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MARÍA SOLEDAD ARREDONDO

LOCOS, BUFONES Y SIMPLES
EN TRES NOVELAS DEL SIGLO XVII :
«FRANCION», «ESTEBANILLO GONZALEZ»,
«SIMPLICIUS SIMPLICISSIMUS»

Entre los numerosos estudios sobre la locura, resultan especialmente interesan-
tes para este Simposio los que analizan la enfermedad mental a través de figuras
concretas', sin desdeñar los personajes de ficción que, como Don Quijote, ha inmor
talizado la literatura. Por lo que respecta a los siglos xvt y xvii, tos trabajos de Nlijail
Bajtin2 desbrozaron una nueva vía, al relacionar la figura del loco carnavalesco con
cualquier manifestación de literatura festiva 3, y niás concretamente con la aparición
de la novela moderna. Siguiendo esa línea, quisiera detenerme en los grados o mati-
ces de locura que se manifiestan en tres novelas del siglo xvir, como ejemplos repre-
sentativos tanto del papel histórico del loco, como de su función literaria.
Las tres novelas que he elegido son la Histoire comique de Francion (1623), de
Charles Sorel 4, La vicia y hechos de Estebanillo González (1646), atribuida a Gabriel
de la Vegas, y Simplicius Simplicissimus (1668), de Jacob Von Grirnmelshausenó . La
comparación me parece pertinente, porque las tres son contemporáneas, buenas
muestras de la literatura barroca en sus respectivos países, y manifiestan, además,
cierto parentesco : el Estebanillo y el Simplicius se ambientan en la Guerra de los

' Véase, por ejemplo, M . Foucault, HEstoria de in locura en la época ctásica, iméxico, Fondo de
Cultura Económica, 1979 .
2 Muy especialmente Esthétique et tñëorie du romana, parís, Gallimard, 1978, cap. VI, «Fonctions
du fripon, du bouffon et du sot dans le roman» .
s Por lo que respecta a la literatura dramática española, cfr. los trabajos de A. Hermenegildo, Jue-
gos dr, anrúticos de la locura festiva
.Pastores, sinaaples, babor y graciosas del teatro clásico español. Bar-
celona, Gro Viejo, 1995 ; y de 7, Huerta, elle bufones, locos y bobos en el entremés del Silo de Oro»,
NRFH, 34, 1985, pp . 691-722,
4 No existe traducción española . Cito por la ed . de A. Adam en Romanciers du XVIII siècle . . ., París,
Gallimard, 1958, pp . 60-527-
1 La atribución se debe a sus editores, A. Carreira y J. A . Cid, en la ed, de Madrid, Cátedra, 1990,
2 vals.
s Cita por la traducción de M. J. González, Madrid, Cátedra, 1986 .

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Temas de Hoy. aunque Grimmelshausen sólo cono ció traducciones de la picaresca española (véase Introducción de Carreira y Cid. como ya señaló M. por ejemplo. No es lo mismo el loco francés Collinet. como Don Quijote. las tres se inscriben. NRFFI XXXIV. 8 Bajtin ya señalaba. 166 . o el loco Colli- net. . Antonio de Guevara en el Relax de príncipes. Tam- bién existen diferencias entre un personaje episódico. cuyo esplendor contribu- yen a realzar por medio de sus lacras . «Literatura bufonesca o del loco». por último.Treinta años. y Sorel. Redondo.. y los siguientes artículos de P. Redondo y A. en . 