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LAS ADICCIONES Y LA

POSTMODERNIDAD.

El sujeto drogadicto se caracteriza por su incapacidad de postergar la
demanda, no poseyendo tampoco posibilidad de espera ni mediación
en el logro de los objetivos, con una alteración en el logro de los
objetivos y en los sistemas simbólicos de intercambio que son
tendientes al establecimiento de vínculos no diferenciados entre el yo
y las pautas que el sistema de realidad impone.
Sus vínculos son altamente primarizados, con una marcada inhibición
de las identificaciones secundarias y el establecimiento de redes
sincréticas de relación.
La droga adquiere el valor de una salida exitosa y momentánea frente
a la angustia, puesta al servicio de la defensa de un secreto conflicto.
El adicto posee notables dificultades en el manejo de los límites. Son
sujetos con una particular disposición a conductas del tipo acting out,
constituyendo las mismas la principal defensa frente a profundos
estados de angustia y vivencias de indefensión a que se haya
sometido el narcisismo del yo. Poseen un estado de hiperactividad,
con escasa tolerancia a la frustración y con escasa capacidad para
detener los actos a través del pensamiento, encontrándose
afectivamente desconectado.
Resulta apto para idolatrías afectivas audestructivas a través de
identificaciones con líderes mortíferos y decadentes nihilistas, es
incapaz de aceptar los límites y normas de convivencia.
Este sujeto halla en la crisis de los modelos parentales y sociales, una
réplica donde sólo encuentra en el vacío una respuesta.
Esta crisis de los modelos ataca la constitución de los ideales y de las
utopías creativas tan necesarias en el crecimiento de un sujeto.
La disolución de los ideales tiene un correlato con los valores
pregonados por la postmodernidad: el poder, la suma de la
información, la rapidez y la mesurabilidad banal.
Un proyecto tecnocrático es el vendido, pero tal no implica un
crecimiento para el individuo.
La droga se incorpora a este mundo de eficacia que tiene su
contrapartida en un nirvana (la búsqueda mítica del cese de las
estimulaciones) el flash y el ensimismamiento.
El adicto se halla expuesto a cierta labilidad yoica que pone en peligro
su estabilidad emocional, renegando de cualquier privación que
denuncie su incapacidad para tolerar la falta de objeto, y la no
satisfacción de su demanda inmediata.
La droga se presenta como función veladora del conflicto y restitutiva
de la estructuración narcisista del sujeto.
La anomia del adicto le promueve pobreza en la identidad, falta de
límites, confusión y miedo respecto de la realidad que lo circunda,
trastornos en el manejo de la agresión y perversión de los valors que

participando protagónicamente de su propia vida. el sostén o la careta de la droga para enmascara una personalidad vacía. el adicto pueda "decir su palabra". el ser total. en lugar de ser el sujeto artífice de su propio destino.guían el propio accionar. entero y sin fisuras. Debemos tratar de instaurar un vínculo terapéutico en el que frente a la era de la imagen. frente a la ausencia de vínculos. de ahí en más construirá con ladrillos de papel en torno a éste único objeto (para él) un mundo imaginario en el que extenderá los cables de sus vínculos. brindándole la ilusión que da ser completo. reemplazando la subjetividad. el compromiso con los ideales. la única forma de obtener la hermandad. el medio y el fin que une la fragmentación. un cuerpo sin proyectos. de decidir. imposibilidad para actuar. optando por la muleta. La droga copando la escena. para expresarse. y no comportándose como esclava marioneta de distintos titiriteros. apropiado por el objeto. acotando el goce mortífero traducido en impotencia. . el principio. donde pueda probar y probarse que es capaz de pensar. Entonces. uniéndose a rituales en torno al objeto totémico (droga). Es su objetivo. La problemática del adicto se refleja en la falta de un proyecto de vida que le brinde o que esté sostenido por identificaciones. siendo ésta la única que lo representa. Frente a la cultura del instante está la solidez de un pensamiento humanista. sólo como facilitadores de droga. Esta se presenta como el centro. "terminado". Ella es lo único a conseguir y a compartir. Para que el sujeto drogadicto pueda constituirse como sujeto deseante. Esta falta la suplirá con la droga. pegándose a la etiqueta de "drogadicto".