Recensiones

idealismo. Pero si el Yo de Schelling ya no puede BeRgSON, Henri: Lecciones de estética y metafí-
ser entendido en términos de coincidencia plena o sica. trad. María tabuyo y agustín López. Ma-
conciencia pura – puesto que en el origen no existe drid: Siruela, 2012, 168 págs.
ninguna conciencia pura – entonces el absoluto en
sentido pleno solo podrá ser entendido como una Con el título Lecciones de estética y metafísica,
unidad previa o “fondo sin fondo” (Urgrund o Un- la editorial Siruela, en la colección Biblioteca de
grund) que contiene potencialmente una identidad ensayo, ha compilado tres cursos breves imparti-
final temporalmente devenida: “La esencia del dos por el filósofo y profesor francés Henri Berg-
fundamento, así como la existencia, – afirma Sche- son (1859-1941). tanto las lecciones en la etapa
lling – solo puede ser aquello que precede por de- de juventud en Clermont-Ferrand, Introducción
lante de todo fundamento, esto es, aquello general del curso de filosofía (cuatro sesiones
considerado absoluto por antonomasia, el funda- entre 1887 y 1888) y las dos Lecciones de estética,
mento sin fondo (Ungrund)”. así como las tres Lecciones de metafísica en el
Si el Yo o el sujeto no es una identidad origina- Liceo Henri IV, que datan de 1893, provienen de
ria, sino una “absoluto derivado” de un absoluto la edición de Presses Universitaires de France,
originario desfondado, entonces el devenir de la 1999, intitulada Cours II. Leçons d´esthétique. Le-
conciencia asume los rasgos de una verdadera odi- çons de morale, psychologie et méthaphysique.
sea: “La odisea de la conciencia presenta por tanto, Por vez primera han sido vertidos al castellano, en
una lucha o, mejor, un calvario: la existencia lucha la traducción de María tabuyo y agustín López.
contra su propio fundamento por manifestarse y Se trata en origen de versiones corregidas de la
darse lo otro de sí: es, por ello, fuerza expansiva. transcripción de alumnos en las dos mentadas ins-
el fundamento, por su parte, resiste y lucha por tituciones. en las Notas de esta publicación (entre
permanecer en sí mismo y contraerse: es fuerza las páginas 149 y 164) se aporta un marco referen-
contractiva. Si la primera puede ser asociada con
cial importante: breves biografías de figuras inte-
la luz, la segunda puede serlo con la oscuridad. el
lectuales acaso oscuras citadas de pasada en las
fundamento remite por ello a un abismo, a una
disertaciones, relaciones de alguna noción con el
cara sombría de la identidad (…)”, afirma ana Ca-
resto del corpus bergsoniano o con otros autores
rrasco Conde. el planteamiento en torno al pro-
que el propio Bergson leyó, puntualizaciones y co-
blema del mal que Schelling elabora a través de
mentarios. en el caso de las Lecciones de metafí-
toda su trayectoria se refiere justamente a esta
sica, se incluyen también en estas notas los
“cara sombría de la identidad”; mal que ya no es
apuntes en el margen del original. Éstos, “si no son
simplemente una figura de la conciencia que pueda
ser integrada en el discurso racional, sino que per- de Bergson, son de un alumno muy inteligente o
manece siempre como ese “resto inasimilable” de de D. Roustan, cuando releyó sus cursos con vistas
un fundamento sin fondo. La idea de historia que a la redacción de sus propias obras”1.
de aquí resulta no es ya ciertamente la de un sujeto aunque el conjunto de estas introducciones de
que progresa indefectiblemente hacia grados su- la historia de la Filosofía tienen mucho valor, son
periores de libertad – en la cual todo queda final- indudablemente las Lecciones de metafísica las
mente superado y reconciliado – sino el de una que muestran a un Bergson mucho más hecho y
historia vulnerada, desde el principio, por la posi- maduro especulativamente hablando. Debe tenerse
bilidad del mal. el merito indudable del libro de en cuenta que, estos últimos cursos del Liceo
ana Carrasco Conde reside en presentarnos a ese Henri IV fueron dictados tan sólo tres años antes
“otro Schelling”, más sombrío y nocturno, si se de la publicación de una obra clave y decisiva
quiere, pero mucho más cercano a nuestra sensi- como Materia y memoria (1896). en ese sentido,
bilidad y, sobre todo, al justo rescate de su más el inevitable rastreo y exégesis de “lo bergsoniano”
propia singularidad. virtual dentro del “Bergson-en-formación” ofrece
un resultado más satisfactorio en esta tercera sec-
gustavo CataLDO SaNgUINettI ción del volumen. en particular, en las dos últimas
Lecciones (dos terceras partes): El tiempo y La
materia. Pero vayamos en orden de la edición, que
es, además, el orden cronológico.

Anales del Seminario de Historia de la Filosofía 226
Vol. 31 Núm. 1 (2014): 219-253
Recensiones

en la Introducción general del curso de filosofía tiene en la música (“Precisamente a causa de la va-
de 1887-1888 el filósofo se dedica simplemente a guedad en que se mantiene, ella existe en nosotros
encontrar el campo específico de la filosofía den- o, por decirlo mejor, despierta sensaciones y emo-
tro de las ciencias. “Se puede decir que la necesi- ciones entre nuestros recuerdos, que concuerdan
dad o el espíritu de simplificación es el espíritu con el ritmo y el desarrollo de la melodía”)14. Hay
científico por excelencia”2. tenemos un apartado también una consideración curiosa en torno a la
importante sobre las clasificaciones de ciencias y pintura: “todas las artes salvo, quizá, la pintura,
producciones, de aristóteles, Francis Bacon y, fi- suponen un elemento geométrico”15. Porque, dice
nalmente, destaca la de andré-Marie ampère “es el arte realista por excelencia. a falta de esos
(1775-1836), que hace distinción entre ciencias de elementos rítmicos, nos da casi la ilusión de la
la materia y de la inteligencia. Las primeras pue- vida”16.
den ser abstractas o concretas. Las de la inteligen- Como se dijo, lo más interesante a nivel espe-
cia pueden ser históricas o noológicas3. “Pero esta culativo y bergsoniano de estos cursos es el ter-
tendencia de las ciencias a multiplicarse”, nos dice cero, de 1893, cuyo final, entre dinamismo y
Bergson “es contraria a uno de los instintos de mecanicismo, puede recordar mucho al primer ca-
nuestra razón. en efecto, la razón humana apunta, pítulo de La evolución creadora, De la evolución
como se ha visto al comienzo del curso, a la sim- de la vida. Mecanicismo y finalidad17. estas lec-
plificación”. La filosofía de la ciencia (como el ciones se dividen, básicamente, en los temas de es-
evolucionismo de Darwin4 o las teorías históricas pacio, tiempo y materia.
de Vico5) reconduce a la unidad. Finalmente, en el Pasemos al espacio, con una línea de ecos de
apartado La filosofía. Su objeto: “La metafísica se primer Bergson (Ensayo sobre los datos inmedia-
propone responder a estas dos preguntas esencia- tos de la conciencia): “Hay, en efecto, unas dife-
les: ¿qué es la materia?, ¿qué es la inteligencia?”6. rencias tan profundas entre el espacio y los datos
Pero nótese que, muy brevemente, el joven Berg- inmediatos de la percepción exterior que no se
son puntualiza que la razón, como tal, tiene instin- puede ni se debe suponerlos conocidos por los
tos. tiene dirección. mismo procedimientos ni de la misma manera”18.
el curso, como el posterior de estética, tiene un antes de entrar en mayores distinciones, el pensa-
afán más bien de descripción y mera propedéutica dor francés separa sensación de espacio, como dos
y no ofrece conclusiones cerradas, simplemente opuestos19. así, las sensaciones son heterogéneas,
meros amagos de objeciones. Como en las tres se- discontinuas, relativas, indivisibles, suprimibles
ries de sesiones, en conjunto, el discurso se man- por medio de la imaginación, contingentes, y sólo
tiene y parte de los parámetros neokantianos. esto comprensibles por medio de los sentidos. Por el
se ve muy claramente en las Lecciones de estética, contrario, el espacio es homogéneo, continuo, ab-
donde seguimos el camino de la Crítica del juicio soluto, divisible, insuprimible imaginativamente,
y las conclusiones de este tratado. Lo bello es fi- necesario, y universalmente geométrico.