235 250. Son tres ejemplos de una relación de servidumbre muy frecuente en el siglo xvir. como el francés. Urin. un cierto aim de familia entre cl «coman picaresque». como la cobardía de Este- ban con la valentía del Duque de Amalfi . el loco de corte no es sólo una figura cómica. " Resulta útil a este respecto la obra de F. CLXXXIX) . sino que pertenece al tipo del loco «entreverado». libro 111. ob. p. uno de los ejemplos más citados es el de Fr. el Licenciado Vidriera. novela española. . 1968. al que sirven y divierten con sus locu- ras. Salamanca. 1981 . 1985-86. así. y los que son protagonistas absolutos de sus respectivas novelas. pp. Márquez Villanueva: «Un aspect de la littérature du "Tau" en Espagne». Sin embargo. parece fuera de duda el carácter picaresco del Estebanillo y del Simplicius. 309. en una corriente de novela rea- lista procedente de la picaresca española8. ABL. Sor- bonne. que aparece en todas ellas. cit. 1988. A veces. 7. puede contribuir a explicitar sus diferencias y mati- ces genéricos. Rochon. considerados por sus amos como meros objetos de placer. 1979. Literatura en la época del Emperador. Madrid. 131-164. que Erasmo puso de manifiesto en su Elogio de la locura. para desengañar- Véase la Introducción de M. Anaya. p . en Academia literaria renacentista. L'Humanisme daos les lettres espagnoles. III) . a juzgar por lo que nos muestran la historia" y la pintura: seres tarados física o síquicamente. 1986. '° Para todo ello. y depende tanto de la clase de locura del personaje (auténtica o fingida. como el español y el alemán . Pero esas diferencias no ocultan una coincidencia básica : los tres personajes forman parte de la casa o corte de un amo poderoso. Visages de la folie (1500-1650). Universidad. como de la función que los autores encomienden al personaje loco`. capítu- los XLIV-LXVII . la compasión cristiana para con los locos no impidió un general desprecio por los locos de corte o bufones. Para matizar un poco más. Locos. pero sí hay en el texto muchos elementos procedentes de la literatura picaresca española (véase para ello mi Tesis Charles Sorel y sus relaciones con la. Es bien conocido el viraje que experimenta la consideración del loco en el Rena- cimiento. véase la ed . eds. 9 Por lo que respecto a la literatura española. pp . 501-527. Salamanca. Molbo cuando opinaba que ésta era una «etiqueta» perjudicial para la comprensión de la obra (véase Introducción al pensamiento picaresco. de E. que el bufón profesional Estebanillo o el inocente Simplicius . véase A. que viven en el entorno del poder. Grimmelshausen. ed . la crítica ha señalado influencias de la obra francesa sobre la alemana? y. cap. Blanco. Tal diversidad de trato se refleja en las tres obras que estudiamos. enanos y hombres de placer era la Corte de los Austrias. la verborrea disparatada de Collinet contrasta con el buen juicio del joven Francion. Precisamente el estudio del loco de cor- te.199). Madrid. pp . 1991 . p. entre otros autores. no es una novela picaresca..A . en Esthétique et théorie.. González. vejados por los moralistas 9 . Madrid. genéricamente. en cuan- to al Francion. Bouza. 2. Universidad Complutense. capaz de captar la realidad con lucidez y exponerla a su orno. 1994. grave enfermedad o simple inocencia). 18 y 36. París. París. y «Sebastián de Horoz- co y la literatura bufonesca». y envidiados por los cortesanos. pp .

