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psicosis, adicciones, depresiones o episodios impulsivos severos, etc.) algunos de ios obstáculos que traía un trabajo con pacientes tan complicados. También tenía muchos interrogantes que

generaban en mi formación analítica la articulación con el trabajo en instituciones psiquiátricas o en esquemas de tratamiento complejos, en situaciones de intervención en los que se jugaban numerosísimas variables. Demasiadas, a mi gusto por entonces, en ese momento de encuentro

con las primeras experiencias clínicas

...,

para lo cual fue necesario sobre todo la ayuda mi propio

análisis. Durante los años posteriores a esta publicación, seguí teniendo la cuestión en el horizonte, muchas

veces a la manera de una atención flotante sobre el tema cuando estudiaba o trabajaba sobre otras

problemáticas

Como ser, la entrada del psicoanálisis en Argentina, las experiencias alternativas y

... comunitarias de los años 70, o la historia sobre la conformación de la especificidad en la práctica

clínica con niños, en particular en casos de trastornos graves en la infancia y sus dispositivos de abordaje. En este tiempo, entonces, pude encontrar algún otro material teórico-ciínico, y articular aquello inicialmente inconexo, o sobre problemáticas que me parecían otras, por ejemplo al indagar en temas históricos como los que mencionaba. Aprecio especialmente, y esto quisiera acentuar para la clase de hoy, que al revisar desde el contexto institucional, cultural y político aquella historia (y esas versiones que había rastreado sobre la función del acompañante terapéutico), pude ir enriqueciendo la perspectiva de lectura, en tanto ese contexto, histórico me fue aportando una significación diferente de la práctica, e incluso del modo de plantear actualmente la función del acompañamiento terapéutico.

Cómo ¡legamos a 1970: el clima socio-político y la Salud Mental

Vamos a situarnos entonces en relación al contexto histórico en el cual va a surgir la práctica que hoy conocemos como acompañamiento terapéutico. Con esto, quiero puntuar algunas coordenadas socio-económicas y políticas, así como la transformación que venía dándose en esa época en el plano de las ideas científicas, en las disciplinas que tratan lo psíquico.

Trataré ahora de dar algunas pinceladas sobre el clima social-cultural, de lo institucional en él sentido más amplio, y de los entrecruzamientos que tienen las disciplinas en el tiempo y el espacio en que se producen las primeras experiencias con acompañamiento terapéutico, en nuestro país, obviamente en el marco de variables que inciden a nivel mundial en los desarrollos en psicopatología.

En primer término, para pensar esos comienzos es necesario reseñar brevemente algunas

cuestiones de la historia de los dispositivos de tratamiento de pacientes con trastornos graves, que nos lleva a inten-ogarnos también sobre el lugar que ocupa la institución psiquiátrica en el abordaje

de lo que llamaríamos en términos generales la locura

¿Lugar en tanto contención o fundamento

... del tratamiento? El hospicio: ¿es donde se aloja un sujeto en crisis, permite una recepción de ...,

acota algo de ese sufrimiento, o guarda para siempre, aisla, condena al encierro?. La cronificación,

se dice, puede ser efecto de estructura

...:

¿subjetiva, porque es del sujeto-paciente, o porque

depende de la subjetividad de quienes sostienen esa estructura/organización institucional?. Es un

recurso necesario

..

,:

¿para quién/es?. ¿Para el terapeuta, como parte de sus herramientas

técnicas, para el paciente, para la pacencia de sus familiares

...

'? En fin.

Para tomar un panorama histórico sobre estos desarrollos, si pensamos en la historia de la locura -y, a partir de la conformación de la ciencia moderna, en las teorías y técnicas de la Psiquiatría y la Psicología-, consignemos que durante el último siglo se produce en distintos países un movimiento de apertura y transformación en el tratamiento de pacientes que llegaban a la clínica psiquiátrica, que tiene como influencias fundamentales al psicoanálisis, la psiquiatría social y la antipsiquiatría, y que se acentúa hacia la segunda mitad del siglo XX, cuando se suma el importante desarrollo que tuvo la psicofarmacología. Este panorama de cambios ofrece otras posibilidades para la implementación de dispositivos dé atención ambulatorios, y para abordajes ínter o

multidisciplinarios (aunque no siempre sean comprendidos así por las mismas mu/ífcd/sc/p/^^^ - Al remontarnos al abordaje clásico de la locura, establecido desde Pinel, destacamos que tiene en su centro la problemática del lugar que ocupa la institución, al resultar imprescindible para acceder tanto a su conocimiento como a su tratamiento. El Manicomio pineliano, como Modelo Institucional, permitió organizar así para la medicina un saber moderno sobre la enfermedad mental, con efectos sobre la misma. Más allá de que pueda continuarse aún hoy con la polémica acerca de la significación que adquiere la contención institucional para las posibilidades de tratamiento de las psicosis (así como de muchas patologías en el ámbito de la salud mental), y de que pueda

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