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ACERCA DEL CONTROL DE CONSTITCIONALIDAD.

GENERALIDADES. MODELO ADOPTADO EN


PARAGUAY. CRÍTICA.
PROPUESTA DE REFORMA PARA UNA MAYOR
EFECTIVIDAD
Carlos Enrique Bazzano López*

SUMARIO. A modo de introducción. Breve exposición del origen de


este instituto. Modelos vigentes. Modelo adoptado en Paraguay.
Consideraciones Finales. Bibliografía.

“O la Constitución es una ley


suprema y por consiguiente no
modificable por medios ordinarios, o
bien, está al mismo nivel que las demás
leyes y, por ende, modificable cuando al
Congreso plazca. Si la primera
alternativa es correcta, entonces un acto
del Congreso contrario a la Constitución
no es ley; pero, si resulta verdadera la
segunda, entonces las constituciones
escritas son intentos absurdos por parte
del pueblo para limitar un poder
ilimitable por naturaleza”.
**
John Marshall.

A MODO DE INTRODUCCIÓN

*
Alumno del 6to. Curso, 1ra. Sección de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Diplomáticas –
Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”, Asunción - Paraguay. Miembro
colaborador del Instituto TOMÁS MORO de dicha institución (Junio 2005 – Diciembre 2008).
Miembro Fundador de la Academia Jurídica Estudiantil (2007). Secretario de la Academia
Jurídica Estudiantil (Abril 2008 – Marzo 2009). Miembro Titular del Consejo Editor de la
Revista Jurídica del Centro de Estudiantes de Derecho de la Universidad Católica (2008).
Miembro Asociado del Instituto TOMÁS MORO (desde Diciembre 2008). Vocal de la Comisión
Directiva de la Academia Jurídica Estudiantil (desde Marzo 2009). Autor del Anteproyecto de
Estatuto para la Academia Jurídica Estudiantil (2009). Director de la Revista Jurídica del
Centro de Estudiantes de Derecho de la Universidad Católica (CEDUC) (2009).

**
John Marshall fue el 4to. Magistrado Presidente de la Corte Suprema de los Estados Unidos
(1801-1835), designado por el Presidente John Adams un mes antes de dejar el cargo. El
mismo está considerado como el más importante de los Magistrados que hayan presidido la
Corte, su influencia en el desarrollo del constitucionalismo de los Estados Unidos es
innegable y es palpable hasta hoy. Ocupó el cargo durante 33 años ininterrumpidos, y es el
Magistrado más longevo de la historia de la Corte, record hasta hoy imbatido. Durante las
más de tres décadas en las que ocupó el puesto redactó la opinión mayoritaria en más de
500 casos y se vio en minoría, debiendo redactar un voto disidente, una sola vez [en el caso
Ogden v. Saunders, 25 U.S. 213 (1827)]. Lo que se transcribe es el fragmento sustancial del
fallo unánime dictado en el leading case Marbury v. Madison. Febrero 24, 1803.

1
El párrafo que se transcribe como acápite del presente artículo
expresa una de las más sublimes verdades que existen en el mundo jurídico.
En efecto, ella fue, a mi modesto modo de entender, el corolario de una
lucha que se extendió a lo largo de varios siglos. Desde la antigüedad se
consideraba al soberano legibus solutus, es decir, no sometido a la ley ni al
Derecho. Ello parecía de lo más lógico pues se sostenía que su poder
emanaba de Dios; en consecuencia, si su autoridad la recibían del Ser
Supremo, nada ni nadie podía exigirle que rindiera cuentas o que ajustara su
actuación a ciertas reglas, aunque se sostuviera que ellas (dichas normas)
contaban con idéntica naturaleza1. Esta situación, iniciada en el Bajo Imperio
romano, continuó durante toda la Edad Media. Empero, siglos de abusos
minaron este concepto y lo condenaron a la obscuridad de la historia.
Durante la Edad Moderna se desarrollaron los ideales que tumbaron a los
gobernantes de su pedestal y de su condición de legibus solutus. A ello
contribuyeron varias circunstancias, pero la capital y más importante fue, sin
lugar a dudas, la Revolución Inglesa que condenó a muerte a Carlos I. Más
tarde, la Revolución Gloriosa, eliminó definitivamente la inmunidad del
soberano, y el Parlamento declaró solemnemente, desde entonces y para
siempre, que el Rey reina, pero no gobierna, y que su autoridad deriva
únicamente de la ley. Esta concepción, fue recogida más tarde por la
Revolución Norteamericana, que, al decir de Jefferson, estableció un
gobierno de leyes y no de hombres.2

