VIVIR RECONCILIADOS

(A. CENCINI)

PRIMERA PARTE

CAPITULO I
LA ILUSION DE SER JUSTO

Tenemos una extraña relación con el mal que se podría definir como amor-odio.
Sutilmente se nos filtra la actitud de no querer aceptar de que erramos, como si eso fuese
algo infamante. Lo curioso es que esto se considera como un deseo auténtico de perfección,
entonces se minimiza el error a lo más simple.

Nos decimos pecadores pero sin sentirlo, sobre todo si nos comparamos por
aquellos por los que rezamos. Pero el caso contrario es sentirse excesivamente pecador y
miramos nuestra vida con desilusión. Estas dos posturas son mecanismos de defensa que
buscan proteger la estima personal.

1. LA PRETENSIÓN DE ELIMINAR EL MAL

Una forma posible de distorsión sobre uno mismo es creerse omnipotente,
eliminando el pecado de la propia vida; no verlo. Este impulso irrumpe cuando la estima se
ve amenazada. Como consecuencia de esto la propia vida se ve dividida en dos partes: la
buena y la mala, donde la segunda se busca reducirla y crear una imagen de sí sumamente
positiva; y el enemigo, el mal, se busca eliminar con todas las fuerzas hasta hacerlo
desaparecer del todo. En esto está el "GRAVISIMO ERROR" y las pérdidas de energías, ya
que el mal va ha estar con nosotros porque es parte de nosotros. No pensar así es tener una
visión simplista e ingenua.

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Esta presunción falsea la relación con Dios. Se busca luchar con las propias fuerzas
con un falso deseo de santidad, pero que lleva una sutil ambición narcisista. El mal no
eliminado resurgirá con la misma fuerza o quizás con otra mayor

2. EL INTENTO DE IGNORAR EL MAL

Una falsa actitud frente al pecado consiste en ignorarlo o minimizarlo, buscando las
"ventajas" de relegar al inconsciente la propia culpa: vivir tranquilo, sin escrúpulos y
excesivas tensiones de perfección. Pero tal vez puede surgir una irritación, un sentimiento
de culpa, de inferioridad.

Otra fuga de la realidad del propio pecado es crear "la propia moral", donde lo grave
pasa a ser normal.

3. LA OBSESIÓN DE CULPA

Probablemente, todos nosotros, de una manera u otra vivimos en algunos momentos
un drama de culpa excesiva no redimida. Entretanto, es un sufrimiento que pocos
comprenden. Este drama tiene un nombre preciso: los escrúpulos.

Veamos una definición descriptiva: La escrupulosidad es la parte de aquel genero de
conducta que la sicología define como auto-castigo, movido por un sentimiento
inconsciente de auto-punición y por una consecuente necesidad de expiación. Se manifiesta
en dudas excesivas que tienen por objeto la conducta del individuo, la gravedad moral de
sus actos, la posibilidad de ser perdonado. Se manifiesta en gestos repetitivos con finalidad
expiatoria y en búsqueda continua de seguridad externa.

Aparecen inmediatamente dos elementos centrales: la irritante subjetividad y la
invasión plena sicológica de sentimiento de culpa. Como efecto, es un sujeto que se siente
culpado, que se condena y tortura por una culpa que, como tal, existe principalmente en su
mente, más que invade su ser. El escrupuloso se siente siempre culpable y con una
culpabilidad que no sabe explicarse, por más que se vea obligado a pensar siempre en ella.
Veamos el porqué de esto , observando la evolución sicológica del escrúpulo.

La Ilusión

Hay un error, como siempre inconsciente en el origen de una historia de escrúpulo:
"YO NO DEBO ERRAR". El deseo de perfección es confundido con el sueño de ser
infalible . Error peligroso, porque induce a soñar lo imposible y, al mismo tiempo,
concentra al individuo en sí mismo y focaliza toda su atención, de modo meticulosos y casi
obsesivo, en sus acciones y sus progresos. Naturalmente la ilusión es inconsciente, pero los
progresos "deberán" ser bien visibles...

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La Pretensión

Del sueño de impecabilidad a la pretensión de definir el propio yo ideal, el camino
es corto. Siempre, sin darse cuenta de eso, el individuo casi toma el lugar de Dios para
definir lo que es bien y lo que es mal para si y programa para su crecimiento espiritual un
plano de objetivos muy difíciles de llevar, pero que satisfacen las propias ambiciones
espirituales. Será el mismo quien defina las condiciones precisas que tornan correcta y
perfecta su conducta.

El Miedo

Con estas premisas es lógico esperar un temor insensato, el de admitir el propio
pecado. Y reconocerse pecador significaría admitir el propio fracaso. Sería el final del
"Sueño"...

Y entonces, como siempre sucede con el que se teme mucho, el escrupuloso, lo
siguiente:

a) Ve el pecado en todas partes, condena los sentimientos, confunde la tentación con
la culpa y el placer con el pecado
b) Absolutiza, como si sólo existiesen pecados graves, de los cuales se siente
plenamente responsable, sin consideraciones.
c) Encuentra transgresores en simples fallas, en detalles mínimos, tal vez para evitar
confrontarse con las exigencias más centrales de la vida moral y no sentir que falta
el respeto para con ellas (escrupulosidad de compensación).

La Desilusión

Cuanto mayores fueren las expectativas, tanto más probables serán las caídas, ya sea
porque las pretensiones son irrealizables, ya sea porque la persona vive en una tensión
insoportable que le gasta las energías y le torna más vulnerable. Y con las caídas viene la
desilusión, la desconfianza, la rabia de sí mismo y mucha amargura del corazón por haber
faltado las promesas y tener al descubierto las flaquezas.

Es esta la realidad, la verdadera raíz de ser descontento: no tanto saber que ofende a
Dios, sino constatar su propia flaqueza. Un sentimiento de culpa que nace más de una
herida de amor propio que de la consciencia de haber sido herido por el Amor Divino.

La Condenación

En este punto irrumpe la condenación del yo. Podrá parecer extraño, pero también
esta condenación es expresión de narcisismo. De hecho, representa una afirmación del yo,
ulterior y distorsionada, o la consecuencia exasperada de un proceso de auto-lección moral.
Se es de hecho el yo que escoge los valores y fija los objetivos para su auto- realización

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semejante a una remuneración sin fin que tiene por objeto el propio yo y no el amor de Dios. una verdadera cruz. formas exageradas de ascetismo. la que perdona y da seguridad. no obtiene la serenidad interior ni la certeza de perdón. y jamás adormecida. ofendido en su narcisismo. es preciso antes. Un amor que el escrupuloso se arriesga a no descubrir nunca mayor que su pecado. Y esto por dos motivos. por tanto. El escrupuloso no se siente perdonado simplemente porque no tomó consciencia de la verdadera naturaleza de su pecado. más una cosa no sabrá ni podrá jamás hacer: aceptar el propio mal y perdonarse. ligada de modo particular a la naturaleza del perdón. porque es siempre el yo el que quiere realizar ese programa de "rehabilitación". no acepta ser radicalmente pecador. Si el escrupuloso se culpa. el escrupuloso no resuelve su problema. 4 .). Parece evidente que para sentirse perdonado. El perdón sólo podía ser inventado por Dios. En el fondo. Existe otra razón. entonces. en vez de la confianza en la misericordia divina. se venga o intenta rehabilitarse condenándose o castigándose de mil modos (búsqueda excesiva de mortificaciones expiatorias.ascética. no lo hace por delicadez de consciencia.. Una duda de origen narcisista. Antes de todo. no existe mayor tirano que un yo ambicioso que sólo se busca a sí mismo. podrá hacer grandes proyectos de santidad. difícil de comprender y más difícil aún de cargar. tener garantía de su inocencia renovada y que piensa que está perdonado solamente a sus confesiones repetidas (como si el perdón estuviese ligado a la cantidad de absoluciones).. rituales propiciatorios. sino por imposición de su yo (o de su super ego) que. Pero es la consecuencia lógica de un equívoco imperdonable: el escrupuloso se impone la confesión más como una punición que con la búsqueda de un encuentro con la misericordia divina. Ve el pecado en las pequeñas cosas. pretensión de perfección. La Duda A pesar de esta trabajosísima tentativa de recuperación. que quiere el bien del hombre. ese pequeño yo que presume. que acabará transformándose en una especie de manía obsesiva: ¿me confesé bien? ¿habré dicho todo? ¿habré hecho la suficiente penitencia? Es la clásica duda del escrupuloso. la costumbre mecanicista narcisista (pretensión de ser perdonado y miedo de no serlo). Surgirá. a través de sus actos de penitencia. Vive con miedo de descubrir la propia culpabilidad. sentirse pecador. ¿Puedo merecer ser perdonado y amado por Dios? Es ésta su verdadera duda. empeñarse al máximo y de dar prueba de coherencia y severidad para consigo mismo. exactamente para evitar la idea insoportable de sentirse pecador en las grandes. Y todo con una pretensión de exhibicionismo y una emergente. etc. como la reflexión que se seguirá a ella. y no ciertamente por un yo que procura con ambición obstinada y simula a sí mismo los propios intereses espirituales.

