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Paul Schilder

Imagen y apariencia
del cuerpo humano
Estudios sobre
las energías constructivas
de la psique
Presentación de la edición castellana
de E. Eduardo Krapf

^ Ediciones Paidós
Barcelona - Buenos Aires

Titulo original: The image and appearance o f the human body. Studies in the-
constructive energies of the psyche
Publicado en inglés por International Uníversities Press, Inc., Nueva York

Traducción de Eduardo Loedel'
Supervisión de Rubén Corsico (Jefe de Clinica.de la Cátedra de Psiquiatría dé la
Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de la Plata, Repú­
blica Argentina)

Cubierta de V. Viano

L a reimpresión en España, 1983

© de todas las ediciones en castellano,
Editorial Paidós, SAICF;
Defensa, 599; Buenos Aires.
© de esta edición,
Ediciones Paidós Ibérica, S. A.;
. Mariano Cubí, 92; Barcelona-21.

ISBN: 84-7509-231-4
Depósito legal: B-30.843/1983

Impreso en Huropesa;
Recaredo, 2; Barcelona

Impreso en España - Printed in Spain

PRESENTACION DE LA EDICION CASTELLANA

Me alegro muy particularmente de que se me haja ofrecido la opor­
tunidad de presentar esta obra de Paul Schilder a los médicos y psicólogos
de habla española. Nadie ejerció mayor influencia en mi propio desarrollo
científico que este gran psiquiatra, y aunque nunca fui su discípulo en
el sentido estricto de la palabra, me sentí siempre — y continúo sintién­
dome-^-un miembro de su escuela.
Paul Schilder fue una de las figuras más brillantes de la neuropsi-
quiatría mundial. Verdadero “polihístor” de la especialidad, realizó contri­
buciones fundamentales en los campos más diversos de la neurología y
psiquiatría. La anatomía patológica del sistema nervioso le debe la clásica
descripción del proceso desmielinizante que se conoce por 66enfermedad de
Schüder’9; la neurofisiologm 9 un briUante estudio sobre los reflejos pos­
turales; la fenomenología psiquiátrica, varias monografías básicas, como
“Delirio y Conocimiento”, “Conciencia del yo y conciencia de sí mismo79,
y otras; el psicoanálisis, la famosa “Psiquiatría de base psicoanalítica”.
Si a esta lista ya imponente agregamos todavía su conocida.monografía
“Teoría y práctica del hipnotismo” y el ya clásico “Manual de psicología
médica99, si recordamos sus numerosos trabajos clínicos sobre los más di­
versos aspectos de la esquizofrenia, de la parálisis general, de la epilepsia,
de la encefalitis epidémica, de las neurosis, etc., publicados en revistas aus­
tríacas, alemanas y norteamericanas, y, finalmente , si destacamos, que esta
obra variada, lejos de mostrarse dispersa e inconexa es, bien al contrario,
de una densidad y cohesión impresionantes, será preciso admitir que — con
la posible excepción de Hmghliugs Jdcksom— la figura de Paul Schilder
no tiene par en la historia de la neuropsiquiatría.
De otra parte, esa comparación con. Hutghlings Jackson se impone,
en vista del.abolengo científico y de la orientación investigadora propia de
Schilder. A nadie le debió mayor estímulo que a Amold Pick, de Praga
— el apóstol de las concepciones jacksonianas en la neuropsiquiatría de
habla alemana. En cuanto a los principios que gobemabm su propio trar
bajo, citemos aquí un párrafo de David Rapaport: “Schilder veía en los
trastornos neurológicos los fenómenos acompañantes psicológicos y sus
secuelasv y en los trastornos psicológicos los fenómenos acompañantes or­
gánicos y las secuelas de éstos. La brecha entre el proceso y trastorno
neurológicos de un lado^ y el proceso y trastorno psicológicos del otro, no
le parecía ni tan' ancha como a la mayoría de los investigadores, ni tan

estrecha como a aquellos que quieren derivar los trastornos mentales in­
mediatamente de los cambios fisiológicos groseros y viceversa. Esta preo­
cupación básica suscitó en él un interés mayor que en ningún otro, por
los acontecimientos de la brechaV; en la base neurológica de los fenómenos
psicológicos y en la utilización de los mecanismos neurológicos por los
fambios psicológicos”. (Organization and Pathology of Thought, New York,
1951). Es evidente que exactamente lo mismo podría decirse también a
propósito de la obra de Jackson. -
¿Es de extrañar, entonces, que el genio investigador de Schilder al­
cance sus más brillantes triunfos precisamente en la neuropsiquiatría fina
de la corteza, en lo que desde Wernicke y Meynert los autores alemanes
llamaban la “Hirnpathologie”,. en el análisis psicológico y neurológica de-
las afasias, agnosias y apraxias? ¿ Y puede sorprendemos que haya hecho
una contribución particularmente significativa al tema del libro que estoy
presentando, al conocimiento de la ccimagen y apariencia del cuerpo hu­
mano”? Lo que Henry Head describió primero desde un punto de vista
puramente neurológico como “esquema postura?9, fué comprendido por
Schilder como algo mucho más fundamental. En. efecto, Schilder consideró
la imagen del cuerpo humano como una estructura antropológica, es decir
fisiológica y psicológica total, y la concibió así no -sólo como un factor
decisivo en toda acción humana, sino como una parte constitutiva de la
persona humana misma.
Frente a una obra de tanta magnitud como la de Schilder, es muy
difícil conferir a una de sus realizaciones mayor importancia que a las
otras. Su Imagen y apariencia del cuerpo humano podría aspirar a que
se la reconozca como su obra maestra, pero prefiero limitarme a decir
que •ningún otro libro de Schilder muestra mejor que éste la magnitud y
el carácter singular de su genio. Y terminaré reiterando cuánto me halaga
que se me permita fijar la modesta plaqueta de una breve introducción al
monumento que constituye esta monografía.

Eo E duardo K r a p f

Pág.
PRESEN TA CIO N ................................................................................................................. 7
P R E F A C IO ............................................................................................................ ... -- 11
INTRODUCCION............................ .................................... .................................................... 15

PARTE PRIMERA

LA BASE FISIOLOGICA DE LA IMAGEN CORPORAL

(1) Relación de las impresiones posturales y táctiles con la imagen cor­
poral . . ... . . o® o» - o» .O .O <» O O o ®«> • • .o .» ..................... 23

(2) La localización sobre la piel y la parte óptica de la imagen corporal 24
(3) Otras observaciones sobre el aparato que sirve para la^ localización . . . 26
(4) Impercepción de las afecciones de las fnneiones somáticas y de partes
de la imagen corporal (impercepción de la imagen c o r p o r a l)................. 31
(5) Aloestesia, no percepción — derecha e izquierda— y sinestesia del es­
quema corporal . . . . . . . . . . . . . . . . . . .....................- ................. - 37
(6) Algunas observaciones sobre la relación del esquema corporal con Jos
movimientos tacto-kinestésicos............................ . . . . o ................. ...« . . „ 39
(7) Agnosia Hde la imagen corporal (autotopoagnosia); agnosia digital . . 40
(8) Interrelaciones de la imagen corporal . . . . . . ................. . . ...................... 43
(9) La apraxia y la agnosia en su relación con el esquema del cuerpo . . . . 44
Í10) Observaciones sobre la acción humana . . . .......................................................... 49
(11) Resumen y recapitulación sobre la apraxia, la agnosia y las representacio­
nes del movimiento...................................................® . . ** o® 55
(12) Movimientos expresivos y reflejos . . . J . ; ................................... ........................ 59
(13) El fantasm a............... . . . . . * ............................... . . . . . , . ............................ 60
(14) Impercepción psicógena de la imagen corporal y aloquiria. Su relación
con los cambios orgánicos . . •• . . «. . . e0 . . . . .................... . 66
(15) Tono muscular e imagen corporal. Lá persistencia del t o n o ........................ 69
(16) La influencia de la postura habitual sobre el modelo postural . . . . . . . . 75
(17) La imagen del rostro. Experimentos autoscópicos . . .............................. 76
(18) Cómo percibimos la superficie externa de nuestro cuerpo . . . . . ................. 78
(19) Los orificios del cu erp o...................... ' . ........................ .. . . ............... . , . . . 0 80
(20) La masa pesada del cuerpo . . . . . . . . . . . . ...................... .............................. 82
(21) La influencia vestibular en la percepción deJ peso del cuerpo ...................... 85
(22) El dolor ..................... . . . . . . . . . . . . ................................................... 89
(23) Desarrollo de la imagen corporal . . ...................... . . ........................................ 94
(24) Dos ilusiones. La influencia de la esfera óptica sobre la imagen corporal 96
(25) La imagen coíporal* en la conciencia embotada y la influencia vestibular
sobre el modelo postural del cuerpo .................................. .. ............................. 102

PA STE SEGUNDA LA ESTRUCTURA LIBIDINAL DE LA IMAGEN CORPORAL (1) El narcisismo y el amor al propio cuerpo . .. . . . . „a 9„ e.210 (7) La identificación ** . s * „ . . .... . . .140 (8) Histeria ** . . .. . . . . . .. . . 143 (9) Algunos principios concernientes a la estructura libidinal do la Imagen corporal.. .. . . . . . . * * . . . .. a. . . .. . . . ... .. . ... . . ** *o . 149 (10) Conversión .. . . •• .. . . . o. . . . ... . . . 0 ... . . . .. . . .. . »* . .. . . . . . 185. . o. . . . ... .. . ... . . . . •• . . . . . . * . . . . . .. . . -o..« . .• «. . ..se . .. . . . . .. . •.. . . . . . ^e ^ ^@ . o» * „ ... 264 (c) Impercepción del lado izquierdo del cmerpo y alteraciones de la actitud pos­ tural en un caso de tumor ea el <eerdbi» •.es sobre la anatomía y fisiología del sistemu nervioso ...•. «o . . • . . . «. . ... 174 (15) La gimnasia. . .. . .. .. .o .. . .-• •• •• •• •• ** •• -• •• 129 (7) Un caso de pérdida de unidad de la imagen. . ... . ..1 . . . . . . . .178 PARTE TERCERA SOCIOLOGIA B E LA IMAGEN CORPORAL (1) El espacio y la imagen corporal . . . 107 (2) Zonas erógenas de la imagen corporal . .. .. . a a . . .. . .. . . . .. ... . 8„ oo' . . . • 261 (b) Impercepción de una hemiplejía derecha ^o . .. . . . . . .. 153 (11) Enfermedad orgánica . . . . .corporal .. . •-. ..221 (9) Variabilidad de la imagen corporal . . . 123 (5) Hipocondría . . 196 (5) Relaciones sociales de las Imágenes corporales.. . . oo o» ... . . . .. . . . * * 168 (14) La modificación de la imagen corporal mediante las ropas. . . . ... . . . . . . . . . . . ...2 ^ APENDICE 1 Historias de casos cúu lesiones cerebrales orgánicas (a) Poliestesia' y transferencia de las sensaciones del lado Izquierdo del cuerpo al dereclio? en un caso de leswa parietal y de la cápsula •*.. . . . . . . . . .* * . . 203 (6) La imitación y la imagen corporal .. *. . . . e . . . (2) La curiosidad y la expresión de las emociones .. . 234 Conclusión . 111 (3) Neurastenia »» *« «o -. . . . .. . .. „ „ *. . .. . .. . •• .. .. •. . . . .. ....114 (4) Despersonalización •.. . . . . •.. ... .. . .... s» ae es 0O .. . .* * 126 (6) Dolor y lib id o.. . . .. ..« 215 (8) La belleza y la imagen corporal . . . . . la danza y los naovimientos expresivos . . .... .. .. 153 (12) Más observaciones sobre la expansión y destrucción de la imagen corporal 163 (13) Desarrollo libidinal de la Imagen corporal .. . «o -. . 188 (3) Observaciones preliminares sobre la relación entre las imágenes corporales 193 (4) La eritrofobia como ejemplo de mm neurosis social .. ■. .. . . .. . .. . . . . . . . ... .. . . . * * •• . . . .. . . .. . . . „ . . . . . . . . . . •. ... 267 APENDICE II Algunas imcion.. .» La distancia social . ... . «o * o * ® .-o .-. . . . . ... . . ... . 275 Bibliografía eo ** .. so . .. . o.. . o* . . . .. *. . . . o. . . . . .. .. . .. . .. .. * . ..y la psicología del vestido . . 291 . . .

para dilucidar los problemas de la patología cerebral» El estudio de los mecanismos cerebrales de la percepción y la acció® contribuyó a procurarnos una comprensión más profunda de las actitudes psicológicas. el conocimiento proporcionado por el psicoanálisis. sin considerar 'que el organismo sea en sus aspectos . por último. con sus meca­ nismos psíquicos. No hemos desechado* pues. Vista desde este ángulo. la gestalt se halla en el mundo exterior y también en los procesos fisicoquímicas correlacionados con los procesos psíquicos donde aparecen los principios de la gestalt. por lo cual podría denominarse. Decíamos allí: “Sería erróneo suponer que la fenomenología y el psicoanálisis deben o pueden separarse de la patología cerebral. Esta misma actitud también es inherente a la teoría psicoanalítica. La mente y la personalidad son entidades ■tan eficaces como el organismo. asimismo. no sólo en la fisiología y la neuropatología. sino también en la psicología. • Una psicología de este' tipo debe hacer recaer el acento. White y Smith •Ely Jelliffe. tal como aparece representada en la obra de Adolph Meyer. “Naturwissenschaftliche Psychologie”. necesaria­ mente. PREFACIO Los problemas de que nos ocupamos en este libro nos llamaron la atención hace ya muchos años. Con­ sideramos. que también la posición de los psicólogos de la gestalt es similar. •• . Siempre hemos sido de opinión de que no existe ningún abismo entre lo orgánico y lo funcional. la psicología es necesa­ riamente psicobiología (según la expresión de Adolph Meyer). Lo que primero despertó nuestro interés fueron las observaciones clínicas de las lesiones cerebrales que dificultaban la dife­ renciación entre la izquierda y la derecha. sobre la acción. la teoría del organismo puede y debe ser incorporada a una teoría psicológica que vea la vida y la personal. Después de estas investigaciones llegamos a una conclusión preliminar que se materializó en un pequeño estudio sobre el Korperschemw (Esquema corporal). Para estos psicólogos. Tratábamos allí de estudiar aquellos mecanismos del sistema nervioso cen­ tral que tienen importancia para la construcción de la imagen espacial que todos tenemos de nosotros mismos. descubrimos que esta actitud guardaba una estrecha corres­ pondencia con las mejores "tradiciones de la psiquiatría norteamericana. Pos­ teriormente. William A. A nuestro juicio.dad como una unidad”. Ya entonces comprendíamos cla­ ramente que un estudio de ■esta naturaleza _debía basarse. Los procesos psíquicos poseen raíces comunes con otros procesos que tienen lugar en el organismo. publicado en 1923.

C. la ética y la personalidad humana en general. a la corriente de la filosofía americana. Una crea­ ción es. y esta creación tiene lugar constantemente. también en este aspecto nos aproximamos más de lo que creíamos por entonces. En este libro hemos tratado de alcanzar un conocimiento más pro­ fundo de la naturaleza del proceso creador. En ambos terrenos deben encontrarse los entes y sucesiones típicos. pero de manera filo­ sófica. Percepción y acción. cuyo objeto de estudio lo constituían los problemas centrales de la historia. deberá considerarse la filosofía y la psicología como ramas del saber esencialmente idénticas. La acción humana. . de este modo. y el conoci­ miento y la acción adquieren una estrecha relación •recíproca. haciendo resaltar el esfuerzo psíquico constructivo mediante el cual se crean nuevos entes. No son “instancias dadas” sino “instancias adquiridas”. el pensamiento filosófico siguió otra dirección. no sólo por la especulación y el razonamiento filosóficos. Esta filosofía y psicología biológicas. y tam­ bién en ambos la ciencia procura hallar los entes esenciales. “Gei- steswissenschaftliche”. seña­ lando la permanente creación de entes orgánicos no previstos. presenta cualidades que no podían preverse por completo. En el mundo organicista. y la indagación de la estructura de la naturaleza. toda su dignidad. lejos de ello. debemos luchar para obtenerlos. . En Alemania. tienen su punto de partida en una actitud realista e ingenua y no les preocupan las dudas acerca de la realidad del mundo externo. Sus representantes se sienten con pleno derecho a adoptar este punto de vista. En la naturaleza emergen de continuo nuevas cualidades. así. un ente teórico con cualidades meramente perceptivas (percepciones. tanto en el mundo inanimado como en el de los seres vivos. En concordancia con este punto de vista.. . su génesis y sus relaciones más o menos típicas. su estructura. en trabajos anteriores (por ejemplo en nuestra obra Ideen zur Naturphilosophie). erróneamente juzgada en la filosofía de Bergson y artificialmente dividida por Kant en razonamiento práctico y puro. nuevos entes. recobra. Sin embargo.. im­ presión y expresión forman. sino mucho más importante.la inda­ gación de los problemas de la personalidad y la conducta humana por una parte. imaginaciones y pensamientos). La evo­ lución y las gestalten emergentes dentro de la esfera psíquica no son meros datos que se nos dan como un regalo. psíquico y somático. algo unitario. salvo la misión ulterior de la filosofía de correlacionar los demás datos de la ex­ periencia con los de la psicología. esto es. Lloyd Morgan llamó la atención sobre la evolución emergente. Todo compuesto químico nuevo. organicistas. sino también por el enfoque . no logramos ver ninguna difereñcia fundamental entre. una cualidad general de la existencia. nuevas configuraciones. Muchos filósofos y psicólogos alemanes sintieron que existía una psicología que no era “Naturwíssenschaftlích”. Por nuestra parte. formando una nueva unidad o gestalt. en este sentido.concreto de los problemas más recónditos de la conducta humana. por la otra. Fácil es ver que el pragmatismo de James y el instrumenta- lismo de John Dewey expresan el mismo principio.

Nuestro libro es tan sólo una investigación empírica sobre la “imagen’* del cuerpo humano. hemos tratado de ponerlo al alcance aun de aquellos lectores poco familiarizados con los hechos de la neuropatología y del psicoanálisis. de acuerdo con nuestra posición. Sólo enfoca. . Aunque lo hemos dedicado fundamentalmente a los neurólogos. psicólogos y filósofos. Nos apresuramos a declarar. En efecto. sin permitir que intuición o razonamiento alguno traspongan ese límite. o. que nuestro libro también resulte de provecho. La autopsique y alopsique no son los objetos de esta investigación. En razón de las tendencias generales de este volumen. si no se han'‘investigado pre­ viamente. a saber: la orien­ tación en el mundo exterior (alopsique) y la orientación en nuestra inte­ rioridad (autopsique). cuando habló de “somatopsi- que”.embargo. que Freud tendió a hacer caso omiso de los principios de la evolución emergente o «—para utilizar una expresión más apropiada— de la evolución construc­ tiva. psicologístico. asimismo. para usar una palabra eaída en el descrédito. pues. No creemos que la idea freudiana básica de que nuestros deseos tienden a arrastrarnos a etapas anteriores. Wemicke lo entendió así. pasará por alto infinidad de importantes experiencias. Nuestro método es completamente empírico. la solución del problema. por supuesto. las otras dos esferas de la experiencia humana. Pero esta afirmación no supone. que conduce a la creación de nuevas unidades y configuraciones. que nuestro libro representa una ten­ tativa incompleta. agregando una breve interpretación de los hechos básicos utilizados en esta obra. con todo cuidado. una parte del vasto reino de la psicología y la filosofía empíricas. pero distinguió otras dos esferas de orientación. Todo sistema' psicológico que des- . no es posible siquiera realizar una tentativa preliminar _de resolver el problema general. sea una descripción correcta de las experiencias internas y externas. De esta actitud general se desprende que hemos procurado resolver los distintos problemas presentados mediante el cuidadoso estudio de los hechos. Y es ésta.al círculo más vasto de los lectores no especializados. Pensamos. a -nuestro juicio. conduciéndonos hacia un estado de reposo. una de las cuestiones capitales de la psicología. por cierto. fue necesario estüdiar un considerable material empírico dentro de la esfera de la pa­ tología cerebral y de la psicología. significa la observación fiel de los datos empíricos de la vida psíquica. de la patología cerebral y de la psicología. Es evidente que las observaciones anteriores no constituyen más que un programa para ulteriores búsquedas. No creemos que el alcance limitado de este libro *nos permita mucho más que el mostrar el' camino a lo largo del cual debe buscarse. efectivamente. deñe el enorme ensanchamiento del horizonte proporcionado por Freud y el psicoanálisis. La psicología también correlaciona las experiencias relativas al mundo exterior y al cuerpo con las experiencias internas. esperamos. Sin . Pero la psicología. pues. Nosotros insistimos en el carácter constructivo de las fuerzas psíquicas y nos negamos a tomar por centro de la teoría de la conducta humana la idea de la regresión. ’ la aceptación total de la teoría psicoanalítica.

Estas pueden surgir en la conciencia como imágenes. von Frey) . en forma tal que la sensación defini­ tiva de posición o de localización surge en la conciencia cargada de la relación con algo ocurrido anteriormente. pero tampoco es una simple representación. cuadros y representaciones mentales. Con anterioridad había expresado: “En ambos casos.modelo postural del cuerpo. . INTRODUCCION P o r imagen del cuerpo humano entendemos aquella representación que nos formamos mentalmente de nuestro propio cuerpo. la imagen —ya sea visual o motriz— no es el patrón fundamental sobre cuya base han de medirse todos los cambios posturales. trátase de algo más que una percepción. Todo cambio reconocible ingresa en la conciencia llevando ya la carga de su relación . “ima­ gen corporal”. Allí.. asimismo. Y podemos llamar esta imagen.* la forma en que éste se nos aparece. . . sensaciones provenientes de la inervación de los músculos (sentido energético. . El término nos indica que el objeto de nuestro estudio no es una mera sensación o imaginación. la corteza sensorial es. vemos algunas partes de la superficie corporal. sin embargo. no es una' mera percepción. recibimos sensaciones que provienen de los músculos y sus aponeurosis. pero con mayor frecuencia — como en el. etc. usaremos la expresión: esquema de nuestro cuerpo o esquema corporal. . térmicas. •Hay en ella. Estos esquemas modifican las impresiones provocadas por los impulsos sensoriales aferentes. Las destrucción de estos ‘es­ quemas1. forman modelos organizados de nosotros mismos que podríamos llamar ‘esquemas’. corporal. mundo tiene de sí mismo. te­ nemos impresiones táctiles. sí. por una lesión de la corteza. aunque proviene de los sentidos. Dice Head: “Además de su fun­ ción como órgano de atención local. El esquema corporal es la imagen. indicando la deforma­ ción del músculo. ¿Cómo se integra esta imagen? Disponemos de ciertas sensaciones. siguiendo a Head — quien hace hinca­ pié en la importancia del conocimiento de la posición del cuerpo—. sino una apariencia propia del cuerpo. la alacena de las impresiones pasadas. toma imposible todo reconoci­ miento de la postura o de la localización de un punto estimulado en }a parte afectada del cuerpo”. Para designarla. y sensaciones provenientes de las visceras.tridimensional que todo el. . Indica también que. es decir. o bien.caso de las im­ presiones ’especiales— permanecen fuera de la conciencia central. Y si bien percibimos esta unidad. Fuera de ello. de dolor. está la experiencia inmediata de que existe una unidad .

Cada postura o movimiento nuevo queda. movimiento y localización más allá de los límites de nuestros propios cuerpos. exige la referencia a otro ‘esquema9. susceptible también de ser destruido por una lesión cortical. Todo aquello que participa del movimiento consciente de nuestros* ^cuerpos. entonces. De modo. Pero estas experiencias cesaron de inmediato al producirse la lesión cerebral mencionada. construimos constantemente un modelo postural de nos­ otros mismos. Mediante perpetuas alteraciones de la posición. el reconocimiento de la localización del punto estimulado. pero no puede decir dónde se ha producido el contacto ni cuál es la superficie de la parte afectada. y la actividad de la corteza pone a cada nuevo grupo de sensaciones provocadas por la- alteración de la postura.se completa esta relación. indudablemente. que el producto final de los tests de apreciación de la postura o de los movimientos pasivos surge en la conciencia como un cambio postural medido. a menos que fijá­ ramos nuestros ojos en el hogar o en el plato. . el trauma que privó al sujeto . el miembro fantasma. a la pluma del sombrero”. tiempo antes de la aparición de la lesión cerebral que lo privó de la facultad de reconocer la postura. la palabra ‘esquema5. Esta facultad de localización se halla asociada. sujeto a continuos cambios. . sobre cuya base se miden todos los cambios subsiguientes de la postura antes de ingresar en la conciencia. de que no tiene la menor idea de dónde lo han to­ cado. sigue el reconocimiento postural inmediato. así comqt en el contador de un taxí­ metro la distancia aparece transformada directamente en pesos y centavos. con la existencia de otro esquema o modelo de la superficie de nuestro ' cuerpo. Esto se observa perfecta­ mente en Hn. registrado sobre este esquema plástico. Después de la amputación — tal como suele ocurrir en casos semejantes— experimentó movimientos en el pie y la pierna fantasmas. se suma al modelo de nosotros mismos y pasa a formar parte. con algo ocurrido anteriormente. ”Gracias a la existencia de estos ‘esquemas’ podemos proyectar nues­ tro reconocimiento de la postura. hasta el extremo de cualquier instrumento que tengamos en la mano. Sabe que lo han tocado. Sin ellos. Tan pronto como .de todo reconocimiento de la postura destruyó. ”Del mismo modo. e ignorar. de dichos esquemas: lá facultad de localización de una mujer puede extenderse. al mismo tiempo. (caso 14) que siempre pudo localizar correctamente el punto estimulado. pues. nsí. • “Proponemos para designar este patrón combinado. El paciente sé queja. pero sin lograr establecer jamás la posición de la mano. la posición que ocupa en el espacio el miembro donde se encuentra dicho punto. no podríamos hurgar en el fuego con un atizador ni usar cubierto alguno. pues puede suceder que un paciente sea capaz de nombrar correctamente e indicar en un diagrama o en la mano de otra persona la posición exacta del punto tocado o pinchado.JUno de nuestros pacientes babía psrdido la pierna izquierda cierto. no obstante. en relación con aquél. según el caso.

y el modelo postural y el conocimiento de nuestro cuerpo. Una melodía es algo más que la suma de sonidos separados que la componen. ¿Qué sabemos del interior de nuestro cuerpo? ¿Cuál es la estructura psicológica de nuestro conocimiento del cuer­ po? Trátase aquí de una unidad y. contienen algo más que la mera suma de puntos coloreados. una experiencia inmediata y. la consideración de los procesos orgánicos. ¿Qué. esta imagen animada de la pierna. Kohler y Koffka. es decir. También tiene su interior. sensaciones auditivas y connotaciones lexicológicas. Pero el cuerpo no sólo tiene un exterior. La misma gestalt (forma. . una forma que se nos da desde el principio mismo? El modelo postural. Se planteará. como ‘gestalten’. En consecuencia. es perfecta y completa en su necesidad interna. de este modo. el mismo tema musical puede ejecutarse una octava más arriba o más abajo. por cierto. que se . según Wertheimer. y por consiguiente. en que no deben considerarse los procesos psíquicos centrales como la suma de irritaciones aisladas. altamente natural. como rélaciones aditivas.Koffka puso recientemente de relieve esta idea. . que es más que la suma de las partes. fuera de las sensaciones? ¿Hay alguna sensación que tenga un significado interno. . ¿Qué aparato del cerebro es la base de estos fenómenos? ¿Cuál es la base fisiológica del conocimiento de nuestro cuerpo ? Nuestro análisis nos mostrará que tenemos que vérnosla con un complicado mecanismo. es la expresión del esquema corporal. se torna inevitable el postulado de la participación de las funciones orgánicas — que se correlacionan con las funciones psí­ quicas superiores— en las cualidades funcionales características de la experiencia psíquica. Cuando se amputa una pierna. el problema general de la forma en que la ima­ gen corporal refleja la estructura del cuerpo. por un lado. en su carácter de totalidades y. ¿Cuál es la relación entre la anatomía. configuración) espacial puede aparecer con otros colores y en otro lugar. junto con Wertheimer. y caer al suelo. los elementos absolutos no . por consiguiente. por el oLro? Quizá baya en nuestra imagen corporal más de lo que sabemos conscientemente acerca del cuerpo. asimismo. lo que entendemos con el término gestalt” (página 1 1 ). sin necesidad de relacionarse con el modelo postural del cuerpo ? La psicología moderna enuncia este problema contraponiendo el todo. el carácter específico de un tema musical y la totalidad de una oración dotada de sentido. O. Son estas estructuras dotadas de cualidades específicas. sino como procesos totales configurados” La gestalt es. “A esta altura. al vínculo “y” de las partes sumadas. ¿se com­ pone de sensaciones y recuerdos o hay algo más. susceptibles de ser consideradas verda­ deras unidades. para- decirlo con las palabras de Kohler: “La impresión definida de una fi­ gura óptica. *.constituyen la naturaleza específica de la estructura total. Este fantasma. insistiendo. Hasta puede llegar a olvidarse de que ya no la tiene. aparece un fantasma: el sujeto siente’ todavía su pierna y experimenta la vivida impresión de que aún la tiene ñh\. nos da la experiencia en esta unidad? ¿ Y qué es una gestalt.

una expresión. ¿Cuál es la relación entre el modelo postural y la acción ? También hemos rebatido la idea de que existen impresiones indepen­ dientes de las acciones. tratando de demostrar que existen cualidades características de sistemas totales. al mismo tiempo. Ver con los ojos inmóviles. también en el reino de la física. nuestro estudio se ciñe a la imagen corporal y se ubica en el lado de nuestra vida psíquica correspondiente a las impresiones. que no es posible atribuir a . cuando los músculos oculares internos y externos no funcionan. Lasa en la mera percepción y nace. el que se mueve es el cuerpo. Éste es un problema central de la psicología. nos sentimos inclinados a responder con una acción o actuamos directamente. seres emo- . por lo tanto. Vale decir.de la gestalt humana. las cualidades de las partes. Todá impresión lleva consigo impulsos eferentes. Las percepciones sólo se forman sobre la base de la motilidad y sus im­ pulsos. Cabe esperar. mediante el estudio . Así. entonces la que se mueve es la cabe2a. no sería ver realmente. las dos soluciones forman (cuando hay comunicación osmótica) un todo con la cualidad característica de un sistema eléctrico. que los cambios operados en la motilidad — en el sentido más amplio de la palabra—. si el cuerpo estuviera. en otras palabras. con esta unidad que es nuestro cuerpo ? . es el todo el que determina las cualidades eléctricas de las partes (exceptuando una constante aditiva) Cabe esperar que nos sea posible aprender algo acerca de este problema fundamental de la psicología. ni tampoco podría hablarse siquiera de ver. o cuando ' construimos la percepción de un objeto. Aun en el caso de una parálisis total. completamente inmovilizado. mientras hu­ biera vida se observarían todavía ciertos impulsos hacia el movimiento. Cuando se encara el estudio del problema del modelo postural. Kohler llega incluso a suponer la existencia de gestalten físicas. Al estudiar la imagen corporal. Si el ojo no se mueve. al igual que Atenea. No hay percepciones sin acciones. Siempre existe ttna personalidad que experimenta la percepción* La percepción es siempre nuestro modo de percibir. Más aún: la impresión y la expresión forman una unidad definida cuyas partes sólo pueden separarse mediante un análisis artificial. la imagen corporal en el sentido definido más arriba.Pero no hay ninguna impresión desprovista de dirección y que no encuentre. inversamente. de la cabeza -de Zeus. sino que. no actuamos como un mero aparato perceptor. Cuando perci­ bimos o imaginamos un objeto. Somos. debemos encarar el problema psico­ lógico central de la relación que guardan las impresiones de -nuestros sen­ tidos con nuestros movimientos y la motilidad en general. al mismo tiempo. Ante todo. se plantes inmediatamente la antigua cuestión psicológica: “ ¿En qué forma determinamos la localización de nuestras sensaciones?” ¿Cómo relaciona­ mos la impresión aislada con este todo.ejerzan una influencia deter­ minante sobre la estructura del modelo postural. y si ambos se hallan paralizados. “Cuando las presiones parciales de dos soluciones de cierta clase de iónes son diferentes.

personalidades. Así como nuestras emociones y acciones son inseparables de la imagen corporal. debe­ remos estudiar la imagen postural del cuerpo. pues. por cierto. Podemos encarar esta realidad con teorías y pen­ samientos. fijo. por lo tanto3 fases transi­ torias en nuestra aproximación asintótíca a la realidad. Por lo tanto. Así. . las emociones y acciones de los demás son inseparables de sus cuerpos.su incesante diferenciación e integración. Pero toda vez que nos conduzca a la realidad. Las zonas eróticas habrán de desempeñar un papel particular en el modelo postural del cuerpo. entre los modelos posturales de los distintos seres humanos.La solución de estos problemas es una‘ tarea que sobrepasa las fuerzas de un solo investigador. también se produce una pérdida de la orientación con respecto a los cuerpos de los demás. No es pequeña. somos narcisistas. Nuestro conocimiento dependerá de las corrientes eróticas que atraviesen nuestro cuerpo y dejará sentir. de algo variable. Y la personalidad es un sistema de acciones y tendencias a la acción. Existen ciertas relaciones. no haremos sino explorar lo que significa la idea de desarrollo para las ertructuras psíquicas. la esfera de problemas que abarca nuestro estudio. Las teorías y pensamientos sólo pueden constituir. por el contrario. entonces. La topografía del modelo postural del cuerpo será base de actitudes emocionales hacia el cuerpo. se habrá demostrado su valor relativo. ex­ perimentamos nuestra imagen corporal y la de los cuerpos de los otros en un íntimo entrelazamiento. dónales. Cuando un supuesto psico­ lógico dado nos lleve a ‘tales resultados. Debemos esperar. consideramos indispensable el permanente contacto con el inagotable mundo de la realidad. volverá de ella transformado y enriquecido. o trátase. su influencia sobre ellas. No creemos que sea posible resolver los problemas psicológicos y filosóficos mediante métodos a priori. a su vez. en . Las experiencias en el terreno patológico nos muestran claramente que cuando se pierde la orientación de izquierda y derecha con respecto al propio cuerpo. llevándonos otra vez a nuevos ensayos. experimentamos las imágenes corporales de los otros. Al estudiarlo. del mismo modo. Lejos de ello. ¿Es el modelo postural del cuerpo un ente estático. El modelo postural de nuestro propio cuerpo se halla relacionado con el modelo postural de los demás. Nosotros amamos nuestro cuerpo. cuyo valor consistirá en su mayor o menor aptitud para con­ ducirlos a nuevos aspectos y a nuevos hechos. intensas emociones con respecto a nuestro propio cuerpo. creciente y en continuo desarrollo? Es­ peramos poder demostrar que el modelo postural del cuerpo se halla en perpetua autoconstrucción ' y autodestrucción internas» Es una cosa viva. si queremos adquirir una visión más profunda de la psicología social.

pero sin lograr determinar la posición ocupada por el brazo en el espacio. del lado derecho. había parestesias. Head ve. No estará de más llamar la atención aquí sobre una observación que' publicamos hace ya algunos años1. Head relaciona directamente la hipotonía. . . Padecía espasmos sin importancia y perturbaciones pecu­ liares de la sensibilidad. no . puesto que el individuo ignora haber hecho movimiento alguno. nos inclinamos a pensar que todo cuanto demuestra es que. Nosotros hemos podido verificar por nuestra propia experiencia las observaciones de Head. Sin embargo. a las cosquillas y a las corrientes' farádicas. Estas mismas observaciones refirman la importancia de la parte óptica del modelo postural del cuerpo. . en el sentido de que existen casos en que el pa­ ciente puede localizar el contacto y precisar qué punto particular del brazo le han tocado. ahora hay una imagen óptica del cuerpo que guarda relación con la per* cepción. en la impresión postural. Tal como vimos anteriormente. Head destaca el hecho de que aun cuan­ do se conserve la imagen visual y esté afectado el sentido de la postura. PARTE PRIMERA LA BASE FISIOLOGICA DE LA IMAGEN CORPORAL (1) Relación de ¡as impresiones posturales y táctiles con la imagen corporal. Hay.podemos aceptar su conclusión de% que ello demuestra que el modelo postural se basa en la postura. La sensibilidad a los estímulos térmicos. En la cara. cuando éste cambie de lugar. el resumen de los casos estudiados. Presentaba una seria hemiplejía derecha del tipo corriente. el individuo podrá mostrar — siempre que retenga la localización táctil— los puntos en que haya sido estimulado. un patrón de las posturas sobre cuya base se miden todas las percepciones nuevas. como así también el sentido de la postura se hallaban afectados.). Tratábase de una paciente con una apoplejía de origen luético.. Por lo tanto. Por el contrario. lachase del modelo pos­ tural del cuerpo. la flaccidez observada en las lesiones corticales — que con­ ducen a una perturbación de la sensibilidad— con una perturbación del modelo postural del cuerpo.- 1 Cf. en el Apéndice (caso a . si bien en el lugar correspondiente a la postura previa del brazo y no en el brazo mismo. entonces.

vale decir. por primera vez. una transfe­ rencia concreta de las sensaciones. La paciente era incapaz de reconocer los objetos colocados en su rcaño derecha. En contraste con esta deficiencia. Nos encontramos aquí. que no era capaz. desde el lado izquierdo (sano) hací^ el lado derecho (afectado). la sensación térmica del lado izquierdo sano era transferida tal cual al lado derecho. . Tam­ bién en la esfera táctil se observaba esta tendencia a la alucinación. La cualidad de las sensaciones no variaba durante la transferencia. del lado enfermo al sano. Había. en esta parte del cuerpo. descrito originalmente por Obersteinen Las sensa­ ciones del lado izquierdo eran transferidas al derecho y viceversa. Probablemente tenía una lesión extendida desde la cápsula inter­ na hasta la corteza de la circunvolución postcentral y del lóbulo parietal. Un estímulo en esa zona era experimentado varias veces y nunca menos de dos. pues. en el lado derecho. El intervalo duraba de cuatro a diez segundos. Probablemente el tálamo se hallaba sólo ligeramente afectado. La paciente mostraba poliestesia (multiplicación de las sensaciones). En esta forma. sensaciones indefinidas de contacto. que había sido transferida del lado izquierdo. Localizaba las diversas sensaciones provocadas por un solo estímulo en puntos más próximos al extremo del cuerpo (más distales) que los sitios irritados. con suma frecuencia. sin ninguna base objetiva. pero éstas eran irregulares y nunca se había presentado una alucinación térmica del lado derecho. al lado afectado. podía sentir que le movían la mano. A esta sensación en el lado derecho del cuerpo. que la paciente era incapaz de obtener de otro modo. Las sensa­ ciones subsiguientes eran. estimaba ios pesos perfectamente. podían registrarse sensaciones térmicas. Sólo en otros dos casos (Brown-Séquard y Hammond) se observó transferencia de la sensación — al igual que en nuestro caso— del lado sano al enfermo. de la fatiga. bajo la guía de las partes ópticas no ' afectadas del modelo postural del cuerpo. por sí mismo. Verdad es que algunas veces se producían sen­ saciones tacto-kinestésicas espontáneas del lado derecho (alucinaciones). aunque no perfectamente constantes y de* pendientes. En la mayoría de los casos la transferencia sigue un curso inverso. pues. Nuestra paciente sentía correctamente los contactos sobre el lado izquierdo. en tanto que la localización mostraba serias perturbaciones. térmicas y dolorosas. con el interesante fenómeno de la “alo- quiria” o “aloestesia”. tras un intervalo de cuatro a diez segundos. tpie la paciente transfería las sensaciones a las partes simétricas de su cuerpo. eran transferidas. de experimentar ninguna sensación térmica. La sensibilidad profunda también presentaba esta tendencia a la poliestesia. por ejem- ■pío. seguían una o va­ rias postsensaciones. De modo. para las sensaciones táctiles. sobre todo. pero a esta sensación seguía otra en el lado derecho. Las sensaciones de la parte sana del cuerpo. Pre­ sentaba una tendencia marcada a las experiencias alucinatorias. La sensación del lado izquierdo provocaba una sensación en el lado derecho. La discriminación (diferenciación de dos contactos simultáneos) en el lado derecho era buena. Como ya •dijimos.

en muy íntima relación fisiológica. la imagen óptica era un pe­ queño círculo en torno del punto tocado. pera no cabe ninguna duda de que el factor de posición es absolutamente distinto de los factores individualidad y carácter. debía con­ tribuir también a la “representación óptica” del espacio en tomo del punto tocado. la sensación es diferente de la experimentada en otras partes del “carácter” corporaL Según ellos. Estas imágenes ópticas son. para explicar la transferencia de la sensación del lado izquierdo al punto simétrico del lado derecho del cuerpo-. Volkmann demostró que cuando uno ejercita un lado del cuerpo. En nuestro caso. Pero existe. Cada contacto debe te­ ner. Sabemos que todo contacto provoca una imagen mental del punto tocado. las partes contralaterales del mismo mejoran su facultad de localización. sin embargo. Todo apunta a la conclusión de que el “Localzeichen9* (signo de localización) no se da junto con la sensación misma. a la conclusión de que las imágenes ópticas que se hallan en nuestra conciencia sólo son una pequeña parte de lo que realmente ocurre en la esfera psíquica. de extrema importancia para la localización. muy se­ mejantes. . Pero esta impresión limitada y aparentemente inconexa dentro de la conciencia. se inicia una cantidad de procesos mentales que ponen a dicho contacto en relación con nuestras otras experiencias. pese al hecho de que podía distinguir dos puntos vecinos. no podría garantizarse la localización correcta de este punto en la superficie del cuerpo. tan netamente diferenciados en su in- . todos los contactos de un punto deben tener una individua­ lidad particular. era una importante guía para la localización. Existen. así. en todo caso.. cuando se toca un punto especial. asimismo. la paciente era incapaz de localizar. Arribamos.Más adelante nos referiremos a la» prueba experimental proporcionada por los interesantes descubrimientos de Dusser de Barenne. Es posible que se considere in­ necesaria la diferenciación entre la individualidad y el carácter. Hay buenas razones. por cier­ to. Según Brown y Stewart. Por lo tanto. Pero no había ningún cuadro óptico consciente del dedo y de su posición en el espacio. Pero aún no podemos deci­ dir si hay imágenes en el plano inconsciente o si sólo se trata de vestigios somáticos. En los experimentos de Klein y Schilder. Pero ya sabemos que siempre que se produce un contacto. Pero aun cuando el contacto de un punto' provocara una sensación diferente de todas las demás sensaciones y semejante a todos los contactos previos del mismo punto. En efecto. Más adelante volveremos a encontrar este problema. algunos puntos. por cierto. una posición local especial sobre la superficie del cuerpo. una estrecha relación psicológica entre los punto^ simétricos del cuerpo. sino que se agrega a ésta. compartida por las sensaciones térmicas y de dolor del mismo punto. por cierto. La individualidad y carácter de los puntos simétricos de la superficie corporal son. Cabe suponer. que los puntos simétricos se hallan éntre sí. contribuía a determinar la posición —por lo demás desconocida*— de un dedo en el espacio. que podríamos llamar factor de posición. así. Vale la pena hacer notar que la paciente generalmente localizaba con corrección los contactos en el pezón.

Head ya señaló que existen esqtiernas que nos enseñan la relación existente entre las distintas partes del cuerpo. cfuerpo. al siguiente planteo preliminar. La ausencia de esta facultad de lo­ calización no se debe a la falta de sentido de la postura. La localiza­ ción se alcanza mediante impresiones ópticas y kinestésicas. 1) El sentido de la postura desempeña cierto papel eñ la contracción del conocimiento que tenemos de nuestro cuerpo. 6) Las imágenes ópticas conscientes y las percepciones sólo consti­ tuyen una pequeña parte de lo que ocurre dentro de la esfera óptica. La paciente también era incapaz de efectuar localizaciónes en el tronco y de mostrar la posición relativa de un puilto estimulado en el brazo y la pierna. (2) La localización sobre la piel y la parte óptica de la imagen corporáL Es necesario realizar algunas observaciones sobre el último punto. independiente de las imá­ genes táctiles mencionadas basta abora. Llegamos. la errónea teoría de Kant. fisiológica y psicológicamente. 2) En lo concerniente a la facultad de localización. 4) Las partes simétricas del cuerpo se bailan «relacionadas entre sí. Lotze sigue. 7) La localización de las imágenes e impresiones táctiles es un pro­ ceso independiente de la simple percepción del contacto. También acierta cuando pone de relieve la diferencia cualitativa entre las sensaciones. Este autor se siente incli­ nado a relacionar estas diferencias cualitativas con las sensaciones asocia­ das. deberemos saber antes qué es la parte óp­ tica del modelo postural del cuerpo.dividualidad y carácter. entonces. nosotros creemos en la existencia de diferencias -cualitativas primarias. No cabe ninguna duda de que Lotze está en lo cierto cuando afirma que la localización no se da con la percepción como tal. Yerra. en este aspecto. Sin embargo. Para comprenderlo plenamente. de acuerdo con lo observado anteriormente. Pero éste es un producto de las facultades creadoras gestálticas de nuestra psique. existe la posibili­ dad de elaborar un conocimiento de la relación que guardan entre sí las distintas partes de la superficie. 3) Existe una imagen óptica del cueipo. Hasta las percepciones ópticas mas simples eran . poniendo en relación a la impresión aislada con el modelo postural del. No bay ninguna percepción primaria del es­ pacio. que resulta fácil ponerlos en relación con la parte óptica del modelo postural del cuerpo. sosteniendo que toda sensación cualitativamente bien caracterizada lleva consigo la re­ presentación visual de sus relaciones espaciales. 5) La percepción óptica y la imaginación tacen resaltar la similitud táctil de los puntos simétricos. • Goldstein y Gelb describen un caso de lo que se lia dado en llamar ceguera mental perceptiva. al creer que las diferentes sensaciones bacen que el alma produzca representaciones del espacio. asi­ mismo.

en los últimos años. era absolu­ tamente necesario que el sujeto mirase el miembro para iniciar el movi­ miento. puesto que las representaciones de los sujetos normales también muestran características muy semejantes a la percepción perturbada de la agnosia óptica. los pacientes de Goldstein y Gelb se desempeñaban me­ jor cuando tenían los ojos abiertos y podían mirar el miembro que se suponía que debía actuar. en estos casos. sólo podía llegar a una localización adecuada por medio de con­ tracciones musculares (Tastzuckungen). de percibir 'un movimiento óptico» No sólo había pertur­ baciones en las sensaciones ópticas. el paciente Sch. Sería difícil hablar. era in­ capaz. En ninguno de los dos casos había ataxia. Claro está que8 se presentan de ma­ nera distinta. — que hasta pueden hallarse distorsionadas— para significar -un' objeto mediante la representación. No cree- . Y aun fuera de estos límites. y cometía graves errores en la localización... en un sentido estrecho. Uno de ellos se mostraba incapaz de iniciar todo movimiento. la pérdida de imágenes ópticas. de representación agnóstica •óptica. difiere. a menos que hubiera percepción óptica o una contracción mus­ cular. evidenció sobre todo una seria perturbación en la localización táctil y en la percepción de las configura­ ciones táctiles. sino que Goldstein y Gelb mencionan. El paciente no lograba reconocer una línea recta. donde no había contracciones musculares. no necesitamos más que las partes. ciertas diferencias en su estructura con respecto a la representación óptica normal.aunque las contracciones desaparezcan.casi imposibles. asimismo. en tal caso. decisión que se adopte. En efecto. Por nuestra parte. no cabe ninguna duda de que la mayoría de las imágenes ópticas de las personas normales nunca llegan a hacerse ple­ namente conscientes. no había perturbaciones de la sensibilidad táctil y postura!. Además. En los casos de agnosia óptica (ceguera mental). no podemos creer en la posibili­ dad de una pérdida completa de las imágenes ópticas. sólo encuentra un vago reflejo en la vida psíquica. en el sentido psíquico o el orgánico. indudablemente. Rápidamente movía gran número de músculos hasta aproximarse al punto tocado. Aparentemente. En todo caso. un serio deterioro de las imágenes ópticas. como había sostenido Wundt Señalan estos autores el hecho de que los ciegos también pueden localizar en su cuerpo con . el cual. Su discriminación se hallaba.. según se verá más adelante. para ser sustituidas por Imaginaciones kinestésicas. señalando. incluso. Goldstein y Gelb consideran que el contacto no provoca una respuesta primaria en la esfera óptica. en efecto. conside­ rablemente disminuida. Ello no obstante. de aquellas que sí se hallan al servicio del individuo. Cabe inferir de esto que. asimismo. abrigamos serias dudas con respecto a la corrección de este planteo. Pero sea cual fuere id. en un segundo caso de carácter similar (caso S . En el caso S.métodos semejantes. Es cosa no resuelta todavía si se trata de imágenes “inconscientes”. generalmente se observa la presencia de representaciones ópticas. una representación óptica que no puede utilizarse. aunque ya no se las puede utilizar en la misma forma qué antes. la representación óptica puede mostrar.). No podía distinguir. si tenía sólo el dedo o todo el brazo dentro del agua.

Sin él. para la construcción de la imagen corporal y son más o menos voluntarias. Es posible que estas últimas. es necesaria para la iniciación de un movimiento. la impresión óptica se torna tan complicada que la gnosia óptica resulta insuficiente para desentrañar la figura. La impresión táctil puede provocar la imagen óptica en forma directa o a través de impresio­ nes kinestésicas. Tras practicar un corte transverso en sus propios nervios periféricos. entonces. de todos modos. Cualquiera de ellas' puede bastar para la tarea finaL Pero. además que los Localzeichen (signos locales) dependen. toda vez que las impresiones ópti­ cas resultan insuficientes. sigan a la imagen óptica. de un proceso que corre­ laciona la impresión aislada con el total de impresiones de la imagen corporal.Las sucesivas contracciones sirven. entonces. Goldstein y Gelb dan un gran paso hacia adelante cuando señalan la importancia de las impresiones ópticas para la localización. gracias a la obra de Goldstein y Gelibs el hecho adicional de que la imagen corporal. Las impresiones táctiles y kinestésicas son utilizadas. También hemos aprendido. como así también ios de orden kinestésieo. la localización táctil es imposible. Pero los factores ópticos pueden ser ^reem­ plazados por las experiencias kinestésicas. / (3) Otras observaciones sobre el aparato que sirve para la localización. cuando recobró . se hallan vinculados con el alto nivel de la actividad corticaL Cuando manos y dedos se hallan doblemente cru­ zados y entrelazados como en la llamada ilusión japonesa. experimentando. para la orientación relativa al propio cuerpo. se hace necesaria la ayuda táctil y kinestésica para iniciar el movimiento de un dedo específico. Vemos. Pero es posible que el organismo disponga. en algún caso. de una agnosia óptica rela­ tiva. Trátase. de conformidad con lo descrito por Wundt (página 279 1. y especialmente sus partas ópticas. ensayando si el carácter de las contracciones musculares es lo bastante semejante ¿1 carácter del contac­ to. Head experimentó serias dificultades en la localización. Y no es menos importante el hecho de que hasta la elección de un miem­ bro para iniciar un movimiento sólo sea posible cuando la esfera óptica no se halla seriamente dañada y la* imagen corporal de la esfera óptica no presenta una deficiencia demasiado grande. Es por lo menos probable que en la mayoría de los sujetos normales. Vemos así.postural del cuerpo. c :) . por lo tanto. cosa fundamental para toda localización. un factor óptico en el modelo. cuánta actividad hace falta para llegar a orientarse con respecto al propio cuerpo. Existe en todo caso. las imágenes ópticas sigan a la percepción táctil en forma inmediata. El paciente Sch. moa que haya ‘razones suficientes para justificar una conclusión tan general como la de Goldstein y Gelb. extraída . logra una locali­ zación satisfactoria del pontacto. En este caso. Los estímulos ópticos.de una -observación que hasta el presente ha resultado única. de varios métodos para llegar a la localización de las impresiones táctiles. en realidad. concerniente al propio cuerpo.

como el re­ flejo térmico espinal de la rana. Al parecer. en el sentido de que una irritación puede hacerse dominante y atraer todas las irritaciones de grado menor. Sin embargo. sigue siendo un hecho notable que las parestesias puedan tornarse contralaterales con tanta facilidad. Sin embargo. Pero los errores orgánicos y psicogénicos relativos a la derecha e izquierda tienen — como veremos más adelante— muchas cosas en común. . provoca sensaciones de dolor en la región de la lesión nerviosa. según se supone. a qué se debe la hiperexcitabilidad de las regiones del nervio lesionado. ahí están los vasos sanguíneos. de modo que su vigencia nada nos dirá sobre la localización. Mann y Forster demostraron que la trans­ ferencia al lado contralateral no era lo más importante. cabe admitir la teoría de que la relación entre dos partes simétricas se basa parcialmente en vinculaciones simpáticas. Hace algún tiempo Mott ob­ servó la aparición de una aloestesia tras la hemisección de la médula espi­ nal de los monos. reservando el término aloquiria — que fue utilizado en forma indiscri­ minada por Obersteiner— sólo para los casos psicogénicos. Pero es probable que en todo el sistema nervioso se cumpla este principio. Dusser de Barenne provocó una hiperexcitabilidad local de un lado de un segmento espinal aplicando estricnina y cortando las vías 2 Utilizamos el término aloestesia cuando un estímulo aplicado en un lado del cuerpo provoca una sensación del otro lado. Sin embargo. Jones utiliza el término aloestesia sólo en relación con las perturba­ ciones orgánicas. También nosotros hemos podido realizar observaciones análogas. Weygandt. Esta garantía se halla estrecha- ■mente ligada a la estructura anatómica. Sólo el perfecto funcionamiento de los nervios periféricos garanti­ za la localización exacta de los estímulos. No sabemos. múltiples observacio­ nes de Oppenheim. Fuchs ha descrito parestesias contra- laterales y dolores observados tras la lesión de los nervios periféricos. debemos recordar -que los fenómenos vasomotores frecuentemente son si­ métricos. Straüssler puso de relieve el hecho de que cualquier irritación. de modo que no vale la pena insistir en la diferencia entre la aloquiria (que. la nomenclatura de Jones. y la relación del sistema nervioso con estructuras de otras clases es por cierto sumamente estrecha. kene- ralmente seguimos. Uchtomski es­ tudió este fenómeno en relación con procesos más centrales. cada nervio en actividad atrae otras irritaciones. de modo que no hay ninguna razón para considerar único el caso del sistema nervioso. Pisamos un terreno más firme' cuando examinamos los mecanismos espinales capaces de provocar una aloestesia 2. la sensibilidad protopática primitiva. en una parte cualquiera del cuerpo. y llamó aloparalgia a esta perturbación. "Pero este trastorno de la. Puesto que los casos estudiados por Fuchs pertenecían probablemente al campo de la cansalgia (sensaciones de dolor persistentes tras lesiones periféricas) que actualmente se considera relacionada con una perturbación del sistema sim­ pático. localización no llegó en ningún momento a afectar el conocimiento de ese lado del cuerpo. es estrictamente simétrica) y la aloestesia. sin embargo. Después de todo. Lo que no es posible decidir aún es si esta conexión llega o no a la médula espinal. aquí. Nos vemos aquí frente a principios similares a los indi­ cados por Uchtomski. Las sensaciones aloestésicas pueden ser o no simétricas.

que el contacto ante el cual reacciona el animal sea de carácter particular. 4 Éste es otro aspecto del problema que generalmente se designa con el nombre de Schaltung. en el lado contralateral de la operación. sino que también tiene un movimiento interno. de la situación concreta. Cuando las dos opera­ ciones experimentales distan menos de tres segmentos. confróntese el Apéndice II. los fe­ nómenos subjetivos se presentan en ambos lados. En los perros de Dusser de Barenne es evidente la presencia de una parestesia. Pero cuando hay una distancia de más de tres segmentos entre la estricnización y la hemisección. Parece ser. Magnus y sus colaboradores. la corriente fluye en una dirección que habitualmente no es viable. con la cual la anatomía mecánica sólo se halla coordinada. entonces sólo se registran sensaciones aloestésicas. que generalmente se locali­ zan a distancia del punto originalmente irritado. i^orster señaló que en la conducción del dolor'existen distintos pasajes dispo­ nibles que son utilizados de acuerdo con la situación. Sólo si aumenta el grado de excitación y la conducción centrípeta se ve afectada. casos hay parestesias espontáneas. en la situación como unidad. espinales de *conducción sensitiva por encima del segmento al que se le había aplicado la estricnina. En los casos de tabes dorsal. en el costado de la estricnización. mostrándose independiente de los pasajes. de­ bemos abandonar toda idea rígida sobre la anatomía. Ambas teorías hacen hincapié. siendo más que probable. pues. También en estos. Esta sensación secundaria a menudo se transfiere simétricamente *al lado opuesto y no sólo es débil. efectivamente. que las dos par­ tes simétricas del cuerpo se hallan anatómicamente interrelacionadas. que debido a la hemisección. en amplio grado. la hiperestesia de grado medio suele ir acompañada de postsensaciones. . En la patología humana podemos estudiar este problema con mayor detenimiento. Po­ dría pensarse. La función se sirve de la anato- mía* Ésta es otra consecuencia de los principios sustentados por la teoría de la gestalt Y ^ conductismo. si consideramos el pasaje como un ente de­ finido y anatómico 4. Sin embargo. Un perro operado de esta manera experimenta continuas parestesias en el segmento contrala- teral al de la operación. La función depende. En estos casos pueden utilizarse muchos pasajes que corrientemente no están “habilitados”. la irritación aparece tanto en el lado normal del cuerpo como en el afectado. aun­ que generalmente dicho vínculo no se hace efectivo. esta teoría tropieza con el hecho de que cuando la distancia es mayor de tres segmentos. que es transferida de un lado a otro. sobre el mismo costado 3. cuando se modifica la situación general. Ante estos experimentos. así. La sensación puede ser transferida de derecha 3 Para los hechos anatómicos. “cambio de vía”. Goldstein. asimismo. y siente también los estímulos aplicados al otro lado. las impresiones sensoria­ les que arriban al modelo postural resultan insuficientes y que luego son transportadas hacia el lado del cuerpo dotado de mejores sensaciones tác­ tiles. cabe suponer que la hipersensibilidad y bloqueo simultáneos hacen que los impulsos irradien hacia partes simétricas. Al aparecer. en su relación con la función. Hoff y Schilder llamaron la atención reiteradamente sobre la importancia del ScJudtung en el campo motor.

indistintamente. cuando s@ estudian los postefectos de las sensaciones táctiles —generalmente pasados por alto— fenómenos absolutamente idénticos a los observados en los casos de lesión central de la sensibilidad. suele presentarse un reflejo doble de flexión ante una irritación unilateral. Es por lo menos posible que. Leibowitz llama la atención. eran transferidos al lado sano donde aparecían bajo la forma de pinchazos. acertadamente. aproximadamente. en los mecanismos espinales. sólo una pequeña parte del aparato espinal y de los impulsos espinales. En la tabes no son raros los casos de este tipo. y que con suma frecuencia se presentan postsensaciones móviles. Irritaciones simples pueden provocar la impresión de complicados movimientos de un jado a otro. 6 Leibowitz estudió cuidadosamente la irritación contralateral plantar. Llegamos así a la conclusión de que los mecanismos espinales rela­ cionan dos puntos simétricos del cuerpo. Según una de nuestras teorías generales. sobre su relación con el reflejo extensor cruzado. Al mismo tiempo. Stein. que permite correlacionar los diferentes impul­ sos perceptivos en lo concerniente a la localización y la motilidad Ya dijimos que en los casos de tabes un contacto puede ser experimentado en dos puntos diferentes con distinta localización. También podremos formular la proposición de que este vínculo primitivo es. bajo la influencia de lesiones espinales. abducción del dedo meñi­ que y una flexión plantar de los dedos laterales. La conexión existente entre los puntos cotrala- terales representa. Según Axel Owre. un vínculo con­ cerniente a sensaciones de un tipo sumamente primitivo 5. Según Bromberg y Schilder se puede observar en sujetos normales. reflejo doble de flexión. en parte. . también existen estrechas conexiones entre las inervaciones motrices espinales de ambos lados. puede observarse en el lado contralateral una ligera flexión plantar y supinación del pie. Weizsacker y Stengel realiza­ ron observaciones análogas. Estados aquí ante la irradiación de las sensaciones primitivas hacia puntos simétricos. sobre todo. de los sujetos normales. por supuesto. En un caso de aloestesia originado por una lesión apoplética del bulbo raquídeo.a izquierda o de izquierda a derecha. Existen otros muchos cambios de importancia en la per­ cepción de* las gestalten sobre la piel. de la sensibilidad. parestesias o sensaciones de calor. como respues­ ta a la irritación unilateral6. estudiado por Kramer. las sensaciones primitivas siempre se desplazan en la esfera óptica como así también en la táctil. Por cierto que el reflejo plantar no es solamente espinal. . En la ter­ cera parte. también en el caso de Kramer. sean los mecanismos espinales los resp etá­ is E n ¡os casos de tabes las postsensaciones aparecen frecuentemente desplazadas. Así como existen conexiones entre los puntos sensorios simétricos. contracción de los músculos ad- dominaies. si sé traza una línea recta sobre la piel del paciente! a éste le parece experimentar una trayectoria curva. los estímulos térmicos y de dolor. evacuación de la vejiga y transpiración excesiva. en las secciones transversas incompletas de la médula espinal. cuando hay una pa- raplejía en' flexión. percibidos como contactos en el lado afec­ tado. En las lesiones transversas completas se observan reflejos en masa. El modelo postural del cuerpo también tiene su base. merced a la médula espinal. o de carácter más central.

Dijimos que el paciente no quería percibir un lado de su cuerpo es ésta una tendencia plenamente consciente? No lo creemos. [T. d éla transferencia de la sensación de uno a otro lado del cuerpo. La vida psíquica se va construyendo soíjre capas diferentes. deberemos analizar un grupo de casos en los cuales se observaron fenómenos semejantes. procesos orgánicos de un carácter específico y de gran complejidad. La destrucción ocasionada por la encefalitis en el cerebro sin desarrollar provoca un enorme aumento de las actividades motrices. que se hallan vinculadas con distintos planos de la organización del cerebro. Estaríamos. neologismo también en ingle?. No hay ningún proceso psíquico que no implique mecanismos cerebrales. así. De ser correcta esta interpretación. y una vez más esta actitud psíquica particular se halla vinculada cop una lesión orgánica masiva del cerebro. Cabe suponer. traslada sus sensaciones — puesto que debe reconocerlas-^ al otro lado. El caso demuestra. No cabe ninguna duda de que se trata aquí de un caso de lesión cortical. Los niños que la padecen no sólo experimentan un aumento general de la mótilidad. que no quiere conocer un costado de su cuerpo. Su cabeza se hallaba permanentemente rotada hacia la derecha. Es probable que el mismo mecanismo que impide al paciente apreciar su hemiplejía y todo el lado izquierdo del cuerpo sea la causa. y cuyo significado es no-percepción. Trátase dei correspondiente a una hemiplejía izquierda con trastornos en la sensibilidad y una hemianopsia izquierda. con cierta inclinación hacia los retruécanos. pero sin ninguna confusión o perturbación de la memoria. ante un proceso dz represión. El paciente. Pero debemos recordar*qúe los llamados procesos puramente psíquicos son. que existen capas corticales de suma . El sujeto presentaba una notable tendencia a la euforia. sino también de sus impulsos motores. sólo podríamos explicar el fenómeno mediante métodos psicológicos.] . bles de la tran sferen cia de un lado a otro. El paciente no se sentía paralizado. Vbien. que en dicho caso la transferencia simétrica obedezca a un bloqueo. también. #* Se ha vertido por impercepción el vocablo imperception. Ignoraba por completo el lado izquier­ do de su cuerpo. antes. Otro de los casos estudiados por Kram'er nos proporciona una visión más profunda del problema. Pero para poder llegar a una conclusión sobre el caso de Kramer y a una enunciación más exacta del importante problema psicológico im­ plicado. por lo menos. La volun­ tad también puede desempeñar cierto papel en el caso estudiado por Kra- mer de impercepción * de la imagen corporal.importancia para la construc­ ción de la imagen corporal y para la distinción entre derecha e izquierda. y también sus ojos miraban siempre hacia ese lado. al mismo tiempo. asimismo. consideramos que podría tratarse de una determinación instintiva de pasar por alto una parte inútil del cuerpo. Pero los meca­ nismos cerebrales que sólo reflej an su acción en la esfera psíquica difieren de los llamados mecanismos orgánicos.

Algunos pacientes afirman que su brazo paralítico es tan bueno como el otro o que pueden caminar exactamente igual que antes. Antón fue el primero en llamar la atención sobre estos fenómenos de no percepción de las propias afecciones y en de­ mostrar su vinculación con las lesiones localizadas del cerebro. sustenta el mismo punto de vista de Antón. pero su actitud general era semejante a la de los llamados caso de Korsakoff. •También permanecen indiferentes si uno les llama la atención sobre el mismo. No era demente. Babinski. Cuando se les ordena que levanten ambos brazos. que significa agnosia para la enfermedad (nosos). sólo mueven. la memoria y la atención se hallaban en buenas condi­ ciones. En algunos casos. Tai ocu­ rría en uno de los casos estudiados por Antón y en los dos axaminados por Potzl. pero creen mover también el paralítico. Es notable que la mayoría de los casos se vean afectados del lado izquierdo. para todas las cualidades. en tanto que Potzl trata de conciliar ambas opiniones. los casos de este tipo no se deben a la lesión cerebral loca­ lizada. Empecemos por estudiar el caso de aquellos hemípléjícos que se com­ portan como si no fueran víctimas de una parálisis. naturalmente. pero esta afirmación carece de una base experimental suficiente. ejecutan el movimiento con el otro brazo. se comportaba como si nada supiera de su hemiplejía o como si la hubiera olvidado por completo. Albrecht. sino a una afección más general de la función cortical8. A juicio de los autores mencionados. Gamper trató de atribuir los casos de Korsakoff a una lesión de la base del tercer ventrículo. los cuales se halla afectada la retención mnémica. Es como si se amputara una parte de la vida psíqui­ ca. que estudiaron con ’ sumo cuidado un caso de ceguera cortical. ' * " . llamó la atención sobre este hecho. sordos o paralíticos. en cambio. Reiteradamente trataba de levantarse. convencidos de que han hecho exactamente lo que se les pedía. los pacientes no prestan ninguna atención al lado paralítico. La lesión localizada bace que determinado grupo de experiencias sea excluido de la conciencia genera!. en. •Redlich y Bonviciní. 3 Hace poco tiempo. el lenguaje. A menudo el paciente experimentaba delirios durante la noche. En uno de los casos de Potzl había una hemiplejía izquierda. 7 Babinski dio a este fenómeno el nombre de anosognosia. En general. especialmente de los tubérculos mamilares. señalan el techo de que el paciente mostraba un tipo particular de transformación psíquica general. La orien­ tación. vinculada con una completa hemianestesia izquierda. (4) Impercepción de las afecciones de las funciones somáticas 7 y de partes de la imagen corporal (impercepción de la imagen corporal) Existe un interesante tipo de sujetos que no se dan cuenta de que son ciegos. Algunos no consideran suyos los miembros paralíticos. el brazo sano. especialmente. Si se les pide que levanten el brazo paralítico o que den la mano con la mano paralítica.

En el segundo caso de Potzl. los ojos y la cabeza. Potzl llama la atención sobre la tendencia de este primer caso a mirar hacia la derecha. Es notable el hecho de que esta paciente mírase. Se trata aquí de un caso donde hay una no-percepción de la hemiplejía derecha y del lado derecho del cuerpo. dirigiéndose exclusivamente hacia el lado cuya existencia reconoce el paciente. mano izquierda como algo extraño y separado de él. insistía. solía pensar que su mano hemi- pléjica era una larga y gruesa serpiente. La pacienta se miraba frecuentemente la mano y la pierna. En uno de los casos estudiados por Kramer. a la omisión total del lado izquierdo y su parálisis. afirmando que estos miem­ bros no le pertenecían. Si se le ponía el brazo paralítico delante de los ojos. el lado omitido del cuerpo presentaba trastornos en la sen­ sibilidad. Este se negaba a mirar su lado izquierdo. además. pero al cuarto de hora volvía a repetir la prueba. Si se le pedía que moviera el lado izquierdo del cuerpo. Pinéas insiste en que las comprobaciones efectuadas en las au­ topsias no coinciden y en que casi toda la región del cerebro situada de­ trás de la circunvolución central podría ser de importancia. Potzl cree que el fenómeno debe explicarse atendiendo a la coincidencia de las lesiones en el tálamo óptico y en el lóbulo parietal. inerte y muerto como una ser­ piente”. A menudo. En este caso había una hemianopsia izquierda. es tan largo. En uno de los casos que tuvimos oportunidad de observar. La autopsia mostró la destruc­ ción de la cápsula interna y lesiones en la circunvolución supramarginal. Algunas veces sostuvo también que tenía una fractura en el brazo derecho y én la pierna derecha. Cuando le acometían los delirios. pero que ellos no alcanzaban la conciencia del paciente. con relativa libertad hacia . o bien que: “no sé de dónde salió. todo el cuerpo. el paciente ejecutaba con la mano derecha los movimientos ordenados para la izquierda. También se quejaba frecuente­ mente de que en el lado izquierdo de la cama había una persona extraña que trataba de empujarlo hacia afuera. se hallaban continuamente dirigidos hacia la derecha. la paciente presentaba una seria hemiplejía de­ recha. Tenía este sujeto una vivida impresión de que los miembros de su lado paralítico se movían correctamente. Numerosos experimentos die­ ron la impresión a Potzl de que los movimientos pasivos de los miembros provocaban las sensaciones de movimiento. el paciente experimentaba su. En la mayoría de los casos descritos hasta ahora. Pero claro está que no debemos apresurarnos a generalizar demasiado. La autopsia reveló un reblandeci­ miento superficial del lóbulo parietal derecho. Tam­ bién había lesiones más pequeñas en el pedúnculo derecho. para­ litico. no se movía en absoluto o movía el brazo derecho. “probablemente al paciente de al lado” . comprobando que le era imposible. en que tenía la mano y la cara hinchadas. La gran mayoría de las veces se trata de casos en que la hemiplejía izquierda o el lado izquierdo del cuerpo no son apreciados por el sujeto. afirmaba que pertenecía a otra persona. las lesiones en el lóbulcj occipital y un considerable reblandecimie ato en el tálamo derecho. afirmando que había movido el izquierdo. con perturbaciones en la sensibilidad de tipo cortical. Los impulsos motores se adaptan de este modo.

aque­ llas experiencias particularmente desagradables. asimismo. Y ello no obstante. que en nuestros casos corresponda hablar de un plano psí­ quico inconsciente. sin el deseo consciente an­ terior. si proseguimos en nuestros esfuerzos. Por nuestra parte. de una represión orgánica 9 o de los efectos del inconsciente orgánico. estaríamos ante casos de histeria sobreimpuesta. Este motivo “inconsciente” puede darse. hay algunas diferencias. caso £>.os de impercepción de la imagen corporal se basan en dicho mecanismo. Los casos de Korsakoff. Estamos. examinaremos detenidamente las observaciones de Jones. del plano psíquico inconsciente. pues. de un plano psíquico consciente. Los pacientes presentan un tipo ® Introdujimos este término en un estudio realizado junto con Hartmann. por lo tanto. frente a un fe­ nómeno muy semejante al de la no percepción de una extremidad hemiplé- jica. Redlich y Bonvicini tienen buenas razones para suponer que estos fenómenos pueden deberse a un mecanismo de esa natu­ raleza. Sin embargo. Es posible hablar. La histeria es aquella enfermedad en que el deseo inconsciente lleva a la alteración de la percepción y función de nuestro cuerpo. ¿Qué es lo que hace que estos pacientes pasen por alto su parálisis? ¿Qué los hace renegar de una mitad de sus cuerpos? Aquí debemos volver al análisis de los planos psíquicos que mencionamos más arriba. entonces. Pero Redlich y Bon­ vicini se equivocan cuando opinan que todos los cas. pero la conciencia atormentadora del defecto vuelve una y otra vez. t. y entonces esta. perfectamente comprensible. Muchas veces deseamos olvidar un defecto.). finalmente lograremos olvidar el trastorno que nos aqueja. Hablaremos. El deseo inconsciente tiene sus raíces mucho más hondas cuando se basa en una lesión orgánica.~ remos ante un mecanismo en el que la actitud consciente habrá encontrado un sustento suficiente por parte del “inconsciente”.su lado derecho y tendiera a mostrarse interesada en el mismo (Cf. entonces. y no cabe ninguna duda de que existen tales casos. con estas parálisis periféricas. . podemos agregar que los casos de Korsakoff con una polineuritis.:Puede existir un mecanismo de olvido basado en las perturbaciones orgánicas de la memoria. Más adelante. con su incapacidad para recordar hechos recientes. Si se tratara de un deseo inconsciente. No es pro- bable¿ empero. Pero también encon­ tramos ahora un motivo psíquico preciso. Apén­ dice I. a menudo se olvidan de que son paralíticos. Corresponde bablar. Betlheim y Hartmann logra­ ron demostrar que es particularmente marcada la incapacidad para recor­ dar datos de orden sexual. Pero es evidente que en los casos mencionados. excluyen. Muchas veces deseamos eliminar la idea de que somos impedidos. no es éste el mecanismo implicado. Trátase de un mecanismo de defensa sustentado en una base orgánica. expulsándolas de la conciencia. El mecanismo en cuestión guardaría cierta afinidad con los fenó­ menos del deseo inconsciente. Es notable que la represión inconsciente orgánica se combine frecuen­ temente con ciertos cambios de humor. Por consiguiente. sobre las lesiones cerebrales.

acarrea frecuentemente actitudes ' psíquicas parcialmente idénticas a la represión psíquica. una actitud psíquica con sus raíces en ciertos cambios operados en el cuerpo. Hasta ta. si el impulso •orgánico no tendrá planos situados aun fuera del sistema nervioso. sí. sino que son aplicables a todo el do­ minio de las actividades cerebrales. En efecto.s lesiones medulares pueden conducir a un aumento de los impulsos. Los principios aquí implicados no se circunscriben al problema que venimos estudiando. con lo cual arribamos al problema del impulso del organismo en general.. como así también una indudable tendencia al retrué­ cano. Y esta resonan­ cia en la esfera psíquica nos ayudará a comprender la esencia de la fun­ ción orgánica. las estructuras psíquicas vinculadas con la represión orgánica. como en la postence­ falitis. Estos planos más profundos no se reflejan. y de que ni siquiera el impulso y represión orgánicos focales 10 Confróntese nuestro estudio sobre los problemas orgánicos en la orientación infantil. una hiperkinesia de estructura todavía más primitiva. orgánica focal. Este fenómeno se explica por lo mucho que tienen en común la vida psíquica y la/¿función orgánica. en la mayoría de los casos. iguales problemas se nos plantean cuando encaramos el estudio del impulso orgánico instintivo de la hiperkinesia 10. Y existe aun . se trata de un fenómeno distinto. serán algo así como un impulso ciego. de inmediato. Quisiéremos dejar bien sentado que. sin embargo. Dicha actitud es «semejante — aunque no idéntica— a lag actitudes “inconscientes” de carácter puramente psíquico. y se expresa sólo en relación con un miembro particular y con una parte específica del cuerpo. al igual que la represión orgánica general. En otras palabras. Es una perturbación general del mecanismo del cerebro que se refleja en la actitud psíquica. Esta hiperkinesia puede serlo del nivel cortical. Cabe preguntarse. Aquí encontramos. A nuestro juicio. en estos casos se trata de un mecanismo focal y una represión. incluso. en la conciencia. repite lo que ocurre en otras re­ presiones sobre un plano puramente psíquico. en relación con el crecimiento. queremos destacar el hecho de que nos referimos a un fenómeno que. Todo cambio operado en esta última tiende a poner en movimien­ to mecanismos psíquicos afines a dicha función orgánica. Lo que tenemos ante nosotros es. probablemente. sino a una lesión localizada. Pero no insistiremos en el aspecto filosófico. esta afirmación es de suma importancia. en múl­ tiples planos. Pero en los casos que venimos analizando. ya sea general o focal. tal como en la afasia sensorial o bien de un nivel subcortical. circunscribiéndonos estrictamente a la afirmación de que el impulso orgá­ nico y la represión orgánica se hallan construidos. pero se debe no a una deficiencia más o menos general de la función cortical. particular de euforia. aún más primitivo que el deseo inconsciente. . en un plano estructural. Puede haber. tal como la observa­ da en los ataques epilépticos. una actitud psíquica más o menos parecida a la de los casos de Korsakoff. nuevos interrogantes.Esta represión orgánica focal. Cuando decimos “repre­ sión orgánica”.

corres­ ponde hablar de verdadera aquiria y aloquiria. Lejos de ello. Pero naturalmente no podemos negar que también queda abierto el camino opuesto. el paciente desarrolla rápidamente un de­ seo inconsciente y consciente. constituyen los planos más profundos de las funciones psicológicas vincu­ ladas con la vida orgánica. Toda percepción se halla vinculada con una actitud y posee su motilidad. son experimentados en la derecha. lio podremos suponer que todas estas funciones ésten aisladas una de otras. el sujeto suele apartar la vista de su cuerpo. los objetos táctiles que se le co­ locan en la mano izquierda. Los planos más profundos de las actitudes llevan consigo las de los niveles superiores. actitudes psicosexuales especificas. Cuando existe el apremiante impulso da olvidar una mitad del cuerpo. En cuatro de los pacientes estudiados por Pinéas no se observa ninguna tendencia particular a alejar la cabeza del lado paralítico. La actitud orgánica focal lleva consigo. Puesto que nos encontramos con el mismo fenómeno básico en los deseos y actitudes de los distintos planos. de igiial modo. deseamos de­ jar en claro que nuevamente se trata aquí de un problema general de amplio alcance. según 'dijimos. En las observaciones precedentes hemos hecho hincapié eñ la estrecha relación existente entre la percepción y la acción. deseos inconscientes y basta conscientes. por lo tanto. aflora en la superficie una violencia destructiva específica. Por consiguiente. Además. la no percepción psicogénica de una mitad del cuerpo. Podemos preguntarnos. además del impulso primitivo. ciertamente en todos los casos. La aloeste- . Lo mismo vale para la actitud orgánica general. cuáles son las actitudes psico­ sexuales específicas que guardan relación con la represión focal de una mitad o de ciertas partes del cuerpo. Debemos preguntamos. sino que dichos impul­ sos suelen teñirse con un colorido psicosexual específico. sino que el sujeto también ve del lado derecho los objetos que se le muestran del lado izquierdo. los cuatro tipos de actitud están íntimamente entrelazados. El objeto particular de nuestro estudio será. y lo notable es que en este caso no sólo hay aloestesia para las impresiones táctiles. Ya dijimos que el deseo consciente provoca con suma frecuencia tendencias inconscientes apropia­ das. vale decir. Pero tampoco aquí cabe ninguna duda de que estas actitudes cons­ cientes e inconscientes no están en el aire. acarrean actividades orgánicas y pueden bailarse vinculadas con los procesos de las actitudes generalizadas y focales. según Jones. Sólo en el primer caso se presenta una desviación conjugada hacia la derecha. El deseo consciente engendra actitudes similares a partir del incoas» ■ciente. Sin embargo. se desarrollan en el cuerpo. incluso. Potzl señaló que en los casos de no percepción de una mitad del cuerpo. entonces. de modo ¿al que toda actitud lleva en sí misma rastros de las demás. Pero esto no se cumple. El niño postence- falítico se torna destructor y sádico. si las actitudes orgánicas más profundas no llevarán consigo. No sólo la hipermotilidad del postencefálico y la bipermotilidad del ataque epiléptico se traducen en impulsos bacia la acción. y en el estado de somnolencia que sucede al ataque epiléptico. aquellos casos en que.

pero en lugar de la 11 Herrmann y Potzl analizaron cuidadosamente el problema de la aloestesia ópti­ ca. el paciente presentaba una marcada tendencia del lado izquierdo del cuerpo a transferirse hacia el derecho. las sensaciones— hacia el otro lado. el conocimiento y empleo de su lado izquierdo. el modelo postural del cuerpo habrá de acompañarlo. Pero en nuestro caso de no percepción lateral derecha. sobrp el lado derecho.Evidentemente. o. pese a que frecuentemente lograba señalar correctamen­ te el punto tocado. . en el lado derecho. merced a los impulsos motores. prácticamente. que tratan de hacer rotar el cuerpo en torno del eje longitudinal. Cuando quiera que haya un impulso rotatorio de este tipo. que se había vuelto. de uno u otro modo. tod? desviación conjugada lleva consigo impul­ sos del cuerpo entero a volverse hacia el lado de la desviación. la sensación hasta puede per­ manecer en su lugar adecuado. • Esto muestra bien a las claras que en la aloestesia puede haber una transferencia de las sensaciones como tales o una transferencia de una mi­ tad del esquema corporal. Por lo tanto. basándose en sus comprobaciones necrópsicas. sino en la pérdida de la apreciación del lado izquierdo. Señalan estos investigadores que existe una estrecha relación entre la aloestesia óptica y la táctil. su aloestesia no se basaba en una verdadera transferencia de las sensaciones. y también Gerstmann— uno de sus centros en el lóbulo parietal-occi­ pital. En este último caso. en particular) aumenta los impulsos posturales hacia la rotación en tomo del eje longitudinal. tenemos que distinguir entre un tipo más sensorial — que se halla representado por el primero de nuestros casos— y aquel en que los impulsos motores rotan al modelo postural del cuerpo — y junto con él. Había perdido.. Antes de intentar la interpretación de estas comprobaciones contradic­ torias. El brazo izquierdo no era utilizado en absoluto. cuando se le pedía al paciente que usara los miem­ bros izquierdos. La no-percepción de una mitad del cuerpo puede basarse. Los impulsos motores. pese a no. utilizaba los derechos. Pótzl desarrolló teorías similares. puesto que. en general. Frecuentemente. la paciente goza de absoluta libertad en sus impulsos motores para mirar hacia la derecha. Los contactos practicados en el lado izquierdo se habían producido. haber ninguna paresia. según Holff y Schilder. los impulsos rotatorios alre­ dedor del eje longitudinal habrán de arrastrar consigo el modelo postural del cuerpo. la pierna izquierda aparcía cruzada sobre la de­ recha. quisiéramos llamar la atención sobre el estudio de un importante caso (caso C en el Apéndice I ) . estamos convencidos de que en la no percepción lateral izquierda los im­ pulsos motores hacia la derecha desempeñan un importante papel. En consecuencia. En este caso. sía óptica se halla vinculada aquí con la aloestesia táctilxl. los impulsos motores permanecen intactos. tienen — según Hoff y Schil­ der. según él. para decirlo con mayor precisión: la lesión del lóbulo parieto-oc- cipital (probablemente del área 19 de Brodmann. Sin embargo. asimismo. Pero se plantea de inmediato la cuestión de por qué en algunos casos de aloestesia y de no-percepción. o. en la tendencia motriz a desviar la vista.

(5) Aloestesia. 2) Esta vinculación puede ser una conexión en la médula espinal. se observan perturbaciones de la sensibilidad que indican una seria lesión en el aparato sensorio. pri­ maría el hemisferio izquierdo sobre el derecho. Pero fuera de eso. En este aspecto. puede presentarse solamente la tendencia interior a pasar por alto las impresiones provenientes de ese lado» No debemos. en el hemisferio izquierdo. un importante papel. Finalmente. no-percepción — derecha e izquierda— y sinesiesia del esquema corporal. 8) Puede basarse en mecanismos del tipo llamado puramente psíquico (conscientes o inconscientes). o bien al olvido total de este lado del cuerpo. probablemente. Pero en los casos estudia- . existe una . 3) El bloqueo de la vía de conducción normal y el consiguiente des­ borde desempeñan. 11) En la mayoría de estos casos. puede llevar a ilusiones y distorsiones en lo concerniente a la percepción de este lado. cuya integridad es necesaria para el modelo postural táctil del cuerpo. olvidar que la aloestesia y la no-percepción de la parálisis de una mitad del cuerpo no son fenómenos idénticos. Hauptmann opina que el modelo postural del cuerpo tiene su localización. en la mayoría de los casos. Nuestro análisis sería incompleto si no tratáramos de explicar por qué. 4) Es probable que la aloestesia se base en una conexión anatómica situada en niveles superiores. 6) La transferencia puede hallarse relacionada — aunque no forzo­ samente— con los impulsos motores. o bien al desconocimiento de la hemiplejía (en cuyo caso estaremos ante la anosognosia de Babins- k i). • 10) La represión orgánica puede conducir. 9) Este mecanismo orgánico represivo puede ser de carácter. entonces. general (Korsakoff) . 5) La transferencia de las sensaciones puede constituir un fenómeno parcial de la falta de conocimiento de un lado del cuerpo.tendencia motriz. 7) La omisión de las impresiones provenientes de una mitad del» cuerpo y la no percepción de una mitad del cuerpo pueden darse sin ten­ dencia alguna a transferir los impulsos al otro lado. pero también puede fundarse en mecanis­ mos orgánicos (represiones orgánicas) que son afines con los mecanismos psicológicos. Tal el me­ canismo operante en los casos estudiados.perturbación en el mecanismo parietal especial. sino que simplemente van asociados. principalmente. pero también puede basarse en lesiones focales. el afectado es el lado izquierdo del cuerpo. Ya bemos adelantado varios pasos: 1) La aloestesia puede basarse en vinculaciones anatómicas entre las partes simétricas del cuerpo.

de inmediato. Pero el caso expuesto demuestra que esta hipótesis es falsa. sin embargo. El lado derecho del cuerpo. la exageración de una actitud que todos tenemos. . é¿ la niebla y. Pero el material utiliza­ do para probar esta afirmación no es suficiente. la presencia de centros laterales derechos para el lado izquierdo del cuerpo. Los reflejos del cuello son más fuertes del lado derecho que del izquierdo. la no percepción del brazo izquierdo sea más frecuente que la no percepción de la pierna izquierda. La misma lesión focal agregada a la tendencia fisiológica a descuidar el lado izquierdo habrá de provocar el cuadro clí­ nico de la d o percepción lateral izquierda del cuerpo. no sólo es más fuerte. con la aprobación de Potz12. del lado derecho que del izquierdo. que las lesiones focales contribuyen a que las actitudes psíquicas generales adquieran una expresión más definida. Hirschl desarrolló la idea. para con el lado izquierdo del cuerpo. por lo menos. Si •la teoría de Hauptmann fuera correcta cabría esperar que la anosognosia derecha fuera acompa­ ñada por una anosognosia lateral izquierda menor. y quizá la mayoría de las lesiones focales no logren producir este efecto. además. En este aspecto. frente a una afección del aparato cortical y de la parte cortical táctil de la imagen del cuerpo. no debe confundimos. es notable el hecho de que. sí es que ésta la tiene. Nuestra paciente con la 12 En el libro sobre “Worttaubheit”. Se comprueba así. También los impulsos tónicos son más fuertes de este lado. por cierto. En estos casos nos hallamos. la expresión de las diferencias fisiológicas existentes en el aparato descrito. Podría suponerse. lo cual indica. Si se entrecruzan dos veces las manos y los dedos j se intenta mover un dedo específico. normalmente. Todos nuestros impulsos motores se desarrollan con mayor facilidad hacia el lado derecho. vuelve al punto de partida. De este modo. de acuerdo con la literatura sobre el tema. entonces. se comprobó la existencia de lesiones en el lado derecho del cerebro. sino también más “diestro”. Generalmente sentimos la superioridad del brazo derecho con mucha más intensidad que la de la pierna derecha. tendremos que buscar una interpretación de carácter más psicológico* Al parecer.rEn todo el mundo existe. tras describir un círculo. La no percepción focal del lado izquierdo del cuerpo es. de que el hemisferio derecho tenía una influencia especial sobre las funciones vegetativas. por lo tanto. cierta tendencia fisiológica a descuidar el lado iz­ quierdo del cuerpo. Probablemente no sea fácil vencer esta tendencia fisiológica a descuidar el lado izquierdo del cuerpo. por lo tanto. Cuando se extienden las manos y se cierran los ojos. Esta tendencia fisiológica constituye. que sólo los centros del hemisferio derecho guardan una relación lo bastante es­ trecha con las actividades emocionales centrales. Cuando el cazador se desorienta en el bosque o. Esta expresión. generalmente. generalmente el brazo derecho se eleva :más que el izquierdo. generalmente este círculo se realiza hacia la derecha. resulta mucho más sim­ ple hacerlo cuando se trata de un dedo de la mano derechá. dos hasta ahora. los seres humanos hacen un uso mayor.

no hay sensacio. la posición relativa de dos estímulos y tam­ bién la diferenciación enlre uu movimiento sobre la piel* y un movimiento. no percepción. En el esquema del cuerpo. esencialmente. lateral derecha afirmaba que su brazo parecía diferente e hinchado. que una percepción dada no tiene ninguna cualidad definida que evidencie que proviene de un movimiento* sobre la piel o de un movimiento de un miembro. un solo contacto o varios contactos simultáneos. Pero no debemos olvidar que toda sensación es. de acuerdo con la situación total. La sensación aislada es el . Esto conduce de inmediato a un problema asociado.producto de un análisis. Pero. La sinestesia es. una óptica y otra táctil. en ludo caso. que determinada parte de la per­ cepción se basa en impresiones ópticas. sus miembros. por lo tanto. No se trata de que el esquema corporal tenga dos . en el campo óptico. La percepción es sinestésica. La paciente del primer caso mencionado (Apéndice I) con suma frecuencia no distinguía si se había trazado un movimiento sobre su piel o si se había movido uno de. Aparentemente. Esto significa que no existe ningún aislamiento primario entre los distintos' sentidos.en lugar ele los movimientos s«»br«r la-piel. pero es más que probable que también exista un aparato más pri- . Lo que hemos estu­ diado es la transformación de la unidad del modelo postural del cuerpo por la modificación de la sensación de la esfera tá'ctil y óptica.. los movimientos ^ad­ quieren su significado final sólo en relación con el modelo postara! del cuerpo. Sentía. La paciente de nuestro primer caso nú percibía los movimientos sobre su piel. Nosotros percibimos y podemos decidir. el modelo postural de la imagen corporal determina la localización de los miembros en el espacio. también. Parecería. impresión táctil modificada determina otro cambio. La uni­ dad de percepción es el objeto que se presenta a través de los sentidos y de todos los sentidos. Otro tanto ocurría con nuestro segundo caso. la situación normal. sino. Y no cabe ninguna duda. entonces. Todavía no hemos examinado algunos problemas vinculados con el modelo postural táctil del cuerpo. de una sines- tesia. generalmente. partes diferentes. los impulsos tacto-kinestésicos. sólo las circunstancias y la estructura del modelo postural del cuerpo determi­ nan la elaboración de un estímulo. La. En este aspecto.' nes profundas provenientes de las articulaciones y sólo la configuración especial de los estímulos sobre la piel ims conducen a la percepción de los movimientos pasivos de nuestros miembros. Head y Holmes efectuaron obser- •vaciones similares. sí- nestésica. veces — según dijimos— sentía. en su lugar. (6) Algunas observaciones sobre la relación del esquema corporal con los movimientos tacto-kinestésicos. A . El aislamiento es secundario. El sistema nervioso actúa como una unidad. con cierta dificultad.y los ópticos sólo pueden ser separados mediante métodos artificiales. de que el objeto “cuerpo” se presenta a todos los sentidos. Según von Frey. un movimiento en las articulaciones. de un miembro.

Cuando se le pedía que mostrara las manos. cabe comparar la no percepción del movimiento en los casos táctiles con la no percepción del movimiento en los casos ópticos observa­ dos por Potzl. La orientación por encima de la cabeza y detrás de la espalda — parte que se halla generalmente fuera de la percepción óptica— era sumamente deficiente. No sabía si había derecha e izquierda en su propio cuerpo. lana perturbación puramente motriz o sensorial. la paciente buscó inicialmente su oreja izquierda sobre la mesa. a través de perturbaciones especíales de las sensaciones. Goldstein y Gelb. En la mayoría de los casos de Pick había una enfermedad difusa del cerebro. Tam­ bién cometía errores cuando se le indicaba que fuera hacia la izquierda o hacia la derecha de la habitación. el trastorno se presenta como una conversión continua de las deficiencias sensorias en motrices. o bien hacia la derecha o hacia la izquierda. en ri­ gor. (7) Agnosia de la imagen corporal {autotopoagnosia) . asimismo. En efecto. al cam­ po de la acción. Hartmann. En cambio. y sólo tras la reite­ ración de la orden. trataba de encontrarlas en la mesa. La patología nos ofrece casos que no podrían encerrarse ni bajo el rubro de las perturbaciones ópticas ni de las táctiles. que se presentan solamente cuando la paciente debe escoger entre la mano izquier­ da y la derecha para ejecutar una acción En el caso extremo. Rosenberg insiste especialmente en que la perturbación se extiende. Dice Potzl: “La inseguridad en el reconocimiento de la derecha y la izquierda no puede considerarse. Cuando Pick examinó su primer caso de este tipo. comentando lo siguiente: “no sé. diciendo: “ ¡Dios mío. Los pacientes de este tipo se sienten incapaces de indicar las partes de su propio cuerpo cuando se les pide que lo hagan. quien ccntró su es­ tudio preferentemente en torno de las dificultades reveladas por sus pacien­ tes para orientarse con respecto a la izquierda y la derecha. cosa qué confirma las observaciones de Antón y F. Potzl observó cierta relación entre la dificultad para elegir entre de­ recha e izquierda y la lesión del lóbulo parietal inferior izquierdo. Tampoco poseía la orientación de derecha e izquierda. Uno de los casos de Pick mostraba perturbaciones en la prensión de objetos. por hallarse pertur­ bado el modelo postural como tal. cuya integridad sea necesaria para la percepción del movimiento. podía orientarse mejor. Redlich. En todo caso.mitívo. extendía la mano o bien más allá del objeto que quería tomar. las he perdido! ¡Y sin embargo tienen que estar!”. La paciente no sabía dónde tenía la mano derecha y dónde la izquierda. se tomó la oreja izquierda. no están por ninguna parte. agnosia digital. lo ha­ bré perdido”. Cuando la paciente hacía los movimientos. le resultó im­ posible dar con el ojo izquierdo. Así. Pick demostró que estas perturbaciones de la localización se deben a la lesión bilate­ ral del lóbulo parietal.de un carácter . Igual cosa se observa en los casos de Rosenberg.

entonces. Nos­ otros mismos hemos observado tres casos. Podemos extraer. pero difería por su clara vinculación con la inseguridad en lo re­ ferente a la percepción de derecha e izquierda. se declaró incapaz de mover la mano paralizada. También son incapaces de indicar dedos específicos. de entre varios. a los dedos del modelo posturaL . además de los mencionados por Gerstmann en sus dos primeras publicaciones. Pero el ejemplo más claro de perturbación en el modelo postural del cuerpo propiamente dicho corresponde a la agnosia digital descrita por Gerstmann. junto con la inseguridad para distinguir la derecha de la iz­ quierda. con cierta dificultad para la escritura (agrafía). Es notable que todos estos casos no muestren ninguna difícuL tad particular para la percepción de otras partes del cuerpo. Potzl y Herr- mann localizan el síndrome en la región. Las lesiones del lado izquierdo del hemis­ ferio provocan este síndrome. la paciente declaró que no podía percibir cuál era la. se había olvidado. Pero' el sujeto era ambidextro.comprendida entre la circunvolu­ ción angular y la segunda circunvolución occipital. por lo menos. Y también cabría conjeturar que la escritura correcta depende de la inte­ gridad del modelo postural del cuerpo. un objeto específico”.y movilidad de los dedos) a que para escribir hace falta reconocer los dedos. Siempre hay cierta dificul­ tades en las acciones que se hallan viculadas con las dificultades de la percepción. con la izquierda o con la derecha. la concluáión general de que existe cierta superioridad del hemisferio izquierdo sobre el derecho tam­ bién en lo referente al modelo postural del cuerpo o. El caso de Lange. por otro lado. Toda la perturbación era bastante semejante a la parálisis prensoria de algunos apráxicos (liep- mann). Sólo en el caso estudiado por Pótzl y Herr- mann. Esto le ocurrió tanto en la mano derecha como en la izquierda. Igual dificultad encuentran en el reconocimiento de las manos y dedos de otras personas. en tanto que la parálisis prensoria de los apráxicos sólo se presenta cuando se les pide que elijan. de­ recha y cuál la izquierda» Según ella. pese a la retención de la sensibilidad . muestra una localización similar. La coincidencia entre la acalculia y la agnosia digital podría deberse al hecho de que las operaciones materna- . Entre estas dos reacciones extremas hubo acciones en las cuales la paciente de­ claró que. y con dificultades para calcular (acalculía). diciendo: 4Me •acordé en dónde tenía la mano. y eso me hizo pasar la parálisis’. El síndrome no es muy raro. Podríamos atribuir la coincidencia entre la agnosia digital y la agra­ fía (incapacidad para escribir. el síndrome obedecía a un tumor del lado derecho. En el caso extre­ mos en que la perturbación se parecía a una parálisis pasajera. le sobrevenía cierta pesadez en la mano. existe por lo menos una posibilidad de que ambas perturbaciones estén localizadas en partes del cerebro muy próximas. Esta perturbación se halla siempre vinculada con cierta dificultad para el reconocimiento de la derecha e izquierda en el propio cuerpo. pero posteriormente ejecutó los movimientos que se le indicaban. Los casos de este tipo son incapaces de reconocer y nombrar los distintos dedos de la mano. Pero.más amnésico.

empero. sólo figuran. que la tesis de Lange encuentre apoyo en los hechos. Claro está que cabría pre­ guntarse por qué las perturbaciones en el modelo postural del cuerpo son tan raras cuando se trata de otras partes del cuerpo. por supuesto. dedo meñique de la mano izquierda. En la Nueva Guinea Británica. sino que también se hallan bajo la influencia especial de nuestras intenciones. (7) mirika mako: entre la muñeca y el codo. y los puntos motores y sensoriales correspondientes a una parte determinada del cuerpo se ha­ llan muy cerca unos de otros. Sabemos que aquellas funcio­ nes que guardan entre sí cierta relación generalmente se hallan localizadas en puntos muy próximos del cerebro. etc. Los dedos no sólo son partes salientes del cuerpo.ano: cuello. la escritura y el cálculo aritmético existan ciertas semejanzas internas que determinan su locali­ zación en partes del cerebro muy próximas. que estas observaciones más bien esquemáticas agoten el problema de los sistemas de numeración. Más adelante veremos que en la construcción de la imagen corporal. con la especu­ lación sobre la multiplicidad del cuerpo y con la continua experimentación a que los sometemos. Pero no creemos que se trate realmente de vinculaciones psicológicas concretas. dedo anular. Es notable que en la mayoría de esos sistemas los dedos del pie no desempeñen papel alguno. Quizá la razón de ello resida en que la agnosia de los dedos se halla vinculada con :. (3) kaupu: dedo medio. No debemos olvidar la particular movilidad de los dedos. No creemos. (5) oirá: pulgar. (14) ano. por lo tanto. a las cuales hacen explícita re­ ferencia. se cuentan pues entre los primeros objetos sobre los cuales actuamos. y en general todo el sistema numérico. Í10) . guardan una estrecha relación con ciertas partes del cuerpo. (6) ankora: muñeca. Lange desarrolló la teoría de que estos fenómenos se debían a una perturbación general en la percepción de la dirección. además de los dedos.úñ punto Todos los libros sobre el pensamiento primitivo mencionan el hecho de que las formas de contar. . (9) ara: hombro.tíCas primitivas son ejecutadas originalmente con los dedoslz. La idea de multiplicidad se halla íntimamente vinculada. los números. De algún modo. no encuentran ninguna dificultad para la per­ cepción de la dirección en la lectura.sensorial muestra una organi­ zación muy semejante al área motriz de la corteza. En el sistema numérico que acabamos de mencionar. (4) more ere: índice. pecho izquierdo* (12) unkari: tórax. El área. (2) reere. (8) na: codo. No creemos. por ejemplo. Es mucho más probable que entre la agnosia digital. los pacientes muestran una excelente percepción con respecto a ’ otras direc­ ciones y al espacio. (1) monou. probablemente. Sin embargo. los dedos y las manos contribuyen a la exploración del cuerpo. tienen cierta importancia. aquellas partes del cuerpo que pueden tocarse fácilmente con las manos y que. encontramos el siguiente'sistema para contar (Lévy-Bruhl). al mismo tiempo. (13) amenekai: pecho derecho. • (11) ame. Así. lado derecho del cuello.