Por tal razón, se establecieron las normas fundamentales del Estado


en un instrumento “escrito”, para que, no sólo los sucesivos gobernantes,
sino también, todos los demás órganos del Estado, supieran exactamente a
qué ajustar su actuación. Así nació la primera Constitución moderna
“escrita” y sistemática que llevó al plano de la realidad el ideal trazado por
Montesquieu en El Espíritu de las Leyes, la de los Estados Unidos de América.
Ahora bien, si de lo anterior resulta que el Estado debía ajustar su actuación
a ciertas reglas predefinidas, ¿dónde quedaba su poder de dar al pueblo
normas o leyes a las cuales ajustar la convivencia? Dicho poder quedó dónde
siempre estuvo, el Estado no fue privado del mismo, pero, en caso de

1
Recuérdese como ejemplo de ello (de las reglas a las que me he referido) la clásica
definición que Cicerón dio del derecho natural: “Hay una sola ley verdadera, la recta razón
inscripta en los corazones de todos los hombres. No se puede derogar alguna de sus partes
o abrogarla por completo. Ni el Senado ni el Pueblo pueden liberarnos de su imperio. Una
sola ley verdadera que atrae a los hombres al bien por medio de sus enseñanzas y los aleja
del mal a través de sus amenazas. Es la misma hoy, que mañana y siempre; la misma en
Roma que en Atenas. Desconocerla es renegar de la propia naturaleza humana, y, por ello
mismo, padecer los castigos más severos”. Claro, que en Roma, todos los gobernantes se
hallaban sometidos al derecho, de ahí que varios cónsules fueron removidos durante la
República, y aún durante el Alto Imperio, todos los gobernantes debían ajustar su actuación
a la norma, esto desapareció con Diocleciano, quien prácticamente se proclamó dios, al
modelo oriental. Esta situación siguió tras la caída del Imperio, y durante toda la Edad
Media.
2
Valgan como apoyo autorizado de la tesis aquí sustentada las autorizadas palabras de
Edward McNall Burns: La Revolución Gloriosa “(...) Significó la sentencia de muerte de la
monarquía absoluta en Inglaterra (...) La revolución dio además el golpe de gracia a la teoría
del derecho divino de los reyes. A Guillermo [de Orange] y María [II] les habría sido
imposible negar que habían recibido la Corona del Parlamento”. McNall Burns, Edward.
Civilizaciones de Occidente. Tomo II, pág. 519 de la 15ta. Edición latinoamericana.

2
contradicción entre las leyes aprobadas por el órgano correspondiente y
aquél instrumento destinado a regular al Estado mismo ¿cuál de ellas debía
prevalecer? La Convención Constituyente de Filadelfia declaró a la
Constitución como Ley Suprema de la Nación, de suerte que todas las
normas debían emanar de ella y adecuarse a la misma.3

Empero, bien sabemos que ello no es suficiente, porque

“la mera consagración del principio de supremacía


constitucional deviene inoficiosa, si no va acompañada del
procedimiento que lo vuelva efectivo (. . .) Tan importante
como el principio de supremacía constitucional es el
arbitrar los medios o los procedimientos para llevar a la
práctica dicha supremacía”.4

Sin embargo, estos medios no fueron arbitrados, no sólo porque en


aquel momento, la Convención no encontró ley alguna que pudiera
contradecir a la Constitución, sino también porque en ese momento no se
vio la necesidad de hacerlo; en efecto, su existencia no fue necesaria por un
tiempo.... hasta 1801. Cuando en este año se plantearon importantes
cuestiones constitucionales5, correspondió a la Corte Suprema resolver la
cuestión y sentar el principio de que la Constitución no tiene razón de ser si
está cerrada para los jueces y si los mismos no pueden examinar las leyes a
su luz. Así, con un caso generado en una disputa política nació, nada más y
nada menos, que el control de constitucionalidad. Los amantes del derecho
debemos ser siempre gratos a John Marshall por legar a la posteridad un
instrumento que muchas veces es el último recurso de los oprimidos contra
la arbitrariedad de la ley, de las autoridades, o de la misma Justicia.

El presente trabajo se estructura de la siguiente manera: en un primer


apartado se expondrá sucintamente el origen de este instituto; en el
segundo, los modelos vigentes de este control; en el tercero, se expondrá el
modelo vigente el Paraguay; y, en el último, ciertas consideraciones
personales acerca del mismo y una visión personal de cómo debería
estructurarse este instituto en Paraguay para una mayor eficacia.