nalidad sin fin, lo bello no es simplemente lo agra- Bergson aborda el problema del espacio como
dable, ni lo útil, ni el bien, ni lo verdadero. Sino problema psicológico (cómo adquirimos su idea y
“la verdad, pero tomando una forma circunscrita”7. qué es su idea) y como problema metafísico (qué
De ahí seguimos a lo bonito y a lo sublime. Se nos es el espacio). el problema psicológico, según su
habla, al final de la exposición de lo ridículo como exposición, se divide entre la tesis nativista, que
una noción “inexplicada”8, y que, según algunos, es la Estética trascendental kantiana, y, aunque la
“lo cómico tiene por esencia una falta de propor- llama “hipótesis perezosa”20, no se aparta dema-
ción entre el fin y los medios”9. esto es un presagio siado de ella. el espacio, por tanto, es un a priori
evidente del posterior tratado La risa. Ensayo de la sensibilidad, y, sobre su fundamento, sólo po-
sobre la significación de lo cómico, donde se re- demos distinguir y yuxtaponer sensaciones.
toma las (aquí breves referencias) consideraciones Y están, en segundo lugar, las tesis empiristas o
sobre la caricatura10 y el humorismo de Molière11, genéticas21, que a su vez se dividen entre aquellas
al final de la primera parte12, del epígrafe Lo bello. que defienden psicólogos ingleses (Bain y Spen-
en el segundo apartado, El arte, se nos habla del cer) y las que defienden los empiristas fisiólogos
mismo como “la producción de lo bello”13. Se de- alemanes (Helmholtz y Lotze). Los primeros de-

227 Anales del Seminario de Historia de la Filosofía
Vol. 31 Núm. 1 (2014): 219-253
Recensiones

fienden la existencia de sensaciones sin espacio, “tiempo homogéneo”26, como “representación
como los sonidos sucesivos. Si la yuxtaposición como espacio de la duración”27. Pero, nos dice el
espacial supone la reversibilidad del orden de su- filósofo, el tiempo no nos viene de golpe, con lo
cesión, entonces, la sucesión como tal, no se en- cual, no es un medio. Sólo como medio podría ser
tiende espacialmente. Bergson considera que para sustrato: siendo medio de sucesión. Pero el tiempo
saber si invertimos una sucesión, por ejemplo, se es sucesión: la esencia de la duración es la suce-
presupone el espacio. el espacio, en definitiva, es sión. No puede ser, por tanto, medio de una suce-
una noción que también funciona en la idea de su- sión porque es todas y cada una de las sucesiones.
cesión sensorial (unas campanas que suenan, por además, “no hay una duración más que para
ejemplo, sin referencia espacial). De algún modo, una conciencia”28. Y “un único instante de dura-
la sucesión, dice Bergson, se puede espacializar. Y ción no sería nada”29. De tal modo: “No percibi-
cuando decimos que una sucesión es irreversible mos otra duración que la nuestra, pues si asistimos
y la confrontamos con la reversibilidad (de la mera a la sucesión de fenómenos exteriores, esos fenó-
yuxtaposición espacial), en esta irreversibilidad o menos no existen para nosotros más que en tanto
reversibilidad ya está presupuesto un orden previo: percibidos por nosotros, y esas percepciones son
una distancia. Un espacio. otros tantos estados psicológicos”30. aquí aparece
La teoría germana es la de los signos locales: La un tema importante, la simpatía metafísica: una re-
extensión deriva de la experiencia. “en efecto, por lación natural de duraciones. Concluimos: “Habrá
más que elementos distintos y cualidades diferen- que decir que la duración no es una línea recta que
tes nos sean dados de forma simultánea, es nece- se alarga, sino un círculo que se ensancha, perma-
sario además, para que formemos de ella una neciendo él mismo y, sin embargo, convirtiéndose
extensión, que los yuxtapongamos”22. el resultado en otra cosa”31.
