SIDA – Conocimiento y dogma

Condiciones para el surgimiento y declive de las teorías científicas Congreso, 16/17 de julio 2010, Viena, Austria

VIH/SIDA: construcción dogmática contra la vida

Jesús García Blanca keffet@gmail.com http://saludypoder.blogspot.com

SIDA – Conocimiento y Dogma Condiciones de surgimiento y declive de las teorías científicas Congreso, 16/17 de julio 2010, Viena, Austria

VIH/SIDA: construcción dogmática contra la vida
Jesús García Blanca
“Si nos cruzamos de brazos seremos cómplices de un sistema que ha legitimado la muerte silenciosa” Ernesto Sábato La resistencia

Resumen
Se revisan los conceptos de “conocimiento científico” y “método científico” para mostrar que el conocimiento científico no es ni la única ni la mejor forma de aproximación al conocimiento de la Naturaleza, y su presunta objetividad no es más que una suma de subjetividades. La Versión Oficial del SIDA se somete a una revisión sistemática para mostrar que no cumple con dos criterios científicos básicos: reproductibilidad y falsabilidad; no pasa el Test de detección de camelos de Carl Sagan; y no cumple la guia de investigación científica de Mario Bunge. La conclusión es que la Versión Oficial del SIDA es una construcción no científicomédica impuesta dogmáticamente. La clave que se propone para desmontarla es romper el pilar básico en que se sostiene: la teoría de la infección/inmunidad.

Contenido
1. INTRODUCCIÓN: Ciencia y producción de “verdad”. 2. REVISIÓN DE CONCEPTOS: [A] conocimiento científico, [B] método científico, [C] ciencia fáctica, [D] verdad, [E] dogmatismo, [F] fundamentalismo científico. 3. ANÁLISIS: ¿Se sostiene la Versión Oficial del SIDA sobre una teoría científica?: [A] El Kit de detección de camelos de Carl Sagan, [B] Pauta de la investigación científica, de Mario Bunge. CONCLUSIONES. 4. PROPUESTA ABIERTA. Referencias. Agradecimientos.

INTRODUCCIÓN Ciencia y producción de “verdad”
“Lo que mueve a la ciencia no es la voluntad de saber, sino la voluntad de dominar” Umberto Galimberti

1.

La Ciencia está siendo utilizada como fuente supuestamente “objetiva” de conocimiento y producción de “verdad”, constituyéndose en un mecanismo de poder cuya fuerza y efectividad radica precisamente en que no es percibido como tal: Es precisamente esa pretensión de la ciencia de constituirse en metadiscurso verdadero por encima de las ideologías, saberes y opiniones particulares, lo que la constituye como ideología dominante […] su capacidad de persuadirnos de que no estamos siendo persuadidos, es precisamente esa mentira verdadera de la ciencia la que hace de ella la forma más potente de ideología en nuestros días: la ideología científica1. La interacción entre este mecanismo totalitario -que hace pasar una determinada construcción de la realidad por la realidad misma- y la Bioética, esa nueva ciencia que se presenta a sí misma como interdisciplinar y se adjudica la función de decidir hasta dónde debe dejarse actuar a la ciencia y sus aplicaciones, abre la puerta a la impunidad: diagnósticos infalibles, curaciones milagrosas, seres humanos a la carta... la imposición sin trabas de un discurso ideológico con graves consecuencias sanitarias y ecológicas, escamoteado tras la pretendida objetividad científica2.
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El éxito del discurso científico ha sido conseguir que las mayorías formadas en las instituciones educativas del sistema acepten como realidad objetiva exterior, lo que no es más que una construcción subjetiva, cuando no un montaje motivado por intereses inconfesables. Nos encontramos en manos de quienes tienen el poder suficiente para conseguir que sus teorías se acepten y para impedir que otros las refuten. Se cumple así rotundamente la profecía de Comte en un libro cuyo sólo título ya habla por sí mismo, una obra que sentó las bases del discurso dogmático y reaccionario defendido actualmente por la autodenominada “Comunidad Científica” y sus seguidores: La sustituimos por una religión sistemática que desarrolle la unidad del hombre; porque lleva tiempo hacer posible la constitución de tal religión inemdiata y completamente, mediante la combinación de los resultados de nuestro estado previo asistemático. Como consecuencia natural, entonces, de sus principios, el Positivismo acabará con el antagonismo entre las diferentes religiones que lo han precedido, porque reclama como su peculiar dominio ese territorio común en el que todas han descansando instintivamente3. Frente a este discurso fundamentalista, aquí defendemos que lo científico no es objetivo -mucho menos cuando se aplica a lo viviente-, que el método científico no es la única posible aproximación al conocimiento -ni siquiera la más completa- y que la imposición de la ortodoxia bajo auspicios de las multinacionales de la farmacia tiene consecuencias fatales para el medio ecológico y para la salud y el bienestar de la humanidad.

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LIZCANO, E. “Ciencia e Ideología”, en Diccionario crítico de Ciencias Sociales, Madrid y México, Editorial Plaza y Valdés, 2009. (http://www.ucm.es/info/eurotheo/diccionario/C/cie ncia_ideologia.htm). GARCIA BLANCA, Jesús. Bioética, biociencias y biotecnologías. Una propuesta de revisión crítica en el contexto de las relaciones de poder. Congreso Bioética y Medio Ambiente. Universidad

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de La Habana, 13-15 de noviembre, 2003 (http://saludypoder.blogspot.com). COMTE, August. Catecismo de la Religión Positiva. Londres, John Chapman, 1858 (http://books.google.es/books? id=FaMNAAAAYAAJ&printsec=frontcover&source =gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=fal se).

2.

REVISIÓN DE CONCEPTOS

“Atacar la razón científica es hoy una necesidad, no para acabar con el conocimiento científico sino para romper su funcionamiento como retórica de la verdad” Tomás Ibáñez

