Nicolás Mascardi Roma, 1625 – † Patagonia argentina, 1673) fue un sacerdote jesuita

,
misionero en América del Sur, en el siglo XVII. Fundó la misión del Nahuel Huapi, en el actual
territorio argentino, y murió martirizado por los aborígenes.

De origen noble, ingresó a la Compañía de Jesús y, entusiasmado por las noticias de la misión
del padre Diego de Rosales en el sur de Chile, pidió y logró ser asignado a las misiones de
esa gobernación.

Vida
Llegó en 1651 a Chile, donde terminó sus estudios de teología, justamente en los mismos
años en que se produjo la violenta sublevación general de los mapuches del sur del país,
indignados por las violencias de los españoles, y en que el padre Rosales hizo prodigios para
salvar la pequeña ciudad de Boroa. Se dice que imploró de rodillas la revisión de la decisión
superior de asignarlo a la educación, y logró ser nombrado misionero. Era, además, un
avezado matemático y astrónomo.

Su primera misión fue en Buena Esperanza, cerca de Chillán, donde se destacó por la caridad
en ocasión de una nueva sublevación indígena y de una peste que asolaba la ciudad de
Chillán, donde se había refugiado. En 1667 volvió a destacarse en la asistencia a las víctimas
de un terremoto en Concepción. Más tarde fue nombrado superior del Colegio de Chiloé,
en Castro.

Estando en Chiloé, fue enviado allí un grupo de caciques prisioneros, capturados en la zona
del lago Nahuel Huapi, de origen “poya”, es decir, tehuelches del noroeste.1 Mascardi discutió
con el gobernador de Chiloé casi cuatro años, hasta lograr la libertad de los prisioneros, y se
ofreció a acompañarlos de nuevo a sus hogares, cosa que cumplió en fecha imprecisa.

A fines de 1669, relevado ya de la rectoría del Colegio de Chiloé, inició el cruce de
la Cordillera de los Andes, tanto para misionar entre los indígenas, como para buscar la
mítica Ciudad de los Césares. Recibido por los indígenas que había liberado, éstos le
ayudaron a cruzar el gran lago en balsas y canoas, y a establecerse en el borde oriental
del bosque. Allí, a orillas del Nahuel Huapi, al sudeste de la Península Huemul, levantó la
misión de Nuestra Señora del Nahuel Huapi: algunas pequeñas casas y una capilla.2

Durante cuatro años misionó entre los indígenas de la zona, que no eran solamente poyas,
sino también pehuenches y puelches. En esa época, no se había iniciado aún el proceso
de araucanización de estos pueblos.3