Tzvetan Todorov, “Intertextualidad”. En Todorov, Tzvetan.

Mikhail Bakhtine le
principe dialogique. París, Seuil, 1981.
Traducción de Daniela Berlante para la Cátedra “Análisis de texto dramático y
espectacular II”. ENAD-IUNA, 2003.

5. Intertextualidad

Definición

No existe -y esto es esencial- enunciado alguno que no tenga relación con otros
enunciados. La teoría general del enunciado no es para Bajtín sino una suerte de
vuelta inevitable, que debe permitirle el estudio de ese aspecto. El término que
emplea para designar esta relación de cada enunciado con otros enunciados es
dialogismo; pero este término central está, como puede esperarse, cargado de
una pluralidad de sentido a veces embarazosa; así como he transpuesto
“metalinguístico” a “translinguístico” emplearé entonces aquí preferentemente,
para el sentido más inclusivo, el término de intertextualidad, introducido por Julia
Kristeva en su presentación de BajtIn, reservando la aplicación dialógico para
ciertos casos particulares de intertextualidad, como el intercambio de réplicas
entre dos interlocutores, o la concepción elaborada por Bajtín de la personalidad
humana. El mismo Bajtín nos invita –por lo demás- a tal diferenciación, ya que
señala:

Esas relaciones [entre el discurso de los otros y el del yo] son análogas
(pero, bien entendido, no idénticas) a las relaciones entre las réplicas de un
diálogo (29,273)

En el nivel más elemental, es intertextual toda relación entre dos enunciados.

Dos obras verbales, dos enunciados yuxtapuestos uno a otro, entran en una
especie particular de relaciones semánticas, que llamamos dialógicas
(30,297). Las relaciones dialógicas son relaciones (semánticas) entre todos
los enunciados en el seno de la comunicación verbal (30, 296)

La intertextualidad pertenece al discurso, no a la lengua, y es del orden
consecuentemente de la translinguística, no de la lingüística. Sin embargo, toda
relación entre enunciados no es forzosamente intertextual. Hay que excluir del
dialogismo las relaciones lógicas (por ejemplo la negación, la deducción etc) que
en sí mismas no implican intertextualidad (pero a las que ésta puede estar ligada);
así como, evidentemente, las relaciones puramente formales, o linguísticas en
sentido estricto, de anáfora, de paralelismo etc.

o potencialmente enteros). en tanto que su creador. es entre ellas que se establece de hecho el diálogo. la iluminación recíproca de una lengua maternal y de una lengua extranjera subraya y objetiva el costado “concepción del mundo” de una y otra lengua. la representación literaria. Esta “persona” puede ir desde la comunidad lingüística entera (el uso del fancés connota el sujeto de la “francidad”). y recibir un autor. El enunciado presente es percibido como la manifestación de una concepción del mundo. sino precisamente lo que hace de la lengua una concepción del mundo concreta y absolutamente intraducible. sus particularidades morfológicas.] La reacción dialógica personifica el enunciado ante el que ella reacciona (32. o a otra especie de relaciones naturales.303). Esas relaciones (dialógicas) son profundamente específicas y no pueden ser elevadas a relaciones lógicas. como la manifestación de otra. Por ejemplo: En el proceso de creación literaria.. el enunciado ausente. es decir que deben entrar en otra esfera de existencia: volverse discurso. hasta el sujeto de las formas individuales de expresión. Para la conciencia que crea la obra literaria. o linguísticas o psicológicas o mecánicas. En este sentido. 427). cuya existencia expresa por su parte la posición. El final de esta última frase es importante: en la relación intertextual. Para volverse dialógicas. nos hace identificar quien habla en ella. pasando por el sujeto de los dialectos y estilos. precisamente el estilo de la lengua en tanto totalidad (24. los autores de los enunciados en cuestión (30. esto es enunciado. las relaciones lógicas y las relaciones semánticas objetales deben encarnarse.246). su forma interna. [. como ya lo hemos dicho. Toda representación del lenguaje nos pone en contacto con su enuniador: nos vuelve “concientes" de lo que la lengua es. el enunciado está considerado como el testigo de un sujeto.. que oímos en el enunciado mismo. en toda su variedad. que no puede contar con nuestra intimidad . lo que aparece en el campo iluminado por la lengua extranjera. Es un tipo particular de relaciones semánticas. el sistema axiológico que les es propio. cada enunciado tiene un autor. Se sabe que no hay que comprender por esto que el enunciado expresa la individualidad inimitable de su autor. su léxico abstracto. detrás de los cuales se encuentran (y en los que se expresan) sujetos de habla reales o potenciales. cuyos miembros deben ser únicamente enunciados enteros (o considerados como enteros. esto es el creador de este enunciado. no es evidentemente el sistema fonético de la lengua natal. Pero estas últimas formas están reservadas al uso privado del lenguaje.