descargándola en los otros. Así. como ya se dice que el escrúpulo es un sufrimiento inútil. 4) Aceptar el lento proceso de cura.TERAPIA ANTI-ESCRÚPULO Es posible salir de la duda asfixiante del escrúpulo o. sino que debe consultar. sobre su comportamiento o juicios y prohibiciones varias. Es terapéutico volcar todas las energías hacia un servicio concreto y creativo del prójimo. Podrá así santificarse a pesar de sus escrúpulos. Por eso. 2) Esclarecer el sentido de la vida moral. una forma de liberarse de la propia culpa. El escrupuloso tiene mucho más necesidad de librarse de su narcisismo inconsciente de la manera mencionada. más libre ante él. Si bien esta es la realidad de otros tiempos. Para esto el remedio está en volcar el corazón a la bondad de Dios. asumir una actitud diferente. el escrupuloso debe dejarse guiar por su director espiritual. por ejemplo. Tal vez la persona nunca se cure por completo. Eran los que siempre acompañaban al hijo del rey y tenían el extraño encargo de que cuando el joven príncipe cometía una falta. o casi únicamente sexual. si es progresivamente liberado de componentes egoístas y lo acepto como parte de mi propia flaqueza. Por eso. en caso de duda moral no debe creer que la suposición está a su favor. que a partir de hacer oraciones sobre el perdón de Dios. y así. algunas normas indicativas: 1) Librarse del narcisismo. era castigado con el chicote en lugar del príncipe. si es vivido delante de Dios y de su misericordia. A TRAVÉS DE LOS OTROS En las cortes de los reyes ingleses del siglo pasado habían los llamados: "los niños de las chicoteadas". No es verdad. librando dos equívocos. que ve el pecado en todas partes y acaba por sofocar el espíritu. Puede tornarse un sufrimiento redentor si le es dado un significado. pero lo importante es que acepte librarse gradualmente de su situación. de una ética demasiado legalista (el deber por el deber) o represiva. dando un sentido al propio sufrimiento. no la quiere aceptar y transfiere la culpa y la pena a otro. Es peligroso para un escrupuloso dejarse abandonado a sí mismo o ir de un confesor a otro. la escucha de su palabra y estar atento para descubrir las necesidades de los otros. que es cuando una persona al cometer un error o constata alguna limitación. o tan sublime y exigente. como si no hubiese otros aspectos de la moral (más de los tres cuartos de los escrupulosos son atormentados por dudas en el área sexual) 3) Tener un guía espiritual. hoy se da la misma operación de una manera análoga pero en lo síquico. la culpa era en cierta manera expiada. 5 . 4. Naturalmente es un proceso lento. Este es el mecanismo de proyección. por lo menos. a tal punto de imponer metas imposibles.

grupo o comunidad. y la irritación más o menos expresa. Su descubrimiento de la realidad. sin más.EL CHIVO EXPIATORIO Para descubrir esta primera forma de proyección. la falta de coraje en aceptar el propio mal. 6 . Esta proyección habitual puede presentarse de éstas diferentes formas: La atribución a los otros de mala intención. Tal antipatía velada termina con la antipatía declarada y. El mundo y la sociedad pueden prestarse para ese tipo de proyección. con connotaciones proféticas. El "chivo expiatorio" es un miembro de la familia. las cuales. de modo más o menos implícito. Normalmente son bastantes severas. naturalmente. provoca a quien vive a su lado para que se comporte exactamente según la concepción que tiene de él. de cierto modo. De hecho es sabido que cada uno. las motivaciones de los otros. Tal vez sea realmente un hermano que comete más faltas que los otros o a quien se le notan más las faltas que a los otros. Estas personas "consiguen" descubrir. En el fondo es un desfogue. Es como si sólo mirase lo positivo de sí en su examen de consciencia. GRUPO EXPIATORIO Y ESTILO DE VIDA Otra posible forma de proyección surge cuando alguien descarga habitual e inconscientemente su negatividad en el grupo. 2) Una acentuada antipatía velada por el otro. sino de algo vagamente percibido en sí mismo. auto-justificada. EL SINDROME DEL FARISEO 1) Otra forma de proyección es la de quien se considera gratuitamente superior a los otros. pero esto no justifica la actitud para con ese hermano. señal de que el problema no está de modo alguno resuelto ni el mal eliminado. no es fruto de un análisis trabajoso. 3) La condenación demasiado fácil y pronta. el cual es insistentemente acusado por sus culpas y por las que no lo son. al punto de despreciarlos. por su parte. al mismo tiempo de no verbalizadas. una expresión de un malestar íntimo. pueden esconderse las propias inconsisten- cias. cuya presencia es advertida como fastidiosa ("no aguanto la manera de cómo habla"). siempre son negativas. que dejan pocas o ninguna esperanza en la posibilidad de una mejora real del otro. hay generalmente un conjunto de señales que hacen pensar el surgimiento de ese proceso: 1) La rigidez y le repetitividad de juicio. Si el principio funciona podemos decir que en muchas de nuestras interpretaciones de las acciones de los demás. o por lo menos de condenarlos en su corazón. Lo que caracteriza a estas personas es la incapacidad de mirarse a sí mismos.

Basta un poco de honestidad para que la carga sea más leve. Todas estas personas son tipos que no se aceptan y eluden la solución de sus problemas. El lamentador es el tipo para el que nada va bien. en el que lo compare con mis aspectos posi- tivos en dónde él sale perdiendo y yo ganando. la proyección como estilo de vida. Si esto se da en mí. cuya función será la de convencerme de que soy mejor ¿y cómo? Haciendo un examen de consciencia del otro. no me relacionaré con los otros. Quieren evitar el peso de su pecado y se encuentran con un peso mayor en su corazón. 2) El lamentador y el bahullador. Una variante de esta modalidad proyectiva es la de los criticones de corredor. nacerá en mí una singular manía de contraposición. descargándolo en los otros. A sí mismo. los cuales tienen que criticar todo pero en voz baja. para no comprometerse. 7 . tiene el lamentarse de todos y de todo.

Así. Dentro de esa misma experiencia de culpa hay diversos matices de actitudes. "hoy no existen malos sentimientos de culpa". y de otra el temor. "la culpa inhibe". Y hay un sentimiento de culpa destructivo. Nace de la capacidad de juzgarse a sí mismo en torno a los valores morales interiorizados. tiene diversas resonancias posibles: la persona puede sentirse simplemente culpable. como: "la culpa es siempre un sentimiento malo". o llegar a descubrir que es pecadora. esencial para hacernos hombres responsables y capaces de crecer. 1. de las cuales podemos ver dos constructivas y dos destructivas. que debería permitir que pasemos de sensación de culpa a una consciencia de que somos pecadores. se desenvuelve siempre entre dos polos: de una parte el riesgo. ve que la vida exige una serie de decisiones. ante lo imprevisible. Este sentimiento lo debemos de tener. Culpa Reflexiva Es el sentimiento de autocrítica que nace de la consciencia. estacionados. La experiencia subjetiva del mal personal. 8 . Si el hombre quiere crecer debe tener como una tensión surgida del crecimiento. Es un proceso de maduración progresiva de la propia consciencia penitencial. evitando que surjan los mecanismos de defensa. Se trata de distinguir los diversos tipos de culpa. permaneciendo estáticos. hay que aclarar el campo de los pre-conceptos. Hay un sentimiento de culpa constructivo. y la culpa ontológica aparecerá toda vez que perdamos la ocasión de avanzar al futuro. que fija el yo sobre sí mismo y lo impide madurar. b. Culpa ontológica y existencial Al volverse el ser humano una persona adulta. CULPA CONSTRUCTIVA a. no quiere decir andar sintiéndose pecador. Para distinguir el sentimiento de culpa entre el liberador constructivo y el destructivo. CAPITULO II VERDADERO Y FALSO SENTIMIENTO DE CULPA Conseguir reconocer objetivamente el propio error. infantil.

Efecto: Es la resistencia a la tentación. Entonces. por eso no me queda más que resignarme. La culpa destructiva en cambio. son útiles para descubrir la causa y el efecto de dicha culpa: Causa: Para la culpa constructiva es la consciencia de haber transgredido un valor para mí importante. a. O una auto-censura por no haber sido digno de las expectativas del otro y. En cambio. Por ejemplo. CULPA DESTRUCTIVA Esta culpa esconde los conflictos interiores de origen síquico y bloquea o enfría el crecimiento. por tanto. 9 . Culpa Sicológica Es un sentimiento inmediato e irracional. ya sea de los otros o de mí mismo.2. pueden ser: censuras humillantes. b. Esto puede llevar a perpetuar un error: como soy una persona que no sirve para nada. por tanto. miedo a perder su amor. de angustia y de auto-condenación. la causa de la culpa destructiva es el miedo al castigo. se roe por dentro. meterse a privaciones para castigarse. sentirse culpable por cosas que no merece. algunas expresiones que demuestran que la persona está con rabia de sí. me hacen resistir por razones externas o afectivas. Para la culpa constructiva la resistencia se fundamenta en los principios internos. 3. Culpa Inconsciente Es la persona que creyendo no poder ser de otra manera. CÓMO COMPRENDER Para descubrir si mi sentimiento de culpa es constructivo o destructivo. la angustia de haber transgredido una prohibición y. miedo al castigo.