La agnosia digital sería. asimismo. La perturbación puede ir más lejos aún. haciendo que las personas carentes de . las distintas partes del cuerpo de los demás no será primaria. Es posible que las demás partes del modelo postural del cuerpo guarden relación con otras partes del cerebro cuya lesión independiente no sea factible. a una impresión sensorial especial. no de aquellas referentes. entonces3 la función más complicada en el reconocimiento del cuerpo y. más fuertes que las referentes a las del modelo postural del cuerpo de los demás. Sin embargo. afirmando una vez más que el modelo postural del cuerpo posee su acceso específico a la motilidad.■ po. Se trata aquí de verdaderas agnosias. todavía sin terminar. Siempre que haya perturbaciones en el modelo postural del cuerpo. Cabe pre­ guntarse si la dificultad para el reconocimiento de. no podrán discriminar entre sus distintos dedos. particular. Fuera de ello. podremos hablar ciertamente de la localización del mdelo postural del cuer­ po. siendo que poseemos más datos con respecto a éste que con respecto al de los demás. sino de las re­ lativas a un objeto de importancia particular. a saber. la imagen corporal (8) IntenelacioTies de la imagen corporal. es necesario insistir todavía en la profunda afinidad existente entre los diversos modelos posturales de los seres humanos. También debemos mencionar el hecho de que la no-percepción de nuestro propio cuerpo. demuestran que los niños alcanzan el co­ nocimiento y ’ el empleo' completos de los dedos en época relativamente tardía. y secundaria la dificultad para re­ conocer las partes del propio.. ni podrán reconocer el lado izquierdo o derecho de los cuerpos de los demás. a los pacientes les resultará difícil reconocer las distintas partes de los cuer­ pos de los demás. la mayoría de las veces. la más propensa a sufrir perturbaciones. subsistiría aún la cuestión de por qué no es posible construir el modelo postural de nuestro propio cuer. Llegamos. Cuando hay una apraxia es en verdad casi imposible establecer si hay también una agnosia con respecto a estas partes del cuerpo. al enunciado general de que los modelos posturales de los seres -humanos se hallan vinculados entre sí y de que allí donde no seamos capaces de arribar a una verdadera percepción de nuestro propio • cuerpo. entonces. se limita a nuestro propio cuerpo. la evi­ dencia convincente de que la dificultad para la percepción de nuestro pro­ pio cuerpo precede a la dificultad para la percepción del cuerpo de' los de­ más. por lo tanto. Y existe. tampoco podremos percibir los cuerpos de los demás. Las investigaciones da Freeman. Sin embargo. Así. La agnosia digital podría deberse a una localización particular de esta parte del modelo postural del cuerpOo La otra interpretación posible es que la discriminación de los de­ dos constituye una tarea particularmente difícil. susceptible de ser lesionado en forma independiente. cualquiera sea nuestra interpretación de los hechos. así como de su afección. Pero. las perturbaciones relativas a nuestro propio cuerpo son.

parcialmente independientes unos de otros. especialmente. generalmente. Llegamos. una vez más. pues. sería imposible explicar por qué la mayoría de los casos de aloestesia no muestran ninguna perturbación en la orientación espacial. una pierna y un brazo izquierdos y otros derechos. incapacidad para escri­ bir (agrafía total). En consecuencia. una perturbación peculiar de las acciones. cuando las acciones se hallan dirigidas hacia nuestro propio cuerpo. e incapacidad para construir pequeñas figuras y estruc­ turas (apraxia constructiva). No es nuqstra intención negar. Probablemente exista un aparato cerebral diferente para la dirección en el propio cuerpo. difi­ cultades en la lectura de palabras (alexia verbal). un ojo. habrá de conducir. la percepción del lado izquierdo del cuerpo sean incapaces de orientarse en el sector izquierdo del espacio. necesitámos de la imagen corporal para iniciar los movimientos y también. los cam- . a la conclusión general de que en el cerebro existen muchas funciones específicas que se basan en aparatos específicos. La orientación en el espacio es. Pero la pa­ ciente muestra. No creemos que la perturbación de la per­ cepción del lado izquierdo del espacio. sin embargo. (9) La apraxia y la agnosia en su relación con el esquema del cuerpo Cuando el conocimiento de nuestro propio cuerpo es incompleto y defectuoso. que estas funciones estén vinculadas entre sí y tengan muchos elementos en común. que sólo va asociada a la orien­ tación de izquierda y derecha del cuerpo. desorientación en el espacio y en el tiempo). Así. agnosia digital e incapacidad para calcular. especialmente con respecto a la unión entre el lado izquierdo y el derecho del espacio. es cosa fuera de toda duda. Pero. Pero es incapaz de indicar el brazo derecho o la oreja derecha de una persona sentada delante de ella. asimismo. no percepción total del lado izquierdo del cuerpo y del lado izquierdo de la habitación y las consiguientes perturbaciones en el reconocimiento de derecha e izquierda. Sabe que existe una oreja. todas aquellas acciones que exijan dicho conocimiento particu­ lar también serán defectuosas. Y que dentro de estos aparatos específicos existen ciertas vinculaciones. a una alteración de las acciones. una función independiente. Pineas publicó una comprobación que tuvo oportunidad de efectuar en este terreno. Si tal fuera cierto. ello no obstante. También presenta aloestesia. Todo trastorno en la gnosia y en la percepción. sino tan sólo afirmar que hay ciertas funciones independientes. La paciente se halla perfectamente familiarizada con el significado de la palabra “izquierda5’. Una de las observaciones de Herrmann muestra una perturbación independiente con respecto al’ espacio exterior. Hemos insistido una y otra vez en la íntima relación existente entre el lado perceptivo (aferente-impresivo) de nuestra vida psíquica y el de las actividades motrices (eferente-expresivo). derive directamente de sus dificul­ tades con el modelo postural del cuerpo. los fenómenos son — por lo menos en lo fundamental—. Se refiere a una paciente con demencia senil (dificultades con la memoria.

de incidir sobre las acciones. en tanto que en otros puede demostrar el conocimiento teó­ rico de lo que debe bacer mediante acciones de las partes sanas del cuerpo. posee un conocimiento cabal y en algunos casos basta puede expresarlo con palabras. tensión o perturbación en la coor­ dinación. por consiguiente. como las agnosias. En su ma­ yoría. amenazar y jurar. pese a saber que el fósforo no está encendido. En tanto que hasta la agnosia digital es un fenómeno compara­ tivamente raro. La apraxia es. afirmó que la agnosia digital es. Las perturbaciones centrales. y lo característico del sujeto apráxico es que sabe lo que debe hacer. Al­ gunos pacientes que pueden manejar los objetos sin inconvenientes mani­ fiestos a menudo son incapaces de indicar las partes de su cuerpo. . una apraxia digital. Pero esta per­ turbación en la praxia no es lo que llamamos babitualmente apraxia. Aun cuando se lo ayude. torpes. A veces también les resulta difícil desempeñarse cuando se 14 Engerth describió. si se le alcanza el fósforo apagado es posible que trate de encender la vela. El tér­ mino apraxia fue introducido en la literatura científica por Liepmann. sólo cabe hablar de apraxia cuando esta perturbación en el movimiento no se debe a una paresia. Potíl.bíos periféricos de la sensibilidad deben conducir a perturbaciones en las acciones. la incapacidad* para aplicar el conocimiento teórico de los objetos a la acción concreta. Y cuando se le dé el fósforo ya encendido. que si bien el sujeto presenta dificultades. cuando se les pide que ejecu­ ten estos actos. En este caso. Por último. es posible que tome la caja con los dedos y la apriete con el pulgar y el índice pese a conocer perfectamente el empleo del objeto. Y si finalmente logra sacar un fósforo. y apenas se conocen otras agnosias aisladas relativas al cuerpo 14. pues. también babrán. la paciente sufría una agnosia óptica y tenía ciertas dificultades particulares para reconocer los dedos. Así. por ejemplo. esencialmente. la incapacidad para aplicar prácticamente el conocimiento del propio cuerpo (imagen corporal) constituye un hecho bastante común. pese a la capacidad de expresar dicho conocimiento con palabras o mediante la acción de los miembros no afectados. saludar. por ejemplo. y mucbas veces no elegía el dedo correcto para ejecutarlas. apretándolo contra la superficie. no logrará cumplir su propósito. no podrá acercarlo a una vela. lo raspará contra una de las caras más grandes de la caja. tocará. en particular. Todas sus acciones con los dedos eran. algunos casos en que la autotopoagnosia que afectaba la cara* se hallaba relacionada con una agnosia digital. En un caso que describimos junto con Isakower. también encuentran dificultades para realizar movimientos expresivos como. manteniéndole la caja abierta. sin embargo. Las perturbaciones de este tipo pueden presentarse en una mitad del cuerpo. compartir este criterio. Además. Se comprueba entonces — por lo menos bip otéticamente—. Nosotros no podemos. Cuando uno de estos pacientes trata de encender un fósforo. el otro lado de la cája. éstas no suponen una deficiencia correspon­ diente de la facultad perceptiva y agnóstica.

no pueden mover un dedo específico -aunque se lo propongan. Pese al hecho de que en los casos más marcados los pacientes Tson capactes de ndmbrar los dedos. Hemos denominado este fenómeno “apraxia digital”. un dedo de la otra mano. Trátase. Cuando una apraxia refle­ xiva se halla en vías de desaparecer. las características de los movimientos volunta­ rios. en que la perturbación es más fuerte de un lado que del otro. por lo tanto. apraxia reflexiva. la apraxia digital es el último signo que conserva el paciente. Sin embargo. en muchos aspectos. A menudo actúan con ambos miembros simultáneamente. Podemos dar un paso más y afirmar. Hay casos. Muchos de estos pacientes no pueden elegir el brazo derecho o el izquierdo cuando se les ordena hacerlo. Existe un tipo particular de movimientos asociados contralaterales que tienen. incluso. es notable la dificultad para ubicar la propia nariz y los ojos. el primer signo manifiesto de apraxia. pese a co­ nocer perfectamente cuál es el lado izquierdo y cuál el derecho del cuerpo. B. La apraxia reflexiva es. es muy posible que muevan otro dedoJo que mue­ van. También efectúan los llamados movimientos asociados. Schlesinger observó un caso de apraxia constructiva en el cual el paciente. y en esta apraxia reflexiva siempre sobresalen la apraxia digital y la difi­ cultad concerniente a la izquierda y a la derecha. ■ Es necesario distinguir la apraxia digital de las dificultades para los movimientos aislados de los dedos en la parálisis o en las perturbaciones extrapiramidales. en el caso 10 de nuestra primera publicación. Liepmann llamó a las acciones de este tipo. La apraxia digital es. Estos mecanismos se tornan particularmente claros cuando se les pide a los sujetos que hagan movimientos aislados con los dedos. por cierto. la contraparte apráxica de la agnosia relativa a la imagen corporal. pero generalmente no es difícil efectuar la distinción necesaria. acciones reflexivas. es decir. en el cual el paciente por lo general se equivocaba cuando se le pedía que moviera los dedos de la mano izquierda. ya sea simultáneamente con el movimiento de la mano correcta o ni siquiera eso. En los coreicos. En su lugar. una apraxia reflexiva. cuando se les pide que muevan el derecho o el izquierdo. del lado apráxico. Aun en la apraxia objetal — cuando hay apraxia para los ob­ jetos— casi invariablemente se observa también. en el otro lado. cuerpo. por lo cual difieren de los movimientos asociados contralaterales de otro origen. pero era incapaz de imitar . por lo cual nosotros llamaríamos a la apraxia de esta clase. asimismo. les pide que actúen con objetos imaginarios. que la tendencia nada rara de los apráxicos a no utilizar un lado del cuerpo en las acciones es la contraparte de la no percepción de una parte del. de una perturbación de las accio­ nes dirigidas hacia el propio cuerpo. incluso. por ejemplo: cazar una mosca sin que haya tal mosca. como por ejemplo. el fenómeno puede presentar cierta simi­ litud.podía mover un dedo específico. pues. La apraxia digital es un fenómeno casi regular en cualquier tipo de apraxia. De ahí que tenga una importante significación diagnóstica.

en lugar de señalarse el ojo. en el espacio externo. puesto que dichos pacientes señalan con suma frecuen­ cia la nariz. los ojos o las orejas del examinador. Es notable que todas las dificultades experimentadas en las acciones. pensamos que la pertur­ bación en el propio cuerpo suele ser más fuerte. marcada de un lado que del otro. No hemos: hecho bastante hincapié todavía en la dificultad presentada por muchos pacientes con apraxia reflexiva. La perturbación era más.la volvía hacia el ojo. la línea medía desempeña. incluso. En estos casos apráxicos ello se revela claramente.media y recién entonces. por cierto. son incapaces de transferir de un lado del cuerpo al otro. primero dirigía la mano hacia la línea . pueden señalarse perfectamente la rodilla izquierda con la mano derecha y viceversa. Nos encontramos nuevamente con el principio de la interrelación de las imágenes corporales. y viceversa. En el caso de Herrmann había una lesión parietal occipital. pero embos están vinculados a funciones^ separadas del cerebro. hacia e l . al espacio externo. sin distinguir perfectamente entre estas dos líneas medias. por cier­ to. La perturbación en la prensión cruzada también se presenta. La observación revela que en los casos parietales puede intensificarse la . La línea media del cuerpo se continúa. relacionadas con las partes del propio cuerpo vayan acompañadas. por supuesto. señalaba el cuerpo del examinador cuando se le pedía que se seña­ lara las orejas. Siem­ p re mostraba una tendencia a desviarse. por cierto exactamente. costado. como en uno de los casos estudiados por Herrmann. etc. los ojos. Así. A me­ nudo. la nariz. en el espacio externo y puede circunscribirse incluso. Era incapaz dé irnitar los movimientos cruzados. Una vez. A nosotros nos tocó ob­ servar un caso en el cual una paciente con síntomas afásicos sensorios presentaba una seria apraxia para -realizar los movimientos dirigidos hacia su propio cuerpo. Si se le pedía que se señalara un ojo. Por debajo de la cabeza cruzaba la línea media con sum a facilidad. por dificultades en las acciones relacionadas con las partes de los cuerpos de los demás. El caso inverso era mucho menos frecuente. Aquellos pacientes qué se muestran incapaces de cruzar la línea media en la región de la cabeza. Debemos repetir que el espacio externo y la imagén corporal se hallan^. relacionados entre sí. señaló la punta de la nariz del examinador. a veces. las posiciones de los dedos. se ven en situación particu­ larmente difícil cuando se les pide que se señalen la oreja o el ojo izquier­ do con la mano derecha. un papel específico. o bien hacia su propia línea media o hacia la del examinador. en b u mayoría. cuando se les pide que se señalen los suyos. desviándose demasiado. Pick y Rosenberg llamaron la atención sobre este trastorno. Ante todo. Pero también en este caso. La línea media psicológica y la geométrica no coinciden. La paciente mostraba una escasa sensibilidad al dolor en la parte superior del cuerpo. ' • En el modelo postural del cuerpo. No cabe ninguna duda de que la línea media de la cabeza difiere de la de las otras partes del cuerpo.

La dificultad para nombrar constituye la expre­ sión. Pero también se incurre en el mismo error cuando el exa­ minador se sienta frente al paciente y ejecuta los mismos movimientos. en estos casos. Pero debe entenderse claramente que cuanto mayor sea la dificultad experimentada en la función. Cuando uno estudia estos casos —-tal como hizo Potzl— en días sucesivos. pero ello no impide que en la mayoría de los casos estas dificultades se deban a la incapacidad para utilizar la imagen corpofa| a fin de ejecutar una acción. cuando se observan dificultades agnós­ ticas en lo relativo a los colores. que sea lícito relacionar esta perturbación. en tanto que todas las acciones laterales resultan difíciles. Muchos pacientes cometen errores más o menos serios. un factor adicional. verba­ lización constituya. He aquí la prueba empleada por este investigador: El paciente debe señalar con la mano derecha o con la izquierda el ojo o la oreja izquierda o derecha. Head observó. entonces le resulta sumamente fácil imitar los movimientos del examinador. un día. en la dificultad para nombrar el color y. Según Head. cuando imita los movimientos que ve en el espejo. tendencia hacia la línea media. Según Head. en consecuencia. No cree­ mos. con los trastornos afásicos. al siguiente. Por eso. Claro esta que es posible que algunos pacientes de Head tuvieran dificultades con la verbalización. La palabra guarda. La vacilación al dar los nombres no es. ordenándole que imite con la mano derecha lo que el examinador realiza también con la derecha. más que la expresión de una dificultad en una función específica. . de una dificultad real en la función y no tan sólo de un trastorno afásico. una estrecha relación con la función. también ellos relacionan las afasias localizadas con funciones específicas.. revela. Cuando Goldstein y Gelb consideran la amnesia para los nombres de los colores como una incapacidad para pensar con catego­ rías netas. sin duda. en la impo­ sibilidad de reconocerlo. por lo tanto. tal como ha sido descrita más arriba. perturbaciones análogas a las que hemos descrito aquí con el nombre de apraxia reflexiva. a veces la única dificultad del paciente consiste en nombrar esos colores. para ejecutar esta prueba satisfactoriamente hace falta una buena comprensión de las palabras. No debe descartarse la posibilidad de que la.una dificultad en la función del empleo correcto de la imagen corporal. Si éste se para detrás del paciente y el paciente ve los movimientos en un espejo colocado delante de sus ojos. La dificultad con la verbalización sólo. Potzl observó que una perturbación agnóstica puede aparacer. Pero es necesario separar estas perturbaciones de las pertur­ baciones afásicas. como una afasia circunscrita. esta diferencia se debe al hecho de que el paciente necesita una verbalización cuando se le pide que imite el movimiento del examinador sentado frente a éL En cambio. la perturbación puede parecer radicar. inclu­ so. en estudios sobre la afasia. puede hacerlo sin necesidad de verbalización alguna. tanto más mar­ cadas serán las dificultades con la verbalización.

sino que también abarca el conocimiento de las acciones individuales necesarias para la materialización del plan. no sólo aquello claramente representado en la esfera psíquica. No cabe ninguna duda de que dicho plan existe. cuando queremos tomar un objeto. Cuando queremos mover el brazo. como la psicología del movimiento. Liep­ mann habla de “Teilzielvorstellungen” (imágenes de los objetivos parcia­ les). Este plan general para la acción. El plan para el movimiento es una suerte de germen. Pero aquí no es tanto lo que nos interesa la patología del movimiento. sino también la huella orgánica.(10) Observaciones sobre la acción humana Es innegable que una visión más profunda de la estructura de la ima­ gen corporal (modelo postural del cuerpo) habrá de conducirnos a una nueva concepción de las acciones humanas. Es un importante hecho de la psicolgía general el que nuestra vida psí­ quica sólo se basa en corta medida sobre las percepciones e imágenes plena­ mente conscientes. pero el término imagen signi­ fica para él. para decirlo con la terminología de Ach. Pero sería erróneo creer que esta existencia se da en la plena luz de la conciencia. Sólo hay tendencias. En efecto. se habla entonces del tipo inervatorio de . sentimos una dirección psíqui­ ca. Los más grandes progresos rea­ lizados hasta ahora en la comprensión de las acciones humanas se deben a las investigaciones de Liepmann. no cabe ninguna duda de que es muy escaso el pensamiento consciente dedicado a las acciones e inervaciones necesarias. Se trata aquí de un cono­ cimiento en el cual los elementos sensibles desempeñan poco o ningún papel (“Bewusstheiten”) . una corriente psíquica. no tene­ mos una idea lúcida de la parte del cuerpo que queremos mover. No sólo contiene este plan un objetivo último. una intención de avanzar hacia un objetivo. no existen re­ presentaciones e imágenes nítidas del plan. En efecto. Pero también puede hallarse perturbado el orden de las acciones particulares. cuando queremos encender un fósforo. Así.apra­ xia motriz. como así también cada detalle del mismo. deben trasladarse a una inervación. Liepmann habla de plan y de imágenes. de detalle. En tal caso tendremos una apraxia de tipo motor. En una apraxia motriz la perturbación puede estar más cerca de la ejecu­ ción puramente motriz. éste demostró que toda acción se basa en un plan anticipatorio de estructura específica. que deben ser materializados en una ejecución final de la acción. de mero pensamiento. estamos ante una apraxia idea» toria. etc. Y cuando se registra un desor­ den en la ejecución de este plan general. de una “Bewusstheit”. No . tampoco pensamos nítidamente hacia qué parte particular del objeto habremos de encaminar nuestra acción. pero sin poder llevarlo a la práctica. Estamos ante una apraxia cuando el paciente es capaz de idear el plan general. en el sentido de la escuela psicológica de Wurzburgo o. Así. de conocimiento psíquico sin desarrollar.

lo que preferiríamos llamar. Pero en el plan también debe haber un objetivo para mis acciones. Más bien creemos que deben darse en forma de huellas. de que debo iniciar los movimientos con mi cuerpo. el mundo.no. Para actuar. ello no es probable. de inicjar un movimiento. En el lenguaje de la psicología de la gestalt. Según G. lo más probable es que se den en la psique como “Bewusstheiten” primitivas. Y. Müller. el yo y. E. la mayoría de los seres . esto se expresa en función de las •tensiones de un campo psíquico. Todavía no se sabe si esta imagen será. podría tratarse de un perísaimento vivo. luego prosigue con menos imágenes. No cabe ninguna duda. Cuando la imagen óptica no se hace presente. Siempre hay un objeto hacia el cual se dirige la acción. el conocimiento del propio cuerpo constituye una nece­ sidad absoluta. por lo tanto. tal como lo demuestra la patología (los apráxicos saben lo que deben hacer :. de que este germen del plan para un movimiento se desarrolla recién al ejecutar la acción y que las sensaciones provocadas por la acción ejercen una influencia propulsora sobre el plan. Por el contrario. Sin embargo. nítida o . En dicho plan. pensamientos ópticos o. Los pacientes de Goldstein y Gelb. Parece ser que para iniciar cualquier movimiento hace falta o una percepción óptica o una imagen óptica.gero no por ello logran hacerlo). el objeto. Pero este enunciado sería erróneo si por imagen entendiéramos solamente una imagen plenamente consciente. por último. por el otro.imágenes kinestésicas. pero tam­ bién considera que. no obstante. por un lado. dada su seria deficiencia en el desarrollo de las repre- sensaciones ópticas. aunque no pensamos que estas huellas carezcan de representaciones psíqui­ cas. sin embargo. Martin asigna particular importancia a las impresiones e . Pero ^es que realmente faltan durante su prosecución? A nuestro juicio. La fórmula contiene. representa- cones ópticas subliminares. o pensamientos ópticos vivos. aun con los ojos cerrados. por lo menos para iniciar el movimiento. la imagen del miembro o de la parte del cuerpo que ejecuta el movimiento. Esta meta puede ser el propio cuerpo o un objeto del mundo externo. pro­ pulsiones y tensiones internas dentro de un campo en el cual tenemos. No cabe ninguna duda de que estas intenciones son direcciones. Un conocimiento intelectual es por cierto insuficiente. también debemos saber en qué forma deseamos aproximarnos al objeto. de que debo utilizar una parte determinada de mi cuerpo. de una “Bewusstheit”. Hay muchas personas que no poseen imágenes ópticas propiamente dichas y que son capaces. poseemos un conocimiento instintivo del punto adonde habrá de coducimos esta intención. como gérmenes de representaciones por desarro­ llar. Sabemos además que una Vez Iniciado un movimiento concreto. Pero los sujetos normales sin imágenes ópticas tienen. Siempre me hará falta el conocimiento de que actúo con mi cuerpo.lo pensam os lúcidamente. las represen­ taciones ópticas son de suma importancia. eran incapaces de iniciar los movimentos. al menos debe hallarse po­ tencialmente lista para hacerlo. pero ello no obstante. debemos saber ciertas cosas acerca del carácter del objetivo de nuestra intención. en el sentido definido anteriormente.

puede ser reemplazado parcialmente por las impresiones kinestésicas. esta elección del plan de acción depende. ocurra lo que ocurra en el campo sensorio.qué punto la forma del movimiento y el tipo de movimiento se hallan determinados ya en el plan de dicho movimiento. Según Goldstein. En el caso estudiado por Goldstein y Gelb. Tampoco sabemos qué parte del proyecto alcanza su materialización después de iniciado el movimiento. En la ilu­ sión japonesa (cruzamiento doble y entrelazamiento de los dedos). Volvemos nuevamente al enunciado general de que. cosa necesaria para iniciar el movimiento de un dedo específico. no existen sentidos aislados. Al comenzar cualquier movimiento. puede darse a través de imágenes potenciales. Pero todavía no se ve con claridad hasta . sin poder. él papel desempeñado por las imágenes una vez inicia­ do el movimiento. según las cir­ cunstancias.. que la elección de los planes de la acción se efectúe ya en esta etapa preparatoria del movimiento. los pequeños movimientos ayudan a construir una correcta imagen corporal postural. asimismo. Toda acción se halla dirigida hacia algo. aplicar . táctil o acústica. o. Estas cualidades pueden imponérsenos a través de las percepciones. Pero no creemos que. las distintas fuentes del esquema del cuerpo pueden reemplazarse mutuamente. Cuando la imagen corporal se halla perturbada. ello habrá de traer consigo una movilidad específica. De acuerdo con los principios generales desarro­ llados más arriba. humanos utiliza representaciones ópticas o acústico-motrices. También es importante que todo el cuerpo esté listo para esta parte del movimiento y. la iniciación de todo movimiento depende del modelo del cuerpo. es pequeño. puede tocarse. Siempre nos hallamos di­ rigidos hacia objetos que nos presentan simultáneamente sus cualidades ópticas. Se plantea así la cuestión de si es o no posible que el plan de un movimiento se dé alguna vez sin la tendencia al movimiento. incluso. el cuadro óptico parece revestir particular importancia. también puede suceder que sepamos perfectamente hacia qué lado queremos iniciar el movimiento. por lo menos si se trata de acciones y no de movimientos puramente expresivos. al parecer. Pero los planes de las acciones son elegidos guardando una estrecha relación con el modelo total del cuerpo. En el plan del movimiento también debe darse el conocimiento del ob­ jetivo de dicho movimiento. no podemos efectuar la diferenciación co­ rrecta y entonces elegimos el lado equivocado para iniciar el movimiento. sobre todo. Y sin embargo. puede darse en representacio­ nes de la esfera óptica. no obstante. Cuando comenzamos un movimiento. ocurra lo que ocurra en el campo orgánico del movimiento. por lo menos en cierto grado. táctiles y acústicas. de las imágenes o de las imágenes potenciales*. El germen del pían y el plan mismo tendrán una tendencia especial a transformarse en movimiento efectivo. que torna el cuadro óptico tan complicado que no es posible utilizarlo para la orientación. En términos generales. y. El objeto puede verse. de las im­ presiones y representaciones ópticas. debe­ mos decidir primero hacia qué lado queremos realizarlo. ello no arroje algún reflejo en la conciencia. • Según Martin.

este conocim iento a la práctica. Las experiencias de que hemos dado cuen­
ta hasta aquí, revelan claramente que la elección del músculo o miembro
particular depende también del modelo postural del cuerpo. Sabemos con
cuánta frecuencia los reclutas son incapaces de realizar la elección correcta
entre la izquierda y la derecha. Ello no se debe tanto a que no conozcan
la diferencia entre derecha e izquierda,, como a que son incapaces de aplicar
este conocimiento a la acción.
Es notable que tanto en las observaciones realizadas por Goldstein
como en las nuestras, se haya comprobado que las dificultades para elegir
el lado correcto y el miembro correcto sean mucho más grandes cuando los
pacientes no actúan bajo la tensión de un objeto en el campo visual. Mu­
chos de estos pacientes pueden manipular un objeto con ambas manos sin
ningún inconveniente; pero fracasan cuando se les pide que muestren el
dedo derecho o el izquierdo. De igual modo, el recluta puede equivocarse
cuando se le ordena vista a la izquierda o a la derecha, pero no se equivo­
ca; con tanta facilidad cuando se le ordena realizar la misma acción refi­
riéndola a un objeto situado a la derecha o a la izquierda del campo visuaL
Los objetos normales de Martin frecuentemente se veían perturbados,
al iniciar un movimiento, por imágenes e intenciones relativas a otra parte
del cuerpo. Cuando Martin le ordenaba a una paciente zurda, con repre-
sensaciones ópticas, que moviera la mano derecha o la pierna derecha al
comenzar un movimiento, aquélla frecuentemente se sentía impulsada a le­
vantar las extremidades izquierdas, bajo la influencia de representaciones
kinestésicas. Posteriormente, la imagen óptica corregía el impulso sensorio.
Debemos llamar nuevamente la atención sobre la ilusión japonesa, en la
cual los sujetos suelen ejecutar un movimiento con el lado equivocado del
cuerpo, pero lo rectifican después bajo la influencia de las sensaciones
táctiles y kinestésicas. Arribamos, pues, a la conclusión de que la inicia­
ción de un movimiento es un proceso sumamente activo. El miembro con
que debe empezar el movimiento no se ofrece espontáneamente; debemos
encontrarlo, y para ello hace falta un activo proceso de búsqueda, en él
cual nos servimos de cualquier campo de la percepción, según las exigen­
cias de la situación concreta 1S.

15 Ya mencionamos muchas veces la llamada ilusión japonesa. Cuando uno
cruza un codo encima del otro y entrelaza los dedos otra vez en tomo de las manos, se
configura un complicado cuadro óptico de los dedos. Si al sujeto se le ordena enton­
ces, mediante un ademán, que mueva .un dedo específico, frecuentemente le resulta
imposible hacerlo. O bien mueve el dedo de al lado o el de la mano opuesta. Sin
embargo, si se le toca un dedo, el sujeto siempre puede mover ese dedo específico.
Los errores son más comunes con la mano izquierda que con- 1^ derecha. Las dificul­
tades con el dedo mayor y el anular son más grandes que con los*'demás. Con Klein
encontramos que la imagen corporal debe ser construida nuevamente cuando las sen­
saciones ópticas y táctiles pierden la claridad de su estructura, debido al doble entre­
lazamiento. No es difícil probar, mediante métodos introspectivos, que el sujeto pasa
por un continuo y activo proceso de selección y tanteo. Las dificultades para iniciar
el movimiento, para utilizar el dedo deseado, etc., son tanto mayores cuanto menos
desarrollada se halla la movilidad del dedo. Cuanto más completa sea ésta, tanto
más claro será el cuadro óptico. Cuando no hay una estructura clara de las sensa-

La forma en que comenzamos un movimiento nos procura una valiosa
visión de la actividad de la mente. El conocimiento de la existencia y usa
de un miembro no se desprende de un proceso fisiológico, sino que en un
principio tenemos un conocimiento vago y general. Y que; dicho conoci­
miento existe, lo prueba el hecho de la llamada localización absoluta. Cuan­
do tocamos un dedo en la posición de la ilusión japonesa, el nítido cuadro
óptico se nos aparece relacionado con un área de sensación táctil. Conoce­
mos el punto del espacio que ha sido tocado, pero ignoramos la forma en
que esta sensación y el espacio representado deben ser relacionados con
la otra parte del cuerpo. Es como si flotara en el espacio. Y sin embargo,
hay un conocimiento (Bewusstheit) de que pertenece al propio cuerpo y
de que nos será posible finalmente descubrir la relación exacta. El desarro­
llo va, por lo tanto, de un conocimiento vago a la percepción concreta, has­
ta alcanzar la comprensión sensible definitiva. Es éste un proceso sumamente
activo. En realidad, podríamos encuadrarlo dentro del método de la orueba
y el error. Pero debemos tener presente que se trata aquí de una elección
activa, de escoger una nueva porción de la experiencia y ver cómo encaja,
para desecharla en caso de que no encaje. Se trata, por fin, de una elec­
ción psíquica, activa, que *sólo es posible cuando se adquieren continua­
mente experiencias nuevas, a través del contacto con el objeto que es, en
este caso, el cuerpo humano. Las observaciones de Goldstein y Gelb, como
así también las de Klein y Schilder, sobre la ilusión japonesa, deben bastar
para rechazar cualquier teoría que suponga la presencia en la mente del
individuo de complicadas unidades de experiencia o gestalten. En efecto,
dichas comprobaciones contradicen las teorías gestálticas del tipo de las
elaboradas por Wertheimer, Kohler y Koffka. La experiencia es un proceso
activo. Wertheimer, .Kohler y Koffka creen en el desarrollo de gestalten,
pero consideran que estos desarrollos se producen merced a las fuerzas
y leyes internas de la gestalt. En nuestras observaciones no encontramos,
sin embargo, ningún desarrollo interno. El desarrollo sólo es posible gracias
al contacto continuo con la experiencia. Ésta no es, en sí misma un enté
terminado, sino que se va modelando merced a activos tanteos. Nuestras
experiencias refutan, de igual modo, las teorías gestaltianas desarrolladas
por Meinong y su escuela.
Meinong es de opinión de que la gestalt se basa en impresiones do
orden inferior. El proceso estructural de la gestaltimg (formación de
gestalten) le agrega algo. Los contenidos básicos permanecen dentro de
una nueva unidad. Así, este autor habla de “fundierenden Xnhalte” (conte­
nidos básicos) | pero los experimentos citados más arriba revelan que la
gestalt y el conocimiento de nuestro cuerpo sufren cierto desarrollo con
la adición activa de nuevas experiencias. Sin embargo, estas experiencias
nuevas no constituyen tan sólo un agregado a las experiencias anteriores,

clones ópticas y Jdnestésicas, los dedos no parecen formar parte del cuerpo hasta
tanto no se reconstruye el modelo postural. Es notable que también sean el mayor y
el anular los dedos afectados con mayor frecuencia en los casos de agnosia digital.

sino que despiertan también un conocimiento vago y general mediante el
desarrollo en un plano que ya no contiene la experiencia más primitiva.
La primera experiencia no es, por lo tanto, “fundierender Inhalt^, sino que
representa la primera aparición embrionaria de lo que más tarde habrá
de alcanzar plena existencia. Y al servimos de esta metáfora, lo hacemos
pensando que es algo más que una mera metáfora. Sin embargo, sólo que­
remos destacar con ella que la estructura embrionaria ya no se halla pre­
sente en la estructura del organismo desarrollado. Sólo perdura como
historia, como pasado, como matriz.
No cabe ninguna duda de que Meinong ’y su escuela tienen razón
cuando se refieren a la producción de la forma final. Pero han pasado
por alto el hecho de que no es sólo una producción* sino también-una
reconstrucción completa. Han omitido considerar, asimismo, el activo y
continuo trabajo psíquico que tiene lugar en este proceso constructivo y
productivo. El proceso entero se halla guiado por continuos contactos con
la realidad, que son los que hacen posible la forma final. En realidad, no
nos dan «1 modelo postural del cuerpo, necesario para .'iniciar cualquier
movimiento, sino que debemos adquirirlo mediante un activo proceso con­
sistente en colocar las partes nuevas de la realidad al alcance de la mente
activa. La apariencia final, la gestalt, es, entonces, él-Tesultado de una
actividad interna y de una acción. Los tirones musculares del caso de
Goldstein y Gelb, los movimientos de tanteo en la ilusión japonesa son
la prueba definitiva de que aquí se trata de una actividad y de que toda
actividad tiene algo que ver con las inervaciones y la mótilidad.
Este activo proceso determina, en primer lugar,vel lado que debe
actuar, y después, el miembro y la parte específica de dicho miembro. Al
mismo tiempo, debe tenerse en cuenta la relación del miembro con el
resto del cuerpo. Estas posibilidades se obtienen sólo merced a un con­
tinúo esfuerzo. Es evidente que la elección de un miembro para ejecutar
una acción es el primer acto de la acción como tai En la prosecución de
dicha acción, son de suma importancia los aparatos cortical y subcortical
de la mótilidad, que posteriormente garantizan la continuación del movi­
miento. Se desprende de aquí, claramente, el principio de que los cuadros
e imágenes significan movimiento. .
No es mucho lo que sabemos acerca de los procesos psíquicos que
tienen lugar cuando el movimiento es continuado. Es probable que sean
los reguladores sensomotores los que desempeñan aquí el papel más im­
portante. O dicho con otras palabras, se trata en este caso de una función
orgánica que sólo proyecta vagos reflejos sobre la conciencia. Pero no
cate ninguna duda de que el conocimiento de las direcciones generales del
espacio del plano en que tiene lugar el movimiento, no debe faltar en
ningún instante. La dificultad para arribar a una clara formulación sobre
la dirección del movimiento reside, en última instancia, en el hecho psi­
cológico de que el factor más importante en cualquier movimiento es la
tensión interna entre la meta y la iniciación. De algún modo, todo movi­
miento se basa en las estructuras que se extienden entre la iniciación y el

fin del movimiento. Martin no logró encontrar muchas representaciones
una vez comenzado el movimiento. El movimiento como tal provoca de
continuo nuevas sensaciones de tipo kinestésico y táctil, que penetran en
el campo de tensión y se convierten, a su vez, en tensiones.
Psicológicamente, las tensiones y energías al iniciarse un movimiento
son completamente diferentes, por supuesto, de aquellas que es dable obser­
var en cualquier otro punto del desarrollo del movimiento. La caída de
la energía tiene una complicada estructura y cada movimiento aislado posee
su melodía específica. Los objetivos de un movimiento pueden ser múl-
•tiples y variados. Puede tratarse de una meta en el mundo exterior, dentro
del espacio externo, o bien puede ser un objetivo comprendido dentro deí
la región del propio cuerpo. Y, por último, puede tratarse de alcanzar
un punto particular o de actuar con un objeto determinado.
Las experiencias en el terreno de la patología — que aquí no nos pode­
mos detener a analizar— nos llevan a la conclusión de que el espacio
psicológico referente al propio cuerpo difiere del otro espacio. Por lo tanto,
el espacio presenta, desde el punto de vista psicológico, una falta de homo»
■geneidad. El espacio exterior y el espacio corporal difieren en su estructura.
Así, en la patología se registran casos en los cuales el sujeto no puede
encontrar correctamente un punto del mundo exterior, en tanto que '.sí es
capaz de localizar ciertos puntos del propio cuerpo, mediante una acción
correcta16.

(11) Resumen y recapitulación sobre la aproada, la agnosia y las. repre­
sentaciones del movimiento.

Cuando el punto, hacia donde se dirige el movimiento se halla deter­
minado, la acción debe adaptarse al objeto hacia el cual apunta dicho
movimiento. El conocimiento de este objeto es indispensable, entonces, para
poder manipularlo. Siempre que una agnosia o cualquier dificultad seme­
jante nos impida adquirir una percepción nítida de un objeto dado, la

16 Decíamos en un trabajo: “Pese a la corrección del plan para el movimiento
y a la correcta percepción del espacio, esta última no puede ser utilizada satisfactoria­
mente en las acciones concretas. Un paciente de este tipo no consigue llevar a cabo
la presión en forma adecuada, aunque conozca perfectamente su objeto. También
sufre idéntico error cuando se trata de su propio cuerpo, aunque conozca la locali­
zación correcta. Con Potzl tuvimos oportunidad de observar, efectivamente, un caso
de esta índole. Por lo demás, no había ningún otro trastorno apráxico. No se trata
aquí de un error óptico, puesto que en otro caso esta perturbación no aparecía en
forma aislada. Los errores eran más marcados en la mano derecha que en la izquier­
da. Tenemos buenas razones para creer que la percepción del espacio necesita trans- .
formarse en una praxia y que esta praxíá puede verse perturbada sin trastornos de la
percepción como tal. . . .Nuestro caso 6 y el de Balint prueban que los errores sólo
pueden evitarse mediante acciones dirigidas hacia el espacio exterior. En ambos
casos, los sujetos podían señalarse sin el menor inconveniente cualquier parte de su
propio cuerpo. . . .Degamos entonces a la conclusión de que el espacio del propio
cuerpo y el otro espacio no son idénticos desde el punto de vista de la apraxia”.

acción resultará, en consecuencia, deficiente; pero la apraxia es la inca­
pacidad para manipular un objeto, pese a retenerse el conocimiento teórico
de dicho objeto. Siempre resultó en extremo ' difícil distinguir entre las
distintas perturbaciones ' de la percepción y, en particular, entre las ag­
nosias y las dificultades para la acción. Heilbronner, sobre todo, fue quien
señaló esta dificultad. Sabemos bien que, desde un punto de vista meto­
dológico, siempre que se planteen dichas dificultades habrá implicados
problemas de -cierta importancia. Verdad es que toda percepción cabal
sólo es posible cuando podemos manipular el objeto experimentado. La
orientación total de nuestro estudio demuestra que el conocimiento y la
percepción no son productos de una actitud pasiva, sino que se adquieren
mediante un proceso activo, en el cual la motilidad como tal desempeña
su papel. . -
Claro está que todo el problema resulta incomprensible, si tomamos la
motilidad como unidad indiferenciada. Pero la motilidad presenta planos
muy distintos. Cuando hay apraxia, se preserva gran parte de la motilidad
ubicada en otro plano. De otro modo, no sería posible ninguna percepción
de cierto valor. Aun la falta de acciones en el plano superior habrá de pro­
vocar -una disminución definida de nuestro conocimiento de los objetos.
Por ciertos conceptos, la estructura de esta falta apráxica de conocimiento
diferirá de la estructura de la falta agnóstica de conocimiento. Hace goco,
Grünbaum hizo resaltar la dificultad con que tropezaban los pacientes
aprácticos en sus funciones gnósticas. Con Pick y Potzl también hicimos
hincapié en que la acción errónea muchas veces no es reconocida como tal.
Frecuentemente creemos habernos expresado correctamente, pese a haber
cometido un lapsus Unguae, y entonces no logramos entender de qué se
ríen los demás. Y lo que es más aún, las acciones erróneas inhiben nuestras
funciones gnósticas. En el desarrollo de la acción errónea, pasamos por
alto, asimismo, aquello que teóricamente sabemos acerca de los objetos.
Es éste, solamente, un ejemplo más del principio general que venimos
considerando, es decir, que toda acción lleva consigo un cambio específico
de la función gnóstica y que toda función gnóstica lleva consigo, a su vez,
una acción.
La acción puede ser o hiten una acción sobre nuestro propio cuerpo o
el cuerpo de alguna otra persona, o bien puede hallarse dirigida hacia un
objeto definido. Dado que el conocimiento de nuestro propio cuerpo es
una función gnóstica diferente de las funciones gnósticas relativas a los
objetos, el individuo puede fracasar en las acciones concernientes a su
propio cuerpo y desempeñarse satisfactoriamente en las referentes a otros
objetos. En otras palabras: la ejecución cabal de un movimiento que tiene
por meta nuestro propio cuerpo depende del conocimiento del modelo pos­
tural del cuerpo y de la posibilidad de aplicar nuestro conocimiento a la
acción. No cabe ninguna duda de que los movimientos que tienen su meta
sobre nuestro propio cuerpo difieren psicológicamente y, por lo tanto, tam­
bién fisiológicamente, de los movimientos referidos a los objetos. Cierto
es que no conocemos ningún caso en que el empleo del conocimiento de

ora a lesiones de las funciones corticales. una función más vital. la posibilidad de rectificar la acción errónea dirigida hacia el propio cuerpo. de la sensación. Claro está que para el individuo también es importante encontrar un punto determinado de su cuerpo. y cuando esta dificultad ejerce una influencia perjudicial sobre el desarrollo del plan ulterior del movimiento y sobre la estructu­ ración del movimiento aislado dentro de un todo. Pero nada de esto tiene particular importancia para el probletna que venimos consideran Nuestro propósito es demostrar que no existe ninguna acción en la cual el modelo postural . de las regulaciones motrices sensorias y de la resonancia de éstas en la conciencia. merced a la ayuda de una corrección táctil inmediata. No cabe ninguna duda de que en este desarrollo de la melodía motriz. la función más vulnerable.los objetos sufra perturbaciones. de modo tal que el propio cuerpo ofrece. Sin embargo. No erraremos si atribuimos mayor importancia biológica a las acciones diri­ gidas bacía los objetos. . Esta observación tiene importancia en la medida en que expresa nuevamente la idea de que una acción se desarrolla a partir de un germen. al realizar este estudio general de la acción humana. pero en tal caso habrá mecanismos primitivos de nivel inferior que acudirán en ayuda del sujeto. sí. la mótilidad desempeña. La imagen corporal desempeña. Ora pueden deberse a lesiones del cuerpo estriado. bajo la influencia orientadora de las sensaciones inmediatas. El desarrollo que nos ocupa no avanza propulr sado por un motor interno. encontrar la boca del propio cuerpo y también es cierto que hay individuos que pueden verse imposibilitados de hacerlo. cación es en aquellos casos en que el movimiento se dirige hacia el propio cuerpo. un im­ portante papel en todo movimiento. examinar los diversos tipos de apraxia. Estas aberra ciones en las inervaciones pueden presentarse en planos motores suma­ mente distintos. gracias al múltiple flujo de las sensaciones. un importante papel. de las sensaciones medianas por la mótilidad. sino que responde a la guía de la percepción. por ejemplo. pues ésta es. pero no lo es menos que la orientación final puede alcanzarse igualmente. La aplicación del conocimiento del cuerpo en las acciones dirigidas bacía el propio cuerpo es? pues. entonces hablamos de apraxia ideatoria. No es nuestro propósito. Es de vital importancia. Esto puede observarse en cualquier función psíquica. en cierto modo. En efecto. corresponde mencionar que en la apraxia motriz de Liepmann encontramos la incapa­ cidad característica para aplicar prácticamente el conocimiento teórico de los objetos. especialmente en todos aquellos movimientos en que la tensión interna conduce de la ini­ ciación del movimiento hacia la meta. cuando dicho punto es fuente de dolor. cuando ha fracasado el primer movimiento. para llegar a la madurez. el desarrollo siempre parte de un estado embrionario. con una estructura definida. como tal. por lo tanto. y del con­ tacto inmediato con la realidad. pero donde adquiere mayor signifí. siendo normal el del conocimiento del propio cuerpo. Sabemos que en muchos casos en­ contramos aberraciones en los impulsos motores como tales.

Llegamos. y de que se desarrolla activamente con una actividad psíquica decidida. Experimenta sensaciones kinestésicas sumamente fuertes en las articulaciones de los nudillos. En una segunda tentativa. mismo apretando el puño”. Comienza correctamente. ha ejecutado. El movimiento terminado constituye. En la literatura más antigua se encuentra un amplio tratamiento de las representaciones de los movimientos y de la importancia que pueden tener para nuestras acciones. Los experimentos de Kanner y Schilder demostraron que la mayoría de los sujetos tropiezan con enor­ mes dificultades para imaginarse a sí mismos en movimiento. sin ninguna profundidad”. pareciéndole algo más pequeño que un puño real y dotado de una movilidad anormal. Las observaciones demuestran que. la comprensión. Be. a la conclusión de que todo movimiento tiene un germen. el conocimiento y la motilidad. hemos encontrado una interacción continua entre la percepción. Cualquiera sea la dirección en que desee Ima­ ginar el movimiento de su mano. La paciente levanta entonces la mano y la cierra formando un puño. pero aun así sería erróneo creer que esta forma se da de manera pasiva. Transcribimos a continuación uno de nuestros protocolos: He aquí las instrucciones: “Imagínese a TJd. del cuerpo no desempeñe un importante papel. Bi. y entonces imagina que no puede proseguir su movimiento. de manera natural: puede sentir los tendones. Aparece un dedo blanco. ‘‘Tenía el puño delante de mí como una lámina proyectada sobre una pantalla. En una segunda tentativa tropieza con una difi­ cultad sumamente peculiar. de que el plan de movimiento se halla representado. la gnosia. experimenta la sensación habitual cuando se ensaya por primera vez la ilusión japonesa. asimilando las experiencias nuevas dentro de su forma definida. Y lo que es más. la idea de que toda gestalt debe ser adquirida. como un impulso. como partes constitutivas. en tanto que los dedos reales son experimentados en el lugar correcto. pues. La mano se le aparece con sacudones espasmódicos. El estudio de la acción humana confirma. en un principio. en la realidad. sus etapas previas de desarrollo. el paciente siente su propio puño des­ vinculado del cuerpo. Luego el brazo desaparece y la mano se le presenta como si hubiera sido seccionada. sin saberlo. Ve moverse sus dedos hacia adelante muy despacio y de manera gradual. nada natural. formando un . que se desarrolla a partir de motivos internos y que contiene finalmente. Se. Ka. Todo nuestro análisis muestra bien a las claras cuán inadecuado sería cualquier intento de basar la psicología de la acción en representaciones del movimiento. sin duda. asimismo. en el más amplio sentido del término. casi la mitad del movimiento imaginado. hasta formar un ángulo recto con la palma. como una tendencia general. sin peso. “espectral”. que se alarga y hace extraños movimientos en su esfuerzo por cerrarse forman­ do un puño. creada y producida por actividades internas y externas. una forma bien confi­ gurada.

en efecto. a sí mismo estirando el brazo”. . Cuando el brazo se halla extendido. pero al final el brazo se torna inusitadamente largo. Le resulta imposible imaginar acción alguna de su brazo. a menudo que. pero estos experimentos dejan perfectamente en claro el hecho de que ni las representaciones ópticas ni las kínestésicas pueden servir de base al movimiento humano concreto. En los movimientos expresivos de la ira. pese al hecho de hallarse destruida la •actividad del plano superior.pequeño puño. no consideramos el problema de los movimientos que constituyen la expresión de emociones. Es notable que frecuentemente se los encuentre bien pre­ servados en la apraxia. pueden no obstante rascarse cuando sienten escozor. en cam­ bio. el núcleo de las teorías de Darwin sobre la expresión de las emociones. En las apraxias observamos. El movimiento humano está por encima de las enormes diferencias individuales regis­ tradas en el terreno de la imaginación. una dirección y : im signi­ ficado que sitúa el cuerpo en una relación más estrecha con el objeto exterior o con otras partes del cuerpo. El movimiento contiene un plan. extrema tensión en el brazo. El sujeto lo ve extenderse -bacía el costado. Comprendemos la acción primitiva cuando estudiamos la acción volitiva altamente des­ arrollada.. Puede tratarse de una persona real o sólo de alguien imaginario. asimismo. Pero jamás hay emociones y expresiones en un sujeto solitario. Segunda orden: “Imagínese Ud. Es éste. Es notable que el sujeto tropiece con tantas dificultades para imaginar sus propios movimientos. la mano y lo? dedos parecen Inusitadamente grandes. Cuando los pa­ cientes' sufren una apraxia al cerrar los ojos. Es. un pestañeo reflejo normal o aún mayor. se conservan* los reflejos de succión y prensión. (12) Movimientos expresivos y reflejos Hasta ahora nos hemos ocupado de acciones volitivas. en tanto que detrás de éste se ve la sombra de una mano más grande. Aquellos pacientes inca­ paces de localizar los contactos señalando deliberadamente el punto tocado. pese a la incapacidad del paciente para imitarlos voluntariamente» No dudamos de que los movimientos de expresión deben haberse dirigido en otro tiempo hacia el mundo o el cueipo. nos dirigimos hacia la persona que nos pone coléricos. Los movimientos parecen normales. y posee sensaciones ¡anes­ tésicas en el brazo real. pasando por alto todos los demás tipos de actividades humanas. una estructura de otro orden. así como actualmente son acciones voluntarias. sin em­ bargo. - . Bi. Es más difícil comprender. por ejemplo. los llamados movimientos reflejos. presentan todavía. pues se trata de actos que únicamente tienen lugar en la colectividad real o imaginada. BL Hay una sensación de pesadez y . Experimenta una movilidad natural de la imagen. o eliminar los estí­ mulos que provocan dolor. Así. • Ka.

puede situarse inmediatamente sobre el lugar mismo de la amputación. como si el fantasma tratara de perpetuar el último momento de vida del miembro. por lo menos. Vemos ahora la importancia que tiene la imagen corporal para todas las acciones humanas. Henri habla cíe localización refleja y la basa en uña función medular. La posición del fantasma suele ser rígida. También ocurre que la mano se haga más pequeña. (13) El fantasma Una de las expresiones más claras de la existencia del modelo postural ':- del cuerpo es el llamado “fantasma” de las personas que han sufrido una amputación. El primero que observó este fenómeno fue "Weir MitchelL La mayoría de los investigadores ha comprobado que el fantasma se halla representado principalmente por sensaciones táctiles y kinestésicas. que es necesaria determinada* acción de su propio cuerpo. a menudo. de poder decir qué parte del sistema nervioso central interviene en estos movimientos reflejos. desapareciendo agunas de sus partes. El fantasma se rige por sus propias leyes. a un plano más profundo de la conciencia. Pero nosotros hemos advertido que casi siempre hay también imágenes ópticas relativas al fantasma. pero ciertas consi­ deraciones de orden general — que hemos analizado en nuestra obra Psicolo­ gía Médica— tornan probable. sin em­ bargo. con la posición que ocupaba cuando el paciente perdió el miembro. como si éste hubiera descendido. al -principio el pa. Es. aunque con el transcurso de los años va cambiando de forma. Por ahora resulta imposible profundizar en la psicología de estas acciones reflejas. Cuando se trata del fantasma de un brazo. en cierto modo. por cierto. asemejándose a la de un niño. el fantasma se dirige hacia dicho -objeto. o en los casos extremos. Incluso puede llegar a atravesar el propio cuerpo del paciente.- . Fenómenos análogos se registran cuando se trata de una pierna. Cuando se mueve el brazo hacia un objeto rígido. En uno de ellos. Estamos lejos. Aun en la localización refleja. pero sí que se . Es casi seguro. entonces.sirve de dichas acciones reflejas que forman una parte de un todo con muchas partes diferentes. y que la acción debe desarrollarse hasta un punto específico. En la experiencia se han observado fantasmas de brazos. la pérdida repentina del miembro. Al principio. y ello nos hace pensar que la podremos comprender mejor cuando la consideremos una simplificación del acto volitivo. que no se trata de mecanismos medulares. el fantasma suele adoptar la forma de la extremidad perdida. la mano se acerca al codo. que eso — sea lo que fuere— debe ser eliminado. Esto no quiere decir que un acto volitivo se construya a partir dfc acciones reflejas más primitivas. tal como pudimos comprobar en uno de nuestros casos. el individuo debe tener cierto tipo de concepción de que algo ocurre en su propio cuerpo. y según Katz y Riese coincide. que la acción refleja sea se­ mejante al acto plenamente volitivo. Parece ser que para que se produzca este fenómeno es necesaria . piernas y también de pechos y falos.

un vivido fenómeno sensorial. Dicho fantasma de los dedos era. A menudo. el sujeto sentía los extremos concretos de los dedos amputados en su lugar corres­ pondiente. son las más importantes. pero aunque tenía la sensación de la piel normal de la yema. la vivida impresión táctil de los dos dedos doblados dolorosamente en la primera articulación interfalángica. A veces. Poste­ riormente. Estos hechos pueden proporcionarnos una visión más acabada de la estructura del modelo pos­ tural del cuerpo. junto con los do­ lores. el fantasma persistió. sobre todo. Las parestesias. experimentó un vivo dolor y. el paciente olvidó con frecuencia que le faltaban los dedos. el sujeto sentía en el lugar de la amputación yemas y uñas. cabe concluir que las representaciones psi­ cológicas de dichas partes deben diferir de las de otras partes del cuerpo. y ex­ perimentaba un vivo dolor en el extremo de la uña. Inmedia­ tamente después de la operación. el modelo postural táctil y óptico de los dedos tornábase más y más vivido. relación ésta que se tra­ duce en múltiples vínculos con los objetos externos. . como así también en los desplazamientos de la posición de manos y pies hacia el muñón. mediante el con­ tacto con el mundo externo. Después de algunos meses. La mano nos proporciona más sensaciones que cualquier otra parte del cuerpo. pues.talón. Las imágenes ópticas se hallaban vinculadas casi regularmente con la percepción táctil. en comparación. así. Podemos tener la certeza de que en todos estos fenómenos de conformación o desaparición de determinadas partes. Las demás partes del brazo tienen. un escaso contacto con la variada experien­ cia que suministra el tacto.cíente sentía en la pierna fantasma el maléolo. este último desapareció. Parece ser que los contactos de la parte anterior de los dedos son más variados que los del. pero con la diferencia de que los dedos ya no aparecían doblados sino normalmente estirados. junto con él. El papel desempeñado por las parestesias en la construcción del fan­ tasma ha constituido siempre un verdadero problema. Puesto que la mano y el pie del fantasma perduran más tiempo y muestran una mayor resistencia. las parestesias desaparecieron junto con el fantasma. trátase de procesos centrales. Antes de abordar su análisis. de modo que no cuesta comprender por qué desapareció el talón en el caso de nuestro primer paciente. a la conclusión general de que el modelo postural del cuerpo se desarrolla. ésta le parecía más pequeña. El pie es la parte que nos proporciona el contacto más íntimo con la tierra. quisiéramos mencionar la observación de un caso que perdió por una amputación (después de un accidente automovilístico) las últimas dos falanges de los dedos mayor y anular de la mano izquierda. Arribamos. Pero sin una base sensorial. desempeñaban por entonces un importantísimo papel. y otro tanto ocurría con el resto del fantasma. pero más correcto sería decir que es la parte del brazo que guarda la relación más estrecha con el mundo exterior. Una vez desaparecido el dolor. los dedos y el talón. y que aquellas partes de nuestro cuerpo que guardan un contacto estrecho y múltiple con la realidad. También entonces era evidente la vinculación con las parestesias. Guando- quiera que las parestesias se hacían más fuertes.

Zadór: logró provocar un fantasma en el brazo izquierdo de un caso de poliomielitis. Es indudable que sólo es posible interpretar los fenómenos de ese tipo cuando se su­ pone que la imagen corporal y el fantasma se basan en un complicado mecanismo cerebral. Vale la pena hacer notar que en los experimentos realizados por Adler y Hoff la aplicación del cloruro de etilo en uno de los costados también influ­ yó sobre el modelo postural del cuerpo del otro costado. Head informa que en un caso el fantasma desapareció después de una operación cerebral. por muchos conceptos. El fantasma depende evidentemente de las parestesias. por lo menos es posible otra interpretación. de que Pitres. Estos miembros imaginados también pueden ser más pequeños que los reales. más o menos vividas de sus propias extremi­ dades» Y la existencia de múltiples diferencias individuales queda cate­ góricamente demostrada por los protocolos de Kanner y Schilder. al del fantasma. los verdaderos fantasmas se apoyan en otra base. Pero no es posible establecer a punto fijo cuál es la relación entre estos fantasmas coexistentes con la presencia del miembro real. las sensaciones pe­ riféricas sólo son un factor activante. Hasta donde alcanza nuestro conocimiento. dos fenómenos distintos. Adler y Hoff disminuyeron la percepción del fantasma aplicando cloruro de etilo al muñón. Mayer-Gross observó el surgimiento de un fantaJma tras el completo desgarramiento de los nervios del plexo braquial y la lesión transversa de la médula espinal. referente a los dedos amputados. También puede darse el caso de un fantasma. aun cuando el miembro no se haya perdido. así. rio se ha proporcionado ninguna comunicación detallada del suceso. puede provocar fenómenos parecidos. aplicando el tubo de Es- march. Es muy difícil provocar en los sujetos normales imágenes. Sin embargo. a saber: la presencia del fantasma y el olvido del defecto. Cabe preguntarse: ¿qué significan realmente estos fenómenos? ¿por qué se encoge el fantasma? Katz es de opinión de que retorna la auto- experiencia de la infancia. en cierto modo. cuando se halla -en reposo. y cuáles los centrales deLfantasma”. Gallineck y Forster también lograron eliminar el fantasma mediante modificaciones periféricas.Por consiguiente. el punto hacia donde marcha el esquema del cuerpo. Son- ques y Poisot bayan comprobado qiie la cocainización de los nervios haga desaparecer el fantasma. sino más bien “cuáles son los compo­ nentes periféricos. y aquellos que reemplazan un miembro amputado. Pero no cabe ninguna duda de que los fenómenos periféricos no bastan para ex­ plicar la imagen del cuerpo. entonces. Por nuestra parte. Frecuentemente hemos llamado la atención sobre el principio general de que no debemos preguntarnos si un fenómeno es periférico o central. tal como aparece en el fantasma. Pero en el caso mencionado más arriba. estamos convencidos de que en muchos casos podrá comprobarse la corrección de esta teoría. E n con tram os. Descartamos con esto el punto de vista de que periferia y centrólse oponen mutuamente. Las parestesias marcan. Cualquier tentativa por parte de un sujeto normal de imaginar uno de sus propios miembros en movimiento. No hay por qué extrañarse. las parestesias. También .

cuando: nos referimos al patrón ya construido. Por consiguiente. pero una de las importantes características de la vida psíquica es la tendencia a multiplicar las imágenes y a variarlas con cada nueva multiplicación. Existe una larga serie de imágenes. más o menos por juego. Esta regla general también vale para el modelo postural del cuerpo. De igual modo. P ero . de lo cual resulta una imagen más pequeña del cuerpo. Cuando el fantasma es pequeño. Estos fenómenos se tornan comprensibles cuando ha­ blamos de un patrón ya construido del modelo postural del cuerpo. Trátase de una mujer. la reactivación. la tendencia a poseer un dedo completo debe adaptarse al espacio disponible. o bien lo podemos transformar en un gigante. que. de 58 años. El patrón de la imagen.sabemos que los puntos con sensaciones fuertes constituyen siempre las señales hacia las cuales es arrastrado el modelo postural del cuerpo. a los cuales guían. quo es activado por las sensaciones periféricas. es posible devolverle el tamaño normal mediante la hipnosis. Cabe mencionar aquí un interesante caso estudiado por Kogerer. había sufrido una serie de ope­ raciones relacionadas con una infección séptica en el dedo mayor de la mano derecha. Éstos son fenómenos muy semejantes a los observados en los casos de no percepción. la extremidad había tenido que ser amputada. Probablemente. Nosotros estamos acostumbrados a tener un cuerpo completo. Finalmente. es- . Uno de los pacientes de Betlheim estaba convencido de que su brazo derecho había sido guardado en alguna parte y le sería devuelto. Actualmente la paciente siente la mano cerca del hombro. por ló tanto. un número casi ilimitado de imágenes corporales. Poseemos. también mediante la hip­ nosis (Bedheim). Probablemente la per­ sona amputada procura encontrar. por parte de las fuerzas emocionales. Todavía siente algunas de las heridas de la operación de manera sumamente penosa. Esta conclusión se basa en las conversiones continuas del modelo pos­ tural del niño en el modelo postural del adulto. de acuerdo con las experiencias psicológicas generales. una' imagen utilizable. que sus miembros sanos se hallan en alguna otra parte. se la puede ubicar en su lugar normal. De modo que. las multiplica­ mos de continuo y les conferimos una apariencia distinta. en efecto. pues. el modelo postural del cuerpo esté presente en nosotros con su forma ori­ ginal. sino una tendencia y una función. pero los procesos emocio­ nales son la fuerza y fuente de energía de estos procesos constructivos. corporal consiste en los procesos que construyen y elaboran ayudados por las sensaciones y la percepción. Es una de las características inherentes a nuestra vida psí­ quica el cambiar constantemente nuestras imágenes. de un patrón perceptivo determinado. podemos encogerlo exageradamente y acercamos a la dimensión liliputiense. siete años antes de ponerse en observación. no debemos olvidar que los patrones psicológicos no son una cosa estática. El fan­ tasma de una persona amputada es. Sólo es posible comprender la gran variedad de fantasmas cuando se consideran las reacciones emocionales de los individuos ante sus propios cuerpos. Estos pacientes pueden sentir. si la maiiV está pegada al cuerpo. por juego. así.

Es evidente que el cuadro final del fantasma depende. de un modelo de cómo se desarrolla comúnmente la vida psíquica. el individuo debe enfrentar una situación enteramente nueva. el fantasma es la expresión de una dificultad para adaptarse a un defecto súbito producido en una importante parte periférica del cuerpo. trata de mantener la integridad de su propio cuerpo. Hasta ahora hemos hablado como si el fantasma permaneciera siempre inmóvil. siendo que la amputación había tenido lugar a la altura del muslo.peclalmente las de aquellas operaciones que tuvieron lugar después de la primera extirpación (relacionada eon el dedo mayor). en­ trañe una significación general. La conformación de las experiencias se sirve reiteradamente de sensaciones concretas. dicho de otro modo. Tras la amputación. Y toda vez que el paciente sentía moverse a la pierna fantasma. o bien pueden moverlo a voluntad. aso- . pero lo cierto es que muchos sujetos lo sienten moverse espontáneamente. por supuesto. puesto que también los movi­ mientos de los dedos y del pie de la pierna sana eran transmitidos a la pierna fantasma. A partir de las comprobaciones de Curschmann. Esta interacción se basa en la multi­ plicación. de las experiencias psíquicas. pero es fácil demostrar que esta impresión de movimiento en el fantasma no se debía ai movimiento de los músculos del muñón. el juego recíproco de los músculos del muñón no coincidía con el movimiento experimentado en. se movían los músculos del muñón. los movimientos del brazo izquierdo siempre le provocaban la' sensación de cerrar el puño del fantasma. se sabe que la mayoría de las personas que han sufrido amputaciones ejecutan movimientos. a la situación vital. la pierna fantasma. Nues­ tro propio cuerpo y la imagen de nuestro cuerpo son. Meyer. a la derecha. Así. por juego. de los factores emocionales y de la situación vital. A uno de nuestros pacientes. Pero el verdadero significado. Cuando el paciente procuraba mover el miembro fantasma. En uno de nuestros casos (amputación del muslo) cada movimiento de la pierna sana provocaba en el paciente la impresión de que el fan­ tasma se movía de manera idéntica. el verdadero sentido de una experiencia obedece a las actitudes emocionales o. mientras algo ocurre en la periferia del cuerpo. Quizá la forma en que se construye y aparece en el fantasma el esquema del cuerpo. en gran me­ dida. Trátase. Katz y E. por ejemplo. el objeto de las emociones más fuertes. Así. es sólo la interacción entre la periferia y el centro lo que provoca la aparición final. Siempre se observaba un vivido juego en los músculos del muñón. No todos los observadores han reparado en los movimientos asociados del fantasma. pero puesto que lo hace con disgusto. afirmando que la paciente experimenta el dolor de las heridas correspondientes a aquellas operaciones en que había temido tener que sufrir una mutilación definitiva. Las operaciones habían sido ejecutadas bajo narcosis. Y aun cuando fuera transmitida una inervación del muslo de la pierna sana al de la pierna fantasma. en efecto. los pasaron por alto. mo­ vía en su lugar la pierna sana. Kogerer interpreta acertadamente este fenómeno. Según Riese.

Los movimientos con­ cretos no son responsables. ciertamente. concedió suficiente atención a la imaginación de movimientos de miembros én reposo (cf. La actividad motriz aflora en el movimiento contralateral. Los movimientos en el muñón ■—que nunca faltan— pueden contribuir a dar a estas im­ presiones el colorido más vivido de una sensación. Los movimientos simétricos asociados. pues. por último. y. •• . puesto que a menudo siguen una dirección distinta de la experimentada en el fantasma. . contralaterales.. por el movimiento del muñón. Pero la transferencia del movimiento desde el lado intacto al del fantasma sólo es posible interpretarla mediante la teoría de que el plan del movimiento y la melodía kinestésica cortical del mo­ vimiento son transferidos simétricamente al fantasma. en. lo cual provoca sensaciones musculares que probablemente desempeñan un papel semejante en la ela­ boración final de la imaginación. Todo esfuerzo tendiente al movimiento habrá de provocar el movimiento simétrico asociado. tal como ocurre con las sensaciones que experimenta la persona amputada. Los movimientos del muñón de la persona amputada merecen mayor atención de la que se les ha dispensado hasta ahora. La patología demuestra claramente que construimos un plan para los movimientos. Existén. ya existe al iniciarse la actividad motriz. se basan en los vínculos y aparatos anatómicos.ciados con la pierna y el brazo sanos. tal como lo demostró Curschmann. que se pone de manifiesto en el movimiento concreto. depende de la estructura total del fantasma. Los fenómenos que experi­ mentan los sujetos normales en estos miembros imaginados se parecen con­ siderablemente a los descritos por las personas amputadas. mu­ chas diferencias individuales en la experiencia similar de la imaginación- de movimientos con sujetos normales. Encon­ tramos. que la actividad motriz se origina a partir de una intención de nuestra dirección interna hacia una meta. Por lo pronto. cuyo centro está probablemente en los ganglios basales. sí.el muñón se observan permanentemente una cantidad de movimientos irregulares y de tirones musculares! Dichos movimientos no alcanzan a hacerse cons- . cuando se les ordena mover el miembro fantasma. posee un plan de movi­ miento (Bewegungsentwurf). que desarrollamos este plan merced a un continuo contacto con las experiencias concretas. Ese viejo y tan debatido problema ya ha sido resuelto en sentido negativo. pero con suma frecuencia se regis­ tran tensiones musculares en el miembro real. Curschmann explica este fenómeno diciendo que el es­ fuerzo provoca movimientos contralaterales simétricos asociados. Katz no. que el plan como tal. No es necesario detenernos aquí a analizar las “sensaciones de inervación” (sensaciones provocadas por el impulso central hacia la inervación). y la forma en que las múltiples experiencias motrices y ki­ nestésicas registradas en el muñón y en el lado contralateral confieren al plan de movimiento la tangible vivacidad de la impresión de un movi­ miento. de la forma final del movimiento del fantasma. nuevos indicios de la estrecha relación de motilidad que existe entre ambos lados del cuerpo. Cuando el paciente amputado trata de mover su miembro fantasma. más anteriormente).

La aloestesia significa una transposición de las sensa­ ciones en aquellos casos orgánicos en que existe una dificultad concreta p^ra la localización. Agrega que rió puede mostrar su antiguo brazo. pues éste se hallaba escondido en alguna parte. Sólo el contacto con dicho mundo externo puede suministrar suficientes sensaciones reguladoras. este núcleo orgánico suele convertirse en la base de una estructura nueva. directamente. orientación hacia un objetivo definido del mundo externo. serias perturbaciones de la sensibilidad en el lado izquierdo. A menudo habla de su nueva mano izquierda y de su mano derecha. al análisis del importante problema de -la llamada disquiria (Jones). y se hallaba sujeto a un proceso de trasformación y descomposición. Es evidente que también en estos casos la línea divisoria entre el propio cuerpo y el de los demás no se per­ cibe claramente. Ésta es incapaz de contrarrestar los im­ pulsos inervatorios del muñón. Y a he­ mos mencionado la aloquiria de Obersteiner. porque no sabe dónde lo dejó.mano es más grande y más volu­ minosa que la anterior. psicogénica. que era in­ consciente de su hemiplejía izquierda. (14) Impercepción psicógena de la imagen corporal y aloquiria. Pero ello no obstante. esta disquiria se caracteriza por el hecho de que toda sensación tiene cua- . el paciente habla de su mano como si no fuera real. por lo tanto. Tam­ bién es obvio que no existe ninguna diferencia fundamental entre los me­ canismos orgánicos y los psicogénicos. asimismo. Obers­ teiner afirmó que el síntoma era independiente de toda deficiencia en la agudeza sensoria y en la localización. de ten­ dencias posturales ' que ya no se hallan coordinadas por la . Es evidente que en los casos de este tipo operan idénticos mecanismos que en los de miembros fantasmas. Este paciente ha tenido. llegando a afirmar que todo su cuerpo había dejado de existir. Según él. relacionó estrechamente la aloestesia -—donde se registran perturbaciones sensorias— con la aloquiria. la nueva . Un estímulo aplicado en uno de los lados es experimentado en el punto simétrico del otro lado. y que las caras familia­ res ahora le resultaban extrañas. En otro de estos mismos casos. También afirmaba es­ ta paciente que el ambiente había cambiado. se tornó cada vez más hipocondríaca. Arribamos así. Esto nos recuerda el caso estudiado por Betlheim en que el paciente afirmaba que el fantasma no era su brazo. Es notable que el paciente hable tanto del brazo izquierdo nue­ vo. Declara.. como del viejo. su menstruación y la perturbación de sus funciones vesicales. Una paciente de Ehrenwald. También tuvo una paresia sumamente grave en el lado izquierdo del cuerpo. Los movimientos son la expresión. asimismo.Su re­ lación con los cambios orgánicos. Cuando se operan cambios orgánicos en la autopercepción de una mitad del cuerpo. había varias manos cerca de su rodilla. Jones hace resaltar esta diferencia básica. que inmediatamente después del ataque. que no guarda ningún contacto inmediato con la realidad.cíentes en la persona amputada.

El paciente no sentía que el lado derecho de su cuerpo también le pertenecía. perseveraciones anómalas: una irritación de "corta duración provocaba una sensación que se prolongaba d¿ cincuenta a se­ senta segundos. Distingue. sentía que su cuerpo se detenía en la mitad. En la sínquiria. sin . había perdido parte de su extensión en esa dirección. donde se experimenta uno de los lados como duplicado del otro. Res­ taban. El lado derecho no era experimentado como un lado particular. el paciente sentía el contacto sólo en el lado izquierdo. Las órdenes relativas al lado derecho eran ejecutadas con el lado izquierdo del cuerpo. Toda irritación se hallaba vinculada con una reacción motriz inmediata. los fenómenos introspectivos motores y sensoriales son — según' él— completamente distintos de los observados en la aloestesia. el sujeto sentía el lado derecho como algo más personal. Los es­ tímulos aplicados en el lado derecho los sentía más que en los puntos correspondientes del lado izquierdo. la irritación provoca una sensación en el lado tocado. No pasó mucho tiempo antes de que recobrara la sensibilidad del lado derecho del cuerpo. Pero tardaba de cuatro a seis segundo^ en llegar a la conciencia. Una percepción no tenía lugar cuando habí^Votras sensaciones más normales en la conciehcia. El paciente había perdido también el conocimiento de que hubiera otra mano fuera de la izquierda. Este estado de cosas era desagra­ dable para el paciente. El paciente sentía entonces que era el lado izquierdo muerto el qiie actuaba. Asimis­ mo. ambos lados. y donde las irritaciones de uno de los lados son trans­ feridas al área simétrica del otro lado. Cuando se le tocaban . La irritación del lado derecho podía provocar también dos sensaciones. tenemos aquí una perturbación amnésica con incapa­ . Jones analiza la naturaleza de la disquiria en todos estos estados. para el uso de la mano derecha y para el significado de estos términos. por lo demás normal. embargo. En un caso. que el lado izquierdo. entre la aquiria. Sentía. hábíá al principio una anestesia total del lado derecho del cuerpo. una de carácter normal y la otra fric- topática. pues. Según su planteo. que Jones describe con todo detalle. En la etapa s'guiente. La sensación iba asociada a un desagradable efecto que se extendía por* todo el cuerpo. sentía un único brazo del lado derecho. además. en la que el paciente se olvida por completo de un lado del cuerpo y la aloquiria. pero .. más hábil o más muerto que aquél. de algún modo. La irritación del lado derecho provocaba dos sensaciones. una derecha y otra izquierda» La'ho- molateral era frictopática. Al mismo tiempo. pero más independiente. el lado izquierdo era normal pero el derecho era experimentado como un segundo lado izquierdo.cuando el paciente movía ambos brazos al--mismo tiempo. Pero no sentía su lado izquierdo como una unidad. llaades peculiares que él denomina frictopáticas {phrictopathic) . el paciente presentaba una amnesia completa para toda sensación del lado derecho del cuerpo. pero al mismo tiempo hay también una sensación del otro lado del cuerpo. El paciente se sentía bidimensional en lugar de tridimensionaL En el estado aloquírico.

Sólo de esta manera resulta posible interpretar las curiosas sensaciones experimentadas en todos los casos. mismos principios básicos los que rigen los desórdenes psicogénicos y los orgánicos. se encuentra otro análogo en la esfera puramente orgánica. en el cual las parestesias y postsensaciones eran' de tanta importancia. Pero la represión psicogénica siempre se lleva consigo. Sin embargo. Potzl tenía razón cuando afir­ maba que el lado izquierdo del cuerpo se transfiere al lado derecho. Jones opina que se trata de una disociación his­ térica.se basa en una asociación anormal entre el sentir de un lado y el recordar. Los casos psicogénicos tienen lugar en un plano absolutamente diferente. Nueva­ mente llamamos la atención sobre el desarrollo de nuestro propio caso. No considera. el hecho de que tanto en los casos psicógenos como en los orgánicos las parestesias (Jones las denomina sensaciones frictopáticas) desempeñen un papel tan importante. Ya dijimos que la . del otro. el lado izquierdo pierde. tam­ bién. en cambio. Al mismo tiempo. Trátase de una pérdida del re­ cuerdo -en lo relativo a un lado del cuerpo. aunque no son utilizados. Por nuestra parle. en este aspecto. sino en la dificultad para la síntesis de las sensaciones quirognósticas. que las alteraciones de las sensaciones tengan la menor importancia. cidad de asociar r a s sensación dada con los procesos psíquicos que''nos ayudan a determinar el lado de que se trata. vale decir. no cabe duda ’ de que son los . no creemos que los casos orgánicos y los psicogénicos sean de estructura idéntica. parte de la esfera orgánica. los pacientes trans­ fieren sus sensaciones de un lado al otro.' Y si leemos las descripciones efectuadas con referencia a ciertos casos orgá­ nicos y las comparamos con la descripción de Jones. Los patrones orgánicos de la imagen corporal — cuya estructura ya examinamos más arriba— no se hallan realmente menoscabados o destruidos en los casos psicogénicos. especialmente en los casos de tipo más central. Resulta de particular interés. El bloqueo y la transferencia de un lado del cuerpo al otro encuentran su significado final sólo cuando se los relaciona con la imagen del cuerpo. Como se desprende de nuestras observaciones anteriores. Jones sobre­ estimó las diferencias existentes entre la aloquiria y la aloestesia. que no es una simple transferencia de las sensaciones de un lado al otro. Idéntica interpretación efectúa de la sinquiria. para ellos su significado. . si las emociones del paciente se lo permitieran. Afirma este autor que la deficiencia es independiente de toda perturbación sensoriaL La aloquiria — según él—. Y arriba a la conclusión de que la disquiria no se basa en la disminución de la agudeza sensorial. Podría utilizárselo. En esta última. Jones habla de la síntesis del sentido de la lateralidad. Puede verse prácticamente que para cada uno de los detalles tan cui­ dadosamente descritos en los casos histéricos de Jones. tan semejantes a las parestesias de los casos orgánicos. El aparato orgánico no desempeña ninguna función. existe una identidad casi completa. veremos que. Jones acierta al insistir en que no se trata tan sólo de un cambio de las sensaciones.

sobre una base histérica. Aquí detallaremos un experimento que con Hoff introdujimos en la psicología y en la psicopatología. Se le ordena al sujeto que extienda las manos hacia adelante. estudiado por Pick. una vez más. La disquiria se diferencia de la anestesia histérica en la persistencia de las sensaciones táctiles. Janet demostró que los pacientes que presentan anestesia en un lado. Los cuadros que se presentan en los casos de disquiria nos recuerdan.brazo del sujeto. (15) Tono muscular e imagen corporal. llegaron a idénticas conclusiones (Eidelberg. a aquellos procesos psíquicos que siguen una dirección similar a la de la represión orgánica. La persistencia del tono. Otros investigadores que también estudiaron el fenómeno. Pero hay otros cambios en la percepción del cuerpo. por múltiples conceptos. Verdad es que sólo podemos com­ prender las anestesias histéricas si entendemos el esquema del cuerpo. donde la disquiria fué precedida por una hemianestesia. sólo hay un caso. a menos que se incluyan las anestesias histéricas. Hasta donde alcanza nuestro conocimiento de la literatura sobre el tema. que el cambio en la percepción del cuerpo conduce a acciones que guardan correspondencia con la percepción modi­ ficada. hasta formar un ángulo de unos 45° sobre la horizontal. Vemos pues. Hasta ahora hemos estudiado el aparato sensorio implicado en la construcción. que todo proceso sen­ sorio tiene síi salida hacia la mótilidad y que todo cuanto ocurre en la estructura sensoria del modelo postural del cuerpo tiene consecuencias sobre la mótilidad que en ella se basa. que son de indudable importancia para la construcción de la imagen corporal. (También puede colocarse el brazo a 45° debajo del plano horizontal).de la imagen del cuerpo. mueven los dos brazos de inmediato. Pero que hay algo en común entre la anestesia histérica y la disquiria es cosa demostrada por uno de los casos de Jones.represión orgánica ayuda. los casos de despersonalización. en que el paciente perdió la tdpognosia relativa a su propia espalda. obedeciendo a las exigencias de la situación vital. Vimos. Selüng). Cuando se les ordena que levanten el brazo anestésico. en cambio.pasivamente hasta ocupar esta posición indi- . Co­ loqúese el. Pero hasta ahora no nos habíamos ocu­ pado de los componentes motores. así. Luego se le hace levantar uno de los brazos. de modo que los brazos queden paralelos. Encontramos entonces un nuevo ejemplo de la ley general que afir­ ma la íntima relación entre la sensibilidad y la mótilidad. Otro paciente obedece la orden de levantar el brazo con un movimiento del lado opuesto. En éstos. pueden mover con facilidad el brazo sano. todavía más insólitos. Por cierto que la aloquiria es un fenómeno raro. el in­ dividuo también siente que su miembro no le pertenece aunque haya sen­ saciones provenientes del mismo. En la anestesia histérica el individuo se olvida casi por completo de la parte del cuerpo que no desea recordar.

y. en estos casos. El sujeto puede tener los ojos abiertos o cerrados. podemos repetir este experimento una docena de veces con iguales resultados. que procuran devolver al brazo su posición anterior. o bien hágase que el sujeto adopte dicha posición en forma activa. el llamado fenómeno de Kohnstamm. El fenómeno de Kohnstamm se basa. Los sujetos generalmente no se dan cuenta de que han modificado la posición. aunque el sujeto no tenga intención de desplazarlo en ese sentido. Hemos denominado a este fenómeno “fenómeno de la persistencia del tono. En cambio. El fenómeno nada tiene que ver con el error del juicio. en la persistencia de la inervación muscular. a saber. ante una persistenciadel tono. el brazo M vuelve a la misma posición que el R. hasta que ambos brazos vuelven a ocupar el mismo nivel. Cuando uno inerva un brazo contra una resistencia inmóvil j repen­ tinamente nos quitan dicha resistencia. En caso de que el brazo M haya estado levantado. induda­ blemente. o bien déjese que el sujeto mantenga esta posición activamente por sí mismo. Así. Si le:'ordenamos a los sujetos que estando con los ojos abiertos. al desaparecer ésta. se trata aquí de una tracción muscular que trata de restaurar la postura anterior17. Después de algunos segundos. Cuando éste ha estado en el cuadrante inferior ejerciendo presión contra un obstáculo. el sujeto no lo colocará en el mismo plano que el brazo R. Por lo tanto. en la per­ sistencia de la inervación muscular (cf. sino que quedará varios centímetros por encima de R. Estamos. coloquen el brazo M en la misma posición que el R. se le­ vanta en la misma forma que cuando ejercía presión contra un obstáculo situado en el cuadrante superior. No impor­ ta. Y cuando el brazo M haya estado colocado a 45° por debajo de R. en cambio. El sujeto ignora haber cometido error alguno y cree que ambos brazos se hallan a la misma altura. Después de veinticinco segundos. ' Vale la pena hacer notar que el individuo no aprende por experiencia. No obedece a una persistencia: de la inervación muscular. el trabajo de Matthaeis). sino que permanecerá varios centímetros por debajo de R. el brazo comienza a moverse en la misma dirección del esfuerzo. . M no volverá a la línea horizontal. porque en ese caso el brazo inclinado hacia trabajo también tendría que quedar más alto que el R. nada. en qué postura haya estado el brazo. El brazo parece levantarse por sí solo — al tiempo que se torna más liviano—* cuando ejercemos presión contra una resistencia situada por encima del brazo. aun cuando el sujeto sepa que en las pruebas anteriores se ha equivocado. Cuando el individuo coloca ambos brazos a un mismo 17 Resulta instructivo comparar este fenómeno con otro que se Basa. cuando el brazo ejerce su presión contra una resistencia situada más abajo. el brazo se desplaza con un movimiento descendente. Sosténgase el brazo en reposo (brazo R) y el brazo móvil. levantado (o inclinado hacia abajo) (brazo M ). el brazo M comenzará a levantarse o a bajar — según que previamente haya estado inclinado hacia arriba o hacia abajo— sin que el sujeto se dé cuenta de ello. y luego les ordenamos cerrar los ojos y mantener los brazos quietos. El registro efectuado con el kimógrafo demuestra que la desaparición de la diferencia no se opera regularmente. de una persistencia de los im­ pulsos posturales. ciertamente. pues. se le ordena al sujeto que cierre los ojos (si los tenía abiertos) y que coloque el brazo M en la misma posición que el brazo R. Trátase. sino a saltos. al desaparecer éste.

En nuestra prueba. el sujeto expe­ rimenta el miembro en una posición opuesta a la dirección de la tracción muscular. dicho con otras palabras. como su efecto. al sujeto le parecerá que el brazo M no se halla al mismo nivel que R. el brazo M. no a la misma altura que R. sino varios centímetros más abajo. primero. Al mismo tiempo. Por consiguiente. pues. permanecen incons­ cientes. de una impresión engañosa con respecto a la postura de nuestros miembros en el espacio. Todo movimiento modifica la tracción muscular de las demás partes del cuerpo. posición normal del brazo M. Hoff y Schilder demostraron que el fenómeno de la persistencia del tono pertenece al grupo de los reflejos postur ales de Magnus y de De Kleyn Sabemos que los fenómenos tónicos de este tipo desempeñan un papel fun­ damental en el mantenimiento de la postura del cuerpo. para él es como si el brazo estuviera todavía en la misma posición. el investigador lo coloca pasivamente a la misma altura que el brazo IL En los casos en que el brazo haya estado levantado. Entonces. teniendo los ojos abiertos. 0 . que trata de restaurar la antigua posición. Cuando el investigador coloca el brazo M. primero. el brazo del lado del mentón pasa a ocupar una posición algo más elevada. En efecto. cuando M ha estado previamente abajo. al sujeto le parece ahora que está más . pues. Y también en cada postura aislada del cuerpo. al cerrarlos. tanto la tracción muscular. El significado teórico de este fenómeno es que 4a. previamente lei vantado. o bien que el tono dé la persistencia postural influye sobre la imagen corporal. y ello puede demostrarse introdu­ ciendo variantes en . que' M está más abajo que R y luego. sin que aquél se dé cuenta. el modelo postural del cuerpo depende de la tracción del tono. una vez transcurridos los veinticinco segundos. creyendo todavía que ambos brazos se hallan a la misma altura. por supuesto. Estamos. en el caso inverso. los brazos se desvían hacia el mismo lado en que se ha vuelto la cabeza. es aquella en que lo coloca la tracción del tono. Cuando la cabeza de un suj eto normal gira. El sujeto no se percata de ello. Después de haber permanecido el brazo M veinticinco segundos en su posición. nivel.el experimento. comienza a moverse hacia arriba. Este enunciado tiene una con­ siderable importancia ^general. el sujeto siente que ambos brazos se encuentran ahora a la misma altura. si uno coloca pasivamente el brazo del mentón en la misma posición que el otro brazo. a igual altura que R y luego a unós: centímetros por ■debajo de éste. y. para decirlo en términos más generales. ante un fenómeno de significación general. y es dable comprobar su existencia en cada músculo del mismo. Se trata. en un mismo niveL Llamamos a este -fenómeno “persis­ tencia sensorial -del tono”. se lo coloca. Iguales fenómenos ocurren. el sujeto no tiene absolutamente nada que hacer. después de haber actuado el tono sobre él. en el sentido de que ésta sufre una tracción en la dirección del tono. sino algunos centímetros más arriba. O. El fenómeno de la persistencia postural es un fenómeno de codo el cuerpo. El sujeto siente entonces.

y la rodilla (en e !. modifican de continuo nuestro conocimiento concreto del cuerpo. pa­ ciente reclinado) parece estar más abajo que la del lado no afectado. 2) Tono de la desviación cerebelosa y tono de hiperflexión cerebelosa. Otros tienen por objeto sacar al ani­ mal de una posición incómoda y desusada para llevarlo a la habitual. Cuando ej ecuta parcialmente este movimiento. abajo. pero aun así. En consecuencia. cuando se la coloca en la misma posición. Algunos de los reflejos posturales se hallan relacionados con ' el mantenimiento de la posición erecta. 3) El tono de los reflejos de Magnus y de De Kleyn (reflejos de actitud y rectificatorios). Todos estos tonos arrastran los miembros a una posición ignorada por el individuo. más conveniente. 5) El tono de la persistencia postural. Perpetuamente nos hallamos sujetos a tendencias redificatorias. Vale la pena recordar la concepción original de Magnus y de Kleyn con respecto a los reflejos de la postura y a los re­ flejos rectificatorios. Cierto es que la desviación lateral de los brazos es parcialmente ■consciente. Los reflejos de la actitud tratan de mantener aquellas posiciones que tienen importancia desde el punto de vísta del organismo vivo. Quisiéramos destacar que existen tipos de tono que no influyen sobre la imagen corporal. Hoff y Schilder demostraron que los casos cerebelosos presentan una tendencia a una mayor flexión *de la rodilla. que recorren constantemente nuestro cuerpo. cuando imitan el lado sano con el afectado. No cabe ninguna duda de que la: pen­ dencia a la desviación cerebelosa. en aquella postura en que la trac­ ción del tono coloca al miembro. en lesiones del cerebelo y en lesiones parieto-occipitales. el individuo . Y a partir de esta postura se juzga a todas las demás sintiéndose siempre el miembro en una posición opuesta a la dirección de la tracción del tono. ejerce la misma influencia sobre el modelo postural del cuerpo. La postura normal se convierte. Esta hiperflexión también perte­ nece al grupo de cambios tónicos que influyen sobre el modelo postural del cuerpo. Son éstos el tono de la rigidez extrapiramidal y el tono de las lesiones piramidales. En síntesis: hay muchos tipos de tono muscular que influyen sobre el modelo postural del cuerpo. He aquí los más importantes: : 1) Tono vestibular. el individuo tiene la sensación de qué los brazos se hallan menos desviados de lo que realmente «stán. Este fenómeno ha sido denominado de hiperflexión cerebelosa. 4) Los cambios parieto-occipitales en los reflejos rectificatorios. el cuerpo experimenta una ten­ dencia a seguirla. al individúo le parece que la pierna está menos flexiónada de lo que se halla en realidad. Las experiencias con casos patológicos demuestran que los mismos principios valen para los tonos originados en la irritación vestibular. que no podemos analizar aquí detalláÜa- mente. Cuando se gira la cabeza. Es evidente que estas corrientes de tono. entonces. hasta que arabos quedan colocados nuevamente en un mismo plano.

Skramlik efectuó experiencias similares al estudiar la influencia de la rotación de la cabeza sobre la percepción de la desviación de los brazos18. Es como si el organismo no qui­ siera admitir la corrección que acaba de tener lugar involuntariamente. entonces. separando demasiado los brazos. que sólo la cabeza ha girado. Nuevamente nos encontramos con el principio general de que el esquema del cuerpo se traslada en la dirección opuesta a la de la tracción motriz. como veremos más adelante* es de gran importancia— el giro lateral de la cabeza debería provocar la sensación de que el cuerpo rota en la misma dirección. los relacionó con la primacía de las posiciones habituales en nues­ tra conciencia. los sujetos nada saben de los impulsos motores que les hacen girar el cuerpo en la misma dirección que la . sino tan sólo experimentalmente. En efecto. . Cuando un individuo extiende las manos horizontalmente. La posición supina es. supone una ligera flexión en el codo. Cree. posiciones cómodas. Puesto que el cuerpo tiende — según dijimos— a adoptar por la acción de los reflejos posturales y rectificatorios. el individuo tiene todavía la impresión de hallarse en una posición más incómoda y con las manos más vueltas hacia arriba de lo que realmente están. y luego cierra los ojos. Trátase de la reacción que hemos de­ nominado “Tendencia a la pronación”. Goldstein. Se sabe desde hace tiempo que hay una posición para los ojos en la cual es posible alcanzar otras posiciones sin efectuar ningu­ na rotación. El plano dorsal de la mano mira hacia el costado. en realidad. así. una adquisición nueva desde el punto de vista filogenético. en mayor o menor medida. El tono postural contrarresta esta función de reciente adquisición que se ejercita manteniendo una posición incómoda. asimismo. Cabría esperar. hasta ocupar una posición más cómoda. que el sujeto moviera los brazos guardando mayor proximidad del eje medio que lo natural. Ellos sienten el brazo en una posición más central que la que ocupa en realidad y se equivocan. podemos afirmar que en general sentimos la imagen corporal en una posición má<? incómoda de lo que es en realidad. Hoff y Schilder. Los dedos se hallan semiflexionados. cuando los brazos cuelgan hacia aba­ jo.cabeza. Puede examinarse este mismo problema en una reacción estudiada por Wilson. según Gierlich. las manos no per­ manecen en esta incómoda postura supina (hacia arriba). La postura normal. En todo sujeto normal se opera una pronación. Pero. de modo que no desaparece el incentivo para pasar a otra posición más cómoda. Pero qué es esta postura y actitud nor­ mal. permane­ ciendo el cuerpo absolutamente inmóvil. Pero pese a esta acción tendiente a lograr una posición más cómoda (Goldstein). la posición hacia la cual retornan los ojos una y otra vez. Sabemos que el cuerpo humano se halla de continuo bajo la influencia de aquellos impulsos que tratan de volver al individuo a posturas y actitudes que podríamos llamar normales. de modo que la superficie de la palma quede horizontal y vuelta hacia arriba. haciendo que* los pulgares giren hacia arriba y hacia adentro. Pero no reparó en que según este principio — que. Cuando las manos 18 Skramlik no dio con la interpretación correcta de esta parte de sus experi­ mentos. Es ésta.ignora haberlo hecho. es algo que no puede establecerse de manera teórica.

Pero nos gustaría insistir en que la imagen corporal se modifica de acuerdo con la tracción específica de los músculos afectados y en que. Es comparativamente fácil mantener la mano y los dedos en una posi­ ción cualquiera. operándose una abducción. sino que cambia permanentemente de acuerdo con las tareas particulares que el individuo encuentra en su movilidad. de la posición concreta’ en que se halla el cuerpo. la posición normal no es algo estático. que es suma­ mente difícil conservar una postura dadá a menos que dispongamos de ayuda sensoria. Sólo cuando los brazos forman un ángulo comprendido entre 45° y 60° con la posición paralela.se registran. en ge- neral3 no se trata de un agrandamiento de la imagen corporal sino de meras distorsiones que también. lo cual aumenta nuestra orientación con respecto al cuer­ po. Para decirlo en pocas palabras: muchos de los cambios tómeos en la postura de los miem­ bros sólo modifican el cuerpo real y no la imagen corporal. Cuando los dedos no se tocan y nos miramos la mano. a menudo. existen tendencias motrices — que escapan a la conciencia— a separar un brazo de otro. se intensifica consi­ derablemente en las enfermedades cerebelosas. en los sujetos normales pero que en . Goldstein afirma que la imagen corporal se torna más grande en las enfermedades del cere­ belo. Pero parece ser que la postura no es normal de los brazos cuando están en posición horizontal y paralela. Pero es evidente que para cada . Hemos demostrado claramente que el modelo postural del cuerpo di­ fiere. No bien cerramos los ojos. Puesto que las lesiones cerebelosas intensifican los reflejos posturales. Es necesario examinar en cada caso aislado hasta qué punto puede llegar esta discre­ pancia y qué transacciones tienen lugar en las distintas condiciones par­ ticulares. No cabe ninguna duda de que la posición normal de la cabeza con respecto al cuerpo es aquella en que coinciden el plano de la cara y el del pecho. Parece. que con Hoff denominamos fenómeno del dedo meñique. Este fenómeno. pues. Estos movimientos tienen lugar sin que lleguen a hacerse conscientes (aun cuando el individuo tra­ te de percibirlos) y no inciden sobre la imagen del cuerpo. están extendidas horizon talmente hacia adelante. Es evidente que en la esfera patológica la discrepancia entre el modelo pos­ tural del cuerpo y su posición real podrá hacerse mayor. Después de todo. siempre existe una ligera tendencia de los brazos a levantarse en Iqs hombros y una tendencia mo­ derada a la pronación. nos resulta im­ posible retener la posición de nuestros dedos. Toda desviación de la posición normal de la cabeza provoca im­ pulsos concordantes en el cuerpo. especialmente marcada en el caso del dedo meñique. que es ésta una de las posiciones normales. cabe esperar que la discrepancia entre la posición real y el modelo postural del cuerpo aumente también en las lesiones cerebelosas. En efecto. no revelan ninguna tendencia a moverse. Pero es necesario insitir en que la regulación se desarrolla en forma constante. Podríamos decir. en términos generales.movi­ miento existe una nueva posición normal. generalmente nos cuesta mantener los dedos inmóviles. mientras estos últimos se toquen unos con otros.