. insertando en sus obras al personaje desmesurado. lo que equivale a resolver un futuro incierto de gentilhombre con escasa renta. Entre ellos destaca el parlamento pronunciado en el salón de una «précieu- se» parisina. con el que coin- '2 Se trata de un «servicio» znuy pectûiàr. la crisis que sufre (con ojos «égarez». incluso se narran anécdotas sobre el ingenio de Collinet. la relación entre ambos personajes se consolida cuando el protagonista defiende al loco con el argurnento de que los oficralrnente cuerdos tam- poco lo son tanto. y el joven Francion lo prote- ge y utiliza para vengarse de algunos cortesanos. ridículo y anómalo. pese a los indicios de que tiene el «cerveau troublé»». Vos cheveux sont jaunes comme la. gracias a un personaje secundario. Francion sirve 12 al mismo amo. acompañando a sus dos amos . pues. en esta obra. pieza paródica del discurso amoroso. el pretendido loco resulta ser un personaje cuerdo. le. caso de Estebanillo. 260). incluso. corno lo demuestran 16 7 . lo emborracha para divertirse y lo usa. Pero. Collinet desempeña otra. 253). como objeto de risa o como instnimento de censura. junto a esta función. cuya insólita inocencia tildan de locura los avisados cortesa- nos. El personaje loco aparece. más adelante. congo alcahuete. mientras que la naturaleza dota al loco de agudeza y penetración para desvelar villanías ocultas (p. merde d'un petit enfant» (p. sino como elemento aleccionador. caso de Simplicius . cuando Francion juzga a Collinet un «honneste homme»» (p. El vínculo que se crea entm el loco Collinet y el triunfante Francion se percibe desde el comienzo del episodio. aparentemente. Pero tanto el servicio a uno 0 varios amos. perdida tras un largo proceso judicial (p. 255) . para confirmar su natural sensatez. el protagonista se muestra comprensivo y lo trata con suavidad para no provocar su frenesí. El loco Collinet aparece al comienzo de la Histoire comique de Francion (libro IV). De esta manera. Cada uno de estos matices responde al mensaje que los tres autores quieren transmitir . absolutamente distinto del picaresco. con una primera función festiva. el autor subraya la diferen- cia entre el gran señor y el protagonista de la obra: el primero fomenta la enajena- ción de Collinet. normal y con estudios. Así. tras la negativa. Por último. corno contrafigura del protagonista. pronunciando palabras «outrageuses» y mostrando una fuerza descomunal) pone cae manifiesto la enfermedad. habitual en el loco de corte. pero. por último. En otras ocasiones. Francion ha conseguido formar parte del séquito del noble Clérante. el amo lo acoge tanto por compasión como por diversión. bien conocidos en la Europa barroca. consistente en provocar hilaridad con sus discursos dispa- ratados. Francion evita que encierren al loco Colli- net y éste se pasea libremente por París. Collinet es. mientras que Francion lo ampara y se sirve de él no sólo como objeto risible. Ante ella. con comparaciones tan improce- dentes coma: «Vostre teint surpasse les oignons en rougeur. el que hace locuras y disparates asume la condición de loco como medio de vida. solicita ser admitido también al servicio del gran senior y quedar bajo su protección sin salario alguno . corno las burlas y la crítica constituyen rasgos inherentes a la picares- ca. cuando el protagonista narra en primera persona su etapa cortesana en París. de manera que la utilización de dichos ele- mentos por nuestros tres autores puede estar relacionada con su adscripción más o menos fiel al modelo genérico. 262). Nada más adecuado para plasmar los vicias de la corte y los méritos de Francion que incluir en esa etapa al personaje loco.