de una u otra manera. para los que la intertextualidad es llamada a actuar. aún cuando se aproximan al punto más alto de la representación literaria. sino entre dos roles. uno fuerte y otro débil. por otros discursos. En los escritos posteriores. como por ejemplo en ciertos géneros retóricos difónicos (estilizaciones paródicas). el solitario Adán. están orientadas sobre el enunciado del individuo.con los personajes que pone en escena. Sólo el Adán mítico. al menos. La única diferencia que podemos establecer. Todas esas formas [no literarias]. al menos. a su lenguaje (21. Es la mira natural de todo discurso viviente. que no podemos dejar de encontrar. dos hombres.] En la novela auténtica. aunque más no sea en uno de sus estados anteriores. [... sino que las “cosas” también han sido afectadas. y como consecuencia a un diálogo potencial. Así es como Bajtín hace el repertorio de todos los tipos de discursos en los cuales la relación intertextual es esencial: la . un fenómeno característico de todo discurso.. No existe enunciado que esté desprovisto de la dimensión intertextual. a dos sujetos. bien entendido. “El estilo es el hombre”. siempre ya ha sido dicho. del ideologema social. No solo las palabras han sido usadas siempre. no pasa por los discursos que poseen la dimensión intertextual y los que no la poseen. Ya desde una de sus primeras publicaciones. 265). soldado a su discurso. 92). y llevan en sí mismas los rasgos de sus usos precedentes. el auditor. sólo conoce los sujetos colectivos de enunciación. Bajtín insistirá particularmente sobre otra evidencia: sea cual fuere el objeto del habla. y no puede no entrar con él en interacción viva e intensa. El discurso encuentra el discurso ajeno en todos los caminos que conducen hacia su objeto. Volochinov/Bajtín señalaba que todo discurso remite. y no se puede evitar el encuentro con los discursos anteriores sostenidos sobre ese objeto. La orientación dialógica es. que participa activamente en el habla interior y exterior del primero (7. pero podemos decir: el estilo es. podía de verdad evitar absolutamente esta reorientación mutua en relación al discurso ajeno.169). encarnado por su representante acreditado. que se produce en el camino del objeto (21.167. ese objeto.] La imagen de tal lenguaje en la novela es la imagen del horizonte social. en este sentido. que aborda con el primer discurso un mundo virgen y aún no dicho.. sentimos detrás de cada enunciado la naturaleza de los lenguajes sociales con su lógica y necesidad internas. [. o más exactamente el hombre y su grupo social.

es normalmente encerrado entre comillas (21. etc. la religión. 150-167) . Por el contrario. como el discurso político. el derecho. las ciencias humanas (se recuerda: su rasgo distintivo sostiene que éstas tienen que ver con textos con los que entran en diálogo). el papel de la intertextualidad es mínimo en las ciencias naturales: el discurso ajeno. en la medida en que está allí presente.conversación cotidiana. los géneros retóricos.