(16) La influencia de la postura habilual sobre el modelo postural Existen otras muchas discrepancias entre la posición real de nuestro cuerpo y la imagen corporaL Así. los pacientes cerebelosos *—en quienes se halla liberada la tracción del to ­ no 19— . Trátase. Es importante advertir que este principio de Skramlik no tiene nada que ver con el de la distorsión del modelo postural del cuerpo por la tracción muscular. el individuo pasa por alto múltiples mo­ vimientos voluntarios activos. de modo tal que el objeto toque el lado externo de los' dedos cruzados y el interno de los demás dedos. en las lesiones ce- rebelosas— la mano sufre realmente dicha pronación. Hoff y Scbílder desarrollaron detalladamente esta teoría. Pero sabemos que cuando existe una fuerte tendencia hacia la pronación — por ejemplo. El modelo postural del cuerpo también se distorsiona en dirección opuesta a la tracción. Skramlik demuestra que toda postura habitual se halla tan profun­ damente enraizada en nuestra mente que ciertas posturas que en realidad difieren de las habituales nos producen una impresión similar. Observamos aquí. en cierto modo. tal como se . adquieren relieve exagerado. ejercen una influencia mayor cuanto más difieren de. que para Hoff y Schilder estas perturbaciones de la localización son raras. Probablemente 19 El cerebelo es un órgano que inhibe ciertos impulsos tónicos. el punto tocada parece transportarse más hacia el lado en posición supina. nos parece sentir dos obj etos. a saber: la relación que guardan habitualmente entre sí los miembros en contacto y. Skramlik descubrió que cuando modificamos la posición de la superficie con la cual estamos en contacto. Cabe advertir que aun cuando se toque la mano cuando ésta sufre una pronación. en cambio. la posición nor­ mal. La posición y la longitud subjetivas d e ja línea vinculatoria se hallan determinadas por dos factores. constituyen la norma general. un post-efecto de la posición normal sensoria. asimismo. para Goldstein. por lo cual la mano parece hallarse más cerca de la po­ sición normal que lo que está en realidad. Cuando la mano se encuen­ tra en posición supina.representa en la mente. Cuando tocamos un objeto pequeño con dos dedos cruzados de una mano. el lado radial parece más alto de lo que se halla en realidad cuando se hace guardar correspondencia a la postura con la posición habitual. Estos dos factores combinados mutuamente y el factor de la posición normal de los mien^- bros. . Este principio opera en sentido contrario al post-efecto de la postura habitual. Es­ tos dos principios actúan en dirección opuesta. Skramlik llevó' a cabo un' cuidadoso estudio de la ilusión aristotélica. aunque el sujeto la crea en una posición más supina. entonces. nuestro trabajo en los árcM-y Yos de Neurología y Psiquiatría). como así también en lo referente a su distancia. de un post-efecto sensorio. la posición objetiva. Goldstein. nos engañamos con respecto a la vinculación de estos dos puntos del espacio. Pero mientras. (Cf.

el individuo no puede olvidar por completo las sensaciones alteradas. Experimentos autoscópicos. Nuestro conocimiento teórico de que hemos hecho este cambio. en la ilusión japonesa. Cuando tratamos de retornar a la esencia de la ilusión aristotélica y otras similares descritas por Skramlik. Idéntico principio cabe aplicar a la ilusión japonesa. le parece que ésta mira hacia adelante. Es evidente que hay áquí dos factores distintos en juego. la mano tocada a menudo se representa en una postura normal. La experiencia del entrecruzamiento. sintiéndonos como si no hubiera tenido lugar en absoluto. de ahí la sensación da tener la cara achatada. Es. salvo que en la ilusión japonesa se presenta la dificultad adicional de que la complicada figura óptica constituye un nuevo obstáculo para la orientación.del rostro cuando los ojos están cerrados. o bien el individuo procura. estemos ante una situación sumamente compleja. Desde un punto de vista general. También los ojos parecen mirar hacia adelante. podemos afirmar que las tracciones musculares de tipo inconsciente y las acciones v&Iuhta- rias que apartan el miembro demasiado de su posición habitual. como si se hubiera realizado sólo en parte. no alcan­ za a penetrar en la imagen corporal. en tanto que el segundó factor se basa en la impresión relativa a la postura habitual de nuestro "cuerpo. pero que está achatada. . Al parecer. Por el momen­ to. que es un fenómeno motor. Encontró este investigador que. Fuera de ello. Si se vuelve la cabeza hacia un lado y el sujeto trata de obtener una impresión de su propia cara.. Es exactamente como si las acciones no hubieran tenido lugar o hubieran sido olvidadas. donde el individuo trata de arribar a un término medio entre la localización absoluta — que ha sido modificada por la tracción del tono del miembro— y la localización sobre el miembro. Uno de ellos es de tipo motor y el otro de un tipo más sensorial. no es completamente aceptada. el individuo se traslada en cierto modo al papel de observador externo. o. no podemos abrir un juicio definitivo sobre estos problemas. (17) La imagen del rostro. en todo caso. que ' puede provenir de la propia decisión del sujeto o bien puede haberse realizado en forma pasiva. iro son utilizadas en el modelo postural del cuerpo. Ross efectuó dis­ tintos experimentos sobre la percepción. que de otro modo habría permanecido normal. en una u otra forma. la persistencia de una impresión sensorial. en la cual el conocimiento teórico de las acciones que han tenido lugar en nada ayuda a la orientación con respecto a los dedos. Que la posición normal se halla profundamente asentada en nuestra mente es un hecho probado por los experimentos de Rupp. conservar de manera sen» soria la relación normal entre cara y cuerpo. Como ejemplo del primer factor escogimos la^persis- tencia del tono. que ve a la persona desde enfrente. llegamos a la conclusión general de que cuando colocamos nuestros miembros en una posición desusada no aceptamos dicho cambio. pues.

no era éste un retrato marcadamente tridimensional. sino también cuando imaginamos. si-. creamos un punto mental de observación frente a nosotros mismos y exterior a nuestro ser. sí. como hacemos con el mundo exterior. Esto ’ se cumple no sólo cuando vemos. Con este fin. que en cierta forma se halla vacío. por primera^ vez. Arribamos así. Todos los sujetos eran capaces de imaginarse a sí mismos con facilidad. por ejemplo. A con­ tinuación debían imaginarse a sí mismos. Cuando el individuo pone la cabeza en una posición desacostumbra­ da — agachándola. pero no ve el interior del cuerpo. Vemos así cuán complicados son los factores que aquí intervienen. Podemos decir que. Las instrucciones consistían en pedirles que cerraran los ojos y se imaginaran a sí mismos parados o sentados frente a ellos. pero sin agregar una imagen óptica al cuerpo que percibían.- guen las impresiones táctiles. no necesita estar afuera. Cuando uno trata de imaginarse a sí mismo de acuerdo con la segunda instrucción. encontramos la tendencia a conservar una posición primaria y luego el componente óptico. Debían imaginarse a sí mismos. tal como la vería un observador colocado frente a ellos. Puede. sino la superficie. Es como un órgano psíquico que vaga en torno del cuerpo y ve su exterior desde adentro. así. Ante todo. en la percepción de nuestro propio cuerpo tratamos de conservar las posicio­ nes normales y de observadnos como si fuéramos objetos exteriores. tratábase de un cuadro bastante parecido a cualquier otro imaginable. Nos vemos conducidos. a través del cráneo. tal como se veían cuando miraban su propio cuerpo. La impresión dé vaciedad del cuerpo que se produce en estos experi­ mentos es sumamente curiosa. al problema de la percepción del interior de nuestro cuerpo. hallándonos interesados por los fenómenos de la autoscopía (visión del propio ser). mirar a través del cuerpo. al im­ portante principio de que no sólo vemos nuestro cuerpo en la misma forma en que vemos los objetos exteriores. Este ojo espiritual. observándo­ nos como si observáramos a otra persona. de algún modo. támente cierto. a veces algo más pequeños. "a menudo se presenta un ojo espiritual colocado frente al sujeto. que desempeña un papel tan importante en la percepción de nuestro cuerpo. y a esta representación óptica. Algunos sujetos tienen la sensa­ ción de que se observan a sí mismos desde arriba y pueden verse. sino que también nos lo representamos. Se veían como en un retrato. interior. En efec­ to. . Hace algunos años. aunque también debían imagi- . En todo caso. narse el rostro. Este ojo inma­ terial se mueve de acuerdo con el punto de la superficie que debe observar­ se. El plano horizontal de la cara suministra una oportunidad simple de correlacionar las impresiones. por primera vez. Otros se ven la cara más corta. aunque esto no sea comple- . que mira todo el cuerpo. realizamos algunos experimentos con sujetos normales. en general. sino que puede mirar desde adentro del individuo. en grado extremo— frecuentemente le pa­ rece que la cara está en el plano horizontal.

rar la superficie del cuerpo. que corresponden. cuando un objeto se halla en contacto con la piel o cuando lo tocamos con las manos o con otra área ' del cuerpo. Un análisis más minucioso de lo que se siente en la piel revela de inmediato asombrosos resultados.. obtenemos — tal como lo destacó Mach. sentimos nuestra pieL Lo mismo vale para las plantas de los pies. Y están. por ejemplo. Primero sentimos el piso. Verdad es que sí no nos movemos. En tales casos. sino más bien borrosa. todas las partes que se hallan en. especialmente. sobre todo. encuentran sensibles ■discrepan­ cias. Este sentir la piel es diferente en las distintas partes de nuestro cuerpo. Pero habitualmente rio nos preocupa nuestra' persona y. las partes sobre las cuales' nos sentamos o nos paramos. También se sienten. Cuando nos mantenemos inmóviles. líneas divisorias netas entre el mundo externo y el cuerpo. en los nudillos. la piel de la planta. Cabe comp a-. todas estas impresiones son vagas y fácilmente nos olvidamos de ellas. luego comenzamos a sen­ tir algo intermedio y. la superficie se torna suave. Así. con la Indife- renciación de lo que Katz llamó color espacial20® Otro hecho sorprendente es que cuando los sujetos comparan lo que sienten y perciben sobre su cuerpo.(18) Cómo percibimos la superficie externa de nuestro cuerpo. en general con­ vendrá hacer que el sujeto cierre los ojos. Pero el contorno de la piel no es experimentado como una superficie suave y nítida. Los 20 Los colorea espaciales flotan en el espacio sin guardar relaciones definidas con los objetos. en aquellas partes en que se encuentra tensa sobre los buesos. La piel experimentada se baila nítidamente por debajo de la super­ ficie de la percepción óptica del cuerpo. cuando se efectúan experimentos en este terreno. por supuesto. finalmente. Y también es cierto que cuando nos sentamos. por eso. al principio generalmente sentimos menos la piel del cuerpo que la silla en que estamos sentados. No hay. la sen-' timos. a través del tacto. claro está que es una percepción de carácter más o menos vago) y qué sabemos acerca de nuestro cuerpo. como así también en la parte de la cara correspondiente al pómulo (cigoma). aquellas partes que experimentan el contacto con las ropas. . con la imaginación óptica o las regiones ópticas del cuerpo. ya estemos sentados o parados. finalmente recién guando prestamos una atención especial. luego la suela interpuesta y. en efecto. en las manos y. más o menos. especialmente— un: cuadro óptico bastante incompleto de nosotros mismos. Es de sumo interés el estudio de los cambios que se operan en nuestra percepción sensible de la piel y de la superficie táctil de nuestro cuerpo. a la sensación de calor. por último. clara y nítida. y nos preguntamos qué sentimos (tal la forma en que el sujeto se plantea la cuestión. Cuando recorremos nuestro cuerpo con la vista. Hay vagas sensaciones de temperatura. en su indiferenciación sensoria. sentimos nuestra piel.contac- to con el mundo exterior.

Nuevamente nos vemos frente a un importante principio general. Es notable. En otras palabras: objeto y cuerpo se hallan psi­ cológicamente separados por un espacio intermedio. que las percepciones primarias y vagas de colores espa­ ciales alucínatenos adquieren una diferenciación definida cuando trabar! relación con los objetos. Observa­ mos. pese a que poseemos una nítida sensación en las yemas de nuestros dedos. Llegamos entonces al principio general de que la intoxicación y los cambios patológicos introducen en la conciencia fenómenos que. no llegan a fran­ quear el umbral consciente. éste ya casi no es percibido. entre la forma como se percibe la piel cuando no hay ningún objetó» su neta delinca­ ción cuando hay percepciones de objetos claramente diferenciadas. Berlnger observó procesos similares en una intoxicación con mescalina. Dicha diferencia es análoga a la relación existente entre los colores espaciales y los superficiales. y el rojo como color espacial. Sólo la expe­ riencia inmediata °de ios objetos les confiere diferenciación y claridad. un espacio perfectamente perceptible entre ambos. ■ En general. sin llegar a fundirse. una paradójica sensación. / . en efecto. Nuestra tendencia a vivir en el mundo de la realidad nos hace pasar por alto lo que sucede en el campo de las sensaciones. Aquí el fenómeno es mucho más evidente. desde el punto de vista psicológico. Es posible. Pero hay una diferencia. sin límites categóricos. formando un ligero cono para alcanzarlo21. Verdad es que el mero contacto con un . los objetos se cubren con una masa indistinta de color. A medida que lo hacemos. los dedos apenas tocan el objeto. Hay un experimento muy interesante que consiste en disminuir la presión de los dedos contra el objeto. En este caso. el hecho de que auque sintamos nítidamente el objeto y sintamos nuestro propio cuerpo con su superficie. y vale la pena advertir que aun la parte tactual de nuestro cuerpo se muestra In­ 21 Lindeman nos informo que a menudo observaba fenómenos de esta clase en casos de intoxicación con haschich. Sin embargo. las impresiones que no llegan a trabar relación con objetos de­ finidos y nítidos flotan en el espacio. Es como si la piel sobresaliera hacia el punto de contacto con el objeto. En términos generales. entonces. Hartmann examinó a una paciente que* al princi­ pio. En las psicosis puede ad­ vertirse. a veces. éstos no se toquen por completo. si bien se dan en la persona normal. cuan­ do se logra relacionarlos nítidamente con la superficie de los objetos. sí?¿re­ lacionarlos con los objetos. Cuando. por último. Los primeros flotan en el espacio sin límites nítidos y sin relaciones fijas con los objetos. podemos decir que la superficie de nuestra piel sólo se nos presenta con nitidez cuando nos hallamos en contacto con la realidad y sus objetos. sentimos el objeto cada vez menos y los dedos cada vez más. pero que posteriormente vinculó estos colores con la ira de su padre y llegó a ver un color superficial rojo en los ojos del médico. pero sólo de manera incompleta.contornos táctiles y ópticos son ahora Idénticos. Hay. bastará para proporcionar un contorno estricto del cuerpo.objeto carente de importancia y que no sea percibido como tal. se obtienen colores superficiales definidos y suaves. Son nebulosos y vagos. en sus alucinaciones percibía fuego.

son los orificios. primero sentimos la superficie de la silla. ora •el fresco del aire. así. del orificio y de la superficie. que a la nebulosa superficie de la piel que percibimos a través del tacto. senti­ mos el aire más adentro. por supuesto.distinta. sentimos la entrada del aire contra el velo del paladar. Paradójicamente. de carácter espe­ cífico. y de que la relación de la estructura ósea con la piel es la que proporciona las elaboraciones finales a todas nuestras sensaciones táctiles y a. a un centímetro de la abertura. mientras éste carece de contactos con el mundo exterior. pero cuando apo­ yamos la espalda contra el respaldo de una silla. Esto no resulta tan claro cuando tocamos con los dedos. Ora sentimos allí algo específico. pero la sensación parece experimentarse sólo en el primer tercio de la boca. las partes más importantes de nuestro cuerpo. No cabe ninguna duda de que las cualidades físicas de nuestros tejidos son de gran importancia. y lo sentimos a uno o dós^ centímetros por debajo de la superficie. a la cual sigue esta otra sustancia que presiona contra cierta resisten­ cia. por supuesto. es percibida de manera nítida. dentro del cuerpo. la superficie de nuestra piel. Estas partes ofrecen. Es importante señalar que las sentimos cerca del orificio. le sigue cierta sustancia viva definida. Al pa­ recer. Pero la piel tiene cierto grosor y produce laf impresión de un cartón apretado contra los huesos.una clara percepción de la piel. pero sin ir más abajo del extremo del esternón. Es como si el cuerpo fuera más sensible a un centímetro. o aun si dejamos de respirar. en tercer término. sobre lós huesos. Dijimos ya que la parte de la piel que se halla tensa. no sentimos la boca donde se abre. sino alrededor de un centímetro dentro del cuerpo. pudiendo descender in­ cluso a la región esternal. percibimos nuestro propio cuerpo del nñsmo modo que cualquier otro objeto. más o menos. Al tocar con los dedos. Llega­ mos. Cuando respiramos con la boca cerrada ex­ perimentamos una cantidad de sensaciones particulares en la nariz. Cuando inspiramos por la boca. sensaciones muy particulares. no lofsenti­ mos con tanta intensidad como cuando se mueve. y las nuevas sensaciones se adquieren merced al contacto con la realidad. Sin embargo. a la conclusión general de que las zonas más sensibles del cuerpo se encuentran cerca de los orificios. con los objetos. Lo mismo vale para la boca. Cuando el cuerpo está en reposo. también aquí. vale decir. la per­ cepción de nuestro cuerpo. en el interior de la boca. No cabe ninguna duda de que sentimos la piel en cierta extensión. pero a uno o dos centímetros de pro­ . sentimos claramente el interior de nuestras Harinas. Si efectuamos una inspiración muy honda. Hay algunos puntos que rale la pena examinar detenidamente. obtenemos . sino que la zona más sensible se halla. Pero también cuando respiramos con la boca abierta y no Somos conscientes de que estamos respirando. luego las ropas intermedias y. (19) Los orificios del cuerpo. pero no en el punto exacto de la abertura. Senti­ mos.

también aquí. Ambas aberturas son experimentadas a uno o dos centímetros dentro del cuerpo. se per­ cibe una sensación de presión. tuvo continuamente la im­ presión de que su órgano estaba doblado. Así. El deseo de de­ fecar se localiza principalmente. de modo tal que el punto del ardor coincidía con la abertura de la uretra (claro está que alrededor de . El dolor de estómago se origina en el mismo punto. Probablemente sea de importancia para el carácter sexual del individuo en qué parte de esta línea vinculatoria entre la uretra y el orificio anal se hace sentir especialmente la excitación sexual. pero se extiende a lo largo de la superficie inferior del pene y. fundidad. punto que puede hallarse vinculado con el anal cuando se experimenta una sensación de indigestión. experi­ mentaba dolorosas sensaciones en la parte inferior derecha del glande. Al parecer. Uno de mis pacientes — un buen observador— padecía uretritis y. en la misma zona sensitiva. Lógicamente es un problema de suma importancia establecer dónde se experimenta el deseo de orinar. todas nuestras sensaciones internas se hallan en esta zona sensitiva por debajo de la superficie. en el hombre la excitación sexual puede extenderse desde el orificio uretral hasta la región de la abertura anal. asimismo. Cuando la vejiga se halla demasiado dilatada. Aquí también puede haber una segunda sensación cerca del esfín­ ter real. la sensación puede abarcar una extensión de varios centímetros. sobre la base de la imagen corporal. podría afirmarse que los orificios del cuerpo se hallan a dos centímetros debajo de su superficie. desde . sino de una curiosa lámina adosada al interior de la piel. Des­ de que comenzó la dolorosa sensación de ardor. Vale. a cierta distancia del orificio de la uretra. debajo de la pieL En la mujer. el punto de vista psicológico. la sensación se ubica espe­ cialmente en el glande. casi es posible discernir. Así. la intensidad* de los complejos anales de un sujeto dado. la pena hacer notar que las sensaciones patológicas tienden a vin­ cularse con los puntos sensitivos de los orificios. una vez más. Verdad es que estas observaciones con respecto a la experiencia de nuestro propio cuerpo son todavía sumamente incompletas. el deseo sexual no se halla localizado en la entrada de la vulva. Al parecer. pero también aquí se localiza cerca de la superficie de la piel y se extiende más en la dirección paralela a la piel del abdomen. por primera vez. El orificio de la uretra también es percibido a más profundidad de la que realmente tiene y otro tanto puede decirse del ano. pero por lo menos nos procuran una perspectiva inicial. algo por debajo de la superficie. pero aparentemente más cerca de la supercie de lo que se halla realmente el esfínter. no cabe ninguna duda de que se centra en tomo al punto psicológico mencionado. No se trata por cierto de la sensación de una bolsa llena. La zona sensitiva se halla. de tiempo en tiempo. En ese punto. En el hombre. Y bien. el importante principio de que el carácter del individuo se expresa en el modelo de la imagen corpo­ ral. Nos encontramos aquí. y en la mujer. El deseo sexual se concentra en la región donde se percibe el orificio de la uretra. La sensación de satisfacción y bienestar presenta una ex­ tensión plana en la región del estómago.

sobre la piel. No cabe ninguna duda de que los pezones. Aparentemente es ésta la parte más vital en la percepción de nuestro cuer­ po. y la ubicación real del tendón y del tejido muscular nada tiene que ver con el punto del miembro que intentamos mover. • Pickler rozó un importante problema cuando se preguntó dónde sen­ timos actuar nuestra voluntad sobre los músculos. (El propio Pickler arribó a conclusiones diferentes) - (20) La masa pesada del cuerpo. y las demás sensaciones tienen que adaptarse al' orificio patoló­ gico. Al parecer. de modo qüe el sujeto experimentaba el pene como si estuviera doblado. La sensación de ardor. Cuando estamos parados y levantamos una pierna. deberemos efectuar algunas observaciones preliminares . generalmente. Observamos. sino debajo de ella y. Cuando inclinamos la cabeza hacia atrás. las enfermedades de los órganos internos pro­ ducen dolores e hiperestesias en segmentos espinales. aun cuando no se los toque. había sido necesaria una transacción. Según este Investigador. que desapareció tras su tratamiento local. está que cada parte del cuerpo tiene su psicología específica y su conjunto especí­ fico de sensaciones vinculadas con la misma. tenemos la impresión de que la estamos moviendo en torno del punto medio del muslo. y junto con ella la de que el órgano se hallaba doblado. Pero algunas investigaciones preliminares nos demostraron que el dolor no es percibido. dicho de otro modo. una vez más. Pero para poder considerarlo. Cuando realizamos una flexión dorsal del pie nos parece mover. Nuestra voluntad parece hallarse dirigida. de la piel. Esta observación es de valor porque destaca una vez más la impor­ tancia de los puntos sensitivos de los orificios corporales. efectivamente. ha&ia el centro de gravedad del miembro. apreciamos el peso y la forma que debemos mover y tratamos de desplazarla como a •cualquier otra masa pesada. de alguna manera el punto patológicamente sensitivo se convirtió en el orificio de la uretra. Existe inequívocamente una es­ trecha relación entre estos hechos y las llamadas zonas de Head. Quedará a los futuros investigadores el estudio de la sintomatólogía de las sensaciones subjetivas de los pacientes con enfermedades internas. específicos. Esto nos lleva al importante problema de la gra­ vedad y la percepción de la gravedad de nuestro propio cuerpo. en la zona sensitiva situada a uno o dos centímetros de profundidad. indican puntos especiales en la sensación superficial de nuestro cuerpo.Claro. La voluntad no se halla dirigida hacia el movimiento del músculo. En nuestras tendencias al movimiento consideramos el cuerpo como cualquier otra masa pesada. la parte media del pie. El examen uretroscópico reveló. que una sensación intensa puede coincidir con un orificio. Puesto que aún existía una localización correcta. e intentamos mo­ ver. la tracción pa­ rece actuar sobre el centro de la mayor circunferencia de la cabeza. también desapareció después del tratamiento. un centímetro más abajo que el orificio real) o. en cierto modo.. un cambio patológico ea el lado derecho de la uretra. pues.

Por último. disminu­ yendo el peso a medida que se asciende desde las plantas. la masa pesada se desplaza inmediatamente hacia la espalda. Esto resulta paradójico. sobre la percepción de la gravedad en general. presenta la mayor densidad. A menudo hay representaciones ópticas que simbolizan esta sustancia. a veces. Pero aquí nos encon­ . más específicamente aún. Aun cuando sepamos que se trata de un objeto homogéneo. Hay muchas personas que tienen representaciones ópticas de estas masas pesadas. hay otro centro de gravedad que se sitúa en la cabeza. Cuando el sujeto está parado. a veces como una nubosidad espumosa. sentimos su peso. naturalmente. cuando está lleno de aíre. quedando la parte de arriba relativa o completamente vacía. Indistintamente pueden intensif carse las sensaciones en el brazo y en la mano (presión o tensión) o la percepción del peso del objeto. el objeto se nos presenta como si estu­ viera lleno de una sustancia pesada. la sustancia de la capa más próxima a la mano que sostiene el objeto. El esfuerzo y la tensióh observados en el brazo no son tan grandes* pero hay. Por lo común -también se presenta una sensación relativa al propio cuerpo junto con otras percepciones con­ cernientes al objeto exterior. Cuando el sujeto está parado. Pero. Cuando la mano tiene un apoyo exterior. siente el peso especialmente en la parte inferior del abdomen.. y otras. se registran p ere epci ones análo­ gas. La masa se ve. Aparentemente. Cuando sujetamos un objeto en nuestras manos -—por ejemplo. Si se invierte la posición del objeto. es decir que la sustancia tiene allí una -escasa densidad. una sensación de presión sobre la piel. que lo mantiene en alto por intermedio de la mano. Cuando se efectúa una inspiración honda . en cambio. Pero todo este cuadro se altera fundamentalmente cuando el sujeto se halla acostado. En la cabeza. y dependerá de las circunstancias que el acen­ to recaiga sobre una u otra experiencia. en los pies. como pol­ vo. Y durante todo* el tiempo experi­ mentamos la sensación de que el objeto se conserva eñ su lugar gracias a nuestro esfuerzo activo. un cubo de madera o de metal— y dirigimos nuestra atención sobre el mismo. éste es considerado una masa pesada sostenida por los fémures. Corresponde recordar aquí las investigaciones de Friedlánder. la masa pesada parece descansar princi­ palmente en las piernas y. Vale la pena hacer notar que no bien aparece la representación. es evidente que el cuerpo es percibido en la misma forma que cual­ quier otra masa pesada. Y- bien. en tanto que la parte de arriba del mismo parece más liviana. La mayoría de la gente experimenta una masa pesada en torno de la base del cráneo. se lo siente inmediatamente como una masa pesada. puesto que el peso específico del pecho disminuye. la sustancia pesada vuelve a situarse cerca de la base. como algo líquido. En este caso.y se retiene el aire en el pecho. La parte su­ perior se halla casi vacía. no percibiremos la sustancia como si estuviese uni­ formemente distribuida en todo el objeto. Otro centro de gravedad se halla en el abdomen. Y la parte superior del abdomen parece ahora más o menos vacía. se concentra en torno del occipucio. sino que nos parecerá como si ]a sustancia se hiciera más densa hacia el fondo dei objeto.

al enunciado general de que percibimos nuestro cuerpo como una masa pesada y que esta percep­ ción no difiere. tanto más pesada parece la masa movida. así. Por esta misma razón. y las alteraciones de la percepción del cuerpo muchas veces no son sino alteraciones de la percepción de esta ma­ sa pesada. En los casos cerebelosos — según Lotmar— los pesos son sub­ estimados del lado de la lesión cerebelosa. vale decir. El mismo principio se aplica a la percepción del peso de los objetos externos y a la deí propio cuerpo. Es posible considerar ahora algunas experiencias sobxe la apreciación de los pesos. los. los miembros paralíticos parecen pesar más que los sanos. Cuando movemos algo con mucho esfuerzo. debido a que hemos realizado un es­ fuerzo muscular. debemos recurrir al es­ fuerzo de nuestros músculos. Sin embargo. Llegamos. sino también los objetos colocados sobre éstos. Cuando movemos una masa pesada externa. le asignamos mayor peso. ¡percibi­ mos de manera distinta que cuando carecen de apoyo.posible de percibir los órganos internos. Dijimos más arriba que cuando comenzamos a observamos. Cuando mantenemos una parte de nuestro cuerpo en una posición fija merced a un esfuerzo muscular. A: las per­ sonas paralíticas les parecen más pesados no sólo sus propios miembros. Cuanto más fuerza hacemos. Cuando alguien o algo sostienen nuestros miembros. Esto ha sido demostrado por las investigaciones de Hartmann y Schilder. Dicho brazo aparecerá de inmediato más pesado y sólido que el otro. Holmes no encontró ninguna perturbación en dos .que la percepción de la gravedad depende del grado de tensión muscular y de las sensaciones de presión. experimentamos una sensación de vacío en nuestro interior. de acuerdo con el esfuerzo muscular realizado. Es fácil comprobar lo que . la sensa­ ción es experimentada. dicha parte adquiere de inmediato mayor peso. también en. no cabe ninguna duda de que semejante aserto es erróneo. Lo que sí es posible es que aquellas personas que conocen algo acerca de la estructura de los órganos internos proyecten ese conocimiento al interior de su cuerpo. Muchos de los cambios neuróticos y patológicos que se observan en la percepción del pro­ pio cuerpo son alteraciones de la gravedad o levedad del cuerpo y se re­ fieren a la sustancia que lo llena. Sollier y Comar afirmaron que algunas personas son capaces de sentir sus órganos internos y hasta su estructura microscópica. Éste no es más que una masa pesada. de la de otras masas pesadas.. mediante las inervaciones de todos los músculos. en modo alguno. por lo tanto. Pero no hay ninguna forma . Así. La impresión de peso en nuestro cuerpo varía.decimos poniendo tenso uno de los brazos. Eso es todo cuanto percibimos del interior de nuestro cuerpo. a unos dos centímetros debajo de la piel.tramos con un importante hecho adicional que arroja nueva luz sobre nuestra investigación. debido a que en ambos casos la tensión muscular es diferente. cuando estos órganos comienzan a doler. Verdad es que este fenómeno es algo inconstante. este caso. Debemos recordar'.dentro de -la zona sensitiva del cuerpo. y es que el pecho parece más pesado y como si encerrara una sustancia casi sólida.

En conse­ cuencia. el cuerpo parece de inmediato más liviano. cuando el avión desciende. En otros nueve casos. de modo tal que el peso de cualquier objeto le parecerá mayor. sobre todo. Cuando la tendencia del brazo no sea as­ cendente sino descendente — cosa que también ocurre en las lesiones cerebe- losas— el individuo tendrá que ejercer un esfuerzo adicional para lucha* contra la tracción hacia abajo. En otras palabras. pues. y toda extremidad con tendencia a bajar. que debemos sumar o restar a la tensión muscular cualquier tracción del tono. así como el del propio brazo. . tamos en las nalgas. Cuando la tendencia ascendente es provo­ cada por la irritación vestibular —=como en los experimentos de M. lado deL cerebelo. estamos sentados. En consecuencia. EL Fischer y Wodak-— cabe esperar iguales cambios. lo experimen-. respondemos también a las múltiples influencias del aparato vestibular sobre el tono de los músculos. Estamos. Pero antes de abordar este problema no estará de más establecer qué pasa cuando la gravitación es modificada por fuer­ zas externas. Esta tendencia ascendente significa que hace falta. de uno u otro modo percibimos la adición o la sustracción de las masas físicas a nuestro cuerpo. mientras qué las pesadas los sobreestiman. Toda extremidad con tendencia a ascen­ der resultará más liviana. este aumento de peso lo sentimos. es decir. que tanta influencia tiene sobre el tono. Pero aparte de eso. cuando volamos hacia arriba o subimos en un ascensor. A su vez. en las piernas. Otro tanto ocurre cuando descendemos en un ascensor. más pe­ sada. Si estamos parados. el. tanto para la patología como para el conocimiento de nuestro propio cuerpo. debe modificar directamente la percepción de la gravedad de nuestro propio cuerpo. y. el cuerpo es com­ primido contra el asiento por una fuerza considerable. los pesos son subestimados con este brazo. En el caso inverso. cual incide en la percepción de la. Sabemos ahora que el cerebelo provoca frecuentemente una tendencia ascendente en un brazo. el brazo levantado es más liviano. toda extremidad liviana subestima los pesos. ante le­ yes generales de extrema importancia. y otro tanto sucederá con los objetos colocados en el mismo. Lo mismo vale para cualquier otro caso en que realicemos un movimiento ascendente. dicho brazo parecerá más liviano.casos de lesión de un. tal como demostró Mathaei. pues ésta incide directamente -sobre la percepción de la gravedad del miembro y la de cualquier peso colocado sobre este. los pesos eran sobreestimados. en los cuales los pesos eran sobreestimados. (21) La influencia vestibular en la percepción del peso del cuerpo Es evidente que la irritación vestibular. gravedad de nuestro cuerpo. Cuando levantamos vuelo en un aeroplano. Goldstein menciona casos de irritación en el cerebelo. También en el experimen­ to de Kohnstamm. el cuerpo nos pa-‘ roce más pesado. menos tensión muscular para conservar la postura del brazo. Vemos. -si en cambio. pues.

debido a las leyes de la inercia de la . Un fantasma. sólo se resgistra la influencia de la velocidad. y la masa marcha hacia arriba. Igualmente. el cuerpo se acorta. después del arranque. Es particularmente notable que mientras el sujeto desciende (protocolo 4) el cuerpo no sólo parezca más liviano sino también más largo» Es como si ana parte de la . Sejregistra. 3. a su posición anterior. que parece más grande. La sensación de peso se hace más fuerte en las piernas. los brazos tienden a subir y parecen inás livianos. 5. Cuando el ascensor desciende. especialmente de la cabeza.aquí es como si algo tratara de salirse del cuerpo. en una investigación que • realizamos con Parker.masa. Es como si la sustancia tratara de proseguir el movimiento ascedente más allá de ^bs límites del cuerpo. tendiendo la masa a proyectarse fuera de la cabeza. La sensación de liviandad del cueipo. Esta ‘nsación sólo se observa al. un vaivén ligero y general. Al principio resultan más pesados y luego más livianos. Es como si algo saliera del cuerpo. tornándose más pesado. Todavía puede producirse una postsensación. Toda vez que bajan los brazos éstos parecen más pesados.Jcerradós. el cuerpo y los brazos. las piernas resultan más pesadas. Cuando suben. 4. 1. Entonces el cuerpo se toma más liviano y parece alargarse. Como dijimos. tam­ bién parecen más pesados y tienden a bajar. persiste •el movimiento aparente. Cuando el ascensor se detiene. . espe­ cialmente los pies. en tanto que las piernas permanecen inmóviles o ascienden apenas. desciende y el cuerpo se acorta. Mach y WL EL Fischer tuvieron la misma experien­ cia. de modo tal que debajo de los pies se preséntan dos pies fantasmas twar livianos. Cuando se extienden los brazos bacia adelante. asimismo. se halla relacionada con la sensación de que el cuerpo se alarga. Lo mismo vale para el cuerpo hasta que la velocidad se hace uniforme. desapareciendo tan pronto como la velocidad se hace constante. Cuando el ascensor se detiene. Al mismo tiempo. especialmente cuando uno tiene los ojos. . la percepción del movimiento depende del au­ mento de la velocidad. Los brazos se hunden primero y luego retoman a su posición normal. Nuevamente . A continuación transcribimos algunos de los protocolos correspondien­ tes a sujetos situados en ascensores rápidos. parecen más pesados. una masa. las piernas se tornan más pesadas. Posteriormente el cuerpo retoma. al detenerse el ascensor. 2. describiendo una ligera curva. A menu­ do parece como sí los empujaran dentro del cuerpo. pero el resto del cuerpo continúa descendiendo. Después de ascensos reiterados. Uno' tiene la sensación de que el cuerpo prosigue subiendo y vuelve a bajar tras describir una ligera curva hacia adelante. 6. En este sentido. uno siente como si lo empujaran hacia atrás. los brazos suben y se vuelven más livianos. sin preferencia por ninguna' dirección particular. iniciarse el ascenso. Cuando ’el ascensor sube.

Cuando se presenta el vaivén no específico — que se debe probablemente a una irritación no específica del aparato vestibular— la sustancia se proyecta fuera de la cabeza.. que en­ tonces parece más grande. Dicho con otras palabras el cuerpo es una unidad sólo cuando no . En tal caso. Dicha sustancia proyectada es la portadora de la localización del yo. Bajo la influencia de los movimientos verticales se produce una disociación en la imagen del cuer­ po. En consecuencia. cabeza no siguiera el movimiento. las postsensaciones entran en relación con el fantasma del cuerpo y no con el cuerpopreal. O bien lo sentimos inmóvil. La irritación vestibular que se re­ gistra en estas condiciones disocia de las demás las experiencias de la gravedad vestibular.El centro de las otras sensaciones de gravedad se halla en las piernas. se experimentará una elongación y acortamiento del cuerpo. La sensación de nuestras plantas nos proporciona la impresión definitiva del lugar donde se encuentran nuestros pies. Esta reacción —-vale decir. de acuerdo con los protocolos 3 y 6. o lo sentimos moverse en corta medida. permaneciendo en su lugar. Trátase de un post-efecto de la postura de la cabeza. entre los:ojos. E§ como si se vaciara parte de la masa pesada del cuerpo. de acuerdo con la sensación real de la planta de los píes y la localización de nuestro yo que depende de una postsensación vestibu­ lar. Esta parte desplazada del cuerpo es como un fantasma de contornos -indistintos. por lo menos cuando uno está parado. éste se torna más liviano. Con la irritación vestibular. Por lo pronto. Esta proyección de la sustancia de la cabeza fuera de sus límites es de particular importancia. la elongación y acortamiento del cuerpo de acuerdo con la disociación entre el aparato vestibular cefálico y las piernas reales— se toma particularmente clara cuando. Nosotros apreciamos la longitud de nuestro cuerpo. contiene la porción de la sustancia del cuerpo correspondiente a la cabeza. Nosotros sabemos dónde está el cuerpo. Sólo resta agre-* gar que allí donde hay una postsensación vestibular. ésta se convierte en portadora del yo y es. de modo que una parte de la sustancia del cuerpo sale de éste en el sentido de la postsensación positiva. más importante que la imagen cor­ poral basada en los otros sentidos. el alcohol influye sobre el aparato vestibular. La disociación operada en la imagen de nuestro cuerpo bajo la influencia de los movimientos verticales acelera­ dos es de una importancia más general. La verdad de lo que afirmamos se toma evidente si se considera lo que ocurre cuando se detiene el ascensor. se presentan postsensaciones en aquellas personas do­ tadas de un aparato vestibular sensible. Es notable que ni las impresiones táctiles y kinestésicas del cuerpo oí las ópticas influyan sobre la experiencia de la posición de la cabeza. y esta postsensación es más intensa que la sensación real de la postura de la cabeza. Es un fenómeno perfectamente conocido que en los estados de ebrie­ dad alcohólica la cabeza parece más grande. Cuando cierta parte de la sustancia del cuerpo se proyecta hacia afuera. en este sentido. Claparéde demostró que generalmente localizamos el yo a la altura de la báse del hueso frontal. Como es sabido. se desplaza parte de la sus­ tancia del cuerpo..

y de que los movimientos aparentes de origen vestibular se llevan consigo parte de la sustancia pesada del cuerpo. Las disociaciones aquí descritas se deben. Una vez adoptado el marco de la imagen cor poral — indicado por los puntos importantes— se opera en aquél una gra dual elaboración ulterior. El centro del yo se halla. Las sen­ saciones reales. Toda iritación inusita­ da del nervio vestibular disocia el modelo postural del cuerpo. Por su parte. H. los orificios del cuerpo y las partes de la piel que se hallan tensas sobre los huesos. Según Leidler y Loewy. entre los. La cabeza es la portadora de los receptores de distancia (Sherrington). especial­ mente. cuando se observa un movimiento apa­ rente del cuerpo o de una extremidad extendida. Asimismo. Esas observaciones son de suma importancia para la psicología de li neurastenia y de la hipocondría. las partes situadas bajo la influencia de la gravedad. Fischer.ojos. un alto porcentaji <3e neuróticos presenta ’alteraciones vestibulares. Son éstas. cierto marco para poder encuadrar nuestra imagen corporal. kinestésicas y táctiles. Sin mbargo. cuando estamos sentados. el yo se halla dirigido hacia adelante. No erramos si vinculamos parcialmente esta localización particular con los músculos oculares y con la posición de los ojos. especialmente de las plantas.hay irritaciones particulares en el campo vestibular. la sustancia del cuerpo se mueve en la misma dirección que este movimiento aparente. pero que todavía no han sido sufi­ cientemente estudiados. nos proporcio­ nan una ulterior orientación. la aceleración vertical afecta los otolitos. se operarán importantes disociaciones.vestibulares y ópticas. percepción de la gravedad del cuerpo. Toda vez que haya una irritación anómala en el campo vestibular. No cabe ninguna duda de que el girar en una silla rotatoria o inyectar agua caliente o fría en el oído provoca fenómenos muy semejantes en lo referente al modelo postural del cuerpo. Esta irritación vestibula incide sobre la experiencia de la sensación de la gravedad del cuerpo. forman una unidad con las impresio­ nes . Pero es más que probable que el vaivén no específico y el consiguiente agrandamiento de la cabeza se deben a una irritación de los conductos semicirculares. conservándose un fantasma y la otra parte del cuerpo orientados de acuerdo con las sen­ saciones prevalecientes del cuerpo. Según M. Cuando tratamos de obtener una imagen de nuestro propio cuerpo empezamos por procurar­ nos cierto punto sobresaliente. Las plantas nos suministran el contacto con la tierra y la base necesaria para la orientación en el espacio adyacente. pues. hay partes especiales del cuerpo que son más importantes que otras para la orientación en relación con el cuerpo. a saber: las plantas cuando estamos parados y las nalgas. Dicho movi­ miento lleva consigo una parte de la sustancia del cuerpo. Arribamos. probbalemente. a la conclusión de que el aparato otolítico como así también los conductos semicirculares influyen sobre lg. en consecuecia. a una excitación en la esfera de los otoli­ tos. Si . De acuerdo con la po­ sición primaria de los ojos. apar­ te de un importante punto de la cabeza en que — según Claparéde—■ se localiza el yo.

incluso. la reacción del cuerpo. especialmente en el punto 4. 3) relación de la sensación con el cuerpo en su totalidad (imagen del cuerpo). Un análisis de este tipo es siem­ pre artificial. Más adelante veremos que en la neurastenia nos encontra­ mos con una debilidad particular del esquema del cuerpo. La sensación como tal (la experiencia sobre el cuerpo) no desempeña ningún papel importante. afir­ mando que lo importante es la reacción del organismo frente al dolor. pero no es esto lo que nos interesa por ahora. la reacción de la personalidad total ante dicha percepción. . Goldscheider y Von Frey sostuvieron durante mucho tiempo una larga polémica sobre el tema. prestar cierta atención para descubrir que la percepción óptica va acompañada de una sensación. No es para la experiencia específica de ver. Claro está que es posible trazar nuevas subdivisiones. la percepción se halla separada y distante de la sensación. la impresión relativa a la masa pesada del cuerpo. Es indudable que en la piel hay ciertos puntos más sensi­ bles que otros a la percepción de los estímulos dolorosos. Sin embargo. en tanto que Von Frey sostenía lo contrario. es. por supuesto. (22) El dolor El problema del dolor sólo puede resolverse si se estudia la relación <3e los dolores con el esquema. 2) sensación. para lo que necesitamos el cuerpo en la vi-' sión. Cabe mencionar nuevamente que los sujetos normales a veces no experimentan el peso del cuerpo como algo homogéneo. Se trata aquí. de vaciedad y de alteraciones en la cabeza. especialmente. la sensación relacionada con esta percepción y. puesto que toda sensación cobra significado sólo en relación con la totalidad del cuerpo. Dondequiera que haya irritación vestibular por conversión. Es necesario. de un acto único. hay quienes no consideran lícito hablar de la percepción del dolor. sino como una sus­ tancia espumosa. se hallará afectada la estructura del modelo del cuerpo. En la reacción de la personalidad total. por último. pero es necesario tener presente esta separación cuando trata­ mos de estudiar psicología. asimismo. 4) reacción de la personalidad total. y la relación entre los cuatro aspectos de la percepción deberá ser una característica fundamental de nuestra experiencia. En la esfera óptica. es decir que sí hay puntos específicos sobre la piel para el dolor. La descrip­ ción de toda experiencia debe tener en cuenta todos los puntos mencionados. Los neurasténicos suelen quejarse de que tienen algo suelto en el cuerpo. Goldscheider afirmaba que no existen nervios específicos para el dolor. Pero debemos tener en cuenta que en toda percepción hay* que distinguir entre el objeto que percibimos. como si algo quisiera soltárseles o como si las partes internas del cuerpo estuvieran en vías de disolución. Sin embargo.efecto consiste en alterar. de modo que el verdadero esquema general sería el siguiente: 1) prcepción. Hablan de burbujas en la cabeza y en los miembros y. esté esquema general no basta. Más adelante analizaremos qué tipo de tendencias conducen a la disociación en la imagen corporal.

hemos insistida frecuentemente en que la respuesta motriz o. la tendencia a . el objeto carece comparativamente de importancia. • En el dolor. pero ni siquiera aquí se trata de una característica específica del dolor. sino también para las partes más periféricas del aparato perceptivo. por lo menos? en principio. El primero tiene más a su cargo. Es posible que en cada aparato y nervio periférico exista cierta capacidad para provocar el dolor.’- No podemos analizar aquí el carácter correcto o incorrecto de la teoría de Head de que existen dos sistemas de sensibilidad en la piel. No hay ninguna razón* para negar la cualidad específica de la sensación de dolor. La reacción del cuerpo es sumamente fuerte. La sensación tiene. pero sus objetos se hallan.npbr lo menos en el sentido en que se entiende generalmente la especificidad. en consecuencia. sin duda. Por nuestra parte. no sólo para el sistema nervioso central. También cabrá recordar que la lesión del nervio mismo torna insensible un campo determinado. por lo menos. a estímulos que. que es un fenómeno casi universal. de otro modo. uno protopá- tico y otro epicrítico. menos importante que la reacción de la emoción y las llamadas funciones superiores de la mente. dentro del cuerpo y. la sensación de dolor. Cuan­ do experimentamos un dolor. y. Así. Olfato y gusto desempeñan un papel objetivo. Las emociones superiores de los individuos desempeñan’ un papel secundario. El modelo postural desempeña aquí un papel mucho más evidente y casi en la misma categoría debemos colocar el olfato y el gusto. Al mismo tiempo. llegamos a la conclusión de que existe un sistema definido para la. La cenestesia desempeña un papel sumamente importante y constituye la base de la fuerte respuesta somática de la personalidad total. cabe afirmar tanto para el grupo de experiencias ópticas como para el acústico.Müller de que existen energías específicas de los sentidos (“Specifische Sinnes-Energie”) se ajuste a la verdad de los hechos. Por consiguiente. es probable que el principio de la sinestesia. objeto y sujeto se acercan tanto que s u ' diferenciación resulta difícil. Pero es también probable que no exista una especificidad absoluta de la excitación nerviosa en ningún aparato para la percepción.sensación del dolor. Casi lo mismo podría decirse de la audición.en consecuencia. por lo menos parcialmente. no hay ninguna razón para negar que el dolor tenga su aparato y sus nervios específicos. una tendencia a la irradiación. la sensación y la percepción ocupan lugares más próximos. como tal. que la sensa­ ción y la percepción distan entre sí considerablemente. no deberemos olvidar que la lesión del tracto lateral de la médula espinal provoca. Si tendemos a considerar el dolor sólo como una reacción total y no como una sensación. tenga validez. provocarían dolor. nos importa menos la calidad del objeto que la sensación específica. una -pérdida comparativamente aislada de la sensación de dolor. En todo caso. En la esfera táctil. según él. Achelis puso de relieve las reacciones ante el dolor. la reacción de la esfera instintiva del cuerpo se torna más fuerte. no creemos que la vieja afirmación de J. en la medida en que las sensaciones tienen^ sus nervios específicos. Por nuestra parte. en el espacio.

La relación entre las distintas partes de esa unidad pu^de variar. al igual que el tacto. Cuando estudiamos la conducta humana o la conducta de un organismo cualquiera. Verdad es que podemos pensar que existen ciertas respuestas motrices que. o sólo son meras tendencias a una respuesta. No cabe ninguna duda de que. Podemos ir más lej os. así. También es necesario localizar el dolor y ponerlo en relación. Sólo hemos realizado estas observaciones a fin de destacar nuestro punto de vista psícqlógico general. después de todo. tal como lo demostró Sherrington. Pero cuando estudiamos un reflejo no tenemos derecho a afirmar que no existe ninguna percepción vinculada con el reflejo. constituye una de las características generales de cual­ quier percepción. con la organización de la imagen corporal. Al parecer. en la esfera que nos interesa. y preguntarnos cuál es la psicología del crecimiento^ cuál es la psicología de la reacción de un tejido. Por eso yerra seriamente cuando cree poder definir los cambios de la situación sin hacerlo en función de Ja percepción. La distinción entre sensibilidad y motilidad es. por consiguiente. o bien son incompletas. pero no es éste el lugar más apropiado para tratar de probar afirmaciones tan generales. La percepción y la res­ puesta motriz son las dos caras de una misma unidad que es la conducta. una distorsión. los méritos del conductismo consistió en señalar enérgicamente este hecho. Sufre. Parece ser que. la sensación y la . y el conductismo tiene razón en la medida en que toma la conducta como ente primario. o cambios dentro de la situación y que la respuesta del organismo debe ser interpretada como una respuesta. Los ^reflejos también son respuestas. cuando hay un dolor sobre la superficie del cuerpo. y el sujeto tiene en­ tonces sensaciones de hinchazón. Pero también se ve obli­ gado a reconocer que existen estímulos. el modelo postural adquiere un relieve exagerado en este punto específico. siempre nos encontramos simultáneamente con sensaciones. Stengel y Schilder describieron un caso de asimbolia para el dolor. y precisamente uno de . aunque el individuo no tenga en cuenta el dolor realmente ex­ perimentado. y cualquier sensación o respuesta motriz puede descender a niveles sumamente bajos. y ésta se da en casos en los cuales se preserva aparentemente la percepción del dolor. la respuesta motriz. Toda situación entraña una respuesta motriz. artificial. la percepción. Los fenómenos que revisten particu­ lar interés son los de irradiación. . Hay una prueba fie la teoría de que el dolor debe ser relacionado con el modelo postural del cuerpo. Esto nos adentra profun­ damente en el campo de la filosofía de la naturaleza. también el dolor — aun cuando sea superficial— es experimentado en una capa situada psicológicamente de­ bajo de la superficie óptica (percibida o imaginada) del cuerpo. Tampoco podemos afirmar que no exista ninguna p-ercepción en la respuesta rde una médula espinal aislada en un preparado medular. pero siempre intervendrá potencialmente. incluso. Lo cierto es que no poseemos ningún conocimiento definido sobre la psicología de tales reflejos. per­ cepciones y reacciones motrices. respuesta motriz integran una sola unidad.

Cuando se la pinchaba varias veces en la espalda. Uno de ellos es que los pacientes a menudo se ofrecen para recibir el estímulo doloroso y hasta se provocan ellos mismos el dolor. por lo menos. Es notable que dos de los pacientes que lograron recobrarse. -En ¿ílgunos casos. pero nunca una verdadera defensa si es que existe reacción alguna. La paciente no mostraba ninguna falta de atención con respecto ai dolor. Parece ser que junto con la asimbolia se presenta una reacción incompleta del aspecto motor. es in­ dispensable para la construcción del esquema corporaL Es notable que los casos de este tipo presenten también una reacción sumamente incompleta ante las situaciones peligrosas en general. y nunca lo retiró con fuerza. La primera paciente que observamos no reaccionaba ante pinchazos fuertes. Cuando se le pe­ llizcaba el brazo lo retiraba por completo. La región del cerebro comprendida en estos casos se halla. pero también en ellos el problema ca­ pital es la utilización incompleta de la percepción del dolor. Ya hemos mencionado una asimbolia para las situaciones de peligro. la paciente se lanzaba objetos contra los ojos y se . en verdad. que en los casos de ese tipo el dolor se halla menos vinculado con la imagen corporal. que se hallaba destruida en su parte inferior. a veces. Én el primer caso observado por Stehgel y Schilder. hay. donde la lesión era mucho menos marcada que en la circunvolución supramarginal. por el contrario. que se hallaba decididamente en el centro de la lesión. éste le interesaba sobremanera. Es muy probable que en la asim- bolia para el dolor los pacientes sean incapaces de relacionar el dolbr con la imagen del cuerpo. al principio no reaccionaba pero finalmente se tocaba varias veces con la mano derecha el punto pinchado. Es importante estudiar ahora la reacción motriz en los casos de este tipo. Parece ser. y llegaba hasta la circunvolución angular. golpes con objetos duros o pellizcos. pero permanecen aisladas. pero sin modificar su actitud con el examinador. que sufría una logorrea relacionada con una afasia sensorial. No hemos mencionado todavía dos rasgos sobresalientes. el carácter incompleto de las respues­ tas motrices aparece en primer plano. también de la personalidad. hayan declarado que no po­ dían recordar haber sentido el menor dolor cuando los pinchaban. La autopsia demostró la presencia de una pequeña lesión en el lóbulo frontal y otra bastante extendida que abarcaba desde la circunvolución de Heschl y la parte superior de la primera circunvolución temporal hasta la circunvolu­ ción supramarginal. en consecuencia. Una serie de casos similares corroboró nuestra idea de que las lesiones de la circunvolución •supramarginal son de extrema importancia en la gé­ nesis de la asimbolia para el dolor. no mostraba ninguna tendencia a retraerse. pero frecuentemente volvía a ofrecer de buen grado el miembro estimulado. Existen ciertas reacciones locales. algún» amago. Incluso llegaba a lastimarse ella misma. Cuando la golpeábamos con un cepillo en el cubito. “me duele”. podía decir. sino que. La paciente. Pero no existe ninguna razón para creer que no se siente el menor dolor. muy cerca de la región que. sí. a nuestro juicio. es como si estuviera disociado de la misma y.

aún. la unidad del organismo y su imagen. Adoptamos. probablemente. Toda la atención se ha concentrado. habrá de provocarle dolor y rom­ per. ' . un punto de mira exterior al cuerpo y desde allí nos observamos. de una asimbolía para el peligro. Si bien es cierto que la libido se concentra en ella (Freud) y las demás partes de la imagen corporal pierden importancia. entonces. La insensibilidad a los ruidos fuertes — que ha sido observada en los casos de la llamada sordera verbal pura— guarda cierta relación. Por lo tanto 'cabría hablar. incluso. en cambio. El dolor significa.. - El efecto del dolor sobre la imagen corporal no ha sido todavía sufi­ cientemente estudiado. casos en los cuales sea mayor la sensibilidad hacia el dolor y el peligro. Seguramente existirán casos que pre­ senten la contraparte del fenómeno aquí descrito. el dolor desborda por todo el cuerpo. Existe. cierta ten­ dencia a desalojarla de la imagen corporal. un peligro para el organismo. en definitiva. un peligro para el cuerpo. debe relacionárselo con las actividades corticales. que los pacientes demuestran curiosidad por la sensación que no logran percibir por completo. en sí mismo. Es más que probable que la concepción del dolor del niño sea anterior a su concepción del peligro y que éste signifique para el niño algo que. aumenta la reacción al dolor. El peligro es. no lo es menos que. puede experimentar la sensación de estar observándose a sí mismo y de que el dolor pertenece a otro cuerpo. Los movimientos de reacción ante el dolor constituyen una tentativa de eludir una situación peligrosa. Uno tiene •la impresión. de qué cuando la con­ ciencia se halla embotada. al mismo tiempo.hubiera dañado gravemente si no se la hubiera detenido a tiempo. asimismo. Así. que el aparato somático de la conciencia ejerce una influencia protectora y que. Los pacientes tampoco reaccionan a los ruidos fuertes. pero la falta o el carácter incompleto de la reacción al dolor sigue siendo. el rasgo más llamativo de estos casos. Bender y Schilder observaron una intensificación de la sensibilidad al dolor. cierta analogía con las tendencias sadomasoquistas obser­ vadas en aquellos casos. En los alcoholistas con un profundo embotamiento de la conciencia. Cabe decir. con su menoscabo. Cabe indicar. cuando el cuerpo enteró se encuentra dolorido. Aun cuando exista un embotamiento de la conciencia. entonces. aunque el dolor tiene un aparato subcortical. No cabe ninguna duda de que el aparato cortical no es el único que • está al servicio de la sensibilidad al dolor. sobre la parte del cuerpo en la cual se siente el dolor. tratamos de libramos de todo el cuerpo. en esta forma. Cuando uno tiene un dolor de muelas y está a punto de dormirse. la parte dolorida del cuerpo tienda a quedar aislada. los pacientes de este tipo también son insensibles a los ademanes de amenaza y a las situaciones peligrosas en general. tarde o temprano. Parece ser. incluso. con los fe­ nómenos que acabamos de describir. Cabe suponer que en tales casos existirá una lesión entre la región de Broca y la de Wemicke. pues. Según dijimos ya. la actividad cortical no cesa por completo.

Bernfeld destaca la importancia del hecho de que nuestra intención actúa sobre el cuerpo de un modo más directo. así. pues. Y dicho factor central utiliza las sensaciones y percepciones. debemos reconocer que el dolor nos pertenece de manera especial. Toda sensación tiene su mótilidad. afanes y deseos. Uno es el dolor. Lo mismo vale para los animales. en efecto. No creemos. por cierto. y qué es lo que queremos alejar. Nosotros elegimos y rechazamos mediante la acción. Aparentemente. no existe ninguna diferencia fundamental entre las diversas sensaciones. Siempre/está el factor central del yo con sus intenciones. Cabe decir otro tanto de la imagen corporaL Puesto que la experiencia óptica desempeña un papel tan considerable en nuestra relación con el mundo. Esta decisión y elección debe hallarse íntimamente relacionada con las actividades motrices. que la afirmación de Bernfeld encuentra su lugar apropiado. según ya pusimos de relieve. que la ce­ nestesia. el papel del dolor. Por lo tanto. Níetzsche llama al cuerpo Herrschaftsgebüde (creación de la voluntad de dominio). Verdad es que el dolor constituye aquí un factor de importancia. el contralor motor de nuestros miembros. de estudiar las experiencias concretas que tenemos con. la llamada MGemeinempfindungen”s desempeñe un papel decisivo en la construcción de nuestro yo corporal. respecto al interior de nuestro cuerpo. de cenestesia. del centro de nuestro yo. una actividad continua. es decir que la sensación tiene en sí misma una respuesta motriz. A menudo se intentó atribuir a las sensaciones provenientes de! inte­ rior del cuerpo una importancia decisiva en la construcción de la imagen corporal. pero no cabe ninguna' duda de que las sensaciones provenientes del interior del cuerpo no tienen ningún significado interno antes de entrar en relación con la imagen corporaL De los numerosos autores franceses ninguno se ha tomado el trabajo. Y. Éste se va elaborando de acuerdo con las necesidades de la personalidad. Preyer destacó. hay dos factores que desempeñan un papel especial en la creación de la imagen del cuerpo. Vemos. pero lo que vale para el dolor. es la reacción incompleta al dolor un signo de la integración insuficiente de la imagen corporal? Para poder responder a estas preguntas será necesario es­ tudiar antes la estructura libidinosa del esquema del cuerpo. Las sensaciones siempre son sensaciones de una persona. En este sentido. pero cada sensación contribuye a la construcción de la imagen corporal. sobre todo. y el otro. ¿Hay etapas de la evolución ontogenética en que la imagen del cuerpo no está desarrollada? ¿Y. encontramos en la base de nuestro yo corporal. también habrá de desempeñar una función prevaleciente en . también vale para cualquier otra sensación. pues. Los autores franceses hablaron.(23) Desarrollo de la imagen corporal Es notable que los infantes tengan reacciones sumamente incompletas al dolor. Él nos ayuda a decidir qué es lo que que­ remos tener más cerca de nuestra personalidad.

pero para nosotros hay en el desarrollo de los conceptos de izquierda y de derecha un desarrollo correspondiente de la imagen corporal. o dibujarlos en una línea recta. que estudió los dibujos de niños. el brazo cerca de la pierna. una boca o un dedo puede no ser reconocida por un niño.. sólo podemos distinguir artificialmente entre las experiencias sen­ sorias y las actividades internas y afanes libidinosos que emanan de una personalidad central. El estudio de Goodenough contiene un material de suma importancia para el problema de la imagen corporal del niñó. etc. de modo que. y la imagen corporal no es otra cosa que un cuadro mental.. al mismo tiempo que una percepción. el niño coloca el ojo cerca de la cabeza. Gracias a estas acciones y determina­ ciones logramos dar forma final a nuestro yo corporal. particuar interés* La obser­ vación demuestra que pueden multiplicar los dedos. en todo caso. Y sólo después de esa edad. lo que realmente refleja la forma en que los niños dibujan las figuras humanas es su conocimiento y experiencia sensorial de la imagen corporal. la impresión de que.izquierda y derecha para la demás gente. a nuestro juicio. Piaget estudió el desarrollo de los conceptos de izquierda y derecha en los niños. aunque éste sea capaz de reconocer esas partes dentro del cuerpo completo. Expresan así. en gran medida. desde el punto de vista del desarrollo motor sensorial. simplemente. pueden ütiiizar libremente ios conceptos de . debido a la falta de relaciones sintéticas. 2 } socialización y 3) objetividad com­ pleta. El desarrollo del esquema del cuerpo probablemente corre paralelo.”. Cree este investigador que sólo se trata aquí de juicio y razonamiento. Pero el niño se siente completamente satisfecho con sus dibujos. a ineptitudes motrices. en este sentido. Piaget dis­ tingue tres etapas: 1) egocentrismo. De ello se desprende. Trátase de un proceso de continuo y activo desarrollo. Es como si existiera un estrecho paralelismo entre el desarrollo óptico y la comprensión de relaciones especiales en la imagen corporal.la creación de la imagen corporal. “El objeto no se da allí como un todo. Entre los ocho y los once. se hallan simplemente yuxtapuestos. habla de la incapacidad sintética del niño. la izquierda y la derecha sólo tienen un significado relativo a su propio cuerpo. para ios objetos situados en el espacio y para sí mismos. experiencia mediante la acción. el niño confiere una forma completa — merced a un esfuerzo continuo— a experiencias más o menos aisladas e inconexas. en-^todo caso. Claro está que el dibuj o es una actividad psíquica bastante complicada y podría resultar difícil determinar si esta incapacidad sintética se basa real­ mente en dificultades sensoriales. o si se debe. Sólo se precisan los detalles y. el cuadro mental que tienen del cuerpo humano. Según Koffka. De este modo. Bajo la influencia de la propulsión interna. al desarrollo senso-motriz. ya pueden aplicarlos a los demás. Pero la experiencia óptica es también una. la figura de una oreja. Entre los cinco y los ocho años. -La forma en que los niños dibujan ios dedos reviste. . Luquet. Pero ni aun así las partes alcanzan una re­ lación tan estrecha con el todo coma en los adultos.

el dolor o los contactos son experimentados fre­ cuentemente. Dicha impresión se hace aún más vivida si se levanta varias veces el dedo y se lo vuelve a poner sobre la llave. precisamente. los dos dedos dan la impresión de entes espectrales. se siente la presencia de un dedo vivo pero invisible entre los dos dedos visualizados. Si se tapa la mano de modo que ambos dedos aparezcan aislados del resto del cuerpo. Pero el hecho de que el dedo real pueda ser experimentado entre las imágenes ópticas no tocadas de los dedos.(24) Dos ilusiones. sino en un punto intermedio entre ambos dedos. en algunos casos. sólo el dedo vinculado al cuerpo tiene vida y realidad. En algunos sujetos. produzco una doble imagen de la misma. El cuadro óptico de los dedos produce entonces una impresión bastante irreal o espectral. y. en la doble imagen de mi dedo. El experimento demuestra que el cuadro óptico puede determinar la sensación táctil y el modelo proveniente del cuerpo de las sensaciones tác­ tiles. que se parece más a un fantasma. Entonces toco el extremo de la llave por la parte de arriba con el dedo de la otra mano. fijando la vista en el dedo. La duplicación es más clara cuando el interés se halla dirigido hacia el objeto y no hacia la sensación. de no haberse dado lugar a una imagen doble. Se opera idéntica duplicación si me inflijo dolor. Al cabo de cierto tiempo. Supongamos que delante de mis ojos sostengo una llave en posición vertical. las dos impresiones ópticas serán vividas y cada dedo será visualizado como un dedo vivo. por el cuadro óptico. Según las circunstancias. Cuando la impresión táctil se duplica. el modelo del cuerpo. mediante un pinchazo. en otros. se utiliza el material óptico o el táctil para la construcción de la imagen corporal. Los fenómenos de este tipo pueden observarse en la mayoría de los sujetos normales. En efecto. En general. donde se vería el dedo. no en uno de los dedos visualizados o en ambos simultánea­ mente. uno experimenta una impresión intensa de que no -sólo ve dos llaves sino que también las toca. La estructura final del modelo del cuerpo depende de la situación total. . una de las figuras es más sustancial que la otra. en tal caso siento dos pinchazos. de modo que también se forme una doble imagen del dedo. La influencia de la esfera óptica sobre la imagen corporal Hay dos ilusiones que pueden contribuir a proporcionarnos un cono­ cimiento más profundo de algunos de los problemas que venimos exami­ nando. Fijando la vista en la distancia. Ahora veo claramente dos dedos y ambos están tocando la llave. Es en ese punto. nos parece real el dedo que relacionamos con el resto del cuerpo. Pero a veces el material óptico puede determinar nuestra impresión táctil >') junto con ella. Cuando doy origen a una doble imagen visual de un dedo. por la sensación táctil. demuestra que el esquema del cuerpo se halla determinado. y en este caso.

A menudo daba término a las acciones inicia­ das.- en íntima relación con las sensaciones musculares y con el tacto. dirigía la mano hacia un punto distinto del que me proponía. Podía observarme las manos- mientras escribía. la imagen preexperimental se introducía subrepticiamente eh la percepción real. estaba la localización tal como eran visualizados. Los objetos del mundo exterior que estaban fuera de mi campo visual podía imaginármelos mejor que el primer día. Si cerraba los ojos. En cuanto a los miembros y demás partes del cuerpo. en el movimiento y en las antiguas imágenes visuales. Tercer día: Ya me sentía más a gusto. Por un lado. el contacto provenía del lado opuesto al esperado. Cuando salí a dar un. confiando en las impresiones táctiles. en la forma preexperimental. aunque no el resto del cuerpo. y lo de la izquierda a la derecha y viceversa. Lo mismo ocurría con el arriba y el abajo. Los movimientos intencionales resultaron ya menos difíciles y más adecuados a las expe­ riencias ópticas actuales. A continuación transcribimos el resumen del protocolo publicado por Scholl. Mientras dormía se tapaba ambos. Todos los movimientos de las manos resultaban errados. en consonancia con la visión real. puesto que los realizaba como si nada hubiera sucedido. era capaz de imaginar' brazos y piernas en esta posición. Cuando pasaba las manos enlazadas por encima de la cabeza. Es Importante comparar estos resultados con los» experimentos reali­ zados por Stratton. aunque había anticipado la dirección de dicho movimiento en el campo visual preexperimental. El cuerpo era experimentado al derecho^' en tanto que el espacio exterior parecía invertido. Con cierto esfuerzo. no logré reconocer el vecindario.ojos. Wooster y Scholl. “Primer día: Todo parecía estar «patas arriba». que duró ocho días. miró durante ochenta y seis horas un mundo al revés. Pero cuando quería ejecutar una acción. Continuamente tendía a usar la mano que no correspondía para tomar los objetos situados a un costado. abajo. pero en el fondo también se daba a localización previa. Experimenté una perturbación nerviosa y cierta presión en la parte superior del abdomen. en el ojo derecho se colocó un sistema de lentes que le hacía ver todo al revés. Cuando ún lado del cuerpo se aproximaba a un objeto. Los contactos provocaban una imagen visual de tipo preexperimental. me sentía tentado de omitir toda impresión incómoda. Los brazos y las piernas — que veía realmente— eran localizados de manera doble. Para compensarla. es decir lo de arriba. sin sentirme perturbado. las cosas volvían a presentarse en mi imaginación con su aspecto antiguo. Segundo día: reapareció la perturbación nerviosa. Pero muchas veces extendía aún la mano que no correspondía para tomar un objeto ubicado a un- . En uno de los experimentos. La desacostumbrada tensión de la atención me resultaba en extremo fati­ gosa. paseo por la tarde. Stratton se puso una máscara que le tapaba el ojo izquierdo. la desaparición de las manos debjo dfel extremo inferior del campo visual y la prosecución de los movimientos me hacían aparecer vacía la región del pecho y de los hombros. asociada con una náusea moderada.

con la de los objetos visua­ lizados. Cuando aparecían dentro del campo visual tanto la mano como el objeto. Pero se me antojaban en posición normal cuando realizaba rápidos movimientos con el cuerpo. Así. Cuando cerraba los ojos se me presentaban algunas imágenes con sus nuevas correlaciones. método que empleé posteriormente con invariable éxito. Cuando me miraba los brazos y las piernas. Y por extraño que parezca. Cuando miraba a cierta distancia de mi ■cuerpo y de los límites de la imagen óptica preexperimental del cuerpo. me era más fácil acertar con el pie correcto que con la mano. Pero mis movimientos eran los contrarios a los adecuados para esta imagen. Cuarto díai Ninguna incomodidad somática. Una vez. Pero era imposible invertirlos. Actualmente se registraba una lucha entre la antigua y la nueva localización.-. En general. las cosas parecían estar al revés. me sentí abrumado por la extraña impresión de qne miraba el fuego desde la parte occipital de mi cabeza. Quinto día: Y a era más raro que me equivocase de mano para eje­ cutar las distintas acciones. Los contactos a menudo eran esperados correctamente. Las partes no visualizadas del cuerpo podían ser relacionadas con las percepciones ópticas. lo único que necesitaba era concentrar la atención sobre el objeto.en lügar de reaccionar como antes ante un sistema nuevo d e ' correlaciones. Reaccionaba. mi andar normal no se vió . aunque a veces los confundía todavía con la locali­ zación del tipo previo. costado. cuando extendía en cierta ocasión. Una mañana antes de que me sacaran la venda de los ojos. en correspondencia con la nueva situación. descubrí un método simple mediante el cual me era posible elegir la mano correcta para recoger los objetos del suelo. siempre usaba la mano indicada. mirando el fuego. los objetos se hallaban al derecho. con lo cual me resultaba fácil tomarlo. de una manera nueva ante un viejo sistema de relaciones. La diferenciación entre derecha e izquierda me presentaba difi­ cultades especiales cuando debía correlacionar la localización visual con la tactomotriz. La imagen de los objetos no visuali­ zados guardaba correspondencia. Si daba uno o dos golpecitos con el pie cerca del objeto. La relación entre el contacto de un lado y la correspondiente imagen visual se hizo más vivida. actualmente. especialmente cuando me miraba los brazos y las piernas. me imaginé el lavatorio y sus alrede­ dores en la forma preexperimental. la mano derecha para recoger un libro situado en el pisoi § mi izquierda. Cuando tenía en cada mano un objeto de forma diferente y ambos se hallaban encuadrados dentro del campo visual. Lo de arriba me daba la impresión de que antes había' estado relacionado con lo de abajo. mientras me hallaba parado frente a la chimenea. pues. Ya no necesitaba reflexionar para hacerlo. su posición con respecto a la derecha e izquierda resultaba contraria a lo que yo esperaba» La impresión de derecho o revés dependía de la dirección de mi atención. antes dé agacharme a recogerlo. ‘-El tipo más común de reacción in­ apropiada era ahora el movimientos de una mano cuando las circunstancias reales exigían el movimiento de la ’ otra.

aunque esta figura se me antojaba forzada. me parecía estar moviéndolas en sentido opuesto. Pero mediante un esfuerzo. Octavo día: Las partes no visualizadas no se habían incorporado todavía al nuevo sistema. pero perfec­ tamente conocidos. Cuando trataba de mover las dos piernas en la misma dirección y una se hallaba dentro del campo visual y la otra fuera de éste. a veces. Cuando me miraba un miembro y dejaba surgir su imagen en su antigua posición. crear una vivida imaginación espacial de la piel de la cara correspondiente a la nueva percepción visual. igual que en mi experiencia anterior. me imaginaba involuntariamente la cabeza. la localización en el espacio en cuánto a la percepción visual. Pero cuando movía las manos rápidamente hacia atrás y hacia adelante. los hombros y el pecho en su antigua relación preexperimental con los objetos actuales visualizados.. sobre la base de las partes visualizadas. Las exploraciones por medio del tacto resultaban más efec­ tivas cuando cerraba los ojos. una ligera flexión o extensión definían mejor la diferencia entre ambos. El paisaje ya no me resultó extraño. Cuando apartaba la vista. produciéndose súbitos cambios en las correlaciones. mientras me hallaba sentado. tornando imposible la percepción de un contacto con relaciones arbitrarias. bailaba más unificada que cuando' miraba inactivamente a mi alrededor. Esta figuración espontánea de las partes no visulízadas del cuerpo era. hasta en los dos. sin duda porque escapaban a mi campo visual. su incorporación no se hallaba totalmente consolidada. pero no así la medida.y esperaba el toque en un punto determinado. Cuando realizaba movimientos rápidos. el movimiento terminaba siempre en un contacto con la parte superior de la cabeza. Éstas eran experimentadas allí donde se las veía. aunque también tenía conciencia de cierta tendencia a sentirlo en su nueva posición. ante mis ojos abiertos. entonces. pero hasta ellas volvían a la forma anterior de mi experiencia en cuanto dejaba de mirarlas. lo sentía involuntariamente en su posición preexperimental. podía elaborar la forma completa de mi cuerpo. afectado. y 210 se acomodaba a la postura presentó de las partes visibles. lo podía sentir allí. y la sensación era relativamente débil. Sexto día: Cuando colocaba mis dos dedos índices dentro del campo visual y el derecho ocupaba la posición correspondiente normalmente al izquierdo. No era difícil. Cuando concentraba la atención sobre el nuevo aspecto visual del cuerpo — sobre el cual se realizaría un contacto—. táctil y kinestésica se. La dirección de los* movimientos era la apropiada. lo sentía en su nueva situación sin que . sentía los contactos en cualquiera de ellos y. Séptimo día: A esta altura me sentía más a gusto que nunca en mi íiuevo medio. en cuanto a las visualizadas. desde una silla. Librábase. pues. complejos. Los movimientos. El cabello y la piel •de la cara eran percibidos persistentemente de acuerdo con su antigua posición. pero sólo con un esfuerzo. Durante esta contemplación inactiva. una verdadera batalla entre la nueva y la antigua localizar ción.

Las partes no visualizadas (la frente) conservaban su antigua localización. Stratton supone que los signos locales (Lokalzeichen) se habían alte­ rado. dar con la nueva localización. lo que me rodeaba me produjo una extraña sensación de familiaridad. En cambio. el mundo circundante era tomado como modelo. Pone de relieve. fuerza es reconocer que han pasado por alto importantes aspectos de la literatura sobra el tema. Los movimientos intencio­ nales eran ejecutados en la dirección opuesta a la deseada”. este conocimiento se ve continuamente modelado e influido por las impresiones ópticas antiguas y nuevas. como así también por su lucha recíproca. Inmediatamente después se presentaba una especie de postimagen del contacto. pero la cabeza aparecía entonces demasiado hundida entre los hombros. se operara'cambio alguno en las correlaciones. prueban categóricamente la influencia de las impresiones ópticas sobre la imagen corporal. Por otro lado. Cuesta comprender por' qué Kaila y Bürger-Prinz ponen en duda que la imagen corporal pueda ser modificada a partir de la esfera óptica. Scholl y Wooster nos ofrecen un importante material que nos demuestra bien a las claras la influencia de las impresiones ópticas sobre el esquema del cuerpo. al mismo tiempo. No cabe ninguna duda de que los experimentos de Stratton. hubo movimientos falsos y náuseas. Se hace evidente. Las localizaciones en esta zona eran contrastantes. el cuadro visual y eJ espacio táctil podían ser. Cuando me saqué los anteojos. En cuanto a los hombros. como así también los experimentos de Stratton y sus sucesores. del otro lado visual. pero que es posible reconstruirla y formar una nueva unidad. Estos investigadores examinaron el modelo postural del cuerpo’ en algunos casos de Korsakoff. no era tan fácil despojar de su antigua localización las sensaciones de contacto sobre los labios. la atención se dirigía hacia ese punto y me era posible alcanzar la nueva localización. Mientras la nueva posición del cuerpo me resultaba vivida. Sin embargo. Las sensaciones táctiles eian trasladadas a otro mundo óptico. El experimento mencionado más arriba relativo a la duplica­ ción de las impresiones táctiles cuando damos origen a una imagen visual doble. Estos autores arri- . Al igual que en el primer día del ex­ perimento. todo parecía hallarse al derecho. asi­ mismo. Si me tocaba la frente con la mano. o bien sólo se pro­ ducía el nuevo cuadro. Cuando el contacto original era inesperado. aunque se quejan de la falta de estudios con sujetos normales. además. aunque sin la relación real de la sensación táctil con dicho cuadro. Me parecía ver el mundo desde un cuerpo que había sido dado vuelta. antiguos y nuevos. Stratton insiste en que es más fácil confundir la derecha con la ifcquierdaj que el arriba con el abajo. Pero cuando se abría paso la postura preexperimental del cuerpo. cuánto ayudan los movimientos activos para orientarse. La nueva orientación óptica ejerce una influencia directa sobre el cono­ cimiento relativo al propio cuerpo. que la ^imagen corporal puede verse perturbada por los cambios experimentados en la visión. sí. me era posible. Los experimentos de Scholl y Wooster fueron de corte similar y arrojaron resultados equivalentes.

sino la producción de una forma. cabe concluir que no sabremos gran cosa acerca de nuestro cuerpo a menos que nos movamos. desempeña un papel decisivo. . sino más bien algo que adquirimos merced a nuestras acciones dirigidas y deliberadas en la esfera del mundo externo. Trátase aquí de fenómenos que presentan cierta analogía con los de los casos de irritación vestibular y también con el mareo de mar. Después de todo. En este último. sino nuestra propia obra. El movimiento es un gran factor unificador entre las distintas partes de nuestro cuerpo. No es una íorma? tal como lo entien­ den Wertheimer y Kohler. se-. en la medida en que demuestran que el modelo postural del cuerpo no es un ente dado. en gran medida. y únicamente guardando contacto con este mundo exterior nos es posible correlacionar las diversas impresiones relativas a nuestro cuerpo. la imposibilidad de adaptar los movimientos a un medio en perpetuo vaivén. el desgarramiento de la imagen corporal se halla vinculado con ciertas sensaciones de náusea. El vértigo siempre se produce cuando no es posible unificar las impresiones de los sentidos. cabe destacar — como dice Scholl acertadamente—. no se trata sino de un tipo particular de vértigo. Estos experimentos revisten una significación general. En los experimentos de Stratton. En el experimento de Stratton. que la percepción de nuestro propio cuerpo no difiere gran cosa de la percepción de Cualquier objeto exterior. Otro significativo resultado de estos estudios experimentales es que corroboran. Una vez más debemos insistir en que la acción mptriz deliberada sufre cierto menoscabo debido a estas altera­ ciones operadas en el mundo óptico. pues. de nuestra acción. Es necesario. aparte de las irritaciones vestibulares. El cono­ cimiento del mismo depende. barón a la conclusión de que los casos de Korsakoff. las nuevas experiencias ópticas des­ garran la unidad del cuerpo. : . una vez más. pues. Es notable — como también Scholl lo bace notar— que el movimiento determine una orientación mejor con respecto a nuestro propio cuerpo. Cuando un paciente de Korsakoff se cansa. como era previsible. . sobre todo cuando la escalera. No es un don. Sin embargo. bastará examinar cualquier caso -de vértigo. No cabe ninguna duda de que este proceso de estructuración sólo es posible merced al estrecho contacto con las experiencias en el mundo exterior. la acción contribuye a construir una nueva correlación. Para comprobarlo.Cuando uno está parado en una escalera rodante. el método que utilizaron es sumamente discutible. cuando se los examina durante más tiempo. Así. terminan por cometer errores en lo relativo al modelo del cuerpo. Quizá no esté de más*mencionar otra experiencia análoga. pierde el entendi­ miento necesario para ejecutar cualquier orden complicada. Gracias a él adqui­ rimos una relación definida con el mundo exterior y con los objetos. contruir el modelo postural del cuerpo.que los fenómenos de aloquiria y apraxia presentan grandes similitudes con los observados en los casos de esta naturaleza. Además. Vale la pena hacer notar que. Cabe recordar aquí que también los experimentos de Klein y Schilder arrojaron idénticos resultados.

sino de la situación óptica del mundo exterior. aumenta dicho conocimiento. Comprobamos entonces que es muy poco. Verdad es que todos los sentidos siempre colaboran en la creación •del esquema del cuerpo.No creemos que la imaginación óptica sea menos im­ portante para el modelo postural. en su forma definitiva. sino que debemos considerar siempre que cada unidad posee partes y aspectos que son comparativamente independientes. entre sí. No debemos. y que aun en las condiciones relativamente simples -de estos experimentos es posible lograr el desmembramiento psicológico. El cambio producido en todos los experimentos estudiados es de naturaleza puramente óptica. Pero tampoco debemos olvidar que. sin duda. La experiencia demuestra claramente que la percepción de nuestro propio cuerpo no es. en este experimento. que llega incluso a producir des­ agradables sensaciones en las articulaciones. cuando uno mueve el pie. llevar demasiado lejos. P$r cierto que la imagen corporal es. una unidad. especialmente en la percepción de nuestro propio cuerpo. Trátase aqn| de una impresión de carácter absoluto. en este caso. Pero esta unidad no es rígida. la idea de las unidades. Otra característica digna de mención es la comparativa soltura con que las distintas partes del cuerpo se hallan vinculadas entre sí. halla atestada de gente. relativamente. La experiencia resulta notable en la medida en que la. Es evidente que los miembros y el tronco pueden ir cada uno por su lado. influencia óptica no proviene. se tiene la sensación de ascender por un plagg inclinado. tal como en los experimentos descritos anterior­ mente. es posible alterar ciertas partes de estas experiencias en un campo de la percepción. de cambio óptico alguno referente a la per­ cepción del propio cuerpo. así. sino variable. Sólo mediante el movimiento y los nuevos contactos con el mundo exterior. (25) La imagen corporal en la conciencia embotada y la influencia ves­ tibular sobre el modelo postural del cuerpo Las percepciones ópticas ejercen. en modo alguno. Cuando b| escalera se mueve. uno siente claramente que los pies no forman un ángulo recto con las piernas. infalible o más segura que la del mundo exterior. Sólo es posible eludir esta ¿ilusión si uno se mira los pies y los ve situados en su posición normal* En esta experiencia vuelve a hacerse evidente que es la situación óptica total la que determina la sensación relativa a nuestro propio cuerpo. lo que sa­ bemos acerca de nuestro cuerpo. fflahn und Erkenntnis) demostramos que cuando se producen deliberadamente . El ángulo de la escalera es de unos 30 a 40 grados. sino que parecen doblarse hacia arriba en un ángulo que guarda correspondencia con la inclinación de la escalera. Cabe formular aquí otra observación de índole más general. También desaparece la ilusión. una fuerte influencia sobre la imagen corporal. cuando éste se halla inmóvil. Arribamos también al principio de la independencia relativa de las partes. En experimentos anteriores (Cf.

Frecuentemente pierde por completo la tercera dimensión. de las representaciones ópticas sólo puede ejercer una iníluencia limitada sobre la imagen corporal. . Federa insiste en que las regiones que entrañan mayor significación erótica* se. si bien es cierto que en este paciente la imagen óptica tenía una permanente tendencia a variar de forma. entonces parecerá producirse cierto movimiento hacia ese lado. Puede hacerse más grande y más pequeño (macropsia y micropsia). tendencia acompañada frecuentemente de' fenóme­ nos de movimiento en el cuadro óptico. el cambio. en uno de los casos. Así.tamaño tres veces mayor. y tendencias a multiplicar la imaginación óptica (poliopsia). una tendencia específica en cada representación óptica a desintegrar su forma. En los protocolos que con Kanner dimos a publicidad. A vecco la imagen cor?* poral sólo llega hasta el tronco o hasta las rodillas. decíamos que la imaginación. se rigen por sus propias leyes.. También se registran distorsiones o. Sin embargo. Pero también pueden desaparecer las partes correspondientes a la zona media del cuerpo. metamorfopsias. las representaciones ópticas sólo difieren cuantitativamente de las impresiones ópticas. Pero hasta la forma de la cabeza puede sufrir ciertas alteraciones.Los límites del cuerpo pueden hacerse borrosos en determinada dirección -y.Tam­ bién se estabilizan las partes del cuerpo que reposan sobre la cama. incluyendo las relativas a nuestro propio cuerpo. Pero puesto que existe un flujo continuo de las expe­ riencias reales provenientes del cuerpo. y esta sensación de pesadez será una sensación real. surgido de la repre­ sentación deliberada. el cuadro mental del mismo. El imaginarse-un movimiento del brazo alargaba. se registran cambios en las sensaciones reales. Aparte de ello. Las dimensiones en el espacio pierden toda proporción. imágenes óptícás relativas al propio cuerpo. Se observa. asimismo. Cuando se experimentan correctamente dos o tres partes del cuerpo. varían de acuerdo con la influencia de los impulsos motores y de las imaginaciones motrices. Cabe suponer que estos cambios operados en Jas representaciones ópticas relativas al propio cuerpo pueden producir cierto afecto sobre la imagen corporal. La imagen corporal del rostro y de la cabeza suele hallarse libre de cambios. El pasaje de las imágenfes ópticas a las per­ cepciones ópticas se ve facilitado cuando la conciencia se embota y no se percibe ningún cambio en la imagen corporal que guarde correspondencia con los cambios operados en el cuadro del cuerpo. Cuando se le pide al sujeto que se imagine sus propias manos con un*. puede llegar a sentir un aumento Je peso en estas gigantescas manos imaginarias. La distancia entre las partes simétricas puede parecer mucho mayor que el largo del cuerpo. Federa describió prolijamente las alteraciones producidas en la imagen corporal cuando uno se duerme gradualmente. como suele llamárselas. Pero las imaginaciones. se distorsiona en los cuatro sentidos. . de posturas antinaturales provoca distorsiones de largo alcance en las representaciones ópticas del propio cuerpo. El cuadro también cambia de tamaño. el resto del mismo se convierte en una masa vaga que puede tener un tamaño mayor o menor que el normal.

las manos se tomaban más grandes y se movían en distintas direcciones. En toda percepción hay tam­ bién cierto elemento que tiende a la distorsión. : Por nuestra parte hemos realizado observaciones muy semejantes a las efectuadas por Federn. con una cabeza muy chica. Stein menciona el caso de un paciente cuyos pies parecían alargarse. Todos estos cambios deben agregar un nuevo elemento de incertidumbre a la modificación de la construcción de la imagen corporal. a veces. Otro paciente sentía algo muy parecido cuando se hallaba intoxicado con nicotina. H. En las primeras etapas de la hipnosis se registran fenómenos semejantes. lo úni­ co que puede ayudarnos a comprender mejor estos fenómenos es el estudio de la estructura libidinal del cuerpo. ciertas partes del cuerpo del soñador pueden presentarse en otras personas. de las piernas o de la cabeza. En el pecho tengo un gran agujero. Cada vez que haya cam­ bios en la conciencia. tan sólo. asimismo. Pero más adelante nos detendremos a considerar este aspecto del problema con mayor detalle. Otra tiene la sensación de que su cuello se alarga cada vez más y de que se le vuela la cabeza. por último. aquél sólo consta. I. a bas­ tante profundidad. pero también existen otros importantes cambios en lo relativo a la imagen corporal.medir tan sólo unos pocos centímetros. pero puedo ver lo que hay afuera. Las piernas crecen y se dirigen hacia la pared. En uno de nuestros casos. podrá aumentar la Influencia vestibular sobre el modelo postural. En la espera de los sueños pueden observarse cambios semejantes en el esquema del cuerpo. Tal como lo demostraron nuestras investigaciones en colaboración con Bromberg. Encima de mí hay un cuerpo delgado. de que los pbst^efectos tác­ tiles obedecen a principios muy semejantes. de achicarse progresivamente hasta. En una antigua observación de Romberg.muestran más resistentes que el resto del cuerpo. no sólo las imágenes ópticas sufren modificaciones de esta naturaleza. En este terreno. cuando . sino también las imaginaciones táctiles. A úna de las pacientes que estudiamos con •Hoff le parecía que se le hinchaba el cuello cuándo sentía vértigos. la paciente tenía la sen­ sación. se da vuelta desprendiéndose del cuerpo”. También se registran ciertos cambios en la gravedad del cuerpo y pueden faltar algunas partes de la imagen corporal. a la transposición espacial* a la multiplicación y a las alteraciones en el tamaño del objeto percibido. Según Federn. El tronco. Mencionaremos. por influencia de las irrita­ ciones vestibulares. antes de dormirse. y los :post-efectos de las sensaciones aumentan cuando se altera la función del aparato vestibular. pero mi cuerpo está doblado en ángulo recto. Estudiamos más arriba la influencia del aparato otolítico sobre la percepción de la masa del cuerpo. junto con ía cabeza. Sé cómo estoy acostado. Con Kanner y Bromberg demostramos también que los procesos desintegradores en las imaginaciones. De él sale un largo cuello como el de un cisne. Schultz describe la siguiente ex­ periencia de un paciente hipnotizado: “Estoy acostado en el agua. La misma paciente tenía la sensación de que sus extremidades se habían vuelto más grandes. Encestas inves­ tigaciones nos referimos al hecho. los sueños de volar.

adquiere parcialmente el carácter de una ^fipetición placeñtera. nuestro trabajo sobre el aparato vestibular publicado en el Journal of -. sobre todo. . entonces. Zador resume el caso de un paciente que se sentía más pequeño en condiciones similares. según la cual el fenómeno se halla relacionado con alteraciones de las vías de conducción sensorial. en casos vestibulares22. Este principio se pone de manifiesto en las repeti­ ciones rítmicas observadas en los post-efectos de las percepciones.* un cambio en el peso del cuerpo. así. Estos hechos refutan la teoría de Bechtereff y Rat- ner. Nemlicher y Sinegubko resumen un caso de epilepsia cortical en relación con una macroparestesia. que presentaba fenómenos análogos a los característicos de los casos de intoxicación con mescalina. en la medida en que contribuye a que*los cuadros originados por juego en los ensayos rítmicos se adapten a la situación total. Cierto es que entonces uno experimenta. Klein observó estos cambios en casos de encefalitis y psicosis. durante los ataques. R. aunque también la forma puede resultar distorsionada. A nosotros nos ha sido imposible conseguir los trabajos publicados en Rusia por Bechtereff. de vértigo. quien observó casos en los cuales los pacientes experimentaban gran número de miembros. tenía la sensación de ser tan pequeño que le parecía posible entrar en una cueva de ratones. y. Fórster informa que durante la in­ toxicación con mescalina sintió como si su lado izquierdo fuera sumamente delgado. (Cf. en todo caso. se sentía dividido en dos personas. el aparato vestibular desempeña un papel fun­ damental en la integración de nuestras experiencias sensuales. Skworrzoff menciona alucinaciones análogas de duplicación. en tanto que el derecho parecía cinco veces más grueso y pesado. En la intoxicación con mescalina nos encontramos con una alteración de la conciencia. sus piernas parecían acortarse como si todo él se encogiera. 22 Parece ser que existe un principio general en la imaginación que tiende a la multiplicación de los cuadros. No debe sorprendernos. por con­ siguiente. Pero. sentía que los brazos se le acortaban y se le alargaban.existe irritación vestibular. Aquellos sujetos que experimentan un agrandamiento de todo el cuer­ po nos proporcionan una visión más acabada de las complicaciones de todo este problema. asimismo. el aparato vestibular guarda relación con este mecanismo psíquico universal. Y es característico de este principio de repetición placentera que las percepciones . Sentía. En los planos psíquicos superiores. Al sujeto le parecía que sus miembros se habían agrandado. Al parecer. Cuando cerraba los ojos. que Bonnier haya observado el caso de un sujeto que. Nervous and Mental Diseases ) .e imágenes cambien de lugar en las diversas direcciones del espacio y quelasimáge­ nes sean ensayadas con diferentes tamaños. en la construcción de la imagen corporal. Nosotros hemos descrito casos de alucinaciones alcohólicas en los cuales los pacientes te­ nían la sensación de que desaparecían algunas partes de su cuerpo. como si los miembros no guardaran proporción unos con otros. estos autores tratan de explicarlo como un cambio en los centros vegetativos. aunque es probable que también haya un cambio en. Un caso de esquizofrenia comunicado por Beringer. el aparato vestibular.

Al niño lo único que le interesa es su propio ser. PARTE SEGUNDA LA ESTRUCTURA LIBIDINAL DE LA IMAGEN CORPORAL (1) El narcisismo y el amar oí propio cuerpo. El organismo trata de incorporar el mundo exterior dentro de sí. un mundo exterior? Efectivamente. en este caso. el psicoanálisis denomina canibalística esa etapa. en la cual la libido se con­ centra en ciertas partes del cuerpo que poseen una . A la etapa narcisística (narci­ sismo primario) sigue una etapa autoerótica. se produce la plena comprensión del propio cuerpo en oposición con el mundo . Poco tiempo después. el niño también disfruta de su propia actividad muscular. Se ba iniciado la conquista del inundo exterior y los órganos genitales adquieren una nueva significación. está la libido autoerótica oraL Al niño le agrada la irritación proveniente de la boca. recibiendo su parte en el interés del niño. • cuando el niño comienza a tener una clara impresión del mundo externo. . convirtiéndose en la zona libidinal preeminente del cuerpo * A esta altura del desarrollo. también el mundo exterior comienza a ser per» cibido. Freud afirma que la libido se da al cuerpo. F r e u d d e m o s tr ó que a todos nos interesa la integridad de nuestro cuerpo» La libido pertenece a nuestro propio cuerpo. las sensaciones anales y uretrales completan el cuadro. Pero aun en ese período. pero sólo se lo juzga desde el punto de vista de su capacidad para proporcionar o no satisfacción oral. ¿No bay ya. si bien en un sentido pura­ mente autoerótico. disfruta de las sensaciones provenientes de la pieL Trátase. Sin embargo. Las tendencias anales y homosexuales referentes a los objetos externos pueden presentarse al­ rededor del tercer año* finalmente.significación erógena especial. resultándole el mundo exterior totalmente indiferente. A este estado le damos el nombre de narcisismo y suponemos que el embrión y el niño recién nacido: sólo poseen libido narcisística. los objetos (las personas amadas) adquieren una forma más definida. los órganos genitales parecen constituir yá una fuente de placer especial. necesariamente. con el desarrollo del complejo de Edipo (el amor sexual por el padre de sexo opuesto y el deseo de elimi­ nar al padre del mismo sexo). como un ente total. Como se-sabe. en un prin­ cipio. dé un erotismo muscular y cutáneo. En primer término. Y decimos que esta libido es narcisística.

Con el desarrollo del complejo de Edipo. y entonces aparece la tendencia a la agresión. En esta obra. La energía remitida desde este depósito puede reco­ brarse en cualquier momento. según él. En la etapa de la libido oral existe una enorme agresividad. para la cual no cuenta la existencia ¿el* objeto. que apuntan hacia la autopreservación. en todos los casos habrá de encontrarse una tendencia masoquista en íntimo paralelismo con la tendencia sádica. y en ella lá des­ trucción del objeto no sólo no importa sino que hasta puede ser deseada. en este punto. Tal el punto de vista de la concepción freudiana y de la teoría psi­ coanalítica. vinculándose así la sexualidad y las tendencias libidinales con las tenden­ cias del yo. un paso parcial de la sexualidad. éstas desvían la tendencia destructiva del propio ser hacia el objeto. perfectamente clara. entonces reconstituye el cuadro definitivo de su propio cuerpo. El narcisismo es considerado una gran fuente de reservas que envía parte de su contenido bacía los objetos. y nos presenta el cuadro del narcisismo secundario. todo un desarrollo de las tendencias sádicas. La destrucción del objeto es casi un fin. pues ésta constituye la prueba suprema del poder que se ejerce sobre él. el instinto destructivo es el deseo del yo que antes había sido llamado tendencia hacia la autopreservación. La etapa anal y homosexual tam­ bién se halla dotada de una agresividad bastante violenta. Más difícil es seguirla en lo concerniente a los impulsos sádicos. el sadismo y el masoquismo carecen de sentido. El sadismo se convierte en un arma para posesionarse . cuando no existe ningún. En la etapa narcisística. El sadismo es un deseo parcial. el niño alcanza. En efecto. Así. mundo exterior real. puede conferir al objeto el supremo poder de provocarle dolor y puede gozar sintiéndose totalmente a su merced. .del obje­ to amado y mantener al rival a distancia. por consiguiente. un ver­ dadero interés por la preservación y hasta por el bienestar del objeto amado. El instinto de' muerte se torna destructivo cuando no se halla neutralizado por una su­ ficiente cantidad de libido. Así. ja actual teoría analítica sobre el desarrollo libidinal. antes de la ¡publicación del libro de Freud. Se mezcla entonces con las tendencias mediante las cuales tratamos de mantener nuestro propio ser. afirma que el individuo presenta una inconfundible tendencia hacia la autodestrucción. La teoría psicoanalítica es. Puesto que siempre existe una inclinación a identificarse con el objeto amado. Más allá del prin­ cipio del placer. exterior. El individuo puede identificarse con el objeto y volver el sadismo contra sí mismo. Tal es. Por impulsos sádicos entendemos aquellos que tratan de posesionarse por com­ pleto del objeto amado y de causarle dolor. El individuo se precipitaría hacia la muerte si las tendencias libidinales no trataran de preservar la unidad del organismo. en pocas pala­ bras. Existe. Tal. Freud desarrolla la concepción de un ins­ tinto de muerte primario. El instinto de muerte. en cuyo caso se con­ vertirá en un masoquista. el impulso sádico. el ma­ soquismo primario.

Puede ser un impulso destructivo y éste puede hallarse dirigido contra uno mismv o contra los demás. La tendencia hacia la autopre- servación se halla directamente vinculada. El sadismo es el vínculo relacionante entre las tendencias libidinales y las tendencias del yo. por lo tanto. que tan estrechamente relacionado se halla con las tensiones de resistencia que Klein vincula con las lesiones del sistema talámico. Con anterio­ ridad dimos una interpretación muy semejante del negativismo esquizofrénico. 2 Frecuentemente hemos insistido en que la prensión. la agresividad y el masoquismo primario. ni pueden considerarse impulsos hacia la autoaniquilación. el propósito de este libro no es. Cons­ tituyen. En el actual planteo psicoanalítico resulta difícil percibir la relación 1 La existencia de la agresividad no puede negarse. el planteo anterior. retoman bajo la forma primitiva del llamado reflejo. insuficiente­ mente neutralizadas por las tendencias libidinales. Ciertamente. el paciente estudiado por Gamper. Según Freud. presentaba prensión y succión. También se plantea la cuestión de si existe o no esa tendencia o instinto hacia la muerte. que todavía pro­ curan preservar el cuerpo y necesitan para ello la posibilidad de tomar y llevarse los objetos a la boca. Tienen razón estos autores cuando agregan que también debe existir una tendencia defensiva relativa a las influencias del mundo exterior que el individuo no desea recibir. Según Mayer y Reisch. nos limitaremos a decir que no compartimos la teoría freudiana del instinto •de la muerte. Se ha comprobado que cuando los centros superiores del cerebro sufren una lesión. La tendencia hacia las tensiones primitivas de la resistencia pertenece a este mismo grupo. para su propio significado y existencia. no sólo ha de buscarse agresividad en las tendencias del yo 1. Pero estas tendencias destructivas nunca apuntan a un desenlace definitivo. Mayer y Reisch arriban a un planteo idéntico al que defendimos nosotros en el libro Introducción a una psiquiatría psicoanalítica. proba­ blemente se trate de un mecanismo localizado en el bulbo raquídeo. pero que probablemente tengan centros en la médula y en el tronco cerebral. Forma parte del yo. comprender esta concep­ ción. con la tenciencia hacia la preservación de los semejantes. y encuentran la base del yo en estas primitivas tendencias de la prensión y la succión. en su lugar. Sin embargo. todo individuo desea vivir hasta su propia muerte y desea agotar la energía de la vida a su propia manera. prefiriendo adop­ tar. lo cual implica cierto grado de agresión. En todo caso. El sadismo en la acepción corriente vendría a ser una mezcla de tendencias libidinales y tendencias del yo. que sólo conservaba el tronco cerebral. ahondar en la crítica de esta última concepción freudiana. no es muy fácil. Por consiguiente. que digamos. Más adelante nos ocuparemos de la tendencia a desmembrar el propio cuerpo o el de los demás. por supuesto. Pero el individuo sabe que para su propia preservación. es necesario el tú. . tan sólo. Y estos reflejos son sumamente primitivos. una fase o etapa a partir de Ja cual el yo marcha hacia nuevas construcciones. el tanteo y la succión son las funciones más primitivas del yo. Las tendencias del yo pro­ porcionan alimentos y autodefensas2. Por nuestra parte. Pero es incues­ tionable que no puede identificarse de buenas a primeras la agresividad con el instinto de la muerte. Este planteo también encaja perfec­ tamente dentro de la teoría freudiana de que las tendencias del yo se‘ hallan a plena luz consciente y de que el yo es el sistema de la percepción y representaciones conscientes y de las respuestas motrices.

de las representaciones necesarias para los instintos 3. la libido narcisística se adhiere a las distintas partes de la imagen del cuerpo. pues. 3 En este libro usamos con el mismo sentido las palabras “instinto”. Uno no es posible sin el otro. el modelo del cuerpo va cambiando de continuo. y el mundo habrá de introyectarse en el cuerpo. Verdad es que en un plano tan primitivo. Se equivoca Freud. Por eso no es posible que la energía de la actitud se dé en forma aislada. y así. De este modo. y cabe suponer que la imagen del cuerpo debe centrarse durante la etapa oral del desarrollo en torno de la boca. en última instancia. a menos que haya un objeto con el cual estén vinculados. En efecto. sino que hay que desarrollarla y construirla.. ni ai cuerpo ni al mundo. Freud habla de “Triebrepresenlanzen”. en las diferentes y sucesivas etapas del desarrollo libidi­ nal. Pero las observaciones fisiológicas consideradas en la Parte Primera nos demuestran que. Pero no cabe ninguna duda de que nuestro propio cuerpo sólo puede existir como parte del mundo. entre el yo y las tendencias del yo. las zonas erógenas des­ empeñan el papel preponderante. y resulta más fácil concebir la intrusión de una parte del cuerpo en el mundo y de cierta parte del mundo en el cuerpo. también en el adulto. Cuerpo y mundo son experiencias mutuamente ^correlacionadas. El propio. El niño recién nacido posee un mundo y probablemente ya lo posea et embrión. Es posible que gran parte de las experiencias no puedan atribuirse. que se halla tan es-. Después de todo. En la Parte I de nuestro estudio demostramos claramente que la forma en que percibimos nuestro propio cuerpo no difiere de la' forma en que percibimos los objetos del mundo exterior. carece de sentido afirmar que para el niño recién nacido sólo existe éfcícuerpo y el mundo no. Pero volvamos ahora a la cuestión del narcisismo. la imagen corporal no se da por sí sola. el cuerpo habrá de proyectarse hacia •el mundo.. En otras palabras: desde el punto de vista del pensar adulto. la introducción freudiana del instinto de la muerte no concuerda con sus enunciados relativos al yo. Ya mencionamos la zona de indiferencia entre el cuerpo y el mundo y tam­ bién afirmamos que en la etapa narcisística la zona de indiferencia puede desempeñar un papel más importante. Por eso siempre debemos preguntarnos: “¿Cuál es el objeto hacia donde se halla dirigido el instinto? La libido narcisística tiene por objeto la imagen del cuerpo. trochamente vinculada con los problemas estudiados en este libro. es decir. En la estructura total del esquema del cuerpo. “impulso” . cuando expresa que en la etapa ifar- cisística sólo se encuentra el cuerpo. y “deseo*5* . Vivimos en un mundo determinado y los objetos forman parte de este mundo. Siempre existe una persona y las actitudes de esa persona. cuerpo y mundo presen­ tan un continuo intercambio. Por consiguiente. Cuando vivimos. ¿Cuál es la relación entre el narcisismo y la imagen del cuerpo? No puede haber libido ni energía de los deseos del yo. nos vemos dirigidos hacia este mundo. la línea demarcatoria entre mundo y cuerpo no puede ser precisa. Pero una actitud es una actitud hacia algo.

en tomo del ano. El flujo libidinal^ de la energía debe influir intensamente sobre la imagen del cuerpo. Vale la pena hacer notar que a través de los orificios también cumplimos las funciones de nuestra vida. por ellos excretamos orina. los pezones. El cuerpo es. cierta importancia. por' lo tanto. tal como las describimos en la Parte Primera. de conformi­ dad con el uso general de la palabra. (2) Zonas erógenas de la imagen corporaL Podemos comenzar con un enunciado general de. y las estructuras libidinales que guardan Preferiríamos utilizar la expresión uyo perceptivo”. los órganos genitales. entonces. al mismo tiempo. gran importancia erótica. que toda acción del yo en el sentido analítico 4. entre el yo y el ello. en este sentido. retoma la antigua labilidad de la imagen corporal y el cuerpo se contrae y expande de acuerdo con nuestras necesidades emocio­ nales. . Y esos puntos tienen. Es evidente la enorme importancia psicológica de todos los orificios del cuerpo. todo acto de . Cuando nos dormimos y empe­ zamos a soñar. si se lo compara con las funciones centrales de la personalidad. alimentos y productos sexuales. puesto que es mediante esos orificios cómo nos ponemos en estrecho contacto con el mundo exterior.pren­ sión. y ésta habrá de incidir sobre los sentidos. la uretra y el ano. y puesto que el cuerpo no difiere. reservando el término “yo” para la personalidad total. debemos señalar la íntima interrelación existente entre las partes puramente sensorias del modelo postural del cuerpo. materia fecal y aire. en este aspecto. tendencias y deseos. productos sexuales. una continua interacción entre las tendencias del yo y las libidinales o.' Suponemos. para referimos al yo en el sentido analítico. Por su intermedio incorporamos aire.. es importante preguntarse nuevamente. Yernos. según expre­ samos con anterioridad. Ahora nos hallamos en mejores condiciones para compr«v der las observaciones oníricas de Fedem. si bien la motili- dad también se halla dirigida hacia los afanes. en otras palabras. la boca. en suma. Puesto que es necesario construir tanto el cuerpo combad mundo. periférico. que hay en el modelo postural del cuerpo ciertos puntos caracterizados. cómo se hallan representadas las zonas erógenas en la imagen corporaL La obser­ vación demuestra de inmediato que sentimos especialmente los ojos. una esfera más central de la personalidad. tanteo y succión babrán de tener una enorme influencia sobre la estructura de la imagen corporal. Pero no bay ninguna razón para creer que en el erotismo concerniente a la superficie del cuerpo carecen de importancia las actividades musculares. y durante la anal. entonces. del mundo.--debe haber una fuus ción central de la personalidad que no sea ni mundo ni cuerpo. y una vez más. Es evidente que en la construcción del esquema del cuerpo habrá. Los sentidos habrán de influir sobre la motilidad. Debe haber. En este sentido.

