CARTA A NELSON MANRIQUE ACLARANDO LA POSICION DE VICTOR RAUL HAYA DE LA TORRE SOBRE LAS COMUNIDADES INDIGENAS

Nélson Vásquez Juárez * 26/08/2008

Lima 26 agosto del 2008 Sr. Nelson Manrique nmanrique@peru21.com Presente Señor Manrique: El día lunes 25 de agosto del 2008 publicó en el diario PERU.21 el artículo titulado “El país vacío y los indios invisibles”, donde afirma respecto a la derogación realizada por el Parlamento de los decretos legislativos relacionado con la forma de decisión de las comunidades indígenas y nativas, que “Alan García persiste en una política que repite lo peor del repertorio político criollo con relación a las poblaciones indígenas. Algo que es una constante en la actitud del APRA con relación a las poblaciones andinas y amazónicas (“vasto e ignaro campesinado”, las llamó Haya de la Torre en El antimperialismo y el Apra), que asume que los indígenas son incapaces de iniciativas políticas autónomas: si se movilizan, deben de haber agitado metiéndoles en la cabeza esas ideas que ellos son incapaces de producir por sí mismos.” En apenas cuatro palabras se intenta exponer toda la posición política del APRA y su fundador a lo largo de su trayectoria respecto a las poblaciones andinas y amazónicas. Es evidente que se busca transmitir la idea que Víctor Raúl Haya de la Torre asumía que los “indígenas son incapaces de iniciativas políticas autónomas”. Nada más falso. En el propio “El Antiimperialismo y el Apra” en el capítulo IX “Realidad económicosocial”, Haya expresa lo siguiente: “Más de la catástrofe queda lo indestructible hasta hoy: el sistema comunista, la comunidad, el ayllu. Queda en materia y espíritu, si puedo usar libremente de este vocablo. La comunidad se enfrenta al feudalismo invasor y no desaparece. Vive luchando. El ayllu deviene el símbolo económico, étnico y político del trabajador indígena. El ayllu implica el derecho a poseer la tierra para explotarla sin apropiarse de ella. Esta defensa contra la apropiación de la tierra quizás si es motivo económico que determina una actitud mística en

el indígena. El feudalismo es la profanación de la tierra, hasta entonces libre, su apoderamiento: tabu. El comunismo agrario rechaza la apropiación de la tierra, la concibe como madre ubérrima que ofrece su fruto a quien logra con el trabajo: tótem. El misticismo indígena sudamericano, especialmente del indio que puebla el suelo que fué tutelado por el Inca, me parece una forma superada de totemismo, determinado por la lucha secular por la tierra convertida en símbolo. Su apropiación marcó la caída del imperio. Su organización afirmará la liberación de la raza oprimida. Hay frecuentes interpretaciones absurdas del misticismo indígena y no faltan quienes confundan el fenómeno determinado con la causa determinante. El indio heredero del comunismo incásico reconoce en la lucha por la tierra, no en la lucha por la propiedad individualista, sino por la posesión social de la tierra, su objetivo primordial de vida y trabajo. Sabe o intuye que la tierra sin dueños y libre y fecunda correspondió a una época en que dominaba un Inca poderoso.” (1) Como se puede apreciar lo expresado por Haya de la Torre difiere de la cita que usted ha consignado en su artículo. Pero existen otros documentos donde Víctor Raúl analizó la problemática indígena. Así, en el libro “Teoría y Táctica del Aprismo” hay un extenso artículo titulado “El problema del indio”. Haya dice lo siguiente: “LA CAUSA DEL INDIO ES CAUSA SOCIAL, NO RACIAL La causa del indígena peruano –como la del ecuatoriano, boliviano, argentino, como la del indígena de todo de América que constituye el 75% de nuestra población- es causa sagrada, no porque el indio sea indio, vale decir que no sea blanco, sino porque el indio en su gran mayoría es explotado. Nuestro indigenismo no es el simplista sentimental concepto racial que ante la estúpida afirmación burguesa de la inferioridad de razas, opone en un amargo grito de revancha la afirmación contraria de que toda raza de color es superior a la blanca. Para quienes tenemos una concepción marxista o aun para los estudiantes de antropología moderna, resulta tan ridículo proclamar la superioridad de los blancos sobre los de color, como éstos sobre aquéllos. Nosotros concebimos el problema económicamente, clasistamente. Nosotros sabemos que las superioridades raciales son en realidad, superioridades de orden económico.(2) Agrega Víctor Raúl en el mismo artículo lo siguiente: “Valcarcel ha dicho, y coincidimos, que el problema del indio es internacional. Para quienes hemos recorrido América, esto es absolutamente cierto.” (3) Haya de la Torre desarrollando sus ideas dice lo siguiente: “LUCHA POR EL INDIO IGUAL LUCHA CONTRA EL LATIFUNDIO Pero he de repetir siempre lo que expresé al discutir los problemas del Perú en mi discurso del 23 de setiembre pasado en París. Y lo he de repetir especialmente para el Perú, porque sé que de ese discurso sólo se dieron informaciones telegráficas o postales mutiladas por el