–I–
BREVE EXPOSICIÓN DEL ORIGEN
3

Artículo VI, 2. Dicha norma textualmente reza: “Esta Constitución, las leyes de los Estados
Unidos que se expidan con arreglo a ella, y todos los tratados celebrados o que se celebren
bajo la autoridad de los Estados Unidos, serán la ley suprema del país, y los jueces de cada
Estado estarán obligados a observarlas, a pesar de cualquier cosa en contrario que se
encuentre en la Constitución o leyes de cualquier Estado”. La versión en español que se
toma es la que se encuentra en la página web del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la
UNAM, sección Constituciones.
4

Corte Suprema de Justicia de Paraguay. Acuerdo y Sentencia N° 191 del 27/04/1998 in re


“Tribunal Superior de Justicia Electoral s/ Elecciones Generales para el Poder Ejecutivo”.
Revista Jurídica Paraguaya La Ley, pág. 417. 1998. Voto del Ministro Elixeno Ayala Pavón.
5

Si bien, más importante que las cuestiones constitucionales planteadas, el contexto político
imperante, propició la determinación que la Corte finalmente adoptó.

3
DE ESTE INSTITUTO

Visto que el origen del control de constitucionalidad es bien conocido


por cuantos militamos en este campo apasionante que es el derecho, no
expondré más que los puntos salientes6.

1. En la noche del 3 de marzo de 1801, cuando faltaban nada más


horas para el traspaso de mando, John Adams procedió a firmar las
comisiones (nombramientos)7 de 42 jueces de paz para el Distrito de
Columbia, los cuales ejercerían su cargo durante un tiempo parcial de cinco
años. Esta situación tiene su origen en la estrepitosa caída del partido
federalista (en parte, debido a las desavenencias entre los principales de
dicho partido y, en parte, debido a su actitud ante las libertades8); en efecto,
este partido no sólo había perdido las elecciones presidenciales (la ganó
Thomas Jefferson, el brillante autor de la Declaración de la Independencia),
sino también la mayoría en el Congreso que pasaría a estar dominado por
los demócratas-republicanos.

Antes de la toma de posesión de Jefferson, se había modificado la Ley


Orgánica del Poder Judicial Federal de 1789 reemplazándola por otra. Esta
nueva ley redujo el número de magistrados de la Corte Suprema de seis a
cinco, de modo que el nuevo presidente no tenga la posibilidad de nombrar
un nuevo magistrado durante su mandato; se crearon además dieciséis
cortes de distrito9 y los cargos de jueces de paz a tiempo parcial ya citados.

Además, como corolario, el Presidente Adams, aprovechando la


vacancia del puesto de Magistrado Presidente10 de la Corte Suprema,
nombra para dicho cargo al entonces Secretario de Estado John Marshall,
quien, una vez que la nominación fue confirmada por el Senado, ocupó hasta
el 4 de marzo de 1801 ambos cargos en forma simultánea. En su carácter de
Secretario de Estado, Marshall puso el Gran Sello de los Estados Unidos en
los nombramientos supra indicados, trabajo que le ocupó hasta la
medianoche del 3 de marzo de 1801.

Un excelente estudio de los hechos de la causa y las circunstancias políticas que rodearon
al caso se halla en la también excelente monografía de Clemente Valdés S. “Un ensayo
sobre el origen del poder de los jueces en los Estados Unidos. Marbury v. Madison”. El relato
que se presenta sucintamente ha sido extraído de dicho trabajo.
7

Utilizo la palabra comisiones porque el original en inglés es commissions. En adelante, los


términos, comisión y nombramiento se considerarán sinónimos y se utilizarán
indistintamente.
8

Recuérdese, por ejemplo, el caso de la famosa Sedition Act (Ley de Sedición).


9

En inglés: District Court. Las mismas son los juzgados federales de primera instancia.
10

En inglés: Chief Justice. Este magistrado, así como los demás magistrados de la Corte, es
nombrado de por vida por el Presidente de los Estados Unidos, ello explica por qué en más
de 220 años de vida constitucional únicamente diecisiete personas hayan ocupado dicho
puesto. El cargo quedó vacante el 15 de diciembre de 1800, cuando el entonces Magistrado
Presidente Oliver Ellsworth presentó su renuncia por razones de salud.