es similar en ambos casos: la tesis nativista, que en la página 104 de esta edición, Bergson
presupone el espacio como medio donde se pueda afirma algo muy interesante, en las postrimerías
dar la sensación, es la más fuerte filosóficamente del capítulo: “así, lo mismo que el espacio no nos
hablando. ha parecido ser sino la expresión y la traducción
en cuanto a problema metafísico, Bergson di- para nosotros de ciertas relaciones dinámicas entre
vide el problema entre realismo (que atribuye a las sustancias, así el tiempo, medio continuo y ho-
Descartes) y al idealismo kantiano. Finalmente mogéneo, no es sino la traducción del elemento
(como ejemplo de filosofía sintética), toma ideas común a todas las duraciones”.
de la correspondencia de Leibniz con Clarke, en esto nos recuerda a una sentencia que incluye
cuanto a la armonía prestablecida entre lo extenso en su ensayo Introducción a la metafísica, de 1903
y lo inextenso (las mónadas). en un primer punto, (publicado como artículo de la Revue de métaphy-
nos dice de Descartes: “La idea de espacio se ex- sique et de morale): “De la intuición puede pasarse
trae de la idea de extensión” que viene fundada en al análisis, pero no del análisis a la intuición”32. el
la “veracidad divina”23. Y continúa: “a medida que dinamismo es fundamento también de las relacio-
la ciencia experimental progresa, se confirman ex- nes de espacio. Pero es una “traducción para nos-
perimentalmente la idea de la estabilidad de las otros”, no son componentes parciales, sino
leyes de la naturaleza y la idea conexa de la reduc- expresiones parciales. Si, por volver a citar la In-
tibilidad de los fenómenos a la extensión y al mo- troducción a la metafísica (6 años posterior), “la
vimiento, es decir, la idea de la reductibilidad de metafísica es pues la ciencia que pretende prescin-
la física a la mecánica”24. Como dijimos, la posi- dir de símbolos”33, será la duración del tiempo-no-
ción idealista (que niega el espacio) le lleva pri- homogéneo (no simbólico, sino inmediato) el
mero al planteamiento kantiano y después al campo donde efectuar las pertinentes indagaciones
leibniziano (la problemática de una supuesta rela- metafísicas. en el pasaje de la página 104 compro-
ción de lo extenso espacial con lo inextenso). bamos fácilmente una prioridad del tiempo sobre
Sobre el tema del tiempo ya tenemos una nota el espacio, no una mera independencia de dos a
importante, nada más empezar: “la correlación de prioris de la sensibilidad kantiana. “el movimiento
las dos cuestiones está lejos de ser evidente”25. te- es originario”34, que dirá más adelante el filósofo.
nemos también una dicotomía: por un lado, el abierta ya esta brecha, el tercer y último apar-

Anales del Seminario de Historia de la Filosofía 228
Vol. 31 Núm. 1 (2014): 219-253
Recensiones

tado, sobre la materia, la necesidad y la contingen- expresión bergsoniana en la duración, en el suce-
cia, nos introduce de lleno en la problemática berg- derse) para proseguir de un modo fructífero una
soniana más genuina. el tema Materia termina andadura metafísica y no ser un mero “trabajo de
siendo la exposición, quizá, más interesante del re- ensamblaje”41, o “de ensambladura”42 o “travail
ciente libro Lecciones de estética y metafísica. d´assemblage”43. Labor de taxidermista, al cabo.
el idealismo y el realismo son las dos posturas
confrontadas aquí para averiguar si existe o no NOtaS
existe la materia y qué es. Según el aquí catalo-
gado idealista J. S. Mill, la materia son agregados 1
Bergson, H. Lecciones de estética y metafísica.
de sensaciones; y según Berkeley (otro idealista, trad. María tabuyo y agustín López. Madrid: Si-
según Bergson), es sabido que hablamos de cuerpo ruela, 2012. P. 159.
como de una percepción. Pero, básicamente para 2
Ibid. P. 20.
nuestro filósofo el idealismo no explica nada. 3
Ibid. P. 26.
Regla y diferencia quedan, ambas, inexplicadas35. 4
Ibid. P. 31.
