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Acepta sin disculparlo

Cuando nuestro hijo se equivoca, no solo él busca excusas para justificarse, en ocasiones
también nosotros las buscamos por él: “Pobrecito, es tan pequeño…”, “Hace lo que puede
pero es tan torpe…”, “Es tan impulsivo que no puede controlarse…”, “Es tan sensible que
enseguida se altera…”.

Una cosa es ser comprensivo y otra indulgente. Si se equivocan, acepta lo ocurrido sin
disculparlo:

 “Sé que controlar tu rabia cuando estás enfadado es difícil pero es inadmisible que
me hables de esa manera”.

 “Entiendo tu enfado y que te cueste controlarte pero no está permitido en esta casa
golpear los muebles”.

Entonces, ayúdalo a buscar estrategias para corregirlo. Sin disculpas ni excusas. Con
aceptación y proactividad.

Si justificas sus errores… ¿cómo va a aprender?
Acepta sin disculparlo.