La suciedad en cualquier parte del cuerpo provoca escozores que nos mueven a tocarnos. que sólo se desarrolla merced a las variadas experiencias que le suministran los contactos con el mundo. habrán de sentir el punto particular del cuerpo. El niño experimenta constantes sensaciones que lo impulsan a tocarse o a hacer que las per­ sonas que lo rodean le toquen la piel. Aquellos individuos en quienes se intensifique un deseo parcial. el individuo mismo. ya sea con la mano de la persona o con el mundo exterior. Pero no cabe: ninguna duda de que los órganos genitales. en gran medida^. por lo menos en parte. Y cuando abordamos la consideración de los. en el centro de su imagen corporal. de natu­ raleza endógena. éste habrá de demandar un contacto. órganos genitales. las personas encargadas del cuidado del niño y. de acuerdo con las tendencias psicosexuales del individuo. posteriormente. una fuente perenne de sensaciones y estimulaciones. son objeto de una continua irritación. una. Los órganos mismos fuerzan al individuo a trabar un continuo contacto con el mundo externo. que son relativamente independientes de la acción de otras personas y del mundo exterior. Las irritaciones uretrales y anales son. gracias a este contacto con el mundo exterior. en un principio. la zona erógena determi­ nada correspondiente a ese deseo. Es como si la energía se acumulara en estos puntos particulares. hemos de considerarla un órgano irritante. para la superficie total del cuerpo. debido a su proximidad con los órganos excretorios. Existe. Al igual que el orificio para la excreción. como lo destacó JTreüd. y no cabe ninguna duda de que todos descubrimos nuestro cuerpo. Los ojos son. hay. necesitan una permanente limpieza que deben llevar a cabo. ciertamente. Puesto que la piel se irrita fácilmente. La verdad es que lo dicho acerca de los genitales vale también. Las manos mismas forman parte del mundo . un órgano receptor. Existen algunas experiencias referentes a las zonas erógenas.tan íntima relación con nuestros afanes.ue la diferencia existente en las estructuras libidinales se refleja en la estructura del modelo postural del cuerpo. Es de suma importancia advertir que descubrimos gran parte del cuerpo gracias a las manos. • . Ya dijimos que los oj os siempre constituyen una parte de particular relieve dentro de la imagen corporal. Toda vez que haya una tensión interna en el órgano. la situación cambia más aún. pues. continua tensión interna en los órganos sexuales. y estos contactos — por las razones antedichas— deben enriquecer la imagen del cuerpo. Cabe suponer la existencia de líneas de energía comunicando los distintos puntos eró- genos y así tendremos una variación en la estructura de la imagen corporal. cierta verdad psicológica en la vieja doctrina epicúrea de que las imágenes desprendidas de los objetos se introducen en nuestros ojos.'y la importancia simbólica del ojo — que anali­ zaremos más adelante— se halla íntimamente relacionada con esta función suya como orificio simbólico a través del cual el mundo se introduce en nuestro ser. Múltiples investigaciones y expe­ rimentos nos demostraron claramente q. Existe. en cierto modo. después de todo y por lo menos simbólica­ mente.

Dijimos anteriormente que los ojos tienen importancia en la arquitectu- xación constructiva de la imagen corporal y que existe una indudable dife­ rencia entre las partes del cuerpo que se encuentran a la vista y las que se hallan fuera del campo visual. que ya examinamos pero preferente­ mente desde el punto de vista fisiológico. . aquellas partes del cuerpo que se hallan al alcance inmediato de las manos difieren en su estructura psicológica de aquellas que sólo pue­ den ser tocadas con dificultad. el intérés de los demás por él y el escozor provocado por las funciones de nuestro cuerpo son. cualquier presión puede provocarlo. las acciones de nuestras manos sobre el cuerpo. la disestesia. . Cuando el dolor no es continuo. además. en­ tonces. un papel representado de ordinario por las zonas erógenas. No existe.su relación re­ cíproca. debemos volver sobre el problema del dolor. Cuando sufrimos un dolor orgá­ nico. las acciones de los demás sobre éste. Pasa a desempeñar. Cada vez que una parte dada obtenga una abrumadora primacía en la imagen del cuerpo. Claro está que las parestesias y el malestar del cuerpo ejercen un efecto muy semejante al del dolor. El dolor.exterior para los puntos del cuerpo que tocan. en. son de enorme importancia. la posibilidad de mover y desplazar las distintas partes del cuerpo. una sensación de hinchazón. Los contactos con los demás. cesará la simetría y el equilibrio internos de la imagen corporal. tal como lo pu­ sieron de relieve Freud y Ferenczi. al igual que todos los fenó­ menos aquí descritos. por lo tanto. para el desarrollo del modelo postural del cuerpo. (Claro está que estas alteraciones no son. en consecuenc a — según veremos más adelante— . el interés de los demás por las distintas partes de nuestro cuerpo. Pero no cabe ninguna duda de que nuestra propia actividad es insuficiente para construir la imagen del cuer­ po. asimismo. De este modo. también se registran cambios vegetativos de toda naturaleza). se altera de inmediato la estructura libidinal del modelo del cuerpo. La mano vuelve una y otra vez sobre el órgano dolorido. Con la modificación erótica sobreviene un cambio en la per­ cepción. Antes de entrar a considerar la neurastenia y la hipocondría. de sequedad o de humedad en la parte dolo­ rida. se convierte en un problema psicológico de la mayor importancia. importantes factores para la estructuración defi­ nitiva de la imagen corporal. Sabemos que la neurastenia y la hipocondría son de particular importancia para la com­ prensión de la imagen corporal Tenemos que vérnosla aquí —como se comprobará más adelante— con rupturas del modelo postural del cuerpo. meramente subjetivas. Hay. El modelo postural del cuerpo recibe una sobrecarga de libido narcisística en la parte dolorida. En efecto. El órgano dolorido se convierte en centro de una renovada experimentación con el cuerpo. las zonas erógenas. una diferencia tan marcada entre el dolor orgánico y la disestesia y entre el dolor psico- génico y la disestesia. Ahora todas las energías fluyen hacía el órgano enfermo.

Tenía mala memoria. orinar y defecar. Las manos y los pies se le enfriaban de continuo. Sus propios pies también lo excitaban. Su pene se hallaba contraído y sufría derrames que le inspiraban profundo temor. Además. Probablemente el nacimiento no le hubiera afectado tanto si no hubiera sido precedido por una urticaria. En estas ocasiones se ocultaba entre las ropas de la cama. que su padre se rascaba la espalda con un cepillo. Su odio contra la madre era . Su madre lo sometía a frecuentes inspecciones que a él le inspiraban te­ rror. Se excitaba sexualmente.consciente. Su interés por los pies se había originado. lograr una comprensión más profunda de los casos de neurastenia e hipocondría. de difi­ cultades para dormirse. que había tenido lugar un sentimiento de castración. entonces. Pa­ rece ser. sobre todo. Por otra parte. tenía cuatro años menos que él y la segunda. de 20 años de edad. se identificó de manera pasiva y femenina con la madre. se imaginaba que podía ser torturado por el médico en la misma forma en que lo atormentaba la madre. con las piernas abiertas. Adela. Lo atormentaban frecuentes erecciones. no importaba que fueran los pies de un hombre o de una mujer. por el temor de que lo sorprendieran. seis años menos. en parte. cuando veía pies. desnuda. El mismo no quería a sus hermanas. le cepillaba las uñas de los pies y le frotaba la cara con una esponja. por supuesto. Recordaba haber observado. Durante el alumbramiento había oído gritar a su madre. Empezaremos con un caso que nosotros mismos psicoanalizamos. tenía un tumor en sus genitales (al parecer un varicocele o un hidrocele). Sus relaciones con los padres eran francamente malas. También hubo otro factor determinante en el desarrollo de su sexualidad. E. nacimiento de su hermana mayor ha­ bía comenzado a masturbarse. En efecto. Tenía importantes recuerdos vinculados con el nacimiento de la hermana mayor. por entonces. debido a un escozor persistente. Marta. En la neurastenia e hipocondría nos vemos ante neurosis en las cuales determinadas partes del cuerpo se comportan — tal como pusimos de mani­ fiesto con Freud y Ferenczi— como si fueran autónomas y genitales. Esta identificación significaba. de extrema importancia. El médico la torturaba. Después del.. Era incapaz de cumplir estas funciones en presencia de terceros y bastaba para perturbarlo el pensar que hubiera alguien cerca. Padre y madre no se tenían el menor afecto. en la costumbre de su padre de lavarse los pies y frotárselos todas las noches. Se la imaginó acostada de espaldas. El su­ jeto no logró recordar exactamente si entonces creía o no que los niños . M. Le preocupaba seriamente su tendencia a mas- turbarse durante el sueño. pero al principio del tratamiento no eran conscientes. se quejaba de falta de memoria. la mayor de las cuales. En este sentido. La madre era la tirana de la familia y siempre estaba hablando de comida: continuamente había querellas y tensión.

bajo la forma de un temor relacionado con el ano. por lo tanto. frecuentemente le inspeccionaba los órganos genitales cuando se hallaba enfermo. También tenía miedo de los ladrones y se imaginaba que en la oscuridad podría saltarle un gato al cuello. pretextando querer ir al baño. Ya a edad muy temprana tuvieron lugar actos crueles. La operación tuvo lugar entre los seis y los siete años. al no poder sacárselo. se le había aleccionado para que comunicara regularmente si había ido o no de cuerpo. que lo llevó. El mero contacto con pollos. llevarlo ai médico y. cada vez que iba al baño. y sólo se le daban bananas — fruta que le gustaba especialmante— cuando había mo­ vido el vientre. Ciertos recuerdos que se remontaban a los primeros años y que abarcaban toda su vida. Su interés por la zona anal se vio intensificada por la enorme atención que dispensaba su familia a la defecación. se alarmó con­ siderablemente. Nuestro paciente le puso al otro un alfiler en el ano y. especialmente un gato muerto. de que un pollo muerto o una rata muerta se le introdujera en el ano. A los siete u ocho' años de edad. . prácticamente lo martirizaba — cosa que des­ pués hizo también con las hijas para obligarlos a comer más. Por lo pronto. E l padre consiguió por medio de enga­ ños. Pero sus asociaciones y sueños dejaron este punto per­ fectamente en claro.) El padre. Cuando tenía seis años. le arrancaba las patas a las abejas y hormigas. operarlo. La madre. El niño temía estos exámenes. la comida llegó a inspirarle asco y desarrolló al respecto toda una serie de ideas hipocondríacas. pero nunca cumplía su palabra* La sobreprotección de sus padres lo empujó hacia la pasiva posición masoquista. Estaban jugando al médico. que se le enfriaran las manos y pies y que experimentara escozores en todos esos lugares. nacían por «Vano. también lo atormentaba y le hacía toda clase de promesas a condición de que comiera. Cuando contaba cinco años sentía miedo. pero él se escapó. En efecto. a iden­ tificarse con la madre. en la escena del alumbramiento. - Cuando tenía cuatro o cinco años le habían interesado particularmen­ te los pies descalzos de una niña y entonces había jugado a operárselos. Las comidas pesadas hi­ cieron que su falo se contrajera. que a los cinco años ya había sido reprimida y se presentaba. Otro niño le orinó encima. Siempre le inspiraban temor los pollos muertos.sus dos hijos. por ejemplo. El análisis dejó bien en claro el hecho de que el interés de la madre por sus genitales ya se había mani­ festado antes de los cuatro años. otros varones lo desafiaron a pelear. que siempre es parcialmente imaginada en los pies. le dijo a una tía que acababan de matar a. Siempre tuvo miedo de que lo castigaran. que al parecer comenzaron a edad muy temprana. dominado por la madre. Pero el control de la madre también se extendía al reino de los alimentos. demostraron que los movimientos intestinales del niño habían sido siempre objeto de gran in­ terés para toda la familia. finalmente. Así. Esta actitud pasiva también significaba castración. (Posterior­ mente. queda demostrada por otro episodio que tuvo lugar a los siete. La significa­ ción erótica de la zona anal. en la neurosis. según diji­ mos más arriba. gatos y perros le provocaba náuseas.

empezó a sentirse incomodado por el frecuente. Tenía miedo de no poder casarse. etc. Tenía miedo de que los demás se enteraran de lo que le sucedía. Por entonces. Era incapaz de hacerlo en presencia de terceros. Pero frecuentemente imaginaba también la muerte de su padre. eran hermosos. de modo que no era posible ninguna satisfacción sexual. Tenía que tener extremo cuidado con su dieta. lo condenaban. caricias. Había leído . sobrevinieron otras fantasías crueles. Tenía fantasías en las cuales era acusado y castigado injustamente. Muchas fan­ tasías (por ejemplo. Otras veces. él y una nina se hallaban desnudos. También le interesaban las uñas de las manos y de los pies.A los diez. Las historias de rasgos crueles lo excitaban intensamente. Se quejaba de la tendencia a eructar. deseo de defe­ car. La masturbación corría paralela. de morirse. los dos desnudos— y encontrar. Para él. de pronto. Sufría violentas erecciones que le preocupaban considerablemen­ te.para que la asfixiara.menor con una almohada. Pese a su evidente inocencia. Posteriormente. La velocidad le daba la sensación de estar haciendo alga y entonces sobrevenían las erecciones. Entre los seis y los ocho años. Le gustaba hacerlo todo rápido. Por ejemplo. En sus fantasías. participó a menudo de juegos mastur­ batorios recíprocos y urinarios con otros niños. En su mayor parte. Cosa típica. pese a la violenta excitación de ambos. los primeros en hacer su aparición fueron los síntomas intes­ tinales. Siempre se ocultaba dentro de la cama. experimentaba ocasionales estallidos de odio. le tapó la boca a su hermana . un cadáver) revelaban claramente que el paciente equiparaba inconscientemente la cópula sexual con un asesinato. Sus frecuentes erecciones le hacían sentir timidez. Las mos­ cas lo atormentaban. Pero lo más importante de todo fueron los pies. Pensaba que quizá él fuera inferior. con estos hechos. • El odio contra la madre era evidente. no perjudicaría a nadie. constantemente. faltan­ do poco . Los síntomas neuróticos comenzaron en la pubertad. pensaba que. Dormía en la misma habi­ tación que el padre. También experimen­ taba sensaciones de escozor en el ano y en las partes genitales. se veía torturado como su madre. atados espalda contra es­ palda. aunque los hechos demostraban que era más inteligente que los otros. Manos y pies comenzaron a hacérsele cada vez más importantes desde el punto de vita sexual. Las manos y pies se le enfriaban y le picaban. Veía pechos y cuerpos de mujeres mutilados. Él mismo. era descuarti­ zado por varios caballos. Así. dichas relaciones fue­ ron muy superficiales. o si no alguna otra persona. En efecto. pero también los de un negro visto por casualidad). Se imaginaba que era demasiado delgado y que todo el mundo se Jijaba en las orejas y la flacura de su rostro. A veces fingía ser mudo para desconcertar a los demás. Se imaginaba desnudo. Tenía múltiples quejas hipo­ condríacas relativas al intestino. (Durante el tratamiento psicoanalítico tuvo fantasías en las cuales Besaba los pies del padre y de la madre. la de hallarse en una cama con una mujer— . no habían significado gran cosa para él. A partir de los doce años había tenido muchas relaciones heterosexuales incompletas: besos. atado y cubierto de materias fecales y orina.

La asociación residía en que frecuentemente había observado defecar a las. Buscaba la compensación de estos sentimientos en la esfera intelectual. pero arriba había un falo y un gran testículo. Posteriormente. había sido bañado frecuentemente. vacas. Las dificultades iniciales del tratamiento psicoanalítico consistieron en una fuerte transferencia negativa hacia el psiquiatra de la falta de confian­ za en los padres. sobre todo) de castración. soñó que realizaba una cópula sexual con una mujer. el paciente mismo reconoció que sus sueños y asociaciones imponían estas conclusiones. El médico del recuerdo inicial era un sustituto del padre. Al mismo tiempo. especialmente en el terreno del intelecto. no tenía ningún recuerdo relativo a los órganos genitales de sus hermanas^ con quienes. Pero cierta vez soñó con un animal que todo el mundo creía que era una vaca pero que era. su relación con la madre fué pasiva y masoquista (anal y genitalmente). especialmente én el padre. Tenía miedo de que los derrames lo arruinaran. sin embargo. El fuerte narcisismo del pa- . en realidad. la ansiedad de la castra­ ción. Pero en el lugar de los genita­ les de ella había un espacio vacío. Y que el nacimien­ to y las relaciones sexuales tenían para él una significación anal (proba­ blemente tras la castración genital) queda demostrado por sus fantasías y temores relacionados con las funciones excretorias. La curiosidad sexual infantil no afloró inmediatamente a su conciencia. Pero tenía cierta ten­ dencia a identificarse con este médico. En su infancia. En otro sueño veía los órganos genitales de una niña. De él surgía un chorro de orina como si fuera una fuente. Desde un principio. Ciertos recuerdos aflora­ dos a la conciencia demuestran que en su más temprana infancia su madre le aplicaba enemas. En síntesis: puede concluirse sin temor a equivocarse que durante el nacimiento de su hermana se sintió analmente excitado. en la medida en que en su fantasía se acostaba en la cama con personas muertas. Aunque :ius recuerdos infantiles suministraban indicios perfectaniente claros de ideas (probablemente anales. pero a su padre no le gustó la idea de que trabajara.. no afloró de inmediato en sus recuerdos. cosa que él aborrecía. se sintió víctima de una gran fatiga j abandonó la carrera jurídica debido a su incapacidad para concentrarse en el estudio. Cosa típica. con quien también guardaba una relación. el caballo evacuaba gas. En cierta ocasión. toda clase de libros sobre los nervios. su padre se hallaba baj o el yugo de la madre y también se mostraba pasivamente masoquista. Pensaba que la naturaleza podía ser muy mejorada y que las funciones intestinales y urinarias no de­ bieran existir. Sólo recordaba que bahía adquirido el cono­ cimiento de las cuestiones sexuales en forma repentina. sexual pasiva. Era venidoso y pagado de sí mismo. Si bien algunos puntos importantes del análisis no afloraron a la su­ perficie como recuerdos. había creído que la leche era la orina de las vacas. Cierta vez se puso a trabajar con grandes energías. un caballo. Se sentía culpable e inferior. Pero también demostró cierta tendencia a identifi­ carse con ella. Según él. (En otro sueño el sujeto se masturbaba y el semen le caía encima como pro­ yectado desde una fuente).

Cuando un niño es malo. se convenció de la buena salud del médico y se -identificó una vez más con él. especialmente. En una fanta­ sía transferencia!. el psicoanalista se hubiera sentido terriblemente avergonzado de tener que mostrar sus pies descalzos. y mediante la proyección hacia el psiquiatra — que a juicio del paciente dominaba todos sus problemas— como así también mediante la identificación con él. Además puede explorarse el fondo constitucional u orgánico de la biogra­ fía. hacia la región genital. La urticaria provoca inquietud pero. al poner ner de relieve su pasividad anal. No nos aventuramos. cíente. que lo hacía volver una y otra vez sobre su propio cuerpo. Cuando ésta se produjo por fin. . Los primeros recuerdos concretos del sujeto giran en torno de una urticaria. También éste es un factor de suma importancia. En todo caso. se halla muy cerca del dolor. El estudio de niños postencefalíticos lo ha demostrado categóricamente. haciendo más difícil aún su ulterior transferencia. es imposible estudiar la estructura libidinal de la imagen corporal en forma aislada. En este caso. por su carácter. Pero éste es el procedimiento para la re­ cuperación. a decidir si este fenóme­ no *—que nos gustaría llamar proyección narcisística— es o no típico. asimismo. tiene importancia y pone de relieve una vez más el fuerte narcisismo que otorga significación a todas las partes del cuerpo. Toda la superficie del cuerpo es presa de sensaciones de tipo más o menos dolo­ roso. a sobreestimar su educación superficial. tuvo lugar la recuperación definitiva. Para comprenderla. Finalmente. El paciente había aprendido a boxear y se había hecho la inexacta idea de que el médico también sabía hacerlo. que es particularmente apta para provocar este tipo de sensaciones. Ella forma parte integral de la historia de la vida íntima del individuo. Los impulsos motores concluyen en actividades sádicas y destructivas que provocan la venganza del adulto. Estas impulsiones motrices pueden tener una base constitucionaL También pueden obedecer a una lesión adquirida del cerebro. El escozor hace que la mano se dirija hacia todo el cuerpo y. El psicoanálisis no alcanzó a penetrar en esta capa de experiencias tan tempranas. ya sea por un trauma del nacimiento o por encefalitis infantil. desobediente y travieso a una edad muy temprana. revisamos toda la historia de la vida del paciente. Allí donde haya un exceso de este tipo-. él mismo se produce dolor. Cabe suponer que las tendencias masoquistas de esta etapa inicial deben aumentar ©aonneinente„ Puesto que la comezón provoca infjmetad. se observará siempre su carácter destructivo. La comezón que produce hace que el individuo se rasque. igual que él. debemos estudiar el desarrollo libidinal de la primera infañcia. La historia familiar revela que nuestro paciente había sido un niño travieso y desobediente prácticamente desde su naci­ miento. Creía que. ello indica un exceso de impulsos motores. de nuestro paciente. No cabe ninguna duda de que la proyección tiende a depreciar al psiquiatra. el psicoanalista se convirtió en portador de todos los malestares de que se había quejado el paciente. lo movió. el paciente boxeaba con el psiquiatra. En efecto. sin embargo. y que — también como él—•tenía dificultades para defecar y para dormir. Cuando se rascá.

Estos exámenes . aparte de la observación del padre. por lo tanto. cuando regresaba a su casa tras su jornada de trabajo como ven­ dedor. se hizo entonces dominante. de peso libidinal. basada parcialmente en la experiencia. relacionado con la urticaria inicial. Ya hemos dicho que el conocimiento de nuestro cuerpo se desarrolla sobre la base de un contacto continuamente renovado con el mundo exte­ rior. Por lo demás.mortificaban al niño. no sólo habrá masoquismo sino también un mayor sadismo. la madre tam­ bién demostró un exagerado interés por el cuerpo del niño. Puesto que la mano actúa como un arma contra el cuerpo y experimenta con él numerosos contactos. hay otras experiencias que pueden haber contribuido a dicho des­ arrollo. Cuando el paciente teníá cuatro años. quien era. Fuera de ello. Las experiencias del paciente durante el nacimiento de su hermana mayor (en ese momento él tenía cuatro años y medio). Cabe esperar hallar en nuestro paciente. se desarrollarán entonces en forma prematura. por cierto. El dolor corporal. Las experiencias de este tipo también se remontan hasta una época muy temprana de la infancia. en un terreno fértiL Du­ rante los dolores del alumbramiento oyó los gritos lastimeros de su madre y se formó la idea de que el médico la estaba torturando. es*más que probable que las inspecciones materxias de su cuerpo se remontan a edad aún más temprana. aparte de fomentarle un enorme interés por el cuerpo. . Actualmente no nos es posible determinar si se trataba de un hidrocele o un varicocele. por consiguiente. para una actitud masoquísta. En ele último aspecto. Esta fantasía. pasándole una esponja por la cara y cepillándole las uñas de las manos y los pies. el ma­ lestar y el sufrimiento lo prepararon. con un cepillo duro. Y entre sus experiencias anteriores se registra la de haber contemplado al padre mientras se frotaba los pies. Es probable que esta impor­ tante fantasía no tenga solamente el significado manifiesto mencionado hasta ahora. el padre la se­ cundaba en su solicitud. La idea de la dolencia genital ebhó profundas raíces en su ser. Ya dijimos que el paciente sufría una anomalía en sus órganos genitales. sino también todas su funciones. especial­ mente sus movimientos intestinales. así como el conocimiento del cuerpo. Pero además debemos tener en cuenta la búsqueda de su propio cuerpo. Los movimientos exploratorios de las manos a lo largo del cuerpo. un esquema corporal prematuramente desarrollado. el padre había sufrido una urticaria y se frotaba la espalda con un cepillo. que toca todas las partes del cuerpo. y comenzó a masturbarse pensando en ella e identifi­ cándose evidentemente con su madre. un sustituto del padre. habrá también un des­ borde libidinal hacia la mano. El hecho es que a su madre le interesaba en grado sumo. como así también con el médico. que la abarcan por completo y se prolongan luego durante toda la niñez y la adolescencia. Aunque sus re­ cuerdos sobre este punto datan de una época algo posterior. Pero a su madre le interesaban no sólo sus genitales. así. toman probable . lo examinaba proli- j ámente y lo tocaba con frecuencia én la región genital. Las experiencias psicoanalíticas generales y ciertos detalles de la biografía del paciente que no hemos mencionado aquí. cayeron. recargado.

en las cuales la libido se concentra en el padre. Pero en muchos casos. Por la época del nacimiento de su hermana mayor. en la elaboración definitiva del complejo de Edipo. La contemplación del padre constituye un factor suplementario. se cargó de tendencias sádicas y sadomasoquistas. en particular. se vieron favorecidas en virtud de sus tendencias masoquistas pasivas y anales. había adqui­ rido un enorme interés por su imagen corporal. Pero no cabe ninguna duda de que el paciente alcanzó. Además. que el píe de la madre fuera un sustituto simbólico de los genitales de ella. Es probable que sus ideas de sufrimiento se relacionasen con el temor a la tortura anal. y por sus órganos ge­ nitales y región anal en particular. sus actividades pregenitales y fijaciones previas 5 tiñeron de un carácter peculiar el complejo de Edipo. un superyó. con su tensión libidinal. posteriormente. el interés de los padres por sus movimientos intestinales había contribuido a hacerle asignar particular importancia a la zona anal. Tal la historia de su desarrollo pregenital. Cuando llegó a la etapa del desarrollo del com­ plejo de Edipo. que da cabida a la erección de un ejemplo moral. . Todos estos factores contribuyeron a su identificación con la madre. que lo ’ obligó a intentar una adaptación a la realidad y. a la realidad sexual. Este acento exagerado puede conducir a una detención del desarrollo sexual en esta etapa. en razón de sus primeras experiencias. desarro- 5 En el psicoanálisis. Recién cuando llegó a la pubertad. el estado latente no es de carácter absoluto. Tampoco puede dudarse que haya construido un yo ideal. la madre le había dado enemas a discreción desde la más temprana infancia. Sigue entonces un período de sexualidad latente* en el cual el niño parece asexuado. Las fases homosexuales de dichcf complejo. en cierta me­ dida. Además. a quien ha­ bía oído sufrir. ya sea por factores constitucionales o por algún hecho importante. aumentó su homosexualidad ¡atenté. El temor a la castración también se hallaba relacionado. En el que nos ocupa. Sabemos que en todo desarrollo infantil el perído de la actividad se­ xual termina con el desarrollo del complejo de Edipo. Más de una vez el sujeto jugó a operar los pies y el ano de sus compañeros. Uno de sus prime­ ros temores fue el de que alguna rata se le introdujera en el ano. la étapa del complejo de Edipo heterosexual. debido en parte al interés demostrado por los padres por su cuerpo en general. el superyó o yo ideal. la fijación denota una insistencia excesiva en las etapas iniciales del desarrollo sexual. Pero también puede suceder que el obstáculo sea superado. La operación real practicada en sus genitales puede haber tenido cierta importancia dentro del cuadro total. En consecuencia. Subsiste en­ tonces la tendencia a retroceder al punto de la fijación y a la etapa inicial del des- arro?l° *°da vez que se presenta una dificultad sexual que obstruye la satis­ facción libidinal. con una tendencia a la identificación con el padre. Su relación con la madre. De ella se desprende que sus tendencias sadomasoquistas y anales habían pasado a ocupar un prime- rísimo piano. con esta fantasía. la actividad masturbatoria — con la fantasía descrita anteriormente— se prolongó hasta ya entrada la pubertad.

Reich. pero. parecen obtener cierta satisfacción con sus exagerados sufrimientos y tendencias masoquLstas. Los síntomas neurasténicos se dan en órganos que han recibido previamente un jnaytjp placer sexual. Sentía comezón no sólo en los genitales y en el ano. Sus síntomas son la transformación de las tendencias libidinales infantiles. por el contrario. : Los síntomas de la neurosis son el resultado de un combate erifre la sexualidad infantil resucitada o persistente (el ello) y el sistema del yo.de las razones por las cuales los neurasténicos adquieren con tanta frecuencia una educación. El yo-ideal y el yo no quieren la sexualidad pregenital. que es la expresión del instinto infantíL Tal el esquema general de las psiconeurosis según el planteo de Freud. He ahí una. media. Puesto que el yo no es lo bastante fuerte para reprimir por completo el impulso infantil. la integridad del mismo se convirtió más tarde en objeto de sus sufrimientos hipocondríacos. Todo este desarrollo es bastante típico. se vuelve tan doloroso como el cuerpo narcisístico. o bien. Pero puesto que el pensar se convierte así. tal como se demuestra claramente en el caso que venimos considerando. que contiene un excelente material clínico sobre el problema de la neurastenia. Los síntomas hipocondríacos tienen idéntico origen. Se ha observado frecuentemente que los neurasténicos padecen sus ma­ les con más intensidad que los casos orgánicos.* sino una neurosis 6.lió los síntomas neurasténicos. Presentaba la tenden'cia a observarse el cuerpo de manera hipocondríaca. sino también transfi­ riendo su amor del cuerpo al intelecto.’ 8 Cabe comparar este capítulo con el notable libro de W. no sóljb mediante su transformación en una fuente de dolor. Una esper- matorreá y una prostatorrea completan el cuadro. Como ia mayor parte de los neura: ténicos. éste retorna bajo una forma que recuerda el instinto pri­ mitivo de la infancia. . especialmente en lo relativo al co­ nocimiento medico. sino tam­ bién en manos y pies. Puesto que en la infancia el paciente de nuestro caso no experimentó mayor placer en órganos aislados. Trátase de una tentativa de transferir su libido del yo corporal al yo intelectual. no se trata aquí del desborde incontenido de la sexua­ lidad infantil. La neurastenia. hasta tal punto. para de­ cirlo de otro modo. Las mismas partes del cuerpo que antes ha­ bían sido fuente de placer libidinal le provocaban ahora sufrimientos neu­ rasténicos. en una expresión de vanidad personal. Y en­ tonces trató de desprenderse de su cuerpo recargado de libido. Los movimientos intestinales y el temor al estreñí» miento se convirtieron en fuente de permanente preocupación. luchan contra la satisfacción pro­ veniente de los órganos recargados de sexualidad infantil. sino el resultado de la lucha del yo y el yo-ideal contra la perversión. y la dificultad para concentrarse surge como consecuencia de la tentativa de sublimarse al narcisismo en el pensamiento. sino en todo su cuerpo. También ofrece un ricor material sobre el intercambio simbólico entre los diversos órganos del neurasténico. de manera más o menos simbólica. con su sis­ tema del yo preservado y su elevado yo-ideal no es una perversión. se hallaba sumamente orgulloso de sus realizaciones intelectuales. Se quejaba de ser incapaz de concentrarse para pensar.

Los cambios sufridos por la imagen corporal tienden a provocar directamente cambios corres­ pondientes en el cuerpo. se opera un jcambio en la función fisiológica de dicha parte. resulta com­ prensible el enorme malestar que les provocan sus síntomas. Y el cambio operado en el flujo libidinal de la imagen del cuerpo. Cuando quiera que se enferme uno de estos ór­ ganos. Pero en estos órganos existe cierta especificidad. aptos para influir soHre dicho órgano. La construcción del modelo postural del cuerpo tiene lugar. Alexander señaló con razón que todo síntoma neurótico proporciona no sólo satisfacción a loe deseos sexuales infantiles. Pero la próstata tiene su posición ana­ tómica entre la uretra y el recto. Así. Cabe esperar que cuanto más fuertes sean las tendencias masoquistas. Su neurosis obedece directamente a un defecto en el des­ arrollo de la estructura' libidinal de la imagen corporal. Pero eri este sentido. Cuando la libido se concentra en torno de una parte determinada del cuerpo. sino también al interés que muestran los demás por las distintas partes de nuestro cuerpo. Dada su ubicación. . también tiene enorme importancia lo que hacen con su cuerpo las personas que nos rodean. El nurasténico sufre en la carne. habrá de preparar el terreno para aquellos conflictos psíquicos que son. Puesto que los neuras­ ténicos generalmente presentan fuertes tendencias masoquistas. habrá de determinar. sino también sufrimien­ to. Freud destacó frecuentemente que la libido significa no sólo la presencia de deseo sino también de procesos que tienen lugar en el cuerpo. por lo demás. tanto mayor será el sufrimiento provocado por el síntoma neurótico. una alteración en el aspecto perceptivo. Cabe considerar. en forma simbólica. La neurosis per­ petúa la estructura infantil de la imagen corporal. Los conflictos escogen para su expresión aquellos órganos relacio­ nados con las funciones implicadas en el conflicto. merced al continuo contacto con el mundo exterior* En el plano libidinal se construye no sólo gracias al interés que todos mostra­ mos por nuestro cuerpo. La espermato-prostatorrea de nuestro paciente nos suministra una prue­ ba categórica de que los cambios libidinales no son tan sólo psíquicos. que la prostatorrea es la expresión del erotismo uretral. Y así encontramos el primer indicio de que contruimos la imagen corporal sobre la base de contactos sociales. resulta adecuada para expresar tanto las tendencias anales como las uretrales. El sufrimiento derivado de una enfermedad orgánica modifica no sólo el aspecto percep­ tivo del modelo postural del cuerpo. Las enfermedades psicógenas llevan de los problemas centrales de la personaliad a los órga­ nos. sino también su estructura libidinaL No sólo hace sufrir al individuo. para su propia personalidad. El niño incorpora ciertas partes de los cuerpos de los demás a su propia imagen corporal. sino que también provoca y satisface las tendencias masoquistas. Trátase de un aútocastigo. Este sufrimiento soborna al superyó para que le permita obtener sa­ tisfacción mediante los síntomas. una vez más. pueden demostrar este interés mediante acciones determinadas o tan sólo por medio de palabras y actitu­ des. Adopta. en el plano fisiológico. asimismo. con Abraham.

Cuando tomamos las imágenes corporales de los demás. hablamos de identificación. puesto que en la experiencia psíquica viva. el de la despersonalización. des­ de un punto de vista psicológico. a saber. Este cambio se opera tanto en el yo como en *el mundo externo. sino el 4M f o 6y° empírico’ {M é)i y la personalidad y el yo. representaciones y pensaminetos aparezcan normal­ mente éñ el -flujo de la conciencia. Las imágenes corporales de loa seres humanos se comunican entre sí. El paciente proyecta sus propias dificultades y toda su imagen corporal hacía el psiquiatra. sino también en sus relaciones con los demás. Los inodelos posturales del cuerpo se hallan íntimamente vinculados entre sí. El propio ser aparece despojado de alma porque no crece de manera indivisa a partir del yo central. La historia íntima es. en la despersonalización se conservan muchas facultades. y el individuo no se reconoce a sí mismo como una personalidad. Y tampoco basta que el yo central los perciba. _asimismo-. la historia de nuestras relaciones con los demás seres humanos. Pero tam­ bién puede suceder que queramos desprendemos de nuestra imagen corpo­ ral y entonces la proyectamos hacia los demás. En este caso. el sy° puro’ (/) en el sentido de James. Cabe describir este estado. Sus acciones le parecen auto­ máticas . El cambio del ser no deriva de una modificación de un grupo da­ do de elementos psíquicos — por ejemplo. lo hacemos par­ cial o totalmente. entonces. en la Parte Tercera de este libro. En este último caso. 5 5 ). Sin embargo. sensaciones. sentimientos.La construcción de la imagen corporal se basa no sólo en la historia individual de un sujeto. no es posible aislar estos proble­ mas ante el caso concreto de un individuo humano. todas las tendencias del yo central deben hallarse presentes en una forma unificada y sin con­ tradicciones’5 (Cf. ni. en la forma siguiente: “No existe ningún cambio en el yo centraL No se altera el yo como tal. 54. así. El mundo externo le resulta ajeno y nuevo. la actitud* asumida por los demás frente a las distintas partes del cuerpo.. el individuo se siente completamente trans­ formado en comparación con lo que había sido hasta entonces. Por consiguiente. recuer­ dos y procesos mentales (si es que puede emplearse esta clasificación) —-sino que se basa en el hecho de que el yo central no vive en sus experiencias presentes y anteriores. nuestra obra Selbstbewusstseiji und Personlichkeitsbe~ wusstsein págs. Ya nos hemos referido a la proyección narcisística. central perciben el cambio operado en el 6Mf. No basta que las sensa- cioneSj sentimientos. . careciendo de su realidad previa. puede observar sus actos y su conducta desde el punto de vista neutral de un espectador. (4) Despersonalización No estará de más detenernos a estudiar los cambios que se operan en el modelo postural del cuerpo en otro complejo de síntomas. ya sea parcial o íntegramente.'dentro del propio ser (self). Claro está que con esa observación rozamos problemas que analizaremos.

un enajenamiento de la esfera óptica. Cuando están acostádos. Finalmente. El cuerpo parece demasiado liviano. El pa­ ciente. los pacientes bus­ can sus miembros en la cama. ruidos en los oídos.muchas veces ya en la enorme impor­ tancia del elemento óptico para la construcción de la Imagen corporal. resulta particularmente notable que el enajenamiento con­ cerniente al mundo exterior sea. Hemos insistido . exactamente como si pudiera echarse a volar. el cual — tal como hemos venido afirmando— guarda íntimas rela­ ciones con el mundo externo. también el interés por su cuerpo. el proceso se inició con un fuerte sentimiento de celos y una tendencia compulsiva por parte del paciente a imaginarse a su mujer consumando una cópula sexual con un rival. sino que tam­ bién experimentan nítidas alteraciones en lo concerniente con su propio cuer­ po. Posteriormente. Verdad es que las sensaciones hipocondríacas. Se sienten como si estuvieran muertos. La importancia de estos fenómenos es tanto mayor cuanto que no cabe ninguna duda del origen psicógeno de la despersonalización. a menudo. Los pacientes se quejan en general de que no sienten ganas de orinar ni de mover el vientre. burbujas en la cabeza y palpitaciones. Nosotros mismos tuvimos opor­ tunidad de observar a una cantante que presentaba una marcada despersona­ lización con respecto al lenguaje y la boca. En el caso de despersonalización estudiado por H. Su propia voz le parece extraña y desconocida y se estremece al oírla.' en particular. sensaciones sofocantes. órgano al cual le había prestado especialísima atención. He aquí lo declarado por un paciente de Loewy: “Siento el cuerpo no por mí sino por él mismo”. En esto sentido. casi todas las neurosis presentan en alguna etapa de su desarrollo síntomas de despersonalización. junto con él. La despersonalización comenzó cuando el paciente se negó a sí mismo su tendencia “voyeurista”. no interesa especialmente que este complejo sintomá­ tico característico pueda constituir una neurosis por sí mismo o formar parte de psicosis depresivas y esquizofrénicas. cuando se mira en el espej o. En este aspecto. rígido y distor­ sionado. En 1914 sostuvimos que la perturbación se hace tanto más fuerte cuanto más se circunscriben las percepciones al propio cuerpo del sujeto. tanto en su propia persona como en la de los demás. como si fuera la de otra persona. Ésta se pre­ senta — como ya dijimos— especialmente en los órganos que han tenido previamente una gran significación erótica. Todos se quejan de sensaciones hipocondríacas. Hartmann. como si fueran sombras. inanimados. de acuerdo con nuestras propias observaciones y las de Nunberg y otros. Un paciente de Pick se queja de que sus ojos son como dos agujeros a través de los cuales él mira. Gottfried siente como si sus movi­ mientos se vieran interrumpidos. y aun de imaginarse cosa alguna en absoluto. hasta su visión perdió el carácter de cosa real. Lo importante es que. experimentó la imposibilidad de imaginarlo. Los pacientes que pasan por este proceso no sólo sien­ ten un cambio en la percepción relativa al mundo exterior. ve un rostro alterado. . Es indudable que en la despersonalización el individuo pierde todo in­ terés por el mundo exterior y. -Su cuerpo le produce la impresión de estar muerto y le parece tener una dínamo zumbándole en la cabeza.

aunque expresado en distintos niveles de organización. hicimos hincapié en este punto de vista. por lo menos. Es evidente que se­ mejante teoría revela una completa incomprensión de los problemas implicados. para decirlo con la termi­ nología psicoanalítica. Pero es dudoso. por ahora. o. 7 El último experimento analítico sobre la despersonalización» realizado por Seaxl. Pero lo que a nosotros nos interesa especialmente. Trátase. en cierto modo. Per** este fracaso parcial no cuenta ante los numerosos casos en que la despersonalización sólo constituye un síntoma pasajero. Nuestros experimentos psicoanalí ticos y los de Nunberg. Las funciones psíquicas específicas guardan: relaciones definidas con órganos específicos. Weizsacker destacó frecuentemente que todo órgano lle­ va consigo un juego específico de vida emocional y que la enfermedad or­ gánica estimula el juego específico relacionado con cada órgano particu­ lar. A lo largo de toda la patología cabe ob­ servar reiteradamente un estrecho paralelismo entre el organismo y las funciones psíquicas. Pero las sen­ saciones hipocondríacas no constituyen el rasgo esencial de la despersona­ lización. que tales casos tengan algo que ver con la despersonalización. . pone de relieve el temor del niño de que los padres se conviertan en objetos inani­ mados.. es el hecho de que la despersonalización constituye una perturbación de la ima­ gen corporal.de larga data. Se trata aquí. pues en dichos casos puede explicár­ sela fácilmente mediante la suposición de que toda neurosis y psicosis pasa. de la proyección orgánica hacia el órgano encargado —como hici­ mos notar anteriormente— de unificar las distintas percepciones que contri­ buyen a construir el conocimiento del propio cuerpo. Esta perturbación va casi siempre acompañada de vértigo. de un resultado no específico de la conmoción general pro­ vocada por el conflicto psíquico. El vértigo originado en causas orgánicas provoca a menudo fenómenos afines con los procesos psíquicos 'de la despersonali­ zación del cuerpo. por lo cual nos sentimos inclinados a contradecir rotundamente las afirmaciones de Fedem y Fenichel de que hay en k médula de la desper­ sonalización un mayor interés por el cuerpo. La despersonalización y el vértigo orgá­ nico poseen él mismo núcleo psicológico. una mayor libido narcisística. Y éste no es más que un ejemplo de un principio general mucho más vasto. en sus comienzos. por lo tanto.constituyen el residuo de un exagerado interés por el cuerpo. La despersonalización es el cuadro característico que se presenta cuan­ do el individuo no se atreve a colocar su libido ni en el mundo exterior ni en su propio cuerpo. El cambio operado en la imagen corporal resulta co­ mo consecuencia de la retracción de la libido de la imagen corporal. Pero claro está que esta explicación difí­ cilmente habrá de valer para aquellos casos en que la despersonalización sea el síntoma principal de una neurosis . por una fase en la cual el individuo no se atreve a diri­ gir su libido ni hacia el cuerpo ni hacia el mundo exterior. cuya psicogénesis se ignora todavía. En un artículo acerca de la influencia del aparato vestibular en las neurosis y psicosis. Reik y Sadger no lograron revelar pun­ tos específicos de fijación en el desarrollo libidinal7.

Los símbolos femeninos — un agujero en el cuerpo o la ausencia de algo— son mucho más raros. partes del cuer­ po. los síntomas hipocondríacos son comunes a la neurastenia y-a la despersonalización. o como un hueso. En la hipocondría sólo ocurre que la libido narcisística se traslada al ór­ gano. El individuo se niega a sí mis­ mo el placer de la observación óptica y se castiga privándose de ver plena­ mente. para decirlo en términos psicoanalíticos. qué experiencias infantiles determinan esta debilidad del yo y de la imagen corporal. o bien sustituye la visión verdadera. la despersonalización es todavía una re­ tracción más amplia del mundo y del cuerpo. se trata aquí de un aumento de la libido en determinadas partes del cuerpo. Los pacientes se quejan de que tienen algo clavado en la cabeza o en otras. debe sufrir deter­ minados cambios. Esto quizá obedezca al hecho de que el aumento de la libido asignada a un órgano tiende a provocar una sensación de hinchazón y no precisamente de disminución en el órgano elegido. Con la seminegación de la observación óptica. por la contemplación de su propio ser. Es como un pedazo de hierro. empero. prevalecen los símbolos de los órganos genitales masculinos. que desempeña un papel tan importante en la despersonaliza­ ción — deriva de tendencias “voyenristas”. El órgano hipo­ condríaco atrae permanentemente la atención del sujeto. También debe destacarse una importante cualidad psi­ cológica del órgano hipocondríaco. Dicha libido se presenta bajo el cuadro de los genitales. pues. que tiene tantos otros componentes. por lo tanto. lo que sabemos sobre este proceso. En general. Los símbolos del organo sexual masculino ocupan. el individuo se . Y es ella la de hallarse genitalizado. o. Pero siempre será de la mayor importancia saber qué función desempeña dicho órgano en la estructura libidinal total y en el plan de vida del individuo. en forma simbólica. (5) Hipocondría Como ya hemos dicho. puesto que en la etapa narcisística todo el cuerpo -—según las bien fundamentadas teo­ rías de Freud— es tratado como un órgano genitaL También cabría decir que el órgano hipocondríaco se comporta como un cuerpo independiente. Nuestras últimas observaciones dan pábulo a la idea de que la auto- observación. la de simbolizar frecuentemente los genitales. En los neurasténicos también se registra transposición de los órganos. Es menos. El segundo componente importante lo cons­ tituye el sadomasoquismo. va­ le decir. La interpretación de los síntomas hipocondríacos desde el punto de vista psicoanalítico se halla firmemente consolidada. Sin embargo. Este aumento puede operarse en una estructura cuya función se encuentre disminuida por una causa so­ mática. la imagen corporal. de madera. Tal como hemos demostrado con Freud y Ferenczi. Y al decir libido entendemos libido narcisística. un primerísimo plano. No sabemos. del yo y de la imagen corporal. que lo que sabemos de la psicogénesis de la neurastenia y de la hipocondría. La hipocondría es una lucha contra la libido narcisística.

Cuando se piensa en la frecuencia con que tras determina­ dos traumas sobrevienen síntomas hipocondríacos. P or. era objeto de aten­ ción narcisística. Porque el sujeto es incapaz de obtener su satisfacción libidinosa en forma meramente autoplástica. dicho órgano se com­ porta de inmediato como un órgano hipocondríaco. es posible fa­ vorecer esta hipocondría infligiendo traumas. libidinal. el paciente proyecta sus excrementos hacia el mundo externo. eso fracasa en su tentativa de liberarse de él y éste permanece dentro de su cuerpo como otro cuerpo extraño adherido al mismo. Cuando el esfuerzo tendiente a libe­ rarse de las partes del cuerpo se toma más eficaz. así pro­ cura aislar el órgano enfermo y tratarlo como un cuerpo extraño dentro- de la imagen corporal. como así también. En efecto. podemos proyectarlas hacia el mundo exterior. pues. Freud y Ferenczi demostraron que una lesión o enfermedad or­ gánicas pueden tener el mismo efecto que una tensión hipocondríaca de la libido. función autoplástica. Mientras trabajaba en una fábrica se lastimó las dos manos con una máquina. El órgano enfermo sigue siendo la figura central de la escena. de modo que aún siguen vinculados con el cuerpo. (Ferenczi llamó así. Puesto que es los casos de despersonalización el sujeto se Re­ trae del mundo exterior. El paciente puede presen­ tar síntomas hipocondríacos pero no retira la libido de las partes determi­ nadas. el cuerpo y el órgano siguen siendo el centro de atención._ . como resultado de lo cual le quedaron al. considerándose a sí mismo un autómata. de una proyección incompleta. antes del accidente. En la hipocondría. Cuando nosotros mismos traumatizamos un órgano. En algunos casos paranoicos. de la imagen corporal entera. Este combate es librado por un sistema del yo que se halla preservado por lo menos en parte y que tiene la fuerza suficiente para luchar contra el órgano. defiende de la sobretensión libidinal del órgano hipocondríaco. aquellas que no han sufrido una despersonalización. Claro está que la tendencia a liberarse de las partes del cuerpo mediante su expulsión no es en forma alguna característica de la hipocondría. ahora se limita a observar sus funciones psíquicas. a la facultad de producir síntomas' en el propio cuerpo. no podrá dejar de asig­ narse cierto valor a esta posibilidad.) Una de nuestras pacientes siempre había prestado particular atención a sus manos. En la despersonalización. La traumatización suele ser el método escogido por el individuo para realizar con mayor facilidad la transferen­ cia de la libido a un órgano que. Trá­ tase. Éstos se convierten entonces en sus perseguidores. dolores y mutilaciones al órgano elegido. no se observa ninguna tentativa de expulsar el órgano. sino que se trata de un fenómeno de importancia general. Además. Es como si el individuo sintiera su incapacidad para concentrar la libido en un órgano determinado al que él quisiera asignar un lugar más peeminente dentro de la esfera de sus intereses. Los excrementos resultan dema­ siado valiosos a los ojos del individuo para que éste se decida a despren­ derse de ellos por completo. consideraba que las manos eran la parte más her­ mosa del cuerpo de la mujer. El hipocondríaco se aferra demasiado a su órgano sobrelibidinizado.

pueda convertirse en una fuente casi inagotable de sensaciones i dríacas.el problema de las cencstojjÍíf|fe|| las parestesias en general. sus cualidades ópticas* Así. sino que ésta muda realmente de color y de a&pectá¿ Hasta ahora no hemos prestado mayor atención al problema d C tiil® experimentamos ópticamente la superíicie de. no estar seguros de cuál es nuestro j Siempre queda una inseguridad emocional en la percepción de nue*tfp.nuestro cuerpo. No sólo el sujcla piel cambiada.{ y la piel de los demás. a pesar de eilo. los dedos no se acomodaban a la la pena hacer notar que durante su infancia. dell del cutis. a uno dos centímetros de la periferia. siempre que existaji ideas hipoc . El problema de la hipocondría es . EM:r:p£iiS$p^ tenía una vehemente sensación de que su derecha e izquierda trastrocadas. En la . A menudo se mismo. Hace algunos años tuvimos la oportunidad de obscrvs¿^ paciente que se quejaba de no poder pensar con claridad. El sujeto suele experimentar hipocondríaca en el interior del cuerpo. Por otro lado. El lado derecho éra demasiado liviano. Es comprensible. Entonce» ellas una serie de síntomas hipocondríacos. 3 entonces. por tjtÉ esa misma incertidumbre con respecto a la piel de la gente de ce diferencia racial disminuye probablemente el interés erótico y percepción más. por lo tanto*•qui. sfafo con el enorme valor libidinal de la piel. Por ciones hipocondríacas se hallan indisolublemente vinculadas c o a J ^ Í ^ hipocondriacas. Antes del accidente nado que se lastimaría las manos. el cumplimiento inconsciente de El síntoma hipocondríaco es el resultado de una acción que j cambio autoplástico. clara y nítida. que su trauma fue resultado del exceso de atención pensada a las manos.mano los objetos producían una sensación distinta: allí tenían más mano derecha era mucho más pequeña. El hecho de que seamos incapacés de obtener una clara ¿ ción del color y textura de la piel es notable y se halla vinculado. ciertos cambios en la percepción óptica. El síntoma más llamativo de la hipocondría es la sensación: dríaca.gunas cicatrices insignificantes en ambas manos. Un cambio orgánico en el órgano puede formar el nuc sensación hipocondríaca. En tal caso. En algunos casos nos encontramos con perturbaciones en 1 corporal. la paciente había sido por la madre por retorcer la ropa con la mano izquierda. especialmente su concávidaá Cuando cerraba el puño. Pero la parestesia es un signo para de que se halla enfermo y de que padece una dolencia. pero frecuentemente basta la función \a tica para provocar el síntoma. Tenemos buenas razones para. asimismo. vale decir. podemos en un espejo y. (Es notable que yo no experimente. Pero también puede una sensación sobre la superficie del cuerpo. ello tiene cipalmente en la zona del cuerpo que denominamos zona cir. Continuamente conserva terio y varían.

pero la idea hipocondríaca cobra su verdadero significado a través de las sensaciones en que se basa o que se originan1a partir :Jé ella. Una dama a quien * Extraído de la Psychoanalytic Revicw. íj^jjrreiss define la idea hipocondríaca como la imaginación de que uno se ifetli enfermo. Además. XVIII. y de que no tenía más sangre en f$te último órgano. " . que el dolor en la espalda frecuentemente obedece a Iguales causas. Quedamos muy reco- . muchas veces. El dolor puede tener un origen exclusivamente psicógeno. vol. Cabe suponer que en los ¿¿ios de este tipo. en que la paciente se quejaba de que su cuerpo se hallaba vacío. se ve afectada una condición psíquica superior de la tsagen corporal. **cIHoa al Dr. El campo vasovegetativo es un terreno í^mun a los desórdenes orgánicos y psíquicos. White por su . Mohr resume la cuestión de la fciguicnte manera: “Es sabido que los dolores abdominales de las mujeres ftbedccen. muchas veces podemos encontrarnos ante enfermedades orgánicas con con­ secuencias psicógenas. Con Freud y Ferenczi hemos insistido en que el cambio t&idinal operado en el órgano hipocondríaco no es meramente psíquico. Una de las principales tareas ¿e la medicina general es describir la forma en que un órgano puede ser. existen factores psíquicos especiales que producen un dolor especial en un lugar también especial. También se alteran las inervaciones vasovegetativas y vasomotrices.permiso para reimprimir la reseña de este caso y del : Uniente. a insatisfacción sexual o a una defensa sexual contra un hombre a quien no aman. Las parestesias y el dolor se hallan íntimamente relacionados entre sí. En uno de los casos estudiados por Jahrreiss. cabe denominar centrípeto al sín­ toma orgánico y centrífugo al síntoma psicógeno. en cambio. Comenzaremos ahora. por lo tanto. Los hombres se castigan a sí mismos pagando el precio de la masturbación u otras aberraciones sexuales. La literatura psico analí­ tica contiene múltiples ejemplos de ello. Pero esto sólo es posible descubrirlo mediante un cuidadoso análisis.ífscde o temprana aparecen las consiguientes sensaciones hipocondríacas. Menos libido es. que configuran el centro del yo y la personalidad. (6) Dolor y libido . La experiencia psíquica <ki cuerpo no es tan fundamental como los problemas vitales y libidinales <Scl individuo. de que todos los nervios se y habían ido de la cabeza y el corazón. con el estudio del dolor8. En muchos casos. Las codificaciones que tienen lugar en la inervación vasovegetativa pueden provocar actitudes hipocondríacas. 1931. En este aspecto. es evidente que las sensaciones desempeñan un papel genos importante que las ideas y connotaciones. ¿tacado tanto por flanco orgánico como desde el flanco psíquico. y cabe extraer la conclusión general de que una parte je la imagen del cuerpo se halla más cerca de la percepción y otra más erres de las ideas.

de su madre le había recordado una escena en la cual había atacado a la: madre con el brazo derecho en alto. al tiempo que la autode­ fensa y el castigo por la fantasía perversa. en la pubertad. ante lo cual la madre había dicho: ‘serás castigada en ese brazo’. Este último dolor se hallaba particularmente vinculado con una atormentadora excitación sexual. de 37 anos de edad.. tuve oportunidad de tratar se quejaba de un violento dolor en el brazo. tras una gripe con una neuralgia en el brazo derecho. su arrepentimiento por haber llegado demasiado lejos. Sentía dolor allí donde el falo de otro hombre parecía tocarlo. A veces era capaz hasta de realizar tres ^cópulas en una misma noche. nos brinda una visión más profunda del problema: Francisco E. El caso siguiente. Entonces comenzó a pensar en mantener relaciones sexuales con hombres. asimismo. Sobre la base de numerosas observaciones de esta naturaleza. la cópula sexual duraba mucho tiempo. Ai mismo tiempo. Después de haber leído a Havekfck Ellis. En un principio. dedicado a los negocios. un "tamaño objetivamente inferior al del término medio. Cuando pensaba en la masturba­ ción experimentaba dolor en el brazo. pero luego fué aumentando paulatinamente. estos dolores eran aparentemente de tipo neurálgico. El dolor se localizaba o bien en la parte anterior o en la posterior del falo. una paciente experimentaba agudos dolores en su pecho izquierdo. Se representaba mentalmente la feüatio y al imaginarse que el falo de otro hombre le tocaba el paladar sentía inmediatamente su presión y el consi­ guiente dolor en el paladar reaL Asimismo. al mismo tiempo. especialmente. expresé hace mucho tiempo que a menudo se siente dolor en aquellas partes del cuerpo donde previamente se experimentó un placer particularmente grande. M. Como se ve. el dolor era experimen­ tado en aquellas partes del cuerpo relacionadas con las fantasías homo­ sexuales. derecho. sometido al tratamiento psicoanalítico durante varios meses.. La afección es intermitente. hasta que al . En otro caso. La muerte. el dolor era. Sus primeros síntomas de impotencia tuvieron lugar tras las prácticas jnas- turbatorias. placer que ya no es posible recobrar. sintió dolor en el falo. Al mencionarlos. pero pronto se comprobó que también expresaban una inequívoca nostalgia por la ausencia del amante que la había acariciado en ese sitio y. Los órganos genitales tenían. en los brazos y en el ano. se imaginaba el coitus per aitum activo y pasivo. En esa época excretaba orina cuando se mastur- baba. califica estos dolores de dolores homosexuales. Posteriormente recobró sus facultades sexuales. Al principio. se queja de im­ potencia.moderado. de 44 años da edad. en su imaginación. El dolor sobreviene. Estos pensamientos lo obstaculizaban cuando deseaba realizar una cópula normal con mujeres. acudió a nuestro consultorio quejándose de sufrir dolores en sus órganos genitales. E. el dolor era una satisfacción perversa. Por la época de la consulta ya hacía casi diez años que venía padeciéndolos. contra las cuales se dirigía la defensa del individuo. Cuando se hallaba en condiciones normales. cuando el sujeto desea castigarse por el carácter prohibido del placer anterior”. funcionario principal de una gran compañía.

su dolor se hacía casi insoportable. A lo más que habían llegado era a la masturbación recíproca. Él y su mujer se lamentaban mutuamente de su suerte»‘-En esta forma. . Para excitarla. Entre tanto proseguían sus relaciones con su novia. Vivía en completa armonía con su esposa.había estado casado desde los veinticuatro años. El paciente experimentaba.o experimentaba dicho dolor. sobre un asesi­ nato por lujuria. incapacitándolo para el trabajo. por lo general sobrevenía una semana de caima relativa. Había épocas en que se sentía mejor. llegaron a sentir» más cerca . En ambas familias había desagradables desavenencias domésticas. caía víctima de la desesperación: . cuando ya llevaban quince años de casados. fin alcanzó una intensidad tan tremenda que llegó a acaparar su atención casi por completo. aun el haber leído. lo excitaba sexual- mente. Después del casamiento también se rehusó a consumar la cópula carnal. Cuando iba a la oficina. pues ésta nunca se había mostrado activa ni había tomado jamás la iniciativa. la mujer quedó embarazada. no tardando en enamorarse. la repetición del ciclo. todo. Le resultaba difícil excitar sexualmente a su mujer. asimismo. En esas ocasiones. El parto fué difícil. Durante muchos años había estado profundamente enamorado de una mujer que trabajaba en la misma oficina que él y que desempeñaba un cargo subalterno. etc. La vida les parecía tan triste que no querían asumir la responsabilidad de traer más seres al mundo. A la semana siguiente. En tales oportunidades.se mantuvo fiel a su futura esposa. . A menudo lograba sus propósitos insultándola con palabras tales como “perra”. Después de tener relaciones sexuales con su mujer. Aunque otras jovencitas trataban de atraerlo. El paciente . se apoderaba de él un intenso desasosiego y excitación. habían resuelto no tener hijos. dolores en la espalda y desagradables sonrojos vinculados con el dolor en los genitales. el deseo sexual aumentaba otra vez. hasta que se producía el acto sexual y.' Había conocido a su mujer cuando tenía 15 años de edad. pero sin llegar a man­ tener relaciones sexuales. “prostituta”. En general. y en sus tiempos de estudiante hasta había despertado el interés de los homo­ sexuales.uno de otro. en cierta ocasión. De común acuerdo. pero cuando -retornaban los dolores. al día siguiente. Una de las hermanas de su esposa también había tratado de seducirlo. Después de estos padecimientos. Nunca había tenido relaciones con otras mujeres. pero se hallaba sexualmente insatisfecho. por ejemplo. con las mujeres. Siempre disputaban antes del acto pero cuando éste finalmente se materializaba le producía placer. se produjo una infección y la . No podía dormirse y empezaba a dar vueltas.. Sin embargo. tenía éxito. A veces también le pegaba en los órganos genitales. si llegaba a consumar otra cópula camal. él debía tocarla pri­ mero. con él.Durante la> vacaciones anteriores había estado al borde del suicidio. Cuand. y entonces sentía un profundo asco de sí mismo. se veía obligado a tomar somníferos. Las lecturas acerca de robos también estimulaban sus ideas sexuales. pues ella se negaba a ser suya. Su dolor aumentaba en consecuencia y duraba cerca de una semana. retornaban a su memoria contra su voluntad los lastimosos hechos de la noche anterior.

íente ya se había sometido al tratamiento psico- analítico durante cierto tiempo.er. Nunca se eno­ jaba con nadie. cma dosis de bromuro mayor que la acostumbrada. El paciente creía que sus nervios sexuales se hullulmn inflamados y quería que lo operasen. de modo que su actitud con respecto a la sexualidad se había J/ccho mucho más libre. e incluso Jbabía llegado a elaborar Una teoría anatómica al respecto. Por esa época el pa/. Los frecuentes exámenes (juu rc le habían practicado con el uretroscopio. Pero el tratamiento psícoanalítico demostró que toda su actitud . comenzaba a golpearse con todas sus fuerzas hasta amoratarse la piel. en efecto. la vida le resultaba poco grata y era muy sensible. se sintió algo liberado de sus repre­ siones y le confesó su a//v>x. Sus relaciona* vwaales se vieron interrumpidas durante más de un ano y medio. aun cuando pasara varios días con la joven. Los masa­ jes de la próstata no lo reportaron ningún alivió. Cuando retornaba el dolor y se hallaba solo.. Se da bu de puñetazos en la cabeza y la golpeaba contra la pared. debido a esta disminución de la resis^ tencia. Hubo besos. En realidad. normalmente era muy amable. la irritación y la furia. pero ninguna otra demostración afectiva. mujer estuvo en pd%/'/ fe muerte. El paciente creía que se hallaba agotado debido a una excesiva actividad sexual. 7? a manera de desquite. el paciente tenía. Esto contrastaba llamati­ vamente con el resto do »u conducta. Se originó luego una endometritis con flujo. én una tentativai de eliminar la excitación sexual que obstaculizaba el normal desarrollo de sus estudios. exp*rri//. Le daban calambres en las piernas. pero después de eso se sentía mucho mejor. cortés y adaptable en sus relaciones con los demás. a^rnia. Estos sentimienttos renacían cuando hablaba de sus experiencias. Tras la dis­ tensión de la uretra lo« dolores cesaron durante unos dos meses. que era accesiblé pero honesta. excreciones cuando le acometía el dolor. En esos momentos lo dominaban la cólera. tomaba medidas de defensa contra el mismo. una personalidad fuertemente individuad. bajo el aguijón de su* terribles dolores. En el colegio secundario y en la facultad se autocastigaba produciéndose calambres y golpeándose. Sólo so mostraba severo cuando estaba convencido de la deshonestidad de los denuta. . Él entonces sintió cdta. no se producían contactos íy/rporales. Siempre había sido más bien estricto en sus opiniones morales. experimentó una mayor ternura por la emplwW de la oficina. Posteriormente. y como consecuencia de esta característica era más tolerante con loa dwnás que consigo mismo. A ti flujo le resultaba repulsivo al paciente. A su mujer le faltaba íní/. Se daba tirones y se retorcía los genitales y hasta hubiera querido privarse de su órgano sexual. en efecto. En tales circunstancias era muy capaz de inspirar miedo.¿#/7a sexual. no habían demostrado la presencia de ninguna alteración local. al punto de que sus amigos lo llamaban “el moral ¡ala”. le había sobrevenido el dolor y una prostatorrea. La resistencia de su sistema sexual había dhwiinuido y. Tenía. le rechinaban los dientes y se le proyectaba hacia adelante la mandíbula inferior.t/S un profundp interés por uno de sus cuñados. En efecto. Cierta vez en que ingjjj/. En cierta ocasión.

Veía. especialmente durante las comidas. El sujeto tenía recuerdos claros y conscientes de su primera infancia. Lo asustaban los truenos y el viento. nos inclinamos a creer que se trata aquí de un episodio real. por el hecho de que la mudanza había marcado una especie de fin de aquel paraíso perdido. en cierto modo. Había abandonado esa casa cuando él contaba cuatro anos. Cuando salían. Su ansiedad era expresión de las tendencias agresivas que se despertaron en él ya en épocas muy tempranas. El paseó le había encantado. Ésta le regaló una Biblia ilustrada para Jiiños. Primero habían ido él y su madre. Durante el tratamiento. Las imágenes de Cristo cargando . Su padire. la escena resulta característica por su vinculación con la madre. Así' recordaba la silla en que lo sentaban cuando tenía dos anos. creía que jamás regresarían. Si el recuerdo de cuando empezó a caminar significa o no algo más. pero sin hablarle sobre ello. Por nuestra parte. cada vez se hicieron más tirantes. Todo este material nos llegó fragmentariamente a través del análisis. También recordaba a su niñera. Las relaciones entre los padres^ después de eso. (Posteriormente de­ mostró igual preocupación por la posibilidad de que su esposa y su"hijo se cayeran de la bicicleta. ganándose la admiración de su madre por lo bien que lo hacía. luego lo había hecho•el padre. Nuestro paciente se puso de parte de la madre.) Cuando niño. conservaba tantos recuerdos de sus primeros años. Sus padres le preocupaban considerable­ mente. La madre lo prefería a su hermano mayor. su padre había vendido el negocio.. La madre había protestado y se habían producido escenas violentas entre padre y madre. Mientras gritaba y lloraba. dándole coherencia orgánica a sus observaciones sueltas. Entre los cuatro y cinco años tuvo una institutriz católica. Cuando tenía cuatro' años. En esa época durmió en la misma habitación de la madre. El temor al viento y a los truenos puede interpretarse como el miedo a la severidad del padre. donde se sentía a salvo. Su padre lo retaba con frecuencia.) La mudanza fami­ liar de la casa que ocupaban junto con la venta del negocio constituyó. su madre lo había llevado al mar.se remontaba a una época muy anterior. En todo caso. con los ojos de la memoria. Por esta razón consideramos opor­ tuno describir la infancia y desarrollo del paciente. el episodio fatal en la historia de la familia. (Al parecer. se golpeaba la cabeza contra el piso.) Siempre seguía a su madre a todos lados. era muy severo. todos los detalles de la casa donde él. (Así se explica la asociación del sujeto que le hacía encontrar parecida a la de la madre la voz de su amante. Había aprendido rápidamente a caminar. es cosa que no puede decidirse. Su primer recuerdo se remontaba al período inmediatamente posterior al primer ano de vida. sus padres y sus hermanos habían vivido. el paciente recordó la* siguiente escena: la madre había quedado tendida en el suelo tras una violenta disputa con el marido. (En esta escena el paciente reconoció el origen de sus propios ataques de furia. A veces se metía en la cama de su madre o de su niñera.

A edad muy temprana el paciente comenzó a sufrir de estreñimiento. Nuestro paciente provenía de una familia judía culta y emancipada. Del nacimiento de sus dos hermanos menores no guardaba ningún recuerdo. en la fiesta de un compañero. En cierta ocasión en que se hallaba seco de vientre. era mal alumno y sus padres lo castigaban por esa razón. se puso las manos en el abdomen haciendo una fuerte presión hacia adentro. co­ menzó a meterse en la cama del hermano mayor. El paciente nunca . También se le daban enemas. y no sin vencer previamente una fuerte resis­ tencia. Su hermano. para mas turbarse junto con él. especial­ mente cuando se le hacían con agua demasiado caliente. Tenía una hernia a ambos lados y debía usar braguero. Cuando cursaba el quinto grado de la escuela primaria. Es notable que el hermano mayor del paciente también sufriera un violento ’ dolor en los genitales. El hecho de golpear los genitales de su mujer demuestra que para él la cópula' signi­ ficaba un acto brutal. que le llevaba dos años. A raíz del conocimiento de la Pasión se le despertó un vehemente odio contra los judíos. A veces. Esta norma también se aplicaba a su padre y a su madre. que golpeaba y era golpeada. castigado por el padre y por la madre. sino también con el padre. que él. Siempre que se sentía estreñido recurría al mismo expedien­ te. aunque el trastorno desapareció rápidamente tras un tratamiento con extracto tes» ticular. a quien quería mucho. que todos los hombres eran judíos y las mujeres. Sólo ya avanzado el tratamiento psicoanalítico. así también los que siguieron al alum­ bramiento. hablaban de golpear y matar.) El preceptor particular de su hermano lo hacía acostar con él-en su cama. también por esa época. Estas escenas eran suma­ mente penosas para el paciente y le inspiraban piedad por su hermano. cuando tenía diez años. Tenía que viajar regularmente a una ciudad vecina para que le ajustaran el braguero. El hermano mayor. cristianas. Nuestro paciente recordaba haber visto por esa misma época una ilustración de la Guerra de la Independencia que representaba el fusilamiento de un general y varios oficiales. representaba a padre y madre al mismo tiempo. El acto sexual con su esposa no hacía sino reproducir los malos tratos y el desprecio de que había visto hacer objeto a la madre en su infancia. que habían crucificado. \7r Los sentimientos desarrollados entre los cuatro y cinco años lo indu­ jeron a creer. Esto le desagradaba profundamente. lo operaron. (Aquí se revela claramente su hostilidad contra el padre. los pasó en casa de sus abuelos. la cruz y de su cricifixión le produjeron una impresión profunda. como. Posteriormente. y se masturbaban juntos. admitió el paciente que en estas oportunidades decían: “Hay que matar a Jos judíos”. a Cristo. El sujeto se identificaba no sólo con la madre. Con suma frecuencia hablaban de la “corona de espinas”. Le habían dicho que hasta entonces su orina había ido hacia los testículos. Eran respectivamente cuatro y seis años menores . entre los diez y los doce años. ambos padres le pegaban brutalmente. pero los días que -precedieron. Cuando tal hacían. Éstas le resultaban dolorosas.

éste era estricto pero honesto y su aparente frialdad no era sino la incapacidad de exteriorizar sus sentimientos. por la misma época en que nuestro paciente egresó de la facultad. el sujeto creía en la mala suerte y posteriormente siguió alimentando du­ rante mucho tiempo la misma convicción. aquél no tardaba en desplazársele hacia el ano. frecuentemente le resultaba imposible encontrar ■sus papáes y entonces pensaba que algún espíritu maligno se los había arrebatado. El paciente la relacionaba con cierto ardor* Aunque con remordimiento.el dolor genital. efecti­ vamente. Cuando no lograba encontrar algo que buscaba afanosamente y concluía por lastimarse. Sin embargo. convenciéndolo de que el destino estaba contra él. cesaba el otro dolor. Cuando le dolía la úlcera. A veces aparecía sangre en sus excrementos. así. sus experiencias anales se hallan relacionadas con el dolor. Cuando se hallaba excitado..' Sus operaciones finan­ cieras no tuvieron éxito. se sentía víctima de un embrujo. La familia entera se hallaba siempre bajo presión. quien adquirió el hábito de visitarla cuando el padre estaba ausente. y otras. pero . Tras la intervención quirúrgica. (No cabe ninguna duda de que el componente anal es tan importante. (Es evidente que se identificaba. Su . Cuando se le presentaba el dolor en los genitales.madre se hizo muy íntima de uno de sus parientes. tuvo un año entero de inactividad. aunque no por su culpa. También tenía ensueños diurnos en los cuales se imaginaba orinar el abdomen de alguien.) Tuvo su primera eyeculación cuando contaba doce años. En cierta oportunidad también sufrió de una úlcera gástrica. en . también mucus. También solía decir que las cosas se hallaban encantadas por el diablo. Experimentó. Esto significaba: “el destino no quiere que triunfe”. se excitaba sexualmente cuando lo salpicaba su propia orina o la de otra persona. El paciente lo oía entrar y salir y esto lo excitaba sexualmente* a la vez que lo hacía sufrir.un poder demoníaco y creía que era este poder el que le impedía hacerse rico. Durante toda su vida había experimentado trastornos intestinales y siempre que tenía algún motivo de aflicción solía estreñirse. en la vida psíquica de nuestro paciente. había tenido dificultades con la micción. Siempre se vio a sí mismo como un mendigo y temió perder su empleo. Asimismo. En efecto. Cuando asistía a clase en la universidad apretaba el estómago contra el respaldo de.esta operación no desempeñó nigún papel considerable en su vida. Finalmente se suicidó. el padre era el poder demoníaco que le inspiraba miedo a través del viento y los truenos. experi­ mentaba una sensación de presión y dolor en el estómago. Por otro lado. con su padre. La vida lo había amargado. Cuando se excitaba. además. Por esta época continuaban aún las rencillas entre sus padres. siguió mastiir- bándose sin experimentar ningún dolor. En la defecación tenía dificultades espásticas. serias pérdidas financieras. Durante mu­ chos años padeció de aquiiia. Sus sentimientos se remontaban a un . Creía. En esas ocasiones se decía: “No quiere” (ü not). Entonces comenzó a comprender mejor a su padre. En su época escolar.una silla y a veces le pedía a algún compañero que se sentara sobre su estó­ mago. como el genital. y el estreñimiento le provoca la misma furia que.

Eñ algunos casos. él no se sentía un ser humano. por ejemplo.podía dirigir su furia contra el médico. Soñaba poco. Schreher. La expresión abreviada que hemos citado encierra características de tipo similar a las del caso del es­ quizofrénico presidente del senado. Su actitud total era algo tiesa y reservada. soñaba que debía preparar su equipaje continuamente. En otro sueño. Se sentía poseído por el diablo. había sido capaz de sobrellevar pacientemente el dolor provocado por una fístula dentaria.) . En otro sueño con polución se acostaba con una tía por parte de la madre. estrato sumamente primitivo y arcaico. se veía obligado .1 de la cual el paciente no sabía gran cosa. sumamente conservadores. También se mostraba conservador en sus opiniones polí­ ticas. Aunque no ocultaba el hecho de ser judío. "Sólo en los momentos de gran dolo? . Únicamente en raras ocasiones lograba asociar libremente este hombre inteligente y capaz. aunque también había cierta anomalía en la evacuación. declaró que una cura de esta naturaleza sólo era para seres humanos. pero era de gustos. (El tratamiento- resultó incompleto en lo concerniente al problema de la homosexualidad latente. El paciente demostró un completo dominio de sí mismo. prevaleció la transferen­ cia positiva. manteniendo fre­ cuentemente el brazo izquierdo rígidamente estirado en el aire. Sólo podía dormir sobre el lado derecho. Odiaba el jazz. especial­ mente cuando se hallaba sexualmente excitado. incluyendo a su hermano mayor. no cuando experimentaba otros dolores. No sólo des­ empeñó normalmente sus tareas. La historia de este caso es tan importante para los.problemas del sadismo y él masoquismo como para la psicología del dolor. El cirujano se parecía a un primo de su madre. El intermedio era mo­ ralmente inferior y no sentía -por él el más mínimo afecto. Tenía recuerdos directos sólo de un dolor anal (enemas’ j estreñimientos). En sus estudios tuvo un franco conflicto con un rabino y pos­ teriormente se convirtió ai catolicismo.) Sentía un gran cariño por su hermano menor. frotaba •su falo erecto contra otro. los judíos le inspiraban repulsión. En efecto. En todo caso. La misma noche soñó que iban a efectuarle una operación en sus genitales.) Amaba la música. Posteriormente soñó que su mujer le proponía realizar una cópula carnal. Los tres hombres que querían tener' relaciones con su esposa guardan relación con los celos que experimentó con respecto a su madre y a su esposa. (La tía que le interesaba sexualmente no es sino un sustituto de la madre. únicamente se abandonó a los mismos hallándose completamente solo. Durante una breve tregua en el curso del tratamiento. En la historia inicial del paciente hay múltiples indicios del verdadero dolor experimen­ tado por el sujeto. pero había otros tres hombres que la solicitaban. En el incompleto tratamiento psicoanalítico. operación que finalmente era postergada. sino que no dejó entrever a nadie sus arranques de furia. Durante el análisis se recostaba sobre el lado derecho. Los estados de excitación y autocastigo sólo se presen­ taban cuando sentía dolor en los genitales. cualquier otra posición lo excitaba se- xuaimente.

Cabe decir en forma esquemática que la diferencia entre lo psicógeno y lo orgánico es. lo que ocurre en la periferia de manera orgánica. por cierto. también des­ empeñan un importante papel los celos experimentados con respecto a la madre. Probablemente habrían pasado sin dejar ninguna huella. y entonces las tendencias sádicas se dirigen contra la madre (esposa). El dolor es­ pontáneo en los genitales pasó a un primer plano. dirigido contra los propios genita­ les. trátase de una alteración orgánica provocada por el desorden psíquico. Cuesta creer que la aquilia. que en su infancia haya experimentado sensaciones de dolor génito-anales. entre otras cosas. Los que llamamos cambios funcionales se hallan por cierto íntimamente relacionados con el aparato cerebral central. si a su experiencia de dolor no se hubieran sumado la severidad del padre y la rebelión de la madre. Fue por esta razón que lo impresionó tanto la pas*ón de Jesús. En este sentido. En vista de esta historia. A edad muy temprana el paciente comenzó a actuar contra sí mismo. Las líneas demarcatorias entre los cambios orgánicos y los fun­ cionales se tornan cada vez más ambiguas. Por otro lado. Vale la pena hacer notar que en un principio consideró la presión contra el abdomen un procedimiento curativo. habrá de influir. que fueran de origen nervioso. Más tarde. en el sentido común. por lo menos. En la fisiología ya no se cree en el contraste absoluto entre la periferia y el centro. Que los dolores eran de origen psicógeno lo demuestra el hecho de que se basaban en la historia de la vida íntima del paciente. una diferencia en la dirección a lo largo de la cual se mueve el proceso. En ciertas oportunidades se re­ gistra también una identificación con el padre. el sujeto era consciente de sus raíces sexuales y trataba de contrarrestarlo mediante una furiosa defensa y un •trato brutal. Hace su aparición en las experiencias homosexuales con su hermano y en la forma en que man­ tiene sus relaciones sexuales con la esposa.a usar up braguero. cuando no le iba en sus estudios en la forma deseada. pero es indudable que también la periferia siem­ pre se y e afectada. parcialmente. pero eso no prueba. Aparte de golpearse logró producirse calambres musculares. agresi­ vidad golpeándose la cabeza. asimismo. La prostatorrea demuestra que hay algo anormal en el órgano mismo. la úl­ cera y la colitis sean independientes de esta base psíquica. sobre las actitudes y funciones* cen­ trales. la actitud sádica del paciente no es sino una derivación natural de los factores determinantes. dio salida a su . Comenzamos ahora a adquirir cierta visión de las leyes psíquicas sobre las cuales fue Weizsacker el primero en llamar la atención. Es probable. Su odio contra el padre queda demostrado claramente por su teoría infantil de que todos los hombres eran judíos y todas las mujeres cristianas. El hecho de que el padre y la madre castigaran a su hermano con bastante crueldád torna probable que también hayan intervenido en su vida componentes sadoma- soquistas. Apa­ rentemente. Pero su técnica para infligirse dolor a sí mismo no se desarrolló hasta no haber iniciado la lucha contra su sexualidad. En la enfermedad . La enfermedad de cualquier órgano se halla relacionada con una ac­ titud psíquica especial.

Son notables los múltiples entrelazamientos del tema del dolor. la hernia. Su severidad también lo impulsaba a cometer actos hostiles contra su propia persona. El estreñimiento. por ejemplo. esto es. En efecto. los arranques de furia de la madre. El primer síntoma fue un intenso dolor cerca del extremo. La enfermedad orgánica y el cambio orgánico tienen menos que ver con la personalidad que la enfermedad funcional. curada muchos años atrás. sino también psicológicos. ésta se hallaba mezclada con rasgos sádicos. aparecía co­ mo expresión del sadomasoquismo del sujeto. la hostilidad de ambos hacia el hijo mayor? configuraron la base de las tendencias sadomasoquistas que irrumpieron en el juego sexual con su hermano. Federn señala con razón la estrecha vinculación existente entre los fenómenos de dolor en los genitales y el sadismo. con el centro del yo. En el caso anali­ zado. de la uretra. Cuando aparecieron los trastornos uretrales. La severidad consigo mismo le impidió obtener una plena satisfacción en la heterosexualidad. La irritación anormal les provocaba sueños sádicos. Si el ardor que experimentó el paciente durante su primera eyaculación tenía o no una base orgánica es cosa que no podemos decidir. El dolor aparece como un fenómeno íntimamente vinculado con las actitudes sadomasoquístas. Y que el hecho lo haya impresionado se explica por su actitud ante el dolor. Los trastornos funcionales se hallan vinculados con los problemas más recónditos del in­ dividuo. la severidad del padre. Cuando tenemos una enfermedad orgánica. y también la de que un auto se lo aplastaría en la calle. Su dolor en los genitales junto con los sentimientos de lujuria fuertemente reprimidos. sentimos que hay algo alterado que pertenece a la periferia del círculo del Yo (Ichkreis) . pero que se disiparon con la desaparición de las sensaciones géni- to-anales. no sólo procesos fisiológicos. Menciona. en los. induciéndolo nuevamente a atormentarse y a autocastigarse. el fenómeno orgánico del dolor desempeñó un papel que había sido preparado por el estreñimiento y la hernia. Las fantasías sádicas en la pubertad y ciertos recuerdos infantiles sádicos correspondientes a edad muy temprana completaban el cuadro. casos psicógenos la alteración se desarrolla desde el centro hacia la periferia. No tardaron en aparecer después obsesiones con un contenido sádico y anal. Nosotros tuvimos oportunidad de observar un caso de prostatitis y nretrítis que previamente había sufrido una gonorrea. los sueños del despertar experimentados por los pacientes que sufrían de gonorrea y dolores en los genitales. se apoderó del paciente la ob­ sesión de que su falo se hallaba desprendido de él y estaba sumergido en un vaso con agua. orgánica la periferia es lo primero que se ve afectado. Quisiéramos hacer hincapié en el hecho de que el concepto de la primacía de las tendencias centrífugas en las enfermedades funcionales y de las centrípetas en las orgánicas denota. avanzando luego el trastorno desde la periferia hacia el centro. . Verdad es que las corrientes cen­ trífugas y centrípetas suelen trazar un círculo completo. Un cuidadoso examen de los genitales no reveló la existencia de ningún cambio orgánico en el sentido ordinario.

aflorarán pensamientos mági­ cos a la superficie. Los casos de neurosis obsesiva -—al igual que el de nuestro paciente— retienen todavía cierta crítica frente al pesamiento mágico. Mientras haya dolor. Es una verdadera sensación. Desde el punto ¿e vista del individuo que sufre. sino también una regresión a la esfera narcisística. Objeto y sujeto no se hallan bien diferenciados uno de otro. aun cuando todo contacto sea penoso. nuestro propio cuerpo se convierte en centro de atención. el indiyiduo se siente impulsado a tocarlo. no sólo una regresión anal y sádica. por lo tanto. es la existencia de enormes diferencias en la sensibilidad individual al do­ lor. ■ - Uno de los problemas importantes que no hemos tocado hasta ahora. no obs­ tante. Cuando sentimos un dolor. No debemos olvidar que el masaje sustituye y contrarresta frecuentemente uii dolor con otro. el paciente se vió libre de. es homeopático. o si residen en una actitud distinta ad­ quirida en razón de experiencias tempranas. toda obsesión. encierra menos interés para nosotros. que la emoción actúa sobre la . cuya opinión se basa en un material etnológico. los elementos sádicos y anales son de importancia para el ori­ gen del arte de la medicina. En dicho caso. Durante el período que siguió a la pubertad y también por la época de su gonorrea aguda. Piensa. Aun cuando el paciente diga con una abreviatura casi esquizofrénica “no quiere” {It not)9 no vive todavía por entero en un mun­ do mágico. ¿Habrá algo similar a lo que en el campo somático llamamos derivación ? Existe en verdad cierta analogía. Debemos recordar que según Roheim. No cabe ninguna duda de que bajo la influencia del masaje ocurre algo más en los estratos orgánicostmás profundos. frotarlo o masajearlo. No sabemos hasta dónde se basan dichas diferencias en diferencias anatómicas (Fórster y Jahrreiss). Forster sugiere la posibilidad de que haya diferencias en el mecanismo corticófugo y estriotalámico in­ hibitorio para el dolor. y el primer automasaje había tenido lugar por primera vez én relación con los arranques de cólera provocados por un estreñimiento. los componentes anales desempeñaban un importante papel. nos importa menos el objeto que lo provoca que nuestras propias sensaciones. constituye la contraparte del caso que habíamos venido exami­ nando hasta ahora. Cuando hay un dolor cualquiera en un órgano. Es como si hubiera'nina derivación psíquica del dolor. exclusivamente orgánico en un principio. Sabemos que en la neurosis sádica obsesiva también se da frecuentemente el paso hacia el pensamiento mágico (Freud). pero la falta de discriminación por parte del paciente es una de las condiciones determinadas por las expe­ riencias mágicas arcaicas. Ya dijimos que el dolor contiene un elemento narcisístico. la cual adquiría en las obsesiones un contenido anal que. Este caso. El dolor provoca. también se registraba una exteriorización de esta parte del cuerpo. Como expresa Freud (1914). pero no una prueba definitiva. Cuando experimentaba una insoportable sensación de presión en la región de la vejiga. asimismo. Es notable que mu­ chas veces. el sujeto se vea psíqui­ camente forzado a tocarse el órgano dolorido.

(7) Uri caso de pérdida de unidad de la imagen corporal9 Elena Hoffman. Soy como un títere. Corro hacia mí misma* Me destrozo en peda­ zos. pero fuera de todo ello posee un significado distinto y consiste éste en que utiliza una parte determinada de la imagen corporal para la expresión de las tendencias libidinales. nacida en 1896. Me siento patas arriba y toda al revés. Todo aquello que tiene lugar en el cuerpo posee un significado y una importancia psicológica es­ pecífica. Le resulta intolerable que le hablen de la muerte natural. Vol. se halla desde hace varios años bajo nuestra observación. Ya de chica sentía que no era un ser entero. cuando me desperté. Me pongo totalmente mecánica. De repente se me aparecieron azules y amarillas”. en relación con el dolor psicógeno y las enfermedades orgánicas. No estoy sobre la tierra. rompo a llorar y sigo así durante semanas enteras. Es una sensación horrible. Estoy en algún punto intermedio. Hace poco tiempo tuvimos oportunidad de observar nú caso de neurosis obsesiva con un temor especial de tocar cosas sucias con las manos o los pies. No tengo de dónde agarrarme. a uno le falta el suelo bajo los pies como cuando ya no está en la tierra. el hecho de que el dolor psicógeno se da — como lo demuestran nuestros ejemplos— en partes del cuerpo dota­ das de particular significación erótica. Por la mañana. “Cuando se apodera de mí esta ansiedad. En la escuela me hacían quedar después de hora. se queja de sufrir terribles estados de ansiedad. Su historia familiar carece de importancia. También previo por anticipado la muerte de su madre y de su 9 Extraído de la Psychoanaijtic Review. No tengo ningún peso. Cuando tenía nueve años ella previo la muerte de dos niñas. Quedo deshecha. La paciente. . Una hija de su hermana tiene una psicosis crónica. para el individuo. Pierdo mi centro de gravedad. No sé qué me va a pasar. “Si oigo hablar de eso.periferia. soy nada más que medio ser humano. Soy como espuma. 1930. XVII. el dolor siempre se daba en las partes del cuerpo que entraban en contacto más activo con el objeto sucio o que corrían el peligro de hacerlo. Rara vez siento el piso debajo de mí”. No cabe ninguna duda de que el dolor psicógeno tiene una base orgánica. Quedo destrozada. empero. No me queda ningún tiempo por delante. estoy en alguna otra parte. todo se había disipado. Podía haber sido más dicho­ sa”. aY realmente murieron tiempo después. Me siento rígida. no puedo gritar. que representa unos cuarenta y cinco años. no puedo seguir caminando. Nunca fui tan feliz como otras niñas aun cuando tenía ocho o nueve años. especialmente cuando cruza la calle. En este caso. pero también probablemente sobre el tálamo y la región ■cortical/ No debe pasarse por alto. Una vez tuve un sueño pavoroso: flotaba sin tener la sensación de pertenecer a parte alguna. Estas observaciones pueden considerarse una» contribución al problema de los impulsos sadomasoquistas.

“No puedes . En la escuela. Entonces me veo privada del ser. por eso no me gusta el dicho. que mi personalidad se funde y que mi yo desaparcee y dejo de existir. Estoy al lado mío”. Todo el lugar estaba lleno de leones. Experimenta el deseo de estrangular a la gente en la calle y se dice a sí misma: “Dios mío. y entonces me pongo debajo de un portal para que no me pisen. mantener unidas las partes de mi cuerpo. Oye voces detrás de su oído derecho. Entonces no veo seres humanos sino bestias horrorosas como canguros. es el diablo que tengo adentro. Cuando atraviesa un cerco de madera. no tengo manos. Cuando se apodera de mí la ansiedad en la calle. le parece que las tablas le / desgarran. Son de color azul intenso. “ ¿Es posible que la cabeza crezca y luego vuelva a achicarse? Cuando me acuesto en la cama. Experimenta algunos tirones en "el cuerpo. En sus sueños no camina. En d portal puedo volver a juntar los pedazos de mí cuerpo”. “No. Todo me desgarra. Ya no estoy en el mundo. ¿Por qué me divido en diferentes pedazos? Siento que me falta estabilidad. Cada vez se agrandan más hasta que alcanzan un diámetro de un metro y medio. “Es como si lanzaran algo contra mí. ciudades extrañas. me paro inmediatamente sobre la cabeza y eso me hace pedazos. Una vez se le separó el cráneo del cuerpo y cayó delante de sus pies. guirnaldas. La piel es el único medio posible para. “Me atraviesan. dame fuerzas para resistir a las órdenes que me da la voz”. tras lo cual las partes superiores se separan de las inferiores. Entonces la tapa de los sesos quedó colgada de un árbol ( ? ) . así que tenía que correr el riesgo”. y eso le produjo una profunda impresión. Cuando no vuelve. • Por la noche ve en su fantasía cosas maravillosas: paisajes. Es una voz maligna que le ordena sacarle la ropa a los demás. se le acercaban como campanas. Todo niela alrededor mío. Estuvo a punto de pisarlo. Cuando se le levanta la tapa de los sesos siente que tiene en ella un demonio que le habla con toda claridad. En otra ocasión soñó que golpeaban su cabeza contra on arca de madera. “La sentía en un árbol”. Es su segundo yo. la cabeza. Durante los últimos meses ha visto cinco cabe­ zotas delante de ella. pierdo la sensibilidad y me tengo que arañar con las uñas para volver a sentir. entonces la bestia las cerraba.hermana. Tengo que luchar contra mi propio ser y no tengo ninguno”. en cierta oportunidad soñó que veía una gran cantidad de leones. En esas ocasiones se apodera de ella la sensación de que debe flotar junto con el agua. A veces se me vuela la tapa de los sesos. la maestra le había enseñado que los canguros llevan la cría en el saco del vientre. Como si algo estallara dentro mío y me partiera en dos. Se siente liviana. rinocerontes y animales prehistóricos”. Uno de ellos abría las fauces y ella colocaba su cabeza en el interior. por ejemplo. Ade. ‘perder el pellejo’.más tiene sueños de corte similar. “Cuando me deshago. Siempre tiene miedo de que alguien se le introduzca en sus miembros. Es incapaz de atravesar puentes y lugares abier­ tos. naves. vuela. No existe ninguna cone­ xión entre ellas. su cuerpo sube y baja volando. ésta vuela junto conmigo”.

hacen un ruido como de seda y algo flota a mi alrededor. Si pudiera. supri­ miría la sexualidad. entonces comenzó a angus­ tiarse cuando se quedaba sola. A los tres o cuatro años se asustó mucho cierta vez al sentirse perdida y creer que no podría encontrar el camino de regreso a su casa. Frecuentemente concurre sola a la clínica. Su padre murió cuando ella tenía dieciocho años. tenía miedo a los fantasmas j lloraba semanas enteras. Por esa época. “Cuando voy a un cementerio los cadáveres salen. aunque no lo bastante fuerte todavía para contraer enlace. lo cual le hizo dar mucho miedo. Siempre había querido mucho a esta persona. Por esa época. murió un tío suyo y entonces comenzó a decir que por la noche el muerto se acostaba junto a ella y la abrazaba hasta hacerla sentir “atornillada” a sus brazos. No puede sufrir que le hablen de operaciones. Veía cráneos de muertos. Cuando se hallaba enferma se sentía compelida a perforarse el cráneo y a succionarse el cerebro. Las descripciones de ella no varían gran cosa. No puede resistir la voz. Tiene una personalidad bondadosa y amable. Este resumen describe el estado actual de la paciente (1929). Siempre usa guantes por el temor de ensuciarse. Cuando tenía 42 años. Cuando tenía 30 años. No podía hacer nada con cuchillos y tijeras porque tenía miedo de cometer alguna inconveniencia. es virgen y le choca profundamente toda mención de los pro­ blemas sexuales.). se comporta como una niña tímida y coqueta. A los cuatro años se le metió un poroto en la nariz. sumiéndose' rápi­ damente en una profunda hipnosis con extrema sugestibilidad. Pese a haber pasado los sesenta. Por la misma época. Después de la muerte de su amiga la cabeza siempre retornaba y se introducía entre la parte inferior y superior del cuerpo de la paciente. en la boca. En cierta ocasión le dijo a la madre que se avergonzaría de haberla dado a luz. “Esos sentimientos no debieran existir”. Transcurridos tres años se sintió mejor. Le inspiraba asco. irte sin haber tirado antes tres o cinco veces de este gancho”. no podía comer ninguna clase de carne. es transparente. se sintió bien durante algunos años y sólo se registraron unas pocas obsesio­ nes. pero al mismo tiempo se sentía impulsada a llevarse a la boca todo lo que veía. Quería entrar en el cuerpo para apode­ rarse de su cerebro. Cuando estaba en segundo grado. L¿ hipnosis le proporciona un considerable alivio. Posteriormente. “Ésa también es la voz”. etc. Es fácilmente hipnotizable. la maestra les enseñó que los padres se morían antes que los hijos. También sentía el cadáver contra las partes genitales. murió la madre de una amiga. los muertos me hablan”. He aquí la historia que nos cuenta de su vida: A los dos años tuvo espasmos. aunque a la paciente no le gustaba que su hermana la dejara sola. También sentía la compulsión de morderle la frente a la mujer muerta. A los quince tuvo su primera menstruación y creyó que no lograría sobrevivir. piernas. comenzó a sentirse como si estuviera a punto de . Salía a la calle solamente en compañía de dos personas. inmediatamente siente el deseo de ponerse la parte operada (genitales. Solía frecuentar — y frecuenta aún— los cementerios. “ ¿No me tiene miedo?” — nos pregunta ahora la paciente. pero expe­ rimentando cierta ansiedad.