[A] “Conocimiento científico” La mayoría de las fuentes consultadas entienden que el “conocimiento científico” es una aproximación crítica a la realidad basada en el “método científico”. The business dictionary4 da la siguiente definición que podemos considerar ortodoxa: Conocimiento de un hecho o fenómeno adquirido mediante el método científico. Cuatro factores son esenciales para la clasificación de información como conocimiento científico: (1) prueba independiente y rigurosa, (2) publicación mediante “peer review”, (3) medida de error actual o potencial, y (4) grado de aceptación por la comunidad científica. La primera condición es impecable... en el supuesto de que pudiera llevarse a la práctica. Sin embargo, las tres condiciones restantes convierten el supuesto “conocimiento del hecho o fenómeno” en una cuestión enteramente subjetiva dependiente de un grupo de “expertos”, de mil y una conjeturas sobre criterios de interpretación de lo que pueda establecerse como “rate of error”, y muy especialmente del “grado de aceptación” por parte de una entelequia indefinida, la “comunidad científica”, “iluminada por un don especial, el ethos científico”, a decir de Emmanuel Lizcano5. Otros autores igualmente representantes de la retórica de verdad actual de
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la ciencia están de acuerdo con matices en que el conocimiento científico se sustenta en dos pilares: reproductibilidad -es decir, la posibilidad de poder repetir un determinado experimentoque exige como condición previa la comunicabilidad y que posibilita la comprobación sin prejuicios; y la falsabilidad, posibilidad de diseñar experimentos que lo nieguen. Si la condición primordial del Método Científico es la falsabilidad y ésta sólo puede comprobarse de modo fehaciente cuando una teoría resulta efectivamente falsa, entonces lo que tenemos es un conjunto de teorías que aún no han sido refutadas, puesto que el método no puede distinguir entre teorías verdaderas y falsas, sino entre las que son falsadas y las que aún no lo son. Y esto aceptando los criterios propuestos para falsar, es decir para comparar teoría con realidad. Otra característica fundamental del conocimiento científico es su etnocentrismo, que lleva a la mayoría de los autores a calificar el conocimiento no científico como “vulgar”6, “común”7, “ordinario”8, “precientífico”9, y en general opuesto al “conocimiento por excelencia” que sería según ellos el conocimiento científico.

[B] “Método científico” Una definición generalizada: “prácticas utilizadas y ratificadas por la Comunidad Científica como válidas a la hora de exponer y confirmar teorías. Habitualmente se utiliza como forma de eliminar falacias y prejuicios. Solo las ideas que puedan comprobarse experimentalmente están dentro del ámbito de la ciencia”. El método científico sirve para establecer el conocimiento científico, pero puesto que consiste en prácticas acordadas por la comunidad científica, ello supone que los científicos se ponen de acuerdo sobre el modo válido de establecer el conocimiento. ¿Es posible acordar lo que constituye un
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http://www.businessdictionary.com/definition/scien tific-knowledge.html LIZCANO, Emmanuel. “La ciencia, ese mito moderno”, en Claves de razón práctica, nº 32, 1993, pp. 66-70.

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http://www.filosofia.org/enc/dfc/conocimi.htm http://sociologiac.net/biblio/Bachelard_Conocimien toC.pdf http://grupobunge.wordpress.com/2006/09/16/con ocimiento-ordinario-y-cientifico/
http://www.alipso.com/monografias/laciencia2_otra_vez/

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conocimiento objetivo? ¿No es un acuerdo la suma de subjetividades coincidentes? Roland Omnés10 considera la ciencia como “representación de la realidad” y el “método científico” como “un método para juzgar, no para construir”. ¿Qué significa esto exactamente? ¿Resuelve Omnés los problemas de la intervención humana en el presunto conocimiento objetivo de la naturaleza? Veamos: “el método de que se trata es aquel que permite comprender cómo se puede reconocer después si una ciencia está firmemente establecida”. Omnés elude por tanto la cuestión inicial: ¿cómo se construye? Según Omnés, el método tiene cuatro tiempos, el segundo de los cuales es el crucial: “es el de conceptualización […] consiste en elaborar y seleccionar conceptos adecuados a una representación de lo real”. Pero, ¿con qué criterios podemos saber que son “adecuados”? En el cuarto tiempo de su método, correspondiente a la “verificación”, Omnés viene a plantear la ingenua postura desarmada por Karl Popper y que ya Einstein consideraba poco menos que absurda: que a base de “miríadas de previsiones y experiencias” que nos dicen que la teoría se cumple, podemos darla “sin duda” por “verdadera”. La crítica más radical a las pretensiones de “objetividad” y “verdad” del discurso científico proceden del anarquismo epistemológico11, cuyo autor más arriesgado y carismático es Paul Feyerabend, cuyo tratado Contra el Método se ha convertido en un clásico de la contestación a una ciencia esclerotizada y prepotente, a la que Feyerabend coloca un mismo plano con otras vías de acceso al conocimiento.

grupos: la Lógica y la Matemática serían ciencias “formales” por oposición a las “empíricas” o “fácticas”, divididas a su vez en dos grupos: las “naturales” -Astronomía, Biología, Física, Geología, Química, Geografía- y las “sociales”: Antropología, Política, Economía, Historia, Psicología, Sociología... Las ciencias formales utilizan, según Bunge, la lógica para demostrar rigurosamente sus teoremas, las ciencias fácticas necesitan de la observación y la experiencia. Dos rasgos esenciales de las ciencias de la naturaleza son: • racionalidad: “conceptos, juicios y raciocinios” que pueden combinarse mediante reglas lógicas y organizarse en un “sistema”, es decir en una retórica de verdad o “paradigma” en la conceptualización de Kuhn. • objetividad: según Ferrater Mora, “objeto” es “lo que no está en el sujeto”, sea real o no. Se trata pués de lo que se percibe en el exterior desde el sujeto. Brown, discutiendo los problemas relacionados con la objetividad científica -que no son pocos ni leves precisamente- dice: “la tesis de que la ciencia es objetiva […] no es evidente a todas luces, ni tampoco es una afirmación en favor de la cual se haya aportado ningún elemento de juicio empírico. Antes bien, es una proposición paradigmática, un supuesto básico del programa de investigación del empirismo lógico”12.

[D] “Verdad” Después de dar vueltas buscando la “infalibilidad mediante la eliminación del juicio humano” durante doscientas páginas, Harold Brown13 -cuya premisa fundamental es que “el conocimiento solo puede ser verdadero”, acaba diciendo: “estamos así de nuevo en el mismo punto que comenzamos. A menos que los científicos tengan un método efectivo para determinar de una vez por todas qué
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[C] “Ciencia fáctica” El epistemólogo Rudolf Carnap planteó una división básica de las ciencias en tres
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OMNÉS, Roland. Filosofía de la ciencia contemporánea. Barcelona, Idea books, 2000. pp. 201 y ss. RAMIREZ SALINAS, L. A. “El anarquismo epistemológico”, 2002 (www.rmg.com.py). RAMIREZ, Oscar V. “El proceso kafkiano a la ciencia y la razón de P. K. Feyerabend”. Jornades de Foment de la Investigació. Universitat Jaume I. (http://www.uji.es/bin/publ/edicions/jfi5/ciencia.pdf)

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BROWN, Harold I. La nueva teoría de la ciencia. Madrid, Tecnos, 1983. p. 204. BROWN, Harold I. op. Cit. p. 200.