4
Pero he aquí que cuatro de esas cuarenta y dos comisiones no fueron
entregadas a sus destinatarios11. Al día siguiente, Thomas Jefferson tomó
posesión del cargo de Presidente, y designó a James Madison
(posteriormente sucesor suyo en la presidencia) como Secretario de Estado,
quien procedió a posesionar en sus cargos a todos aquellos que tenían en su
poder los nombramientos firmados por el ex Presidente Adams y
estampados con el Gran Sello. Los cuatro que no los tenían, presentaron una
solicitud al nuevo Secretario de Estado para que las comisiones les fueran
entregadas. Madison lo denegó. Así se inició el caso más importante en que
ha conocido la Corte Suprema de los Estados Unidos.

2. Acto seguido, los afectados, amparados en el artículo 13 de la Ley


Orgánica del Poder Judicial Federal (Judiciary Act) de 1789, presentaron una
demanda ante la Corte Suprema, en la cual solicitaron al Alto Tribunal que
emitiera un Writ of Mandamus (Mandamiento), dirigido al Secretario de
Estado, a través del cual se le ordenara que entregue las comisiones y
posesione en sus cargos a los demandantes. En primer lugar, la Corte emitió
una orden preliminar dirigida a Madison por la que se le conminó a presentar
ante la Corte las razones por las cuales denegó la petición inicial de los
recurrentes. Jefferson ordenó ignorar la orden y Madison así lo hizo.12

Dado que toda la Corte (y principalmente el puesto clave de


Magistrado Presidente) estaba en manos de los federalistas, el Congreso
(para entonces dominado ya por los demócrata-republicanos) dictó una ley
que suspendió por dos años las sesiones de la Corte para evitar, así, una
sentencia en contra. Cuando las mismas se reiniciaron en enero de 1804,
éste fue el primer caso a tratar. Por entonces, la Corte estaba integrada de la
siguiente manera:

Magistrado John Marshall


Presidente:
Magistrados: Samuel Chase
William Cushing
Bushrod Washington
Alfred Moore
William Patterson

Cushing se inhibió y Moore sufrió un retraso durante el viaje hacia


Washington, por lo que no participó en el caso. La Corte oyó los alegatos
orales de ambas partes el 11 de febrero de 1804 y dictó sentencia el 24 del
mismo mes y año. Marshall, que redactó el voto mayoritario, planteó tres
11

Los mismos se hallan identificados en la misma sentencia de la Corte: William Marbury,


Dennis Rampsay, Robert Townsend Hoe y William Harpoer. Los autores difieren en cuanto a
la razón por la cual los nombramientos no les fueron entregados.
12

El artículo 13 de dicha ley disponía: “ART. 13. Se sanciona además; Que la Corte Suprema
(…) tendrá poder para emitir órdenes de prohibición a las cortes de distrito, cuando éstas
entiendan como tribunales del almirantazgo y de jurisdicción marítima, y mandamientos, en
los casos permitidos por los principios y costumbres legales, a todos los tribunales, o
personas que ejerzan alguna función, bajo la autoridad de los Estados Unidos”. La
traducción pertenece al autor.

5
cuestiones a resolver: si los recurrentes tenían derecho a los
nombramientos; en caso afirmativo, si las leyes proveían un remedio contra
su violación; y si la Corte tenía poder para procurar dicha solución. Se
respondió afirmativamente a las dos primeras cuestiones y en forma
negativa a la tercera, ésta última amparada en un ingenioso razonamiento a
partir de las normas de la misma Constitución.13

– II –
MODELOS EXISTENTES DE CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD

Como lo sabemos, y también ya lo adelantamos, la sola declaración de


la supremacía constitucional no basta para hacer efectivo el respeto de la
Constitución. Así, al decir de Bidart Campos, el arbitrar los medios para
hacerlo es el corolario de dicha supremacía.14 Ambos, tanto el poder de
declarar la inconstitucionalidad como la forma de hacerlo, tienen su origen
en los Estados Unidos. Ahora bien, este instituto no cuenta con
reglamentación uniforme a lo largo y ancho del planeta, esto se debe en
gran parte a la dicotomía entre los dos grandes sistemas jurídicos existentes:
el sistema continental y el common law. Empero, ni entre los países del
mismo sistema jurídico existe reglamentación uniforme. A continuación paso
a exponer en forma breve los sistemas existentes.15

− Con respecto a la manera de ejercer éste control, afirma Bidart


Campos, existen dos maneras: la ACCIÓN, cuando se incoa el
proceso únicamente para llevar adelante el control de
constitucionalidad de la norma en cuestión; y la EXCEPCIÓN, que
se da cuando este control es ejercido por vía incidental. 16

13
Para un correcto análisis de los dilemas a los que se enfrentó la Corte para resolver en
este caso y sus implicancia, ver Valdés S., Clemente, op. cit. Una buena traducción del fallo
al español puede encontrarse on-line en http://federacionuniversitaria30.blogspot.com. Una
buena edición en el original en inglés puede encontrarse en la página web de la Cornell
Legal Information Institute: www.law.cornell.edu.
14

Bidart Campos, Germán José. Derecho Político. Pág. 533.