justo temor a la inquisición que sufre la Prensa. “El conflicto económico histórico del Perú desde la destrucción del estado comunista incaico, está planteado entre la Comunidad, institución representativa de la organización social y económica nacional- y el latifundio – institución representativa de la organización social y económica extranjera española, impuesta al pueblo peruano por los invasores.- Si revisamos detenidamente la historia social del Perú desde la conquista española, nos encontraremos con ese conflicto permanente: el latifundio contra la comunidad. (…) La lucha entre el latifundio y la comunidad, es, pues, la línea económica central del proceso histórico peruano, desde la Conquista hasta hoy. El latifundio es la base económica y el fondo de unidad clásica del civilismo.”(4) En la misma línea política agrega Haya: “No se puede ni se debe desvincular el problema indígena de su carácter económico y no se debe ni se puede olvidar que González Prada hace 23 años ha dicho certeramente que „la cuestión del indio más que pedagógica es económica, es social‟. „El latifundio y la comunidad no pueden coexistir.‟ Son instituciones opuestas, representativas de momentos históricos distintos. No es que pretendamos una regresión a las formas avanzadas de su tiempo, pero primitivas hoy, del comunismo incaico, para resucitarlo intacto. Pero la lucha de cuatrocientos años de la Comunidad contra el Latifundio y la decadencia de éste, prueban históricamente que las bases de la Comunidad incásica, constituyen las bases de la restauración económica nacional. La reorganización de nuestra economía desquiciada, la gran cooperativa agrícola de producción, que debe ser el Perú no podrán establecerse sino sobre las bases de la maravillosa organización económica incásica, modernizada, dotada de todos los elementos de técnica contemporánea y resguardada por el Estado, no ya de los latifundistas sino de los productores.”(5) En la parte final del extenso artículo sobre el problema del indio Haya expresa que “es por eso que nuestro movimiento antiimperialista, debe tener a los indígenas en las vanguardias. En el gran frente único de trabajadores manuales e intelectuales que marcha hacia la lucha bajo la bandera libertadora del APRA, los indios de toda América tienen un puesto con nosotros.”(6) Otros libros que le recomiendo leer Sr. Manrique es “Por la emancipación de América Latina” (de gran contenido indigenista), que contiene artículos, mensajes y discursos de Haya de la Torre de los años 1923-1927. Especialmente los siguientes: “”Aspectos del problema social en el Perú”, “La realidad del Perú”, “El monumento a Tupac Amaru”. De este último, escrito en Berlín en 1924, cito lo siguiente: “Hay tres o cuatro memorias gloriosas y auténticamente revolucionarias en el Perú, que sería mejor no profanar con homenajes que resultan sarcasmos. La de Túpac Amaru es una de ellas. Es preferible ver olvidado su nombre ahora –que ya resurgirá un día como bandera iluminada de rebelión- a verle honrado en época como ésta. Vale más que se siga diciendo a los niños en las escuelas lo que yo oí a un fraile en la mía: „Fue un indio hereje y bandido‟. Mientras la raza por cuya libertad él lucho no resurja; mientras no logre la justicia por su mano o por su rifle, más vale impedir que quienes representan „la institución legal‟ de la esclavitud del indio, se alcen en un gesto de opereta para saludar la memoria de aquél

que si viviera caería hoy más que antes quizá en al persecución y en el suplicio.”(7) Agrega Víctor Raúl: “Y que el indígena, a pesar de la campaña de animalización sistemática que desarrollan sobre él gobiernos y gamonales –dos palabras que encierran un mismo concepto, en el Perú-, conserva esa maravillosa intuición de su destino, lo prueba su perenne estado de rebelión, esa rebelión que hasta en sus gestos más humildes traza un rictus trágico, terrible. ¿Y qué prueba más inequívoca que los centenares de ellos que mueren con silencioso heroísmo en esas masacres sombrías que en los últimos años se realizan casi cada tres meses? En un cuento de don Ventura García Calderón, que leí no sé en dónde, hay una oración final, complementaria de una frase de elegante combinación fonética, que dice así, refiriéndose a nuestro indígena: „la raza que nunca supo sublevarse‟. El señor García Calderón, como la mayor parte de los literatos limeños o „alimeñados‟, ignora la tragedia de esa raza, que justamente „siempre ha sabido sublevarse‟. El señor García Calderón conoce mejor, seguramente, el número de víctimas de las matanzas de Armenia que el de las masacres trimestrales, que en los últimos cinco años arrojan un total pavoroso en las sierras peruanas.” (8) Finalmente, sugiero leer la tesis para optar el Título de Sociologo de de Tito Livio Agüero Vidal, que esta en la Biblioteca de Ciencias Sociales de la PUCP, “La temática indigena en los orígenes del APRA: un estudio de cuatros intelectuales apristas (Ciro Alegría, Luis Alberto Sánchez, Antenor Orrego y Serafín del Mar)”. Señor Nelson Manrique disculpe la abundancia de citas pero eran necesarias para demostrar que su apreciación sobre Víctor Raúl Haya de la Torre en el tema de las poblaciones indígenas no era correcta. Estamos seguros que con los textos que hemos reseñado usted podrá darse cuenta del error en que ha incurrido. Atentamente Nelson Vásquez Juárez DNI 06173224 Email: nelfran13@yahoo.com

NOTAS (1) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “El antiimperialismo y el Apra”, Edición Facsimilar de la 2 Edición, 1936, Editorial Ercilla, 1988, p. 178-179. (2) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “El problema del indio” EN: “Teoría y Táctica del Aprismo”, Obras Completas, Volumen 1, Edición 1985, p. 182-183 (3) Idem. p. 184 (4) Idem. p. 186 (5) Idem. p. p. 184 (6) Idem. p. 190 (7) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “El monumento a Tupac Amaru” EN: “Por la

emancipación de América Latina”, Obras Completas, Volumen 1, p. 42. (8) Idem. p. 43.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful