Geometria Algebraica CIC

Carlos Ivorra Castillo

GEOMETR
´
IA
ALGEBRAICA
Mientras el ´ algebra y la geometr´ıa han estado
separadas, su progreso ha sido lento y sus aplicacio-
nes limitadas; pero cuando estas dos ciencias se han
unido, han intercambiado sus fuerzas y han avanzado
juntas hacia la perfecci´ on.
J.L.Lagrange
´
Indice General
Introducci´on vii
Cap´ıtulo I: Preliminares 1
1.1 Anillos noetherianos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1
1.2 Extensiones enteras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3
1.3 El lema de Nakayama . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
1.4 Extensiones trascendentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
1.5 Anillos de series formales de potencias . . . . . . . . . . . . . . . 13
1.6 Funciones holomorfas de varias variables . . . . . . . . . . . . . . 22
1.7 Variedades anal´ıticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
Cap´ıtulo II: Variedades algebraicas 41
2.1 Variedades afines . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42
2.2 Variedades proyectivas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
2.3 Variedades cuasiproyectivas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 62
2.4 Producto de variedades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
2.5 Aplicaciones racionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75
Cap´ıtulo III: Dimensi´on 81
3.1 Aplicaciones finitas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81
3.2 La dimensi´ on de un conjunto algebraico . . . . . . . . . . . . . . 88
3.3 Variedades tangentes y diferenciales . . . . . . . . . . . . . . . . 96
3.4 Puntos regulares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 104
3.5 Inmersi´on de variedades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 115
3.6 Curvas algebraicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 120
Cap´ıtulo IV: Variedades complejas 129
4.1 El espacio proyectivo complejo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129
4.2 Variedades complejas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 131
4.3 Superficies de Riemann . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 137
Cap´ıtulo V: Cuerpos m´etricos 147
5.1 Valores absolutos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 147
5.2 Valoraciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 152
5.3 Cuerpos de series formales de potencias . . . . . . . . . . . . . . 157
5.4 El lema de Hensel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 161
5.5 Extensi´ on de valores absolutos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 165
v
vi
´
INDICE GENERAL
Cap´ıtulo VI: Funciones algebraicas I 173
6.1 Cuerpos de funciones algebraicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . 173
6.2 Divisores primos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 175
6.3 Funciones algebraicas complejas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 186
6.4 La aritm´etica de los divisores primos . . . . . . . . . . . . . . . . 192
Cap´ıtulo VII: Funciones algebraicas II 201
7.1 Divisores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201
7.2 Intersecci´on de curvas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207
7.3 Diferentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 221
7.4 Extensiones de constantes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 228
Cap´ıtulo VIII: El teorema de Riemann-Roch 231
8.1 Diferenciales de series de potencias . . . . . . . . . . . . . . . . . 231
8.2 Diferenciales de funciones algebraicas . . . . . . . . . . . . . . . . 242
8.3 La dimensi´ on de un divisor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 254
8.4 El teorema de Riemann-Roch . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 257
Cap´ıtulo IX: Consecuencias del teorema de Riemann-Roch 267
9.1 Consecuencias inmediatas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 267
9.2 Cuerpos de funciones el´ıpticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 272
9.3 Formas diferenciales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 280
9.4 Cuerpos de constantes finitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 285
Cap´ıtulo X: Integrales abelianas 295
10.1 Homolog´ıa y cohomolog´ıa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 298
10.2 Integraci´ on de formas meromorfas . . . . . . . . . . . . . . . . . 306
10.3 El teorema de Abel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 314
10.4 El teorema de inversi´ on de Jacobi . . . . . . . . . . . . . . . . . . 319
10.5 Toros complejos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 324
10.6 Integrales el´ıpticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 329
Cap´ıtulo XI: Funciones el´ıpticas 337
11.1 Funciones doblemente peri´ odicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . 337
11.2 Curvas el´ıpticas reales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 347
11.3 Las funciones sigma y dseta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 354
11.4 Las funciones de Jacobi . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 359
Cap´ıtulo XII: Divisores en variedades regulares 365
12.1 Subvariedades de codimensi´ on 1 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 365
12.2 Divisores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 369
12.3 Aplicaci´ on a las isogenias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 375
Bibliograf´ıa 383
´
Indice de Materias 384
Introducci´ on
La geometr´ıa algebraica estudia los sistemas de ecuaciones polin´omicas con
coeficientes en un cuerpo. Conviene comparar esta “definici´ on” con otra m´ as
conocida: El ´ algebra lineal estudia los sistemas de ecuaciones lineales con coe-
ficientes en un cuerpo. Cualquiera que conozca el ´ algebra lineal reconocer´ a que
´esta es una buena forma de describirla en pocas palabras, pero tambi´en sabr´ a
que en realidad el ´ algebra lineal trasciende su prop´ osito original, de modo que es
f´ acil encontrar libros de ´ algebra lineal en los que los sistemas de ecuaciones sean
una herramienta secundaria. En efecto, el estudio de los sistemas de ecuaciones
lineales pas´o hace mucho tiempo de ser una mera manipulaci´ on de f´ ormulas a
convertirse en el estudio de una serie de estructuras algebraicas abstractas, como
espacios vectoriales, variedades afines, anillos de matrices, etc., y las aplicacio-
nes que las conectan. Estas estructuras permiten comprender en profundidad el
comportamiento de los sistemas de ecuaciones lineales. M´as a´ un, por una parte
los conectan con la geometr´ıa, de modo que —por ejemplo— podemos pensar
que la soluci´ on de un sistema de dos ecuaciones lineales con tres inc´ognitas es
el conjunto de puntos de la recta en que se cortan los dos planos determinados
por las ecuaciones (salvo que ´estos sean paralelos o coincidentes, lo cual tiene
tambi´en su interpretaci´ on en cuanto al comportamiento de las ecuaciones). Por
otra parte, su nivel de generalidad permite aplicar sus t´ecnicas y resultados y, en
particular, el razonamiento geom´etrico, a muchos contextos en los que en prin-
cipio no hay ninguna interpretaci´ on geom´etrica subyacente. As´ı, en el ejemplo
de las dos ecuaciones lineales, todo lo dicho vale igualmente aunque sus coefi-
cientes pertenezcan, por ejemplo, a un cuerpo finito, de modo que las nociones
de “recta” y “plano” no tienen ninguna interpretaci´ on intuitiva directa, si no es
a trav´es de la analog´ıa que proporciona la propia ´ algebra lineal.
Sin entrar en detalles que el lector conocer´ a sobradamente, observemos
´ unicamente que la forma de relegar a un segundo plano los sistemas de ecua-
ciones lineales para centrarse en las estructuras algebraicas derivadas de ellos
consiste en centrar la atenci´on en los conjuntos de soluciones de los sistemas, los
cuales forman variedades afines, interpretables geom´etricamente como puntos,
rectas, planos y generalizaciones a dimensiones superiores.
Todas estas observaciones y matices tienen sus equivalentes para el caso de
la geometr´ıa algebraica. Pese a lo que su “definici´ on” pudiera hacer pensar, se
trata de una teor´ıa algebraica much´ısimo m´as profunda, rica y sofisticada que el
´algebra lineal, que aparece en cuanto centramos la atenci´ on en los conjuntos de
vii
viii Introducci´ on
soluciones de los sistemas de ecuaciones m´as que en los sistemas en s´ı. Dichos
conjuntos forman variedades algebraicas, interpretables geom´etricamente como
puntos, curvas, superficies y generalizaciones a dimensiones superiores.
Quiz´ a la geometr´ıa algebraica deber´ıa llamarse m´as propiamente “´ algebra
no lineal” o, tal vez, “´ algebra geom´etrica”, para enfatizar as´ı que no es real-
mente geometr´ıa sino que —al igual que el ´ algebra lineal— consiste en una serie
de t´ecnicas y conceptos algebraicos que en un contexto concreto tienen una
interpretaci´ on geom´etrica natural, pero que son aplicables en muchos otros con-
textos, con lo cual podemos pensar geom´etricamente y aplicar ideas geom´etricas
en casos donde la geometr´ıa s´olo est´a presente como una mera analog´ıa, mien-
tras que todas las demostraciones son algebraicas y, a veces, muy distantes de
cualquier interpretaci´ on geom´etrica directa.
Todo esto hace que si alguien quiere entender realmente la geometr´ıa alge-
braica tiene ante s´ı un doble objetivo: por una parte debe entender la conexi´ on
directa que existe entre el ´algebra de la geometr´ıa algebraica y la geometr´ıa
subyacente en el caso en que dicha geometr´ıa existe realmente como algo inde-
pendiente del ´ algebra. Nos referimos al caso cl´asico en que los coeficientes de
las ecuaciones son n´ umeros complejos. Entonces las variedades algebraicas en el
sentido la geometr´ıa algebraica son variedades diferenciales complejas en el sen-
tido de la geometr´ıa diferencial, y todos los conceptos definibles algebraicamente
se corresponden de forma natural con sus an´ alogos geom´etricos y topol´ ogicos.
Por otra parte, es necesario entender que las t´ecnicas algebraicas trascienden
el caso cl´asico y son aplicables, como el ´algebra lineal, cuando no es posible
hablar de curvas y superficies en otro sentido que no sea el de la geometr´ıa
algebraica.
Por ejemplo, veremos que es posible definir la noci´ on de dimensi´ on de una va-
riedad algebraica mediante conceptos puramente algebraicos. En el caso cl´ asico,
esta dimensi´on algebraica coincide con la dimensi´ on en el sentido de la geometr´ıa
diferencial, pero es esencial que sigue teniendo sentido —por ejemplo— para
variedades definidas mediante ecuaciones con coeficientes en un cuerpo finito,
donde la geometr´ıa diferencial no tiene nada que decir. Del mismo modo, la geo-
metr´ıa algebraica nos permite hablar de variedades tangentes, de derivadas y
diferenciales, de ceros y polos de funciones, etc. sin necesidad de ninguna estruc-
tura topol´ ogica o diferencial subyacente. Esto la convierte en una herramienta
muy valiosa para la teor´ıa algebraica de n´ umeros.
No debemos deducir de aqu´ı que el ´ unico inter´es de la geometr´ıa algebraica
es su generalidad, de modo que en el contexto cl´ asico no aporta nada frente a
la geometr´ıa diferencial. Al contrario, cuando una variedad diferencial compleja
es algebraica (es decir, puede definirse mediante polinomios) entonces posee
muchas propiedades globales de las que la geometr´ıa diferencial no puede dar
cuenta. Por ejemplo, puede probarse que toda superficie de Riemann compacta
puede representarse como una curva algebraica (las superficies de Riemann tie-
nen dimensi´ on real 2 pero dimensi´ on compleja 1, por eso son curvas). A partir de
aqu´ı es posible desarrollar una rica teor´ıa global sobre las funciones meromorfas
sobre las superficies de Riemann compactas.
ix
Lo dicho hasta aqu´ı deber´ıa bastar para que el lector se haga una primera idea
de la enorme sofisticaci´on y riqueza conceptual de la geometr´ıa algebraica: una
visi´ on a la vez profunda y global de esta disciplina involucrar´ıa necesariamente
una base de geometr´ıa af´ın y proyectiva (´ algebra lineal), otras t´ecnicas alge-
braicas m´as sofisticadas (´algebra conmutativa), topolog´ıa algebraica, geometr´ıa
diferencial, teor´ıa de funciones de variable compleja, t´ecnicas procedentes de
la teor´ıa algebraica de n´ umeros (valoraciones, dominios de Dedekind, etc.), as´ı
como teor´ıas que se han desarrollado espec´ıficamente para formalizar la geo-
metr´ıa algebraica (haces y esquemas), las cuales involucran a su vez la teor´ıa de
categor´ıas y cohomolog´ıa de grupos.
Evidentemente, un libro que pretendiera mostrar todas estas facetas de la
geometr´ıa algebraica y a la vez profundizara m´ınimamente en sus resultados
deber´ıa ser much´ısimo m´as voluminoso que ´este, de modo que aqu´ı se vuelve
obligado hacer una declaraci´ on de intenciones:
La finalidad de este libro es presentar la geometr´ıa algebraica de la forma
m´as natural posible a un lector con ciertos conocimientos de teor´ıa algebraica de
n´ umeros a modo de introducci´ on a la teor´ıa de funciones algebraicas en general
y, m´ as concretamente, a la teor´ıa de funciones el´ıpticas. Podr´ıamos expresar
esto diciendo que vamos a dar el paso de una teor´ıa de n´ umeros “plana” a una
teor´ıa de n´ umeros “curva”, similar al paso del an´ alisis “plano” en R
n
al an´ alisis
“curvo” de la geometr´ıa diferencial.
Hemos evitado los enfoques demasiado t´ecnicos, como son el del ´algebra con-
mutativa o el de la teor´ıa de esquemas, y en su lugar hemos destacado el aparato
algebraico procedente de la teor´ıa algebraica de n´ umeros. As´ı mismo hemos in-
cidido en el lenguaje geom´etrico, tanto en el de la geometr´ıa proyectiva como
en el de la geometr´ıa diferencial, mostrando la equivalencia entre los conceptos
algebraicos y los diferenciales (o topol´ ogicos) en el contexto cl´asico. Aunque en
los primeros cap´ıtulos tratamos con variedades de dimensi´ on arbitraria, a partir
de la mitad del libro aproximadamente nos restringimos al estudio de curvas
(variedades que en el caso cl´asico tienen dimensi´on compleja 1 y son, por consi-
guiente, superficies de Riemann). Entendemos que para un estudio sistem´ atico
de las variedades de dimensi´ on arbitraria es recomendable estar primeramente
familiarizado con la teor´ıa de curvas. No obstante, en el ´ ultimo cap´ıtulo volve-
mos brevemente al caso de variedades de dimensi´on arbitraria, pero ´ unicamente
para probar un teorema muy importante en la teor´ıa de curvas el´ıpticas, cuya
prueba requiere trabajar con una superficie.
En resumen, confiamos en que el lector que siga este libro termine con una
visi´ on clara de las posibilidades que ofrece la geometr´ıa algebraica y del modo
en que en ella se combinan el ´algebra, la geometr´ıa y el an´ alisis matem´atico.
Cap´ıtulo I
Preliminares
Aunque suponemos que el lector cuenta con una cierta base tanto algebraica
como anal´ıtica, en este primer cap´ıtulo recogeremos los conceptos y resultados
m´as especializados que vamos a necesitar posteriormente y que nos obligar´ıan a
hacer largas disgresiones si quisi´eramos introducirlos en el momento en que se
pueda apreciar su importancia y utilidad.
1.1 Anillos noetherianos
La propiedad de Noether es una condici´ on de finitud sobre anillos y m´ odulos
equiparable a la dimensi´ on finita en los espacios vectoriales. En esta secci´on
daremos algunos criterios sencillos para garantizar que un anillo o un m´ odulo
dado es noetheriano. Recordemos las definiciones:
Definici´on 1.1 Sea A un anillo y M un A-m´odulo. Se dice que M es noethe-
riano si todos sus subm´odulos son finitamente generados.
Un anillo A es noetheriano si lo es como A-m´odulo, es decir, si todos sus idea-
les son finitamente generados. En particular todo dominio de ideales principales
es noetheriano.
Las caracterizaciones siguientes suelen ser ´ utiles:
Teorema 1.2 Sea A un anillo y M un A-m´ odulo. Las siguientes afirmaciones
son equivalentes:
a) M es noetheriano.
b) Toda sucesi´ on creciente de subm´ odulos
M
0
⊂ M
1
⊂ M
2
⊂ M
3

es finalmente constante.
c) Toda familia no vac´ıa de subm´ odulos de M tiene un elemento maximal
respecto a la inclusi´ on.
1
2 Cap´ıtulo 1. Preliminares
Demostraci´ on: a) ⇒ b) La uni´ on de todos los m´odulos M
i
es un subm´ o-
dulo de M, luego tiene un generador finito, que estar´ a contenido en alguno de
los m´odulos M
i
0
. Entonces M = M
i
0
y por lo tanto M = M
i
para todo i ≥ i
0
.
b) ⇒ c) Si existiera una familia de subm´ odulos sin maximal podr´ıamos
tomar un m´ odulo cualquiera M
0
, que al no ser maximal estar´ıa estrictamente
contenido en otro m´ odulo M
1
de la familia, que estar´ıa contenido en otro M
2
y
as´ı formar´ıamos una cadena ascendente infinita, en contradicci´ on con b).
c) ⇒a) Si N es un subm´ odulo de M que no es finitamente generado entonces
tomamos m
0
∈ N y se cumple N = (m
0
), luego existe un m
1
en N ` (m
0
) y
N = (m
0
, m
1
), luego existe un m
2
en N ` (m
0
, m
1
) y N = (m
0
, m
1
, m
2
). De
este modo construimos una familia de subm´ odulos
(m
0
) ⊂ (m
0
, m
1
) ⊂ (m
0
, m
1
, m
2
) ⊂
que no tiene maximal.
Los teoremas siguientes justificar´an de forma inmediata que todos los anillos
y m´odulos que consideremos en lo sucesivo ser´an noetherianos:
Teorema 1.3 Si A es un anillo y M es un A-m´ odulo noetheriano, entonces
todo subm´ odulo y todo m´ odulo cociente de M es noetheriano.
Demostraci´ on: Sea N un subm´ odulo de M. Entonces todo subm´ odulo de
N es tambi´en un subm´ odulo de M, luego es finitamente generado y as´ı N es
noetheriano. Todo subm´ odulo de M/N es de la forma R/N, donde N ⊂ R ⊂ M
y del hecho de que R es finitamente generado se sigue claramente que R/N
tambi´en lo es.
Tambi´en se cumple un rec´ıproco:
Teorema 1.4 Sea A un anillo, M un A-m´ odulo y N un subm´ odulo de M. Si
N y M/N son noetherianos entonces M tambi´en lo es.
Demostraci´ on: A cada subm´ odulo L de M le asociamos el par de m´odulos

L ∩ N, (L + N)/N

. Notemos que si E ⊂ F son dos subm´ odulos de M y
sus pares asociados son iguales entonces E = F. En efecto, si x ∈ F, como
(E+N)/N = (F +N)/N, existen u ∈ N y v ∈ E tales que x = u+v. Entonces
u ∈ F ∩ N = E ∩ N, luego x ∈ E.
A una sucesi´on ascendente de subm´odulos de M le corresponden dos su-
cesiones ascendentes de subm´odulos de N y de M/N respectivamente. Como
´estas han de ser finalmente constantes, la dada tambi´en lo ha de ser, luego M
es noetheriano.
Teorema 1.5 Sea A un anillo y M un A-m´ odulo. Si E y F son subm´ odulos
noetherianos de M, entonces E +F tambi´en es noetheriano.
Demostraci´ on: Tenemos que E es noetheriano y (E+F)/E

= F/(E∩F)
tambi´en lo es, luego E +F es noetheriano.
1.2. Extensiones enteras 3
Teorema 1.6 Si A es un anillo noetheriano, entonces todo A-m´ odulo finita-
mente generado es noetheriano.
Demostraci´ on: Si M admite un generador con m elementos, entonces
existe un epimorfismo de anillos f : A
m
−→ M (pues A
m
es un m´odulo libre de
rango m y podemos extender a un epimorfismo una biyecci´ on entre una base de
A
m
y un generador de M). Aplicando m veces el teorema anterior concluimos
que A
m
es un m´odulo noetheriano y M es isomorfo a un cociente de A
m
, luego
M es noetheriano.
El teorema siguiente es, como veremos m´as adelante, uno de los pilares de
la geometr´ıa algebraica:
Teorema 1.7 (Teorema de Hilbert) Si A es un anillo noetheriano entonces
A[X
1
, . . . , X
n
] tambi´en lo es.
Demostraci´ on: Basta probarlo para una indeterminada. Sea a un ideal
de A[X]. Sea b
i
el conjunto de los coeficientes directores de los polinomios de a
de grado i (m´as el 0).
Es claro que b
i
es un ideal de A, as´ı como que b
0
⊂ b
1
⊂ b
2
⊂ b
3
⊂ (para
ver que un elemento de b
i
est´a en b
i+1
basta multiplicar por X el polinomio
que justifica que est´ a en b
i
). Como A es noetheriano, los ideales b
i
son iguales
a partir de un b
r
.
Sea b
i
= (b
i1
, . . . , b
in
) para i = 0, . . . , r (no es restricci´on suponer que el
n´ umero de generadores es el mismo para todos los ideales, pues siempre podemos
a˜ nadir generadores redundantes). Podemos suponer que los b
ij
= 0.
Sea p
ij
un polinomio en a de grado i cuyo coeficiente de grado i sea b
ij
.
Vamos a probar que a = (p
ij
[ i = 0, . . . , r, j = 1, . . . , n). Claramente este ideal
est´a contenido en a.
Sea f ∈ a un polinomio de grado d. Veremos que est´a en el ideal generado
por los p
ij
por inducci´ on sobre d. El coeficiente director de f est´a en b
d
. Si
d > r notamos que los coeficientes directores de X
d−r
p
r1
, . . . , X
d−r
p
rn
son los
n´ umeros b
r1
, . . . , b
rn
, que generan b
d
= b
r
. Por consiguiente existen elementos
c
1
, . . . , c
n
en A tales que el polinomio f −c
1
X
d−r
p
r1
− −c
n
X
d−r
p
rn
tiene
grado menor que d y est´a en a, luego por hip´ otesis de inducci´on f est´a en el
ideal generado por los p
ij
.
Si d ≤ r obtenemos un polinomio f − c
1
p
d1
− − c
n
p
dn
de grado menor
que d y contenido en a, con lo que se concluye igualmente.
Teorema 1.8 Si A es un anillo noetheriano y B = A[b
1
, . . . , b
n
] es un anillo
finitamente generado sobre A, entonces B es noetheriano.
(Porque B es isomorfo a un cociente de A[X
1
, . . . , X
n
]).
1.2 Extensiones enteras
Los enteros algebraicos sobre un anillo son el equivalente a los elementos
algebraicos sobre un cuerpo. La integridad aparece como una condici´ on t´ecnica
4 Cap´ıtulo 1. Preliminares
necesaria en aquellos contextos en los que trabajamos con anillos y no podemos
permitirnos pasar a sus cuerpos de cocientes.
Definici´on 1.9 Sea D un dominio ´ıntegro y K un cuerpo que contenga a D.
Un elemento α ∈ K es entero sobre D si es ra´ız de un polinomio m´ onico con
coeficientes en D.
Veamos una caracterizaci´on de la integridad:
Teorema 1.10 Sea D un dominio ´ıntegro y K un cuerpo que contenga a D. Un
elemento α ∈ K es entero sobre D si y s´ olo si existe un D-m´ odulo finitamente
generado no nulo M ⊂ K tal que αM ⊂ M.
Demostraci´ on: Si α es entero entonces α
n
+d
n−1
α
n−1
+ +d
1
α+d
0
= 0,
para ciertos d
i
∈ D. Basta considerar el m´odulo M =

1, α, . . . , α
n−1

D
.
Dado un m´ odulo M = 'v
1
, . . . , v
n
`
D
tal que αM ⊂ M, existen elementos d
ij
en D tales que
αv
i
= d
i1
v
1
+ +d
in
v
n
, para i = 1, . . . , n.
Esto equivale a la ecuaci´on vectorial αv = vA, donde v = (v
i
) y A = (d
ij
), o sea,
α es un valor propio de la matriz A, luego es ra´ız de su polinomio caracter´ıstico,
que claramente es m´onico y con coeficientes en D.
Con la ayuda de este teorema podemos probar:
Teorema 1.11 Sea D un dominio ´ıntegro y K un cuerpo que contenga a D.
Entonces el conjunto E de todos los elementos de K enteros sobre D es un
subanillo de K.
Demostraci´ on: Sean α, β ∈ E. Sean M y N dos D-m´odulos no nulos
finitamente generados tales que αM ⊂ M y βN ⊂ N. Entonces es f´acil ver
que MN es un D-m´odulo no nulo finitamente generado y (α ±β)MN ⊂ MN,
αβMN ⊂ MN. Por lo tanto α ±β ∈ E y αβ ∈ E.
Definici´on 1.12 Sea E/D una extensi´ on de dominios ´ıntegros, es decir, D y
E son dominios ´ıntegros tales que D es un subanillo de E. Diremos que la
extensi´on es entera si todo elemento de E es entero sobre D.
Vamos a probar que las extensiones enteras de dominios ´ıntegros se compor-
tan como las extensiones algebraicas de cuerpos. El teorema anterior implica
que si adjuntamos a un anillo un conjunto de elementos enteros obtenemos una
extensi´on entera. Ahora probamos que si adjuntamos un n´ umero finito de ele-
mentos obtenemos adem´as una extensi´ on finitamente generada.
Teorema 1.13 Sean D ⊂ E dominios ´ıntegros tales que E = D[a
1
, . . . , a
n
] con
los a
i
enteros sobre D. Entonces E es un D-m´ odulo finitamente generado.
1.2. Extensiones enteras 5
Demostraci´ on: Si tenemos una cadena D ⊂ F ⊂ E de dominios ´ıntegros
de modo que E es un F-m´odulo finitamente generado y F es un D-m´odulo
finitamente generado, entonces E es un D-m´odulo finitamente generado. Basta
observar que si E = 'e
1
, . . . , e
n
`
F
y F = 'f
1
, . . . , f
m
`
D
entonces E = 'e
i
f
j
`
D
.
De aqu´ı se sigue que basta probar el teorema para una sola adjunci´ on. Su-
pongamos que E = D[a] y que a es ra´ız de un polinomio m´ onico p(X) ∈ D[X]
de grado n. Todo elemento de E es de la forma q(a) con q(X) ∈ D[X].
Podemos dividir q(X) = p(X)c(X) + r(X) con gradr(X) < n, y entonces
resulta que q(a) = r(a). De aqu´ı se sigue que E =

1, a, . . . , a
n−1

.
De aqu´ı deducimos la transitividad de la integridad:
Teorema 1.14 Si F/E y E/D son extensiones enteras entonces F/D tambi´en
lo es.
Demostraci´ on: Sea α ∈ F. Entonces α
n
+e
n−1
α
n−1
+ +e
1
α +e
0
= 0
para ciertos e
i
∈ E. Sea E

= D[e
0
, . . . , e
n−1
]. Por el teorema anterior E

es un
D-m´odulo finitamente generado y E

[α] es un E

-m´odulo finitamente generado.
Es f´ acil ver entonces que E

[α] es un D-m´odulo finitamente generado. Adem´ as
es obvio que αE

[α] ⊂ E

[α], luego α es entero sobre D.
Definici´on 1.15 Si D es un dominio ´ıntegro contenido en un cuerpo K, el
conjunto E de todos los elementos de K enteros sobre D se llama la clausura
entera de D en K. El teorema 1.11 prueba que se trata de un dominio ´ıntegro.
Es la mayor extensi´ on entera de D contenida en K.
Un dominio ´ıntegro D contenido en un cuerpo K es ´ıntegramente cerrado en
K si todo elemento de K entero sobre D est´a en D o, equivalentemente, si D
coincide con su clausura entera en K. Por el teorema anterior la clausura entera
de un dominio ´ıntegro en un cuerpo es ´ıntegramente cerrada en ´este.
Un dominio integro D es ´ıntegramente cerrado si es ´ıntegramente cerrado en
su cuerpo de cocientes.
Teorema 1.16 Todo dominio de factorizaci´ on ´ unica es ´ıntegramente cerrado.
Demostraci´ on: Sea D un dominio de factorizaci´ on ´ unica. Si no es ´ıntegra-
mente cerrado es que hay un elemento α/β en su cuerpo de cocientes que es
entero sobre D y no pertenece a D. Entonces existe un primo π que divide a β
pero no divide a α. Sea
(α/β)
n
+d
n−1
(α/β)
n−1
+ +d
1
(α/β) +d
0
= 0, para ciertos d
i
∈ D.
Multiplicando por β
n
queda α
n
+ d
n−1
βα
n−1
+ + d
1
β
n−1
α + d
0
β
n
= 0,
de donde se sigue que π [ α, contradicci´ on.
Si E/D es una extensi´on de dominios ´ıntegros podemos identificar el cuerpo
de cocientes K de D con un subcuerpo del cuerpo de cocientes L de E, con lo
que tenemos una extensi´on de cuerpos L/K. Vamos a estudiar la relaci´ on entre
6 Cap´ıtulo 1. Preliminares
ambas extensiones. Por lo pronto, cuando digamos que E/D es una extensi´on
finita, separable, normal, etc. nos referiremos a que lo es la extensi´on L/K de
los cuerpos de cocientes.
Veamos ahora que el polinomio m´ınimo de un elemento algebraico determina
si ´este es o no entero.
Teorema 1.17 Sea D un dominio ´ıntegro y K su cuerpo de cocientes. Sea
L/K una extensi´ on finita. Entonces un elemento α ∈ L es entero sobre D si
y s´ olo si su polinomio m´ınimo sobre K tiene coeficientes enteros sobre D. En
particular la norma y la traza de un entero sobre D son enteras sobre D.
Demostraci´ on: Es obvio que un K-monomorfismo de L en una clausura
algebraica de L env´ıa elementos enteros a elementos enteros, luego los conju-
gados de los enteros son enteros. Los coeficientes del polinomio m´ınimo de α
dependen polin´ omicamente de los conjugados de α, luego si α es entero dichos
coeficientes tambi´en lo son. La norma y la traza son dos de estos coeficientes.
Si en el teorema anterior suponemos adem´as que D es ´ıntegramente cerrado,
entonces resulta que un elemento algebraico sobre K es entero si y s´olo si su
polinomio m´ınimo sobre K est´a en D[X], y en particular tenemos que la norma
y la traza de un entero est´ an en D.
Teorema 1.18 Sea D un dominio ´ıntegro y α un elemento algebraico sobre su
cuerpo de cocientes. Entonces existe un d ∈ D no nulo tal que dα es entero
sobre D.
Demostraci´ on: Por hip´ otesis d
n
α
n
+d
n−1
α
n−1
+ +d
1
α +d
0
= 0 para
ciertos d
i
∈ D con d
n
= 0. Multiplicando por d
n−1
n
queda
(d
n
α)
n
+d
n−1
(d
n
α)
n−1
+ +d
1
(d
n
α) +d
0
= 0,
luego d
n
α es entero sobre D.
Teorema 1.19 Sea D un dominio ´ıntegro noetheriano ´ıntegramente cerrado,
sea K su cuerpo de cocientes y L una extensi´ on finita separable de K. Entonces
la clausura entera de D en L es un D-m´ odulo finitamente generado.
Demostraci´ on: Basta probar que la clausura entera de D en L est´a con-
tenida en un D-m´odulo finitamente generado, pues tal m´ odulo ser´ a noetheriano
y en consecuencia la clausura entera ser´a finitamente generada.
Sea w
1
, . . . , w
n
una K-base de L. Por el teorema anterior podemos suponer
que los w
i
son enteros sobre D. Sea T : L −→ K la traza de la extensi´ on. La
matriz

T(w
i
w
j
)

tiene determinante no nulo, pues en caso contrario existir´ıan
elementos c
1
, . . . , c
n
∈ K no todos nulos tales que
0 =
n
¸
j=1
c
j
T(w
i
w
j
) = T

w
i
n
¸
j=1
c
j
w
j

, para i = 1, . . . , n.
1.3. El lema de Nakayama 7
Sea α =
n
¸
j=1
c
j
w
j
. Tenemos que T(w
i
α) = 0 para todo i. Para cada β ∈ K sea
βα
−1
=
n
¸
j=1
d
j
w
j
, con d
j
∈ K. Entonces
T(β) = T

n
¸
j=1
d
j
αw
j

=
n
¸
j=1
d
j
T(αw
j
) = 0,
o sea, T = 0, lo cual es imposible en una extensi´ on separable.
De aqu´ı que existen elementos z
1
, . . . , z
n
∈ L tales que
T(z
i
w
j
) =

1 si i = j,
0 si i = j.
(Las coordenadas de z
i
en la base w
1
, . . . , w
n
han de satisfacer un sistema de
ecuaciones lineales cuya matriz es

T(w
i
w
j
)

).
Sea c = 0 un elemento de D tal que cz
i
es entero sobre D para i = 1, . . . , n.
Si x es cualquier elemento de L entero sobre D, entonces xcz
i
es entero sobre
D, luego lo mismo le sucede a T(xcz
i
) para cada i. Si x =
n
¸
j=1
b
j
w
j
, con b
j
∈ K,
entonces
T(xcz
i
) =
n
¸
j=1
cb
j
T(z
i
w
j
) = cb
i
∈ K,
y como D es ´ıntegramente cerrado, de hecho cb
i
∈ D y
x =
n
¸
j=1
b
j
w
j
=
n
¸
j=1
(cb
j
)(c
−1
w
j
) ∈

c
−1
w
1
, . . . , c
−1
w
n

D
.
As´ı pues, el m´odulo

c
−1
w
1
, . . . , c
−1
w
n

D
contiene a la clausura entera de
D en L.
1.3 El lema de Nakayama
Presentamos ahora un teorema muy simple por lo que a su prueba se refiere,
pero que tiene numerosas consecuencias a las que apelaremos en el punto crucial
de muchos argumentos. Puede decirse que gran parte de la “magia algebraica”
de la geometr´ıa algebraica est´a condensada en el modesto lema de Nakayama:
Teorema 1.20 (Lema de Nakayama) Sea D un dominio ´ıntegro, a un ideal
de D no nulo y M un D-m´ odulo finitamente generado tal que aM = M. Su-
pongamos que si a ∈ 1 + a cumple aM = 0, entonces M = 0. En tal caso
M = 0.
Demostraci´ on: Sea M = 'v
1
, . . . , v
n
`. Entonces v
i
∈ aM, luego podemos
expresar v
i
= a
i1
v
1
+ + a
in
v
n
, para ciertos a
ij
∈ a. Pasando v
i
al segundo
8 Cap´ıtulo 1. Preliminares
miembro obtenemos un sistema de ecuaciones lineales con matriz A = (a
ij
−δ
ij
),
donde
δ
ij
=

1 si i = j,
0 si i = j.
Si [A[ = 0, la matriz inversa de A no tiene por qu´e tener sus coeficientes
en D, pero, teniendo en cuenta la f´ ormula con que se calcula, s´ı que los tiene
la matriz B = [A[A
−1
, de modo que BA = [A[I
n
. Es f´ acil ver entonces que
[A[v
i
= 0, lo cual es cierto tambi´en si [A[ = 0. Por consiguiente, [A[M = 0,
pero es claro que [A[ ∈ 1 + a, luego por hip´ otesis M = 0.
Teorema 1.21 Sea D un dominio ´ıntegro y E una extensi´ on de D finitamente
generada como D-m´ odulo. Sea a = 1 un ideal en D. Entonces aE = 1.
Demostraci´ on: Como 1 ∈ E, es claro que aE = 0 s´olo se cumple si a = 0,
pero 0 / ∈ 1+a. As´ı pues, la hip´ otesis del teorema anterior se cumple trivialmente
y concluimos que aE = 1, pues de lo contrario ser´ıa E = 0.
Teorema 1.22 Sea D un dominio ´ıntegro, a un ideal de D tal que todo ele-
mento de 1+a es inversible y M un D-m´ odulo finitamente generado. Entonces,
m
1
, . . . , m
n
∈ M generan M si y s´ olo si sus clases m´ odulo aM generan M/aM.
Demostraci´ on: Una implicaci´ on es obvia. Sea M

= 'm
1
, . . . , m
n
`. Por
hip´ otesis M

+ aM = M. Basta probar que M/M

= 0. Aplicaremos 1.20.
Ciertamente, a(M/M

) = M/M

. Hemos de ver que si a ∈ 1 +a y aM/M

= 0,
entonces M/M

= 0, pero es que un tal a es una unidad, luego aM/M

= M/M

.
Para la ´ ultima consecuencia del lema de Nakayama necesitamos un caso
particular del llamado teorema de la intersecci´ on de Krull:
Teorema 1.23 Sea D un anillo noetheriano y a un ideal de D. Sea b =
¸
r≥1
a
r
.
Entonces ab = b.
Demostraci´ on: Por el teorema 1.2, existe un ideal c en D maximal entre
los ideales que cumplen b ∩ c = ab. Basta probar que a
r
⊂ c para cierto r ≥ 1,
pues entonces b = b ∩ a
r
⊂ b ∩ c = ab ⊂ b.
A su vez es suficiente probar que para cada a ∈ a existe un m ≥ 1 tal que
a
m
∈ c, pues en tal caso, si a = (a
1
, . . . , a
k
), podemos tomar un mismo m tal
que a
m
i
∈ c para todo i, y entonces r = mk cumple lo pedido, ya que en un
producto de mk generadores de a ha de haber uno que se repita m veces.
Fijado, a ∈ a, sea d
m
= ¦d ∈ D [ a
m
d ∈ c¦. De nuevo por el teorema
1.2, existe un m ≥ 1 tal que d
m
= d
n
para todo n ≥ m. Vamos a probar que
((a
m
) + c) ∩ b = ab. La maximalidad de c implicar´ a entonces que a
m
∈ c y el
teorema quedar´ a probado.
Una inclusi´ on es obvia. Tomemos x = ua
m
+ c ∈ ((a
m
) + c) ∩ b y veamos
que x ∈ ab. Tenemos que ax = ua
m+1
+ac ∈ ab = b ∩c, luego ua
m+1
∈ c y por
la elecci´on de m tambi´en ua
m
∈ c. As´ı pues, x ∈ c ∩ b = ab.
1.4. Extensiones trascendentes 9
Teorema 1.24 Sea D un dominio ´ıntegro noetheriano y a un ideal de D tal
que todo elemento de 1 + a sea unitario. Entonces
¸
r≥1
(b + a
r
) = b para todo
ideal b de A.
Demostraci´ on: En el caso b = 0 aplicamos el lema de Nakayama al m´odulo
M =
¸
r≥1
a
r
. La hip´ otesis aM = M se cumple por el teorema anterior.
En el caso general tomamos B = A/b, que sigue siendo un anillo noetheriano
y a = (a+b)/b, que es un ideal de B tal que los elementos de 1+a son unidades.
Entonces a
r
= (b + a
r
)/b, y el caso anterior nos da que
¸
r≥1
(a
r
) = 0, de donde
se sigue el teorema.
1.4 Extensiones trascendentes
Estudiamos ahora las nociones de independencia algebraica y base de tras-
cendencia, que son fundamentales en la geometr´ıa algebraica, y est´ an ligadas
esencialmente a la noci´on de dimensi´ on. La idea b´ asica es que una variedad
(curva, superficie, etc.) tiene dimensi´ on n si sus puntos est´an casi completa-
mente determinados por n coordenadas independientes. Por ejemplo, un punto
de una circunferencia en el plano est´ a casi determinado por una de sus coorde-
nadas. Decimos “casi” porque puede haber m´ as de un punto con una misma
coordenada, pero a lo sumo hay dos. Esta idea de “coordenadas independien-
tes” se caracterizar´a algebraicamente a trav´es de las nociones que introducimos
seguidamente.
En a˜ nadidura, los resultados que veremos aqu´ı nos permitir´ an probar el
resultado fundamental de la geometr´ıa algebraica: el teorema de los ceros de
Hilbert.
Definici´on 1.25 Sea K/k una extensi´ on de cuerpos. Un conjunto S ⊂ K es
algebraicamente dependiente sobre k si existen elementos s
1
, . . . , s
n
∈ S distintos
dos a dos y un polinomio f ∈ k[X
1
, . . . , X
n
] no nulo tal que f(s
1
, . . . , s
n
) = 0.
En caso contrario se dice que S es algebraicamente independiente sobre k.
Una base de trascendencia de K sobre k es un conjunto S ⊂ K algebraica-
mente independiente sobre k y maximal respecto de la inclusi´ on.
Es claro que todos los elementos de un conjunto algebraicamente indepen-
diente sobre un cuerpo k son trascendentes sobre k. Por ello, si K/k es una
extensi´on algebraica, el conjunto vac´ıo es una base de trascendencia de K sobre
k. En general, el lema de Zorn garantiza que toda extensi´ on de cuerpos tiene una
base de trascendencia. De hecho, todo conjunto algebraicamente independiente
est´a contenido en una base de trascendencia.
Notemos que si en la definici´on de dependencia e independencia algebraica
exigimos que los polinomios tengan grado 1 obtenemos la definici´ on de depen-
dencia e independencia lineal sobre k. Por consiguiente un conjunto algebrai-
camente independiente sobre un cuerpo k es linealmente independiente sobre k,
10 Cap´ıtulo 1. Preliminares
pero el rec´ıproco no es cierto. Basta pensar en las potencias de x en un cuerpo
de funciones racionales k(X).
Las propiedades b´ asicas de las bases de trascendencia se siguen del resultado
siguiente:
Teorema 1.26 Sea K/k una extensi´ on de cuerpos y S ⊂ K un conjunto al-
gebraicamente independiente sobre k. Entonces un elemento u ∈ K ` k(S) es
trascendente sobre k(S) si y s´ olo si S ∪ ¦u¦ es algebraicamente independiente.
Demostraci´ on: Supongamos que u es trascendente sobre k(S) y suponga-
mos que f(s
1
, . . . , s
n
, u) = 0, donde f es un polinomio con coeficientes en k y
s
1
, . . . , s
n
∈ S. Podemos expresar esta ecuaci´on en la forma
¸
i
g
i
(s
1
, . . . , s
n
)u
i
= 0,
para ciertos polinomios g
i
con coeficientes en k. El hecho de que u sea tras-
cendente sobre k(S) implica que g
i
(s
1
, . . . , s
n
) = 0 para todo i, y como S es
algebraicamente independiente los coeficientes de cada g
i
son nulos, pero ´estos
son los coeficientes de f, luego f = 0.
Supongamos ahora que S ∪ ¦u¦ es algebraicamente independiente y supon-
gamos que f(u) = 0, donde f ∈ k(S)[X]. Entonces
f(u) =
¸
i
g
i
(s
1
, . . . , s
n
)
h
i
(s
1
, . . . , s
n
)
u
i
= 0,
donde g
i
y h
i
son polinomios con coeficientes en k. Multiplicando por el pro-
ducto de los denominadores obtenemos una ecuaci´ on similar pero en la que los
coeficientes son polinomios. De la hip´ otesis se sigue f´acilmente que todos los
coeficientes han de ser nulos, de donde tambi´en g
i
= 0 para todo i, es decir,
f(X) es el polinomio nulo, luego u es trascendente sobre k(S).
Como consecuencia inmediata tenemos:
Teorema 1.27 Sea K/k una extensi´ on de cuerpos y S ⊂ K un conjunto alge-
braicamente independiente. Entonces S es una base de trascendencia si y s´ olo
si la extensi´ on K/k(S) es algebraica.
Tambi´en es f´acil probar lo siguiente:
Teorema 1.28 Sea K/k una extensi´ on de cuerpos y S ⊂ K un conjunto ar-
bitrario tal que la extensi´ on K/k(S) sea algebraica. Entonces S contiene una
base de trascendencia de K/k.
Demostraci´ on: Sea T ⊂ S un conjunto algebraicamente independiente
maximal respecto a la inclusi´on. Por el teorema 1.26 resulta que todo elemento
de S ` T es algebraico sobre k(T), de donde se sigue inmediatamente que K es
algebraico sobre k(T), luego T es una base de trascendencia.
El resultado m´ as importante sobre bases de trascendencia es el siguiente:
1.4. Extensiones trascendentes 11
Teorema 1.29 Sea K/k una extensi´ on de cuerpos. Entonces todas las bases
de trascendencia de K sobre k tienen el mismo cardinal.
Demostraci´ on: Supongamos en primer lugar que la extensi´ on tiene una
base de trascendencia finita S = ¦s
1
, . . . , s
n
¦ y sea T cualquier otra base de
trascendencia. No puede ocurrir que todo elemento de T sea algebraico sobre
k(s
2
, . . . , s
n
), pues entonces K ser´ıa algebraico sobre este cuerpo, y en particular
lo ser´ıa s
1
, lo cual es imposible. Por lo tanto existe t
1
∈ T trascendente sobre
k(s
2
, . . . , s
n
). Por el teorema 1.26 tenemos que el conjunto ¦t
1
, s
2
, . . . , s
n
¦ es
algebraicamente independiente sobre K. M´ as a´ un, s
1
es algebraico sobre este
conjunto, o de lo contrario podr´ıamos a˜ nadirlo y tendr´ıamos un conjunto al-
gebraicamente independiente que contendr´ıa estrictamente a S. De aqu´ı se
sigue f´ acilmente que K es algebraico sobre k(t
1
, s
2
. . . , s
n
), lo que implica que
¦t
1
, s
2
, . . . , s
n
¦ es una base de trascendencia. Repitiendo el proceso podemos
llegar a una base de trascendencia ¦t
1
, . . . , t
n
¦ formada por elementos de T. Por
maximalidad T = ¦t
1
, . . . , t
n
¦ luego, efectivamente, T tiene tambi´en n elemen-
tos.
Supongamos ahora que K/k tiene una base de trascendencia infinita S. Por
la parte ya probada, cualquier otra base de trascendencia T es tambi´en infinita.
Cada s ∈ S es algebraico sobre k(T), luego es algebraico sobre k(T
s
), para un
cierto conjunto finito T
s
⊂ T. Entonces K es algebraico sobre la adjunci´ on a k
de
¸
s∈S
T
s
, luego este conjunto es una base de trascendencia de K/k. Como est´a
contenido en T ha de ser igual a T, luego
[T[ =

¸
s∈S
T
s


¸
s∈S
[T
s
[ ≤ ℵ
0
[S[ = [S[.
Por simetr´ıa se da tambi´en la desigualdad opuesta.
Definici´on 1.30 Llamaremos grado de trascendencia de una extensi´ on de cuer-
pos K/k al cardinal de cualquiera de sus bases de trascendencia. Lo represen-
taremos por gt(K/k).
As´ı, las extensiones algebraicas son las extensiones con grado de trascenden-
cia igual a 0.
Una extensi´on de cuerpos K/k es puramente trascendente si K = k(S), donde
S es un conjunto algebraicamente independiente sobre k (y por consiguiente una
base de trascendencia). Es inmediato que entonces K es k-isomorfo al cuerpo de
las funciones racionales sobre k con [S[ indeterminadas. El teorema 1.26 prueba
que toda extensi´ on se descompone en una extensi´on puramente trascendente
seguida de una extensi´ on algebraica.
Ejercicio: Probar que el grado de trascendencia de una cadena de extensiones es la
suma de los grados de trascendencia de las extensiones intermedias.
Veamos ahora que la parte algebraica de una extensi´ on finitamente gene-
rada de un cuerpo perfecto puede tomarse separable eligiendo adecuadamente
la base de trascendencia. Para ello necesitamos un refinamiento del teorema del
elemento primitivo:
12 Cap´ıtulo 1. Preliminares
Teorema 1.31 Si K = k(α, β) es una extensi´ on finita de cuerpos y α es sepa-
rable sobre k, entonces K/k es simple.
Demostraci´ on: Sea M una extensi´ on de K en la que se escindan los
polinomios m´ınimos de α y β. Claramente podemos suponer que k es infinito,
con lo que podemos tomar γ ∈ k tal que
γ =
β

−β
α

−α
,
para todo par β

y α

de k-conjugados de β y α respectivamente (α

= α).
Veamos que σ = γα+β es un elemento primitivo. Ciertamente E = k(σ) ⊂ K.
Sea g(X) = pol m´ın(β, k) y sea h(X) = g(σ −γX) ∈ E[X]. Claramente
h(α) = g(σ −γα) = g(β) = 0.
M´ as a´ un, si α

= α es un k-conjugado de α, tenemos que
σ −γα

= γα +β −γα

= γ(α −α

) +β = β

para todo k-conjugado β

de β. Por consiguiente h(α

) = 0. As´ı, si f =
pol m´ın(α, k) tenemos que α es la ´ unica ra´ız com´ un de f y h en M. Como g
se escinde en M[X], lo mismo le sucede a h, luego X −α es el m´aximo com´ un
divisor de f y h en M[X]. Ahora bien, el m´ aximo com´ un divisor en E[X] de
ambos polinomios debe dividir a X−α en M[X], luego α ∈ E y β = σ−γα ∈ E.
Esto nos permite concluir que K = E = k(σ).
Teorema 1.32 Sea k un cuerpo perfecto y K/k una extensi´ on finitamente ge-
nerada. Entonces K tiene una base de trascendencia S tal que la extensi´ on
K/k(S) es separable.
Demostraci´ on: Podemos suponer que k tiene caracter´ıstica prima p. Sea
K = k(t
1
, . . . , t
n
). Por el teorema 1.28 el conjunto ¦t
1
, . . . , t
n
¦ contiene una
base de trascendencia de K/k. Digamos que es la formada por ¦t
1
, . . . , t
d
¦.
Sea f(X
1
, . . . , X
d+1
) un polinomio irreducible tal que f(t
1
, . . . , t
d+1
) = 0.
Alguna de las derivadas parciales de f ha de ser no nula, pues en caso contrario
p dividir´ıa a los exponentes de todas las variables que aparecen en f, luego
podr´ıamos expresar f = g
p
y f no ser´ıa irreducible.
Si la derivada de f respecto de X
j
es no nula, entonces los elementos t
i
,
para i = 1, . . . , d + 1, i = j, son algebraicamente independientes sobre k. En
efecto, es claro que la condici´on sobre la derivada justifica que t
j
es algebraico
sobre k(t
1
, . . . , t
j−1
, t
j+1
, . . . , t
d+1
). Si estos generadores fueran algebraicamente
dependientes, eliminando uno o m´ as de ellos obtendr´ıamos una base de trascen-
dencia de K/k con menos de d elementos. As´ı pues, reordenando los generadores
podemos suponer que t
d+1
es separable sobre k(t
1
, . . . , t
d
). Por el teorema ante-
rior existe un y tal que k(t
1
, . . . , t
d+2
) = k(t
1
, . . . , t
d
, y). Repitiendo este proceso
llegamos a que K = k(s
1
, . . . , s
d
, y), donde los d primeros generadores forman
una base de trascendencia S de K/k y el ´ ultimo es separable sobre k(S).
Usaremos este teorema para demostrar el teorema de los ceros de Hilbert.
´
Este ser´a inmediato tras haber probado lo siguiente:
1.5. Anillos de series formales de potencias 13
Teorema 1.33 Sea k un cuerpo algebraicamente cerrado y F
i
∈ k[X
1
, . . . , X
n
]
un conjunto finito de polinomios. Si el sistema de ecuaciones F
i
= 0 tiene
soluci´ on en una extensi´on finitamente generada de k, entonces tienen soluci´ on
en k.
Demostraci´ on: Sea K la extensi´on donde el sistema tiene soluci´on. Por
1.32 tenemos que K = k(t
1
, . . . , t
r
, α), donde t
1
, . . . , t
r
es una base de tras-
cendencia de K/k. Sea p(t
1
, . . . , t
r
, X) ∈ k(t
1
, . . . , t
r
)[X] el polinomio m´ınimo
de α. Sea F
i

1
, . . . , ξ
n
) = 0, con ξ
j
∈ K. Cada ξ
j
ser´a de la forma ξ
j
=
c
j
(t
1
, . . . , t
r
, α), con c
j
(t
1
, . . . , t
r
, X) ∈ k(t
1
, . . . , t
r
)[X]. Entonces
F
i
(c
1
(t
1
, . . . , t
r
, X), . . . , c
n
(t
1
, . . . , t
r
, X)) = p(t
1
, . . . , t
r
, X)q
i
(t
1
, . . . , t
r
, X),
para un cierto polinomio q
i
.
Tomemos (α
1
, . . . , α
r
) ∈ k
r
de modo que no anule al denominador de ning´ un
coeficiente de p, q
i
, c
1
, . . . , c
n
ni al coeficiente director de p (es decir, que no
anule a su producto, lo cual es posible porque un polinomio que se anule en todo
punto ha de ser nulo). Tomemos β ∈ k tal que p(α
1
, . . . , α
r
, β) = 0 y definamos
λ
i
= c
i

1
, . . . , α
r
, τ). Es claro entonces que (λ
1
, . . . , λ
n
) es una soluci´ on del
sistema de ecuaciones.
Ahora ya podemos probar el teorema de los ceros. Aqu´ı lo enunciamos en su
forma m´ as basta, de modo que no es f´ acil advertir su importancia. En el cap´ıtulo
siguiente, cuando dispongamos del lenguaje b´ asico de la geometr´ıa algebraica,
podremos obtener como consecuencia sencilla una versi´on mucho m´ as refinada.
De momento diremos tan s´olo que viene a decir que los cuerpos algebraicamente
cerrados cumplen algo m´as de lo que indica la definici´ on: ´esta exige en principio
que todo polinomio no constante de una variable tenga al menos una ra´ız. Ahora
probamos que cualquier sistema de ecuaciones polin´ omicas de varias variables
tiene una ra´ız supuesto que se cumpla una generalizaci´ on obviamente necesaria
de “no ser constante”.
Teorema 1.34 (Teorema de los ceros de Hilbert) Sea k un cuerpo alge-
braicamente cerrado y F
1
, . . . , F
m
∈ k[X
1
, . . . , X
n
]. Si (F
1
, . . . , F
m
) = 1, enton-
ces el sistema de ecuaciones F
i
= 0 tiene soluci´ on en k.
Demostraci´ on: Sea M un ideal maximal que contenga a (F
1
, . . . , F
m
) y
sea K = k[X
1
, . . . , X
n
]/M. Es claro que las clases de las indeterminadas son
una soluci´ on del sistema en K (visto como extensi´on de k), luego por el teorema
anterior existe una soluci´ on en k.
1.5 Anillos de series formales de potencias
En esta secci´on veremos c´omo trabajar con series de potencias en ausencia
de una topolog´ıa que d´e sentido a su convergencia. La idea es que las series de
potencias pueden ser definidas y manipuladas formalmente, exactamente igual
que los polinomios.
14 Cap´ıtulo 1. Preliminares
Definici´on 1.35 Si A es un dominio ´ıntegro, llamaremos anillo de las series
formales de potencias con n indeterminadas X
1
, . . . , X
n
sobre A al conjunto
A[[X
1
, . . . , X
n
]] formado por todas las sucesiones ¦F
m
¦

m=0
en A[X
1
, . . . , X
n
]
tales que F
m
es una forma de grado m o la forma nula. En lugar de ¦F
m
¦

m=0
escribiremos

¸
m=0
F
m
= F
0
+F
1
+F
2
+
o, m´as detalladamente,

¸
i
1
,...,i
n
a
i
1
,...,i
n
X
i
1
1
X
i
n
n
,
donde (i
1
, . . . , i
m
) recorre las n-tuplas de n´ umeros naturales y a
i
1
,...,i
n
∈ k.
Es f´ acil ver que A[[X
1
, . . . , X
n
]] adquiere estructura de anillo conmutativo y
unitario con las operaciones dadas por

¸
m=0
F
m
+

¸
m=0
G
m
=

¸
m=0
(F
m
+G
m
),


¸
m=0
F
m


¸
m=0
G
m

=

¸
m=0


¸
i+j=m
F
i
G
j

.
Podemos identificar al anillo de polinomios A[X
1
, . . . , X
n
] con el subanillo de
A[[X
1
, . . . , X
n
]] formado por las series de t´erminos finalmente nulos. Tambi´en es
claro que podemos ver a A[[X
1
, . . . , X
n−1
]] como subanillo de A[[X
1
, . . . , X
n
]].
M´ as a´ un, es f´ acil definir un isomorfismo
A[[X
1
, . . . , X
n
]]

= A[[X
1
, . . . , X
n−1
]][[X
n
]].
La forma no nula de menor grado de una serie de potencias (no nula) se
llama t´ermino inicial de la serie. Es claro que el t´ermino inicial de un producto
es el producto de los t´erminos iniciales, de donde se sigue en particular que los
anillos de series de potencias son dominios ´ıntegros.
A partir de aqu´ı nos limitaremos a estudiar los anillos de series de potencias
sobre un cuerpo k.
Llamaremos orden de una serie de potencias no nula F al grado de su t´ermino
inicial. Lo representaremos por v(F). Convenimos en que el orden de la serie
nula es v(0) = +∞, de modo que —con los convenios aritm´eticos obvios— se
cumplen trivialmente las propiedades siguientes:
v(F +G) ≥ m´ın¦v(F), v(G)¦, v(FG) = v(F) +v(G).
A la hora de trabajar con un anillo es conveniente conocer sus unidades:
Teorema 1.36 Una serie formal de potencias F ∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]] es una uni-
dad si y s´ olo si su t´ermino independiente es no nulo (es decir, si v(F) = 0).
1.5. Anillos de series formales de potencias 15
Demostraci´ on: Si F es una unidad existe una serie G tal que FG = 1.
De aqu´ı se sigue que las formas de grado 0 verifican F
0
G
0
= 1, luego F
0
= 0.
Rec´ıprocamente, si F
0
= 0 podemos definir recursivamente formas G
0
, G
1
, . . .
de modo que
F
0
G
0
= 1, F
1
G
0
+F
0
G
1
= 0, F
2
G
0
+F
1
G
1
+F
0
G
2
= 0, . . .
Es claro que cada G
m
es una forma de grado m (o la forma nula) y la suma
G de todas estas formas cumple FG = 1.
Como consecuencia vemos que k[[X
1
, . . . , X
n
]] tiene un ´ unico ideal maximal
m = (X
1
, . . . , X
n
),
que no es sino el ideal formado por las formas F que cumplen v(F) > 0.
Definiendo el valor absoluto de una serie de potencias F como [F[ = 2
−v(F)
(con el convenio de que [0[ = 0), las propiedades anteriores se traducen en
[F +G[ ≤ m´ax¦[F[, [G[¦, [FG[ = [F[[G[.
En estos t´erminos, el teorema 1.36 afirma que las unidades de k[[X
1
, . . . , X
n
]]
son las series con valor absoluto igual a 1.
A su vez, el valor absoluto nos permite definir una distancia (en el sentido
topol´ ogico usual) en k[[X
1
, . . . , X
n
]], a saber, la dada por
d(F, G) = [F −G[.
En lo sucesivo consideraremos a k[[X
1
, . . . , X
n
]] como espacio topol´ogico con
la topolog´ıa inducida por esta distancia. Los argumentos usuales en topolog´ıa se
pueden aplicar en este contexto general para demostrar que la suma, el producto
y la aplicaci´ on →
−1
(definida sobre el grupo de unidades) son continuas. Por
ejemplo, la continuidad de la ´ ultima aplicaci´ on se sigue de que
[
−1
−δ
−1
[ =

δ −
δ

= [δ −[.
En la pr´ actica es m´as c´omodo trabajar directamente con v, sin necesidad
de pasar por el valor absoluto. Por ejemplo, es claro que una serie est´ a m´as
pr´ oxima a la serie nula cuanto mayor es su orden y, m´ as en general, dos series
est´an m´ as pr´ oximas entre s´ı cuanto mayor es el grado del primer monomio en
que difieren.
Observemos ahora que toda serie formal de potencias cumple

¸
m=0
F
m
= l´ım
N
N
¸
m=0
F
m
,
pues
v


¸
m=0
F
m

N
¸
m=0
F
m

> N.
16 Cap´ıtulo 1. Preliminares
Esto significa que una serie es el l´ımite de s´ı misma cuando se la considera
como serie en el sentido topol´ogico usual (como sucesi´on de polinomios). En
particular tenemos que k[X
1
, . . . , X
n
] es denso en k[[X
1
, . . . , X
n
]]. M´ as en ge-
neral, el teorema siguiente afirma que una serie de series formales de potencias
converge si y s´olo si su t´ermino general tiende a 0:
Teorema 1.37 Si ¦G
r
¦
+∞
r=0
es una sucesi´ on en k[[X
1
, . . . , X
n
]], entonces la se-
rie
¸
r
G
r
converge si y s´ olo si l´ım
r
v(G
r
) = +∞.
Demostraci´ on: Si la serie converge, entonces
G
t
=
t
¸
r=0
G
r

t−1
¸
r=0
G
r
.
Tomando l´ımites y usando la continuidad de la suma obtenemos que
l´ım
t
G
t
=

¸
r=0
G
r


¸
r=0
G
r
= 0,
luego l´ım
t
[G
t
[ = 0 y l´ım
r
v(G
r
) = +∞.
Para probar el rec´ıproco, digamos que
t
¸
r=0
G
r
=

¸
m=0
F
t
m
.
La hip´ otesis afirma que para cada m ≥ 0 existe un r(m) ≥ 0 tal que si
r ≥ r(m) entonces G
r
no tiene formas de grado ≤ m, luego la sucesi´on ¦F
t
m
¦
t
toma un valor constante F
m
para t ≥ r(m). Notemos que F
m
es una forma de
grado m o bien la forma nula, luego podemos definir la serie
G =

¸
m=0
F
m
∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]].
M´ as a´ un, la igualdad F
t
s
= F
s
se da para todo t ≥ r(m) y todo s ≤ m, de
donde se sigue que
v

G−
t
¸
r=0
G
r

≥ m,
y esto prueba que
G = l´ım
t
t
¸
r=0
G
r
.
1.5. Anillos de series formales de potencias 17
Nota Si k ⊂ K, es claro que la topolog´ıa de k[[X
1
, . . . , X
n
]] es la restricci´on de
la de K[[X
1
, . . . , X
n
]]. M´ as a´ un, si D es un dominio ´ıntegro y k es su cuerpo de
cocientes, es f´acil ver que D[[X
1
, . . . , X
n
]] es completo con la topolog´ıa inducida.
El teorema 1.36 nos da la estructura de los anillos k[[X]]. En efecto, toda
serie de potencias (no nula) en una indeterminada es de la forma
F =

¸
m=r
a
m
X
m
, a
r
= 0,
con lo que F = X
r
, donde
=

¸
m=0
a
m+r
X
m
es una unidad de k[[X]]. La expresi´ on es ´ unica porque necesariamente r = v(F).
A su vez esto implica que k[[X]] es un dominio eucl´ıdeo con la norma dada
por la aplicaci´ on v, ya que trivialmente v(FG) ≥ v(F) (si F = 0 = G) y dados
un dividendo D = X
r
y un divisor d = δX
s
ambos no nulos, la divisi´ on eucl´ıdea
es
D = d(δ
−1
X
r−s
) + 0 si r ≤ s,
D = d 0 +D si s < r.
As´ı pues, k[[X]] es un dominio de ideales principales y, como s´ olo tiene un
ideal maximal m = (X), es un dominio de factorizaci´ on ´ unica con un ´ unico
primo X. Resumimos lo que hemos demostrado:
Teorema 1.38 Si k es un cuerpo, entonces k[[X]] es un dominio de ideales
principales con un ´ unico ideal maximal m = (X). Sus ´ unicos ideales son
0 ⊂ m
3
⊂ m
2
⊂ m ⊂ 1.
Es conocido que los anillos de polinomios en una indeterminada son dominios
de ideales principales, mientras que esto es falso en el caso de varias indetermi-
nadas, pero todos ellos son dominios de factorizaci´ on ´ unica. Vamos a probar que
lo mismo sucede con los anillos de series formales de potencias. Por simplicidad
supondremos que el cuerpo de constantes k es infinito, si bien esta hip´ otesis se
puede suprimir, aunque para nosotros no supone ninguna restricci´ on.
Necesitamos un resultado auxiliar. Diremos que una F ∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]] no
nula es regular en X
n
si su t´ermino inicial contiene un monomio cX
m
n
con c ∈ k,
c = 0.
Teorema 1.39 Si k es un cuerpo infinito y F ∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]] es una serie
no nula, existe un automorfismo φ : k[[X
1
, . . . , X
n
]] −→ k[[X
1
, . . . , X
n
]] tal que
φ(F) es regular en X
n
.
Demostraci´ on: Sea F
m
el t´ermino inicial de F. Entonces tenemos que
F
m
(X
1
, . . . , X
n−1
, 1) es un polinomio no nulo. Como el cuerpo k es infinito
existe (a
1
, . . . , a
n−1
) ∈ k
n−1
tal que F
m
(a
1
, . . . , a
n−1
, 1) = 0.
18 Cap´ıtulo 1. Preliminares
La sustituci´ on X
i
→ X
i
+ a
i
X
n
(i = 1, . . . , n − 1), X
n
→ X
n
define un
automorfismo del anillo de polinomios k[X
1
, . . . , X
n
], que claramente se extiende
a un automorfismo φ del anillo de series formales.
La forma inicial de φ(F) es F

m
= F
m
(X
1
+a
1
X
n
, . . . , X
n−1
+a
n−1
X
n
, X
n
),
luego F

m
(0, . . . , 0, 1) = F
m
(a
1
, . . . , a
n−1
, 1) = 0, y ´este es el coeficiente de X
n
en F

m
, luego φ(F) es regular en X
n
.
Insistimos en que la hip´ otesis sobre el cuerpo k en los teoremas siguientes
puede ser eliminada sin m´ as que generalizar el teorema anterior. El teorema
siguiente nos permitir´ a aplicar razonamientos inductivos sobre el n´ umero de
indeterminadas:
Teorema 1.40 (Teorema de preparaci´on de Weierstrass) Consideremos
una serie de potencias F ∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]] regular respecto de X
n
y tal que
v(F) = m ≥ 1. Para cada serie G ∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]] existen U ∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]]
y R
i
∈ k[[X
1
, . . . , X
n−1
]] (para 0 ≤ i ≤ m−1) un´ıvocamente determinados por
G y F tales que
G = UF +
m−1
¸
i=0
R
i
X
i
n
.
Demostraci´ on: Para cada serie P ∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]] llamamos r(P) a la
suma de todos los monomios de P que no son m´ ultiplos de X
m
n
. De este modo,
existe una serie h(P) ∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]] tal que
P = r(P) +X
m
n
h(P). (1.1)
Es claro que r(P) es un polinomio en X
n
de grado < m con coeficientes en
k[[X
1
, . . . , X
n−1
]]. Tambi´en es inmediato que r y h son aplicaciones k-lineales
de k[[X
1
, . . . , X
n
]] en s´ı mismo.
El hecho de que F sea regular en X
n
se traduce en que v(h(F)) = 0, luego
h(F) es una unidad de k[[X
1
, . . . , X
n
]]. Por su parte, la serie r(F), vista como
polinomio en X
n
con coeficientes en k[[X
1
, . . . , X
n−1
]], tiene sus coeficientes en
el ideal maximal m = (X
1
, . . . , X
n−1
) (o, de lo contrario, F tendr´ıa un monomio
cX
r
con r < m).
El teorema equivale a la existencia de una serie U ∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]] tal que
h(G) = h(UF), (1.2)
pues en tal caso h(G − UF) = 0 y (1.1) nos da que G − UF = r(G − UF) es
un polinomio en X
n
de grado < m. Rec´ıprocamente, si se cumple el teorema
entonces h(G−UF) = 0, luego U cumple (1.2) por la linealidad de h. M´ as a´ un,
si probamos que U est´a un´ıvocamente determinado, tambi´en lo estar´an los R
i
.
Para cualquier serie U, tenemos que UF = U r(F) +X
m
n
U h(F), luego (1.2)
equivale a
h(G) = h(U r(F)) +U h(F). (1.3)
1.5. Anillos de series formales de potencias 19
Como h(F) es una unidad, vamos a expresar esta condici´ on en t´erminos de
V = U h(F). Llamamos M = −r(F)h(F)
−1
, de modo que U r(F) = −MV y la
condici´ on (1.3) es equivalente a
h(G) = −h(MV ) +V. (1.4)
As´ı pues, basta probar que hay una ´ unica serie V que cumple esta condici´on.
Llamemos ahora s(P) = h(MP), con lo que tenemos otra aplicaci´ on k-lineal en
k[[X
1
, . . . , X
n
]]. La condici´ on (1.4) es equivalente a
V = H +s(V ), (1.5)
donde hemos definido H = h(G). En definitiva, basta probar que existe una
´ unica serie de potencias V que cumple esta ´ ultima condici´ on.
Para probar la unicidad observamos que si V cumple (1.5) entonces, la li-
nealidad de s nos da V = H +s(H) +s
2
(V ) y, en general,
V = H +s(H) +s
2
(H) + +s
r
(H) +s
r+1
(V ).
Notemos que si una serie P, vista como serie en X
n
con coeficientes en
k[[X
1
, . . . , X
n−1
]], tiene todos sus coeficientes en el ideal m
r
, para cierto r ≥ 0,
entonces s(P) tiene sus coeficientes en m
r+1
. En efecto, los coeficientes de M
est´an en m, luego los de MP est´an en m
r+1
y los coeficientes de h(MP) son
parte de los de MP. En particular las sucesiones s
r
(H) y s
r+1
(V ) tienden a
cero, luego la serie
V = H +s(H) +s
2
(H) +
converge y V es el ´ unico que puede cumplir (1.5). Falta probar que ciertamente
lo cumple. Para ello hacemos V = H +s(H) + +s
r
(H) +V
r
.
Por la linealidad de s vemos que
V −H −s(V ) = V
r
−s
r+1
(H) −s(V
r
),
y las tres sucesiones de la derecha tienden a 0 con r, luego concluimos que
V −H −s(V ) = 0.
Teorema 1.41 Si k es un cuerpo infinito, el anillo de series formales de po-
tencias k[[X
1
, . . . , X
n
]] es noetheriano.
Demostraci´ on: Razonamos por inducci´ on sobre n. El caso n = 1 es ob-
vio, puesto que k[[X]] es un dominio de ideales principales. Sea a un ideal en
k[[X
1
, . . . , X
n
]] y vamos a ver que tiene un generador finito. Podemos suponer
que a = 0, 1 y, usando el teorema 1.39, que a contiene una serie F (necesaria-
mente con v(F) = m ≥ 1) regular en X
n
.
Llamemos A = k[[X
1
, . . . , X
n−1
]], que es un anillo noetheriano por hip´ otesis
de inducci´ on. El teorema anterior implica que
a = (F) + (a ∩

1, X
n
, . . . , X
n−1
n

A
).
20 Cap´ıtulo 1. Preliminares
Ahora bien,

1, X
n
, . . . , X
n−1
n

A
es un A-m´odulo finitamente generado y, por
la propiedad de noether, tambi´en lo es el subm´odulo a ∩

1, X
n
, . . . , X
n−1
n

A
.
As´ı, un generador finito de este m´ odulo forma, junto con F, un generador finito
de a.
Ahora, para probar que los anillos k[[X
1
, . . . , X
n
]] son dominios de factori-
zaci´on ´ unica basta demostrar que en ellos los elementos irreducibles son primos.
Para ello necesitamos una variante del teorema de Weierstrass:
Teorema 1.42 Sea F ∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]] una serie de potencias regular en X
n
tal que m = v(F) ≥ 1. Entonces existen una unidad E ∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]] y
series R
i
∈ k[[X
1
, . . . , X
n−1
]] (para 0 ≤ i ≤ m− 1), ninguna de las cuales es
una unidad, tales que
F = E(X
m
n
+R
m−1
X
m−1
n
+ +R
1
X
n
+R
0
).
Adem´as tanto E como las R
i
est´an un´ıvocamente determinadas por F.
Demostraci´ on: Aplicamos el teorema de Weierstrass a G = −X
s
n
, de modo
que
−UF = X
m
n
+R
m−1
X
m−1
n
+ +R
1
X
n
+R
0
.
Si alg´ un R
i
fuera una unidad, el miembro izquierdo tendr´ıa t´erminos de
grado < m, lo cual es imposible. Por otra parte UF contiene el monomio X
m
n
,
lo que implica que U es una unidad. Basta tomar E = −U
−1
. La unicidad se
sigue inmediatamente de la del teorema de Weierstrass.
Teorema 1.43 Si k es un cuerpo infinito, entonces k[[X
1
, . . . , X
n
]] es un do-
minio de factorizaci´ on ´ unica.
Demostraci´ on: Razonamos por inducci´ on sobre n. El caso n = 1 lo
tenemos probado, pues k[[X]] es un dominio de ideales principales. Puesto
que k[[X
1
, . . . , X
n
]] es noetheriano, basta tomar una serie F ∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]]
irreducible y demostrar que es prima. Para ello suponemos que F divide a un
producto GH, es decir, que DF = GH, y hemos de probar que F divide a G o
a H.
El teorema 1.39 nos permite suponer que la serie DFGH es regular en X
n
,
pero entonces tambi´en lo son las cuatro series D, F, G, H. Sean D

, F

, G

, H

los polinomios en k[[X
1
, . . . , X
n−1
]][X
n
] asociados a las series respectivas por el
teorema anterior (convenimos que el polinomio asociado a una unidad es 1). Es
claro que D

F

y G

H

cumplen el teorema anterior para las series DF y GH,
luego por la unicidad D

F

= G

H

. Basta probar que F

divide a G

o a H

.
Equivalentemente, podemos suponer que D, F, G, H ∈ k[[X
1
, . . . , X
n−1
]][X
n
].
Veamos que F es irreducible en k[[X
1
, . . . , X
n−1
]][X
n
]. En efecto, si U [ F
en este anillo y no es una unidad, entonces tiene grado r ≥ 1 y su coeficiente
director es una unidad en k[[X
1
, . . . , X
n−1
]], ya que el coeficiente director de F
es 1. Por consiguiente U contiene un monomio cX
r
n
con c = 0.
1.5. Anillos de series formales de potencias 21
La aplicaci´ on k[[X
1
, . . . , X
n−1
]] −→ k que a cada serie le asigna su t´ermino
independiente es un homomorfismo de anillos que induce a su vez un homomor-
fismo k[[X
1
, . . . , X
n−1
]][X
n
] −→ k[X
n
]. La imagen de U divide a la imagen de
F, que es X
m
n
, luego la imagen de U es exactamente cX
r
n
. En particular esto
implica que U no tiene t´ermino independiente, luego tampoco es una unidad en
k[[X
1
, . . . , X
n
]].
As´ı pues, si F se descompusiera en k[[X
1
, . . . , X
n−1
]][X
n
] como producto de
dos factores no unitarios, lo mismo le suceder´ıa en k[[X
1
, . . . , X
n
]] y no ser´ıa
irreducible. Concluimos que F es irreducible en k[[X
1
, . . . , X
n−1
]][X
n
]. Por
hip´ otesis de inducci´on k[[X
1
, . . . , X
n−1
]] es un dominio de factorizaci´ on ´ unica,
luego tambi´en lo es k[[X
1
, . . . , X
n−1
]][X
n
], luego F es primo en este anillo, en
el cual F [ GH. Concluimos que F [ G o F [ H en k[[X
1
, . . . , X
n−1
]][X
n
] y, por
consiguiente, tambi´en en k[[X
1
, . . . , X
n
]].
Para terminar vamos a estudiar las derivadas parciales de las series formales
de potencias.
En el anillo de polinomios k[X
1
, . . . , X
n
] tenemos definidas la aplicaciones
lineales

∂X
i
: k[X
1
, . . . , X
n
] −→ k[X
1
, . . . , X
n
],
que cumplen las propiedades usuales de las derivadas. Las derivadas de una
constante son nulas, las derivadas de una forma de grado n > 0 son formas de
grado n−1 o tal vez la forma nula (esto s´ olo puede ocurrir si k tiene caracter´ıstica
prima). En cualquier caso, la derivada de una forma de grado n tiene siempre
grado ≥ n −1 (entendiendo que el grado de 0 es +∞).
Esto nos permite definir

∂X
i
: k[[X
1
, . . . , X
n
]] −→ k[[X
1
, . . . , X
n
]]
mediante
∂F
∂X
i
=

¸
m=1
∂F
m
∂X
i
,
de modo que
v

∂F
∂X
i

≥ v(F) −1.
Esta desigualdad implica que las derivadas parciales son aplicaciones con-
tinuas. A su vez, de aqu´ı se sigue que todas las propiedades de las derivadas
parciales sobre polinomios valen tambi´en sobre series de potencias. Por ejemplo,
para probar la f´ ormula del producto tomamos dos series F y G y las expresamos
como l´ımites de sus sumas parciales:
F = l´ım
m
F
(m)
, G = l´ım
m
G
(m)
,
con lo que
∂FG
∂X
i
= l´ım
m
∂F
(m)
G
(m)
∂X
i
= l´ım
m

∂F
(m)
∂X
i
G
(m)
+F
(m)
∂F
(m)
∂X
i

=
∂F
∂X
i
G+F
∂G
∂X
i
.
22 Cap´ıtulo 1. Preliminares
Igualmente se demuestra la f´ormula para derivar un cociente F/G (donde G
ha de ser una unidad) o la versi´ on siguiente de la regla de la cadena:
Teorema 1.44 Dados un polinomio P(Y
1
, . . . , Y
m
) ∈ k[Y
1
, . . . , Y
m
] y m series
formales de potencias F
1
, . . . , F
m
∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]], se cumple que
∂P(F
1
, . . . , F
m
)
∂X
i
=
m
¸
r=1
∂P
∂Y
r
(F
1
, . . . , F
m
)
∂F
r
∂X
i
.
Si el cuerpo de constantes tiene caracter´ıstica 0, los coeficientes de una serie
formal de potencias pueden recuperarse a partir de sus derivadas mediante la
f´ ormula de Taylor:
Teorema 1.45 Sea k un cuerpo de caracter´ıstica 0 y F ∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]]. En-
tonces
F =

¸
m=1
¸
r
1
+···+r
n
=m
1
r
1
! r
n
!

m
F
∂X
r
1
1
∂X
r
n
n

0
X
r
1
1
X
r
n
n
,
donde la notaci´on de parciales sucesivas tiene la interpretaci´ on obvia y la eva-
luaci´ on en 0 se una serie representa a su t´ermino independiente.
Demostraci´ on: Basta probar que la expresi´ on tras el primer sumatorio es
F
m
(la forma de grado m de F). Ahora bien, es claro que

m
F
∂X
r
1
1
∂X
r
n
n

0
=

m
F
m
∂X
r
1
1
∂X
r
n
n
,
luego la expresi´ on tras el primer sumatorio es el polinomio de Taylor de la forma
F
m
, luego es F
m
.
1.6 Funciones holomorfas de varias variables
Pasamos ahora a ocuparnos de los preliminares anal´ıticos. Suponemos al
lector familiarizado con la teor´ıa de funciones holomorfas de una variable, as´ı
como con el c´alculo diferencial real de varias variables. En esta secci´ on demos-
traremos los resultados que vamos a necesitar sobre funciones holomorfas de
varias variables. Los hechos b´ asicos son “h´ıbridos” sencillos de ambas teor´ıas.
Identificamos cada punto
z = (z
1
, . . . , z
n
) = (x
1
+iy
1
, . . . , x
n
+iy
n
) ∈ C
n
con el punto (x
1
, y
1
, . . . , x
n
, y
n
) ∈ R
2n
.
Definici´on 1.46 Sea U abierto en C
n
. Una funci´ on f : U ⊂ C
n
−→ C
m
es
holomorfa si es diferenciable (como aplicaci´on de un abierto de R
2n
en R
2m
) y
para cada p ∈ U, la diferencial df
p
: C
n
−→C
m
es C-lineal. Una biyecci´ on holo-
morfa con inversa holomorfa entre dos abiertos de C
n
se llama transformaci´ on
conforme.
1.6. Funciones holomorfas de varias variables 23
Es claro que la composici´on de funciones holomorfas es una funci´ on holo-
morfa. As´ı mismo es evidente que una funci´ on con imagen en C
m
es holomorfa
si y s´olo si lo son sus m funciones coordenadas. Por consiguiente, no perdemos
generalidad si estudiamos la holomorf´ıa de funciones f : U ⊂ C
n
−→C.
La C-linealidad de la diferencial en un punto p ∈ U significa expl´ıcitamente
que han de existir n´ umeros complejos ∆
k
= α
k
+iβ
k
tales que, para todo z ∈ C
n
,
df
p
(z) =
n
¸
k=1

k
z
k
=
n
¸
k=1


k
x
k
−β
k
y
k
) +i(α
k
y
k

k
x
k
)

.
Si comparamos con
n
¸
k=1

∂ Re f
∂x
k

p
x
k
+
∂ Re f
∂y
k

p
y
k
+i
∂ Imf
∂x
k

p
x
k
+i
∂ Imf
∂y
k

p
y
k

,
que es otra expresi´on para df
p
(z
1
, . . . , z
n
), vista como aplicaci´on de R
2n
en R
2
,
concluimos que
α
k
=
∂ Re f
∂x
k

p
=
∂ Imf
∂y
k

p
, β
k
= −
∂ Re f
∂y
k

p
=
∂ Imf
∂x
k

p
.
Rec´ıprocamente, basta con que se den las igualdades anteriores entre las
derivadas parciales (en todo p ∈ U) para que los ∆
k
definidos por las ecuaciones
anteriores justifiquen que df
p
es C-lineal. En resumen:
Teorema 1.47 Una funci´ on f : U ⊂ C
n
−→ C, definida en un abierto U,
es holomorfa si y s´ olo si es diferenciable y verifica las llamadas ecuaciones de
Cauchy-Riemann:
∂ Re f
∂x
k

p
=
∂ Imf
∂y
k

p
,
∂ Re f
∂y
k

p
= −
∂ Imf
∂x
k

p
, k = 1, . . . , n.
En las condiciones de este teorema definimos
∂f
∂z
k

p
=
∂ Re f
∂x
k

p
+i
∂ Imf
∂x
k

p
= −i

∂ Re f
∂y
k

p
+i
∂ Imf
∂y
k

p

,
con lo que podemos expresar la diferencial de f en la forma
df
p
(z) =
∂f
∂z
1

p
z
1
+ +
∂f
∂z
n

p
z
n
.
Teniendo en cuenta que las diferenciales dz
k
son simplemente las proyeccio-
nes, como en el caso real podemos expresar esta igualdad como una ecuaci´on
funcional:
df =
∂f
∂z
1
dz
1
+ +
∂f
∂z
n
dz
n
.
24 Cap´ıtulo 1. Preliminares
En el caso general de una funci´ on f : U ⊂ C
m
−→ C
n
concluimos que df
es la aplicaci´on lineal cuya matriz en las bases can´onicas es la matriz jacobiana
compleja
Jf =

¸
¸
∂f
1
∂z
1

∂f
m
∂z
1
.
.
.
.
.
.
∂f
1
∂z
n

∂f
m
∂z
n
¸

Aplicando que la matriz de una composici´ on de aplicaciones lineales es el
producto de las matrices obtenemos la regla de la cadena para derivadas par-
ciales complejas.
La interpretaci´ on de las derivadas parciales es la misma que en el caso de
funciones de variable real: si f : U ⊂ C
n
−→C es holomorfa y p ∈ U, existe un
entorno de p
k
donde est´ a definida la funci´ on
f
k
(z) = f(p
1
, . . . ,
(k)
z , . . . , p
n
)
y es holomorfa como funci´ on de una variable (porque es diferenciable y cumple
las ecuaciones de Cauchy-Riemann). La derivada parcial respecto de z
k
en p
k
es la derivada f

k
(p
k
).
Es una simple rutina comprobar que las reglas b´ asicas del c´alculo de de-
rivadas parciales de funciones de variable real son v´ alidas tambi´en en el caso
complejo. Por ejemplo, la funci´ on z
1
z
2
es holomorfa y
d(z
1
z
2
) = z
2
dz
1
+z
1
dz
2
.
Combinando esto con la regla de la cadena obtenemos la regla usual para la
derivada parcial de un producto. Similarmente ocurre con sumas y cocientes.
Si f : U ⊂ C
n
−→ C es una funci´ on holomorfa y p ∈ U, por las f´ ormulas
integrales de Cauchy para funciones de una variable, existe un δ > 0 y un abierto
V en C
n−1
tal que p ∈ V D(p
n
, 2δ) ⊂ U y, para todo z ∈ V D(p
n
, 2δ) tal
que [z
n
−p
n
[ < δ/2, se cumple que
∂f
∂z
n
=
1
2πi

|ζ−p
n
|=δ
f(z
1
, . . . , z
n−1
, ζ)
(ζ −z
n
)
2
dζ.
El integrando es una funci´ on continua en las n+1 variables, luego podemos
concluir que las derivadas parciales de las funciones holomorfas son continuas.
Ahora bien, el integrando es tambi´en una funci´ on holomorfa, luego sus derivadas
parciales son continuas (respecto de las n + 1 variables). Las derivadas de
esta expresi´on respecto a x
k
e y
k
pueden calcularse derivando el integrando,
con lo que son funciones continuas. As´ı pues, las derivadas parciales de f son
diferenciables. Adem´ as, como el integrando verifica las ecuaciones de Cauchy-
Riemann, lo mismo vale para para las derivadas parciales (complejas) de f. En
conclusi´ on:
1.6. Funciones holomorfas de varias variables 25
Teorema 1.48 Las derivadas parciales de las funciones holomorfas son fun-
ciones holomorfas. En particular las funciones holomorfas son infinitamente
derivables.
El teorema siguiente nos proporciona una relaci´ on m´ as precisa entre la di-
ferencial de una aplicaci´ on holomorfa como aplicaci´ on real y como aplicaci´ on
compleja:
Teorema 1.49 Si f : C
n
−→ C
n
es una aplicaci´ on C-lineal, tambi´en es una
aplicaci´ on R-lineal, y el determinante de f como aplicaci´ on R-lineal es el m´ odulo
al cuadrado de su determinante como aplicaci´ on C-lineal.
Demostraci´ on: Si (e
k
) es la base can´onica de C
n
, entonces una R-base de
C
n
la forman los vectores e
k
, ie
k
. Si f(e
k
) = (a
kj
+ib
kj
), entonces tenemos que
f(ie
k
) = (−b
kj
+ ia
kj
), con lo que la matriz de f como aplicaci´on C-lineal es
A = (a
kj
+ib
kj
) y la matriz de C como aplicaci´on R-lineal es
1
B =

a
kj
b
kj
−b
kj
a
kj

.
Para calcular su determinante podemos considerarla como matriz compleja:

a
kj
b
kj
−b
kj
a
kj

=

a
kj
+ib
kj
b
kj
−b
kj
+ia
kj
a
kj

=

a
kj
+ib
kj
b
kj
0 a
kj
−ib
kj

,
con lo que det B = (det A)(det A) = (det A)(det A) = [ det A[
2
.
En particular, el determinante jacobiano de una transformaci´ on conforme
entre dos abiertos de C
n
es mayor que 0 en todo punto o, dicho de otro modo,
las transformaciones conformes conservan la orientaci´on.
Veamos ahora que las funciones holomorfas admiten desarrollos en series de
potencias.
Ante todo, diremos que una serie formal F ∈ C[[Z
1
, . . . , Z
n
]] es convergente
en un punto (z
1
, . . . , z
n
) ∈ C
n
si la serie que resulta de evaluar sus monomios
en (z
1
, . . . , z
n
) converge absolutamente en C con cualquier ordenaci´ on de sus
t´erminos. Al exigir convergencia absoluta, la ordenaci´ on es irrelevante.
Es claro que esta definici´ on coincide con la usual en el caso de series de una
variable (aqu´ı hay que tener presente que las series de potencias de una variable
convergen absolutamente en su disco de convergencia).
Diremos que una serie de potencias es convergente si converge en todos los
puntos de un entorno de (0, . . . , 0). El dominio de convergencia de la serie es la
uni´ on de todos los entornos (abiertos) de 0 donde converge.
Teorema 1.50 Una serie de potencias convergente converge casi uniforme-
mente en su dominio a una funci´ on holomorfa.
1
Entenderemos que las matrices divididas en bloques representan a las matrices que resul-
tan de intercalar las filas y las columnas de cada bloque.
26 Cap´ıtulo 1. Preliminares
Demostraci´ on: Sea F(Z
1
, . . . , Z
n
) ∈ C[[Z
1
, . . . , Z
n
]] una serie conver-
gente. Por la propia definici´ on de convergencia (donde exigimos convergencia
absoluta), tenemos que si F converge en un punto (z
1
, . . . , z
n
) con z
i
= 0 para
todo i, entonces tambi´en converge en (r
1
, . . . , r
n
) = ([z
1
[, . . . , [z
n
[) y, por el cri-
terio de mayoraci´ on de Weierstrass, la serie converge uniformemente sobre el
compacto formado por todos los puntos que cumplen [z
i
[ ≤ r
i
. Es f´ acil ver que
todo subconjunto compacto del dominio puede cubrirse por un n´ umero finito de
compactos de esta forma, lo que nos da la convergencia casi uniforme.
En particular tenemos que F es un l´ımite casi uniforme de funciones conti-
nuas, luego es una funci´ on continua en su dominio.
Si (z
1
, . . . , z
n
) es un punto de dicho dominio, la funci´ on F(z
1
, . . . , z
n−1
, Z
n
)
viene dada por una serie de potencias de una variable convergente en un entorno
de 0, luego es una funci´ on holomorfa y su derivada es el l´ımite de las derivadas
de sus sumas parciales, es decir, la suma de la serie formal ∂F/∂Z
n
.
Lo mismo es v´alido si fijamos otras coordenadas, y as´ı podemos concluir que
las derivadas parciales (formales) de F son convergentes (al menos en el mismo
dominio que F) y sus sumas son las derivadas parciales correspondientes de (la
suma de) F.
En particular, las derivadas parciales de F funciones continuas (porque vie-
nen dadas por series convergentes), luego (la suma de) F es una funci´ on dife-
renciable.
Finalmente, como al fijar n − 1 variables en F obtengamos una funci´ on
holomorfa de una variable, tenemos que F satisface las ecuaciones de Cauchy-
Riemann, luego es una funci´ on holomorfa.
Rec´ıprocamente, toda funci´ on F holomorfa en un entorno de (0, . . . , 0) se
puede expresar como suma de una serie de potencias. Para probarlo tomamos
un polidisco D = D(0; r
1
, . . . , r
n
) cuya clausura est´e contenida en el dominio de
F y, para cada punto (z
1
, . . . , z
n
) ∈ D, consideramos la integral:


1
|=r
1
,...,|ζ
n
|=r
n
F(ζ
1
, . . . , ζ
n
)

1
−z
1
) (ζ
n
−z
n
)

1

n
.
Esta integral se define an´ alogamente a las integrales curvil´ıneas de una va-
riable, de modo que, tras un cambio de variables, se reduce a dos integrales
(una parte real y otra imaginaria) sobre un cubo [0, 1]
n
. Puesto que estamos
integrando una funci´ on continua sobre un conjunto compacto, podemos descom-
poner la integral en n integrales sucesivas. Si consideramos todo el integrando
salvo el t´ermino ζ
n
−z
n
como una funci´ on holomorfa de la variable ζ
n
, la f´ ormula
integral de Cauchy para funciones de una variable nos da que la integral coincide
con
2πi


1
|=r
1
,...,|ζ
n−1
|=r
n−1
F(ζ
1
, . . . , ζ
n−1
, z
n
)

1
−z
1
) (ζ
n−1
−z
n−1
)

1

n−1
.
Repitiendo el razonamiento llegamos a que
F(z
1
, . . . , z
n
) =
1
(2πi)
n


1
|=r
1
,...,|ζ
n
|=r
n
F(ζ
1
, . . . , ζ
n
)

1
−z
1
) (ζ
n
−z
n
)

1

n
.
1.6. Funciones holomorfas de varias variables 27
´
Esta es la versi´on para varias variables de la f´ ormula integral de Cauchy.
Ahora sumamos la serie geom´etrica de raz´on z
i

i
y la dividimos entre ζ
i
. El
resultado es
1
ζ
i
−z
i
=

¸
m
i
=0
z
m
i
i
ζ
m
i
+1
i
,
donde la serie converge absolutamente siempre que [z
i
[ < [ζ
i
[. Por la f´ ormula
del producto de Cauchy tenemos la convergencia absoluta de
1

1
−z
1
) (ζ
n
−z
n
)
=
¸
m
1
,...,m
n
z
m
1
1
z
m
n
n
ζ
m
1
+1
1
ζ
m
n
+1
n
.
El criterio de mayoraci´ on de Weierstrass implica que esta serie converge
uniformemente sobre el producto de las circunferencias [ζ
i
[ = r
i
, y esto sigue
siendo cierto si multiplicamos cada sumando por F(ζ
1
, . . . , ζ
n
) (ya que F est´a
acotada sobre el producto). Esto significa que si sustituimos esta expresi´ on en la
f´ ormula integral de Cauchy, podemos intercambiar la integral con el sumatorio,
lo que nos lleva a que
F(z
1
, . . . , z
n
) =
¸
m
1
,...,m
n
a
m
1
,...,m
n
z
m
1
1
z
m
n
n
,
donde
a
m
1
,...,m
n
=
1
(2πi)
n


1
|=r
1
,...,|ζ
n
|=r
n
F(ζ
1
, . . . , ζ
n
)
ζ
m
1
+1
1
ζ
m
n
+1
n

1

n
.
Con esto tenemos probada la mayor parte del teorema siguiente:
Teorema 1.51 Si F es una funci´ on holomorfa en un entorno de la clausura
de un polidisco D de centro 0, entonces F admite en D un ´ unico desarrollo en
serie de potencias
F(z
1
, . . . , z
n
) =

¸
m=1
¸
r
1
+···+r
n
=m
1
r
1
! r
n
!

m
F
∂Z
r
1
1
∂Z
r
n
n

0
Z
r
1
1
Z
r
n
n
.
Demostraci´ on: Hemos probado que F admite un desarrollo en serie de
potencias para ciertos coeficientes. El teorema 1.45 afirma que dichos coeficien-
tes son necesariamente los que indica el enunciado si interpretamos las derivadas
formalmente (es decir, considerando que F no es la funci´ on holomorfa dada sino
la serie de potencias). Ahora bien, sabemos que las derivadas formales de la
serie de potencias convergen a las derivadas de la funci´ on F, y al evaluarlas en
0 obtenemos el valor en 0 de las derivadas de (la funci´ on) F, luego el desarrollo
de F es necesariamente el que indica el enunciado.
El conjunto de todas las series formales convergentes forma un subanillo de
C[[Z
1
, . . . , Z
n
]], pues es claro que la suma de dos series convergentes converge
a la suma de las sumas de las series, e igualmente con el producto. M´as a´ un,
28 Cap´ıtulo 1. Preliminares
si F es una serie convergente y es una unidad en C[[Z
1
, . . . , Z
n
]], tambi´en es
una unidad en el subanillo de series convergentes. En efecto, sabemos que su
t´ermino independiente no es nulo, luego su suma no se anula en (0, . . . , 0), luego
la funci´ on 1/F es holomorfa en un entorno de (0, . . . , 0) y admite un desarrollo
en serie, es decir, existe una serie convergente G tal que FG = 1. En principio
este producto se refiere a las funciones suma, pero entonces el producto formal
converge a la constante 1 y, por la unicidad de los desarrollos, FG = 1 en
C[[Z
1
, . . . , Z
n
]]. En otras palabras, la inversa de una serie convergente (cuando
existe) es tambi´en una serie convergente.
Para terminar vamos a demostrar las versiones complejas del teorema de la
funci´ on inversa y el teorema de la funci´ on impl´ıcita. El teorema de la funci´ on
impl´ıcita del an´ alisis real se traduce inmediatamente a su an´alogo complejo:
Teorema 1.52 Sea f : U ⊂ C
m+n
−→C
n
una funci´ on holomorfa en el abierto
U y sea (w
0
, z
0
) ∈ U tal que f(w
0
, z
0
) = 0. Supongamos que

∂f
1
∂z
1

(w
0
,z
0
)

∂f
n
∂z
1

(w
0
,z
0
)
.
.
.
.
.
.
∂f
1
∂z
n

(w
0
,z
0
)

∂f
n
∂z
n

(w
0
,z
0
)

= 0.
Entonces existen abiertos (w
0
, z
0
) ∈ W ⊂ U, w
0
∈ X ⊂ C
m
y una funci´ on
holomorfa g : X −→C
n
de modo que
¦(w, z) ∈ W [ f(w, z) = 0¦ = ¦(w, g(w)) [ w ∈ X¦.
Demostraci´ on: Si reformulamos las hip´ otesis del teorema en t´erminos
del an´ alisis real, tenemos una funci´ on f : U ⊂ R
2m+2n
−→ R
2n
de clase C

y un punto (u
1
, v
1
, . . . , u
m
, v
m
, x
1
, y
1
, . . . , x
n
, y
n
) que cumple f(u, v, x, y) = 0.
Adem´as, el determinante formado por las derivadas de las 2n ´ ultimas funciones
coordenadas de f respecto de las variables x
i
e y
i
(en dicho punto) es no nulo,
pues es el cuadrado del m´ odulo del determinante del enunciado (la relaci´ on
entre ambos determinantes es la misma que entre los considerados en el teorema
1.49). Esto nos permite aplicar el teorema de la funci´ on impl´ıcita real, seg´ un
el cual existen abiertos W y X y una funci´ on g de clase C

que cumplen el
enunciado salvo en lo tocante a la holomorf´ıa de g. El teorema quedar´ a probado
si demostramos que g cumple las ecuaciones de Cauchy-Riemann.
Para ello basta derivar la funci´ on f(w, g(w)) —que es id´enticamente nula
en el abierto X— mediante la regla de la cadena. Por simplicidad llamaremos
z = x +iy = g(w):
n
¸
i=1
∂ Re f
k
∂x
i
∂x
i
∂u
j
+
n
¸
i=1
∂ Re f
k
∂y
i
∂y
i
∂u
j
+
∂ Re f
k
∂u
j
= 0,
n
¸
i=1
∂ Imf
k
∂x
i
∂x
i
∂u
j
+
n
¸
i=1
∂ Imf
k
∂y
i
∂y
i
∂u
j
+
∂ Imf
k
∂u
j
= 0.
1.6. Funciones holomorfas de varias variables 29
Cuando k var´ıa entre 1 y n tenemos un sistema de 2n ecuaciones lineales
con 2n inc´ ognitas cuya matriz de coeficientes tiene determinante no nulo. M´ as
concretamente, es de la forma

A B
−B A

,
donde
A

=

∂ Re f
k
∂x
i

, B =

∂ Re f
k
∂y
i

.
Esto nos permite despejar
∂x
i
∂u
j
como cociente de dos determinantes: el de-
nominador es el determinante anterior, y el numerador tiene la forma

A

B
−B

A

,
donde A

y B

resultan de sustituir la columna i-´esima en A y en B respectiva-
mente por la columna formada por las derivadas

∂ Re f
k
∂u
j
y −
∂ Re f
k
∂v
j
, k = 1, . . . , n.
La derivada
∂y
i
∂v
j
tiene una expresi´ on casi id´entica, con la ´ unica diferencia de
que ahora el numerador es el determinante

A B

−B A

.
Mediante manipulaciones sencillas se concluye que

A

B
−B

A

=

A B

−B A

,
con lo que
∂x
i
∂u
j
=
∂y
i
∂v
j
.
Similarmente se comprueban las otras ecuaciones de Cauchy-Riemann.
Ahora es f´ acil probar el teorema de la funci´ on inversa:
Teorema 1.53 Sea f : U ⊂ C
n
−→ C
n
una funci´ on holomorfa en el abierto
U y sea z
0
∈ U tal que la matriz jacobiana Jf(z
0
) tenga determinante no
nulo. Entonces existen abiertos z
0
∈ U
0
⊂ U y f(z
0
) ∈ V ⊂ C
n
de modo que
f[
U
0
: U
0
−→ V es una transformaci´ on conforme.
30 Cap´ıtulo 1. Preliminares
Demostraci´ on: Basta aplicar el teorema de la funci´ on impl´ıcita a la
funci´ on h : C
n
U −→ C
n
dada por h(w, z) = w −f(z) y al punto (f(z
0
), z
0
).
Esto nos da una funci´ on holomorfa g : V −→ U
0
tal que h(w, g(w)) = 0, es
decir, f(g(w)) = w, para todo w ∈ V .
Por el teorema de la funci´ on inversa real sabemos tambi´en que f es biyectiva
en un entorno de z
0
, luego g ha de ser su inversa, y acabamos de ver que es
holomorfa.
Terminamos con una ligera generalizaci´on del teorema de la funci´ on impl´ıcita.
Teorema 1.54 Sea f : U ⊂ C
n
−→ C
m
una funci´ on holomorfa en el abierto
U. Sea z
0
∈ U tal que f(z
0
) = 0 y la matriz jacobiana Jf(z) tenga rango
constante r en un entorno de z
0
. Entonces podemos dividir adecuadamente las
coordenadas de C
n
= C
n−r
C
r
de modo que existen abiertos
z
0
= (z
0
1
, z
0
2
) ∈ W ⊂ U, z
0
1
∈ X ⊂ C
n−r
y una funci´ on holomorfa g : X −→C
r
de modo que
¦(z
1
, z
2
) ∈ W [ f(z
1
, z
2
) = 0¦ = ¦(z
1
, g(z
1
)) [ z
1
∈ X¦.
Demostraci´ on: Reordenando las variables y las funciones coordenadas de
f, podemos suponer que el determinante de las r primeras filas y columnas de
Jf(z) es distinto de 0 en z
0
. Por continuidad sigue siendo no nulo en un entorno
de z
0
. Sea f

: U −→ C
r
la funci´ on formada por las r primeras funciones
coordenadas de f. Podemos aplicarle el teorema de la funci´ on impl´ıcita, lo cual
nos da abiertos como los del enunciado y una funci´ on g : X −→C
r
que cumple el
enunciado para f

en lugar de f. Podemos suponer que el determinante formado
por las primeras r filas de Jf

no se anula en W. Basta probar que
¦z ∈ W [ f(z) = 0¦ = ¦z ∈ W [ f

(z) = 0¦.
Una inclusi´ on es obvia. Sea F
i
: X −→ C dada por F
i
(z) = f
i
(z, g(z)).
Sabemos que F
i
= 0 para i = 1, . . . , r y basta probar que lo mismo es cierto
para ´ındices mayores. Tambi´en sabemos que F
i
(z
0
1
) = 0 para todo i, luego es
suficiente ver que las derivadas parciales de las funciones F
i
son nulas en X, ya
que entonces las funciones F
i
ser´an constantes.
Si (z
1
, . . . , z
n−r
) ∈ X, entonces z = (z
1
, . . . , z
n−r
, g(z
1
, . . . , z
n−r
)) ∈ W
luego las r primeras columnas de Jf(z) son linealmente independientes y, por
otra parte, sabemos que el rango es r, luego las columnas restantes son combi-
naci´ on lineal de las primeras. Digamos que
∂f
i
∂z
k
=
r
¸
l=1
a
il
∂f
l
∂z
k
, i = r + 1, . . . , m.
En principio, los coeficientes a
ij
son funciones de z, pero s´ olo nos van a
interesar sobre el z que hemos fijado. Por otra parte, ara i > r y 1 ≤ j ≤ n −r
se cumple que
∂F
i
∂z
j
=
∂f
i
∂z
j
+
n
¸
k=n−r+1
∂f
i
∂z
k
∂z
k
∂z
j
,
1.7. Variedades anal´ıticas 31
donde las funciones z
k
de la derecha son las funciones coordenadas de g y las
parciales respecto de f
i
est´an evaluadas en (z
1
, . . . , z
n−r
, g(z
1
, . . . , z
n−r
)). Por
lo tanto
∂F
i
∂z
j
=
r
¸
l=1
a
il
∂f
l
∂z
j
+
n
¸
k=n−r+1
r
¸
l=1
a
il
∂f
l
∂z
k
∂z
k
∂z
j
=
r
¸
l=1
a
il

∂f
l
∂z
j
+
n
¸
k=n−r+1
∂f
l
∂z
k
∂z
k
∂z
j

=
r
¸
l=1
a
il
∂F
l
∂z
j
= 0.
1.7 Variedades anal´ıticas
En esta ´ ultima secci´on nos ocupamos de las propiedades b´ asicas de las va-
riedades diferenciales complejas y su relaci´on con las variedades reales. Supon-
dremos que el lector est´a familiarizado con ´estas.
Definici´on 1.55 Una carta compleja en un espacio topol´ ogico V es un par
(U, z), donde U es un abierto en V y z es un homeomorfismo entre U y un
abierto de C
n
.
Un atlas anal´ıtico en V es un conjunto de cartas cuyos dominios cubran V y
que sean compatibles dos a dos, en el sentido de que si (U, z) y (U

, z

) son cartas
del atlas y U ∩ U

= ∅, entonces la aplicaci´on z
−1
◦ z

es una transformaci´ on
conforme entre z[U ∩ U

] y z

[U ∩ U

].
Notemos que todas las cartas de un atlas anal´ıtico han de tener imagen en
abiertos de C
n
para un mismo n (pues si m = n los abiertos de C
m
no son
conformemente equivalentes a los de C
n
).
Es f´ acil ver que si a un atlas anal´ıtico le a˜ nadimos todas las cartas com-
patibles con sus elementos, obtenemos de nuevo un atlas (es decir, las cartas
a˜ nadidas no s´ olo son compatibles con las del atlas dado, sino tambi´en entre s´ı).
Adem´as, el atlas as´ı obtenido es maximal respecto a la inclusi´ on, en el sentido
de que no est´a contenido en otro atlas mayor.
Una estructura anal´ıtica en un espacio topol´ ogico V es un atlas anal´ıtico en
V maximal respecto de la inclusi´ on. Una variedad anal´ıtica es un par (V, A),
donde V es un espacio topol´ ogico (de Hausdorff) y A es una estructura anal´ıtica
en V .
Acabamos de ver que un atlas anal´ıtico en un espacio topol´ ogico V determina
una ´ unica estructura anal´ıtica en V , pero dos atlas diferentes pueden determinar
la misma estructura anal´ıtica.
Si las cartas de una variedad anal´ıtica V toman im´agenes en abiertos de C
n
,
diremos que V tiene dimensi´ on (compleja) n.
Una aplicaci´ on f : V −→ W entre variedades anal´ıticas es holomorfa si para
cada p ∈ V y cada par de cartas z alrededor de p y z

alrededor de f(p), se
32 Cap´ıtulo 1. Preliminares
cumple que la funci´ on z
−1
◦f ◦z

es holomorfa en su dominio. Diremos que f es
una transformaci´ on conforme si es biyectiva y tanto f como f
−1
son holomorfas.
Es f´ acil ver que para que una funci´ on sea holomorfa basta con que cumpla
la definici´ on para un par de cartas z y z

alrededor de cada punto p y de su
imagen (es decir, si lo cumple para dos dadas, lo cumple para dos cualesquiera).
Por otra parte, todo abierto de una variedad anal´ıtica V hereda de forma
natural una estructura anal´ıtica (formada por las restricciones de las cartas que
cortan al abierto), por lo que podemos hablar de funciones holomorfas en un
abierto de una variedad, y entonces una funci´ on es holomorfa si y s´ olo si lo es
en un entorno de cada punto.
Es claro que toda variedad anal´ıtica de dimensi´ on n es tambi´en una variedad
diferencial (real de clase C

) de dimensi´ on 2n. El teorema 1.49 implica que las
variedades anal´ıticas son siempre variedades diferenciales orientables.
Complexificaciones Para definir espacios tangentes y diferenciales comple-
jas conviene recordar la estructura de producto tensorial: si W es un espacio
topol´ ogico real, llamaremos complexificaci´ on de V al producto tensorial C⊗
R
W,
que es un espacio vectorial complejo de la misma dimensi´on, cuyos elementos se
expresan de forma ´ unica como 1 ⊗ v + i ⊗ w, con v, w ∈ W. Simplificando la
notaci´ on, escribiremos simplemente
C ⊗
R
W = ¦v +iw [ v, w ∈ W¦.
Si v
1
, . . . , v
n
es una base de W, entonces tambi´en es una base de C ⊗
R
W
como C-espacio vectorial, mientras que v
1
, . . . , v
n
, iv
1
, . . . , iv
n
es una base de
´este como R-espacio vectorial.
Por ejemplo, si V es una variedad anal´ıtica y C

(V, R) es el espacio de todas
las funciones (infinitamente) diferenciables de V en R, entonces la complexifi-
caci´on C

(V, C) = C⊗
R
C

(V ) es claramente el espacio de todas las funciones
diferenciables de V en C.
Si p ∈ V , representaremos por C

p
(V, C) al conjunto de todas las funciones
complejas diferenciables definidas en un entorno de V . No podemos conside-
rarlo la complexificaci´ on de su an´ alogo real C

p
(V, R) porque no tenemos una
estructura de espacio vectorial, pero en cualquier caso sus elementos son de la
forma f
1
+if
2
, con f
1
, f
2
∈ C

p
(V, R).
Llamaremos T
p
(V, R) al espacio tangente a V en p como variedad real, mien-
tras que T
p
(V, C) ser´a su complexificaci´on. De este modo, si V tiene dimensi´on
compleja n, su dimensi´ on real es 2n, luego T
p
(V, R) tiene tambi´en dimensi´ on 2n
y T
p
(V, C) tiene dimensi´ on compleja 2n. Si (U, z) es una carta anal´ıtica de V
alrededor de p y llamamos z
k
= x
k
+iy
k
a las funciones coordenadas, entonces
una base de T
p
(V, C) est´a formada por las derivaciones

∂x
k

p
,

∂y
k

p
, k = 1, . . . , n. (1.6)
1.7. Variedades anal´ıticas 33
Para cada v = v
1
+iv
2
∈ T
p
(V, C) y cada f = f
1
+if
2
∈ C

p
(V, C), podemos
definir
v(f) = v
1
(f
1
) −v
2
(f
2
) +i(v
1
(f
2
) +v
2
(f
1
)) ∈ C,
de modo que podemos ver a los elementos de v como derivaciones de C

p
(V ),
es decir, se cumple v(αf
1
+βg) = αv(f) +βv(g) y
v(fg) = v(f)g(p) +v(g)f(p).
Ahora conviene observar un hecho general sobre complexificaciones y espa-
cios duales: si W es un espacio vectorial real, entonces (C⊗
R
W)
∗ ∼
= C⊗
R
W

.
En efecto, cada φ = φ
1
+ iφ
2
∈ C ⊗
R
W

se identifica con la aplicaci´ on de
(C ⊗
R
W)

dada por
φ(v
1
+iv
2
) = φ
1
(v
1
) −φ
2
(v
2
) +i(φ
1
(v
2
) +φ
2
(v
1
)). (1.7)
As´ı, volviendo a la variedad anal´ıtica V , tenemos que T
p
(V, C)

puede verse
como la complexificaci´on de T
p
(V, R), luego tiene por base a
dx
1
[
p
, . . . , dx
n
[
p
, dy
1
[
p
, . . . , dy
n
[
p
. (1.8)
En general, para cada funci´ on f = f
1
+ if
2
∈ C

p
(V, C), definimos la dife-
rencial
df
p
= df
1
[
p
+idf
2
[
p
∈ T
p
(V, C)

.
Vista como elemento de T
p
(V, C)

seg´ un la identificaci´ on (1.7), su acci´ on es
df
p
(v) = (df
1
[
p
+idf
2
[
p
)(v
1
+iv
2
) = df
1
[
p
(v
1
)−df
2
[
p
(v
2
)+i(df
1
[
p
(v
2
)+df
2
[
p
(v
1
))
= v
1
(f
1
) −v
2
(f
2
) +i(v
2
(f
1
) +v
1
(f
2
)) = v(f).
Es claro que (1.8) es la base dual de (1.6), de donde se sigue que , para cada
v ∈ T
p
(V, C), su expresi´ on en coordenadas es
v =
n
¸
k=1

v(x
k
)

∂x
k

p
+v(y
k
)

∂y
k

p

.
Una base alternativa que nos ser´ a m´as ´ util para estudiar las aplicaciones
holomorfas es
dz
k
[
p
= dx
k
[
p
+idy
k
[
p
, d¯ z
k
[
p
= dx
k
[
p
−idy
k
[
p
. (1.9)
La base dual de (1.9) resulta ser la formada por las derivaciones

∂z
k

p
=
1
2


∂x
k

p
−i

∂y
k

p

,

∂z
k

p
=
1
2


∂x
k

p
+i

∂y
k

p

.
34 Cap´ıtulo 1. Preliminares
De este modo, para cada v ∈ T
p
(V, C) se cumple
v =
n
¸
k=1

v(z
k
)

∂z
k

p
+v(z
k
)

∂z
k

p

. (1.10)
As´ı mismo, si f ∈ C

p
(V, C) se cumple
df
p
=
n
¸
k=1

∂f
∂z
k

p
dz
k
[
p
+
∂f
∂z
k

p
dz
k
[
p

. (1.11)
El espacio tangente holomorfo Llamaremos H
p
(V ) al conjunto de las fun-
ciones holomorfas en un entorno de p.
Teorema 1.56 Una funci´ on f ∈ C

p
(V, R) definida sobre una variedad anal´ı-
tica de dimensi´ on n es holomorfa (en un entorno de p) si y s´ olo existe una carta
z alrededor de p tal que
∂f
∂z
k
= 0, k = 1, . . . , n.
Adem´as en tal caso esta relaci´ on se cumple para cualquier carta alrededor de p.
Demostraci´ on: La condici´ on equivale a que
∂f
∂x
k
+i
∂f
∂y
k
=
∂ Re f
∂x
k

∂ Imf
∂y
k
+i
∂ Imf
∂x
k
+i
∂ Re f
∂y
k
= 0,
es decir,
∂ Re f
∂x
k
=
∂ Imf
∂y
k
,
∂ Imf
∂x
k
= −
∂ Re f
∂y
k
,
o tambi´en:
∂ Re(z
−1
◦ f)
∂x
k
=
∂ Im(z
−1
◦ f)
∂y
k
,
∂ Im(z
−1
◦ f)
∂x
k
= −
∂ Re(z
−1
◦ f)
∂y
k
.
As´ı pues, la condici´ on del enunciado se cumple si y s´ olo si la funci´ on z
−1
◦ f
satisface las ecuaciones de Cauchy-Riemann, es decir, si y s´olo si es holomorfa,
pero, por definici´ on, f es holomorfa (en el dominio de z) si y s´olo si lo es z
−1
◦f.
Un desarrollo an´ alogo al de la prueba anterior muestra que si f ∈ H
p
(V ),
entonces
∂f
∂z
k

p
=
∂z
−1
◦ f
∂z
k

z(p)
.
Adem´as la igualdad (1.11) se reduce ahora a
df
p
=
n
¸
k=1
∂f
∂z
k

p
dz
k
[
p
(1.12)
1.7. Variedades anal´ıticas 35
Diremos que una funci´ on f : V −→ C es antiholomorfa si su conjugada
f (la composici´on con la conjugaci´ on compleja) es holomorfa. Es inmediato
comprobar las relaciones
∂f
∂z
k

p
=
∂f
∂z
k

p
,
∂f
∂z
k

p
=
∂f
∂z
k

p
,
de donde se sigue que una funci´ on f es antiholomorfa si y s´ olo si sus derivadas
respecto a las coordenadas z
k
son nulas. Esto nos permite definir:
T
h
p
V = '∂
z
1
[
p
, . . . , ∂
z
n
[
p
` , T
a
p
V = '∂
¯ z
1
[
p
, . . . , ∂
¯ z
n
[
p
` , (1.13)
sin que la definici´ on dependa del sistema de coordenadas, pues el espacio tan-
gente holomorfo T
h
p
V est´a formado por las derivaciones que se anulan sobre las
funciones antiholomorfas y el espacio tangente antiholomorfo T
a
p
V est´a formado
por las derivaciones que se anulan sobre las funciones holomorfas. Obviamente
tenemos la relaci´on
T
p
(V, C) = T
h
p
V ⊕T
a
p
V.
El espacio T
h
p
V tiene dimensi´ on n sobre C y dimensi´ on 2n sobre R.
´
Este
es el espacio tangente natural cuando nos restringimos a tratar con funciones
holomorfas, por lo que lo representaremos simplemente por T
p
V .
Notemos que para derivaciones holomorfas v ∈ T
p
V , la relaci´ on (1.10) se
reduce a
v =
n
¸
k=1
v(z
k
)

∂z
k

p
.
Teniendo en cuenta (1.12) y (1.13), es claro que si f ∈ H
p
(V ), entonces d
p
f
se anula sobre las derivaciones antiholomorfas, luego podemos considerar que
df
p
∈ T

p
V . Fijada una carta z alrededor de p, las diferenciales dz
k
[
p
constituyen
una base de T

p
V .
Diferenciales entre variedades Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on holomorfa
entre variedades anal´ıticas. La diferencial dφ
p
: T
p
(V, R) −→ T
p
(W, R) se ex-
tiende a una aplicaci´ on C-lineal dφ
p
: T
p
(V, C) −→ T
p
(W, C) mediante

p
(v
1
+iv
2
) = dφ
p
(v
1
) +idφ
p
(v
2
).
Se comprueba inmediatamente que si v ∈ T
p
(V, C) entonces

p
(v)(f) = v(φ ◦ f),
de donde a su vez se sigue que dφ
p
transforma derivaciones holomorfas en deri-
vaciones holomorfas, luego se restringe a una aplicaci´ on lineal

p
: T
p
V −→ T
p
W.
Es f´ acil ver que se cumple la regla de la cadena: d(φ ◦ ψ)
p
= dφ
p
◦ dψ
φ(p)
.
36 Cap´ıtulo 1. Preliminares
Fijadas cartas z alrededor de p y w alrededor de φ(p), la matriz de dφ
p
en
las bases ∂
z
i
[
p
y ∂
w
j
[
p
tiene por coeficientes

p
(∂z
i
[
p
)(w
j
) =
∂z
−1
◦ φ ◦ w
j
∂z
i

z(p)
.
As´ı pues, la matriz jacobiana de dφ
p
respecto a unas cartas dadas z y w es
la misma que la de su lectura z
−1
◦ φ ◦ w respecto a dichas cartas.
Observemos que si φ : V −→ W es una aplicaci´ on holomorfa de un abierto
de C
n
a un abierto de C
m
y p ∈ V , tenemos definidas dos diferenciales dφ
p
, una
es la aplicaci´on dφ
p
: T
p
V −→ T
p
W que acabamos de introducir y la otra es la
diferencial usual en an´ alisis real vista como aplicaci´on C-lineal

p
: C
n
−→C
m
.
Las observaciones del p´arrafo precedente muestran que ambas se correspon-
den a trav´es del isomorfismo T
p
V

= C
n
que hace corresponder la base ∂
z
i
[
p
(correspondiente a la carta identidad en V ) con la base can´onica de C
n
, y del
isomorfismo correspondiente para W.
El teorema de la funci´on inversa Demostramos ahora la versi´on compleja
del teorema de la funci´ on inversa junto con algunas aplicaciones, que son una
traducci´ on trivial de propiedades an´ alogas reales.
Teorema 1.57 (Teorema de la funci´on inversa) Sea φ : V −→ W una
funci´ on holomorfa entre variedades y sea p ∈ V un punto tal que la diferencial

p
: T
p
(V ) −→ T
φ(p)
(W) es un isomorfismo. Entonces existe un entorno U de
p en V tal que φ[U] es abierto en W y φ[
U
: U −→ φ[U] es una transformaci´ on
conforme.
Demostraci´ on: Notemos que ambas variedades han de tener la misma
dimensi´ on n. Sea (U

, z) una carta alrededor de p y (U

, w) una carta alrededor
de φ(p) de modo que f[U

] ⊂ U

. Entonces z
−1
◦ f ◦ w es una aplicaci´ on
diferenciable entre dos abiertos de C
n
cuya diferencial en z(p) es un isomorfismo.
Por el teorema 1.53 existe un entorno G de z(p) tal que (z
−1
◦ φ ◦ w)[G]
es abierto en C
n
y la restricci´on de z
−1
◦ φ ◦ w es conforme. Basta tomar
U = z
−1
[G].
Definici´on 1.58 Diremos que una variedad anal´ıtica W es una subvariedad de
una variedad anal´ıtica V si W ⊂ V , la topolog´ıa de W es la inducida desde
V , la inclusi´ on i : W −→ V es holomorfa y, para cada p ∈ W, la diferencial
di
p
: T
p
W −→ T
p
V es inyectiva.
En estas condiciones podemos identificar a T
p
W con un subespacio de T
p
V .
Es claro que un abierto U en una variedad anal´ıtica V es una subvariedad (con
la estructura diferencial que resulta de restringir las cartas) pues la inclusi´ on es
holomorfa (su lectura en una carta de V y su restricci´on a U es la identidad)
y la diferencial de la inclusi´ on es inyectiva (su matriz jacobiana en las cartas
indicadas es la identidad). De hecho, podemos identificar T
p
U = T
p
V .
1.7. Variedades anal´ıticas 37
Definici´on 1.59 Sea V una variedad anal´ıtica. Un conjunto de funciones
z
1
, . . . , z
m
∈ H
p
(V ) es independiente en p si las diferenciales dz
1
[
p
, . . . , dz
m
[
p
son linealmente independientes en T

p
(V ).
Obviamente, las funciones coordenadas de una carta son siempre funciones
independientes. Rec´ıprocamente tenemos el teorema siguiente:
Teorema 1.60 Sea V una variedad anal´ıtica de dimensi´ on n y w
1
, . . . , w
n
un
conjunto de n funciones independientes en un punto p ∈ V . Entonces w
1
, . . . , w
n
forman un sistema de coordenadas alrededor de p.
Demostraci´ on: Sea U un entorno de p en el que est´en definidas todas las
funciones w
i
. Definimos w : U −→ C
n
mediante w(q) = (w
1
(q), . . . , w
n
(q)).
Claramente w es holomorfa.
Llamemos z
1
, . . . , z
n
a las proyecciones en C
n
, es decir, a las funciones coor-
denadas correspondientes a la carta identidad. Consideremos la codiferencial
dw

p
: T

w(p)
(C
n
) −→ T

p
(V ). Tenemos que
dw

p
(dz
i
[
w(p)
) = dw[
p
◦ dz
i
[
w(p)
= dw
i
[
p
.
As´ı pues, dw

p
transforma la base dz
i
[
w(p)
de T

w(p)
(C
n
) en la base dw
i
[
p
de
T

p
(V ). Por consiguiente dw

p
es un isomorfismo, luego tambi´en lo es dw
p
. Por el
teorema de la funci´ on inversa 1.57, la funci´ on w se restringe a una transformaci´ on
conforme en un entorno de p, es decir, a una carta.
Un poco m´ as en general tenemos:
Teorema 1.61 Sea V una variedad anal´ıtica de dimensi´ on n y w
1
, . . . , w
m
un
conjunto de m ≤ n funciones independientes en un punto p ∈ V . Entonces
w
1
, . . . , w
m
forman parte de un sistema de coordenadas alrededor de p.
Demostraci´ on: Sea z una carta alrededor de p. Entonces dw
1
[
p
, . . . , dw
m
[
p
puede completarse hasta una base de T

p
(V ) mediante algunas de las diferen-
ciales dz
i
[
p
. Digamos que dw
1
[
p
, . . . , dw
m
[
p
, dz
m+1
[
p
, . . . , dz
n
[
p
forman dicha
base. Por el teorema anterior w
1
, . . . , w
m
, z
m+1
, . . . , z
n
forman un sistema de
coordenadas alrededor de p.
Con esto podemos probar un resultado notable sobre subvariedades:
Teorema 1.62 Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on entre variedades y supongamos
que W es una subvariedad de X. Entonces φ es holomorfa si y s´ olo si lo es como
aplicaci´ on φ : V −→ X.
Demostraci´ on: Una implicaci´ on es obvia. Supongamos que φ : V −→ X
es diferenciable y tomemos un punto p ∈ V . Sea (U, z) una carta en X alrededor
de φ(p). Consideremos la inclusi´ on i : W −→ X. Como di[
φ(p)
es inyectiva,
tenemos que di

φ(p)
es suprayectiva, luego las formas
di

φ(p)
(dz
i
[
φ(p)
) = di[
φ(p)
◦ dz
i
[
φ(p)
= d(z
i
[
U∩W
)[
φ(p)
38 Cap´ıtulo 1. Preliminares
son un sistema generador de T

φ(p)
(W). Eliminando algunos de ellos obtenemos
una base. Si llamamos m a la dimensi´ on de X y n a la de W, tenemos que n
de las funciones z
i
[
U∩W
son independientes en φ(p), luego por 1.60 forman un
sistema coordenado (de W) alrededor de φ(p). En otras palabras, si llamamos
π : C
m
−→ C
n
a una cierta proyecci´ on (es decir, una aplicaci´ on que elimina
las componentes adecuadas), la composici´on z ◦ π se restringe a una carta en
W alrededor de φ(p). La lectura de φ (como aplicaci´on de V en W) respecto
a una carta cualquiera w alrededor de p y la carta z ◦ π alrededor de φ(p) es
w
−1
◦ φ ◦ z ◦ π. Las tres primeras funciones forman una funci´ on holomorfa,
pues son una lectura de φ como aplicaci´on en X, y al componer con π seguimos
teniendo una funci´ on holomorfa. As´ı pues, φ es holomorfa en un entorno de p,
y esto vale para todo p ∈ V .
De aqu´ı se sigue a su vez otro hecho relevante:
Teorema 1.63 Sea V una variedad anal´ıtica y W ⊂ V . Entonces W admite a
lo sumo una estructura anal´ıtica que lo convierte en subvariedad de V .
Demostraci´ on: Sean W y W

el mismo conjunto W con dos estructuras
diferenciales que lo conviertan en subvariedad de V . Entonces la identidad en
W es holomorfa como aplicaci´on W −→ V , luego tambi´en lo es como aplicaci´on
W −→ W

, e igualmente al rev´es, luego la identidad es una transformaci´ on
conforme, lo que significa que ambas estructuras anal´ıticas son la misma.
Una prueba alternativa es la siguiente: si W ⊂ V es una subvariedad, p ∈ W
y z : U −→ U

⊂ C
n
es una carta en W alrededor de p, entonces z
−1
: U

−→ V
es un homeomorfismo en su imagen, es holomorfa como aplicaci´on en U

y, por
consiguiente, tambi´en holomorfa como aplicaci´ on en V . Adem´as, dz
−1
[
q
ha de
ser inyectiva, para todo punto q ∈ U

.
Rec´ıprocamente, si U

es un abierto en C
n
y φ : U

−→ W es un homeomor-
fismo en un abierto U de W, holomorfa como aplicaci´ on en V y dφ
q
es inyectiva
en todo punto, entonces tambi´en es holomorfa como aplicaci´on en W y por el
teorema de la funci´ on inversa es una transformaci´ on conforme, luego φ
−1
es una
carta de W.
En resumen, si W es una subvariedad de V , entonces las cartas de W son
necesariamente las inversas de los homeomorfismos entre abiertos de C
n
y abier-
tos de W que son holomorfos como aplicaciones en V y cuya diferencial tiene
rango n en cada punto. Todo esto no depende de la estructura anal´ıtica de W,
luego no hay m´ as que una estructura anal´ıtica posible en W. Pero a´ un podemos
decir mas:
Definici´on 1.64 Un subconjunto W de una variedad anal´ıtica V es anal´ıtico
alrededor de un punto p ∈ W si p tiene un entorno en W que admite estructura
de subvariedad de V .
Teorema 1.65 Un subconjunto W de una variedad anal´ıtica V es anal´ıtico
alrededor de un punto p si y s´ olo si existe un homeomorfismo z : U −→ U

entre
un abierto U ⊂ W, p ∈ U, y un abierto U

⊂ C
n
tal que z
−1
: U

−→ V sea
holomorfa y dz
−1
q
sea inyectiva para todo q ∈ U

.
1.7. Variedades anal´ıticas 39
Demostraci´ on: Una implicaci´ on ya est´a probada. Si existe z en estas con-
diciones, entonces U es una variedad anal´ıtica con z como ´ unica carta. Adem´ as
es una subvariedad de V , pues la lectura de la inclusi´ on i : U −→ V respecto
a z y una carta w en V alrededor de un punto q ∈ U es z
−1
◦ w, que es
composici´on de dos funciones holomorfas, luego i es holomorfa. Adem´as di
q
es composici´on del isomorfismo dz
q
: T
q
U −→ T
z(q)
U

con el monomorfismo
dz
−1
z(q)
: T
z(q)
U

−→ T
q
V , luego es inyectiva.
Teorema 1.66 Un subconjunto W de una variedad anal´ıtica V admite estruc-
tura de subvariedad de V si y s´ olo si es anal´ıtico alrededor de cada uno de sus
puntos.
Demostraci´ on: Una implicaci´ on es obvia. Si W es anal´ıtico alrededor
de cada uno de sus puntos, entonces alrededor de cada punto p ∈ W existe
un abierto con una carta respecto a la ´ unica estructura anal´ıtica posible en el
abierto. Basta ver que dos cartas cualesquiera son compatibles entre s´ı. Si
z
i
: U
i
−→ U

i
son dos cartas de dos abiertos en W con U
1
∩ U
2
= ∅, entonces
las restricciones z
i
[
U
1
∩U
2
son dos cartas para las dos estructuras anal´ıticas que
hereda la intersecci´on. Por la unicidad han de ser compatibles, pero esto implica
que z
1
y z
2
son compatibles.
Cap´ıtulo II
Variedades algebraicas
La geometr´ıa algebraica estudia los sistemas de ecuaciones polin´omicas sobre
un cuerpo k o, equivalentemente, los subconjuntos de k
n
donde se anula un
conjunto dado de polinomios. A estos conjuntos los llamaremos subconjuntos
algebraicos de k
n
.
Antes de dar definiciones m´ as precisas conviene observar algunos ejemplos
en R
2
. Es claro que si F(X) ∈ R[X], entonces la gr´ afica de F es el conjunto de
soluciones de la ecuaci´on Y −F(X) = 0, luego las gr´ aficas de los polinomios son
conjuntos algebraicos. Tambi´en lo son las secciones c´onicas (elipses, hip´erbolas y
par´ abolas), pues toda c´ onica puede expresarse como el conjunto de las soluciones
de un polinomio de segundo grado en dos variables. Con polinomios de tercer
grado encontramos ciertos fen´ omenos notables.
Y
2
= X
3
Y
2
= X
2
(X + 1) Y
2
= X(X
2
−1)
Estos ejemplos (junto con los de las gr´ aficas de polinomios y las secciones
c´onicas) sugieren que los conjuntos algebraicos definidos por un polinomio en
R
2
son “curvas” en un sentido que deberemos precisar, pero que en una primera
aproximaci´ on podr´ıamos concretar diciendo que localmente son homeomorfos a
segmentos de recta.
La primera figura muestra que las curvas algebraicas pueden tener “picos”.
La segunda muestra que pueden cortarse a s´ı mismas, con lo que en realidad hay
puntos alrededor de los cuales no podemos decir que las curvas sean localmente
rectas. La tercera muestra que las curvas algebraicas no tienen por qu´e ser
41
42 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
conexas. A medida que aumentamos el grado podemos obtener curvas m´as
complejas. Veamos un ´ ultimo ejemplo en grado 6:
(X
2
+Y
2
)
3
−4X
2
Y
2
= 0
2.1 Variedades afines
A la hora de estudiar los conjuntos algebraicos, a menudo resulta ´ util “mo-
verlos” hasta una posici´ on adecuada (por ejemplo, en la que un punto que nos
interese pase a ser el (0, 0), etc.) Sin embargo, desde un punto de vista te´ orico
resulta m´as conveniente a´ un “movernos nosotros” en lugar de mover el conjunto,
es decir, cambiar de sistema de referencia. Ello nos lleva a recordar primera-
mente los conceptos b´asicos de la geometr´ıa af´ın.
Definici´on 2.1 Llamaremos espacio af´ın n-dimensional de un cuerpo k al con-
junto A
n
(k) = k
n
. A sus elementos los llamaremos puntos. Cuando k se so-
brentienda escribiremos simplemente A
n
. Escribiremos k
n
cuando queramos
referirnos a k
n
como espacio vectorial.
La diferencia entre A
n
y k
n
es que en A
n
“olvidamos” la estructura vectorial
de k
n
, de modo que ning´ un punto desempe˜ na un papel destacado (al contrario
de lo que ocurre en k
n
con el vector 0). Esto no significa que despreciemos
la estructura vectorial, sino que nos permitimos la posibilidad de asociar una
estructura vectorial a cada punto, de modo que el vector 0 sea en cada momento
el punto que m´ as convenga. M´ as concretamente, si P y Q son puntos de A
n
,
llamaremos
−−→
PQ = Q − P ∈ k
n
. De este modo, fijado un punto O ∈ A
n
,
obtenemos una estructura vectorial al identificar cada punto P ∈ A
n
con el
vector
−−→
OP.
Un sistema de referencia af´ın en A
n
es una n+1-tupla (O; P
1
, . . . , P
n
) tal que
los vectores
−−→
OP
i
forman una base de k
n
. Las coordenadas de un punto P ∈ A
n
en dicho sistema de referencia son las coordenadas del vector
−−→
OP en la base
−−→
OP
i
. Cuando no haya confusi´ on escribiremos O en lugar de (O; P
1
, . . . , P
n
).
As´ı, si las coordenadas de P son (a
1
, . . . , a
n
), tenemos que
P = O +
−−→
OP = O +a
1
−−→
OP
1
+ +a
n
−−→
OP
n
.
En particular vemos que un punto est´ a completamente determinado por sus
coordenadas en un sistema de referencia dado. En la mayor´ıa de las ocasiones
2.1. Variedades afines 43
sobrentenderemos que hemos fijado un sistema de referencia e identificaremos
cada punto con la n-tupla de sus coordenadas.
Es f´ acil ver que si tenemos dos sistemas de referencia afines O y O

, en-
tonces las coordenadas de un punto arbitrario P en ambos sistemas, digamos
(X
1
, . . . , X
n
) y (X

1
, . . . , X

n
) est´an relacionadas por un sistema de ecuaciones
lineales:
X

1
= b
1
+a
11
X
1
+ +a
1n
X
n
,
(2.1)
X

n
= b
n
+a
n1
X
1
+ +a
nn
X
n
.
Cualquier sistema de ecuaciones de este tipo cuya matriz de coeficientes (a
ij
)
sea regular se corresponde con un cambio de sistema de referencia.
A partir de aqu´ı conviene “olvidar” que los puntos de A
n
son, conjuntista-
mente, n-tuplas y pensar que cada punto P tiene determinadas unas coordena-
das en cada sistema de referencia de A
n
. Las componentes de P son simplemente
sus coordenadas en el sistema de referencia formado por O = (0, . . . , 0) y los
vectores de la base can´onica de k
n
, pero este sistema de referencia particular no
tiene ning´ un significado especial en la teor´ıa.
Definici´on 2.2 Si F ∈ k[X
1
, . . . , X
n
] es un polinomio y un punto P ∈ A
n
tiene
coordenadas (a
1
, . . . , a
n
) en un sistema de referencia dado, escribiremos F(P)
para referirnos a F(a
1
, . . . , a
n
). Por supuesto, esta notaci´ on depende del sistema
de referencia. Si S ⊂ k[X
1
, . . . , X
n
] es un conjunto de polinomios, llamaremos
V (S) = ¦P ∈ A
n
[ F(P) = 0 para todo F ∈ S¦.
Diremos que un conjunto C ⊂ A
n
es algebraico si C = V (S) para cierto conjunto
S ⊂ k[X
1
, . . . , X
n
].
Observemos que V (S) depende del sistema de referencia con el que se eval´ uan
los polinomios, pero no sucede lo mismo con el car´acter algebraico de un con-
junto: Si C = V (S) es un conjunto algebraico respecto a un sistema de referencia
O y consideramos otro sistema O

, a cada polinomio F ∈ S le podemos asignar
—mediante un cambio de variables lineal de tipo (2.1)— otro polinomio F

de
modo que F se anula en las coordenadas de un punto P respecto a O si y s´olo
si F

lo hace en sus coordenadas respecto de O

. Si llamamos S

al conjunto de
los polinomios as´ı obtenidos resulta que C = V
O
(S) = V
O
(S

), luego T tambi´en
es algebraico respecto del sistema O

.
El conjunto vac´ıo es algebraico, pues ∅ = V (1).
En la pr´ actica es costumbre referirse a un conjunto algebraico mediante
las ecuaciones que lo definen, de modo que, por ejemplo, en lugar de escribir
V = V (X
2
+ Y
2
− 1, X + Y + Z − 3) podemos decir que V es el conjunto
algebraico determinado por las ecuaciones
X
2
+Y
2
= 1, X +Y +Z = 3.
44 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
Los subconjuntos algebraicos de A
2
definidos por una ´ unica ecuaci´on se
llaman curvas afines planas. Las curvas planas se clasifican en rectas, c´ onicas,
c´ ubicas, cu´ articas, etc. seg´ un el grado del polinomio que las define.
1
Es claro que un mismo conjunto algebraico puede definirse mediante distin-
tos sistemas de ecuaciones. Por ejemplo, una misma circunferencia en A
3
(R)
puede definirse como la intersecci´on de un cilindro y un plano, o de una esfera
y un plano, o de dos esferas, etc. Una forma de evitar que nuestros resulta-
dos dependan de las ecuaciones particulares con las que definimos un conjunto
algebraico es considerar simult´aneamente todas las ecuaciones posibles.
En primer lugar observamos que si S ⊂ k[X
1
, . . . , X
n
] e I es el ideal generado
por S, entonces V (S) = V (I), luego todo conjunto algebraico est´ a determinado
por un ideal. Esto nos lleva a tratar con conjuntos algebraicos definidos por
infinitas ecuaciones. Ahora bien, puesto que el anillo k[X
1
, . . . , X
n
] es noethe-
riano (teorema 1.7), todo ideal es finitamente generado, luego en realidad todo
conjunto algebraico est´ a determinado por un n´ umero finito de polinomios.
2
Con-
siderar infinitas ecuaciones es s´olo un recurso te´ orico para evitar una elecci´ on
arbitraria de ecuaciones.
Dado un conjunto algebraico C = V (S), la pregunta obligada es si, al sus-
tituir el conjunto S por el ideal I = (S), obtenemos el conjunto de todas las
ecuaciones polin´ omicas satisfechas por C. Precisemos esto:
Definici´on 2.3 Si C ⊂ A
n
es un conjunto algebraico, fijado un sistema de
referencia af´ın, definimos el ideal
I(C) = ¦F ∈ k[X
1
, . . . , X
n
] [ F(P) = 0 para todo P ∈ C¦.
Hemos de entender que I(∅) = k[X
1
, . . . , X
n
].
As´ı, los polinomios de I(C) determinan todas las ecuaciones satisfechas por
el conjunto C. Nos est´abamos preguntando si I(V (I)) = I, para todo ideal I.
Similarmente, cabe preguntarse si V (I(C)) = C, para todo conjunto algebraico
C, o —m´as en general— si las correspondencias C ↔ I que acabamos de definir
son biyectivas y mutuamente inversas.
Esto no es cierto en general. En principio tenemos las inclusiones (obvias)
S ⊂ I(V (S)) y C ⊂ V (I(C)). Sin embargo, las igualdades no tienen por qu´e
darse, como muestra el ejemplo siguiente:
Ejemplo Consideremos la “curva” en A
2
(R) dada por X
2
+Y
2
= 0. Nada m´ as
lejos de nuestras expectativas sobre las curvas algebraicas que el hecho de que
una de ellas pueda reducirse al punto (0, 0). Resulta que el conjunto algebraico
1
Esta definici´on es provisional. En la nota de la p´agina 48 a˜ nadiremos una restricci´on
natural a la definici´on de curva. La idea es que el conjunto algebraico determinado por
(X − Y )(X
2
+ Y
2
− 1) = 0 no sea una curva, sino la uni´on de dos curvas: una recta y una
circunferencia.
2
Este hecho que aqu´ı comentamos al paso fue en su momento un notable descubrimiento
de Hilbert.
2.1. Variedades afines 45
C = ¦(0, 0)¦ est´a definido por el conjunto S = ¦X
2
+ Y
2
¦, o tambi´en por el
ideal I = (X
2
+ Y
2
) ⊂ R[X, Y ], pero los polinomios de este ideal no son todos
los que se anulan en C, pues no contiene a los polinomios X e Y , lo cuales, pese
a ello, se anulan en C.
Estas patolog´ıas se deben a que R no es algebraicamente cerrado. Si consi-
deramos a X
2
+Y
2
como polinomio en C[X, Y ] vemos que
X
2
+Y
2
= (X +iY )(X −iY ),
luego V (X
2
+ Y
2
) ⊂ A
2
(C) es la uni´ on de dos rectas que se cortan en (0, 0).
Pronto ser´ a evidente que el ideal I = (X
2
+Y
2
) ⊂ C[X, Y ] s´ı que consta de todos
los polinomios que se anulan en C, entre los cuales no est´a X, pues ciertamente
X no se anula en (i, 1) ∈ C.
Aun si consideramos cuerpos algebraicamente cerrados, hay otra cuesti´on
que debemos tener en cuenta.
Definici´on 2.4 Llamaremos radical de un ideal I de un anillo conmutativo y
unitario A al ideal
RadI = ¦a ∈ A [ a
n
∈ I para un natural n > 0¦.
Es f´ acil ver que, efectivamente, se trata de un ideal de A, pues si a
m
∈ I
y b
m
∈ I entonces (a + b)
m+n
∈ I. Adem´as I ⊂ RadI y si I = A entonces
RadI = A.
Un ideal I es radical si I = RadI o, equivalentemente, si cuando a
n
∈ I
entonces a ∈ I. Es claro que RadI cumple esta propiedad, luego RadI es el
menor ideal radical que contiene a I. Todo ideal primo es radical.
Es evidente que todo ideal I(X) es radical. El teorema siguiente muestra que
cuando el cuerpo base es algebraicamente cerrado, la restricci´on de la correspon-
dencia entre ideales y conjuntos algebraicos se vuelve biyectiva al restringirla a
ideales radicales. (A este teorema se le suele llamar tambi´en “Teorema de los
ceros de Hilbert”. Nosotros reservaremos este nombre para el teorema 1.34.)
Teorema 2.5 Sea k un cuerpo algebraicamente cerrado e I un ideal del anillo
de polinomios k[X
1
, . . . , X
n
]. Entonces I(V (I)) = RadI.
Demostraci´ on: Una inclusi´ on es obvia. Digamos que I = (F
1
, . . . , F
m
).
Tomemos G ∈ I(V (I)), es decir, G se anula en todos los puntos donde se
anulan los polinomios F
i
. A˜ nadamos una indeterminada T y consideremos los
polinomios
F
1
, . . . , F
m
, TG−1 ∈ k[X
1
, . . . , X
n
, T].
Por hip´ otesis no tienen soluciones en com´ un, luego por el teorema de los ceros
de Hilbert 1.34 existen polinomios H
1
, . . . , H
m
, H ∈ k[X
1
, . . . , X
n
, T] tales que
H
1
F
1
+ +H
m
F
m
+H(TG−1) = 1.
46 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
Ahora sustituimos T = 1/Y y, multiplicando por una potencia adecuada de
Y , obtenemos una ecuaci´on de la forma
H

1
F
1
+ +H

m
F
m
+H

(G−Y ) = Y
N
,
para ciertos polinomios H

1
, . . . , H

m
, H

∈ k[X
1
, . . . , X
n
, Y ]. Finalmente susti-
tuimos Y = G y queda que G
N
∈ (F
1
, . . . , F
m
).
En particular, si el ideal I es radical tenemos que I(V (I)) = I, luego la
aplicaci´ on I → V (I) biyecta los ideales radicales con los conjuntos algebraicos.
Su inversa es C → I(C). Claramente ambas correspondencias invierten las
inclusiones.
Nota En lo sucesivo, y si no se indica lo contrario, sobrentenderemos que el
cuerpo base k es algebraicamente cerrado. Esto no significa que no podamos
aplicar los resultados que obtengamos a otros casos naturales, como k = R. No
obstante, los resultados para cuerpos no algebraicamente cerrados ser´ an “refle-
jos” m´as o menos d´ebiles de la teor´ıa abstracta sobre cuerpos algebraicamente
cerrados.
Ahora estamos en condiciones de introducir ciertos matices en la teor´ıa. Por
ejemplo, seg´ un las definiciones que hemos dado, la curva plana de ecuaci´ on
XY = 0 es una c´onica, pero es m´as descriptivo decir que se trata de la uni´ on
de las rectas X = 0 e Y = 0. En general, tenemos lo siguiente:
Teorema 2.6 La intersecci´ on de conjuntos algebraicos es un conjunto alge-
braico. La uni´ on de un n´ umero finito de conjuntos algebraicos es un conjunto
algebraico.
Demostraci´ on: Es inmediato comprobar que
¸
i∈I
V (S
i
) = V (
¸
i∈I
S
i
).
Por otra parte, si F y G son polinomios, es claro que V (FG) = V (F)∪V (G).
As´ı mismo, todo conjunto algebraico es intersecci´on de un n´ umero finito de
conjuntos V (F
i
), de donde se sigue f´ acilmente que la uni´ on de dos conjuntos
algebraicos es un conjunto algebraico. De hecho, es f´ acil concluir que
V (I
1
) ∪ ∪ V (I
n
) = V (I
1
I
n
).
Esto hace que un conjunto algebraico pueda ser muy heterog´eneo, como la
uni´ on de una esfera, un plano y una recta. Sin embargo, vamos a ver que en tal
caso es posible “separar” te´oricamente la esfera, el plano y la recta a partir de
su uni´ on. Para ello introducimos el concepto que da t´ıtulo a esta secci´on:
Definici´on 2.7 Un conjunto algebraico C es reducible si existen conjuntos al-
gebraicos C
1
, C
2
distintos de C y tales que C = C
1
∪ C
2
. En caso contrario
diremos que C es irreducible. A los conjuntos algebraicos irreducibles los llama-
remos tambi´en variedades afines.
2.1. Variedades afines 47
El teorema siguiente muestra que todo conjunto algebraico est´ a formado
por una uni´ on finita de variedades, por lo que limitarnos a estudiar variedades
no supone una restricci´ on importante. Al contrario, es imprescindible si no
queremos perdernos en la confusi´ on que produce una mezcla finita ca´ otica de
variedades:
Teorema 2.8 Todo conjunto algebraico C se descompone de forma ´ unica en
uni´ on de variedades C = V
1
∪ ∪ V
n
tales que V
i
⊂ V
j
para i = j.
Demostraci´ on: Sea A el conjunto de todos los conjuntos algebraicos en
A
n
que no pueden descomponerse en uni´ on finita de variedades. Hemos de
probar que es vac´ıo. Si contiene un conjunto C, entonces C no es irreducible,
luego C = C
1
∪Y
1
, donde ambos conjuntos est´ an contenidos estrictamente en C.
Al menos uno de ellos no ha de poder descomponerse en uni´ on de variedades.
Digamos que C
1
∈ A. Entonces C
1
= C
2
∪ Y
2
, etc. Continuando este proceso
obtenemos una sucesi´on de conjuntos algebraicos
C ⊃ C
1
⊃ C
2
⊃ C
3

Al considerar sus ideales obtenemos una sucesi´on estrictamente creciente de
ideales de k[X
1
, . . . , X
n
], lo cual es imposible porque este anillo es noetheriano.
As´ı pues, todo conjunto C admite una descomposici´on en las condiciones del
enunciado (si una de las variedades est´ a contenida en otra, la eliminamos).
Para probar la unicidad observamos que si
V
1
∪ ∪ V
n
= W
1
∪ ∪ W
m
son dos descomposiciones en las condiciones del enunciado, entonces
V
i
= (W
1
∩ V
i
) ∪ ∪ (W
m
∩ V
i
),
y al ser irreducible ha de ser V
i
⊂ W
j
, para cierto j. Similarmente W
j
⊂ V
r
,
para cierto r, pero entonces V
i
⊂ V
r
, luego i = r y as´ı V
i
= W
j
. Ahora es f´ acil
ver que las dos descomposiciones son la misma.
Comprobar que un conjunto algebraico es irreducible suele ser una tarea
delicada. El resultado fundamental es el siguiente:
Teorema 2.9 Un conjunto algebraico C = ∅ es irreducible si y s´ olo si I(C) es
un ideal primo.
Demostraci´ on: Si I(C) no es primo, tomemos F
1
F
2
∈ I(C) de modo que
F
i
/ ∈ I(C). Entonces C = (C∩V (F
1
))∪(C∩V (F
2
)). Los conjuntos C∩V (F
i
) son
algebraicos y est´an contenidos estrictamente en C, pues si C ⊂ V (F
i
) entonces
F
i
∈ I(C). As´ı pues, C no es irreducible.
Rec´ıprocamente, si C = C
1
∪ C
2
es una descomposici´on de C, entonces
existen polinomios F
i
∈ I(C
i
) ` I(C), los cuales cumplen, por otra parte, que
F
1
F
2
∈ I(C), luego I(C) no es primo.
48 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
Las variedades m´as simples son los puntos. Puesto que la correspondencia
entre ideales y conjuntos algebraicos invierte las inclusiones y los puntos no
contienen variedades menores, vemos que los puntos se corresponden con los
ideales maximales (notemos que un ideal radical maximal es lo mismo que un
ideal maximal).
Ejemplo Sea V = V (F) ⊂ A
2
una curva plana y sea F = F
r
1
1
F
r
m
m
la
descomposici´on de F en factores irreducibles. Entonces
V = V (F
1
) ∪ ∪ V (F
m
)
es la descomposici´on de V en variedades irreducibles. En efecto, cada conjunto
V
i
= V (F
i
) es irreducible, pues el ideal I
i
= (F
i
) es primo, luego es radical,
luego I(V
i
) = rad(F
i
) = (F
i
), y podemos aplicar el teorema anterior.
Adem´as, no puede ocurrir que V
i
⊂ V
j
para i = j, pues entonces (F
j
) ⊂ (F
i
),
luego F
i
[ F
j
y F
i
= F
j
.
Concluimos que una curva plana es irreducible si y s´ olo si la ecuaci´on que
la define es irreducible o, a lo sumo, potencia de un polinomio irreducible. En
cualquier caso, una curva plana irreducible siempre puede definirse mediante
una ecuaci´ on irreducible.
Nota En lo sucesivo, cuando hablemos de una curva plana (una recta, una
c´onica, una c´ ubica, etc.) sobrentenderemos que es irreducible salvo que indi-
quemos expl´ıcitamente lo contrario.
Teorema 2.10 Los conjuntos definidos por una ecuaci´ on Y = G(X
1
, . . . , X
n
)
(es decir, las gr´ aficas de los polinomios) son irreducibles.
Demostraci´ on: Basta probar que el polinomio F = Y − G(X
1
, . . . , X
n
)
es irreducible, pues entonces I(V (F)) = rad(F) = (F) ser´a un ideal primo. Si
F = F
1
F
2
, entonces uno de los factores ha de tener grado en Y igual a 1, digamos
F
1
= S(X
1
, . . . , X
n
)Y +T(X
1
, . . . , X
n
). Por consiguiente F
2
= F
2
(X
1
, . . . , X
n
),
con lo que, igualando coeficientes,
1 = S(X
1
, . . . , X
n
)F
2
(X
1
, . . . , X
n
),
luego F
2
es constante.
Ejemplo Los conjuntos algebraicos dados por
Y
2
= X
3
, Y
2
= X
2
(X + 1), Y
2
= X(X
2
−1) y X
2
+Y
2
= 1
son irreducibles, es decir, son curvas planas. (Ver las figuras de la p´ agina 41).
Seg´ un el ejemplo anterior, basta probar que los polinomios correspondientes
son irreducibles. Para los tres ´ ultimos podemos aplicar el criterio de irreduci-
bilidad de Eisenstein. Por ejemplo, el polinomio Y
2
− X
2
(X + 1) ∈ k[X][Y ]
2.1. Variedades afines 49
cumple que todos sus coeficientes menos el director son divisibles entre el primo
X + 1 y el t´ermino independiente no es divisible entre (X + 1)
2
.
Para Y
2
−X(X
2
−1) usamos el primo X y para Y
2
+X
2
−1 el primo X+1.
Supongamos ahora que Y
2
− X
3
= F
1
F
2
. Es f´ acil ver que si el grado en Y
de uno de los factores es 2, el otro ha de ser constante. Supongamos, pues, que
F
1
= G
1
(X)Y +H
1
(X), F
2
= G
2
(X)Y +H
2
(X).
Multiplicando e igualando coeficientes queda que
G
1
G
2
= 1, G
1
H
2
+H
1
G
2
= 0, H
1
H
2
= −X
3
.
De la primera igualdad obtenemos que G
1
y G
2
son constantes, de la segunda
que H
1
= aH
2
, para cierto a ∈ k, y de la tercera que aH
2
2
= −X
3
, lo cual es
imposible. Por lo tanto Y
2
−X
3
es irreducible.
Seguidamente estudiamos las aplicaciones que conectan adecuadamente dos
variedades afines.
´
Estas son, naturalmente, las aplicaciones definidas a trav´es
de polinomios.
Definici´on 2.11 Sean V ⊂ A
m
(k) y W ⊂ A
n
(k) dos variedades afines. Una
aplicaci´ on φ : V −→ W es polin´ omica si, fijados sistemas de referencia afines,
existen polinomios F
1
, . . . , F
n
∈ k[X
1
, . . . , X
m
] tales que para todo P ∈ V se
cumple que φ(P) = (F
1
(P), . . . , F
n
(P)). (Enti´endase: las coordenadas de φ(P)
son las im´agenes por los F
i
de las coordenadas de P.)
Un isomorfismo entre variedades es una aplicaci´ on polin´ omica biyectiva cuya
inversa sea tambi´en polin´ omica.
3
Es f´ acil ver que el car´ acter polin´ omico de una aplicaci´ on no depende de
los sistemas de referencia considerados. Tambi´en es f´acil comprobar que la
composici´on de aplicaciones polin´ omicas es una aplicaci´on polin´ omica.
Ejemplo La par´ abola Y = X
2
es isomorfa a la recta A
1
. Un isomorfismo es
el dado por φ(t) = (t, t
2
).
Llamaremos k[V ] al conjunto de las funciones polin´ omicas V −→ k. Aqu´ı
estamos considerando a k = A
1
como una variedad. Es claro que k[V ] es un
anillo con las operaciones definidas puntualmente (aqu´ı consideramos a k como
cuerpo y no meramente como espacio af´ın). Adem´ as contiene una copia de k
(formada por las funciones constantes).
Notemos que la definici´ on de k[V ] no depende de la elecci´on de un sistema
de referencia en A
n
. Ahora bien, si fijamos uno, podemos obtener una re-
presentaci´on en coordenadas de cada funci´ on de k[V ]. Concretamente, cada
polinomio F ∈ k[X
1
, . . . , X
m
] define una funci´ on polin´ omica f ∈ k[V ] dada por
f(P) = F(P) (entendiendo que el segundo miembro es F actuando sobre las
3
En el ejercicio de la p´agina 105 se muestra un ejemplo de aplicaci´on polin´omica biyectiva
con inversa no polin´omica.
50 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
coordenadas de P). La aplicaci´ on F → f es un epimorfismo de anillos y su
n´ ucleo es I(V ). Por consiguiente tenemos la representaci´on
k[V ]

= k[X
1
, . . . , X
n
]/I(V ). (2.2)
En la pr´ actica consideraremos a (2.2) como una igualdad, si bien hemos de
recordar que s´ olo tiene sentido cuando hemos fijado un sistema de referencia
en A
n
. Representaremos por x
i
a la clase de X
i
en k[X
1
, . . . , X
n
]/I(V ). Ob-
servemos que las funciones x
i
son las que asignan a cada punto P ∈ V sus
coordenadas en el sistema de referencia fijado.
Se cumple que k[V ] = k[x
1
, . . . , x
n
]. M´ as concretamente, cada funci´on
f ∈ k[V ] tiene una representaci´ on coordenada (no necesariamente ´ unica) de
la forma f = F(x
1
, . . . , x
n
), donde F ∈ k[X
1
, . . . , X
n
] es cualquier polino-
mio que cumpla f = [F]. Si P ∈ V tiene coordenadas (a
1
, . . . , a
n
), entonces
f(P) = F(a
1
, . . . , a
n
).
Como I(V ) es un ideal primo, la representaci´ on (2.2) muestra que k[V ] es
un dominio ´ıntegro.
Ejemplo Sea V = V (X −Y
2
). Entonces k[V ] = k[x, y], y es f´ acil ver que x e
y son trascendentes sobre k, pero no son algebraicamente independientes, sino
que x = y
2
. Por lo tanto k[V ] = k[y] es isomorfo al anillo de polinomios k[Y ].
Alternativamente, podemos llamar y =

x y entonces k[V ] = k[x][

x].
Cada punto x ∈ k se corresponde con dos puntos (x,

x) y (x, −

x) en V
(salvo el 0, para el que los dos puntos son el mismo), de modo que la funci´ on

x,
que en k ha de verse como una “funci´ on multiforme” —que asocia dos im´ agenes
a cada punto— es en V una funci´ on uniforme que asocia a cada uno de los dos
puntos correspondientes a x en V una de las dos ra´ıces cuadradas de x en k.
Vamos a probar que k[V ] determina a V salvo isomorfismo. En primer lugar
observemos que si P ∈ V entonces I(P) es un ideal maximal de k[X
1
, . . . , X
m
]
que contiene a I(V ), luego I
V
(P) = I(P)/I(V ) es un ideal maximal de k[V ].
Rec´ıprocamente, todo ideal maximal de k[V ] ha de ser de esta forma. Por lo
tanto, los puntos de V se corresponden biun´ıvocamente con los ideales maxima-
les de k[V ].
Notemos que, en principio, la definici´ on I
V
(P) = I(P)/I(V ) depende de la
representaci´on coordenada k[V ]

= k[X
1
, . . . , X
n
]/I(V ) en un sistema de refe-
rencia, pero, a trav´es del isomorfismo, el ideal maximal I
V
(P) se corresponde
con el conjunto de las funciones de k[V ] que se anulan en P, lo cual no depende
de ning´ un sistema de referencia. Por lo tanto hemos probado:
Teorema 2.12 Si V es una variedad af´ın, los ideales maximales de k[V ] son
de la forma I
V
(P) = ¦f ∈ k[V ] [ f(P) = 0¦, para cierto P ∈ V , de modo que
la correspondencia P ↔ I
V
(P) es una biyecci´ on entre V y el conjunto de todos
los ideales maximales de k[V ].
2.1. Variedades afines 51
Observemos ahora que si φ : V −→ W es una aplicaci´ on polin´ omica entonces
la aplicaci´ on φ : k[W] −→ k[V ] dada por φ(f) = φ ◦ f es un homomorfismo de
anillos. Adem´ as, si P ∈ V , se cumple
I
W
(φ(P)) = φ
−1
[I
V
(P)].
En efecto, si f ∈ I
W
(φ(P)), entonces se cumple que φ(f)(P) = f(φ(P)) = 0,
luego φ(f) ∈ I
V
(P). Esto prueba una inclusi´ on y, por la maximalidad, tenemos
la igualdad.
En particular vemos que si φ = ψ entonces φ = ψ. Otro hecho inmediato
es que φ transforma cada funci´ on constante de k[W] en la constante correspon-
diente de k[V ]. Expresaremos esto diciendo que φ es un k-homomorfismo.
Teorema 2.13 Sean V ⊂ A
m
y W ⊂ A
n
dos variedades afines sobre un cuerpo
k. Entonces la correspondencia φ → φ es una biyecci´ on entre las aplicaciones
polin´ omicas φ : V −→ W y los k-homomorfismos de anillos φ : k[W] −→ k[V ].
Demostraci´ on: Ya hemos probado que la correspondencia es inyectiva.
S´ olo falta ver que es suprayectiva. Fijamos sistemas de referencia en A
m
y
A
n
, con lo que podemos identificar las funciones de k[V ] y k[W] con clases de
polinomios.
Consideremos un k-homomorfismo α : k[W] −→ k[V ]. Sea α(x
i
) = [F
i
].
Los polinomios F
i
determinan una funci´ on polin´ omica φ : A
m
−→ A
n
, as´ı
como el homomorfismo de anillos φ

: k[X
1
, . . . , X
n
] −→ k[X
1
, . . . , X
m
] definido
mediante G → G(F
1
, . . . , F
n
).
Se cumple que φ

[I(W)] ⊂ I(V ), pues si G ∈ I(W), entonces la clase de
φ

(G) m´odulo I(V ) es
G([F
1
], . . . , [F
n
]) = G(α(x
1
), . . . , α(x
n
)) = α([G]) = α(0) = 0.
Por lo tanto φ[V ] ⊂ W, pues si P ∈ V y G ∈ I(W), entonces G(φ(P)) =
φ

(G)(P) = 0, luego φ(P) ∈ V (I(W)) = W. As´ı pues, φ se restringe a una
funci´ on polin´ omica de V en W, y es f´acil ver que cumple φ = α.
Es claro que, bajo la biyecci´ on de este teorema, los isomorfismos entre varie-
dades se corresponden con k-isomorfismos de anillos. As´ı pues, dos variedades
son isomorfas si y s´olo si sus anillos de funciones polin´ omicas son k-isomorfos.
Terminamos la secci´on introduciendo una clase de funciones m´ as generales
que las polin´ omicas y que ser´an fundamentales en la teor´ıa. Se trata de las
aplicaciones racionales. De momento definimos ´ unicamente las funciones racio-
nales de una variedad en k, si bien m´ as adelante generalizaremos la definici´on
a aplicaciones entre variedades cualesquiera.
Definici´on 2.14 Sea V ⊂ A
n
(k) una variedad af´ın. Llamaremos cuerpo de las
funciones racionales de V al cuerpo de cocientes de k[V ]. Lo representaremos
por k(V ). Notemos que esta definici´on no depende de la elecci´ on de un sistema
de referencia en A
n
.
52 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
Diremos que una funci´ on racional α ∈ k(V ) es regular o que est´a definida
en un punto P ∈ V si α = f/g con g(P) = 0, y en tal caso definimos α(P) =
f(P)/g(P). Observemos que puede haber representaciones de α para las que
el denominador se anule y otras para las que no se anule. No obstante, si α
es regular en P, el valor α(P) no depende de la representaci´ on con la que se
calcula. Se dice que α es singular en un punto P, o que P es una singularidad
de α si α no es regular en P.
Ejemplo Si V = V (X
2
+Y
2
−1), entonces, como elementos de k(V ) tenemos
la igualdad
1 +y
x
=
x
1 −y
,
luego esta funci´ on racional es regular en (0, −1), a pesar de lo que parece indicar
la expresi´ on izquierda. No es dif´ıcil ver que (0, 1) es su ´ unica singularidad.
Veamos que podemos identificar los elementos de k(V ) con las funciones que
determinan, en el sentido de que si f/g y f

/g

coinciden sobre el conjunto de
puntos regulares para ambas, entonces f/g = f

/g

.
En efecto, fijado un sistema de referencia, sea f = [F], g = [G], f

= [F

]
y g

= [G

]. Sea H = FG

− GF

. Entonces tenemos que HGG

∈ I(V ), pero
G, G

/ ∈ I(V ), pues g, g

= 0. Como I(V ) es primo, ha de ser H ∈ I(V ), luego
fg

−gf

= 0, es decir, f/g = f

/g

.
Esto justifica el nombre de “funciones racionales” para los elementos de k(V ).
Para cada punto P ∈ V definimos el anillo local O
P
(V ) como el anillo de las
funciones racionales de V regulares en P. Claramente k[V ] ⊂ O
P
(V ) ⊂ k(V ).
Teorema 2.15 Sea V una variedad af´ın. El conjunto de las singularidades de
una funci´ on racional sobre V es algebraico. Adem´ as
k[V ] =
¸
P∈V
O
P
(V ),
es decir, k[V ] es el conjunto de las funciones racionales sin singularidades.
Demostraci´ on: La primera afirmaci´ on ser´ıa inmediata si no fuera por que
no podemos usar siempre la misma representaci´on de una funci´ on racional como
cociente de polinomios para determinar sus singularidades. En general, fijado
un sistema de referencia y una funci´ on racional α ∈ k(V ), definimos
I
α
= ¦G ∈ k[X
1
, . . . , X
n
] [ [G]α ∈ k[V ]¦.
Claramente I
α
es un ideal de k[X
1
, . . . , X
n
] que contiene a I(V ) y los puntos
de V (I
α
) son exactamente las singularidades de α.
Para probar la segunda afirmaci´ on observamos que si α no tiene singulari-
dades entonces V (I
α
) = ∅, luego, por el teorema de los ceros, 1 ∈ I
α
, luego
α = [1]α ∈ k[V ].
2.2. Variedades proyectivas 53
Ejemplo Si V es la par´abola X = Y
2
, entonces k(V ) = k(x)(

x) es una
extensi´on cuadr´ atica del cuerpo k(x), el cual es isomorfo al cuerpo de funciones
racionales k(X). As´ı, un ejemplo de funci´ on racional en V podr´ıa ser
α =
x

x

x −1
,
cuya ´ unica singularidad es (1, 1).
2.2 Variedades proyectivas
Los resultados m´as importantes de la geometr´ıa algebraica son “globales”,
de modo que dejan de cumplirse si quitamos puntos a las variedades. Ya hemos
visto que esto sucede, por ejemplo, si nos “olvidamos” de las soluciones imagina-
rias de una ecuaci´ on polin´ omica real. Ahora veremos que por el mero hecho de
tratar con variedades afines ya estamos “olvidando puntos”. Nos referimos a los
puntos infinitos en el sentido de la geometr´ıa proyectiva. Resulta que el marco
natural de la geometr´ıa algebraica no es el espacio af´ın, sino el espacio proyec-
tivo. Por ejemplo, probaremos m´ as adelante que dos curvas planas se cortan al
menos en un punto. Este resultado es falso para curvas afines —basta pensar
en un par de rectas paralelas—, pero en el plano proyectivo dos rectas paralelas
se cortan en un punto infinito. Al considerar rectas afines estamos eliminando
un punto de cada recta, de modo que en el caso de dos rectas paralelas estamos
eliminando precisamente el punto que requiere el teorema sobre la intersecci´ on
de curvas planas.
Recordemos la teor´ıa b´ asica sobre los espacios proyectivos:
Definici´on 2.16 Llamaremos espacio proyectivo n-dimensional de un cuerpo k
al conjunto P
n
(k) de todos los subespacios vectoriales de dimensi´on 1 en k
n+1
.
Cuando no haya confusi´ on escribiremos simplemente P
n
.
Un sistema de referencia proyectivo en P
n
es una n + 2-tupla de puntos
(P
0
, . . . , P
n+1
) ∈ P
n
tales que P
i
= 'v
i
`, los vectores v
1
, . . . , v
n+1
son lineal-
mente independientes en k
n+1
y v
0
= v
1
+ +v
n+1
. Notemos que si elegimos
otros v

i
(para los mismos P
i
) que cumplan la definici´ on, existir´ a necesariamente
un λ ∈ C no nulo tal que v

i
= λv
i
, para todo i = 0, . . . , n + 1.
Fijado un sistema de referencia proyectivo, todo punto P = 'v` ∈ P
n
cumple
que v = a
1
v
1
+ + a
n+1
v
n+1
, para cierta n + 1-tupla (a
1
, . . . , a
n+1
) ∈ k
n+1
,
no nula, un´ıvocamente determinada por P (y el sistema de referencia) salvo
un factor constante. Diremos que (a
1
, . . . , a
n+1
) es un vector de coordenadas
homog´eneas de P en el sistema de referencia dado.
De este modo, todo (a
1
, . . . , a
n+1
) ∈ k
n+1
no nulo es un vector de coor-
denadas homog´eneas de un ´ unico punto de P
n
, y dos vectores de coordenadas
corresponden al mismo punto si y s´ olo si se diferencian en un factor constante.
Cuando se sobrentienda un sistema de referencia prefijado, identificaremos a
cada punto de P
n
con su clase de coordenadas homog´eneas.
54 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
Si consideramos otro sistema de referencia proyectivo (P

0
, . . . , P

n+1
), la re-
laci´ on entre las coordenadas homog´eneas de un mismo punto P respecto a ambos
sistemas de referencia es de la forma
X

1
= a
11
X
1
+ + a
1n+1
X
n+1
,
.
.
.
.
.
.
.
.
.
X

n+1
= a
n+1 1
X
1
+ + a
n+1n+1
X
n+1
,
(2.3)
y cualquier relaci´ on de esta forma en la que la matriz de coeficientes (a
ij
) sea
regular se corresponde con un cambio de sistema de referencia.
Un hiperplano proyectivo en P
n
es un conjunto de la forma
H = ¦'v` [ v ∈ W¦,
donde W es un subespacio de k
n+1
de dimensi´ on n. Si respecto a la base
v
1
, . . . , v
n+1
asociada a un sistema de referencia proyectivo el subespacio W
est´a formado por los vectores cuyas coordenadas satisfacen la ecuaci´on
a
1
X
1
+ +a
n+1
X
n+1
= 0,
entonces H est´a formado por los puntos de P
n
cuyas coordenadas homog´eneas en
el sistema de referencia dado satisfacen esta misma ecuaci´on. As´ı mismo, toda
ecuaci´on de este tipo (con alg´ un coeficiente no nulo) determina un hiperplano
proyectivo en un sistema de referencia dado y, fijado un hiperplano H, siempre
podemos elegir un sistema de referencia proyectivo respecto al cual la ecuaci´on
de H sea X
i
= 0.
Fijemos un hiperplano proyectivo arbitrario H

en P
n
, al que llamaremos
hiperplano del infinito, y tomemos un sistema de referencia respecto al cual la
ecuaci´on de H

sea X
i
= 0 (por concretar tomemos i = n + 1, pero todo es
v´ alido para un i arbitrario). Entonces los puntos de P
n
`H tienen coordena-
das homog´eneas (X
1
, . . . , X
n+1
) con X
n+1
= 0, luego dividiendo entre X
n+1
vemos que tienen un ´ unico vector de coordenadas homog´eneas de la forma
(X
1
, . . . , X
n
, 1). Esto nos permite identificar los puntos de P
n
`H

con k
n
y, por consiguiente, considerar a P
n
`H

como un espacio af´ın n-dimensional.
Fijado un sistema de referencia, el espacio proyectivo P
n
est´a cubierto por los
n+1 espacios afines A
i
formados por los puntos de P
n
cuya i-´esima coordenada
homog´enea es no nula. Cuando consideremos A
n
⊂ P
n
sin m´as especificaci´on,
se entender´a que A
n
es el espacio af´ın A
n+1
.
Definimos los conjuntos algebraicos proyectivos de forma paralela e indepen-
diente de lo visto en la secci´on anterior en el caso af´ın y a continuaci´ on veremos
la relaci´ on que existe entre ambos casos.
Definici´on 2.17 Si S ⊂ k[X
1
, . . . , X
n+1
], llamaremos
V (S) = ¦P ∈ P
n
(k) [ F(P) = 0 para todo F ∈ S¦,
2.2. Variedades proyectivas 55
donde F(P) = 0 ha de entenderse como que F(a
1
, . . . , a
n+1
) = 0 para todo vec-
tor de coordenadas homog´eneas (a
1
, . . . , a
n+1
) de P (en un sistema de referencia
dado). Un conjunto C ⊂ P
n
(k) es algebraico si es de la forma C = V (S), para
cierto S ⊂ k[X
1
, . . . , X
n+1
]. El car´ acter algebraico de un conjunto no depende
del sistema de referencia en el que se compruebe.
Como en el caso af´ın, en los ejemplos concretos determinaremos los conjuntos
algebraicos indicando las ecuaciones que los definen.
Recordemos que una forma de grado n es un polinomio cuyos monomios
tienen todos grado n. Todo polinomio F se descompone de forma ´ unica como
F = F
0
+ F
1
+ F
2
+ , donde F
i
es una forma de grado i. Observemos ahora
que F(P) = 0 si y s´olo si F
i
(P) = 0 para todo i. En efecto, si a = (a
1
, . . . , a
n+1
)
es un vector de coordenadas homog´eneas de P y λ ∈ k es no nulo, entonces
F(λa) =
¸
i
F
i
(a)λ
i
= 0 para todo λ ∈ k

.
Esto s´olo es posible si todos los coeficientes de este polinomio (en λ) son
nulos, como quer´ıamos probar. (Aqu´ı usamos que k es infinito.)
Teniendo en cuenta, adem´ as, que los anillos de polinomios son noetheria-
nos, vemos que un conjunto algebraico C = V (S) es el conjunto de ceros del
ideal generado por S, o tambi´en el conjunto de ceros de un n´ umero finito de
polinomios, o tambi´en el conjunto de ceros de un n´ umero finito de formas.
Para cada conjunto C ⊂ P
n
, definimos el ideal
I(C) = ¦F ∈ k[X
1
, . . . , X
n+1
] [ F(P) = 0 para todo P ∈ C¦.
Un ideal I ⊂ k[X
1
, . . . , X
n+1
] es homog´eneo si cuando F ∈ I se descompone
en suma de formas F = F
0
+F
1
+ , entonces F
i
∈ I para todo i. Hemos visto
que los ideales I(C) son homog´eneos.
Teorema 2.18 Un ideal I ⊂ k[X
1
, . . . , X
n+1
] es homog´eneo si y s´ olo si est´ a
generado por un conjunto (finito) de formas.
Demostraci´ on: Supongamos que I = (F
1
, . . . , F
r
), donde cada F
i
es una
forma. Sea F ∈ I. Entonces F =
¸
i
A
i
F
i
, para ciertos polinomios A
i
. La forma
de menor grado en que se descompone F ha de ser F
m
=
¸
i
A
i
m−d
i
F
i
, donde
d
i
es el grado de F
i
. Por lo tanto F
m
∈ I. Ahora F − F
m
∈ I y, repitiendo el
argumento, llegamos a que todas las formas de F est´an en I. La otra implicaci´ on
es obvia.
Los resultados proyectivos an´ alogos a los que hemos obtenido en la secci´on
anterior para el espacio af´ın se siguen f´ acilmente de ´estos a trav´es del concepto
de cono de un conjunto. Usaremos I
p
, V
p
, I
a
, V
a
para distinguir las corres-
pondencias proyectivas de las afines. Recordemos que P
n
est´a formado por los
subespacios de dimensi´on 1 de k
n+1
. Si C ⊂ P
n
es un conjunto algebraico,
56 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
definimos el cono de V como el conjunto Cn(C) de los elementos (en k
n+1
)
de los elementos de C. De este modo, si a trav´es de un sistema de referencia
identificamos A
n+1
= k
n+1
, las coordenadas afines de los puntos de Cn(C) son
0 y las coordenadas homog´eneas de los puntos de C.
As´ı, si C ⊂ P
n
, C = ∅, se cumple I
a
(Cn(C)) = I
p
(C), y si I es un ideal
homog´eneo de k[X
1
, . . . , X
n+1
] tal que V
p
(I) = ∅, entonces Cn(V
p
(I)) = V
a
(I).
Veamos una aplicaci´on. (Recordemos que estamos suponiendo que los cuerpos
con los que trabajamos son algebraicamente cerrados.)
Teorema 2.19 Sea I un ideal homog´eneo en k[X
1
, . . . , X
n+1
]. Entonces
a) V
p
(I) = ∅ si y s´ olo si existe un natural N tal que I contiene a todas las
formas de grado ≥ N.
b) Si V
p
(I) = ∅ entonces I
p
(V
p
(I)) = RadI.
Demostraci´ on: a) V
p
(I) = ∅ si y s´olo si V
a
(I) ⊂ ¦0¦, lo que a su vez
equivale a que (X
1
, . . . , X
n+1
) = I
a
(¦0¦) ⊂ I
a
(V
a
(I)) = RadI. A su vez, es
f´ acil ver que esto equivale a que (X
1
, . . . , X
n+1
)
N
⊂ I para alg´ un N.
b) I
p
(V
p
(I)) = I
a
(C(V
p
(I)) = I
a
(V
a
(I)) = RadI.
Observemos que los ´ unicos ideales homog´eneos radicales que cumplen a) son
1 y (X
1
, . . . , X
n+1
), luego tenemos que V
p
e I
p
biyectan los conjuntos algebraicos
proyectivos con los ideales homog´eneos radicales distintos de (X
1
, . . . , X
n+1
).
(Podemos admitir a 1 en la biyecci´ on entendiendo que ∅ = V
p
(1) es algebraico.)
Definici´on 2.20 Un conjunto algebraico C ⊂ P
n
es reducible si existen con-
juntos algebraicos C
1
, C
2
distintos de C y tales que C = C
1
∪ C
2
. En caso
contrario diremos que C es irreducible. A los conjuntos algebraicos irreducibles
los llamaremos tambi´en variedades proyectivas.
Dejamos al lector la comprobaci´on de que el teorema 2.6 es v´alido igualmente
para conjuntos algebraicos proyectivos, as´ı como que todo conjunto algebraico
se descompone de forma ´ unica en uni´ on de un n´ umero finito de variedades
proyectivas no contenidas unas en otras. As´ı mismo, un conjunto algebraico
V = ∅ es irreducible si y s´olo si I(V ) es un ideal primo. El argumento es el
mismo que en el caso af´ın, usando adem´ as lo siguiente:
Teorema 2.21 Un ideal homog´eneo I k[X
1
, . . . , X
n
] es primo si y s´ olo si
para todo par de formas F, G tales que FG ∈ I, o bien F ∈ I o bien G ∈ I.
Demostraci´ on: Supongamos que F / ∈ I y G / ∈ I. Sea F
m
la forma de
menor grado de F que no est´a en I y sea G
n
la forma de menor grado de G que
no est´a en I. Entonces
(FG)
mn
=
¸
u+v=m+n
F
u
G
v
∈ I.
Por la elecci´on de m y n, todos los sumandos tienen un factor en I salvo
F
m
G
n
, luego F
m
G
n
∈ I, en contradicci´ on con la hip´ otesis.
2.2. Variedades proyectivas 57
Notemos que los puntos no se corresponden con ideales maximales, pues
I
p
(P) = I
a
(Cn(P)) y Cn(P) es una recta que pasa por 0, luego I
a
(Cn(P)) es
un ideal primo, aunque no maximal. Por ejemplo, est´ a contenido estrictamente
en el ideal maximal I
a
(0) = (X
1
, . . . , X
n+1
).
Como en el caso af´ın, definimos una curva proyectiva plana como un conjunto
algebraico de P
2
(irreducible salvo que indiquemos lo contrario) definido por una
´ unica ecuaci´ on. As´ı mismo podemos dividir las curvas planas en rectas, c´ onicas,
c´ ubicas, etc. seg´ un su grado.
Ahora nos ocupamos la relaci´ on entre la geometr´ıa af´ın y la proyectiva.
Para ello nos apoyaremos en las siguientes correspondencias entre polinomios y
formas:
Definici´on 2.22 Para cada forma F ∈ k[X
1
, . . . , X
n+1
] definimos el polinomio
F

= F(X
1
, . . . , X
n
, 1) ∈ k[X
1
, . . . , X
n
]. Rec´ıprocamente, si f ∈ k[X
1
, . . . , X
n
]
se expresa como f = f
0
+ f
1
+ + f
d
, donde f
i
es una forma de grado i,
definimos la forma
f

= X
d
n+1
f
0
+X
d−1
n+1
f
1
+ +f
d
∈ k[X
1
, . . . , X
n+1
].
Al paso de f a f

y de F a F

lo llamaremos homogeneizar un polinomio y
deshomogeneizar una forma, respectivamente.
El teorema siguiente recoge las propiedades b´ asicas. La prueba es una com-
probaci´ on rutinaria.
Teorema 2.23 Sean F y G formas y f y g polinomios. Entonces
a) (FG)

= F

G

, (fg)

= f

g

.
b) (f

)

= f y, si r es la mayor potencia de X
n+1
que divide a F, entonces
X
r
n+1
(F

)

= F.
c) (F+G)

= F

+G

, X
t
n+1
(f+g)

= X
r
n+1
f

+X
s
n+1
g

, donde r = gradg,
s = gradf y t = r +s −grad(f +g).
Consideremos ahora a A
n
como subconjunto de P
n
, es decir, A
n
= P
n
`H

,
donde H

es el hiperplano del infinito. Sea X ⊂ A
n
un conjunto algebraico.
Sea I = I(X) ⊂ k[X
1
, . . . , X
n
]. Definimos I

como el ideal de k[X
1
, . . . , X
n+1
]
generado por las formas f

, para cada f ∈ I. Definimos la clausura proyectiva
de X como X

= V (I

) ⊂ P
n
.
Rec´ıprocamente, sea ahora X ⊂ P
n
un conjunto algebraico proyectivo, sea
I = I(X) ⊂ k[X
1
, . . . , X
n+1
], sea I

el ideal de k[X
1
, . . . , X
n
] generado por los
polinomios F

, para toda forma F ∈ I. Definimos X

= V (I

) ⊂ A
n
.
En principio estas definiciones dependen del sistema de referencia conside-
rado, pero el teorema siguiente muestra que no es as´ı. Tan s´ olo dependen de la
elecci´on del hiperplano H

.
58 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
Teorema 2.24 Se cumplen las propiedades siguientes:
a) Si C ⊂ P
n
, entonces C

= C ∩ A
n
.
b) Si C ⊂ A
n
, entonces C = C

∩ A
n
y (C

)

= C.
c) Si C ⊂ D ⊂ A
n
, entonces C

⊂ D

⊂ P
n
. Si C ⊂ D ⊂ P
n
, entonces
C

⊂ D

⊂ A
n
.
d) Si C ⊂ A
n
, entonces C

es el menor conjunto algebraico de P
n
que con-
tiene a C.
e) Si C ⊂ A
n
es irreducible, entonces C

es irreducible en P
n
.
f ) Si C =
¸
i
V
i
⊂ A
n
es la descomposici´ on de C en componentes irreducibles,
entonces C

=
¸
i
V

i
⊂ P
n
es la correspondiente descomposici´ on de C

.
g) Si C A
n
, entonces ninguna componente irreducible de C

est´a contenida
en, o contiene a, H

.
h) Si C ⊂ P
n
y ninguna componente de C est´a contenida en, o contiene a,
H

, entonces C

A
n
y (C

)

= C.
Demostraci´ on: Observemos que si F es una forma en k[X
1
, . . . , X
n+1
]
y P ∈ A
n
, entonces F(P) = 0 si y s´olo si F

(P) = 0 (donde F(P) es F
actuando sobre las coordenadas homog´eneas de P y F

(P) es F

actuando sobre
las coordenadas afines de P).
a) Teniendo esto en cuenta, P ∈ C

si y s´olo si F

(P) = 0 para toda forma
F ∈ I(C), si y s´olo si P ∈ A
n
y F(P) = 0 para toda forma F ∈ I(C), si y s´olo
si P ∈ A
n
∩ V (I(C)) = A
n
∩ C.
La primera parte de b) se prueba an´ alogamente (usando que f(P) = 0 si
y s´olo si f

(P) = 0). La segunda es inmediata: (C

)

= C

∩ A
n
= C. La
propiedad c) tambi´en es trivial.
d) Sea D un conjunto algebraico tal que C ⊂ D ⊂ P
n
. Si F ∈ I(D),
entonces F

∈ I(C), luego F = X
r
n+1
(F

)

∈ I(C)

. As´ı pues, I(D) ⊂ I(C)

,
luego C

⊂ V (I(D)) = D.
e) Tenemos que I = V (C) es un ideal primo. Observemos que si F ∈ I

entonces F

∈ I. En efecto, F =
¸
p
i
f

i
, con f
i
∈ I, luego F

=
¸
p
i∗
f
i
∈ I.
Por lo tanto, si FG ∈ I

, tenemos que F

G

∈ I, luego F

∈ I o G

∈ I,
y entonces F = X
r
n+1
(F

)

∈ I

o G ∈ I

. Por consiguiente I

es primo y
I(C

) = I(V (I

)) = I

, luego C

es irreducible.
f) se sigue inmediatamente de c), d), e).
g) De a) y f) se sigue que ninguna componente de C

est´a contenida en H

.
No perdemos generalidad si suponemos que C es irreducible. Si H

⊂ C

,
entonces I(C)

⊂ I(C

) ⊂ I(H

) = (X
n+1
), pero si 0 = F ∈ I(C), entonces
F

∈ I(C)

, pero F

/ ∈ (X
n+1
).
2.2. Variedades proyectivas 59
h) Tambi´en podemos suponer que C es irreducible. Basta demostrar que
C ⊂ (C

)

, pues entonces C

⊂ C ⊂ (C

)

y aplicamos d). A su vez, basta
ver que I(C

)

⊂ I(C). Tomemos f ∈ I(C

) = I(V (I(C)

)) = RadI(C)

.
Entonces f
N
∈ I(C)

, para cierto N. Usando el teorema anterior concluimos
que X
r
n+1
(f
N
)

∈ I(C), para cierto r, pero I(C) es primo y X
n+1
/ ∈ I(C), ya
que C ⊂ H

. As´ı pues, f

∈ I(V ).
Respecto a g) y h), conviene observar que la ´ unica variedad proyectiva que
contiene a H

es P
n
, pues si H

⊂ V , entonces I(V ) ⊂ (X
n+1
), pero esto es
imposible, pues si F ∈ I(V ), entonces F = X
r
n+1
G, donde G / ∈ (X
n+1
) y r ≥ 1,
lo cual contradice que I(V ) sea primo.
En particular, las variedades afines se corresponden biun´ıvocamente con las
variedades proyectivas no contenidas en el hiperplano infinito.
Ejemplo Un error muy frecuente es creer que (f
1
, . . . , f
n
)

= (f

1
, . . . , f

n
).
Para ver que esto es falso en general basta considerar V = V (Y −X
2
, Y +X
2
),
que claramente es el punto (0, 0), luego su clausura proyectiva es (0, 0, 1). Sin
embargo, V (Y Z −X
2
, Y Z +X
2
) = ¦(0, 0, 1), (0, 1, 0)¦.
Ejercicio: Demostrar que si F ∈ k[X
1
, . . . , X
n
], entonces V (F)

= V (F

).
Ejemplo En la pr´ actica —cuando no haya confusi´ on— identificaremos cada
variedad af´ın con su clausura proyectiva. As´ı, por ejemplo, si decimos que la
par´ abola Y = X
2
+ 1 tiene un punto en el infinito hay que entender que su
clausura proyectiva, dada por Y Z = X
2
+Z
2
, corta a la recta infinita Z = 0 en
un ´ unico punto. Ciertamente, ´este es (0, 1, 0).
Si ahora consideramos como recta infinita la recta Y = 0, la parte finita de
la curva pasa a ser Z = X
2
+ Z
2
, que es una elipse. Como curva en R
2
tiene
todos sus puntos finitos, si bien en C
2
corta a la recta del infinito en dos puntos
imaginarios.
Ejemplo M´ as en general, una c´ onica (no necesariamente irreducible) en P
2
est´a determinada por una forma cuadr´ atica F(X, Y, Z) = 0. Esta ecuaci´on
puede expresarse matricialmente como (X, Y, Z)A(X, Y, Z)
t
= 0, donde A es
una matriz sim´etrica. Es conocido que toda matriz sim´etrica de rango r sobre
un cuerpo de caracter´ıstica distinta de 2 es congruente con una matriz con todos
sus coeficientes nulos salvo r unos en la diagonal. Congruente quiere decir que
existe una matriz regular M tal que MAM
t
tiene la forma indicada. Esto se
traduce en que el cambio de coordenadas determinado por M transforma una
c´onica arbitraria en otra cuya ecuaci´ on es una de las siguientes:
X
2
= 0, X
2
+Y
2
= 0, X
2
+Y
2
+Z
2
= 0.
Las dos primeras son claramente reducibles, mientras que la ´ ultima es irre-
ducible (ha de serlo, pues existen c´ onicas irreducibles). As´ı pues, todas las
c´onicas (irreducibles) admiten en un cierto sistema de referencia la ecuaci´on
X
2
+Y
2
+Z
2
= 0.
60 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
Ejemplo Veamos otra prueba de la irreducibilidad de la curva V dada por
Y
2
= X
3
(comparar con el ejemplo de la p´ agina 48). Tenemos que su clausura
proyectiva V

es Y
2
Z = X
3
y deshomogeneizando respecto de Y obtenemos
el polinomio Z − X
3
. Como Z = X
3
es irreducible (por ser una gr´ afica),
concluimos que su clausura proyectiva tambi´en es irreducible, pero ´esta es V

,
luego V tambi´en es irreducible.
Ejemplo Una forma de visualizar el plano proyectivo completo P
2
(R) es la
siguiente: identificamos cada punto con la terna de coordenadas homog´eneas
(X, Y, Z) ∈ R
3
de norma eucl´ıdea 1 y Z ≥ 0. Esto nos da un ´ unico punto
de la semiesfera unidad, excepto para los puntos infinitos (con Z = 0) para
los que tenemos dos posibilidades (dos puntos ant´ıpodas en el ecuador de la
esfera). Despu´es podemos proyectar ortogonalmente esta terna sobre el plano
XY , con lo que tenemos una correspondencia entre el plano proyectivo y el
c´ırculo unidad, biyectiva salvo por que cada punto infinito se corresponde con
dos puntos opuestos de la circunferencia unidad.
Por ejemplo, las dos figuras siguientes muestran la curva Y = X
2
+ 1, de
modo que se ve claramente que la diferencia entre una par´ abola y una elipse
es simplemente una cuesti´on de punto de vista (proyectivo). La par´ abola co-
rresponde al punto de vista de la izquierda, donde uno de los puntos est´ a en la
circunferencia unidad, mientras que la elipse corresponde al punto de vista de
la derecha.
X
Y (0,1,0)
(0,1,1)
X
Z
(0,1,1)
(0,1,0)
Las figuras siguientes muestran dos vistas de la curva “alfa” Y
2
= X
2
(X+1)
(ver la figura de la p´ agina 41).
X
Y (0,1,0)
(0,0,1) (−1,0,1)
X
Z (0,0,1)
(−1,0,1)
(0,1,0)
Su clausura proyectiva es Y
2
Z = X
2
(X + Z). Las dos ramas infinitas de
la “alfa” se unen en el punto infinito (0, 1, 0), que se vuelve finito si tomamos
2.2. Variedades proyectivas 61
como recta infinita Y = 0. La parte finita es entonces la curva Z = X
3
+ZX
2
,
que tambi´en puede verse como la gr´afica de la funci´ on
Z =
X
3
1 −X
2
.
Ahora hay dos puntos infinitos, que son el (0, 0, 1) y el (−1, 0, 1) (que se
corresponden con las as´ıntotas de la funci´ on anterior).
Para definir el cuerpo de funciones racionales de una variedad proyectiva
conviene probar primero lo siguiente:
Teorema 2.25 Sea I un ideal homog´eneo de k[X
1
, . . . , X
n+1
] y consideremos
el anillo A = k[X
1
, . . . , X
n+1
]/I. Entonces todo f ∈ A se expresa de forma
´ unica como f = f
0
+ +f
m
, donde f
i
es la clase de una forma de grado i.
Demostraci´ on: S´ olo hay que probar la unicidad. Si f = g
0
+ + g
r
es
otra descomposici´on, sean f
i
= [F
i
], g
i
= [G
i
]. Entonces
¸
(F
i
− G
i
) ∈ I y, al
ser homog´eneo, F
i
−G
i
∈ I, lo que prueba que f
i
= g
i
.
En particular, en un cociente A de este tipo podemos llamar formas de grado
i a las clases de formas de grado i, de modo que una misma clase no puede ser
una forma de dos grados distintos.
Sea V ⊂ P
n
(k) una variedad proyectiva. Fijado un sistema de referencia
proyectivo, definimos k
h
[V ] = k[X
1
, . . . , X
n+1
]/I(V ). Se trata de un dominio
´ıntegro, pero sus clases no determinan funciones sobre V y mucho menos los
elementos de su cuerpo de cocientes. Ahora bien, si f = [F] y g = [G] son
dos formas del mismo grado en k
h
[V ], entonces F/G determina una funci´ on
sobre los puntos de V donde G no se anula, pues F(P)/G(P) no depende de
las coordenadas homog´eneas de P con que calculemos el cociente. As´ı mismo,
esta funci´ on tampoco se altera si cambiamos F o G por formas equivalentes
(con tal de que el denominador no se anule). En otras palabras, que la funci´ on
F/G depende ´ unicamente de las clases f y g. M´ as a´ un, depende ´ unicamente del
elemento f/g del cuerpo de cocientes de k
h
[V ].
Definici´on 2.26 Sea V ⊂ P
n
(k) una variedad proyectiva. Definimos el cuerpo
de funciones racionales de V como el subcuerpo k(V ) del cuerpo de cocientes
de k
h
[V ] formado por los cocientes de formas del mismo grado (m´as el 0).
Si α ∈ k(V ) y P ∈ V , diremos que α es regular o que est´a definida en P si
α = f/g, con f, g ∈ k
h
[V ] y g(P) = 0. (Notemos que g(P) no est´a bien definido,
pero la condici´ on g(P) = 0 s´ı lo est´a.) En tal caso, el valor α(P) = f(P)/g(P)
est´a bien definido. En caso contrario diremos que α es singular en P o que P
es una singularidad de α. Si P ∈ V , definimos el anillo local O
P
(V ) como el
conjunto de las funciones de k(V ) regulares en P.
El mismo argumento que en el caso af´ın prueba que los elementos de k(V )
pueden identificarse con las funciones que definen. En principio, la definici´ on de
k(V ) depende de la elecci´on de un sistema de referencia proyectivo. No obstante,
62 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
ahora es f´ acil ver que sus elementos (considerados como funciones) no dependen
de dicha elecci´on.
El teorema siguiente muestra que al tomar la clausura proyectiva de una
variedad af´ın el cuerpo de funciones racionales que obtenemos es esencialmente
el mismo de la variedad de partida.
Teorema 2.27 Sea V una variedad af´ın y sea V

su clausura proyectiva. En-
tonces la restricci´ on a V determina un k-isomorfismo de k(V

) en k(V ). Para
cada punto P ∈ V , el anillo O
P
(V

) se transforma en O
P
(V ).
Demostraci´ on: Fijado un sistema de referencia proyectivo, una funci´ on
racional f de V

est´a determinada por dos formas F y G del mismo grado.
Claramente, su restricci´on a V viene dada (en t´erminos de las coordenadas
afines de los puntos de V ) por F

/G

, luego ciertamente dicha restricci´on es
una funci´ on racional sobre V . Es f´ acil ver que esta aplicaci´on no depende de la
elecci´on de F y G. As´ı mismo es claro que se trata de un homomorfismo. Basta
ver que es suprayectivo, pero es que si [F]/[G] es cualquier funci´ on racional en V
y, digamos, gradF = gradG+r, entonces las formas F

y X
r
n+1
G

determinan
una funci´ on racional de V

cuya restricci´on a V es [F]/[G]. Si gradF < gradG
multiplicamos F

por la potencia adecuada de X
n+1
.
Ejemplo Sea V la par´ abola X = Y
2
y sea V

su clausura proyectiva, deter-
minada por la ecuaci´ on XZ = Y
2
. Sabemos que k(V

)

= k(V )

= k(x)(

x).
La funci´ on racional
α =
x

x

x −1
,
(donde

x = y), se corresponde con la funci´ on racional
α

=
xy
yz −z
2
.
2.3 Variedades cuasiproyectivas
Si bien los resultados globales de la geometr´ıa algebraica se aplican a las
variedades proyectivas, las variedades afines son una herramienta muy ´ util para
obtener resultados locales. M´ as en general, conviene introducir una noci´ on m´ as
general de variedad que incluya tanto las variedades afines, como las proyectivas,
como los conjuntos que resultan de eliminar un conjunto algebraico en una
variedad. Esto nos permitir´ a descartar, por ejemplo, las singularidades de una
funci´ on racional. Para ello necesitamos definir una topolog´ıa en los espacios
proyectivos:
Definici´on 2.28 Llamaremos topolog´ıa de Zariski en P
n
a la topolog´ıa que
tiene por cerrados a los conjuntos algebraicos. En lo sucesivo consideraremos a
todos los subconjuntos de P
n
como espacios topol´ogicos con esta topolog´ıa.
2.3. Variedades cuasiproyectivas 63
El teorema 2.6 prueba que, efectivamente, los conjuntos algebraicos deter-
minan una topolog´ıa. Ahora, bien, hemos de tener presente en todo momento
que no cumple la propiedad de Hausdorff. Concretamente, si V ⊂ P
n
es una
variedad y U
1
, U
2
son abiertos en V no vac´ıos, entonces U
1
∩ U
2
= ∅, pues en
caso contrario podr´ıamos descomponer V en uni´ on de dos subconjuntos alge-
braicos propios: V = (V `U
1
) ∪(V `U
2
). As´ı pues, ning´ un par de puntos en una
variedad puede tener entornos disjuntos. M´ as a´ un, con esto hemos probado que
todo abierto no vac´ıo en una variedad corta a cualquier otro abierto no vac´ıo,
es decir, es denso.
Llamaremos variedades cuasiproyectivas (o, simplemente, variedades) a los
subconjuntos abiertos de las variedades proyectivas.
En particular, todas las variedades proyectivas son variedades. M´ as con-
cretamente, las variedades proyectivas son las variedades cerradas (en P
n
). En
efecto, si V es una variedad cerrada, entonces es abierto en una variedad pro-
yectiva W y, al ser denso y cerrado, de hecho V = W.
M´ as a´ un, si V es una variedad, entonces V es una variedad (proyectiva). En
efecto, V es abierto en una variedad proyectiva W, pero entonces es denso en
W, el cual es cerrado en P
n
, luego W = V .
Dicho de otro modo: hemos definido una variedad V como un abierto en una
variedad proyectiva. Ahora acabamos de ver que la ´ unica variedad proyectiva
en la cual V es abierto es V .
Las variedades afines tambi´en son variedades. En efecto, en primer lugar
observamos que A
n
puede identificarse con un abierto en P
n
, luego los espacios
afines son variedades. En general, si V es una variedad af´ın entonces V

es una
variedad proyectiva y V = V

∩ A
n
es abierto en V

, luego V es una variedad
en el sentido que acabamos de introducir. M´ as a´ un, tenemos que V

= V .
Observemos que si C es un conjunto algebraico en A
n
, entonces C = C

∩A
n
y C

es cerrado en P
n
, luego C es cerrado en A
n
. Rec´ıprocamente, todo cerrado
en A
n
es algebraico. As´ı pues, podemos definir directamente la topolog´ıa de
Zariski en A
n
como la que tiene por cerrados a los conjuntos algebraicos, sin
hacer referencia a ninguna inmersi´ on de A
n
en P
n
.
Trivialmente, todo abierto en una variedad es una variedad. Un cerrado C
en una variedad V es una variedad si y s´ olo si no se puede descomponer como
uni´ on de dos subconjuntos cerrados propios. En efecto, tenemos que
C = V ∩ C = A∩ V ∩ C = A∩ C,
donde A es abierto en P
n
, luego C es abierto en C. Por lo tanto C es una
variedad si y s´ olo si lo es C, es decir, si y s´olo si C es irreducible, y es f´ acil
comprobar que C es uni´ on de cerrados si y s´olo si lo es C.
Conviene tener presente que una variedad en sentido general es “casi lo
mismo” que una variedad proyectiva: si una variedad proyectiva “t´ıpica” es
una esfera, una variedad cuasiproyectiva t´ıpica puede ser una esfera menos una
circunferencia y menos tres puntos. La esfera completa se recupera al tomar la
clausura de la variedad.
64 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
El hecho de que los anillos de polinomios son noetherianos (el teorema de
Hilbert) se traduce en que las variedades satisfacen la propiedad de compacidad
(salvo por que no son espacios de Hausdorff):
Teorema 2.29 Todo cubrimiento por abiertos de una variedad admite un sub-
cubrimiento finito.
Demostraci´ on: Equivalentemente, hemos de probar que si una familia
¦C
i
¦
i∈I
de cerrados en una variedad V ⊂ P
n
tiene intersecci´on vac´ıa, entonces
una subfamilia finita tiene tambi´en intersecci´on vac´ıa. M´ as en general, proba-
remos que existe un conjunto finito I
0
⊂ I tal que
¸
i∈I
C
i
=
¸
i∈I
0
C
i
.
Cambiando cada C
i
por su clausura en P
n
, podemos suponer que los C
i
son
cerrados en P
n
. Sea I
i
= I(C
i
) y sea I el ideal de k[X
1
, . . . , X
n+1
] generado
por la uni´ on de los I
i
. Por el teorema de Hilbert I es un ideal finitamente
generado, digamos I = (F
1
, . . . , F
r
), y las formas F
j
pueden obtenerse como
suma de m´ ultiplos de un n´ umero finito de formas de un n´ umero finito de ideales
I
i
, digamos con i ∈ I
0
. As´ı, si P ∈
¸
i∈I
0
C
i
tenemos que F
j
(P) = 0, para
j = 1, . . . , r. Si F ∈ I
i
, entonces F se expresa como suma de m´ ultiplos de las
formas F
j
, luego F(P) = 0, luego P ∈ V (I
i
) = C
i
. As´ı P ∈
¸
i∈I
C
i
.
El teorema 2.27 nos permite identificar las funciones racionales de una va-
riedad af´ın con las de su clausura proyectiva. Generalizaremos este hecho defi-
niendo las funciones racionales de una variedad arbitraria como las de su clau-
sura:
Definici´on 2.30 Si V es una variedad, definimos el cuerpo de las funciones
racionales en V como k(V ) = k(V ). Para cada punto P ∈ V definimos el anillo
local O
P
(V ) = O
P
(V ). El anillo de las funciones regulares en V es
k[V ] =
¸
P∈V
O
P
(V ).
Si V es una variedad af´ın o proyectiva, estos conceptos coinciden con los que
ya ten´ıamos definidos. En realidad, para que estas definiciones resulten razo-
nables, es necesario justificar que podemos considerar a los elementos de k[V ]
como funciones sobre V (en principio son funciones en V ). Esto es consecuencia
inmediata del teorema siguiente:
Teorema 2.31 Si V es una variedad y α ∈ k[V ] una funci´ on que se anule en
todo punto de V . Entonces α = 0.
Demostraci´ on: Supongamos que existe P ∈ V tal que α(P) = 0. Entonces
α = f/g, donde f y g son formas del mismo grado tales que f(P) = 0 = g(P).
El conjunto W = ¦Q ∈ V [ f(Q) = 0 = g(Q)¦ es abierto, luego corta a V , y α
no se anula en los puntos de la intersecci´ on.
2.3. Variedades cuasiproyectivas 65
Para terminar de perfilar el comportamiento de las funciones racionales sobre
una variedad generalizamos el teorema 2.15.
Teorema 2.32 El conjunto de las singularidades de una funci´ on racional sobre
una variedad es un conjunto cerrado.
Demostraci´ on: Sea V una variedad. Toda funci´ on racional sobre V se
extiende (por definici´ on) a una funci´ on sobre V y el conjunto de singularidades
en V es la intersecci´on con V del conjunto de singularidades de la extensi´ on. Por
lo tanto podemos trabajar con V , es decir, suponer que V es cerrada. El espacio
P
n
est´a cubierto por n+1 espacios afines abiertos A
i
. Si C es el conjunto de las
singularidades de una funci´ on racional en V , entonces C ∩ A
i
es el conjunto de
las singularidades de su restricci´ on a V ∩A
i
, que es cerrado en A
i
por el teorema
2.15. Por lo tanto, P
n
`C, que es la uni´ on de los conjuntos A
i
` (C ∩ A
i
), es
abierto, y C es cerrado.
As´ı pues, si V es una variedad, cada funci´ on racional de V es regular en un
abierto U, de modo que k(V ) es la uni´ on de los anillos k[U], donde U recorre
los abiertos de V . Similarmente, si P ∈ V , el anillo O
P
(V ) es la uni´ on de los
anillos k[U], donde U var´ıa en los entornos de P.
Nos ocupamos ahora de las aplicaciones entre variedades. Debido a que la
topolog´ıa de Zariski no es de Hausdorff, las aplicaciones continuas no tienen un
comportamiento muy satisfactorio. Sin embargo, si a la continuidad le a˜ nadimos
un requisito m´ as, obtenemos el concepto de aplicaci´on regular, y veremos que
las aplicaciones regulares entre variedades se comportan como las aplicaciones
continuas entre espacios de Hausdorff.
Definici´on 2.33 Una aplicaci´ on φ : V −→ W entre dos variedades es regular
si es continua y para todo abierto U de W tal que φ[V ] ∩U = ∅ y toda funci´ on
α ∈ k[U], se cumple que φ(α) = φ ◦ α ∈ k[φ
−1
[U]]. La aplicaci´ on φ es un
isomorfismo si es biyectiva y tanto φ como φ
−1
son regulares.
Notemos que una definici´ on alternativa es la siguiente: φ es regular si es
continua y para todo P ∈ V y toda α ∈ O
φ(P)
(W) se cumple que φ(α) ∈ O
P
(V ).
Ejemplo Sea A una matriz regular de dimensi´ on n+1 y —fijado un sistema de
referencia— sea φ : P
n
−→ P
n
la aplicaci´ on dada por φ(X) = XA. Claramente
φ est´a bien definida (no depende de la elecci´ on de coordenadas homog´eneas y
nunca da el vector nulo) y se cumple que es regular. En efecto, si C ⊂ P
n
es un
conjunto algebraico, tenemos que X ∈ φ
−1
[C] ↔ XA ∈ C ↔ F(XA) = 0, para
toda forma F ∈ I(C). As´ı pues, φ
−1
[C] es el conjunto algebraico determinado
por las formas F(XA), donde F ∈ I(C). Esto prueba que φ es continua.
Similarmente, si P ∈ P
n
tiene coordenadas a, una funci´ on α ∈ O
φ(P)
(P
n
) es de la
forma α = F(X)/G(X), donde F y G son formas del mismo grado y G(aA) = 0,
y
¯
φ(α) = F(XA)/G(XA) tambi´en es un cociente de formas del mismo grado y
el denominador no se anula en a. Por consiguiente
¯
φ(α) ∈ O
P
(P
n
).
66 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
Las aplicaciones φ de este tipo se llaman transformaciones proyectivas de P
n
.
Es claro que son biyectivas, y que la inversa de una transformaci´ on proyectiva
es de nuevo una transformaci´ on proyectiva. Por lo tanto las transformaciones
proyectivas son isomorfismos de P
n
en s´ı mismo. De hecho, forman un grupo
con la composici´on.
Se dice que dos variedades de P
n
son proyectivamente equivalentes si una
es la imagen de la otra por una transformaci´ on proyectiva. En particular esto
implica que son isomorfas. Es f´ acil ver que dos variedades son proyectivamente
equivalentes si y s´olo si pueden definirse con las mismas ecuaciones respecto de
dos sistemas de referencia.
Por ejemplo, en la p´ agina 59 hemos visto que todas las c´onicas (sobre un
cuerpo de caracter´ıstica distinta de 2) son proyectivamente equivalentes, y en
particular isomorfas.
Es f´ acil ver que la composici´on de aplicaciones regulares es regular, as´ı como
que la regularidad es una propiedad local, es decir, una aplicaci´ on es regular si y
s´olo si lo es su restricci´on a un entorno abierto de cada punto. Toda aplicaci´ on
regular φ : V −→ W induce un k-homomorfismo de anillos φ : k[W] −→ k[V ].
Si φ es un isomorfismo entonces φ tambi´en lo es. Ahora probamos que la regula-
ridad generaliza la noci´ on de aplicaci´ on polin´ omica.
Teorema 2.34 Si V y W son variedades afines, una aplicaci´ on φ : V −→ W
es regular si y s´ olo si es polin´ omica.
Demostraci´ on: Si φ es polin´ omica, fijados dos sistemas de referencia,
φ(P) = (F
1
(P), . . . , F
n
(P)), para ciertos polinomios F
i
. Si C ⊂ W es un sub-
conjunto algebraico de W, entonces P ∈ φ
−1
[C] si y s´olo si φ(P) ∈ C, si y s´ olo
si F(φ(P)) = 0, para toda F ∈ I(C). Las funciones φ ◦ F son polinomios, y C
es el conjunto de ceros de todos ellos. Por lo tanto C es algebraico. Esto prueba
la continuidad de φ.
Si U es abierto en W y α ∈ k[U], entonces α es una funci´ on racional definida
en todos los puntos de U. Digamos que α = [F]/[G], donde F, G son polinomios.
Sea α = [φ ◦ F]/[φ ◦ G] ∈ k(V ). Vamos a ver que α est´a definida en φ
−1
[U] y
que sobre sus puntos α = φ ◦ α. Esto probar´ a que φ(α) = α.
En efecto, si P ∈ φ
−1
[U], entonces α est´a definida en φ(P), luego podemos
expresar α = [F

]/[G

], con G

(φ(P)) = 0. As´ı, FG

− GF

∈ I(W), luego
(φ◦ F)(φ◦ G

) −(φ◦ G)(φ◦ F

) ∈ I(V ), y por consiguiente α = [φ◦ F

]/[φ◦ G

]
est´a definida en P y α(P) = α(φ(P)).
Sea ahora φ : V −→ W una funci´ on regular. Por el teorema 2.13, existe una
funci´ on polin´ omica ψ : V −→ W tal que φ = ψ. De aqu´ı se sigue que φ = ψ,
pues, al igual que ψ, la funci´ on φ cumple φ
−1
[I
V
(P)] = I
W
(φ(P)).
Si V es una variedad, hemos llamado a k[V ] el anillo de las funciones regulares
en V . Este nombre es consistente con la definici´on general que hemos dado de
funci´ on regular. En efecto:
2.3. Variedades cuasiproyectivas 67
Teorema 2.35 Si V es una variedad, entonces el anillo k[V ] est´a formado por
todas las funciones regulares α : V −→ A
1
.
Demostraci´ on: Si α es regular, como la identidad I : A
1
−→ A
1
cumple
I ∈ k[A
1
], la definici´ on de funci´ on regular nos da que α = α ◦ I ∈ k[V ].
Rec´ıprocamente, si α ∈ k[V ], basta probar la regularidad de su restricci´ on a
un entorno de cada punto P ∈ V . Dado P, tenemos que α = [F]/[G], donde F
y G son formas del mismo grado con G(P) = 0. Sea
U = ¦Q ∈ V [ G(Q) = 0¦.
Basta probar que α es regular en U. Para puntos Q ∈ U, tenemos que
α(Q) = F(Q)/G(Q). La continuidad de α es clara, pues es f´acil ver que los
´ unicos cerrados no vac´ıos en A
1
distintos de todo A
1
son los conjuntos finitos,
con lo que basta ver que si a ∈ A
1
entonces α
−1
[a] es cerrado, pero
α
−1
[a] = ¦Q ∈ U [ F(Q) −aG(Q) = 0¦.
Por otra parte, si α(Q) = a y β ∈ O
a
(A
1
), entonces β = F

/G

, donde F

y G

son polinomios tales que G

(a) = 0. La composici´on α ◦ β es claramente
una funci´ on racional cuyo denominador no se anula en Q, luego α◦ β ∈ O
Q
(U).
Veamos una ´ ultima propiedad adicional de inter´es:
Teorema 2.36 Las inclusiones entre variedades son aplicaciones regulares. Una
aplicaci´ on φ : V −→ W con W ⊂ P
n
es regular si y s´ olo si lo es como aplicaci´ on
φ : V −→ P
n
.
Demostraci´ on: Sea i : V −→ W una aplicaci´ on de inclusi´ on. Obviamente
es continua. Tomemos α ∈ O
P
(W). Hemos de probar que α[
V
∈ O
P
(V ),
pero α = [F]/[G], donde F y G son formas del mismo grado y G(P) = 0.
La restricci´on a V admite esta misma representaci´on considerando las clases
m´odulo I(V ) en lugar de m´ odulo I(W), lo cual prueba que α[
V
∈ O
P
(V ).
Respecto a la segunda afirmaci´on, si φ es regular como aplicaci´on en W, lo
es como aplicaci´on en P
n
porque la inclusi´ on W −→ P
n
es regular. Supongamos
ahora que φ es regular como aplicaci´on en P
n
. Entonces es continua, y tambi´en
lo es como aplicaci´on en W. Sea P ∈ V y tomemos α ∈ O
φ(P)
(W). Entonces
α = [F]/[G] es un cociente de dos clases de formas m´odulo I(W). Dichas
formas determinan una funci´ on racional β ∈ O
φ(P)
(P
n
) que coincide con α en
un entorno de φ(P) en W (donde G = 0). Por consiguiente φ ◦ α coincide con
φ ◦ β en un entorno de P en V . Por hip´ otesis φ ◦ β ∈ O
P
(V ), luego lo mismo
vale para φ(α) = φ ◦ α. Esto prueba que φ es regular como aplicaci´on en W.
En este punto conviene generalizar levemente los conceptos de variedad af´ın
y proyectiva:
68 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
Definici´on 2.37 Llamaremos variedades afines (proyectivas) a las variedades
isomorfas a variedades afines (proyectivas).
As´ı, cuando digamos que V ⊂ A
n
es una variedad af´ın deber´ a entenderse que
es una variedad af´ın en el sentido usual (una variedad cerrada en A
n
), mientras
que si hablamos de una variedad af´ın V se entender´a en este sentido general. El
inter´es de este concepto se debe a que, como veremos enseguida, todo punto de
una variedad tiene una base de entornos formada por variedades afines en este
sentido.
Si V es una variedad af´ın, llamaremos abiertos principales de V a los con-
juntos V
α
= ¦P ∈ V [ α(P) = 0¦, donde α ∈ k[V ] es una funci´ on regular no
nula.
A continuaci´ on vemos que los abiertos principales son realmente abiertos:
Teorema 2.38 Sea V una variedad af´ın y α ∈ k[V ], α = 0. Entonces el abierto
principal V
α
es una variedad abierta en V . Se cumple que
k[V
α
] = k[V ][1/α] = ¦β/α
n
[ β ∈ k[V ], n ∈ Z¦.
Adem´as V
α
es una variedad af´ın.
Demostraci´ on: No perdemos generalidad si suponemos que V ⊂ A
n
. Cier-
tamente V
α
es una variedad, pues, si P ∈ V
α
, entonces α = [F]/[G], donde F y
G son polinomios tales que F(P) = 0 = G(P). Por lo tanto el conjunto
W = ¦Q ∈ V [ F(Q) = 0 = G(Q)¦
es un entorno de P contenido en V
α
.
En principio, k[V
α
] ⊂ k(V
α
) = k(V ), pero por 2.27 podemos identificar
a k[V
α
] con el anillo de las restricciones a V de sus elementos, de modo que
k[V
α
] ⊂ k(V ). Tomemos γ ∈ k[V
α
]. En la demostraci´ on del teorema 2.15 hemos
visto que el conjunto de las singularidades de γ es V (I
γ
), donde
I
γ
= ¦G ∈ k[X
1
, . . . , X
n
] [ [G]γ ∈ k[V ]¦.
Si α = [F], tenemos que γ est´a definida en los puntos donde F no se anula,
luego V (I
γ
) ⊂ V (F), luego I(V (F)) ⊂ RadI
γ
. Por consiguiente F
N
∈ I
γ
, para
cierto N, es decir, α
N
γ = β ∈ k[V ]. Esto prueba la inclusi´ on k[V
α
] ⊂ k[V ][1/α].
La otra es obvia.
Falta probar que V
α
es isomorfa a una variedad af´ın. Para ello consideramos
el ideal I

de k[X
1
, . . . , X
n+1
] generado por I(V ) y por el polinomio X
n+1
F −1.
Definimos ψ : k[X
1
, . . . , X
n+1
] −→ k[V
α
] mediante ψ(X
i
) = [X
i
] para i ≤ n
y ψ(X
n+1
) = 1/α. Seg´ un lo que acabamos de probar, ψ es un epimorfismo
de anillos. Es claro que su n´ ucleo contiene a I

, luego induce un epimorfismo
ψ : k[X
1
, . . . , X
n+1
]/I

−→ k[V
α
].
Llamemos A al subanillo del cociente formado por las clases con un represen-
tante en k[X
1
, . . . , X
n
]. Entonces
¯
ψ se restringe a un isomorfismo A −→ k[V ].
2.4. Producto de variedades 69
S´ olo hay que comprobar la inyectividad: si
¯
ψ([G]) = 0, entonces G ∈ I(V
α
),
luego GF ∈ I(V ), pero F / ∈ I(V ) (porque α = [F] = 0), luego G ∈ I(V ) ⊂ I

y
as´ı [G] = 0.
El dominio de ψ es la adjunci´ on a A de la clase [X
n+1
], la imagen es k[V ][1/α]
y ψ([X
n+1
]) = 1/α. Es f´ acil ver entonces que ψ es un isomorfismo.
En particular concluimos que I

es un ideal primo, luego define una variedad
af´ın V

= V (I

) ⊂ A
n+1
, de modo que ψ : k[V

] −→ k[V
α
]. La proyecci´ on
A
n+1
−→ A
n
en las n primeras componentes es claramente una aplicaci´on
regular, que se restringe a una aplicaci´ on regular φ : V

−→ V
α
. Esta aplicaci´ on
es biyectiva pues, si P ∈ V
α
, su ´ unica antiimagen se obtiene completando sus
coordenadas con 1/F(P). Falta probar que φ
−1
es regular.
Para ello consideramos V

⊂ P
n+1
. Seg´ un hemos visto,
φ
−1
(a
1
, . . . , a
n
) = (a
1
, . . . , a
n
, F
−1
(a
1
, . . . , a
n
), 1)
= (a
1
F(a
1
, . . . , a
n
), . . . , a
n
F(a
1
, . . . , a
n
), 1, F(a
1
, . . . , a
n
)).
Ahora consideramos a V

contenido en el espacio af´ın determinado por
X
n+1
= 0, con lo que la expresi´ on para φ
−1
es
φ
−1
(a
1
, . . . , a
n
) = (a
1
F(a
1
, . . . , a
n
), . . . , a
n
F(a
1
, . . . , a
n
), F(a
1
, . . . , a
n
)).
Vemos que es una aplicaci´on polin´ omica, luego es regular.
Con esto podemos probar lo que hab´ıamos anunciado:
Teorema 2.39 Todo punto de una variedad tiene una base de entornos (abier-
tos) formada por variedades afines.
Demostraci´ on: Sea V ⊂ P
n
una variedad, P ∈ V y U un entorno (abierto)
de P. Sea A
n
un espacio af´ın que contenga a P. No perdemos generalidad si
sustituimos V por V ∩A
n
, con lo que V es una variedad af´ın. Como P / ∈ V `U,
y ´este es un subconjunto algebraico de A
n
, existe un polinomio F ∈ I(V ` U)
tal que F(P) = 0. Sea α = [F] ∈ k[V ]. Entonces P ∈ V
α
⊂ U y, por el teorema
anterior, V
α
cumple lo pedido.
2.4 Producto de variedades
Es claro que podemos considerar como variedad af´ın a cualquier producto de
variedades afines sin m´ as que identificar A
m
A
n
con A
m+n
de forma natural.
De todos modos, debemos advertir que la topolog´ıa de Zariski en el producto
obtenida por esta identificaci´ on no es la topolog´ıa producto. El caso es que nos
gustar´ıa generalizar esto a variedades cualesquiera, no necesariamente afines.
Para ello introducimos el concepto siguiente:
Definici´on 2.40 Sean m y n n´ umeros naturales no nulos. Llamemos N =
(m+1)(n +1) −1. Fijamos un sistema de referencia en P
N
(k) y consideramos
70 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
las coordenadas homog´eneas de cada punto como una matriz (X
ij
) de orden
(m + 1) (n + 1). Definimos la variedad de Segre m n como el subconjunto
S
m,n
de P
N
formado por los puntos que satisfacen las ecuaciones
X
i,j
X
k,l
= X
k,j
X
i,l
.
Notemos que estas ecuaciones expresan que todas las submatrices 22 de la
matriz de coordenadas de los puntos de S
m,n
tienen determinante nulo, es decir,
que S
m,n
est´a formado por los puntos cuya matriz de coordenadas homog´eneas
tiene rango 1.
La definici´ on que hemos dado depende del sistema de referencia, pero es
claro que dos variedades de Segre m n son isomorfas. La propia definici´ on
muestra que S
m,n
es un conjunto algebraico. Para justificar su nombre hemos
de probar que es irreducible, pero de momento pospondremos la prueba.
Para comprender el inter´es de las variedades de Segre, definimos la inyecci´ on
de Segre i
m,n
: P
m
P
n
−→ S
m,n
mediante
i
m,n
(a
1
, . . . , a
m+1
, b
1
, . . . , b
n+1
) = (a
i
b
j
)
ij
.
Es claro que i
m,n
no depende de la elecci´on de las coordenadas homog´eneas
de cada par de puntos, as´ı como que su imagen est´a en S
m,n
. Adem´as es biyec-
tiva, pues si P ∈ S
m,n
, su ´ unica antiimagen es el par (Q, R) cuyas coordenadas
homog´eneas son cualquier fila y cualquier columna, respectivamente, de la ma-
triz de coordenadas de P.
Consideremos ahora el espacio af´ın A
N
determinado por X
m+1,n+1
= 0. Es
claro que S
m,n
∩ A
N
= i[A
m
A
n
], donde A
m
es el espacio af´ın determinado
por X
m+1
= 0 y A
n
el determinado por X
n+1
= 0. As´ı, podemos definir una
aplicaci´ on φ : A
m+n
−→ S
m,n
∩ A
N
mediante
φ(a
1
, . . . , a
m
, b
1
, . . . , b
n
) = (a
i
b
j
), a
m+1
= a
n+1
= 1.
Es f´ acil ver que φ es un isomorfismo (es polin´omica con inversa polin´ omica).
Esto significa que si identificamos a P
m
P
n
con S
m,n
a trav´es de la in-
yecci´on de Segre, entonces A
m
A
n
se identifica con una variedad af´ın isomorfa
a A
m+n
. El isomorfismo transforma el par de puntos de coordenadas afines
((X
i
), (Y
j
)) en el punto de coordenadas afines (X
i
, Y
j
).
Un subconjunto X ⊂ P
m
P
n
, identificado con un subconjunto de S
m,n
, es
algebraico si y s´olo si las coordenadas homog´eneas (X
i
, Y
j
) de sus puntos son
las que satisfacen un sistema de ecuaciones de tipo F(X
i
Y
j
) = 0, donde F(T
ij
)
es una forma, digamos de grado d. El polinomio F(X
i
Y
j
) tiene la propiedad
de ser bihomog´eneo de grado d, es decir, la suma de los grados de las variables
X
i
en cada monomio es igual a la suma de los grados de las variables Y
j
en
cada monomio y ambas son iguales a d. Es claro entonces que los subconjuntos
algebraicos de P
m
P
n
son los determinados (en un sistema de referencia de
cada factor) por un conjunto de polinomios bihomog´eneos de un mismo grado
d en ambos grupos de variables.
2.4. Producto de variedades 71
Ahora bien, los polinomios bihomog´eneos de grados (d
1
, d
2
), es decir, los
polinomios que cumplen que la suma de los grados de las variables X
i
en cada
monomio es igual a d
1
y la suma de los grados de las variables Y
i
en cada
monomio es igual a d
2
, tambi´en definen conjuntos algebraicos. En efecto, si
d
1
< d
2
y r = d
2
− d
1
, una ecuaci´ on F(X
i
, Y
j
) = 0 equivale a las ecuaciones
bihomog´eneas de grado d
2
dadas por
X
r
1
F(X
i
, Y
j
) = 0, . . . , X
r
m+1
F(X
i
, Y
j
) = 0.
En conclusi´ on:
Al identificar P
m
P
n
con la variedad de Segre, sus subconjuntos
algebraicos son los determinados por un sistema de ecuaciones biho-
mog´eneas, de grados en X e Y no necesariamente iguales.
Ahora es claro que un conjunto es algebraico en P
m
P
n
respecto a una
elecci´on de sistemas de referencia en los factores si y s´olo si lo es respecto a
cualquier otra elecci´ on.
En lo sucesivo identificaremos P
m
P
n
= S
m,n
. Nos falta probar que
P
m
P
n
es irreducible. Para ello observamos primero lo siguiente:
Teorema 2.41 Si V ⊂ P
m
es una variedad proyectiva y Q ∈ P
n
, entonces
V ¦Q¦ es una variedad proyectiva isomorfa a V .
Demostraci´ on: En general, el producto de conjuntos algebraicos es un
conjunto algebraico, pues est´ a definido por la uni´ on de las ecuaciones que definen
a los factores. Una descomposici´on V ¦Q¦ = (V
1
¦Q¦) ∪ (V
2
¦Q¦) en
conjuntos algebraicos dar´ıa lugar a una descomposici´ on V = V
1
∪ V
2
, y es claro
que V
1
y V
2
tambi´en ser´ıan algebraicos. Por consiguiente V ¦Q¦ es una
variedad proyectiva.
Veamos que la aplicaci´on φ(P) = (P, Q) es un isomorfismo. Para probar
que es regular basta ver que lo es restringida a un entorno de cada punto. No
perdemos generalidad si estudiamos la restricci´on al espacio A
m
definido por
X
m+1
= 0. Tambi´en podemos suponer que Q cumple Y
m+1
= 1. As´ı la expre-
si´on en coordenadas afines de la restricci´ on de φ es φ(X
1
, . . . , X
m
) = (X
i
Y
j
),
donde X
m+1
= 1 e Y
j
son las coordenadas de Q (constantes). Vemos que se
trata de una aplicaci´ on polin´ omica, luego regular.
Para probar la regularidad de la inversa razonamos de forma similar, res-
tringi´endonos a A
N
∩(V ¦Q¦). Ahora la expresi´ on coordenada de la restricci´ on
de φ
−1
es simplemente una proyecci´on.
Ahora ya podemos probar la irreducibilidad de P
m
P
n
. De hecho probamos
algo m´as general:
Teorema 2.42 Si V ⊂ P
m
y W ⊂ P
n
son variedades proyectivas, entonces
V W es una variedad proyectiva.
72 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
Demostraci´ on: Como ya hemos comentado en la prueba del teorema an-
terior, V W es algebraico. El problema es demostrar que es irreducible.
Supongamos que V W = Z
1
∪ Z
2
, donde ambos conjuntos son cerrados. De-
finimos
U
i
= ¦Q ∈ W [ V ¦Q¦ ⊂ Z
i
¦.
Como V ¦Q¦ es irreducible, ha de ser U
1
∩U
2
= ∅. Si probamos que los U
i
son abiertos, puesto que W es una variedad, esto s´ olo ser´a posible si uno de los
dos es vac´ıo, digamos U
1
= ∅, lo que implica que V W ⊂ Z
1
, como queremos
probar. Veamos, pues, que U
1
es abierto (lo mismo vale para U
2
).
Si Q ∈ U
1
, entonces existe un P ∈ V tal que F(P, Q) = 0, donde F es una
de las formas que definen a Z
1
. Entonces G(X) = F(P, X) es una forma tal que
Q ∈ ¦X ∈ W [ G(X) = 0¦ ⊂ U
1
.
Esto prueba que U
1
es un entorno de Q, luego es abierto.
A partir de aqu´ı ya es f´acil obtener los resultados b´ asicos sobre productos.
Por ejemplo, el producto de variedades es una variedad, ya que
(V W) ` (V W) = ((V ` V ) W) ∪ (V (W ` W))
es cerrado por el teorema anterior, luego V W es abierto en V W. Adem´as
el producto de variedades afines es una variedad af´ın. Veamos algunos hechos
m´as:
Teorema 2.43 Sean V , W, V

, W

y Z variedades. Entonces
a) Las proyecciones de V W en cada factor son aplicaciones regulares.
b) Si φ : Z −→ V y ψ : Z −→ W son aplicaciones regulares, entonces la
aplicaci´ on (φ, ψ) : Z −→ V W dada por (φ, ψ)(P) = (φ(P), ψ(P)) es
regular.
c) Si φ : V −→ V

y ψ : W −→ W

son aplicaciones regulares, entonces
la aplicaci´ on φ ψ : V W −→ V

W

dada por (φ ψ)(P, Q) =
(φ(P), ψ(Q)) es regular.
d) La diagonal ∆
X
= ¦(P, P) [ P ∈ V ¦ es cerrada en V V . La aplicaci´ on
δ
X
: X −→ ∆
X
dada por δ
X
(P) = (P, P) es un isomorfismo.
Demostraci´ on: La prueba de a) es sencilla (al restringirse a espacios afi-
nes, las expresiones coordenadas de las proyecciones son proyecciones, luego
aplicaciones polin´ omicas).
b) Por 2.36 no perdemos generalidad si suponemos que V = P
m
, W = P
n
.
Para probar que (φ, ψ) es regular, basta probar que lo es restringida a cualquier
cubrimiento abierto de Z. Puesto que P
m
P
n
puede cubrirse con productos
de espacios afines, podemos suponer que V = A
m
y W = A
n
. Puesto que todo
punto de Z tiene un entorno af´ın, podemos suponer que Z es una variedad af´ın.
2.4. Producto de variedades 73
Entonces φ y ψ son aplicaciones polin´ omicas, y es claro que (φ, ψ) tambi´en lo
es.
c) se sigue de b) aplicado a las composiciones de las proyecciones seguidas
de φ y ψ.
d) La diagonal ∆
X
es la intersecci´on con X X de la diagonal de P
n
P
n
,
que claramente es cerrada. La aplicaci´on δ
X
es regular por b) y su inversa es
regular porque es la proyecci´ on.
De aqu´ı deducimos una consecuencia de gran utilidad:
Teorema 2.44 Si φ, ψ : V −→ W son aplicaciones regulares entre variedades,
entonces ¦P ∈ V [ φ(P) = ψ(P)¦ es cerrado en V . En particular, si φ y ψ
coinciden en un conjunto denso, entonces φ = ψ.
Demostraci´ on: El conjunto en cuesti´ on es (φ, ψ)
−1
[∆
W
].
Como aplicaci´on podemos probar lo siguiente:
Teorema 2.45 Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on regular entre variedades. Si φ
es densa (es decir, si φ[V ] es denso en W), entonces φ : k[W] −→ k[V ] es un
monomorfismo de anillos. Si W es af´ın el rec´ıproco es cierto.
Demostraci´ on: Si α, β ∈ k[W] y φ(α) = φ(β), es decir, si φ ◦ α = φ ◦ β,
entonces α y β coinciden en φ[V ], luego α = β por el teorema anterior.
Supongamos ahora que φ[V ] no es denso en W y que W es af´ın. Tomemos
P ∈ W ` φ[V ]. Entonces existe un polinomio F ∈ I(φ[V ]) tal que F(P) = 0,
luego f = [F] ∈ k[W] (aqu´ı usamos que W es af´ın) cumple que φ(f) = 0, pero
f = 0. Por lo tanto φ no es inyectiva.
Para terminar con los productos de variedades probaremos un resultado del
que deduciremos una propiedad importante de las aplicaciones regulares: la
imagen de una variedad proyectiva por una aplicaci´ on regular es cerrada.
Teorema 2.46 Sea V una variedad proyectiva y W una variedad arbitraria.
Entonces la proyecci´ on p : V W −→ W es cerrada, es decir, la imagen de un
cerrado en V W es cerrada en W.
Demostraci´ on: Podemos suponer que V es cerrado en P
m
. Entonces
V W = (V P
n
)∩(P
m
W) es cerrado en P
m
W. Si C es cerrado en V W,
tambi´en lo es P
m
W, luego podemos suponer que V = P
m
. Por 2.39 podemos
cubrir W por abiertos afines. Si A es uno de ellos, entonces C ∩ (P
m
A)
es cerrado en P
m
A. Si probamos el teorema para W = A, tendremos que
p[C ∩(P
m
A)] ser´a cerrado en A, y es claro que entonces p[C] ser´a cerrado en
W, como queremos demostrar. Por consiguiente, basta probar el teorema para
el caso en que W es una variedad af´ın. Podemos suponer que W es cerrado
en un espacio af´ın A
n
. Como P
m
W = (P
m
W) ∩ (P
m
A
n
) es cerrado en
P
m
A
n
, podemos suponer que W = A
n
.
74 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
En resumen, basta probar el teorema en el caso p : P
m
A
n
−→ A
n
. Fi-
jemos sistemas de referencia en P
m
y P
n
de modo que A
n
venga dado por la
condici´ on Y
n+1
= 0. El conjunto C est´a formado por los puntos de P
m
P
n
cuyas coordenadas homog´eneas satisfacen un conjunto de ecuaciones de la forma
F
r
(X
i
, Y
j
) = 0, r = 1, . . . , t, donde las F
r
son formas bihomog´eneas, y adem´as
Y
n+1
= 0. Si sustituimos Y
n+1
= 1 en cada forma F
r
obtenemos polinomios
homog´eneos ´ unicamente en las variables X
i
tales que los puntos de C son exac-
tamente los de coordenadas homog´eneas (X
1
, . . . , X
m+1
) y coordenadas afines
(Y
1
, . . . , Y
n
) que cumplen el sistema de ecuaciones F
r
(X
i
, Y
j
) = 0.
Un punto P ∈ A
n
, de coordenadas (Y
j
) est´a en p[C] si y s´olo si el sistema
de ecuaciones F
r
(X
i
, Y
j
) = 0 tiene soluci´ on no nula en las X
i
. Seg´ un el teo-
rema 2.19, esto sucede si y s´olo si
(X
1
, . . . , X
m+1
)
s
⊂ (F
1
(X
i
, Y
j
), . . . , F
t
(X
i
, Y
j
)), (2.4)
para todo natural s. (Tengamos presente que las coordenadas Y
j
son fijas, luego
cada F
r
(X
i
, Y
j
) es una forma en las X
i
.) Llamemos C
s
al conjunto de los puntos
P ∈ A
n
, de coordenadas (Y
i
), tales que esta condici´on se cumple para s. Seg´ un
acabamos de ver, p[C] es la intersecci´on de todos los C
s
, luego basta probar que
cada uno de ellos es cerrado.
Sea G
k
∈ k[X
1
, . . . , X
m+1
] una enumeraci´ on de los monomios de grado s con
coeficiente 1 (son un n´ umero finito). La inclusi´ on
(X
1
, . . . , X
m+1
)
s
⊂ (F
1
(X
i
, Y
j
), . . . , F
t
(X
i
, Y
j
)) (2.5)
equivale a que cada G
k
se exprese en la forma
G
k
(x) =
¸
r
p
kr
(X
i
)F
r
(X
i
, Y
j
),
para ciertos polinomios p
kr
(X
i
). Comparando las componentes homog´eneas de
grado s, podemos exigir que cada p
kr
sea una forma de grado s −d
r
, donde d
r
es el grado (en las X
i
) de F
r
y p
kr
= 0 si d
r
> s.
Sea N
r
k
(X
i
) una enumeraci´ on de los monomios de grado s − d
r
con coefi-
ciente 1. La inclusi´ on (2.5) equivale a que las formas N
r
k
(X
i
)F
r
(X
i
, Y
j
) generan
el espacio vectorial de las formas de grado s. Si llamamos D a la dimensi´ on
de este espacio, la inclusi´on (2.5) equivale a que la matriz formada por los coe-
ficientes de los monomios G
k
en las formas N
r
k
(x)F
r
(x, y) tenga rango D, o
tambi´en a que exista un determinante DD formado por estos coeficientes que
sea distinto de 0. Por consiguiente, la condici´ on (2.4) equivale a que todos estos
determinantes sean nulos, pero tales determinantes dependen polin´ omicamente
de las coordenadas (Y
i
), luego, efectivamente, los puntos de C
s
son los aquellos
cuyas coordenadas afines (Y
i
) satisfacen un sistema de ecuaciones polin´omicas.
Como aplicaci´on tenemos:
Teorema 2.47 Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on regular entre variedades y
supongamos que V es proyectiva. Entonces φ[V ] es cerrado en W.
2.5. Aplicaciones racionales 75
Demostraci´ on: Sea G ⊂ V W la gr´ afica de φ (conjuntistamente G = φ).
Entonces G = (φ i)
−1
(∆
W
), donde i : W −→ W es la identidad. Por lo tanto
G es cerrado en V W y por el teorema anterior su proyecci´ on en W es cerrada,
pero ´esta es φ[V ].
Ahora podemos mostrar una diferencia esencial entre las variedades afines
y las proyectivas. Hemos visto que una variedad af´ın V est´a determinada salvo
isomorfismo por su anillo de funciones regulares k[V ]. La situaci´ on es radical-
mente distinta para variedades proyectivas:
Teorema 2.48 Sea V una variedad proyectiva sobre un cuerpo k. Entonces
k[V ] = k.
Demostraci´ on: Si α ∈ k[V ], entonces α : V −→ A
1
, y en particular
α : V −→ P
1
. Por el teorema anterior α[V ] es cerrado en P
1
. Ahora bien,
α[V ] ⊂ A
1
, y no puede ser α[V ] = A
1
, pues no ser´ıa cerrado en P
1
.
Por otra parte, es f´ acil ver que los ´ unicos cerrados en A
1
distintos de A
1
son
los conjuntos finitos. M´ as a´ un, φ[V ] no puede contener m´ as de un punto, pues si
φ[V ] = ¦a
1
, . . . , a
r
¦, entonces los cerrados φ
−1
[a
i
] contradir´ıan la irreducibilidad
de V . Por consiguiente φ es constante.
Esto a su vez puede generalizarse:
Teorema 2.49 Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on regular de una variedad pro-
yectiva en una variedad af´ın. Entonces φ es constante.
Demostraci´ on: Podemos suponer que W es abierto en A
m
, y a su vez
podemos suponer que φ : V −→ A
m
. Basta aplicar el teorema anterior a las
composiciones de φ con las proyecciones en los factores de A
m
= k
m
.
2.5 Aplicaciones racionales
Ahora estamos en condiciones de definir las aplicaciones m´as generales que
aparecen de forma natural en la teor´ıa b´ asica sobre variedades algebraicas. Se
trata de las aplicaciones racionales, que hasta ahora tenemos definidas ´ unica-
mente en el caso α : V −→ A
1
, y constituyen el cuerpo de funciones racionales
k(V ) de la variedad V . La definici´ on general debe extender a ´esta.
En principio podr´ıamos definir una aplicaci´ on racional φ : V −→ W entre
dos variedades como una aplicaci´ on regular φ : U −→ W, donde U es un abierto
en V , pero hemos de hacer una matizaci´on: diremos que φ es equivalente a otra
aplicaci´ on regular φ

: U

−→ W si φ y φ

coinciden en U ∩ U

. En virtud del
teorema 2.44 tenemos una relaci´on de equivalencia, pues los abiertos no vac´ıos
son densos. La clase de equivalencia de φ define una funci´ on regular en la uni´ on
de los dominios de sus elementos, con la propiedad de que no puede extenderse
a una aplicaci´ on regular en un abierto mayor.
76 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
Definici´on 2.50 Una aplicaci´ on racional φ : V −→ W entre dos variedades es
una aplicaci´ on regular definida en un subconjunto abierto de V que no puede
extenderse a una aplicaci´ on regular en ning´ un abierto mayor. Los puntos donde
φ no est´a definida se llaman singularidades de φ. Tambi´en se dice que son los
puntos donde φ es singular.
Hemos visto que toda aplicaci´on regular definida en un abierto de una va-
riedad V se extiende a una ´ unica aplicaci´ on racional en V . El considerar las
extensiones m´aximas es necesario para que las singularidades est´en bien defini-
das. Observemos que el conjunto de singularidades de una funci´ on racional es
cerrado por definici´ on.
Veamos ahora que si V es una variedad, entonces k(V ) es precisamente el
conjunto de las funciones racionales α : V −→ A
1
.
Si α ∈ k(V ) y C es el conjunto de sus singularidades (en el sentido que
ya ten´ıamos definido, es decir, el conjunto de puntos de V donde α no est´a
definida), entonces C es cerrado en V y la restricci´on de α a U = V ` C es
una funci´ on regular. Lo ´ unico que hemos de justificar es que C es tambi´en
el conjunto de los singularidades de α en el sentido de la definici´ on anterior,
es decir, que α[
U
no puede extenderse a una funci´ on regular en un entorno
de un punto P ∈ U. Si existiera tal entorno W, entonces, α ∈ k[W], luego
α = [F]/[G], donde F y G son formas del mismo grado, G(P) = 0 y las clases
se toman m´odulo I(W) = I(V ), pero entonces α estar´ıa definida en P en el
sentido usual para funciones de k(V ).
Rec´ıprocamente, si α : V −→ A
1
es racional, entonces existe un abierto U
en V tal que α[
U
∈ k[U], es decir, α[
U
= β[
U
, para una cierta β ∈ k(V ). Como
α y β son racionales en el sentido de la definici´ on anterior y coinciden en un
abierto, necesariamente α = β ∈ k(V ).
A partir de aqu´ı podemos caracterizar las aplicaciones racionales en varios
casos de inter´es. Por ejemplo:
Teorema 2.51 Las funciones racionales φ : V −→ A
n
en una variedad V son
las funciones (definidas sobre un abierto de V ) de la forma
φ(P) = (α
1
(P), . . . , α
n
(P)),
donde α
i
∈ k(V ). M´ as concretamente, un punto P ∈ V es una singularidad de
φ si y s´ olo si es una singularidad de alguna de las funciones coordenadas α
i
.
Demostraci´ on: Sea U el conjunto de los puntos de V donde φ est´a definida.
Entonces φ[
U
: U −→ A
n
es una aplicaci´ on regular, luego tambi´en lo son las
proyecciones α
i
= φ[
U
◦ p
i
: U −→ A
1
. Por consiguiente α
i
∈ k(U) = k(V ).
Rec´ıprocamente, si φ cumple que α
i
∈ k(V ) y U es la intersecci´on de los
dominios de las funciones α
i
, entonces φ[
U
es regular por el teorema 2.43, luego
φ es racional, y es f´acil ver que su dominio es exactamente U.
Consideremos ahora una funci´ on racional φ : V −→ P
n
y sea P ∈ V . Fija-
dos sistemas de coordenadas, pongamos que la coordenada X
n+1
de φ(P) es no
2.5. Aplicaciones racionales 77
nula, es decir, que φ(P) ∈ A
n
, donde A
n
es el espacio af´ın determinado por la
condici´ on X
n+1
= 0. La restricci´on de φ al abierto U = φ
−1
[A
n
] es una apli-
caci´on regular, en particular racional, con imagen en A
n
, luego por el teorema
anterior, φ es de la forma
φ(Q) = (α
1
(Q), . . . , α
n
(Q)), α
i
∈ k(V ).
En un entorno de P, cada α
i
admite la expresi´ on α
1
= [F
i
]/[F
n+1
], donde las
F
i
son formas del mismo grado. Por consiguiente, las coordenadas homog´eneas
de la imagen de un punto Q son de la forma
φ(Q) = (F
1
(Q), . . . , F
n+1
(Q)),
para ciertas formas F
i
del mismo grado. No obstante, hemos de tener presente
que esta expresi´on es local, es decir, tenemos una expresi´on de este tipo v´ alida
en un entorno de cada punto P. Rec´ıprocamente, si una funci´ on φ puede ser
definida localmente por expresiones de este tipo, ser´ a racional, y ser´ a regular en
aquellos puntos en los que exista una expresi´ on de este tipo cuyas coordenadas
no se anulen simult´ aneamente.
Ejemplo Sea V = V (X
2
+Y
2
−1) la circunferencia unidad. Si la consideramos
como variedad real, es conocido que la proyecci´ on estereogr´afica proporciona una
biyecci´on entre V ` ¦(0, 1)¦ y la recta af´ın. Las f´ ormulas son
(x, y)
t
(x, y) =

2t
t
2
+ 1
,
t
2
−1
t
2
+ 1

,
t =
x
1 −y
=
1 +y
x
.
Si consideramos a V como variedad compleja (junto con la recta af´ın com-
pleja) la situaci´ on no es tan simple, pues pues los puntos t = ±i no tienen
imagen en V . De este modo, estas aplicaciones definen biyecciones mutuamente
inversas entre V ` ¦(0, 1)¦ y A
1
` ¦±i¦. Claramente son isomorfismos.
Las singularidades se deben a que las rectas que unen el punto (0, 1) con
los puntos (±i, 0) cortan a V en el infinito. Similarmente, el punto (0, 1) de V
“deber´ıa” corresponderse con el punto infinito de P
1
. En otras palabras: las
singularidades desaparecen si consideramos variedades proyectivas. Sea, pues,
V = V (X
2
+Y
2
−Z
2
). Las f´ ormulas de la proyecci´ on estereogr´afica en coorde-
nadas homog´eneas (x, y, z) para V y (t, u) para P
1
son
(x, y, z) = (2tu, t
2
−u
2
, t
2
+u
2
), (t, u) = (x, z −y) = (z +y, x).
As´ı vemos que los puntos (±i, 1) se transforman en los puntos infinitos
(±i, 1, 0). Ahora es f´ acil comprobar que estas transformaciones mutuamente
inversas son de hecho isomorfismos entre V y P
1
.
78 Cap´ıtulo 2. Variedades algebraicas
Observemos que hemos de considerar las dos expresiones que determinan a
(t, u) en funci´ on de (x, y, z), pues ninguna de las dos es v´ alida globalmente. Este
ejemplo tambi´en muestra c´omo un punto puede ser singular para una funci´ on
racional entre variedades (el punto i, por ejemplo) y dejar de serlo cuando
extendemos la imagen (de la circunferencia af´ın a la proyectiva).
Ejercicio: Describir expl´ıcitamente un isomorfismo entre la recta proyectiva y la
par´ abola Y Z = X
2
.
Es f´ acil generalizar el teorema 2.45. Supongamos que φ : V −→ W es una
funci´ on racional (con imagen) densa entre dos variedades. Sea U
2
⊂ W un
abierto af´ın y U
1
⊂ φ
−1
[U
2
] un abierto af´ın en V , que podemos tomar tal que
φ sea regular en U
1
. As´ı tenemos que φ[
U
1
: U
1
−→ U
2
es regular y densa. En
efecto, si A ⊂ U
2
es un abierto no vac´ıo, entonces A ∩ φ[V ] = ∅, luego φ
−1
[A]
es un abierto no vac´ıo, luego φ
−1
[A] ∩ U
1
= ∅, luego A ∩ φ[U
1
] = ∅. Por 2.45
tenemos que φ : k[U
2
] −→ k[U
1
] es un k-monomorfismo, luego se extiende a un
k-monomorfismo entre los cuerpos de cocientes, es decir, φ : k(W) −→ k(V ).
Concretamente, si α ∈ k(W) est´a definida en un punto φ(P) ∈ U
2
, entonces
α = β/γ, donde β, γ ∈ k[U
2
] y γ(φ(P)) = 0. Por lo tanto φ(α) = (φ◦ β)/(φ◦ γ)
est´a definida en P y φ(α)(P) = α(φ(P)). As´ı pues, φ(α)[
U
1
= φ[
U
1
◦ α.
De aqu´ı se sigue que φ no depende de la elecci´on de los abiertos U
1
y U
2
, pues
si los cambiamos por otros U

1
y U

2
entonces las correspondientes aplicaciones
φ(f) y φ

(f) coinciden en U
1
∩U

1
, luego son la misma funci´ on racional. Puesto
que todo punto tiene un entorno af´ın, si A es el abierto de puntos regulares de
α ∈ k(W), entonces φ(α) est´a definida en φ
−1
[A] y φ(α) = φ ◦ α. Con esto
hemos probado la mitad del teorema siguiente:
Teorema 2.52 Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on racional densa entre varieda-
des sobre un cuerpo k. Entonces φ induce un ´ unico k-monomorfismo de cuerpos
φ : k(W) −→ k(V ) determinado por la propiedad siguiente: si U es abierto en
W y α ∈ k[U], entonces φ(α) ∈ k[φ
−1
[U]] y φ(α) = φ ◦ α. Rec´ıprocamente,
todo k-monomorfismo h : k(W) −→ k(V ) es de la forma h = φ, para una cierta
aplicaci´ on racional densa φ : V −→ W.
Demostraci´ on: Tomamos variedades afines V

⊂ V y W

⊂ W (abiertas).
Entonces k(V

) = k(V ) y k(W

) = k(W). Si probamos el teorema para V

y W

tendremos una aplicaci´ on racional φ : V

−→ W

que induce a h, pero
φ determina una ´ unica aplicaci´ on racional φ : V −→ W. Alternativamente,
podemos suponer que V y W son afines.
Sea k[W] = k[x
1
, . . . , x
n
]. Entonces h(x
i
) = α
i

i
, con α
i
, β
i
∈ k[V ]. Sea
β = β
1
β
n
. Tenemos que h[k[W]] ⊂ k[V ][1/β] = k[V
β
] (ver 2.38), luego
tenemos un k-monomorfismo h : k[W] −→ k[V
β
]. Por el teorema 2.13 tenemos
que h = φ, para una cierta aplicaci´ on regular φ : V
β
−→ W. Como h es
inyectiva, el teorema 2.45 nos da que φ[V
β
] es denso en W. La aplicaci´ on φ se
extiende a una ´ unica aplicaci´ on racional densa φ : V −→ W que claramente
induce a h.
2.5. Aplicaciones racionales 79
Ahora podemos determinar exactamente las aplicaciones entre variedades
que conservan los cuerpos de funciones racionales:
Definici´on 2.53 Una aplicaci´ on φ : V −→ W entre variedades es birracional si
existen abiertos U
1
⊂ V y U
2
⊂ W tales que φ[
U
1
: U
1
−→ U
2
es un isomorfismo.
Claramente, el isomorfismo indicado (con su inverso) induce funciones racio-
nales densas φ : V −→ W y φ
−1
: W −→ V que claramente inducen isomorfis-
mos (mutuamente inversos) φ : k(W) −→ k(V ) y φ
−1
: k(V ) −→ k(W).
Informalmente, podemos decir que una aplicaci´ on birracional es una apli-
caci´on racional con inversa racional, pero hemos de tener presente que las apli-
caciones birracionales no est´an definidas necesariamente en toda la variedad
(cuando lo est´ an son isomorfismos).
Diremos que dos variedades V y W son birracionalmente equivalentes si
existe una aplicaci´ on birracional entre ellas. Claramente se trata de una relaci´ on
de equivalencia.
Teorema 2.54 Dos variedades son birracionalmente equivalentes si y s´ olo si
sus cuerpos de funciones racionales son k-isomorfos.
Demostraci´ on: Una implicaci´ on se sigue directamente de 2.52. Suponga-
mos que φ : k(V ) −→ k(W) es un k-isomorfismo entre los cuerpos de funciones
racionales de dos variedades. Podemos suponer que son afines. Como en la
prueba de 2.52, existe un β ∈ k[W] tal que φ[k[V ]] ⊂ k[W
β
]. Similarmente,
existe α ∈ k[V ] tal que φ
−1
[k[W]] ⊂ k[V
α
]. Entonces φ se restringe a un iso-
morfismo entre los anillos k[V
α,φ
−1
(β)
] y k[W
β,φ(α)
] y, como las variedades son
afines, el teorema 2.13 (ver las observaciones posteriores) nos da que son iso-
morfas, luego V y W son birracionalmente equivalentes.
Ejercicio: Refinar la prueba del teorema anterior para demostrar que dos puntos de
dos variedades tienen entornos k-isomorfos si y s´olo si sus anillos de funciones regulares
son k-isomorfos.
Ejemplo Sea V la curva “alfa” Y
2
= X
2
(X + 1), (ver la p´ agina 41). Obser-
vemos que la recta Y = tX que pasa por el origen con pendiente t corta a V en
(0, 0) y en (t
2
−1, t(t
2
−1)).
La funci´ on polin´ omica φ : A
1
−→ V dada por φ(t) = (t
2
− 1, t(t
2
− 1))
es biyectiva salvo por que pasa dos veces por (0, 0), a saber, para t = ±1. Si
llamamos V
0
= V ` ¦(0, 0)¦, entonces V
0
es una variedad abierta en V y la
restricci´on φ : A
1
` ¦±1¦ −→ V
0
es un isomorfismo. En efecto, su inversa es
ψ(x, y) = y/x, que es regular, pues el denominador no se anula en V
0
(hay que
comprobar adem´ as que y/x = ±1).
Por consiguiente, φ : A
1
−→ V es una aplicaci´ on birracional y as´ı V es
birracionalmente equivalente a una recta. Ahora no estamos en condiciones de
probarlo, pero V no es isomorfa a una recta.
Ejercicio: Probar que φ se extiende a una aplicaci´on racional φ : P
1
−→ V tal que
φ(1, 0) = (0, 1, 0).
Cap´ıtulo III
Dimensi´ on
En este cap´ıtulo asociaremos un invariante a cada variedad algebraica que se
corresponde con la noci´ on geom´etrica de dimensi´on. En la primera secci´ on estu-
diamos una clase especial de aplicaciones entre variedades que —como veremos—
conservar´an la dimensi´ on, en la segunda introduciremos el concepto de di-
mensi´on propiamente dicho, luego estudiaremos la dimensi´ on desde un punto
de vista local, a trav´es de las variedades tangentes y, por ´ ultimo, estudiaremos
con m´as detalle las variedades de dimensi´on 1, es decir, las curvas algebraicas.
3.1 Aplicaciones finitas
Consideremos en primer lugar una aplicaci´ on regular densa φ : V −→ W
entre variedades afines. Seg´ un el teorema 2.45 tenemos que
¯
φ : k[W] −→ k[V ]
es un monomorfismo de anillos, que nos permite considerar a k[W] como un
subanillo de k[V ].
Definici´on 3.1 Diremos que una aplicaci´ on regular densa φ : V −→ W entre
variedades afines es finita si k[V ] es una extensi´on entera de k[W]. (Ver 1.12).
El teorema 1.14 implica que la composici´on de aplicaciones finitas es finita.
Todo isomorfismo es trivialmente finito.
Ejemplo Sea V la hip´erbola XY = 1 y sea p : V −→ A
1
la proyecci´ on
p(x, y) = x. Ciertamente es una aplicaci´on regular (polin´ omica) y es densa,
pues su imagen es todo A
1
excepto el origen. Sin embargo, no es finita, pues
k[A
1
] = k[X], k[V ] = k[x, y] y ¯ p : k[A
1
] −→ k[V ] viene dada por ¯ p(X)(x, y) = x,
es decir, ¯ p(X) = x, con lo que podemos identificar k[A
1
] = k[x].
Por consiguiente, k[V ] = k[A
1
][y], pero y no es entero sobre k[A
1
], ya que su
polinomio m´ınimo es xY −1.
Hemos dado este ejemplo para mostrar expl´ıcitamente c´omo puede fallar la
condici´ on que define la finitud. Sin embargo, el resultado es obvio porque las
aplicaciones finitas no s´ olo son densas, sino que, de hecho, son suprayectivas:
81
82 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Teorema 3.2 Toda aplicaci´ on finita entre variedades afines es suprayectiva y
cada punto tiene un n´ umero finito de antiim´ agenes.
Demostraci´ on: Podemos suponer que V ⊂ A
n
. Fijado un sistema de
referencia en V , sea k[V ] = k[x
1
, . . . , x
n
]. Tomemos un punto P ∈ W. Para
probar que φ
−1
[P] es finito basta ver que cada coordenada x
i
toma un n´ umero
finito de valores sobre este conjunto.
Tenemos que x
i
es entero sobre k[W], luego satisface una relaci´ on de la forma
x
k
i
+a
1
x
k−1
i
+ +a
k
= 0,
para ciertas funciones a
i
∈ k[W]. Si Q ∈ φ
−1
[P] tiene coordenadas x, entonces,
evaluando la igualdad anterior en Q (teniendo en cuenta que, por la identifi-
caci´on, a
j
(Q) = a
j
(φ(Q)) = a
j
(P)) resulta que
x
k
i
+a
1
(P)x
k−1
i
+ +a
k
(P) = 0,
con lo que las coordenadas i-´esimas de los puntos de φ
−1
[P] son ra´ıces de un
mismo polinomio no nulo, luego son un n´ umero finito.
Veamos ahora la suprayectividad. Sea m
P
el ideal de k[W] formado por
las funciones que se anulan en P. Concretamente, si P tiene coordenadas

1
, . . . , α
m
) y k[W] = k[y
1
, . . . , y
m
], entonces m
P
= (y
1
−α
1
, . . . , y
m
−α
m
).
La aplicaci´ on φ es regular, luego es polin´ omica. Consideremos polinomios
F
1
, . . . , F
m
tales que φ(P) = (F
1
(P), . . . , F
m
(P)). Entonces φ
−1
[P] es el con-
junto algebraico determinado por las ecuaciones F
i
(X
1
, . . . , X
n
) − α
i
= 0. As´ı
pues, φ
−1
[P] = ∅ equivale a que
(F
1
−α
1
, . . . , F
m
−α
m
) = k[X
1
, . . . , X
n
].
En tal caso tomamos clases m´odulo I(V ) y queda que
(
¯
φ(y
1
) −α
1
, . . . ,
¯
φ(y
m
) −α
m
) = k[V ].
Si identificamos
¯
φ(y
i
) con y
i
, esto equivale a que m
P
k[V ] = k[V ] (o sea, el
ideal generado por m
p
en k[V ] es k[V ]). Sin embargo, el teorema 1.21 nos dice
que esto es imposible.
El teorema siguiente nos permitir´ a extender la definici´ on de aplicaci´ on finita
al caso de aplicaciones entre variedades cuasiproyectivas arbitrarias.
Teorema 3.3 Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on regular entre variedades afines.
Si todo punto P ∈ W tiene un entorno af´ın U tal que U

= φ
−1
[U] es af´ın y
φ[
U
: U

−→ U es finita, entonces φ es finita.
Demostraci´ on: Para cada P ∈ W, podemos tomar α ∈ k[W] tal que
el abierto principal W
α
est´e contenido en un entorno U de P que cumpla el
teorema. Entonces φ
−1
[W
α
] = V¯
φ(α)
⊂ U

es una subvariedad af´ın de V y es
3.1. Aplicaciones finitas 83
claro que la restricci´ on de φ a φ
−1
[W
α
] es finita, pues k[V¯
φ(α)
] = k[V ][1/α] y
k[W
α
] = k[W][1/α].
As´ı pues, a las hip´ otesis del teorema podemos a˜ nadir que cada U es principal.
Por consiguiente, tenemos a W cubierto por abiertos principales ¦W
α
¦
α∈S
, para
cierto S ⊂ k[W]. Si α = [F
α
], el ideal generado por I(W) y los F
α
no tiene
ning´ un cero, luego es k[X
1
, . . . , X
n
]. Esto se traduce en que (S) = k[W]. Como
k[W] es noetheriano, existe un n´ umero finito de funciones α
1
, . . . , α
n
∈ S de
modo que (α
1
, . . . , α
n
) = k[W] y, por lo tanto, los abiertos W
α
i
cubren W.
Por 1.13 sabemos que k[V
α
i
] = k[V ][1/α
i
] es un k[W
α
i
]-m´odulo finitamente
generado. Digamos que k[V
α
i
] = 'ω
i1
, . . . , ω
in
`
k[W
α
i
]
.
Podemos suponer que ω
ij
∈ k[V ], pues si, en general, ω
ij

m
i
i
formaran un
generador, los ω
ij
tambi´en lo ser´ıan. Vamos a probar que k[V ] = 'ω
ij
`
k[W]
. De
este modo, 1.10 implica entonces que los ω
ij
son enteros sobre k[W] y el teorema
quedar´ a probado.
Todo β ∈ k[V ] admite una expresi´ on
β =
¸
j
a
ij
α
n
i
i
ω
ij
, a
ij
∈ k[W],
para cada i. Ning´ un punto de W es un cero com´ un de todas las funciones α
n
i
i
,
de donde se sigue que (¦α
i
¦
i
) = k[W]. As´ı pues, existen funciones h
i
∈ k[W]
tales que
¸
i
α
n
i
i
h
i
= 1, luego
β = β
¸
i
α
n
i
i
h
i
=
¸
i,j
a
ij
h
i
ω
ij
∈ 'ω
ij
`
k[W]
.
Definici´on 3.4 Una aplicaci´ on regular φ : V −→ W entre variedades cuasi-
proyectivas es finita si todo punto P ∈ W tiene un entorno af´ın U tal que
U

= φ
−1
[U] es una subvariedad af´ın de V y φ[
U
: U

−→ U es finita.
El teorema 3.3 garantiza que esta definici´ on coincide con la precedente para
variedades afines. Adem´ as, el argumento usado al principio de la prueba muestra
que si φ cumple esta definici´ on entonces la cumple para entornos arbitrariamente
peque˜ nos de cada punto de W (m´as concretamente, la cumple para todo abierto
principal de todo abierto que la cumpla). Por consiguiente:
Teorema 3.5 Si φ : V −→ W es una aplicaci´ on finita y U es un abierto en
W, entonces la restricci´ on φ : φ
−1
[U] −→ U tambi´en es finita.
El teorema 3.2 es claramente v´alido para aplicaciones entre variedades cua-
siproyectivas. Otra propiedad sencilla es la siguiente:
Teorema 3.6 Las aplicaciones finitas son cerradas (es decir, la imagen de un
conjunto cerrado por una aplicaci´ on finita es cerrada).
84 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Demostraci´ on: Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on finita y sea C ⊂ V un
conjunto cerrado. Por el teorema 2.29 podemos cubrir W por un n´ umero finito
de variedades afines U tales que U

= φ
−1
[U] es af´ın y la restricci´ on de φ[
U
es
finita. Basta probar que φ[
U
[C ∩ U

] es cerrado o, equivalentemente, podemos
suponer que V y W son variedades afines. Tampoco perdemos generalidad si
suponemos que C es irreducible. Es f´ acil ver entonces que φ[C] es tambi´en
irreducible.
La restricci´on φ[
C
: C −→ φ[C] es finita, pues todo α ∈ k[C] se extiende a
β ∈ k[V ], que es ra´ız de un polinomio m´ onico con coeficientes en k[W], luego
α es ra´ız del polinomio que resulta de restringir sus coeficientes a φ[C]. Como
las aplicaciones finitas son suprayectivas, ha de ser φ[C] = φ[C], luego φ[C] es
cerrado.
Ahora necesitamos un ejemplo importante de aplicaci´ on finita.
Definici´on 3.7 Sea E una subvariedad lineal de P
n
, es decir, el conjunto de
ceros de un sistema de d formas lineales L
1
, . . . , L
d
. Es f´ acil ver que E es
irreducible. Definimos la proyecci´ on de centro E como la aplicaci´on racional
π : P
n
−→ P
d−1
dada por
π(x) = (L
1
(x), . . . , L
d
(x)).
Es claro que π es regular en el abierto P
n
`E. Si C es una subvariedad
cerrada de P
n
disjunta de E, la restricci´on π : C −→ P
d−1
es una aplicaci´ on
regular. Vamos a ver que π : C −→ π[C] es finita.
Notemos que U
i
= π
−1
[A
d−1
i
] ∩ C es el abierto en C determinado por la
condici´ on L
i
(x) = 0, luego es una variedad af´ın (es la intersecci´on con C del
complementario de un hiperplano de P
n
). Adem´as los abiertos U
i
cubren C,
luego basta probar que las restricciones π : U
i
−→ A
d−1
i
∩ π[C] son finitas. Por
simplificar la notaci´ on tomamos i = 1.
Por el teorema 2.38, cada α ∈ k[U
1
] (vista como aplicaci´on racional en C)
es de la forma
α =
G(x
1
, . . . , x
n+1
)
L
m
1
(x
1
, . . . , x
n+1
)
,
donde G es una forma de grado m. Sea π
1
: C −→ P
d
dada por
π
1
(x) = (L
m
1
(x), . . . , L
m
d
(x), G(x)).
(Notemos que estamos trabajando en tres espacios proyectivos: P
n
, P
d−1
y
P
d
. Usaremos X
1
, . . . , X
n+1
para coordenadas en P
n
, Y
1
, . . . , Y
d+1
para coor-
denadas en P
d
y Z
1
, . . . , Z
d
para coordenadas en P
d−1
.)
La aplicaci´ on π
1
es regular, pues si x ∈ C, alguna de las formas L
m
i
no se
anula. Por el teorema 2.47 tenemos que π
1
[C] es una subvariedad cerrada de
P
d
. Digamos que viene definida por las ecuaciones F
1
= = F
s
= 0.
Como C ∩ E = ∅, las formas L
i
no tienen ning´ un cero com´ un en C, luego
el punto (0, . . . , 0, 1) ∈ P
d
no est´a en π
1
[C]. Esto significa que las funciones
3.1. Aplicaciones finitas 85
Y
1
, . . . , Y
d
, F
1
, . . . , F
s
no tienen ning´ un cero com´ un en P
d
. Por 2.19 existe un
N > 0 tal que
(Y
1
, . . . , Y
d
, Y
d+1
)
N
⊂ (Y
1
, . . . , Y
d
, F
1
, . . . , F
s
).
En particular Y
N
d+1
est´a en el ideal de la derecha, luego
Y
N
d+1
=
d
¸
j=1
Y
j
H
j
+
s
¸
j=1
F
j
G
j
,
para ciertos polinomios H
j
y G
j
. Llamando H
(q)
j
a la componente homog´enea
de grado q de H
j
vemos que la forma
T(Y
1
, . . . , Y
d+1
) = Y
N
d+1

d
¸
j=1
Y
j
H
(N−1)
j
(3.1)
se anula sobre π
1
[C]. Visto como polinomio en Y
d+1
, tiene grado N y su coefi-
ciente director es 1. Podemos expresarlo en la forma
T = Y
N
d+1
+
N−1
¸
j=0
A
N−j
(Y
1
, . . . , Y
d
)Y
j
d+1
. (3.2)
Sustituyendo en (3.1) la definici´ on de π
1
, vemos que T(L
m
1
, . . . , L
m
d
, G) se
anula en C. Seg´ un (3.2), tenemos que
G
N
+
N−1
¸
j=0
A
N−j
(L
m
1
, . . . , L
m
d
)G
j
= 0.
Dividiendo entre L
mN
1
queda
α
N
+
N−1
¸
j=0
A
N−j
(1, L
m
2
/L
m
1
, . . . , L
m
d
/L
m
1

j
= 0.
Esto es un polinomio m´ onico con coeficientes en k[A
d−1
1
∩ π[C]]. Expl´ıcita-
mente, los coeficientes son las im´agenes por ¯ π de las funciones regulares
A
N−j
(1, z
2
/z
1
, . . . , z
d
/z
1
) = A
N−j
(z
2
, . . . , z
d
),
donde hemos pasado de las coordenadas homog´eneas a las coordenadas afines.
Para generalizar este resultado necesitamos una nueva aplicaci´ on:
Definici´on 3.8 Es f´ acil ver que el n´ umero de n + 1-tuplas (i
1
, . . . , i
n+1
) de
n´ umeros naturales que cumplen i
1
+ + i
n+1
= m es N + 1 =

n+m
n

. Por
ello, podemos subindicar las coordenadas homog´eneas de los puntos de P
N
en
la forma (v
i
1
,...,i
n+1
). Si (u
i
) son las coordenadas homog´eneas en P
n
, definimos
la inmersi´ on de Veronese V
m
: P
n
−→ P
N
como la aplicaci´on que a cada
(u
1
, . . . , u
n+1
) ∈ P
n
le asigna el punto cuya coordenada homog´enea v
i
1
,...,i
n+1
es u
i
1
1
u
i
n+1
n+1
.
86 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Se trata de una aplicaci´ on regular, pues entre las coordenadas de la imagen
est´an las u
m
i
, que no se anulan simult´ aneamente. Los puntos de la imagen
satisfacen las ecuaciones
v
i
1
,...,i
n+1
v
j
1
,...,j
n+1
= v
k
1
,...,k
n+1
v
l
1
,...,l
n+1
, (3.3)
siempre que i
1
+j
1
= k
1
+l
1
, . . . , i
n+1
+j
n+1
= k
n+1
+l
n+1
.
Rec´ıprocamente, si un punto de P
N
cumple estas ecuaciones est´a en la
imagen de V
m
. Para probarlo observamos que de ellas se sigue que alg´ un
v
0,...,m,...,0
= 0. En efecto, tomamos una coordenada v
i
1
,...,i
n+1
= 0. Supon-
gamos que i
1
= 0, sea r > 0 tal que ri
1
≥ m. As´ı, aplicando (3.3) varias
veces podemos expresar v
r
i
1
,...,i
n+1
como producto de r coordenadas entre las
cuales est´a v
m,0,...,0
= 0. As´ı pues, el conjunto algebraico determinado por (3.3)
est´a cubierto por los abiertos U
i
formados por los puntos con v
0,...,m,...,0
= 0
(donde la m est´a en la posici´ on i). Es f´ acil ver que cada punto de U
1
tiene como
antiimagen a
V
−1
m
(v
i
1
,...,i
n+1
) = (v
m,0,...,0
, v
m−1,1,0,...,0
, . . . , v
m−1,0,...,0,1
).
Para los dem´ as abiertos U
i
tenemos una expresi´on similar, luego la ima-
gen de V
m
es el conjunto algebraico determinado por las ecuaciones (3.3). Se
trata de una variedad, pues si se descompusiera en variedades, sus antiim´ agenes
formar´ıan una descomposici´ on de P
n
. Adem´as, las expresiones que hemos obte-
nido para V
−1
m
muestran que V
−1
m
tambi´en es regular, luego es un isomorfismo.
La variedad V
m
[P
n
] se llama variedad de Veronese, y hemos probado que es
isomorfa a P
n
.
El inter´es de la variedad de Veronese se debe a que si
F =
¸
a
i
1
,...,i
n+1
u
i
1
1
u
i
n+1
n+1
es una forma de grado m y H = V (F) ⊂ P
n
, entonces V
m
[H] es la intersecci´on
con V
m
[P
m
] del hiperplano de ecuaci´ on
¸
a
i
1
,...,i
n+1
v
i
1
,...,i
n+1
= 0.
Esto nos permite probar:
Teorema 3.9 Si F
1
, . . . , F
r+1
son formas de grado m en P
n
que no se anulan
simult´ aneamente en una variedad cerrada C ⊂ P
n
, entonces φ : C −→ P
r
dada
por
φ(x) = (F
1
(x), . . . , F
r+1
(x))
es una aplicaci´ on finita en su imagen.
Demostraci´ on: Consideramos la inmersi´on de Veronese V
m
: P
n
−→ P
N
.
Sean L
1
, . . . , L
r+1
las formas lineales correspondientes con F
1
, . . . , F
r+1
en P
N
y sea π : V
m
[C] −→ P
r
la proyecci´on definida en 3.7. Es claro que φ = V
m
◦ π.
Como V
m
es un isomorfismo y π es finita, concluimos que φ tambi´en es finita.
Terminamos con una aplicaci´ on t´ecnica de las aplicaciones finitas que despu´es
nos ser´a de utilidad.
3.1. Aplicaciones finitas 87
Teorema 3.10 Si φ : V −→ W es una aplicaci´ on regular densa entre varieda-
des, entonces φ[V ] contiene un abierto no vac´ıo.
Demostraci´ on: Si U es un abierto af´ın en W y U

es un abierto af´ın
en φ
−1
[U], es claro que φ[
U
: U

−→ U sigue siendo una aplicaci´ on regular
densa, luego podemos suponer que V y W son variedades afines. Seg´ un 2.45,
podemos identificar a k[W] con un subanillo de k[V ] a trav´es de
¯
φ. Sea r el
grado de trascendencia de k(V ) sobre k(W). Podemos tomar u
1
, . . . , u
r
∈ k[V ]
algebraicamente independientes sobre k(W).
Entonces k[W][u
1
, . . . , u
r
]

= k[W A
r
]. Fijando un isomorfismo, podemos
factorizar
¯
φ =
¯
ψ ◦ ¯ χ, donde
¯
ψ : k[W] −→ k[W A
r
] y ¯ χ : k[W A
r
] −→ k[V ].
Estos monomorfismos inducen a su vez aplicaciones regulares χ : V −→ W A
r
y ψ : W A
r
−→ W de modo que φ = χ ◦ ψ. Por 2.45 ambas son densas. De
hecho es f´acil ver que ψ es simplemente la proyecci´on.
Sea k[V ] = k[v
1
, . . . , v
m
]. Por 1.18 existen a
1
, . . . , a
m
∈ k[W A
r
] tales que
a
i
v
i
es entero sobre k[W A
r
]. Sea f = a
1
a
m
∈ k[W A
r
].
Consideramos el abierto (W A
r
)
f
definido en 2.38. Como las funciones a
i
son inversibles en k[(W A
r
)
f
] = k[W A
r
][1/f], concluimos que las funciones
v
i
son enteras sobre este anillo. Por lo tanto, la restricci´ on
χ : V¯
φ(f)
−→ (W A
r
)
f
es finita, luego es suprayectiva. En particular, (W A
r
)
f
⊂ χ[V ], de donde
a su vez ψ[(W A
r
)
f
] ⊂ φ[V ]. Basta probar que ψ[(W A
r
)
f
] contiene un
abierto en W. Sea k[W] = k[x
1
, . . . , x
s
] y k[A
r
] = k[u
1
, . . . , u
r
]. Entonces f es
un polinomio en x
1
, . . . , x
s
, u
1
, . . . , u
r
. Digamos que
f =
¸
i
1
,...,i
r
F
i
1
,...,i
r
(x
1
, . . . , x
s
)u
i
1
1
u
i
r
r
.
Como f = 0, alg´ un F
0
= F
i
1
,...,i
r
no es id´enticamente nulo en W. Sea
f
0
= [F] ∈ k[W]. Se cumple que W
f
0
⊂ ψ[(W A
r
)
f
], pues si x ∈ W
f
0
podemos tomar u ∈ A
r
tal que f(x, u) = 0, luego (x, u) ∈ (W A
r
)
f
y as´ı
x = ψ(x, u) ∈ ψ[(W A
r
)
f
].
Este resultado es ´ util para reducir problemas concernientes a aplicaciones
entre variedades arbitrarias al caso de aplicaciones entre variedades afines. Con-
cretamente:
Teorema 3.11 Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on densa entre variedades. En-
tonces existe un abierto af´ın U ⊂ W tal que U

= φ
−1
[U] es af´ın.
Demostraci´ on: Sea U un abierto af´ın en W. El abierto φ
−1
[U] no tiene
por qu´e ser af´ın, pero contiene un abierto af´ın U

, cuya imagen φ[U

] ser´a densa
en U. Por el teorema anterior aplicado a φ[
U
: U

−→ U obtenemos que φ[U

]
contiene un abierto, que podemos tomar de la forma U
α
, para cierta α ∈ k[U].
Entonces φ
−1
[U
α
] = U

¯
φ(α)
es af´ın.
88 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
3.2 La dimensi´ on de un conjunto algebraico
Introducimos ahora el concepto central de este cap´ıtulo. Informalmente, la
noci´ on algebraica de dimensi´ on est´a basada en el n´ umero de coordenadas inde-
pendientes que encontramos en una variedad. Por ejemplo, en la circunferencia
X
2
+Y
2
= 1 podemos encontrar puntos con cualquier valor de X pero, una vez
fijada X, s´olo hay un n´ umero finito de valores posibles para Y (a lo sumo dos).
Esto se debe a que las funciones coordenadas sobre la circunferencia (es decir,
como elementos de k(V )) son algebraicamente dependientes, pues verifican la
relaci´on x
2
+y
2
= 1. En general, la dimensi´ on de una variedad ser´ a el n´ umero
de coordenadas algebraicamente independientes que podamos encontrar en ella.
Con precisi´ on:
Definici´on 3.12 Llamaremos dimensi´ on de una variedad V al grado de tras-
cendencia sobre k de k(V ). La representaremos por dimV . La dimensi´ on de
un conjunto algebraico como el m´ aximo de las dimensiones de sus componentes
irreducibles. Un conjunto algebraico tiene dimensi´ on pura si todas sus compo-
nentes irreducibles tienen la misma dimensi´ on.
Notemos que si V es un abierto en una variedad W, por definici´ on V y W
tienen el mismo cuerpo de funciones racionales, luego dimV = dimW. Por
el teorema 2.54, dos variedades birracionalmente equivalentes (en particular,
isomorfas) tienen la misma dimensi´on. Las variedades de dimensi´ on 1 se lla-
man curvas
1
(algebraicas), las variedades de dimensi´ on 2 se llaman superficies
(algebraicas). Las subvariedades de A
n
o P
n
de dimensi´ on n − 1 se llaman
hipersuperficies.
Si W ⊂ V son conjuntos algebraicos, se llama codimensi´ on de W en V a la
diferencia dimV −dimW. Cuando se habla de la codimensi´ on de un conjunto
algebraico sin especificar respecto a qu´e otro, se entiende que es respecto al
espacio A
n
o P
n
que lo contiene. As´ı, por ejemplo, las hipersuperficies son las
variedades afines o proyectivas de codimensi´ on 1.
Vamos a calcular la dimensi´on de algunas variedades sencillas:
Espacios afines y proyectivos Es claro que dimA
n
= dimP
n
= n, pues su
cuerpo de funciones racionales es k(X
1
, . . . , X
n
).
Puntos Las variedades de dimensi´on 0 son los puntos. En efecto, por una
parte, si P es un punto en cualquier espacio P
n
, es claro que se trata de una
variedad af´ın para la que k[P] = k(P) = k (las funciones regulares han de ser
constantes), luego dimP = 0. Por otra parte, si V es una variedad de dimensi´ on
0, pasando a su clausura podemos suponer que es cerrada en P
n
y cort´ andola
con un espacio af´ın podemos suponer que es una variedad af´ın (ninguna de estas
operaciones altera el cuerpo de funciones racionales). Entonces resulta que k(V )
es algebraico sobre k, pero k es algebraicamente cerrado, luego k(V ) = k y
tambi´en k[V ] = k. As´ı pues, las funciones coordenadas son constantes y V es
un punto.
1
Un poco m´as abajo probaremos que lo que hemos llamado curvas planas son curvas de
acuerdo con esta definici´on general.
3.2. La dimensi´ on de un conjunto algebraico 89
El conjunto vac´ıo Es conveniente asignar al conjunto vac´ıo una dimensi´ on
menor que a los puntos, por lo que convendremos que dim∅ = −1.
Variedades lineales Una variedad lineal proyectiva V es una subvariedad de
P
n
determinada por m formas lineales
a
11
X
1
+ +a
1n+1
X
n+1
= 0,

a
m1
X
1
+ +a
mn+1
X
n+1
= 0.
Si el rango de la matriz de coeficientes es r, podemos eliminar m−r ecuacio-
nes sin alterar V . Si r = n +1 entonces el sistema s´olo tiene la soluci´ on trivial,
con lo que V = ∅. En otro caso podemos despejar r variables en t´erminos de
las n + 1 −r restantes, de donde se sigue f´acilmente que
k[X
1
, . . . , X
n+1
]/I(V )

= k[X
1
, . . . , X
n+1−r
].
Esto prueba que I(V ) es primo, luego V es ciertamente una variedad pro-
yectiva. Es f´ acil construir un isomorfismo V −→ P
n−r
(eliminando las r coor-
denadas homog´eneas dependientes). Por lo tanto dimV = n −r. Notemos que
esta f´ormula vale incluso en el caso en que r = n + 1 y V = ∅.
Similarmente se tratan las variedades lineales afines, definidas por ecuaciones
lineales. Si V ⊂ A
n
est´a definida por r ecuaciones independientes y V = ∅,
entonces V es una variedad isomorfa a A
n−r
y dimV = n − r. Notemos que
ahora hay que suponer expl´ıcitamente V = ∅.
Productos Si V y W son variedades, entonces
dimV W = dimV + dimW.
En efecto, como V W es abierto en V W, no perdemos generalidad si
suponemos que las variedades son proyectivas. Por el mismo motivo, podemos
cortarlas con espacios afines y suponer que son afines. Digamos que V ⊂ A
M
,
W ⊂ A
N
, dimV = m y dimW = n. Sean x
1
, . . . , x
M
las coordenadas en
V e y
1
, . . . , y
N
las coordenadas en W. Podemos suponer que x
1
, . . . , x
m
son
algebraicamente independientes al igual que y
1
, . . . , y
n
.
Tenemos que k(V W) = k(x
1
, . . . , x
M
, y
1
, . . . , y
N
) y es claro que todos los
generadores dependen algebraicamente de x
1
, . . . , x
m
, y
1
, . . . , y
n
. Basta probar
que estas coordenadas son algebraicamente independientes. Supongamos que
F(x
1
, . . . , x
m
, y
1
, . . . , y
n
) = 0. Entonces, para cada punto (a
1
, . . . , a
M
) ∈ V , el
polinomio F(a
1
, . . . , a
m
, Y
1
, . . . , Y
n
) anula a y
1
, . . . , y
n
en k(W), luego ha de ser
el polinomio nulo. Esto significa que cada uno de los coeficientes a(X
1
, . . . , X
m
)
de F se anula sobre todos los puntos de V , es decir, anula a x
1
, . . . , x
m
en k(V ),
luego a(X
1
, . . . , X
m
) = 0 y, en conclusi´ on, F = 0.
90 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Conos Si V es una variedad proyectiva, Cn(V ) es una variedad af´ın y
dimCn(V ) = dimV + 1.
Ciertamente el cono Cn(V ) es una variedad, pues el ideal I(Cn(V )) = I(V )
es un ideal primo. Digamos que V ⊂ P
n
. Podemos suponer que V no est´a
contenida en el hiperplano X
n+1
= 0, de modo que V

= V ∩A
n
es una variedad
af´ın de la misma dimensi´ on (es abierta en V ). As´ı mismo,
Cn(V )

= ¦X ∈ Cn(V ) [ X
n+1
= 0¦
es abierto en Cn(V ), luego tiene la misma dimensi´on. Basta observar que la
aplicaci´ on φ : Cn(V )

−→ V

A
1
dada por
φ(X) = (X
1
/X
n+1
, . . . , X
n
/X
n+1
, X
n+1
)
es un isomorfismo. Claramente es biyectiva y regular, y su inversa es
(X, Y ) → (Y X
1
, . . . , Y X
n
, Y ),
que tambi´en es regular.
Veamos ahora algunos resultados b´ asicos.
Teorema 3.13 Si φ : V −→ W es una aplicaci´ on finita entre variedades, en-
tonces dimV = dimW.
Demostraci´ on: Podemos restringir φ a una aplicaci´ on finita entre abier-
tos en V y W que sean variedades afines. Por ser abiertos tendr´ an la misma
dimensi´ on que las variedades que los contienen, luego en definitiva podemos su-
poner que V y W son variedades afines. Entonces k[V ] es una extensi´on entera
de k[W], luego k(V ) es una extensi´on algebraica de k(W), luego ambas tienen
el mismo grado de trascendencia sobre k.
Teorema 3.14 Sean V ⊂ W dos variedades. Entonces dimV ≤ dimW. Si V
es cerrada y dimV = dimW entonces V = W.
Demostraci´ on: No perdemos generalidad si suponemos que W ⊂ A
n
. Si
dimW = m y x
1
, . . . , x
m+1
son m+1 funciones coordenadas cualesquiera, tene-
mos que satisfacen una relaci´on polin´ omica, y sus restricciones a V cumplir´ an
la misma relaci´on, luego ser´ an algebraicamente dependientes en k(V ). Por con-
siguiente dimV ≤ m.
Supongamos ahora que V es cerrada y que dimV = dimW = m. Tenemos
que I(W) ⊂ I(V ), y basta probar la otra inclusi´ on. Sea, pues F ∈ I(V ) un poli-
nomio y supongamos que no es nulo en W. Sea f = [F] ∈ k[W]. Sea x
1
, . . . , x
m
una base de trascendencia de k(V ) formada por funciones coordenadas. Es claro
que estas funciones han de ser algebraicamente independientes en k(W) y, por la
3.2. La dimensi´ on de un conjunto algebraico 91
hip´ otesis sobre las dimensiones, han de ser una base de trascendencia de k(W).
Por consiguiente f es ra´ız de un polinomio irreducible
a
r
(x
1
, . . . , x
m
)f
r
+ +a
1
(x
1
, . . . , x
m
)f +a
0
(x
1
, . . . , x
m
) = 0,
de modo que en particular a
0
= 0. Ahora bien, esta ecuaci´ on se cumple tambi´en
en V , donde adem´ as f = 0, luego ha de ser a
0
(x
1
, . . . , x
n
) = 0 en V . Pero las
funciones x
i
son algebraicamente independientes en k(V ), luego ha de ser a
0
= 0,
contradicci´ on. As´ı pues, F ∈ I(W).
Veamos ahora que las hipersuperficies son las variedades definibles mediante
una sola ecuaci´ on. M´ as en general:
Teorema 3.15 Un subconjunto algebraico C de A
n
o P
n
es definible por una
sola ecuaci´ on si y s´ olo si tiene dimensi´ on pura n −1.
Demostraci´ on: Supongamos que C est´a definido por una ´ unica ecuaci´on
(no nula) F = 0. No perdemos generalidad si suponemos que C ⊂ A
n
. Sea
F = F
r
1
1
F
r
m
m
la descomposici´on de F en factores irreducibles. Es claro que
C = V (F) = V (F
1
) ∪ ∪ V (F
m
)
y basta probar el teorema para cada V (F
i
), es decir, podemos suponer que F
es irreducible. Entonces (F) es un ideal primo, luego C es una variedad, pues
I(C) = I(V (F)) = rad(F) = (F). Supongamos que la variable X
n
aparece en el
polinomio F(X
1
, . . . , X
n
) y veamos que x
1
, . . . , x
n−1
son algebraicamente inde-
pendientes en k(C). En efecto, si se cumpliera una relaci´ on G(x
1
, . . . , x
n−1
) = 0,
entonces G(X
1
, . . . , X
n−1
) ∈ (F), lo cual es imposible.
Por consiguiente dimC ≥ n−1 y por el teorema anterior, puesto que C = A
n
,
ha de ser dimC = n −1.
Para probar el rec´ıproco podemos suponer que C es irreducible. As´ı mismo
podemos suponer que es una variedad af´ın C ⊂ A
n
. Como dimC = n − 1,
en particular C = A
n
, luego I(C) = 0. Sea F ∈ I(C) no nulo. Como I(C)
es primo, podemos suponer que F es irreducible. Entonces C ⊂ V (F), pero
por la parte ya probada dimC = n − 1 = dimV (F), y por el teorema anterior
concluimos que C = V (F).
Ahora es claro que las curvas planas son las hipersuperficies de A
2
o P
2
.
En particular son curvas. En la prueba de este teorema hemos visto que, al
igual que ocurre con las curvas planas, las hipersuperficies son las variedades
definibles por una sola ecuaci´ on irreducible. El hecho de que las hipersuperficies
sean las superficies con la definici´ on m´ as simple posible no impide que sean muy
representativas, tal y como muestra el teorema siguiente:
Teorema 3.16 Toda variedad de dimensi´ on n es birracionalmente equivalente
a una hipersuperficie de A
n+1
.
92 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Demostraci´ on: Sea V una variedad de dimensi´ on n. Por 1.32 podemos
tomar una base de trascendencia x
1
, . . . , x
n
de k(V ) de manera que la extensi´ on
k(V )/k(x
1
, . . . , x
n
) sea separable. Por el teorema del elemento primitivo, existe
x
n+1
∈ k(V ) tal que k(V ) = k(x
1
, . . . , x
n+1
). Sea F(x
1
, . . . , x
n
, X
n+1
) el poli-
nomio m´ınimo de x
n+1
sobre k(x
1
, . . . , x
n
).
El homomorfismo k[X
1
, . . . , X
n+1
] −→ k(V ) dado por X
i
→ x
i
tiene por
n´ ucleo (F), luego k[X
1
, . . . , X
n+1
]/(F)

= k[x
1
, . . . , x
n+1
]. En particular es un
dominio ´ıntegro y (F) es primo. Por consiguiente W = I(F) es una subvarie-
dad de A
n+1
tal que k[W]

= k[x
1
, . . . , x
n+1
], luego k(W)

= k(V ) y, por 2.54,
concluimos que V es birracionalmente equivalente a W. Esto implica a su vez
que dimW = n, luego W es una hipersuperficie de A
n+1
.
En particular toda curva es birracionalmente equivalente a una curva plana.
Ya sabemos que cuando a los puntos de P
N
les imponemos una restricci´on
polin´ omica, pasamos a un conjunto de dimensi´ on N − 1. Ahora generalizare-
mos esto demostrando que cada ecuaci´on (no redundante) que a˜ nadimos a un
conjunto algebraico disminuye una unidad la dimensi´ on.
Teorema 3.17 Sea V ⊂ P
N
una variedad proyectiva de dimensi´ on n y sea
F ∈ k[X
1
, . . . , X
N+1
] una forma que no es id´enticamente nula en V . Sea
V
F
= ¦P ∈ V [ F(P) = 0¦.
Entonces dimV
F
= n −1.
Demostraci´ on: Observemos en general que si C es un conjunto algebraico
proyectivo, no necesariamente irreducible, existe una forma G de cualquier grado
m prefijado que no es id´enticamente nula en ninguna componente irreducible de
C. Basta tomar un punto de cada componente de C, tomar una forma lineal
L que no se anule en ninguno de ellos y considerar G = L
m
. (Para encontrar
L basta tomar un punto que no sea soluci´ on de un n´ umero finito de ecuaciones
lineales, o sea, fuera del conjunto algebraico definido por el producto de todas
ellas.)
Llamemos V
0
= V , F
0
= F y V
1
= V
F
. Sea ahora F
1
una forma del mismo
grado que F que no se anule en ninguna componente irreducible de V
1
y sea
V
2
= V
1
F
1
, etc. Por el teorema 3.14 tenemos que
dimV
0
> dimV
1
>
Por consiguiente V
n+1
= ∅. Esto significa que las formas F
0
, . . . , F
n
no
tienen ceros comunes en V . Sea φ : V −→ P
n
la aplicaci´ on dada por
φ(P) = (F
0
(P), . . . , F
n
(P)).
Seg´ un 3.9, la aplicaci´ on φ es finita en su imagen, luego
n = dimV = dimφ[V ] ≤ dimP
n
= n,
3.2. La dimensi´ on de un conjunto algebraico 93
luego φ es suprayectiva. Ahora bien, si fuera dimV
F
< n − 1, en realidad
V
n
= ∅, luego las formas F
0
, . . . , F
n−1
no tendr´ıan ceros comunes en V . A su
vez, esto se traducir´ıa en que el punto (0, . . . , 0, 1) no estar´ıa en la imagen de φ,
contradicci´ on.
De aqu´ı se sigue inmediatamente que una variedad posee subvariedades de
cualquier dimensi´ on menor que la suya. Observemos que lo que hemos probado
es que al menos una componente irreducible de V
F
tiene dimensi´on n−1, aunque
en principio podr´ıa haber otras componentes de dimensi´ on menor. Vamos a ver
que no es as´ı:
Teorema 3.18 Bajo las hip´ otesis del teorema anterior, V
F
tiene dimensi´ on
pura n −1.
Demostraci´ on: Consideramos la aplicaci´on finita φ : V −→ P
n
construida
en la prueba del teorema anterior y sean A
n
i
los subespacios afines de P
n
deter-
minados por X
i
= 0. Sea U
i
= φ
−1
[A
n
i
]. As´ı
U
i
= ¦P ∈ V [ F
i
(P) = 0¦.
Si V ⊂ P
k
, la inmersi´ on de Veronese V
m
: P
k
−→ P
N
transforma U
i
es una
variedad isomorfa contenida en el complementario de un hiperplano de P
N
, es
decir, en una variedad af´ın. Por lo tanto U
i
es af´ın.
Toda componente irreducible W de V
F
corta a alg´ un U
i
, y entonces W ∩U
i
es abierto en W, luego tiene la misma dimensi´on. As´ı pues, basta probar que
cada componente irreducible de V
F
∩U
i
tiene dimensi´on n −1 (de hecho, basta
ver que es ≥ n −1). Por abreviar omitiremos el sub´ındice U = U
i
.
Sea f = [F]/[F
i
] ∈ k[U]. De este modo,
C = V
F
∩ U = ¦P ∈ U [ f(P) = 0¦.
Sean f
1
, . . . , f
n
∈ k[U] las funciones [F
j
]/[F
i
] para j = i. Notemos que f = f
1
.
Por 3.5, la aplicaci´ on φ se restringe a una aplicaci´ on finita φ : U −→ A
n
cuyas
funciones coordenadas son las f
i
. As´ı pues,
¯
φ : k[X
1
, . . . , X
n
] −→ k[U] cumple
φ(X
i
) = f
i
.
Ahora podemos sustituir U por una variedad isomorfa U ⊂ A
m
. Digamos
que f
i
= [F
i
], para ciertos polinomios F
i
∈ k[Y
1
, . . . , Y
m
] (que no tienen nada
que ver con las formas F
i
anteriores).
Sea W una componente irreducible de C. Basta probar que las funciones
f
i
[
W
, para i = 2, . . . n, son algebraicamente independientes en k[W]. Suponga-
mos, por reducci´ on al absurdo, que existe G(X
2
, . . . , X
n
) ∈ k[X
1
, . . . , X
n
] no
nulo tal que G(f
2
[
W
, . . . , f
n
[
W
) = 0. Sea G

= G(F
2
, . . . , F
n
) ∈ I(W).
Para cada componente irreducible W

de C distinta de W, podemos tomar
un polinomio de I(W

)`I(W), y el producto de tales polinomios es un polinomio
H que es id´enticamente nulo en todas las componentes de C excepto en W. As´ı
G

H ∈ I(C) = I(V (I(U) ∪ ¦F
1
¦)) = Rad(I(U) ∪ ¦F
1
¦),
94 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
luego (G

H)
l
∈ (I(U) ∪ ¦F
1
¦). Tomando clases m´odulo I(U) concluimos que
(g

h)
l
∈ (f
1
), es decir, que f
1
[ (g

h)
l
, para cierto l > 0.
Vamos a probar que f
1
[ h
r
, para cierto r > 0, lo cual implica que H se
anula en C, en contradicci´ on con la forma en que lo hemos construido.
Observemos que k[f
1
, . . . , f
n
] ⊂ k[U] es isomorfo a k[X
1
, . . . , X
n
] (a trav´es
de
¯
φ), luego en particular es un dominio de factorizaci´ on ´ unica. Como g

en un
polinomio en f
2
, . . . , f
n
, es claro que f
1
y g

son primos entre s´ı. No podemos
concluir directamente que f
1
[h porque h / ∈ k[f
1
, . . . , f
n
], pero sabemos que es
un entero algebraico sobre este anillo. Es claro que basta demostrar este hecho
puramente algebraico:
Sea A = k[X
1
, . . . , X
n
] y B una extensi´ on entera de A. Sean x,
y ∈ A primos entre s´ı y sea z ∈ B tal que x [ yz en B. Entonces
existe un r > 0 tal que x [ z
r
.
En efecto, digamos que yz = xw, con w ∈ B. Sea
p(T) = T
r
+b
1
T
r−1
+ +b
r
el polinomio m´ınimo de w sobre k(X
1
, . . . , X
n
). Como A es un dominio de facto-
rizaci´on ´ unica, es ´ıntegramente cerrado (teorema 1.16), luego por 1.17 tenemos
que p(T) ∈ A[T]. El polinomio m´ınimo de z = xw/y ser´a q(T) = (x/y)
r
p(yT/x),
es decir,
q(T) = T
r
+
xb
1
y
T
r−1
+ +
x
r
b
r
y
r
∈ A[T].
As´ı pues, x
i
b
i
/y
i
∈ A, luego y
i
[ x
i
b
i
en A y, como x e y son primos entre
s´ı, de hecho y
i
[ b
i
. Por consiguiente,
z
r
= −x

b
1
y
z
r−1
+
xb
2
y
2
z
r−2
+ +
x
r−1
b
r
y
r

,
luego x [ z
r
.
De aqu´ı podemos deducir un teorema importante sobre dimensiones. Pre-
viamente demostramos unos hechos de inter´es en s´ı mismos. El primero es la
generalizaci´on del teorema anterior para variedades cuasiproyectivas.
Teorema 3.19 Sea V ⊂ P
N
una variedad cuasiproyectiva de dimensi´ on n y
F ∈ k[X
1
, . . . , X
N+1
] una forma que no es id´enticamente nula en V . Si V
F
= ∅,
entonces tiene dimensi´on pura n −1.
Demostraci´ on: Sea V
F
= W
1
∪ ∪ W
r
la descomposici´on de V
F
en
componentes irreducibles. Por el teorema anterior tienen dimensi´ on n − 1. Es
claro que V
F
= V
F
∩ V , luego
V
F
= (W
1
∩ V ) ∪ ∪ (W
r
∩ V ).
3.2. La dimensi´ on de un conjunto algebraico 95
Cada W
i
∩V es vac´ıo o bien abierto en W
i
(porque V es abierto en V ), luego
las W
i
∩ V no vac´ıas son las componentes irreducibles de V y tienen dimensi´ on
n −1.
Notemos que si V ⊂ A
N
es una variedad af´ın entonces las formas en N + 1
variables se corresponden con las aplicaciones de k[A
N
], las cuales se correspon-
den a su vez con las aplicaciones de k[V ]. Por lo tanto, un caso particular del
teorema anterior se enuncia como sigue:
Teorema 3.20 Sea V una variedad af´ın de dimensi´ on n y sea f ∈ k[V ], f = 0.
Si el conjunto ¦P ∈ V [ f(P) = 0¦ es no vac´ıo, tiene dimensi´ on pura n −1.
El teorema siguiente se prueba por inducci´ on sobre m a partir de 3.19:
Teorema 3.21 Sea V ⊂ P
N
una variedad cuasiproyectiva de dimensi´ on n y
sea C el conjunto de los puntos de V que anulan simult´ aneamente m formas en
N + 1 variables. Si C = ∅, entonces todas sus componentes irreducibles tienen
dimensi´ on ≥ n −m.
Las mismas consideraciones previas a 3.20 nos dan ahora:
Teorema 3.22 Sea V una variedad af´ın de dimensi´ on n y sea C el conjunto
de los puntos de V donde se anulan m funciones de k[V ]. Entonces, si C = ∅
todas sus componentes irreducibles tienen dimensi´ on ≥ n −m.
El teorema siguiente es un primer ejemplo de un teorema global de la geo-
metr´ıa algebraica:
Teorema 3.23 Sean V , W ⊂ P
N
dos variedades cuasiproyectivas y sea X una
componente irreducible no vac´ıa (supuesto que exista) de V ∩ W. Entonces
codimX ≤ codimV + codimW.
Si V y W son proyectivas y codimV +codimW ≤ N, entonces V ∩W = ∅
y, en particular,
codim(V ∩ W) ≤ codimV + codimW.
Demostraci´ on: Para la primera parte, tomando clausuras, podemos supo-
ner que las variedades son proyectivas y, cort´ andolas con un espacio af´ın A
N
que
corte a X, podemos suponer que son afines: V , W ⊂ A
N
. Sea ∆ ⊂ A
N
A
N
la
diagonal. La aplicaci´ on φ : V ∩ W −→ A
N
A
N
dada por φ(P) = (P, P) tiene
imagen (V W) ∩ ∆ y claramente es un isomorfismo. Como ∆ est´a definido
por las N funciones x
i
−y
i
, el teorema anterior nos da que
dimX = dimφ[X] ≥ dim(V W) −N = dimV + dimW −N.
Por consiguiente,
codimX ≤ 2N −dimV −dimW = codimV + codimW.
96 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Para la segunda parte consideramos los conos Cn(V ) y Cn(W), que son
variedades en A
N+1
de dimensi´ on una unidad mayor (luego de la misma co-
dimensi´ on). Adem´ as Cn(V ∩ W) = Cn(V ) ∩ Cn(W). Como la intersecci´on
contiene al menos al origen, podemos aplicar la parte ya probada, en virtud de
la cual
codimCn(V ∩ W) ≤ codimCnV + codimCnW = codimV + codimW ≤ N,
luego dimCn(V ∩ W) ≥ 1 y dim(V ∩ W) ≥ 0, luego V ∩ W = ∅.
Ejercicio: Ahora es claro que dos curvas en P
2
se cortan al menos en un punto.
Probar que esto generaliza al teorema fundamental del ´algebra mostrando que una
curva Y = F(X) no puede cortar al eje X (Y = 0) en el punto infinito (1, 0, 0).
3.3 Variedades tangentes y diferenciales
Vamos a asociar una variedad tangente a cada punto de una variedad, en
correspondencia con la noci´ on an´ aloga en geometr´ıa diferencial. Primeramente
conviene definir la diferencial de un polinomio:
Sea F(X) ∈ k[X
1
, . . . , X
n
] y a ∈ k
n
. Considerando la descomposici´ on en
formas del polinomio F

(X

) = F(a +X

) podemos expresar
F(X) = F(a) +F
1
(X −a) +F
2
(X −a) +
donde F
i
es una forma de grado i. Derivando esta descomposici´on obtenemos
que
∂F
∂X
i
=
∂F
1
∂X
i
+
∂F
2
∂X
i
(X −a) +
luego
∂F
1
∂X
i
=
∂F
∂X
i

a
y, por consiguiente,
F
1
(X −a) =
∂F
∂X
1

a
(X
1
−a
1
) + +
∂F
∂X
n

a
(X
n
−a
n
).
Definici´on 3.24 La diferencial de un polinomio F(X) ∈ k[X
1
, . . . , X
n
] en un
punto a ∈ k
n
es el polinomio
d
a
F(X) =
∂F
∂X
1

a
X
1
+ +
∂F
∂X
n

a
X
n
.
Hemos probado que
F(X) = F(a) +d
a
F(X −a) +F
2
(X −a) +F
3
(X −a) +
donde cada F
i
es una forma de grado i.
Se comprueba inmediatamente que
d
a
(F +G) = d
a
F +d
a
G, d
a
(FG) = F(a) d
a
G+G(a) d
a
F. (3.4)
3.3. Variedades tangentes y diferenciales 97
Definici´on 3.25 Si V ⊂ A
n
es una variedad af´ın y P ∈ V . Fijado un sistema
de referencia en A
n
, sea a ∈ k
n
el vector de coordenadas de P. Llamaremos
variedad tangente a V en P a la variedad lineal T
P
V determinada por las ecua-
ciones d
a
F(X −a) = 0, donde F recorre I(V ).
Las relaciones (3.4) muestran que si I(F) = (F
1
, . . . , F
m
), entonces
T
p
(V ) = V (d
a
F
1
(X −a), . . . , d
a
F
m
(X −a)).
En principio, esta definici´ on depende del sistema de referencia en el que
calculamos las coordenadas de P y el ideal I(V ). Vamos a ver que en realidad
no es as´ı. Consideremos dos sistemas de referencia O y O

. Sea X = c +X

A la
ecuaci´on de cambio de coordenadas, donde c ∈ k
n
y A es una matriz regular. El
punto P tendr´ a vectores de coordenadas a y a

relacionados por a = c+a

A. Por
otra parte, cada F(X) ∈ I(V ) se corresponde con F

(X

) = F(c+X

A) ∈ I(V )

.
Hemos de probar que si un punto Q ∈ A
n
tiene coordenadas X y X

, entonces
d
a
F(X −a) = 0 ↔ d
a
F

(X

−a

) = 0.
En efecto, es claro que
∂F

∂X

i

a

=
∂F
∂X
1

a
a
i1
+ +
∂F
∂X
n

a
a
in
,
luego si llamamos ∇F

(a

) y ∇F(a) a los vectores formados por las derivadas
parciales, vemos que su relaci´on es ∇F

(a

) = ∇F(a)A
t
. Ahora es claro que
d
a
F

(X

−a

) = (X

−a

) ∇F

(a

)
t
= (X −a)A
−1
A∇F(a)
t
= d
a
F(X −a).
Esto prueba que la variedad tangente no depende del sistema de referencia
desde el cual se calcula.
Ejemplos Si V = ¦P¦ ⊂ A
n
, entonces T
P
V = ¦P¦.
En efecto, si P tiene coordenadas a ∈ k
n
, entonces
I(V ) = (X
1
−a
1
, . . . , X
n
−a
n
),
luego las ecuaciones de T
P
V se reducen a X
i
−a
i
= 0, con lo que T
P
(V ) = ¦P¦.
Si V = A
n
, entonces T
P
(V ) = A
n
.
En efecto, I(V ) = (1) y la ecuaci´ on de T
P
V es 0 = 0.
Si V es la circunferencia X
2
+ Y
2
= 1 (y la caracter´ıstica del cuerpo k no
es 2), entonces T
P
V es una recta en cada punto P ∈ V .
En efecto, la ecuaci´on de T
P
V en un punto P de coordenadas (a, b) es cla-
ramente 2a(X −a) + 2b(Y −b) = 0. Esta ecuaci´on no puede ser id´enticamente
nula, ya que (0, 0) / ∈ V .
98 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Si V y W son variedades afines, T
(P,Q)
(V W) = T
P
V T
Q
W.
En efecto, I(V W) est´a generado por los polinomios de I(V ) en las indeter-
minadas X
1
, . . . , X
n
y los polinomios de I(W) en las indeterminadas Y
1
, . . . , Y
m
,
luego un punto (R, S) est´a en T
(P,Q)
(V W) si y s´olo si R cumple las ecuaciones
de T
P
V y S cumple las ecuaciones de T
Q
W.
Consideremos ahora V = V (Y
2
− X
2
(X + 1)). La
ecuaci´on para T
P
V en un punto P de coordenadas (a, b)
es
−a(3a + 2)(X −a) + 2b(Y −b) = 0.
Esto es una recta salvo si a(3a−2) = b = 0. Teniendo
en cuenta que P ∈ V , el ´ unico punto que cumple b = 0 es
(0, 0). As´ı pues, la variedad tangente a V es una recta en
todos los puntos excepto en (0, 0), donde T
(0,0)
V = A
2
.
La figura muestra la tangente en el punto (1,

2).
Estos ejemplos sugieren que la dimensi´on de la variedad tangente es “por
lo general” la dimensi´ on de V , si bien esto puede fallar en los puntos “pro-
blem´aticos”, como es el caso del punto donde la curva “alfa” se corta a s´ı misma.
Hasta aqu´ı hemos trabajado con variedades afines. Consideremos ahora una
variedad proyectiva V ⊂ P
n
, sea P = (a
1
, . . . , a
n
, 1) un punto del espacio af´ın A
n
determinado por x
n+1
= 0 y sea V

= V ∩ A
n
. Tomemos una forma F ∈ I(V ),
de modo que f(X
1
, . . . , X
n
) = F(X
1
, . . . , X
n
, 1) ∈ I(V

). Entonces, un punto
(X
1
, . . . , X
n
, 1) ∈ A
n
est´a en T
P
V

si cumple (para toda F)
∂f
∂X
1

(a
1
,...,a
n
)
(X
1
−a
1
) + +
∂f
∂X
n

(a
1
,...,a
n
)
(X
n
−a
n
) = 0.
Equivalentemente, la condici´ on es
∂F
∂X
1

(a
1
,...,a
n
,1)
(X
1
−a
1
X
n+1
) + +
∂F
∂X
n

(a
1
,...,a
n
,1)
(X
n
−a
n
X
n+1
) = 0.
Es f´ acil ver que si F es una forma de grado r, se cumple la relaci´on
∂F
∂X
1
X
1
+ +
∂F
∂X
n+1
X
n+1
= rF.
Como F(a
1
, . . . , a
n
, 1) = 0, en particular
∂F
∂X
1

(a
1
,...,a
n
,1)
a
1
+ +
∂F
∂X
n

(a
1
,...,a
n
,1)
a
n
= −
∂F
∂X
n+1

(a
1
,...,a
n
,1)
.
Multiplicando ambos miembros por X
n+1
y sumando esta identidad a la
condici´ on de tangencia, obtenemos que ´esta equivale a
∂F
∂X
1

(a
1
,...,a
n
,1)
X
1
+ +
∂F
∂X
n+1

(a
1
,...,a
n
,1)
X
n+1
= 0.
3.3. Variedades tangentes y diferenciales 99
Esta condici´ on es homog´enea tanto en X como en P, luego podemos expre-
sarla en la forma
∂F
∂X
1

P
X
1
+ +
∂F
∂X
n+1

P
X
n+1
= 0. (3.5)
Es f´ acil ver que esta condici´on no depende del sistema de referencia, de modo
que podemos dar la definici´ on siguiente:
Definici´on 3.26 Si V ⊂ P
n
es una variedad proyectiva y P ∈ V , definimos la
variedad (proyectiva) tangente a V en P como la variedad lineal T
P
V determi-
nada por las ecuaciones (3.5), donde F var´ıa en las formas de (un generador de)
I(V ).
El razonamiento precedente muestra que T
P
V es la clausura proyectiva de
la variedad tangente en P a la variedad af´ın V

que resulta de cortar V con
el complementario de cualquier hiperplano en el que no est´e P. En particular
dimT
P
V = dimT
P
V

.
Definimos la variedad tangente en un punto de una variedad cuasiproyectiva
como la variedad tangente en dicho punto de su clausura proyectiva.
Volvamos al caso de una variedad af´ın V y un punto P ∈ V . Entonces T
P
V
es una variedad lineal af´ın, luego si fijamos a P como origen, T
P
V adquiere una
estructura natural de espacio vectorial, caracterizada por que si a es el vector
de coordenadas de P en A
n
, entonces las aplicaciones x
i
− a
i
son lineales. La
dimensi´ on de T
P
V como espacio vectorial es la misma que como variedad.
Observemos ahora que si g = [G] = [G

] ∈ k[V ], con G, G

∈ k[X
1
, . . . , X
n
],
entonces G − G

∈ I(V ), luego d
a
G(X − a) − d
a
G

(X − a) ∈ I(T
P
V ). Esto
nos permite definir d
P
g = [d
a
G(X − a)] ∈ k[T
P
V ]. Se cumple que la funci´ on
d
P
g no depende del sistema de referencia con el que se calcula: Si g = [G], en
otro sistema de referencia dado por X = c +X

A, tenemos que g = [G

], donde
G

(X

) = G(c +X

A). Entonces
d
a
G

(X

−a

) = (X

−a

)∇G

(a

)
t
= (X −a)A
−1
A∇G(a)
t
= d
a
G(X −a).
M´ as a´ un, es claro que d
P
g es una forma lineal en T
P
V , pues
d
P
g =
∂G
∂X
1

a
d
P
x
1
+ +
∂G
∂X
n

a
d
P
x
n
y d
P
x
i
= x
i
−a
i
. Tenemos as´ı una aplicaci´ on d
P
: k[V ] −→ T
P
V

, donde T
P
V

es el espacio dual de T
P
V . Claramente se cumple:
d
P
(f +g) = d
P
f +d
P
g, d
P
(fg) = f(P)d
P
g +g(P)d
P
f.
M´ as a´ un, podemos extender d
P
a una aplicaci´ on lineal d
P
: O
P
(V ) −→ T
P
V

mediante
d
P
(f/g) =
g(P) d
P
f −f(P) d
P
g
g(P)
2
∈ T
P
V

.
100 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
No es dif´ıcil probar que esta extensi´ on est´a bien definida y sigue cumpliendo
las relaciones usuales para la suma y el producto. De todos modos no necesita-
mos este hecho, ya que vamos a restringir d
P
al ideal maximal
m
P
= ¦α ∈ O
P
(V ) [ α(P) = 0¦,
donde la definici´ on se reduce a
d
P
(f/g) =
d
P
f
g(P)
,
y en este caso las comprobaciones son mucho m´as sencillas. Ahora probamos:
Teorema 3.27 Sea V ⊂ A
n
una variedad af´ın y P ∈ V . Entonces d
P
induce
un isomorfismo de espacios vectoriales d
P
: m
P
/m
2
P
−→ T
P
V

.
Demostraci´ on: Fijemos un sistema de referencia en A
n
respecto al que P
tenga coordenadas nulas.
´
Este determina una estructura de espacio vectorial en
A
n
de modo que T
P
V es un subespacio. Toda φ ∈ T
P
V

se extiende a una forma
lineal L ∈ (A
n
)

, que no es m´as que una forma lineal L(X) ∈ k[X
1
, . . . , X
n
].
Si llamamos f = [L] ∈ k[V ], es claro que d
P
f = φ. Adem´as f(P) = f(0) = 0,
luego f ∈ m
P
.
Con esto tenemos que d
P
es suprayectiva. S´ olo falta probar que su n´ ucleo es
m
2
P
. Este ideal est´a generado por los productos αβ, con α, β ∈ m
P
. Claramente
d
P
(αβ) = α(P)d
P
β +β(P)d
P
α = 0, luego tenemos una inclusi´ on. Supongamos
ahora que α = g/h ∈ m
P
cumple d
P
α = 0. Si g = [G], entonces d
0
G ∈ I(T
P
V ),
luego
d
0
G = α
1
d
P
F
1
+ +α
m
d
P
F
m
,
para ciertos F
1
, . . . , F
m
∈ I(V ) y α
1
, . . . , α
m
∈ k (en principio los α
i
podr´ıan
ser polinomios arbitrarios, pero como d
0
G tiene grado 1, han de ser constantes).
Sea G

= G − α
1
F
1
− − α
m
F
m
. Claramente, G

no tiene t´erminos de
grado 0 o 1, luego G

∈ (X
1
, . . . , X
n
)
2
. Por otra parte, G

[
V
= G[
V
= g, luego
α = [G

]/h ∈ (x
1
, . . . , x
n
)
2
= m
2
P
.
Puesto que T
P
V puede identificarse can´ onicamente con su bidual, concluimos
que la codiferencial
d

P
: T
P
V −→ (m
P
/m
2
P
)

(es decir, la aplicaci´on dual de la diferencial) determina un isomorfismo entre
T
P
V y el espacio dual de m
P
/m
2
P
. La importancia de este hecho radica en que
(m
P
/m
2
P
)

est´a completamente determinado por el anillo O
P
(V ), y O
P
(V ) se
conserva por isomorfismos, de donde podemos concluir que dimT
P
V se conserva
por isomorfismos. De todos modos podemos explicitar esto mucho m´as:
Si φ : V −→ W es una aplicaci´ on racional entre variedades afines, regular
en P ∈ V , y Q = φ(P) ∈ W, entonces φ induce un homomorfismo de anillos
¯
φ : O
Q
(W) −→O
P
(V ), que claramente cumple
¯
φ[m
Q
] ⊂ m
P
,
¯
φ[m
2
Q
] ⊂ m
2
P
. Por
consiguiente
¯
φ induce una aplicaci´ on lineal
¯
φ : m
Q
/m
2
Q
−→ m
P
/m
2
P
, la cual a su
3.3. Variedades tangentes y diferenciales 101
vez induce
¯
φ

: (m
P
/m
2
P
)

−→ (m
Q
/m
2
Q
)

. Componiendo con los isomorfismos
d

P
y d

Q
obtenemos una aplicaci´ on lineal
d
P
φ : T
P
V −→ T
Q
W,
a la que llamaremos diferencial de φ. Es f´ acil comprobar la relaci´ on
d
P
(φ ◦ ψ) = d
P
φ ◦ d
φ(P)
ψ,
as´ı como que la diferencial de la identidad es la identidad. Ahora podemos ver
expl´ıcitamente c´omo un isomorfismo entre variedades induce isomorfismos entre
sus espacios tangentes:
Teorema 3.28 Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on racional entre variedades
afines que se restrinja a un isomorfismo entre un entorno de P ∈ V y un
entorno de Q = φ(P) ∈ W. Entonces d
P
φ : T
P
V −→ T
P
W es un isomorfismo
de espacios vectoriales.
Demostraci´ on: La hip´ otesis implica que φ es birracional, luego induce un
isomorfismo de cuerpos
¯
φ : k(W) −→ k(V ) que se restringe a un isomorfismo de
anillos
¯
φ : O
Q
(W) −→ O
P
(V ). Es claro entonces que la diferencial es tambi´en
un isomorfismo.
El teorema 3.27 nos permite olvidarnos de la variedad tangente tal y como
la hemos definido y trabajar en su lugar con el espacio (m
P
/m
2
P
)

:
Definici´on 3.29 Sea V una variedad cuasiproyectiva y P ∈ V . Definimos el
espacio tangente a V en P como el espacio vectorial T
P
V = (m
P
/m
2
P
)

. El
espacio m
P
/m
2
P
se llama espacio cotangente de V en P.
Si φ : V −→ W es una aplicaci´ on racional regular en un punto P ∈ V ,
definimos la diferencial d
P
φ : T
P
V −→ T
φ(P)
W como la dual de la aplicaci´ on
lineal
¯
φ : m
φ(P)
/m
2
φ(P)
−→ m
P
/m
2
P
.
Tenemos as´ı un espacio tangente abstracto que no depende de la forma en
que V est´a sumergida en un espacio proyectivo. Cuando V ⊂ A
n
, tenemos un
isomorfismo can´onico entre el espacio tangente abstracto y la variedad tangente
T
P
V ⊂ A
n
. Aunque podr´ıamos deducirlo de los hechos ya ten´ıamos probados,
es inmediato comprobar directamente que la diferencial de una composici´ on es
la composici´on de las diferenciales y la diferencial de un isomorfismo local es un
isomorfismo.
Ejemplos Si c
Q
: V −→ W es la funci´ on constante c
Q
(R) = Q y P ∈ V ,
entonces d
P
c
Q
= 0.
En efecto, para cada f ∈ (m
P
/m
2
P
)

y cada clase [α] ∈ m
Q
/m
2
Q
tenemos que
d
P
c
Q
([α]) = c

Q
(f)([α]) = (c
Q
◦ f)([α]) = f([c
Q
◦ α]) = 0,
pues c
Q
◦ α ∈ m
P
/m
2
P
es la funci´ on nula.
102 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Sean V y W dos variedades cuasiproyectivas, sea (P, Q) ∈ V W, sean
p
1
: V W −→ V, p
2
: V W −→ W
las proyecciones y
i
1
Q
: V −→ V W, i
2
P
: W −→ V W
las aplicaciones dadas por i
1
Q
(R) = (R, Q), i
2
P
(R) = (P, R). Entonces,
d
P
i
1
Q
: T
P
V −→ T
(P,Q)
(V W), d
Q
i
2
P
: T
Q
V −→ T
(P,Q)
(V W)
son inyectivas y, si identificamos T
P
V y T
Q
W con sus im´ agenes, se cumple que
T
(P,Q)
(V W) = T
P
V ⊕T
Q
W y las diferenciales d
(P,Q)
p
i
son las proyecciones.
En efecto, se cumple que i
1
Q
◦p
1
es la identidad, luego d
P
i
1
Q
◦d
(P,Q)
p
1
tambi´en
es la identidad, lo que prueba que d
P
i
1
Q
es inyectiva. Por otro lado, i
1
Q
◦ p
2
es
constante, luego d
P
i
1
Q
◦ d
(P,Q)
p
2
= 0.
Si v ∈ T
P
V ∩ T
Q
W, entonces v = d
P
i
1
Q
(v

), con v

∈ T
P
V , pero entonces
v

= d
(P,Q)
p
1
(v) = 0, luego v = 0. As´ı pues, la suma de los dos espacios
tangentes es directa.
Hemos visto que, en el caso en que V y W son variedades afines tenemos
la relaci´ on T
(P,Q)
(V W) = T
P
V T
Q
W. De aqu´ı se sigue que, en general,
dimT
(P,Q)
(V W) = dimT
P
V + dimT
Q
W. (Basta tomar entornos afines de
P y Q en V y W y tener en cuenta que las dimensiones se conservan por
isomorfismos.)
Por consiguiente la suma directa de los espacios tangentes coincide con
T
(P,Q)
(V W). El hecho de que las d
(P,Q)
p
i
son las proyecciones es ahora
inmediato.
Ejercicio: En la situaci´on del ejemplo anterior, pero suponiendo que V y W son
variedades afines, demostrar que las diferenciales d
(P,Q)
p
i
son las proyecciones de
T
(P,Q)
(V ×W) = T
P
V ×T
Q
W y que d
P
i
1
Q
y d
Q
i
2
P
son la identidad en T
P
V y T
Q
W.
Sea φ : A
1
−→ A
n
la aplicaci´ on regular dada
por
φ(t) = (t
n
, t
n+1
, . . . , t
2n−1
).
Es f´ acil ver que su imagen V
n
es un conjunto
algebraico, definido por las ecuaciones
X
n+i−1
i+1
= X
n+1
i
, X
1
X
i+1
= X
2
X
i
,
para i = 1, . . . , n − 1. Adem´as V
n
es irreducible,
pues una descomposici´on en dos cerrados propios dar´ıa lugar a una descompo-
sici´on de A
1
. Claramente V
n
⊂ A
n
es una curva, pues t = x
2
/x
1
es una base de
trascendencia de k(V
n
). La figura muestra la curva V
3
.
3.3. Variedades tangentes y diferenciales 103
Sea P = (0, . . . , 0) ∈ V
n
. Vamos a probar que T
P
V
n
= A
n
, lo cual implica
que V
n
no es isomorfa a ninguna curva contenida en A
m
, para m < n. Hemos
de ver que si F ∈ I(V ), entonces d
P
F = 0.
Sea d
P
F =
¸
i
a
i
X
i
, de modo que
F =
¸
i
a
i
X
i
+G(X
1
, . . . , X
n
),
donde G ∈ (X
1
, . . . , X
n
)
2
. Todo t ∈ k es ra´ız del polinomio
¸
i
a
i
T
n−i+1
+G(T
n
, . . . , T
2n−1
) ∈ k[T],
luego se trata del polinomio nulo. Ahora bien, esto s´ olo es posible si ambos
sumandos son nulos, ya que el primero tiene grado ≤ 2n−1 y el segundo ≥ 2n.
Si V es una variedad af´ın, P ∈ V y f ∈ m
P
, entonces d
P
f ∈ T
P
V

y
a trav´es del isomorfismo del teorema 3.27 tenemos que d
P
f se identifica con
[f] ∈ m
P
/m
2
P
.
As´ı, si V es una variedad cuasiproyectiva, P ∈ V y f ∈ m
P
, definimos
d
P
f = [f]. M´ as en general, si f ∈ O
P
(V ) podemos definir d
P
f = [f − f(P)].
Se comprueba inmediatamente que
d
P
(f +g) = d
P
f +d
P
g, d
P
(fg) = g(P)d
P
f +f(P)d
P
g.
Obviamente, las diferenciales de las constantes son nulas, y esto permite
probar a su vez que
d
P
(1/f) = −
d
P
f
f(P)
2
, d
P
(f/g) =
g(P)d
P
f −f(P)d
P
g
g(P)
2
.
Ejercicio: Sea V una variedad cuasiproyectiva, P ∈ V y f ∈ O
P
(V ). Entonces
tenemos definida d
1
P
f ∈ m
P
/m
2
P
, pero, considerando a f : V −→ A
1
como funci´on
racional, tambi´en tenemos definida d
2
P
f : (m
P
/m
2
P
)

−→ (m
f(P)
/m
2
f(P)
)

. Probar que
(m
f(P)
/m
2
f(P)
)

se identifica con k a trav´es de φ → φ([x − f(p)]), con lo que d
2
P
f se
identifica con un elemento de (m
P
/m
2
P
)
∗∗
, el cual, a trav´es de la identificaci´on can´ onica
entre un espacio y su bidual, se identifica con d
1
P
f.
Si v ∈ T
P
V y f ∈ O
P
(V ), podemos definir v(f) = v(d
P
f) = v[f −f(P)]. De
este modo podemos ver a v como aplicaci´on v : O
P
(V ) −→ k. Vectores tangentes
distintos determinan aplicaciones distintas, pues si [α] ∈ m
P
/m
2
P
tenemos que
v([α]) = v(α). Adem´ as es inmediato que v cumple
v(af +bg) = av(f) +bv(g), v(fg) = g(P)v(f) +f(P)v(g),
para a,b ∈ k, f, g ∈ O
P
(V ).
104 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
As´ı pues, los vectores tangentes se pueden representar como derivaciones
de O
P
(V ). Toda derivaci´ on —es decir, toda aplicaci´ on v que cumpla estas
propiedades— est´ a inducida por un ´ unico vector tangente, pues de la propiedad
del producto implica que v se anula en m
2
P
, luego induce una aplicaci´ on lineal
en m
P
/m
2
P
.
Ejercicio: Probar que si φ : V −→ W es una aplicaci´on racional en P ∈ V y v ∈ T
P
V ,
f ∈ O
φ(P)
(W), entonces d
P
φ(v)(f) = v(φ ◦ f).
3.4 Puntos regulares
Vamos a ver que la dimensi´on de las variedades tangentes coincide “casi
siempre” con la dimensi´on de la variedad.
Definici´on 3.30 Diremos que un punto P de una variedad V es regular si
cumple que dimT
P
V = dimV . En caso contrario diremos que es singular. Una
variedad es regular si todos sus puntos son regulares.
Teorema 3.31 Si V es una variedad, entonces dimT
P
V ≥ dimV para todo
P ∈ V . El conjunto de puntos donde se da la igualdad (es decir, el conjunto de
los puntos regulares de V ) es un abierto no vac´ıo.
Demostraci´ on: Consideremos primero el caso en que V ⊂ A
n+1
es una
hipersuperficie, definida por la ecuaci´ on F(X
1
, . . . , X
n+1
) = 0. Entonces la
variedad tangente en un punto P de coordenadas a ∈ k
n
est´a determinada por
la ecuaci´on
∂F
∂X
1

a
(X
1
−a
1
) + +
∂F
∂X
n+1

a
(X
n+1
−a
n+1
) = 0.
As´ı pues, T
P
V tendr´ a dimensi´ on n excepto en los puntos que cumplan
∂F
∂X
1
(P) = =
∂F
∂X
n+1
(P) = 0.
Esto significa que el conjunto de puntos singulares de V es cerrado. S´olo
hay que probar que no es todo V , es decir, que no puede ocurrir que las de-
rivadas parciales de F sean id´enticamente nulas en V . Esto significar´ıa que
todas ellas ser´ıan divisibles entre F. Si el cuerpo k tiene caracter´ıstica 0, esto
implica que F es constante, lo cual es absurdo, y si k tiene caracter´ıstica prima
p, entonces F = G(X
p
1
, . . . , X
p
n+1
), para cierto polinomio G, pero como k es
algebraicamente cerrado, los coeficientes de G son potencias p-´esimas, y enton-
ces F = H
p
, contradicci´ on. Con esto hemos probado que las hipersuperficies
cumplen el teorema.
Tomemos ahora una variedad cuasiproyectiva arbitraria V de dimensi´ on n
y sea W ⊂ A
n+1
una hipersuperficie birracionalmente equivalente (teorema
3.16). Esto significa que existen abiertos V
1
⊂ V y W
1
⊂ W junto con un
isomorfismo φ : V
1
−→ W
1
. Por otra parte, existe un abierto W
2
⊂ W (que
3.4. Puntos regulares 105
podemos tomar W
2
⊂ W
1
formado por puntos regulares, es decir, tales que sus
variedades tangentes tienen dimensi´ on n. Los puntos de V
2
= φ
−1
[W
2
] cumplen
lo mismo. As´ı pues, hemos probado que toda variedad tiene un abierto no vac´ıo
de puntos regulares. Vamos a ver que, de hecho, el conjunto de todos los puntos
regulares es abierto.
Pasando a V , podemos suponer que V ⊂ P
N
es una variedad proyectiva. Sea
P ∈ V un punto cuya variedad tangente tenga dimensi´ on m´ınima dimT
P
V = d.
Podemos suponer que P cumple X
N+1
= 0, con lo que P ∈ V