proposiciones son verdaderas, no podemos determinar qué parte de la ciencia corrientemente aceptada es de hecho conocimiento, ni tan siquiera si existe algún conocimiento científico en absoluto”. ¡Enorme dilema! Brown acude al razonamiento circular para proponer que lo que no es verdadero no es conocimiento, pero ¿cómo podemos establecer lo que es “verdadero”? Brown termina cayendo en la misma zanja que el resto de sus colegas: “una vez que nos libramos de la creencia de que la ciencia puede establecer verdades definitivas”, sólo nos queda aceptar “en cambio que lo que puede esperar alcanzar la ciencia es un consenso racional tentativo basado en los elementos de juicio disponibles”. Las páginas finales de su libro están dedicadas a dar su opinión de cómo debe establecerse un consenso “legítimo”. ¿Y dónde queda la incómoda exigencia de “verdad”? La propuesta de Brown es tan sorprendente como desvergonzada: propone aceptar dos definiciones para “verdad”: la “verdad1” correspondería al concepto que denota un valor absoluto y adecuación a la realidad, mientras que la “verdad2” sería la “verdad científica”, aceptando que cualquier proposición que forma parte del conocimiento científico es “verdadera2” aunque no sea “verdadera1”. Es decir, lo que propone Brown es un concepto de verdad relativa que al insertarla en el terreno de la ciencia se convierte en “absoluta”. ¿Estamos ante un pragmático sin la menor suspicacia? ¿Ante un cínico? ¿Ante un estafador que cree dirigirse a incautos lectores? Por su parte, Mario Bunge define verdad como lo “que concuerda aproximadamente con su objeto”. El adverbio es suficientemente elocuente; la concesión casi anula el concepto de objetividad, pues ¿quién decide cuánto de aproximado debe ser para que pueda considerarse objetivo? ¿A partir de dónde deja de serlo? No parece sino puro relativismo. Pero Bunge continua: “que verifica la adaptación de las ideas a los hechos”. ¿Y cómo lo hace? “recurriendo a un comercio peculiar con los hechos (observación y experimentación), intercambio que es controlable y hasta cierto punto reproducible”. Nueva ralativización y pregunta obligada: ¿hasta qué punto se permite

que pueda llegar esa adecuación o esa falta de adecuación para que la observación pueda considerarse verificada? La “verdad” es, por tanto, la mentira del sistema que controla los procesos de producción y comunicación de los discursos. Como dice Agustín García Calvo: “No hay forma de Poder sobre la gente que pueda ejercerse si no es a través de la mentira [...] es la mentira y la mentira presentada como verdad y como objeto de fe lo que ha dado siempre fuerza al Poder y sigue dándosela hoy día [...] de forma que ¿qué duda os cabe de que la encargada del mantenimiento de esta mentira es la ciencia y que no puede declararse inocente de nada?”14. Sólo produciendo a contracorriente, creando contra la “verdad”, ponemos en marcha un auténtico proceso de transformación social.

[E] “Dogmatismo” “Por extensión, el término dogmatismo designa la tendencia a erigir fórmulas que expresan conocimientos en verdades indiscutibles, al margen del estudio, de la crítica y del debate”15. Mario Bunge, considerando la pregunta de si el Método Científico es dogmático, dice: “No se conoce otro remedio eficaz contra la fosilización del dogma -religioso, político, filosófico o científico- que el método científico, porque es el único procedimiento que no pretende dar resultados definitivos. El creyente busca la paz en la aquiescencia; el investigador, en cambio, no encuentra paz fuera de la investigación y la disensión: está en continuo conflicto consigo mismo, puesto que la exigencia de buscar conocimiento verificable implica un continuo inventar, probar y criticar hipótesis. Afirmar y asentir es más fácil que probar y disentir; por esto hay más creyentes que sabios, y por esto, aunque el método científico es opuesto al dogma, ningún científico y ningún
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Transcripción de su intervención en la mesa redonda “Ciencia: pro y contra”, celebrada el 15 de noviembre de 1994 en la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona, Archipiélago, 20, primavera de 1995, pp. 75-83. http://es.wikipedia.org/wiki/Dogma

filósofo científico debieran tener la plena seguridad de que han evitado todo dogma”16. Es decir, Bunge despeja eventuales dudas sobre el carácter dogmático de la Versión Oficial del SIDA.

[F] “Fundamentalismo científico” A partir del encuadre de Lizcano: “También nosotros tenemos nuestra particular forma de fundamentalismo, es decir, ciertas creencias incuestionadas e incuestionables, ciertos absolutos que justifican cuantos sacrificios se estimen necesarios para su preservación, defensa y expansión. Incluso sacrificios humanos. El nuestro es el fundamentalismo tecno-científico”17, propongo -esquemáticamente- las siguientes reflexiones: La ciencia moderna es el “reino de la cantidad”, “desprecia o aparta una parte considerable de los datos de la experiencia, a saber, todos los que presentan un carácter genuinamente cualitativo”18. Ese desprecio por lo esencial -cuyo origen se halla en el racionalismo cartesiano, que a su vez hunde sus raíces en el Renacimiento y ha desembocado en el materialismo moderno- la convierte en “completamente incapaz de explicar nada”19. Paradójicamente, la ciencia -empeñada en la búsqueda de principios que no dependan de la subjetividad humana y eviten por tanto desembocar en relativismo, irracionalidad, discrecionalidad...- pretende un origen “suprahumano” para fundamentarse, que la arrebata de las manos de lo que ella misma considera racional y la lanza directamente al mismo terreno que la tradición, la intuición, la religión y demás conocimientos de los que pretende diferenciarse y que considera
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BUNGE, Mario. La ciencia. Su método y su filosofía. Buenos Aires, Ed. Sudamericana, 1998 (http://www.linksole.com/da443i). LIZCANO, Enmanuel. Metáforas que nos piensan. Sobre ciencia, democracia y otras poderosas ficciones. Traficantes de Sueños y Ediciones Bajo Cero, 2006 (http://traficantes.net/index.php/trafis/editorial/catal ogo/otras/metaforas_que_nos_piensan). GUÈNON, René. El reino de la cantidad y los signos de los tiempos. Barcelona, Paidós, 1997, p. 68. GUÉNON, René. Op. Cit. p. 66.

“inferiores”. Frente a esas “pseudociencias”, la ciencia pretende autolegitimarse como objetiva, como conocedora de una verdad exterior que no depende de la subjetividad e individualidad humana, pero, por otra parte, niega todo lo que no es material, es decir, todo lo que no puede percibir el ser humano con sus sentidos. Ernesto Sábato: “Las regiones más valiosas de la realidad -la más valiosa para el hombre y su existencia- no son aprehendidas por esos esquemas de la lógica y la ciencia […] De las tres facultades del hombre, la ciencia sólo se vale de la inteligencia y con ella ni siquiera podemos cerciorarnos de que existe el mundo exterior ¿Qué podemos esperar de problemas infinitamente más sutiles? […] el arte y la literatura, pues, deben ser puestas al lado de la ciencia como otras formas de conocimiento”20. No deja de ser paradójico que un movimiento humanista haya sentado las raíces de la deshumanización, ya que “como servidor de la máquina, el propio hombre debe convertirse en máquina”21 El resultado final de ese proceso de caída -enunciado lúcidamente por Guénon en 1945- es el hecho de que las “aplicaciones prácticas” -la Era Tecnológica, diríamos 65 años después- “constituyen la única superioridad efectiva de la civilización moderna; superioridad poco envidiable por otra parte y que, desarrollándose hasta ahogar toda otra preocupación, ha dado a esta civilización el carácter puramente material que hace de ella una verdadera monstruosidad”22. Y es que, en estos momentos, ya no hablamos de la ciencia moderna en el sentido en que lo era en los siglos pasados, sino que, como dice Bauer: “la ciencia del siglo XXI es diferente de la `ciencia moderna´de los siglos XVII al XX; se ha producido una transformación `radical, irreversible, estructural´ a nivel mundial, en la forma de organización y actuación de la ciencia […] Un aspecto de ese cambio es que el ethos científico ya no se corresponde con las tradicionales normas `mertonianas´ de escepticismo desinteresado y puesta a
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SABATO, Ernesto. Hombres y engranajes. Madrid, Alianza Editorial, 1980. GUÉNON, René. Op. Cit. p. 59. GUÉNON, René. Op. Cit.