"DIOS. el pecado es esencialmente una realidad religiosa. tornándonos sus interlocutores. de amistad. La consciencia de pecado la tiene solamente quien se coloca delante de Dios y se descubre. Es un momento precioso de prueba y de crecimiento.1). No es verdadera experiencia de Dios la que no lleva consciencia del propio pecado. como los que descienden a la fosa!" (Slm 28. que yo no sea frente a tu silencio. 2. Pero fue importante hacer antes la experiencia de mi impotencia y 10 . ¿Encaramos nuestro error más como ofensa a Dios en vez de a nosotros mismos? 1. sin Dios no hay bien ni mal. de diálogo. En este sentido. es preciso redescubrir el sentido de Dios" Como teóricos que somos. NO TE CALLES!" (Slm 109. Cuando ésta súplica es verdadera y la espera es paciente. Dios. CAPITULO III DEL SENTIMIENTO DE CULPA A LA CONSCIENCIA DE PECADO El verdadero y constructivo sentimiento de culpa. De hecho. Dios no se substrae y nos toca con aquella palabra que anula toda distancia. Por lo menos es así en el comienzo. Aquel que ninguno puede ver. Por eso es que la primera experiencia que el hombre tiene cuando encuentra a Dios. nos pone delante de él. es la consciencia de haber transgredido un valor importante y ello nos puede llevar a descubrirnos pecadores delante de Dios. EL ES EL "ALTÍSIMO" "Es preciso redescubrir el sentido del pecado y para llegar a eso. de intimidad. en el cual vemos fracasar nuestras tentativas de conquista fácil de lo divino y se purifica el deseo de conocer a Dios. distante de su vida porque es el Altísimo o Santo. El bien es lo que corresponde al proyecto de Dios y el mal es lo que se opone a dicho proyecto. en sí asusta y perturba. que le ha ofendido.1) La percepción de grandeza y de impenetrabilidad de Dios. con su palabra. El propio misterio del pecado se revela al hombre solamente cuando él se aproxima a Dios y descubre su ser pecador como ruptura de la relación con Dios. es de ser pecador. nos arriesgamos a no notar más aquella grande admiración que toma cuenta de quien se aproxima a lo divino por primera vez y descubre como un ser diferente de sí. A QUIEN IMPLORO. símbolo de bondad. con dolor. "No me seas sordo.

Agradece a Dios porque es un hombre sin faltas. Solamente quien conoce y sufre su pecado delante de Dios. puede descubrir su bondad y esperar su perdón. Simple y esencial como de quien se encuentra en extrema necesidad. capaz de leer en profundidad el corazón del hombre y de intuir lo que se esconde atrás de sus "buenas acciones". brota espontanea. Pero. bástale saber que es mejor que los otros. sufrir su ausencia y aceptar su inefabilidad. El fariseo de la parábola de Lucas es una prueba de lo que estamos diciendo. TEN PIEDAD DE MÍ. porque nace de une experiencia profunda del propio pecado y de la propia incapacidad de librarse de él. Si no se pasa por el desierto de trascendencia. 3.6) Cuanto más vivo en el diálogo con Dios y soy fiel a la escucha de su palabra- proyecto. ni sus proyectos. 11 . PECADOR (Lc 18. ya eliminó las distancias con sus palabras y se engaña en decir tener una línea directa con el Altísimo. porque se comprende que sólo él nos puede curar. "PRACTIQUÉ LO QUE ES MALO A TUS OJOS" (Slm 51. ten piedad de mí. dejando en el ánimo la sensación serena de estar constantemente delante de Dios. Y dirigirle la oración más natural: "Señor. De hecho no descubre ningún proyecto divino sobre sí. verdadera y coherente. más profundo será el sentido del propio pecado y la constatación de que sus caminos no son nuestros caminos. El no suplica a Dios ni tiene necesidad de oírlo. Es como que un gemido que sale silencioso del corazón y aflora espontáneamente en los labios. la verdad del ser necesitado de reconciliación. 4. no se puede después disfrutar de la revelación. pero no porque se sienta amado por Dios. Apasionada y vibrante. Es una sensibilidad nueva y más verdadera. pecador". sobretodo.3) La oración en este punto. ni sus pensamientos.llenarla de oración.

con la certeza de que orar dentro de sí con honestidad. se prolonga por el día y la concluye. 12 . un ponerse delante de Dios. convencidos de que en ese campo siempre somos aprendices. hecho delante de la Palabra: es la regla fundamental. nos conoce y revela lo que somos. LUZ PARA MIS PASOS Pero nunca es una revelación repentina y definitiva que. Es. en un diálogo que es sobretodo una escucha confiada de su palabra. que nos llevan a ignorarlo. por el contrario. 2. En todo caso. Día a día. ni auto-análisis complaciente y sufrido de vago sabor perfeccionista. Hablamos de la Palabra de Dios en general. Lámpara para mis pasos. más en particular aquella que la liturgia de cada día nos ofrece: es nuestro maná. Es un re- entrar en nosotros mismos en la oración de quien nos ama y nos conoce íntimamente. pero también concreta y presentada en una circunstancia. EL REZAR CON DIOS El examen de consciencia es oración. Si rezar quiere decir estar delante de Dios en la verdad de nuestro ser. puede considerarse concluida. Examen de consciencia. 1. como posible resultado depresivo. sobre todo quien piensa que el examen de consciencia es para los niños que van ha hacer la primera comunión o para novicias principiantes (para después hacer confesiones tan iguales que ya no se ve más el sentido que ellas tienen y se pierde la virtud de hacerlas). por tanto. por contraste. una Palabra siempre nueva es imprevisible. ni tampoco gesto de íntimismo circunscrito al perímetro de nuestra consciencia. debemos aprender reconocerlo dentro de nosotros y descubrir sus camuflajes. es fuente de una paz profunda. me revela el camino que Dios me trazó y. el examen de consciencia no es simple introspección sicológica. en un cierto punto. el examen de consciencia quiere decir exactamente esto: es un encontrare con Dios a través de nosotros mismos o un dejar que Dios venga a nuestro encuentro con aquella palabra que nos escruta. Porque sólo la Palabra me puede decir lo que es bien y lo que es mal. CAPITULO IV DELANTE DE LA PALABRA Si queremos evitar aquellas formas de no aceptación de nuestro pecado. por tanto. dejando que él nos vea como somos. estrictamente ligado a la "lectio". o directamente de ella parte. el pan cotidiano preparado para cada uno de nosotros por la providencia del Padre que sabe de qué estamos necesitados cada día. descargarlo en los otros. desenmascara aquel camino que yo me obstino a seguir. Un buen examen de consciencia es. viene a iluminar mi vida.

finalmente. Estos textos inspirados pueden crear en mí una mentalidad evangélica. Para que la Palabra penetre dentro de nosotros mismos. delante de la palabra del día. hay que captar su "corazón". Al buen ladrón le bastó ser colocado junto a Jesús para descubrir sus pecados y percibir la bondad de Dios. En este caso no hacemos ningún examen. No basta leer la escritura traduciendo su contenido en prescripciones . Si cada día me dejo conducir por la Palabra que me juzga. podemos reconocerlos más concretamente y percibirlos en profundidad en nuestro corazón. 4. 3. Delante del misterio de su Cruz. ESPADA DE DOS FILOS (Heb 4. ante lo íntimo de nuestro ser. Esa certeza nos da serenidad. sobre todo. no más deducible de un simple confrontamiento de comportamientos prescritos o con esquemas fijos de conducta.12) Este pasaje pone en evidencia otra característica fundamental de la Palabra de Dios: su profunda capacidad de penetración. para encontrarnos con la Palabra como quien se encuentra con un amigo o una persona que conoce todo de nosotros.esto es el espíritu . delante de Él no tenemos miedo de orar para dentro de nosotros. Pero. lentamente se desenvuelve y se purifica en mí una consciencia más profunda de pecado. porque sabemos que ya estamos perdonados y la constatación de nuestro pecado se torna en experiencia de su perdón. por tanto. Debemos tener consciencia de eso cuando nos aproximamos a la Palabra de Dios para nuestro examen de consciencia diario. examinarse delante de la palabra quiere decir encontrarse delante de la Palabra Viva: Cristo o Verbo del Padre. comportamientos. "Todo está en descubierto a sus ojos". porque la Biblia no es sólo esto. donde la Palabra repercuta en mis sentimientos y pensamientos. incluso aquello de lo que no tengo consciencia y que no acepto de mí mismo o de lo que me avergüenzo y me gustaría tener escondido. es indispensable observar algunas normas: 1) El examen debe ser cotidiano y. casi con desconfianza.de la palabra. como si fuera pasajero para nuestra vida. 2) Para descubrir en el examen de consciencia mis intenciones. nos desarma delante de ella. EL BUEN LADRON Y. sobre todo. Tal vez debamos aprender a hacer nuestro examen de consciencia delante de una cruz. debo aprender a descubrir "las intenciones" . nuestros pecados surgen con particular evidencia. 13 . De hecho muchas veces tomamos la Palabra como si fuese un extraño. nos vuelve la Palabra familiar y.

se radica en profundidad.un poco de cada vez . Ahora. es indispensable indagar las motivaciones que llevan a hacer y sobre las intenciones que atraen nuestras acciones. al punto de haberse vuelto más una prueba de inconsciencia general. y podremos esperar descubrir . ante las buenas acciones. emociones. Si el examen de consciencia cae en desuso. esto se debe probablemente también al uso insuficiente e improductivo que se ve de él. Aparte de todo. que parte de las primeras concesiones veniales y liviandades. en definitiva. Tal examen de hecho significa descubrir nuestra real identidad como se manifiesta en el complejo desenvolvimiento del vivir cotidiano. El examen de consciencia es la parada providencial en el caminar del día. genera hábitos siempre menos controlados y siempre más "autorizados" y se torna motivación inconsciente cuando se introduce en nuestro modo de vivir un dinamismo automático resistente a cambiar y cada día más exigente en sus pretensiones. es exactamente allí. 1. más responsables por nosotros mismos y menos esclavos del pasado. esto es. como bien sabemos es difícil indagar y liberar lo inconsciente. donde se sitúa el pecado (Mc 7. MOTIVACIONES E INTENCIONES No es suficiente observar las acciones. No es que todo esto 14 . Se trata ahora de descender más a lo concreto e indicar algunas áreas y modalidades de examen. Aparte de preguntarme qué es lo que yo hice. pero es posible prevenirlo. Recordemos: lo que siempre más ignoramos. en vez de una verificación consciente de aquello que somos. ignorando todo el mundo interior de sensaciones. debo saber porqué lo hice y por quién. Sólo con ésta intención comienza a hacerse la luz en nuestro psiquismo. en el cual nos volvemos más conscientes y. sentimientos. más libres y menos autónomos. por tanto. lentamente va tomando cuenta de nuestro corazón.21-23). el principio de decisión y de acción. 2.aquellas intenciones ocultas que tan frecuentemente se filtran libremente en nuestras acciones. impedir aquel proceso de sedimentación a través de una atención cotidiana para aquello que realmente nos lleva a hacer. SENTIMIENTOS Y EMOCIONES Otro hábito perjudicial en el examen de inconsciencia es el de indagar sólo el comportamiento y el hecho concreto. llegando así a volverse la motivación más influyente y. que también forman parte de nosotros. Es un proceso casi imperceptible de sedimentación progresiva. en la cual vivimos. internas y externas. etc. en el corazón. CAPITULO V ¿EXAMEN DE CONSCIENCIA O DE INCONSCIENCIA? Ya indicamos la regla fundamental: el examen de consciencia es hecho delante de la Palabra del día.