Kant, nuevamente, vuelve a aportar una noción 5
Ibid. P. 34.
más ecuánime al respecto, es decir, sobre la mate- 6
Ibid. P. 38.
ria: “hay cosas en sí cuya acción desconocida e in- 7
Ibid. P. 53.
cognoscible se traduce para nosotros por una 8
Ibid. P. 62.
diversidad, una multiplicidad incoherente que no 9
Ibid.
es todavía multiplicidad de fenómenos”36. 10
Bergson, H. La risa. Ensayo sobre las significa-
Y pasa a hablar de Fichte: “Dado que yo, o bien ciones de lo cómico. trad. Mª Luisa Pérez torres.
todas las sensaciones presentes o futuras son dadas Madrid: alianza, 2008. P. 27.
con él, y entonces ¿cómo hacerlas salir de él de 11
Ibid. P. 47 y 57.
otra manera que por una creación ex nihilo? De 12
Bergson, H. Lecciones de estética y metafísica.
una noción dada no se hará salir nada más que esa trad. María tabuyo y agustín López. Madrid: Si-
misma noción. Deducir algo es ya combinarlo con ruela, 2012. P. 61.
otra cosa, pues toda deducción es una síntesis. Si 13
Ibid. P. 62.
se da la idea pura del yo, no se podrá deducir de 14
Ibid. P. 64.
ella más que la idea del yo. esta creación es inin- 15
Ibid. P. 67.
teligible. Supone, evidentemente, además del yo, 16
Ibid. P. 68.
un principio de cambio, un principio que no puede 17
Bergson, H. La evolución creadora. trad. Pablo
ser interior al yo, pues entonces el yo daría inme- Ires. Buenos aires: Cactus, 2007. P. 21.
diatamente todo lo que puede dar. el idealismo ab- 18
Bergson, H. Lecciones de estética y metafísica.
soluto se refuta, pues, a sí mismo”37. trad. María tabuyo y agustín López. Madrid: Si-
La parte Mecanicismo y dinamismo, que tanto ruela, 2012. P. 74.
nos recordaba a la evolución creadora, plantea 19
Ibid. P. 74.
nuevas preguntas. el mecanicismo es el terreno de 20
Ibid. P. 80.
la absoluta necesidad y de la yuxtaposición. Pero 21
Ibid. P. 81.
Bergson se pregunta cómo puede haber aquí ver- 22
Ibid. P. 85.
dadera evolución y mutabilidad38. Una vía correcta 23
Ibid. P. 89.
sería la combinación, la síntesis de multiplicidad 24
Ibid. P. 89.
y unidad de los estados de conciencia sucesivos. 25
Ibid. P. 98.
Si la cantidad (fruto de la analítica) es cualidad en 26
Ibid. P. 99.
estado naciente, habrá que empezar a indagar a 27
Ibid.
partir de sus datos hacia la “experiencia integral”39. 28
Ibid. P. 100.
es decir, el dinamismo ha de entroncarse con la 29
Ibid. P. 100.
espacialidad del tiempo (más allá de armonías pre- 30
Ibid.
establecidas) como el río y el cauce. “exigen ser 31
Ibid. P. 101.
combinadas”40. en cierto modo, la analítica meca- 32
Bergson, H. Introducción a la metafísica. trad.
nicista requiere del dinamismo (que encuentra su M. Héctor alberti. Buenos aires: ediciones Siglo

229 Anales del Seminario de Historia de la Filosofía
Vol. 31 Núm. 1 (2014): 219-253
Recensiones

Veinte, 1984. P. 53. In questa direzione si muove il recente volume
33
Ibid. P. 18. di Lucia Parente, Ortega y Gasset e la “vital cu-
34
Ibid. P. 58. riosidad” filosofica, che può essere definito come
35
Bergson, H. Lecciones de estética y metafísica. un gesto di amore nei confronti del pensare orte-
trad. María tabuyo y agustín López. Madrid: Si- ghiano, proprio per la sua tendenza ad accogliere
ruela, 2012. P. 116. e ad ampliare – inglobando il verso dei poeti e la
36
Ibid. grazia linguistica dei narratori – l’elemento di co-
37
Ibid. P. 120. stante apertura ed emozione nei confronti del
38
Ibid. P. 131. mondo della vita.