15
La información que sigue ha sido tomada de Bidart Campos, Germán José. Derecho
Político. Págs, 534-535. Véase también Lecciones elementales de política, obra del mismo
autor, págs. 413, o bien la bibliografía allí citada.
16

Afirma Couture: “En su más amplio significado, la excepción es el poder jurídico de que se
halla investido el demandado, que le habilita para oponerse a la acción promovida contra
él”. Fundamentos de derecho procesal civil. Pág. 73. Así, siendo la excepción una defensa, el
demandado que cree que la norma en la que el actor ampara su petición contradice a la
Constitución, en lugar de contestar la demanda, debe oponer la excepción de
inconstitucionalidad. Esta es la vía llamada incidental en Paraguay, puesto que ello (el hecho
de oponer la excepción) obliga a enviar el expediente a la Corte Suprema de Justicia, el
pedido llega en el marco de un proceso principal y no como solicitud autónoma. Una de las
más relevantes excepciones de inconstitucionalidad resueltas por ella (la Corte Suprema de
Paraguay) fue el Acuerdo y Sentencia N° 195 del 5 de mayo de 2008 en los autos
“Excepción de Inconstitucionalidad en el Juicio: Basilio Pavón y otros s/ lesión corporal en el
ejercicio de funciones públicas”. Este fallo se halla disponible en la página web del Poder
Judicial citada en la bibliografía.

6
− Con respecto al órgano encargado de ejercer el control. Este
criterio se subdivide en dos partes:

Primera: con relación al carácter. El órgano al cual se confía el


control puede ser político, como en Francia17 y la mayoría de los
países francófonos; o bien, jurisdiccional como en nuestros países
latinoamericanos. El sistema jurisdiccional se subdivide en
control difuso, cuando todos los jueces de cualquier fuero o
instancia tienen competencia para ejercer esta función (como en
Argentina, los Estados Unidos y Canadá); control concentrado,
cuando sólo un órgano tiene competencia para hacerlo
(Paraguay, España, etc.); y mixto, cuando además de existir un
órgano especializado, todos los demás jueces también tienen
competencia para ejercer este poder (Ecuador).

Segunda: con relación a la ubicación del órgano en la estructura


constitucional del Estado. De acuerdo a esta clasificación el
órgano puede judicial, cuando el poder de ejercer el control de
constitucionalidad está confiado a los mismos tribunales del
Poder Judicial (en el caso de Paraguay, la Corte Suprema de
Justicia), o bien extra-poder, cuando está confiado a un tribunal
independiente que no integra el Poder Judicial (España y casi
todos los países europeos).

− Con respecto al momento en que puede ejercerse el control. De


acuerdo a este criterio el control puede ser preventivo (como en
Francia y Costa Rica) si se lleva a cabo con anterioridad a la
entrada en vigencia de la norma; o reparador (Paraguay y casi
todos los países) si el control sólo puede ejercerse con
posterioridad a la entrada en vigencia de la norma.

− Con respecto a los efectos. Existen únicamente dos tipos de


efectos posibles. El primero es erga omnes, si la declaración de
inconstitucionalidad surte efectos generales (como en España y
Costa Rica), e inter partes (como en Paraguay) si la declaración
tiene efectos únicamente entre las partes.

– III –
MODELO ADOPTADO EN PARAGUAY

Ahora paso a exponer el modelo adoptado en mi país de origen. El


control de constitucionalidad en Paraguay está a cargo de la Corte Suprema
17

El Conseil Constitutionnel (Consejo Constitucional) de Francia está integrado por nueve


miembros, tres nombrados discrecionalmente por el Presidente de la República, tres por el
Presidente de la Asamblea Nacional (Cámara de Diputados) y tres por el Presidente del
Senado. Además, los ex Presidentes de la República son miembros vitalicios y de pleno
derecho del mismo, es decir, pueden integrar el Consejo para entender en los casos que se
le plantean, tienen voz y voto. Los miembros designados duran nueve años en sus funciones
y no son reelegibles. En este momento dos ex Presidentes ostentan el carácter de miembros
vitalicios: Valéry Giscard d’Estaing y Jacques Chirac. Cabe decir que este órgano tiene
carácter político porque no es requisito ser abogado para integrarlo.

