"200 años de la Revolución de Mayo. Periodismo y derecho a la información.

Debate
acerca de su evolución de 1810 a 2010”

Por Manuel Larrondo. TºXLV Fº464 CALP
Director del Instituto de Derecho de Medios de Comunicación

Rara felicidad de los tiempos en que
se puede decir lo que se siente y
sentir lo que se quiere (Tácito).
Declaración de principios bajo el
título del 1º número de la “Gazeta de
Bs.As.” 7/6/1810

“Los diarios han ejercido una
influencia poderosa en la marcha de
la civilización y en el movimiento
social que ejecutan los pueblos
modernos; y sus ventajas y el
inmenso desarrollo que dan a la
cultura, artes y comercio, solo
pueden ser comparados a los males
que por otra parte causan cuando
la efervescencia de las pasiones, el
rencor de partido y la irritación
alimentan sus páginas” Sarmiento,
Domingo Faustino. “Por los diarios,
los pueblos mandan”.Artículo
publicado en el diario “Nacional” el
15 de mayo de 1841

I.- INTRODUCCION

El 3 de mayo de 2010 el Instituto de Derecho de Medios de
Comunicación del Colegio de Abogados de La Plata en conjunto con la Cátedra 2 de
Derecho de la Comunicación de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la
UNLP organizó una Jornada debate cuyo tema se focalizó en la evolución del ejercicio
periodístico de 1810 a 2010 en el marco del Bicentenario de la Revolución del 25 de
Mayo.
Una vez más la fecha elegida no fue antojadiza sino que, por
el contrario, como todos los años el Instituto conmemora el Día Mundial de la Libertad de
Expresión en base a la iniciativa de la Conferencia General de la UNESCO para recordar
la Declaración de Windhoek, Namibia (África) para el "Fomento de una Prensa Africana
Independiente y Pluralista” (decisión 48/432 de la Asamblea Gral. de la ONU).

El eje temático propuesto de la Jornada se centralizó en lo
siguiente:
1) Evolución de las diferentes modalidades de censura
(política, judicial, privada, previa, posterior, directa, indirecta como por ejemplo la
distribución de publicidad oficial) que la prensa ha debido afrontar en el transcurso de
estos 200 años en el país.
2) La autocrítica al ejercicio de la profesión en relación a la
"honestidad intelectual" de los periodistas y medios de comunicación (Empresas y
Estado) tanto a comienzos del S. XIX como en los comienzos del S. XXI. En cierta forma
esto repercute sin dudas en el derecho a recibir información que cada uno de nosotros
posee conforme al art. 13 del Pacto de S. José de C. Rica.
3) Acceso a la información pública: la famosa frase "el
pueblo quiere saber de que se trata" tiene más vigencia que nunca y el periodismo en su
rol de intermediación a veces no puede contar con la información requerida al
Estado. Aún no se ha dictado una ley nacional que regule el tema a excepción de ciertas
materias puntuales como medio ambiente Ley 25.831 o bien vía Decreto 1172/03 del PEN
respecto a la información que posee o bien la ley pcial 12.475 y su Dec. Nº2549/04 que
reglamenta los pedidos de acceso a la información pública en la Pcia de Bs.As.. Todo
redunda, por lo pronto, en que el periodismo debe valerse de contactos, fuentes, etc para
poder realizar investigaciones a fin de descubrir hechos de corrupción, etc.

Como expositores de este evento contamos con la presencia
de:
- César Díaz, Doctor en Comunicación y Profesor de Historia del Periodismo, Profesor
Adjunto Ordinario. “Historia del Periodismo y las Comunicaciones en la Argentina”. FP
Y CS. UNLP, Director de la colección “Pensamiento Nacional” en la Editorial de la
Universidad Nacional de La Plata, Investigador, integrante del Comité asesor de revistas
periodísticas, Premio del Concurso de Ensayos La Plata, Patrimonio Cultural de la
Humanidad, organizado por la fundación CEPA y la Municipalidad de La Plata. Categoría
Valor Histórico, Político y Social, Autor de numerosos libros tales como La Cuenta
Regresiva. La construcción periodística del golpe de Estado de 1976. Bs. As., La Crujía,
2002.; Intelectuales y Periodismo. Debates públicos en el Río de la Plata 1776-1810. La
Plata, Archivo Histórico de la Pcia. de Bs. As. 2005; “Combatiendo la ignorancia
aprendida”. La prédica jauretcheana en la revista Qué (1955-1958). La Plata,
EDULP, 2007; Nos/otros y la violencia política 1974 – 1982. La Plata, Ediciones Al
Margen, 2009 entre otras actividades más en Congresos y Seminarios.

- Carlos Pagni, Profesor en Historia (Universidad Nacional de Mar del Plata),
columnista político del diario La Nación de Buenos Aires. Se desempeñó como profesor,
profesor adjunto e investigador de la Universidad Nacional de Mar del Plata y como
investigador en la Universidad de Buenos Aires. Entre 1990 y 2007 ha sido columnista
político del diario Ámbito Financiero de Buenos Aires; Condecorado con la Orden de Río
Branco, Gobierno de Brasil. Obtuvo el Premio Fundación Konex (2007) por “Análisis
Político Escrito”.

- Pepe Eliaschev, quien ejerce el periodismo desde 1964. Ha ejercido la profesión en
Italia, Venezuela, Estados Unidos y México en medios como The Associated Press
(Nueva York), l´Europeo (Milán), Unomásuno (México) y El Diario (Caracas).
Actualmente conduce programas de radio y televisión en Buenos Aires y es columnista de
varios diarios argentinos, incluyendo "La Capital" de Rosario, el "Buenos Aires Herald",
"El Día" de La Plata y "Perfil". Desde 1985 hasta 2005 condujo un programa de su
creación: "Esto Que Pasa". Fue Director General de Radio Municipal de Buenos Aires
desde 1989 hasta 1991. Ha publicado un volumen de poesía titulado El Largo Olvido, y
los libros Reagan, U.S.A., los años Ochenta (1981), A las 6 de la tarde (1994), El futuro
Presidente (1995), Esto que queda (1996), Sobrevivir en Buenos Aires (1996), La
intemperie (2005) USA y después (2005) y Lista Negra.

A continuación detallaremos lo más relevante de la
exposición de los invitados.

II.- DISERTACIONES.

- César Díaz: “El contexto histórico nos ayuda a entender la relación entre el poder
político y los medios de comunicación.”

El Dr. Díaz focalizó su relato en la evolución histórica del
ejercicio del periodismo en el Río de La Plata. Así, sostuvo que “la comunicación
adquiere una dimensión y enorme trascendencia cualquiera sea el proceso histórico en
los que se haga foco, hoy o en 1810.”
Recordó que “en 1759 se encuentra la primera
manifestación periodística que consistía en las noticias comunicadas, manuscritas. En
aquellos momentos es interesante ver que lo manuscrito tenía mayor relevancia que lo
impreso. Muchos historiadores consideran que la imprenta es un invento revolucionario
pero sin embargo, hay que tener en cuenta que los talleres tipográficos eran mucho más
fáciles de control de parte del Gobierno que el contenido manuscrito.”
Expresó también que “establecido el Virreinato del Rio de
La Plata en 1776 fue precedido éste por un periódico llamado Gazeta de Bs.A.s (al igual
que el que fundara posteriormente Mariano Moreno) que era manuscrito. El poder
virreinal se tomó su tiempo en tanto y en cuanto en darle lugar a un periódico. Hubo un
intento del hermano de Liniers pero no se le permitió fundar un periódico que,
casualmente, iba a llamarse La Gazeta. Es claro que los nombres a elegir no eran
originales.”
Al respecto, sostuvo Díaz que “hay que esperar recién en
1801 para que aparezca el Telégrafo Mercantil” pero remarcó con énfasis que es un
“error considerar que allí empieza el periodismo en el Río de La Plata aunque sí lo fue
en lo que se refiere a periodismo impreso. Ello así porque antes circulaban mucho los
pasquines que eran manuscritos, escuetos, que tenían la intención de generar opinión
acerca de cualquier tema candente para la sociedad (políticos, sociales, económicos). En
el tema político estaban aquellos que estaban a favor del sistema absolutista y los
revolucionarios.”
En lo que se refiere a la censura aplicada por el Virreinato,
expresó que “se tomaron medidas respecto al control de las publicaciones, adecuándose a
lo establecido en Europa en materia de censura previa”.
Haciendo una diferenciación de épocas, manifestó que “hoy
estamos en contra de la censura pero en el régimen del absolutismo, cuando el rey era la
encarnación de Dios en la tierra, la censura era una invitación para que se decida qué se
publicaba”. De allí la importancia, destacó el Dr. Díaz, de analizar esas medidas en el
marco de un contexto histórico pertinente.
Como ejemplos concretos de censura apuntó César Díaz
que “en los distintos momentos históricos del virreinato los periódicos Telégrafo
Mercantil (Cabello y Mesa 1801-02), el Semanario de agricultura, industria y comercio
de Vieytes (1802/07), el Correo de comercio de M. Belgrano 1810/11, existieron controles
preventivos sobre esos medios. Esos controles, en ocasiones, eran burlados y a veces
eran pedidos por distintos sectores que presionan al poder político de turno en este caso
al gobierno del virreinato.”