nuestros exámenes de consciencia indagan casi exclusivamente.. sobre mi tendencia de amar solamente a aquellos con quien simpatizo. son áreas de investigación obligatorias. es más que un termómetro: me mide la fiebre y me dice también de dónde procede. etc. noto en mí. tal vez congratulándome conmigo mismo o justificándome porque "no le hice absolutamente nada de mal". probablemente. estar siempre más en sintonía con él. hasta qué punto me dejo condicionar por esas emociones y condiciono a los otros con mi humor. conformar a él los propios gustos y los propios criterios que avalan. aparte en un cierto nivel. ¡algunos sufrimientos míos al Señor! De hecho existen también los sufrimientos inútiles. Los momentos de alegría y de dolor..sea pecado. en particular. según mi manera de ver. en suma. las aspiraciones y los proyectos. MENTE Y CONSCIENCIA No sabemos si los fariseos hacían examen de consciencia. muchas veces llenos de lugares rutinarios y pobres de verdadero dolor. Un buen examen de consciencia en tales casos. Es sobre todo con esa sintonía que debo examinarme.o para las sensaciones y emociones. pero debo tener la honestidad de admitir ese sentimiento condicionado a mi relación con él y con la comunidad entera. No hay duda de que habrían descubrimientos interesantes sobre mi egoísmo latente. hacer de él el principio inspirador de sus decisiones y acciones. ciertamente no iban aparte de su observancia legal. Lo mismo vale para los sentimientos positivos o demasiado positivos (simpatías. Por eso es que son siempre rápidos. no es suficiente que en el examen de consciencia yo controle el comportamiento tenido con él. atracciones varias). Y evitaría ofrecer. Si. 15 .. normalmente. Así procede hoy quien se contenta con controlar las transgresiones sin interrogarse sobre las convicciones. de un exagerado concepto de mí mismo y de mi dignidad. pero. como ignorando la mente y el corazón. sobre mi modo demasiado humano (horizontal) de ver a los otros. Y. constituyen pasajes en los cuales emerge espontáneamente algo de mi yo más profundo. pero es una pista muy útil para descubrirnos y conocer las emociones y conocer las motivaciones reales que mueven nuestras acciones. Podría descubrir por ejemplo que si sufro tanto porque fui calumniado o tratado injustamente. percibiré que mi angustia es señal de una necesidad excesiva de estima de los otros. Por tanto. de falsas expectativas de nuestra relación con los demás. entendámonos. Pero debemos admitir que. me haga sufrir menos. un hermano de la comunidad me es profundamente antipático. sólo raramente hacen nacer en nosotros una auténtica consciencia de pecado. Adherirse a un valor significa experimentarlo en la propia piel. el área de la voluntad. Si lo hacían. Al verificar qué cosa concreta me da alegría o me hace sufrir. 3. que de modo general.descubro una realidad de mi yo que muchas veces es oculta. podría tener mis buenas razones. afectado y con actitud de víctima. amarlo y apasionarse por él. aquellos que nacen de mí narcisismo y no son en sí mismo redentores: "éste es el buen Dios que quiere que yo me libre y no que me gloríe de él en su presencia".. por ejemplo. el que existe por detrás de ciertos sufrimientos.

un acto de voluntad que generalmente consigue alejar casi instintivamente. 4.). Todo es siempre lentamente preparado en lo más profundo de nosotros mismos por aquella agitación convulsiva de afectos. "en el fondo es una amistad espiritual y en el fondo es buena". se puede redescubrir mi identidad. de los sueños de los ojos abiertos. para que no se realice sin ser perturbado en el "subsuelo" oscuro de nuestra psiqué. y éste vínculo confiere sobre todo en aquel momento de oración que nos pone delante de Dios en la verdad de nosotros mismos. los valores en las opciones. y sufrirlo como ofensa al amor de Dios. es fatal que antes o después haya la crisis afectiva. será importante recolectar aquellos detalles en los cuales se esconde y aparece nuestra mentalidad: proyectos. mi sensibilidad en advertir todo lo que en mí podría lentamente deteriorar la pasión por el valor. exigiéndome ser sincero conmigo mismo. pasiones que moran con frecuencia en nuestros corazones sin que nos preocupemos mucho con todo eso. modos de realizarlos. casi aumenta. incidencia efectiva (y afectiva). formación de consciencia. Nada en nuestra vida psíquica y espiritual aparece porque sí y todo de lo que vivimos deja en nosotros alguna señal. en que la voluntad busca enmascarar su rendición con justificaciones ficticias ("no se debe ver el mal en todas partes". tiene su historia o prehistoria. aunque cuando esa claridad cuesta sangre. El examen de consciencia cotidianos mantiene viva en mí esa atención. y vuelve vigilante. porque exactamente allí dentro. tan artificiosas cuanto dañosas. como relación de su Palabra y de su Proyecto. Concretamente. Todo esto es material muy útil para descubrir lo que tenemos en la mente y en el corazón y que puede tornarse peligroso al no darle atención. de deseos íntimos no confesados. consciencia de pecado. etc. Por eso. o aquellas situaciones de compromiso. Igualmente será oportuno verificar el contenido de las imaginaciones. mas ocurra la luz liberadora de la Palabra de Dios. El examen-oración delante de la Palabra es 16 . La forma a punto de hacerla capaz de percibir profundamente el pecado. etc. Hay un nexo evidente entre éstas tres realidades: examen de consciencia. En ese sentido podemos decir que el examen de consciencia forma nuestra consciencia. Nuestra propia consciencia en su capacidad de juzgar el bien y el mal. Son tentaciones. CORAZON Y SENSIBILIDAD La misma dinámica se repite en nuestra vida afectiva. El examen de consciencia es un verdadero y apropiado confrontar cotidiano. disponibilidad para pagar personalmente por el valor o por serle fiel en el secreto de la propia consciencia. "la consciencia". atracciones. y particularmente es una atención constante para el lento proceso de formación de la propia consciencia. de distracciones repetidas. que cuanto mucho. ella es producto de un proceso trabajoso y misterioso que se realiza dentro de nosotros. No existen crisis repentinas. con la Palabra y con sus criterios. si la acción volitiva no es acompañada por la atención constante o que acontece en mi corazón y por un mínimo de honestidad conmigo mismo.

No podemos dejar de esclarecer de que la vida consagrada quiere decir seguimiento de Cristo. yo lo amo y lo quiero amar. si no siempre puedo evitar los terremotos. directa o indirectamente. cuyo amor es mayor que mi culpa y que sabe - sobre todo . Si caigo. El sufrimiento y la necesidad del otro pasan junto a él sin tocarlo. para verificar si el criterio que dirige nuestra acción es hacer cada día alguna cosa más o no hacer nada de mal. no tiene tiempo para nada. porque también yo contribuyo para determinar. el amor de un Padre que me es siempre fiel. transformada en estilo de vida. y nos ayuda a comprender si nos estamos volviendo sordos y ciegos. Pero se trata de ir aparte de esa óptica restrictiva. "No existe mal en mi comunidad que no me diga respecto a lo cual yo participo". para descubrir nuestras responsabilidades personales. para cada uno. éstas eran vistas casi exclusivamente en relación a un comportamiento positivo. exactamente como el sacerdote de la parábola del buen samaritano (Lc 10. en una actitud radical de entrega. paso a no tener una actitud de comprender la flaqueza de mi hermano o que evite un exceso 17 . puede detener ese lento proceso de crecer en la eutanasia espiritual. El examen de consciencia mantiene viva una tensión de crecimiento a través del confrontamiento de la Palabra. un espacio que la escucha de la Palabra entre con apelaciones y provocaciones. aparte de ella. La flaqueza del hermano y su caída. Entre tanto. Exactamente en virtud de esa radicalidad se abre. por lo menos me ayuda a prevenirlos y a prepararme para ellos. Hay otra forma de omisión y es el caso del tipo imperturbable. construye alrededor de ella una coraza que lo torna insensible a ciertas apelaciones. La mediocridad de esa persona. también a través de ella. de modo que la omisión era fácilmente dispensable. ni tampoco siente la obligación de dar una mano. la que nos lleva a interrogarnos sobre el mal que está presente en la comunidad y en cada uno de sus miembros. aquel nerviosismo que atañe a todos y el exceso de ira de algunos son problemas que dicen respecto de mí.como su sismógrafo que registra mis movimientos interiores y. le daban una cierta atención a las omisiones. el examen de consciencia lo debemos favorecer en la tendencia opuesta. EL BIEN NO HECHO También los antiguos esquemas de examen de consciencia. por el contrario. 6. que ni lo mínimo del hermano ve como para ayudarlo. 5. va de frente por su camino.que. quiere decir que alguna cosa en él se está muriendo. me ayuda a vivir bien la experiencia de mi flaqueza para descubrir. EL MAL COMUNITARIO Si es verdad que todos tenemos la tendencia de proyectar nuestro mal en los otros. Muy atareado.29-32). aquella caída o aquel nerviosismo o. quien está tan volcado en sí mismo. un espacio diario de crecimiento que va muy aparte de simples observancias de reglas. Mas si no se siente de modo alguno culpable.