7
de Justicia, que puede hacerlo bien sea a través de la Sala Constitucional o
bien en pleno. 18 El artículo 258, primer párrafo de la Constitución vigente
creó la Sala Constitucional y el 260 estableció sus atribuciones. La segunda
norma citada dice textualmente:

Son deberes y atribuciones de la Sala Constitucional:


1. Conocer y resolver sobre la inconstitucionalidad de las
leyes y de otros instrumentos normativos, declarando la
inaplicabilidad de las disposiciones contrarias a esta
Constitución en cada caso concreto, y en fallo que sólo tendrá
efecto con relación a este caso, y
2. Decidir sobre la inconstitucionalidad de las sentencias
definitivas o interlocutorias, declarando la nulidad de las que
resulten contrarias a esta Constitución.
El procedimiento podrá iniciarse por acción ante la Sala
Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, y por vía de la
excepción en cualquier instancia, en cuyo caso se elevarán los
antecedentes a la Corte.

El tenor de esta norma constitucional no deja lugar a dudas, toda


declaración de inconstitucionalidad en este país tiene efectos inter partes.
Tampoco está demás decir que el Código Procesal Civil, norma que regula el
procedimiento para llevar adelante este tipo de juicios, establece que ningún
proceso puede iniciarse para solicitar la declaración de inconstitucionalidad
de una ley u otra norma si ésta no ha causado o no se halle en vía de causar
un perjuicio a la parte recurrente; por lo que, la mera contradicción con la
Constitución no basta para que este control pueda ser ejercido. Empero, aún
cuando esto sea así, la Corte ha dado alcance general (erga omnes) a varios
de sus fallos en diversas situaciones. Ha resuelto:

- Que era inconstitucional la disposición de la Ley 609/9519 que


establece que el cargo de los Ministros dura cinco años, tras lo
cual, para permanecer en funciones deben ser confirmados por
el Senado como todos los demás Magistrados judiciales;
amparada en el artículo 261 de la Constitución que dispone que
los mismos (los Ministros de la Corte Suprema de Justicia)
permanecen en el cargo hasta la edad de 75 años.20

18
La Corte Suprema de Justicia de Paraguay está integrada por nueve miembros que llevan
el título de Ministros. Son nombrados por el Senado con acuerdo del Presidente de la
República. Si bien la Constitución establece este número, hace más de un año existe un sitio
vacante en la misma, por lo que actualmente cuenta con ocho miembros. Recientemente
empero, el Ministro José Altamirano renunció al no ser confirmado por el Senado por otros
cinco años. Con ello tenemos actualmente dos sitios oficialmente vacantes en la Corte. Se
avecina una nueva batalla.
19
Que organizó la nueva Corte Suprema tras la reforma constitucional de 1992.
20

Acuerdo y Sentencia Nº 222 del 5 de mayo de 2000, in re “Acción de Inconstitucionalidad


contra el artículo 19 de la Ley 609/95, Resolución Nº 412 de fecha 5 de noviembre de 1999
dictada por la Cámara de Senadores, y contra el Decreto Nº 6131 de fecha 9 de noviembre
de 1999 dictado por el Poder Ejecutivo”.

8
- Que todos, absolutamente todos los actos administrativos,
pueden ser revisados judicialmente, sin importar cuán
discrecionales sean (en ese caso, se analizó la constitucionalidad
de un indulto presidencial).21

- Que el Presidente del Senado, que había asumido la Presidencia


de la República tras la muerte del Vicepresidente y la renuncia
del Presidente, debía completar el mandato hasta la finalización
del período, y sólo debía convocarse a elecciones para
Vicepresidente. 22

- Que el embargo ejecutivo se halla en igualdad de condiciones


que el embargo preventivo, razón por la cual caduca a los cinco
años. 23

- La inconstitucionalidad de los artículos 25, inc. 3°, 136 137 del


Código Procesal Penal por contradecir los mismos al artículo 5
de la Constitución que dispone que los delitos de lesa
humanidad son imprescriptibles. 24

– III –
CONSIDERACIONES FINALES

En mi humilde opinión, este sistema es la sinrazón materializada en


base a los siguientes fundamentos:

- Primero. El mismo obliga a que cada administrado que vea sus


derechos conculcados deba recurrir por separado para solicitar
la declaración de inconstitucionalidad, y además, sólo puede
hacerlo cuando exista o pueda existir un perjuicio. Ello nos lleva
al punto siguiente.