disposición pública; ha quedado subordinada a los intereses de las corporaciones”23. Una caída que, según Ziman, citado por Bauer, se produjo “hacia 1980”.

estrategia de tratamiento. “El tratamiento para el VIH consiste en el uso de medicamentos contra el VIH para mantener sana a la persona infectada por el virus”28. Para examinar si la Versión Oficial del SIDA se sustenta en una teoría científica, vamos a utilizar los criterios y las herramientas propuestas por dos autores para distinguir las ciencias de las “pseudociencias”: el “Kit de detección de camelos” de Carl Sagan y la “Pauta de Investigación Científica” de Mario Bunge.

ANÁLISIS ¿Se sostiene la Versión Oficial del SIDA sobre una teoría científica?
“Una serie de investigadores […] muestran cómo lo que realmente hacen los científicos se parece bastante poco a la inocente aplicación del supuesto método científico” Emmanuel Lizcano

3.

[A] KIT DE DETECCIÓN DE CAMELOS DE CARL SAGAN29 Consta de herramientas para el pensamiento escéptico, que Carl Sagan define como “the means to construct, and to understand, a reasoned argument and — especially important— to recognize a fallacious or fraudulent argument”. Apliquemos pues el kit a la Versión Oficial del SIDA: SAGAN: “Siembre que sea posible tiene que haber una confirmación independiente de los `hechos´". Nadie ha comprobado nunca lo que el equipo de Gallo hizo en 1984, y esto es así porque Gallo incumplió una de las condiciones fundamentales del método científico: comunicar adecuadamente sus experimentos para que pudieran ser reproducidos y revisados. De hecho, la Office of Research Integrity, advertía en su Offer of proof: La Oficina para la Honestidad en la Investigación probará que cada una de las deficiencias del Dr. Gallo como Jefe de Laboratorio es significativa y puede verse como manifestación de que, en el peor de los casos, se ha puesto en
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A partir de la información pública ofrecida por los CDC24, los NIH25, el NIAID26 y otras organizaciones nacionales e internacionales27, podemos esquematizar la Versión Oficial del SIDA mediante las siguientes afirmaciones: El “SIDA” es una nueva enfermedad infecto-contagiosa. El “retrovirus VIH” destruye las “defensas (linfocitos T4)” causando una inmunodeficiencia que conduce a padecer un “Síndrome” caracterizado por una lista creciente de enfermedades o condiciones. Diferentes test de anticuerpos determinan qué persona está infectada por el “VIH”. Existen otros protocolos habituales: los “recuentos de defensas” y las “mediciones de carga viral”, que son utilizadas para establecer la progresión de la enfermedad y determinar la
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BAUER, H.H. “Science in the 21st Century: Knoledge Monopolies and Research Cartels”. Journal of Scientific Exploration, Vol. 18. Nº 4, pp. 643-660, 2004. http://www.cdc.gov/hiv/ http://www.aidsinfo.nih.gov/ http://www.niaid.nih.gov/topics/hivaids/Pages/Defa ult.aspx http://www.ifrc.org/what/health/hivaids/index.asp, http://www.who.int/hiv/en/, http://www.unicef.org/aids/.

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http://aidsinfo.nih.gov/contentfiles/ElVIHYSuTrata mientoQueDebeSaberUsted_FS_sp.pdf SAGAN, Carl. The demon-haunted world. Random House, 1997. Chapter 12. pp. 210-213 (http://rapiddigger.com/download/carl-sagan-thedemon-haunted-world-science-as-a-candle-in-thedark-pdf-2424142/)

riesgo la salud pública y, como mínimo, impiden radicalmente la posibilidad de que la comunidad científica pueda reproducir y/o verificar los esfuerzos del LTCB para aislar y cultivar el virus del SIDA30. SAGAN: “Alentar el debate sustancioso sobre la prueba por parte de defensores con conocimiento de todos los puntos de vista”. Los responsables de la Versión Oficial del SIDA y sus seguidores no sólo no han alentado el debate sobre su teoría, sino que han hecho todo lo posible por obstaculizarlo -incluyendo procedimientos de censura abierta y explícita31- y sólo en contadas ocasiones se ha producido algo que pueda acercarse a un debate: el intercambio que se abrio el 28 de febrero de 2003 en la versión online del British Medical Journal32 a raíz de un artículo sobre las políticas de SIDA en Sudáfrica, y que fue cerrado el 17 de abril de 2005 debido a las interferencias de científicos oficialistas (Wain-Hobson, Moore y otros) desde las páginas de Nature33. Por otra parte, los dos pseudoargumentos utilizados machaconamente por los defensores de la Versión Oficial del SIDA -”Negacionismo” y “Conspiracionismo”demuestran por sí mismos que no quieren debatir sino descalificar utilizando dos acusaciones que funcionan como etiquetas irracionales para el gran público desinformado y manipulado. Hay unas pocas páginas web dedicadas a combatir el “denialism”. La mayoría se dedica a repetir los documentos del NIAID -algunos de los cuales ya han sido retirados de la propia web del NIAID tras haber sido refutados por investigadores críticos. El Denialism blog tiene
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como lema: “Don´t mistake denialism for debate”34.Entre sus decenas de links el apartado “Anti denialist” está vacío. Un ejemplo extremo de interpretación “inquisitorial” en el más puro estilo del “Martillo de Herejes” del debate científico lo constituyen las declaraciones del Presidente de la Unión de enfermos de SIDA, durante la celebración del IV Congreso Nacional de SIDA en España: “Negar el origen vírico es un crimen”35 SAGAN: “Los argumentos de autoridad tienen poco peso [...] en ciencia no hay autoridades, como máximo hay expertos”. El recurso a la autoridad ha sido habitual en los detentadores de la Versión Oficial del SIDA. De hecho la concesión del Premio Nobel 2008 a Montagnier puede interpretarse como una estrategia de reforzamiento del “argumento de autoridad”36 y entra claramente en el terreno descrito por Schopenhauer en la Estratagema número 30 de su tratado sobre Dialéctica erística37: Argumentum ad Verecundian, es decir, “argumento dirigido al respeto”, lo que indica claramente que no apela a razones, sino al respeto que se tiene por una autoridad en la materia. La prueba más evidente de que este ha sido el propósito de la concesión del Premio Nobel son las declaraciones que el profesor Bjorn Vennstrom, miembro del jurado, hizo inmediatamente después de que se anunciaran los candidatos: “esperemos que esto acabe con la teorías de la conspiración y detenga a quienes defienden ideas no basadas en la investigación”38. Una de las pocas páginas web que hemos comentado, AIDS Denial is Pseudoscience39 se abre así: “Primero presentemos los hechos. El VIH causa el SIDA.
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Research Integrity Adjudication Panel. Offer to proof of the Office of Research Integrity. Nov, 1993, p. 45 (http://www.sciencefictions.net/documents.html) BOTINAS, Lluís: “Mass media: World silence, censorship and repression of the subject of AIDS. The example of some experiences in Spain”. En 12th World AIDS Conference in Geneve, vol. Social Behavioural and Science, Bolonia, Monduzzi Editore, 1998.
http://www.bmj.com/cgi/eletters/326/7387/495#43617