como María lo hacía (Lc 2. LA MEDIACION DEL HERMANO Ninguno puede pretender saber todo por sí mismo. Es la Palabra que abrió mi día en la lección matutina y que ilumina mi consciencia durante todo el día.. pero en todo caso es bueno interrogarme y pensar sobre el asunto. UNA BUENA CONFESIÓN Cada día que pasa es gracia que Dios me da. El examen de consciencia es también el momento en que voy a procurar las señales de esa presencia. mas también siempre presenta como don estrictamente personal y cotidiano. 7.de ira. 8. una gracia muchas veces oculta y que no se ve de inmediato. Probablemente si nos habituamos todos a examinarnos así sobre el mal comunitario. No se que sea verdad todo lo que se dice con respecto de mí. el torno inteligible y es descifrada por él. El examen de consciencia me ayuda a descubrir lo que el Padre hace hoy por mí. En todo caso es necesario que se examine sobre ese mal..19. 18 . Existe siempre alguna cosa de nuestro yo que escapa a nuestra atención. Es aquella Palabra que conservé en el corazón durante todo el día. en nuestras casas habría más paz y menos excomuniones. mas no la que vive atento de nosotros y ve lo que hacemos. la expresión de nuestro rostro. vientre virginal. Y cuanto ese designio se define en sus varios contornos. sino también mi hermano". comenzaríamos también a comprender lo que quiere decir el que cada uno tiene que cargar el fardo del otro.51) Es como un lento proceso de gestación misteriosa que atraviesa mi día y lo vuelve tiempo sagrado. no muestra que está ofendido y aprende a reírse de sí mismo. para que yo aprenda a sentirme responsable por él y no suceda que mi hermano permanezca solo con su pecado. Un buen conocedor de sí es siempre una persona muy humilde e inteligente: sabe escuchar y se deja corregir. Y entonces "es prudente tener en consideración lo que dice sobre mí no sólo el director espiritual. sobre todo si son diversas personas que dicen la misma cosa y esta cosa me inquieta y me deja un poco irritado. que da a luz y anuncia una Palabra siempre nueva. nuestro comportamiento y tantos pequeños detalles que traen lo que somos dentro de nosotros mismos. como el de María. descubro en él el surgir de una Palabra que está en el origen del propio designio y es justamente fruto de él. lo descubro lo contemplo y alabo al Padre por ello. tal vez antes me de cuenta de que ya alguno de mis hermanos está cargando mi fardo en sus hombros. Y en su examen cotidiano de consciencia agradece a Dios por la Palabra que lo ilumina y también por las mediaciones concretas de esa Palabra.

Es como una especie de sicoanálisis "hecho en casa" y al alcance de todos. teniendo esa experiencia de misericordia del Padre y oración que nos reconcilia.. Entretanto debemos tener el coraje de hacer exactamente esto: dar más tiempo a ese encuentro con Dios que nos revela a nosotros mismos.. Somos en realidad bastante complejos y no bastan las vistas panorámicas o las vistas de lo alto para captar la realidad de nosotros mismos.quien puede cantar las misericordias del Señor. Entonces el examen sirve: para conocernos y cambiar. no fuimos formados para realizar un análisis de esa naturaleza. una virtud.. Todo es verdad. es necesario hacer de esa oración una hábito. no sólo al final del día. que para hacer un examen de consciencia así es preciso tiempo. EL SICOANALISIS DEL POBRE Estas son las reglas para entender el buen examen.9. al final de cuentas. Es también verdad que existe el peligro de bloquearnos al infinito y de modo improductivo en el análisis de la propia conducta y es también verdad que nos falta una cierta formación. Una especie de "sicoanálisis de pobre": de hecho es solamente el pobre . 19 .humilde de corazón . A alguien le podrá parecer que complicamos las cosas. y. que nos vuelva constantemente atentos a nuestro vivir.. como el riesgo de volvernos meticulosos y escrupulosos.

ni tampoco de obstinarse a soñar una realidad social o comunitaria donde "todos los gatos son pardos" y ninguno más responde por sus actos. no sería en absoluto una experiencia de liberación sicológica y espiritual. comprendernos porque no sabemos mas perdonar ni hacernos perdonar. SEGUNDA PARTE PERDÓN . pero siempre le viene la duda de que su adaptación es muy semejante a la resignación. que nos 20 .. no creemos o creemos poco en quien se arrepiente y no porque desconfiemos de él personalmente. Lo pensamos. No.. Así. la condenación. suspender o reducir la pena. de sentirnos reconciliados con nosotros mismos. todo sumado. como si dar y recibir misericordia fuese solamente un episodio.RECONCILIACIÓN Muchas veces.. con los otros. un poco tranquila y un poco desesperada.. con Dios. no vale la pena tener mucho dolor de cabeza con ellos y perder la paz. Es verdad. en la posibilidad de arrepentimiento. el arrepentimiento la absolución. de hecho. Del mismo modo. porque todos recorren las justificaciones genéricas y externas que intentan responder por los propios actos. no se detiene aquí: hay una fase que atravesar. e intentar demostrar como la cultura de conflicto. cada uno se adapta a convivir con todo su mundo de limitaciones e infortunios o por lo menos procura hacerlo. que el perdón está únicamente ligado a las transgresiones: una experiencia por tanto. peor es si lo identificamos con más precisión en el examen de consciencia! Si el proceso integrador del mal se fijase solamente en la primera fase. Tal vez ni sepamos bien lo que quiere decir perdonar: es querer fingir que no hay nada. la fase del perdón que nos reconcilia dentro y fuera de nosotros. no se trata de querer negar las injusticias y los errores. a quien va a consultar un sicólogo. entonces. la pena. Queremos sólo. cualquier cosa accidental. sino porque creemos poco en la lógica del perdón. En realidad no hay motivo para estar alegres si el mal permanece intacto en nuestras vidas.. con la reflexión que sigue. se le dice que debe aceptarse en sus flaquezas y en sus fracasos: todos los tenemos. o de invocar amnistías y absoluciones en masa. tal vez infantilmente. se esfuerza para aceptar las flaquezas de los otros. ¡El perdón! Término antiguo. que exige otros también antiguos y muy gastados. ser flacos y magnánimos. sino por no sentir exactamente un fracaso) delante de las desventuras del otro: en el fondo hay siempre un poco de verdad en la frase "mal común. que no nos transforma interiormente ni nos revela nada sobre nuestro origen y nuestro destino. Como si el hombre pudiese vivir sin misericordia y pretendiese establecer relaciones consigo y con los otros sobre una base rígida de justicia. Y. con la vida. esperando el cambio y se conforta (no por maldad. al punto de volverse sobre su significado: la confesión. eventual y "negativa". mi alegría". de perdonar y ser perdonados..

Por ella fuimos criados. no nos damos cuenta de la misma necesidad de celebrar esa misericordia y. 1. Parecería lógico: Dios. no ciertamente un acto de justicia. Una de las palabras con las cuales se define la misericordia en el Antiguo Testamento. Dios actúa eficazmente en nosotros. de hecho nos perdona todas las veces que nos dirigimos hacia él arrepentidos. No es algo que está ligado a cada transgresión que sabemos haber cometido y del cual nos acusamos. cuando lo hacemos. fuimos hechos por manos misericordiosas. idealizados por una mente misericordiosa. Por lo tanto. No siempre nos sentimos perdonados. generación gratuita de vida. fuimos criados por un gesto misericordioso. no sabemos disfrutar suficientemente de ese perdón. PERDONADOS PARA SIEMPRE Si éste es nuestro origen. Y no sólo en aquel momento. y vivir la vida fue fruto del amor en exceso. Entre tanto. conscientes de nuestro pecado y confiados en su misericordia. confianza que aquello que nace será aquello que ahora no es. Somos como embebidos de misericordia: esa materia prima nos constituyó como seres llamados a la vida por un perdón que precedió también nuestro error y arrepentimiento. en aquel momento.. 21 . por lo tanto. y si esa misericordia existe desde el principio de nuestro vivir.. o si nos sentimos tales.. de la cual tenemos necesidad de vez en cuando. Podemos antes frustrar tal esperanza. ella es ahora fuente de vida. el perdón no es más que una necesidad ocasional. gracia de la cual tenemos continuamente necesidad y que constantemente está haciendo en nosotros para reconciliarnos..asedia por todas partes. CAPITULO I EL PERDÓN QUE NOS CRIÓ El primer y fundamental conocimiento de perdón. puede volverse una cultura de reconciliación. significa etimológicamente "sello materno". pero no podemos ignorar que fuimos generados por la misericordia. Si Dios no fuese misericordioso no hubiésemos jamás existido. una cultura que es también una espiritualidad. 2. EL PERDON CRIADOR En el principio era la misericordia. Lo que no es lógico es la experiencia subjetiva de perdón o la cualidad de esa experiencia. Consecuentemente. el hombre ante la faz de Dios. nuestros exámenes de consciencia y nuestras confesiones son tan pobres de dolor que nos vuelven poco sensibles a la gracia del perdón. Nosotros somos seres perdonados. La misericordia es el amor que va junto con la justicia. La espiritualidad típica de quien vive en los conflictos.