p. distingue entre monomaníacos y locos. con la misma doble función que Collinet : divertir al entorno nobiliario del personaje principal. la aparición episódica del loco en una corte que el protagonista desea cen- surar añade a la primera función. y es tam- bién esencialmente interesado. 253). y « 7e le gouvernois tout a fait» (p. crítica. . El aspecto carnavalesco del Francion ha sido estudiado recientemente por D. . Collinet et Hortensius». que se regocijan con sus disparates . cide en su condición de noble. 1988. et qu'encore que je luy rendisse des services . Cx . Seix Barral. A pesar de esta segunda circunstancia. cuando acepta como último de sus oficios el de bufón. además. cabe subrayar que el autor emplee expresiones semejantes para indicar que Francion maneja a su antojo al noble Clérante y al pobre Collinet : « . 1982. con el que los poderosos descargan las tensiones del gobierno. 251).je possedois Clérante du tout. je n'eusse point la qualité de serviteur» (p . digno de las Saturnales>. sin dar lugar a la compasión que provoca el loco frenético. no pretende sólo protección en la . considerando también a los personajes del Polyandre y al Lysis del Berger Extravagant. porque este profesional de la risa. 48. En primer lugar. La radical lucidez de Este- banillo se revela. . l3 Calificadas por Bafin de «juego carnavalesco. el autor volverá a servirse de otro personaje anómalo. por su parte. que reaparece al final de la obra. Dicenda. 7. precisamente. renunciando a la libertad para entrar en la servidumbre. en el que apre- cia la sinceridad y el anticonvencionalismo . y en segun- do lugar. El contexto de François Rabelais. pero al que supera en méritos intelectuales.» (p. Pero el personaje de Esteban es estricta- mente cómico. burlesca. sino que sufre una monomanía. 256). French Forum. 1971 . Francion enseñaba a Collinet a hacer «singeries» (p. la El carácter animal y bufonesca del término se pone de relieve en la siguiente definición : «_se 168 . . 184-202. . y a la racionalidad para asemejarse a animales o cosas que diviertan. 3. por su protagonismo absoluto. 1994. Se trata del pedante Hortensius. Estudios y textos dedicados a Francisco López Estrada. a la par que acrecienta el mérito cul- tural del protagonista. para ridiculizar a los cortesanos. sino beneficios crematísticos . que censura la mala pedagogía corno criticaba con Collinet la hipocresía cortesana. y mostrar hasta qué punto el discípulo supera al maestro. pourveu que j'eusse toujours ma franchise. en Arcadia . A. 256) 14. preceptor del Francion adolescente. porque no está loco. Semejante las- tre convierte a Hortensius en blanco de burlas". Por ello. pero Esteban se reba- las siguientes palabras dei protagonista : «[Clérante] m'offrait un appointernent ilonneste que j'acceptay. El cargo de consejero del gran señor sitúa al protagonista por encima de su propio arpo. Así. como narrador de su vida picaresca. En este segundo caso. la contrafigura fes- tiva no padece alteración mental alguna. de Collinet una segunda función. ridiculizado por una especie de obsesión literaria y erudita. pp . «Étude de trois personnages carnavalesques dans le Francion de Sorel: Valentin. En este sentido. como refuerzo de las características de dicho protago nista. que es. y explica la benevolencia racional de Francion para con el pobre loco. 349-358. 98 de La culturapopu- lar era la Edad Media y en el Renacimiento. Sym- posium. y de una erudición indigesta . Guerra de los Treinta años. al que se califica de «fou» (p. este último me referí en «Las críticas a los libros de pastores : de la ironía a la parodia». de una educación defectuosa. estructural. en The comic novels of Charles Sorel. A. Froidefond. pp . 413). fruto de su Vanidad. El caso de Estebanillo González difiere notablemente del de los dos personajes franceses. en la etapa italiana del protagonista. . Suozzo. Barcelona. coincide con Collinet en el servicio a grandes seño- res. sino que hace locuras . A Quarterly Journal ira Moderna Literature. Lexington.

tanto en sus mascaradas bufonescas. Alianza. degradándose para divertirlos. qui imitent les singes. así. ou les hommes. 58). Estebanillo participa en tres fiestas de Carnestolendas en las cortes de Viena y Bruselas. J . Jones. Así se diferencia el loco de corte-enfermo mental del bufón profesional. cuando denuncia. pp. ed . Las mascaradas no defraudan las expectativas más esca- tológicas y rayan en lo repugnante. 255-279 . El afán de subsistencia característico de la pica- resca 17 actúa corno motor de Estebanillo. 