⊂ A
N
.
Sea I(V

) = (F
1
, . . . , F
m
) y sea A(X) la matriz formada por las derivadas
parciales de las funciones F
i
en el punto X. Es claro que
codimT
X
V = rang A(X),
luego rang A(P) = N − d es m´aximo. Existe una submatriz d d en A(X)
cuyo determinante no se anula en P. Este determinante es un polinomio G que
define una funci´ on g = [G] ∈ k[V

]. En todos los puntos donde g(x) = 0, se
tiene rang A(x) ≥ N −d, pero tambi´en se tiene la desigualdad contraria por la
maximalidad. Por lo tanto, U = ¦Q ∈ V

[ g(Q) = 0¦ es un abierto no vac´ıo
cuyos puntos cumplen dimT
Q
V

= d. Por otra parte, V

contiene un abierto de
puntos regulares, la intersecci´ on de ´este con U es no vac´ıa y, por consiguiente,
ha de ser n = d.
Hemos probado que dimV es la m´ınima dimensi´ on posible para una variedad
tangente a V . Ahora sabemos que el punto P que hemos tomado antes es
cualquier punto regular de V , y hemos probado que existe un abierto U formado
por puntos regulares tal que P ⊂ U ⊂ V

⊂ V , luego el conjunto de puntos
regulares es abierto.
Ejercicio: Sea V la c´ ubica Y
2
= X
3
(ver la p´agina 41). Probar que el ´ unico punto
singular de V es (0, 0). Probar que la aplicaci´on φ : A
1
−→ V dada por φ(t) = (t
2
, t
3
)
es biyectiva y regular, pero no un isomorfismo. M´as concretamente, su inversa es
regular en el abierto U = V \ {(0, 0)}, donde viene dada por φ
−1
(x, y) = y/x.
Ejemplo Una c´ ubica con un punto singular es proyectivamente equivalente a
Y
2
= X
3
o bien a X
3
+Y
3
= XY . (Suponiendo que la caracter´ıstica del cuerpo
no sea 3.)
En efecto, podemos tomar un sistema de referencia af´ın en el que el punto
singular sea (0, 0). Es claro entonces que la ecuaci´on de V es de la forma
F
3
(X, Y ) + F
2
(X, Y ) = 0, donde F
i
es una forma de grado i. La forma F
2
no puede ser nula (o la curva ser´ıa reducible) y se descompone en producto de
dos formas lineales. Distingamos si la descomposici´on es de tipo F
2
(X, Y ) =
c(aX +bY )
2
o bien F
2
(X, Y ) = (aX +bY )(cX +dY ), donde (a, b) y (c, d) son
linealmente independientes.
En el primer caso, dividiendo entre c la ecuaci´on y tras un cambio de variable
X

= X, Y

= aX +bY obtenemos una ecuaci´on de la forma
Y
2
−aX
3
−bX
2
Y −cXY
2
−dY
3
= 0.
106 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Si fuera a = 0 la ecuaci´on ser´ıa divisible entre Y , luego no ser´ıa irreducible.
As´ı pues, a = 0 y el cambio X

=
3

aX, Y

= Y nos da una ecuaci´ on similar
con a = 1. Haciendo X = X

− (b/3)Y

, Y = Y

queda b = 0. La clausura
proyectiva de la ecuaci´ on resultante es
Y
2
Z −X
3
−cXY
2
−dY
3
= 0.
El cambio X = X

, Y = Y

, Z = Z

+cX

+dY

nos da c = d = 0. Llegamos
as´ı a la curva Y
2
Z = X
3
o, lo que es lo mismo, a Y
2
= X
3
.
Consideramos ahora el caso en que F
2
tiene dos factores distintos. El cambio
X

= aX +bY , Y

= cX +dY nos da una ecuaci´ on
aX
3
+bX
2
Y +cXY
2
+dY
3
−XY = 0.
Si fuera a = 0 o d = 0 la ecuaci´on ser´ıa reducible, luego podemos hacer el
cambio X

=
3

aX, Y

=
3

dY y obtenemos
X
3
+bX
2
Y +cXY
2
+Y
3
−eXY = 0.
Homogeneizando, haciendo Z = Z

+bX+cY y volviendo a deshomogeneizar
queda
X
3
+Y
3
−eXY = 0.
Por ´ ultimo hacemos X = eX

, Y = eY

y divi-
dimos entre e
3
, con lo que queda X
3
+ Y
3
= XY .
La figura muestra esta curva. Vemos que es la curva
“alfa” en otra posici´ on. De hecho, el argumento an-
terior muestra que ambas son proyectivamente equi-
valentes. En la p´ agina 126 veremos que las c´ ubicas
Y
2
= X
3
y X
3
+Y
3
= XY no son isomorfas, de modo
que hay exactamente dos c´ ubicas singulares. Ahora
es f´acil hacer afirmaciones generales sobre c´ ubicas singulares. Por ejemplo, una
c´ ubica singular tiene una ´ unica singularidad.
El ejemplo siguiente generaliza al ejemplo de la p´ agina 79 y al ejercicio
anterior.
Ejemplo Toda c´ ubica singular es birracionalmente equivalente a P
1
.
Sea V una c´ ubica singular. Como en el ejemplo anterior, podemos suponer
que su ecuaci´on es de la forma F
3
(X, Y ) +F
2
(X, Y ) = 0, donde F
i
es una forma
de grado i. La forma F
2
no puede ser nula, pues entonces V ser´ıa reducible.
Para cada t ∈ k, calculamos la intersecci´on de V con la recta Y = tX. Est´ a
formada por los puntos (X, tX) que cumplen F
3
(X, tX) +F
2
(X, tX) = 0. Esto
equivale a
X
3
f
3
(t) +X
2
f
2
(t) = 0,
3.4. Puntos regulares 107
donde f
3
y f
2
son polinomios no nulos de grados 3 y 2 respectivamente. Des-
cartando la soluci´ on X = 0 (que corresponde al punto (0, 0)) y los valores de t
que anulan a f
3
, tenemos que s´olo hay otro punto de corte, dado por
φ(t) =


f
2
(t)
f
3
(t)
, −
tf
2
(t)
f
3
(t)

.
Tenemos as´ı φ : P
1
−→ V racional. M´ as a´ un, es birracional, pues su inversa
(definida sobre los puntos finitos de V donde no se anula x) es ψ(x, y) = y/x.
Vamos a estudiar con m´as detalle los puntos regulares de una variedad. En
primer lugar definiremos y estudiaremos el an´ alogo a un sistema de coordenadas
(una carta) en geometr´ıa diferencial.
Definici´on 3.32 Sea V una variedad cuasiproyectiva de dimensi´ on n y P ∈ V
un punto regular. Diremos que x
1
, . . . , x
n
∈ O
P
(V ) forman un sistema de
par´ ametros locales en P si pertenecen al ideal m
P
y sus clases en m
P
/m
2
P
(esto
es, las diferenciales d
P
x
i
) forman una base de este espacio.
Vamos a caracterizar los sistemas de par´ametros locales en un punto regular
P de una variedad af´ın V ⊂ A
n
. Tomemos un sistema de referencia en A
n
de coordenadas y
1
, . . . , y
N
. Sea a el vector de coordenadas de P. Tomemos
funciones x
1
, . . . , x
n
∈ k[V ]. En principio no exigimos que se anulen en P.
Vamos a ver cu´ando las funciones x
i
−x
i
(P) forman un sistema de par´ ametros
locales en P. Pongamos que x
i
= [F
i
], con F
i
∈ k[Y
1
, . . . , Y
N
].
Dado el isomorfismo entre el espacio cotangente m
P
/m
2
P
y el dual de la
variedad tangente T
P
V , podemos trabajar con ´este ´ ultimo. As´ı, las funciones
x
i
−a
i
ser´an un sistema de par´ ametros locales en P si y s´olo si las diferenciales
d
P
(x
i
−x
i
(P)) = d
P
x
i
son linealmente independientes. Sabemos que
d
P
x
i
=
∂F
i
∂Y
1

a
dy
1
+ +
∂F
i
∂Y
N

a
dy
N
.
Como d
P
es suprayectiva, es claro que las diferenciales d
P
y
j
son un sistema
generador de T
P
V

, luego las diferenciales d
P
x
i
ser´an una base de T
P
V

si y
s´olo si la matriz de derivadas de los polinomios F
i
en a tiene rango m´ aximo
igual a n.
Esto suceder´a si y s´olo si la matriz tiene un determinante n n no nulo en
a. Dicho determinante ser´ a un polinomio G(Y
1
, . . . , Y
N
), el cual determina un
abierto U en V (que podemos tomar formado por puntos regulares), de modo
que si Q ∈ V entonces x
1
−x
1
(Q), . . . , x
n
−x
n
(Q) son un sistema de par´ ametros
locales alrededor de Q. Con esto casi hemos probado el teorema siguiente:
Teorema 3.33 Sea P un punto regular de una variedad V y consideremos fun-
ciones x
1
, . . . , x
n
∈ O
P
(V ) tales que x
i
−x
i
(P) formen un sistema de par´ ametros
locales en P. Entonces P tiene un entorno U, formado por puntos regulares,
de modo que x
i
∈ k[U] y para todo Q ∈ U las funciones x
i
− x
i
(Q) forman un
sistema local de par´ ametros en Q.
108 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Demostraci´ on: Tomamos un entorno af´ın U de P formado por puntos
regulares donde todas las funciones x
i
son regulares. Todos los razonamientos
precedentes se aplican a una variedad af´ın isomorfa a U, y todas las conclusiones
se conservan por isomorfismos.
Si V ⊂ A
N
es una variedad af´ın, entonces x
1
, . . . , x
n
∈ O
P
(V ) son un sistema
de par´ ametros locales en un punto regular P si y s´olo si d
P
x
1
, . . . , d
P
x
n
son una
base de T
P
V

o, equivalentemente, si el sistema d
P
x
1
= = d
P
x
n
= 0 tiene
´ unicamente la soluci´ on trivial (correspondiente a las coordenadas de P).
Elijamos, para cada i, una componente irreducible V
i
que contenga a P de
la variedad ¦Q ∈ V [ x
i
(Q) = 0¦ (puede probarse que s´ olo hay una, pero no
necesitaremos este hecho). Seg´ un 3.20 tenemos que dimV
i
= n − 1 (notemos
que x
i
no puede ser nula en V o si no d
P
x
i
= 0).
Es claro que T
P
V
i
⊂ T
P
V , as´ı como que d
P
x
i
[
T
P
V
i
= d
P
(x
i
[
V
i
) = 0. As´ı
pues, si llamamos L
i
= ¦Q ∈ T
P
V [ d
P
x
i
(Q) = 0¦, tenemos que T
P
V
i
⊂ L
i
.
Como d
P
x
i
= 0, es claro que dimL
i
= n −1. Por otra parte, tambi´en tenemos
que dimT
P
V
i
≥ dimV
i
= n −1, luego dimT
P
V
i
= n −1, lo que significa que P
es un punto regular de cada V
i
. As´ı mismo,
¸
i
T
P
V
i

¸
i
L
i
= ¦P¦, pues P es
el ´ unico cero com´ un de las funciones d
P
x
i
, luego
¸
i
T
P
V
i
= ¦P¦.
Sea ahora V
0
una componente irreducible de V
1
∩ ∩V
n
que contenga a P.
As´ı, T
P
V
0

¸
i
T
P
V
i
= ¦P¦, luego dimV
0
≤ dimT
P
V
0
= 0. Por consiguiente,
dim(V
1
∩ ∩ V
n
) = 0.
Seg´ un el teorema 3.20, en la sucesi´on
V
1
, V
1
∩ V
2
, V
1
∩ V
2
∩ V
3
, . . .
la dimensi´ on disminuye a lo sumo una unidad en cada paso. Como al cabo
de n pasos alcanzamos la dimensi´on 0, concluimos que la dimensi´ on disminuye
exactamente en una unidad en cada paso. En particular:
Teorema 3.34 Si V es una variedad cuasiproyectiva, P ∈ V es un punto re-
gular y x
1
, . . . , x
n
es un sistema de par´ ametros locales en P, entonces ninguna
x
i
es id´enticamente nula sobre el conjunto de puntos de V donde se anulan las
restantes.
Demostraci´ on: Basta tomar un entorno af´ın U de P y aplicar los razona-
mientos precedentes a las restricciones x
i
[
U
.
Ahora demostraremos que un sistema de par´ametros locales en P es un
generador del ideal m
P
. Para ello probamos primeramente:
Teorema 3.35 Si V es una variedad y P ∈ V , entonces el anillo O
P
(V ) es
noetheriano.
3.4. Puntos regulares 109
Demostraci´ on:
2
Podemos suponer que V es una variedad af´ın. Si a es un
ideal de O
P
(V ), el conjunto a = a ∩ k[V ] es un ideal de k[V ]. Como k[V ] es
noetheriano (es un cociente de un anillo de polinomios) a = (f
1
, . . . , f
r
), pero
entonces tambi´en a = (f
1
, . . . , f
r
). En efecto, si f/g ∈ a, tambi´en f ∈ a, luego
f ∈ a y as´ı f = h
1
f
1
+ + h
r
f
r
, con lo que f/g = (h
1
/g)f
1
+ + (h
r
/g)f
r
.
El resultado que buscamos es esencialmente una consecuencia del teorema
de Nakayama:
Teorema 3.36 Sea V una variedad y P ∈ V un punto regular. Entonces todo
sistema de par´ ametros locales en P es un generador del ideal m
P
.
Demostraci´ on: Aplicamos el teorema 1.22 tomando a = M = m
P
. Los
elementos de 1 + m
P
son inversibles, porque son funciones que no se anulan en
P, y por el teorema anterior m
P
es un ideal (o un O
P
(V )-m´odulo) finitamente
generado.
Si V es una variedad de dimensi´ on n, toda funci´ on racional en V puede
expresarse como funci´on algebraica de un sistema generador de k(V ), pero los
sistemas generadores de k(V ) tienen, por lo general, m´ as de n elementos. Ahora
probaremos que toda funci´ on racional puede expresarse en un entorno de cada
punto regular como funci´ on de un sistema de par´ ametros locales, pero la ex-
presi´ on ya no ser´ a algebraica sino anal´ıtica, como serie de potencias.
Consideremos una variedad V , un punto regular P ∈ V , un sistema de
par´ ametros locales x
1
, . . . , x
n
en P y una funci´ on α ∈ O
P
(V ). Sea α(P) = a
0
.
Entonces α − a
0
∈ m
P
, luego su clase m´odulo m
2
P
es combinaci´on lineal de los
par´ ametros x
1
, . . . , x
n
, es decir, existen a
1
, . . . , a
n
∈ k y α
1
∈ m
2
P
tales que
α = a
0
+a
1
x
1
+ +a
n
x
n

1
.
Como α
1
∈ m
P
, tenemos que α
1
=
¸
i
β
i
γ
i
, con β
i
, γ
i
∈ m
P
. Por lo tanto,
β
i
=
¸
j
b
ij
x
j

i
, γ
i
=
¸
j
c
ij
x
j

i
, β

i
, γ

i
∈ m
2
P
.
Por lo tanto
α
1
=
¸
i,j
a
ij
x
i
x
j

2
, α
2
∈ m
3
P
,
con lo que
α = a
0
+
¸
i
a
i
x
i
+
¸
i,j
a
ij
x
i
x
j

2
.
De este modo vamos obteniendo una serie de potencias que satisface la de-
finici´ on siguiente:
2
En realidad esto es consecuencia de un hecho general: Podemos suponer que V es af´ın, y
entonces O
P
(V ) es la localizaci´on de k[V ] respecto al ideal maximal formado por las funciones
que se anulan en P, y la localizaci´on de un anillo noetheriano es un anillo noetheriano.
110 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Definici´on 3.37 Sea V una variedad cuasiproyectiva, sea P ∈ V un punto
regular, sea x
1
, . . . , x
n
un sistema de par´ ametros locales en P y α ∈ O
P
(V ).
Diremos que una serie
¸
F
m
∈ k[[X
1
, . . . , X
n
]] es una serie de Taylor de α
alrededor de P respecto al sistema de par´ametros dado si para cada r ≥ 0 se
cumple que
α −
r
¸
m=0
F
m
(x
1
, . . . , x
n
) ∈ m
r+1
P
.
Hemos probado que toda funci´ on regular en un punto regular admite una
serie de Taylor. M´ as a´ un:
Teorema 3.38 Si V es una variedad y P ∈ V es un punto regular, entonces
toda funci´ on α ∈ O
P
(V ) admite un ´ unico desarrollo en serie de Taylor respecto
a un sistema de par´ ametros locales dado.
Demostraci´ on: Basta probar que la funci´ on nula s´ olo admite como de-
sarrollo en serie de Taylor a la serie nula. Fijado un sistema de par´ ametros
x
1
, . . . , x
n
, supongamos que
¸
F
m
es una serie de Taylor de la funci´ on nula.
Entonces
r
¸
m=0
F
m
(x
1
, . . . , x
n
) ∈ m
r+1
P
. (3.6)
Basta probar que si F
m
es una forma de grado m y F
m
(x
1
, . . . , x
n
) ∈ m
m+1
P
entonces F
m
= 0. En efecto, entonces (3.6) para r = 0 nos da que F
0
= 0, a su
vez, (3.6) para r = 1 nos da F
1
= 0, etc.
Supongamos que, por el contrario F
m
(X
1
, . . . , X
n
) = 0. Entonces existe
(a
1
, . . . , a
n
) ∈ k
n
tal que F
m
(a
1
, . . . , a
m
) = 0. Tomemos una matriz regu-
lar A tal que (0, . . . , 0, 1)A = (a
1
, . . . , a
m
). Sea F

m
(X

) = F
m
(X

A). Sean
u

1
, . . . , u

n
∈ O
P
(V ) dados por (u

1
, . . . , u

n
) = (u
1
, . . . , u
n
)A
−1
. Es claro que
u

1
, . . . , u

n
forman tambi´en un sistema de par´ ametros locales en P y adem´as
F

m
(u

1
, . . . , u

n
) = F
m
(u
1
, . . . , u
n
) ∈ m
m+1
P
.
Por consiguiente podemos reemplazar los u
i
por los u

i
y F
m
por F

m
, con lo
que adem´as tenemos que F
m
(0, . . . , 0, 1) = 0, es decir, el coeficiente de X
m
n
es
no nulo. Digamos que
F
m
= aX
m
n
+G
1
(X
1
, . . . , X
n−1
)X
m−1
n
+ +G
m
(X
1
, . . . , X
n−1
),
donde a = 0 y cada G
i
es una forma de grado i. Como los par´ ametros locales
generan el ideal m
P
, una simple inducci´ on muestra que todo elemento de m
m+1
P
puede expresarse como una forma de grado m en x
1
, . . . , x
n
con coeficientes en
m
P
. La hip´ otesis es entonces que
ax
m
n
+G
1
(x
1
, . . . , x
n−1
)x
m−1
n
+ +G
m
(x
1
, . . . , x
n−1
),
= αx
m
n
+H
1
(x
1
, . . . , x
n−1
)x
m−1
n
+ +H
m
(x
1
, . . . , x
n−1
),
donde α ∈ m
P
y las H
i
son formas de grado i con coeficientes en m
P
. De
aqu´ı deducimos que (a − α)x
m
n
∈ (x
1
, . . . , x
n−1
). Como a = 0, se cumple que
a − α / ∈ m
P
, luego (a − α)
−1
∈ O
P
(V ) y llegamos a que x
m
n
∈ (x
1
, . . . , x
n−1
).
Esto contradice al teorema 3.34.
3.4. Puntos regulares 111
Teorema 3.39 Si P es un punto regular de una variedad V y x
1
, . . . , x
n
es un
sistema de par´ ametros locales en P, entonces la aplicaci´ on
τ : O
P
(V ) −→ k[[X
1
, . . . , X
n
]]
que asigna a cada funci´ on su serie de Taylor es un monomorfismo de anillos.
Demostraci´ on: Es claro que conserva la suma. Si
τ(α) =

¸
m=0
F
m
, τ(β) =

¸
m=0
G
m
,
entonces
α =
r
¸
m=0
F
m
(x
1
, . . . , x
n
) +α

, β =
r
¸
m=0
G
m
(x
1
, . . . , x
n
) +β

, α

, β

∈ m
r+1
P
,
αβ =
r
¸
m=0
¸
i+j=m
F
i
G
j
+
2r
¸
m=r+1
¸
i+j=m
F
i
G
j

r
¸
m=0
F
m

r
¸
m=0
G
m
,
luego
αβ −
r
¸
m=0
¸
i+j=m
F
i
G
j
∈ m
r+1
P
.
Esto prueba que τ(αβ) = τ(α)τ(β), luego τ es un homomorfismo. Es claro
que su n´ ucleo es el ideal M =
¸
r>0
m
r
P
. Seg´ un el teorema 1.24 tenemos que
M = 0.
Si τ(α) =

¸
i
1
,...,i
n
a
i
1
,...,i
n
X
i
1
1
X
i
n
n
, escribiremos
α =

¸
i
1
,...,i
n
a
i
1
,...,i
n
x
i
1
1
x
i
n
n
.
Hemos de observar que, en principio, una serie finita de este tipo tiene dos
interpretaciones, pero es f´ acil ver que ambas coinciden.
De aqu´ı deducimos una propiedad notable de los anillos locales O
P
(V ) de los
puntos regulares: son dominios de factorizaci´ on ´ unica. Necesitamos un resultado
previo:
Teorema 3.40 Sea A un anillo noetheriano contenido en un anillo noetheriano
ˆ
A con factorizaci´ on ´ unica. Supongamos que A tiene un ´ unico ideal maximal m
y
ˆ
A tiene un ´ unico ideal maximal ˆ m de modo que:
a) m
ˆ
A = ˆ m,
b) (m
n
ˆ
A) ∩ A = m
n
para todo n > 0,
c) para cada α ∈
ˆ
A y cada n > 0 existe a
n
∈ A tal que α −a
n
∈ m
n
ˆ
A.
Entonces A es tambi´en un dominio de factorizaci´ on ´ unica.
112 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Demostraci´ on: Veamos que para todo ideal a ⊂ A se cumple (a
ˆ
A)∩A = a.
Como A es noetheriano tenemos que a = (a
1
, . . . , a
n
). Sea x ∈ (a
ˆ
A) ∩ A.
Entones x =
¸
a
i
α
i
, con α
i

ˆ
A. Por c) existen elementos a
(n)
i
∈ A tales que
α
i
= a
(n)
i

(n)
i
, con ξ
(n)
i
∈ m
n
ˆ
A. Sustituyendo en la expresi´ on de x llegamos a
que x = a+ξ, donde a ∈ a y ξ ∈ m
n
ˆ
A. Por lo tanto ξ = x−a ∈ A∩m
n
ˆ
A = m
n
.
Concluimos que x ∈ a + m
n
para todo n > 0, luego x ∈ a por 1.24.
Para probar que A es noetheriano basta demostrar que todos sus elementos
irreducibles son primos. En primer lugar demostramos que si a, b ∈ A, entonces
a [ b en A si y s´olo si a [ b en
ˆ
A. En efecto, si a [ b en
ˆ
A hemos probado que
b ∈ A∩ (a)
ˆ
A = (a), luego a [ b en A.
Supongamos ahora que a es irreducible en A y que a [ bc, pero a b. Basta
probar que a [ c (en
ˆ
A). A su vez, para esto basta probar que a y b son primos
entre s´ı en
ˆ
A. En caso contrario, a = γα, b = γβ, con α, β, γ ∈
ˆ
A, de modo que
γ no es unitario y α, β son primos entre s´ı. Entonces aβ −bα = 0.
Por hip´ otesis existen x
n
, y
n
∈ A, u
n
, v
n
∈ m
n
ˆ
A tales que α = x
n
+ u
n
,
β = y
n
+v
n
. Entonces ay
n
−bx
n
∈ ((a, b)m
n
ˆ
A)∩A = (a, b)m
n
. Por consiguiente,
ay
n
−bx
n
= at
n
+bs
n
, con s
n
, t
n
∈ m
n
. Reordenando, a(y
n
−t
n
) = b(x
n
+s
n
),
luego α(y
n
−t
n
) = β(x
n
+s
n
).
Como α y β son primos entre s´ı, tenemos que x
n
+ s
n
= αλ, con λ ∈
ˆ
A.
Por el teorema 1.24 sabemos que la intersecci´on de los ideales ˆ m
n
es nula,
luego existe un m´ınimo n suficientemente grande tal que α / ∈ ˆ m
n−1
. Entonces
x
n
+ s
n
/ ∈ m
n−1
, luego λ / ∈ ˆ m (pues α ∈ ˆ m
n−2
). Esto significa que λ es una
unidad, luego x
n
+s
n
[ α y, de aqu´ı, x
n
+s
n
[ a. Digamos que a = (x
n
+s
n
)h,
con h ∈ A.
De la igualdad a(y
n
− t
n
) = b(x
n
+ s
n
) obtenemos que b = (y
n
+ t
n
)h.
Estamos suponiendo que a es irreducible en A y que no divide a b, luego h ha
de ser una unidad en A. Concluimos que (a) = (x
n
+s
n
) = (α), luego γ es una
unidad, y tenemos una contradicci´ on.
Teorema 3.41 Si P es un punto regular de una variedad V , entonces O
P
(V )
es un dominio de factorizaci´ on ´ unica.
Demostraci´ on: El teorema 3.39 nos permite considerar a O
P
(V ) como
subanillo del anillo de series formales de potencias
ˆ
O
P
(V ) = k[[X
1
, . . . , X
n
]].
S´ olo hemos de comprobar que se cumplen las hip´ otesis del teorema anterior.
Ciertamente O
P
(V ) y
ˆ
O
P
(V ) son ambos noetherianos y tienen un ´ unico ideal
maximal m
P
y ˆ m
P
, respectivamente. Adem´as
ˆ
O
P
(V ) es un dominio de factori-
zaci´on ´ unica.
De la definici´ on 3.37 se sigue que los elementos de m
P
tienen series de Taylor
en ˆ m
P
. Esto prueba la inclusi´ on m
P
ˆ
O
P
(V ) ⊂ ˆ m
P
. Adem´as ˆ m
P
= (X
1
, . . . , X
n
)
y las indeterminadas X
i
son las series de Taylor de los par´ametros x
i
, luego
est´an en m
P
y tenemos la igualdad. M´ as en general, de aqu´ı se sigue que
ˆ m
n
P
= m
n
P
ˆ
O
P
(V ).
3.4. Puntos regulares 113
Un elemento α ∈ (m
n
P
ˆ
O
P
(V )) ∩ O
P
(V ) es una funci´ on cuya serie de Taylor
no tiene t´erminos de grado menor que n, luego por la definici´ on de la serie de
Taylor se cumple que α ∈ m
r
P
.
Finalmente, a cada serie de
ˆ
O
P
(V ) le podemos restar la serie finita formada
por sus t´erminos hasta grado n −1 (que es la serie de Taylor de una funci´ on de
O
P
(V )) y as´ı obtenemos una serie de ˆ m
n
P
.
De la prueba de los dos ´ ultimos teoremas podemos extraer una conclusi´on
de inter´es en s´ı misma:
Teorema 3.42 Sea P un punto regular de una variedad V y sea consideremos
la aplicaci´ on τ : O
P
(V ) −→ k[[X
1
, . . . , X
n
]] que a cada funci´ on le asigna su
serie de Taylor respecto a un sistema de par´ ametros prefijado. Entonces, para
cada r ≥ 0 se cumple que
m
r
P
= ¦α ∈ O
P
(V ) [ v(τ(α)) ≥ r¦.
Demostraci´ on: En la prueba del teorema anterior hemos obtenido que
ˆ m
r
P
= m
r
P
ˆ
O
P
(V ), mientras que en la prueba de 3.40 hemos demostrado que
(a
ˆ
A) ∩ A = a. Combinando ambos hechos concluimos que
ˆ m
r
P
∩ O
P
(V ) = m
r
P
.
Esto equivale a la relaci´ on del enunciado.
Como aplicaci´on demostramos lo siguiente:
Teorema 3.43 Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on regular entre variedades, sea
P ∈ V y Q = φ(P) ∈ W. Sean t
1
, . . . , t
m
y x
1
, . . . , x
n
sistemas de par´ ametros
locales en P y Q respectivamente. Para cada α ∈ O
Q
(W), se cumple
τ(φ(α)) = τ(α)(τ(φ(x
1
)), . . . , τ(φ(x
n
))).
Demostraci´ on: Observemos en primer lugar que φ(x
i
) ∈ m
P
(V ), luego
v(τ(φ(x
i
))) ≥ 1. De aqu´ı se sigue f´acilmente que τ(α)(τ(φ(x
1
)), . . . , τ(φ(x
n
)))
(entendido como el l´ımite de las sumas parciales de τ(α) evaluadas en las series
τ(φ(x
i
))) es convergente. En este sentido hay que entender el miembro derecho
de la igualdad del enunciado.
Consideremos el diagrama siguiente:
O
Q
(W)
τ

φ
GG
O
P
(V )
τ

k[[X
1
, . . . , X
n
]]
ψ
GG
k[[T
1
, . . . , T
m
]]
donde ψ(F) = F(τ(φ(x
1
)), . . . , τ(φ(x
n
))). Para probar el teorema basta demos-
trar que es conmutativo.
114 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Como τ y φ son k-homomorfismos de anillos, si F(x
1
, . . . , x
n
) ∈ k[x
1
, . . . , x
n
]
tenemos que
τ(φ(F(x
1
, . . . , x
n
))) = F(τ(φ(x
1
)), . . . , τ(φ(x
n
)))
= ψ(F(X
1
, . . . , X
n
)) = ψ(τ(F(t
1
, . . . , t
n
))).
As´ı pues, el diagrama conmuta sobre k[x
1
, . . . , x
n
]. Si identificamos O
Q
(W) y
O
P
(V ) con sus im´agenes en los anillos de series de potencias tenemos que el anillo
k[x
1
, . . . , x
n
] se corresponde con k[X
1
, . . . , X
n
], que es denso en k[[X
1
, . . . , X
n
]].
Hemos demostrado que la aplicaci´on correspondiente con φ a trav´es de la identi-
ficaci´on coincide con ψ[
O
Q
(W)
sobre k[X
1
, . . . , X
n
]. Si demostramos que ambas
son continuas, entonces ser´an iguales.
Teniendo en cuenta que ambas conservan las sumas, basta probar que son
continuas en 0, para lo cual a su vez basta ver que
v(φ(α)) ≥ v(α), v(ψ(F)) ≥ v(F).
La segunda desigualdad es obvia (teniendo en cuenta que v(τ(φ(x
i
))) ≥ 1).
La primera, escrita sin identificaciones, es v(τ(φ(α))) ≥ v(τ(α)). Por el teorema
anterior esto equivale a
α ∈ m
r
Q
→ φ(α) ∈ m
r
P
,
lo cual tambi´en es obvio.
Definici´on 3.44 Sea V una variedad, P ∈ V un punto regular y x
1
, . . . , x
n
un
sistema de par´ametros locales en P. Entonces d
P
x
1
, . . . , d
P
x
n
es una base del
espacio cotangente T
P
V

= m
P
/m
2
P
. Representaremos por

∂x
1

P
, . . . ,

∂x
n

P
∈ T
P
V
a su base dual.
Si f ∈ O
P
(V ) y su serie de Taylor es
τ(f) = f(P) +a
1
X
1
+ +a
n
X
n
+ ,
entonces f −f(P) −a
1
x
1
− −a
n
x
n
∈ m
2
P
, luego
∂f
∂x
i

P
=

∂x
1

P
([f −f(P)]) =

∂x
i

P
[a
1
x
1
+ +a
n
x
n
]
=

∂x
i

P
(a
1
d
P
x
1
+ +a
n
d
P
x
n
) = a
i
.
As´ı pues, la derivada parcial respecto a x
i
asigna a cada funci´ on f el coefi-
ciente de X
i
en su serie de Taylor o, equivalentemente, el t´ermino independiente
de la derivada formal respecto de X
i
de dicha serie.
Ejercicio: Sean V y W dos variedades, x
1
, . . . , x
n
un sistema de par´ametros locales
en un punto regular P ∈ V y sea y
1
, . . . , y
m
un sistema de par´ametros locales en un
punto regular Q ∈ W. Consideremos la variedad producto V × W, llamemos x
i
a
p
1
◦ x
i
e y
i
a p
2
◦ y
i
. Entonces x
1
, . . . , x
n
, y
1
, . . . , y
m
forman un sistema de par´ametros
locales de V ×W en (P, Q).
3.5. Inmersi´ on de variedades 115
3.5 Inmersi´ on de variedades
Como muestra de la forma en que la noci´ on de dimensi´ on puede usarse
en razonamientos geom´etricos vamos a probar un resultado sobre inmersi´ on
de variedades regulares en espacios proyectivos. Necesitaremos varios hechos
previos, todos ellos de inter´es en s´ı mismos.
Teorema 3.45 Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on regular y suprayectiva entre
variedades V y W de dimensiones m y n respectivamente. Entonces n ≤ m y
adem´as:
a) Para cada P ∈ W, las componentes irreducibles de la fibra φ
−1
[P] tienen
dimensi´ on ≥ m−n.
b) Existe un abierto U ⊂ W no vac´ıo tal que para todo P ∈ U se cumple
dimφ
−1
[P] = m−n.
Demostraci´ on: Como φ permite identificar a k(W) con un subcuerpo de
k(V ), es claro que n ≤ m.
Para probar a) empezamos aplic´ andole a W el razonamiento empleado al
principio de la prueba de 3.17, con lo que obtenemos un conjunto algebraico
finito W
n
= W ∩ Z, donde Z es el conjunto de ceros en W de un conjunto de
n formas. M´ as a´ un, la construcci´ on de estas formas permite exigir que no se
anulen en P, con lo que P ∈ W ∩ Z. Tomamos un entorno af´ın U de P tal que
W∩Z∩U = ¦P¦. Podemos sustituir W por U en W y V por φ
−1
[U] sin alterar
la fibra φ
−1
[P]. De este modo podemos suponer que W ⊂ A
N
es af´ın y que P
es el conjunto de ceros en W de n funciones f
1
, . . . , f
n
∈ k[W].
Entonces φ
−1
[P] es el conjunto de puntos de V donde se anulan simult´ anea-
mente las funciones
¯
φ(f
i
) ∈ k[V ], luego el teorema 3.22 implica que cada com-
ponente de φ
−1
[P] tiene dimensi´ on ≥ m−n.
Para probar b) empezamos aplicando el teorema 3.11, que nos da un abierto
af´ın U en W tal que U

= φ
−1
[U] es af´ın. Equivalentemente, podemos suponer
que V y W son variedades afines. A trav´es de
¯
φ podemos identificar a k[W] con
un subanillo de k[V ]. As´ı mismo, k(W) ⊂ k(V ).
Sea k[W] = k[w
1
, . . . , w
N
], k[V ] = k[v
1
, . . . , v
M
]. El grado de trascenden-
cia de k(V ) sobre k(W) es m − n. Podemos suponer que v
1
, . . . , v
m−n
son
algebraicamente independientes sobre k(W). Los otros generadores cumplir´ an
relaciones
F
i
(v
i
, v
1
, . . . , v
m−n
, w
1
, . . . , w
M
) = 0, i = m−n + 1, . . . , N.
Consideramos a F
i
como polinomio en v
i
, v
1
, . . . , v
m−n
con coeficientes en
k[w
1
, . . . , w
M
]. Ha de haber al menos un coeficiente que no sea id´enticamente
nulo en W. Sea C
i
el subconjunto algebraico de W donde se anula dicho coe-
ficiente. Llamamos D a la uni´ on de los C
i
, que es un subconjunto algebraico
propio de W. Su complementario U es un abierto no vac´ıo.
116 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Sea P ∈ U y X una componente irreducible de φ
−1
[P]. Sea ¯ v
i
la restricci´on
de v
i
a X. As´ı k[X] = k[¯ v
1
, . . . , ¯ v
M
]. Se cumple
F
i
(¯ v
i
, ¯ v
1
, . . . , ¯ v
m−n
, w
1
(P), . . . , w
M
(P)) = 0, i = m−n + 1, . . . , N,
y los polinomios F
i
(X
i
, X
1
, . . . , X
m−n
, w
1
(P), . . . , w
M
(P)) no son id´enticamente
nulos, pues cada uno de ellos tiene al menos un monomio no nulo. Esto prueba
que los ¯ v
i
son algebraicamente dependientes de ¯ v
1
, . . . , ¯ v
m−n
, luego se cumple
dimX ≤ m − n. Por el apartado anterior tenemos la igualdad, de modo que
para todo P ∈ U se cumple que dimφ
−1
[P] = m−n.
De aqu´ı se sigue un criterio ´ util para probar que un conjunto algebraico es
irreducible:
Teorema 3.46 Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on regular entre variedades pro-
yectivas, sea C ⊂ V cerrado tal que W
0
= φ[C] es irreducible y para cada
P ∈ W
0
, las fibras φ[
−1
C
[P] son irreducibles y de la misma dimensi´ on. Entonces
C es irreducible.
Demostraci´ on: Sea C = C
1
∪ ∪ C
r
la descomposici´on de C en com-
ponentes irreducibles. Por el teorema 2.47, cada φ[C
i
] es cerrado y, como W
0
es irreducible, existe un i tal que W
0
= φ[C
i
]. Llamemos n a la dimensi´ on de
las fibras de φ[
C
. Para cada i tal que φ[C
i
] = W
0
, el teorema anterior nos da
un abierto U
i
⊂ W
0
de modo que las fibras φ[
−1
C
i
[P] con P ∈ U
i
tienen todas
la misma dimensi´on n
i
. Si φ[C
i
] = W
0
definimos U
i
= W
0
` φ[C
i
]. Tomemos
P ∈ U
1
∩ ∩ U
r
. Como φ[
−1
C
[P] es irreducible, ha de ser φ[
−1
C
[P] ⊂ C
i
para
cierto i, digamos i = 1. En particular P ∈ U
1
∩ φ[C
1
], luego φ[C
1
] = W
0
.
Claramente φ[
−1
C
[P] = φ[
−1
C
1
[P], luego n = n
1
. Si P ∈ W
0
es arbitrario,
tenemos que φ[
−1
C
1
[P] ⊂ φ[
−1
C
[P]. La primera fibra es no vac´ıa y por el teorema
anterior tiene dimensi´ on ≥ n
1
, luego ha de ser φ[
−1
C
[P] = φ[
−1
C
1
[P]. Esto implica
que C = C
1
es irreducible.
Como aplicaci´on de este teorema introducimos la variedad tangente de una
variedad proyectiva regular:
Definici´on 3.47 Si V ⊂ P
n
es una variedad proyectiva regular, se define la
variedad tangente de V como el conjunto
TV = ¦(P, Q) ∈ V P
n
[ Q ∈ T
P
V ¦.
Es claro que TV es un conjunto algebraico, definido por las ecuaciones (3.5).
La proyecci´on π : V P
n
−→ V es regular y las fibras de π[
TV
son las variedades
tangentes de V en cada punto. Ciertamente son irreducibles y, por hip´ otesis,
todas tienen la misma dimensi´on dimV . Por el teorema anterior concluimos
que TV es una variedad proyectiva. El teorema 3.45 nos da adem´ as que
dimTV = 2 dimV.
Seguidamente damos una condici´ on para que una aplicaci´ on regular sea un
isomorfismo:
3.5. Inmersi´ on de variedades 117
Teorema 3.48 Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on finita biyectiva entre varieda-
des. Entonces φ es un isomorfismo si y s´ olo si para todo P ∈ V la diferencial
d
P
φ : T
P
V −→ T
φ(P)
W es inyectiva.
Demostraci´ on: ψ : W −→ V la aplicaci´ on inversa. Hemos de probar que
es regular. Fijamos Q ∈ W. Sea P = ψ(Q). Por definici´ on de finitud, Q tiene
un entorno af´ın U tal que U

= φ
−1
[U] es af´ın y φ[
U
: U

−→ U es finita. Basta
probar que ψ[
U
es regular en Q. Equivalentemente, podemos suponer que V y
W son afines.
Recordemos que d
P
φ es la aplicaci´on dual de
¯
φ : m
Q
/m
2
Q
−→ m
P
/m
2
P
. Por
hip´ otesis d
P
φ es inyectiva, luego
¯
φ es suprayectiva. As´ı, si m
Q
= (α
1
, . . . , α
k
),
entonces
¯
φ(α
1
) + m
2
P
, . . . ,
¯
φ(α
k
) + m
2
P
generan m
P
/m
2
P
. Por el teorema 1.22
resulta que m
P
= (
¯
φ(α
1
), . . . ,
¯
φ(α
k
)). En otras palabras:
m
P
=
¯
φ[m
Q
]O
P
(V ).
Veamos que O
P
(V ) es un O
Q
(W)-m´odulo finitamente generado. Por la fi-
nitud de φ y el teorema 1.13 tenemos que k[V ] es un k[W]-m´odulo finitamente
generado, luego basta probar que todo elemento de O
P
(V ) puede expresarse en
la forma α/
¯
φ(β), donde α ∈ k[V ] y β / ∈ m
Q
.
En principio, un elemento de O
P
(V ) es de la forma γ/δ, con γ, δ ∈ k[V ],
δ / ∈ m
P
. Basta encontrar β ∈ k[W], β / ∈ m
Q
tal que
¯
φ(β) = δ, con ∈ k[V ].
De este modo, γ/δ = (γ)/
¯
φ(β).
Sea V
0
= ¦R ∈ V [ δ(R) = 0¦. Claramente V
0
es cerrado en V y por el
teorema 3.6 tenemos que φ[V
0
] es cerrado en W. Como φ es biyectiva Q / ∈ φ[V
0
].
Por lo tanto, existe una funci´ on η ∈ k[W] que se anula en φ[V
0
] pero η(Q) = 0.
Entonces
¯
φ(η) se anula en V
0
y
¯
φ(η)(P) = 0.
Digamos que
¯
φ(η) = [F], δ = [G], de modo que
F ∈ I(V
0
) = I(V (I(V ), G)) = rad(I(V ), G),
luego F
N
∈ (I(V ), G) para cierto N > 0. Tomando clases
¯
φ(η
N
) ∈ (δ). As´ı
pues, llamando β = η
N
tenemos que
¯
φ(β) = δ como quer´ıamos.
Ahora podemos aplicar 1.22 a O
P
(V ) como O
Q
(W)-m´odulo. Tenemos que
O
P
(V )/
¯
φ(m
Q
)O
P
(V ) = O
P
(V )/m
P
(V )

= k, luego el cociente est´a generado
por la clase de la funci´ on constante 1. Concluimos que tambi´en O
P
(V ) est´a
generado por la funci´ on 1 sobre O
Q
(W), es decir, que O
P
(V ) =
¯
φ[O
Q
(W)].
Sea k[V ] = 'α
1
, . . . , α
m
`
k[W]
. Como α
i
∈ O
P
(V ), se cumple que α
i
=
¯
φ(β
i
),
con β
i
∈ O
Q
(W). Sea W
γ
un abierto principal de W entorno de Q (para un
γ ∈ k[W]) tal que todas las β
i
sean regulares en W
γ
. As´ı,
k[V¯
φ(γ)
] =

¯
φ(β
1
), . . . ,
¯
φ(β
m
)

k[W
γ
]
=
¯
φ[k[W
γ
]].
Esto prueba que φ[

φ(γ)
: V¯
φ(γ)
−→ W
γ
es un isomorfismo (pues induce un
isomorfismo entre los anillos de funciones regulares). Como W
γ
es un entorno
de Q, esto implica que ψ es regular en Q.
Vamos a usar este teorema en el siguiente caso particular:
118 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Teorema 3.49 Sea V ⊂ P
N
una variedad proyectiva regular y P ∈ P
N
`V un
punto que no pertenezca a la variedad tangente de V en ning´ un punto y tal
que cada recta que pasa por P corte a V a lo sumo en un punto. Entonces la
proyecci´ on π : V −→ P
N−1
de centro P es un isomorfismo en su imagen.
Demostraci´ on: Podemos tomar un sistema de referencia en el que P tenga
coordenadas (1, . . . , 1). Si identificamos P
N−1
con el hiperplano X
N+1
= 0,
entonces la proyecci´on π viene dada por π(x) = (x
i
−x
N+1
) (ver 3.7).
Por el teorema 2.47, el conjunto W = π[V ] es cerrado, y es irreducible porque
una descomposici´on en cerrados dar´ıa lugar a otra de V . Vamos a ver que se
cumplen las condiciones del teorema anterior. Sabemos que las proyecciones son
aplicaciones finitas.
Tambi´en se cumple que π es biyectiva. Notemos que cada Q ∈ V est´a en
la intersecci´on con V de la recta que pasa por P y π(Q). En efecto, si Q tiene
coordenadas (x
1
, . . . , x
N+1
), entonces la recta que pasa por P y Q est´a formada
por los puntos de coordenadas
λ(1, . . . , 1) +µ(x
1
, . . . , x
N+1
), λ, µ ∈ k.
La intersecci´on de esta recta con P
N−1
es el punto determinado por la
ecuaci´on λ + µx
N+1
= 0. De aqu´ı se sigue que µ = 0 y que el punto tiene
coordenadas
(µ(x
1
−x
N+1
), . . . , µ(x
N
−x
N+1
), 0).
Ciertamente este punto es π(Q). Si π(Q) = π(Q

), entonces la recta que
pasa por P y este punto corta a V en Q y en Q

. Por hip´ otesis Q = Q

.
Finalmente veremos que la hip´ otesis sobre las variedades tangentes implica
que la diferencial de π en cada punto Q es inyectiva. En primer lugar supon-
dremos que Q satisface x
N+1
= 0, con lo que podemos tomar un vector de
coordenadas de la forma Q = (b
1
, . . . , b
N
, 1). Luego veremos que con esto no
perdemos generalidad. Como Q ∈ V y P / ∈ V , ha de ser Q = P, luego podemos
suponer que b
N
= 1.
Sea V

= V ∩ A
N
y sea π

: V

−→ A
N−1
la restricci´on de π, dada por
π

(x
1
, . . . , x
N
) =

x
1
−1
x
N
−1
, . . . ,
x
N−1
−1
x
N
−1

.
Ahora π

es una funci´ on racional definida en el abierto x
N
= 1. Sea
R = π(Q). Supongamos que d
Q
π : (m
Q
/m
2
Q
)

−→ (m
R
/m
2
R
)

no es inyectiva.
Entonces existe α ∈ (m
Q
/m
2
Q
)

no nulo tal que d
Q
π(α) = ¯ π ◦ α = 0.
Por otra parte, tenemos el isomorfismo d

Q
: (T
Q
V

)
∗∗
−→ (m
Q
/m
2
Q
)

, de
modo que existe β ∈ T
Q
(V

)
∗∗
no nulo tal que α = d

Q
(β). Por el isomorfismo
can´ onico entre T
Q
(V

) y su bidual, existe un T ∈ T
Q
V

, T = Q, tal que, para
todo γ ∈ T
Q
(V

)

, se cumple β(γ) = γ(T).
Combinando todo esto, si f ∈ m
R
, tenemos que ¯ π([f]) ∈ m
Q
/m
2
Q
y
0 = α(¯ π([f])) = d

Q
(β)(¯ π([f])) = β(d
Q
(¯ π(f)) = d
Q
(¯ π(f))(T).
3.5. Inmersi´ on de variedades 119
Si R = (d
1
, . . . , d
N−1
), aplicamos esto a las funciones f
i
(x) = x
i
−d
i
∈ m
R
,
de modo que d
Q
(¯ π(f
i
))(T) = 0. Vamos a calcular esta diferencial. En primer
lugar,
¯ π(f
i
) =
x
i
−1
x
N
−1

b
i
−1
b
N
−1
=
(b
N
−1)(x
i
−1) −(b
i
−1)(x
N
−1)
(b
N
−1)(x
N
−1)
.
Por lo tanto,
d
Q
(¯ π(f
i
)) =
(b
n
−1)(x
i
−b
i
) −(b
i
−1)(x
N
−b
N
)
(b
N
−1)
2
.
La igualdad d
Q
(¯ π(f
i
))(x) = 0 equivale a
(b
N
−1)(x
i
−b
i
) = (b
i
−1)(x
N
−b
N
).
Cuando i = 1, . . . , N −1, estas ecuaciones determinan la recta que pasa por
P y Q. As´ı pues, hemos probado que existe un punto T ∈ T
Q
V

, T = Q que
est´a en la recta que une P y Q o, equivalentemente, P est´a en la recta que pasa
por dos puntos de T
Q
V

, lo cual implica obviamente que P ∈ T
Q
V

⊂ T
Q
V ,
contradicci´ on.
Llamemos A
N
i
al complementario del hiperplano H
i
dado por x
i
= 0 y sea
V
i
= V ∩ A
N
i
. Sea π
i
: V −→ H
i
la proyecci´on dada por
π
i
(x) = (x
1
−x
i
, . . . , x
N+1
−x
i
).
El argumento anterior prueba en realidad que si Q ∈ V
i
, entonces d
Q
π
i
es
inyectiva. Ahora bien, es f´ acil ver que π = π
i
◦ π[
H
i
, pues si L es la recta que
une a P y Q, tenemos que π(Q) = L ∩ H
N+1
, π
1
(Q) = L ∩ H
1
y π(π
1
(Q)) es
el punto donde la recta que pasa por P y π
1
(Q) —o sea, L— corta a H
N+1
, o
sea, π(Q).
Es f´ acil ver que π[
H
i
: H
i
−→ H
N+1
es un isomorfismo, de modo que pode-
mos concluir que d
Q
π = d
Q
π
1
◦ d
π
1
(Q)
π[
H
1
es inyectiva.
Con esto podemos probar:
Teorema 3.50 Toda variedad proyectiva regular de dimensi´ on n es isomorfa a
una subvariedad de P
2n+1
.
Demostraci´ on: Sea V ⊂ P
N
una variedad proyectiva regular de dimen-
si´on n. El teorema quedar´ a probado si, bajo la hip´ otesis de que N > 2n + 1,
encontramos un P ∈ P
N
en las condiciones del teorema anterior. En efecto, si
existe tal P, entonces V es isomorfa a su imagen por la proyecci´on π, que es
una subvariedad de P
N−1
, y podemos repetir el argumento hasta sumergir V
en P
2n+1
.
Sea C ⊂ P
N
V V el conjunto de todas las ternas de puntos colinea-
les. La colinealidad de tres puntos equivale a que sus coordenadas homog´eneas
sean linealmente dependientes, lo cual equivale a que ciertos determinantes
sean nulos, luego C es un conjunto algebraico. Consideremos la proyecci´ on
120 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
π : P
N
V V −→ V V . Si U = ¦(Q
1
, Q
2
) ∈ V V [ Q
1
= Q
2
¦, entonces,
para todo (Q
1
, Q
2
) ∈ U, se cumple que π[
−1
C
[Q
1
, Q
2
] = L ¦(Q
1
, Q
2
)¦, donde
L es la recta que pasa por Q
1
y Q
2
. En particular π[
−1
C
[Q
1
, Q
2
] es irreducible
de dimensi´ on 1.
No podemos aplicar el teorema 3.46 porque esto tendr´ıa que ocurrir para
todos los puntos de V V y no s´ olo para los del abierto U. No obstante, si
repasamos la prueba concluimos que en esta situaci´on
3
existe una componente
irreducible C
1
de C tal que π[C
1
] = V V y π[
−1
C
[U] ⊂ C
1
. Por el teorema 3.45
tenemos que dimC
1
≤ 2n + 1.
Consideramos la otra proyecci´on π

: P
N
V V −→ P
N
. Por 2.47, se
cumple que π

[C
1
] es cerrado. Por 3.45 sabemos adem´as que dimπ

[C
1
] ≤ 2n+1,
luego el abierto U
1
= P
N

[C
1
] no es vac´ıo.
Ahora observamos que si P ∈ U
1
, entonces P / ∈ V , o de lo contrario
(P, P, Q) ∈ U, para cualquier Q ∈ V , Q = P, y tendr´ıamos P ∈ π

[U] ⊂ π

[C
1
].
Adem´as una misma recta que pase por P no puede cortar a V en dos puntos
distintos Q
1
y Q
2
, pues entonces (P, Q
1
, Q
2
) ∈ U y llegar´ıamos a la misma
contradicci´ on.
Consideremos ahora la proyecci´on π : V P
N
−→ P
N
. Aplicando de nuevo
el teorema 3.45 vemos que dimπ[TV ] ≤ 2n, luego U
2
= P
N
`π[TV ] es un abierto
no vac´ıo. Si P ∈ U
2
, entonces P no pertenece a ninguna variedad tangente de
ning´ un punto de V . En resumen, un punto P ∈ U
1
∩U
2
satisface las condiciones
del teorema anterior.
3.6 Curvas algebraicas
Terminamos el cap´ıtulo con algunos resultados espec´ıficos para variedades
de dimensi´ on 1, es decir, para curvas. La mayor´ıa de ellos s´olo admiten genera-
lizaciones parciales a dimensiones superiores.
Puntos regulares El teorema 3.41 afirma que si P es un punto regular de
una variedad V entonces el anillo O
P
(V ) es un dominio de factorizaci´ on ´ unica.
En el caso de curvas podemos probar que es un dominio de ideales principales
y, de hecho, esto resulta ser una caracterizaci´on de la regularidad. En primer
lugar demostramos lo siguiente:
Teorema 3.51 Un punto P de una curva V es regular si y s´ olo si el ideal
maximal m
P
de O
P
(V ) es principal. En tal caso, los generadores de O
P
(V ) son
los par´ ametros locales en P.
Demostraci´ on: Una implicaci´ on es el teorema 3.36, en virtud del cual
todo par´ ametro local genera m
P
. Supongamos ahora que m
P
= (x) y veamos
que m
p
/m
2
P
= '[x]`
k
, con lo que dimm
P
/m
2
P
= 1 y P ser´a regular.
3
En el momento en que se toma P ∈ U
1
∩ · · · ∩ U
r
hay que exigir tambi´en P ∈ U.
3.6. Curvas algebraicas 121
Todo α ∈ m
P
es de la forma α = βx, con β ∈ O
P
(V ). Sea β(P) = a ∈ k, de
modo que β −a ∈ m
P
, luego β −a = γx, para cierto γ ∈ O
P
(V ). En definitiva
tenemos que α = βx = ax +γx
2
, luego [α] = a[x] ∈ '[x]`
k
.
Falta probar que todo generador de O
P
(V ) es un par´ ametro local. Ahora
bien, x ∈ O
P
(V ) es un par´ ametro local si y s´olo si x ∈ m
P
y x / ∈ m
2
P
. Es claro
que si x cumple esto y es una unidad de O
P
(V ), entonces x cumple lo mismo,
luego todos los generadores de m
P
son par´ ametros locales en P.
Este teorema junto con 3.35 implica que si P es un punto regular de una
curva, entonces el anillo O
P
(V ) es un dominio de ideales principales. Basta
tener en cuenta el teorema siguiente:
Teorema 3.52 Sea A un anillo noetheriano con un ´ unico ideal maximal m. Si
m es principal, entonces A es un dominio de ideales principales.
Demostraci´ on: Sea m = (π). Veamos que todo elemento no nulo de A es
de la forma α = π
n
, donde es una unidad y n ≥ 0.
Si α es una unidad, es de esta forma con n = 0. En caso contrario α ∈ m,
pues (α) = 1 y m es el ´ unico ideal maximal. As´ı pues, α = α
1
π, para cierto
α
1
∈ A. Si α
1
tampoco es una unidad, entonces α
1
= α
2
π, luego α = α
2
π
2
,
para un cierto α
2
∈ A. Como A es noetheriano, la cadena de ideales
(α) ⊂ (α
1
) ⊂ (α
2
) ⊂
no puede prolongarse indefinidamente, luego hemos de llegar a una factorizaci´ on
α = α
n
π
n
en la que α
n
sea una unidad. La expresi´ on es ´ unica, pues n est´a
determinado por α como el ´ unico natural tal que (α) = m
n
. Definimos v(α) = n,
de modo que claramente v(αβ) = v(α) + v(β) (para α, β ∈ A no nulos). El
mismo argumento con que hemos probado el teorema 1.38 justifica que A es
un dominio eucl´ıdeo con la norma v. En particular es un dominio de ideales
principales.
Una propiedad notable de las curvas es la siguiente:
Teorema 3.53 Si V es una curva, W es una variedad proyectiva y φ : V −→ W
es una aplicaci´ on racional, entonces φ es regular en todos los puntos regulares
de V .
Demostraci´ on: Digamos que W ⊂ P
n
, sea U ⊂ V el abierto donde φ
es regular como aplicaci´on en W y sea U

el abierto donde es regular como
aplicaci´ on en P
n
. En principio U ⊂ U

, pero es f´ acil ver que φ[U

] ⊂ φ[U] ⊂ W,
luego φ es regular como aplicaci´on φ : U

−→ W (teorema 2.36). As´ı pues,
U = U

, luego podemos suponer que W = P
n
.
Sea P un punto regular de V . Podemos suponer que P ∈ U = φ
−1
[A
n
]
y basta probar que la restricci´ on de φ a U es regular en P. Por 2.51, dicha
restricci´on es de la forma φ(X) = (α
1
(X), . . . , α
n
(X), 1), con α
1
, . . . , α
n
∈ k(U).
Teniendo en cuenta que k(U) es el cuerpo de fracciones de O
P
(U) = O
P
(V ),
podemos multiplicar por un factor adecuado para que
φ(X) = (α
1
(X), . . . , α
n+1
(X)),
122 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
donde α
1
, . . . , α
n+1
∈ O
P
(V ) no tienen ning´ un factor primo en com´ un. En
particular no se anulan todas en P, pues en tal caso tendr´ıan como factor com´ un
a un par´ ametro local en P. As´ı pues, φ(P) est´a definido.
Teorema 3.54 Si dos curvas proyectivas regulares son birracionalmente equi-
valentes, entonces son isomorfas.
Demostraci´ on: Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on birracional entre dos
curvas proyectivas regulares. Por el teorema anterior tenemos que φ y φ
−1
son
regulares en V y W respectivamente, luego φ◦φ
−1
es una aplicaci´ on regular que
—al menos en un conjunto denso— coincide con la identidad. Por 2.44 tenemos
que es la identidad. Igualmente al rev´es.
Ejemplo En el ejemplo de la p´ agina 49 hemos visto que la par´ abola (af´ın)
Y = X
2
es isomorfa a la recta A
1
. El isomorfismo es una aplicaci´ on birracional
entre la par´ abola proyectiva y la recta P
1
, luego ambas son isomorfas. En el
ejemplo de la p´ agina 59 hemos visto que todas las c´onicas son isomorfas, luego
todas las c´onicas son isomorfas a P
1
.
Veamos otra caracterizaci´on ´ util de los puntos regulares:
Teorema 3.55 Un punto P de una curva V es regular si y s´ olo si el anillo
O
P
(V ) es ´ıntegramente cerrado.
Demostraci´ on: Ciertamente, si P es regular entonces O
P
(V ) es un domi-
nio de factorizaci´ on ´ unica y los dominios de factorizaci´ on ´ unica son´ıntegramente
cerrados (teorema 1.16).
Supongamos ahora que O
P
(V ) es ´ıntegramente cerrado. Sustituyendo V por
un entorno af´ın de P, podemos suponer que V es af´ın. Tomamos f ∈ k[V ] no
nula tal que f(P) = 0. Por el teorema 3.20 sabemos que f se anula en un
conjunto finito de puntos de V . Sustituyendo V por un entorno af´ın de P que
no contenga a los dem´as puntos donde se anula f podemos suponer que f s´olo
se anula en P. Digamos que f = [F]. Si α ∈ m
P
, entonces α = [G]/[H], donde
G(P) = 0, H(P) = 0. Por lo tanto,
G ∈ I(¦P¦) = I(V (I(V ), F)) = Rad(I(V ), F),
luego existe un m > 0 tal que G
m
∈ (I(V ), F) y, por consiguiente, [G]
m
∈ (f).
A su vez, α
m
∈ (f). Si m
P
= (x
1
, . . . , x
r
), podemos encontrar un mismo n´ umero
natural k > 0 tal que x
k
i
∈ (f). Tomando m = kr concluimos que m
m
P
⊂ (f)
(pues un producto de m generadores ha de contener uno repetido k veces). Sea
m el m´ınimo natural tal que m
m
P
⊂ (f). Entonces existen α
1
, . . . , α
m−1
∈ m
P
tales que β = α
1
α
m−1
/ ∈ (f) pero βm
P
⊂ (f). Llamamos γ = f/β. As´ı,
γ
−1
/ ∈ O
P
(V ) (o, de lo contrario, β = γ
−1
f ∈ (f)), y adem´ as γ
−1
m
P
⊂ O
P
(V ).
Esto ´ ultimo implica que γ
−1
m
P
es un ideal de O
P
(V ).
Por otra parte, γ
−1
m
p
⊂ m
P
, pues en caso contrario el teorema 1.10 impli-
car´ıa que γ
−1
es entero sobre O
P
(V ) y, como estamos suponiendo que O
P
(V )
es ´ıntegramente cerrado, llegar´ıamos a que γ
−1
∈ O
P
(V ), contradicci´ on.
3.6. Curvas algebraicas 123
Como m
P
es el ´ unico ideal maximal de O
P
(V ), ha de ser γ
−1
m
P
= O
P
(V ),
lo cual equivale a que m
P
= (γ).
En el caso de curvas afines, este teorema tiene una versi´on global:
Teorema 3.56 Una curva af´ın V es regular si y s´ olo si el anillo k[V ] es ´ıntegra-
mente cerrado.
Demostraci´ on: Si V es regular, para probar que k[V ] es ´ıntegramente
cerrado tomamos α ∈ k(V ) entero sobre k[V ] y vamos a ver que α ∈ k[V ].
Ahora bien, trivialmente α es entero sobre cada anillo O
P
(V ), con P ∈ V , y por
hip´ otesis α ∈ O
P
(V ). As´ı pues, α es regular sobre cada punto de V , es decir,
α ∈ k[V ].
Rec´ıprocamente, supongamos que k[V ] es ´ıntegramente cerrado, tomemos
P ∈ V y veamos que O
P
(V ) es ´ıntegramente cerrado.
4
Dado α ∈ k(V ) entero
sobre O
P
(V ), tenemos que
α
n
+a
1
α
n−1
+ +a
0
= 0,
para ciertos a
1
, . . . , a
n
∈ O
P
(V ). Digamos que a
i
= u
i
/v
i
y sea d = v
1
v
n
,
de modo que d ∈ O
P
(V ), d(P) = 0. Multiplicando la igualdad anterior por d
n
obtenemos que β = dα es entero sobre k[V ], luego por hip´ otesis β ∈ k[V ], luego
α = β/d ∈ O
P
(V ).
Regularizaci´on de una curva Ahora demostraremos que toda curva es
birracionalmente equivalente a una curva regular, que adem´ as es ´ unica salvo
isomorfismo si imponemos algunas restricciones, recogidas en la definici´on si-
guiente:
Definici´on 3.57 Una regularizaci´ on de una curva V es una curva regular V
r
junto con una aplicaci´ on r : V
r
−→ V finita y birracional.
En primer lugar demostramos la existencia para curvas afines:
Teorema 3.58 Toda curva af´ın tiene una regularizaci´ on, que es tambi´en af´ın.
Demostraci´ on: Sea V una curva af´ın y sea A la clausura entera de k[V ]
en k(V ). Es claro que A es ´ıntegramente cerrado. Vamos a probar que A es
un k[V ]-m´odulo finitamente generado. Por el teorema 1.32 podemos tomar una
base de trascendencia x de k(V ) sobre k tal que la extensi´ on k(V )/k(x) sea finita
separable. M´ as a´ un, si observamos detenidamente la prueba de 1.32 veremos
que si partimos de un generador k[V ] = k[x
1
, . . . , x
n
], entonces el x obtenido
es combinaci´on lineal de los x
i
, con lo que podemos suponer que x ∈ k[V ].
Tenemos que k[x] ⊂ k[V ] ⊂ A, luego A es la clausura entera de k[x] en k(V ).
Por el teorema 1.19 concluimos que A es un k[x]-m´odulo finitamente generado,
luego tambi´en un k[V ]-m´odulo finitamente generado, como quer´ıamos probar.
4
Esto es un hecho general: toda localizaci´on de un dominio ´ıntegro ´ıntegramente cerrado
es ´ıntegramente cerrada.
124 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
Combinando un generador de A sobre k[V ] con un generador de k[V ] sobre k
obtenemos que A = k[x
1
, . . . , x
n
], para ciertos x
1
, . . . , x
n
∈ A. Es claro entonces
que A

= k[X
1
, . . . , X
n
]/I, donde I es el n´ ucleo del epimorfismo X
i
→ x
i
. Como
I es un ideal primo (porque A es un dominio ´ıntegro), vemos que V
r
= V (I)
es una variedad y A

= k[V
r
]. M´ as a´ un, V
r
es una curva, pues el cuerpo de
cocientes de A es k(V ), cuyo grado de trascendencia sobre k es 1. Adem´as V
r
es regular, pues A es ´ıntegramente cerrado. La inclusi´ on k[V ] ⊂ A = k[V
r
]
induce una aplicaci´ on finita r : V
r
−→ V y el teorema 2.54 nos da que es
birracional.
De aqu´ı pasamos al caso general:
Teorema 3.59 Toda curva tiene una regularizaci´ on.
Demostraci´ on: Sea V una curva (cuasiproyectiva) y sea V =
n
¸
i=1
U
i
un
cubrimiento de V por abiertos afines.
Sea r
i
: U
r
i
−→ U
i
una regularizaci´ on de U
i
, que existe por el teorema
anterior. Sea V
i
la clausura proyectiva de U
r
i
. Tomemos un abierto af´ın U
0
contenido en todos los abiertos U
i
, que no contenga puntos singulares de V y
tal que r
i
se restrinja a un isomorfismo r
i
[
U
i
0
: U
i
0
−→ U
0
.
La composici´on r
i
◦ r
−1
j
restringida a U
i
0
se extiende a una aplicaci´ on birra-
cional φ
ij
: U
r
i
−→ V
j
. El teorema 3.53 nos da que φ
ij
es regular. Sea W =
¸
i
V
i
y φ
i
: U
r
i
−→ W dada por
φ
i
(P) = (φ
i1
(P), . . . , φ
in
(P)).
Definimos V
r
=
¸
i
φ
i
[U
r
i
]. Vamos a probar que V
r
es una curva (cuasipro-
yectiva).
Observemos que X = φ
i
[U
0
i
] = ¦(r
−1
1
(P), . . . , r
−1
n
(P)) [ P ∈ U
0
¦ es una
curva isomorfa a U
0
(independiente de i) tal que X ⊂ φ
i
[U
r
i
] ⊂ X. Para probar
la ´ ultima inclusi´ on tomamos un punto Q ∈ U
r
i
y un abierto U en W tal que
φ
i
(Q) ∈ U, y hemos de probar que U ∩X = ∅. En efecto, φ
−1
i
[U] es abierto en
U
r
i
(no vac´ıo) al igual que U
0
i
, luego φ
−1
i
[U]∩U
0
i
= ∅ y, por lo tanto, U∩X = ∅.
Por consiguiente, X ⊂ V
r
⊂ X. Como X ` X es finito, lo mismo sucede con
X ` V
r
, luego V
r
es abierto en la curva proyectiva X, luego V
r
es una curva
cuasiproyectiva. Notemos que, por el mismo motivo, cada φ
i
[U
r
i
] es abierto en
X y, por consiguiente, en V
r
.
Veamos ahora que V
r
es regular. Para ello basta probar que cada φ
i
[U
r
i
] es
regular, pues todo punto de V
r
est´a contenido en uno de estos abiertos. A su
vez basta ver que φ
i
es un isomorfismo en su imagen. Ciertamente es regular, y
su inversa es la proyecci´on sobre V
i
, pues φ
ii
: U
r
i
−→ V
i
es la identidad en U
i
0
,
luego es la identidad en todo U
r
i
.
Sea ahora r

i
: φ
i
[U
r
i
] −→ V la aplicaci´ on r

i
= φ
−1
i
◦ r
i
. Seg´ un acabamos
de comentar, φ
−1
i
es simplemente la proyecci´on i-´esima, luego r

i
es regular.
Adem´as todas las aplicaciones r

i
coinciden en X. Por el teorema 2.44, dos
cualesquiera de ellas coinciden en su dominio com´ un, luego entre todas inducen
una aplicaci´ on regular r : V
r
−→ V . De hecho es birracional, pues se restringe
3.6. Curvas algebraicas 125
a un isomorfismo entre X y U
0
. Por ´ ultimo, la finitud de las aplicaciones r
i
implica claramente la finitud de cada r

i
, y de aqu´ı se sigue la finitud de r, pues
r coincide con una r
i
en un entorno de cada punto.
As´ı pues, r : V
r
−→ V es una regularizaci´ on de V .
La unicidad de la regularizaci´ on de una curva es consecuencia del teorema
siguiente, m´as general:
Teorema 3.60 Sea r : V
r
−→ V una regularizaci´ on de una curva V y sea
φ : W −→ V una aplicaci´ on regular densa definida sobre una curva regular W.
Entonces existe una aplicaci´on regular ψ : W −→ V
r
tal que ψ ◦ r = φ.
Demostraci´ on: Supongamos primeramente que las tres curvas son afines.
A trav´es de φ podemos considerar k[V ] ⊂ k[W] y a trav´es de r que k[V ] ⊂ k[V
r
]
y k(V ) = k(V
r
). As´ı, todo α ∈ k[V
r
] es entero sobre k[V ] y, en particular, sobre
k[W]. Adem´ as α ∈ k(V ) ⊂ k(W). Como W es regular, k[W] es ´ıntegramente
cerrado, luego concluimos que α ∈ k[W]. As´ı pues, k[V ] ⊂ k[V
r
] ⊂ k[W]. La
segunda inclusi´ on determina una aplicaci´ on ψ que cumple el teorema.
En el caso general, para cada P ∈ W tomamos un entorno af´ın U de φ(P)
tal que U
r
= r
−1
[U] sea af´ın y la restricci´ on de r sea finita (es claro entonces
que U
r
es una regularizaci´ on de U). Tomemos un entorno af´ın U

de P tal que
U

⊂ φ
−1
[U]. Como los abiertos en las curvas son cofinitos, podemos cubrir
W por un n´ umero finito de abiertos U

1
, . . . , U

m
en estas condiciones. Por la
parte ya probada, existen aplicaciones regulares ψ
i
: U
i
−→ U
r
i
que cumplen
ψ
i
◦r = φ. Basta probar que dos de ellas coinciden en su dominio com´ un. Ahora
bien, si U
0
⊂ V
r
es un abierto donde r es un isomorfismo (tal que cada punto
de r[U
0
] tiene una ´ unica antiimagen en V
r
) y U

0
= φ
−1
[r[U
0
]], entonces dos
aplicaciones ψ
i
y ψ
j
coinciden sobre los puntos del abierto U

i
∩ U

j
∩ U

0
. En
efecto, si Q est´a en este conjunto, entonces
r(ψ
i
(Q)) = r(ψ
j
(Q)) = φ(Q) ∈ r[U
0
],
luego ψ
i
(Q) = ψ
j
(Q) = r
−1
(φ(Q)). Por lo tanto las aplicaciones ψ
i
inducen una
aplicaci´ on ψ que cumple el teorema.
Como consecuencia:
Teorema 3.61 Si r : V
r
−→ V y r

: V
r
−→ V son regularizaciones de
una misma curva V , entonces existe un isomorfismo ψ : V
r
−→ V
r
tal que
ψ ◦ r

= r.
Demostraci´ on: Aplicando el teorema anterior obtenemos una aplicaci´ on
regular ψ que cumple el enunciado, pero tambi´en una aplicaci´ on ψ

: V
r
−→ V
r
regular que cumple ψ

◦ r = r

. Basta ver que son inversas, pero ψ ◦ ψ

coincide
con la identidad en un abierto, luego es la identidad, y lo mismo vale para ψ

◦ψ.
Es claro que la regularizaci´ on de una curva puede obtenerse por restricci´ on
de la regularizaci´ on de su clausura proyectiva, por lo que la existencia de la
126 Cap´ıtulo 3. Dimensi´ on
regularizaci´ on de una curva proyectiva contiene el caso general. Respecto a
´esta, podemos precisar un poco m´as:
Teorema 3.62 La regularizaci´ on de una curva proyectiva es proyectiva.
Demostraci´ on: Sea V una curva proyectiva y r : V
r
−→ V su regulari-
zaci´on. Si V
r
no es proyectiva, llamamos W a su clausura proyectiva y tomamos
P ∈ W`V
r
. Sea U un entorno af´ın de P en W. La regularizaci´ on r

: U
r
−→ U
se restringe a un isomorfismo entre un abierto de U
r
y un abierto de V
r
, luego
φ = r

◦ r determina una aplicaci´ on birracional φ : U
r
−→ V . Como V es
proyectiva, concluimos que φ es regular, es decir, est´a definida en todo U
r
.
Por 3.60 existe una aplicaci´ on regular ψ : U
r
−→ V
r
tal que ψ ◦ r = φ. As´ı
ψ y r

coinciden sobre un abierto, luego ψ = r

, pero entonces
P ∈ U = r

[U
r
] = ψ[U
r
] ⊂ V
r
,
contradicci´ on.
En particular tenemos que toda curva proyectiva es birracionalmente equiva-
lente a una curva proyectiva regular (´ unica salvo isomorfismo). El teorema 3.50
muestra que la regularizaci´ on puede tomarse contenida en P
3
. El ejemplo de
la p´ agina 270 muestra una curva proyectiva plana que no es birracionalmente
equivalente a ninguna curva proyectiva plana regular.
Terminamos con una observaci´ on sobre la regularizaci´ on r : V
r
−→ V de una
curva V : los puntos regulares de V tienen una ´ unica antiimagen. En efecto, por
el teorema 3.31 sabemos que el conjunto U de los puntos regulares de V es un
abierto. Entonces, la restricci´ on r[
r
−1
[U]
: r
−1
[U] −→ U es una regularizaci´ on
de U, pero la identidad en U es otra. Por la unicidad, r[
r
−1
[U]
tiene que ser un
isomorfismo, luego cada punto de U tiene una ´ unica antiimagen por r.
Por lo tanto, s´ olo una cantidad finita de puntos de V tiene m´as de una
antiimagen por r (a lo sumo los puntos singulares). No obstante, un punto
singular puede tener una sola antiimagen.
Ejemplo Consideremos la c´ ubica V dada por Y
2
= X
3
(ver la figura de la
p´ agina 41 y el ejercicio de la p´ agina 105). Es claro que la aplicaci´ on r : A
1
−→ V
dada por r(t) = (t
2
, t
3
) es biyectiva y regular y se restringe a un isomorfismo
A
1
` ¦0¦ −→ V ` ¦0, 0¦, luego es birracional. Tambi´en es finita, pues a trav´es de
r el anillo k[V ] se identifica con k[t
2
, t
3
] ⊂ k[t], y la extensi´ on es entera, pues t
es ra´ız de T
2
− t
2
∈ k[V ][T]. Por lo tanto r es la regularizaci´on de V . De este
modo, el punto (0, 0) es un punto singular de V y tiene una ´ unica antiimagen
por r.
Ejemplo Las c´ ubicas singulares Y
2
= X
3
y X
3
+Y
3
= XY no son isomorfas.
(Comparar con el ejemplo de la p´ agina 105.)
En lugar de X
3
+Y
3
= XY podemos considerar la curva Y
2
= X
2
(X + 1),
que es proyectivamente equivalente a la del enunciado y hemos trabajado m´ as
3.6. Curvas algebraicas 127
con ella. La aplicaci´ on construida en el ejemplo de la p´ agina 79 es claramente la
regularizaci´ on de la curva, y vemos que el punto singular tiene dos antiim´ agenes.
Por el contrario, el ejemplo anterior muestra que la regularizaci´ on de Y
2
= X
3
es biyectiva, luego el teorema 3.61 implica que las dos curvas no pueden ser
isomorfas.
Cap´ıtulo IV
Variedades complejas
En este cap´ıtulo estudiaremos las variedades (cuasiproyectivas) complejas, es
decir, las variedades sobre el cuerpo k = C. Adem´as del aparato algebraico que
hemos introducido en los cap´ıtulos precedentes (anillos de funciones regulares,
cuerpos de funciones racionales, etc.) ahora dispondremos de una estructura
topol´ ogica y una estructura diferencial. Veremos que muchos de los conceptos
que hemos definido (como la dimensi´ on, la regularidad de puntos y aplicaciones,
etc.) pueden verse como caracterizaciones algebraicas de nociones geom´etricas.
4.1 El espacio proyectivo complejo
Seg´ un sabemos, fijado un sistema de referencia en P
n
, los espacios A
i
for-
mados por los puntos de P
n
que cumplen X
i
= 0, para i = 1, . . . , n + 1, son
un cubrimiento de P
n
, y cada uno de ellos puede identificarse con C
n
a trav´es
de la aplicaci´ on p
i
: A
i
−→ C
n
que a cada P le asigna la n-tupla resultante de
eliminar la i-´esima coordenada del ´ unico vector de coordenadas homog´eneas de
P que cumple X
i
= 1.
Si consideramos dos ´ındices distintos (por simplicidad tomaremos i = 1 y
j = n + 1), tenemos que
U
1
= p
1
[A
1
∩ A
n+1
] = ¦z ∈ C
n
[ z
n
= 0¦,
U
n+1
= p
n+1
[A
1
∩ A
n+1
] = ¦z ∈ C
n
[ z
1
= 0¦.
La aplicaci´ on φ = p
−1
1
◦ p
n+1
: U
1
−→ U
n+1
viene dada por
(z
1
, . . . , z
n
) → (1, z
1
, . . . , z
n
)
=

1
z
n
,
z
2
z
n
, . . . ,
z
n−1
z
n
, 1

1
z
n
,
z
2
z
n
, . . . ,
z
n−1
z
n

.
Es claro que esta aplicaci´on es una transformaci´ on conforme entre U
1
y U
n+1
.
Ahora es f´ acil ver que existe una ´ unica topolog´ıa (de Hausdorff) en P
n
para
la cual los conjuntos A
i
son abiertos y las aplicaciones p
i
son homeomorfismos.
129
130 Cap´ıtulo 4. Variedades complejas
M´ as a´ un, las aplicaciones p
i
determinan una estructura anal´ıtica sobre P
n
, lo
que las convierte, de hecho, en transformaciones conformes entre cada A
i
y C
n
.
Ahora veremos que la estructura anal´ıtica de P
n
no depende de la elecci´on
del sistema de referencia con que la hemos construido. En definitiva, vamos a
probar el teorema siguiente:
Teorema 4.1 Existe una ´ unica estructura anal´ıtica sobre P
n
(en particular,
una ´ unica topolog´ıa) tal que, para todo sistema de referencia, los espacios afi-
nes A
i
son abiertos y las aplicaciones p
i
: A
i
−→ C
n
son transformaciones
conformes.
Demostraci´ on: Basta probar que la topolog´ıa y la estructura anal´ıtica
que acabamos de construir no dependen del sistema de referencia. Esto nos da
la existencia. La unicidad es clara. Consideramos otro sistema de referencia,
el cual determina otros espacios A

i
con sus proyecciones correspondientes p

i
.
Hemos de probar que los conjuntos A

i
son abiertos y que las aplicaciones p

i
son
transformaciones conformes respecto de la estructura anal´ıtica determinada por
los abiertos A
i
y las aplicaciones p
i
.
La relaci´on entre las coordenadas homog´eneas de un mismo punto respecto
de cada sistema de referencia ser´a de la forma Z

= ZA, donde A es una matriz
regular. En particular,
A

i
= ¦(z
1
, . . . , z
n+1
) [ a
1i
z
1
+ +a
n+1 i
z
n+1
= 0¦.
Este conjunto ser´ a abierto si lo son todas las intersecciones A

i
∩ A
j
, para
lo cual basta que lo sean los conjuntos p
j
[A

i
∩ A
j
]. Por simplicidad tomamos
j = n + 1, con lo que
p
n+1
[A

i
∩ A
n+1
] = ¦z ∈ C
n
[ a
1i
z
1
+ +a
ni
z
n
+a
n+1 i
= 0¦.
Es obvio que este conjunto es abierto en C
n
. Veamos ahora que p

i
es ho-
lomorfa en un entorno de cada punto z
0
∈ A

i
. Supongamos, por ejemplo, que
z
0
∈ A
n+1
y veamos que p

i
es holomorfa en A

i
∩ A
n+1
.
Para ello observamos que si z ∈ p
n+1
[A

i
∩A
n+1
], entonces (p
−1
n+1
◦p

i
)(z) se cal-
cula como sigue: primero pasamos a p
−1
n+1
(z), que es el punto cuyas coordenadas
respecto al primer sistema de referencia son (z
1
, . . . , z
n
, 1), luego calculamos sus
coordenadas respecto del segundo sistema de referencia, que son (z
1
, . . . , z
n
, 1)A,
luego dividimos entre la i-´esima, que es a
1i
z
1
+ +a
ni
z
n
+a
n+1 i
, y finalmente
eliminamos el 1 que queda en la posici´ on i. El resultado es una n-tupla de
cocientes de polinomios de primer grado con denominador no nulo. Es claro
que se trata de una funci´ on holomorfa, lo que prueba que p

i
es holomorfa. La
holomorf´ıa de la inversa se comprueba de forma similar.
En lo sucesivo consideraremos siempre a P
n
como variedad anal´ıtica con la
estructura dada por el teorema anterior. No obstante, hemos de distinguir entre
la topolog´ıa que acabamos de definir, a la que llamaremos topolog´ıa compleja en
P
n
, y la topolog´ıa de Zariski.
El teorema siguiente es un hecho t´ecnico elemental que nos ser´a ´ util en varias
ocasiones:
4.2. Variedades complejas 131
Teorema 4.2 La aplicaci´ on p : C
n+1
` ¦0¦ −→ P
n
que a cada z le asigna el
punto de P
n
que tiene coordenadas z respecto a un sistema de referencia dado
es holomorfa.
Demostraci´ on: La restricci´on de p a p
−1
[A
n+1
] seguida de p
n+1
es
(z
1
, . . . , z
n+1
) →

z
1
z
n+1
, . . .
z
n
z
n+1

,
que es holomorfa. Esto prueba que p es holomorfa en p
−1
[A
n+1
] y es claro
que lo mismo vale para todo p
−1
[A
i
]. Como estos abiertos cubren C
n+1
` ¦0¦,
concluimos que p es holomorfa en todo su dominio.
Como primera aplicaci´ on observamos que la restricci´on de p a la esfera uni-
dad de C
n+1
es continua y suprayectiva, y la esfera es compacta. Por tanto:
Teorema 4.3 Los espacios proyectivos son compactos.
Ejercicio: Probar que P
1
(como variedad diferencial real) es difeomorfo a una esfera.
Ejercicio: Comprobar que todos los resultados que hemos probado aqu´ı son ciertos
para los espacios proyectivos reales cambiando la holomorf´ıa por la diferenciabilidad.
4.2 Variedades complejas
Toda variedad cuasiproyectiva compleja V es un subconjunto de un espacio
proyectivo P
n
, luego, adem´ as de la topolog´ıa de Zariski, podemos considerar
en ella la topolog´ıa inducida por la topolog´ıa compleja de P
n
. La llamaremos
topolog´ıa compleja en V . Observemos que la topolog´ıa compleja en A
n
= C
n
es
la topolog´ıa usual.
Un polinomio es una funci´ on continua en A
n
, luego el conjunto de sus ceros
es cerrado. Por consiguiente, un conjunto algebraico af´ın es cerrado por ser
una intersecci´ on de cerrados. Lo mismo es cierto para los conjuntos algebraicos
proyectivos:
Teorema 4.4 Todo subconjunto algebraico de P
n
es compacto con la topolog´ıa
compleja.
Demostraci´ on: Sea C un subconjunto algebraico de P
n
y consideremos el
cono Cn(C) ⊂ C
n+1
. Tenemos que Cn(C) es un conjunto algebraico af´ın, luego
es cerrado en C
n+1
, seg´ un las observaciones precedentes. Tambi´en ser´a cerrada
la intersecci´on C

del cono con la esfera unidad de C
n+1
. M´ as a´ un, como la
esfera es compacta, C

tambi´en lo ser´a. La aplicaci´ on p : C
n+1
` ¦0¦ −→ P
n
dada por 4.2 es continua, y claramente C = p[C

], luego C es compacto.
Por lo tanto, la topolog´ıa de Zariski de P
n
es menos fina que la topolog´ıa
compleja y, por consiguiente, lo mismo es v´alido sobre cualquier variedad cua-
siproyectiva.
Ahora probamos que las variedades cuasiproyectivas heredan parcialmente
la estructura anal´ıtica de los espacios proyectivos:
132 Cap´ıtulo 4. Variedades complejas
Teorema 4.5 Si V ⊂ P
n
una variedad cuasiproyectiva de dimensi´ on d, enton-
ces el conjunto V
r
de sus puntos regulares es una subvariedad anal´ıtica de P
n
de dimensi´ on d.
Demostraci´ on: Seg´ un 1.66, basta probar que V
r
es anal´ıtico alrededor de
todos sus puntos. Tomemos P ∈ V
r
. Podemos suponer que cumple z
n+1
= 0, de
modo que P ∈ V

r
= V
r
∩A
n
. Sea I(V

r
) = (F
1
, . . . , F
m
), para ciertos polinomios
F
i
∈ C[X
1
, . . . , X
n
]. En la prueba de 3.31 vimos que si A(X) es la matriz
formada por las derivadas de los polinomios F
i
, entonces la regularidad de P
equivale a que rangA(P) = n − d. Adem´as r = n − d es el mayor rango que
puede tener A(X) en un punto cualquiera.
Consideremos una submatriz r r cuyo determinante sea no nulo en P.
El determinante es un polinomio en X
1
, . . . , X
n
, luego el conjunto de puntos
donde no se anula es un entorno de P, en el cual el rango de A(X) es constante.
Seg´ un el teorema 1.54, podemos expresar A
n
= C
n
= C
d
C
r
, de modo que
P = (z
0
, w
0
), existen abiertos z
0
∈ U ⊂ C
d
, P ∈ U

⊂ C
n
y una funci´ on
holomorfa g : U −→C
r
de modo que
˜
U = V

r
∩ U

= ¦(z, g(z)) [ z ∈ U¦.
La aplicaci´ on f : U −→
˜
U dada por f(z) = (z, g(z)) es un homeomorfismo
(su inversa es una proyecci´ on), es holomorfa como aplicaci´ on en A
n
(o en P
n
)
y su diferencial es inyectiva en todo punto (pues su matriz jacobiana tiene una
submatriz igual a la identidad de orden d). Seg´ un 1.65, esto prueba que V
r
es
anal´ıtico en P.
En particular, las variedades cuasiproyectivas regulares en P
n
son subva-
riedades anal´ıticas de P
n
. Tambi´en vemos ahora que la noci´ on algebraica de
dimensi´ on se corresponde debidamente con la noci´ on geom´etrica.
Notemos que en la prueba del teorema anterior hemos aplicado 1.65 a la
funci´ on f
−1
, y en la prueba de 1.65 se ve que entonces f
−1
es una carta alrededor
de P. En nuestro caso, f
−1
es simplemente la proyecci´on en las d primeras
coordenadas (para una ordenaci´ on adecuada de ´estas). As´ı pues:
Teorema 4.6 Si P es un punto regular de una variedad V ⊂ A
n
de dimen-
si´ on d, para todo sistema de referencia en A
n
existen d funciones coordenadas
cuyas restricciones a V forman una carta de V alrededor de P.
Ahora probamos que las aplicaciones regulares son holomorfas:
Teorema 4.7 Toda aplicaci´ on regular φ : V −→ W entre variedades cuasipro-
yectivas es continua y, si adem´ as V y W son regulares, entonces φ es holomorfa.
Demostraci´ on: No perdemos generalidad si suponemos W = P
n
, pues si
W ⊂ P
n
, entonces φ es continua u holomorfa como aplicaci´ on en W si y s´olo
si lo es como aplicaci´on en P
n
. Fijemos P ∈ V . Basta ver que φ es continua
u holomorfa en un entorno de P. Seg´ un las observaciones tras el teorema 2.51,
4.2. Variedades complejas 133
existe un entorno U de P en V para la topolog´ıa de Zariski —luego tambi´en
para la topolog´ıa compleja— en el que φ viene dada por
φ(Q) = (F
1
(Q), . . . , F
n+1
(Q)),
donde F
1
, . . . , F
n+1
son formas del mismo grado que no se anulan simult´ anea-
mente en ning´ un punto. M´ as a´ un, podemos suponer que U ⊂ A
m
. As´ı podemos
tomar coordenadas afines y φ[
U
se expresa como composici´on de las aplicaciones
siguientes, todas continuas y holomorfas en caso en que V y W sean regulares:
a) La aplicaci´ on que a cada Q le asigna su m-tupla de coordenadas afines.
(Es la restricci´on a U de una funci´ on holomorfa en A
m
.)
b) La aplicaci´ on polin´ omica C
m
−→C
n+1
definida por las formas (deshomo-
geneizadas) F
i
.
c) La aplicaci´on holomorfa C
n+1
` ¦0¦ −→ P
n
dada por 4.2.
Ejercicio: Comprobar que la topolog´ıa compleja en un producto V ×W es el producto
de las topolog´ıas complejas.
A veces es ´ util la siguiente caracterizaci´ on interna de la topolog´ıa compleja
de una variedad:
Teorema 4.8 Una base de una variedad cuasiproyectiva V para la topolog´ıa
compleja la forman los conjuntos
U(α
1
, . . . , α
r
; ) = ¦P ∈ V [ α
i
∈ O
P
(V ) y [α
i
(P)[ < ¦, α
i
∈ C(V ), > 0.
Demostraci´ on: Basta probarlo para la clausura proyectiva de V o, lo que
es lo mismo, en el caso en que V ⊂ P
n
es proyectiva. Si G es el conjunto
de puntos de V donde todas las α
i
son regulares, entonces G es abierto en
V para la topolog´ıa de Zariski, luego tambi´en para la compleja, el conjunto
U = U(α
1
, . . . , α
r
; ) est´a contenido en G y todas las α
i
[
G
son continuas, luego
U es abierto.
Consideremos ahora un abierto G en V y un punto P ∈ G. Tomemos un
sistema de referencia proyectivo de P
n
respecto al cual P tenga coordenadas
homog´eneas (0, . . . , 0, 1). Vamos a ver que existe un n´ umero real > 0 tal que
P ∈ U(x
1
, . . . , x
n
; ) ⊂ G. En caso contrario existir´ıa P
m
∈ U(x
1
, . . . , x
n
; 1/m)
tal que P
m
/ ∈ G. La compacidad de V implica que ¦P
m
¦ tiene una subsucesi´ on
¦P
m
i
¦ convergente a un punto Q ∈ V ` G. Como [x
j
(P
m
i
)[ < 1/m
i
, concluimos
que x
j
(Q) = 0 para todo j = 1, . . . , n, luego ha de ser Q = P, contradicci´ on.
Si P es un punto regular de una variedad cuasiproyectiva, entonces tenemos
definidos dos espacios tangentes, el anal´ıtico y el algebraico. El primero est´ a
formado por las derivaciones sobre las funciones holomorfas en un entorno de
P en V , mientras que el segundo est´a formado por las derivaciones sobre las
funciones de O
P
(V ) (que son funciones holomorfas en un entorno de P, pero
134 Cap´ıtulo 4. Variedades complejas
no todas ellas). Ahora bien, por el teorema 4.6 tenemos que O
P
(V ) contiene
las funciones coordenadas de una carta de V alrededor de P, y un elemento del
espacio tangente anal´ıtico est´a determinado por su acci´ on sobre estas funciones.
Por lo tanto, la restricci´ on es un epimorfismo del espacio tangente anal´ıtico en el
algebraico. Como ambos tienen la misma dimensi´on, de hecho es un isomorfismo.
Si f ∈ O
P
(V ) y v ∈ T
P
V , la relaci´ on d
P
f(v) = v(f) se cumple tanto para
la diferencial algebraica como para la geom´etrica, luego ambas coinciden.
A su vez, el teorema 1.60 nos da ahora que unas funciones x
1
, . . . , x
n

O
P
(V ) son las funciones coordenadas de una carta alrededor de P si y s´olo si
las funciones x
i
−x
i
(P) son un sistema de par´ ametros locales en P.
Teorema 4.9 Sea P un punto regular de una variedad V y sea x
n
, . . . , x
n
un
sistema fundamental de par´ ametros alrededor de P. Si α ∈ O
P
(V ), entonces su
serie de Taylor

¸
m=0
F
m
∈ C[[X
1
, . . . , X
n
]]
converge en un abierto D ⊂ C
n
y para todo punto Q en un cierto entorno de P
en V se cumple que (x
1
(Q), . . . , x
n
(Q)) ∈ D y
α(Q) =

¸
m=0
F
m
(x
1
(Q), . . . , x
n
(Q)).
Demostraci´ on: Sea G un entorno de P en V en el que α sea regular y tal
que la aplicaci´ on φ : G −→ C
n
dada por φ(Q) = (x
1
(Q), . . . , x
n
(Q)) sea una
carta de V alrededor de P. Entonces φ
−1
◦ α es una funci´ on holomorfa en un
entorno de 0 en C
n
, luego admite un desarrollo en serie de Taylor
α(φ
−1
(z
1
, . . . , z
n
)) =

¸
m=0
F
m
(z
1
, . . . , z
n
).
Sea U la antiimagen por φ del dominio de la serie de potencias, de modo que
para todo Q ∈ U se cumple
α(Q) =

¸
m=0
F
m
(x
1
(Q), . . . , x
n
(Q)).
S´ olo hemos de probar que τ

(α) =

¸
m=0
F
m
(X
1
, . . . , X
n
) es la serie de Taylor
de α.
Tenemos definidos dos k-homomorfismos τ, τ

: O
P
(V ) −→ k[[X
1
, . . . , X
n
]],
que asignan a cada funci´ on su serie de Taylor algebraica y anal´ıtica respectiva-
mente. Obviamente τ(x
i
) = X
i
= τ

(x
i
), luego ambos coinciden sobre el anillo
k[x
1
, . . . , x
n
].
Consideramos en O
P
(V ) la topolog´ıa que resulta de identificarlo con su ima-
gen por τ, respecto a la cual k[x
1
, . . . , x
n
] se corresponde con k[X
1
, . . . , X
n
] y
es denso. Si probamos que τ

es continua respecto a esta topolog´ıa, tendremos
que τ = τ

, como queremos demostrar.
4.2. Variedades complejas 135
Como τ

conserva sumas basta ver que es continua en 0. Para ello a su
vez basta probar que si α ∈ m
r
P
entonces v(τ

(α)) ≥ r. Ahora bien, esto es
trivial, pues si α ∈ m
P
entonces α(P) = 0, luego τ

(α)(0, . . . , 0) = 0, lo que se
traduce en que v(τ

(α)) ≥ 1, y ahora basta usar que τ

es un homomorfismo y
las propiedades de las valoraciones.
As´ı pues, si llamamos g :
˜
U ⊂ C
n
−→ C a la funci´ on definida por la serie
de Taylor y x : U −→
˜
U a la funci´ on x(Q) = (x
1
(Q), . . . , x
n
(Q)), tenemos que
x es una carta alrededor de P y, para todo Q ∈ U, se cumple f(Q) = g(x(Q)),
luego g es la lectura de f en la carta x.
Teniendo esto en cuenta es inmediato que las derivadas parciales ∂/∂x
i
[
P
en
el sentido algebraico coinciden con las anal´ıticas. (En realidad ya sab´ıamos que
esto es as´ı porque ambas son la base dual de la base d
P
x
i
de T
P
V

.)
Sabemos que los abiertos de la topolog´ıa de Zariski son densos. Pronto
veremos que tambi´en son densos en la topolog´ıa compleja, pero primero hemos
de probar un caso particular:
Teorema 4.10 El conjunto V
r
de los puntos regulares de una variedad cuasi-
proyectiva V es denso en V (respecto a la topolog´ıa compleja).
Demostraci´ on: Es claro que el problema se reduce al caso de una variedad
proyectiva y de aqu´ı al de una variedad af´ın. Sea, pues, V ⊂ A
n
una variedad
af´ın y supongamos que W ⊂ V es un abierto no vac´ıo que no contiene puntos
regulares. Sea I(V ) = (F
1
, . . . , F
m
) y sea A(X) la matriz formada por las
derivadas parciales de los polinomios F
i
. Seg´ un hemos visto en la prueba de 3.31,
ha de ser rangA(X) < codimV para todo X ∈ W. Sea P ∈ W un punto donde
rangA(X) = r = n −d tome el valor m´aximo. Seg´ un lo dicho, d > dimV .
Existe una submatriz de orden r en A(X) con determinante no nulo en P
y, por continuidad, en un entorno de P contenido en W. En dicho entorno, el
rango de A(X) no puede disminuir, ni tampoco aumentar por la maximalidad
de r. A partir de aqu´ı todo el razonamiento de 4.5 es v´ alido igualmente, lo
que nos da que V es anal´ıtica en P y, m´ as a´ un, que existe un homeomorfismo
f : U ⊂ C
d
−→
˜
U ⊂ V de la forma f(z) = (z, g(z)).
El abierto U contendr´ a un producto de abiertos U
1
U
d
, de modo que en
V podemos encontrar puntos (x
1
, . . . , x
n
) con coordenadas x
i
∈ U
i
determinadas
arbitrariamente. Ahora bien, como d > dimV , las funciones x
1
, . . . , x
d
∈ C[V ]
han de ser algebraicamente dependientes, luego existe un polinomio no nulo
F(X
1
, . . . , X
d
) ∈ C[X
1
, . . . , X
d
] tal que F(x
1
, . . . , x
d
) = 0. Esto nos lleva clara-
mente a una contradicci´ on: Fijados (a
1
, . . . , a
d−1
) ∈ U
1
U
d−1
, el polinomio
F(a
1
, . . . , a
d−1
, X
d
) ∈ C[X
d
] tiene infinitas ra´ıces (todos los elementos de U
d
),
luego ha de ser nulo. Esto significa que los coeficientes de F (visto como po-
linomio en X
d
) se anulan en todos los puntos de U
1
U
d−1
. Repitiendo
el argumento, los coeficientes de estos coeficientes (vistos como polinomios en
X
d−1
) se anulan en U
1
U
d−2
, y as´ı llegamos a que F es el polinomio nulo.
136 Cap´ıtulo 4. Variedades complejas
En la prueba anterior hemos visto que si una variedad V ⊂ A
n
es localmente
la gr´ afica de una funci´ on g :
˜
U ⊂ C
d
−→ C
n−d
, entonces las coordenadas
x
1
, . . . , x
d
son algebraicamente independientes en C(V ).
Ahora podemos probar un principio notable:
Teorema 4.11 (Principio de prolongaci´on anal´ıtica) Si V es una varie-
dad y α ∈ C(V ) se anula en un abierto no vac´ıo U (para la topolog´ıa compleja)
entonces α = 0.
Demostraci´ on: Pasando a la clausura proyectiva, podemos suponer que
V es una variedad proyectiva y cortando con un abierto af´ın podemos suponer
que V es af´ın. Entonces α = [F]/[G]. Cortando U con el conjunto de puntos
donde G no se anula tenemos un abierto menor (al que seguimos llamando U)
donde f = [F] se anula. Basta probar que f = 0.
Por el teorema anterior, U contiene un punto regular P. Tomemos un sistema
de referencia en el que P tenga coordenadas nulas. Seg´ un hemos visto en la
prueba de 4.5 la variedad V es, en un entorno de P que podemos suponer
contenido en U, la gr´ afica de una funci´ on g : W
d
−→ C
n−d
, donde W es un
entorno de 0 en C y d = dimV . En particular, todos los puntos de la forma
(x, g(x)), con x ∈ W
d
, est´an en U, luego las funciones coordenadas x
1
, . . . , x
d
toman en U cualquier valor posible en W
d
. Seg´ un la observaci´ on tras el teorema
anterior, estas funciones son algebraicamente independientes en C(V ), luego son
una base de trascendencia.
La funci´ on f es algebraica sobre C(x
1
, . . . , x
d
), luego es ra´ız de un polino-
mio irreducible (no necesariamente m´onico) con coeficientes en C[x
1
, . . . , x
d
],
digamos
q
0
(x
1
, . . . , x
d
)f
m
+ +q
m
(x
1
, . . . , x
d
)f +q
m
(x
1
, . . . x
d
) = 0.
La irreducibilidad obliga a que q
m
= 0 (al menos, supuesto f = 0). Si
(a
1
, . . . , a
d
) ∈ W
d
, se cumple que (a
1
, . . . , a
d
, g(a
1
, . . . , a
d
)) ∈ U, luego por
hip´ otesis
f(a
1
, . . . , a
d
, g(a
1
, . . . , a
d
)) = 0.
Por consiguiente q
m
(a
1
, . . . , a
d
) = 0. Si q
m
= [H], con H ∈ C[X
1
, . . . , X
d
],
tenemos que H se anula sobre todos los puntos de W
d
. Es f´ acil ver entonces que
H = 0 (por el argumento final del teorema anterior) y, por tanto, que q
m
= 0,
contradicci´ on.
Como consecuencia podemos probar que una variedad proyectiva est´ a deter-
minada por cualquiera de sus fragmentos con interior no vac´ıo:
Teorema 4.12 Si V , W ⊂ P
n
son dos variedades proyectivas y U ⊂ P
n
es
un abierto (para la topolog´ıa compleja) tal que U ∩ V = U ∩ W = ∅, entonces
V = W.
Demostraci´ on: Es claro que basta probar el resultado an´ alogo para va-
riedades afines V , W ⊂ A
n
. Hemos de probar que I(V ) = I(W). Para ello,
4.3. Superficies de Riemann 137
basta probar que si F ∈ C[X
1
, . . . , X
n
] se anula en U ∩V , entonces se anula en
V . Equivalentemente, basta ver que si f ∈ C[V ] se anula en U ∩V , entonces se
anula en V , pero esto es el teorema anterior.
A su vez de aqu´ı deducimos lo que hab´ıamos anunciado:
Teorema 4.13 Los abiertos no vac´ıos para la topolog´ıa de Zariski de una va-
riedad cuasiproyectiva son densos para la topolog´ıa compleja.
Demostraci´ on: Consideremos primero el caso de una variedad proyectiva
V ⊂ P
n
. Un enunciado equivalente es que los cerrados propios de V (para
la topolog´ıa de Zariski) tienen interior vac´ıo (para la topolog´ıa compleja). Un
cerrado en V es una uni´ on finita de variedades proyectivas, luego basta ver que
si W V es una variedad, entonces W tiene interior vac´ıo en V . En caso
contrario existir´ıa un abierto U en P
n
tal que ∅ = U ∩ V ⊂ W, pero entonces
U ∩ V = U ∩ W, en contradicci´ on con el teorema anterior. El caso general se
prueba ahora f´ acilmente.
4.3 Superficies de Riemann
Estudiamos ahora con m´ as detalle las curvas algebraicas. El resultado prin-
cipal que obtendremos es que son conexas. Conviene introducir la noci´ on si-
guiente:
Definici´on 4.14 Una superficie de Riemann es una variedad anal´ıtica conexa
de dimensi´ on (compleja) 1 (y por lo tanto de dimensi´ on real 2).
En a˜ nadidura, cuando hablemos de superficies de Riemann sobrentendere-
mos que son compactas, pues es el ´ unico caso con el que vamos a tratar. Notemos
que una superficie compacta puede cubrirse por un n´ umero finito de abiertos
homeomorfos a discos de R
2
, luego tiene una base numerable de abiertos. Esto
implica, entre otras cosas, que es metrizable.
Demostraremos que las curvas proyectivas regulares son superficies de Rie-
mann, para lo cual s´ olo queda probar que son conexas. De aqu´ı deduciremos
f´ acilmente la conexi´on de cualquier curva cuasiproyectiva.
El ejemplo m´ as simple de superficie de Riemann es P
1
. Si fijamos un sistema
de referencia podemos expresarlo como C