creativo. Cada día que pasa es un perdón siempre nuevo. que deriva de la consciencia de haber ofendido a Dios. 3. allí le da un castigo para expiar.4-10). EL DOLOR DE HIJO Aquí nace el dolor. 22 . es más por miedo.que sólo de vez en cuando tienen necesidad del perdón de Dios. más pasa inevitablemente a través de aquella ley sicológica inserta en la naturaleza: el dolor de haber ofendido a una persona está ligado a la relación existente con esa persona.¡felices ellos! . ¿Por qué esa fiesta? Porque el perdón hace que Dios manifieste la plenitud de su paternidad y permite al hombre sentirse hijo de Dios. Con el miedo de la idea de ser peores que los otros. tomó la iniciativa de ir a buscarla y. una vez habiéndola encontrado. de la alegría de Dios. comparando la alegría del Padre con el del buen pastor que encuentra la oveja perdida. Fue Jesús quien lo reveló. Es claro que el dolor sobrenatural de los propios pecados es don de Dios. al buen Padre. Parece evidente que apenas la oveja perdida. Tan silencioso que la propia persona se arriesga a no reconocerlo. allí mismo le da como reparado. es mejor ser oveja perdida en vez de una oveja impenitente. puede decir que experimenta la bondad del pastor: por ella. somos mucho más llevados a identificarnos con los noventa y nueve justos que con el pecador. LA FIESTA DEL PADRE Cuando por lo menos uno solo de nosotros percibe eso. tanto más sentiría el dolor de haber cometido una ofensa contra ella. de hecho. paradójicamente. y acrecentando que el propio Padre siente mucho más alegría por un pecador que se descubre envuelto por esa misericordia que por noventa y nueve justos que se aluden con su justicia y creen . más podríamos también no darnos cuenta de eso. porque el hombre pecador sólo puede sentir un dolor sincero cuando descubre el amor de Dios. solamente uno es capaz de percibir el perdón divino. personal. nos sentimos poco dispuestos a comprender que en la honestidad de reconocernos pecadores se esconde la posibilidad de conocer la misericordia del Padre. cuanto más percibo su bondad para conmigo. el dolor verdadero. Ciertamente da en qué pensar esa desproporción: de cada cien. aquel amor que se manifiesta en la alegría de perdonar. Vivimos inmersos en la misericordia. Y así nos auto-excluimos de la "fiesta". él dejó las otras. Es el reflejo. 4. Mas debemos admitir que cuando leemos ese pasaje de Lucas (15. No por presunción. Dios hace una fiesta en el Cielo. La creación nos aparece entonces como un grande gesto de misericordia y nuestra vida se vuelve la historia de fidelidad a ese amor gratuito. "la coloca sobre los hombros todo contento" y organiza una fiesta ¿Cómo no reconocer en esa descripción las características del perdón divino? Entonces. Pero también discreto y silencioso: tan discreto que no humilla en absoluto a la persona. allí mismo lo coloca en el embarazo de pedirlo.

siente un simple sentimiento de culpa. Si no es hijo. así jamás él lo habría imaginado. cuando mucho el hijo puede tener miedo si tuviere culpa o arrogancia si se sintiere justo. Y la imagen del hermano "mayor" (como todos los servidores demasiado serios e incensurables) es exactamente el opuesto a la imagen de un padre cuya alegría es perdonar. no entiende que él mismo no tenía necesidad de pedir. 23 . corre a su encuentro y lo abraza. delante del cual se tienen que hacer compensaciones y reivindicaciones. es de un padre severo. ahora está cierto en cuanto a las consecuencias ("me voy ahora donde mi padre y le diré: Padre. Ni hijo ni pecador. la experiencia propia de ser pecador que camina paralelamente con la de ser hijo: no se puede separar una de otra. organiza una fiesta! ¡Es el descubrimiento del Padre! Antes no lo conocía. De hecho él teme al padre. hace el papel de esclavo. Mas aquí hay una cosa más: es el nexo hijo-pecador. La imagen que ese hermano "mayor" hace del padre. entretanto. Sólo ahora el joven descubre que es hijo y sólo ahora puede descubrir toda la gravedad del mal cometido: así una injusticia a un padre así es cosa grave.es imposible tener el placer de ser hijo. es un punto muy importante. y. en vez de reprenderlo. muy superior al hermano calcula que gastó todos sus bienes con prostitutas ¡Tal vez ese triste observante de los mandamientos fuese parte de la fraternidad del Padre de los noventa y nueve justos! Una cosa es cierta: aquí estamos en el corazón del mensaje cristiano. Delante de ese Padre-Patrón. ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. Y así. Solamente el pecador es que puede experimentar la alegría del abrazo paterno reconcilia- dor. que se delinea . en vez de ser hijo. más no ciertamente dolor por haberlo ofendido. entre esas dos dimensiones constitutivas de nuestro vivir humano y cristiano. Trátame como a uno de tus empleados") Pero después hay un encuentro con el Padre ¡Un padre que lo espera y lo percibe de lejos. juez. delante del cual . no tiene el coraje de pedirle un cabrito. más patrón que padre.dentro de una experiencia de culpabilidad . es imposible no sentir el dolor de haber ofendido. Y. no solamente simples mecanismos sicológicos. Cuando comienza a encontrarse en la penuria. fuera de su relación con el Padre. Ya especificamos esa correlación cuando hablamos de la génesis de la consciencia del pecado. la figura del padre surge con toda su paternidad en la fiesta del perdón. no es tampoco pecador. o sea. No percibe culpa alguna en sí. porque todo lo que el padre tiene es también suyo. Hay naturalmente alguien que no entiende esa fiesta ni la soporta: es el hermano más "mayor". El joven de la parábola no se siente hijo: de hecho. porque está en juego una imagen de Dios. pequé contra el cielo y contra ti.sobretodo . Procuremos explicarnos con la parábola del hijo pródigo. él mismo siente que tal gesto es una ofensa o una descortesía. Podrá parecer extraño.según una relación de causalidad recíproca. tan triste y con cara tan afectada que no piensa en dar una fiesta para sus amigos ni es capaz de sentir y disfrutar de la alegría del padre. Solamente un hijo puede sufrir el dolor de haber cometido una falta contra su padre. pretende su parte de la herencia y procura su realización fuera de la casa paterna. es el empleado que obedece las órdenes ("jamás transgredí uno sólo de tus mandatos"). con motivaciones un tanto subjetivas e interesadas: lamenta lo que perdió por su culpa ("los criados tienen pan en abundancia y yo aquí me muero de hambre").

En el sacramento de la reconciliación. un entregarse nuevamente a ese "regazo materno" para que nos críe según su primer designio. Una necesidad tanto más sentida cuanto más profunda es la consciencia de pecado. más desearlo de todo corazón. más un llevar en serio la propia culpa. Y si el dolor nace sobretodo de la percepción de la bondad de aquel que yo ofendí. LA NECESIDAD DE RECONCILIACION Con el dolor viene naturalmente la necesidad de reconciliarse con Dios. una necesidad cualquiera. siempre más hijos de un padre que. sabiendo bien que solamente Dios puede reconciliarnos profundamente. Celebrar su misericordia en el sacramento es como colocar nuestras vidas en las manos del Padre creador. Es la creación que continúa en el tiempo y nos redime. Sentir la necesidad de reconciliación es volverse consciente de ese flujo de amor. pues. con los otros. también la consecuente necesidad de ser por él curado no será simplemente una emergencia en casos graves. como una urgencia constante. 24 . desde siempre nos perdona y nos convida para su fiesta. reconociendo al mismo tiempo el papel esencial del perdón del Padre en nuestra vida: es una acto de misericordia que nos generó. no simplemente sentirlo. sino como una cosa continuamente percibida.. más nos vuelve nuevos. el perdón de Dios manifiesta plenamente su fuerza creadora. consigo mismo. nos llamó a vivir según su proyecto y que diariamente viene a nosotros de mil modos. un liberar la consciencia de un peso abrumante para sentirse más tranquilo.5. no cancela simplemente las culpas.. No es. por más leve que sea.

ligado a las faltas de una cierta gravedad. se descarga en él (en su poder) la responsabilidad de la propia conversión. Un momento central por tanto. una que sepa intuir. por tanto. más me parece que todas aquellas dificultades son atribuibles a algunos equívocos. el argumento clásico. que debiera sentir frecuentemente necesidad de esa misericordia. Y cuando está en crisis la confesión. por último. probablemente menos inconsciente. puesta la premisa de una acusación. sin notarlo. y. no se juzga que se tiene gran necesidad de ella. diga cosas sabias y que posiblemente no sea anticuada. la no necesidad de aumentar las dichas confesiones "de devoción" (termino infeliz. insustituible en la vida del cristiano.. desde el punto de vista sicológico. no porque represente la única forma a través de la cual nos viene el perdón. como si confesarse fuese la misma cosa). lo acrecentamos nosotros. más siempre repetido: ¿Qué necesidad hay de decir mis culpas a otra persona? ¿No basta mi relación particular con Dios? Ahora no queremos ni podemos hacer discusiones teológicas. CONCEPCION REDUCTIVA Un prejuicio que está muchas veces detrás de la crisis del recurso al sacramento es que se restringe su efecto a un simple cancelar la culpa o la pena. ya "viejo". sino porque siendo instituido exactamente para eso.como bien sabemos . la improductividad de la cosa. sobretodo la negativa o la reparatoria.. así como nuestra propia consciencia penitencial.. muchas veces sólo inconsciente. Según esa concepción reductiva. la confesión tendría una función sola. 1. la presunción común de perfección que llevar a creer normalmente que llevan a creer que las propias pretensiones son leves. Es necesario esclarecerlos si no queremos burlarnos de nuestras faltas. En la realidad. la dificultad de encontrar una personas justa. está sufriendo hace tiempo . CAPITULO II EL PERDÓN QUE NOS REDIME Retomamos el asunto del sacramento de la Reconciliación. De esto puede presentarse una actitud contradictoria delante de los sacramentos: en un sentido. la necesidad de omnipotencia proyectada en el sacramento (y en su poder de extirpar el mal por la raíz). Pero permanece idéntico el prejuicio fundamental 25 . Cosa que no sucede y conocemos algunas disculpas se acostumbra dar: lo incómodo de acusarme siempre de las mismas faltas y. sería señal de que estoy burlándome del pecado" y. Dice Rey-Mermet: "Si yo no sintiese más necesidad de confesarme. tenemos aquí un cruce de "motivos": por un lado. que funcionaría de modo más o menos automático. por otro lado. En otro sentido. particularmente para casos graves.una profunda crisis. Aquella misericordia que un día nos crío y ahora nos redime y que exprime siempre el mismo proyecto del Padre. están probablemente también en crisis las otras formas a través de las cuales podemos sentir que somos absueltos.

