EVANGELIO

Benedicto XVI, papa
Homilía, 19-06-2011: Revelación del amor de Dios después de un gravísimo pecado

VISITA PASTORAL A LA DIÓCESIS DE SAN MARINO-MONTEFELTRO

[…] Celebramos hoy la fiesta de la Santísima Trinidad: Dios Padre e Hijo y Espíritu Santo, fiesta de
Dios, del centro de nuestra fe. Cuando se piensa en la Trinidad, por lo general viene a la mente el
aspecto del misterio: son tres y son uno, un solo Dios en tres Personas. En realidad, Dios en su
grandeza no puede menos de ser un misterio para nosotros y, sin embargo, él se ha revelado:
podemos conocerlo en su Hijo, y así también conocer al Padre y al Espíritu Santo. La liturgia de hoy,
en cambio, llama nuestra atención no tanto hacia el misterio, cuanto hacia la realidad de amor
contenida en este primer y supremo misterio de nuestra fe. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son
uno, porque Dios es amor, y el amor es la fuerza vivificante absoluta, la unidad creada por el amor es
más unidad que una unidad meramente física. El Padre da todo al Hijo; el Hijo recibe todo del Padre
con agradecimiento; y el Espíritu Santo es como el fruto de este amor recíproco del Padre y del Hijo.
Los textos de la santa misa de hoy hablan de Dios y por eso hablan de amor; no se detienen tanto
sobre el misterio de las tres Personas, cuanto sobre el amor que constituye su esencia, y la unidad y
trinidad al mismo tiempo.

El primer pasaje que hemos escuchado está tomado del Libro del Éxodo—sobre él reflexioné en
una reciente catequesis del miércoles— y es sorprendente que la revelación del amor de Dios tenga
lugar después de un gravísimo pecado del pueblo. Recién concluido el pacto de alianza en el monte
Sinaí, el pueblo ya falta a la fidelidad. La ausencia de Moisés se prolonga y el pueblo dice: «¿Dónde
está ese Moisés? ¿Dónde está su Dios?», y pide a Aarón que le haga un dios que sea visible,
accesible, manipulable, al alcance del hombre, en vez de este misterioso Dios invisible, lejano. Aarón
consiente, y prepara un becerro de oro. Al bajar del Sinaí, Moisés ve lo que ha sucedido y rompe las
tablas de la alianza, que ya está rota, dos piedras sobre las que estaban escritas las «Diez
Palabras», el contenido concreto del pacto con Dios. Todo parece perdido, la amistad ya rota
inmediatamente, desde el inicio. Sin embargo, no obstante este gravísimo pecado del pueblo, Dios,
por intercesión de Moisés, decide perdonar e invita a Moisés a volver a subir al monte para recibir de
nuevo su ley, los diez Mandamientos y renovar el pacto. Moisés pide entonces a Dios que se revele,
que le muestre su rostro. Pero Dios no muestra el rostro, más bien revela que está lleno de bondad
con estas palabras: «Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en
clemencia y lealtad» (Ex 34, 6). Este es el rostro de Dios. Esta auto-definición de Dios manifiesta su
amor misericordioso: un amor que vence al pecado, lo cubre, lo elimina. Y podemos estar siempre
seguros de esta bondad que no nos abandona. No puede hacernos revelación más clara. Nosotros
tenemos un Dios que renuncia a destruir al pecador y que quiere manifestar su amor de una manera
aún más profunda y sorprendente precisamente ante el pecador para ofrecer siempre la posibilidad
de la conversión y del perdón.
El Evangelio completa esta revelación, que escuchamos en la primera lectura, porque indica hasta
qué punto Dios ha mostrado su misericordia. El evangelista san Juan refiere esta expresión de
Jesús: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no
perezca, sino que tenga vida eterna» (3, 16). En el mundo reina el mal, el egoísmo, la maldad, y Dios
podría venir para juzgar a este mundo, para destruir el mal, para castigar a aquellos que obran en las
tinieblas. En cambio, muestra que ama al mundo, que ama al hombre, no obstante su pecado, y
envía lo más valioso que tiene: su Hijo unigénito. Y no sólo lo envía, sino que lo dona al mundo.
Jesús es el Hijo de Dios que nació por nosotros, que vivió por nosotros, que curó a los enfermos,
perdonó los pecados y acogió a todos. Respondiendo al amor que viene del Padre, el Hijo dio su
propia vida por nosotros: en la cruz el amor misericordioso de Dios alcanza el culmen. Y es en la
cruz donde el Hijo de Dios nos obtiene la participación en la vida eterna, que se nos comunica con el