¿Cómo era el circuito de la censura previa en esa
época? Díaz explicó que el mismo consistía en que “el editor escribía un artículo que lo
llevaba al censor, éste se lo devolvía al editor y se lo llevaba a la imprenta. Había
connivencia entre el editor y el censor. Le endilgaban la responsabilidad de las palabras
al tipógrafo en ciertas ocasiones.”
En esta triangulación, “en el caso de Cabello y Mesa, metía
mano y cambiaba los artículos. Había artículos que hablaban de las mujeres, su
honestidad moral, de las hemorroides que para esa época era curioso que pasara por la
censura.” Recordó luego que “el periódico de Cabello y Mesa fue cerrado a instancias
del poder eclesiástico (por el poder político de turno) por quejas del comisario de la
santa inquisición que pidió al Virrey que lo clausure. El telégrafo igualmente había
empezado a morir lentamente cuando un sector político encabezado por Manuel
Belgrano le había quitado su apoyo y poco a poco transgredía la licencia que tenía ese
diario en el Río de La Plata.”

Otro intento de censura, señaló Díaz, se configuró “en el
semanario de Vieytes cuando hablaba de libre comercio en 1803, ejerciendo presión el
Cabildo con poder político. Al manejar el Cabildo el monopolio del comercio, no
convenía hablar de libre comercio.”
Sin perjuicio de ello, César Díaz expresó que lo mejor para
él es “hablar de políticas comunicativas positivas y negativas. Las positivas son aquellas
que desde el poder político estimulan la aparición de algún medio y las negativas tienen
que ver con la censura previa o posterior. Podríamos hablar de una tercera negativa que
es la autocensura de los periodistas dependiendo de donde vaya a ser publicado el
artículo.”
Concluyó su disertación sosteniendo que “el contexto
histórico nos ayuda a entender la relación entre el poder político y los medios de
comunicación. Manuel Belgrano fue el pionero e impulsor del periodismo en el Rio de La
Plata y fue el corresponsal de un medio gráfico español, apoyó el surgimiento del
Telégrafo y el Semanario. Luego le quitó el apoyo al telégrafo. Esto prueba que a
principios del S. XIX ya utilizaban los medios de comunicación los intelectuales para
hacer llegar sus ideas a la sociedad.”

- Carlos Pagni: “La censura tiene que ver con la vocación del poder a opacar y a
ocultar información. La sana tendencia del periodismo es indagar esa información.”

El periodista y profesor de historia Carlos Pagni también se
refirió a los diversos modos de censura que se han desarrollado más precisamente a lo
largo del S. XX. En particular comenzó sosteniendo que “donde hay poder hay censura.
El poder tiene naturaleza opaca. La experiencia como periodistas es siempre una tensión
con el poder que quiere ocultar algo y nosotros queremos mostrarlo.”