Era completamente pervertida*. a tocarse los genitales. debemos recordar también el hecho de que es fácil de hipnotizar. Si bien en cierto momento puede creer en su realidad. No podía tomar el primer tranvía que pasara.. Tenía que tocarlo todo. Hacía agujeros en la tierra para ver si encontraba algo. pretendía ponérselos en la boca. No cabe ninguna duda de que en la historia de este caso prevalecen los rasgos sádicos. su odio no llega a las alturas que alcanza en la neurosis obsesiva clásica. Le interesaba descubrir si los demás tenían o no ojos de asesino. la calle. Su capacidad de amor es mayor que en esos casos. Sus voces no son reales sino que se asemejan. obligó a una amiga á que le dejara tocarle la lengua. Vale la pena hacer notar que el primer ataque neurótico sobrevino después de la muerte del padre. Trátase de una neurosis3 y si bien la paciente a veces roza la frontera con la psicosis. siempre era acci­ dental. pero a veces le decía malas palabras y se sentía impulsada a arrojarla contra la pared. nunca la transpone. Sin embargo. Puesto .Se sentía impelida a tocar todo lo que veía en el negocio de esa amiga. Pero la ansiedad. sino que con ella también estaba el tío. En relación con esto. los llevaba hasta el zaguán de su casa y. más bien. Por entonces recogía toda clase de objetos sucios e inservibles cuando iba por. No es fácil establecer. siempre se muestra sociable y hasta cordial. le obsesionaba el problema de cómo se hacen los hijos (en su infancia le. Todo lo relacionaba.de su amiga. La obsesión aumentó. las túnicas que cubren las estatuas de los santos para ver qué tenían debajo. Entonces sintió la compulsión de cortarla para poder conservar algo . También había tocado las estatuas de los santos y hasta la de Cristo. nosotros no clasificaríamos a la paciente como un caso de neurosis obsesiva pura. a la voz de la conciencia. Entre tanto los muertos comenzaron a apoderarse de ella. Por cierto que tiene una fijación en la región del complejo de Edipo. comenzó a recoger basuras del suelo. habían dicho que los niños se pescaban en el Danubio). corbatas. Tenía que limpiar la rejilla de la cloaca. además de su fijación (que es la más importante) en las esferas oral y sádica. sino que antes tenía que dejar pasar cinco. si se trata de una neurosis ansiosa o úna neurosis obsesiva. muñecas y ropa interior. Así. Su fuerte represión en lo concerniente a cualquier tema genital encaja perfectamente dentro de este esquema. En la iglesia arrancó. hacerse pedazos. Las vidrieras de los negocios la atraían irresistiblemente cuando tenían. Le­ vantaba papeles sucios y piedras. Tenía que contar el número de botones de los trajes de los hombres. al siguiente ya no cree más. supeditándose a los extraños delirios relativos á su cuerpo. No sólo sentía que la muerta estaba entre las dos partes de su cuerpo. Se sentía impelida. Quería mucho a la hermana. último. Su superstición no ejerce una verdadera influencia sobre su vida. Su fijación al padre debe haber sido sumamente fuerte. a tirar de sus brazos y finalmente a descuartizarla. Después de la muerte de esta hermana. So comprende así que la ansiedad sea parte de una histeria. Todos sus delirios acerca del cuerpo nunca le producen una plena convicción. por lo menos en los años que la examinamos como paciente. con la boca. asimismo.

Lo notable es que este sadismo dirigido contra los demás también afecta su propio cuerpo. esas basuras representan el pene anal. y con el órgano específico del mismo. desea arrancar los genitales de Cristo. Uchtomsky lo llamó el “Dominante”. No presenta la tendencia a lastimarse.que cada nueva caída en la neurosis sobreviene tras la muerte de alguien querido. Y así sucede. La lengua de su amiga es un sustituto de los genitales. Claro está que en este cuadro no puede faltar el rasgo anal. Sin embargo. todas las emociones se vinculan con ese deseo parcial. Su interés por los cementerios también pertenece a este grupo de fenómenos. a quien quiere tanto. seguramente ha de abrigar deseos con respecto a la muerte de los demás. o — para decirlo en otras palabras—* existe un mecanismo de canversión en lugar del mecanismo de compulsión. . se contraen”. Y aun tratándose de la hermana. Nos dice: “Toda. y en el caso de la amiga. así. cabe suponer que guarda alguna relación especial con la muerte. sino también de morder y succionar. El sadismo de nuestra paciente se halla especialmente dirigido hacia los genitales. con toda claridad que la compulsión de tocar cosas tiene la misma base. Si se cree capaz de prever quién y cuándo habrá de morir. En el fondo se encuentra la creencia infantil de que las mujeres tienen pene. También en la fisiología se cumple este principio. experimenta un d. Efectivamente. Su superstición también se halla relacionada con la muerte de terceros. Pero no es necesario recurrir en este caso a las interpretaciones. le impide hacerlo y hasta desearlo demasiado abiertamente. todavía fuerte. pues. Es notable que estos crueles instintos no sólo lo sean de romper. pues son perfectamente conocidos en la esfera psicoanalítica. en efecto. especialmente de aquellos a quienes ama. Es como si hubiera un canal profundo que atrajese todo el caudal de agua.detalles. •Así. desea descubrir las imágenes de los santos para ver qué es lo que tienen debajo. Es un sadismo oral. Su curiosidad infantil también es destructiva. pero-siente que su cuerno se lé hace pedazos. cuandoquiera que prevalece una libido parcial. todos los intereses. El hurgar con tijeras en las rejillas de las cloacas nos muestra nuevamente un indicio cruel de tendencias anales. si bien quizá esta paciente los ofrece con más claridad que la usual. atrae todos los sucesos de la vida. Uno de mis pacientes. y el zaguán la'vagina. se siente impelida a morder la piel de la frente de la madre de su amiga. Vemos . pero su ideal del yo. como así también el ano. Una de las observaciones de la paciente merece particular atención. El impulso primario es el de arrancar y hacer pedazos. me dijo: “cualquier emoción que experimente la siento en mis genitales. Trátase de un fenómeno que siempre es dable observar. sé traducen en el deseo de cortarle la lengua. lo que me sucede lo siento en la boca”. los impulsos sádicos le hacen desear sacarle los brazos.eseo compulsivo de ponerse en la boca las partes del cuerpo cortadas en una operación. Así. nuestra intención al transcribir este caso no ha sido detenernos a considerar estos. Las tendencias sádicas constituyen el contenido abierto de sus compulsiones. Cuando la paciente levanta porquerías del suelo y las introduce en el zaguán de su casa. a abrir un agujero en su cráneo y a succionar el cerebro. qué sufría de impotencia. Yernos.

Posteriormente el cuadro se . constituyen fenómenos fron­ terizos y por eso son al mismo tiempo primarios y secundarios. que el sadismo. La sensa­ ción de nuestra paciente de que se va a hacer pedazos. una tendencia original hacia la autoaniqui- ladón. los pacientes suelen sentirse desorientados tam­ bién con respeto a los cuerpos de otras personas. ha sufrido algunas modificaciones con el transcurso del tiempo. Allí donde haya una tendencia sádica será probable que se dirija contra el objeto y también contra el sujeto (masoquismo). a saber. si el sadismo o el masoquismo. y tanto los hay dirigidos hacia uno mismo como hacia los demás. sobreestimamos la cohesión de nuestro cuerpo. Derecha e izquierda son conceptos relativos al mundo exterior pero que guardan -una relación espe­ cífica con el propio cuerpo. según la situación y la necesidad psíquica. Sin embargo. El mismo paciente tenía la sensación de que su vejiga estaba tirada en la calle y un tranvía la iba a pisar. es probable que no desee tener sus miembros. parece ser que desde un punto de vista psicológico general. Como hemos sostenido frecuentemente hay ciertos . Personalmente no creemos qué el masoquismo y el sadismo sean primarios o secundarios. El amor a sí mismo (narcisismo) desvía las tendencias destructivas dirigidas al yo. A pesar de sus percepciones táctiles y kinestésicas. son o bien “personizados” o “proyectados”. experimentaba la sensación de que su pene ardiente se hallaba sumergido en el vaso. una vez más que el sadismo— como ya dijimos— es un fenómeno fronterizo. también constituye una actitud sádica contra su propio cuerpo. encauzándolas contra los demás. como así también el vértigo. En el dolor. Otro fenómeno fronterizo que cabe mencio­ nar es el vértigo. Muy pronto analizaremos la importancia de este hecho. que en el transcurso de una infección gonorreica sentía dolor en el glande cuándo se sentaba a la mesa a comer. La teoría psicoanalítica con respecto a cuál es primario. que se sitúa entre sujeto y objeto y se desplaza de uno al otro. Es importante advertir que a menu­ do el propio cuerpo es tratado como si fuera un objeto exterior. A veces sentía el temor de que los perros se apoderaran de su falo y se lo. Su sensación de que tiene los miembros separados del cuerpo y su temor de que alguien se introduzca en ellos podría llamarse proyección de su propio cuerpo. En efecto. En las agnosias relativas al propio cuerpo. un masoquismo primario. Muchos fenómenos psíquicos se ubican entre el sujeto y el objeto y. sadismo y masoquismo no son los únicos fenómenos fronterizos.un fenómeno fronterizo. por ejemplo.puntos en el mundo donde sujeto y objeto se hallan muy cerca uno de otro. son las dos cosas. Sin embargo. Actualmente Freud afirma que en todo individuo existe un deseo de muerte primario. Otro paciente nuestro. el objeto agente del dolor no es tan impor­ tante como la sensación experimentada por el cuerpo. Freud cree que el sadismo es secundario con respecto a estas tenden­ cias autodestructivas. es decir. constituyen. A nuestro juicio. llevaran como si fuera una salchicha. Pero hay aún otro punto importante. nuestra paciente no sólo imagina sino que también siente su cuerpo fuera de ella. modificó y el mismo sentimiento lo experimentó con respecto a sus excre­ . Lo mismo vale para los reproches.

que las ropas se convierten finalmente en una parte de nosotros mismos. sería más agradable poder decir que perdemos la unidad de nuestro cuerpo sólo en condiciones patológicas especiales. la norma usual es la multiplicación de las figuras. Es. En el caso de nuestra paciente. Las tendencias destructivas concernientes al propio cuerpo son promovidas por la excitación del nervio vestibular. la vinculación con la ansiedad parecería apuntar en esta misma dirección. Con Klein lo dejamos demostrado. empe­ ro. asimismo. el efecto del amor a sí mismo. debemos construir nuevamente el conocimiento de nuestro cuerpo. Es posible que haya también una estación diencefálica del aparato vestibular. Era una obsesión. Así^ siente su cuerpo más liviano^ como si estuviera volando. No eran alucinaciones. Cuando se. para poder dar forma a mi material amorfo. Con Hoff demostramos que 1á poliopia no «s rara en las lesiones vestibulares. Las obsesiones frecuentemente tienen esta extraña realidad que muestra su contenido como una alucinación. Es posible que se ponga en duda la corrección de este aserto. aunque no tenemos pruebas categóricas de ello. Cor Eisinger demostramos que en los sueños de los pacientes con trastornos vestibulares. acompañadas de una extraña exteriorización del temor de que ciertas partes de su propio cuerpo estuviesen tiradas en la calle. Sabemos que cuando estamos mareados no podemos retener la unidad de nuestro cuerpo. Cuando volamos en un avión. al descender. Ve. . las partes del mismo nos parecen dislocadas. Ni las impresiones ópticas ni las -Mnestésicas si las táctiles nos dan una impresión terminada de nuestro cuerpo. en realidad. entonces. sino imaginaciones ópticas sumamente vivi­ das. el cuerpo se disgrega por el mundo. haciendo un remolino hacia arriba. cinco grandes cabezas. Permanentemente estamos construyendo el cuadro de nuestro cuerpo. nosotros sentimos con el extremo de esa vara. También tiene sueños de volar. Cuando tocamos un objeto con una vara. el aparato vestibular.mentos. •al estudiar los errores que se cometen cuando se desea mover un dedo específico teniendo las manos doblemente entrelazadas. Si percibimos esa sustancia pesada como nuestro cuerpo. que la conversión afecta. En efecto. Es imposible. a menudo nos sentimos súbitamente más livianos. lo debemos construir. en este caso. presentan tendencias destructivas. el experimentar el propio cuerpo hecho* pedazos va acompañado de algunas sensaciones interesantes. más bien. Por el contrario. En este sentido son notables las múltiples alucinaciones de la paciente. Hartmann demostramos que percibimos nuestro cuerpo tal como percibiríamos cualquier otra sustancia pesada. Con H. La conclus ón importante que cabe extraer de estos casos es que el percibir intacto a nuestro cuerpo no es tan natural como pudiera suponerse. Hay fuerzas de odio que tienden a dispersar el cuadro de nuestro propio cuerpo y fuerzas de amor-que le dan cohesión. como si la sustancia de la gravedad dejara al cuerpo. Sentimos. pero también debemos recordar basta qué punto varía la sensación de nuestro cuerpo en las condiciones normales. Tenemos derecho a suponer. Este modelamienio tiene lugar de acuerdo con las necesidades biológicas. por ejemplo. decir qué partes del aparato vestibular son las afectadas.

que se halla relacionado. El cerebelo es quien refrena esta tendencia exteriorizante. Las tendencias centrífugas y destructivas se hallan vinculadas con las tendencias sádicas. con un tono del bulbo raquídeo que es. por múltiples conceptos. En nuestra obra sobre Selbstbewusstsem und Personlichkeitsbewussisem (1914). al igual que todos los que sufren despersonalización. un efecto similar. . también se presentan en el modelo postural del cuerpo. sabemos que toda negación del yo se halla vinculada con trastornos en la percepción del tiempo. . hechos decisivos. quej a de siis inconvenientes exactamente en la misma forma en que suelen hacerlo los casos de despersonalización. se queja de que no sabe cómo es posible que continúe el tiempo. Goldstein habla de una tendencia del cuerpo hacia afuera. Por otra parte. centrífugo. Goldstein asigna al cerebelo la función de mantener la cohesión del cuerpo. Y es muy posible que haya parte de verdad en esta afirmación. E. vuelve a aparecer la tendencia hacia afuera. Lo importante. Producida una lesión cerebelosa. Vale la pena hacer notar que la paciente se. relativas al modelo postural del cuerpo. a nuestro juicio. por lo menos en parte. La relación que guardan las sensaciones vestibulares con el sentido del tiempo debiera ser estudiada con mayor detenimiento y atención que la que se le ha dispensado hasta ahora. Pero parece ser que toda ansiedad menoscaba la experiencia de nuestra imagen corporal. dijimos por primera vez que existían íntimas relaciones entre el aparato vestibular y la despersonalización. y desde entonces siempre hicimos hincapié en dicho vínculo (Cf. El tono también modifica la percepción de la masa pesada de nuestro cuerpo y sus miembros.Con Goldstein y especialmente con Hoff demostramos que la percepción del propio cuerpo depende del tono muscular. y las centrípetas con las narcisísticas. ' . Las tendencias centrípetas y centrífugas que Goldstein analiza en la motilidad y el tono. Este punto no ha sido todavía lo bástante estudiado. Por cierto que existen muchas tendencias primitivas del tono a apartar los miembros del cuerpo. Stem y Stengel) . Y ambaraos. y se halla vinculada con los mecanismos vestibulares. ejerzan una influencia de conversión sobre el aparato vestibular. es que estas tendencias centrífugas destructivas. muchos sujetos que padecen despersonalización se quejan de que se ha alterado el equilibrio de su cuerpo. (Cf. Nuestros materiales no aportan.. Por otro lado. Straus y Mmkowsky) Pero lo importante es que aquí la despersonalización es una negación sado- inasoquista del propio cuerpo de la paciente. desde el punto de vista *orgánico. por lo demás. así? al último punto de importancia. Cabe mencionar que nuestra paciente. La profunda ruptura operada en el modelo postural de nuestra paciente se da en los casos de ansiedad» Por cierto que no se trata aquí de un caso típico de neurosis ansiosa. ni "hemos podido tampoco encontrarlos en la literatura sobre el tema. La irritación vestibular que modifjca el tono tiene.

etc. las sensaciones de sofocación en la garganta. Verdad es que puede tratarse del propio órgano genital del paciente. especialmente en la zona erógena de la mamila y en el punto histérico sobre los ovarios. íntimamente relacionados con el complejo de Edipo. de la desaparición del reflejo conjuntiva!. es una categórica negación de las tendencias sexuales de estas partes precisas que guardan íntima relación con las actividades genitales. Freud. En experi­ mentos hipnóticos. orales. No cabe ninguna duda de que con la histeria también se operan cambios en el modelo postural del cuerpo. anales. y aun cuando haya implicadas ciertas tendencias homosexuales. la sensación hipocon­ dríaca es transferida del órgano sexual a otras partes del cuerpo. Aún cuando haya en todas estas sensaciones y alteraciones de la imagen corporal fantasías de un tipo más primitivo y pregenital. En esta simbolización la relación objetal o bien falta por completo o nó aparece claramente. En la hipocondría y en la neurastenia hipocondríaca. En nuestra psiquiatría psicoanalítica ya hemos tratado de dar una clara reseña del papel de las diferentes partes del cuerpo en la hipocondría y en la histeria. Vale la pena repasar el síntoma histérico desde este punto de vista. Cabe distinguir entre dos grupos de fenómenos: uno relacionado con la superficie y aspecto exterior del cuerpo y el otro con su parte interna. La hipersensibilidad al dolor. a su vez. en mayor o menor medida. pero nosotros vimos que lo mismo vale para la hipocondría. Es notable cuántas relaciones objetales y situaciones pueden condensarse dentro de una alteración histérica de un órgano del cuerpo. La síntomatología de la histeria es. Ferenczi y muchos otros investiga­ dores demostraron que la perturbación histérica simboliza el órgano sexual. . la sensación de que a uno le introducen un. los síntomas de la conversión histérica siempre se hallarán más o menos estrechamente relacionados con los deseos genitales. clavo en la cabeza (clavas) son expresión de un deseo relacionado con el órgano sexual masculino. En la histeria. a las relaciones genitales con los demás. (El reflejo corneal nunca falta en la histeria y jamás desaparece por su­ gestión) . La anestesia histérica es la expresión de una represión contra cual­ quier sentimiento sexual. Pero los deseos genitales de la histeria se hallan. aunque no con cualquier órgano sexual sino con el de un sujeto determi­ nado. Cabe agregar que la frecuente ausencia de los reflejos conjuntivales en la histeria quizá «pueda encuadrarse dentro de una categqría muy similar. el síntoma se halla ligado. una alteración de la imagen del cuerpo. trasladado de una parte del cuerpo a otras partes.. hemos logrado sugerir una ceguera completa. a menudo. Según la teoría psicoanalítica. El globo histérico. én gran medida. pero también puede tratarse de los órganos sexuales de otra persona puestos simbólicamente en relación con distintas partes del cuerpo. Esta su­ gestión fue seguida. la ceguera histérica es la expresión del deseo de ver desnudo al compañero sexual y su consiguiente represión.

síntoma muy común en la hipocondría. Pero más adelante nos ocuparemos con mayor detenimiento de este mecanismo de identificación que es. 2 . Dora.El ejemplo clásico es el caso estudiado por Freud. 3 . la expresión de la estrecha relación existente entre los distintos modelos posturales de las diferentes personas. de acuerdo con las tendencias' libidinales. Puede registrarse un cambio en la apariencia subjetiva de la piel. No hemos dicho hasta ahora que la alteración operada en el modelo postural del cuerp<5 no sólo se debe a la transposición dentro de la propia imagen corporal del sujeto. Parece ser que en el Caso hipocondríaco puro hay menos condensaciones que en la alteración histérica del modelo ¡postural del cuerpo. (Cf. era la expresión de deseos genitales de infec­ tarse y ocupar el lugar de la madre. por razones conscientes o inconscientes. quien padece un catarro en los órganos geni­ tales. el capítulo sobre la Aquíría y la Disquiria. Esta alteración puede ser un cambio operado en la superficie del cuerpo. 1 . una identificación con cualquier persona enferma. después de todo. nuevamente. en quien la tos histérica. Las pocas observaciones efectuadas hasta ahora nos permiten formular algunos principios importantes en lo relativo con la influencia emocional so­ bre el modelo postural' del cuerpo. hallarse en el lugar de esta otra persona. La influencia emocional altera el valor relativo y la claridad de las distintas partes de la imagen corporal. No es el propósito de este estudio ahondar en los principios del psicoanálisis.) 4 Puede haber cambios en la percepción de la-gravedad del cuerpo. Un síntoma histérico puede ser la expresión d e. Pero la sustancia pesada del cuerpo puede contener agujeros o puede . la tos de la paciente es la expresión de una identificación con la madre. Sólo deseamos destacar que el síntoma histérico en el cuerpo no sólo es producto de la transposición sino que hay también innumerables condensaciones conducentes a esta transposición. indica una ennresis infantil que constituye. sino también a la constante introducción de partes de la imagen corporal de los demás. Al mismo tiempo. En el caso de Dora. (9) Algunos principios concernientes a la estructura líbidincd de la ima­ gen corporal. Pero todo el síntoma obedece al deseo concreto de mantener rela­ ciones sexuales con el hombre que es el marido de la querida de su padre. Puede haber un olvido' de un miembro del cuerpo o de un lado del cuerpo. sí el paciente desea. aunque también en sus partes intemás. Puede haber una pérdida de ser^ sación con respecto a cualquier parte del cuerpo. el catarro histérico. la expresión de un deseo sexual relativo al padre. a la imagen corporal del sujeto.

producirse una consolidación en las partes internas del mismo. Las cavidades y entradas del cuerpo son. son las únicas posibili­ dades en cuanto a la modificación del cuerpo. la historia inicial del paciente habrá de determinar muchas veces hasta dónde puede influir la imagen corporal. Nosotros elaboramos nuestra imagen corporal de acuerdo con las expe­ riencias que obtenemos. Pero no hay ninguna experiencia psíquica que no se refleje en la motilidad y en las fuciones vasomotrices del cuerpo. por ejemplo. asimismo. los oídos j hasta las narinas pertenecen al mismo grupo. el ano. Tal como demuestran los -ejemplos menciona­ dos. Pero es necesario que exista cierto fundamento para esta sus­ titución simbólica. en gran medida. 6o La actitud hacia las distintas partes del cuerpo puede obedecer al interés dispensado a nuestro cuerpo por las personas que nos rodean. El intercambio simbólico de los órganos por trans­ posición también puede darse en la esfera llamada puramente psíquica. Las protuberancias del cuerpo pueden convertirse en símbolos del órgano sexual masculino. Esta influencia puede no resultar mensurable por ahora. La alteración psicológica de la sustancia sólida del cuerpo puede compararse con los cambios que se operan en una masa sólida de células por un crecimiento irregular. Una parte puede ser el símbolo de la otra. la boca. intercambiables. Mediante crecimientos irregulares se da lugar al surgimiento de agujeros. La nariz. 5. Decimos entonces que hay una transposi­ ción de una parte del cuerpo a otra parte. Puede haber razones psíquicas u orgánicas por las cuales el órgano como tal se vea en un caso afectado por la transposición y en otro no. a través de los actos y actitudes de los demás.La vagina. Pero también pueden influir sobre nosotros con palabras y acciones que dirijan nuestra atención sobre partes determinadas de su cuerpo y del nuestro. y puede ser. Un pensamiento acerca del cuerpo incide sobre éste. Lo que ocurre en una parte del cuerpo puede ser transferido a otra. o incluso con las alteraciones de la función y la estructura orgánicas. . Las acciones de la gente pueden provocar sensaciones cuando nos tocan y nos manipulan. sólo una modificación de la actitud mental. puede adquirir la significación del falo. pero ello no impide que exista. Un hecho que guarda una importante analogía es el de que el crecimiento orgánico sólo se rige por dos principios: el crecimiento produce protuberancias o pliegues. con su estructura libidinal. Es como si el concepto general de orificio o protuberancia fuera básico para nuestra actitud frente al cuerpo y la imagen corporal. y los cambios operados en el cuerpo no difieren gran cosa de las modificaciones libidina- les operadas en la imagen corporal y que guardan vinculación con los síntomas orgánicos de la parestesia o el dolor. sobre la función y la estructura reales del cuerpo. como así también sobre su imagen. y el pene como algo tieso o como un pedazo de madera en cualquier otra parte. El agujero de los órganos genitales femeninos puede aparecer como una ca­ vidad en otra parte del cuerpo. La forma­ ción de agujeros y la formación de partes sólidas.

13* En la hipocondría tenemos que vérnosla con una transposición de los genitales y de su contenido libidinal a otras partes del cuerpo. la lucha contra la genitalidad y la relación objetal conduce a la eliminación de ciertas partes del modelo postural. 15. 17. La relación con otras personas y las experiencias de la vida individual desempeñan. en forma aislada y no en relación con las personas. 7. que pueden aflorar a la conciencia o bien pueden permanecer en lo inconsciente.) Podemos introducirnos ciertas partes del cuerpo de los demás identificándonos con ellos. un papel de suma importancia. Guando los cambios operados en la imagen corporal simbolizan el órgano sexual. (En la psicopatologia general esté fenó­ meno recibe el nombre de “personización”. 11. La ruptura del modelo postural del cuerpo parece ser menos* violenta en los casos de histeria. • 12 . En la despersonalización. si bien nunca dejamos de reunir experiencias y de explorar nuestro cuerpo. Las experiencias infantiles tempranas son de particular importancia en este aspecto. 10 . una ruptura del modelo postural del cuerpo. Esta eli­ minación simboliza. por lo tanto. Parece ser que la unidad emocional del cuerpo depende del des­ arrollo de relaciones objétales plenas en el complejo de Edipo. Los genitales son experimentados. Esta identificación puede conducir. a su vez. La primacía de las tendencias sadomasoquistas conduce a una ruptura del modelo posr tural del cuerpo. En la neurastenia encontramos una importante actitud sádica anal hacia otras persona? y. en consecuencia. En cuanto a las relaciones objetales sádicas. Pero la identificación y la relación objetal desempeñan un importantísimo papel en la construcción de la imagen del cuerpo. En la histeria. El dolor psicógeno constituye una de las expresiones de las ten­ dencias sadomasoquistas j provoca desplazamientos de la atención en reía-» ción con el órgano que ocupa el centro de la actitud sadomasoquista. la ansiedad puede conducir a un profundo desmembramiento de todo el cuerpo. el individuo se retrae de la imagen corporal. demás por sus cuerpos y las acciones de los otros sobre ellos inciden en el interés del sujeto por las partes respectivas de su propio cuerpo. 8 . la supresión de los órganos sexuales. sobre todo. los órganos sexuales-:se hallan íntimamente ligados a relaciones sexuales reales con las personas en su totalidad. Este traslado puede producirse en la superficie o en las . Podemos tomar partes de los cuerpos de los demás e incorporarlas a nuestra propia imagen corporal. 16. partes internas del cuerpo. a sensaciones y percepciones en el cuerpo o actitudes psíquicas bacia las partes del cuerpo. No puede negarse que nuestro examen de la imagen corporal en las diversas neurosis constituye una contribución a uno de los principios . Aquellas enfermedades que provocan acciones particulares sobre el cuerpo también modfiican el modelo postural. 14. 9. El interés que muestran lo s. en cierto modo.

Nos­ otros experimentamos nuestro cuerpo como algo unido. La imagen corporal se adquiere. Pero en este proceso de estructuración es de notable trascendencia la concomitancia de la sexualidad y. en gran medida. Pero el des­ arrollo que va desde la pregenitalidad hacia la genitalidad también es de importancia capital para nuestra actitud hacia nuestro propio cuerpo.generales del psicoanálisis. nuestras relaciones con ellos y sus actitudes hacia nosotros adquieren aquí enorme importancia. . como algo total. existe entonces un desarrollo que va desde el interés por las partes del cuerpo de otra persona al interés en la integridad de su cuerpo total como expresión de su persona. La analogía existente entre nuestras investigaciones sobre la estructura libidinal de la imagen corporal y nuestras comprobaciones relativas a la estructura fisiológica de la imagen corporal. resulta imposible utilizar y coor­ dinar los diversos sentidos. Según Abraham. Los procesos que construyen la imagen corporal no sólo se desarrollan en el campo de la percepción sino que también tienen su paralelo en la arquitecturación del campo libidinal y emocional. a saber. mejor aun. o. el de que es necesario el desarrollo de la sexualidad genital para la plena apreciación de los demás y de su inte­ gridad somática. Pero dejemos el análisis de este punto para más adelante. La imagen corporal en la esfera libidinal depende. el mundo que tiene la apariencia de la animación y la vida. Resulta claro. del mundo que tiene la apariencia de inanimado. es un factor preponderante para la mecánica del movimiento y para la percepción de la imagen corporal. la sociología de las imágenes corporales. La imagen corporal en la esfera de la percepción depende del mundo inanimado. Todos los sentidos participan en este proceso constructivo e indudablemente el aparato vestibular desempeña aquí una función determinada. indispensable para la cabal apre­ ciación de nuestra propia imagen corporal. que sólo será posible alcanzar una cabal comprensión de los problemas implicados si se consi­ deran las interíelaciones de las imágenes corporales de diversas personas o. en otras palabras. con la gravedad. La sexualidad genital plenamente desarrollada es. en un sentido más amplio. mejor dicho. el mundo animado o. Nuestra relación con la tierra. pues. No es una estructura sino una estructuración en la cual tienen lugar permanentes cambios. se construye y recibe su es­ tructura merced a un continuo contacto con el mundo. La imagen del cuerpo no es un fenómeno estático desde el punto de vista fisiológico. especial­ mente. en consecuencia. de nuestras actitudes para con el objeto de amor o. es en extremo sorprendente. sólo cuando hemos alcanzado armoniosamente el nivel genital. En los objetos de amor exteriores. y todas estas modificaciones guardan relación con la motilidad y con las acciones en el mundo externo. Cuando se presentan dificultades en la cons­ trucción del modelo postural del cueipo. el desarrollo de las actitudes sádicas y de las actitudes ante la existencia de nuestros semejantes.

Por eso. por supuesto. no sólo está animado. El modelo postural del cuerpo no se baila depositado en forma alguna. Tenemos dere­ cho a suponer que cada fase de este desarrollo se halla vinculada con una motilidad10 particular. El proceso va de lo general a lo individual y de lo complejo a lo simple. La actividad cortical en sus diversos planos da término al proceso percep­ tivo 7 lo saca de la vaga indiferenciación y generalidad de la percepción primitiva | la actividad cortical le da el carácter de un todo unitario con sus partes bien diferenciadas y reduce la cantidad superfina de impresiones e impulsos estrechamente entrelazados que son característicos del nivel inferior de la percepción y la mentalidad. Su pensamiento se halla saturado de simbolizaciones y condensaciones. en la región cortical. Ésta. . poniendo reite­ radamente las partes sueltas en todo tipo de variadas relaciones y que se desenvuelven bajo la dirección de las diversas tendencias instintivas orientadas desde lo general hacia lo individual. el pensamiento y el juicio. No hay ninguna razón para poner en duda que la imagen y la percepción estén vinculadas con la actividad cortlcaL Lo mismo vale para la memoria.(10) Conversión. un importante desarrollo. El pen­ sar del niño y el del individuo primitivo están mucho más llenos dé sig­ nificado que el pensar del adulto. Los cuadros (representa-’ ciones y percepciones) tienen. No cabe ninguna duda de que bace falta una actividad cortical para la producción de la imagen del cuerpo. sino que se vincula directamente con todas las actividades del universo. en el cual las tendencias psíquicas desempeñan un papel capital.no es más que una parte del cerebro necesaria para la integración final de los diversos procesos que conducen a la construcción de la estructura del cuerpo. Hemos puesto ya de relieve que estos diversos impulsos hacen posible el sur­ gimiento de la depurada percepción definitiva. cuando hablamos de cuadros. Freud llama a este tipo de pensar. acción del sistema del inconsciente. por las tendencias instintivas. por lo tanto. en realidad estamos sim­ plificando los hechos reales. Los cuadros pasan por un proceso de desarrollo que va desde una generalidad vaga con múltiples entre­ lazamientos. y se halla dirigida. Lévy Bruhl y la Escuela Francesa lo llaman pensamiento primitivo o prelógico. por otro lado. Un objeto significa mucho más para su mentalidad que lo que ve en él el pensamiento adulto. El cuadro es ya el producto de actividades 10 Allers y Schemiíisky demostraron que la representación del movimiento pro­ voca inervación muscular y las corrientes de acción características. Aquéllos' ven más relaciones: todo está vinculado con todo.' Los análisis de la Parte I de este libro lo demuestran claramente. Nosotros preferimos hablar de esfera y con este término queremos significar aquellos procesos qué tienen lugar en el fondo de nuestras mentes. Las imágenes perceptivas y mentales (aquí usaremos el término “cua­ dro”) se hallan vinculadas con los impulsos motores de diversos niveles. a nítidas unidadés con sus partes netamente diferenciadas.

en tanto que los centros situados alrededor del tercer ventrículo . Pero cuando hay un cuadro creado por un impulso emocional. modificamos nuestra actitud. tónico. El aparato simpático y parasimpático de esta región incide sobre todo el cuerpo. al sistema de los músculos estriados. Aschner. ante todo. Sólo esta última tendrá la posibilidad de salir airosa. Leschke. Aquí hay centros para todas las inervaciones vasovegetativas. p or. pueden hallarse francamente dirigidas hacia el mundo exterior o pueden ser. hasta cierto punto. que pueden ser de diversas clases. empero. acción y emoción. arbitrario. que un nivel se halla especialmente vinculado con las actitudes. es de tipo más primitivo. Esta última distinción también puede efec­ tuarse en lo relativo a las actividades tónicas. Nos ’ referimos. No es necesario entrar en más detalles. Pueden ser rítmicas pero* también arrítmicas. al mismo tiempo. Pero adoptemos por ahora esta unidad artificial de los cuadros. centros simpáticos y parasimpáticos. Es cosa sabida que la temperatura. Debemos hacer hincapié en que el aislamiento de las partes sueltas de la psique es. implicará una tendencia a la acción. su­ puesto. en tanto que hay otro nivel que se halla vinculado especialmente con las actividades propiamente dichas. pero merece particular atención el hecho de que también influya sobre las glándulas de secreción interna. Cada vez que haya un ■cuadro presente. El aparato simpático y parasim­ pático y la ^regulación central de las funciones vegetativas poseen por lo menos dos estaciones: una. Cuando hablamos de cuadros y los contrastamos con los deseos no debemos olvidar que. cuadro ejerce influencia sobre el sistema vegetativo de nuestro cuerpo. forman una unidad inseparable y constituyen solamente las dos caras de la actividad humana total. Cannon y otros. Cabe recordar. aparte de ' que también es. presenta diversos niveles. No hay ningún cuadro que no sea voluntad. señalado con frecuencia.. Esta tendencia aflorará en el sistema muscular. Debe existir cierta vinculación entre las actividades corticales aso­ ciadas con los cuadros y el aparato vegetativo que tiene sus estaciones más importantes en las sustancias grises que rodean tercer y •cuarto ven­ trículos (cavidades internas del cerebro). imitando el objetp o preparándonos para una acción relacionada con ese objeto. en última instancia. Es de particular importancia que en esta región también existan centros sexuales y centros metabólicos. según se sabe. Dicho con palabras más simples: cuando vemos o imaginamos algo. habrá de tener menos éxito cuando no sea una acción propia­ mente dicha sino tan sólo una imitación. bástenos remitirnos a los trabajos de Hess. No es éste el lugar más conveniente para analizar las complicaciones del sistema que. imitaciones de lo que sucede en el inundo externo. la orina y todas las funciones vegetativas pueden ser influidas por esta parte del cerebro. Pero también podemos ejecutar una acción precisa que puede ser rítmica o arrítmica. en tomo del cuarto ventrículo. variadas y de interacciones de las tendencias dirigidas hacia la situación extern a. la secreción de saliva. ese. Tam­ bién tenemos actividades fásicas. Posiblemente estos centros influyan sobre el crecimiento. como hemos-. en general.

í (motriz) y la otra vegetativa. Estos cuadros pueden serlo de la imagen corporal o bien pueden referirse al mundo exterior. con todo cuadro hay relacionadas dos corrientes de impulsos. el individuo reacción*. de modo que nos encon­ tramos con un círculo cerrado de impulsos vegetativos y animalísticos. Pero en la mayoría de los casos no tenemos una imagen corporal en lo relativo a la «parte interna de nuestro cuerpo. pero cuando se da una . así. . que viene desde los cuadros y va a los cuadros. en el de un aumento lxe ' Cuando queremos lograr mediante la sugestión que aumente la can­ tidad de orina excretada por un sujeto. incluso. 12 Experimentos realizados por Heilig y Hoff. Ahora podemos comprender-mejor por qué todo cambio de la imagen corporal lo es. Experimentos realizados por Haxtsen. pero obte­ nemos un éxito inmediato cuando le sugerimos al sujeto que trate de ver algo terrible que sucede en el mundo exterior. cuando queremos provocar un cambio en el cuerpo. No cabe ninguna duda' de que únicamente estas experiencias per­ miten explicar los problemas de la conversión. suministran. sino.■ grafía relativa a estos experimentos. En todo caso. al igual que la imagen del cuerpo. con cua­ dros relacionados con el placer o con el disgusto. (Para la biblio. La imagen corporal obedece a los mismos principios fundamentales. Llegamos. No podemos sugerir directamente a un sujeto que provoque un cambio en el metabolismo. no en el sentido de una disminución. remitimos a nuestros lectores al tra­ bajo de Heilig y Hoff y al libro de Schilder y Kauder sobre La Hipnosis) . Los experimentos en que se intentó influir sobre la función de la parte interno del cuerpo llevaron a conclusiones sumamente interesantes. las regulaciones superiores. la cual guarda una relación tan íntima con el mundo. sugestión de placer o disgusto. Es una cuestión todavía no resuelta definitivamente sí la influencia de los cuadros incide directamente sobre el aparato subcortical o si el . Es muy difícil sugerir a un individuo que se le dilate la pupila del ojo. y entonces el meta­ bolismo basal habrá de reaccionar. ‘pertenece más al mundo exterior.. Por lo tanto. y de ello se desprende que nuestro cuerpo se halla dominado por la imagen corporal.agua12. . Ambas corrientes retroceden después de haber alcanzado su meta periférica. En forma análoga. por cierto. Verdad es que podemos obtener resultados similares sugiriendo placer o disgusto. debemos hacerle creer que ha bebido una gran cantidad de. probablemente. al mismo tiempo. Sólo podemos comprender 13. una <íanímalisch.aparato simpático y el para- simpático también tienen sus representaciones en la región cortical. pero sí podemos convencer a una persona desnuda de que tiene calor. sólo podemos hacerlo mo­ dificando los cuadros del mundo exterior o alterando algo que. de las funciones vegetativas del cuerpo y por qué los cambios de la estruc­ tura libidinal dé la imagen postural lo son del organismo. a la importante conclusión general de que la imagen cor­ poral y el cuadro del mundo conducen a cambios vegetativos. sólo alcanzamos el cuerpo merced a los cuadros del mundo externo.

la conversión como algo que sucede en el modelo postural del cuerpo 13
Por definición, la conversión es la expresión, en la esfera del cuerpo, de
un conflicto psíquico, con un desplazamiento de la energía psíquica que
se ve imposibilitada de expresarse, bacía el campo somático. Hay un pa- •
saje, pues, de la esfera psíquica a la somática.
En la literatura psicoanalítica se usa el término “conversión” en forma
bastante libre. Un ataque histérico, un fenómeno “animalisch” (motriz)
es considerado indistintamente conversión o ansiedad, pese a ser esta última
un fenómeno vegetativo- (Según los nuevos planteos de Freud, la ansiedad
es una señal de peligro relativa al yo; pero aquél no especifica si ocurre
por conversión de la energía sexual en ansiedad.) La conversión puede
hallarse vinculada, entonces, con los impulsos “animalisch”, como así tani-
bién con la corriente vegetativa. Hasta ahora no se ha logrado explicar
por qué, en algunos casos, el síntoma se circunscribe fundamentalmente a
la esfera psíquica de las imágenes, pensamientos y modificaciones del ca­
rácter, en tanto que en otros se traduce en calambres o en cambios evi­
dentemente físicos de la circulación de -la sangre, de la inervación vaso-
vegetativa, tales como la secreción gástrica y el estreñimiento o, en general,
sn una organoneurosis.
Puesto que lo que nos interesa primordialmente es el problema psi­
cológico, no haremos más que una breve alusión a la existencia de un»
cambio general en el sistema vasovegetativo, que se halla vinculado con to­
dos los cuadros y que, sobre todo, se halla cargado de energía psíquica. Todo
órgano que se halla predispuesto desde un punto de vista orgánico (Adler
habla, en forma un tanto vaga, de inferioridad de los órganos) habrá de
atraer especialmente la corriente de los impulsos. Es como si el cauce
de la corriente se ensanchara en estos lugares. Quizá la predisposición del
órgano sea puramente orgánica y no se refleje en forma alguna én la
esfera psíquica. Pero es más que probable que aquellos órganos que di­
fieran por cualquier concepto, provoquen sensaciones distintas a las del
órgano medio, y probablemente más numerosas, y que, de una manera u
otra, la diferencia anatómica y fisiológica del órgano se refleje por consi­
guiente en el modelo postural del cuerpo, habitualmente no donde el ór­
gano se halla en realidad, sino donde se lo siente, esto es, en la zona que
hemos denominado zona sensitiva del cuerpo. El funcionamiento orgánico
diferente habrá de tener su reflejo en esta parte del cuerpo y éste será
el punto, entonces, que atraiga y refleje la conversión.
Pero no debemos olvidar que las diferentes funciones del órgano y la
sensación que provoca habrán de modificar la actitud hacia los objetos
vinculados con el funcionamiento de dicho órgano. Cuando un tipo dado
de alimentos provoca indigestión, se modifica la actitud general hacia la

13 J. H. Schultz cree que es posible producir cambios somáticos mediante la
mera concentración en el órgano, con la adecuada ejercítación en la autosugestión.
Aun cuando esto fuera exacto, sería necesario establecer por qué etapas ha pasado la
autosugestión y qué clase de representaciones son utilizadas para llegar a la percep­
ción del órgano.

comida, y el cuadro de la comida como tal provoca, a su vez, un cambio
en el modelo postural del cuerpo. Todo cambio en la actitud hacia un
objeto del mundo exterior tiene mayores probabilidades de conducir a
una conversión, cuanto más predispuesto psicológica y fisiológicamente se
halle el sistema orgánico que reacciona a esta parte determinada del mundo
exterior. Pero es cosa que no ha podido resolverse todavía en qué me­
dida se halla determinada la predisposición del órganb y su reflejo en
la esfera psíquica por elementos constitucionales. La predisposición puede
originarse en una enfermedad orgánica pasajera o permanente, durante
la infancia o aún después. En la terminología científica, debemos consi­
derar no sólo la constitución sino también la constelación. P e o no hay
ninguna razón para suponer que la conversión tenga lugar sólo en aquellos
órganos que difieren por su constitución y constelación. ¿Qué es lo que
determina el flujo de la energía hacia el llamado órgano normal? Freud
sostuvo que la causa quizá residiera en las experiencias infantiles con­
cernientes a dicho órgano; un dolor leal o imaginario, cualquier malestar
vinculado con una función pasajera (la función normal) u otro incon­
veniente orgánico podrían ser los factores determinantes.
En el caso del dolor psicógeno descrito anteriormente, las experiencias
de dolor relativas a los órganos sexuales y la esfera anal aparecían ya en
la infancia. En el caso de neurastenia examinado, una urticaria parece ser
la base de las posteriores sensaciones de escozor. Pero en ambos casos
demostramos que los problemas psíquicos del niño habían dado una sig­
nificación definitiva a las sensaciones pasajeras, y la cuestión reside en
establecer si es realmente indispensable o no un inconveniente concreto
durante la infancia para que se produzca la conversión. La intensidad de
la atención dirigida hacia el órgano de la conversión posterior puede ser
— y es probablemente— suficiente para la génesis de un síntoma de conver­
sión. En la literatura psicoanalítica se encuentran frecuentes referencias
al salto de lo psíquico a lo orgánico y al enigma de la conversión en
relación con él. Este planteo, empero, es equívoco, pues pasa por alto el
carácter orgánico general de la función psíquica. La conversión sólo es
una intensificación de lo que sucede en todo “Proceso Psíquico”. F.
Deutsch llamó la atención sobre otro importante factor en la psicogénesis
de los síntomas de conversión. Sabemos que es posible ejercitar algunos
músculos que generalmente se hallan fuera del alcance de la inervación
voluntaria; por ejemplo, el movimiento de las orejas. También podemos
ejercitar en cierta medida las funciones vegetativas, dando realce a los
cuadros vinculados con las funciones vegetativas particulares. Existen su­
jetos capaces de lograr cambios notables en el ritmo del pulso. Cabe men­
cionar aquí los estudios de J. H. Schultz sobre el adiestramiento en la
autosugestión y la práctica yoga. También es posible ejercitar los órganos
vegetativos. No cabe ninguna duda de que muchas de las funciones vege­
tativas, por ejemplo los movimientos intestinales, se hallan íntimamente
entrelazadas con las funciones voluntarias y por lo tanto es posible ejer­
citarlas en gran medida. Watson demostró - claramente que es posible in-

fluir sobre los intestinos. La ejercitación y adiestramiento del órgano
vegetativo depende siempre, por supuesto, de la estructura psicógena y de
las experiencias del individuo.

( 11 ) Enfermedad orgánica.

Se plantea ahora el problema de la enfermedad orgánica en relación
con el modelo postural del cuerpo. La enfermedad orgánica provoca sen­
saciones anómalas y altera de inmediato la imagen del cuerpo, en parte
el lado figurativo y, en parte, la dotación libidinal. Estas sensaciones pasan
a formar parte inmediatamente de la actitud y experiencia generales del
individuo y yacen debajo de la transformación y transposición, de las
condensaciones y simbolizaciones que ya estudiamos en los casos neuró­
ticos. Los síntomas de las enfermedades orgánicas, como así también de
las psicógenas, tienen lugar en el modelo postural del cuerpo. Sólo es
posible comprenderlos en relación con el problema general. Claro está que
hay síntomas que no modifican la esfera psicológica. Un cáncer en des­
arrollo puede no provocar ningún cambio inmediato en el modelo postural
del cuerpo/pero sí puede determinar fatiga, debilidad e inapetencia, cosas
todas que sé hallan definídamente vinculadas con la imagen corporaL
Existen, por supuesto, fenómenos puramente objetivos que pueden®
ser muy valiosos para el médico, facilitándole el diagnóstico; por ejemplo,
la ausencia del reflejo rotuliano o un nistagmus. Pero no hay ninguna, ra­
zón para’ Hablar de síntomas, a menos que se produzca algún cambio en
el modelo postural. Una alteración observada en la radiografía de los
pulmones no es, pues, un síntoma, entendiendo por tal, por ejemplo, la
tos, un dolor en el hombro o fiebre. Llegamos entonces a la diferenciación
preliminar entre los fenómenos objetivos de una enfermedad y los sín­
tomas ; estos últimos se hallan vinculados con el modelo postural del cuerpo-
Los pocos ejemplos suministrados demuestran que los síntomas no son
más que alteraciones del cuadro o de las §eiisaciones y representaciones,
aunque también pueden consistir en una respuesta refleja tal como el
vómito y la tos.
La acción refleja puede llevar, a su vez, a una modificación de las
sensaciones. El síntoma también puede conducir a una actitud motriz y a
acciones diferentes. Cuando a un individuo le duele un pie, lo empieza
a usar de otro modo o bien se abstiene de usarlo en absoluto. Estos cam­
bios de actitud pueden ser voluntarios y conscientes, pero también pueden
ser en gran medida — y lo son a menudo—- instintivos. Cuando un indi­
viduo pierde uná pierna, no sólo se opera un cambio en el modelo postural
del cuerpo, en lo relativo a la pierna, sino que la función diferente — que
se -hace necesaria debido a la ausencia de la pierna— modifica toda la
motilidad del individuo y, con ella, el modelo postural íntegro del cuerpo.
Por consiguiente, toda diferencia en la función ejerce una influencia in­
mediata sobre la imagen corporal. Es como si el cambio operado en la

función se tradujera en una diferencia estática dq la imagen. Una de
las tareas psicológicas más fascinantes es rastrear la huella de estos cambios
de la función. y el movimiento en la imagen relativamente estática del
cuerpo. Más adelante volveremos a encontrar este problema. Generalmente
podemos estimar el movimiento y el cambio funcional sólo con referencia
a un marco relativamente estable. La imagen corporal es el marco estable
dentro del cual quedan registrados los cambios operados en las funciones.
Los experimentos de Ross y los estudios de Skramlik muestran claramente
la tendencia de la imagen corporal a la estabilidad relativa. O, para de­
cirlo en otra forma, se ve en ellos el contraste psicológico de la función
con. la forma relativamente estabilizada.
. . No cabe ninguna duda de que la imagen corporal es profundamente
alterada por la enfermedad orgánica ni de que este cambio pasa por las
diversas transformaciones ya estudiadas. Esta mutación se desarrolla a lo
largo de linees típicas. Podemos formular al respecto las siguientes normas:
Toda protuberancia puede ocupar el lugar de otra. Tenemos, pues, cier­
tas posibilidades de transformación entre el falo, la nariz, las orejas,
las manos, los pies, los dedos de la mano, los dedos del pie, los pezones
y los pechos; cualquier parte redondeada puede representar a otra: cabeza,
pechos, nalgas; toda' cavidad puede reemplazar a otra: boca, oídos (en
algunos aspectos también los ojos y las pupilas), los orificios de la nariz
y el ano» Cada zona tiene líneas típicas de extensión. La zona anal se
extiende hacia la espalda. La boca generalmente se extiende hacia planos
interiores. En realidad, todavía no conocemos perfectamente los detalles
de estos procesos. Ciertas acciones pueden crear cavidades artificiales en
el cuerpo; la cara interna de la mano, el interior de la boca y el interior
de la región genital pueden sustituirse mutuamente. Sabemos menos aún
qué fenómenos de motilidad pueden intercambiarse recíprocamente. En
algunos tics, la reacción masturbatoria puede desplazarse de un punto a
otro, de abajo arriba, etc.
La llamada neurosis orgánica ocupa un punto intermedio entre las
perturbaciones orgánicas y las psicógenas. Según Hansen, un síntoma or­
gánico sólo puede provocar una reacción psíquica si forma parte de lo
que se llama un reflejo incondicionado (reflejo incondicionado es, por
ejemplo, la segregación de saliva cuando se coloca ácido clorhídrico en la
boca)„ La frecuencia y facilidad con que la experiencia psíquica provoca
síntomas orgánicos están determinadas por la facilidad de éstos para reac­
cionar en los reflejos incondicionados. La experiencia externa se convierte
en la señal que provoca el reflejo incondicionado. Pero es muy poco lo
que sabemos acerca de la parte del cuerpo que puede dar dichos reflejos
incondicionados. Cuando un individuo ingiere alimentos también provoca
de inmediato, junto con el cambio en el mundo exterior, una actitud par­
ticular que se expresa en la imagen corporal de la boca. No sólo se
altera la función de todo el sector intestinal, sino también su reflejo en
la imagen del cuerpo.

El cambio orgánico se baila siempre vinculado, por lo tanto, con otro
cambio en la imagen corporaL Cuando estudiamos una neurosis orgánica,
podemos determinar desde un punto de vista psicológico por qué el indi­
viduo se enferma en un momento dado, o por lo menos debiéramos poder
explicar por qué es incapaz de resistir el impacto de la situación en un
momento dado y por qué modifica su modelo postural del cuerpo y, junto
con él, la función de la parte interna del cuerpo; También tendríamos que
poder determinar por qué se elige un órgano dado y no otro para la con­
versión. Después de todo, la neurosis orgánica propiamente dicha. es el
ejemplo más claro de conversión.
Dijimos ya qué es lo que encauza la corriente de la energía hacia
un punto particular de la imagen corporal y sus órganos internos de­
pendientes. No debemos olvidar, por supuesto, que todo individuo reúne
a lo largo de su vida infinidad de experiencias sobre síntomas relacionados
con los órganos. Un individuo que produzca una neurosis gástrica habrá
visto vomitar a más de una persona enferma de) estómago; él mismo ten­
drá experiencias de esos síntomas, después de comer alimentos indigestos;
y es posible que en ensayos anteriores hlya reunido ciertas experiencias
en el sentido de que algunas representaciones especiales relativas a los
alimentos y al gusto en el paladar provocan síntomas similares a los pro­
ducidos por un alimento indigesto. •. •
Incluso nos atreveríamos a afirmar que todo el mundo' se sirve de
las pequeñas experiencias de la vida cotidiana con las enfermedades orgá­
nicas para luego experimentar con la’ imagen corporal y para adquirir
la representación clave de un órgano determinado que no se halle direc­
tamente representado en el modelo postural del cuerpo.. Entendemos por
“representación clave” el hecho de que sea posible mediante representa­
ciones, especial y arbitrariamente elegidas, modificar la función de órganos
que, como los intestinos, por ejemplo, se hallan de otro modo fuera de
nuestro control. Y si bien no podemos determinar voluntariamente la ace­
leración de nuestro pulso, podemos imaginarnos en una situación de pe­
ligro, provocando de este modo la alteración buscada. La representación
de una experiencia peligrosa sería, de este modo, la representación clave
para el corazón y también para la dilatación de la pupila. La representación
de alimentos que inspiran asco es la representación clave para ciertos tipos
de salivación, náuseas y vómito, y también probablemente para las mo­
dificaciones de los jugos gástricos.
En todo individuo tiene lugar un constante proceso de experimenta­
ción con representaciones claves, acrecentándose así la influencia indirecta
sobre las partes internas del cuerpo. Esta experimentación con los órganos
comienza probablemente a edad muy temprana, y toda neurosis orgánica
es preparada, como afirma Deutsch con razón, mediante estos experimentos.
También aquí adquirimos una visión más profunda de la influencia ejercida
por las enfermedades orgánicas durante la primera infancia. La enfermedad'
orgánica facilita el manejo de la representación clave. Resulta comprensible,.

en este sentido. las teorías somáticas puras de la neurosis. por Somalisclies Entgegenkommen (prej disposición y propensión somáticas). elaborar una teoría psicológica de la enfermedad. y que Adler resumió con la expresión algo vaga de “inferioridad de Ies órganos”. No es nuestra intención al hacer estas observaciones. Si quisiéramos expresar esto mismo en términos psicológicos. se . en qué grado— a una modificación de la anatomía de los órganos. Cuando el asma es de origen psicógeno no tarda en registrarse un cambio en la estructura del órgano implicado. en su teoría psicoanalítica. Estos (problemas nos interesan sólo en la medida en que atañen a la imagen corporal. son problemas todos reservados a la inves­ tigación futura. arribaremos a diferencias y factores orgánicos subyacentes que están más allá de la indagación psicológica. Cuando hay inervación del estómago. El problema consiste en establecer si para la elección de un órgano particu­ lar para una neurosis orgánica es o no indispensable una constitución so­ mática determinada o un cambio somático. Podemos ir más lejos aún. tarde o temprano se registran cambios orgánicos. para una neurosis orgánica. tendríamos que decir que la actitud psíquica del individuo. Los factores psico­ lógicos pueden aislar el órgano. Pero claro está que no sólo debemos considerar el estado del órgano (confróntese. Lo fundamental es que la actitud psíquica actúa sobre la imagen corporal. Ya nos hemos referido al hecho de que la constitución y la conste­ lación con respecto a un órgano dado son importantes factores en la elec­ ción del órgano para una neurosis y. A nuestro juicio. Cuischmann). y preguntarnos si no será necesaria para una neurosis de conversión este cambio somático particular con su consiguiente expresión en la imagen del euerpo. sino también las diferencias en el flujo de las energías psíquicas hacia el órgano. en particular las de F. Todo cambio operado en la función de un órgano interno puede modificar tarde o temprano su anatomía. hasta donde es consciente. por qué es comparativamente simple retener un síntoma neuró­ tico una vez desaparecida la enfermedad orgánica. y lo que perseguimos es descubrir la forma en que las actitudes psíquicas pue­ den influir sobre los órganos internos. hasta dónde puede llegar la perturbación de la función y si ésta puede conducir o no — y en caso afirmativo.también. pero aun aquí encontramos el residuo que los métodos psicológicos actuales no pueden explicar y que debemos atribuir a diferentes factores somáticos en el flujo de la energía psíquica. resulta justificado elaborar una teoría orgánica de la neurosis y tener en cuenta especialmente la individualidad del órgano en el cual se expresa la neurosis. y con una parte determinada de la imagen corporal. naturalmente. sobre todo. Kraus. estas observaciones proporcionan un significado más claro de lo que Freud en­ tiende. Cabe mencionar. En qué forma la psique modifica la función. asimismo. es posible especialmente que podamos determinar psicológicamente la intensidad de los deseos relacionados con un órgano dado. Desde este punto de vista. Aun cuando consideremos el caso de la neurosis y de la neurosis orgánica.

cabe formularse idéntica pregunta. a la vez que demuestran la posibilidad de que incidan sobre el cuerpo factores psicógenos. puede obedecer a un accidente inde­ pendiente dé las actividades psíquicas conscientes o inconscientes. no sean víctimas de una tensión _más o menos seria ? Lamentablemente. aun en estos casos dudosos. ¿Hay algún plan. las enfermedades cardíacas o el cáncer. algún significado en ese accidente fatal? He aquí el irónico interrogante planteado en la novela. es indudable que existen ciertos casos de . etc. Ésta es una de las razones por las cuales temos prestado tanta atención al lado orgánico de la imagen corporal. por ejemplo. Pero en todos los casos debemos tener extremo cuidado en distinguir entre las meras coincidencias y las verdaderas expresiones de tendencias íntimas. Jelliffe y F* Deutsch pro­ porcionan por cierto un interesante material. Tampoco sabemos por qué una infección bacteriana sólo triunfa en determinados individuos y en un momento particular. empero. en tanto que el último capítulo se llama “Quizá una intención”. con sus serias consecuencias. Las investigaciones realizadas por Groddeck. la angina de pecho. al parecer. Una fractura del crá­ neo. y por qué se dan con tanta frecuencia allí donde el individuo parece necesitarlas más en razón de sus afanes más recónditos. carecemos de datos estadísticos a los fines de la comparación. Y bien. algunos resfríos. el mejor puente de todo el Perú se derrumba y determina la caída y muerte de cinco viajeros. ¿Por qué tiene que sucederle el accidente precisamente a estas cinco personaá? El autor demuestra clara­ mente que todos ellos mueren en un momento decisivo de sus vidas. Existen. un papel más importante como. Pero aun-entonces debemos mostramos sumameíite prudentes. una u otra vez. por qué se presentan en un mo­ mento dado. 'Un viernes al mediodía. ¿Cuántos in­ dividuos 'normales podemos hallar que. en cambio. la úlcera gástrica. No es muy probable que logremos resolver el problema de la enfer­ medad orgánica. y en tal caso sabremos por qué ocurrió la alteración orgánica en ese momento dado. la diabetes. el 20 de julio de 1714. (“El puente de San Luis Rey” ) . en aquellos casos en que la enfermedad orgánica se presenta justamente cuando la vida del individuo tiende a una crisis íntima. son probablemente el factor de las influencias externas y los fenómenos puramente somáticos los que ejercen mayor influencia. Pero no es posible pasar por alto el hecho de que. si sólo consideramos la psicogénesis. La parte primera del libro “El Puente de San Luis Rey”. A menudo nos preguntamos por qué las -enfermedades orgánicas se producen en aquellos momentos en que la situación vital del individuo ha hecho crisis. basa en un sistema arcaicé de afanes y tendencias que encontró expresión en la estructura del cuerpo. lleva el sugestivo título de “Quizá un accidente”. Y bien. Pero no sabemos. En el terreno de la literatura hallamos la expresión más acabada de este problema en un libro de Thoraton Wilder. muchas enfermedades orgánicas en las cuales el factor psicógeno puede desempeñar. The Bridge of San Luis Rey. Verdad es que no sabemos gran cosa acerca de las causas que determinan el surgimiento de una enfermedad orgánica en un momento dado.

tan sólo. ha obtenido conquistas de mérito incuestionable y de largo alcance. Pero siempre que sentimos dolor. sólo un problema moral. La cirugía. además. no es seguro todavía que siempre sea posible curar mediante métodos psi­ cológicos las enfermedades originadas en la esfera psíquica. pero sin exagerar la nota. la enfermedad es al mismo tiempo accidental e intencional. No sólo existe la tendencia a construir el modelo postural del cuerpo. debemos considerar la relación que guarda la imagen corporal con las -excreciones. la lucha contra las enfermedades infecciosas se ha visto coro­ nada por extraordinarios éxitos. en una actitud pasiva y masoquísta. Otros parecen deberse principalmente. Pero 14 Debemos insistir ciertamente en el lado psicológico de la medicina. más que en el de los individuos físicamente enfermos. asi­ mismo. se ha logrado hacer decrecer la mortalidad infantil. ademas. frecuentemente. En la mayoría de los casos. Cuando comemos o cuando bebe­ mos. Pero no creemos que el número de enfermedades somáticas morales y graves sea demasiado grande y. algo del mundo externo se agrega a la imagen del cuerpo. Arribamos así a una comprensión más profunda de las razones por las cuales el masoquismo' tiene tanto que ver con lo patológico y por qué el papel sadomasoquista en la vida instintiva tiene un papel tan importante para la estructura del modelo postural del cuerpo14. Pero quizá dónde mejor logre cumplir sus fines sea en d terreno de los sujetos físicamente sanos* ayudándolos a adaptarse a la realidad y a vivir una vida feliz. de perder algunas de sus partes. La unidad corre constante peligro. Aun en la neurosis. puramente accidentales. prevalece el accidente. Hasta ahora hemos estudiado el esquema del cuerpo como una unidad construida sobre distintas bases. para igualar estos éxitos. sino que también hay una tendencia contraria a destruirlo. siempre que sufrimos. por cierto. por su parte. No cabe ninguna duda de que algunas enferme­ dades somáticas son exclusivamente expresión de trastornos morales. Antes de iniciar un examen detenido de este . . (12) Más observaciones sobre la expansión y destrucción de la imagen corporal. o. • El signo de la enfermedad orgánica es el dolor y el malestar. la medicina psicológica es una gigantesca tentativa de 'resolver él problema moral de la huma­ nidad. Citemos. enfermedades orgánicas que son. el individuo se maes­ tra pasivo.problema. por cierto. los tumores del sistema nervioso central. pero no hemos considerado todavía el hecho de que esta unidad no sólo personiza algunas partes sino que también. las cede. desprende de algunos de los casos que hemos descrito. La medicina psicológica tendrá* que esforzarse sin tregua. según se. Todos éstos son triunfos de la medicina somática. Así. y también la de los tuberculosos. a intenciones recónditas del individuo. para decirlo con otras palabras. un cambio en el modelo postural del cuerpo. En la enfermedad. el individuo termina por padecer. experimentamos. Pero la enfermedad física no siempre es. En la enfermedad orgánica. En esta unidad hay partes. y la intención en la neurosis. Toda •enfermedad representa sufrimiento. se ha conseguido prolongar considerablemente la duración media de la vida. que no permanecen allí continuamente» sino que son expulsadas. aunque este elemento no falte jamás. en cambio.

etc. Por otro lado. orina. convirtiéndose en seres independientes. ete. sangre. Encontramos aquí. Y este picaro ladrón se lo comió. los cabellos cortados o caídos.. Der Daumen schüttelt die Pfllcmnea (Daumen) Der klaubt sle auf (Zeigefinger). esta relación es de carácter específicamente psicológico. se basan en el hecho de que éstos todavía pertenecen a la imagen corporal. remitimos la orina. uñas. es una parte psicológica del modelo postural del cuerpo. Guando orinamos. This little pig went to market (thumb). por aquí. sobre todo. tal como lo demostró Freud. mientras no transpone la zona sensitiva* sigue siendo externo. el hecho de que los genitales masculinos son frecuentemente personificados. Éste le puso la sal (medio). de una u otra manera.. Der tragt sie hinein (Mittelfinger). This little pig had bread and butter (middle). Das ist die Mutter (Zeigefinger). pues. una extensión de la imagen corporal hacia el mundo. (Kleiner Finger). Das ist der Vater (Daumen). Las prácticas mágicas con excrementos. Éste lo cocinó (anular). Cabe encuadrar en esta categoría. Der misst sie (Ringfinger). Una vez que el alimento transpone la zona sensitiva. . 18 Este dedito puso un huevito (meñique). todos los productos de la boca y la nariz. El movimiento intestinal desprende los excrementos del cuerpo sólo físicamente. Verdad es que. and This little pig pee-wee-weed all the way home (little). Éste lo revolvió (índice). Das ist die Schwester . El sonido que yo pro­ duzco no es completamente independiente de mí. Sigue formando parte de mi ser y nuevamente encontramos en este caso un estiramiento del cuer­ po hacia el mundo exterior. ya no vuelve a perder por completo esta cualidad. siguen guardando siempre cierta relación psicológica con el cuerpo. Das ist der Bruder (Ringfinger).' Las partes ■sueltas del cuerpo sufren un proceso de personificación. Y lo que una vez ha formado parte del cuerpo. La organización de la imagen corporal es sumamente flexible 15.* es digerido de in­ mediato. Los niños y las niñeras personifican los dedos16. por aquí. hasta cierto punto. algunas partes de nuestro cuerpo pueden desvincularse de éste en cierto grado. This little pig stayed at home (índex). (Mittelfinger). puesto que psicoló­ gicamente aquéllos siguen formando parte de nuestro ser. (anular) todo por aquí. und Das ist das Wutzerl in der Wiagn. This little pig had none (ring). nd se suma a la imagen corporal sino que. Las uñas. und Der frisst sie (Kleiner Finger). Más complicado es el problema de la voz y el lenguaje. a nuestro cuerpo. Esto tam­ bién vale para el aire. Pa­ rece ser que todas las partes protuberantes tienden a adquirir esta jelatíva independencia dentro del modelo postural del cuerpo. psicológicamente hablando. desaparece como objeto aunque.

así como el hecho de que casi todas las partes del cuerpo. los niños frecuentemente se sim­ bolizan los órganos genitales. Posteriormente no tardaron en aflorar múltiples simbolizaciones del complejo de castración. un tema general sobre el desmembramiento del cuerpo. a su vez. La unidad de la imagen corporal reflej a. la tendencia vital de la unidad biológica. Cuando construimos una imagen duradera y coherente del cuerpo. En uno de los casos que examinamos anteriormente. pueden servir de base al complejo de castración. las partes del cuerpo se proyectan hacía el mundo exterior. . El cambio operado en esta última se refleja en la imagen más plástica del cuerpo. tal como hemos preferido designarlo. especialmente el pene. está el miedo de perder las partes internas del cuerpo.. se origina el temor de perderla. Se explica entonces por qué en aquellas psicosis en que la unidad de los instintos corre tanto peligro. especialmente las protuberantes. La configuración anatómica des­ empeña aquí un importante papel. En los sueños. los temas de la castración (Stárcke) y el desmembramiento desempeñan un papel tan importante. hablamos del hombre­ cito y otros . En última instan­ cia. Parece ser que siempre que una parte del cuerpo guarda una vinculación menos estrecha con las demás partes de la imagen corporal. en el temor a la castración y a la castración pregenital. De este modo. sino que también existían ana­ logías pregenitales con el complejo de castración. que es de la mayor importancia para la estructura del cuerpo. en ese mundo exterior había partes de ella. este tema del desmembramiento desempeña un importante papel. En la psicosis.. La coherencia en el modelo postural de] cuerpo difiere para sus distintas partes. En la teoría psicoanalítica se consideró que estas partes del cuerpo eran símbolos de los órganos sexuales. de este modo. Simultá­ neamente. etc. especialmente. Toda protuberancia pertenece menos al cuerpo. . Nuevamente comprobamos aquí la . Verdad es que lo mismo sucede con los genitales femeninos. Pero pronto se hizo evidente que no sólo existía el temor de perder el pene. por ejemplo. pero aparte de eso está la función libidinal. se basa en las cualidades estructurales de la imagen corporal. como así también de la “mujercita” para designar los genitales femeninos. También existe un temor general en lo concerniente a la integridad del cuerpo o. a la necesidad emocional. Es el temor de que se dañe la integridad del cuerpo. lo hacemos a partir de nuestro estado emocional. Así. integridad que se basa en las cualidades internas del modelo postural del cuerpo. que se basa en tendencias biológicas. la pa­ ciente sufría un proceso de desmembramiento por influencia de sus propias tendencias sádicas contra el mundo exterior y contra sí misma. “itos”. y en el temor a ser desmembrado. En respuesta.y en estos casos en­ contramos un fenómeno que podríamos llamar complejo anal de castración. y ella se proyectaba hacia él. Lo primero sobre lo cual llamó la atención el psicoanálisis fué la existencia del temor relativo a los genitales masculinos. El temor a las operaciones pertenece a la misma categoría. y el temor a la castración. aunque a nuestro juicio con menor frecuencia. y la tendencia del organismo a la autodefensa se refleja.

pero tiene algo de cierto si tenemos en cuenta el temor relativo a la integridad del cuerpo en su totalidad. el complejo de castración desempeña el mismo papel que el complejo de Edipo en las neurosis. P^co toda vez que se cree una gestalt. Analizar el papel desempeñado por el tema de la castración y del» desmembramiento en la psicosis. lo cual com­ prende tanto las actividades pregenitales como las genitales. de desmem­ bramiento se hallan — tal como lo logramos demostrar con Bromberg— en . no sólo sus propios sesos sino •quizá también el de algunas otras Cabezas. Por supuesto. La paciente sostiene también que su cabeza se ha vuelto de madera y que hace tiempo que le cocinaron los sesos en la sopa. de que ya no puede orinar ni defecar. Esto no sería exacto si considerásemos solamente el papel genital del complejo de castración. No soy más que aire y polvo”. Según ella. sino también una profunda ruptura libi­ dinal de dicha imagen. la imagen del cuerpo se altera. (Introducción a una psiquiatría psicoanalítica. ésta tenderá inmediata­ mente al cambio y a la destrucción. existen per­ sonas destruidas en vida. donde las tendencias sádicas son tan crueles y fuertes. Starcke sostuvo que. no sólo desde el punto de vista de la percepción. pág. Pero no cabe "ninguna duda de qué en nuestra vida psíquica siempre hay tendencias a formar unidades. Tengo tentáculos tan largos como los de los animales marinos. . los cortó y los comió. con la cual es posible contrastar la fase siguiente. El sujeto melancólico niega la exis­ tencia de casi todas las partes de su cuerpo. gestalten o —para usar el término tomado de la física— guantas. de que no tiene miembros. La labilidad del modelo postural del cuerpo. Cualquier tipo de temor a la mutilación se basa en el amor narcisístico a todo nuestro cuerpo. sino también desde el punto de vista de la estructura libidinaL En los casos de alucinación alcohólica. El tema del desmembramiento es la expresión del complejo de cas­ tración en el plano del amor narcisístico. En las experiencias oníricas e hipnagógicas de Federn. es frecuente la rup­ tura del modelo postural del cuerpo.’ equivaldría casi a estudiar todo el campo de la psiquiatría. Otros pacientes se quejan de sentirse convertidos •en piedrá. en el aspecto meramente perceptivo e imaginativo. en las psicosis. no sólo se registran al­ teraciones vestibulares y perturbaciones ópticas que trastornan por dentro y por fuera la imagen corporal. en la melancolía especialmente. La estabilidad de los cuadros en la vida psíquica probablemente sólo signifique una fase pasa­ jera. El complejo de castración y los temas. El modelo postural del cuerpo se mantiene estable sólo durante un breve lapso y se altera inmediatamente después. 123). Yo me imagino a mí misma como un barril vacío. Una de nues­ tras pacientes decía: “Estoy perforada y distorsionada. enorme labilidad del modelo postural del cuerpo.un primerísimo plano en el cuadro de gran número de casos. o bien se queja de que sus miembros se han hecho enormes. guar­ da una estrecha correspondencia con los cambios de la imagen corporal por influencia de la emoción. Se queja de que le faltan los intestinos.

Los procesos del pensamiento relativos al cuerpo también se basan en la actitud total. El caso 14 de nuestro libro. en realidad. existe* un verdadero movimiento hacia la vida. la paciente se quejaba de que todo su cuerpo había sido destruido y de que le habían sacado la nariz. en los afanes libidinales y en las percepciones. Hay una línea que comunica la percepción. Por el contrario. Resulta sumamente difícil. la imaginación y el pensamiento. Pero debemos considerar que también existen procesos intelectuales. Al mismo tiempo. bajo la influencia de una estructura libidinal di­ sociada. En las fases de su psicosis. Pero estos casos suministran nuevas pruebas de la labilidad. Pero la muerte y la vida no son. No es difícil demostrar que nue­ vamente se trata aquí de fenómenos basados en. Esto nos conduce nuevamente al problema de las tendencias destructi­ vas. en el campo de la imaginación y en el de los procesos del pensamiento. la ruptura del mo­ delo postural del cuerpo es mucho más extensa. Pero el paciente depresivo no desea el fin. elementos de delirio relativos al cuerpo. Cada vez que encontremos un profundo cambio en la estructura libidinal. verdaderos opuestos. salvo que. Fácil es reconocer que en estos delirios se trata básicamente de los mismos fenómenos que en los casos de hipocondría y de neurosis en que prevalecen los impulsos sádicos. Sabemos que la imagen y las percepciones están basadas sobre los mismos procesos sbmá-* ticos fundamentales. procesos de pensamiento. . Estos cambios serán particularmente fuertes cuando las tendencias sádicas se encuentren en un primer plano. se quejaba de que había sido homo­ sexual. veremos que el modelo postural del cuerpo sufre modificaciones consi­ derables.las cualidades intrínsecas de la imagen corporal. decía que le habían robado el corazón y que la habían vaciado por dentro. por supuesto. a! menos. La biología no nos muestra la existencia de ningún instinto in­ trínseco que nos lleve hacia la muerte. y lo que constituye un delirio referente a la imagen del cuerpo.del modelo postural del cuerpo. Este cambio puede operarse en el campo perceptivo. Federa ve en la melancolía la expre­ sión más clara del instinto de muerte. Los pacientes esquizofrénicos a menudo se quejan de ha» berse transformado en alguna otra cosa. obtener de los pacientes descripciones que permitan distin­ guir entre lo que constituye un cambio real de los sentidos y de lás per­ cepciones y representaciones relativas al modelo postural del cuerpo. imagi­ naciones y pensamientos extravagantes con respecto al cuerpo. Verdad es que existen tendencias destructivas que también son autodestructivas. de modo tal que un estudio cuidadoso de los pensamientos referentes al propio cuerpo o de la parte puramente intelectual de la imagen corporal habrá de brindarnos una* comprensión más profunda de la estructura de la imagen corporal En la esquizofrenia >pueden darse toda suerte de percepciones. Seele und Leben. dada la profunda disociación de la vida emocional y la primitividad de los instintos. especialmente las autodestructivas. al tiempo que demuestran que las experiencias inmediatas del cuerpo pueden ser fácilmente distorsionadas y alteradas por la influencia psíquica. no lo son desde el punto de vista biológico.

tratamos de desarrollar con más detalle este punto de vista. pero sin apreciar el desarrollo histórico de los problemas implicados ni reparar en las múl­ tiples facetas y complicaciones del problema. En muchas psicosis. Aun aquí encontramos junto con el proceso de destrucción otro constructivo. una fase parcial. Él fue el primero en ver claramente que toda esta esféra psicológica sólo podría ser comprendida desde el punto de vista de la fisiología cerebral. El paciente melancólico se mata y desmembra a sí mismo o a otras perso­ nas. Así. La destrucción es. en otras palabras. Resulta claro. una descripción clásica de la des­ personalización. No nos proponemos ahondar aquí en la teoría del instinto del yo o del ins­ tinto sexual. Über Pro­ bleme der klinischen Psychiatrie. en tal sentido. pero ese yo desmembrado resucita. asimismo. La melancolía significa eternidad del sufrimiento y no fin y reposo. cuando destruimos. ni en la teoría del yo y el ello. Cierto es que tan pronto como creamos la imagen corporal. el hecho. no sólo es fundamental para una clasi­ ficación psiquiátrica racional. así. en la cual se encuentra per­ turbada la orientación en relación con el cuerpo. efectuadas en un caso de somatopsicosis. (13) Desarrollo libidinal de la imagen corporal Bernfeld reunió cierto material referente a la actitud del niño con res­ pecto a su cuerpo. En el yo y en el ello encontramos las mismas tendencias fundamentales y lo que deseamos destacar es. Pero lamentablemente no logramos atraer mayor aten­ ción sobre el tema y así. Wernicke se refirió a la somatopsicosis. Pero los procesos constructivos son siempre una especie de bajo continuo. Pero creemos. hace poco tiempo. En un breve trabajo. Su tentativa de distinguir distintos casos de psicosis a saber. no obstante. que es un planeamiento y una característica general de la vida. sino que también constituye un descubri­ miento psicológico de enorme importancia. que no deben exagerarse Jas diferencias entre estos conceptos. que el problema de la imagen corporal es básico para la comprensión de los casos psicóticos. aun cuando tenga lugar la ruptura de la imagen corporal. y autopsicosis. (Cf. Pick). perpetúa el sufrimiento autoinfligido y el sufrimiento de los demás. En todas partes encontramos fuerzas constructivas. de que la construcción — que só­ lo es posible sobre la base de una permanente y renovada destrucción— constituye una característica general de los instintos. pues. Es por eso por lo que hemos puesto como subtítulo a esta obra: “Un estudio de las fuerzas constructivas de la psique”. los cam­ bios relativos a la conciencia del cuerpcr ocupan el primer plano del cuadro clínico.antes bien. Según las observaciones de Preyer (Die Seele des Km- . somato. característica que está más alia de toda división de los instinto^en yo e instintos sexuales. alo. sobre todo. Gurewitch comunicó algunas interesantes observaciones acerca de lo que denomina “el síndrome parietal en la psicosis”. lo hacemos para planear algo nuevo. comenzamos a romperla. Este investigador realizó. de la construcción.

Tenemos buenas razones para creer que existe un desarrollo interno. Así. Preyer y Dix pusieron de relieve la importancia de la experiencia del dolor en este desarrollo. por otro lado. Y mira la mano en plena tarea de prensión con la misma atención con que puede mirar cualquier acción extraña. sin dar ninguna muestra de dolor. algunos casos. en. Durante el baño se observa y se toca. tronco. manos. En otros casos. Bernfeld arriba a la con­ clusión de que existe un desarrollo primario que se inicia en la zona oral y que una depuración secundaria diferencia luego el yo corporal del mun­ do exterior. Bernfeld expresa correctamente que el yo corporal se halla presente desde el principio. llegando a producirse dolor (40 semanas). como si se tratara de un juguete. puede llegar a sufrir heridas y a sangrar. Parece ser que a esta edad son más fuertes las reacciones de dolor relativas a los órganos internos. es demasiado pequeño y entonces hay que agregarle los dedos del pie. especial­ mente los pies (39 semanas). durante los primeros meses. la importancia de la obediencia del órgano para la creación de la imagen corporal. Aprieta firmemente una de sus manos con la otra. los brazos y los dedos del pie. se plantea aquí el problema del desarrollo de la imagen corporal. . En todo caso. Se golpea con violencia su propia cabeza (41 semanas). asimis­ mo. En realidad. El niño encuentra el yo corporal demasiado grande: la madre debe ser eliminada. Se muerde los dedos. observa sus brazos y piernas en movimiento como podría observar la llama de una vela. sobre la mesa. brazos.des) 9 el niño presenta en un principio la misma actitud hacia las partes de su cuerpo que hacia los objetos extraños. La reseña de Bernfeld se basa en el estudio de adultos. piernas y pies crecen en su­ cesivas adiciones independientes de este núcleo. la obediencia del órgano o la desilusión provocada por el órgano constituyen los principales factores en este desarrollo. Dix informa que aun a los diez meses las acciones del niño contra su propio cuerpo no provocan la reacción de ¿olor que cabría espe­ rar.Así. Preyer y Bernfeld destacan. Se­ gún Bernfeld. táctiles o de otra naturaleza con el yo corporal. Bernfeld afirma con razón que se trata aquí de un problema de coordinación de las experiencias ópticas. no sabemos con precisión cómo tiene lugar este des­ arrollo. Este interés por la observación de su propio ser disminuye al entrar en el segundo año. porque desde el princi pió hay algunos órganos que obedecen de conformidad con las necesidades del cuerpo. a los diez meses el niño golpea la cabeza contra la pared como si se tratara de un objeto extraño. Al parecer. Este proceso actúa en dos direcciones. aun ya avanzado el desarrollo. algunas partes del cuerpo pueden disociarse de éste. Verdad es que el material empírico real relativo al niño es su­ mamente limitado. cabeza. Es como si el niño conociera ya su cuerpo y no tuviera más interés en éL Preyer y Bernfeld llegaron a la conclusión de que un niño prácticamente no conoce su cuerpo. Las afirma­ ciones de Bernfeld se basan en datos analíticos y son muy similares a las nuestras. Desde el comienzo mismo hay un núcleo de la imagen del cuerpo en la zona oral. y debe distinguirlo de los demás objetos merced a los datos motores kinestésicos y viscerales. Pero.

sin ayuda ni entrenamiento de ninguna clase. . a razón de veinte minutos por día. y que existen factores internos que se dan en el organismo y son relativamente indepen­ dientes de las experiencias que determinan este. pero aun así esta experiencia debe vincularse con la anatomía y la fisiología. tenemos que contar por lo menos con la posibilidad de que su actitud psíquica frente a la acción de caminar y subir escaleras sea diferente durante toda su vida. existe el factor de la experiencia y la actitud. también G subió las escaleras. aun en las funciones en que la maduración del sistema nervioso central es sin duda de gran importancia.. Breed realizaron experimentos similares con dos pollos jóvenes. además del factor anatómico y de la función estructurada. En otros terrenos. por lo cual no debemos subestimar la influen­ cia de la experiencia del individuo. una maduración en todos los campos de la vida psíquica. Vemos asi. entre las 48 y las 52 semanas T fue superior a C. Pero no sabemos cuál habrá de ser el des3 arrollo ulterior de estos dos mellizos adiestrados de esta manera. R. Pero a las 53 semanas. y podemos suponer que las tendencias más finas de la imagen del cuerpo habrán de depender más aún de las experiencias vitales. hay funciones exclusivamente determi­ nadas por la anatomía y la fisiología. que hasta la forma en que tiene lugar la maduración depende de los factores de la experiencia. J. la experien­ cia desempeña un papel preponderante. en cambio. la experien­ cia. en tanto que C no podía subir ni siquiera con ayuda. Es obvio que. No hay razón alguna para que nos pleguemos a ninguno de los dos grupos extremistas. siempre insistió en que. Pero la forma en que se desarrollan dichos contornos y el ritmo de su evolución dependen en gran medida de la experiencia y la actividad. . la experiencia significa poco o' nada (Kohler. En cuanto a la imagen del cuerpo. A las 48 semanas T subió la escalera por primera vez sin ninguna ayuda y a las 52 semanas ya era todo un experto. Shepard y F„ S. a subir escaleras. el adiestramiento desempeña al menos cierto papel en algunas fases del desarrollé. desarrollo. En páginas anteriores hicimos hincapié en que el factor central del organismo y la personalidad determina a menudo qué parte de la anatomía habrá de ser utilizada. Se tomaron dos hermanos gemelos idénticos y a uno de ellos. ningún adiestramiento. el aprendizaje y el condicionamiento ocupan el primer plano (Watson). Pero siempre observamos que el proceso de maduración alcanza su forma final merced a las experiencias individuales. Wertheímer y Wheeler).En todo caso. de la ense­ ñanza y de las actitudes emocionales. Para uno. debemos suponer que existe un factor de maduración responsable de los contornos primarios del modelo postural del cuerpo. Koffka. De acuer­ do con la experiencia del psicoanálisis. se le ensenó durante seis sema­ nas. especialmente aquellos relacionados con la estructura libidinal del modelo postural. cuando tenía 46 semanas. Pero aun en estos casos la influencia psíquica y la de la experiencia — de acuerdo con nuestras últimas observa­ ciones—* desempeña cierto papel. T. El mellizo C no recibió. Freud mismo. Así. en tanto que para el otro. El principio general puede explicarse sobré la base del conocido expe­ rimento de Amold Gesell.

a las de los invertebrados. los seres humanos alcanzan el nivel más alto de sensibilidad al dolor. la parte del cuerpo que no contiene los centros superiores realiza movimientos más violentos. aun en el caso de los pájaros. la rata que se devora su propia pata tiene una imagen corporal en la cual la parte óptica des­ empeña un papel mínimo. En los artrópodos. Este ejemplo también nos hace recordar los casos de no percepción de un lado del cuerpo debido a una lesión de la esfera táctil. Sí se seccionan las antenas y el abdomen de una hormiga. Hempelmann reunió cier­ to material en torno de este punto. por la demás lábil. Si se lesiona el ex­ tremo posterior de una oruga^ ésta se roe a sí misma cuando se le coloca el extremo de adelante frente a la herida. Según Ziegler. Debemos suponer que la imagen corporal no sólo tiene un desarrollo ontogenético sino que también pasa por una evolución filogenéüca. Es muy poco lo que sabemos acerca de las sensaciones de dolor en los animales. no es posi­ ble saber si las violentas reacciones defensivas. Pero claro está que resulta difícil determinar este último proceso. Es notable que en el ejemplo de las ratas el seccionamiento de los nervios sensibles desintegre el modelo postural del cuerpo.. Una araña macho a quien la hembra comience a roer durante la copulación. las ratas se devoran sus propias patas. Cuando cortamos en dos a una lombriz.de una lombriz son expre­ sión de dolor o sólo de una fuerte irritación del sistema nervioso. Preyer y Bernfeld destacan el importante papel desempeñado por el dolor. en todos estos ejemplos nos en­ contramos con una organización incompleta del modelo postural del cuerpo y es posible llegar a la conclusión general de que la integración psicológica del modelo postural del cuerpo es característica de los niveles superiores de la evolución filogenética. Esto último resulta particu­ larmente indispensable en los animales carnívoros. que sabemos de los invertebrados. Según él. Hay buenas razones para creer que. Cuando se les cortan los nervios sensorios. Aparentemente. Así. de modo tal que se den entonces secciones semejante. que el dolor constituye uno de los factores más importantes para la organización de. ¿Podemos considerar la sensibilidad al dolor uno de los factores de importancia en la construcción de la imagen corporal? Uexkíill considera el dolor como una necesidad biológica. • ■ Y menos aun es lo. Las reacciones de dolor de los vertebra­ dos inferiores son bastante limitadas. las lesiones y mutilaciones -— que de acuerdo con nuestras experiencias debieran provocar dolor— no determinan ningún efecto externo particular. Parece ser. es un signo del propio cuerpo y sirve para impedir la automutilación. en los cuales la impresión óptica no basta para preservar la unidad de la imagen corporal. la estructura. ésta sigue tranquilamente succionando miel. Según Uexkiill una libélula comienza a comerse sá propio cuerpo cuando se le pone su extremo posterior entre las mandíbulas. en el desarrollo de la imagen corporal. puede proseguir el acto como si nada sucediera. en todo caso. Ciertas arañas se devoran las patas cuando éstas se les quiebran. Las experiencias de este tipo constituyen una . especialmente en los insectos. de la imagen corporal. por su es» ■ tructura.

la lagartija es capaz de desprenderse de su cola cuando la cogen de ella. el conocido caso estudiado por Kohler. En general. Gracias a un reflejo especial. . Cuando nos ocupamos de la psicología genética. En cuanto a los hábitos higiénicos. Es necesario mencionar aquí otro fenómeno notable. formando partes aisladas. Ferenczi considera la eyaculación desde este mismo punto de vista. la misma cosa. ésta no la acept*. de modo tal que se vuelve más simple la disociación psicológica y orgánica de las partes del cuerpo. Así como el cuerpo es una construc­ ción que tiene lugar de acuerdo con la situación total. Trátase de una disminución de la imagen del cuerpo que corresponde al cuerpo como taL Pero vemos. por otro lado. a saber.autotomfa una tendencia a desprenderse de un ór­ gano recargado. consideramos que el principio general que lo guía. encuentra una tendencia similar a empujar hacia afuera los genitales. A esta misma categoría pertenece. Es evidente. Cabe encontrar esta reacción defensiva no sólo en algunos invertebrados sino también en las lagartijas. los objetos sólo adquieren su signi*icc. asimismo.humanos. Es cosa sabida que pueden hallarse ejemplos similares en todo el reino de la conducta animal. Ve en ella una reacción básica de la vida y la compara con ‘la retrac­ ción de la energía psíquica a raíz de ana experiencia desagradable. £1 objeto de la araña no es realmente la mosca sino la sacudida de la tela con su subsi­ guiente actividad.advertencia contra la sobreestimación de los factores ópticos en la cons­ trucción del modelo postural del cuerpo. Su columna vertebral se quiebra en el punto débil preformado. el de la llamada autonomía. nos sentimos demasiado inclinados a creer que lo único que cuenta son las circunstancias de nuestro pensamiento. que puede haber diferencias orgánicas en la coherencia de la estructura del cuerpo. En nuestra psicolo­ gía médica mencionamos los conocidos experimentos de Volkelt con ara­ ñas. nos dice este investigador que 17 Ferenczi considera a la . no debemos olvidar que los objetos no son. es perfectamente razonable. que tiene su centro en la región lumbar de la médula espinal. No es nuestro propósito profundizar en estas interesantes analogías. que poseemos mecanismos que alteran la ima­ gen corporal en un nivel orgánico sumamente profundo. Pero si bien ponemos en duda la validez de la explicación de Ferenezi en todos sus detalles. Las lagartijas decapitadas también muestran ese reflejo. Menciona el caso de los gusanos que son capaces de sacar todo el intestino. Cuando se coloca una mosca directamente dentro de la boca de la ara­ ña. para el pensamiento primitivo y el pensamiento pie namente desarrollado. que se hallan cargados de malestar. El mecanismo de expansión y contracción de la imagen corporal responde. a un nivel orgánico profundo. la intención de encontrar en la organización zoológica analogías con los procesos psicológicas.. vale decir. pero encontramos el mismo mecanis­ mo también en las estructuras psicológicas. en el centro de la vértebra. pues. Otros rompen su unidad. Sólo la acepta cuando la mosca cae en la tela y la araña tiene la oportunidad de atraparla en forma activa. tal como pusimos de relieve con anterioridad 17.J!o dentro del conjunto específico de circunstancias. Así. . por ejemplo. que la lleva hacia la mosca y a toda una serie de impre­ siones vinculadas con aquella impresión inicial.

el pensamiento primitivo y los niveles evolutivos primitivos son más propensos a crear el objeto y el concepto de acuerdo con la situación real. de acuerdo con la situación total. sola situación. Así. En este proceso de limpieza. a la imagen corporal. Por eso cuando se ven los objetos y se crean los conceptos en forma tal que se satisfagan las necesidades inherente a la mul­ tiplicidad de situaciones. Cuando en sus dibujos equivoca las relacio­ nes espaciales ello no significa que en otras circunstancias también haya de considerarlas erróneamente. Y sin embargo.Podemos arribar entonces a la conclusión general de que los conceptos y los objetos son construcciones que encajan dentro de situaciones particulares. Cuando un niño dibuja una mano con una enorme cantidad de dedos. Nuestra imagen corporal no es siempre. pues. Los excrementos son contemplados de manera distinta. rehusándose el animal a soltarla aunque se lo amenazase con serios castigos. No creemos que eJ pensamiento de la persona adulta llegue a librarse completamente de la tendencia a crear nuevos conceptos y nue­ vas percepciones de los objetos de acuerdo con la necesidad imperiosa de una. nunca uti­ lizaba la mano aunque un momento antes se hubiera llevado a la boca la misma sustancia. para limpiarse la pata. por cierto. cuando un animal pisaba los excrementos y resbalaba. al menos indirectamente. ello constituye un indicio de un nivel superior de desarrollo psíquico. y sus gestos demuestran bien a las claras que para él la tarea no tiene nada de agradable. sólo tuvo oportunidad de observar un chimpacé en cautividad que no fuera coprófago (devorador de excrementos). de modo tal que sólo se aplican a cierta clase especial de objetos. un pedazo de papel o un felpudo.son cosas muy distintas. Cabe suponer que la falta de coherencia en la imagen corporal do los animales habrá de variar de con­ formidad con la situación. En el pensamiento primitivo hay una mayor estima por la enorme di­ versidad de situaciones y no se realiza ninguna tentativa —-a lo sumo un intento insuficiente— para encontrar un método que se adapte a todas es­ tas situaciones. Hemos elegido este ejemplo particular porque pertenece. la misma cosa. Los simios eliminaban la suciedad lo antes posible pero sin servirse nunca de la mano desnuda. . el mono utiliza una varilla. pero para el pensamiento primitivo el “2 ” en la frase “ 2 manzanas” y en la frase “2 hombres” . Según Lévy-Bruhl. Al parecer. El mismo problema puede hallarse en todo el reino del pensamiento primitivo Para nosotros el número dos es un concepto periectamente de­ finido. los numerales (en el grupo Kuki Chin de la familia Tibeto-Birmana) se hallan restringidos en su estera. no se desprende de ello que tenga igual percepción de esta parte del cuerpo en todas las demás situaciones. y no sienten la necesidad de coordinar las distintas situaciones. . hacía exactamente lo mismo que hubie­ ra hecho un ser humano en iguales condiciones: mantenía el pie levantado hasta encontrar dónde limpiárselo. Idéntica cosa ocurría siempre que se ensuciaba cualquier parte del cuerpo. La imagen corporal es un objeto diferente según el uso que h agam os de ella. El pensamiento lógico de la conciencia lúcida procura.

. En toda acción no sólo actuamos como personalidades. la estructura del esquema del cuerpo. es uno do los puntos capitales de la experiencia vitaL Hagamos lo que hagamos.por supuesto. de acuerdo con los diversos aspectos de la situación. todo deseo y tendencia libidinal cambia inmediata­ mente la estructura de la imagen del cuerpo y adquiere su verdadero sig­ nificado a partir de este cambio del modelo postural del cuerpo. por al. se inician inmediatamente ciertas ac­ ciones musculares que acaxxean al instante un cambio en la percepción de nuestro cuerpo. Constantemente vivimos con el conocimiento de nuestro cuerpo. pensa­ mientos y relaciones objetales.. El psicoanálisis es la ciencia del reflejo del mundo y de la vida en el cuerpo del individuo. sino que también operamos con nuestro cuerpo. También se registran cambios inmediatos en la forma del cuerpo. al de las percepciones. o bien querremos cambiar la relación espacial del modelo postural del cuerpo o bien desearemos alterar el esquema del cuerpo mismo. Nuestro cuerpo. Podemos ir más lejos aún y decir que con toda acción y con todo deseo nos proponemos efectuar un cambio en la imagen corporal. El desarrollo de la imagen cor­ poral corre paralelamente. hasta ahora. entonces. Muestra una mayor tendencia a las transformaciones. La imagen corporal sin desarrollar presenta. es más fácil expulsarlas e introducir otras partes en su lugar. Cuando tiene lugar una acción dada puede decirse que lleva la imagen cor­ poral de un lugar a otro y de una forma a otra. Ello se debe al hecho de que la reac­ ción somática y el cuerpo son los tópicos principales del psicoanálisis. ello no obstante. El método científico del psicoanálisis considera especialmente lo que el indi­ viduo experimenta en su ropio cuerpo y da menos importancia al propósito y al objetivo del mundo exterior y menos aún a lo que sucede en la esfera central de la personalidad. Puede ser un deseo inmediato ubicado en el primer plano de la conciencia. las partes aisladas son menos coherentes entre sí.® el psicoanálisis pasó por alto. marcadas características. Cuando vemos algo. Pero. Todo afán y deseo modifica la sustancia del cuerpo* su- gravedad y su masa. un fundamento reaL . en cierto modo. (14) La modificación de la imagen corporal mediante las ropass y la psi­ cología del vestido El análisis del modelo postural del cuerpo ha sacado a relucir proble­ mas fundamentales del psicoanálisis. por lo tanto. Sin embargo. Se ve al instante que el método psicoanalítico de enfocar la vida en función del cuerpo tiene. construir la imagen corporal en forma tal que se adapte por lo menos a la mayoría de las situaciones. La imagen corporal es una de las experiencias básicas en la vida de todo el mundo. Pero aun esta imagen corporal incompleta e incoherente es utilizada de manera distinta. pero también puede hallarse más o me­ nos retirado en un segando plano. es una parte indispensable de toda experiencia vital. y con él la imagen cor-.

Ya hemos.insistido reiteradamente en la labilidad y variabilidad de la1
imagen corporal. Ésta puede encogerse o expandirse; puede ceder ciertas
partes al mundo exterior y puede incorporar otras partes. Cuando tomamos
una varilla con las manos y tocamos un objeto cualquiera con su punta,
sentimos cierta sensación en el extremo de la varilla. Ésta se ha convertido,
así, en parte de la imagen corporal. Para que sea posible alcanzar una
sensación más plena en el extremo de la varilla, ésta debe guardar una
vinculación más o menos rígida con el cuerpo. Entonces pasa a . formar
parte del sistema óseo del cuerpo y podemos suponer que la rigidez de dicho
sistema óseo constituye una parte importante de toda imagen corporal. ‘
Es una nueva prueba de la labilidad de la imagen corporal el hecho
de que todas aquellas cosas- que se ponen en contacto con la superficie de
nuestro cuerpo se incorporen, en mayor o menor grado, al mismo. Es sabi­
do que el hombre recurre a múltiples expedientes para modificar su imagen
corporal. Así, ha logrado trazarse figuras en la piel. Los tatuajes, por ejem­
plo, alteran la parte óptica de nuestro ser. Cuando nos pintamos el cuerpo,
modificamos la imagen corporal de manera objetiva. Tatuarse, pintarse los
labios y la cara, teñirse y arreglarse el cabello, etc., son todos fenómenos
que debemos encuadrar dentro de esta misma categoría. Además, debemos
incluir bajo este rubro el lavado y la limpieza. Aunque lo cierto es que
cuando nos lavamos, no sólo modificamos la imagen, sino que también eli­
minamos sensaciones reales de escozor*
No cabe ninguna, duda de qne el significado de todos estos cambios
operados en la apariencia no siempre se hace consciente, existiendo también
un significado simbólico. El psicoanálisis ha demostrado que la higiene es
un impulso hacia la superación de las tendencias anales. Pero también pue
de satisfacer las tendencias narcisísticas, pudiendo suceder que la limpieza
se transforme en un acto masturbatorio. La reducción de los pies de las
mujeres chinas probablemente tenga por objeto destacar que son mujeres
es decir castradas. Sin embargo, es .innecesario modificar la apariencia real
del cuerpo cuando uno desea alterar el modelo postural. Head expresó ya
que el modelo postural del cuerpo llega hasta la pluma del sombrero de
una mujer. Debemos considerar, pues, la psicología del vestido desde este
mismo punto de vista. Las ropas desempeñan, según Flügel, múltiples fun­
ciones. Ante todo está, naturalmente, la función protectora, pero no menos
importante es, quizá, la decorativa. Las ropas pasan a formar parte de la
imagen corporal. El sombrero, por ejemplo, agranda el cuerpo y lo extiende
hacia arriba. El principio se remonta, por cierto, a etapas notablemente pri­
mitivas. La curiosa práctica del cangrejo “Maja verrucosa” que se disfraza
y recubre con algas, hojas, piedritas y pedazos de coxal constituye proba­
blemente un ejemplo primitivo de principios análogos. ¿Hemos de conside­
rar estos agregados como un agrandamiento de la imagen corporal? 18

as Wolfgang Kohler encontró que sus animales (chimpancés) preposeían cierta
tendencia a colgarse toda clase de cosas sobre el cuerpo, tras lo cual los objetos así
colgados cumplían una función ornamental en el sentido más amplio del término.

