Es el Artículo 83 sobre la actividad económica el encargado de definir lo que se debe entender por

actividad económica, lícita, “desarrollada por las personas naturales y jurídicas, en cualquier lugar
y sobre cualquier bien, sea comercial, industrial, social, de servicios, de recreación o de
entretenimiento; de carácter público o privado o en entidades con o sin ánimo de lucro, o similares
o que siendo privados, sus actividades trasciendan a lo público”.

Desde esta caracterización queda en vista que se trata meramente de lo que legalmente se
reconoce, es decir, la informalidad laboral que también es una actividad económica queda a juicio
de las autoridades de policía como el principal actor que se deberá combatir, desde vender un chicle
en la calle, montar una chasa o vender aguacates en el espacio público.

Para tal fin además, serán los alcaldes quienes “fijarán horarios para el ejercicio de la actividad
económica en los casos en que esta actividad pueda afectar la convivencia, y en su defecto lo hará
el gobernador”.

Así, en lo que respecta a la actividad económica en el marco del nuevo código de policía se
encargara de perseguir, multar y judicializar a las personas que informalmente se ganen su sustento
diario.

“Vender, procesar o almacenar productos alimenticios en los sitios no permitidos o contrariando las
normas vigentes,” normas sancionadas por alcaldes o gobernadores, etc., acarrea multas como:

1. Multa General tipo 2;
2. Destrucción de bien;
3. Suspensión temporal de actividad.

Dicho código de policía es la persecución directa a la economía informal, de la que viven muchos
bumangueses, colombianos en general, a los vendedores de tinto, a todo aquel con quien la
actividad economía licita sienta perdidas económicas, monetarias, a esos que no reporta ingresos a
la cámara de comercio, a esos que el capitalismo salvaje ha dejado sin empleo y que no ven otra
alternativa para alimentar a sus familias que el comercio informal.

Lo importante de este articulado sobre la actividad económica, a mi parecer se encuentra en la
palabra LICITO, desde allí se debe construir, a través del debate, las contradicciones existentes entre
el sobrevivir de los subalternos y el modelo económico actual que continua defiendo el nuevo código
de policía..