Apuntó a que “estamos ante un problema de primera
magnitud y reciente. No hace tanto tiempo que la sociedad sobre todo occidental, decidió
someter las decisiones políticas a la consideración de grandes masas de gente, sobre
todo a partir de las democracias electorales. Mirando la historia, podemos ver que hace
poco que estamos en democracia. Esto significa que miles de personas dependen de la
transparencia informativa. El problema de la censura surge así como un problema
principal de la política y la transparencia informativa.”

Agregó que “el liberalismo es un movimiento cultural
político que a fines del S. XVIII determinó que la vida pública ya no está basada en la
verdad sino en reglas de validez. Si la legitimidad del que manda no es porque tiene una
verdad o un saber superior a la de los demás que es la idea sobre la que se asentaba el
poder durante la edad media, por el contrario la modernidad produce un avance
extraordinario al romper con esta idea. La contemplación de la verdad pertenece a cada
uno.”
Es por ello que, en su entender, “la idea de construir la
sociedad a partir de regla de validez implicó generar el derecho a la crítica de la opinión
del que manda. Estas ideas en las que se funda el orden moderno no tienen un arraigo
tan perfecto en la práctica. La relación que tengamos con la censura y la libertad de
expresión tiene que ver con la forma más o menos perfecta que se da en el régimen
liberal que ha sido una historia contrariada. Los ejemplos son muchísimos. Cierres de
diarios hubo hace poco. En 1951 se cerró La Prensa. En 1950 se cerraron diarios porque
no estaba bien escrita la frase “Año del libertador Gral Don José de San Martín”.
Ampliando ejemplos de modalidades de censura destacó que
“en septiembre de 1963 durante el Gobierno de Guido, se creó un Consejo Nacional
honorario de calificación cinematográfica que en 1964 secuestró la película El silencio
de Berman por orden judicial. En 1965 (Gobierno democrático de Arturo Illia) se ordenó
que se cortaran escenas de otra película titulada Adorado John (Suecia). También se
secuestró la copia de la película Morir en Madrid sobre la que se consultó a Franco
(dictador en España) por si a él le molestaba. Lafuente fue censor de los Gobiernos de
Guido, Ilia y Onganía. Su tarea formaba parte de la dirigencia del país y del consenso
político. Esto demuestra como creció la sociedad argentina hoy ya que es aberrante que
esto pudiera suceder en la actualidad.”
Es por ello que, en su opinión, “hay que ser optimista
porque cuesta más censurar hoy en día. Aquél que quiera hacerlo tiene que ser más sutil.
Hay casos que dan para pensar. La Asociación por los Derechos Civiles tuvo que iniciar
una acción judicial para obtener información del INDEC. La Cámara de Apelaciones
condenó al INDEC a brindar información pública (relacionada a la metodología de
cálculo del índice de precios al consumidor). Esto llama la atención de que haya que ir a
la justicia a pedir información pública. Lo mismo sucedió con el diario RIO NEGRO
contra el Gobierno de la Pcia de Neuquén por retiro de publicidad oficial de esa pcia en
ese diario. Esto se resolvió en la CSJN como una forma de censura indirecta.”

Reflexionó Pagni respecto a que “la censura tiene que ver
con la vocación del poder a opacar a ocultar información. La sana tendencia del
periodismo es indagar esa información. Es interesante indagar los mecanismos que
producen la censura. Cuales son los mecanismos por los cuales se impide que algo no se
diga? Esto lo genera la idea de que la mente es peligrosa. Hay ideas que producen en la
realidad que tocan intereses y producen conmociones. La conducta del censor que trata
que algo no se diga, etc, lo que lo guía es el miedo y no el poder.”