Es cuestión de vivir una cierta relación con Dios. etc. Es claro que eso puede depender también de un examen de consciencia (o de inconsciencia) mal hecho. como si confesarse fuese una especie de práctica burocrática que debe realizarse periódicamente. acusación.el pedido de perdón sacramental ¡Bien diferente la confesión de devoción! Aquí no entra en absoluto la manía del escrúpulo o el perfeccionamiento. Es realmente grave el hecho de nuestra consciencia de pecado ser tan pobre al punto de no saber encontrar motivos suficientes para pedir perdón. para otra puede representar una falta significativa. de hecho ella lo percibe hasta cierto punto.¡y cómo! . sin sentirse así muy llevado a cambiar. 3. 26 . que debiera crear en la persona una atención natural por no desagradar aquello que ama y por el cual se siente amada. Es justo que haya un criterio que distinga los pecados según una mayor o menor gravedad objetiva (mortales y veniales). Lo que para una persona es cosa de nada o faltas veniales. Quien se avergüenza es más presuntuoso que arrepentido. sintiendo su paternidad y crecer en la libertad de hijo que todo lo juzga a la luz de esa paternidad. Por lo tanto. pedido de perdón.. dolor.. creativos en la gratitud y atentos a evitar lo que no es digno de un amor reconocido para no volvernos al mismo tiempo groseros asalariados o los campeones del compromiso siempre tranquilos en nuestra mediocridad o calculadores mezquinos que sólo se confiesan cuando la medida está superada o el plazo ya por agotarse. ni hay ningún motivo de avergonzarse cuando se constata la reincidencia de ser falibles. El razón es tan simple como grave: no se ve más la necesidad de ella o se juzga que no tenga bastante materia. Una consciencia formada es aquella capaz de atribuir también una culpa subjetiva de las propias faltas. El papel de la persona parece agotarse en el acto más o menos mecánico de la acusación: lo que acontece después no depende de ella. se trata de hacer nacer en nosotros esa sensibilidad y delicadeza de alma que nos vuelve deseosos de retribuir el amor. sin verdadera pasión. la absolución no da a nadie la garantía de no pecar más. Surge nuevamente la acostumbrada equivocación: la gravedad de una culpa es decidida por un código objetivo y no por una consciencia vuelta sensible porque descubre el amor. FALSA CONSCIENCIA Y FALSAS EXPECTATIVAS Otra consecuencia es la escasa involucrarción personal en la celebración del sacramento: examen. pero no es suficiente en la vida moral juzgar la seriedad de las propias transgresiones únicamente con la base en ese criterio objetivo a través de una comparación más o menos mecánica con una lista de comportamientos ya codificados. Otra señal inevitable y visible: la disminución progresiva de las propias confesiones. incapaz de captar integralmente el propio mal.reduccionista: la confesión como instrumento ocasional al de emergencia con fusión de eliminación y cancelamiento de culpa. Pero sería una pretensión irreal que no se repetirán más los mismos errores. Todo eso es vivido en niveles superficiales. una desatención o una falta de delicadeza de cierto peso que justifica . y probablemente no se conoce ni se acepta. Algunas consecuencias: un mixto entre desconfianza y rabia cuando nos encontramos delante de las mismas faltas y la vergüenza de tener que decir siempre las mismas cosas.

sin segregarlos de la propia consciencia. a la atmósfera que se crea. Entendemos: es justo que el confesor sea una persona capaz de exprimir. quiere decir entrar inevitablemente en un proceso de la experiencia penitencial. Tal tendencia privatizante. Dejando de lado las motivaciones más rebuscadamente teológicas. y la reconciliación. no nosotros. si ellas no fueron satisfechas. EL MILAGRO DEL PERDÓN No es un modo de decir sino la realidad de todo perdón sacramental. Son sujeto y objeto al mismo tiempo. Otro modo errado de aproximarse al sacramento es dar excesiva importancia al aspecto humano: al ministro. pero eso no puede ser el primer objetivo del penitente. raras cualidades interpretativas y comunicativas (en éste caso sería mejor recurrir al sicólogo). etc. acontece simplemente una cosa que no es explicable en nuestras categorías. Ese tipo de sensibilidad no es algo instintivo que brota espontáneamente en nosotros. Y aquí ponemos la última objeción: la pretensión de hacernos los tontos. y en cuanto a Dios lo dejo reducido a una mera comparación. todo se torna tan fácil que tal vez que ni a mi mismo percibo que fui perdonado. Cuando el Padre lo da. encuentro y experiencia de misericordia del Padre. Evidentemente. Es propio de ingenuos (o de inconscientes) pensar que la propia consciencia puede formarse fuera de un contacto frecuente con el perdón divino. lo hago todo con mis medios 27 . es más una especie de socorro sicológico. Invertir esa jerarquía de valores puede generar falsas expectativas de procurar lo esencial. con el riesgo de perder de vista lo esencial del propio sacramento. confundiendo la realidad central del sacramento. aparte de estar en abierto contraste con la dimensión comunitaria de nuestra fe y con la responsabilidad común que nos liga al bien y al mal. no tiene paz en cuanto no encuentre aquel confesor justo. con la consecuencia de que. y. 3. el confesor. antes es algo que se puede educar. Confesar los propios pecados únicamente a Dios. Pero existe una segunda fase: privarse de la experiencia subjetiva penitencial. Con el pasar del tiempo la relación Yo-Dios corre el riesgo de ser una relación con mi propio “yo” que se hace de Dios. cuando lo encuentra. puede llevarme lentamente a no sentir más la exigencia de reconocer concretamente mis pecados y tener dificultad de entenderme: no existe más la situación motivante e iluminativa de confrontarme con el otro. diremos solamente esto. No es raro encontrar cristianos que gusten de ese campo. a la sensación de ser comprendido y confortado. la riqueza de la misericordia divina. es momento insustituible de esa formación. Esas personas parecen pedir la confesión no sólo ni tanto por el encuentro vivificante con el perdón divino.. sin la mediación sacramental. a lo que siento dentro de mí. a su competencia. pretendiendo de aquel pobre hombre. me fijo sólo en mí mismo. que es el perdón dado gratuitamente y misteriosamente por Dios. y que pertenece a otra dimensión: ahí es Dios quien hace. se arriesga a dar más atención emotiva a la gratificación humana y no al milagro que acontece en toda confesión y que no depende de las cualidades ni de la santidad del ministro. sino que da sobreabundancia de misericordia divina. con su humanidad. ocurren perturbaciones y frustraciones.

Ni sólo eso.. darnos alguna indulgencia o esforzarse por acreditar en nosotros arrepentimiento. dignos de estima y reconciliados. Solamente Dios puede hacer resurgir lo que en nosotros estaba muerto y servirse de nuestra flaqueza para manifestar su poder. revelándonos en particular nuestra culpa y. autoabsolvernos. Antes que todo.. intentar tener confianza en nuestra buena voluntad. Y es grande milagro porque quien es perdonado es profundamente transformado por la fuerza del sacramento. Nos creó y nos redimió con su cruz y su resurrección. todo es hecho en casa. no está en función del pasado. sentirse positivos por perdonados.. Veamos entonces. hoy continúa al crearnos y redimirnos con su perdón. descubrirse pecadores sin desesperarse ni deprimirse. El perdón del Padre hace aparecer la verdad más profunda de nosotros mismos. Sólo El lo puede realizar y continuar haciéndolo. el milagro de perdón es intervención particular de Dios. (. tonto. como ya vimos. y que ahora continúa al crear en nosotros un corazón nuevo. en qué consiste ese milagro y sus frutos.. cuando no caemos en desánimo y autocondenación.. así siempre positivas y que me son favorables. Por otro lado. no sucede milagro alguno. no el árbitro de cada uno. Nosotros. Otros nos podrán también comprender. pero es servicio del futuro del hombre.. Su perdón es acto creativo y redentor. Decididamente no me conviene. el perdón nos revela. nuestra dignidad. fingiendo tal vez que nada ha sucedido. podré. El milagro es intervención de Dios. Solamente quien se siente perdonado sabe que pecó y es amado.. al mismo tiempo. Yo.) Es éste el milagro que sucede en toda confesión. ayudarnos a esclarecer. Cuando el padre nos perdona.. nos hace recuperar una estima radical que elimina toda nuestra sensación de inferioridad. sacramento de su misericordia. me salvo y a la vez me condeno.. En suma. alguna cosas que sólo Dios puede hacer para cada hombre que reconozca que es pecador y necesita de su perdón. confiando ese precioso ministerio a su Iglesia. manifestación de aquella misericordia que nos generó y nos salvó. autocondicionarme y experimentar determinadas sensaciones sicológicas. formulo leyes y encuentro excepciones. juzgo e interpreto. El milagro es exactamente ese: poder reconocer y "sufrir" la propia culpa y permanecer serenos. con las mismas flaquezas y pretensiones de antes. cuanto mucho. el mismo que andaba teniendo miedo. No es la misma persona de antes. Nos hace comprender más profundamente nuestro error y nos hace sentir más el dolor de El. compadecerse de nosotros. y es también mensaje eficaz de estima y de confianza: al reconciliarnos.y como mejor me parece: me acuso y me disculpo. podremos encorajarnos a nosotros mismos. Dios confía en nosotros y nos vuelve nuevamente dignos de su amor.. La intervención de Dios que perdona no tiende solamente a reajustar y restablecer una cierta pureza original.. 28 . no nos disculpa simplemente minimizando el error y mucho menos ignora las penas y las cancela.