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Gracias a Valendar Turner y Eleni Papadopulos por esta última precisión (e-mail personal).

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http://scienceblogs.com/denialism/ Cortés Bracero. Diario 16, 5-IV-1997. GARCÍA BLANCA, J. “Análisis dialéctico de la concesión del P. Nobel al falso descubrimiento del VIH” (http://saludypoder.blogspot.com). SCHOPENHAUER, A. El arte de tener razón expuesto en 38 estratagemas. Dialéctica erística. Madrid, Edaf, 1996. Declaraciones a la radio sueca, recogidas en: Nobel Prize goes to AIDS research (7-X- 2008 – 5:59AM) http://news.theage.com.au/world/nobelprize-goes-to-aids-research-20081007-4v6s.html http://www.physics.smu.edu/~pseudo/AIDS/

La evidencia científica es abrumadora y ha sido publicada en revistas científicas sometidas a revisión, el modo en que se supone que la ciencia debe hacerse” El primer enlace que aparece no pertenece precisamente a una “revista científica sometida a revisión” para mostrar algo de esa “evidencia abrumadora”, sino la nota de prensa de la concesión del Premio Nobel a Montagnier. SAGAN: “Baraje más de una hipótesis […] Luego piense en pruebas mediante las que podría refutar sistemáticamente cada una de las alternativas. Lo que sobrevive, la hipótesis que resiste la refutación en esta selección darwiniana entre `hipótesis de trabajo multiples´ tiene muchas más posibilidades de ser la respuesta correcta que si usted simplemente se hubiera quedado con la primera idea que se le ocurrió”. Desde 1981 se lanzó la hipótesis viral despreciando las evidencias que apuntaban a otras posibles explicaciones. De hecho, en marzo de 1983, “el Primer Congreso Mundial sobre SIDA en New York negó la enorme carga inmunotóxica de los primeros pacientes de SIDA y, en su lugar, postularon una `nueva enfermedad´ causada por un `nuevo agente´”. Según Kremer, “la hipótesis de un `agente del SIDA´ y un `virus inmunosupresor´ fue introducido como una construcción especulativa sin ninguna prueba sustancial. Con el objeto de añadir elementos irrefutables, se reelaboraron arbitrariamente hechos médicos históricos. No se realizaron estudios inmunotóxicos inmediatos”40. SAGAN: “Intente no comprometerse en exceso con una hipótesis porque es suya. Se trata sólo de una estación en el camino de búsqueda del conocimiento. Pregúntese por qué le gusta la idea. Compárela con justicia con las alternativas. Vea si puede encontrar motivos para rechazarla. Si no, lo harán otros”.
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Gallo vendió su “hipótesis” a la revista Science antes de que su equipo realizara los experimentos que debían conducir a su “descubrimiento”. Incluso existen indicios de que había entregado supuestas “proteínas del VIH” para producir tests de anticuerpos, antes de que los resultados de laboratorio permitieran llevar a cabo las operaciones imprescindibles para ello. Sin duda es una forma grave de comprometerse coln la propia hipótesis, y podría explicar por qué Gallo realizó tan drásticas “correcciones en el borrador de su colaborador Mikulas Popovic41. Todo parece indicar que los trabajos realizados en aquellos meses no eran precisamente “una estación en el camino de la búsqueda del conocimiento” para Gallo y desde luego hizo todo lo posible para que “otros no encontraran motivos para rechazarla”. SAGAN: “Si hay una cadena de argumentación, deben funcionar todos los eslabones de la cadena (incluyendo la premisa), no sólo la mayoría”. ¿Y si no funciona ninguna? Veamos: • El “SIDA” no es una nueva enfermedad infecto-contagiosa42. • El “VIH” no ha sido aislado, fotografiado, caracterizado ni secuenciado43. • No se ha establecido el mecanismo mediante el que el “VIH” destruye los Linfocitos T4 ni cómo esto produce inmunodeficiencia44. • Los tests no cumplen los mínimos
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KREMER, Heinrich: The Silent Revolution in Cancer and AIDS Medicine. New fundamental insights into the real causes of illness and death confi rms the effectiveness of biological compensation therapy, Zurich, Xlibris, 2008.

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ROBERTS, Janine. Fear of the invisible. Bristol, Impact Investigative Media Productions, 2008. KREMER, Heinrich. Obra citada. LANKA, Stefan. “HIV – Realität oder Artefakt?”. Raum und Zeit, 77, 1995, pp.17-27. DE HARVEN, Etienne: “Pioneer deplores `HIV´”. Continuum, 2, vol. 5, 1997/8. ID. “Remarks on methods for retroviral isolation”. Continuum, 3, vol. 5, 1998. PAPADOPULOS-ELEOPULOS, E.; TURNER, V. F.; PAPADIMITRIOU, J. y D. CAUSER: “The Isolation of HIV: Has it really been achieved? The Case Against”. Continuum, 3, vol. 4, supl, sept.oct. de 1996, pp. 1-24. TAHI, Djamel: “Did Luc Montagnier discover HIV? (Text of video interview with Prof. Luc Montagnier at Pasteur Institute, July 18th 1997)”. Continuum, 5, pp. 30-34. PAPADOPULOS, Eleni et al. “A critical analysis of the HIV-T4-Cell-AIDS hypothesis”. Genetica, 95: 5-24, 1995.

requisitos para ser fiables45. • Los “recuentos de defensas” no tienen significado biológico o clínico46. • Las “mediciones de carga viral de VIH” son un artefacto tecnológico sin reflejo real47. • Los “tratamientos antivirales” son tóxicos causantes de malformaciones, graves problemas de salud y muertes48. • Las previsiones epidemiológicas han resultado fallidas49. SAGAN: “Pregúntese siempre si la hipótesis, al menos en principio, puede ser falsificada […] Debe sar oportunidad a escépticos inveterados de seguir su razonamiento para duplicar sus experimentos y ver si se consigue el mismo resultado. La confianza en los experimentos cuidadosamente diseñados y controlados es clave […] Los experimentos de control son esenciales, […] A menudo el experimento debe ser de `doble ciego´ a fin de que los que esperan un descubrimiento determinado no estén en la posición potencialmente comprometedora de evaluar los resultados”. Cerramos aquí la cadena iniciada con la primera herramienta que exige “confirmación independiente”. Confirmación y Falsación son conceptos enfrentados que remiten a lo que
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PAPADOPULOS-ELEOPULOS, E.; TURNER, V. F. y J. PAPADIMITRIOU: “Is a positive Western blot proof of HIV infection?”. Bio/Technology, 11, 1993, pp. 696-702. HÄSSIG, A.; KREMER, H.; LIANG, W.-X. y K. STAMPFI: “Pathogenesis of inmune suppression in hypercatabolic diseases. AIDS, septicaemia, toxic schock syndrome and protein calorie malnutrition”. Continuum, 6, vol. 4, 1997. PAPADOPULOS, Eleni et al. The Perth Group Affidavit in regards to the Parenzee Case (http://www.theperthgroup.com/LATEST/PGAffidav it.pdf). KREMER, H., LANKA, S., HÄSSIG, A. AIDS: “Death by prescription”. Continuum, July/Aug. 1996. PAPADOPULOS, E. et al. “A Critical Analysis of the Pharmacology of AZT and its Use in AIDS”. Current Medical Research and Opinion. Vol. 15: Supplement, 1999. BRINK, Anthony: Debating AZT. Mbeki and the AIDS drug controversy. Pie termar itzburg, Open books, 2000. JOHNSTON, R., IRWIN, M. and CROWE, D. (Comp.) Durban Declaration Rebuttal. (http://www.healtoronto.com/durban/)

Popper llamó “criterios de demarcación”, que permitirían distinguir la ciencia de la metafísica y las pseudociencias. En el caso que nos ocupa, “experimentos cuidadosamente diseñados y controlados” sólo se han llevado a cabo de modo excepcional, no sólo en lo que se refiere al aislamiento del “VIH” y su relación con el “SIDA”, sino en relación con los productos presentados como “antivirales”, cuyos fabricantes han reconocido abiertamente que sus “medicamentos” se han aprobado sin adecuados estudios de control. Estas palabras de Brown parecen dirigirse directamente a los detentadores de la Versión Oficial del SIDA: “si los proponentes de una teoría pretenden protegerla de la falsación mediante estratagemas tales como la adición de hipótesis ad hoc o la reinterpretación de los postulados teóricos como definiciones (jugadas que son siempre lógicamente posibles), hacen con ello infalsable la teoría, y de este modo, de acuerdo con el criterio de demarcación de Popper, la despojan de su estatuto de teoría científica”50. Por otra parte, Sagan apela a los “escépticos inveterados” como “controladores”, pero resulta que en el marco del SIDA, los “escépticos” con la Versión Oficial son descalificados como “negacionistas” e incluso el autor de dos libros de divulgación sobre “pseudociencias”, afirma sin sonrojo: “La negación del SIDA es una curiosa perversión del escepticismo”51.

[B] PAUTA DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA, DE MARIO BUNGE52 En su ya clásico “La ciencia y su método”, el epistemólogo argentino Mario Bunge recoge en cinco puntos lo que el considera una “pauta general de la investigación científica”. Vamos a analizar a continuación si la Teoría Viral del SIDA sigue esa pauta y en qué medida.

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BROWN, Harold I. op. Cit. p. 92. PARK, Robert L. (http://www.physics.smu.edu/~pseudo/AIDS/). BUNGE, Mario. Op. Cit.

BUNGE: “1. PLANTEO DEL PROBLEMA” Esta pauta ha sido pervertida en el caso SIDA, puesto que desde el principio la respuesta se dio antes de empezar a plantear el problema. BUNGE: “1.1. Reconocimiento de los hechos: examen del grupo de hechos clasificación preliminar y selección de los que probablemente sean relevantes en algún respecto”. Lo que se hizo en los comienzos del caso SIDA fue manipular los hechos para fabricar el problema. BUNGE: “1.2. Descubrimiento del problema: hallazgo de la laguna o de la incoherencia en el cuerpo del saber”. En 1981 ya se conocían los mecanismos tóxicos que podían causar inmunodeficiencia y concretamente en el historial de los cinco primeros casos, se recogía el hecho de que eran consumidores de nitritos inhalados y había sido tratados con Co-trimoxazol en dosis prolongadas. Luego no había ninguna laguna ni incoherencia; se creo artificialmente. BUNGE: “1.3. Formulación del problema: planteo de una pregunta que tiene probabilidad de ser la correcta; esto es, reducción del problema a su núcleo significativo, probablemente soluble y probablemente fructífero, con ayuda de conocimiento disponible”. El problema fue por tanto formulado en función de la respuesta que se quería dar. BUNGE: “2. CONSTRUCCION DE UN MODELO TEORICO: 2.1. Selección de los factores pertinentes. 2.2. Invención de las hipótesis centrales y de las suposiciones auxiliares. 2.3. Traducción matemática”. El modelo estaba construido de antemano como hemos apuntado ya. Se descartaron todas las hipótesis distintas de aquella que se quería imponer. BUNGE: “3. DEDUCCION DE CONSECUENCIAS PARTICULARES: 3.1.

Búsqueda de soportes racionales: deducción de consecuencias particulares que pueden haber sido verificadas en el mismo campo o en campos contiguos”. En este caso, el soporte racional clave para la Teoría viral del SIDA (TVS) es la Teoría Microbiana de la Enfermedad (TME). Esta “teoría” constituye uno de los dogmas fundamentales del Modelo Médico Hegemónico53. Pero además en el caso del SIDA sus arbitrarias afirmaciones se han llevado al absurdo: La TME propone que los microbios son causantes de enfermedades; en la TVS un microbio que no existe se propone como causante de una enfermedad que no es una enfermedad. La TME propone el diganóstico como frontera salud-enfermedad; en la TVS se diagnostica con tests cuyos fabricantes reconocen que no sirven para diagnosticar. La TME propone que el “Sistema Inmunitario” nos defiende de los microbios; en la TVS un microbio inexistente mata “células defensivas” que no son defensas. La TME afirma que los “anticuerpos” que produce nuestro Sistema Inmunitario garantizan una defensa ante futuras infecciones; en la TVS los “anticuerpos” implican una condena a sufrir la enfermedad. La TME propone productos químicos que “curan” eliminando los síntomas -aunque causen “efectos secundarios”; en la TVS los productos químicos producen la enfermedad y los “efectos secundarios” pasan a ser primarios. La TME propone tratamientos para curar y vacunas para prevenir; en la TVS los tratamientos son “preventivos” y las vacunas “terapéuticas”. Frente al principio médico fundamental
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Referencias: SANDIN, Máximo. Lamarck y los mensajeros. La función de los virus en la evolución. Madrid, Istmo, 1995. ID. “En busca de la Biología. Reflexiones sobre la evolución”. Asclepio. Revista de historia de la Medicina y de la Ciencia, 2009, vol. LXI, Nº 2, pp. 141-176. COSTA VERCHER, Enric. SIDA: Juicio a un virus inocente. Madrid, Mandala, 1993. Síntesis de la crítica a la TME y bibliografía: GARCIA BLANCA, Jesús. “Microecología”, en El rapto de Higea. Mecanismos de poder en el terreno de la salud y la enfermedad. Barna, Virus, 2009. pp. 109-184.