Agregó que “el segundo movimiento del censor – el más
ingenuo- es el de querer ocupar el lugar del receptor. Cree que la noticia producirá en el
receptor una conducta determinada. Este intento es autoritario, creer que uno se hace
cargo de cómo recibirá el mensaje el otro.” Al mismo tiempo puntualizó que “ocupar el
lugar del emisor es otra forma de censura. En la actualidad se lo aprecia con el
Gobierno cuando a través de empresarios amigos distribuye vías de comunicación. Esto
es una idea pobre al considerar que la sociedad es un conjunto de receptores pasivos,
que obedecen lo que se le dice, que obedecen a los medios. Solo en esa hipótesis tiene
algún sentido querer ocupar el lugar del emisor para controlar determinado proceso.”

Respecto al rol del periodismo, manifestó que “hay otra
forma de censura que es la que establecen los propios periodistas o medios. No es un
problema de autocrítica, no se lo supera con la autocrítica. Se supera con un examen
permanente, con la revisión de los criterios de edición. Es imposible que no haya censura
en este plano. Me han censurado innumerable cantidad de veces en mi trabajo, porque el
editor consideraba que había una noticia más importante. Intentar ingresar una noticia
en un diario es muy difícil, la industria está pautada. Uno no puede escribir lo que
quiere. El periodismo es una actividad pautada, hay determinada noticia más importante
que otra, porque cada opinión hay que fundarla. Este es un régimen que también
censura. La tapa de un diario es un recorte de la realidad, no es la realidad, el editor
decide que es lo que se informa. Esto se cura si se garantiza la pluralidad de voces y
medios.”

Por otra parte, señaló una particular modalidad de censura
en relación a que “el exceso de información es también una forma de censura porque
encontrar la verdad – líneas de sentido- está oculta cuanto mayor es la cantidad de
información. En este punto los intelectuales y periodistas tienen la función
extraordinaria. La autocrítica que hago es la falta de preparación para poder ubicar el
sentido de una información, algo que solo se puede hacerse comparando históricamente
qué pasó en los últimos años sobre un tema y eso implica tiempo, reflexión. Las
circunstancias de la industria periodística a veces atentan contra esto.”

Al respecto advirtió que en la actualidad “el Gobierno no
cierra un diario, inventa sus propios periodistas. Son prácticas deplorables, pero viendo
la historia hemos avanzado muchísimo.”

Finalmente, reflexionó acerca de que “hay un elemento que
en la práctica funciona con eficiencia: el mínimo grado de afinidad entre lo que uno
escribe y el medio. Conozco pocos periodistas que padecen como una cruz las ideas de
sus editores o de las Empresas donde trabajan. Entre otras cosas no solo por un tema
afinidad sino también porque el clima de trabajo coadyuva. El periodismo crea con
libertad ideas y mensajes en medio de una organización pautada por el mercado y las
necesidades del negocio. Los medios que funcionan bien lo logran.”

Sin embargo destacó que “pueden aparecer problemas,
recuerdo el caso de un periodista que quizo publicar una noticia sobre la SIGEN y chocó
con los editores. Los problemas de censura y autolimitación son más sutiles, no son tan
claros. Sí ha tenido lugar en el conflicto con el campo, donde el medio no mostró
determinada información y los periodistas le plantearon la situación a los editores. Es
muy difícil que el editor pueda ir contra eso en forma autoritaria. En la medida que haya
pluralidad de medios, se contribuye a que si hubieran esos mecanismos quedarían
puestos en evidencia.”

-Pepe Eliaschev: “Los medios no son ni han sido inocentes sino que han sido cómplices
y descalificantes del trabajo periodístico.”