29 . como enemigos irreductibles de sí mismo y consecuentemente poco amigos de los otros y de Dios. porque estamos convencidos de que solamente El nos da nuevamente la paz interior. aquellos que tienen siempre alguna cosa de qué quejarse o censurarse. los eternos descontentos de sí. LA IMAGEN IDEAL De hecho esa reconciliación es intrasíquica.en nuestro mismo ambiente . La fiesta del perdón no soporta cara fea. en el nivel sicológico. Se encuentran muchas insatisfechas. Pedir perdón al Padre. Por eso. no podemos presumir de ser ahora lo que somos llamados a ser plenamente mañana. es entregar nuestras vidas a sus manos. a. Por eso es que insistimos en los caracteres del perdón divino. nos vuelva cada vez más conformes con aquella imagen y. es cualquier cosa que solamente El puede hacer en cuanto creador de la imagen ideal del propio yo. al mismo tiempo. sin pretender poder realizar ahora plenamente esa imagen. es puro don de Dios. es reconocer esa reconciliación antes en nosotros mismos que con Dios. nos hace estar contentos con el nombre y con el rostro que nos dio. nos la revela en su belleza y nos la hace reconocer como nuestra. ME CONOZCO RECONCILIADO Es la primera y fundamental etapa. en los cuales la culpa o el drama de la culpa se transforma en fiesta de perdón. nos reconcilia. CAPITULO III EL PERDON QUE NOS RECONCILIA En el camino de integración del mal. ella representa el cumplimiento definitivo y objetivo final de nuestra vida. una vez que no es verdadera aquella reconciliación con el Padre es que no ha pasado a través de la reconciliación con el propio yo. Pero quien sabe si de esos momentos recordamos más el drama que la fiesta.no se encuentren muchas personas reconciliadas. Más así siempre. el perdón representa una fase central después de la fase de reconocimiento del propio mal: es el descubrirse de un amor que va amén de nuestro mérito y que. ya lo dijimos. En otras palabras ¿somos reconciliados con nuestra historia. 1. le reconocemos ese puesto central: somos antes llevados a considerarlo una realidad eventual que nos traza la mente solamente en episodios y ocasiones. en nuestra vida espiritual. algo que es decididamente mayor que nosotros y de nuestras fuerzas. para que recreándonos con su misericordia. Quien se siente poco perdonado no puede ser una persona reconciliada. nos redime. don de Dios y de su misericordia. Tal vez podamos decir que el primer efecto del perdón divino. al perdonarnos nos cría. como nosotros mismos? La impresión que tenemos es que en el ambiente . idealizada para cada uno de nosotros por Dios.

de paciencia y de impotencia y sobretodo es hecha de aquella humildad que nos hace reconocer el mal y gozar del perdón. de personas que procuran con trabajo humilde y paciente. al contrario. no personas que llegaran. nerviosismos. personas de buena voluntad. Así mismo el perdón divino nos permite alimentar esos sueños. (. Ciertamente el perdón que viene de Dios podría tirar radicalmente nuestro mal. no percibir más sus estímulos y sus atracciones y llevarnos a no preocuparnos más por nuestra flaqueza. pero también constatan que están distantes de él y con todas las fuerzas ponen manos a la obra para hacer lo mejor que pueden.. y exactamente por eso es que nos reconcilia profundamente con nuestra imagen real. reconciliados porque perdonados. visión mezquina. sin eludir llegar a la perfección ni que puedan llegar a una perfección absoluta. porque reconciliados. es una debilidad que cargamos dentro de nosotros para siempre y que se manifiesta de mil maneras: sensaciones. sobretodo. Somos responsables. hacen todo para esconderse de sí mismos y perciben la necesidad del perdón de Dios y de los otros. como pecadores o como justos.. nos reconduce a nuestra realidad personal. nos lleva a reconocer que somos apenas viandantes. Ser absueltos por Dios no nos da ningún certificado de infalibilidad futura. o como individuos presuntuosos que se consideran mejores que los otros y simplemente no se conocen. LA IMAGEN ACTUAL El perdón que Dios nos da de hecho es también reconciliación con nuestra imagen actual. muy lejos de ser impecables. por la manera cómo vivimos nuestra pobreza delante de Dios. dificultades para relacionarse. pero si realmente lo queremos ser. El pecador puede estar reconciliado. Tal vez no siempre somos responsables por todo eso. por lo menos normalmente. malestar sicológico. debemos comenzar a dejar toda ilusión de perfección. Cuanto mucho. no héroes. Sería maravilloso ¿no? Pero de hecho no parece que eso suceda. para limitar su penetración e impedir que pese demasiado sobre los otros y perjudique nuestro apostolado. estrechez de mente. resentimientos. O tanto más amigos de Dios en cuanto más perdonados y en paz con nosotros mismos.. Pone fin a nuestro sueños imposibles. porque forma parte de nuestro yo. pero sin duda siempre somos responsables por la actitud que tomamos delante de ese mal-flaqueza y de lo que hacemos para tener consciencia de él y comprender su raíz y sus consecuencias.. como personas que reconocen su afabilidad y sienten cotidianamente la necesidad con un perdón que nos hace nuevos y nos salva. realizar el propio objeto del Padre. Cancela las mistificaciones. depresiones. 30 . Santos. No somos perfectos. el justo no.b.). tentaciones. inclusive aquellas que se esconden detrás de proyectos omnipotentes de perfección y nos hace comprender que nuestras santidad es hecha también de fragmentos de barro. hombres flacos. nos da la fuerza de reconocer y aceptar en nosotros la presencia de un mal que no podremos jamás extirpar radicalmente.

desde Abraham hasta Jesús. No hay más lugar para el miedo. (. mas . (. ¿Con cuál Dios nos reconcilia la sangre de Cristo? Evidentemente con aquel Dios manifestado y expreso por la propia cruz. difícil y exigente para el perdón.. Si hay una cruz de premio. Él no rechaza ni condena a nadie. Mas está siempre con los brazos abiertos para acoger todo aquel que reconoce el propio pecado y cree en su misericordia. Por tanto. la imperturbabilidad. la pasividad cómoda de quien la practica disfruta del sacrificio de otro y descarga en él sus propias responsabilidades. no puede haber la indiferencia. mas es el autor "gracias a la sangre de Cristo.13-15). También. esa reconciliación ya sucedió. al contrario. por una redención que se realiza toda vez que un pecador se arrepiente. mas es muy difícil servirse de él para justificar la propia conducta.. la reconciliación con Dios pasa necesariamente por la contemplación de la cruz: solamente ésta es la que me puede dar. 23). destruye nuestros ídolos. descubrimos ese Dios misteriosamente flaco y profundamente amoroso. El Dios de la cruz. por una extraña metamorfosis. Y si tenemos la experiencia de perdón delante de la cruz.. Reconciliarse con él será algo imposible. desde el punto de vista sicológico. 31 . calla. padre-patrón. Cuando ahora pedimos perdón. para la obsesión. justificar algunas de nuestras actitudes correspondientes. Dejémonos reconciliar por su cruz y con su cruz. sabemos que nuestra petición está destinada a ser escuchada por un perdón antiguo y siempre nuevo. Es el Dios de la Reconciliación. es más escándalo que fascinación (1Cor 1. por ende.repitamos . por otro lado. RECONCILIADOS CON DIOS Ya dijimos que es Dios el verdadero autor de ese darnos una paz interior. fruto más de proyecciones sicológicas distorsionadas que de la fe del Dios de nuestros padres. nos impide proyectar en Dios nuestros sueños frustrados de omnipotencia. de realizó una vez por todas a través de la Cruz. El Dios de nuestros sueños puede también fascinar nuestras fantasía y. La cruz es la medida del amor del Padre y de mi pecado: la reconciliación con Dios es encuentro con aquel amor y consciencia de aquel pecado. que podría herir más que ser herido. de gloria y de dominio. Es de hecho un Dios flaco e impotente que se deja crucificar y renuncia a su omnipotencia. la plena certeza de estar plenamente perdonado y también de tener el alto precio de la ruptura del vínculo que solamente el sacrificio del Hijo podía reconstruir.). porque es sobretodo un Dios que sufre con aquel que ama y sufre por él. sabemos que ya lo recibimos. un Dios humilde y humillado. para la duda.no puede haber reconciliación sin la experiencia de la Cruz.2. Que es un Dios probablemente bastante diverso de algunas de nuestras concepciones de la divinidad. que no hace valer sus derechos. para la angustia. Por eso es que nuestro camino de reconciliación debe pasar necesariamente por la contemplación de la cruz: porque la cruz de Cristo purifica nuestra imagen de Dios. acepta ser rechazado y condenado por aquellos que benefició. para el escrúpulo. transformarse en juez severo.). como también. No podemos solamente pedirla y disponernos a recibirla. no se puede dudar del perdón ni tampoco quedarse indiferente e impasible. mas puede también. de hecho él es nuestras paz" (Ef 2. al mismo tiempo. un Dios rico de compasión y de misericordia..