91). monos y otros diferentes animales. y nada propenso a la crítica del poderoso . como en su oficio mixto de bufón-correo . Presented to Edward Al. Avalle Arce. p. en R . Madrid. ed . propio de la fiesta popular. La cultura popular era la Europa moderna. porque tengo vergüenza y no sé lisonjear» (Novelar Ejemplares.. Wilson. p . así como el carácter transgresor de las mismas. 12 l) . el segundo es una especie de bacanal. Estebanillo es. encareciendo la sinceridad de sus congéneres. Castalia. se felicita porque «coma otros dan en querer perros. propia del personaje grotesco que los ha urdi- do y del ambiente carnavalesco'4: el primero escenifica a un charlatán sacamuelas. rs Visase el artículo de M . cuando se decide por el puesto de bufón.. sin llegar a la cúspide de la misma. Tamesis Book. el cuerdo Esteban no pro- nuncia ninguna que pueda disgustar al poder. . 169 . pues. Lm Charlatans ont des bouffons qui font mille singeries sur le theatrea> (Antoine Furetiére. su censura recae en estados intermedios de la sociedad. En el primer caso. RFE.imalfsticas que aparecen en el relato de Estebanillo son reveladoras de su luci- dez y del carácter voluntario de sus locuras. 1995. Sus locu- ras no resultan molestas pasa sus amos. bouffon pour rire». y pretende. tanto por la sangre derramada de la quijada sin dit aussi par extension de l'action des hommes sots. mediante una puesta en escena en la que él desempeña el papel principal. . véase mi artículo «17e Lázarillo a Estebanillo : noveda- des picarescas del Estebanillo González». 57). acerca de la utilidad de los bufones apara decir a sus empe- radores libremente los defectos que tenían y las quejas y sentimientos de sus vasa- llos» (II. y cuando pasa a servir al Cardenal Infante. Los tres espectáculos festivos corresponden a una comicidad baja. p. l' Para el Estebaníllo y el género picaresco. Las comparacio- nes an.semejantes casas jamás están escasas de leones atados y de bufones sueltos» (11(. Frente al loco que dice verdades. que se atenúa en el Esichanillo . 1982. 1973. a diferencia de Esteban. especialmente pp . Londres. dignifi- car el oficio de bufón.re of the Golden Age . las locuras del bufón se ins- criben en el marco más adecuado. que hace locuras a cambio de dinero . badins ou plaisans. siempre dispuesto a la risa y la fiesta. el carnaval . y. 114) . piensa que el Duque de Arnalfi lo admitirá porque «. 25-44 . a los que lialagai 6 a costa de personajes mar- ginales y aun a costa de sí mismo. 0. Le Dietiornraite Utaiversei 1690). Pero ese complemento del bufón de burlas 15 no pasa de ser una mera teoría en la vida de Esteban. B . con espectáculos perfecta- mente concebidos «para dar gusto a los señores» (II. p. un loco voluntario . B. LXXV. is Resulta sintomático que. 257-291. dio su Alteza en quererme bien» (II. el bueno del Licenciado Vidriera se considere inca- paz para el servicio a grandes sefoir-s y declare: u. donde se destaca La violencia. a manera de beneficioso complemento de su vertiente festiva. Struties ira Spanish Literaru. vol. p. Madrid. «Estebanillo González. muy cuerdamente. Bataillon. 1991. Por ello alude a una opinión de tiempo de los romanos.yo no soy bueno tara palacio.ja deliberadamente a «sabandija». . pp . Li seNun1 ¡dad y la escatología de )as Laestas car- navalescas. is Para este tema véase P Burke. . y el tercero una burla de la medicina en la que el paciente es un jumento.

la vfctima del sacamuelas es un judío. 100) . 131) . corno por el desmayo de Baco y sus gentes embriagadas. El tercer personaje novelesco difiere de los anteriores. En la descripción de aquel extraño carnaval. tan sólo por su aspecto. el mismo Esteban cuerdo que ha tramado semejantes locuras se apresura a cobrar a sus amos el regocijo. Al término de las tres mascaradas. El niño Simplicius. No menos sorprende a todos su ignorancia de las costumbres sociales. primero. y el que se com- porte «tan torpemente como un asno jugando al ajedrez» (p. bebían como vacas. p. que Simplicius no es un ser humano nor mal. 117). Pero más grave es el contraste de su simplicidad de espíritu y rectitud moral con respecto al mundo que contempla. pero él también considera extraños a los demás. p. y tan brusco cambio de vida se expresa por medio de una pro- gresión que va de la confusión al miedo