Juegos con el tiempo (I

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Publicado el 5 de agosto de 2008

Por Martín Cristal

En su Poética (III, 20), Aristóteles señala la distinción principal entre el nombre —es
decir, el sustantivo— y el verbo: la diferencia radica en la intervención, en el caso del
verbo, de la idea de tiempo. El nombre de un objeto cualquiera no nos da ninguna
información respecto del devenir; en cambio, las variadas formas de la conjugación
verbal nos dan la información necesaria para ubicar la acción de la que se habla en
relación con el momento en que se habla. Sin tiempo, las acciones no se producen; y
sin acciones, no podría haber narración (sólo descripción).

La literatura, como la música, es un arte del tiempo; por eso, la comprensión cabal de
una obra literaria o musical se produce en un recorrido que va de la parte al todo, y
nunca en el sentido contrario. En la pintura o la fotografía —en las artes del espacio—
puedo tener una impresión general de una obra, de un solo vistazo, y luego
concentrarme en los detalles; en una novela, una película o una sinfonía esto es
imposible, ya que debo recorrer la obra capítulo a capítulo, escena a escena,
movimiento a movimiento, para tener por fin una idea cabal del todo.

De estas constataciones sencillas se desprende cuán central es el manejo del tiempo
para el arte narrativo, y de ahí el interés de los autores acerca de esa variable, la
necesidad de dominarla y, por fin, el deseo de volverla plástica y maleable, para así
jugar con ella y aprovecharla para sus distintos fines narrativos.

La primera decisión al respecto tiene que ver con el tiempo verbal en que se elige
escribir cada relato (¿narraré en un cinematográfico presente, en el tradicional
pretérito de los cuentos infantiles, en un profético e inusual futuro?). El tema da para
un análisis que puede ser tan complejo y minucioso como el de Paul
Ricoeur en Tiempo y narración (II), pero antes de entrar en esa dimensión filosófica
del problema, podemos distinguir dos formas generales de jugar con el tiempo en un
relato:

1) Las que tienen que ver con alteraciones en la trama, es decir, en el orden con
que se nos presentan los hechos de la narración, que no siempre respetan lo
cronológico, el tiempo histórico. Algunas estrategias conocidas: el comienzo in
medias res, cuyo ejemplo clásico es la Odisea; el racconto, el flashback (o analepsis)
y el flashforward (o prolepsis), como los que encontramos en la serie televisiva Lost,
ya sea salpicando una narración cuyo eje sí es cronológico o bien de manera tal que
la línea temporal se fracture por completo para poder ir y volver por el tiempo a
antojo y conveniencia del autor: así lo hacen William Faulkner en El sonido y la furia o
Carlos Fuentes en La muerte de Artemio Cruz. El lector debe hacer un esfuerzo por
reconstruir la cronología. También es posible invertir por completo el flujo temporal,
narrar de atrás para adelante, como lo hace Martin Amis en La flecha del tiempo o
Christopher Nolan en la película Memento (que en ciertas ediciones en DVD viene con
el “extra” de una versión completa del filme con la cronología normalizada…). Julio
Cortázar también juega con el tiempo en 62/Modelo para armar: en esa novela, narra
diversas situaciones que se citan recíprocamente, una como antecedente de la otra;
así, con la línea de tiempo destrozada, es el lector quien tiene que decidir qué
sucedió primero y qué después.

2) Las narraciones que toman el problema del tiempo como tema y lo incluyen en
la acción del relato para proponer variantes de diversa índole (fantásticas,
sobrenaturales, de ciencia ficción…), aunque en sí misma la trama del relato se
presente en la forma cronológica convencional.

