El maíz morado es un conjunto de variedades de Zea mays que poseen un fruto de color

morado. Crecen principalmente en los Andes de Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador y Argentina,
como también en la sierra Tarahumara (México). Dispersos y cultivados también en las costas
del territorio peruano, desde mucho antes de los incas.
Existen diferentes variedades de maíz morado todas derivadas de una línea más ancestral
denominada "Kculli" aún cultivada en Perú, Bolivia y Argentina. En México se le conoce con el
nombre de maiz azul. Su color se debe a las antocianinas, un pigmento hidrosoluble y natural
que se encuentra también en el arándano, la cereza, la frambuesa, el repollo morado y las
ciruelas

Valor nutricional del Maíz Morado
Como todos los cereales, el maíz morado es rico en almidones, que representan el 80% de su
composición, siendo el 10 % azúcares y 10 % de proteínas. Cabe decir que en cuanto a
proteínas no tiene el mejor de los espectros, ya que hay poca proporción de triptófano, lisina y
metionina, mientras que destaca el porcentaje elevado de leucina.

Por otro lado, el maíz morado es rico en minerales como magnesio, potasio, fósforo y en menor
medida selenio y hierro. En cuanto a vitaminas, es una fuente importante de vitaminas del grupo
B, especialmente B1 o tiamina, B3 o niacina, inositol, B8 o biotina y B9 o ácido fólico.

Pero lo que hace que el maíz morado sea especial y le confiere propiedades medicinales, es su
contenido en fitoquímicos y antioxidantes.

Propiedades del Maíz Morado
Al igual que los arándanos, las frambuesas, las uvas tintas, las ciruelas, las cerezas o la col
lombarda, el maíz morado contiene un pigmento azul / morado llamado antocianidina, un
poderoso antioxidante natural, en una concentración muy elevada.

 Las antocianidinas son antiinflamatorios naturales.
 Participan de la regeneración del tejido conectivo y formación de colágeno (necesario
para los huesos, la piel, el cabello y las uñas) por lo que ayuda a prevenir y retrasar el
desarrollo de la artrosis y la osteoporosis.
 Su poder antioxidante retarda el proceso de envejecimiento a nivel celular, protegiendo
el ADN de mutaciones indeseadas y con ello, del cáncer.
 Estabilizan y protegen las venas y arterias de la acción de los radicales libres, favorecen
la buena circulación sanguínea, reducen los niveles de colesterol y disminuyen los
riesgos de infarto de miocardio.