y. después de haber bebido días botas de cerveza y una de vino y dor mido una noche a el sereno por el mes de febrero y en Fiandes. . protegido tan sólo por su propia cobardía. desentona en la fortaleza de Hanau y en el entorno cortesano de su coman dante. por último. . Lucidez ésta que se asemeja a la del Esteban bufón-correo que recorre una Europa en guerra. estos le «horrorizan» hasta tal punto que los califica en su fuero interno de «locuras». Lo más interesante de los episodios bufonescas del Simplicius es esa doble pers- pectiva del mundo que nos ofrece el narrador. y los banquetes de la corte se le antojan una curiosa «carnavalada» (p. El espectáculo no carece tam- poco de la crueldad habitual en las bromas bufonescas. él sólo poseía «una con- ciencia pura y un sincero y piadoso espíritu». y en los dos restantes. Como narra el mismo Simplicius adulto. al desprecio . 111). silbidos y rechifla general: «Su Alteza se moría de risa y sus criados de placer» (11.. como si de un actor se tratara. y La vida y hechos de Estebanillo . 134). sólo las locuras del oficio bufonesca le permiten retirarse a Nápoles para vivir en libertad. su aspecto y vestimenta miserables constituyen uta «espectáculo» tan insólito como «un monstruo marino» (p. recuerda la promesa al respecto del Duque de Amalfi. o por el médico y sus secuaces coceados por el jumento tras la purga. Tras servir a varios amos. 3. en el primer caso. que el niño inocente contempla como espectáculo irracional. exaltado como héroe militar y perfecta antítesis del alcoholizado y cobarde bufón. los juramentos de los soldados le «ponen los pelos de punta» (p. se comportaban como asnos y al fin vomitaban como pernos» (p. con respecto al término «locura» . su cabeza se convierte en «una jaula de grillos» (p. regentando una casa de juego . pero también por su inocencia. ya que «se reiría el mundo de mí si. y de ahí las primeras comparaciones animalísticas . . incompatibles con los comportamien- tos que percibe en su nuevo entorno . 108) . 127) . porque.22) . vuelven a surgir las compa- raciones anirnalísticas. Desde que llega. huyendo de la guerra. pero mucho que ganar en las cortes a las que lleva misivas. fuera condenado a costas» (II. pero aplicadas esta vez a la sociedad normal: los «invitados devoraban como cerdos. por su juventud. Los ilustres amos a los que ha divertido le proporcionan el dine- ro para independizarse. con la inconsciencia del borrachín que poco tiene que perder. lo que aminora la importancia del «arroyo de sangre». La sociedad estima.muelas. la borrachera y los golpes van acompañados de pedradas. El desenlace de la obra confirma la diferencia entre el loco y quien hace ese papel. educado cristianamente por el ermitaño.

corno le enseñó su ermitaño (p. La misma máscara de bece- rro-loco a que le condena la sociedad le protege en sus criticas contra ella. intrínsecamente mentirosa. . 174). 160) o poner en tela de juicio valores sociales . y yo a ellos por locos con juicio» (p. 166). 155). sin renunciar. seguida del empleo como loco cortesano. y abre un camino para el mensaje moral y religioso.» (p.todo el mundo me tomaba por un loco mente- cato. tan tiernos al tacto corno las tetas de una cabra cargada de leche . y el amo no sabe si el supuesto loco es. o desprecia los obtenidos por la fuerza de las armas (p. constituye toda una crí- tica a la racionalidad. 152) . que «se desternillaba de risa» (p. capaz de disimu- lar su cordura y de encajar el supuesto cambio de naturaleza-de hombre a bestia- «haciendo el loco lo mejor posible» (p. frente « supera a las más rellenas posaderas». ante la respuesta de Simpli- cius. un «pícaro» (p. se produce una reacción general que conlleva su rehabilitación corno persona: emoción de los cir- cunstantes. y. Simplicissimus. . 159). Así ocurre cuando Simplicius se manifiesta en contra del carácter hereditario de los títulos de nobleza (p_ 161). . 