= C ∪ ¦∞¦. Desde este punto de
vista es m´as frecuente llamarlo esfera de Riemann. Ciertamente es difeomorfo
a una esfera (como variedad diferencial real).
Las propiedades b´ asicas de las aplicaciones entre superficies de Riemann se
deducen f´ acilmente de este teorema:
Teorema 4.15 Sea f : X −→ Y una funci´ on holomorfa no constante entre
superficies de Riemann y sea a ∈ X. Entonces existen cartas p : U −→ C con
a ∈ U y q : V −→ C con f(a) ∈ V de modo que f[U] ⊂ V , p(a) = q(f(a)) = 0
y para todo z ∈ p[U] se cumple (p
−1
◦ f ◦ q)(z) = z
k
, para cierto natural k.
138 Cap´ıtulo 4. Variedades complejas
Demostraci´ on: Componiendo dos cartas con traslaciones oportunas, po-
demos exigir que p(a) = q(f(a)) = 0. Restringiendo p podemos hacer que
f[U] ⊂ V . Llamemos F = p
−1
◦ f ◦ q. Se trata de una funci´ on holomorfa no
constante en p[U] tal que F(0) = 0, luego existe un k tal que F(z) = z
k
g(z),
donde g es una funci´ on holomorfa en 0 tal que g(0) = 0. Restringiendo p de
nuevo podemos exigir que g no se anule en p[U].
Tomando una rama uniforme de la ra´ız k-´esima en un entorno de g(0) (y
restringiendo a´ un m´ as p si es necesario) construimos una funci´on holomorfa
h : p[U] −→C tal que h(z)
k
= g(z). As´ı pues, F(z) = (z h(z))
k
.
La funci´ on zh(z) tiene derivada no nula en 0, por lo que es inyectiva en un
entorno de 0. Restringiendo p una vez m´as podemos suponer que es inyectiva
en p[U]. Componiendo p con esta funci´ on obtenemos una nueva carta sobre U,
digamos p
0
, de modo que si x ∈ U y w = p(x)h(p(x)) ∈ p
0
[U],
(p
−1
0
◦ f ◦ q)(w) = q(f(x)) = F(p(x)) = (p(x)h(p(x)))
k
= w
k
.
As´ı pues, las cartas p
0
y q cumplen lo pedido.
La funci´ on z
k
(como toda funci´ on holomorfa no constante) es abierta, luego
f es abierta en un entorno de cada punto, luego es abierta.
El n´ umero k dado por este teorema puede caracterizarse con independencia
de las cartas consideradas:
Para todo entorno U de a suficientemente peque˜ no existe un entorno
V de f(a) de modo que todo punto en V distinto de f(a) tiene exac-
tamente k antiim´ agenes en U.
Esto se sigue claramente de que la funci´on z
k
tiene esta propiedad en 0. Por
lo tanto, k est´a completamente determinado por f y a.
Definici´on 4.16 Sea f : X −→ Y una aplicaci´ on holomorfa no constante entre
superficies de Riemann y a ∈ X. El n´ umero natural k que cumple la propiedad
anterior se llama ´ındice de ramificaci´ on de f en a y lo representaremos por
e(f, a).
La funci´ on z
k
no toma el valor 0 m´ as que en 0, luego todo punto a ∈ X tiene
un entorno en el que f(z) = f(a). Equivalentemente, para cada c ∈ Y , la fibra
f
−1
[c] es discreta y, como X es compacto, es finita.
La funci´ on z
k
tiene derivada no nula en todo punto distinto de 0, luego es
localmente inyectiva salvo en z = 0. Esto hace que la funci´ on f sea localmente
inyectiva en todo punto de U salvo a lo sumo en a. As´ı pues, el conjunto de
puntos donde f no es localmente inyectiva es discreto en X. Por compacidad es
finito.
Definici´on 4.17 Sea f : X −→ Y una aplicaci´ on holomorfa no constante entre
superficies de Riemann y sea A ⊂ X el conjunto (finito) de puntos de X donde
f no es localmente inyectiva. Los puntos de B = f[A] se llaman puntos de
ramificaci´ on de f, mientras que los puntos de Y `B se llaman puntos de escisi´ on
de f.
4.3. Superficies de Riemann 139
Observemos que f es localmente inyectiva alrededor de un punto a ∈ X si
y s´olo si e(f, a) = 1. El teorema siguiente recoge los hechos que acabamos de
probar junto con algunos m´ as.
Teorema 4.18 Sea f : X −→ Y una aplicaci´ on holomorfa no constante entre
superficies de Riemann. Entonces:
a) f es abierta, cerrada y suprayectiva.
b) Para cada y ∈ Y el conjunto f
−1
[y] es finito.
c) Para cada y ∈ Y y cada abierto V que contenga a f
−1
[y] existe un entorno
abierto U de y tal que f
−1
[U] ⊂ V .
d) Para cada punto de escisi´ on y ∈ Y existe un entorno abierto U de y tal
que
f
−1
[U] =
n
¸
i=1
V
i
,
donde los conjuntos V
i
son abiertos disjuntos en X y todas las aplicaciones
f[
V
i
: V
i
−→ U son transformaciones conformes.
Demostraci´ on: a) Ya hemos visto que f es abierta y por compacidad es
cerrada. Por consiguiente, f[X] es abierto y cerrado en Y , luego por conexi´ on
f[X] = Y .
b) Ya est´a probado.
c) El conjunto X ` V es cerrado en X, luego B = f[X ` V ] es cerrado en Y
y no contiene a y, luego U = Y ` B es un entorno abierto de y que cumple lo
pedido.
d) Sea f
−1
[y] = ¦x
1
, . . . , x
n
¦, donde x
i
= x
j
para i = j. Como y es un
punto de escisi´ on, cada x
i
tiene un entorno abierto W
i
tal que f[
W
i
es inyectiva.
Podemos tomar los W
i
disjuntos dos a dos. Entonces W = W
1
∪ ∪W
n
es un
abierto que contiene a f
−1
[y], luego por el apartado anterior existe un entorno
abierto U de y tal que f
−1
[U] ⊂ W. Podemos suponer que U ⊂ f[W
i
] para
todo i. Sea V
i
= W
i
∩f
−1
[U]. Es claro que los conjuntos V
i
cumplen lo pedido.
Teorema 4.19 Sea f : X −→ Y una aplicaci´ on holomorfa, propia y no cons-
tante entre superficies de Riemann. Entonces existe un n´ umero natural n tal
que cada punto de escisi´ on b ∈ Y tiene exactamente n antiim´ agenes por f.
Adem´as, si f
−1
[b] = ¦a
1
, . . . , a
n
¦, existe un entorno abierto U de b en Y y en-
tornos abiertos disjuntos V
i
en X de cada a
i
de modo que f
−1
[U] = V
1
∪ ∪V
n
y las restricciones f[
V
i
: V
i
−→ U son conformes.
Demostraci´ on: El conjunto B de los puntos de escisi´on para f en Y es
conexo (pues si a una superficie conexa le quitamos un conjunto finito de puntos
no perdemos la conexi´ on). Si llamamos p(y) al n´ umero de antiim´ agenes de y, el
140 Cap´ıtulo 4. Variedades complejas
´ ultimo apartado del teorema anterior prueba que p es localmente constante en
B, y por conexi´ on necesariamente p es constante en B. El resto del teorema es
consecuencia inmediata del citado teorema.
Definici´on 4.20 Llamaremos grado de una aplicaci´ on holomorfa no constante
f : X −→ Y entre superficies de Riemann al n´ umero de antiim´ agenes de cual-
quiera de los puntos de escisi´ on de Y . Lo representaremos por n(f).
Teorema 4.21 Sea f : X −→ Y una aplicaci´ on holomorfa no constante entre
superficies de Riemann. Para cada punto y ∈ Y se cumple
n(f) =
¸
x∈f
−1
[y]
e(f, x).
Demostraci´ on: Por las propias definiciones el resultado es cierto si y es
un punto de escisi´ on. Tomemos ahora un punto de ramificaci´ on b ∈ Y y supon-
gamos que tiene s antiim´ agenes distintas a
1
, . . . , a
s
. Sea n
j
= e(f, a
j
).
Por la definici´ on del orden de f en un punto, existen entornos abiertos V
j
de cada a
j
disjuntos dos a dos y entornos U
j
de b tales que cada y ∈ U
j
` ¦b¦
tiene exactamente n
j
antiim´ agenes en V
j
. Por el teorema 4.18 existe un entorno
abierto U de b tal que U ⊂ U
1
∩ ∩U
s
y f
−1
[U] ⊂ V
1
∪ ∪V
s
= V . Entonces
todo punto de escisi´ on y ∈ U tiene exactamente n = n
1
+ +n
s
antiim´ agenes,
luego n = n(f).
Si X es una superficie de Riemann, llamaremos funciones meromorfas en X
a las funciones holomorfas f : X −→ C

distintas de la funci´ on constante ∞.
Llamaremos M(X) al conjunto de todas las funciones meromorfas en X.
Podemos considerar que una funci´ on meromorfa toma valores en C y est´a
definida en todos los puntos de X excepto en una cantidad finita de ellos, a los
que llamaremos polos de f (los puntos donde f toma el valor ∞).
Esto nos da una definici´ on equivalente de funci´ on meromorfa: Una funci´ on
(parcial) f : X −→C es meromorfa si para toda carta p : U ⊂ X −→
˜
U ⊂ C se
cumple que p
−1
◦ f :
˜
U −→ C es meromorfa en el sentido usual para funciones
de variable compleja (es decir, es holomorfa en todo
˜
U salvo en un conjunto
finito de puntos y en ellos tiene l´ımite ∞).
Las propiedades de las funciones meromorfas en abiertos de C nos dan clara-
mente que M(X) es un cuerpo con la suma y el producto definidos puntualmente.
El resultado central es el siguiente:
Teorema 4.22 Sea X una superficie de Riemann y π : X −→C

una funci´ on
meromorfa no constante de orden n. Entonces para cada funci´on meromorfa
Φ : X −→C

existe un polinomio m´ onico T(z, w) ∈ C(z)[w] de grado n tal que
T(π(x), Φ(x)) = 0 para todo x ∈ X donde no se anulen los denominadores de
los coeficientes de T.
Demostraci´ on: Sea A el conjunto (finito) formado por los polos de π y Φ
m´as los puntos de X donde π no es localmente inyectiva. Llamemos E = π[A] y
4.3. Superficies de Riemann 141
B = π
−1
[E]. As´ı E y B son conjuntos finitos y π[X`B] = C

`E. Observemos
tambi´en que ∞ ∈ E.
Para cada a ∈ C

` E llamemos x
1,a
, . . . , x
n,a
a los n puntos de X ` B
tales que π(x
1,a
) = = π(x
n,a
) = a. Existen un disco D
a
de centro a y
entornos abiertos V
i,a
de cada x
i,a
de modo que π[
V
i,a
: V
i,a
−→ D
a
es biyec-
tiva. Llamaremos φ
i,a
: D
a
−→ V
i,a
a la funci´ on inversa. Definimos en D
a
las
funciones
A
j,a
(z) = S
j

Φ(φ
1,a
(z)), . . . , Φ(φ
n,a
(z))

,
donde S
j
es el polinomio sim´etrico elemental de grado j.
Es inmediato comprobar que si D
a
∩D
b
= ∅, entonces A
j,a
y A
j,b
coinciden
en dicha intersecci´on, luego todas estas funciones se extienden a una ´ unica
funci´ on holomorfa A
j
: C

` E −→ C. Las propiedades de los polinomios
sim´etricos elementales hacen que
n
¸
i=1
(w −Φ(x
i,a
)) =
n
¸
i=1

w −Φ(φ
i,a
(a))

(4.1)
= w
n
+A
1,a
(a)w
n−1
+ +A
n,a
(a)
= w
n
+A
1
(a)w
n−1
+ +A
n
(a).
Llamemos T(z, w) a la funci´ on del ´ ultimo t´ermino. Hemos de probar que las
funciones A
j
tienen singularidades evitables o polos en los puntos de E, con lo
que son meromorfas en C

y, por lo tanto, son cocientes de polinomios. M´ as
a´ un, si x ∈ X ` B y a = π(x) entonces existe un i tal que x = x
i,a
, y es claro
que
T(π(x), Φ(x)) =
n
¸
i=1

Φ(x) −Φ(x
i,a
)

= 0.
Notemos que si x ∈ B pero π(b) no anula a los denominadores de las A
j
, la
igualdad anterior vale igual para x por continuidad.
Sea, pues, c ∈ E y tomemos un abierto D en C

entorno de c tal que
D∩E = ¦c¦. Sea h : D −→C cualquier funci´ on holomorfa no constante tal que
h(c) = 0. Sea f = π ◦ h, que es una funci´ on holomorfa en π
−1
[D] y f(x) = 0
para todo x ∈ π
−1
[c].
Si m es un n´ umero natural mayor que el orden de cualquier polo que Φ pueda
tener en π
−1
[c], entonces g = f
m
Φ es holomorfa en π
−1
[D].
Sea K ⊂ D un entorno compacto de c. Entonces π
−1
[K] es un entorno
compacto de cada punto de π
−1
[c], y existe un n´ umero real M > 0 tal que
[g(x)[ ≤ M para todo x ∈ π
−1
[K]. Si a ∈ K ` ¦c¦ tenemos que
A
j
(a) = (−1)
j
¸
1≤i
1
<···<i
j
≤n
Φ(φ
i
1
,a
(a)) Φ(φ
i
j
,a
(a))
= (−1)
j
¸
1≤i
1
<···<i
j
≤n
Φ(x
i
1
,a
) Φ(x
i
j
,a
).
Puesto que cada x
i,a
est´a en π
−1
[K], tenemos la acotaci´on
[h(a)
mj
A
j
(a)[ ≤
¸
1≤i
1
<···<i
j
≤n
[h(a)
m
Φ(x
i
1
,a
)[ [h(a)
m
Φ(x
i
j
,a
)[
142 Cap´ıtulo 4. Variedades complejas
=
¸
1≤i
1
<···<i
j
≤n
[f(x
i
1
,a
)
m
Φ(x
i
1
,a
)[ [f(x
i
j
,a
)
m
Φ(x
i
j
,a
)[
≤ CM
j
.
As´ı pues, la funci´ on h
mj
A
j
tiene una singularidad evitable en c, y la funci´ on
A
j
tiene una singularidad evitable o un polo en dicho punto. Por consiguiente
A
j
(z) ∈ C(z).
Teorema 4.23 Si V es una curva proyectiva regular, entonces V es conexa y
C(V ) = M(V ).
Demostraci´ on: Consideremos una curva proyectiva regular V ⊂ P
N
y
sea C(V ) = C[x
1
, . . . , x
N
]. Sea z ∈ C(V ) una base de trascendencia de C(V ).
La extensi´on C(V )/C(z) es algebraica, luego C(V ) = C(z)(α), para una cierta
funci´ on α ∈ C(V ). Sea P(z, X) el polinomio m´ınimo de α sobre C(z). Digamos
que tiene grado n. Todo elemento de C(V ) se expresa como polinomio en α
con coeficientes en C(z). En particular x
i
= P
i
(z, α), para ciertos polinomios
P
i
(z, X) ∈ C(z)[X].
Sea A el conjunto (finito) de los n´ umeros complejos que anulan el deno-
minador de alguno de los coeficientes de P, P
1
, . . . , P
N
m´as las im´agenes por
z de las singularidades de α. Si a ∈ C ` A, entonces las coordenadas de
cada punto Q ∈ z
−1
[a] son x
i
(Q) = P
i
(a, α(Q)), luego luego z
−1
[a] tiene a lo
sumo tantos elementos como valores puede tomar α(a). Ahora bien, la relaci´ on
P(a, α(a)) = 0 implica que z
−1
[a] tiene a lo sumo n puntos.
Sea C una componente conexa de V . Entonces C es una superficie de Rie-
mann y la funci´ on z[
C
es meromorfa. Ciertamente z no es constante en V , y
la restricci´on tampoco es constante por el teorema 4.11. Como cada punto de
C ` A tiene a lo sumo n antiim´ agenes en C, concluimos que el grado de z[
C
es
m ≤ n.
Por el teorema anterior, existe un polinomio T ∈ C(z)[X] m´onico de grado m
tal que T(z(x), α(x)) = 0 para todo punto x ∈ C salvo a lo sumo una cantidad
finita de ellos. As´ı, la funci´ on T(z, α) ∈ C(V ) se anula en un abierto, luego es
id´enticamente nula. Esto significa que el grado de α sobre C(z) es n ≤ m, luego
m = n.
Tenemos as´ı que, salvo para un n´ umero finito de puntos, cada a ∈ C tiene
a lo sumo n antiim´ agenes por z en V y tiene exactamente n antiim´ agenes en
C. Como z es suprayectiva (lo es la funci´ on meromorfa z[
C
) concluimos que
C contiene todos los puntos de V salvo a lo sumo una cantidad finita de ellos.
Como C es cerrado, de hecho V = C y as´ı V es conexa.
Claramente C(z) ⊂ C(V ) ⊂ M(V ). Por el teorema anterior, toda funci´ on
f ∈ M(V ) es algebraica sobre C(z), y de grado ≤ n. En particular la extensi´ on
es algebraica, luego tiene un elemento primitivo M(V ) = C(z)(f) y, seg´ un lo
dicho, el grado de f es ≤ n. Es claro entonces que C(V ) = M(V ).
Tenemos as´ı una caracterizaci´ on anal´ıtica de las funciones racionales sobre
una curva proyectiva regular. Es f´ acil ver que una funci´ on meromorfa sobre una
variedad cuasiproyectiva no tiene por qu´e ser racional. Las funciones racionales
4.3. Superficies de Riemann 143
en una variedad cuasiproyectiva V son las funciones meromorfas en V que se
extienden a funciones meromorfas en la clausura proyectiva (es decir, que no
tienen singularidades esenciales en los puntos de V ` V ).
Del teorema anterior se deducen varios resultados de inter´es. El primero es
en realidad un hecho que hemos obtenido en el transcurso de la prueba:
Teorema 4.24 Si V es una curva proyectiva regular, z ∈ C(V ) es una base
de trascendencia y [C(V ) : C(z)[ = n, entonces z : V −→ C

es una funci´ on
meromorfa de grado n.
Teorema 4.25 Toda curva cuasiproyectiva es conexa.
Demostraci´ on: Si V es una curva proyectiva y r : V
r
−→ V es su regula-
rizaci´on, entonces V
r
es conexa por el teorema anterior y r es continua, luego V
es conexa. Si V es una curva cuasiproyectiva, entonces su clausura proyectiva V
es conexa y V `V es un conjunto finito, luego es claro que V tambi´en es conexa.
Otra consecuencia de 4.23 es su generalizaci´on a aplicaciones entre curvas
proyectivas regulares arbitrarias:
Teorema 4.26 Si φ : V −→ W es una aplicaci´ on holomorfa entre curvas pro-
yectivas regulares, entonces φ es una aplicaci´ on regular.
Demostraci´ on: Si φ es constante el teorema es trivial. En otro caso φ es
suprayectiva por 4.18, e induce un C-monomorfismo φ : C(W) −→ C(V ) dado
por φ(f) = φ ◦ f. Por el teorema 2.52 existe una aplicaci´ on racional densa
ψ : V −→ W tal que φ = ψ. Por el teorema 3.53 tenemos que ψ es regular. As´ı
pues, φ ◦ x
i
= ψ ◦ x
i
para toda funci´ on coordenada x
i
de W, de donde se sigue
que φ y ψ coinciden en un abierto de V (donde las funciones ψ ◦ x
i
no tienen
polos), luego por continuidad coinciden en V .
En particular:
Teorema 4.27 Dos curvas proyectivas regulares son isomorfas si y s´ olo si son
conformemente equivalentes.
Seg´ un hemos visto, toda curva proyectiva regular es una superficie compacta,
conexa y orientable (toda variedad anal´ıtica es orientable como variedad real).
La estructura topol´ ogica de las superficies compactas es conocida: toda super-
ficie compacta conexa y orientable es homeomorfa a una esfera con g asas o,
equivalentemente, con g agujeros, o a g toros pegados. El n´ umero g se llama
g´enero de la superficie, entendiendo que la esfera es la superficie de g´enero g = 0.
Dos superficies compactas, conexas y orientables son homeomorfas si y s´olo si
tienen el mismo g´enero. La figura muestra dos superficies de g´enero 3.
144 Cap´ıtulo 4. Variedades complejas
Una caracterizaci´on m´ as operativa del g´enero de una superficie viene dada en
t´erminos de triangulaciones. Recordemos que un tri´ angulo T en una superficie
S es un homeomorfismo en la imagen T : ∆ −→ S, donde ∆ es un tri´ angulo
usual, por ejemplo
∆ = ¦(x, y) ∈ R
2
[ x ≥ 0, y ≥ 0, x +y ≤ 1¦.
Las aristas y los v´ertices de T son las im´agenes por T de las aristas y v´ertices
de ∆ en el sentido obvio. Una triangulaci´ on de S es un conjunto finito de
tri´ angulos en S cuyas im´agenes cubran S y de modo que dos cualesquiera de
ellas sean disjuntas o bien tengan en com´ un una arista o un v´ertice. Las im´agenes
de los tri´ angulos se llaman caras de la triangulaci´ on. Puede probarse que toda
superficie compacta S admite una triangulaci´ on, as´ı como que el valor
χ
S
= V −A+C,
donde V , A y C son respectivamente el n´ umero de v´ertices, aristas y caras de
una triangulaci´ on dada, no depende de la triangulaci´ on con que se calcula, sino
que es un invariante conocido como caracter´ıstica de Euler de S. Adem´as si S
es conexa y orientable de g´enero g, entonces se tiene que χ
S
= 2 −2g.
As´ı, por ejemplo, la caracter´ıstica de Euler de la esfera es 2, mientras
que la del toro es 0. Todos estos hechos se prueban con relativa facilidad
salvo la existencia de triangulaciones. No obstante, nosotros vamos a construir
expl´ıcitamente una triangulaci´ on en una curva proyectiva regular dada, con la
cual obtendremos una expresi´ on para el g´enero que nos permitir´ a no volver a
hablar de triangulaciones.
M´ as en general, sea X una superficie de Riemann y sea f : X −→ C

una
funci´ on meromorfa no constante. Sea n = n(f). Partamos de una triangulaci´ on
de la esfera C

(es f´acil construir una expl´ıcitamente). Es claro que podemos
subdividir los tri´ angulos que la forman hasta que los puntos de ramificaci´ on de
f formen parte de los v´ertices, as´ı como que cada tri´ angulo tenga a lo sumo un
v´ertice ramificado.
Para cada punto de ramificaci´ on b ∈ C

con antiim´ agenes a
1
, . . . , a
m
∈ X,
tomamos un entorno abierto V
b
y entornos U
i
de cada a
i
de modo que las
lecturas de f respecto de cartas adecuadas en cada U
i
y en V
b
sean de la forma
z
k
i
, donde k
i
= e(z, a
i
). Por 4.18 podemos tomar f
−1
[V
b
] ⊂ U
1
∪ ∪ U
m
. Es
claro que subdividiendo la triangulaci´ on podemos exigir que cada tri´ angulo con
un v´ertice igual a b est´e contenido en V
b
.
La uni´ on de los tri´ angulos cuyos v´ertices son puntos de escisi´on es un con-
junto compacto, que puede ser cubierto con un n´ umero finito de abiertos U en
las condiciones de 4.19 (abiertos tales que f
−1
[U] = V
1
∪ ∪ V
n
y las restric-
ciones f[
V
i
−→ U son transformaciones conformes). Refinando la triangulaci´ on
podemos exigir que todo tri´ angulo cuyos v´ertices sean puntos de escisi´on est´e
contenido en uno de estos abiertos.
1
1
Aqu´ı usamos el teorema de Lebesgue, en virtud del cual existe un > 0 tal que todo
conjunto de di´ametro menor que est´a contenido en un abierto del cubrimiento, as´ı como que
4.3. Superficies de Riemann 145
Llamemos V , A y C al n´ umero de v´ertices, aristas y caras de la triangulaci´ on
de la esfera as´ı obtenida. Sabemos que V −A+C = 2.
La antiimagen por f de un tri´ angulo cuyos v´ertices sean puntos de escisi´on
es la uni´ on de n tri´ angulos disjuntos en X. Por otra parte, si un tri´ angulo T
tiene un v´ertice ramificado b, analizando el comportamiento de la funci´ on z
k
i
vemos que (con la notaci´on anterior) f[
−1
U
i
[T] es la uni´ on de k
i
tri´ angulos con
a
i
como ´ unico punto en com´ un. Por el teorema 4.21 concluimos que f
−1
[T] es
uni´ on de m tri´ angulos en X “arracimados” en m grupos de k
i
tri´ angulos unidos
por un v´ertice.
Es claro que los tri´ angulos as´ı obtenidos forman una triangulaci´ on de X,
digamos con V

v´ertices, A

aristas y C

caras. Seg´ un hemos visto, C

= nC y,
claramente, A

= nA (las aristas est´an formadas por puntos de escisi´ on, salvo
quiz´ a un v´ertice, luego cada una se escinde en n aristas).
Sea r el n´ umero de puntos de ramificaci´ on de f y, para cada uno de ellos
b ∈ C

, sea m
b
el n´ umero de antiim´ agenes. As´ı,
V

= n(V −r) +
¸
b
m
b
,
donde b recorre los puntos de ramificaci´ on. Equivalentemente:
V

= nV −nr +
¸
b
m
b
= nV +
¸
b
(m
b
−n)
= nV +
¸
b
¸
a∈f
−1
[b]
(1 −e(f, a))
= nV +
¸
a
(1 −e(f, a)),
donde en la ´ ultima suma a recorre los puntos de V tales que f(a) es un punto de
ramificaci´on o, equivalentemente, los puntos con e(f, a) > 1 (pues sus im´agenes
son puntos de ramificaci´ on y los sumandos con e(f, a) = 1 son nulos). La
caracter´ıstica de Euler de la superficie X resulta ser
χ
X
= V

−A

+C

= nV +
¸
a
(1 −e(f, a)) −nA+nC = 2n +
¸
a
(1 −e(f, a)).
Teorema 4.28 (F´ormula de Hurwitz) Sea X una superficie de Riemann y
f : X −→C

una funci´ on meromorfa (no constante). Entonces el g´enero g de
X viene determinado por la relaci´ on
2 −2g = 2n(f) +
¸
a
(1 −e(f, a)),
donde a recorre los puntos de X para los que e(f, a) > 1.
En particular esto se aplica cuando V es una curva proyectiva regular y
f ∈ C(V ) es una funci´ on meromorfa no constante.
todo tri´angulo puede subdividirse en tri´angulos de di´ametro arbitrariamente peque˜ no. Las
subdivisiones se hacen uniendo los v´ertices con un punto interior, de modo que se conservan
las aristas exteriores.
146 Cap´ıtulo 4. Variedades complejas
Ejemplo Consideremos la c´ ubica V dada por Y
2
= X(X −1)(X −2).
Ciertamente es irreducible, como se sigue del criterio de Eisenstein aplicado
al primo X. Es f´ acil ver que todos sus puntos son regulares, incluso su ´ unico
punto infinito, que es (0, 1, 0). Consideremos f = x ∈ C(V ), obviamente regular
en todos los puntos finitos de V . En coordenadas homog´eneas es f(X, Y, Z) =
(X, Z). Esta expresi´ on no nos permite calcular f(0, 1, 0) (lo cual se debe a que,
en principio, s´ olo es v´alida para Z = 0), pero la relaci´ on y
2
z = x(x −z)(x −2z)
nos da que
x
z
=
y
2
(x −z)(x −2z)
,
luego una expresi´ on alternativa para f es f(X, Y, Z) = (Y
2
, (X −Z)(X −2Z)),
con la que obtenemos f(0, 1, 0) = (1, 0) = ∞. As´ı pues, f tiene un ´ unico polo
en el punto infinito (0, 1, 0).
Cada x ∈ C tiene tantas antiim´ agenes por f como
soluciones tiene la ecuaci´on Y
2
= x(x−1)(x−2). Ve-
mos que hay dos soluciones excepto para x = 0, 1, 2,
luego concluimos que el grado de f es n(f) = 2. Los
puntos de ramificaci´ on de f son 0, 1, 2, ∞, pues cada
uno de ellos tiene una ´ unica antiimagen en V que, por
consiguiente, tendr´ a ´ındice de ramificaci´ on 2 (recor-
demos que la suma de los ´ındices ha de ser 2). Seg´ un
el teorema anterior, el g´enero g de V verifica
2 −2g = 4 +(1 −2) +(1 −2) +(1 −2) +(1 −2) = 0,
luego g = 1. Esto significa que V es homeomorfa a
un toro. Al completar la rama derecha de V con el
punto infinito obtenemos dos (curvas reales homeomorfas a dos) circunferencias,
que constituyen el corte del toro con el plano real.
Si V es una curva proyectiva, no necesariamente regular, podemos definir el
g´enero de V como el de su regularizaci´on, y si V es cuasiproyectiva definimos
su g´enero como el de su clausura proyectiva.
Puesto que una curva proyectiva se obtiene de su regularizaci´ on identificando
un n´ umero finito de puntos a un n´ umero finito de puntos, tenemos la estructura
topol´ ogica general de cualquier curva proyectiva: es una esfera con g asas en la
que un n´ umero finito de puntos ha sido identificado a un n´ umero finito de puntos.
De momento no estamos en condiciones de estudiar las sutilezas derivadas de la
existencia de puntos singulares en una curva.
Los resultados del cap´ıtulo anterior muestran ahora que las rectas y las
c´onicas son topol´ ogicamente esferas (pues son isomorfas a P
1
), mientras que
una c´ ubica singular es bien una esfera o bien una esfera con dos puntos pegados
(ver las p´ aginas 105 y 126).
Ejercicio: Comprobar la f´ormula de Hurwitz sobre la circunferencia X
2
+ Y
2
= 1 y
la aplicaci´on x.
Cap´ıtulo V
Cuerpos m´etricos
En los cap´ıtulos siguientes veremos que en el estudio de las curvas algebraicas
pueden usarse fruct´ıferamente las t´ecnicas de la teor´ıa algebraica de n´ umeros.
En este cap´ıtulo desarrollaremos los preliminares necesarios.
5.1 Valores absolutos
Definici´on 5.1 Un valor absoluto en un cuerpo K es una aplicaci´ on
[ [ : K −→ [0, +∞[
que cumpla las propiedades siguientes:
a) [α[ = 0 si y s´olo si α = 0,
b) [α +β[ ≤ [α[ +[β[,
c) [αβ[ = [α[[β[.
Es obvio que el valor absoluto usual en Q, R o C es un valor absoluto en el
sentido de la definici´ on anterior. En general, la restricci´ on de un valor absoluto
a un subcuerpo es un valor absoluto en dicho subcuerpo. Por otro lado todo
cuerpo K admite al menos un valor absoluto: el llamado valor absoluto trivial,
dado por
[α[
0
=

0 si α = 0
1 si α = 0
Las propiedades a) y c) de la definici´ on de valor absoluto afirman que todo
valor absoluto en un cuerpo K es un homomorfismo entre el grupo multiplicativo
K

de K y el grupo ]0, +∞[. En particular esto implica que [1[ = 1 y [α
−1
[ =
[α[
−1
. Por lo tanto, [−1[
2
= [(−1)
2
[ = 1, luego [−1[ = 1. M´ as en general,
[−α[ = [α[. El mismo argumento empleado en R con el valor absoluto usual
prueba en general que [α ±β[ ≥

[α[ −[β[

.
147
148 Cap´ıtulo 5. Cuerpos m´etricos
Todo valor absoluto en un cuerpo induce en ´este una distancia —en el sentido
topol´ ogico— dada por d(α, β) = [α − β[. Un cuerpo m´etrico es un par (K, T),
donde K es un cuerpo y T es una topolog´ıa en K determinada por un valor
absoluto.
Los mismos argumentos que se emplean en el caso de los n´ umeros reales
y complejos sirven para demostrar que la suma y el producto son aplicaciones
continuas en un cuerpo m´etrico, as´ı como cualquiera de sus valores absolutos,
los polinomios, la funci´ on 1/x (salvo en 0), etc.
Equivalencia Notemos que no hemos definido un cuerpo m´etrico como un
par formado por un cuerpo y un valor absoluto, sino que s´ olo hemos fijado la
topolog´ıa. La raz´ on es que —como veremos a continuaci´on— cuando dos valores
absolutos inducen la misma topolog´ıa ambos son muy similares, hasta el punto
de que es irrelevante considerar uno u otro.
Dado un cuerpo m´etrico K, llamaremos valores absolutos de K a los valores
absolutos que inducen la topolog´ıa de K. Diremos que dos valores absolutos en
un mismo cuerpo K son equivalentes si inducen la misma topolog´ıa en K.
Teorema 5.2 Sean [ [
1
y [ [
2
dos valores absolutos en un mismo cuerpo K.
Las afirmaciones siguientes son equivalentes:
a) [ [
1
y [ [
2
son equivalentes.
b) Para todo α ∈ K, se cumple [α[
1
< 1 si y s´ olo si [α[
2
< 1.
c) Para todo α, β ∈ K, se cumple [α[
1
< [β[
1
si y s´ olo si [α[
2
< [β[
2
.
d) Existe un n´ umero real ρ > 0 tal que para todo α ∈ K, [α[
1
= [α[
ρ
2
.
Demostraci´ on: b) ⇒ c), c) ⇒ a) y d) ⇒ b) son evidentes.
a) ⇒ b), pues [α[ < 1 equivale a que l´ım
n
α
n
= 0.
S´ olo falta demostrar d) a partir de las propiedades anteriores. Es f´ acil ver
que el valor absoluto trivial no es equivalente a ning´ un otro (por ejemplo por la
propiedad b), luego podemos descartarlo. Si [ [
1
no es trivial existe un α ∈ K
no nulo tal que [α[
1
< 1 (existe un elemento no nulo que cumple [α[
1
= 1 y si
es necesario tomamos su inverso).
Sea β cualquier elemento no nulo de K. Un par de n´ umeros enteros (m, n)
cumple [α
m
[
1
< [β
n
[
1
si y s´olo si cumple [α
m
[
2
< [β
n
[
2
. Pero [α
m
[
1
< [β
n
[
1
equivale a [α[
m
1
< [β[
n
1
, y a su vez a que
log [α[
1
log [β[
1
<
n
m
.
Como lo mismo vale para [ [
2
concluimos que todo n´ umero racional r cumple
r >
log [α[
1
log [β[
1
si y s´olo si r >
log [α[
2
log [β[
2
,
5.1. Valores absolutos 149
La densidad de Q en R implica que los cocientes de logaritmos son iguales, luego
para todo β no nulo de K se cumple
log [α[
1
log [β[
1
=
log [α[
2
log [β[
2
= ρ,
donde ρ es una constante positiva, ya que [α[
1
< 1 implica que [α[
2
< 1. De
aqu´ı se sigue que [β[
2
= [β[
ρ
1
para todo β de K.
Isometr´ıas e isomorfismos topol´ogicos Sean k y K dos cuerpos dotados
de sendos valores absolutos [ [
k
y [ [
K
. Una isometr´ıa de k en K respecto a
los valores absolutos dados es un monomorfismo de cuerpos φ : k −→ K tal que

φ(α)

K
= [α[
k
, para todo α ∈ k.
Un isomorfismo topol´ ogico φ : k −→ K entre dos cuerpos m´etricos es una
aplicaci´ on que es a la vez isomorfismo y homeomorfismo. Dejamos al lector la
prueba (elemental) del teorema siguiente:
Teorema 5.3 Sea φ : k −→ K un isomorfismo topol´ ogico entre dos cuerpos
m´etricos. Para cada valor absoluto de k existe un ´ unico valor absoluto de K
de modo que φ es una isometr´ıa entre ambos. Esta correspondencia define una
biyecci´ on entre los valores absolutos de k y los de K.
Compleciones De acuerdo con la topolog´ıa general, una sucesi´ on (α
n
) en
un cuerpo m´etrico es de Cauchy si para todo n´ umero real > 0 existe un
n´ umero natural r tal que si m, n ≥ r entonces [α
m
−α
n
[ < . Notemos que por
el apartado d) del teorema 5.2 esta propiedad no depende del valor absoluto
considerado.
Es f´ acil ver que toda sucesi´on convergente es de Cauchy. Un cuerpo m´etrico
K es completo si todas sus sucesiones de Cauchy son convergentes.
Teorema 5.4 Si k es un cuerpo m´etrico, existe un cuerpo m´etrico completo
K tal que k es denso en K. Adem´ as K es ´ unico salvo isomorfismo topol´ ogico,
es decir, si K y K

son cuerpos m´etricos completos que contienen a k como
conjunto denso, entonces existe un isomorfismo topol´ ogico de K en K

que deja
fijos a los elementos de k.
Demostraci´ on: La prueba es formalmente id´entica a la conocida cons-
trucci´ on de R mediante sucesiones de Cauchy. Por ello nos limitaremos a esbo-
zarla. Sea A el conjunto de todas las sucesiones de Cauchy de k. Claramente A
es un anillo con la suma y el producto definidos t´ermino a t´ermino. El conjunto
I formado por las sucesiones convergentes a 0 es un ideal de A (se comprueba
que las sucesiones de Cauchy est´an acotadas y de aqu´ı que el producto de una
sucesi´on de Cauchy por una convergente a 0 converge a 0).
Sea K el anillo cociente A/I. Se cumple que K es un cuerpo, pues si [x
n
] ∈ K
no es nulo, entonces la sucesi´on (x
n
) no converge a 0. M´ as a´ un, no tiene a 0 como
150 Cap´ıtulo 5. Cuerpos m´etricos
punto de acumulaci´ on, pues una sucesi´ on de Cauchy converge a cualquiera de sus
puntos de acumulaci´ on. En particular, (x
n
) es finalmente no nula, y modificando
sus primeros t´erminos podemos tomar otra equivalente (congruente m´ odulo I)
de modo que todos sus t´erminos sean no nulos. Entonces [1/x
n
] es la inversa de
[x
n
] (se comprueba f´ acilmente que la sucesi´on (1/x
n
) es de Cauchy).
Si [x
n
] ∈ K, se comprueba que la sucesi´on [x
n
[ es una sucesi´on de Cauchy
en R, luego converge a un n´ umero

[x
n
]

que depende exclusivamente de la clase
de equivalencia y no del representante. Es inmediato comprobar que esto define
un valor absoluto en K.
La aplicaci´ on que a cada x ∈ k le asigna la clase

(x)

∈ K (la clase de la
sucesi´on constantemente igual a x) es claramente un monomorfismo de cuerpos.
Si identificamos a k con su imagen, es claro que k es un subcuerpo de K y que
el valor absoluto que hemos definido en K extiende al dado en k.
Ahora, si [x
n
] ∈ K, la sucesi´on (x
n
), considerada como sucesi´on en K,
converge precisamente a [x
n
]. En efecto, dado > 0, existe un natural r tal
que si m, n ≥ r entonces [x
n
− x
m
[ < , luego l´ım
n
[x
n
− x
m
[ ≤ , luego por
la definici´ on del valor absoluto de K tenemos que

[(x
n
− x
m
)
n
]

≤ , o sea,

[x
n
] −x
m

≤ , para todo m ≥ r, luego la sucesi´on (x
m
) converge a [x
n
].
Esto implica que k es denso en K. Adem´as K es completo, pues dada una
sucesi´on de Cauchy (y
n
) en K, para cada n existe un elemento x
n
∈ k tal
que [y
n
− x
n
[ < 1/n, de donde se sigue f´ acilmente que la sucesi´on (x
n
) es de
Cauchy en k, luego converge a un x ∈ K. Es inmediato que x es un punto de
acumulaci´ on de (y
n
), luego (y
n
) es convergente.
Falta probar la unicidad. Si K y K

son dos cuerpos completos que contienen
a k como conjunto denso, entonces cada x ∈ K es el l´ımite de una sucesi´on (x
n
)
en k, que ser´a de Cauchy en K

, luego converger´ a a un elemento φ(x) ∈ K

independiente de la sucesi´ on elegida.
Esto define una aplicaci´ on φ : K −→ K

y se comprueba sin dificultad que
se trata de una isometr´ıa que fija a los elementos de k.
El cuerpo m´etrico K construido en el teorema anterior se llama compleci´ on
del cuerpo k. Hemos probado que cada valor absoluto se k se extiende a su
compleci´on (de forma ´ unica por densidad).
El teorema de aproximaci´on En los pr´ oximos cap´ıtulos trabajaremos si-
mult´ aneamente con varios valores absolutos en un mismo cuerpo. El teorema
siguiente ser´a de gran utilidad.
Teorema 5.5 (Artin-Whaples) Sea K un cuerpo y sean [ [
1
, . . . , [ [
n
valores
absolutos en K no triviales y no equivalentes dos a dos. Sean x
1
, . . . , x
n
∈ K y
> 0. Entonces existe un x ∈ K tal que [x −x
i
[
i
< para i = 1, . . . , n.
Demostraci´ on: Notemos en primer lugar que si dos valores absolutos no
triviales cumplen que cuando [α[
1
≤ 1 tambi´en [α[
2
≤ 1, entonces ambos son
equivalentes.
5.1. Valores absolutos 151
En efecto, existe un cierto c ∈ K tal que 0 < [c[
2
< 1. De este modo [α[
1
< 1
implica que [α
n
[
1
≤ [c[
1
para n suficientemente grande, luego [α
n
/c[
1
≤ 1, luego

n
/c[
2
≤ 1, luego [α
n
[
2
≤ [c[
2
< 1, y por lo tanto [α[
2
< 1. Rec´ıprocamente,
[α[
1
≥ 1 implica que [1/α[
1
≤ 1, luego [1/α[
2
≤ 1 y [α[
2
≥ 1.
As´ı pues, [α[
1
< 1 si y s´olo si [α[
2
< 1, y esto implica que son equivalentes.
Ahora las hip´ otesis del teorema nos dan que existen α, β ∈ K tales que
[α[
1
< 1, [α[
2
≥ 1, [β[
1
≥ 1, [β[
2
< 1.
Llamando y = β/α resulta que [y[
1
> 1, [y[
2
< 1.
Veamos por inducci´ on sobre n que existe un cierto y ∈ K tal que [y[
1
> 1,
[y[
i
< 1 para i = 2, . . . , n. Lo tenemos probado para n = 2. Supongamos que
existe un y ∈ K tal que [y[
1
> 1, [y[
i
< 1 para i = 2, . . . , n − 1. Tomemos
tambi´en un z ∈ K que cumpla [z[
1
> 1, [z[
n
< 1.
Si se cumple [y[
n
≤ 1 entonces y
m
z cumple lo pedido cuando m es suficien-
temente grande. Si [y[
n
> 1 consideramos la sucesi´on u
m
= y
m
/(1 + y
m
), que
claramente tiende a 1 respecto a los valores absolutos [ [
1
y [ [
n
y tiende a 0
respecto a los restantes. Cuando m es suficientemente grande u
m
z cumple lo
pedido.
Sea, pues, y ∈ K tal que [y[
1
> 1, [y[
i
< 1 para i = 2, . . . , n. Usamos de
nuevo que la sucesi´on y
m
/(1+y
m
) tiende a 1 respecto al primer valor absoluto y
tiende a 0 respecto a los dem´as. Multiplic´ andola por x
1
y tomando un t´ermino
suficientemente lejano obtenemos un elemento y
1
∈ K tal que [x
1
−y
1
[
1
< /n
y [y
1
[
i
< /n para i = 2, . . . , n.
Del mismo modo podemos obtener elementos y
i
tales que [x
i
− y
i
[
i
< /n,
[y
i
[
j
< /n para j = i. El teorema se cumple con x = y
1
+ +y
n
.
Valores absolutos no arquimedianos Todos los valores absolutos con los
que vamos a trabajar cumplir´ an una versi´ on fuerte de la desigualdad triangular:
Definici´on 5.6 Un valor absoluto es no arquimediano si para todo α, β ∈ K,
se cumple [α +β[ ≤ m´ax
¸
[α[, [β[
¸
.
De hecho, si [α[ = [β[ y el valor absoluto es no arquimediano, entonces se
tiene la igualdad [α +β[ = m´ax¦[α[, [β[¦. En efecto, si [α[ < [β[, entonces
[β[ = [α +β −α[ ≤ m´ax¦[α +β[, [α[¦ = [α +β[,
pues si el m´aximo fuera [α[ tendr´ıamos [β[ < [α[, contradicci´ on. La desigualdad
contraria se sigue directamente de la desigualdad triangular no arquimediana,
luego [α +β[ = [β[ = m´ax¦[α[, [β[¦.
La propiedad no arquimediana tiene una caracterizaci´ on muy simple:
Teorema 5.7 Un valor absoluto en un cuerpo K es no arquimediano si y s´ olo
si para todo natural n se cumple [n[ ≤ 1.
152 Cap´ıtulo 5. Cuerpos m´etricos
Demostraci´ on: Si el valor absoluto es no arquimediano se comprueba que
[n[ ≤ 1 por inducci´ on sobre n. Rec´ıprocamente, para todo natural n se cumple
[α +β[
n
=

n
¸
k=0

n
k

α
k
β
n−k


n
¸
k=0
[α[
k
[β[
n−k
≤ (n + 1) m´ ax
¸
[α[, [β[
¸
n
.
Tomando ra´ıces n-simas queda [a + b[ ≤
n

n + 1 m´ax
¸
[α[, [β[
¸
, y tomando
el l´ımite en n obtenemos la desigualdad triangular no arquimediana.
Es claro que dos valores absolutos equivalentes son ambos arquimedianos o
ambos no arquimedianos, luego podemos definir un cuerpo m´etrico arquimediano
como un cuerpo m´etrico cuya topolog´ıa est´e inducida por valores absolutos no
arquimedianos. Del teorema anterior se sigue que la compleci´on de un cuerpo
no arquimediano es no arquimediana.
Las sucesiones de Cauchy tienen una caracterizaci´on sencilla en los cuerpos
no arquimedianos:
Teorema 5.8 Una sucesi´ on (α
n
) en un cuerpo m´etrico no arquimediano es de
Cauchy si y s´ olo si l´ım
n

n
−α
n−1
) = 0.
Demostraci´ on: Supongamos que la sucesi´ on cumple esta propiedad y sea
> 0. Por definici´ on de l´ımite existe un r > 0 tal que si n ≥ r entonces

n
−α
n−1
[ < . Si tomamos r ≤ m ≤ n, entonces

n
−α
m
[ =


n
−α
n−1
) + + (α
m+1
−α
m
)

≤ m´ax
m<i≤n

i
−α
i−1
[ < ,
luego la sucesi´on es de Cauchy. El rec´ıproco es claro.
Como consecuencia inmediata:
Teorema 5.9 En un cuerpo m´etrico completo no arquimediano, la serie

¸
n=0
x
n
es convergente si y s´ olo si l´ım
n
x
n
= 0.
Esto hace que las series convergentes en cuerpos completos no arquimedianos
sean (trivialmente) absolutamente convergentes, por lo que todos los resultados
v´ alidos para series absolutamente convergentes de n´ umeros complejos valen para
series convergentes en cuerpos no arquimedianos (as´ı, las series pueden reorde-
narse y se pueden asociar sus sumandos sin alterar la convergencia o el valor de
la suma).
5.2 Valoraciones
En realidad, la noci´ on de valor absoluto que acabamos de estudiar ser´ a para
nosotros un concepto auxiliar. El concepto central ser´ a el de valoraci´ on, que
introducimos seguidamente:
5.2. Valoraciones 153
Definici´on 5.10 Una valoraci´ on en un cuerpo K es una aplicaci´ on suprayectiva
v : K

= K ` ¦0¦ −→Z tal que:
a) v(αβ) = v(α) +v(β) para todo α, β ∈ K

,
b) v(α +β) ≥ m´ın¦v(α), v(β)¦, para todo α, β ∈ K

, α = −β.
En la pr´ actica conviene extender las valoraciones mediante v(0) = +∞, y
as´ı las propiedades a) y b) se cumplen para todo α, β ∈ K, con el convenio de
que una suma que contenga a +∞ vale +∞ y que +∞ es mayor que cualquier
entero.
Ejemplo Sea D un dominio de ideales principales, sea K su cuerpo de co-
cientes y sea p = (π) un ideal primo en D. Para cada α ∈ D ` ¦0¦ definimos
v
p
(α) como la multiplicidad de π en la descomposici´on en factores primos de α
(es claro que ´esta no var´ıa si cambiamos π por un primo asociado, luego s´ olo
depende de p). Se comprueba inmediatamente que v
p
: D −→N es suprayectiva
y cumple las propiedades a) y b) de la definici´ on de valoraci´ on. Ahora extende-
mos v
p
a K

mediante v
p
(α/β) = v
p
(α) −v
p
(β). Es claro que la extensi´ on est´a
bien definida y es una valoraci´ on en K.
El teorema 5.12 muestra que toda valoraci´ on en un cuerpo K puede obtenerse
de este modo a partir del anillo D adecuado. Veamos algunas consecuencias
elementales de la definici´on de valoraci´ on:
Teorema 5.11 Sea v una valoraci´ on en un cuerpo K. Entonces:
a) v(1) = v(−1) = 0.
b) Para todo α ∈ K, se cumple v(α) = v(−α).
c) Si α ∈ K, β ∈ K

, entonces v(α/β) = v(α) −v(β).
d) Si α, β ∈ K cumplen v(α) = v(β), entonces v(α +β) = m´ın¦v(α), v(β)¦.
Demostraci´ on: a) v(1) = v(1 1) = v(1) + v(1), luego v(1) = 0. Similar-
mente, 0 = v(1) = v(−1) +v(−1) = 2v(−1), luego v(−1) = 0.
b) es consecuencia inmediata de a).
c) Claramente 0 = v(1) = v(ββ
−1
) = v(β) +v(β
−1
), luego v(β
−1
) = −v(β)
y por consiguiente v(α/β) = v(α) +v(β
−1
) = v(α) −v(β).
d) Podemos suponer v(α) < v(β). Entonces
v(α) = v(α +β −β) ≥ m´ın¦v(α +β), v(β)¦ = v(α +β),
pues si el m´ınimo fuera v(β) tendr´ıamos v(α) ≥ v(β). La desigualdad contraria
se sigue de la definici´ on de valoraci´ on.
154 Cap´ıtulo 5. Cuerpos m´etricos
Cuerpos m´etricos discretos Probablemente el lector habr´ a notado una
cierta analog´ıa entre las propiedades de las valoraciones y las de los valores
absolutos. En efecto, sucede que hay una estrecha relaci´ on entre ambos:
Si v es una valoraci´ on en un cuerpo K y 0 < ρ < 1 es un n´ umero real,
podemos definir [α[ = ρ
v(α)
, para cada α ∈ K, (entendiendo que ρ
+∞
= 0). Es
inmediato comprobar que [ [ es un valor absoluto no arquimediano en K.
Si consideramos dos bases ρ
1
y ρ
2
y llamamos ρ = log ρ
1
/ log ρ
2
> 0, entonces
ρ
1
= ρ
ρ
2
y, por consiguiente, [α[
1
= [α[
ρ
2
. As´ı pues, al variar ρ recorremos una
clase de valores absolutos equivalentes en K, por lo que la valoraci´ on v induce
una ´ unica estructura de cuerpo m´etrico no arquimediano en K.
Un cuerpo m´etrico discreto es un par (K, v) formado por un cuerpo K y una
valoraci´ on v en K.
Seg´ un lo dicho, todo cuerpo m´etrico discreto es, en particular, un cuerpo
m´etrico no arquimediano.
Notemos que una valoraci´ on puede ser recuperada a partir de uno cualquiera
de los valores absolutos que induce mediante la relaci´ on
v(α) = log [α[/ log ρ.
No necesitamos conocer ρ a priori, pues ρ se recupera como el menor valor
absoluto positivo de un elemento de K.
Teniendo en cuenta que un valor absoluto es continuo respecto a la topolog´ıa
que induce, la relaci´ on anterior muestra que una valoraci´ on tambi´en es continua
respecto de su propia topolog´ıa.
Sea k un cuerpo m´etrico discreto y K su compleci´on. Dado α ∈ K

, existe
una sucesi´on ¦α
n
¦ en k convergente a α. Por la continuidad del valor ab-
soluto
¸

n
[
¸
converge a [α[ = 0. Por la continuidad del logaritmo conclui-
mos que

v(α
n
)

ha de converger a log [α[/ log ρ, pero se trata de una sucesi´on
de n´ umeros enteros, luego el l´ımite ha de ser entero. As´ı pues, si definimos
v(α) = log [α[/ log ρ tenemos una aplicaci´on v : K

−→ Z que extiende a la
valoraci´ on de k. Es f´ acil ver que se trata de una valoraci´ on en K que induce los
valores absolutos de ´este. Esto prueba que la compleci´on de un cuerpo m´etrico
discreto es discreta.
La aritm´etica de los cuerpos discretos Sea K un cuerpo m´etrico discreto
y v su valoraci´ on. Definimos
O = ¦α ∈ K [ v(α) ≥ 0¦ =
¸
α ∈ K

[α[ ≤ 1
¸
,
U = ¦α ∈ K [ v(α) = 0¦ =
¸
α ∈ K

[α[ = 1
¸
,
p = ¦α ∈ K [ v(α) ≥ 1¦ = ¦α ∈ K [ [α[ < 1¦.
Es inmediato comprobar que O es un anillo, U su grupo de unidades y p es
el ´ unico ideal maximal de O. Diremos que O es el anillo de enteros de K y que
U es el grupo de unidades de K.
5.2. Valoraciones 155
La continuidad de v muestra que O, U y p son abiertos y cerrados en K.
Fijemos un elemento π ∈ K tal que v(π) = 1. Para todo α ∈ K no nulo, si
v(α) = n, entonces = α/π
n
cumple v() = 1, luego α = π
n
y ∈ U. Esta
descomposici´on es ´ unica, pues necesariamente n = v(α).
En particular vemos que p = (π), con lo que π es primo, y la descomposici´on
que acabamos de obtener (cuando α es entero) es —de hecho— una descompo-
sici´on de α en factores primos. M´ as a´ un, ahora es claro que O es un dominio
eucl´ıdeo, tomando como norma eucl´ıdea la propia valoraci´ on v. Efectivamente,
se cumple que v(α) ≤ v(αβ), para α y β no nulos, y dados ∆, δ ∈ O con δ = 0, la
divisi´ on eucl´ıdea es simplemente ∆ = δ 0+∆ si v(∆) < v(δ) o bien ∆ =

δ
δ+0
en caso contrario. El teorema siguiente es ahora inmediato:
Teorema 5.12 Sea K un cuerpo m´etrico discreto. Entonces su anillo de en-
teros O es un dominio de ideales principales con un ´ unico ideal primo p. Sus
´ unicos ideales no nulos son los ideales
p
n
= ¦α ∈ O [ v(α) ≥ n¦.
Si α ∈ O, se cumple v(α) = n si y s´ olo si (α) = p
n
. En particular π ∈ O
es primo si y s´ olo si v(π) = 1. Fijado un primo π, todo elemento no nulo de
K se expresa de forma ´ unica como α = π
n
, donde ∈ U y, necesariamente,
n = v(α). En particular K es el cuerpo de cocientes de O.
Observemos adem´as que v es la valoraci´on derivada de p seg´ un 5.2.
Ejercicio: Demostrar que un dominio ´ıntegro D es el anillo de enteros de una valo-
raci´on en su cuerpo de cocientes si y s´olo si cumple las condiciones del teorema 3.52.
Definici´on 5.13 Si K es un cuerpo m´etrico discreto, llamaremos cuerpo de
restos de K al cociente K = O/p de su anillo de enteros sobre su ´ unico ideal
primo.
Puesto que p es —de hecho— un ideal maximal, tenemos que el cuerpo de
restos es efectivamente un cuerpo.
Teorema 5.14 Sea k un cuerpo m´etrico discreto y K su compleci´ on. Sea o el
anillo de enteros de k y O el de K. Sea p el ideal primo de k y p

el de K.
Entonces O es la clausura de o, p

es la clausura de p, o = O∩ k, p = p

∩ o y
para todo α, β ∈ o se cumple
α ≡ β (m´od p) si y s´ olo si α ≡ β (m´od p

).
Adem´as, la inclusi´ on o −→ O induce un isomorfismo k

= K.
Demostraci´ on: Sabemos que la valoraci´ on de K extiende a la de k y es
continua. Es claro que o ⊂ O y que O es abierto y cerrado en K, luego o ⊂ O.
Para probar la inclusi´ on opuesta tomamos α ∈ O. Podemos suponer α = 0.
Existe una sucesi´on ¦a
n
¦ ⊂ k convergente a α. Entonces v(α
n
) converge a
156 Cap´ıtulo 5. Cuerpos m´etricos
v(α), pero como son n´ umeros enteros la sucesi´on ha de ser finalmente igual a
v(α), luego, eliminando los primeros t´erminos, podemos suponer que ¦a
n
¦ ⊂ o
(puesto que v(a
n
) = v(α) ≥ 0), luego α ∈ o.
La relaci´on o = O∩ k es inmediata a partir de las definiciones. Las propie-
dades correspondientes para p y p

se prueban an´ alogamente. La relaci´on entre
las congruencias es inmediata. Para probar la ´ ultima afirmaci´ on s´olo hay que
comprobar que todo elemento α ∈ O es congruente m´odulo p

con un elemento
a ∈ o. Ahora bien, esto equivale a pedir que [α−a[ < 1, con lo que a existe por
la densidad de o en O.
En vista del teorema anterior escribiremos p indistintamente para el ideal
primo de o o el de O. Tampoco distinguiremos los cuerpos de restos.
Teorema 5.15 Sea K un cuerpo m´etrico discreto completo. Sea p = (π) su
ideal primo y sea F un conjunto de representantes de las clases m´ odulo p tal
que 0 ∈ F. Entonces todo α ∈ K

se expresa de forma ´ unica como
α =

¸
n=k
x
n
π
n
, (5.1)
donde x
n
∈ F, k ∈ Z y x
k
= 0. Adem´ as k = v(α).
Demostraci´ on: Sea k = v(α) y sea α
0
= π
−k
α. Entonces v(α
0
) = 0, luego
α
0
es una unidad del anillo de enteros O de K. Por lo tanto, su clase m´ odulo
p es no nula, luego existe x
k
∈ F, x
k
= 0 tal que α
0
= x
k
+ πα
1
, con α
1
∈ O.
Existe x
k+1
∈ F tal que α
1
≡ x
k+1
(m´od p), luego α
0
= x
k
+ x
k+1
π + α
2
π
2
,
con α
2
∈ O. Repitiendo el proceso obtenemos sucesiones ¦α
n
¦

n=0
y ¦x
n
¦

n=k
de modo que
α
0
=
k+r
¸
n=k
x
n
π
n−k

r+1
π
r+1
.
La sucesi´on ¦α
r+1
π
r+1
¦ tiende a 0, luego
α
0
=

¸
n=k
x
n
π
n−k
.
Multiplicando por π
k
tenemos la expresi´on buscada para α. Observemos que
si en (5.1) multiplicamos ambos miembros por π
−k
obtenemos una serie todos
cuyos t´erminos son enteros, luego el l´ımite tambi´en (el anillo de enteros de K
es cerrado). De hecho, el resto m´odulo p de dicho l´ımite es x
k
= 0. Por lo tanto
v(π
−k
α) = 0 y v(α) = k.
Si un mismo α admite dos desarrollos de tipo (5.1), ambos tendr´ an el mismo
k = v(α):
x
k
π
k
+x
k+1
π
k+1
+x
k+2
π
k+2
+ = y
k
π
k
+y
k+1
π
k+1
+y
k+2
π
k+2
+
Multiplicamos por π
−k
y obtenemos una igualdad de enteros:
x
k
+x
k+1
π +x
k+2
π
2
+ = y
k
+y
k+1
π +y
k+2
π
2
+
5.3. Cuerpos de series formales de potencias 157
Claramente entonces x
k
≡ y
k
(m´od π), y como ambos est´an en F, necesaria-
mente x
k
= y
k
. Restando y dividiendo entre π queda
x
k+1
+x
k+2
π + = y
k+1
+y
k+2
π +
Del mismo modo concluimos que x
k+1
= y
k+1
, e inductivamente llegamos a que
todos los coeficientes coinciden.
5.3 Cuerpos de series formales de potencias
El ejemplo principal de cuerpos m´etricos completos con los que vamos a tra-
bajar es el de los cuerpos de series formales de potencias. En 1.35 hemos definido
los anillos de series de potencias de varias indeterminadas sobre un cuerpo k.
Para el caso de una indeterminada, los elementos de k[[x]] son simplemente las
sucesiones ¦a
n
¦

n=0
en k, si bien las representamos en la forma

¸
n=0
a
n
x
n
a
n
∈ k.
Las operaciones en k[[x]] son

¸
n=0
a
n
x
n
+

¸
n=0
b
n
x
n
=

¸
n=0
(a
n
+b
n
)x
n
,


¸
n=0
a
n
x
n


¸
n=0
b
n
x
n

=

¸
n=0

n
¸
i=0
a
i
b
n−i

x
n
. (5.2)
El anillo k[[x]] es un dominio ´ıntegro, por lo que podemos definir el cuerpo
de las series formales de potencias sobre k como el cuerpo de cocientes de k[[x]],
y lo representaremos por k((x)).
Podemos identificar los polinomios con coeficientes en k con las series cuyos
coeficientes son finalmente nulos, de modo que k[x] es un subanillo de k[[x]] y,
similarmente, el cuerpo de funciones racionales k(x) es un subcuerpo de k((x)).
Seg´ un el teorema 1.36, las unidades de k[[x]] son las series con t´ermino
independiente no nulo. Si
α =

¸
n=0
a
n
x
n
es una serie no nula, podemos considerar el menor natural r tal que a
r
= 0, con
lo que
α =


¸
n=0
a
n+r
x
n

x
r
,
y la serie de la izquierda es una unidad de k[[x]]. En definitiva, todo elemento
no nulo de k[[x]] es de la forma x
r
, donde es una unidad y r ≥ 0, luego todo
elemento no nulo de k((x)) es de esta misma forma pero con r ∈ Z.
158 Cap´ıtulo 5. Cuerpos m´etricos
En otros t´erminos, todo elemento α ∈ k((x)) con α = 0 es de la forma
α =

¸
n=r
a
n
x
n
, r ∈ Z,
con el convenio de que si r es negativo esta expresi´on ha de entenderse como
α =
−1
¸
n=r
a
n
x
n
+

¸
n=0
a
n
x
n
.
El primer sumando se llama parte singular de α, mientras que el segundo
es la parte regular. Es f´ acil ver que las f´ ormulas (5.2) son v´ alidas tambi´en para
series de esta forma, con parte singular. Los coeficientes a
n
est´an un´ıvocamente
determinados por α, pues si
α =

¸
n=r
a
n
x
n
=

¸
n=r

b
n
x
n
,
con r ≤ r

, entonces
x
−r
α =

¸
n=0
a
n+r
x
n
=

¸
n=r

−r
b
n+r
x
n
,
donde ambos t´erminos pertenecen a k[[x]], luego sus coeficientes son iguales.
As´ı pues, a
n
= 0 para n < r

y a
n
= b
n
para n ≥ r

.
En particular α = 0 es la ´ unica serie con todos sus coeficientes nulos. Todo
α = 0 admite una ´ unica expresi´ on de la forma
α =

¸
n=r
a
n
x
n
, con r ∈ Z, a
r
= 0. (5.3)
Definimos el orden de α como v(α) = r. Es decir, v(α) es el menor ´ındice
cuyo coeficiente en el desarrollo de α es no nulo. Convenimos que v(0) = +∞.
Si v(α) = n > 0 diremos que α tiene un cero de orden n, si v(α) = −n < 0
diremos que tiene un polo de orden n.
Cuando no queramos especificar el orden de una serie usaremos la notaci´ on
α =
¸
−∞n
a
n
x
n
,
dejando as´ı constancia de que el n´ umero de coeficientes negativos no nulos ha
de ser finito.
Es f´ acil comprobar que v es una valoraci´ on en k((x)), cuyo anillo de enteros
es k[[x]]. Las series de k[[x]] se llaman tambi´en series enteras. Esta observaci´on
nos da la estructura algebraica de k[[x]]: se trata de un dominio de ideales
principales con un ´ unico primo, concretamente el ideal generado por x.
En lo sucesivo consideraremos siempre a k((x)) como cuerpo m´etrico con la
topolog´ıa inducida por la valoraci´ on v. Es claro que si α es de la forma (5.3),
entonces
v

α −
s
¸
n=r
a
n
x
n

≥ s,
5.3. Cuerpos de series formales de potencias 159
por lo que
α = l´ım
s
s
¸
n=r
a
n
x
n
,
es decir: una serie formal es el l´ımite de sus sumas parciales en el sentido
topol´ ogico usual. En particular vemos que k(x) es denso en k((x)).
Teorema 5.16 El cuerpo m´etrico k((x)) es completo.
Demostraci´ on: Tomamos una sucesi´on de Cauchy ¦s
r
¦

r=0
en k((x)). Para
cada n ∈ Z existe un r
n
tal que si r ≥ r
n
entonces v(s
r
−s
r
n
) ≥ n, y en particular
todas las series s
r
para r ≥ r
n
tienen el mismo coeficiente n-simo, digamos a
n
.
Vamos a probar que la sucesi´ on converge a
s =
¸
−∞n
a
n
x
n
,
pero para que esto tenga sentido hemos de justificar que a
n
= 0 para ´ındices
suficientemente peque˜ nos. Ahora bien, sabemos que v(s
r
−s
r
0
) ≥ 0 para r ≥ r
0
,
luego v(s
r
) ≥ m´ın¦0, v(s
r
0
)¦ = p para todo r ≥ r
0
. Esto implica que a
n
= 0
para n ≤ p.
Todas las series s
r
con r ≥ r
n
tienen los mismos coeficientes de ´ındice m ≥ n,
luego estos coeficientes son los a
m
. En otros t´erminos, v(s −s
r
) ≥ n, para todo
r ≥ r
n
. Esto prueba que ¦s
r
¦ converge a s.
Convergencia Todo lo dicho hasta aqu´ı vale para series sobre un cuerpo
arbitrario k. En el caso concreto en que el cuerpo de constantes es k = C se
plantea la cuesti´ on adicional de si una serie dada converge o no en un punto.
Cada serie entera de potencias en C tiene un radio de convergencia r, de modo
que la serie converge en el disco abierto D(0, r) y diverge en el complementario
de su clausura. Pueden darse los casos extremos r = 0 (y entonces la serie s´olo
converge en 0) y r = ∞ (y entonces la serie converge en todo el plano C).
Es claro que si la serie tiene parte singular esto s´olo hace que deje estar
definida en 0, pero su convergencia en los puntos restantes no se altera. En tal
caso convendremos que en 0 toma el valor ∞, con lo que sigue definiendo una
funci´ on en todo su disco de convergencia.
Tambi´en es conocido que la funci´ on definida por una serie convergente es
holomorfa, en particular continua, y de hecho la continuidad no se pierde en
a aunque tenga un polo, considerando en C

la topolog´ıa usual. Adem´ as, la
suma (resp. el producto) de dos series convergentes —en el sentido formal de
C((x))— converge a la suma (resp. al producto) de las funciones definidas por
los sumandos en la intersecci´on de los discos de convergencia. En particular, la
suma y el producto de series con radio de convergencia no nulo tiene radio de
convergencia no nulo.
Otro hecho importante es que si una serie de potencias converge a una
funci´ on id´enticamente nula en un entorno de 0, entonces es la serie nula. Como
consecuencia, la inversa de una serie con radio de convergencia no nulo S = 0
160 Cap´ıtulo 5. Cuerpos m´etricos
tiene radio de convergencia no nulo y converge en un entorno de 0 a la inversa
de la funci´ on definida por S. En efecto, si la serie S determina la funci´ on f,
existe un entorno reducido de 0 en el cual f no se anula. Por lo tanto 1/f tiene
a lo sumo un polo en 0, luego admite un desarrollo en serie de Laurent T. La
serie T ∈ C((x)) tiene radio de convergencia no nulo, luego lo mismo vale para
la serie ST −1, que converge a la funci´ on nula, luego ST = 1 y as´ı T = S
−1
. Por
consiguiente las que tienen radio de convergencia no nulo forman un subcuerpo
de C((x)).
Si K es un cuerpo m´etrico, k es un subcuerpo de K y π ∈ K, diremos que
K = k((π)) si todo elemento de K se expresa de forma ´ unica como serie de
potencias de π con coeficientes en k y la aplicaci´ on
¸
−∞n
a
n
x
n

¸
−∞n
a
n
π
n
es un isomorfismo topol´ ogico.
El teorema 5.15 casi viene a decir que todos los cuerpos m´etricos discretos
completos son de la forma k((π)), pero esto no es exacto. Si K = k((x)) es un
cuerpo de series de potencias y p es el ideal primo de k[[x]], es claro que toda
serie de k[[x]] es congruente m´odulo p con su t´ermino independiente, as´ı como
que dos constantes no son congruentes m´odulo p. Esto se traduce en que la
aplicaci´ on natural k −→ K dada por a → [a] es un isomorfismo de cuerpos.
As´ı pues, una condici´ on necesaria para que un cuerpo m´etrico discreto com-
pleto sea topol´ ogicamente isomorfo a un cuerpo de series de potencias es que
su anillo de enteros contenga un subcuerpo isomorfo a su cuerpo de restos. A
continuaci´ on probamos que la condici´ on es suficiente:
Teorema 5.17 Sea K un cuerpo m´etrico discreto completo que posea un sub-
cuerpo k contenido en su anillo de enteros de modo que la aplicaci´ on natural en
el cuerpo de restos k −→ K sea un isomorfismo. Entonces K = k((π)), donde
π es cualquier primo de su anillo de enteros.
Demostraci´ on: Sea O el anillo de enteros de K y sea π un primo en O.
El teorema 5.15 aplicado con F = k nos da que todo α ∈ O se expresa de forma
´ unica como
α =

¸
n=0
a
n
π
n
,
con a
n
∈ k. Por consiguiente la sustituci´ on de x por π es una biyecci´on entre
k[[x]] y O. Es inmediato comprobar que se trata de un isomorfismo de anillos,
que se extiende a su vez a un isomorfismo de cuerpos entre k((x)) y K (que, de
hecho, sigue siendo la sustituci´ on de x por π).
Finalmente, es f´ acil ver que la valoraci´ on de K (que es la inducida por π)
asigna a cada serie el menor entero n cuyo coeficiente n-simo es no nulo, de donde
se sigue que la sustituci´on por π transforma v
x
en v
π
, luego es un isomorfismo
topol´ ogico. Por lo tanto, K = k((π)).
5.4. El lema de Hensel 161
5.4 El lema de Hensel
Demostramos ahora un resultado nada trivial sobre cuerpos m´etricos com-
pletos, del cual deduciremos los resultados que necesitamos sobre valoraciones.
En primer lugar observamos que si K es un cuerpo m´etrico no arquimediano
(no necesariamente discreto), podemos definir su anillo de enteros como
E = ¦α ∈ K [ [α[ ≤ 1¦.
Claramente se trata de un anillo y K es su cuerpo de cocientes. Las unidades
de E son los elementos de K con valor absoluto 1. Tambi´en es claro que E tiene
un ´ unico ideal maximal, a saber,
p = ¦α ∈ K [ [α[ < 1¦.
(Es ´ unico porque est´ a formado por los elementos no unitarios de E.) Tambi´en
tenemos definido el cuerpo de restos K = E/p.
Teorema 5.18 Sea K un cuerpo m´etrico no arquimediano. Entonces cualquier
valor absoluto de K se extiende a un valor absoluto no arquimediano sobre
el cuerpo de funciones racionales K(x) de manera que para cada polinomio
f(x) = a
n
x
n
+ +a
1
x +a
0
∈ K[x] se cumple [f(x)[ = m´ax
0≤i≤n
¦[a
i
[¦.
Demostraci´ on: Consideremos la aplicaci´on definida sobre el anillo de poli-
nomios K[x] como indica el enunciado y vamos a probar que verifica los axiomas
de un valor absoluto no arquimediano.
El ´ unico que no es inmediato es que esta aplicaci´on conserva los productos. Si
tenemos dos polinomios f y g con coeficientes ¦a
i
¦ y ¦b
j
¦ entonces un coeficiente
de su producto es de la forma
k
¸
i=0
a
i
b
k−i
, y ciertamente

k
¸
i=0
a
i
b
k−i

≤ m´ax
i
[a
i
b
k−i
[ ≤ m´ax
i
[a
i
[ m´ax
j
[b
j
[,
de donde [f(x)g(x)[ ≤ [f(x)[ [g(x)[. Hemos de probar la igualdad.
Llamemos f
1
(x) a la suma de los monomios a
i
x
i
tales que [a
i
[ = [f(x)[ y
f
2
(x) a la suma de los monomios restantes. As´ı f(x) = f
1
(x) + f
2
(x). Des-
componemos igualmente g(x) = g
1
(x) +g
2
(x). Notemos que [f
2
(x)[ < [f
1
(x)[ y
[g
2
(x)[ < [g
1
(x)[. As´ı
f(x)g(x) = f
1
(x)g
1
(x) +f
1
(x)g
2
(x) +f
2
(x)g
1
(x) +f
2
(x)g
2
(x).
Es f´ acil ver que el valor absoluto de los tres ´ ultimos factores es estrictamente
menor que el del primero, luego por la desigualdad triangular no arquimediana
(que ya hemos dicho que se cumple) concluimos que [f(x)g(x)[ = [f
1
(x)g
1
(x)[.
Por la desigualdad ya probada [f
1
(x)g
1
(x)[ ≤ [f
1
(x)[ [g
1
(x)[ y, considerando
el coeficiente director, vemos que de hecho se tiene la igualdad. As´ı pues
[f(x)g(x)[ = [f
1
(x)[ [g
1
(x)[ = [f(x)[[g(x)[.
162 Cap´ıtulo 5. Cuerpos m´etricos
Esta propiedad justifica que [f(x)/g(x)[ = [f(x)[/[g(x)[ no depende del re-
presentante elegido para la fracci´ on algebraica y claramente es un valor absoluto
en K(x) (conviene probar la desigualdad triangular usual, y el hecho de que la
restricci´on a K sea el valor absoluto no arquimediano de partida implica que la
extensi´on es no arquimediana).
Observemos que los distintos valores absolutos de K inducen valores abso-
lutos equivalentes en K(x), por lo que, en definitiva, cada cuerpo m´etrico no
arquimediano K induce una ´ unica estructura de cuerpo m´etrico no arquime-
diano en K(x). Veamos ahora un resultado t´ecnico previo al lema de Hensel.
Teorema 5.19 Sea K un cuerpo m´etrico no arquimediano, sean dos polinomios
g(x), g
0
(x) ∈ K[x] de modo que g
0
(x) es m´ onico y [g
0
(x)[ ≤ 1. Consideremos
la divisi´ on eucl´ıdea
g(x) = g
0
(x)c(x) +r(x), gradr(x) < gradg
0
(x), c(x), r(x) ∈ K[x].
Entonces [r(x)[ ≤ [g(x)[.
Demostraci´ on: Sean
g(x) = a
n
x
n
+ +a
1
x +a
0
, g
0
(x) = x
m
+ +b
1
x +b
0
.
Entonces
[g
0
(x)a
n
x
n−m
[ = [g
0
(x)[ [a
n
[ ≤ [a
n
[ ≤ [g(x)[,
luego [g(x) − g
0
(x)a
n
x
n−m
[ ≤ [g(x)[. Continuando el proceso de la divisi´ on
llegamos a que [r(x)[ ≤ [g(x)[.
Si K es un cuerpo m´etrico no arquimediano, E es su anillo de enteros y
p = ¦f(x) ∈ E[x] [ [f(x)[ < 1¦,
es claro que p es un ideal primo de E[x] y que el cociente E[x]/p es isomorfo de
forma natural al anillo de polinomios K[x]. Representaremos por
¯
f(x) la clase
de f(x) en el cociente.
Teorema 5.20 (Lema de Hensel) Sea K un cuerpo m´etrico completo no ar-
quimediano y sea E su anillo de enteros. Supongamos que un polinomio de E[x]
factoriza m´ odulo p como
¯
f(x) = ¯ g
0
(x)
¯
h
0
(x), donde g
0
(x) es m´ onico y ¯ g
0
(x)
y
¯
h
0
(x) son primos entre s´ı. Entonces existen polinomios g(x), h(x) ∈ E[x]
tales que f(x) = g(x)h(x), g(x) es m´ onico, tiene el mismo grado que g
0
(x) y
¯ g(x) = ¯ g
0
(x),
¯
h(x) =
¯
h
0
(x).
Demostraci´ on: Por hip´ otesis existe un polinomio p(x) ∈ E[x] tal que
f(x) = g
0
(x)h
0
(x) +p(x) y [p(x)[ < 1. (5.4)
El hecho de que ¯ g
0
(x) y
¯
h
0
(x) sean primos entre s´ı se traduce en que existen
polinomios a(x), b(x), c(x) ∈ E[x] de modo que
a(x)g
0
(x) +b(x)h
0
(x) = 1 +c(x) y [c(x)[ < 1. (5.5)
5.4. El lema de Hensel 163
Multiplicamos por p(x):
a(x)p(x)g
0
(x) +b(x)p(x)h
0
(x) = p(x) +c(x)p(x). (5.6)
Dividimos b(x)p(x) y c(x)p(x) entre g
0
(x):
b(x)p(x) = g
0
(x)q(x) +u
1
(x), gradu
1
(x) < gradg
0
(x), (5.7)
c(x)p(x) = g
0
(x)q
1
(x) +r(x), gradr(x) < gradg
0
(x). (5.8)
El teorema anterior nos da
[u
1
(x)[ ≤ [b(x)p(x)[ = [b(x)[ [p(x)[ ≤ [p(x)[ < 1, (5.9)
[r(x)[ ≤ [c(x)p(x)[ = [c(x)[[p(x)[ ≤ [p(x)[ < 1. (5.10)
Sustituyendo (5.7) y (5.8) en (5.6) obtenemos:

a(x)p(x) +q(x)h
0
(x) −q
1
(x)

g
0
(x) +u
1
(x)h
0
(x) = p(x) +r(x).
Llamamos v
1
(x) a la expresi´ on entre par´entesis, y as´ı queda
v
1
(x)g
0
(x) +u
1
(x)h
0
(x) = p(x) +r(x). (5.11)
La desigualdad triangular junto con (5.9), (5.10) y (5.11) nos da que
[v
1
(x)g
0
(x)[ ≤ m´ax¦[u
1
(x)h
0
(x)[, [p(x)[, [r(x)[¦ = [p(x)[
y, como [g
0
(x)[ = 1, concluimos que
[v
1
(x)[ ≤ [p(x)[ < 1. (5.12)
Definimos
g
1
(x) = g
0
(x) +u
1
(x), (5.13)
h
1
(x) = h
0
(x) +v
1
(x). (5.14)
As´ı g
1
(x) es m´onico y del mismo grado que g
0
(x). Por (5.9) y (5.12) resulta
[g
1
(x)[ = [g
0
(x)[ = 1, [h
1
(x)[ ≤ 1, ¯ g
1
(x) = ¯ g
0
(x),
¯
h
1
(x) =
¯
h
0
(x).
Sea
p
1
(x) = f(x) −g
1
(x)h
1
(x). (5.15)
Usando (5.4) y (5.11) tenemos
p
1
(x) = f(x) −g
0
(x)h
0
(x) −g
0
(x)v
1
(x) −u
1
(x)h
0
(x) −u
1
(x)v
1
(x)
= p(x) −p(x) −r(x) −u
1
(x)v
1
(x) = −r(x) −u
1
(x)v
1
(x),
luego por (5.9), (5.10) y (5.12)
[p
1
(x)[ ≤ m´ax
¸
[r(x)[, [u
1
(x)v
1
(x)[
¸
≤ m´ax
¸
[c(x)[ [p(x)[, [p(x)[ [p(x)[
¸
≤ m´ax
¸
[c(x)[, [p(x)[
¸
[p(x)[ = k[p(x)[, (5.16)
164 Cap´ıtulo 5. Cuerpos m´etricos
donde k = m´ax
¸
[c(x)[, [p(x)[
¸
< 1. M´ as a´ un, (5.5), (5.13) y (5.14) implican
a(x)g
1
(x) +b(x)h
1
(x) = a(x)g
0
(x) +a(x)u
1
(x) +b(x)h
0
(x) +b(x)v
1
(x)
= 1 +c(x) +a(x)u
1
(x) +b(x)v
1
(x) = 1 +c
1
(x),
con c
1
(x) = c(x) +a(x)u
1
(x) +b(x)v
1
(x) y, en virtud de (5.9), (5.12) y (5.16),
[c
1
(x)[ < 1, m´ax
¸
[c
1
(x)[, [p
1
(x)[
¸
≤ m´ax
¸
[c(x)[, [p(x)[
¸
= k.
Por otro lado,
grad(g
1
(x)h
1
(x)) = grad(g
0
(x)h
1
(x))
≤ [(5.14)] m´ax
¸
grad(g
0
(x)h
0
(x)), grad(g
0
(x)v
1
(x))
¸
≤ [(5.4), (5.11)] m´ax
¸
gradf(x), gradp(x), grad(u
1
(x)h
0
(x)), gradr(x)
¸
≤ [(5.4), (5.7), (5.8)] m´ax
¸
gradf(x), gradp(x)
¸
= m.
En resumen, tenemos dos polinomios g
1
(x), h
1
(x) que cumplen las hip´ otesis
del teorema en lugar de g
0
(x) y h
0
(x) y adem´as
[p
1
(x)[ ≤ k[p(x)[, grad(g
1
(x)h
1
(x)) ≤ m.
Podemos repetir el proceso indefinidamente, y as´ı obtenemos polinomios
g
n
(x), h
n
(x), p
n
(x), u
n
(x), v
n
(x) tales que
g
n
(x) = g
0
(x) +
n
¸
i=1
u
i
(x), [u
i
(x)[ ≤ [p
i−1
(x)[ ≤ k
i
,
h
n
(x) = h
0
(x) +
n
¸
i=1
v
i
(x), [v
i
(x)[ ≤ [p
i−1
(x)[ ≤ k
i
,
f(x) = g
n
(x)h
n
(x) +p
n
(x), [p
n
(x)[ ≤ k
n+1
.
Adem´as los polinomios g
n
(x) son m´onicos, todos del mismo grado y
gradh
n
(x) ≤ m−gradg
0
(x).
Definimos
g(x) = g
0
(x) +

¸
i=1
u
i
(x), h(x) = h
0
(x) +

¸
i=1
v
i
(x).
Notemos que la convergencia de las series no se sigue simplemente de que las
sucesiones [u
i
(x)[ y [v
i
(x)[ tiendan a 0, pues K(x) no es completo, pero el grado
de los sumandos est´a acotado y, al intercambiar formalmente las series con las
sumas de cada polinomio, obtenemos un polinomio cuyos coeficientes son series
convergentes (pues K s´ı que es completo) y es f´acil ver que tales polinomios son
realmente las sumas de las series.
Por otro lado es claro que la sucesi´ on p
n
(x) tiende a 0, luego f(x) = g(x)h(x).
Claramente
[g(x) −g
0
(x)[ ≤ m´ax
i
¸
[u
i
(x)[
¸
< 1, [h(x) −h
0
(x)[ ≤ m´ax
i
¸
[v
i
(x)[
¸
< 1
y adem´as g(x) es m´onico y tiene el mismo grado que g
0
(x).
Veamos dos casos particulares:
5.5. Extensi´ on de valores absolutos 165
Teorema 5.21 Sea K un cuerpo completo no arquimediano y
f(x) = a
n
x
n
+ +a
1
x +a
0
un polinomio con coeficientes enteros (en K), a
n
= 0. Si [a
n
[ < 1 y [a
i
[ = 1
para un i = 0 entonces f es reducible.
Demostraci´ on: Sea 0 < i < n el mayor ´ındice tal que [a
i
[ = 1. Definimos
g
0
(x) =
1
a
i
(a
i
x
i
+ +a
1
x +a
0
), h
0
(x) = a
i
.
Claramente ambos polinomios tienen coeficientes enteros, son primos entre
s´ı, g
0
(x) es m´onico y
[f(x) −g
0
(x)h
0
(x)[ = [a
n
x
n
+ +a
i+1
x
i+1
[ < 1.
Tambi´en es obvio que ¯ g
0
(x) y
¯
h
0
(x) son primos entre s´ı. El lema de Hensel
implica que f se descompone en producto de dos polinomios, uno de grado i y
otro de grado n −i, luego es reducible.
Teorema 5.22 Sea K un cuerpo completo no arquimediano y f(x) un polino-
mio m´ onico irreducible en K[x]. Si el t´ermino independiente de f(x) es entero,
entonces los coeficientes restantes tambi´en lo son.
Demostraci´ on: Sea c el coeficiente de f(x) con mayor valor absoluto. He-
mos de probar que [c[ ≤ 1. En caso contrario f(x)/c tiene todos sus coeficientes
enteros y uno de ellos igual a 1. Su coeficiente director es 1/c, y se cumple
[1/c[ < 1, luego por el teorema anterior f(x) ser´ıa reducible, en contra de lo
supuesto.
5.5 Extensi´ on de valores absolutos
Nos ocupamos ahora del problema de extender el valor absoluto de un cuerpo
completo a una extensi´ on finita. En primer lugar probaremos que si k es un
cuerpo m´etrico completo, entonces cada valor absoluto de k admite una ´ unica
extensi´on a cualquier extensi´ on finita de k. Empezaremos ocup´andonos de la
unicidad, para lo cual necesitamos la noci´ on de norma:
Definici´on 5.23 Sea K un cuerpo m´etrico y V un espacio vectorial sobre K.
Una norma en V (para un valor absoluto prefijado en K) es una aplicaci´ on
| | : V −→R que cumpla las propiedades siguientes:
a) |v| ≥ 0 para todo v ∈ V y |v| = 0 si y s´olo si v = 0,
b) |v +w| ≤ |v| +|w| para todo v, w ∈ V ,
c) |αv| = [α[|v| para todo α ∈ K y todo v ∈ V .
166 Cap´ıtulo 5. Cuerpos m´etricos
Claramente V es un espacio m´etrico con la distancia dada por |v −w|. Se
comprueba sin dificultad que la suma y el producto en V son funciones continuas.
Dos normas | |
1
y | |
2
en un mismo espacio V son equivalentes si existen
n´ umeros reales 0 < m < M tales que
|v|
1
≤ m|v|
2
y |v|
2
≤ M|v|
1
para todo v ∈ V . Es obvio que dos normas equivalentes inducen la misma
topolog´ıa en V .
Teorema 5.24 Sea K un cuerpo m´etrico en el que hemos prefijado un valor
absoluto. Entonces la aplicaci´ on en K
n
definida mediante
|x| = m´ax
¸
[x
i
[

i = 1, . . . , n
¸
es una norma. Si K es completo entonces K
n
es completo con esta norma.
Demostraci´ on: La comprobaci´ on de que en efecto es una norma es rutina-
ria. Observemos que | | induce en K
n
la topolog´ıa producto (las bolas abiertas
para la norma son productos de bolas abiertas en K del mismo radio). Es f´ acil
ver que si una sucesi´on es de Cauchy en K
n
, entonces sus coordenadas son de
Cauchy en K, luego si K es completo convergen, y la sucesi´on dada tambi´en.
Teorema 5.25 Sea K un cuerpo m´etrico completo y sea V un K-espacio vec-
torial de dimensi´ on finita. Entonces todas las normas sobre V (para un valor
absoluto prefijado) son equivalentes y V es completo con cualquiera de ellas.
Demostraci´ on: Supongamos primero que V = K
n
. Sea | |

cualquier
norma en K
n
y sea | | la norma definida en el teorema anterior. Basta ver que
ambas son equivalentes. Sea e
1
, . . . , e
n
la base can´onica de K
n
. Entonces para
todo x ∈ K
n
se cumple
|x|

= |x
1
e
1
+ +x
n
e
n
|

≤ [x
1
[|e
1
|

+ +[x
n
[|e
n
|

≤ M|x|,
donde M = |e
1
|

+ +|e
n
|

.
Ahora hemos de probar la relaci´ on opuesta. Basta ver que existen constantes
N
i
de modo que si x ∈ K
n
, entonces [x
i
[ ≤ N
i
|x|

, pues en tal caso N = m´ax N
i
cumple |x| ≤ N|x|

. Lo probaremos por inducci´ on sobre n.
Si n = 1 basta tomar N
1
= 1/|1|

. Supuesto cierto para n−1, identificamos
K
n−1
con los elementos de K
n
cuya ´ ultima coordenada es nula. Las restricciones
a K
n−1
de las dos normas consideradas son normas en K
n−1
. Por hip´ otesis de
inducci´ on son equivalentes y K
n−1
es completo para la restricci´on de la norma
| |

, luego es cerrado en K
n
para la topolog´ıa inducida esta norma.
Supongamos, por reducci´ on al absurdo, que para todo natural m existe un
w
m
∈ K
n
de manera que [(w
m
)
n
[ > m|w
m
|

. Podemos suponer que (w
m
)
n
= 1
(basta dividir w
m
entre (w
m
)
n
si es preciso), y entonces la desigualdad se reduce
5.5. Extensi´ on de valores absolutos 167
a |w
m
|

< 1/m. Por otra parte esta condici´ on adicional implica tambi´en que
w
m
−e
n
∈ K
n−1
.
De este modo tenemos que ¦w
m
¦ tiende a 0 y que w
m
− e
n
tiende a −e
n
pero, como K
n−1
es cerrado, esto implica que e
n
∈ K
n−1
, lo cual es absurdo.
Por lo tanto existe un m tal que [w
n
[ ≤ m|w|

para todo w ∈ K
n
. El mismo
razonamiento se aplica a cualquier otro ´ındice.
Si V es un espacio vectorial cualquiera de dimensi´ on n sobre K, cada norma
en V induce una en K
n
a trav´es de un isomorfismo de espacios vectoriales. Del
hecho de que las normas inducidas sean equivalentes se sigue obviamente que las
normas de partida tambi´en lo sean. Igualmente se concluye que V es completo
con cualquiera de ellas.
Con esto es f´acil probar que un valor absoluto admite a lo sumo una extensi´ on
a una extensi´ on finita, pero podemos probar algo m´ as preciso:
Teorema 5.26 Sea k un cuerpo m´etrico completo y K/k una extensi´ on finita de
grado n. Si un valor absoluto de k se extiende a K, entonces la extensi´on viene
dada necesariamente por [α[ =
n

[ N(α)[, para todo α ∈ K, donde N : K −→ k
es la norma de K/k. Adem´ as K es completo con este valor absoluto.
Demostraci´ on: Sea ¦α
1
, . . . , α
n
¦ una k-base de K. Si α ∈ K se expresa
como
α = x
1
α
1
+ +x
n
α
n
, con x
1
, . . . , x
n
∈ k,
teniendo en cuenta el teorema 5.24, es claro que la aplicaci´on
|α| = m´ax
1≤i≤n
[x
i
[
es una norma en K, que por 5.25 ser´ a equivalente al valor absoluto de K (pues
´este tambi´en es una norma). En particular el valor absoluto de K es completo.
Tomemos un α ∈ K tal que [α[ < 1. Entonces la sucesi´on ¦α
m
¦ tiende a 0
(para el valor absoluto y, por lo tanto, para la norma). Sea
α
m
= x
m1
α
1
+ +x
mn
α
n
, con x
mj
∈ k.
La convergencia en norma implica que las sucesiones ¦x
mj
¦
m
tienden a 0 (res-
pecto al valor absoluto de k).
Notemos que N(x
m1
α
1
+ +x
mn
α
n
) se calcula como producto de n poli-
nomios homog´eneos lineales en las variables x
1
, . . . , x
n
. No es dif´ıcil ver que sus
coeficientes est´an en k, luego concluimos
1
que ¦N(α
m
)¦ converge a 0 en k.
Como N(α
m
) = N(α)
m
, concluimos que [ N(α)[ < 1. Tomando inversos
deducimos que si [α[ > 1 entonces [ N(α)[ > 1. Por lo tanto [α[ = 1 si y s´olo si
[ N(α)[ = 1.
Ahora, si α ∈ K es no nulo, tenemos N(α
n
/ N(α)) = 1, luego [α
n
/ N(α)[ = 1
y as´ı [α[
n
= N(α). Como [α[ > 0 podemos tomar ra´ıces n-simas.
1
Alternativamente, los coeficientes est´an en una extensi´on finita de k, las sucesiones
{x
mj
}
m
tienden a 0 respecto a la norma en dicha extensi´on, luego la sucesi´on {N(α
m
)}
converge a 0 en dicha extensi´on y, al estar en k, converge a 0 en k.
168 Cap´ıtulo 5. Cuerpos m´etricos
Para completar este teorema s´olo falta probar que [α[ =
n

[ N(α)[ es real-
mente un valor absoluto en K.
Teorema 5.27 Sea k un cuerpo m´etrico completo no arquimediano. Sea K/k
una extensi´ on finita de grado n. Entonces cada valor absoluto de k se extiende
de forma ´ unica a un valor absoluto de K, que viene dado por [α[ =
n

[ N(α)[.
La extensi´on es completa.
Demostraci´ on: Es obvio que la aplicaci´ on [α[ =
n

[ N(α)[ extiende al valor
absoluto de k, as´ı como que satisface los axiomas de valor absoluto salvo quiz´a
la desigualdad triangular. La completitud la garantiza el teorema anterior.
Hemos de probar que si [α[ ≤ [β[ entonces [α+β[ ≤ [β[ o, equivalentemente,
que [α/β +1[ ≤ 1, para todo α, β ∈ K, β = 0. Alternativamente, basta ver que
si [α[ ≤ 1 entonces [α + 1[ ≤ 1. En nuestro caso concreto esto equivale a que
si [ N(α)[ ≤ 1 entonces [ N(α + 1)[ ≤ 1. Como NK/k
(α) = (Nk(α)/k
(α))
|K:k(α)|
,
podemos suponer que K = k(α).
Sea f(x) el polinomio m´ınimo de α en k[x]. Su t´ermino independiente es,
salvo el signo, NK/k
(α), luego es entero en k. El teorema 5.22 implica que todos
sus coeficientes son enteros. El polinomio m´ınimo de α + 1 es f(x − 1), que
tambi´en tiene sus coeficientes enteros, en particular su t´ermino independiente,
luego [ N(α + 1)[ ≤ 1.
Notemos que dos valores absolutos de k se diferencian en un exponente,
luego lo mismo les sucede a sus extensiones. As´ı pues, la estructura m´etrica que
obtenemos en K no depende del valor absoluto de k del que partamos, luego
K se convierte en un cuerpo m´etrico completo cuyos valores absolutos est´an en
biyecci´on con los de k.
Teorema 5.28 Si k es un cuerpo m´etrico discreto completo y K es una ex-
tensi´ on finita de k, entonces K es tambi´en discreto. Adem´ as, si v

es la va-
loraci´ on de K y v es la valoraci´ on de k, existe un n´ umero natural e tal que
v

(α) = ev(α), para todo α ∈ k

.
Demostraci´ on: Si un valor absoluto de k es [α[ = ρ
v(α)
, con 0 < ρ < 1,
entonces la imagen de k

por el valor absoluto es el subgrupo c´ıclico de R

generado por ρ. La imagen de K

por la norma es un subgrupo de k

, y la
imagen de ´este por el valor absoluto de k es un subgrupo de 'ρ`, luego ser´a
de la forma

ρ
f

, para un cierto natural no nulo f. Las ra´ıces n-simas de los
elementos de este grupo forman el grupo

ρ
f/n

. As´ı pues, para cada α ∈ K

existe un ´ unico entero v

(α) tal que [α[ = ρ
(f/n)v

(α)
. Equivalentemente,
v

(α) =
nlog [α[
f log ρ
.
Es f´ acil ver que v

es una valoraci´ on en K que induce su valor absoluto.
Tambi´en es claro que si α ∈ k

entonces v

(α) = ev(α), donde e = n/f.
Tomando un α ∈ k

tal que v(α) = 1 concluimos que e es un n´ umero natural.
5.5. Extensi´ on de valores absolutos 169
Definici´on 5.29 Sea K/k una extensi´ on finita de cuerpos m´etricos comple-
tos discretos. El n´ umero e que cumple el teorema anterior se llama ´ındice de
ramificaci´ on de la extensi´on, y lo representaremos por e(K/k).
Es claro que si tenemos una cadena de extensiones k ⊂ K ⊂ L, entonces
e(L/k) = e(L/K)e(K/k).
En estas circunstancias, si o, O son los anillos de enteros de k y K y p, P
son sus respectivos ideales primos, es claro que o ⊂ O y p ⊂ P. Por lo tanto, la
inclusi´ on o −→ O induce un monomorfismo de cuerpos k −→ K. En lo sucesivo
consideraremos a K como una extensi´on de k a trav´es de este monomorfismo.
Teorema 5.30 Sea K/k una extensi´ on finita de cuerpos m´etricos discretos
completos, la extensi´ on K/k es finita.
Demostraci´ on: Sean o, O, p y P como en el p´arrafo previo al teorema.
Sea P = (π) y sea
¸

1
], . . . , [ω
f
]
¸
un conjunto k-linealmente independiente en
K. Veamos que los elementos
ω
i
π
j
, para i = 1, . . . , f, j = 0, . . . , e −1
son k-linealmente independientes en K. Consideremos una combinaci´ on lineal
¸
i,j
c
ij
ω
i
π
j
, con c
ij
∈ k.
Fijado j, supongamos que alg´ un coeficiente c
ij
es no nulo. Reorden´ andolos
podemos suponer que c
1j
= 0 es el coeficiente con mayor valor absoluto. En-
tonces

¸
i
c
ij
ω
i

= [c
1j
[

ω
1
+
c
2j
c
1j
ω
2
+ +
c
fj
c
1j
ω
f

.
Todos los coeficientes de la ´ ultima combinaci´ on lineal son enteros, luego
podemos tomar clases m´odulo P. Como el coeficiente de [ω
1
] es 1, concluimos
que toda la combinaci´ on lineal es no nula, es decir, que no est´ a en P (pero s´ı
en O), luego es una unidad y tiene valor absoluto 1. En definitiva (y teniendo
en cuenta la reordenaci´ on que hemos hecho)

¸
i
c
ij
ω
i

= m´ax
i
[c
ij
[.
Obviamente, si todos los coeficientes fueran nulos esta igualdad se sigue
cumpliendo. Por lo tanto

¸
i
c
ij
ω
i
π
j

= [π[
j
m´ax
i
[c
ij
[.
La imagen de K

por el valor absoluto es el subgrupo G
K
= '[π[` de R

,
mientras que la imagen de k

es el subgrupo G
k
= '[π[
e
`. Claramente, las
170 Cap´ıtulo 5. Cuerpos m´etricos
potencias [π[
j
, para j = 0, . . . , e−1, son representantes de las e clases del cociente
G
K
/G
k
, luego los miembros derechos de la igualdad anterior son representantes
de esas mismas clases. En particular son distintos dos a dos, luego la desigualdad
triangular no arquimediana para su suma es de hecho una igualdad:

¸
i,j
c
ij
ω
i
π
j

= m´ax
j

¸
i
c
ij
ω
i
π
j

= m´ax
i,j
[c
ij
[ [π[
j
. (5.17)
Ahora es claro que los elementos ω
i
π
j
son linealmente independientes (en
particular distintos dos a dos), pues si el miembro izquierdo es nulo el miembro
derecho muestra que todos los c
ij
son nulos.
Con esto hemos probado que el grado de K/k est´a acotado por n/e, donde
n = [K : k[.
Definici´on 5.31 Sea K/k una extensi´ on finita de cuerpos m´etricos completos
discretos. Llamaremos grado de inercia de la extensi´on al grado de la extensi´ on
de cuerpos de restos:
f(K/k) = [K : k[.
Es inmediato que si k ⊂ K ⊂ L es una cadena de cuerpos, se cumple
f(L/k) = f(L/K)f(K/k).
Teorema 5.32 Sea K/k una extensi´ on de grado n de cuerpos m´etricos discretos
completos. Entonces n = e(K/k)f(K/k).
Demostraci´ on: Sea O el anillo de enteros de K, sea P = (π) su ideal
primo y sea [ω
1
], . . . , [ω
f
] una k-base de K. Basta probar que los elementos
ω
i
π
j
, para i = 1, . . . , f, j = 0, . . . , e − 1, son una k-base de K. En la prueba
del teorema 5.30 hemos visto que son linealmente independientes.
Sea o el anillo de enteros de k y p = (ρ) su ideal primo. Si v

es la valoraci´on
de K y v la de k, tenemos que v

(ρ) = ev(ρ) = e. Para cada entero m sea
m = ke + r, con 0 ≤ r < e. Definimos π
m
= ρ
k
π
r
. De este modo v


m
) = m,
luego π
m
=
m
π
m
, donde
m
es una unidad de O.
Sea A un conjunto de representantes de las clases de K formado por com-
binaciones lineales de ω
1
, . . . , ω
f
con coeficientes en o. Es claro que A
m
=
m
A
tambi´en es un conjunto de representantes de las clases de K.
Es claro que la prueba de 5.15 puede modificarse levemente para probar que
todo α ∈ K

admite una expresi´ on
α =
+∞
¸
m=s
y
m
π
m
, con y
m
∈ A
m
, s ∈ Z.
As´ı, y
m
= x
m

m
, con x
m
∈ A, luego
α =
+∞
¸
m=s
x
m
π
m
.
5.5. Extensi´ on de valores absolutos 171
Equivalentemente,
α =
+∞
¸
k=k
0
e−1
¸
r=0

f
¸
i=1
a
kri
ω
i

ρ
k
π
r
=
e−1
¸
r=0
f
¸
i=1

+∞
¸
k=k
0
a
kri
ρ
k

ω
i
π
r
.
(Aqu´ı usamos la asociatividad infinita de las series en cuerpos no arquime-
dianos.)
Las series del miembro derecho est´an en k porque k es cerrado en K (es
completo). As´ı pues, α es combinaci´on k-lineal de los elementos ω
i
π
r
, luego ´estos
forman una base. M´ as a´ un, vamos a ver que los enteros de K son exactamente
los elementos con coordenadas enteras en esta base. Obviamente los elementos
con coordenadas enteras son enteros. Supongamos ahora que
α =
¸
i,j
c
ij
ω
i
π
j
, [α[ ≤ 1.
La igualdad (5.17) prueba que [c
ij
π
j
[ ≤ 1, luego
[c
ij
[ ≤ [π[
−j
< [π[
−e
= [ρ[
−1
.
Equivalentemente, v(c
ij
) > −v(ρ) = −1, luego v(c
ij
) ≥ 0 y as´ı cada c
ij
es
entero.
Veamos ahora que el grado de inercia y el ´ındice de ramificaci´ on se pueden
separar en dos extensiones sucesivas:
Teorema 5.33 Sea K/k una extensi´ on finita de cuerpos m´etricos discretos
completos tal que el cuerpo de restos k sea perfecto, sea e = e(K/k). Entonces
existe un cuerpo intermedio k ⊂ L ⊂ K tal que
[K : L[ = e(K/L) = e(K/k) y [L : k[ = f(L/k) = f(K/k).
Demostraci´ on: Supongamos primeramente que la extensi´ on K/k es se-
parable. Entonces el n´ umero de cuerpos intermedios es finito, luego podemos
tomar uno L tal que e(L/k) = 1 y ning´ un cuerpo mayor cumpla lo mismo.
Entonces e(K/L) = e, y basta probar que f(K/L) = 1. En caso contrario, K
es una extensi´on separable de grado d > 1 de L, luego K = L(α). El polinomio
m´ınimo de α sobre L ser´a la imagen de un polinomio p(x) ∈ O
L
[x] m´onico de
grado d, necesariamente irreducible en O
L
[x] (luego tambi´en en L[x]).
Por la separabilidad, en K[x] tenemos que p(x) = (x − α)g(x) con x − α y
g(x) primos entre s´ı. Por el lema de Hensel 5.20, el polinomio p(x) tiene una
ra´ız a ∈ O
K
tal que α = [a]. El cuerpo L

= L(a) tiene grado d sobre L y
adem´as L

= L(α) = K, luego f(L

/L) = d y as´ı e(L

/L) = 1, luego tambi´en
e(L

/k) = 1, en contradicci´ on con la elecci´on de L.
En el caso general consideramos la clausura separable K
s
de k en K. Basta
probar que f(K/K
s
) = 1, pero si [a] ∈ K, con a ∈ O y p es la caracter´ıstica de
k, entonces a
p
r
∈ K
s
para cierto r ≥ 0, luego [a]
p
r
∈ K
s
. Esto implica que la
extensi´on K/K
s
es puramente inseparable, pero tiene que ser separable, ya que
k es perfecto, luego K = K
s
.
172 Cap´ıtulo 5. Cuerpos m´etricos
Este teorema permite reducir el estudio de una extensi´ on de cuerpos m´etricos
discretos completos (en las condiciones indicadas) al estudio de una extensi´ on
no ramificada (es decir, con ´ındice de ramificaci´ on igual a 1) seguida de una
extensi´on totalmente ramificada (con grado de inercia igual a 1). Veamos un
resultado m´ as sobre este ´ ultimo tipo de extensiones.
Recordemos que un polinomio de Eisenstein para un primo π en un dominio
de factorizaci´ on ´ unica es un polinomio m´ onico cuyos coeficientes sean todos
divisibles entre π excepto el coeficiente director y cuyo t´ermino independiente
no sea divisible entre π
2
. El criterio de irreducibilidad de Eisenstein afirma que
los polinomios de Eisenstein son siempre irreducibles.
Teorema 5.34 Sea k un cuerpo m´etrico discreto completo y K una extensi´ on
de k de grado n totalmente ramificada, es decir, tal que e(K/k) = n y sea π un
primo en K. Entonces K = k(π) y el polinomio m´ınimo de π es un polinomio
de Eisenstein.
Demostraci´ on: En la prueba de 5.32 se ve que 1, π, . . . , π
n−1
son lineal-
mente independientes sobre k, luego K = k(π). Consideremos extensi´on finita
de K que contenga a todos los k-conjugados de π. Fijado un valor absoluto,
todos los conjugados cumplen [α[ < 1, pues los k-automorfismos son isometr´ıas.
Los coeficientes distintos del director del polinomio m´ınimo de π se obtienen
de sumas de productos de los conjugados de π, y como el valor absoluto es no
arquimediano resulta que todos tienen valor absoluto menor que 1. Esto signi-
fica que todos son divisibles entre el primo p de k. El t´ermino independiente
es, concretamente, el producto de todos los conjugados de π, luego su valor
absoluto es [π[
n
. Como v
K
[
k
= nv
k
, es claro que dicho t´ermino independiente
no es divisible entre p
2
.
Para terminar probamos que los enteros de una extensi´ on finita son enteros
en el sentido algebraico:
Teorema 5.35 Si K/k es una extensi´ on finita de cuerpos m´etricos discretos
completos, entonces el anillo O de los enteros de K es la clausura entera en K
del anillo o de los enteros de k.
Demostraci´ on: Si α ∈ O, tomamos una extensi´on finita de K que con-
tenga todos los conjugados de α sobre k. Fijado un valor absoluto, todos ellos
cumplir´ an [β[ ≤ 1 (pues la unicidad de la extensi´ on del valor absoluto de k hace
que los k-automorfismos sean isometr´ıas). Como los coeficientes del polinomio
m´ınimo de α dependen polin´ omicamente de los conjugados de α (con coeficien-
tes enteros), la desigualdad triangular no arquimediana implica que todos ellos
tienen valor absoluto ≤ 1, luego α es entero sobre o.
Rec´ıprocamente, si α ∈ K es entero sobre o, en particular es entero sobre
O, pero O es ´ıntegramente cerrado, por ser un dominio de factorizaci´ on ´ unica,
luego α ∈ O.
Cap´ıtulo VI
Funciones algebraicas I
Una curva proyectiva regular V sobre un cuerpo de constantes k
0
est´a com-
pletamente determinada por su cuerpo de funciones racionales K = k
0
(V ).
Vamos a ver que es posible aplicar fruct´ıferamente a K t´ecnicas procedentes
de la teor´ıa algebraica de n´ umeros. Estas t´ecnicas no s´olo nos proporcionar´ an
mucha informaci´ on sobre las curvas proyectivas y sus cuerpos asociados, sino
que son aplicables en un contexto m´ as general en el que no es necesario suponer
que el cuerpo k
0
es algebraicamente cerrado. Entramos as´ı en lo que se conoce
como la teor´ıa de las funciones algebraicas.
La idea b´ asica es que los puntos de una curva algebraica se corresponden de
forma natural con unos objetos definibles algebraicamente a partir de su cuerpo
de funciones racionales. Estos objetos reciben el nombre de divisores primos, y
tienen sentido en cuerpos m´ as generales. A partir del concepto local de divisor
primo es posible definir una noci´ on global de divisor, sobre el cual descansa
una potente teor´ıa aritm´etica, que a su vez es el contexto id´oneo para formu-
lar y demostrar una serie de resultados profundos sobre cuerpos de funciones
algebraicas, en particular sobre curvas algebraicas y superficies de Riemann.
6.1 Cuerpos de funciones algebraicas
Los cuerpos de funciones racionales de curvas algebraicas tienen una carac-
terizaci´on obvia independiente de la geometr´ıa algebraica. En el contexto en el
que vamos a trabajar es costumbre referirse a ellos como cuerpos de funciones
algebraicas.
Definici´on 6.1 Un cuerpo de funciones algebraicas (de una variable) sobre un
cuerpo de constantes k
0
es una extensi´on K finitamente generada y con grado
de trascendencia 1 sobre k
0
.
Observemos que toda extensi´on K/k de cuerpos de funciones algebraicas
(sobre un mismo cuerpo de constantes k
0
) es necesariamente finita. En efecto,
como ambos cuerpos tienen grado de trascendencia 1 sobre k
0
es algebraica y,
173
174 Cap´ıtulo 6. Funciones algebraicas I
como K es finitamente generado sobre k
0
, tambi´en lo es sobre k, y una extensi´ on
algebraica finitamente generada es finita.
Si K es un cuerpo de funciones algebraicas, el teorema 1.32 nos da que existe
x ∈ K tal que la extensi´ on K/k
0
(x) es separable. Como toda extensi´on finita
separable tiene un elemento primitivo α. As´ı, K = k
0
(x, α). El caso m´as simple
se da cuando K = k
0
(x) (donde x es trascendente sobre k
0
). Entonces diremos
que K es un cuerpo de fracciones algebraicas sobre k
0
.
La relaci´on con la geometr´ıa algebraica es la siguiente:
Teorema 6.2 Si k
0
es un cuerpo algebraicamente cerrado, entonces una ex-
tensi´ on K de k
0
es un cuerpo de funciones algebraicas si y s´ olo si es k
0
-isomorfo
al cuerpo de funciones racionales de una curva cuasiproyectiva sobre k
0
.
Demostraci´ on: Ciertamente, si K es k
0
-isomorfo a un cuerpo de funciones
racionales k
0
(V ), entonces K es finitamente generado sobre k
0
y tiene grado
de trascendencia 1. Rec´ıprocamente, sea x ∈ K una base de trascendencia
de K sobre k
0
. Entonces la extensi´ on K/k
0
(x) es algebraica y finitamente
generada. Digamos que K = k
0
(x, α
1
, . . . , α
n
). Sea φ : k
0
[X
0
, . . . , X
n
] −→ K el
homomorfismo de anillos dado por φ(X
0
) = x, φ(X
i
) = α
i
, para i = 1, . . . , n.
Su imagen es un dominio ´ıntegro, luego su n´ ucleo I es un ideal primo, de modo
que V = V (I) ⊂ A
n+1
(k
0
) es una variedad af´ın. Adem´ as k
0
[V ]

= Imφ, luego
k
0
(V )