al final. que han determinado nuevas orientaciones y han modificado mentalidades. sobre todo debidos a modelos hedonísticos que ofuscan la mente y amenazan con anular toda moralidad. 13). que dona a su Hijo unigénito para la salvación del mundo. de lo bueno. vuestra misión tiene que afrontar profundas y rápidas transformaciones culturales. […] Hoy. que se revelan. tecnológica y social de la realidad. Que los sacerdotes. de modo que. podáis encontrar tiempo y disponibilidad para la vida de la fe. Amén. para que esté animada por el amor divino. los religiosos y las religiosas vivan siempre en la más cordial y efectiva comunión eclesial. ayudando y escuchando al pastor diocesano. el Hijo. Así. Se ha insinuado la tentación de considerar que la riqueza del hombre no es la fe. permaneced firmemente fieles al patrimonio construido a lo largo de los siglos por impulso de vuestros grandes patronos. Invoco la bendición de Dios sobre vuestro camino de hoy y de mañana. agravada por la generalizada fragilidad psicológica y espiritual de los cónyuges. inconsistentes e incapaces de sostener la gran promesa de lo verdadero. al amor de Dios y a la comunión del Espíritu Santo» (2 Co 13. Marino y León. económicas y políticas. en el misterio de la cruz están presentes las tres Personas divinas: el Padre. sociales. costumbres y sensibilidades. sino su poder personal y social. También entre vosotros se advierte la urgencia de una recuperación de las vocaciones sacerdotales y de especial consagración: hago un llamamiento a las familias y a los jóvenes. y a todos os encomiendo «a la gracia de nuestro Señor Jesucristo. os recomiendo que os comprometáis activamente en la comunidad. mostrándose cristianos presentes. que cumple hasta el fondo el designio del Padre. también en estas tierras. y el Espíritu Santo —derramado por Jesús en el momento de la muerte— que viene a hacernos partícipes de la vida divina. De hecho. tampoco faltan dificultades y obstáculos. emprendedores y coherentes. como en otros lugares. se ha comenzado a sustituir la fe y los valores cristianos con presuntas riquezas. a transformar nuestra existencia. su inteligencia. para que abran su alma a una pronta respuesta a la llamada del Señor. sociales y culturales. para la vida pastoral. Y no conviene olvidar la crisis de no pocas familias. aquí. laicos. Queridos sanmarinenses. junto a vuestras peculiares obligaciones cívicas. la primera de las cuales es el papel social y la posibilidad de encontrar un trabajo. ¡Nunca nos arrepentiremos de ser generosos con Dios! A vosotros. así como la dificultad que experimentan muchos educadores para obtener continuidad formativa en los jóvenes. Así. condicionados por múltiples precariedades. políticas.don del Espíritu Santo. de lo bello y de lo justo que durante siglos vuestros antepasados identificaron con la experiencia de la fe. su cultura y su capacidad de manipulación científica. . […] Exhorto a todos los fieles a ser como fermento en el mundo.

«¡Alegraos!». Para el cristiano la razón profunda de la alegría interior se encuentra en la palabra de Dios y en su amor. […] Sed una Iglesia viva al servicio del Evangelio. queridos esposos jóvenes. la Iglesia prosigue su peregrinación y proclama a todos: «El Dios del amor y de la paz estará con vosotros». «Tened un mismo sentir». os las dirijo a vosotros con afecto y viva cordialidad. . y al Hijo y al Espíritu Santo. porque es grande su amor a nosotros!». os repite hoy a vosotros el apóstol san Pablo. capaces de transmitir esperanza y confianza en el futuro ante una sociedad que a veces carece de ellas. 30-05-1999 VIAJE PASTORAL A ANCONA (ITALIA) 1. que jamás falla. Amén. escucha nuestra oración: haz que seamos testigos creíbles de tu Hijo Jesús y artífices incansables de paz. los jóvenes. papa Homilía. 5. «Gloria al Padre. Verdaderamente es grande el amor que Dios nos tiene a cada uno… 4. a quien veneráis en vuestra catedral con el hermoso título de «Reina de todos los santos». tened un mismo sentir y vivid en paz» (2 Co 13. Reina de la paz. Con san Pablo os digo: «Trabajad por vuestra perfección». Queridas familias. Una invitación tan exigente supone en los destinatarios la capacidad de entusiasmo. amadísimos hermanos y hermanas. Ante todo. 8). que era y que vendrá» ( Aleluya. Alabamos a Dios al celebrar la solemnidad de la Santísima Trinidad… [Hoy podemos aclamar] con alegría: «¡Bendito sea Dios Padre y su Hijo unigénito y el Espíritu Santo. a vosotros. os digo: ¡pensad en grande! ¡Tened la valentía de ser atrevidos! Con la ayuda de Dios. Con esta firme certeza. especialmente a los que sufren y a los necesitados. animaos. que con su testimonio perseverante sepa hacer presente el amor de Dios a todos los seres humanos. ¿No es ésta una característica típica de vuestra edad? Por eso. Dios tiene un proyecto de santidad para cada uno de vosotros. Estas mismas palabras. trabajad por vuestra perfección.SEGUNDA LECTURA San Juan Pablo Magno. 11). «trabajad por vuestra perfección». Ap 1. aceptad esta invitación a la unidad de los corazones y a la comunión plena en Dios. ¡Es grande la vocación que habéis recibido de él! Él os llama a ser familias abiertas a la vida y al amor. Al Dios que es. 2. María. vele desde lo alto de la colina por cada uno de vosotros y por la gente de mar. Reina de los santos. Acabamos de escuchar las palabras del apóstol san Pablo: «Hermanos: alegraos. Y tú. Una Iglesia acogedora y generosa. cf. y especialmente vosotros.