desafíos a los que pueden sumarse otros más complejos. Otro ejemplo popular es el de Buck Rogers. Franklin J. formas de jugar con el tiempo del relato o formas de jugar con el tiempo en el relato. Marty McFly. En el viaje temporal. Schaffner. después de un desarreglo que él mismo provocó al viajar al pasado. Sin afán de ser exhaustivo. son los desafíos básicos de los protagonistas. Una novela que adoro es La hierba roja (1950). La máquina del tiempo (The Time Machine. pasado y futuro. G. regresar a su época original. ya sea para restituir un orden vital. por un desperfecto técnico. Wolf. Los viajeros eran dos científicos atrapados en la lógica desquiciada de una máquina que. de 1966) se alternaban viajes en ambos sentidos del tiempo. aunque otras concepciones puedan proponernos metáforas diferentes. Así. el “deber ser” de la Historia está regido sólo por los deseos de un personaje. a continuación nos entretenemos recordando algunas variantes con ejemplos ilustres para la segunda de las vertientes señaladas. cuya misión era transportarse a diferentes épocas para “reparar” posibles errores históricos. sobrevivir en esa era extraña y. mirar. trata de insertarse culturalmente en esa nueva época… lo cual es exactamente lo contrario de lo que quisiera hacer el protagonista del Planeta de los simios (Planet of the Apes. en lugar de contentarse con ser meros testigos de otra época. 1895): su protagonista llega a ver el descorazonador crepúsculo de la Tierra. 1985. un individuo consigue “saltar” de golpe a un punto lejano de la corriente de tiempo. sino con un lirismo casi surrealista. quien luego de un raro accidente despierta en el siglo XXV y. En la recordada serie de TV El túnel del tiempo (The Time Tunnel. Las paradojas temporales El juego se hace mucho más complejo cuando los viajeros. El creador de la máquina. Wells. si es posible. descubre la posibilidad de enriquecerse valiéndose de un almanaque deportivo. el antagonista. más que regresar. por su parte. pero ya no en clave de ciencia ficción. 1989 y 1990). buscan modificar hechos del pasado para alterar así el presente. sus obsesiones. los enviaba cada semana a vivir aventuras en diferentes épocas. Viajes por el tiempo El río es la metáfora más natural que encontramos para el tiempo tal como lo pensamos a diario. quizás la mejor novela de Boris Vian. 1968). Aquí no se acata un determinismo histórico. Robert Zemeckis. En ella. sino de su propia historia como individuo. este viajero se presentaba como un determinista que lucha ante las posibles irrupciones del azar y los embates de lo casual sobre un destino previamente escrito. río abajo o río arriba. de 1982) presentaba a un niño que acompañaba en sus aventuras a un miembro de una fantástica liga de viajeros en el tiempo. Llegar ahí. que busca restituir el orden de su propio presente. ya sea para conseguir un beneficio. Pero el ejemplo más popular quizás sea el de la trilogía de Volver al futuro (Back to the Future. quien aprovecha la máquina para revisar su propia existencia y comprender sus errores. Biff.En síntesis. Es una visita íntima a los hechos —y personas— determinantes de la vida de Wolf. no quiere ser testigo de la Historia de la humanidad. la máquina del tiempo reaparece para ir al pasado. Por ejemplo: la serie de TV Viajeros (Voyagers!. Puede tratarse de un revelador viaje al futuro como el de la clásica novela de H. .

cuyo concepto le debe todo a un excelente cortometraje de 28 minutos de duración. Ejemplo más famoso: toda la saga de Terminator. Doce monos (Twelve Monkeys. comprobaríamos que los hechos están condenados a repetirse y superponerse una y otra vez (tal como al poner un micrófono frente a un parlante. para salvar el problema y sus complicaciones. El autor también deberá proveer a los personajes alguna clase de salida. esto sucedería si siguiéramos adelante con la película de Terry Gilliam. una especie de “acople” narrativo). de Chris Marker. una serpiente que se muerde su propia cola— que obliga a que la historia se superponga a sí misma una y otra vez. si siguiéramos adelante. para alterar así su propia época. de Ray Bradbury (en Las doradas manzanas del sol. si es sólida. llevando la historia a sus últimas consecuencias. Por ejemplo. . hecho exclusivamente con fotos fijas: La Jetée. temporaria… La paradoja suele producirse por la formación de un “bucle temporal” —un loop. El truco funciona bien y la película mejora sin enredarse. el guionista inventa una prohibición: McFly debe evitar encontrarse consigo mismo o morirá.Recuerdo también el excelente cuento “El ruido de un trueno”. al menos temporal. pero únicamente cuando damos una sola vuelta completa por la historia. 1953): una compañía ofrece safaris a la era de los dinosaurios. Una paradoja siempre es interesante. la cual amaga con no terminar nunca… Y es que todas estas historias siempre corren el riesgo de quedar atrapadas en distintos tipos de paradojas. 1995). para las que el narrador deberá ofrecer explicaciones y soluciones. Esto sucede en Volver al futuro II. el curso del tiempo se modifica por completo. es decir. puede ser la base para una historia. o es que el tiempo se desdobla en múltiples líneas temporales? ¿Se generan universos temporales paralelos? Cualquier especulación posible. ¿Al alterar un hecho pasado. con la condición de que el cazador temporal no altere absolutamente nada durante su viaje… La variante: un ser que viene del futuro a modificar nuestro presente.