= K. De aqu´ı se sigue adem´as que k
0
[V ] tiene grado de trascendencia 1,
luego V es una curva.
Observemos que la curva del teorema anterior puede tomarse de hecho pro-
yectiva y regular, pues si V es una curva cuasiproyectiva, entonces k
0
(V ) es
k
0
-isomorfo al cuerpo de funciones racionales de la regularizaci´ on de la clausura
proyectiva de V .
Observemos ahora que si φ : V −→ W es una aplicaci´ on regular no constante
entre curvas proyectivas regulares sobre un cuerpo k
0
, entonces φ es, de hecho,
suprayectiva (pues por el teorema 2.47 sabemos que la imagen es cerrada, luego
es todo W o bien un conjunto finito de puntos, pero en tal caso ha de ser
un punto o, de lo contrario, las antiim´ agenes de cada punto contradir´ıan la
irreducibilidad de V ).
Sabemos que φ induce un k
0
-monomorfismo φ : k
0
(W) −→ k
0
(V ). Esto nos
permite considerar a k
0
(V ) como una extensi´on (finita) de k
0
(W). Rec´ıproca-
mente, todo k
0
-monomorfismo entre los cuerpos k
0
(W) y k
0
(V ) est´a inducido
por una aplicaci´ on regular no constante φ (en principio racional densa, seg´ un el
teorema 2.52, pero es regular por 3.53).
En definitiva, al igual que cada curva proyectiva regular se corresponde con
un cuerpo de funciones algebraicas, tenemos que cada aplicaci´ on regular no
constante entre curvas proyectivas regulares se corresponde con una extensi´on
de cuerpos de funciones algebraicas.
6.2. Divisores primos 175
Definici´on 6.3 Si φ : V −→ W es una aplicaci´ on regular no constante entre
curvas proyectivas regulares sobre un cuerpo k
0
, llamaremos grado de φ a
gradφ = [k
0
(V ) : φ[k
0
(W)][.
Igualmente, diremos que φ es separable, inseparable, etc. seg´ un lo sea la
extensi´on de cuerpos k
0
(V )/φ[k
0
(W)].
Conviene fijarse en un caso particular: si α ∈ k
0
(V ) no es constante, entonces
α : V −→ P
1
. Tenemos que k
0
(P
1
) = k
0
(x), donde x es simplemente la identi-
dad en P
1
, luego la imagen de k
0
(P
1
) en k
0
(V ) inducida por α es simplemente
k
0
(α(x)) = k
0
(α).
6.2 Divisores primos
A lo largo de esta secci´on veremos c´omo una curva proyectiva regular puede
ser recuperada a partir de su cuerpo de funciones racionales. Los puntos de la
curva se recuperan a partir de las valoraciones en el cuerpo. Para ver c´ omo es
esto posible recordamos que si P es un punto regular de una curva cuasiproyec-
tiva V , entonces el anillo O
P
(V ) es noetheriano y tiene un ´ unico ideal maximal
m
P
, formado por las funciones que se anulan en P. El teorema 3.52 nos da en-
tonces que O
P
(V ) es un dominio de ideales principales, luego sus ´ unicos ideales
no nulos son los ideales m
r
P
, para r ≥ 0.
Definici´on 6.4 Sea V una curva cuasiproyectiva sobre un cuerpo de constantes
k
0
y sea P un punto regular de V . Para cada funci´ on α ∈ O
P
(V ) no nula
definimos v
P
(α) como el n´ umero natural r tal que (α) = m
r
P
. Equivalentemente
v
P
(α) = r si y s´olo si α = t
r
, donde t es un par´ ametro local de V en P (un
generador de m
P
) y es una unidad de O
P
(V ).
Es claro que v
P
(αβ) = v
P
(α) + v
P
(β). Como K = k
0
(V ) es el cuerpo de
cocientes de O
P
(V ), tenemos que todo γ ∈ K no nulo se expresa como γ = α/β,
con α, β ∈ O
P
(V ), y es claro que podemos definir v
P
(γ) = v
P
(α) − v
P
(β)
sin que importe la representaci´ on de γ como fracci´on. As´ı mismo es claro que
v
P
: K

−→Z es una valoraci´ on en K cuyo anillo de enteros es O
P
(V ).
Si α ∈ K y v
P
(α) = r ≥ 0, entonces α es regular en P y se dice que tiene
un cero de orden r en P (de modo que si α tiene un cero de orden 0 es que es
regular en P pero no se anula). En cambio, si v
P
(α) = −r < 0, entonces α es
singular en P y se dice que tiene un polo de orden r en P.
Si k
0
= C estas nociones coinciden con las usuales en la teor´ıa de funciones
de variable compleja.
1
La funci´ on t es una carta alrededor de P y la lectura
1
Es f´ acil ver que si f : U −→ C es una funci´on meromorfa en un entorno de un punto P
de una superficie de Riemann V y z es una carta alrededor de P, entonces el orden en z(P)
de la lectura z
−1
◦ f es independiente de la carta, por lo que podemos llamarlo orden de f en
P, y as´ı podemos hablar del orden de un cero o de un polo de una funci´on meromorfa sobre
una superficie de Riemann.
176 Cap´ıtulo 6. Funciones algebraicas I
de α = t
r
es la funci´ on f(z) = (t
−1
(z))z
r
, donde el primer factor no se anula
en 0, por lo que f tiene orden r en 0. As´ı pues, v
P
(α) es el orden de α en P
como funci´ on meromorfa.
En un cuerpo de funciones algebraicas, estos hechos nos llevan a la noci´ on
general de divisor primo:
Definici´on 6.5 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes k
0
. Llamaremos divisores primos de K a las valoraciones en K que
se anulan sobre k

0
. Llamaremos Σ
K
al conjunto de todos los divisores primos
de K.
Si V es una curva cuasiproyectiva y K = k
0
(V ), definimos Σ
V
= Σ
K
. A los
divisores primos de K los llamaremos tambi´en divisores primos
2
de V .
Si P ∈ V es un punto regular, la valoraci´ on v
P
se anula sobre las funciones
constantes de k

0
, luego es un divisor primo de V . As´ı, si V es regular tenemos
una aplicaci´ on V −→ Σ
K
dada por P → v
P
. Enseguida veremos que se trata
de una biyecci´ on.
Los divisores primos de un cuerpo de funciones algebraicas van a desempe˜ nar
un triple papel: a veces nos convendr´ a verlos como las valoraciones que son, a ve-
ces convendr´a pensar en ellos como “puntos abstractos” y a veces los trataremos
como “n´ umeros primos abstractos” de una teor´ıa aritm´etica que desarrollaremos
despu´es. Pensando en los dos ´ ultimos puntos de vista, los representaremos me-
diante letras g´ oticas p, q, etc. Cuando queramos ver un primo p como valoraci´on
escribiremos v
p
y hablaremos de “la valoraci´ on asociada a p”, si bien —desde un
punto de vista conjuntista— tenemos la identidad p = v
p
. Representaremos por
o
p
al anillo de enteros de p y tambi´en llamaremos p a su ´ unico ideal maximal.
As´ı, si P es un punto regular de una curva cuasiproyectiva y p es su divisor
primo asociado, se cumple (por definici´ on) que v
p
= v
P
y o
p
= O
P
. Como
ideales, p = m
P
. Para incluir los puntos singulares en esta correspondencia
hemos de debilitarla un poco:
Definici´on 6.6 Sea V una curva proyectiva sobre un cuerpo de constantes k
0
y K = k
0
(V ). Diremos que un divisor primo p de K est´a situado sobre un punto
P ∈ V si O
P
⊂ o
p
y m
P
⊂ p.
Teorema 6.7 Si V es una curva proyectiva sobre un cuerpo de constantes k
0
y K = k
0
(V ), entonces cada divisor p de K est´a situado sobre un ´ unico punto
P ∈ V . La correspondencia p → P es una aplicaci´ on Σ
K
−→ V para la cual
cada punto regular P ∈ V tiene una ´ unica antiimagen p, la dada por v
p
= v
P
.
En particular, si V es regular tenemos una biyecci´ on entre Σ
K
y V .
Demostraci´ on: Podemos suponer que V ⊂ P
n
no est´a contenida en ning´ un
hiperplano, pues un hiperplano de P
n
es isomorfo a P
n−1
, luego podemos ir
rebajando n hasta que esto ocurra. En particular, ninguna de las n+1 funciones
2
En geometr´ıa algebraica es m´as frecuente referirse a ellos como “lugares” de V .
6.2. Divisores primos 177
coordenadas x
i
es id´enticamente nula en V y, en consecuencia, los cocientes
x
i
/x
j
son funciones no nulas de K. Sea N = m´ax
i,j
v
p
(x
i
/x
j
).
Reordenando las coordenadas podemos suponer que N = v
p
(x
1
/x
n+1
), con
lo que, para todo i,
v
p
(x
i
/x
n+1
) = v
p

(x
1
/x
n+1
)(x
i
/x
1
)

= N −v
p
(x
1
/x
j
) ≥ 0.
Sea V

= V ∩A
n
. Acabamos de probar que las n coordenadas afines x
i
est´an
en o
p
, luego k
0
[V

] = k
0
[x
1
, . . . , x
n
] ⊂ o
p
.
Si p es el ideal maximal de o
p
, entonces I = p ∩ k
0
[V

] es un ideal primo de
k
0
[V

], que ser´ a de la forma J/I(V

), para un ideal primo J de k
0
[X
1
, . . . , X
n
].
Sea W = V (J) ⊂ V

. Si fuera W = V

entonces ser´ıa J = I(V

) y por lo tanto
I = 0. Esto significa que todos los elementos de k
0
[V

] ser´ıan unidades de o
p
,
pero entonces todos los elementos de K ser´ıan unidades, lo cual es absurdo.
Como W es una subvariedad (cerrada) de V

, ha de ser un punto W = ¦P¦.
Si α ∈ O
P
, entonces α = β/γ, donde β, γ ∈ k
0
[V

] y γ(P) = 0. As´ı tenemos
que β, γ ∈ o
p
y γ / ∈ I, luego γ / ∈ p, luego α = β/γ ∈ o
p
.
Si adem´ as α ∈ m
P
, entonces β(P) = 0, luego β ∈ I ⊂ p y (como γ es una
unidad de o
p
) α ∈ p.
Supongamos ahora que O
P
⊂ o
p
, O
Q
⊂ o
p
, m
P
⊂ p y m
Q
⊂ p. Tomando un
sistema de referencia adecuado, podemos suponer que x
1
(P) = 0, x
1
(Q) = 0,
x
n+1
(P) = 0, x
n+1
(Q) = 0, es decir, que la funci´ on coordenada af´ın x
1
sea
regular en ambos puntos y no se anule en Q. As´ı, x
1
∈ m
P
, 1/x
1
∈ O
Q
, luego
x
1
∈ p, 1/x
1
∈ o
p
, lo cual es absurdo.
Si P ∈ V es regular y p es el divisor primo dado por v
p
= v
P
, es claro que
p es una antiimagen de P. Si hubiera otra q, tendr´ıamos que o
p
= O
P
⊂ o
q
y
p = m
P
⊂ q, pero esto es imposible (salvo si p = q), por ejemplo por 5.5.
El teorema siguiente prueba que la aplicaci´ on Σ
K
−→ V que acabamos de
describir es suprayectiva, es decir, todo punto de V est´a situado bajo un primo.
Teorema 6.8 Sea V una curva proyectiva sobre un cuerpo k
0
y r : V
r
−→ V
su regularizaci´ on. Entonces el diagrama siguiente es conmutativo:
Σ
V
r
r

GG

Σ
V

V
r
r
GG
V
donde r

es la biyecci´ on inducida por el isomorfismo ¯ r : k
0
(V ) −→ k
0
(V
r
), es
decir, la biyecci´ on que cumple v
r

(p)
(α) = v
p
(¯ r(α)), para todo α ∈ k
0
(V ) y todo
p ∈ Σ
V
r
. En particular la aplicaci´ on Σ
V
−→ V es suprayectiva.
Demostraci´ on: Tomamos p ∈ Σ
V
r
, su imagen P ∈ V
r
y Q = r(P) ∈ V .
Hemos de probar que Q es tambi´en la imagen de r

(p), es decir, que O
Q
⊂ o
r

(p)
y m
Q
⊂ r

(p).
178 Cap´ıtulo 6. Funciones algebraicas I
Para probarlo tomamos α ∈ O
Q
. El teorema 2.52 nos da que ¯ r(α) ∈ O
P
= o
p
,
luego 0 ≤ v
p
(¯ r(α)) = v
r

(p)
(α), luego α ∈ o
r

(p)
.
Si α ∈ m
Q
sabemos adem´as que α(Q) = 0 y ¯ r(α)(P) = α(r(P)) = α(Q) = 0,
luego ¯ r(α) ∈ m
P
. La conclusi´ on es an´aloga.
Teniendo en cuenta que las flechas horizontal superior y vertical izquierda
son biyecciones, y que la horizontal inferior es suprayectiva, es claro que la
vertical derecha es tambi´en suprayectiva, como afirm´ abamos.
Si pensamos en Σ
V
como una “reconstrucci´on abstracta” de V
r
, entonces la
aplicaci´ on Σ
V
−→ V es el equivalente abstracto de r.
Veamos ahora que las aplicaciones regulares entre curvas proyectivas regu-
lares inducen aplicaciones entre los conjuntos de divisores primos. En principio
sabemos que determinan una extensi´ on finita entre sus cuerpos de funciones, as´ı
que vamos a estudiar dichas extensiones. Empezamos con un hecho elemental:
Teorema 6.9 Si K/k es una extensi´ on algebraica, la ´ unica extensi´ on a K del
valor absoluto trivial de k es el valor absoluto trivial.
Demostraci´ on: En caso contrario existe α ∈ K con [α[ > 1. Entonces
α
n
= c
n−1
α
n−1
+ +c
1
α +c
0
, con c
i
∈ k.
Pero de aqu´ı se sigue que [α[
n
= [α[
n−1
, lo cual es imposible.
As´ı, si K/k es una extensi´on de cuerpos de funciones algebraicas y P es
un divisor primo de K, la valoraci´ on v
P
no puede ser id´enticamente nula en
k

, pues entonces cualquier valor absoluto de v
P
en K se restringir´ıa al valor
absoluto trivial en k, en contra del teorema anterior. Como v
P
: K

−→ Z es
un homomorfismo de grupos, ha de ser v
P
[k

] = eZ, para cierto e ≥ 1. Es claro
entonces que v = (1/e)v
P
[
k
es una valoraci´ on en k que se anula en k

0
, luego se
corresponde con un divisor primo p de k. En resumen:
Teorema 6.10 Si K/k es una extensi´ on de cuerpos de funciones algebraicas,
para cada divisor primo P de K existe un ´ unico divisor primo p de k tal que
v
P
[
k
= ev
p
, para cierto natural e = e(P/p).
Definici´on 6.11 En la situaci´ on del teorema anterior, diremos que el primo P
divide a p, y lo representaremos por P [ p. El n´ umero e(P/p) (o e
P
) se llama
´ındice de ramificaci´ on de p en P. Si e(P/p) > 1 diremos que p se ramifica en P.
En este caso diremos tambi´en que p es un primo de k ramificado en K o que P
es un primo de K ramificado sobre k. Se comprueba inmediatamente que P [ p
si y s´olo si la restricci´on a k biyecta los valores absolutos de P con los de p.
Vemos as´ı que una inclusi´ on k ⊂ K de cuerpos de funciones algebraicas
(o, m´as en general, un k
0
-monomorfismo entre ellos) da lugar a una aplicaci´ on
Σ
K
−→ Σ
k
. Si k
0
es algebraicamente cerrado esta aplicaci´on tiene una inter-
pretaci´ on geom´etrica.
6.2. Divisores primos 179
Teorema 6.12 Sea φ : V −→ W una aplicaci´ on regular suprayectiva entre dos
curvas proyectivas y sea φ : k
0
(W) −→ k
0
(V ) el k
0
-monomorfismo que induce.
´
Este nos permite considerar a k
0
(V ) como extensi´ on de k
0
(W), lo que nos da
una aplicaci´ on φ : Σ
V
−→ Σ
W
. Entonces el diagrama natural conmuta:
Σ
V

φ
GG
Σ
W

V
φ
GG
W
Demostraci´ on: Sea P ∈ Σ
V
y p el primo de W que divide a P. Sea
P ∈ V el punto situado bajo P. Hemos de probar que φ(P) est´a situado bajo
p. En efecto, si f ∈ O
φ(P)
(W), tenemos que v
p
(f) = e(P/p)
−1
v
P
(φ(f)) ≥ 0,
pues φ(f) ∈ O
P
(V ) ⊂ O
P
. Esto prueba que O
φ(P)
(W) ⊂ o
p
, y el mismo
razonamiento nos da que m
φ(P)
⊂ p, luego p est´a sobre φ(P).
A partir de aqu´ı ya podemos identificar sin ambig¨ uedades los puntos de una
curva proyectiva regular con sus divisores primos asociados. As´ı, por ejemplo,
si V y W son curvas proyectivas regulares, el teorema anterior afirma que (los
divisores primos de) los puntos de V que dividen a (el divisor primo de) un
punto P ∈ W son (los asociados a) las antiim´agenes de P.
En particular, dada una aplicaci´ on φ : V −→ W entre curvas proyectivas
regulares, podemos hablar del ´ındice de ramificaci´ on e(φ, P) para cada punto
P ∈ V .
Volviendo al caso general, es claro que si tenemos una cadena de extensio-
nes k ⊂ K ⊂ L con primos correspondientes Q [ P [ p, se tiene la relaci´on
multiplicativa:
e(Q/p) = e(Q/P)e(P/p).
Si p es un divisor primo de un cuerpo de funciones algebraicas k, llamaremos
k
p
a la compleci´on correspondiente, llamaremos o
p
indistintamente al anillo de
enteros de k o de k
p
, llamaremos p indistintamente al ideal primo de cualquiera
de los dos anillos y k
p
a cualquiera de los dos cuerpos de restos. Seg´ un 5.14,
ambos son isomorfos a trav´es de la aplicaci´on inducida por la inclusi´ on entre los
anillos de enteros.
Si K/k es una extensi´on de cuerpos de funciones algebraicas, la clausura
de k en K
P
es una compleci´on de k respecto de p, luego es topol´ ogicamente
isomorfa a k
p
. De hecho, podemos tomarla como k
p
y as´ı k
p
⊂ K
P
. M´ as a´ un,
Kk
p
es una extensi´on finita de k
p
, luego es un cuerpo m´etrico completo (por el
teorema 5.27), luego es cerrado en K
P
y contiene a K, luego K
P
= Kk
p
.
La relaci´on v
P
[
k
= ev
p
, que en principio se cumple sobre k, se cumple de
hecho sobre k
p
por la densidad de k y la continuidad de las valoraciones. Esto
significa que el ´ındice de ramificaci´ on e(P/p) es el mismo que el de K
P
/k
p
.
Por otra parte, el hecho de que los valores absolutos de P se restrinjan a
los de p se traduce en que o
p
⊂ O
P
(vistos como anillos en K y k) y p ⊂ P
180 Cap´ıtulo 6. Funciones algebraicas I
(vistos como ideales en dichos anillos). Por consiguiente, la inclusi´ on induce un
monomorfismo k
p
−→ K
P
entre los cuerpos de restos correspondientes. M´as
a´ un, tenemos el diagrama conmutativo
K
P
GG
K
P
k
p
GG
yy
k
p
yy
donde los cuerpos de la izquierda son los de K y k, mientras que los de la derecha
son los de K
P
y k
p
. Por lo tanto, el cuerpo de restos de K es una extensi´on finita
del cuerpo de restos de k, del mismo grado que la correspondiente extensi´ on entre
los cuerpos de restos de las compleciones.
Definici´on 6.13 Sea K/k una extensi´ on de cuerpos de funciones algebraicas,
sea p un divisor primo en k y P un divisor de p en K. Llamaremos grado de
inercia de p en P al grado
f
P
= f(P/p) = [K
P
: k
p
[,
que coincide con el grado de inercia de la extensi´ on local K
P
/k
p
.
Al igual que sucede con el ´ındice de ramificaci´ on, si k ⊂ K ⊂ L es una
cadena de extensiones con primos Q [ P [ p, es claro que se cumple la relaci´on:
f(Q/p) = f(Q/P)f(P/p).
Si definimos el grado local de p en P como
n
P
= n(P/p) = [K
P
: k
p
[,
entonces el teorema 5.32 nos da la relaci´on
n(P/p) = e(P/p)f(P/p).
Pronto demostraremos que si k
0
es algebraicamente cerrado todos los gra-
dos de inercia valen 1, por lo que el grado de inercia no tiene interpretaci´ on
geom´etrica. Para ello necesitamos algunos resultados generales. Notemos que
—de momento— ni siquiera tenemos garantizado que un cuerpo de funciones
algebraicas arbitrario tenga divisores primos. El teorema siguiente muestra que
los cuerpos de fracciones algebraicas tienen divisores primos:
Teorema 6.14 Sea k = k
0
(x), donde x es trascendente sobre k
0
. Entonces los
divisores primos de k son los asociados a los ideales primos de k
0
[x] seg´ un el
ejemplo de la p´ agina 153 y el primo infinito ∞ dado por
3
v

(f) = −gradf.
Todos ellos son distintos dos a dos.
3
Definimos el grado de una fracci´on algebraica f = p(x)/q(x) como la diferencia de los
grados grad p − grad q.
6.2. Divisores primos 181
Demostraci´ on: Sea p un divisor primo de k y supongamos que v
p
(x) ≥ 0.
Entonces v
p
(p(x)) ≥ 0 para todo p(x) ∈ k
0
[x]. Si todos los polinomios tuvieran
valor nulo, de hecho v
p
ser´ıa id´enticamente nula, luego ha de existir un polinomio
p(x) tal que v
p
(p(x)) > 0. Descomponi´endolo en primos, podemos suponer que
p(x) es primo. Entonces p(x) es el ´ unico primo (salvo asociados) con valor
positivo, pues si q(x) es otro primo, entonces existen polinomios a(x) y b(x)
tales que a(x)p(x) + b(x)q(x) = 1. Si v
p
(q(x)) > 0, el miembro izquierdo tiene
valor positivo, pero el derecho no, contradicci´ on.
Ahora es claro que v
p
coincide con la valoraci´ on inducida por el ideal (p(x)) y
como ideales distintos inducen valoraciones distintas, podemos identificar cada
ideal con su divisor correspondiente p = (p(x)).
Supongamos ahora que v
p
(x) < 0. Entonces el valor de un monomio es
v
p
(ax
n
) = nv
p
(x) y, en una suma de monomios, el monomio de mayor grado
tiene menor valor. Por consiguiente v
p
(p(x)) = gradp(x)v
p
(x) para todo poli-
nomio p(x) ∈ k
0
[x], y de aqu´ı se sigue que la igualdad vale tambi´en para todo
p(x) ∈ k. Como v
p
ha de ser suprayectiva, necesariamente v
p
(x) = −1, con lo
que p = ∞. (En realidad, para completar la prueba hay que comprobar que v

es una valoraci´ on, lo cual es inmediato.)
Ciertamente v

es distinta de todas las valoraciones asociadas a ideales
primos, pues es la ´ unica que toma un valor negativo sobre x.
Es f´ acil ver que un polinomio p(z) ∈ C[z] tiene un polo en ∞ de orden igual
a su grado, luego la valoraci´ on v

en C(z) asigna a cada polinomio (y, por
consiguiente, a cada fracci´ on algebraica) su orden en el punto ∞ en el sentido
de la teor´ıa de funciones de variable compleja.
Si k
0
es un cuerpo algebraicamente cerrado, el teorema anterior muestra
expl´ıcitamente la biyecci´on del teorema 6.7: podemos pensar en k
0
(x) como el
cuerpo de funciones racionales de P
1
(k
0
) = k
0
∪ ¦∞¦. Los ideales primos de
k
0
[x] son los de la forma (x − a), con a ∈ k
0
, y es claro que el divisor primo
asociado a (x −a) es el ´ unico primo situado sobre a, mientras que el primo ∞
es el ´ unico primo situado sobre el punto ∞.
Volviendo al caso general, podemos clasificar los divisores primos de un
cuerpo k
0
(x) en divisores primos finitos (identificables con los ideales primos
de k
0
[x]) y el primo infinito. No obstante, hemos de tener presente que esta
clasificaci´on es relativa a la base de trascendencia x. Por ejemplo, si y = 1/x,
entonces k = k
0
(x) = k
0
(y), y si p es el primo infinito para x, se cumple que
v
p
(y) = −v
p
(x) = 1, luego v
p
es la valoraci´on asociada al ideal (y) de k
0
[y].
Vemos, pues, que un mismo divisor primo p puede ser finito para una base e in-
finito para otra. Esto hace que en muchas ocasiones no perdamos generalidad si
trabajamos ´ unicamente con primos finitos. El teorema siguiente es un ejemplo:
Teorema 6.15 Sea k = k
0
(x) un cuerpo de fracciones algebraicas y p un divisor
primo de k. Entonces cuerpo de restos k
p
es una extensi´ on finita de k
0
. Si
p es un primo finito asociado al ideal primo p = (p(x)) de k
0
[x], entonces
[k
p
: k
0
[ = gradp. Si p es el primo infinito, entonces [k
p
: k
0
[ = 1.
182 Cap´ıtulo 6. Funciones algebraicas I
Demostraci´ on: Supongamos primero que p = (p(x)) es finito. Un ele-
mento arbitrario de o
p
es una fracci´ on f(x)/g(x) tal que p(x) g(x). Existen
polinomios u(x) y v(x) tales que u(x)p(x) +v(x)g(x) = 1, luego
f(x) = f(x)u(x)p(x) +f(x)v(x)g(x).
Por consiguiente
f(x)v(x) −
f(x)
g(x)
=
f(x)v(x)g(x) −f(x)
g(x)
= −
f(x)u(x)
g(x)
p(x) ∈ p.
(Aqu´ı p es el ideal de o
p
.) Esto prueba que la clase de f/g en k
p
es la misma que
la del polinomio f(x)v(x), luego el monomorfismo de cuerpos k
0
[x]/p −→ k
p
es
un isomorfismo.
La inclusi´ on k
0
−→ k
p
factoriza como k
0
−→ k
0
[x]/p −→ k
p
y es bien
conocido que el cuerpo intermedio es una extensi´ on finita de k
0
cuyo grado es
gradp(x).
Si p es el primo infinito, llamando y = 1/x tenemos que p es el primo asociado
al ideal (y) de k
0
[y]. Como el polinomio y tiene grado 1, la parte ya probada
nos da que [k
p
: k
0
[ = 1.
Los divisores primos de un cuerpo de funciones algebraicas arbitrario K los
estudiaremos a partir del hecho de que K es una extensi´on de un cuerpo de
fracciones algebraicas k = k
0
(x). Por lo pronto, sabemos que si P es un divisor
primo de K y p es el divisor primo de k que cumple P [ p, la extensi´ on K
P
/k
p
es finita (de grado f(P/p) y la extensi´ on k
p
/k
0
es finita por el teorema anterior.
Esto justifica la definici´ on siguiente:
Definici´on 6.16 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes k
0
y P un divisor primo de K. Llamaremos grado de P a
gradP = [K
P
: k
0
[.
El teorema anterior afirma que si p = (p(x)) es un divisor finito de un cuerpo
de fracciones algebraicas k = k
0
(x), entonces gradp = gradp(x), mientras que
grad∞ = 1.
Si K/k es una extensi´on de cuerpos de funciones algebraicas, P es un divisor
primo en K y p es el primo de k al cual divide, es claro que se cumple la relaci´ on
gradP = f(P/p) gradp. (6.1)
Ahora es evidente que si K es un cuerpo de funciones algebraicas sobre
un cuerpo de constantes algebraicamente cerrado, entonces todos los divisores
primos tienen grado 1 y los grados de inercia en todas las extensiones son 1.
Ahora probaremos que todo primo de k es divisible entre un primo de K,
as´ı como que el n´ umero de divisores es finito.
Sea k un cuerpo de funciones algebraicas y p un divisor primo en k. Por
simplificar fijaremos un valor absoluto [ [
p
asociado a p en k (aunque es f´ acil
6.2. Divisores primos 183
ver que la elecci´on es irrelevante en todo lo que sigue). Llamaremos igual a
su extensi´on a la compleci´on k
p
. Sea K
p
una clausura algebraica de k
p
. El
teorema 5.27 nos da que el valor absoluto de k
p
se extiende de forma ´ unica a
cada extensi´on finita de k
p
, luego se extiende a todo K
p
. Seguiremos llamando
[ [
p
a la extensi´on. As´ı K
p
es un cuerpo m´etrico.
4
No es cierto que sea discreto
o completo, pero cada subcuerpo de grado finito sobre k
p
s´ı lo es (por 5.28).
Teorema 6.17 Sea K/k una extensi´ on de cuerpos de funciones algebraicas y
p un divisor primo de k. Entonces:
a) Para cada k-monomorfismo σ : K −→K
p
existe un primo P en K divisor
de p tal que [α[
P
= [σ(α)[
p
para todo α ∈ K.
b) Para cada primo P de K que divide a p, los k-monomorfismos que inducen
el primo P seg´ un el apartado a) son exactamente las restricciones a K de
los k
p
-monomorfismos σ : K
P
−→K
p
. Adem´ as, monomorfismos distintos
tienen restricciones distintas.
Demostraci´ on: Notemos que σ[K] es una extensi´on finita de k, luego
L = k
p
σ[K] es una extensi´on finita de k
p
. Por consiguiente, L es un cuerpo
m´etrico discreto y completo. En particular L es cerrado, luego contiene a la
clausura de σ[K], la cual contiene a su vez a la clausura de k, que es k
p
. Esto
prueba que σ[K] es denso en L. Sea v la valoraci´ on de L. La continuidad de v
hace que σ[K] contenga elementos de valor 1, luego v[
σ[K]
es una valoraci´ on en
σ[K] (que se anula sobre k

0
). Sea P el divisor de K que convierte a σ en un
isomorfismo topol´ ogico. La unicidad de la compleci´ on implica que σ se extiende
a una isometr´ıa σ : K
P
−→K
p
. Esto significa que un valor absoluto de P es el
dado por
[α[
P
= [σ(α)[
p
, para todo α ∈ K
P
.
En particular P cumple a), y tambi´en hemos visto que σ se extiende a
una isometr´ıa en K
P
. Por otra parte, si P es un divisor primo de p en K,
el teorema 5.27 implica que cada k
p
-monomorfismo σ : K
P
−→ K
p
es una
isometr´ıa, pues el valor absoluto en K
P
dado por [α[ = [σ(α)[
p
extiende al valor
absoluto de k
p
, luego ha de ser el valor absoluto de K
P
.
S´ olo falta probar la ´ ultima afirmaci´ on de b), pero es claro que la densidad de
K en K
P
implica que las restricciones a K de dos k
p
-monomorfismos distintos
han de ser dos k-monomorfismos distintos.
Como el n´ umero de k-monomorfismos σ : K −→K
p
es finito (es el grado de
separabilidad de K/k) concluimos que cada divisor primo de k tiene un n´ umero
finito de divisores en K.
Con esto hemos probado que si k ⊂ K entonces la aplicaci´on Σ
K
−→ Σ
k
es
suprayectiva y cada punto de Σ
k
tiene una cantidad finita de antiim´ agenes.
4
Es f´ acil ver que si partimos de otro valor absoluto asociado a p, la extensi´on es equivalente,
por lo que la estructura m´etrica de K
p
s´olo depende de p y no del valor absoluto de partida.
184 Cap´ıtulo 6. Funciones algebraicas I
Ahora es inmediato que todo cuerpo de funciones algebraicas K tiene di-
visores primos, pues K es una extensi´on de un cuerpo k = k
0
(x) de funciones
racionales, y ya hemos visto que estos cuerpos tienen divisores primos.
El teorema anterior nos da informaci´ on mucho m´ as precisa que la mera
finitud de los divisores de un primo en una extensi´ on:
Teorema 6.18 Sea K/k una extensi´ on separable de grado n de cuerpos de fun-
ciones algebraicas y p un primo en k. Entonces p es divisible por un n´ umero
finito de primos P
1
, . . . , P
r
en K, de modo que
n = n(P
1
/p) + +n(P
r
/p).
Equivalentemente, si e
i
= e(P
i
/p) y f
i
= f(P
i
/p), se cumple la relaci´ on
n = e
1
f
1
+ +e
r
f
r
.
Demostraci´ on: Si la extensi´ on K/k es separable, tambi´en lo son todas
las extensiones K
P
i
/k
p
, pues K
P
i
= Kk
p
. Por lo tanto, el n´ umero de k
p
-
monomorfismos σ : K
P
i
−→ K
p
es exactamente n
i
= n(P
i
/p), los cuales se
restringen a otros tantos k-monomorfismos σ : K −→K
p
. Puesto que cada uno
de estos monomorfismos se extiende a una ´ unica compleci´on K
P
i
, resulta que
las n
1
+ + n
r
restricciones son todos los k-monomorfismos de K, luego son
n en total.
Si k
0
es algebraicamente cerrado todos los f
i
valen 1, con lo que la relaci´ on
se reduce a e
1
+ +e
r
= n.
El teorema siguiente puede verse como una generalizaci´on del principio de
prolongaci´ on anal´ıtica (afirma que una funci´ on algebraica no nula tiene un
n´ umero finito de ceros y polos):
Teorema 6.19 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas y x ∈ K

, entonces
existe a lo sumo una cantidad finita de divisores primos P en K tales que
v
P
(x) = 0.
Demostraci´ on: Si x es algebraico sobre el cuerpo de constantes k
0
, enton-
ces v
P
(x) = 0 para todo divisor primo P (por el teorema 6.9). Si es trascendente,
consideramos el cuerpo k = k
0
(x). Obviamente K/k es una extensi´on de cuer-
pos de funciones algebraicas. Si hay infinitos primos en K cuyas valoraciones
no se anulan en x, los primos de k a los que dividen son infinitos tambi´en, y
sus valoraciones no se anulan en x. Ahora bien, k es un cuerpo de funciones
racionales y s´olo hay dos primos cuyas valoraciones no se anulan en x, a saber,
el primo infinito y el primo finito asociado al ideal (x) de k
0
[x].
Con esto estamos en condiciones de probar que los elementos de un cuerpo de
funciones algebraicas K sobre un cuerpo de constantes algebraicamente cerrado
pueden verse como funciones definidas sobre Σ
K
. En efecto:
6.2. Divisores primos 185
Definici´on 6.20 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo
de constantes algebraicamente cerrado k
0
y sea α ∈ K. Para cada P ∈ Σ
K
,
definimos α(P) ∈ k
0
∪ ¦∞¦ como sigue:
a) Si v
P
(α) ≥ 0, tenemos que α ∈ O
P
y O
P
/P = K
P

= k
0
, luego podemos
tomar como α(P) ∈ k
0
el ´ unico elemento que cumple
α ≡ α(P) (m´od P).
b) Si v
P
(α) < 0 definimos α(P) = ∞ (y entonces diremos que α tiene un
polo en P).
As´ı tenemos definida una funci´ on α : Σ
K
−→ k
0
∪¦∞¦ que podemos identi-
ficar con α, pues si α, β ∈ K determinan la misma funci´ on, entonces para todos
los divisores primos P de K tales que v
P
(α) ≥ 0 y v
P
(β) ≥ 0 (todos salvo una
cantidad finita) se cumple α ≡ β (m´od P), luego v
P
(α − β) > 0, luego α − β
tiene infinitos ceros, lo cual s´ olo puede ocurrir si α = β.
M´ as a´ un, si P no es un polo de ninguna de las dos funciones α, β ∈ K,
entonces
(α +β)(P) = α(P) +β(P), (αβ)(P) = α(P)β(P).
En resumen, si el cuerpo de constantes k
0
es algebraicamente cerrado, los
elementos de un cuerpo de funciones algebraicas K pueden verse como funciones
sobre Σ
K
con valores en k
0
∪ ¦∞¦ y las operaciones de K se corresponden con
las definidas puntualmente.
Nota Si V es una curva proyectiva, entonces cada α ∈ k
0
(V ) puede verse como
funci´ on sobre V o como funci´ on sobre Σ
V
. Ambas funciones se corresponden
a trav´es de la biyecci´on natural entre ambos conjuntos. En efecto, si un primo
P de V est´a situado sobre un punto P ∈ V y α ∈ O
P
(V ), se cumple que
α −α(P) ∈ m
P
⊂ P, luego α(P) = α(P). Si V es regular, esto nos dice que al
identificar V con Σ
V
cada funci´ on α ∈ k
0
(V ) se identifica consigo misma.
En general, si K es un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes k
0
no algebraicamente cerrado, no podemos considerar a los elemen-
tos de K como funciones sobre Σ
K
. De hecho, los elementos de K no son
funciones en ning´ un sentido. No obstante, nada nos impide llamarlos “funcio-
nes”, e incluso podemos decir que una funci´ on α ∈ K tiene un cero de orden n en
un primo P cuando v
P
(α) = n, o que tiene un polo de orden n si v
P
(α) = −n,
o que α es regular o singular en P, seg´ un si v
P
(α) ≥ 0 o v
P
(α) < 0, etc.
Disponemos as´ı de un lenguaje geom´etrico aplicable a un contexto algebraico
abstracto. Los resultados geom´etricos que conocemos contin´ uan siendo ciertos
en este contexto general en la medida en que tienen sentido. Por ejemplo,
resulta natural conjeturar que las funciones sin ceros ni polos son exactamente
las constantes, lo cual es cierto con un matiz:
186 Cap´ıtulo 6. Funciones algebraicas I
Definici´on 6.21 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo
k
0
, llamaremos cuerpo exacto de constantes de K a la clausura algebraica k
1
de
k
0
en K.
Es claro que K es tambi´en un cuerpo de funciones algebraicas sobre k
1
, y
el teorema 6.9 nos da que los divisores primos de K son los mismos respecto
a cualquiera de los dos cuerpos. Si P es un divisor primo, entonces K
P
ha de
ser una extensi´on finita tanto de k
0
como de k
1
, luego la extensi´ on k
1
/k
0
es
finita. Estos hechos hacen que en muchas ocasiones no perdamos generalidad si
suponemos k
1
= k
0
. No obstante, hay que tener en cuenta es que el grado de
un divisor depende del cuerpo de constantes. La relaci´ on es:
grad
k
0
P = [k
1
: k
0
[ grad
k
1
P.
Ahora ya podemos determinar las funciones sin ceros ni polos:
Teorema 6.22 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes k
0
, entonces las funciones de K sin ceros ni polos son exactamente
las de k

1
. Si α, β ∈ K cumplen v
P
(α) = v
P
(β) para todo P ∈ Σ
K
, entonces
α = cβ, con c ∈ k

1
.
Demostraci´ on: Si v
P
(x) = 0 para todo P ∈ Σ
K
, entonces x es algebraico
sobre k
0
, pues si fuera trascendente podr´ıamos considerar k = k
0
(x) y el primo
p = (x), que cumple v
p
(x) = 1. Si P es un divisor de p en K se cumple
v
P
(x) = 0, contradicci´ on. As´ı pues, x ∈ k
1
. El rec´ıproco es obvio, por el
teorema 6.9.
Para la segunda parte, es claro que si una de las dos funciones es nula la otra
tambi´en lo es. En caso contrario α/β es una funci´ on sin ceros ni polos, luego es
una constante de k
1
.
6.3 Funciones algebraicas complejas
En esta secci´on estudiamos con m´as detalle el caso de los cuerpos de funciones
algebraicas sobre k
0
= C. Sabemos que podemos identificarlos con los cuerpos de
funciones racionales de las curvas proyectivas regulares, las cuales son superficies
de Riemann. Vamos a ver que los conjuntos de divisores primos tambi´en admiten
una estructura natural de superficie de Riemann. En efecto:
Teorema 6.23 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas complejas, entonces
Σ
K
admite una ´ unica estructura de superficie de Riemann respecto a la cual
M(Σ
K
) = K.
Demostraci´ on: Veamos primero la existencia. Supongamos primero que
K = C(V ), donde V es una curva proyectiva regular. (Por claridad, aqu´ı
distinguiremos entre V y Σ
V
.) La biyecci´ on natural f : Σ
V
−→ V permite
transportar la estructura anal´ıtica de V al conjunto Σ
V
, con lo que se convierte
en una superficie de Riemann y f pasa a ser una transformaci´ on conforme.
6.3. Funciones algebraicas complejas 187
Adem´as las funciones meromorfas de Σ
V
pasan a ser las composiciones de f con
las funciones meromorfas de V , que son las funciones de C(V ). Ahora bien, la
nota de la p´ agina 185 nos dice que dichas composiciones son precisamente las
funciones de C(V ) vistas como funciones sobre Σ
V
. As´ı, M(Σ
V
) = C(V ).
Si K es un cuerpo arbitrario, el teorema 6.2 (y la observaci´ on posterior) nos
dan una curva proyectiva regular V y un C-isomorfismo φ : C(V ) −→ K. Es
claro que φ induce una biyecci´ on natural φ : Σ
K
−→ Σ
V
, de modo que, para
todo α ∈ C(V ) y todo P ∈ Σ
K
, se cumple φ(α)(P) = α(φ(P)).
Esta biyecci´on nos permite a su vez transportar la estructura anal´ıtica que
hemos definido en Σ
V
al conjunto Σ
K
, y con ello φ se convierte en una trans-
formaci´ on conforme. Las funciones meromorfas de Σ
K
son precisamente las
composiciones con φ de las funciones de C(V ), pero estas composiciones son
precisamente las funciones de K. As´ı pues, M(Σ
K
) = K.
Veamos ahora la unicidad. Supongamos que tenemos dos estructuras de su-
perficie de Riemann sobre Σ
K
y veamos que son la misma. Basta ver que la
identidad I : Σ
K
−→ Σ
K
es una transformaci´ on conforme entre ambas estruc-
turas. Sea z ∈ K cualquier funci´ on no constante. Sea E el conjunto de los
puntos de Σ
K
que son puntos de ramificaci´ on (seg´ un la definici´ on 4.17) para
z respecto de una de las dos estructuras. Entonces z se restringe a una carta
en un entorno de cada punto de Σ
K
` E (para ambas estructuras), de donde se
sigue que la identidad I : Σ
K
` E −→ Σ
K
` E es una transformaci´ on conforme
de una estructura en la otra.
Veamos ahora que I tambi´en es continua en los puntos de E. Dado P ∈ E,
sea α ∈ K tal que α(P) = 0 y sean P = P
1
, P
2
, . . . P
n
los divisores primos
donde se anula α. Por 5.5 existe β ∈ K tal que β(P) = 0 y β(P
i
) = 0 para
i = 2, . . . , n. De este modo, P es el ´ unico punto de Σ
K
donde α(P) = β(P) = 0.
Sea ¦x
n
¦ ⊂ Σ
K
una sucesi´on que converja a P respecto de una de las to-
polog´ıas. Por compacidad, tomando una subsucesi´ on si es preciso, podemos
suponer que ¦x
n
¦ converge a un punto Q respecto de la otra topolog´ıa, pero
como α y β son continuas para ambas, tenemos que α(x
n
) y β(x
n
) convergen
a 0 y α(Q) = β(Q) = 0, luego P = Q. Esto prueba que la identidad es con-
tinua, luego por compacidad es un homeomorfismo. En otras palabras, ambas
estructuras inducen la misma topolog´ıa.
Veamos, por ´ ultimo, que I es holomorfa en todo P ∈ E. Tomamos cartas
X e Y alrededor de P para ambas estructuras tales que X(P) = Y (P) = 0
cuyos dominios no contengan otros puntos de E. Entonces f = X
−1
◦ Y es un
homeomorfismo de un entorno de 0 en un entorno de 0 y como I es holomorfa
en Σ
K
` E, tenemos que f es holomorfa salvo a lo sumo en 0. Es claro entonces
que 0 es una singularidad evitable, luego, de hecho, f es holomorfa en 0 y la
identidad I es holomorfa en P.
As´ı pues, podemos hablar de la superficie de Riemann Σ
K
de un cuerpo de
funciones algebraicas K sobre C. De la prueba del teorema anterior se sigue que
si V es una curva proyectiva regular, entonces la identificaci´ on Σ
V
−→ V es una
transformaci´ on conforme, lo cual significa que la identificaci´ on entre V y Σ
V
no
da lugar a ninguna ambig¨ uedad en lo referente a las estructuras anal´ıticas.
188 Cap´ıtulo 6. Funciones algebraicas I
Es claro que un C-isomorfismo entre dos cuerpos de funciones algebraicas
induce una biyecci´ on entre sus superficies de Riemann que permite traspasar
la estructura anal´ıtica de una a la otra. Por la unicidad concluimos que dicha
biyecci´on ha de ser una transformaci´ on conforme. Por consiguiente:
Teorema 6.24 Dos cuerpos de funciones algebraicas complejas son isomorfos
si y s´ olo si sus superficies de Riemann son conformemente equivalentes.
De aqu´ı se sigue que si V es una curva proyectiva, no necesariamente regular,
la superficie de Riemann de Σ
V
es conformemente equivalente a la regularizaci´on
de V (puesC(V ) es C-isomorfo a C(V
r
)). La aplicaci´ on Σ
V
−→ V es holomorfa
por el teorema 6.8.
Vamos a dar una descripci´ on expl´ıcita de la estructura anal´ıtica de Σ
K
.
Teniendo en cuenta que todo cuerpo K de funciones algebraicas puede verse
como el cuerpo de funciones racionales de una curva proyectiva regular V , el
teorema 4.8 se traduce inmediatamente a una descripci´on de la topolog´ıa de
Σ
K
:
Teorema 6.25 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas complejas, una base
de Σ
K
la forman los conjuntos
U(α
1
, . . . , α
r
; ) = ¦P ∈ Σ
K
[ α
i
∈ O
P
y [α
i
(P)[ < ¦, α
i
∈ K, > 0.
Tambi´en podemos describir expl´ıcitamente la estructura anal´ıtica:
Teorema 6.26 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas complejas, P ∈ Σ
K
y α ∈ K cumple v
P
(α) = 1, entonces α se restringe a una transformaci´ on
conforme de un entorno de P en un entorno de 0.
Demostraci´ on: No perdemos generalidad si suponemos que K = C(V ),
donde V es una curva proyectiva regular. Sea P el primo de V situado bajo
P. Basta probar que α se restringe a una carta en un entorno de P, pero la
condici´ on v
P
(α) = 1 equivale a que (α) = m
P
, es decir, a que α es un par´ ametro
local en P, luego, en efecto, determina una carta.
M´ as en general:
Teorema 6.27 Sea K/k una extensi´ on de cuerpos de funciones algebraicas
complejas. Entonces la aplicaci´ on natural φ : Σ
K
−→ Σ
k
es holomorfa de grado
[K : k[ (en el sentido de 4.20) y para cada P ∈ Σ
K
, el ´ındice de ramificaci´ on
e
P
coincide con el ´ındice de ramificaci´ on e(φ, P) en el sentido de 4.16.
Demostraci´ on: No perdemos generalidad si suponemos que K y k son
los cuerpos de funciones racionales de dos curvas proyectivas regulares V y W,
y entonces la inclusi´ on k ⊂ K se traduce en la existencia de una aplicaci´ on
regular suprayectiva φ : V −→ W, que en virtud de 6.12 podemos identificar
con la aplicaci´ on del enunciado.
Sea P ∈ V y sean w ∈ K, z ∈ k tales que v
P
(w) = v
φ(P)
(z) = 1. Por el teo-
rema anterior w y z determinan cartas alrededor de P y φ(P) respectivamente.
6.3. Funciones algebraicas complejas 189
Si llamamos e = e
P
(en el sentido algebraico), entonces v
P
(z) = ev
φ(P)
(z) = e,
luego z = w
e
, para cierta ∈ K que cumple v
P
() = 0 (es decir, (P) = 0, ∞).
La lectura de φ en las cartas w y z es la funci´ on holomorfa t → (w
−1
(t))t
e
, que
tiene un cero de orden e en 0. La prueba del teorema 4.15 muestra que e es el
´ındice de ramificaci´ on en el sentido anal´ıtico. Ahora basta tener en cuenta los
teoremas 6.18 y 4.21 para concluir que el grado de φ es [K : k[.
Teniendo en cuenta el teorema 6.12, el grado de una aplicaci´ on regular
no constante φ : V −→ W entre curvas proyectivas regulares (en el sentido
anal´ıtico) coincide con el grado de φ definido algebraicamente al comienzo del
tema (como el grado [C(V ) : C(W)[). Ahora es inmediata la versi´ on siguiente
del teorema 4.28:
Teorema 6.28 (F´ormula de Hurwitz) Sea K un cuerpo de funciones alge-
braicas, sea z ∈ K una funci´ on no constante y k = C(z). Entonces el g´enero g
de Σ
K
viene determinado por la relaci´ on
2 −2g = 2[K : k[ +
¸
P
(1 −e
P
),
donde P recorre los divisores primos de K ramificados sobre k.
Notemos que esta f´ormula presupone que el n´ umero de primos ramificados
es finito, cosa que sabemos por la teor´ıa sobre superficies de Riemann, pero que
no tenemos probado para extensiones sobre cuerpos de constantes arbitrarios
(de hecho, veremos que dicha finitud s´ olo es cierta para extensiones separables).
Con esta f´ormula podemos calcular el g´enero de una curva proyectiva no
necesariamente regular (definido como el g´enero de su regularizaci´ on).
Ejemplo Consideremos ahora la curva “alfa” V = V (Y
2
− X
2
(X + 1)) y su
cuerpo de funciones racionales, K = C(x, y). Vamos a estudiar la aplicaci´ on
x : V −→ C

. Su grado es [K : C(x)[ = 2, luego cada punto de C

es
divisible entre dos divisores primos de V con multiplicidad 1 o por uno solo con
multiplicidad 2. Sabemos que el ´ unico punto singular de V es (0, 0), sobre el
cual puede haber m´ as de un primo.
Si a ∈ C, a = 0, entonces los divisores primos de a en V son los primos
situados sobre las antiim´ agenes de a por x. Como entre dichas antiim´ agenes no
est´a (0, 0), se trata simplemente de las antiim´agenes de a.
Si a = −1 entonces hay dos antiim´ agenes distintas, a saber (a, ±

a
2
(a + 1)),
luego son no ramificadas.
Si a = −1 hay una ´ unica antiimagen, a saber (−1, 0), luego este punto tiene
´ındice de ramificaci´ on igual a 2.
Por otra parte, V tiene un ´ unico punto en el infinito, donde x toma el valor
∞, luego dicho punto tambi´en tiene ´ındice de ramificaci´ on igual a 2.
La ´ unica antiimagen de a = 0 es el punto (0, 0), pero hay dos posibilidades:
o bien est´a situado bajo dos primos distintos con multiplicidad 1 o bien bajo
190 Cap´ıtulo 6. Funciones algebraicas I
un ´ unico primo con multiplicidad 2. La f´ ormula de Hurwitz excluye esta ´ ultima
posibilidad, pues entonces ser´ıa
2 −2g = 2 2 + (1 −2) + (1 −2) + (1 −2),
lo cual es imposible. Concluimos que sobre (0, 0) hay dos divisores primos
distintos y que el g´enero de V es g = 0. En realidad ya hab´ıamos obtenido esto
en el ´ ultimo ejemplo de la p´ agina 126. (Recordemos que la aplicaci´on Σ
V
−→ V
es equivalente a la regularizaci´ on de V .)
Ejemplo Para cada n´ umero natural g ≥ 1, la curva V dada por
Y
2
= X(X
2
−1) (X
2
−g
2
)
tiene g´enero g.
En efecto, es f´acil ver que V es irreducible y que todos sus puntos finitos
son regulares. Su ´ unico punto infinito es (0, 1, 0), que es singular si g ≥ 2. Sea
K = C(V ) = C(x, y) y consideremos la aplicaci´on x : V −→C.
Como en el ejemplo anterior razonamos que los ´ unicos puntos finitos rami-
ficados son los puntos (a, 0), con a = 0, ±1, . . . , ±g, cuyo ´ındice de ramificaci´ on
es e = 2.
La f´ ormula de Hurwitz implica que el n´ umero de primos ramificados ha de
ser par, luego sobre el punto infinito no puede haber m´ as que un divisor primo,
tambi´en con e = 2, y as´ı obtenemos que el g´enero ¯ g de V cumple
2 −2¯ g = 2 2 + (2g + 2)(1 −2) = 2 −2g,
luego ¯ g = g.
Ahora vamos a probar un teorema que nos permitir´ a aplicar toda la teor´ıa
sobre cuerpos de funciones algebraicas a superficies de Riemann arbitrarias. Ad-
mitiremos sin demostraci´on el teorema siguiente, pues a pesar de su apariencia
elemental requiere t´ecnicas anal´ıticas nada triviales completamente alejadas de
la teor´ıa que estamos desarrollando:
Teorema 6.29 Si V es una superficie de Riemann y P, Q son dos puntos de
V , entonces existe una funci´ on f ∈ M(V ) tal que f(P) = f(Q).
La mera existencia de funciones meromorfas no constantes es ya un hecho
no trivial. No obstante el teorema anterior es inmediato para curvas proyectivas
regulares (por el teorema 5.5), por lo que los resultados que probaremos con su
ayuda s´ olo lo requieren realmente cuando se aplican a superficies de Riemann
arbitrarias, que no son —en principio— variedades proyectivas.
Teorema 6.30 Si V es una superficie de Riemann, entonces el cuerpo de fun-
ciones meromorfas K = M(V ) es un cuerpo de funciones algebraicas complejas
y existe una transformaci´ on conforme φ : V −→ Σ
K
tal que, para cada f ∈ K
y cada P ∈ V , se cumple que f(P) = f(φ(P)).
6.3. Funciones algebraicas complejas 191
Demostraci´ on: Fijemos z ∈ K ` C (existe por el teorema anterior). Ob-
viamente z es trascendente sobre C. El teorema 4.22 implica que cualquier otra
funci´ on α ∈ K es algebraica sobre C(z) y el grado de C(z, α) sobre C(z) est´a
acotado por el orden n de z. Por lo tanto K es una extensi´on algebraica de C(z)
de grado a lo sumo n. As´ı pues, K es un cuerpo de funciones algebraicas.
Si P ∈ V , la aplicaci´ on v
P
: K

−→ Z que a cada funci´ on meromorfa le
asigna su orden en P es un homomorfismo de grupos no trivial, luego su imagen
es un subgrupo nZ, para cierto n > 0 (veremos que n = 1). La aplicaci´ on
v
P
/n es claramente una valoraci´on en K. Llamemos φ(P) al divisor primo
correspondiente.
Si α ∈ K, entonces α es regular en P si y s´olo si v
P
(α) ≥ 0, si y s´olo si
v
φ(P)
(α) ≥ 0, si y s´olo si α es regular en φ(P) y, en tal caso, si α(P) = a,
entonces v
P
(α −a) > 0, luego v
φ(P)
(α −a) > 0, luego α(φ(P)) = a = α(P).
Ahora es claro que φ es continua, pues la antiimagen por φ de un abierto
b´ asico de los considerados en el teorema 6.25 es un conjunto de la misma forma
en V , donde claramente es abierto.
Dado P ∈ V , sea α ∈ K tal que v
φ(P)
(α) = 1. Esto implica que α se
restringe a una carta en un entorno de φ(P), luego α es inyectiva en un entorno
de P, lo cual implica que v
P
(α) = 1. As´ı pues, v
P
= v
φ(P)
(el n que aparec´ıa
en la definici´ on es igual a 1, como anunci´ abamos). M´ as a´ un, la lectura de φ
respecto de las cartas de V y Σ
K
formadas por la restricci´ on de α a un entorno
de P es la identidad, luego φ es holomorfa en V . En particular es abierta y,
como V es compacta, tambi´en es cerrada. As´ı pues φ es suprayectiva.
Por ´ ultimo, si P, Q son puntos distintos en V , tomamos α ∈ K tal que
α(P) = α(Q), seg´ un el teorema anterior. Podemos suponer que α(P) = ∞,
con lo que β = α − α(P) cumple β(P) = 0, β(Q) = 0 o, lo que es lo mismo,
v
P
(β) > 0 ≥ v
Q
(β). Esto prueba que v
P
= v
Q
, es decir, φ(P) = φ(Q) y as´ı φ es
biyectiva, luego es una transformaci´ on conforme.
Como en el caso de las curvas proyectivas, si V es una superficie de Riemann
llamaremos divisores primos de V a los divisores primos de su cuerpo de fun-
ciones meromorfas, y llamaremos Σ
V
al conjunto de todos ellos, que seg´ un el
teorema anterior es una superficie de Riemann conformemente equivalente a V .
M´ as concretamente, la prueba del teorema nos muestra que podemos identificar
cada punto P ∈ V con la valoraci´ on v
P
que a cada funci´ on meromorfa le asigna
su orden en P (en el sentido de la teor´ıa de funciones de variable compleja).
Ahora es claro que toda superficie de Riemann V es conformemente equi-
valente a una curva proyectiva regular (pues M(V ) es C-isomorfo al cuerpo
de funciones racionales de una curva proyectiva regular V , luego V es confor-
memente equivalente a Σ
V
, que es conformemente equivalente a Σ
V
, que es
conformemente equivalente a V ).
Si φ : V −→ W es una aplicaci´ on holomorfa no constante, entonces podemos
definir una aplicaci´ on holomorfa suprayectiva (luego regular) ψ : V −→ W que
conmute con las transformaciones conformes entre V , V y W, W. Entonces
192 Cap´ıtulo 6. Funciones algebraicas I
los C-monomorfismos φ : M(W) −→ M(V ) y ψ : C(W) −→ C(V ) conmutan
con los C-isomorfismos M(V )

= C(V ) y M(W)

= C(W). Esto implica la
conmutatividad del cuadrado central del diagrama siguiente:
V
φ

GG
Σ
V

GG
Σ
V

GG
V
ψ

W
GG
Σ
W
GG
Σ
W
GG
W
Todas las flechas horizontales son transformaciones conformes, el rect´angulo
exterior es conmutativo por definici´ on de ψ y sabemos que el tercer cuadrado
conmuta porque V y W son variedades proyectivas. Concluimos que el primer
cuadrado tambi´en conmuta, es decir, que los divisores en V de un punto de W
son precisamente sus antiim´agenes.
A partir de aqu´ı, todo lo que sabemos sobre ψ vale tambi´en para φ. Por
ejemplo, el grado de φ en sentido anal´ıtico coincide con su grado algebraico, y
lo mismo sucede con los ´ındices de ramificaci´on.
Similarmente, si partimos de un C-monomorfismo φ : M(W) −→ M(V ),
podemos construir otro ψ : C(W) −→ C(V ) que defina una ψ : V −→ W y, a
partir del diagrama anterior, definir φ : V −→ W. La conclusi´ on es la siguiente:
Teorema 6.31 Las aplicaciones holomorfas no constantes φ : V −→ W entre
dos superficies de Riemann se corresponden biun´ıvocamente con los C-monomor-
fismos φ : M(W) −→ M(V ) mediante la relaci´ on φ(α) = φ ◦ α. En particular,
dos superficies de Riemann son conformemente equivalentes si y s´ olo si sus
cuerpos de funciones meromorfas son C-isomorfos.
6.4 La aritm´etica de los divisores primos
Vamos a profundizar en las propiedades y el comportamiento de los divi-
sores primos de un cuerpo de funciones algebraicas. En primer lugar vamos a
demostrar que la hip´ otesis de separabilidad en el teorema 6.18 se puede sustituir
por otra hip´ otesis m´as conveniente. Para ello probamos un par de resultados
previos.
Teorema 6.32 Sea k
0
un cuerpo perfecto de caracter´ıstica p y sea k = k
0
(x),
donde x es trascendente sobre k
0
. Si K es una extensi´ on finita inseparable de
k, entonces x
1/p
∈ K.
Demostraci´ on: Sea y ∈ K un elemento no separable sobre k. Entonces
[k(y) : k[ = mp y existe un polinomio
F(X, Y ) =
m
¸
j=0

¸
i
a
ij
X
i

Y
jp
∈ k
0
[X, Y ]
6.4. La aritm´etica de los divisores primos 193
tal que f(x, y) = 0. Como k
0
es perfecto,
g(X, Y ) =
m
¸
j=0

¸
i
a
1/p
ij
X
i

Y
j
∈ k
0
[X, Y ]
y g(x
1/p
, y) = f(x, y)
1/p
= 0, luego [k
0
(x
1/p
, y) : k
0
(x
1/p
)[ ≤ m. Puesto que
[k
0
(x
1/p
) : k
0
(x)[ ≤ p, vemos que
mp ≥ [k
0
(x
1/p
, y) : k
0
(x)[ ≥ [k
0
(x, y) : k
0
(x)[ = mp.
Por consiguiente, k
0
(x
1/p
, y) = k(y) ⊂ K, luego x
1/p
∈ K.
Teorema 6.33 Sea K/k una extensi´ on puramente inseparable de grado n de
cuerpos de funciones algebraicas sobre un cuerpo de constantes perfecto k
0
. En-
tonces cada primo p de k es divisible entre un ´ unico primo P de K, el grado de
inercia es f = 1 y el ´ındice de ramificaci´ on es e = n.
Demostraci´ on: Sea p la caracter´ıstica de los cuerpos. La extensi´on puede
descomponerse en una cadena de extensiones de grado p, luego podemos suponer
que [K : k[ = p. Como el ´ unico k-monomorfismo K −→ K
p
es la identidad, el
teorema 6.17 nos da que p s´olo tiene un divisor primo P en K. Cada y ∈ O
P
cumple que y
p
∈ k, luego cada y ∈ K
P
cumple que y
p
∈ k
p
. Ahora bien, los
cuerpos de restos son extensiones finitas de k
0
, luego son perfectos, de donde
se sigue que K
p
= k
p
, es decir, f = 1. S´ olo falta probar que e = p. Sabemos
que e = ef = [K
p
: k
p
[ = n(P/p). Si K = k(y), entonces y
p
∈ k y K
p
= k
p
(y),
con y
p
∈ k
p
, luego el grado local n(P/p) ser´a 1 o p seg´ un si y est´a o no en k
p
.
Supongamos que es 1.
Sea x = y
p
∈ k. Se cumple que x es trascendente sobre k
0
, pues si fuera
algebraico k
0
(x) ser´ıa perfecto y tendr´ıamos que y ∈ k
0
(x) ⊂ k. Sea k

= k
0
(x)
y K

= k

(y). Vamos a ver que la extensi´on K

/k

tambi´en es un contraejemplo
al teorema. Sea p

el primo de k

al cual divide p y sea P

el ´ unico primo de K

que lo divide.
Como y / ∈ k, el teorema anterior nos da que k/k

es separable. Por lo tanto
k
p
/k

p
tambi´en lo es. Estamos suponiendo que y ∈ k
p
e y
p
= x ∈ k

p
, luego por
la separabilidad de la extensi´ on ha de ser y ∈ k

p
, luego K

P
= k

p
(y) = k

p
y
n(P

/p

) = 1.
En otras palabras, si K/k es un contraejemplo, hemos encontrado otro en
el que el cuerpo base es un cuerpo de fracciones algebraicas. Equivalentemente,
podemos suponer que k = k
0
(x). Observemos que K = k(y) = k
0
(y) es tambi´en
un cuerpo de fracciones algebraicas. Cambiando x por 1/x si es preciso, podemos
suponer que el primo p es finito, digamos el asociado a un polinomio irreducible
p(x) =
¸
i
a
i
x
i
∈ k
0
[x]. Si definimos P como el divisor primo de K asociado a
f(y) = p(x)
1/p
=
¸
i
a
1/p
i
y
i
∈ k
0
[y],
es claro que v
P
(p(x)) = v
P
(f(x)
p
) = p = pv
p
(p(x)), de donde v
P
[
k
= pv
p
, luego
este P es precisamente el divisor de p en k y el grado de inercia es e = p.
194 Cap´ıtulo 6. Funciones algebraicas I
Mediante t´ecnicas anal´ıticas hemos visto que para k
0
= C el n´ umero de
primos de un cuerpo k ramificados en una extensi´ on es finito. M´ as adelante ve-
remos que si el cuerpo de constantes es arbitrario esto sigue siendo cierto para
extensiones separables. Sin embargo, acabamos de probar que es falso para
extensiones inseparables, pues en ellas todos los primos se ramifican (notemos
que toda extensi´ on inseparable contiene una extensi´ on intermedia puramente
inseparable). Por otra parte, el teorema anterior afirma que las extensiones pu-
ramente inseparables (sobre un cuerpo de constantes perfecto) tambi´en cumplen
el teorema 6.18. Ahora es f´acil unir ambos teoremas en un enunciado com´ un:
Teorema 6.34 Si K/k es una extensi´ on de cuerpos de funciones algebraicas
sobre un cuerpo de constantes perfecto k
0
, la tesis del teorema 6.18 se cumple
igualmente.
Demostraci´ on: Podemos suponer que k tiene caracter´ıstica prima p. Sea
p un divisor primo de k y consideremos la clausura puramente inseparable K
p
de k en K. Sea [K : K
p
[ = n
s
y [K
p
: k[ = p
m
.
Por el teorema anterior s´ olo existe un primo p

en K
p
que divida a p. Sean
P
1
, . . . , P
r
los divisores primos de K que dividen a p

(que son los mismos
que dividen a p) y sea n

i
= n(P
i
/p

). Como la extensi´on K/K
p
es separable,
cumple 6.18 y tenemos que n
s
= n

1
+ +n

r
. Por el teorema anterior tenemos
que n(p

/p) = p
m
, luego
n = p
m
n
s
= p
m
n

1
+ +p
m
n

r
= n
1
+ +n
r
.
La hip´ otesis de que k
0
sea perfecto incluye a todos los cuerpos de carac-
ter´ıstica 0, a todos los cuerpos finitos y a todos los cuerpos algebraicamente
cerrados, por lo que no nos va a suponer ninguna restricci´ on seria.
NOTA: En lo sucesivo supondremos t´ acitamente que el cuerpo de constantes
k
0
de los cuerpos de funciones algebraicas que consideremos ser´ a siempre un
cuerpo perfecto.
Por ejemplo, bajo esta hip´ otesis podemos probar:
Teorema 6.35 Si K/k es una extensi´ on finita de Galois de cuerpos de funcio-
nes algebraicas, P es un divisor primo en K y p es el primo de k al cual divide,
entonces la extensi´on de cuerpos de restos K
P
/k
p
tambi´en es finita de Galois.
Demostraci´ on: Como estamos suponiendo que k
0
es perfecto, es claro que
la extensi´on es separable. Veamos que es normal.
Tomamos [α] ∈ K
P
. Por el teorema de aproximaci´ on 5.5 podemos encontrar
α

∈ K tal que [α

− α[
P
< 1 y [α

[
P
< 1 para todo divisor P

de p en
K distinto de P. La primera condici´ on hace que [α] = [α

], luego podemos
suponer que v
P
(α) ≥ 0 para todo P

. Equivalentemente, podemos suponer que
v
P
(σ(α)) ≥ 0 para todo σ ∈ G.
6.4. La aritm´etica de los divisores primos 195
Si p(x) = pol m´ın(α, k) acabamos de probar que p(x) se escinde en O
P
[x],
luego podemos tomar clases m´odulo p y as´ı obtenemos un polinomio ¯ p(x) ∈ k
p
[x]
que tiene a [α] por ra´ız y que se escinde en K
P
[x]. De aqu´ı se sigue que el
polinomio m´ınimo de [α] se escinde tambi´en en K
P
[x], luego la extensi´ on es
normal.
El comportamiento de los divisores primos en las extensiones normales es
especialmente simple. Ello es consecuencia del siguiente hecho obvio:
Teorema 6.36 Sea σ : K −→ L un k-isomorfismo entre dos extensiones fi-
nitas de un cuerpo de funciones algebraicas k y sea p un divisor primo de k.
Entonces, para cada divisor primo P de K que divide a p existe un ´ unico di-
visor primo σ(P) de L que divide a p tal que para todo α ∈ K se cumple
v
P
(α) = v
σ(P)
(σ(α)). Adem´ as e(P/p) = e(σ(P)/p) y f(P/p) = f(σ(P)/p).
Demostraci´ on: Basta definir v
σ(P)
(α) = v
P

−1
(α)).
En particular, si K/k es una extensi´on normal de cuerpos de funciones al-
gebraicas y G = G(K/k) es el grupo de los k-automorfismos de K, entonces G
act´ ua (por la derecha) sobre el conjunto de los divisores primos de K que dividen
a un primo dado p de k, es decir, para cada uno de estos divisores P y cada σ ∈ G
est´a definido σ(P) seg´ un el teorema anterior, y adem´ as (στ)(P) = τ(σ(P)) y
1(P) = P. M´ as a´ un:
Teorema 6.37 Sea K/k una extensi´ on normal de cuerpos de funciones alge-
braicas y sea G = G(K/k) el grupo de todos los k-automorfismos de K. Sea
p un divisor primo de k. Entonces G act´ ua transitivamente sobre los divisores
primos de K que dividen a p, es decir, dados dos cualesquiera de ellos P y P

,
existe σ ∈ G tal que σ(P) = P

.
Demostraci´ on: Sean τ
P
: K −→ K
p
y τ
P
: K −→ K
p
dos k-monomor-
fismos seg´ un el teorema 6.17. Podemos suponer que K ⊂ K
p
, y entonces, por
la normalidad de K/k, se ha de cumplir que τ
P
[K] = τ
P
[K] = K. Es claro
entonces que σ = τ
P
◦ τ
−1
P

∈ G cumple [α[
P
= [σ(α)[
P
(para un par de valores
absolutos que extiendan a uno dado de p), de donde se sigue claramente que
v
P
(α) = v
P
(σ(α)) para todo α ∈ K, luego P

= σ(P).
Combinando los dos ´ ultimos teoremas concluimos que si K/k es una ex-
tensi´on normal de cuerpos de funciones algebraicas y p es un divisor primo en k,
entonces todos sus divisores en K tienen el mismo grado de inercia y el mismo
´ındice de ramificaci´ on (luego tambi´en el mismo grado local). En otras palabras,
e(P/p), f(P/p) y n(P/p) no dependen de P. La relaci´ on del teorema 6.18 (o
de 6.34) se reduce a n = efr.
Para el caso de una extensi´ on finita de Galois podemos decir mucho m´ as:
Definici´on 6.38 Sea K/k una extensi´ on finita de Galois de cuerpos de fun-
ciones algebraicas, sea P un divisor primo de K y sea p el primo de k al cual
divide. Definimos el grupo de descomposici´ on de p sobre P como
G
P
= ¦σ ∈ G(K/k) [ σ(P) = P¦.
196 Cap´ıtulo 6. Funciones algebraicas I
Claramente G
P
es un subgrupo del grupo de Galois G = G(K/k). Adem´as,
para todo σ ∈ G se cumple G
σ(P)
= G
σ
P
. Es f´ acil biyectar el conjunto cociente
G/G
P
con el n´ umero r de divisores primos de p en K, con lo que [G
P
[ = ef.
M´ as concretamente, los efr automorfismos de G se dividen en r clases de ef
automorfismos cada una, de modo que los automorfismos de cada clase llevan
P a cada uno de sus conjugados (a cada uno de los divisores de p).
El cuerpo L fijado por G
P
se llama cuerpo de descomposici´ on de p sobre P.
Claramente [L : k[ = r.
Como K
P
= k
p
K, es claro que la extensi´on K
P
/k
p
tambi´en es finita de
Galois. La restricci´on induce un monomorfismo de grupos G(K
P
/k
p
) −→ G
P
que, de hecho, es un isomorfismo porque ambos grupos tienen el mismo orden.
Sea p

el primo de L divisible entre P. As´ı k ⊂ L ⊂ K y k
p
⊂ L
p
⊂ K
P
.
Ahora bien, G
P
= G(K/L), y es f´ acil ver que G
P
es tambi´en el grupo de
descomposici´on de P sobre p

. Por consiguiente,
[K
P
: L
p
[ = [G
P
[ = [K
P
: k
p
[,
es decir, L
p
= k
p
. Esto implica que e(p

/p) = f(p

/p) = 1. Como la extensi´on
local K
P
/k
p
es la misma que K
P
/L
p
, resulta que el grado de inercia y el ´ındice
de ramificaci´ on son los mismos para P/p que para P/p

. En particular es claro
que P es el ´ unico primo en K que divide a p

(pues [K : L[ = ef).
Cada automorfismo σ ∈ G
P
se restringe a un automorfismo σ : O
P
−→ O
P
que deja fijos a los elementos de o
p
, el cual induce a su vez un k
p
-automorfismo
¯ σ : K
P
−→ K
P
de forma natural (¯ σ([α]) = [σ(α)]). Recogemos esto y un poco
m´as en el teorema siguiente:
Teorema 6.39 Sea K/k una extensi´ on finita de Galois de cuerpos de funciones
algebraicas. Sea P un divisor primo en K y sea p el primo de k divisible entre P.
Entonces cada σ ∈ G
P
induce de forma natural un automorfismo σ ∈ G(K
P
/k
p
)
y la aplicaci´ on σ → ¯ σ es un epimorfismo de grupos G
P
−→ G(K
P
/k
p
).
Demostraci´ on: S´ olo falta probar la suprayectividad. Notemos que si L
es el cuerpo de descomposici´on de p sobre P y p

es el primo intermedio, se
cumple que L
p
= k
p
, luego podemos sustituir k por L y suponer, pues, que
G = G
P
. Como K
P
/k
p
es separable, tiene un elemento primitivo, digamos [α].
Al igual que en la prueba de 6.35, podemos suponer que p(x) = pol m´ın(α, k)
se escinde en O
P
[x]. Dado τ ∈ G(K
P
/k
p
), tenemos que τ([α]) es ra´ız de ¯ p[x],
luego τ([α]) = [α

], donde α

es un conjugado de α. Existe σ ∈ G = G
P
tal que
σ(α) = α

, con lo que ¯ σ([α]) = [σ(α)] = [α

] = τ([α]) y, por consiguiente, τ = ¯ σ.
Esto nos lleva a la definici´ on siguiente:
Definici´on 6.40 Sea K/k una extensi´ on finita de Galois de cuerpos de fun-
ciones algebraicas, sea P un primo de K y p el primo de k al cual divide.
Llamaremos grupo de inercia de p sobre P al n´ ucleo T
P
≤ G
P
del epimorfismo
descrito en el teorema anterior. Llamaremos cuerpo de inercia de p sobre P al
cuerpo fijado por T
P
.
6.4. La aritm´etica de los divisores primos 197
Seg´ un el teorema anterior, tenemos un isomorfismo G
P
/T
P

= G(K
P
/k
p
).
En particular [T
P
[ = f. Si L es el cuerpo de descomposici´on de p sobre P y M
es el cuerpo de inercia, tenemos las inclusiones k ⊂ L ⊂ M ⊂ K. Los grados de
estas extensiones son
[L : k[ = r, [M : L[ = f, [K : M[ = e.
Como T
P
es un subgrupo normal de G
P
, tenemos que la extensi´on M/L es de
Galois. Sea p

el primo intermedio en L y p

el primo intermedio en M. Como
G(K/M) = T
P
, es claro que el epimorfismo σ → ¯ σ para la extensi´ on K/M
es trivial, luego G(K
P
/M
p
) = 1, luego f(P/p

) = 1. De aqu´ı se sigue que
f(p

/p

) = f = [M : L[.
El teorema siguiente recoge todo lo que hemos probado:
Teorema 6.41 Sea K/k una extensi´ on finita de Galois de cuerpos de funciones
algebraicas, sea P un primo en K y p el primo de k al cual divide. Sea L el
cuerpo de descomposici´ on y M el cuerpo de inercia, sean p

y p

los primos
divisibles por P en cada uno de estos cuerpos. Sea r el n´ umero de divisores
primos de p en K, f = f(P/p) y e = e(P/p). Entonces se tienen los datos
indicados en la tabla siguiente:
Grado r f e
Cuerpo k L M K
Primo p p

p

P
Ramificaci´on 1 1 e
Inercia 1 f 1
Probamos ahora un teorema sencillo sobre normas y trazas que necesitaremos
m´as adelante:
Teorema 6.42 Sea K/k una extensi´ on de cuerpos de funciones algebraicas y
sea p un divisor primo en k. Para cada divisor primo P de K que divida a p,
sean NP
: K
P
−→ k
p
y Tr
P
: K
P
−→ k
p
la norma y la traza locales. Entonces,
para todo α ∈ K,
N
K
k
(α) =
¸
P|p
NP
(α), Tr
K
k
(α) =
¸
P|p
Tr
P
(α).
Demostraci´ on: Supongamos primero que la extensi´ on es separable. En-
tonces, N
K
k
(α) es el producto de las im´agenes de α por todos los k-monomor-
fismos de K en una clausura algebraica de k
p
. Al agrupar los que se extienden
a cada compleci´on K
P
obtenemos la norma NP
(α), luego se cumple la f´ ormula
del enunciado, e igualmente con las trazas.
En el caso general, sea L la clausura puramente inseparable de k en K. Por
el teorema 6.33 sabemos que p tiene un ´ unico divisor p

en L. As´ı como que
[L
p
: k
p
[ = [L : k[. La extensi´on K/L es separable, luego, por la parte ya
probada,
N
K
L
(α) =
¸
P|p

N

P
(α),
198 Cap´ıtulo 6. Funciones algebraicas I
donde N

P
es la norma de la extensi´on K
P
/L
p
. Elevando ambos miembros a
[L : k[ obtenemos la relaci´on para K/k. El caso de las trazas es trivial, pues la
traza de una extensi´ on inseparable es nula.
Para terminar estudiamos la estructura de las compleciones de los divisores
primos. Todos son isomorfos a cuerpos de series formales de potencias.
Teorema 6.43 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes k
0
, sea p un divisor primo de K, sea π un primo en K
p
y sea k
0p
la clausura algebraica de k
0
en K
p
. Entonces K
p
= k
0p
((π)), es decir, todo
elemento de K
p
se expresa de forma ´ unica como
α =
¸
−∞n
a
n
π
n
, con a
n
∈ k
0p
.
En particular k
0p

= K
p
.
Demostraci´ on: Tenemos que K
p
es una extensi´on finita de k
0
. Como ha de
ser separable, se cumple K
p
= k
0
(c), para cierta clase c. Sea p(x) el polinomio
m´ınimo de c sobre k
0
. Entonces, p(x) factoriza m´odulo p como (x − c)q(x),
y los factores son primos entre s´ı porque la extensi´ on de cuerpos de restos es
separable. Por el lema de Hensel 5.20 el polinomio p tiene una ra´ız α ∈ K
p
, de
modo que K
p
= k
0
([α]).
La aplicaci´ on natural k
0
(α) −→ K
p
es suprayectiva, luego es un isomorfismo
de cuerpos, pero lo mismo podemos decir de la aplicaci´on natural k
0p
−→ K
p
(notemos que todos los elementos de k
0p
son enteros en K
p
, pues la valoraci´ on es
trivial en k
0
y, por 6.9, tambi´en en k
0p
). Consecuentemente k
0p
= k
0
(α)

= K
p
.
Ahora basta aplicar el teorema 5.17.
Una ligera variante del argumento que acabamos de emplear nos da el si-
guiente resultado:
Teorema 6.44 Sea k = k
0
((x)) un cuerpo de series formales de potencias sobre
un cuerpo de constantes (perfecto) k
0
y sea K una extensi´ on finita de k. Sea k
1
la clausura algebraica de k
0
en K. Entonces k
1
es una extensi´ on finita de k
0
y
K = k
1
((y)) para cierto y ∈ K.
El teorema 6.43 generaliza la noci´ on de serie de Taylor de una funci´ on ra-
cional sobre una curva algebraica. En efecto, sea V una curva algebraica sobre
un cuerpo (algebraicamente cerrado) k
0
, sea K = k
0
(V ) su cuerpo de funciones
racionales y sea P ∈ V un punto regular. Si π ∈ O
P
(V ) es un par´ ametro local en
P, esto significa que v
P
(π) = 1, lo cual sigue siendo cierto en la compleci´ on K
P
.
Esto significa que π es primo en K
P
y el teorema 6.43 nos da que K
P
= k
0
((π)).
En particular, todo α ∈ O
P
(V ) admite un desarrollo de la forma
α =

¸
m=0
a
m
π
m
, a
m
∈ k
0
. (6.2)
Es inmediato que la serie de potencias
F(X) =

¸
m=0
a
m
X
m
6.4. La aritm´etica de los divisores primos 199
es precisamente la serie de Taylor de α en P respecto al par´ ametro π, pues, para
todo n ≥ 0, se cumple que
π
n+1
[ α −
n
¸
m=0
a
m
π
m
,
luego
α −
n
¸
m=0
a
m
π
m
∈ m
n+1
P
,
tal y como exige la definici´ on de serie de Taylor.
En particular, si k
0
= C, el teorema 4.9 nos da que la serie (6.2) no s´olo
converge a α formalmente en K
P
, sino que tambi´en converge (a α) como serie
funcional en un entorno de P.
M´ as a´ un, si α ∈ C(V ) es una funci´ on racional no nula no necesariamente
regular en P, entonces π
n
α es regular en P, para n = v
P
(α), y la convergencia
de la serie de Taylor de π
n
α en un entorno de P implica inmediatamente que la
serie de Laurent de α como elemento de K
P
converge a α en un entorno de P
excepto en el propio punto P si α no es regular.
Cap´ıtulo VII
Funciones algebraicas II
En el cap´ıtulo anterior nos hemos ocupado esencialmente del comporta-
miento local de los divisores primos, es decir, el comportamiento de cada uno
de ellos con independencia de los dem´ as. Ahora sentaremos las bases del estu-
dio de su comportamiento global, es decir, de aquellos resultados que dependen
simult´ aneamente de todos ellos. Por ejemplo, en el caso complejo conocemos
dos resultados globales: uno es que el n´ umero de primos ramificados en una
extensi´on es necesariamente finito, y otro es la f´ormula de Hurwitz. En este
cap´ıtulo —entre otras cosas— generalizaremos el primero de ellos a extensiones
separables de cuerpos de funciones algebraicas sobre un cuerpo de constantes
arbitrario, mientras que la versi´ on general de la f´ ormula de Hurwitz tendr´ a que
esperar al cap´ıtulo siguiente, donde daremos una definici´ on algebraica de g´enero
que extienda a la que ya tenemos para el caso complejo.
7.1 Divisores
El estudio global de los cuerpos de funciones algebraicas se apoya en la
noci´ on de divisor que introducimos a continuaci´ on:
Definici´on 7.1 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas. Definimos el grupo
de los divisores de K como el grupo abeliano libre D generado por los divisores
primos de K. Usaremos notaci´on multiplicativa, de modo que cada divisor de
K se expresa de forma ´ unica como
a =
¸
P
P
n
P
,
donde los exponentes n
P
son enteros y casi todos nulos.
Definimos v
P
(a) = n
P
. Un divisor es entero si todos sus exponentes son no
negativos. Diremos que un divisor a divide a un divisor b (y lo representaremos
por a [ b) si v
P
(a) ≤ v
P
(b) para todo divisor primo P de K. Equivalentemente,
si b = ac, donde c es un divisor entero.
201
202 Cap´ıtulo 7. Funciones algebraicas II
Es claro que un conjunto finito de divisores tiene un m´ aximo com´ un divisor
y un m´ınimo com´ un m´ ultiplo, que se forman elevando cada primo al menor
(respectivamente, al mayor) exponente con que aparece en los divisores dados.
En virtud del teorema 6.19, cada α ∈ K

determina un divisor, a saber,
(α) =
¸
P
P
v
P
(α)
.
A los divisores de esta forma los llamaremos divisores principales de K.
Notemos que, por definici´ on, v
P
((α)) = v
P
(α).
Las propiedades de las valoraciones nos dan que (α)(β) = (αβ), as´ı como que

−1
) = (α)
−1
. En otras palabras, el conjunto P
K
de los divisores principales
de K es un subgrupo de D y tenemos un epimorfismo
K

−→ P
K
.
Seg´ un el teorema 6.22, el n´ ucleo de este homomorfismo es k

1
, donde k
1
es
el cuerpo exacto de constantes de K. As´ı pues, P
K

= K

/k

1
. Al pasar de K

a P
K
estamos identificando a dos funciones cuando se diferencian en un factor
constante de k

1
.
Conviene pensar en los divisores de K como en distribuciones posibles de
ceros y polos de una funci´ on algebraica. Si un divisor a es principal, eso significa
que la distribuci´ on asociada a a se realiza en K, es decir, existe realmente una
funci´ on α ∈ K

(´ unica salvo una constante) tal que v
P
(α) = v
P
(a) para todo
divisor primo P de K.
Si K/k es una extensi´on de cuerpos de funciones algebraicas, identificamos
cada divisor primo p de k con el divisor
p = P
e
1
1
P
e
r
r
∈ D
K
, (7.1)
donde P
1
, . . . , P
r
son los divisores de p en K y e
1
, . . . , e
r
son los ´ındices de rami-
ficaci´on correspondientes. Esta aplicaci´ on —obviamente inyectiva— se extiende
de forma ´ unica por linealidad a un monomorfismo de grupos
D
k
−→D
K
,
que nos permite identificar a cada divisor de k con un divisor de K.
La transitividad de los ´ındices de ramificaci´on se traduce inmediatamente en
que si tenemos una cadena de extensiones k ⊂ K ⊂ L, entonces la composici´on
de las identificaciones D
k
−→ D
K
−→ D
L
es la identificaci´on correspondiente
a la extensi´on K/k. As´ı mismo, tenemos el diagrama conmutativo
K
∗ GG
D
K
k
∗ GG
yy
D
k
yy
7.1. Divisores 203
En efecto, si α ∈ k

y P es un primo de K, sea p el primo de k divisible
entre P y sea e = e(P/p). Entonces
v
P
((α)
K
) = v
P
(α) = ev
p
(α) = ev
p
((α)
k
) = v
P
((α)
k
),
luego (α)
K
= (α)
k
.
La identificaci´ on (7.1) nos permite hablar de la descomposici´ on en primos
en K de un divisor primo p de k, de modo que lo que hasta ahora llam´ abamos
divisores de p en K son precisamente los primos de K que aparecen en dicha
factorizaci´on con exponente no nulo.
Por ejemplo, el teorema 6.33 afirma que si K/k es una extensi´on puramente
inseparable de grado n, entonces cada primo p de k se descompone en la forma
p = P
n
, para cierto primo P de K.
Similarmente, las observaciones tras el teorema 6.37 equivalen a que si K/k
es una extensi´on normal, cada primo p de k factoriza en K en la forma
p = (P
1
P
r
)
e
,
de modo que, adem´ as, todos los factores tienen el mismo grado de inercia.
Conviene introducir algunas definiciones:
Definici´on 7.2 Sea K/k una extensi´ on de grado n de cuerpos de funciones
algebraicas. Sea P un primo en K y p el primo de k al cual divide. Diremos
que
a) p se escinde en P si e(P/p) = f(P/p) = 1.
b) p se escinde completamente en K si p = P
1
P
n
(de modo que todos los
factores tienen necesariamente e = f = 1).
c) p se conserva primo en K si p = P (de modo que e(P/p) = 1, f(P/p) = n).
d) p se ramifica en P si e(P/p) > 1.
e) p se ramifica completamente en K si p = P
n
(de modo que e(P/p) = n,
f(P/p) = 1).
En estos t´erminos, el teorema 6.41 afirma que una extensi´ on finita de Galois
K/k de cuerpos de funciones algebraicas se puede descomponer en una cadena
de extensiones k ⊂ L ⊂ M ⊂ K (relativa a primos dados P y p), de modo que
p se escinda en L en un primo p

, el cual a su vez se conserva primo en M y
luego se ramifica completamente en K.
Un caso especialmente simple se da cuando la extensi´on es abeliana, pues
entonces el grupo de descomposici´on G
P
es normal y todos los divisores de p en
K tienen el mismo grupo de descomposici´on, por lo que el cuerpo de descom-
posici´on L es el mismo para todos. En tal caso, p se escinde completamente en
L, en la forma p = p
1
p
r
. Similarmente, el cuerpo de inercia M es el mismo
para todos los divisores de p, y todos los p
i
se conservan primos en M, mientras
que se ramifican completamente en K, en la forma p
i
= P
e
i
.
Introducimos ahora la noci´ on de norma de un divisor:
204 Cap´ıtulo 7. Funciones algebraicas II
Definici´on 7.3 Si K/k es una extensi´on de cuerpos de funciones algebraicas,
definimos la norma
N
K
k
: D
K
−→D
k
como el homomorfismo que sobre los primos viene dado por N
K
k
(P) = p
f(P/p)
,
donde p es el primo de k divisible entre P.
La transitividad de grado de inercia implica la transitividad de la norma, es
decir, dada una cadena k ⊂ K ⊂ L, se cumple que N
L
k
= N
L
K
◦ N
K
k
.
Para cada primo p de k se cumple
N
K
k
(p) = N(P
e
1
1
P
e
r
r
) = p
f
1
e
1
+···+f
r
e
r
= p
|K:k|
.
Por linealidad esto es cierto para todo divisor a ∈ D
k
, es decir,
N
K
k
(a) = a
|K:k|
.
Ahora probamos que la norma que acabamos de definir es consistente con la
norma usual de la extensi´ on K/k:
Teorema 7.4 Si K/k es una extensi´ on de cuerpos de funciones algebraicas, el
diagrama siguiente es conmutativo:
K
∗ GG
N
K
k

D
K
N
K
k

k
∗ GG
D
k
Demostraci´ on: Hemos de probar que para todo α ∈ K

se cumple
(N
K
k
(α)) = N
K
k
((α)).
Sea K
i
la clausura puramente inseparable de k en K. As´ı tenemos la cadena
k ⊂ K
i
⊂ K, de modo que la primera extensi´ on es puramente inseparable y la
segunda es separable. Teniendo en cuenta que las dos normas son transitivas,
es claro que basta probar el teorema para cada una de estas extensiones por
separado. Alternativamente, basta probar el teorema en el supuesto de que
K/k es puramente inseparable y en el supuesto de que es separable.
Si K/k es puramente inseparable de grado n, entonces, seg´ un el teorema 6.33,
cada primo p de k se corresponde con un ´ unico primo P de K y su factorizaci´ on
es p = P
n
(con f = 1). Por lo tanto:
N
K
k
((α)) =
¸
P
N
K
k
(P
v
P
(α)
) =
¸
P
p
v
P
(α)
=
¸
P
P
nv
P
(α)
= (α)
n
= (α
n
) = (N
K
k
(α)).
Supongamos ahora que K/k es separable de grado n. En primer lugar,
consideremos el caso en que adem´as es normal, es decir, es finita de Galois. Sea
G = G(K/k) el grupo de Galois y sea p = (P
1
P
r
)
e
un primo de k. Tenemos
que
N
K
k
(α) =
¸
σ∈G
σ(α).
7.1. Divisores 205
Puesto que v
p
= (1/e)v
P
1
, se cumple que
v
p
(N
K
k
(α)) =
1
e
¸
σ∈G
v
P
1
(σ(α)) =
1
e
¸
σ∈G
v
σ(P
1
)
(α).
Cuando σ recorre G, tenemos que σ(P
1
) recorre ef veces cada primo P
i
,
luego
v
p
(N
K
k
(α)) = f
r
¸
i=1
v
P
i
(α) = v
p
(N
k
k
((α))).
Por consiguiente, (N
K
k
(α)) = N
K
k
((α)).
Consideremos ahora el caso general en que K/k es separable. Sea L la
clausura normal de K sobre k. Tenemos k ⊂ K ⊂ L y la extensi´ on L/k es de
Galois, luego cumple el teorema. Si α ∈ K

, tenemos que
(N
L
k
(α)) = (N
K
k
(α)
|L:K|
) = (N
K
k
(α))
|L:K|
.
Por otro lado,
(N
L
k
(α)) = N
L
k
((α)) = N
K
k
((α))
|L:K|
.
As´ı, si p es un primo de k, tenemos que
[L : K[v
p
(N
K
k
(α)) = [L : K[v
p
(N
K
k
((α))),
con lo que, tras simplificar [L : K[, concluimos que (N
K
k
(α)) = N
K
k
((α)).
En particular, si φ : V −→ W es una aplicaci´ on regular no constante entre
curvas proyectivas regulares, entonces la norma de un punto P ∈ V es sim-
plemente φ(P), luego la aplicaci´ on norma φ : D
V
−→ D
W
es simplemente la
extensi´on lineal de φ al grupo de divisores. Por ello, la seguiremos llamando φ.
Definici´on 7.5 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas, la aplicaci´ on que
a cada divisor primo le asigna su grado se extiende por linealidad a un homo-
morfismo
grad : D −→Z,
con lo que tenemos definido el grado de un divisor arbitrario, de modo que
gradab = grada + gradb, grada
−1
= −grada.
Si P es un primo en K, la relaci´ on (6.1) puede escribirse ahora en la forma
grad
K
P = f(P/p) grad
k
p = grad
k
p
f
= grad
k
N
K
k
(P).
Como el primer y el ´ ultimo t´ermino son ambos multiplicativos, esta relaci´ on
es v´alida por linealidad para todo divisor, es decir, para todo a ∈ D se cumple
que
grad
K
a = grad
k
N
K
k
(a). (7.2)
206 Cap´ıtulo 7. Funciones algebraicas II
En particular, si a ∈ D
k
tenemos que
grad
K
a = [K : k[ grad
k
a,
de modo que el grado de un divisor depende de la extensi´ on en que lo conside-
remos.
Ahora podemos dar una condici´ on necesaria para que una distribuci´ on po-
sible de ceros y polos sea realizable en un cuerpo de funciones algebraicas, es
decir, para que un divisor sea principal:
Teorema 7.6 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas, entonces los diviso-
res principales de K tienen grado 0. Si K = k
0
(x) es un cuerpo de fracciones
algebraicas, entonces los divisores principales son exactamente los de grado 0.
Demostraci´ on: Consideremos primero el caso de un cuerpo de fracciones
algebraicas k = k
0
(x). Si α ∈ k

es constante, entonces (α) = 1, luego por
definici´ on grad(α) = 0. Por otra parte, todo α ∈ k

no constante se expresa de
forma ´ unica como
α = p
1
(x)
r
1
p
n
(x)
r
n
,
donde p
i
(x) son polinomios irreducibles y los exponentes son enteros no nulos.
Si llamamos p
i
= (p
i
(x)), tenemos que (α) = p
r
1
1
p
r
n
n

r
, donde
r = v

(α) = −gradα = −
n
¸
i=1
r
i
gradp
i
(x) = −
n
¸
i=1
r
i
gradp
i
.
Por lo tanto, teniendo en cuenta que grad∞ = 1, concluimos que
grad(α) =
n
¸
i=1
r
i
gradp
i
+r grad∞ = 0,
luego todos los divisores principales de k tienen grado 0.
Rec´ıprocamente, si grada = 0, para cada primo finito p, tomamos un poli-
nomio p
p
(x) ∈ k
0
[x] tal que p = (p
p
(x)) y definimos
α =
¸
p
p
p
(x)
v
p
(a)
.
El producto es finito, luego α ∈ k

. Por construcci´ on v
p
(α) = v
p
(a) para
todo primo finito p y, del hecho de que tanto (α) como a tienen grado 0, se sigue
f´ acilmente que v

(α) = v

(a), luego a = (α). As´ı pues, todo divisor de grado
0 es principal.
Si K es un cuerpo arbitrario y x ∈ K es trascendente sobre k
0
, tenemos que
k = k
0
(x) ⊂ K y, por la parte ya probada, todos los divisores principales de k
tienen grado 0. Ahora basta aplicar la f´ ormula (7.2) junto con el hecho de que
la norma de un divisor principal es principal.
Por ejemplo, si el cuerpo de constantes es algebraicamente cerrado (y, por
consiguiente, todos los divisores primos tienen grado 1), vemos que la suma de
los ´ordenes de una funci´ on algebraica en todos los puntos ha de ser nula. M´ as
precisamente:
7.2. Intersecci´on de curvas 207
Teorema 7.7 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes k
0
algebraicamente cerrado y x ∈ K una funci´ on no constante. En-
tonces el n´ umero de ceros de x es igual al n´ umero de polos (contados ambos con
sus multiplicidades) y adem´ as dicho n´ umero es [K : k
0
(x)[.
Demostraci´ on: Teniendo en cuenta que los divisores primos de K tienen
todos grado 1, el grado de (α) es precisamente el n´ umero de ceros de α menos
el n´ umero de polos, luego dicha diferencia es nula.
Como elemento de k = k
0
(x), se cumple (x) = p/q, donde p es el divisor
asociado al primo x de k
0
[x] y q es el primo infinito. El n´ umero de ceros de x
es el n´ umero de factores primos de p en K, es decir, el grado de p en K. Ahora
basta aplicar la relaci´ on grad
K
p = [K : k[ grad
k
(p) = [K : k[.
El teorema siguiente muestra que tener grado 0 no es suficiente en general
para que un divisor sea principal:
Teorema 7.8 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes algebraicamente cerrado. Si todos los divisores de grado 0 de K son
principales, entonces K es un cuerpo de fracciones algebraicas.
Demostraci´ on: Sean P y Q dos divisores primos distintos en K. Como
el cuerpo de constantes k
0
es algebraicamente cerrado, grad P = gradQ = 1,
luego gradP/Q = 0 y, por hip´ otesis, existe x ∈ K tal que P/Q = (x). La
funci´ on x tiene un ´ unico cero y un ´ unico polo, luego el teorema anterior nos da
que K = k
0
(x).
Definici´on 7.9 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas, sea D su grupo
de divisores y P el grupo de los divisores principales. Llamaremos grupo de
clases de K al grupo cociente H = D/P. Diremos que dos divisores a, b ∈ D
son equivalentes si son congruentes m´odulo P, es decir, si a = (α)b, para cierto
α ∈ K

. Cuando hablemos de clases de divisores, se entender´a que nos referimos
a clases de congruencia m´odulo P.
Como los divisores principales tienen todos grado 0, resulta que dos divisores
equivalentes tienen el mismo grado, por lo que podemos hablar del grado de una
clase de divisores. En otros t´erminos, tenemos el homomorfismo
grad : H −→Z.
Si K/k es una extensi´on de cuerpos de funciones algebraicas, la inclusi´ on
D
k
−→ D
K
induce un homomorfismo de grupos H
k
−→ H
K
. As´ı mismo, el
teorema 7.4 nos da que la norma induce un homomorfismo N
K
k
: H
K
−→H
k
.
7.2 Intersecci´ on de curvas
Hacemos un par´entesis en la teor´ıa general para mostrar algunas aplicaciones
interesantes de los conceptos que acabamos de introducir al estudio de las curvas
208 Cap´ıtulo 7. Funciones algebraicas II
planas. Sabemos que dos curvas proyectivas planas se cortan necesariamente, y
ahora vamos a determinar en cu´ antos puntos se cortan. Por ejemplo, el hecho
de que el cuerpo de constantes sea algebraicamente cerrado significa que todo
polinomio Y = F(X) de grado n corta al eje X = 0 exactamente en n puntos,
siempre y cuando contemos cada corte tantas veces como indica la multiplicidad
de la ra´ız correspondiente de F. Vamos a ver que la situaci´on general es muy
parecida. En primer lugar asignaremos una “multiplicidad” a cada punto en el
que se cortan dos curvas planas, y despu´es probaremos el teorema de Bezout,
seg´ un el cual, dos curvas de grados m y n respectivamente se cortan en mn pun-
tos, contados con sus multiplicidades. A partir de aqu´ı obtendremos numerosas
consecuencias.
N´ umeros de intersecci´on Consideremos dos curvas proyectivas planas dis-
tintas V y W y un punto P ∈ V ∩ W. Fijemos un sistema de referencia
proyectivo, respecto al cual W = V (G), donde G ∈ k
0
[X, Y, Z] es una forma
de grado m. Elijamos una forma lineal L que no se anule en P y llamemos
g = G/L
m
∈ O
P
(V ). Notemos que g = 0, pues en caso contrario G se anular´ıa
en V y ser´ıa V = W. El hecho de que P ∈ W se traduce en que g(P) = 0.
Definici´on 7.10 En las condiciones anteriores, llamaremos n´ umero de inter-
secci´ on de V y W en P al n´ umero natural
I
P
(V ∩ W) =
¸
P
v
P
(g),
donde P recorre los divisores primos de V situados sobre P.
Claramente I
P
(V ∩ W) > 0, pues g ∈ m
P
⊂ P para todo primo situado
sobre P, luego v
P
(g) ≥ 1. Convenimos en definir I
P
(V ∩ W) = 0 para puntos
P / ∈ V ∩ W. As´ı mismo es ´ util considerar que I
P
(V ∩ V ) = +∞.
Observemos que la definici´ on del n´ umero de intersecci´on no depende de la
elecci´on de L, pues si tomamos otra forma lineal L

que no se anule en P, con ella
obtenemos otra funci´ on g

= (L/L

)
m
g, y L/L

es una unidad de O
P
(V ), luego
tambi´en de cada anillo O
P
, para cada P situado sobre P, luego v
P
(g

) = v
P
(g).
Una comprobaci´ on rutinaria muestra que el n´ umero de intersecci´on tampoco
depende del sistema de referencia respecto al que se calcula.
Si tomamos un sistema de referencia respecto al cual P sea finito, podemos
tomar como L la recta del infinito Z, con lo que g es, en coordenadas afines, la
deshomogeneizaci´on de G.
En vista de esto, definimos el n´ umero de intersecci´on de dos curvas afines V
y W = V (G) (donde ahora G ∈ k
0
[X, Y ]) en un punto P ∈ V ∩ G, como
I
P
(V ∩ W) =
¸
P
v
P
(g),
donde g = [G] ∈ O
P
(V ). Sucede entonces que el n´ umero de intersecci´on en un
punto de dos curvas proyectivas coincide con el de las correspondientes curvas
7.2. Intersecci´on de curvas 209
afines seg´ un esta definici´ on, luego en los problemas locales podemos trabajar
siempre con curvas afines.
Para que la definici´ on de n´ umero de intersecci´on sea razonable ha de cumplir
una condici´ on que no es en absoluto evidente, pero que probamos a continuaci´ on:
Teorema 7.11 Si V y W son dos curvas proyectivas y P ∈ V ∩ W, entonces
I
P
(V ∩ W) = I
P
(W ∩ V ).
Demostraci´ on: Tomemos un sistema de referencia en el que P = (0, 0, 1)
y el punto (0, 1, 0) no est´e ni en V ni en W. Respecto a este sistema, sean
V = V (F) y W = V (G), donde F, G ∈ k
0
[X, Y ]. Sean f = [F] ∈ O
P
(W) y
g = [G] ∈ O
P
(V ). Hemos de probar que
¸
P
v
P
(g) =
¸
Q
v
Q
(f),
donde P y Q recorren los primos de k
0
(V ) y k
0
(W) situados sobre P. El hecho
de que el punto infinito (0, 1, 0) no est´e en las curvas se traduce en que los
polinomios F(X, Y ) y G(X, Y ), como elementos de k
0
(X)[Y ], son m´onicos.
Sea K = k
0
(V ) = k
0
(x, y), donde x e y son las funciones coordenadas, y sea
k = k
0
(x). Notemos que los primos P de K situados sobre P est´an determinados
por las condiciones x(P) = y(P) = 0. Adem´ as, x(P) = 0 equivale a v
P
(x) > 0
y tambi´en a que P divide al primo p de k situado sobre 0. As´ı pues, los primos
de K situados sobre P son los divisores P de p en K que cumplen [y[
P
< 1.
Seg´ un 6.17, los divisores de p en K se corresponden con los K-monomorfismos
σ : K −→K, donde K es una clausura algebraica de k
p
= k
0
((X)).
Sea F = F
1
F
r
la descomposici´on en factores irreducibles de F en k
p
[Y ].
Para cada i, sea F
i
= (Y − y
i1
) (y − y
ie
i
) la factorizaci´ on de F
i
en K
(podr´ıa haber ra´ıces repetidas si F
i
no es separable). Cada y
ij
determina un
K-monomorfismo que, a su vez, determina un divisor primo P
i
. La j no influye,
pues existe un k
p
-isomorfismo (en particular, una isometr´ıa) entre cada k
p
(y
ij
)
y cada k
p
(y
ij
), por lo que ambas ra´ıces determinan el mismo divisor. Adem´as
e(P
i
/p) = [k
p
(y
ij
) : k
p
[ = e
i
.
Nos interesan los primos P
i
tales que [y[
P
i
= [y
ij
[ < 1 (el ´ ultimo valor
absoluto es el de K). Observemos que, como cada F
i
es m´onico, las ra´ıces y
ij
son enteros algebraicos, luego en cualquier caso cumplen [y
ij
[ ≤ 1.
Queremos calcular v
P
i
(g). Claramente,
[g(x, y)[
P
i
= [G(x, y)[
P
i
= [G(X, y
i
)[ =

e
i
¸
j=1
G(X, y
ij
)

1/e
i
.
El producto es la norma de G(X, y
i1
), luego est´a en k
p
y
v
P
i
(g) =
1
e
i
v
P
i

e
i
¸
j=1
G(X, y
ij
)

= v
p

e
i
¸
j=1
G(X, y
ij
)

= v
p

¸
ji

j

(y
ij
−y

i

j
)

,
210 Cap´ıtulo 7. Funciones algebraicas II
donde hemos factorizado G = G
1
G
s
en k
p
[Y ] y a su vez cada
G
i
= (Y −y

i

1
) (Y −y

i

e

i
)
en K. Como en el caso de F, sabemos que [y

i

j
[ ≤ 1, y claramente el valor
absoluto no depende de j

. Si [y

i

j
[ = 1 entonces [y
ij
− y

i

j
[ = 1, luego el
producto sobre j

(que est´a en k
p
) tiene valor v
p
nulo. Al eliminar estos factores
queda que
v
P
i
(g) = v
p

¸
j i

j

(y
ij
−y

i

j
)

, (7.3)
donde los ´ındices recorren s´olo las ra´ıces de F y G con valor absoluto < 1. As´ı
pues,
I
P
(V ∩ W) =
¸
P
v
P
(g) = v
p

¸
ij i

j

(y
ij
−y

i

j
)