- Segundo. Lo anteriormente dicho significa que se pone a la


Constitución al mismo nivel que otras normas o incluso actos
procesales, puesto que la doctrina civilista impone que no existe
nulidad sin perjuicio25. Esto quiere decir que no puede declararse
21
Acuerdo y Sentencia Nº 41 del 2 de diciembre de 1998 in re “Acción de
Inconstitucionalidad contra el Decreto Nº 117 de fecha 18 de agosto de 1998 dictado por el
Poder Ejecutivo”.
22
Acuerdo y Sentencia Nº 191 del 24 de abril de 1999 in re “Tribunal Superior de Justicia
Electoral s/ elecciones generales para el Poder Ejecutivo”.
23

Acuerdo y Sentencia N° 848 del 24 de agosto de 2007 in re “Acción de Inconstitucionalidad


en el juicio: Cynthia Sofía Guillén c/ Hugo Rivarola y Norma Ester Chaux de Rivarola s/
preparación de acción ejecutiva”.
24

Acuerdo y Sentencia N° 195 del 5 de mayo de 2008 in re “Excepción de


inconstitucionalidad en el juicio: Basilio Pavón y otros s/ lesiones corporales en ejercicio de
funciones públicas”.
25
Uno de los pocos puntos en que la doctrina procesalista civil encuentra consenso casi
unánime. Cualquier texto de derecho procesal civil puede ilustrar esta situación, véase, por
ejemplo: Couture, Eduardo J. Fundamentos de Derecho Procesal Civil, pág. 304 y sigtes.

9
la inconstitucionalidad de una ley por el mero hecho de ser
contraria a la Ley Suprema de la República. Lo cual, en mi
opinión, es razón más que suficiente para que se proceda a
pronunciar su inconstitucionalidad, puesto que si la Constitución
es la Ley Suprema, como categóricamente lo afirma el artículo
137 de la misma, ninguna norma que la contradiga puede
permanecer vigente so pretexto de no haber causado perjuicio.
Esto nos lleva al tercer punto.

- Tercero. La declaración de inconstitucionalidad no es una


declaración cualquiera de nulidad como la que legisla el Código
Procesal Civil, para que sus efectos alcancen únicamente al
recurrente. Justifico mi postura en que la ley es una norma
general, cuyo imperio alcanza a todos, por más que sea una ley
particularizada, (como, en el caso nuestro en Paraguay, una que
aprueba una expropiación) puesto que incluso aquéllas (las
leyes particularizadas) deben ser respetadas por todos. En
consecuencia, o la ley rige para todos o no rige para nadie. Si es
inconstitucional para Juan también lo será para Pedro, por más
que no le haya ocasionado un perjuicio directo.

- Cuarta. La última es una razón de orden práctico. El efecto inter


partes obliga a que cada uno que se vea afectado recurra. Ello
ha ocasionado y ocasiona, una gran saturación en la Corte
Suprema de Justicia. Además, estas acciones son utilizadas por
abogados inescrupulosos para dilatar al cumplimiento de una
sentencia firme. 26

Por mi parte prefiero un sistema concentrado a cargo de un órgano


distinto de la Corte Suprema: un Tribunal Constitucional, como en España,
con el poder de declarar la inconstitucionalidad con efectos erga omnes, y de
anular las leyes inconstitucionales. Ésta es, a mi entender, la vía correcta
para hacer respetar como deber ser la Ley Suprema de una República.

Empero, un sistema como ése (es decir, si el control de


constitucionalidad está confiado a un órgano independiente de la judicatura)
requiere mucha prudencia, puesto que en varios países que lo utilizan se han
producido muchos enfrentamientos entre estos órganos27 y los tribunales
judiciales, por lo que la misma Constitución debe imponer límites. Además,
se requiere que los magistrados que deban integrar el Tribunal
Constitucional cuenten con una ética prácticamente incorruptible, y sepan
26

En Paraguay, el Código Procesal Civil, por ejemplo, dispone que un fallo de primera
instancia confirmado in extenso por el Tribunal de Apelación no es recurrible en ningún caso
ante la Corte Suprema, ésta es la razón por la cual muchos abogados paraguayos recurren a
acciones de inconstitucionalidad para evitar la ejecución de fallos que se hallan en dicha
situación. Igual caso ocurre en el fuero laboral.
27

En España, es célebre el enfrentamiento y la relación tirante que existe entre el Tribunal


Supremo y el Tribunal Constitucional, específicamente existen muchos celos de parte del
Tribunal Supremo.