Por su parte, el periodista Pepe Eliaschev se refirió, en
general, a todos los temas incluidos en el temario inicial.
En relación al ejercicio periodístico, manifestó que la
palabra “autocrítica” es complicada, o mejor dicho, que tiene una connotación peligrosa.
De allí que, a su entender, la palabra más democrática a utilizar es “examen” en tanto “la
autocrítica está marcada por experiencias atroces en regímenes comunistas en los que
era un mandato ser autocríticos” –una suerte de arrepentimiento- “para aquellos que se
habían apartado del régimen.”
Al referirse al ejercicio periodístico, expresó que los
periodistas tienen “una práctica deficitaria de nosotros mismos. El periodismo no ha
logrado que surja un Defensor de los lectores, no hay práctica de Fe de erratas. Clarín
ocasionalmente cuando no hay más remedio dice “aclaración”. No hay debates sobre
ética en el ejercicio del periodismo. Hay algunas experiencias parciales como el del caso
PERFIL que tiene ombudsman, pero parece más un ordenador de correo de lectores. De
vez en cuando hay alguna crítica a lo que se escribe en el diario. El diario El País de
Madrid tiene una Defensora de lectores crítica del mismo diario. El New York Times
introdujo el editor público que tiene un sueldo y no depende de los editores, pide
información a los periodistas sobre lo que escribieron.”
Sostuvo que “en el periodismo argentino padecemos las
consecuencias. Las universidades estatales asumieron la política de ingreso irrestricto.
Con el concepto de formar a los jóvenes en la práctica del periodismo, se abrieron las
puertas sin ningún tipo de estudio previo de la naturaleza del mercado, sin que se sepa la
demanda de comunicadores, agravándose que con los años (en Bs.As.) le dan a los
estudios comunicacionales un sesgo antiperiodístico. Hay muchos debates semióticos,
escuelas de semiologías, debates acerca de la supuesta contradicción entre libertad de
empresa y de prensa. Paradójicamente, se ha profesionalizado un oficio antiguo (el
periodismo) quitándole a los educandos capacidades para hablar y escribir
correctamente.”
Como una suerte de examen de la profesión, Eliaschev
expresó que “mi experiencia me dice que se escribe y se habla con mucho menos
solvencia que hace unos 30 años. Se insiste en los ámbitos educativos estatales pero
también en las privadas que han hecho negocio, se viene hablando de la dicotomía de lo
que se quiere decir y lo que se le deja decir a un periodista.”
Asimismo, destacó que “se ha convertido en obsesión
principal de los futuros periodistas una pretensión muy noble sobre la libertad irrestricta
que tendrían que tener los periodistas. Los medios no son ni han sido inocentes sino que
han sido cómplices y descalificantes del trabajo periodístico. Menciono dos episodios: la
inclusión de publicidad no tradicional en el periodismo. Además la incorporación de las
prebendas de estados y empresas para cubrir acontecimientos con financiamiento del
Estado y las empresas. Hay multiplicidad de enviados especiales cuyos gastos han sido
afrontados por los contribuyentes o empresas.”
Agregó también que “se han ido borrando las diferencias
entre periodismo y medios. Lo mediático cubre y supera con creces la actividad
periodística en parte porque se desconoce que el periodismo es una parte de los medios
sobre todo audiovisuales. Esto ha traído como consecuencias nefastas que el periodismo
ha sido cordial y ligero.” Como ejemplo de ello, comentó que en un programa matinal de
radio la periodista conductora invitaba a su columnista político a conversar sobre un tema
en particular para luego pasar a una parte cordial. Así, hablaron sobre como estaba vestida
la columnista política y que había descubierto que tenía el busto formado. En opinión de
Eliaschev, esto realmente demuestra que el periodismo ha decaído al tener que hablar de
temas políticos mezclados con la supuesta cordialización del trabajo periodístico que “lo
único que hace es aguarlo.”

Asimismo, puntualizó que “hoy por hoy tenemos una
realidad nueva en radio y TV. Los dueños de la credibilidad, formadores de opinión, son
seres humanos de carne y hueso y se convierten en recipientes de pautas publicitarias. La
razón principal que lleva a una empresa a financiar un producto no es el continente sino
el zapping.”