.
El miembro derecho no se altera si intercambiamos los papeles de F y G,
por lo que tambi´en es igual a I
P
(W ∩ V ).
En lo sucesivo calcularemos I
P
(V ∩ W) considerando divisores de V o de
W seg´ un convenga. Por ejemplo, vamos a estudiar ahora la intersecci´ on de una
curva arbitraria V = V (F) con una recta L. Puesto que L es regular, es m´as
f´ acil trabajar con divisores de L.
Sea (X, Y ) = (a + uT, b + vT) una parametrizaci´ on de L, de modo que su
ecuaci´on ser´a v(X −a) −u(Y −b) = 0. Los puntos (finitos) de V ∩ L est´an en
correspondencia con las ra´ıces del polinomio
F(T) = F(a +uT, b +vT) = c
r
¸
i=1
(T −t
i
)
e
i
.
Concretamente, V ∩ L consta de los puntos P
i
= (a +ut
i
, b +vt
i
). Vamos a
ver que I
P
i
(V ∩ L) = e
i
. Para ello consideramos f = [F] ∈ O
P
i
(L). Podemos
definir
t =
x −a
u
=
y −b
v
∈ k
0
[L].
(Notemos que puede ser u = 0 o v = 0, pero una de las dos definiciones siempre
ser´a posible y, en cualquier caso, en k
0
[L] se cumple x = a +ut, y = b +vt.)
Tenemos que f = F(a +ut, b +vt) = c
r
¸
i=1
(t −t
i
)
e
i
. Por otra parte, teniendo
en cuenta la ecuaci´on de L, es f´acil ver que d
P
i
(t −t
i
) = 0, por lo que t −t
i
es
un par´ ametro local en P
i
y, en consecuencia,
I
P
i
(V ∩ L) = v
P
i

c
r
¸
j=1
(t −t
j
)
e
j

=
r
¸
j=1
e
j
v
P
i
(t −t
j
) = e
i
.
Para probar el teorema de Bezout demostramos primero un caso particular:
7.2. Intersecci´on de curvas 211
Teorema 7.12 Sea V una curva proyectiva plana de grado m y L una recta
(distinta de V ). Entonces
¸
P∈P
2
I
P
(V ∩ L) = m.
En otras palabras, V y L se cortan exactamente en m puntos, contados con
su multiplicidad.
Demostraci´ on: Podemos tomar un sistema de referencia proyectivo en el
que L = V (Y ) y en el que la recta Z = 0 no pase por ning´ un punto de V ∩ L.
As´ı, al deshomogeneizar respecto de Z tenemos que todos los puntos de V ∩ L
son finitos.
Sea V = V (F), con F ∈ k
0
[X, Y ]. Sea F = F
0
+ +F
m
la descomposici´on
de F en formas. As´ı, la ecuaci´on de V en coordenadas homog´eneas es
F
0
(X, Y )Z
m
+F
1
(X, Y )Z
m−1
+ +F
m
(X, Y ) = 0.
El punto infinito (1, 0, 0) est´a en L, luego no est´ a en V , luego F
m
(1, 0) = 0.
De aqu´ı se sigue que F
m
(X, 0) no es el polinomio nulo, luego es un polinomio
de grado m y, a su vez, esto implica que F(X, 0) es un polinomio de grado m.
La parametrizaci´ on de L considerada en la discusi´ on precedente es ahora
(X, Y ) = (T, 0), luego para calcular V ∩ L hemos de considerar el polinomio
F(T, 0) = c
r
¸
i=1
(T −t
i
)
e
i
.
Seg´ un acabamos de ver, tiene grado m, con lo que
¸
P∈P
2
I
P
(V ∩ L) =
r
¸
i=1
e
i
= m.
Teorema 7.13 (Teorema de Bezout) Sean V y W dos curvas proyectivas
planas distintas de grados m y n. Entonces
¸
P
I
P
(V ∩ W) = mn,
donde P recorre todos los puntos de P
2
(o, equivalentemente, todos los puntos
de V ∩ W).
Demostraci´ on: Sea V = V (F), W = V (G), donde F y G son formas en
k
0
[X, Y, Z]. Para cada punto P ∈ V ∩ W elegimos una forma lineal L
P
tal que
L
P
(P) = 0, construimos g
P
= [F]/[L
n
P
] ∈ O
P
y, por definici´ on,
I
P
(V ∩ W) =
¸
P
v
P
(g
P
),
donde P recorre los primos de K = k
0
(V ) situados sobre P.
212 Cap´ıtulo 7. Funciones algebraicas II
Por lo tanto,
¸
P
I
P
(V ∩ W) =
¸
P
v
P
(g
P
),
donde ahora P recorre todos los primos de K y P es el punto sobre el que est´a
situado el primo P correspondiente.
Tomemos ahora una forma lineal arbitraria L y observemos que
g
P
=
[G]
[L
n
P
]
=
[G]
[L
n
]
[L
n
]
[L
n
P
]
= g
0
l
n
P
,
donde hemos llamado g
0
= [G]/[L
n
] ∈ K y l
P
= [L]/[L
P
] ∈ O
P
. As´ı pues,
¸
P
I
P
(V ∩ W) =
¸
P
(v
P
(g
0
) +nv
P
(l
P
)) = grad(g
0
) +nI
P
(V ∩ L) = nm,
donde hemos usado que los divisores principales tienen grado 0 y el teorema
anterior.
Tangentes y multiplicidades Observemos que las tangentes a una curva
pueden caracterizarse por su n´ umero de intersecci´on:
Teorema 7.14 Si P es un punto regular de una curva plana V , entonces la
tangente L a V en P es la ´ unica recta que cumple I
P
(V ∩ L) ≥ 2.
Demostraci´ on: Sea L = V (F), donde F es un polinomio de grado 1 y
sea f = [F] ∈ O
P
(V ). Es claro entonces que d
P
f = F[
T
P
V
. As´ı, L es la recta
tangente T
P
V si y s´olo si d
P
f = 0, si y s´olo si f no es un par´ ametro local de V
en P, si y s´olo si I
P
(V ∩ L) = v
P
(f) ≥ 2.
Notemos que si V es una recta, entonces su tangente en cualquier punto P
es L = V y, de acuerdo con el convenio que hemos adoptado, I
P
(V ∩L) = +∞.
En lo sucesivo nunca nos detendremos en este caso particular, en el que todos
los resultados que discutiremos se cumplir´an trivialmente.
El teorema anterior permite extender la noci´ on de recta tangente a los puntos
singulares de una curva. En efecto, sea P un punto de una curva V . Fijemos un
sistema de referencia respecto al cual P = (0, 0) y sea F(X, Y ) = 0 la ecuaci´on
de V en dicho sistema de referencia. Sea
F = F
m
+F
m+1
+ +F
n
, 1 ≤ m ≤ n,
la descomposici´on de F en formas. Sea L una recta que pase por P. Su ecuaci´ on
param´etrica ser´a (X, Y ) = (uT, vT), con lo que
F(T) = F(uT, vT) = T
m
F
m
(u, v) + +T
n
F
n
(u, v).
Podemos descomponer F
m
=
r
¸
i=0
L
e
i
i
en producto de formas lineales (basta
deshomogeneizar F
m
a F
m
(X, 1), factorizar el polinomio resultante y volver a
homogeneizar). Es claro entonces que F
m
(u, v) = 0 si y s´ olo si L = L
i
para
alg´ un i. Concluimos que I
P
(V, L) = m para todas las rectas excepto para un
n´ umero finito de ellas.
7.2. Intersecci´on de curvas 213
Definici´on 7.15 Si P es un punto de una curva plana V de grado n, llamaremos
multiplicidad de P en V al m´ınimo n´ umero natural m ≤ n tal que existen rectas
L tales que I
P
(V ∩ L) = m. La representaremos por m
P
(V ). Seg´ un acabamos
de probar, la igualdad I
P
(V ∩L) = m
P
(V ) se cumple para todas las rectas que
pasan por P salvo para un n´ umero finito de ellas, a las que llamaremos rectas
tangentes a V en P. Seg´ un su multiplicidad, los puntos se clasifican en simples
dobles, triples, etc.
Con la notaci´ on anterior, los coeficientes de F
1
son las derivadas de F en
P, luego F
1
= 0 si y s´olo si P es un punto singular de V . En otras palabras,
un punto P es regular en V si y s´olo si es simple. En tal caso, la ´ unica recta
tangente seg´ un la definici´ on anterior es la de ecuaci´on F
1
= 0, pero ´esta es
la recta tangente que ya ten´ıamos definida. Por lo tanto, la nueva definici´ on
incluye a la anterior como un caso particular.
Notemos que si V es una curva plana de grado n > 1, se ha de cumplir que
m
P
(V ) < n, pues en caso contrario el polinomio que define a V ser´ıa la forma
F
n
y ser´ıa reducible. En particular, las c´ onicas no pueden tener singularidades.
Ejemplos El punto (0, 0) es un punto doble de la curva “alfa”, dada por la
ecuaci´on Y
2
= X
2
(X + 1). Sus tangentes son los factores de F
2
= X
2
−Y
2
, es
decir, las rectas Y = ±X.
Igualmente, (0, 0) es un punto doble de la curva Y
2
= X
3
, pero ahora
F
2
= Y
2
, luego la curva tiene s´ olo una tangente (doble) en (0, 0), a saber, la
recta Y = 0.
Veamos ahora que podemos asignar una tangente a cada divisor primo de
una curva. En efecto, sea P un divisor primo de una curva V situado sobre
un punto P. Fijemos un sistema de referencia af´ın en el que P = (0, 0). Sea
m
0
= m´ın¦v
P
(x), v
P
(y)¦ > 0. Supongamos, por ejemplo, que el m´ınimo se
alcanza en x, es decir, v
P
(x) = m
0
. Fijado un primo π en O
P
, tenemos que
v
P
(x/π
m
0
) = 0, luego existe un a ∈ k
0
no nulo tal que x/π
m
0
≡ a (m´od P).
Multiplicando π por una ra´ız m
0
-´esima de a podemos suponer que a = 1. As´ı
x = π
m
0
+ απ
m
0
+1
, para cierto α ∈ O
P
. Similarmente, y = aπ
m
0
+ βπ
m
0
+1
,
con a ∈ k
0
y β ∈ O
P
(tal vez a = 0). Si L = uX + vY es cualquier recta que
pasa por P y l = ux +vy = [L] ∈ O
P
, tenemos que
v
P
(l) = v
P
((u +va)π
m
0
+γπ
m
0
+1
).
Claramente, v
P
(l) = m
0
excepto si u + va = 0, en cuyo caso v
P
(l) > m
0
.
Esto determina una ´ unica recta L. Hemos probado el teorema siguiente:
Teorema 7.16 Sea V una curva plana y P un divisor primo de V situado sobre
un punto P. Si L es una recta que pasa por P y l = [L] ∈ O
P
, entonces v
P
(l)
toma el mismo valor m
0
para todas las rectas L excepto para una de ellas.
Definici´on 7.17 En las condiciones del teorema anterior, diremos que m
0
es
la multiplicidad de P en V , y la representaremos por m
P
(V ). Llamaremos
tangente a V en P a la ´ unica recta L tal que v
P
(l) > m
P
(V ).
214 Cap´ıtulo 7. Funciones algebraicas II
Las tangentes que acabamos de definir son las que ya ten´ıamos definidas:
Teorema 7.18 Si P es un punto de una curva plana V , las tangentes a V en P
son las tangentes a V en los primos situados sobre P y la multiplicidad m
P
(V )
es la suma de las multiplicidades m
P
(V ) de estos primos.
Demostraci´ on: Si L es una recta que pasa por P distinta de todas las
tangentes a V en P y de todas las tangentes a V en los primos situados sobre
P, entonces
m
P
(V ) = I
P
(V ∩ L) =
¸
P
v
P
(l) =
¸
P
m
P
(V ).
Una recta L es tangente a V en P si y s´olo si
¸
P
v
P
(l) = I
P
(V ∩ L) > m
P
(V ) =
¸
P
m
P
(V ).
Como, en cualquier caso, v
P
(l) ≥ m
P
(V ), la desigualdad anterior equivale
a que v
P
(l) > m
P
(V ) para alg´ un P, es decir, a que L sea tangente a L en un
primo P.
En particular, el teorema anterior implica que el n´ umero de primos situados
sobre un punto P es mayor o igual que el n´ umero de tangentes a V en P
y menor o igual que m
P
(V ). Ninguna de estas dos desigualdades tiene por
qu´e ser una igualdad. La curva Y
2
= X
3
tiene una singularidad con un solo
primo y multiplicidad 2, mientras que la curva del ejemplo siguiente tiene una
singularidad en (0, 0) con una tangente y dos primos.
Ejemplo Consideremos la curva V dada por la ecuaci´ on
Y
4
−2Y
3
+Y
2
−3X
2
Y + 2X
4
= 0
Para probar que es irreducible homogeneiza-
mos respecto de Z y deshomogeneizamos respecto
de Y , con lo que tenemos el polinomio
Z
2
−(3X
2
+ 2)Z + 2X
4
+ 1.
Es f´ acil ver que no tiene ra´ıces en C[X], luego
es irreducible.
Una simple comprobaci´ on muestra que la intersecci´on de V con la recta
X = 0 la forman los puntos (0, 0) y (0, 1). El punto (0, 0) es doble y tiene
una ´ unica tangente, Y = 0. Para estudiar el punto (0, 1) hacemos el cambio
Y → Y + 1, con lo que obtenemos la ecuaci´on
Y
4
+ 2X
4
+ 2Y
3
−3X
2
+Y
2
−3X
2
= 0.
Vemos que (0, 1) es doble con dos tangentes distintas, Y = ±

3X.
Sea K = C(V ) = C(x, y) y k = C(x). Los primos de K = C(V ) que dividen
al primo p de k situado sobre 0 son los situados sobre las antiim´ agenes de 0
por x, es decir, sobre los puntos (0, 0) o (0, 1).
7.2. Intersecci´on de curvas 215
Sobre (0, 1) hay exactamente dos primos, pues la multiplicidad es 2 y hay
dos tangentes. Sobre (0, 0) puede haber uno o dos primos. Esto deja dos posi-
bilidades: 0 = P
1
P
2
P
3
P
4
o bien 0 = P
1
P
2
P
2
3
. Si se da la primera — y vamos
a ver que ´este es el caso— entonces sobre (0, 0) hay exactamente dos primos y
una sola tangente.
Hemos de excluir la posibilidad de que 0 se escinda completamente. Lo
haremos mediante un argumento indirecto a trav´es de la f´ormula del g´enero.
En primer lugar estudiamos la ramificaci´ on en infinito.
La curva V tiene cuatro puntos distintos en el infinito, cuyas coordenadas
homog´eneas cumplen Y
4
+2X
4
= 0. No puede ser X = 0, por lo que la funci´ on
x tiene un polo sobre cada uno de ellos. As´ı pues, todos dividen al primo infinito
de k. Como ´este tiene a lo sumo cuatro divisores, concluimos que, de hecho tiene
cuatro, ∞ = P
1
P
2
P
3
P
4
, luego no hay ramificaci´ on en el infinito.
Ahora observamos que la aplicaci´ on (X, Y ) → (−X, Y ) es un isomorfismo
de V en s´ı misma que induce un automorfismo de K. Su restricci´ on a k es el
automorfismo inducido por el isomorfismo X → −X de C

. Es claro entonces
que los ´ındices de ramificaci´ on del primo de k situado sobre un ζ ∈ C son los
mismos que los del primo situado sobre −ζ. Por consiguiente, en la f´ ormula
2 −2g = 8 −
¸
i
(e
i
−1),
el sumatorio es de la forma 2a + b, donde 2a es la aportaci´on de los primos
distintos de 0 e ∞y b es la aportaci´ on de 0 (pues ya hemos visto que en ∞no hay
ramificaci´on). Las posibilidades para b son b = 0 si 0 se escinde completamente
y b = 1 si hay ramificaci´ on. Ahora bien, la relaci´ on 2 −2g = 8 −2a −b muestra
que b ha de ser par, luego b = 0 y concluimos que 0 se escinde completamente.
El teorema siguiente muestra que los n´ umeros de intersecci´on se reducen casi
siempre a las multiplicidades:
Teorema 7.19 Sean V y W dos curvas planas distintas y P ∈ V ∩W. Entonces
I
P
(V ∩ W) ≥ m
P
(V )m
P
(W).
La igualdad se da si y s´ olo si V y W no tienen tangentes comunes en P.
Demostraci´ on: Tomemos un sistema de referencia tal que P = (0, 0) y la
recta X = 0 no sea tangente a V ni a W en P. Sea V = V (F), W = V (G).
Basta probar que
v
P
(g) ≥ m
P
(V )m
P
(W),
y que se da la igualdad si y s´ olo si ninguna tangente a V en P es tangente a
W. La prueba se basa en la expresi´ on para v
P
(g) que hemos encontrado en la
demostraci´on del teorema 7.11.
El hecho de que la recta X = 0 no sea tangente a V en P implica que
v
P
(x) = m
P
(V ) ≤ v
P
(y). Llamemos r = m
P
(V ). Podemos tomar un primo π
en O
P
tal que x = π
r
+απ
r+1
, con α ∈ O
P
. Sea y = aπ
r
+βπ
r+1
, con β ∈ O
P
.
As´ı la tangente a V en P es la recta −aX +Y .
216 Cap´ıtulo 7. Funciones algebraicas II
Similarmente, si Q
1
, . . . , Q
s
son los primos de W situados sobre P, llamamos
r
i
= v
Q
i
(x) y elegimos un primo π
i
en O
Q
i
de modo que
x = π
r
i
i

i
π
r
i
+1
i
, y = a
i
π
r
i
i

i
π
r
i
+1
i
.
La tangente a W en Q
i
es −a
i
X +Y , luego la hip´ otesis de que la tangente
a V en P no sea tangente a W equivale a que a = a
i
para todo i. Adem´as
tenemos que
r
1
+ +r
s
= m
Q
1
(W) + +m
Q
s
(W) = m
P
(W).
Sea K = k
0
(V ), sea k = k
0
(x) y sea p el primo de k situado sobre 0 (que es
el primo al que divide P). Sea k
p
= k
0
((X)) y K una clausura algebraica de k
p
.
En el teorema 7.11 hemos obtenido la igualdad (7.3), en virtud de la cual v
P
(g)
es el valor v
p
del producto de todos los y
j
−y

i

j
, donde y
ij
var´ıa entre las ra´ıces
de F(X, Y ) en K que inducen el primo P e y

i

j
recorre las ra´ıces de G(X, Y )
en K que inducen cada primo Q
i
. (Hemos suprimido el ´ındice i porque aqu´ı P
est´a fijo.)
Como v
p
(x) = 1, tenemos que r = e(P/p), luego hay r ra´ıces y
j
, cada una
de las cuales es imagen de y por un k
p
-monomorfismo σ
j
: K
P
−→ K. Todas
las ra´ıces que estamos considerando estar´an en una extensi´ on finita E de k
p
,
donde podemos trabajar con una valoraci´ on v. Sea e = e(E/k
p
), de modo que
v = ev
p
[
k
p
. Tenemos que
x = σ
j
(x) = σ
j
(π)
r

j
(α)σ
j
(π)
r+1
, y
j
= σ
j
(y) = aσ
i
(π)
r

j
(α)σ
j
(π)
r+1
,
luego y
j
= ax +δ
j
ρ
e+1
, donde ρ es un primo en E y v(δ
j
) ≥ 0.
Similarmente, y

i

j
= a
i
x +δ
i

j
ρ
e+1
. As´ı pues,
v
P
(g) = v
p

¸
j i

j

(a −a
i
)x + (δ
j
−δ
i

j

e+1

=
1
e
¸
j i

j

v
P

(a −a
i
)x + (δ
j
−δ
i

j

e+1


1
e
¸
j i

j

e = r(r
1
+ +r
s
)
= m
P
(V )m
P
(W).
Se cumple que v
P
((a −a
i
)x +(δ
j
−δ
i

j
ρ
e+1
)) > e si y s´olo si a = a
i
, luego
la igualdad v
P
(g) = m
P
(V )m
P
(W) se da exactamente cuando a = a
i
para
todo i

.
Ahora podemos dar una caracterizaci´ on geom´etrica del grado de una curva
plana:
Teorema 7.20 Si V es una curva plana de grado n, existen infinitas rectas que
cortan a V en n puntos distintos.
Demostraci´ on: Observemos que las rectas de P
2
est´an en correspondencia
biun´ıvoca con los puntos de P
2
mediante aX + bY + cZ = 0 ↔ (a, b, c). Sea
7.2. Intersecci´on de curvas 217
V = V (F), sea V
0
la subvariedad formada por los puntos regulares de V y
consideremos la aplicaci´on φ : V
0
−→ P
2
dada por
φ(P) =

∂F
∂X

P
,
∂F
∂Y

P
,
∂F
∂Z

P

.
Obviamente es regular y φ[V
0
] contiene todos los puntos correspondientes a
las rectas de P
2
tangentes a V en alg´ un punto regular. Sea W = φ[V
0
] que es
una subvariedad de P
2
, pues si W = C
1
∪ C
2
, con C
1
y C
2
cerrados, entonces
V
0
= φ
−1
[C
1
] ∪ φ
−1
[C
2
], luego V
0
= φ
−1
[C
i
], φ[V
0
] ⊂ C
i
y W = φ[V
0
] ⊂ C
i
.
Tenemos que φ : V
0
−→ W es densa, luego podemos identificar k
0
(W) con
un subcuerpo de k
0
(V ) y, por lo tanto, dimW ≤ dimV
0
= 1.
Fijado un punto P ∈ V regular, el conjunto de rectas que pasan por P se
corresponde con una recta L de P
2
a trav´es de la correspondencia que hemos
indicado. Cambiando P por otro punto si fuera preciso, podemos suponer que
L = W. As´ı, L ∩ W es finito, luego hay infinitos puntos en L ` W, cada uno de
los cuales se corresponde con una recta que pasa por P y no es tangente a V en
ning´ un punto regular.
Eliminando las rectas que pasan por P y por un punto singular de V (que
son un n´ umero finito), nos quedan todav´ıa infinitas rectas R que pasan por
P y que s´olo cortan a V en puntos regulares (sin ser tangentes). Entonces
I
Q
(V ∩ R) = 1 para cada Q ∈ V ∩ R. Por el teorema de Bezout, R corta a V
en n puntos distintos.
Teniendo en cuenta el teorema de Bezout, vemos que el grado de una curva
plana V es el m´aximo n´ umero n tal que existe una recta que corta a V en n
puntos distintos.
Numeros de intersecci´on entre formas Fijado un sistema de referencia
en P
2
, para cada par de formas F, G ∈ k
0
[X, Y, Z], consideramos sus descom-
posiciones en formas irreducibles
1
F = F
1
F
r
, G = G
1
G
s
y definimos el
n´ umero de intersecci´ on
I
P
(F ∩ G) =
¸
ij
I
P
(V
i
∩ W
j
),
donde V
i
= V (F
i
), W
j
= V (G
j
). Este n´ umero ser´a infinito si y s´ olo si F y G
tienen un factor com´ un. As´ı mismo, definimos la multiplicidad de P en F como
m
P
(F) =
¸
i
m
P
(V
i
).
Igualmente podemos definir multiplicidades y multiplicidades para polino-
mios de k
0
[X, Y ]. Incluso podemos hablar de n´ umeros de intersecciones mixtos
I
P
(V ∩ G), donde V = V (F) es una curva (y F es una forma irreducible) y G
una forma arbitraria.
1
Es f´ acil ver que los factores irreducibles de las formas son formas: basta deshomogeneizar
respecto a una variable, factorizar y volver a homogeneizar.
218 Cap´ıtulo 7. Funciones algebraicas II
Todos los teoremas que hemos probado para curvas se generalizan trivial-
mente a polinomios. Por ejemplo, el teorema de Bezout para formas afirma
que I
P
(F ∩ G) = (gradF)(gradG). Para probarlo basta descomponer F y G y
aplicar el teorema de Bezout a las curvas definidas por cada par de factores.
Notemos que si F ∈ k
0
[X, Y ] es un polinomio, entonces su forma de menor
grado es el producto de las formas de menor grado de sus factores, por lo que
la multiplicidad en F de (0, 0) sigue siendo este grado m´ınimo. As´ı mismo, las
tangentes a F en (0, 0) siguen siendo los factores de esta forma de grado m´ınimo.
Todas las comprobaciones son inmediatas. Observemos que la relaci´on
I
P
(V ∩ G) =
¸
P
v
P
(g)
sigue siendo v´ alida aunque G no sea irreducible, pues la funci´ on g es el producto
de las funciones g
i
asociadas a los factores de G. De aqu´ı se sigue una propiedad
adicional que simplifica mucho el c´ alculo de n´ umeros de intersecci´on:
I
P
(F ∩ G) = I
P
(F ∩ (G+HF)),
pues f = 0 en O
P
(V
i
), luego g = g +hf.
Puntos de inflexi´on Estudiamos ahora una noci´ on relacionada con el n´ umero
de intersecci´on de una curva con su tangente. Como aplicaci´ on obtendremos
algunos resultados sobre c´ ubicas regulares que nos har´ an falta m´ as adelante.
Definici´on 7.21 un punto de inflexi´ on de una curva plana V es un punto regu-
lar P de V tal que existe una recta L (que necesariamente ha de ser la tangente
a V en P) para la cual I
P
(V ∩ L) ≥ 3. La inflexi´ on se llama ordinaria si
I
P
(V ∩ L) = 3.
Obviamente una c´ onica no puede tener inflexiones. Teniendo en cuenta el
ejemplo de la p´ agina 105, es f´ acil ver que toda c´ ubica singular tiene una ´ unica
inflexi´ on. Vamos a probar que las c´ ubicas regulares tambi´en tienen inflexiones.
Para ello nos basaremos en una caracterizaci´on de los puntos de inflexi´ on.
Consideremos un punto regular P de una curva V . Podemos tomar un
sistema de referencia respecto al cual P = (0, 0). Sea F = F
1
+ + F
n
el
polinomio que define a F.
Una recta L parametrizada por (X, Y ) = (uT, vT) cumplir´ a I
P
(V ∩ L) ≥ 3
si F
1
(u, v) = F
2
(u, v) = 0. As´ı pues, P ser´a un punto de inflexi´ on de V si y s´olo
si existe (u, v) ∈ k
2
0
, (u, v) = (0, 0), tal que F
1
(u, v) = F
2
(u, v) = 0.
En primer lugar probamos que esto equivale a que el polinomio F
1
+F
2
sea
reducible (o bien F
2
= 0).
En efecto, suponiendo v = 0 y llamando t = u/v tenemos que F
1
(t, 1) =
F
2
(t, 1) = 0, luego F
1
(X, 1) [ F
2
(X, 1) y, sustituyendo X por X/Y , concluimos
que F
1
(X, Y ) [ F
2
(X, Y ).
Rec´ıprocamente, Si F
1
+F
2
= RS y F
2
= 0, entonces ambos factores tienen
grado 1, y uno de ellos, digamos R, ha de cumplir R(0, 0) = 0. Entonces F
1
7.2. Intersecci´on de curvas 219
es R por el t´ermino independiente de S, luego F
1
[ F
2
y cualquier ra´ız no nula
(u, v) de F
1
lo es de F
2
.
A partir de aqu´ı supondremos que la caracter´ıstica de k
0
es distinta de 2,
con lo que la forma F
2
(que, de momento, supondremos no nula) es
F
2
(X, Y ) =
1
2


2
F
∂X
2

P
X
2
+ 2

2
F
∂X∂Y

P
XY +

2
F
∂Y
2

P
X
2

.
La condici´ on que hemos encontrado es la reducibilidad del polinomio
∂F
∂X

P
X +
∂F
∂Y

P
Y +
1
2

2
F
∂X
2

P
X
2
+

2
F
∂X∂Y

P
XY +
1
2

2
F
∂Y
2

P
X
2
.
Esta ecuaci´on determina una c´ onica af´ın, que ser´ a reducible si y s´ olo si lo es
su clausura proyectiva, determinada por la forma
∂F
∂X

P
XZ +
∂F
∂Y

P
Y Z +
1
2

2
F
∂X
2

P
X
2
+

2
F
∂X∂Y

P
XY +
1
2

2
F
∂Y
2

P
X
2
.
Matricialmente es:
(X, Y, Z)

¸
¸
¸

2
F
∂X
2

P

2
F
∂X∂Y

P
∂F
∂X

P

2
F
∂X∂Y

P

2
F
∂Y
2

P
∂F
∂Y

P
∂F
∂X

P
∂F
∂Y

P
0
¸

¸
X
Y
Z
¸

Es conocido que una c´ onica es irreducible si y s´ olo si el rango de su matriz
es 3 (ver el ejemplo de la p´agina 59). As´ı pues, P ser´a un punto de inflexi´ on si
y s´olo si


2
F
∂X
2

P

2
F
∂X∂Y

P
∂F
∂X

P

2
F
∂X∂Y

P

2
F
∂Y
2

P
∂F
∂Y

P
∂F
∂X

P
∂F
∂Y

P
0

= 0.
(Esta condici´ on recoge tambi´en el caso en que F
2
= 0). Todav´ıa podemos
obtener una condici´ on formalmente m´ as simple. Llamemos F(X, Y, Z) a la
homogeneizaci´on de F, de modo que F(X, Y ) = F(X, Y, 1). Es claro que ambos
polinomios tienen las mismas derivadas respecto de X e Y , luego podemos
considerar que la F que aparece en el determinante anterior es F(X, Y, Z).
Ahora usamos la relaci´ on
∂F
∂X
X +
∂F
∂Y
Y +
∂F
∂Z
Z = nF
y las que resultan de aplicar esta misma propiedad a las parciales de F:

2
F
∂X
2
X +

2
F
∂X∂Y
Y +

2
F
∂X∂Z
Z = (n −1)
∂F
∂X
,

2
F
∂X∂Y
X +

2
F
∂Y
2
Y +

2
F
∂Y ∂Z
Z = (n −1)
∂F
∂Y
.
220 Cap´ıtulo 7. Funciones algebraicas II
Multiplicamos la tercera columna del determinante por n −1 y le restamos
las dos primeras (usando que F(P) = 0) y luego repetimos las operaciones con
las filas. El determinante resulta ser igual a
H(F)(P) =


2
F
∂X
2

P

2
F
∂X∂Y

P

2
F
∂X∂Z

P

2
F
∂X∂Y

P

2
F
∂Y
2

P

2
F
∂Y ∂Z

P

2
F
∂X∂Z

P

2
F
∂Y ∂Z

P

2
F
∂Z
2

P

.
El determinante H(F)(P) se llama hessiano de F en P y es f´acil ver que
la condici´ on H(F)(P) = 0 no depende del sistema de referencia elegido, pues
un cambio de sistema de referencia proyectivo multiplica la matriz hessiana por
una matriz regular.
Teorema 7.22 Un punto regular P de una curva plana V = V (F) es un punto
de inflexi´ on si y s´ olo si H(F)(P) = 0.
Notemos que si V tiene grado n entonces H(F)(X, Y, Z) es una forma de
grado 3(n − 2), luego, si n ≥ 3, define una curva proyectiva (salvo que sea
la forma nula). El teorema 3.23 implica que existe un punto P ∈ V tal que
H(F)(P) = 0. Si P es regular ser´a un punto de inflexi´ on. As´ı pues:
Teorema 7.23 Toda curva proyectiva plana regular de grado ≥ 3 (sobre un
cuerpo de caracter´ıstica distinta de 2) tiene un punto de inflexi´ on.
Consideremos por ejemplo una c´ ubica regular V = V (F). Podemos tomar
un sistema de referencia af´ın en el que el punto de inflexi´ on sea (X, Z) = (0, 0).
Si F(X, Z) = F
1
(X, Z) +F
2
(X, Z) +F
3
(X, Z), hemos visto que el hecho de que
(0, 0) sea un punto de inflexi´ on equivale a que la c´ onica F
1
(X, Z) + F
2
(X, Z)
sea reducible (o bien F
2
= 0). As´ı pues,
F(X, Z) = (uX +vZ)(1 +aX +bZ) +cX
3
+dX
2
Z +eXZ
2
+fZ
3
,
donde (u, v) = (0, 0), o de lo contrario (0, 0) ser´ıa un punto singular. Suponga-
mos v = 0. El cambio de coordenadas dado por X

= X, Z

= uX +vZ nos da
un polinomio de la forma
F(X, Z) = Z(1 +aX +bZ) +cX
3
+dX
2
Z +eXZ
2
+fZ
3
.
Si homogeneizamos con Y y deshomogeneizamos respecto de Z (con lo que el
punto de inflexi´ on pasa a estar en el infinito) obtenemos que V est´a determinada
por la ecuaci´ on
Y
2
+ (aX +b)Y +cX
3
+dX
2
+eX +f = 0.
Ahora el cambio de coordenadas Y = Y

−(aX

+b)/2 reduce la ecuaci´on a
Y
2
= aX
3
+bX
2
+cX +d,
7.3. Diferentes 221
donde a = 0, pues V es una c´ ubica (por ejemplo, si fuera a = 0 no podr´ıa haber
un punto de inflexi´ on). En este cambio hemos supuesto que la caracter´ıstica de
k
0
es distinta de 2. Si suponemos adem´ as que es distinta de 3 podemos hacer
el cambio
X = aX


b
3a
, Y =
a
2
2
Y

y la ecuaci´on se reduce a
Y
2
= 4X
3
−g
2
X −g
3
, g
2
, g
3
∈ k
0
.
Por ´ ultimo notamos que si a fuera una ra´ız m´ ultiple del polinomio de la
derecha, entonces (a, 0) ser´ıa un punto singular de V . As´ı pues, hemos probado
el teorema siguiente:
Teorema 7.24 Toda c´ ubica regular sobre un cuerpo k
0
de caracter´ıstica distinta
de 2 o 3 es proyectivamente equivalente a una c´ ubica de ecuaci´ on
Y
2
= 4X
3
−g
2
X −g
3
, g
2
, g
3
∈ k
0
,
donde el polinomio de la derecha no tiene ra´ıces m´ ultiples.
Una ecuaci´on en las condiciones del teorema anterior se llama forma normal
de Weierstrass de la c´ ubica regular V . La notaci´ on g
2
, g
3
para las constantes es
la acostumbrada en la teor´ıa de funciones el´ıpticas, en la que ahora no vamos a
entrar.
Es f´ acil probar que, rec´ıprocamente, toda ecuaci´on en forma normal deter-
mina una c´ ubica regular (la irreducibilidad se sigue del criterio de Eisenstein
aplicado a un factor primo del miembro derecho).
7.3 Diferentes
En esta secci´on probaremos que el n´ umero de primos ramificados en una
extensi´on separable de cuerpos de funciones algebraicas es finito. Se trata de
un resultado global, pero empezaremos estudiando m´ as a fondo la ramificaci´ on
desde un punto de vista local.
Si K/k es una extensi´on finita de cuerpos, la aplicaci´ on (α, β) → Tr(αβ)
es una forma bilineal en K. Su matriz en una k-base de K dada, digamos
w
1
, . . . , w
n
, es claramente

Tr(w
i
w
j
)

. En la prueba del teorema 1.19 vimos
que si la extensi´on K/k es separable entonces esta matriz tiene determinante no
nulo, por lo que la forma bilineal es regular e induce un isomorfismo entre K y
su k-espacio vectorial dual (el espacio de las aplicaciones lineales de K en k).
En general, cada base de un espacio vectorial de dimensi´ on finita tiene asociada
una base en su espacio dual. En nuestro caso podemos considerar su antiimagen
por el isomorfismo inducido por la traza y obtenemos as´ı otra k-base de K, a la
que llamamos base dual de la base de partida.
El teorema siguiente recoge los hechos que vamos a necesitar en la pr´actica
sobre todo lo dicho.
222 Cap´ıtulo 7. Funciones algebraicas II
Teorema 7.25 Sea K/k una extensi´ on de cuerpos finita separable, considere-
mos la traza Tr : K −→ k y sea w
1
, . . . , w
n
una k-base de K. Entonces
a) La matriz

Tr(w
i
w
j
)

tiene determinante no nulo.
b) Existen unos ´ unicos elementos z
1
, . . . , z
n
en K de modo que
Tr(w
i
z
j
) =

1 si i = j,
0 si i = j.
Estos elementos forman una k-base de K a la que llamaremos base dual
de la base dada.
Demostraci´ on: El apartado a) est´ a probado en la demostraci´ on del teo-
rema 1.19. Tambi´en vimos all´ı la existencia de los elementos z
1
, . . . , z
n
, y es
clara su unicidad, pues las coordenadas de los z
i
en la base w
j
son la soluci´ on
de un sistema de n ecuaciones lineales con n inc´ ognitas cuya matriz de coefi-
cientes es la del apartado a). Esto mismo implica que z
1
, . . . , z
n
forman una
k-base de K.
Definici´on 7.26 Sea K/k una extensi´ on finita separable de cuerpos m´etricos
discretos completos, sea o el anillo de enteros de k y Tr : K −→ k la traza de la
extensi´on. Para cada L ⊂ K, definimos su complementario como el conjunto
L

= ¦α ∈ K [ Tr[αL] ⊂ o¦ ⊂ K.
Teorema 7.27 Sea K/k una extensi´ on separable de cuerpos m´etricos discretos
completos, sean o y O sus respectivos anillos de enteros y sean L y M subgrupos
aditivos de K. Entonces
a) L

es un subgrupo aditivo de K.
b) Si L es un o-m´ odulo (o un O-m´ odulo) entonces L

tambi´en lo es.
c) Si L ⊂ M entonces M

⊂ L

.
d) Si w
1
, . . . , w
n
es una k-base de K y w

1
, . . . , w

n
es su base dual, entonces
el m´ odulo complementario de L = 'w
1
, . . . , w
n
`
o
es L

= 'w

1
, . . . , w

n
`
o
.
Demostraci´ on: a) Si α
1
, α
2
∈ L

entonces
Tr


1
−α
2

= Tr(α
1
β) −Tr(α
2
β) ∈ o
para todo β ∈ L.
b) Si α ∈ L

y d ∈ o (o d ∈ O) entonces dβ ∈ L para todo β ∈ L, luego
Tr(dαβ) = Tr

α(dβ)

∈ o para todo β ∈ L.
c) es evidente.
d) Sea α ∈ L

. Entonces α = a
1
w

1
+ a
n
w

n
para ciertos elementos a
i
∈ K.
Pero sucede que a
i
= Tr(αw
i
) ∈ o, luego α ∈ 'w

1
, . . . , w

n
`
o
.
7.3. Diferentes 223
Rec´ıprocamente, si α = a
1
w

1
+ + a
n
w

n
, para ciertos elementos a
i
∈ o,
entonces Tr(αw
i
) = a
i
∈ o, y por linealidad es claro que Tr(αβ) ∈ o para todo
β ∈ L, luego α ∈ L

.
En la situaci´ on del teorema anterior, estamos principalmente interesados en
el O-m´odulo O

. Observemos que de 5.35 se sigue que Tr[O] ⊂ o (la traza de
un entero es entera). Esto implica que O ⊂ O

.
Por otra parte, la separabilidad de la extensi´ on implica que existe un α ∈ K
con Tr(α) = a = 0. Si π es un primo en o, tenemos que Tr(α/π
i
) = a/π
i
, que
no est´a en o para i suficientemente grande. Concluimos que O

= K.
Si α ∈ O

, entonces αO ⊂ O

, es decir, O

contiene a todos β ∈ K con
v(β) ≥ v(α). Por consiguiente, el conjunto I = ¦v(α) [ α ∈ O

¦ est´a acotado
inferiormente en Z (o de lo contrario ser´ıa O

= K). Como O ⊂ O

tenemos
que N ⊂ I, luego −i = m´ınI ≤ 0. Es claro entonces que
O

= ¦α ∈ K [ v(α) ≥ −i¦ = Π
−i
O,
donde Π es cualquier primo en K.
Definici´on 7.28 Sea K/k una extensi´ on finita separable de cuerpos m´etricos
discretos completos. Con la notaci´on anterior, definimos el diferente de la ex-
tensi´on como el ideal D
K/k
= P
i
, donde P es el ideal primo de O. En lo sucesivo
representaremos por D
−1
K/k
al m´odulo O

.
Demostraremos que la extensi´on K/k es no ramificada si y s´olo si D
K/k
= 1.
Para ello necesitamos algunos resultados previos, que a su vez nos servir´an
para relacionar los diferentes locales de una extensi´ on de cuerpos de funciones
algebraicas. En primer lugar probamos la transitividad de los diferentes:
Teorema 7.29 Sea k ⊂ K ⊂ L una cadena de extensiones finitas separables de
cuerpos m´etricos discretos completos. Entonces
D
L/k
= D
L/K
D
K/k
.
Demostraci´ on: En el enunciado hay que entender que —al igual que hace-
mos en los cuerpos de funciones algebraicas— cada ideal P
i
de O
K
se identifica
con el ideal Q
ei
de O
L
, donde P es el primo de O
K
, Q es el primo de O
L
y
e = e(L/K). En otras palabras, si
D
L/k
= Q
i
, D
L/K
= Q
j
, D
K/k
= P
r
,
hemos de probar que i = j +er.
En efecto, dado α ∈ L arbitrario, tenemos que
α ∈ D
−1
L/k
↔ Tr
L
k
[αO
L
] ⊂ o ↔ Tr
K
k
[Tr
L
K
[αO
L
]] ⊂ o ↔ Tr
K
k
[Tr
L
K
[αO
L
]O
K
] ⊂ o.
Aqu´ı hemos usado que Tr
L
K
es K-lineal. Llegamos, pues, a que
α ∈ D
−1
L/k
↔ Tr
L
K
[αO
L
] ⊂ D
−1
K/k
.
224 Cap´ıtulo 7. Funciones algebraicas II
Sea D
−1
K/k
= δ
−1
O
K
, con δ ∈ O
K
. Entonces
α ∈ D
−1
L/k
↔ Tr
L
K
[δαO
L
] ⊂ O
K
↔ δα ∈ D
−1
L/K
.
As´ı pues,
v
L
(α) ≥ −i ↔ v
L
(δ) +v
L
(α) ≥ −j ↔ v
L
(α) ≥ −j −er.
Como v
L
(α) es un entero arbitrario, esto implica que i = j +er.
El teorema siguiente est´a probado en la demostraci´ on de 5.32:
Teorema 7.30 Sea K/k una extensi´ on finita de cuerpos m´etricos discretos
completos, sea ω
1
, . . . , ω
f
una k-base de K y π un primo de K. Entonces ω
i
π
j
,
para i = 1, . . . , f, j = 0, . . . , e −1 es una o-base de O.
Para calcular el diferente de una extensi´ on nos basaremos en el teorema
siguiente:
Teorema 7.31 Sea K = k(α) una extensi´ on de cuerpos separable de grado n,
sea f ∈ k[x] el polinomio m´ınimo de α y sea
f(x)
x −α
= b
0
+b
1
x + +b
n−1
x
n−1
.
Entonces la base dual de 1, α, . . . , α
n−1
es
b
0
f

(α)
, ,
b
n−1
f

(α)
.
Demostraci´ on: Sean α
1
, . . . , α
n
las ra´ıces de f. Si 0 ≤ r ≤ n−1 se cumple
que
n
¸
i=1
f(x)
x −α
i
α
r
i
f


i
)
= x
r
.
En efecto, la diferencia entre ambos miembros es un polinomio de grado me-
nor o igual que n−1 y tiene por ra´ıces a todos los α
i
, luego es id´enticamente nulo.
Los sumandos del miembro izquierdo son todos los conjugados del polinomio
f(x)
x −α
α
r
f

(α)
,
luego la suma tiene por coeficientes a las trazas de los coeficientes de este ´ ultimo
polinomio.
El coeficiente i-´esimo es f

(α)
−1
b
i
α
r
, luego hemos obtenido que
Tr

b
i
f

(α)
α
r

=

1 si i = r,
0 si i = r.
Como consecuencia:
7.3. Diferentes 225
Teorema 7.32 Sea K/k una extensi´ on separable de grado n de cuerpos m´etricos
discretos completos. Sea α ∈ O tal que K = k(α), sea f(x) el polinomio m´ınimo
de α y L =

1, α, . . . , α
n−1

o
. Entonces L

= L/f

(α). Adem´ as f

(α) ∈ D
K/k
y si O =

1, α, . . . , α
n−1

o
entonces D
K/k
= (f

(α)).
Demostraci´ on: Por 7.27 y el teorema anterior (con la notaci´ on de ´este
´ ultimo),
L

=

b
0
f

(α)
, . . . ,
b
n−1
f

(α)

o
.
Ahora bien, 5.35 implica que f(x) ∈ o[x]. Si
f(x) = a
0
+a
1
x + +a
n−1
x
n−1
+x
n
, a
i
∈ o,
entonces la igualdad
f(x) = (x −α)(b
0
+b
1
x + +b
n−1
x
n−1
)
nos da las relaciones
a
i
= b
i−1
−αb
i
, i = 1, . . . , n −1, b
n−1
= 1.
Por recurrencia resulta
b
n−1
= 1
b
n−2
= a
n−1

b
n−3
= a
n−1
+a
n−2
α +a
n−1
α
2

b
0
= a
0
+a
1
α + +a
n−1
α
n−1

n
De aqu´ı se sigue que
L

=
1
f

(α)
'b
0
, b
1
, . . . , b
n−1
`
o
=
1
f

(α)

1, α, . . . , α
n−1

o
=
1
f

(α)
L.
Como α ∈ O, tenemos que L ⊂ O, luego O

⊂ L

= L/f

(α). Pongamos
que D
K/k
= P
i
y sea P = (π). Entonces π
−i
∈ O

, luego π
−i
= β/f

(α), para
cierto β ∈ L ⊂ O. Por lo tanto f

(α) = βπ
i
∈ D
K/k
.
La hip´ otesis de la ´ ultima parte es que L = O, con lo que O

= O/f

(α). As´ı
pues, f

(α)π
−i
O = O, de donde se sigue claramente que (f

(α)) = (π
i
) = D
K/k
.
El teorema siguiente muestra la relaci´on entre el diferente de una extensi´ on
separable y la ramificaci´ on de sus primos:
Teorema 7.33 Sea K/k una extensi´ on finita separable de cuerpos m´etricos dis-
cretos completos tal que el cuerpo de restos k sea perfecto, sea e = e(K/k), sea
D el diferente de la extensi´ on y P el ideal primo de O
K
. Entonces:
226 Cap´ıtulo 7. Funciones algebraicas II
a) Si P e, entonces D = P
e−1
.
b) Si P [ e, entonces P
e
[ D.
c) En particular e > 1 si y s´ olo si P [ D.
Demostraci´ on: Veamos en primer lugar que si e = 1 entonces D = 1
(notemos que esto es un caso particular de a). Sea α ∈ O tal que K = k(α). Si
e = 1, el teorema 7.30 nos da que O =

1, α, . . . α
n−1

o
y 7.32 nos da entonces
que D = (f

(α)), donde f(x) ∈ o[x] es el polinomio m´ınimo de α. Puesto que
[K : k[ = [K : k[, la imagen de f en k[x] ha de ser el polinomio m´ınimo de [α],
en particular es irreducible y, por la separabilidad, f

(α) ≡ 0 (m´od P), es decir,
P D, luego D = 1.
Supongamos ahora que e > 1. Por el teorema 5.33 podemos tomar un
cuerpo intermedio k ⊂ L ⊂ K de modo que [K : L[ = e(K/L) = e y, por
consiguiente e(L/k) = 1. Por la parte ya probada sabemos que D
L/k
= 1, luego
D = D
K/L
. As´ı pues, basta probar el resto del teorema para la extensi´ on K/L
o, equivalentemente, podemos suponer que [K : k[ = e. As´ı, podemos aplicar el
teorema 5.34, seg´ un el cual K = k(π), donde π es un primo en K cuyo polinomio
m´ınimo en k es un polinomio de Eisenstein
f(x) = x
e
+a
e−1
x
e−1
+ +a
1
x +a
0
, π
e
[ a
i
.
El teorema 7.30 nos da que O =

1, π, . . . , π
e−1

o
, luego por 7.32 tenemos
que D = (f

(π)). Ahora basta observar que
f

(π) = eπ
e−1
+ (e −1)a
e−1
π
e−2
+ +a
1
.
Si P e, entonces todos los t´erminos menos el primero son divisibles entre
π
e
, luego v
P
(f

(π)) = e−1 y D = P
e−1
. En cambio, si P [ e, entonces todos los
t´erminos son divisibles entre π
e
, luego P
e
[ D. Esto prueba a) y b), de donde
c) es inmediato.
La condici´ on p [ e puede darse exactamente por dos motivos: que exista
un primo p [ e tal que P [ p (lo cual no sucede con los cuerpos que nosotros
estamos manejando, ya que las constantes son unidades) o bien porque K tenga
caracter´ıstica prima p y p [ e (en cuyo caso e = 0 como elemento de K).
Con esta caracterizaci´on de la ramificaci´ on, ya podemos demostrar el resul-
tado que persegu´ıamos:
Teorema 7.34 El n´ umero de primos ramificados de una extensi´ on separable de
cuerpos de funciones algebraicas es finito.
Demostraci´ on: Sea K/k una extensi´ on separable de cuerpos de funciones
algebraicas. Por el teorema 1.32 existe x ∈ k tal que la extensi´ on k/k
0
(x) es
finita separable. Basta probar que el n´ umero de primos de k
0
(x) ramificados en
K es finito. Equivalentemente, podemos suponer que k = k
0
(x).
7.3. Diferentes 227
Sea K = k(α). Por 1.18 podemos suponer que α es entero sobre k
0
[x]. Si
P es un primo de K que divide a un primo finito p de k, en particular tenemos
que α es entero sobre o
p
, luego α ∈ O
P
por 5.35.
Se cumple que K
P
= k
p
(α), luego podemos aplicar el teorema 7.32 para
concluir que g

(α) ∈ D
K
P
/k
p
, donde g(x) es el polinomio m´ınimo de α en k
p
[x].
Puesto que g(x) [ f(x), es claro que g

(α) [ f

(α). As´ı pues, f

(α) ∈ D
K
P
/k
p
.
Si D
K
P
/k
p
= 1, esto implica que v
P
(f

(α)) > 0.
Teniendo en cuenta que f

(α) ∈ K

, concluimos que D
K
P
/k
p
= 1 a lo sumo
para un n´ umero finito de primos (los divisores del primo infinito de k y los
que cumplan v
P
(f

(α)) > 0). Por el teorema anterior, el n´ umero de primos
ramificados es finito.
Definici´on 7.35 Sea K/k una extensi´ on separable de cuerpos de funciones
algebraicas. Para cada primo P de K definimos el diferente local en P como
D
P
= D
K
P
/k
p
, donde p es el primo de k divisible entre K. Podemos identificar
a D
P
con un divisor de K (potencia de P). Por el teorema anterior se cumple
que D
P
= 1 salvo a lo sumo para una cantidad finita de primos, luego podemos
definir el diferente de la extensi´on como el divisor
D
K/k
=
¸
P
D
P
∈ D
K
.
Se trata de un divisor entero cuyos factores primos son los primos de K
ramificados sobre k. El teorema 7.29 implica inmediatamente que si k ⊂ K ⊂ L
es una cadena de extensiones separables de cuerpos de funciones algebraicas
entonces
D
L/k
= D
L/K
D
K/k
.
El teorema 7.33 nos permite calcular el discriminante de una extensi´ on de
cuerpos de funciones algebraicas bajo una restricci´ on m´ınima:
Teorema 7.36 Sea K/k una extensi´ on de cuerpos de funciones algebraicas tal
que car k = 0 o bien car k = p es un primo que no divide al ´ındice de ramificaci´ on
de ning´ un divisor primo de K. Entonces
D
K/k
=
¸
P
P
e(P)−1
.
Demostraci´ on: Sea P un divisor primo de K y p el primo de k al cual
divide. Seg´ un la definici´ on de diferente, basta probar que D
P
= P
e(P)−1
,
donde D
P
es el diferente de la extensi´on local K
P
/k
p
. Seg´ un el teorema 7.33
esto sucede si P e(P). Ahora bien, e(P) (visto como elemento de K
P
) es una
constante, luego s´olo podr´ıa ser m´ ultiplo de P si fuera nula, pero esta posibilidad
la excluye la hip´ otesis del teorema.
228 Cap´ıtulo 7. Funciones algebraicas II
7.4 Extensiones de constantes
Terminamos el cap´ıtulo estudiando una clase particularmente simple de ex-
tensiones de cuerpos de funciones algebraicas. Su inter´es radica en que en mu-
chas ocasiones sus propiedades nos permiten reducir problemas al caso en que
el cuerpo de constantes es algebraicamente cerrado.
Definici´on 7.37 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes k
0
, una extensi´ on (finita) de constantes de K es un cuerpo L obtenido
adjuntando a K un conjunto (finito) de elementos algebraicos sobre k
0
.
Puesto que estamos suponiendo que k
0
es perfecto, las extensiones de cons-
tantes son separables. Comencemos estudiando las extensiones finitas. Sea,
pues, L = K(A), donde A es un conjunto finito de elementos algebraicos sobre
k
0
. Entonces k
1
= k
0
(A) = k
0
(α), para un cierto α (algebraico sobre k
0
), y
es claro que L = K(α). Tenemos que L es tambi´en un cuerpo de funciones
algebraicas sobre k
0
. Si ´este es el cuerpo de constantes exacto de K, entonces el
polinomio m´ınimo de α sobre K tiene sus coeficientes en k
0
, pues ´estos dependen
polin´ omicamente de sus ra´ıces, luego son algebraicos sobre k
0
. Por consiguiente
[L : K[ = [k
1
: k
0
[.
M´ as concretamente, las potencias de α son a la vez una k
0
-base de k
1
y una
K-base de L. De aqu´ı se sigue f´acilmente que cualquier k
0
-base de k
1
es una
K-base de L.
Se cumple que k
1
es el cuerpo de constantes exacto de L, pues si ´este fuera
un cuerpo mayor k
2
= k
0
(β), el mismo razonamiento nos dar´ıa que
[L : K[ ≥ [K(β) : K[ = [k
2
: k
0
[ > [k
1
: k
0
[ = [L : K[,
lo cual es absurdo. Con esto es inmediato el teorema siguiente:
Teorema 7.38 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre el cuerpo de
constantes exacto k
0
. Si fijamos una clausura algebraica de K y, en ella, la
clausura algebraica de k
0
, la correspondencia k
1
→ Kk
1
es una biyecci´ on entre
las extensiones finitas de k
0
y las extensiones finitas de constantes de K. Esta
correspondencia conserva los grados de las extensiones y su inversa asigna a
cada extensi´on finita de constantes L de K su cuerpo de constantes exacto.
Si K es un cuerpo de funciones algebraicas y L es una extensi´on finita de
constantes, cuando consideramos un divisor de K como divisor de L, su grado se
multiplica por [L : K[, pero si pasamos a considerar el grado respecto al cuerpo
de constantes exacto de L, ´este de divide de nuevo entre [L : K[, luego vuelve
a ser el grado inicial. Llamaremos grado absoluto de un divisor en un cuerpo
de funciones a su grado respecto al cuerpo de constantes exacto. De este modo,
acabamos de ver que el grado absoluto de un divisor se conserva al extender las
constantes. El teorema siguiente describe las descomposiciones de los primos en
las extensiones de constantes.
7.4. Extensiones de constantes 229
Teorema 7.39 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas y L una extensi´ on
finita de constantes de K. Sean k
0
y k
1
los respectivos cuerpos exactos de
constantes. Entonces:
a) El grado absoluto de los divisores de K se conserva al considerarlos como
divisores de L.
b) Si P es un primo de L y p es el primo de K divisible entre P, entonces
L
P
= K
p
k
1
.
c) Ning´ un primo de K se ramifica en L.
d) Los primos de grado 1 de K se conservan primos en L.
e) Si p es un primo de K de grado r, existe una extensi´ on de constantes L
de K donde p se descompone en r primos de grado 1.
Demostraci´ on: Ya hemos probado que el grado absoluto se conserva. To-
memos ahora un primo P de L y sea p el primo de K divisible entre P. Si
k
1
= k
0
(α), entonces L = K(α) y L
P
= K
p
(α). Sea k
0p
la clausura algebraica
de k
0
en K
p
. Seg´ un 6.43, tenemos que k
0p
es isomorfo a K
p
. El polinomio
m´ınimo de α sobre K
p
tiene sus coeficientes en k
0p
, luego
n
P
= [L
P
: K
p
[ ≥ [L
P
: K
p
[ ≥ [k
0p
(α) : k
0p
[ = n
P
.
As´ı pues, n
P
= f(P/p) y el ´ındice de ramificaci´ on ha de ser trivial. Esto
prueba c). Adem´ as L
P
= K
p
(α) = K
p
k
1
, lo que prueba b).
Si gradp = 1, entonces k
0p
= k
0
, con lo que
f(P/p) = n
P
= [k
0
(α) : k
0
[ = [k
1
: k
0
[ = [L : K[,
de donde se sigue que p se conserva primo en L.
Por otra parte, si p es un primo de K de grado r, tendremos que k
0p
= k
0
(β),
para cierto β. Adjunt´ andole a k
0
las ra´ıces del polinomio m´ınimo de β sobre
k
0
obtenemos una extensi´on k
1
de k
0
que a su vez determina una extensi´ on de
constantes L de K. Si P es un divisor de p en L entonces, por b) tenemos que
L
P
es la adjunci´ on a K
p
= k
0
(β) de las ra´ıces del polinomio m´ınimo de β, o
tambi´en la adjunci´ on a k
0
de estas ra´ıces, luego L
P
= k
1
, de donde se sigue que
los divisores de p en L tienen grado (absoluto) 1. Como p tiene grado r respecto
de k
1
, tenemos que p se descompone en L en r factores de grado 1.
Terminamos la secci´on mostrando que todos estos hechos se generalizan
f´ acilmente a extensiones infinitas de constantes.
En primer lugar, si K es un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo
de constantes k
0
y k
1
es una extensi´on algebraica de k
0
, la extensi´ on de cons-
tantes L = Kk
1
es un cuerpo de funciones algebraicas sobre k
1
. En efecto,
si K = k
0

1
, . . . , α
n
), entonces L = k
1

1
, . . . , α
n
), luego L es finitamente
generado sobre k
1
y, como las extensiones algebraicas no alteran el grado de
230 Cap´ıtulo 7. Funciones algebraicas II
trascendencia, tenemos que L sigue teniendo grado de trascendencia 1 sobre k
0
y tambi´en sobre k
1
.
Es importante tener presente que si la extensi´ on k
1
/k
0
es infinita entonces
L no es un cuerpo de funciones algebraicas sobre k
0
. No obstante, es claro que
L es la uni´ on de todas las extensiones finitas de constantes de K contenidas en
L, y esto es la clave para generalizar a extensiones infinitas de constantes todos
los resultados que conocemos para extensiones finitas. Por ejemplo, si k
0
es el
cuerpo de constantes exacto de K, entonces k
1
es el cuerpo de constantes exacto
de L. Para probarlo basta tener en cuenta que si α ∈ L es algebraico sobre k
1
,
entonces tambi´en lo es sobre k
0
y est´a en una extensi´ on finita de constantes
Kk
2
, donde k
0
⊂ k
2
⊂ k
1
, luego α ∈ k
2
por la propiedad correspondiente para
extensiones finitas.
Consideremos el caso particular en que k
1
es la clausura algebraica de k
0
.
Cada primo p de K se descompone en primos de grado 1 en una extensi´on finita
de constantes, los cuales se conservan primos en todas las extensiones mayores.
Esto significa que la valoraci´ on v
p
tiene un n´ umero finito de extensiones al
cuerpo L = Kk
1
(las cuales se anulan en k
1
). Por consiguiente lo mismo es
v´ alido para cualquier extensi´ on de constantes de K (que es un subcuerpo de L).
En resumen, si L es cualquier extensi´on de constantes de K y p es un primo
en K, existe un n´ umero finito de primos P
1
, . . . , P
r
de L cuyas valoraciones
extienden a la de p. Esto nos permite identificar a p con el divisor de L dado
por p = P
1
P
r
. A su vez, esta identificaci´on induce un monomorfismo del
grupo de los divisores de K en el de los divisores de L (si la extensi´on es finita
se trata de la identificaci´ on usual).
Es f´ acil ver que esta identificaci´ on es consistente con la identificaci´on de los
divisores de K con los de las extensiones intermedias. As´ı mismo es claro que
las correspondencias α → (α) conmutan con la inclusi´ on K −→ L y con la
identificaci´ on de divisores. El grado absoluto se conserva por extensiones de
constantes arbitrarias.
Veamos por ejemplo la prueba de esto ´ ultimo. Tomemos una extensi´on de
constantes L/K y veamos en primer lugar que si p es un primo de K de grado
absoluto 1 entonces p tiene tambi´en grado absoluto 1 en L. Sabemos que p se
conserva primo en todas las extensiones finitas de constantes de K y que en
todas tiene grado absoluto 1, es decir, todo elemento de una extensi´ on finita de
constantes de K es congruente m´odulo p con una constante. Por consiguiente
todo elemento de L cumple esto mismo, luego p tiene grado absoluto 1 en L.
En segundo lugar observamos que si K es la adjunci´ on a K de una clausura
algebraica de k
0
, de modo que K ⊂ L ⊂ K, entonces el grado absoluto de un
primo p en K se conserva en K. En efecto, sabemos que p se descompone en r
primos de grado absoluto 1 en una extensi´ on finita intermedia de K/K, todos
los cuales siguen teniendo grado absoluto 1 en K por la parte ya probada, luego
p tiene grado absoluto r en K. Aplicando esto mismo a los divisores de p en L
concluimos que la suma de sus grados absolutos (es decir, el grado absoluto de
p en L) es igual a la suma de los grados absolutos de sus divisores primos en K,
que son los divisores de p en K, luego dicha suma es r.
Cap´ıtulo VIII
El teorema de
Riemann-Roch
En este cap´ıtulo probaremos un resultado profundo sobre cuerpos de funcio-
nes algebraicas. Son tantas sus consecuencias que dedicaremos todo el cap´ıtulo
siguiente a mostrar las m´as inmediatas. En este cap´ıtulo veremos la m´as impor-
tante: la posibilidad de definir una noci´ on algebraica de g´enero de un cuerpo de
funciones que en el caso complejo coincide con el que ya ten´ıamos definido. El
g´enero algebraico es un invariante que determina fuertemente las caracter´ısticas
de un cuerpo. Como preparaci´ on al teorema de Riemann-Roch conviene estudiar
primero el concepto de forma diferencial, a lo cual dedicamos las dos primeras
secciones.
8.1 Diferenciales de series de potencias
Vamos a trabajar con cuerpos de series formales de potencias. Como en el
caso de los cuerpos de funciones algebraicas, supondremos siempre que el cuerpo
de constantes k
0
es perfecto.
Derivadas Partiremos del concepto de derivada formal de una serie de po-
tencias, a partir del cual introduciremos despu´es el de forma diferencial. La
definici´ on es la generalizaci´on obvia de la derivada formal de un polinomio.
Definici´on 8.1 Sea k = k
0
((x)) el cuerpo de series formales de potencias con
coeficientes en k
0
. Si π es cualquier primo del anillo k
0
[[x]], entonces, el teo-
rema 5.17 muestra que todo elemento de k se expresa de forma ´ unica como
α =
¸
−∞n
a
n
π
n
, con a
n
∈ k
0
.
Definimos


=
¸
−∞n
na
n
π
n−1
.
231
232 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
Esta definici´ on extiende a la definici´ on de derivada parcial en un anillo se
series formales de potencias de varias variables que dimos en en cap´ıtulo I. El
teorema siguiente recoge las propiedades b´asicas de esta derivada formal:
Teorema 8.2 Sea k = k
0
((x)) un cuerpo de series formales de potencias y π
un primo en k. Entonces:
a) Para todo α, β ∈ k y todo a, b ∈ k
0
, se cumple:
d(aα +bβ)

= a


+b


.
b) Si α, β ∈ k, se cumple
d(αβ)

=


β +α


.
En particular

n

= nα
n−1


, para todo n ∈ Z.
c) La funci´ on
d

: k −→ k
es continua.
d) Si π
1
es otro primo de k y α ∈ k, entonces


1
=




1
.
e) Si f(u, v) ∈ k
0
[u, v] y α, β ∈ k, entonces
df(α, β)

=
∂f
∂u
(α, β)


+
∂f
∂v
(α, β)


,
donde las derivadas parciales de f se entienden en el sentido usual para
polinomios.
Demostraci´ on: La propiedad a) es inmediata. Para probar b) tomamos
α =
¸
−∞n
a
n
π
n
, β =
¸
−∞n
b
n
π
n
.
Entonces


β +α


=
¸
−∞n
(n + 1)a
n+1
π
n
¸
−∞n
b
n
π
n
+
¸
−∞n
a
n
π
n
¸
−∞n
(n + 1)b
n+1
π
n
8.1. Diferenciales de series de potencias 233
=
¸
−∞n

¸
r+s=n
(r + 1)a
r+1
b
s
+
¸
r+s=n
(s + 1)a
r
b
s+1

π
n
=
¸
−∞n

¸
r+s=n
(r + 1)a
r+1
b
s
+
¸
r+s=n
sa
r+1
b
s

π
n
=
¸
−∞n
(n + 1)

¸
r+s=n
a
r+1
b
s

π
n
=
¸
−∞n
(n + 1)

¸
r+s=n+1
a
r
b
s

π
n
=
d

¸
−∞n

¸
r+s=n
a
r
b
s

π
n

=
d(αβ)

.
La f´ ormula para la derivada de α
n
para n ≥ 0 se prueba f´ acilmente por
inducci´ on. Para exponentes negativos derivamos α
−n
α
n
= 1 y despejamos la
derivada de α
n
.
c) La continuidad de la derivaci´ on es inmediata. De hecho
v


≥ v(α) −1.
Para probar d) llamamos α
m
=
¸
n≤m
a
n
π
n
. Entonces

m

1
=
¸
n≤m
a
n

n

1
=
¸
n≤m
na
n
π
n−1


1
=

m



1
.
Tomando l´ımites obtenemos la f´ormula buscada.
e) Es f´ acil ver que si la f´ ormula se cumple para f(u, v) = u
i
v
j
entonces se
cumple para todo polinomio. Ahora bien, este caso se comprueba f´ acilmente a
partir de b)
Estamos interesados en obtener propiedades relacionadas con las derivadas
que no dependan del primo respecto al cual derivamos. Como primera obser-
vaci´ on a este respecto notemos que, si π y π
1
son primos de k, entonces
π =

¸
n=1
a
n
π
n
1
, con a
1
= 0,
luego


1
= a
1
+a
2
π
1
+a
3
π
2
1
+
es una unidad de k
0
[[x]]. El apartado d) del teorema anterior prueba en particu-
lar que la propiedad


= 0 es independiente del primo π. M´ as concretamente,
es f´acil probar:
Teorema 8.3 Sea k = k
0
((x)) un cuerpo de series formales de potencias, sea
α ∈ k y π un primo en k
0
[[x]]. Se cumple
234 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
a) Si car k = 0 entonces


= 0 si y s´ olo si α ∈ k
0
.
b) Si car k = p > 0 entonces


= 0 si y s´ olo si α =
¸
−∞n
a
n
π
pn
, es decir,
si y s´ olo si α ∈ k
p
.
Definici´on 8.4 Sea k = k
0
((x)) un cuerpo de series formales de potencias y
sean α, β ∈ k tales que


= 0 (para cualquier primo π). Definimos


=




,
para cualquier primo π. Del teorema 8.2 se sigue que la definici´on no depende
de la elecci´on de π, as´ı como que si α es primo esta definici´on coincide con la
que ya ten´ıamos.
Tambi´en es inmediato comprobar que, cuando las derivadas que intervienen
est´an definidas, se cumplen las igualdades siguientes:


=




,


=


−1
.
M´ as en general, las propiedades del teorema 8.2 son v´ alidas aunque π no sea
primo.
Diferenciales Supongamos, como hasta ahora, que k es un cuerpo de series
de potencias. En el conjunto de todos los pares (β, α) ∈ k k tales que


= 0
definimos la relaci´ on de equivalencia

1
, α
1
) R (β
2
, α
2
) si y s´olo si β
1
= β
2

2

1
.
A las clases de equivalencia respecto a esta relaci´on las llamaremos formas
diferenciales en k. La forma diferencial determinada por el par (β, α) se repre-
senta por β dα. De este modo, se cumple que
β
1

1
= β
2

2
si y s´olo si β
1
= β
2

2

1
.
Es inmediato que la forma diferencial 0 dα est´a formada por todos los pares
(0, α) tales que


= 0. A esta forma la llamaremos forma nula y la represen-
taremos simplemente por 0.
Definimos la suma de dos formas diferenciales como
β
1

1

2

2
=

β
1

1


2

2

dα, (8.1)
donde α es cualquier elemento de k con derivadas no nulas.
8.1. Diferenciales de series de potencias 235
Es claro que esta definici´ on no depende de la elecci´on de α ni de los repre-
sentantes de las formas diferenciales. Con esta operaci´on, el conjunto de las
formas diferenciales es claramente un grupo abeliano (el elemento neutro es la
forma nula).
Tambi´en podemos definir el producto escalar
γ(β dα) = (γβ) dα, (8.2)
con el cual el conjunto de las formas diferenciales de k resulta ser un k-espacio
vectorial.
Si representamos por dα la forma 1 dα, entonces una forma cualquiera β dα
es el producto escalar de β por dα en el sentido que acabamos de definir.
En lo sucesivo adoptaremos el convenio de que dα = 0 cuando (y s´ olo cuando)


= 0. Seg´ un el teorema 8.3, esto sucede cuando α es constante si car k = 0
o cuando α ∈ k
p
si car k = p. Ahora la expresi´ on β dα est´a definida para todo
par de elementos de k, y es f´ acil ver que las f´ ormulas (8.1) y (8.2) siguen siendo
v´ alidas bajo este convenio.
Con esta notaci´on, la derivada


est´a definida para todo par de elementos
α y β ∈ K tales que dα = 0 y entonces
dβ =


dα.
Esta f´ ormula muestra que cualquier forma no nula es una base del espacio
de todas las formas, luego este espacio tiene dimensi´on 1.
Toda forma diferencial puede expresarse en la forma ω = β dπ, donde π es
un primo de k. Como la derivada de un primo respecto de otro es una unidad, es
claro que podemos definir el orden de ω como v(ω) = v(β) sin que ´este dependa
del primo elegido. M´ as en general, es claro que
v(β dα) = v

β

,
para cualquier primo π. Por consiguiente podemos hablar de si una diferencial
tiene un cero o un polo de un orden dado.
El operador de Cartier Introducimos ahora un concepto de utilidad para
tratar con diferenciales en cuerpos de caracter´ıstica prima. Sea, pues, k un
cuerpo de series de potencias sobre un cuerpo de constantes (perfecto) k
0
de
caracter´ıstica p. Es inmediato comprobar que [k : k
p
[ = p. De hecho, si π es un
primo en k, entonces k
p
= k
0
((π
p
)), k = k
0
(π) y las potencias 1, π, . . . , π
p−1
forman una k
p
-base de k. Notemos que π
p
es un primo de k
p
.
Estos hechos implican que toda forma diferencial ω de k se expresa de forma
´ unica como
ω = u

π
= (u
0
+u
1
π + +u
p−1
π
p−1
)

π
, u
i
∈ k
p
. (8.3)
236 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
Definimos
C
π
(ω) = u
0

p
π
p
,
donde el miembro derecho ha de entenderse como una forma diferencial en el
cuerpo k
p
= k((π
p
)). Es claro que C
π
es una aplicaci´ on k
p
-lineal del espacio
de las formas diferenciales de k en el espacio de las formas diferenciales de k
p
.
Vamos a probar que no depende de π.
Sea E = ¦dα [ α ∈ k¦ el espacio de las diferenciales exactas de k. Se cumple
que C
π
(dα) = 0, pues si
α = a
0
+a
1
π + +a
p−1
π
p−1
, a
i
∈ k
p
,
entonces
dα = (a
1
π + + (p −1)a
p−1
π
p−1
)

π
,
luego, en efecto, C
π
(dα) = 0.
Rec´ıprocamente, si C
π
(ω) = 0 entonces ω es una forma exacta. Para pro-
barlo la expresamos en la forma (8.3) y observamos que si i > 0
d

u
i
i
π
i

= u
i
π
i

π
,
es decir, todos los t´erminos de (8.3) son exactos salvo a lo sumo el correspon-
diente a i = 0. Basta probar que u
0
= 0, pero es que
C
π
(ω) = u
0

p
π
p
= 0,
mientras que dπ
p
no es nula como forma diferencial de k
p
porque π
p
es un primo
de k
p
. Por consiguiente ha de ser u
0
= 0.
Con esto tenemos probado que el n´ ucleo de C
π
es exactamente E. Para
demostrar que C
π
no depende de π basta ver que si α ∈ k es no nulo, entonces
C
π


α

=

p
α
p
.
Para ello expresamos

α
=
π
α



π
,
π
α


= g
0
+g
1
π + +g
p−1
π
p−1
, g
i
∈ k
p
.
Por otra parte sea α = a
0
+ a
1
π + + a
n
π
n
, con a
i
∈ k
p
, a
n
= 0, n < p.
As´ı tenemos α = q(π), donde q es un polinomio separable sobre k
p
, porque su
grado es menor que p. Sea k

la adjunci´ on a k de las ra´ıces de q y sea k

1
la
adjunci´ on a k
p
de estas mismas ra´ıces.
Claramente k

= kk

1
= k
p
(π)k

1
= k

1
(π). Los elementos de k

1
son separables
sobre k
p
, mientras que π no lo es, luego π / ∈ k

1
. Sin embargo π
p
∈ k
p
⊂ k

1
,
luego [k

: k

1
[ = p.
8.1. Diferenciales de series de potencias 237
De este modo, cada x ∈ k

se expresa de forma ´ unica como
x = c
0
+c
1
π + +c
p−1
π
p−1
, c
i
∈ k

1
.
Definimos
dx

= c
1
+ + (p −1)c
p−1
π
p−2
.
Es claro que esta derivaci´ on extiende a la derivada respecto de π en k.
Tambi´en es f´acil probar que satisface las reglas de derivaci´ on de la suma y el
producto. En k

podemos descomponer
α = a
n
n
¸
i=1
(π −β
i
),
y ahora podemos calcular


= a
n
n
¸
i=1
¸
j=i
(π −β
j
).
Claramente,
π
α


=
n
¸
i=1
π
π −β
i
=
n
¸
i=1

1 +
1
π
β
i
−1

=
n
¸
i=1

¸
1 +
1

π
β
i

p
−1

1 +
π
β
i
+ +

π
β
i

p−1

¸

.
Esta f´ ormula muestra que
g
0
=
n
¸
i=1

¸
1 +
1

π
β
i

p
−1
¸

=

n
¸
i=1

1 +
1
π
β
i
−1

p
=

π
α

p
.
Por consiguiente:
C
π


α

=
π
p
α
p


p

p
π
p
=
π
p
α
p

p

p

p
π
p
=

p
α
p
.
Definici´on 8.5 Sea k un cuerpo de series de potencias de caracter´ıstica prima p.
El operador de Cartier de k es el operador del espacio de las formas diferenciales
de k en el espacio de las formas diferenciales de k
p
dado por
C

(u
0
+u
1
π + +u
p−1
π
p−1
)

π

= u
0

p
π
p
,
donde u
i
∈ k
p
y π es cualquier primo de k.
Tenemos que el operador de Cartier es k
p
-lineal, su n´ ucleo lo constituyen las
formas diferenciales exactas de k y para todo α ∈ k no nulo se cumple
C


α

=

p
α
p
.
Estas propiedades lo determinan completamente.
238 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
Residuos Terminamos la secci´on introduciendo un invariante muy importante
de las formas diferenciales en un cuerpo de series de potencias.
Definici´on 8.6 Sea k un cuerpo de series de potencias sobre un cuerpo de
constantes k
0
. Definimos el residuo respecto a un primo π de un elemento
α =
¸
−∞n
c
n
π
n
∈ k
como
Res
π
α = c
−1
.
Es claro que Res : k −→ k
0
es una aplicaci´ on k
0
-lineal y adem´ as es continua
si en k
0
consideramos la topolog´ıa discreta. As´ı mismo,
Res
π


= 0
y
Res
π
(cπ
n
) =

c si n = −1,
0 si n = −1,
c ∈ k
0
.
Definimos el residuo de una forma diferencial como
Res
π
(β dα) = Res
π

β

.
Teorema 8.7 Sea k un cuerpo de series de potencias y π, π
1
dos primos de k.
Entonces, para toda forma diferencial ω de k se cumple
Res
π
ω = Res
π
1
(ω).
Demostraci´ on: Basta probar que para todo β ∈ k se cumple
Res
π
β = Res
π
1

β


1

, (8.4)
pues entonces
Res
π
1
(β dα) = Res
π
1

β


1

= Res
π
1

β




1

= Res
π

β

= Res
π
(β dα).
Como las aplicaciones Res
π
y Res
π
1
son lineales y continuas, basta probar
el teorema cuando β = π
n
. Supongamos primero que k tiene caracter´ıstica 0.
Entonces, si n = −1, tenemos que el miembro izquierdo vale 0, y el derecho
tambi´en, porque
π
n


1
=
d

1

π
n+1
n + 1

.
Si n = −1, desarrollamos
π = c
1
π
1
+c
2
π
2
1
+ ,
8.1. Diferenciales de series de potencias 239
con lo que


1
= c
1
+ 2c
2
π
1
+ ,
de donde
1
π


1
=
c
1
+ 2c
2
π
1
+
c
1
π
1
+c
2
π
2
1
+
=
1
π
1
+ ,
y los dos miembros de la f´ ormula valen 1.
Consideremos ahora el caso en que k tiene caracter´ıstica prima p. Usaremos
el operador de Cartier C. En primer lugar observamos que si ω es una forma
diferencial arbitraria de k, entonces
Res
π
(ω) = Res
π
p(C(ω)).
En efecto, descompongamos ω en la forma (8.3), donde u =
¸
c
n
π
n
. En-
tonces
u
i
π
i
=
¸
n≡i (m´od p)
c
n
π
n
, 0 ≤ i < p,
con lo que
C(ω) = u
0

p
π
p
=

¸
n
c
np

p
)
n


p
π
p
,
luego ω y C(ω) tienen ambas residuo c
0
.
M´ as a´ un, de los c´ alculos que acabamos de realizar se sigue que si v(ω) ≥ 0
entonces v(C(ω)) ≥ 0, y que si v(ω) = r−1 ≤ 0 entonces v(C(ω)) ≥ r/p−1. Por
lo tanto, aplicando repetidas veces el operador de Cartier podemos restringirnos
al caso en que v(ω) ≥ −1. M´ as concretamente, basta probar (8.4) cuando
v(β) ≥ −1 o, m´as concretamente, cuando β = π
n
, con n ≥ −1. Ahora bien, si
n ≥ 0 ambos miembros valen 0, y si n = −1 vale el mismo razonamiento que en
el caso de caracter´ıstica 0.
Definici´on 8.8 Sea k un cuerpo de series de potencias sobre un cuerpo de
coeficientes k
0
. Llamaremos residuo de una forma diferencial ω = β dα de k a
Res ω = Res
π

β

,
para cualquier primo π de k.
La aplicaci´ on Res es k
0
-lineal. Las formas enteras tienen residuo nulo.
Tambi´en conviene recordar que en la prueba del teorema anterior hemos visto
que el operador de Cartier conserva los residuos.
Recordemos que, por el teorema 6.44, una extensi´on finita K de un cuerpo
de series de potencias k = k
0
((π)) es de la forma K = k
1
((ρ)), donde k
1
es la
clausura algebraica de k
0
en K.
240 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
Teorema 8.9 Sea K = k
1
((ρ)) una extensi´ on finita separable de un cuerpo de
series formales de potencias k = k
0
((π)). Entonces, para todo α ∈ k y todo
β ∈ K, se cumple
Tr
k
1
k
0
(Res
K
(β dα)) = Res
k
(Tr
K
k
(β) dα).
Demostraci´ on: Sea L = k
1
((π)). Basta probar
a) Tr
k
1
k
0
(Res
L
(β dα)) = Res
k
(Tr
L
k
(β) dα), para α ∈ k, β ∈ L,
b) Res
K
(β dα) = Res
L
(Tr
K
L
(β) dα), para α ∈ L, β ∈ K.
Para probar a) observamos que L = kk
1
, por lo que [L : k[ ≤ [k
1
: k
0
[.
Por otra parte, cada k
0
-monomorfismo de k
1
(en una clausura algebraica) se
extiende claramente a un k-monomorfismo de L. Esto prueba la igualdad de los
´ındices y, adem´ as, si
β =
¸
i
a
i
π
i
, a
i
∈ k
1
,
entonces
Tr
L
k
(β) =
¸
i
Tr
k
1
k
0
(a
i

i
.
Sea


=
¸
j
b
j
π
j
, b
j
∈ k
0
.
Entonces
Tr
k
1
k
0
(Res
L
(β dα)) = Tr
k
1
k
0
(Res
π



)) = Tr
k
1
k
0

¸
i+j=−1
a
i
b
j

=
¸
i+j=−1
Tr
k
1
k
0
(a
i
)b
j
= Res
π

Tr
L
k
(β)

= Res
K
(Tr
L
k
(β) dα).
Para probar b) vemos que f(L/k) = [k
1
: k
0
[ = f(K/k), luego f(K/L) = 1 y,
por lo tanto, la extensi´ on K/L est´a totalmente ramificada. Por el teorema 5.34
el polinomio m´ınimo de ρ sobre L es un polinomio de Eisenstein. En particular,
si ρ
i
son los conjugados de ρ en una extensi´ on de K tenemos que
e
¸
i=1
ρ
i
= c(π) = c
1
π +c
2
π
2
+ , c
i
∈ k
1
, c
1
= 0. (8.5)
Basta probar que
Res
K
(β dπ) = Res
L
(Tr
K
L
(β) dπ), β ∈ K,
pues b) se sigue de este hecho aplicado a β


en lugar de β. A su vez basta
probar que
Res
K
(β dρ) = Res
L

Tr
K
L

β

, β ∈ K,
8.1. Diferenciales de series de potencias 241
pues la igualdad anterior se sigue de esta aplicada a β


en lugar de β. Ambos
miembros son k
1
-lineales y continuos en β, luego podemos tomar β = ρ
n−1
,
para un n ∈ Z, es decir, hemos de probar que
Res
K

ρ
n

ρ

= Res
L

Tr
K
L

ρ
n−1

, n ∈ Z. (8.6)
Las derivadas siguientes las calculamos en la adjunci´ on a K de los elementos
ρ
i
(que es un cierto cuerpo de series de potencias):
dc

=
e
¸
i=1
¸
j=i
ρ
i

i

,
luego
1
c
dc

=
e
¸
i=1
1
ρ
i

i

= Tr
K
L

1
ρ

.
Ahora bien, de (8.5) se sigue inmediatamente que el residuo del miembro
izquierdo es 1, luego
Res
L

Tr
K
L

ρ
−1

= 1 = Res
K

−1
dρ).
Observemos que la derivada


es la misma calculada en K o en la extensi´on
en la que est´abamos trabajando. En efecto, en ambos cuerpos es la inversa de
la derivada


, y ´esta est´a determinada por la expresi´ on de π como serie de
potencias de ρ.
Hemos probado (8.6) para n = 0. Supongamos ahora que car k n, n = 0.
Entonces
Tr
K
L

ρ
n−1

=
1
n
Tr
K
L


n

=
1
n
e
¸
i=1

n
i

=
1
n
d

e
¸
i=1
ρ
n
i
=
1
n
d

Tr
K
L

n
).
Ahora basta tener en cuenta que las derivadas tienen residuo nulo, luego
se cumple (8.6). Nos queda el caso en que car k = p [ n, n = 0. Digamos
que n = pn

. Veremos que el operador de Cartier nos reduce este caso a los
anteriores. En primer lugar expresamos (8.6) en la forma equivalente
Res
K

ρ
n

ρ

= Res
L

Tr
K
L

ρ
n
π
ρ


π

.
Sean C
K
y C
L
los operadores de Cartier de K y L respectivamente. Puesto
que ´estos conservan los residuos, basta probar que
Res
K
p

C
K

ρ
n

ρ

= Res
L
p

C
L

Tr
K
L

ρ
n
π
ρ


π

. (8.7)
242 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
Para ello vamos a ver que C
L
conmuta con la traza, de modo que esto ser´a
equivalente a
Res
K
p


p
)
n

p
ρ
p

= Res
L
p

Tr
K
p
L
p


p
)
n
π
p
ρ
p

p

p


p
π
p

, (8.8)
pero esto es (8.6) para n

= n/p. Por consiguiente, aplicando un n´ umero finito de
veces los operadores de Cartier reducimos el problema a los casos ya probados.
As´ı pues, s´olo falta comprobar la igualdad de los miembros derechos de (8.7)
y (8.8). Para ello observamos que [K : K
p
[ = p y que π / ∈ K
p
(pues si π = α
p
entonces α / ∈ L y la extensi´on L(α)/L ser´ıa inseparable). Por consiguiente
K = K
p
(π). Esto nos permite expresar
π
ρ


=
p−1
¸
i=0
g
i
π
i
, g
i
∈ K
p
.
Entonces
Tr
K
L

ρ
n
π
ρ

=
p−1
¸
i=0
Tr
K
L

n
g
i

i
,
y como ρ
n
g
i
∈ K
p
, resulta que Tr
K
L

n
g
i
) ∈ L
p
, de donde
C
L

Tr
K
L

ρ
n
π
ρ


π

= Tr
K
L

n
g
0
)

p
π
p
= Tr
K
p
L
p (ρ
n
g
0
)

p
π
p
= Tr
K
p
L
p

π
p

p
C
K

ρ
n
π
ρ



π


p
π
p
= Tr
K
p
L
p

π
p

p
ρ
n
C
K


ρ


p
π
p
= Tr
K
p
L
p

π
p

p
ρ
n

p
ρ
p


p
π
p
= Tr
K
p
L
p


p
)
n
π
p
ρ
p

p

p


p
π
p
,
como hab´ıa que probar.
8.2 Diferenciales de funciones algebraicas
Nos ocupamos ahora de la teor´ıa global correspondiente a la teor´ıa local que
acabamos de desarrollar. Necesitamos un resultado previo sobre separabilidad.
El teorema 1.32 implica como caso particular que si K es un cuerpo de funciones
algebraicas, existe un x ∈ K tal que la extensi´ on K/k
0
(x) es finita separable.
Vamos a dar otra prueba de este teorema para cuerpos de funciones algebraicas
que en a˜ nadidura caracteriza los x que cumplen esto:
Definici´on 8.10 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes k
0
. Diremos que un elemento x ∈ K es separador si la extensi´on
K/k
0
(x) es separable.
Es claro que un elemento separador de K ha de ser trascendente sobre k
0
(o de lo contrario la extensi´ on K/k
0
ser´ıa algebraica). Si los cuerpos tienen
caracter´ıstica 0, ser separador equivale a ser trascendente. M´as a´ un, si k
0
es
8.2. Diferenciales de funciones algebraicas 243
el cuerpo exacto de constantes de K entonces ser separador equivale a no ser
constante.
Para probar la existencia de elementos separadores en cuerpos de carac-
ter´ıstica prima (independientemente de 1.32) nos apoyaremos en el teorema
siguiente:
Teorema 8.11 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes k
0
de caracter´ıstica prima p. Sea x ∈ K trascendente sobre k
0
.
Entonces la clausura separable de k
0
(x) en K es de la forma K
s
= K
p
n
, para
cierto natural n ≥ 0.
Demostraci´ on: Como K/K
s
es puramente inseparable, [K : K
s
[ = p
n
,
para cierto natural n. Tambi´en es claro que K
p
n
⊂ K
s
pues, si α ∈ K, su
polinomio m´ınimo sobre K
s
ha de ser de la forma x
p
i
− α
p
i
, con i ≤ n, luego
α
p
n
∈ K
s
. Basta probar que [K : K
p
n
[ = p
n
.
Puesto que k
0
es perfecto, tenemos que k
p
n
= k
0
(x
p
n
). Llamemos k
1
= k
p
n
y x
1
= x
p
n
. As´ı k
1
= k
0
(x
1
), k = k
1
(x) y x es ra´ız del polinomio t
p
n
−x
1
, que es
irreducible en k
1
[t], pues un factor propio ser´ıa de la forma (t −x)
p
i
= t
p
i
−x
p
i
,
para i < n, con lo que x
p
n−1
∈ k
0
(x
p
n
) = k
0
(x)
p
n
, de donde x ∈ k
0
(x)
p
, pero
esto es claramente falso.
As´ı pues, [k : k
p
n
[ = p
n
. Ahora basta observar que
[K : k
p
n
[ = [K : K
p
n
[ [K
p
n
: k
p
n
[ = [K : K
p
n
[ [K : k[,
[K : k
p
n
[ = [K : k[ [k : k
p
n
[ = [K : k[ p
n
,
donde hemos usado que la aplicaci´ on u → u
p
n
es un isomorfismo entre las
extensiones K/k y K
p
n
/k
p
n
, luego tienen el mismo grado. Igualando ambas
l´ıneas concluimos que [K : K
p
n
[ = p
n
, como quer´ıamos probar.
Teorema 8.12 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes k
0
de caracter´ıstica prima p. Un elemento x ∈ K trascendente sobre
k
0
es separador si y s´ olo si x / ∈ K
p
.
Demostraci´ on: Sea x ∈ K trascendente sobre k
0
. Entonces la extensi´ on
K/k
0
(x) es finita. Sea K
s
la clausura separable de k
0
(x) en K. Por el teorema
anterior K
s
= K
p
n
, para cierto n ≥ 0.
Puesto que x ∈ K
s
, tenemos que
p
n

x ∈ K. La aplicaci´ on u → u
p
n
es un
isomorfismo entre las extensiones K

k
0

p
n

x

y K
s
/k
0
(x), luego la primera
es separable, ya que la segunda lo es.
De aqu´ı se sigue que n es el mayor n´ umero natural tal que
p
n

x ∈ K, pues
si
p
n+1

x ∈ K, ´este ser´ıa puramente inseparable sobre k
0

p
n

x

, por lo que
p
n+1

x ∈ k
0

p
n

x

, y esto lleva f´ acilmente a una contradicci´ on.
En resumen, x es separador si y s´olo si n = 0, si y s´olo si x / ∈ K
p
.
Pasemos ya a investigar la noci´on de diferencial de una funci´ on algebraica.
Si K es un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de constantes k
0
,
244 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
el teorema 6.43 afirma que para cada divisor primo P de K, su compleci´on
es K
P
= k
0P
((π)), donde π es cualquier primo de K
P
y k
0p
es la clausura
algebraica de k
0
en K
P
. Por consiguiente, si α y β ∈ K, tenemos definida la
forma diferencial (β dα)
P
de K
P
.
Definici´on 8.13 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas y α, β ∈ K,
definimos la forma diferencial β dα de K como el elemento del producto de
todos los espacios de formas diferenciales de todas las compleciones de K cuya
componente P-´esima es (β dα)
P
.
El conjunto de las formas diferenciales de K tiene estructura de espacio
vectorial (es un subespacio del espacio producto de los espacios de formas dife-
renciales locales), de modo que β dα es el producto escalar de β por dα = 1 dα.
Escribiremos d
P
α en lugar de (dα)
P
. De este modo (β dα)
P
= β d
P
α.
Seguidamente determinamos las funciones con diferencial nula:
Teorema 8.14 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes k
0
y sea x ∈ K. Entonces dx = 0 si y s´ olo si x es separador, y en
tal caso todas las componentes de dx son no nulas.
Demostraci´ on: Podemos suponer que k
0
es el cuerpo de constantes exacto
de K. Supongamos que x no es separador. Si car K = 0, esto s´olo puede ocurrir
si x ∈ k
0
. Si car k = p > 0, por el teorema 8.12 puede ocurrir tambi´en que
x ∈ K
p
. En cualquiera de estos casos, el teorema 8.3 nos da que las componentes
de dx son nulas, luego dx = 0.
Supongamos ahora que x es separador. Sea P un divisor primo de K y
sea π ∈ K tal que v
P
(π) = 1. De este modo tenemos un primo π de K
P
que
pertenece a K. Sea f(x, t) su polinomio m´ınimo sobre k
0
(x). Por el teorema
8.2 tenemos que
0 =
df(x, π)

=
∂f
∂x
(x, π)
dx

+
∂f
∂t
(x, π).
Ahora bien, como π es separable sobre k
0
(x), el ´ ultimo t´ermino es no nulo,
luego la derivada de x tampoco puede ser nula. Por consiguiente d
P
x = 0.
M´ as en general, una forma diferencial β dα = 0 cumple β = 0 y dα = 0,
luego tiene todas sus componentes no nulas. Como consecuencia, dos formas
diferenciales de un cuerpo K de funciones algebraicas son iguales si y s´olo si
coinciden en una componente.
De este modo, si K es un cuerpo de funciones algebraicas, α, x ∈ K, x es
separador y P es un divisor primo de K, tenemos definida la derivada

dx
∈ K
P
.
Si f(x, t) es el polinomio m´ınimo de α sobre k
0
(x), se cumple
0 =
∂f
∂x
(x, α) +
∂f
∂t
(x, α)

dx
.
8.2. Diferenciales de funciones algebraicas 245
Como f es separable, podemos despejar

dx
= −
∂f
∂x
(x, α)
∂f
∂t
(x, α)
∈ K. (8.9)
As´ı pues, la derivada

dx
es un elemento de K independiente de P. Adem´as
se cumple la relaci´on
dα =

dx
dx. (8.10)
Esto prueba que el espacio de las formas diferenciales de K es un K-espacio
vectorial de dimensi´ on 1.
En la secci´on anterior hemos definido el orden de una forma diferencial local.
En el caso global tenemos un orden en cada primo. Concretamente, si x ∈ K
es un elemento separador, definimos
v
P
(β dx) = v
P
(β d
P
x) = v
P

β
dx

,
donde π es un primo cualquiera de K
P
. Vamos a probar que v
P
(β dx) = 0
para casi todo primo P. Esto nos permitir´ a asignar un divisor de K a cada
diferencial.
Sea p el divisor primo de k = k
0
(x) divisible entre P. Sea p(x) ∈ k
0
[x] el
polinomio m´ onico irreducible que cumple p = (p(x)) si es que p = ∞ o bien
p(x) = 1/x si p = ∞. En cualquier caso v
p
(p(x)) = 1, luego p(x) es primo
en k
p
. Seg´ un el teorema 6.43, sabemos que K
P
= k
0P
((π)), donde k
0P
es la
clausura algebraica de k
0
en K
P
.
Sea L = k
0P
((p)). As´ı el cuerpo de restos de L es el mismo que el de K
P
,
mientras que p sigue siendo primo en L. Esto implica que f(L/k
p
) = f(K
P
/k
p
)
y e(L/k
p
) = 1. Concluimos que la extensi´ on L/k
p
es no ramificada y K
P
/L es
totalmente ramificada.
Por el teorema 5.34, el polinomio m´ınimo de π sobre L es un polinomio de
Eisenstein, digamos
f(p, π) = π
e
+pf
e−1
(p)π
e−1
+ +pf
1
(p)π +pf
0
(p) = 0,
donde los coeficientes f
i
(p) son series enteras con coeficientes en k
0P
y f
0
(p) es
una unidad. Derivando esta igualdad tenemos
∂f
∂p
(p, π)
dp

+
∂f
∂π
(p, π) = 0.
Por una parte,
∂f
∂p
(p, π) = (f
e−1
(p) +pf

e−1
(p))π
e−1
+ + (f
0
(p) +pf

0
(p))
≡ f
0
(p) ≡ 0 (m´od P).
246 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
Por otro lado, el teorema 7.30 implica que las potencias 1, π, . . . , π
e−1
gene-
ran el anillo de enteros de K
P
sobre el de L, y entonces 7.32 nos da que
∂f
∂π
(p, π)
genera el diferente de la extensi´ on K
P
/L, que es el mismo que el de la extensi´on
K
P
/k
p
, ya que el tramo inferior es no ramificado. Si llamamos D al diferente
de la extensi´on K/k, entonces el diferente de K
P
/k
p
es su componente D
P
, y
hemos probado que
v
P

dp

= v
P

∂f
∂π
(p, π)

= v
P
(D
P
) = v
P
(D).
Por otra parte,
dp

=
dp
dx
dx

,
y
dp
dx
=

p

(x) si p = ∞,
−1/x
2
si p = ∞.
Si P [ ∞, entonces v
P
(−1/x
2
) = v
P
(∞
2
), mientras que si P ∞ tenemos
igualmente que v
P
(p

(x)) = 0 = v
P
(∞
2
). En cualquier caso tenemos que
v
P
(dx) = v
P

dx

= v
P

D

2

.
En particular tenemos que, ciertamente, v
P
(dx) = 0 para casi todo primo
P. Lo mismo vale obviamente para cualquier forma diferencial αdx no nula.
Esto justifica la definici´ on siguiente:
Definici´on 8.15 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas y αdx una forma
diferencial no nula en K. Llamaremos divisor diferencial asociado a αdx al
divisor
(αdx) =
¸
P
P
v
P
(αdx)
,
donde
v
P
(αdx) = v
P

α
dx

,
para cualquier primo π.
Hemos demostrado el teorema siguiente:
Teorema 8.16 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes k
0
. Sea dx una forma diferencial no nula en K, con lo que x es un
elemento separador y la extensi´ on K/k
0
(x) es separable. Sea D el diferente de
esta extensi´on. Entonces
(dx) =
D

2
.
La f´ ormula (8.10) muestra que todos los divisores diferenciales son equivalen-
tes. De hecho, los divisores diferenciales constituyen una clase de equivalencia
de divisores de K.
8.2. Diferenciales de funciones algebraicas 247
Definici´on 8.17 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas, llamaremos clase
diferencial o clase can´onica de K a la clase de divisores de K formada por los
divisores diferenciales.
Vamos a calcular el grado de la clase can´onica de una curva proyectiva bajo
una restricci´ on: diremos que un punto P de una curva proyectiva V es ordinario
si V tiene m
P
(V ) tangentes distintas en P. El teorema 7.18 implica (ver la
observaci´on posterior) que en tal caso V tiene m
P
(V ) primos sobre P. Es claro
que todo punto regular es ordinario.
Teorema 8.18 Sea V una curva proyectiva plana de grado n cuyas singulari-
dades sean todas ordinarias. Entonces el grado de su clase can´onica es 2g −2,
con
g =
(n −1)(n −2)
2

¸
P
m
P
(V )(m
P
(V ) −1)
2
,
donde P recorre los puntos (singulares) de V
Demostraci´ on: Por el teorema 7.20, podemos tomar una recta que corte
a V en n puntos distintos. Podemos tomar un sistema de referencia respecto al
cual esta recta sea Z = 0. As´ı mismo podemos exigir que la recta Y = 0 corte
a la anterior en un punto (que tendr´ a coordenadas (1, 0, 0)) que no est´e en V ni
en ninguna de las tangentes a V por puntos singulares.
El teorema de Bezout implica que en los n puntos donde V corta a la recta
infinita Z = 0 el n´ umero de intersecci´on es 1, luego todos estos puntos han de
ser regulares. En otras palabras, V no tiene singularidades en el infinito.
Consideramos las coordenadas afines x = X/Z e y = Y/Z. El grado de la
clase can´onica es, por ejemplo, el grado del divisor (dx), que es el que vamos a
calcular. Sea V = F(F), con F ∈ k
0
[X, Y ].
Sea P = (a, b) un punto finito de V . Si
∂F
∂Y

P
= 0 entonces P es un punto
regular, y ciertamente X = a no es la recta tangente a V en P, luego si P es el
´ unico primo de V situado sobre P, se cumple que π = x −b es primo en O
P
y
dx = d(x −b) = 1dπ, luego v
P
(dx) = v
P
(1) = 0.
Supongamos ahora que
∂F
∂Y

P
= 0. Distinguimos dos casos: si
∂F
∂X

P
= 0
entonces P es regular e Y = b no es la tangente a V en P; si
∂F
∂X

P
= 0 entonces
P es singular y la recta Y = b tampoco es tangente a V en P porque contiene
al punto (1, 0, 0).
As´ı pues, en cualquier caso tenemos que la recta Y = b no es tangente a V
en P. Consecuentemente I
P
(V ∩ Y − b) = m
P
(V ). Puesto que este n´ umero
de intersecci´on es la suma de los valores v
P
(y − b) para todos los primos P
situados sobre P y hay m
P
(V ) tales primos (ya que P es ordinario), concluimos
que v
P
(y − b) = 1 para todo primo P. As´ı pues, π = y − b es primo en O
P
.
Adem´as dπ = dy.
Ahora usamos que F(x, y) = 0, por lo que
∂F
∂X
(x, y) dx +
∂F
∂Y
(x, y) dy = 0. (8.11)
248 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
Despejando,
dx = −
∂F
∂Y
∂F
∂X
dy = −
∂F
∂Y
∂F
∂X
dπ.
Por consiguiente v
P
(dx) = v
P

∂F
∂Y

−v
P

∂F
∂X

. Si sumamos sobre todos los
primos situados sobre P tenemos que
¸
P
v
P
(dx) = I
P

V ∩
∂F
∂Y

−I
P

V ∩
∂F
∂X

.
Vamos a calcular el segundo n´ umero de intersecci´on. Sea
F = F
m
(X −a, Y −b) +F
m+1
(X −a, Y −b) +
la descomposici´on en formas de F alrededor de P, donde m = m
P
(V ). El hecho
de que Y −b no sea tangente a V en P se traduce en que Y −b F
m
(X−a, Y −b)
o, equivalentemente, en que Y F
m
(X, Y ). En particular F
m
= Y
m
, luego las
tangentes a V en P se corresponden con las ra´ıces de F
m
(X, 1), las cuales son
simples (pues P es ordinario).
Esto implica que
∂F
m
∂X
(X, 1) sea un polinomio no nulo sin ra´ıces en com´ un con
F
m
. Dichas ra´ıces se corresponden con las tangentes en P de
∂F
∂X
, luego conclui-
mos que F y
∂F
∂X
no tienen tangentes comunes en P (y adem´as P tiene multiplici-
dad m−1 en la derivada). Esto implica que I
P

V ∩
∂F
∂X

= m
P
(V )(m
P
(V )−1).
En total:
¸
P
v
P
(dx) = I
P

V ∩
∂F
∂Y

−m
P
(V )(m
P
(V ) −1),
donde P recorre los primos de V situados sobre P. Notemos que esta f´ormula
es v´alida incluso en el caso en que
∂F
∂Y

P
= 0, pues entonces ambos miembros
son nulos.
Supongamos ahora que P es un punto infinito. Por la elecci´ on del sistema
de referencia tenemos que P = (a, 1, 0), P es regular y la recta Z = 0 no es
tangente a V en P. Sea P el ´ unico primo de V situado sobre P.
Llamando z = Z/Y , tenemos que 1 = I
P
(V ∩ Z) = v
P
(z), luego π = z
es primo en O
P
. Adem´as y = 1/z, luego dy = (−1/z
2
)dz = −π
−2
dπ, luego
v
P
(dy) = −2. Despejando dx en (8.11) concluimos que
v
P
(dx) = v
P

∂F
∂Y

−v
P

∂F
∂X

−2.
Ahora hemos de tener cuidado con el hecho de que las derivadas representan
funciones en coordenadas afines y P es un primo infinito. Para calcular las
valoraciones hemos de homogeneizar las derivadas.
Sea F(X, Y, Z) la homogeneizaci´on del polinomio F(X, Y ), de modo que
F(X, Y ) = F(X, Y, 1). Claramente
∂F
∂Y
(X, Y ) =
∂F
∂Y
(X, Y, 1), y a su vez
∂F
∂Y
(x, y) =
∂F
∂Y
(x, y, 1) =
∂F
∂Y
(X, Y, Z)
Z
n−1
.
8.2. Diferenciales de funciones algebraicas 249
Podemos hablar del n´ umero de intersecci´on I
P

V ∩
∂F
∂Y
(X, Y )

, siendo la
derivada una curva af´ın y P un punto infinito, entendiendo que con ello nos
referimos al n´ umero de intersecci´on en P de V con la clausura proyectiva de
la curva, es decir, a I
P
(V ∩
∂F
∂Y
(X, Y, Z)), pero este n´ umero de intersecci´on no
puede calcularse dividiendo
∂F
∂Y
entre Z
n−1
, porque Z se anula en P. Una forma
que no se anula en P es Y , luego
v
P

∂F
∂Y
(x, y)

= v
P

∂F
∂Y
(X, Y, Z)
Z
n−1

= v
P

∂F
∂Y
Y
n−1

+v
P

Y
n−1
Z
n−1

= I
P

V ∩
∂F
∂Y

+v
P
(z
−n−1
) = I
P

V ∩
∂F
∂Y

−(n −1).
Igualmente
v
P

∂F
∂X
(x, y)

= v
P

∂F
∂X
(X, Y, Z)
Z
n−1

= v
P

∂F
∂X
Y
n−1

+v
P

Y
n−1
Z
n−1

,
pero ahora observamos que
∂F
∂X

P
= 0, con lo que el primer t´ermino del miembro
derecho es nulo. En efecto, si la derivada fuera nula, evaluando en P = (a, 1, 0)
la relaci´ on
∂F
∂X
X +
∂F
∂Y
Y +
∂F
∂Z
Z = nF
concluir´ıamos que
∂F
∂X

P
=
∂F
∂Y

P
= 0 y, como P es regular, la derivada respecto
de Z ser´ıa no nula, pero entonces Z = 0 ser´ıa tangente a V en P, lo cual es
falso. As´ı pues, tenemos que
v
P

∂F
∂X
(x, y)

= −(n −1).
En total,
v
P
(dx) = I
P

V ∩
∂F
∂Y

−2.
Ahora s´ olo hemos de sumar para todos los primos y aplicar el teorema de
Bezout:
grad(dx) =
¸
P
I
P

V ∩
∂F
∂Y

−2n −
¸
P
m
P
(V )(m
P
(V ) −1)
= n(n −1) −2n −
¸
P
m
P
(V )(m
P
(V ) −1)
= (n −1)(n −2) −2 −
¸
P
m
P
(V )(m
P
(V ) −1) = 2g −2.
La raz´on para expresar el grado en t´erminos de g es que g ser´a lo que m´as
adelante llamaremos g´enero de V , de modo que en el caso k
0
= C coincidir´ a con
el g´enero topol´ ogico que ya tenemos definido.
250 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
Nos ocupamos ahora de los residuos de una forma diferencial. Si K es un
cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de constantes k
0
, α, β ∈ K y
p es un primo de K, tenemos definido
Res
p
(β dα) = Res
K
p
(β d
p
α) ∈ k
0p
,
donde k
0p
es la clausura algebraica de k
0
en K
p
. En general estos residuos no
est´an en el cuerpo de constantes k
0
. El teorema 8.9 muestra que las trazas
conectan bien los residuos entre extensiones, por lo que resulta conveniente
definir

p
β dα = Tr
k
0p
k
0
(Res
p
(β dα)).
Notemos que esto tiene sentido para todo α, β ∈ K
p
. Claramente esta
integral es k
0
-lineal en α y en β. Del teorema 8.9 deducimos ahora la siguiente
versi´on global:
Teorema 8.19 Sea L/K una extensi´ on separable de cuerpos de funciones al-
gebraicas sobre un cuerpo de constantes k
0
. Sea α ∈ K y β ∈ L. Entonces, para
cada primo p de K se cumple

p
Tr
L
K
(β) dα =
¸
P|p

P
β dα.
Demostraci´ on: Basta usar que la traza global es la suma de las trazas
locales (teorema 6.42):

p
Tr
L
K
(β) dα =
¸
P|p

p
Tr
L
P
K
p
(β) dα =
¸
P|p
Tr
k
0p
k
0
(Res
p
(Tr
L
P
K
p
(β) dα)
=
¸
P|p
Tr
k
0p
k
0
(Tr
k
0P
k
0p
(Res
P
(β dα))) =
¸
P|p
Tr
k
0P
k
0
(Res
P
(β dα))
=
¸
P|p

P
β dα.
Es importante observar que la integral local de una forma diferencial de-
pende del cuerpo de constantes que estemos considerando. Concretamente,
si cambiamos el cuerpo de constantes por otro mayor, la integral respecto al
cuerpo menor es la traza de la integral respecto al cuerpo mayor. La igualdad
del teorema anterior se cumple si las integrales de ambos miembros se calcu-
lan respecto al mismo cuerpo de constantes, al contrario de lo que ocurre en el
teorema siguiente:
Teorema 8.20 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre el cuerpo exacto
de constantes k
0
. Sea L una extensi´ on finita de constantes de K. Entonces, para
todo α, β ∈ K y todo primo p de K se cumple que

p
β dα =
¸
P|p

P
β dα,
8.2. Diferenciales de funciones algebraicas 251
donde las integrales del miembro derecho se calculan respecto al cuerpo exacto
de constantes de L.
Demostraci´ on: Podemos suponer que la extensi´ on L/K es finita de Galois
y que los divisores de p en L tienen grado 1. En efecto, siempre existe una
extensi´on L

de K en estas condiciones y que contiene a L, y el teorema para
L/K se sigue inmediatamente del teorema para L

/K y L

/L.
Sea k
1
el cuerpo de constantes exacto de L y sea p = P
1
P
r
la fac-
torizaci´on de p en L. Tomando grados en ambos miembros concluimos que
r = gradp.
Sea n = [L : K[ = [k
1
: k
0
[. Es f´ acil ver que la restricci´on determina un
isomorfismo G(L/K)

= G(k
1
/k
0
). Cada σ ∈ G(L/K) determina un isomorfismo
topol´ ogico σ : L
P
1
−→ L
σ(P
1
)
. Si π ∈ K cumple v
p
(π) = 1, entonces tambi´en
v
P
i
(π) = 1, por lo que L
P
i
= k
1
((π)). El isomorfismo inducido por σ viene
dado por
σ

¸
i
a
i
π
i

=
¸
i
σ(a
i

i
.
Fijemos automorfismos σ
i
tales que σ
i
(P
1
) = P
i
. Identifiquemos a K
p
,
como es habitual, con la clausura de K en L
P
1
, de modo que K
p
= k
0p
((π)),
donde k
0p
es un subcuerpo de k
1
de grado r sobre k
0
. En este punto es crucial
observar que esta representaci´on de k
0p
como subcuerpo de k
1
depende de la
elecci´on que hemos hecho de P
1
, en el sentido de que si queremos identificar a
K
p
con un subcuerpo de otro L
P
i
tendremos que sustituir k
0p
por su imagen
por σ
i
.
Si un automorfismo σ ∈ G(L/K) fija a P
1
entonces fija a k
0p
. Como el
n´ umero de automorfismos que cumplen una y otra condici´ on ha de ser igual a
n/r, el rec´ıproco es cierto y, por consiguiente, las restricciones σ
i
[
k
0p
son los r
monomorfismos de k
0p
sobre k
0
. Sea
β


=
¸
i
a
i
π
i
, a
i
∈ k
0p
.
Entonces Res
P
1
(β dα) = a
−1
y aplicando σ
i
obtenemos que Res
P
i
(β dα) =
σ
i
(a
−1
). Por otra parte a
−1
es tambi´en Res
p
(β dα), con lo que
¸
P|p

