ORACIÓN,…EN CLAVE JUVENIL

Orar,…un camino de amistad
Uno de los valores más importantes para nosotros los jóvenes es, sin lugar a dudas, la amistad. De hecho, en nuestra vida diaria, a pie de calle o de guagua, privilegiamos esos ratos que pasamos con los amigos y amigas, simplemente para compartir unas horas, hablar nuestras cosas, ir al cine, hacer deporte, o disfrutar el placer de reír, bailar o llorar juntos,…Esta experiencia tan humana nos sirve de “atajo” para comprender, desde la propia vida, el tipo de relación que Dios quiere tener con nosotros. Para la santa carmelita Teresa de Jesús, orar es “tratar de amistad” con quien sabemos que nos ama,…y los orantes son, sobre todo, “amigos fuertes” de Dios en estos tiempos “recios” que nos toca vivir. Así, orar es una experiencia, un ejercicio, de amistad que privilegia momentos y espacios con “el amigo”, para confiarle nuestras cosas, escucharle o simplemente “estar” con Él, en un silencio “amistoso” que nos humaniza profundamente y nos hace encontrar nuestro “manantial” interior. De esta experiencia salimos sanados y fortalecidos para vivir con renovado empeño el compromiso del amor fraterno. De la mano de Teresa de Jesús, te proponemos este pequeño “ejercicio” de oración: 1. Elige un lugar tranquilo y silencioso donde puedas disponer a solas de un tiempo para “estar” con Jesús. 2. Lee despacio un texto de Evangelio que hayas seleccionado previamente, y que sea significativo para ti en este momento. Te sugerimos, por ejemplo, el pasaje del encuentro de Jesús con la mujer samaritana (Jn. 4, 5-27).

3. Pon tu atención interior en la sagrada “humanidad” de

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Jesús, toma conciencia de su presencia a través de su Palabra y de su presencia junto a ti en este momento. Él está contigo ahora, te escucha y te llama a experimentar su amor y su amistad. Con tus propias palabras, ya sea en voz alta o en silencio, cuéntale aquello que te preocupa, confíale tus cargas, pídele perdón por tus faltas o dale las gracias por los beneficios recibidos. Sencillamente, conversa con Él. Reserva unos minutos para el silencio, “mira, que te mira” decían los santos carmelitas. Y el “mirar” de Dios es siempre amar y hacer “mercedes”. No te olvides de pedir por tus hermanos, especialmente los pobres y los que sufren. Exprésale a Jesús tu deseo de vivir el mandamiento nuevo del amor. Finalmente, da las gracias por este ejercicio de amistad.

Si estos pasos tan sencillos te ayudan en tu camino de amistad con Jesús ¡enhorabuena! En cualquier caso, déjate invitar y guiar por Él, recuerda que cada experiencia de amistad es única y tiene sus propios caminos. Marcelo Martín – Tenerife.
Publicado originalmente en la web: www.guanchejoven.org Reeditado en julio 2010.

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