Cualquiera sea la prenda que nos pongamos, pasa a formar parte in­
mediatamente de la imagen corporal, y se llena de libido narcisística. Esto
se observa especialmente en la actitud de las mujeres para con sus vesti­
dos. Podríamos decir, incluso, que las ropas que nos quitamos siguen for­
mando parte de nuestro cuerpo. Pero existe ciertamente una diferencia en­
tre las ropas cue se bailan íntimamente relacionadas con el cuerpo y
aquellas cuya Vx.iculación es más lejana. Sin embargo, las ropas también
sirven a los fines del pudor. Pero aun cuando nuestro propósito fundamen­
tal sea vulírir pan ^ sexuales primarias y secundarias, alteramos nuestro
modelo postural. Jun, > ~,on la modificación de la ropa, modificamos nues­
tra actitud- Cuando i. .s quitamos las ropas por la noche19, cambia­
mos él conjunto de nuestras actitudes, y en parte porque la imagen cor­
poral como tal guarda la más íntima relación con nuestros afanes y ten­
dencias libidinales. •
Puesto que la ropa forma parte del esquema corporal, adquiere la mis­
ma significación que las partes del cuerpo y puede tener el mismo sentido
simbólico que dichas partes. Flügel destacó- el hecho de que el falo frecuen­
temente es simbolizado por las ropas. El símbolo más conocido es el som­
brero, que por lo general tiene una significación masculina, especialmente
cuando termina en punta o tiene adornos en forma de cuerno. El zapato
es a veces un símbolo femenino, puesto que encierra el pie (pene), pero
también puede serlo masculino, especialmente cuando es puntiagudo. Los za­
patos puntiagudos tuvieron en otra época, por cierto, la forma de un
falo. La corbata puede simbolizar el pene- Hasta la capa puede convertirse
en símbolo del falo. Pero algunas ropas rituales pueden simbolizar el uni­
verso y, en consecuencia, el vientre materno. No es necesario seguir dando
más ejemplos: en los trabajos de Flügel, donde también se menciona la li­
teratura sobre el tema, se encontrarán te dos los detalles necesarios. Pero
desde nuestro punto de vista, debemos destacar que las prendas de vestir
forman parte de la imagen corporal, que se hallan cargadas de libido y que
todas las transformaciones que hemos encontrado en la imagen corporal
como tal también ocurren con las ropas.
Por supuesto, no es posible comprender cabalmente la psicología del
vestido si sólo se considera el modelo postural del cuerpo de un individuo,
pues también deben tenerse en cuenta las interrelaciones entre los diversos
esquemas del cuerpo. Nosotros nos identificamos con los demás por medio
de las ropas. Gracias a ellas nos parecemos a los otros. Imitando sus ropas,
modificamos nuestra imagen postural del cuerpo y adoptamos la imagen
postural de los demás. El vestido puede convertirse así en un medio para
modificar por completo nuestra imagen corporal.
Cuando los individuos se ponen enormes máscaras en el carnaval de

JCohler cree que los adornos primitivos no dependen de su posible efecto sobre los
demás sino de una curiosa intensificación de la percatación, el orgullo y la sensación
del cuerpo por parte del animal.
19 Freud indica las regresiones que tienen lugar cuando quitamos la mortaja
del “yo corporal”.

Niza, no sólo alteran la base fisiológica de su imagen corporal, sino que se
convierten realmente en verdaderos gigantes. Uno de los. mayores placeres
que produce este desfile es la posibilidad de jugar con el agrandamiento de
nuestra imagen corporal, acrecentando así nuestra propia importancia.
Nuestra imagen corporal pasa por un continuo proceso de agrandamiento
y encogimiento, y estos cambios nos producen placer. La imagen cor­
poral varía constantemente y ello nos permite triunfar sobre las limitacio­
nes del cuerpo, agregando máscaras y ropas a la imagen corporal20. He
abí la explicación de las máscaras animales de los pueblos primitivos, que
en realidad identifican al portador de la máscara con el animal. Pero me­
diante la transformación aumenta el poder mágico, y con el agrandamiento
de la imagen corporal también se acrecienta el poder narcisístico. Las ropas
no son, entonces, más que un método para transformar la imagen corporaL
La posibilidad de modificar la imagen corporal es la base, así, de la difun­
dida creencia de los pueblos primitivos en la transformación. Aparentemen­
te su poder para reconstruir la imagen corporal es mayor. Según Preuss,
todo animal y todo objeto puede transformarse, adquiriendo innumerables
formas distintas. Un ser humano se convierte en un lobo. La transformación
de una cosa en otra es la especialidad de los llamados demonios; los dioses
de la guerra de los Zunis poseían como facultad específica la de la transfor­
mación y el espíritu y aliento de la destrucción.
En los cuentos de hadas y en los mitos de todos los pueblos son fre­
cuentes las transformaciones de seres humanos en animales y de animales
en seres humanos. En los cuentos de hadas primitivos la mayoría de los
personajes son animales y seres humanos al mismo. tiempo. K. von den
Steinen da cuenta de un caso en que un esclavo negro fugitivo era perse­
guido por los Bakairi. Éstos no lograron capturarlo, pero encontraron, en
cambio, entre los arbustos, una tortuga. Entonces la tribu de los Bakairi
abandonó la persecución, en la firme creencia de que la tortuga no era sino
el esclavo transformado.
En el desarrollo posterior de los cuentos de hadas la transformación,
que hasta entonces había sido una cosa completamente natural, se hizo po­
sible sólo mediante recursos especiales de magia. Cualesquiera sean los
motivos psíquicos de los mitos de transformación, éstos se basan en la
plasticidad de la imagen corporal. Sabemos que en las psicosis los pacientes
tienen a menudo la sensación de hallarse transformados en un animal, tal
como un perro o un lobo. Los mitos relativos a los hombres lobos pertene­
cen a la misma categoría. Los pueblos primitivos y los sujetos psicóticos
a yeces logran alterar su imagen corporal mediante la mera imaginación
libidinal. Puede tratarse de un cambio en la parte perceptual-imaginativa
de la imagen corporal o hasta en la parte intelectual. Los sujetos considera­
dos normales sólo logran en menor grado, generalmente, este cambio Uau-

20 Nos gusta experimentar nuestro cuerpo con cien tamaños y variantes dife­
rentes. Mientras conservemos la estructura psíquica del yo, no podremos satisfacer,
este afán de multiplicación placentera.

toplástico” de la imagen corporal. Por consiguiente, debemos servimos de
métodos aloplásticos, vale decir, del uso de máscaras y ropas, cuando que­
remos obtener cambios considerables en nuestra imagen corporal.
En todo nuestro análisis no hemos discriminado hasta ahora entre la
creencia en las transformaciones de los demás y la transformación de nos­
otros mismos. Ambas se hallan íntimamente vinculadas entre sí. Como ve­
remos más adelante, las imágenes corporales no se hallan aisladas y la co­
munidad de imágenes corporales se halla en la base de toda función social,
aunque por razones de método nos hemos circunscripto hasta ahora a la
consideración de la imagen corporal del individuo aislado.

(15) La gimnasia, la danza y los movimientos expresivos

Los seres humanos se encuentran atados y ligados por sus imágenes
corporales. Uno de los motivos de la transformación y del recubrimiento
con el vestido e s . el deseo de superar la rigidez de la imagen corporal.
Así, es posible transformarla mediante el uso de ropas, adornos o joyas, y
también — como ya vimos— podemos cambiar el cuerpo mismo como tal.
A este "efecto es posible perforar el cuerpo, lss orejas, la nariz, los labios
y los genitales; es posible cortar determinadas partes y es posible, por úl­
timo, insertar trozos de metal o de madera en las distintas partes del cuerpo,
según se desprende de las costumbres de las tribus primitivas. El individuo
se mutila. a sí mismo. Es un continuo jugar con el cuerpo y con la ima­
gen corporal.
También podemos tratar de modificar la imagen corporal de manera
menos violenta, mediante cualquier clase de gimnasia. El contorsionista lle­
va al extremo este juego con el prop o cuerpo, y el placer que nos produce
observar sus pruebas se basa en nuestro deseo de franquear las limitaciones
corporales. Sin embargo, este placer no se halla exento de cierto miedo y
desagrado. Nosotros deseamos, ante todo, la integridad y la totalidad de
nuestro cuerpo, y tememos cualquier cambio que pueda privarnos de una
parte del mismo (tema de la . castración y el desmembramiento); pero a
pesar de ello constantemente: hacemos experimentos con él. El placer que
sentimos al imaginarnos otros seres con un gran número de miembros cons­
tituye un ejemplo de esta experimentación. Personalmente, recuerdo la pro­
funda impresión que me produjo una función de variedades en que el
cuerpo de un actor se hallaba tan bien disimulado detrás del cuerpo de
otro, que sólo aparecían a la vista sus brazos y piernas, de modo tal que
se tenía la impresión de ver a un individuo con cuatro brazos y piernas.
No es ésta sino la explotación del placer que provoca la multiplicación de
los miembros. Y el mismo tema reaparece en los dioses y diosas de la In­
dia con sus innumerables miembros. Iguales temas se encuentran, por lo
demás, en los dibujos de los niños.
Hay otra manera de disolver o debilitar la forma rígida del modelo
postural del cuerpo y es ella el movimiento y la danza. Dijimos anteriormente

que siempre que nos movemos cambia el modelo postural del cuerpo. El
esquema previo del modelo postural permanece en segundo plano y sobre
este esquema anterior se construye el nuevo esquema. Cuando nos movemos,
partimos de un cuadro primario relativamente rígido; en cierto modo, pa­
rece soltarse y disolverse parcialmente basta que el cueipo retorna a una
de las actitudes primarias- Como señala Goldstein, el movimiento y espe­
cialmente la danza a menudo se sirven de reflejos'posturales que no son
plenamente conscientes. Constituye un fascinante problema el indagar cuá­
les movimientos se expresan en la imagen corporal y cuáles no. También
constituye una cuestión por resolver si durante un movimiento dado la
imagen corporal sufre o no distorsiones relacionadas con los reflejos pos­
turales que estudiamos con anterioridad..
La danza debe ser considerada desde un punto de vista semejante.
Quizá no esté de más mencionar que el cuadro óptico durante cada movi­
miento rápido tiende por sí mismo a la multiplicación. Cuando uno mira
a los ba.larines dar rápidas vueltas en la escena en tomo de su eje longitu­
dinal, y siempre que los movimientos sean lo bastante rápidos ve (también
monocularmente) dos cabezas en lugar de una21. Durante un movimiento
rápido, la impresión óptica tiende ya a la multiplicación y afloj amiento del
modelo postural. Pero como dijimos antes, estos movimientos también ejer­
cen influencia desde el lado kinestésico, sobre la percepción del cuerpo.
Todo movimiento rápido, especialmente si es circular, modifica también la
reacción vestibular y, con ella..la liviandad o pesadez del cuerpo. Esto se
debe en parte a la acción muscular, pero también a la irritación vestibular.
La tensión y relajación de los músculos que mueven el cuerpo a favor y en
contra de la gravedad, a favor y en contra de los impulsos centrífugos,
pueden ejercer una enorme influencia sobre la imagen corporal. El fenó­
meno de la danza es, por lo tanto, un aflojamiento y alteración de la imagen
corporal. El hecho de que sean tantas las danzas relacionadas con el movi­
miento circular posee un profundo sentido vinculado con la irritación ves­
tibular, que proporciona una mayor libertad en lo concerniente a la masa
y sustancia pesada del cuerpo. Es notable que en las danzas rituales a me- ,
nudo se ingieran ciertas drogas que afectan el equilibrio central a través
del aparato vestibular. La danza es, entonces, un método para -cambiar la
imagen del cuerpo y aflojar su forma rígida. Cabría agregar que en la
danza también se modifica considerablemente la relacír n de las ropas con
el cuerpo, especialmente en el caso de las bailarinas, proporcionando de
este modo un sentimiento de libertad más intenso en lo relativo a la gra­
vedad y cohesión del modelo postural del cuerpo. No cabe ninguna duda
de que el aflojamiento de lá imagen corporal acarrea consigo una actitud
psíquica determinada. El movimiepto influye, así, sobre la imagen corporal

21 .Es fácil efectuar el siguiente experimento: Si se tom? una lapicera fuente
y se mira la agarradera al tiempo que se hace girar la lapicera alrededor de su
eje longitudinal de un lado a otro y con velocidad suficiente, se verán dos agarraderas
en lugar de una. Durante todo movimiento rápido existe una-*tendencia —como lo de­
mostramos con Kanner— a ver varios objetos en la trayectoria del movimiento.

Dicha tensión se encuentra dirigida contra la resistencia y tiene. los miembros del cuerpo . Según Flach. hasta la culminación c o í i el estiramiento máximo del cuerpo”. una dirección específica. que se hallan vinculados con una tensión repentina. mo­ difica la situación y actitudes internas. llegando a provocar. una situación imaginaria que se adapta a la sucesión muscular. el aflojamiento de la tensión y la re­ lajación de los músculos se hallan relacionados con una pérpida de energía y con la sensación de pesadez en distintas partes del cuerpo. bajo la forma de un tirón. el ademán de súplica. siguió aumentando luego. por lo tanto. de modo que las partes tensas del cuerpo retoman a su posición anterior. La paciente dijo: “Era una súplica ardiente. Encontramos aquí una secuencia específica de estados musculares que son experimentados por el individuo. por ejemplo. tratando de unirme con la persona imaginaria. que comenzó en el tronco y me impulsó hacia esa persona. dos protocolos. sino. En los movimientos expresivos de desafío hay una resistencia y un volverse hacia un lado. un ademán de súplica. La cabeza se inclinó hacia atrás. • Arribamos ahora al problema de los movimientos expresivos y su rela­ ción con el modelo postural del cuerpo.que existen secuencias específicas que forman un todo cuando tiene lugar un movimiento expre­ sivo como. todo cambio operado en la actitud psíquica provoca otro cambio en la situación dinámica total. Se había instruido a la paciente para que realizará. El hecho de que la dejara caer hacia atrás. en este sentido. Aquélla se arrodilló con las manos enlazadas sobre é l'pecho y luego modificó esta posición realizando el siguiente movimiento: las manos enlazadas delante del pecho se desplazaron hacia el cuerpo. Con la tensión se halla vinculada una sensación de despliegue de energía. Al mis­ mo tiempo. incluso. en tanto que el cuello se estiró hacia la persona imaginaria situada frente de ella. que avanzó hacia adelante por sobre el nivel de las manos. sino que también toda secuencia de tensiones y relaj amientos provoca una actitud específica. de amenaza o de tristeza. esta fuerza de atracción me hizo enlazar las manos y juntarlas al cuerpo. Esto ocurrió por la gran tensión. Los elementos sueltos de la tensión muscular no son experimentados. un esfuerzo o un aflojamiento. que se experimenta como una modificación de la tensión muscular. y lleva de un cambio en la imagen del cuerpo a otro cambio en la acti­ tud psíquica. La tensión alcanza inmediatamente una gran intensidad y luego disminuye con igual rapidez. que si bien se inició con fuerza. manteniéndome el cuerpo estirado y en tensión. Existe una interrelación tan estrecha entre la secuencia muscular y la ac­ titud psíquica que no sólo se vincula dicha actitud con los estados muscu­ lares. Cabe transcribir. y conservó su intensi­ dad. La tensión y el relajamiento son los componentes elementales de la secuencia dinámica. Fue una fuerte atracción hacia una persona imaginaria situada delante de mí. Sentí la cabeza como la última extensión del cuerpo. Cuando los sujetos adoptan la actitud correspondiente a la tristeza. Cuando existe una secuencia motriz específica. se debió a la intensidad con que el cuerpo se estiró hacia adelante.

rasgos característicos de nuestra vida entera. En esas circunstancias retornaban el estado emocional y el contenido de la psicosis. 23 KLauders estudió las perturbaciones psicomotrices de sujetos psicóticos. H. En los experimentos de I. Nos dilatamos. - Es evidente que toda emoción se expresa en el modelo postural del cuerpo y que toda actitud expresiva se halla vinculada con cambios carac­ terísticos en el modelo postural del cuerpo. Abrimos los brazos y en ellos quisiéramos abarcar a toda la humanidad. de formas. hay tendencias activas del juego. cuando experimentamos afecto o amor. H. En cambio. es la constante construcción de una forma lo que se disuelve de inmediato y se construye' otra vez. Schultz sobre la ejercitación auto- sugestiva. el cuerpo tiende a expandirse. de todos. Nosotros dilatamos y contraemos el modelo postural del cuerpo. La imagen del cuerpo muestra. Estos experimentos prueban nuevamente la unidad de cuadro. con impulsos hacia los mismos. En este incesante proceso no hay nada automático. al tiempo que se halla relacionada con una tracción hacia atrás. por lo menos. pues. toda emoción altera la imagen corporal. la relación de los músculos lleva a cambios en la experiencia del peso. o. en estados donde priva la disolución y las comentes de experiencias menos estabili­ zadas. son cambios característicos de la pesadez y liviandad de las diversas partes del cuerpo. hay una necesidad interna de escapar de cada cristalización definitiva con sus consiguientes limitaciones. •le sacamos determinadas partes y le agregamos otras. Hay una per­ petua conversión de entes cristalizados y más bien cerrados. Cuando sentimos odio. Pero estas sucesiones características lo son de cambios en la imagen corporal. de secuencias caracte­ rísticas. se tornan más pesados a raíz de la relajación de los músculos22» Esta rela­ jación es difusa y abarca todo el cuerpo. hay motivos instintivos y voluntarios para reconstruir y destruir incesantemente bajo la guía de objetivos últimos de la personalidad y del organismo en su totalidad. Por consiguiente. pues. Hay emociones que influyen sobre él. Queda a las investigaciones futuras determinar los cambios específicos operados en la imagen corporal con cada emoción determinada 23. pero también pueden intervenir elementos simpá­ ticos y parasimpáticos. Los experimentos de Flach se refieren a los mo­ vimientos expresivos. el modelo postural del cuerpo varía de continuo y retrocede a las imágenes primarias típicas del cuer­ po. Lo reconstruimos ince­ 22 En los importantes experimentos de I. se torna más firme y los contornos que lo separan del mundo se hacen más netos. y las fronteras de la imagen corporal pierden su nitidez. . Por consiguiente. De este modo. y luego una nuev-i transformación en formas mejores y entes modi­ ficados. Esto se halla relacionado con la iniciación de acciones en los músculos voluntarios. el cuerpo se contrae. Schultz sobre el en­ trenamiento autosugestivo es importante advertir una vez más que la im­ presión de pesadez y liviandad ocupan un papel preponderante. Flach insiste con razón en que se trata aquí de figuras totales. emoción y motilidad. orde* liándoles que repitieran sus acciones motrices después de haberse recuperado. Pero toda emoción se relaciona con movimientos ex­ presivos. que se disuelven y luego cristalizan nuevamente.

santem ente; fundimos algunos detalles; creamos otros nueves; y todo esto
lo hacemos con nuestro cuerpo y con la expresión del cuerpo mismo- Con­
tinuamente experimentamos con él. Cuando la experimentación con el mo­
vimiento no nos hasta, entonces le agregamos al cuadro la influencia del
aparato vestibular y de las bebidas alcohólicas. Cuando ni aun así; nos
basta el cuerpo para la expresión de los cambios que procuramos realizar
por placer y los cambios destructivos del cuerpo, entonces le agregamos
ropas, máscaras, joyas y toda suerte de adornos, que nuevamente expanden,
contraen, desfiguran o destacan la imagen corporal y partes determina­
das de la misma.
No debemos hablar demasiado de crecimiento y evolución si con ello
entendemos algo pasivo y automático. En su lugar, debemos hacer hincapié
en la continua actividad, en el continuo ensayar del hombre. Cabe hablar,
entonces, de crecimiento y pasaje de las formas o “gestalten”. Pero tam­
bién aquí debemos tener conciencia de que no estamos ante un desarrollo
automático, sino ante una tendencia de la energía vital constructiva. Es
una ^construcción y una destrucción vinculada con las necesidades, afanes
y energías de la personalidad total. Resulta claro, pues, que nos hallamos a
gran distancia de la psicología clásica de la Gestalt, donde no hay sitio para
la espontaneidad guiada por la experiencia ni para las actitudes hacia el
mundo. En las fases del proceso de construcción y destrucción, sobresalen
dos tendencias humanas principales: una de ellas es la tendencia a cristali­
zar unidades, a asegurar puntos de reposo, de carácter definido y con au­
sencia de toda transformación. La otra apunta hacia la obtención de un
flujo continuo, de una mutación permanente. Estas diferencias se reflejan
en las ideas de eternidad y transitoriedad. En un sentido similar, James se
refirió a los elementos formados y no formados de la vida psíquica. Los
mismos entes aparecen en la concepción del quantum de la física, en opo­
sición con la idea del flujo continuo de la energía. Concebimos pues, lo pa­
sajero y lo estable como distintas fases de la construcción creadora.
Hemos hablado ya de los cambios en la imagen corporal. Pero el cuer­
po no se halla solamente, por cierto, donde se encuentran los límites del
cuerpo y sus ropas. A raíz de un accidente automovilístico sufrí una herida
bastante seria en una mano, que me produjo durante algún tiempo dolo-
rosas sensaciones. En los primeros días que siguieron al accidente, cada
auto que se acercaba parecía implicar un* peligro determinado que se
introducía en la esfera del cuerpo, aun cuando se hallara todavía a una
considerable distancia. En otras palabras, había alrededor de mi cuerpo
una zona íntimamente relacionada con la imagen corporal, constituyendo
en cierto modo una prolongación del cuerpo. Posteriormente, disminuyó el
tamaño de esta zona general, hasta quedar reducida a una pequeña región
en tomo de la mano afectada. Estas experiencias me convencieron de que la
imagen corporal se halla rodeada de una esfera de sensibilidad particular.
Esto vale aun en el sentido fisiológico, puesto que el olor del cuerpo va
más allá del propio cuerpo. Desde un punto de vista psicológico, los al­
rededores del cuerpo son animados por éste, y podríamos decir que existe

algo que corresponde a lo que Reichenbach llamó el od
p sico lóg icam en te
(este autor creía que todos irra d ia n una sustancia e sp ecífica que centellea
en la oscuridad). Vemos así, una vez más, que todo cambio concreto en
el modelo postural del cuerpo también modifica la zona circundante y la
torna asimétrica, de acuerdo con la situación v ital específica. Sentimos
estas zonas especialmente cuando algu ien trata de acercársenos. Sentimos, in­
cluso, que cuando alguien se nos acerca, se introduce en nuestra imagen
corporal, aun cuando diste de tocarnos.. Esto pone nuevamente de relieve
el becho de que la imagen del cuerpo es un fenómeno social.

PARTE TERCERA

SOCIOLOGÍA DE LA IMAGEN CORPORAL

(1) El espacio y la imagen corporal

Los análisis realizados en los capítulos que anteceden, muestran claramente
que la imagen corporal se expande más allá de los límites del cuerpo. Una
varilla, un sombrero y cualquier tipo de ropas pasan a formar parte de la
imagen corporaL Cuanto más rígida sea la vinculación del cuerpo con el
objeto, tanto mayor será la facilidad con que se convierta en parte de la
imagen corporal. Pero los objetos que han estado una vez vinculados con
el cuerpo, retienen para siempre parte de la cualidad de la imagen corporal.
Hemos señalado específicamente el hecho de que todo aquello que se ori­
gina en nuestro cuerpo o que emana del mismo sigue formando parte de-
la imagen corporal aun cuando ya se haya desprendido físicámente de
aquél. La voz, el aliento, el olor, los excrementos, el flujo mentrual, la
orina, el semen siguen siendo parte de la imagen corporal áun cuando en
el espacio se hayan separado del cuerpo. (Cf. Roheim). El paciente que se
sentía desgarrado por la ansiedad, sentía que las partes de su cuerpo vola­
ban a su alrededor. Todos estos ejemplos, por diferentes que sean en *sus
aspectos particulares y en su mecanismo más profundo, tienen una cosa en
común, y es que el espacio en el modelo postural y en torno del mismo no
es el espacio de la física. La imagen corporal agrega objetos o se extiende
hacia el espacio.
Ana R.. de 42 años, que ingresó en el hospital de Bellevue el 6 de mayo
de 1932, ya había estado en el hospital — según sus propias declaraciones
y las de su hija— siete años atrás. Un año antes de su primer ingreso en el
nosocomio, una hija suya había sido arrollada por un camión. Después del
accidente oyó a la gente hablar de ella,, y se formó la idea de que sabían'
todo lo que ocurría en su casa. Se internó entonces en el hospital de
Bellevue, y poco después pasó al hospital del Estado donde permaneció
un año y medio. Nunca llegó a verse completamente libre de las alucina-?
ciones. Esta vez entró en el hospital voluntariamente porque se sentía acosa-’
da por enemigos que le hablaban constantemente y le transmitían electrici­
dad. En la clínica se quejó en forma vivida, y muchas veces agitada, de la*
persecución que debía sobrellevar. Pero siempre era posible establecer con
ella buenas relaciones. “Todo el mundo sabe lo que me pasa. Todos'dicen-

que estuve en un ‘manicomio’. No me gustaba mi marido; por eso lo eché.
Me vendía al gobierno y al público. Me daba de lo que tenía. Esto pasaba
hace 10 años. Se burlaban de mí en todas partes adonde iba. A veces
se me daba por temblar. En mi corazón tenía sentimientos de amor. Me
crucé con un hombre que me sonrió y yo creí que me había enamorado y
que él sería un buen marido. A mi hija de 9 años la mató un camión.
Durante el juicio vi a un hombre y se me ocurrió que lo quería. Entonces
me puse a gritar que ese hombre debía ser mío. Pero él nunca me prestó
ninguna atención. Sólo eran locuras mías. Le pedí a mi marido que se
divorciara, pero él me llevó a Bellevue hace siete años.
”Allí estuve un año y med.o y entonces mi marido me llevó de nuevo
a casa. Ya dije que no lo quería. Entonces lo dejé y empecé a trabajar.
Por la calle solían insultarme y también donde trabajaba. Los judíos sobre
todo, me odian. Ellos dicen que tengo que morirme. Una mujer del piso de
abajo me dijo que me iba a echar a perder la comida, que me la iba a
hacer sentir amarga y agria; y cuando se le daba la gana, lo hacía. Nunca
tiene él: gusto que debe tener. Siempre tiene olor raro como de pescado
pasado;, muy desagradable. No sé cómo consigue hacerlo. Y de esto hace ya
un año y medio. .
;”Cuando el barrendero limpiaba la calle sentía como si estuviera
barriéndome mis órganos genitales. Era como si me desgarraran. Sentía
uno dolor terrible. Tanto que me hacía estremecer. Yo estaba en un quin­
to piso y él estaba en la calle. .Estaban matando a mi niña. Ella empezaba
a temblar; tenía la cara cruzada de rayas rojas y los ojos vueltos hacia
arriba. Yo veía a un hombre que venía de la calle, y me electrizaba todos
los nervios. No sé qué significará eso. Lo tenía frente a mi cara. Me sacaba
el aliento, me lastimaba el corazón. Respira con mi aliento. En este mismo
momento, me está haciendo daño aquí (se señala la pelvis) ; lo siento en
el vientre. Todos los que están aquí pueden hacerlo; cualquiera de los
que están aquí me puede matar. Esta mañana un .médico me pasó por en­
cima; me pisoteó todo el cuerpo (no estaba cerca de mí, pero me lastimaba
igual). Me rompen las piernas con la electricidad. Me impiden pensar, res­
pirar y comer. Todo lo que yo digo lo sabe todo el mundo aquí. Oyen
hasta lo que pienso. Vienen y me llaman S. O. B. Me muestran la acción
de un hombre cuando ellos pasan por la calle. Cuando pasó un hombre,
miró hacia abajo y dijo: ‘mire’. No se sacó los genitales pero se los pude
ver como si hubiera estado desnudo- La gente me corría por la calle para
matarme. Cuando me hablan con naturalidad todo marcha bien, pero cuan­
do me hablan sin naturalidad me lastiman aquí y allí. Usted acaba de toser
encima de mí y me tocó con la tos (la paciente tose) „ Cuando yo toso no
le toso encima. Cuando Ud. mueve el hombro yo también lo siento. Donde
yo estoy hay electricidad en todos lados. Tuve un vecino que dejó mi casa
impregnada de olor. Ellos lo utilizaron conmigo en otra casa. Me envene­
naba la sangre. Lo usaban para hacerme heder. Un muchacho solía poner-.
me un olor de mujer sucia. Ahora siento un olor fresco y verde como de
árboles. Esa mujer .(señalando la calle) me hace señas como si yo quisiera

ir al baño. Todo el mundo tiene algo que Ver conmigo o. «hombres, muje­
res, chicos, locos. Dejaban entrar a todo el mundo en mi dormitorio y me
arrancaban los órganos sexuales. Y ellos ine quemaban. Solían ponerme una
especie de p intura roja. Quizá fuera porque me manejaban. Soy como una
radio. Me pueden manejar. Cuando un chico hace ademán dS^agarrar algo
lo siento en mi sangre y en mis huesos. Se pasan diciendo tales porquerías.
Cualquier cosa que haga, por ejemplo si compro carne, se pasan hablando
día y noche de mí y haciendo chistes. El carnicero viene de noche y me
dice' unas palabrotas que duelen y matan. No podría probar un bocado.
Todos los carniceros hicieron lo mismo. Me ponía las manos encima co­
mo si tuviera electricidad y me arrancaba las partes sexuales. Me hacía
hinchar el vientre. Solían obstruirme los intestinos. Cuando alguien se
reía, la risa me atravesaba como una máquina eléctrica. Un policía le dijo
que me lo hiciera. Lo siento a través de mi rodilla y por todos lados. Eñ7
la Sala hacen lo mismo. No voy al b a ñ o , me cerraron el vientre con llave.
Un muchacho de 14 años vivía conmigo como marido y mujer. Vivía en
el piso de abajo, pero lo hacía por medio de la electricidad. Era terrible;
yo sentía dolor y tenía vergüenza. Hace años que mis excrementos no hue­
len bien. Cuando camino, me hacen v o m ita r si se les antoja”.
Como -vemos, la paciente se siente relacionada con todo el mundo.
Cuando una persona respira, respira su propio aliento. Cuando una per­
sona mueve ios hombros, ella siente el movimiento en los suyos. En otras
palabras: la paciente incorpora al propio ios modelos posturales de los
demás. Eñ su caso, es evidente que ya no existe ninguna diferencia espa­
cíalo La magia la obliga a la imitación; trátase de una magia imitativa
pasiva. Cuando un hombre barre la calle, siente el movimiento sobre sus
genitales. Cuando alguien camina a su alrededor, le parece que lo hace
encima de su cuerpo. Las acciones que se desarrollan en el mundo extemo
las siente como si se produjeran en su imagen corporal. La diferencia es­
pacial entre su imagen corporal y el mundo externo se ha alterado sensi­
blemente. Cabría decir que su libido atrae a las demás personas, aproxi­
mándolas a ella. Un muchacho que vive en otro piso tiene relaciones
sexuales con ella “por medio de la electricidad”.
La acción mágica es una acción que influye sobre la imagen corporal
con prescindencia de la distancia real en el espacio. E influye aunque no
sólo en este caso, sobre los órganos sexuales en particular. Parecería que
el espacio psicológico en tomo de los órganos sexuales tuviera sus carac­
terísticas peculiares. •
En el caso de neurosis obsesiva mencionada en la página 139 al pa­
ciente le parecía que un automóvil le iba a aplastar el pene por la calle.
Pene y vejiga se habían desprendido de su cuerpo.
El espacio específico en tomo de la imagen corporal puede acercar los
objetos ai cuerpo o bien el cuerpo a los objetos. La configuración determi­
na las distancias que separan a ios objetos del cuerpo.

Lo mismo vale para las experiencias . no obedece exclusiva­ mente a tendencias ópticas. es tan innato como el de ver. de ser mirado.. Pero dicho análisis debe ser incompleto por fuerza. a una persona del otro sexo. allí. siempre se hallan dirigidas hacia imágenes corporales situadas en el mundo exterior. Aunque esta curiosidad se basa principalmente en la visión. No sólo vemos. sino que también tenemos una tendencia a ver nuestro propio cuerpo. Consideramos la libido desde el punto de vista de la ima­ gen corporal de la persona que experimenta este deseo. po­ demos hablar de curiosidad sexual. ser. nos interesa conocer la acción sexual de los demás. Cuando miramos nuestro propio cuerpo. Tal como se desprende de los estudios realizados en la Parte Primera de este libro. Hablamos allí de la sexualidad genital y de las etapas de la sexualidad. Pero toda distinción entre procesos perceptivos y emocionales (libidinales) es artificial. En otras palabras. Existe. táctiles. experimen­ tamos el deseo de exponer nuestro cuerpo ante nosotros mismos. existe cierta dirección hacia algo vivo y situado en el mundo externo. vale decir. sin duda.imágenes corporales de los demás. trátase aquí de procesos perceptivos de gran complejidad. la tendencia a mostrar el propio cuerpo y. la curiosidad óptica generalmente precede a la táctil En sus tres ensayos sobre Una teoría sexual.iá piel y el cutis. Un vez satisfecho el ojo. En la construcción de la imagen corporal hay siempre un continuo tanteo para descubrir qué puede incorporarse al cuerpo. de eta­ pas ópticas de la sexualidad. puesto que las tendencias libidinales siem­ pre se dirigen hacia la imagen corporal de otro. Arriba a la conclu­ sión. en par­ ticular. a su vez. La ima­ . y no menos con res­ pectó al cuerpo de los demás. (2) La curiosidad y la expresión de las emociones En el capítulo anterior nos ocupamos de la sexualidad y las tenden­ cias libidinales. Existe. recurrimos a las experiencias táctiles para completar nuestra indagación. Cuan­ do experimentamos interés por el cuerpo de otra persona. de tendencias “voyeuristas5’. Aun en la etapa jiarcisística. al mismo tiempo. Las tendencias libidi­ nales son necesariamente fenómenos sociales. una profunda comunicación entre la propia imagen corporal y la de los demás. así como él de los demás. el deseo de ser visto. de que el exhibicionista muestra su curepo y sus órganos genitales a la persona del otro sexo porque espera. puesto que las tendencias táctiles también des­ empeñan un papel de mayor o menor importancia según la situación. y entonces revisa­ mos con los dedos cuanta cavidad hay en el cuerpo. en efecto. una satisfacción de su propia curiosidad. Pero a nuestro juicio. Asimismo. un deseo 'de adquirir conocimiento a través del tacto. Existe. también sentimos curiosidad con respecto al mismo. Las experiencias ópticas que llevan a la construcción de la pro­ pia imagen corporal conducen. Freud examina el exhi­ bicionismo. igualmente. una gran curiosidad por conocer la superficie del cuerpo. Además. las partes sexuales. a la construcción de las . Pero también sentimos curiosidad por las partes internas de nuestro cuerpo y del de los demás.

Cabe esperar que la patología nos muestre estos mecanismos con rasgos más marcados. el capítulo siguiente). Si uno desea ver la cara y el cuerpo de otra persona y la desnudez de ese cuerpo. haciendo que la humanidad tire a un lado las ropas y se ponga a retozar des­ nuda. Pero también sentimos la necesidad de bacer conocer a los demás las emociones y pensamientos que tienen lugar dentro de nos­ otros. un individuo alto. de porte esbelto y hábitos estéticos. la tendencia al avoyeurismo?f y el exhibicionismb tienen iguales raí­ ces y ambos exigen satisfacción. sino que deseamos expresarlas 2. Nosotros mostra­ mos nuestras emociones a los demás y luego nos las volvemos a guardar. propuesto por Lipps. . puesto que también abarca los órganos sexuales y las actividades se­ xuales de la persona. tendencias. La percepción del cuerpo de los demás y de su expresión de la emoción es tan primaria como la percepción del propio cuerpo y de su expresión emocional. con­ currió el 19 de abril de 1932 al departamento psiquiátrico del hospital de Be- 1 El movimiento nudista satisface esa tendencia libidinal. Claro está que no sólo sen­ timos curiosidad por el cuerpo. La humanidad es el es­ pectador invisible de su pensamiento. No es cierto que nos sintamos instintivamente forzados a imitar a otra persona. De modo semejante. alimentarse o jugar sin preocupaciones. queremos conocer sus ideas y representaciones. asimismo. es. Y a dijimos que nunca alcanzamos una percepción nítida de la piel y del cutis de nuestros semejantes. ello es expresión de la imposibilidad de satisfacer la libido exclusivamente de esta manera.gen corporal debe ser conocida por nosotros y por los demás. se verá necesariamente un cuerpo en movimiento y en acción. y toda personalidad tiene emociones. 2 Donald Hayvforth propuso la interesante teoría de que la principal función de la risa es advertir a los semejantes que no existe ningún peligro. que experimentemos entonces lo que ella experimenta y que nos proyecte­ mos dentro de ella.. Un cuerpo es siem­ pre el cuerpo de una personalidad. (Cf. después de todo. pues. Así como se ve y comprende el cuerpo de otra persona. sentimientos. Agustín Q. Aun la curiosidad sexual es algo más que una curiosidad relativa a las partes sexuales y a sus accio­ nes. proyección sentimental). La imagen corporal es un fenómeno social1. cabe objetar el concepto de Einfühlung (empatia. (Cf. Has­ ta la emoción de una persona solitaria es una emoción dirigida hacia un espectador imaginario. De este modo. Desde ese punto de vista. en lo cual reside. No sólo expresamos emociones. sino que también nos atrae conocer las emociones de los demás y su expresión a través del gesto y del ademán. motivos y pensamientos. Las emociones están dirigidas siempre a los demás. Pero puesto que sólo constituye el desahogo de un deseo parcial. el núcleo central de dicho movimiento. hacerles saber que pueden reposar. aun cuando los órganos genitales se exhiban libremente. Queremos saber. se comprende de inmediato la acción de esta persona expresada en movi­ miento. lo que piensan. Y un cuerpo en acción estará expresando o haciendo algo. Las emociones siempre son sociales. A nuestro juicio. E l serio problema de la integración de los deseos sexuales no se resuelve. permanece necesariamente incompleto. decir. el trabajo de Lorand sobre “El Nudismo” ) . el pensamiento es una función social aun cuando se dé en una persona aislada.

Todo el tiempo se lo pasaron murmurando y rechinando los dientes y haciendo toda clase de ruidos con la boca. Mi idea era que querían hacerme pe­ dazos. Somáticamente. Baste saber que el paciente siguió sintiendo las vo~. Eran estas últimas las que desempeñaban el papel más importante. sufría estremecimientos continuos y se observaba en sus manos un ostensible temblor alcohólico.que tenían algo conmigo y querían obtener el resto de ios datos que yo conozco. Estas persecuciones venían produciéndose desde hacía varias semanas. por propia iniciath n. Había buscado refugio en el hos­ pital porque había empezado a oír voces que lo insultaban y acusaban de ser un degenerado y un homosexual. Mientras comía no podía dejar de pensar en el pene y en yesca. pasó a mi lado. Y luego: ‘sos un degenerado’. en tanto que otras sus pen- / samientos parecían casi totalmente iacoi^xos. “Oía una confusión de voces y ruidos. Y luego de mis dientes. eso quiere decir que podían leer mis pensamientos en los dientes. Me di cuenta de que en cada parada había un hombre que no era un peón ferroviario y entonces pensé que este hom­ bre lo ba a encontrar de ciudad en ciudad. En el co­ che en que viajé hasta aquí venían otros cinco o seis hombres. Padecía alucinaciones rea­ les. eso quiere decir que podían leer en ellos. llevue. mostraba signos de un alckholis- mo grave. Les oía decir: ‘Muy bien. Me fui del hospital porque los ruidos y las voces se burlaban de mí. Todo lo que sucedía provocaba pensamientos contra mi vo­ luntad. Ellos se apo­ deraban de mis labios. No es necesario reconstruir aquí el complicado trayecto que había recorrido para escapar de sus perseguidores. Vea­ mos algunos ejemplos de las frases pronunciadas durante esta etapa. ‘eres un degenerado’. Mis sentimientos eran . después de internarse en el hospital» A veces hablaba con toda claridad y coherencia. que me los estaban arrancando en pedazos. Quería saber por qué habían en­ trado los negros en la casa de Lindbergh. Parecía hacerle señas al hombre que iba al lado de él. pero también oía voces verdaderas que interpretaba erróneamente. aunque la última semana lo había hecho en mayor cantidad que nunca. Louis. tenemos tus ojos.. Ud. Cuando eché a andar por la calle. Me decían: ‘eres un rojo. un gallina5. yo traté de concentrarme en la pared. Pensé que podía ser porque eran capaces de leer mis pensamientos. tenemos tus ma­ nos. y finalmente. Me dicen que es como si yo difundiera mis ideas por el aire y que por eso pueden leer mis pensamientos. Estaba en el hospital de SL jlíouis para alcoholistas. ces durante más de tres semanas. Yo sentía que todos ellos tenían sumo inte­ rés en cada movimiento mío. To­ davía me parece que fue algo real. no pu­ de dejar de dec’r: ‘allí va el judío inmundo1. los ruidos me siguieron. para determinar si era o no un degenerado. tenemos tu nariz. tenemos tus dientes. porque sus sentidos eran más agudos- . ciudad donde vivía. Confesó sin ningún reparo que era un bebedor empedernido y que toda su vida había bebido. un ladrón. Al mirar hacia el vidrio de adelante pude agarrar a uno y él se dio vuelta y me echó una mirada. tenemos tus pies’. también había abandonado el hospital donde había estado internado durante un tiempo. Se sentía acosado por las voces y por esa causa había abandonado St. Pensé que tenía los dientes picados.

Si uno mira el reloj. • . eso me sugiere la idea de chupar. yo no sé nada de eso. Nopodía dejar de pensar quela gelatina era esperma de ballena. ahora lo encuentro muy delgado’. se supone que tendrá algún signo. Después del 12 de mayo el paciente recuperó totalmente su lucidez. relojes. Este asunto. En ese momento yo me concentro en Florida. Esta gente también avanza. chupan­ do. gente cantando. es decir. yo lo he visto antes a Ud. en ios indios seminóles y entonces el negro me dice que no lo estoy mi­ rando de ninguna manera. Ese asunto de la aguja es tan serio que a uno le pueden leer. por ejemplo. Las personas cambian co­ mentarios entre sí y si uno escucha. Cuando se trata del asunto de las cajas. también podrían saberlo”. El tiempo parece signifi­ car que ellos quieren saber mis pensamientos en un momento dado. al Mar de Ross. Me sucede como esta mañana. despacio. Si lo miro. Desapareció su desconfianza y su aprensión y ya no se mostró reservado.'Poco a poco. con movimientos rítmicos. con su ayuda. y eso significa que soy una banderilla. No pronuncio palabras. podrían leer los pensamientos de la niñera. Este juego que parece continuar todavía. uno se da vuelta y lo primero de. “Eso empezó desde que estoy acá. Cuando se llevan la mano al cuello significa que las papas queman5. pasan a mi lado y me mi­ ran. Entonces mis labios dicen por f'n: ‘sorber’. uno de los muchachos de color de aquí mismo me dice: syo lo conozco. y entonces mis pensamientos se remon­ tan a las dos y hay una asociación de ideas. me parece haberme lle­ vado al Mar de Ross. cosas. No sé qué quiere decir él con eso. Si pienso en cualquier cosa del pasado. terminan por apro­ piarse de toda la historia de uno”. se me presentan asociaciones con indios y negros. Caminan. Y aquí todas las noches es lo mismo y cada vezmás. una lanza o algo que entra en una ballena. que los de los blancos. retro­ traerme a algo en un momento particular. eso s gnifica una cosa y luego ai sur. Ahora creía que no había oído voces reales sino • que sólo había interpretado erróneamente lo que decían realmente los de- . Hay una ballena y yo la atravieso y no soy yo y todo es igual Eso significa que lo llevan a uno alrededor del mundo y uno va al Polo Norte. sea real o no. cuando se apode­ ran de los pensamientos de uno durante cierto tiempo. se supone que tengo que decir ‘son las dos2. Poco a poco me fui dando cuenta de que.que se entera es que están hablando de uno. así que podían apoderarse de la niñera. sin prestar atención. Entiendo que haya algo así: uno pincha una persona y lee sus pensamientos. y sí la niñera o cualquier otra persona de la casa estaba complicada. su psicosis y logró explicarnos las observaciones inconexas. la gente parece mencionarlo. mientras caminaba por la calle iba hablando. . No quiero hablar con él. tiene que ver con el negocio de la aguja que me tiraron. con el jabón de Castilla. Se hizo posible examinar. Hay un golpe. simplemente trato de avanzar derecho por la calle.. Cuando son las dos. Si podían leer los pensamientos. me froté y melavé las manos y algcf parecía decirme: 6¡u y! ahora está hablando de España’ y mis pensamien­ tos se iban* a España. A veces sus frases eran aún más inconexas. Esta gente sabe todo lo que uno dice.

Los objetos que veía y los movimientos de los demás le su­ gerían pensamientos que los otros podían adivinar. chori­ zo. le vi las nalgas y eso me dio náu­ seas”. Todo el mundo fumaba Camels y me hacía sentir el gusto de la yesca. Cierta dama de la sociedad que había presenciado el espectáculo había presentado una queja. Pero no es posible comprender plenamente la psicosis de este paciente sin tener por lo menos un ligero conocimiento de su personalidad y desarro­ llo. Le repugna cualquier clase de perversión.. Al principio un cigarrillo me pareció que tenía gusto de yesca china. que. En su vida consciente jamás ha tenido ninguna relación particular . Nuestro paciente cooperó para encontrar a los responsables y ha­ cerlos dar de baja por razones médicas. “Me acostumbré a no fijarme en esas cosas desde que tuve uso de razón. Sólo a los diez descubrió la diferencia entre varones y niñas... Cuando tenía alrededor de veinte años. Tres herma­ nos suyos eran sacerdotes y una hermana mayor era monja. parecía provocarle pensamientos rela­ cionados con aquello de ‘degenerado’. Todavía le interesaban las investi­ gaciones. especialmente la homose­ xualidad. Empezó a fumar a los seis años. le interesó un caso de asesinato y se desempeñó como investiga­ dor con bastante éxito. se hablaba mucho de ciertos casos de homosexuali­ dad. Cuando sus ideas sur­ gían de este modo. La madre solía pegarles a todos los hijos. En la familia nunca se discutió el tema del sexo. fueran verdaderas alucinaciones). El padre bebió durante toda su vida pero sin llegar a ser un borracho. El paciente quería a su padre tanto como a su madre. Los individuos en cuestión habían organizado una exhibición. a los ocho. cuando yo tenía siete u ocho años” ). Hasta los cinco años durmió en la misma cama con su hermano. ‘gallina’. etc. etc. Cuando vio el ala de . Cuando era muy chico vi a una chica defecando. por lo menos las palabras tales como ’ “ladrón”. como así también sus movimientos y pensamientos (pero a nuestro . pero nunca vio sus órganos sexuales. “Los chicos le llamaban ál pene salchicha. En su familia no se había registrado ningún caso de psicosis. etc. Pero desde los seis años co­ menzó a mostrar curiosidad por los asuntos de los demás. sentía que todas las miradas convergían sobre él. y a beber cerveza. Los otros provocaban en él ciertos pensamientos y luego los leían gracias a la posición de sus dedos. juicio es mucho más probable. La madre insistía escrupulosamente en que la limpieza fuera rigu­ rosa. y que sus dedos se contraían y formaban letras que los demás podían leer. Era muy hi­ giénico. “degenerado”. Por entonces era repórter de un diario. [véase anteriormente]. El padre y la madre eran más bien estrictos. era bastante religioso.más. Cuando era chico. a los cuatro o cinco años. Cuando los de­ más se hacían señas aludiendo a él. “Los olores del baño me impregnaban durante horas enteras. pollo en su plato se imaginó que era una gallina. Las salchichas de Viena le habían hecho pensar en el órgano masculino (probablemente era éste un recuerdo de la infancia. juntábamos yesca con los otros chicos y la fumábamos”. Cuando se incorporó a la marina. A los cinco años de edad. pues los tópicos de esta índole se hallaban estrictamente prohibidos. Los pri­ meros seis hermanos y hermanas habían muerto en la infancia.

En su psicosis. demuestra la presencia de una fuerte homosexualidad latente. Le parecería mal tener relaciones sexuales con una mujer de­ cente. pero también queremos que nuestros propios pensamientos y ademanes sean comprendidos. deseamos comprender los pensamientos y ademanes de los demás. La necesidad sexual no lo molesta. La gente le inducía por medio de ademanes los pensamientos prohibidos. Toda vez que se’ le ofrecía una percepción a ese retrato. especialmente cuando bebe. Cabe suponer que generalmente son comunicaciones que dirigimos a los demás. reve­ lando así sus tendencias infantiles a los demás. las máquinas simboli­ zan el cuerpo. es como una parte de sí mismo desprendida hacia el exterior. Su vida sexual consiste en el trato con prostitutas. los pensamientos de ellos y sus pensamientos guardaban una libre comunica­ ción. Evidentemente existe . el paciente se quejaba de que le habían sacado una fotografía que teñía en una ciudad distante. (3) Observaciones preliminares sobre la relación entre las imágenes cor­ porales' El caso que acabamos de analizar muestra claramente los fenóme­ nos que cabe observar en gran número de psicosis. En uno de nuestros casos anteriores (Seele und Leben. Siempre fue curioso. Cabe suponer que esta curiosidad se debió en gran medida a la curiosidad sexual. En general. Nunca llegó a des­ arrollar plenamente su heterosexualidad. casi siempre en compañía. A veces pasan uno o dos meses sin que tenga relaciones sexuales. Es comp la imagen reflejada por el espejo. El celo con que llevó a cabo la investigación de la homosexualidad en la marina. y por eso sus pensamientos eran comprendidos por los demás. 7 8 ). si el paciente era o no un pervertido.con los movimientos intestinales. Los ademanes de ellos y los suyos. aumentó su interés por los asuntos de los demás y. Él comprendía a los otros. Según Tausk. Se producían enton­ ces asociaciones libres que conducían a . Con la represión de la curiosidad sexual. donr de era sometida a la influencia de un investigador. Pero el punto sobre­ saliente en esta observación es que los demás pudieran leer sus pensamien­ tos y conocer sus actividades exactamente en la misma forma en que él había investigado antes las actividades de los otros. El retrato del paciente no es ni más ni menos que una de estas máquinas. Los movimientos expresivos de nuestros pa­ cientes constituyen una comunicación. Tenía que expresarlos por medio de movimientos de la boca o de las manos. La psicosis trae a primer plano rasgos que fueron fundamentales para su personalidad. p.pensamientos perversos. Su pensamiento se hallaba ligado a la fotografía. Tenemos aquí una alucinación alcohólica típica donde prevalecen los elementos delirantes. sobre todo. Y por cierto que bebe profusamente. El investigador podría descubrir. por las actividades criminales. entonces. se pusieron al descu-' bierto su sexualidad y sus tendencias anales y orales. él la sentía. comprendía sus cuerpos como el suyo propio.

(El propio Landis arriba a conclusiones muy parecidas). que comprendemos las situaciones emocionales sólo en su totalidad y no parcialmente. Landis halló que la expresión de las emociones es interpretada erróneamente con suma frecuencia. La sensación experimentada en el espejo es tan inmediata y original como la experimentada en la mano verdadera. Cuando miro deliberadamente la imagen de mi mano en el espejo. . sino en la mano situada a seis metros. Pero no es razonable elegir una parte solamente de una situación total. En efecto. aunque con cierta dificultad. y que mire el espejo. puedo sentir todavía. en un cuadro exterior de. sino que también lleva consigo sensaciones tác­ tiles. Supongamos que me siente a unos tres metros de un espejo. especialmente si se considera lo poco que difiere la experiencia óptica relativa a la propia imagen corporal. No sólo •es el cuadro óptico. Pero. Aprieto enton­ ces los dedos contra la pipa y experimento una nítida sensación de presión en los dedos. Este investigador sacó fotografías de algunas personas en situaciones emocionales concretas y la gente que veía estas fotografías a menudo interpretaba erróneamente su signifi­ cado. de las experiencias que tenemos con respecto a la imagen óptica de los cuerpos de los •demás. con las conclusiones extraídas de nuestras propias expe­ riencias. Por otra parte. la tremenda influencia de la esfera óptica sobre el modelo postural del cuerpo. Aun cuando tenga la pipa agarrada de tal modo que sólo quede la pipa a la vista. con una pipa o un lápiz en la mano. por lo tanto. Mi modelo postural del cuerpo se baila. Las sensaciones experimentadas en las pruebas que acabamos de men­ cionar no pueden atribuirse a la proyección. un retrato de mí mismo ? Un simple experimento puede servir para demostrar que la comunión entre la imagen corporal exterior y el cuerpo existe ya en la esfera de la percepción. Por consiguiente. sino también en la del espejo. siento claramente que la sensación de presión no sólo está en los dedos de mi propia mano. Las interesantes investigaciones de Landis demuestran. Nos encontramos nue­ vamente con la subordinación de la imagen del cuerpo. es posible separar la emoción de las secuencias de mo* tilidad. Cabría decir que el modelo postural del cuerpo también existe en mi imagen especular. cabe comparar las importantes investigaciones realizadas por Landis y sus co­ laboradores. así. mi imagen especular y yo mismo. ¿Pero no son también mis semejantes que están en el mundo externo. mí. la presión sobre la pipa del espejo. y el objeto que provoca una emoción forma parte de la situación emocional. pues. esta sensación no sólo sé baila en mi mano real. Es por lo menos probable que parte de estas experien­ cias se den también cuando vemos los cuerpos de los demás. en el espejo.cierta comunión entre mi retrato. aun cuando la instantánea capte la culminación de la si­ tuación emocional. ¿no son todas las demás personas semejantes a otros tantos retratos de mí mismo ? Volvemos a ver. no. subordinación que ya habíamos visto en nuestro análisis del experimento de Stratton y de los experimentos relativos a la duplicación de un dedo mediante la vi­ sión doble.

Entre el propio cuerpo y el de los demás existe un indudable vínculo. con respecto al cuerpo del niño. La estrecha relación existente entre el propio cuerpo y el de los demás también se hace patente en una serie de interesantes investigaciones realiza­ das por David Levy. demasiado largo. Cuando tratamos de estimar el valor del material de Levy debemos tener en cuenta. El interés de una persona por su propio cuerpo. las áreas visibles eran las de mayor sensibilidad. de que era demasiado grande. que consideraban inferior. el interés intelectual y emo­ cional de los demás. Cabe destacar. éste mostró en un principio un enorme interés por la gente con quien tomaba contacto. Sólo en tres de ellos podía considerarse que interferían con las funciones (piernas estevadas. Gran número 'de varones de menos de 12 años se resistían a la idea de tener vello en el cuerpo. pie plano. liste investigador estudió el interés corporal en los ni­ ños. Los problemas eran principalmente estéticos. 3 En otro trabajo. por ejemplo. Pero también les interesaba sobremanera la longitud y la fuerza. en cierto modo. La actitud de los padres hacia las cicatrices y la observación de terceros provoca un gran interés por el propio cuerpo del niño. al mismo tiempo. de su forma cómica. uno solo lo aceptaba en la cara y otro no tenía objeciones. el aspecto o las enfermedades de las personas conocidas pueden aumentar también el interés del niño por su propio cuerpo 3. Múltiples respuestas indicaban un interés o sensibilidad especiales con respecto a una parte del cuerpo. • . Las con­ versaciones de la familia acerca de la salud. observaba en particular los pechos de las mujeres. o demasiado chato. la longitud de los dedos. el interés por los demás y por uno mismo sean paralelos. Pero su interés por el medio circundante no tardó en de­ crecer y. Mu­ chos de los' niños se quejaban del cráneo. sino del interés especial por el cuerpo y por las adaptaciones ba­ sadas en este interés. Todos los sujetos examinados presentaban rasgos evidentes de trastornos físicos. Es no­ table que. Un varón que tenía las tetillas invertidas. Es evidente que el interés por ciertas partes específicas del propio cuer­ po despierta un interés correspondiente por las mismas partes de los cuerpos de los demás. También está por último. también su percatación del cambio. • Es de particular interés. En el caso de un paciente que había sufrido la mutilación de una mano. nuevamente. nuestra observación previa de que los pacientes descubrían sus propios cuerpos con la ayuda de los demás. que la sensibilidad a un des­ cubrimiento en el propio cuerpo despierte una atención especial hacia la parte correspondiente en los cuerpos de los demás. Levy estudió estas actitudes en relación con los problemas de la vida individual de los niños. Pero de los casos estudiados por Levy se desprende claramente que los niños descu­ bren su propio cuerpo a través de las conversaciones y de la observación de los demás. De todas las partes dei cuerpo. y el interés social de los demás por el cuerpo corren a lo largo de sendas paralelas. estrabismo). por supuesto. en este sentido. pero siempre que fuera ralo. que este investigador no se ocupa de modificaciones primarias en el modelo postural del cuerpo.

parte in­ tegral de la imagen del cuerpo de los demás como expresión de la persona­ lidad. (4) La eritrofobia como ejemplo de una neurosis social S. y finalmente. en la percepc. arribamos a un juicio sobre las distintas partes del cuerpo del otro. Cabe distinguir idénticos planos cuando vemos el cuerpo de otra persona. Y cuando no llega a ruborizarse y a transpi- . y movimiento y función son. con los objetivos y tendencias del individuo. La imagen corporal y la emoción se hallan íntimamente vinculadas entre sí. podemos verlo en los demás. El caso de alucinosis alcohólica examinado anteriormente abre el camino hacia un nuevo campo. El juicio relativo al cuerpo deriva de ambas fuentes y sólo es factible merced a los factores sensorios y emocionales subyacentes. Y lo que descubrimos en nosotros. Así como rechazamos la idea de la Einjühlung. debemos rechazar la idea de que arribamos al conocim ento del cuerpo de ios demás y de sus emociones mediante la proyección de nuestro cuerpo y de nuestras sensaciones hacía las otras personalidades. los cuerpos de los otros ad­ quieren su significado último por el hecho de ser los cuerpos de otras per­ sonalidades. Así como la propia imagen corporal ad­ quiere pleno significado sólo merced a su movimiento y a su función — que una vez más se expresa de manera sensorial— el movimiento de la imagen corporal de otra persona. Pero ni siquiera esta triple subdivisión nos proporciona una idea cabal de la im­ portancia de la imagen del cuerpo. Pero es indudable que existe un continuo intercambio entre nuestra propia imagen corporal y la de los demás. Esta impresión sensoria adquiere su verdadero significado. y así como nuestra imagen corporal es la expresión de nuestra propia vida emocional y nuestra personalidad. Lo que vemos en los otros podernos des­ cubrirlo en nosotros mismos. de 31 años se queja de ruborizarse y transpirar cuando se halla en presencia de otras personas. después de todo. asimismo. no difiere. Con suma frecuencia encontramos nuestra propia imagen corporal libidinal gracias a la tendencia libid nal de los demás dirigida contra nosotros. de los cuerpos de los demás. gracias a nues­ tro interés emocional por las diversas partes de su cuerpo. .. sus cambios concernientes a la función y sus pers­ pectivas relativas a la acción. provoca actitudes de tipo emo­ cional. Prime­ ro recibimos una impresión sensoria acerca del cuerpo del otro individuo. Nuestro cuerpo. La percepción de los cuerpos de los demás y de su expresión de las emociones es tan primaria como la percepción de nuestro propio cuerpo y de sus emociones y expresiones.ón sen­ soria. y que estas actitudes emocionales son inseparables de la experiencia sensoria. L. tal como lo de­ muestran todos los análisis que anteceden. confieren a la imagen corporal un significa­ do más profundo. No debemos olvidar que la imagen postural del cuerpo. El movimiento y la función de la imagen cor­ poral se hallan íntimamente relacionados. aunque prima­ riamente sea una experiencia de los sentidos. .

Pero sus verda­ deras dificultades comenzaron posteriormente. pero nunca había intentado activamente hacerle el amor a ninguna de ellas. nunca había visto desnuda a su mujer antes de que tuviera lugar la primera sesión psicoanalítica. y de que la gente. especiamente. con sólo mirarlo se daría cuenta de que se masturbaba. Éste era un un hombre que se había iniciado en circunstancias más bien limitadas. EL padre siempre había sido una persona malhumorada y gruñona. Se le ocurrió entonces la peregrina idea de que era la masturbación lo que pro­ vocaba el crecimiento del vello. Esto conduce de inmediato a uno de los problemas capitales de su neurosis. este psicoanalista era un ideal de fortaleza masculina. en la cual trabajaba el propio paciente. Eligió ai segundo psiquiatra porque había oído decir que tenía voz- aguda y suponía. pero sólo había habido contactos emocionales y juegos verbales. Era muy alto para su edad y siempre tuvo miedo de que los demás lo mirasen y se preguntaran por qué jugaba con compañeros tanto más chicos que él. especial­ mente durante* el verano. por quien desarrolló una gran transferencia po­ sitiva. de acuerdo con su médico. Este miedo lo obstaculiza en todos sus contactos sociales y le hace temer cualquier encuentro. Para él. rar realmente. A menudo se sentía atraído por otras mujeres. más adecuado para. teme que le suceda. padece la obsesión de que pueda llegar a estrangular a alguien o a arrojar botellas a la cara de los demás. Su desarrollo sexual fue sumamente lento. a saber. que sería menos viril y. El paciente se quejaba de que desde su primera infancia nunca había recibido el menor elogio o aliento . por lo tanto. • Antes de acudir a esta consulta. Lo admiraba en extremo. Realizó entonces considerables progresos. re­ comenzaron sus antiguas dificultades y. el rubori­ zarse y transpirar en público es un signo de debilidad y afeminamiento. se había sentido atraí­ do por su cuñada. a su mujer. También temía que se notasen sus erecciones. tuvo ocasionalmente relaciones sexuales con una muchacha por la cual no Sentía ningún cariño. llegando a poner con un socio una fábrica. En su* ma­ trimonio. A su regreso al hogar. por consiguiente. sino que evitaba todo juego sexual preliminar. él. En el año anterior al tratamiento. Aconsejado e impulsado por su hermano. había sido psicoanalizado durante casi un año por otro psiquiatra. su mujer había desempeñado el papel más activo. la relación con su padre. Aparte de este temor de ruborizarse y transpirar. A su juicio. Pero tam­ bién tiene miedo de lastimar a su hijo de cinco años y a los espectadores ubicados delante de él en las salas de espectáculos. pero había alcanzado un éxito considerable. pero sin tardar en sentir que necesi­ taba la ayuda de alguien. puso fin al análisis y trató de arreglárselas solo. parte del cual pasó en compañía de su cuñada con quien se permitió una mayor libertad sexual. cuando tenía alrededor de 13 años. Este temor se refiere. Su actividad sexual en la vida conyugal no sólo era limitada. Desea ser fuerte y ser hombre. fecha en que comenzó a masturbarse y empezó a salirle vello. Esta cohibición se remonta a una época muy temprana de su infancia.

especialmente cuando iba de cuerpo. No le gustaba tener nada que ver con ellos. Al mismo tiempo. Su madre siempre había sido muy púdica. de su padre. También recordaba haber visto excre­ mentos en una escalinata. Su inclinación a identificarse con las mujeres se halla visiblemente vinculada con fuertes tendencias anales. Á su juicio. En las últimas etapas del análisis le pareció recordar que cierta vez había puesto fósforos en el ano de un varón. Cuando contaba cinco o seis años. En uno de sus primeros sueños. soñó que un detec­ tive o un pistolero le pedía a una empleada del telégrafo que le diera un telegrama secreto. Cuando niño le habían interesado los teléfonos. entre los tres y los cuatro años. consistiendo una parte impor­ tante del juego en pegarle a la chica en las nalgas desnudas. lavando los pisos y haciendo toda suerte de tareas domésticas para ayudarla. pues. Alrededor de los ocho años había ju­ gado a la “familia3* con la hija de un vecino. Nunca le había pegado. Entre sus primeros recuerdos se cuenta el haber visto a más de una madre sosteniendo en el aire a una criatura para hacerle cumplir sus funciones naturales. Se había identi­ ficado con esta chica. No quería que nadie supiese que se masturbaba. que le llevaba siete u ocho anos y que murió de tuberculosis. era de carácter violento y. asociaba a ambos psiquiatras con este género de sujetos. en cierta oportunidad. Alimentó. un fuerte sentimiento de rebelión contra el padre y contra sus hermanos. intentó colgarse al ñ a­ po der lograr lo que se proponía. quien siempre le echaba la culpa de todo y lo acusaba de que jamás llegaría a nada. Estos recuerdos se remontaban a una etapa muy tem­ prana. En tanto que los dos hermanos mayores se resistían abiertamente al padre. pero no estaba seguro de habérselos puesto él mismo. •Ceder. Este hermano. Sus tendencias anales asumieron una expresión nueva y más fuerte cuando. y lo había aleccionado para que no se mostrara desnudo ante nadie. Lo que le asustaba especialmente era la ex­ presión colérica de su padre. La situación se tornó más complicada para él puesto que tenía dos hermanos mayores. los componentes anales y la femineidad se hallaban íntimamente vinculados. En su caso. sentía que todas estas complacencias eran hipócritas. Actual­ mente tiene miedo de que los demás conozcan sus asuntos personales. En la asociación se comprobó que para él los detectives. Pero al mismo tiempo. tenía miedo de que alguien lo sorprendiera en el baño. Su odio hacia él era claramente consciente. durante el tratamiento psicoanalítico. Tam­ bién hacía todo lo posible por complacer a la madre. el paciente pensaba que podría ganarse el aprecio de éste cediendo y mostrándose complaciente con sus deseos. que salió a luz en el análisis. era para él una prueba de pasividad y afemina- mi ento que sentía en sí mismo y contra lo cual se rebelaba. a los ocho años . El mayor de todos era especialmente iracundo y tiránico. mostrarse servicial. Le gustaba jugar con teléfonos y le hablaba a una amiga que vivía enfrente. policías y pistoleros eran valientes. . el padre era un tipo sumamente viril. Junto con su odio experimentaba una enorme admiración más o menos inconsciente. pero desde su más tierna infancia (los recuerdos se remontan más o menos a los cuatro anos) lo había retado y aterrorizado.

le tomaban la tempera­ tura per anum. En estrecha relación con sus primeras experiencias y temores ana­ les. De niño dormía en la misma cama de sus dos hermanos mayores.. Pero a él no le interesaba si sus hermanos tenían o no erecciones. ' Los amigos le hablaron de la có. Le daba miedo mirar los espejos por la noche. Tenía idénticas fantasías sexuales con la mujer del socio de su padre. que se hallaba enfermo. En . Cuando se acostaba en la cama del padre. A veces tenía miedo de llegar a estrangular a alguien. también temía experimentar alguna erección. .pula sexual cuando tenía unos diez anos. la acción de tocarle el ano desempeñaba un importante papel. la infancia había tenido una pesadilla en la cual salía de su boca cierta sustancia que lo cubría por completo como un sudario. de otros varones. dicha sustancia se tornaba sólida y asfixiante. A continuación. se hallaba el temor de ser visto durante la defecación. vio que a un hermano suyo. En su primera infancia había visto a la madre sobre una bacinilla. Pero en cambio experimentaba impulsos agresivos inmediatos contra su mujer. A veces lo imagi­ naba en un ataúd y entonces temía que sus pensamientos tuvieran un efecto material sobre la vida del padre. No le hubiera gustado en absoluto dormir bajo el mismo techo donde hubiese un cadáver. Poco . En las relaciones con su propia mujer. imaginaba que jamás podría sacarse su imagen de la mente. También experimentaba otros temores con respecto a la boca. no deseaba tener relaciones sexuales con mujeres. Por algunas asociaciones se desprende que le hubiera gustado ver a su madre y a otras personas en el baño. A los seis. erecciones y siempre temió que los demás las advirtiesen. Durante el análisis resultó difícil hacerle pronunciar cualquier palabra relacionada con la transferencia negativa. Temía llevarse a ella cosas sucias. En la esfera consciente. Temía considerablemente que la gente se vengara de él cuando no se mostraba cordial con los demás. en realidad. su hijo y las personas sentadas delante de él en el teatro. se ponía el termómetro en el ano. al tiempo que se imaginaba estar acostado al lado de una mujer y tener relaciones sexuales con ella. deseaba ser amigo de todo el mundo. Estas ideas eran. de carácter com­ pulsivo. Estos pensamientos lo hacían sufrir. En cierta ocasión había jugado a “apagar un incendio” y le había orinado encima a otro varón para extinguir el fuego. Posteriormente. pues temía ver algún muerto en ellos. Cuando comenzó a masturbarse se imaginaba que el médico le tomaba la temperatura a una mujer y que luego olía el termómetro. Tenía miedo de la muerte y de los muertos. asimismo. En toda su vida posterior tampoco le gustó tener. Tenía miedo de la venganza del psicoanalista (el padre). Siempre sintió que. se colocaba el falo entre las piernas y se'veía a sí mismo como una mujer. Nunca había querido dormir en el medio por el temor de tener una erección y de que ellos se dieran cuenta. siete y ocho años solía orinar en compañía. animales muertos y hasta excrementos. Sentía que no le gustaría ver a un muerto. tal como hubiera hecho el médico con -una paciente. Siempre le había inspirado temor que se le produjeran erec­ ciones. Sus tendencias sádicas contra el padre eran fuertes.

todo el público se está riendo. sentado en la primera fila. He aquí uno de sus sueños: “Estoy en el teatro.' Le duelen los ojos. Cuando se masturbaba. pero sentía que los demás lo miraban. Le daba labia cuando sus compañeros lo llamaban ‘lungo”. Tenía la sensación. Por entonces también tenía conciencia de su tamaño. con ella. en realidad. También observaba cuidadosamente a los demás cuando él se ruborizaba y transpiraba. Al mirarlo. en medida consi­ derable. Me dice que no me gustará J a función y me pide que suba al escenario. Éste llama a una persona del público para que pase al escenario a observar el truco siguiente. Entre el público está mi cuñado y su esposa. sentía que eso no estaba bien. Experimenta una sensación extraña en la frente. tiempo después se empezó a dejar sentir el peso de la represión y. Es de tez morena. Yo permanezco en el escenario y un rato después salgo. Cuando regreso al esce­ nario. Su ideal hubiera sido tener el mayor número posible de amigos. Le admiraban las personas capaces de trabar libremente contacto con los demás y de hablar a sus anchas. Sentía un profundo rencor cuando los demás se burlaban de los actores. No le gustaba que lo vieran. se siente más cómodo cuando está en la oscuridad. el centro de atención de los demás. Cuando mira luces demasiado fuertes. No podía hablar. sin ningún temor. El muchacho realiza trucos de prestidigitación y me hace flotar en el aire horizontalmente. Aun por la época del análisis se intensificaba su intranquilidad con respecto al cuerpo cuando iba a la peluquería. El sujeto tiene miedo de que la gente le haga daño (castración) cuando lo mira. Entonces me parece que se ríen de mí y me siento un tanto incómodo puesto que estoy de espaldas a ellos. Me sorprende hacerlo con tanta facilidad. Le hubiera gustado ser un orador público. Pensaba que tenía una nariz demasiado grande. En este sueño se percibe claramente su deseo de ser el centro de atención. primero por el escenario y luego por la sala. obtienen cierta ventaja sobre él. Se sentía. Encuentro un sombrero viej o en mi bolsillo y como no sé de quién es. La prueba es realizada sin ayuda de alambres y teniendo yo plena concien­ cia. Sentía que los demás lo miraban y entonces se consideraba inferior. solía soñar con actores y teatros. comerciante o actor. el temor particular de que los demás se dieran cuenta de sus ereccio­ nes. de que los demás se burlaban de él. los ojos le lloran. pero me olvido mi sombrero. a lo cual accedo. la pérdida del sombrero expresa su temor a la castración. Le interesaba en grado sumo su rostro. Le hubiera gustado ser vendedor. en su lugar se ruborizaba y comen­ zaba a transpirar. Le gustaba mirarse al espejo y observar sus acciones. de modo que regreso para retirarlo”. El sujeto mismo de­ clara que. de hallarse en íntimo contacto con todo el mundo. le pregunto al actor. asimismo. Comienza la función y el principal actor es un muchacho de unos 18 años. creía que la masturbación le iba a hacer crecer la barba. En sus sueños. Le gusta hallarse rodeado de gente. pero se siente tan poco espontáneo que nunca los visita. entre los dos . Al mismo tiempo.

especialmente con el órgano sexual del padre. Aparentemente. la cuestión de la imagen corporal interviene en todas las situaciones de esta índole. que para el paciente constituían otras tantas expresiones de virilidad. o de afeminarse debido a la cólera del padre. el paciente tenía miedo. desem­ peñaban un importante papel las ideas vinculadas con los órganos genitales del padre y con su gran nariz. Cabe preguntarse cuál es la imagen corporal del padre. sino también — y siempre— una relación entre dos cuerpos. una importan­ tísima relación social. Las relaciones eróticas son. sus actitudes y su forma de hablar. Parece ser que la defecación constituye una actitud en que el sujeto se halla a la vez pasivo y activo. las acciones del padre tales como los retos y los sermones. Continuamente observa a los demás y se siente observado. Se muestra en extremo consciente de su propia apa­ riencia. Pero no podemos ignorar que tenemos aquí. por lo tanto. En sus relaciones con los demás siempre teme que le saquen ventajas. Este último punto no se hizo claro en el estudio psicoanalítico del caso. en este sentido. y dependen de nuestra actitud hacia nuestro propio cuerpo. Pero no sólo existía ese temor. Le interesa considerablemente la transpiración de los demás. La acción de mirar comporta para él una fuerte relación social que desea y teme a la vez. asi­ mismo. Nuestro paciente se inició con el temor de ser visto cuando movía el vientre. En nuestro caso era de particular importancia el temor que le inspiraba al paciente el aspecto del padre. una expresión de la imagen corporal del padre. también. ante nosotros. Por consiguiente. al mismo tiempo. Deben tenerse en cuenta. El paciente se siente dominado por el temor relativo al padre. de ser el objeto de amor pasivo para el padre. relaciones entre dos cuerpos. Teme ser visto. una expresión del padre y. y que vincula con ciertos peligros (castración).ojos. Tenemos buenas razones para creer que la virilidad significa algo relacio­ nado con la psique. sino también el deseo primario de ser pasivo. en ese momento. a quien su padre castigaba severamente con frecuencia. de su pasividad. como así también de nuestra actitud hacia los cuerpos de los demás. En otro paciente. Nueva­ mente se plantea el problema del significado de la virilidad en este sentido. pero ésta no sólo es una relación entre dos personalidades. Generalmente no se presta mayor atención a los hechos en que se basa la relación social. Generalmente consideramos los fenómenos de este tipo — que encontramos en casi todos los casos psicoanalizados— más o menos desde el punto de vista de la situación libidinal del paciente. que frecuentemente llevamos a cabo •el descubri- m ento de nuestro propio cuerpo mediante la observación de los cuerpos de los demás. Durante el análisis se hizo evidente que este temor no era sino un temor a ser castrado por el padre. de su barba y de su altura. teme ser mirado por su padre. El análisis no suministra ningún indicio en cuanto a si este temor de ser visto durante la defecación fie precedido o no por el miedo a la castración. No debemos olvidar. Tenemos buenas razones para . Naturalmente esta apa­ riencia era. su aspecto. de su cabello.

Pero su propio cuerpo había amalgamado los cuerpos de los demás. caso de un excesivo hincapié en la zona anal. Pero para que esto sea posible. creerlo. un paciente. Su relación emocional con las personas que lo rodean debe. Por esa mis-a ma razón — tal como dijimos anteriormente— escondía su órgano éntre las piernas. ya se hallaba preparado para responder a este hecho con un aumento de su tendencia anal. El paciente se proyectaba fuera de su propio cuerpo. Es evidente que existe una relación particularmente estrecha entre las partes de la imagen corporal de distintas personas. que sufría una neurosis obsesiva. hacía el papel de una mujer que tenía relaciones sexuales y el de una persona acostada a su lado. Simultáneamente desempeñaba el papel de una mujer. Cuando el paciente vio que le tomaban la temperatura per amim a su hermano. pues. No nos interesa tanto. él mismo y que era quien consumaba la cópula camal con la mujer. el problema de la llamada identificación con las personalidades de los otros. No podría darse un ejemplo mejor del hecho de que en la propia imagen postural de un individuo pueden mezclarse múltiples imágenes corporales de otras personas. La situación durante sus prácticas eróticas era característica y al mismo tiempo compleja. intensificarse. una nueva dimensión. al mismo tiempo. Es notable y característico el hecho de que también aquí el factor determinante del aumento de las tendencias relati­ vas al propio cuerpo haya sido algo que ocurría en el cuerpo de otra persona. Vivía. a un aumento del interés por las acciones y expresiones del padre y de los sustitutos del padre. Al mismo tiempo. en las zonas eró- genas. cuya temperatura era tomada por el médico. la analidad significaba para él mostrarse pasivo. Finalmente. El temor a la castración. En un breve examen clínico. que era . declaró que siempre que su madre le daba una enema sentía cierta satisfacción sexual en la zona anal y suponía que su madre experimentaba idéntica sensación. adoptar el lugar de la madre en la relación con el padre. en cambio. pero existe también la posibilidad de que estemos ante un. pero incorporaba otros al suyo. bajo la influencia de una necesidad erótica. La irritación anal provocada por el termómetro colocó al paciente de inmediato en una situación pasiva y femenina. En un principio. . debe conducir necesariamente. así. era él mismo. El problema filosófico fundamental del Yo y el mundo exterior parece cobrar. pero podemos seguir el proceso por el cual el modelo postural del propio cuerpo se mezcla con el de los demás. es necesario que dichas imágenes posturales hayan sido percibidas y elaboradas de antemano. Pero también desempeñaba el papel del médico que tomaba la temperatura per aman. fuera y dentro de su propio cuerpo. La actitud tirá­ nica de sus dos hermanos no podía sino fomentar las tendencias psicoló­ gicas que acabamos de describir. anterior al complejo de castración e intensificado sólo secundariamente por la amenaza de la castración.

y es de suma importancia seguir las líneas a lo largo de las cuales se desarrolla la cópula (intercourse) de las imágenes corporales. al mismo tiempo que conferimos nuestras propias imá­ genes corporales a otros individuos o. pese a que podamos incorporar parte de las imágenes corporales de los otros a nuestro modelo postural. nuestro cuerpo en un centro ima-. No hay. Tampoco la adquirimos mediante la identificación con las imágenes corporales de los otros. realizamos un cons­ tante intercambio entre nuestras imágenes corporales y las de los sujetos que nos rodean. el niño conoce primero su propio cuerpo. (5) Relaciones sociales de las imágenes corporales. cuando queramos determinar la relación existente entre las imágenes corporales. Si colocamos . incorporamos ciertas partes de las imágenes corporales de los demás a las de otras personas. Es indudable que un cuerpo distante habrá de ofrecer menos posibi­ lidades de interacción. Pero todo este examen demuestra claramente que nuestro pro­ pio cuerpo no está más cerca de nosotros que el mundo exterior. podremos medir la distancia espacial de los demás cuerpos. Así. neas. La ima­ gen corporal no es un producto de la personización de los cuerpos de los demás. pues. Se plantean ahora varios interrogantes: ¿qué es nuestro propio cuer­ po y el de los demás? ¿cuál percibimos primero? ¿es uno. el contacto de otras cosas entre ambos cuerpos debe ofrecer una mayor posibilidad de fusión a las imágenes cor­ porales. pues. Las impresiones ópticas relativas a nuestro cuerpo — que tanta importancia tienen en la formación de la imagen cor­ poral— no difieren en modo alguno de las impresiones ópticas referentes a los cuerpos de los demás. en cierto modo. y que desde el principio mismo existe una vinculación su­ mamente estrecha entre nuestra imagen corporal y la de los demás. No cabe ninguna duda de que desde el comienzo mismo existen vínculos relacionantes entre todas las imágenes corporales. si bien es po­ sible enriquecer la percepción de nuestra imagen corporal merced a dichas identificaciones. o los percibimos al mismo tiempo ? De acuerdo con la formulación dogmática del análisis. Aunque tampoco hay razones para que adoptemos el punto de vista contrario y digamos que adquirimos el conocimiento de nuestro propio cuerpo introyectando las imágenes corporales de los demás dentro de nosotros mismos. secundario con respecto al otro. Este intercambio puede serlo sólo de partes o de entes totales. ginario. además. otra salida que afirmar que nuestra imagen corporal y las imágenes corporales de los otros son datos primarios de la experiencia. La distancia social. Así. También debemos tener en cuenta el contacto sexual entre dos . Nos encontramos aquí con el problema de la forma en que influye la distancia espacial sobre estas lí-. no es posible afirmar que adquiri­ mos nuestro conocimiento de los cuerpos exteriores y sus imágenes mediante la proyección de nuestro cuerpo hacia el mundo externo. La proximidad en el espacio aumenta la posibilidad de interrelación entre las imágenes corporales y. por lo menos en las partes importantes.

entonces. atrayendo la atención de la gente. Hay razones para creer que se trata aquí de un fenómeno sumamente típico conducente a la psicología del rubor y a la psicología de los jnovi- mientos expresivos en generaL Todo cambio en la expresión. ser castrado. El rubor — tal como el psicoanálisis lo lia dejado perfectamente demostrado— es un sustituto de la erección. no sólo a la propia imagen corporal. Debemos insistir. El rubor de nuestro paciente significa. también se con­ vierte de inmediato en una modificación de nuestras relaciones sociales con los demás. una transferencia hacia el rostro. Dicho con otras palabras: los procesos relativos a la imagen corporal también pueden determinar cambios en el cuerpo como taL Es notable que el rostro se convirtiera ahora en centro de su imagen corporal. Claro está que el rostro tiene una particular importancia dentro de la imagen corporal. pues. Esta vez la transfe­ rencia no tenía lugar solamente en lo que llamamos esfera psíquica (la obsesión del paciente con respecto al crecimiento de su bozo es tan sólo un fenómeno psíquico). El rubor era. lo veían y le prestaban atención. en que tanto la masturbación como la erección son fenómenos en extremo sociales y se refieren. Toda expresión o cambio de la expresión se dirige siempre hacia las personas que nos rodean y tiene por función aproximarlas a nosotros. ya sea que obedezca a cambios vasomotores o a cambios de actitud. Era la herramienta por cuyo intermedio acercaba a la propia. Ser visto significa ser el objefo de un ataque sexual. así. debido a que es la parte más expresiva del cuerpo y la que se halla a la vista de todo el mundo. con mayor efectividad. uno de los principales órganos de comunicación. sino también a la de los demás. nos comunicamos por medio del rostro. está en medio del rostro. una vez más. dis­ minuye la distancia social que lo separa de los demás. No es sorprendente que esta ilícita satisfacción proporcionada por el rubor no sea tolerada por el sistema del yo y provoque el mecanismo represivo. Todos lo miraban. Nuestro paciente se esforzaba frenéticamente por ocultar su erección y su falo (fenómeno muy común en los neuróticos). sino también en la esfera somática. el paciente temía transpirar y rubo­ rizarse. o si se quiere. y el rubor (y también la transpiración en el caso de nuestro paciente) no hace sino mostrar con mayor claridad los principios que cabe encontrar prác­ ticamente en todas las actividades humanas. En el caso de un individuo aislado no puede hablarse de expresiones. Era ésta la atención que necesitaba originalmente para su defecación y su erección. a la gente. desea ayudar a los demás el máximo posible. Esi un método para aproximar hacia sí. En la última fas© del desarrollo. Además. Su temor de que el rubor lo torne indefenso contra los demás y de que éstos lo castren no es ajeno a aquel proceso. El paciente evita aho­ ra a la gente y le tiene miedo.Por otro lado. las relaciones sociales del sujeto. No desea . lo siguiente: “Vean mi erección (defecación). excítense conmigo y acérquense a mí”. El rubor acrecienta. y tampoco carece de significación psicológica el hecho de que la boca. Esta relación básica se trasluce en el temor del paciente a que los demás le saquen venta­ ja. las imágenes corporales de los demás.

Todos los seres humanos nos ame­ nazan o nos admiran. Existe una curiosa relación entre hallarse cerca y lejos. En realidad. simultáneamente. pero por lo menos en sus fantasías sucede lo contrario. y otro tanto cabe decir de la oratoria pública. en cierto modo. asi­ mismo. O también po­ dría decirse. efectúen comentarios sobre él y se burlen a sus expensas. se halla mucho más lejos de su objetivo. Relacionado con este hecho. Hay también otra tendencia común a gran número de casos y es el constante temor de que los demás lo miren. pero esta relación ba perdido las tendencias individuales. vemos que el interés narcisístico por uno mismo se halla más estrechamente interrelacionado con la actitud de los demás de lo que solemos suponer. desea ocultar su rubor y evitar que los demás se den cuenta del mismo. persona. Para él no puede ser indiferente el tipo de ropas que usa. Conviene destacar.hacerle daño a nadie porque teme su venganza. En tanto que el actor es el centro emocional de atención de mucha gente y logra aproximar su imagen corporal a los demás. el aspecto que tiene y si es alto o no. Verdad es que teme espe­ cialmente encontrarse con aquellos a quienes conoce. En el caso del actor. podremos enun­ ciar las siguientes proposicicnes: 1) Las imágenes corporales nunca están aisladas. La profesión de actor colmaría todos estos deseos. se halla el de que el paciente desea tener el mayor número posible de ami­ gos y hallarse lo más cerca posible de la mayor cantidad posible de gente. que al igual que todos los que padecen el temor de sonrojarse. imágenes corporales sin una individualidad particular. que cualquier otra. al-igual que en el del paciente. Es natural que en tales condiciones. como expresión de personalidades humanas. aspira a constituir el centro de atención de toda la gente que lo rodea. el paciente se sienta sobremanera interesado en su imagen corporal.. El resultado final de la neurosis de nuestro paciente es que concluye por verse más aislado e interesado en sí mismo y que no le importa ma­ yormente quiénes son los demás. La individualidad de los demás ya no desempeña para él ningún papel de importancia: son tan sólo seres huma­ nos. Quizá sea de interés considerar la peculiar situación del actor desde este punto de vista. En última instancia. en definitiva. No hay nin­ guna forma de acercarse estrechamente al público. que ha convertido la relación individual con las otras imágenes corporales. se halla separado de ellos por una barrera invisible pero infranqueable. El espectador se iden­ tifica con el actor. Si tratamos de arribar a formulaciones más generales. El indivi­ duo no se atreve a confesarse sus dificultades. La apariencia del actor y sus palabras tratan de atraer al público. El sujeto se halla en una relación más íntima con los demás. en una relación general y no individual. Es un importante problema decidir si desde este punto de vista se puede llegar o no a una formulación más clara de las tendencias narcisísticas. pero el actor se siente incapacitado de retribuir esta identificación en igual forma. Siempre se hallan rodeadas por las imágenes corporales de los . de los demás. El su­ jeto se sonroja delante de cualquier individuo.

sino que cambia constan­ temente de acuerdo con las circunstancias de la vida. Además. Por el contrario. de acuerdo con la situación emocional del individuo. o bien pueden sumársele sim­ plemente. la disolvemos y volvemos a construirla nuevamente. no sólo está el continuo cam­ bio de nuestra imagen corporal sino también las constantes transformacio­ nes de sus relaciones espaciales. son iguales y no es posible explicar una en función de la otra. donde se hallan íntimamente ligadas. Lo hemos considerado. Los procesos de identificación. 3) Las imágenes corporales están cerca una de otras en las zonas erógenas. Pero debemos hacer más hincapié en el importante papel desempeñado por los cuerpos en el “nosotros5^ y no . pues. también es posible tomar to­ da la imagen corporal de otras personas (identificación)' o proyectar la nuestra en su integridad. formulaciones al problema de la paranoia. 9) Las imágenes corporales de los demás y sus partes respectivas pueden integrarse completamente con nuestra pro­ pia' imagen corporal formando una unidad. Nuestra propia imagen corporal nunca está aislada. formando tan sólo una adición. Tampoco la relación social de las imágenes cor­ porales es una “gestalt” fija. La construimos. demás. reconstrucción y disolución de la imagen corpo­ ral. 7 ) Nuestra propia imagen corporal y la de los demás no guardan uná dependencia recípro­ ca primaria. 8) Existe un continuo intercambio entre las partes de nuestra pro­ pia imagen corporal y las imágenes corporales de los demás. 6) Las imágenes corporales son. 2) La relación con las imágenes corporales de los demas se halla determinada por el factor de la proximidad o lej anía espacial y por el factor de la proximidad o lejanía emocional. como una construcción de tipo creador. sociales. donde a la cristalización sigue de inmediato una etapa plástica a partir de la cual se hacen factibles nuevas construcciones y esfuerzos. Una vez creada la imagen corporal de acuerdo con nuestras necesidades y tendencias. 4) La transferencia de las zonas erógenas también se refleja en la relación social o en las demás imágenes corporales. Pero fuera d e . entre las cuales incluye la tartamudez. de las relaciones emocionales de las imá­ genes corporales de ios demás y de la construcción de las imágenes corporales de los otros. per- scnización y proyección desempeñan un importante papel en este incesan­ te proceso de construcción. esto. 5) Los cambios eró­ ticos operados en la imagen corporal siempre son fenómenos sociales y van acompañados de los correspondientes fenómenos en las imágenes corpora­ les de los otros. El caso examinado anteriormente nos mostró cuánto nos acercan estas . no permanece inalterable sino que sufre un perpetuo flujo. sino que siempre va acompañada de las imágenes corporales de los demás. Schulte dijo de la paranoia que era una dificultad en la “Wirbildung” (cambio en la experiencia del nos­ o tr o s ). Stockert llama la atención sobre las neurosis de contacto. trátase de un proceso de formación de “gestalten” -—gestaltung— o construcción creadora de la imagen social. en principio. en la cual el individuo asume relaciones modificadas con la demás gente. 10) Siempre hemos insistido en que el modelo postural del cuerpo no es estático. Hay proyec­ ción y personización.

también sentía que la gente que la rodeaba era con ella particularmente hostil o cordial. 4) Compañero de oficina. tenemos derecho a suponer qué estas actitudes hacia los cuerpos de los demás se hallan por lo menos en el fondo psíquico 5. en parte. En la formulación de los soció­ logos. en función de la distancia social (Folsom. . Su confesión la hubiera ali­ viado. los individuos se aproximaban más o menos a ella. Bogardus ideó un método para medir la distancia social.debem os olvidar jamás que el “ n o so t r o s ” n o es u n a unidad rígida si­ no que se halla bajo la permanente influencia de una creación emocio­ nal d eliberad a. Ambos deter­ minan el acercamiento de la otra persona.propiamente dicha. 6) Mero viajero de paso por el país. y nada importa para este efecto que se trate de una reacción positiva o negativa. La paciente sentía que muchas de las amistades de su marido le eran hostiles. pero a juzgar por nuestras experiencias con casos psicoanalizados y. 3) Vecino de calle. Hemos arribado de este modo al concepto de distancia social de las imágenes corporales. con el problema de la proximidad que deseamos alcanzar con respecto al cuer­ po de la otra persona interesada. Según sus sentimientos. 7) lo excluiría por completo de su nación. no hubo ningún cambio en la relación del modelo postural del cuerpo. Pero es evidente que la distancia social — tal como nosotros utilizamos el concepto—•se basa en la reacción emocional y nada importa el que esta reacción sea de amor o de odio. pág. Nos gustaría destacar. En la observación . por el conocimiento que tenemos de los celos. en particular. éste consiste en preguntar al sujeto si ad­ mitiría a un miembro de un grupo especial en el carácter de: 1) Compa­ ñero en el matrimonio. En el hospital. 2) Camarada personal en su club. 316). y que toda la concepción de la distancia social adquiere su verdadero significado sólo cuando consideramos el mo­ delo postural del cuerpo en sus relaciones con el modelo postural de los cuerpos de los demás. ■ Hace algún tiempo tuvimos oportunidad de examinar a una paciente que había dado muerte a su marido por celos. o si. Según cuales fueran sus emociones. el odio y el prejuicio suponen una mayor distancia social. sólo lo había amenazado para que le confesara la verdad. 5 Spinoza dijo que los celos consistían en pensar obsesivamente en la vincula- cíón de las excreciones de otra persona con el objeto amado. Resulta claro que la distancia social guarda relación. 5) Conciudadano. que la distancia social disminuye siempre que existe una fuerte reacción emocional. Dicho con otras palabras: había una exagera­ ción de’ sus sentimientos sociales y una disminución de lo‘ que cabría Ma­ mar distancia social. sin embargo. Según ella. Los sociólogos hablan actualmente de prejuicios ra­ ciales — o de otra naturaleza— entre los grupos. donde muy pronto se desarrollaron síntomas paranoicos definidos. variaba la actitud del grupo hacía ella. en cambio.

como así también los hábitos relacionados con la alimentación. la vista de un rostro sonriente. Pero la imitación puede ser también un agente de progreso. de tiempo en tiempo. la imitación de las convicciones es anterior a la imitación de los movimientos expresivos. el grito característico del miedo. surgen las peculiaridades de idioma. Muchos anima­ les gregarios emiten. (Tal la formulación que hace MacDougall de las ideas de Tarde^ Según Tarde. surgen las . ideas de imitaciones y prácticas de un pueblo a otro. Tarde. En esta forma. de adentro hacia afuera. Y entonces todo. a saber. la creencia en la re­ ligión precede a la ejecución del culto. por sus miembros excepcionalmente dotados. pues. aunque no es la expre­ sión verdaderamente instintiva. también en los niños. el vulgo a la nobleza. especialmente. a una edad en que no es posible atribuirles comprensión del significado de la expresión que provoca sus reacciones. religión. aunque también de arriba hacia abajo. y la difusión de las.pecuíiaridade. En esta forma. A su juicio. La imitación marcha. MacDougall no utiliza el término “imitación” cuando hay inducción de las emociones. La simpatía humana tiene. sus raíces en una especializa- ción similar de las disposiciones instintivas en sus lados aferentes. la vivienda y la recreación. Las cualidades de todo grupo social se basan en la imitación mutua. Una cara alegre nos hace sentir . ello aviva inmedia­ tamente el impulso a la fuga en todos los demás compañeros que alcanzan a oírlo. moral y política. La imitación puede actuar a manera de competencia. el rebaño o la majada se lanza a la fuga como un solo animal. basó esta psicología social en las leyes de la limitación.(ó) La imitación y la imagen corporal En la psicología social. esto es. imitación. suministra el ejemplo más familiar de in­ ducción simpática de un estado afectivo. Las naciones derrotadas imitan a las victoriosas. Cuando dicho grito es proferido por un miembro del rebaño. En el adulto también se observan reacciones simpáticas de esta naturaleza. su expresión de placer. y ello. frecuentemente se menciona la imitación y la importante función que ella cumple en la construcción de la estructura so­ cial. la difusión de la imitación por todo el pueblo. al asustarse.. Tarde utilizó la palabra imitación para designar tres procesos: la imitación mutua. etc. Su acción como factor de progreso es de dos tipos diferentes. la difusión del temor y el impulso a la fuga entre los miembros de un rebaño o una manada. de ideas y prácticas genera­ das en su seno. el vestido. Señala como ejemplo. según Tarde. Cabe observar la inducción simpática de la emoción y el sentimiento. La risa es notoriamente contagiosa y también el llanto. de idioma. Una persona que imita a alguien en el vestir o en su ocupaciones debe haber adoptado previamente sus mismos sentimientos y deseos. el niño se ve conducido de una vida instintiva animal bacia una vida de autodeterminación y deliberación. las acti­ vidades rutinarias que configuran la mayor parte de la vida de los hom­ bres. y la imitación de los fines es anterior a la imitación del método para alcanzarlos. provoca una sonrisa. .

El matrimonio Stern lo observó en sus hijos durante los primeros seis meses. Si el término “instinto” significa. Una persona determinada atrae la curiosa atención del niño. No vemos pues ninguna razón para no hablar de un instinto imitativo en todos los casos en que MacDougall habla de imitación de las acciones e inducción simpática de las emociones. Puede imitar sus propios so­ nidos y balbuceos. entonces los instintos sí existen. y son ellas las principales respon­ sables de los salvajes excesos en que incurren muchas veces las multitudes. tras una larga ejercitación. aparentemente. Ahora nos interesa más la descripción de actitudes y acciones que la discrimina­ ción entre instintivo y no instintivo. voluntaria o consciente. Muchos de los movimientos imitativos de los ni­ ños pertenecen a esta categoría. cada una de las grandes emociones primarias que tiene su expresión corporal característica e inequívoca parece ser susceptible de excitación por medio de su respuesta simpática inmediata”. entonces los instintos no existen. éste se queda absorto contemplándola y no tarda enton­ ces en imitar sus movimientos. y con suma frecuencia el niño sólo logra. en cambio. Si el término “instinto significa que existen acciones que no dependen de la situación total y se desarrollan automáticamente y de manera rígida. hablando. repetir por imitación ciertas com­ binaciones de sonidos que previamente había producido espontáneamente. Las accio­ nes imitativas de esta naturaleza (que no son verdaderas imitaciones) apa­ recen en todos los animales gregarios y constituyen el único tipo del cual parecen ser capaces la mayoría de los animales. Por entonces el niño se convierte prácticamente en un eco de todo lo que se habla y de los sonidos natura­ les que oye. Este tipo de imitación puede ser en parte voluntario y entonces se funde con el tercer tipo de imitación delibera­ da. Según Bühler. La imitación del sonido producido por los demás resulta ardua. quien utiliza el término “instinto” con cierta libertad para designar múltiples actividades. “En suma. el niño imita lo que oye. . en un principio. que no expre­ san sentimiento ni emoción.* Allport y Folsom niegan que la imitación sea un instinto. Existen. entre otros tipos de imitación. Esto es más importante desde el punto de vista de MacDougall. en tanto que otros lo hallaron mucho más tarde. MacDougall. Las muchedumbres huma­ nas también las presentan en gran escala. el término “instinto” perdió buena parte de su misterio. alegres. No es fácil determinar cuándo se empieza a imitar a los demás. sin embargo acciones imitativas reales que obedecen al hecho de que la presentación visual del movimiento de otra persona basta para provocar la representación de un movimiento similar del propio cuerpo. que el niño produzca un sonido similar al que se le ha pronunciado. las imitaciones cinéticas de niños muy pequeños. Sólo puede decirse que se está ante una verdadera imitación cuando se consigue. MacDougall menciona. Pero gracias a Watson y su enfoque con- ductista. una acción de carácter primi­ tivo con una variabilidad relativamente escasa. la cual — como toda representación motriz—■tiende a materializarse de in­ mediato en movimientos. pero por cierto que la repetición de todo lo que el niño escu­ cha es notable a los dos y a los tres años.

En los sujetos afásicos se torna cla­ ramente manifiesto este fenómeno. En el lenguaje de la psicología de la gestalt. y que el ser humano como ente unitario siempre tiene motivos que forman parte de esta situación general. depende de la situación total. Allport y Folsom se inclinan a negar la imita­ ción aun en estos casos. una res­ puesta condicionada. No cabe ninguna du- . . o aun cuando tiene lugar una acción deliberada ? Siempre hay una persona que actúa y siempre está en la es­ tructura de la experiencia el que los seres vivos. las personalidades. En Alicia en el país de las 6 Pero Preyer describe el caso de una niña capaz de imitar correctamente una nota ejecutada en el piano. Folsom opina que la imitación del bostezo es. por último. arguye que es sumamente difícil provocar una reacción imitativa en un niño de menos de diecio­ cho meses. s© las puede explicar por el proceso de los reflejos condicionados. cuando sólo contaba nueve meses de edad. “En múltiples ocasiones a lo largo de nuestra vida nos hemos sentido impulsados a bostezar por discursos interminables o por una atmósfera viciada. Pero. ¿qué ocurre cuando vemos una e xp resió n en un rostro o cual­ quier otro movimiento expresivo. Y al mismo tiempo hemos visto boste­ zar a otras personas. una gestalt. da de que la emoción de los demás y su expresión induce en nosotros di­ cha emoción. en realidad. Allport. La risa. llevándonos a expresiones muy similares. Por cierto que la imitación. que sea . Pero Allport tiene plena razón cuando insiste en que esta imitación no es un instinto ciego o una fuerza ciega. Esto se toma particularmente evidente en la risa. Ver bostezar a un vecino se ha convertido en un estímulo condicionado que actualmente produce en forma automática nues­ tro propio bostezo. que un organismo es en todas sus expresiones un ser con fines deliberados. La imitación instintiva y la deliberada son. en tanto que fracasa cuando no existe dicha necesidad.. ac­ túen. una expresión aislada. sin embargo. Creemos.. necesita mucha práctica antes de poder copiarlo perfectamente. en esencia. que cuando tratan de imitar un acto que exige cierta habilidad. en particular. Pero el único estímulo innato es el aire caliente o el® esfuerzo prolongado de la atención”. con sus expresiones correspondientes. por último. toda expresión del rostro y de las demás partes del cuerpo es una configuración.plausible realizar estas complicadas interpretaciones. ¿no imitamos más 'bien a otra persona con sus acciones y expresiones ? Nues­ tras p ro p ias emociones y las de las d em ás personas. con relativa facilidad 6. No creemos. al igual que cualquier otra actividad. el llanto y el bostezo. el llanto y las emociones de toda especie provocan en los demás reacciones similares. que cuando se producen finalmente reacciones imitativas. . La patología cerebral nos muestra que existe cierta imitación que triunfa si existen necesidades internas. que mu­ chos actos aparentemente imitativos se deben al hecho de que varias per­ sonas reaccionan de la misma manera. idénticas. y. Y cuando imitamos una acción aislada. nunca se dan en forma aislada.

maravillass de Lewis Carroll. Nosotros percibimos la imagen corporal de los otros. En efecto. guardando relación con la personalidad. las oscilaciones de un volatinero para mantener el equilibrio y los giros rítmicos de un bailarín. la cual — como todas las representaciones mo­ trices— tiende a materializarse de inmediato en movimiento”. Sólo debemos insistir una vez más en que los movimientos siempre se hallan vinculados con la imagen corporal y yacen debajo de todas las leyes relativas a la imagen corporal que ya hemos examinado. un asunto del grupo social. Sería mejor decir que mi imagen corporal y las imágenes corporales de los demás guardan una es­ trecha relación primaria entre sí. Y hay. común a todos nosotros. no sólo para la construc­ ción del propio modelo postural del cuerpo. si concentramos intensamente la atención en el movimiento de otra persona. • MacDougall parece pensar en problemas semej antes cuando analiza las acciones imitativas de tipo ideomotor simple. no son secundarios con respecto a la construcción de nuestro modelo postural del cuerpo. emociones de personalidades. Es éste un factor sensorio básico. así. Las emociones se hallan vinculadas en sí mismas con las expre­ siones y también con las emociones de los demás. percibimos sus expresiones que lo son de emociones. Puede ser la personalidad de un ser humano o de un animal. ■ . sino también para la cons­ trucción de la imagen corporal de los demás. En todos estos casos. a una comprensión más profunda de la inducción simpática de las emociones. “Y todos nosotros. pero debe ser algo vivo dotado de una imagen corporal. al igual que el grito de pánico. La risa es. en verdad. tendemos a efectuar — al menos en forma incipiente y parcial— todos los movimientos que observamos. Arribamos. Trátase aquí de datos primarios. un rico mundo de motivos y afanes que determinan lo que desea­ mos imitar en los demás. y ya demostra­ mos detenidamente que el modelo postural del cuerpo depende en gran medida de lo que vemos y experimentamos en los demás. el gato deXheshire desaparece y sólo queda su risa burlona. Las acciones de los demás también guar­ dan relación con mis propias'acciones. una tacada difícil en el billar. Cuando imito las acciones y actos de otra persona. Esto es cierto en la medida en que la gestalt de la risa burlona puede permanecer. y éstas emociones son. Los factores ópticos y ki- nestésicos que estudiamos en la construcción del modelo postural del cuer­ po tendrán aquí una importancia fundamental. por su­ puesto. por ejemplo. aun cuando no se perciban las distintas partes del rostro! Pero esa particular impresión de risa siempre se bailará vincu­ lada con una imagen del cuerpo. en forma inmediata. por carente de sentido que éste sea. Es. Es erróneo llamar inducción a este proceso. no hago sino reconocer el profundo factor subyacente del carácter parcialmente común de la imagen corporal. los movimientos imitativos parecen obdecer al hecho de que la presentación visual de los movimientos de otra persona basta para provocar la representación de un movimiento similar del propio cuerpo. Las tendencias emocionales van adheridas al mismo y utilizan la construcción sensoria de la imagen corporal. a su vez.

En la esfera inconsciente. una vez más. Es un término que se refiere a la vida psíquica plenamente consciente. In­ dudablemente es de enorme importancia conocer estas tendencias a coactuar e imitar”* (Medizinische Psychologie. . puesto que cuando yo imito instintivamente. reconociéndolo como objeto. los procesos psíquicos del sistema del inconsciente presentan características especiales.por cierto. “Pero es dudoso que de este modo pueda llegarse al reconocimiento de la personalidad de otro individuo. Mucho dista esto. La imitación es un término procedente de la psicología descriptiva. en efecto. Otros hacen. las tendencias del inconsciente no se contradicen entre sí. . . soy yo. no pasa de la superficie. Si bien es de opinón de que los procesos psíquicos de esa naturaleza no se hallan generalmente en el campo de la percatación psíqui- . en cambio. Tal puede verse en los niños y también en los adultos. y queda todavía por descubrir cómo pue­ den convertirse estas experiencias en las experiencias de otro. o bien dirigimos nuestra acción contra el cuadro. realidad y representación no se hallan separadas una de otra. La ten­ tativa de Tarde y otros de alcanzar cierto conocimiento de la estructura formal de la imitación y sus motivos. todo aquello que ven ópticamente en sus alucinaciones y hasta son capaces de convertirse en el cuadro que visua­ lizan. lleva consigo la tendencia a una acción. En efecto.. págs. Freud habla de un sistema del inconsciente cuando se refiere. a esta forma particular de acción psíquica. . La empatia es — según Lipps— una proyección de los pro­ pios sentimientos hacia otra persona u objeto. quien tiene las experiencias. allí tienen lugar simbolizaciones. La in­ vestidura psíquica de una representación puede ser transferida a otra similar que se convierte entonces en el símbolo de la representación primaria. En este sentido. En tanto que nuestro pensamiento consciente no tolera las con­ tradicciones y trata de arribar a una conciliación de las tendencias incom­ patibles. Cierto es que existen tendencias hacia la imitación y que éstas son de tipo muy pri­ mitivo. 276 y sig. toda experienciá sensual. La patología nos muestra los mismos fenómenos con contornos más nítidos. Hay. es indudable que para el pensamiento inconsciente no tienen im­ portancia el grado de certeza y seguridad ni las relaciones. condensaciones y transposiciones. Las experiencias inconscientes no sólo perduran sino que resultan eficaces en el presente. Cabe decir. Sólo nos resta agregar que la personalidad del otro in­ dividuo se basa en su imagen corporal. “El ademán amenazador de otra persona provoca en mí el instinto de imitación y mediante esta imitación experimento la amenaza y la proyecto hacia el otro.). Hay bue­ nas razones para estar de acuerdo con Lipps en lo relativo a los instintos de imitación. que todo cuadro. según Freud. y cabe distinguir dos posibilidades: o bien actuamos como si quisiéramos ser nosotros mismos el cuadro. puesto que estos investigadores no tuvieron en cuenta la vida psíquica “inconsciente”: Cabe repetir aquí que. de las formulaciones de Lipps relativas a la empatia. La em­ patia no nos saca del círculo del yo. en general. pacientes alucinados que repiten todo lo que oyen. haciéndonos retornar a la afirmación de que debe existir una experiencia independiente de los yoes y las persona­ lidades exteriores”.

que es posible interpretar de manera más pro­ funda múltiples ejemplos de la llamada imitación. nos propusimos también demostrar que existe un desarrollo constante en el proceso del pen­ samiento. un mero diagrama. en este sentido. Bajo el apremio de una situación con­ creta a la cual deseamos adaptamos. el sujeto primitivo y el esquizofrénico pueden tener. Los procesos psíquicos de esta esfera presentan. Y tampoco creemos qué pueda hablarse de un inconsciente psíquico si por inconsciente entende­ mos la ausencia de percatación. enorme importancia. en su libro Psicología de las masas y análisis del yo. pues. por cierto. que desata sus celos y le provoca* un ataque histérico. un esquema general. en una identi­ ficación sobre la base de la posibilidad de situarse. Toda escuela psicológica que pase por alto el sistema de lo inconsciente — la esfera— habrá de ser nece­ sariamente incompleta y superficial. enteradas del asunto se conta­ gian — como suele decirse— de este ataque. que haya un solo proceso psíquico que no posea la cualidad de la percatación. en verdad. Al desarrollar el concepto de esfera. (7) La identificación Hay muchos procesos psíquicos que pera: onecen en el fondo de la con­ ciencia como pensamientos. han esclare­ cido considerablemente este fondo psíquico. Los procesos intelectuales de la esfera son. Nos­ otros hemos dado un paso más. que se hallan dirigidos hacia una sola parte de la realidad. cree que ocasionalmente los procesos psíquicos del inconsciente pueden tornarse conscientes. No creemos. Pero nosotros creemos que’- los procesos de la esfera psíquica también permanecen en el campo de* la percatación psíquica. Los gérmenes de pensamiento son direcciojnes que experimentamos y que proporcionan su significado ple­ no en el subsiguiente desarrollo de los procesos del pensamiento. “Bewusstheiten” (Ach) y como gérmenes de pensamientos y cuadros. extraemos del depósito de nuestras experiencias aquellas porciones que encajan dentro de la situación concreta. Su descubrimiento del sistema del in­ consciente tiene. Freud demostró ya. exactamente como si se tratara de una enfermedad infecciosa. . y toda cons­ trucción es guiada por nuestro sistema de afanas y deseos. constructivos. La psicología moderna y especialmen­ te los experimentos con el pensamiento. en su obra La interpretación de los sueños. las cualidades que Freud atri­ buye a sus sistemas del inconsciente. El niño. por ejemplo. de Külpe y su escuela. Dichos procesos son. procesos inconscientes en el campo de la percatación.ca. así. una de las alumnas de un colegio interno re­ cibe una carta de su amante clandestino. y la tendencia a hacerlo. atmósferas. pero reteniendo el carácter estructurado del sistema del inconsciente. algunas de sus amigas. Hemos llamado esfera a este fondo psíquico de nuestras experiencias. por ejemplo. “Cuando. Existe un permanente ensayar en el desarrollo de los procesos del pensa­ miento. Utiliza el mismo caso con una interpretación más madura. en un principio. El mecanismo consiste.

Es decir que la imitación se desarrolla una vez más en el plano inconsciente. Pero. experiencias y acciones del otro individuo. 8 Cf. si bien no se trata tanto de una imitación como del deseo de reemplazar a otra persona. el niño admira al padre y desea ocupar su lu­ gar. bajo la influencia del sentimiento de culpa. Muy por el contrario. Esto puede ser probado ya que el contagio y la imitación ocurren también en otras circunstancias en que hay menos simpatía entre las dos personas interesadas que la que suele existir entre las pupilas de un colegio^ El yo singular ha percibido una importante ana­ logía en un punto que es. No sería correcto decir que se apropian del síntoma por simpatía. Pero :én el ejemplo mencionado. es de la identifica­ ción de donde surge la simpatía. Esta tendencia a 7 Nuestro análisis precedente demuestra que no podemos seguir a Freud cuan­ do éste declara qué la simpatía se origina en la identificación. Los motivos determinantes pueden permanecer inconscientes. El niño no podrá menos que dejar traslucir este afán. se enriquece con las experiencias de los demás. que se convierten así en síntomas de identificación. A las compañeras también les gus­ taría tener un amor secreto y aceptan. La identificación a través del sínto­ ma se convierte. bajo la influencia de la situación patógena. Por lo general. la aptitud para experimentar el mismo sentimiento. Trá­ tase. el hecho de que la identificación tenga lugar en lo inconsciente hace que sea posible identificarse con más de una persona al mismo tiempo. aunque puede tratarse de un deseo consciente. El sujeto desempeña un papel.en aquellos casos en que el individuo no desea desempeñar el papel de otra persona. ya sean acciones o fantasías. los hábitos y las tendencias del padre. de una imitación derivada de motivos inconscientes. en el signo de un punto de coincidencia de dos yoes. y expresa su identificación con síntomas. La identificación se produce con aquellas personas que admiramos y amamos. Puesto que ignora su deseo de ocupar el lugar del padre. en la misma posición que otra persona. también se toma cierta parte de la imagen cor­ poral de la otra persona. el individuo se identifica con personas de su medio circundante real o imaginario. así. En el desarro­ llo de la sexualidad infantil. que debe ser reprimido” 7. Pero nosotros preferiríamos utilizar el término “personización” . sino tan sólo par­ ticipar de las emociones. Poca es lo que cabe agregar a esta descripción clásica. entonces. Sin embargo. es posible que no sienta el menor cambio en su personalidad consciente. La personización tiene lugar merced a la imagen corporal. el sufrimiento vinculado con aquél. . adoptando los ademanes. la identificación se transforma en un síntoma producido por el yo singular. ¿qué es la identificación de acuerdo con su definición estricta? En la identificación. A esto sigue una identificación en este punto y. en nuestro caso. pero ignora el procedimiento 8. esta aspiración nunca llega a alcanzar una completa lucidez interior. Sabemos que en el niño no sólo existen tendencias hacia la identificación con el padre — aunque éstas suelen ser las preponderan­ tes— sino también hacia la identificación con la madre. nuestro trabajo sohre la homosexualidad.

en la identificación* de igual modo. El niño no sólo desea parecerse al padre. Ya hace tiempo que sabemos que las partes del padre y la madre incorporadas pueden retener su independencia. Me­ diante la identificación es posible desempeñar el papel de enorme cantidad de personas al mismo tiempo. en cambio. porque en tal caso el objeto amado del mundo exterior resultaría superfino. Siempre conservan cierta independencia y jamás llegan a formar una unidad completa o a desempeñar un nuevo papel. aunque no en forma absoluta.identificación es. La voz de la conciencia es . pues las imágenes cor­ porales de los demás siguen siendo partes dentro del inconsciente del indi­ viduo. la fusión entre la propia personalidad y la de los demás es tan in­ completa como la conjunción de las imágenes corporales en el plano cons­ ciente. tal como se observa cla­ ramente en el ejemplo del individuo homosexual que hemos mencionado. con su tío. sino un hecho psicológico típico de todo desarrollo psíquico. pueden llegar a fundirse por completo con nuestro ser. una independiente heterosexualidad. Los procesos más importantes de la identificación tienen lugar en la primera infancia. am­ bivalente. podemos tratar de librarnos de nuestra propia personalidad e imagen corporal. cuyo caso tuvimos oportunidad de estudiar y que se identificaba con la madre. como en el caso mencionado más arriba. Pero el niño también puede identificarse con su niñera. Nosotros nos identificamos con el objeto amado. logra despertar en otros los mismos sentimientos libidinales que él mis­ mo experimentó originalmente por su madre. pero no cesan do producirse a lo largo de toda la vida. él mismo es la mujer y por eso no necesita ninguna otra mujer. se asegura para sí todo el amor que en otra época él le brindó a la madre. Éstas pueden acercársenos. Anteriormente demostramos que cuando adoptamos para nosotros personalidades e imágenes corporales de los demás. identificarse con la madre puede ocupar "el . escogía a sus amantes mas­ culinos de acuerdo con las imágenes de su propia personalidad antes de identificarse con la madre. Un homosexual. pro­ yectándola hacia los otros. Freud destaca con razón que toda. o. Hay un constante incursionar “incons­ ciente” hacia otras personalidades. Pero existe un continuo movimiento de per­ sonalidades y — cabe agregar— de imágenes corporales hacia nuestra pro­ pia imagen corporal. con el lacayo o con cuaquier otra persona que le interese. el proceso de fusión también puede permanecer incompleto desde el punto de vista. La identifi­ cación completa con el padre le proporciona. Mediante la proyección de su propia personalidad hacia los varones. El proceso de la indentificación se halla profundamente arraigado en la vida emocional del individuo. La completa identi­ ficación supone la remoción del objeto amado.primer plano en los casos de homosexualidad. La identifica­ ción completa con la madre emp-uja al niño hacia la homosexualidad. Pero cabe agregar que así como la imitación consciente no asegura una completa fusión de las imágenes corporales. sino que también aspira a ocupar su lugar y a convertirse él mismo en ■padre. Sabemos que no sólo es ésta una posibilidad. dejando de existir. Mediante la completa identificación con la man dre. antes de los cinco años. en definitiva. de la conciencia.

sólo deseamos destacar que la plasticidad del modelo postura! del cuerpo hasta hace posible compartir el modelo postural del cuerpo con los animales. identificación. ¿Qué tipo de acción se basa en la identificación? En la última instancia^ sólo puede ser la acción de otra persona hacia el mundo. Verdad es que debe construir su propio cuerpo y el cuerpo del padre sobre la base de un material semejante. Trátase aquí. Y el mundo es. Poco tiempo después comenzó a actuar como un gato y a afirmar que él mismo lo era. conduce a Robertson Smith a la .Así. Cabe preguntar hasta dónde llega la tendencia a la identificación. Pero al mismo tiempo. Freud incurre en una contradicción al afirmar que allí donde hay identificación se restringe la agresión hacia la persona con quien uno se identifica. ¿no existe ya una relación objetal? ¿No son la agresión y la identificación por lo menos iguales? Otro pasaje de Freud contiene la misma contradicción. Es fascinante explorar todas las posibilidades de la identificación. en la base de la organización del clan. S. la voz del padre. pues. “El estudio de dichas identificaciones. Llegamos ahora al problema final de la identificación. se comprueba que desciende toda la escala zoológica. siente interés por éste. Cuando nos vinculamos con el mundo a través de la identificación. el mundo sigue siendo algo distinto. cuya imagen ha permanecido parcialmente independiente. Es un'objeto hacia el cual tiende nuestra acción. También debemos recordar que la imagen corporal inconsciente es cons­ truida merced a un proceso aditivo que no conduce a una completa integra­ ción. extraemos de ella el sentimiento de unidad con el mundo. de modo que la dirección y la acción del individuo siguen constituyendo la actitud básica. especialmente en el caso de los objetos dotados de movimiento. fundamentalmente. Habrá una tendencia a tratar ese material como si fuera uno solo y a responder a toda acción del otro con una acción Idéntica. Toda acción se halla dirigida hacia un objeto. Nuestra catexia emocional primaria se halla dirigida hacia los objetos. Ferenczi efectuó una observación similar. de relaciones entre totalidades que no alcanzan a perder por completo su independencia. A veces la identificación contribuye a esta orientación hacia el objeto. claramente interpretada por Freud. Pero en todo caso. desde los mamíferos hasta los últimos seres animados. Markuszewicz narra el caso de un niño que había perdido un gato al cual le tenía mucho cariño. No necesitamos ahondar en el significado analítico de esta. suscitándose una tendencia a ayudarla. Antes de que el niño se identifique con el padre. un mundo en movmiento. por ejemplo. Hasta el reposo mismo sólo es un tipo especial de movimiento. esta tendencia no será más primitiva que la de actuar hacia los objetos. aún concediendo eso. La identificación no es por lo tanto — como ex­ presa Freud— el tipo primero y más original de catexia emocional. Un varoncito de tres años y medio se había identificado hasta tal puiito con un gallo. que comenzó a cantar como aquél y sólo le interesaban los pollos y otras aves. para llegar luego al reino vegetal y pasar de allí al mundo inanimado. Cuando hay agresión. que se encuentran.

sin duda. el automatismo primario de C. La identificación y la imitación no parecen desempeñar ningún papel importante en la reacción tónica. Con Hoff llegamos a la conclusión — basada en estudios neurológicos— de que existen dos tipos de acciones que tienen por base. incluso. Asimismo. Y. para la estructura de nuestro mundo en la relación espacial. Yogt» y la acción vt. todos los movi­ mientos rápidos de actitud. Pero el estado tónico de nuestro cuerpo es de importancia no sólo para la reacción del organismo. En el caso observado por Gamper. No es posible hablar de una mayor primitividad de uno u otro tipo. uno.Pero no había ningún indicio de movimientos imitativos.Juntaría en el sentido más estrecho. . No ponemos en duda que un estudio más profundo quizá pudiera demostrar que la tendencia a la identificación y los movimientos basados en la misma son tan primitivos Toda función de un organismo se halla vinculada con una dirección de dicho t rganismo hacia el Jugar donde ocurre esta función.. En el caso del anencéfalo estu­ diado por Tromner. por lo tanto. de que los cambios de tono correspondientes al tono inducido sólo costituyerí un ?ector dé las posibilidades motrices del organismo. encontramos pocas pruebas de una simple iden­ tificación y de acciones basadas en la misma. en que el paciente conservaba el tronco cerebral. Pero no cabs ninguna-' duda. El tipo tónico parece ser sólo un tipo objetivo. tomar e incorporar el cuerpo. a la que sigue el acto de la devoración (iden­ tificación). Todo el cuerpo se dirige hacia el estímulo. Pero hay también. temporal y cualitativa. perduraba la prensión. y O. asimismo. en tanto que uno se dirige hacia el objeto ( tipo objetivo) el otro imita los movimientos de los objetos (tipo identificatorio). Las funciones cinéticas presentan múltiples niveles. pueden darse reacciones más primitivas hacia los objetos 9. sorprendente conclusión de que aquél se funda en el reconocimiento de una sustancia común (Kinship and Marriage. existe la necesidad de devorar al padre. que en muchos aspectos. la identi­ ficación y. una tendencia primaria hacia el objeto. Y este dirigirse hacia el estímulo — reacción primitiva de recepción y defensa— depende del tono muscular. tal como aparecen en los primitivos reflejos prensorios. siendo las últimas. las más primitivas. Cuando la sustancia común se genera a partir de una comida. con quien coincidimos plenamente. cuando ahondamos en el estudio de los organismos primitivos. Este rasgo nos permite vincular dicha identificación con la historia primitiva de la familia humana tal como la he interpretado en Tótem y Tabú”. Además de estas reacciones en masa. hay oira? más específicas basadas en esta función primitiva. Hay buenas razo­ nes para oponer al tono inducido todas aquellas funciones que tienen sus puntos rentralcs en el sistema del cuerpo estriado y dsl tracto piramidal. había prensión y succión. Hasta aquí lo afirmado por Goldstein. en las comidas compartidas con los demás. Parece. También a esta categoría corresponde el reflejo de suc­ ción. que aparece después de ciertas lesiones cerebrales. sino también para nuestras experiencias. 1885) y puede generarse. deben encua­ drarle bajo este rubro una srrie de reflejos primitivos de defensa. las reacciones hacia el objeto. debe haber un fuerte interés primario por dicha comida. a saber: las cinéticas y las tóni­ cos. para nuestra acción consciente y también para nuestro pensami¿/rlo. Y se justifica suponer que a cada percepción corresponde una doble serie de acciones motrices. A este grupo pertenecen todas las reacciones de aprehender. Cabe distinguir dos tipos importantes. En efecto. por lo menos. de matarlo y de comerlo. el otro. Pero ésta es un sus­ tituto del padre. que actúan preferentemente con una mitad del cuerpo.

hemos llamado la atención sobre la idea de que la identificación significa incorporar el otro objeto al propio ser. A nuestro juicio. No cabe ninguna duda de que las identificaciones son básicas para la sociedad humana. Cuando entra en conflicto con la acción dirigida haciaj los objetos. Pero por fuerte que sea esta tendencia a actuar hacia el mundo tal como lo vemos. Si este criterio se halla bien orientado. como los movimientos dirigidos hacia el objeto. I*os seres humanos actúan en el mundo y lo hacen en forma primaria. Verdad es que todo individuo es social en . de estas múltiples relaciones humanas. incluso..aquí. Reconoce Freud que la relación entre . sino de una incom­ patibilidad entre el mundo j lá herramienta. en la cual tiene — al igual que Le Bon. pues. Más adelante encontraremos el problema de si la imagen corporal puede o no puede ser mucho más primitiva que el cuerpo real percibido. no es posible hacer derivar a la identificación y la imitación de las acciones hacia los objetos. Vimos ya que el niño desea parecerse al padre y a la madre mediante la identificación. los mismos derechos y la misma capacidad para conquistar el mundo. Trátase. Pero aun así. la cual ha cobrado demasiada importancia. así — como señalamos en otra ocasión— . Desea adquirir el mismo poder. La identificación sigue sien­ do un impulso humano innato de importancia fundamental. Pero esto no significa que las identificaciones sean la única base de las relaciones humanas ni la única vinculación entre las imágenes corporales. De acuerdo con las teorías sustentadas por Freud. La identificación se convierte. y entre ios cuerpos tienen lugar todas las relaciones humanas. Debemos destacar una vez más que cuando interpretamos la imagen corporal de los demás como expresión de su personalidad.el hipnotizador y el sujeto hipnotizado puede compararse con una masa en la cual sólo desempeñen algún papel dos personas. Las identificaciones y las imitaciones sólo constituyen una parte. la identificación resultará de utilidad al actuar en el mundo. pudiéndose interpretarla como una acción bacía el mundo exterior. Los hechos disponible en la actualidad no prueban esta afirmación. Esto significa que actúan- en relación con los objetos. simplemente en un método median­ te el cual nos capacitamos mejor para actuar en el mundo. tratar de llevar el análisis un paso más adelante. Freud empleó el concepto de identificación especialmente para el estu­ dio de la psicología de la masa. Sighele y Tarde— especial interés. actuamos con ellos como con iguales. Podemos. lo debe tratarse de un conflicto entre iguales. de tendencias fundamentales y en conflicto. ya. El individuo hipnotizado se identifica con el hipnotizador. también existe la tendencia a unir la imagen corporal con todas las demás imágenes corporales. Cabe agregar que en esta identificación la imagen corporal también desempeña cierto papeL Pero es dudoso que la imagen corporal plenamente desarrollada del hipnotizador se introduzca en la persona hipnotizada. pero sí prueban categóricamente que el tipo identificatorio no es más primitivo que el tipo objetivo de acción.sea que los tomen o los rechacen. aunque importante. se trata de dos tipos primarios. Pero para decidir este problema debemos conocer mejor la relación existente entre alma y cuerpo.

segundo a segundo. el fondo. social. en la escue­ la. Los individuos ven otros individuos y cuerpos independíenles de sí mismos. Con este material se forma a sí mismo como individuo. Habla el idioma que es producto del desarrollo social. en la misma medida en que un embutido está relleno de carne. Como le pareció que la causa de este rechazo era su fealdad y el tratamiento psicoanalítico no logró proporcionarle ningún alivio particular. - Bukharin (citado por Kornilow). decidió hacerse la cirugía estética en la nariz. nuestro . Había tenido varios desengaños que lo habían perturbado considerable­ mente. describe en la forma siguiente esta dependencia del hombre de sus condiciones so­ ciales: uSi examinamos individuos separados en el proceso del desarrollo. Por esa razón. Los estudios realizados por Alverdes sobre la sociología de los animales proporcionan algunos datos de interés. de 29 años. en la calle. ve en torno de sí multitud de personas con sus costumbres características.. piensa con las concepciones elaboradas por cierto número de generaciones previas. Varios meses antes de iniciado el trata­ . Parece ser que la apreciación de la imagen corporal de los demás no se halla muy desarrollada en los animales. Sin embargo. un conocido marxista ruso. Unos dos años antes de empezar este tratamiento. (8) La belleza y la imagen corporal' A. ve todo un sistema de vida que incide sobre él. esta tendencia era más fuerte. De todas maneras no cabe duda de que los ani­ males se comportan de manera distinta con los miembros de1 mismo grupo y especie que con los individuos de especies diferentes. Al igual que una esponja. Ésta lo preocupaba especialmente pues. era demasiado judía: Des­ pués de su desengaño — ocurrido unos dos años atrás-— no había tenido ningún interés amoroso profundo. en el fondo. En esa época había sido rechazado por una joven llamada Ana. Un hombre se educa en el seno de su familia. Por eso todo individuo es. la cita siguiente sólo contiene una verdad limitada.En los animales adultos. Pero el material de que se dispone en este punto es sumamente incompleto. conocimiento del tema es demasiado incompleto para que nos arriesguemos a inferir más conclusiones. había sido psico- analizado durante un año. pero esto sólo se debe parcialmente a la identificación. pues le preocupaba el problema de ser demasiado feo y de que ninguna mu er atractiva le prestaba atención. M. en su opinión. Kohler observó que un grupo de chimpancés se excitaba enormemente cuando era atacado uno de ■sus miembros. tras lo cual sus amigos o el grupo entero iniciaban una apasionada defensa. Pero nuestro conocimiento de estos fenómenos es demasiado incompleto para aventurarnos a hablar de imagen social en los animales. ligadas en un pequeño nudo”. absorbe continuamente impresiones nuevas. observamos que en esencia se hallan colmados por la influencia de su ambiente. Todo individuo es un conglomerado de influencias socia­ les. se hizo psicoanalizar.

Aunque se ponsidera- ba prácticamente comprometida. Cuando lograba atraer la atención de los hombres se sentía exultante. pero solamente por conveniencia. He aquí su situación familiar: la madre tenía 52 anos y aparentemente se preocupaba sobremanera por el hijo. EÍ paciente -nunca reconoció ésta parte de la declaración* de su madre. y realizó varios viajes a Europa. bastante apuesto y por cierto nada feo. se quejaba amargamente. para que la invitaran. nos resulta difícil establecer ios efectos de ésta. Tras la muerte del marido. repitió los comentarios de otras personas. había una especie de maldición con respecto a la falta de simpatía y mala suerte que pesaba sobre la familia de la madre. Después de algunos años se recobró finalmente. a cuyo juicio antes de la operación su rostro era más característico que ahora. Siempre había existido un profundo antagonismo entre la familia de la madre y la del padre. guardando cama frecuentemente. Su padre había muerto hacía unos siete años. alto. pero cuando fracasaba. ella no era atractiva y debía esforzarse pata despertar la sim­ patía de los matrimonios y personas amigas. la madre había intentado— se­ gún el paciente— atraer a otros hombres. no obstante. pero entonces el marido contraj o la enfermedad al corazón que terminó por llevarlo a la tumba. . aprobaban el resultado. Así. Era joven. El paciente no se mostró claro en este punto. A la familia del padre la odiaba. en su opinión— nunca había perdo­ nado a su suegro y a toda su familia. La madre afirmaba que en el curso del matrimonio había concebido por su marido un hondo sentimiento y. A su juicio. debido a sus rasgos semíticos y a sus cualidades específicamente judías. Debió ser tratada durante varios años. con una cabeza relativamente pequeña. La madre le había contado que había desposado a su marido tras un serio desengaño. Después del nacimiento del paciente — su único hijo— la madre había estado gravemente enferma. o bien asegurarse el éxito cuando volviera a enamorarse. A juicio del paciente. Puesto que nosotros no lo habíamos visto antes de su operación. sino que se mantuvo en la firme convicción de que la vida de su madre había sido un fracaso desde el principia al fin. Si bien actualmente se hallaba en buenos términos con el médico que la había atendido — aunque desacertadamente. El paciente sentía que esa misma falta de atracción sexual que signaba su vida. pero que. especialmente con el abuelo. debía cursar múltiples invitaciones a sus amistades. Siempre se había sentido superior a ellos. e[iié entre su enfermedad y la de él habían 'pasado vatio* años felices. aunque infructuosamente. Poco antes de consultar al psiquiatra sintió que este esfuerzo también terminaría en el fracaso. Ella le echaba la culpa a la familia del médico y especialmente a su suegro. había arruinado la de su madre. miento había comenzado a frecuentar a una joven cristiana que le inspiraba sumo interés. de una enfermedad al corazón. Una de las razones que lo movieron a iniciar el tratamiento fue que deseaba o bien prevenir el fracaso. El psiquiatra que lo había psicoanalizad’o la primera vez consideraba que la operación había mejorado ciertamente su aspecto. el hombre a quien realmente amaba se ha­ bía casado con otra mujer y entonces ella también se casó.

le fue muy bien en los estudios secundarios y superiores. impuesto una disciplina bastante severa. perdiéndola casi íntegramente. Cuando se vió en aprietos. más fuerte y más independiente. A los diez u once años comenzó a ir a una colonia de vacaciones durante varios años. Si bien hasta ese momento había sido consi­ derado un alumno destacado e inteligente. . Por en­ tonces había dej ado de masturbarse (acción vinculada siempre con fantasías eróticas en torno dél primo). El paciente aceptó esa actitud.debido a su falta de atractivos. inició una importante relación con un primo varón mayor que él. Sus padres lo castigaban rara vez. . El abuelo murió cuando el paciente tenía siete u ocho años de edad. sintiéndose sumamente desdichado. cuando contaba tres o cuatro años de edad. y con ello aumentaba la desesperación de la madre. Ésta siempre había sido contraria al psicoanálisis y había puesto considera­ bles trabas durante el primer tratamiento. Pese al hecho de que deseaba ser independiente siguió siempre al lado de su madre. De su primera infancia no tenía mayores recuerdos (tampoco surgieron durante el análisis). Durafííe su infancia. especialmente para la declama­ ción de poemas. éste empezaba a decir que la vida no tenía ningún valor para él. Cuando ella se mostraba demasiado angustiada por las depresiones del hijo. como por ejemplo. Una eje las jóvenes que le habían interesado poste-. Pero. que no había tenido mayor éxito en sus negocios. Cuando tenía unos cuatro o cinco años. El paciente. a quien le contaba prácticamente todo. La madre le reprochaba ardientemente que sólo se interesase en aquellas mujeres que nunca podrían ser suyas y qué amenazara con suicidarse cuando se hallaba deprimido. en cuyo transcurso hizo algu­ nas amistades íntimas. . El paciente los admiraba mucho y pensaba que no sólo eran más. confiándole sus fracasos amorosos y excitándose cuando ella se excitaba. También tenía un vago recuerdo de una institutriz alemana que le había. Sólo recordaba unos pocos casos en que había sido privado de la cena o lo habían encerrado solo en sus habitacio­ nes. Su antipatía hacia el abuelo. Nuestro paciente se sentía impulsado a hablar de sus asuntos sexuales con la madre. era bastante obvia y plenamente lúcida. Había algunos recuerdos vagos relativos a la enfer­ medad de la madre. especialmente. El paciente desempeñaba un papel pasi­ vo. los referentes a los regalos que el padre traía cuando regresaba al hogar de sus viajes de negocios. en general. la había considerado una mujer hermosa. admirándole especialmente el cabello. De acuerdo con los resultados del análisis. sino también que tenían más sex-appeal y más cxito en la vida. Posteriores dificultades en el desarrollo de su vida lo hicieron depender cada vez más de la madre. en la colonia los compañeros se reían de él y lo trataban como a alguien comparativamente inferior. los amigos habían desem­ peñado un importante papel'. Estas". es más que probable que haya experimentado un apego extremadamente fuerte hacia su madre y que haya asimilado la actitud hostil de ella hacia el padre y el abuelo. apuestos que él. ella le dio una suma considerable que invirtió en acciones.prácticas no se desarrollaban con frecuencia. también dependía de ella económicamente. a pesar de eso. Pronto tuvieron lugar relaciones sexuales. En su vida.

Pocos años después empezó a arraigarse en él la idea de que su propio órgano era demasiado pequeño. y que asumió ante ellos la misma actitud pasiva y masoquísta que había tenido con aquél. a Teces. aunque también hacia su supuesto objeto amado. La menstruación de las mujeres le inspiraba aprensión. aparentemente propensa a quejarse. de estar hueco por dentro. como así también el olor que éstas despedirían después de la cópula sexual. no sólo había una relación sexual erótica *—proba­ blemente genital— con la madre. su complejo de castración se hallaba intensamente desarrollado. Es comprensible que antes de someterse por pri­ mera vez al tratamiento psicoanalítico. Pero esa idea había sido provocada por el interrogatorio de un médico. y a quien realmente admiraba el paciente era al primer amante de la madre que la había rechazado. sino también una tendencia a identificarse con ella. Cuando niño tuvo un fuerte sentimiento de culpa relacionado con sus prácticas níasturba- . Fuera de eso.riorcnente. Su actitud fue entonces la de un odio más o menos franco. se había alimentado con la enfermedad de la madre. en su opinión. Bajo el mismo rubro cabe encuadrar su asco a los procesos de descomposi­ ción y al olor de los cadáveres. En varias ocasiones había tenido miedo de que le cortaran el falo. La palabra “hedor” le producía espanto. puesto que el padre. sus movimientos intestinales fueran sumamente irregulares. jamás hubiera podido conquistar. También le aterraba oír hablar de cáncer. El análisis demostró que esta relación con sus amigos era la prolon­ gación de su dependencia original del primo. Los componentes anales de esta relación pasaron a primer plano ya en las prácticas mencionadas con el primo. Por consiguiente. La situación infantil es­ pecífica no se desprendió de sus ru~uerdos y tampoco fue posible su recons­ trucción. de mutilaciones y de intervenciones quirúrgicas. Él mismo tenía mucho miedo de quedar lisiado o de que tuvieran que operarlo. Relacionada con este complejo de castración se hallaba la sensa­ ción que experimentaba. Estos recuerdos se remontaban a los cuatro años. Cuando una mujer iba al baño. necesitaba a alguien con quien desahogarse de sus dificultades eróticas. pero manteniéndose siempre dependiente de ellos. Como se ve. era el objeto de odio natural en el complejo de Edipo. Cuando era chico había visto el órgano sexual del padre y le había parecido enorme. Como se ve. en lugar de inspirarle admiración. Aborrecía lodo aquello que pudiera alterar la simetría del cuerpo. se casó con uno de sus amigos. Parece ser que su actitud masoquísta. •envidiaba considerablemente a sus amigos casados. Por lo tanto. tenía una actitud pasiva frente» a la madre. j entonces se identificó con la madre. el olor de los excrementos le resultaba particularmente repulsivo. Por lo tanto. sentía náuseas. En el circo los “fenómenos” le inspiraban miedo. Sus otros amigos se casaron con mujeres atractivas y hermosas a quienes él. al igual que el abuelo. Todas las cosas sucias le inspiraban un disgusto peculiar. antojándesele que lo miraban desde las alturas y se burla­ ban de él. la madre le aplicaba enemas a los que él se oponía vigorosamente. aun antes de encontrar al primo.

un autocastigo por la relación ilícita). El paciente se imaginaba entonces que mataba al novio én el funeral. Era como una especie de hechizo. cuando cruzaba ■la calle tenía miedo de ser atropellado. La primera parte del sueño revela el temor a la castración y a la muerte _ en relación con el deseo sexual. • . sobre todo de que lo anestesiaran.) Tenía fuertes fantasías sádicas contra aquellos que lo trataban mal. Tenía una tendencia general a las reacciones de miedo intenso. Y cuando se enteró de que uno de ellos se había arruinado comercialmente y que a otro lo había abandonado la mujer.Cuando sentía celos de una mujer de la que estaba enamorado. Cuando lo operaron de apendicitis. se sintió en la gloria. Un pervertido nos detenía el *paso. cuyo lugar hubiera deseado ocupar. También creía que pasaría algo terrible si los demás se enteraban de su actividad sexual. 'experimentando un intenso temor 3e ser descubierto. el sujeto se había mostrado perfectamente ambivalente. a los siete u ocho años. Los dos nos caímos en el barro”. (Dicho pacto significaría la unión definitiva con ella y. He aquí uno de sus sueños: . Pero el taxi seguía de largo y el chófer parecía como muerto. “En la parte siguiente del sueño tratábamos de subir a un taxi. _ “Salíamos de casa con IL (su objeto amoroso). . pues estaba seguro de que jamás volvería a despertar. Frecuentemente pen­ saba en la muerte como Una fácil solución de sus problemas. imaginándose que lá mujer a la cual amaba se entregaba al hombre al cual se hallaba prometida y luego se ahogaba.sentía que el suicidio significaría la muerte de su madre. Arrojábamos las piedras contra las ventanas de las casas para que alguien nos auxiliara.amoroso* que en el transcurso del tratamiento psicoanalítico se negó categóricamente a casarse con él. Esta fantasía de muerte era un deseo de muerte dirigido contra su padre. En la segunda parte retorna la idea del . cuando se lo retaba por alguna actividad sexual. Su'horror particular a I-as operaciones lo llevo a preguntarse si sería posible sobrevivir a las mismas. También había tenido fantasías en las cuales le pegaba un tiro al jefe. En esta oportunidad les deseó la muerte a sus superiores. Un caso de asesinato le produjo una fuerte impresión cuando tenía diez años. sintió un gran temor. pero. Alimentaba la fantasía de que no pasaría de los 31 años. Era una figura oscura. Probablemente quería matarme y hacerle algo a ella (violarla). Pero ello no obstante. En cuanto a ese objeto . A menudo hablabe de suicidarse. torias.por un auto. cuando aquél la abandonaba. Tenía fantasías en torno de un pacto suicida con ella. probable­ mente relacionada con experiencias iniciales olvidadas. Había sido despedido de uno de sus empleos porque a algunos de los clientes no les caía simpático. Recogía algunas piedras. al mismo tiempo. . Nos echábamos a correr. (Su padre se había casado a los 31 años. Aterrado. le pedía que me dejara y luego que la dejara a ella. se abandonaba a una fantasía en la que mataba y desfiguraba a su rival • Pero en esa misma fantasía llegaba aún más lejos.

Se resistía. La belleza era. que prácticamente ya no estaba vivo y maldijo su cuerpo por su fealdad. juicio. Era en este aspecto donde afloraba su narcisismo. una relación sexual ilícita. ' En estas condiciones. Estaba terriblemente desilusio­ nado por el hecho de no haberío hecho todavía. Estaba firmemente convencido de que hay que casarse cuando se es muy joven. pero presentía que jamás podría cumplir esta aspiración. Es evidente que. Tenía miedo de morir antes de haber alcanzado su propósito. Necesitaba ar­ dientemente casarse. Temía la competencia de los demás hom­ bres y estaba convencido de que no podía compararse con ellos. psra nuestro paciente. estaba orgulloso de sus razonamientos intelectuales. Sólo pensaba en la belleza. Costaba mucho. punto de vista puramente analítico. como por el problema de la belleza en su relación con la imagen corporal. Por otro lado. Resultaba difícil llevarlo del razonamiento intelectual a la libre asociación. que sólo un hombre hermoso podría conquistar a una mujer hermosa. Creía. alcanzarla. el tratamiento no podía ser llevado a cabo en forma completa. con lo cual pensaba que podría apresurar su muerte. El suicidio común significa. Pensaba que ya había perdido por lo menos ocho o nueve años de vida. Su ideal era la belleza completa. en cierto modo. Si no lograba. prohibida y desagradable. pacto suicida con la madre. Trataba de servirse del psicoanalista como amigo y consejero para resolver sus características dificultades amorosas. Su deseo destructivo de morir y sus tendencias suicidas salieron a luz vigorosamente cuando experimentó un fracaso en su vida amorosa. tenía miedo de que su madre hiciera alguna locura con él y consigo misma. Defendía su punto de vista ardientemente desde un ángulo intelectual. al mismo tiempo. Trataba de contrarrestar su temor a la muerte y su deseo de vivir. nada le parecía valer la pena a cambio. de conformidad con su belleza. a casarse con una mujer que no fuera realmente hermosa. Sintió entonces que él no significaba nada. Freud expresa en su obra EL malestar en la cuitara: “La ciencia de la estética examina las condiciones en las cüalés experimen­ . Su desgra­ cia era que sus amigos fueran particularmente apuestos y que hubieran teni­ do tanta suerte en el matrimonio y en sus asuntos amorosos. así. A su. Pese al hecho de que no se consideraba dotado. en consecuencia. bebiendo y fumando en exceso. ' . Es notable que sólo le atrajera la belleza de las mujeres. I e gustaba leer poe­ mas sobre amantes que cabalgaban juntos hacia la muerte. El matrimonio le parecía casi una meta definitiva. así. los seres humanos se ordenan a lo largo de líneas estrictas. Frecuentemente tenía lá sensación de no estar vivo. cuando perdía el control. Los recuerdos de su infancia le parecían insustanciales. Pero lo malo es que se enamoraba de jóvenes hermosas una vez qye éstas le habían indicado claramente que no podía abrigaí ninguna esperanza de ser aceptado. obtener la transferencia necesaria para penetrar en las capas más profundas de su personalidad. Admiraba a sus amigos casados. sin embargo. Pero el caso no nos interesa tanto desde el. Ja belleza signi­ ficaba belléza del cuerpo. la idea central de su vida.

Nunca extrajo de ellas ningún placer particular. sin advertirla en el suyo. el paciente se mostró sumamente vago e indeciso al respecto. aunque a veces las soñaba. Hacia la pubertad. casi nunca hayan sido considerados hermosos. dos o tres antes de hacerse psicoanalizar. en cierto modo. la belleza. empero. En otra parte dijimos: “Es notable que haya pasado tanto tiempo. una importante característica de la actitud estética. Nunca se atrevía a imaginar relaciones sexuales con su verdadero objeto amado. Entonces sintió miedo de que el marido de ella se enterara y lo matase. "a pesar de eso. Es notable que los órganos genitales mismos.para el desarrollo de esos deseos. En los contactos sexuales que le impuso el psicoanalista. que no se' ve obligado a seguirlos. y vieron en la actitud de desinterés. una explicación de la naturaleza y génesis de la belleza. pero cuando consideramos la belleza de la figura humana. esas relaciones le habían inspirado ver­ güenza. Nunca se sintió realmente excitado sexualmente. haciéndolo sentirse degradado. con una necesidad sumamente concreta e imperiosa. reprimimos el apremio inme­ diato. cuya vista siempre resulta excitante. Es un ejemplo ilustrativo de una tendencia que no ha alcanzado su objetivo. antes de que se descubriera la belleza del paisaje. por lo tanto. Como siempre. Nuestro caso no nos ayuda a establecer qué es la belleza. Posteriormente había tenido unas po­ cas relaciones sexuales casuales. Una sirvienta interfirió con él y tuvo así unas pocas relaciones sexuales incom­ pletas con la muehacha. Los filósofos a quienes les interesa la estética siempre destacaron la ausencia de un interés inmediato cuando gozamos desde un punto de vista estético. por lo tanto. tamos la belleza. deben hallarse vinculados. Cuando inició el tratamiento. La belleza y el encanto son cualidades primarias deí objeto sexual mismo. La belleza de la figura humana no provoca deseos en forma inmediata. Cuando nos mantene­ mos exclusivamente -en el campo de la estética. Pero es notable que viera la belleza sólo en el cuerpo de los demás. En efecto. Vale la pena mencionar que su impulso sexual era fuerte pero que. en presencia de aquellas mujeres de quienes se hallaba profundamente enamorado. sino que esa cualidad ha sido reservada casi siempre para ciertos caracteres secundarios del sexo”. con el interés en el sexo. Es lamentable que el psicoanálisis tampoco pueda decir gran cosa acerca de la belleza. vemos de inmediato que el interés estético se halla íntimamente vinculado. No podría brindarnos. Debemos destacar que la excitación sexual y su producto derivado. por cierto. y. Los órganos sexuales no le interesaban gran cosa. Además. mostró una tendencia a desprender esta sexualidad de su otra vida sexual. Esto quizá sea válido desde un punto de vista meramente descriptivo. con el modelo postural del cuerpo. su conocimiento del órgano sexual femenino era bastante limitado e incorrecto. El individuo siente que puede controlar sus deseos. Sólo parece seguro su origen en el campo de los sentimientos sexuales. la falta de resultados positivos es disimulada mediante un ostentoso despliegue de palabras huecas. su actividad sexual era bastante limitada.. y cabe suponer que los valores estéticos originales sólo se encuentran en el mundo . pero contiene en sí misma el germen.

Por lo tanto. de acuerdo con este punto de vista. Es evidente que la influencia estética desaparece cuando el deseo sexual se torna más fuerte. no hace más que dar expresión a un sentimiento basado en la insatisfacción final de la estética. Pero no cabe ninguna duda de que el goce estético es algo vacío si no apunta más allá de sí mismo. pero siempre temía no lograr hacerlo. intensificaron su temor a la castración y el miedo a . porque la belleza de la figura humana guarda una abierta relación con la sexualidad. su fealdad y. Esta actitud pasiva y masoquista aumentó en razón de las enemas que la madre le aplicaba. La persona que disfruta experiencias estéticas goza con él libre juego de sus deseos. Cabe decir. con la plena responsabilidad que toda acción supone. podemos hacerlo con una actitud estética. jamás tendremos un goce estético de nuestras propias experiencias. Las ex­ periencias estéticas son de carácter inconcluso y ni siquiera es posible darles término. que el objeto estético provoca experiencias dentro de esa esfera. “El objeto estético nos ofrece. La idea de Schopenhauer de que la esencia de la estética reside en la abolición de la voluntad y el afán es. tener que desempeñar un papel subordinado. si no nos hallamos a cierta distancia interior de dicho suceso. una promesa y una satisfacción a medias de los deseos* deseos éstos cuya característica principal es que no se hallan completamente satisfechos ni terminados. en consecuencia. sin la consiguiente responsabilidad”.manera estética. su debilidad y enfermedad y la falta de amor de su niadre hacia su padre. quien se hallaba enferma. La homosexualidad anal pasiva con su primo no fue sino una consecuencia natural de la primera situación . Pero nunca disfrutaremos un suceso trágico de.contra la figura paterna. así. pero que esas actitudes son inhibidas e interrumpidas prematuramente. posteriormente.animado.su coloración debido a la obstrucción de la energía instintiva. efecto estético consiste en el hecho de que las actitudes instintivas son provocadas pero no rematadas. Cuando consideramos el destino de los seres humanos que nos rodean. a menos que las despersonalicemos y las veamos coma experiencias de seres extraños”. parcialmente cierta. El. Cuando Platón en su República sólo manifiesta una estimación muy limitada por el arte y la belleza del objeto aislado. hacia la posibilidad final de la acción. y llegamos así a lá conclusión de que el objeto estético despierta actitudes instintivas. La identificación con el padre. que se alzaban. por el hecho de que en el cuadro estético busca expresión y satisfacción más de un deseo. Esto es de importancia. El niño quería ocupar el lugar del padre. del objeto. mante­ niéndose a distancia. Todos estos elementos lo pusieron en una situación de identificación con la madre. de modo que el goce estético — si bien ofrece reposo y relajación— no proporciona una plena satisfacción de los deseos. El objeto estético adquiere . pues. Cabe hacer notar que en nuestro paciente la apreciación extrema de la belleza del sexo femenino es resultado de procesos psíquicos sumamente complejos. por consiguiente. más feo que la madre. La primera enfermedad de su madre y su odio hacia el padre provocaron en él ciertas ideas relativas a la belleza.

de no ser -pasivo. para retornar luego. el miedo particular del sujeto a la putrefacción. un deseo de asumir la posición del padre. la admiración por sus amigos. temía todo aquello que pudiera afectar la simetría del cuerpo. ¿sí. por cierto. se convirtió en el motor para el desarrollo de su ideal de belleza. a los excrementos. Estas consideraciones explican. Su culto de la belleza significa. es posible construir nuevamente la imagen corporaL Así. tornando superfluo su intento de aproximarse al objeto amado. un resultado limitado. fenómenos que se den en el individuo aislado. No debemos subestimar la importancia de la belleza y fealdad reales en la vida humana. por qué el culto de la belleza traba la acción. podemos mirarnos en el espejo y proyectar la imagen especular dentro de nosotros mismos. a la muerte y a la descom­ posición.brindado mayor éxito. La imagen corporal es el resultado de la ' vida social. no ya el cuerpo sino también la imagen corporaL En efecto. La actitud del paciente hacia la belleza de los demás se hallaba íntimamente relacionada con su actitud ante su propia imagen corporal. y no sólo las actividades heterosexuales manifiestas. de distinguirse de éste y superarlo. Un cambio concreto en la apariencia sólo puede arrojar. Se explica.Verdad es que una cirugía estética puede modificar ocasional­ mente. de no tener que ocupar el lugar de la madre enferma. nuevamente. a saber. Belleza y fealdad no son. Es evidente que una historia de este tipo tenía que obstaculizar su persecución de la belleza.‘es — como dijimos antes— una imagen y somos nosotros mismos quienes la construimos en conformidad con nuestras actitudes instintivas. La belleza puede ser una promesa de completa satis­ facción y puede conducir a esa satisfacción cabaL Nuestra propia belleza o fealdad no sólo figuran en la imagen que nos hacemos de nosotros mismos. El complejo de Edipo. Ellos regulan las actividades sexuales en las relaciones humanas. con sus ramificaciones. por lo tanto. Pero ninguno de todos estos factores habrá de ejercer una influencia decisiva cuando no logren modificar la actitud psíquica del individuo. que el cambio concreto operado en su aspecto mediante la cirugía estética no le haya significado un cambio profundo en su actitud ante la vida ni le haya «. También podemos'estudiar la actitud modificada de los demás y transferirla a nuestra imagen corporal. en consecuencia. que tanta importancia tienen para la estructura social En el caso de nuestró •paciente. sino también las homosexuales. desempeña un papel fundamental. subyacentes. sino también en la que los demás se forman de nosotros. hacia nosotros. por lo menos en este caso. sino que son esencialmente sociales y de la mayor importancia. asimismo^ las difi­ cultades especiales con que se tropieza en la cirugía estética^ que suele estimular tantas actividades pregenitales. y el culto de la belleza de los demás se hallaba íntimamente vinculado_ con la depreciación del modelo postural de su propio cuerpo.' a quienes juzgaba mejor dotados que él. \ Vemos. infantil. Nuestra . de no ser castrado. Puesto que la castración implica una irregularidad. Es notable la fuerza que tienen en este cuadro los componentes anales. de no ceder a su ana- lidad ni de mostrarse pasivo en ninguna forma anal. pues.. Nuestro propio cuerpo.

de que sustentamos una idea relativista de la belleza. En general. hasta nos resulta difícil comparar nuestros patrones de belleza con los de las razas amarilla y negra. El estudio desprejuiciado de las ideas sobre la belleza del cuerpo humano en las distintas sociedades. hay alguna responsabilidad. Actual­ mente nos cuesta comprender que la deformación de la figura femenina dentro de un ajustado corsé haya estado de acuerdo. en otro tiempo. Las imágenes corporales y su belleza no son entes rígidos. imágenes corporales. resulta muy difícil conservar los patrones de la belleza. sin acción. el estiramiento hacia afuera de los labios y otras muchas desfiguraciones del cuerpo humano aumentan. pero la estructura libidinal cambia sus manifesta­ ciones de acuerdo con la situación social total y en esta forma también se modifica la manifestación de la belleza. su belleza y fealdad. Los tatuajes. intercambiamos partes de nuestras imágenes con las imágenes de los demás. Pero en el fondo de nuestra personalidad sabemos que . Existen leyes de las estructuras libidinales. En estos incesantes procesos. cuando estudiamos los deseos e inji- pulsos instintivos. El carácter traicionero de la belleza reside en este hecho.no <*s* algo agregado» a la recepción pasiva de las experiencias del mundo. Comprendemos los cambios concretos que llevan a cabo las distintas sociedades sobre el cuerpo humano. presenta serias dificultades por la razón antedicha. en todo i lego. Después de todo¿ no somos capaces de percibir sin actuar. Jo que es más aún. Pero no necesitamos ir tan lejos para encontrar un buen ejemplo. posponiendo nuestro com­ promiso interior. o. con las ideas en boga sobre la belleza. nos gusta creer que nuestros patrones para medir la belleza son absolutos. su belleza. una fase en la cual no sentimos que se nos imponga ninguna acción responsable inmediata. No somos capaces' de mantener la actitud de mera percepción. Por ejemplo. A veces es imposible apreciar el patrón de belleza de las razas primitivas y. Cuando transponemos las fronteras de nuestro propio marco cultural. Nos gusta enga­ ñarnos con la idea de q xe podemos prescindir de las acciones y de que podemos no actuar como personalidades totales. Nosotros construimos y reconstruimos nuestra propia imagen corporal. propia imagen corporal y las imágenes corporales de los demás. No hay ningún juego que sea solamente juego. acción y recepción forman una unidad indivisib’e. No deseamos dar la impresión. para ex­ presarlo de otro modo. se convierten así en la base de nuestras actividades sexuales y sociales. sin embargo. ya sea social o sexual. a los ojos de varias sociedades primitiva. como así también la de los demás. Dicha situación es necesariamente variable. su belleza física. Es sólo una fase en la corriente continua de los deseos libidi­ nales . para obtener una ley general válida para todos. a juicio de este pueblo. existe una perpetua socialización de las. siempre. nos cuesta comprender que la reducción-de los pies de las mujeres chinas aumente. en la cual la acción puede permanecer como un germen no desarrollado o ser simplemente un juego. La acción . El ideal de belleza y la medida de la belleza siempre serán expresión de la situación libidinal de la sociedad.

la verdadera belleza de la vida radica en su caracter profundamente serio e inexorable. y del otro. —Si un hombre reconoce que existen cosas bellas pero no cree en la existencia de la belleza en sí y se muestra incapaz de seguir a aquel que se propone brindarle el conocimiento de ésa belleza. — Ciertamente— . “A los amantes de los sonidos y de las imágenes — le repuse— les placen. coloco a los que tú llamaste. las voces bellas. v todos los productos artificiales en que se manifiesta la belleza. es ésta la misma idea expresada por Platón en la República (libro V ). sin incurrir en el error de poner los objetos en el lugar de la idea o la idea en el de los objetos. a disolverlo. La belleza absoluta está más allá de la belleza de la acción. ¿crees tú que vive realmente o que su vida no es más qae un sueno? Piensa y dime: ¿no es el soñador — ya sea que duerma o que esté despierto— alguien que toma meras copias por objetos reales? Yo diría. Siempre retornamos a las posiciones primarias del cuerpo. ¿Cómo hemos de distinguirlos?. Las posiciones comprendidas entre dos posiciones primarias son pasadas por alto y hasta el propio mo­ . ¿no son raros? — Verdad. hasta ahora. *—Mas aquellos capaces de elevarse a lo bello en sí y de contemplarlo en su esencia. En ciertos aspectos. a mi juicio. el cuerpo en reposo. por cierto. resulta mucho más difícil conservar aquella actitud que Kant llamó “pérdida de interés en la satis­ facción” (Jnteresseloses Wohlgefalien). No bien abandonamos el estado de reposo e iniciamos un movimiento. ¿Sueña tal hombre o está despierto? — Está despierto”. Pero con ello incurrimos en una indebida esquematizacíón del problema. En tal caso. aficionados a los espec­ táculos. “Pero consideremos el caso de aquel otro que reconoce la existencia de la belleza absoluta y es capaz de distinguir entre la idea y los objetos que participan de la idea. los colores bellos y las formas bellas. Las posiciones pri­ marias son posiciones de relativo reposo. a aquellos de quienes venimos hablando y que son los únicos que merecen el nombre de filósofos. pero su espíritu es incapaz de amar la naturaleza de lo bello en sí. la vemos cambiar de una posición primaria a otra posición también primaria. posee por sí mismo un profundo significado. siempre tendemos a elaborar algo estático para volver luego. sin duda. “Y es en esta observación en la que fundo mi distingo: de un lado. Verdad* es que’ cuando construimos nuestra propia imagen corporal y la imagen corporal de los demás. El hecho de que hasta aquí hayamos considerado la belleza de la forma. que un sujeto tal sólo sueña. amantes de las artes y hombres de acción. hace un momento. me replicó. me preguntó. Al analizar el problema de la belleza del cuerpo sólo hemos consi­ derado. Cuan­ do nos imaginamos a una persona corriendo. nos sentimos inme­ diatamente movidos hacia una acción más enérgica. más que la belleza de la fun­ ción.

por paradójico que ello parezca. Debemos advertir. Dichas posiciones no nos parecen naturales. Verdad es que el alma e s : más reconocible y característica cuando experimenta pasiones violentas. las unidades cristalizadas del modelo postural. pese a todas sus pasiones. Pero en el estado de unidad y reposo es mucho más grande y más noble” ( Gedanken über die Nachahmung der Griechischen Werke in der Malerei und Bildhcaierkunst) .vimiento como tal. En todas las posturas que se desvían demasiado del estado de reposo. que nuestra propia imagen corporal y la de los demás no sólo es una imagen corporal en reposo. Winckelmann insistió en que el signo sobresaliente y más destacado de las obras maestras del arte griego es una sencillez noble y una grandeza adquirida. por mucho que se encrespe la superficie. Es por esta razón que nos asombra tanto ver la descomposición de cualquier movimiento en sus aspectos parciales. Si alguien me pidiera que determinase la con­ notación sensual de la belleza. Ya se sabe que en todas las épocas románticas y barrocas el interés se desplaza del reposo al movimiento* La expresión de las pasiones pasa cada vez más a primer plano y los estados en que la imagen corporal corre peligro de sufrir una ruptura. tanto en la postura como en la expresión. “Así como la profundidad del mar permanece siempre inalterable. Pero la belleza se halla específicamente vinculada con la imagen corporal en reposo. lo siguiente: “El objeto artístico más alto para el hombre pensante es el hombre o sólo su superficie externa. vale decir. el alma no se halla en situación apropiada. A los artistas les interesan más las distintas fases del cambio . En efecto. basada en la imagen corporal . me limitaría a la cara. Joachin Winckelmann expresa en su Erinnerung über die Be- trachtung der alten Kunst. diremos que nos interesa menos lo que sucede en el campo. Admitimos. Pero. Cuanto más serena sea la postura del cuerpo. sin embargo.en reposo. Es la teoría clasicista. al reconstruir el proceso del ser humano en movimiento lo hace­ mos de acuerdo con las leyes de la imagen corporal. Es bien sabido lo mucho que influyó WinckelmaTin sobre la teoría del arte de Goethe y Schiller. corre igual suerte. que nos interesa menos el flujo incesante que los cuantos. que el objeto primordial del arte es el ser humano. Pero la belleza propiamente dicha no se halla sujeta al número y a la medida. del mismo modo la expresión de las estatuas griegas nos muestra un alma grande y resuelta. En las épocas de este tipo siempre hay una inclinación a sacrificar la idea abstracta de 3a belleza. son los que concentran la atención del artista. Para valemos de un símil tomado de la física. y ésta es tan difícil de explorar para el artista como lo es para el sabio la cara interna. no vacilaría en interpretarla de acuerdo con las distintas partes extraídas de los seres humanos más hermosos que habitan el lugar en que escribo estas líneas. por la brevedad del tiempo a nuestra disposición”. sino en una condición forzada y antinatural. tanto más apta resultará para des­ cribir y expresar el verdadero carácter del alma. en las fotografías tomadas con un tiempo mínimo de exposición. sino también en movimiento. ciertamente. Y el objeto más difícil de todos es la belleza.

se maravilla de la* misteriosa apariencia de los rostros de esos' miles de individuos. Sería sumamente interesante des­ cubrir los factores que indujeron a Winckelmann a contemplar el arte griego desde ese punto de vista particular. nuestra perenne curiosidad por toda lo concerniente al mismo. Y. Aunque podría creerse que es muy simple co­ nocer el color del cuerpo humano. Y la incertidumbre relativa a los colores del cuerpo. El cuerpo des­ nudo y las bañistas son los problemas eternos de la pintura. Pero no cabe ninguna duda de que el color tiene una enorme importancia en la imagen del cuerpo humano. el color del ser humano. Todas estas interpretaciones diferentes reflejan la mu­ . asimismo. su color. queda sin explicar por qué el color del cuerpo humano nos sorprende tanto cuando tratamos de precisarlo» Los pintores han procurado infatigablemente captar su color. por fuerza. que proporcionan una vida adicional a la superficie del cuerpo. ade­ más. Cabe suponer que el propio Winckelmann trataba ardientemente de esca­ par a sus violentos deseos sexuales. destacan el carácter dinámico de nuestro co­ nocimiento del cuerpo humano y de nuestras imágenes corporales. Pero aun teniendo en cuenta estos factores. Parece ser que Winckelmann sufrió tanto por su homosexualidad como Schopenhauer por su heterosexualidad. del modelo postural que los catados de reposo en que el modelo postural se mantiene íntegro y bien estabilizado. con su juego -siempre cambiante. Ellos dejan traslucir la sorpresa que sentimos cada vez que vemos los diversos colores del cuerpo humano. Para este último. en par­ ticular. los movimientos. Las investigaciones modernas demostraron que es por lo menos probable que WinckelmaTin se haya re­ presentado erróneamente el espíritu del arte griego y que haya pasado por alto su arduo bregar y su lucha para alcanzar la expresión y el movimiento. no hay nada más mudable.del cuerpo humano tropezamos con las mismas dificultades que nos salen al paso cuando construimos la imagen postural del cuerpo. Podría argiiirse que'ello se debe a que nuestros há­ bitos sociales generalmente nos mandan cubrimos el cuerpo. Verdad es que la configuración del cuerpo humano y las distintas luces provocan múltiples variaciones. Cuando tratamos de alcanzar un conocimiento más profundo del color . No cabe nin­ guna ‘duda de que sólo es posible llegar a una explicación cuando tenemos presentes cuántas tendencias libidinales — con su consiguiente interferen­ cia— se hallan ligadas a la imagen de nuestro cuerpo. las continuas variaciones en el tono de la piel. Pero el color del rostro humano no es menos misterioso.su turgidez vinculada con la variación de la afluencia sanguínea y la absorción de agua. el arte era un modo de expulsar la fuerza apremiante de la voluntad y de la vida y de escapar hacia el reino de la relativa inactividad.cuando uno se sienta en la gradería de un estadio y mira en derredor. Deben considerarse. huyendo de la acción hacia el mundo de la belleza que para él era reposo. Sería fascinante tratar de recorrer la historia de la pintura y estudiar los modos diversos en que las distintas edades vieron al cuerpo humano y.. más en­ gañoso que dicho color. Pero intervienen. •’ La escultura omite.

pues. la profunda vinculación que guarda el hombre primitivo con todos los seres animados.. Lévy- Bruhl interpretó ese hecho como la ley de participación y de las repre­ sentaciones colectivas primitivas. lo que sucede es que todo el mundo construye su propia imagen corporal en contacto con otras imágenes. ”En otras palabras. edad y raza. que los cuerpos de los demás. Podemos ir más lejos aún — tal como mos­ traron las deducciones anteriores— y afirmar que todas estas personas que se hallan fuera de nosotros son necesarias para nuestra construcción del cuadro del cuerpo. Sería erróneo concluir de aquí que tienen lugar procesos colectivos. El interés que nos des­ piertan los espejos es la expresión de la labilidad de nuestro modelo pos» ural del cuerpo. fundiéndolo con otros cuerpos. dan y reciben poderes mís­ ticos. etc. Hay identificaciones con las personas del mismo sexo y con personas del sexo opuesto. la oposición entre la unidad y la multiplicidad. un constante dar y tomar. no impone a esta mentalidad la necesidad de afirmar uno de los términos cuando el otro es negado y vice­ . sino también de los animales. del carácter incompleto de los datos inmediatos y de la . no sólo de los seres humanos. por cierto. entre la identidad y la diversidad.lecesidad de elaborar la imagen de nuestro cuerpo mediante un constante esfuerzo constructivo. Mencionamos. no usaríamos el espejo con tanto afán. de modo que es exacto que muchas partes de las imágenes corporales son comunes a aquellas personas que suelen verse. así como las diferentes etapas de nuestro desarrollo HbídmaL No conocemos mejor nuestro propio cuerpo. No existe ninguna imagen corporal colectiva. lo extendemos nue­ vamente hacia el mundo. influencias que los hacen sentirse afuera. cualidades virtuosas. Y de una manera que no es menos incomprensible. (9) Variabilidad de la imagen corporal. los objetos. Una vez construido nuestro cuerpo. que triunfan sobre las dife­ rencias de sexo. De otra manera. que guardan una relación emocional recíproca. El problema de la belleza está. Existe. se­ res y fenómenos pueden ser -^-aunque de un modo que a nosotros nos resulta incomprensible— ellos mismos y algo más que ellos mismos. así. ¿no existe una etapa en la cual vemos imágenes corporales por doquier? ¿No hay una etapa en que el alma y la imagen corporal se extienden prácticamente sobre todo el mundo? ¿No hay una fase animista en el desarrollo humano ? Entre nosotros y nuestros seme­ jantes existe una identificación.danza de nuestras actitudes hacia el cuerpo y sus colores. la belleza se halla primordialmente vincu­ lada con la belleza del cuerpo humano. sin que parezca que permanecen donde están. Pero ya hemos demos­ trado que la imagen corporal es sumamente variable y extrae sus partes. Desde nuestro punto de vista. que andan juntas. íntimamente ligado al de la imagen corporal. empero. Pero. “Me siento inclinado a afirmar que en las representaciones colectivas de la mentalidad primitiva.

pueden ser una u otra cosa. con frecuencia se la pasa completamente por alto. los Trumai (una tribu del Brasil Septentrional) afirman que son animales acuáticos y los Bororós (una tribu vecina) se jactan de ser ararás rojos (loros). pues. tanto mayor se hace la similitud entre los diversos individuos. no una imagen colectiva del cuerpo. sino tan sólo hondas similitudes . Por ejemplo. la expresión más adecuada para denominar dicho fenómeno sería la de identificación inconsciente. sino que tiene consecuencias enteramente distintas. Si exploramos cuidadosamente la forma en que las imágenes corporales se comunican entre las diversas personas. Verdad es que cuanto más pro­ fundos son los estratos de la estructura de la personalidad que sondeamos. Pero no cabe ninguna duda de que aun las expresiones de los estratos más profundos de la personalidad son expresiones de personalidades. no podrían asociarse sin incurrirse en el absurdo. Todas las comunidades de forma totémica admiten representaciones colectivas de este tipo. pero que finalmente de­ bió darse por vencido ante las explicaciones explícitas de los indígenas)—* se esfuerzan seriamente por hacemos comprender que en la actualidad si­ guen siendo ararás. Para nosotros es imposible captar el verdadero significado de la par­ ticipación a menos que estudiemos las leyes de identificación. y lo que nos interesa aquí especialmente é s ' la identificación desde el punto de vista del esquema corporal. implicando una identidad similar entre los miembros individuales del grupo totémico y su tótem”. Esto no significa tan sólo que los ararás se metamorfoseen en Bororós y deban ser tratados como tales. En la terminología del psicoanálisis. para nuestra manera de pensar. entonces. Nosotros preferimos hablar. Lo que desean expresar al afirmar esta identidad concreta es que. Esta oposición tiene sólo un interés secundario.“esfera”. a medida que la identificación y la proyección van desempeñando un papel más y más importante. sino un conjunto de imágenes corporales distintas. seres humanos y pájaros de plumaje escarlata. lo inconsciente colectivo como entidad.Este conjunto no se halla iluminado por una luz plenamente consciente. exactamente como si una oruga declarase que es una mariposa. en realidad. sin embargo. A me­ nudo desaparece por entero ante la comunión mística de la sustancia y entidades que.Tan-sólo nos limitamos a expresar nuestra creencia de que la con­ cepción" de Jung es errónea cuando supone que existe una identidad real en lo inconsciente de diversos individuos. no nos cabrá ninguna duda de que existe. No existe. del fondo de la conciencia o utilizar el término. versa. Los identificaciones son experiencias esféricas. Es innegable que esta uniformidad en las acciones y sen­ timientos puede aumentar cuando irrumpen las capas profundas de la personalidad. Al mismo tiempo son. . En efecto. en esos estratos más hondos se desarrollan en forma constante los procesos de identificación y proyección. Los Bororós — dice Yon den Steinen (que se negaba a creerlo. No nos proponemos ahondar aquí en el problema de si lo inconsciente colectivo de Jung existe o no existe. Y si bien a veces se la percibe.

Sin embargo. pretérito o presente. del trance. con formas que difieren profundamente de la imagen corporal plenamente desarrollada. en todo caso. Pero. El segundo paso. . de la muerte? Y en segundo término: ¿qué son esas formas humanas que aparecen en los sueños y en las visiones? Al contemplar estos dos grupos de fenómenos. aquí nos interesa menos ese problema general que el par­ ticular de las imágenes corporales. Cabe agregar que algunas tribus primitivas se creen descendientes de plantas y por consiguiente también se consideran a sí mismas vegetales. al tiempo que posee independientemente la conciencia y volición personales de su propietario corporal. a saber. que podría definirse de la manera siguiente: una imagen humana tenue. En primer término: ¿qué es lo que hace diferir un cuerpo vivo de otro muerto ? ¿Cuáles son las causas de la vigilia. 428 y 429. de la enfermedad. capaz de dejar atrás al cuerpo. 1903). Esta plasticidad torna posible la identificación múltiple. asimismo. similitudes que aumentan por el dar y tomar continuo de las proyecciones e identificaciones. su vida y su fantasma. debe haber consistido simplemente en la combinación de la vida con el fantasma. Ambos se hallan evidentemente en estrecha vinculación con el cuerpo. del sueño. págs. Tylor ex­ presa en su obra Primüive Culture (tomo I. 4^ edición. Existe una individualidad de las imáge­ nes corporales de los demás. también. pensar y actuar. en movimiento. puesto que la vida puede irse y dejar al cuerpo insensible o muerto. los antiguos filósofos sal­ vajes deben haber dado probablemente el primer paso hacia la inferencia obvia de que todo hombre tiene dos cosas que le pertenecen. con la concepción real del alma o espíritu personal entre las razas inferiores.. es opinión ampliamente di­ fundida entre los antropólogos que algunos pueblos primitivos creen que las fuerzas que operan en el universo son de tipo psicológico. y ambos son percibidos. insus­ tancial. Pero -ya vimos cuán plástico es el modelo postur al del cuerpo. causa de la vida y pensamiento del individuo al cual anima. Puesto que ambos’ pertenecen al cuerpo. en las capas profundas de las personalidades. a una delgada película o a una sombra. vida en todo lo que se mueve y si el mundo consiste o no para ellas. y el fantasma puede aparecerse a 3a gente en lugares distintos de aquel en que se halla el cuerpo. ¿se detiene esta identificación en los límites del mundo animado o existe la posibilidad de identificación con todo lo que se mué- ve? Es un serio problema decidir si las razas primitivas ven o no ven. semejante. Esto guarda correspondencia. como cosas separables del cuerpo. al vapor. primordialmente. fundamentalmente impalpable e . la vida porque le permite sentir. ¿por qué no han de pertenecerse mutuamente y constituir manifestaciones de una mis­ ma y única alm a?. . lo siguiente: “Es como si a los hombres pensantes —-por bajo que sea su nivel cul­ tural— Ies produjesen una profunda impresión dos grupos de problemas biológicos. de despla­ zarse vertiginosamente de un lugar a otro. En realidad. . La cita tomada de Lévy-Bruhl muestra clara­ mente que la identificación tiene lugar no sólo con los seres humanos sino también con los animales. y el fantasma porque es su imagen o su segundo ser.

esto es. tendió a atri­ buirle a todas las cosas. con la idea del alma. animales y aun en las cosas__ He ahí las doctrinas que responden en la forma más elemental a la evidencia indudable que suministran los sentidos del hombre. 31-32). página 6 ). fue casi inevitable que tratara de explicarlas sobre la base de una analogía con lo que mejor conocía. ■ Los trabajos recientes de la antropología han descartado. sus propios pensamientos. Vierkandt expresa esta idea del siguiente modo: “Las acciones mágicas se hallan. poseer y actuar en los cuerpos de otros hombres. especialmente la creencia en almas capaces de ffyísHr fuera del cuerpo. quien está convencido de que puede alcanzar el resultado que se propone. Lévy-Bruhl expresó ideas semejantes. de acuerdo con una filosofía primitiva perfectamente conse­ cuente y racional”. Preuss insiste en que la magia es anterior a las teorías animistas. La representación de tales seres sobrenaturales. capaz de sobrevivir y aparecerse a los hombres después de la muerte del cuerpo. especialmente. estamos acostumbrados a llamar alma. pero sin que ésta se. y que. Las representaciones de la ayuda directa o in­ directa de los seres sobrenaturales son secundarias. libres de la representación de seres sobrenaturales que cooperen con ellas. el poder operante en el universo . “Cuando el hombre comenzó a reflexionar seriamente sobre la natu­ raleza de las cosas. En consecuencia. voL I. La his­ toria del hombre sobre la tierra es muy larga. es cosa que no podemos decidir. . sociéiés inférieures. Todo cuanto sabemos es que encontró el favor de muchas razas atrasadas en nuestro propio tiempo”. pág. con el cual guarda una estrecha semejanza. demos­ tramos que en los pacientes psicóticos del grupo esquizofrénico y para- frénico prevalecía la idea de la magia. prueba que el llamado animismo es posterior al arte de la magia y sólo se origina en conexión con el mismo. Si fue ésta o no la primera tentativa del hombre para resolver el enigma del mundo. invisible pero dotada también de poder físico y. (Tomado de Lévy-Bruhl: Les . a falta de un nombre mej or. Esta filosofía primitiva se conoce comúnmente con el nombre de animismo. realizadas sucesivamente por el hombre y rechazadas por insatisfactorias. primariamente y en su núcleo. Trátase de una interpretación infantil del universo en fun­ ción del hombre. capaz de introducirse. la teoría de Tylor. Sólo se fían del poder del hombre que las ejecuta. el de apa­ recerse a los hombres — despiertos o dormidos— como un fantasma se­ parado del cuerpo. En una obra anterior.{onciions mentales dans les. sentimientos y emociones. Quizá la hipótesis animista sólo haya sido una de las muchas tentativas de llegar a la verdad. De cualquier modo. un principio de vida similar a aquel del cual era consciente. Hay una edad preanimísta de la religión”. empero. y no sólo a los animales sino también a las plantas y objetos inanimados. Idéntico punto de vista adopta Frazer (The Worship of Nature. las pruebas suministradas por la geología y la arqueología parecen demostrar que la vida de las especies cada vez se remonta más lejos en el pasado. hallase vinculada.

a juicio de los pueblos primitivos. en todo caso. en especial. Pero es importante estudiar los hechos. como tal. De este modo. una parte vital de sí mismo. - Siempre que estudiamos la magia primitiva. que tienen un palmo de alto. “En ciertos períodos críticos. en este sentido. Decíamos entonces: “Los conceptos que en los pueblos primitivos apuntan a la sus­ tancia mágica de Orenda. En tales casos experimenta la agre­ sión como si estuviera dirigida contra su propia persona y . las teorías ánimistas se hallan. Después de todo. The Golden Bough. pues. No creemos que los datos fisiológicos relativos al modelo pos- tural del cuerpo basten para explicar las creencias de los pueblos primitivos. No cabe ninguna duda de que simbolizan el poder mágico del falo. en tanto que la fuerza mágica y el arte de la magia se hallan vinculados con un modelo postura! del cuerpo incompleto . Ya vimos que todo aquello que inspira adoración y temor se llama Wakan. La idea de poderes operantes adquiere partes de su importancia por el hecho de que dichos poderes son significativos para el individuo”. constituye necesariamente una fuente de peligro. con aquellas dotadas de significación libidinal. clavarle una aguja al paciente en sus partes privadas. parte II. la in­ fluencia mágica obedece especialmente a los “Wünschelchen” (pequeños seres del deseo). altamente significativa. una imagen corporal fuera de nosotros. así. Hay. En otras palabras: el poder de la magia se halla vinculado con las partes de la imagen corporal. la imagen del cuerpo es sólo una parte de la vida total. 77 y sig. vemos que se halla vincu­ lada con partes específicas del cuerpo y. sino que los transpone. por último. y es notable el hecho de que los pueblos primitivos le atribuyan existencia real . En el Caso 5 de nuestra publicación. desde este punto de vista unilateral. ahora. puesto que se lá puede pisar. la vida o el alma es guardada a veces provisoriamente en lugar seguro.). se hallan íntimamente rela­ cionados con el concepto de energía de la naturaleza.o sin desarrollar. Ya insistimos en que la imagen corporal no se cir­ cunscribe a los límites de nuestro propio cuerpo. llegamos. deberemos prestar suevamente atención - al problema del alma. justificadas. es. “A menudo el salvaje ve en su sombra un reflejo de su alma o. de carácter psicológico. La fisiología y psicología de la imagen corporal constituyen. a aquellas partes de la imagen corporal dotadas de particular significación libidinaL Pero si atendemos a la orien­ tación de los datos etnológicos. pág. como la imagen reflejada en un espejo. al principio'de que el animismo supone una imagen corporal completa. golpear o apuñalear. en parte. La vinculación de la he­ chicería con los espejos es. hasta que pasa el peligro”. Lo mismo puede decirse de la sombra. sin . Manna y Wakan. Que pueden. y. Ya vimos con cuánta facilidad puede abandonar un fantasma los límites del cuerpo. La voluntad y la fuerza de voluntad — fuer­ zas psíquicas operantes— se hallan ligadas por su naturaleza íntima a la* imagen corporal y.se halla con­ vencido de que si la sombra llega a desprenderse de él por completo— cosa que considera factible— él debe sucumbir” (Frazer. especialmente. que podemos llevar en el bolsillo y que pueden salirse del bolsillo e introducirse en los pantalones de un hombre.a la imagen del espejo.

Puesto que ésta es una creación que se sirve de la experiencia bruta sólo a manera de materia prima. En una interesante observación realizada por Ben- dér 10 los perseguidores hablaban desde el cuerpo de la persona poseída. de este modo. las obser­ vaciones citadas más arriba en el sentido de que el paranoico a menudo se siente influido. de magia. a la. sus excrementos. Y dado que una vez han sido partes de la imagen corporal. Pero ya destacamos que también el sueño es un estado mental en que existen enormes transformaciones en la propia imagen corporal. Son parte de la imagen corporal. Pero los dibujos realizados por la paciente tomaron pro­ bable el hecho de que los perseguidores fueran. Se ha dicho con frecuencia que ios sueños son una de las fuentes de la creencia de los pue­ blos primitivos en el alma. cobran una nueva significación. a una comprensión más profunda de la creencia de los pueblos primitivos. El problema de la posesión también debemos vincularlo con el proble­ ma del modelo postural del cuerpo. especialmente los órganos genitales. la pa­ ciente dijo que tenían un fuerte olor. Pero. y no observamos con mayor nitidez en la mente del salvaje aquello que en nuestra propia vida se oculta en el fondo de la experiencia? La magia se convierte. Cuando el sujeto pri­ mitivo y el parafrénico sienten que el mundo se halla gobernado por sustancias psíquicas. completas. podemos hablar de almas y3 en caso contrario. . duda. detrás de esta concepción se encuentra la imagen del cuerpo con sus ramificaciones. la madre y la tía. En el pensamiento primitivo. no sólo por el cuerpo de los demás. Entre otras cosas. de uno u otro modo. dijo que se pare­ cían al éter. plasticidad y transportabilidad de la imagen corporal nos lleva. electricidad o a las almas. pueden tener el mismo valor que la propia imagen. En este aspecto. la muerte no des­ truye la imagen corporal de otra persona. se 10 Será publicada en la Psychoan/ilytic Review. Desde un punto de vista psicoanalítico. Se habían introducido originalmente a través del recto. la imagen corporal toda suele simbolizar una parte impor­ tante del cuerpo. partes de su propio cuerpo y. Cuando éstas se hallan. ¿no es parte este pensamiento primitivo también de nuestro pensamiento. sino también por su propio cuerpo. En el cuerpo de la persona poseída se aloja otro cuerpo. una última observación sobre el cuerpo muerto en su rela­ ción con la imagen corporal. el mundo se convierte en una interrelacíón entre imágenes corporales. especialmente. Al mismo tiempo. También en el caso de personas muertas construimos la imagen corporal de una persona viva. la base de la creencia de los pueblos primitivos. La observación muestra bien a las claras la típica ambivalencia hacia las excreciones. así. Eran el padre. pero se tornan independientes. Dado que la imagen corporal y sus partes son con tanta frecuencia intercambiables. en la influencia recíproca de las imágenes corporales completas e incompletas. Y ahora. como asi también en la de los demás. que uno desea simultáneamente conservar en el cuerpo y expulsar del mismo. en realidad. La variabilidad.

Lo mismo vale para la alegría. una mera figura retórica afirmar que el dolor o el sufrimiento de una persona nunca puede ser un fenómeno aislado.partes de cuerpos. La prolongación de L. No hemos hecho más que tomar el cuerpo como una de las tres esferas de experiencias que constituyen la vida y la existencia. lo hacemos por el mismo espíritu que nos hace desear nuestra propia preservación y satisfacción. imagen corporal dentro de un sueno o una fantasía retiene. Los muertos no desaparecen. pero la expresión no es del todo adecuada para designar los techos descritos más arriba. el mun­ do exterior también estará allí con una forma menos estructurada. Por otro lado. no existe tan sólo un mun­ do exterior de estructura diferente a la de la imagen del cuerpo. sino tam­ bién una personalidad — el mundo entero de la vida psíquica—■ en la me­ dida en que constituye la expresión de un yo. de demostrarle cierto grado de bondad. sino que permanecen en su seno mientras. Cuando pasamos -al campo de la ética no podemos menos que insistir otra vez en este punto. comprende que cada parte del cuerpo de un muerto permanezca vinculada con él. Este mundo exterior se toma más claro. Y aun cuando supongamos que en algunas etapas del desarrollo el mundo entero consiste en. Ya dijimos que el cuerpo de un semejante se cons­ truye y elabora al igual que un cuadro de la imaginación o el cuadro de un sueño. sino que es parte. esta tendencia inmediata y primaria se basa en la profunda comunicación existente entre . con plena conciencia ds la Tm-ílaíeralidad de los métodos empleados. en la motilidad y en el sistema vasovegetativo.' pues. Las leyes de identificación y comunicación de las imágenes corporales hacen que el sufrimiento y el dolor de un individuo sean motivos de preocupación para todo el mundo. del mundo. de la comunidad de los vivos. Sin embargo. en el tono. Podría hablarse así de contagio psíquico. Tanto que hasta sus ropas conservan algo de su personalidad. Hasta ahora hemos explicado la imagen corporal en el reino . de este modo. Es una cara de la experiencia cabal que abarca la personalidad (el verdadero yo). Cuando tenemos la intención primaria de ayudar a otra persona.de la per­ cepción y en el de la sociología y la estética.cuerpo. Se ha dicho con frecuencia que los sumos con muertos contribuyen a la creen­ cia en la inmortalidad. y los fenómenos morales se hallan. con la experiencia desarrollada de la mente plenamente consciente. el cuerpo y el mundo. sus imágenes son-evocadas por cualquier miembro de dicha comunidad. estrechamente entrelazados con ■nuestra propia imagen y la de los demás. según se desprende de nuestro estudio precedente. Y . Las emociones que encuentran su ex­ presión en el modelo postural del cuerpo. empero. Hemos insistido reiteradamente en que todo estudio psicológico ais­ lado debe ser forzosamente artificiaL La imagen corporal no existe per-se. no es.. de un sujeto. por lo tanto. Las leyes mora­ les sólo pueden ser aplicadas a seres humanos dotados de un. Cuando nos preocupan el hambre y la miseria de nuestros semejantes. se transmiten necesariamente de una persona a otra. una parte importante de lo que percibimos realmente en nuestros semejantes. no es menos cierto que en toda experiencia se halla presente la imagen corporal.

Dichas tendencias difieren según las variaciones de la distancia emocional y espacial a que se encuentra la imagen corporal del otro sujeto. El dolor. Pero la imagen corporal no sólo es destruida y puesta en peligro por el dolor. lo siguiente: “no hagas daño a los demás porque. el desarrollo cabal de la personalidad de otro individuo y sus valores sólo es posible por mediación del cuerpo y de la imagen corporál. No hay imagen corporal sin personalidad. Así como la integridad de nuestro propio cuerpo y su preser­ vación es un valor moral. La preservación. motivos de preocupación para todos aquellos que nos rodean. sino que su existencia representa para nos­ otros una necesidad íntima. no sólo nos ir^teresa nuestra propia integridad. la alegría. . un cuerpo entre otros cuerpos. la mutilación. a animales. Sería errado decir. No hay ninguna razón para que pasemos por alto —tal cotno hace Freud— estas tendencias fundamentales relativas a los demás. ' Este planteo es. Tenemos el mismo interés inmediato en la ausencia de sufrimiento y en la destrucción de la imagen corporal de*los demás que en nuestra prfepía imagen corporal. Nuestra propia ima­ gen corporal adquiere sus posibilidades y su existencia sólo gracias al he­ cho de que nuestro cuerpo no se halla aislado. no sólo preservar la forma del cuerpo de otra persona tal como la perci­ bimos con nuestros sentidos. te harás daño a ti mismo”. la muerte son. puesto que nuestro propio cuerpo sufre perpe­ tuos desgarramientos y recreaciones. pero siempre experimentaremos la tendencia a preservarlos . Hay también otro hecho de enorme importancia.o a reconstruidlos. entonces. cuya función regulada es la única base de un modelo postyral pleno y armonioso de nuestros semejantes. Verdad es que también existen tendencias agresivas y destructoras contra el cuerpo de la otra persona. el estudio de la psicología de la imagen corporal puede llevamos a un sistema ético y moral. la preservación de los cuerpos de los otros lo es también. En este as­ pecto. En efecto. sino también por toda insatisfacción o perturbación libidinal profunda y subyacente. se convierte así en un signo. La palabra “yo” no tiene ningún sentido cuando no hay un “tú” No sólo *toleramos a los demás. la enfermedad y la mutilación concreta. Lle­ gamos entonces a la conclusión de que existe una ley moral que nos manda.. sumamente unilateral. aun cuando lo más evidente del cuadro sea la destrucción. .las imágenes corporales. sin embargo. pero existe una corriente mágica que vincula a los que se hallan más cerca de nosotros con los más distantes y que llega. la destrucción. Debemos tener a otros seres a nuestro alrededor. incluso. por identificación. Un cuerpo es. necesariamen­ te. No hay ninguna razón para creer que alguna de estas tendencias haya de ser forzosamente primaria con respecto a la otra. plantas y objetos inanimados. Pero nunca faltan las fuerzas constructivas. Podemos vernos forzados a destruirlos. señal y símbolo del valor de su personalidad integrada. sin duda. sino también la de los demás. Con él formulamos el problema sólo desde el punto de vista de la imagen del cuerpo. construcción y elabo­ ración de la imagen corporal de este otro sujeto. sino también preservar o restaurar su estruc­ tura libidinal. No obstante.

y nuestras acciones e intereses con respecto a los demás. sintetiza el significado de la vida? . La preservación de la imagen corporal de otra persona es.Todos deseamos ayudar a los demás. Verdad es que también existe la tendencia a destruir nuestra propia imagen corporal. Actuamos libremente con nuestros semej antes y existen profundos vínculos entre nues­ tras acciones e intereses con respecto a nosotros mismos. en sí misma. como así tam­ bién la imagen de los otros. después de todo. ¿no es la destrucción tan sólo Un camino a la reconstrucción. concepto éste que. Pero. un valor ético. y tenemos en ello intereses prima­ rios tan importantes como los que tenemos en nosotros mismos.

Estas estructuras se nos dan . y el cuerpo basado en la conciencia interna. De este modo. cuesta encontrar cosa alguna fuera de la descripción de sensaciones. como una unidad y úna entidad. exis­ te nuestro cuerpo. el Leib es independiente de la sensación de los órganos internos. el de que . las cuales adquieren su significado final sólo gracias a esta unidad. A su juicio. Existe un mundo parcialmente animado. no podemos seguirlo cuando trata de distinguir entre las sensaciones internas. Pero no es posible dudar que sean datos de la experiencia plenamente desarrollada. Sin embargo. no es el producto de sensaciones sino que se halla coordinado con las sensaciones. el cuerpo siempre está presente. quien po­ ne de relieve la unidad del cuerpo. que constituyen el Leib9 y el otro cuerpo. se considera que estas sensaciones se hallan relacionadas con los sentidos exteriores como la audición y la visión y. es decir. por último. En esta obra hemos considerado el. Y si bien hay una cara externa del cuerpo y una sus­ tancia pesada que lo llena por dentro. Scheler des­ taca que nuestro cuerpo (Leib) siempre se nos da como una unidad con una estructura más o menos vaga.también hay unidades fuera de dicho cuerpo que son — por lo menos para la conciencia plenamente desarrollada— diferentes de la uni­ dad del cuerpo. con sensaciones corporales. en cambio. en vinculación con irritaciones provenien­ tes del interior del cuerpo. Sólo hay una unidád. Verdad es que resulta problemático establecer si estas unidades inanimadas son o no datos de la experiencia primitiva. especialmente Scheler. difiere de las sensaciones aisladas y de cualquier otro objeto. en este sentido. Ella acompaña todas las sensaciones de los órganos. que falta en la esfera de lo inanima­ do. CONCLUSIÓN C uando se hojean. y finalmente existe una personalidad que guarda una relación estrecha y específica en el cuerpo. En parte. Se cuenta entre esos datos a priori de nuestra experiencia el hecho de que hay otras unidades como la unidad de nuestro propio cuerpo. Pero es indu­ dable que. Pero en los voluminosos tratados de Wundt y Titchener no se hace ninguna mención del cuerpo como entidad y como unidad. el cuerpo es uno solo. considerando indispensable distinguir entre el cuerpos tal como lo percibimos con nuestros sentidos exteriores. en parte. Para designar este cuerpo interior. otro parcialmente inanimado. utiliza la palabra alemana Leib. cuerpo. Y. nos situa­ mos en una mejor armonía con los filósofos. los antiguos textos de psicología. que es una de las unidades fundamentales de nuestra experiencia.

La psicología de la experiencia tendría que determinar la relación que guardan estas gestalten entre sí y con la gestált de nuestro propio cuerpo. Ya se hallan presentes en los objetos de la física. Kóhler arriba a la siguiente conclusión: “Denn was innen ist. las gestalten físicas que se dan en el sistema nervioso y allí cobran significación psicofísica. El mundo en su con­ junto tiene muchas partes que son unidades independientes como. No valdría la pena emprender esta tarea si la estructura de dicha gestalt. deben presentar analogías o cualida­ des paralelas. in wesenllichen Zügen mit der Konstitution des zugehorigen optisch-phaenomenalen oder Gesichts- feldes übereinsíimmen dürften”. Verdad es que el mundo no es una unidad en el mismo sentido que el cuerpo y la personalidad. generalmente. La estructura del mundo es mucho más suelta y su trama mucho menos compacta que la del cuerpo. dass gestaltete Geschehens-oder Zustand- sartén in optischen Sektor des Nervensystems. que tiene por cierto una profunda importancia para el significado de la vida. . ist ausserí* (lo que está aden­ tro. también está afuera). gewohnlich etwas übertrieben dargestellt ivird”. los seres humanos. Una de las principales funciones de la filosofía y de la psicología consiste en determinar las relaciones existentes entre dichas categorías. Según Kóhler. considerándolas una suma de partes aisladas. Dentro del sector óptico se desarrollan procesos fisiológicos que guar­ dan una correspondencia inmediata con la experiencia psíquica de la ges* talt. 4iA nuestro juicio. por ejem­ plo. .Müssen wir uns sagen. los objetos. Tenemos tres categorías especificas que son mundo. no nos ayudase a adquirir un conocimiento de las gestalten en general. dass phaenomena- le Gestalten ndchste Verwandte in bestimmten anorganisch-physikalischen. Kóhler llama problema de Wertheimer a la cuestión de si existen o no gestalten físicas originadas directamente en la naturaleza del sistema ner­ vioso. el contraste entre el mundo físico y la conciencia y. dass der Gegemaíz von physischer Welt und Bewusstsein. behonders aber der von nervosen Geschehen und Phano- menen. es­ pecialmente. “Hemos descubierto que las gestalten fenoménicas tienen sus símiles más próximos en ciertas estucturas físicas inorgánicas y ahora encontramos que los sucesos y estados configurados del sector óptico del sistema nervio­ so — en los cuales suponemos las cualidade de aquellos ejemplos inorgá- . También hay múltiples gestalten en nuestro alrededor. cíesele el principio. Expresa asimismo: “Wir sahen. Y de allí pasan al aparato percep- tual. und finden jetzt. Gebiíden haben. al igual que las gestalten en la experiencia fenomenológica. an denen wir die Eigen- schaftenjener anorganischen Vorbüder voraussetzen. ningún análisis puede ir más allá de sus limites y sería erróneo tratar de disolverlas. los animales. a través de la esfera óptica. es representado. en forma exagerada”. La afirmación capital de la psicología de la ges­ talt es que las gestalten existen simplemente en un mundo exterior. entre las funciones nerviosas y los fenómenos. cuerpo y personalidad.

Hay ges­ talten buenas y malas (Ugute” y schlechte Gestalten1) . con una intensa participación emocional. estamos ante una comprensión o capta­ ción. También existen tendencias internas al desarrollo de gestalten y tendencias en la gestalt a disolverse. Esta nueva configuración tiene lugar cuando la tensión interna se hace demasiado fuerte. Sander habla de emergencia de la forma. .es posible captar la tendencia de la subestructura psicofísica que venimos considerando. el paralelismo. Se tiende hacia los contornos cerrados. hay una tendencia a percibir círcu­ los. existe una tendencia a experi­ mentar las gestalten en sus pregnancias. en suma: hacia la regularidad geométrica. creación de una nueva gestalt. Comparemos ahora estas teorías de la psicología de la gestalt con las experiencias de la imagen del cuerpo. pero creciendo luego gradualmente hasta adquirir un tamaño normal. . Pero Sander también quiere decir que tienen lugar procesos internos.rasgos esenciales con la constitu­ ción del correspondiente campo óptico-fenoménico o visual”. El hecho de que el ángulo recto sea una “gestalt buena/* y um ángulo de 80° un “gestalt mala”. a menudo. el ablanda- miento de todas las curvaturas. el vertical y el horizontal y. de modo que en la respuesta de dicho organismo no tiene por qué haber una etapa amorfa”. aproximándose a la figura definitiva irregular sólo paso a paso. por medio de al­ gún flujo ininterrumpido. puesto que aun la imagen corporal más primitiva que sea dable íma- . no un simple aprendizaje. proyectada sobre una superficie oscura. puramente estética”. Todas estas expe­ riencias fenomenológicas se basan en el proceso físico concreto y en la configuración de los procesos del sector óptico. . un proceso como si una forma emergiera de una nebulosa continua de* luz. Es una reorganización de las experiencias. Existen tendencias gestálticas innatas. por razones internas. en los cual» la actividad general de la persona es más o menos insignificante. hacia el organismo. se sugiere que pasa. la simetría. hacia un óptimo de configuración sobre el plano de significación geométrica primitiva. hacia lo com­ pacto. por su carácter más compacto y por su regularidad. no tiene nada que ver con la experiencia. n iC G S — coinciden probablemente en s u s . existe una tendencia a completar las gestalten incompletas. por último. Al principio. Las gestalten se imponen por su pro­ pio valor y no por la experiencia Cuando un chimpancé descubre finalmen­ te que puede alcanzar una banana colocada fuera de su jaula utilizando una vara o una rama de un árbol. Por ejemplo. primero con un tamaño mínimo. Pero Kohler protestó contra la formulación de Woodworth: “Al decir que la confi­ guración existe fuera del organismo. y aun para este modelo postural primitivo es indispensable el contacto con la realidad ex­ terna. surgen figuras ——por lo común circulares— que en comparación con la figura final se distinguen por su mayor unidad. Verdad es que existe una experiencia inmediata de algo que llamamos cuerpo o imagen del cuerpo. hacia la conformidad ge­ neral y también particular con el eje espacial primario. no connotativa. habrá de experimentar. si a un observador se le presenta una figura lineal irregular y discontinua. pero esta: primera experiencia es incompleta y dista de ser nítida.