P
β dα =
r
¸
i=1
Res
P
i
(β dα) =
r
¸
i=1
σ
i
(a
−1
) = Tr
k
0p
k
0
(Res
p
(β dα)) =

p
β dα.
Ejercicio: Probar que el teorema anterior es v´alido para extensiones infinitas de
constantes.
Sabemos que el orden de una forma diferencial es nulo en todos los primos
salvo a lo sumo en una cantidad finita de ellos, luego el residuo correspondiente
tambi´en es nulo. Por consiguiente tiene sentido la suma
¸
p

p
β dα.
252 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
Ahora podemos probar otro importante teorema global:
Teorema 8.21 (Teorema de los residuos) Sea K un cuerpo de funciones
algebraicas sobre un cuerpo de constantes k
0
y β dα una forma diferencial en
K. Entonces
¸
p

p
β dα = 0.
Demostraci´ on: Sea x ∈ K un elemento separador y sea k = k
0
(x). Basta
probar que
¸
p

p
β dx = 0, β ∈ K,
pues el caso general se sigue de ´este cambiando β por β

dx
. A su vez 8.19 nos
da que la suma de las integrales locales de β dx en K es la misma que la suma de
las integrales locales de Tr
K
k
(β) dx en k. Por consiguiente, podemos suponer que
K = k
0
(x) es un cuerpo de funciones racionales. El teorema 8.20 nos permite
sustituir k
0
por una extensi´ on finita. Esto nos permite suponer que los divisores
primos de β tienen grado 1. Entonces β dx se descompone en una combinaci´on
lineal de t´erminos de la forma
dx
(x −a)
i
, x
i
dx.
En efecto, si x − a es un divisor del denominador de β, el desarrollo en
serie de Laurent de β alrededor de este primo consta de un n´ umero finito de
m´ ultiplos de funciones (x − a)
−i
m´as una funci´ on racional cuyo denominador
no es divisible entre x −a. Volviendo a aplicar este proceso de descomposici´on
con otro primo, finalmente llegamos a una funci´ on racional cuyo denominador
es constante, luego es un polinomio, luego es combinaci´on lineal de t´erminos x
i
.
As´ı pues, basta probar el teorema para formas de los dos tipos indicados.
Las formas x
i
dx tienen todos sus residuos nulos, al igual que las formas del
primer tipo cuando i = 1. Por ´ ultimo,
Res
x−a
dx
x −a
= 1, Res

dx
x −a
= −1,
y todos los dem´as residuos son nulos, luego estas formas tambi´en cumplen el
teorema.
Observemos que si el cuerpo de constantes es algebraicamente cerrado, las
integrales locales son simplemente los residuos, y el teorema anterior afirma en
tal caso que la suma de los residuos de una funci´ on algebraica es nula.
Diferenciales en curvas algebraicas Terminamos la secci´on relacionando
la noci´ on de forma diferencial que acabamos de introducir con la usual en geo-
metr´ıa algebraica y, en particular para curvas complejas, con la de la geometr´ıa
diferencial.
Ante todo observemos que si V es una curva algebraica sobre un cuerpo k
0
,
α ∈ O
P
(V ) y π es un par´ ametro local en P, al final del cap´ıtulo VI vimos que el
8.2. Diferenciales de funciones algebraicas 253
desarrollo en serie de α en k
0
(V )
P
respecto al primo π es precisamente la serie
de Taylor de α respecto de π, de donde se sigue que la derivada de α respecto
de π que hemos definido en este cap´ıtulo coincide con la definida en 3.44 (ver
los comentarios tras la definici´ on).
Una forma diferencial en sentido amplio sobre una curva V ser´ıa cualquier
aplicaci´ on ω que a cada punto P en un abierto U de V le asigne un elemento
ω
P
del espacio cotangente T
P
V

. El conjunto de todas las formas diferenciales
definidas sobre un mismo abierto U tiene estructura de k
0
-espacio vectorial con
las operaciones definidas puntualmente. M´ as a´ un, es un m´ odulo sobre el anillo
de todas las funciones de U en k
0
. Si ω es una forma en un abierto U, su
restricci´on ω[
U
a un abierto menor U

es una forma en U

.
Por ejemplo, si U es un abierto en V y α ∈ k
0
[U], entonces podemos consi-
derar a dα como una forma diferencial en U, que a cada punto P ∈ U le asigna
d
P
α ∈ T
P
V

.
Sea ω una forma diferencial definida en un entorno U de un punto P y sea
π un par´ ametro local en P. Entonces el teorema 3.33 nos da que, para todo Q
en un entorno U

⊂ U de P, la funci´ on π −π(Q) es tambi´en un par´ ametro local
en Q, por lo que d
Q
π es una base de T
Q
V

y existe una funci´ on α : U

−→ k
0
tal que ω[
U
= αdπ.
Si π

∈ k
0
(V ) es otro par´ ametro local alrededor de P, entonces
dπ[
U∩U
=

[
U∩U
.
Hemos visto que dπ/dπ

∈ k
0
[U ∩ U

]. En vista de esto, podemos definir
una forma regular en un punto P como una forma ω tal que ω[
U
= αdπ, donde
π − π(Q) es un par´ ametro local en todos los puntos de un entorno U de P y
α ∈ k
0
[U], sin que importe el par´ ametro con que se comprueba la regularidad.
Es f´ acil ver que si dos formas son regulares en un abierto U y coinciden en
un abierto menor, entonces coinciden en todo U. Esto nos permite definir una
forma racional en V como una forma que es regular en un abierto U de V , no
est´a definida fuera de U y no admite una extensi´ on regular a ning´ un abierto
mayor. Claramente, toda forma regular en un abierto de V se extiende a una
´ unica forma racional en V . Toda forma racional en V es (la extensi´on de una
forma) de tipo αdπ, para una cierta funci´ on π ∈ k
0
(V ).
M´ as a´ un, si α, β ∈ k
0
(V ) son funciones arbitrarias, entonces para cada punto
P donde ambas son regulares podemos tomar un par´ ametro local π y expresar
αdβ = α


dπ,
lo que prueba que toda forma αdβ es (o se extiende a) una forma diferencial
racional en V . Ahora ya es f´ acil comprobar que las formas diferenciales del
cuerpo k
0
(V ) pueden identificarse con las formas racionales en V .
254 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
Si k
0
= C o, m´as en general, si V es una superficie de Riemann, en los
razonamientos anteriores podemos cambiar “par´ ametro local” por “carta”, “re-
gular” por “holomorfa” y “racional” por “meromorfa” y as´ı es f´acil concluir que
las formas diferenciales en M(V ) son las formas diferenciales meromorfas en V ,
es decir, las formas diferenciales (en el sentido de la geometr´ıa diferencial) defi-
nidas en V salvo en un n´ umero finito de polos y de modo que en cada abierto
coordenado U (dominio de una carta z) se expresan como f dz, donde f es una
funci´ on meromorfa en U.
8.3 La dimensi´ on de un divisor
El teorema de Riemann-Roch es esencialmente una f´ormula que relaciona
el grado de un divisor con otro invariante asociado que introducimos a conti-
nuaci´ on.
Definici´on 8.22 Sea K un cuerpo de fracciones algebraicas y a un divisor de
K. Llamaremos m´ ultiplos de a a los elementos del conjunto
m(a) = ¦α ∈ K [ v
P
(α) ≥ v
P
(a) para todo P¦.
Notemos que un α ∈ K

es m´ ultiplo de a si y s´olo si a [ (α), pero en la
definici´ on de m(a) admitimos tambi´en al 0. As´ı, por las propiedades de las
valoraciones, los conjuntos de m´ ultiplos son claramente k
0
-espacios vectoriales.
Si α ∈ m(a) es no nulo, entonces
0 = grad(α) =
¸
P
v
P
(α) gradP ≥
¸
P
v
P
(a) gradP = grada.
As´ı pues, si grada > 0 necesariamente m(a) = 0. Para trabajar con divisores
de grado positivo es costumbre definir la dimensi´ on de un divisor como la del
espacio de m´ ultiplos de su inverso:
Definici´on 8.23 Sea a un divisor de un cuerpo de funciones algebraicas K
sobre el cuerpo de constantes k
0
. Definimos la dimensi´ on de a como
dima = dim
k
0
m(a
−1
).
No es evidente que la dimensi´on de un divisor sea finita, pero lo es:
Teorema 8.24 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas, todos los divisores
de K tienen dimensi´ on finita.
Demostraci´ on: Sea a un divisor de K (podemos suponer grada ≥ 0) y
sea P un divisor primo de K tal que v
P
(a) = 0. Llamemos g = gradP. Sea r
un n´ umero natural no nulo tal que dimm(a
−1
) > rg.
Todo α ∈ m(a
−1
) cumple v
P
(α) ≥ v
P
(a
−1
) = 0, luego m(a
−1
) ⊂ O
P
.
Observemos ahora que
dim
k
0
O
P
/P
r
≤ rg.
8.3. La dimensi´ on de un divisor 255
En efecto, consideramos la sucesi´on de subespacios vectoriales
0 = P
r
/P
r
≤ P
r−1
/P
r
≤ ≤ P/P
r
≤ O
P
/P
r
.
Basta ver que cada cociente de dos espacios consecutivos tiene dimensi´on g.
Para el ´ ultimo tenemos que (O
P
/P
r
)

(P/P
r
)

= O
P
/P = K
P
, que ciertamente
tiene dimensi´ on g sobre k
0
.
Para los restantes tenemos que (P
i
/P
r
)

(P
i+1
/P
r
)

= P
i
/P
i+1
. Tomando
π ∈ K tal que v
P
(π) = 1, podemos definir un isomorfismo
K
P
−→ P
i
/P
i+1
mediante [α] → [απ
i
].
As´ı pues, si α
0
, . . . , α
rg
∈ m(a
−1
) son k
0
-linealmente independientes, sus
clases m´odulo P
r
no pueden serlo, luego existen constantes no todas nulas tales
que
θ = a
0
α
0
+ +a
rg
α
rg
≡ 0 (m´od P
r
).
Por lo tanto, v
P
(θ) ≥ r. Tenemos que θ ∈ m(a
−1
) y como los α
i
son
linealmente independientes, se cumple que θ = 0. Por el teorema 7.6 resulta
que
0 = grad(θ) =
¸
Q
v
Q
(θ) gradQ ≥
¸
Q=P
v
Q
(a
−1
) gradQ +r gradP.
Teniendo en cuenta que v
P
(a
−1
) = 0, podemos a˜ nadir el t´ermino que falta
al sumatorio, que pasa a ser −grada. Concluimos que rg ≤ grada, luego
r ≤
grada
g
.
Por consiguiente, si r es la parte entera de g
−1
grada +1, no puede cumplir
la desigualdad de partida, con lo que
dima ≤

grada
g
+ 1

gradP = grada + gradP.
Otra propiedad relevante es que la dimensi´ on del espacio de m´ ultiplos es
la misma para los divisores equivalentes. En efecto, de la propia definici´ on se
desprende que si α ∈ K

entonces m(αa) = αm(a), por lo que la aplicaci´ on
u → αu es un automorfismo de K como k
0
-espacio vectorial que transforma
m(a) en m(αa). Por consiguiente podemos hablar de la dimensi´ on de una clase
de divisores, as´ı como de la aplicaci´on
dim : D/P −→N.
Tambi´en hemos visto que las clases de grado negativo tienen dimensi´on nula.
Vamos a calcular ahora la dimensi´ on de las clases de grado 0. Suponemos que
k
0
es el cuerpo exacto de constantes de K.
256 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
En general, si A es cualquier clase de divisores y a ∈ A, para cada α ∈ K

se
cumple α ∈ m(a
−1
) si y s´olo si (α) = m/a para un cierto divisor entero m, que
de hecho pertenece a la clase A. Rec´ıprocamente, todo divisor entero m ∈ A
da lugar a un α ∈ m(a
−1
) que satisface la relaci´on anterior. Seg´ un 6.22, dos
elementos no nulos de m(a
−1
) se corresponden con un mismo divisor m si y s´olo
si se diferencian en un elemento de k
0
. (Aqu´ı usamos que k
0
es el cuerpo exacto
de constantes.)
Si dimA = r, podemos tomar una k
0
-base α
1
, . . . , α
r
de m(a
−1
) y entonces
sus correspondientes divisores enteros m
i
son distintos dos a dos. Por con-
siguiente, una clase de divisores A contiene al menos dimA divisores enteros
distintos dos a dos.
Ahora basta tener en cuenta que 1 es el ´ unico divisor entero de grado 0, por
lo que si A = 1 es una clase de grado 0, necesariamente dimA = 0. Similarmente
dim1 ≤ 1 y, puesto que k
0
⊂ m(1), de hecho se da la igualdad y dim1 = 1. En
resumen:
Teorema 8.25 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas sobre el cuerpo
exacto de constantes k
0
y A ∈ D/P es una clase de divisores de grado 0, entonces
dimA =

0 si A = 1,
1 si A = 1.
Veamos que las extensiones de constantes conservan la dimensi´on de los
divisores (entendida, al igual que el grado, respecto al cuerpo de constantes
exacto de cada cuerpo).
Teorema 8.26 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas y L una extensi´ on
finita de constantes de K. Sean k
0
y k
1
los respectivos cuerpos de constantes
exactos. Entonces la dimensi´ on (respecto a k
0
) de un divisor de K coincide con
su dimensi´ on (respecto a k
1
) como divisor de L. M´ as concretamente, si a es un
divisor de K, toda k
0
-base de m
K
(a) es una k
1
-base de m
L
(a).
Demostraci´ on: Basta probar la ´ ultima afirmaci´ on. Sea ω
1
, . . . , ω
m
una
k
0
-base de m
K
(a). En primer lugar, si p es un primo de K, tenemos que su
descomposici´on en L es de la forma p = P
1
P
r
, donde los primos P
i
son
distintos dos a dos. Por lo tanto las valoraciones v
P
i
extienden a la valoraci´ on
v
p
, y as´ı, si α ∈ K, la relaci´ on v
p
(α) ≥ n equivale a que v
P
i
(α) ≥ n para todo i.
De aqu´ı se sigue que ω
i
∈ m
L
(a).
Es f´ acil ver que son linealmente independientes sobre k
1
. En efecto, sea k
1
=
k
0
(α). Si
¸
i
a
i
ω
i
= 0, con a
i
∈ k
1
, entonces a
i
=
¸
j
b
ij
α
j
, con b
ij
∈ k
0
, luego
¸
ij
b
ij
ω
i
α
j
= 0, de donde
¸
i
b
ij
ω
i
= 0 y por consiguiente todos los coeficientes
b
ij
son nulos.
Con esto hemos probado que dim
K
a ≤ dim
L
a. Si llamamos k
2
a la clausura
normal de k
1
sobre k
0
y L

a la extensi´on de constantes de K asociada a k
2
,
tendremos que dim
K
a ≤ dim
L
a ≤ dim
L
a, y basta probar la igualdad de los
extremos. Equivalentemente, podemos suponer que k
1
es normal sobre k
0
.
8.4. El teorema de Riemann-Roch 257
Tomemos β ∈ m
L
(a). Hemos de probar que es combinaci´on lineal de los
elementos ω
i
. En principio β =
¸
i
a
i
α
i
, con a
i
∈ K. Sean α
1
, . . . , α
n
los
conjugados de α sobre k
0
(y tambi´en sobre K). Entonces, las im´ agenes de β
por los K-automorfismos de L son los elementos β
j
=
¸
i
a
i
α
i
j
. Es f´ acil ver que
todos ellos pertenecen a m
L
(a).
La matriz (α
i
j
) tiene determinante no nulo (es de Vandermonde), luego po-
demos despejar a
i
=
¸
i
b
ij
β
j
, con b
ij
∈ k
1
. Puesto que m
L
(a) es un k
1
-espacio
vectorial, concluimos que a
i
∈ m
L
(a) ∩ K ⊂ m
K
(a). Consecuentemente, cada
a
i
es combinaci´on lineal de los ω
i
con coeficientes en k
0
, y de aqu´ı que β es
combinaci´ on lineal de los ω
i
con coeficientes en k
1
.
De aqu´ı extraemos una consecuencia interesante:
Teorema 8.27 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas y L una extensi´ on
finita de constantes de K. Entonces un divisor de K es principal como divisor
de K si y s´ olo si es principal como divisor de L. Por consiguiente podemos
identificar el grupo de clases de K con un subgrupo del grupo de clases de L.
Demostraci´ on: Basta probar la primera afirmaci´ on, pero, seg´ un 8.25, un
divisor a es principal si y s´ olo si grada = 0 y dima = 1, y estas propiedades se
conservan en las extensiones finitas de constantes.
Esto se generaliza inmediatamente a extensiones infinitas de constantes: to-
das ellas conservan la dimensi´on y la equivalencia de divisores, y el grupo de
los divisores de una extensi´ on es la uni´ on de los grupos de divisores de las
extensiones finitas intermedias.
8.4 El teorema de Riemann-Roch
Ya tenemos casi todos los elementos necesarios para demostrar el teorema
fundamental sobre cuerpos de funciones algebraicas. Como ya hemos comen-
tado, se trata de una f´ ormula que relaciona la dimensi´ on y el grado de un divisor
(o, equivalentemente, de una clase de divisores). En esta f´ ormula interviene una
constante asociada al cuerpo que resulta ser una generalizaci´ on de la noci´ on de
g´enero que ya tenemos definida topol´ ogicamente cuando el cuerpo de constan-
tes es C. Vamos a seguir la prueba de Andr´e Weil, basada en el concepto de
elemento ideal que introducimos a continuaci´ on.
Definici´on 8.28 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo
de constantes k
0
. Llamaremos elementos ideales aditivos de K a los elementos
α del producto cartesiano de todas las compleciones K
P
de K que verifican
v
P

P
) ≥ 0 salvo a lo sumo para un n´ umero finito de primos P.
El conjunto V
K
de todos los elementos ideales aditivos tiene estructura de
anillo (con divisores de 0). Podemos identificar cada α ∈ K con el elemento
ideal dado por α
P
= α, para todo divisor primo P de K. De este modo, K es
un subcuerpo de V
K
.
258 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
Para cada divisor a de K definimos Λ(a) como el conjunto de los elementos
ideales α ∈ V
K
tales que v
P

P
) ≥ −v
P
(a) para todo divisor primo P de K.
De este modo se cumple que Λ(a) ∩ K = m(a
−1
). Tanto V
K
como los
conjuntos Λ(a) tienen estructura de k
0
-espacio vectorial y la dimensi´on de la
intersecci´on Λ(a) ∩ K es lo que hemos llamado dima.
En general, si B es un espacio vectorial y A ≤ B, representaremos por [B : A[
a la dimensi´ on del espacio cociente B/A.
Es claro que a [ b si y s´olo si Λ(a) ⊂ Λ(b). Vamos a calcular la dimensi´ on
del cociente [Λ(b) : Λ(a)[ (sobre k
0
).
Teorema 8.29 Sean a y b dos divisores de un cuerpo de funciones algebraicas
tales que a [ b. Entonces
[Λ(b) : Λ(a)[ = gradb −grada.
Demostraci´ on: Basta probarlo en el caso en que b = aP, para un cierto
primo P. Sea K el cuerpo de funciones que estamos considerando y sea O
P
⊂ K
el anillo de enteros respecto a P. Sea π ∈ K tal que v
P
(π) = 1 y sea n = v
P
(a).
Consideremos la aplicaci´on O
P
−→ Λ(b)/Λ(a) que a cada α ∈ O
P
le asigna
la clase del elemento ideal cuya componente P-´esima es π
−n−1
α y sus otras
componentes son nulas. Claramente se trata de un epimorfismo de espacios
vectoriales y su n´ ucleo es P. As´ı pues,
[Λ(b) : Λ(a)[ = dimO
P
/P = gradP = gradb −grada.
La siguiente f´ ormula que necesitamos se prueba m´as claramente en un con-
texto general: sean B y C dos subespacios vectoriales de un mismo espacio y
A ≤ B. Entonces
[B : A[ = [B +C : A+C[ +[B ∩ C : A∩ C[.
En efecto, se cumple
[B : A[ = [B : A+ (B ∩ C)[ +[A+ (B ∩ C) : A[
= [B/(B ∩ C) : (A+ (B ∩ C))/(B ∩ C)[ +[A+ (B ∩ C) : A[.
La imagen del cociente (A + (B ∩ C))/(B ∩ C) por el isomorfismo natural
B/(B ∩ C)

= (B +C)/C es claramente (A+C)/C, luego
[B : A[ = [(B +C)/C : (A+C)/C[ +[B ∩ C : A∩ B ∩ C[,
y de aqu´ı se sigue la f´ormula buscada.
Nos interesa el caso particular en que A = Λ(a), B = Λ(b) (con a [ b) y
C = K. Entonces tenemos
[Λ(b) : Λ(a)[ = [Λ(b) +K : Λ(a) +K[ +[m(b
−1
) : m(a
−1
)[.
Teniendo en cuenta el teorema anterior concluimos:
8.4. El teorema de Riemann-Roch 259
Teorema 8.30 Sean a y b dos divisores de un cuerpo K de funciones algebrai-
cas tales que a [ b. Entonces
gradb −grada = [Λ(b) +K : Λ(a) +K[ + dimb −dima.
Necesitamos descomponer el ´ındice de esta f´ ormula como diferencia
[V
K
: Λ(b) +K[ −[V
K
: Λ(a) +K[,
pero para ello hemos de probar que estos ´ındices son finitos.
Conviene introducir la funci´ on
r(a) = grada −dima,
de modo que si a [ b se cumple
0 ≤ [Λ(b) +K : Λ(a) +K[ = r(b) −r(a). (8.12)
As´ı pues, la funci´ on r es “creciente”. Vamos a probar que est´a acotada
superiormente.
Fijemos un x ∈ K no constante. Sea k = k
0
(x), sea n = [K : k
0
(x)[ y sea
α
1
, . . . , α
n
una k-base de K. Podemos suponer que los α
i
son enteros sobre
k
0
[x], es decir, que sus polos est´an en los primos infinitos. Por consiguiente
existe un n´ umero natural s
0
tal que α
i
∈ m(∞
−s
0
).
Tomemos un natural s > s
0
. Si 0 ≤ m ≤ s − s
0
entonces x
m
α
i
∈ m(∞
−s
).
Puesto que estas funciones son linealmente independientes sobre k
0
, esto prueba
que dim∞
s
≥ (s −s
0
+ 1)n.
Llamemos N
s
= [Λ(∞
s
) +K : Λ(1) +K[ ≥ 0. El teorema 8.30 para a = 1 y
b = ∞
s
nos da
sn = grad∞
s
= N
s
+ dim∞
s
−1 ≥ N
s
+ (s −s
0
+ 1)n −1,
luego N
s
≤ s
0
n −n + 1, para todo s > s
0
. Por consiguiente
r(∞
s
) −r(1) ≤ s
0
n −n + 1
y as´ı r(∞
s
) ≤ r(1) +s
0
n −n + 1 para todo s > s
0
.
Ahora tomamos un divisor arbitrario b. Sea p(x) ∈ k
0
[x] un polinomio
que tenga ceros adecuados en los divisores finitos de b, de modo que, para un s
suficientemente grande, b [ p(x)∞
s
. Ahora usamos que la funci´ on r es mon´otona
y s´olo depende de las clases de los divisores, con lo que
r(b) ≤ r(p(x)∞
s
) = r(∞
s
) ≤ r(1) +s
0
n −n + 1.
En resumen, tal y como quer´ıamos probar, la funci´ on r est´a acotada supe-
riormente.
El inter´es de esto se debe a lo siguiente: Si en la f´ormula (8.12) fijamos a,
tiene que haber un divisor b tal que a [ b y el ´ındice [Λ(b) + K : Λ(a) + K[
sea m´aximo (pues la funci´ on r(b) est´a acotada). Por otra parte, tomando b
suficientemente grande podemos hacer que Λ(b) contenga cualquier elemento
prefijado de V
K
, luego el grado m´ aximo s´olo puede alcanzarse si Λ(b)+K = V
K
.
As´ı pues:
260 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
Teorema 8.31 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas, existe un divisor b
en K tal que V
K
= Λ(b) +K.
M´ as a´ un, lo que hemos probado es que todo divisor a tiene un m´ ultiplo b
que cumple el teorema anterior, con lo que la f´ ormula (8.12) nos da que el ´ındice
δ(a) = [V
K
: Λ(a) +K[
es finito.
Ahora podemos escribir la f´ ormula del teorema 8.30 como
gradb −grada = δ(a) −δ(b) + dimb −dima,
o mejor,
dima −grada −δ(a) = dimb −gradb −δ(b).
En principio, esto se cumple si a [ b, pero como todo par de divisores tiene
un m´ ultiplo com´ un, de hecho vale para todo a y todo b. En definitiva, hemos
encontrado un invariante de K, que conviene representar de la forma siguiente:
Definici´on 8.32 Llamaremos g´enero de un cuerpo de funciones algebraicas K
al n´ umero natural g que cumple
dima −grada −δ(a) = 1 −g,
para todo divisor a de K.
M´ as adelante veremos que si el cuerpo de constantes es k
0
= C, entonces el
g´enero que acabamos de definir coincide con el g´enero topol´ ogico de Σ
K
. De
momento observemos que se trata ciertamente de un n´ umero natural, pues si
tomamos a = 1 queda
g = δ(1) = [V
K
: Λ(1) +K[.
La ecuaci´on que define a g es, equivalentemente,
dima = grada −(g −1) +δ(a),
donde δ(a) ≥ 0. Esta f´ ormula es casi el teorema de Riemann-Roch. S´olo falta
sustituir δ(a) por una expresi´ on que no involucre elementos ideales.
Definici´on 8.33 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas, una diferencial
de V
K
es una aplicaci´ on lineal λ : V
K
−→ k
0
que se anula en un conjunto de la
forma Λ(a) +K, para cierto divisor a de K.
Veremos enseguida que estas diferenciales pueden identificarse con las formas
diferenciales de K definidas anteriormente. Para ello necesitamos algunos hechos
b´ asicos sobre ellas que ya conocemos para formas diferenciales.
El conjunto de las diferenciales de V
K
tiene estructura de k
0
-espacio vecto-
rial. El conjunto de aquellas que se anulan en un conjunto Λ(a) + K fijo es un
8.4. El teorema de Riemann-Roch 261
subespacio vectorial, isomorfo al dual del espacio cociente V
K
/(Λ(a)+K), luego
su dimensi´ on es δ(a).
Podemos dotar al espacio de las diferenciales de estructura de K-espacio
vectorial. Para ello, si λ es una diferencial que se anula en Λ(a) + K y x ∈ K,
definimos xλ mediante (xλ)(α) = λ(xα). Ciertamente xλ es k
0
-lineal y se anula
en Λ((x)a) +K.
Teorema 8.34 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas y λ una diferencial
no nula de su espacio de elementos ideales. Entonces la familia de los conjuntos
Λ(a) donde se anula λ tiene un m´ aximo respecto a la inclusi´ on.
Demostraci´ on: En primer lugar observamos que si λ se anula en Λ(a
1
) y
en Λ(a
2
), entonces tambi´en se anula en
Λ(a
1
) + Λ(a
2
) = Λ(mcm(a
1
, a
2
)).
Esta igualdad se prueba f´ acilmente a partir de la relaci´ on (en K
P
)
P
m
+ P
n
= P
min{m,n}
.
En vista de esto basta demostrar que el grado de los divisores a tales que
λ se anula en Λ(a) est´a acotado, pues si a tiene grado m´ aximo, entonces Λ(a)
cumple lo pedido.
Sea, pues, a un divisor tal que λ se anula en Λ(a) y sea b un divisor arbitrario.
Tomemos x ∈ m(b
−1
). Entonces xλ se anula en Λ((x)a) y, como ab
−1
[ (x)a,
tambi´en en Λ(ab
−1
). Si x
1
, . . . , x
n
∈ m(b
−1
) son linealmente independientes
sobre k
0
, lo mismo les sucede a x
1
λ, . . . , x
n
λ (ya que por hip´ otesis λ = 0), luego
δ(ab
−1
) ≥ dimb.
La definici´ on del g´enero de K nos da que
dim(ab
−1
) −grada + gradb + (g −1) = δ(ab
−1
) ≥ dimb
= gradb −(g −1) +δ(b),
luego
grada ≤ dim(ab
−1
) + 2g −2 −δ(b) ≤ dim(ab
−1
) + 2g −2.
Ahora basta tomar un divisor b de grado suficientemente grande como para
que grad(ab
−1
) ≤ 0, con lo que dim(ab
−1
) = 0 y concluimos que grada ≤ 2g−2.
En las condiciones de este teorema, es claro que el divisor a est´a completa-
mente determinado por Λ(a) y por lo tanto por λ.
Definici´on 8.35 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas y λ una diferencial
no nula de V
K
. Llamaremos divisor asociado a λ al mayor divisor a de K tal
que λ se anula en Λ(a). Lo representaremos por (λ).
Teorema 8.36 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas. El espacio de las
diferenciales de V
K
tiene dimensi´ on 1 sobre K.
262 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
Demostraci´ on: Supongamos que λ y µ son dos diferenciales linealmente in-
dependientes sobre K. Entonces, si x
1
, . . . , x
n
∈ K son linealmente independien-
tes sobre el cuerpo de constantes k
0
, se cumple que x
1
λ, . . . , x
n
λ, x
1
µ, . . . , x
n
µ
son linealmente independientes sobre k
0
, pues si
¸
a
i
x
i
λ +
¸
b
i
x
i
µ = 0, con a
i
, b
i
∈ k
0
,
la independencia de λ y µ obliga a que
¸
a
i
x
i
=
¸
b
i
x
i
= 0, luego a
i
= b
i
= 0
para todo i.
Sea a un divisor tal que λ y µ se anulen en Λ(a). Podemos tomar el mismo
pues, claramente, Λ(a) ∩ Λ(b) = Λ(mcd(a, b)).
Sea b un divisor arbitrario. Si x ∈ m(b
−1
) entonces xλ se anula en Λ((x)a),
que contiene a Λ(ab
−1
). Similarmente, xµ se anula en Λ(ab
−1
), luego podemos
concluir que δ(ab
−1
) ≥ 2 dimb. Ahora la definici´ on de g´enero nos da que
dim(ab
−1
) −grada + gradb + (g −1) ≥ 2 dimb
= 2(gradb −(g −1) +δ(b)) ≥ 2 gradb −2(g −1).
Tomamos b de grado suficientemente grande como para que dim(ab
−1
) = 0,
la f´ ormula anterior nos da que el grado de b est´a acotado superiormente, lo cual
es absurdo, pues b es arbitrario.
Ahora ya podemos interpretar las diferenciales de V
K
en t´erminos de formas
diferenciales de K. Para ello observemos que si ω es una forma diferencial de
K, para cada elemento ideal α ∈ V
K
podemos definir

αω =
¸
P

P
α
P
ω
P
.
Este operador integral es claramente k
0
-lineal. Por el teorema de los residuos
se anula en K y claramente tambi´en se anula en Λ(ω). Por consiguiente este
operador integral es una diferencial de V
K
en el sentido de 8.33. La aplicaci´ on
que a cada forma ω le asigna su operador integral en V
K
es K-lineal y no nula.
Como el espacio de formas diferenciales de K y el de diferenciales de V
K
tienen
ambos dimensi´on 1, de hecho tenemos un isomorfismo entre ellos.
M´ as a´ un, se cumple que (ω) es el mayor divisor a tal que la diferencial
asociada a ω se anula en Λ(a), pues si (ω) [ a y v
P
(a) > v
P
(ω) para un primo P,
podemos tomar α ∈ Λ(a) de modo que v
P
(α) = −v
P
(ω) −1 y v
Q
(α) = −v
Q
(ω)
para Q = P y entonces

αω =

P
α
P
ω
P
= Tr
k
0P
k
0
(Res
P

P
ω
P
)).
Como v
P

P
ω
P
) = −1, se cumple que Res
P

P
ω
P
) = 0 y multiplicando
α
P
por un elemento adecuado de k
0P
podemos exigir que la traza sea tambi´en
no nula (porque la traza de una extensi´ on separable no puede ser nula).
8.4. El teorema de Riemann-Roch 263
Esto prueba que el divisor asociado a una forma diferencial es el mismo que
el asociado a su operador integral. Por consiguiente, los divisores asociados a
las diferenciales de V
K
son precisamente los divisores de la clase can´onica de K.
Finalmente podemos probar:
Teorema 8.37 (Riemann-Roch) Si K es un cuerpo de funciones algebraicas
y A es una clase de divisores de K, entonces
dimA = gradA−(g −1) + dim(W/A),
donde W es la clase can´ onica y g es el g´enero de K.
Demostraci´ on: Sea c un divisor de la clase can´ onica. S´ olo hemos de
probar que, para todo divisor a de K, se cumple δ(a) = dim(ca
−1
). Sea λ una
diferencial tal que (λ) = c.
Si b es un divisor arbitrario y x ∈ m(b
−1
), entonces (xλ) = (cb
−1
), es decir,
xλ se anula en Λ(cb
−1
). Rec´ıprocamente, si xλ es una diferencial que se anula
en Λ(cb
−1
) entonces cb
−1
[ (xλ) = (x)c, luego x ∈ m(b
−1
).
Hemos probado que δ(cb
−1
) = dimb. Esto vale para todo divisor b. To-
mando b = ca
−1
resulta δ(a) = dim(ca
−1
).
Es imposible explicar aqu´ı la trascendencia de este teorema.
´
Esta empe-
zar´a a ponerse de manifiesto en el cap´ıtulo siguiente, dedicado por completo a
mostrar sus consecuencias m´as destacadas. Ahora veremos ´ unicamente las m´as
inmediatas, que nos terminan de perfilar el concepto de g´enero.
El g´enero y la clase can´onica En primer lugar veamos que el teorema de
Riemann-Roch nos permite caracterizar el g´enero de un cuerpo de funciones en
t´erminos m´as naturales y operativos que la definici´ on que hemos dado. As´ı, el
teorema siguiente muestra que el g´enero puede definirse como la dimensi´ on de
la clase can´onica, o tambi´en en funci´ on de su grado. Rec´ıprocamente, la clase
can´ onica puede caracterizarse en t´erminos del g´enero:
Teorema 8.38 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas de g´enero g. Enton-
ces la clase can´ onica de K es la ´ unica clase W que cumple
dimW = g, gradW = 2g −2.
Demostraci´ on: La primera igualdad se obtiene haciendo A = 1 en el
teorema de Riemann-Roch. La segunda con A = W. Si otra clase W

cumple
esto mismo, entonces el teorema de Riemann-Roch nos da que dim(W/W

) = 1
y, por otra parte, grad(W/W

) = 0, luego 8.25 implica que W/W

= 1, y as´ı
W

= W.
Tambi´en podemos caracterizar el g´enero en t´erminos de la dimensi´on y el
grado de divisores sin involucrar la clase can´ onica. Para ello observamos que
si gradA > 2g − 2, entonces grad(W/A) < 0, luego dim(W/A) = 0 y as´ı, el
teorema de Riemann-Roch se reduce a
dimA = gradA−(g −1), (si gradA > 2g −2).
264 Cap´ıtulo 8. El teorema de Riemann-Roch
Esto se conoce como la parte de Riemann del teorema de Riemann-Roch, y
permite definir el g´enero de un cuerpo de funciones algebraicas como el valor
g = gradA−dimA+ 1,
para cualquier clase A de grado suficientemente grande.
Por ejemplo, de aqu´ı se sigue que el g´enero se conserva en las extensiones de
constantes (calculado respecto al cuerpo exacto de constantes de cada cuerpo).
Basta tener el cuenta que las extensiones de constantes conservan la dimensi´on
y el grado de los divisores. M´ as en general, ahora vemos la forma en que el
g´enero depende del cuerpo de constantes:
Teorema 8.39 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes k
0
y sea k
1
⊂ K una extensi´ on finita de k
0
. Sean g
0
y g
1
el g´enero
de K respecto a k
0
y k
1
respectivamente, entonces
2g
0
−2 = [k
1
: k
0
[(2g
1
−2).
Demostraci´ on: Basta tener en cuenta que 2g − 2 = 2 gradA − 2 dimA
para toda clase de grado suficientemente grande.
Otra consecuencia sencilla es que los cuerpos de fracciones algebraicas tienen
g´enero 0. En efecto, seg´ un el teorema 8.16, la clase can´onica es W = [∞
−2
],
luego dimW = −2, y el teorema 8.38 implica entonces que el g´enero es g = 0.
Relaci´on entre el grado y la dimensi´on La importancia del teorema de
Riemann-Roch reside esencialmente en que permite expresar expl´ıcitamente la
dimensi´ on de una clase de divisores en funci´ on de su grado, salvo para las clases
con grado 0 < n < 2g −2. Basta tener presente que dimA = 0 si gradA < 0 (y
por lo tanto dim(W/A) = 0 si gradA > 2g −2), as´ı como el teorema 8.25 para
las clases de grado 0. El teorema siguiente es una comprobaci´on rutinaria:
Teorema 8.40 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas de g´enero g. Sea W
su clase can´ onica y sea A
n
una clase de divisores de K de grado n. Entonces
• Si g = 0,
dimA
n
=

0 si n < 0,
n + 1 si n ≥ 0.
• Si g = 1,
dimA
n
=

0 si n < 0,
n si n > 0,
dimA
0
=

1 si A
0
= 1,
0 si A
0
= 1.
• Si g ≥ 2,
dimA
n
=

0 si n < 0,
n −(g −1) si n > 2g −2,
dimA
0
=

1 si A
0
= 1,
0 si A
0
= 1,
dimA
2g−2
=

g si A
2g−2
= W,
g −1 si A
2g−2
= W.
8.4. El teorema de Riemann-Roch 265
La f´ormula del g´enero de Hurwitz Para terminar probaremos que el
g´enero de un cuerpo de funciones algebraicas sobre C coincide con el que ya
ten´ıamos definido. Para ello probaremos una f´ ormula general que se particula-
riza a la que ya conoc´ıamos para calcular el g´enero en el caso complejo.
Teorema 8.41 (F´ormula de Hurwitz) Sea K/k una extensi´ on separable de
cuerpos de funciones algebraicas. Sean g
K
y g
k
los g´eneros respectivos y sea
D
K/k
el diferente de la extensi´ on. Entonces
2g
K
−2 = [K : k[(2g
k
−2) + grad
K
D
K/k
.
Demostraci´ on: Sea c un divisor de la clase can´ onica de k. De 8.16 se sigue
que D
K/k
c est´a en la clase can´onica de K. As´ı,
2g
K
−2 = grad
K
(D
K/k
c) = grad
K
D
K/k
+ grad
K
c
= grad
K
D
K/k
+[K : k[(2g
k
−2).
Teniendo en cuenta el teorema 7.36 (y la forma en que 7.33 se usa en la
prueba) podemos dar una versi´ on m´ as expl´ıcita de la f´ ormula de Hurwitz:
Teorema 8.42 (F´ormula de Hurwitz) Sea K/k una extensi´ on separable de
cuerpos de funciones algebraicas y sean g
K
, g
k
sus g´eneros respectivos. Entonces
2g
K
−2 ≥ [K : k[(2g
k
−2) +
¸
P
(e
P
−1) grad
K
P,
y la igualdad se da exactamente si car k = 0 o bien car k = p es un primo que
no divide a ning´ un ´ındice de ramificaci´ on e
P
.
En particular, si k
0
es un cuerpo algebraicamente cerrado de caracter´ıstica
0 y k = k
0
(x), la f´ ormula de Hurwitz se reduce a
2 −2g = 2[K : k[ −
¸
P
(e
P
−1),
Comparando con 6.28 podemos concluir lo que ya hab´ıamos anunciado:
Teorema 8.43 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas sobre C, entonces
el g´enero definido en 8.32 coincide con el g´enero topol´ogico de la superficie de
Riemann Σ
K
.
En particular, si definimos el g´enero de una curva cuasiproyectiva como el
de su cuerpo de funciones racionales, tenemos que esta definici´ on extiende a la
que ya ten´ıamos para el caso complejo.
Ejercicio: Sea φ : S −→ T una aplicaci´on holomorfa no constante entre superficies de
Riemann (compactas). Demostrar que el g´enero de T es menor o igual que el de S. Si
S y T tienen el mismo g´enero g ≥ 2, entonces φ es biyectiva. Si ambas tienen g´enero
g = 1, entonces φ es localmente inyectiva (no tiene puntos de ramificaci´on).
Cap´ıtulo IX
Consecuencias del teorema
de Riemann-Roch
En el cap´ıtulo anterior hemos demostrado el teorema de Riemann-Roch, que
a primera vista es una f´ ormula t´ecnica no muy sugerente. No obstante, ya
hemos podido vislumbrar su importancia en cuanto que nos ha permitido dar
una definici´ on puramente algebraica del g´enero de un cuerpo de funciones, con
lo cual hemos caracterizado y generalizado la noci´on topol´ ogica de g´enero que
conoc´ıamos para curvas algebraicas complejas. Aunque esta noci´ on algebraica
de g´enero va a ser fundamental en el estudio de los cuerpos de funciones alge-
braicas, lo cierto es que con ello no hemos visto m´as que una m´ınima parte de
las posibilidades del teorema de Riemann-Roch.
9.1 Consecuencias inmediatas
Recogemos en esta primera secci´on algunas aplicaciones variadas del teorema
de Riemann-Roch.
El grado m´ınimo En el cap´ıtulo anterior hemos visto que los cuerpos de
fracciones algebraicas tienen g´enero 0. El rec´ıproco es cierto casi siempre, pero
no siempre. Para entender la situaci´ on definimos el grado m´ınimo f
0
de un
cuerpo de funciones algebraicas K como el menor grado positivo de un divisor
de K.
Puesto que el grado es un homomorfismo de grupos, el grado de todo divisor
es m´ ultiplo de f
0
y todo m´ ultiplo de f
0
es el grado de un divisor. Si g es el
g´enero de K, la clase can´onica tiene grado 2g −2, luego f
0
[ 2g −2. Esto limita
las posibilidades para el grado m´ınimo de un cuerpo de g´enero g excepto si
g = 1. Puede probarse que existen cuerpos de g´enero g = 1 con grado m´ınimo
arbitrariamente grande.
Si K es un cuerpo de fracciones algebraicas o el cuerpo de constantes es
algebraicamente cerrado, se cumple trivialmente que f
0
= 1. El teorema 9.29
267
268 Cap´ıtulo 9. Consecuencias del teorema de Riemann-Roch
(m´as abajo) prueba que tambi´en es ´este el caso si el cuerpo de constantes es
finito.
El teorema siguiente muestra que el g´enero y el grado m´ınimo determinan
lo “lejos” que est´a un cuerpo de funciones algebraicas de ser un cuerpo de
fracciones:
Teorema 9.1 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes exacto k
0
, sea g su g´enero y f
0
su grado m´ınimo. Entonces existe
un x ∈ K separador tal que [K : k
0
(x)[ ≤ g +f
0
.
Demostraci´ on: Del teorema de Riemann-Roch se sigue que toda clase A
con gradA ≥ g + 1 cumple dimA ≥ 2. Podemos tomar, pues, una clase A de
grado m´ınimo rf
0
tal que dimA ≥ 2. Ciertamente r > 0 y por la minimalidad,
una clase B con gradB = (r −1)f
0
cumple dimB < 2, luego (r −1)f
0
< g +1,
luego (r −1)f
0
≤ g y as´ı rf
0
≤ g +f
0
.
Sea b un divisor entero contenido en la clase A (ver las observaciones previas
al teorema 8.25). Tomamos x ∈ m(b
−1
) no constante. Entonces (x) = a/b,
donde a es un divisor entero en A. Adem´as a = b. Simplificando divisores
comunes llegamos a (x) = a

/b

, donde grada

= gradb

≤ rf
0
≤ g +f
0
.
Respecto al cuerpo k = k
0
(x), el divisor b

es ∞, luego es un divisor de k de
grado 1. Por consiguiente
[K : k
0
(x)[ = grad
K
b

≤ g +f
0
.
Falta probar que x es separador. Si no lo fuera, seg´ un el teorema 8.12
podr´ıamos expresarlo como x = t
p
, donde p es la caracter´ıstica de K. Entonces
(t) = a

/b

, donde gradb

< gradb ≤ rf
0
, pero entonces t ∈ m(b
−1
), y
tambi´en 1 ∈ m(b
−1
), pues (1) = b

/b

, luego dimb

≥ 2, en contradicci´ on con
la minimalidad de r.
En particular tenemos la siguiente caracterizaci´ on de los cuerpos de fraccio-
nes algebraicas:
Teorema 9.2 Un cuerpo de funciones algebraicas K sobre un cuerpo de cons-
tantes exacto k
0
es un cuerpo de fracciones algebraicas si y s´ olo si tiene g´enero 0
y tiene un divisor de grado 1 (es decir, si f
0
= 1).
En particular, sobre un cuerpo de constantes algebraicamente cerrado o finito
los cuerpos de fracciones algebraicas son exactamente los de g´enero 0.
Una cota para el g´enero Vamos a estimar el g´enero de un cuerpo de fun-
ciones algebraicas en t´erminos del grado de una ecuaci´ on entre sus generadores.
Teorema 9.3 Sea K = k
0
(x, y) un cuerpo de funciones algebraicas tal que sus
generadores satisfagan una ecuaci´ on polin´omica irreducible F(x, y) = 0 de grado
n. Entonces el g´enero g de K satisface la desigualdad
g ≤
(n −1)(n −2)
2
.
9.1. Consecuencias inmediatas 269
En particular, el g´enero de una curva plana de grado n satisface esta re-
laci´ on.
Demostraci´ on: Podemos suponer que k
0
es algebraicamente cerrado, pues
las extensiones de constantes conservan el g´enero. Es f´ acil ver que el polinomio
F sigue siendo irreducible tras la extensi´ on, aunque no necesitamos este hecho,
pues si F fuera reducible, pasar´ıamos a un factor de menor grado.
Tambi´en podemos suponer que el coeficiente de y
n
en F(x, y) es 1. En caso
contrario, sea F
n
la forma de grado n de F. El cambio x = x

+ay

, y = y

nos
da un nuevo polinomio F(x

+ay

, y

) en el que el coeficiente de y
n
es F
n
(a, 1).
El polinomio F
n
(x, 1) no puede ser id´enticamente nulo, luego existe a ∈ k
0
tal
que F
n
(a, 1) = 0 y as´ı los nuevos generadores x

, y

cumplen que el coeficiente
de y
n
es no nulo. Dividiendo la ecuaci´ on entre este coeficiente lo convertimos
en 1.
Sea ∞ el primo infinito de k = k
0
(x). Dividiendo F(x, y) = 0 entre x
n
obtenemos un polinomio m´ onico con coeficientes en o

con ra´ız y/x. As´ı pues,
y/x es entero sobre o

, luego el teorema 5.35 implica que v
P
(y/x) ≥ 0, para
todo primo P de K que divida a ∞. Equivalentemente, v
P
(y) ≥ v
P
(x).
Similarmente, F(x, t) es un polinomio con coeficientes en o
p
para todo primo
finito p de k y tiene a y por ra´ız, luego v
P
(y) ≥ 0 para todo primo P de K que
divida a un primo finito de k.
Ahora es claro que m(∞
−s
) contiene todas las funciones de la forma
f
s
(x), yf
s−1
(x), . . . , y
n−1
f
s−n+1
(x),
donde f
i
(x) es cualquier polinomio en x de grado i. Por consiguiente,
dim∞
s
≥ (s + 1) +s + + (s −n + 2) = ns + 1 −
(n −1)(n −2)
2
.
Por otro lado, grad∞
s
= ns y, para s suficientemente grande,
g = grad∞
s
−dim∞
s
+ 1 ≤
(n −1)(n −2)
2
.
En particular vemos que las rectas y las c´ onicas tienen g´enero 0, mientras
que las c´ ubicas tienen g´enero ≤ 1. El teorema del apartado siguiente muestra
que las c´ ubicas regulares tienen, de hecho, g´enero 1.
Curvas algebraicas El teorema 8.18 nos proporciona un refinamiento del
teorema anterior que nos proporciona el valor exacto del g´enero de muchas
curvas planas:
Teorema 9.4 Sea V una curva proyectiva plana de grado n cuyas singularida-
des sean todas ordinarias. Entonces su g´enero es
g =
(n −1)(n −2)
2

¸
P
m
P
(V )(m
P
(V ) −1)
2
,
donde P recorre los puntos (singulares) de V .
270 Cap´ıtulo 9. Consecuencias del teorema de Riemann-Roch
Ejemplo La curva X
4
+ Y
4
= XY tiene g´enero 2, luego no es birracional-
mente equivalente a ninguna curva plana regular.
En efecto, es f´acil ver que su ´ unica singulari-
dad es el punto P = (0, 0), que es un punto doble
ordinario con tangentes X = 0 e Y = 0. Podemos
aplicar el teorema anterior y concluir que el g´enero
es
g =
(4 −1)(4 −2)
2

2(2 −1)
2
= 2.
El teorema implica tambi´en que el g´enero de
una curva plana regular ha de ser g = 0, 1, 3, 6, . . .
luego la regularizaci´ on de esta curva no puede sumergirse en P
2
.
Por otra parte, el ejemplo de la p´ agina 190 se generaliza trivialmente a
cuerpos de constantes arbitrarios, por lo que existen curvas (planas) de todos
los g´eneros:
Teorema 9.5 Si g ≥ 0, las curvas Y
2
= F(X), donde F(X) ∈ k
0
[X] es un
polinomio de grado 2g + 1 o 2g + 2 sin ra´ıces m´ ultiples, tienen g´enero g.
Observemos de paso que la f´ormula del teorema 9.4 no es aplicable a curvas
con singularidades no ordinarias. Por ejemplo, la curva
Y
2
= (X −1)(X −2)(X −3)(X −4)
tiene una ´ unica singularidad en el infinito (no ordinaria) de orden 2. El teorema
anterior implica que tiene g´enero g = 1, mientras que la f´ ormula del teorema 9.4
dar´ıa g = 2.
Cuerpos el´ıpticos e hiperel´ıpticos Las curvas del teorema anterior consti-
tuyen una familia un poco m´ as general de lo que podr´ıa parecer: sus cuerpos de
funciones se caracterizan por ser extensiones cuadr´aticas de un cuerpo de frac-
ciones algebraicas. Antes de probarlo conviene introducir algunos conceptos:
Definici´on 9.6 Un cuerpo K de funciones algebraicas es el´ıptico (resp. hiper-
el´ıptico) si tiene g´enero g = 1 (resp. g ≥ 2) y es una extensi´on cuadr´ atica de
un cuerpo de fracciones algebraicas. Una curva proyectiva regular es el´ıptica o
hiperel´ıptica si lo es su cuerpo de funciones racionales.
Equivalentemente, un cuerpo K de g´enero g > 0 es el´ıptico o hiperel´ıptico
si y s´olo si tiene una funci´ on x cuyos polos formen un divisor de grado 2. En
efecto, si existe tal x, consideramos k = k
0
(x) y llamamos ∞ al primo infinito
de k. Entonces ∞ es el ´ unico polo de x en k, luego sus polos en K son los
divisores de ∞. La hip´ otesis es, pues, que ∞ tiene grado 2 en K, luego ha de
ser [K : k[ = 2. Esto implica que K es el´ıptico o hiperel´ıptico, seg´ un su g´enero.
Rec´ıprocamente, si [K : k[ = 2, donde k = k
0
(x), entonces la funci´ on x tiene
por polos en K a los divisores de ∞, el cual tiene grado 2 en K.
9.1. Consecuencias inmediatas 271
Observemos que este mismo razonamiento prueba que un cuerpo que con-
tenga una funci´ on con un ´ unico polo de grado 1 ha de ser un cuerpo de fracciones
algebraicas.
Teorema 9.7 Todo cuerpo de g´enero g = 1 y grado m´ınimo f
0
= 1 es el´ıptico.
Todo cuerpo de g´enero g = 2 es hiperel´ıptico.
Demostraci´ on: Si K es un cuerpo de g´enero 1 y tiene un divisor a de
grado 1, entonces el teorema de Riemann-Roch implica que dima = 1, luego a
es equivalente a un divisor entero P tambi´en de grado 1, luego P es primo.
Por otra parte dimP
2
= 2, luego existe una funci´ on x ∈ m(P
−2
) no cons-
tante. Esto significa que x tiene a lo sumo un polo doble en P, pero no puede
tener un polo simple porque entonces K tendr´ıa g´enero 0, luego, en efecto, K
es el´ıptico.
Supongamos ahora que K tiene g´enero g = 2. Podemos tomar un divisor
entero a en la clase can´onica W. Entonces grada = 2g −2 = 2 y dima = g = 2.
Tomamos una funci´ on x ∈ m(a
−1
) no constante y llamamos k = k
0
(x). Es claro
que a es el primo infinito de k, luego [K : k[ = 2 y as´ı K es hiperel´ıptico.
M´ as adelante veremos que hay cuerpos de g´enero 3 que no son hiperel´ıpticos.
Supongamos ahora que el cuerpo k
0
es algebraicamente cerrado y sea K un
cuerpo el´ıptico o hiperel´ıptico. Entonces K = k
0
(x, u), donde u satisface una
ecuaci´on
u
2
+R(x)u +S(x) = 0, R(x), S(x) ∈ k
0
(x).
Cambiando u por u

= u + R(x)/2 tenemos igualmente K = k
0
(x, u

) pero
ahora u

satisface una ecuaci´on
u
2
= T(x), T(x) ∈ k
0
(x).
Digamos que
T(x) =
a
0
(x −a
1
) (x −a
m
)
(x −b
1
) (x −b
n
)
, a
i
, b
i
∈ k
0
.
Cambiando u

por u

= u

(x − b
1
) (x − b
m
) tenemos igualmente que
K = k
0
(x, u

) y ahora
u
2
= a
0
(x −a
1
) (x −a
m
)(x −b
1
) (x −b
n
).
Dividiendo u

entre una ra´ız cuadrada de a
0
podemos suponer a
0
= 1. Si
dos ra´ıces del polinomio de la derecha son iguales, digamos a
1
= a
2
, sustituimos
u

por u

/(x−a
1
), con lo que se sigue cumpliendo K = k
0
(x, u

) y la ra´ız doble
desaparece de la ecuaci´on. Repitiendo este proceso llegamos a que K = k
0
(x, y),
donde y satisface una ecuaci´on y
2
= F(x) y F(X) ∈ k
0
[X] es un polinomio
m´onico sin ra´ıces m´ ultiples.
M´ as a´ un, podemos exigir que F tenga grado impar, pues si
y
2
= (x −a
1
) (x −a
k
),
272 Cap´ıtulo 9. Consecuencias del teorema de Riemann-Roch
con k = 2m+ 2, cambiamos x por x

= 1/(x −a
k
) e y por
y

=
x
m+1
y

k−1
¸
i=1
(a
i
−a
k
)
,
de modo que se sigue cumpliendo K = k
0
(x

, y

) y adem´as
y
2
= (x

−b
1
) (x

−b
k−1
),
donde los b
i
∈ k
0
son distintos dos a dos. Con esto hemos probado:
Teorema 9.8 Si K es un cuerpo el´ıptico o hiperel´ıptico de g´enero g sobre un
cuerpo de constantes k
0
algebraicamente cerrado, entonces K = k
0
(x, y), donde
x, y satisfacen una ecuaci´ on de la forma y
2
= F(x), para un cierto polinomio
F[X] ∈ k
0
[X] m´ onico con ra´ıces distintas dos a dos. M´ as a´ un, podemos exigir
que F tenga grado impar.
El teorema 9.5 nos da que si F tiene grado 2g + 1 o 2g + 2, entonces un
cuerpo K en las condiciones del teorema anterior tiene g´enero g, luego si g > 0
es el´ıptico o hiperel´ıptico. Vemos as´ı que hay cuerpos hiperel´ıpticos de todos
los g´eneros g ≥ 2.
9.2 Cuerpos de funciones el´ıpticas
En la secci´on anterior hemos definido los cuerpos el´ıpticos como los cuerpos
de g´enero 1 que son extensiones cuadr´ aticas de cuerpos de fracciones algebraicas.
El teorema 9.7 afirma que todo cuerpo de g´enero 1 y grado m´ınimo 1 es el´ıptico.
Ahora vamos a estudiar m´ as a fondo estos cuerpos. Por comodidad incluiremos
en la definici´ on la hip´ otesis sobre el grado m´ınimo. As´ı ´esta se reduce a la
siguiente:
Definici´on 9.9 Un cuerpo de funciones el´ıpticas es un cuerpo de funciones
algebraicas de g´enero g = 1 y grado m´ınimo f
0
= 1. Una curva el´ıptica es una
curva proyectiva regular de g´enero g = 1.
Lo primero que obtenemos del teorema de Riemann-Roch para estos cuerpos
es que la clase can´onica cumple gradW = 0, dimW = 1, luego 8.25 nos da:
En un cuerpo de funciones el´ıpticas la clase can´ onica es la clase
principal.
Por otra parte, el teorema de Riemann-Roch implica tambi´en que, para
divisores de grado positivo, la dimensi´ on es igual al grado. En particular, en la
clase de un divisor de grado 1 podemos tomar un representante entero, que por
consiguiente ser´a primo. En definitiva:
Todo cuerpo de funciones el´ıpticas tiene un primo de grado 1.
9.2. Cuerpos de funciones el´ıpticas 273
Otra consecuencia notable del teorema de Riemann-Roch es que los cuer-
pos de funciones el´ıpticas son definibles mediante ecuaciones c´ ubicas en forma
normal de Weierstrass. En primer lugar, el teorema siguiente nos da que son
definibles por c´ ubicas:
Teorema 9.10 Sea K un cuerpo de funciones el´ıpticas. Entonces K = k
0
(x, y)
donde x, y satisfacen una ecuaci´ on (no nula) con coeficientes en k
0
de la forma
y
2
+ (ax +b)y +cx
3
+dx
2
+ex +f = 0.
Demostraci´ on: Sea p un divisor primo de grado 1 (cuya existencia aca-
bamos de justificar). Entonces dimp
2
= gradp
2
= 2, luego m(p
−2
) con-
tiene dos funciones linealmente independientes 1, x. Tenemos que (x) = a/p
2
,
donde a es un divisor entero. As´ı p
2
es el primo infinito de k = k
0
(x), luego
[K : k[ = gradp
2
= 2. (Notemos que x no puede tener un polo simple en p,
pues entonces 1, x ∈ m(p
−1
), cuando dimp = 1.)
Como dimp
3
= gradp
3
= 3, tenemos que m(p
−3
) contiene tres funciones
linealmente independientes 1, x, y. No puede ser que y ∈ k
0
(x), pues entonces
1, x, y ∈ m
k
(p
−2
), mientras que dim
k
(p
2
) = grad
k
(p
2
) + 1 = 2 (ya que k tiene
g´enero 0). As´ı pues, K = k
0
(x, y).
Ahora observamos que 1, x, x
2
, x
3
, xy, y, y
2
∈ m(p
−6
), pero dimp
6
= 6,
luego estas siete funciones son linealmente dependientes sobre k
0
, lo que nos da
una ecuaci´ on como indica el enunciado. (El coeficiente de y
2
ha de ser no nulo,
o cada sumando tendr´ıa un polo de orden distinto en p, lo cual es imposible.)
Para pasar a una ecuaci´ on de Weierstrass hemos de suponer que la carac-
ter´ıstica del cuerpo de constantes k
0
es distinta de 2 y 3 (comparar con la prueba
del teorema 7.24). Cambiando y por y −(ax +b)/2 obtenemos una ecuaci´on de
la forma
y
2
= ax
3
+bx
2
+cx +d.
Ha de ser a = 0 o, de lo contrario, K tendr´ıa g´enero 0 por el teorema 9.3.
Ahora sustituimos
x → ax −
b
3a
, y →
a
2
2
y
y la ecuaci´on se reduce a
y
2
= 4x
3
−g
2
x −g
3
, g
2
, g
3
∈ k
0
. (9.1)
El polinomio 4x
3
−g
2
x−g
3
no puede tener ra´ıces m´ ultiples (en una clausura
algebraica de k
0
), pues si a fuera una ra´ız m´ ultiple, el cuerpo K(a) ser´ıa tambi´en
un cuerpo el´ıptico (pues las extensiones de constantes no alteran el g´enero) y su
grado m´ınimo seguir´ıa siendo 1. Adem´ as estar´ıa generado por elementos x e y
que cumplir´ıan la misma ecuaci´on, pero ahora podr´ıamos cambiar x por x −a,
con lo que la ecuaci´ on pasar´ıa a ser y
2
= 4x
3
+cx
2
(pues el miembro izquierdo ha
de tener a 0 como ra´ız doble). Ahora bien, esto implica que 4x = (y/x)
2
−c, de
donde K(a) = k
0
(y/x) ser´ıa un cuerpo de fracciones algebraicas, luego tendr´ıa
g´enero 0, contradicci´ on.
274 Cap´ıtulo 9. Consecuencias del teorema de Riemann-Roch
Una forma conveniente de expresar que un polinomio no tiene ra´ıces m´ ultiples
es a trav´es de su discriminante. Para un polinomio de grado 3
ax
3
+bx
2
+cx +d = a(x −α)(x −β)(x −γ),
el discriminante se define como
∆ =

a(α −β)(α −γ)(β −γ)

2
.
La definici´ on para un polinomio de grado arbitrario es la generalizaci´ on obvia
de ´esta. La teor´ıa de Galois muestra f´ acilmente que ∆ pertenece al mismo
cuerpo que los coeficientes del polinomio, y es claro que un polinomio tiene
ra´ıces simples si y s´olo si su discriminante es no nulo. Un c´ alculo laborioso
muestra que, para un polinomio de grado 3,
∆ = −
4db
3
a
2
+
b
2
c
2
a
2
+ 18
bcd
a

4c
3
a
−27d
2
.
En particular, el discriminante del miembro derecho de (9.1) resulta ser
∆ = g
3
2
−27g
2
3
. El teorema siguiente recoge lo que hemos probado:
Teorema 9.11 Sea K un cuerpo de funciones el´ıpticas sobre un cuerpo de cons-
tantes k
0
de caracter´ıstica distinta de 2 y 3. Entonces K = k
0
(x, y), donde x,
y satisfacen una ecuaci´ on de la forma
y
2
= 4x
3
−g
2
x −g
3
, g
2
, g
3
∈ k
0
, g
3
2
−27g
2
3
= 0.
Recordemos que las ecuaciones de este tipo son las que hemos llamado ecua-
ciones en forma normal de Weierstrass. En particular, del teorema anterior se
desprende que toda curva el´ıptica (es decir, toda curva proyectiva regular de
g´enero 1) es birracionalmente equivalente —y, por lo tanto, isomorfa— a una
c´ ubica (plana) regular. Rec´ıprocamente, el teorema 9.4 implica que todas las
c´ ubicas regulares son curvas el´ıpticas.
En las condiciones del teorema anterior, si tomamos x

= t
2
x, y

= t
3
y,
con t ∈ k

0
, obtenemos dos nuevos generadores que satisfacen una ecuaci´on de
Weierstrass con coeficientes g

2
= t
4
g
2
y g

3
= t
6
g
3
. Rec´ıprocamente, vamos a
probar que si K = k
0
(x, y) = k
0
(x

, y

) y ambos pares de generadores satisfa-
cen sendas ecuaciones de Weierstrass, entonces los coeficientes de ´estas est´an
relacionados en la forma g

2
= t
4
g
2
y g

3
= t
6
g
3
, para cierto t ∈ k

0
. Para ello
necesitamos el teorema siguiente:
Teorema 9.12 Si K es un cuerpo de funciones el´ıpticas y p, p

son dos diviso-
res primos de grado 1, entonces existe un k
0
-automorfismo σ de K que cumple
σ(p) = p

.
Demostraci´ on: La clase [pp

] tiene grado 2, luego tambi´en tiene dimen-
si´on 2, luego contiene un divisor entero a distinto de pp

. As´ı, a/pp

= (x),
donde x ∈ K no es constante. Es claro entonces que pp

es el primo infinito del
cuerpo k = k
0
(x).
9.2. Cuerpos de funciones el´ıpticas 275
Comparando el grado de pp

en k y en K concluimos que [K : k[ = 2. Si la
caracter´ıstica de k
0
no es 2, es claro que la extensi´on ha de ser separable y, por
tener grado 2, tambi´en normal. Esto tambi´en es cierto si la caracter´ıstica es 2.
Si la extensi´ on fuera inseparable ser´ıa K = k
0
(x,

α), donde α ∈ k
0
(x). Usando
que k
0
es perfecto, concluimos que

α ∈ k
0
(

x), luego k
0
(x) ⊂ K ⊂ k
0
(

x).
Teniendo en cuenta los grados, resulta que K = k
0
(

x) y llegamos a que K
tiene g´enero 0, contradicci´ on.
As´ı pues, en cualquier caso K/k es una extensi´on de Galois de grado 2 y p,
p

son los divisores en K del primo infinito de k. Ahora basta aplicar 6.37.
Teorema 9.13 Sea K un cuerpo de funciones el´ıpticas sobre un cuerpo de cons-
tante k
0
de caracter´ıstica distinta de 2 y 3. Si K = k
0
(x, y) = k
0
(x

, y

) y los
generadores satisfacen ecuaciones
y
2
= 4x
3
−g
2
x −g
3
, y
2
= 4x
3
−g

2
x

−g

3
,
entonces existe un t ∈ k

0
tal que g

2
= t
4
g
2
y g

3
= t
6
g
3
.
Demostraci´ on: Si ∞ es el primo infinito de k = k
0
(x) y p es un divisor
primo de ∞ en K, entonces
2v
p
(y) = v
p
(y
2
) = e(p/∞)v

(4x
3
−g
2
x −g
3
) = −3e(p/∞).
Por consiguiente, 2 [ e(p/∞) y, como [K : k[ = 2, ha de ser e(p/∞) = 2.
As´ı pues, ∞ = p
2
. Es claro tambi´en que p tiene grado 1. Por otra parte,
1, x, x
3
∈ m(p
−6
), luego la ecuaci´ on de Weierstrass implica que y
2
∈ m(p
−6
) y
as´ı y ∈ m(p
−3
).
Todo esto lo hemos deducido del mero hecho de que x e y satisfacen una
ecuaci´on en forma normal. Por lo tanto, lo mismo es v´ alido para x

, y

con otro
divisor primo p

de grado 1.
Por el teorema anterior existe un k
0
-automorfismo de K que transforma p

en p. Al aplicarlo sobre los generadores x

, y

obtenemos dos nuevos generadores
que satisfacen la misma ecuaci´on, pero ahora p

= p.
As´ı pues, 1, x, x

∈ m(p
−2
). Como dimp
2
= 2, ha de ser x

= a + bx,
para ciertos a, b ∈ k
0
, b = 0. Por otra parte, 1, x, y, y

∈ m(p
−3
) y, como
dimp
3
= 3, ha de ser y

= c + dx + ey, para ciertas constantes c, d, e ∈ k
0
,
e = 0. Sustituyendo en la ecuaci´ on de x

, y

obtenemos la igualdad de polinomios
(c +dx +ey)
2
−4(a +bx)
3
+g

2
(a +bx) +g

3
= f(y
2
−4x
3
+g
2
x +g
3
),
para cierta constante f ∈ k
0
.
Igualando los t´erminos en x
3
vemos que f = b
3
. Igualando los t´erminos en
y
2
sale que f = e
2
. Igualando los t´erminos en xy concluimos que d = 0. Los
t´erminos en x
2
nos dan a = 0. De los t´erminos en y sale c = 0, luego tenemos
que x

= bx, y

= ey con b
3
= e
2
. Llamando t = e/b ∈ k

0
tenemos que x

= t
2
x,
y

= t
3
y, de donde g

2
= t
4
g
2
y g

3
= t
6
g
3
.
As´ı pues, no podemos asociar un´ıvocamente a cada cuerpo K de funciones
el´ıpticas unos coeficientes g
2
, g
3
, pero el teorema anterior muestra que de ellos
s´ı se deriva un invariante:
276 Cap´ıtulo 9. Consecuencias del teorema de Riemann-Roch
Teorema 9.14 Sea K un cuerpo de funciones el´ıpticas y sobre un cuerpo de
constantes k
0
de caracter´ıstica distinta de 2 o 3. Entonces, el elemento
J(K) =
g
3
2
g
3
2
−27g
2
3
∈ k
0
,
donde K = k
0
(x, y) con y
2
= 4x
4
−g
2
x −g
3
, es independiente de la elecci´ on de
los generadores x, y.
Es claro que cuerpos k
0
-isomorfos han de tener el mismo invariante J(K). El
rec´ıproco es casi cierto, salvo por el hecho de que, obviamente, J(K) se conserva
por extensiones de constantes.
Teorema 9.15 Sean K y K

dos cuerpos el´ıpticos sobre un cuerpo de constan-
tes k
0
de caracter´ıstica distinta de 2 o 3 y tales que J(K) = J(K

). Enton-
ces existe una extensi´ on finita k
1
de k
0
tal que las extensiones K
1
= Kk
1
y
K

1
= K

k
1
son k
1
-isomorfas. M´ as a´ un, la extensi´ on k
1
puede elegirse tal que
[k
1
: k
0
[ ≤ 2, 4, 6 seg´ un si 1 = J = 0, J = 1 o J = 0, respectivamente.
Demostraci´ on: Fijemos generadores de K y K

que satisfagan ecuaciones
en forma normal de Weierstrass con coeficientes g
2
, g
3
y g

2
, g

3
respectivamente.
Se cumple que g
2
y g

2
son ambos nulos o ambos no nulos seg´ un si J es nulo o
no. Si J = 0, tomamos t = (g

2
/g
2
)
1/4
en una extensi´ on de k
0
y as´ı, mediante
el cambio de generadores x → t
2
x, y → t
3
y obtenemos generadores (en una
extensi´on de constantes de K) que cumplen una ecuaci´ on en forma normal con
g
2
= g

2
. La igualdad de los invariantes implica entonces que g
3
= ±g

3
. Si se
da el signo negativo tomamos t

=

−1 y al cambiar de nuevo los generadores,
obtenemos g
2
= g

2
, g
3
= g

3
.
As´ı pues, hemos encontrado una extensi´ on finita k
1
de k tal que los cuerpos
K
1
y K

1
admiten pares de generadores que satisfacen la misma ecuaci´on en
forma normal, con lo que ciertamente son k
1
-isomorfos. En definitiva, hemos
encontrado un cuerpo k
1
en el cual tienen soluci´ on las ecuaciones g

2
= t
4
g
2
,
g

3
= t
6
g
3
. Podemos suponer que k
1
= k
0
(t). Ahora bien, si J = 0, 1, entonces
g
2
, g

2
, g
3
, g

3
son todos no nulos y t
2
= t
6
/t
2
= g

3
g
2
/g
3
g

2
, luego [k
1
: k
0
[ ≤ 2.
Si J = 1 entonces g
3
= g

3
= 0 y t
4
= g

2
/g
2
, luego [k
1
: k
0
[ ≤ 4. Finalmente, si
J = 0 entonces g
2
= g

2
= 0 y t
6
= g

3
/g
3
, luego [k
1
: k
0
[ ≤ 6.
En particular, si k
0
es algebraicamente cerrado, dos cuerpos de funciones
el´ıpticas son k
0
-isomorfos si y s´olo si tienen el mismo invariante. Igualmente, si
definimos el invariante de una curva el´ıptica como el de su cuerpo de funciones
racionales, tenemos que dos curvas el´ıpticas son isomorfas si y s´olo si tienen el
mismo invariante.
Ahora probaremos que existen cuerpos el´ıpticos con cualquier invariante pre-
fijado. Primeramente demostramos que las ecuaciones en forma can´onica siem-
pre definen cuerpos el´ıpticos:
Teorema 9.16 Sea K = k
0
(x, y) un cuerpo de funciones algebraicas sobre un
cuerpo de constantes k
0
de caracter´ıstica distinta de 2 y 3 cuyos generadores
satisfagan una ecuaci´ on en forma normal de Weierstrass. Entonces K es un
cuerpo de funciones el´ıpticas.
9.2. Cuerpos de funciones el´ıpticas 277
Demostraci´ on: En la prueba de 9.13 hemos visto que el primo infinito
de k = k
0
(x) se descompone como ∞ = p
2
en K, donde p es un primo de
grado 1. As´ı pues, el grado m´ınimo de K es f
0
= 1. S´ olo hemos de probar
que el g´enero de K es igual a 1. Extendiendo el cuerpo de constantes podemos
suponerlo algebraicamente cerrado, pues esto no altera el g´enero de K. Entonces
podemos ver a K como el cuerpo de funciones racionales de la c´ ubica proyectiva
V determinada por la ecuaci´ on Y
2
= 4X
3
− g
2
X − g
3
. Se trata de una c´ ubica
regular y, por el teorema 9.4, tiene g´enero 1.
Ahora es f´ acil probar:
Teorema 9.17 Si la caracter´ıstica de k
0
es distinta de 2 y 3 y c ∈ k
0
, entonces
existe un cuerpo K de funciones el´ıpticas sobre k
0
con invariante J(K) = c.
Demostraci´ on: Si c = 1 sirve el cuerpo definido por y
2
= 4(x
3
−x). Para
c = 0 tomamos y
2
= 4(x
3
−1) y para c = 0, 1 tomamos
y
2
= 4x
3
−3c(c −1)x −c(c −1)
2
.
En particular vemos que existen infinitas c´ ubicas regulares no isomorfas dos
a dos (una para cada invariante posible). Si k
0
= C, esto nos lleva a que existen
curvas regulares homeomorfas (es decir, del mismo g´enero) que no son isomorfas.
Ya sabemos que un cuerpo de funciones el´ıpticas tiene necesariamente primos
de grado 1. El teorema siguiente prueba que tiene muchos:
Teorema 9.18 Sea K un cuerpo de funciones el´ıpticas y sea p un divisor primo
de grado 1 en K. Entonces la aplicaci´ on que a cada divisor primo P de grado 1
de K le asigna la clase de divisores [P/p] es una biyecci´ on entre el conjunto de
los primos de grado 1 y el grupo de las clases de grado 0 de K.
Demostraci´ on: Si [P/p] = [P

/p], entonces P/P

es principal. Si fuera
P = P

, entonces P/P

= (x), donde x ∈ K ser´ıa no constante. As´ı P

ser´ıa
el primo infinito de k = k
0
(x), pero como el grado de P

ser´ıa 1 tanto respecto
de k como respecto de K, concluir´ıamos que K = k, pero entonces K tendr´ıa
g´enero 0. As´ı pues, la correspondencia es inyectiva.
Dada una clase C de grado 0, tenemos que dimC[p] = gradC[p] = 1, luego
la clase C[p] contiene un divisor entero P, que ser´a primo por tener grado 1, y
as´ı P/p ∈ C, luego la correspondencia es tambi´en suprayectiva.
La biyecci´on del teorema anterior nos permite trasladar la estructura de
grupo de las clases de grado 0 al conjunto de los primos de grado 1:
Definici´on 9.19 Sea K un cuerpo de funciones el´ıpticas y sea p un divisor
primo de K de grado 1. Para cada par P, Q de divisores primos de grado 1
definimos P + Q = R como el divisor primo de grado 1 que cumple
[P/p][Q/p] = [R/p].
278 Cap´ıtulo 9. Consecuencias del teorema de Riemann-Roch
Es claro que esta operaci´on convierte al conjunto de los divisores de grado 1
de K en un grupo abeliano, de modo que la aplicaci´ on P → [P/p] es un iso-
morfismo de grupos. Notemos que la definici´ on depende de la elecci´on de p, que
resulta ser el elemento neutro, pero dos elecciones distintas dan lugar a grupos
isomorfos, pues ambos son isomorfos al grupo de clases de grado 0 de K.
En particular, si V es una curva el´ıptica sobre un cuerpo de constantes k
0
, los
divisores primos de grado 1 de V son todos los divisores primos de su cuerpo de
funciones racionales k
0
(V ), que se corresponden biun´ıvocamente con los puntos
de V , luego tenemos definida una estructura de grupo sobre la propia curva V .
En el caso concreto de una c´ ubica regular V ⊂ P
2
esta estructura de grupo tiene
una interpretaci´ on geom´etrica sencilla:
Consideremos un sistema de referencia proyectivo respecto al cual la ecuaci´on
de V est´e en forma normal de Weierstrass. Esto significa que las funciones
coordenadas afines x, y ∈ K satisfacen la ecuaci´on y, por supuesto, generan K.
En la prueba del teorema 9.13 hemos visto que el primo infinito de k
0
(x) es
de la forma p
2
, y se cumple x ∈ m(p
−2
), y ∈ m(p
−3
). M´ as precisamente, las
funciones 1, x, y forman una base de m(p
−3
). Notemos que p es el ´ unico punto
donde x e y tienen polos, es decir, el ´ unico punto infinito de V , de coordenadas
homog´eneas (0, 1, 0), que adem´ as es un punto de inflexi´ on. Su recta tangente
es la recta del infinito. Con la representaci´ on geom´etrica usual, las rectas que
pasan por p son las rectas verticales.
Consideremos una recta en P
2
determinada por la forma L = aX+bY +cZ.
Sea l = L/Z = ax+by +c ∈ K. Claramente l ∈ m(p
−3
), luego (l) = p
1
p
2
p
3
/p
3
,
para ciertos primos (no necesariamente distintos) p
1
, p
2
, p
3
. Es f´ acil ver que
´estos son los tres puntos (no necesariamente distintos) en que L corta a V
seg´ un el teorema de Bezout. En efecto, si q = p entonces Z no se anula en q,
luego I
q
(V ∩ L) = v
q
(l) es el n´ umero de veces que q figura entre los p
i
. Para
calcular I
p
(V ∩ L) no hemos de dividir L entre Z, sino entre Y , con lo que
I
p
(V ∩ L) = v
p
(l(Z/Y )) = v
p
(ly
−1
). Como y ∈ m(p
−3
), es (y) = q
1
q
2
q
3
/p
3
,
donde los q
i
son los puntos (finitos) donde Y = 0 corta a V . Concluimos que
I
p
(V ∩L) = v
p
(p
1
p
2
p
3
/q
1
q
2
q
3
) es el n´ umero de veces que p aparece entre los p
i
.
En resumen, hemos probado que tres puntos de V (no necesariamente dis-
tintos) p
1
, p
2
y p
3
est´an alineados (en el sentido de que hay una recta que corta
a V en tales puntos contando multiplicidades) si y s´ olo si el divisor p
1
p
2
p
3
/p
3
es principal. Aqu´ı hay que entender que q, q y r est´an alineados si la tangente
a V por q pasa por r, as´ı como que q, q y q est´an alineados si la tangente a V
por q no corta a V en m´as puntos, es decir, q es un punto de inflexi´ on de L.
Consideremos ahora la estructura de grupo en V que resulta de elegir arbi-
trariamente un primo 0 como elemento neutro. Dados dos puntos p
1
y p
2
de
V , no necesariamente distintos, consideramos la recta L que pasa por ellos y
sea p
3
el tercer punto donde esta recta corta a V , es decir, el punto para el
cual se cumple (l) = p
1
p
2
p
3
/p
3
. Sea L

la recta que une 0 con p
3
y sea s su
tercer punto de corte. Tenemos entonces que 0p
3
s/p
3
= (l

). Por consiguiente:
[p
1
p
2
] = [p
3
/p
3
] = [0s], de donde [(p
1
/0)(p
2
/0)] = [s/0], luego s = p
1
+ p
2
. En
resumen:
9.2. Cuerpos de funciones el´ıpticas 279
0
P
Q
R
P +Q
Teorema 9.20 Sea V ⊂ P
2
una c´ ubica regular sobre un
cuerpo de caracter´ıstica distinta de 2 y 3. Entonces, la
suma de dos puntos P y Q de V respecto de un punto
0 elegido como neutro se calcula como sigue: se traza
la recta que pasa por P y Q y se toma el tercer punto
R donde esta recta corta a V , luego se traza la recta que
une R con 0 y la suma es el tercer punto donde ´esta corta
a V .
La situaci´ on es especialmente simple si tomamos como
neutro un punto de inflexi´ on. En tal caso, −P es el ´ unico
punto Q que cumple que el tercer punto de la recta que
pasa por R y 0 es 0, luego dicha recta es la tangente a V por 0, pero dicha tan-
gente s´olo corta a V en 0, luego R = 0. En definitiva, −P es el tercer punto en
que la recta que une P con 0 corta a V . Por consiguiente, el punto R intermedio
que calculamos para obtener P +Q es −P −Q. De aqu´ı se sigue f´acilmente que
P +Q+R = 0 equivale a que los puntos P, Q y R est´an alineados.
La relaci´on entre dos sumas respecto a neutros distintos es ahora f´ acil de
expresar: si 0 es un punto de inflexi´ on y 0

es un punto arbitrario, para sumar
P +
0
Q calculamos la recta que pasa por P y Q, que corta a V en R = −P −Q,
y luego la recta que une R con 0

, que corta a V en P +
0
Q, de modo que
(P +
0
Q) + 0

−P −Q = 0. As´ı pues,
P +
0
Q = P +Q−0

.
Si consideramos el sistema de coordenadas en que la ecuaci´on de la c´ ubica
est´a en forma normal, entonces las rectas que pasan por 0 son las rectas verti-
cales, luego la aplicaci´on P → −P es simplemente (X, Y ) → (X, −Y ).
El teorema siguiente prueba que las c´ ubicas regulares son que se conoce
como variedades abelianas (variedades proyectivas con una estructura de grupo
compatible con su estructura algebraica).
Teorema 9.21 Si V es una c´ ubica regular sobre un cuerpo de caracter´ıstica
distinta de 2 o 3, entonces las aplicaciones φ : V V −→ V y ψ : V −→ V
dadas por φ(P, Q) = P +Q y ψ(P) = −P son regulares.
Demostraci´ on: Tomamos un sistema de referencia en el que la ecuaci´on de
V est´e en forma normal de Weierstrass. Podemos suponer que el neutro 0 es el
punto del infinito, pues para otra elecci´ on 0

tenemos que P +
0
Q = P +Q−0

,
luego φ
0
(P, Q) = φ(φ(P, Q), −0

). Similarmente, −P
0
= 0

+ 0

− P, luego
ψ
0
(P) = φ(0

+ 0

, ψ(P)).
La aplicaci´ on ψ es obviamente regular pues, seg´ un hemos visto, se cumple
ψ(X, Y ) = (X, −Y ). Respecto a φ, consideremos dos puntos (X
1
, Y
1
), (X
2
, Y
2
)
tales que X
1
= X
2
. Esto significa que no son opuestos. La recta que los une es
Y −Y
1
=

Y
2
−Y
1
X
2
−X
1

(X −X
1
),
280 Cap´ıtulo 9. Consecuencias del teorema de Riemann-Roch
y esta recta corta a la c´ ubica en los puntos cuya coordenada X cumple

Y
1
+

Y
2
−Y
1
X
2
−X
1

(X −X
1
)

2
= 4X
3
−g
2
X −g
3
.
Puesto que dos de ellos son X
1
y X
2
y la suma de las tres ra´ıces es el
coeficiente de X
2
cambiado de signo, vemos que la tercera ra´ız es
X
3
=

Y
2
−Y
1
X
2
−X
1

2
−X
1
−X
2
.
La ecuaci´on de la recta nos da Y
3
, y entonces la suma es el punto de coor-
denadas (X
3
, −Y
3
). Ahora es claro que φ es una funci´ on racional regular en el
abierto de V V determinado por X
1
= X
2
. Hemos de probar que es regular
en un punto arbitrario (P, Q) ∈ V V .
Para cada P ∈ V sea τ
P
: V −→ V la traslaci´ on dada por τ
P
(Q) = P + Q.
Es claro que τ
P
es una aplicaci´ on racional, luego por la regularidad de V es
—de hecho— regular. Adem´ as su inversa es τ
−P
, que tambi´en es regular, pues
es otra traslaci´on. Concluimos que las traslaciones son isomorfismos.
Ahora observamos que si (P, Q), (P

, Q

) ∈ V
2
, se cumple
φ(P, Q) = (P +P

) + (Q+Q

) −(P

+Q

) = τ
−P

−Q
(φ(τ
P
(P), τ
Q
(Q))),
luego φ = (τ
P
τ
Q
) ◦ φ ◦ τ
−P

−Q
.
As´ı, para probar que φ es regular en un par (P, Q) tomamos un par (P
0
, Q
0
)
donde s´ı lo sea (un par que cumpla X
1
= X

1
) y llamamos P

= P
0
− P,
Q

= Q
0
−Q, con lo que (τ
P
τ
Q
) es regular en (P, Q) (es un isomorfismo), φ
es regular en (P
0
, Q
0
) y τ
−P

−Q
es regular en P
0
+Q
0
, luego la composici´on es
regular en (P, Q).
9.3 Formas diferenciales
Si K es un cuerpo de funciones algebraicas, el t´ermino dimW/A en la f´ ormula
del teorema de Riemann-Roch est´a estrechamente relacionado con las formas
diferenciales de K. Esto est´a impl´ıcito en la demostraci´on, pero es m´as f´acil
verlo directamente:
Definici´on 9.22 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo
de constantes (exacto) k
0
y a es un divisor en K, llamaremos Ω(a) al k
0
-espacio
vectorial de todas las formas diferenciales ω en K tales que v
P
(ω) ≥ v
P
(a), para
todo primo P de K.
Teorema 9.23 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes (exacto) k
0
. Sea W la clase can´ onica y A = [a] una clase de divisores
arbitraria. Entonces
dimΩ(a) = dim(W/A).
9.3. Formas diferenciales 281
Demostraci´ on: Sea ω una forma diferencial no nula en K. Entonces,
cualquier otra forma diferencial en K es de la forma αω, con α ∈ K. Se
cumplir´ a que αω ∈ Ω(a) si y s´olo si v
P
(α) +v
P
(ω) ≥ v
P
(a) para todo primo P
de K. Si llamamos c al divisor de ω, tenemos que [c] = W y αω ∈ Ω(a) si y s´olo
si v
P
(α) ≥ v
P
(a/c) para todo primo P, lo cual equivale a que α ∈ m(a/c).
Es claro entonces que la aplicaci´ on m(a/c) −→ Ω(a) dada por α → αω es un
k
0
-isomorfismo, luego dimΩ(a) = dim(W/A).
A partir de aqu´ı podemos usar el teorema de Riemann-Roch para justificar la
existencia de formas diferenciales con ciertas propiedades sobre sus ceros y polos.
Antes conviene introducir una clasificaci´ on que resultar´ a natural en el cap´ıtulo
siguiente, cuando nos ocupemos de la integraci´ on en superficies de Riemann.
Definici´on 9.24 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas, llamaremos dife-
renciales de primera clase en K a las formas diferenciales en K que no tienen po-
los, las diferenciales de segunda clase son las formas diferenciales cuyos residuos
son todos nulos y las diferenciales de tercera clase son las formas diferenciales
que tienen a lo sumo polos de orden 1.
Es claro que una forma diferencial es de primera clase si y s´ olo si es a la vez de
segunda y tercera clase. Lo m´as notable sobre las diferenciales de primera clase
es que existen. Recordemos que las ´ unicas funciones algebraicas sin polos son
las constantes. Por el contrario, (salvo en los cuerpos de fracciones algebraicas)
siempre existen diferenciales de primera clase no nulas. En efecto, el espacio de
las diferenciales de primera clase es simplemente Ω(1), luego el teorema siguiente
se sigue inmediatamente del teorema anterior, junto con el hecho de que la clase
can´ onica tiene dimensi´ on g:
Teorema 9.25 Si K es un cuerpo de funciones algebraicas de g´enero g, su
espacio de formas diferenciales de primera clase tiene dimensi´ on g.
Si el cuerpo de constantes k
0
es algebraicamente cerrado, el teorema de los
residuos 8.21 afirma que la suma de los residuos de una forma diferencial ha de
ser nula. Ahora probamos que, salvo por esta restricci´ on, existen diferenciales
de tercera clase con cualquier distribuci´ on de residuos prefijada. En particular,
toda forma diferencial es suma de una de segunda clase m´ as otra de tercera
clase:
Teorema 9.26 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes algebraicamente cerrado k
0
, sean P
1
, . . . , P
n
divisores primos de K
y α
1
, . . . , α
n
constantes no nulas tales que α
1
+ + α
n
= 0. Entonces existe
una diferencial de tercera clase η en K cuyos polos son exactamente P
1
, . . . , P
n
y Res
P
k
η = α
k
, para k = 1, . . . , n.
Demostraci´ on: Basta probar el teorema para dos primos, pues si tenemos
n primos P
1
, . . . , P
n
, podemos tomar otro m´ as P y aplicar el caso n = 2 para
obtener formas η
k
cuyos ´ unicos polos polos (simples) est´en en P
k
y P de modo
que Res
P
k
η
k
= α
k
, Res
P
η
k
= −α
k
. La forma η = η
1
+ + η
n
cumple el
teorema.
282 Cap´ıtulo 9. Consecuencias del teorema de Riemann-Roch
Suponemos, pues n = 2. Aplicamos el teorema de Riemann-Roch a la clase
A del divisor a = P
−1
1
P
−1
2
, que nos da
0 = dimA = gradA−(g −1) + dim(W/A) = −(g + 1) + dim(W/A),
donde W es la clase can´onica.
As´ı pues, dimΩ(P
−1
1
P
−1
2
) = dim(W/A) = g + 1. Por otra parte, el espacio
de las diferenciales de primera clase tiene dimensi´on g, luego ha de existir una
forma diferencial ω ∈ Ω(P
−1
1
P
−1
2
) que no sea de primera clase, es decir, que
tenga al menos un polo y a lo sumo dos polos simples en los puntos P
1
y P
2
.
Como la suma de los residuos ha de ser nula, de hecho tiene un polo simple en
ambos. Multiplicando ω por una constante tenemos la forma buscada.
As´ı pues, a toda diferencial se le puede restar una diferencial de tercera clase
adecuada para que el resultado sea una diferencial de segunda clase. Evidente-
mente, dicha diferencial es ´ unica salvo diferenciales de primera clase.
Ejemplo Vamos a mostrar expl´ıcitamente las diferenciales de primera clase
de los cuerpos el´ıpticos e hiperel´ıpticos sobre un cuerpo de constantes k
0
alge-
braicamente cerrado. Seg´ un el teorema 9.8 un cuerpo K en estas condiciones es
de la forma K = k
0
(x, y), donde x e y satisfacen una ecuaci´on de la forma
y
2
= (x −e
1
) (x −e
2g+1
), (9.2)
donde los e
i
∈ k
0
son distintos dos a dos. Hemos de suponer adem´as que x es
separador, es decir, que dx = 0. Esto se cumple en particular si los cuerpos
tienen caracter´ıstica 0. Vamos a probar que, en tal caso, una base del espacio
de las diferenciales de primera clase la forman las diferenciales
dx
y
,
xdx
y
, ,
x
g−1
dx
y
.
Sea ω = x
m
y
−1
dx y veamos que no tiene polos. Tomemos un primo P en K
y sea p el primo de k = k
0
(x) al cual divide. Hemos de probar que v
P
(ω) ≥ 0.
Supongamos en primer lugar que v
P
(x) ≥ 0 y sea e = x(P) = x(p) ∈ k
0
. Si
e = e
j
para j = 1, . . . , 2g +1, entonces y(P) = 0, luego v
P
(y) = 0 y claramente
tambi´en v
P
(dx) ≥ 0, luego v
P
(ω) ≥ 0. Supongamos, pues, que e = e
j
.
Como x −e se anula en P, ha de ser x −e = π
r
, donde es una unidad en
K
P
y π un primo. Por otra parte, x −e
i
no se anula en P para i = j, luego es
una unidad. De (9.2) obtenemos que
2v
P
(y) = v
P
(x −e
j
) = r.
Notemos que r es el ´ındice de ramificaci´ on de P, que ha de ser 1 o 2, luego
concluimos que es 2. Por lo tanto, v
P
(y) = 1 y
dx = d(x −e) =

d

π
2
+ 2 π

dπ,
de donde concluimos que v
P
(dx) ≥ 1. Ahora es claro que v
P
(ω) ≥ 0.
9.3. Formas diferenciales 283
Supongamos, por ´ ultimo, que v
P
(x) < 0, de modo que x = π
−r
, donde de
nuevo es una unidad en K
P
y π es un primo. El exponente r es as´ı mismo el
´ındice de ramificaci´ on de P, luego ha de ser 1 o 2. Llamando t = 1/x tenemos
que
y
2
=

1
t
−e
1

1
t
−e
2g+1

=
1
t
2g+1
(1 −te
1
) (1 −te
2g+1
).
Los factores de la derecha son unidades en K
P
, ya que valen 1 en P. Por
consiguiente,
2v
P
(y) = −r(2g + 1).
De aqu´ı se sigue que r = 2, con lo que v
P
(y) = −2g −1 y v
P
(x) = −2. Por
otra parte,
dx =

d

π
−2
−2π
−3

dπ,
con lo que v
P
(dx) ≥ −3. En total,
v
P
(ω) = mv
P
(x) −v
P
(y) +v
P
(dx) ≥ −2(g −1) + 2g + 1 −3 = 0.
Tenemos, pues que las g formas diferenciales consideradas son de primera
clase. Una relaci´on de dependencia lineal entre ellas dar´ıa lugar a una relaci´ on
de dependencia lineal entre las funciones 1, x, . . . , x
g−1
, lo cual es absurdo, luego
ciertamente son linealmente independientes.
Veamos una aplicaci´on:
Ejemplo Si V es la curva proyectiva determinada por Y
4
= X
4
−1, entonces
V es regular y tiene g´enero 3. Si el cuerpo de constantes k
0
es algebraicamente
cerrado, entonces el cuerpo K = k
0
(V ) no es hiperel´ıptico.
En efecto, es f´acil ver que no V tiene puntos singulares, luego el teorema 9.4
implica que su g´enero es 3.
Vamos a probar que una base de las diferenciales de primera clase de K est´a
constituida por las formas
ω
1
=
dx
y
3
, ω
2
=
xdx
y
3
, ω
3
=
y dx
y
3
.
Llamemos k = k
0
(x). Sabemos que la extensi´ on K/k se corresponde con la
aplicaci´ on regular x : V −→ P
1
.
Sea P ∈ V un punto finito tal que x(P) = a no sea una ra´ız cuarta de la
unidad. As´ı v
P
(x) ≥ 0, v
P
(y) = 0. Adem´ as el punto a ∈ A
1
tiene cuatro
divisores (antiim´ agenes) en V , uno de los cuales es P, luego e
x
(P) = 1. As´ı
pues, v
P
(x−a) = v
a
(x−a) = 1, luego x−a es primo en K
P
. Por consiguiente,
v
P
(dx) = v
P
(d(x −a)) = v
P
(1) = 0.
Con esto es claro que las tres formas ω
i
son regulares en P.
284 Cap´ıtulo 9. Consecuencias del teorema de Riemann-Roch
Supongamos ahora que x(P) = a cumple a
4
= 1. En tal caso a tiene a P
como ´ unico divisor en V , luego e
x
(P) = 4. Tenemos que v
P
(x) = 0 y v
P
(y) ≥ 0.
M´ as a´ un, el polinomio x
4
−1 factoriza en k como producto de cuatro polinomios
distintos, uno de las cuales es x −a, luego
4v
P
(y) = v
P
(y
4
) = 4v
a
(y
4
) = 4v
a
(x
4
−1) = 4.
As´ı pues, v
P
(y) = 1, luego y es primo en K
P
. Diferenciando la relaci´ on
y
4
= x
4
− 1 obtenemos que dx = (y/x)
3
dy, luego v
P
(dx) = 3. De nuevo
concluimos que las formas ω
i
son regulares en P.
Consideremos, por ´ ultimo, el caso en que P es un punto infinito de K. Es
claro que ∞ ∈ P
1
tiene cuatro divisores en V , luego e
x
(P) = 1. En consecuencia,
v
P
(x) = v

(x) = −1. Si recordamos que v

en k
0
(x) es el grado cambiado de
signo, resulta que
4v
P
(y) = v
p
(y
4
) = v

(x
4
−1) = −4,
luego tambi´en v
P
(y) = −1. Como primo en K
P
podemos tomar π = 1/x, con
lo que
v
P
(dx) = v
P
(dπ
−1
) = v
P
(−π
−2
dπ) = −2.
Una vez m´as, vemos que las tres formas ω
i
son regulares en P. En definitiva,
son tres diferenciales de primera clase en V . Adem´as son linealmente indepen-
dientes sobre k
0
, pues en caso contrario las funciones 1, x, y, ser´ıan linealmente
dependientes.
Ahora observamos que
ω
2
ω
1
= x,
ω
3
ω
1
= y,
luego K = k
0

2

1
, ω
3

1
). Adem´as, este hecho se cumple para cualquier
base de las diferenciales de primera clase de K, pues si ω

1
, ω

2
, ω

3
es otra base,
se cumplir´ a que
ω
1
= a
11
ω

1
+a
12
ω

2
+a
13
ω

3
,
ω
2
= a
21
ω

1
+a
22
ω

2
+a
23
ω

3
,
ω
3
= a
31
ω

1
+a
32
ω

2
+a
33
ω

3
,
para ciertos a
ij
∈ k
0
. Por lo tanto,
x =
ω
2
ω
1
=
a
21
+a
22
ω

2

1
+a
23
ω

3

1
a
11
+a
12
ω

2

1
+a
13
ω

3

1
∈ k
0

ω

2
ω

1
,
ω

3
ω

1

,
e igualmente y ∈ k
0

2

1
, ω

3

1
). Por lo tanto k
0

2

1
, ω

3

1
) = K.
Esto prueba que K no es hiperel´ıptico, ya que si lo fuera podr´ıamos expresar
K = k
0
(x, y), para ciertos generadores x, y respecto a los cuales una base del
espacio de diferenciales de primera clase lo constituyen las formas
ω

1
=
dx
y
, ω

2
=
xdx
y
, ω

3
=
x
2
dx
y
,
de modo que K = k
0

2

1
, ω

3

1
) = k
0
(x, x
2
) = k
0
(x), contradicci´ on.
9.4. Cuerpos de constantes finitos 285
9.4 Cuerpos de constantes finitos
En esta secci´on veremos varias aplicaciones del teorema de Riemann-Roch a
los cuerpos de funciones algebraicas sobre cuerpos finitos. Empezamos por una
muy simple pero muy importante.
Teorema 9.27 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo de
constantes finito k
0
. Entonces el grupo de las clases de grado 0 tiene orden
finito h.
Demostraci´ on: Si g = 0 sabemos que los ´ unicos divisores de grado 0
son los principales, luego h = 1. Supongamos que g ≥ 1. Fijemos un divisor
b de K tal que gradb = m ≥ 1. Sea A una clase de grado 0 no principal.
Entonces gradA[b]
g
= mg ≥ g, y por el teorema de Riemann-Roch se cumple
dimA[b]
g
≥ 1. En consecuencia, esta clase contiene un divisor entero a, de
modo que ab
−g
∈ A. En particular grada = mg.
Es claro que A contiene un n´ umero finito de divisores enteros de grado
menor o igual que mg (esto es cierto para cuerpos de fracciones algebraicas y
se conserva por extensiones finitas). Por consiguiente hay un n´ umero finito de
clases de grado 0.
Definici´on 9.28 Se llama n´ umero de clases de un cuerpo de funciones alge-
braicas sobre un cuerpo de constantes finito al n´ umero h de clases de divisores
de grado 0.
Claramente, h es tambi´en el n´ umero de clases de grado n de K, para todo
entero n (supuesto que existan clases de grado n, lo cual es cierto, aunque a´ un
no lo hemos probado).
Funciones dseta Sea K un cuerpo de funciones algebraicas sobre un cuerpo
exacto de constantes k
0
de cardinal finito q. Otra consecuencia del teorema
de Riemann-Roch es la convergencia de la funci´ on dseta asociada a K. Con-
cretamente, podemos definir la norma absoluta de un divisor a de K como
N(a) = q
grad a
. Claramente es multiplicativa. La funci´ on dseta de K es la
funci´ on
ζ
K
(s) =
¸
a
1
N(a)
s
,
donde a recorre los divisores enteros de K.
Vamos a probar que esta serie converge para todo n´ umero real s > 1 y
por consiguiente, al ser una serie de Dirichlet, para todo n´ umero complejo con
Re z > 1.
Llamemos f al grado m´ınimo de un divisor de K. Precisamente estudiando
la funci´ on dseta probaremos que f = 1, pero de momento no disponemos de
este hecho. Puesto que todos los t´erminos son positivos, podemos agruparlos
adecuadamente:
ζ
K
(s) =

¸
n=0
¸
grad A=fn
¸
a∈A
1
N(a)
s
,
286 Cap´ıtulo 9. Consecuencias del teorema de Riemann-Roch
donde A recorre las clases de divisores de K. Enseguida veremos que las dos
sumas internas son finitas y, si probamos que la serie de la izquierda converge,
lo mismo valdr´ a para la serie completa ζ
K
(s), y la suma ser´a la misma.
Sabemos que los divisores enteros de una clase A est´an en correspondencia
con los elementos no nulos del espacio m(a
−1
), para un a ∈ A prefijado, de
modo que dos elementos se corresponden con un mismo divisor si y s´olo si se
diferencian en un factor constante. Si dimA = m, entonces m(a
−1
) tiene q
m
−1
elementos no nulos. Si los agrupamos en clases de m´ ultiplos, cada clase contiene
q −1 elementos, luego el n´ umero de divisores enteros en la clase A es
q
m
−1
q −1
, m = dimA.
As´ı pues,
ζ
K
(s) =
1
q −1

¸
n=0
¸
grad A=fn
q
m
A
−1
q
fns
, m
A
= dimA.
Distingamos el caso en que el g´enero de K es g = 0. Entonces hay una ´ unica
clase A de cada grado fn y su dimensi´ on es fn + 1, luego tenemos dos series
geom´etricas que convergen cuando s > 1:
ζ
K
(s) =
1
q −1

¸
n=0
(q
1+f(1−s)n
−q
−fsn
) =
1
q −1

q
1 −q
f(1−s)

1
1 −q
−fs

.
Operando llegamos a
ζ
K
(s) =
1
q −1
q −1 +q
f(1−s)
−q
1−fs
(1 −q
−fs
)(1 −q
f(1−s)
)
. (9.3)
Cuando hayamos probado que f = 1 tendremos de hecho que
ζ
K
(s) =
1
(1 −q
−s
)(1 −q
(1−s)
)
.
Consideremos ahora el caso en que g > 0 y sea h el n´ umero de clases de K.
Cuando fn > 2g − 2, el teorema de Riemann-Roch nos da que las h clases de
grado nf tienen dimensi´ on fn−g+1. Separamos los sumandos correspondientes
a estos t´erminos:
ζ
2
(s) =
h
q −1
¸
fn>2g−2
q
fn−g+1
−1
q
fsn
=
h
q −1
¸
fn>2g−2
(q
1−g+f(1−s)n
−q
−fsn
)
=
h
q −1
q
1−g+(2g−2+f)(1−s)
1 −q
f(1−s)

h
q −1
q
−(2g−2+f)s
1 −q
−fs
.
9.4. Cuerpos de constantes finitos 287
Con esto ya tenemos la convergencia de la serie, pues el trozo que falta es
una funci´ on entera. De todos modos vamos a desarrollarlo:
ζ
1
(s) =
1
q −1
(2g−2)/f
¸
n=0
¸
grad A=fn
(q
m
A
−fsn
−q
−fsn
)
=
1
q −1
(2g−2)/f
¸
n=0
¸
grad A=fn
q
m
A
−fsn

h
q −1
(2g−2)/f
¸
n=0
q
−fsn
= P(q
−s
) −
h
q −1
1 −q
−(2g−2+f)s
1 −q
−fs
,
donde P es un polinomio con coeficientes en Q. Al sumar las dos partes se
cancela un t´ermino y queda
ζ
K
(s) = P(q
−s
) +
h
q −1

q
1−g+(2g−2+f)(1−s)
1 −q
f(1−s)

1
1 −q
−fs

(9.4)
Al operar obtenemos una expresi´ on de la forma
ζ
K
(s) =
L(q
−s
)
(1 −q
−fs
)(1 −q
f(1−s)
)
, (9.5)
donde L(x) es un polinomio con coeficientes en Q. Notemos que (9.3) es tambi´en
de esta forma. El denominador del ´ ultimo t´ermino de (9.4) tiene ceros simples
en los puntos s
r
= −2rπi/(f log q), para r ∈ Z. Es claro entonces que
L(q
−s
r
) =
h(q
f
−1)
q −1
.
Por lo tanto ζ
K
(s) tiene polos simples en estos puntos. Cuando hayamos
probado que f = 1 tendremos que L(1) = h. Es f´ acil ver que todo esto vale
igualmente en el caso g = 0.
Productos de Euler Una vez probada la convergencia de la funci´ on dseta,
es f´acil probar la f´ ormula de Euler:
ζ
K
(s) =
¸
p
1
1 −
1
N(p)
s
, s > 1, (9.6)
donde p recorre los divisores primos de K.
Para demostrar que f = 1 compararemos la funci´ on dseta de K con la de la
´ unica extensi´ on de constantes de K de grado n. Sea k
1
la ´ unica extensi´ on de k
0
de grado n. Llamemos K
n
= Kk
1
. Sea p un primo en K y P un divisor de p
en K
n
. Entonces
f(P/p) = [(K
n
)
P
: K
p
[ = [k
1
K
p
: K
p
[.
288 Cap´ıtulo 9. Consecuencias del teorema de Riemann-Roch
El cuerpo K
p
tiene q
m
elementos, donde m = gradp, mientras que k
1
tiene
q
n
elementos. La teor´ıa de cuerpos finitos nos da que
f(P/p) =
mcm(m, n)
m
=
n
mcd(m, n)
,
luego p se descompone en t = (m, n) primos de K
n
. Para calcular la funci´ on
ζ
K
n
(s) hemos de trabajar con el cuerpo de constantes k
1
. Como el grado de p
respecto de k
1
sigue siendo m, el de sus divisores ser´a m/t. Por otra parte el
n´ umero de elementos de k
1
es q
n
.
En la f´ ormula del producto de Euler agrupamos los factores (iguales) co-
rrespondientes a los divisores de un mismo primo de K, con lo que obtenemos
que
ζ
K
n
(s) =
¸
p

1 −
1
q
(grad p)sn/t

−t
.
Para operar esta expresi´ on fijamos un primo p y consideramos la ra´ız n-sima
de la unidad ω
n
= e
2πi/n
. Si m = gradp, entonces ω
m
n
tiene orden n/t, luego
x
n/t
−q
−msn/t
=
n/t−1
¸
r=0
(x −ω
mr
n
q
−ms
).
Si dejamos que r var´ıe entre 0 y n −1 entonces cada factor aparece t veces,
luego
(x
n/t
−q
−msn/t
)
t
=
n−1
¸
r=0
(x −ω
mr
n
q
−ms
).
Haciendo x = 1 queda
(1 −q
−msn/t
)
t
=
n−1
¸
r=0
(1 −ω
mr
n
q
−ms
) =
n−1
¸
r=0
(1 −q
−m(s−2rπi/nlog q)
)
Usando esto vemos que
ζ
K
n
(s) =
n−1
¸
r=0
ζ
K

s −
2rπi
nlog q

. (9.7)
Ahora bien, en el caso n = f hemos visto que cada factor tiene un polo
simple en s = 0, luego ζ
K
f
tiene un polo de orden f en s = 0, pero lo visto
anteriormente vale tambi´en para esta funci´ on, luego el polo ha de ser simple y
por consiguiente ha de ser f = 1.
Teorema 9.29 Los cuerpos de funciones algebraicas sobre cuerpos de constan-
tes finitos tienen divisores de todos los grados.
9.4. Cuerpos de constantes finitos 289
El polinomio L(x) Ahora que sabemos que f = 1 podemos hacer algunas
precisiones adicionales sobre el polinomio L(x) que hemos introducido en (9.5).
La expresi´on expl´ıcita de ζ
K
(s) es (para g ≥ 1)
ζ
K
(s) =
1
q −1
2g−2
¸
n=0
¸
grad A=n
q
m
A
−sn
+
h
q −1

q
1−g+(2g−1)(1−s)
1 −q
1−s

1
1 −q
−s

,
luego
L(x) =
(1 −qx)(1 −x)
q −1
2g−2
¸
n=0
¸
grad A=n
q
m
A
x
n
+
h
q −1

(1 −x)q
g
x
2g−1
−(1 −qx)

.
Vemos as´ı que L(x) tiene grado 2g. M´ as a´ un, el polinomio (q −1)L(x) tiene
coeficientes enteros, y si tomamos restos m´odulo q −1 queda
(q −1)L(x) ≡ (1 −x)
2
2g−2
¸
n=0
¸
grad A=n
x
n
+h

(1 −x)x
2g−1
−(1 −x)

≡ h(1 −x)
2
2g−2
¸
n=0
x
n
+h(1 −x)(x
2g−1
−1) ≡ 0 (m´od q −1).
Esto significa que todos los coeficientes de (q −1)L(x) son m´ ultiplos de q −1,
luego el polinomio L(x) tiene coeficientes enteros.
Ya hemos visto que L(1) = h, y ahora es f´ acil ver adem´as que
L(0) =
1
q −1
¸
grad A=0
q
m
A

h
q −1
=
1
q −1
(q +h −1) −
h
q −1
= 1,
donde hemos usado el teorema 8.25. En resumen:
Teorema 9.30 Sea K un cuerpo de funciones algebraicas de g´enero g sobre un
cuerpo de constantes finito (exacto) de cardinal q. Entonces la funci´ on ζ
K
(s)
converge en el semiplano Re s > 1 a una funci´ on holomorfa que se extiende a
una funci´ on meromorfa en C dada por
ζ
K
(s) =
L(q
−s
)
(1 −q
−s
)(1 −q
1−s
)
,
donde L(x) ∈ Z[x] es un polinomio de grado 2g tal que L(0) = 1 y L(1) = h, el
n´ umero de clases.
Notemos que el teorema es trivial si g = 0, pues entonces L(x) = 1. En
particular, si K = k(α), donde k es un cuerpo de fracciones algebraicas,