Respecto al derecho de acceso a la información pública,
comentó el expositor que “hasta hace dos años se podía ingresar a la página web del
PEN para saber quien había ido a ver a los Ministros. Ahora el Gobierno no da
información, hay que sacarla con medios quirúrgicos. No se informa acerca de la
distribución de publicidad oficial porque, dice el Gobierno, se afectan derechos privados.
Lo mismo ocurre con el INDEC. Se trapichea, se coloca información. Por ejemplo, en
enero de 2008 nos enteramos que hubo un solo medio en Olivos: era Clarín, se trataba
de información negociada a raíz de la alianza de Kirchner con Lavagna” en la
conducción del Partido Justicialista.
Agregó que actualmente hay “una furiosa confusión: no
hay publicidad estatal. Hay propaganda que ocupa el papel de difusión de las políticas.
La campaña de propaganda de fútbol para todos es propaganda pedestre e irrespetuosa
de los ciudadanos, no tiene información, oscuridad y opacidad, ante lo cual la sociedad
se queda sin saber nada.”
En relación al rol del periodismo, recordó Eliaschev que en
su oportunidad le preguntó al entonces Presidente Dr. Kirchner sobre qué pensaba del rol
de los medios de comunicación. Dijo que el Presidente le respondió dibujando en un
papel, trazando una cruz con rayas como radios: esto significaba que iba a ser directo, se
iba a comunicar con el pueblo, sin intermediación. Según el expositor, “la pretensión de
comunicarse directamente con el pueblo es gravísimo”. Para él, “no ofrece mayor
credibilidad que el Gobierno sea heredero de la lucha de los ‘70 pero han incorporado
un valor setentista de que la sociedad debe ser evangelizada. En la lectura de la
vanguardia setentista, la sociedad vive en una penumbra mental, esta enajenada por el
veneno por los medios, Tinelli, el Grupo Clarín.” Refirió que el pensamiento del
Gobierno es “si cambiamos el líquido de la jeringa, distinto es el resultado. Esto es una
actuar aristocratizante, si tenemos dos o tres canales va a ser otra cosa, no va a haber
otra 125.” (se refería a la Resolución Nº125/08 que generara el conflicto entre el
Gobierno y los productores del campo).
Prosiguió su exposición manifestando que en la actualidad
“se está creando el mayor grupo de medios privados, mayor que el CEI: ahora hay
revistas gratuitas, diarios gratuitas, radios compradas por el gobierno, canales de TV.
Que el Estado tenga medios de comunicación no es lo mismo respecto al privado que
invierte en un emprendimiento como un medio. Cuando sale un diario gratuito financiado
por el Estado, no es su competencia seguir incorporando medios públicos. Abrir ese
espacio a todos es el fin. Mi preocupación es como contribuyente, cuanto vale el Fútbol
para todos? Como se invierte el dinero? El Gobierno presta servicios como justicia,
salud, seguridad pero no existe por ley la obligación de comprar medios de
comunicación. Un estado es una continuidad histórica y social, periódicamente ocupada
por Gobiernos por el voto popular, con un contrato temporal. Mientras la educación,
salud y seguridad son prestaciones permanentes independientemente del gobierno de
turno, en cambio el control y compra de espacios y medios periodísticos solo podría
justificarse a cambio de que hubiera un claro blanqueo de qué se compra, cómo se
compra y cómo se emplean los fondos al igual que la distribución de los recursos
públicos.”
Finalizó su disertación expresando que compartía con
Carlos Pagni el optimismo acerca del ejercicio de la profesión periodística. Así, manifestó
que “es indigno comparar el presente con la tragedia del pasado en el ejercicio del
periodismo. Quienes nos hicimos grandes en la década del 70 sabemos que había medios
prohibidos, personas prohibidas.” En lo que se refiere a la actualidad, sostuvo que
“vienen vientos peligrosos para el ejercicio del periodismo, esencialmente autoritario.”

III.- COROLARIO.

Una vez finalizadas las disertaciones, se otorgó la
oportunidad a los asistentes para que pudieran formular consultas o preguntas a los
invitados. Fue aquí cuando en lugar de que hubiera un pacífico intercambio de puntos de
vista, se generó un acalorado debate -similar a una asamblea- entre los asistentes y los
panelistas, con emisión de opiniones camufladas de críticas sarcásticas. Como
organizador y moderador de esta clase de eventos que desarrollamos hace más de 5 años,
por primera vez sentí que se respiraba un cierto aire de intolerancia hacia las ideas u
opiniones del otro. Reiteradas veces se solicitó mesura, tranquilidad y capacidad de
escuchar al que piensa distinto. Resulta difícil afirmar si ello fue receptado por el
auditorio y los disertantes.