175) convierte al priviiegiado bufón en prisionero de los croatas. Igual que ocurría en el refinado salón francés. A partir de este momento.no sirve sino para acentuar la lucidezl9 del personaje. el «níveo cuello» es tan «blanco como el requesón. Se trata de una parrafada muy semejante al discurso gro- sero de Collinet. el nuevo Simplicius bufonesco asume su papel como un actor y complace a su amo. inexistente en los personajes anteriormente estudiados . este primer cambio de oficio --de paje del comandante a bufón cortesano. En los episodios bufonescos de la obra. La seriedad creciente de sus discursos siembra la duda. La cues tión religiosa. pero la risa se torna en perplejidad y preo- cupación cuando el supuesto loco se aplica a ridiculizar vicios (p. muy presente en la obra. la pequeña corte alemana acoge con carcajadas las groserías del bufón . 151). . en realidad. iniciando así un ajetreado vaivén por los distintos bandos y escenarios de la Guerra de los Treinta zv «Mi nuevo estado me había vuelto más listo y precavido» (p. la curva de la. o amonesta a su amo por rodearse de adulado- res (p. . Vestido con piel de becerro y tocado con orejas de asno. cuando su arao le pide que divierta a unas damas . Sorprendentemente. que reza devotarnente.a sus conviccíones . dichas críticas evolucionan desde las bromas de mal gusto. el oficio de bufón le salva el pellejo y le permite un aprendizaje de la vida. que asocia sinceridad y locura. tan buenos auguríos se truncan cuando la veleidosa Fortuna (p. que acrecienta la simpleza de su nombre. se cuela en este episodio bufonesco cuando se pregunta al supuesto becerro-loco por sus oraciones. su nuevo apellido. Entre las bromas merece citarse la primera actuación de Simplicius. 153). Naturalmente.168) o un auténtico «irra- cional. porque dice las verdades a las claras» (p. . arrepentimiento del amo y estima creciente de la corte para tan atípico bufón. Esta última declaración. a los sermones con que castiga la corrupción de los cortesanos . Pero no deja de juzgar desde el presente de la escritura: «. . y sus lindos pechos . La primera consecuencia de su inadaptación a ese mundo al revés es la sospe- cha general sobre su buen juicio. cuyo tensa es la parodia de las comparaciones idealizadas sobre la belleza femenina : el pelo es «tan amarillo como la caca de un bebé». 171). 163). final- mente.

.años. que en Estehanillo González se practica hasta el extremo el cinismo picaresco. En uno de los momentos más prósperos de tan azarosa existencia. el loco de corte no pasa de ser un ingrediente episódico en la vida aventurera del protagonista aristocrático. como corresponde al protagonista picaresco arre- pentído y desengañado riel mundo . que le sirven para tratar convenien- temente al que será su propio bufón. gratuita. 260) . . Esta segunda aparición de un loco en la obra no es. pero los matices señalarlos deznuestran. erudito y versado en poética» (p. sino que desempeña una función relacionada con el propósito moral. como crítica de la sociedad. corno lo hace el propio Simplicius : «. que en la His- toire Comique. Simplicius recuerda sus experiencias como loco cortesano. yo mis- mo tuve que prestar este servicio» (p. al que es tomado por tal y al que hace locuras. que se presenta como el dios Jdpiter. viajando por la tierra para arreglar los desastres de la guerra . recordando los altibajos de la vida humana. crítica o moral que estos personajes desempeñan está directamente relacionada con la forma de entender la picaresca como sucesión de burlas. 253) . a cuya mayor gloria se concibe el perso- naje. bufones y simples rebasa ampliamente lo anecdótico del tipo en la época y depende de los propósitos globa- les de los autores respectivos. En suma. pues. . «que no era tan loco como fingía» (p. creo que el carácter de estos locos. que la función cómica. 245). . Simplicius lo califica de «pobre iluso. y. para producir una risa elemental en un ambiente cortesano. . trata amistosamente al aparente perturbado. o como instrumento para sermonearla. al asumir la irracionalidad a cambio de la supervivencia. segundo. . y termina por reconocer.llegué a tener bufón propio . Las tres novelas coinciden en utilizar al loco. tercero. aunque hacía precisamente un año antes. Para concluir. que en Simplicius Sirrmlicissimus los episodios bufonescos alternan la crítica deslengua- da con el discurso moralizador. rememorando sus propias vivencias. primero..