39
Bergson, H. Introducción a la metafísica. trad. Per Lucia Parente Ortega è «un entusiasta del-
M. Héctor alberti. Buenos aires: ediciones Siglo l’esistenza, dell’osservazione del fenomeno, più
Veinte, 1984. P. 95. che un afferratore del neoumeno» (p. 29), la sua
40
Bergson, H. Lecciones de estética y metafísica. incapacità di fare sistema chiuso deriva dall’ade-
trad. María tabuyo y agustín López. Madrid: Si- renza al movimento vitale che mai può essere
ruela, 2012. P. 144. bloccato senza mortificarlo e spegnerlo.
41
Bergson, H. La evolución creadora. trad. Pablo L’uso continuo di metafore «usate come veicolo
Ires. Buenos aires: Cactus, 2007. P. 106. di conoscenza e come dispositivo cognitivo» (p.
42
Bergson, H. La evolución creadora. trad. María 42) rappresenta il sintomo più evidente di un pen-
Luisa Pérez torres. Madrid: espasa, 1973. P. 91. sare creativo, originale, aperto agli stimoli e alle
43
Bergson, H. L’évolution créatrice. París: Presses contraddizioni della vita. La metafora in Ortega «è
Universitaires de France, 1969. P. 92. un fattore potente di arricchimento concettuale,
perché non si presenta soltanto come strumento del
Álvaro CORtINa pensiero discorsivo, come traslato che arricchisce
di colori inediti un ragionamento rigoroso, ma è
l’elemento che dona consistenza appropriata al
PaReNte, Lucia: Ortega y Gasset e la “vital curio- contesto ragionativo di cui rivela il seme segreto,
sidad” filosofica. Milano - Udine: Mimesis, 2013, il primo costituirsi, e la stessa ragione d’essere»
170 págs. (p. 45).
Ortega non è in nessun modo un letterato che
Far “incontrare” il proprio lavoro con quello dei mu- ama colorare i suoi testi con artifici retorici in
sicisti, dei pittori o degli scienziati, è il solo atteggia- grado d’impreziosire un ragionamento. Nella sua
mento che non si ricollega né alle vecchie scuole né esplorazione, il pensare per immagini e attraverso
al nuovo marketing. Si tratta di “punti singolari” che
le immagini, serve a sondare le profondità delle
costituiscono dei veri e propri focolai di creazione,
funzioni creatrici indipendenti dalla funzione-autore.
esperienze di cui le parole e le immagini sono cu-
e ciò non vale soltanto per le intersezioni di discipline stodi.
differenti: ogni disciplina, ogni elemento di essa, per L’esplorazione però richiede tenacia e coraggio
quanto piccolo sia, è già di per sé fatta di tali incroci. e il filosofo non può che assecondare questo slan-
g. Deleuze, Contro i “nuovi filosofi” cio eroico verso la comprensione dell’essere: «il
filosofo come puro eroismo teoretico, […] si im-
I. La straordinaria sensibilità femminile delle merge nel “piccolo abisso che è ogni parola” la
studiose italiane che si occupano di Ortega y gas- quale, “una volta pronunciata acquista una valenza
set sta producendo varianti ermeneutiche di pubblica, rimbalza autograficamente sui soggetti
grande interesse. che l’hanno pronunciata e li rende autoconsape-
Una caratteristica di questa tendenza è la capa- voli. Ortega s’interroga, infatti, davanti ai suoi al-
cità di recuperare l’interiorità attraverso il sentire lievi ma anche davanti al popolo della sua terra
di un corpo disciplinato da un pensare capace di natia, sull’essenza della filosofia attraverso un pro-
accogliere la dimensione emozionale profonda – cedimento discorsivo “a spirale” culminante nel-
non più respinta come fragilità – la dimensione l’esistenza del “filosofo filosofante” che solo può
poetica, metaforica, amorosa, dolorosa e spesso soddisfare l’eterna sete di conoscenza dell’uomo
tragica dell’esistente. di tutti i tempi» (67).

Anales del Seminario de Historia de la Filosofía 230
Vol. 31 Núm. 1 (2014): 219-253