Más allá de este episodio en el que se volcaron pasiones
acaloradas y que quizás refleje el clima polarizado que actualmente se vive al menos en
esta parte del país, ello no nos tiene que alejar de reflexionar sobre el eje del debate de los
temas propuestos en la Jornada realizada en homenaje a lo 200 años de la Revolución de
Mayo de 1810.
No vamos a ahondar en mayores detalles u opiniones
respecto al temario en tanto ya lo han hecho los disertantes invitados en torno a la
evolución del derecho a informar, de la censura, del acceso a la información pública, de
los cambios en el ejercicio periodístico, etc. Por lo pronto, sólo nos atrevemos a resaltar
que – como punto positivo- hace ya algunos años que uno de los temas de la agenda
mediática consiste precisamente en difundir y dar a conocer los nombres y apellidos de
los titulares que son licenciatarios de una señal de TV o de radio o bien dueños de medios
gráficos.
¿Por qué es relevante ese dato? Múltiples razones lo
justifican. El Dr. César Díaz sostiene que los medios de comunicación son actores
sociales y políticos. De ello no hay dudas. Por eso es importante para el lector saber a
quien pertenece tal medio gráfico, televisivo o radial ya que ello lo guiará para saber cual
es su línea editorial, sus orígenes, cuales son sus principales auspiciantes, etc. Sabido es
que las empresas periodísticas hoy en día no suelen estar dirigidas o comandadas
necesariamente por “Periodistas” o empresarios que ejerzan o hayan ejercido la profesión.
Es más, el dueño de un medio de comunicación puede hasta tener vínculos o inversiones
en otro tipo de empresas o actividades políticas gubernamentales. Ejemplos sobran de
ello.

La cita de Sarmiento al comienzo de este trabajo es más que
apropiada para la época actual. Si bien se refería a los diarios (por supuesto único medio
masivo de relevancia en aquélla época), sin dudas los medios de comunicación
contribuyen social y culturalmente para el crecimiento integral de la sociedad. Al mismo
tiempo, como bien señala Sarmiento, se produce el efecto contrario cuando la pasión, el
rencor y la irritación de partido alimentan su discurso.

Tal como se vivió en el acalorado intercambio de opiniones
en la Jornada o bien con los incidentes violentos en presentaciones de libros que se
realizaron justamente en la Feria del Libro que tuvo lugar en Bs.As. en Mayo de 2010, en
estos momentos se percibe un cierto clima de intolerancia en aceptar o escuchar la
opinión o idea del otro. En esos debates pretendemos ser jueces y descalificar al que
piensa o dice algo distinto a lo que uno cree. Algunos medios quizás contribuyan a ello
aunque no es posible aseverarlo sin ejemplos concretos. Pero sí es posible advertir un
cierto rencor y polarización entre los profesionales del periodismo cuando en ciertos
programas de TV, radio o bien medios gráficos los comunicadores se empeñan en señalar
con un dedo acusatorio a aquél periodista que no concuerda con las políticas del Gobierno
como así también, por el contrario, sucede de igual manera a quien sí se manifiesta a
favor del gobernante de turno.

Las diferencias ideológicas siempre existirán y eso hace rico
al debate y, por supuesto, al crecimiento intelectual y político de la opinión pública que se
nutre de información a través de los medios de prensa. Ahora bien, es claro que aún nos
falta crecer y mucho. El primer cuarto de siglo de gobiernos democráticos
ininterrumpidos que “supimos conseguir” debe por momentos trasladarnos a los ideales
de la Revolución de Mayo de 1810 cuando la opinión pública estaba deseosa de “saber lo
que pasa” con la “res pública”. Para ello contaba y cuenta ahora también con la imperiosa
colaboración del periodismo el cual, con sus puntos negativos y positivos, perdurará en
cumplir su rol de intermediación entre las Autoridades y la sociedad, como perro guardián
de las actividades que se desarrollen desde la esfera pública.