primum non nocere, que viene siendo utilizado en el campo de la medicina desde la época en la que se empezó a imponer la TME, en la TVS una estrategia básca ha sido desde el comienzo el lanzamiento de una campaña de terror mundial alimentada con predicciones catastróficas en los mass media y sostenida con innumerables condenas a muerte en las consultas de los hospitales de todo el planeta. BUNGE: “3.2. Búsqueda de soportes empíricos: elaboración de predicciones sobre la base de modelo teórico y de datos empíricos, teniendo en vista técnicas de verificación disponibles o concebibles”. Todas las predicciones hechas han ido fallando. He aquí las más habituales recogidas por la Durban Declaration Rebuttal54 y cuyo incumplimiento se ha hecho evidente con el paso del tiempo: • “En 1990, uno de cada cinco heterosexuales habrá muerto de SIDA” Oprah Winfrey, 1987. • "En 1991, el VIH habrá infectadeo entre 5 y 10 millones de americanos" Newsweek, 1986. • "En 1996, de tres a cinco millones de americanos serán seropositivos y un millón habrá muerto de SIDA” - Anthony Fauci, Director del NIAID, New York Times, 14 de enero, 1986. • "Sin una intervención federal masiva en SIDA, puede que no quede nadie vivo” - Donna Shalala, Secretaria de Sanidad, 1993, Washington Times, 8 de Junio, 1999. BUNGE: “4. PRUEBA DE LAS HIPOTESIS: 4.1. Diseño de la prueba: planea-miento de los medios para poner a prueba las predicciones. 4.2. Ejecución de la prueba: realización de las operaciones y recolección de datos. 4.3. Elaboración de los datos: clasificación, análisis, evaluación, reducción, etc., de los datos empíricos. 4.4. Inferencia de la
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conclusión: interpretación de los datos elaborados a la luz del modelo teórico”. Nada de esto se ha llevado a cabo. En 1988, Peter Duesberg publicó un artículo en la revista Science planteando que la teoría viral del SIDA no cumplía los Postulados de Koch55. En algunos casos, determinados equipos científicos han llevado a cabo estudios que contradicen la hipótesis viral y en consecuencia la versión oficial del SIDA56. Sin embargo, esos estudios o no han sido publicados en revistas científicas consideradas “relevantes” o si lo han sido no han tenido repercusión pública ni han servido en absoluto para que el establishment SIDA se replantee su versión. BUNGE: “5. INTRODUCCION DE LAS CONCLUSIONES EN LA TEORIA: 5.1. Comparación de las conclusiones con las predicciones. 5.2. Reajuste del modelo: eventual corrección o aun reemplazo del modelo. 5.3. Sugerencias acerca de trabajo ulterior: búsqueda de lagunas o errores en la teoría y/o los procedimientos empíricos, si el modelo ha sido disconfirmado”. Jamás los fallos en las predicciones han conducido a un replanteamiento global de la Teoría. La única excepción en este caso ha sido el reajuste realizado en 1995 al sustituir el “modelo Gallo de VIH” por el “modelo Ho de VIH”, que además de convertir a David ho en “person of the year” 1996, sirvió para introducir los “inhibidores de proteasas” y los cócteles, el marcador indirecto “carga viral” para hacerlos aparecer como beneficiosos, y la imposición del lema “golpear rápido y fuerte” para administrar tratamientos incluso antes de un test positivo; todo ello como parte de un proceso estratégico que transformó el SIDA de “mortal” en “crónico”57. Tras este recorrido sumario, se
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JOHNSTON, R., IRWIN, M. and CROWE, D. (Comp.) Durban Declaration Rebuttal. (http://www.healtoronto.com/durban/)

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Duesberg, Peter H. “HIV is not the cause of AIDS”. Science, Vol. 241, pp. 514-517, July 29, 1988 (http://www.duesberg.com/papers/ch2.html) Ver notas 42-49. BOTINAS, Lluis. El VIH/SIDA es una ficción. Preguntas para desmontar el SIDA, un invento “made in USA” (en imprenta).

comprenderá sin apenas necesidad de comentario que las siguientes cuatro características enunciadas por Mario Bunge para caracterizar las pseudociencias pueden aplicarse con precisión milimétrica a la Versión Oficial del SIDA: [...] en primer lugar, que se niega a fundamentar sus doctrinas […]. En segundo lugar, que la pseudociencia se niega a someter a contraste sus doctrinas mediante la experimentación propiamente dicha [...]. En tercer lugar, que la pseudociencia carece de mecanismo autocorrector: no puede aprender nada ni de una nueva información empírica (pues se la traga sin digerirla), ni de nuevos descubrimientos científicos (pues los desprecia), ni de la crítica científica (pues la rechaza con indignación). La pseudociencia no puede progresar porque se las arregla para interpretar cada fracaso como una confirmación y cada crítica como si fuera un ataque […]. En cuarto lugar, el objetivo primario de la pseudociencia no es establecer, contrastar y corregir sistemas de hipótesis (teorías) que reproduzcan la realidad, sino influir en las cosas y en los seres humanos [...]58. Es más, el cuadro que aparece en la ilustración -extraído del blog Lounge of the Lab Lemming59 describe paso a paso los procedimientos seguidos por Montagnier y Gallo. Montagnier hizo la “ruta corta” hasta el segundo “yes (sí)” y pasó a la fase de “Distort data (Distorsionar información)” haciendo pasar la detección de Retrotranscripción por el aislamiento de un retrovirus. Gallo hizo la “ruta completa” con algunos añadidos personales: puesto que su colaborador Mikulas Popovic encontró que “experiment disprove hypothesis (los experimentos refutaban la hipótesis)”, y puesto
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que no tenía tiempo para “repeat with poorer precision (repetir con menos precisión)”, tomó un atajo del “yes (sí)” al “no” alterando los resultados directamente sobre el papel -sobre el borrador de Popovic- y de ahí pasó a la “press conference (conferencia de prensa)” y a “Publish (publicar)”.