Hay. Pero la experiencia no es . el aprendizaje y la experiencia se basan en el hecho psicológico fundamental de que las experiencias pretéritas no desaparecen de nuestra mente. Pero no hay que creer.Kohler habla de la reorganización del campo de la experiencia bajo la presión de una situación dada. de ningún modo. nuestra Medizinische Psychologie) . ginar. sino en distintos planos y capas. Existen tendencias que tratan de completar la imagen corporal. Movimiento y acción son necesarios para este desarrollo. y la función de la memoria consiste en tener listo el material para la nueva organización. Los psicó­ logos de la gestalt trataron de demostrar que sólo el proceso de organiza­ ción tiene importancia. del esfuerzo y la tentativa. Sólo en tal forma podemos adquirir el conocimiento organizado de nuestro cuerpo. pero pasaron por alto el hecho de que la memoria y el aprendizaje son fundamentales para que la organizción sea factible. El desarrollo recibe la guía de la experiencia. la imagen corporal tiende a disolverse. para decirlo de modo paradójico. . ya está modificada por la experiencia. una estructura completa. Verdad es que hay un proceso de madu­ ración. La memoria. porque desea arribar a formaciones definidas. y pue­ den ser utilizadas. una tendencia hacia la disolu­ ción de la imagen corporal. La imagen corporal es el resultado de un esfuerzo y cuando cesa ese esfuerzo no se la puede conservar íntegra. La atención y la acción no difieren considerablemente. La gestalt es construida. Cuando cerramos los ojos y permanecemos absolutamente inmóviles. Por el contrario. La psicología de la gestalt casi no tiene en cuenta el valor e importan­ cia de la atención. por ejemplo. que la maduración es un desarrollo mecánico. La imagen del cuerpo es construida y. La imagen corporal* no es nunca. no en un flujo constante de experiencias. En esta construcción y organización no sólo se utilizan las ex­ periencias actuales. (Cf. sino también las pasadas. El conocimiento de nuestro propio cuerpo es el resultado de un esfuerzo permanente. . de la prueba y el error. También exis­ ten tendencias opuestas. nunca es estática: siempre hay tendencias disolventes. No hay desarrollo del modelo postur al del cuerpo que se deba tan sólo a factores internos. existe un continuo tantear a fin de descubrir qué partes encajan den­ tro del plan total. como en toda construc­ ción. y es la superior la que habrá de contener un nuevo elemento de estructuración u organización. El individuo se dirige activamente hacia la adquisición de datos acerca del mundo y de su pro­ pio cuerpo. Con las cambiantes situaciones fisiológicas de la vi­ da tienen lugar nuevas estructuraciones y las situaciones vitales varían de continuo. para las nuevas organizaciones. por lo tanto. Pero. que no sabemos exactamente cuándo se detiene. algunas partes de la misma son tomadas y luego ¿rechazadas. habrá de ejercer forzosamente una enorme in­ fluencia sobre la organización. El individuo tratá de obtener la mayor cantidad posible de impresiones. aceptada en forma pasiva. ¿qué es la atención sino el dirigirse hacia una situación por una necesidad emo­ cional? Esta dirección. ya sea que se deba a la situación misma o solamente a las necesidades internas. pero es imposible mantenerla completa sin un esfuerzo renovado.

los conceptos de la psicología de la gestalt son dema­ siado estáticos y no reconocen en grado suficiente las incesantes activida­ des psíquicas. Las asociacio­ nes no existen en realidad. la tendencia hacia la destrucción de lo que acaba de ser creado a fin de crear y construir otra vez. pero en la vida emocional y libidinal se descu­ bre el mismo principio. que se halla necesariamente vinculado con foda percepción y especialmente con la imagen corporal. se destaquen de manera más definida. el impulso a construir la estructura libidinal total y. el complejo de castración y el complejo de la integridad del cuerpo total y del desmembramiento. surgen nuevos complejos. En la actualidad. debemos esperar que en la vida emocional los principios que hemos descubierto. En un trabajo sobre los complejos. Hemos encontrado. como así también su parte sensual. de conformidad con las necesidades de la personalidad total. Hemos encontrado tendencias constructivas y destructivas en la estructura psicofisiológica de la percep­ ción de la gestalt humana. en la memoria y en la experiencia. Pero como nunca pueden llegar a desaparecer por completo. por último. decíamos lo siguiente: 1) Todo complejo tiene por base actitudes instintivas que obedecen a los factores de coherencia ~de la situación vital y a los hechos de la constitución libidi­ nal. propósitos de la voluntad y tendencias. La imagen corporal se basa no sólo en asociaciones. La personalidad pasa por múltiples situaciones vitales que toman necesarias distintas adaptaciones. recién desarrollado. De esta situación típica se origina. 5) La estructura arquitectónica de un complejo que se remonta a la prime­ ra infancia depende de los instintos y deseos. relacionados coa las percepciones sensuales. 2) Estas situaciones son altamente típicas. 4) Los complejos que estaban incompletos tienden a completarse. por ejemplo. Siempre existen procesos de ordenamiento y reordenamiento de las experiencias con­ cretas. en verdad. Y bien. Las par­ tes del complejo tienden a poner nuevamente en vigencia el complej o total. Cabría bablar de asociaciones cuando esos procesos activos se reducen al mínimo. es cosa generalmente aceptada que el concepto de asociación sólo es una construcción teórica. 3) Siem­ pre hay nuevos desarrollos en los complejos. nosotros nos sentimos inclinados a preguntarnos si lo que vale para la imagen corporal no valdrá también para las gestalten en gene­ ral. no es posible bablar de una existencia real de asociaciones. todo complejo de un adulto es una nueva actitud basada en actitudes pri­ mitivas precedentes que perduran como partes dentro del todo del complejo. sino también en intenciones. el imr pulso a completar estas experiencias. En un complejo de este tipo. de los cuales sólo una mi- . el impulso' a obtener experiencias renovadas. Por último. el complejo de Edipo. A nuestro juicio. Sobre la base de los complejos primitivos. La mente nunca es una mera pizarra. Las actitudes emocionales di­ rigidas por las situaciones de la vida orientan la construcción de la mitad lüñdinal de la imagen corporal. subsisten ciertas partes del complejo anterior. y todos estos desarrollos constituyen la expresión de cambiantes actitudes de la persona­ lidad y su motilidad. Puesto que estamos convencidos de que la vida emocional es el núcleo de las experiencias psí­ quicas y la expresión inmediata de las fuerzas vitales.

Pero es obvio que el desarrollo y las leyes que gobiernan estos complejos — que. de la vida. Ca­ be considerar tal situación y su actitud libidinal adicional como una unidad comparativamente rígida que debe concebirse como entidad. y hemos emprendido esta investigación con la convicción de que el estudio de la esfera psicológica del conocimiento del propio cuerpo. y más complejas. Müller. 7) Las leyes que se observan en los estudios experimentales sobre la memoria y sobre el pensamiento son las mismas que se desprenden del estudio de las actitudes reales. también considerábamos el hecho de que hay entidades que residen en la constitución fisiológica y en la realidad inmediata de las situaciones. de la experiencia. Koffka y Lewin tienden a pasar por alto el hecho de que los organismos y los indi­ viduos se debaten en una permanente lucha. En efecto. por ejemplo. Sin embargo. son gestalten en el reino del significado y la emoción—• dependen de la experiencia y de las situaciones concretas. Todo esto lo decíamos en un estudio dedicado a los problemas de la vida emocional. Ello significa que todo níno debe arribar a una situación en la cual depende. Kóhler. La estructura psicofísica del nino debe desarrollar necesariamente actitudes psíquicas especiales. factores éstos que tenemos derecho a llamar gestalten. La concepción de la teoría de la gestalten es demasiado estática.— desde un punto de vista libidinal y desde el punto de vista de los instintos en general— de la persona adulta. La atención voluntaria (por atención entendemos el factor dinámico de la actitud instintiva y no la claridad re­ sultante de la experiencia) sólo tiene una significación limitada. nuestra intención al escribir este volumen no ha sido reunir pruebas contra la teoría de la gestalt. aun cuando no alcancen la plena lucidez de la perso­ nalidad consciente. que el complejo de Edipo asume otra forma en aquellas comunidades en que la madre es el miembro dominante (Malinowski). después de todo. . 6) El des­ arrollo final de un complejo depende de las experiencias y actitudes indivi­ duales y. al problema de los complejos en un sentido analítico. o para decirlo con las palabras de Bühler y G. existen fuertes factores de coherencia interna en esta situación. Pero aun esas situaciones típicas deben variar de acuerdo con las di­ ferencias existentes entre una situación y otra. E. de que reiteradamente traban nuevos contactos y con cada uno de ellos sufren nuevas transformaciones. Estas experiencias de gran valor emocional son las que determinan nuestras ac­ ciones y sentimientos. Sabemos. Wertheimer. Por eso los problemas de las gestalten y de los com­ plejos también pueden estudiarse mediante el método psicoanalítico. por lo tanto.noria actúa en el plano consciente. Las diferentes partes de la unidad se hallan íntimamente relacionadas entre sí. omite considerar los factores dinámicos que sólo es posible comprender en relación con el problema concreto de la personalidad. En dicho estudio. debe conducir al des­ cubrimiento de importantes leyes psicológicas y fisiológicas. nuestros fines no son críticos sino constructivos. Nuestra aspiración es llegar a conocer la forma en que los seres humanos adquieren el conocimiento de su propio cuerpo.

Pero sería errado suponer que las lesiones periféricas no perturban el modelo postural del cuerpo. sino que ya existen cualidades y configuraciones específicas en el mundo exterior. en última instancia. pues. Por consiguiente. Las investigaciones sobre la aloparalgia y la aloestesia parecen indicar que la vinculación de los puntos simétricos está asegurada por los elementos nerviosos simpáticos. El punto desde donde puede perturbarse el mo­ delo postural del cuerpo se halla probablemente en la región parietoocci- pital. . Toda la constitución del cuerpo participa de esta estructura y experiencia primitivas. como así también por ios nexos medulares. Pero el modelo postural del cuerpo también puede ser perturbado por lesiones cor­ ticales que no menoscaben directamente la esfera táctil o la óptica. No es probable que la locali­ zación de las sensaciones de la piel se dé en forma inmediata. entre centro y periferia pues. No debemos trazar un contraste demasiado estricto. Head puso de relieve la importancia de la postura en el cuerpo y se re­ firió. gracias a la ayuda del aparato periférico. constituyen una unidad. Pero las sen­ saciones difieren cualitativamente unas de otras. con un esfuerzo activo. por lo tanto. al modelo postural del cuerpo. un papel tan importante como el aparato central. Sólo pode­ mos tener un modelo postural del cuerpo cuando disponemos de datos sufi­ cientes. en consecuencia. de perturbaciones inmediatas del modelo . Las partes simétricas del cuerpo se hallan fisiológi­ camente vinculadas entre sí. Trátase. el modelo postural del cuerpo puede sufrir ¡alteraciones originadas en lesiones que destruyan o menoscaben las sensa­ ciones táctiles y en lesiones que destruyan o menoscaben las sensaciones óp­ ticas» Parece ser que las lesiones corticales ejercen un efecto mucho mayor en este aspecto que las lesiones de otras partes del sistema nervioso. El vínculo final entre estos puntos cualitativamente distintos de la superficie del cuerpo se descubre merced a la experiencia óptica y a nuestra continua actividad en la locali­ zación sobre el cuerpo. Pero la relación entre las partes simétricas sólo es un ejemplo más manifiesto de las leyes que rigen la relación entre las distintas localizaciones de las sensaciones de nuestro cuerpo. Éste desempeña. Ni siquiera la localización táctil de un solo contacto es un don inmediato brindado por el mundo exterior a nuestra conciencia. puesto que es necesario elaborarla y adquirirla mediante la experiencia. Pero aparte de esto. El proceso 1 Estamos de acuerdo con Kóhler cuando supone que los Impulsos no son con­ ducidos simplemente de manera indeterminada a través del aparato periférico. Verdad es que para construir la imagen corporal debemos saber dónde se encuentran los distin­ tos miembros de nuestro cuerpo.”Pero una lesión orgánica puede tornar ese esfuerzo difí-» cil o inútil.postura! del cuerpo origi­ nadas en lesiones corticales. La experiencia de nuestro propio cuerpo se basa en impresiones ópti­ cas y táctiles. también debemos con­ tar con la posibilidad de orientarnos en lo concerniente a la relación que guardan entre sí las distintas partes del cuerpo. de modo que también la conducción es específica. ya sea mediante el tacto o mediante el movimiento de nuestros músculos. El aparato cortical es necesario para la integración definitiva y la utilización de los impulsos aferentes 2.

Los niveles superiores de estas inte­ graciones adquieren una relación más estrecha con los estratos psíquicos y muestran una mayor similitud con los mecanismos de la esfera psíquica. Los pacientes de este tipo o bien no advierten la presencia de una parálisis o bien se olvidan por completo de un lado entero de su cuerpo. De modo entonces que puede basarse en un mecanismo del tipo llamado puramente psíquico. Los movimientos nos propor­ cionan nuevas impresiones táctiles que nos ayudan a determinar la localiza­ ción relativa de un punto tocado. Los estudios de Antón y Babinski sobre la anosognosia constituyen una contribución ulterior para la comprensión de la estructura del modelo pos- tural del cuerpo. no se Lasa en un razonamiento plenamente lúcido y consciente. El sistema nervioso se halla construido. ínerced a complicados métodos y constantes esfuerzos. Verdad es que parte de esta construcción se halla por cierto Completamente fuera del campo de la conciencia. cuya integridad asegura el modelo postural del cuerpo. en planos de distinta integración. puede darse sin la transferencia de los impulsos hacia el otro lado. en procesos que permanecen en el fondo de la conciencia. a una orientación tfinal en relación con nuestro propio cuerpo. en sí mis­ mo. pero ni los pro­ cesos psíquicos conscientes ni los inconscientes se hallan vinculados con . Todo fenómeno de la esfera psicofisiológica — y todo lo que ocurre en el cuerpo pertenece a la esfera psicofisiológica—. También puede provocar ilusiones y distorsiones con respecto a la percepción de dicho lado. En el expe­ rimento de la ilusión japonesa se comprende claramente cómo arribamos. La omisión de las impresiones recibidas por una mitad del cuerpo. pero también está repre­ sentada por procesos psíquicos conscientes e “inconscientes”. La estructura de la imagen corporal en su sentido puramente fisioló­ gico se basa. La transferencia puede hallarse vinculada -—aunque no forzosamente— con los impulsos motores. semejantes a los mecanismos psíquicos. Es allí donde tiene lugar una activa construcción de la ima­ gen del cuerpo. pero existe úna per­ turbación en el mecanismo parietal especial. en gran medida. por muchos conceptos. En la mayoría de estos casos. entero de coordinación y utilización de los datos de los diversas sentidos y su correlación respectiva. La represión orgánica puede llevar o bien a pasar por alto la hemiplejía o bien a descuidar por completo un lado del cuerpo. la producción del signo local (“Localzeichen”) . Este mecanismo regresivo orgánico puede ser de carácter general — “Korsakoff”— pero también puede basarse en una lesión focal. Todos estos mecanismos deben hallarse en per­ fectas condiciones para poder alcanzar un acabado conocimiento del modelo postural de nuestro cuerpo. hay perturbaciones de la sensibilidad que indican una seria lesión de las vías de conducción centrales. de un contacto.supone la participación de multitud de factores. Pero también puede deberse a meca­ nismos orgánicos. la no percepción de una mitad. Cuando el sujeto ignora un lado del cuerpo. parte de las sensacio­ nes pueden transferirse al lado sensible del cuerpo. Los mecanismos que hemos denominado de represión orgánica son.

Las diversas partes del modelo postural del cuerpo son estimadas de modo diferente. El modelo postural del cuerpo — el conocimiento de los miembros y de su relación recíproca— es necesario para iniciar cualquier movimiento.ellos. Cuando el conocimiento de los miembros no basta para iniciar el movimiento. Las posturas primarias son creaciones y construc- . Vale la pena hacer notar que «tendemos a ps^ár por alto las desviaciones de estas posturas primarias. el individuo acrecienta sus conocimientos mediante movi­ mientos de prueba. tienen significado sólo en la medida en que constituyen la base para las acciones. el modelo postural del cuerpo corre peligro de no proporcionar ya ninguna ayuda definida. también es necesario su co­ nocimiento. y será en el tono donde se construya un modelo postural correcto del cuerpo. la parte psicógena de. Los factores psicológicos determinan la forma final del fantasma y también la forma final de la no-percepción de ciertas partes del cuerpo. En los fantasmas de personas que han perdido sus miembros en forma más o menos repentina. La estructura fisiológica del fantasma y del modelo postural del cuerpo es en sí misma. No sólo hacen falta movimientos activos voluntarios y semivoluntarios para cons­ truir el modelo postural del cuerpo. pasa a primer plano una parte determinada de este mecanismo. de acuerdo con las necesidades del individuo. generalmente. todos estos mecanismos se hallan integrados. Corre peligro de cambiar. La linea me­ dia es de particular importancia. Tienen éxito en esta recreación. la construcción de pos­ turas primarias. El único remedio es. sino también todo el estado tónico del cuerpo habrá de darle forma al modelo postural. En la función normal. nuestras emociones vinculadas con el modelo postural del cuerpo provoca fenómenos muy similares a la represión orgánica. para tener éxito en los movimientos hacia dichas partes. Es muy espe­ cialmente el tono de los reflejos posturales y rectificatorios el que distor­ siona el modelo postural del cuerpo. pero además hace falta un conocimiento espacial del ordenamiento de las partes separadas de nuestro cuerpo. Todo conocimiento sin movimiento debe ser siempre in­ completo. Pero entre estas actitudes cambian­ tes y los diversos impulsos. formando una unidad. en cambio. sobre todo cuando existen parestesias de tipo periférico que contribuyen al proceso constructivo. Estas posturas son de tipo motor y también sensorial. muy semejante a las estructuras psicológicas rela­ cionadas con el cuerpo como un ente total y con su integridad. La actitud hacia el fantasma demuestra que las per­ sonas afectadas por la pérdida de un miembro procuran recrear la integri­ dad del cuerpo. En casos de histeria y en los de la llamada aloquiria. El espacio de nuestro cuerpo posee una caracterización particular. al igual que Proteo. en todo el campo de la psicología. En los casos patológicos. es donde el modelo postural del cuerpo adquiere su expresión más evidente. Las percepciones. Y aun en todas las acciones dirigidas contra el propio cuerpo. La relación existente entre la izquierda y la derecha es una relación en el modelo postural del cuerpo. entonces.

El nervio vestibular contribuye a la unidad del modelo postural del cuerpo. En el modelo postural de nuestro cuerpo no sólo se nos da un contor­ no. sentimos principalmente la masa pesada. fío se trata por cierto de una unidad dada. De modo. pues. El proceso orgánico tiene el aspecto aquí de un proceso psicológico congelado. Y. Aquí encontramos disociaciones en la masa pesada del modelo posJ toral del cuerpo. especialmente a la unidad de la masa pesada con la parte óptica del cuerpo. que es simpático. sino de una unidad en desarro­ llo. hay . por ejemplo. En su núcleo. Nuestra apreciación de la masa y la pesadez varía con el tono de loa músculos/ . el dolor distorsiona el modelo postural del cuerpo. sino que también encontramos una superficie. clones que ños suministran una base más fírme en lo que respecta a las si­ tuaciones externas. me- Idular. Esto también vale ■'para los movimientos rotatorios y puede estudiarse claramente. Así. tenemos un cuarto- plano cuyos procesos se desarrollan en la esfera psíquica pero influyen­ do. periférico. aunque tam­ bién hay una percepción de lo que ocurre en el interior de nuestro cuerpo- Aquí. al mismo tiempo. Ésta «adquiere su carácter definitivo únicamente en relación con las impresiones ópticas. sobre lo que acontece en la esfera somática. En cosa comprobada que una irritación del nervio vestibular habrá de modificar. asimismo. en los movimientos ascendentes o descendentes realizados en ascensores ve-» loces. que dentro de nuestro cuerpo no sentimos nada más que esa masa pesada. Hay un enorme número de factores somáticos que ayudan al modelo postural del cuerpo. No estamos en condiciones aún de establecer los procesos psicológicos vinculados con este plano. el modelo postural del cuerpo. Dentro de esra cate­ goría quedan comprendidos los casos de no-percepción de una mitad del cuerpo. Este mecanismo se halla pertur­ bado. El dolor siempre se baila vinculado con el modelo postural del cuerpo. por último. pero trátase por cierto de una vida orgánica su­ mamente afín a la vida psicológica. Existen algunos aspectos generales de la experiencia del propio cuerpo. y parte de la masa pesada abandona el cuerpo bajo la for­ ma de un fantasma. Existe un segundo plano que se relaciona con las actividades focales del cerebro. en la psicosis de Korsakoff. Sin embargo. La resonancia en la conciencia es más fuerte en el segundo plano. con el tono. El pri­ mero es el plano puramente fisiológico. pero ello no obstante sigue siendo una unidad con distintas partes de significación diversa. en tanto que el tercero puede ser explicado desde un punto de vista psicológico. Existen cuatro planos generales que interfieren constantemente. es orgánico en el sentido corriente.- Todas las demás sensaciones las experimentamos muy cerca de la superficie. Un tercer plano guarda relación con las actividades orgánicas ge­ nerales vinculadas con la región cortical. pero las lesiones cerebrales pueden disociarlo de éste. El mecanismo como tal es fisiológico pero tiene de continuo resonancias en la conciencia. Y la sentimos en la misma forma en que experimentamos cualquier otra masa pesada.

por lo cual estamos aquí ante las actividades primarias de la psique. que el primer plano sea en forma al­ guna anterior al segundo. Cuando algunas de las funciones orgánicas pierden el acceso inmediato a la conciencia. Y naturalmente. Sólo Adolph Meyer ha considerado las integraciones psicofisiológi- cas. Hasta ahora la bibliografía sobre el tema se ha limitado a considerar estos planos desde el punto de vista de la neurología orgánica. por cierto. No creemos. sin tener en cuenta su significación psico­ lógica. no es nueva. demostrar que no sólo existen los cuatro planos que acabamos de describir sino muchos más2. al menos. Pero mu­ chas de estas actividades psíquicas se desarrollan en el marco de la con­ ciencia y ostentan. en todo caso. nos apre­ suramos a reconocerlo. Sabemos. una teoría que afirmase tal cosa sería totalmente equivocada. por lo tanto.en el modelo postural del cuerpo una permanente interacción de esos cuatro planos. Si deseamos llevar a cabo una construcción es mucho más fácil. Poseen éstas el carácter del pensamiento lógico y de la intención lógica. ésta también puede ejercer influencia sobre la función. derivar la función fisio­ lógica de la función psíquica y no a la inversa. un carácter simbólico o esférico. en mayor o menor medida. Caen dentro de la categoría de lo que Freud llama “inconscien­ te”. primordialmente. para convertir en herramienta algo que originalmente ha sido una función. Pero todas éstas son experiencias psíquicas que pertenecen a nuestro cuarto plano cortical psíquico. ex­ clusivamente. A nuestro juicio. para decirlo en pocos palabras. . También nos encontramos con distintos planos fisiológicos y psicofi- siológicos. En el organismo altamente desarrollado existen actividades primordial- mente psíquicas que tienen lugar. esos cuatro planos principales. Cabe suponer que toda la vida psicofisiológica se construye sobre planos similares y que la interacción de estos diversos niveles es característica de la vida orgánica. pero lo que a nosotros nos interesa aquí son. Esta formulación posee un significado que va más allá del problema especial del modelo postural del cuerpo. con un proceso de transformación de la actitud psíquica en otra meramente fisio­ lógica. Pero es probable. Verdad _es que una vez creada la forma. tenemos que vérnosla. En las obras de Jackson y también de Head desempeña un papel considerable. por cierto. al tercero y al cuarto. en parte. actividades psíqui­ cas. Cabe preguntarse si de ello se desprende que el plano fisiológico sin resonancias en la conciencia es realmente la estructura básica a partir de la cual se originan los otros planos. de la integración nerviosa. Claro está que la idea de los diversos planos. que la función psíquica de ejercitación y adaptación acarrea un cambio en la función del sistema nervioso central y en los músculos. Sería fácil. Generalmente se acepta que las actividades de los organismos son. a plena luz consciente. Generalmente se acepta que la función originalmente crea la forma. que forma y función se pertenezcan forzosamente y que la función sea necesariamente psíquica o desempeñe por lo menos un 2 ' Orion distinguió tres planos diferentes en la función cortical.

nada estático. En efecto. de la percepción del modelo postu­ ral del cuerpo. que parece tan próximo a nosotros. La motilidad es un factor de peso en este desarrollo. para decirlo con otras palabras. deberemos tratar de comprender el modelo postural del cuerpo desde un punto de vista puramente psicológi­ co. lo que es peor aún. Los experimentos vestibulares y las observaciones efectuadas con su­ jetos amputados han puesto de manifiesto que todo cuerpo contiene en sí mismo un fantasma (quizá el propio cuerpo sea un fantasma) adicional. En torno a la percepción no hay nada definido. nítidamente recortada. Aparte de sus otras cualidades. en relación con el modelo postural del cuerpo. El cuerpo. incluso. que. una constante lucha para alcanzar un cuadro estático y para modelar algo cuya estructura se halla sujeta a permanentes transformaciones. tan fa­ miliar y tan sólido. Derecha e izquierda. En efecto. no habrá ninguna razón para que digamos que el plano fisiológico es pri­ mitivo y el psíquico complicado. Hasta ahora nos hemos ocupado de la parte somática del modelo pos­ tural. de modo que encontramos aquí una especie de saco relleno e índiferenciado que se caracteriza por su constante contacto con el mundo exterior. al igual que las fantasías. sino que se modifica con cada objeto que toca el cuerpo. Es probablemente una característica esencial de la vida orgá­ nica el que haya varios planos de integración que se influyen e impregnan re­ cíprocamente. Existe. del cuerpo desde el punto de vísta del yo en la nomenclatura . El primitivo modelo postural del cuerpo muestra un ausencia de di­ ferenciación de las partes separadas. en las sensaciones. arriba y abajo son extensiones en el espacio del modelo pos­ tural del cuerpo. se convierte así en un bien sumamente incierto. Las investigaciones de esta naturaleza privan de sustento a la mayoría de las especulaciones filosóficas que tratan de basar la experiencia de la vida en el conocimiento del cuerpo exclusivamente y. El estudio dél modelo postural del cuerpo ha sido hasta ahora unilateral. para el lado perceptivo de la imagen corporal. Existen diferentes estratos de imágenes corporales que se incorporan al cuerpo. en definitiva. Ya hemos demostrado que éstas sólo cobran significado. Cabe decir que se trata aquí.papel psíquico. Aun la llamada investigación fisiológica nos muestra que nuestro propio modelo postural no se halla rigurosamente de­ finido. o. Quisiéramos destacar que esto vale. en cierto modo. Es evidente que el carácter fantasmal del propio cuerpo adquiere una expresión todavía más clara en los sueños. Tal como lo demuestra el estudio de los fantasmas. además de guardar relación con el modelo postural de las personas que nos ro­ dean. Si deseamos comprender el desarrollo del modelo postural del cuerpo. sólo se ha tenido en cuenta el lado perceptivo del modelo postural del cuerpo-. el modelo postural del niño jamás se pierde por completo. presentan una particular variabilidad. en cambio. prevaleciendo las impresiones de gravedad. Pero es evidente que ni aun la percepción del modelo postural lleva a una entidad rígida y. el espacio posee determinadas cua­ lidades que se hallan vinculadas con el modelo postural del cuerpo.

en gran medida. Nuestra actitud hacia las distintas partes del cuerpo puede hallarse determi-t nada. los oídos y hasta las narinas pertenecen a un mismo grupo. el intercambio simbólico de los órganos provoca sensaciones en el cuerpo. o actitudes referidas a estos órganos particulares. la boca. Una parte del cuerpo puede simbolizar otra. cavidades y protuberan­ cias. puede tornarse espumosa y hasta porosa. también alteran el modelo postural.psicoanalítica. así. de impulsos y déseos emocionales instintivos. o bien puede registrarse una consolidación de las partes in­ ternas del cuerpo. La vagina. puede haber una pérdida de sensación relativa a cualquier parte del cuerpo. Las cavidades e invaginaciones del cuerpo pueden intercambiarse libremente. La influencia emocional altera '¿L valor y claridad relativos de las distintas partes de X* imagen corporal. el recto. en términos más generales. Puede haber cambios en la percepción de la gravedad del cuerpo. Llamamos a este fenó­ meno transposición de una parte del cuerpo a otra. al de los orificios. Las enfermedades que provocan acciones parti­ culares hacía nuestro propio cuerpo. La sustancia pesada del cuerpo puede aflojarse. es preferible interpre­ tar el cuerpo desde el punto de vista del yo perceptivo. Este cambio* puede serlo de la superficie del cuerpo. No csbe ninguna duda de que existen permanentes necesidades emocionales que se expresan también en la mera percepción y la acción basada en ella. La nariz puede cobrar el significado del falo. Pero las actitudes de los demás hacia sus propios cuerpos también ejercen una considerable influencia. Pero para esta sustitu­ ción simbólica hace falta un fundamento natural. La cavidad de los órganos genitales femeninos puede presentarse con esa forma en otras partes del cuerpo. De acuerdo con nuestra terminología. El intercambio simbólico puede determinar sen­ saciones en un órgano. Des­ pués de todo. Toda parte saliente puede convertirse en símbolo del órgano sexual masculino. pero también de las partes internas. Nosotros elaboramos nuestra imagen corporal de acuerdo con las experiencias adquiridas mediante las acciones y actitudes de los demás. El órgano sexual masculino puede expresarse a través de cualquier forma rígida (como un trozo de madera) en alguna otra parte del cuerpo. Pero sabemos que existe una fuerte vida libidinal además de las meras funciones de las percepciones y acciones basadas en ella. nuestro cuerpo consiste en orificios. puede haber un olvido de un miembro del cuerpo o de un lado del cuerpo. Puede haber un cambio en la apariencia subjetiva de la piel. de acuerdo con las tendencias libidinales. Lo que ocurre en una parte del cuerpo puede tras­ ladarse a otra parte. Hablamos. Las experiencias infantiles tempranas son de particular importancia en .Hay cierta emo­ tividad vinculada con la percepción como tal.. En la hipocondría. de estructuras libidinales o. La vida emocional desempeña un papel decisivo' en la configuración definitiva del modelo postural del cuerpo. Éstas pueden consistir en palabras o acciones dirigidas hacía nuestro cuerpo. por el interés que se toman los demás en nuestro cuerpo. La estructura libidinal se expresa en los diversos acen­ tos impresos en las diversas partes del modelo postural y la subsiguiente apariencia de su forma. vale decir.

En la despersonalización. Esta transposición puede producirse en la superficie o en las partes internas del cuerpo. y las relaciones objetales no sólo conducen a la eliminación de los órganos genitales. aunque en ningún momento dejamos posteriormente de reunir experiencias y de explorar nuestro propio cuerpo. La ruptura del modelo postural parece ser menos violenta en los casos de histerismo. a la forma final del modelo postural del cuerpo. La identificación y la personización desempeñan un. En la hipocondría nos encontramos con una transposición de los órganos genitales y sus connotaciones libidinales a otras partes del cuerpo. por lo tanto. una ruptura del modelo postural del cuerpo. un importantísimo papel. Ninguna otra estructura puede ayudarnos con mayor eficacia para comprender claramente la yida emocional y su in­ fluencia sobre la percepción de los objetos. por lo tanto. En los neurasténicos hallamos una actitud sádica anal hacia los dem ás y. Este fenómeno se llama personi- zación. Sus rela­ ciones con los demás y sus experiencias vitales individuales desempeñan. Los órganos genitales son experimentados en forma aislada y sin guardar vinculación con las personas. Las actitudes hacia la situación vital. El cambio de las actitudes libidinales se halla una vez más estrecha­ mente relacionado con las experiencias vitales del individuo y sólo es posible explicarlo en esta forma. sino también a otras partes del modelo postural que simbolizan la eliminación de los órganos sexuales. los órganos sexuales así representados suelen ser los órganos de otras personas. El dolor psicógeno es una de las expresiones de las tendencias sadomasoquistas que modifican la atención dispensada al órgano ubicado en el centro de la actitud sadoma- soquista. la biografía . Pero también podemos desempeñar íntegramente el papel de los demás. consideradas como personalidades totales. a las partes de nuestro propio cuerpo. El plano emocional y libidinal conduce. el modelo postural sufre cambios más o menos considerables.este sentido. con una actitud también específica. en consecuencia. La unidad emocional del cuerpo sólo puede preservarse una vez alcan­ zado el complejo de Edipo y una vez que se han desarrollado relaciones objetales completas. papel fundamen­ tal en la construcción de la imagen del cuerpo. El violento sadismo de los melan­ cólicos lleva a una disolución casi completa. de la estructura libidinal y del modelo postural del cuerpo. De acuerdo con la extensión de la ruptura de la estructura libidinal en la psicosis. es decir. aquéllas luchan contra la g e n ita lid a d . Cuando los cambios operados en la imagen corporal simbolizan el órgano sexual.. con una consiguiente acción que traslada la transformación del modelo postural del cuerpo al terreno de la realidad. Podemos tomar ciertas partes de los cuerpos de los demás e incorpo­ rarlas a nuestra propia imagen corporal. identificarnos con ellos y esto puede inducirnos a prestar una atención especial. La ansiedad asociada a las tenden­ cias sadomasoquistas puede llevar a un desmembramiento profundo de todo el cuerpo. La preponderancia de las tendencias sadomasoquistas conduce a la ruptura del modelo postural del cuerpo.

Existe. vinculada con distintas sensaciones del cuerpo. de este modo. . arribamos a la conclusión de que en el constante cambio de la experiencia relativa al centro imaginario del yo se-da una de las características fundamentales de la vida psíquica. conducen o bien a una acentuación diferente del modelo postural del cuerpo o a una percepción diferente del mismo.El modelo postural del cuerpo no es tan' sólo un agregado psíquico a la estructura sólida del cuerpo.vista de la psicología del yo central y del modelo postural del cuerpo. y vaso vegetativas concretas del órgano. Aparte de este descubrimiento. La enfermedad orgánica y la perturbación psi- cógena conducen de la misma manera al sufrimiento. El problema de la enfermedad orgánica sólo puede explicarse cuando se ahonda en el estudio del problema del modelo postural del cuerpo. pensamientos. hacia el sufrimiento mental. Los modos en que éste puede prepararse desde el lado orgánico como así también desde el psicógeno para una trans­ posición simbólica bajo la forma de una disfunción orgánica de un órgano determinado. En la enfermedad orgánica el proceso comienza en la periferia de la experiencia y provoca los cambios de las actitudes centrales. a mantener unidas sus partes y a desparramarlas por . incluso. Un síntoma puede ser orgánico o psicógeno y. consecuencias fisiológicas que influyen sobre las funciones de los órganos y posiblemente también sobre su' forma y crecimiento. pues. en un cambio anatómico creado por un proceso psíquico cen­ trífugo. Sus cambios pueden producirse en la esfera de las imágenes. Los conflictos libidinales alteran constantemente la imagen corporal. sino también una entidad fisiológica con. El modelo postural desempeña un papel en el proceso de la conversión. Los problemas mentales y los conflictos libidinales de la neurosis se encuentran en el centro de la personalidad y pasan de allí a la periferia de ésta y hacia el modelo postural del cuerpo. un continuo deambular de las experiencias en las direcciones centrífuga y centrípeta. desde el punto de. El sufrimiento se expresa. la transformación del cuerpo mismo. centrípeto. Se expresa en un síntoma neurótico o. a una dife­ rencia en la dirección psíquica. efectivamente. acciones voluntarias o involuntarias y. y a expan­ dirla y a extenderla. una tendencia a mantener la imagen corporal dentro de sus límites. El proceso orgánico es. en última instancia. en el modelo postural del cuerpo. pueden ser estudiados a la luz de los datos aportados por el modelo postural del cuerpo. Pero ello debe acarrear. La diferencia entre una en­ fermedad orgánica y otra psicógena se reduce. por último. en la constela­ ción somática que se refleja en el modelo postural del cuerpo y en la situa­ ción libidinal que le imprime la forma final al modelo postural del cuerpo. El modelo postural del cuerpo puede ser atacado tanto desde afuera como desde adentro. siempre se hsdla vinculado con el modelo postural del cuerpo. La conversión se basa en factores constitucionales. pueden traducirse en alteraciones vasomotrices . El sufrimiento mental se abre camino hacia una expresión somática. y la enfermedad somática. necesariamente. La perturbación psicógena tiene forzosamente un carácter centrífugo. Siempre hay un tomar y un dar. interior.

La desnudez y la vergüenza se hallan ¡vinculadas con la importancia social de las imágenes corporales. todo el mundo.. formando un ente unitario. La vida social se basa en las interre- ílaciones de los modelos posturales. Cuandoquiera que haya una anorma­ lidad en el propio cuerpo. así. Cuandoquiera que exista un interés específico por determinadas partes de los cuerpos de los demás. o bien puede •proyectarse íntegramente la propia imagen corporal. una imagen social del cuerpo. mera adición.o bien pueden sumarse simplemente a nuestra propia imagen.personización. Las imágenes corporales se hallan más cerca unas de otras en las zonas eró- genas. Pero también puede incorporarse la imagen corporal entera de los demás en la identifi­ cación. Existe. Pero siempre son procesos entre individuos. La transferencia de las zonas erógenas habrá de reflejarse en la rekción social con las demás imágenes corporales. por cierto. donde se hallan estrechamente ligadas. siempre fenó­ menos sociales y van acompañados de fenómenos correspondientes en la imagen corporal de los demás. Las relaciones con las imágenes corporales de los demás se hallan determinadas por el factor de proximidad y lejanía espaciales y por el factor de la proximidad y lejanía emocionales. las cuales conservan una independencia relativa. sino también en su significa­ ción social. Mediante la identificación y la personización nuestra propia imagen corporal se une a las imágenes corporales de los demás. en cierto modo. la suma de las imágenes corporales de la comunidad entera. Las irritaciones 'sexuales modifican el modelo postural del cuerpo. Existe un permanente in­ tercambio entre las partes de nuestra propia imagen corporal y la imagen fcorporal de los demás. •Cuando un . igual interés habrá de concederse a las partes |correspendientes del propio cuerpo. no sólo en su ailamiento. Estos pro­ cesos que tienen lugar entre los individuos pueden tornarlos idénticos en ciertas partes. integración y diferenciación— hallan su expresión inme­ diata en el modelo postural del cuerpo.. El movimiento y la expresión corresponden a las fases destructivas del constante proceso de modificaciones que tiene lugar en el modelo pos­ tural del cuerpo. sino que son iguales y no es posible explicar la una en función de la otra. Los cambios eróticos en la imagen corporal son. El rubor y el temor social se convierten en dificultades específicas en las relaciones con los demás seres humanos. Ya en la esfera perceptiva advertimos una estrecha interre- lación entre los modelos posturales de los cuerpos de las distintas personas. Nuestra propia imagen corporal y la imagen corporal de los demás no guardan una dependencia mutua primaría. hay proyección y. que es la creación y el creador de las tendencias constructivas y destructivas. Una imagen corporal es siempre. habrán de observarse con especial atención las partes correspondientes de los demás. Las imágenes corporales de los demás y sus partes pueden integrarse con la propia imagen corporal en su totalidad. de acuerdo con las diversas relaciones de dicha comunidad. Pero su vinculación es aún más íntima en el plano emocional libidinal. formando una. Los factores internos más profundos de la mente humana __unidad y parte.

o un “nosotros”. Ésta provoca la tendencia a identificarse con los otros.. la organización humana y de la organización de la vida en general. Podríamos llamarlos hechos a priori. en la tendencia a la proyección. al mismo tiempo. procura incorporar a otros dentro de nosotros y otra. otros cuerpos. que la belleza es un fenómeno de enorme importancia social. así. El objeto hermoso provoca tendencias sexuales sin satisfacerlas. en abandonar las propias aspiraciones úl­ timas en beneficio de todos. por lo cual resulta comprensible que el ideal clásico no desee la expresión de emociones fuertes y movimientos violentos. entre las imágenes corporales de las distintas personas. Vemos una vez más.La imitación forma parte de dicha tendencia. pues. adquieren la existencia en una comunicación permanente. más aun. los grandes contornos suministrados por los hechos de. una imagen postural de la comunidad. No existe. la personalidad. La psicología social es siempre una psicología de individuos sujetos a Jas condiciones de la vida social. dos tendencias antagónicas: una que. la simbolización de las condiciones generales de la vida. aparta de nosotros mismos. individuo ha socializado su imagen postural. las leyes de la ética se basan en la tendencia a la identificación. entonces. Nuestra propia imagen corporal no es posible sin las imágenes corporales de otras personas. Existe la experiencia primaria de que vivimos en un mundo habitado por otras personalidades. que necesita sentir a los demás como objetos independientes. alcanza su significado completo y definitivo cuando la vida deja de ser un concepto filosófico general para convertirse en un proceso concreto . entre el yo y la imagen corporal. El esquema a priori. La belleza se convierte. en acción suspendida. El yo. igual tendencia habrá de observarse respecto de los demás. ésta sigue siendo aún su imagen postural. asimismo*. La belleza consiste. en la necesidad íntima de que los demás existan y. Tales son.. pues. el tú. su modelo postural. no menos fuerte. el mundo son entidades separadas. Cuando existe con respecto a la propia personalidad una tendencia a destruir y a construir alternativamente. La belleza es un fenómeno sociaL El cuerpo humano. Igualmente. la caparazón vacía de la vida. pero henos aquí que hay un constante proceso psicológico que modifica la relación existente entre el yo y el mundo. pero permite. Yo y “tú” no son posibles el uno sin el otro. El otro ser no es una proyección del propio ser y éste no es una identificación con el ser del otro. Existen. Pero la vida social no sólo se basa en la identificación sino también en las acciones. La identificación se basa íntimamente en la identificación de las imágenes corporales. que todo el mundo lo disfrute. La ética también debe basarse en nuestra apreciación de los demás como seres humanos con cuerpos humanos. cabal y libre de perturbaciones. Pero cuando son creadas. es el objeto primario de la escultura y de la pintura. mediante la identifi­ cación. integren y tengan su modelo postural del cuerpo. el cuerpo. de que se satisfagan. pues. donde perdura el pleno carácter de objeto de la otra persona. Esta­ mos aquí frente a una antinomia social de incalculable importancia.

Por nuestra parte. en lo relativo a la multiplicidad de los hechos. Y ni siquiera podemos comprender los datos a priori si no exploramos las distintas experiencias y detalles con­ cretos. nos será difícil arribar a una formu­ lación de leyes y principios generales. de experiencias y situaciones vitales múltiples y variadas. que se retrotrae a las situaciones de la vida. Claro está que toda vez qaz nos remontemos a los hechos concretos y a los datos empíricos. de que hasta nuestro propio cuerpo justifica las palabras de Próspero: “Estamos tejidos de idéntica tela que los sueños. Pero indudablemente. En efecto.de un mundo. y sólo el método empírico. permite llegar a formula- ■ciones que por lo menos se aproximan más a la multiplicidad de afanes y tendencias de la organización psicológica y fisiológica humana. a una orientación empí­ rica y realista. Nuestro análisis de todos estos problemas responde. de hecbos diversos de la experiencia y de situaciones reales. Un cuerpo es siem­ pre la expresión de un yo y de una personalidad. pues. el método empírico es preferible a la mera especulación. nos inclinamos a creer que el método puramente filosófico debe resultar insuficiente en vista de la multiplicidad. si no intentamos esclarecer primero el de la personalidad y el mundo- . Todo análisis de la imagen corporal que la considere una entidad aislada será. necesariamente. y está dentro. y nuestra corta vida se cierra con un sueño” (La tempestad) . los afanes libidinales y emocionales. gracias a él podemos arribar directamente a un conocimiento más profundo del hecho de que hasta nuestro propio cuerpo se halla más allá de nuestro alcance inmediato. El método puramente fenomeno- lógico también resulta insuficiente. Y ni siquiera podemos dar una respuesta preliminar al problema del cuerpo. incompleto. Los hechos siempre apuntan hacía algún punto más allá de las formulaciones generales y éstas no agotan la multiplicidad de la variada experiencia.

Las pupilas son mióticas y fijas a la luz. mejoría de la hemiplejía. Los ojos se dirigen haciá la izquierda y hacia arriba. pero satisfactoria a la acomodación. Tartajeo al hablar. fondo de ojo. 9 de abril. Nonne-Apelt positiva. El 28 de febrero. 3 de marzo. en un caso de lesión parietal y de la cápsula Bárbara M. velo del paladar y deglución normales. sin importancia. normales. . Wassermann negativa. El 10 de febrero. desviación de la cabeza hacia el lado derecho. más fuertes los reflejos patelar y aquiliano en el lado derecho que en el izquierdo. Sensibilidad casi normal. Dos linfocitos. Gordon.HISTORIAS DE CASOS CON LESIONES CEREBRALES ORGÁNICAS1 (a) Poliestesia y transferencia de las sensaciones del lado izquierdo del cuerpo al derecho. espasmos en las extremidades inferiores derechas. reflejos de la córnea. Los órganos internos y los huesos se hallan en condiciones normales. reacción lenta de las pupilas a la luz. El 11 de fe­ brero. cierto grado de rigidez en el cuello. lenguaje normal. Babinski. Oppenheim. Historia de la familia y demás datos anteriores. Órganos internos normales. analgesia y anestesia del lado derecho del cuerpo. 1® de marzo. Nuestras compro­ baciones se basan en una serie de exámenes. La paciente no puede mirar hacia la derecha. protrusión de la lengua con desviación hacia la derecha. El 19 de febrero.ves- 1 La kistorla de estos casos será de interés* sin duda. nacida en 1880. La comisura derecha de la boca caída. Sífilis en 1911. La modificación del cuadro sólo se registró hacia el fin de una larga observación. se produce una hemiparesia del lado derecho. mejoría de la sensibilidad al dolor y al tacto. Entre tanto la paciente recibió varios tratamientos. La reacción de Wassermann ep sangre y en el líquido cefalorraquídeo. Ataque apoplético el 7 de febrero de 1931. según lo informado por otro hospital. audición. La paciente se muestra soñolienta y bosteza a menudo. positiva. la lengua se halla desviada hacia el lado derecho y sólo puede moverse hacia el izquierdo con dificultad. ausencia de nistagmus. intensa transpiración del brazo derecho. para los neurólogos. positivos del lado derecho. desde el 10 de diciembre de 1922 al 23 de marzo de 1923. campo visual. aparato . Necrológicamente: paresia del facial inferior del lado de­ recho . movimientos oculares li­ bres. Faltan los reflejos tendinosos patelar y aquiliano. internada en la clínica neurológica de la Universidad de Viena. de la conjuntiva y del paladar.

da rápi­ das respuestas cuando se trata del lado izquierdo del cuerpo. Clonus del tobillo derecho. aunque de carácter piramidal. La sensibilidad presenta las siguientes perturbaciones: dolor espon­ táneo en la región del ojo derecho. pero sin estar segura acerca de su dirección. Percepción térmica. Paresia severa del tipo corriente. Si se le hace imitar movimientos pasivos del lado derecho de su cuerpo con el lado izquierdo. El tono muestra una tensión muy moderada de carácter piramidal. Si se examina — en la forma co­ rriente— la percepción de la dirección de los movimientos pasivos. Ante la comezón. hipotónico. pero falta sensibilidad a l calor en el lado derecho. Cuando la paciente trata de caminar. aun cuando no se haya iniciado el examen. olfato y gusto normales. No hay ataxia ni adiadococinesia. El al­ cance de los movimientos se halla disminuido en todas las articulaciones. Funciones vesical y rectal normales. En general. después de cuatro a diez segundos. Rossolimo positivos del lado derecho. Pero los espasmos son sumamente limitados. Los reflejos tendinosos y periósticos del brazo son más fuertes en el derecho que en el izquierdo. Donde mejor se encuentra es en el hombro. La pierna derecha muestra una fuerte pronación del pie. poco tiempo después (de cuatro a diez se­ gundos) . Oppenheim. tibular. La paciente se muestra menos sensible a la corriente farádica ©n el lado derecho. una sensación análoga en un punto simétrico situado en el lado derecho del cuerpo. Tiene frecuentes alucinaciones y cree haber hecho movimientos con los dedos. incluso. Los movimientos pasivos efectuados en las articulaciones de las extremidades izquierda pro­ vocan a menudo. el hombro derecho algo caído. Hay sensación de la postura. su hombro se hunde hacia adelante y no puede hacerlo ni siquiera con la ayuda de un bastón. hay una paresia del tipo corriente de grado medio (sólo se halla disminuida la motilidad de los dedos del pie). en tanto que es imposible el movimiento voluntario de la mano. Los reflejos patelar y aquiliano son más fuertes del lado derecho que del izquierdo. comete errores casi grotescos. Las cosquillas son experimentadas principalmente como . el pie es. A veces se tiene la impresión de que cuando tiene lugar un movimiento la paciente lo percibe en la mano y en el pie. la sensibilidad de la paciente del lado derecho del cuerpo se caracteriza por lo siguiente: Hay una marcada disposición a las aluci­ naciones en el lado derecho del cuerpo. sensaciones -más débiles de igual carácter en las extremidades de la derecha. reacciona de igual manera a ambos lados del cuerpo. Imposible el examen de coordinación y diadococinesia. En el brazo derecho. sensibilidad al frío intacta. El dolor disminuye a veces a una pa­ restesia. postura típica. y en otras falta por completo. la perturbación resulta mayor en la mano y en el pie. Babinski. Por lo demás. en tanto que disminuye en las articulaciones proximales. Presencia de los abdominales a ambos lados. y las sensaciones en el lado iz­ quierdo del cuerpo provocan. Paresia de los músculos del tronco. Perdura la percepción del dolor en las partes más profundas y en la superficie.

A veces sólo se trata de pocos centímetros. Idénticos fenómenos se registran cuando se le efectúan pinchazos. y una cuarta en el dorso del pie. pero después de cuatro a diez segundos experimenta una segunda sensación cerca del codo. Un pinchazo en el muslo derecho provoca una sensación de pinchazo indistinta­ mente localizado. También se registra poliestesia cuando se aplica el estímulo en el lado izquierdo. Cuando se le toca a la paciente el brazo derecho con un género áspero o con un cepillo. del lado derecho. Los contactos sobre el pezón derecho generalmente son bien localizados. después de eso. aun cuando la línea recorrida sea de 20 centímetros. derecho de manera errónea y grotesca. La paciente siente los pesos de igual manera en ambos lados. otra de la localización más distal. Si se le tocan. A veces experimenta varios contactos. y casi siempre en puntos aproximada­ mente simétricos. Si se le pincha el muslo izquierdo. 3 y 4 son más borrosas e indiferenciadas que la primera sensación. aunque algo menos caliente. una tercera en la parte superior de la pierna. La sensación derecha no siempre guarda una simetría absoluta con la izquierda. Pero con suma frecuencia la paciente sólo experimenta dos sensa­ ciones. Cuando la paciente tiene parestesias en la cara. Las líneas trazadas sobre la piel con el dedo son experimentadas como si sólo se tratara de un contacto. Lo mismo vale para las sensaciones de frío y palestésicas. Aunque la localización de los pinchazos y contactos del lado derecho por lo general es mala. Al principio. a veces la paciente da respuestas correctas. la paciente localiza el contacto en- el pezón.un contacto. ella los siente también en la derecha. a la que sigue una sensación de contacto. aun cuando el contacto se extienda sobre una superficie considerable y se efectúen movimientos extensos sobre la piel. aparecen en el punto simétrico del lado derecho sensac ones más débiles y tenues y. sólo siente un simple contacto o un pinchazo. pero en otras un contacto en el tronco puede ser transferido al pie o a la ca­ ra. los pezones. Pero las sensaciones 2. primero lo siente en el hombro. Cuando se toca a la paciente en el lado derecho. A veces afirma sentir el movimiento en sentido descendente . Un contacto con un vidrio caliente es experimentado primero del lado izquierdo y luego del derecho. Localiza los contactos practicados en el lado. La palestesia y la sensibilidad a la presión profunda son idénticas a ambos lados. Los errores aumentan la fatiga. cerca del pecho. Siente correctamente los contactos más suaves. A veces una sensación de frío y calor del lado izquierdo sólo provoca una sensación de presión en el lado derecho. La poliestesia es constante cuando se le toca el lado derecho del cuerpo. Ocasionalmente localiza correctamente un pinchazo practicado en el pulgar del pie derecho. aparece una sensación más opaca en un punto aproxi­ madamente simétrico del muslo derecho. en dirección transversa. localiza todos los contactos en ésta. También las sensaciones térmicas del lado izquierdo suelen ser transferidas sin cambios cualitativos al lado derecho del cuerpo. Un contacto en la mano izquierda puede provocar una sensación a la misma altura pero en el tronco. Las equivocaciones difieren en dirección y tamaño. Aun cuando se le pongan determinados objetos en la mano izquierda.

no hice más que salir a la calle y me ocurrió esto. Pulso rápido. El examen neurológico demostró que había una pará­ lisis facial lateral derecha. Reacción de Wassermann en sangre y en líquido cefalorraquídeo. no trabajaba. ni desviación de la lengua. se recobró de dicha pulmonía. La segunda sensación siempre es de contacto. No hay cilindros. (b) Impercepción de úna hemiplejía derecha Enriqueta C. reaccionan bien a la luz . Abdomen. a lo cual unía un espíritu sumamente religioso y reservado. que tuvo pulmonía en diciembre de 1930. A menudo decía que había sufrido una fractura o una dislocación. disminuyeron las alucinaciones espontáneas. Curva del oro coloidal. Gritaba de dolor. si bien los fenómenos son idénticos en esencia. La paciente no tiene la menor idea de la posición ocupada en el espacio por sus miembros derechos. Las pupilas aparecen iguales. La paciente siempre había sido rara y excéntrica. pero podía leer su libro de oraciones sin dificultades. cuando la primera sensación ha tenido lugar en el lado derecho. Es imposible examinar la discriminación sucesiva debido a su poliestesia. ni hemianopsia. de 48 años. Sus imágenes ópticas relativas a este lado son correctas. ligeramente irregulares. La irritabilidad vasomotriz es mayor del lado derecho. esto es Bellevue. Pulmones. y que no había nistagmus. Tras un prolongado tratamiento con Salvarsán. Globulinas normales. yo sé dónde estoy”. pero el banco donde estaba empleada me dio. La paciente dijo: “sufrí un ataque y no me pude levantar de donde me caí. la paciente suele afirmar que ha movido las articu­ laciones de los dedos. normal. No se oyen murmullos. negativo. El 9 de marzo expresó: “tengo paralizado el brazo derecho y la pierna derecha. aunque las loca­ lizaciones correctas son más frecuentes. El lenguaje es algo vacilante. Cuando se produce un movimiento en la piel.cierta suma”. Química de la sangre normal. Fue internada el 8 de marzo de 1932 en la sala psicopática del hospital de Bellevue. historia familiar sin importancia. Ai principio hablaba confusamente. negativo. Todavía es manifiesta la perturbación de la localización. No hay aumento de células. negativa. pero es perfectamente capaz de señalarse un punto específico del tronco. La paciente se hallaba en un estado de nutrición deficiente. pero el 28 de diciembre de 1931 sufrió un ataque y fué hallada tres o cuatro días después. Se le retiró la menstruación hace más o menos un año. Su hermana a f i r m a . La paciente carece de sensaciones determinadas de placer o disgusto con respecto al lado derecho del cueifpo. cuando la línea trazada con el dedo. La discriminación es buena. Las sensaciones del lado izquierdo actualmente son transferidas sólo en forma incompleta al derecho. También es verdad que todas las cualidades sensibles son transferidas del lado izquierdo hacia el derecho y que son poiiestésicas.. Ausencia de albúmina en la orina. ni vista fija. tuve una fractura el 27 de diciembre. es ascendente. no había estado en tratamiento por ninguna causa.

aunque no muy marcada. Cuando se le practicaban varios pinchazos en el mismo punto. La paciente se orienta en el espacio y también en el tiempo. Mi rodilla no va a quedar así. de rigidez. Tiene cierta tendencia a identificar erradamente a las personas y a confundir a extraños con parientes. Posición desacostumbrada de la mana ' derecha. que estaba paralítica”. pero a casi todos los sitúo perfectamente. Tenía dificultades para la localización. -La paciente no puede mover las extremidades dere­ chas superior e inferior. - La paciente es sensible a los movimientos pasivos de las articulaciones. El sentido postural de la mano y del pie ha desaparecido casi por completo. que consisten en un serio menoscabo del sentido del tacto y la sensibilidad a los pinchazos y estímulos térmicos. Ahora estamos en marzo de 1932. y a la acomodación. La paciente habla con rapidez y le gusta hacerlo. En este mismo momento. me dijeron que nunca' me curaría. ‘no está sano. Las extremidades están flexionadas. tendía a situarlos a lo largo de una curva» Cuando se le tra­ zaba una cruz sobre la piel creía haber sido tocada en un solo punto. pero. Yo creo que es mío. He visto .' También se halla disminuido en el codo. Pestañea rara vez. También se hallaba afectada la dis­ criminación. Todos ustedes se parecen a gente que conozco. El 12 de marzo declaró: “Ésta no es mi mano. No consigo hacerlo quedar en esta posición. a menudo sentía solamente tres o menos contactos. hay algo extraño en la pared”. especialmente en el brazo. Los reflejos están sumamente exagerados en el lado derecho. La mano está chata. la rodilla y la cadera. éste no es mi tobillo. Mis hermanas se llevaron todas mis cosas: actualmente no me queda nada. agregó: “No parece mío. Hoff- man positivo del lado derecho. Pero cuando levantaba el brazo paralítico decía: “Éste es mi brazo derecho. Está separado de todo lo de­ más”. sumamente parecida a la mano del simio. pero . Pri­ mero me dijeron que era una fractura.es porque soy religiosa.luces y relámpagos en las paredes. Faltan los abdominales en el lado derecho. Cuando volvió a dirigir la atención sobre el brazo derecho. Yo estaba confundida. En el lado derecho hay Rosso- limo y Bahinski positivos. aunque este último sentido no siempre es del todo correcto. in­ cluyendo el rostro. pero se equivocaron. En el curso ulterior del examen se comprobó que cuando se la tocaba cuatro veces en el lado derecho de la mano. en general. El 10 de marzo. La paciente aprecia por lo menos parcial­ mente los movimientos del hombro. Los vi antes de venir aquí y los seguí viendo después de haber venido. No puedo ubicar a esta mujer o a aquélla. dijo: “Todas las personas de aquí se parecen a conocidos míos. con clonus del tobillo y la rodilla. Su cara da la impresión. Muestra marcados cambios sensoriales en el lado derecho del cuerpo. En el curso ulterior de la observación se comprobó el des­ arrollo de la espasticidad. No se para en la misma forma que el otro. Sólo hay una ligera flexión de las articulaciones digitales proximales y extensión de las articulaciones distales. Falta el re­ flejo de la córnea.

les creí. No tenía ninguna dificultad para: nombrar los dedos del lado derecho. pero es mucho más grueso que éste”. que implica la sensibilidad y la motilidad. No tiene dificultades para leer cuando las letras de molde'son lo bastante grandes. no estoy segura. tan hinchados. Al mismo tiempo. nunca se portó de esa manera”. me resulta extraña”. o bien en una embolia. El in­ terés particular de este caso reside en su actitud con el lado derecho del cuerpo. ( ¿Éstos dedos son suyos?) “No sé. Cuando se le pedía que hiciera alga con el brazo derecho decía que no podía. ' . es probable la existencia de una considerable lesión subcortical. No puedo levantar la pierna para apoyarme en ella. No tiene perturbaciones definidas de la memoria. no se parece a la otra. También le resultaba fácil mirar hacia el lado derecho. parece distinta. expresa: “Con esta mano no me puedo parar sola”.atención sobre las atrofias vinculadas con lesiones del lóbulo parietal. Su cociente memorial en los tests de memoria de Well es de 91 (lo normal es 100). . La paciente sufre de una hemiplejía que se basa. La propensión de la paciente . responde: “Parecen tan grandes. lo informada acerca de los trastornos del lenguaje y su actitud con el lado derecha del cuerpo. tornan probable la existencia de una afección cortical. más bien apunta hacia una ligera atrofia2. Verdad es que la mano presenta un ligero cambio debido a la parálisis. Con suma frecuencia la paciente declara que su mano no es suya.le pregunta acerca de los dedos. 2 Recientemente se llamtS la. La primera vez cuando me dijeron que había sido un ataque. la paciente tuvo un rendi­ miento equivalente al desempeño bajo de un adulto medio. (¿Es suya?) “No sé”. en que está hinchada. (¿Es su pierna ésa?) “No me puedo parar en ella. Ahora se mira las manos y dice: “No. En los tests de completamiento de Healy. Dada la extensión del proceso. Esto es tan confuso. en los cuales hace falta una buena percepción óptica. (¿Dónde tiene el brazo?) “Na sé. (¿No será el brazo. que debe haber algo suelto en el tobillo y la rodilla”. no parece ser mi mano”. El juicio y el razonamiento son buenos. pera ahora. El médico dijo que estaba loca”. usted debe tenerlo aquí. no creo que sea mía”. Cuando se le ordena que se levante. ( ¿Qué le pasó?) “Sufrí un ataque en casa. están tan hinchados”. me parece que debe estar dislocada en alguna parte. Quizá sea mío. pero parali­ zado? ) “No. aun cuando se la examina taquistoscópicamente. me gustaría que me ayudara y me diera mi brazo”. Tenía una forma rara. La paciente expresa reiteradamente sus dudas acerca de que el brazo derecho sea realmente suyo. o bien en una trombosis. y des­ pués no quedé bien. ahora está mejor”. . pero en todo caso. es demasiado grande y está hinchada. Insiste en que. Podría aventurarse la hipótesis de que lo que en un caso surge como perturbación a trófica.a hablar. (¿Ésa es su cara?) “También está paralizada”. se presenta en otros como una sensación de extrañeza y alteración del cuerpo. la pa­ ciente no revela dificultades en su percepción óptica. El 16 dijo: “La mano estaba rara. Cuando se . La percepción del color es buena. (¿Es suya esa mano?) “Parecería que no.

El paciente había trabajado.hacia el lado derecho del cuerpo. Antes de ser internado en el hospital se hallaba deprimido.le había dislocado el hom­ bro derecho. Por entonces.No había signos afásicos y ningún signo objetivo. Es notable que en esta ocasión la paciente reaccione en esta forma peculiar . Ha­ bía tenido varios ataques en los cuales se le estremecía todo el cuerpo. Estamos. Se quejaba de tener dolores de cabeza. desde los nueve años. (c) Impercepción del lado izquierdo del cuerpo y alteraciones de la acti­ tud postural en un caso de tumor del cerebro. Se orinó en la cama. pues. si se exceptúa una midriasis. nacido en 1882.. Mattauschek. Pero todo esto no explica la duda tenaz relativa a su brazo derecho. Es notable que la paciente no sólo haya desarrollado la ilusión de que tiene la mano y los dedos hinchados. Cabe destacar que la paciente no presenta perturbaciones ópticas y que su memoria no se halla afectada. A partir de 1916 había tenido ataques con pérdida del co­ nocimiento. sus pupilas se mostraban dilatadas y rígidas. Durante los ataques. Se observaba el signo de Babinski a ambos lados y sufría micción involuntaria. Había cierta exudación. Al día siguiente. ante un caso de no-percepción focal de un lado del cuerpo. En la clínica se mostraba indiferente y obnubilado. Resulta claro que la regla de Babinski no es absoluta. el 13 de noviembre de 1925. Las venas ha­ bían aumentado de tamaño. se. Sus miembros temblaban. El 15 de noviembre se encontraba sumido en la mayor confusión y hablaba de su esposa que trabajaba con alambres. Le parecía que la gente lo miraba en forma extraña. pese a evidenciar una ligera dificul­ tad para la formación de asociaciones nuevas. Esta. embotado y distraído. fue internado en la Clínica Psiquiátrica del Dr. . El íeflejo de la córnea se ha­ llaba disminuido del lado derecho. hay excepciones en las cuales los pacientes reaccionan de manera peculiar hacia el lado derecho del cuerpo. la pupila izquierda seguía todavía sin reaccionar. las pupilas aparecían borrosas. más con la mano izquierda que con la derecha. La paciente nunca fue zurda y en su familia no hay ningún zurdo. Verdad es que tiene cierta tendencia a tomar por familiares y parientes a personas extrañas. Miguel F. Al iniciarse el ataque. inyectadas y prominentes. Despues del ataque. evidenciando una falta definida de espontaneidad. Presentaba también cierta tendencia a la perseveración. sino también que se queje frecuentemente de una fractura del brazo y la pierna de la dere­ cha. Encontramos aquí una tendencia orgánica a las ilusiones localizadas. La reacción de Wassermann en sangre y en . También las manos y los dedos se hallaban flexionados. Por momentos se quedaba completamente mudo. aunque sin perder el conocimiento. en Viena. el brazo derecho presentaba abducción y flexión en la articulación del codo.última debe hallarse vinculada con su lesión focal. Estos ataques habían sobrevenido tras una neurosis de guerra y un envenenamiento por gases durante la pri­ mera conflagración mundial.

creyendo que se hallaba inclinado hacia adelante. En el lado derecho del cuerpo subsistía aún una hemihipoestesia. Su retención mnémica era mala. y el masetero resultó más débil del lado derecho.5 cm. El 26 de abril de 1926 retornó al hospital con ataques flexores tónicos en la extremidad superior izquierda. Para provocar una sensación en el ojo izquierdo era necesaria ana luz intensa. Las localizaciones sobre el rostro las efectuaba perfectamente. Reiteradamente se equivocaba con respecto. Consideraba que la pierna y el brazo derechos eran sus extre­ midades izquierdas. El 20 de noviembre todavía tenía embotada la conciencia pero se interesaba por el medio circundante. rápidamente cayó en un estado de excitación. despedida o salutación. Dijo que tendría que ser operado y se señaló el falo. especialmente del lado derecho. Puesto que la ventriculografía había mos­ trado una obliteración del ventrículo en el lado derecho. Era víctima de confusión y delirios. El 22 de febrero. Con el ojo derecho podía contar los dedos a dos metros de distancia. No podía poner una pierna delante de la otra. En general el sujeto podía distinguir entre lo puntiagudo y lo romo. Su andar era vacilante. Hablaba lentamente y omitía sílabas y hasta palabras en las frases de prueba. a menudo sostenía que las tenía extendidas. Se quejaba de sentir cierta presión sobre los ojos. Se sentía observado-por los demás y amenazjó a su esposa. La hipoestesia del lado derecho no era muy marcada. Su orientación se hallaba algo disminuida. El ína- setero derecho todavía seguía afectado. Había aumentado la espontaneidad. Cuando se lo envió a su casa. Era incapaz de imitar la postura de un lado del cuerpo con el otro lado. pero el paciente se calmó. Manejaba los objetos con suma torpeza. Su estereognosia era relativamente buena. En marzo se produjo un decrecimiento de la agudeza visual. Un tratamiento con rayos X no produjo ningún cambio. Cuando las flexionaba. Se observó una resis­ tencia difusa cerca del ventrículo. en el brazo y en la pierna derechos. de agua. Durante las semanas siguientes empeoró su orientación con respecto al espacio y al tiempo. Cuando trataba de caminar. pero frecuentemente no sabía si había movido o no las piernas. En mayo. Contestaba las preguntas con retardo. el paciente se caía constantemente hacia atrás. se realizó una trepanación de la región témporo-parietal derecha. El 29 se observó una seria perturbación de la sensibilidad en el trigémino dere­ cho. . Era incapaz de caminar a pesar de no haber {jiresia. La presión de éste era de 26.líquido cefalorraquídeo era negativa. A menudo cruzaba una pierna sobre la otra. Se mostraba vago y sufría dificultades definidas con la memoria. sus piernas parecían pe­ gadas al piso.a la izquierda o a la derecha. La radiografía mostró un aumento de la presión endocraniana. y daba la mano con la izquierda afirmando que era la derecha. A veces se observaba el signo de Babinski en el lado derecho. Durante los meses siguientes se desarrolló una atrofia secundaria. el paciente revelaba la misma actitud psíquica. No había apraxia en los ademanes de amenaza. Había perturba­ ciones de la sensibilidad. No había paresia.

se señaló la. ( ¿Dón­ de está su brazo izquierdo ?) Levantó el brazo derecho y señaló el lado izquierdo. e insistió en agarrarse la nariz con la mano derecha. Su maño izquierda hacía movimientos espontáneos hacia la pierna derecha. (Muéstreme el brazo izquierdo). usted sí tiene”. Mantenía los ojos tensos y cerrados. el brazo izquierdo se iba hacia abajo. El sujeto mantenía rígido el brazo izquierdo. A continuación se le pidió que mostrara el pulgar derecho y el meñique de la misma mano. Luego el examinador tomó .oreja derecha con el brazo derecho. El sujeto presentaba varios movimientos espontáneos con el brazo derecho. éste no pudiera moverlo y le pidió que señalara la oreja. El tronco se hundía hacia la izquierda. mostrar su pulgar izquierdo. respondió: “Tengo que pensarlo”. Después de haber ejercido cualquier presión con la mano. (¿Dónde está su brazo derecho?) Mostró el lado1 izquierdo de su cuerpo e insistió en que ése era el brazo derecho. (¿Qué hizo con la pierna?) “ ¿Con qué pierna? No hice nada”. Se frotó la nariz — cumpliendo con la indicación correspondiente-— con la mano derecha. A continuación se le puso un objeto en la mano izquierda* . se señaló la nariz con la mano dere­ cha. pero cuando se le pidió que mos­ trara el meñique izquierdo. (¿Dónde está su pierna izquierda?) Se tocó el muslo derecho con la mano derecha- Cuando se le preguntó de nuevo. Pudo. El sujeto no tropezaba-con ninguna dificultad particular para mostrar la lengua. asimismo. (¿Dónde está su mano izquierda?) “ ¿Quién? No tengo. Cuando se le pedía que la abriera. Cuando se le pidió de nuevo. negaba firmemente ha­ berlo i^pcho. repitió las palabras y mostró el de la mana derecha. no puedo mover la mano”. sino. levantó su pierna derecha con tendencia a cruzarla hacia el lado izquierdo. Se señaló con ambas manos el ojo derecho y la base de la nariz. Cuando se le pedía que se sentara de­ recho. Podía cerrar los puños. especialmente el dedo índice. (Muéstremelo). y luego repitió la ac­ ción pero acercando también la mano izquierda a la nariz. Levantó el brazo derecho e insistió en que era el izquierdo. Se rascaba la cabeza y hacía movimientos de frotación. “No estoy seguro”. También cruzaba la pierna izquierda sobre la derecha. Entonces se efectuó un examen más cuidadoso de su motilidad. Cuando se le ordenó hacerlo. tras lo cual dijo: “Tiene que soltarme. Cuando se le preguntó dónde estaba el brazo izquierdo se tocó reitera­ damente la nariz con la mano derecha. (¿Dónde está su ojo izquierdo?) “Pro­ bablemente lo tenga en la cabeza”. Cuando se le ordenaba que estirara las manos? hacia adelante. El sujeto trató denodadamente de liberar su brazo derecho é hizo movimientos de cruza­ miento con la pierna derecha. Era capaz de responder correctamente cuántas orejas y ojos tenía. respondía: “ ¿Qué mano? Si no la tengo cerrada”. Se tomó la mano izquierda con la derecha y acercó ambas extremidades a la nariz. Su cuerpo tenía tendencia a caer sobre el lado izquierdo. cerrándola aun con más fuerza. que tenía flexionado. se caía aún más hacia la izquierda. pero era incapaz de abrir la mano izquierda. Al mismo tiempo. el brazo derecho del paciente para que . cosa que el sujeto logró realizar.

(¿Qué tiene en la mano?) “Un calzador” (¿En qué mano?) “Ahora en. (¿Qué tiene en la mano derecha?) Levantó el brazo izquierdo y dijo “nada”. De vez en cuando la cabeza se desplaza lentamente hacia el lado izquierdo y el brazo derecho muestra . era flexio- nada a la altura de la cadera. se le preguntó dónde tenía la pierna derecha (que estaba ahora del lado izquierdo) y el sujeto mostró su pierna izquierda.. Pero de tanto en tanto el paciente todavía se orientaba. El brazo izquierdo se levanta a veces espontáneamente. Cuando se le ordenó que levantara las manos. al principio daba respuestas correctas. la mano derecha”. en tanto que e!'-brazo izquierdo se desviaba hacia adentro y se hallaba flexionado a la » altura del codo. Pero había puesto el objeto en la mano iz­ quierda. comen­ zaban los movimientos de cruzamiento con la pierna izquierda. Dedos extendidos y brazo en pronación. que el sujeto localizó correctamente. pero dijo que había sido en el lado derecho. El'sujeto mostraba una fuerte tendencia a volverse hacia la derecha. mientras señalaba vagamente el lado izquierdo. (¿Qué tiene en la mano izquierda?) Se miró la mano derecha y dijo: “nada”. Dijo que había sido a la derecha. a lo cual respondió: “Tengo la izquierda entre mis piernas”. se le pinchó el lado derecho del pecho con una aguja. dijo: “Me pinchó en el lado derecho”. Pero posteriormente. Afirmó reiteradamente que lo habían pinchado en el lado derecho. ocasional­ mente en la posición contraria. Cuando tenía ía ^cabeza pasivamente rotada hacía el lado derecho. Pero a menudo se rascó correctamente en el punto en que había sido pinchado. A menudo el sujeto se tomaba el brazo derecho con la mano izquierda. Pierna izquierda generalmente cruzada sobre la derecha. Cuando se le practicaban pinchazos en la mano izquierda y en la derecha. la pierna derecha. Entonces se le preguntó: “ ¿Dónde está su pierna izquierda?”. des­ pués de haber sido pinchado en el lado derecho. cruzada sobre la izquierda. se señaló correctamente. Entre tanto realizaba permanentes movimientos con la pierna de­ recha. Cuando el paciente retrocedía con la pierna izquierda. Al girar la cabeza hacia la izquierda. Cuando se le pinchó en la región de la rodilla izquierda. Brazo izquierdo flexionado en el codo y en la muñeca. pero pasó el objeto (una tijera) de la mano izquierda a la derecha. cuando en realidad se trataba del izquierdo. Después de haber el sujeto cruzado espontáneamente su pierna derecha hacia el lado izquierdo. expresó: “La misma”. hizo movimientos circulares con el brazo derecho. la derecha se cruzaba hacia el lado izquierdo. flexionándola a la altura de la cadera y cruzándola sobre la izquierda. La mano izquierda a menudo caía en una postura ca- taléptica. (¿Qué estaba haciendo?) “Sentía una cosa en la pierna izquierda”. Durante las semanas siguientes aumentaron los episodios delirantes. Cuando se le pinchó la rodilla derecha. El 20 de junio su condición era la siguiente: Tronco perfectamente rotado hacia la de­ recha. Tras varias punturas dolorosas en el lado izquierdo. (¿Dónde* está el lado izquierdo del cuerpo ?) Se señaló repetidamente el lado de­ recho del cuerpo. pero se señaló el lado izquierdo.

señaló con la derecha el lugar donde había estado la izquierda momentos antes. En cierta ocasión en que se le preguntó dónde tenía la mano izquierda. Nombraba correctamente la pierna derecha y la izquierda. (Muéstreme el dedo índice de la mano izquierda) Bien. Todavía hay hiperkinesia (se rasca. pero afirmaba que la rodilla izquierda era la derechaj Durante el examen. diciendo: “No se lo puede agarrar con la mano izquierda”. (¿Dónde está su mano izquierda?) Responde bien. A veces se seña­ laba correctamente. Cuando se le preguntaba dónde tenía la izquierda. mostraba la derecha. Cuando se le . Los pinchazos practicados en el rostro siempre eran señalados correctamente. agarraba el dedo índice del examinador. luegq a la derecha y por fin nuevamente a la izquierda. Cuando se le preguntaba dónde tenía la mano izquierda. Se señaló la mano izquierda y dijo que había sido pinchado eo la mano derecha. (Muéstreme su pulgar derecho) Bien. Cuando se le pedía que tomara el pulgar izquierdo. diciendo: “Ahora tengo los dos pulgares”.tendencia a la pronación. Ocasionalmente se señalaba correctamente cuando se le pinchaba la rodilla izquierda. cruzándose la pierna derecha sobre la izquierda. se frota) en el brazo derecho. Cuando se le preguntaba dópde tenía la mano izquierda. (Muéstreme el pulgar izquier­ do) Bien. Un pinchazo dirigido al muslo izquierdo. Mientras el sujeto tenía cruzada la pierna derecha sobre la izquierda. El giro pasivo de la cabeza hacia la izquierda provoca la rotación del tronco hacia el mismo lado. volvía a mostrar la derecha. a veces volvía la cabeza espontáneamente hacia la iz­ quierda. efectuó movimientos no sólo con la mano iz­ quierda sino también con la derecha. Un pinchazo practicado en la mano izquierda fué locali­ zado correctamente mediante un movimiento de tacto. (Muéstreme la oreja izquierda) Bien. Cuando se le orden-aba que volviera la cabeza' hacia la izquierda. Primero el sujeto decía que era del lado izquierdo. Pera tras su respuesta correcta. se le efectuó un pinchazo en la rodilla derecha. La rotación de la cabeza hacia el lado derecho no modifica el cruzamiento de la pierna. agitaba la izquierda. En estas ocasiones por lo general el brazo izquierdo se iba hacia abajo. Durante los tests de “dedo*» nariz” y “rodilla-talón” hay frecuentes detenciones catalépticas de brazos y piernas. (Muéstreme la oreja derecha) Bien. decía haber sido pinchado en la derecha. la giraba hacia la derecha. pero al repetirse la pregunta. en lo que respecta al lado. Cuando se le pedía que tomara el pulgar izquierdo con la mano derecha se declaraba) completamente impotente. aunque podía señalar correctamente el punto en cuestión. provocaba movimientos de frotación. acompañando -este movimiento con el tronco. Pero cuando se le pinchaba del lado izquierdo el sujeto declaraba que le habían pinchado en el derecho. Cuando se le pinchaba la mano izquierda. mostraba la derecha. Pero tenía tendencia a señalarse con la mano izquierda la derecha. Frecuentes y ligeros mo­ vimientos en la rodilla de la pierna derecha. Brazo izquierdo akinético. Casi siempre nombraba y mostraba correctamente la mano derecha. Un pinchazo aplicado en el lado derecho era localizado con correc­ ción aproximada.

se tomaba la rodilla derecha con la mano derecha y decía: “no tengo rodilla en la pierna derecha”. En este aspecto es particularmente notable el cruzamiento de la pierna izquierda sobre la derecha. ¿me la muestra por favor?”. Cuando el examinador le tocaba entonces la rodilla izquierda. (Indi- queme su rodilla izquierda). Esta rotación se inicia a menudo con el cruzamiento . Cuando se lo interrogaba después de un contacto o un pinchazo en el lado izquierdo. Hay tendencias a girar el cuerpo en tomo del eje longitudinal. frecuentemente se señalaba las partes de la derecha o bien se declaraba impotente. le resultaba difícil señalarse las partes situadas en el lado izquierdo del cuerpo. El 24 de junio el estado del paciente empezó a hacerse comatoso. Su mano izquierda presentaba una acinesia marcada. Cuando la aloquiria tuvo lugar. El rasgo importante de este caso es que mostraba múltiples fenómenos motores vinculados con la aquiria. Hoff y Schilder describieron el aumento de los reflejos del cuello como un síndrome parieto-occipital. Cuando se le pedía que lo hiciera. Generalmente la mano izquierda tendía a colo­ carse en el campo derecho. Bajo el epéndimo de los ventrículos laterales había varias masas tumorosas vinculadas con otras que llenaban todo el sistema ventricular. primero se señalaba la derecha con la mano derecha. La autopsia mostró la existencia de un tumor en el cerebro. mostraba la izquierda. “No tengo. También pa­ decía trastornos en la orientación general. y sólo después lograba señalarse la oreja izquierda. No cabe ninguna duda de que prevalecían las tendencias de la actitud tónica del paciente a transferir la izquierda del cuerpo hacia la derecha. El brazo izquierdo se desviaba hacia adentro. El estado del paciente no permitió una investigación a fondo. Pero toda la sustancia gris del epéndimo del sistema ventricular se halla infiltrada de masas tumorosas. se hallaba ciego. Murió el 30 de julio de 1926. que abarcaba ambos lóbulos frontales y el cuerpo calloso. tal como hubiera sido de desear. contestaba que la tenía entre las piernas. Cuando se le preguntaba por su pierna derecha. que había estado cruzada sobre aquélla. Así. no le gustaba utilizarla. No cabe duda de que la aloestesia y la desorientación con respecto a izquierda y derecha en el cuerpo se hallaban íntimamente vinculadas con estas tendencias motrices. También se observaba un aumento de los reflejos tónicos del cuello. Diganóstico histopatológico: glicina. La observación de este caso plantea múltiples interrogantes. y cuando se le preguntaba por la izquierda. Se observaba también una marcada tendencia del pie izquierdo a cruzarse sobre el derecho. Nuevamente llamamos la atención sobre el hecho de que la cabeza y el cuerpo del paciente se hallaban rotados generalmente hacia la derecha. Cuando se le pedía que se señalase la oreja izquierda. Pero no cabe ninguna duda de que el paciente tenía un conocimiento sumamente incompleto de su lado izquierdo.pedía que mostrara la rodilla izquierda. el paciente movía al mismo tiempo la mano derecha e izquierda aproximándolas a la rodilla izquierda. solía afirmar que había sido tocado en el lado derecho.

Tampoco en estas observaciones se daban cuenta los pa­ cientes del cruzamiento de las piernas y de la rotación que entonces se iniciaba. ' . Esto también ocurrió en un caso observado junto con Gertsmann. además de afectar ambos lóbulos frontales. puesto que el tumor se extendía ■a lo largo de todo el sistema ventricular. en este caso. ■. ninguna prueba definida en lo que respecta a la localización. en el cual la autopsia reveló una lesión parieto-oecipital..de las piernas. • La autopsia no di ó.

Perdura cierta comunicación todavía 1 Estas nociones están dedicadas a aquellos lectores que no se hallan familia­ rizados con los hechos fundamentales de la anatomía cerebral. da lugar a. un largo tubo estirado. el exterior del tubo se compone de una sustancia blanca que contiene las vainas de mielina. el metencéfalo y el postencéfalo. que se conoce con el nombre de tálamo óptico. estas nociones son ele­ mentales y esquemáticas. en el curso de su creci­ miento excesivo. en las etapas iniciales de su desarrollo. . el diencéfalo. como así también hacia la posterior e inferior de los hemisferios. Ni siquiera en el cerebro humano plenamente desarrollado». El diencéfalo desarrolla una masa bas­ tante grande de sustancia gris. El extremo anterior del tubo medular co­ mienza a crecer con mayor rapidez y adquiere así una forma más abultada. *’ El conducto central se ensancha durante el desarrollo del cerebro* anterior y forma el complicado sistema ventricular. el mesencéfalo. La sección horizontal del cerebro plenamente desarrollado (fig. los hemisferios cerebrales y.cubre. y responden al propó­ sito de facilitar la comprensión de la. La representación grá­ fica del sistema nervioso central de un embrión humano de siete semanas (fig. 2) nos muestra este sistema ventricular que se extiende hacia la parte anterior del cerebro. Naturalmente. el mesencéfalo (cerebro medio). 1) nos muestra el efecto de este crecimiento. La estructura que puede observarse en la figura se complica por las curvaturas que sufre el tubo en el curso de su desarrollo. el llamado tubo medular. y hasta una parte del metencéfalo. APÉNDICE II ALGUNAS NOCIONES SOBRE LA ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA DEL SISTEMA NERVIOSO \ El sistema nerviosa central del hombre es. Una de las formaciones más importantes del mesencéfalo es el núcleo rojo. Durante el mismo. varias partes se van tornando cada vez más diferenciadas. con lo cual se origina la primera vesícula cerebral.Parte I. El cerebro-anterior crece aceleradamente. llega a ser cubierto por los hemisferios. el bulbo raquídeo que se origina a partir del postencéfalo. el diencéfalo. lo que resulta compren­ sible cuando se considera que el conducto central ensanchado crece con los hemisferios del cerebro y se extiende así hacia los hemisferios que cubren las otras partes del cerebro. hasta que cabe distinguir entre eí telencéfalo (cerebro anterior). El conducto central está cubierto por la sustancia gris que contiene las células gan- glionares.

—* B. . A Cerebro roedlo Diencéfalo Metencéfalo Tei encéfalo *Postencéfalo Cerebro medio Te! encéfalo Fie. Vista superior. A. Vista Lateral. según Mihalkovics. 1 ^Cerebro de un embrión humano de siels semanas» aumentado tres veces.

F igura 2 .

parte importante del tronco cerebral. en esta figura. los vasos sanguíneos y la glía. Estas nociones son por fuerza sumamente incompletas y sólo dan una idea muy elemental de los fundamentos de la anatomía del cerebro. metencéfalo. Tal como se desprende de todo este libro es artificial separar de las demás funciones del sistema nervioso la función de la motilidad. No es necesario entrar a analizar la estructura del cerebro y del tejido conjuntivo. que no alcanza a cubrir completamente las masas del cerebelo. con un complicado aparato de nutrición y metabólico que torna posible su función. en torno de la abertura del tubo medular y su derivación en el cuarto y tercer ventrículos. Las células nerviosas que forman la sustancia gris permanecen en su lugar original. Pero lo que aquí nos interesa es más la función misma que la forma en que se halla* asegurada dicha función. hasta el rombo del cuarto ventrículo. El sistema ventricular se estrecha en el mesencéfalo y se ensancha nuevamen­ te en la región del metencéfalo y postencéfalo. A partir del dorso del metencéfalo se desarrolla el cerebelo. la cara inferior de los hemisferios. También se ve el bulbo raquídeo que se prolonga en el tronco cerebral. vincular las distintas partes del aparato motor con los diversos aspectos de la motilidad. y más artificial todavía. se producen múltiples cambios y en los hemisferios la sustancia gris se des-» plaza hacia la superficie. Este tronco cerebral se halla cubierto por los hemisferios. la cual es cubierta ahora por sustancia* gris. Cuando se saca el cerebro del cráneo. Algunos autores conciben las vías de conducción como meros alambres eléctricos que comunican una esta­ ción con otra. se ve la superficie de los hemisferios con sus diferentes surcos y circunvoluciones. Se ve también. que sólo se halla parcialmente cubierto por la parte occipital de los hemisferios. cubiertas por vainas de mielina. El corte lateral del esquema (fig. Pero la sustancia**- gris no permanece en los contornos inmediatos del conducto central. Las masas blancas contienen fibras nerviosas. pudiendo supo­ nerse que tienen una independencia mayor de la que suele adjudicárseles. Se ve entonces (fig. Ellas forman las vías de conducción que comunican las distintas unidades centrales. 3) nos muestra el hemisferio. Algunas partes del cerebro que contienen células ganglionares son grises. 4) el nexo entre el cere­ belo y el tronco cerebral (puente) y el llamado pie de los pedúnculos. Postencéfalo. Pero es dudoso que esta idea sea correcta. entre el sistema ventricular de los hemisferios y el del centro del cerebro. Las masas grises contienen lo que solemos llamar centros. que forman una especie de capa que llega hasta el diencéfalo. que se continúa en el conducto central de la médula espinal. Pero no cabe ninguna duda de que la . Hay buenas razones para creer que éstas revisten particular importancia para el funcionamiento del sistema nervioso. La vinculación entre la médula espinal y el tronco cerebral se observa con mayor nitidez cuando se da vuelta el cerebro y se mira su cara inferior. mesencéfalo y diencéfalo suelen ser agrupa­ dos también bajo el nombre común de tronco cerebral. Claro está que el cerebro es un órgano como cualquier otro.

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y afecta también los impulsos motores involuntarios. El pasaje continúa a través de la llamada cápsula: interna. El término “tono” significa la cantidad de tensión del músculo. 5 nos muestra. La lesión de la sustancia gris situada a más profundidad en el cerebro puede pro­ vocar serias perturbaciones en la motilidad. 3 y 5)« La esquemática figura 5 muestra los hemisferios unidos por la sustancia blanca del cuerpo calloso. La paresia de esta clase se llama paresia del tipo comente.de esta importante sustancia gris. ha de estar localizada en dicha estructura particular. hacia el bulbo raquídeo. especialmente. Guardando relación con esta paresia. El tracto piramidal se origina en la sustancia gris de la circunvolución precentral (figs. El corte transverso (fig. El esquema de la figura muestra la degeneración secundaria de la vía de conducción. De este último salen pasajes que comunican con la médula espínalo La figura nos muestra claramente que el cerebelo guarda estrechas vinculaciones con todas las partes relacionadas con el manteni­ miento y la distribución del tono muscular. El núcleo rojo. Desde allí las fibras van hacia el asta anterior de la sustancia gris de la médula espinal De las células ganglionares' de la médula espinal. Se ve en él que el núcleo rojo y el sistema del cuerpo estriado se hallan vinculados entre sí y que también hay pasajes que vinculan el cerebelo con el núcleo rojo. a través del tronco cerebral. los impulsos motores son conducidos hacia los músculos. La lesión del tracto piramidal provoca una paresia del otro lado del cuerpo. ello no garantizará la función motriz. Pero aun cuando el tracto pira­ midal se conserve intacto. cuando se produce una lesión en la cápsula interna. El esquema de la fig. asimismo. En el mesencéfalo existen otros centros importantes para el tono y la motilidad. La lesión de este órgano perturba la correcta distribución del tono. Puede haber ausencia y pérdida de la función. cuya lesión provoca un tipo particular de rigidez. La función de los músculos flexores y abductores de los brazos y los músculos extensores y abductores de las piernas generalmente se conservan mejor. cuya función es de importancia para el tono muscular. El esquema de la fig. se halla bajo el control del lóbulo frontal y también del lóbulo temporal. altera­ ciones ' en los impulsos motores. menoscabando un lado de la inotilidad más que el otro. Pero dado que muchas fuciones complicadas que sirven al mantenimiento de la pos­ tura quedan comprendidas bajo ese mismo término. Pero no debemos creer que cuando la función se halla afectada por la lesión jde una parte específica. donde cruza parcialmente hacia el otro lado. temblores y también. 2) nos muestra algunas partes del sistema del cuerpo estriado. muchos fisiólogos . . No cabe ninguna duda de que las diferentes lesiones del sistema nervioso central provocan síntomas también diferentes. Mencionaremos el núcleo rojo y la sustancia negra. lesión de ciertas vías de conducción "y centros provoca una siniomatología determinada. y va desde allí. como así tam­ bién el cerebelo. 6 nos muestra el complicado aparato que sirve al tono muscular. se observan «pasmos musculares. que se encuentra entre las sustancias grises del tálamo óptico y el núcleo lenticular. una parte .

ntídeo honÜ5re (según EdinSer>. tal como se indica.haz lateral a S L Í i S ’ PIrT Wr ¿ "P : h“ ameriOT -Da“ e del *a cto P^amidai. £ . que degeneran cuando hay una lesión en la cápsula interna. LK : núcleo lenticular .Th: Tálamo óptico.(parte del cuerpo estriado) Ci: cápsula interna. K ininteiriimpidas son las fibras¡provenientes del hemisferio izquierdo. .so.

— Fascículo tectobulbár. F . Br. —Asta anterior. —* Núcleo rojo. sp. — Haz frontoprotuberancial. sp. a. c. c. . po. K . — Cerebro frontal. — Ganglio. espinal. — Núcleo vestibular. — Haz piramidal. — Raíz posterior. p.. — Cuerpo estriado. — brachium pontis (pedúnculo cerebeloso medio). po. De. ve. Co. t. 1. — Haz vestíbuloespinal. Sp. — Co­ lumna ántero lateral (haz espinocerebeloso ventral). Ru. T.Zona motora. Protube­ rancia. *— Lóbulo temporal. Núcleo del techo. Vest.. —■ Haz reticuloespinal. — • Haz temporopro- tuberencia!. — brachium ccrajunctivum (pedúnculo cerebeloso superior). —r. Pa. 3D —. sp. sp. a. Str. •— Pálido. F. a. Py.Fie. fr. Te. Fr. — Haz espinocereboloso. Raíz anterior. — Núcleo dentado.F. . R. te. P . ru. — Haz rubroespinal. p. — Sustancia Reticular. Ret. 6. G. th. —• Brc. o. Nú­ cleo de Deiters. R. Mo.N.

Pero no es posible separar la motilidad de las experiencias y regulaciones sensoriales. desde allí. constituyen una parte importante de dicho aparato. dar algo más que una idea apenas superficial de este aspecto tan importante de la neurofisiología. Este aparato se extiende a través del bulba raqpídeo y del mesencéfalo. a través de la columna posterior. concluyendo en el núcleo rojo. La lesión de esta parte de la región cortical provoca la apraxia. Pero este primitivo aparato postural se halla controlado por la acción del cerebelo. del lóbulo occipital y del lóbulo parietal. Puesto que no pueden pasar por la región donde se ha practicado el corte. térmicos y de dolor. unida a la obstrucción mediante un corte transverso. estudiaron el aparato que regulé l a . pero sirven a la motilidad. - logrando probar que los centros primarios para estos reflejos se hallan localizados en el aparato mencionado más arriba y que se extienden desde el bulbo raquídeo hasta el núcleo rojo. Otras fibras atraviesan la sustancia gris de la médula espinal hacia las células ganglionares. Magnus y Klein. En el experimento de Dusser de Barenne el seccio- namiento transversal de un lado de la médula espinal obstruye la sensación de dolor del otro lado. El estimuló aplicado al lado opuesto del corte será experimentado del mismo lado de dicho corte. Es imposible. han propuesto abandonarlo definitivamente. Una parte de estas fibras marcha sin cruzar hacia arriba. es necesaria la circunvolución supramarginal. de modo que la sensación aparece ahora en el lado donde se practicó el corte transverso. hacia el mesencéfalo. que envían fibras hacia el otro lado de la médula espinal. Los impulsos sensoriales viajan a través de la médula espinal y del bulbo raquídeo. el nervio periférico. especial­ mente.7) se originan en '. franquean la línea media después de haber alcanzado las células ganglionares del bulbo raquídeo. del lóbulo frontal. hacia la médula espinal. que constituye la parte más destacada de este aparato postural. Estas vías sirven especialmente para la postura y el tacto. aquellas fibras que todavía no se han cruzado. Cuando se aplica estricnina debajo de este corte* aumentan los impulsos de dolor.posición erecta. la cual actúa de acuerdo con un motivo y con un plan. debe provocar. un fenómeno de aloestesia. Tal como dijimos más arriba. En cada una de las actividades mo • . Los elementos conductores de la sensibilidad (fig. especialmente hacia la columna lateraL Estas fibras guardan relación con la conducción de los impulsos táctiles. Para la ejecución de dicho plan.trices todas las funciones que acabamos de mencionar son partes necesarias- Pero los sistemas piramidal y extrapiramidal no constituyen la motilidad. También existe en d bulbo raquídeo un aparato motor primitivo que sirve para el mantenimiento j regulación de la postura. van hacia los ganglios espinales y. En su camino. Los núcleos vestibulares . los impulsos se dirigen hacia el lado de la médula espinal no lesionado. Una vez . por lo tanto. las lesiones del sistema sensorial deben afectar necesariamente el sistema motor. por supuesto.. la postura y la actitud y describieron importantes reflejos posturales y rectificatorios. La aplicación de estricnina en un lado de la médula espinal. que siempre es el resultado de la actividad de la personalidad entera.

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al lado “animalisch” de la existencia humana. o. Head. aunque sufran su in­ fluencia. Sobre localización cerebral. los impulsos del hemisferio izquierdo hacia el derecho se ven interrumpidos y entonces aparece una apraxia del lado izquierdo (apraxia simpática). Todas nuestras observaciones se han referido. otro tanto cabe decir de todas las glándulas de la piel. se hallan vinculadas con esta parte del sistema ner­ vioso. Por eso Langley le dio el nombre de . Es rasgo característico de todos estos tejidos corporales el que sus funciones puedan desarrollarse en forma más o menos independiente del sistema nervioso central. En un sentido fisiológico. tales como el lenguaje o la orientación. pues. al sistema sensorial motor y sus regulaciones. de Goldstein. en cambio. por ejemplo. Es tema de polémica. el sistema vascular y las glándulas. especialmente el corazón. la cuestión de sí es posible o no que se dé la. Pero no existe ninguna razón para creer en una localización rígida de la función. sino también una actividad modificada. de que son posibles ciertas afecciones aisladas de algunas fun­ ciones psíquicas superiores. y sobre todo algunos músculos del esófago y del falo. Goldstein y Lashley creen que cualquier lesión cortical afecta. en las lesiones corticales. todas las actividades psíquicas superiores. Cuando hay una lesión del cuerpo calloso que une los dos hemisferios. cuyos nervios aferentes habilitan los órganos de músculos lisos. pero la función psíquica no tiene un asiento riguroso en dichas partes. Las funciones voluntarias y la percepción consciente. Con Pótzl estamos persuadidos. cabe decir que son los intestinos y los vasos sanguíneos los que son habilitados por el sistema. para decirlo con otras palabras. Pero existe un aparato nervioso vegetativo en el organismo. algunos órganos con músculos estriados pertenecen también a este grupo. La antigua neuropatología creía que las funciones se hallaban locali­ zadas en las distintas partes del cerebro y que su lesión bastaba para perturbar la función. y así se observa un ligero grado de apraxia en el lado izquierdo siempre que se produce una lesión del lado izquierdo de la región para la apraxia. En la actualidad sabemos que tal cosa no es exacta.nervioso que no se halla bajo la influencia inmediata de la voluntad. Henschen es la figura más importante entre los de­ fensores modernos de la localización estricta y rígida. y esta actividad es el resultado de las partes del cerebro que aún siguen funcionando. determinadas partes del cerebro. en mayor o menor medida. incluso. En términos generales. bien necesitan la guía del hemisferio izquierdo. afección aislada de una función psíquica superior. No debemos olvidar nunca que la mayoría de los síntomas que observamos en las lesiones corticales no son tan sólo un defecto. los intestinos. A quienes les interese especialmente este problema les aconsejamos estudiar los trabajos de Head sobre la Afasia y trastornos afines del lenguaje. Los trastornos agnósticos- ópticos. Su sistema nervioso goza. y de Potzl. hasta ahora. de una independencia limitada respecto del sistema nervioso central. Pero no cabe ninguna duda de que el grado en que las funciones resultan afectadas varía de acuerdo con el punto de la lesión. Para la función hacen falta. sí.

las fibras procedentes de la sustancia gris del sistema nervioso central van primero hacia un ganglio. las glándulas y los órganos con músculos lisos de todo el cuerpo. atendiendo a su origen. Todo órgano vegetativo tiene. Estos nervios simpáticos inervan los vasos sanguíneos. en sü':lugar. Pero las fibras surgen del sistema' nervioso central. Las fibras autónomas sacras inervan el recto. Desde allí siguen bajo la forma de rami-comuni- cantes grises hacia los nervios espinales. Los nervios simpáticos forman una unidad fisiológica. los músculos <*~ ¿os órganos de la circulación. las fibras que revisten el mayor interés son aquellas que salen del bulbo raquídeo y se dirigen hacia los intestinos por la vía de conducción de los nervios vagos. constrictivas para los músculos bronquiales. especialmen­ te. Hay centros para él corazón y la respiración. Otros centros importantes se encuentran en torno del cuarto ventrículo. también. en las diferentes partes en que se originan. No hay ninguna función vegetativa que no tenga una representación en torno del cuarto ventrículo. a lo largo de pasajes provenientes de los ganglios perifé­ ricos. conservan el nombre de “sistema nervioso vegetativo”. Para nosotros. Son éstos los llamados nervios autónomos (parasimpáticos) cefálicos y sa­ cros. reservando el término autónomo para designar sólo aquella parte de los nervios vegetativos que no responde al gran simpático La parte del sistema nervioso que Meyer y Gottlieb llaman autónoma suele llamarse. y también para . Las fibras eferentes del sistema vegetativo arriban a sus órganos. Pero casi todos los demás órganos también son inervados por el otro tipo de nervios vegetativos que se originan en el mesen» céfalo. en el bulbo raquídeo y en la región sacra de la médula espinal. el estómago y los intestinos. en cuya base están. Éstas son fibras inhibitorias para el corazón. parasimpática. la digestión:. Uno de ellos consiste en las fibras simpáticas que proceden de la parte media de la médula espinal (región torácica y lumbar) y marchan a lo largo de pequeños nervios blancos (rami-comunicantes) hacia el llamado cordón simpático — que corre paralelo a la médula espinal— hacia los ganglios cervicales y hacia los abdominales. y secretorias para el estómago y el páncreas. En la médula espinal el asta lateral guarda la más íntima relación con el sistema simpático y paiasimpático. pero ninguno de los nervios vegetativos va nunca — a diferencia de las fibras del sistema “animalisch”— directamente del sistema nervioso central al órgano termi­ nal. cuya descripción se­ guimos nosotros. los órganos sexuales y las gl. la vejiga y los órganos genitales.sistema nervioso autónomo. En este ganglio termina la fibra central y su extremo se comunica con células ganglionares de las cuales sale la fibra nerviosa que llega finalmente al órgano terminal. el ano. Pero Meyer y Gotílieb.L* *ulas. por lo tanto. Es posible distinguir dos grupos diferentes dentro del sistema vegetativo. un juego de inervación simpática y otro de inervación parasimpática. los centros vegetativos importantes del nervio vago. motrices para el esófago. Siempre hay una interrupción en un solo ganglio.

También influyen sobre las glándulas de secreción interna. se hallan estrechamente relacionadas con la función cortical. de cuya función. d metabolismo y las funciones vasomotrices. Estos centros vegetativos situados en la base del cuarto ventrículo tienen una Importancia directa en la preservación de la vida. Pero en la base del tercer ventrículo hay centros que regulan el crecimiento y la sexua­ lidad. Las mismas funciones también están repre­ sentadas en las masas grises del tercer ventrículo. por lo demás. y las emo­ ciones se hallan vinculadas con las imágenes. cuya parte posterior guarda estrecha relación con la función vegetativa del sueño. las cuales. Puesto que la imagen* del propio cuerpo se 'halla íntimamente relacionada con el lóbulo parieto^ occipital es razonable suponer que deben existir ciertos nexos entre •el ' lóbulo parieto-occipital y los centros vegetativos. No se sabe por ahora en qué forma se comunican estos centros vegetativos con la región cortical? Pero sabemos que las emociones ejercen sobre ellos una influencia directa. Por el momento carecemos. . empero. a su vez. dependen. de un conocimiento suficiente sobre dichos nexos.

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