que quiere colmar toda laguna. el apóstol san Pablo saluda a la comunidad de Corinto y nos saluda a todos nosotros: “La gracia del Señor Jesucristo. reconociéndose hijo. En la primera lectura (cf. pero en realidad se descubre que precisamente conociendo a Dios más de cerca se reciben también las indicaciones fundamentales para nuestra vida: como sucedió a Moisés que. y. pasando ante Moisés en la nube. Gn 12. su rostro. la fiesta de hoy nos invita a contemplarlo a él. al “monte”. 1-3. sino. que quiere dar y perdonar. en particular de un Ser vital que se ofrece. 13). San Juan. “compasivo”. hecha a su imagen y semejanza. 16). Amor Hijo y Amor Espíritu Santo. el Señor. Es un ser en relación. 16). como todos los domingos. Jesús nos manifestó el rostro de Dios. convirtiendo así a la humanidad entera en una gran familia (cf. el amor de Dios (Padre) y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros” ( 2 Co 13. al contrario. es decir. resume esta expresión en una sola palabra: “Amor” (1 Jn 4. Ex 34. uno en esencia y trino en personas: Dios es Amor. el contenido principal de estas lecturas se refiere a Dios. ser en relación. el Invisible. Misal Romano. plegaria eucarística IV). en cierto sentido. Así pues. en el Nuevo Testamento. 6). relación. Lo atestigua también el pasaje evangélico de hoy: “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único” (Jn 3. toda falta. deriva una imagen determinada de hombre. Por tanto. Y su nombre es: “El Señor. Jesús nos reveló que el hombre es esencialmente “hijo”. el Eterno. En efecto. Amor Padre. 3-6). a fin de que se convirtiera en una bendición para todas las naciones. Palabras como “misericordioso”. Dios compasivo y misericordioso. Esta revelación de Dios se delineó plenamente en el Nuevo Testamento. nos invita a subir. sino que es vida que quiere comunicarse. de la luz de su rostro depende nuestro camino. a saber. nos invita a participar de modo comunitario en la doble mesa: la de la Palabra de verdad y la del Pan de vida eterna. nos hablan de una relación. Por consiguiente. que desea entablar un vínculo firme y duradero. Ex 19. creyendo erróneamente ser Dios. criatura que vive en relación con Dios Padre. lento a la ira y rico en gracia y fidelidad” (Ex 34. el concepto de persona. en el monte Sinaí. en las que el pueblo encontró una guía para seguir adelante. Si Dios es unidad dialogal. es apertura. que él mismo nos ha dado a conocer revelándonos su “nombre”. “rico en clemencia”. en el encuentro. Del nombre de Dios depende nuestra historia. La sagrada Escritura no conoce otro Dios que el Dios de la alianza. y se eligió un pueblo para sellar con él un pacto nupcial. . el cual creó el mundo para derramar su amor sobre todas las criaturas (cf. este nombre expresa claramente que el Dios de la Biblia no es una especie demónada encerrada en sí misma y satisfecha de su propia autosuficiencia. la criatura humana. al subir al Sinaí y permanecer en la presencia de Dios. recibió la ley grabada en las tablas de piedra. gracias a la palabra de Cristo. 18-05-2008: En la Trinidad aprendemos lo que es ser “persona” VISITA PASTORAL A SAVONA Y GÉNOVA […] Esta solemne concelebración eucarística. De esta realidad de Dios. como hizo Moisés. en relación con todos sus hermanos y hermanas. El hombre no se realiza en una autonomía absoluta. así. para encontrar la libertad y para formarse como pueblo en libertad y justicia. 4-9) escuchamos un texto bíblico que nos presenta la revelación del nombre de Dios. refleja esa constitución.PRIMERA LECTURA Benedicto XVI Homilía. Y. en el coloquio. precisamente en nombre de este Dios. quien lo proclama. está llamada a realizarse en el diálogo. En particular. Es Dios mismo. 8. A primera vista esto parece alejarnos del mundo y de sus problemas.