Conclusiones La Versión Oficial del SIDA: • no se ha confirmado ni puede ser confirmada por equipos independientes, • no se ha debatido, • no se ha comparado con otra teorías, • no puede ser falsada, • los experimentos que condujeron a su formulación no pueden ser reproducidos; es decir, no pasa las herramientas del Kit de Sagan Para establecer la Versión Oficial del SIDA: • no se ha planteado correctamente, • no se ha construido un modelo

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BUNGE, Mario. Op. Cit. (Negritas mías). http://lablemminglounge.blogspot.com/2007/03/ps eudoscientific-method.html

teórico, • no se han encontrado soportes racionales ni empíricos, • no se han alcanzado conclusiones correctas, • no se han producido reajustes (salvo en el caso del modelo de “VIH” que parece haber pasado desapercibido); es decir, no cumple la pauta de investigación científica de Mario Bunge. Conclusión final: la Versión Oficial del SIDA no se sostiene sobre una teoría científica.

Los creadores de la Versión Oficial del SIDA consiguen así -siguiendo a Lizcano“presentar como universal y necesario un estado de cosas particular y arbitrario, haciendo pasar así cierta perspectiva y cierta construcción de la realidad -la que favorece una relación de dominio- por la realidad misma”61. Los numerosos y trascendentales interrogantes que las conclusiones aquí obtenidas desatan, exceden el objetivo de esta comunicación. He investigado esos interrogantes desde 1994 y he publicado una síntesis rigurosa de los resultados en el capítulo final de mi libro El rapto de Higea. Los elementos esenciales de esa síntesis son: Lo que se conoce como “VIH/SIDA” es, en terminología de Michel Foucault, un “dispositivo (apparatus)”, es decir, un conjunto resueltamente heterogéneo que incluye discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas, brevemente, lo dicho y también lo no-dicho […] el dispositivo tiene pues una función estratégica dominante62. Ese dispositivo posee tres capas o niveles:

PROPUESTA ABIERTA una construcción dogmática contra la vida
“La Ciencia prospera con el libre intercambio de ideas, y ciertamente lo requiere; sus valores son antitéticos al secreto. Tanto la ciencia como la democracia alientan opiniones poco convencionales y un vivo debate. Ambas exigen raciocinio suficiente, argumentos coherentes, niveles rigurosos de prueba y honestidad. Si somos fieles a sus valores, nos puede decir cuándo nos están engañando. Para encontrar una brizna de verdad ocasional flotando en un gran océano de confusión y engaño se necesita atención, dedicación y valentía” Carl Sagan

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A partir de esa conclusión, parece obvio que la Versión Oficial del SIDA es una construcción dogmática. Es decir, desde el punto de vista que aquí adoptamos -el punto de vista de las relaciones de Poder- es un ejemplo paradigmático de lo que Tomás Ibáñez denomina “retórica de verdad científica” que se caracteriza por ser “única, absoluta, suprahumana, ideológicamente legitimada” y por producir “efectos de poder”60, principalmente el de imponer las cuatro características anteriores y además conseguir que la operación de camuflaje pase desapercibida.
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(I) Base real construida sobre problemas de salud reales aunque no causados por un nuevo retrovirus, sino por un conjunto de factores entre los que destacan la acumulación quimiotóxica consecuencia de una concepción destructiva de la salud enfermedad y la propia
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IBÁÑEZ, Tomás. “Ciencia, retórica de `verdad´ y relativismo”. El cuento de la ciencia. Carpeta Archipiélago, Nº 20, primavera, 1995.

LIZCANO, Emmanuel. “El fundamentalismo científico”, en Metáforas que nos piensan. Sobre ciencia, democracia y otras poderosas ficciones. Traficantes de Sueños y Ediciones Bajo Cero, 2006 (http://traficantes.net/index.php/trafis/editorial/catal ogo/otras/metaforas_que_nos_piensan). Conversación de Michel Foucault con Alain Grosrichard, publicada en Ornicar, núm. 10, julio 1977, pág. 62 (http://www.conversiones.com/nota0564.htm).

construcción de la “pandemia VIH/SIDA”, en particular los productos tóxicos presentados como “antiretrovirales”. (II) Manipulación, en el contexto del Modelo Médico Hegemónico, reinterpretando los problemas de salud mediante definiciones artificiosas y autorreferentes, y los elementos biológicos mediante artefactos tecnológicos, para convertirlos en instrumentos de diagnóstico y seguimiento: “tests de anticuerpos”, “recuentos de defensas”, “mediciones de carga viral”. (III) Efectos de Poder, entre ellos, el fundamental ha sido encubrir las dos capas anteriores. El escepticismo puede ser útil como principio pseudofilosófico para discusiones de salón, pero la obligación ética en un mundo deshumanizado es luchar. Considero que los niveles de actuación para luchar contra este dispositivo son: 1. Trabajar aceptando las reglas de la “retórica de verdad científica”, es decir, en el nivel científico-médico. En este nivel se ha realizado un enorme trabajo desde 1987 por una multitud de investigadores de distintas especialidades que cubren todos los aspectos relevantes del tema. Aunque considero que un paso fundamental es desmontar la base conceptual de la Teoría viral del SIDA: La Teoría Microbiana de la Enfermedad y su corolario, el concepto de Inmunidad basado en una interpretación militarista de guerra contra los microbios. 2. Actuar en el nivel de las relaciones de poder, siguiendo la exhortación de Tomás Ibáñez. En este nivel, y teniendo en cuenta los casi treinta años durante los que el establisment SIDA se ha aferrado de modo dogmático a una teoría construída obedeciendo a intereses de poder que en absoluto tienen que ver con la salud y el bienestar de la gente, considero claves las actuaciones políticas63 y judiciales64.
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Agradecimientos
Dedico este trabajo, en el día de su 99 cumpleaños, a Ernesto Sábato, que abandonó la ciencia para escribir ficciones, que se alejó de la “luz” y lo diurno para explorar la oscuridad y la noche, donde quizá se oculten los secretos de la naturaleza, en particular la naturaleza humana. 24 de junio, 2010. Agradezco calurosamente la ayuda prestada por Daniel GarcíaTapetado Martín (danibaylon@gmail.com) en la traducción del texto, y las revisiones realizadas por Lluis Botinas y Teresa Vilardell. Gracias también a Oscar Fontrodona por su ayuda con algunas palabras difíciles. La imagen de portada es un recorte de una fotografía de Paco Alcaudete: http://pacoalcaudete.blogspot.com/2007/10/la-vieja-mquina-deescribir.html?showComment=1268092192875

Almuñecar, Granada. 24 de junio de 2010. Jesús García Blanca. Investigador independiente.

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http://saludypoder.blogspot.com/2010/02/eldesafio-de-los-gobiernos.html http://www.omsj.org/, http://www.4shared.com/file/ 123903830/a0d755ee/Carta_al_Fiscal_General_d

el_Estado.html