10
oponerse a toda presión gubernamental o social que sobre ellos recaiga.
Porque, si para salir del callejón sin salida de la corrupción judicial que
impera en este país (incluida la Corte Suprema28) cambiamos al órgano
competente para terminar repitiendo lo que se ha querido eliminar, es
preferible continuar como estamos.

Sin embargo, estoy convencido que para este país (Paraguay) éste es
el mejor sistema a adoptarse pues ello descongestionaría a la Corte
Suprema. Además del mencionado cambio, es necesario dificultar en algo los
requisitos de admisibilidad de una acción de inconstitucionalidad contra
Resoluciones judiciales. Ello privaría a abogados inescrupulosos de una
buena fuente de chicanas. Ningún sistema es perfecto, puesto que al fin y al
cabo, está a cargo de seres humanos, y podemos transformar en algo
negativo cualquier cosa en la que pongamos las manos, si no actuamos
dentro de la legalidad. Pero todo puede llegar a ser mejor si se echan ganas
y se tiene empeño en no repetir errores pasados.

BIBLIOGRAFÍA

BIDART CAMPOS, Germán José

Lecciones Elementales de Política. 1ra. Edición. EDIAR S.A. Buenos


Aires – Argentina. 1973.

Derecho Político. 2da. Edición aumentada. Editorial Aguilar


Argentina. Buenos Aires – Argentina. 1969.

CONSTITUCIÓN FEDERAL DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA.


Versión en español extraída del sitio Web del Instituto de Investigaciones
Jurídicas de la UNAM: www.juridicas.unam.mx. Sección Legislación y
Jurisprudencia. Apartado Constituciones.

CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA DEL PARAGUAY. Sancionada el 20 de


junio de 1992. La Ley Paraguaya. 2000.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE PARAGUAY.

- Acuerdo y Sentencia Nº Acuerdo y Sentencia Nº 222 del 5 de


mayo de 2000, en los autos “Acción de Inconstitucionalidad contra el
artículo 19 de la Ley 609/95, Resolución Nº 412 de fecha 5 de
noviembre de 1999 dictada por la Cámara de Senadores, y contra el
Decreto Nº 6131 de fecha 9 de noviembre de 1999 dictado por el
Poder Ejecutivo”. (Conocido como el Caso de la Inamovilidad de los
Ministros de la Corte Suprema)

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En 2003 la Corte Suprema fue objeto de una depuración prácticamente total, de los nueve
Ministros tres fueron destituidos vía juicio político y tres renunciaron en vísperas de su
enjuiciamiento. Con el cambio de seis integrantes, todo el país tenía esperanzas en que la
máxima instancia cambiaría radicalmente la situación de los tribunales, empero, tras cinco
años en el cargo, los actuales Ministros han repetido e incluso empeorado los vicios de sus
predecesores.

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- Acuerdo y Sentencia Nº 41 del 2 de diciembre de 1998 en los
autos “Acción de Inconstitucionalidad contra el Decreto Nº 117 de
fecha 18 de agosto de 1998 dictado por el Poder Ejecutivo”.
(Conocido como el caso Indulto a Lino Oviedo)

- Acuerdo y Sentencia Nº 191 del 24 de abril de 1999 en los autos


“Tribunal Superior de Justicia Electoral s/ elecciones generales para
el Poder Ejecutivo”. (Conocido como el Caso González Macchi)

- Acuerdo y Sentencia Nº 848 del 24 de agosto de 2007 en los


autos “Acción de Inconstitucionalidad en el juicio: Cynthia Sofía
Guillén c/ Hugo Rivarola y Norma Ester Chaux de Rivarola s/
preparación de acción ejecutiva”.

- Acuerdo y Sentencia Nº 195 del 5 de mayo de 2008 en los autos


“Basilio Pavón y otros s/ lesiones corporales en el ejercicio de
funciones públicas”.

Todos estos fallos se hallan disponibles en la página web del Poder Judicial:
www.pj.gov.py.

CORTE SUPREMA DE LOS ESTADOS UNIDOS. Marbury v. Madison, 5 U.S.


137 (1804). Sentencia del 24 de febrero de 1804. Versión en español
disponible on-line en: Versión original en inglés disponible en:

McNALL BURNS, Edward. Civilizaciones de Occidente. Tomo II. 15ta.


Edición latinoamericana. Editorial Siglo Veinte. Buenos Aires – Argentina.
1988.

VALDÉS S., Clemente. Un ensayo sobre el origen del poder de los jueces
en los Estados Unidos: Marbury v. Madison. Revista Iberoamericana de
Derecho Procesal Constitucional. Nº 4. 2005. Publicado on-line en:
http://dialnet.unirioja.es.

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