que hizo salir al pueblo de la esclavitud de Egipto. de modo especial en los últimos ciento veinte años. Aquí quiero mencionar sólo la reciente Nota pastoral del Episcopado italiano “Regenerados para una esperanza viva: testigos del gran “sí” de Dios al hombre”. en el que convergen vida espiritual. He aquí precisamente la gran síntesis del concilio Vaticano II: La Iglesia. por consiguiente. que los cristianos expresamos afirmando que todos los hombres son hijos de Dios y. Basta recorrer los capítulos más importantes de la doctrina social de la Iglesia. tiene sus “raíces en el cielo”. sino al Señor. evitando sectarismos y particularismos. está permanentemente delante de nosotros. al igual que en su territorio. pero no a un Dios genérico. con su nombre y su rostro. El magisterio de la Iglesia. es el diálogo eterno de amor que en Jesucristo se nos ha comunicado. la opción del “primado de Dios”: toda la vida y obra de la Iglesia dependen de poner a Dios en el primer lugar. mirad al futuro con confianza y esforzaos por construirlo juntos. de la comunión. del 29 de junio de 2007. es muy rico. e incluso anterior a las especificaciones culturales. Ex 34. la Iglesia lo hace con su doctrina. Se ve claramente que esta concepción de Dios y del hombre está en la base de un modelo correspondiente de comunidad humana y. resucitó a Cristo de entre los muertos y quiere llevar a la humanidad a la libertad en la paz y en la justicia. la ciudadanía.criatura abierta. “es en Cristo como un sacramento o signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano” (Lumen gentium. que por algo es la tercera opción fundamental del Episcopado italiano: testimonio personal y comunitario. sino de un misterio que. para llevarlas a la plenitud. como un proyecto al que siempre debemos tender en toda construcción social. [Mantengámonos unidos. Se trata de una verdad que desde el principio está detrás de nosotros y. Amén . poniendo el bien común por encima de los intereses particulares. la Iglesia está llamada a dar el testimonio de la koinonía. La otra opción es la de poner en el centro a la persona y la unidad de su existencia. por más legítimos que sean. en sí mismo. Ciertamente. en esta gran ciudad. todos son hermanos. para anunciar a todos. que ha entrado en el tejido de la humanidad y de la historia. cuyo nombre está impreso en el ser profundo de toda persona y en toda experiencia de auténtica sociabilidad y solidaridad. Queridos amigos. al mismo tiempo. que se ha desarrollado precisamente a partir de esta visión de Dios y del hombre. Un modelo de humanidad como familia. El Dios uno y trino y la persona en relación: estas son las dos referencias que la Iglesia tiene la misión de ofrecer a todas las generaciones humanas.Quiero concluir con un deseo que tomo también de la estupenda oración de Moisés que hemos escuchado en la primera lectura: el Señor camine siempre en medio de vosotros y haga de vosotros su herencia (cf. Es un modelo anterior a cualquier reglamentación normativa. transversal a todas las civilizaciones. misión pastoral y dimensión cultural. en los diversos ámbitos en los que se realiza: la vida afectiva. el trabajo y la fiesta. pero sobre todo mediante el testimonio. la tradición. la comunidad eclesial. institucional. a la que han dado aportaciones sustanciales mis venerados predecesores. También aquí. Él. Esta Nota propone dos prioridades: ante todo. 9). Esta realidad no viene “de abajo”. la alegría de la fe y la belleza de ser familia de Dios. Que os lo obtenga la intercesión de María santísima… Que con su ayuda vuestra fe y vuestras obras sean siempre para alabanza y gloria de la santísima Trinidad. su propia fragilidad. hoy como ayer es ante todo el signo. con sus diversos problemas humanos y sociales. por tanto. pobre pero verdadero. Sed una comunidad misionera: a la escucha de Dios y al servicio de los hombres. misterio de comunión. haciéndose intérpretes autorizados y guías del movimiento social de inspiración cristiana. seamos misioneros]. como servicio para la construcción de una sociedad libre y solidaria. de sociedad. En una sociedad que tiende a la globalización y al individualismo. jurídica. en cuyo rostro encuentra la imagen del Padre común. precisamente en Dios uno y trino. por decirlo así. orientada a Dios y a los hermanos. al Dios de la alianza. de Dios Amor. 1).