) Las obligaciones que no han podido acreditarse por falta de prueba (Art. 1470
nº 4)
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En este caso estamos ante obligaciones civiles perfectas, en que demandado el deudor el
acreedor no logró probar en juicio la existencia de la obligación, pero no obstante ello,
si el deudor cumple estará pagando una obligación natural.

Al respecto cabe formular las siguientes observaciones:

a.) No se trata de una verdadera obligación desvirtuada sino de una obligación


“ineficaz”, porque existe, pero no puede acreditarse su existencia.
b.) Para que se configure este tipo de obligación se requiere:
i.) Que exista un juicio entre el acreedor y el deudor.
ii.) El deudor sea absuelto por sentencia judicial que así lo declare.
iii.) La absolución del deudor debe estar motivada por falta de prueba del
acreedor (es a él a quien le incumbe probar la existencia de la
obligación de conformidad al Art. 1698 inc. 1 del C.C.), dado que no
ha podido acreditar suficientemente la existencia de la obligación. Si
la absolución es consecuencia de una excepción de fondo deducida
por el deudor, no hay obligación natural.

El caso típico es el de aquella persona que presta dinero a otra por una cantidad superior
de 2 UTM (que constituye la mayoría de los casos) y que no escritura este contrato de
mutuo, dado que resultan aplicables los artículos 1708 y 1709 del C.C. que hacen
inadmisible la prueba de testigos y, a falta de instrumentos públicos o privados, esta
obligación no podrá acreditarse por falta de prueba. En consecuencia la obligación será
natural, de modo que no da acción para exigir su cumplimiento y quien recibió el dinero
puede retener lo pagado.

APUNTE Nº 10 OBJETO DEL DERECHO (CLASE DE MARTES 9 DE SEPTIEMBRE DE 2008)